04_No. 3 (1 enero 1864), p. 133-145 |
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abulose affingunt ; sed, quia theatris autErabulis sunt de aquella entrada inaccesible, está tan pura como si la pie
aptiora , quani historiw, ea'ornitio. Lo que Buchanan pone
así entre dos paréntesis, es Shakspeare. Por otra parte el
pueblo no se engana en esto; ama lo grande y ama los cuen
tos. Algunas veces exagera con delicia los personages de sus
leyendas, y los coloca por el augusto engrandecimiento de
los pormenores , al nivel de los grandes hombres históricos.
La crónica no halla dificultad como tampoco la historia, en
trastornar todas las leyes de la naturaleza cuando se trata
de solemnizar uno de sus héroes. Cuando el laird escocés
Dunwald asesinó en el castillo de Fores , al rey Duff, hubo
prodigios y el sol se eclipsó como á la muerte de César. En
tanto que los narradores de estas grandes cosas se llaman
Héctor Boecio 6 Hailess, no son historia sino cuentos. El
dia en que se llaman Hornero, Virgilio ó Shakspeare, no son
historia sino epopeya.
El Schwalbennest presenta todavía un aspecto fiero y
sombrío. Es un torreon cuadrado cuyos dos ángulos vueltos
hácia el valle desaparecen y se abisman bajo las torreci
llas redondas con barbacanas; una doble circunvalacion cu
bierta de yedra le envuelve, y toda esa mole cuelga como
hemos dicho, agarrada al flanco de una montana, casi á
plomo, sobre el Neckar. Hoy escala impunemente el viajero
aquel sendero tan temible en otro tiempo, y al cual arrojaban
el aceite hirviendo, la pez encendida y el plomo derretido
desde las barbacanas, hoy entra por aquella puerta y aquella
poterna que fueron tapiadas; hoy anchas aberturas dan paso
al primero que llega, y nosotros hemos grabado con un
clavo sobre una piedra del umbral estas tres líneas : —
« Cuando la puerta del sepulcro se ha cerrado sobre una fa
milia para no volverse á abrir, la puerta de la casa se abre
para no volverse á cerrar. »
El interior del burgo es de un aspecto lúgubre: raices de
árboles levantan acá y acullá el viejo embaldosado del si
glo xii en el que resonó la colosal armadura de Bligger que
cayó muerto sobre el pavimento. La montana llena de ma
nantiales continua destilando gota á gota en la cisterna me
dio cegada : los fresales en flor se abren en las junturas de
las losas ; las piedras de los muros azotadas por las lluvias y
raidas por la luna, están picadas por mil agujeros en que
hilan á la sombra sus capullos las larvas de las mariposas
espectros ; pero no se vé ninguna huella humana en aquella
morada. En las ventanas inaccesibles del torreon , aparecen
castellanas silvestres: los helechos que agitan en ellas sus
abanicos, y las cicutas que tienen colgando sus parasoles.
La grande sala cuyo techo y pavimento están casi destrui
dos, está todavía régiamente decorada por trece ventanas
todas grandes y abiertas mirando el valle.
El otro torreon no tiene nombre, no tiene historia, no
tiene fecha por decirlo así; casi ni forma tiene, y es mucho
mas formidable que el Nido de Golondrina. Si se prescinde
por un momento de la torre cuadrada que lo decora, no es
aquello un torreon, no es una ruina, no es una antigüedad,
no es un edificio de forma humana, (pues el hombre impri
me la forma al edificio); es una mole informe, una masa
cavernosa, una roca atravesada como un pulmon de celulas
y agujeros ; es una enorme madrepora que llena inestrica
blemen te con todas sus antenas, con todos sus piés, con to
dos sus dedos, con todos sus cuellos, con todos sus picos,
con todas sus trompas, la vegetacion , ese pólipo espantoso.
Este burgo es dos siglos mas antiguo que Schwalbennest.
La torre cuadrada no tiene mas que una entrada, una puer
ta del siglo ix, debajo de la cual salen todavía de los muros,
á una altura de cerca de cuarenta piés, las dos repisas que
con tenian el puente levadizo. La archivolta llena de sombra
dra hubiese sido labrada ayer. La única cosa que con la torre
cuadrada conserva todavía alguna forma, es una gran torre
redonda arrasada en sus tres cuartas partes, que flanqueaba
uno de los ángulos del muro y que se percibe al subir. En
golfado ya el viajero en aquel enmaranado dédalo de antros
del derruido castillo, le costará algun trabajo en encontrarla.
Se divisa entre dos grandes zarzales, la estrecha entrada de
un corredor, y por él se llega á un pequeno callejon singu
lar habia allí cuatro celdillas oblongas, abovedadas, bajas,
con vistas á los cuatro puntos diferentes del valle , termina
das cada una por una saetera, y partiendo todas cuatro de
la estremidad del corredor citado. Figúrese el lector el in
terior de un molde en que se hubiese fundido el pié de una
águila colosal y tendrá una idea exacta de los cuatro apo
sentos y del corredor de que hemos hablado. Estas cuatro
celdillas eran unas atalayas desde las cuales podia el burgra
ve ver á la vez por la primera saetera, á su derecha la falda
de la montana ; por la segunda, enfrente de él, el Schwal
bennest ; por la tercera, la ciudad agrupada sobre la colina ;
y por la cuarta, á su izquierda,. los otros dos castillos del
valle. Esta garra de águila que tenia por unas cuatro má
quinas de guerra , era el interior de la torre redonda. En
tre las cuatro troneras todo era granito cimentado y maciza
cantería. Por la primavera aquella torre convertida en un
prodigioso ramillete de flores, debe ser encantadora. Por lo
demás, nadie sabe cosa alguna acerca del burgo. Ni tiene
siquiera su leyenda, ni su espectro. Las generaciones hu
manas que lo han habitado, han entrado en él unas despues
de otras como en una caverna sin fondo y no ha vuelto á sa
lir ni la sombra de una de ellas. Despues de la puesta del sol,
cuando llega la noche, entonces aquellas ruinas-matorrales,
se llenan de un estrano ruido. Si alguna vez te hablan lec
tor del silencio de las ruinas durante la noche, eseeptua, te
lo suplicamos, el burgo sin nombre de Neckarsteinach. No
puede darse baraunda mas infernal. Sabido es el adorable
tumulto que estalla á la primavera en un bosque al salir
el sol ; de cada hoja sale una nota, de cada árbol una me
lodía; el petirrojo gorjea , la paloma ramera arrulla, el
jilguero gorgoritea ; el gorrion, ese alegre pifano , silva ale
gfemente acompanando el conciertoen fin, el bosque es una
orquesta. Todas aquellas voces que tienen alas, cantan á la
vez y esparcen por las colinasy praderas la sinfonía misteriosa
del gran músico invisible. En el burgo sin nombre, sucede
lo mismo, pero de un modo horrible. Todos los mónstruos
de las sombras se dispiertan y empiezan á hormiguear. El
murciélago bate sus alas, la arana golpea el muro con su
martillo, el escuerzo agita su asquerosa cabeza. Una especie
de vida venenosa y fúnebre se arrastra por entre las piedras,
las yerbas y las zarzas. Y además sordos reganos, golpes
estraordinarios , ahullidos , crepitaciones bajo las hojas,
suspiros débiles que los oye uno á su lado, gemidos desco
nocidos, seres diformes que exhalan murmullos lúgubres,
en fin, una cosa que no tiene nombre porque no se vé quien
la produce. A cada instante salen gritos espantosos de los
desmantelados aposentos ; estos son los gatos monteses que
se quejan como los moribundos. En otros momentos le pa
rece á uno que anda alguien entre las matas cerca de sí ;
son las ramas que mudan de lugar por sí mismas. Encendi
dos carbones, caidos no se sabe de que horno, brillan en la
sombra en medio de las zarzas ; es una lechuza que osmira.
Si sube el viajero por un hermoso castanar que domina
el castillo de Heidelberg, se hallará en una colina elevada
que se denomina el pequeno Geissber. En el siglo xii habia
allí una fortaleza construida por Conrado de Hohenstaufen,
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conde del Santo Imperio, duque de los francos y cunadodel
emperador Barbarroja. De los restos 6 despojos de esta for
taleza incendiada en 1278, al mismo tiempo que la ciudad
de Heidelberg , hicieron los suecos en 1633 un atrinchera
miento de piedra seca ; y en nuestros dias, del atrinche
ramiento de Gustavo Adolfo, un labriego ha hecho el cer
cado 6 cotamiento de su campo de patatas. La planicie
del Rhin , vista desde el pequeno Geissberg, es como el
Océano visto desde la atalaya Boisrosé. El horizonte es in
menso : Mannheim , Philippsburg, los altos campanarios
de Spira , un monton de aldeas, bosques, llanuras sin fin,
el Rhin , el Neckar, innumerables islas y en el fondo los
Vosgos. A la derecha, sobre el Heiligenberg, cresta cubierta
de arbolado que se llamaba hace dos mil anos el monte Pirus
y hace mil mons Abrahce , hay unas ruinas que si en ellas se
repara, cuentan la misma historia que las ruinas del tor
reon de Conrado sobre el Geissberg. Los romanos habian
erigido allí un templo á Júpiter y otro á Mercurio ; con los
materiales de estos templos, Clodoveo , despues de la batalla
de Tolbiac, en 495, edificó un palacio que habitaron los re
yes francos. Cuatrocientos arios mas tarde, en tiempo de
Luis el Germánico , Theodroch, abad de Lorges, edificó
una iglesia con la demolicion del palacio de Clodoveo. En
1622, los imperiales, mandados por el conde de Tilli, se
apoderaron del Heiligenberg, demolieron la abadía romana
de Theodroch, y construyeron con los escombros baterías
y parapetos sobre la cresta de la montana. Al presente, con
estas piedras que han sido un templo de Júpiter, un palacio
de los reyes francos, un iglesia católica y una bateria impe
rial, los labradores de las vecinas aldeas hacen cabanas.
El hombre pensativo que refleccione sobre el pasado des
de aquel sitio, le parecerá que todos aquellos hombres, todas
aquellas fantasmas, todas aquellas sombras que han pasado
en dos mil anos por aquellas montanas, Atila, Clodoveo ,
Conrado , Barbarroja , Federico-el-Victorioso , Gustavo
Adolfo, Turena , Custines, se levantan todavía y miran
como hemos mirado nosotros aquel espléndido horizonte.
Teníamos á nuestros piés los Hohenstauffen en ruinas, á la
derecha los romanos en ruinas ; encima de nosotros, pen
dientes sobre el precipicio, los palatinos en ruinas ; en el
fondo, en la bruma , una pobre iglesia edificada por los cató
licos en el siglo xv, invadida por los protestantes el xvi, hoy
dividida por una pared entre los protestantes y los católicos,
en parte profanada y destruida; alrededor de aquella iglesia
una miserable ciudad cuatro veces incendiada, tres veces
bombardeada, saqueada, reedificada, devastada y reconstrui
da; ayer residencia real, hoy universidad y manufactura,
escuela y taller, ciudad de bachilleres y de obreros, es decir
hormigueo de ninos estudiando las tinieblas y de hombres
trabajando la nada ; delante de nosotros en el espacio, los
nos siempre de nacar,, el cielo siempre de zafir,, las nubes
siempre de púrpura, los astros siempre de diamantes; á
nuestro lado las flores siempre perfumadas, el viento siem
pre jugueton , los árboles siempre meciéndose y siempre
jóvenes. En este momento sentimos en toda su inmensidad
la pequenez del hombre y la grandeza de Dios, y nos aco
metió uno de esos deslumbramientos de la naturaleza que
deben tener, en su contemplacion profunda, esas águilas
que se ven por la tarde inmóviles en la cima de los Alpes ó
del Atlas.
Hace cuatro mil anos, esta vasta campina, que se vé
desde la cima del Geissberg abrirse como un mar, era efec
tivamente un lago, un inmenso lago que azotaba todo este
gran circo de montanas: el Monte-Trueno, el Tauno, el Me
liboco , el monte Piro y los "Vosgos. El Rhin como el Niá
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gara, bajaba de lago en lago al Océane. Una antigua tradi
cion cuenta que un nigromante, preso por un rey, desecó
este lago para obtener su libertad. Este mágico prisionero
era el Rhin cautivo que royó la barrera occidental del lago
á fin de poder engolfarse mas á sus anchas entre la doble
cadena de volcanes apagados que comienza en el Tauno y
termina en los Siete-Montes. Desde entonces el lago se cam.
bió en llanura , los hombres sucedieron á las olas y los tor
reones á los escollos.
Acabamos de enumerar algunos de los grandes fantasmas
que han atravesado en estos veinte siglos esta llanura; Cé
sar fué el primero, Bonaparte el último. Hay ciudades so
bre las cuales, en ciertas épocas casi periódicas, por una
especie de fatalidad local que está en el ambiente , por la
coinbinacion de su situacion geográfica con su valor políti
co, se forman complicados acontecimientos, como las nubes
en las altas montanas y Heidelberg es una de estas ciudades.
En cuanto á su castillo, (pues al fin tenemos que hablar
de él, !de cuántas aventuras no ha sido teatro! Durante
quinientos arios recibió el contra-golpe de todo lo que con
movió á Europa, y al fin concluyó por derruirse. Esto con
siste, es verdad, en que el castillo de Heidelberg, residencia
del condepalatino, el cual no teniendo por encima sino á los
reyes, emperadores y papas, y contemplándose demasiado
grande para humillarse á sus piés, no podia levantar la ca
beza sino empujándolos; esto consiste, decimos, en que el
castillo de Heidelberg ha presentado siempre cierta oposicion
á las potencias. Desde 1300, época de su fundacion, em
pieza por una Tebaida; y en el palatino Rodolfo y el empe
rador Luis, se ve en aquellos dos hermanos desnaturaliza
dos, su Eteocles y su Polinice. Despues va engrandeciéndose
el elector. En 1400 el palatino Ruperto II acompanado de
los tres electores del Rhin, depone al emperador Wences
lao y ocupa su lugar; ciento veinte arios mas tarde, en 1519,
el palatino Federico II, hace del jóven rey Cárlos I de Es
pana el emperador Cárlos V. En 1415 el conde Luis-el
Barbudo, se declara protector del Concilio de Constanza , y
aprisiona en su castillo de Heidelberg un papa, Juan XXIII,
á quien flama en una carta dirigida al emperador, vuestro
simoniaco Baltasar Kossa. Un siglo despues, Lutero se refu
gia en Mannheim, cerca de Heidelberg, á la sombra del pa
latino Federico. Omitimos aquí de intento, para hablar
mas largamente dentro de poco, á Federico-el-Victorioso,
el gran Titan de Heidelberg. En 1619 Federico V, mozo
todavía, se apoderó de la corona de Bohemia á despecho
del emperador, y en 1687 el palatino Felipe Guillermo,
ya anciano, tomó el sombrero electoral á despecho del rey
de Francia. Desde entonces entran para Heidelberg las lu
chas, sacudidas, conmociones sin fin, la guerra de treinta
arios, que es la gloria de Gustavo Adolfo; la guerra del Pa
latinado que es la mancha de Turena. Todas las cosas for
midables han herido este castillo. Tres emperadores, Luis
de Baviera, Adolfo de Nassau y Leopoldo de Austria, la si
tiaron ; Pio II lanzó contra él la escomunion ; Luis XIV
lanzó el rayo.
Hasta se podria decir que el cielo ha tenido parte en SUS
desastres; el 26 de Junio de 1764 la víspera del dia en que
Cárlos-Teodoro debia ir á habitar el castillo y fijar en él
su residencia lo que, dicho sea de paso, hubiera sido una
gran desgracia, pues si Cárlos-Teodoro hubiera pasado allí
la treintena de arios que desde entonces vivió, la severa
ruina, que al presente admiramos, estaria sin duda alguna
incrustada de una espantosa decoracion churrigueresca; la
víspera de aquel dia pues, al momento en que se descar
gaban á la puerta los equipajes del príncipe, en la iglesia
del Espíritu Santo, cayó fuego del cielo sobre la torre oc
tógona, incendió el techo y acabó de destruir en cinco ho
ras aquel castillo de cinco siglos. Ya doscientos anos antes,
en 1537, el antiguo palacio edificado por Conrado sobre el
Geissberg y convertido por Federico II en almacen de pól
vora !rabia sido incendiado por un rayo y 'labia volado. Cosa
notable ; el mismo desenlace ha tocado á los dos castillos de
Heidelberg, el torreon de los Hohenstauffen y la morada
de los palatinos: ambos han terminado como el sueno de la
tragedia, por un trueno.
Esos celos sordos y disimulados, de que hemos hablado
antes, del elector para con el emperador y del conde sobe
rano contra el César, se traducen y están patentes hasta en
las fachadas del castillo. Sobre el palacio de Oton-Enrique,
el artista, imbuido del espíritu del príncipe, ha puesto me
dallones de emperadores romanos. Entre estos Césares ha
hecho alarde de Neron y ha dejado pasar á Bruto. Ha su
bordinado la composicion de sus tres pisos á cuatro estátuas
colocadas arrogantemente en los bajos. Estas cuatro estátuas
son unos símbolos ; son semi-dioses y semi-reyes, son Josué
Sanson , Hércules y David. Con David no se ha elegido el
rey sino el pastor. Cada estátua tiene al pié su inseripcion
que acaba de esplicar el altivo 'pensamiento del palatino.
Debajo de Josué se lee:
EL DUQUE Josuí: (HEZOG JOSHUA
VENCIÓ TREINTA Y UN REYES
CON LA DIVINA AYUDA.
Sanson en su leyenda, es casi un elector palatino :
SANSON EL FUERTE
ERA DE DIOS TENIENTE
Y GOBERNÓ 1. ISRAEL
POR ANOS VEINTE.
Hércules es Federico II, que dijo despues de haber sal
vado dos veces la Alemania y batido á los turcos á la cabeza
del ejército de la confederacion germánica:
HÉRCULES SOY YO
DE JOVE RIJO,
OR MIS NOBLES TRABAJOS CONOCIDO
BIEN CONOCIDO.
Finalmente, David, el pastor David que tiene su honda
en una mano y la cabeza del gigante en la otra, es el usur
pador legitimado por la gloria, Federico-el-Victorioso, que
parece decir al emperador Adolfo:
DAVID ADOLESCENTE
LA CABEZA ARROGANTE
CORTÓ k GOLIATH GIGANTE
VALEROSO Y PRUDENTE.
universidad de Heidelberg; en el xvn el palátino Cárlos era
doctor de la universidad de Oxford. Oton el Magnánimo di
bujaba y esculpia. Es verdad que Oton Enrique pertenece
á ese admirable siglo xvr, que confundia en una vida co
mun al príncipe y al artista sobre sus deslumbradoras ci
mas. Cárlos V cogia del suelo el pincel de Ticiano ; Fran
cisco 1 como mas tarde Cárlos IX, hacia versos , pintaba y
dibujaba. Molte volte dice Pablo Lamozzo, si dilettava di
prender e lo stilo in mano e esercitarsi nel disegnare e dipingere.
Tambien era un príncipe literato, gracias á su viejo maes
tro Matías Kemnat, aquel Federico-el-Victorioso que fué
por decirlo así, en el siglo xv el gemelo de Cárlos-el-Teme
rario , y cuya amistad prefirió el valiente duque de Borgona
al título de rey. No presenta figura mas arrogante la histo
ria. Empieza por la usurpacion, porque su pais necesita de
un hombre y no de un nino. Defiende el Palatinado contra
el emperador y al arzobispo de Maguncia contra el papa: se
hace escornulgar tres veces; bate la liga de los trece prín
cipes; dá fuerza á la hansa renhana; hace frente á toda la
Alemania ; gana las batallas de Pfeddersheim y de Secken
heim ; dá al margrave Cárlos de Baden , al obispo Jorge de
Metz, al conde Ulrico de Wurtemberg y á los otros ciento
veinte y tres caballeros prisioneros suyos, el famoso convite
sinpan; declara la guerra á los burgraves-bandidos y purga
de ellos el "Neckar como Barbarroja y Rodolfo de Habsbur
go habían purgado el Rhin ; finalmente, despues de haber
vivido en un campamento, murió en un cláustro; vida que
será mas tarde la del gran Federico, y muerte que será mas
tarde la de Cárlos Y. Héroe en vida y en muerte, molde en
que la Providencia fundia de antemano aquellos dos grandes
hombres.
Visto á vuelo de pájaro el castillo de Heidelberg ofrece
casi la figura de una F, como si el azar hubiese querido
hacer de la magnífica morada, la gigantesca inicial de este
victorioso Federico, su mas ilustre habitador. El gran trazo
de la F está paralelo al Neckar y mira á la ciudad que el
castillo domina de medio lado. El gran brazo que parte en
ángulo recto de la estremidad superior del trazo, se es
tiende por encima de un vallecillo que le separa de las mon
tanas del este. El pequeno brazo del medio acortado aun
mas por las ruinas que lo terminan, cerraba el castillo al
oeste por el lado de las llanuras del Rhin , y volvía hácia el
monte Geissberg las torres que parece tener todavía en su
puno destrozado. En el castillo de Heidelberg hay de todo.
Es uno de esos edificios en que se acumulan y confunden las
bellezas esparcidas por todas partes. Hay en Al torres talla
das como en Piererrefons, fachadas primorosas como en
Rheinfelds, anchos y tristes estanques, ruinosos y llenos de
moho, como en villa Pamfili ; chimeneas de reyes llenas
de zarzas como en Meung, grandeza como en el Escorial,
gracia como en Chambord , terror como en Chillon. Las se
nales de los asaltos y de la guerra se ven allí por todas par
tes. No puede figurarse el lector con qué furia, en particu
lar los franceses, devastaron este castillo desde 1689 á 1693,
porque es de advertir que lo ocuparon tres ó cuatro veces
diferentes. Hicieron uso de las minas bajo los terraplenes y
en las entranas de las torres mayores; dieron fuego á los ar
tesonados; hicieron reventar bombas en medio de los Dia
nas y las Venus de las mas preciosas fachadas. Hemos visto
senales de balas en los chaflanes de aquellas encantadoras
ventanas del piso bajo de la sala de los caballeros por donde
saltaba la palatina á fin de llegar á ser hombre. Esta misma
palatina, tan vivaracha, tan malvada y tan desesperada de
ser mujer, fué mas tarde la causa de la guerra. !Cosa es
traordinaria ! Hay ciudades que se han perdido por mujeres
Á Goliath no le restaba sino darse por avisado. Era en
efecto este elector palatino un formidable y grande príncipe.
Él tenia entre los electores duques, el mismo rango que el
arzobispo de Maguncia entre los electores-obispos. Él
llevaba el globo del Santo Imperio en las solemnidades
germánicas y despues de Cárlos V lo unió á las armas en
las grandes ceremonias.
Los condes palatinos se hacian con un deber de ser litera
tos, lo que es el ornamento y la coquetería de los verdaderos
príncipes. Era el siglo my, Ruperto-el-Viejo fundaba la
, >2 136(
que eran maravillas de hermosura; pero un milagro de feal- atacan en ellos sus propios nombres. Nadie sabe hoy como
dad perdió á Heidelberg. se llamaban los hombres superiores que edificaron y escul
Sin embargo, á pesar de la devastacion , cuando se sube pieron los muros de Heidelberg; en ellos hay sobra de fama
al castillo por las rampas , las bóvedas y terraplenes que para diez grandes artistas, la cual se cierne encima de esta
conducen á él, se siente que el gran lado que mira hacia la ilustre ruina, sin poder fijarse sobre sus nombres. Un Boc
ciudad , bien que admirablemente compuesto, en su estre- cador desconocido ha inventado el palacio de Federico IV ;
midad oeste, de una torre que no tiene sino las cuatro pa- un Primatice ignorado ha compuesto la fachada de Oton
redes que ha sido la torre gruesa y en su estremidad orien- Enrique; un César Cesariano perdido en la oscuridad, ha de
tal de una bella torre octógona que ha sido la torre de la lineado las puras ogivas á triángulo equilateral de la morada
campana , y en su centro de un palacio de dos fachadas, por de Luis V. He aquí arabescos de Rafael , he aquí figuritas
el estilo de 1600 , que ha sido el palacio de Federico IV; se caprichosas de Benvenuto. Las tinieblas cubren todo esto y
siente, decimos, que todo este grande lado tenga cierta mo- bien pronto morirán estos poemas de mármol ; los poetas
notonía. Confesamos que hubiéramos querido vcr desapa- murieron ya. La mayor de las injusticias es negar la gloria
recer algunos lienzos de muro derruidos. Si hubiésemos al que la merece relegándole al olvido. ?Para quién han
tenido el honor de acompanar al senor mariscal de Lorges trabajado estos hombres admirables ? ! Ay! para el viento
en su salvaje ejecucion de 1693 , le hubiéramos aconsejado que sopla , para la yerba que crece, para la yedra que viene,
que disparara algunos canonazos que hubieran dado mas á comparar sus follajes con los de ellos, para la golondrina
movimiento á la línea de la grande fachada. Cuando se hace que pasa, para la lluvia que cae, para la noche que todo
una ruina hacerla bien ó no hacerla. lo oscurece.
