08_No. 2 (1 enero 1863), p. 265-277 |
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Yd? 265 1(
No lejos del sepulcro de los tres héroes, yacen las ruinas
del ídolo, que se habian negado á adorar ; el rey á quien
hizo el Eterno descender desde el trono de Babilonia hasta
la abyeccion del bruto, habia hecho levantar aquel ídolo
.gigantesco y brillante , tal cual se le apareciera en un sue
no falaz. Vénse aun en aquella inmensa llanura las ruinas
de los reinos destruidos, de que era símbolo profético la
derruida estatua.
Misael y Hanania dieron sepultura á Hazaria , su herma
no querido, calmando su justo dolor el dulce pensamiento
de la resurreccion. Con todo, en breve fué Hanania á su
vez depositado en la tumba por Misael , que empezaba tam
bien á sentir ya la muerte en su corazon ; la esperanza ,
empero de reunirse con sus hermanos, le alentó hasta su
postrer momento, ó sea, hasta la realizacion de aquella
esperanza. Ahora busca con mirada inquieta los restos de
sus cuerpos mortales en el polvo del sepulcro , pero los
busca en vano ; sin embargo, continúa cerniéndose sobre la
tumba y aguarda confiado ; tan pronto dirige su voz con
movida á los restos de sus hermanos queridos, como la
eleva al cielo. Es aquella voz un canto solemne; puesto
que, la palabra de los inmortales al espresar sus sensacio
nes, es siempre un himno celeste. Hanania y Hazaria oyen
el canto de su hermano , no por su propio oido , sino por
aquella maravillosa intuicion que hace distinguir á los ha
bitantes del cielo la voz del Eterno del rumor de los mun
dos que ruedan en lo infinito.
« Hermanos mies queridos, en breve saldreis de vues
tras tumbas heladas y sombrías. El polvo de los hijos de
Adan , dispersado por la destruccion, ora desaparezca bajo
la planta del viajero, ora le arrastren las olas del Océano,
ora centellee en los rayos del sol, sabrá reunirle é impo
nerle nueva vida, Aquel que lo creó para que sirviese de
cubierta al alma emanada de su soplo. Tomó el Omnipo
tente un punado de tierra y la dijo : Conviértete en hom
bre; y la tierra obedeció temblando; ahora tomará el polvo
diseminado diciéndole : Vive ; y el polvo reunido vivirá
eternamente. Mugirán los mares y los nos, rugirá la tem
pestad, temblará la tierra en sus cimientos, cubrirán los
cielos espantosas nubes, surcadas á la vez por mil rayos; y
la trompeta del último juicio, cuyo horrendo sonido apa
gará el tumulto de la creacion en desorden , llamará á los
muertos, y los muertos todos se levantarán de sus tumbas
frias. »
Así canta Misael , siendo á cada instante su voz mas ar
moniosa y dulce ; al fin se trasforma, resucita, y resucitan
tambien con él sus dos hermanos. •
En otro tiempo descendieron los caldeos á la llanura, li
geros como el leopardo, ávidos como el águila al caer sobre
su presa. En breve aquéllos intrépidos guerreros reunieron
cautivos tan numerosos como las arenas del desierto, se bur
laron de los príncipes , insultaron á,los reyes; y su caudillo,
ébrio de sangre y de matanza, apuró la copa que el Dios
vengador Ilenára para él. Descendió del Paran aquel Dios
terrible con todo el resplandor de su magnificencia ; prece
• díanle el hambre y la peste, teniendo indicado ya el pais
en que debian detenerse y cebarse. Al pasar el Senor, las
colinas inclinaron sus cimas, las montanas se estremecieron
de espanto, los torrentes redoblaron su curso, los abismos
descendieron mas y mas en las profundidades de la crea
cion , los cielos se elevaron á mas altura en los campos de
lo infinito, el sol interrumpió su curso, y la luna permane
ció inmóvil.-
« En nombre de la sangre que corre por todos, apiádate
de mí... Tú eres el Redentor del mundo ; gran sacerdote
TOMO II.
del santuario de los cielos , tu poder es eterno ; en breve
volverás al lado de tu padre en todo el esplendor de tu
gloria.... ?Oiré esclarnar otra vez á aquella VOZ divina :
Todo se acabó? Gólgota , sepulcro mio, tú eres su altar : re
gocijaos, miembros rotos de mi pobre cuerpo , ya que dor
mireis en este altar vuestro sueno de muerte. »
El serafin Abdiel , que se cierne sobre la cruz , bendice
con la mirada al buen ladren , é implora de este modo en
su favor la misericordia divina :
« Manantial inagotable de clemencia y de anior, Reden
tor del mundo, no abandones en su hora suprema al peca
dor arrepentido ; condúcela al través del valle cuyas tinie
blas espantan á los mismos ángeles, permitiéndole entrever
la felicidad que le está reservada. »
Luego .Abdiel inicia á Dimas en la inmortalidad, y con
tinúa el alma del moribundo dirigiendo así á los cielos sus
últimos pensamientos :
« Pecador redimido, en vano intentas demostrar tu re
conocimiento ; perteneces aun demasiado á la tierra.... Pe
ro.pron to.... sí, pronto.... Dios de 'misericordia y de amor,
tú que perdonas, tú que espias los pecados del mundo , á
tus manos entrego.... Alma salvada, ? qué es lo que aguar
das?... Mediador divino , á tí entrego.... »
Rotas quedaron las últimas fibras que sujetaban aquella
alma á su mortal cubierta, y la cual espresa de este modo
el éxtasis santo que le causa el verse libre:
« Rápido intervalo que media del sueno al despertar,
llamado muerte : no es este tu nombre , puesto que la
muerte es cruel, y tú eres muy dulce; tu encanto embelle
ce hasta á la inexorable destruccion , tu sombría compafie
ra , á la que entrego confiado mis inanimados restos. Nada
me importa que los reduzca á polvo, ni que los siembre al
través de la creacion, así madurarán para la siega del úl
timo dha. 151i nueva vida no puede terminar, porque es
eterna. »
Asoma en los párpados de Abdiel una lágrima de gozo,
al ver el alma del pecador salvada por el arrepentimiento ;
dirígele entonces esta sencilla pregunta :
«Tú eres sin duda uno de los elegidos, puesto que al
abrir mis ojos á la inmortalidad , han visto tu rostro res
plandeciente, y me he estremecido de dicha al oir el .me
lodioso rumor de tus alas. Cuanto mas te contemplo, mas
aumentan mi admiracion y arrobamiento. »
Contéstale el serafin en voz solemne :
« Ven , tú que eres el primero de los muertos que ha re
dimido la sangre de Cristo ; has encontrado gracia en el
altar del sacrificio ; tú serás en lo sucesivo la esperanza de
los pecadores durante su vida, y su terror después de su
muerte. Ven, en breve se cumplirán los decretos de la
Providencia ; sígueme al santuario de los goces celestes.»
Y ambos se lanzan desde luego á lo infinito.
El profeta admitido antes de su muerte á conferenciar
con su Dios en la cumbre del Sinaí, y que al descender de
aquel santuario brillaba con un resplandor tan vivo , que
se vió obligado á ocultar el rostro á las miradas del pueblo ;
el elegido del Senor, que por haber sido incrédulo una sola
vez, no penetró en la tierra de Canaan , el gran Moisés, á
quien el Eterno consideró sobrado fuerte para darle un .
ángel custodio durante su vida, se cierne solo sobre su mis
teriosa tumba. Entregado á profundas meditaciones, vé
pasar delante de él, como fugitivas sombras, los aconteci
mientos mas notables de su larga carrera, manifestando, á
medida que se presentan, las sensaciones que despiertan en
su alma.
« ;Huye , huye, Faraon Mucho tiempo ha que los
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Juncos de la orilla no cubren ni uno solo de tus huesos , ni
uno solo de los huesos de tu ejército !... ! Cómo se derruin
bar) magestuosamente los muros trasparentes que formaban
las encrespadas olas para abrirnos en su seno un paso mis
terioso! ! Como ruge la tempestad desencadenada en medio
de la nube de fuego! ! cómo corre á la muerte el Egipto,
que el Eterno se encargó (le estertninar ! Gracias os sean
dadas, nubes y llamas del Senor, que nos servisteis de guia
al través de tantos montes, de tan áridos de3iertos. Vuela
al combate.... derrota á Amalec. Israel ha triunfado, por
haber quedado mis brazos levantados al cielo. ! Begion sa
grada, bien presente te tengo ; aquí ví brillar la ardiente
llama , aquí continúa desafiando á los siglos , el árido pe
nasco cuya sobrada lentitud no satisfizo mis ardientes de
seos al pedirle una límpida corriente!... Hé ahí el punto
terrible en que se abrió el infierno para tragarse á los tres
rebeldes audaces.... Tampoco tú me eres desconocido, no
ble Sinaí, morada del trueno y del fuego celeste. Tambien
te conozco á tí, desierto abrasador, tumba inmensa de va
lientes cohortes, tantas veces respetadas por el esterminio
en medio de un mar de sangre. Yo te saludo, formidable
Nebo , que encierras mis huesos. En medio de la tierra de
Canaan, veo resplandecer las alturas de Garizitn y el sagra
do altar del Gólgota. » •
Brillan en la cumbre del Nebo , parecidos al grupo de
Orion , los mismos ángeles que anunciaron en otro tiempo
á la tierra las órdenes del Eterno ; los acordes de sus arpas
de oro resnenan iiulcemente en medio de este canto ce
lestial :
« No son las bendiciones de Garizim ni tampoco la vida
de un dia, lo que venimos á ofrecerte : es la salvacion del
Gólgota la que estamos encargados de derramar sobre tí....
Moisés, ? por qué tardan tanto tus huesos en salir del pol
vo? Moisés, levántate, tu Redentor te llama. »
La armonía de las arpas sumió al profeta en un dulce sue
no; el sonido de la trompeta del Senor le despierta, ha
ciendo retumbar el Nebo y su misteriosa tumba.
Moisés, resucitado para la vida eterna, se postra, ora,
adora al Salvador del mundo, y conserva por mucho tiem
po sus brazos levantados al cielo, sin sostenérselos ángel
alguno.
Tambien se agita el polvo en los sepulcros de los reyes;
el noble hijo delsaí , se despierta á la vida eterna, se ade
lanta desde el fondo de las sepulcrales bóvedas, apercibe al
alma de Salornon que, vela sobre sus huesos reducidos ya á
polvo, y vá á pararse á su lado.
La sombra de Salomon , que todavía pertenece al sepul
cro , queda abismada en una admiracion profunda al ver
el resplandor celestial de su padre, trasformado por la re
surreccion. Aparecen al propio tiempo en el sepulcro real
los patriarcas resucitados, seguidos de sus ángeles custo
dios , esclamando Abrahan , poseido de un santo arroba
miento :
« La voz del Senor ha hablado á nuestros huesos pulve
rizados, y nos hemos despertado para acoger con toda la
magnificencia de nuestra inmortalidad al Redentor divino
al salir de su tumba. Oh tú, el mas grande de los reyes,
tambien te está reservada esta gloria : semejante al arbust
que florece bajo el Magestu.oso cedro, confundirás tú tam
bien el rumor de tu follage balsámico con el soplo del cielo
que hace balancear la copa del árbol de la vida. »
Gabriel dirige entonces al alma de Salomon estas dulces
palabras :
« No llores, hijo del Eterno, puesto que ante Él has en
contrado gracia, por mas que continúe aun durmiendo tu
polvo , cuando el cedro de Dios presta ya su sombra á las
flores de la primavera. »
« ?Yo, llorar, contesta Salomon ; yo, á quien el Eterno
ha colmado de inmensos favores ; yo , á quien se dignó sa
car del fondo de los abismos en que yacia ? No , no , duer
me, oh polvo de mi mortal cubierta , duerme hasta el día
de la cosecha universal ; y si cansadas de cobijarte, se des
prenden estas bóvedas sepulcrales , quiera la grata brisa de
la tarde sembrado en el espacio, confundiéndote con las
suaves emanaciones de las flores, y los plateados rayos de
la luna. »
« Salomon , debo decírtelo, contesta el ángel ; nunca po
drás aparecerte á los futuros cristianos, por estar este poder
reservado únicamente á los muertos salidos de la tumba con
el Salvador ; pero poseerás un dia todas las beatitudes de
los cielos. »
Dice, y los ángeles y patriarcas abandonan el sepulcro
del gran rey, y se dirigen nuevamente al bosque de Mam
bre, donde nuevos resucitados los aguardan.
Ecequías sigue durmiendo aun, pero el vencedor de Ze
raph, aquel rey tan débil de sí, como fuerte por su con
fianza en el Senor, se. levanta del polvo, y con él Josafat ,
quien al conducir sus tropas al combate, se hizo preceder
por levitas y profetisas, cuyos himnos le aseguraron la vic
toria.
Otro monarca se levanta tambien en su tumba solitaria
de Huza, casi al tiempo mismo en que su hijo abandona el
sepulcro de los reyes, con el que salen tambien el jóven y
piadoso Josías , destructor ardiente de los ídolos. Los tier
nos lamentos de los cantores y cantoras celebraron por mu
cho tiempo la memoria de aquel héroe del Eterno, herido
de una flecha homicida que salió de las filas del feroz
Neroc.
Se lanzan estos resucitados fuera de sus tumbas, pare
ciéndose á las rápidas constelaciones que surcan las rojizas
nubes en una hermosa tarde de verano. Ecequias, empero,
continúa entregado á su profundo sueno.
Un espíritu infernal , que fué en otro tiempo el ídolo
Nisroc , y la sombra de Sennaquerib, descienden lentamen
te de las alturas del Líbano ; párase de repente el conquis
tador, y en voz alterada por la cólera y el orgullo ofendi
do, dice al ídolo :
« Dime , Nisroc , ? qué poder sobrenatural nos ha obli
gado á salir del fondo de los infiernos para ir en busca de
los sepulcros de los reyes de Israel ? »
« ?Por qué preguntármelo? ?No te ha hablado tambien
á tí la voz terrible que nos ha dado esta órden ? ?Quién ,
sino el ángel de la muerte, habria podido hacernos oir
aquellos acentos poderosos como el trueno, rápidos como
la constelacion? Y ?á qué otro poder se habria visto obli
gado á obedecer Nisroc ? »
« !Miserable! esclama Sennaquerib, ? puedes hasta tal.
punto olvidar lo que has sido? En tus altares fueron inmo
ladas en otro tiempo víctimas humanas, y hasta reyes, á
quienes habia sido adversa la suerte de las armas. ?Cuándo
tuvo nunca altares el ángel de la muerte ? ? cuándo se le
ofreció nunca sangre real en holocausto? »
« Silencio, orgulloso conquistador, cuya postracion es
mas denigrante aun que la mia , puesto que debes obedecer
mis órdenes, á pesar de verme yo mismo obligado á incli
narme ante la voluntad de un dueno. Vete á adorar el
polvo de Ecequías , de ese rey de Judá cuya tumba busca
mos; te burlaste de la omnipotencia del Eterno, y el Eter
no te ha puesto una mordaza y obligádote á recorrer hu
yendo el mismo pais que asolaste en tus rápidas conquistas.
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Sennaquerib y Nisroc dirigen entonces su rápido vuelo
hácia los infiernos.
Procura buscar David entre las almas de los muertos al
mas querido de todos sus amigos ; hállale al fin. Jonatás á
su vez le conoce y esclama
« Sí , eres tú , David , mi dulce amigo. El resplandor do.,
los inmortales te circunda ; así deben brillar tambien He
noch y el grande Elías. »
« El polvo de los muertos acaba de alcanzar nueva vida;
.ha sonado va la hora de la resurreccion para los elegidos de
los tiempos pasados Jonatás „amigo , hermano mio,
bien tú sacudirás en breve el polvo de la muerte. »
« ? Yo, resucitar ? Oh David , ?tengo yo por ventura la
dicha de ser, como tú , uno de los abuelos del Redentor, ó
grande y santo como Moisés? »
« Jonatás, confía ; yo he resucitado , y sin embargo.
?quién ha sido nunca tan gran pecador como yo? »
« Pero en cambio, ?quién tuvo jamás un arrepentimien
tan sincero y noble? ?Qué ardiente piedad podrá nunca
igualar á la tuya? Por otra parte, el Mesías es de tu raza
mientras que yo.... ?no se me ha recompensado ya sobra
damente mi mérito , con solo permitírseme descender del
cielo para contemplar los sufrimientos y la victoria de Je
sucristo ? Además , he tenido la dicha de verte, David que
rido , cuando mas necesidad tenia de este consuelo...;
porque te lo confieso, me parece muy triste esta tumba en
que duermen los restos de Saul.... Perdóname este suspiro;
mi reconocimiento es sin límites, por haberme hecho Dios
hijo de la luz..., sin embargo, brota de mis ojos una lágri
ma amarga cada vez que pienso en los restos de mi padre....
La beatitud de los séres creados nunca será tan.perfecta co
mo la de los ángeles, por haber casi siempre nubes pasag,e
ras que oscurecen el cielo de su pensamiento. »
« Esa dulce tristeza , querido Jonatás, podia permitírselo,
mientras estaba aun Jesus sufriendo en la cruz ; pero no
ahora que ha muerto, que ha vencido y que todos los pri
meros testigos de su gloria, se despertarán á la vida eterna.»
Al acabar de pronunciar David estas palabras, el ángel
custodio de Jonatás , levanta la voz, y manda á su prote
gido que enjugue su última lágrima. Luego de haber obe
decido, se apodera de él un dulce sueno, sueno fugaz del
que despierta casi en el mismo instante, brillando ya á los
ojos de David con todo el maravilloso resplandor de la re
surreccion. Unicamente los .serafines podrían describir el
arrobamiento de aquellos dos amigos, al verse reunidos por
toda una eternidad.
Gedeon , el salvador de su pueblo, el que rehusó la co
rona que J'ida le ofrecía, sale de su sepulcro con todo el
resplandor de la inmortalidad. No se presentarán tan bri
llantes los orgullosos conquistadores que han puesto sobre
sus cabezas las coronas enrojecidas aun con la sangre de los
vencidos , cuando suene la trompeta del último juicio ; ni
tampoco brillarán entonces de aquel modo los reyes ambi
ciosos, que han procurado por medio de sangrientas guer
ras ensanchar sus dominios.
Los huesos pulverizados del profeta , que despertaron en
otro tiempo á los muertos , se reaniman ; el profeta se leT.,
vanta y se cierne sobre su sepulcro ; maravilloso sepuler,
que no tardó en probar que los restos que se le habían con
{jada , no eran los de un mortal oscuro.
Una jóven madre , ídolo de su esposo, acababa de morir
al dar la luz á un hijo ; el pariente mas próximo presidia el
cortejo fúnebre llevando en brazos al recien nacido , bello
como el cáliz entreabierto por la flor que contiene en su
seno. Oyese de repente en medio del cortejo un grito
Cesa de fingir que no conoces al ángel inexorable que me
veo obligado á obedecer, porque no puedes haber olvidado
al mensagero terrible del Dios irritado, que dió muerte á
tus guerreros dormidos , y que convirtió tu campo en un
vasto cementerio cubierto de cadáveres. Tampoco puedes
haber olvidado el gozoso graznido de los cuervos y de las
hambrientas' águilas, cuando á los primeros rayos del sol
se arrojaron sobre aquel inmenso pasto. Al creerte vence
dor de cielo y tierra, osaste esclamar ? Dónde están los
dioses que han librado á las naciones de caer en mi poder?
?qué se han hecho los dioses de Hamath , Arpad, Sefar
vaim , Telasar y Retseph?... Pues bien , yo te lo pregunto
á mi vez, ?qué se han hecho ? Pero ! qué digo ! nadie sabe
mejor que tú que han descendido á los infiernos, donde
sin cesar te persiguen con sus burlas satánicas. »
Abrumado por la vergüenza y la desesperacion, continúa
Sennaquerib nuevamente su marcha inquieta ; síguele Nis
roe, entrando ambos en el sepulcro en que se cierne el
alma de Ecequías sobre sus mortales restos. Al ver á aquellos
espíritus de las tinieblas , se dirige el alma del rey á su án
gel custodio, y le pregunta quiénes son los réprobos que de
aquel modo turban su reposo. A lo que le contesta el ángel
.« Son Sennaquerib y su ídolo; pronto sabrás por qué se
les ha permitido entrar en estas bóvedas. »
Y dirigiéndose el ángel al negro fantasma que fué en otro
tiempo un soberbio conquistador, anade:
« ?Conoces á esa alma bienaventurada? »
« ?Qué es lo que puede haber de comun entre los dicho
sos favoritos del destino y yo , tan miserable hoy dia?» con
testa orgullosamente Sennaquerib..
« Sí, eres miserable, dice el ángel , porque fuiste malo.
