11_No. 3 (1 enero 1864), p. 399-412 |
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olfato ; y si tiene la suerte de hallar una bandada de tier
nos albranes que no puedan volar, devora uno ó dos sin
cuidarse de los demás, pero cada noche vuelve á poner en
contribucion la nidada hasta haberla destruido entera
mente.
Cuandoel raccoon no encuentra aves
acuáticas, penetra en los bosques, y
trepa á los árboles que á su parecer
cobijan algunos débiles habitantes de
estos sitios , como son los pájaros, ar
dillas y otros roedores. Es admirable
que casi nunca se equivoca : será su
perspicacia que le dé á conocer el ár
bol que abriga una presa, 6 la finura
del olfato que se la indica desde lejos ?
hé ahí una duda que aun no han podido aclarar los caza
dores.
Todos los naturalistas que han podido obsérvar!raccoo
nes en estado de cautividad , han notado los mismos hechos;
dejemos pues hablar á un grande escritor : « Este animal
mojaba todo lo que quena comer; echaba el pan en el bar
reno de agua y no lo sacaba hasta que lo veja bien empa
pado, á menos que le aguijase mucho el hambre, en cuyo
caso tomaba el alimento en seco y tal como se lo daban.
Huroneaba por todas partes, y comia de todo : carne cruda
cocida, pescado, huevos, aves vivas, granos, raíces; etc.
Comia tambien toda especie de insectos, entreteníase en dar
caza á las aranas, y cuando andaba libre por el jardin , co
gia los caracoles, langostas y lombrices. Gustábale el azú
car , la leche y los demás alimentos dulces , prefiriéndolos
á todo excepto á la fruta, la carne y sobre todo al pescado.
Retirábase lejos á satisfacer sus necesidades ; siendo por lo
demás familiar y aun acaricioso ; saltaba encima de las per
sonas á que habia tomado
afieion , jugueteando con
gracia y agilidad y hallán
dose en continuo movi
miento. Nos ha parecido
que participaba mucho de
la índole del maki, y algo
de la del perro. »
La coleccion de una de
las principales cortes de
Europa [poseyó un rac
coon cuyos hábitos eran
exactamente los referi
dos; cuando queríamos
divertirnos á sus expen
sas le dábamos un pedazo
de azúcar; al punto lo re
mojaba en un barreno de
agua, siendo muy cómi
cas las demostraciones de
admiracion que hacia
viendo que el azúcar quedaba disuelto
animal habita en la América septentrional.
El AGUARAPOPÉ, 45 RATON CANGREJERO, Procyon cancrico
rus de GEOFF. 6 perro cangrejero , de LABORDE tiene 25
pulgadas de longitud total (0,677); el pelo muy corto, leo -
nado , con mezcla de pardo y negro y bastante uniforme
superiormente ; y blanco amarillento infer'ormente ; el co
lor de las patas tira á castano , y la cola , mas larga , tiene
ocho 6 nueve anillos negruzcos , á veces muy poco aparen
tes. Es comun en la Guyana, donde á orillas del mar persi
gue á los cangrejos, los cuales constituyen su principal ali
mento, de modo que de esta circunstancia ha tomado el
nombre. Sus hábitos difieren muy poco de losdel preceden
te, aunque tiene un carácter mas tímido.
Por lo demás, los raccoones como se encuentran muy
mal armados, conocen su propia debilidad y están dotados
de un instinto muy perspicaz. Cuando
en las colecciones donde permanecen
cautivos estos animales se presenta un
estrano delante de sujaula al punto el
raccoon huye, se esconde en el rincon
mas oscuro y manifiesta senales de
miedo. Las dos especies cuya figura
-^
representa la lámina son las únicas
que han reconocido y descrito bien los
naturalistas; la una, segun hemos visto,
pertenece á la América septentrional, y la otra á la Amé
rica del Sud. Refiérense á la primera como variedades el rac
coon blanco de Brisson , el raccoon leonado, y el del Brasil :
aunque este último si fuese bien estudiado , es probable que
formaria una especie suficientemente determinada, confor
me opina Isidoro Geoffroy ; lo mismo dirémos del raccoon
de cuello castano propio del pais de los hurones. Existe en
un gabinete estrangero un individuo de esta última especie
6-variedad que en nada se diferencia de otro individuo del
mismo pais, que Isidoro Geoffroy vió en el gabinete de his
toria natural de Ginebra. De ahí resultaría la existencia de
cuatro especies de raccoones , dos de las cuales no habrian
sido suficientemente descritas Harémos observar que estos
animales , aunque colocados entre los plantígrados , levan
tan el talon al andar apoyando solamente los dedos, y apli
can toda la planta al suelo cuando permanecen en reposo.
Este es uno de los mil ejemplos que prueban que la natu
raleza se mantiene casi siempre fuera de las leyes absolutas
que queremos imponerle,
y que nuestros supuestos
métodos naturales les son
enteramente extranos.
Los BENTURANGS Mi
des , VALENC. Arcliclis ,
TEMM. , tienen treinta y
seis dientes ; á saber, seis
incisivos, dos t aninos y
dos molaresen cada man
díbula; los caninos, lar
gos, comprimidos y cor
tantes; el cuerpo rechon
- cho; la cabeza gruesa; los
ojos pequenos ; las orejas
velludas, redondeadas y
pequenas; cinco unas gan
chosas, comprimidas y no
con tráctiles en cada pié ;
la cola asidora aunque en
teramente velluda. El
BENTURONG NEGRO es algo mayor que el benturong de frente
blanca, del cual puede que solo sea una simple variedad.
Su pelaje es enteramente de color pardo negruzco. Habita
en Java. El BENTURONG DORADO (Ictides aureus), está cubierto
de pelo muy largo, sedoso y de color castano leonado do
rado é uniforme. Créese que pertenece á la India. Y el
BENTURONG DE FRENTE BLANCA. (Mides albifrons), tiene 2
piés (0,650) de longitud, no inclusa la cola que tiene 2 piés
6 pulgadas (0,812). Su pelaje se compone de largas crines
negras y blancas, escepto en la cabeza y en los miembros
donde el pelo es corto ; el hocico y la frente son casi blancos
•.-
EL A guarapope
y desaparecia.,Este
w 400 bl
con una mancha negra en los ojos que se estiende hasta las
orejas; la cola y patas son negruzcas , Sus bigotes muy lar
gos y poblados, y las orejas rodeadas de blanco.
Esta especie se encuentra en el interior de la India ; es
nocturna y duerme durante el dia. Por la tarde despierta
para ir en busca de insectos, frutas y animalillos, de lo que
se mantiene. Los benturongs se asemejan mucho á los rac
coones en la forma de los dientes y en su marcha plan tígra
da. Unen tambien este género á los gatos de algalia, y prin
cipalmente á los paradoxuros, de los cualesson muy vecinos,
por el conjunto. de su.organizacion. Débese á Duvancel ,
muerto en la India, el conocimiento de estos animales, los
cuales han sido observados diferentes veces posteriormente,
aunque nada interesante se nos ha trasmitido sobre sus
hábitos.
Fisiología.
FUNCIONES DE LA GENO:10110N Y REPRODUCCION EN TODOS LOS SÉRES
V.
Concepcion y fecundacion.
A lo que llevamos espuesto anteriormente, hacíanse al
gunas objeciones á saber. 1.0 Se objetó la semejanza de
los fetos con los padres. Los ovaristasá la verdad esplicaban
dicha semejanza por el influjo que ejerce el esperma fecun
dante, diciendo que no hallándose en el caso de poder es
pecificar en que consiste dicho influjo, érales imposible sobre
todo el limitarlo y lijar el término á que se estiende; y aria
dian por último que la semejanza de los fetos con las madres
es la mas frecuente y completa. Pero semejanzas hay que al
parecer contradicen la idea de un gérmen preexistente;
tales son por ejemplo las que se refieren á algunas mons
truosidades. Se han visto hombres sexdigitados. ?Admiti
rémos con los ovaristas gérmenes originariamente mons
truosos? Ciertas preneces compuestas, dobles ó triples, al
parecer han sido debidas al solo influjo paternal. 2.° Obje
tóse la mezcla posible de las diversas especies vivas. En el
reino vegetal la mezcla entre especies diferentes es obser
vada con mucha frecuencia, y dá lugar á lo que se llaman
plantas híbridas, lo propio se observa en el reino animal
aunque con menos frecuencia y generalidad : conócense en
nuestra economía rural el mulo y el bardegano , que son
productos del asno y de la yegua, del caballo y de la burra;
obsérvanse frecuentemente mestizos en las aves, como por
el ejemplo entre el canario y el jilguero. Por último, si una
muger blanca es fecundada por un negro, el producto es ya
un poco negro ; y si las generaciones sucesivas de aquella
muger se unen contínuamente con individuos de la raza
negra, slij productos se alejan de mas á mas de su tronco
primitivo, y acaban por ser negros perfectos. Todos estos
hechos pues manifiestan el grande influjo que tienen los
padres sobre las cualidades de los fetos , y son otras tantas
ontradicciones al sistema de los huevos preexistentes. Los
ovaristas respondian en primer lugar que esas fecundaciones
irregulares no son posibles sino entre especies y variedades
muy afines, y que jamás han sido observadas entre espe
cies un poco distantes, como por ejemplo entre el hombre
y otro animal cualquiera ; en segundo lugar, que no son
conformes á las miras de la naturaleza, y que para su con
secucion se necesitan siempre los esfuerzos del hombre; en
efecto , nunca vemos que copolen la liebre y el conejo, no
obstante la afinidad que existe entre sus especies; por últi
mo, que si aquellos mestizos son abandonados á sí mismos,
en las generaciones sucesivas, vuelven todos al tronco ma
terno. Kolkreuther formó plantas híbridas con varias es
pecies de nicociana , de clavelina y de beleno , y vió que
para impedir se restituyesen al tronco materno era preciso
recurrir en cada nueva produccion á una nueva aspersion
de pólen. De otra parte, esta objecion estaba envuelta en
la precedente , pues es relativa al grande influjo ejercido
por los padres sobre los productos; y los ovaristas , lejos de
negar este influjo lo esplicaban por el del esperma fecun
dante. 3.° Por último , á este sistema de los huevos preexis
tentes se han opuesto , y se objetan aun en el dia los cam
bios que induce de continuo la série de los siglos en las
especies vejetales y animales que viven en la superficie de
nuestro globo. Ya Linneo habia emitido la atrevida idea de
que en su tiempo existian mas especies vejetales que en los
tiempos antiguos , y que de consiguiente se habian for ado
nuevas especies vejetales. Wildenow adoptó esa idea de
Linneo ; y Bonnet, aunque celoso partidario del sistema de
los huevos, creyó tambien que las especies vivas se modi
ficaban con el tiempo. Finalmente, en el dia , Lamarck
profesa que los vejetales y animales cambian de continuo
por las influencias de los climas y de los alimentos, por los
efectos de la domesticidad , y por el cruzamiento de las ra
zas. Si las especies actuales nos parecen constantes, de
pende, dice él, de que los climas, y las demás circunstan
cias que modifican aquellas especies no obran en ellas hasta
despues de un enorme espacio de tiempo; y que de consi
guiente se necesitarian muchas vidas humanas para presen
ciar aquellas modificaciones y poderlas dar por bien ave
riguadas. Segun él, los efectos bien examinados de los
climas, de los alimentos, etc., sobre los vejetales y animales,
no permiten negar teóricamente aquellas mutaciones ; y lo
que en historia natural se llama especiesperdidas, puede no
sean mas que nuestras especies actuales antes de haber sido
modificadas. De otra parte, esta opinion de Lamark se
halla .en armonía con la que ha emitido relativamente al
origen de los séres organizados: pues como el movimiento
vital, segun él, tiene por atributo el ir complicando siempre
de mas á mas la organizacion , es necesario que las especies
vayan tambien cambiando de continuo. Este hecho , en
caso de ser cierto, es otra con tradiccion á la Idea de un
huevo preexistente. Pero los ovaristas contestan que el
hecho de la mutabilidad de las especies está lejos de ser
rigurosamente demostrado.; que evidentemente se puede
considerar alguna exageracion en el dictamen de Lamark ,
puesto que hace provenir del ejercicio casi todas las partes
de la organizacion de los animales; que por último, admi
tiendo la mutabilidad de las especies , se puede concebir
que el huevo preexistente es modificado tambien con el
resto del cuerpo.
Por lo demás , los ovaristas presentaron entre sí tres di
sidencias capitales. Profesaron los unos que los huevos ó
gérmenes estaban diseminados por todo el espacio , y que
no se desarrollaban hasta encontrar cuerpos capaces de re
• tenerlos y de hacerlos crecer, es decir, de cuerpos que fuesen
semejantes á ellos. El universo actual de consiguiente, no
fuera mas que el desarrollo de muchos gérmenes primitivos,
formando en su conjunto un universo en pequeno. Esto es
lo que fundó el sistema de la «Diseminacion de los gérme
nes, » ó de la « Panspernia, » universalmente abandonado
por su notoria absurdidad. Los otros establecieron que los
gérmenes están contenidos unos en otros, y que son suce
sivamente sacados de su letargo, y llamados á la vida por
el influjo del licor seminal: de modo que no solo el ovario
de la primera muger contenia los huevos de todos los in
fantes que dió á luz, sino que uno solo de aquellos huevos
contenia toda la raza humana entera. Esto es lo que consti
tuye el sistema de « encaje de los gérmenes, » cuyo mas
ardiente defensor ha sido Bonnet. Pero el espíritu se asusta
con razon de ese pretendido encaje : y dónde será su tér
mino? Esa opinion , supone la materia divisible al infinito;
y para eludir esta última objecion , se dice que los séres
vivos actuales deben acabar un dia , y que de este modo se
debe llegar por fin ,á unos huevos que ya no contendrán
otros ; pero siempre falta nos espliquen el cómo se hizo la
primera reproduccion. Por último, los ovaristas mas juicio
sos establecieron ípie cada individuo forma sus huevos por
una especie de amo!' secretoria , pareciéndoles confirmar
esta idea el hecho de las generaciones getnmíparas , en las
cuales se vé que la superficie esterna del cuerpo echa yemas
reproductivas y por el de las numerosas reproducciones de
partes en los diversos séres vivos.
En 1671, Ham y Leeuwenhoeck de una parte y Hart
soeker de otra, descubrieron en el esperma de los animales
una prodigiosa cantidad de pequenos cuerpos semovientes ;
este descubrimiento dió origen á un nuevo sistema sobre la
generacion , ó sea el de los animalillos espermáticos. Ad
mitióse que esos animalillos, á consecuencia de muchas
metamórfosis, formaban el nuevo individuo. Al paso que
en el sistema del encaje, se dijo que la primera muger con
tenia todo el género humano, aquí el primer hombre era
el que llevaba todas las generaciones futuras, pues el ani
malillo espermáticoera el gérmen preexistente, un pequeno
homúnculo organizado, en el cual estaban contenidos todos
los demás. En apoyo de este sistema, eran invocadas las
siguientes razones : 1.° existen animalillos en el esperma de
todos los animales, y al contrario, no se les vé en humor
alguno de los demás del cuerpo ; 2.°, esos animalillos difie
ren de especie á especie, y al contrario son siempre seme
jantes en el esperma de un mismo animal, y en el de los
individuos de una misma especie; 3.° no se manifiestan
en el esperma del animal hasta la edad en que es po
sible la generacion , faltando en las edades primera y últi
ma ; 4.° su número es tan considerable, que en una gota
de esperma de gallo, que apenas llega al volúmen de un
grano de arena se contaron cincuenta mil : y ese número
prodigioso , que está en relacion con la prodigalidad que
despliega generalmente la naturaleza en la reproduccion de
todas las especies vivas, permite esplicar el como pudo Spa
llanzani verificar fecundaciones artificiales con átomos de
esperma; 5.° por último, no se podia objetar la pequenez
TOMO III.
401 le
de aquellos animalillos , pues no hay mas desproporcion
entre ellos y el animal resultante , que entre una semilla y
un grande árbol. Así que , el animalillo espermático frió
presentado como el rudimento del nuevo individuo. Enton
ces solo faltaba describir los fenómenos , y en defecto de la
observacion , que nada habia ensenado , trabajó la imagi
nacion. Leenwenhoee,k dice que los animalillos arrojados
dentro del útero, atraian allí los huevos , y los convertian
en verdaderos embriones. Andry profesó que reptaban por
la trompa hasta el ovario ; que entonces uno de ellos pene
traba en una de las vejiguillas de este órgano , encerrábase
allí , ya por sí mismo , ya por la accion de una válvula que
le obligaba á mantenerse en dicho sitio, y que despues vol
via con aquella al útero , para empezar en este órgano sus
desarrollos por medio de la sustancia nutritiva que contiene
la vejiguilla. Maupertuis estableció que los animalillos ha
cen tornar á las moléculas del sémen su sitio propio, que
riendo conciliar así este sistema con el de los seministas.
Pero tales esplicaciones etan demasiado hipotéticas para sa
tisfacer la razon. Spallanzani no vió en los animalillos es
permáticos mas que animales infusorios ordinarios' objetó
haber conseguido fecundaciones artificiales con lotitas de
esperma tan pequenas, que evidentemente ninguno conte
nian ; Buffon los consideró como sus moléculas orgánicas ;
y el Dr. Plantade , médico de Mompeller,, en un cuaderno
que publicó bajo el supuesto nombre de Dalempatius, acabó
de ridiculizar ese sistema, asegurando haber visto las meta
mórfosis de los animalillos, y que mostraban ya bajo su
envoltorio las formas humanas.
Sin embargo, los senores Dumas y Prévost volvieron á
llamar de nuevo la atencion de los sabios acerca de los ani
malillos espermáticos. No solo afirmaron su existencia, sino
que hasta los consideraron en el esperma como los agentes
directos de la fecundacion. Primeramente, con el ausilio del
microscopio los vieron en todos los animales cuyo esperma
examinaron ; y ora examinasen este flúido despues de su
escrecion por un animal vivo, ora examinasen el esperma
recojido despues de la muerte en el canal diferente 6 en el
parénquinia del testículo, dichos animalillos se dejaron
percibirsiemprecon facilidad. Considéranlos como que cons
tituyen el carácter específico del esperma, porque no existen
sino en este humor, y faltan en todos los demás líquidos
del cuerpo, hasta en los vertidos con el esperma en el apa
rato genital, como los jugos de la próstata, de las glándulas
de Cowper, etc. Parecidos por su forma, magnitud y modo
de locomocion en los diversos individuos de una misma
especie, presentan en cada una de estas formas y dimen
siones diferentes. No esperimentan cambio alguno en la
série de los órganos genitales, y tan perfectos son en el
testículo como en el momento de su excrecion ; habiéndose
equivocado Leenwenhoeck cuando creyó ver animalillos de
edades diferentes. Estaban dotados de movimientos espon
táneos que se detenian gradualmente; despues de dos ó tres
horas en el esperma obtenido durante la vida por eyacula
cion ; despues de quince á veinte minutos en el recojklo
despues de la muerte en los vasos; y despues de diez y ocho
á veinte horas en el que se dejó despues de la muerte en
sus propios vasos. Para creerlos útiles á la generaeion , sin
duda bastaba observar que no existen sino 'en el esperma;
pero cuanto mas fundada se hace la sospecha si es verdad
que no existan sino en el tiempo en que es posible la fe
cundador). En la especie humana, el esperma no presenta
animalillos en las edades primera y última , y en la mayor
parte de aves no se manifiestan en aquel humor sino en las
épocas prefijadas por la naturaleza para la cohabitacion de
51
402
aquellos animales. Estos mismos hechos prueban tambien de esta , que es el verdadero problema que se ha de resol
que dichos animalillos no son infusorios , tanto mas cuanto ver. Nada diremos acerca de la idea de que el animalillo
estos faltan generalmente en los humores de los séres vivos. forma el sistema nervioso del feto ; pues sus mismos auto
Digno es tambien de notarse que estaban en cierto modo res la emiten tan solo como una conjetura.
dependientes del estado fisiológico del ser que los suminis- Entre todas esas muchas hipótesis inventadas para es
traba ; sus movimientos eran rápidos 6 amortiguados , se- plicar la generacion , ninguna hay que satisfaga completa
gun el animal cuyo "era el esperma observado bien jóven ó mente un espíritu severo. Por una parte ?cómo aplicare
viejo , si estaba sano 6 enfermo. Por último , 4 mas de estas mos la epigenesis á la forrnacion primitiva del embrion
diversas razones, hé aquí algunos hechos y esperimentos que humano? Concebirse puede la formacion en todas sus par
inclinaron á los senores Dumas y Prévost á considerar esos tes de un cuerpo compuesto de moléculas todas semejantes,
animalillos como los agentes esclusivos de toda fecundacion : y que siempre tienen la misma figura y naturaleza ; de un
1.0 En sus investigaciones acerca del huevo de los mamífe- cristal , por ejemplo : pero en un ser vivo las moléculas
ros , vieron que los animalillos llenaban los cuernos de la primitivas no son idénticas ; cada una debe tener en el
matriz y que permanecian allí vivos y semovientes , hasta conjunto del ser un puesto determinado : el ser no puede
el descenso de los huevecillos en aquel órgano; entonces existir sino consecutivamente á su coordinacion , y no por
era cuando los animalillos gradualmente se destruian y partes separadas: ?y será posible ajustar semejantes necesi
desaparecian. 2.° Ciertamente los animalillos son los mas dades , ya con una simple mezcla de los espermas, ya con
notables en la parte espesa del esperma ; y hemos indicado un envio hecho por cada parte del cuerpo de las moléculas
ya que esta es la que fecunda , y no porcion alguna volátil, especiales y aptas para formar aquellas partes? Por otro la
ni un aura seniinalis. 3.° El esperma , al cabo de veinte ho- do , !cuántas objeciones contra el sistema de la evolucion!
ras , pierde su. facultad fecundante ; y en este mismo in- Si la primera muger ó el primer hombre contenia todo el
térvalo de tiempo , se vé que los animalillos que en aquel género humano , cada huevo de la primera 6 cada homún
existen , paran gradualmente sus movimientos y perecen. culo del segundo , debla contener á la vez dos especies de
4.0 Así como el licor recojido del esperma destilado no fe- huevos ó de animalillos espermáticos , los unos machos y
cunda , mientras que el que ha quedado en la retorta con- los otros hembras ; los unosque no debian desarrollarse
servá la propiedad fecundante , así tambien el sémen eva- mas que una sola vez, y los otros al contrario, debian con
porado hasta sequedad y luego diluido en agua tan poco tener en su interior una série indefinida de generaciones.
fecunda. 5.° Finalmente, en dos esperimentos los senores ?Y tiene la menor probabilidad este supuesto , dice el con
Dumas y Prévost no destruyeron en el esperma sino los de naturalista autor de esta objecion? En el sistema de la
animalillos , y de sus resultas aquel humor perdió su facul- evolucion , bien se admita un huevo 6 un animalillo , se
tad fecundante. Une de los esperimentos consistió en matar, dice que este rudimento del nuevo ser contiene en minia
por la esplosion suficientemente repetida de una botella de tura , no solo todas las partes del individuo llegado á su
Leiden , todos los animales que se hallaban en un licor es- completo desenvolvimiento , sino tambien todos los indivi
permatizado , y de cuya potencia fecundante se hablan duos que deben proceder del mismo en el trascurso de los
asegurado antes. En otro esperimento , vertieron en dis- tiempos. Esta última idea , segun observa juiciosamen
tintas veces , sobre un coladero 6 filtro quintuplo , licor te Lamarck , no puede ser aplicada á ese género de vi
espermatizado , hasta que todos los animalillos quedaron vientes que se llaman « séres compuestos; » y en cuanto á
retenidos en el filtro ; y se vió que al paso que el licor fil- la primera , se halla contradicha por los hechos : si segui
trado no podia servir para fecundar , la porcion retenida mos las diversas fases por las cuales pasan los órganos du
por el filtro era fecundante. Ya Spallanzani habla hecho rante el trascurso de las edades, nos convencerémos de que
este último esperimento , y consiguió el mismo resultado; dichos Órganos están evidentemente formados en todas sus
anadiendo tan solo este último sabio que obtuvo fecunda- partes, en virtud de leyes , desconocidas sin duda , pero
ciones con el agua en que se hablan lavado los papeles que que 'los encierran en ciertos tipos determinados. Por últi
sirvieron de filtros. Por fin , los senores Dumas y Prévost, mo , en ese sistema de la preexistencia de los gérmenes
segun lo que pudieron descubrir de los primeros lineamien- segun nota con razon Geoffroi Saint-Hilaire , no se hace
tos del feto, conjeturaron que el animalillo espermático mas que alejar la dificultad ; 6 mejor, es declarar, por
forma el sistema nervioso del nuevo sér,, y que el hueveci- medio de una proposicion contradictoria en sí misma, que
lbo no constituye mas que la ganga celulosa en la cual se aquella no existe. Efectivamente, el problema que se ha
forman sucesivamente los órganos. Para obviar la objecion de resolver consiste en el modo de formacion de un nuevo
sacada de las pequenísimas cantidades de esperma con las ser vivo. Por una parte , suponer este ser preexistente, ya
cuales Spallanzani , y ellos mismos lograron fecundaciones es declarar el problema nulo ; es suponer la cosa hecha ab
artificiales, por medio de un esperimento positivo , se ase- (eterno, para eludir el embarazo de decir el como se hace:
guraron de la increible pequenez de los animalillos esper- á lo menos no se hace mas que alejar la dificultad, pues
rnáticos : desleyeron las vesículas seminales de una rana en la hipótesis de un gérmen preexistente, falta siempre
macho en diez gramos de agua : y poniendo en seguida una decir en que consiste el influjo que saca repentinamente de
gota del líquido sobre un micrómetro dividido en fraccio- su letargo aquel gérrnen y lo llama á la vida. De otra par
nes de milímetros, se convencieron de que un cubo de un te, ?qué significan rigurosamente esas palabras, « preexis
quinto de milímetro de lado, contenia de cinco á seis ani- tencia del gérmen?» Preexistencia espresa la idea de un
malillos: y qué por consiguiente habia de tres á cuatrocien- existencia que es antes de ser, y aquí hay notoria contra
tos animalillos en un solo milímetro cúbico del licor. dicion. Además, la palabra «gérmen » no está bien espli
Al paso que aplaudimos los trabajes de los senores Du- cada; en vano se dirá que la vista de una semilla, 6 de una
mas y Prévost , no podemos menos de confesar que solo huevo nos da una idea de ella ; en vano se definirá el gér
prueban dos cosas, á saber : la existencia de los animalillos men , diciendo es la reunion de una cantidad cualquiera
en el esperma, y la parte activa que tienen estos en la ge- de elementos, que con otros sacados del esterior,, forman
Leracion ; pero nos dejan á oscuras acerca del mecanismo un cuerpo organizado por medio de un trabajo intestiO0;
>I 4
Lo que prueba que á esa palabra se refiere una idea vaga,
es la sucesiva reduccion que se ha hecho de lo que es pro
piamente el gérmen , á una parte mas y mas pequena de la
semilla , 6 del huevo , á una parte tan pequena que se ha
hecho invisible , y casi no ha sido mas que una concepcion
abstracta del espíritu.