Cuando se entra en el patio interior de los palatinos , la Es singular, que los tres ó cuatro bombardeos que han
impresion es profunda y confusa á la vez. El viajero se halla herido estas dos fáchadas, no las han destrozado á las dos de
deslumbrado , se halla tentado de cerrar los ojos, como se igual modo. Sobre el frontispicio de Oton-Enrique , no han
halla tentado de taparse los oidos delante de las bodas de hecho mas que romper cornisas ó arquitraves. Los olímpicos
Pablo Veronés. Parece que hay en este patio un inmenso inmortales que la habitan no han sufrido nada. Ni Hércu
resplandor que viene de todos los lados á un tiempo. Todo les , ni Minerva, ni Hebea han sido tocados. Las balas y las
solicita y reclama. Si se vuelve la vista hácia el palacio de bombas se han cruzado , sin herirlas, alrededor de estas es
Federico IV" se tiene delante de sí los dos frontones triangu- tatuas invulnerables. Por el contrario , los diez y seis caba
lares de aquella fachada achaparrada y sombría, de entabla- lleros coronados que tienen cabezas de leones por rodilleras
mentos anchamente delineados, en los que se elevan entre y tan arrogante continente presentan en el palacio de Fede
cuatro filas de ventanas talladas con el mas arrogante cincel, rico IV han sido tratados por las bombas como hombres de
nueve palatinos, dos reyes y cinco emperadores. Á su dere- guerra ; casi todos han sido heridos. Oton , el emperador
cha se tiene el bosquejo de fachada italiana de Oton Enrique ha sido herido en el rostro; Oton , el rey de Hungría , ha
con sus divinidades, sus quimeras y sus ninfas que viven y tenido la pierna izquierda hecha pedazos; Oton-Enrique ,
que respiran , cubiertas de suaves sombras polvorientas con el palatino, ha perdido una mano ; una bala ha desfigurado
sus césares romanos , sus semidioses griegos, sus héroes he. á Federico-el-Piadoso ; un casco de bomba ha partido en
breos , y su pórtico, que es el Ariosto esculpido. A. su iz- dos á Federico II, y ha roto el espinazo á Juan-Casimiro.
quierda se entrevé el gótico frontispicio del palacio de Luis- En estos asaltos, el que comienza por arriba , cerca del cie
el-Barbudo horriblemente aportillado y agujereado como lo, esta serie real de estátuas, Carlomagno , ha perdido su
por los repetidos golpes de un toro gigantesco. Detrás, bajo globo, y el que termina en la parte inferior, Federico IV,
las ogivas de un pórtico donde se halla un pozo medio ce-. ha perdido su cetro. Por lo demás, nada hay tan soberbio
gado , están las cuatro columnas de granito gris regaladas corno esta serie de príncipes, todos mutilados y todos de pié,
por el papa al grande emperador de Aix-la-Chapelle, que por mas que la cólera de Leopoldo I y de Luis XIV, el true
fueron en el siglo vni desde Ravena á las orillas del Rhin no, esa cólera de cielo, la revolucion francesa, esa cólera
y en el xv desde las orillas del Rhin á las del Neckar,, y que de los pueblos, los hayan atacado, todos están allí sin em
despues de haber visto caer el palacio de Carlomagno en In- bargo defendiendo su fachada, con la mano en la cadera, la
gelheim, miran arruinarse el castillo de los palatinos en Hei- pierna estendida, el pié firme, la cabeza altiva. El leon de
delberg. Todo el pavimento del patio está obstruido por es-
Baviera muestra bajo sus piés, su fiero gesto de leon. En el
calinatas arruinadas, por fuentes que no dan agua y, estan- segundo piso, debajo de una verde enramada que ha atrave
ques destruidos. Por todas partes se deshace la piedra y sado el arquitrave y que forma graciosa simetría con las
crecen las hortigas. Las dos fachadas del renacimiento que plumas de piedra de su casco, Federico-el-Victorioso tiene
tanto esplendor dan á este patio, son de piedra arenisca la espada medio sacada de la vaina. El escultor ha dado á,
roja y las estátuas que las decoran de piedra arenisca blan- este rostro cierto aspecto del fiero Ayax presentando el com_
ea, admirable combinacion que prueba que aquellos grandes bate á Júpiter, ó de Nemrod , disparando su flecha á Jeho
escultores eran tambien grandes coloristas. Con el tiempo, va. Debieron presentar un maravilloso espectáculo estos
la arenisca roja se ha ennegrecido y la blanca se ha dora- palacios vistos al fulgor fatal del bombardeo en la noche del
do. De estas cuatro fachadas, la una, la de Federico IV, es 21 de mayo de 1693. Mr. de Lorges habia colocado una ba
del todo severa; la otra, la de Oton-Enrique, es entera- tería en la llanura delante de la aldea de Neuenheirn, otra
mente risuena; la primera es histórica, la segunda fabulosa; sobre el Heiligenberg , otra en el camino de Wolfsbrunn ,
Carlomagno domina á la una, Júpiter domina la otra. otra en el pequeno Geissberg. Desde estos cuatro puntos
Cuanto mas se contemplan estos dos palacios justa-pues- opuestos los morteros, rodeando á Heidelberg como un
tos, cuanto mas cargo se hace el espectador de sus maravi- círculo de espantosas hidras, sumergian de todas partes á
liosos detalles, mas se entristece el alma del que los exami la vez y sin intérvalo sus largos cuellos de llamas en el pa
na. !Estrano destino de las obras de piedra y mármol! Un tio del castillo; las bombas calaban el pavimento con sucrá
pasajero estúpido las desfigura, una bala absurda los ano- neo de hierro, las balas enramadas y las balas-rojas pasaban
nada, y no son, no, los artistas, son los mismos reyes los que entre rastros de fuego, y á esta claridad se dibujaban sobre
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la fachada de Federico IV en su postura de combate , los cp- Á pocos pasos de esta ruina espantosa, ha colocado el
losos de los palatinos y de los emperadores, encorazados corno azar una cucan tadora ruina : es el interior de aquel palacio
escarabajos, con espada en mano, tumultuosos y terribles; de Oton-Enrique del que hasta ahora, no hemos mostrada
mientras qua al lado de ellos, en la otra fachada, desnudos, mas que la fachada. Hay allí de pié en su puesto, abiertas,
serenos y tranquilos, alumbrados vagamente por el reflejo á disposicion del primero que llega, al sol y á la lluvia , á
de las granadas-, los dioses resplandecientes y las diosas rtr- la nieve y al viento, sin bóveda, sin artesones, sin techo,
borosas sonreian bajo aquella lluvia de bombas. practicadas como por casualidad en las paredes desmantela,
Entre aquellas figuras reales, que parecen mejor almas das, doce puertas del renacimiento, doce joyas de platería,.
..petrificadas que estátuas, dos solamente dijérase que han doce obras maestras, doce ídolos de piedra, á las cuales se.
perdido algo de su fiereza : estas son las de Luis V y Fecle - mezcla , como salida de las mismas raices, una admirable y
rico V; si bien es cierto que no hacen parte de la brillante magnífica selva de flores silvestres dignas de los palatinos,
constelacion de príncipes• sembrada sobre el palacio de Fe- coagule dignce. No es dado poder decir lo que se siente al ver
derico IV , sino qua se hallan arrimadas en la sombra , á aquella mezcla del arte y de la realidad , que es á la vez una
la ruina de lo que ha sido la Gran Torre. Federico V está lucha y una armonía. La naturaleza que rivaliza con Bee -
profundamente abrumado; parece que piensa en la falta que thoven , rivaliza tambien con Juan Goujon. Los arabescos
le ha hecho su destino. La corona de Bohemia • arrancada I parecen plantas silvestres y las plantas silvestres parecen ara
porlos bohemios de las sienes de Fernando de Austria, habia bescos. No se sabe allí que escoger ni que admirar mas , si la
sido ofrecida por ellos al elector de Sajonia que la rehu - hoja viva 6 la hoja esculpida.
só, despues á Cárlos Manuel duque de Saboya que la rehu- En cuanto á nosotros , aquellas ruinas nos han parecido
só; despues á Cristian IV, rey de Dinamarca que la rehu- llenas de un órden superior y por un momento creinaos que
só, finalmente la ofrecieron al palatino Federico V , que aquel palacio edificado por las hadas del renacimiento, estaba
aconsejado por su esposa, tomó esta corona con ambas ma- al presente en su estado natural. Todas aquellas maravillosas
nos, y se hizo coronar en Praga en 1619; despues estalló fantasías del arte libre y bravío, debian hallarse corno for
la guerra y fué á morir errante y desterrado por los acon- zadas en aquellas salas cuando en ellas se firmaba la paz ó
tecirnientos que él habia creado, léjos de su pais. Su mujer la guerra, cuando en ellas meditaban sombríos príncipes ,
era Isabel de Inglaterra, nieta de María Estilad, y parece cuando en ellas se desposaban orgullosas reinas, cuando en
que trajo en dote á su marido la fatalidad de su familia ; no ellas se proponian emperadores alemanes. 6 Qué podian
era,Isabel la, que se desposaba con un trono, sino que era comprender aquellos Vertumnos, aquellas Pomonas y aque
Federico V que se desposaba con el destierro. ' Dos Ganimedes , de las ideas que vejan salir de la cabeza de
Federico V en el oscuro nicho en que lo oculta casi en- Federico IV ó V, por la gracia de Dios, conde-palatino del
Rhin , vicario del Sacro Imperio romano, duque de la Alta
y Baja Baviera? Un, gran senor se acostaba en aquella cá
mara con una hija de rey, bajo un dosel ducal ; ahora no
hay ni senor ni hija de rey , ni dosel, ni techo en aquella
cámara; las festivas campanillas la habitan y la mentaz.-fives
tre la perfuma. Así está bien ; esto es mejor; aquellas ado
rables esculturas han sido hechas para ser besadas por las
flores y miradas por las estrellas. La naturaleza justa y santa,
mira complaciente aquella obra cuyo obrero ha sido olvida
do por los hombres.
Además de un número considerable de estanques, de fuen
tes y de grutas, de pabellones y de arcos de triunfo; ade
más de la capilla consagrada á San Udalrico , y erigida por
Julio 111 en primera capilla de Alemania ; además de la gran
de plaza de armas, los dos arsenales, el juego de pelota del
elector Cárlos, la leonera, el palomar, la pajarera, la alcone
ría, la Gran-Cancillería, la Casa de Moneda, flanqueada de
cuatro torres; el castillo de Heidelberg contenia y abrazaba
en su magnífica unidad, ocho palacios de ocho príncipes
y de ocho épocas diferentes; uno del siglo ny: el palacio
del pfalzgraf Rodolfo I; uno del xv: el palacio del empera
dor Ruperto; tres del xvi: los de Luis Y, de Federico II y
el de Oton-Enrique; tres del xvii: los de Federico IV y V y
el de Isabel. Su ruina se compone hoy de todas estas rui
nas. Sin contar las torrecillas, las glorietas y las linternas
escaleras de dentro, habla nueve torres esteriores : la torre
Cárlos ; la Rodela; la Gran.Torre ; la Torre de Federico-el
Victorioso ; la de Jamás vacía ; la de comunicacion, la del
Gigante ; la octógona ; y aquella torre de la Librería que
ha encerrado la « Biblioteca palatina » del Vaticano, y cuyos
manuscritos griegos y misales bizantinos, sirvieron en 1622,
á falta de paja , de cama á los caballos del ejército imperial.
Cinco de estas torres subsisten todavía: la torre de la Libre
ría; la Octógona; la Gran-Torre; la torre Hendida, y la del
Gigante, la Única que es cuadrada.
teramente una porcion de malezas, conserva todavía sobre
la cabeza la corona de Bohemia, de la que •salió la guerr a
de treinta anos; pero no tiene las dos manos con que la
asió ; cosa rara, una bomba sueca se las llevó. Luis Y que
está próximo á él, no está menos sombrío. Se dina que sabe
que ya no hay guardias en su plaza de armas, que la «Tor
re jamás vacía », está vacía, que no tiene ya capellane s
en su capilla, que no hay leones en la Torre-del-Gigante ,
que no hay ya electores en Alemania, que no hay ya pala
tinos en Heidelberg, y que la « Gran-Torre » , una de las
mas altas de Europa, se está derribando detrás de él. Mira
tristemente la yedra que avanza poco á poco sobre su ros
tío. Esta gran Torre tenia otra simetricaen la estrenaidad de
este palacio-fortaleza; esta era la Torre de Federico-el-Vic
torioso.
Hácia 1455, Federico I, queriendo hacer inespugnable
su castillo, hizo construir una fuerte torre encima del va
Ilecillo que lo separa de las montanas por levante. Esta tor
re tenia ochenta piés de altura; estaba edificada de granito,
y tenia puertas de hierro; y el lado de su Muro que miraba
al enemigo, tenia veinte piés de anchura. Federico hizo le
vantar en su interior tres formidables baterías sobrepuestas
y puso en las bóvedas, para las maniobras de las máquinas
de guerra, enormes anillos de hierro que aun se hallan hoy
en donde se pusieron. En 1610, su sobrino tercero, Fede
rico IV, aumentó aun esta inmensa torre con un grande piso
octógono. Cuando esta prodigiosa construccion se halló ter
. minada y completa, el pulgar del rey de Francia irritado se
puso encima de ella y la quebrantó como una nuez. Hoy la
Torre de Federico-el-Victorioso, se llama la « Turre-Hendi
da.)) La mitad de este colosal cilindro de cantería, yace en
el foso; otros trozos se están cayendo de lo alto y estuvieran
en tierra ha largo tiempo, si algunos árboles monstruosos
no los sostuviesen con sus poderosos brazos suspendidos so
bre el abismo.
TOMO 111.
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« 138 «
!Raro destino! Aquel prodigioso palacio que ha sido teatro vial, grotescamente adornado, á cuyo lado se halla colgado
de fiestas y guerras , que ha sido morada de los condes del de un clavo un reloj grosero. Debajo de aquel reloj sale una
Rhin y de los duques de Baviera , de los reyes de Bohemia cuerdecilla , tiran de ella , se abre el reloj bruscamente y sa
y de los emperadores de Alemania , está hoy reducido á ser- le de él una cola de raposo que llega á frotar el rostro del
vir de complicada envoltura de un tonel. El subterráneo de curioso. Aquel vejete representa un hufon de la corte; aquel
Turnus es una iglesia , el subterráneo. de San Dionisio un reloj, es la graciosidad. lié aquí la única cosa que palpita y
sepulcro, el subterráneo de Heidelberg una bodega. Des- se mueve todavía en el castillo de Heidelberg : la farsa de
pues de,atra vesar aquellos grandiosos escombros, aquel aso- bufon de rey. Allá arriba entre los escombros, Cado
lamiento épico, aquellas salas de armas demolidas, aquellos magno no tiene cetro , Federico el Victorioso no tiene torre,
palacios llenos de musgo, de zarzas, de sombra y de olvido, el rey de Bohemia no tiene brazos, Federico II no tiene
aquellas torres que han bamboleado como un hombre ébrio, cabeza, el real globo de Federico V ha sida hecho pedazos
y que han caido como un hombre muerto , aquellos vastos en su mano por una bala, ese otro globo real; todo ha cai
patios en los que hace doscientos arios hacia centinela. el do, todo ha acaba" todo se ha estinguido, escepto aquel
lansquenete en la escalera , con su pica en la mano; todo bufon. Aun está allí de pié, respirando y diciendo: -- ! lié
aquel grande edificio y toda aquella grande historia, sé llega me aquí! Tiene todavía su vestido azul, su estravagante
un hombre al viajero con una linterna, le abre una puerta chaleco y su peluca de loco, la mitad verde, la otra mitad
baja , le muestra una sombría escalera , y le hace sena de roja , mira al viajero, le detiene , le tira del faldon de la le
. que le siga. Al descender aparece la bóveda oscura, la crip- vita, le hace una mueca estúpida y se rie en sus barbas. A
ta recogida, las cerceras permiten pasar una claridad re- nuestro modo de ver, lo mas lúgubre del castillo de Heidel
ligiosa , se cree estar en el panteon de los palatinos, y se berg no son todos aquellos príncipes y aquellos reyes.muer
encuentra con un gran tonel, una fantasía pantagruéli- tos ; lo ruas lúgubre es aquel bufon vivo. Era el loco del
ea, un trono para un Baco colosal. Cuando se llega á percibir palatino Cárlos Felipe y se llamaba PERKEO. Tenia tres piés
aquella estrana cosa, se cree oir en medio de las tinieblas de y seis pulgadas de altura como su estátua, debajo de la cual
aquella inmensa ruina , la inmensa carcajada de Gargantua. está grabado su nombre. Bebia quince dobles botellas de
El gran tonel en la morada de Heidelberg, es Rabelais hos. vino del Rhin cada dia ; en eso consistia todo su talento.
pedado en casa de Hornero. El gran tonel, descansando so- Hacia,reir mucho sobre el ano 1710, al elector palatino de
bre el pavimento de la grande bodega que lo cobija , pre- Baviera y al emperador de Alemania , aquellas sombras que
senta el aspecto de un buque bajo la cala. Tiene veinte y pasaban entonces. Un dia que acompanaban muchos prín
cuatro piés de diámetro y treinta y dos de largo; ostenta en cipes estrangeros al palatino, se midió á Peikeo con uno de
suparte anterior un escudo en que está esculpida la cifra aquellos altos granaderos de Federico 1 rey de Prusia , los
del elector Cárlos-Teodoro; dos escaleras de dos descansos, lo cuales calzando botas de alto tacon y con sus inmensas gor
rodean y conducen á una plataforma colocada en su dorso. ras de pelo, se velan obligados á bajar las escaleras del pa
Caben quinientas sesenta y siete mil cuatrocientas botellas lacio hácia atrás. El loco apenas pasaba de la altura de las
ordinarias ; se le :lenaha por un agujero practicado en la botas. « Esto hizo reir mucho ,» dice un narrador de aquel
bóveda encima de la boca, y se le vaciaba por medio de una tiempo. !Pobres príncipes de una época decrépita , ocupados
bemba que se vé aun hoy dia suspendida al muro. Aquella de los enanos y gigantes y olvidando los hombres! Cuando
cuba mónstruo se ha lleeado tres veces de vino del Rhin : la Perkeo no hahia bebido sus quince botellas, era azotado.
primera vez que se llenó, e! elector bailó con sucórte sobre De seguro que en la alegría forzada de aquel infeliz, habria
la plataforma que la domina. Desde 1770 está vacía. Por lo en el fondo algo de sarcástico y desdenoso. Los príncipes,
demás, aquel tonel DO es el antiguo tonel de Heidelberg , en su deslumbramiento no se percibian de ello, porque el
cubierto de tan 'curiosas esculturas y construido en 1595 espléndido resplandor de la eórte palatina cubria los rayos
por el elector «I uan Casimir° , para solemnizar no sabemos de ódio que alumbraban por instantes aquel rostro ; pero
que recenciliacion entre luteranos y calvinistas: Cárlos-Teo- hoy en la sombra de las ruinas, vuelven á aparecer, y se
doro lo hizo demoler hacia 1750 para construir el que exis- lee claramente en ellas el pensamiento secreto del bufon.
te, que es mas grande pero menos adornado. La muerte que ha pasado sobre aquella risa, la ha despo
Además del gran tonel, las bodegas del castillo palatino, jado del chiste y dejado la ironía. Parece que la estátua de
cuyas profundidades se abren ppr todas partes como antros, Perkeo se burla de la de Carlomagno. No se debe volver
encerraban lo.que se llamaba los pequenos toneles. Estos á ver á Pelkeo. La primera vez entristece, la segunda es
pequenos toneles no tenian mas que la altura de un primer pa nta. Nada mas siniestro que el reir inmóvil. En aquel pa
piso; y eran en número de diez ó doce. No queda ya sino lacio desierto, cerca de aquel tonel vacío, se piensa en aquel
uno que se ensena, en su cueva á pocos pasos del gran to- pobre loco zurrado por sus amos cuando no se ponía borra
nel , y que no cabe sino la quinta parte del gran tonel. Es cho, y aquella máscara horriblemente alegre dé miedo. No
un magnífico entablaje de duelas de encina fabricado en es ya, no, la risa de un bufon que se burla, sino la risa de
tiempo de Luis XIII, adornado por los electores palatinos un demonio que se venga. En aquella ruina llena de fan
con el escudo de Baviera y tres cabezas de leones sobre cada tasmas, Perkeo es tambien un espectro.
una de sus caras y por .los soldados franceses con algunos Que nos perdone el lector si nos aprovechamos de la
hachazos, en 1799. El tonel estaba lleno de 'Vino del Rhin , transicion ; pero, á propósito de fantasmas, bien podemos
los soldados quisieron darle espita; pero el tonel se mantuvo hablar de aparecidos. Los hay, segun dicen, y muchos, en
firme. Habian destrozado las murallas de la ciudadela, y no las ruinas de Heidelberg , que se pasean las noches de luna
pudieron abrir brecha en el tonel. Este pequeno tonel se llena y de tempestad. Tan pronto es Jutha , la muger de
halla vacío desde 1800. Anthyso, duque de los francos, que se sienta pálida y co
Oculto en la sombra que hace el gran tonel, se perci- ronada bajo las pequenas ogivas de la glorieta de Luis el
be de repente, detrás del maderamen que le rodea, una Barbudo ; tan pronto son los dos jueces francos, dos cabl
singular estátua de madera sobre la que una cercera arroja lleros negros que se vé andar del lado de la estátua de Júpi
un rayo de luz amortiguado. Es una especie de vejete jo- ter, sobre el piso inaccesible del palacio de Oton Enrique. Ya
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lbs; y sin embargo Heidelberg ha tenido sus ratoncillos.
Los asoladores ínfimos, los arquitectos oficiales, han acome
tido á este monumento como si hubiese estado en una gran
capital. Los inválidos que habian sido acuartelados en él,
han mutilado el viejo edificio con un ódio de ruina á ruina ;
han demolido dos de los cuatro frontones en la cámara de
Oton Enrique. Unos ingleses han destrozado á martillazos
para llevárselas, las columnas cariatides del comedor. Un
arquitecto, encargado de construir un acueducto desde Hei
delberg á Mannheim , ha echado abajo las bóvedas de la sala
de los caballeros á fin de hacer con sus ladrillos cimento
para su obra. Habia alrededor de la escalera de Oton Enri
que una admirable reja de hierro del renacimiento ; los ar
quitectos de la ciudad la vendieron á peso á menos de doce
maravedises la libra.
son los músicos gibosos, demonios familiares que tocan so
natas satánicas en los gallares del tejado de la capilla; ya es
la Dama Blanca que pasa bajo las bóvedas y cuya voz se
oye. Dicen que esta es la Dama Blanca que se apareció en
1655 en el rittersaal de Oton Enrique, al conde Federico de
Dos-Puentes y le predijo la caida del palatinado. En tiempo
de los palatinos se mostraba siempre que iba á morir alguno
de los soberanos del pais. Para los grandes duques de Badea
no se aparece; acaso no reconozca el tratado de Luneville.