Alira á ese piadoso rey, que se postró en el polvo ante el
Eterno, que tú osaste insultar, y que mientras tus hordas
se hallan en los valles, semejantes á un torrente devasta
dor, él, lleno de confianza en Dios, solo contaba con su
ausilio. Ya sabes cuál fué tu castigo en la tierra , y á qué
tormentos fuiste condenado despues de tu muerte pues
bien , aun te falta sufrir otro suplicio. Ese rey que en otro
tiempo te pareció tan débil , y al que ni siquiera juzgaste
digno de tu desprecio, prefiriendo blasfemar al Dios en
quien tenia él puesta toda su esperanza ,. ese mismo piadoso
rey, altivo Sennaquerib, es el que vas á ver desde ahora.
en todo el resplandor de su gloria. »
« Qué me importan á mi su piedad y su gloria eterna ;
qué me importa la luz, si estoy condenado á eternas tinie
blas; déjame volver al fondo de los abismos; tirano del
cielo , no me detengas por mas tiempo. »
« Audaz Sennaquerib, los juicios del Eterno no pueden
serte indiferentes. Hé ahí el polvo de Ecequías , el tuyo
desapareció entre las ruinas de Ninive , pero tambien vol
verá á reanimarse un día ; su resurreccion , no obstante,
será muy distinta de la que vas á presenciar ahora. »
El espanto y la ira .aterran al orgulloso conquistador, al
ver que un cuerpo celestial envuelve de repente el alma. de
Ecequías , y que su voz inmortal le manda regresar á los
infiernos. Clavado por el terror y el ódio , parecía haberse
quedado el monarca asirio en la pena del sepulcro,' por lo
que esclama nuevamente Ecequías :
« Huye , Sennaquerib, ya que me has visto, ya que sa
bes existen castigos mas terribles aun que el que sufriste en
'Pl templo de Nisroc , al caer a los golpes de tu propio hijo.
De lo alto de su trono celeste, la hija de Sion te desprecia,
y la noble Jerusalen vuelve con horror la cabeza al verte
Pasar. Orgulloso impío, ? conoces ahora al Dios que osaste
blasfemar ?
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gozo : rendidos de fatiga los hombres que llevaban el cadá
ver, dejáronle sobre la tumba del profeta ; al solo contacto
de aquella misteriosa tumba, salió la jóven de su ataud , y
rápida corno la constelacion , tomó á su hijo y fué á poner
lo en los brazos de su esposo que, pálido de sorpresa y de
dicha, le son reja como á una aparicion celeste. Al verla al
fin restituida á la vida , le faltaron las fuerzas, siendo su
companera, de la que con dolor se creia separado para
siempre, la que tuvo que sostenerle para regresar á su ca
bana.
Las palmeras que cubren con su sombra el sepulcro de
Débora , agitan dulcemente sus copas; la profetisa resucita
y se levanta en los aires.
Sale Midan triunfante del polvo, buscando con la vista
al poderoso espíritu que acaba de darle una nueva vida, y
al que dirige su voz esta plegaria : •
« Angel de la resurreccion, ?dónde estás? Segador divi
no, ?cuál es la sombra sagrada que oculta tu cabeza res
plandeciente ?? en qué monte resuena el llamamiento de la
trompeta que me ha despertado ? Oh tú, que sin duda te
asombras y espantas ante la maravilla inmensa que el Eter
no te ha hecho cumplir, ángel de la resurreccion , lcuál
es el sitiOen que descansas ahora ? Huesos calcinados, que
en sus éxtasis proféticos vió Ezequiel que os levantabais en
una árida llanura , ?cuándo resucitareis á la vida eterna?»
Ya se acerca el momento solemne : el alma de Ezequiel
se cierne imponente y severa sobre el polvo de los muer
tos, y empieza á profetizar. Notase en los aires un rumor
misterioso ; empieza el polvo á moverse ; los huesos se for
man y juntan de nuevo, cubriéndose de carne surcada por
venas purpúreas; luego se estiende una piel suave y tras
parente sobre aquellos nuevos cuerpos, sin vida aun , por
faltarles el soplo divino. Hace el alma de Ezequiel nuevas
profecías, y de repente los cuerpos se animan , 'respiran y
viven. El pensamiento del profeta 'labia entrevisto aquella
escena sublime en las riberas del Kebar, sin que pudiesen
las beatitudes celestes borrarle aquel dulce recuerdo. En
el instante mismo, en que junto á los restos de su mortal
cubierta, está meditando Ezequiel sobre los misterios de la
redencion , rasga un rayo de inmortalidad el velo de lo
porvenir, disipándole al propio la brumazon que envuelve
lo pasado ; •el ángel custodio dirige entonces al profeta las
siguientes palabras:
« ?Oyes el dulce rumor que hace estremecer á la natu
raleza? Es el anuncio de la presencia de Dios.: llega su so
plo vivificador de todos los puntos de la creacion ; quiera
el cielo que roce una sola vez tu polvo.))
Un aura balsámica agita suavemente la dorada cabellera
del ángel, cuyos labios, trémulos de gozo, pronuncian el
nombre del profeta ; pero ya Ezequiel no le oye, tiene el
alma aletargada por la trasformacion que esperimentan sus
restos , hasta que por fin despierta del todo. Incapaz de es
‘presar lo que siente, levanta sus manos juntas al cielo , y
se arroja en los brazos del ángel que, emprende su vuelo
para conducirle hacia otros muertos, para quienes ha so
nado tambien la hora de la resurreccion.
El alma de Asenata se cierne sobre su sepulcro como un
ligero vapor plateado por los rayos de la luna, espresando
su voz dulce y tímida de esta manera sus confusas ideas:
« Dime, ángel mio , ?por qué se oscurecemi vista, y re
volotean en torno mio vagas imágenes que á la vez me tur
ban y encantan? Las mismas sensaciones esperimenté al
abandonarme la vida terrestre. Habla, servidor del Eter
no, ?debo por ventura morir otra vez? Grato murmullo
.de las corrientes del Eden, dulce rumor del cedro celeste,
que tan deliciosamente me meceis el alma , no la hagais
dormir para siempre. »
Calla Asenata , vencida por el sueno , operándose en ella
instantáneamente la maravilla de la resurreccion : luego
empieza la nueva resucitada á cantar la gloria del Eterno.
Hace un serafin retumbar la trompeta suprema en el
centro de la llanura , en que cada átomo de polvo despier
ta ; y al llamamiento del metal sonoro, el héroe de Dios,
el vencedor de los pueblos de Canaan , el gran Josué, sa
cude las sombras de la muerte, rápido como la constelacion
que rasga las nubes de la noche, brillante como el carro
de fuego que vió el profeta Eliseo en las radiantes cumbres
de Othan.
Semejante á la primera flor que el sol de la primavera
hace abrir, la hija de Jefté se despierta á la vida eterna.
Acompana el ángel custodio su voz melodiosa con los acor
des de su arpa divina , y el canto de la joven resucitada se
eleva á lo infinito en alas de celeste armonía.
Los siete héroes del pueblo de Dios y su noble madre ,
duermen en una caverna sombría, no 'muy distante de Je
rusalen , donde fueron sepultados por un esforzado amigo
que, despues de haber cumplido con aquel piadoso deber,
fué él mismo á delatarse al feroz tirano, por querer com
partir la gloria de aquellos sublimes mártires de la fé de
sus padres , y de la independencia de su pais, muriendo
como ellos en los tormentos inventados por los verdugos
del opresor de Israel. Desde entonces ha sido aquella caver
na el amparo de los viajeros estraviados ó rendidos de fati
ga ; desde entonces han acudido tambien á ella las almas
piadosas, para ocultar sus lágrimas y sus ardientes preces ;
todos cuantos aun hoy dia pasan junto á ella, se sienten
poseidos de un santo respeto, por saber cuáles son los res
tos venerandos que encierra en su seno.
El alma de Thirza , la madre de los siete mártires , se
postra en el fondo del sepulcro, dando gralias al Mediador
divino por haberla juzgado digna de morir por él , cuando
no se habia presentado aun á sus elegidos , mas que al tra
vés del misterioso velo de las profecías. Mientras que sube
al trono del Eterno su ardiente plegaria , el joven Semida
y uno de los pastores de Belen , que fueron á saludar al
nino, cuyo nacimiento celebraba un coro de ángeles, atra
viesan el arroyo que murmura frente á la caverna. Rendi
dos de fatiga, y anonadados ambos por el dolor que les
causa la muerte de Jesus, van á sentarse en la boca de la
cueva sepulcral, dando libre curso al llanto que hasta en
tonces habian reprimido. El pastor dirige al fin las siguien
tes palabras al huérfano de Naim :
« Semida querido , no volveré ya á hablarte del profeta
divino, que poco ha te llamó nuevamente á la vida ; no, no
quiero desgarrar tu corazon ; pero dime , ?por qué la sola
vista de esta caverna me causa un terror santo ? Siento un
estremecimiento igual al que esperimenté cuando al través
de un velo vaporoso descubrí á los inmortales que prote
gian la cuna del nino de Belen. »
« Y ? tú me lo preguntas, Jetro ? ? por ventura ignoras
cuáles son los muertos que duermen en este sepulcro?
Tambien yo me siento poseido de un temor religioso'. »
Y, dominado por un sentimiento irresistible, se adelan
ta Semida hacia el interior de la bóveda sepulcral, escla
mando en voz alta:
« Nobles víctimas cuyos restos reposan aquí, adorad con
nosotros al profeta que acaba de morir ; su vida fué divina,
pero mas divina ha sido aun su muerte. Ya debeis saber su
nombre, por haberle pronunciado los ángeles antes de que
él viese la luz; así como sabreis tambien que ha de resuci--
269
tar.... Santos mártires, ?por qué el sitio en que dormís me
causa un piadoso terror ? Ya que, corno nosotros, fuísteis
creados para la inmortalidad , permitidme que osdé el dul
ce nombre de hermanos; cuando nos reunirémos en una
vida mejor, acordaos de que ya os amamos en la tierra, y
dignaos acogernos entonces con el mismo amor fraternal
que os profesamos. »
Terminadas aquellas palabras, se aleja Semida, seguido
del pastor.
La noble madre de los siete mártires ha oido la dulce
voz del huérfano de Naim , al que sigue con la vista, mien
tras dirige á sus hijos las siguientes palabras :
« Hijos mios , ?por qué se aleja de este modo ? Tanto él
como su anciano amigo me son muy queridos; sus almas
rebosan inocencia y candor ; el espanto que han esperi
mentado no puede proceder de nosotros ; el Eterno es, sin
duda, el que les habrá inspirado aquel terror santo.... Que
el Senor les acompane y guie para que no se pierdan en
los laberintos del mundo, y podamos nosotros salirles al
encuentro, cuando se despierten á la vida eterna.))
Cesa Thirza de hablar, y ya empiezan á adormecerse las
almas de sus hijos , siendo su sueno un éxtasis santo que
les hace resplandecer de un modo sobrenatural. Los dos
mayores de sus hijos pronuncian algunas palabras vagas y
dulces como los acordes lejanos de las arpas celestes ; solo
el tercero tiene aun fuerzas bastantes para espresar lo que
siente :
« Se acerca, dice, el mas grande y solemne de los días;
sus primeros albores empiezan ya á desvanecer las som
bras; el trueno ruge , el Gólgota retiembla , la cruz se in
clina. »
Obligado á su vez á cerrar los ojos, se inclina sobre sus
hermanos. Jedidoth , el mas jóven de los • siete mártires,
lucha aun contra el poder irresistible que turba sus sen
tidos.
« Angeles tutelares, y vosotros, serafines , decidme ,
?dónde estoy ? ? Ocupa el Mesías nuevamente el trono de
su padre?... ?Resplandecen sus heridas?... ?Circunda á'
Jerusalen todavía celeste aureola ? »
Dice, quedándose profundamente dormido. Thirza con
templa á sus hijos con mudo asombro, y esclama :
«Solo á los habitantes de la tierra les es dado el sueno, y
no obstante duermen tambien las almas de esos mártires,
dotados de la Inmortalidad—. ?si deberán pasar los inmor
tales en este sopor, las horas santas en que la cubierta .del
Mesías permanezca en su tumba ? »
Oscurécese la vista de Thirza ; sus ideas se turban , y
casi al instante mismo despierta ,con todo el resplandor de
una resucitada. Sonríele su ángel custodio como á una her
mana querida. Incapaz de espresar la dicha que le causa su
trasformacion , lanza Thirza un grito de reconocimiento y
de gozo, postrándose junto á sus hijos, que salen de entre
el polvo de sus huesos, brillantes y hermosos, como la
llama al levantarse sobre las negras cenizas de la hoguera.
Al verles levantar los brazos y al oírles dar gracias al Dios
que por segunda vez les creó, siente Thirza todas las feli
cidades que puede el cielo ofrecer al corazon de una madre.
Una misma tumba recibió en otro tiempo los restos de
cuatro amigos fieles, y cuyas almas se ciernen en este mo
mento sobre el fúnebre otero que oculta su polvo. Darda ,
el último de ellos que murió, dirige estas dulces palabras á
sus tres amigos:
« Bendigamos al Eterno por habernos dado una suerte
digna de envidia. Durante nuestra permanencia en la tier
ra, no nos separarnos nunca , nos reunió una misma tum
ba , y nos liemos encontrado nuevamente juntos en la
eternidad. Ethan fué el primero de separarse, y como era
regular , le lloramos ; Heman no tardó en seguirle ; á su
muerte , Chalkok y yo no pudimos menos de esclamar : Ha
ido á reunirse con nuestro hermano ; en breve nos llamará
tambien á los dos. Y cuando Chalkok se durmió mas tarde
en mis brazos, cuando me ví solo en la tierra, mis ojos,
llenos de lágrimas, se levantaban constantemente al cielo,
hacia vosotros, mis fieles amigos.... Ví á Salomon descen
der al panteon real en que descansaba David, y al fin me
enviasteis el último sueno—. Al despertar ya me ví entre
vosotros.... Los restos de nuestros cuerpos mortales aguar
dan lo hora de la resurreccion ; cuán grande será nuestra
dicha en aquella hora suprema, si con solo desear que lle
gue somos ya tan felices! »
Luego Heman anade :
« Mediador divino , ? no es sobrado esperar de tu cle
mencia el creer que nos liarás resucitar contigo? Tú resu
citarás antes que la destruccion alcance al cuerpo que pe
diste á la tierra , puesto que al habitar en él le santificaste,
y es inmortal como tú. Dígnate oir mi ardiente plegaria ;
permite que empiece la cosecha de la eternidad , permite
que el grano humilde que duerme en el polvo se levante
convertido en rica espiga á la sombra de tu cruz. »
Chalkok interrumpe á su amigo, y esclama en voz en
trecortada por la sorpresa y la dicha :
«El polvo de Heman se trasforma : ved, amigos mios ,
como brilla con resplandor celeste. »
Y, vencido á su vez por el sueno de la resurreccion ,
pierde por un momento el sentido. Al despertar, vé que
los huesos de Ethan y de Darda, se animan, se trasforman ;
luego abrazados los cuatro amigos, confundidos sus rayos,
unidas sus voces , se lanzan á las nubes, cantando la gloria
del Salvador.
Duerme en los sepulcros de Jerusalen la profetisa Ana,
la que tuvo la dicha de ver al hijo de Belen cuando sus pa
dres lo llevaban al templo, en el que debia con su saber
precoz revelar mas tarde su naturaleza divina. Huyó el nino
á Egipto, y Ana descendió al sepulcro que acaba de aban
donar, animada de una nueva vida. Párase frente al Gól
gota , y tiende los brazos hácia la cruz de la que aun pende
el cuerpo del Mesías :
« has muerto, esclama , y tú me has resucitado ! Sí,
á tí te debo este cuerpo inmortal que me has dado antes de
la consumacion de los siglos ; enrojécele aun tu sangre, esa
sangre divina que atravesó la bóveda celeste, pidiendo gra
cia por la especie humana. »
Poseido de un dolor vehemente, dejó Joel á su padre en
el valle de Getsemaní , para ir á llorar sobre la tumba de
su hermano ; postrado en la losa fria que cubre los restos
del gracioso nino, esclama con voz entrecortada por los sus
piros:
«Berioni, Benoni querido, por tí derramo estas ardientes
lágrimas; puesto que solo los ángeles tienen el derecho de
llorar al hombre divino, que acaba de espirar en la cruz. »
Ahogado por los suspiros, mide Joel con su cuerpo la
losa funeraria ; Benoni y su ángel custodio están de pié
junto á él, sin que el hijo primogénito de Samma adivine
la presencia de los inmortales; así como tampoco el desgra
ciado que sufre con resignacion piadosa , vé la mano de la
Providencia, que se estiende sobre su cabeza, para incli
narla dulcemente hacia la tumba , en que le aguardan re
compensas eternas.
Joel se incorpora un tanto, murmurando estas palabras
entrecortadas :
270
« Querido Benoni, flor hermosa que tronchó la tempes
tad antes de que se abriera á los rayos del sol de la mana
na , ?por qué así me abandonas?»
Contéstale Benoni las siguientes palabras, que solo pue
den oir los inmortales :
« Vivo, hermano mio, vivo en los cielos, donde crezco
en las riberas del rio de la vida. »
Pero el infortunado joel continúa de este modo sus tier
nas quejas :
« Nuestro pobre padre es anciano y débil ; tu muerte,
Benoni mio, lo dejó tan inconsolable, que no puede tardar
mucho en seguirte al sepulcro; solo y abandonado, ?cómo
podré resistir yo el peso de la vida ? »
Benoni se vuelve Irácia su ángel custodio, diciéndole:
« Su dolor me desgarra el alma ; como llora.... ! Ah! te
suplico que enjugues sus lágrimas. »
A lo que el serafin le contesta
« No podemos endulzar los sufrimientos de los mortales,
sino cuando Dios nos lo manda. »
« Querido. hermano mío, continúa Joel, duerme al me
nos tranquilo tu último sueno, ya que no te es posible.des
pertar como Lázaro; !ah! entonces vivia aun el profeta que
acaba de espirar en la cruz! »
Benoni pregunta al serafin si su •hermano está condena
do á vivir mucho:tiempo en la tierra.
. A lo'que le contesta él ángel suspirando, que solo Dios
sabe la hora de su muerte. Joel , entre tanto., continúa gi
miendo sin ver ni oir á los inmortales, que tornan tan viva
parte en su dolor.
•« Padre de todo cuanto existe , dice, infundidine esa alta
sabiduría que conduce á la tierra de promision por entre
los aridos desiertos de la vida. Soy tan jóven , tan débil...,
no tengo ya hermano , y en breve me faltará tarnbien mi
padre ; así que, el porvenir me aterra por parecerme infi
nito.... ah! dignaos, Senor, abreviarle en lo posible. Alma
querida de Benoni , si estabas ahí junto á la tumba viendo
correr mis lágrimas, de seguro pedirias _al Eterno que an
ticipase el término de mi existencia cuya duracion me es
panta. »
« O tú, que eres su ángel y el mio , esclaina Benoni ,
?no llegarán á enternecerte nuestros sufrimientos? Ah ! tú
fuiste siempre inmortal ; no sabes lo que es dejar en los va
lles t:e la tierra á un hermano que llore tu muerte. »
« Comprendo tu dolor Benoni amado ; ? por ventura,
cuántas veces abandonamos á los cielos para cumplir las
Órdenes del Altísimo, no nos separamos tambien de nues
tros hermanos?
De repente se apodera de Benoni , un sentimiento des
conocido:
«Mi tumba se agita, esclama. Mi hermano se levanta po
seido de un terror inesplicable; densas sombras me envuel
ven.... Dios de misericordia , piedad, no me abandones! »
Su voz desfallece y muere, como el eco de las montanas
al repetir cantos lejanos; pero el objeto divino de la resta
reccion anima nuevamente á Benoni , que se trasforma y
con voz celestial esclama :
« Gloria á tí, Dios omnipotente, que en lugar de anona
darme te dignas colmarme de tantos beneficios! Hermano
mio , cuando la descomposicion habrá -reducido á polvo tus
huesos , jóven y hermoso, despertarás en mis brazos para
no dormir jamás.
Joel , que solo como mortal puede ver una parte de la
maravilla operada ante sus ojos, espresa de este modo su
sorpresa y su espanto :
« ?Habrá turbado el dolor mi razon , ó bien estaré con
denado á las horribles visiones que fascinaban á mi infor
tunado padre cuando arrojó á su hijo contra esta negra pe
na? ?Se habria alzado en efecto la losa que cubre los restos
de ese nino querido? Pero no es posible cuando continuan
durmiendo ,aquí en paz los huesos de mi Benuni.... ?Qué
veo?... !Mi padre!... viene sin duda en mi busca. »
« Cesa de llorar por mi , noble anciano; soy del número
de los bienaventurados; mira , mi tumba está vacía. »
Pero Samma no le oye , no vé mas que á su hijo , que
como él pertenece aun á la tierra. •
«.0 Joel mio , le dice, despues de haberte buscado con
tantas angustias, he podido al fin hallarte...! Abandona estos
fúnebres sitios en que perdí á Benoni; ven , tú que eres mi
único consuelo, la sola esperanza que me queda : quiera el
Eterno bendecirte y conservarte para que seas el apoyo de
mi triste vejez. »
Dice, y los dos se alejan de los sepulcros.
