03_No. 4 (1 enero 1865), p. 31-42 |
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fo avea giá mio viso nel suo fitto ;
Ed ei s' ergea col petto e con la fronte ,
Come avesse lo 'nferno in gran dispitto ;
E l' animose man del Duca e pronte
Mi pinser tra le sepolture a lui ,
Dicendo: Le parole tue sien conte.
Tosto ch'al pié della sua tomba fui,
Guardomrni un poco ;.e poi, quasi sdegnoso
Mi dimandb : Chi fur gli maggior tui ?
lo, ch' era d' ubbidir disideroso ,
Non gliel celai , ma tutto gliele apersi ;
Ond' ei levó le ciglia un poco in soso.
Poi disse: Fieramente furo avversi
A me, ed a' miei pritni , ed a mía parte ;
Si che per due fiate gil dispersi.
S' ei fur cacciati , ei tornár d' ogni parte,
Risposi jo lui , e l' una e l' altra fiata;
Ma Vostri non appreser ben quell' arte.
Allor surse alla vista scoperchiata
Un' ombra , lungo questa , infino al mento :
Credo che s' era inginocchion levata.
D' intorno mi guardb , come talento
Avesse di veder s' altri era meco ;
Ma , poi chl suspicar fu tutto spento,
Piangendo disse : Se per questo cieco
Carcere vai per altezza d' ingegrio,
Mio figlio ov e? e perché non é teco?
Ed jo a lui : Da me stesso non vegno.
Colui, eh' attende lá, per qui mi mena,
Forse cui Guido vostro ebbe a disdegno.
Le sue parole e '1 modo della pena
M' avevan di costui giá letto u nome ;
Perb fu la risposta cosi plena.
Di subito drizzatto gridó : Come
Dicesti , egli ebbe ? non viv' egli ancora ?
Non fieri gli occhi suoi lo dolce lome ?
Quando s' accorse d' alcuna-dirnora
Ch' io faceva dinanzi alla risposta ,
Supin ricadde , e piit non parve fuora.
Ma quell' altro magnanimo, a.cui posta
Restato m' era, non mutó aspetto ,
Né mosse collo , né plegó sua costa;
E: Se, continuando al primo detto ,
S' elli han quell'arte , disse, male appresa ,
Ció mi tormenta piui che questo letto.
Ma non einquanta volte fla raccesa
La faccia della Donna che qui regge ,
Che tu saprai quanto quell' arte pesa.
E se tu mai nel dolce mondo regge ,
Dimmi : perché quel popolo é si empio
Inconte a' miel in ciscuna sha legge ?
Ond'io a luí: Lo strazio e '1 grande scempio ,
Che fece l'Arbia colorata in rosso ,
Tale orazion fa far nel nostro tempio.
Poi eh' ebbe sospirando , il capo scosso
A eib non fu' io sol, disse , né, certo
Senza cagion sarei con gli altri mosso ;
Ma fu' jo sol, colá dove sofferto
Fuper ciascun di torre via Fiorenza ,
Colui che la difese a viso aperto.
Deh ! se riposi mai vostra semenza ,
•Pregá' jo lui , solvetemi quel nodo
Che qui ha inviluppata mia sentenza.
E' par che voi veggiate, se ben odo ,
Dinanzi quel che '1 tempo secco adduce
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rada, mientras estaba él levantando el pecho y la frente,
como si hubiese tenido al infierno en gran desprecio. En
tonces mi gula con robusta y pronta mano me empujó há
cia él á través los sepulcros, diciéndome : «Que sean claras
tus palabras.»
Cuando estuve al pié de su tumba, me miró uo rato, y
con aire de desdén, me preguntó « ? Quiénes fueron tus
abuelos? » Yo, que solo deseaba obedecerle, nada le ocul
té ; se lo descubrí todo. Él entonces levantó un poco las
cejas, diciéndome : « Fueron enemigos capitales mios , de
mi familia y de mi partido, por lo que los desterré dos ve
ces.— Si fueron espulsados , volvieron de todas partes una
y otra vez, le contesté ; no pudiendo los vuestros hacer
siempre otro tanto.» Entonces surgió una sombra del ;ado
en que estaba abierta la tumba, que se levantó , en mi
concepto, sobre sus rodillas (1), y miró en torno mio, co
mo si hubiese deseado ver si habia alguien conmigo, y solo
cuando se hubieron desvanecido sus sospechas, me dijo
llorando : ((Si hijo, ?y por qué no se encuentra á tu lado?»
A lo que le respondí « No vengo por mi propia voluntad;
el que está allí me guia al través de estos sitios ; quizá
vuestro Guido le miró con sobrado desdén.»
Sus palabras y la clase de su suplicio me habían indicado
ya el nombre de aquella sombra ; así es que fué acertada y
precisa mi respuesta. Oido esto , se incorporó de repente y
gritó: « ?Cómo has dicho? le miró, ?acaso no vive ya? ?No
brilla ya á sus ojos la dulce luz del dia? »
Al ver que tardaba yo en contestarte, cayó de espaldas
sobre su sepulcro, y no volvió á aparecer. Empero aquel
otro magnánimo (2r, por quien me había quedado, no
cambió de color, no volvió el cuello, ni inclinó el pecho.
«El que no supieran hacer otro tanto, dijo, continuando
su primera conversacion , me atormenta aun mas que este
lecho. Pero la deidad que reina aquí (3) , no alumbrará
cincuenta veces su rostro, sin que tú sepas cuan difícil es
hacer lo que dices. Y, á fin de que vuelvas al dulce mun
do, dime, ? por qué es ese pueblo tan desapiadado para
con los mios en cada una de sus leyes?» A lo que le res pondí: « La gran matanza que enrojeció el Arbia produce
aquellos discursos en nuestro templo.»
Despues que hubo meneado la cabeza suspirando : « No
estaba yo solo en el Arbia, dijo, y en verdad no obré sin ra
zon respecto á los demás (4). Pero estaba yo solo allí don
de fué propuesto por cada cual destruir á Florencia , y fuf
yo quien la defendí á cara descubierta (5).--, !Ah I le con
teté, !ojalá pueda vuestra raza verse repuesta un dial
pero os lo suplico , deshaced el nudo que ha sujetado mi
pensamiento. Me parece, á no haberlo comprendido mal,
que preveis lo que el tiempo hado llevar en pos de sí, por
mas que ossuceda todo lo contrario respecto á lo presen
te. — Nosotros, repuso , somos como los cortos de vista ;
vemos las cosas lejanas, merced á una luz que nos concede
el guia soberano. Cuando las cosas se acercan 6 existen,
(1) Es Cavalcante de Cavalcanti , padre de Guido , amigo do Dante y poe
ta, pero que sacrificó la poesía al estudio de los filósofos.
(2) Farinata.
. (3) La luna, llamada en el Infierno Proserpina.
(4) El Arbia , pequeno rio situado cerca del Monte Aporto, donde alcan
zaron una victoria los gibelinos.
(8) Florencia levantó hace algunos afíos una estatua al que la salvó, de
bajo de la galerla de los Ocios. 1144 la de Unte en frente de ella!
E nel presente tenete altro modo.
Noi veggiam , come quei e' ha mala luce,
Le cose, disse , che ne son lontano ;
Cotanto ancor ne splende '1 sommo Duce.
Quando s'appressano , o son, tutto é vano
Nostro 'ntelletto ; e , s'altri nol ci apporta ,
Nulla sapem di vostro stato. umano.
Perb comprender puoi che tutta morta
Fia nostra conoscenza da quel punto
Che del futuro fia chiusa la porta.
Allor,, come di mia colpa compunto ,
Diss'io : Ora direte a quel caduto ,
Che '1 suo nato é coi vivi ancor congiunto.
E s' jo fu' dianzi alla risposta muto,
Fat' ei saper che '1 fei , perché pensava
Giá nell'error che m'avete soluto.
E giá '1 Maestro mio mi richiamava ;
Per ch' jo pregai lo spirito piu avaccio ,
Che mi dicesse chi con lui si stava.
Dissetni : Qui con phi di mille giaceio ,
Quá, entro é lo secondo Federico,
E '1 Cardinale , e degli altri mi taccio.
Indi s' ascosel ed io invér antico
Poeta volsi i passi , ripensando
A que! parlar, che mi parea nemico.
Egli si mosse ; e poi, cosi in andando,
Mi disse : Perché se' tu si smarrito?
Ed lo gli soddisfesci al suo dimando.
La mente tua con servi quel ch' udito
Hal contra te, mi comandb.quel Saggio ,
Ed ora attendi qui , e drizzb '1 dito.
Quando sarai dinanzi al dolce raggio
Di quella , il cuí bell' occhio tutto vede,
Da lei saprai di tua vita fi viaggio.
Appresso volse a man sinistra piede;
Lasciammo il muro , e gimmo invér lo mezzo
Per un sentier ch' ad una valle fiede ,
Che 'nfin lassit facea spiacer suo lezzo.
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toda nuestra inteligencia es vana, y si otro no viene á in
formarnos de ellos, nada sabemos de vuestros aconteci
mientos humanes (1). Por lo mismo ya puedes comprender
que toda nuestra inteligencia será muerta el día en que
quedará cerrada la puerta de lo porvenir.»
Como arrepentido de mi falta, entonces le dije : «Comu
nicad á aquel que tan pronto ha desaparecido, que su hijo
está aun entre los ViV3S. Si he guardado silencio en el mo
mento que debla contestar, decidle, que era por preocu
parme la duda que vos habeis desvanecido. » Dábame ya
el nombre de maestro, por lo que supliqué mas pronta
mente al espíritu que me dijera cerca de quien estaba. A
su vez me contestó la sombra : « Estoy echado aquí entre
mas de mil ; allí dentro hay el segundo Federico, y allí
tambien el cardenal (2,). Acerca de los demás me callo.
Ocultóse terminadas estas palabras , y yo dirijí.mis pa
sos hácia el antiguo poeta, pensando en sus palabras, que
me parecian amenazadoras y terribles. Él emprendió la
marcha, y cuando estábamos ya andando Me dijo : ?Por
qué estás tan turbado? » Y despues de haber contestado á
su pregunta, anadió: « Procura ahora estar atento.» Y lue
go dijo, lniantando el dedo : « Cuando estarás ante la dul
ce mirada de aquella cuyos ojos lo ven todo (3), sabrás por
ella el viaje de tu vida. »
Dicho esto, giró á mano derecha ; asi que, dejamos los
muros y nos dirijimos hácia el centro por un sendero que
conduce á un valle. Despedía aquel valle una fetidez inso
portable.
(1) ratendurn est nescire Mortuos quid agitur ; sed postea yero audire ab
iis, qui bine ad cos moriendo pergunt. Possunt etiam ab Angells audire
aliquid.
(SAN AGUSTIN.)
(2) El emperador Federico. II, que con frecuencia estuvo en guerra con los
papas, contra los que escribió Versos; fué escomulgado por Gregorio IX é
Inocencio IV, y murió en el ano 4230.—Octaviano degli Ubaldini, de .Flo
rencia, quo , á pesar de ser cardenal , perteneció al partido gibelino. El
mismo dijo en cierta ocasion que, caso fle tener alma, la perderla por los
gibelinos.
(3) Beatriz.
Estadios históricos sobre la Alemania.
CONSIDERACIONES GENERALES.
XVII.
Antes de seguir mas adelante , conocemos la necesidad
de declarar una vez para siempre que el objeto de estas con
sideraciones no es otro que el frío y grave estudio de la his
toria. El que escribe estas líneas, comprende los ódios de
pueblo á pueblo, las antipatías de las razas, la ceguedad
de las nacionalidades ; las escusa, empero, sin participar de
ellas. En lo que acaba de leerse, y en lo que se leerá , no
se encierra una reconvencion á los pueblos mismos á que se
hace referencia : el autor vitupera alguna vez á sus gobier
nos, jamás á las naciones. En general las naciones son lo
que deben ser ; la raiz d,11 bien está en ellas , Dios la desen
vuelve y la hace fructífera. Los mismos cuatro pueblos cu
yo cuadro hemos bosquejado, harán notables servicios á la
civilizacion , el día que se propongan por objeto principal
el bien de la humanidad. La Espana es ilustre ; la Ingla
terra es grande ; y la Rusia y la Turquía mismas, encier
ran muchos de los mejores gérmenes del porvenir.
Nos creemos igualmente obligados á declarar en la pro
funda independencia de nuestro espíritu, que no estendemos
hasta los príncipes lo que decimos respeto de los gobiernos:
nada mas fácil hoy día que insultar á los reyes. El insulto
á los reyes es una adulacion dirijida á otros. Halagar pues
de esta suerte á cualquiera, ya sea alto ó bajo, es una idea
que el autor no necesita alejar de sí ; se siente libre y lo es,
porque se reconoce con el valor y fuerza suficiente para
elogiar á su vez á cualquiera que le parezca laudable, aun
que sea un rey. Declara á boca llena y con entera convic
cion : jamás, y esto prueba la escelencia de nuestro siglo,
jamás en tiempo alguno, cualquiera que sea la época de la
historia que se quiera confrontar con la nuestra, los prín
cipes y los pueblos han valido lo que valen ahora.
En vano pues será pretender hallar en el exámen histórico
que nos ocupa, la menor aplicacion injuriosa, ni para la dig
nidad de las naciones, ni para los soberanos porque n9 la
hay. Ante todo, es un trabajo filosófico y especulativo : son El hombre del mediodia cambia , se transforma y se des
hechos generales , nada mas ; ideas generales únicamente. envuelve , florece y fructifica , muere y renace como la ve
El alma del autor no abriga 6dio ni .aversion alguna; aguar- getacion ; el hombre del Norte es eterno como la nieve.
da tranquilo el porvenir sereno de la humanidad. Tiene es- Segunda semejanza : en Rusia como en Turquía , nadie
peranza en los príncipes y tiene fé en los puebrós. adquiere definitivamente, todo se posee de hecho, y no hay
Esto dicho una vez por todas, continuemos el exámen de cosa alguna hereditaria ; el ruso como el turco está espuesto
las semejanzas entre los dos imperios que alarmaron el pa- á las consecuencias del capricho de su senor, que puede
sado , y de los dos que inquietan el presente. Primera se- privarle de su empleo , de su grado , de su rango , de su
mejanza. Hay del tártaro en el turco , y hay tambien en libertad , de sus bienes , de su nobleza y hasta de su nom
el ruso el génio de los pueblos conserva siempre alguna bre. Todo es del monarca , á semejanza de ciertas teorías
cosa de su cuna. Hijos los turcos de los tártaros , son hom- mas bien locas que peligrosas que el espíritu de algunos
bres del Norte bajados al través del Asia y que han penetra- pueblos ha ensayado para hacerlo todo comun. Importa
do en Europa por el mediodia. Napoleon dijo en Santa He- notar y abandonamos este hecho á la meditacion de los
lena : profundizad al ruso y hallaréis al tártaro. Lo que dijo demócratas absolutos, que es propio del despotismo nivelado
del ruso se puede aplicar al turco. El hombre del Norte todo : el despotismo todo lo iguala bajo sí , y á proporcion
propiamente dicho , permanece constantemente el mismo : que aquel es completo , lo es tambien la igualdad, Lo mis
en ciertas épocas aciagas y fatales desciende del polo y se mo en Rusia que en Turquía , esceptuando la rebelion que
deja ver en las naciones meridionales ; luego desaparece no es un hecho normal , no hay existencia alguna real y
para no volver hasta dos mil 6 mas anos despues , y la lis- decididamente resistente. Un príncipe ruso se estrella corno
toria lo encuentra tal como lo 'labia dejado. un bajá ; el príncipe lo mismo que el bajá puede conver
Hé aquí una pintura que en este momento tenemos á la tirse en simple soldado , y no ser mas que un cero del ejér
*vista : « Su solo aspecto nos revela desde luego al hombre cito cuya mayor dignidad no representa mas que el simple
verdaderamente bárbaro ; sus miembros doLlados , su ene- guarismo. Un príncipe ruso se forma como un bajá : un
lbo ancho my corto , un no se qué de horroroso que se nota buhonero se hace Mehemet • Alí ; un pastelero se convierte
en todo su cuerpo que le hace semejar á un mónstruo de en Menchikoff. Esta igualdad que aquí ofrecernos empero
dos piés , ó á columnas de piedra esculpidas groseramente sin juzgarla , sube hasta el mismo trono , uniéndose siem
en forma humana que sostienen los pasamanos de las esca- pre á él en Turquía , y alguna que otra vez en Rusia. Una
leras ; en él todo es salvaje. Se sirve del fuego cuando le esclava llega á ser sultana , una criada ha sido czarina.
es preciso para preparar su alimento compuesto de raices y El despotismo como la demagogia , odia tanto las supe
viandas cocidas , 6 mas bien podridas bajo la silla de su rioridades naturales como las superioridades sociales ; y en
caballo. No entra baje'cublerta sino cuando no lo puede la guerra que les declara , no retrocede delante de los aten
evitar, y los edificios le infunden pavor cual si fuesen tum- tados que decapitan aun á la misma sociedad. Para él no
has. Recorre con velocidad los montes y valles , y desde su hay hombre alguno de génio : Tomás Morus no pesa mas
tierna infancia sabe soportar el hambre , la sed , el frio y la en la balanza de Enrique Tudor , que el ilustre Bailly en la
fatiga. Lleva un grueso sombrero de pelo en la cabeza , ju- balanza de Marat. No hay para él reyes ; María Stuart no
bon dé lana sobre el pecho , dos pellejos de chivo sobre pesa mas en la balanza de Isabel , que en la de Robespierre
los muslos y un manto de pieles de rata unidas por la cos- el infortunado Luis XVI.
tura. No sabe combatir á pié ; embarazadas sus piernas por Lo primero que se advierte al comparar la Rusia con la
grandes botas , le impiden andar con libertad y le enclavan Turquía , es una semejanza ; lo primero que se nota com
á su silla, de manera que nada hace sino á caballo, el cual parando la Inglaterra á la Espana es una desemejanza. En
es ágil y vigoroso si bien que pequeno y deforme. En una. Espana: la monarquía ha sido absoluta, en Inglaterra mo
derada. Ahora bien, sugetado este principio á la reflexion , palabra , vive, trata, compra y vende, bebe y come, duer
me y vigila á caballo. No labra la tierra ni cultiva los cam- se llega por último á un resultado singular ; esa desemejan
pos , y hasta ignora lo que es un ardo. De continuo anda za produce una semejanza : el esceso del monarquismo en
errante como si fuese en busca de una patria y de un ho endra en cuanto á la autoridad real y no considerándolo
-
gar. Si le preguntais donde se halla no sabe responderos ; mas que bajo este punto de. vista especial, el mismo resul
hoy se halla aquí, ayer estaba lejos, ha sido criado allá tado que el esceso del constitucionalismo : en uno y otro
abajo ; pero nació aun mas distante. Al empezar el combate caso el rey es nulo.
dá un alarido terrible, llega, hiere, desaparece y vuelve El de Inglaterra servido de rodillas, no era mas que un
como el rayo, bastándole un solo instante para invadir y rey nominal ; el de Espana, servido igualmente de rodillas,
pillar el campo asaltado. Combate de cerca con el sable, y era tambien un rey nominal : ambos les ofrece la historia
de lejos con una larga lanza cuya punta está hábilmente *impecables. Cosa singular : el axioma mas fundamental de
enmangada.» la mon,arquía mas*absoluta, es el mismo axioma de la mo
Este es el hombre del Norte. A quién se debe este re- narquía mas constitucional. El rey no cae, dice la antigua
trato y en-que época ha sido trazado ? Probablemente es- ley espanola : The king can do no wrong : El rey no puede
tará hecho en 181.4 por algun redactor azorado del Monitor enganarse, dice la vieja ley inglesa. !Cuán grandes secretos
despues de la guerra del norte en ocasion en que la Fran- no envuelve la historia cuando uno se decide á estudiarla
cia temblaba ? No tal ; este cuadro data del tiempo de los sin ódio y con amor ! !lié aquí que hemos hallado bajo he
hunos, en 375, por Amieno , Marcelino y Jordanis , esto chos en apariencia los mas diversos, el monarquismo puro,
es, en tiempo en que Roma se desplomaba (1). Van trans- y el constitucionalismp riguroso , sentados sobre la misma
curridos 1500 anos; la figura-ha reaparecido nuevamente, base y brotando de la misma raiz !
el retrato aun es semejante cuando no idéntico. El rey de Espana podia ser sin inconveniente, lo mismo
Notemos de paso que los hunos de 375 como los cosacos que el rey de Inglaterra, un nino, un menor; el parlamento
de 1811.t , -venian de las fronteras de la China, gobernaba por el uno ; el despacho universal lo hacia por
(1) Véase Jordanis l y darcolino Xll, el otro. El dia en que la nueva de la torna de Mons llegó á
a Ainiano ?