Estas objeciones al sistema de la evolucion se han tenido
por tan fuertes , que no obstante todo el brillo que disfru
tó este sistema en el siglo último , la mayor parte de los
fisiólogos de nuestros dias se acojen al de la epigenesis , li
mitándose á significar con esta palabra que el nuevo indi
viduo en su orígen es formado en todas sus partes, pero
confesando su ignorancia relativamente al mecanismo de
esta formacion. Por una parte, muchos naturalistas creen
con bastante fundamento, la existencia de generaciones es
pontáneas en los últimos grados de la escala vejeta] y ani
mal. De otra parte, el feto humano presenta, en la série
de sus desarrollos, las principales formas de organizacion
que ofrece la generalidad del reino viviente : y hé aquí un
primer argumento propio para sostenerTque en su primer
origen se hace por una generacion espontánea y por con
siguiente en todas sus partes. Otro argumento se saca tam
bien del modo de desarrollo de los órganos, el cual sin du
da consiste , no en una evolucion , sino en una verdadera
formacion por el sucesivo aditamento de las moléculas ma
teriales que los componen. Pero los fisiólogos del dia se li
mitan á esta generalidad, y confiesan su ignorancia acerca
de lo demás. En efecto, si hubiesen descubierto el misterio
de la generacion , hubieran penetrado el secreto de la vida;
y hasta el presente todas las acciones vitales nos son des
conocidas, no conociendo de ellas mas que su oposicion , ó
á lo menos su desemejanza con las acciones físicas y quí
micas generales. Entre las conjeturas que se han hecho,
citarémos las siguientes : Lamarck creyendo que la cau
sa de la vida está en el elemento ambiente, y que se for
man séres vivientes siempre que aquella causa de vida,
cualquiera sea, encuentra una materia gelatinosa semiflúi
da , piensa que el embrion humano, en su primer origen,
se hace tambien.de aquel modo ; y anade que asi como con
el trascurso de los tiempos, los primeros séres vivientes se
complicaron gradualmente en términos de formar los séres
vivos actuales, asi tambien el embrion humano, desde
aquel primer grado de organizacion tan sencillo, se eleva
sucesivamente al que constituye su especie. Rolando, bas
tante conforme á lo espresado por los senores Dumas y
Prévost , establece que el nuevo individuo resulta de la
union del sistema celuloso vascular suministrado por la
madre, y del sistema nervioso suministrado por el macho;
considerando la sustancia amorfa que procede del ovario,
como rudimento de los sistemas vascular y celular que son
los primeros fundamentos de la economía, y el animalillo
espermático como el rudimento del sistema nervioso. Pero
basta ya de hipótesis, y terminemos la esposicion de lo que
se sabe de positivo sobre el acto de la concepcion.
La concepcion es un acto que se verifica sordamente y
sin ser percibido. Verdad es que se ha querido que algu
nas mugeres conocian que acababan de ser fecundadas por
un calofrio , por „un dolor en el ombligo, ó por un lijero
desórden cualquiera en el abdómen : pero á mas de que es
tos pretendidos signos son de los mas vagos , comunmente
se verifica la concepcion sin que la muger perciba lo mas
mínimo.
Es tambien un acto del todo independiente de la volun
tad : no se puede hacer que se verifique, ni influir en sus
productos. La primera de estas proposiciones está univer
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salmente admitida : tal muger que desea hijos no puede te
nerlos : y tal otra queda en cinta en cada cópula. Hay sin
embargo bajo este particular una diferencia entre la espe
cie humana y los animales. En estos la generacion no es
posible sino en determinada época del ario : pero tambien
casi siempre una primera cópula es seguida de fecunda
cion , probablemente porque los órganos genitales de uno
y otro sexo , pero sobre todo los de la hembra , se hallan
en un estado de escitacion conveniente. En la especie hu
mana al contrario , la generacion puede tener lugar en to
das las épocas del ario ; los órganos genitales gozan en todo
tiempo de la escitacion,.conveniente para el desempeno de
la funcion , ó á lo menos pueden adquirirla momentánea
mente ; pero sucede con mucha mayor frecuencia que una
cópula no es seguida de fecundacion , probablemente por
que es menor la escitacion de los órganos. Por lo demás,
es difícil penetrar las causas de la esterilidad , siempre que
no residan en obstáculos físicos que impidan la aplicacion
del esperma al ovario ; háblase de malas cualidades en este
esperma y en las vesículas del ovario, pero sin determinar
esas malas cualidades ; dícese que es necesario haya rela
cion entre dichas dos materias, pero sin especificar en que
consista tal relacion. Hipócrates decia que la fecundacion
era tanto mas segura, en cuanto los dos esposos diferian
mas uno de otro por su temperamento, pero el estado par
ticular del aparato genital debe tener aqui mas influencia
que el estado general del cuerpo. Lo que parece mas cier
to es, que hay tanta mas probabilidad para la fecundacion,
en cuanto los dos individuos esperimentan en el acto de la
cópula un espasmo igual y en cuanto el pene se halla mas
enfrente de la abertura del útero. Sucede tambien mas fá
cilmente cuando la cópula tiene lugar despues de las reglas,
sea porque el útero queda entonces un poco abierto, sea
porque todo el aparato ha conservado un resto de escita
clon. Dos tesis se han establecido sobre las cuestiones de
saber si las mugeres mas lascivas y las mas hermosas son.
las mas fecundas : An quo salacior mulier ro fcecundior? ?An
formosce fcecundiores? Los autores de una y otra concluye
ron negativamente: es fácil de ver que la primera de dichas
circunstancias puede tener un influjo sobre la fecundacion;
pero la segunda ó sea la hermosura, es evidente que no pue
den tener la menor influencia.
La concepcion no solo se verifica 6 deja de verificarse
irresistiblemente, sino tambien la prenez es simple ó com
puesta independientemente de toda voluntad. Sin duda la
naturaleza ha regulado con anterioridad la suerte de cada
especie animal sobre el particular, y asi es que los unos
son «multíparos» y los otros «uniparos»; pero las leyes que
hay establecidas sobre el particular son susceptibles de al
gunas variaciones, y en estas nada puede la voluntad. Los
animales multíparos , por ejemplo, no siempre dan á luz
igual número de pequenuelos ; y la muger que ordinaria
mente no pare mas que un infante, á veces dá á luz geme
los. Al paso que confesamos nuestra ignorancia sobre la
causa de esas variaciones, hé aquí algunas observaciones
hechas sobre el particular. Los gemelos se notan una vez
sobre cada ochenta preneces poco mas 6 menos; los ejem
plos de tres infantes son mas raros. De treinta y seis mil
partos que hubo en un espacio de tiempo dado en cierto
hospicio de maternidad, no hubo mas que cuatro pre
neces triples. La muger de un labrador moscovita , del
cual hablarémos luego, parió muchas veces cuatro infan
tes ; pero de 108.000 partos habidos en un espacio de
60 anos, tanto en el lidtel-Dieu de Paris como en el hospi
cio de la maternidad, este hecho no se ha presentado. Se
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esclusivamente la direccion de un acto por el cual conserva
la perpetuidad de todos los séres animados. Sin embargo,
aquí tenemos mas poder que sobre las circunstancias pre
cedentes ; y si no podemos ejercer un influjo instantáneo, á
lo menos podemos determinar á la larga algunas modifica
ciones. En primer lugar , es posible que el estado moral de
los dos individuos en el instante de la cópula , y el grado
de actividad con que desempenan la funcion , tengan un
influjo sobre su resultado , y por consiguiente , sobre las
cualidades del nuevo individuo. Es posible tambien que és
te sea mas ó menos vivaz , segun su creacion original haya
sido efectuada con mas 6 menos energía ó debilidad. Dícese
generalmente que la concepcion es tanto mejor en cuanto
el extático abandono de los dos esposos es mas absoluto. Sin
duda Aristóteles pecó por exageracion , atribuyendo la ma
yor frecuencia de las deformidades en la especie humana á
la negligencia con que se desempena la generacion, pero se
cree haber notado que los hijos del amor son en general
mas ricos de vida y mas precoces. La naturaleza, en el ac
to genital quita el individuo á si mismo, cual si hubiese
sido necesario que toda su vida estuviese empleada en la
importante funcion á que se entrega ; y esto prueba bas
tante.que aquí es necesario la absoluta esclusion de todo
otro acto. En seguida, desechando como no suficientemen
te demostrada esa primera influencia, hay otra incontesta
ble y dependiente de las cualidades de los padres y madres;
se vé que estos trasmiten á sus hijos , su constitucion , sus
cualidades morales, sus enfermedades, y hasta sus formas
esteriores , pues obsérvanse comunmente entre padres é
hijos las mas incontestables semejanzas. Y de consiguiente,
?qué duda hay en que es posible influir bajo este sentido en
las cualidades de los infantes, regulando las condiciones de
union , y esmerándose en la eleccion de los individuos que
se asocian?
Asi pues, si la fisiología ha relegado entre las quimeras el
arte de procrear los sexos á voluntad , no juzga tan seve
ramente el de la «Megalantropogenesía », ó sea de procrear
hijos hermosos y de talento. Toda vez admitida la posibili
dad de un influjo ejercido por el estado moral de los espo
sos en el momento del coito, y sobre todo la de una tras
mision hereditaria de padres á hijos, es fácil prever que se
puede tener mas ó menos cuidado en todo lo relativo á es
tos dos earemos. Nadie duda que el abuso de los placeres
del amor imprime á los fetos engendrados cierta debilidad
original, y que al contrario, un ejercicio conveniente se
cunda la procreacion de infantes robustos. Para perpetuar
los animales domésticos y mejorarlos sin cesar, nos esmera
mos en la eleccion de los machos y hembras que apareja
mos; los escojemos en la edad de la fuerza , y cruzamos de
varios modos las razas, segun el género de cualidad que
queremos comunicar á los productos. ?Y quién se atreverá
á decir que todo esto no sea igualmente aplicable al hom
bre? Lejos de nosotros la idea de desconocer la libertad
que reclama á favor de los individuos congregados en estado
social la alta dignidad de nuestra especie ; pero es fuerza
confesar que la legislacion viola las leyes de la fisiología, y
por consiguiente las de la misma naturaleza, cuando per
mite, por ejemplo, se unan en matrimonio personas de
edad sumamente desproporcionada, personas sanas y per
sonas afectadas de enfermedades hereditarias. Lejos de tra
tar de mejorar, ni siquiera se piensa en prevenir las dete
rioraciones.
Hemos dicho que por lo comun en la especie humana no
hay mas que un solo infante de producto ; sin embargo hay
dos ovarios: y ?será posible afirmar cual sea el que ha su
ha hablado de preileces de cinco infantes y aun mas : pero
todos los casos citados son evidentemente apócrifos. ?A cuál
de los dos individuos deben ser atribuidas las preneces com
puestas? Los sectarios de la evolucion creen que á la mu
ger , suponiendo que en el acto del coito han sido fecunda
das muchas vejiguillas del ovario. Los fautores del sistema
de los animalillos, al contrario, las atribuyen al padre. Una
y otra opinion tienen hechos que militan en su favor: cier
tas mugeres , casadas sucesivamente con hombres diferen
tes han tenido siempre preneces compuestas ; y algunos
hombres han presentado el fenómeno inverso. Sobre este
último particular eitarémos los hechos siguientes : Ménage
habla de un hombre llamado Brunet , cuya muger,, en sie
te partos, dió á luz veinte y un infantes , y habiendo coha
bitado con su criada, la dejó en cinta de tres infantes. En
1755 , fué presentado á la emperatriz. de Rusia un labrador
llamado Jacobo Kirnhof,, casado en segundas nupcias, y de
edad setenta anos: su primera muger habla dado á luz cin
cuenta y siete infantes en veinte y un partos; habia tenido
cuatro partos de cuatro infantes, siete de tres , y diez de
dos ; su segunda muger habia tenido ya siete partos de tres
infantes y seis de dos.
Por último, asi como no podemos hacer que la concep
cion se verifique ó deje de verificarse, asi tampoco pode
mos influir en sus productos : influir por ejemplo sobre el
sexo del infante, como ni tampoco en sus cualidades físicas
y morales futuras. A la verdad, algunos médicos y filóso
fos antiguos, como Hipócrates , Aristóteles, y Anaxágoras
creian que el testículo y el ovario derechos suministraban
los rudimentos de los ninos, y que las mismas partes del
lado izquierdo suministraban los de las ninas ; Demócrito ,
Plinio y Columela hasta aseguran haberlo esperimentado
en el carnero. Sobre esta asercion fundóse el pretendido
arte de «procrear los sexos á voluntad,» arte que ha sido
de nuevo preconizado en nuestros dias por el Dr. Millot.
Pero en primer lugar, suponiendo verdadero el hecho en
que se funda este sistema, seria preciso poder influir ó ha
cer obrar con preferencia tal ovario ó tal testículo , y esto
no siempre fuera posible en el espasmo de la generacion.
En segundo lugar es falso que del ovario y del testículo de
rechos provengan los ninos, y del ovario y testículo iz
quierdo las ninas : hombres á quienes se habla quitado uno
de los testículos han engendrado igualmente ninos y ninas;
y lo propio se ha observado en mugeres que ten jan uno de
los ovarios destruido por una enfermedad. En conejas se
ha hecho la ablacion de uno de los ovarios, y cubiertas
en seguida, han engendrado fetos masculinos y femeninos.
Cuando se abre una coneja prenada, en el mismo cuerno
de la matriz se encuentran á la vez fetos machos y hembras,
y todos ellos provienen por cierto de un mismo ovario,
sea del ovario correspondiente. Por lo mismo , esta parti
cularidad de la concepcion se sustrae, lo mismo que todas
las demás, al influjo de la voluntad; y dichosamente para
nosotros, pues las miras privadas, y por consiguiente mez
quinas del hombre, bien pronto hubieran hecho perder
el equilibrio que el Creador hace reinar mas ó menos entre
los dos sexos segun los climas. Además, debemos anadir
sobre el particular que algunos fisiólogos opinan que el sexo
del nuevo individuo no se pronuncia en el mismo instante
de la concepcion , verificándolo mas tarde durante losdesar
rollos subsecuentes.
Tampoco podemns influir en las cualidades físicas y mo
rales futuras del infante : irresistiblemente tiene tal tempe
ramento, tal constitucion ; irresistiblemente sale bien con
formado, ó disforme, etc.; si, la naturaleza quiso reservarse
ministrado la vejiguilla rudimento del nuevo ser? A esta
cuestion debemos contestar por el mismo estilo que á la de
saber si es la casualidad la que decide la vejiguilla que ha
de desprenderse, 6 si al contrario hay una que ha madu
rado y se ha dispuesto para la fecundacion. Lo único que
sabemos, es que un solo ovario basta para engendrar.
?Efectuada la concepcion y llevada al útero la vejigui
lla del ovario, es posible se verifique otra concepcion , que
descienda otro huevecillo á la matriz y que siga tambien en
este órgano la série de sus desarrollos ? Este hecho llamado
«superfetacion ,» es cierto por lo que toca á los animales
que tienen el útero bicorne ; en ellos uno solo de los cuer
nos de la matriz puede llenarse en una concepcion y el otro
quedar apto para verificarlo mas tarde. Pero en la especie
humana, la cosa parece menos posible ; pues de una parte
el útero es único, y de otra, su orificio vaginal y la entra
da de las trompas se hallan cerradas en la prenez ; de modo
que parece imposible pueda penetrar allí nuevo esperma y
llegar á los ovarios, ni en su consecuencia descender un
nuevo huevecillo. Así es que muchos fisiólogos no admiten
superfetacion en la muger,, sino cuando por una mons
truosidad, ó por una anomalía, el útero es doble ó bicorne
ó dividido en dos cavidades por un tabique medio. Sin em
bargo , algunos creen en la superfetacion sin esta circuns
tancia , y se apoyan en los hechos siguientes. Buffon habla
de una criolla que parió dos gemelos, uno blanco y otro
negro, y que confesó que por la madrugada de una noche
en que su marido habia cohabitado con ella , tuvo que su
frir las violencias de uno de sus criados negros : aquí es
evidente que en aquella muger hubo dos concepciones, y
en dos épocas diferentes. Eisennemaren refiere que la mu
ger de un enfermo del hospital -de Strasburgo , parió en
cuatro meses y medio de intérválo en 30 de abril y el 16
de setiembre, dos infantes llegados al término regular , y
que vivieron el primero dos meses y medio, y el segundo
un ario. El Dr. Desgranges , de Leon (Francia)) vió una
muger de aquella ciudad que parió en cinco meses y medio
de intérvalo , dos infantes igualmente á término, y que vi
vian dos anos despues , cuando fueron presentados á los
escribanos que certificaron el hecho. Sin duda estos casos
son notables; pero se les pueden oponer las considera
ciones siguientes. En el caso de Buffon , las épocas de las
dos concepciones fueron bastante aproximadas para conce
bir el descenso del segundo huevecillo despues de la fecun
dacion del primero, pues no habia tiempo para que hu
biese tenido lugar la oclusion del orificio del útero y de los
orificios de las trompas. En los otros dos casos, podia haber
útero doble 6 bicorne, y no se averiguó este hecho en la
muger observada por el Dr. Desgranges. La muger de que
habla Eisennemaren fué abierta despues de su muerte, y
presentó un útero sencil'o ; pero la autopsia no se verificó
hasta siete anos despues de la superfetacion : ?y quién ase
gura no se hubiese destruido posteriormente un tabique
medio que antes dividiese en dos cavidades el útero y hu
biese permitido la doble prenez ? Esta suposicion es tan ra
zonable como la que nos presenta el esperma penetrando
hasta el ovario, no obstante la oclusion de los orificios del
útero y de las trompas. Sin embargo, como no se puede
afirmar que no haya preneces en las cuales permanece
abierto el orificio del útero y accesibles las trompas , quizás
es prudente no negar del todo la posibilidad de la superfe
tacion. Habíanse querido considerar esas superfetaciones
como preneces dobles, en las cuale.; uno de los fetos espe
rimentó la suspension de la série de sus desarrollos durante
todo el tiempo de la evolucion del primero y que no los
volvió á seguir hasta la escrecion de este; pero tal opinion
es demasiado hipotética para que pueda ser admitida.
Un viaje al monasterio del Escorial.
por _01. 111.
....Hace algunos anos que desde Madrid pasamos á visitar
el famoso monasterio del Escorial. Abandonando en una
manana de verano la bulliciosa corte, cruzamos el rio que
lame el palacio de nuestros reyes, y dejando los montes del
Pardo á la derecha, tomamos el camino que al Escorial
se dirije y pasa por Aravaca , ambas Rosas y Galapagar.
!Qué consideracion no ofrece al cruzar por esos miserables
pueblos el recuerdo de la orgullosa corte ! Recuérdase en
tonces el palacio y la choza ; el hombre rico en medio de
sus grandezas, y el pobre rodeado de sus harapos, que tra
baja en beneficio de aquel que esplota susudor y sus fuerzas.
Así parece que la' opulenta poblacion , no contenta con los
capitales de sus banqueros y las libreas de sus senores, tiene
puestas á los piés á todas esas pequenas aldeas para que tra
bajen en obsequio suyo, y la ofrezcan las mies y el pám
pano con que ha de existir, á aumentar sus goces! !Idea
triste á la verdad, mitigada solamente considerando la ino
cencia de la vida del campo, y el tumulto y sinsabores de
la corte!...
Pasamos Galapagar caminando por aquel terreno de tran
sicion entre llano y sierra, hasta que nos hallamos en un
sitio delicioso , poblado de abundantes arboledas y peque
Zancliel —)Itlarte.
rios arroyuelos que forman la perspectiva mas bella y agra
dable. La alta y magestuosa colina del Guadarrama se nos
presentaba á lo lejos tocando el cielo con sus cimas. En la
falda de esa sierra que separa las dos Castillas y hácia la
parte del mediodia y del antiguo reino de Toledo, junto el
monte mas oscuro que los otros, distinguíamos un objeto
blanco, mas no un objeto cualquiera. Era una cosa subli
me , grandiosa, imponente; el alma de aquel cuadro vivo
de la naturaleza; la obra del hombre compitiendo con la de
la creacion , era por último el monasterio de S. Lorenzo.
Desde aquella distancia se asemeja á el cisne posando en
un lago de aguas turbias. Avidos deseamos llegar á esa obra
colosal, página inmensa del reinado del monarca de los dos
mundos; sentíamos tener que pestanear porque en tan ina
percibibles instantes dejásemos de contemplar aquella cú
pula, aquellas torres, aquel conjunto de admiracion de
propios y estranjeros. !Cuántos gratos pensamientos se aglo
meraron en nosotros! La santidad del objeto, la religion del
monarca, lo acabado del plan , la eleccion del sitio, las glo
rias de Espana, y otros mil y mil cautivaron nuestra ima
ginacion en aquellos momentos.
Hubo entonces un instante en que olvidamos las aberra
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clones de nuestro pais , y nos envanecimos con ser espano
les, porque todo lo grande y lo sublime está allí contenido.
Allí está Dios reverenciado, allí hay religion , allí está
respetada la memoria del monarca , allí hay trono , allí está
el recuerdo de San Quintin , allí hay patria y gloria. No
mira el piloto con mas deseos aproximarse el puerto en
medio de las olas , que nosotros mirábamos acercarse ese
magestuoso edificio , belleza del pensamiento y maravilla
del arte. En él estaba entonces contenida toda nuestra ilu
sion. Codiciábamos como el azor que se arroja sobre la pre
sa , arrojarnos tambien en ese sitio de encanto , respirar el
aire que le rodea, y saciar en él nuestro entusiasmo. Al
poco tiempo tocábamos en el pueblo del Escorial de abajo,
y no ha mucho por lo tanto paraba la diligencia en el de
arriba 6 sea S. Lorenzo.
Nada hay mas cansado para el que viaja, que el tiempo
que media desde que llega al pueblo donde se dirijia hasta
que vé el objeto que motivó su ida. Por eso el tiempo cine
tardamos en ver el precioso monasterio no fué muy largo.