« Que el Eterno te bendiga, padre infortunado, repite
Benoni , y que en breve te envie á reunirte con, tu hijo en
los valles de paz y de dicha que habita. »
Contento y feliz despuo; de haber visto nacer al Hombre
Dios, y de haber adivinado, bajo aquella forma mortal, la
luz destinada á iluminar á todos los pueblos de la tierra,
no tardó Simeon en dormir el sueno del justo. Su cuerpo
descansa bajo una bóveda sepulcral, al paso que su alma se
cierne sobre la pena en que fué abierta su tumba, ilumina
da aquel instante por un rayo celeste, por haberse juzgado
á Simeon digno de despertar antes del dia en que resucita
rán los muertos de todos los tiempos.
Elkanan , pobre anciano ciego, guiado por un nino ,
adelanta con paso lento por uno de los tortuosos senderos
que bana el torrente Cédron con la espuma de sus ondas.
Han pasado ya el. monte de las Olivas y se acercan á las
tumbas, cuando empieza el anciano á suspirar profunda
mente , y á derramar sus ojos, despues de tanto tiempo
cerrados á la luz, abundantes lágrimas ; el tierno nino , úl
limo resto de una numerosafamilia que la muerte hirió sin
piedad , procura consolarle por medio de estas dulces y
carinosas palabras:
« Padre mio , ?por qué no me es ya permitido calmar tus
penas ? Ah ! , te lo suplico, no llores de este modo ! »
« Llorar , contesta el anciano, he ahí lo único para que
sirvenaun mis apagados ojos.... Dime, querido nino, ?es
tarnos muy lejos aun de la tumba de Simeon , mi hermano
amado ?
« Algunos pasos mas, padre mio , y podrás sentarte en
la piedra que cubre sus restos. »
Llegado el anciano á la funeraria losa , la toca diferentes
veces y dice conmovido :
« Está cubierta de musgo.... Así enlaza la yedra los restos
de los palacios destruidos.... Te causo admiracion , querido
Boa ; no es estrano : tú, alegre joven , que acabas de entrar
á penas en la carrera de la vida, ,no puedes comprender la
piadosa satisfaccion que me causa el estar tanto tiempo há
cerrada sobre su víctima. Sí, cuántos anos há que duerme
Simeon debajo de esta losa funeraria !... En el mismo dia
hacia abrir tambien ini tumba.... Aun está vacía ; aguarda
al pobre ciego que va divagando lentamente en medio de
las tinieblas de la muerte, »
Rendido de dolor y de fatiga, no puede Elkanan conti
nuar, viéndose obligado á apoyarse en el hombro de Boa ,
solo despues de un buen rato de pausa,. repone :
« Dichoso tú , hijo mio cuyos ojos no están privados de la
luz; tú puedes ver el sorprendente espectáculo que ofrece un
bello dia , la plateada luz que derrama la luna en una dul
Yi 271
ce noche de estío, así como tambien las nubes que anun
cian la tempestad. Dime , ?conserva el cielo su hermoso
azur? Paréceme que una aura balsámica refresca mi frente
arrugada y agita mis blancos cabellos. »
« El aire es puro y el cielo está sin nubes, contesta el ni
no. los prados y colinas están cubiertas de flores ; la natu
raleza toda ostenta el rico manto de la primavera. Ah! que
hermoso dial
« Aquel en que exhale mi postrer suspiro , murmuró el
anciano , será para mí el mas bello día , aunque sea nebu
loso y sombrío.... »
« Ah!, dice el alma de Sirneon á su ángel custodio, no
se siente mi pobre hermano con fuerzas bastantes para so
brevivir á Jesus ! »
A lo que contesta el serafm :
« Aun ignora el crimen con que el pueblo de Jerusalen
acaba de mancharse. »
« Plegue al cielo que lo ignore siempre, puesto que si lle
gase á saberlo sucumbiría á su dolor. »
El ángel se sonrie con cierto misterio , y el soplo de la
inmortalidad llega hasta los restos de Simeon , cuyos hue
sos empiezan á moverse ; su polvo se trasforma , brilla y
resplandece, al paso que siente su alma desprendérsele to
dos sus sentimientos sin dolor, sin esfuerzo y como lleva
dos en alas de una celeste armonía. Casi en el mismo
instante sale el alma de su sopor profundo: Simeon acaba
ba de resucitar.
Un estranjero que había acudido á Jerusalen para asistir
á las fiestas de Pascua , pasa rápidamente sin pararse si
quiera en los sepulcros ; impulsado el jóven Boa por un
sentimiento de curiosidad natural en sus, pocos anos , pídele
la causa que le obliga á adelantar de aquel modo el paso.
« No me detengas, contesta el estrangero; quiero reu
nirme con los míos, para contarles las maravillas de la
muerte que he presenciado. »
« ?De qué muerte?)) esclama el hermano de Simeon.
« ! Qué ! buen viejo , ?no sabes que los sacerdotes y los
ancianos de Israel han hecho crucificar á Jesus , al hombre
divino? »
Lanza Elkanan un hondo suspiro y cae sin sentido, el es
tranjero y el jóven Boa se lo llevan allende el torrente. Pide
al volver en sí que le conduzcan de nuevo junto á la tum
ba de su hermano, pero en valde: condúcesele á Jerusalen.
« Seguímosle , dice Simeon á su ángel custodio ; necesita
consuelos ; está en su última hora. »
Y el ángel contesta. »
« Vivirá. El Eterno le reserva una noble recompensa por
lo mucho que ha sufrido : te permitirá que le aparezcas y
hablarle de la resurreccion del Salvador.))
El alma de Juan el Precursor se cierne sobre su sepul
cro, diciendo :
« Sé inmóvil y duerme , polvo que fuiste mi mortal cu
bierta ; el cordero inmolado que lleva los pecados del mun
do quiere que permanezca junto á tí, mientras pesen sobre
sus restos sagrados las tinieblas de la muerte. Cuando me
llame para presenciar su triunfo , os dejaré en esa tumba ,
huesos desecados, que animará otra vez la trompeta det
último día , de ese último dia que ha de venir, y en el que
el sonoro metal hará estremecer los ámbitos de la tierra.
Resurreccion , ! cuán inefables han de ser tus goces , puesto
que al pensar en tí se turban mis ideas!... Una esperanza
tan vaga como audaz me anuncia que se acerca para mí la
consumacion de los tiempos. »
Llama la atencion de Juan un suave resplandor que bri
lla en el fondo de su sepulcro.
« ?Cuál es esa vision celeste ? , pregunta á su ángel cus
todio.... Ah!, ya le conozco ahora, es Benoni , el hijo de
Samma. ? Por qué tiene el resplador de un ángel ? ? Si ha
brá resucitado ?... Acércate ; el rumor de tu vuelo parece
el murmullo de las arpas celestiales. Dime, ? eres Benoni ,
ó algun otro nino muerto poco ha en una region lejana ?
?Vienes á anunciarnos algun nuevo milagro ?»
A lo que contesta Benuni :
« O tú, á quien el Eterno bendijo desde la creacion de
los mundos, sabe que se me ha confiado un mensaje feliz.
! Mira, el polvo de los muertos se animal... ! Escucha , y
oirás el soplo de la resurreccion que zumba al través de los
sepulcros !... Ha sonado ya para los elegidos del Senor la
trompeta del último juicio. He visto al padre de los hom
bres, á Henoch, á Elías y á A brahan brillar como otras tan
tas estrellas del cielo; he visto á Isaac envuelto en un cuerpo
formado de púrpureas nubes; he visto así mismo á Moisés,
Job, los siete mártires, y me he abismado en un éxtasis san
to. Te veo tambien ahora, á tí que bautizaste á nuestro co
mun Salvador; y por mas que aun falte á tu alma una
nueva cubierta, disponte á sentir las delicias de la resur
reccion. »
Dice, y los restos de Juan el Precursor se agitan; su
cuerpo se trasforma, su polvo se purifica , y su alma pier
de por un instante el sentimiento de su sér ; se ha operado
ya al despertar su union con la carne divinizada , y entona
el nuevo resucitado un himno á la gloria de su Creador.
Bajo la sombra de las palmeras he oído pronunciar los
nombres de los resucitados que acabo de cantar, al paso
que otros muchos nombres se me han perdido entre el ru
mor del aura que agitaba el follage.... ! Musa de Sion , ven
á decirme de nuevo cuando sonará la hora de las inspira
ciones misteriosas y santas como tú !
Viages.
ESTADOS-UNIDOS.
ALBANY.
Albany es la segunda ciudad del estado de New-York,
por lo que hace á su poblacion , riqueza y comercio. Está
situada en la orilla oeste del rio Hudson , á unas 145 mi
llas de New-York por el rio, y cerca del lugar en que
comienza á ser navegable para embarcaciones pequenas.
Construida en el punto mas elevado de una estensa llanura
que se estiende entre el Mohawk y el Hudson , tiene toda
la apariencia de una ciudad que se desliza á lo largo de una
colina hasta el valle.
Nada se sabe de positivo sobre el orígen de esta ciudad.
rh--17
Créese que en 1614 la Holanda edificó un fuerte y esta
bleció una factoria en una isla situada precisamente mas
abajo de la ciudad , y que nueve anos despues , construyó
en él sitio que ocupa esta , otro fuerte que se llamó fuerte
de Orange. Parece que: este ultimo cambió de nombre en
diferentes ocasiones , y que sucesivamente se ha llamado
fuerte de Auralia , de Beverwych y de Williamstadt.
Albany es la • residencia de muchas familias de las mas
antiguas y ricas del estado ; pero á escepcion de esto , la
ciudad es simplemente el centro del tránsito, canal de co
municacion entre el norte y el oeste que siguen el comer
cio y los viageros. Los canales Erié y Champlain se reunen
aquí al Hudson.
Cuando el pais cayó en poder de los ingleses , se le dió
el nombre que hoy lleva. A últimos del siglo xvn obtuvo
el título de ciudad, y á'mediados del siguiente, fué rodeada
de una estacada para resistir á los frecuentes ataques y sa
queos de los indios. El agua es conducida á la ciudad por
acueductos, desde unos cinco kilómetros de distancia don
de existen los manantiales. Esta ciudad encierra varias igle
Vista de la ciudad de Albany.
sias, una espaciosa cárcel, dos bancos, un teatro y un vasto
arsenal ; es el depósito de una grande y fértil comarca, y
la industria y fabricacion están muy desarrolladas en ella.
El comercio de géneros es muy activo. La marea sube de
uno á cuatro piés , segun la fuerza del viento.
Una de las escenas mas chistosas y al mismo tiempo mas
aflictivas para sus autores, es ver desembarcar en Albany á
una familia numerosa que desconoce el pais. Al punto se
vé rodeada por un sin número de personas que se apoderan
de los ninos y del equipaje , asegurando que todo se halla
en el mayor órden , y sin dar lugar con el ruido y confu
sion que promueven, á que el estranjero piense que es im
posible que aquellos honíbres estén tan pronto informados
del camino que piensa seguir, ó si trata de permanecer en
la ciudad, ó de continuar su viaje al interior. Al cabo de
cinco minutos la multitud disminuye un poco, y el gefe de la
familia puede al fin ocuparse de sus hijos y de sus efectos.
Albany es la residencia del gobierno, y tiene una casa
de Estado, acerca de la cual dice un historiador : «En la
construccion de este edificio, se han violado todas las reglas
de la arquitectura, y no se ha seguido ninguno de los ór
denes conocidos. » Sin embargo, de algun tiempo á esta
parte se nota mayor gusto en las construcciones. Muchas
casas particulares de Albany están edificadas con lujo, y la
ciudad es notable por el modo con que se ejerce en ella la
hospitalidad.
Por lo no firmado y como Editor responsable.— Juan Oliveres.
BARCELONA.—ImmtfiNrx DE D. JI.31N °LIUDES, C11.1.11 DE ESCUPILLERS, N.° 51-11562.
)1 273 K;
El Phedon, o de la inmortalidad del alma.
por Piaton.
Traducido del griego.
1.
INTERLOCUTORES.
Échecrates , Phedon , Apolodoro , Sócrates, Cebes Simias, Grito, un criado de los once,
ECHECRATES.— Dime, Phedon , ? estabas tú con Sócra
tes cuando bebió la cicuta en la cárcel , 6 lo oiste decir?
PITEDON.—Yo mismo estuve presente.
ECHE. —Deseára saber lo que dijo en sus últimos ins
tantes, y cómo murió , porque aquí en Filinto no hay na
die que vaya á Atenas, y hace ya mucho tiempo que no
ha venido ningun forastero de allá que pudiese darnos una
relacion circunstanciada del caso, y no saben decir otra
cosa , sino que murió despues de haber bebido la cicuta.
? Con que nada supisteis del proceso ni de lo
que sucedió ?
ECHE.— Si lo supimos, pues nos lo contaron, mas nos
admiramos de que la sentencia se ejecutase tanto tiempo
despues de estar dada : dinos cómo fué esto, Phedon-?
PHED.—Una circunstancia muy particular : quiso la ca
sualidad que el dia antes del juicio se habia coronado la
popa del barco que los atenienses envían todos los anos á
Pelos.
ECHE.— Y esto para qué ?
PHED.— Segun dicen los atenienses, es el mismo barco
con el cual Theseo condujo á Creta en otro tiempo, á los
siete jóvenes y siete doncellas, á quienes salvó, salvándose
él tambien. Dicen que antes de su marcha hicieron los ate
nienses voto á Apolo de enviarle todos los anos una roga
tiva á Pelos, y desde entonces no faltan en cumplir este
voto todos los anos. Cuando empiezan la rogativa, la ley
manda que en todo aquel tiempo sea pura la ciudad, y
prohibe ejecutar sentencia ninguna de muerte antes que el
barco llegue á Atenas de vuelta de Pelos ; y á veces se pasa
mucho tiempo cuando los vientos contrarios impiden su
vuelta. La rogativa empieza desde el momento que el sa
cerdote de Apolo corona la popa del barco, y esta ceremo
nia se hizo cabalmente, corno digo , el dia antes de ser Só
crates condenado á muerte, y hé aquí el motivo del grande
intervalo que medió entre la sentencia -y la ejecucion.
Phedon , ?qué dijo antes de morir? ? qué
hizo? ?Quiénes fueron los amigos que estuvieron con él?
? Acaso los magistrados no les permitieron presenciar sus
últimos instantes, y murió Sócrates privado de sus amigos?
PHED. — Nada de eso : varios de sus amigos estaban
con él.
ECHE.— Te ruego nos lo cuentes todo muy circunstan
ciadamente, á menos que te llame algun negocio á otra
parte.
PUM). —Nada tengo que hacer, y procuraré satisfacer
vuestra curiosidad; y en verdad que no hay para mí mayor
placer que el acordarme de Sócrates, ya sea hablando de
el, ú oyendo hablar á otros.
ECHE —En esta misma disposicion se encuentran tus
TOMO ir.
oyentes, y procura por lo mismo en cuanto sea posible, no
olvidar nada.
PHED. —Este espectáculo produjo en mí una impresion
estraordinaria : no senfí aquella lástima que hubiera natu
ralmente debido esperimentar presenciando la muerte de
un amigo; antes al contrario, al verle y escucharle, dijéra
se que era feliz, y murió con tanta firmeza y dignidad, que
me pareció que salia de la vida bajo la proteccion de los dio
ses, que le destinaban en la otra una felicidad mayor que la
que gozó jamás un mortal; y esta es la razon porque no sentí
aquella compasion penosa, que parece que aquella triste es
cena hubiera debido inspirarme. Tampoco conocí aquel pla
cer que se mezclaba ordinariamente en todas nuestras con
versaciones sobre la filosofía , porque tambien se tocó esta ;
mas esperimente una sensacion estraordinaria , una mezcla
hasta entonces desconocida de dolor y pena, al pensar que
aquel hombre admirable, en un momento, iba á dejarnos
para siempre; y á todos los que estaban presentes les suce
dia á poca diferencia lo que á mí. Unas veces nos sonreía
mos, y otras prorumpíamos en llanto, mayormente Apo
lodoro , cuyo carácter ya te es conocido.
ECHE. !Cómo no he de conocer á Apolodoro !
PHED.—Este se abandonaba sin reserva á la diversidad
de emociones que sentia ; lo mismo hacian los demás y yo
tarribien.
ECHE. —?Ouiénes eran los que se encontraban allí ?
PHED. — De los paisanos nuestros habla el referido Apo
lodoro, Critóbolo y su padre Crito , Hermógenes y Epige
nes, Eschino y Antistheno ; tambien habia Ctesipo de Pea
nea , Menaxeno y otros del pais. Platon , segun creo, estaba
enfermo y no asistió.
ECHE. —?Habla tambien forasteros?
PHED. —Sí , Simias de Thebas, Cebes y Phedondo, y de
Alegara habia Euclido y Terpsion.
ECHE. ---? Y no estaban Arístipo y Cleornbroto?
PIIED.—No , segun dijeron , se hallaban en Egino.
ECHE. —?No habia algun otro ?
PIIED.—Me parece que á poca diferencia no habla mas
que estos que te acabo de nombrar.
—Y bien, ?sobre qué decías que rodó la conver
sacion ?
PHED.—Procuraré contártelo todo desde un principio,
porque desde la condenacion de Sócrates soliamos visitarle
todos los dias, y como el tribunal , en el cual fué pronun
ciada la sentencia, estaba muy cerca de la cárcel, nos reu
niamos en él muy de manana. Allí estábamos conversando
aguardando que abriesen las puertas de la cárcel, porque
las abrian tarde, y luego de abiertas íbamos á ver á Sócra
tes, con quien pasábamos la mayor parte del dia. Mas
35
:>5 274 1C
aquel dia nos reunirnos mas de manana , porque en el ante
rior al salir de la cárcel, supimos que el barco habia vuelto
de Pelos : nos prometimos pues mútuamente ir al sitio acos
tumbrado muy temprano, y nadie faltó. El carcelero que
ordinariamente nos introducia, nos dijo que esperásemos,
y que no entrásemos hasta que él mismo nos llamase, por
que « los once, dije, quitan en este instante los grillos á
Sócrates, y le anuncian que ha de morir hoy.)) Pocos ins
tantes despues volvió y nos hizo entrar. Al verificarlo, en
contramos á Sócrates, á quien acababan de quitar los grillos,
y á Xanthipa que ya conoces, teniendo en brazos á uno de
sus hijos. No bien ella nos vió , cuando prorumpió en la-.
mentos , como suelen las mugeres , esclamando : « !Oh Só
crates, este es el último dia que conversarás con tus ami
gos! » Mas él, volviéndose á Criton , « llevadla, dijo, á
casa ; » y luego algunos esclavos de Criton se la llevaron
llorando é injuriándose el rostro. Entonces Sócrates sen
tándose sobre el lecho dobló la pierna, y estregándosela
con la mano, dijo : « Cosa muy estrana es por cierto lo que
los hombres llaman placer ; !qué maravillosas conexiones
tiene este con el dolor, que parece ser su contrario! Pues si
ambos no quieren visitar á un tiempo al hombre, es preciso
cuando se persigue al uno, aceptar casi al mismo tiempo
al otro , como si estuviesen unidos con un mismo lazo. Me
parece que si esta idea hubiese ocurrido á Esopo, hubiera
compuesto una fábula y nos hubiera dicho, que Júpiter
quiso un dia reconciliar á estos dos enemigos, mas que no
habiéndolo conseguido, los ató con la misma cadena, y que
por este motivo luego que llega uno de ellos, le sigue luego
el otro. De esto yo mismo acabo de hacer la esperiencia ,
porque al dolor que me causaron los grillos en esta pierna,
siento que ahora ha sucedido el placer.
En verdad, Sócrates, interrumpióle Cebes, que haces
muy bien de recordármelo, pues se me ocurre sobre las
poesías que compusiste de las fábulas de Esopo y de tu
himno á Apolo, que algunos amigos, y Eveno particular
mente, me han preguntado hace poco, por qué razon te
entretenías haciendo versos desde que estás en la cárcel, tú
que jamás los hiciste en tu vida. Si te interesa pues que yo
pueda responder á Eveno cuando vuelva á preguntármelo,
que á buen seguro no se olvidará, dime ?qué es lo que de
bo contestarle ?
