04_No. 3 (1 enero 1864), p. 146-158 |
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nidos en hacecillos, poco ramosos, de un gris ceniciento,
llenos y con tubérculos dispuestos alternativamente á los la
dos. Los líquenes filamentosos forman el noveno y último
grupo de Linneo y el décimo y último género de Ventenat.
Tiene tallos filamentosos sin hojas, la mayor parte sólidos
y tiesos, unas veces derechos, otras pendientes, en forma
de barba, otras estendidos como unas mazorcas. Entre ellos
se distingue el liquen entrelazado, que se encuentra en los
146 K
bosques de Europa sobre los árboles viejos y en especial en
los abetos, bajo la forma de una larga barba grisácea, pen
diente, formada de tallos filamentosos cuyos ramos están
entrelazados y terminados por hojas que parecen pestanas.
Este liquen tiene un olor agradable, y le hacen entrar los
perfumadores en el polvo de Chypre; macerado con alum
bre , tine de verde las lanas y se halla indicado para conte
ner la hemorragia de la nariz.
Literatura oriental.
11.
Entonces solo tenia Anquetil una idea muy confusa del
objeto de sus investigaciones; dudaba en buscar primero los
vedas 6 los libros de Zoroastro , pues ambas cosas quena
recoger y llevar á su pais. Falto de persona que le dirigiese,
sin recursos, sin dinero, sin saber el zeudo ni el sanscrito
y sin mas tesoro ni apoyo que una voluntad inalterable y
un espíritu lleno de aliento, lanzóse Anquetil en su empre
sa, como iba al cabo del mundo un héroe de los antiguos
libros caballerescos, en busca y demanda de alguna sonada
infanta, heredera de un imperio que no se encuentra en el
mapa. Luchando constante Anquetil con enfermedades que
mas de una vez le redujeron al último trance: y con las
seducciones á que le esponian su edad, su figura y el clima
y costumbres de la India, tuvo al fin el dolor de ver con
trariados sus designios por las calamidades de la guerra, y
completada la cadena de sus infortunios, con llegar á ser
blanco de la calumnia y de las sospechas mas injustas. Par
tió de resultas, solo y á pié, de Chandenagor á Pondichery
con el menaje que sacó de Europa á la espalda, las dos ca
misas, la biblia y el estuche de matemáticas: preparado de
este modo para caminar cuatrocientas leguas de norte á sur,
atravesando un pais pisado apenas por un europeo, y con
tando con volver á andar igual distancia de sur á norte, para
ir á Surate , en busca de los sectarios y libros de Zoroastro.
En esta última ciudad esperimentó nuevas contradicciones
para el logro de sus deseos, por parte de los destores ó sa
cerdotes persas.
Ala primera entrada, le dieron por el testo verdadero de
Zoroastro , textos incompletos y faltos, y jamás pudo conse
guir un conocimiento profundo del zeudo á pesar de las
lecciones del famoso mobed Darab. Enfermó varias veces, y
en una convalescencia fué herido á la mitad del dia de tres
estocadas y dos sablazos. Anquetil no obstante siguió cons
tante en su estudio y empresa con un ardor inestinguible.
Hízose finalmente á la vela para Europa, trayendo consigo
los libros de Zoroastro conservados por los guebros, despues
de haber hecho una traduccion á la 'luz de la interpretacion
de los sacerdotes y doctores de Surate. Faltó poco para irse
á pique el buque en que venian estas riquezas literarias, y
despues de la mas azarosa navegacion, desembarcó su por
tador en Inglaterra, como prisionero de guerra, hasta que,
superado tanto contratiempo, entregó en 15 de marzo
de 1762 en la real biblioteca de París el testo zeudo de Zo
roastro con tanto riesgo adquirido. Burnouf ha publicado
íntegro este testo, comentándole é interpretándole.
La traduccion que dió á luz Anquetil en 1771 es sin duda
imperfectísima; pero tal cual es, debe considerarse como
un servicio á los orientalistas europeos.
Burnouf, dejando á parte las ridículas rechiflas con que
otro escritor instruido se mofó del trabajo de Anquetil , se
cuidó solo de desentranar el verdadero sentido. Primero
publicó los libros de Zoroastro escrupulosamente, haciendo
litografiar el texto zeudo, para poder así tenerlo á mano y
compararle con la traduccion de Anquetil: despues se puso
á traducirlos, empezando por el Yacna ó libro del sacrificio.
Bien se alcanza que la traduccion de un libro escrito en una
lengua que todavía carece de gramática y diccionario, solo
podia consistir en descifrarle penosamente. Así es que de las
interpretaciones del primer capítulo nada mas, resultaron
dos volúmenes en 4.° pero merced á este ímprobo trabajo,
hállase el nuevo estudio del zeudo cimentado y constituido
científicamente; y es dable que la doctrina de Zoroastro, de
la que tanto se ha hablado hasta ahora, llegue á conocerse
algun día.
Hé aquí de los materiales de que se valió Burnoufpara
su traduccion del Yacna.
El texto zeudo por él publicado; la traduccion de An
quetil , hecha segun las interpretaciones dadas en persiano
moderno, por sus maestros de Surate, que se valían asimis
mo de una version pelvia. Esta traduccion , pues, es de
cuarta mano.
Por último, la version bárbara en sanscrito , de fines del
siglo xv,, trasladada tambien , no del zeudo, sino de la tra
duccion pelvia , por un tal Nerioseng.
Pero la analogía é inducciones comparativas de las len
guas, comunes en origen con el zeudo, en particular el
sanscrito, es lo que le ha dado á Burnouf un apoyo mayor
en su laudable empeno; tanto mas, cuanto que ese incan
sable orientalista se distingue por aquella sagacidad inge
niosa que sabe poner en claro los secretos de la formacion
primordial de las lenguas y descubrir las reglas á que se ha
llan sujetas. Débese á este siglo el que una ciencia haya
ocupado el lugar de las especulaciones arbitrarias, conjetu
rales , y hasta ridículas á veces de la etimología.Á favor de
esta ciencia se hace á un mismo tiempo la anatomía y la
fisiología comparadas de las lenguas, se analiza su trabazon
y,se determinan las calidades permanentes 6 variables de su
mecanismo. Mediante ella, son los idiomas otros tantos se
res vivientes, dotados de formas propias, y cuyas variacio
nes accidentales pueden reducirse á un tipo fijo; y entre
estos seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren ,
segun leyes inmutables, existen relaciones de parentesco,
cuyos grados pueden senalarse. Cada uno tiene su fisono
mía , su instinto, sus hábitos, sus antipatías, y casi puede
decirse que su carácter peculiar y costumbres; de modo que
es posible indicar lo que hará tal lengua en tal circuns
tancia , qué forma aplicará, qué partido tomará, como si se
tratase de un ser ó persona viva. Considerado el estudio de
las lenguas bajo este punto de vista, tiene todo el interés que
el estudio sobre el hombre y su composicion; y se coloca
V'
)§ 147!
En toda voz zeuda cuyo sentido es menester declarar, lo
que primero hace Burnouf es desembarazar la ralz de cual
quier modificacion gramatical que pueda haber esperimenta
do : reducida así esta raiz á lo puramente suyo , la confronta
con una raiz del sanscrito que se le asemege y que declaran
el sentido probable de la palabra que se trata de interpre
tar. Pero no se crea por esto que se contenta con esta vaga
analogía de las raices, que al cabo nada prueba : le es indis
pensable además hallar en la forma que tomó la radical los
caractéres y distintivos particulares de la lengua zeuda. Lo
que Grimon con los idiomas germanos , ha hecho Burnouf
con la lengua zeuda : descubriendo las reglas especiales , bajo
las que forma sus palabras; y siendo para el autor la com
probacion de estas reglas privativas del zeudo , una prueba
de sus operaciones etimológicas. La traduccion francesa de
Anquetil y la sanscrita de Nerioseng, están sacadas ambas de
la traslacion pelvia por hombres que no entendian á fondo el
original zeudo y que ignoraron en gran parte la tradicion de
las ideas de Zoroastro: estas dos traducciones, repetimos,
facilitaron á Burnouf la inteligencia de uno que otro pasa
je, pero de nada pudieron servirle en su principal objeto ,
de esplicar estrictamente el sentido de cada palabra y el
valor gramatical de cada letra. No podia conseguirse ese ob
jeto sino por el método comparativo que queda indicado, y
cuyos resultados son tanto mas apreciables, cuanto que se
emplea sobre mayor número de textos, de modo que la es
plicacion de una palabra usada en un punto, se confirma
con el sentido que tiene esa misma palabra en otra parte.
Burnouf sobresale en estas delicadas investigaciones: y al
seguirle en ellas, puede creerse que se presencia un análisis
químico ejecutado por un diestro operador, ó la solucion de
un problema algebráico , despues de una série de hipótesis
que se eliminan sucesivamente. Se le sigue, pues, con un
interés que equivale para el filólogo á un interés gramático.
Adopta primero una vía, luego ceja y la abandona por otra :
piérdese á veces en mil oscuros rodeos que se cruzan é in
terponen; y luego aparece y muestra ufano el sentido de
una palabra difícil, cual pedazo arrancado á las entranas del
cadáver olvidado de la antigua lengua.
Acaso peca Burnouf en emplear con profusion y supera
bundancia medios y recursos que de nada le sirven y que él
mismo desecha. Muchas veces se le sigue con entera con
fianza en las razones poderosas que presenta á favor de una
interpretacion : mas luego aparece claramente probado que
se erró el camino adrede y que las razones alegadas no pue
den satisfacer. De repente deja un sistema de esplicacion con
que agradaba como aquel predicador que concluyó diciendo
á sus convencidos oyentes: « Por lo demás, hermanos, qui
zá no haya una palabra de verdad en lo que acabais de oir.»
—?Á qué dar una solucion mala que luego debe desecharse?
No hay duda en que este procedimiento es propio de un
hombre concienzudo: y que al cabo es útil presenciar tanta
marcha y contramarcha en esta campana filológica: porque
el lector puede aprovecharse de una hipótesis desechada por
el autor, que sin adoptarse del todo sugiera una idea mejor.
Mas bueno fuera, sin embargo, que se hubiese abstenido
Burnouf en la esposicion de su escelente obra, de hacer la
historia de sus interpretaciones y esplicaciones y se limitára
meramente á las soluciones. Bastante estensa es ya la obra
sin darle mas ensanches, y bastante intrincado su labe
rinto para anadirle mas confusas revueltas. Esta censura
única que puede hacerse á la obra de Burnouf muestra de
suyo que no necesita mas que de contenerse en ella la co
pia y exuberancia de sábia filológica que por todas partes
rebosa.
entre las ciencias naturales, ya que no por su objeto , á lo
menos por el método de tratarle.
El gran filólogo aleman , Jocobo Grimon fué el creador
de esta ciencia en su admirable análisis comparativo de las
lenguas germánicas, al que tituló modestamente Gramática
alemana.
Una vez descubierto y aplicado de un modo estenso el
principio de la comparacion filosófica de las lenguas á una
familia principal en ellas, debia necesariamente abrazar
gran número de idiomas. La semejanza general del sanscri
to, antiguo dialecto dela Tndia , con el griego y latin, y la
de estos dos últimos idiomas con las lenguas germanas y es
lavas , eran ya cosa que habian puesto fuera de toda duda
el simple cotejo de susvocabularios y gramáticas. El aleman
Federico Schlegel fué el primero en sentar que dicha seme
janza era un hecho, y el primero que llamó hácia la India
la atencion de los alemanes. Siguiéronle despues Guillermo
Humbold , que dividió con su hermano el dominio de los
conocimientos humanos : Bopp , que trató de realizar en
todas las lenguas indo-europeas el método que Jacobo Gri
mon siguió en el análisis de las lenguas germanas; y final
mente el dinamarqués Rask , que parecido á Anquetil en
ideas y resolucion , fué á la India en busca tambien de los
libros de Zoroastro , siendo además uno de los primeros que
puso los fundamentos de la comparacion filosófica de las
lenguas greco latinas, germanas y eslavas. Frutos son to
dos estos trabajos de un movimiento y de una direccion con
forme dada á los entendimientos de quienes los emprendie
ron. Y tal vez, antes de acabarse el siglo, podrán casi to
das las lenguas de Europa que poseen una literatura, y las
lenguas antiguas y orientales, estudiarse cual si fuesen una
sola lengua, de la que se profundizará despues este ó el otro
dialecto preferido.
La gramática comparada de Bopp abraza ocho lenguas :
el sanscrito , el zeudo , el griego, el latin , el lituano, el es
lavo antiguo, el gótico y el aleman antiguo. Á la gramá
tica seguirá el diccionario comparado; no quedando mas
por hacer que incluir en este y en aquella los dialectos cél
ticos, que por los escritos recientes de A. Pictet se vé que
tambien pertenecen á las lenguas indo-europeas. En este
conjunto magnífico de tareas filolójicas en quie,se demuestra
la general unidad yparticulares leyes de las lenguas desde el
orígen del Ganges á la Irlanda, ocupan un lugar distinguido
las investigaciones de Burnouf sobre la lengua de Zoroastro.
Con efecto, el zeudo es uno de los eslabones mas impor
tantes de la inmensa cadena que une el Himalaya al Recia.
El zeudo media entre el sanserito y los idiomas germa
nos; y hermano de la antigua lengua de los bracmanes,
ilustra su origen y contiene en sí el secreto de muchos mo
dismos del sanscrito , que este de suyo no esplica. Así es
como se encuentran á veces en poder de un vástago de an
tigua familia, títulos q*ue se tenian por perdidos. El zeudo,
además, despierta un interés nuevo, atendido el desarrollo
que en tiempo de Zoroastro alcanzó. Del meditado análisis
que hace Burnouf del alfabeto zeudo, deduce la consecuen
cia de que « todo anuncia en él un idioma detenido, parado
en una época difícil para poder juzgar una lengua, época en
la que todos los elementos de su organizacion son indispen
sables y en la que debiendo modificarse uno á otro para com
poner un organismo completo, se quedan de repente como
varados y dejan la obra imperfecta. »
Es precise ya que hablemos del método seguido por Bur
nouf en su comento del Yacna; porque en obras de esta cla
se, es quizá el método tan importante como el resultado,
siendo además por sí mismo un resultado.
Dl 148 In
Biografía.
EL CARDENAL DE LORENZANA.
En todos tiempos la iglesia espanola ha contado en su
seno varones ilustres en letras y santidad que han ocupado
puestos distinguidos, y contribuido eficazmente á la mejora
de las costumbres, al lustre de las letras, al fomento de las
artes, y cuya inagotable caridad ha dejado por todas partes
muestras inequívocas de lo que puede el ingenio del hombre,
cuando domina en él la idea cris
tiana de aliviar los males de la
humanidad, y proporcionar bie
nes positivos á sus semejantes.
Largo seria el catálogo de los
varones virtuosos que han ocu
pado las sedes episcopales de Es
pana, y que han perpetuado su
memoria á fuerza de los benefi
cios que han derramado á manos
llenas sobre los necesitados y so- 4
bre los pueblos', ya haciendo
cuantiosas limosnas, ya promo
viendo y empleando sus caudales
en obras de utilidad pública. En
tre estos ilustres prelados séanos
dado presentar como prueba de
•
nuestro aserto al Ilmo. Obispo
senor Molina, á cuya caridad y
beneficenciadebeMálagala abun
dancia de aguas de que disfruta.
Ilustre como todos, sábio, vir
tuoso, eminente como el que mas, fué 1). Francisco Anto
nio Lorenzana , de cuyas virtudes son elocuentes aunque
mudos testigos tantas obras de utilidad pública debidas á su
caridad, tantos edificios religiosos hijos de su munificencia,
tantas obras producto de su esclarecido ingenio. Este insigne
varon , que llegó á ocupar el puesto de uno de los príncipes
de la Iglesia, nació en Leon el 22 de setiembre de 1728.
Era de noble cuna, y descendiente de una antigua familia
muy conocida en el reino. Desde nino se hizo notar por sus
adelantos, y sucesivamente en Espinareda , Salamanca y
Valladolid, estudió filosofía y los derechos canónico y civil.
Jóven todavía, fué nombrado rector del colegio de Oviedo,
del que desterró antiguos abusos. Siendo ya presbítero, ganó
por oposicion , en competencia con privilegiados ingenios,
la doctoral de Sigüenza , de cuya iglesia pasó de canónigo á
Toledo. En seguida fué nombrado dignidad con título de
abad de San Vicente, y algun tiempo despues dean de la
misma Santa Iglesia.
Una vez entrado en la carrera de los honores y dignida
des eclesiásticas, que debia solo á su mérito, la recorrió con
rapidez suma. De edad de 33 anos fué presentado y alcanzó
la mitra de Plasencia ; de donde fué promovido cinco arios
despues al arzobispado de Méjico. Trasladado á las regiones
del Nuevo-Mundo, en breve se hizo amar de las ovejas que
Dios 'labia puesto bajo su custodia y vigilancia, siendo inde
cible la caridad y ardiente celo que desplegóen aquellos apar
tados pueblos, y los muchos abusos que corrigió en las re
petidas visitas que hizo en toda la estension de la diócesis
puesta á su cuidado. Superando muchas dificultades logró
que se celebrase el IV Concilio provincial; habiendo solici
tado y obtenido permiso para ello del papa Clemente XIV.
Durante su permanencia en Méjico, se valió de su influjo
para alcanzar de la metrópoli que se adoptasen ciertas medi
das para el mejor gobierno de aquellas vastas y ricas colonias;
y no contento con esto, empleó con celo evangélico las rentas
de su dignidad en dotar hospitales, construir caminos y otras
obras públicas de reconocida uti
lidad. Por esto fué unánime el
sentimiento de aquellos natura
les, cuando supieron la promo
cion de su pastor á la prirnada de
las Espanas. El recuerdo del ar
zobispo Lorenzana vivirá siempre
en la memoria de los mejicanos,
y será grato su nombre á todos
los amantes de la humanidad.
Nombrado arzobispo de Toledo,
fué sucesivamente Cardenal, In-.
.11
,g11,.10,11111.!,
II tí)
Ii
'1A,111
quisidor general y Consejero de
;7/ Estado.
Y, A s Si Méjico ha conservado re P2cuerdos de suarzobis,po , Toledo,
que mereció masparticularmente
su atencion , los posee en tanto
número que puede decirse que á
cada paso que se dá se encuentra
uno de su benéfico influjo. Y no
fué solo,la capital la que mereció
su asistencia, sino tambien todos los pueblos del arzobispa
do. En Toledo erigió á sus espensas los edificios de la uni
versidad y del hospital de dementes, en lo cual invirtió
muchos millones. Reedificó el régio Alcázar que estaba casi
arruinado, y sus palacios de Madrid y de Toledo, y otros
muchos edificios en todo el arzobispado, entre los que se
cuentan muchas iglesias parroquiales, y no pocas que erigió
de nuevo : tambien edificó de nueva planta la casa de cari
dad de Toledo, el hospital y casa de caridad de Ciudad-Real,
el convento de San Juan de Dios, y un cuartel con bastante
capacidad y desahogo.
Amante de las nobles artes, llamó á Toledo sin perdonar
gastos á los mejores artistas que se conocian , y con suayuda
logró embellecer la ciudad y su catedral con obras de mu
cho mérito en pintura escultura y arquitectura. Tambien
protegió eficacísimamente la industria fabril, resucitando
en Toledo las antiguas fábricas de sedas y lanas, cuyos pro
ductos hubieran competido y sobrepujado, á los de las fá
bricas del estrangero, si la injusta y desoladora guerra de
la independencia no lo hubiese impedido. No se paraba aquí
su caridad y esplendidez. Todo lo que tenia era para los po
bres; y bien lo hizo ver en las cuantiosas limosnas que ha
cia , que encubría siempre bajo cualquier pretesto. El deseo
de socorrer á los necesitados fué el que le hizo emprender y
llevar á cabo un gran número de caminos, fuentes, puen
tes y calzadas; esto sin contar con las grandes limosnas que
hacia á los establecimientos de beneficencia y los muchos
socorros que mandaba distribuir á miles de sacerdotes y re
gulares, que huyendo de la revolucion francesa hallaron al
lado del cardenal Lorenzana un consuelo á sus dolores, un
Ef Cardenal de Lorenzana.
).149 K.
cultivo de las bellas letras , y diese muestras de su profunda
erudicion. Para completar en cierto modo esta biografía
vamos á hacer una lijera resena de las obras que publicó ,
y de otras que vieron la luz á efectos de su proteccion y
munificencia. Antes de-que fuese presentado para ninguna
mitra, entre otros escritos recomendables, escribió una di
sertacion sobre el orígen del rito mozárabe, que junto con
el ritual de las horas menores de la misma liturgia, fué im
preso en 1770. Ya arzobispo de Méjico, además de las pas
torales y edictos que espidió, verdaderos modelos de ora
toria, que se imprimieron en 1769, publicó las actas de los
concilios provinciales mejicanos 1.° y 2.° y luego los del 3•0,
con una noticia de todos los arzobispos que habia tenido
Méjico. Tambien publicó en el mismo Méjico en 1770 las
cartas originales que el famoso Hernan Cortés dirigió á Cár
los V, que sacó del polvo de los archivos, y que el sábio
prelado amenizó y les dió mas mérito anotándolas y ana
diéndoles varios documentos importantes y láminas, que
contienen muchas rarezas y antigüallas de aquel imperio.