Ningun género de devastacion ha perdonado á este cas
tillo. Hasta ahora hemos hablado de M. de Tilli, del conde
de Birkenfeld , del ',mariscal de Lorges, del emperador de
Alemania y del rey de Francia, de los grandes demoledo
res; pero no hemos dicho nada de los pequenos. Cuando se
mira la huella de los leones no se percibe la de los ratonci
Botánica.
Las algas, líquenes, sargazos, ulvas y bisos.
Por f..
Determinan el carácter de la familia de las algas, sus
tancias pulverulentas 6 filamentosas; ramificaciones secas y
fibrosas; estensiones coriáceas 6 crustáceas, algunas veces
herbáceas y corno provistas de hojas ; órganos de la genera
cion desconocidos. Las algas se parecen á los hongos por la
simplicidad de su organizacion y la falta de flores y de fru
tos; mas por otra parte tienen las mayores relaciones con las
hepáticas, y muchas presentan como estas últimas, sino ver
daderas hojas, á lo menos láminas verdes y aplanadas que
jamás se advierten en los hongos; pero en las hepáticas, se
encuentra un aparato de órganos que anuncia una repro
duccion por el concurso de los sexos, y es demasiado impor
tante este carácter para que sea permitido confundirlas con
las algas, en las cuales son absolutamente desconocidos es
tos órganos. Las algas, como los hongos, ofrecen gradacio.,
nes sin número en su forma, su porte, su tejido y su con
sistencia. Los bisos no son sino una borla sedosa sobre
sustancias húmedas ó en putrefaccion , sobre la lena podri
da ó la corteza de los árboles; las confervas , las ulvas , los
sargazos, crecen en las aguas 6 en las orillas húmedas ; las
primeras de largos filamentos delgados como cabellos ; las
segundas, en forma de membranas generalmente traspa
rentes; las terceras, de estensiones coriáceas, de láminas
aplanadas, de ramificaciones elegantemente recorvadas. Las
numerosas especies del género líquen se presentan bajo mil
formas diferentes ; se les vé como un polvillo, una costra
pulverulenta, estensiones crustáceas ó coriáreas , lisas ó ra
mificadas , fibrosas ó filamentosas, aplicarse á la superficie
de la tierra , á las piedras , á la corteza de los árboles, sus
pendidas algunas veces de sus ramas, ó en la punta de las
rocas. Sea lo que quiera de estas diferencias, el grupo es
natural, y si, cuando sean mejor conocidas las especies , se
hace susceptible de dividirse en dos ó tres familias distintas,
es cierto que entonces estos nuevos grupos estarán apro
ximados por un vínculo comun, y siempre hallarán co
locacion en el órden natural entre los hongos y las hepá
ticas.
Las confervas , las ulvas y los sargazos acuáticos forman
un grupo que á primera vista parecen distinguirse entera
Camarck.
mente de los bisos y de los líquenes; los primeros parecen
pertenecer á los hongos, y los líquenes se aproximan á las
hepáticas. El exámen demuestra sin embargo que los .ca
ractéres de estos tres grupos, tan diferentes en apariencia ,
se modifican por insensibles gradaciones, de modo que no
ofrecen claro alguno. Así los bisos y los líquenes que for
man la gradacion de la familia, los primeros con los hon
gos y con las hepáticas los segundos, tienen tanta analogía
entre sí, que siempre se habían confundido con los bisos
muchas especies reunidas hace poco con los líquenes. Por
otra parte , los bisos y los líquenes se juntan con el gropo
de las plantas acuáticas; los primeros por las relaciones que
tienen con las confervas , los segundos, por las relaciones de
forma y de consistencia que tienen con los sargazos. Los bi
sos ofrecen como las confervas , filetes simples ó ramosos,
tejidos ó apelotonados de la misma manera. Muchos líque
nes se desplegan en láminas, ó se elevan cual pequenos
arbustos, como los sargazos, y ofrecen la misma organiza
cion y la misma consistencia. Las confervas , las ulvas , los
sargazos se confunden tambien en sus límites; la sustancia
habitualmente coriácea de estos es algunas veces membra
nosa como la de las ulvas , gelatinosa ó córnea como la de
las confervas. Unas y otras presentan espansiones aplana
das , ramificaciones , filamentos simples ó articulados.
Los autores han hablado mucho acerca del modo con que
se opera la reproduccion de estos seres, y la contradiccion
que se observa en sus pareceres, prueba cuan léjos estamos
aun de conocer la verdad de este objeto. En las plantas de
esta familia en que se ha creído ver los órganos de la gene
racion , no se ha percibido sino un polvillo 6 unos granos
diseminados en la sustancia ó en la superficie de estas plan
tas, ó bien encerrados en vesículas gelatinosas, ó en bolsas
globulosas. Estas diversas partes han sido tomadas unas ve
ces por órganos masculinos, otras por femeninos, mientras
que algunos autores han negado que fuesen órganos sexua
les, y que sirviesen en modo alguno para la fecundacion.
El parecer de Gaertner,, que cree que la mayor parte de las
algas se reproducen por medio de yemas, es ciertamente el
mas sábio y el mas juicioso. Desde el bello descubrimiento
N 140 git
Destruyéndose á su vez estos musgos , se espesa la capa de
tierra, y se hace bastante considerable para nutrir otros ve
getales. De este modo acaso es como las desnudas rocas,
despues de haber sido abandonadas por las aguas, se han
cubierto en la sucesion de los siglos de una rica vegetacion.
Muchos líquenes corroen la superficie de las rocas, y fra
guan en ellas fosetas que llenan de los trozos de su sustancia,
y , reteniendo las aguas de las lluvias, se hacen propias para
nutrir pequenas plantas.
Muchas algas poseen , como el rotífero, la propiedad de
ofrecer en el curso de su existencia, el alternativo fenómeno
de vida y de muerte. Pero lo que hay aun de mas admi
rable en esta familia, es el hallar en ella á la vez los seres
mas diminutos, y aquellos cuyas dimensiones son mayores.
Allí un polvillo fino, cuya organizacion ninguna cosa anun
cia, cubre la superficie de las áridas rocas; aquí del abismo
del mar se elevan inmensas producciones, cubren con sus
anchas hojas la superficie y embarazan la marcha de las na
ves. ?qué mayor contraste, que esta reunion de los dos
estrenaos, qué razon mas fuerte para probar que no son nada
las masas á los ojos de la naturaleza? No le cuesta mas con
ducir la nutritiva sávia en los vegetales de 600 piés de al
tura, que penetrar de ella los que apenas forman una lijera
aspereza sobre la roca que cubren. Pero aun se presenta
otra consideracion: ? el enorme cetáceo y el colosal elefante
que son, el uno en comparacion del sargaso gigantesco, el
otro en comparacion de la ballena? Así los mares ocultan lo
que la naturaleza ha creado de mas grande en las dos clases
de seres organizados. Las aguas están pobladas de una raza
junto á la cual no son sino pigmeos los gigantes de la tier
ra, y por un contraste no menos admirable, tambien es en
el agua ó en los fluidos, donde se hallan los animalillos. que
presentan el estremo término de la pequenez.
Los líquenes tienen mucha analogía con los hongos; es
muy difícil comprender su tejido; sin embargo se puede
descubrir en ellos una sustancia celular. El liquen hirtus
L. que como se sabe, es muy ramoso , enderezado y cubier
to de tubérculos farináceos, presenta, en su corte trasver
sal , dos parles bien distintas ; la una
ocupa el centro y tiene una forma
cilíndrica; la otra la cubre y la en
cierra como en una vaina. La parte
central ofrece un tejido que con los
lentes de mas aumento, parece de
una estrerna finura; se percibe sin
embargo bastante su textura para
reconocer que las células se alargan
en la direccion de la longitud del ta
llo; las membranas que componen el
tallo sol punteadas; pero no nos atre7-
Veriamos á afirmar nada respecto á
este punto. La parte que 'cubre á esta
es igualmentecelular; peromas floja;
sin embargo no es mas fácil de ob
servar, atendido que está llena de
sustancia harinosa que encubre el
tejido. Sus brancas ó ramos, toman
origen en el:cilindro del centro; se alargan bajo la forma—de
pequenos conos, y están envueltos como los tallos princi
pales, en un tejido celular harinoso. Toda la planta está
cubierta de desigualdades y de polvillo, que Linneo indica
como el órgano femenino de los líquenes. Hemos examina
do con mucha atencion este pretendido órgano, y hemos
reconocido que el polvillo era debido á unas grietas que se
forman en la parte esterior ; el tejido celular sale por estas
de los sexos en los monocotiledones y dicotiledones , casi to
dos los observadores han querido demostrar la existencia de
órganos análogos en seres que al principio ni aun se consi
deraban como vegetales. Se habla mucho de analogía, y no
se considera que siendo tan considerable el número de ca
ractéres diferentes, no seria nada estrano que diferente fue
se el modo de reproduccion. ?Por qué no ha de suceder lo
mismo en los vegetales que en los animales? La mayor par
te de estos últimos tienen sexos, pero al último de la cade
na, hay seres de una organizacion en estremo simple que
no los tienen. Se reproducen por separacion de partes, por
bulbos que se desprenden, se desarrollan y presentan bien
pronto seres semejantes á los de que han sido separados. Sin
duda que aquí no hay cópula y jamás se ha imaginado con
siderar , corno el esperma que fecundar debia los ovarios,
al humor viscoso de que algunos se hallan cubiertos. No se
ha obrado con tanta circunspeccion, cuando se han obser
vado los vegetales; cuanto mas sorprendente parecía su re
generacion por órganos masculinos y femeninos, tanto mas
se han esforzado en hallarla en plantas cuya organizacion
en estremo simple deberia acaso sugerir ideas totalmente
opuestas. Los pelos, las glándulas, las escreciones, iodo ha
sido tenido por órganos machos y hembras, y la estremada
facilidad que se ha hallado en componer sistemas sobre este
objeto, ha dado orígen á una multitud de opiniones que se
balancean ó se destruyen mútuamente, y dejan en un pir
ronismo absoluto á la mayor parte de los naturalistas.
Muchas plantas de esta familia no tiene l raices distintas,
-y este órgano, en las que lo tienen, parece servir mejor
para fijarlas que destinado á chupar los jugos necesarios á
su nutricion. En efecto, la mayor parte de estos vegetales
viven sobre las piedras y las rocas, y no se puede suponer á
estaS sustancias sólidas y compactas la menor propiedad ali
menticia. Parece que se nutren por sus espansiones , ó que
aspiran en el aire 6 líquido en que se hallan sumergidas, los
principios necesarios á su nutricion. No pueden pues ser
consideradas corno verdaderas parásitas, las plantas ligue
posas que crecen en la corteza de los árboles; no viven á
espensas de la sávia, pues que se las
encuentra igualmente en los lenos
podridos; pero pueden ser estas das
nosas á la vegetacion de los árboles
que cubren en demasiada abundan
cia, ya por el refugio que suminis
tran á los insectos, ya por el agua
que retienen, ya interceptando la
luz, etc. Se observa generalmente
que los árboles vigorosos tienen po
cos líquenes, y su presencia en los
que se 'hallan cubiertos de ellos, es
un seguro pronóstico de sus enfer
medades ó de su decrepitud; son la
indicacion y no la causa de su dete
rioro. No son tan generalmente co
nocidos como deberian serlo, los
medios que pueden suministrar las
plantas de esta familia. La medicina
halla en ellas remedios saludables, un sano'', alimento los
hombres y los animales, preciosos colores la tintura y.pin
tura, y la agricultura escelentes abonos. Aun podria la ma
yor parte considerarse como el principio de la vegetacion.
Los líquenes son, en efecto, las primeras plantas que vege
tan sobre las rocas y del aire sacan su nutricion. Cuando se
destruyen, su costra pegada á la piedra, se convierte en
tierra vegetal, sobre la cual estienden los musgos sus raices.
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Liguenes.
141 K.
grietas y se reduce á polvo. Hemos dibujado un pedazo de
tallo al natural , y consultando el grabado, se verá lo que
debe pensarse de esta sustancia pulverulenta.
El liquen globíferus, L. pequena planta que se ramifica á
manera de arbusto , y lleva tubérculos huecos y globulosos
en la estremidad de sus ramos, es sólido como el preceden
te; pero su superficie es perfectamente lisa. Su corte hori
zontal presenta , corno el de este último , un eje cilíndrico
y un estuche que los rodea. Su tejido es igualmente apreta
do; pero este cilindro es mucho mas considerable relativa
mente al espesor del estuche. Esta última parte es de un
tejido mas apretado y no es farinácea; á esto es á lo que
debe atribuirse la superficie de este líquen. Aun hemos ob
servado al liquen paschalis, L. sólido, ramificado como un
arbusto como el precedente y cubierto de folfolos crustá
ceos. Su sustancia es celular, pero uniforme; no se advierte
en él capa esterior ; y no es menos apretado su tejido que el
de los otros dos. Los tubérculos que terminan los ramos, y
que se designan con el nombre de órgano femenino, están
encorvados como el sombrerillo de algunos agaricos ó de al
gunos boletos. Los tallos que los sostienen se parecen al
pedículo de los hongos. Si se corta horizontalmente cerca
del sustentáculo un tubérculo, se nota en el centro un te
jido celular bastante flojo y harinoso. Al contrario , la cir
cunferencia está compuesta de un tejido muy apretado. El
corte perpendicular demuestra igualmente estar dilatado el
tejido que ocupa el centro : tiene la forma de un cono tras
verso. Las células del tallo son alargadas, las del tubérculo
tienen un diámetro igual en todos sentidos: se dina que está
formado.por la espansion del tejido de su sustentáculo.
La organizacion de los sargazos es menos oscura que la
de los líquenes; el tejido celular es fácil de percibir; sin
embargo no todas las especies se prestan á estas investiga
ciones: en algunos sargazos se inclinan las membranas , se
pegan sobre el platillo del microscopio, y no se distinguen
sino puntos que indican algunos vaCíos , pero que de ningun
modo representan la organizacion que se pretende descu
brir. Otras, al contrario, tienen un tejido tal que se distin
guen perfectamente en él las células; tales son el fucus sac
charinus, Linn. El corte trasversal presenta, en el prime
ro, células hexágonas de magnitud desigual ; las del centro
son mucho mas pequenas. El corte longitudinal muestra las
mismas células hexágonas un poco alargadas, y tomando
aun algunas veces la forma de un paralelógramo. Observa
' da con los lentes de mas aumento, una lámina de la piel es
tremamente delgada , "no presenta aun sino el tejido celular
muy apretado, y cuyo término forma lo que designan con
el nombre de epidermis en los demás vegetales algunos fisió
logos; pero la observacion demuestra que esta clase de se
res organizados no tiene verdadero epidermis.
Aun es mas visible la organizacion en el plum sacchari
nus, L. El corte trasversal manifiesta un tejido muy dilata
do. Como en el precedente se nota que las células son mas
pequenas hacia el centro, y hacia la circunferencia; todas
forman hexágonos irregulares, alargados en la direccion de
la longitud de la hoja. El corte perpendicular presenta es
tas células muy alargadas, y formando como tubos ó vasos,
la superficie es semejante á la del fucus fimbriatus. Sin em
bargo hemos reparado manchas que no habiamos visto en
el otro, son ovales, y llenan algunas mallas en diferentes
puntos. Acaso serán estos cuerpos análogos á los poros cor
ticales observados por Decandolle: nosotros no afirmarémos
cosa alguna sobre este punto, tanto mas, cuanto á pesar de
las belias observaciones de dicho autor, no nos parece sufi
cientemente aclarada esta materia. Las membranas de las
células son algunas veces oscurecidas por puntos negros que
interceptan la luz. Nos inclinariamos á creer que son poros
análogos á los que verémos en todos los vegetales cuya or
ganizacion es la mas perfecta; sino teniamos por otra parte
algunas razones para sospechar que este tejido de los hongos, •
líquenes y sargazos, está mucho mas compuesto de mem
branas esponjosas, que de membranas horadadas ó de poros
aparentes y regulares.
El fucus cartilagiiiosus, L. no difiere de los precedentes
sino porque sus células son mucho mas pequenas. Ni en los
unos ni en *los otros hemos visto órgano alguno que tenga
verdaderamente apariencia de vasos. Para tener una justa
idea de la organizacion de estas plantas, es preciso suponer
unas células unidas formadas por membranas, de tal modo,
que cada pared de una de estas células es al mismo tiempo
la pared de otra; en una palabra, que este tejido es seme
jante en cuanto á la forma al tejido celular de los animales.
Cada celdilla adquiere dimensiones calculadas matemática
mente por su fuerza de resistencia , y la fuerza de presion
que sobre ella hacen las demás celdillas. De aquí estos he
xágonos semejantes á los de los alveolos de las abejas. No se
puede dudar que las membranas mismas están formadas de
una multitud de vasos; pero aquí no son suficientes los me
jores microscopios, y solo el raciocinio puede demostrar lo
que la imperfeccion de nuestros sentidos no nos permite
percibir.
Para seguir en la esposicion de los géneros de esta fami
lia, el órden de las relaciones que tienen entre sí y con las
familias vecinas, seria natural empezarpor los bisos, á cau
sa de la analogía que tienen con los hongos, y terminar por
loslíquenes, puesto que forman la gradacion entre la fami
lia de las algas y la de las hepáticas. Pero confundiéndose
los bisos con los líquenes, no se halla intérvalo alguno entre
estos dos géneros. Aquí como se vé está interrumpido el ór
den sucesivo, y se debe adoptar necesariamente otro. Se
ha visto que los géneros de esta familia se distribuyen por lo
respectivo en sus costumbres en dos grupos separados; aten
dido esto dividirémos la familia en algas acuáticas y algas
terrestres, y siguiendo este órden espondremos los géneros.
Constituye el carácter genérico de las primeras, unos fila
mentos llenos ó tubulados, simples ó ramosos, sembrados
de pequenos tubérculos ó divididos trasversalmente por clia
fracmas. Hay algunos seres colocados á la cabeza de la série
de los vegetales y de los animales, que se aproximan de tal
modo por la simplicidad de su organizacion , y cuya analo
gía es tan maravillosa, que en todo tiempo han aguzado la
sagacidad de los naturalistas: así los polipos han sido largo
tiempo colocados entre los vegetales, y solo por modernas
observaciones es como mejor conocidos estos seres,. han sido
devueltos al lugar que debian ocupar entre los animales.
Despues que han sido reconocidas por las celulas de pe
quenos animales estas producciones calcáreas, han escrito
algunos autores que del mismo modo las confervas eran ha
bitaciones de pequenos gusanos : pero no ha sido probada
tal opinion , y observaciones mas recientes prueban, al con
trario, que las confervas deben quedar entre las plantas.
Estos vegetales se encuentran, generalmente, en las aguas
estancadas, muchas especies crecen en el mar y las demás
habitan los lagos, los nos, los mares y los estanques. Su or
ganizacion es en estremo simple; no ofrecen sino filamentos
de una sustancia carnosa y acuosa y casi siempre delgadas
como cabellos. Estos filamentos simples ó ramosos, articu
lados ó formando red , sembrados de tubérculos de variada
forma, algunas veces resiculosos , algunossenalados de pun
tos ó de estrias diversamente dispuestas, casi todos de un
142lc
filetes que componen el pentágono se rehincha en sus es
tremidades, se separa , despues se vuelve el mismo un tubo
cilíndrico y cerrado, compuesto igualmente de mallas pen
tágonas. En las confervas sólidas y negruzcas que compo
nen el cuarto grupo , cada nudo separa y forma una nueva
conferva por estaca. En las de tabiques trasversales interio
res, se hallan entre los septos cuerpos ovóideos que salen
de ellos por la destruccion del mismo tubo. Estos cuerpos
se abren y esparcen globulillos verduscos simples al princi
pio , divididos despues en dos ó tres disepimentos y volvién
dose finalmente verdaderas confervas semejantes á su ma
dre. Este último modo de reproduccion parece ser el de las
confervas marinas segun la anatomía de dos de ellas hecha
por Decandolle y Brongnart.
Vaucher dá el nombre de semillas á los corpúsculos ó
mejor á las yemas que reproducen las confervas. Supone
que son el resultado de una fecundacion preexistente, y cree
haber reconocido las flores masculinas en unos cuerpos en
forma de clava alargada., situados en la estrernidad de los
tubos de las confervas que forman el primer grupo. Estos
cuerpos se distinguen de los tubos por su mayor diámetro y
su color mas subido. Léjos de estenderse, desaparecen con
bastante prontitud, y se observa , al microscopio, que están
llenos de un polvo fino, verdusco, que sale de su estremi
dad. Vaucher ha creido percibir tambien flores masculinas,
esto es, cuerpos análogos á losde que acabamos de hablar, en
algunas confervasde losdemás grupos, pero no con,suficiente
certeza para poder considerar corno decidida la cuestion.
Nos parece que estas interesantes observaciones deben dar
mucha luz acerca de los medios de reproduccion de un gran
número de criptógamas y confesamos que bien léjos de con
jeturar con Vaucher que hay en ellas órganos masculinos,
creemos ver en ellas del modo mas claro, una especie de re -
generacion por crecimiento y desarrollos sucesivos.
En las ulvas, como en las confervas es en estremo simple
la organizacion; pero las formas de las primeras son mas va
riadas, mayores sus dimensiones, y se empieza á percibir
una apariencia vegetal en las espansiones verdes y membra
nosas de algunas especies que recuerdan la idea de las hojas
de los vegetales mas perfectos. Hay una de ellas que se pa
rece á las hojas de la lechuga, y que por esta razon se llama
ulva lactuca ; aun se cree ver en otra las rizadas hojas de la
escarola ; pero se pierde enteramente esta apariencia en las
demás especies, especialmente en las que son fistulosas, las
cuales se parecen mas á las confervas. Estas especies ofrecen
tubos mas ómenos gruesos, mas 6 menos finos, simples ó ra
mosos, articulados ó entrecortadosde septos. Tambien se ven
algunas que son globulosas, vesiculosas ó celulares; muchas
se presentan bajo la forma de espansiones planas, simples,
mas ó menos divididas, mas ó menos rizadas, plegadas, on
duladas, ó bajo la forma de una red ; la mayor parte son
trasparentes; su consistencia es por lo comun membranosa ;
raras veces coriácea ó carnosa ; sucolor ordinariamente ver
de y algunas veces de púrpura. Á una especie se le dá el
nombre de pluma pavo, por imitar su forma y colores del
disco de las bellas plumas de esta ave; es á manera de cola de
golondrina plana y senalada de estrias cruzadas que reflejan
colores variados. La fructificacion de las ulvas es absoluta
mente desconocida; estas plantas parece que se reproducen
de la misma manera que las confervas. La ulva , llamada
vulgarmente intestino de gato, porque tiene enteramente
la forma de un intestino, dá orígen á un tubérculo que
produce un folíolo linear plano, que se vuelve fistuloso
cuando tiene la longitud de una una, y bien pronto, se
parece á su madre. Las demás se reproducen por tubércu
color verde, algunas veces negro ó moreno, son masó me
nos suaves , mas ó menos ásperos al tacto , lo mas comun
mente dispuestos en paquetes flotantes libres ó fijos sobre
lenos ó piedras. Unas veces son muy flojos estos paquetes ,
otras muy apretados, y algunas rojizos en forma de ovillo.
Se conocen unas sesenta especies de confervas las cuales se
han dividido en cuatro grupos para facilitar su estudio. La
primera comprende las especies de filamentos simples, igua
les y no articulados ; la segunda, las especies de filamentos
ramosos iguales ; la tercera, las especies de (llame ritos ana
tomosados, y la cuarta, las especies de filamentos nudosos y
articulados. Hé aquí un ejemplo de cada una de estas cuatro
secciones. 1.° La conferva de los arroyos todo el mundo ha
podido verla; en dicha planta los paquetes de filamentos ver
des son muy alargados, simples, delgados como cabellos y
suaves corno la seda, los cuales se ven flotar en los arroyos.