Madrid , Felipe IVse regocijaba mucho compadeciendo en alta voz : ce pauvre roi de France éFlr,anrecyiad;esiEnspeamnabaárgqouineandMieonses apterret,veineóescáeiadp.eoAcbirsrelaeclittaqoduaerBeeyrraeddeaá
por el ilustre Spinola, á la cual defendian con sin igual teson
los holandeses, escribió una larga carta á su soberano enu
merándole losinvencibles obstáculos que presentaba el sitio:
la contestacion de Felipe III fué devolverle la carta despues
de haber escrito al márgen y de su propio puno : Marques
toma á Breda. Este rasgo dice mas que cuanto podríamos
nosotros anadir sobre los estremos en que podia incurrir el soberano, aislado como estaba de todo pensamiento y de
toda accion por la forma misma de su autoridad. La consti
tucion aisla al rey de Inglaterra poco mas 6 menos, de la
misma manera. Espana luchó contra Luis XIV, con un rey
imbécil. Inglaterra ha lachado contra Napoleon con un rey
loco.
? No es esto una prueba convincente de que en ambos
casos el rey es puramente nominal? ? Puede esto conside
rarse como un bien 6 corno un mal ? Es un techo que no
sotros presentamos sin juzgarlo.
Nada habla menos libre que el rey de Inglaterra, escepto
el rey de Espana. Á ambos se les decia: Todo lo podeis , em
pero, con tal que nada querais. El parlamento ataba al prime
ro; la etiqueta al segundo, y estas dos ironias de la historia,
estas dos trabas tan diferentes, producian en ciertos casos
los mismos efectos. Alguna vez el parlamento se subleva
y mata al rey de la Gran-Bretana ; alguna vez la etiqueta
tambien se rebela, y anonada al rey de Espana. Paralelismo
estrano pero incontestable en el cual el cadalso de Carlos I.
sostiene la hoguera de Felipe III.
Uno de los resultados mas notables de la nulidad de la
autoridad real, por causas sin embargo opuestas, es la
inutilidad resultante de la ley sálica : tanto en Espana
como en Inglaterra las mugeres pueden sentarse en el
trono.
N 34 1f
Todavía existe mas de una relacion entre ambos pueblos,
si tratamos de establecer una profunda y atenta compara
clon entre ellos. En Inglaterra como en Espana, el fondo
del carácter nacional lo constituye la dignidad y la pacien
cia. Á esta circunstancia que lo enlaza todo, salvo las res tricciones que en su lugar indicaremos, débese un admira
ble temperamento que hace á los pueblos capaces de grandes
hechos. La dignidad es virtud para una nacion, la paciencia
es virtud para el individuo. Con la dignidad se domina,
con la paciencia se coloniza : Y bien, cuáles son los
hpeacnhaoys eqnueelednecolnatrGamraons en el fondo de la historia de Es - Bretana ? Dominacion y colo
nizacion.
Queda ya anteriormente trazado el cuadro que ofrece
la infantería espanola : léase de nuevo ; en él se hallará la pintura de la infantería inglesa. Tambien hicimos mencidn
de algunos rasgos del clero castellano ; pues bien, en Ingla
terra hay tambien un arzobispo de Toledo ; se llama arzo bispo de Cantorbery. Y si descendiéramos hasta las menores particularidades, veríase que por esos pequenos aunque
imperiosos detalles de la vida interior y material , que son
como la segunda naturaleza de las naciones, ambos pueblos,
cosa singular ! son igualmente tributarios del Océano.
El té es para la Inglaterra, lo que para la Espana el cacao:
los hábitos de las naciones pueden á su vez motivar una
alianza ú ocasionar una guerra. Al observar los puntos de
contacto casi imperceptibles, si bien que reales que existen
entre la Espana y la Inglaterra, hemos hablado tambien
que la Francia se encuentra hasta en los acontecimientos
puramente accidentales en apariencia. La Espana fué la
prision de Francisco I ; la Inglaterra ha tenido cautivo á
Napoleon. Hay sucesos tan notablemente caracteristicos y
memorables , que deben recordarse y repetirse como un
aviso á los 4spíritus reflexivos en los ecos profundos de la
historia. La contrasena de Vaterloo : La guardia muere,
pero no se rinde, no es sin6 la her6ica traduccion de aque
llas palabras de Pavía: Todo se '?a perdido menos el honor.
Por último , además de las aproximaciones directas , la
historia nos revela entre los cuatro pueblos que forman el objeto de este estudio , no sabemos que relaciones estrailas
y como diagonales por decirlo así , que al parecer los ligan
misteriosamente é indican al pensador atento una seme janza secreta de conformacion , y por consiguiente acaso
de destino. Notemos aquí únicamente dos : la primera vá
de Inglaterra á la Turquía : Enrique VIII daba muerte
á sus mujeres como Mahometo II; la segunda es de la
Rusia á la Espana : el hijo de Pedro I tuvo el mismo fin
que el hijo de Felipe II.
La Rusia ha devorado á la Turquia ; la Inglaterra á la Espana. Es en nuestro juicio una última y definitiva asimi
lacion : un estado no devora á otro sino á condicion de re producirlo. Para convencerse de ello no hay mas que fijar
la vista sobre dos mapas de Europa trazados con cincuenta
anos de intérvalo , y se verá el modo irresistible, lento y fatal con que la frontera moscovita invade el imperio oto
mano. Es una imágen del formidable espectáculo de una
marea que sube ; á cada instante y por todas partes la ola
avanza y la playa desaparece : la ola es la Rusia y la playa la Turquía. Alguna vez la oleada retrocede, pero es para
alzarse mas amenazadora un momento despues , é ir toda
vía mas léjos. Una gran parte de laTurquía está ya cubierta distinguiéndosela aun vagamente bajo el derrame ruso. El
20 de agosto de 1828 una ola llegó hasta Andrin6polis :
trientiorp6lsae. mugiendo pero cuando vuelva abrazará á Constan
Por lo que_hace á Espana solo las dislocaciones del impe rio romano y carlovingio nos pueden dar una idea de su rsaChpeinardoiotnonisdgoididugdaodaiedoevposumra,EeeolsdsloatnpeosaassdrmnAeqaáleurrdíAnpalebarunorseeaptFsscriiprai,aoama,Cnnne.saconimiSlnataieb,n,croeddnycsieicotsahnaertonuayetn,rlreeRledlloeaAjssaMernltsloideolicoanscn,,ieoiesnnqlateudaFseocrtadonqheucaleoneal Europa cuatro reinos Portugal, Cerdesnea han formado en lcdG•cyqPidUGaBoigiuoosaairuruqrsbseaepuaeuacdrjtogloeSeeataaseá6nnuilaeácdmtaallusailiiplyaicbnvrcaitoo,a,euiehlneivscraeermnoeaaiSl,nsst,lyptaiCtmRaeadIpenuoinrilerotolfalhriloognretooaosrsltrd-maaee;ByeLsdnmtnoyéeboodecllrbeaiammgieoirarreaaniana,iPibcrnngnaaaeArlaitalnerh,oo:mastsíadsacanPpléaaeabodesrydpsndriierriaceiltrúCAtrauvaeAáIt,sEhsogcnennscirtusniiiBleauapcasdeeunldeooa.esams6uvoneslsBieinoseaevisein.nqarrueinyveauadnnecRipb,eiarunarsúl,eeenoeesebictcltaegsrneloemltm;iranalrcpPalrtriapaeanooaaei,pusenrrilh:,eannataEpiess,dglMonas;raouGfeprcccdéltaInauroaoeejnhyacniumemdconidanslaoeoiaoyae,al.s, las Macarenas , Fernando Po, , el Cabo Delgado, el Cabo Gardafú , duras, las Lucayas Hon , dad las Bermudas, la Barbada, la Trini , Tabago pfdqoeiudrsoiooe,rtdaoAe,dnlayavtipígGaourrsaau,t,no-eSdfBtaoacrsnr.emtptaAaaasnMr;íateeaysserlgsqpieamuerrelipiatnealvir,atiéaolsEaredesGnepaoparCsnaaáanrerealsecodtseasarv,.cYisoSAinmabuonlpnehaCprbaaoraciprjsioetodórenol
y 35 1(
que encierra todo nuestro pensamiento : se reconoce per
fectamente la monarquía espanola en las posesiones de la
Gran-Bretana, así como se reconoce desde luego un jaguar
medio digerido en el vientre de un boa.
Conforme lo hemos indicado antes sumariamente , los
dos grandes imperios del siglo XVII llevaban en su misma
constitucion las causas de su decadencia. Pero aun cuando
participasen de una vida febril , esta era de tal suerte,for
midable que antes de morir tenian bastantes fuerzas para
sofocar á sus contrarios. Necesario fué sin embargo que un
hecho esterior aSaz importante, ofreciese el tiempo suficien
te para el desarrollo de las causas que de su propia ruina
contenian; este hecho que igualmente dejamos consignado,
es la resistencia pasiva de la Europa.
Durante el siglo xvii, destinada la Europa por guardiana
de los derechos, amenazada á la vez al levante y al ponien
te , pudo resistir á la Turquía y á la Espana. Colocada de
nuevo la Europa en el siglo xxx en la misma situacion ,
merced á las altas combinaciones de la Providencia , se vé
obligada á resistir á la Rusia, y á la Inglaterra. Pero, ?cómo
podrá resistir ahora ? ? Qué le queda considerándola bajo
este solo punto de vista especial de la antigua Europa que
ha luchado, y donde se hallan los puntos de apoyo de la
Europa actual ? La vieja Europa, esta ciudadela que nos
hemos propuesto reconstruir por el pensamiento en las pá
ginas donde hemos colocado nuestro punto de partida , está
hoy dia medio demolida, y taladrada por todas partes con
profundas y espaciosas brechas. Casi todos los pequenos
estados , ducados, repúblicas ó ciudades libres que con tri
buian á la defensa general han dejado de existir.
La Holanda tantas veces cercenada , ha disminuido sen
siblemente. La Hungría se ha convertido en el pais de Ga
les, las Asturias ó el Delfinado de Austria : no existe.. La
Polonia ha desaparecido. De Venecia tan solo queda un
bello recuerdo. A Génova le ha cabido la misma suerte.
Malta ha desaparecido tambien. El papa ha sufrido mucho:
Roma ha empobrecido. Ahora sus estados no podrian su
ministrarle un ejército: no tiene medios suficientes para
poder comprar uno, y además pasó ya el siglo en que se
vendian. Así pues como á príncipe temporal el Papa ha
desaparecido igualmente.
?Qué resta pues de aquel antiguo mundo ? ?Qué es lo
que aun permanece de pié en Europa ? Dos naciones úni
camente muestran alguna vida : la Francia y la Alemania.
Pues bien , esto bastará. La Francia y la Alemania son
esencialmente la Europa. La Alemania es el corazon , la
Francia la cabeza ; las dos juntas marchan al frente de la
civilizacion. La Alemania siente, la Francia piensa: el sen
timiento y el pensamiento forman el hombre civilizado.
Existe entre estos dos pueblos una conexion íntima y una
consanguinidad incontestable: proceden de las mismas fuen
tes, lucharon ambos á dos contra los romanos; son hermanos
en el pasado , en el presente y deben serlo en el porvenir.
Su manera de constituirse ha sido idéntica : no son insula
res ni conquistadores, son verdaderos hijos del suelo eu
ropeo.
El carácter sagrado y peculiar del hijo del suelo , les es
de tal suerte inherente , y se desenvuelve en ellos tan po
derosamente , aun á pesar del esfuerzo de los anos y de la
prescripcion de la antigüedad, que su mezcla con el pueblo
invasor , cualquiera que fuese y de donde procediera, seria
por dilatado tiempo imposible. Prescindiendo de los judíos,
nacion errante y no conquistadora, que es por do quiera
una escepcion , se pueden citar además como ejemplo, las
razas eslavas que habitan al suelo aleman hace diez siglos,
y que apenas hace dos cientos anos no se contaban todavía
entre el número de los hijos de la Alemania. Nada hay que
llame tanto la atencion sobre el particular , como el hecho
citado por Tollius. Como permaneciese este escritor por los
anos de 1687 en la corte de Brandeburgo , el elector le dijo
un dia : o Yo tengo vándalos en mis estados : habitan las
costas del mar Báltico , hablan eslavon , porque son origi
narios de Eslavonia ; pero son falsos é infieles, y aman los
cambios debidos á la sedicion ; su poblacion se compone de
quinientas á seiscientas familias las cuales tienen reservada
mente un rey de su nacion , el cual lleva cetro y corona , y
á quien pagan anualmente un sextercio por cabeza. Ví una
vez á este rey ; era un hombre de buena edad , bien for
mado, y sus palabras relevaban unos conocimientos nada
comunes. Como fuese pertinaz la atencion con que le con
sideraba, notólo un viejo , adivinó mis intenciones, y con
el objeto de distraerme echóse sobre aquel rey que era el
suyo, dióle de palos y le repelió como si fuese un esclavo.
Su carácter es muy superficial ; se esconden en los bosques
se retiran á los pantanos inaccesibles cuando uno se di
rije á ellos; esto me ha impedido ponerles escuelas, pero he
hecho traducir en su idioma la Biblia , los Salmos y el Ca
tecismo. Posteriormente he sabido que tienen armas en
secreto. Hallándome una vez recorriendo su pais con ocho
cientos granaderos, me ví repentinamente rodeado de cua
tro ó cinco mil vándalos, á los cuales dispersaron con harto
trabajo mis soldados. » Despues de un momento de silencio,
y viendo el elector que Tollius continuaba pensativo, anadió
esta sentencia notable. « Tollius vos sois alquimista. Es po
sible que transformeis el cobre en oro pero yo os desafío á
que convirtais en prusiano á un vándalo.
La fusion era difícil en efecto ; no obstante lo que á nin
gun alquimista era dado hacer, la nacionalidad alemana
ayudada de la ilustracion y progreso del siglo en que vivi
mos, terminará por llevarla á cabo. Al presente se manifies
tan los mismos fenómenos constitutivos así en Alemania
como en Francia ; lo que el establecimiento de los depar
tamentos hizo en Francia , la union de las aduanas ha pro
ducido en Alemania ; es decir la indispensable y perfecta
unidad.
Indispensable es, para que el mundo esté en equilibrio,
que haya en Europa , como doble llave de la bóveda del
continente , los dos grandes estados dl Rhin, ambos fecun
dados y estrechamente unidos por este rio regenerador ; el
uno septentrional y oriental , la Alemania apoyándose en
el Báltico, en el Adriático y en el mar Negro con la Suecia,
la Dinamarca , la Grecia y los principados del Danubio como
botareles 6 estribos ; el otro meridional y occidental , la
Francia , apoyándose en el Mediterráneo y en el Océano ,
con la Italia y Espana comoá contrafuertes. Durante el trans
curso de mil anos, la misma cuestion se ha presentado mu
chas veces si bien en distintos términos , habiendo sido en
sayado ya este plan'por tres grandes príncipes , á saber : al
principio por Carlo-Magno. En el siglo viir , no existian
moralmente los turcos y los espanoles, tampoco ofrecian
motivos dé terror los rusos ni los ingleses; los sajones y los
normandos dominaban esclusivamente , así es como Carlo
Magno organizaba su estado contra ellos. El imperio de
Carlo-Magno es una primera prueba aun vaga y confusa ;
pero conocida de la Europa que acabamos de bosquejar, y
que será un dia , á no dudarlo, la Europa definitiva. Des
pues por Luis XIV. Este monarca quiso formar el estado
meridional del ikhin tal como lo hemos indicado y por esto
puso su familia en Espana, en Italia y en Sicilia, y apoyó
simultáneamente la Francia en estos reinos. La idea era
w 36 w
nueva ; pero la dinastía estaba gastada ; la concepcion era del pensamiento. Digámoslo de una vez.:la union de la
grande , pero éra pequena su raza. A. esta desproporcion se Francia y de la Alemania , será el freno de la Inglaterra y
debe atribuir el mal éxito del suceso ; la obra á la par que de la Rusia , la salud de la Europa y la paz del mundo.
el obrero eran buenos ; pero la herramienta era mala. En Este principio fué comprendido perfectamente en 1815
fin llegó Napoleon. Este principió por restablecer el estado por la política inglesa y rusa seí'íoras entonces del congre
meridional del Rhin y quizo instalar á su familia, no tan solo so de Viena. Había entonces rompimiento de hecho entre
en Espana, Lombardía, Etruria y Nápoles, sino tambien en el la Francia y la Alemania. Las causas de este rompimiento
ducado de Berg y en Holanda , con el objeto de tener á sus merecen ser referidas en breves palabras.
piés todo el Mediterráneo , y á su cabeza todo el curso del Entusiasmado el czar con los triunfos de Bonaparte, ha
Rhin hasta el Océano. Luego cuando hubo intentado reha- bia sido francés un momento ; pero viendo á Napoleon edi
cer de esta suerte la obra de Luis XIV , quiso rehacer tam- ficar al Norte de la Europa contra la Rusia se volvió ruso.
bien la de Carlo-Magno. Puso todo su ahinco en constituir la Y cualquiera que pudiese ser su amistad de hombre privado
Alemania, conforme al pensamiento de la Francia, y para para con Alejandro, Napoleon fortificando la Europa contra
llevarlo á cabo , se casó en Austria , dió la Westfalia á su los rusos , no se le podía vituperar en modo alguno. Por
hermano, la Suecia á Bernardotte, y prometió la Polonia á otra parte es casi imposible que tanto Carlo-Magno como
Paniatowsky. Al poner en práctica esta obra gigantesca, fué Napoleon no construyesen su Europa de un cierto modo
cuando vió que Espana todavíaexistia, saliéronle al encuen- cual lo hace el castor con su choza , adoptando cierta for
tro la Inglaterra y la Rusia , y acabó por estrellarse. Los ma , y guareciéndose de un viento determinado. Cuando se
tiempos no habian llegado todavía , y no hay duda que sin trata de la conservacion y de la propagacion , cuando es
aquellos insuperables obstáculos , el grupo continental se reconocido el imperio de estas dos grandes leyes naturales ,
hubiera formado.. el génio tiene su instinto , tan seguro , tan fatal , y tan es
Quizás la obra de Carlo-Magno y de Napoleon se rehaga estrafío á todo cuanto no forma su objeto , como el instinto
sin el ausilio de uno y de otro. Estos grandes hombres han del bruto. Lo sigue, dejadlo hacer, y en el emperador como
cometido tal vez la falta de personificar demasiado la idea , en el castor admirareis la omnipotencia de Dios.