En 1775 siendo arzobispo de Toledo dió á luz á sus es
pensas en lujosa impresion, una nueva edicion del breviario
gótico mozárabe, que hizo en vista de la primera y de los
antiquísimos códices manuscritos que posee la biblioteca del
cabildo primado. Anadióle un 'prefacio lleno de erudicion ,
y una noticia muy exacta y curiosa sobre el canto Eugenia
no ó melódico. En 1779 se imprimieron y dieron á luz sus
pastorales. La pureza de su doctrina, el tino admirable con
que sabia escojer sus asuntos , los importantes avisos que dá
á los párrocos y demás individuos del clero y feligreses, el
celo en desvanecer abusos, sus reglas para las academias de
moral y de sagradas ceremonias de la misa, sus ideas res
pecto á la oratoria sagrada, y sus amonestaciones para des
terrar del púlpito cuanto no respirase gravedad y pulso en
el manejo de las armas espirituales, que tan bien pueden y
saben conquistar los corazones ; la prudencia para repartir
las limosnas y otros muchos particulares, todos tratados con
sencillez y sabiduría, prueban el tino con que sabia presen
tar la Religion pura y sin mancha. En 1789 dió á luz la co
leccion de los Padres toledanos que comprenden las obras
genuinas de Montan°, San Eugenio, San Ildefonso, San
Julian y San Eulogio, con distincion de ciertas é inciertas,
y con otras noticias que manifiestan cuan grande era su eru
dicion. Asi mismo promovió á sus espensas la impresion de
todas las obras de San Martin , canónigo reglar de San Isi
doro de Leon , que floreció en el siglo mi, y que aun no
se habian publicado ; y costeó la coleccion de los concilios
de Espana, y otro sin número de obras que creyó conve
nientes para mejorar las costumbres. Compró además con
grandes dispendios innumerables obras de mucho mérito
para enriquecer la biblioteca arzobispal que se erigió en su
tiempo.
Por último, costeó en Roma la impresion de todas las
obras que publicó el P. Arévalo, que forman una porcion
de volúmenes, y deseoso de perpetuar el venerable rito mo
zárabe, quiso imprimir el misal como habia impreso el bre
viario, lo cual llevó á cabo pocos arios antes de morir.
remedio á sus necesidades. En el modesto sepulcro que con
tiene los restos de este varon ilustre y virtuoso, se lee esta
sencilla inscripcion :
Aquí yace el padre de los pobres.
Frase que revela mas que cuanto se pudiera decir en justo
encomio de la inagotable caridad de este prelado insigne.
Dedicado Lorenzana al exacto cumplimiento de su obra
meritoria y misericordiosa, estaba muy lejos de creer que
llegaria un dia en que tendria que separarse de un rebano
tan querido, como el que componian los fieles de la dióce
sis de Toledo. Sin embargo, las intrigas de corte y ciertas
rivalidades mezquinas, lo arrancaron de su pacífica morada
para arrojarlo en un mar borrascoso. En efecto, Lorenzana
fué desterrado, si bien se simuló este hecho bajo el pretesto
de que fuese á acompanar y consolar al Pontífice Pio IV, lo
que verificó con gran satisfaccion de su alma, y no menor
de la del papa, para quien Lorenzana fué un firme apoyo
en las azarosas y terribles circunstancias que por aquellos
tiempos afligieron á la Iglesia y á su jefe en la tierra. De
buena gana hubiera el cardenal acompanado á Pio VI en
su cautiverio, pero órdenes superiores le detuvieron en
Parma ; y el anciano Pontífice se vió con harto pesar sepa
rado de la companía de un varon á quien profesaba singular
afecto. No fué estéril sin embargo para la Iglesia la perma
nencia de Lorenzana en Parma ; pues puede decirse que á
la muerte del santo Pontífice, la Providencia le encomendó
el cuidado de sacar adelante la combatida nave de la Igle
sia. En efecto, noticioso del fallecimiento de Pio VI, no
perdió momento en comunicar tan infausta nueva á los car
denales que vagaban ocultos, y así mismo á los que estaban
en Venecia, reuniéndolos á todos en esta ciudad, á la que
se trasladó en seguida y en donde se reunió el cónclave. Lo
renzana con generoso desprendimiento pagó todos los gas--
tos que se originaron en tan memorable ocasion , y tuvo la
satisfaccion de haber cooperado, cual ninguno, á llenar la
vacante de la Silla pontificia, que ocupó Pio VII con gran
consuelo de todos los católicos.
Sosegados poco despues todos los disturbios, y conociendo
el cardenal que segun las miras de la corte no volvería ya
á Espana, renunció el arzobispado, y fijó su residencia en
Roma. Dedicándose entonces con ardor al cumplimiento de
sus deberes de cardenal, asistió á muchas congregaciones,
desempenó los infinitos cargos que se pusieron á su cuidado,
y continuó como en todas las épocas de su vida distribuyen
do sus rentas en beneficio de la humanidad. Ultimamente,
lleno de merecimientos, amado de los que le conocieron, y
respetado de todos, entregó su alma á Dios el mes de abril
de 1804 á los 76 arios de edad, y fué enterrado en la basí
lica de Santa Cruz de Jerusalen.
Hemos referido muy en bosquejo la vida de este ilustre
prelado espanol, que tan notable se hizo por sus virtudes y
caridad. Pero si la humanidad le debe estar agradecida, las
bellas letras deben contarlo ene! número de uno de sus ma
yores apasionados y protectores. Los espinosos deberes de su
ministerio no impidieron á Lorenzana que se dedicase al
Poesía.
CARTA DE MIGUEL DE CERVANTES CAPTIVO :
M. Vazquez
Si el baxo son de la zampona mía
Senor á vuestro oydo no ha llegado
En tiempo que sonar mejor debia,
No ha sido por la falta de quydado
Si no por obra del que me ha traido
Por estranos caminos desviado.
Tambien por no adquirirme de atrevido
El nombre odioso, la cansada mano
Ha encubierto las faltas del sentido.
Mas ya que el valor vió sobrehumano
De quien tiene noticia todo el suelo
La graciosa altivez, el trato llano,
Aníchilan el miedo y el recelo
Que ha tenido hasta aquí mi humilde pluma
De no quereros descubrir su buelo.
De vuestra alta bondad y virtud suma
Diré lo menos, que lo mas no siento
Quien de cerrarlo en verso se presuma.
Aquel que os mira en el subido asiento
Do el humano favor puede encumbrarse
Y que no cesa el favorable viento,
Y él se vé entre las ondas anegarse
Del mar de la privanza do procura
por fas ó por nefas levantarse.
? Quién dubda que no dize , La-ventura
Ha dado en levantar este mancebo
Hasta ponerle en la mas alta altura?
Ayer le vimos inexperto y nuevo
En las cosas que agora mide y trata
Tan bien que tengo enbidia y las appruevo.
De esta manera se congoxa y mata
El envidioso que la gloria agena
Le destruya, marchita y desbarata
Pero aquel que con mente masserena
Contempla vuestro trato y vida bonrrosa
Y el alma dentro de virtudes llena
No la inconstante rueda presurosa
De la falsa fortuna, suerte ó hado
Signo, ventura, estrella, ni otra cosa.
(4) Encargado el jóven abogado del colegio de la córte D. Luis de Buitrago
yPerivanez, como oficial mayor del archivo de la casa de Altamira, del exa
men de un gran número de papeles antiguos que aun estaban sin clasificar,
sin duda porque, no afectando á los bienes yderechos del senor conde, no habian ofrecido interés, tuvo la suerte de encontrar en un volúmen titulado
«Diversos de curiosidad , » lácarta de Cervantes que trasladamos. El nombre solo de Cervantes, yde Cervantes cautivo , le inspiró el mas
vivo interés, y aunque no conservaba memoria dé. haberla visto impresa, recorrió las adiciones mas completas de sus obras, y hasta consultó á al
gunos amigos, quienes confirmaron el juicio que ya tenia formado de que estaba inédita aquella composicion.
RoPmoerrou,noádqeuiednichloeseanmseignoós, tcuovmoo oucnaasiodne ldaescopnroecceiorsaidl aSder.s Dd. eTloamrcáhsivMou,nolza epístola de Cervantes, al mismo tiempo que varios escritos inéditos de Lope de Vega, las cuentas verdaderas delGran Capitan, una Biblia manuscrita en vdpieettelioldaoqduaeercihnhaaivpborleaeclviaimsbtolaesavrlaiclSoorr.,qDuy.izoJátusraaesnnmEsuuugccehlnaaissoec.HoDsaaarsdtzaneonntpoautbisclceihas,pqpouuredehol aeScsert.neMaleumnroeiz
neennvtaenelcitiearaytao elleearrcyhaivdom. irar el precioso manuscrito, con cuya posesion se
Avisado el senor apoderado general de la casa, por el oficial del archivo, scDdmiheeeainttdsaedinnoclahliLsoonaseppseeaEprrcpseitóooruadncadaialceoslosahqltaupaiplreliocasmsozepgedaioraepa,mriyemoesnshupenrrdcaeoharnsoortoanát,proúlláausb,zlsoiocrlclaotoiocngpinstroaeoarrrtfavílcbaaoonlsdepdepioalee,orppiríahóisgrdataoisincltaaasouls.dd,peoufnuCbdeleeircrolvanoacinpmoteneurs.;
mi Senor (1).
Dize que es causa que en el buen estado
Que agora posseeis os aya puesto
Con esperanza de masalto grado.
Mas solo el modo de vivir honesto
La virtud escogida que se muestra
En vuestras obras y apacible gesto.
Esta dize Senor, que os dá su diestra
Y os tiene assido con sus fuertes lazos
Y á mas y mas subir siempre os adiestra.
sanctos 6 agradables dulces brazos ,
De la sancta virtud alma y divina
Y sancto quien recibe sus abrazos.
Quien con tal guia como vos camina
Deque se admira el cielo vulgo baxo
Si á la silla mas alta se avecina ?
Y puesto que no ay cosa sin trabajo
Quien va sin la virtud va por rodeo
Y el que la lleva va por el attajo.
Si no me engana la experiencia , creo
Que se veemucha gente fatigada
De un solo pensamiento y un desseo.
Pretenden mas de dos llave dorada
Muchos un mesmo cargo y quien aspira
Á la fidelidad de una embaxada
Cada cual por sí mesmo al blanco tira
Do assestan otros mili, y solo es uno
Cuya saeta dió do fué la mira.
Y este quizá que á nadie fué importuno
Ni á la soberbia puerta del privado
Se halló despues de vísperas ayuno
Ni dió ni tuvo á quien pedir prestado
Solo con la virtud se entretenia
Y en Dios y en ella estava confiado
Vos sois, Senor, por quien dezir podria
Y lo digo y diré sin estar modo
Que solo l'a virtud fué vuestra gua
Y que ella sola fué bastante y pudo
Levantaros al bien do estais agora
Privado humilde de ambicion desnudo.
Dichosa y felizIssima la hora
Donde tuvo el real eosnocimiento
Noticia del valor que anida y mora
En vuestro reposado entendimiento
Cuya fidelidad, cuyo secreto
Es de vuestras virtudes el cimiento.
Por la senda y camino mas perfecto
Van vuestros piés , que es la que el miedo tiene
Y la que alaba el seso mas discreto ;
Quien por ella camina vemos viene
Á aquel dulce suave paradero
Que la felizidad en sí contiene
Yo que el camino mas baxo y grosero
He caminado en fria noche escora
He dado en manos del atolladero
Y en esquiva prision amarga y dura
Adonde agora quedo estoy llorando
Mi corta infelizísima Ventura.
Con quexas tierra y cielo importunando
Con suspiros al ayre escuresciendo
Con lágrimas el mar accrescentando
Vida es esta Senor do estoy muriendo
Entre bárbara gente descreida
La malograda juventud perdiendo.
No fué la causa aquí de mi venida
Andar vagando por el mundo acaso
Con la vergüenza y la razon perdida
Diez anos há que tiendo y mudo el passo
En servicio del gran Philippo nuestro
Ya con descanso, ya cansado y lasso.
Y en el dichoso dia que siniestro
Tanto fué el hado á la enemiga armada
Quanto á la nuestra favorable y diestro.
De temor y de esfuerzo acompanada
Presenteestuvo mi persona al hecho
Mas de speranza que de hierro armada.
Vi el formado esquadron roto y deshecho
Y de bárbara gente y de crhistiana
Roxo en mili partes de Neptuno el lecho.
La muerte ayrada con su furia insana
Aquí y allí con priessa discurriendo
Mostrándose áquien tarda, á quien temprana.
El son confuso, el espantable estruendo
Los gestos de los tristes miserables
Que entre el fuego y el agua yvan muriendo.
Los profundos sospiros lamentables
Que los heridos pechos despedian
Maldiziendo sus hados detestables.
Elóseles la sangre que tenian
Cuando en el son de la trompeta nuestra
Su dano y nuestra gloria conoscian.
Con alta voz de vencedora muestra
Rompiendo el ayre claro el son mostrava
Ser vencedora la crhistiana diestra.
Á. esta dulce sazon yo triste estava
Con la una mano de la espada assida
Y sangre de la otra derramava
El pecho mio de profunda herida
Sentía llagado y la siniestra mano
Estaba por mil partes ya rompida.
Pero el contento fué tan soberano
Que á mi alma llego viendo vencido
El crudo pueblo infiel por el crhistiano.
Que no echava de ver si estava herido
Aunque era tan mortal mi sentimiento
Que á veces me quito todo el sentido.
Y en mi propia cabeza el escarmiento
No me pudo estorbar que el segundo ano
No me pusiese á discrecion del viento.
Y al bárbaro medroso pueblo estrano
VI recogido, triste, amedrentado
Y con causa teniendo de su dano.
Y al Reino tan antiguo y celebrado
Á do la hermosa Dido fué rendida
Al querer del Troyano desterrado.
Tanibien vertiendo sangre aun la herida
Mayor con otras dos quise hallarme
Por ver ir la morisma de vencida.
Dios sabe si quisiera allí quedarme
Con los que allí quedaron esforzados
Y perderme con ellos, ó ganarme.
Pero mis cortos implacables hados
En tan honrosa empresa no quisieron
Que acabasse la vida Y los cuydados.
Y al fin por los cabellos me truxeron
Á ser vencido por la valentía
De aquellos que despues no la tuvieron.
En la galera, Sol que escurescia
Mi ventura, su luz, á pesar mio
Fué la pérdida de otros y la mia.
Valor mostramos al principio y brio
Pero despues con la experiencia amarga
Conoscimos ser todo desvarío.
Sentí de ageno yugo la gran carga
Y en las manos sacrílegas malditas
Dos anos há que mi dolor se alarga.
Bien sé que mis maldades infinitas
Y la poca attricion que en mí se encierra
Me tiene entre estos falsos Ismaelitas.
Cuando llegué vencido y vi la tierra
Tan nombrada en el mundo que en su seno
Tantos piratas cubre, acoge, y cierra,
No pude al llanto detener el freno
Que á mi despecho sin saber lo que era
Me vi el marchito rostro de agua lleno.
Offrescióse á mis ojos la ribera
Y el monte donde el grande Cárlos tuvo
Levantada en el ayre su vandera.
Y el mar que tanto esfuerzo no sostuvo
Pues movido de embidia de sugloria
Ayrado entonces mas que nunca estuvo.
Estas cosas bolviendo en mi memoria
Las lágrimas truxeron á los ojos
Movidas de desgracia tan notoria.
Pero si el alto Cielo en darme enojos
No está con mi ventura conjurado
Y aquí no lleva muerte mis despojos,
Cuando me veaen mas alegre estado
Si vuestra intercession, Senor, me ayuda
Á verme ante Philippo arrodillado,
Mi lengua balbuziente y quasi muda
Pienso mover en la Real presencia
De adulacion y de mentir desnuda.
Diciendo alto Senor cuya potencia
Sujetas trae mili bárbaras Naciones
Al desabrido yugo de obediencia,
Áquien los negros Indios con sus dones
Reconoscen honesto vassallage
Trayendo el oro acá de sus rincones,
Despierta en tu real pecho el gran corage
La gran soberbia con que una vicoca
Aspira de contíno á hazerte ultrage
La gente es mucha mas su fuerza es poca
Desnuda mal armada que no tiene
En su defensa fuerte muro, 6 roca.
Cada uno mira si tu armada viene
Para dar á sus pis el cargo y cura
De conservar la vida que sostiene.
De l'amarga prision triste y escura
Adonde mueren veinte mil christianos
Tienes la llave de su cerradura.
Todos (qual yo) de allá puestas las manos
Las rodillas por tierra sollozando
Cercados de tormentos inhumanos,
Valeroso Senor te están rogando
Buelvas los ojos de misericordia
Á lossuyos que están siempre llorando.
Y pues te dexa agora la discordia
Que hasta aquí te ha opprimido y fatigado
Y gozas de pacífica concordia.
Haz ó buen rey que sea por tí acabado
Lo que con tanta audacia y valor tanto
Fué por tu amado padre comenzado.
Solo el pensar que vas podrá un espanto
En la enemiga gente que adevino
Ya desde aquí su pérdida y quebranto.
Quien dubda que el Real pecho begnino
No se muestre escuchando la tristeza
En que están estos míseros contino.
Bien paresce que muestro la flaqueza
De mi tan torpe ingenio que pretende
Hablar tan baxo ante tan alta Alteza.
Pero el justo desseo la defiende
Mas á todo silencio poner quiero
Que temo que m i pluma ya os offende
Y al trabajo me llaman donde muero.
La estaeion de las rosas.
por Illolf.gatiffl
El amor es como las rosas que sin cesar se renuevan,
aunque su belleza de hoy quede borrada manana ú olyi
demos al siguiente dia su belleza de la víspera ; porque el
amor es fecundocomo el seno de la rosa de donde, á pesar
de brotar tantas hojas, siempre encierra y brotan otras tan
tas , todas brillantes y lucidas, porque las iluminó el primer
rayo de la aurora y las besó el aura de la manana.
El amor es divino como la imágen del cielo que se refleja
en cada gota de rocío que la rosa recibe en su seno; el amor
es dulce como el perfume de las rosas que embalsamaba la
tibia brisa y embriaga á las abejas sedientas de miel; pero
tambien el amor solo dura la vida de las rosas, y esta vida
cesa mas pronto que el pasajero canto del ruisenor que llora
su muerte en la espesura.'
La estatua de bronce.
por tj . C. t'rooinl.
Fué derritida por las ardientes llamas de un incendio una
estátua de bronce que gozaba de gran fama, así por su anti
güedad, como por el talento del artista que la habia labra-.
do; y su dueno dispuso que otro escultor fundiera la masa
é hiciera una nueva estátua si posible fuera igual en méri
to y belleza á la primera. 11ízolo así, pero la vió la envidia,
y no sabiendo como poder herir al afortunado artista, para
rebajar su mérito, propaló que si renombre éste alcanzaba,
lo debia al empleo que habia hecho de la materia preparada
para la antigua estátua.
Exeerpta.
Cubrir una falta cod una mentira, es reemplazar una mancha con
un agujero.
P. S. SENN.
Si quereis ser dichosos en este mundo, simplificad vuestra vida ;
reducid el número de vuestros deseos y pasiones cuanto os sea posi
ble ; coged el hacha y arrancad toda rama inútil, que el tiempo se
encargará de cicatrizar sus heridas. No busqueis vuestros placeres sino
en las cosas simples, profundas y eternas. No tengais mas que un cor
to número de amigos y soportad sus impertinencias como ellos sopor
tan las vuestras.
**
Es la mujer un seductor misterio en el que todo el mundo ha sin
tratar de descirrarlo.
S. DUAL
Mi reino interminable es el pensamiento y mi ministro alado é in
corruptible, la palabra.
F. SCHILLER.
Las almas puras y elevadas no pueden oir, ni aun de la boca de
las personas mas despreciables, las palabras amistad, sensibilidad y
virtud, sin unir á ellas inmediatamente toda la grandeza de que es susceptible su corazon,
J. P. RICHTER.
Las ilusiones son á la vida del hombre, lo que los alimentos al
cuerpo : sin ellos la existencia seria imposible.
S"
Un verdadero amigo es un otro sí mismo.
ZENON.
La verdad es una antorcha ; pero una antorcha inmensa; así es
que cuando pasamos por su lado, cerramos los ojos por temor de
quemarnos.
GOETHE.
La última de las vanidades del hombre es el epitafio.
OXENSTIERN.
Celebridad: —Laventaja de ser conocido de aquellos que no os
conocen.
C. CHADIFORD.
Lo que importa conservar siempre, no tanto es la luz de la inteli. gencia, como la paz del alma, ó sea la tranquilidad de espíritu.
E. DE FEUCHTERSLEBEN.
La locura no es comunmente mas que un egoismo impetuoso.
DE STAEL.
El ambicioso secree el hombre mas distante de la dependencia y de
la esclavitud, siendo así que esentre los hombres el mas esclavo. Solo
el hombre que nada espera es verdaderamente libre.
YOUNG.
El universo se halla donde tú te hallas.
MEIDANI.
Amamos la gloria y aborrecemos el deshonor y no obstante no re sistimos al vicio; que es lo mismo que si acampáramos:en un pantano
temiendo la humedad.
MENG-TSEU.