Dile la verdad, Cebes, respondió Sócrates, dile que no
ha sido mi objeto ser su rival en poesía, porque sé que no
es fácil serlo, sino para probar el sentida de ciertos suenos
y descargar mi conciencia, por si acaso la poesía era una
de las bellas artes á .1a que me mandaba que me dedicase;
pues muchas veces en el curso de mi vida he tenido el
mismo sueno, unas veces en una forma, y otras en otra,
aunque prescribiendo siempre lo mismo : « Sócrates,. me
decia , cultiva las bellas letras. » Hasta aquí habia yo mira
do esta órden como una mera exhortacion para continuar,
v me figuraba, que semejantes á los gritos con que escita
mos á los que corren en la palestra, prescribiéndome estos
suenos el estudio de las bellas letras, yo ya los cumplía de
dicándome á la filosofía , que es la primera de todas. Mas
ahora desde mi condenacion y durante el intervalo que me
ha concedido la fiesta del dios, me ocurrió que por si acaso
aquellos suenos me hubiesen mandado dedicarme á las be
llas letras , no debia desobedecerlos, y que seria mejor no
salir de la vida sin haber satisfecho á los dioses, compo
niendo versos segun me advertian los suenos. Empecé pues
cantando al dios cuya fiesta se celebraba ; mas luego reflexio
nando que un poeta para ser verdaderamente poeta , no
debe tan solo componer versos, sino inventar ficciones, y
no sintiendo en mí el talento de la ficcion , determiné tra
bajar sobre las fábulas de Esopo , y puse en verso las que
sabia y que primero me vinieron á la memoria. Esto es,
oh Cebes, lo que dirás á Eveno; dirásle tambien que se
mantenga, y si es sabio qué me siga, porque segun parece,
he de morir hoy , como lo han dispuesto los atenienses.
!Qué consejo das á Eveno, Sócrates! dijo Simias. En
verdad que yo me he encontrado muchas veces con él , y
por lo que conozco , infiero que está muy lejos de aceptar
tu invitacion.— !Qué! dijo Sócrates, ?no es Eveno filósofo?
—Así creo , respondió Simias.
Siendo así, dijo Sócrates, Eveno querrá seguirme, y se
guiránme tambien todos los que se ocupen con dignidad de
la filosofía. Lo mas que podrán hacer es no precipitar su
partida, porque no es lícito segun dicen.
Al pronunciar estas palabras, se sentó en la cama afian
zando los piés al suelo, y en esta postura habló el resto
del cha.
?Cómo. entiendes esto, Sócrates? preguntó Cebes ; ? no
es justo que uno se quite la vida , y sin embargo, debe el
filósofo desear seguir al que la deja?
Pues qué, Cebes, dijo Sócrates, ? ni tú ni Simias no ois
teis jamás tratar esta cuestion , vosotros que habeis vivido
con Filolao? —Jamás lo oimos tratará fondo, Sócrates.—Yo
mismo no sé sino lo que oí decir ; sin embargo no quiero
ocultaros lo que he oido ; bien que, por otra parte es muy
conveniente que al punto de marcharme, investigue y ha
ble con vosotros, acerca del viage que voy á hacer , y que
examine qué idea tenemos de él. ?Qué otra cosa pudiera
uno hacer antes no se ponga el sol ?
Dime, Sócrates, ?sobre qué se fundan los que pretenden
que no es lícito quitarse la vida ? Lo que tú ahora mismo
decias, lo he oido tamhien de Filolao, cuando vivia con
nosotros, y de otros muchos, que esto no era lícito, pero
jamás oí decir nada sobre este punto que me dejase satisfe
cho.—No te acobardes por esto, dijo Sócrates ; puede que
pronto lo oigas hoy. Pero tal vez te parecerá estrano que
no suceda en esto como en las demás cosas, que se haya de
admitir que la vida es preferible á la muerte, ó esta á la
vida y que en este último caso no pueda uno hacer su fe
licidad , sino que haya de esperar á un bienhechor estrano?
Por Júpiter, algo estrano me parece, dijo Cebes sonrién
dose, y hablando al modo de su pais —En efecto, continuó
Sócrates, esta opinion tiene trazas de no ser nada razona
ble, y sin embargo no subsiste tal vez sin razon. No quiero
producir aquí aquella máxima ensenada en los misterios,
que estamos los hombres aquí como en un puesto que no
podemos abandonarlo y huir, porque es demasiado elevado
y no es fácil entender todo lo que en sí encierra ; mas la
máxima que me parece incontestable es, que los dioses
cuidan de nosotros, y que los hombres pertenecen á los dio
ses. ?No te parece así?—Así me parece respondió Cebes.
—Muy bien , continuó Sócrates ; si uno de tus 'esclavos se
matase sin orden tuya , ? no estarias irritado contra él, y no
le castigarias si pudieses ?—Sin duda, replicó Cebes.—Bajo
este punto de vista, dijo Sócrates, no es tan contra la.razon
el decir que el hombre no debe dejar la vida antes que Dios
le envie una orden formal, como es la que me envia hoy.
Esto parece bastante probable , dijo Cebes , mas no con
viene con lo que decias anteriormente, de que el filósofo
debe morir con gusto, si es verdad como deciamos , que los
dioses cuidan de nosotros, y que les perteneeemos. Me pa
rece muy fuera de razon , que los filósofos puedan dejar de
afligirse cuando salen de la tutela de los mejores maestros
que pueden tenor; porque no es posible que crean pueden
gobernarse mejor cuando estén libres. No dudo que un loco
podria imaginarse que le conviene huir de su amo, porque
no reflexionada que jamás debe uno apartarse de lo que es
bueno, antes al contrario arrimarse á ello con todas sus
fuerzas ; y por consiguiente aquel loco podria inny bien huir
sin razon ; mas un hombre sensato, deseará siempre que
darse debajo la custodia de lo que es mejor que él ; y de
esto infiero, Sócrates, lo contrario de lo que tú decias , y
pienso que el sabio es quien debe afligirse de_morir , y el
loco quien debe alegrarse.
Pareció que Sócrates oia con placer la insistencia de Ce
bes :— Siempre , dijo mirándonos, tiene Cebes la mana de
encontrar objeciones, y nunca quiere quedar convencido
desde luego.—Con todo, las objeciones de Cebes no me pa
recen mal fundadas, dijo Simios, porque ? cómo pueden
los hombres verdaderamente sábios desear separarse de
maestros mas sabios que ellos ? Contra tí me parece que vá
dirigido el argumento de Cebes, porque no te pesa de de
jarnos ni tampoco á los dioses, siendo maestros tan escelen
tes como tú mismo dices.—Teneis razon, respondió Sócra
tes, ya veo que quereis obligarme á hacer mi defensa como
la hice en el tribunal.
Esto mismo, replicó Simios. —Vamos pues, procuraré
salir mejor con esta que con la otra. Por cierto, Cebes y Si
mias, que si yo no creyese encontrar en el otro mundo
otros dioses sabios y buenos, y hombres de los que murie
ron, mejores que los de aquí, no tendria justo motivo para
no pesarme la muerte ; mas habeis de saber que tengo la
esperanza de reunirme.ton hombres 'virtuosos, aunque no
puedo afirmarlo, mas que encontraré allí dioses amigos,
en esto sí que no me cabe duda, si algo hay sobre estas
materias de que pueda el hombre estar seguro : lié aquí
por qué no me aflijo, y antes al contrario, espero con con
fianza aquel destino reservado á los hombres despues de la
muerte, y que segun la creencia mas remota, debe ser
mejor para los buenos que para los malos.—Pues qué , Só
crates , dijo Simias, ?quiéres tú marcharte guardando para
tí los motivos que tienes para esperar? Paréceme que es un
bien comun á todos, y sí tú nos infundes tu conviccion , ya
tienes hecha tu apología.— Esto mismo voy á hacer, res
pondió Sócrates, mas primero escuchemos á Crito , quien
parece ya hace rato que quiere decirnos alguna cosa.
No es otra cosa, dijo Crito , sino que el que debe darte
el veneno, está repitiendo hace tiempo que debes hablar
lo menos posible, porque pretende que los que hablan de
masiado se acaloran , y que esto es muy contrario al efecto
del veneno, porque á veces se vé obligado á darlo dos y
hasta tres veces, á los que se acaloran hablando.
Déjale hablar, respondió Sócrates, y que prepare la be
bida como si hubiese de darme dos y tres dosis si conviene.
—Ya me temía que esta seria tu respuesta, dijo Grito, mas
con todo, esta idea me atormenta.
Déjale decir lo que quiera, respondió Sócrates ; mas ya
es tiempo que os dé cuenta á vosotros que sois mis jueces,
de las razones que tengo para creer que el hombre que se
ha dedicado sériamente al estudio de la filosofía, debe mo
rir con serenidad, y con la esperanza de que en saliendo
de esta vida encontrará bienes infinitos ; y esto mismo es lo
que quiero probaros , Cebes y Simios. El vulgo ignora que
la filosofía no es otra cosa, sino una preparacion de la muer
te; y siendo esto así, ?no seria absurdo de haber pensado
toda la vida en la muerte, y cuando llega esta, temerla y
huir de lo que antes se perseguia?
Sobre esto, riéndose Simias, dijo : por Júpiter , Sócrates
que me causa risa , á pesar de las pocas ganas que tengo
para reirme , pues no dudo que si te oyesen ciertas gentes,
no dejarian de decir que tu hablas muy bien sobre los filóso
fos. —Esto quisieran ellos sobre todo mis Tebanos, que to
do lo que se ocupan de la filosofía se apasionasen de tal modo
á la muerte , que muriesen en efecto , porque dirian que ya
saben que esta es la suerte que merecen los filósofos. —Y
dirian mucha verdad Simios, respondió Sócrates, mas no en
que lo saben ni en que sentido desean los filósofos la muer
te , ni en que sentido la merecen , ni que muerte. Mas de
jemos estar á aquellas gentes y hablemos entre nosotros :
decidme : ?nos parece algo la muerte ?—Sí, por cierto, res
pondió Simias.—,No es la separacion del alma y del cuerpo,
de modo que este se queda solo á un lado y aquella sola del
otro, lo que llaman morir?—Esto mismo, dijo Simias.—Con
sidera pues, amigo , si pensáras tú como yo, porque de este
principio depende á mi entender lo que tratamos: Dime ,
?te parece que sea propio de un filósofo el ir tras lo que los
hombres llaman placer; como por ejemplo los placeres de la
mesa ?—No, Sócrates, respondió Simias.—,Y los placeres
del amor?—Tampoco.—Y todos los placeres que tienen co
nexion con el cuerpo , ?crées tú que el filósofo los tenga en
mucho ? Por ejemplo, trages elegantes, calzados y otros
adornos del cuerpo, ? crées que los estime ó los desprecie,
cuando la necesidad no le obliga á servirse de ellos ?— Un
verdadero filósofo no puede menos de despreciarlos. — Te
parece, pies, continuó Sócrates, que el objeto de la solicitud
de un filósofo no es el cuerpo, sino que procura desprender
se de él en cuanto le es posible, ocupándose solo del alma.
—Así me parece.—De cuanto hemos dicho, pues, se infiere
que lo que mas caracteriza al filósofo es que trabaja mas
que todos los demás hombres para apartar su alma de todo
roce con el cuerpo.—Así parece.—Y sin embargo, Simios,
la mayor parte de los hombres se imaginan que cuando uno
no tiene gusto para estas cosas 6 no disfruta de ellas, tanto
vale morir, y que está muy cerca de la muerte el que es
insensible á los gustos del cuerpo.
Dices mucha verdad, Sócrates. Y en cuanto á la adquisi
cion de la ciencia , dime, ?es, ó no obstáculo el .cuerpo ,
cuando se asocia á esta investigacion? Esplicaréme con un
ejemplo. ?Tienen alguna certeza la vista y el oido , 6 tienen
razon los poetas de cantarnos contínuamente que nosotros
ni vemos ni oimos verdaderamente ? Y si estos sentidos no
son ciertos menos lo serán los demás, porque son mucho
mas débiles. ?No te parece tambien así ?— Sí, me parece,
dijo Simios.— ?Cuándo , pues, dijo Sócrates, encontrará el
alma la verdad ? porque mientras la busca con el cuerpo,
ya vemos que esto la engana. —Verdad es.—?No es parti
cularmente en las operaciones del entendimiento que la rea
lidad de las cosas se manifiesta al alma?— Sí.—,Y no piensa
el alma mejor, cuando no está turbada ni por la vista ni
por el oido ni por el dolor, ni por el placer y cuando con
centrándome en sí misma y desprendiéndose en cuanto le
es posible del cuerpo, se aplica directamente á lo que es para
conocerlo?— Tienes razon.—Y entonces el alma del filósofo
?no desprecia al cuerpo ? ?no huye de él? ? no procura es
tar sola en sí misma?—Así me parece. —Prosigamos, Simios,
?dirémos que es algo la justicia 6 que no es nada?—Segura
mente dirémos que sí. —?No dirémos otro tanto de lo bueno
y lo hermoso?—Sin duda. — ?Los vistes tú alguna vez?—
No. —?Los comprehendistes por algun otro sentido del cuer
po.? Y no hablo ahora solamente de lo justo, bueno y her
moso, sino tambien de la grandeza, de la salud, de la fuerza,
en una palabra, de la esencia de todas las cosas, esto es, de
lo que son sí. ?Podrás alcanzar con el cuerpo lo que son real
mente en sí, 6 no penetrarás lo que quieras investigar tanto
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mas cuanto mas te concentres en tí mismo y pienses con
exactitud?—No hay duda. — ?Hay cosa mas exacta que el
pensar con el pensamiento solo desprendido de todo ele
mento estrano y sensible? ? Hay algo mas exacto que el
aplicar desde luego la pura esencia del pensamiento á la
esencia pura de cada cosa de por sí, sin el ministerio de la
vista y del oido, sin ninguna intervencion del cuerpo , que
no hace mas que turbar el alma impidiéndola de encontrar
la sabiduría y la verdad por poco que se roce con él ? Y si
acaso se puede alcanzar la pura esencia de las cosas, ?no
será de este modo?—Muy bien dices, Sócrates, no se pue
de hablar mejor.
De esto, continuó Sócrates, se sigue necesariamente que
los verdaderos filósofos deben pensar y decirse entre sí, que
parece que solo hay una senda desviada que pueda guiar á
la razon en sus investigaciones, porque mientras que lleve
mos nuestro cuerpo y nuestra alma, está aherrojada en esta
corrupcion; jamás poseerémos bien el objeto de nuestros de
seos, que es la verdad; en efecto, el cuerpo nos rodea de mil
sujeciones para atender al alimento necesario, y á mas de esto
las enfermedades que sobrevienen ponen estorbo á nuestras
investigaciones. Nos llena de amor, de deseos, de temores,
de mil quimeras y de mil necesidades, de modo, que es
muy cierto; como dicen, que ni siquiera nos deja nuestro
cuerpo ser sábios un momento. Porque, ?de qué nacen las
guerras , las sediciones y los combates? Del cuerpo y sus
pasiones. En efecto, todas las guerras no nacen mas que del
deseo de amontonar riquezas, y estas nos las hace necesa
rias el cuidado de nuestro cuerpo que no nos deja tiempo
para pensar en la filosofía; y lo peor es que si por casuali
dad nos deja algun tiempo y empezamos á reflexionar, al
instante interrumpe nuestras meditaciones, nos turba, nos
distrae y nos hace incapaces de discernir la verdad. Ya te
nemos pues demostrado que si queremos saber algo con cer
titud, es preciso que nos separemos del cuerpo, y que el al
ma á sus solas examine las cosas de por si. Entonces , esto
es, despues de nuestra Muerte, segun parece, disfrutamos
de la sabiduría, en cuya busca decimos que andamos solí
citos; mas no en esta vida, como ya lo indica la razon, por
que si es imposible que conozcamos nada perfectamente
mientras estamos con el cuerpo , es preciso ó que no conoz
camos jamásla verdad óque la conozcamos despues de muer
tos, pues entonces e) alma volverá en si separada del cuer
po, mas no antes; y mientras vivimos no nos acercaremos
de la verdad sino á medida que nos vayamos separando del
cuerpo , que renunciemos á todo trato con él (á no ser por
pura necesidad) si nos desprendernos de sucorrupcion y nos
conservamos puros de sus manchas hasta que Dios mismo
venga á libertarnos. Cuando estemos libres de la pesadez
del cuerpo, conversaremos, así lo espero, con hombres li
bres como nosotros, conoceremos por nosotros mismos la
esencia de todas las cosas, y puede que la verdad no sea
otra cosa mas que esto; mas no es justo que al impuro le sea
dado contemplar la pureza. Ahí tienes , Simias , lo que me
parece que deben pensar y decirse entre sí los verdaderos
filósofos,
Recuerdos históricos.
DEL ORIGEN DE NAPOLEON.
Nuestra historia nos trasmite un recuerdo curioso. El
grabado que acompana este artículo , representa la casa
que habitaron los ascendientes de Napoleon Bonaparte en
la ciudad de Palma de Mallorca. Por espacio de tres siglos
se albergaron en ella los Bonapartes mallorquines, hasta
que en 1409 , Hugo Bonaparte, pasó á la isla de Córcega ,
nombrado regente de ella por el rey D. Martin I de Ara
gon , segun consta de un real despacho espedido por este
soberano en 23 de julio del espresado ario de 1409. Dicho
caballero Hugo fué el fundador de la casa de los Bonapar
tes de Córcega, pues que habiendo resuelto quedarse en
dicha isla con los hijos que ya tenia de su esposa Juana de
Sancis , diez arios despues de su estancia en ella, envió po
deres á su hermano Bartolomé Bonaparte , para que ven
diese los bienes que tenia en Mallorca. Los dos documen
tos citados prueban , pues, que de Mallorca pasó á Córcega
un Bonaparte , donde se casó y tuvo hijos, que fueron el
gérmen de la familia de Napoleón.
Para mayor comprobacion se puede citar una carta que
el .sábio jesuita el P. Eusebio Cassan , escribió en 1752 des
de Ajaccio, con fecha 23 de mayo al cronista de Mallorca
D. Gerónimo da Alemany. Dice así la carta, segun se lee
en un artículo que publicó el sócio de mérito de la acade
mia nacional de arqueología, el Sr. D. Joaquin Maria
Bover.
« Muy senor mio : deseoso de satisfacer el encargo que
« por comision de V. me hizo Mr. Herarger,, he recorrido
,( todos los archivo.s públicos de esta ciudad , y efectiva
« mente aparece de varios documentos existentes en ellos,
« que la familia de Bonaparte, originaria de Mallorca, cm
« pezó aquí con Hugo Bonaparte , que era regente de esta
« isla por los anos 1418 , antes del cual no se encuentra se
« mejante apellido en Córcega. Consta tambien que los hijos
« de este regente llamados Estéban , Hernando y Andrés,
« eran ya personas de arraigo, y obtuvieron varias veces
« los oficios de república de esta ciudad , por la clase de
« nobles, y que los Bonapartes desde el siglo xv hasta el
« actual , se continuaron siempre en los padrones de Bae
« tria. Creo que esto será suficiente Tara que Y. se con
« venza de la identidad de las familias de Bonaparte de
«Mallorca y de Córcega. Son, sin duda, una misma, si es
« cierto lo que me apuntó Mr. Herarger por encargo de V.,
« pero me dijo antes de partir yo de Marsella, que la de
« Mallorca había ya acabado. La rama de Córcega subsiste
« aun , pues viven hoy varios miembros de ella , como
« Herman Bonaparte y Cárlos Bonaparte , ambos casados
« en Toscan a. Dios nuestro Senor conserve la vida de V.
« como desea su afectísimo servidor y hermano en J. C. »
Este Cárlos Bonaparte , citado en la carta , fué el esposo
de Leticia Ram.olino, y ambos padres del emperador de los
franceses y rey de Italia.
Dedúcese, pues, que el gran Napoleon era de orígen
mallorquín , y que el solar de su familia, es la casa llama
da de Bonaparte , en la capital de las Islas Baleares. Está
situada á espaldas de la parroquia de S. Jaime, y su fa
chada np deja de tener cierta magnificencia. Pero como
->l 277
quiera que no se hace notar por ninguna particularidad ,
ni como monumento del arte, es seguro no hubiera mere
•
•
cido los honores de la publicidad que ha tenido, á no ser
por la circunstancia de haber salido de ella, digám@slo así,
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Casa de los ascendientes de Napoleon.
el nombre Napoleone era italiano y que la ortografía de su
nombre de familia era Buonaparte. En 1795, Napoleon
9
conservaba todavía este nombre de fa
milia, italianizado sin duda cuando se
:el hombre que llenó al mundo de su fama, y que supo con
su genio dictar leyes á la Europa, disponer de los tronos
y eclipsar con sus victorias la fama de
los mas grandescapitanes de los tiem
pos antiguos y modernos.
Leemos en una obra escrita por un
autor contemporáneo , que antes de
ser admitido, el que fué despues Na
poleon 1, en la escuela real militar de
Brienne-le-Chateau , tuvo que pre
sentar las pruebas de nobleza de su
familia, y que entre otras observacio
nes á que dió lugar el exámen de los
documentos ofrecidos al efecto , Mr.
d'Hozier de Serigny, juez de armas de
la nobleza francesa, con carta fechada
en Paris el 8 de marzo de 1779, hizo
observar al padre de Napoleon , que su
nombre estaba escrito en todas las es
crituras sin estar precedido de la par
•ícula de; que un título de nobleza del
ano 1771, daba á su familia el nombre
íle Buonaparte , y que no obstante firmaba de Buonaparte.