2.0La con ferva burbujosa, es un tejido apretado de filamen
tos delicados y ramosos que cubre como un tapiz verde la su
perficie de los mares. Se le ha dado el nombre específico de
burbujosa por estar siempre su superficie inflada por burbu
jos de aire que elevándose del fondo del agua, no pueden
hallar salida á través del tejido apretado y húmedo que for
man estos filamentos entrelazados. 3.0 La conferva reticula
da, presenta sacos cilíndricos cerrados en los dos estremos de
una red compuesta de mallas pentágonas; se halla sumerjida
en las aguas estancadas y algunas veces flotante en su su
perficie. Se le ha dado su nombre específico de reticulada á
causa de la red que representa. 4.° La conferva gelatinosa
se cria en las fuentes de agua cristalina. Sus filamentos en
trecortados de articulaciones globulosas , le dan el aspecto de
un monton de delicados collares. Se le dá el nombre de ge
latinosa por su consistencia blanda y acuosa.
Las confervas tienen medios de reproduccion particula
res y diferentes en las diversas especies del género. Cuando
sean mejor conocidos estos medios, se hará necesario dividir
estas plantas en tantos géneros cuantos sean los diferentes
modos de reproduccion que presenten. Segun las recientes
observaciones de Vaucher, podrian separarse en cinco gru
pos cada uno de los cuales ofrece un modo particular de re
producirse. En la conferva de las fuentes que no se diferen
cia de la de los arroyr s sino por ser mas cortos susfilamentos,
lo mismo que en todas las que como ella están compuestas de
filamentos simples y no articulados, la reproduccion se efec
túa por glóbulos adheridos á las paredes esteriores de la con
ferva. Estos glóbulos son ordinariamente pediculados, y su
forma varia un poco segun las especies: se separan, echan
una pequena colita , que alargándose poco á poco, produce
una conferva igual á su madre. Vaucher, que ha seguido
los desarrollos de estos glóbulos, ha .visto, que en el espacio
de tres meses, se habian convertido en perfectas confervas
cargadas á su vez de nuevos glóbulos; de aquí congetura que
esta conferva y acaso todas las demás se multiplican dos ve
ces al ano.
Las confervas con nudos forman el segundo grupo y tie
nen tambien un modo de reproduccion particular. Los gló
bulos están encajados en las sustancias de la planta, y des
prendiéndose dan una multitud de pequenos filamentos ya
articulados y divididos al momento de su nacimiento. En la
conferva gelatinosa, el glóbulo que es esférico contiene la
conferva recogida sobre sí misma y se desarrolla visiblemente
de todos lados á la vez. Esto es un verdadero encaje. En las
confervas coP red que componen el tercer grupo se en
cuentra un modo particular de desarrollo. La conferva re
ticulada es un saco cilíndrico cerrado en las dos estremida
des y formado de mallas pentágonas. Cada uno de loscinco
143
los, capullos 6 cepas que crecen al borde de las espansiones. terminado por una bola encajonada en una copa de hojas de
La mayor parte de las ulvas son marinas; algunas se hallan una grande longitud. La sustancia de esta planta es viscosa,
en los lagos ; algunas otras sobre las riberas de los nos; tina y se reduce á agua cuando se seca ; su tallo de color de
dos son terrestres. Se conocen unas treinta especies de cuerno semitrasparente, es elástico en toda su longitud,
este 'género. La palabra u/va servia entre los antiguos para no tiene ni nudos ni ramas, y el canal que ocupa su cen
designar todas las plantas acuáticas. tro, lo mismo que la bola que lo termina, ;están vacios
La organizacion de los sargazos aunque en estremo sim- enteramente.
pie es ya mas complicada y mas perfecta que la de las con- El sargazo giganteus no tiene menos longitud que el que
fervas y de las ulvas. Aquí son mucho mas aparentes y mas acaba de describirse ; difiere de él sie embargo , en que de
distintas las partes de la reproduccion ; son unas vesículas distancia en distancia tiene ramas cargadas de hojas denta
que contienen una sustancia gelatinosa y globulosa y glótei- das ; cada una de estas ramas se ramifica aun , y cada ramo
los perforados, que encierran en su interior un pequeno está terminado por un tubo piriforme lleno de aire , que sir
cuerpo encargado de la reproduccion de la especie. Estos ven para hacer flotar la rama á que está adherido, y todos
pequenos cuerpos mirados como la semilla de la planta, juntos á hacer flotar la larga parte de la planta que excede
fueron descubiertos por el célebre Reaumur. Estas semillas, la altura del agua. Si no hubiese dejado vacíos la natura
no obstante, no se encuentran en todas las especies de los leza el tallo del primer sargazo lo mismo que la bola que lo
sargazos ; los hay , que residen las partes regeneratrices en termina ; sino hubiese coronado de un globo lleno de aire
simples cavidades, en burbujas llenas de materia mucilagi- los ramos del segundo , hubieran estas enormes masas ser
nosa; otros se multiplican absolutamente como las ulvas por peado en el fondo del mar sobre las rocas que fijan sus rai
escamas que se desprenden de su sustancia. Además de las ces : para hacerlas flotar, era preciso aumentar su ligereza
vesículas inucilaginosas y gi anulosas, que han mirado los aumentando su volúmen , pues su sustancia es de una gra
botánicos como órganos femeninos, presentan ciertos sarga. vedad mayor que la del agua, y demasiado flexibles sus
zos, otras en las que se encuentran pelos entrelazados; estos tallos para sostenerla. Estas dos especies son desconocidas
últimos han sido mirados como los órganos masculinos. Lin- en los mares de Europa.
neo y otros botánicos han pretendido que los pelos que en- Aunque las plantas de este género viven todas en las
cierran son estarnbres ó mejor filetes poliníferos ; otros no aguas del mar, no todas se hallan igualmente esparcidas en
ven en estas vesículas sino medios empleados por la natura- ellas; hay ciertos puntos afectos á ciertas especies. Cuando
leza para hacer á estos'vegetales especialmente mas ligeros vernos sargazos sobre una costa y no se hallan en mucha
que el agua, y para sostenerse en una situacion vertical. Los abundancia , podemos estar seguros de que no han nacido
sargazos crecen en el mar. Todo varía en estos seres singa- en ella , y que los vientos' violentos, despues de haberlos
lares ; pero á pesar de la diferencia que presentan , todos arrancado de su patria, los han trasportado f echado sobre
tienen un aire de familia que los hace distinguir fácilmente costas estrangeras. En tales circunstancias están cortados en
de los demás vegetales. Nada hay de fijo en su consistencia; pedazos, y se juzga fácilmente por su estado que han hecho
se modifica en las especies y aun en los individuos; lo mas un largo y penoso viaje. En los lugares en que desembocan
ordinario, sin embargo, es verlos coriáceos ó cartilagino- grandes nos en el mar, es donde se hallan los sargazos con
sos : se ven muchos que son membranosos, algunos muci- mas profusion ; son tan abundantes algunas -veces, que cu
laginosos, otros tienen unt consistencia lenosa. Nada de bren toda la superficie de las aguas y detienen las embarca
mas vario que su porte, su forma y su figura: tan pronto se ciones en su curso ; son entonces para los viajeros un signo
arrastran bajo la forma de largos hilos de anchas cintas, 6 cierto de la presencia de estos grandes nos y de la proximi
como hojas mas ó menos anchas, mas ó menos plegadas ú dad de las tierras. Muchas especies de este género contienen
onduladas, pero ordinariamente enteras en sus bordes ; tan un principio nutritivo, y pueden suministrar un sano ah
pronto profundamente cortadas y elegantemente ramifica- mento á los animales y aun á los hombres. Los habitan
das, y se elevan en forma de arbustos diversamente colora- tes pobres de Irlanda comen como legumbres el fueras
dos. Sus colores varian comunmente del rojo oscuro al de saccharinus. L. Los irlandeses lo hacen servir aun para
púrpura claro 6 subido; pero los hay negros, de un rojo vi- su alimento despues de haberlo reducido á papilla cocién
vo , verdes, amarillos y perfectamente trasparentes. dolo con leche. Como están estos vegetales impregnados de
De todas las diferencias que se observan en estos vegeta- sal marina, lo comen los ganados con placer, y los habitan
les, la que mas admira es la inmensa desproporcion que tes de las costas lo emplean en fertilizar sus campos y es
reina en la magnitud de las diversas especies. Algunos sar- tercolar los árboles. Se sabe en efecto que los paises mas
gazos no tienen sino la altura de los musgos y de los líque- fértiles son aquellos cuyo suelo contiene sales en abundan
Des; otros adquieren una longitud en cuya comparacion no cia. Tambien se queman los sargazos en las costas, para sa
es sino la de un arbusto la altura de los mayores árboles. car de sus cenizas la sosa tan útil en las artes.
Tal es el enorme sargazo que partiendo del fondo de los Estos vegetales, lo mismo que las confervas , las ulvas y
mares'adquiere para elevarse oblícuamente á la superficie las demás plantas de esta familia, tienen la singular propie
de las aguas, una longitud de cerca de seiscientos piés com- dad de reverdecer y vegetar aun del pues de haber sido de
prendida la de las hojas que coronan su vértice y de las que secados muchos anos antes, cuando se les pone en las cir
la mayor parte tienen unos treinta piés de largo. No es me- cunstancias favorables á su vegetacion. En su estado de se
nos singular la estructura de este vegetal que admirable su quedad, está tan arrugada la sustancia de estos vegetales, de
longitud : su raiz está compuesta de una infinidad de fila- tal manera oculta en ellos, que hay dificultad en concebir
mentos entrelazados, que se adhieren á la superficie de la que exista en ellos principio alguno de vitalidad. Sin ernbar
roca viva, y que sirven de refugio á una infinidad de insec- go confervas secas y conservadas durante veinte anos en un
tos de mar ; da nacimiento á un tallo único, que solo tiene vaso de vidrio, en cuyas paredes están aplicadas bajo la for
cuatro líneas de diámetro en su base, pero que se ensancha ma de finísimas membranas, toman de nueve su vigor poco
insensiblemente á medida que se aleja de ella, hasta adqui- tiempo despues que se ha llenado de agua el vaso que las
rir un grosor de siete pulgadas de diámetro hácia su vértice contenia. Sargazos desecados del mismo modo, y puestos en
144 /C
agua salada, adquieren bien pronto suprimer estado y echan
renuevos. Se les vé en sulugar natal sucesivamente llenos de
vida , CS secos y marchitos segun que las olas los conducen
dentro del mar, ó las echan fuera y las abandonan en la
arena. El número de las especies de sargazos se eleva á casi
ciento sesenta ; se ha dividido este número ó género en seis
grupos comprendiendo cada uno las especies que parecen te
ner modos de reproduccion semejantes.
El carácter genérico de las algas terrestres lo forman tinos
filamentos sedosos, uniformes. Este género tiene la mayor
analogía con los líquenes, los hongos y las confervas á la
vez. Generalmente las especies que contiene ofrecen finísi
mos y uniformes filamentos que componen un plumon afel
pado, sedoso ó lanoso. Hay bisos pulverulentos como los
líquenes tal es el byssus aíra L. que ofrece. filamentos "
cu
biertos de un polvo negro. El biso dorado ofrece como las
confervas, yemas esparcidas sobre filamentos simples ó ra
mosos. El byssus clactaa de Htunboldt , especie subterránea
en forma de clavo, tiene la forma de un hongo y la mayor
analogía con la clavarle byssoitles , Bull. , uno de los hongos
mas pequenos que se conocen . Este género estaba compuesto
de dos secciones, y al presente no contiene sino la primera.
Las especies de la segunda han sido reunidas con los líque
nes ; estos últimos no ofrecen á la vista sino un polvillo fi
nísimo 6 tina costra pulverulenta aplicada sobre las piedras,
la corteza de los árboles, la tierra ó las rocas.
Todo el mundo ha visto bisos , esto es la costra verdusca
qué se percibe en la superficie de las aguas encharcadas, ese
tejido blando y blanquisco que se tomarla por un pedazo de
yesca, y que se encuentra bajo los pavimentos de madera
en los pisos húmedos, en los sótanos y en las maderas que se
pudren. La pelusilla fina, sedosa, corta y de un color verde
que se observa sobre la tierra y piedras húmedas, son otras
tantas especies de este género. Si se examinan de cerca, se
verá que.en el primer biso que lleva el nombre de flor de
agua (byssus !los aqut,e, L.), la costra verdusca está compues
ta de finísimos filamentos, dispuestos como las barbas de una
pluma ; que en el segundo, denominado biso de las bode
gas, el tejido enlutado está formado de filamentos simples,
muy finos, frágiles y entrelazados ; que en el tercero que
se llama biso afelpado, el tejido verde y sedoso está com
puesto de filamentos ramificados, cortos y que imitan el
terciopelo. •
Todas estas diversas especies se hallan en los parages hú
medos, y son la mayor parte muy fugaces : su color es aun
muy variado, y se hace un carácter distintivo. Se encuen
tran blancos, cenicientos, de color de agua, de escarlata,
amarillos, de violeta, de rosa y negros. El biso fosfórico es
violado, y lo que es mas estraordinario, es fosfórico. Se le
encuentra en el tronco de los árboles. El biso tremoloide es
de un amarillo rosáceo y gelatinoso ; está compuesto de fi
lamentos entrelazados Muchas especies son tan fugaces que
basta para destruirlas el mas ligero sacudimiento. El byssus
clavala de Humboldt desaparece cuando se toca. El biso de
Schereber, especie de las mas durables, abandonada á sí
.misma se bella y cae en gotas apenas se le aplica la mano.
De todos los vegetales, son acaso los bisos cuya organi
zacion es mas simple. Se cuentan unas treinta especies; pero
es posible que en este número se hallen comprendidos al
gunos hongos; pues muchos de estos últimos á su nacimien
to, son filamentosos como los bisos, y difícil es enton
ces distinguir los unos de los otros. Byssus es un nombre
oriental adoptado por los griegos y latinos. Los antiguos,
segun Dillenius, daban el nombre de byssus á la pelusa que
rodea las semillas del algodonero goscipiztm.
El carácter genérico del líquen lo constituye una costra
pulverulenta , 6 expansiones coriáceas aplanadas, ó fibro
sas, filamentosas y con frecuencia ramificadas, que ofrecen
tubérculos 6 escudos. Nadie hay por ligeros que sus estudios
hayan sido en botánica , que no conozca el gran género de
los líquenes, esos seres que, por su porte y consistencia,
difieren como todas las plantas del órden de los demás ve
getales. Nadie hay que no haya notado la variedad de estos
seres, y las gradaciones sin número de sus colores. Se les
vé tan pronto como un polvillo imperceptible, 6 como una
costra leprosa, tan pronto como espansiones foliáceas, apla
nadas, tan pronto bajo la forma de pequenos arbustos, de
conos secos y filamentosos. Unos cubren la superficie mas
pelada de las rocas, de las piedras, de los árboles; otros se
adhieren á la tierra , á la lena podrida , á los troncos de los
árboles, ó quedan pendientes pomo largas barbas de sus ra
mos. Su fructificacion es desconocida ; un polvillo harinoso,
esparcido sobre una superficie, fié mirado por Linneo co
mo el órgano femenino, y constituye entre los modernos el
órgano masculino. Cúpulas, pequenos escudos, tubérculos
que tan pronto ocupan el centro, tan pronto el borde, tan
pronto la estrernidad de las espansiones se consideran como
órgano femenino. Ningun género de las plantas está •mas
universalmente esparcido, y ninguno acaso es mas nume
roso en espe?ies ; se conocen de él mas de trescientas, y es
probable que queden aun otras muchas pór descubrir; acaso
deberla restringirse tambien el número de las conocidas,
pues muchas parecen confundirse y como cambian de figura
y de forma segun sus diversos grados de desarrollo, pueden
muchos individuos haber sido tomados por variedades des
critas como especies. Sea de esto lo que quiera, es indis
pensable una division en una reunion tan prodigiosa de •
especies, para aliviar la memoria, que sin tal ayuda su
cumbiria bajo tal peso. Muchos botánicos modernos las han
dividido en cuatro géneros fundados en los caracteres que
suministran los receptáculos de los polvillos. Estos nuevos
géneros se denominan peltigera,liquen, verrucaria y lepra.En
la pe,ltigera, los receptáculos se parecen á pequenos escudos
ó broqueles : en el Upen son cúpulas; en la verrucaria tu
bérculos; nulos en la lepra que no ofrece sino un polvillo
una costra pulverulenta. Ventenat ha formado tantos gé
neros como especies habla indicado Linneo. Estos grupos de
Linneo se hallan precedidos de un nuevogrupo, compuesto
de las especies que se han separado del género byssus, y que
se conocian con el nombre de líquenes pulverulentos. Ven
tenat ha formado de ellas el género conia, palabra derivada
del grupo y que significa pulverulento. Este grupo 6 este
género ofrece corpúsculos de una finura estrema. Sus colo
res son muy variados; los hay blancos, amarillos, negros,
rojos, azules, de color de púrpura, verdes, abigarrados, etc.
y estos colores son otros tantos caractéres distintivos de las
especies. El líquen antiquitatis es negro, crece con frecuen
cia sobre las piedras calcáreas, y se pega á las estátuas an
tiguas de mármol, de concierto con los siglos y degrada y
arruina lo que con tanto trabajo ha hecho el hombre. El
liquen cerulea es del mas hermoso color ,azul, y se le encuen
tra en las tablas medio podridas. El candilaris es amarillo y
se le halla sobre las murallas antiguas y sobre la corteza
del pino silvestre , y el folythus que es rojo, se cria en las
piedras, en las hendiduras de los penascos y sobre el grani
to. Tiene la singular propiedad de exhalar un olor muy
notable de violeta.
Los líquenes leprosos tuberculíferos, forman el primer
grupo establecido en el género por Linneo. Ventenat ha
formado de él el género leproncus , (palabra formada de dos
pá 145 lE
griegas que en latin significan lepra, tuber,, esto es, plantas
leprosas-tuberculosas. Estas plantas ofrecen un polvillo es
parcido sobre una costra leprosa (órgano masculino segun
los modernos), y tubérculos ordinariamente convexos, es
feroides , raras veces lineares-oblongos (órganos femeninos.)
Las numerosas especies de este grupo están exactamente
aplicadas sobre las sustancias que les sirven de apoyo, y se
distinguen por el color del fondo y la forma, la disposicion
y el color de los tubérculos. El líquen geograficus , L. está
aplicado á las rocas y á las piedras bajo la forma de una
costra amarillenta cortada por dos líneas negras, y repre
senta un mapa geográfico que se hubiese grabado con un
color grosero. El líquen scriptus, crece sobre la corteza de los
árboles, y representa caractéres hebreos escritos en negro
sobre una capa blanquisca.,E1 concéntrico ofrece tubércu
los planos y negros dispuestos en espiral sobre un fondo
blanco. Los líquenes scutillíferos componen el segundo
grupo de Linneo, y el género lepropinacia de Ventenat (pa
labra formada de dos voces griegas que en_latin significan
lepra, scutella , esto es, plantas leprosas escutillíferas. Se di
ferencian las plantas de este grupo del precedente, en que,
en lugar de tubérculos, tienen cúpulas en forma de escudos,
provistas de un reborde raras veces entero. Casi todas las
especies pueden servir para la tintura.
El liquen romaza es un objeto de comercio para algu
nos paises, donde crece abundantemente sobre las rocas.
Macerado en orines y agua de cal durante un tiempo sufi
ciente para hacer sufrir un cierto grado de fermentacion ,
suministra un color rojo 6 violado. Se le reconoce por las
cúpulas sésiles orbiculares, un poco cóncavas, cenicientas,
que están esparcidas sobre una costra blanquisca cubier
ta de verrugas, y es tenaz. Los líquenes crustaceo-foliá
ceos, forman el tercer grupo de Linneo y el género geissodea
de Ventenat ; esta voz está formada de dos palabras griegas
que significan « en forma de tejas, » por representar las ho
jas en su disposicion en algun modo las tejas de un tejado.
Las plantas de este género presentan una costra adherente
y foliácea ; los foliolos son sueltos y libres en su circunfe
rencia ; las cúpulas sésiles 6 ligeramente. En él se advierte
el líquen de los muros, especie la mas comun de este género
y que se reconoce mas fácilmente en los muros, piedras,
en los troncos de los árboles que están algunas veces cubier
tos de él, por el color amarillo muy subido de sus rosetas,
y por el color rojizo de sus cúpulas ligeramente estipuladas.
El cuarto grupo de Linneo y género cuarto de Ventenat
llamado platyphyllum, palabra formada de dos voces griegas
que significan « hoja estendida, »lo constituyen los líquenes
foliáceos. Se presentan bajo la forma de expansiones foliá
ceas libres, no crustáceas, y llevan cúpulas sésiles ó elevadas
sobre un pequeno pedículo.
El mas interesante de este género es el líquen de Islan
dia. Se le halla con abundancia en Islandia yen las regiones
septentrionales de Europa, en la tierra, en los lugares
áridos y pedregosos, bajo la forma de mazorcas estendidas,
de dos 6 tres pulgadas de altura. Son ramificaciones coriá
ceas de un color aleonado, laciniadas, guarnecidas de pes
tanas tiesas y cortas, se parecen en algun modo á los cuer
nos de gamo. Se reduce este líquen á polvo y suministra
unos puches que se ponen en el potage ; y aun se hace rw.n
de ellos. Hervido en leche, ofrece un alimento bastante
agradable, que por el mucilago que contiene, puede ser muy
útil á las personas amenazadas de tisis.
Loslíquenes coriáceos se hallan comprendidos en el quinto
grupo de Linneo, y sexto género de Ventenat , denominado
dermatodea, que en griego significa que «tiene la consisten
TOMO III.
cia de cuero.» Son unas sustancias coriáceas 6 membrano
sas, ordinariamente rastreras , ensanchadas en forma de
hojas que llevan cúpulas 6 glóbulos pulverulentos. De este
número es el liquen pulmonar, que vive sobre el tronco de
los árboles, y en especial sobre la encina y la haya. Ofrece
espansiones rastreras divididas en su borde en calados cor
tos y ensanchados, es cotonoso por debajo, reticulado y
sembrado de numerosas fosetas por encima. Se recomienda
contra las enfermedades del pulmon , acaso por parecerse
su figura á la de esta víscera. Tomado interiormente su de
cocto y aplicando compresas empapadas de él sobre las he
ridas detiene las hemorragias. Es un poco amargo y acaso
seria útil para la confeccion de algunas bebidas: En Siberia
hay un convento cuyos religiosos tienen fama de hacer es
celente cerveza, y emplean este líquen en lugar del lúpulo
para prepararla. En Prusia se estrae de él una tintura mo
rena y durable para las telas.
Los líquenes herbáceos componen el sexto grupo de Lin
neo y el género séptimo de Ventenat , llamado capuia , voz
que viene del griego y que significa fuliginoso. Este grupo
comprende espansiones membranosas 6 cartilaginosas de un
color ahumado y adherentes á las rocas por el centro de su
superficie inferior. Tal es el liquen con vellon del que se ali
mentan los habitantes del Canadá en tiempo de escasez, y
que se encuentra en las altas montanas de Italia', Suiza, é
Inglaterra ; se presenta bajo la forma de una espansion
muy ancha, de un color blondo, ceniciento por debajo,
negrusca y muy vellosa por encima. Los líquenes scyphí
feros, forman el séptimo grupo de Linneo y el género oc
tavo de Ventenat. Estos líquenes ofrecen una costra esca
mosa 6 foliácea que produce tallos casi simples, dilatados
en el vértice á manera de embudo, cuyos bordes son con
frecuencia tuberculosos. En este género se distingue el lí
quen á manera de embudo que se podria llamar líquen pro
teo , porque varia singularmente en su forma segun la edad
6 los lugares en que crece; sin embargo es siempre notable
por sus tallos que, elevando una costra escamosa, se dilatan
hacia su punta para formar unas especies de embudos, ya
simples ya múltiplos, y guarnecidos de tubérculos more
nos cuando la planta está en fructificacion. Esta planta
crece en los lugares estériles, sobre los troncos podridos; se
la encuentra todo el ano, pero particularmente en invier
no. Es muy buen remedio contra la coqueluche. Los líque
nes fruticulosos componen el octavo grupo de Linneo y el
género thamnium de Ventenat ; esta palabra en griego sig
nifica arbusto. Tienen tallos ramificados á manera de ar
bustos, y algunostubérculos tan pronto solitarios, tan pronto
acumulados. Estos son los mas lindos de todos por la ele
gancia de su forma. Uno de los mas interesantes es el líquen
de los rengíferos; crece en toda la Europa en la tierra y en
los lugares secos y montanosos. En los climas helados del
norte, donde el rengífero es el único recurso del hombre ,
es este liquen el único recurso del rengífero y su único ali
mento; bajo la nieve es donde lo van á buscar estos ani
males. Hessel cuenta que en Esclavonia el pueblo mezcla
este líquen en polvo con la harina de trigo para hacer pan.