Honrad á las mujeres, porque ellas siembran de rosas celestes la
senda de la vida del hombre; forman los lazos afortunados del amor y bajo el púdico velo de sus gracias, riegan con mano sagrada la flor
inmortal de los nobles sentimientos.
F. SCHILLER.
Por lo no firmado ycomo Editor responsable.— Juan Oliveres.
BARCELONA.—iMPRENTA DE D. JUAN OLIVERES, CALLE DE ESCUDILLERS, N.° 51-1863.
153 g<
Filosofía ideal.
ESTETICA.'
por .1. Iltmicin.
y.
Grados de la pintura.— Diversas especies de pintura con su técnica' dislincion. — Historia de la
pintura. — Grabado en madera y cobre y litografía.
Las figuras que sirven al arte de pintar para la espresion
de sus ideas, son del mundo real ó del ideal, de lo cual na
cen géneros diferentes de pintura. Distínguense cuadros de
objetos sin vida, de frutos , flores, animales, paises , etc.
Ninguna duda cabe en que estas diversas especies de pintu •
ra no se hallan en un solo y mismo grado; pero seria muy
difícil de satisfacer una indagacion dirigida á determinar el
principio que debiese presidir á la relativa coordinador) de
estos géneros. No obstante puede seguirse cómodamente la
estension del significado de que son capaces estos cuadros.
La naturaleza principia sus creaciones con las especies
mas inferiores de las cosas en las cuales, subyugada todavía
por la fuerza de la forma, la vida se encierra dentro de un
exacto y rigoroso contorno. La fuerza del fuego, el reflejo
de la luz, se concentra en las duras piedras ; la graciosa alma
del sonido en el austero metal, etc. El color con que la na
turaleza reanima los primeros frutos de su creacion, tampoco
pertenece á un matiz particular. Este no aparece hasta Ile
-gar á las flores y algunos frutos, á los plumages de las aves
y cubiertas de otros animales; pero aparece como superior
á todo cambio y obtenido para la vida entera de estos seres.
Solamente donde aparece la desnudez en las carnes del hom -
bre, hay color movible en su verdadero sentido. Las varia
ciones de color en la carne del hombre parecen realmente
hallarse sometidas á la voluntad, 6 por lo menos se alteran
segun los afectos y pasiones que agitan al corazon humano.
La envidia y el pesar palidecen el rostro, la cólera le en
ciende, etc. Con este fundamento se ha represnitado el pe
sar en un hombre de semblante pálido; y Séneca dijo en su
filosófica descripcion del colérico: Multas ore toto rubor ,
exce4aante ab irnis praecorlis sanguine.
El arte de la pintura empieza con la formacion de objetos
comunes, precisamente en aquellos cuerpos en que parece
limitada á rigorosos contornos y á formas esteriores , y las
figuras son indudablemente los primeros trazos que el pin
cel ha de ansiar. Desde aquí por una série de grados inter
medios, elévase hasta lo espiritual, á los conceptos univer
sales, á las verdades morales, etc. En el grado mas inferior
de la pintura se hallan los cuadros de objetos sin vida, que
representan por ejemplo baterías de cocina, muebles de
casa, etc.; figuras que aparecen absolutamente por razon de
sí mismas; pues no siendo susceptibles de significado algu
no, no son verdaderos objetos del arte. La forma es en ellos
el asunto capital ; y aunque los colores son sencillos, pue
den con la armoniosa distribucion de la luz y de las som
bras, adquirir una apariencia de belleza.
El segundo grado de la pintura se consagra á los frutos y
dores, en las cuales domina ya un verdadero colorido. Las
flores y frutos son representados por razon de sí mismos, y
sin embargo poseen un esquisito valor artístico. Tal le tie
nen los fruteros y floreros de Huysum, aunque ha imitado
TOMO II!.
hasta la ilusion á la naturaleza en vello y pieles de sus fru
tas, en el lustre de sus flores , en la traspirencia de sus go
tas de rocío y en el movimiento aparente de sus insectos.
Con todo , los cuadros de flores y frutos tambien pueden ob
tener un valor estético. Solamente los colores ya tienen por
sí un significado simbólico; y en este concepto el blanco es
color de inocencia, de esperanza el verde, de amor el ro
jo, etc. El mar de los colores parece principalmente difu,n
dido por el reino vegetal; si pues son elegidas flores brillan
tes con colores análogos á un asunto , se puede muy oien
espresar en ellos un ánimo movido por las sensaciones y
afectos correspondientes, y entonces el cuadro adquiriendo
un significado simbólico, se eleva al grado de obra artística.
Ocupan el tercer grado del arte, las pinturas de animales.
Ningun valor estético tienen en sí siempre que se hayan di
rigido esclusivamente á la fiel imitacion de figuras de ani
males verdaderos. Pero pudiéndose representar en la misma
figura del animal (S por medio de ella un carácter, el cua
dro convirtiéndose en la forma de espresar una idea, ob
tendria derecho al nombre de verdadera obra del arte. Esta
significacion del cuadro, creceria cuanto mas análogo fuese
al carácter humano el del animal, como por ejemplo en el
leon. El que formó para Venecia ó Camplidoglio el leon ,
comprendió su idea y formó en él la idea del género leen,
monarca de los animales. Como pintor de animales se ha
distinguido entre los modernos Godofredo Mind. En las mi
radas de sus gatos entremezcladas de zalameras y feroces ,
se espresa de un modo indudable el carácter genérico de
estos animales.
El cuarto grado de la pintura es el paisaje, síntesis de figuras
orgánicas é inorgánicas. La pintura de paisajes seguramente
es un arte muy difícil, pues no solo debe contentar la vista,
sino que tambien se ha de dirigir en cierto modo á los demás
sentidos, siendo preciso hacer creer que se siente calor ó frio,
una brisa fresca, consoladora, 6 un aire sofocante y opre
sivo. El asunto capital en la pintura de paises, debe encami
narse principalmente A la representacion de la luz genera l
en sus relaciones con los diversos objetos del espacio que re
presenta, tarea que es sumamente árdua. Á pesar dé todo
esto, la pintura de paisajes considerada en sí, siem pre se re
duce á un arte subalterno, por cuanto esclusivam ente mar
cha á la verdad empírica; y solo por medio de una aplica
cion mas elevada, puede adquirir significado estético. El
pintor de paisajes se vé forzado á animar su cuadro con figu
ras humanas; pues nada retrae mas que la vista de un ob
jeto vacío de humanidad.; pero como se vé tarnbien precisado
á poner su paisaje en esterior conexion con el hombre, re
presenta ambas cosas en un íntimo enlace y acorde depen
dencia. Con esta mira imprime al mismo tiempo en su pai
saje una estrecha relacion con los hombres que le habitan ,
esto es, una forma tal que por él pueda ser determinado el
20
3§ 154 g<
de la humanidad. "En los rasgos de la forma de Cristo debe
ser equilibrada la mas sublime dignidad con la mas sublime
dulzura, la mas grave seriedad identificada con el mas fer
voroso amor y representar una serenidad del ánimo que sea
muy superior al turbulento poder de todos los alicientes
sensuales: tal es la espresion exigida por la idea del Reden
tor de los hombres y del gran Maestro de la humanidad.
"
La Madre de Dios es el mas bello objeto que la religion
cristiana puede consagrar á la pintura; con la Virgen San
tísima se ofreció á la pintura un ideal enteramente nuevo
que los antiguos no conocieron. Ninguna idea tenían estos
de una completa inocencia , de una perfecta é inmaterial
pureza de voluntad , ni de un alma humana inspirada de ce
lestial. En la griega Venus de Médicis resplandece el es
fuerzo por agradar aunque moderado por la inocencia y el
pudor. La nocion de una Madre de Dios, indica la idealidad
de una pureza é inocencia virginales, de lo cual necesa
riamente ha de resaltar en su imágen el amor materno mas
sublime; la mas pura y angelical virginidad é inocencia
realzadas por la hermosura, humildad y sosiego celestial.;
pero para esto se requieren el sentido religioso y el fervor. •
Tal fué la idealidad que principalmente alcanzó Rafael en
sus Madonas, y particularmente en su 'Virgen de la Sacra
Familia que pintó para Francisco I. Tambien pertenecen á
las personas histórico-místicas los apóstoles y evangelistas,
poderosos instrumentos que manejó la Providencia para la
propagacion del cristianismo : el alma de toda su esencia. es
el fervor religioso ( el apóstol de Rafael). Igualmente lo son
los mártires que con su sangre sellaron su persuasion de la'
verdad Y divinidad del cristianismo. En sus figuras debe ser
visible la serenidad celestial y gozoso rendimiento á la muer
te del martirio ,. como en el San Sebastian de Vandyk, que
atado á un árbol esperaba con celestial serenidad lbs flechas'
que debian traspasar su corazon.
En la pintura histórica se comprende la representacion
de una hazana ó acontecimiento reales, puestos como pre
sentes y verificándose á nuestra vista.
Sobre este género de pintura se ha observado con estra
neza como seria posible representar una hazana ó aconteci
miento cual actualmente pasando á nuestra vista. Si el ob
jeto de semejante cuadro está en quietud todas sus figuras
permanecen en una posiciori y el conjunto es un momento
sin vicisitud ni sucesion , hecho para la eternidad. Segura
mente las figuras aisladas de un cuadro están en reposo t
inmóviles; mas por medio del arte se les puede haber dado
tal espresion, postura y actitud, 'que realmente parezcan
entregadas al movimiento y accion , y nos sea presentado in
mediatamente á la vista un acontecimiento. De esta suerte
en un cuadro de batalla vemos por una parte comunicar las
órdenes y ejecutarlas por otro; en un lado ataque, y en el
otro defensa: todo está en accion, todo en movimiento y el
combate es renido. La pintura de histeria cede al arte dra
mático en que este Puede representar la ocasion de la ha
zana, su desarrollo, continuacion, enredo y desenlace, en
razon á que tiene por forma el tiempo; mas la pintura se
halla inmediatamente ligada al espacio ó existencia simul
tánea, sin poder representar el suceso en su origen, tras
curso ó acabamiento, solo un instante aislado é indivisible,
no mas aquella escena del acontecimiento segun haya sido
en el momento que escogiera. Para los cuadros históricos es
pues de la mayor importancia que no sea del mas sobresa
liente significado el momento elegido para comprender y
representar el suceso.
La pintura ya de suyo se dirige á lo íntimo y espiritual,
aunque para su declaracion se valga solamente de lo este
carácter de sus moradores. Con estos requisitos el cuadro de
paisaje siendo espresion de lo espiritual , ocupará un lugar
en el mundo de las artes. Por lo que hace á la representa
cion de cuadros marítimos, tambien el pintor en la gran fe
cundidad de su génio, se mostrará indigente, porque en este
asunto vé una escena bastante parecida á las del otro. El
quinto grado de la pintura es aquel que representa figuras
humanas, y desde luego ofrece lo espiritual; es de dos ma
neras: pintura de carácter y pintura de historia. La manera
mas comun de la pintura de carácter, es el retrato sobre cuy.°
valor artístico se hallan divididos los pareceres. Si el retrato
consiste únicamente en la fiel imitacion de la realidad visi
ble, ninguna duda hay en que carece de todo val'« artísti
co , y solamente cuando el retrato de la persona representada
comprende el carácter fundamental suyo haciéndole per
" ceptible en su imágen , se eleva al grado de arte por contener
entonces alguna significador) y representar cosa duradera.
El carácter fundamental de la persona representada debe
aparecer en lalmágen con toda verdad y como realmente es
en sí. El retrato debe ser una forma de carácter como sucede
en el-de un religioso franciscano de Rubens que tantea en
la mano una cabeza de muerto con tal serenidad y aspecto'
como si hubiese descifrado el enigma de la vida: Lo mismo
Se observa en las obras de Hollbein especialmente .en su re
presentador) del corregidor de Basilea arrodillado con su fa
milia orando á la Madre de Dios. En esta imágen se halla
representada. su época entera de piedad, de virtudes ascé
ticas y domésticas, de celo y pacífica grandeza.
Se ha preguntado por algunos si el retrato debe represen
tar á las personas entregadas al descanso ó puestas en mo
vimiento y accion. En general el reposo es preferido al mo
vimiento por ser aquel mas apropiado para hacer visible el
conjunto del carácter. La accion perjudicarla quizá á la to
talidad del carácter y el retrato no seria su verdadera imá
gen ; porque en muchas acciones domina solamente un mo
vimiento pasajero del ánimo, y muchas son,desempenadas
durante la preponderancia del poder de un afecto, y en ello
el carácter toma muy Poca 6 ninguna parte. Sin embargo,
no negarémos que en ciertas acciones puede mostrarse en su
mas clara luz el verdadero y dominante carácter de una
'persona, en cuyo caso al representarla en movimiento y
accion se le dá una postura histórica.
Los cuadros mitológicos é histórico-místicos, aventajan al
retrato considerados corno esposiciones de cara ctéres ideales
mas elevados. Como las divinidades griegas no representa
ban en su complemento sino con límites lb infinito, eran
objetos mitológicos al alcance del arte, quedando al artista
griego un vasto campo, pues segun sus ideas todo estaba
lleno de divinidades. Pero en las ideas de la instruccion cris
tiana, la divinidad ha sido hecha superior á toda esposicion
en formas: la pintura es la personificacion de un ser ima
ginario que es el mismo infinito en su insondable profundi
dad y plenitud. En las personas histórico-místicas, ábrese al
artista cristiano un vasto mundo en que presentar á Cristo,
á la Virgen Santísima, á los profetas, apóstoles, márti
res, etc. Cristo es uno de los objetos mas dignos á la par que
difíciles para el arte. Rafael representó al hijo del hombre
iluminado con una ráfaga etérea de luz, las doncellas esta
riadas y orando en la cumbre de la montana, y á sus piés el
pueblo atónito. Otros como Aníbal Caracci y Mengs, dejaron
enteramente indeterminada la espresion en la imágen de
Cristo; pero la espresion en un cuadro debe ser absoluta
mente determinada y característica. Hay una idea determi
nada en la imágen de Cristo que debe ser patentizada cual
es la idea del Redentor de los hombres y del gran Maestro
yl 155 11
mas que indicar el univerl al que representa. La figura de una
mariposa , por ejemplo, es la forma de la inmortalidad; la de
una doncella con los ojos vendados y una balanza 'en una ma
no y espada en la otra, es urna forma alegórica de la justicia.
Las condiciones de la alegoría son las siguientes :
1.a Verdad. —Debiendo mediante la forma alegórica ser
comunicada al entendimiento una idea ó verdad , es preciso
que reine entre la forma y el,.antitipo una exacta analogía,
y aquella ha de representar corpóreamente la idea en su
propia esencia mas bien que en general. Por eso los anti
guos espresaron por medio de una mariposa la forma ale
górica de la inmortalidad. No muestra únicamente la dura
don del alma despues de la muerte , sino además que el
alma pasa á mejor vida despues de haber soltado la vesti
menta del cuerpo. 2.a Claridad.—La forma alegórica siendo
empleada solo para hacer sensible el universal, sea idea ó
verdad, en las cuales consiste su detertninacion , es preciso
tambien que desde la primera ojeada sea patentizado que la
forma no existe por razon de sí misma , sino como espresion
de objeto mas elevadd. ?Un nino que se divierte con botribi
tas de jabon, no es forzosamente una forma de la vanidad
de los esfuerzos humanos? 3•a Dignidad.—Sirviendo la ale
goría para espresion de las verdades, doctrinas é ideas mas
sublimes y universales, no conviene degradarla con el uso
de formas comunes y viles. Entonces quedaría empanada
la estimacion del objeto y lo indicado parecería impropio de
la forma indigna elegida. Por tanto, es una forma impropia
de la trinidad el triángulo con el ojo radiante en medio.
4.a Sencillez.—Corno la alegoría debe ser la esposicion for
mal de una idea, verdad, teoría, etc., conviene que sea su
marnente sencilla y tenga en sí el menor adorno y primor
posibles ; porque cuanto mas recargada estuviera de ellos,
cuantos mas a..:.cidentes contenga en í, tanto mas ofuscará
y confundirá el sentido de la idea ó verdad cuya forma debe
ser, apartando de ellas el significado y de hecho atrayén
dolo sobre sí. !Cuán sencilla no es la imagen alegórica de
la fortuna por Guido! Una figura etérea vacila sobre un
globo con ilusoria soorisa y caprichoso semblante, y encima
de ella un nino alado que jugando la coje por los cabellos ,.
lo cual gustosa al parecer deja hacerse.'
Hay muchos géneros de representaciones alegóricas„y su
diferencia se funda en la variedad de objetos de que se echa
mano para las formas alegóricas : distínguense cuadros de
alegorías físicas, morales é históricas. Preséntanse como
alegorías físicas aquellas en que el objeto es tomado de la
naturaleza, la noche por ejemplo, una estacion , la Natu
raleza misma, etc. Ya se entiende que los objetos no son
presentados en una forma alegórica de un modo absoluto,
sino por algunas de sus propiedades sobresalientes. Es cua
dro de alegoría tfísica el de Diana pintada con muchos pe
chos, imágen de la naturaleza. Si en un cuadro alegórico
son representados objetos morales, la pintura recibe este
mismo nombre : en ellos pueden ser espresadas verdades y
consideraciones generales del mundo moral. De esta suerte
la observacion de que la poesía y la música tienen el gran
poder de producir el amor, es alegóricamente representada
en una piedra esculpida. El amor ruega á Apole con em
peno y cierta inocencia que le dé su lira. En otra piedra el
arnor va Montado sobre un tigre'ó leon para denotar que
amansa tambien los corazones mas feroces. El amor envol
viéndose con la piel de leon de Alcides, y arrastrando su
maza, es una representacion formal de la empírica máxima,
en la cual se establece que esta pasion vence al valor.
En un cuadro alegórico moral tambien son representados
los virtudes y vicios. A este género pertenecen las represen
rior y corpóreo ; y por tanto , para el pintor histórico serán
la escena mas importante del suceso y el momento preferi
ble, aquellos en que el espíritu del acontecimiento mas se
esprese- y patentice. En la historia de la crucifixion de
Jesus será la escena mas interesante aquella en que á los
incrédulos mas se evidencie que han clavado en la cruz un
Hombre-Dios. Por esto mismo el famoso Coypel eligió en
dicha. historia ,• precisamente el momento en que el sol se
eclipsó y los muertos resucitaron: al mismo tiempo que la
admiracion , temor y espanto aparecen en los rostros de los
circunstantes dirigidos al cielo , por entre ellos mismos se
abren las tumbas y sale de ellas levantándose un muerto.
Uno de los 'requisitos capitales estensivo á toda obra del
arte y peculiar al de la pintura, es la posibilidad de recono
cer -su contenido; es preciso que sea fácil percibir y com
prender la historia que está representada en un cuadro. Sin
embargo, el sentido de esta conciicion no llega hasta exigir
del pintor histórico que esprese y configure en una realidad
empírica la historia : la verdad empírica queda á cargo del
historiador, y para el artista vale la verdad estética. Aquel
ha de representar fielmente la historia como sea en sí, y
este poéticamente. Cuando mas fiel fuese el artista á la ver
dad empírica de la historia, tanto mas rebajarla el precio de
su obra; pues en tal caso seria úniearnente una repeticion
de lo real y esencial mediante la luz y el color; mas no una
obra de su propio espíritu..
Sin seguir el ejemplo de los antiguos que escribian en
una tarjeta pendiente de la boca de la persona representa
dala signiíicacion, ó la ponían como suscrita, el pintor bis
tórico"tiene á su dispusieron muchos medios para instruir
al espectador en el asunto de su obra. Cada siglo, cada re
ligion tienen símbolos propios conocidos, con cuyo manejo
el pintor' histórico puede denotar el sentido del suceso. De
esta suerte la cruz en la batalla de Constantino por Rafael,
hasta para indicar en qué época sucedió. Cada naciou, cada
territorio y época tienen sus vestidos, armas, muebles, etc. ,
que colectivamente se comprenden bajo el nombre de usan
za, y sirven para hacer inteligible por esta sola considera
don el acontecimiento de un cuadro. El artista seguramente
no necesita esclavizarse á estas circunstancias; pero tampoco
.•debe cometer faltas muy chocantes en este punto, como
-Pablo Veronés que representó á la Vírgen María con hábito
de monja. Al mismo órden pertenecen los canones en Tro
ya. Los accesorios y arquitectura, además de Ser adecuado
al tiempo ylugar, deben tarnbien estar acordes con el asunto
dela historia, pues de lo contrario el sentido de la misma
se_haria confuso para el espectador. Ciertamente no cuadran
bien columnas de órden corintio al establo en que nació Je
sus; y sin embargo las hallamos en un cuadro de Rafael. En
las bodas de Canaan , por Pablo Veronés, vemos un mag
nífico salon de columnas, una multitud de convidados y un
rico esplendor en los contornos; pero segun la historia, faltó
en ellas el vino, por lo cual Jesus obró el milagro de con
vertir el agua en vino. ?Qué conexion pu-es hay en esto con
los accesorios y la arquitectura?