y de inquietar por su entidad el amor propio de las nacio- La Inglaterra no habla gozado todavía el momento de
nalidades. Este recelo trae casi siempre en pos de sí el des- ilusion de Alejandro. La paz de Amiens habla durado el
precio , porque los pueblos se imaginan que sirven á un tiempo de un relámpago y Fox habla sido fascinado por
hombre , y no á una causa; á la ambicion de uno solo, y no Bonaparte. La Europa de Napoleon estaba construida casi
á la civilizacion de todos ; en este caso es sabido que se se- en su conjunto como en todas sus partes, contra aquella ;
paran como aconteció en 1813. No han de ser precisamente de este mod&el czar , para aliarse con la Inglaterra , no
un Carlo-Magno , ni un Bonaparte quienes se defiendan de hizo mas que estrechar la mano que esta le tendia hacia al
los enemigos de Oriente ú de Occidente ; es preciso que sea gun tiempo. Sabidos son los acontecimientos de 1811 El
la Europa. Cuando la Europa central esté constituida, y emperador Napoleon se apoyaba tanto sobre la Alemania
estamos profundamente convencidos de que lo será algun como sobre la Francia ; pero ostigada por todas partes,
dia , el interés de todos será evidente ; la Francia unida á odiado y vendido por los reyes de las viejas dinastías, •
la Alemania hará frente á la Inglaterra , que representa aguijoneado por el nubarron de los folletos de Londres,
conforme dejamos indicado , el espíritu de comercio y la como el toro por un enjambre de avispones, mortificado
arrojará al Océano ; la Alemania unida á la Francia hará en sus medios de accion, turbado en su obra colosal y deli
frente á la Rusia, que como queda tambien dicho, repre- cada, habla cometido dos faltas, la una al Mediodia y la
senta el espíritu de conquista, y la impelirá hácia el Asia. otra al Norte; habla tocado á la Espana, y herido á la Pru
Sabido es que el comercio tiene su asiento en el Océano ; sia. Siguióse de aqui una reaccion terrible y justa bajo cier
por lo que hace al espíritu de conquista que tiene por ins- tos respetos. Á ejemplo de la Espana, la Prusia tam bien se
trumento la guerra, humedece y resucita las civilizado- levantó, y entonces empezó á temblar la Alemania bajo
nes muertas, y mata las civilizaciones vivas. Para las unas, los piés del emperador. Buscando en el talon su punto de
la guerra es la regeneracion; para las otras es su muerte. Al apoyo retrocedió hasta Francia, donde al fin encontró tier
Asia necesita de aquellos, la Europa no. • ra firme. Inmóvil allí, durante el espacio de tres meses,
La civilizacion admite el espíritu militar y el espíritu luchó como un gigante cuerpo á cuerpo contra la Europa,
comercial, si bien no forman mas que una parte tan solo pero el duelo era desigual ; lo mismo que en los combates,
de ella ; combinándolos en una justa proporcion con los de Hornero, el Océano y el Asia socorrian á la Europa : el
demás elementos humanos, modera el espíritu guerrero primero vomitaba á los ingleses, el Asia la cubria de cosa
por la sociabilidad y el mercantil por el desinterés. Enri- cos. Cayó el Emperador: la Francia se cubrió el rostro; mas
quecerse no es su objeto esclusivo, engrandecerse no es su antes de cerrar los ojos, al aspecto de las hordas rusas, re
ambicion suprema : ilustrar para mejorar , he aquí su único conoció á la Alemania á su vanguardia. De aquí un rom
fin ; y al través de las pasiones, las preocupaciones, las pimiento entre los dos pueblos : la Alemania tenia su ren
ilusiones , los errores, las locuras de los pueblos y de los cor,, la Francia su enojo.
hombres, lo alcanza por el reinado tranquilo y magestuoso
Exeerpta.
El hombre para acercarse á la perfeccion , debiera obrar sierripre
como si tuviera testigos de su conducta'; y pensar , como si se pudie
raleer en el fondo de su alma. SENECA.
La bajeza del hombre semuestra en sus deseos. **
El amor es el mas benigno y el mejor de los moralistas.
Los grandes hombres mueren sin posteridad.
FEDERICO EL GRANDE.
Por lo no firmado y como Editor responsable.— Juan Oyeres,
BARCELONA.—INIMENTA DE D. JUAN OLIVERES, CALLE DE ESCUDILLERS , N.° 51.-1861.
>2 37 bc
Estudios históricos.
CARLOS X Y LUIS FELIPE I DE FRANCIA.
1.
Dos revoluciones políticas de la mas alta importancia han
conmovido hondamente la Francia en lo que vá de este
siglo ; las dos dejarán profundos recuerdos y tal vez lle
guen á cambiar un dia la faz _política de Europa. Sabidas
son las causas así como los efectos que produjeron las con
vulsiones políticas de los últimos anos del siglo anterior,
así como el nuevo órden de cosas que desde entonces se
inauguró para la Francia ; ahora bien , la revolucion del
ano 1830 no fué mas que una consecuencia de la obra de
Marat y Robespierre , conforme lo predijo ya Napoleon
desde Santa Helena y los hechos posteriores han corrobo
rado en un todo aquel asesto. Carlos X, Luis Felipe y la
república de 18.'i8, son hechos tan íntimamente enlazados;
sus tendencias así políticas como sociales pueden ser de tan
peso para el porvenir de la Europa , que el estudio del
encumbramiento y caida de aquellos soberanos , así como
la atrevida resolucion tomada por la Francia posteriormente,
merece en un todo nuestra atencion. Nunca mejor se puede
juzgar de los sucesos que mas ó menos relacion pueden te
ner con la vida de las naciones, que averiguando sus causas,
y revelando los motivbs que los ocasionaron, y si estos su
cesos son de tanta importancia que de ellos dependa tal vez
el comun sosiego y bienestar, su utilidad ó interés de su
examen crecerá de punto, cuando no sea indispensable
para evitar los males que su ignorancia podria acarrear. La
historia maestra de la humanidad ha sido en todos tiem
pos el espejo fiel en donde el pensador y el filósofo han
podido contemplar las glorias, los vicios 6 las aberraciones
propias y de sus semejantes.
He aquí pues el único móvil que nos ha inducido á es
cribir las imparciales páginas que son el fruto de este estudio.
Fieles cronistas de los sucesos políticos de la Francia en
nuestros dias, no hemos tratado de vituperar ni ensalzar á
nadie. Los hechos son tan elocuentes por sí solos, que no
merecen por otra parte ningun comentario. Y y cómo po
dríamos nosotros hacerlos , cuando los mas aventajados
políticos no podrian encontrar en esa Francia que con tan
justos títulos ha llevado hasta ahora la ensena de la civili
zacion , al presente ninguna base sólida donde apoyar sus
cálculos por mas que estos estuviesen fundados en los he
chos que corresponden de hoy mas al dominio de lo pasado?
En nuestra calidad pues de historiadores desapasionados, nos
limitaremos á narrar sencillamente los pormenores de am
•bas revoluciones, sin olvidar empero las causas que las
motivaron. El porque la Francia arrojó del trono á Cár
los X, el porque fué destronado mas tarde Luis Felipe y las
inmediatas consecuencias de las tres jornadas de febrero,
forman el plan de nuestro trabajo, y como que contamos con
datos fehacientes , como que nuestra pluma ni ha corrido
ni correrá tampoco en pro ni en contra de estos ni de aque
llos sucesos, como nuestro objeto , conforme lo dijimos
ya se limita á presentar los hechos tales como fueron en si,
sin ninguna clase de comentarios, esperamos que el lector
imparcial acojerá benévolo nuestro trabajo encaminado á
ilustrarle mas bien que interesarle por esta 6 aquella teoría ,
porque sabido es que la historia de las revoluciones á la
TOMO IV.
par de grandes crímenes, envuelve cuasi siempre el ejemplo
de grandes lecciones.
La conspiracion de julio databa , como es sabido , del
juramento hecho en Londres por el conde de Artois , para
restablecer los jesuitas , si llegaba á ser rey. Alcanzólo y
entonces renovó el juramento. El de abolir la carta y repo
ner en Francia á su albedrio el antiguo régimen , databa so
lemnemente de la consagracion de Reims en donde Carlos -X
Juré el perjurio de su reinado. Desde esta época, no perdió
de vista un solo momento el objeto de sus criminales com
promisos. Había creido Carlos X y con razon, encontrar en
el ministerio deplorable que acababa de proporcionarse , el
instrumento conveniente para la ejecucion de sus designios ;
pero no pudo preveer que la oposicion que únicamente
contaba entonces con una veintena de adalides en la cámara
electiva , debiera hallar en los fraudes electorales tramados
contra ella , un principio fecundo de fuerza progresiva na
cido de la odiocidad con que era mirado el poder y de la
defeccion realista que se le uniera para derribar el ministe
rio omnipotente. Viendo entonces Cárlos X inundado su
partido por una invasion general, trató de adormecer, esto'
es, de enganar la oposicion con el ministerio Martignac , al
cual enganó igualmente durante diez y ocho meses ; por
que desde la caida del anterior gabinete, habia ya elegido
otro Obligado por último á terminar lo que desde Coblenza,
incluso el Imperio, llamaba él la revolucion , el rey de la
emigracion hizo perder adredes á su consejo, retirando
bruscamente la ley comunal, el caballo de batalla de las
sesiones ; entonces quedóle libre el campo para introducir
en él la cuestion de la monarquía y el príncipe de Polignac
volvió de Londres sometido á las influencias de Wellington,
y espresamente destinado á consumar el juramento que
Carlos X habia hecho en las aras de Reims.
Desde entonces, fué conducido el complot por el rey solo
com& una obra dramática regular ; de modo que hasta se
observó en ella la unidad de tiempo , porque un ario no es
mas que un dia en la vida de una dinastía y en la historia
de una nacion. El primer acto en que se espuso el plan, fué
el ministerio Polignac ; el segundo la disolucion de la Cá
mara antes de su convocacion ; el tercero la espedicion de
Argel ; el cuarto la publicacion de los célebres decretos ;
por lo que hace al quinto el desenlace fué imprevisto. • La
combinacion de Carlos se desgracié; en lugar de la sobera
nía, triunfó la libertad, y su palacio sirvió de teatro á la
revolucion cuya ruina habia jurado.
Muchos consejos uso despues de otro habian tenido
lugar los dias anteriores. Alarmado Paris con algunas semi
revelaciones , impaciente é inquieta la corte por el resul
tado de sus planes , ambos á dos estaban igualmente do- •
minados por una secreta escitacion. La victoria electoral
habia hecho de la oposicion una verdadera potencia y la
legitimidad nada habia ganado con los triunfos de Argel,
porque creia la opinion pública como enemiga dispuesta
á presentar otro osado reto. Verdad es que esfórzábase
por otra parte el rey en comunicar toda la irritacion de su
alma, en cada uno de sus ministros, obligándoles á ensa
5
) 38
yar el golpe de Estado que en vano intentara en el espacio
de tantos afíos. Asegúrase que el 23,151r. de Peyronnet, mas
previsor que sus colegas , les dijo : Senores, no se trata de
un cambio de sistema , sino de un cambio de dinastía. Esten -
dió Mr. de Chantelausé la esposicion y texto de los decretos
y guardáronse para firmarlos al dia siguiente. El rey , cu
ya tenacidad no se desmintió un solo instante , informado
de la especie de incertidumbre que las palabras de Mr. de
Peyronnet hablan dejado en el ánimo de sus colegas , en
tró en el consejo y permaneciendo en pié comAna auto
ridad que no permitía la discusion les dijo : Firmad, seno
res! y firmaron. Tal fué el primer paso del 'nuevo reinado
que quena dar aquel príncipe á la Francia. Pocos dias
antes, habiéndose mostrado temerosa la Delfma por :o que
el rey su padre preparaba , mandóla este que viajase por
el interior ; pero antes de partir y al despedirse aquella
princesa del rey, arrojóse á sus piés diciéndole : «Senor, no
ignorais cuán desgraciada ha sido nuestra familia , cuantas
veces ha querido dominar la revolucion ; en nombre de
tan crueles recuerdos , OS suplico que renuncieis á vuestros
proyectos. »Pero mostrándose inflexible Carlos á las lágrimas
de la princesa la dijo : « Hija mía, sé lo que debo hacer y
. mi resolucion es inalterable.»
Los considerandos que encabezaban los decretos, eran
un estenso relato de acusacion contra la Carta y contra la
libertad ; estaban basados en este singular problema. « Es
preciso salir de la Carta para volver á entrar en ella.» La
Francia sin embargo, no era tan dócil para poder prestarse
á semejante prueba, ni el ministerio tan fuerte, ni tan po
deroso , para autorizar tan estrafia paradoja. Los decretos
vieron la luz pública y bastaron por sí solos para fijar la
conciencia nacional ; el primero destruía la libertad de la
prensa y era obra de Mr. de Chantelause ; el segundo disol
via la Cámara no convocada y era obla del rey solo. El
tercero destruia todo el Sistema electoral y reconocía por
autor á Mr. de Peyronnet ; era para este ministro una
cuestion de represalias.
No faltaba mas para completar la conspiracion, que pro
vocar la guerra civil y este crímen .no debía 'hacerse esperar.
Cárlos X habia dado con el hombre fatal y habia igual
mente sondeado de un modo atrevido todas las profundida
des del atentado que iba á acometer. Estaban ya llenas las
listas de proscripcion contra los diputados y escritores pú
blicos, los cuales debian ser reconocidos y ejecutados sin
apelacion. El 25 de julio el duque de Ragusa fué nombrado
comandante de la guarnicion de Paris ; su mision consistia
en establecer con la fuérza de las bayonetas el régimen de
los decretos. El general Belliard y otro amigo suyo pasaron
á verle y le suplicaron que aprovechase aquella ocasion para
quedar absuelto de la traidon que había hecho á Paris y á
N'apoleon y esto tanto por la salvacion de la ciudad como
por la de la Francia. Marmont fué inexorable. Cárlos X tenia
el privilegio de convertir en mármol todo cuanto tocaba.
Belliard era sin embargo un testigo de 1814, que Marrnont
debia escuchar ; mas el general mostróse indignado Al oir
salir de su boca las palabras de «fidelidad á su juramento.»
Todo estaba preparado de antemano ; los cuarteles de la
guardia real estaban pro‘istos de oficiales adictos en el sen
tido del llamamiento á la fuerza, al valor, á la lealtad
del soldado contra los liberales, que despreciaban su ban
dera y amenazaban todos los días la dinastía. El 2() espi
diéronse órdenes confidenciales á todos los cuerpos para
que dispersasen los grupos que fuesen á provocarles. Nada
había olvidado el conspirador perjuro, el cual en nombre
de San Lu s y de Enrique IV, había organizado sorda
mente la traicion y el acuchillamiento de sus súbditos.
El Monitor del 26 produjo en la poblacion el mismo efec
to que produjo el que publicó las primeras proscripciones
de ia década del terror. Veinte mil oficiales impresores y
libreros se encontraron de repente sin pan para ellos ni
para sus familias. El hambre y la desesperacion les arran
có un grito de dolor como el del infeliz marino que ve su
rUerjirse su embarcacion. El dolor de aquella masa de ar
tesanos fué eléctrico , y comunicóse á las demás masas de
artesanos ; en la clase trabajadora donde existe el espíritu
de asociacion , la causa no tarda en hacerse comun y na
tural la compaslon. Algunas reuniones sin órden Y todavía
sin objeto , juntaron la clase obrera de la capital en las
calles y plazas y en Palais-Royal ; pero dominando aun el
imperio del estupor , fueron con facilidad dispersados por
los gendarmes y las patrullas de infantería. Sin embargo,
una enérgica protesta firmada por cincuenta redactores de
todos los periódicos de la oposicion, empezó la instruccion
política del pueblo. Demostróle que la disolucion de la Cá
mara , sin convocacion prévia , era ilegal ; que el decreto
contra la prensa era una violacion manifiesta de la Carta,
asi como el que destruía el régimen electoral, establecido
por una ley, y que la resistencia legal era de derecho. Esta
doctrina que estaba lejos de ser revolucionaria , recibió un
nuevo apoyo con la determinacion tomada por los ban
queros; negociantes y fabricantes cesaron en sus tareas, y
cerraron sus oficinas y almacenes. Entonces todos los arte.
sanos, todos los trabajadores comprendieron que la misma
ley les prescribía la insurreccion. Una conferencia política
sobre el peligro público tuvo lugar al medio dia en casa
del ilustre diputado por Paris Mr. Alejandro de Laborde en
donde muchos de sus colegas se habían reunido. Pero la
poblacion no estaba todavía el 26 por la noche suficiente
mente agitada para emprender nada ; parecia aguardar del
dia siguiente otra serial, además de la violacion de princi
pios y actos brutales llevados á cabo por la tropa.