Esta linda planta forma mazorcas blancas compuestas de
pequenos tallos cilíndricos, escavados , de dos á tres pulga
das de altura, y muy ramificados en forma de arbusto; al
gunas veces se hallan perforadas en los sobacos de ramos y
estos últimos están con frecuencia inclinados hácia la tierra.
El líquen voccela con el que se prepara una tintura purpu
rina ó violada, entra tambien en este grupo. Se encuentra
en Provenza, en Italia, en las islas del Archipiélago y en
las Canarias, sobre las rocas marítimas. Sus tallos están reu
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Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 3 (1 enero 1864), p. 119-158 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1864 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 04_No. 3 (1 enero 1864), p. 133-145 |
| Transcript | 133€ abulose affingunt ; sed, quia theatris autErabulis sunt de aquella entrada inaccesible, está tan pura como si la pie aptiora , quani historiw, ea'ornitio. Lo que Buchanan pone así entre dos paréntesis, es Shakspeare. Por otra parte el pueblo no se engana en esto; ama lo grande y ama los cuen tos. Algunas veces exagera con delicia los personages de sus leyendas, y los coloca por el augusto engrandecimiento de los pormenores , al nivel de los grandes hombres históricos. La crónica no halla dificultad como tampoco la historia, en trastornar todas las leyes de la naturaleza cuando se trata de solemnizar uno de sus héroes. Cuando el laird escocés Dunwald asesinó en el castillo de Fores , al rey Duff, hubo prodigios y el sol se eclipsó como á la muerte de César. En tanto que los narradores de estas grandes cosas se llaman Héctor Boecio 6 Hailess, no son historia sino cuentos. El dia en que se llaman Hornero, Virgilio ó Shakspeare, no son historia sino epopeya. El Schwalbennest presenta todavía un aspecto fiero y sombrío. Es un torreon cuadrado cuyos dos ángulos vueltos hácia el valle desaparecen y se abisman bajo las torreci llas redondas con barbacanas; una doble circunvalacion cu bierta de yedra le envuelve, y toda esa mole cuelga como hemos dicho, agarrada al flanco de una montana, casi á plomo, sobre el Neckar. Hoy escala impunemente el viajero aquel sendero tan temible en otro tiempo, y al cual arrojaban el aceite hirviendo, la pez encendida y el plomo derretido desde las barbacanas, hoy entra por aquella puerta y aquella poterna que fueron tapiadas; hoy anchas aberturas dan paso al primero que llega, y nosotros hemos grabado con un clavo sobre una piedra del umbral estas tres líneas : — « Cuando la puerta del sepulcro se ha cerrado sobre una fa milia para no volverse á abrir, la puerta de la casa se abre para no volverse á cerrar. » El interior del burgo es de un aspecto lúgubre: raices de árboles levantan acá y acullá el viejo embaldosado del si glo xii en el que resonó la colosal armadura de Bligger que cayó muerto sobre el pavimento. La montana llena de ma nantiales continua destilando gota á gota en la cisterna me dio cegada : los fresales en flor se abren en las junturas de las losas ; las piedras de los muros azotadas por las lluvias y raidas por la luna, están picadas por mil agujeros en que hilan á la sombra sus capullos las larvas de las mariposas espectros ; pero no se vé ninguna huella humana en aquella morada. En las ventanas inaccesibles del torreon , aparecen castellanas silvestres: los helechos que agitan en ellas sus abanicos, y las cicutas que tienen colgando sus parasoles. La grande sala cuyo techo y pavimento están casi destrui dos, está todavía régiamente decorada por trece ventanas todas grandes y abiertas mirando el valle. El otro torreon no tiene nombre, no tiene historia, no tiene fecha por decirlo así; casi ni forma tiene, y es mucho mas formidable que el Nido de Golondrina. Si se prescinde por un momento de la torre cuadrada que lo decora, no es aquello un torreon, no es una ruina, no es una antigüedad, no es un edificio de forma humana, (pues el hombre impri me la forma al edificio); es una mole informe, una masa cavernosa, una roca atravesada como un pulmon de celulas y agujeros ; es una enorme madrepora que llena inestrica blemen te con todas sus antenas, con todos sus piés, con to dos sus dedos, con todos sus cuellos, con todos sus picos, con todas sus trompas, la vegetacion , ese pólipo espantoso. Este burgo es dos siglos mas antiguo que Schwalbennest. La torre cuadrada no tiene mas que una entrada, una puer ta del siglo ix, debajo de la cual salen todavía de los muros, á una altura de cerca de cuarenta piés, las dos repisas que con tenian el puente levadizo. La archivolta llena de sombra dra hubiese sido labrada ayer. La única cosa que con la torre cuadrada conserva todavía alguna forma, es una gran torre redonda arrasada en sus tres cuartas partes, que flanqueaba uno de los ángulos del muro y que se percibe al subir. En golfado ya el viajero en aquel enmaranado dédalo de antros del derruido castillo, le costará algun trabajo en encontrarla. Se divisa entre dos grandes zarzales, la estrecha entrada de un corredor, y por él se llega á un pequeno callejon singu lar habia allí cuatro celdillas oblongas, abovedadas, bajas, con vistas á los cuatro puntos diferentes del valle , termina das cada una por una saetera, y partiendo todas cuatro de la estremidad del corredor citado. Figúrese el lector el in terior de un molde en que se hubiese fundido el pié de una águila colosal y tendrá una idea exacta de los cuatro apo sentos y del corredor de que hemos hablado. Estas cuatro celdillas eran unas atalayas desde las cuales podia el burgra ve ver á la vez por la primera saetera, á su derecha la falda de la montana ; por la segunda, enfrente de él, el Schwal bennest ; por la tercera, la ciudad agrupada sobre la colina ; y por la cuarta, á su izquierda,. los otros dos castillos del valle. Esta garra de águila que tenia por unas cuatro má quinas de guerra , era el interior de la torre redonda. En tre las cuatro troneras todo era granito cimentado y maciza cantería. Por la primavera aquella torre convertida en un prodigioso ramillete de flores, debe ser encantadora. Por lo demás, nadie sabe cosa alguna acerca del burgo. Ni tiene siquiera su leyenda, ni su espectro. Las generaciones hu manas que lo han habitado, han entrado en él unas despues de otras como en una caverna sin fondo y no ha vuelto á sa lir ni la sombra de una de ellas. Despues de la puesta del sol, cuando llega la noche, entonces aquellas ruinas-matorrales, se llenan de un estrano ruido. Si alguna vez te hablan lec tor del silencio de las ruinas durante la noche, eseeptua, te lo suplicamos, el burgo sin nombre de Neckarsteinach. No puede darse baraunda mas infernal. Sabido es el adorable tumulto que estalla á la primavera en un bosque al salir el sol ; de cada hoja sale una nota, de cada árbol una me lodía; el petirrojo gorjea , la paloma ramera arrulla, el jilguero gorgoritea ; el gorrion, ese alegre pifano , silva ale gfemente acompanando el conciertoen fin, el bosque es una orquesta. Todas aquellas voces que tienen alas, cantan á la vez y esparcen por las colinasy praderas la sinfonía misteriosa del gran músico invisible. En el burgo sin nombre, sucede lo mismo, pero de un modo horrible. Todos los mónstruos de las sombras se dispiertan y empiezan á hormiguear. El murciélago bate sus alas, la arana golpea el muro con su martillo, el escuerzo agita su asquerosa cabeza. Una especie de vida venenosa y fúnebre se arrastra por entre las piedras, las yerbas y las zarzas. Y además sordos reganos, golpes estraordinarios , ahullidos , crepitaciones bajo las hojas, suspiros débiles que los oye uno á su lado, gemidos desco nocidos, seres diformes que exhalan murmullos lúgubres, en fin, una cosa que no tiene nombre porque no se vé quien la produce. A cada instante salen gritos espantosos de los desmantelados aposentos ; estos son los gatos monteses que se quejan como los moribundos. En otros momentos le pa rece á uno que anda alguien entre las matas cerca de sí ; son las ramas que mudan de lugar por sí mismas. Encendi dos carbones, caidos no se sabe de que horno, brillan en la sombra en medio de las zarzas ; es una lechuza que osmira. Si sube el viajero por un hermoso castanar que domina el castillo de Heidelberg, se hallará en una colina elevada que se denomina el pequeno Geissber. En el siglo xii habia allí una fortaleza construida por Conrado de Hohenstaufen, >3 conde del Santo Imperio, duque de los francos y cunadodel emperador Barbarroja. De los restos 6 despojos de esta for taleza incendiada en 1278, al mismo tiempo que la ciudad de Heidelberg , hicieron los suecos en 1633 un atrinchera miento de piedra seca ; y en nuestros dias, del atrinche ramiento de Gustavo Adolfo, un labriego ha hecho el cer cado 6 cotamiento de su campo de patatas. La planicie del Rhin , vista desde el pequeno Geissberg, es como el Océano visto desde la atalaya Boisrosé. El horizonte es in menso : Mannheim , Philippsburg, los altos campanarios de Spira , un monton de aldeas, bosques, llanuras sin fin, el Rhin , el Neckar, innumerables islas y en el fondo los Vosgos. A la derecha, sobre el Heiligenberg, cresta cubierta de arbolado que se llamaba hace dos mil anos el monte Pirus y hace mil mons Abrahce , hay unas ruinas que si en ellas se repara, cuentan la misma historia que las ruinas del tor reon de Conrado sobre el Geissberg. Los romanos habian erigido allí un templo á Júpiter y otro á Mercurio ; con los materiales de estos templos, Clodoveo , despues de la batalla de Tolbiac, en 495, edificó un palacio que habitaron los re yes francos. Cuatrocientos arios mas tarde, en tiempo de Luis el Germánico , Theodroch, abad de Lorges, edificó una iglesia con la demolicion del palacio de Clodoveo. En 1622, los imperiales, mandados por el conde de Tilli, se apoderaron del Heiligenberg, demolieron la abadía romana de Theodroch, y construyeron con los escombros baterías y parapetos sobre la cresta de la montana. Al presente, con estas piedras que han sido un templo de Júpiter, un palacio de los reyes francos, un iglesia católica y una bateria impe rial, los labradores de las vecinas aldeas hacen cabanas. El hombre pensativo que refleccione sobre el pasado des de aquel sitio, le parecerá que todos aquellos hombres, todas aquellas fantasmas, todas aquellas sombras que han pasado en dos mil anos por aquellas montanas, Atila, Clodoveo , Conrado , Barbarroja , Federico-el-Victorioso , Gustavo Adolfo, Turena , Custines, se levantan todavía y miran como hemos mirado nosotros aquel espléndido horizonte. Teníamos á nuestros piés los Hohenstauffen en ruinas, á la derecha los romanos en ruinas ; encima de nosotros, pen dientes sobre el precipicio, los palatinos en ruinas ; en el fondo, en la bruma , una pobre iglesia edificada por los cató licos en el siglo xv, invadida por los protestantes el xvi, hoy dividida por una pared entre los protestantes y los católicos, en parte profanada y destruida; alrededor de aquella iglesia una miserable ciudad cuatro veces incendiada, tres veces bombardeada, saqueada, reedificada, devastada y reconstrui da; ayer residencia real, hoy universidad y manufactura, escuela y taller, ciudad de bachilleres y de obreros, es decir hormigueo de ninos estudiando las tinieblas y de hombres trabajando la nada ; delante de nosotros en el espacio, los nos siempre de nacar,, el cielo siempre de zafir,, las nubes siempre de púrpura, los astros siempre de diamantes; á nuestro lado las flores siempre perfumadas, el viento siem pre jugueton , los árboles siempre meciéndose y siempre jóvenes. En este momento sentimos en toda su inmensidad la pequenez del hombre y la grandeza de Dios, y nos aco metió uno de esos deslumbramientos de la naturaleza que deben tener, en su contemplacion profunda, esas águilas que se ven por la tarde inmóviles en la cima de los Alpes ó del Atlas. Hace cuatro mil anos, esta vasta campina, que se vé desde la cima del Geissberg abrirse como un mar, era efec tivamente un lago, un inmenso lago que azotaba todo este gran circo de montanas: el Monte-Trueno, el Tauno, el Me liboco , el monte Piro y los "Vosgos. El Rhin como el Niá 134 g< gara, bajaba de lago en lago al Océane. Una antigua tradi cion cuenta que un nigromante, preso por un rey, desecó este lago para obtener su libertad. Este mágico prisionero era el Rhin cautivo que royó la barrera occidental del lago á fin de poder engolfarse mas á sus anchas entre la doble cadena de volcanes apagados que comienza en el Tauno y termina en los Siete-Montes. Desde entonces el lago se cam. bió en llanura , los hombres sucedieron á las olas y los tor reones á los escollos. Acabamos de enumerar algunos de los grandes fantasmas que han atravesado en estos veinte siglos esta llanura; Cé sar fué el primero, Bonaparte el último. Hay ciudades so bre las cuales, en ciertas épocas casi periódicas, por una especie de fatalidad local que está en el ambiente , por la coinbinacion de su situacion geográfica con su valor políti co, se forman complicados acontecimientos, como las nubes en las altas montanas y Heidelberg es una de estas ciudades. En cuanto á su castillo, (pues al fin tenemos que hablar de él, !de cuántas aventuras no ha sido teatro! Durante quinientos arios recibió el contra-golpe de todo lo que con movió á Europa, y al fin concluyó por derruirse. Esto con siste, es verdad, en que el castillo de Heidelberg, residencia del condepalatino, el cual no teniendo por encima sino á los reyes, emperadores y papas, y contemplándose demasiado grande para humillarse á sus piés, no podia levantar la ca beza sino empujándolos; esto consiste, decimos, en que el castillo de Heidelberg ha presentado siempre cierta oposicion á las potencias. Desde 1300, época de su fundacion, em pieza por una Tebaida; y en el palatino Rodolfo y el empe rador Luis, se ve en aquellos dos hermanos desnaturaliza dos, su Eteocles y su Polinice. Despues va engrandeciéndose el elector. En 1400 el palatino Ruperto II acompanado de los tres electores del Rhin, depone al emperador Wences lao y ocupa su lugar; ciento veinte arios mas tarde, en 1519, el palatino Federico II, hace del jóven rey Cárlos I de Es pana el emperador Cárlos V. En 1415 el conde Luis-el Barbudo, se declara protector del Concilio de Constanza , y aprisiona en su castillo de Heidelberg un papa, Juan XXIII, á quien flama en una carta dirigida al emperador, vuestro simoniaco Baltasar Kossa. Un siglo despues, Lutero se refu gia en Mannheim, cerca de Heidelberg, á la sombra del pa latino Federico. Omitimos aquí de intento, para hablar mas largamente dentro de poco, á Federico-el-Victorioso, el gran Titan de Heidelberg. En 1619 Federico V, mozo todavía, se apoderó de la corona de Bohemia á despecho del emperador, y en 1687 el palatino Felipe Guillermo, ya anciano, tomó el sombrero electoral á despecho del rey de Francia. Desde entonces entran para Heidelberg las lu chas, sacudidas, conmociones sin fin, la guerra de treinta arios, que es la gloria de Gustavo Adolfo; la guerra del Pa latinado que es la mancha de Turena. Todas las cosas for midables han herido este castillo. Tres emperadores, Luis de Baviera, Adolfo de Nassau y Leopoldo de Austria, la si tiaron ; Pio II lanzó contra él la escomunion ; Luis XIV lanzó el rayo. Hasta se podria decir que el cielo ha tenido parte en SUS desastres; el 26 de Junio de 1764 la víspera del dia en que Cárlos-Teodoro debia ir á habitar el castillo y fijar en él su residencia lo que, dicho sea de paso, hubiera sido una gran desgracia, pues si Cárlos-Teodoro hubiera pasado allí la treintena de arios que desde entonces vivió, la severa ruina, que al presente admiramos, estaria sin duda alguna incrustada de una espantosa decoracion churrigueresca; la víspera de aquel dia pues, al momento en que se descar gaban á la puerta los equipajes del príncipe, en la iglesia del Espíritu Santo, cayó fuego del cielo sobre la torre oc tógona, incendió el techo y acabó de destruir en cinco ho ras aquel castillo de cinco siglos. Ya doscientos anos antes, en 1537, el antiguo palacio edificado por Conrado sobre el Geissberg y convertido por Federico II en almacen de pól vora !rabia sido incendiado por un rayo y 'labia volado. Cosa notable ; el mismo desenlace ha tocado á los dos castillos de Heidelberg, el torreon de los Hohenstauffen y la morada de los palatinos: ambos han terminado como el sueno de la tragedia, por un trueno. Esos celos sordos y disimulados, de que hemos hablado antes, del elector para con el emperador y del conde sobe rano contra el César, se traducen y están patentes hasta en las fachadas del castillo. Sobre el palacio de Oton-Enrique, el artista, imbuido del espíritu del príncipe, ha puesto me dallones de emperadores romanos. Entre estos Césares ha hecho alarde de Neron y ha dejado pasar á Bruto. Ha su bordinado la composicion de sus tres pisos á cuatro estátuas colocadas arrogantemente en los bajos. Estas cuatro estátuas son unos símbolos ; son semi-dioses y semi-reyes, son Josué Sanson , Hércules y David. Con David no se ha elegido el rey sino el pastor. Cada estátua tiene al pié su inseripcion que acaba de esplicar el altivo 'pensamiento del palatino. Debajo de Josué se lee: EL DUQUE Josuí: (HEZOG JOSHUA VENCIÓ TREINTA Y UN REYES CON LA DIVINA AYUDA. Sanson en su leyenda, es casi un elector palatino : SANSON EL FUERTE ERA DE DIOS TENIENTE Y GOBERNÓ 1. ISRAEL POR ANOS VEINTE. Hércules es Federico II, que dijo despues de haber sal vado dos veces la Alemania y batido á los turcos á la cabeza del ejército de la confederacion germánica: HÉRCULES SOY YO DE JOVE RIJO, OR MIS NOBLES TRABAJOS CONOCIDO BIEN CONOCIDO. Finalmente, David, el pastor David que tiene su honda en una mano y la cabeza del gigante en la otra, es el usur pador legitimado por la gloria, Federico-el-Victorioso, que parece decir al emperador Adolfo: DAVID ADOLESCENTE LA CABEZA ARROGANTE CORTÓ k GOLIATH GIGANTE VALEROSO Y PRUDENTE. universidad de Heidelberg; en el xvn el palátino Cárlos era doctor de la universidad de Oxford. Oton el Magnánimo di bujaba y esculpia. Es verdad que Oton Enrique pertenece á ese admirable siglo xvr, que confundia en una vida co mun al príncipe y al artista sobre sus deslumbradoras ci mas. Cárlos V cogia del suelo el pincel de Ticiano ; Fran cisco 1 como mas tarde Cárlos IX, hacia versos , pintaba y dibujaba. Molte volte dice Pablo Lamozzo, si dilettava di prender e lo stilo in mano e esercitarsi nel disegnare e dipingere. Tambien era un príncipe literato, gracias á su viejo maes tro Matías Kemnat, aquel Federico-el-Victorioso que fué por decirlo así, en el siglo xv el gemelo de Cárlos-el-Teme rario , y cuya amistad prefirió el valiente duque de Borgona al título de rey. No presenta figura mas arrogante la histo ria. Empieza por la usurpacion, porque su pais necesita de un hombre y no de un nino. Defiende el Palatinado contra el emperador y al arzobispo de Maguncia contra el papa: se hace escornulgar tres veces; bate la liga de los trece prín cipes; dá fuerza á la hansa renhana; hace frente á toda la Alemania ; gana las batallas de Pfeddersheim y de Secken heim ; dá al margrave Cárlos de Baden , al obispo Jorge de Metz, al conde Ulrico de Wurtemberg y á los otros ciento veinte y tres caballeros prisioneros suyos, el famoso convite sinpan; declara la guerra á los burgraves-bandidos y purga de ellos el "Neckar como Barbarroja y Rodolfo de Habsbur go habían purgado el Rhin ; finalmente, despues de haber vivido en un campamento, murió en un cláustro; vida que será mas tarde la del gran Federico, y muerte que será mas tarde la de Cárlos Y. Héroe en vida y en muerte, molde en que la Providencia fundia de antemano aquellos dos grandes hombres. Visto á vuelo de pájaro el castillo de Heidelberg ofrece casi la figura de una F, como si el azar hubiese querido hacer de la magnífica morada, la gigantesca inicial de este victorioso Federico, su mas ilustre habitador. El gran trazo de la F está paralelo al Neckar y mira á la ciudad que el castillo domina de medio lado. El gran brazo que parte en ángulo recto de la estremidad superior del trazo, se es tiende por encima de un vallecillo que le separa de las mon tanas del este. El pequeno brazo del medio acortado aun mas por las ruinas que lo terminan, cerraba el castillo al oeste por el lado de las llanuras del Rhin , y volvía hácia el monte Geissberg las torres que parece tener todavía en su puno destrozado. En el castillo de Heidelberg hay de todo. Es uno de esos edificios en que se acumulan y confunden las bellezas esparcidas por todas partes. Hay en Al torres talla das como en Piererrefons, fachadas primorosas como en Rheinfelds, anchos y tristes estanques, ruinosos y llenos de moho, como en villa Pamfili ; chimeneas de reyes llenas de zarzas como en Meung, grandeza como en el Escorial, gracia como en Chambord , terror como en Chillon. Las se nales de los asaltos y de la guerra se ven allí por todas par tes. No puede figurarse el lector con qué furia, en particu lar los franceses, devastaron este castillo desde 1689 á 1693, porque es de advertir que lo ocuparon tres ó cuatro veces diferentes. Hicieron uso de las minas bajo los terraplenes y en las entranas de las torres mayores; dieron fuego á los ar tesonados; hicieron reventar bombas en medio de los Dia nas y las Venus de las mas preciosas fachadas. Hemos visto senales de balas en los chaflanes de aquellas encantadoras ventanas del piso bajo de la sala de los caballeros por donde saltaba la palatina á fin de llegar á ser hombre. Esta misma palatina, tan vivaracha, tan malvada y tan desesperada de ser mujer, fué mas tarde la causa de la guerra. !Cosa es traordinaria ! Hay ciudades que se han perdido por mujeres Á Goliath no le restaba sino darse por avisado. Era en efecto este elector palatino un formidable y grande príncipe. Él tenia entre los electores duques, el mismo rango que el arzobispo de Maguncia entre los electores-obispos. Él llevaba el globo del Santo Imperio en las solemnidades germánicas y despues de Cárlos V lo unió á las armas en las grandes ceremonias. Los condes palatinos se hacian con un deber de ser litera tos, lo que es el ornamento y la coquetería de los verdaderos príncipes. Era el siglo my, Ruperto-el-Viejo fundaba la , >2 136( que eran maravillas de hermosura; pero un milagro de feal- atacan en ellos sus propios nombres. Nadie sabe hoy como dad perdió á Heidelberg. se llamaban los hombres superiores que edificaron y escul Sin embargo, á pesar de la devastacion , cuando se sube pieron los muros de Heidelberg; en ellos hay sobra de fama al castillo por las rampas , las bóvedas y terraplenes que para diez grandes artistas, la cual se cierne encima de esta conducen á él, se siente que el gran lado que mira hacia la ilustre ruina, sin poder fijarse sobre sus nombres. Un Boc ciudad , bien que admirablemente compuesto, en su estre- cador desconocido ha inventado el palacio de Federico IV ; midad oeste, de una torre que no tiene sino las cuatro pa- un Primatice ignorado ha compuesto la fachada de Oton redes que ha sido la torre gruesa y en su estremidad orien- Enrique; un César Cesariano perdido en la oscuridad, ha de tal de una bella torre octógona que ha sido la torre de la lineado las puras ogivas á triángulo equilateral de la morada campana , y en su centro de un palacio de dos fachadas, por de Luis V. He aquí arabescos de Rafael , he aquí figuritas el estilo de 1600 , que ha sido el palacio de Federico IV; se caprichosas de Benvenuto. Las tinieblas cubren todo esto y siente, decimos, que todo este grande lado tenga cierta mo- bien pronto morirán estos poemas de mármol ; los poetas notonía. Confesamos que hubiéramos querido vcr desapa- murieron ya. La mayor de las injusticias es negar la gloria recer algunos lienzos de muro derruidos. Si hubiésemos al que la merece relegándole al olvido. ?Para quién han tenido el honor de acompanar al senor mariscal de Lorges trabajado estos hombres admirables ? ! Ay! para el viento en su salvaje ejecucion de 1693 , le hubiéramos aconsejado que sopla , para la yerba que crece, para la yedra que viene, que disparara algunos canonazos que hubieran dado mas á comparar sus follajes con los de ellos, para la golondrina movimiento á la línea de la grande fachada. Cuando se hace que pasa, para la lluvia que cae, para la noche que todo una ruina hacerla bien ó no hacerla. lo oscurece. Cuando se entra en el patio interior de los palatinos , la Es singular, que los tres ó cuatro bombardeos que han impresion es profunda y confusa á la vez. El viajero se halla herido estas dos fáchadas, no las han destrozado á las dos de deslumbrado , se halla tentado de cerrar los ojos, como se igual modo. Sobre el frontispicio de Oton-Enrique , no han halla tentado de taparse los oidos delante de las bodas de hecho mas que romper cornisas ó arquitraves. Los olímpicos Pablo Veronés. Parece que hay en este patio un inmenso inmortales que la habitan no han sufrido nada. Ni Hércu resplandor que viene de todos los lados á un tiempo. Todo les , ni Minerva, ni Hebea han sido tocados. Las balas y las solicita y reclama. Si se vuelve la vista hácia el palacio de bombas se han cruzado , sin herirlas, alrededor de estas es Federico IV" se tiene delante de sí los dos frontones triangu- tatuas invulnerables. Por el contrario , los diez y seis caba lares de aquella fachada achaparrada y sombría, de entabla- lleros coronados que tienen cabezas de leones por rodilleras mentos anchamente delineados, en los que se elevan entre y tan arrogante continente presentan en el palacio de Fede cuatro filas de ventanas talladas con el mas arrogante cincel, rico IV han sido tratados por las bombas como hombres de nueve palatinos, dos reyes y cinco emperadores. Á su dere- guerra ; casi todos han sido heridos. Oton , el emperador cha se tiene el bosquejo de fachada italiana de Oton Enrique ha sido herido en el rostro; Oton , el rey de Hungría , ha con sus divinidades, sus quimeras y sus ninfas que viven y tenido la pierna izquierda hecha pedazos; Oton-Enrique , que respiran , cubiertas de suaves sombras polvorientas con el palatino, ha perdido una mano ; una bala ha desfigurado sus césares romanos , sus semidioses griegos, sus héroes he. á Federico-el-Piadoso ; un casco de bomba ha partido en breos , y su pórtico, que es el Ariosto esculpido. A. su iz- dos á Federico II, y ha roto el espinazo á Juan-Casimiro. quierda se entrevé el gótico frontispicio del palacio de Luis- En estos asaltos, el que comienza por arriba , cerca del cie el-Barbudo horriblemente aportillado y agujereado como lo, esta serie real de estátuas, Carlomagno , ha perdido su por los repetidos golpes de un toro gigantesco. Detrás, bajo globo, y el que termina en la parte inferior, Federico IV, las ogivas de un pórtico donde se halla un pozo medio ce-. ha perdido su cetro. Por lo demás, nada hay tan soberbio gado , están las cuatro columnas de granito gris regaladas corno esta serie de príncipes, todos mutilados y todos de pié, por el papa al grande emperador de Aix-la-Chapelle, que por mas que la cólera de Leopoldo I y de Luis XIV, el true fueron en el siglo vni desde Ravena á las orillas del Rhin no, esa cólera de cielo, la revolucion francesa, esa cólera y en el xv desde las orillas del Rhin á las del Neckar,, y que de los pueblos, los hayan atacado, todos están allí sin em despues de haber visto caer el palacio de Carlomagno en In- bargo defendiendo su fachada, con la mano en la cadera, la gelheim, miran arruinarse el castillo de los palatinos en Hei- pierna estendida, el pié firme, la cabeza altiva. El leon de delberg. Todo el pavimento del patio está obstruido por es- Baviera muestra bajo sus piés, su fiero gesto de leon. En el calinatas arruinadas, por fuentes que no dan agua y, estan- segundo piso, debajo de una verde enramada que ha atrave ques destruidos. Por todas partes se deshace la piedra y sado el arquitrave y que forma graciosa simetría con las crecen las hortigas. Las dos fachadas del renacimiento que plumas de piedra de su casco, Federico-el-Victorioso tiene tanto esplendor dan á este patio, son de piedra arenisca la espada medio sacada de la vaina. El escultor ha dado á, roja y las estátuas que las decoran de piedra arenisca blan- este rostro cierto aspecto del fiero Ayax presentando el com_ ea, admirable combinacion que prueba que aquellos grandes bate á Júpiter, ó de Nemrod , disparando su flecha á Jeho escultores eran tambien grandes coloristas. Con el tiempo, va. Debieron presentar un maravilloso espectáculo estos la arenisca roja se ha ennegrecido y la blanca se ha dora- palacios vistos al fulgor fatal del bombardeo en la noche del do. De estas cuatro fachadas, la una, la de Federico IV, es 21 de mayo de 1693. Mr. de Lorges habia colocado una ba del todo severa; la otra, la de Oton-Enrique, es entera- tería en la llanura delante de la aldea de Neuenheirn, otra mente risuena; la primera es histórica, la segunda fabulosa; sobre el Heiligenberg , otra en el camino de Wolfsbrunn , Carlomagno domina á la una, Júpiter domina la otra. otra en el pequeno Geissberg. Desde estos cuatro puntos Cuanto mas se contemplan estos dos palacios justa-pues- opuestos los morteros, rodeando á Heidelberg como un tos, cuanto mas cargo se hace el espectador de sus maravi- círculo de espantosas hidras, sumergian de todas partes á liosos detalles, mas se entristece el alma del que los exami la vez y sin intérvalo sus largos cuellos de llamas en el pa na. !Estrano destino de las obras de piedra y mármol! Un tio del castillo; las bombas calaban el pavimento con sucrá pasajero estúpido las desfigura, una bala absurda los ano- neo de hierro, las balas enramadas y las balas-rojas pasaban nada, y no son, no, los artistas, son los mismos reyes los que entre rastros de fuego, y á esta claridad se dibujaban sobre 137 EC la fachada de Federico IV en su postura de combate , los cp- Á pocos pasos de esta ruina espantosa, ha colocado el losos de los palatinos y de los emperadores, encorazados corno azar una cucan tadora ruina : es el interior de aquel palacio escarabajos, con espada en mano, tumultuosos y terribles; de Oton-Enrique del que hasta ahora, no hemos mostrada mientras qua al lado de ellos, en la otra fachada, desnudos, mas que la fachada. Hay allí de pié en su puesto, abiertas, serenos y tranquilos, alumbrados vagamente por el reflejo á disposicion del primero que llega, al sol y á la lluvia , á de las granadas-, los dioses resplandecientes y las diosas rtr- la nieve y al viento, sin bóveda, sin artesones, sin techo, borosas sonreian bajo aquella lluvia de bombas. practicadas como por casualidad en las paredes desmantela, Entre aquellas figuras reales, que parecen mejor almas das, doce puertas del renacimiento, doce joyas de platería,. ..petrificadas que estátuas, dos solamente dijérase que han doce obras maestras, doce ídolos de piedra, á las cuales se. perdido algo de su fiereza : estas son las de Luis V y Fecle - mezcla , como salida de las mismas raices, una admirable y rico V; si bien es cierto que no hacen parte de la brillante magnífica selva de flores silvestres dignas de los palatinos, constelacion de príncipes• sembrada sobre el palacio de Fe- coagule dignce. No es dado poder decir lo que se siente al ver derico IV , sino qua se hallan arrimadas en la sombra , á aquella mezcla del arte y de la realidad , que es á la vez una la ruina de lo que ha sido la Gran Torre. Federico V está lucha y una armonía. La naturaleza que rivaliza con Bee - profundamente abrumado; parece que piensa en la falta que thoven , rivaliza tambien con Juan Goujon. Los arabescos le ha hecho su destino. La corona de Bohemia • arrancada I parecen plantas silvestres y las plantas silvestres parecen ara porlos bohemios de las sienes de Fernando de Austria, habia bescos. No se sabe allí que escoger ni que admirar mas , si la sido ofrecida por ellos al elector de Sajonia que la rehu - hoja viva 6 la hoja esculpida. só, despues á Cárlos Manuel duque de Saboya que la rehu- En cuanto á nosotros , aquellas ruinas nos han parecido só; despues á Cristian IV, rey de Dinamarca que la rehu- llenas de un órden superior y por un momento creinaos que só, finalmente la ofrecieron al palatino Federico V , que aquel palacio edificado por las hadas del renacimiento, estaba aconsejado por su esposa, tomó esta corona con ambas ma- al presente en su estado natural. Todas aquellas maravillosas nos, y se hizo coronar en Praga en 1619; despues estalló fantasías del arte libre y bravío, debian hallarse corno for la guerra y fué á morir errante y desterrado por los acon- zadas en aquellas salas cuando en ellas se firmaba la paz ó tecirnientos que él habia creado, léjos de su pais. Su mujer la guerra, cuando en ellas meditaban sombríos príncipes , era Isabel de Inglaterra, nieta de María Estilad, y parece cuando en ellas se desposaban orgullosas reinas, cuando en que trajo en dote á su marido la fatalidad de su familia ; no ellas se proponian emperadores alemanes. 6 Qué podian era,Isabel la, que se desposaba con un trono, sino que era comprender aquellos Vertumnos, aquellas Pomonas y aque Federico V que se desposaba con el destierro. ' Dos Ganimedes , de las ideas que vejan salir de la cabeza de Federico V en el oscuro nicho en que lo oculta casi en- Federico IV ó V, por la gracia de Dios, conde-palatino del Rhin , vicario del Sacro Imperio romano, duque de la Alta y Baja Baviera? Un, gran senor se acostaba en aquella cá mara con una hija de rey, bajo un dosel ducal ; ahora no hay ni senor ni hija de rey , ni dosel, ni techo en aquella cámara; las festivas campanillas la habitan y la mentaz.-fives tre la perfuma. Así está bien ; esto es mejor; aquellas ado rables esculturas han sido hechas para ser besadas por las flores y miradas por las estrellas. La naturaleza justa y santa, mira complaciente aquella obra cuyo obrero ha sido olvida do por los hombres. Además de un número considerable de estanques, de fuen tes y de grutas, de pabellones y de arcos de triunfo; ade más de la capilla consagrada á San Udalrico , y erigida por Julio 111 en primera capilla de Alemania ; además de la gran de plaza de armas, los dos arsenales, el juego de pelota del elector Cárlos, la leonera, el palomar, la pajarera, la alcone ría, la Gran-Cancillería, la Casa de Moneda, flanqueada de cuatro torres; el castillo de Heidelberg contenia y abrazaba en su magnífica unidad, ocho palacios de ocho príncipes y de ocho épocas diferentes; uno del siglo ny: el palacio del pfalzgraf Rodolfo I; uno del xv: el palacio del empera dor Ruperto; tres del xvi: los de Luis Y, de Federico II y el de Oton-Enrique; tres del xvii: los de Federico IV y V y el de Isabel. Su ruina se compone hoy de todas estas rui nas. Sin contar las torrecillas, las glorietas y las linternas escaleras de dentro, habla nueve torres esteriores : la torre Cárlos ; la Rodela; la Gran.Torre ; la Torre de Federico-el Victorioso ; la de Jamás vacía ; la de comunicacion, la del Gigante ; la octógona ; y aquella torre de la Librería que ha encerrado la « Biblioteca palatina » del Vaticano, y cuyos manuscritos griegos y misales bizantinos, sirvieron en 1622, á falta de paja , de cama á los caballos del ejército imperial. Cinco de estas torres subsisten todavía: la torre de la Libre ría; la Octógona; la Gran-Torre; la torre Hendida, y la del Gigante, la Única que es cuadrada. teramente una porcion de malezas, conserva todavía sobre la cabeza la corona de Bohemia, de la que •salió la guerr a de treinta anos; pero no tiene las dos manos con que la asió ; cosa rara, una bomba sueca se las llevó. Luis Y que está próximo á él, no está menos sombrío. Se dina que sabe que ya no hay guardias en su plaza de armas, que la «Tor re jamás vacía », está vacía, que no tiene ya capellane s en su capilla, que no hay leones en la Torre-del-Gigante , que no hay ya electores en Alemania, que no hay ya pala tinos en Heidelberg, y que la « Gran-Torre » , una de las mas altas de Europa, se está derribando detrás de él. Mira tristemente la yedra que avanza poco á poco sobre su ros tío. Esta gran Torre tenia otra simetricaen la estrenaidad de este palacio-fortaleza; esta era la Torre de Federico-el-Vic torioso. Hácia 1455, Federico I, queriendo hacer inespugnable su castillo, hizo construir una fuerte torre encima del va Ilecillo que lo separa de las montanas por levante. Esta tor re tenia ochenta piés de altura; estaba edificada de granito, y tenia puertas de hierro; y el lado de su Muro que miraba al enemigo, tenia veinte piés de anchura. Federico hizo le vantar en su interior tres formidables baterías sobrepuestas y puso en las bóvedas, para las maniobras de las máquinas de guerra, enormes anillos de hierro que aun se hallan hoy en donde se pusieron. En 1610, su sobrino tercero, Fede rico IV, aumentó aun esta inmensa torre con un grande piso octógono. Cuando esta prodigiosa construccion se halló ter . minada y completa, el pulgar del rey de Francia irritado se puso encima de ella y la quebrantó como una nuez. Hoy la Torre de Federico-el-Victorioso, se llama la « Turre-Hendi da.)) La mitad de este colosal cilindro de cantería, yace en el foso; otros trozos se están cayendo de lo alto y estuvieran en tierra ha largo tiempo, si algunos árboles monstruosos no los sostuviesen con sus poderosos brazos suspendidos so bre el abismo. TOMO 111. 18 « 138 « !Raro destino! Aquel prodigioso palacio que ha sido teatro vial, grotescamente adornado, á cuyo lado se halla colgado de fiestas y guerras , que ha sido morada de los condes del de un clavo un reloj grosero. Debajo de aquel reloj sale una Rhin y de los duques de Baviera , de los reyes de Bohemia cuerdecilla , tiran de ella , se abre el reloj bruscamente y sa y de los emperadores de Alemania , está hoy reducido á ser- le de él una cola de raposo que llega á frotar el rostro del vir de complicada envoltura de un tonel. El subterráneo de curioso. Aquel vejete representa un hufon de la corte; aquel Turnus es una iglesia , el subterráneo. de San Dionisio un reloj, es la graciosidad. lié aquí la única cosa que palpita y sepulcro, el subterráneo de Heidelberg una bodega. Des- se mueve todavía en el castillo de Heidelberg : la farsa de pues de,atra vesar aquellos grandiosos escombros, aquel aso- bufon de rey. Allá arriba entre los escombros, Cado lamiento épico, aquellas salas de armas demolidas, aquellos magno no tiene cetro , Federico el Victorioso no tiene torre, palacios llenos de musgo, de zarzas, de sombra y de olvido, el rey de Bohemia no tiene brazos, Federico II no tiene aquellas torres que han bamboleado como un hombre ébrio, cabeza, el real globo de Federico V ha sida hecho pedazos y que han caido como un hombre muerto , aquellos vastos en su mano por una bala, ese otro globo real; todo ha cai patios en los que hace doscientos arios hacia centinela. el do, todo ha acaba" todo se ha estinguido, escepto aquel lansquenete en la escalera , con su pica en la mano; todo bufon. Aun está allí de pié, respirando y diciendo: -- ! lié aquel grande edificio y toda aquella grande historia, sé llega me aquí! Tiene todavía su vestido azul, su estravagante un hombre al viajero con una linterna, le abre una puerta chaleco y su peluca de loco, la mitad verde, la otra mitad baja , le muestra una sombría escalera , y le hace sena de roja , mira al viajero, le detiene , le tira del faldon de la le . que le siga. Al descender aparece la bóveda oscura, la crip- vita, le hace una mueca estúpida y se rie en sus barbas. A ta recogida, las cerceras permiten pasar una claridad re- nuestro modo de ver, lo mas lúgubre del castillo de Heidel ligiosa , se cree estar en el panteon de los palatinos, y se berg no son todos aquellos príncipes y aquellos reyes.muer encuentra con un gran tonel, una fantasía pantagruéli- tos ; lo ruas lúgubre es aquel bufon vivo. Era el loco del ea, un trono para un Baco colosal. Cuando se llega á percibir palatino Cárlos Felipe y se llamaba PERKEO. Tenia tres piés aquella estrana cosa, se cree oir en medio de las tinieblas de y seis pulgadas de altura como su estátua, debajo de la cual aquella inmensa ruina , la inmensa carcajada de Gargantua. está grabado su nombre. Bebia quince dobles botellas de El gran tonel en la morada de Heidelberg, es Rabelais hos. vino del Rhin cada dia ; en eso consistia todo su talento. pedado en casa de Hornero. El gran tonel, descansando so- Hacia,reir mucho sobre el ano 1710, al elector palatino de bre el pavimento de la grande bodega que lo cobija , pre- Baviera y al emperador de Alemania , aquellas sombras que senta el aspecto de un buque bajo la cala. Tiene veinte y pasaban entonces. Un dia que acompanaban muchos prín cuatro piés de diámetro y treinta y dos de largo; ostenta en cipes estrangeros al palatino, se midió á Peikeo con uno de suparte anterior un escudo en que está esculpida la cifra aquellos altos granaderos de Federico 1 rey de Prusia , los del elector Cárlos-Teodoro; dos escaleras de dos descansos, lo cuales calzando botas de alto tacon y con sus inmensas gor rodean y conducen á una plataforma colocada en su dorso. ras de pelo, se velan obligados á bajar las escaleras del pa Caben quinientas sesenta y siete mil cuatrocientas botellas lacio hácia atrás. El loco apenas pasaba de la altura de las ordinarias ; se le :lenaha por un agujero practicado en la botas. « Esto hizo reir mucho ,» dice un narrador de aquel bóveda encima de la boca, y se le vaciaba por medio de una tiempo. !Pobres príncipes de una época decrépita , ocupados bemba que se vé aun hoy dia suspendida al muro. Aquella de los enanos y gigantes y olvidando los hombres! Cuando cuba mónstruo se ha lleeado tres veces de vino del Rhin : la Perkeo no hahia bebido sus quince botellas, era azotado. primera vez que se llenó, e! elector bailó con sucórte sobre De seguro que en la alegría forzada de aquel infeliz, habria la plataforma que la domina. Desde 1770 está vacía. Por lo en el fondo algo de sarcástico y desdenoso. Los príncipes, demás, aquel tonel DO es el antiguo tonel de Heidelberg , en su deslumbramiento no se percibian de ello, porque el cubierto de tan 'curiosas esculturas y construido en 1595 espléndido resplandor de la eórte palatina cubria los rayos por el elector «I uan Casimir° , para solemnizar no sabemos de ódio que alumbraban por instantes aquel rostro ; pero que recenciliacion entre luteranos y calvinistas: Cárlos-Teo- hoy en la sombra de las ruinas, vuelven á aparecer, y se doro lo hizo demoler hacia 1750 para construir el que exis- lee claramente en ellas el pensamiento secreto del bufon. te, que es mas grande pero menos adornado. La muerte que ha pasado sobre aquella risa, la ha despo Además del gran tonel, las bodegas del castillo palatino, jado del chiste y dejado la ironía. Parece que la estátua de cuyas profundidades se abren ppr todas partes como antros, Perkeo se burla de la de Carlomagno. No se debe volver encerraban lo.que se llamaba los pequenos toneles. Estos á ver á Pelkeo. La primera vez entristece, la segunda es pequenos toneles no tenian mas que la altura de un primer pa nta. Nada mas siniestro que el reir inmóvil. En aquel pa piso; y eran en número de diez ó doce. No queda ya sino lacio desierto, cerca de aquel tonel vacío, se piensa en aquel uno que se ensena, en su cueva á pocos pasos del gran to- pobre loco zurrado por sus amos cuando no se ponía borra nel , y que no cabe sino la quinta parte del gran tonel. Es cho, y aquella máscara horriblemente alegre dé miedo. No un magnífico entablaje de duelas de encina fabricado en es ya, no, la risa de un bufon que se burla, sino la risa de tiempo de Luis XIII, adornado por los electores palatinos un demonio que se venga. En aquella ruina llena de fan con el escudo de Baviera y tres cabezas de leones sobre cada tasmas, Perkeo es tambien un espectro. una de sus caras y por .los soldados franceses con algunos Que nos perdone el lector si nos aprovechamos de la hachazos, en 1799. El tonel estaba lleno de 'Vino del Rhin , transicion ; pero, á propósito de fantasmas, bien podemos los soldados quisieron darle espita; pero el tonel se mantuvo hablar de aparecidos. Los hay, segun dicen, y muchos, en firme. Habian destrozado las murallas de la ciudadela, y no las ruinas de Heidelberg , que se pasean las noches de luna pudieron abrir brecha en el tonel. Este pequeno tonel se llena y de tempestad. Tan pronto es Jutha , la muger de halla vacío desde 1800. Anthyso, duque de los francos, que se sienta pálida y co Oculto en la sombra que hace el gran tonel, se perci- ronada bajo las pequenas ogivas de la glorieta de Luis el be de repente, detrás del maderamen que le rodea, una Barbudo ; tan pronto son los dos jueces francos, dos cabl singular estátua de madera sobre la que una cercera arroja lleros negros que se vé andar del lado de la estátua de Júpi un rayo de luz amortiguado. Es una especie de vejete jo- ter, sobre el piso inaccesible del palacio de Oton Enrique. Ya 139 lbs; y sin embargo Heidelberg ha tenido sus ratoncillos. Los asoladores ínfimos, los arquitectos oficiales, han acome tido á este monumento como si hubiese estado en una gran capital. Los inválidos que habian sido acuartelados en él, han mutilado el viejo edificio con un ódio de ruina á ruina ; han demolido dos de los cuatro frontones en la cámara de Oton Enrique. Unos ingleses han destrozado á martillazos para llevárselas, las columnas cariatides del comedor. Un arquitecto, encargado de construir un acueducto desde Hei delberg á Mannheim , ha echado abajo las bóvedas de la sala de los caballeros á fin de hacer con sus ladrillos cimento para su obra. Habia alrededor de la escalera de Oton Enri que una admirable reja de hierro del renacimiento ; los ar quitectos de la ciudad la vendieron á peso á menos de doce maravedises la libra. son los músicos gibosos, demonios familiares que tocan so natas satánicas en los gallares del tejado de la capilla; ya es la Dama Blanca que pasa bajo las bóvedas y cuya voz se oye. Dicen que esta es la Dama Blanca que se apareció en 1655 en el rittersaal de Oton Enrique, al conde Federico de Dos-Puentes y le predijo la caida del palatinado. En tiempo de los palatinos se mostraba siempre que iba á morir alguno de los soberanos del pais. Para los grandes duques de Badea no se aparece; acaso no reconozca el tratado de Luneville. Ningun género de devastacion ha perdonado á este cas tillo. Hasta ahora hemos hablado de M. de Tilli, del conde de Birkenfeld , del ',mariscal de Lorges, del emperador de Alemania y del rey de Francia, de los grandes demoledo res; pero no hemos dicho nada de los pequenos. Cuando se mira la huella de los leones no se percibe la de los ratonci Botánica. Las algas, líquenes, sargazos, ulvas y bisos. Por f.. Determinan el carácter de la familia de las algas, sus tancias pulverulentas 6 filamentosas; ramificaciones secas y fibrosas; estensiones coriáceas 6 crustáceas, algunas veces herbáceas y corno provistas de hojas ; órganos de la genera cion desconocidos. Las algas se parecen á los hongos por la simplicidad de su organizacion y la falta de flores y de fru tos; mas por otra parte tienen las mayores relaciones con las hepáticas, y muchas presentan como estas últimas, sino ver daderas hojas, á lo menos láminas verdes y aplanadas que jamás se advierten en los hongos; pero en las hepáticas, se encuentra un aparato de órganos que anuncia una repro duccion por el concurso de los sexos, y es demasiado impor tante este carácter para que sea permitido confundirlas con las algas, en las cuales son absolutamente desconocidos es tos órganos. Las algas, como los hongos, ofrecen gradacio., nes sin número en su forma, su porte, su tejido y su con sistencia. Los bisos no son sino una borla sedosa sobre sustancias húmedas ó en putrefaccion , sobre la lena podri da ó la corteza de los árboles; las confervas , las ulvas , los sargazos, crecen en las aguas 6 en las orillas