Acompanados de una persona respetable, y á cuyo fino obse
quio tributamos este recuerdo, fuimos á admirarla magestuo
sa fachada de aquella imponente mole cuya figura es la de
un paralelógramo rectángulo de mas de 3000 piés de circun
ferencia. Su elevacion proporcionada, la piedra berroquena
ó de granito que forma su materia , sus cubiertos vestidos
de piedra azul y en muchas partes de planchas de plomo,
la severidad del estilo arquitectónico, en la mayor parte de
órden dórico y por último el destino filosófico de este se
pulcro de la grandeza humana, despiertan á la par que las
inspiraciones del genio, las sensaciones mas profundas é in
delebles; sensaciones que se aumentan en estremo al pene
trar en su interior en el que se encuentra todo lo que el
arte puede crear de mas acabado y perfecto.
El patio de oficios 6 la campana, es lo primero que vi
mos del interior del monasterio. En ese lugar era á donde
la mayor parte de los hombres del pueblo se dedicaban á
algun trabajo útil para el establecimiento y para ellos mis
mos, en tiempos en que estaba al cuidado de los monjes
aquel edificio. Considerable número de brazos se dedicaban
allí en penetrar el corazon de un tronco con la sierra, en
dividir el vidrio con el diamante, y en configurar y pulir
el hierro con la lima. Aquel patio era toda una poblacion ;
pero no una poblacion muelle y ociosa ; era industriosa,
artista y rica. Los monjes estaban á su frente , los monjes
que cantaban á el Senor, ensenaban y sustentaban á su
pueblo. Hoy han desaparecido, y aquel patio está solo, en
'silencio , sin vida ; las puertas de los talleres cerradas y en
mohecidas por la intemperie ; los brazos que en ellos se
agitaban parados ; las familias que cornian , sin alimento, y
nosotros que poco antes hubimos dado treguas al dolor que
como buenos hijos de nuestra patria nos causan sus desgra
cias , sentimos vivamente que el espíritu trastornador de
que en alguna ocasion ha sido agitada, hubiese destruido,
en vez de reformado una institucion piadosa ; cuya falta en
aquel edificio echamos de ver á los primeros pasos, y que
con sobrado fundamento presentíamos no seria la sola vez,
ni la que mas imperiosamente nos la haria esperimentar.
Atravesados el patio y diferentes corredores, nos halla
mos colocados al pié de la escalera principal. ! Qué momento
• aquel ! Una sensacion de sorpresa vino á apoderarse de no
sotros ; la frente se inclinaba bajo el peso abrumador de
tanta grandeza, y el pié no se atrevia á hacer asiento sobre
aquellos escalones de piedra de dimensiones colosales y for
mados de una sola pieza. ! Qué conjunto tan sublime ! qué
frescos aquellos en que el inmortal Jordan pintó á S. Lo
renzo , la batalla de San Quintin y á Felipe II , y los dos
célebres arquitectos presentándole el plano de la obra El
colorido compite con el contorno, la verdad con la fantasía,
el pensamiento con la ejecucion. 1 Qué propiedad y opor
tunidad en la eleccion de ellas! Aquellas pinturas están
vivas, hablan , dicen la historia toda de aquel magnífico
monumento. San Lorenzo, manifiesta cual es el Santo ti
tular, la batalla de San Quintin ganada por el rey de Espana
en 10 de agosto de 1 557, representa el voto que Felipe II
hizo si vencia , y Juan Bautista de Toledo y Juan de Her
rera los afortunados arquitectos. Subirnos por aquella es
paciosa escalinata , arrojando la vista sobre tan preciosos
objetos , y espandiendo el corazon en entusiasmos , cuando
al ver un pedazo de la pintura de uno de los frescos des
cascarado , y una grande hendidura sobre un pendafío de
los del tramo primero , una lijera arruga de tristeza se mar
có en nuestra frente. Qué lástima! prorumpirnos, el tiempo,
el tiempo , que no pasa impunemente sobre la cabeza de
ningun hombre, ha llegado tambien hasta aquí , y ha cla
vado la segur sobre ese lienzo que debiera haber vivido
mientras una sola piedra de todo el edificio se hubiese con
servado. El amigo que de ciceroni nos servia, nos hizo co
nocer el error en que estábamos. Aquel deterioro que creía
mos efecto del abandono y de los anos, es la obra del talento
del artista , es un capricho del artífice; pero un capricho
tan perfecto , tan maravillosamente ejecutado , que es lo
mas sorprendente y admirable en aquel sitio. Aquella que
parece imperfeccion es la perfeccion mas grande, y el vuelo
mas alto con que el talento del hombre puede recorrer la
inmensidad de sus fuerzas y de sus deseos.
Despues de recorrer los anchurosos claustros y contem
plar sus preciosas pinturas, la elegante biblioteca vino á
absorver toda nuestra atencion , ofreciéndonos las bellezas
y primores que encierra. La biblioteca es el justo homenage
rendido al talento, y el tributo pagado á las letras. Encer
rados en unos magníficos estantes, y encuadernados con oro
y preciosas pieles, existen en mas de 24,000 volúmenes los
sublimes pensamientos, las brillantes concepciones, pro
ducto del ingenio y del estudio de los grandes hombres de
todas las edades , de todas las naciones y de todas las car
reras. El siglo de Platon y el siglo de Kranse. La Grecia y la
Francia , la .Arabia y la Alemania , las opinables teorías y
los indestructibles axiomas, la doctrina evangélica y los
errores cismáticos, están allí en una sola sala, bajo un mismo
techo. El hombre que los examina llora sobre unos las des
gracias que sus máximas han ocasionado ; en otros se con
suela al ver los destellos esplendorosos que sus verdades
arrojan, pero en todos respeta el talento , se inclina ante
la luz del entendimiento ,. y bendice á Dios, senor y autor
de don tan apreciable. Los frescos que coronan toda la es
tantería, en su mayor parte debidos al inolvidable Barto
lomé de Carducho , no son de menor mérito ni de menos
gusto, que los que nacidos del pincel de Jordan cautivan en
la escalera.
La filosofía, madre y fuente de todos los conocimientos,
está pintada en el lienzo de enfrente. En los laterales lo
están la agricultura, la astronomía, la aritmética , la me
dicina, la moral, la elocuencia y demás ciencias; cerrando
á todas ellas la teología, ó sea el conocimiento de Dios,
como indicándonos que todas las ciencias deben encami
narse á un solo fin , que es la alabanza, la veneracion del
que es trono de la sabiduría y dispensador de los talentos.
Entre los diferentes libros que tuvimos el gusto de ver fué
uno el Alcoran , preciosamente escrito y dibujado con oro,
si bien sin hallarse en él una sola figura, porque la religion
)1 407 l«
mahometana no lo permite; si hubiéramos entendido aque
lla cifra, aquella taquigrafía peculiar , en que están escritos
los fundamentos y máximas de la religion mahometana ,
!cuánto hubiéramos conocido su falsedad al lado de la ver
dad y grandeza de nuestra fé evangélica! !Qué de diferencias
no hubiéramos encontrado entre el espíritu de amor, de
paz , de caridad , que se derrama por toda la doctrina del
hombre justo, y la idea de esclusivismo , de vasallage y de
intolerancia de que están empapadas todas las máximas del
profeta falso! !Qué distancia no habríamos hallado entre la
religion nuestra, que ilustra la razon , perfecciona el enten
dimiento, y dota al hombre de libertad y le asemeja el
ángel , y la religion de esos miserables creyentes que, cual
pirámide que tiene por base la ignorancia , la estupidez por
centro y la esclavitud por cúpula, hace del hombre un bru
to, y de su conciencia un estravío! Mas no solo al ver este
libro es la religion la única quien inflama al pecho, es tarn
bien la llama de la patria la que arde, porque aquel ejem
plar fué cogido por D. Juan de Austria al hacer presa la
capitana turca en la gloriosa batalla de Lepanto. Por eso al
ver ese ejemplar no solo aparece la cruz resplandeciente ,
brillante, flotando sobre los mares y tocando los cielos, y
la media luna destrozada, errante, sumergida bajo las
aguas y llegando á los abismos, sino que se presenta tam
bien el recuerdo de un imperio vencedor, fuerte, estenso ,
que no veia al sol ocultarse en sus dominios. De este impe
rio, ?qué nos queda hoy? Solo la memoria. Igualmente
tuvimos el gusto de tener en nuestras manos el breviario
que frecuentemente estaba en las hermosas de la ilustre
princesa, que quitó de ellas las sortijas y anillos que las
adornaban para comprar una escuadra al inmortal genovés
que á poco despues habia de ofrecer á la corona de Espana
el mas bello floron , la joya mas preciosa con que se ha
adornado. Abandonamos al cabo de un buen rato aquella
mansion del saber y de la inteligencia humana con las emo
ciones mas halagüenas, y no sin haber antes arrojado una
mirada hácia los magníficos retratos de Cárlos I y Felipe II,
obras del célebre Cruz de Pantoja.
La hora avanzada y lo mucho que nos habíamos deteni
do en examinar cuanto vimos, nos obligó á renunciar por
aquel dia á mas objetos, paseando no obstante por el ancho
y espacioso patio de los Evangelistas, admirando el gra
cioso y elegante templete de su centro, y saliendo de aquel
edificio con la imaginacion abrumada con separar y coordi
nar tanto como nos habian ensenado, la memoria ator
mentada con recordar tantas preciosidades, y el corazon
ab.riéndose á la esperanza del dia de manana, ávido de nue
vas maravillas. Porque con efecto, y sin temor de pasar por
exajerados, cada paso que se da en el monasterio del Esco
rial ofrece un nuevo objeto : este objeto crea una idea siem
pre sublime, despierta un pensamiento siempre grande,
que hace bendecir á Dios, y envidiar al artista. La tarde la
pasamos disfrutando el fresco y puro ambiente que los jar
dines del monasterio y los alrededores del pueblo nos ofre
cian , sitios hermosos en los que el alma siente y se impre
siona de una natural y deliciosa poesía.
Al dia siguiente pasábamos por debajo de la gigante punta
que corresponde á la fachada que mira al Poniente y es la
principal, donde despues de un bello pórtico ó zaguan se
halla el gran patio de los Reyes, llamado así por las seis
estátuas colosales que se ven en el frontispicio del templo,
representando á David, Salomon , Exequías, Josías, Josafat
y Manasés, obra, así como el S. Lorenzo de la fachada,
del célebre escultor Juan Bautista Monegro. Este gran
patio de 230 piés de largo por 139 de ancho, tiene tres
puertas que dan entrada al templo. La de enmedio solo se
abre dos veces, una para que entre el hombre que es Rey,
otra para que entre el Rey que es hombre. ! Qué considera
cion tan profunda y melancólica no ofrecen estas palabras !
! Qué pensamiento tan religioso no se fija en la mente cuan
do se considera que aquellos goznes giran en dos ocasiones
solas , en una de ellas dando entrada al hombre que siendo
Rey penetra poderoso y vivo ; en otra haciendo paso al Rey
que es hombre, y entra frio cadáver !
Cruzando por una de las puertas colaterales , el templo
de los templos, el templo mundo, el templo de Dios apare
ció á nuestra vista. Nuestros deseos se habian cumplido,
llenándose nuestra esperanza. Respirábamos bajo aquella
magestuosa bóveda , si es que el mortal puede respirar bajo
ella; el corazon salta del pecho en aquel sitio para latir en
tre la magestad y grandeza de aquel lugar que la imagina
cion no se crea, ni los deseos miden, ni los sentidos palpan,
pero el corazon si ; el corazon elevado en las alas del mis
terio , embriagado con el perfume de santidad que á aquel
templo rodea , no puede menos de esclamar : ! Esta es la
casa de Dios ! ! quién la hizo conocia á Dios ! ! quién la ve
cree en Dios ! Estas espresiones arrancadas en el fervor de
la fé y en la exaltacion del entusiasmo, dicen mas que cuan
to decir pudiéramos. El hombre hizo esa obra, pero el hom
bre no puede describirla. Es empresa superior á sus alcan
ces : el que crea en Dios imagínese la casa que merece , y
comprenderá como es el templo del monasterio del Escorial.
Su largo es de 320 piés por 230 de ancho, incluyendo el
bajo coro y sus dos capillas grandes laterales, las de las
bandas Norte y Mediodía, y la mayor. El altar de esta es
de nogal y bronce ; la materia de todo el templo es de pie
dra berroquefia del mayor grano que se halló ; su arquitec
tura dórica. El pavimento está solado de mármoles blancos
y pardos. !Qué templo ! ! nada desdice en él! La magestad,
la gravedad que encierra infunde en el alma la emocion
mas religiosa ; dobladas las rodillas sobre aquellas losas frias,
y la frente abismada en aquel sitio , parece oirse en él la
penetrante voz que llamaba á Moisés ; retumbar el trueno
del Sinaí , levantarse el leno grande de la cruz, obscure
cerse el sol, abrirse los sepulcros y sonar la trompeta de
Josafat. En este sitio es donde se comprende el bien del
justo , porque es el reflejo dé la gloria. Tambien el genio
artístico, el genio de la antigüedad asalta allí. Recuérdanse
las columnas de Corinto , las pirámides de Egipto, los se
pulcros de la Siria, y los anfiteatros de Roma. Está uno á
las puertas de Madrid, bajo las montanas del Guadarrama,
y mojándose en el Manzanares, y cree uno hallarse á las
orillas del Niéper ó del Tíber,, sobre el Bósforo 6 el Ape
nino , y respirando la brisa ardiente del Girgen ó del Cairo.
Despues de contemplar por mucho tiempo aquellas pre
ciosas naves, cuyo silencio solo interrumpido por las gra
ves pisadas del ministro, que sobre el ara santa coloca una
hostia pura en vez de una oveja ensangrentada, ó por el
golpear del pecho del fervoroso colocado de hinojos delante
de la imágen de su devocion , fué el coro, desde el que la
iglesia es el mas bello y encantador panorama , el lugar que
cautivó nuestra atencion insaciable. El coro es el coro de
aquel templo. Esto es cuanto puede decirse con mas verdad
y exactitud al examinarle. El fresco del techo representan
do la gloria eterna , en que el Escelso está coronando á la
inmaculada Virgen, y agrupados en derredor el eremita
cubierto de pieles , el monje macilento por los silicios, el
mártir con la palma del triunfo, el confesor con la venda
de la fé , el Senor vestido de púrpura, la Vírgen rodeada
de lirios, y el guerrero cenido 11,e laureles, es obra per-,
>2 408 11
fecta y acabada. Qué pintura tan magnífica! todos los
hombres, que en la fé creyeron, que esperaron en la bon
dad y en la caridad se inflamaron, están en ella rodeados
de nubes. Ven bajarse indistintamente los detellos de la
divinidad, lo mismo sobre la diadema de oro del príncipe,
que sobre la guirnalda de césped del pastor, sobre la frente
de la virgen que sobre el regazo de la madre , sobre la es
pada del guerrero que sobre la lira del poeta. 10h, y cuánta
verdad contiene La sangre del justo ha redimido á todos
los hombres; las aguas del bautismo á todos han abierto las
puertas del cielo.
Los órganos, el facistol que pesando 500 arrobas gira al
impulso de un solo dedo ; los libros religiosos escritos á plu
ma sobre las pieles de tantas terneras muertas, estraidas
del vientre de la vaca degollada, cuántas son las hojas de
que se componen, y la graciosa arana de cristal de roca
que pesa mas de 16,000 libras, son todos objetos del ma
yor gusto y riqueza. Pero la sillería , compuesto cada sitial
de siete clases de maderas distintas y de las mas estimadas,
es sorprendente.
A la derecha del coro hay una puerta, en cuyo dintel
se colocaba el monarca fundador del edificio, siempre que
asistia á los rezos y oraciones de la comunidad, desdenando
todo otro puesto, y en cuyo sitio, se dice , se encontraba
cuando sin inmutarse escuchó la noticia de la victoria de
Lepanto. Pues bien ; junto á esa puerta está un pequeno
camarin en que se admira un precioso crucifijo de mármol
blanco con cruz de pórfido. Su apostura noble y propia ; sus
facciones delicadísimas, y espresando los dolores de que el'
corazon estaba lleno ; el pecho parece que le late á la vez
de alegría al ver al hombre redimido , y de pena al preveer
su ingratitud ; sus ojos véselos irse amortiguando, cubrién
doles poco á poco el velo de la muerte. El escultor encuen
tra en tan preciosa efigie una obra maestra que imitar: el
'11111111 111111911
Panteon del Escorial.
anatómico un perfecto modelo donde estudiar, y el cristiano
imágen de su Dios muriendo por salvarle, y arrebatán
dole el corazon implorando su misericordia. Lástima es que
obra tan acabada y hecha solo de una pieza, tenga en la
actualidad los brazos pegados. Ellos fueron rotos por los
que atravesando el Pirineo trataron de robarnos al princi
pio de este siglo nuestra independencia. Si sus esfuerzos se
estrellaron contra el valor espanol, la envidia al menos les
quedó para arrancar y dejar imperfectas sus principales
concepciones y trabajos. Este Santo Cristo, dícese además
que tiene de estraordinario que cambia de color á manera
que falta la luz del sitio en donde se halla. Nosotros pasamos
por esa prueba; mas como no la repetimos, no nos atreve
mos á consignar su certeza, temiendo que lo que vimos
fuera efecto de la ilusion que teniamos.
En la iglesia y en la nave correspondiente al lado de la
epístola hay una puerta que conduce al panteon de nues
tros reyes. Aquel panteon es verdaderamente la morada de
los reyes, y el sepulcro de los hombres. Por eso se observa
en él á la par que la suntuosidad y riqueza debida á los au
gustos personajes que contiene, la tristeza y melancolía pro
pias del estado en que se encuentran. Se respira en ese
recinto el humo del fausto , y á la vez se siente el frio de
la muerte. El panteon es una alfombra recamada de oro,
pero que está en su centro rota : es un cristal diáfano her
mosísimo, pero que al través de la luz deja solo ver som
bras: es el águila de los aires superando las rocas , pero he
rida en el corazon. Su forma es la de un ochavado de 36 piés
de diámetro y 38 de altura , y todo él, lo mismo que la es
calera por donde se baja, cubierta de jaspes y mármoles de
gran pulimento, con adorno de bronce dorado , y arqui
tectura de órden compuesto. Su colocacion encierra un
misterio ; situado debajo del altar mayor parece indicar el
cielo y la tierra ; las grandezas de aquel, esplendorosas,
N 409 De
eternas, y las de esta débiles , transitorias; el poder del
hombre que una piedra encierra, y las esperanzas del hom
bre rompiendo esa piedra, saliendo de una tumba para ele
varse al cielo, único objeto de su creacion y de su porve
nir. En el octángulo que hace frente á la entrada, se eleva
el altar, que consiste en dos columnas estriadas de piedra
verde con mezcla blanca y pilastras detrás ; leyéndose en
la targeta del frontispicio esta inscripcion : RESURRECTIO
NOSTRA. Sobre una gran losa de pórfido que ocupa el
medio entre las columnas hay una gran cruz de mármol
negro, y en ella un precioso crucifijo de bronce dorado,
que se cree obra del escultor Pedro Tasca. La ararla de
bronce que cuelga del fioron del medio es de un admirable
trabajo y estilo severo , ejecutada por Virgilio Tanelí. A
ambos lados del altar, colocados de cuatro en cuatro y se
parados por pilastras corintias, se hallan los sepulcros que
contienen los restos mortales de los reyes de Espana, y de
las reinas que han muerto dejando sucesion. La izquierda
la ocupan estas, empezando por la emperatriz D.. Isabel y
concluyendo por ?. María Luisa de Borbon : la derecha la
ocupan aquellos.
Cárlos I , el vencedor de Pavía y de Milan: el que deseoso
de vencer, y no teniendo enemigos, se venció á sí mismo,
dejando la púrpura por la cogulla del Yuste , ocupa el pri
mer sarcófago. Felipe JI, á cuya ambiciosa cabeza no bas
taba la corona de dos mundos, ese príncipe de corazon du
ro á la par que de alma piadosa, tiene sus cenizas al lado
de las del emperador su padre. Los yertos despojos de los
dos Felipes Hl y IV y los de Cárlos II, tambien están allí.
Cárlos III, ese padre de sus pueblos, ese príncipe justo,
rodeado siempre de los consejeros mas sábios , tambien está
en un sepulcro, calientes todavía sus restos con las lágrimas
que al morírse sobre ellos vertieron las ciencias y las ar
tes espanolas. Su hijo, en el estremo bondadoso Cárlos IV,
le sigue; y Fernando VII, ese rey á cuyo nombre se levanta
la Espana, ve por seis anos ensangrentada la luna en su
horizonte, desafiar al coloso de la Europa, arrancar los lau
reles de la imperial águila para enlazarlos en las crines del
magestuoso leon , murió igualmente, y yace al lado de sus
abuelos. Existe junto á la urna de este último monarca otra,
que al verla sentimos el dolor que sufren tlos hijos cuando
piensan en la muerte de sus padres. Es el sepulcro que un
dia contendrá los restos de la preciosa, de la angelical reina
D.a Isabel II. A pesar de suhermosura, de su edad tem
prana , aquel sepulcro está abierto, aquel sepulcro ha de
encerrar las frias cenizas de la que es hoy esperanza de mil
corazones, y gloria de otros tantos pueblos. Al pensar no
sotros en esta idea , terrible , sí, pero verdadera y de fé ,
volvimos el rostro hácia el crucifijo y esclamamos : «Senor,
si en medio de este lugar, testimonio auténtico de la po
quedad y miseria del hombre, pueden llegarle los votos del
último mortal del universo, no detengas la carrera á ese
naciente astro que camina á su cenit, llenando de resplan
dores el horizonte de Espana, no cortes el tallo á esa rosa
fresca, abierta para embalsamar los aires de esta nacion
TOMO III.
que respira en la atmósfera mefítica de las pasiones y de los
partidos : no pares el vuelo á esa paloma cándida , bajo cu
yas alas se cobijan hoy todos los buenos espanoles Déjala
que llegue al ocaso , que crezca hasta el invierno, que re
monte su vuelo hasta la esfera, haciendo la ventura y la
felicidad de los pueblos que rige , y pues que ha de morir ,
muera entonces, Senor, pero muera llevando á este sepul
cro que le está destinado , la admiracion de la Europa , el
llanto de susvasallos, la veneracion de la posteridad , las
alabanzas de la historia, y las misericordias del cielo.»
En vano por nuestra parte seria intentar describir las in
numerables bellezas que encierra este real monasterio en
todos sus sitios, y todos correspondientes á la magestad y
grayedad de su destino. Despues de visto el templo , el co
ro, el panteon, la linda biblioteca, qué queda por ver ?
? qué por admirar ? Mucho todavía ; pero que la brevedad
con que las examinamos y la estension ya demasiada de este
artículo nos hace renunciar á describirlas. Baste decir que
la sacristía es hermosa, preciosos los ornamentos, y mas
precioso aun el inimitable cuadro de las santas formas de
Coello ; la.sala capitular y los espaciosos claustros están cu
biertos de excelentes pinturas , debidas á Ticiano , Tintore
to , Rivera 6 el Espanoleto , Rúbens , Alonso Cano, Pablo
el Veronés y otros. El Relicario es rico, y abundante en
esos objetos, cuyo mérito los sentidos no comprenden, pero
que el alma siente, derramándose por toda ella el bálsamo
de fé que mitiga las ansias del corazon. El palacio, morada
de nuestros reyes en cierta estacion del ano, es rico en pre
ciosos tapices y en otros objetos de gusto y elegancia. Y ya
que del palacio hablamos permítasenos recordar la pobre
silla y la tosca mesa que sirvió de uso al rey fundador del
monasterio en los últimos arios de su existencia. Nosotros
nos sentamos sobre aquella misma silla en que tantas veces
lo estuvo afligido de dolores el monarca tan alabado por
unos, tan rebajado por otros. En aquellos momentos apa
reció á nuestra imaginacion la sombra de un hombre grande
y de un monarca fuerte. (1)
Salimos del Escorial con pena. Dejábamos aquel sitio que
tantos momentos de fé , de veneracion y de entusiasmo nos
había producido: íbamos ya distantes del pueblo, veíamos
alejarse de nos,tros , aquel monasterio mundo, y los ojos
se arrojaban á él para contemplarle un instante mas.... un
momento despues las vueltas que dábamos para subir á Na
vacerrada nos hicieron perder de vista ese maravilloso edi
ficio. La memoria vino entonces á apoderarse de su re
cuerdo , y la esperanza á alimentar la dulce ilusion de que
jóvenes nuestras frentes todavía no seria la última vez que
se prosternáran ante la vista del templo de S. Lorenzo.