Al amanecer del 27 estaban desiertas las casas y ocupa
das las calles por una multitud tumultuosa, cuyas oleadas
sin direccion fija iban engrosándose, y de entre las cuales
salían esas voces raras y siniestras que anuncian las tem
pestades populares. Sin armas todavía , fué bajando es
pontáneamente la gente de los arrabales , y dirijióse por el
declive natural de las insurrecciones y costumbres pari
sienses hacia el centro de la capital. El cuartel de San Ro
que, vió confundirse, unirse y confederarse, por el senti
miento de un mismo ódio contra el enemigo cornun, á los
artesanos de todo., los barrios de Paris. La plaza real vol
vió á encontrar sus oradores y lectores populares; los
ancianos que habían tomado parte en la revolucion , con
fundidos entre los grupos, les hablaban con orgullo de su mocedad, de los altos hechos revolucionarios habidos en
el mismo sitio y llevados á cabo por los mismos hombres;
de los grandes crímenes y grandes acciones que habían
derribado los tronos y la aristocracia y dado la libertad á
la Francia. Al oir las antiguas relaciones de los testigos y
actores de aquellas escenas famosas, los ánimos juveniles
del pueblo se inflamaron cada vez mas. y mas. Los hijos de
la revolucion estaban mas vivamente afectados por la coin
cidencia que guardaba aquel mismo dia con dos de sus mas
notables aniversarios ; el uno del tratado de Pilnitz en 27
julio de 1791 que les recordaba la antigua causa del peri
jurio de Carlos X y el otro de la caida de Robespierre en
27 julio de 1794 que les profetizaba la .del jefl del segun
do terror. La multitud , en la que habla mezclados jóvenes
abogados, estudiantes y discípulos de todas las escuelas,
>2 39 §C
recojian con entusiasmo las palabras de aquellos nuevos negra entre sus filas. La ensena tricolor que reuniera en el
doctrinarios y aquel favorable tumulto los trasladaba á barrio de San Antonio una multitud entusiasta , fué acu- -
aqnellos tiempos tan gratos en sus recuerdos. Por todas chillada por varias cargas de coraceros hasta caer sal
partes aparecian *apasionados improvisadores; las tribunas picada con la sangre de ciudadanos indefensos. Muchos
al aire libre, las hojas públicas volvieron á jugar el pa- estudiantes procedentes de los arrabalés se habian unido
pel que tan brillante éxito habla coronado desde el 98 con los trabajadores que habian sido rechazados en la
hasta el directorio. Arrebatábanse los periódicos , los eua- Plaza Real y aunque .desprovistos de armas , sirviéronles
les eran leidos y declamados por los mas robustos pulnio- para l momento cuantos instrumentos , cuchillos , herra
nes , ocasionando esas indecibles emociones que: tantas mientas y palos pudieron haber á mano; mas hostigados
veces enganan el espíritu de un pueblo. Las redacciones y diezmados por el fuego y armas de la tropa é imposibili
del Nacional y el Tiempo habian sido invadidas por los es- tados de poder empunar iguales armas, la fuerza, el valor,
hirros de Mangin , y aquellas se hablan opuesto á sus vio- la desesperacion y sed de la venganza , suplieron su des
lencias é inspirado á los parisienses esa resistencia legal ventaja. Sin embargo , poco despues empezaron á oirse
que era -la razon de Estado, la del momento y que llegó á algunos pistoletazos disparados en las filas populares ; en
ser el 'carácter de la revolucion naciente. Aquel sentimien.. seguida los arm?,ros abrieron sus almacenes á aquella de
to generoso se habia súbitamente apoderado hasta de las fensa heróica y enteramente nacional, y los sables, espadas,
clases mas oscuras. Los redactores del Tiempo se habian , fusiles , pistolas, armas de guerra , de lujo y recreo , bri
negado á abrir sus oficinas á las intimaciones extra-legales de liaron en las belicosas manos de los artesanos. !Os las devol
la policía y.los cerrajeros del cuartel, requeridos por aquella, veremos , dijeron á los armeros , os las devolveremos, cuando
hicieron lo propio porque «Id domicilio del ciudadano es os habremos vengado! Dos dias despues eran vencedores y
inviolable. » Vióse entonces obligado Mangin á apelar al devolvian las armas. Apenas armados se precipitaron sobre
ausilio del miserable que remachaba los hierros de los pre- las tropas reales y terminaron la jornada con sangrientas
sidarios para consumar su infame atentado: el instrumento represalias.
era digno del que lo' manejaba. El sitio de las oficinas del En medio de aquel tumulto sublime de un pueblo que se
Tiempo habia durado siete horas en presencia de la mul- levanta para libertarse con las armas , una asamblea de
titud indignada. Otros esbirros habian rotó las prensas del diputados notables tenia lugar en casa Mr. Casimiro Perrier,
Nacional; y las del Fígaro y Diario del Comercio nabian si- la cual fué trasladada al dia siguiente en casa Mr. Andry de
do embargadas y selladas por el inquisidor Mangin , que Puyraveau cuya situacion ofrecia mas seguridad contra las
asi como el plebicida Marinont recibia directamente las ór- persecuciones reales. Tratábase á estas reuniones de la
denes del príncipe de Polignac. -Pero los tipos de aquellos cuestion de salud pública ; pero únicamente con lo que te
periódicos sustraidos al embargo de Mangin predicaban nia relacion con los decretos y la destitucion de los minis
elocuentemente al pueblo la justicia de su causa ; ocho mil tros. El pueblo ametrallado, sin pan , sin trabajo, habia ya
ejemplares del Nacional esparcidos por todo Paris , recia- resuelto una reparaeion mas completa ; batíase á los gritos
maron de todas las clases de la sociedad el apoyo al impe- de viva la Carta como en otro tiempo lo habla hecho á los
rio de la ley y la resistencia de a opresion del trono. Ha- de viva Napoleon ; pero cubierto con su propia sangre y la
hia ya demasiado tiempo que se conspiraba en mitad de de sus compatriotas , pronunciaron un fallo mas terrible :
la calle ; el tiempo .de pelear habia llegado ; no sabia ya el el de la venganza sin apelacion , de la libertad sin res
pueblo que hacérse de sus emociones y estaba impaciente « triccion.»
por verlas satisfechas. Veia por todas partes circular nu- Por lo (lúe hace al príncipe de Polignae, no habia perdido
merosos destacamentos y le era fácil juzgar que tan solo sujornada: el rey le 'labia dado carta blanca para la guerra
esperaban .1a ocasion de obrar contra los ciudadanos. El de Paris. A peticion suya un juez de instruccion le había
mismo pueblo reconocia además aquellos mismos agentes entregado una cuarentena de autos de prision contra los
de policía que tantas veces le habian provocado y entrega- hombres mas influyentes, y por. la noche declaró en su reu
do al despotismo militar, nion que Paris estaba en estado de sitio. De este modo la jus
Entre tanto el príncipe de Polignac volvia de San Cloud ticia ejercida sin apelacion y el gobierno escudado en los de
en donde habia ido á tomar la órden de la guerra civil : cretos, componían el sistema de la Francia! Tal era al 'menos
. de modo que á las tres el duque de Ragusa dispuso ya un la razon de estado de su vetusto rey. Su digno ministro
ataque general en la plaza real y en los barrios de Santia- reunía las atribuciones del ministerio de la guerra, desde.
go y San Antonio. El pueblo que estaba lejos de atacar, é la ausencia de Bourmont encerrado en un palacio, como
indefenso además, lué indignamente acuchillado y arca- en una plaza fuerte ; rodeado de regimientos-de la guardia
buceado en las calles de Richelieu y San Honorato. En es- y numerosa artillería , reuniendo en si todos los poderes,
ta última, una infeliz muger fué herida de muerte en la teniendo por instrumentos á Marmota y Mangin y jurando
puerta de su casa y un trabajador que lo vió , tomóla por el rey que juraba por él : ! pareja fatal , unida durante
acuestas y atravesando la calle , fué á colocarla en la plaza cuarenta anos para la ruina de la Francia!
de las Victorias al pié de la estátua de Luis XIV, 'en don- La aurora del 28 encontró en pié á la venganza parisien
de el cadáver recibió el juramento de las venganzas, al se: La ciudad había dispertado á los gritos de : Odio á la
propio tiempo que lo recibia otro en la plaza de la Bolsa. tiranía, abajo Cárlos X. Por su parte el gobierno y el rey
El principal de la gendarmería acababa de ser incendiado, no llevaban mas idea que poner en estado de sitio la capi
cuando resonó de repente en todo Paris el terrible grito de. tal, á Cuyo efecto el príncipe de Polignac , mandó al duque
« !A. las armas! » seguido de este otro: «!Viva la libeetad!» de Ragusa que lo ejecutase á la cabeza de 18,000 hombres
aclamaciones , que instantáneamente ponian en contacto y de una formidable artillería. Los ministros habían cerrado
los dos mas temibles elementos de la revolucion francesa. sus despachos no creyéndose ya seguros, conservarado tan
Enarbolada, resucitada, por decirlo así, á estas dos mágicas solo las leyes para el pueblo que conibatia por ellos, esto es
y vengadoras palabras. volvió á aparecer con todo su ame- los tribunales civiles y de comercio. Estos se cubrieron de glo
nazador continente, desencadenada y flotando la bandera ría 'por las deliberaciones y sentencias que atacaban al poder,
de modo que el de estos fué el único que acató el pueblo ;
al paso que por parte de la corte que imperaba en San
Cloud, rodeada de 12,000 hombres de tropas, se fulminaba
un decreto de esterminio contra el pueblo. Este , por su
parte , lo llevaba á cabo en todo lo que tenia relacionen
imágen con la monarquía dentro de Paris , y esta guerra
que se declaró desde un principio contra los signos aristo
cráticos, reveló-lo que seria mas tarde con las personas que
estaban consagradas á ellos. Empleóse la noche en armar
se, fundir balas, hacer cartuchos y limpiar las armas,-mien
tras que las mugeres, ninos y ancianos formaban barricadas
en las calles con cuantos muebles y maderaje podian tras
portar , habiéndose además subido en las azoteas y pisos de
las casas las piedras y baldosas que se habían quitado de la
calle. Las puertas de San Dionisio y San Martin convertidas
en fortalezas, estaban guarnecidas de denodados adalides y
provistas además de proyectiles de toda especie. Llegó por
fin el dia de la grande refriega, y la ciudad de Paris apenas
armada, no trató ya de defenderse sino de atacar.
En la orilla izquierda del Sena debla decidirse la lucha
que iba á sostener el pueblo armado de Paris contra las tro
pas reales. No debe olvidarse que el 5.° de línea había dado
ya eh la víspera, por la languidez é incertidumbre de sus
fuegos , una prueba patente de su repugnancia para aquella
guerra impía; no habla disparado « donde podia » corno lo
habia mandado el presidente del consejo, sino en « donde
quiso, » y los combatientes de la calle de San Honorato no
lo hablan olvidado. Las banderas tricolores figtaban en to
das las calles, en medio de cada batallon , que se compo
nia en un principio de los vecinos de ella y enseguida de los
demás habitantes que se les juntaban. Improvisábanse los
jefes de entre ellos mismos esclamando : « !Adelante, avan
zemos » 6 por la eleccion de los ciudadanos. Una resolu
cion inmutable de libertarse á todo precio de la tiranía,
reclutó todo aquel ejército parisiense.
El dia anterior tan solo poblaban las calles-los estudian
tes, artesanos y curiosos ; mas luego, aun cuando eran
los mismos de la víspera, se les habian juntado además los
propietarios, comerciantes, banqueros, magistrados, alum
nos de las escuelas politécnica, de medicina y de leyes ; y
muchos antiguos oficiales, víajeros y estranjeros empunaban
tambien las armas 6 querían arrebatárselas al enemigo del
pueblo. Vi6se con admiracion deslizarse los muchachos
hasta en medio de las filas de la tropa y sustraerles sus car
tuchos. Algunas masas flotantes de habitantes de todos se
xos y edades, circulaban por las calles y plazas 6 iban en
pos de la tropa que se dirijia á sus posiciones, gritando :
Viva la carta! viva la libertad I !abajo CárlosXI Ninguna
provocacion , ningun ultraje acompanó aquellas aclamacio
nes que á la vez que seducían, hacian titubear la fidelidad
pasiva de los soldados. Ya por la manana debió conocer el
duque de Ragusa todo su peligro. ? Qué podian hacer los
diez y ocho mil hombres que estaban á sus órdenes, blo
queados, hostigados por todas partes por la poblacion ? Re
ducido ya por esto solo á la defensiva , vióse obligado á en
cerrar sus tropas entre la calle de San Antonio y los muelles
de la orilla derecha y la plaza de Luis XV. Dominan en
este recinto los dos puntos culminantes y por mucho tiempo
rivales, cuya doble posesion es capaz de asegurarla victoria
al pueblo, y estos son las Casas Consistoriales y el palacio
de las Tullerías. Estos dos monumentos han sido testigos y
actores de los mas graves acontecimientos de la revolucion
francesa : el uno ha condenado la soberanía y el otro la ha
visto morir. Sabe pues el pueblo cual debe ser su primer
conquista, así á lo menos se lo dice su memoria ; la posesion
de las Casas Consistoriales decide de la de palacio. Además
las Casas Consistoriales son la capital de los parisienses, como
el palacio lo es de la corte. Por tanto resolvióse el ataque
de las Casas Consistoriales.
Una tropa de artesanos sin armas de guerra desembocó
por las calles que dan á la plaza del Chatelet , se apoderó
del principal de los gendarmes y de sus armas , y prosiguió
su marcha hasta la plaza de la Gréve. Aun cuando agotáronse
pronto á los patriotas las municiones, quedáronles las bayone
tas, el sable y demás armas blancas, y de este modo se lanza
ron sobre el fuego de los gendarmes á quienes desbandaron y
diezmaron en gran número. Las Casas Consistoriales fué la
primera conquista de la revolucion de julio ; pero un fuerte
destacamento de la guardia apareció de improviso y atacó á
los vencedores; aumentados estos por los ciudadanos que
acudieron de las calles vecinas , y sostenidos sobre todo por
los fuegos de las ventanas y azoteas, rechazaron con pérdida
á las tropasreales. Viéronse atacadas estas en su retirada por
una columna del arrabal de Santiago que atravesó el puente
de Nuestra Senora. En vano intentaron aquellas abrirse paso
á la bayoneta, pronto desaparecieron entre los dos fuegos. Al
momento que llegó á noticia de Marmont aquella victoria
conoció con pesar la influencia que darla á la causa popular,
y resolvió por tanto recobrar á toda costa las Casas Consis
toriales. Al momento todos los cuerpos'del ejército desde los
suizos hasta la artillería, trabaron y sostuvieron un terrible
combate por espacio de dos horas. Faltándoles á los patrio
tas las municiones , abandonaron momentáneamente las
CasasConsistoriales; pero la batalla no hizo mas que cambiar
de terreno ; la bandera tricolor enarbolada en las torres de
Nuestra Senora, anunció al enemigo que la orilla izquierda
del Sena tenia tambien su trofeo y el toque de rebato hizo
callar un momento la artillería de la Gréve. Esta plaza per-,
manecia llena de tiradores intrépidos y vencedores de las
Casas Consistoriales, á quien habían sido llevadas muni
ciones y desde las casas vecinas un tiroteo asegurado diez
maba los soldados de Cárlos X. En particular dirijíase el
plomo á los suizos, porque inspiraban horror aquellos es
trangeros que asesinaban á sus huéspedes.
Al toque de rebato de Nuestra Senora, tan famoso en las
revueltas de Paris , y cuyo antiguo uso consiste en llamar á
los habitantes á las Casas Consistoriales, numerosos refuer
zos, dóciles á aquella llamada, se precipitaron por el lado
de los muelles y deslizándose por los callejones inmediatos,
penetraron en el campo de batalla. A la vez conociendo
el mariscal el nuevo peligro que corría, mandó cubrir con
numerosas columnas de tropa las dos orillas del Sena, de
modo que este rio separó dos combates que tan solo unían
los puentes que lo dividen. Los trabajadores, los artesanos
y ciudadanos de la orilla izquierda, estaban reunidos, arma
dos y dirijidos por los estudiantes y discípulos de la escuela
politécnica, y acudieron presurosos en socorro de la orilla
derecha cargados de despojos de la Abadía , del cuartel de
gendarmes, de los depósitos de militares y del Museo de ar
tillería, cuyos antiguos arcabuces, intactos desde los com
bates de la liga, volvieron á aparecer en los mismos sitios
pero por mas noble causa. Trabóse la batalla desde el puente
Nuevo hasta el puente colgante de la Gréve y en todas par
tes recibió el Sena sangrientos despojos, y mientras que el
combate tenia lugar entre los muelles y los puentes, desde
la calle de San Antonio hasta al Louvre , todas las calles y pasadizos se cubrían de espesas barricadas, levantadas por
las débiles manos que supieron combatir desde sus casas,
cuando los hombres cruzaban la bayoneta con el soldado.
Mientras tenia lugar esta bélica escena, apareció por pri
•
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mera vez la guardia nacional con uniforme y armamento , tropas del general Wall, tuvieron que sostener la resistencia
y enarbolando la ensena tricolor y á tambor batiente , reu- de las calles y casas, abandonando bien pronto el campo de
nió los patriotas aislados, con los cuales se apoderó de los batalla. El cuartel Mandar %ió sucumbir un cuerpo de sui
cuarteles de la tropa y gendarmería á los gritos de !viva la zos ; acordóse aquel barrio de los fusilamientos de Villele, y
libertad! abajo Cárlos X! viva la guardianacional ! La guerra ' y se vengó completamente. Otro tanto sucedia en la plaza
de los arrabales era un tumulto heróico ; la del interior de de la Bolsa, en que victoriosa la guardia nacional en todos
Paris presentaba el de una revolucion política , desde que los puntos de ataque , habia quedado duena' del terreno.
los principales ciudadanos de los cuarteles ricos se reunieron En el interior de la ciudad el combate fué todavía mas ter
espontáneamente y se asociaron al movimiento general de rible. Algunos miles de hombres , mandados por el general
la defensa pública. Saint-Chamand que pudieron llegar hasta la Bastilla , fue
Entre tanto los diputados reunidos en casa Mr. Audry de ron acosados luego tan tenazmente desde las casas , que
Puyraveau se habian constituido en depositarios de la salud tuvieron una baja de la mayor consideracion. Dispersados
pública , y habian resuelto tentar un paso en favor del pue- • además los patriotas en guerrillas, fueron constantemente
blo y de la monarquía. Una diputacion compuesta de los picándoles la retaguardia, 6 bien emboscados en las barri
Sres. Laffitte , Perrier , Mauquin , y de los generales Ge- eadas 6 desde las azoteas de las casas, fueron diezmando los
rard y Lobau. pasaron al Carrousel para hablar con el ma- soldados , los cuales apenas caian eran despojados de sus
riscal Marmont. Mr. Laffitte llevó la palabra rogándole en armas que pasaban á manos de nuevos combatientes. Por
nombre del honor y de la patriaaue hiciese cesar la efusion la noche, cuando quiso aquel general trasladar sus tropas de
de sangre francesa, impidiendo que se consumase la revo- la Bastilla al Carrousel, sufrió un ataque tan encarnizado en
lucion. El honor militar es la obediencia, contestó el maris- el barrio de San Antonio , que tuvo que emprender la re
cal. El honor civil, repuso Mr. Laffitte, consiste en no de- tirada por el puente de Austerlitz.
gollar á los ciudadanos, y le conjuró á que diera cuenta con Durante aquella jornada , fué pedida una tregua por el
premura al rey de la 'demanda de los diputados. Marmont, mariscal Marrnont, la cual le fié concedida, y de la que se
por su parte, les suplicó que empleasen toda su influencia aprovechó para dar cuenta al rey del estado de las cosas.
para hacer entrar al pueblo en las vias de la sumision. Con- El Delfin le apellidó Traidor , é hirióse queriendo quitarle
testósele que ante todo debian anularse todos los decretos la espada , mas intervino Carlos X y dió una satisfaccion al
espedidos y que ademásdebia ser mudado el ministerio, que general por el escaso de su hijo. Tal vez acordóse entonces
de lo contrario todos los diputados que habia en Paris to- Marmont de las instancias del general Belliart. Volvió en
manan parte en el movimiento. Prometió el mariscal dar seguida desesperado á Paris y se puso al frente de las tropas
parte al rey de aquellas proposiciones , anadiendo que tenia en la calle de Joquelet en donde no pudo mantenerse , ni
muy poca confianza de que fuesen escuchadas ; pero que de lograr que lo matasen y tuvo que batirse en retirada.
todos modos pasaria la contestaeion á Mr. Laffitte. Enton- A las diez de la noche terminóse aquella múltiple batalla
ces propuso á la diputacion una entrevista con Mr. de Po- que habia empezado con el dia y habia hecho triunfar la
lignac y ésta consintió en, ello ; pero poco despues volvió á bandera tricolor en las dos orillas del Sena, haciéndola
salir el mariscal y manifestóles , que habiendo instruido al duena de las siete octavas partes de la capital. A media no
presidente del consejo de sus proposiciones , habia juzgado che , el duque de Ragusa ocupaba únicamente el cuartel de
inútil la entrevista. Entonces la diputacion se desp:dió del palacio , es decir , la plaza de Vendoma , las 'fullerías , el
mariscal , y fué á dar cuenta del encargo á sus comitentes; Louvre, el palacio de Orleans y la carretera de San Cloud.