La pintura llega á su mas encumbrado ápice de arte por
medio de la representacion de generalidades, especialmente
de ideas, doctrinas, verdades, etc. generales. Pero la ge
neralidad no puede ser representada inmediatamente y por
sí misma en la pintura, sino por medio de una particulari
dad que la designe. Entonces la pintura entra en su esfera
propia, valiéndose de lo particular solamente para espresion
de otra cosa, que es lo espiritual. Este particular de,que se
sirve la pintura para denotar el universal, es la alegoría y el
símbolo. Por alegoría entendemos un particular que no hace
N 156 X .
taciónes de la fé, esperanza , amor y mansedumbre por Ra- Así se distinguieron las victorias de Enrique IV por la Illaii
fael ; tambien el cuadro de Aristides en que espresó el ca- tropía, indulgencia y bondad que mostró en el Castigo de
rácter del pueblo ateniense ; el cuadro que habla hecho los malvados rebeldes y asesinos, reos de lesa majestad.
Apeles (1) de la calumnia en que nos hace sentir por medio Rubens representó estas victorias bajo el siguiente punto de
de muchos y enérgicos rasgos, la infamia de este vicio. A vista., Dió á su héroe la persona de Júpiter comunicando á
la derecha hay un hombre de tan considerables orejas que los dioses sus órdenes para castigar y ahuyentar los 'vicios.
por poco igualan á las de Midas, y desde lejos alarga la Apolo y Minerva dispararon sus dardos contra ellos, y los
mano á la calumnia que viene hácia él. Tiene junto á sí vicios 'bajo formas monstruosas cayeron .por tierra unos so
á los lados dos mujeres que parecen representar la igno- bre otros. Marte en el colmo de sufuror quiere aniquilarlos
rancia y la desconfianza. Hácia ellas se acerca por el otro todos enteramente ; pero Venus, imágen del amor, le tira
lado la Calumnia baro la figura de una doncella de pasmosa suavemente del brazo : la espresion de la diosa es tan elo
hermosura pero algo irritada y cuyas facciones descubren cuente que parece oírsela dirijir sus ruegos al dios de la
ódio y furor. En la mano izquierda trae una antorcha en- guerra en estos términos : « No te enfurezcas con mas cruel
cendida y con la derecha arrastra de los cabellos á un joven venganza contra los vicios ; ya están castigados. (Winckel
que eleva sus manos al cielo y pone á los dioses por testigos mann.) En este género de pintura tarnbien adquirió gran
de su inocencia. Delante de ella va un hombre feo, deseo- reputacion Lebrun. Pintó el 'techo del salon de Versalles
lorido y con ojos hundidos, como si se hallase consumido representando en él bajo alegóricas formas algunos hechos
por una larga enfermedad , y en el que sin dificultad se re- de Luis XIV.
conoce á la Envidia. Detrás de la Calumnia van otras dos , Si la claridad del asunto es requisito para una obra artís
mujeres que parecen instigarla, sostenerla y adornarla, una tica, lo es indispensable y capital en un cuadro alegórico
de las cuales parece ser la Astucia y la otra la Impostura. histórico. El suceso que sirva de fundamento á semejantes
Mas atrás aun sigue el Arrepentimiento como en sombrío y cuadros, no solo debe ser muy conocido, sino que ademásel
andrajoso séquito : llora , y avergonzado de la Verdad que pintor ha de saber representarlo todavía mas particulariza
se le aproxima, distrae la vista de ella como si temiese mi- do. Así presentó Lebrun el famoso paso de los franceses
rar á sus' ojos. por el Ithin. Su héroe está sentado en un carro de guerra,
Tarnbien referimos á las pinturas alegórico-mor ales aque- con un rayo en la mano, y Hércules como imágen del va
llas que presentan situaciones del ánimo, como por ejemplo lor heróico, impele el carro al través de las ondas agitadas.
la representacion sábiamente ideada y profundamente sen- La figura que representa la Espana es arrastrada por la tem
tida de la melancolía por Durer ; y tarnbien todo cuanto pestad ; el Dios del Rhin es precipitado y suelta su timon ;
pr6enta lo que dice íntima relacion con el hombre. Por esta las Victorias vienen volando trayendo los escudos en que
facultad una muerte precoz quedaría representada con la están indicados los nombres de las ciudades que despues del
irnágen de la Aurora , teniendo un nino en sus brazos. paso han de ser conquistadas : la Europa mira llena de.
Cuando en formas alegóricas se presentan acontecimientos, asombro. (Winckelmann.) Si no solo está indicado por el
el cuadro se llama alegórico-histórico. particular lo general o la idea que le debe designar, sino
s La gran falta que puede cometerse en el uso de la alego- que tambien se halla positivamente espresado en toda ver
ría consiste en que se la emplee como suplemento de la dad , se produce un símbolo. La representacion simbólica de
histórica , y que entre las personas históricas se introduzcan las ideas es posible únicamente por el uso de la histórica,
alegóricas. Con semejante mezcolanza es sacrificada la ar- especialmente con la representacion de personajes, que ma
monía del conjunto y se origina una discordancia. Bubens nifiesten en sí viviente y en accion , la esencia de las ideas
en la vida de María de Médícis ofrece un ejemplo que puede que se designan. De esta suerte la irnágen de un Marco Cur
servir de advertencia, y tambien Albani en su cuadro de cio que se hunde en un abismo, abierto en la tierra, es un
Elena : Venus conduce á Elena fuera de la casa de Menelao, emblema del patriotismo ; Palas emblema de la sabiduría, y
y en el fondo están los Cupidos que se• alegran de aquello, la imágen de Cristo una forma simbólica de la absoluta iden-.
Otra falta no menor que puede corneterse es la de tras- tidad de lo divino y humano.
formar lo histórico en puramente alegóricoó representar en Por medio de la conexion con lo histórico, la idea pasa á
una forma alegórica el suceso empírico é individual, pues símbolo ; pero tambien lo mismo histórico puede ser nue
además de rebajar el cuadro á un grado histórico mas infe- vamente convertido en símbolo, para lo cual el arte de la
rior, quedará tambien imposible de reconocer el sentido del pintura trabaja especialmente de modo que la persona his
conjunto. « ?Quién adivinará, dice Schreiber en su Estética, tórica reciba un carácter absoluto y este se haga perceptible
contemplando la famosa galería Farnesia de Aníbal Caracci, á los sentidos. Pero, (segun Winckelmann,) el carácter de
en aquel Anquises que Venus desnuda, en aquel Polifemo lo absoluto se espresa en el objeto como una gran simplici
perseguido de Azis y Galatea , en aquel Eudimion durmien- dad, como actividad moderada ó como grandeza tranquila y
do, y en todos aquellos juegos y amoríos del antiguo mundo serena. La tranquilidad es la idea de lo divino, del Ser Eter
divino , quién adivinará lances análogos de la casa Far- no; el movimiento es la de lo existente como mutable y pasa
nesia? jero. Por esto se ha censurado no sin razon, en el cuadro de
La pintura alegórico-histórica se halla mas elevada que • la creacion por Miguel Angelo que el movimiento del Padre
la simplemente histórica y no debe confundirse con esta. Eterno es demasiado vivo, pues su cabellera y barba pare
La segunda se propone la representacion del acontecimiento cen hallarse á merced de una tempestad. Así como en aquel
tal como ha sido en sí, y la primera aspira á representar el momento permanece tranquilo el seno del mar, tambien de
mismo bajo un punto de vista mas notable. El suceso debe biendo ser la persona histórica símbolo de lo absoluto, con
tener arguna cosa universalmente notable en sufin, circuns- viene que el conjunto de su figura así como cada uno de
tancias ó consecuencias : esta notabilidad universal es desde sus miembros separados, aparezca en sublime y celestial
luego aprovechada y presentada bajo una forma alegórica. reposo.
(1) Otro diferente del famoso contemporáneo de Alejandro el Grande,
La grandeza tranquila y serena es el preferente y univer
NiNió como artista cien anosdespues.
y Que
sal atributo significativo de las obras maestras de la Grecia.
15'7 g<
La bella alma de Rafael sintió antes que todos en los tiene-- flamencos, Durer principalmente adquirió para este género
pos modernos este verdadero carácter, y lo espresó en sus en Alemania una dilatada reputacion. En el.siglo xvnr de
obras. !Qué tranquilidad y serenidad hay en las figuras ca- cayó este arte y en el xvin feneció casi enteramente. ,Solo
pitales de su Atila! El papa que disuade al rey de los hunos en Inglaterra fué todavía continuado aunque generalmente
de atacar á Roma, no aparece con las jestieulaciones y mo- • por artistas estrangeros. En Alemania la pintura en cristal
vimientos 'de un orador, sino como un varon respetable 9 en el siglo xix volvió á resucitar de nuevo, especialmente
(idéntico al que en Virgilio solamente con su presencia so- con Mohn y Vortel en Dresde, con Seheinert cii Meissen ,
siega una rebelion) y con un semblante lleno de divina con- pero sobre todos con M. S. Frank en Nuremburgo, que fué
fianza se presenta á la vista del tirano. Los dos apóstoles no el primero en reproducir la pintura al cristal. Despues el
se agitan como ángeles esterminadores en las nubes, sino rey Luis de Ravierahabiendo mandado con toda inunificen
(y permítase comparar lo sagrado con lo profano) como el cia poner cristales pintados en las ventanas de la catedral de
Júpiter de Hornero, que solo con un hiero parpadeo hace Regensburgo, este arte tomó un elevado vuelo en Munich.
estremecer el Olimpo. !Qué reposo en sus vírgenest Tambien y aparecieron obras que no solo eran iguales á las antiguas
sirve de ejemplo el San Miguel de Guido, que despues de en cuanto á la fuerza del colorido, sino que tambien las
haber precipitado al enemigo de Dios y de los hombres, no aventajaban en la belleza de la invencion. Gartner y Hess
ondea sobre él como un vencedor embriagado de alegría , • adquirieron grandes méritos en la direccion del instituto
sino mostrando un semblante alegre, sereno y sin animosi- fundado al efecto. Ti.° La pintura al temple ó de aguazo, es
dad (Winckelmann.) aquel procedimiento en que se emplean colores molidos y
Bajo el técnico aspecto, y con especialidad relativamente disueltos en agua, con una mezcla mas ó menos espesa de
al material y suertes de manejo esterior , se distinguen las goma y se los aplica al lienzo , papel , marfil , etc. Por la
siguientes especies de pintura. 1.a La encétustica , que fué dulzura de su carácter es propia principalmente para flores
la manera comun de pintar entre los antiguos , si bien mas y paises. Al mismo procedimiento pertenece la incorpora
tarde cayó en desuso. Ofrécense dificultades casi insupera- cion de los colores con cola y su aplicacion á un aparejo de
bles para determinar con precision el verdadero proceder cal seco. 5.° La pintura al fresco es aquella en que se ponen
que entonces empleaban. Para cada caso deben diferenciarse colores aguados sobre una pared acabada de enlucir. El
muchas especies de encáustico ó empaste de los colores con pintor no manda enlucir mas porcion de pared que la que
cera sobre el fondo calentado , de lo cual depende esencial- calcula poder pintar en un (ha. Con este objeto á fin de que
mente que la ejecucion se desempena con buril 6 pincel. En no se reseque el fondo debe manejar el pincel con prontitud
el primer caso la cera derretida, saturada con polvos finos y seguridad , porque nada puede borrar ni enmendar. Para
de tierra de colores y puesta primeramente en madera ó en trasladar á la pared por medio de un instrumento puntia
la pared , era mas tarde trasportada al marfil ; despues el gudo el dibujo, se sirve de un carton en que ya está hechos
dibujante grababa las líneas sobre el fondo enfriado , y no y para iluminar las figuras ejecuta un bosquejo con colores.
era propiamente la pintura sino el fondo de cera el que su- Atestiguan la antigüedad de la pintura al fresco, los cuadro,
fria la accion del fuego. En el segundo caso, la cera aparece de esta especie desenterrados de Pompeya y de las tumbas
disuelta , mezclada con los colores y aplicada con el pincel ; etruscas. En el siglo XVI, floreció de nue,vo, y obras maestras
y despues el cuadro tiene que ser acabado mediante su dis- de esta especie trabajaron Rafael, Miguel Angelo, Leonardo
creta aproxiinacion al fuego. Al principio la pintura encáus- Vinci y otros. No hay otro perjuicio sino que los colores en
tica fué tambien dibujo en campo de colores y mas tarde se agua insensiblemente bajan en el aparejo de cal , y este
hizo esta pintura con cera de colores derretida. Este perdido mismo se desconcha con el tiempo, segun se ve ya en el Va
procedimiento fuéprimerarnente restablecido en Francia por ticano y en la capilla Sixtina cuyas magníficas creaciones
el conde Caylus, en el ano de 1752, desde cuyo tiempo acá se están próximas á fenecer. En tiempos recientes la pintura
han hecho muchas tentativas acerca del mismo. En los al fresco, bajo la dominador) del rey Luis, hizo de nuevo
tiempos modernos se han dedicado principalmente á la .pin- grandes adelantos en Munich., En el iluminado de la Glyp
tura encáustico J. G. Walter en Berlin , J. Roux en Heidel-: toteca (Reservorio de esculturas), siguen á Cornelio como
herí;, y P. Kraft en Viena ; pero aun se pone en duda si sobresalientes, J. Schnorr, que imprimió singular vivacidad
alguno de los métodos empleados era seguido entre los pin- y valentía de invencion á su série de representaciones en la
tores griegos. El proceder dado á conocer por Montabert en residencia real, y Enrique HPss, marcado por la gravedad
su tratado de la pintura, parece principalmente el que se ha y correccion, el cual emprendió la pintura de la capilla de
seguido en una galería de cuadros en la residencia de Mu- la residencia representando objetos bíblicos. Además de es
nich y que se aproxime á la verdadera pintura encáustica, tas se han hecho muy notables las pinturas al fresco en los
2.a A la pintura encáustica de los antiguos es análoga la Arcades, ejecutadas 'por diferentes artistas. 6.° Pintura al
pintura en esmalte, peculiar invencion del siglo xvi. Se óleo. En este proceder mezclados los colores con aceite, se
pinta con colores de metal que son marcados á fuego sobre ponen sobre madera, cobre ú otros metales, como tambien
un fondo macizo revestido de esmalte. Si el campo en que sobre las paredes, en tafetan vasto y en el día comunmente
los colores son marcados á fuego fuere porcelana la pintura en lienzo. Por este procedimiento se logran los mas subli
toma este ,nombre particular. 3•a Análoga á la pintura en mes encantos del colorido, en lo cual aventaja estensamente
esmalte es la de cristal, quizá conocida ya tarnbien de los á todas las demás suertes de pintura. Van Eyck es general
antiguos, pero que hasta el siglo rv de la era cristiana mente citado como inventor de la pintura al óleo á princi
no empezó á propagarse. La verdadera pintura en cristal en pios del siglo xv ; pero recientes investigaciones han hecho
que los colores minerales son marcados á fuego en la fra- sumamente verosímil que existian cuadros al óleo mucho
gua, debe diferenciarse de las dos maneras inferiores, en mas antiguos que Van Eyck, siendo esta especie de pintura
que es pintado un barniz de colores encima ó mas bien de- no solo contemporánea á él sino puesta ya en práctica des
bajo del Cristal mas ó menos trasparente. La verdadera pin. de mucho antes y primeramente en Italia, sin que conste
tura en cristal llegó al colmo de su perfeccion en los siglos xv con claridad su inventor. Sin embargo, ninguna duda cabe
y xvi. Entre muchos grandes artistas franceses, ingleses y en que por lo menos pertenece á Van Eyck el mérito de la
>2 1 58 1¦Z
elegancia , primorosidades y arideces. Los romanos no me
recen en la historia de la pintura ninguna mencion , pues
ellos no la cultivaron por sí mismos, sino que al principio
conocieron únicamente la de los etruscos y mas tarde fue
ron discípulos de los griegos. La pintura no recibió su com-,
plemento hasta los tiempos de la cristiandad ; pero el arte
de los nuevos griegos ó bizantinos produjo la transicion de
la pintura de los antiguos á la de los cristianos, y de aque
llos mismos bizantinos nacieron al fin las escuelas de la alta
Italia y del bajo Rhin. De estas antiguas escuelas fueron
distintas las posteriores alemana y flamenca , corno tambien
la francesa, inglesa y espanola. Otros por el contrario no
admiten mas que dos escuelas esencialmente diversas, la
italiana y!la flamenca.
Aunque ya desde muy antiguo, conocidamente desde
mitad del siglo y, pintores griegos y romanos trabajaban
en Italia , no se empieza regularmente á contar la historia
de la pintura en Italia sino hasta el siglo xu, en que muchos
artistas griegos exornaron con sus obras las iglesias de Ve
necia y Florencia, arregláronse á su estilo los artistas italia
nos, y en el siglo mil fundaron con 'propiedad nacional una
distinguida escuela de pintores y otros artistas, que se de
nomina italiana. Randficóse en cuatro escuelas principales,
que son la Florentina, Romana, Veneciana y Lombarda.
En Florencia nació primeramente el estilo puro italiano,
cuyo fundador fué Cirriabue, nacido en Florencia en 1240.
A él se debió la mejora de la determinacion mas exacta en
las proporciones, y la cornunicacion de vida y espresion á
las figuras, á lo cual Giotto pudo anadir- todavía varias gra
cias particulares de su escuela. Entre sus secuaces distin
guióse principalmente Alasaccio y particularmente Tomás
Guidi por el claro-oscuro, carácter y animacion de su1 cua
dros : sus discípulos fueron los primeros á pintar al óleo. El
estudio de la perspectiva comenzó en Pablo Uccello , y fué
continuado por Lucas Signorelli y por Domingo Ghirlanda
jo. Los dos grandes maestros de esta escuela fueron Leo
nardo de Vinci, nacido en 1444, y muerto en 1519, y Mi
guel Angelo Buonarotti , nacido en 1474, y muerto en 1564.
Leonardo de Vinci determinó exactamente las proporciones
de las figuras, las reglas de la perspectiva é iluminacion, y
dió á la escuela un carácter sumamente grave, austero y
meditabundo, á que ya desde su principio se inclinó, y que
despues mas tarde abrazó con gran energía y audacia. En
tre sus discípulos efectuaron grandezas en el arte Luini,
que combinó el estilo de Rafael con el de su maestro, Sa
laino , Melzo, Baccio della Porta, famoso bajo el nombre de
Fray Bartolomé y sobresaliente por la elevacion de los pen
samientos así como por el fervor y entusiasmo de sus pin
celadas, el sensibilísimo Andrés del Sarto , el inventivo
Baltazar Peruzzi y el ameno Razzi. Pero Miguel Angelo
Buonarotti es el mas pasmoso de todos los artistas por haber
abrazado en sí con igual energía y profundidad la escultu
ra, arquitectura y pintura. Distinguido por el fuego de su
composicion, por el fundamental estudio de la anatomía y
por la osadía de sus aires, fué único en cuanto á la energía
y grandeza, y su Inicio final de la capilla Sixtina en Ro
ma, permanece inimitable en la sublimidad del estilo. Pero
sus discípulos é imitadores decayeron desdenando el estilo
puro sencillo, por el contranatural, exagerado y deforme.
Luis Cígoli y Gregorio Pagani , komenzaron á despertar en
1580 un nuevo espíritu , pues apelaron de nuevo á lo na
tural, y esforzáronse por introducir mejor gusto en el claro
oscuro. A estos siguieron Domingo Passignani , Cristóbal
Allori y Comodi.
La escuela romana tuvo su principal asiento en Perugia ,
perfeccion y propagacion de esta especie de pintura. 7.° Pin
tura al pastel. Se vale de un lapiz seco formado con pastas
de diferentes-colores. Los cuadros al pastel tienen una va
lentia y frescura propias ; pero como sus colores no se ad
hieren al plano mas que como iin polvo sutil se esponen
fácilmente á ser destruidos. Se adapta principalmente por
razon de la vellosidad que produce á la espresion de la ju
gosidad natural en los colores de las carnes, y por tanto es
particularmente propia para retratos. Refiérese la invencion
de este arte al siglo xvi. En la galería de Dresde se halla
una muy notable coleccion.de cuadros al pastel, entre los
cuales se distingue un hermoso Amor de Mengs. 8.° Arte
mosaica. Es una especie de pintura por la cual es ataraceado
un cuadro con piedras de diferentes colores, ó tambien con
pedacitos de cristal y mármol y hasta con madera pegada
por medio de una masilla ó almácigo con tal finura y pri
mor, que á cierta distancia parece trabajo de pincel. Vero
símilmente es invencion oriental ; pero de los griegos recibió
su mayor cultura y de estos pasó á los romanos en tiempo
de Sila. Despues de la decadencia de las artes y ciencias en
Italia , .aun se conservó entre los griegos bizantinos y con
ellos por fines del siglo my volvió á Italia, donde ya en el
siglo xv y xvi se elevó á un alto grado de perfeccion en la
que finalmente continuó progresando mas y mas en los si
glos xvii y xvw. El arte mosaica se ha empleado preferen
temente para copiar los cuadros originales de los grandes
maestros. Ante todos merece particular distinción el mag
nífico mosaico de la Cena de Leonardo Vinci que actual
mente existe en Viena. En el ano 1819, F. J. Fernvach
inventó una nueva especie de mosaico que se distingue por
su alucinante imitacion de los colores, pinturas y cambian
tes de los cuerpos minerales. Tarnbien se han hecho famosos
los conocidos mosaicos de musgo por el profesor Blank.