(1) Todavíase conservan hoy día la mesa y estante de nogal que había én
el aposento del regio fundador del Escorial y además de estas cosas, la silla
en que , como dice el autor de este artículo , se sentaba Felipe II ; dos
banquillos, el uno bordado en canamazo, y de tafilete encarnado el otro y
dos especies de sillas en que descansaba la ° pierna enferma de gota. Estos
muebles, dos bufetes que hizo el P.Villacastin de mármol de las Indias de
color de ágata, y algunos cuadros devotos que adornaban las paredes, era
todo el lujo del monarca de dos mundos.
52
)2 410 x
Témora.
por Ozian.
CANTO V.
Argumento.
El poeta, despues de una corta invocacion á la arpa de Cona, describe la posicion de los dos ejércitos en una y otra parte del rio Lubar.
Pingal dá el mando á Filian ; pero al mismo tiempo manda á Gaul hijo de Morni, que habia sido herido en la mano en la batalla precedente,
que le asista con su consejo. Foldath manda el ejército de los Fir-bolg. Proezas de Filian. Este mata á Rothmar y Culmin. Pero mientras Filian
vence en una de las alas, Foldath oprime fuertemente en la otra. Hiere á Dermid hijo de Duthno y ahuyenta toda la ala. Dermid delibera por
si mismo y por fin resuelve detener los progresos de Foldath empenándole en un combate singular. Cuando los dos jefes se acercaban el uno
al otro, Filian llegó repentinamente para librar á Dermid; empenó á Foldath y le mató. Conducta de Malthos para con el difunto Foldath. Fi
lian pone en fuga todo el ejército de los Fir-bolg. El canto concluye con unainvocacion Clatho madre de aquel héroe.
Tú que pendes entre los escudos, en las alfas paredes
del palacio de Osian , baja de tu sitio, oh arpa, y deja que
escuche tus acentos : hiere las cuerdas, oh hijo de Alpin.
A tí te toca diSpertar el alma del bardo. El murmullo del
arroyo de Lora (1) ha hecho rodar léjos de mí el recuerdo
de las antiguas proezas. Rodéanme las nubes de los anos;
pocos claros ofrecen hácia lo pasado, y cuando llega la vi
sion á mi alma, se presenta oscurecida. Ya te oigo, oh ar
pa de Selma ; yrenace mi memoria como la brisa que el
sol devuelve al risueno valle donde moraba antes la pere
zosa neblina.
Brilla delante de mi Lubar ; en las sinuosidades de sus
canadas. A uno y otro lado, sobre sus oteros se alzan las
erguidas formas de los monarcas. En su contorno están aglo
meradas las tribus, inclinándose para oir las palabras de
sus reyes, cual si les hablasen sus antepasados, descendien
do de la region de los vientos. Mas ellos permanecen en
medio, cual dos penascos que alzan sus cabezas coronadas
de pinos sobre la niebla, que lentamente se desliza á través
del desierto. De sus altas sienes se despenan los torrentes,
que esparcen con la ráfaga su salpicante espuma (2).
Obediente á la voz de Cathmor,, avanza Erin , semejan
te al bramido de la llama. La dilatada batalla desciende so
bre Lubar,, y á su cabeza suenan majestuosamente las fir
mes pisadas de Foldath. Cathmor,, empero, se retira á su
colina bajo la sombra del encorvado roble. Cerca del rey se
despena un rápido torrente. Alza por intérvalos su lanza
resplandeciente, que es para su pueblo en la batalla, cual
un meteoro benigno. Cerca de él está la hija de Con-mor,
recostada sobre una pena. Su alma no se deleitaba en la
sangre, ni el estruendo de la lid la llenaba de júbilo. A es paldas del otero se abria una verde canada con sus tres
(1) De Lora se habla muchas veces; era un pequeno y rápido arroyo en
las cercanías de Selma. No qtieda ahora ningun vestigio de este nombre
aunque parece de una cancion muy antigua, que el traductor ha visto que
uno de los pequenos nos del Nordeste de la costa se llamaba Lora algunos
siglos antes.
(2) Podemos formar una idea distinta de la escena de la acclon de Témo
ra por muchos pasajes del poema. A una pequena distancia de uno á otro
descollaban los montes de Mora y Lora ; Fingal poseia el primero y el ejér
cito de Cathmor el segundo. Por la llanura intermedia pasaba el pequeno
rio Lubar, en cuyas orillas se dieron todas las batallas escepto aquellaentre
Cairbar yOscar referida en el canto primero. Esta última tuvo lugar hácia el
norte del monte de Mora del que Fingal se apoderó despues que el ejército de
Cairbar fué rechazado por el de Cathmor. A alguna distancia, pero á la vista
de Mora hacia el occidente, Lubar salió de la montana de Croma] y despues
de un corto curso por la llanura de Moi-lena se embarcó cerca del campo de
batalla. Detrás de la montana de Croma' corria el pequeno arroyo de La
vath , en cuyas orillas Feradartho , hijo de Cairbre , la única persona que quedó de la raza de Cona, vivió oculto -en una cueva durante la usurpacion
de Cairbar hijo de Borbar-Duthul.
azulados arroyos (1). Allí brilla el sol en silencio , y vagan
los pardos corzos de la montana. Sul-malla tiene fija en es
tos la vista , en medio de la enagenacion de sus pensa
mientos.
Vé Fingal en su elevado otero á Cathmor,, hijo de Bor
bar-duthul , y observa el anchuroso rodar de Erin en el
oscurecido llano. Hiere la orla que recuerda á sus tribus la
obediencia, cuando envia á sus caudillos á conducirlas al
campo del renombre. Anchas resplandecen sus lanzas al sol,
y sus resonantes escudos responden en contorno. El miedo
no vaga entre la hueste, cual vapor sombrío, pues que allí
está el monarca, baluarte de la rivosa Selma. Alienta al
héroe el regocijo, y gozosos escuchamos sus palabras.
Semejante á la salida de los vientos es el estruendo de
los hijos de Selma. Son cual las aguas de la montana que
corren en precipitado curso. Por ellos es famoso Fingal ;
por ellos resuena su nombre en las distantes comarcas. Fué
para vosotros en el dia cual un rayo de esperanza, pues
siempre estuvo cerca de su pueblo. Jamás, empero, fué
Fingal en vuestra presencia, un espectro cenudo y furi
bundo. No fué mi voz á vuestros oidos cual el trueno; ja
más mis ojos han lanzado la muerte. Cuando el orgulloso
se me presentaba, jamás se fijaban en él mis ojos con carino.
Velase olvidado en mi banquete, y desaparecia cual disi
pada neblina. Ante vosotros está un vivo rayo de luz. Po
cas han sido hasta ahora sus pisadas en el campo de la lid ;
pocas han sido, pero es valeroso. Defended á mi hijo el del
negro cabello; devolvedme mi Filian. Quizá algun dia ten
ga que combatir solo. Su forma es semejante á la de sus pa
dres; su alma es una centella de fuego. Tú, oh hijo de
Morni cabalgador del carro, marcha á la batalla, siguiendo
las huellas del mancebo. Llegue á su oido tu voz desde las
alas de la hueste, pues que ante tu vista resuena estrepito
sa la batalla, oh quebrantador de los escudos. Dirigióse el rey
en derechura al elevado penasco de Cormla. Por intérvalos
despide suescudo brillantes ráfagas de luz, al caminar len
tamente el monarca de los héroes. Mira de soslayo al bre
zal, donde las filas avanzan, formadas ya para la pelea.
Graciosos flotan sus encanecidos rizos en torno de sus régias
facciones, que se encienden ahora en el terrible regocijo.
Detrás del potente caudillo dirigí en silencio mis lentas pi
sadas. Llegóse á mí el poderoso Gaul ; suelto pendia el es
cudo de su brazo. Dirigió á Osian con rapidez sus palabras.
(1) A este valle sehabia retirado Sul-malla durante la última y decisiva
batalla entre Fingal y Cathmor. Está descrita en el canto séptimo donde esta
se llama el valle de Lona y la residencia de un druida.
Hijo de Fingal , lfgame el escudo (1). Lígalo al costado de
Gaul , pues quizá al mirarlo el enemigo , crea que alzó la
lanza en la contienda. Si sucumbo , oculta mi sepulcro en
el campo , pues que habré de fenecer sin renombre ; mi
brazo no puede levantar el acero. Que no lo sepa Erir-cho
ma , no sea que el sonrojo cubra sus mejillas. Filian , los
poderosos nos contemplan ; no olvidemos nuestro deber en
la lid. ?Pues por qué habrán de bajar desde sus montes, pa-.
ra ausiliar á nuestra hueste fugitiva?
Siguió marchando , con su resonante escudo, y mi voz
siguióle al apartarse. ?Podrá fenecer en Erin el hijo de Mor
ni sin su debida fama? Los poderosos si que olvidan sus pro
pias proezas; y descuidados se precipitan en los campos de
su renombre. Ninguno oyó jamas las palabras de su jactan
cia. Con la vista seguí regocijado las pisadas del caudillo;
dirigíme al penasco del rey , donde le hallé sentado, mien
tras jugaba con sus cabellos el viento del monte.
En dos compactas filas marchan á la carga las adversas
huestes , á través de la llanura de Lubar. Por una parte
descollaba Foldath, semejante á una columna de negro hu
mo:• por la otra parte se vejan resplandecer las formas ju
veniles de Filian. Uno y otro apoyada la lanza en la márgen
del arroyo, pronunciaban las palabras de guerra. Hirió Gaul
el escudo de Selma, y trabóse al momento la tremenda ba
talla. Mezcla el acero sus rayos con el acero y resplandece
el campo , cual el salto de dos torrentes que juntan sus es
pumas, precipitándose de las oscuras sienes de sus penas
cos. !Ved cual llega el hijo de la fama! Míradie arrollar.las
muchedumbres. Cabalga la muerte en las ráfagas de luz
que le circundan; los degollados guerreros obstruyen tu ca
mino , oh Filian.
Entre dos tajados penascos detúvose Rothmar (2), escudo
de los guerreros. A uno y otro lado estendian su ramage
dos robles, que los furiosos vientos habian encorvado des
de su altura. Tiene fijados los ojos en Filian , y en silen
cio protege á sus amigos. Observó Fingal la próxima con
tienda, y conmovióse el alma del caudillo. Mas asi como se precipita la piedra de Loda (3) arrancada de un golpe, des
de Drumanard , cuando los espíritus en su furor estreme
cen la tierra, asi cayó Rothmar, el del ceruleo escudo.
A su costado combatía Culminio. Avanzó el mancebo des
haciéndose en lágrimas, é iracundo cortó los vientos con
su espada, antes de medirla con Filian. Rothmar le habla
ensenado á encorvar el arco, junto á la pena que banan sus
arroyos. Allí muchas veces atalayaron la guarida del ciervo,
al huir el rayo del sol por el espeso brezal. !Por qué, hijo
de Cul-allin , por qué oh Culminio , avanzas á acometer á
este rayo de luz ! (). Retírate, oh hijo de Cul-allin, de este
(1) Es preciso tener presente que Goal! estaba herido lo que motiva que él
requiera aquí la asistencia do Osian para cenirle el escudo. (2) Rothmar, el ruido del mar antes de la borrasca. Drunt-anard,cima alta.
Cul-min cabello blando. Cul-alijo miradas hermosas. Strutha rio caudaloso.
(3; Por la piedra de Loda se entiende un santuario entre los escandina
vos. Los caledomos en sus muchas espediciones a Orkney y Escandinavia
hicieron conocimiento de algunos de los ritos de religion que prevalecía en
aaqlguuenllaossrpuainísaess,yyelsatapcoaedsaías acnitricguulaaremsudye ápmieednruad,oqauluedpeerámlaonsemceisnmotso.daHvaíya
en Orkney y en las islas de Shetland , que conservan hasta hoy el nombre de
lLloosdamóonLuomdeenn.toPsadreecleosquderuhiafnisdqifueeridsoubensisstuenmeanteBriraeltcaonnastéruisclcaisonocdceidaeqnutea
les. Los santuarios de los escandinavos eran al principio rústicos y sin
adorno. En los siglos posteriores cuando abrieron la comunicacion con otras naciones, adoptaron sus costumbres y edificaron templos. El de Upsal en Suecia era sorprendente , rico y magnífico. Bagual de Noruega edificó uno
cerca de Drontheim algo inferior al primero que siempre llevó el nombre de
Loden.
(4) El poeta llama metafóricamente á Filian rayo de luz. Culminio referi
do aquí era el hijo de Cloninar,, jefe de Strutha , por la hermosa Cul-alijo.
Era tan conocida por su hermosura que frecuentemente se lee en las cotnpa
raciones de los antiguo; poetas : Mar Chalaban strutha nan ciare , esto es Amable como C41-allin de H0%1 de las borrascas.
411 «
fuego consumidor. Desiguales fueron vuestros padres en sus
brillantes contiendas. La madre de Culminio está sentada
en su palacio y dirige la vista á las olas rodadoras del azu
lado Strutha. Alzase un torbellino sobre el arroyo , girando
en torno del espectro de su hijo. Sus canes ahullan en los
salones, y suda su escudo gotas de sangre (1). ? Y has fe
necido , oh hermoso hijo , en las guerras fatales de Erin?
Cual yace el corzo, jadeando cabe los conocidos arroyos,
al cual hirió descuidado la plumada flecha , mientras el ca
zador contempla sus lijeros miembros, y se acuerda de su
magestuosa carrera á través del brezal , así yacía el hijo de
Cul-allin á los piés de Filian. Flota su cabello sobre el pa
cífico arroyo y vaga por su escudo la sangre. Pero su mano
empuna la espada que le faltó en la hora del peligro. Has
caído , esclamó Filian , antes que se escuchase tu renombre!
Tu padre te envió á la guerra y tal vez junto á sus arroyos,
con emblanquecida cabeza , espera la relacion de tus haza
nas. Mas en vano gira la vista hácia Moilena , pues que no
te verá volver cargado con los despojos de los fenecidos
contrarios.
Huyen ante la espada de Filian las filas de Erin , por el
resonante brezal. Pero varon sobre varon sucumbía entre
tanto Morven , ante la encendida rabia de Foldath , que
lejos en el campo , acaudillaba la mitad de sus tribus. Fu
rioso se opone Durmidio á su carrera , y los hijos de Selma
circundan á su caudillo. Mas la cuchilla de Foldath le que-.
brantó el escudo y huyeron sus guerreros por el brezal.
1 Y han huido , pues , esc,lamó el orgulloso enemigo ! Ya
empieza á alborear mi renombre. Vé Malthos, vé y dile á
Cathmor que guarde las playas del mar oscuro , para que
no se escape de mi acero Fingal. Pronto yacerá en la tier
ra , y se verá su sepulcro junto á algun pantano. No le
honrará cantar ninguno, y sobre la juncosa garganta rogará
su espíritu sumergido en la niebla.
Escuchóle Malthos , con cenuda desconfianza , pues co
nocia el orgullo de Foldath. Girando en torno la vista la
dirigió á donde estaba Fingal sentado sobre su monte , y
volviendo dudoso la espalda , se mezcló espada en mano en
lo mas espeso de la lid.
Pesaroso y en lúgubre silencio estaba el hijo de Dutlino
en la angosta canada de Clon (2) , donde dos árboles se en
(1) Se creia que los perros conocian la muerte de sus duenos aun á mu
cha distancia. Era laminen la opinion de aquellos tiempos que las armas
que los guerreros dejaban en casa se p oran sangrientas , cuando ellos calan
en la batalla. Por estas senales se su tt,a, que Cul-allin conoció que su hito
habla sido muerto y se confirma en esta inteligencia al aparecérsele su espí
ritu. Su súbita y corta esclamacion es mas juiciosa en el poeta, que si se hubiese estendido en lamentos difusos. La postura del jóven caldo y las re
flexiones de Filian sobre él se nos vuelven á recordar precisamente criando
con-idoramos que la supuesta situacion del padre de ellirfill) era tan pareci
da á la de Fingal despues de la muerte del misa.o
'2) Este valle tomó su nombre de Clono hijo de Lethmal de Lora. uno de los antecesores de Durmidio hijo de Duthno. Su historia se refiere asi en un
poema antiguo. En el tiempo de Conar,, hijo de Tremor primer rey de Ir
landa , Cieno recorria aquel reino , viniendo de Caledonia para ayudar á
Cortar contra los Fir-boig. Como tenia un perSona, singularmente hermoso, pronto se llevó la atencion do Sulmin jóven esposa de un jefe irlandés: Ella
jloevdeenscubrió su pasion que no fué bien correspondida por el caledonio. La se puso enferma por causa de la mala correspondencia , y su amor á
G10110 llegó á !os oidos del marido. Encendido en celos juró la venganza.
GI0110 para evilar su rábia salió de 'rémora para Escocia y habiéndosele he
cho noche en el valle mencionado aquí , se echó para dormir. Aquí bajó Le,thinal en el sueno de Cieno y le dijo que el peligro estaba cerca.
Espíritu da Letlimai.—« Levántale de tu lecho de musgo , hijo del humil
de Lethinal , levántate. El sonido de la llegada de los enemigos baja por las
alas de los vientos.
Clon —«? Qué voz es esta , a modo de muchos arroyos en el tiempo de mi
descanso ?
Espíritu de Lethmal.—«Levántate morador de las almas de los amables,
hijo de Leth mal , levanta.te.
Clono.—« Que horrible es la noche La luna está oculta en el firmamento • rojos están los pasos de los espíritus en su airada faz. Verdes meteoros se
ven alrededor. Pesada corre la corriente de los arroyos desde el yalle de la$
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,corvan sobre el torrente. La sangre corre del costado de
Durmidio. Inmediata está su partida tarja , y su lanza apo:-
yada contra una pena. ?Por qué estás tan triste , oh Der
midio ? Oigo el rugido de la batalla y mi pueblo carece de
caudillo. Tardas son mis pisadas en el brezo; pero me en
cuentro sin escudo ; ?y habrá de triunfar el orgulloso con
trario? Prevalezca pues, cuando haya fenecido Durmidio. Yo
te llamaré, oh Foldath, y te saldré al encuentro en la
pelea.
Empunó la lanza con terrible regocijo. Llegó el hijo de
Morid. Deten , hijo de Duthno , deten la agitada carrera.
Tus huellas están marcadas con sangre ; tu brazo no defien
de el orlado escudo. ?Quiéres fenecer desarmado ? Hijo de
Morni, dame tu escudo , que tantas veces ha rechazado la
guerra del contrario. Yo detendré la carrera del caudillo.
? Ves aquella piedra, hijo de Morni , que levanta sobre la
yerba su cabeza cenicienta ? Esa es la angosta morada de un
jefe del linage de Durmidio ; coloca allí mi cuerpo entre ti
nieblas.
Ascendió lentamente al monte, y vió el destrozado cam
po: las filas brillantes de la batalla, quebradas y desuni
das , se alzaban en rededor ; cual por la noche lejanos
fuegos, que ya parecen perdidos en humo, ya alzan sobre
el monte sus rojizas llamas, segun los vientos se agitan ó
desfallecen , así se presentó á los ojos de Durmidio , el del
escudo anchuroso, la intermitente batalla. A través de la
hueste dirige Foldath su altivo curso, cual la robusta nave
sobre las olas de invierno cuando sale de entre dos islas,
para atravesar el Océano agitado.
Observó Durmidio enfurecido su carrera, quiso precipi
tar el paso, mas cayó en mitad de su curso. Las lágrimas
tiemblan en sus megillas. Suena la corneta de su padre,
é hiere tres veces el orlado escudo. Pronuncia tres veces el
nombre de Foldath , provocándole al combate de en medio
de sus tribus rugidoras. Vió regocijándose Foldath , al he
rido caudillo, y alzó en alto su ensangrentada lanza. Así
como banan el costado de una pena, los arroyos que vertió
sobre ella la tempestad turbulenta , así tenido en la sangre
que corria por su armadura, se presentó el sombrío caudi
llo de Moma. Retrocedió la hueste á uno y otro lado para
presenciar la contienda de los caudillos. Alzaron ambas
lanzas brilladoras, mas llegó presuroso Filian de Selma.
Tres pasos retrocedió Foldath , deslumbrado con el rayo de
luz, que parecia salir de una nube para salvar al herido
jefe. Erguido se para con orgullo, y empuna con todo su
vigor la refulgente espada.
Cual dos águilas de anchuroso vuelo se embisten , en me
dio del aire, tal se cerraron los caudillos, trabando en Moi
lena la lid tenebrosa. Los reyes avanzan y retroceden al
ternativamente en sus montes, porque la sombría guerra
parece descender ya sobre sus espadas. El regocijo de los
bravos enciende á Cathmor en su musgoso asiento ; el re-.
gocijo secreto de los bravos, cuando ven los peligros dignos
de las almas poderosas. No fija los ojos en Lubar,, sino en
el terrible monarca de Selma. Lo vé alzándose en Mora ,
cubierto con su refulgente armadura.
Cae Foldath sobre su tarja , atravesado con la lanza de
Filian. No se detiene el mancebo á contemplar al guerrero
formas oscuras. Yo te oigo, espíritu de mi padre en el remolinoso curso del
viento. Yo Le oigo : pero tú no adelantas tu alta forma en torno el manto de
la noche. »
Clono se preparaba para marchar , cuando el marido de Sulniin llegó con
su numerosa comitiva. Cieno se defendió pero despues de una valerosa re
sistencia fué vencido y muerto. Fué enterrado en el lugar donde le habían
muerto y el valle tomó su nombre Durmidio en su súplica a Gaul , hijo de
Murni que sigue inmediatamente a este apartado, alude a la tumba de Clono y a su propia conexion con aquel desventurado jefe,
caido , sino avanza arrollando la guerra ante sus pasos.
Deten , oh hijo de Fingal , deten la precipitada carrera!
Alzanse las cien voces de la muerte. ?No ves esa forma bri
lladora , signo terrible de destruccion ? No despiertes las
irds del monarca de Erin. Retrocede con presteza, oh hijo
de Clatho , la de los ojos azules ! (1)
Vió Malthos al caido Foldath, é inclinándose entristecido
sobre el jefe, destierra de su alma el pasado resentimiento.
Parece un penasco del desierto, de cuyos oscuros costados
gotea la lluvia , cuando lo ha dejado la niebla, que se des
liza lentamente , y han agostado los vientos todos sus árbo
les. Le habló al moribundo héroe acerca de la estrecha
morada. ?Quiéres que tu piedra se alze en Ullin , ó en la
comarca nemorosa de Moma, donde el sol mira solitario
los azulados arroyos de Dal-rutho ? Allí están las huellas
de tu hija, la hermosa Dardu-lena , la de los ojos azules.
?Y te acuerdas de ella, replicó Foldath , para echarme
en cara que no tengo hijo alguno, ningun mancebo cuya
espada arrolle la lid, en venganza de mi muerte? Ya estoy
vengado, oh Malthos. No fué pacífico mi brazo en la lid.
Alza en torno de mi angosta morada los sepulcros de los que
he muerto. Muchas veces abandonaré mi ráfaga, para re
gocijarme sobre sus tumbas, cuando las vea esparcidas al
rededor, cubiertas de larga yerba (2).
Precipitóse su alma al valle de Moma, (3) presentándoseá
los suenosde Dardu-lena, mientras dormia la doncella, junto
al arroyo de Dal-rutho (4), al volver de la montería de los
gamos. Cerca de la doncella yace el desarmado arco. Rizan
los airecillos sobre su pecho sus hermosos cabellos; mientras
cenida de la belleza de la juventud , reposa la amada de los
héroes. Asomándose tenebroso del bosque, parecia presen
tarse á su vista su herido padre. Mostrábase por intérva
los, y volvia á esconderse en la neblina. Despertó la don
cella deshecha en lágrimas. Conoció que el caudillo habla
fenecido. Su alma, aunque agitada por las tempestades,
conservaba para su hija un rayo de luz. Tú eras el último
(1) La muerte do Foldath , si hemos de creer á la tradicion , se le habla
predicho antes que hubiese dejado su patria , para juntarse con Cairbar en
sus designios sobre el trono de Irlanda. Fué á la cueva de Monta para con
sultar los espíritus de sus antepas? dos la suerte de la empresa de Cairbar.
Las respuestas de los oráculos son siempre oscuras y ambiguas Foldath
pues interpretó favorablemente la prediccion y prosiguió el plan que habla
adoptado de engrandecerse con la fami;la de Atha.
Foldath invocando los espíritus de sus mayores. Triste me presento ante
vosotros, padres de Foldalh , oid, itecorreran mis pasos mas allá de Alá
á Hin de las cabras monteses?