en vano la asamblea Puyraveau aguardó hasta media noche Entonces las campanas de las parroquias dieron la senal de
la contestacion del rey. La habia recibido verbalmente el descanso y difiriose la lucha para el dia siguiente.
mariscal por medio de su ayuda de campo , y no se 'labia La noche del 28 al 29 fué una noche del todo guerrera,
atrevido á trasmitirla. Cárlos le hizo decir, que 'se man-, aun en suenos de los que ha bian combatido durante diez y
tuviese firme, y que de todos modos mandase reunir las ocho horas. Los altos hechos de las Casas Consistoriales,
tropas en el Corrousel y en la plaza de Luis XV, no obrando varias veces tomadas y vueltas á perder y recobradas en fin
mas que con las masas. «No habrá tranquilidad, habia dicho por su valor ; la bandera nacional flotando en las torres de
la víspera jugando el wisk, hasta que se vean estendidos en Nuestra Senora ; sus campanas que todavía vibraban en sus
mitad de la calle treinta mil de estos revolucionarios. » Es- oidos ; la bandera del puente de Areola enrojecida con la
taban persuadidos los diputados de la negativa de Cárlos X, sangre de un nino ; el Sena corriendo entre dos playas de
por lo que al separarse á media noche, acordaron ponerse al fuego ; el ejército real diezmado por el plomo, y por un
dila' siguiente al frente de la revolucion. « Buenas noches, » generoso abandono ; el poder real de Paris y de la Francia,
dijo el general Laffayette , « enarbolemos manana la ban- circunscrito entre la galería del Louvre y el Puente-Tour
dera tricolor ó muramos gloriosamente con el plieblo.» nant , todas estas imágenes de venganza y de gloria no po
Luego de haber partido la diputacion , celoso el príncipe dian menos de agitar el descanso de los héroes parisienses.
de Polignac de llevar á cabo las órdenes de su senor, mandó Sin embargo, el pueblo, que busca y vé siempre el fondo
al mariscal que emprendiera un ataque general, por el cual de las cosas, estaba indignado no tanto por la imperturba
fueron puestas en movimiento todas las tropas. Los suizos ble apatía de aquel rey que habla ido á pasar el verano en
apenas salieron del Louvre, fueron detenidos por la barricada San Cloud , como por la con que continuaba mandando el
de la calle inmediata y rechazados con pérdida á su posicion. derramamiento de sangre. Sabia el encargo que diera Cár
El mercado de los Inocentes fortificado por los patriotas, los á Marmont ; tampoco ignoraba que el rey habla dicho
cerró tambien el paso á las tropas, las cuales despues de que « para estar tranquilo en adelante era preciso degollar
haber sufrido considerable pérdida, tuvieron que replegarse á treinta mil de aquellos facciosos, » y por lo tanto jurára
junto á Palacio. Las que marcharon por la plaza de las Vio- comprar su reposo á cualquier precio. Conocia así mismo
todas encontraron á los patriotas en Petits-Péres ante los que cuando era pueblo sencillo, artesano, mercenario, sin
generosos batallones del 5•0 de línea , cuya secreta alianza otro domicilio que su taller y otro porvenir que su trabajo,
no ofrecia ninguna duda. Dispersas en las calles vecinas las y se debatia con ahincó para conservar su mísera existencia,
>I
que ni el Delfin ni el héroe del Trocadero se pondrian al
frente de so ejército para pelear en defensa de su trono ;
así es que el desprecio igualaba al ódio que conservaba.para
con aquella raza perjura , y hé aquí tambien porque á los
primeros crepúsculos del 29 juró el pueblo de Paris acabar
con ella antes de la puesta del sol.
Rechazados los suizos en todas i)artes por el pueblo, ha
blan tomado posesion del Louvre y desde su galería hácian
caer sobre él una iluvia de balas. Situados los patriotas al
otro lado del rio , en el palacio del Instituto, contestaban
á los suizos con un 'vivo fuego, y los que ocupaban las
avenidas .de las Calles inmediatas incomodaban á los centi
nelas'del patio. Poco tardó en llegar una columna victoriosa
del arrabal de San German en donde acababa de sitiar y to
mar el cuartel de la calle de Babilonia en donde trescientos
suizos se hablan defendido hasta la muerte. Todo estaba
terminado en la orilla iZqmierda , y aquellos combatientes
se unieron á los de la orilla lerecha para proceder al ata
que general del Louvre. A poco rato la iglesia de San Ger
tnan-l'Auxerrois, que protege la fachada del Louvre, fué
conquistada por los patriotas ; . las calles del Gallo, Pro
menteau y Escala, resonaron de repente con los gritos de
los vencedores que atacaban á la vez todos los ángulos de
aquel vasto palacio en donde la imprudencia de Cárlos X re
cordaba la de Cárlos IX. Las fuertes patrullas que ocupaban
las calles, los batallones que defendian al Louvre, todo cedió
en un instante á la furia de los patriotas y el palacio de las
Tullerías, en donde estaba acorralada la guardia;fué el último
asilo que quedó á los suizos. Sin embargo entre siete y ocho
de la manana, cuando empezaba el ataque del Louvre, dos
4ic
pares de Francia, los condes.de Argout. y Semonville, ani
mados de mas generoso desprendimiento , lograron llegar
despues de mil esfuerzos inauditos, y en medio de los ter
ribles sacudimientos de que eran teatro todos los muelles y
puentes , á la plaza del Corrousel , y penetrar hasta el es
tado mayor en donde encontraron al príncipe de Polignac
con sus ministros. Allí tomó la palabra 111r. de Semonville
V rogó encarecidamente al presidente del consejo en su ca
lidad de dictador , y en nombre de la salud de la Francia y
del trono , que publicase sin tardar la revocacion de los de
cretos y. la dimision de los ministros. Mr. de Polignac con
testó con palabras que llegaban á justificar al rey y al mi
nisterio y se salió. Entonces fué cuando Semonville propuso
al duque de Ragusa que mandase prender á los ministros ,
ofreciéndose tanto él como 111r. d'Argout á firmar la &den
en nombre de la cámara de los pares. Estuvo algun tiempo
indeciso Marmota , hasta que 111r. de Semon.ville , viendo
su irresolucion , le dijo; « y bien , os decidís. — Pero este
uniforme » contestó el mariscal; « este uniforme data del
ano 1814 1 Sí , contestó el noble par, cubre cieno in
mundo ese vestido, pero cieno que no se lava sino con san
gre.» En aquel instante supieron la partida del príncipe de
Polignac para San Cloud , y los dos pares resolvieron tratar
la cuestion con el mismo rey. El gobernador de las Tulle
rías les hizo dar una silla de posta, y al llegar á San Cloud,
111r. de Semonville pidió con urgencia hablar al rey. Intro
dújosele no sin dificultad , porque así en el 29 como en los
dias anteriores, imperaba la mas severa etiqueta 'en las cos
tumbres del palacio de aquel príncipe que perdia por mo
mentos su corona.
Historia natural.
EMIGRACION DE PECES Y AVES.
El hombre tiene una vida sedentaria , se apasiona al pais
que le v.i6 nacer, y llega á amarle tanto, que con frecuen
cia muere de dolor, al verse trasladado á una tierra estran
jera. Si en nues
tra especie, ve
mos á. algunos
abandonar vo
luntariamente
la cuna de su
infancia para ir
á recorrer pai
ses lejanos, se
rán aquellos via..
geros otras tan
tas escepciones
de la regla gene
ral antes citada.
No sucede lo
mismo respecto
de muchos ani
males ; puesto
que hay algu
nos de ellos que
parecen, haber
Receptáculo del arggnauta,
la historia de aquellas emigraciones anuales. Vamos á seguir
pues á algunas de aquellas especies en sus viages.
El argonauta 6 nautilio (argonauta argo), especie de pul
po , tiene una
concha simétri
ca y muy del
gada , que for
ma un espiral
cuyo último cer
co es tan grande
"r•-• -...‘,
respecto de los
.. demas , que se
parece á una
1----
barquilla de la
, .L.,..». que la espiral
forme la popa 1,
y hé ahí porque
el animal se sir
ve de ella como
r
si fuese un bu
que Es el argo
nauta muy afi
cionado á los
El argonauta.viajando. viages , pero co
mas 6 menos extensa del globo , siendo en estremo curiosa necesitaria dias enteros para recorrer un corto trecho, si se
sido criados solo para recorrer periódicamente una parte mo todos los moluscos, son sus movimientos lentísimos y I
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 4 (1 enero 1865), p. 001-042 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1865 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 03_No. 4 (1 enero 1865), p. 31-42 |
| Transcript | fo avea giá mio viso nel suo fitto ; Ed ei s' ergea col petto e con la fronte , Come avesse lo 'nferno in gran dispitto ; E l' animose man del Duca e pronte Mi pinser tra le sepolture a lui , Dicendo: Le parole tue sien conte. Tosto ch'al pié della sua tomba fui, Guardomrni un poco ;.e poi, quasi sdegnoso Mi dimandb : Chi fur gli maggior tui ? lo, ch' era d' ubbidir disideroso , Non gliel celai , ma tutto gliele apersi ; Ond' ei levó le ciglia un poco in soso. Poi disse: Fieramente furo avversi A me, ed a' miei pritni , ed a mía parte ; Si che per due fiate gil dispersi. S' ei fur cacciati , ei tornár d' ogni parte, Risposi jo lui , e l' una e l' altra fiata; Ma Vostri non appreser ben quell' arte. Allor surse alla vista scoperchiata Un' ombra , lungo questa , infino al mento : Credo che s' era inginocchion levata. D' intorno mi guardb , come talento Avesse di veder s' altri era meco ; Ma , poi chl suspicar fu tutto spento, Piangendo disse : Se per questo cieco Carcere vai per altezza d' ingegrio, Mio figlio ov e? e perché non é teco? Ed jo a lui : Da me stesso non vegno. Colui, eh' attende lá, per qui mi mena, Forse cui Guido vostro ebbe a disdegno. Le sue parole e '1 modo della pena M' avevan di costui giá letto u nome ; Perb fu la risposta cosi plena. Di subito drizzatto gridó : Come Dicesti , egli ebbe ? non viv' egli ancora ? Non fieri gli occhi suoi lo dolce lome ? Quando s' accorse d' alcuna-dirnora Ch' io faceva dinanzi alla risposta , Supin ricadde , e piit non parve fuora. Ma quell' altro magnanimo, a.cui posta Restato m' era, non mutó aspetto , Né mosse collo , né plegó sua costa; E: Se, continuando al primo detto , S' elli han quell'arte , disse, male appresa , Ció mi tormenta piui che questo letto. Ma non einquanta volte fla raccesa La faccia della Donna che qui regge , Che tu saprai quanto quell' arte pesa. E se tu mai nel dolce mondo regge , Dimmi : perché quel popolo é si empio Inconte a' miel in ciscuna sha legge ? Ond'io a luí: Lo strazio e '1 grande scempio , Che fece l'Arbia colorata in rosso , Tale orazion fa far nel nostro tempio. Poi eh' ebbe sospirando , il capo scosso A eib non fu' io sol, disse , né, certo Senza cagion sarei con gli altri mosso ; Ma fu' jo sol, colá dove sofferto Fuper ciascun di torre via Fiorenza , Colui che la difese a viso aperto. Deh ! se riposi mai vostra semenza , •Pregá' jo lui , solvetemi quel nodo Che qui ha inviluppata mia sentenza. E' par che voi veggiate, se ben odo , Dinanzi quel che '1 tempo secco adduce m 31 g< rada, mientras estaba él levantando el pecho y la frente, como si hubiese tenido al infierno en gran desprecio. En tonces mi gula con robusta y pronta mano me empujó há cia él á través los sepulcros, diciéndome : «Que sean claras tus palabras.» Cuando estuve al pié de su tumba, me miró uo rato, y con aire de desdén, me preguntó « ? Quiénes fueron tus abuelos? » Yo, que solo deseaba obedecerle, nada le ocul té ; se lo descubrí todo. Él entonces levantó un poco las cejas, diciéndome : « Fueron enemigos capitales mios , de mi familia y de mi partido, por lo que los desterré dos ve ces.— Si fueron espulsados , volvieron de todas partes una y otra vez, le contesté ; no pudiendo los vuestros hacer siempre otro tanto.» Entonces surgió una sombra del ;ado en que estaba abierta la tumba, que se levantó , en mi concepto, sobre sus rodillas (1), y miró en torno mio, co mo si hubiese deseado ver si habia alguien conmigo, y solo cuando se hubieron desvanecido sus sospechas, me dijo llorando : ((Si hijo, ?y por qué no se encuentra á tu lado?» A lo que le respondí « No vengo por mi propia voluntad; el que está allí me guia al través de estos sitios ; quizá vuestro Guido le miró con sobrado desdén.» Sus palabras y la clase de su suplicio me habían indicado ya el nombre de aquella sombra ; así es que fué acertada y precisa mi respuesta. Oido esto , se incorporó de repente y gritó: « ?Cómo has dicho? le miró, ?acaso no vive ya? ?No brilla ya á sus ojos la dulce luz del dia? » Al ver que tardaba yo en contestarte, cayó de espaldas sobre su sepulcro, y no volvió á aparecer. Empero aquel otro magnánimo (2r, por quien me había quedado, no cambió de color, no volvió el cuello, ni inclinó el pecho. «El que no supieran hacer otro tanto, dijo, continuando su primera conversacion , me atormenta aun mas que este lecho. Pero la deidad que reina aquí (3) , no alumbrará cincuenta veces su rostro, sin que tú sepas cuan difícil es hacer lo que dices. Y, á fin de que vuelvas al dulce mun do, dime, ? por qué es ese pueblo tan desapiadado para con los mios en cada una de sus leyes?» A lo que le res pondí: « La gran matanza que enrojeció el Arbia produce aquellos discursos en nuestro templo.» Despues que hubo meneado la cabeza suspirando : « No estaba yo solo en el Arbia, dijo, y en verdad no obré sin ra zon respecto á los demás (4). Pero estaba yo solo allí don de fué propuesto por cada cual destruir á Florencia , y fuf yo quien la defendí á cara descubierta (5).--, !Ah I le con teté, !ojalá pueda vuestra raza verse repuesta un dial pero os lo suplico , deshaced el nudo que ha sujetado mi pensamiento. Me parece, á no haberlo comprendido mal, que preveis lo que el tiempo hado llevar en pos de sí, por mas que ossuceda todo lo contrario respecto á lo presen te. — Nosotros, repuso , somos como los cortos de vista ; vemos las cosas lejanas, merced á una luz que nos concede el guia soberano. Cuando las cosas se acercan 6 existen, (1) Es Cavalcante de Cavalcanti , padre de Guido , amigo do Dante y poe ta, pero que sacrificó la poesía al estudio de los filósofos. (2) Farinata. . (3) La luna, llamada en el Infierno Proserpina. (4) El Arbia , pequeno rio situado cerca del Monte Aporto, donde alcan zaron una victoria los gibelinos. (8) Florencia levantó hace algunos afíos una estatua al que la salvó, de bajo de la galerla de los Ocios. 1144 la de Unte en frente de ella! E nel presente tenete altro modo. Noi veggiam , come quei e' ha mala luce, Le cose, disse , che ne son lontano ; Cotanto ancor ne splende '1 sommo Duce. Quando s'appressano , o son, tutto é vano Nostro 'ntelletto ; e , s'altri nol ci apporta , Nulla sapem di vostro stato. umano. Perb comprender puoi che tutta morta Fia nostra conoscenza da quel punto Che del futuro fia chiusa la porta. Allor,, come di mia colpa compunto , Diss'io : Ora direte a quel caduto , Che '1 suo nato é coi vivi ancor congiunto. E s' jo fu' dianzi alla risposta muto, Fat' ei saper che '1 fei , perché pensava Giá nell'error che m'avete soluto. E giá '1 Maestro mio mi richiamava ; Per ch' jo pregai lo spirito piu avaccio , Che mi dicesse chi con lui si stava. Dissetni : Qui con phi di mille giaceio , Quá, entro é lo secondo Federico, E '1 Cardinale , e degli altri mi taccio. Indi s' ascosel ed io invér antico Poeta volsi i passi , ripensando A que! parlar, che mi parea nemico. Egli si mosse ; e poi, cosi in andando, Mi disse : Perché se' tu si smarrito? Ed lo gli soddisfesci al suo dimando. La mente tua con servi quel ch' udito Hal contra te, mi comandb.quel Saggio , Ed ora attendi qui , e drizzb '1 dito. Quando sarai dinanzi al dolce raggio Di quella , il cuí bell' occhio tutto vede, Da lei saprai di tua vita fi viaggio. Appresso volse a man sinistra piede; Lasciammo il muro , e gimmo invér lo mezzo Per un sentier ch' ad una valle fiede , Che 'nfin lassit facea spiacer suo lezzo. m 32 N toda nuestra inteligencia es vana, y si otro no viene á in formarnos de ellos, nada sabemos de vuestros aconteci mientos humanes (1). Por lo mismo ya puedes comprender que toda nuestra inteligencia será muerta el día en que quedará cerrada la puerta de lo porvenir.» Como arrepentido de mi falta, entonces le dije : «Comu nicad á aquel que tan pronto ha desaparecido, que su hijo está aun entre los ViV3S. Si he guardado silencio en el mo mento que debla contestar, decidle, que era por preocu parme la duda que vos habeis desvanecido. » Dábame ya el nombre de maestro, por lo que supliqué mas pronta mente al espíritu que me dijera cerca de quien estaba. A su vez me contestó la sombra : « Estoy echado aquí entre mas de mil ; allí dentro hay el segundo Federico, y allí tambien el cardenal (2,). Acerca de los demás me callo. Ocultóse terminadas estas palabras , y yo dirijí.mis pa sos hácia el antiguo poeta, pensando en sus palabras, que me parecian amenazadoras y terribles. Él emprendió la marcha, y cuando estábamos ya andando Me dijo : ?Por qué estás tan turbado? » Y despues de haber contestado á su pregunta, anadió: « Procura ahora estar atento.» Y lue go dijo, lniantando el dedo : « Cuando estarás ante la dul ce mirada de aquella cuyos ojos lo ven todo (3), sabrás por ella el viaje de tu vida. » Dicho esto, giró á mano derecha ; asi que, dejamos los muros y nos dirijimos hácia el centro por un sendero que conduce á un valle. Despedía aquel valle una fetidez inso portable. (1) ratendurn est nescire Mortuos quid agitur ; sed postea yero audire ab iis, qui bine ad cos moriendo pergunt. Possunt etiam ab Angells audire aliquid. (SAN AGUSTIN.) (2) El emperador Federico. II, que con frecuencia estuvo en guerra con los papas, contra los que escribió Versos; fué escomulgado por Gregorio IX é Inocencio IV, y murió en el ano 4230.