La historia de la pintura se divide en antigua y moderna
ó gentil y cristiana. La historia de la pintura antigua empieza
Propiamente en los griegos ; pues antes de ellos la pintura
no apareció corno arte independiente, siendo empleada por
los pueblos primitivos y aun por los mismos griegos en su
principio únicamente para adornar de colores las obras de
escultura y arquitectura. La verdadera pintura procedió
naturalmente del dibujo, y comenzó por los sciagramas
(simples contornos de una sombra ) y monogramas (contor
nos de la figura sin luz ni •sombra . Desde estos pasó á los
monocromos (imágenes de un solo color) y finalmente llegó
á los policromos (dibujos de muchos colores). La pintura
no adquirió su independencia hasta Polignoto de Tasos, que
vivió entre los 450 y los 410 arios antes de Jesucristo en
Atenas, donde obtuvo derecho de ciudadano y pintó con
Micon y Panano para las Poicilas (variedades). Debió ser el
primero que pintó en tetracromo (con cuatro colores), que
introdujo vida, espresion y carácter en las historias, dió
multiplicidad de pliegues al ropaje y distribuyó simétrica
mente las figuras ; pero en la distribucion de la luz y de las
sombras, le aventajó Apolodoro de Atenas 404 anos antes de
Jesucristo. •
En Zeuxis , unos 378 anos antes de J. C. , empezó el ver
dadero reinado de la belleza. Sin embargo, parece que en él
dominó mas la energía, al .paso que su conternporá neo Parra
sio de Efeso, se inclinó mas á la amenidad, distinguiéndose
al mismo tiempo por la exacta precision de las proporciones
y por su colorido. Su émulo Titnantes de Samos alcanzó el
máximum en la espresion y en la ficcion sensitiva. Apeles
se hizo famoso principalmente por el feliz manejo del colo
rido, la verdad natural de sus cuadros y su maestría para
retratar. Despues de él el arte insensiblemente degeneró en
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 3 (1 enero 1864), p. 119-158 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1864 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 04_No. 3 (1 enero 1864), p. 146-158 |
| Transcript | nidos en hacecillos, poco ramosos, de un gris ceniciento, llenos y con tubérculos dispuestos alternativamente á los la dos. Los líquenes filamentosos forman el noveno y último grupo de Linneo y el décimo y último género de Ventenat. Tiene tallos filamentosos sin hojas, la mayor parte sólidos y tiesos, unas veces derechos, otras pendientes, en forma de barba, otras estendidos como unas mazorcas. Entre ellos se distingue el liquen entrelazado, que se encuentra en los 146 K bosques de Europa sobre los árboles viejos y en especial en los abetos, bajo la forma de una larga barba grisácea, pen diente, formada de tallos filamentosos cuyos ramos están entrelazados y terminados por hojas que parecen pestanas. Este liquen tiene un olor agradable, y le hacen entrar los perfumadores en el polvo de Chypre; macerado con alum bre , tine de verde las lanas y se halla indicado para conte ner la hemorragia de la nariz. Literatura oriental. 11. Entonces solo tenia Anquetil una idea muy confusa del objeto de sus investigaciones; dudaba en buscar primero los vedas 6 los libros de Zoroastro , pues ambas cosas quena recoger y llevar á su pais. Falto de persona que le dirigiese, sin recursos, sin dinero, sin saber el zeudo ni el sanscrito y sin mas tesoro ni apoyo que una voluntad inalterable y un espíritu lleno de aliento, lanzóse Anquetil en su empre sa, como iba al cabo del mundo un héroe de los antiguos libros caballerescos, en busca y demanda de alguna sonada infanta, heredera de un imperio que no se encuentra en el mapa. Luchando constante Anquetil con enfermedades que mas de una vez le redujeron al último trance: y con las seducciones á que le esponian su edad, su figura y el clima y costumbres de la India, tuvo al fin el dolor de ver con trariados sus designios por las calamidades de la guerra, y completada la cadena de sus infortunios, con llegar á ser blanco de la calumnia y de las sospechas mas injustas. Par tió de resultas, solo y á pié, de Chandenagor á Pondichery con el menaje que sacó de Europa á la espalda, las dos ca misas, la biblia y el estuche de matemáticas: preparado de este modo para caminar cuatrocientas leguas de norte á sur, atravesando un pais pisado apenas por un europeo, y con tando con volver á andar igual distancia de sur á norte, para ir á Surate , en busca de los sectarios y libros de Zoroastro. En esta última ciudad esperimentó nuevas contradicciones para el logro de sus deseos, por parte de los destores ó sa cerdotes persas. Ala primera entrada, le dieron por el testo verdadero de Zoroastro , textos incompletos y faltos, y jamás pudo conse guir un conocimiento profundo del zeudo á pesar de las lecciones del famoso mobed Darab. Enfermó varias veces, y en una convalescencia fué herido á la mitad del dia de tres estocadas y dos sablazos. Anquetil no obstante siguió cons tante en su estudio y empresa con un ardor inestinguible. Hízose finalmente á la vela para Europa, trayendo consigo los libros de Zoroastro conservados por los guebros, despues de haber hecho una traduccion á la 'luz de la interpretacion de los sacerdotes y doctores de Surate. Faltó poco para irse á pique el buque en que venian estas riquezas literarias, y despues de la mas azarosa navegacion, desembarcó su por tador en Inglaterra, como prisionero de guerra, hasta que, superado tanto contratiempo, entregó en 15 de marzo de 1762 en la real biblioteca de París el testo zeudo de Zo roastro con tanto riesgo adquirido. Burnouf ha publicado íntegro este testo, comentándole é interpretándole. La traduccion que dió á luz Anquetil en 1771 es sin duda imperfectísima; pero tal cual es, debe considerarse como un servicio á los orientalistas europeos. Burnouf, dejando á parte las ridículas rechiflas con que otro escritor instruido se mofó del trabajo de Anquetil , se cuidó solo de desentranar el verdadero sentido. Primero publicó los libros de Zoroastro escrupulosamente, haciendo litografiar el texto zeudo, para poder así tenerlo á mano y compararle con la traduccion de Anquetil: despues se puso á traducirlos, empezando por el Yacna ó libro del sacrificio. Bien se alcanza que la traduccion de un libro escrito en una lengua que todavía carece de gramática y diccionario, solo podia consistir en descifrarle penosamente. Así es que de las interpretaciones del primer capítulo nada mas, resultaron dos volúmenes en 4.° pero merced á este ímprobo trabajo, hállase el nuevo estudio del zeudo cimentado y constituido científicamente; y es dable que la doctrina de Zoroastro, de la que tanto se ha hablado hasta ahora, llegue á conocerse algun día. Hé aquí de los materiales de que se valió Burnoufpara su traduccion del Yacna. El texto zeudo por él publicado; la traduccion de An quetil , hecha segun las interpretaciones dadas en persiano moderno, por sus maestros de Surate, que se valían asimis mo de una version pelvia. Esta traduccion , pues, es de cuarta mano. Por último, la version bárbara en sanscrito , de fines del siglo xv,, trasladada tambien , no del zeudo, sino de la tra duccion pelvia , por un tal Nerioseng. Pero la analogía é inducciones comparativas de las len guas, comunes en origen con el zeudo, en particular el sanscrito, es lo que le ha dado á Burnouf un apoyo mayor en su laudable empeno; tanto mas, cuanto que ese incan sable orientalista se distingue por aquella sagacidad inge niosa que sabe poner en claro los secretos de la formacion primordial de las lenguas y descubrir las reglas á que se ha llan sujetas. Débese á este siglo el que una ciencia haya ocupado el lugar de las especulaciones arbitrarias, conjetu rales , y hasta ridículas á veces de la etimología.Á favor de esta ciencia se hace á un mismo tiempo la anatomía y la fisiología comparadas de las lenguas, se analiza su trabazon y,se determinan las calidades permanentes 6 variables de su mecanismo. Mediante ella, son los idiomas otros tantos se res vivientes, dotados de formas propias, y cuyas variacio nes accidentales pueden reducirse á un tipo fijo; y entre estos seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren , segun leyes inmutables, existen relaciones de parentesco, cuyos grados pueden senalarse. Cada uno tiene su fisono mía , su instinto, sus hábitos, sus antipatías, y casi puede decirse que su carácter peculiar y costumbres; de modo que es posible indicar lo que hará tal lengua en tal circuns tancia , qué forma aplicará, qué partido tomará, como si se tratase de un ser ó persona viva. Considerado el estudio de las lenguas bajo este punto de vista, tiene todo el interés que el estudio sobre el hombre y su composicion; y se coloca V' )§ 147! En toda voz zeuda cuyo sentido es menester declarar, lo que primero hace Burnouf es desembarazar la ralz de cual quier modificacion gramatical que pueda haber esperimenta do : reducida así esta raiz á lo puramente suyo , la confronta con una raiz del sanscrito que se le asemege y que declaran el sentido probable de la palabra que se trata de interpre tar. Pero no se crea por esto que se contenta con esta vaga analogía de las raices, que al cabo nada prueba : le es indis pensable además hallar en la forma que tomó la radical los caractéres y distintivos particulares de la lengua zeuda. Lo que Grimon con los idiomas germanos , ha hecho Burnouf con la lengua zeuda : descubriendo las reglas especiales , bajo las que forma sus palabras; y siendo para el autor la com probacion de estas reglas privativas del zeudo , una prueba de sus operaciones etimológicas. La traduccion francesa de Anquetil y la sanscrita de Nerioseng, están sacadas ambas de la traslacion pelvia por hombres que no entendian á fondo el original zeudo y que ignoraron en gran parte la tradicion de las ideas de Zoroastro: estas dos traducciones, repetimos, facilitaron á Burnouf la inteligencia de uno que otro pasa je, pero de nada pudieron servirle en su principal objeto , de esplicar estrictamente el sentido de cada palabra y el valor gramatical de cada letra. No podia conseguirse ese ob jeto sino por el método comparativo que queda indicado, y cuyos resultados son tanto mas apreciables, cuanto que se emplea sobre mayor número de textos, de modo que la es plicacion de una palabra usada en un punto, se confirma con el sentido que tiene esa misma palabra en otra parte. Burnouf sobresale en estas delicadas investigaciones: y al seguirle en ellas, puede creerse que se presencia un análisis químico ejecutado por un diestro operador, ó la solucion de un problema algebráico , despues de una série de hipótesis que se eliminan sucesivamente. Se le sigue, pues, con un interés que equivale para el filólogo á un interés gramático. Adopta primero una vía, luego ceja y la abandona por otra : piérdese á veces en mil oscuros rodeos que se cruzan é in terponen; y luego aparece y muestra ufano el sentido de una palabra difícil, cual pedazo arrancado á las entranas del cadáver olvidado de la antigua lengua. Acaso peca Burnouf en emplear con profusion y supera bundancia medios y recursos que de nada le sirven y que él mismo desecha. Muchas veces se le sigue con entera con fianza en las razones poderosas que presenta á favor de una interpretacion : mas luego aparece claramente probado que se erró el camino adrede y que las razones alegadas no pue den satisfacer. De repente deja un sistema de esplicacion con que agradaba como aquel predicador que concluyó diciendo á sus convencidos oyentes: « Por lo demás, hermanos, qui zá no haya una palabra de verdad en lo que acabais de oir.» —?Á qué dar una solucion mala que luego debe desecharse? No hay duda en que este procedimiento es propio de un hombre concienzudo: y que al cabo es útil presenciar tanta marcha y contramarcha en esta campana filológica: porque el lector puede aprovecharse de una hipótesis desechada por el autor, que sin adoptarse del todo sugiera una idea mejor. Mas bueno fuera, sin embargo, que se hubiese abstenido Burnouf en la esposicion de su escelente obra, de hacer la historia de sus interpretaciones y esplicaciones y se limitára meramente á las soluciones. Bastante estensa es ya la obra sin darle mas ensanches, y bastante intrincado su labe rinto para anadirle mas confusas revueltas. Esta censura única que puede hacerse á la obra de Burnouf muestra de suyo que no necesita mas que de contenerse en ella la co pia y exuberancia de sábia filológica que por todas partes rebosa. entre las ciencias naturales, ya que no por su objeto , á lo menos por el método de tratarle. El gran filólogo aleman , Jocobo Grimon fué el creador de esta ciencia en su admirable análisis comparativo de las lenguas germánicas, al que tituló modestamente Gramática alemana. Una vez descubierto y aplicado de un modo estenso el principio de la comparacion filosófica de las lenguas á una familia principal en ellas, debia necesariamente abrazar gran número de idiomas. La semejanza general del sanscri to, antiguo dialecto dela Tndia , con el griego y latin, y la de estos dos últimos idiomas con las lenguas germanas y es lavas , eran ya cosa que habian puesto fuera de toda duda el simple cotejo de susvocabularios y gramáticas. El aleman Federico Schlegel fué el primero en sentar que dicha seme janza era un hecho, y el primero que llamó hácia la India la atencion de los alemanes. Siguiéronle despues Guillermo Humbold , que dividió con su hermano el dominio de los conocimientos humanos : Bopp , que trató de realizar en todas las lenguas indo-europeas el método que Jacobo Gri mon siguió en el análisis de las lenguas germanas; y final mente el dinamarqués Rask , que parecido á Anquetil en ideas y resolucion , fué á la India en busca tambien de los libros de Zoroastro , siendo además uno de los primeros que puso los fundamentos de la comparacion filosófica de las lenguas greco latinas, germanas y eslavas. Frutos son to dos estos trabajos de un movimiento y de una direccion con forme dada á los entendimientos de quienes los emprendie ron. Y tal vez, antes de acabarse el siglo, podrán casi to das las lenguas de Europa que poseen una literatura, y las lenguas antiguas y orientales, estudiarse cual si fuesen una sola lengua, de la que se profundizará despues este ó el otro dialecto preferido. La gramática comparada de Bopp abraza ocho lenguas : el sanscrito , el zeudo , el griego, el latin , el lituano, el es lavo antiguo, el gótico y el aleman antiguo. Á la gramá tica seguirá el diccionario comparado; no quedando mas por hacer que incluir en este y en aquella los dialectos cél ticos, que por los escritos recientes de A. Pictet se vé que tambien pertenecen á las lenguas indo-europeas. En este conjunto magnífico de tareas filolójicas en quie,se demuestra la general unidad yparticulares leyes de las lenguas desde el orígen del Ganges á la Irlanda, ocupan un lugar distinguido las investigaciones de Burnouf sobre la lengua de Zoroastro. Con efecto, el zeudo es uno de los eslabones mas impor tantes de la inmensa cadena que une el Himalaya al Recia. El zeudo media entre el sanserito y los idiomas germa nos; y hermano de la antigua lengua de los bracmanes, ilustra su origen y contiene en sí el secreto de muchos mo dismos del sanscrito , que este de suyo no esplica. Así es como se encuentran á veces en poder de un vástago de an tigua familia, títulos q*ue se tenian por perdidos. El zeudo, además, despierta un interés nuevo, atendido el desarrollo que en tiempo de Zoroastro alcanzó. Del meditado análisis que hace Burnouf del alfabeto zeudo, deduce la consecuen cia de que « todo anuncia en él un idioma detenido, parado en una época difícil para poder juzgar una lengua, época en la que todos los elementos de su organizacion son indispen sables y en la que debiendo modificarse uno á otro para com poner un organismo completo, se quedan de repente como varados y dejan la obra imperfecta. » Es precise ya que hablemos del método seguido por Bur nouf en su comento del Yacna; porque en obras de esta cla se, es quizá el método tan importante como el resultado, siendo además por sí mismo un resultado. Dl 148 In Biografía. EL CARDENAL DE LORENZANA. En todos tiempos la iglesia espanola ha contado en su seno varones ilustres en letras y santidad que han ocupado puestos distinguidos, y contribuido eficazmente á la mejora de las costumbres, al lustre de las letras, al fomento de las artes, y cuya inagotable caridad ha dejado por todas partes muestras inequívocas de lo que puede el ingenio del hombre, cuando domina en él la idea cris tiana de aliviar los males de la humanidad, y proporcionar bie nes positivos á sus semejantes. Largo seria el catálogo de los varones virtuosos que han ocu pado las sedes episcopales de Es pana, y que han perpetuado su memoria á fuerza de los benefi cios que han derramado á manos llenas sobre los necesitados y so- 4 bre los pueblos', ya haciendo cuantiosas limosnas, ya promo viendo y empleando sus caudales en obras de utilidad pública. En tre estos ilustres prelados séanos dado presentar como prueba de • nuestro aserto al Ilmo. Obispo senor Molina, á cuya caridad y beneficenciadebeMálagala abun dancia de aguas de que disfruta. Ilustre como todos, sábio, vir tuoso, eminente como el que mas, fué 1). Francisco Anto nio Lorenzana , de cuyas virtudes son elocuentes aunque mudos testigos tantas obras de utilidad pública debidas á su caridad, tantos edificios religiosos hijos de su munificencia, tantas obras producto de su esclarecido ingenio. Este insigne varon , que llegó á ocupar el puesto de uno de los príncipes de la Iglesia, nació en Leon el 22 de setiembre de 1728. Era de noble cuna, y descendiente de una antigua familia muy conocida en el reino. Desde nino se hizo notar por sus adelantos, y sucesivamente en Espinareda , Salamanca y Valladolid, estudió filosofía y los derechos canónico y civil. Jóven todavía, fué nombrado rector del colegio de Oviedo, del que desterró antiguos abusos. Siendo ya presbítero, ganó por oposicion , en competencia con privilegiados ingenios, la doctoral de Sigüenza , de cuya iglesia pasó de canónigo á Toledo. En seguida fué nombrado dignidad con título de abad de San Vicente, y algun tiempo despues dean de la misma Santa Iglesia. Una vez entrado en la carrera de los honores y dignida des eclesiásticas, que debia solo á su mérito, la recorrió con rapidez suma. De edad de 33 anos fué presentado y alcanzó la mitra de Plasencia ; de donde fué promovido cinco arios despues al arzobispado de Méjico. Trasladado á las regiones del Nuevo-Mundo, en breve se hizo amar de las ovejas que Dios 'labia puesto bajo su custodia y vigilancia, siendo inde cible la caridad y ardiente celo que desplegóen aquellos apar tados pueblos, y los muchos abusos que corrigió en las re petidas visitas que hizo en toda la estension de la diócesis puesta á su cuidado. Superando muchas dificultades logró que se celebrase el IV Concilio provincial; habiendo solici tado y obtenido permiso para ello del papa Clemente XIV. Durante su permanencia en Méjico, se valió de su influjo para alcanzar de la metrópoli que se adoptasen ciertas medi das para el mejor gobierno de aquellas vastas y ricas colonias; y no contento con esto, empleó con celo evangélico las rentas de su dignidad en dotar hospitales, construir caminos y otras obras públicas de reconocida uti lidad. Por esto fué unánime el sentimiento de aquellos natura les, cuando supieron la promo cion de su pastor á la prirnada de las Espanas. El recuerdo del ar zobispo Lorenzana vivirá siempre en la memoria de los mejicanos, y será grato su nombre á todos los amantes de la humanidad. Nombrado arzobispo de Toledo, fué sucesivamente Cardenal, In-. .11 ,g11,.10,11111.!, II tí) Ii '1A,111 quisidor general y Consejero de ;7/ Estado. Y, A s Si Méjico ha conservado re P2cuerdos de suarzobis,po , Toledo, que mereció masparticularmente su atencion , los posee en tanto número que puede decirse que á cada paso que se dá se encuentra uno de su benéfico influjo. Y no fué solo,la capital la que mereció su asistencia, sino tambien todos los pueblos del arzobispa do. En Toledo erigió á sus espensas los edificios de la uni versidad y del hospital de dementes, en lo cual invirtió muchos millones. Reedificó el régio Alcázar que estaba casi arruinado, y sus palacios de Madrid y de Toledo, y otros muchos edificios en todo el arzobispado, entre los que se cuentan muchas iglesias parroquiales, y no pocas que erigió de nuevo : tambien edificó de nueva planta la casa de cari dad de Toledo, el hospital y casa de caridad de Ciudad-Real, el convento de San Juan de Dios, y un cuartel con bastante capacidad y desahogo. Amante de las nobles artes, llamó á Toledo sin perdonar gastos á los mejores artistas que se conocian , y con suayuda logró embellecer la ciudad y su catedral con obras de mu cho mérito en pintura escultura y arquitectura. Tambien protegió eficacísimamente la industria fabril, resucitando en Toledo las antiguas fábricas de sedas y lanas, cuyos pro ductos hubieran competido y sobrepujado, á los de las fá bricas del estrangero, si la injusta y desoladora guerra de la independencia no lo hubiese impedido. No se paraba aquí su caridad y esplendidez. Todo lo que tenia era para los po bres; y bien lo hizo ver en las cuantiosas limosnas que ha cia , que encubría siempre bajo cualquier pretesto. El deseo de socorrer á los necesitados fué el que le hizo emprender y llevar á cabo un gran número de caminos, fuentes, puen tes y calzadas; esto sin contar con las grandes limosnas que hacia á los establecimientos de beneficencia y los muchos socorros que mandaba distribuir á miles de sacerdotes y re gulares, que huyendo de la revolucion francesa hallaron al lado del cardenal Lorenzana un consuelo á sus dolores, un Ef Cardenal de Lorenzana. ).149 K. cultivo de las bellas letras , y diese muestras de su profunda erudicion. Para completar en cierto modo esta biografía vamos á hacer una lijera resena de las obras que publicó , y de otras que vieron la luz á efectos de su proteccion y munificencia. Antes de-que fuese presentado para ninguna mitra, entre otros escritos recomendables, escribió una di sertacion sobre el orígen del rito mozárabe, que junto con el ritual de las horas menores de la misma liturgia, fué im preso en 1770. Ya arzobispo de Méjico, además de las pas torales y edictos que espidió, verdaderos modelos de ora toria, que se imprimieron en 1769, publicó las actas de los concilios provinciales mejicanos 1.