Respuesta. Tus pasos recorrerán mas allá de A tha la verde morada de los
reyes. Allá te levantarás sobre los muertos como una co!umna de nubes bor
rascosas. Allá terrible en la oscuridad te mantendrás firme hasta que venga
el rayo reflejado de Cloncath de Mortith. Moruth de muchos arroyos que cor-•
ren en tierras lejanas.»
laCelsopmaadtah d6e rFaiylioanre,fldeejamdoo,dodiqceune llaesaamubtoigrüeesdtardadeicsitoanbaaleens elraaoesltennosmivbarseigde
nificacion de la palabra cloncath. La causa principal de haber introducido
esta nota es que esta traduccion sirve para manifestar que la religion de los
Fir-bolg se diferenciaba de la de los caledonios , en que nunca vemos que
estos consultasen las almas de sus antepasados.
(2) Los caractércs de Foldath y de Malthos están sostenidos. Los dos
eran taciturnos y altivos pero cada uno de diferente manera. Foldath era impetuoso y cruel; Malthos porfiado é incrédulo. Su amor á la familia de
Atha era Igual, su valor en la batalla el mismo. Foldath era vano y osten
toso ; Malthos vengativo p ro generoso Su conducta aqui para con su enemigo Foldath , demuestra que muy á menudo se oculta un alma grande
debajo un carácter oscuro y altivo.
(3) Monta era el nombre de un país en el mediodia de Connaughtque en
algun tiempo fué cé ebre por ser la residencia de un archidruida. Se creta
que en la cueva de Monta habitaban los espíritus de los jefes de los Fir-bolg, y su posteridad iba á consultarlos alli como en un oráculo, relativamente
al éxito de las guerras.
(4) Dal-ruath , campo tostado ó arenoso. La etimología de Dardu-lena, es
muerta. La hija de Fuldath se llamaba probablemente asi por un lugar de Ulster,, en qué su padre habla derrotado algunos de los partidarios de Artho
rey de Irlanda Pardu-trua , el negro bosque de iloilena. Como Foldath era éolrghualbloiasosiydovavnicot,opriaotseoc.e que transfirió a su hija el nombredel lugar, en que , .
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Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 3 (1 enero 1864), p. 399-438 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1864 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 11_No. 3 (1 enero 1864), p. 399-412 |
| Transcript | >5 399 gl olfato ; y si tiene la suerte de hallar una bandada de tier nos albranes que no puedan volar, devora uno ó dos sin cuidarse de los demás, pero cada noche vuelve á poner en contribucion la nidada hasta haberla destruido entera mente. Cuandoel raccoon no encuentra aves acuáticas, penetra en los bosques, y trepa á los árboles que á su parecer cobijan algunos débiles habitantes de estos sitios , como son los pájaros, ar dillas y otros roedores. Es admirable que casi nunca se equivoca : será su perspicacia que le dé á conocer el ár bol que abriga una presa, 6 la finura del olfato que se la indica desde lejos ? hé ahí una duda que aun no han podido aclarar los caza dores. Todos los naturalistas que han podido obsérvar!raccoo nes en estado de cautividad , han notado los mismos hechos; dejemos pues hablar á un grande escritor : « Este animal mojaba todo lo que quena comer; echaba el pan en el bar reno de agua y no lo sacaba hasta que lo veja bien empa pado, á menos que le aguijase mucho el hambre, en cuyo caso tomaba el alimento en seco y tal como se lo daban. Huroneaba por todas partes, y comia de todo : carne cruda cocida, pescado, huevos, aves vivas, granos, raíces; etc. Comia tambien toda especie de insectos, entreteníase en dar caza á las aranas, y cuando andaba libre por el jardin , co gia los caracoles, langostas y lombrices. Gustábale el azú car , la leche y los demás alimentos dulces , prefiriéndolos á todo excepto á la fruta, la carne y sobre todo al pescado. Retirábase lejos á satisfacer sus necesidades ; siendo por lo demás familiar y aun acaricioso ; saltaba encima de las per sonas á que habia tomado afieion , jugueteando con gracia y agilidad y hallán dose en continuo movi miento. Nos ha parecido que participaba mucho de la índole del maki, y algo de la del perro. » La coleccion de una de las principales cortes de Europa [poseyó un rac coon cuyos hábitos eran exactamente los referi dos; cuando queríamos divertirnos á sus expen sas le dábamos un pedazo de azúcar; al punto lo re mojaba en un barreno de agua, siendo muy cómi cas las demostraciones de admiracion que hacia viendo que el azúcar quedaba disuelto animal habita en la América septentrional. El AGUARAPOPÉ, 45 RATON CANGREJERO, Procyon cancrico rus de GEOFF. 6 perro cangrejero , de LABORDE tiene 25 pulgadas de longitud total (0,677); el pelo muy corto, leo - nado , con mezcla de pardo y negro y bastante uniforme superiormente ; y blanco amarillento infer'ormente ; el co lor de las patas tira á castano , y la cola , mas larga , tiene ocho 6 nueve anillos negruzcos , á veces muy poco aparen tes. Es comun en la Guyana, donde á orillas del mar persi gue á los cangrejos, los cuales constituyen su principal ali mento, de modo que de esta circunstancia ha tomado el nombre. Sus hábitos difieren muy poco de losdel preceden te, aunque tiene un carácter mas tímido. Por lo demás, los raccoones como se encuentran muy mal armados, conocen su propia debilidad y están dotados de un instinto muy perspicaz. Cuando en las colecciones donde permanecen cautivos estos animales se presenta un estrano delante de sujaula al punto el raccoon huye, se esconde en el rincon mas oscuro y manifiesta senales de miedo. Las dos especies cuya figura -^ representa la lámina son las únicas que han reconocido y descrito bien los naturalistas; la una, segun hemos visto, pertenece á la América septentrional, y la otra á la Amé rica del Sud. Refiérense á la primera como variedades el rac coon blanco de Brisson , el raccoon leonado, y el del Brasil : aunque este último si fuese bien estudiado , es probable que formaria una especie suficientemente determinada, confor me opina Isidoro Geoffroy ; lo mismo dirémos del raccoon de cuello castano propio del pais de los hurones. Existe en un gabinete estrangero un individuo de esta última especie 6-variedad que en nada se diferencia de otro individuo del mismo pais, que Isidoro Geoffroy vió en el gabinete de his toria natural de Ginebra. De ahí resultaría la existencia de cuatro especies de raccoones , dos de las cuales no habrian sido suficientemente descritas Harémos observar que estos animales , aunque colocados entre los plantígrados , levan tan el talon al andar apoyando solamente los dedos, y apli can toda la planta al suelo cuando permanecen en reposo. Este es uno de los mil ejemplos que prueban que la natu raleza se mantiene casi siempre fuera de las leyes absolutas que queremos imponerle, y que nuestros supuestos métodos naturales les son enteramente extranos. Los BENTURANGS Mi des , VALENC. Arcliclis , TEMM. , tienen treinta y seis dientes ; á saber, seis incisivos, dos t aninos y dos molaresen cada man díbula; los caninos, lar gos, comprimidos y cor tantes; el cuerpo rechon - cho; la cabeza gruesa; los ojos pequenos ; las orejas velludas, redondeadas y pequenas; cinco unas gan chosas, comprimidas y no con tráctiles en cada pié ; la cola asidora aunque en teramente velluda. El BENTURONG NEGRO es algo mayor que el benturong de frente blanca, del cual puede que solo sea una simple variedad. Su pelaje es enteramente de color pardo negruzco. Habita en Java. El BENTURONG DORADO (Ictides aureus), está cubierto de pelo muy largo, sedoso y de color castano leonado do rado é uniforme. Créese que pertenece á la India. Y el BENTURONG DE FRENTE BLANCA. (Mides albifrons), tiene 2 piés (0,650) de longitud, no inclusa la cola que tiene 2 piés 6 pulgadas (0,812). Su pelaje se compone de largas crines negras y blancas, escepto en la cabeza y en los miembros donde el pelo es corto ; el hocico y la frente son casi blancos •.- EL A guarapope y desaparecia.,Este w 400 bl con una mancha negra en los ojos que se estiende hasta las orejas; la cola y patas son negruzcas , Sus bigotes muy lar gos y poblados, y las orejas rodeadas de blanco. Esta especie se encuentra en el interior de la India ; es nocturna y duerme durante el dia. Por la tarde despierta para ir en busca de insectos, frutas y animalillos, de lo que se mantiene. Los benturongs se asemejan mucho á los rac coones en la forma de los dientes y en su marcha plan tígra da. Unen tambien este género á los gatos de algalia, y prin cipalmente á los paradoxuros, de los cualesson muy vecinos, por el conjunto. de su.organizacion. Débese á Duvancel , muerto en la India, el conocimiento de estos animales, los cuales han sido observados diferentes veces posteriormente, aunque nada interesante se nos ha trasmitido sobre sus hábitos. Fisiología. FUNCIONES DE LA GENO:10110N Y REPRODUCCION EN TODOS LOS SÉRES V. Concepcion y fecundacion. A lo que llevamos espuesto anteriormente, hacíanse al gunas objeciones á saber. 1.0 Se objetó la semejanza de los fetos con los padres. Los ovaristasá la verdad esplicaban dicha semejanza por el influjo que ejerce el esperma fecun dante, diciendo que no hallándose en el caso de poder es pecificar en que consiste dicho influjo, érales imposible sobre todo el limitarlo y lijar el término á que se estiende; y aria dian por último que la semejanza de los fetos con las madres es la mas frecuente y completa. Pero semejanzas hay que al parecer contradicen la idea de un gérmen preexistente; tales son por ejemplo las que se refieren á algunas mons truosidades. Se han visto hombres sexdigitados. ?Admiti rémos con los ovaristas gérmenes originariamente mons truosos? Ciertas preneces compuestas, dobles ó triples, al parecer han sido debidas al solo influjo paternal. 2.° Obje tóse la mezcla posible de las diversas especies vivas. En el reino vegetal la mezcla entre especies diferentes es obser vada con mucha frecuencia, y dá lugar á lo que se llaman plantas híbridas, lo propio se observa en el reino animal aunque con menos frecuencia y generalidad : conócense en nuestra economía rural el mulo y el bardegano , que son productos del asno y de la yegua, del caballo y de la burra; obsérvanse frecuentemente mestizos en las aves, como por el ejemplo entre el canario y el jilguero. Por último, si una muger blanca es fecundada por un negro, el producto es ya un poco negro ; y si las generaciones sucesivas de aquella muger se unen contínuamente con individuos de la raza negra, slij productos se alejan de mas á mas de su tronco primitivo, y acaban por ser negros perfectos. Todos estos hechos pues manifiestan el grande influjo que tienen los padres sobre las cualidades de los fetos , y son otras tantas ontradicciones al sistema de los huevos preexistentes. Los ovaristas respondian en primer lugar que esas fecundaciones irregulares no son posibles sino entre especies y variedades muy afines, y que jamás han sido observadas entre espe cies un poco distantes, como por ejemplo entre el hombre y otro animal cualquiera ; en segundo lugar, que no son conformes á las miras de la naturaleza, y que para su con secucion se necesitan siempre los esfuerzos del hombre; en efecto , nunca vemos que copolen la liebre y el conejo, no obstante la afinidad que existe entre sus especies; por últi mo, que si aquellos mestizos son abandonados á sí mismos, en las generaciones sucesivas, vuelven todos al tronco ma terno. Kolkreuther formó plantas híbridas con varias es pecies de nicociana , de clavelina y de beleno , y vió que para impedir se restituyesen al tronco materno era preciso recurrir en cada nueva produccion á una nueva aspersion de pólen. De otra parte, esta objecion estaba envuelta en la precedente , pues es relativa al grande influjo ejercido por los padres sobre los productos; y los ovaristas , lejos de negar este influjo lo esplicaban por el del esperma fecun dante. 3.° Por último , á este sistema de los huevos preexis tentes se han opuesto , y se objetan aun en el dia los cam bios que induce de continuo la série de los siglos en las especies vejetales y animales que viven en la superficie de nuestro globo. Ya Linneo habia emitido la atrevida idea de que en su tiempo existian mas especies vejetales que en los tiempos antiguos , y que de consiguiente se habian for ado nuevas especies vejetales. Wildenow adoptó esa idea de Linneo ; y Bonnet, aunque celoso partidario del sistema de los huevos, creyó tambien que las especies vivas se modi ficaban con el tiempo. Finalmente, en el dia , Lamarck profesa que los vejetales y animales cambian de continuo por las influencias de los climas y de los alimentos, por los efectos de la domesticidad , y por el cruzamiento de las ra zas. Si las especies actuales nos parecen constantes, de pende, dice él, de que los climas, y las demás circunstan cias que modifican aquellas especies no obran en ellas hasta despues de un enorme espacio de tiempo; y que de consi guiente se necesitarian muchas vidas humanas para presen ciar aquellas modificaciones y poderlas dar por bien ave riguadas. Segun él, los efectos bien examinados de los climas, de los alimentos, etc., sobre los vejetales y animales, no permiten negar teóricamente aquellas mutaciones ; y lo que en historia natural se llama especiesperdidas, puede no sean mas que nuestras especies actuales antes de haber sido modificadas. De otra parte, esta opinion de Lamark se halla .en armonía con la que ha emitido relativamente al origen de los séres organizados: pues como el movimiento vital, segun él, tiene por atributo el ir complicando siempre de mas á mas la organizacion , es necesario que las especies vayan tambien cambiando de continuo. Este hecho , en caso de ser cierto, es otra con tradiccion á la Idea de un huevo preexistente. Pero los ovaristas contestan que el hecho de la mutabilidad de las especies está lejos de ser rigurosamente demostrado.; que evidentemente se puede considerar alguna exageracion en el dictamen de Lamark , puesto que hace provenir del ejercicio casi todas las partes de la organizacion de los animales; que por último, admi tiendo la mutabilidad de las especies , se puede concebir que el huevo preexistente es modificado tambien con el resto del cuerpo. Por lo demás , los ovaristas presentaron entre sí tres di sidencias capitales. Profesaron los unos que los huevos ó gérmenes estaban diseminados por todo el espacio , y que no se desarrollaban hasta encontrar cuerpos capaces de re • tenerlos y de hacerlos crecer, es decir, de cuerpos que fuesen semejantes á ellos. El universo actual de consiguiente, no fuera mas que el desarrollo de muchos gérmenes primitivos, formando en su conjunto un universo en pequeno. Esto es lo que fundó el sistema de la «Diseminacion de los gérme nes, » ó de la « Panspernia, » universalmente abandonado por su notoria absurdidad. Los otros establecieron que los gérmenes están contenidos unos en otros, y que son suce sivamente sacados de su letargo, y llamados á la vida por el influjo del licor seminal: de modo que no solo el ovario de la primera muger contenia los huevos de todos los in fantes que dió á luz, sino que uno solo de aquellos huevos contenia toda la raza humana entera. Esto es lo que consti tuye el sistema de « encaje de los gérmenes, » cuyo mas ardiente defensor ha sido Bonnet. Pero el espíritu se asusta con razon de ese pretendido encaje : y dónde será su tér mino? Esa opinion , supone la materia divisible al infinito; y para eludir esta última objecion , se dice que los séres vivos actuales deben acabar un dia , y que de este modo se debe llegar por fin ,á unos huevos que ya no contendrán otros ; pero siempre falta nos espliquen el cómo se hizo la primera reproduccion. Por último, los ovaristas mas juicio sos establecieron ípie cada individuo forma sus huevos por una especie de amo!' secretoria , pareciéndoles confirmar esta idea el hecho de las generaciones getnmíparas , en las cuales se vé que la superficie esterna del cuerpo echa yemas reproductivas y por el de las numerosas reproducciones de partes en los diversos séres vivos. En 1671, Ham y Leeuwenhoeck de una parte y Hart soeker de otra, descubrieron en el esperma de los animales una prodigiosa cantidad de pequenos cuerpos semovientes ; este descubrimiento dió origen á un nuevo sistema sobre la generacion , ó sea el de los animalillos espermáticos. Ad mitióse que esos animalillos, á consecuencia de muchas metamórfosis, formaban el nuevo individuo. Al paso que en el sistema del encaje, se dijo que la primera muger con tenia todo el género humano, aquí el primer hombre era el que llevaba todas las generaciones futuras, pues el ani malillo espermáticoera el gérmen preexistente, un pequeno homúnculo organizado, en el cual estaban contenidos todos los demás. En apoyo de este sistema, eran invocadas las siguientes razones : 1.° existen animalillos en el esperma de todos los animales, y al contrario, no se les vé en humor alguno de los demás del cuerpo ; 2.°, esos animalillos difie ren de especie á especie, y al contrario son siempre seme jantes en el esperma de un mismo animal, y en el de los individuos de una misma especie; 3.° no se manifiestan en el esperma del animal hasta la edad en que es po sible la generacion , faltando en las edades primera y últi ma ; 4.° su número es tan considerable, que en una gota de esperma de gallo, que apenas llega al volúmen de un grano de arena se contaron cincuenta mil : y ese número prodigioso , que está en relacion con la prodigalidad que despliega generalmente la naturaleza en la reproduccion de todas las especies vivas, permite esplicar el como pudo Spa llanzani verificar fecundaciones artificiales con átomos de esperma; 5.° por último, no se podia objetar la pequenez TOMO III. 401 le de aquellos animalillos , pues no hay mas desproporcion entre ellos y el animal resultante , que entre una semilla y un grande árbol. Así que , el animalillo espermático frió presentado como el rudimento del nuevo individuo. Enton ces solo faltaba describir los fenómenos , y en defecto de la observacion , que nada habia ensenado , trabajó la imagi nacion. Leenwenhoee,k dice que los animalillos arrojados dentro del útero, atraian allí los huevos , y los convertian en verdaderos embriones. Andry profesó que reptaban por la trompa hasta el ovario ; que entonces uno de ellos pene traba en una de las vejiguillas de este órgano , encerrábase allí , ya por sí mismo , ya por la accion de una válvula que le obligaba á mantenerse en dicho sitio, y que despues vol via con aquella al útero , para empezar en este órgano sus desarrollos por medio de la sustancia nutritiva que contiene la vejiguilla. Maupertuis estableció que los animalillos ha cen tornar á las moléculas del sémen su sitio propio, que riendo conciliar así este sistema con el de los seministas. Pero tales esplicaciones etan demasiado hipotéticas para sa tisfacer la razon. Spallanzani no vió en los animalillos es permáticos mas que animales infusorios ordinarios' objetó haber conseguido fecundaciones artificiales con lotitas de esperma tan pequenas, que evidentemente ninguno conte nian ; Buffon los consideró como sus moléculas orgánicas ; y el Dr. Plantade , médico de Mompeller,, en un cuaderno que publicó bajo el supuesto nombre de Dalempatius, acabó de ridiculizar ese sistema, asegurando haber visto las meta mórfosis de los animalillos, y que mostraban ya bajo su envoltorio las formas humanas. Sin embargo, los senores Dumas y Prévost volvieron á llamar de nuevo la atencion de los sabios acerca de los ani malillos espermáticos. No solo afirmaron su existencia, sino que hasta los consideraron en el esperma como los agentes directos de la fecundacion. Primeramente, con el ausilio del microscopio los vieron en todos los animales cuyo esperma examinaron ; y ora examinasen este flúido despues de su escrecion por un animal vivo, ora examinasen el esperma recojido despues de la muerte en el canal diferente 6 en el parénquinia del testículo, dichos animalillos se dejaron percibirsiemprecon facilidad. Considéranlos como que cons tituyen el carácter específico del esperma, porque no existen sino en este humor, y faltan en todos los demás líquidos del cuerpo, hasta en los vertidos con el esperma en el apa rato genital, como los jugos de la próstata, de las glándulas de Cowper, etc. Parecidos por su forma, magnitud y modo de locomocion en los diversos individuos de una misma especie, presentan en cada una de estas formas y dimen siones diferentes. No esperimentan cambio alguno en la série de los órganos genitales, y tan perfectos son en el testículo como en el momento de su excrecion ; habiéndose equivocado Leenwenhoeck cuando creyó ver animalillos de edades diferentes. Estaban dotados de movimientos espon táneos que se detenian gradualmente; despues de dos ó tres horas en el esperma obtenido durante la vida por eyacula cion ; despues de quince á veinte minutos en el recojklo despues de la muerte en los vasos; y despues de diez y ocho á veinte horas en el que se dejó despues de la muerte en sus propios vasos. Para creerlos útiles á la generaeion , sin duda bastaba observar que no existen sino 'en el esperma; pero cuanto mas fundada se hace la sospecha si es verdad que no existan sino en el tiempo en que es posible la fe cundador). En la especie humana, el esperma no presenta animalillos en las edades primera y última , y en la mayor parte de aves no se manifiestan en aquel humor sino en las épocas prefijadas por la naturaleza para la cohabitacion de 51 402 aquellos animales. Estos mismos hechos prueban tambien de esta , que es el verdadero problema que se ha de resol que dichos animalillos no son infusorios , tanto mas cuanto ver. Nada diremos acerca de la idea de que el animalillo estos faltan generalmente en los humores de los séres vivos. forma el sistema nervioso del feto ; pues sus mismos auto Digno es tambien de notarse que estaban en cierto modo res la emiten tan solo como una conjetura. dependientes del estado fisiológico del ser que los suminis- Entre todas esas muchas hipótesis inventadas para es traba ; sus movimientos eran rápidos 6 amortiguados , se- plicar la generacion , ninguna hay que satisfaga completa gun el animal cuyo "era el esperma observado bien jóven ó mente un espíritu severo. Por una parte ?cómo aplicare viejo , si estaba sano 6 enfermo. Por último , 4 mas de estas mos la epigenesis á la forrnacion primitiva del embrion diversas razones, hé aquí algunos hechos y esperimentos que humano? Concebirse puede la formacion en todas sus par inclinaron á los senores Dumas y Prévost á considerar esos tes de un cuerpo compuesto de moléculas todas semejantes, animalillos como los agentes esclusivos de toda fecundacion : y que siempre tienen la misma figura y naturaleza ; de un 1.0 En sus investigaciones acerca del huevo de los mamífe- cristal , por ejemplo : pero en un ser vivo las moléculas ros , vieron que los animalillos llenaban los cuernos de la primitivas no son idénticas ; cada una debe tener en el matriz y que permanecian allí vivos y semovientes , hasta conjunto del ser un puesto determinado : el ser no puede el descenso de los huevecillos en aquel órgano; entonces existir sino consecutivamente á su coordinacion , y no por era cuando los animalillos gradualmente se destruian y partes separadas: ?y será posible ajustar semejantes necesi desaparecian. 2.° Ciertamente los animalillos son los mas dades , ya con una simple mezcla de los espermas, ya con notables en la parte espesa del esperma ; y hemos indicado un envio hecho por cada parte del cuerpo de las moléculas ya que esta es la que fecunda , y no porcion alguna volátil, especiales y aptas para formar aquellas partes? Por otro la ni un aura seniinalis. 3.° El esperma , al cabo de veinte ho- do , !cuántas objeciones contra el sistema de la evolucion! ras , pierde su. facultad fecundante ; y en este mismo in- Si la primera muger ó el primer hombre contenia todo el térvalo de tiempo , se vé que los animalillos que en aquel género humano , cada huevo de la primera 6 cada homún existen , paran gradualmente sus movimientos y perecen. culo del segundo , debla contener á la vez dos especies de 4.0 Así como el licor recojido del esperma destilado no fe- huevos ó de animalillos espermáticos , los unos machos y cunda , mientras que el que ha quedado en la retorta con- los otros hembras ; los unosque no debian desarrollarse servá la propiedad fecundante , así tambien el sémen eva- mas que una sola vez, y los otros al contrario, debian con porado hasta sequedad y luego diluido en agua tan poco tener en su interior una série indefinida de generaciones. fecunda. 5.