húmedas ; las primeras de largos filamentos delgados como cabellos ; las segundas, en forma de membranas generalmente traspa rentes; las terceras, de estensiones coriáceas, de láminas aplanadas, de ramificaciones elegantemente recorvadas. Las numerosas especies del género líquen se presentan bajo mil formas diferentes ; se les vé como un polvillo, una costra pulverulenta, estensiones crustáceas ó coriáreas , lisas ó ra mificadas , fibrosas ó filamentosas, aplicarse á la superficie de la tierra , á las piedras , á la corteza de los árboles, sus pendidas algunas veces de sus ramas, ó en la punta de las rocas. Sea lo que quiera de estas diferencias, el grupo es natural, y si, cuando sean mejor conocidas las especies , se hace susceptible de dividirse en dos ó tres familias distintas, es cierto que entonces estos nuevos grupos estarán apro ximados por un vínculo comun, y siempre hallarán co locacion en el órden natural entre los hongos y las hepá ticas. Las confervas , las ulvas y los sargazos acuáticos forman un grupo que á primera vista parecen distinguirse entera Camarck. mente de los bisos y de los líquenes; los primeros parecen pertenecer á los hongos, y los líquenes se aproximan á las hepáticas. El exámen demuestra sin embargo que los .ca ractéres de estos tres grupos, tan diferentes en apariencia , se modifican por insensibles gradaciones, de modo que no ofrecen claro alguno. Así los bisos y los líquenes que for man la gradacion de la familia, los primeros con los hon gos y con las hepáticas los segundos, tienen tanta analogía entre sí, que siempre se habían confundido con los bisos muchas especies reunidas hace poco con los líquenes. Por otra parte , los bisos y los líquenes se juntan con el gropo de las plantas acuáticas; los primeros por las relaciones que tienen con las confervas , los segundos, por las relaciones de forma y de consistencia que tienen con los sargazos. Los bi sos ofrecen como las confervas , filetes simples ó ramosos, tejidos ó apelotonados de la misma manera. Muchos líque nes se desplegan en láminas, ó se elevan cual pequenos arbustos, como los sargazos, y ofrecen la misma organiza cion y la misma consistencia. Las confervas , las ulvas , los sargazos se confunden tambien en sus límites; la sustancia habitualmente coriácea de estos es algunas veces membra nosa como la de las ulvas , gelatinosa ó córnea como la de las confervas. Unas y otras presentan espansiones aplana das , ramificaciones , filamentos simples ó articulados. Los autores han hablado mucho acerca del modo con que se opera la reproduccion de estos seres, y la contradiccion que se observa en sus pareceres, prueba cuan léjos estamos aun de conocer la verdad de este objeto. En las plantas de esta familia en que se ha creído ver los órganos de la gene racion , no se ha percibido sino un polvillo 6 unos granos diseminados en la sustancia ó en la superficie de estas plan tas, ó bien encerrados en vesículas gelatinosas, ó en bolsas globulosas. Estas diversas partes han sido tomadas unas ve ces por órganos masculinos, otras por femeninos, mientras que algunos autores han negado que fuesen órganos sexua les, y que sirviesen en modo alguno para la fecundacion. El parecer de Gaertner,, que cree que la mayor parte de las algas se reproducen por medio de yemas, es ciertamente el mas sábio y el mas juicioso. Desde el bello descubrimiento N 140 git Destruyéndose á su vez estos musgos , se espesa la capa de tierra, y se hace bastante considerable para nutrir otros ve getales. De este modo acaso es como las desnudas rocas, despues de haber sido abandonadas por las aguas, se han cubierto en la sucesion de los siglos de una rica vegetacion. Muchos líquenes corroen la superficie de las rocas, y fra guan en ellas fosetas que llenan de los trozos de su sustancia, y , reteniendo las aguas de las lluvias, se hacen propias para nutrir pequenas plantas. Muchas algas poseen , como el rotífero, la propiedad de ofrecer en el curso de su existencia, el alternativo fenómeno de vida y de muerte. Pero lo que hay aun de mas admi rable en esta familia, es el hallar en ella á la vez los seres mas diminutos, y aquellos cuyas dimensiones son mayores. Allí un polvillo fino, cuya organizacion ninguna cosa anun cia, cubre la superficie de las áridas rocas; aquí del abismo del mar se elevan inmensas producciones, cubren con sus anchas hojas la superficie y embarazan la marcha de las na ves. ?qué mayor contraste, que esta reunion de los dos estrenaos, qué razon mas fuerte para probar que no son nada las masas á los ojos de la naturaleza? No le cuesta mas con ducir la nutritiva sávia en los vegetales de 600 piés de al tura, que penetrar de ella los que apenas forman una lijera aspereza sobre la roca que cubren. Pero aun se presenta otra consideracion: ? el enorme cetáceo y el colosal elefante que son, el uno en comparacion del sargaso gigantesco, el otro en comparacion de la ballena? Así los mares ocultan lo que la naturaleza ha creado de mas grande en las dos clases de seres organizados. Las aguas están pobladas de una raza junto á la cual no son sino pigmeos los gigantes de la tier ra, y por un contraste no menos admirable, tambien es en el agua ó en los fluidos, donde se hallan los animalillos. que presentan el estremo término de la pequenez. Los líquenes tienen mucha analogía con los hongos; es muy difícil comprender su tejido; sin embargo se puede descubrir en ellos una sustancia celular. El liquen hirtus L. que como se sabe, es muy ramoso , enderezado y cubier to de tubérculos farináceos, presenta, en su corte trasver sal , dos parles bien distintas ; la una ocupa el centro y tiene una forma cilíndrica; la otra la cubre y la en cierra como en una vaina. La parte central ofrece un tejido que con los lentes de mas aumento, parece de una estrerna finura; se percibe sin embargo bastante su textura para reconocer que las células se alargan en la direccion de la longitud del ta llo; las membranas que componen el tallo sol punteadas; pero no nos atre7- Veriamos á afirmar nada respecto á este punto. La parte que 'cubre á esta es igualmentecelular; peromas floja; sin embargo no es mas fácil de ob servar, atendido que está llena de sustancia harinosa que encubre el tejido. Sus brancas ó ramos, toman origen en el:cilindro del centro; se alargan bajo la forma—de pequenos conos, y están envueltos como los tallos princi pales, en un tejido celular harinoso. Toda la planta está cubierta de desigualdades y de polvillo, que Linneo indica como el órgano femenino de los líquenes. Hemos examina do con mucha atencion este pretendido órgano, y hemos reconocido que el polvillo era debido á unas grietas que se forman en la parte esterior ; el tejido celular sale por estas de los sexos en los monocotiledones y dicotiledones , casi to dos los observadores han querido demostrar la existencia de órganos análogos en seres que al principio ni aun se consi deraban como vegetales. Se habla mucho de analogía, y no se considera que siendo tan considerable el número de ca ractéres diferentes, no seria nada estrano que diferente fue se el modo de reproduccion. ?Por qué no ha de suceder lo mismo en los vegetales que en los animales? La mayor par te de estos últimos tienen sexos, pero al último de la cade na, hay seres de una organizacion en estremo simple que no los tienen. Se reproducen por separacion de partes, por bulbos que se desprenden, se desarrollan y presentan bien pronto seres semejantes á los de que han sido separados. Sin duda que aquí no hay cópula y jamás se ha imaginado con siderar , corno el esperma que fecundar debia los ovarios, al humor viscoso de que algunos se hallan cubiertos. No se ha obrado con tanta circunspeccion, cuando se han obser vado los vegetales; cuanto mas sorprendente parecía su re generacion por órganos masculinos y femeninos, tanto mas se han esforzado en hallarla en plantas cuya organizacion en estremo simple deberia acaso sugerir ideas totalmente opuestas. Los pelos, las glándulas, las escreciones, iodo ha sido tenido por órganos machos y hembras, y la estremada facilidad que se ha hallado en componer sistemas sobre este objeto, ha dado orígen á una multitud de opiniones que se balancean ó se destruyen mútuamente, y dejan en un pir ronismo absoluto á la mayor parte de los naturalistas. Muchas plantas de esta familia no tiene l raices distintas, -y este órgano, en las que lo tienen, parece servir mejor para fijarlas que destinado á chupar los jugos necesarios á su nutricion. En efecto, la mayor parte de estos vegetales viven sobre las piedras y las rocas, y no se puede suponer á estaS sustancias sólidas y compactas la menor propiedad ali menticia. Parece que se nutren por sus espansiones , ó que aspiran en el aire 6 líquido en que se hallan sumergidas, los principios necesarios á su nutricion. No pueden pues ser consideradas corno verdaderas parásitas, las plantas ligue posas que crecen en la corteza de los árboles; no viven á espensas de la sávia, pues que se las encuentra igualmente en los lenos podridos; pero pueden ser estas das nosas á la vegetacion de los árboles que cubren en demasiada abundan cia, ya por el refugio que suminis tran á los insectos, ya por el agua que retienen, ya interceptando la luz, etc. Se observa generalmente que los árboles vigorosos tienen po cos líquenes, y su presencia en los que se 'hallan cubiertos de ellos, es un seguro pronóstico de sus enfer medades ó de su decrepitud; son la indicacion y no la causa de su dete rioro. No son tan generalmente co nocidos como deberian serlo, los medios que pueden suministrar las plantas de esta familia. La medicina halla en ellas remedios saludables, un sano'', alimento los hombres y los animales, preciosos colores la tintura y.pin tura, y la agricultura escelentes abonos. Aun podria la ma yor parte considerarse como el principio de la vegetacion. Los líquenes son, en efecto, las primeras plantas que vege tan sobre las rocas y del aire sacan su nutricion. Cuando se destruyen, su costra pegada á la piedra, se convierte en tierra vegetal, sobre la cual estienden los musgos sus raices. 1kt .J‘ r Liguenes. 141 K. grietas y se reduce á polvo. Hemos dibujado un pedazo de tallo al natural , y consultando el grabado, se verá lo que debe pensarse de esta sustancia pulverulenta. El liquen globíferus, L. pequena planta que se ramifica á manera de arbusto , y lleva tubérculos huecos y globulosos en la estremidad de sus ramos, es sólido como el preceden te; pero su superficie es perfectamente lisa. Su corte hori zontal presenta , corno el de este último , un eje cilíndrico y un estuche que los rodea. Su tejido es igualmente apreta do; pero este cilindro es mucho mas considerable relativa mente al espesor del estuche. Esta última parte es de un tejido mas apretado y no es farinácea; á esto es á lo que debe atribuirse la superficie de este líquen. Aun hemos ob servado al liquen paschalis, L. sólido, ramificado como un arbusto como el precedente y cubierto de folfolos crustá ceos. Su sustancia es celular, pero uniforme; no se advierte en él capa esterior ; y no es menos apretado su tejido que el de los otros dos. Los tubérculos que terminan los ramos, y que se designan con el nombre de órgano femenino, están encorvados como el sombrerillo de algunos agaricos ó de al gunos boletos. Los tallos que los sostienen se parecen al pedículo de los hongos. Si se corta horizontalmente cerca del sustentáculo un tubérculo, se nota en el centro un te jido celular bastante flojo y harinoso. Al contrario , la cir cunferencia está compuesta de un tejido muy apretado. El corte perpendicular demuestra igualmente estar dilatado el tejido que ocupa el centro : tiene la forma de un cono tras verso. Las células del tallo son alargadas, las del tubérculo tienen un diámetro igual en todos sentidos: se dina que está formado.por la espansion del tejido de su sustentáculo. La organizacion de los sargazos es menos oscura que la de los líquenes; el tejido celular es fácil de percibir; sin embargo no todas las especies se prestan á estas investiga ciones: en algunos sargazos se inclinan las membranas , se pegan sobre el platillo del microscopio, y no se distinguen sino puntos que indican algunos vaCíos , pero que de ningun modo representan la organizacion que se pretende descu brir. Otras, al contrario, tienen un tejido tal que se distin guen perfectamente en él las células; tales son el fucus sac charinus, Linn. El corte trasversal presenta, en el prime ro, células hexágonas de magnitud desigual ; las del centro son mucho mas pequenas. El corte longitudinal muestra las mismas células hexágonas un poco alargadas, y tomando aun algunas veces la forma de un paralelógramo. Observa ' da con los lentes de mas aumento, una lámina de la piel es tremamente delgada , "no presenta aun sino el tejido celular muy apretado, y cuyo término forma lo que designan con el nombre de epidermis en los demás vegetales algunos fisió logos; pero la observacion demuestra que esta clase de se res organizados no tiene verdadero epidermis. Aun es mas visible la organizacion en el plum sacchari nus, L. El corte trasversal manifiesta un tejido muy dilata do. Como en el precedente se nota que las células son mas pequenas hacia el centro, y hacia la circunferencia; todas forman hexágonos irregulares, alargados en la direccion de la longitud de la hoja. El corte perpendicular presenta es tas células muy alargadas, y formando como tubos ó vasos, la superficie es semejante á la del fucus fimbriatus. Sin em bargo hemos reparado manchas que no habiamos visto en el otro, son ovales, y llenan algunas mallas en diferentes puntos. Acaso serán estos cuerpos análogos á los poros cor ticales observados por Decandolle: nosotros no afirmarémos cosa alguna sobre este punto, tanto mas, cuanto á pesar de las belias observaciones de dicho autor, no nos parece sufi cientemente aclarada esta materia. Las membranas de las células son algunas veces oscurecidas por puntos negros que interceptan la luz. Nos inclinariamos á creer que son poros análogos á los que verémos en todos los vegetales cuya or ganizacion es la mas perfecta; sino teniamos por otra parte algunas razones para sospechar que este tejido de los hongos, • líquenes y sargazos, está mucho mas compuesto de mem branas esponjosas, que de membranas horadadas ó de poros aparentes y regulares. El fucus cartilagiiiosus, L. no difiere de los precedentes sino porque sus células son mucho mas pequenas. Ni en los unos ni en *los otros hemos visto órgano alguno que tenga verdaderamente apariencia de vasos. Para tener una justa idea de la organizacion de estas plantas, es preciso suponer unas células unidas formadas por membranas, de tal modo, que cada pared de una de estas células es al mismo tiempo la pared de otra; en una palabra, que este tejido es seme jante en cuanto á la forma al tejido celular de los animales. Cada celdilla adquiere dimensiones calculadas matemática mente por su fuerza de resistencia , y la fuerza de presion que sobre ella hacen las demás celdillas. De aquí estos he xágonos semejantes á los de los alveolos de las abejas. No se puede dudar que las membranas mismas están formadas de una multitud de vasos; pero aquí no son suficientes los me jores microscopios, y solo el raciocinio puede demostrar lo que la imperfeccion de nuestros sentidos no nos permite percibir. Para seguir en la esposicion de los géneros de esta fami lia, el órden de las relaciones que tienen entre sí y con las familias vecinas, seria natural empezarpor los bisos, á cau sa de la analogía que tienen con los hongos, y terminar por loslíquenes, puesto que forman la gradacion entre la fami lia de las algas y la de las hepáticas. Pero confundiéndose los bisos con los líquenes, no se halla intérvalo alguno entre estos dos géneros. Aquí como se vé está interrumpido el ór den sucesivo, y se debe adoptar necesariamente otro. Se ha visto que los géneros de esta familia se distribuyen por lo respectivo en sus costumbres en dos grupos separados; aten dido esto dividirémos la familia en algas acuáticas y algas terrestres, y siguiendo este órden espondremos los géneros. Constituye el carácter genérico de las primeras, unos fila mentos llenos ó tubulados, simples ó ramosos, sembrados de pequenos tubérculos ó divididos trasversalmente por clia fracmas. Hay algunos seres colocados á la cabeza de la série de los vegetales y de los animales, que se aproximan de tal modo por la simplicidad de su organizacion , y cuya analo gía es tan maravillosa, que en todo tiempo han aguzado la sagacidad de los naturalistas: así los polipos han sido largo tiempo colocados entre los vegetales, y solo por modernas observaciones es como mejor conocidos estos seres,. han sido devueltos al lugar que debian ocupar entre los animales. Despues que han sido reconocidas por las celulas de pe quenos animales estas producciones calcáreas, han escrito algunos autores que del mismo modo las confervas eran ha bitaciones de pequenos gusanos : pero no ha sido probada tal opinion , y observaciones mas recientes prueban, al con trario, que las confervas deben quedar entre las plantas. Estos vegetales se encuentran, generalmente, en las aguas estancadas, muchas especies crecen en el mar y las demás habitan los lagos, los nos, los mares y los estanques. Su or ganizacion es en estremo simple; no ofrecen sino filamentos de una sustancia carnosa y acuosa y casi siempre delgadas como cabellos. Estos filamentos simples ó ramosos, articu lados ó formando red , sembrados de tubérculos de variada forma, algunas veces resiculosos , algunossenalados de pun tos ó de estrias diversamente dispuestas, casi todos de un 142lc filetes que componen el pentágono se rehincha en sus es tremidades, se separa , despues se vuelve el mismo un tubo cilíndrico y cerrado, compuesto igualmente de mallas pen tágonas. En las confervas sólidas y negruzcas que compo nen el cuarto grupo , cada nudo separa y forma una nueva conferva por estaca. En las de tabiques trasversales interio res, se hallan entre los septos cuerpos ovóideos que salen de ellos por la destruccion del mismo tubo. Estos cuerpos se abren y esparcen globulillos verduscos simples al princi pio , divididos despues en dos ó tres disepimentos y volvién dose finalmente verdaderas confervas semejantes á su ma dre. Este último modo de reproduccion parece ser el de las confervas marinas segun la anatomía de dos de ellas hecha por Decandolle y Brongnart. Vaucher dá el nombre de semillas á los corpúsculos ó mejor á las yemas que reproducen las confervas. Supone que son el resultado de una fecundacion preexistente, y cree haber reconocido las flores masculinas en unos cuerpos en forma de clava alargada., situados en la estrernidad de los tubos de las confervas que forman el primer grupo. Estos cuerpos se distinguen de los tubos por su mayor diámetro y su color mas subido. Léjos de estenderse, desaparecen con bastante prontitud, y se observa , al microscopio, que están llenos de un polvo fino, verdusco, que sale de su estremi dad. Vaucher ha creido percibir tambien flores masculinas, esto es, cuerpos análogos á losde que acabamos de hablar, en algunas confervasde losdemás grupos, pero no con,suficiente certeza para poder considerar corno decidida la cuestion. Nos parece que estas interesantes observaciones deben dar mucha luz acerca de los medios de reproduccion de un gran número de criptógamas y confesamos que bien léjos de con jeturar con Vaucher que hay en ellas órganos masculinos, creemos ver en ellas del modo mas claro, una especie de re - generacion por crecimiento y desarrollos sucesivos. En las ulvas, como en las confervas es en estremo simple la organizacion; pero las formas de las primeras son mas va riadas, mayores sus dimensiones, y se empieza á percibir una apariencia vegetal en las espansiones verdes y membra nosas de algunas especies que recuerdan la idea de las hojas de los vegetales mas perfectos. Hay una de ellas que se pa rece á las hojas de la lechuga, y que por esta razon se llama ulva lactuca ; aun se cree ver en otra las rizadas hojas de la escarola ; pero se pierde enteramente esta apariencia en las demás especies, especialmente en las que son fistulosas, las cuales se parecen mas á las confervas. Estas especies ofrecen tubos mas ómenos gruesos, mas 6 menos finos, simples ó ra mosos, articulados ó entrecortadosde septos. Tambien se ven algunas que son globulosas, vesiculosas ó celulares; muchas se presentan bajo la forma de espansiones planas, simples, mas ó menos divididas, mas ó menos rizadas, plegadas, on duladas, ó bajo la forma de una red ; la mayor parte son trasparentes; su consistencia es por lo comun membranosa ; raras veces coriácea ó carnosa ; sucolor ordinariamente ver de y algunas veces de púrpura. Á una especie se le dá el nombre de pluma pavo, por imitar su forma y colores del disco de las bellas plumas de esta ave; es á manera de cola de golondrina plana y senalada de estrias cruzadas que reflejan colores variados. La fructificacion de las ulvas es absoluta mente desconocida; estas plantas parece que se reproducen de la misma manera que las confervas. La ulva , llamada vulgarmente intestino de gato, porque tiene enteramente la forma de un intestino, dá orígen á un tubérculo que produce un folíolo linear plano, que se vuelve fistuloso cuando tiene la longitud de una una, y bien pronto, se parece á su madre. Las demás se reproducen por tubércu color verde, algunas veces negro ó moreno, son masó me nos suaves , mas ó menos ásperos al tacto , lo mas comun mente dispuestos en paquetes flotantes libres ó fijos sobre lenos ó piedras. Unas veces son muy flojos estos paquetes , otras muy apretados, y algunas rojizos en forma de ovillo. Se conocen unas sesenta especies de confervas las cuales se han dividido en cuatro grupos para facilitar su estudio. La primera comprende las especies de filamentos simples, igua les y no articulados ; la segunda, las especies de filamentos ramosos iguales ; la tercera, las especies de (llame ritos ana tomosados, y la cuarta, las especies de filamentos nudosos y articulados. Hé aquí un ejemplo de cada una de estas cuatro secciones. 1.° La conferva de los arroyos todo el mundo ha podido verla; en dicha planta los paquetes de filamentos ver des son muy alargados, simples, delgados como cabellos y suaves corno la seda, los cuales se ven flotar en los arroyos. 2.0La con ferva burbujosa, es un tejido apretado de filamen tos delicados y ramosos que cubre como un tapiz verde la su perficie de los mares. Se le ha dado el nombre específico de burbujosa por estar siempre su superficie inflada por burbu jos de aire que elevándose del fondo del agua, no pueden hallar salida á través del tejido apretado y húmedo que for man estos filamentos entrelazados. 3.0 La conferva reticula da, presenta sacos cilíndricos cerrados en los dos estremos de una red compuesta de mallas pentágonas; se halla sumerjida en las aguas estancadas y algunas veces flotante en su su perficie. Se le ha dado su nombre específico de reticulada á causa de la red que representa. 4.