En vista de estas observaciones , Cárlos de Buonaparte di
putado entonces por la nobleza de los Estados de Córcega,
,contestó desde Versalles el mismo dia , que hacia doscien
tos anos que la república de Génova habla dado á uno de
sus antepasados, llamado Gerónimo , el título de : Egre
gium Ilieronimuni de Buonaparte ; que el artículo (le, habia
.sido omitido, por no estar casi en uso en toda Italia ; que
Escudo de Napoleon.
estableció en Córcega, procedente de
Mallorca, pues sus cartas están enca
bezadas así : « Buonaparte , general
en gefe del ejército del interior » y
firma Buonaparte , El « Memorial de
Santa Helena , » recordando que Na
poleon durante toda su juventud, fir
mó como su padre, anade que única
mente lo alteró cuando ocupando los
primeros puestos del estado , quiso
hacerse enteramente francés. Enton
ces fué cuando lo afrancesó , supri
miendo la u y firmó Bonaparte. Vése
pues, por lo dicho, que este nombre
tan famoso en nuestros tiempos , ha
sufrido algunas variaciones, segun los
paises en que ha vivido la familia que
lo ha llevado y la particular condi
cion de alguno de sus individuos.
Sobre el gótico portal que dá entrada al espacioso salon
de la casa que existe en Palma, hay un grande escudo de
piedra , entre cuyos blasones se ve tambien el águila , que
es la ensena nobiliaria que los Bonapartes mallorquines
pintaron en sus adargas y paveses. Los ejércitos de Napo
leon le pusieron el adimento del rayo, acaso porque Napo
leon lo era de la guerra.
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 2 (1 enero 1863), p. 265-302 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1863 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 08_No. 2 (1 enero 1863), p. 265-277 |
| Transcript | Yd? 265 1( No lejos del sepulcro de los tres héroes, yacen las ruinas del ídolo, que se habian negado á adorar ; el rey á quien hizo el Eterno descender desde el trono de Babilonia hasta la abyeccion del bruto, habia hecho levantar aquel ídolo .gigantesco y brillante , tal cual se le apareciera en un sue no falaz. Vénse aun en aquella inmensa llanura las ruinas de los reinos destruidos, de que era símbolo profético la derruida estatua. Misael y Hanania dieron sepultura á Hazaria , su herma no querido, calmando su justo dolor el dulce pensamiento de la resurreccion. Con todo, en breve fué Hanania á su vez depositado en la tumba por Misael , que empezaba tam bien á sentir ya la muerte en su corazon ; la esperanza , empero de reunirse con sus hermanos, le alentó hasta su postrer momento, ó sea, hasta la realizacion de aquella esperanza. Ahora busca con mirada inquieta los restos de sus cuerpos mortales en el polvo del sepulcro , pero los busca en vano ; sin embargo, continúa cerniéndose sobre la tumba y aguarda confiado ; tan pronto dirige su voz con movida á los restos de sus hermanos queridos, como la eleva al cielo. Es aquella voz un canto solemne; puesto que, la palabra de los inmortales al espresar sus sensacio nes, es siempre un himno celeste. Hanania y Hazaria oyen el canto de su hermano , no por su propio oido , sino por aquella maravillosa intuicion que hace distinguir á los ha bitantes del cielo la voz del Eterno del rumor de los mun dos que ruedan en lo infinito. « Hermanos mies queridos, en breve saldreis de vues tras tumbas heladas y sombrías. El polvo de los hijos de Adan , dispersado por la destruccion, ora desaparezca bajo la planta del viajero, ora le arrastren las olas del Océano, ora centellee en los rayos del sol, sabrá reunirle é impo nerle nueva vida, Aquel que lo creó para que sirviese de cubierta al alma emanada de su soplo. Tomó el Omnipo tente un punado de tierra y la dijo : Conviértete en hom bre; y la tierra obedeció temblando; ahora tomará el polvo diseminado diciéndole : Vive ; y el polvo reunido vivirá eternamente. Mugirán los mares y los nos, rugirá la tem pestad, temblará la tierra en sus cimientos, cubrirán los cielos espantosas nubes, surcadas á la vez por mil rayos; y la trompeta del último juicio, cuyo horrendo sonido apa gará el tumulto de la creacion en desorden , llamará á los muertos, y los muertos todos se levantarán de sus tumbas frias. » Así canta Misael , siendo á cada instante su voz mas ar moniosa y dulce ; al fin se trasforma, resucita, y resucitan tambien con él sus dos hermanos. • En otro tiempo descendieron los caldeos á la llanura, li geros como el leopardo, ávidos como el águila al caer sobre su presa. En breve aquéllos intrépidos guerreros reunieron cautivos tan numerosos como las arenas del desierto, se bur laron de los príncipes , insultaron á,los reyes; y su caudillo, ébrio de sangre y de matanza, apuró la copa que el Dios vengador Ilenára para él. Descendió del Paran aquel Dios terrible con todo el resplandor de su magnificencia ; prece • díanle el hambre y la peste, teniendo indicado ya el pais en que debian detenerse y cebarse. Al pasar el Senor, las colinas inclinaron sus cimas, las montanas se estremecieron de espanto, los torrentes redoblaron su curso, los abismos descendieron mas y mas en las profundidades de la crea cion , los cielos se elevaron á mas altura en los campos de lo infinito, el sol interrumpió su curso, y la luna permane ció inmóvil.- « En nombre de la sangre que corre por todos, apiádate de mí... Tú eres el Redentor del mundo ; gran sacerdote TOMO II. del santuario de los cielos , tu poder es eterno ; en breve volverás al lado de tu padre en todo el esplendor de tu gloria.... ?Oiré esclarnar otra vez á aquella VOZ divina : Todo se acabó? Gólgota , sepulcro mio, tú eres su altar : re gocijaos, miembros rotos de mi pobre cuerpo , ya que dor mireis en este altar vuestro sueno de muerte. » El serafin Abdiel , que se cierne sobre la cruz , bendice con la mirada al buen ladren , é implora de este modo en su favor la misericordia divina : « Manantial inagotable de clemencia y de anior, Reden tor del mundo, no abandones en su hora suprema al peca dor arrepentido ; condúcela al través del valle cuyas tinie blas espantan á los mismos ángeles, permitiéndole entrever la felicidad que le está reservada. » Luego .Abdiel inicia á Dimas en la inmortalidad, y con tinúa el alma del moribundo dirigiendo así á los cielos sus últimos pensamientos : « Pecador redimido, en vano intentas demostrar tu re conocimiento ; perteneces aun demasiado á la tierra.... Pe ro.pron to.... sí, pronto.... Dios de 'misericordia y de amor, tú que perdonas, tú que espias los pecados del mundo , á tus manos entrego.... Alma salvada, ? qué es lo que aguar das?... Mediador divino , á tí entrego.... » Rotas quedaron las últimas fibras que sujetaban aquella alma á su mortal cubierta, y la cual espresa de este modo el éxtasis santo que le causa el verse libre: « Rápido intervalo que media del sueno al despertar, llamado muerte : no es este tu nombre , puesto que la muerte es cruel, y tú eres muy dulce; tu encanto embelle ce hasta á la inexorable destruccion , tu sombría compafie ra , á la que entrego confiado mis inanimados restos. Nada me importa que los reduzca á polvo, ni que los siembre al través de la creacion, así madurarán para la siega del úl timo dha. 151i nueva vida no puede terminar, porque es eterna. » Asoma en los párpados de Abdiel una lágrima de gozo, al ver el alma del pecador salvada por el arrepentimiento ; dirígele entonces esta sencilla pregunta : «Tú eres sin duda uno de los elegidos, puesto que al abrir mis ojos á la inmortalidad , han visto tu rostro res plandeciente, y me he estremecido de dicha al oir el .me lodioso rumor de tus alas. Cuanto mas te contemplo, mas aumentan mi admiracion y arrobamiento. » Contéstale el serafin en voz solemne : « Ven , tú que eres el primero de los muertos que ha re dimido la sangre de Cristo ; has encontrado gracia en el altar del sacrificio ; tú serás en lo sucesivo la esperanza de los pecadores durante su vida, y su terror después de su muerte. Ven, en breve se cumplirán los decretos de la Providencia ; sígueme al santuario de los goces celestes.» Y ambos se lanzan desde luego á lo infinito. El profeta admitido antes de su muerte á conferenciar con su Dios en la cumbre del Sinaí, y que al descender de aquel santuario brillaba con un resplandor tan vivo , que se vió obligado á ocultar el rostro á las miradas del pueblo ; el elegido del Senor, que por haber sido incrédulo una sola vez, no penetró en la tierra de Canaan , el gran Moisés, á quien el Eterno consideró sobrado fuerte para darle un . ángel custodio durante su vida, se cierne solo sobre su mis teriosa tumba. Entregado á profundas meditaciones, vé pasar delante de él, como fugitivas sombras, los aconteci mientos mas notables de su larga carrera, manifestando, á medida que se presentan, las sensaciones que despiertan en su alma. « ;Huye , huye, Faraon Mucho tiempo ha que los 3 x‘ 266 Juncos de la orilla no cubren ni uno solo de tus huesos , ni uno solo de los huesos de tu ejército !... ! Cómo se derruin bar) magestuosamente los muros trasparentes que formaban las encrespadas olas para abrirnos en su seno un paso mis terioso! ! Como ruge la tempestad desencadenada en medio de la nube de fuego! ! cómo corre á la muerte el Egipto, que el Eterno se encargó (le estertninar ! Gracias os sean dadas, nubes y llamas del Senor, que nos servisteis de guia al través de tantos montes, de tan áridos de3iertos. Vuela al combate.... derrota á Amalec. Israel ha triunfado, por haber quedado mis brazos levantados al cielo. ! Begion sa grada, bien presente te tengo ; aquí ví brillar la ardiente llama , aquí continúa desafiando á los siglos , el árido pe nasco cuya sobrada lentitud no satisfizo mis ardientes de seos al pedirle una límpida corriente!... Hé ahí el punto terrible en que se abrió el infierno para tragarse á los tres rebeldes audaces.... Tampoco tú me eres desconocido, no ble Sinaí, morada del trueno y del fuego celeste. Tambien te conozco á tí, desierto abrasador, tumba inmensa de va lientes cohortes, tantas veces respetadas por el esterminio en medio de un mar de sangre. Yo te saludo, formidable Nebo , que encierras mis huesos. En medio de la tierra de Canaan, veo resplandecer las alturas de Garizitn y el sagra do altar del Gólgota. » • Brillan en la cumbre del Nebo , parecidos al grupo de Orion , los mismos ángeles que anunciaron en otro tiempo á la tierra las órdenes del Eterno ; los acordes de sus arpas de oro resnenan iiulcemente en medio de este canto ce lestial : « No son las bendiciones de Garizim ni tampoco la vida de un dia, lo que venimos á ofrecerte : es la salvacion del Gólgota la que estamos encargados de derramar sobre tí.... Moisés, ? por qué tardan tanto tus huesos en salir del pol vo? Moisés, levántate, tu Redentor te llama. » La armonía de las arpas sumió al profeta en un dulce sue no; el sonido de la trompeta del Senor le despierta, ha ciendo retumbar el Nebo y su misteriosa tumba. Moisés, resucitado para la vida eterna, se postra, ora, adora al Salvador del mundo, y conserva por mucho tiem po sus brazos levantados al cielo, sin sostenérselos ángel alguno. Tambien se agita el polvo en los sepulcros de los reyes; el noble hijo delsaí , se despierta á la vida eterna, se ade lanta desde el fondo de las sepulcrales bóvedas, apercibe al alma de Salornon que, vela sobre sus huesos reducidos ya á polvo, y vá á pararse á su lado. La sombra de Salomon , que todavía pertenece al sepul cro , queda abismada en una admiracion profunda al ver el resplandor celestial de su padre, trasformado por la re surreccion. Aparecen al propio tiempo en el sepulcro real los patriarcas resucitados, seguidos de sus ángeles custo dios , esclamando Abrahan , poseido de un santo arroba miento : « La voz del Senor ha hablado á nuestros huesos pulve rizados, y nos hemos despertado para acoger con toda la magnificencia de nuestra inmortalidad al Redentor divino al salir de su tumba. Oh tú, el mas grande de los reyes, tambien te está reservada esta gloria : semejante al arbust que florece bajo el Magestu.oso cedro, confundirás tú tam bien el rumor de tu follage balsámico con el soplo del cielo que hace balancear la copa del árbol de la vida. » Gabriel dirige entonces al alma de Salomon estas dulces palabras : « No llores, hijo del Eterno, puesto que ante Él has en contrado gracia, por mas que continúe aun durmiendo tu polvo , cuando el cedro de Dios presta ya su sombra á las flores de la primavera. » « ?Yo, llorar, contesta Salomon ; yo, á quien el Eterno ha colmado de inmensos favores ; yo , á quien se dignó sa car del fondo de los abismos en que yacia ? No , no , duer me, oh polvo de mi mortal cubierta , duerme hasta el día de la cosecha universal ; y si cansadas de cobijarte, se des prenden estas bóvedas sepulcrales , quiera la grata brisa de la tarde sembrado en el espacio, confundiéndote con las suaves emanaciones de las flores, y los plateados rayos de la luna. » « Salomon , debo decírtelo, contesta el ángel ; nunca po drás aparecerte á los futuros cristianos, por estar este poder reservado únicamente á los muertos salidos de la tumba con el Salvador ; pero poseerás un dia todas las beatitudes de los cielos. » Dice, y los ángeles y patriarcas abandonan el sepulcro del gran rey, y se dirigen nuevamente al bosque de Mam bre, donde nuevos resucitados los aguardan. Ecequías sigue durmiendo aun, pero el vencedor de Ze raph, aquel rey tan débil de sí, como fuerte por su con fianza en el Senor, se. levanta del polvo, y con él Josafat , quien al conducir sus tropas al combate, se hizo preceder por levitas y profetisas, cuyos himnos le aseguraron la vic toria. Otro monarca se levanta tambien en su tumba solitaria de Huza, casi al tiempo mismo en que su hijo abandona el sepulcro de los reyes, con el que salen tambien el jóven y piadoso Josías , destructor ardiente de los ídolos. Los tier nos lamentos de los cantores y cantoras celebraron por mu cho tiempo la memoria de aquel héroe del Eterno, herido de una flecha homicida que salió de las filas del feroz Neroc. Se lanzan estos resucitados fuera de sus tumbas, pare ciéndose á las rápidas constelaciones que surcan las rojizas nubes en una hermosa tarde de verano. Ecequias, empero, continúa entregado á su profundo sueno. Un espíritu infernal , que fué en otro tiempo el ídolo Nisroc , y la sombra de Sennaquerib, descienden lentamen te de las alturas del Líbano ; párase de repente el conquis tador, y en voz alterada por la cólera y el orgullo ofendi do, dice al ídolo : « Dime , Nisroc , ? qué poder sobrenatural nos ha obli gado á salir del fondo de los infiernos para ir en busca de los sepulcros de los reyes de Israel ? » « ?Por qué preguntármelo? ?No te ha hablado tambien á tí la voz terrible que nos ha dado esta órden ? ?Quién , sino el ángel de la muerte, habria podido hacernos oir aquellos acentos poderosos como el trueno, rápidos como la constelacion? Y ?á qué otro poder se habria visto obli gado á obedecer Nisroc ? » « !Miserable! esclama Sennaquerib, ? puedes hasta tal. punto olvidar lo que has sido? En tus altares fueron inmo ladas en otro tiempo víctimas humanas, y hasta reyes, á quienes habia sido adversa la suerte de las armas. ?Cuándo tuvo nunca altares el ángel de la muerte ? ? cuándo se le ofreció nunca sangre real en holocausto? » « Silencio, orgulloso conquistador, cuya postracion es mas denigrante aun que la mia , puesto que debes obedecer mis órdenes, á pesar de verme yo mismo obligado á incli narme ante la voluntad de un dueno. Vete á adorar el polvo de Ecequías , de ese rey de Judá cuya tumba busca mos; te burlaste de la omnipotencia del Eterno, y el Eter no te ha puesto una mordaza y obligádote á recorrer hu yendo el mismo pais que asolaste en tus rápidas conquistas. 267 1€ Sennaquerib y Nisroc dirigen entonces su rápido vuelo hácia los infiernos. Procura buscar David entre las almas de los muertos al mas querido de todos sus amigos ; hállale al fin. Jonatás á su vez le conoce y esclama « Sí , eres tú , David , mi dulce amigo. El resplandor do., los inmortales te circunda ; así deben brillar tambien He noch y el grande Elías. » « El polvo de los muertos acaba de alcanzar nueva vida; .ha sonado va la hora de la resurreccion para los elegidos de los tiempos pasados Jonatás „amigo , hermano mio, bien tú sacudirás en breve el polvo de la muerte. » « ? Yo, resucitar ? Oh David , ?tengo yo por ventura la dicha de ser, como tú , uno de los abuelos del Redentor, ó grande y santo como Moisés? » « Jonatás, confía ; yo he resucitado , y sin embargo. ?quién ha sido nunca tan gran pecador como yo? » « Pero en cambio, ?quién tuvo jamás un arrepentimien tan sincero y noble? ?Qué ardiente piedad podrá nunca igualar á la tuya? Por otra parte, el Mesías es de tu raza mientras que yo.... ?no se me ha recompensado ya sobra damente mi mérito , con solo permitírseme descender del cielo para contemplar los sufrimientos y la victoria de Je sucristo ? Además , he tenido la dicha de verte, David que rido , cuando mas necesidad tenia de este consuelo...; porque te lo confieso, me parece muy triste esta tumba en que duermen los restos de Saul.... Perdóname este suspiro; mi reconocimiento es sin límites, por haberme hecho Dios hijo de la luz..., sin embargo, brota de mis ojos una lágri ma amarga cada vez que pienso en los restos de mi padre.... La beatitud de los séres creados nunca será tan.perfecta co mo la de los ángeles, por haber casi siempre nubes pasag,e ras que oscurecen el cielo de su pensamiento. » « Esa dulce tristeza , querido Jonatás, podia permitírselo, mientras estaba aun Jesus sufriendo en la cruz ; pero no ahora que ha muerto, que ha vencido y que todos los pri meros testigos de su gloria, se despertarán á la vida eterna.» Al acabar de pronunciar David estas palabras, el ángel custodio de Jonatás , levanta la voz, y manda á su prote gido que enjugue su última lágrima. Luego de haber obe decido, se apodera de él un dulce sueno, sueno fugaz del que despierta casi en el mismo instante, brillando ya á los ojos de David con todo el maravilloso resplandor de la re surreccion. Unicamente los .serafines podrían describir el arrobamiento de aquellos dos amigos, al verse reunidos por toda una eternidad. Gedeon , el salvador de su pueblo, el que rehusó la co rona que J'ida le ofrecía, sale de su sepulcro con todo el resplandor de la inmortalidad. No se presentarán tan bri llantes los orgullosos conquistadores que han puesto sobre sus cabezas las coronas enrojecidas aun con la sangre de los vencidos , cuando suene la trompeta del último juicio ; ni tampoco brillarán entonces de aquel modo los reyes ambi ciosos, que han procurado por medio de sangrientas guer ras ensanchar sus dominios. Los huesos pulverizados del profeta , que despertaron en otro tiempo á los muertos , se reaniman ; el profeta se leT., vanta y se cierne sobre su sepulcro ; maravilloso sepuler, que no tardó en probar que los restos que se le habían con {jada , no eran los de un mortal oscuro. Una jóven madre , ídolo de su esposo, acababa de morir al dar la luz á un hijo ; el pariente mas próximo presidia el cortejo fúnebre llevando en brazos al recien nacido , bello como el cáliz entreabierto por la flor que contiene en su seno. Oyese de repente en medio del cortejo un grito Cesa de fingir que no conoces al ángel inexorable que me veo obligado á obedecer, porque no puedes haber olvidado al mensagero terrible del Dios irritado, que dió muerte á tus guerreros dormidos , y que convirtió tu campo en un vasto cementerio cubierto de cadáveres. Tampoco puedes haber olvidado el gozoso graznido de los cuervos y de las hambrientas' águilas, cuando á los primeros rayos del sol se arrojaron sobre aquel inmenso pasto. Al creerte vence dor de cielo y tierra, osaste esclamar ? Dónde están los dioses que han librado á las naciones de caer en mi poder? ?qué se han hecho los dioses de Hamath , Arpad, Sefar vaim , Telasar y Retseph?... Pues bien , yo te lo pregunto á mi vez, ?qué se han hecho ? Pero ! qué digo ! nadie sabe mejor que tú que han descendido á los infiernos, donde sin cesar te persiguen con sus burlas satánicas. » Abrumado por la vergüenza y la desesperacion, continúa Sennaquerib nuevamente su marcha inquieta ; síguele Nis roe, entrando ambos en el sepulcro en que se cierne el alma de Ecequías sobre sus mortales restos. Al ver á aquellos espíritus de las tinieblas , se dirige el alma del rey á su án gel custodio, y le pregunta quiénes son los réprobos que de aquel modo turban su reposo. A lo que le contesta el ángel .