° y 2.° y luego los del 3•0, con una noticia de todos los arzobispos que habia tenido Méjico. Tambien publicó en el mismo Méjico en 1770 las cartas originales que el famoso Hernan Cortés dirigió á Cár los V, que sacó del polvo de los archivos, y que el sábio prelado amenizó y les dió mas mérito anotándolas y ana diéndoles varios documentos importantes y láminas, que contienen muchas rarezas y antigüallas de aquel imperio. En 1775 siendo arzobispo de Toledo dió á luz á sus es pensas en lujosa impresion, una nueva edicion del breviario gótico mozárabe, que hizo en vista de la primera y de los antiquísimos códices manuscritos que posee la biblioteca del cabildo primado. Anadióle un 'prefacio lleno de erudicion , y una noticia muy exacta y curiosa sobre el canto Eugenia no ó melódico. En 1779 se imprimieron y dieron á luz sus pastorales. La pureza de su doctrina, el tino admirable con que sabia escojer sus asuntos , los importantes avisos que dá á los párrocos y demás individuos del clero y feligreses, el celo en desvanecer abusos, sus reglas para las academias de moral y de sagradas ceremonias de la misa, sus ideas res pecto á la oratoria sagrada, y sus amonestaciones para des terrar del púlpito cuanto no respirase gravedad y pulso en el manejo de las armas espirituales, que tan bien pueden y saben conquistar los corazones ; la prudencia para repartir las limosnas y otros muchos particulares, todos tratados con sencillez y sabiduría, prueban el tino con que sabia presen tar la Religion pura y sin mancha. En 1789 dió á luz la co leccion de los Padres toledanos que comprenden las obras genuinas de Montan°, San Eugenio, San Ildefonso, San Julian y San Eulogio, con distincion de ciertas é inciertas, y con otras noticias que manifiestan cuan grande era su eru dicion. Asi mismo promovió á sus espensas la impresion de todas las obras de San Martin , canónigo reglar de San Isi doro de Leon , que floreció en el siglo mi, y que aun no se habian publicado ; y costeó la coleccion de los concilios de Espana, y otro sin número de obras que creyó conve nientes para mejorar las costumbres. Compró además con grandes dispendios innumerables obras de mucho mérito para enriquecer la biblioteca arzobispal que se erigió en su tiempo. Por último, costeó en Roma la impresion de todas las obras que publicó el P. Arévalo, que forman una porcion de volúmenes, y deseoso de perpetuar el venerable rito mo zárabe, quiso imprimir el misal como habia impreso el bre viario, lo cual llevó á cabo pocos arios antes de morir. remedio á sus necesidades. En el modesto sepulcro que con tiene los restos de este varon ilustre y virtuoso, se lee esta sencilla inscripcion : Aquí yace el padre de los pobres. Frase que revela mas que cuanto se pudiera decir en justo encomio de la inagotable caridad de este prelado insigne. Dedicado Lorenzana al exacto cumplimiento de su obra meritoria y misericordiosa, estaba muy lejos de creer que llegaria un dia en que tendria que separarse de un rebano tan querido, como el que componian los fieles de la dióce sis de Toledo. Sin embargo, las intrigas de corte y ciertas rivalidades mezquinas, lo arrancaron de su pacífica morada para arrojarlo en un mar borrascoso. En efecto, Lorenzana fué desterrado, si bien se simuló este hecho bajo el pretesto de que fuese á acompanar y consolar al Pontífice Pio IV, lo que verificó con gran satisfaccion de su alma, y no menor de la del papa, para quien Lorenzana fué un firme apoyo en las azarosas y terribles circunstancias que por aquellos tiempos afligieron á la Iglesia y á su jefe en la tierra. De buena gana hubiera el cardenal acompanado á Pio VI en su cautiverio, pero órdenes superiores le detuvieron en Parma ; y el anciano Pontífice se vió con harto pesar sepa rado de la companía de un varon á quien profesaba singular afecto. No fué estéril sin embargo para la Iglesia la perma nencia de Lorenzana en Parma ; pues puede decirse que á la muerte del santo Pontífice, la Providencia le encomendó el cuidado de sacar adelante la combatida nave de la Igle sia. En efecto, noticioso del fallecimiento de Pio VI, no perdió momento en comunicar tan infausta nueva á los car denales que vagaban ocultos, y así mismo á los que estaban en Venecia, reuniéndolos á todos en esta ciudad, á la que se trasladó en seguida y en donde se reunió el cónclave. Lo renzana con generoso desprendimiento pagó todos los gas-- tos que se originaron en tan memorable ocasion , y tuvo la satisfaccion de haber cooperado, cual ninguno, á llenar la vacante de la Silla pontificia, que ocupó Pio VII con gran consuelo de todos los católicos. Sosegados poco despues todos los disturbios, y conociendo el cardenal que segun las miras de la corte no volvería ya á Espana, renunció el arzobispado, y fijó su residencia en Roma. Dedicándose entonces con ardor al cumplimiento de sus deberes de cardenal, asistió á muchas congregaciones, desempenó los infinitos cargos que se pusieron á su cuidado, y continuó como en todas las épocas de su vida distribuyen do sus rentas en beneficio de la humanidad. Ultimamente, lleno de merecimientos, amado de los que le conocieron, y respetado de todos, entregó su alma á Dios el mes de abril de 1804 á los 76 arios de edad, y fué enterrado en la basí lica de Santa Cruz de Jerusalen. Hemos referido muy en bosquejo la vida de este ilustre prelado espanol, que tan notable se hizo por sus virtudes y caridad. Pero si la humanidad le debe estar agradecida, las bellas letras deben contarlo ene! número de uno de sus ma yores apasionados y protectores. Los espinosos deberes de su ministerio no impidieron á Lorenzana que se dedicase al Poesía. CARTA DE MIGUEL DE CERVANTES CAPTIVO : M. Vazquez Si el baxo son de la zampona mía Senor á vuestro oydo no ha llegado En tiempo que sonar mejor debia, No ha sido por la falta de quydado Si no por obra del que me ha traido Por estranos caminos desviado. Tambien por no adquirirme de atrevido El nombre odioso, la cansada mano Ha encubierto las faltas del sentido. Mas ya que el valor vió sobrehumano De quien tiene noticia todo el suelo La graciosa altivez, el trato llano, Aníchilan el miedo y el recelo Que ha tenido hasta aquí mi humilde pluma De no quereros descubrir su buelo. De vuestra alta bondad y virtud suma Diré lo menos, que lo mas no siento Quien de cerrarlo en verso se presuma. Aquel que os mira en el subido asiento Do el humano favor puede encumbrarse Y que no cesa el favorable viento, Y él se vé entre las ondas anegarse Del mar de la privanza do procura por fas ó por nefas levantarse. ? Quién dubda que no dize , La-ventura Ha dado en levantar este mancebo Hasta ponerle en la mas alta altura? Ayer le vimos inexperto y nuevo En las cosas que agora mide y trata Tan bien que tengo enbidia y las appruevo. De esta manera se congoxa y mata El envidioso que la gloria agena Le destruya, marchita y desbarata Pero aquel que con mente masserena Contempla vuestro trato y vida bonrrosa Y el alma dentro de virtudes llena No la inconstante rueda presurosa De la falsa fortuna, suerte ó hado Signo, ventura, estrella, ni otra cosa. (4) Encargado el jóven abogado del colegio de la córte D. Luis de Buitrago yPerivanez, como oficial mayor del archivo de la casa de Altamira, del exa men de un gran número de papeles antiguos que aun estaban sin clasificar, sin duda porque, no afectando á los bienes yderechos del senor conde, no habian ofrecido interés, tuvo la suerte de encontrar en un volúmen titulado «Diversos de curiosidad , » lácarta de Cervantes que trasladamos. El nombre solo de Cervantes, yde Cervantes cautivo , le inspiró el mas vivo interés, y aunque no conservaba memoria dé. haberla visto impresa, recorrió las adiciones mas completas de sus obras, y hasta consultó á al gunos amigos, quienes confirmaron el juicio que ya tenia formado de que estaba inédita aquella composicion. RoPmoerrou,noádqeuiednichloeseanmseignoós, tcuovmoo oucnaasiodne ldaescopnroecceiorsaidl aSder.s Dd. eTloamrcáhsivMou,nolza epístola de Cervantes, al mismo tiempo que varios escritos inéditos de Lope de Vega, las cuentas verdaderas delGran Capitan, una Biblia manuscrita en vdpieettelioldaoqduaeercihnhaaivpborleaeclviaimsbtolaesavrlaiclSoorr.,qDuy.izoJátusraaesnnmEsuuugccehlnaaissoec.HoDsaaarsdtzaneonntpoautbisclceihas,pqpouuredehol aeScsert.neMaleumnroeiz neennvtaenelcitiearaytao elleearrcyhaivdom. irar el precioso manuscrito, con cuya posesion se Avisado el senor apoderado general de la casa, por el oficial del archivo, scDdmiheeeainttdsaedinnoclahliLsoonaseppseeaEprrcpseitóooruadncadaialceoslosahqltaupaiplreliocasmsozepgedaioraepa,mriyemoesnshupenrrdcaeoharnsoortoanát,proúlláausb,zlsoiocrlclaotoiocngpinstroaeoarrrtfavílcbaaoonlsdepdepioalee,orppiríahóisgrdataoisincltaaasouls.dd,peoufnuCbdeleeircrolvanoacinpmoteneurs.; mi Senor (1). Dize que es causa que en el buen estado Que agora posseeis os aya puesto Con esperanza de masalto grado. Mas solo el modo de vivir honesto La virtud escogida que se muestra En vuestras obras y apacible gesto. Esta dize Senor, que os dá su diestra Y os tiene assido con sus fuertes lazos Y á mas y mas subir siempre os adiestra. sanctos 6 agradables dulces brazos , De la sancta virtud alma y divina Y sancto quien recibe sus abrazos. Quien con tal guia como vos camina Deque se admira el cielo vulgo baxo Si á la silla mas alta se avecina ? Y puesto que no ay cosa sin trabajo Quien va sin la virtud va por rodeo Y el que la lleva va por el attajo. Si no me engana la experiencia , creo Que se veemucha gente fatigada De un solo pensamiento y un desseo. Pretenden mas de dos llave dorada Muchos un mesmo cargo y quien aspira Á la fidelidad de una embaxada Cada cual por sí mesmo al blanco tira Do assestan otros mili, y solo es uno Cuya saeta dió do fué la mira. Y este quizá que á nadie fué importuno Ni á la soberbia puerta del privado Se halló despues de vísperas ayuno Ni dió ni tuvo á quien pedir prestado Solo con la virtud se entretenia Y en Dios y en ella estava confiado Vos sois, Senor, por quien dezir podria Y lo digo y diré sin estar modo Que solo l'a virtud fué vuestra gua Y que ella sola fué bastante y pudo Levantaros al bien do estais agora Privado humilde de ambicion desnudo. Dichosa y felizIssima la hora Donde tuvo el real eosnocimiento Noticia del valor que anida y mora En vuestro reposado entendimiento Cuya fidelidad, cuyo secreto Es de vuestras virtudes el cimiento. Por la senda y camino mas perfecto Van vuestros piés , que es la que el miedo tiene Y la que alaba el seso mas discreto ; Quien por ella camina vemos viene Á aquel dulce suave paradero Que la felizidad en sí contiene Yo que el camino mas baxo y grosero He caminado en fria noche escora He dado en manos del atolladero Y en esquiva prision amarga y dura Adonde agora quedo estoy llorando Mi corta infelizísima Ventura. Con quexas tierra y cielo importunando Con suspiros al ayre escuresciendo Con lágrimas el mar accrescentando Vida es esta Senor do estoy muriendo Entre bárbara gente descreida La malograda juventud perdiendo. No fué la causa aquí de mi venida Andar vagando por el mundo acaso Con la vergüenza y la razon perdida Diez anos há que tiendo y mudo el passo En servicio del gran Philippo nuestro Ya con descanso, ya cansado y lasso. Y en el dichoso dia que siniestro Tanto fué el hado á la enemiga armada Quanto á la nuestra favorable y diestro. De temor y de esfuerzo acompanada Presenteestuvo mi persona al hecho Mas de speranza que de hierro armada. Vi el formado esquadron roto y deshecho Y de bárbara gente y de crhistiana Roxo en mili partes de Neptuno el lecho. La muerte ayrada con su furia insana Aquí y allí con priessa discurriendo Mostrándose áquien tarda, á quien temprana. El son confuso, el espantable estruendo Los gestos de los tristes miserables Que entre el fuego y el agua yvan muriendo. Los profundos sospiros lamentables Que los heridos pechos despedian Maldiziendo sus hados detestables. Elóseles la sangre que tenian Cuando en el son de la trompeta nuestra Su dano y nuestra gloria conoscian. Con alta voz de vencedora muestra Rompiendo el ayre claro el son mostrava Ser vencedora la crhistiana diestra. Á. esta dulce sazon yo triste estava Con la una mano de la espada assida Y sangre de la otra derramava El pecho mio de profunda herida Sentía llagado y la siniestra mano Estaba por mil partes ya rompida. Pero el contento fué tan soberano Que á mi alma llego viendo vencido El crudo pueblo infiel por el crhistiano. Que no echava de ver si estava herido Aunque era tan mortal mi sentimiento Que á veces me quito todo el sentido. Y en mi propia cabeza el escarmiento No me pudo estorbar que el segundo ano No me pusiese á discrecion del viento. Y al bárbaro medroso pueblo estrano VI recogido, triste, amedrentado Y con causa teniendo de su dano. Y al Reino tan antiguo y celebrado Á do la hermosa Dido fué rendida Al querer del Troyano desterrado. Tanibien vertiendo sangre aun la herida Mayor con otras dos quise hallarme Por ver ir la morisma de vencida. Dios sabe si quisiera allí quedarme Con los que allí quedaron esforzados Y perderme con ellos, ó ganarme. Pero mis cortos implacables hados En tan honrosa empresa no quisieron Que acabasse la vida Y los cuydados. Y al fin por los cabellos me truxeron Á ser vencido por la valentía De aquellos que despues no la tuvieron. En la galera, Sol que escurescia Mi ventura, su luz, á pesar mio Fué la pérdida de otros y la mia. Valor mostramos al principio y brio Pero despues con la experiencia amarga Conoscimos ser todo desvarío. Sentí de ageno yugo la gran carga Y en las manos sacrílegas malditas Dos anos há que mi dolor se alarga. Bien sé que mis maldades infinitas Y la poca attricion que en mí se encierra Me tiene entre estos falsos Ismaelitas. Cuando llegué vencido y vi la tierra Tan nombrada en el mundo que en su seno Tantos piratas cubre, acoge, y cierra, No pude al llanto detener el freno Que á mi despecho sin saber lo que era Me vi el marchito rostro de agua lleno. Offrescióse á mis ojos la ribera Y el monte donde el grande Cárlos tuvo Levantada en el ayre su vandera. Y el mar que tanto esfuerzo no sostuvo Pues movido de embidia de sugloria Ayrado entonces mas que nunca estuvo. Estas cosas bolviendo en mi memoria Las lágrimas truxeron á los ojos Movidas de desgracia tan notoria. Pero si el alto Cielo en darme enojos No está con mi ventura conjurado Y aquí no lleva muerte mis despojos, Cuando me veaen mas alegre estado Si vuestra intercession, Senor, me ayuda Á verme ante Philippo arrodillado, Mi lengua balbuziente y quasi muda Pienso mover en la Real presencia De adulacion y de mentir desnuda. Diciendo alto Senor cuya potencia Sujetas trae mili bárbaras Naciones Al desabrido yugo de obediencia, Áquien los negros Indios con sus dones Reconoscen honesto vassallage Trayendo el oro acá de sus rincones, Despierta en tu real pecho el gran corage La gran soberbia con que una vicoca Aspira de contíno á hazerte ultrage La gente es mucha mas su fuerza es poca Desnuda mal armada que no tiene En su defensa fuerte muro, 6 roca. Cada uno mira si tu armada viene Para dar á sus pis el cargo y cura De conservar la vida que sostiene. De l'amarga prision triste y escura Adonde mueren veinte mil christianos Tienes la llave de su cerradura. Todos (qual yo) de allá puestas las manos Las rodillas por tierra sollozando Cercados de tormentos inhumanos, Valeroso Senor te están rogando Buelvas los ojos de misericordia Á lossuyos que están siempre llorando. Y pues te dexa agora la discordia Que hasta aquí te ha opprimido y fatigado Y gozas de pacífica concordia. Haz ó buen rey que sea por tí acabado Lo que con tanta audacia y valor tanto Fué por tu amado padre comenzado. Solo el pensar que vas podrá un espanto En la enemiga gente que adevino Ya desde aquí su pérdida y quebranto. Quien dubda que el Real pecho begnino No se muestre escuchando la tristeza En que están estos míseros contino. Bien paresce que muestro la flaqueza De mi tan torpe ingenio que pretende Hablar tan baxo ante tan alta Alteza. Pero el justo desseo la defiende Mas á todo silencio poner quiero Que temo que m i pluma ya os offende Y al trabajo me llaman donde muero. La estaeion de las rosas. por Illolf.gatiffl El amor es como las rosas que sin cesar se renuevan, aunque su belleza de hoy quede borrada manana ú olyi demos al siguiente dia su belleza de la víspera ; porque el amor es fecundocomo el seno de la rosa de donde, á pesar de brotar tantas hojas, siempre encierra y brotan otras tan tas , todas brillantes y lucidas, porque las iluminó el primer rayo de la aurora y las besó el aura de la manana. El amor es divino como la imágen del cielo que se refleja en cada gota de rocío que la rosa recibe en su seno; el amor es dulce como el perfume de las rosas que embalsamaba la tibia brisa y embriaga á las abejas sedientas de miel; pero tambien el amor solo dura la vida de las rosas, y esta vida cesa mas pronto que el pasajero canto del ruisenor que llora su muerte en la espesura.' La estatua de bronce. por tj . C. t'rooinl. Fué derritida por las ardientes llamas de un incendio una estátua de bronce que gozaba de gran fama, así por su anti güedad, como por el talento del artista que la habia labra-. do; y su dueno dispuso que otro escultor fundiera la masa é hiciera una nueva estátua si posible fuera igual en méri to y belleza á la primera. 11ízolo así, pero la vió la envidia, y no sabiendo como poder herir al afortunado artista, para rebajar su mérito, propaló que si renombre éste alcanzaba, lo debia al empleo que habia hecho de la materia preparada para la antigua estátua. Exeerpta. Cubrir una falta cod una mentira, es reemplazar una mancha con un agujero. P. S. SENN. Si quereis ser dichosos en este mundo, simplificad vuestra vida ; reducid el número de vuestros deseos y pasiones cuanto os sea posi ble ; coged el hacha y arrancad toda rama inútil, que el tiempo se encargará de cicatrizar sus heridas. No busqueis vuestros placeres sino en las cosas simples, profundas y eternas. No tengais mas que un cor to número de amigos y soportad sus impertinencias como ellos sopor tan las vuestras. ** Es la mujer un seductor misterio en el que todo el mundo ha sin tratar de descirrarlo. S. DUAL Mi reino interminable es el pensamiento y mi ministro alado é in corruptible, la palabra. F. SCHILLER. Las almas puras y elevadas no pueden oir, ni aun de la boca de las personas mas despreciables, las palabras amistad, sensibilidad y virtud, sin unir á ellas inmediatamente toda la grandeza de que es susceptible su corazon, J. P. RICHTER. Las ilusiones son á la vida del hombre, lo que los alimentos al cuerpo : sin ellos la existencia seria imposible. S" Un verdadero amigo es un otro sí mismo. ZENON. La verdad es una antorcha ; pero una antorcha inmensa; así es que cuando pasamos por su lado, cerramos los ojos por temor de quemarnos. GOETHE. La última de las vanidades del hombre es el epitafio. OXENSTIERN. Celebridad: —Laventaja de ser conocido de aquellos que no os conocen. C. CHADIFORD. Lo que importa conservar siempre, no tanto es la luz de la inteli. gencia, como la paz del alma, ó sea la tranquilidad de espíritu. E. DE FEUCHTERSLEBEN. La locura no es comunmente mas que un egoismo impetuoso. DE STAEL. El ambicioso secree el hombre mas distante de la dependencia y de la esclavitud, siendo así que esentre los hombres el mas esclavo. Solo el hombre que nada espera es verdaderamente libre. YOUNG. El universo se halla donde tú te hallas. MEIDANI. Amamos la gloria y aborrecemos el deshonor y no obstante no re sistimos al vicio; que es lo mismo que si acampáramos:en un pantano temiendo la humedad. MENG-TSEU. Honrad á las mujeres, porque ellas siembran de rosas celestes la senda de la vida del hombre; forman los lazos afortunados del amor y bajo el púdico velo de sus gracias, riegan con mano sagrada la flor inmortal de los nobles sentimientos. F. SCHILLER. Por lo no firmado ycomo Editor responsable.— Juan Oliveres. BARCELONA.—iMPRENTA DE D. JUAN OLIVERES, CALLE DE ESCUDILLERS, N.° 51-1863. 153 g< Filosofía ideal. ESTETICA.' por .1. Iltmicin. y. Grados de la pintura.