—Octaviano degli Ubaldini, de .Flo rencia, quo , á pesar de ser cardenal , perteneció al partido gibelino. El mismo dijo en cierta ocasion que, caso fle tener alma, la perderla por los gibelinos. (3) Beatriz. Estadios históricos sobre la Alemania. CONSIDERACIONES GENERALES. XVII. Antes de seguir mas adelante , conocemos la necesidad de declarar una vez para siempre que el objeto de estas con sideraciones no es otro que el frío y grave estudio de la his toria. El que escribe estas líneas, comprende los ódios de pueblo á pueblo, las antipatías de las razas, la ceguedad de las nacionalidades ; las escusa, empero, sin participar de ellas. En lo que acaba de leerse, y en lo que se leerá , no se encierra una reconvencion á los pueblos mismos á que se hace referencia : el autor vitupera alguna vez á sus gobier nos, jamás á las naciones. En general las naciones son lo que deben ser ; la raiz d,11 bien está en ellas , Dios la desen vuelve y la hace fructífera. Los mismos cuatro pueblos cu yo cuadro hemos bosquejado, harán notables servicios á la civilizacion , el día que se propongan por objeto principal el bien de la humanidad. La Espana es ilustre ; la Ingla terra es grande ; y la Rusia y la Turquía mismas, encier ran muchos de los mejores gérmenes del porvenir. Nos creemos igualmente obligados á declarar en la pro funda independencia de nuestro espíritu, que no estendemos hasta los príncipes lo que decimos respeto de los gobiernos: nada mas fácil hoy día que insultar á los reyes. El insulto á los reyes es una adulacion dirijida á otros. Halagar pues de esta suerte á cualquiera, ya sea alto ó bajo, es una idea que el autor no necesita alejar de sí ; se siente libre y lo es, porque se reconoce con el valor y fuerza suficiente para elogiar á su vez á cualquiera que le parezca laudable, aun que sea un rey. Declara á boca llena y con entera convic cion : jamás, y esto prueba la escelencia de nuestro siglo, jamás en tiempo alguno, cualquiera que sea la época de la historia que se quiera confrontar con la nuestra, los prín cipes y los pueblos han valido lo que valen ahora. En vano pues será pretender hallar en el exámen histórico que nos ocupa, la menor aplicacion injuriosa, ni para la dig nidad de las naciones, ni para los soberanos porque n9 la hay. Ante todo, es un trabajo filosófico y especulativo : son El hombre del mediodia cambia , se transforma y se des hechos generales , nada mas ; ideas generales únicamente. envuelve , florece y fructifica , muere y renace como la ve El alma del autor no abriga 6dio ni .aversion alguna; aguar- getacion ; el hombre del Norte es eterno como la nieve. da tranquilo el porvenir sereno de la humanidad. Tiene es- Segunda semejanza : en Rusia como en Turquía , nadie peranza en los príncipes y tiene fé en los puebrós. adquiere definitivamente, todo se posee de hecho, y no hay Esto dicho una vez por todas, continuemos el exámen de cosa alguna hereditaria ; el ruso como el turco está espuesto las semejanzas entre los dos imperios que alarmaron el pa- á las consecuencias del capricho de su senor, que puede sado , y de los dos que inquietan el presente. Primera se- privarle de su empleo , de su grado , de su rango , de su mejanza. Hay del tártaro en el turco , y hay tambien en libertad , de sus bienes , de su nobleza y hasta de su nom el ruso el génio de los pueblos conserva siempre alguna bre. Todo es del monarca , á semejanza de ciertas teorías cosa de su cuna. Hijos los turcos de los tártaros , son hom- mas bien locas que peligrosas que el espíritu de algunos bres del Norte bajados al través del Asia y que han penetra- pueblos ha ensayado para hacerlo todo comun. Importa do en Europa por el mediodia. Napoleon dijo en Santa He- notar y abandonamos este hecho á la meditacion de los lena : profundizad al ruso y hallaréis al tártaro. Lo que dijo demócratas absolutos, que es propio del despotismo nivelado del ruso se puede aplicar al turco. El hombre del Norte todo : el despotismo todo lo iguala bajo sí , y á proporcion propiamente dicho , permanece constantemente el mismo : que aquel es completo , lo es tambien la igualdad, Lo mis en ciertas épocas aciagas y fatales desciende del polo y se mo en Rusia que en Turquía , esceptuando la rebelion que deja ver en las naciones meridionales ; luego desaparece no es un hecho normal , no hay existencia alguna real y para no volver hasta dos mil 6 mas anos despues , y la lis- decididamente resistente. Un príncipe ruso se estrella corno toria lo encuentra tal como lo 'labia dejado. un bajá ; el príncipe lo mismo que el bajá puede conver Hé aquí una pintura que en este momento tenemos á la tirse en simple soldado , y no ser mas que un cero del ejér *vista : « Su solo aspecto nos revela desde luego al hombre cito cuya mayor dignidad no representa mas que el simple verdaderamente bárbaro ; sus miembros doLlados , su ene- guarismo. Un príncipe ruso se forma como un bajá : un lbo ancho my corto , un no se qué de horroroso que se nota buhonero se hace Mehemet • Alí ; un pastelero se convierte en todo su cuerpo que le hace semejar á un mónstruo de en Menchikoff. Esta igualdad que aquí ofrecernos empero dos piés , ó á columnas de piedra esculpidas groseramente sin juzgarla , sube hasta el mismo trono , uniéndose siem en forma humana que sostienen los pasamanos de las esca- pre á él en Turquía , y alguna que otra vez en Rusia. Una leras ; en él todo es salvaje. Se sirve del fuego cuando le esclava llega á ser sultana , una criada ha sido czarina. es preciso para preparar su alimento compuesto de raices y El despotismo como la demagogia , odia tanto las supe viandas cocidas , 6 mas bien podridas bajo la silla de su rioridades naturales como las superioridades sociales ; y en caballo. No entra baje'cublerta sino cuando no lo puede la guerra que les declara , no retrocede delante de los aten evitar, y los edificios le infunden pavor cual si fuesen tum- tados que decapitan aun á la misma sociedad. Para él no has. Recorre con velocidad los montes y valles , y desde su hay hombre alguno de génio : Tomás Morus no pesa mas tierna infancia sabe soportar el hambre , la sed , el frio y la en la balanza de Enrique Tudor , que el ilustre Bailly en la fatiga. Lleva un grueso sombrero de pelo en la cabeza , ju- balanza de Marat. No hay para él reyes ; María Stuart no bon dé lana sobre el pecho , dos pellejos de chivo sobre pesa mas en la balanza de Isabel , que en la de Robespierre los muslos y un manto de pieles de rata unidas por la cos- el infortunado Luis XVI. tura. No sabe combatir á pié ; embarazadas sus piernas por Lo primero que se advierte al comparar la Rusia con la grandes botas , le impiden andar con libertad y le enclavan Turquía , es una semejanza ; lo primero que se nota com á su silla, de manera que nada hace sino á caballo, el cual parando la Inglaterra á la Espana es una desemejanza. En es ágil y vigoroso si bien que pequeno y deforme. En una. Espana: la monarquía ha sido absoluta, en Inglaterra mo derada. Ahora bien, sugetado este principio á la reflexion , palabra , vive, trata, compra y vende, bebe y come, duer me y vigila á caballo. No labra la tierra ni cultiva los cam- se llega por último á un resultado singular ; esa desemejan pos , y hasta ignora lo que es un ardo. De continuo anda za produce una semejanza : el esceso del monarquismo en errante como si fuese en busca de una patria y de un ho endra en cuanto á la autoridad real y no considerándolo - gar. Si le preguntais donde se halla no sabe responderos ; mas que bajo este punto de. vista especial, el mismo resul hoy se halla aquí, ayer estaba lejos, ha sido criado allá tado que el esceso del constitucionalismo : en uno y otro abajo ; pero nació aun mas distante. Al empezar el combate caso el rey es nulo. dá un alarido terrible, llega, hiere, desaparece y vuelve El de Inglaterra servido de rodillas, no era mas que un como el rayo, bastándole un solo instante para invadir y rey nominal ; el de Espana, servido igualmente de rodillas, pillar el campo asaltado. Combate de cerca con el sable, y era tambien un rey nominal : ambos les ofrece la historia de lejos con una larga lanza cuya punta está hábilmente *impecables. Cosa singular : el axioma mas fundamental de enmangada.» la mon,arquía mas*absoluta, es el mismo axioma de la mo Este es el hombre del Norte. A quién se debe este re- narquía mas constitucional. El rey no cae, dice la antigua trato y en-que época ha sido trazado ? Probablemente es- ley espanola : The king can do no wrong : El rey no puede tará hecho en 181.4 por algun redactor azorado del Monitor enganarse, dice la vieja ley inglesa. !Cuán grandes secretos despues de la guerra del norte en ocasion en que la Fran- no envuelve la historia cuando uno se decide á estudiarla cia temblaba ? No tal ; este cuadro data del tiempo de los sin ódio y con amor ! !lié aquí que hemos hallado bajo he hunos, en 375, por Amieno , Marcelino y Jordanis , esto chos en apariencia los mas diversos, el monarquismo puro, es, en tiempo en que Roma se desplomaba (1). Van trans- y el constitucionalismp riguroso , sentados sobre la misma curridos 1500 anos; la figura-ha reaparecido nuevamente, base y brotando de la misma raiz ! el retrato aun es semejante cuando no idéntico. El rey de Espana podia ser sin inconveniente, lo mismo Notemos de paso que los hunos de 375 como los cosacos que el rey de Inglaterra, un nino, un menor; el parlamento de 1811.t , -venian de las fronteras de la China, gobernaba por el uno ; el despacho universal lo hacia por (1) Véase Jordanis l y darcolino Xll, el otro. El dia en que la nueva de la torna de Mons llegó á a Ainiano ? Madrid , Felipe IVse regocijaba mucho compadeciendo en alta voz : ce pauvre roi de France éFlr,anrecyiad;esiEnspeamnabaárgqouineandMieonses apterret,veineóescáeiadp.eoAcbirsrelaeclittaqoduaerBeeyrraeddeaá por el ilustre Spinola, á la cual defendian con sin igual teson los holandeses, escribió una larga carta á su soberano enu merándole losinvencibles obstáculos que presentaba el sitio: la contestacion de Felipe III fué devolverle la carta despues de haber escrito al márgen y de su propio puno : Marques toma á Breda. Este rasgo dice mas que cuanto podríamos nosotros anadir sobre los estremos en que podia incurrir el soberano, aislado como estaba de todo pensamiento y de toda accion por la forma misma de su autoridad. La consti tucion aisla al rey de Inglaterra poco mas 6 menos, de la misma manera. Espana luchó contra Luis XIV, con un rey imbécil. Inglaterra ha lachado contra Napoleon con un rey loco. ? No es esto una prueba convincente de que en ambos casos el rey es puramente nominal? ? Puede esto conside rarse como un bien 6 corno un mal ? Es un techo que no sotros presentamos sin juzgarlo. Nada habla menos libre que el rey de Inglaterra, escepto el rey de Espana. Á ambos se les decia: Todo lo podeis , em pero, con tal que nada querais. El parlamento ataba al prime ro; la etiqueta al segundo, y estas dos ironias de la historia, estas dos trabas tan diferentes, producian en ciertos casos los mismos efectos. Alguna vez el parlamento se subleva y mata al rey de la Gran-Bretana ; alguna vez la etiqueta tambien se rebela, y anonada al rey de Espana. Paralelismo estrano pero incontestable en el cual el cadalso de Carlos I. sostiene la hoguera de Felipe III. Uno de los resultados mas notables de la nulidad de la autoridad real, por causas sin embargo opuestas, es la inutilidad resultante de la ley sálica : tanto en Espana como en Inglaterra las mugeres pueden sentarse en el trono. N 34 1f Todavía existe mas de una relacion entre ambos pueblos, si tratamos de establecer una profunda y atenta compara clon entre ellos. En Inglaterra como en Espana, el fondo del carácter nacional lo constituye la dignidad y la pacien cia. Á esta circunstancia que lo enlaza todo, salvo las res tricciones que en su lugar indicaremos, débese un admira ble temperamento que hace á los pueblos capaces de grandes hechos. La dignidad es virtud para una nacion, la paciencia es virtud para el individuo. Con la dignidad se domina, con la paciencia se coloniza : Y bien, cuáles son los hpeacnhaoys eqnueelednecolnatrGamraons en el fondo de la historia de Es - Bretana ? Dominacion y colo nizacion. Queda ya anteriormente trazado el cuadro que ofrece la infantería espanola : léase de nuevo ; en él se hallará la pintura de la infantería inglesa. Tambien hicimos mencidn de algunos rasgos del clero castellano ; pues bien, en Ingla terra hay tambien un arzobispo de Toledo ; se llama arzo bispo de Cantorbery. Y si descendiéramos hasta las menores particularidades, veríase que por esos pequenos aunque imperiosos detalles de la vida interior y material , que son como la segunda naturaleza de las naciones, ambos pueblos, cosa singular ! son igualmente tributarios del Océano. El té es para la Inglaterra, lo que para la Espana el cacao: los hábitos de las naciones pueden á su vez motivar una alianza ú ocasionar una guerra. Al observar los puntos de contacto casi imperceptibles, si bien que reales que existen entre la Espana y la Inglaterra, hemos hablado tambien que la Francia se encuentra hasta en los acontecimientos puramente accidentales en apariencia. La Espana fué la prision de Francisco I ; la Inglaterra ha tenido cautivo á Napoleon. Hay sucesos tan notablemente caracteristicos y memorables , que deben recordarse y repetirse como un aviso á los 4spíritus reflexivos en los ecos profundos de la historia. La contrasena de Vaterloo : La guardia muere, pero no se rinde, no es sin6 la her6ica traduccion de aque llas palabras de Pavía: Todo se '?a perdido menos el honor. Por último , además de las aproximaciones directas , la historia nos revela entre los cuatro pueblos que forman el objeto de este estudio , no sabemos que relaciones estrailas y como diagonales por decirlo así , que al parecer los ligan misteriosamente é indican al pensador atento una seme janza secreta de conformacion , y por consiguiente acaso de destino. Notemos aquí únicamente dos : la primera vá de Inglaterra á la Turquía : Enrique VIII daba muerte á sus mujeres como Mahometo II; la segunda es de la Rusia á la Espana : el hijo de Pedro I tuvo el mismo fin que el hijo de Felipe II. La Rusia ha devorado á la Turquia ; la Inglaterra á la Espana. Es en nuestro juicio una última y definitiva asimi lacion : un estado no devora á otro sino á condicion de re producirlo. Para convencerse de ello no hay mas que fijar la vista sobre dos mapas de Europa trazados con cincuenta anos de intérvalo , y se verá el modo irresistible, lento y fatal con que la frontera moscovita invade el imperio oto mano. Es una imágen del formidable espectáculo de una marea que sube ; á cada instante y por todas partes la ola avanza y la playa desaparece : la ola es la Rusia y la playa la Turquía. Alguna vez la oleada retrocede, pero es para alzarse mas amenazadora un momento despues , é ir toda vía mas léjos. Una gran parte de laTurquía está ya cubierta distinguiéndosela aun vagamente bajo el derrame ruso. El 20 de agosto de 1828 una ola llegó hasta Andrin6polis : trientiorp6lsae. mugiendo pero cuando vuelva abrazará á Constan Por lo que_hace á Espana solo las dislocaciones del impe rio romano y carlovingio nos pueden dar una idea de su rsaChpeinardoiotnonisdgoididugdaodaiedoevposumra,EeeolsdsloatnpeosaassdrmnAeqaáleurrdíAnpalebarunorseeaptFsscriiprai,aoama,Cnnne.saconimiSlnataieb,n,croeddnycsieicotsahnaertonuayetn,rlreeRledlloeaAjssaMernltsloideolicoanscn,,ieoiesnnqlateudaFseocrtadonqheucaleoneal Europa cuatro reinos Portugal, Cerdesnea han formado en lcdG•cyqPidUGaBoigiuoosaairuruqrsbseaepuaeuacdrjtogloeSeeataaseá6nnuilaeácdmtaallusailiiplyaicbnvrcaitoo,a,euiehlneivscraeermnoeaaiSl,nsst,lyptaiCtmRaeadIpenuoinrilerotolfalhriloognretooaosrsltrd-maaee;ByeLsdnmtnoyéeboodecllrbeaiammgieoirarreaaniana,iPibcrnngnaaaeArlaitalnerh,oo:mastsíadsacanPpléaaeabodesrydpsndriierriaceiltrúCAtrauvaeAáIt,sEhsogcnennscirtusniiiBleauapcasdeeunldeooa.esams6uvoneslsBieinoseaevisein.nqarrueinyveauadnnecRipb,eiarunarsúl,eeenoeesebictcltaegsrneloemltm;iranalrcpPalrtriapaeanooaaei,pusenrrilh:,eannataEpiess,dglMonas;raouGfeprcccdéltaInauroaoeejnhyacniumemdconidanslaoeoiaoyae,al.s, las Macarenas , Fernando Po, , el Cabo Delgado, el Cabo Gardafú , duras, las Lucayas Hon , dad las Bermudas, la Barbada, la Trini , Tabago pfdqoeiudrsoiooe,rtdaoAe,dnlayavtipígGaourrsaau,t,no-eSdfBtaoacrsnr.emtptaAaaasnMr;íateeaysserlgsqpieamuerrelipiatnealvir,atiéaolsEaredesGnepaoparCsnaaáanrerealsecodtseasarv,.cYisoSAinmabuonlpnehaCprbaaoraciprjsioetodórenol y 35 1( que encierra todo nuestro pensamiento : se reconoce per fectamente la monarquía espanola en las posesiones de la Gran-Bretana, así como se reconoce desde luego un jaguar medio digerido en el vientre de un boa. Conforme lo hemos indicado antes sumariamente , los dos grandes imperios del siglo XVII llevaban en su misma constitucion las causas de su decadencia. Pero aun cuando participasen de una vida febril , esta era de tal suerte,for midable que antes de morir tenian bastantes fuerzas para sofocar á sus contrarios. Necesario fué sin embargo que un hecho esterior aSaz importante, ofreciese el tiempo suficien te para el desarrollo de las causas que de su propia ruina contenian; este hecho que igualmente dejamos consignado, es la resistencia pasiva de la Europa. Durante el siglo xvii, destinada la Europa por guardiana de los derechos, amenazada á la vez al levante y al ponien te , pudo resistir á la Turquía y á la Espana. Colocada de nuevo la Europa en el siglo xxx en la misma situacion , merced á las altas combinaciones de la Providencia , se vé obligada á resistir á la Rusia, y á la Inglaterra. Pero, ?cómo podrá resistir ahora ? ? Qué le queda considerándola bajo este solo punto de vista especial de la antigua Europa que ha luchado, y donde se hallan los puntos de apoyo de la Europa actual ? La vieja Europa, esta ciudadela que nos hemos propuesto reconstruir por el pensamiento en las pá ginas donde hemos colocado nuestro punto de partida , está hoy dia medio demolida, y taladrada por todas partes con profundas y espaciosas brechas. Casi todos los pequenos estados , ducados, repúblicas ó ciudades libres que con tri buian á la defensa general han dejado de existir. La Holanda tantas veces cercenada , ha disminuido sen siblemente. La Hungría se ha convertido en el pais de Ga les, las Asturias ó el Delfinado de Austria : no existe.. La Polonia ha desaparecido. De Venecia tan solo queda un bello recuerdo. A Génova le ha cabido la misma suerte. Malta ha desaparecido tambien. El papa ha sufrido mucho: Roma ha empobrecido. Ahora sus estados no podrian su ministrarle un ejército: no tiene medios suficientes para poder comprar uno, y además pasó ya el siglo en que se vendian. Así pues como á príncipe temporal el Papa ha desaparecido igualmente. ?Qué resta pues de aquel antiguo mundo ? ?Qué es lo que aun permanece de pié en Europa ? Dos naciones úni camente muestran alguna vida : la Francia y la Alemania. Pues bien , esto bastará. La Francia y la Alemania son esencialmente la Europa. La Alemania es el corazon , la Francia la cabeza ; las dos juntas marchan al frente de la civilizacion. La Alemania siente, la Francia piensa: el sen timiento y el pensamiento forman el hombre civilizado. Existe entre estos dos pueblos una conexion íntima y una consanguinidad incontestable: proceden de las mismas fuen tes, lucharon ambos á dos contra los romanos; son hermanos en el pasado , en el presente y deben serlo en el porvenir. Su manera de constituirse ha sido idéntica : no son insula res ni conquistadores, son verdaderos hijos del suelo eu ropeo. El carácter sagrado y peculiar del hijo del suelo , les es de tal suerte inherente , y se desenvuelve en ellos tan po derosamente , aun á pesar del esfuerzo de los anos y de la prescripcion de la antigüedad, que su mezcla con el pueblo invasor , cualquiera que fuese y de donde procediera, seria por dilatado tiempo imposible. Prescindiendo de los judíos, nacion errante y no conquistadora, que es por do quiera una