« Son Sennaquerib y su ídolo; pronto sabrás por qué se les ha permitido entrar en estas bóvedas. » Y dirigiéndose el ángel al negro fantasma que fué en otro tiempo un soberbio conquistador, anade: « ?Conoces á esa alma bienaventurada? » « ?Qué es lo que puede haber de comun entre los dicho sos favoritos del destino y yo , tan miserable hoy dia?» con testa orgullosamente Sennaquerib.. « Sí, eres miserable, dice el ángel , porque fuiste malo. Alira á ese piadoso rey, que se postró en el polvo ante el Eterno, que tú osaste insultar, y que mientras tus hordas se hallan en los valles, semejantes á un torrente devasta dor, él, lleno de confianza en Dios, solo contaba con su ausilio. Ya sabes cuál fué tu castigo en la tierra , y á qué tormentos fuiste condenado despues de tu muerte pues bien , aun te falta sufrir otro suplicio. Ese rey que en otro tiempo te pareció tan débil , y al que ni siquiera juzgaste digno de tu desprecio, prefiriendo blasfemar al Dios en quien tenia él puesta toda su esperanza ,. ese mismo piadoso rey, altivo Sennaquerib, es el que vas á ver desde ahora. en todo el resplandor de su gloria. » « Qué me importan á mi su piedad y su gloria eterna ; qué me importa la luz, si estoy condenado á eternas tinie blas; déjame volver al fondo de los abismos; tirano del cielo , no me detengas por mas tiempo. » « Audaz Sennaquerib, los juicios del Eterno no pueden serte indiferentes. Hé ahí el polvo de Ecequías , el tuyo desapareció entre las ruinas de Ninive , pero tambien vol verá á reanimarse un día ; su resurreccion , no obstante, será muy distinta de la que vas á presenciar ahora. » El espanto y la ira .aterran al orgulloso conquistador, al ver que un cuerpo celestial envuelve de repente el alma. de Ecequías , y que su voz inmortal le manda regresar á los infiernos. Clavado por el terror y el ódio , parecía haberse quedado el monarca asirio en la pena del sepulcro,' por lo que esclama nuevamente Ecequías : « Huye , Sennaquerib, ya que me has visto, ya que sa bes existen castigos mas terribles aun que el que sufriste en 'Pl templo de Nisroc , al caer a los golpes de tu propio hijo. De lo alto de su trono celeste, la hija de Sion te desprecia, y la noble Jerusalen vuelve con horror la cabeza al verte Pasar. Orgulloso impío, ? conoces ahora al Dios que osaste blasfemar ? 268 l< gozo : rendidos de fatiga los hombres que llevaban el cadá ver, dejáronle sobre la tumba del profeta ; al solo contacto de aquella misteriosa tumba, salió la jóven de su ataud , y rápida corno la constelacion , tomó á su hijo y fué á poner lo en los brazos de su esposo que, pálido de sorpresa y de dicha, le son reja como á una aparicion celeste. Al verla al fin restituida á la vida , le faltaron las fuerzas, siendo su companera, de la que con dolor se creia separado para siempre, la que tuvo que sostenerle para regresar á su ca bana. Las palmeras que cubren con su sombra el sepulcro de Débora , agitan dulcemente sus copas; la profetisa resucita y se levanta en los aires. Sale Midan triunfante del polvo, buscando con la vista al poderoso espíritu que acaba de darle una nueva vida, y al que dirige su voz esta plegaria : • « Angel de la resurreccion, ?dónde estás? Segador divi no, ?cuál es la sombra sagrada que oculta tu cabeza res plandeciente ?? en qué monte resuena el llamamiento de la trompeta que me ha despertado ? Oh tú, que sin duda te asombras y espantas ante la maravilla inmensa que el Eter no te ha hecho cumplir, ángel de la resurreccion , lcuál es el sitiOen que descansas ahora ? Huesos calcinados, que en sus éxtasis proféticos vió Ezequiel que os levantabais en una árida llanura , ?cuándo resucitareis á la vida eterna?» Ya se acerca el momento solemne : el alma de Ezequiel se cierne imponente y severa sobre el polvo de los muer tos, y empieza á profetizar. Notase en los aires un rumor misterioso ; empieza el polvo á moverse ; los huesos se for man y juntan de nuevo, cubriéndose de carne surcada por venas purpúreas; luego se estiende una piel suave y tras parente sobre aquellos nuevos cuerpos, sin vida aun , por faltarles el soplo divino. Hace el alma de Ezequiel nuevas profecías, y de repente los cuerpos se animan , 'respiran y viven. El pensamiento del profeta 'labia entrevisto aquella escena sublime en las riberas del Kebar, sin que pudiesen las beatitudes celestes borrarle aquel dulce recuerdo. En el instante mismo, en que junto á los restos de su mortal cubierta, está meditando Ezequiel sobre los misterios de la redencion , rasga un rayo de inmortalidad el velo de lo porvenir, disipándole al propio la brumazon que envuelve lo pasado ; •el ángel custodio dirige entonces al profeta las siguientes palabras: « ?Oyes el dulce rumor que hace estremecer á la natu raleza? Es el anuncio de la presencia de Dios.: llega su so plo vivificador de todos los puntos de la creacion ; quiera el cielo que roce una sola vez tu polvo.)) Un aura balsámica agita suavemente la dorada cabellera del ángel, cuyos labios, trémulos de gozo, pronuncian el nombre del profeta ; pero ya Ezequiel no le oye, tiene el alma aletargada por la trasformacion que esperimentan sus restos , hasta que por fin despierta del todo. Incapaz de es ‘presar lo que siente, levanta sus manos juntas al cielo , y se arroja en los brazos del ángel que, emprende su vuelo para conducirle hacia otros muertos, para quienes ha so nado tambien la hora de la resurreccion. El alma de Asenata se cierne sobre su sepulcro como un ligero vapor plateado por los rayos de la luna, espresando su voz dulce y tímida de esta manera sus confusas ideas: « Dime, ángel mio , ?por qué se oscurecemi vista, y re volotean en torno mio vagas imágenes que á la vez me tur ban y encantan? Las mismas sensaciones esperimenté al abandonarme la vida terrestre. Habla, servidor del Eter no, ?debo por ventura morir otra vez? Grato murmullo .de las corrientes del Eden, dulce rumor del cedro celeste, que tan deliciosamente me meceis el alma , no la hagais dormir para siempre. » Calla Asenata , vencida por el sueno , operándose en ella instantáneamente la maravilla de la resurreccion : luego empieza la nueva resucitada á cantar la gloria del Eterno. Hace un serafin retumbar la trompeta suprema en el centro de la llanura , en que cada átomo de polvo despier ta ; y al llamamiento del metal sonoro, el héroe de Dios, el vencedor de los pueblos de Canaan , el gran Josué, sa cude las sombras de la muerte, rápido como la constelacion que rasga las nubes de la noche, brillante como el carro de fuego que vió el profeta Eliseo en las radiantes cumbres de Othan. Semejante á la primera flor que el sol de la primavera hace abrir, la hija de Jefté se despierta á la vida eterna. Acompana el ángel custodio su voz melodiosa con los acor des de su arpa divina , y el canto de la joven resucitada se eleva á lo infinito en alas de celeste armonía. Los siete héroes del pueblo de Dios y su noble madre , duermen en una caverna sombría, no 'muy distante de Je rusalen , donde fueron sepultados por un esforzado amigo que, despues de haber cumplido con aquel piadoso deber, fué él mismo á delatarse al feroz tirano, por querer com partir la gloria de aquellos sublimes mártires de la fé de sus padres , y de la independencia de su pais, muriendo como ellos en los tormentos inventados por los verdugos del opresor de Israel. Desde entonces ha sido aquella caver na el amparo de los viajeros estraviados ó rendidos de fati ga ; desde entonces han acudido tambien á ella las almas piadosas, para ocultar sus lágrimas y sus ardientes preces ; todos cuantos aun hoy dia pasan junto á ella, se sienten poseidos de un santo respeto, por saber cuáles son los res tos venerandos que encierra en su seno. El alma de Thirza , la madre de los siete mártires , se postra en el fondo del sepulcro, dando gralias al Mediador divino por haberla juzgado digna de morir por él , cuando no se habia presentado aun á sus elegidos , mas que al tra vés del misterioso velo de las profecías. Mientras que sube al trono del Eterno su ardiente plegaria , el joven Semida y uno de los pastores de Belen , que fueron á saludar al nino, cuyo nacimiento celebraba un coro de ángeles, atra viesan el arroyo que murmura frente á la caverna. Rendi dos de fatiga, y anonadados ambos por el dolor que les causa la muerte de Jesus, van á sentarse en la boca de la cueva sepulcral, dando libre curso al llanto que hasta en tonces habian reprimido. El pastor dirige al fin las siguien tes palabras al huérfano de Naim : « Semida querido , no volveré ya á hablarte del profeta divino, que poco ha te llamó nuevamente á la vida ; no, no quiero desgarrar tu corazon ; pero dime , ?por qué la sola vista de esta caverna me causa un terror santo ? Siento un estremecimiento igual al que esperimenté cuando al través de un velo vaporoso descubrí á los inmortales que prote gian la cuna del nino de Belen. » « Y ? tú me lo preguntas, Jetro ? ? por ventura ignoras cuáles son los muertos que duermen en este sepulcro? Tambien yo me siento poseido de un temor religioso'. » Y, dominado por un sentimiento irresistible, se adelan ta Semida hacia el interior de la bóveda sepulcral, escla mando en voz alta: « Nobles víctimas cuyos restos reposan aquí, adorad con nosotros al profeta que acaba de morir ; su vida fué divina, pero mas divina ha sido aun su muerte. Ya debeis saber su nombre, por haberle pronunciado los ángeles antes de que él viese la luz; así como sabreis tambien que ha de resuci-- 269 tar.... Santos mártires, ?por qué el sitio en que dormís me causa un piadoso terror ? Ya que, corno nosotros, fuísteis creados para la inmortalidad , permitidme que osdé el dul ce nombre de hermanos; cuando nos reunirémos en una vida mejor, acordaos de que ya os amamos en la tierra, y dignaos acogernos entonces con el mismo amor fraternal que os profesamos. » Terminadas aquellas palabras, se aleja Semida, seguido del pastor. La noble madre de los siete mártires ha oido la dulce voz del huérfano de Naim , al que sigue con la vista, mien tras dirige á sus hijos las siguientes palabras : « Hijos mios , ?por qué se aleja de este modo ? Tanto él como su anciano amigo me son muy queridos; sus almas rebosan inocencia y candor ; el espanto que han esperi mentado no puede proceder de nosotros ; el Eterno es, sin duda, el que les habrá inspirado aquel terror santo.... Que el Senor les acompane y guie para que no se pierdan en los laberintos del mundo, y podamos nosotros salirles al encuentro, cuando se despierten á la vida eterna.)) Cesa Thirza de hablar, y ya empiezan á adormecerse las almas de sus hijos , siendo su sueno un éxtasis santo que les hace resplandecer de un modo sobrenatural. Los dos mayores de sus hijos pronuncian algunas palabras vagas y dulces como los acordes lejanos de las arpas celestes ; solo el tercero tiene aun fuerzas bastantes para espresar lo que siente : « Se acerca, dice, el mas grande y solemne de los días; sus primeros albores empiezan ya á desvanecer las som bras; el trueno ruge , el Gólgota retiembla , la cruz se in clina. » Obligado á su vez á cerrar los ojos, se inclina sobre sus hermanos. Jedidoth , el mas jóven de los • siete mártires, lucha aun contra el poder irresistible que turba sus sen tidos. « Angeles tutelares, y vosotros, serafines , decidme , ?dónde estoy ? ? Ocupa el Mesías nuevamente el trono de su padre?... ?Resplandecen sus heridas?... ?Circunda á' Jerusalen todavía celeste aureola ? » Dice, quedándose profundamente dormido. Thirza con templa á sus hijos con mudo asombro, y esclama : «Solo á los habitantes de la tierra les es dado el sueno, y no obstante duermen tambien las almas de esos mártires, dotados de la Inmortalidad—. ?si deberán pasar los inmor tales en este sopor, las horas santas en que la cubierta .del Mesías permanezca en su tumba ? » Oscurécese la vista de Thirza ; sus ideas se turban , y casi al instante mismo despierta ,con todo el resplandor de una resucitada. Sonríele su ángel custodio como á una her mana querida. Incapaz de espresar la dicha que le causa su trasformacion , lanza Thirza un grito de reconocimiento y de gozo, postrándose junto á sus hijos, que salen de entre el polvo de sus huesos, brillantes y hermosos, como la llama al levantarse sobre las negras cenizas de la hoguera. Al verles levantar los brazos y al oírles dar gracias al Dios que por segunda vez les creó, siente Thirza todas las feli cidades que puede el cielo ofrecer al corazon de una madre. Una misma tumba recibió en otro tiempo los restos de cuatro amigos fieles, y cuyas almas se ciernen en este mo mento sobre el fúnebre otero que oculta su polvo. Darda , el último de ellos que murió, dirige estas dulces palabras á sus tres amigos: « Bendigamos al Eterno por habernos dado una suerte digna de envidia. Durante nuestra permanencia en la tier ra, no nos separarnos nunca , nos reunió una misma tum ba , y nos liemos encontrado nuevamente juntos en la eternidad. Ethan fué el primero de separarse, y como era regular , le lloramos ; Heman no tardó en seguirle ; á su muerte , Chalkok y yo no pudimos menos de esclamar : Ha ido á reunirse con nuestro hermano ; en breve nos llamará tambien á los dos. Y cuando Chalkok se durmió mas tarde en mis brazos, cuando me ví solo en la tierra, mis ojos, llenos de lágrimas, se levantaban constantemente al cielo, hacia vosotros, mis fieles amigos.... Ví á Salomon descen der al panteon real en que descansaba David, y al fin me enviasteis el último sueno—. Al despertar ya me ví entre vosotros.... Los restos de nuestros cuerpos mortales aguar dan lo hora de la resurreccion ; cuán grande será nuestra dicha en aquella hora suprema, si con solo desear que lle gue somos ya tan felices! » Luego Heman anade : « Mediador divino , ? no es sobrado esperar de tu cle mencia el creer que nos liarás resucitar contigo? Tú resu citarás antes que la destruccion alcance al cuerpo que pe diste á la tierra , puesto que al habitar en él le santificaste, y es inmortal como tú. Dígnate oir mi ardiente plegaria ; permite que empiece la cosecha de la eternidad , permite que el grano humilde que duerme en el polvo se levante convertido en rica espiga á la sombra de tu cruz. » Chalkok interrumpe á su amigo, y esclama en voz en trecortada por la sorpresa y la dicha : «El polvo de Heman se trasforma : ved, amigos mios , como brilla con resplandor celeste. » Y, vencido á su vez por el sueno de la resurreccion , pierde por un momento el sentido. Al despertar, vé que los huesos de Ethan y de Darda, se animan, se trasforman ; luego abrazados los cuatro amigos, confundidos sus rayos, unidas sus voces , se lanzan á las nubes, cantando la gloria del Salvador. Duerme en los sepulcros de Jerusalen la profetisa Ana, la que tuvo la dicha de ver al hijo de Belen cuando sus pa dres lo llevaban al templo, en el que debia con su saber precoz revelar mas tarde su naturaleza divina. Huyó el nino á Egipto, y Ana descendió al sepulcro que acaba de aban donar, animada de una nueva vida. Párase frente al Gól gota , y tiende los brazos hácia la cruz de la que aun pende el cuerpo del Mesías : « has muerto, esclama , y tú me has resucitado ! Sí, á tí te debo este cuerpo inmortal que me has dado antes de la consumacion de los siglos ; enrojécele aun tu sangre, esa sangre divina que atravesó la bóveda celeste, pidiendo gra cia por la especie humana. » Poseido de un dolor vehemente, dejó Joel á su padre en el valle de Getsemaní , para ir á llorar sobre la tumba de su hermano ; postrado en la losa fria que cubre los restos del gracioso nino, esclama con voz entrecortada por los sus piros: «Berioni, Benoni querido, por tí derramo estas ardientes lágrimas; puesto que solo los ángeles tienen el derecho de llorar al hombre divino, que acaba de espirar en la cruz. » Ahogado por los suspiros, mide Joel con su cuerpo la losa funeraria ; Benoni y su ángel custodio están de pié junto á él, sin que el hijo primogénito de Samma adivine la presencia de los inmortales; así como tampoco el desgra ciado que sufre con resignacion piadosa , vé la mano de la Providencia, que se estiende sobre su cabeza, para incli narla dulcemente hacia la tumba , en que le aguardan re compensas eternas. Joel se incorpora un tanto, murmurando estas palabras entrecortadas : 270 « Querido Benoni, flor hermosa que tronchó la tempes tad antes de que se abriera á los rayos del sol de la mana na , ?por qué así me abandonas?» Contéstale Benoni las siguientes palabras, que solo pue den oir los inmortales : « Vivo, hermano mio, vivo en los cielos, donde crezco en las riberas del rio de la vida. » Pero el infortunado joel continúa de este modo sus tier nas quejas : « Nuestro pobre padre es anciano y débil ; tu muerte, Benoni mio, lo dejó tan inconsolable, que no puede tardar mucho en seguirte al sepulcro; solo y abandonado, ?cómo podré resistir yo el peso de la vida ? » Benoni se vuelve Irácia su ángel custodio, diciéndole: « Su dolor me desgarra el alma ; como llora.... ! Ah! te suplico que enjugues sus lágrimas. » A lo que el serafin le contesta « No podemos endulzar los sufrimientos de los mortales, sino cuando Dios nos lo manda. » « Querido. hermano mío, continúa Joel, duerme al me nos tranquilo tu último sueno, ya que no te es posible.des pertar como Lázaro; !ah! entonces vivia aun el profeta que acaba de espirar en la cruz! » Benoni pregunta al serafin si su •hermano está condena do á vivir mucho:tiempo en la tierra. . A lo'que le contesta él ángel suspirando, que solo Dios sabe la hora de su muerte. Joel , entre tanto., continúa gi miendo sin ver ni oir á los inmortales, que tornan tan viva parte en su dolor. •« Padre de todo cuanto existe , dice, infundidine esa alta sabiduría que conduce á la tierra de promision por entre los aridos desiertos de la vida. Soy tan jóven , tan débil..., no tengo ya hermano , y en breve me faltará tarnbien mi padre ; así que, el porvenir me aterra por parecerme infi nito.... ah! dignaos, Senor, abreviarle en lo posible. Alma querida de Benoni , si estabas ahí junto á la tumba viendo correr mis lágrimas, de seguro pedirias _al Eterno que an ticipase el término de mi existencia cuya duracion me es panta. » « O tú, que eres su ángel y el mio , esclaina Benoni , ?no llegarán á enternecerte nuestros sufrimientos? Ah ! tú fuiste siempre inmortal ; no sabes lo que es dejar en los va lles t:e la tierra á un hermano que llore tu muerte. » « Comprendo tu dolor Benoni amado ; ? por ventura, cuántas veces abandonamos á los cielos para cumplir las Órdenes del Altísimo, no nos separamos tambien de nues tros hermanos? De repente se apodera de Benoni , un sentimiento des conocido: «Mi tumba se agita, esclama. Mi hermano se levanta po seido de un terror inesplicable; densas sombras me envuel ven.... Dios de misericordia , piedad, no me abandones! » Su voz desfallece y muere, como el eco de las montanas al repetir cantos lejanos; pero el objeto divino de la resta reccion anima nuevamente á Benoni , que se trasforma y con voz celestial esclama : « Gloria á tí, Dios omnipotente, que en lugar de anona darme te dignas colmarme de tantos beneficios! Hermano mio , cuando la descomposicion habrá -reducido á polvo tus huesos , jóven y hermoso, despertarás en mis brazos para no dormir jamás. Joel , que solo como mortal puede ver una parte de la maravilla operada ante sus ojos, espresa de este modo su sorpresa y su espanto : « ?Habrá turbado el dolor mi razon , ó bien estaré con denado á las horribles visiones que fascinaban á mi infor tunado padre cuando arrojó á su hijo contra esta negra pe na? ?Se habria alzado en efecto la losa que cubre los restos de ese nino querido? Pero no es posible cuando continuan durmiendo ,aquí en paz los huesos de mi Benuni.... ?Qué veo?... !Mi padre!... viene sin duda en mi busca. » « Cesa de llorar por mi , noble anciano; soy del número de los bienaventurados; mira , mi tumba está vacía. » Pero Samma no le oye , no vé mas que á su hijo , que como él pertenece aun á la tierra. • «.0 Joel mio , le dice, despues de haberte buscado con tantas angustias, he podido al fin