— Diversas especies de pintura con su técnica' dislincion. — Historia de la pintura. — Grabado en madera y cobre y litografía. Las figuras que sirven al arte de pintar para la espresion de sus ideas, son del mundo real ó del ideal, de lo cual na cen géneros diferentes de pintura. Distínguense cuadros de objetos sin vida, de frutos , flores, animales, paises , etc. Ninguna duda cabe en que estas diversas especies de pintu • ra no se hallan en un solo y mismo grado; pero seria muy difícil de satisfacer una indagacion dirigida á determinar el principio que debiese presidir á la relativa coordinador) de estos géneros. No obstante puede seguirse cómodamente la estension del significado de que son capaces estos cuadros. La naturaleza principia sus creaciones con las especies mas inferiores de las cosas en las cuales, subyugada todavía por la fuerza de la forma, la vida se encierra dentro de un exacto y rigoroso contorno. La fuerza del fuego, el reflejo de la luz, se concentra en las duras piedras ; la graciosa alma del sonido en el austero metal, etc. El color con que la na turaleza reanima los primeros frutos de su creacion, tampoco pertenece á un matiz particular. Este no aparece hasta Ile -gar á las flores y algunos frutos, á los plumages de las aves y cubiertas de otros animales; pero aparece como superior á todo cambio y obtenido para la vida entera de estos seres. Solamente donde aparece la desnudez en las carnes del hom - bre, hay color movible en su verdadero sentido. Las varia ciones de color en la carne del hombre parecen realmente hallarse sometidas á la voluntad, 6 por lo menos se alteran segun los afectos y pasiones que agitan al corazon humano. La envidia y el pesar palidecen el rostro, la cólera le en ciende, etc. Con este fundamento se ha represnitado el pe sar en un hombre de semblante pálido; y Séneca dijo en su filosófica descripcion del colérico: Multas ore toto rubor , exce4aante ab irnis praecorlis sanguine. El arte de la pintura empieza con la formacion de objetos comunes, precisamente en aquellos cuerpos en que parece limitada á rigorosos contornos y á formas esteriores , y las figuras son indudablemente los primeros trazos que el pin cel ha de ansiar. Desde aquí por una série de grados inter medios, elévase hasta lo espiritual, á los conceptos univer sales, á las verdades morales, etc. En el grado mas inferior de la pintura se hallan los cuadros de objetos sin vida, que representan por ejemplo baterías de cocina, muebles de casa, etc.; figuras que aparecen absolutamente por razon de sí mismas; pues no siendo susceptibles de significado algu no, no son verdaderos objetos del arte. La forma es en ellos el asunto capital ; y aunque los colores son sencillos, pue den con la armoniosa distribucion de la luz y de las som bras, adquirir una apariencia de belleza. El segundo grado de la pintura se consagra á los frutos y dores, en las cuales domina ya un verdadero colorido. Las flores y frutos son representados por razon de sí mismos, y sin embargo poseen un esquisito valor artístico. Tal le tie nen los fruteros y floreros de Huysum, aunque ha imitado TOMO II!. hasta la ilusion á la naturaleza en vello y pieles de sus fru tas, en el lustre de sus flores , en la traspirencia de sus go tas de rocío y en el movimiento aparente de sus insectos. Con todo , los cuadros de flores y frutos tambien pueden ob tener un valor estético. Solamente los colores ya tienen por sí un significado simbólico; y en este concepto el blanco es color de inocencia, de esperanza el verde, de amor el ro jo, etc. El mar de los colores parece principalmente difu,n dido por el reino vegetal; si pues son elegidas flores brillan tes con colores análogos á un asunto , se puede muy oien espresar en ellos un ánimo movido por las sensaciones y afectos correspondientes, y entonces el cuadro adquiriendo un significado simbólico, se eleva al grado de obra artística. Ocupan el tercer grado del arte, las pinturas de animales. Ningun valor estético tienen en sí siempre que se hayan di rigido esclusivamente á la fiel imitacion de figuras de ani males verdaderos. Pero pudiéndose representar en la misma figura del animal (S por medio de ella un carácter, el cua dro convirtiéndose en la forma de espresar una idea, ob tendria derecho al nombre de verdadera obra del arte. Esta significacion del cuadro, creceria cuanto mas análogo fuese al carácter humano el del animal, como por ejemplo en el leon. El que formó para Venecia ó Camplidoglio el leon , comprendió su idea y formó en él la idea del género leen, monarca de los animales. Como pintor de animales se ha distinguido entre los modernos Godofredo Mind. En las mi radas de sus gatos entremezcladas de zalameras y feroces , se espresa de un modo indudable el carácter genérico de estos animales. El cuarto grado de la pintura es el paisaje, síntesis de figuras orgánicas é inorgánicas. La pintura de paisajes seguramente es un arte muy difícil, pues no solo debe contentar la vista, sino que tambien se ha de dirigir en cierto modo á los demás sentidos, siendo preciso hacer creer que se siente calor ó frio, una brisa fresca, consoladora, 6 un aire sofocante y opre sivo. El asunto capital en la pintura de paises, debe encami narse principalmente A la representacion de la luz genera l en sus relaciones con los diversos objetos del espacio que re presenta, tarea que es sumamente árdua. Á pesar dé todo esto, la pintura de paisajes considerada en sí, siem pre se re duce á un arte subalterno, por cuanto esclusivam ente mar cha á la verdad empírica; y solo por medio de una aplica cion mas elevada, puede adquirir significado estético. El pintor de paisajes se vé forzado á animar su cuadro con figu ras humanas; pues nada retrae mas que la vista de un ob jeto vacío de humanidad.; pero como se vé tarnbien precisado á poner su paisaje en esterior conexion con el hombre, re presenta ambas cosas en un íntimo enlace y acorde depen dencia. Con esta mira imprime al mismo tiempo en su pai saje una estrecha relacion con los hombres que le habitan , esto es, una forma tal que por él pueda ser determinado el 20 3§ 154 g< de la humanidad. "En los rasgos de la forma de Cristo debe ser equilibrada la mas sublime dignidad con la mas sublime dulzura, la mas grave seriedad identificada con el mas fer voroso amor y representar una serenidad del ánimo que sea muy superior al turbulento poder de todos los alicientes sensuales: tal es la espresion exigida por la idea del Reden tor de los hombres y del gran Maestro de la humanidad. " La Madre de Dios es el mas bello objeto que la religion cristiana puede consagrar á la pintura; con la Virgen San tísima se ofreció á la pintura un ideal enteramente nuevo que los antiguos no conocieron. Ninguna idea tenían estos de una completa inocencia , de una perfecta é inmaterial pureza de voluntad , ni de un alma humana inspirada de ce lestial. En la griega Venus de Médicis resplandece el es fuerzo por agradar aunque moderado por la inocencia y el pudor. La nocion de una Madre de Dios, indica la idealidad de una pureza é inocencia virginales, de lo cual necesa riamente ha de resaltar en su imágen el amor materno mas sublime; la mas pura y angelical virginidad é inocencia realzadas por la hermosura, humildad y sosiego celestial.; pero para esto se requieren el sentido religioso y el fervor. • Tal fué la idealidad que principalmente alcanzó Rafael en sus Madonas, y particularmente en su 'Virgen de la Sacra Familia que pintó para Francisco I. Tambien pertenecen á las personas histórico-místicas los apóstoles y evangelistas, poderosos instrumentos que manejó la Providencia para la propagacion del cristianismo : el alma de toda su esencia. es el fervor religioso ( el apóstol de Rafael). Igualmente lo son los mártires que con su sangre sellaron su persuasion de la' verdad Y divinidad del cristianismo. En sus figuras debe ser visible la serenidad celestial y gozoso rendimiento á la muer te del martirio ,. como en el San Sebastian de Vandyk, que atado á un árbol esperaba con celestial serenidad lbs flechas' que debian traspasar su corazon. En la pintura histórica se comprende la representacion de una hazana ó acontecimiento reales, puestos como pre sentes y verificándose á nuestra vista. Sobre este género de pintura se ha observado con estra neza como seria posible representar una hazana ó aconteci miento cual actualmente pasando á nuestra vista. Si el ob jeto de semejante cuadro está en quietud todas sus figuras permanecen en una posiciori y el conjunto es un momento sin vicisitud ni sucesion , hecho para la eternidad. Segura mente las figuras aisladas de un cuadro están en reposo t inmóviles; mas por medio del arte se les puede haber dado tal espresion, postura y actitud, 'que realmente parezcan entregadas al movimiento y accion , y nos sea presentado in mediatamente á la vista un acontecimiento. De esta suerte en un cuadro de batalla vemos por una parte comunicar las órdenes y ejecutarlas por otro; en un lado ataque, y en el otro defensa: todo está en accion, todo en movimiento y el combate es renido. La pintura de histeria cede al arte dra mático en que este Puede representar la ocasion de la ha zana, su desarrollo, continuacion, enredo y desenlace, en razon á que tiene por forma el tiempo; mas la pintura se halla inmediatamente ligada al espacio ó existencia simul tánea, sin poder representar el suceso en su origen, tras curso ó acabamiento, solo un instante aislado é indivisible, no mas aquella escena del acontecimiento segun haya sido en el momento que escogiera. Para los cuadros históricos es pues de la mayor importancia que no sea del mas sobresa liente significado el momento elegido para comprender y representar el suceso. La pintura ya de suyo se dirige á lo íntimo y espiritual, aunque para su declaracion se valga solamente de lo este carácter de sus moradores. Con estos requisitos el cuadro de paisaje siendo espresion de lo espiritual , ocupará un lugar en el mundo de las artes. Por lo que hace á la representa cion de cuadros marítimos, tambien el pintor en la gran fe cundidad de su génio, se mostrará indigente, porque en este asunto vé una escena bastante parecida á las del otro. El quinto grado de la pintura es aquel que representa figuras humanas, y desde luego ofrece lo espiritual; es de dos ma neras: pintura de carácter y pintura de historia. La manera mas comun de la pintura de carácter, es el retrato sobre cuy.° valor artístico se hallan divididos los pareceres. Si el retrato consiste únicamente en la fiel imitacion de la realidad visi ble, ninguna duda hay en que carece de todo val'« artísti co , y solamente cuando el retrato de la persona representada comprende el carácter fundamental suyo haciéndole per " ceptible en su imágen , se eleva al grado de arte por contener entonces alguna significador) y representar cosa duradera. El carácter fundamental de la persona representada debe aparecer en lalmágen con toda verdad y como realmente es en sí. El retrato debe ser una forma de carácter como sucede en el-de un religioso franciscano de Rubens que tantea en la mano una cabeza de muerto con tal serenidad y aspecto' como si hubiese descifrado el enigma de la vida: Lo mismo Se observa en las obras de Hollbein especialmente .en su re presentador) del corregidor de Basilea arrodillado con su fa milia orando á la Madre de Dios. En esta imágen se halla representada. su época entera de piedad, de virtudes ascé ticas y domésticas, de celo y pacífica grandeza. Se ha preguntado por algunos si el retrato debe represen tar á las personas entregadas al descanso ó puestas en mo vimiento y accion. En general el reposo es preferido al mo vimiento por ser aquel mas apropiado para hacer visible el conjunto del carácter. La accion perjudicarla quizá á la to talidad del carácter y el retrato no seria su verdadera imá gen ; porque en muchas acciones domina solamente un mo vimiento pasajero del ánimo, y muchas son,desempenadas durante la preponderancia del poder de un afecto, y en ello el carácter toma muy Poca 6 ninguna parte. Sin embargo, no negarémos que en ciertas acciones puede mostrarse en su mas clara luz el verdadero y dominante carácter de una 'persona, en cuyo caso al representarla en movimiento y accion se le dá una postura histórica. Los cuadros mitológicos é histórico-místicos, aventajan al retrato considerados corno esposiciones de cara ctéres ideales mas elevados. Como las divinidades griegas no representa ban en su complemento sino con límites lb infinito, eran objetos mitológicos al alcance del arte, quedando al artista griego un vasto campo, pues segun sus ideas todo estaba lleno de divinidades. Pero en las ideas de la instruccion cris tiana, la divinidad ha sido hecha superior á toda esposicion en formas: la pintura es la personificacion de un ser ima ginario que es el mismo infinito en su insondable profundi dad y plenitud. En las personas histórico-místicas, ábrese al artista cristiano un vasto mundo en que presentar á Cristo, á la Virgen Santísima, á los profetas, apóstoles, márti res, etc. Cristo es uno de los objetos mas dignos á la par que difíciles para el arte. Rafael representó al hijo del hombre iluminado con una ráfaga etérea de luz, las doncellas esta riadas y orando en la cumbre de la montana, y á sus piés el pueblo atónito. Otros como Aníbal Caracci y Mengs, dejaron enteramente indeterminada la espresion en la imágen de Cristo; pero la espresion en un cuadro debe ser absoluta mente determinada y característica. Hay una idea determi nada en la imágen de Cristo que debe ser patentizada cual es la idea del Redentor de los hombres y del gran Maestro yl 155 11 mas que indicar el univerl al que representa. La figura de una mariposa , por ejemplo, es la forma de la inmortalidad; la de una doncella con los ojos vendados y una balanza 'en una ma no y espada en la otra, es urna forma alegórica de la justicia. Las condiciones de la alegoría son las siguientes : 1.a Verdad. —Debiendo mediante la forma alegórica ser comunicada al entendimiento una idea ó verdad , es preciso que reine entre la forma y el,.antitipo una exacta analogía, y aquella ha de representar corpóreamente la idea en su propia esencia mas bien que en general. Por eso los anti guos espresaron por medio de una mariposa la forma ale górica de la inmortalidad. No muestra únicamente la dura don del alma despues de la muerte , sino además que el alma pasa á mejor vida despues de haber soltado la vesti menta del cuerpo. 2.a Claridad.—La forma alegórica siendo empleada solo para hacer sensible el universal, sea idea ó verdad, en las cuales consiste su detertninacion , es preciso tambien que desde la primera ojeada sea patentizado que la forma no existe por razon de sí misma , sino como espresion de objeto mas elevadd. ?Un nino que se divierte con botribi tas de jabon, no es forzosamente una forma de la vanidad de los esfuerzos humanos? 3•a Dignidad.—Sirviendo la ale goría para espresion de las verdades, doctrinas é ideas mas sublimes y universales, no conviene degradarla con el uso de formas comunes y viles. Entonces quedaría empanada la estimacion del objeto y lo indicado parecería impropio de la forma indigna elegida. Por tanto, es una forma impropia de la trinidad el triángulo con el ojo radiante en medio. 4.a Sencillez.—Corno la alegoría debe ser la esposicion for mal de una idea, verdad, teoría, etc., conviene que sea su marnente sencilla y tenga en sí el menor adorno y primor posibles ; porque cuanto mas recargada estuviera de ellos, cuantos mas a..:.cidentes contenga en í, tanto mas ofuscará y confundirá el sentido de la idea ó verdad cuya forma debe ser, apartando de ellas el significado y de hecho atrayén dolo sobre sí. !Cuán sencilla no es la imagen alegórica de la fortuna por Guido! Una figura etérea vacila sobre un globo con ilusoria soorisa y caprichoso semblante, y encima de ella un nino alado que jugando la coje por los cabellos ,. lo cual gustosa al parecer deja hacerse.' Hay muchos géneros de representaciones alegóricas„y su diferencia se funda en la variedad de objetos de que se echa mano para las formas alegóricas : distínguense cuadros de alegorías físicas, morales é históricas. Preséntanse como alegorías físicas aquellas en que el objeto es tomado de la naturaleza, la noche por ejemplo, una estacion , la Natu raleza misma, etc. Ya se entiende que los objetos no son presentados en una forma alegórica de un modo absoluto, sino por algunas de sus propiedades sobresalientes. Es cua dro de alegoría tfísica el de Diana pintada con muchos pe chos, imágen de la naturaleza. Si en un cuadro alegórico son representados objetos morales, la pintura recibe este mismo nombre : en ellos pueden ser espresadas verdades y consideraciones generales del mundo moral. De esta suerte la observacion de que la poesía y la música tienen el gran poder de producir el amor, es alegóricamente representada en una piedra esculpida. El amor ruega á Apole con em peno y cierta inocencia que le dé su lira. En otra piedra el arnor va Montado sobre un tigre'ó leon para denotar que amansa tambien los corazones mas feroces. El amor envol viéndose con la piel de leon de Alcides, y arrastrando su maza, es una representacion formal de la empírica máxima, en la cual se establece que esta pasion vence al valor. En un cuadro alegórico moral tambien son representados los virtudes y vicios. A este género pertenecen las represen rior y corpóreo ; y por tanto , para el pintor histórico serán la escena mas importante del suceso y el momento preferi ble, aquellos en que el espíritu del acontecimiento mas se esprese- y patentice. En la historia de la crucifixion de Jesus será la escena mas interesante aquella en que á los incrédulos mas se evidencie que han clavado en la cruz un Hombre-Dios. Por esto mismo el famoso Coypel eligió en dicha. historia ,• precisamente el momento en que el sol se eclipsó y los muertos resucitaron: al mismo tiempo que la admiracion , temor y espanto aparecen en los rostros de los circunstantes dirigidos al cielo , por entre ellos mismos se abren las tumbas y sale de ellas levantándose un muerto. Uno de los 'requisitos capitales estensivo á toda obra del arte y peculiar al de la pintura, es la posibilidad de recono cer -su contenido; es preciso que sea fácil percibir y com prender la historia que está representada en un cuadro. Sin embargo, el sentido de esta conciicion no llega hasta exigir del pintor histórico que esprese y configure en una realidad empírica la historia : la verdad empírica queda á cargo del historiador, y para el artista vale la verdad estética. Aquel ha de representar fielmente la historia como sea en sí, y este poéticamente. Cuando mas fiel fuese el artista á la ver dad empírica de la historia, tanto mas rebajarla el precio de su obra; pues en tal caso seria úniearnente una repeticion de lo real y esencial mediante la luz y el color; mas no una obra de su propio espíritu.. Sin seguir el ejemplo de los antiguos que escribian en una tarjeta pendiente de la boca de la persona representa dala signiíicacion, ó la ponían como suscrita, el pintor bis tórico"tiene á su dispusieron muchos medios para instruir al espectador en el asunto de su obra. Cada siglo, cada re ligion tienen símbolos propios conocidos, con cuyo manejo el pintor' histórico puede denotar el sentido del suceso. De esta suerte la cruz en la batalla de Constantino por Rafael, hasta para indicar en qué época sucedió. Cada naciou, cada territorio y época tienen sus vestidos, armas, muebles, etc. , que colectivamente se comprenden bajo el nombre de usan za, y sirven para hacer inteligible por esta sola considera don el acontecimiento de un cuadro. El artista seguramente no necesita esclavizarse á estas circunstancias; pero tampoco .