° Finalmente, en dos esperimentos los senores ?Y tiene la menor probabilidad este supuesto , dice el con Dumas y Prévost no destruyeron en el esperma sino los de naturalista autor de esta objecion? En el sistema de la animalillos , y de sus resultas aquel humor perdió su facul- evolucion , bien se admita un huevo 6 un animalillo , se tad fecundante. Une de los esperimentos consistió en matar, dice que este rudimento del nuevo ser contiene en minia por la esplosion suficientemente repetida de una botella de tura , no solo todas las partes del individuo llegado á su Leiden , todos los animales que se hallaban en un licor es- completo desenvolvimiento , sino tambien todos los indivi permatizado , y de cuya potencia fecundante se hablan duos que deben proceder del mismo en el trascurso de los asegurado antes. En otro esperimento , vertieron en dis- tiempos. Esta última idea , segun observa juiciosamen tintas veces , sobre un coladero 6 filtro quintuplo , licor te Lamarck , no puede ser aplicada á ese género de vi espermatizado , hasta que todos los animalillos quedaron vientes que se llaman « séres compuestos; » y en cuanto á retenidos en el filtro ; y se vió que al paso que el licor fil- la primera , se halla contradicha por los hechos : si segui trado no podia servir para fecundar , la porcion retenida mos las diversas fases por las cuales pasan los órganos du por el filtro era fecundante. Ya Spallanzani habla hecho rante el trascurso de las edades, nos convencerémos de que este último esperimento , y consiguió el mismo resultado; dichos Órganos están evidentemente formados en todas sus anadiendo tan solo este último sabio que obtuvo fecunda- partes, en virtud de leyes , desconocidas sin duda , pero ciones con el agua en que se hablan lavado los papeles que que 'los encierran en ciertos tipos determinados. Por últi sirvieron de filtros. Por fin , los senores Dumas y Prévost, mo , en ese sistema de la preexistencia de los gérmenes segun lo que pudieron descubrir de los primeros lineamien- segun nota con razon Geoffroi Saint-Hilaire , no se hace tos del feto, conjeturaron que el animalillo espermático mas que alejar la dificultad ; 6 mejor, es declarar, por forma el sistema nervioso del nuevo sér,, y que el hueveci- medio de una proposicion contradictoria en sí misma, que lbo no constituye mas que la ganga celulosa en la cual se aquella no existe. Efectivamente, el problema que se ha forman sucesivamente los órganos. Para obviar la objecion de resolver consiste en el modo de formacion de un nuevo sacada de las pequenísimas cantidades de esperma con las ser vivo. Por una parte , suponer este ser preexistente, ya cuales Spallanzani , y ellos mismos lograron fecundaciones es declarar el problema nulo ; es suponer la cosa hecha ab artificiales, por medio de un esperimento positivo , se ase- (eterno, para eludir el embarazo de decir el como se hace: guraron de la increible pequenez de los animalillos esper- á lo menos no se hace mas que alejar la dificultad, pues rnáticos : desleyeron las vesículas seminales de una rana en la hipótesis de un gérmen preexistente, falta siempre macho en diez gramos de agua : y poniendo en seguida una decir en que consiste el influjo que saca repentinamente de gota del líquido sobre un micrómetro dividido en fraccio- su letargo aquel gérrnen y lo llama á la vida. De otra par nes de milímetros, se convencieron de que un cubo de un te, ?qué significan rigurosamente esas palabras, « preexis quinto de milímetro de lado, contenia de cinco á seis ani- tencia del gérmen?» Preexistencia espresa la idea de un malillos: y qué por consiguiente habia de tres á cuatrocien- existencia que es antes de ser, y aquí hay notoria contra tos animalillos en un solo milímetro cúbico del licor. dicion. Además, la palabra «gérmen » no está bien espli Al paso que aplaudimos los trabajes de los senores Du- cada; en vano se dirá que la vista de una semilla, 6 de una mas y Prévost , no podemos menos de confesar que solo huevo nos da una idea de ella ; en vano se definirá el gér prueban dos cosas, á saber : la existencia de los animalillos men , diciendo es la reunion de una cantidad cualquiera en el esperma, y la parte activa que tienen estos en la ge- de elementos, que con otros sacados del esterior,, forman Leracion ; pero nos dejan á oscuras acerca del mecanismo un cuerpo organizado por medio de un trabajo intestiO0; >I 4 Lo que prueba que á esa palabra se refiere una idea vaga, es la sucesiva reduccion que se ha hecho de lo que es pro piamente el gérmen , á una parte mas y mas pequena de la semilla , 6 del huevo , á una parte tan pequena que se ha hecho invisible , y casi no ha sido mas que una concepcion abstracta del espíritu. Estas objeciones al sistema de la evolucion se han tenido por tan fuertes , que no obstante todo el brillo que disfru tó este sistema en el siglo último , la mayor parte de los fisiólogos de nuestros dias se acojen al de la epigenesis , li mitándose á significar con esta palabra que el nuevo indi viduo en su orígen es formado en todas sus partes, pero confesando su ignorancia relativamente al mecanismo de esta formacion. Por una parte, muchos naturalistas creen con bastante fundamento, la existencia de generaciones es pontáneas en los últimos grados de la escala vejeta] y ani mal. De otra parte, el feto humano presenta, en la série de sus desarrollos, las principales formas de organizacion que ofrece la generalidad del reino viviente : y hé aquí un primer argumento propio para sostenerTque en su primer origen se hace por una generacion espontánea y por con siguiente en todas sus partes. Otro argumento se saca tam bien del modo de desarrollo de los órganos, el cual sin du da consiste , no en una evolucion , sino en una verdadera formacion por el sucesivo aditamento de las moléculas ma teriales que los componen. Pero los fisiólogos del dia se li mitan á esta generalidad, y confiesan su ignorancia acerca de lo demás. En efecto, si hubiesen descubierto el misterio de la generacion , hubieran penetrado el secreto de la vida; y hasta el presente todas las acciones vitales nos son des conocidas, no conociendo de ellas mas que su oposicion , ó á lo menos su desemejanza con las acciones físicas y quí micas generales. Entre las conjeturas que se han hecho, citarémos las siguientes : Lamarck creyendo que la cau sa de la vida está en el elemento ambiente, y que se for man séres vivientes siempre que aquella causa de vida, cualquiera sea, encuentra una materia gelatinosa semiflúi da , piensa que el embrion humano, en su primer origen, se hace tambien.de aquel modo ; y anade que asi como con el trascurso de los tiempos, los primeros séres vivientes se complicaron gradualmente en términos de formar los séres vivos actuales, asi tambien el embrion humano, desde aquel primer grado de organizacion tan sencillo, se eleva sucesivamente al que constituye su especie. Rolando, bas tante conforme á lo espresado por los senores Dumas y Prévost , establece que el nuevo individuo resulta de la union del sistema celuloso vascular suministrado por la madre, y del sistema nervioso suministrado por el macho; considerando la sustancia amorfa que procede del ovario, como rudimento de los sistemas vascular y celular que son los primeros fundamentos de la economía, y el animalillo espermático como el rudimento del sistema nervioso. Pero basta ya de hipótesis, y terminemos la esposicion de lo que se sabe de positivo sobre el acto de la concepcion. La concepcion es un acto que se verifica sordamente y sin ser percibido. Verdad es que se ha querido que algu nas mugeres conocian que acababan de ser fecundadas por un calofrio , por „un dolor en el ombligo, ó por un lijero desórden cualquiera en el abdómen : pero á mas de que es tos pretendidos signos son de los mas vagos , comunmente se verifica la concepcion sin que la muger perciba lo mas mínimo. Es tambien un acto del todo independiente de la volun tad : no se puede hacer que se verifique, ni influir en sus productos. La primera de estas proposiciones está univer 03 salmente admitida : tal muger que desea hijos no puede te nerlos : y tal otra queda en cinta en cada cópula. Hay sin embargo bajo este particular una diferencia entre la espe cie humana y los animales. En estos la generacion no es posible sino en determinada época del ario : pero tambien casi siempre una primera cópula es seguida de fecunda cion , probablemente porque los órganos genitales de uno y otro sexo , pero sobre todo los de la hembra , se hallan en un estado de escitacion conveniente. En la especie hu mana al contrario , la generacion puede tener lugar en to das las épocas del ario ; los órganos genitales gozan en todo tiempo de la escitacion,.conveniente para el desempeno de la funcion , ó á lo menos pueden adquirirla momentánea mente ; pero sucede con mucha mayor frecuencia que una cópula no es seguida de fecundacion , probablemente por que es menor la escitacion de los órganos. Por lo demás, es difícil penetrar las causas de la esterilidad , siempre que no residan en obstáculos físicos que impidan la aplicacion del esperma al ovario ; háblase de malas cualidades en este esperma y en las vesículas del ovario, pero sin determinar esas malas cualidades ; dícese que es necesario haya rela cion entre dichas dos materias, pero sin especificar en que consista tal relacion. Hipócrates decia que la fecundacion era tanto mas segura, en cuanto los dos esposos diferian mas uno de otro por su temperamento, pero el estado par ticular del aparato genital debe tener aqui mas influencia que el estado general del cuerpo. Lo que parece mas cier to es, que hay tanta mas probabilidad para la fecundacion, en cuanto los dos individuos esperimentan en el acto de la cópula un espasmo igual y en cuanto el pene se halla mas enfrente de la abertura del útero. Sucede tambien mas fá cilmente cuando la cópula tiene lugar despues de las reglas, sea porque el útero queda entonces un poco abierto, sea porque todo el aparato ha conservado un resto de escita clon. Dos tesis se han establecido sobre las cuestiones de saber si las mugeres mas lascivas y las mas hermosas son. las mas fecundas : An quo salacior mulier ro fcecundior? ?An formosce fcecundiores? Los autores de una y otra concluye ron negativamente: es fácil de ver que la primera de dichas circunstancias puede tener un influjo sobre la fecundacion; pero la segunda ó sea la hermosura, es evidente que no pue den tener la menor influencia. La concepcion no solo se verifica 6 deja de verificarse irresistiblemente, sino tambien la prenez es simple ó com puesta independientemente de toda voluntad. Sin duda la naturaleza ha regulado con anterioridad la suerte de cada especie animal sobre el particular, y asi es que los unos son «multíparos» y los otros «uniparos»; pero las leyes que hay establecidas sobre el particular son susceptibles de al gunas variaciones, y en estas nada puede la voluntad. Los animales multíparos , por ejemplo, no siempre dan á luz igual número de pequenuelos ; y la muger que ordinaria mente no pare mas que un infante, á veces dá á luz geme los. Al paso que confesamos nuestra ignorancia sobre la causa de esas variaciones, hé aquí algunas observaciones hechas sobre el particular. Los gemelos se notan una vez sobre cada ochenta preneces poco mas 6 menos; los ejem plos de tres infantes son mas raros. De treinta y seis mil partos que hubo en un espacio de tiempo dado en cierto hospicio de maternidad, no hubo mas que cuatro pre neces triples. La muger de un labrador moscovita , del cual hablarémos luego, parió muchas veces cuatro infan tes ; pero de 108.000 partos habidos en un espacio de 60 anos, tanto en el lidtel-Dieu de Paris como en el hospi cio de la maternidad, este hecho no se ha presentado. Se )1 104 t< esclusivamente la direccion de un acto por el cual conserva la perpetuidad de todos los séres animados. Sin embargo, aquí tenemos mas poder que sobre las circunstancias pre cedentes ; y si no podemos ejercer un influjo instantáneo, á lo menos podemos determinar á la larga algunas modifica ciones. En primer lugar , es posible que el estado moral de los dos individuos en el instante de la cópula , y el grado de actividad con que desempenan la funcion , tengan un influjo sobre su resultado , y por consiguiente , sobre las cualidades del nuevo individuo. Es posible tambien que és te sea mas ó menos vivaz , segun su creacion original haya sido efectuada con mas 6 menos energía ó debilidad. Dícese generalmente que la concepcion es tanto mejor en cuanto el extático abandono de los dos esposos es mas absoluto. Sin duda Aristóteles pecó por exageracion , atribuyendo la ma yor frecuencia de las deformidades en la especie humana á la negligencia con que se desempena la generacion, pero se cree haber notado que los hijos del amor son en general mas ricos de vida y mas precoces. La naturaleza, en el ac to genital quita el individuo á si mismo, cual si hubiese sido necesario que toda su vida estuviese empleada en la importante funcion á que se entrega ; y esto prueba bas tante.que aquí es necesario la absoluta esclusion de todo otro acto. En seguida, desechando como no suficientemen te demostrada esa primera influencia, hay otra incontesta ble y dependiente de las cualidades de los padres y madres; se vé que estos trasmiten á sus hijos , su constitucion , sus cualidades morales, sus enfermedades, y hasta sus formas esteriores , pues obsérvanse comunmente entre padres é hijos las mas incontestables semejanzas. Y de consiguiente, ?qué duda hay en que es posible influir bajo este sentido en las cualidades de los infantes, regulando las condiciones de union , y esmerándose en la eleccion de los individuos que se asocian? Asi pues, si la fisiología ha relegado entre las quimeras el arte de procrear los sexos á voluntad , no juzga tan seve ramente el de la «Megalantropogenesía », ó sea de procrear hijos hermosos y de talento. Toda vez admitida la posibili dad de un influjo ejercido por el estado moral de los espo sos en el momento del coito, y sobre todo la de una tras mision hereditaria de padres á hijos, es fácil prever que se puede tener mas ó menos cuidado en todo lo relativo á es tos dos earemos. Nadie duda que el abuso de los placeres del amor imprime á los fetos engendrados cierta debilidad original, y que al contrario, un ejercicio conveniente se cunda la procreacion de infantes robustos. Para perpetuar los animales domésticos y mejorarlos sin cesar, nos esmera mos en la eleccion de los machos y hembras que apareja mos; los escojemos en la edad de la fuerza , y cruzamos de varios modos las razas, segun el género de cualidad que queremos comunicar á los productos. ?Y quién se atreverá á decir que todo esto no sea igualmente aplicable al hom bre? Lejos de nosotros la idea de desconocer la libertad que reclama á favor de los individuos congregados en estado social la alta dignidad de nuestra especie ; pero es fuerza confesar que la legislacion viola las leyes de la fisiología, y por consiguiente las de la misma naturaleza, cuando per mite, por ejemplo, se unan en matrimonio personas de edad sumamente desproporcionada, personas sanas y per sonas afectadas de enfermedades hereditarias. Lejos de tra tar de mejorar, ni siquiera se piensa en prevenir las dete rioraciones. Hemos dicho que por lo comun en la especie humana no hay mas que un solo infante de producto ; sin embargo hay dos ovarios: y ?será posible afirmar cual sea el que ha su ha hablado de preileces de cinco infantes y aun mas : pero todos los casos citados son evidentemente apócrifos. ?A cuál de los dos individuos deben ser atribuidas las preneces com puestas? Los sectarios de la evolucion creen que á la mu ger , suponiendo que en el acto del coito han sido fecunda das muchas vejiguillas del ovario. Los fautores del sistema de los animalillos, al contrario, las atribuyen al padre. Una y otra opinion tienen hechos que militan en su favor: cier tas mugeres , casadas sucesivamente con hombres diferen tes han tenido siempre preneces compuestas ; y algunos hombres han presentado el fenómeno inverso. Sobre este último particular eitarémos los hechos siguientes : Ménage habla de un hombre llamado Brunet , cuya muger,, en sie te partos, dió á luz veinte y un infantes , y habiendo coha bitado con su criada, la dejó en cinta de tres infantes. En 1755 , fué presentado á la emperatriz. de Rusia un labrador llamado Jacobo Kirnhof,, casado en segundas nupcias, y de edad setenta anos: su primera muger habla dado á luz cin cuenta y siete infantes en veinte y un partos; habia tenido cuatro partos de cuatro infantes, siete de tres , y diez de dos ; su segunda muger habia tenido ya siete partos de tres infantes y seis de dos. Por último, asi como no podemos hacer que la concep cion se verifique ó deje de verificarse, asi tampoco pode mos influir en sus productos : influir por ejemplo sobre el sexo del infante, como ni tampoco en sus cualidades físicas y morales futuras. A la verdad, algunos médicos y filóso fos antiguos, como Hipócrates , Aristóteles, y Anaxágoras creian que el testículo y el ovario derechos suministraban los rudimentos de los ninos, y que las mismas partes del lado izquierdo suministraban los de las ninas ; Demócrito , Plinio y Columela hasta aseguran haberlo esperimentado en el carnero. Sobre esta asercion fundóse el pretendido arte de «procrear los sexos á voluntad,» arte que ha sido de nuevo preconizado en nuestros dias por el Dr. Millot. Pero en primer lugar, suponiendo verdadero el hecho en que se funda este sistema, seria preciso poder influir ó ha cer obrar con preferencia tal ovario ó tal testículo , y esto no siempre fuera posible en el espasmo de la generacion. En segundo lugar es falso que del ovario y del testículo de rechos provengan los ninos, y del ovario y testículo iz quierdo las ninas : hombres á quienes se habla quitado uno de los testículos han engendrado igualmente ninos y ninas; y lo propio se ha observado en mugeres que ten jan uno de los ovarios destruido por una enfermedad. En conejas se ha hecho la ablacion de uno de los ovarios, y cubiertas en seguida, han engendrado fetos masculinos y femeninos. Cuando se abre una coneja prenada, en el mismo cuerno de la matriz se encuentran á la vez fetos machos y hembras, y todos ellos provienen por cierto de un mismo ovario, sea del ovario correspondiente. Por lo mismo , esta parti cularidad de la concepcion se sustrae, lo mismo que todas las demás, al influjo de la voluntad; y dichosamente para nosotros, pues las miras privadas, y por consiguiente mez quinas del hombre, bien pronto hubieran hecho perder el equilibrio que el Creador hace reinar mas ó menos entre los dos sexos segun los climas. Además, debemos anadir sobre el particular que algunos fisiólogos opinan que el sexo del nuevo individuo no se pronuncia en el mismo instante de la concepcion , verificándolo mas tarde durante losdesar rollos subsecuentes. Tampoco podemns influir en las cualidades físicas y mo rales futuras del infante : irresistiblemente tiene tal tempe ramento, tal constitucion ; irresistiblemente sale bien con formado, ó disforme, etc.; si, la naturaleza quiso reservarse ministrado la vejiguilla rudimento del nuevo ser? A esta cuestion debemos contestar por el mismo estilo que á la de saber si es la casualidad la que decide la vejiguilla que ha de desprenderse, 6 si al contrario hay una que ha madu rado y se ha dispuesto para la fecundacion. Lo único que sabemos, es que un solo ovario basta para engendrar. ?Efectuada la concepcion y llevada al útero la vejigui lla del ovario, es posible se verifique otra concepcion , que descienda otro huevecillo á la matriz y que siga tambien en este órgano la série de sus desarrollos ? Este hecho llamado «superfetacion ,» es cierto por lo que toca á los animales que tienen el útero bicorne ; en ellos uno solo de los cuer nos de la matriz puede llenarse en una concepcion y el otro quedar apto para verificarlo mas tarde. Pero en la especie humana, la cosa parece menos posible ; pues de una parte el útero es único, y de otra, su orificio vaginal y la entra da de las trompas se hallan cerradas en la prenez ; de modo que parece imposible pueda penetrar allí nuevo esperma y llegar á los ovarios, ni en su consecuencia descender un nuevo huevecillo. Así es que muchos fisiólogos no admiten superfetacion en la muger,, sino cuando por una mons truosidad, ó por una anomalía, el útero es doble ó bicorne ó dividido en dos cavidades por un tabique medio. Sin em bargo , algunos creen en la superfetacion sin esta circuns tancia , y se apoyan en los hechos siguientes. Buffon habla de una criolla que parió dos gemelos, uno blanco y otro negro, y que confesó que por la madrugada de una noche en que su marido habia cohabitado con ella , tuvo que su frir las violencias de uno de sus criados negros : aquí es evidente que en aquella muger hubo dos concepciones, y en dos épocas diferentes. Eisennemaren refiere que la mu ger de un enfermo del hospital -de Strasburgo , parió en cuatro meses y medio de intérválo en 30 de abril y el 16 de setiembre, dos infantes llegados al término regular , y que vivieron el primero dos meses y medio, y el segundo un ario. El Dr. Desgranges , de Leon (Francia)) vió una muger de aquella ciudad que parió en cinco meses y medio de intérvalo , dos infantes igualmente á término, y que vi vian dos anos despues , cuando fueron presentados á los escribanos que certificaron el hecho. Sin duda estos casos son notables; pero se les pueden oponer las considera ciones siguientes. En el caso de Buffon , las épocas de las dos concepciones fueron bastante aproximadas para conce bir el descenso del segundo huevecillo despues de la fecun dacion del primero, pues no habia tiempo para que hu biese tenido lugar la oclusion del orificio del útero y de los orificios de las trompas. En los otros dos casos, podia haber útero doble 6 bicorne, y no se averiguó este hecho en la muger observada por el Dr. Desgranges. La muger de que habla Eisennemaren fué abierta despues de su muerte, y presentó un útero sencil'o ; pero la autopsia no se verificó hasta siete anos despues de la superfetacion : ?y quién ase gura no se hubiese destruido posteriormente un tabique medio que antes dividiese en dos cavidades el útero y hu biese permitido la doble prenez ? Esta suposicion es tan ra zonable como la que nos presenta el esperma penetrando hasta el ovario, no obstante la oclusion de los orificios del útero y de las trompas. Sin embargo, como no se puede afirmar que no haya preneces en las cuales permanece abierto el orificio del útero y accesibles las trompas , quizás es prudente no negar del todo la posibilidad de la superfe tacion. Habíanse querido considerar esas superfetaciones como preneces dobles, en las cuale.; uno de los fetos espe rimentó la suspension de la série de sus desarrollos durante todo el tiempo de la evolucion del primero y que no los volvió á seguir hasta la escrecion de este; pero tal opinion es demasiado hipotética para que pueda ser admitida. Un viaje al monasterio del Escorial. por _01. 