escepcion , se pueden citar además como ejemplo, las razas eslavas que habitan al suelo aleman hace diez siglos, y que apenas hace dos cientos anos no se contaban todavía entre el número de los hijos de la Alemania. Nada hay que llame tanto la atencion sobre el particular , como el hecho citado por Tollius. Como permaneciese este escritor por los anos de 1687 en la corte de Brandeburgo , el elector le dijo un dia : o Yo tengo vándalos en mis estados : habitan las costas del mar Báltico , hablan eslavon , porque son origi narios de Eslavonia ; pero son falsos é infieles, y aman los cambios debidos á la sedicion ; su poblacion se compone de quinientas á seiscientas familias las cuales tienen reservada mente un rey de su nacion , el cual lleva cetro y corona , y á quien pagan anualmente un sextercio por cabeza. Ví una vez á este rey ; era un hombre de buena edad , bien for mado, y sus palabras relevaban unos conocimientos nada comunes. Como fuese pertinaz la atencion con que le con sideraba, notólo un viejo , adivinó mis intenciones, y con el objeto de distraerme echóse sobre aquel rey que era el suyo, dióle de palos y le repelió como si fuese un esclavo. Su carácter es muy superficial ; se esconden en los bosques se retiran á los pantanos inaccesibles cuando uno se di rije á ellos; esto me ha impedido ponerles escuelas, pero he hecho traducir en su idioma la Biblia , los Salmos y el Ca tecismo. Posteriormente he sabido que tienen armas en secreto. Hallándome una vez recorriendo su pais con ocho cientos granaderos, me ví repentinamente rodeado de cua tro ó cinco mil vándalos, á los cuales dispersaron con harto trabajo mis soldados. » Despues de un momento de silencio, y viendo el elector que Tollius continuaba pensativo, anadió esta sentencia notable. « Tollius vos sois alquimista. Es po sible que transformeis el cobre en oro pero yo os desafío á que convirtais en prusiano á un vándalo. La fusion era difícil en efecto ; no obstante lo que á nin gun alquimista era dado hacer, la nacionalidad alemana ayudada de la ilustracion y progreso del siglo en que vivi mos, terminará por llevarla á cabo. Al presente se manifies tan los mismos fenómenos constitutivos así en Alemania como en Francia ; lo que el establecimiento de los depar tamentos hizo en Francia , la union de las aduanas ha pro ducido en Alemania ; es decir la indispensable y perfecta unidad. Indispensable es, para que el mundo esté en equilibrio, que haya en Europa , como doble llave de la bóveda del continente , los dos grandes estados dl Rhin, ambos fecun dados y estrechamente unidos por este rio regenerador ; el uno septentrional y oriental , la Alemania apoyándose en el Báltico, en el Adriático y en el mar Negro con la Suecia, la Dinamarca , la Grecia y los principados del Danubio como botareles 6 estribos ; el otro meridional y occidental , la Francia , apoyándose en el Mediterráneo y en el Océano , con la Italia y Espana comoá contrafuertes. Durante el trans curso de mil anos, la misma cuestion se ha presentado mu chas veces si bien en distintos términos , habiendo sido en sayado ya este plan'por tres grandes príncipes , á saber : al principio por Carlo-Magno. En el siglo viir , no existian moralmente los turcos y los espanoles, tampoco ofrecian motivos dé terror los rusos ni los ingleses; los sajones y los normandos dominaban esclusivamente , así es como Carlo Magno organizaba su estado contra ellos. El imperio de Carlo-Magno es una primera prueba aun vaga y confusa ; pero conocida de la Europa que acabamos de bosquejar, y que será un dia , á no dudarlo, la Europa definitiva. Des pues por Luis XIV. Este monarca quiso formar el estado meridional del ikhin tal como lo hemos indicado y por esto puso su familia en Espana, en Italia y en Sicilia, y apoyó simultáneamente la Francia en estos reinos. La idea era w 36 w nueva ; pero la dinastía estaba gastada ; la concepcion era del pensamiento. Digámoslo de una vez.:la union de la grande , pero éra pequena su raza. A. esta desproporcion se Francia y de la Alemania , será el freno de la Inglaterra y debe atribuir el mal éxito del suceso ; la obra á la par que de la Rusia , la salud de la Europa y la paz del mundo. el obrero eran buenos ; pero la herramienta era mala. En Este principio fué comprendido perfectamente en 1815 fin llegó Napoleon. Este principió por restablecer el estado por la política inglesa y rusa seí'íoras entonces del congre meridional del Rhin y quizo instalar á su familia, no tan solo so de Viena. Había entonces rompimiento de hecho entre en Espana, Lombardía, Etruria y Nápoles, sino tambien en el la Francia y la Alemania. Las causas de este rompimiento ducado de Berg y en Holanda , con el objeto de tener á sus merecen ser referidas en breves palabras. piés todo el Mediterráneo , y á su cabeza todo el curso del Entusiasmado el czar con los triunfos de Bonaparte, ha Rhin hasta el Océano. Luego cuando hubo intentado reha- bia sido francés un momento ; pero viendo á Napoleon edi cer de esta suerte la obra de Luis XIV , quiso rehacer tam- ficar al Norte de la Europa contra la Rusia se volvió ruso. bien la de Carlo-Magno. Puso todo su ahinco en constituir la Y cualquiera que pudiese ser su amistad de hombre privado Alemania, conforme al pensamiento de la Francia, y para para con Alejandro, Napoleon fortificando la Europa contra llevarlo á cabo , se casó en Austria , dió la Westfalia á su los rusos , no se le podía vituperar en modo alguno. Por hermano, la Suecia á Bernardotte, y prometió la Polonia á otra parte es casi imposible que tanto Carlo-Magno como Paniatowsky. Al poner en práctica esta obra gigantesca, fué Napoleon no construyesen su Europa de un cierto modo cuando vió que Espana todavíaexistia, saliéronle al encuen- cual lo hace el castor con su choza , adoptando cierta for tro la Inglaterra y la Rusia , y acabó por estrellarse. Los ma , y guareciéndose de un viento determinado. Cuando se tiempos no habian llegado todavía , y no hay duda que sin trata de la conservacion y de la propagacion , cuando es aquellos insuperables obstáculos , el grupo continental se reconocido el imperio de estas dos grandes leyes naturales , hubiera formado.. el génio tiene su instinto , tan seguro , tan fatal , y tan es Quizás la obra de Carlo-Magno y de Napoleon se rehaga estrafío á todo cuanto no forma su objeto , como el instinto sin el ausilio de uno y de otro. Estos grandes hombres han del bruto. Lo sigue, dejadlo hacer, y en el emperador como cometido tal vez la falta de personificar demasiado la idea , en el castor admirareis la omnipotencia de Dios. y de inquietar por su entidad el amor propio de las nacio- La Inglaterra no habla gozado todavía el momento de nalidades. Este recelo trae casi siempre en pos de sí el des- ilusion de Alejandro. La paz de Amiens habla durado el precio , porque los pueblos se imaginan que sirven á un tiempo de un relámpago y Fox habla sido fascinado por hombre , y no á una causa; á la ambicion de uno solo, y no Bonaparte. La Europa de Napoleon estaba construida casi á la civilizacion de todos ; en este caso es sabido que se se- en su conjunto como en todas sus partes, contra aquella ; paran como aconteció en 1813. No han de ser precisamente de este mod&el czar , para aliarse con la Inglaterra , no un Carlo-Magno , ni un Bonaparte quienes se defiendan de hizo mas que estrechar la mano que esta le tendia hacia al los enemigos de Oriente ú de Occidente ; es preciso que sea gun tiempo. Sabidos son los acontecimientos de 1811 El la Europa. Cuando la Europa central esté constituida, y emperador Napoleon se apoyaba tanto sobre la Alemania estamos profundamente convencidos de que lo será algun como sobre la Francia ; pero ostigada por todas partes, dia , el interés de todos será evidente ; la Francia unida á odiado y vendido por los reyes de las viejas dinastías, • la Alemania hará frente á la Inglaterra , que representa aguijoneado por el nubarron de los folletos de Londres, conforme dejamos indicado , el espíritu de comercio y la como el toro por un enjambre de avispones, mortificado arrojará al Océano ; la Alemania unida á la Francia hará en sus medios de accion, turbado en su obra colosal y deli frente á la Rusia, que como queda tambien dicho, repre- cada, habla cometido dos faltas, la una al Mediodia y la senta el espíritu de conquista, y la impelirá hácia el Asia. otra al Norte; habla tocado á la Espana, y herido á la Pru Sabido es que el comercio tiene su asiento en el Océano ; sia. Siguióse de aqui una reaccion terrible y justa bajo cier por lo que hace al espíritu de conquista que tiene por ins- tos respetos. Á ejemplo de la Espana, la Prusia tam bien se trumento la guerra, humedece y resucita las civilizado- levantó, y entonces empezó á temblar la Alemania bajo nes muertas, y mata las civilizaciones vivas. Para las unas, los piés del emperador. Buscando en el talon su punto de la guerra es la regeneracion; para las otras es su muerte. Al apoyo retrocedió hasta Francia, donde al fin encontró tier Asia necesita de aquellos, la Europa no. • ra firme. Inmóvil allí, durante el espacio de tres meses, La civilizacion admite el espíritu militar y el espíritu luchó como un gigante cuerpo á cuerpo contra la Europa, comercial, si bien no forman mas que una parte tan solo pero el duelo era desigual ; lo mismo que en los combates, de ella ; combinándolos en una justa proporcion con los de Hornero, el Océano y el Asia socorrian á la Europa : el demás elementos humanos, modera el espíritu guerrero primero vomitaba á los ingleses, el Asia la cubria de cosa por la sociabilidad y el mercantil por el desinterés. Enri- cos. Cayó el Emperador: la Francia se cubrió el rostro; mas quecerse no es su objeto esclusivo, engrandecerse no es su antes de cerrar los ojos, al aspecto de las hordas rusas, re ambicion suprema : ilustrar para mejorar , he aquí su único conoció á la Alemania á su vanguardia. De aquí un rom fin ; y al través de las pasiones, las preocupaciones, las pimiento entre los dos pueblos : la Alemania tenia su ren ilusiones , los errores, las locuras de los pueblos y de los cor,, la Francia su enojo. hombres, lo alcanza por el reinado tranquilo y magestuoso Exeerpta. El hombre para acercarse á la perfeccion , debiera obrar sierripre como si tuviera testigos de su conducta'; y pensar , como si se pudie raleer en el fondo de su alma. SENECA. La bajeza del hombre semuestra en sus deseos. ** El amor es el mas benigno y el mejor de los moralistas. Los grandes hombres mueren sin posteridad. FEDERICO EL GRANDE. Por lo no firmado y como Editor responsable.— Juan Oyeres, BARCELONA.—INIMENTA DE D. JUAN OLIVERES, CALLE DE ESCUDILLERS , N.° 51.-1861. >2 37 bc Estudios históricos. CARLOS X Y LUIS FELIPE I DE FRANCIA. 1. Dos revoluciones políticas de la mas alta importancia han conmovido hondamente la Francia en lo que vá de este siglo ; las dos dejarán profundos recuerdos y tal vez lle guen á cambiar un dia la faz _política de Europa. Sabidas son las causas así como los efectos que produjeron las con vulsiones políticas de los últimos anos del siglo anterior, así como el nuevo órden de cosas que desde entonces se inauguró para la Francia ; ahora bien , la revolucion del ano 1830 no fué mas que una consecuencia de la obra de Marat y Robespierre , conforme lo predijo ya Napoleon desde Santa Helena y los hechos posteriores han corrobo rado en un todo aquel asesto. Carlos X, Luis Felipe y la república de 18.'i8, son hechos tan íntimamente enlazados; sus tendencias así políticas como sociales pueden ser de tan peso para el porvenir de la Europa , que el estudio del encumbramiento y caida de aquellos soberanos , así como la atrevida resolucion tomada por la Francia posteriormente, merece en un todo nuestra atencion. Nunca mejor se puede juzgar de los sucesos que mas ó menos relacion pueden te ner con la vida de las naciones, que averiguando sus causas, y revelando los motivbs que los ocasionaron, y si estos su cesos son de tanta importancia que de ellos dependa tal vez el comun sosiego y bienestar, su utilidad ó interés de su examen crecerá de punto, cuando no sea indispensable para evitar los males que su ignorancia podria acarrear. La historia maestra de la humanidad ha sido en todos tiem pos el espejo fiel en donde el pensador y el filósofo han podido contemplar las glorias, los vicios 6 las aberraciones propias y de sus semejantes. He aquí pues el único móvil que nos ha inducido á es cribir las imparciales páginas que son el fruto de este estudio. Fieles cronistas de los sucesos políticos de la Francia en nuestros dias, no hemos tratado de vituperar ni ensalzar á nadie. Los hechos son tan elocuentes por sí solos, que no merecen por otra parte ningun comentario. Y y cómo po dríamos nosotros hacerlos , cuando los mas aventajados políticos no podrian encontrar en esa Francia que con tan justos títulos ha llevado hasta ahora la ensena de la civili zacion , al presente ninguna base sólida donde apoyar sus cálculos por mas que estos estuviesen fundados en los he chos que corresponden de hoy mas al dominio de lo pasado? En nuestra calidad pues de historiadores desapasionados, nos limitaremos á narrar sencillamente los pormenores de am •bas revoluciones, sin olvidar empero las causas que las motivaron. El porque la Francia arrojó del trono á Cár los X, el porque fué destronado mas tarde Luis Felipe y las inmediatas consecuencias de las tres jornadas de febrero, forman el plan de nuestro trabajo, y como que contamos con datos fehacientes , como que nuestra pluma ni ha corrido ni correrá tampoco en pro ni en contra de estos ni de aque llos sucesos, como nuestro objeto , conforme lo dijimos ya se limita á presentar los hechos tales como fueron en si, sin ninguna clase de comentarios, esperamos que el lector imparcial acojerá benévolo nuestro trabajo encaminado á ilustrarle mas bien que interesarle por esta 6 aquella teoría , porque sabido es que la historia de las revoluciones á la TOMO IV. par de grandes crímenes, envuelve cuasi siempre el ejemplo de grandes lecciones. La conspiracion de julio databa , como es sabido , del juramento hecho en Londres por el conde de Artois , para restablecer los jesuitas , si llegaba á ser rey. Alcanzólo y entonces renovó el juramento. El de abolir la carta y repo ner en Francia á su albedrio el antiguo régimen , databa so lemnemente de la consagracion de Reims en donde Carlos -X Juré el perjurio de su reinado. Desde esta época, no perdió de vista un solo momento el objeto de sus criminales com promisos. Había creido Carlos X y con razon, encontrar en el ministerio deplorable que acababa de proporcionarse , el instrumento conveniente para la ejecucion de sus designios ; pero no pudo preveer que la oposicion que únicamente contaba entonces con una veintena de adalides en la cámara electiva , debiera hallar en los fraudes electorales tramados contra ella , un principio fecundo de fuerza progresiva na cido de la odiocidad con que era mirado el poder y de la defeccion realista que se le uniera para derribar el ministe rio omnipotente. Viendo entonces Cárlos X inundado su partido por una invasion general, trató de adormecer, esto' es, de enganar la oposicion con el ministerio Martignac , al cual enganó igualmente durante diez y ocho meses ; por que desde la caida del anterior gabinete, habia ya elegido otro Obligado por último á terminar lo que desde Coblenza, incluso el Imperio, llamaba él la revolucion , el rey de la emigracion hizo perder adredes á su consejo, retirando bruscamente la ley comunal, el caballo de batalla de las sesiones ; entonces quedóle libre el campo para introducir en él la cuestion de la monarquía y el príncipe de Polignac volvió de Londres sometido á las influencias de Wellington, y espresamente destinado á consumar el juramento que Carlos X habia hecho en las aras de Reims. Desde entonces, fué conducido el complot por el rey solo com& una obra dramática regular ; de modo que hasta se observó en ella la unidad de tiempo , porque un ario no es mas que un dia en la vida de una dinastía y en la historia de una nacion. El primer acto en que se espuso el plan, fué el ministerio Polignac ; el segundo la disolucion de la Cá mara antes de su convocacion ; el tercero la espedicion de Argel ; el cuarto la publicacion de los célebres decretos ; por lo que hace al quinto el desenlace fué imprevisto. • La combinacion de Carlos se desgracié; en lugar de la sobera nía, triunfó la libertad, y su palacio sirvió de teatro á la revolucion cuya ruina habia jurado. Muchos consejos uso despues de otro habian tenido lugar los dias anteriores. Alarmado Paris con algunas semi revelaciones , impaciente é inquieta la corte por el resul tado de sus planes , ambos á dos estaban igualmente do- • minados por una secreta escitacion. La victoria electoral habia hecho de la oposicion una verdadera potencia y la legitimidad nada habia ganado con los triunfos de Argel, porque creia la opinion pública como enemiga dispuesta á presentar otro osado reto. Verdad es que esfórzábase por otra parte el rey en comunicar toda la irritacion de su alma, en cada uno de sus ministros, obligándoles á ensa 5 ) 38 yar el golpe de Estado que en vano intentara en el espacio de tantos afíos. Asegúrase que el 23,151r. de Peyronnet, mas previsor que sus colegas , les dijo : Senores, no se trata de un cambio de sistema , sino de un cambio de dinastía. Esten - dió Mr. de Chantelausé la esposicion y texto de los decretos y guardáronse para firmarlos al dia siguiente. El rey , cu ya tenacidad no se desmintió un solo instante , informado de la especie de incertidumbre que las palabras de Mr. de Peyronnet hablan dejado en el ánimo de sus colegas , en tró en el consejo y permaneciendo en pié comAna auto ridad que no permitía la discusion les dijo : Firmad, seno res! y firmaron. Tal fué el primer paso del 'nuevo reinado que quena dar aquel príncipe á la Francia. Pocos dias antes, habiéndose mostrado temerosa la Delfma por :o que el rey su padre preparaba , mandóla este que viajase por el interior ; pero antes de partir y al despedirse aquella princesa del rey, arrojóse á sus piés diciéndole : «Senor, no ignorais cuán desgraciada ha sido nuestra familia , cuantas veces ha querido dominar la revolucion ; en nombre de tan crueles recuerdos , OS suplico que renuncieis á vuestros proyectos. »Pero mostrándose inflexible Carlos á las lágrimas de la princesa la dijo : « Hija mía, sé lo que debo hacer y . mi resolucion es inalterable.» Los considerandos que encabezaban los decretos, eran un estenso relato de acusacion contra la Carta y contra la libertad ; estaban basados en este singular problema. « Es preciso salir de la Carta para volver á entrar en ella.» La Francia sin embargo, no era tan dócil para poder prestarse á semejante