° La conferva gelatinosa se cria en las fuentes de agua cristalina. Sus filamentos en trecortados de articulaciones globulosas , le dan el aspecto de un monton de delicados collares. Se le dá el nombre de ge latinosa por su consistencia blanda y acuosa. Las confervas tienen medios de reproduccion particula res y diferentes en las diversas especies del género. Cuando sean mejor conocidos estos medios, se hará necesario dividir estas plantas en tantos géneros cuantos sean los diferentes modos de reproduccion que presenten. Segun las recientes observaciones de Vaucher, podrian separarse en cinco gru pos cada uno de los cuales ofrece un modo particular de re producirse. En la conferva de las fuentes que no se diferen cia de la de los arroyr s sino por ser mas cortos susfilamentos, lo mismo que en todas las que como ella están compuestas de filamentos simples y no articulados, la reproduccion se efec túa por glóbulos adheridos á las paredes esteriores de la con ferva. Estos glóbulos son ordinariamente pediculados, y su forma varia un poco segun las especies: se separan, echan una pequena colita , que alargándose poco á poco, produce una conferva igual á su madre. Vaucher, que ha seguido los desarrollos de estos glóbulos, ha .visto, que en el espacio de tres meses, se habian convertido en perfectas confervas cargadas á su vez de nuevos glóbulos; de aquí congetura que esta conferva y acaso todas las demás se multiplican dos ve ces al ano. Las confervas con nudos forman el segundo grupo y tie nen tambien un modo de reproduccion particular. Los gló bulos están encajados en las sustancias de la planta, y des prendiéndose dan una multitud de pequenos filamentos ya articulados y divididos al momento de su nacimiento. En la conferva gelatinosa, el glóbulo que es esférico contiene la conferva recogida sobre sí misma y se desarrolla visiblemente de todos lados á la vez. Esto es un verdadero encaje. En las confervas coP red que componen el tercer grupo se en cuentra un modo particular de desarrollo. La conferva re ticulada es un saco cilíndrico cerrado en las dos estremida des y formado de mallas pentágonas. Cada uno de loscinco 143 los, capullos 6 cepas que crecen al borde de las espansiones. terminado por una bola encajonada en una copa de hojas de La mayor parte de las ulvas son marinas; algunas se hallan una grande longitud. La sustancia de esta planta es viscosa, en los lagos ; algunas otras sobre las riberas de los nos; tina y se reduce á agua cuando se seca ; su tallo de color de dos son terrestres. Se conocen unas treinta especies de cuerno semitrasparente, es elástico en toda su longitud, este 'género. La palabra u/va servia entre los antiguos para no tiene ni nudos ni ramas, y el canal que ocupa su cen designar todas las plantas acuáticas. tro, lo mismo que la bola que lo termina, ;están vacios La organizacion de los sargazos aunque en estremo sim- enteramente. pie es ya mas complicada y mas perfecta que la de las con- El sargazo giganteus no tiene menos longitud que el que fervas y de las ulvas. Aquí son mucho mas aparentes y mas acaba de describirse ; difiere de él sie embargo , en que de distintas las partes de la reproduccion ; son unas vesículas distancia en distancia tiene ramas cargadas de hojas denta que contienen una sustancia gelatinosa y globulosa y glótei- das ; cada una de estas ramas se ramifica aun , y cada ramo los perforados, que encierran en su interior un pequeno está terminado por un tubo piriforme lleno de aire , que sir cuerpo encargado de la reproduccion de la especie. Estos ven para hacer flotar la rama á que está adherido, y todos pequenos cuerpos mirados como la semilla de la planta, juntos á hacer flotar la larga parte de la planta que excede fueron descubiertos por el célebre Reaumur. Estas semillas, la altura del agua. Si no hubiese dejado vacíos la natura no obstante, no se encuentran en todas las especies de los leza el tallo del primer sargazo lo mismo que la bola que lo sargazos ; los hay , que residen las partes regeneratrices en termina ; sino hubiese coronado de un globo lleno de aire simples cavidades, en burbujas llenas de materia mucilagi- los ramos del segundo , hubieran estas enormes masas ser nosa; otros se multiplican absolutamente como las ulvas por peado en el fondo del mar sobre las rocas que fijan sus rai escamas que se desprenden de su sustancia. Además de las ces : para hacerlas flotar, era preciso aumentar su ligereza vesículas inucilaginosas y gi anulosas, que han mirado los aumentando su volúmen , pues su sustancia es de una gra botánicos como órganos femeninos, presentan ciertos sarga. vedad mayor que la del agua, y demasiado flexibles sus zos, otras en las que se encuentran pelos entrelazados; estos tallos para sostenerla. Estas dos especies son desconocidas últimos han sido mirados como los órganos masculinos. Lin- en los mares de Europa. neo y otros botánicos han pretendido que los pelos que en- Aunque las plantas de este género viven todas en las cierran son estarnbres ó mejor filetes poliníferos ; otros no aguas del mar, no todas se hallan igualmente esparcidas en ven en estas vesículas sino medios empleados por la natura- ellas; hay ciertos puntos afectos á ciertas especies. Cuando leza para hacer á estos'vegetales especialmente mas ligeros vernos sargazos sobre una costa y no se hallan en mucha que el agua, y para sostenerse en una situacion vertical. Los abundancia , podemos estar seguros de que no han nacido sargazos crecen en el mar. Todo varía en estos seres singa- en ella , y que los vientos' violentos, despues de haberlos lares ; pero á pesar de la diferencia que presentan , todos arrancado de su patria, los han trasportado f echado sobre tienen un aire de familia que los hace distinguir fácilmente costas estrangeras. En tales circunstancias están cortados en de los demás vegetales. Nada hay de fijo en su consistencia; pedazos, y se juzga fácilmente por su estado que han hecho se modifica en las especies y aun en los individuos; lo mas un largo y penoso viaje. En los lugares en que desembocan ordinario, sin embargo, es verlos coriáceos ó cartilagino- grandes nos en el mar, es donde se hallan los sargazos con sos : se ven muchos que son membranosos, algunos muci- mas profusion ; son tan abundantes algunas -veces, que cu laginosos, otros tienen unt consistencia lenosa. Nada de bren toda la superficie de las aguas y detienen las embarca mas vario que su porte, su forma y su figura: tan pronto se ciones en su curso ; son entonces para los viajeros un signo arrastran bajo la forma de largos hilos de anchas cintas, 6 cierto de la presencia de estos grandes nos y de la proximi como hojas mas ó menos anchas, mas ó menos plegadas ú dad de las tierras. Muchas especies de este género contienen onduladas, pero ordinariamente enteras en sus bordes ; tan un principio nutritivo, y pueden suministrar un sano ah pronto profundamente cortadas y elegantemente ramifica- mento á los animales y aun á los hombres. Los habitan das, y se elevan en forma de arbustos diversamente colora- tes pobres de Irlanda comen como legumbres el fueras dos. Sus colores varian comunmente del rojo oscuro al de saccharinus. L. Los irlandeses lo hacen servir aun para púrpura claro 6 subido; pero los hay negros, de un rojo vi- su alimento despues de haberlo reducido á papilla cocién vo , verdes, amarillos y perfectamente trasparentes. dolo con leche. Como están estos vegetales impregnados de De todas las diferencias que se observan en estos vegeta- sal marina, lo comen los ganados con placer, y los habitan les, la que mas admira es la inmensa desproporcion que tes de las costas lo emplean en fertilizar sus campos y es reina en la magnitud de las diversas especies. Algunos sar- tercolar los árboles. Se sabe en efecto que los paises mas gazos no tienen sino la altura de los musgos y de los líque- fértiles son aquellos cuyo suelo contiene sales en abundan Des; otros adquieren una longitud en cuya comparacion no cia. Tambien se queman los sargazos en las costas, para sa es sino la de un arbusto la altura de los mayores árboles. car de sus cenizas la sosa tan útil en las artes. Tal es el enorme sargazo que partiendo del fondo de los Estos vegetales, lo mismo que las confervas , las ulvas y mares'adquiere para elevarse oblícuamente á la superficie las demás plantas de esta familia, tienen la singular propie de las aguas, una longitud de cerca de seiscientos piés com- dad de reverdecer y vegetar aun del pues de haber sido de prendida la de las hojas que coronan su vértice y de las que secados muchos anos antes, cuando se les pone en las cir la mayor parte tienen unos treinta piés de largo. No es me- cunstancias favorables á su vegetacion. En su estado de se nos singular la estructura de este vegetal que admirable su quedad, está tan arrugada la sustancia de estos vegetales, de longitud : su raiz está compuesta de una infinidad de fila- tal manera oculta en ellos, que hay dificultad en concebir mentos entrelazados, que se adhieren á la superficie de la que exista en ellos principio alguno de vitalidad. Sin ernbar roca viva, y que sirven de refugio á una infinidad de insec- go confervas secas y conservadas durante veinte anos en un tos de mar ; da nacimiento á un tallo único, que solo tiene vaso de vidrio, en cuyas paredes están aplicadas bajo la for cuatro líneas de diámetro en su base, pero que se ensancha ma de finísimas membranas, toman de nueve su vigor poco insensiblemente á medida que se aleja de ella, hasta adqui- tiempo despues que se ha llenado de agua el vaso que las rir un grosor de siete pulgadas de diámetro hácia su vértice contenia. Sargazos desecados del mismo modo, y puestos en 144 /C agua salada, adquieren bien pronto suprimer estado y echan renuevos. Se les vé en sulugar natal sucesivamente llenos de vida , CS secos y marchitos segun que las olas los conducen dentro del mar, ó las echan fuera y las abandonan en la arena. El número de las especies de sargazos se eleva á casi ciento sesenta ; se ha dividido este número ó género en seis grupos comprendiendo cada uno las especies que parecen te ner modos de reproduccion semejantes. El carácter genérico de las algas terrestres lo forman tinos filamentos sedosos, uniformes. Este género tiene la mayor analogía con los líquenes, los hongos y las confervas á la vez. Generalmente las especies que contiene ofrecen finísi mos y uniformes filamentos que componen un plumon afel pado, sedoso ó lanoso. Hay bisos pulverulentos como los líquenes tal es el byssus aíra L. que ofrece. filamentos " cu biertos de un polvo negro. El biso dorado ofrece como las confervas, yemas esparcidas sobre filamentos simples ó ra mosos. El byssus clactaa de Htunboldt , especie subterránea en forma de clavo, tiene la forma de un hongo y la mayor analogía con la clavarle byssoitles , Bull. , uno de los hongos mas pequenos que se conocen . Este género estaba compuesto de dos secciones, y al presente no contiene sino la primera. Las especies de la segunda han sido reunidas con los líque nes ; estos últimos no ofrecen á la vista sino un polvillo fi nísimo 6 tina costra pulverulenta aplicada sobre las piedras, la corteza de los árboles, la tierra ó las rocas. Todo el mundo ha visto bisos , esto es la costra verdusca qué se percibe en la superficie de las aguas encharcadas, ese tejido blando y blanquisco que se tomarla por un pedazo de yesca, y que se encuentra bajo los pavimentos de madera en los pisos húmedos, en los sótanos y en las maderas que se pudren. La pelusilla fina, sedosa, corta y de un color verde que se observa sobre la tierra y piedras húmedas, son otras tantas especies de este género. Si se examinan de cerca, se verá que.en el primer biso que lleva el nombre de flor de agua (byssus !los aqut,e, L.), la costra verdusca está compues ta de finísimos filamentos, dispuestos como las barbas de una pluma ; que en el segundo, denominado biso de las bode gas, el tejido enlutado está formado de filamentos simples, muy finos, frágiles y entrelazados ; que en el tercero que se llama biso afelpado, el tejido verde y sedoso está com puesto de filamentos ramificados, cortos y que imitan el terciopelo. • Todas estas diversas especies se hallan en los parages hú medos, y son la mayor parte muy fugaces : su color es aun muy variado, y se hace un carácter distintivo. Se encuen tran blancos, cenicientos, de color de agua, de escarlata, amarillos, de violeta, de rosa y negros. El biso fosfórico es violado, y lo que es mas estraordinario, es fosfórico. Se le encuentra en el tronco de los árboles. El biso tremoloide es de un amarillo rosáceo y gelatinoso ; está compuesto de fi lamentos entrelazados Muchas especies son tan fugaces que basta para destruirlas el mas ligero sacudimiento. El byssus clavala de Humboldt desaparece cuando se toca. El biso de Schereber, especie de las mas durables, abandonada á sí .misma se bella y cae en gotas apenas se le aplica la mano. De todos los vegetales, son acaso los bisos cuya organi zacion es mas simple. Se cuentan unas treinta especies; pero es posible que en este número se hallen comprendidos al gunos hongos; pues muchos de estos últimos á su nacimien to, son filamentosos como los bisos, y difícil es enton ces distinguir los unos de los otros. Byssus es un nombre oriental adoptado por los griegos y latinos. Los antiguos, segun Dillenius, daban el nombre de byssus á la pelusa que rodea las semillas del algodonero goscipiztm. El carácter genérico del líquen lo constituye una costra pulverulenta , 6 expansiones coriáceas aplanadas, ó fibro sas, filamentosas y con frecuencia ramificadas, que ofrecen tubérculos 6 escudos. Nadie hay por ligeros que sus estudios hayan sido en botánica , que no conozca el gran género de los líquenes, esos seres que, por su porte y consistencia, difieren como todas las plantas del órden de los demás ve getales. Nadie hay que no haya notado la variedad de estos seres, y las gradaciones sin número de sus colores. Se les vé tan pronto como un polvillo imperceptible, 6 como una costra leprosa, tan pronto como espansiones foliáceas, apla nadas, tan pronto bajo la forma de pequenos arbustos, de conos secos y filamentosos. Unos cubren la superficie mas pelada de las rocas, de las piedras, de los árboles; otros se adhieren á la tierra , á la lena podrida , á los troncos de los árboles, ó quedan pendientes pomo largas barbas de sus ra mos. Su fructificacion es desconocida ; un polvillo harinoso, esparcido sobre una superficie, fié mirado por Linneo co mo el órgano femenino, y constituye entre los modernos el órgano masculino. Cúpulas, pequenos escudos, tubérculos que tan pronto ocupan el centro, tan pronto el borde, tan pronto la estrernidad de las espansiones se consideran como órgano femenino. Ningun género de las plantas está •mas universalmente esparcido, y ninguno acaso es mas nume roso en espe?ies ; se conocen de él mas de trescientas, y es probable que queden aun otras muchas pór descubrir; acaso deberla restringirse tambien el número de las conocidas, pues muchas parecen confundirse y como cambian de figura y de forma segun sus diversos grados de desarrollo, pueden muchos individuos haber sido tomados por variedades des critas como especies. Sea de esto lo que quiera, es indis pensable una division en una reunion tan prodigiosa de • especies, para aliviar la memoria, que sin tal ayuda su cumbiria bajo tal peso. Muchos botánicos modernos las han dividido en cuatro géneros fundados en los caracteres que suministran los receptáculos de los polvillos. Estos nuevos géneros se denominan peltigera,liquen, verrucaria y lepra.En la pe,ltigera, los receptáculos se parecen á pequenos escudos ó broqueles : en el Upen son cúpulas; en la verrucaria tu bérculos; nulos en la lepra que no ofrece sino un polvillo una costra pulverulenta. Ventenat ha formado tantos gé neros como especies habla indicado Linneo. Estos grupos de Linneo se hallan precedidos de un nuevogrupo, compuesto de las especies que se han separado del género byssus, y que se conocian con el nombre de líquenes pulverulentos. Ven tenat ha formado de ellas el género conia, palabra derivada del grupo y que significa pulverulento. Este grupo 6 este género ofrece corpúsculos de una finura estrema. Sus colo res son muy variados; los hay blancos, amarillos, negros, rojos, azules, de color de púrpura, verdes, abigarrados, etc. y estos colores son otros tantos caractéres distintivos de las especies. El líquen antiquitatis es negro, crece con frecuen cia sobre las piedras calcáreas, y se pega á las estátuas an tiguas de mármol, de concierto con los siglos y degrada y arruina lo que con tanto trabajo ha hecho el hombre. El liquen cerulea es del mas hermoso color ,azul, y se le encuen tra en las tablas medio podridas. El candilaris es amarillo y se le halla sobre las murallas antiguas y sobre la corteza del pino silvestre , y el folythus que es rojo, se cria en las piedras, en las hendiduras de los penascos y sobre el grani to. Tiene la singular propiedad de exhalar un olor muy notable de violeta. Los líquenes leprosos tuberculíferos, forman el primer grupo establecido en el género por Linneo. Ventenat ha formado de él el género leproncus , (palabra formada de dos pá 145 lE griegas que en latin significan lepra, tuber,, esto es, plantas leprosas-tuberculosas. Estas plantas ofrecen un polvillo es parcido sobre una costra leprosa (órgano masculino segun los modernos), y tubérculos ordinariamente convexos, es feroides , raras veces lineares-oblongos (órganos femeninos.) Las numerosas especies de este grupo están exactamente aplicadas sobre las sustancias que les sirven de apoyo, y se distinguen por el color del fondo y la forma, la disposicion y el color de los tubérculos. El líquen geograficus , L. está aplicado á las rocas y á las piedras bajo la forma de una costra amarillenta cortada por dos líneas negras, y repre senta un mapa geográfico que se hubiese grabado con un color grosero. El líquen scriptus, crece sobre la corteza de los árboles, y representa caractéres hebreos escritos en negro sobre una capa blanquisca.,E1 concéntrico ofrece tubércu los planos y negros dispuestos en espiral sobre un fondo blanco. Los líquenes scutillíferos componen el segundo grupo de Linneo, y el género lepropinacia de Ventenat (pa labra formada de dos voces griegas que en_latin significan lepra, scutella , esto es, plantas leprosas escutillíferas. Se di ferencian las plantas de este grupo del precedente, en que, en lugar de tubérculos, tienen cúpulas en forma de escudos, provistas de un reborde raras veces entero. Casi todas las especies pueden servir para la tintura. El liquen romaza es un objeto de comercio para algu nos paises, donde crece abundantemente sobre las rocas. Macerado en orines y agua de cal durante un tiempo sufi ciente para hacer sufrir un cierto grado de fermentacion , suministra un color rojo 6 violado. Se le reconoce por las cúpulas sésiles orbiculares, un poco cóncavas, cenicientas, que están esparcidas sobre una costra blanquisca cubier ta de verrugas, y es tenaz. Los líquenes crustaceo-foliá ceos, forman el tercer grupo de Linneo y el género geissodea de Ventenat ; esta voz está formada de dos palabras griegas que significan « en forma de tejas, » por representar las ho jas en su disposicion en algun modo las tejas de un tejado. Las plantas de este género presentan una costra adherente y foliácea ; los foliolos son sueltos y libres en su circunfe rencia ; las cúpulas sésiles 6 ligeramente. En él se advierte el líquen de los muros, especie la mas comun de este género y que se reconoce mas fácilmente en los muros, piedras, en los troncos de los árboles que están algunas veces cubier tos de él, por el color amarillo muy subido de sus rosetas, y por el color rojizo de sus cúpulas ligeramente estipuladas. El cuarto grupo de Linneo y género cuarto de Ventenat llamado platyphyllum, palabra formada de dos voces griegas que significan « hoja estendida, »lo constituyen los líquenes foliáceos. Se presentan bajo la forma de expansiones foliá ceas libres, no crustáceas, y llevan cúpulas sésiles ó elevadas sobre un pequeno pedículo. El mas interesante de este género es el líquen de Islan dia. Se le halla con abundancia en Islandia yen las regiones septentrionales de Europa, en la tierra, en los lugares áridos y pedregosos, bajo la forma de mazorcas estendidas, de dos 6 tres pulgadas de altura. Son ramificaciones coriá ceas de un color aleonado, laciniadas, guarnecidas de pes tanas tiesas y cortas, se parecen en algun modo á los cuer nos de gamo. Se reduce este líquen á polvo y suministra unos puches que se ponen en el potage ; y aun se hace rw.n de ellos. Hervido en leche, ofrece un alimento bastante agradable, que por el mucilago que contiene, puede ser muy útil á las personas amenazadas de tisis. Loslíquenes coriáceos se hallan comprendidos en el quinto grupo de Linneo, y sexto género de Ventenat , denominado dermatodea, que en griego significa que «tiene la consisten TOMO III. cia de cuero.» Son unas sustancias coriáceas 6 membrano sas, ordinariamente rastreras , ensanchadas en forma de hojas que llevan cúpulas 6 glóbulos pulverulentos. De este número es el liquen pulmonar, que vive sobre el tronco de los árboles, y en especial sobre la encina y la haya. Ofrece espansiones rastreras divididas en su borde en calados cor tos y ensanchados, es cotonoso por debajo, reticulado y sembrado de numerosas fosetas por encima. Se recomienda contra las enfermedades del pulmon , acaso por parecerse su figura á la de esta víscera. Tomado interiormente su de cocto y aplicando compresas empapadas de él sobre las he ridas detiene las hemorragias. Es un poco amargo y acaso seria útil para la confeccion de algunas bebidas: En Siberia hay un convento cuyos religiosos tienen fama de hacer es celente cerveza, y emplean este líquen en lugar del lúpulo para prepararla. En Prusia se estrae de él una tintura mo rena y durable para las telas. Los líquenes herbáceos componen el sexto grupo de Lin neo y el género séptimo de Ventenat , llamado capuia , voz que viene del griego y que significa fuliginoso. Este grupo comprende espansiones membranosas 6 cartilaginosas de un color ahumado y adherentes á las rocas por el centro de su superficie inferior. Tal es el liquen con vellon del que se ali mentan los habitantes del Canadá en tiempo de escasez, y que se encuentra en las altas montanas de Italia', Suiza, é Inglaterra ; se presenta bajo la forma de una espansion muy ancha, de un color blondo, ceniciento por debajo, negrusca y muy vellosa por encima. Los líquenes scyphí feros, forman el séptimo grupo de Linneo y el género oc tavo de Ventenat. Estos líquenes ofrecen una costra esca mosa 6 foliácea que produce tallos casi simples, dilatados en el vértice á manera de embudo, cuyos bordes son con frecuencia tuberculosos. En este género se distingue el lí quen á manera de embudo que se podria llamar líquen pro teo , porque varia singularmente en su forma segun la edad 6 los lugares en que crece; sin embargo es siempre notable por sus tallos que, elevando una costra escamosa, se dilatan hacia su punta para formar unas especies de embudos, ya simples ya múltiplos, y guarnecidos de tubérculos more nos cuando la planta está en fructificacion. Esta planta crece en los lugares estériles, sobre los troncos podridos; se la encuentra todo el ano, pero particularmente en invier no. Es muy buen remedio contra la coqueluche. Los líque nes fruticulosos componen el octavo grupo de Linneo y el género thamnium de Ventenat ; esta palabra en griego sig nifica arbusto. Tienen tallos ramificados á manera de ar bustos, y algunostubérculos tan pronto solitarios, tan pronto acumulados. Estos son los mas lindos de todos por la ele gancia de su forma. Uno de los mas interesantes es el líquen de los rengíferos; crece en toda la Europa en la tierra y en los lugares secos y montanosos. En los climas helados del norte, donde el rengífero es el único recurso del hombre , es este liquen el único recurso del rengífero y su único ali mento; bajo la nieve es donde lo van á buscar estos ani males. Hessel cuenta que en Esclavonia el pueblo mezcla este líquen en polvo con la harina de trigo para hacer pan. Esta linda planta forma mazorcas blancas compuestas de pequenos tallos cilíndricos, escavados , de dos á tres pulga das de altura, y muy ramificados en forma de arbusto; al gunas veces se hallan perforadas en los sobacos de ramos y estos últimos están con frecuencia inclinados hácia la tierra. El líquen voccela con el que se prepara una tintura purpu rina ó violada, entra tambien en este grupo. Se encuentra en Provenza, en Italia, en las islas del Archipiélago y en las Canarias, sobre las rocas marítimas. Sus tallos están reu 19 |
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