111. ....Hace algunos anos que desde Madrid pasamos á visitar el famoso monasterio del Escorial. Abandonando en una manana de verano la bulliciosa corte, cruzamos el rio que lame el palacio de nuestros reyes, y dejando los montes del Pardo á la derecha, tomamos el camino que al Escorial se dirije y pasa por Aravaca , ambas Rosas y Galapagar. !Qué consideracion no ofrece al cruzar por esos miserables pueblos el recuerdo de la orgullosa corte ! Recuérdase en tonces el palacio y la choza ; el hombre rico en medio de sus grandezas, y el pobre rodeado de sus harapos, que tra baja en beneficio de aquel que esplota susudor y sus fuerzas. Así parece que la' opulenta poblacion , no contenta con los capitales de sus banqueros y las libreas de sus senores, tiene puestas á los piés á todas esas pequenas aldeas para que tra bajen en obsequio suyo, y la ofrezcan las mies y el pám pano con que ha de existir, á aumentar sus goces! !Idea triste á la verdad, mitigada solamente considerando la ino cencia de la vida del campo, y el tumulto y sinsabores de la corte!... Pasamos Galapagar caminando por aquel terreno de tran sicion entre llano y sierra, hasta que nos hallamos en un sitio delicioso , poblado de abundantes arboledas y peque Zancliel —)Itlarte. rios arroyuelos que forman la perspectiva mas bella y agra dable. La alta y magestuosa colina del Guadarrama se nos presentaba á lo lejos tocando el cielo con sus cimas. En la falda de esa sierra que separa las dos Castillas y hácia la parte del mediodia y del antiguo reino de Toledo, junto el monte mas oscuro que los otros, distinguíamos un objeto blanco, mas no un objeto cualquiera. Era una cosa subli me , grandiosa, imponente; el alma de aquel cuadro vivo de la naturaleza; la obra del hombre compitiendo con la de la creacion , era por último el monasterio de S. Lorenzo. Desde aquella distancia se asemeja á el cisne posando en un lago de aguas turbias. Avidos deseamos llegar á esa obra colosal, página inmensa del reinado del monarca de los dos mundos; sentíamos tener que pestanear porque en tan ina percibibles instantes dejásemos de contemplar aquella cú pula, aquellas torres, aquel conjunto de admiracion de propios y estranjeros. !Cuántos gratos pensamientos se aglo meraron en nosotros! La santidad del objeto, la religion del monarca, lo acabado del plan , la eleccion del sitio, las glo rias de Espana, y otros mil y mil cautivaron nuestra ima ginacion en aquellos momentos. Hubo entonces un instante en que olvidamos las aberra )1 406 « clones de nuestro pais , y nos envanecimos con ser espano les, porque todo lo grande y lo sublime está allí contenido. Allí está Dios reverenciado, allí hay religion , allí está respetada la memoria del monarca , allí hay trono , allí está el recuerdo de San Quintin , allí hay patria y gloria. No mira el piloto con mas deseos aproximarse el puerto en medio de las olas , que nosotros mirábamos acercarse ese magestuoso edificio , belleza del pensamiento y maravilla del arte. En él estaba entonces contenida toda nuestra ilu sion. Codiciábamos como el azor que se arroja sobre la pre sa , arrojarnos tambien en ese sitio de encanto , respirar el aire que le rodea, y saciar en él nuestro entusiasmo. Al poco tiempo tocábamos en el pueblo del Escorial de abajo, y no ha mucho por lo tanto paraba la diligencia en el de arriba 6 sea S. Lorenzo. Nada hay mas cansado para el que viaja, que el tiempo que media desde que llega al pueblo donde se dirijia hasta que vé el objeto que motivó su ida. Por eso el tiempo cine tardamos en ver el precioso monasterio no fué muy largo. Acompanados de una persona respetable, y á cuyo fino obse quio tributamos este recuerdo, fuimos á admirarla magestuo sa fachada de aquella imponente mole cuya figura es la de un paralelógramo rectángulo de mas de 3000 piés de circun ferencia. Su elevacion proporcionada, la piedra berroquena ó de granito que forma su materia , sus cubiertos vestidos de piedra azul y en muchas partes de planchas de plomo, la severidad del estilo arquitectónico, en la mayor parte de órden dórico y por último el destino filosófico de este se pulcro de la grandeza humana, despiertan á la par que las inspiraciones del genio, las sensaciones mas profundas é in delebles; sensaciones que se aumentan en estremo al pene trar en su interior en el que se encuentra todo lo que el arte puede crear de mas acabado y perfecto. El patio de oficios 6 la campana, es lo primero que vi mos del interior del monasterio. En ese lugar era á donde la mayor parte de los hombres del pueblo se dedicaban á algun trabajo útil para el establecimiento y para ellos mis mos, en tiempos en que estaba al cuidado de los monjes aquel edificio. Considerable número de brazos se dedicaban allí en penetrar el corazon de un tronco con la sierra, en dividir el vidrio con el diamante, y en configurar y pulir el hierro con la lima. Aquel patio era toda una poblacion ; pero no una poblacion muelle y ociosa ; era industriosa, artista y rica. Los monjes estaban á su frente , los monjes que cantaban á el Senor, ensenaban y sustentaban á su pueblo. Hoy han desaparecido, y aquel patio está solo, en 'silencio , sin vida ; las puertas de los talleres cerradas y en mohecidas por la intemperie ; los brazos que en ellos se agitaban parados ; las familias que cornian , sin alimento, y nosotros que poco antes hubimos dado treguas al dolor que como buenos hijos de nuestra patria nos causan sus desgra cias , sentimos vivamente que el espíritu trastornador de que en alguna ocasion ha sido agitada, hubiese destruido, en vez de reformado una institucion piadosa ; cuya falta en aquel edificio echamos de ver á los primeros pasos, y que con sobrado fundamento presentíamos no seria la sola vez, ni la que mas imperiosamente nos la haria esperimentar. Atravesados el patio y diferentes corredores, nos halla mos colocados al pié de la escalera principal. ! Qué momento • aquel ! Una sensacion de sorpresa vino á apoderarse de no sotros ; la frente se inclinaba bajo el peso abrumador de tanta grandeza, y el pié no se atrevia á hacer asiento sobre aquellos escalones de piedra de dimensiones colosales y for mados de una sola pieza. ! Qué conjunto tan sublime ! qué frescos aquellos en que el inmortal Jordan pintó á S. Lo renzo , la batalla de San Quintin y á Felipe II , y los dos célebres arquitectos presentándole el plano de la obra El colorido compite con el contorno, la verdad con la fantasía, el pensamiento con la ejecucion. 1 Qué propiedad y opor tunidad en la eleccion de ellas! Aquellas pinturas están vivas, hablan , dicen la historia toda de aquel magnífico monumento. San Lorenzo, manifiesta cual es el Santo ti tular, la batalla de San Quintin ganada por el rey de Espana en 10 de agosto de 1 557, representa el voto que Felipe II hizo si vencia , y Juan Bautista de Toledo y Juan de Her rera los afortunados arquitectos. Subirnos por aquella es paciosa escalinata , arrojando la vista sobre tan preciosos objetos , y espandiendo el corazon en entusiasmos , cuando al ver un pedazo de la pintura de uno de los frescos des cascarado , y una grande hendidura sobre un pendafío de los del tramo primero , una lijera arruga de tristeza se mar có en nuestra frente. Qué lástima! prorumpirnos, el tiempo, el tiempo , que no pasa impunemente sobre la cabeza de ningun hombre, ha llegado tambien hasta aquí , y ha cla vado la segur sobre ese lienzo que debiera haber vivido mientras una sola piedra de todo el edificio se hubiese con servado. El amigo que de ciceroni nos servia, nos hizo co nocer el error en que estábamos. Aquel deterioro que creía mos efecto del abandono y de los anos, es la obra del talento del artista , es un capricho del artífice; pero un capricho tan perfecto , tan maravillosamente ejecutado , que es lo mas sorprendente y admirable en aquel sitio. Aquella que parece imperfeccion es la perfeccion mas grande, y el vuelo mas alto con que el talento del hombre puede recorrer la inmensidad de sus fuerzas y de sus deseos. Despues de recorrer los anchurosos claustros y contem plar sus preciosas pinturas, la elegante biblioteca vino á absorver toda nuestra atencion , ofreciéndonos las bellezas y primores que encierra. La biblioteca es el justo homenage rendido al talento, y el tributo pagado á las letras. Encer rados en unos magníficos estantes, y encuadernados con oro y preciosas pieles, existen en mas de 24,000 volúmenes los sublimes pensamientos, las brillantes concepciones, pro ducto del ingenio y del estudio de los grandes hombres de todas las edades , de todas las naciones y de todas las car reras. El siglo de Platon y el siglo de Kranse. La Grecia y la Francia , la .Arabia y la Alemania , las opinables teorías y los indestructibles axiomas, la doctrina evangélica y los errores cismáticos, están allí en una sola sala, bajo un mismo techo. El hombre que los examina llora sobre unos las des gracias que sus máximas han ocasionado ; en otros se con suela al ver los destellos esplendorosos que sus verdades arrojan, pero en todos respeta el talento , se inclina ante la luz del entendimiento ,. y bendice á Dios, senor y autor de don tan apreciable. Los frescos que coronan toda la es tantería, en su mayor parte debidos al inolvidable Barto lomé de Carducho , no son de menor mérito ni de menos gusto, que los que nacidos del pincel de Jordan cautivan en la escalera. La filosofía, madre y fuente de todos los conocimientos, está pintada en el lienzo de enfrente. En los laterales lo están la agricultura, la astronomía, la aritmética , la me dicina, la moral, la elocuencia y demás ciencias; cerrando á todas ellas la teología, ó sea el conocimiento de Dios, como indicándonos que todas las ciencias deben encami narse á un solo fin , que es la alabanza, la veneracion del que es trono de la sabiduría y dispensador de los talentos. Entre los diferentes libros que tuvimos el gusto de ver fué uno el Alcoran , preciosamente escrito y dibujado con oro, si bien sin hallarse en él una sola figura, porque la religion )1 407 l« mahometana no lo permite; si hubiéramos entendido aque lla cifra, aquella taquigrafía peculiar , en que están escritos los fundamentos y máximas de la religion mahometana , !cuánto hubiéramos conocido su falsedad al lado de la ver dad y grandeza de nuestra fé evangélica! !Qué de diferencias no hubiéramos encontrado entre el espíritu de amor, de paz , de caridad , que se derrama por toda la doctrina del hombre justo, y la idea de esclusivismo , de vasallage y de intolerancia de que están empapadas todas las máximas del profeta falso! !Qué distancia no habríamos hallado entre la religion nuestra, que ilustra la razon , perfecciona el enten dimiento, y dota al hombre de libertad y le asemeja el ángel , y la religion de esos miserables creyentes que, cual pirámide que tiene por base la ignorancia , la estupidez por centro y la esclavitud por cúpula, hace del hombre un bru to, y de su conciencia un estravío! Mas no solo al ver este libro es la religion la única quien inflama al pecho, es tarn bien la llama de la patria la que arde, porque aquel ejem plar fué cogido por D. Juan de Austria al hacer presa la capitana turca en la gloriosa batalla de Lepanto. Por eso al ver ese ejemplar no solo aparece la cruz resplandeciente , brillante, flotando sobre los mares y tocando los cielos, y la media luna destrozada, errante, sumergida bajo las aguas y llegando á los abismos, sino que se presenta tam bien el recuerdo de un imperio vencedor, fuerte, estenso , que no veia al sol ocultarse en sus dominios. De este impe rio, ?qué nos queda hoy? Solo la memoria. Igualmente tuvimos el gusto de tener en nuestras manos el breviario que frecuentemente estaba en las hermosas de la ilustre princesa, que quitó de ellas las sortijas y anillos que las adornaban para comprar una escuadra al inmortal genovés que á poco despues habia de ofrecer á la corona de Espana el mas bello floron , la joya mas preciosa con que se ha adornado. Abandonamos al cabo de un buen rato aquella mansion del saber y de la inteligencia humana con las emo ciones mas halagüenas, y no sin haber antes arrojado una mirada hácia los magníficos retratos de Cárlos I y Felipe II, obras del célebre Cruz de Pantoja. La hora avanzada y lo mucho que nos habíamos deteni do en examinar cuanto vimos, nos obligó á renunciar por aquel dia á mas objetos, paseando no obstante por el ancho y espacioso patio de los Evangelistas, admirando el gra cioso y elegante templete de su centro, y saliendo de aquel edificio con la imaginacion abrumada con separar y coordi nar tanto como nos habian ensenado, la memoria ator mentada con recordar tantas preciosidades, y el corazon ab.riéndose á la esperanza del dia de manana, ávido de nue vas maravillas. Porque con efecto, y sin temor de pasar por exajerados, cada paso que se da en el monasterio del Esco rial ofrece un nuevo objeto : este objeto crea una idea siem pre sublime, despierta un pensamiento siempre grande, que hace bendecir á Dios, y envidiar al artista. La tarde la pasamos disfrutando el fresco y puro ambiente que los jar dines del monasterio y los alrededores del pueblo nos ofre cian , sitios hermosos en los que el alma siente y se impre siona de una natural y deliciosa poesía. Al dia siguiente pasábamos por debajo de la gigante punta que corresponde á la fachada que mira al Poniente y es la principal, donde despues de un bello pórtico ó zaguan se halla el gran patio de los Reyes, llamado así por las seis estátuas colosales que se ven en el frontispicio del templo, representando á David, Salomon , Exequías, Josías, Josafat y Manasés, obra, así como el S. Lorenzo de la fachada, del célebre escultor Juan Bautista Monegro. Este gran patio de 230 piés de largo por 139 de ancho, tiene tres puertas que dan entrada al templo. La de enmedio solo se abre dos veces, una para que entre el hombre que es Rey, otra para que entre el Rey que es hombre. ! Qué considera cion tan profunda y melancólica no ofrecen estas palabras ! ! Qué pensamiento tan religioso no se fija en la mente cuan do se considera que aquellos goznes giran en dos ocasiones solas , en una de ellas dando entrada al hombre que siendo Rey penetra poderoso y vivo ; en otra haciendo paso al Rey que es hombre, y entra frio cadáver ! Cruzando por una de las puertas colaterales , el templo de los templos, el templo mundo, el templo de Dios apare ció á nuestra vista. Nuestros deseos se habian cumplido, llenándose nuestra esperanza. Respirábamos bajo aquella magestuosa bóveda , si es que el mortal puede respirar bajo ella; el corazon salta del pecho en aquel sitio para latir en tre la magestad y grandeza de aquel lugar que la imagina cion no se crea, ni los deseos miden, ni los sentidos palpan, pero el corazon si ; el corazon elevado en las alas del mis terio , embriagado con el perfume de santidad que á aquel templo rodea , no puede menos de esclamar : ! Esta es la casa de Dios ! ! quién la hizo conocia á Dios ! ! quién la ve cree en Dios ! Estas espresiones arrancadas en el fervor de la fé y en la exaltacion del entusiasmo, dicen mas que cuan to decir pudiéramos. El hombre hizo esa obra, pero el hom bre no puede describirla. Es empresa superior á sus alcan ces : el que crea en Dios imagínese la casa que merece , y comprenderá como es el templo del monasterio del Escorial. Su largo es de 320 piés por 230 de ancho, incluyendo el bajo coro y sus dos capillas grandes laterales, las de las bandas Norte y Mediodía, y la mayor. El altar de esta es de nogal y bronce ; la materia de todo el templo es de pie dra berroquefia del mayor grano que se halló ; su arquitec tura dórica. El pavimento está solado de mármoles blancos y pardos. !Qué templo ! ! nada desdice en él! La magestad, la gravedad que encierra infunde en el alma la emocion mas religiosa ; dobladas las rodillas sobre aquellas losas frias, y la frente abismada en aquel sitio , parece oirse en él la penetrante voz que llamaba á Moisés ; retumbar el trueno del Sinaí , levantarse el leno grande de la cruz, obscure cerse el sol, abrirse los sepulcros y sonar la trompeta de Josafat. En este sitio es donde se comprende el bien del justo , porque es el reflejo dé la gloria. Tambien el genio artístico, el genio de la antigüedad asalta allí. Recuérdanse las columnas de Corinto , las pirámides de Egipto, los se pulcros de la Siria, y los anfiteatros de Roma. Está uno á las puertas de Madrid, bajo las montanas del Guadarrama, y mojándose en el Manzanares, y cree uno hallarse á las orillas del Niéper ó del Tíber,, sobre el Bósforo 6 el Ape nino , y respirando la brisa ardiente del Girgen ó del Cairo. Despues de contemplar por mucho tiempo aquellas pre ciosas naves, cuyo silencio solo interrumpido por las gra ves pisadas del ministro, que sobre el ara santa coloca una hostia pura en vez de una oveja ensangrentada, ó por el golpear del pecho del fervoroso colocado de hinojos delante de la imágen de su devocion , fué el coro, desde el que la iglesia es el mas bello y encantador panorama , el lugar que cautivó nuestra atencion insaciable. El coro es el coro de aquel templo. Esto es cuanto puede decirse con mas verdad y exactitud al examinarle. El fresco del techo representan do la gloria eterna , en que el Escelso está coronando á la inmaculada Virgen, y agrupados en derredor el eremita cubierto de pieles , el monje macilento por los silicios, el mártir con la palma del triunfo, el confesor con la venda de la fé , el Senor vestido de púrpura, la Vírgen rodeada de lirios, y el guerrero cenido 11,e laureles, es obra per-, >2 408 11 fecta y acabada. Qué pintura tan magnífica! todos los hombres, que en la fé creyeron, que esperaron en la bon dad y en la caridad se inflamaron, están en ella rodeados de nubes. Ven bajarse indistintamente los detellos de la divinidad, lo mismo sobre la diadema de oro del príncipe, que sobre la guirnalda de césped del pastor, sobre la frente de la virgen que sobre el regazo de la madre , sobre la es pada del guerrero que sobre la lira del poeta. 10h, y cuánta verdad contiene La sangre del justo ha redimido á todos los hombres; las aguas del bautismo á todos han abierto las puertas del cielo. Los órganos, el facistol que pesando 500 arrobas gira al impulso de un solo dedo ; los libros religiosos escritos á plu ma sobre las pieles de tantas terneras muertas, estraidas del vientre de la vaca degollada, cuántas son las hojas de que se componen, y la graciosa arana de cristal de roca que pesa mas de 16,000 libras, son todos objetos del ma yor gusto y riqueza. Pero la sillería , compuesto cada sitial de siete clases de maderas distintas y de las mas estimadas, es sorprendente. A la derecha del coro hay una puerta, en cuyo dintel se colocaba el monarca fundador del edificio, siempre que asistia á los rezos y oraciones de la comunidad, desdenando todo otro puesto, y en cuyo sitio, se dice , se encontraba cuando sin inmutarse escuchó la noticia de la victoria de Lepanto. Pues bien ; junto á esa puerta está un pequeno camarin en que se admira un precioso crucifijo de mármol blanco con cruz de pórfido. Su apostura noble y propia ; sus facciones delicadísimas, y espresando los dolores de que el' corazon estaba lleno ; el pecho parece que le late á la vez de alegría al ver al hombre redimido , y de pena al preveer su ingratitud ; sus ojos véselos irse amortiguando, cubrién doles poco á poco el velo de la muerte. El escultor encuen tra en tan preciosa efigie una obra maestra que imitar: el '11111111 111111911 Panteon del Escorial. anatómico un perfecto modelo donde estudiar, y el cristiano imágen de su Dios muriendo por salvarle, y arrebatán dole el corazon implorando su misericordia. Lástima es que obra tan acabada y hecha solo de una pieza, tenga en la actualidad los brazos pegados. Ellos fueron rotos por los que atravesando el Pirineo trataron de robarnos al princi pio de este siglo nuestra independencia. Si sus esfuerzos se estrellaron contra el valor espanol, la envidia al menos les quedó para arrancar y dejar imperfectas sus principales concepciones y trabajos. Este Santo Cristo, dícese además que tiene de estraordinario que cambia de color á manera que falta la luz del sitio en donde se halla. Nosotros pasamos por esa prueba; mas como no la repetimos, no nos atreve mos á consignar su certeza, temiendo que lo que vimos fuera efecto de la ilusion que teniamos. En la iglesia y en la nave correspondiente al lado de la epístola hay una puerta que conduce al panteon de nues tros reyes. Aquel panteon es verdaderamente la morada de los reyes, y el sepulcro de los hombres. Por eso se observa en él á la par que la suntuosidad y riqueza debida á los au gustos personajes que contiene, la tristeza y melancolía pro pias del estado en que se encuentran. Se respira en ese recinto el humo del fausto , y á la vez se siente el frio de la muerte. El panteon es una alfombra recamada de oro, pero que está en su centro rota : es un cristal diáfano her mosísimo, pero que al través de la luz deja solo ver som bras: es el águila de los aires superando las rocas , pero he rida en el corazon. Su forma es la de un ochavado de 36 piés de diámetro y 38 de altura , y todo él, lo mismo que la es calera por donde se baja, cubierta de jaspes y mármoles de gran pulimento, con adorno de bronce dorado , y arqui tectura de órden compuesto. Su colocacion encierra un misterio ; situado debajo del altar mayor parece indicar el cielo y la tierra ; las grandezas de aquel, esplendorosas, N 409 De eternas, y las de esta débiles , transitorias; el poder del hombre que una piedra encierra, y las esperanzas del hom bre rompiendo esa piedra, saliendo de una tumba para ele varse al cielo, único objeto de su creacion y de su porve nir. En el octángulo que hace frente á la entrada, se eleva el altar, que consiste en dos columnas estriadas de piedra verde con mezcla blanca y pilastras detrás ; leyéndose en la targeta del frontispicio esta inscripcion : RESURRECTIO NOSTRA. Sobre una gran losa de pórfido que ocupa el medio entre las columnas hay una gran cruz de mármol negro, y en ella un precioso crucifijo de bronce dorado, que se cree obra del escultor Pedro Tasca. La ararla de bronce que cuelga del fioron del medio es de un admirable trabajo y estilo severo , ejecutada por Virgilio Tanelí. A ambos lados del altar, colocados de cuatro en cuatro y se parados por pilastras corintias, se hallan los sepulcros que contienen los restos mortales de los reyes de Espana, y de las reinas que han muerto dejando sucesion. La izquierda la ocupan estas, empezando por la emperatriz D.. Isabel y concluyendo por ?. María Luisa de Borbon : la derecha la ocupan aquellos. Cárlos I , el vencedor de Pavía y de Milan: el que deseoso de vencer, y no teniendo enemigos, se venció á sí mismo, dejando la púrpura por la cogulla del Yuste , ocupa el pri mer sarcófago. Felipe JI, á cuya ambiciosa cabeza no bas taba la corona de dos mundos, ese príncipe de corazon du ro á la par que de alma piadosa, tiene sus cenizas al lado de las del emperador su padre. Los yertos despojos de los dos Felipes Hl y IV y los de Cárlos II, tambien están allí. Cárlos III, ese padre de sus pueblos, ese príncipe justo, rodeado siempre de los consejeros mas sábios , tambien está en un sepulcro, calientes todavía sus restos con las lágrimas que al morírse sobre ellos vertieron las ciencias y las ar tes espanolas. Su hijo, en el estremo bondadoso Cárlos IV, le sigue; y Fernando VII, ese rey á cuyo nombre se levanta la Espana, ve por seis anos ensangrentada la luna en su horizonte, desafiar al coloso de la Europa, arrancar los lau reles de la imperial águila para enlazarlos en las crines del magestuoso leon , murió igualmente, y yace al lado de sus abuelos. Existe junto á la urna de este último monarca otra, que al verla sentimos el dolor que sufren tlos hijos cuando piensan en la muerte de sus padres. Es el sepulcro que un dia contendrá los restos de la preciosa, de la angelical reina D.a Isabel II. A pesar de suhermosura, de su edad tem prana , aquel sepulcro está abierto, aquel sepulcro ha de encerrar las frias cenizas de la que es hoy esperanza de mil corazones, y gloria de otros tantos pueblos. Al pensar no sotros en esta idea , terrible , sí, pero verdadera y de fé , volvimos el rostro hácia el crucifijo y esclamamos : «Senor, si en medio de este lugar, testimonio auténtico de la po quedad y miseria del hombre, pueden llegarle los votos del último mortal del universo, no detengas la carrera á ese naciente astro que camina á su cenit, llenando de resplan dores el horizonte de Espana, no cortes el tallo á esa rosa fresca, abierta para embalsamar los aires de esta nacion TOMO III. que respira en la atmósfera mefítica de las pasiones y de los partidos : no pares el vuelo á esa paloma cándida , bajo cu yas alas se cobijan hoy todos los buenos espanoles Déjala que llegue al ocaso , que crezca hasta el invierno, que re monte su vuelo hasta la esfera, haciendo la ventura y la felicidad de los pueblos que rige , y pues que ha de morir , muera entonces, Senor, pero muera llevando á este sepul cro que le está destinado , la admiracion de la Europa , el llanto de susvasallos, la veneracion de la posteridad , las alabanzas de la historia, y las misericordias del cielo.» En vano por nuestra parte seria intentar describir las in numerables bellezas que encierra este real monasterio en todos sus sitios, y todos correspondientes á la magestad y grayedad de su destino. Despues de visto el templo , el co ro, el panteon, la linda biblioteca, qué queda por ver ? ? qué por admirar ? Mucho todavía ; pero que la brevedad con que las examinamos y la estension ya demasiada de este artículo nos hace renunciar á describirlas. Baste decir que la sacristía es hermosa, preciosos los ornamentos, y mas precioso aun el inimitable cuadro de las santas formas de Coello ; la.sala capitular y los espaciosos claustros están cu biertos de excelentes pinturas , debidas á Ticiano , Tintore to , Rivera 6 el Espanoleto , Rúbens , Alonso Cano, Pablo el Veronés y otros. El Relicario es rico, y abundante en esos objetos, cuyo mérito los sentidos no comprenden, pero que el alma siente, derramándose por toda ella el bálsamo de fé que mitiga las ansias del corazon. El palacio, morada de nuestros reyes en cierta estacion del ano, es rico en pre ciosos tapices y en otros objetos de gusto y elegancia. Y ya que del palacio hablamos permítasenos recordar la pobre silla y la tosca mesa que sirvió de uso al rey fundador del monasterio en los últimos arios de su existencia. Nosotros nos sentamos sobre aquella misma silla en que tantas veces lo estuvo afligido de dolores el monarca tan alabado por unos, tan rebajado por otros. En aquellos momentos apa reció á nuestra imaginacion la sombra de un hombre grande y de un monarca fuerte. (1) Salimos del Escorial con pena. Dejábamos aquel sitio que tantos momentos de fé , de veneracion y de entusiasmo nos había producido: íbamos ya distantes del pueblo, veíamos alejarse de nos,tros , aquel monasterio mundo, y los ojos se arrojaban á él para contemplarle un instante mas.... un momento despues las vueltas que dábamos para subir á Na vacerrada nos hicieron perder de vista ese maravilloso edi ficio. La memoria vino entonces á apoderarse de su re cuerdo , y la esperanza á alimentar la dulce ilusion de que jóvenes nuestras frentes todavía no seria la última vez que se prosternáran ante la vista del templo de S. Lorenzo. (1) Todavíase conservan hoy día la mesa y estante de nogal que había én el aposento del regio fundador del Escorial y además de estas cosas, la silla en que , como dice el autor de este artículo , se sentaba Felipe II ; dos banquillos, el uno bordado en canamazo, y de tafilete encarnado el otro y dos especies de sillas en que descansaba la ° pierna enferma de gota. Estos muebles, dos bufetes que hizo el P.Villacastin de mármol de las Indias de color de ágata, y algunos cuadros devotos que adornaban las paredes, era todo el lujo del monarca de dos mundos. 