hallarte...! Abandona estos fúnebres sitios en que perdí á Benoni; ven , tú que eres mi único consuelo, la sola esperanza que me queda : quiera el Eterno bendecirte y conservarte para que seas el apoyo de mi triste vejez. » Dice, y los dos se alejan de los sepulcros. « Que el Eterno te bendiga, padre infortunado, repite Benoni , y que en breve te envie á reunirte con, tu hijo en los valles de paz y de dicha que habita. » Contento y feliz despuo; de haber visto nacer al Hombre Dios, y de haber adivinado, bajo aquella forma mortal, la luz destinada á iluminar á todos los pueblos de la tierra, no tardó Simeon en dormir el sueno del justo. Su cuerpo descansa bajo una bóveda sepulcral, al paso que su alma se cierne sobre la pena en que fué abierta su tumba, ilumina da aquel instante por un rayo celeste, por haberse juzgado á Simeon digno de despertar antes del dia en que resucita rán los muertos de todos los tiempos. Elkanan , pobre anciano ciego, guiado por un nino , adelanta con paso lento por uno de los tortuosos senderos que bana el torrente Cédron con la espuma de sus ondas. Han pasado ya el. monte de las Olivas y se acercan á las tumbas, cuando empieza el anciano á suspirar profunda mente , y á derramar sus ojos, despues de tanto tiempo cerrados á la luz, abundantes lágrimas ; el tierno nino , úl limo resto de una numerosafamilia que la muerte hirió sin piedad , procura consolarle por medio de estas dulces y carinosas palabras: « Padre mio , ?por qué no me es ya permitido calmar tus penas ? Ah ! , te lo suplico, no llores de este modo ! » « Llorar , contesta el anciano, he ahí lo único para que sirvenaun mis apagados ojos.... Dime, querido nino, ?es tarnos muy lejos aun de la tumba de Simeon , mi hermano amado ? « Algunos pasos mas, padre mio , y podrás sentarte en la piedra que cubre sus restos. » Llegado el anciano á la funeraria losa , la toca diferentes veces y dice conmovido : « Está cubierta de musgo.... Así enlaza la yedra los restos de los palacios destruidos.... Te causo admiracion , querido Boa ; no es estrano : tú, alegre joven , que acabas de entrar á penas en la carrera de la vida, ,no puedes comprender la piadosa satisfaccion que me causa el estar tanto tiempo há cerrada sobre su víctima. Sí, cuántos anos há que duerme Simeon debajo de esta losa funeraria !... En el mismo dia hacia abrir tambien ini tumba.... Aun está vacía ; aguarda al pobre ciego que va divagando lentamente en medio de las tinieblas de la muerte, » Rendido de dolor y de fatiga, no puede Elkanan conti nuar, viéndose obligado á apoyarse en el hombro de Boa , solo despues de un buen rato de pausa,. repone : « Dichoso tú , hijo mio cuyos ojos no están privados de la luz; tú puedes ver el sorprendente espectáculo que ofrece un bello dia , la plateada luz que derrama la luna en una dul Yi 271 ce noche de estío, así como tambien las nubes que anun cian la tempestad. Dime , ?conserva el cielo su hermoso azur? Paréceme que una aura balsámica refresca mi frente arrugada y agita mis blancos cabellos. » « El aire es puro y el cielo está sin nubes, contesta el ni no. los prados y colinas están cubiertas de flores ; la natu raleza toda ostenta el rico manto de la primavera. Ah! que hermoso dial « Aquel en que exhale mi postrer suspiro , murmuró el anciano , será para mí el mas bello día , aunque sea nebu loso y sombrío.... » « Ah!, dice el alma de Sirneon á su ángel custodio, no se siente mi pobre hermano con fuerzas bastantes para so brevivir á Jesus ! » A lo que contesta el serafm : « Aun ignora el crimen con que el pueblo de Jerusalen acaba de mancharse. » « Plegue al cielo que lo ignore siempre, puesto que si lle gase á saberlo sucumbiría á su dolor. » El ángel se sonrie con cierto misterio , y el soplo de la inmortalidad llega hasta los restos de Simeon , cuyos hue sos empiezan á moverse ; su polvo se trasforma , brilla y resplandece, al paso que siente su alma desprendérsele to dos sus sentimientos sin dolor, sin esfuerzo y como lleva dos en alas de una celeste armonía. Casi en el mismo instante sale el alma de su sopor profundo: Simeon acaba ba de resucitar. Un estranjero que había acudido á Jerusalen para asistir á las fiestas de Pascua , pasa rápidamente sin pararse si quiera en los sepulcros ; impulsado el jóven Boa por un sentimiento de curiosidad natural en sus, pocos anos , pídele la causa que le obliga á adelantar de aquel modo el paso. « No me detengas, contesta el estrangero; quiero reu nirme con los míos, para contarles las maravillas de la muerte que he presenciado. » « ?De qué muerte?)) esclama el hermano de Simeon. « ! Qué ! buen viejo , ?no sabes que los sacerdotes y los ancianos de Israel han hecho crucificar á Jesus , al hombre divino? » Lanza Elkanan un hondo suspiro y cae sin sentido, el es tranjero y el jóven Boa se lo llevan allende el torrente. Pide al volver en sí que le conduzcan de nuevo junto á la tum ba de su hermano, pero en valde: condúcesele á Jerusalen. « Seguímosle , dice Simeon á su ángel custodio ; necesita consuelos ; está en su última hora. » Y el ángel contesta. » « Vivirá. El Eterno le reserva una noble recompensa por lo mucho que ha sufrido : te permitirá que le aparezcas y hablarle de la resurreccion del Salvador.)) El alma de Juan el Precursor se cierne sobre su sepul cro, diciendo : « Sé inmóvil y duerme , polvo que fuiste mi mortal cu bierta ; el cordero inmolado que lleva los pecados del mun do quiere que permanezca junto á tí, mientras pesen sobre sus restos sagrados las tinieblas de la muerte. Cuando me llame para presenciar su triunfo , os dejaré en esa tumba , huesos desecados, que animará otra vez la trompeta det último día , de ese último dia que ha de venir, y en el que el sonoro metal hará estremecer los ámbitos de la tierra. Resurreccion , ! cuán inefables han de ser tus goces , puesto que al pensar en tí se turban mis ideas!... Una esperanza tan vaga como audaz me anuncia que se acerca para mí la consumacion de los tiempos. » Llama la atencion de Juan un suave resplandor que bri lla en el fondo de su sepulcro. « ?Cuál es esa vision celeste ? , pregunta á su ángel cus todio.... Ah!, ya le conozco ahora, es Benoni , el hijo de Samma. ? Por qué tiene el resplador de un ángel ? ? Si ha brá resucitado ?... Acércate ; el rumor de tu vuelo parece el murmullo de las arpas celestiales. Dime, ? eres Benoni , ó algun otro nino muerto poco ha en una region lejana ? ?Vienes á anunciarnos algun nuevo milagro ?» A lo que contesta Benuni : « O tú, á quien el Eterno bendijo desde la creacion de los mundos, sabe que se me ha confiado un mensaje feliz. ! Mira, el polvo de los muertos se animal... ! Escucha , y oirás el soplo de la resurreccion que zumba al través de los sepulcros !... Ha sonado ya para los elegidos del Senor la trompeta del último juicio. He visto al padre de los hom bres, á Henoch, á Elías y á A brahan brillar como otras tan tas estrellas del cielo; he visto á Isaac envuelto en un cuerpo formado de púrpureas nubes; he visto así mismo á Moisés, Job, los siete mártires, y me he abismado en un éxtasis san to. Te veo tambien ahora, á tí que bautizaste á nuestro co mun Salvador; y por mas que aun falte á tu alma una nueva cubierta, disponte á sentir las delicias de la resur reccion. » Dice, y los restos de Juan el Precursor se agitan; su cuerpo se trasforma, su polvo se purifica , y su alma pier de por un instante el sentimiento de su sér ; se ha operado ya al despertar su union con la carne divinizada , y entona el nuevo resucitado un himno á la gloria de su Creador. Bajo la sombra de las palmeras he oído pronunciar los nombres de los resucitados que acabo de cantar, al paso que otros muchos nombres se me han perdido entre el ru mor del aura que agitaba el follage.... ! Musa de Sion , ven á decirme de nuevo cuando sonará la hora de las inspira ciones misteriosas y santas como tú ! Viages. ESTADOS-UNIDOS. ALBANY. Albany es la segunda ciudad del estado de New-York, por lo que hace á su poblacion , riqueza y comercio. Está situada en la orilla oeste del rio Hudson , á unas 145 mi llas de New-York por el rio, y cerca del lugar en que comienza á ser navegable para embarcaciones pequenas. Construida en el punto mas elevado de una estensa llanura que se estiende entre el Mohawk y el Hudson , tiene toda la apariencia de una ciudad que se desliza á lo largo de una colina hasta el valle. Nada se sabe de positivo sobre el orígen de esta ciudad. rh--17 Créese que en 1614 la Holanda edificó un fuerte y esta bleció una factoria en una isla situada precisamente mas abajo de la ciudad , y que nueve anos despues , construyó en él sitio que ocupa esta , otro fuerte que se llamó fuerte de Orange. Parece que: este ultimo cambió de nombre en diferentes ocasiones , y que sucesivamente se ha llamado fuerte de Auralia , de Beverwych y de Williamstadt. Albany es la • residencia de muchas familias de las mas antiguas y ricas del estado ; pero á escepcion de esto , la ciudad es simplemente el centro del tránsito, canal de co municacion entre el norte y el oeste que siguen el comer cio y los viageros. Los canales Erié y Champlain se reunen aquí al Hudson. Cuando el pais cayó en poder de los ingleses , se le dió el nombre que hoy lleva. A últimos del siglo xvn obtuvo el título de ciudad, y á'mediados del siguiente, fué rodeada de una estacada para resistir á los frecuentes ataques y sa queos de los indios. El agua es conducida á la ciudad por acueductos, desde unos cinco kilómetros de distancia don de existen los manantiales. Esta ciudad encierra varias igle Vista de la ciudad de Albany. sias, una espaciosa cárcel, dos bancos, un teatro y un vasto arsenal ; es el depósito de una grande y fértil comarca, y la industria y fabricacion están muy desarrolladas en ella. El comercio de géneros es muy activo. La marea sube de uno á cuatro piés , segun la fuerza del viento. Una de las escenas mas chistosas y al mismo tiempo mas aflictivas para sus autores, es ver desembarcar en Albany á una familia numerosa que desconoce el pais. Al punto se vé rodeada por un sin número de personas que se apoderan de los ninos y del equipaje , asegurando que todo se halla en el mayor órden , y sin dar lugar con el ruido y confu sion que promueven, á que el estranjero piense que es im posible que aquellos honíbres estén tan pronto informados del camino que piensa seguir, ó si trata de permanecer en la ciudad, ó de continuar su viaje al interior. Al cabo de cinco minutos la multitud disminuye un poco, y el gefe de la familia puede al fin ocuparse de sus hijos y de sus efectos. Albany es la residencia del gobierno, y tiene una casa de Estado, acerca de la cual dice un historiador : «En la construccion de este edificio, se han violado todas las reglas de la arquitectura, y no se ha seguido ninguno de los ór denes conocidos. » Sin embargo, de algun tiempo á esta parte se nota mayor gusto en las construcciones. Muchas casas particulares de Albany están edificadas con lujo, y la ciudad es notable por el modo con que se ejerce en ella la hospitalidad. Por lo no firmado y como Editor responsable.— Juan Oliveres. BARCELONA.—ImmtfiNrx DE D. JI.31N °LIUDES, C11.1.11 DE ESCUPILLERS, N.° 51-11562. )1 273 K; El Phedon, o de la inmortalidad del alma. por Piaton. Traducido del griego. 1. INTERLOCUTORES. Échecrates , Phedon , Apolodoro , Sócrates, Cebes Simias, Grito, un criado de los once, ECHECRATES.— Dime, Phedon , ? estabas tú con Sócra tes cuando bebió la cicuta en la cárcel , 6 lo oiste decir? PITEDON.—Yo mismo estuve presente. ECHE. —Deseára saber lo que dijo en sus últimos ins tantes, y cómo murió , porque aquí en Filinto no hay na die que vaya á Atenas, y hace ya mucho tiempo que no ha venido ningun forastero de allá que pudiese darnos una relacion circunstanciada del caso, y no saben decir otra cosa , sino que murió despues de haber bebido la cicuta. ? Con que nada supisteis del proceso ni de lo que sucedió ? ECHE.— Si lo supimos, pues nos lo contaron, mas nos admiramos de que la sentencia se ejecutase tanto tiempo despues de estar dada : dinos cómo fué esto, Phedon-? PHED.—Una circunstancia muy particular : quiso la ca sualidad que el dia antes del juicio se habia coronado la popa del barco que los atenienses envían todos los anos á Pelos. ECHE.— Y esto para qué ? PHED.— Segun dicen los atenienses, es el mismo barco con el cual Theseo condujo á Creta en otro tiempo, á los siete jóvenes y siete doncellas, á quienes salvó, salvándose él tambien. Dicen que antes de su marcha hicieron los ate nienses voto á Apolo de enviarle todos los anos una roga tiva á Pelos, y desde entonces no faltan en cumplir este voto todos los anos. Cuando empiezan la rogativa, la ley manda que en todo aquel tiempo sea pura la ciudad, y prohibe ejecutar sentencia ninguna de muerte antes que el barco llegue á Atenas de vuelta de Pelos ; y á veces se pasa mucho tiempo cuando los vientos contrarios impiden su vuelta. La rogativa empieza desde el momento que el sa cerdote de Apolo corona la popa del barco, y esta ceremo nia se hizo cabalmente, corno digo , el dia antes de ser Só crates condenado á muerte, y hé aquí el motivo del grande intervalo que medió entre la sentencia -y la ejecucion. Phedon , ?qué dijo antes de morir? ? qué hizo? ?Quiénes fueron los amigos que estuvieron con él? ? Acaso los magistrados no les permitieron presenciar sus últimos instantes, y murió Sócrates privado de sus amigos? PHED. — Nada de eso : varios de sus amigos estaban con él. ECHE.— Te ruego nos lo cuentes todo muy circunstan ciadamente, á menos que te llame algun negocio á otra parte. PUM). —Nada tengo que hacer, y procuraré satisfacer vuestra curiosidad; y en verdad que no hay para mí mayor placer que el acordarme de Sócrates, ya sea hablando de el, ú oyendo hablar á otros. ECHE —En esta misma disposicion se encuentran tus TOMO ir. oyentes, y procura por lo mismo en cuanto sea posible, no olvidar nada. PHED. —Este espectáculo produjo en mí una impresion estraordinaria : no senfí aquella lástima que hubiera natu ralmente debido esperimentar presenciando la muerte de un amigo; antes al contrario, al verle y escucharle, dijéra se que era feliz, y murió con tanta firmeza y dignidad, que me pareció que salia de la vida bajo la proteccion de los dio ses, que le destinaban en la otra una felicidad mayor que la que gozó jamás un mortal; y esta es la razon porque no sentí aquella compasion penosa, que parece que aquella triste es cena hubiera debido inspirarme. Tampoco conocí aquel pla cer que se mezclaba ordinariamente en todas nuestras con versaciones sobre la filosofía , porque tambien se tocó esta ; mas esperimente una sensacion estraordinaria , una mezcla hasta entonces desconocida de dolor y pena, al pensar que aquel hombre admirable, en un momento, iba á dejarnos para siempre; y á todos los que estaban presentes les suce dia á poca diferencia lo que á mí. Unas veces nos sonreía mos, y otras prorumpíamos en llanto, mayormente Apo lodoro , cuyo carácter ya te es conocido. ECHE. !Cómo no he de conocer á Apolodoro ! PHED.—Este se abandonaba sin reserva á la diversidad de emociones que sentia ; lo mismo hacian los demás y yo tarribien. ECHE. —?Ouiénes eran los que se encontraban allí ? PHED. — De los paisanos nuestros habla el referido Apo lodoro, Critóbolo y su padre Crito , Hermógenes y Epige nes, Eschino y Antistheno ; tambien habia Ctesipo de Pea nea , Menaxeno y otros del pais. Platon , segun creo, estaba enfermo y no asistió. ECHE. —?Habla tambien forasteros? PHED. —Sí , Simias de Thebas, Cebes y Phedondo, y de Alegara habia Euclido y Terpsion. ECHE. ---? Y no estaban Arístipo y Cleornbroto? PIIED.—No , segun dijeron , se hallaban en Egino. ECHE. —?No habia algun otro ? PIIED.—Me parece que á poca diferencia no habla mas que estos que te acabo de nombrar. —Y bien, ?sobre qué decías que rodó la conver sacion ? PHED.—Procuraré contártelo todo desde un principio, porque desde la condenacion de Sócrates soliamos visitarle todos los dias, y como el tribunal , en el cual fué pronun ciada la sentencia, estaba muy cerca de la cárcel, nos reu niamos en él muy de manana. Allí estábamos conversando aguardando que abriesen las puertas de la cárcel, porque las abrian tarde, y luego de abiertas íbamos á ver á Sócra tes, con quien pasábamos la mayor parte del dia. Mas 35 :>5 274 1C aquel dia nos reunirnos mas de manana , porque en el ante rior al salir de la cárcel, supimos que el barco habia vuelto de Pelos : nos prometimos pues mútuamente ir al sitio acos tumbrado muy temprano, y nadie faltó. El carcelero que ordinariamente nos introducia, nos dijo que esperásemos, y que no entrásemos hasta que él mismo nos llamase, por que « los once, dije, quitan en este instante los grillos á Sócrates, y le anuncian que ha de morir hoy.)) Pocos ins tantes despues volvió y nos hizo entrar. Al verificarlo, en contramos á Sócrates, á quien acababan de quitar los grillos, y á Xanthipa que ya conoces, teniendo en brazos á uno de sus hijos. No bien ella nos vió , cuando prorumpió en la-. mentos , como suelen las mugeres , esclamando : « !Oh Só crates, este es el último dia que conversarás con tus ami gos! » Mas él, volviéndose á Criton , « llevadla, dijo, á casa ; » y luego algunos esclavos de Criton se la llevaron llorando é injuriándose el rostro. Entonces Sócrates sen tándose sobre el lecho dobló la pierna, y estregándosela con la mano, dijo : « Cosa muy estrana es por cierto lo que los hombres llaman placer ; !qué maravillosas conexiones tiene este con el dolor, que parece ser su contrario! Pues si ambos no quieren visitar á un tiempo al hombre, es preciso cuando se persigue al uno, aceptar casi al mismo tiempo al otro , como si estuviesen unidos con un mismo lazo. Me parece que si esta idea hubiese ocurrido á Esopo, hubiera compuesto una fábula y nos hubiera dicho, que Júpiter quiso un dia reconciliar á estos dos enemigos, mas que no habiéndolo conseguido, los ató con la misma cadena, y que por este motivo luego que llega uno de ellos, le sigue luego el otro. De esto yo mismo acabo de hacer la esperiencia , porque al dolor que me causaron los grillos en esta pierna, siento que ahora ha sucedido el placer. En verdad, Sócrates, interrumpióle Cebes, que haces muy bien de recordármelo, pues se me ocurre sobre las poesías que compusiste de las fábulas de Esopo y de tu himno á Apolo, que algunos amigos, y Eveno particular mente, me han preguntado hace poco, por qué razon te entretenías haciendo versos desde que estás en la cárcel, tú que jamás los hiciste en tu vida. Si te interesa pues que yo pueda responder á Eveno cuando vuelva á preguntármelo, que á buen seguro no se olvidará, dime ?qué es lo que de bo contestarle ? Dile la verdad, Cebes, respondió Sócrates, dile que no ha sido mi objeto ser su rival en poesía, porque sé que no es fácil serlo, sino para probar el sentida de ciertos suenos y descargar mi conciencia, por si acaso la poesía era una de las bellas artes á .1a que me mandaba que me dedicase; pues muchas veces en el curso de mi vida he tenido el mismo sueno, unas veces en una forma, y otras en otra, aunque prescribiendo siempre lo mismo : « Sócrates,. me decia , cultiva las bellas letras. » Hasta aquí habia yo mira do esta órden como una mera exhortacion para continuar, v me figuraba, que semejantes á los gritos con que escita mos á los que corren en la palestra, prescribiéndome estos suenos el estudio de las bellas letras, yo ya los cumplía de dicándome á la filosofía , que es la primera de todas. Mas ahora desde mi condenacion y durante el intervalo que me ha concedido la fiesta del dios, me ocurrió que por si acaso aquellos suenos me hubiesen mandado dedicarme á las be llas letras , no debia desobedecerlos, y que seria mejor no salir de la vida sin haber satisfecho á los dioses, compo niendo versos segun me advertian los suenos. Empecé pues cantando al dios cuya fiesta se celebraba ; mas luego reflexio nando que un poeta para ser verdaderamente poeta , no debe tan solo componer versos, sino inventar ficciones, y no sintiendo en mí el talento de la ficcion , determiné tra bajar sobre las fábulas de Esopo , y puse en verso las que sabia y que primero me vinieron á la memoria. Esto es, oh Cebes, lo que dirás á Eveno; dirásle tambien que se mantenga, y si es sabio qué me siga, porque segun parece, he de morir hoy , como lo han dispuesto los atenienses. !Qué consejo das á Eveno, Sócrates! dijo Simias. En verdad que yo me he encontrado muchas veces con él , y por lo que conozco , infiero que está muy lejos de aceptar tu invitacion.