•debe cometer faltas muy chocantes en este punto, como -Pablo Veronés que representó á la Vírgen María con hábito de monja. Al mismo órden pertenecen los canones en Tro ya. Los accesorios y arquitectura, además de Ser adecuado al tiempo ylugar, deben tarnbien estar acordes con el asunto dela historia, pues de lo contrario el sentido de la misma se_haria confuso para el espectador. Ciertamente no cuadran bien columnas de órden corintio al establo en que nació Je sus; y sin embargo las hallamos en un cuadro de Rafael. En las bodas de Canaan , por Pablo Veronés, vemos un mag nífico salon de columnas, una multitud de convidados y un rico esplendor en los contornos; pero segun la historia, faltó en ellas el vino, por lo cual Jesus obró el milagro de con vertir el agua en vino. ?Qué conexion pu-es hay en esto con los accesorios y la arquitectura? La pintura llega á su mas encumbrado ápice de arte por medio de la representacion de generalidades, especialmente de ideas, doctrinas, verdades, etc. generales. Pero la ge neralidad no puede ser representada inmediatamente y por sí misma en la pintura, sino por medio de una particulari dad que la designe. Entonces la pintura entra en su esfera propia, valiéndose de lo particular solamente para espresion de otra cosa, que es lo espiritual. Este particular de,que se sirve la pintura para denotar el universal, es la alegoría y el símbolo. Por alegoría entendemos un particular que no hace N 156 X . taciónes de la fé, esperanza , amor y mansedumbre por Ra- Así se distinguieron las victorias de Enrique IV por la Illaii fael ; tambien el cuadro de Aristides en que espresó el ca- tropía, indulgencia y bondad que mostró en el Castigo de rácter del pueblo ateniense ; el cuadro que habla hecho los malvados rebeldes y asesinos, reos de lesa majestad. Apeles (1) de la calumnia en que nos hace sentir por medio Rubens representó estas victorias bajo el siguiente punto de de muchos y enérgicos rasgos, la infamia de este vicio. A vista., Dió á su héroe la persona de Júpiter comunicando á la derecha hay un hombre de tan considerables orejas que los dioses sus órdenes para castigar y ahuyentar los 'vicios. por poco igualan á las de Midas, y desde lejos alarga la Apolo y Minerva dispararon sus dardos contra ellos, y los mano á la calumnia que viene hácia él. Tiene junto á sí vicios 'bajo formas monstruosas cayeron .por tierra unos so á los lados dos mujeres que parecen representar la igno- bre otros. Marte en el colmo de sufuror quiere aniquilarlos rancia y la desconfianza. Hácia ellas se acerca por el otro todos enteramente ; pero Venus, imágen del amor, le tira lado la Calumnia baro la figura de una doncella de pasmosa suavemente del brazo : la espresion de la diosa es tan elo hermosura pero algo irritada y cuyas facciones descubren cuente que parece oírsela dirijir sus ruegos al dios de la ódio y furor. En la mano izquierda trae una antorcha en- guerra en estos términos : « No te enfurezcas con mas cruel cendida y con la derecha arrastra de los cabellos á un joven venganza contra los vicios ; ya están castigados. (Winckel que eleva sus manos al cielo y pone á los dioses por testigos mann.) En este género de pintura tarnbien adquirió gran de su inocencia. Delante de ella va un hombre feo, deseo- reputacion Lebrun. Pintó el 'techo del salon de Versalles lorido y con ojos hundidos, como si se hallase consumido representando en él bajo alegóricas formas algunos hechos por una larga enfermedad , y en el que sin dificultad se re- de Luis XIV. conoce á la Envidia. Detrás de la Calumnia van otras dos , Si la claridad del asunto es requisito para una obra artís mujeres que parecen instigarla, sostenerla y adornarla, una tica, lo es indispensable y capital en un cuadro alegórico de las cuales parece ser la Astucia y la otra la Impostura. histórico. El suceso que sirva de fundamento á semejantes Mas atrás aun sigue el Arrepentimiento como en sombrío y cuadros, no solo debe ser muy conocido, sino que ademásel andrajoso séquito : llora , y avergonzado de la Verdad que pintor ha de saber representarlo todavía mas particulariza se le aproxima, distrae la vista de ella como si temiese mi- do. Así presentó Lebrun el famoso paso de los franceses rar á sus' ojos. por el Ithin. Su héroe está sentado en un carro de guerra, Tarnbien referimos á las pinturas alegórico-mor ales aque- con un rayo en la mano, y Hércules como imágen del va llas que presentan situaciones del ánimo, como por ejemplo lor heróico, impele el carro al través de las ondas agitadas. la representacion sábiamente ideada y profundamente sen- La figura que representa la Espana es arrastrada por la tem tida de la melancolía por Durer ; y tarnbien todo cuanto pestad ; el Dios del Rhin es precipitado y suelta su timon ; pr6enta lo que dice íntima relacion con el hombre. Por esta las Victorias vienen volando trayendo los escudos en que facultad una muerte precoz quedaría representada con la están indicados los nombres de las ciudades que despues del irnágen de la Aurora , teniendo un nino en sus brazos. paso han de ser conquistadas : la Europa mira llena de. Cuando en formas alegóricas se presentan acontecimientos, asombro. (Winckelmann.) Si no solo está indicado por el el cuadro se llama alegórico-histórico. particular lo general o la idea que le debe designar, sino s La gran falta que puede cometerse en el uso de la alego- que tambien se halla positivamente espresado en toda ver ría consiste en que se la emplee como suplemento de la dad , se produce un símbolo. La representacion simbólica de histórica , y que entre las personas históricas se introduzcan las ideas es posible únicamente por el uso de la histórica, alegóricas. Con semejante mezcolanza es sacrificada la ar- especialmente con la representacion de personajes, que ma monía del conjunto y se origina una discordancia. Bubens nifiesten en sí viviente y en accion , la esencia de las ideas en la vida de María de Médícis ofrece un ejemplo que puede que se designan. De esta suerte la irnágen de un Marco Cur servir de advertencia, y tambien Albani en su cuadro de cio que se hunde en un abismo, abierto en la tierra, es un Elena : Venus conduce á Elena fuera de la casa de Menelao, emblema del patriotismo ; Palas emblema de la sabiduría, y y en el fondo están los Cupidos que se• alegran de aquello, la imágen de Cristo una forma simbólica de la absoluta iden-. Otra falta no menor que puede corneterse es la de tras- tidad de lo divino y humano. formar lo histórico en puramente alegóricoó representar en Por medio de la conexion con lo histórico, la idea pasa á una forma alegórica el suceso empírico é individual, pues símbolo ; pero tambien lo mismo histórico puede ser nue además de rebajar el cuadro á un grado histórico mas infe- vamente convertido en símbolo, para lo cual el arte de la rior, quedará tambien imposible de reconocer el sentido del pintura trabaja especialmente de modo que la persona his conjunto. « ?Quién adivinará, dice Schreiber en su Estética, tórica reciba un carácter absoluto y este se haga perceptible contemplando la famosa galería Farnesia de Aníbal Caracci, á los sentidos. Pero, (segun Winckelmann,) el carácter de en aquel Anquises que Venus desnuda, en aquel Polifemo lo absoluto se espresa en el objeto como una gran simplici perseguido de Azis y Galatea , en aquel Eudimion durmien- dad, como actividad moderada ó como grandeza tranquila y do, y en todos aquellos juegos y amoríos del antiguo mundo serena. La tranquilidad es la idea de lo divino, del Ser Eter divino , quién adivinará lances análogos de la casa Far- no; el movimiento es la de lo existente como mutable y pasa nesia? jero. Por esto se ha censurado no sin razon, en el cuadro de La pintura alegórico-histórica se halla mas elevada que • la creacion por Miguel Angelo que el movimiento del Padre la simplemente histórica y no debe confundirse con esta. Eterno es demasiado vivo, pues su cabellera y barba pare La segunda se propone la representacion del acontecimiento cen hallarse á merced de una tempestad. Así como en aquel tal como ha sido en sí, y la primera aspira á representar el momento permanece tranquilo el seno del mar, tambien de mismo bajo un punto de vista mas notable. El suceso debe biendo ser la persona histórica símbolo de lo absoluto, con tener arguna cosa universalmente notable en sufin, circuns- viene que el conjunto de su figura así como cada uno de tancias ó consecuencias : esta notabilidad universal es desde sus miembros separados, aparezca en sublime y celestial luego aprovechada y presentada bajo una forma alegórica. reposo. (1) Otro diferente del famoso contemporáneo de Alejandro el Grande, La grandeza tranquila y serena es el preferente y univer NiNió como artista cien anosdespues. y Que sal atributo significativo de las obras maestras de la Grecia. 15'7 g< La bella alma de Rafael sintió antes que todos en los tiene-- flamencos, Durer principalmente adquirió para este género pos modernos este verdadero carácter, y lo espresó en sus en Alemania una dilatada reputacion. En el.siglo xvnr de obras. !Qué tranquilidad y serenidad hay en las figuras ca- cayó este arte y en el xvin feneció casi enteramente. ,Solo pitales de su Atila! El papa que disuade al rey de los hunos en Inglaterra fué todavía continuado aunque generalmente de atacar á Roma, no aparece con las jestieulaciones y mo- • por artistas estrangeros. En Alemania la pintura en cristal vimientos 'de un orador, sino como un varon respetable 9 en el siglo xix volvió á resucitar de nuevo, especialmente (idéntico al que en Virgilio solamente con su presencia so- con Mohn y Vortel en Dresde, con Seheinert cii Meissen , siega una rebelion) y con un semblante lleno de divina con- pero sobre todos con M. S. Frank en Nuremburgo, que fué fianza se presenta á la vista del tirano. Los dos apóstoles no el primero en reproducir la pintura al cristal. Despues el se agitan como ángeles esterminadores en las nubes, sino rey Luis de Ravierahabiendo mandado con toda inunificen (y permítase comparar lo sagrado con lo profano) como el cia poner cristales pintados en las ventanas de la catedral de Júpiter de Hornero, que solo con un hiero parpadeo hace Regensburgo, este arte tomó un elevado vuelo en Munich. estremecer el Olimpo. !Qué reposo en sus vírgenest Tambien y aparecieron obras que no solo eran iguales á las antiguas sirve de ejemplo el San Miguel de Guido, que despues de en cuanto á la fuerza del colorido, sino que tambien las haber precipitado al enemigo de Dios y de los hombres, no aventajaban en la belleza de la invencion. Gartner y Hess ondea sobre él como un vencedor embriagado de alegría , • adquirieron grandes méritos en la direccion del instituto sino mostrando un semblante alegre, sereno y sin animosi- fundado al efecto. Ti.° La pintura al temple ó de aguazo, es dad (Winckelmann.) aquel procedimiento en que se emplean colores molidos y Bajo el técnico aspecto, y con especialidad relativamente disueltos en agua, con una mezcla mas ó menos espesa de al material y suertes de manejo esterior , se distinguen las goma y se los aplica al lienzo , papel , marfil , etc. Por la siguientes especies de pintura. 1.a La encétustica , que fué dulzura de su carácter es propia principalmente para flores la manera comun de pintar entre los antiguos , si bien mas y paises. Al mismo procedimiento pertenece la incorpora tarde cayó en desuso. Ofrécense dificultades casi insupera- cion de los colores con cola y su aplicacion á un aparejo de bles para determinar con precision el verdadero proceder cal seco. 5.° La pintura al fresco es aquella en que se ponen que entonces empleaban. Para cada caso deben diferenciarse colores aguados sobre una pared acabada de enlucir. El muchas especies de encáustico ó empaste de los colores con pintor no manda enlucir mas porcion de pared que la que cera sobre el fondo calentado , de lo cual depende esencial- calcula poder pintar en un (ha. Con este objeto á fin de que mente que la ejecucion se desempena con buril 6 pincel. En no se reseque el fondo debe manejar el pincel con prontitud el primer caso la cera derretida, saturada con polvos finos y seguridad , porque nada puede borrar ni enmendar. Para de tierra de colores y puesta primeramente en madera ó en trasladar á la pared por medio de un instrumento puntia la pared , era mas tarde trasportada al marfil ; despues el gudo el dibujo, se sirve de un carton en que ya está hechos dibujante grababa las líneas sobre el fondo enfriado , y no y para iluminar las figuras ejecuta un bosquejo con colores. era propiamente la pintura sino el fondo de cera el que su- Atestiguan la antigüedad de la pintura al fresco, los cuadro, fria la accion del fuego. En el segundo caso, la cera aparece de esta especie desenterrados de Pompeya y de las tumbas disuelta , mezclada con los colores y aplicada con el pincel ; etruscas. En el siglo XVI, floreció de nue,vo, y obras maestras y despues el cuadro tiene que ser acabado mediante su dis- de esta especie trabajaron Rafael, Miguel Angelo, Leonardo creta aproxiinacion al fuego. Al principio la pintura encáus- Vinci y otros. No hay otro perjuicio sino que los colores en tica fué tambien dibujo en campo de colores y mas tarde se agua insensiblemente bajan en el aparejo de cal , y este hizo esta pintura con cera de colores derretida. Este perdido mismo se desconcha con el tiempo, segun se ve ya en el Va procedimiento fuéprimerarnente restablecido en Francia por ticano y en la capilla Sixtina cuyas magníficas creaciones el conde Caylus, en el ano de 1752, desde cuyo tiempo acá se están próximas á fenecer. En tiempos recientes la pintura han hecho muchas tentativas acerca del mismo. En los al fresco, bajo la dominador) del rey Luis, hizo de nuevo tiempos modernos se han dedicado principalmente á la .pin- grandes adelantos en Munich., En el iluminado de la Glyp tura encáustico J. G. Walter en Berlin , J. Roux en Heidel-: toteca (Reservorio de esculturas), siguen á Cornelio como herí;, y P. Kraft en Viena ; pero aun se pone en duda si sobresalientes, J. Schnorr, que imprimió singular vivacidad alguno de los métodos empleados era seguido entre los pin- y valentía de invencion á su série de representaciones en la tores griegos. El proceder dado á conocer por Montabert en residencia real, y Enrique HPss, marcado por la gravedad su tratado de la pintura, parece principalmente el que se ha y correccion, el cual emprendió la pintura de la capilla de seguido en una galería de cuadros en la residencia de Mu- la residencia representando objetos bíblicos. Además de es nich y que se aproxime á la verdadera pintura encáustica, tas se han hecho muy notables las pinturas al fresco en los 2.a A la pintura encáustica de los antiguos es análoga la Arcades, ejecutadas 'por diferentes artistas. 6.° Pintura al pintura en esmalte, peculiar invencion del siglo xvi. Se óleo. En este proceder mezclados los colores con aceite, se pinta con colores de metal que son marcados á fuego sobre ponen sobre madera, cobre ú otros metales, como tambien un fondo macizo revestido de esmalte. Si el campo en que sobre las paredes, en tafetan vasto y en el día comunmente los colores son marcados á fuego fuere porcelana la pintura en lienzo. Por este procedimiento se logran los mas subli toma este ,nombre particular. 3•a Análoga á la pintura en mes encantos del colorido, en lo cual aventaja estensamente esmalte es la de cristal, quizá conocida ya tarnbien de los á todas las demás suertes de pintura. Van Eyck es general antiguos, pero que hasta el siglo rv de la era cristiana mente citado como inventor de la pintura al óleo á princi no empezó á propagarse. La verdadera pintura en cristal en pios del siglo xv ; pero recientes investigaciones han hecho que los colores minerales son marcados á fuego en la fra- sumamente verosímil que existian cuadros al óleo mucho gua, debe diferenciarse de las dos maneras inferiores, en mas antiguos que Van Eyck, siendo esta especie de pintura que es pintado un barniz de colores encima ó mas bien de- no solo contemporánea á él sino puesta ya en práctica des bajo del Cristal mas ó menos trasparente. La verdadera pin. de mucho antes y primeramente en Italia, sin que conste tura en cristal llegó al colmo de su perfeccion en los siglos xv con claridad su inventor. Sin embargo, ninguna duda cabe y xvi. Entre muchos grandes artistas franceses, ingleses y en que por lo menos pertenece á Van Eyck el mérito de la >2 1 58 1¦Z elegancia , primorosidades y arideces. Los romanos no me recen en la historia de la pintura ninguna mencion , pues ellos no la cultivaron por sí mismos, sino que al principio conocieron únicamente la de los etruscos y mas tarde fue ron discípulos de los griegos. La pintura no recibió su com-, plemento hasta los tiempos de la cristiandad ; pero el arte de los nuevos griegos ó bizantinos produjo la transicion de la pintura de los antiguos á la de los cristianos, y de aque llos mismos bizantinos nacieron al fin las escuelas de la alta Italia y del bajo Rhin. De estas antiguas escuelas fueron distintas las posteriores alemana y flamenca , corno tambien la francesa, inglesa y espanola. Otros por el contrario no admiten mas que dos escuelas esencialmente diversas, la italiana y!la flamenca. Aunque ya desde muy antiguo, conocidamente desde mitad del siglo y, pintores griegos y romanos trabajaban en Italia , no se empieza regularmente á contar la historia de la pintura en Italia sino hasta el siglo xu, en que muchos artistas griegos exornaron con sus obras las iglesias de Ve necia y Florencia, arregláronse á su estilo los artistas italia nos, y en el siglo mil fundaron con 'propiedad nacional una distinguida escuela de pintores y otros artistas, que se de nomina italiana. Randficóse en cuatro escuelas principales, que son la Florentina, Romana, Veneciana y Lombarda. En Florencia nació primeramente el estilo puro italiano, cuyo fundador fué Cirriabue, nacido en Florencia en 1240. A él se debió la mejora de la determinacion mas exacta en las proporciones, y la cornunicacion de vida y espresion á las figuras, á lo cual Giotto pudo anadir- todavía varias gra cias particulares de su escuela. Entre sus secuaces distin guióse principalmente Alasaccio y particularmente Tomás Guidi por el claro-oscuro, carácter y animacion de su1 cua dros : sus discípulos fueron los primeros á pintar al óleo. El estudio de la perspectiva comenzó en Pablo Uccello , y fué continuado por Lucas Signorelli y por Domingo Ghirlanda jo. Los dos grandes maestros de esta escuela fueron Leo nardo de Vinci, nacido en 1444, y muerto en 1519, y Mi guel Angelo Buonarotti , nacido en 1474, y muerto en 1564. Leonardo de Vinci determinó exactamente las proporciones de las figuras, las reglas de la perspectiva é iluminacion, y dió á la escuela un carácter sumamente grave, austero y meditabundo, á que ya desde su principio se inclinó, y que despues mas tarde abrazó con gran energía y audacia. En tre sus discípulos efectuaron grandezas en el arte Luini, que combinó el estilo de Rafael con el de su maestro, Sa laino , Melzo, Baccio della Porta, famoso bajo el nombre de Fray Bartolomé y sobresaliente por la elevacion de los pen samientos así como por el fervor y entusiasmo de sus pin celadas, el sensibilísimo Andrés del Sarto , el inventivo Baltazar Peruzzi y el ameno Razzi. Pero Miguel Angelo Buonarotti es el mas pasmoso de todos los artistas por haber abrazado en sí con igual energía y profundidad la escultu ra, arquitectura y pintura. Distinguido por el fuego de su composicion, por el fundamental estudio de la anatomía y por la osadía de sus aires, fué único en cuanto á la energía y grandeza, y su Inicio final de la capilla Sixtina en Ro ma, permanece inimitable en la sublimidad del estilo. Pero sus discípulos é imitadores decayeron desdenando el estilo puro sencillo, por el contranatural, exagerado y deforme. Luis Cígoli y Gregorio Pagani , komenzaron á despertar en 1580 un nuevo espíritu , pues apelaron de nuevo á lo na tural, y esforzáronse por introducir mejor gusto en el claro oscuro. A estos siguieron Domingo Passignani , Cristóbal Allori y Comodi. La escuela romana tuvo su principal asiento en Perugia , perfeccion y propagacion de esta especie de pintura. 7.° Pin tura al pastel. Se vale de un lapiz seco formado con pastas de diferentes-colores. Los cuadros al pastel tienen una va lentia y frescura propias ; pero como sus colores no se ad hieren al plano mas que como iin polvo sutil se esponen fácilmente á ser destruidos. Se adapta principalmente por razon de la vellosidad que produce á la espresion de la ju gosidad natural en los colores de las carnes, y por tanto es particularmente propia para retratos. Refiérese la invencion de este arte al siglo xvi. En la galería de Dresde se halla una muy notable coleccion.de cuadros al pastel, entre los cuales se distingue un hermoso Amor de Mengs. 8.° Arte mosaica. Es una especie de pintura por la cual es ataraceado un cuadro con piedras de diferentes colores, ó tambien con pedacitos de cristal y mármol y hasta con madera pegada por medio de una masilla ó almácigo con tal finura y pri mor, que á cierta distancia parece trabajo de pincel. Vero símilmente es invencion oriental ; pero de los griegos recibió su mayor cultura y de estos pasó á los romanos en tiempo de Sila. Despues de la decadencia de las artes y ciencias en Italia , .aun se conservó entre los griegos bizantinos y con ellos por fines del siglo my volvió á Italia, donde ya en el siglo xv y xvi se elevó á un alto grado de perfeccion en la que finalmente continuó progresando mas y mas en los si glos xvii y xvw. El arte mosaica se ha empleado preferen temente para copiar los cuadros originales de los grandes maestros. Ante todos merece particular distinción el mag nífico mosaico de la Cena de Leonardo Vinci que actual mente existe en Viena. En el ano 1819, F. J. Fernvach inventó una nueva especie de mosaico que se distingue por su alucinante imitacion de los colores, pinturas y cambian tes de los cuerpos minerales. Tarnbien se han hecho famosos los conocidos mosaicos de musgo por el profesor Blank. La historia de la pintura se divide en antigua y moderna ó gentil y cristiana. La historia de la pintura antigua empieza Propiamente en los griegos ; pues antes de ellos la pintura no apareció corno arte independiente, siendo empleada por los pueblos primitivos y aun por los mismos griegos en su principio únicamente para adornar de colores las obras de escultura y arquitectura. La verdadera pintura procedió naturalmente del dibujo, y comenzó por los sciagramas (simples contornos de una sombra ) y monogramas (contor nos de la figura sin luz ni •sombra . Desde estos pasó á los monocromos (imágenes de un solo color) y finalmente llegó á los policromos (dibujos de muchos colores). La pintura no adquirió su independencia hasta Polignoto de Tasos, que vivió entre los 450 y los 410 arios antes de Jesucristo en Atenas, donde obtuvo derecho de ciudadano y pintó con Micon y Panano para las Poicilas (variedades). Debió ser el primero que pintó en tetracromo (con cuatro colores), que introdujo vida, espresion y carácter en las historias, dió multiplicidad de pliegues al ropaje y distribuyó simétrica mente las figuras ; pero en la distribucion de la luz y de las sombras, le aventajó Apolodoro de Atenas 404 anos antes de Jesucristo. • En Zeuxis , unos 378 anos antes de J. C. , empezó el ver dadero reinado de la belleza. Sin embargo, parece que en él dominó mas la energía, al .paso que su conternporá neo Parra sio de Efeso, se inclinó mas á la amenidad, distinguiéndose al mismo tiempo por la exacta precision de las proporciones y por su colorido. Su émulo Titnantes de Samos alcanzó el máximum en la espresion y en la ficcion sensitiva. Apeles se hizo famoso principalmente por el feliz manejo del colo rido, la verdad natural de sus cuadros y su maestría para retratar. Despues de él el arte insensiblemente degeneró en |
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