52 )2 410 x Témora. por Ozian. CANTO V. Argumento. El poeta, despues de una corta invocacion á la arpa de Cona, describe la posicion de los dos ejércitos en una y otra parte del rio Lubar. Pingal dá el mando á Filian ; pero al mismo tiempo manda á Gaul hijo de Morni, que habia sido herido en la mano en la batalla precedente, que le asista con su consejo. Foldath manda el ejército de los Fir-bolg. Proezas de Filian. Este mata á Rothmar y Culmin. Pero mientras Filian vence en una de las alas, Foldath oprime fuertemente en la otra. Hiere á Dermid hijo de Duthno y ahuyenta toda la ala. Dermid delibera por si mismo y por fin resuelve detener los progresos de Foldath empenándole en un combate singular. Cuando los dos jefes se acercaban el uno al otro, Filian llegó repentinamente para librar á Dermid; empenó á Foldath y le mató. Conducta de Malthos para con el difunto Foldath. Fi lian pone en fuga todo el ejército de los Fir-bolg. El canto concluye con unainvocacion Clatho madre de aquel héroe. Tú que pendes entre los escudos, en las alfas paredes del palacio de Osian , baja de tu sitio, oh arpa, y deja que escuche tus acentos : hiere las cuerdas, oh hijo de Alpin. A tí te toca diSpertar el alma del bardo. El murmullo del arroyo de Lora (1) ha hecho rodar léjos de mí el recuerdo de las antiguas proezas. Rodéanme las nubes de los anos; pocos claros ofrecen hácia lo pasado, y cuando llega la vi sion á mi alma, se presenta oscurecida. Ya te oigo, oh ar pa de Selma ; yrenace mi memoria como la brisa que el sol devuelve al risueno valle donde moraba antes la pere zosa neblina. Brilla delante de mi Lubar ; en las sinuosidades de sus canadas. A uno y otro lado, sobre sus oteros se alzan las erguidas formas de los monarcas. En su contorno están aglo meradas las tribus, inclinándose para oir las palabras de sus reyes, cual si les hablasen sus antepasados, descendien do de la region de los vientos. Mas ellos permanecen en medio, cual dos penascos que alzan sus cabezas coronadas de pinos sobre la niebla, que lentamente se desliza á través del desierto. De sus altas sienes se despenan los torrentes, que esparcen con la ráfaga su salpicante espuma (2). Obediente á la voz de Cathmor,, avanza Erin , semejan te al bramido de la llama. La dilatada batalla desciende so bre Lubar,, y á su cabeza suenan majestuosamente las fir mes pisadas de Foldath. Cathmor,, empero, se retira á su colina bajo la sombra del encorvado roble. Cerca del rey se despena un rápido torrente. Alza por intérvalos su lanza resplandeciente, que es para su pueblo en la batalla, cual un meteoro benigno. Cerca de él está la hija de Con-mor, recostada sobre una pena. Su alma no se deleitaba en la sangre, ni el estruendo de la lid la llenaba de júbilo. A es paldas del otero se abria una verde canada con sus tres (1) De Lora se habla muchas veces; era un pequeno y rápido arroyo en las cercanías de Selma. No qtieda ahora ningun vestigio de este nombre aunque parece de una cancion muy antigua, que el traductor ha visto que uno de los pequenos nos del Nordeste de la costa se llamaba Lora algunos siglos antes. (2) Podemos formar una idea distinta de la escena de la acclon de Témo ra por muchos pasajes del poema. A una pequena distancia de uno á otro descollaban los montes de Mora y Lora ; Fingal poseia el primero y el ejér cito de Cathmor el segundo. Por la llanura intermedia pasaba el pequeno rio Lubar, en cuyas orillas se dieron todas las batallas escepto aquellaentre Cairbar yOscar referida en el canto primero. Esta última tuvo lugar hácia el norte del monte de Mora del que Fingal se apoderó despues que el ejército de Cairbar fué rechazado por el de Cathmor. A alguna distancia, pero á la vista de Mora hacia el occidente, Lubar salió de la montana de Croma] y despues de un corto curso por la llanura de Moi-lena se embarcó cerca del campo de batalla. Detrás de la montana de Croma' corria el pequeno arroyo de La vath , en cuyas orillas Feradartho , hijo de Cairbre , la única persona que quedó de la raza de Cona, vivió oculto -en una cueva durante la usurpacion de Cairbar hijo de Borbar-Duthul. azulados arroyos (1). Allí brilla el sol en silencio , y vagan los pardos corzos de la montana. Sul-malla tiene fija en es tos la vista , en medio de la enagenacion de sus pensa mientos. Vé Fingal en su elevado otero á Cathmor,, hijo de Bor bar-duthul , y observa el anchuroso rodar de Erin en el oscurecido llano. Hiere la orla que recuerda á sus tribus la obediencia, cuando envia á sus caudillos á conducirlas al campo del renombre. Anchas resplandecen sus lanzas al sol, y sus resonantes escudos responden en contorno. El miedo no vaga entre la hueste, cual vapor sombrío, pues que allí está el monarca, baluarte de la rivosa Selma. Alienta al héroe el regocijo, y gozosos escuchamos sus palabras. Semejante á la salida de los vientos es el estruendo de los hijos de Selma. Son cual las aguas de la montana que corren en precipitado curso. Por ellos es famoso Fingal ; por ellos resuena su nombre en las distantes comarcas. Fué para vosotros en el dia cual un rayo de esperanza, pues siempre estuvo cerca de su pueblo. Jamás, empero, fué Fingal en vuestra presencia, un espectro cenudo y furi bundo. No fué mi voz á vuestros oidos cual el trueno; ja más mis ojos han lanzado la muerte. Cuando el orgulloso se me presentaba, jamás se fijaban en él mis ojos con carino. Velase olvidado en mi banquete, y desaparecia cual disi pada neblina. Ante vosotros está un vivo rayo de luz. Po cas han sido hasta ahora sus pisadas en el campo de la lid ; pocas han sido, pero es valeroso. Defended á mi hijo el del negro cabello; devolvedme mi Filian. Quizá algun dia ten ga que combatir solo. Su forma es semejante á la de sus pa dres; su alma es una centella de fuego. Tú, oh hijo de Morni cabalgador del carro, marcha á la batalla, siguiendo las huellas del mancebo. Llegue á su oido tu voz desde las alas de la hueste, pues que ante tu vista resuena estrepito sa la batalla, oh quebrantador de los escudos. Dirigióse el rey en derechura al elevado penasco de Cormla. Por intérvalos despide suescudo brillantes ráfagas de luz, al caminar len tamente el monarca de los héroes. Mira de soslayo al bre zal, donde las filas avanzan, formadas ya para la pelea. Graciosos flotan sus encanecidos rizos en torno de sus régias facciones, que se encienden ahora en el terrible regocijo. Detrás del potente caudillo dirigí en silencio mis lentas pi sadas. Llegóse á mí el poderoso Gaul ; suelto pendia el es cudo de su brazo. Dirigió á Osian con rapidez sus palabras. (1) A este valle sehabia retirado Sul-malla durante la última y decisiva batalla entre Fingal y Cathmor. Está descrita en el canto séptimo donde esta se llama el valle de Lona y la residencia de un druida. Hijo de Fingal , lfgame el escudo (1). Lígalo al costado de Gaul , pues quizá al mirarlo el enemigo , crea que alzó la lanza en la contienda. Si sucumbo , oculta mi sepulcro en el campo , pues que habré de fenecer sin renombre ; mi brazo no puede levantar el acero. Que no lo sepa Erir-cho ma , no sea que el sonrojo cubra sus mejillas. Filian , los poderosos nos contemplan ; no olvidemos nuestro deber en la lid. ?Pues por qué habrán de bajar desde sus montes, pa-. ra ausiliar á nuestra hueste fugitiva? Siguió marchando , con su resonante escudo, y mi voz siguióle al apartarse. ?Podrá fenecer en Erin el hijo de Mor ni sin su debida fama? Los poderosos si que olvidan sus pro pias proezas; y descuidados se precipitan en los campos de su renombre. Ninguno oyó jamas las palabras de su jactan cia. Con la vista seguí regocijado las pisadas del caudillo; dirigíme al penasco del rey , donde le hallé sentado, mien tras jugaba con sus cabellos el viento del monte. En dos compactas filas marchan á la carga las adversas huestes , á través de la llanura de Lubar. Por una parte descollaba Foldath, semejante á una columna de negro hu mo:• por la otra parte se vejan resplandecer las formas ju veniles de Filian. Uno y otro apoyada la lanza en la márgen del arroyo, pronunciaban las palabras de guerra. Hirió Gaul el escudo de Selma, y trabóse al momento la tremenda ba talla. Mezcla el acero sus rayos con el acero y resplandece el campo , cual el salto de dos torrentes que juntan sus es pumas, precipitándose de las oscuras sienes de sus penas cos. !Ved cual llega el hijo de la fama! Míradie arrollar.las muchedumbres. Cabalga la muerte en las ráfagas de luz que le circundan; los degollados guerreros obstruyen tu ca mino , oh Filian. Entre dos tajados penascos detúvose Rothmar (2), escudo de los guerreros. A uno y otro lado estendian su ramage dos robles, que los furiosos vientos habian encorvado des de su altura. Tiene fijados los ojos en Filian , y en silen cio protege á sus amigos. Observó Fingal la próxima con tienda, y conmovióse el alma del caudillo. Mas asi como se precipita la piedra de Loda (3) arrancada de un golpe, des de Drumanard , cuando los espíritus en su furor estreme cen la tierra, asi cayó Rothmar, el del ceruleo escudo. A su costado combatía Culminio. Avanzó el mancebo des haciéndose en lágrimas, é iracundo cortó los vientos con su espada, antes de medirla con Filian. Rothmar le habla ensenado á encorvar el arco, junto á la pena que banan sus arroyos. Allí muchas veces atalayaron la guarida del ciervo, al huir el rayo del sol por el espeso brezal. !Por qué, hijo de Cul-allin , por qué oh Culminio , avanzas á acometer á este rayo de luz ! (). Retírate, oh hijo de Cul-allin, de este (1) Es preciso tener presente que Goal! estaba herido lo que motiva que él requiera aquí la asistencia do Osian para cenirle el escudo. (2) Rothmar, el ruido del mar antes de la borrasca. Drunt-anard,cima alta. Cul-min cabello blando. Cul-alijo miradas hermosas. Strutha rio caudaloso. (3; Por la piedra de Loda se entiende un santuario entre los escandina vos. Los caledomos en sus muchas espediciones a Orkney y Escandinavia hicieron conocimiento de algunos de los ritos de religion que prevalecía en aaqlguuenllaossrpuainísaess,yyelsatapcoaedsaías acnitricguulaaremsudye ápmieednruad,oqauluedpeerámlaonsemceisnmotso.daHvaíya en Orkney y en las islas de Shetland , que conservan hasta hoy el nombre de lLloosdamóonLuomdeenn.toPsadreecleosquderuhiafnisdqifueeridsoubensisstuenmeanteBriraeltcaonnastéruisclcaisonocdceidaeqnutea les. Los santuarios de los escandinavos eran al principio rústicos y sin adorno. En los siglos posteriores cuando abrieron la comunicacion con otras naciones, adoptaron sus costumbres y edificaron templos. El de Upsal en Suecia era sorprendente , rico y magnífico. Bagual de Noruega edificó uno cerca de Drontheim algo inferior al primero que siempre llevó el nombre de Loden. (4) El poeta llama metafóricamente á Filian rayo de luz. Culminio referi do aquí era el hijo de Cloninar,, jefe de Strutha , por la hermosa Cul-alijo. Era tan conocida por su hermosura que frecuentemente se lee en las cotnpa raciones de los antiguo; poetas : Mar Chalaban strutha nan ciare , esto es Amable como C41-allin de H0%1 de las borrascas. 411 « fuego consumidor. Desiguales fueron vuestros padres en sus brillantes contiendas. La madre de Culminio está sentada en su palacio y dirige la vista á las olas rodadoras del azu lado Strutha. Alzase un torbellino sobre el arroyo , girando en torno del espectro de su hijo. Sus canes ahullan en los salones, y suda su escudo gotas de sangre (1). ? Y has fe necido , oh hermoso hijo , en las guerras fatales de Erin? Cual yace el corzo, jadeando cabe los conocidos arroyos, al cual hirió descuidado la plumada flecha , mientras el ca zador contempla sus lijeros miembros, y se acuerda de su magestuosa carrera á través del brezal , así yacía el hijo de Cul-allin á los piés de Filian. Flota su cabello sobre el pa cífico arroyo y vaga por su escudo la sangre. Pero su mano empuna la espada que le faltó en la hora del peligro. Has caído , esclamó Filian , antes que se escuchase tu renombre! Tu padre te envió á la guerra y tal vez junto á sus arroyos, con emblanquecida cabeza , espera la relacion de tus haza nas. Mas en vano gira la vista hácia Moilena , pues que no te verá volver cargado con los despojos de los fenecidos contrarios. Huyen ante la espada de Filian las filas de Erin , por el resonante brezal. Pero varon sobre varon sucumbía entre tanto Morven , ante la encendida rabia de Foldath , que lejos en el campo , acaudillaba la mitad de sus tribus. Fu rioso se opone Durmidio á su carrera , y los hijos de Selma circundan á su caudillo. Mas la cuchilla de Foldath le que-. brantó el escudo y huyeron sus guerreros por el brezal. 1 Y han huido , pues , esc,lamó el orgulloso enemigo ! Ya empieza á alborear mi renombre. Vé Malthos, vé y dile á Cathmor que guarde las playas del mar oscuro , para que no se escape de mi acero Fingal. Pronto yacerá en la tier ra , y se verá su sepulcro junto á algun pantano. No le honrará cantar ninguno, y sobre la juncosa garganta rogará su espíritu sumergido en la niebla. Escuchóle Malthos , con cenuda desconfianza , pues co nocia el orgullo de Foldath. Girando en torno la vista la dirigió á donde estaba Fingal sentado sobre su monte , y volviendo dudoso la espalda , se mezcló espada en mano en lo mas espeso de la lid. Pesaroso y en lúgubre silencio estaba el hijo de Dutlino en la angosta canada de Clon (2) , donde dos árboles se en (1) Se creia que los perros conocian la muerte de sus duenos aun á mu cha distancia. Era laminen la opinion de aquellos tiempos que las armas que los guerreros dejaban en casa se p oran sangrientas , cuando ellos calan en la batalla. Por estas senales se su tt,a, que Cul-allin conoció que su hito habla sido muerto y se confirma en esta inteligencia al aparecérsele su espí ritu. Su súbita y corta esclamacion es mas juiciosa en el poeta, que si se hubiese estendido en lamentos difusos. La postura del jóven caldo y las re flexiones de Filian sobre él se nos vuelven á recordar precisamente criando con-idoramos que la supuesta situacion del padre de ellirfill) era tan pareci da á la de Fingal despues de la muerte del misa.o '2) Este valle tomó su nombre de Clono hijo de Lethmal de Lora. uno de los antecesores de Durmidio hijo de Duthno. Su historia se refiere asi en un poema antiguo. En el tiempo de Conar,, hijo de Tremor primer rey de Ir landa , Cieno recorria aquel reino , viniendo de Caledonia para ayudar á Cortar contra los Fir-boig. Como tenia un perSona, singularmente hermoso, pronto se llevó la atencion do Sulmin jóven esposa de un jefe irlandés: Ella jloevdeenscubrió su pasion que no fué bien correspondida por el caledonio. La se puso enferma por causa de la mala correspondencia , y su amor á G10110 llegó á !os oidos del marido. Encendido en celos juró la venganza. GI0110 para evilar su rábia salió de 'rémora para Escocia y habiéndosele he cho noche en el valle mencionado aquí , se echó para dormir. Aquí bajó Le,thinal en el sueno de Cieno y le dijo que el peligro estaba cerca. Espíritu da Letlimai.—« Levántale de tu lecho de musgo , hijo del humil de Lethinal , levántate. El sonido de la llegada de los enemigos baja por las alas de los vientos. Clon —«? Qué voz es esta , a modo de muchos arroyos en el tiempo de mi descanso ? Espíritu de Lethmal.—«Levántate morador de las almas de los amables, hijo de Leth mal , levanta.te. Clono.—« Que horrible es la noche La luna está oculta en el firmamento • rojos están los pasos de los espíritus en su airada faz. Verdes meteoros se ven alrededor. Pesada corre la corriente de los arroyos desde el yalle de la$ )3 412 ,corvan sobre el torrente. La sangre corre del costado de Durmidio. Inmediata está su partida tarja , y su lanza apo:- yada contra una pena. ?Por qué estás tan triste , oh Der midio ? Oigo el rugido de la batalla y mi pueblo carece de caudillo. Tardas son mis pisadas en el brezo; pero me en cuentro sin escudo ; ?y habrá de triunfar el orgulloso con trario? Prevalezca pues, cuando haya fenecido Durmidio. Yo te llamaré, oh Foldath, y te saldré al encuentro en la pelea. Empunó la lanza con terrible regocijo. Llegó el hijo de Morid. Deten , hijo de Duthno , deten la agitada carrera. Tus huellas están marcadas con sangre ; tu brazo no defien de el orlado escudo. ?Quiéres fenecer desarmado ? Hijo de Morni, dame tu escudo , que tantas veces ha rechazado la guerra del contrario. Yo detendré la carrera del caudillo. ? Ves aquella piedra, hijo de Morni , que levanta sobre la yerba su cabeza cenicienta ? Esa es la angosta morada de un jefe del linage de Durmidio ; coloca allí mi cuerpo entre ti nieblas. Ascendió lentamente al monte, y vió el destrozado cam po: las filas brillantes de la batalla, quebradas y desuni das , se alzaban en rededor ; cual por la noche lejanos fuegos, que ya parecen perdidos en humo, ya alzan sobre el monte sus rojizas llamas, segun los vientos se agitan ó desfallecen , así se presentó á los ojos de Durmidio , el del escudo anchuroso, la intermitente batalla. A través de la hueste dirige Foldath su altivo curso, cual la robusta nave sobre las olas de invierno cuando sale de entre dos islas, para atravesar el Océano agitado. Observó Durmidio enfurecido su carrera, quiso precipi tar el paso, mas cayó en mitad de su curso. Las lágrimas tiemblan en sus megillas. Suena la corneta de su padre, é hiere tres veces el orlado escudo. Pronuncia tres veces el nombre de Foldath , provocándole al combate de en medio de sus tribus rugidoras. Vió regocijándose Foldath , al he rido caudillo, y alzó en alto su ensangrentada lanza. Así como banan el costado de una pena, los arroyos que vertió sobre ella la tempestad turbulenta , así tenido en la sangre que corria por su armadura, se presentó el sombrío caudi llo de Moma. Retrocedió la hueste á uno y otro lado para presenciar la contienda de los caudillos. Alzaron ambas lanzas brilladoras, mas llegó presuroso Filian de Selma. Tres pasos retrocedió Foldath , deslumbrado con el rayo de luz, que parecia salir de una nube para salvar al herido jefe. Erguido se para con orgullo, y empuna con todo su vigor la refulgente espada. Cual dos águilas de anchuroso vuelo se embisten , en me dio del aire, tal se cerraron los caudillos, trabando en Moi lena la lid tenebrosa. Los reyes avanzan y retroceden al ternativamente en sus montes, porque la sombría guerra parece descender ya sobre sus espadas. El regocijo de los bravos enciende á Cathmor en su musgoso asiento ; el re-. gocijo secreto de los bravos, cuando ven los peligros dignos de las almas poderosas. No fija los ojos en Lubar,, sino en el terrible monarca de Selma. Lo vé alzándose en Mora , cubierto con su refulgente armadura. Cae Foldath sobre su tarja , atravesado con la lanza de Filian. No se detiene el mancebo á contemplar al guerrero formas oscuras. Yo te oigo, espíritu de mi padre en el remolinoso curso del viento. Yo Le oigo : pero tú no adelantas tu alta forma en torno el manto de la noche. » Clono se preparaba para marchar , cuando el marido de Sulniin llegó con su numerosa comitiva. Cieno se defendió pero despues de una valerosa re sistencia fué vencido y muerto. Fué enterrado en el lugar donde le habían muerto y el valle tomó su nombre Durmidio en su súplica a Gaul , hijo de Murni que sigue inmediatamente a este apartado, alude a la tumba de Clono y a su propia conexion con aquel desventurado jefe, caido , sino avanza arrollando la guerra ante sus pasos. Deten , oh hijo de Fingal , deten la precipitada carrera! Alzanse las cien voces de la muerte. ?No ves esa forma bri lladora , signo terrible de destruccion ? No despiertes las irds del monarca de Erin. Retrocede con presteza, oh hijo de Clatho , la de los ojos azules ! (1) Vió Malthos al caido Foldath, é inclinándose entristecido sobre el jefe, destierra de su alma el pasado resentimiento. Parece un penasco del desierto, de cuyos oscuros costados gotea la lluvia , cuando lo ha dejado la niebla, que se des liza lentamente , y han agostado los vientos todos sus árbo les. Le habló al moribundo héroe acerca de la estrecha morada. ?Quiéres que tu piedra se alze en Ullin , ó en la comarca nemorosa de Moma, donde el sol mira solitario los azulados arroyos de Dal-rutho ? Allí están las huellas de tu hija, la hermosa Dardu-lena , la de los ojos azules. ?Y te acuerdas de ella, replicó Foldath , para echarme en cara que no tengo hijo alguno, ningun mancebo cuya espada arrolle la lid, en venganza de mi muerte? Ya estoy vengado, oh Malthos. No fué pacífico mi brazo en la lid. Alza en torno de mi angosta morada los sepulcros de los que he muerto. Muchas veces abandonaré mi ráfaga, para re gocijarme sobre sus tumbas, cuando las vea esparcidas al rededor, cubiertas de larga yerba (2). Precipitóse su alma al valle de Moma, (3) presentándoseá los suenosde Dardu-lena, mientras dormia la doncella, junto al arroyo de Dal-rutho (4), al volver de la montería de los gamos. Cerca de la doncella yace el desarmado arco. Rizan los airecillos sobre su pecho sus hermosos cabellos; mientras cenida de la belleza de la juventud , reposa la amada de los héroes. Asomándose tenebroso del bosque, parecia presen tarse á su vista su herido padre. Mostrábase por intérva los, y volvia á esconderse en la neblina. Despertó la don cella deshecha en lágrimas. Conoció que el caudillo habla fenecido. Su alma, aunque agitada por las tempestades, conservaba para su hija un rayo de luz. Tú eras el último (1) La muerte do Foldath , si hemos de creer á la tradicion , se le habla predicho antes que hubiese dejado su patria , para juntarse con Cairbar en sus designios sobre el trono de Irlanda. Fué á la cueva de Monta para con sultar los espíritus de sus antepas? dos la suerte de la empresa de Cairbar. Las respuestas de los oráculos son siempre oscuras y ambiguas Foldath pues interpretó favorablemente la prediccion y prosiguió el plan que habla adoptado de engrandecerse con la fami;la de Atha. Foldath invocando los espíritus de sus mayores. Triste me presento ante vosotros, padres de Foldalh , oid, itecorreran mis pasos mas allá de Alá á Hin de las cabras monteses? Respuesta. Tus pasos recorrerán mas allá de A tha la verde morada de los reyes. Allá te levantarás sobre los muertos como una co!umna de nubes bor rascosas. Allá terrible en la oscuridad te mantendrás firme hasta que venga el rayo reflejado de Cloncath de Mortith. Moruth de muchos arroyos que cor-• ren en tierras lejanas.» laCelsopmaadtah d6e rFaiylioanre,fldeejamdoo,dodiqceune llaesaamubtoigrüeesdtardadeicsitoanbaaleens elraaoesltennosmivbarseigde nificacion de la palabra cloncath. La causa principal de haber introducido esta nota es que esta traduccion sirve para manifestar que la religion de los Fir-bolg se diferenciaba de la de los caledonios , en que nunca vemos que estos consultasen las almas de sus antepasados. (2) Los caractércs de Foldath y de Malthos están sostenidos. Los dos eran taciturnos y altivos pero cada uno de diferente manera. Foldath era impetuoso y cruel; Malthos porfiado é incrédulo. Su amor á la familia de Atha era Igual, su valor en la batalla el mismo. Foldath era vano y osten toso ; Malthos vengativo p ro generoso Su conducta aqui para con su enemigo Foldath , demuestra que muy á menudo se oculta un alma grande debajo un carácter oscuro y altivo. (3) Monta era el nombre de un país en el mediodia de Connaughtque en algun tiempo fué cé ebre por ser la residencia de un archidruida. Se creta que en la cueva de Monta habitaban los espíritus de los jefes de los Fir-bolg, y su posteridad iba á consultarlos alli como en un oráculo, relativamente al éxito de las guerras. (4) Dal-ruath , campo tostado ó arenoso. La etimología de Dardu-lena, es muerta. La hija de Fuldath se llamaba probablemente asi por un lugar de Ulster,, en qué su padre habla derrotado algunos de los partidarios de Artho rey de Irlanda Pardu-trua , el negro bosque de iloilena. Como Foldath era éolrghualbloiasosiydovavnicot,opriaotseoc.e que transfirió a su hija el nombredel lugar, en que , . • r` 1 ji |
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