— !Qué! dijo Sócrates, ?no es Eveno filósofo? —Así creo , respondió Simias. Siendo así, dijo Sócrates, Eveno querrá seguirme, y se guiránme tambien todos los que se ocupen con dignidad de la filosofía. Lo mas que podrán hacer es no precipitar su partida, porque no es lícito segun dicen. Al pronunciar estas palabras, se sentó en la cama afian zando los piés al suelo, y en esta postura habló el resto del cha. ?Cómo. entiendes esto, Sócrates? preguntó Cebes ; ? no es justo que uno se quite la vida , y sin embargo, debe el filósofo desear seguir al que la deja? Pues qué, Cebes, dijo Sócrates, ? ni tú ni Simias no ois teis jamás tratar esta cuestion , vosotros que habeis vivido con Filolao? —Jamás lo oimos tratará fondo, Sócrates.—Yo mismo no sé sino lo que oí decir ; sin embargo no quiero ocultaros lo que he oido ; bien que, por otra parte es muy conveniente que al punto de marcharme, investigue y ha ble con vosotros, acerca del viage que voy á hacer , y que examine qué idea tenemos de él. ?Qué otra cosa pudiera uno hacer antes no se ponga el sol ? Dime, Sócrates, ?sobre qué se fundan los que pretenden que no es lícito quitarse la vida ? Lo que tú ahora mismo decias, lo he oido tamhien de Filolao, cuando vivia con nosotros, y de otros muchos, que esto no era lícito, pero jamás oí decir nada sobre este punto que me dejase satisfe cho.—No te acobardes por esto, dijo Sócrates ; puede que pronto lo oigas hoy. Pero tal vez te parecerá estrano que no suceda en esto como en las demás cosas, que se haya de admitir que la vida es preferible á la muerte, ó esta á la vida y que en este último caso no pueda uno hacer su fe licidad , sino que haya de esperar á un bienhechor estrano? Por Júpiter, algo estrano me parece, dijo Cebes sonrién dose, y hablando al modo de su pais —En efecto, continuó Sócrates, esta opinion tiene trazas de no ser nada razona ble, y sin embargo no subsiste tal vez sin razon. No quiero producir aquí aquella máxima ensenada en los misterios, que estamos los hombres aquí como en un puesto que no podemos abandonarlo y huir, porque es demasiado elevado y no es fácil entender todo lo que en sí encierra ; mas la máxima que me parece incontestable es, que los dioses cuidan de nosotros, y que los hombres pertenecen á los dio ses. ?No te parece así?—Así me parece respondió Cebes. —Muy bien , continuó Sócrates ; si uno de tus 'esclavos se matase sin orden tuya , ? no estarias irritado contra él, y no le castigarias si pudieses ?—Sin duda, replicó Cebes.—Bajo este punto de vista, dijo Sócrates, no es tan contra la.razon el decir que el hombre no debe dejar la vida antes que Dios le envie una orden formal, como es la que me envia hoy. Esto parece bastante probable , dijo Cebes , mas no con viene con lo que decias anteriormente, de que el filósofo debe morir con gusto, si es verdad como deciamos , que los dioses cuidan de nosotros, y que les perteneeemos. Me pa rece muy fuera de razon , que los filósofos puedan dejar de afligirse cuando salen de la tutela de los mejores maestros que pueden tenor; porque no es posible que crean pueden gobernarse mejor cuando estén libres. No dudo que un loco podria imaginarse que le conviene huir de su amo, porque no reflexionada que jamás debe uno apartarse de lo que es bueno, antes al contrario arrimarse á ello con todas sus fuerzas ; y por consiguiente aquel loco podria inny bien huir sin razon ; mas un hombre sensato, deseará siempre que darse debajo la custodia de lo que es mejor que él ; y de esto infiero, Sócrates, lo contrario de lo que tú decias , y pienso que el sabio es quien debe afligirse de_morir , y el loco quien debe alegrarse. Pareció que Sócrates oia con placer la insistencia de Ce bes :— Siempre , dijo mirándonos, tiene Cebes la mana de encontrar objeciones, y nunca quiere quedar convencido desde luego.—Con todo, las objeciones de Cebes no me pa recen mal fundadas, dijo Simios, porque ? cómo pueden los hombres verdaderamente sábios desear separarse de maestros mas sabios que ellos ? Contra tí me parece que vá dirigido el argumento de Cebes, porque no te pesa de de jarnos ni tampoco á los dioses, siendo maestros tan escelen tes como tú mismo dices.—Teneis razon, respondió Sócra tes, ya veo que quereis obligarme á hacer mi defensa como la hice en el tribunal. Esto mismo, replicó Simios. —Vamos pues, procuraré salir mejor con esta que con la otra. Por cierto, Cebes y Si mias, que si yo no creyese encontrar en el otro mundo otros dioses sabios y buenos, y hombres de los que murie ron, mejores que los de aquí, no tendria justo motivo para no pesarme la muerte ; mas habeis de saber que tengo la esperanza de reunirme.ton hombres 'virtuosos, aunque no puedo afirmarlo, mas que encontraré allí dioses amigos, en esto sí que no me cabe duda, si algo hay sobre estas materias de que pueda el hombre estar seguro : lié aquí por qué no me aflijo, y antes al contrario, espero con con fianza aquel destino reservado á los hombres despues de la muerte, y que segun la creencia mas remota, debe ser mejor para los buenos que para los malos.—Pues qué , Só crates , dijo Simias, ?quiéres tú marcharte guardando para tí los motivos que tienes para esperar? Paréceme que es un bien comun á todos, y sí tú nos infundes tu conviccion , ya tienes hecha tu apología.— Esto mismo voy á hacer, res pondió Sócrates, mas primero escuchemos á Crito , quien parece ya hace rato que quiere decirnos alguna cosa. No es otra cosa, dijo Crito , sino que el que debe darte el veneno, está repitiendo hace tiempo que debes hablar lo menos posible, porque pretende que los que hablan de masiado se acaloran , y que esto es muy contrario al efecto del veneno, porque á veces se vé obligado á darlo dos y hasta tres veces, á los que se acaloran hablando. Déjale hablar, respondió Sócrates, y que prepare la be bida como si hubiese de darme dos y tres dosis si conviene. —Ya me temía que esta seria tu respuesta, dijo Grito, mas con todo, esta idea me atormenta. Déjale decir lo que quiera, respondió Sócrates ; mas ya es tiempo que os dé cuenta á vosotros que sois mis jueces, de las razones que tengo para creer que el hombre que se ha dedicado sériamente al estudio de la filosofía, debe mo rir con serenidad, y con la esperanza de que en saliendo de esta vida encontrará bienes infinitos ; y esto mismo es lo que quiero probaros , Cebes y Simios. El vulgo ignora que la filosofía no es otra cosa, sino una preparacion de la muer te; y siendo esto así, ?no seria absurdo de haber pensado toda la vida en la muerte, y cuando llega esta, temerla y huir de lo que antes se perseguia? Sobre esto, riéndose Simias, dijo : por Júpiter , Sócrates que me causa risa , á pesar de las pocas ganas que tengo para reirme , pues no dudo que si te oyesen ciertas gentes, no dejarian de decir que tu hablas muy bien sobre los filóso fos. —Esto quisieran ellos sobre todo mis Tebanos, que to do lo que se ocupan de la filosofía se apasionasen de tal modo á la muerte , que muriesen en efecto , porque dirian que ya saben que esta es la suerte que merecen los filósofos. —Y dirian mucha verdad Simios, respondió Sócrates, mas no en que lo saben ni en que sentido desean los filósofos la muer te , ni en que sentido la merecen , ni que muerte. Mas de jemos estar á aquellas gentes y hablemos entre nosotros : decidme : ?nos parece algo la muerte ?—Sí, por cierto, res pondió Simias.—,No es la separacion del alma y del cuerpo, de modo que este se queda solo á un lado y aquella sola del otro, lo que llaman morir?—Esto mismo, dijo Simias.—Con sidera pues, amigo , si pensáras tú como yo, porque de este principio depende á mi entender lo que tratamos: Dime , ?te parece que sea propio de un filósofo el ir tras lo que los hombres llaman placer; como por ejemplo los placeres de la mesa ?—No, Sócrates, respondió Simias.—,Y los placeres del amor?—Tampoco.—Y todos los placeres que tienen co nexion con el cuerpo , ?crées tú que el filósofo los tenga en mucho ? Por ejemplo, trages elegantes, calzados y otros adornos del cuerpo, ? crées que los estime ó los desprecie, cuando la necesidad no le obliga á servirse de ellos ?— Un verdadero filósofo no puede menos de despreciarlos. — Te parece, pies, continuó Sócrates, que el objeto de la solicitud de un filósofo no es el cuerpo, sino que procura desprender se de él en cuanto le es posible, ocupándose solo del alma. —Así me parece.—De cuanto hemos dicho, pues, se infiere que lo que mas caracteriza al filósofo es que trabaja mas que todos los demás hombres para apartar su alma de todo roce con el cuerpo.—Así parece.—Y sin embargo, Simios, la mayor parte de los hombres se imaginan que cuando uno no tiene gusto para estas cosas 6 no disfruta de ellas, tanto vale morir, y que está muy cerca de la muerte el que es insensible á los gustos del cuerpo. Dices mucha verdad, Sócrates. Y en cuanto á la adquisi cion de la ciencia , dime, ?es, ó no obstáculo el .cuerpo , cuando se asocia á esta investigacion? Esplicaréme con un ejemplo. ?Tienen alguna certeza la vista y el oido , 6 tienen razon los poetas de cantarnos contínuamente que nosotros ni vemos ni oimos verdaderamente ? Y si estos sentidos no son ciertos menos lo serán los demás, porque son mucho mas débiles. ?No te parece tambien así ?— Sí, me parece, dijo Simios.— ?Cuándo , pues, dijo Sócrates, encontrará el alma la verdad ? porque mientras la busca con el cuerpo, ya vemos que esto la engana. —Verdad es.—?No es parti cularmente en las operaciones del entendimiento que la rea lidad de las cosas se manifiesta al alma?— Sí.—,Y no piensa el alma mejor, cuando no está turbada ni por la vista ni por el oido ni por el dolor, ni por el placer y cuando con centrándome en sí misma y desprendiéndose en cuanto le es posible del cuerpo, se aplica directamente á lo que es para conocerlo?— Tienes razon.—Y entonces el alma del filósofo ?no desprecia al cuerpo ? ?no huye de él? ? no procura es tar sola en sí misma?—Así me parece. —Prosigamos, Simios, ?dirémos que es algo la justicia 6 que no es nada?—Segura mente dirémos que sí. —?No dirémos otro tanto de lo bueno y lo hermoso?—Sin duda. — ?Los vistes tú alguna vez?— No. —?Los comprehendistes por algun otro sentido del cuer po.? Y no hablo ahora solamente de lo justo, bueno y her moso, sino tambien de la grandeza, de la salud, de la fuerza, en una palabra, de la esencia de todas las cosas, esto es, de lo que son sí. ?Podrás alcanzar con el cuerpo lo que son real mente en sí, 6 no penetrarás lo que quieras investigar tanto N 276 l< mas cuanto mas te concentres en tí mismo y pienses con exactitud?—No hay duda. — ?Hay cosa mas exacta que el pensar con el pensamiento solo desprendido de todo ele mento estrano y sensible? ? Hay algo mas exacto que el aplicar desde luego la pura esencia del pensamiento á la esencia pura de cada cosa de por sí, sin el ministerio de la vista y del oido, sin ninguna intervencion del cuerpo , que no hace mas que turbar el alma impidiéndola de encontrar la sabiduría y la verdad por poco que se roce con él ? Y si acaso se puede alcanzar la pura esencia de las cosas, ?no será de este modo?—Muy bien dices, Sócrates, no se pue de hablar mejor. De esto, continuó Sócrates, se sigue necesariamente que los verdaderos filósofos deben pensar y decirse entre sí, que parece que solo hay una senda desviada que pueda guiar á la razon en sus investigaciones, porque mientras que lleve mos nuestro cuerpo y nuestra alma, está aherrojada en esta corrupcion; jamás poseerémos bien el objeto de nuestros de seos, que es la verdad; en efecto, el cuerpo nos rodea de mil sujeciones para atender al alimento necesario, y á mas de esto las enfermedades que sobrevienen ponen estorbo á nuestras investigaciones. Nos llena de amor, de deseos, de temores, de mil quimeras y de mil necesidades, de modo, que es muy cierto; como dicen, que ni siquiera nos deja nuestro cuerpo ser sábios un momento. Porque, ?de qué nacen las guerras , las sediciones y los combates? Del cuerpo y sus pasiones. En efecto, todas las guerras no nacen mas que del deseo de amontonar riquezas, y estas nos las hace necesa rias el cuidado de nuestro cuerpo que no nos deja tiempo para pensar en la filosofía; y lo peor es que si por casuali dad nos deja algun tiempo y empezamos á reflexionar, al instante interrumpe nuestras meditaciones, nos turba, nos distrae y nos hace incapaces de discernir la verdad. Ya te nemos pues demostrado que si queremos saber algo con cer titud, es preciso que nos separemos del cuerpo, y que el al ma á sus solas examine las cosas de por si. Entonces , esto es, despues de nuestra Muerte, segun parece, disfrutamos de la sabiduría, en cuya busca decimos que andamos solí citos; mas no en esta vida, como ya lo indica la razon, por que si es imposible que conozcamos nada perfectamente mientras estamos con el cuerpo , es preciso ó que no conoz camos jamásla verdad óque la conozcamos despues de muer tos, pues entonces e) alma volverá en si separada del cuer po, mas no antes; y mientras vivimos no nos acercaremos de la verdad sino á medida que nos vayamos separando del cuerpo , que renunciemos á todo trato con él (á no ser por pura necesidad) si nos desprendernos de sucorrupcion y nos conservamos puros de sus manchas hasta que Dios mismo venga á libertarnos. Cuando estemos libres de la pesadez del cuerpo, conversaremos, así lo espero, con hombres li bres como nosotros, conoceremos por nosotros mismos la esencia de todas las cosas, y puede que la verdad no sea otra cosa mas que esto; mas no es justo que al impuro le sea dado contemplar la pureza. Ahí tienes , Simias , lo que me parece que deben pensar y decirse entre sí los verdaderos filósofos, Recuerdos históricos. DEL ORIGEN DE NAPOLEON. Nuestra historia nos trasmite un recuerdo curioso. El grabado que acompana este artículo , representa la casa que habitaron los ascendientes de Napoleon Bonaparte en la ciudad de Palma de Mallorca. Por espacio de tres siglos se albergaron en ella los Bonapartes mallorquines, hasta que en 1409 , Hugo Bonaparte, pasó á la isla de Córcega , nombrado regente de ella por el rey D. Martin I de Ara gon , segun consta de un real despacho espedido por este soberano en 23 de julio del espresado ario de 1409. Dicho caballero Hugo fué el fundador de la casa de los Bonapar tes de Córcega, pues que habiendo resuelto quedarse en dicha isla con los hijos que ya tenia de su esposa Juana de Sancis , diez arios despues de su estancia en ella, envió po deres á su hermano Bartolomé Bonaparte , para que ven diese los bienes que tenia en Mallorca. Los dos documen tos citados prueban , pues, que de Mallorca pasó á Córcega un Bonaparte , donde se casó y tuvo hijos, que fueron el gérmen de la familia de Napoleón. Para mayor comprobacion se puede citar una carta que el .sábio jesuita el P. Eusebio Cassan , escribió en 1752 des de Ajaccio, con fecha 23 de mayo al cronista de Mallorca D. Gerónimo da Alemany. Dice así la carta, segun se lee en un artículo que publicó el sócio de mérito de la acade mia nacional de arqueología, el Sr. D. Joaquin Maria Bover. « Muy senor mio : deseoso de satisfacer el encargo que « por comision de V. me hizo Mr. Herarger,, he recorrido ,( todos los archivo.s públicos de esta ciudad , y efectiva « mente aparece de varios documentos existentes en ellos, « que la familia de Bonaparte, originaria de Mallorca, cm « pezó aquí con Hugo Bonaparte , que era regente de esta « isla por los anos 1418 , antes del cual no se encuentra se « mejante apellido en Córcega. Consta tambien que los hijos « de este regente llamados Estéban , Hernando y Andrés, « eran ya personas de arraigo, y obtuvieron varias veces « los oficios de república de esta ciudad , por la clase de « nobles, y que los Bonapartes desde el siglo xv hasta el « actual , se continuaron siempre en los padrones de Bae « tria. Creo que esto será suficiente Tara que Y. se con « venza de la identidad de las familias de Bonaparte de «Mallorca y de Córcega. Son, sin duda, una misma, si es « cierto lo que me apuntó Mr. Herarger por encargo de V., « pero me dijo antes de partir yo de Marsella, que la de « Mallorca había ya acabado. La rama de Córcega subsiste « aun , pues viven hoy varios miembros de ella , como « Herman Bonaparte y Cárlos Bonaparte , ambos casados « en Toscan a. Dios nuestro Senor conserve la vida de V. « como desea su afectísimo servidor y hermano en J. C. » Este Cárlos Bonaparte , citado en la carta , fué el esposo de Leticia Ram.olino, y ambos padres del emperador de los franceses y rey de Italia. Dedúcese, pues, que el gran Napoleon era de orígen mallorquín , y que el solar de su familia, es la casa llama da de Bonaparte , en la capital de las Islas Baleares. Está situada á espaldas de la parroquia de S. Jaime, y su fa chada np deja de tener cierta magnificencia. Pero como ->l 277 quiera que no se hace notar por ninguna particularidad , ni como monumento del arte, es seguro no hubiera mere • • cido los honores de la publicidad que ha tenido, á no ser por la circunstancia de haber salido de ella, digám@slo así, ¦1¦11.11',.5. • .11 Ii 11 111 / ,. 1,1 . rán ii, 1 11;111 .. - tutaammutZli I _ - 11 ti 1111 11 111 I 9141 11 111 Hl 1111 11 11111111W :1111/111/ 11111111 .111111111 1111 1 III 1 11111 11 111111%,_ 1111111 UI 11.1111 1,111 1.ffi .1111 '111 III .41...1111111 ^ Casa de los ascendientes de Napoleon. el nombre Napoleone era italiano y que la ortografía de su nombre de familia era Buonaparte. En 1795, Napoleon 9 conservaba todavía este nombre de fa milia, italianizado sin duda cuando se :el hombre que llenó al mundo de su fama, y que supo con su genio dictar leyes á la Europa, disponer de los tronos y eclipsar con sus victorias la fama de los mas grandescapitanes de los tiem pos antiguos y modernos. Leemos en una obra escrita por un autor contemporáneo , que antes de ser admitido, el que fué despues Na poleon 1, en la escuela real militar de Brienne-le-Chateau , tuvo que pre sentar las pruebas de nobleza de su familia, y que entre otras observacio nes á que dió lugar el exámen de los documentos ofrecidos al efecto , Mr. d'Hozier de Serigny, juez de armas de la nobleza francesa, con carta fechada en Paris el 8 de marzo de 1779, hizo observar al padre de Napoleon , que su nombre estaba escrito en todas las es crituras sin estar precedido de la par •ícula de; que un título de nobleza del ano 1771, daba á su familia el nombre íle Buonaparte , y que no obstante firmaba de Buonaparte. En vista de estas observaciones , Cárlos de Buonaparte di putado entonces por la nobleza de los Estados de Córcega, ,contestó desde Versalles el mismo dia , que hacia doscien tos anos que la república de Génova habla dado á uno de sus antepasados, llamado Gerónimo , el título de : Egre gium Ilieronimuni de Buonaparte ; que el artículo (le, habia .sido omitido, por no estar casi en uso en toda Italia ; que Escudo de Napoleon. estableció en Córcega, procedente de Mallorca, pues sus cartas están enca bezadas así : « Buonaparte , general en gefe del ejército del interior » y firma Buonaparte , El « Memorial de Santa Helena , » recordando que Na poleon durante toda su juventud, fir mó como su padre, anade que única mente lo alteró cuando ocupando los primeros puestos del estado , quiso hacerse enteramente francés. Enton ces fué cuando lo afrancesó , supri miendo la u y firmó Bonaparte. Vése pues, por lo dicho, que este nombre tan famoso en nuestros tiempos , ha sufrido algunas variaciones, segun los paises en que ha vivido la familia que lo ha llevado y la particular condi cion de alguno de sus individuos. Sobre el gótico portal que dá entrada al espacioso salon de la casa que existe en Palma, hay un grande escudo de piedra , entre cuyos blasones se ve tambien el águila , que es la ensena nobiliaria que los Bonapartes mallorquines pintaron en sus adargas y paveses. Los ejércitos de Napo leon le pusieron el adimento del rayo, acaso porque Napo leon lo era de la guerra. |
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