prueba, ni el ministerio tan fuerte, ni tan po deroso , para autorizar tan estrafia paradoja. Los decretos vieron la luz pública y bastaron por sí solos para fijar la conciencia nacional ; el primero destruía la libertad de la prensa y era obra de Mr. de Chantelause ; el segundo disol via la Cámara no convocada y era obla del rey solo. El tercero destruia todo el Sistema electoral y reconocía por autor á Mr. de Peyronnet ; era para este ministro una cuestion de represalias. No faltaba mas para completar la conspiracion, que pro vocar la guerra civil y este crímen .no debía 'hacerse esperar. Cárlos X habia dado con el hombre fatal y habia igual mente sondeado de un modo atrevido todas las profundida des del atentado que iba á acometer. Estaban ya llenas las listas de proscripcion contra los diputados y escritores pú blicos, los cuales debian ser reconocidos y ejecutados sin apelacion. El 25 de julio el duque de Ragusa fué nombrado comandante de la guarnicion de Paris ; su mision consistia en establecer con la fuérza de las bayonetas el régimen de los decretos. El general Belliard y otro amigo suyo pasaron á verle y le suplicaron que aprovechase aquella ocasion para quedar absuelto de la traidon que había hecho á Paris y á N'apoleon y esto tanto por la salvacion de la ciudad como por la de la Francia. Marmont fué inexorable. Cárlos X tenia el privilegio de convertir en mármol todo cuanto tocaba. Belliard era sin embargo un testigo de 1814, que Marrnont debia escuchar ; mas el general mostróse indignado Al oir salir de su boca las palabras de «fidelidad á su juramento.» Todo estaba preparado de antemano ; los cuarteles de la guardia real estaban pro‘istos de oficiales adictos en el sen tido del llamamiento á la fuerza, al valor, á la lealtad del soldado contra los liberales, que despreciaban su ban dera y amenazaban todos los días la dinastía. El 2() espi diéronse órdenes confidenciales á todos los cuerpos para que dispersasen los grupos que fuesen á provocarles. Nada había olvidado el conspirador perjuro, el cual en nombre de San Lu s y de Enrique IV, había organizado sorda mente la traicion y el acuchillamiento de sus súbditos. El Monitor del 26 produjo en la poblacion el mismo efec to que produjo el que publicó las primeras proscripciones de ia década del terror. Veinte mil oficiales impresores y libreros se encontraron de repente sin pan para ellos ni para sus familias. El hambre y la desesperacion les arran có un grito de dolor como el del infeliz marino que ve su rUerjirse su embarcacion. El dolor de aquella masa de ar tesanos fué eléctrico , y comunicóse á las demás masas de artesanos ; en la clase trabajadora donde existe el espíritu de asociacion , la causa no tarda en hacerse comun y na tural la compaslon. Algunas reuniones sin órden Y todavía sin objeto , juntaron la clase obrera de la capital en las calles y plazas y en Palais-Royal ; pero dominando aun el imperio del estupor , fueron con facilidad dispersados por los gendarmes y las patrullas de infantería. Sin embargo, una enérgica protesta firmada por cincuenta redactores de todos los periódicos de la oposicion, empezó la instruccion política del pueblo. Demostróle que la disolucion de la Cá mara , sin convocacion prévia , era ilegal ; que el decreto contra la prensa era una violacion manifiesta de la Carta, asi como el que destruía el régimen electoral, establecido por una ley, y que la resistencia legal era de derecho. Esta doctrina que estaba lejos de ser revolucionaria , recibió un nuevo apoyo con la determinacion tomada por los ban queros; negociantes y fabricantes cesaron en sus tareas, y cerraron sus oficinas y almacenes. Entonces todos los arte. sanos, todos los trabajadores comprendieron que la misma ley les prescribía la insurreccion. Una conferencia política sobre el peligro público tuvo lugar al medio dia en casa del ilustre diputado por Paris Mr. Alejandro de Laborde en donde muchos de sus colegas se habían reunido. Pero la poblacion no estaba todavía el 26 por la noche suficiente mente agitada para emprender nada ; parecia aguardar del dia siguiente otra serial, además de la violacion de princi pios y actos brutales llevados á cabo por la tropa. Al amanecer del 27 estaban desiertas las casas y ocupa das las calles por una multitud tumultuosa, cuyas oleadas sin direccion fija iban engrosándose, y de entre las cuales salían esas voces raras y siniestras que anuncian las tem pestades populares. Sin armas todavía , fué bajando es pontáneamente la gente de los arrabales , y dirijióse por el declive natural de las insurrecciones y costumbres pari sienses hacia el centro de la capital. El cuartel de San Ro que, vió confundirse, unirse y confederarse, por el senti miento de un mismo ódio contra el enemigo cornun, á los artesanos de todo., los barrios de Paris. La plaza real vol vió á encontrar sus oradores y lectores populares; los ancianos que habían tomado parte en la revolucion , con fundidos entre los grupos, les hablaban con orgullo de su mocedad, de los altos hechos revolucionarios habidos en el mismo sitio y llevados á cabo por los mismos hombres; de los grandes crímenes y grandes acciones que habían derribado los tronos y la aristocracia y dado la libertad á la Francia. Al oir las antiguas relaciones de los testigos y actores de aquellas escenas famosas, los ánimos juveniles del pueblo se inflamaron cada vez mas. y mas. Los hijos de la revolucion estaban mas vivamente afectados por la coin cidencia que guardaba aquel mismo dia con dos de sus mas notables aniversarios ; el uno del tratado de Pilnitz en 27 julio de 1791 que les recordaba la antigua causa del peri jurio de Carlos X y el otro de la caida de Robespierre en 27 julio de 1794 que les profetizaba la .del jefl del segun do terror. La multitud , en la que habla mezclados jóvenes abogados, estudiantes y discípulos de todas las escuelas, >2 39 §C recojian con entusiasmo las palabras de aquellos nuevos negra entre sus filas. La ensena tricolor que reuniera en el doctrinarios y aquel favorable tumulto los trasladaba á barrio de San Antonio una multitud entusiasta , fué acu- - aqnellos tiempos tan gratos en sus recuerdos. Por todas chillada por varias cargas de coraceros hasta caer sal partes aparecian *apasionados improvisadores; las tribunas picada con la sangre de ciudadanos indefensos. Muchos al aire libre, las hojas públicas volvieron á jugar el pa- estudiantes procedentes de los arrabalés se habian unido pel que tan brillante éxito habla coronado desde el 98 con los trabajadores que habian sido rechazados en la hasta el directorio. Arrebatábanse los periódicos , los eua- Plaza Real y aunque .desprovistos de armas , sirviéronles les eran leidos y declamados por los mas robustos pulnio- para l momento cuantos instrumentos , cuchillos , herra nes , ocasionando esas indecibles emociones que: tantas mientas y palos pudieron haber á mano; mas hostigados veces enganan el espíritu de un pueblo. Las redacciones y diezmados por el fuego y armas de la tropa é imposibili del Nacional y el Tiempo habian sido invadidas por los es- tados de poder empunar iguales armas, la fuerza, el valor, hirros de Mangin , y aquellas se hablan opuesto á sus vio- la desesperacion y sed de la venganza , suplieron su des lencias é inspirado á los parisienses esa resistencia legal ventaja. Sin embargo , poco despues empezaron á oirse que era -la razon de Estado, la del momento y que llegó á algunos pistoletazos disparados en las filas populares ; en ser el 'carácter de la revolucion naciente. Aquel sentimien.. seguida los arm?,ros abrieron sus almacenes á aquella de to generoso se habia súbitamente apoderado hasta de las fensa heróica y enteramente nacional, y los sables, espadas, clases mas oscuras. Los redactores del Tiempo se habian , fusiles , pistolas, armas de guerra , de lujo y recreo , bri negado á abrir sus oficinas á las intimaciones extra-legales de liaron en las belicosas manos de los artesanos. !Os las devol la policía y.los cerrajeros del cuartel, requeridos por aquella, veremos , dijeron á los armeros , os las devolveremos, cuando hicieron lo propio porque «Id domicilio del ciudadano es os habremos vengado! Dos dias despues eran vencedores y inviolable. » Vióse entonces obligado Mangin á apelar al devolvian las armas. Apenas armados se precipitaron sobre ausilio del miserable que remachaba los hierros de los pre- las tropas reales y terminaron la jornada con sangrientas sidarios para consumar su infame atentado: el instrumento represalias. era digno del que lo' manejaba. El sitio de las oficinas del En medio de aquel tumulto sublime de un pueblo que se Tiempo habia durado siete horas en presencia de la mul- levanta para libertarse con las armas , una asamblea de titud indignada. Otros esbirros habian rotó las prensas del diputados notables tenia lugar en casa Mr. Casimiro Perrier, Nacional; y las del Fígaro y Diario del Comercio nabian si- la cual fué trasladada al dia siguiente en casa Mr. Andry de do embargadas y selladas por el inquisidor Mangin , que Puyraveau cuya situacion ofrecia mas seguridad contra las asi como el plebicida Marinont recibia directamente las ór- persecuciones reales. Tratábase á estas reuniones de la denes del príncipe de Polignac. -Pero los tipos de aquellos cuestion de salud pública ; pero únicamente con lo que te periódicos sustraidos al embargo de Mangin predicaban nia relacion con los decretos y la destitucion de los minis elocuentemente al pueblo la justicia de su causa ; ocho mil tros. El pueblo ametrallado, sin pan , sin trabajo, habia ya ejemplares del Nacional esparcidos por todo Paris , recia- resuelto una reparaeion mas completa ; batíase á los gritos maron de todas las clases de la sociedad el apoyo al impe- de viva la Carta como en otro tiempo lo habla hecho á los rio de la ley y la resistencia de a opresion del trono. Ha- de viva Napoleon ; pero cubierto con su propia sangre y la hia ya demasiado tiempo que se conspiraba en mitad de de sus compatriotas , pronunciaron un fallo mas terrible : la calle ; el tiempo .de pelear habia llegado ; no sabia ya el el de la venganza sin apelacion , de la libertad sin res pueblo que hacérse de sus emociones y estaba impaciente « triccion.» por verlas satisfechas. Veia por todas partes circular nu- Por lo (lúe hace al príncipe de Polignae, no habia perdido merosos destacamentos y le era fácil juzgar que tan solo sujornada: el rey le 'labia dado carta blanca para la guerra esperaban .1a ocasion de obrar contra los ciudadanos. El de Paris. A peticion suya un juez de instruccion le había mismo pueblo reconocia además aquellos mismos agentes entregado una cuarentena de autos de prision contra los de policía que tantas veces le habian provocado y entrega- hombres mas influyentes, y por. la noche declaró en su reu do al despotismo militar, nion que Paris estaba en estado de sitio. De este modo la jus Entre tanto el príncipe de Polignac volvia de San Cloud ticia ejercida sin apelacion y el gobierno escudado en los de en donde habia ido á tomar la órden de la guerra civil : cretos, componían el sistema de la Francia! Tal era al 'menos . de modo que á las tres el duque de Ragusa dispuso ya un la razon de estado de su vetusto rey. Su digno ministro ataque general en la plaza real y en los barrios de Santia- reunía las atribuciones del ministerio de la guerra, desde. go y San Antonio. El pueblo que estaba lejos de atacar, é la ausencia de Bourmont encerrado en un palacio, como indefenso además, lué indignamente acuchillado y arca- en una plaza fuerte ; rodeado de regimientos-de la guardia buceado en las calles de Richelieu y San Honorato. En es- y numerosa artillería , reuniendo en si todos los poderes, ta última, una infeliz muger fué herida de muerte en la teniendo por instrumentos á Marmota y Mangin y jurando puerta de su casa y un trabajador que lo vió , tomóla por el rey que juraba por él : ! pareja fatal , unida durante acuestas y atravesando la calle , fué á colocarla en la plaza cuarenta anos para la ruina de la Francia! de las Victorias al pié de la estátua de Luis XIV, 'en don- La aurora del 28 encontró en pié á la venganza parisien de el cadáver recibió el juramento de las venganzas, al se: La ciudad había dispertado á los gritos de : Odio á la propio tiempo que lo recibia otro en la plaza de la Bolsa. tiranía, abajo Cárlos X. Por su parte el gobierno y el rey El principal de la gendarmería acababa de ser incendiado, no llevaban mas idea que poner en estado de sitio la capi cuando resonó de repente en todo Paris el terrible grito de. tal, á Cuyo efecto el príncipe de Polignac , mandó al duque « !A. las armas! » seguido de este otro: «!Viva la libeetad!» de Ragusa que lo ejecutase á la cabeza de 18,000 hombres aclamaciones , que instantáneamente ponian en contacto y de una formidable artillería. Los ministros habían cerrado los dos mas temibles elementos de la revolucion francesa. sus despachos no creyéndose ya seguros, conservarado tan Enarbolada, resucitada, por decirlo así, á estas dos mágicas solo las leyes para el pueblo que conibatia por ellos, esto es y vengadoras palabras. volvió á aparecer con todo su ame- los tribunales civiles y de comercio. Estos se cubrieron de glo nazador continente, desencadenada y flotando la bandera ría 'por las deliberaciones y sentencias que atacaban al poder, de modo que el de estos fué el único que acató el pueblo ; al paso que por parte de la corte que imperaba en San Cloud, rodeada de 12,000 hombres de tropas, se fulminaba un decreto de esterminio contra el pueblo. Este , por su parte , lo llevaba á cabo en todo lo que tenia relacionen imágen con la monarquía dentro de Paris , y esta guerra que se declaró desde un principio contra los signos aristo cráticos, reveló-lo que seria mas tarde con las personas que estaban consagradas á ellos. Empleóse la noche en armar se, fundir balas, hacer cartuchos y limpiar las armas,-mien tras que las mugeres, ninos y ancianos formaban barricadas en las calles con cuantos muebles y maderaje podian tras portar , habiéndose además subido en las azoteas y pisos de las casas las piedras y baldosas que se habían quitado de la calle. Las puertas de San Dionisio y San Martin convertidas en fortalezas, estaban guarnecidas de denodados adalides y provistas además de proyectiles de toda especie. Llegó por fin el dia de la grande refriega, y la ciudad de Paris apenas armada, no trató ya de defenderse sino de atacar. En la orilla izquierda del Sena debla decidirse la lucha que iba á sostener el pueblo armado de Paris contra las tro pas reales. No debe olvidarse que el 5.° de línea había dado ya eh la víspera, por la languidez é incertidumbre de sus fuegos , una prueba patente de su repugnancia para aquella guerra impía; no habla disparado « donde podia » corno lo habia mandado el presidente del consejo, sino en « donde quiso, » y los combatientes de la calle de San Honorato no lo hablan olvidado. Las banderas tricolores figtaban en to das las calles, en medio de cada batallon , que se compo nia en un principio de los vecinos de ella y enseguida de los demás habitantes que se les juntaban. Improvisábanse los jefes de entre ellos mismos esclamando : « !Adelante, avan zemos » 6 por la eleccion de los ciudadanos. Una resolu cion inmutable de libertarse á todo precio de la tiranía, reclutó todo aquel ejército parisiense. El dia anterior tan solo poblaban las calles-los estudian tes, artesanos y curiosos ; mas luego, aun cuando eran los mismos de la víspera, se les habian juntado además los propietarios, comerciantes, banqueros, magistrados, alum nos de las escuelas politécnica, de medicina y de leyes ; y muchos antiguos oficiales, víajeros y estranjeros empunaban tambien las armas 6 querían arrebatárselas al enemigo del pueblo. Vi6se con admiracion deslizarse los muchachos hasta en medio de las filas de la tropa y sustraerles sus car tuchos. Algunas masas flotantes de habitantes de todos se xos y edades, circulaban por las calles y plazas 6 iban en pos de la tropa que se dirijia á sus posiciones, gritando : Viva la carta! viva la libertad I !abajo CárlosXI Ninguna provocacion , ningun ultraje acompanó aquellas aclamacio nes que á la vez que seducían, hacian titubear la fidelidad pasiva de los soldados. Ya por la manana debió conocer el duque de Ragusa todo su peligro. ? Qué podian hacer los diez y ocho mil hombres que estaban á sus órdenes, blo queados, hostigados por todas partes por la poblacion ? Re ducido ya por esto solo á la defensiva , vióse obligado á en cerrar sus tropas entre la calle de San Antonio y los muelles de la orilla derecha y la plaza de Luis XV. Dominan en este recinto los dos puntos culminantes y por mucho tiempo rivales, cuya doble posesion es capaz de asegurarla victoria al pueblo, y estos son las Casas Consistoriales y el palacio de las Tullerías. Estos dos monumentos han sido testigos y actores de los mas graves acontecimientos de la revolucion francesa : el uno ha condenado la soberanía y el otro la ha visto morir. Sabe pues el pueblo cual debe ser su primer conquista, así á lo menos se lo dice su memoria ; la posesion de las Casas Consistoriales decide de la de palacio. Además las Casas Consistoriales son la capital de los parisienses, como el palacio lo es de la corte. Por tanto resolvióse el ataque de las Casas Consistoriales. Una tropa de artesanos sin armas de guerra desembocó por las calles que dan á la plaza del Chatelet , se apoderó del principal de los gendarmes y de sus armas , y prosiguió su marcha hasta la plaza de la Gréve. Aun cuando agotáronse pronto á los patriotas las municiones, quedáronles las bayone tas, el sable y demás armas blancas, y de este modo se lanza ron sobre el fuego de los gendarmes á quienes desbandaron y diezmaron en gran número. Las Casas Consistoriales fué la primera conquista de la revolucion de julio ; pero un fuerte destacamento de la guardia apareció de improviso y atacó á los vencedores; aumentados estos por los ciudadanos que acudieron de las calles vecinas , y sostenidos sobre todo por los fuegos de las ventanas y azoteas, rechazaron con pérdida á las tropasreales. Viéronse atacadas estas en su retirada por una columna del arrabal de Santiago que atravesó el puente de Nuestra Senora. En vano intentaron aquellas abrirse paso á la bayoneta, pronto desaparecieron entre los dos fuegos. Al momento que llegó á noticia de Marmont aquella victoria conoció con pesar la influencia que darla á la causa popular, y resolvió por tanto recobrar á toda costa las Casas Consis toriales. Al momento todos los cuerpos'del ejército desde los suizos hasta la artillería, trabaron y sostuvieron un terrible combate por espacio de dos horas. Faltándoles á los patrio tas las municiones , abandonaron momentáneamente las CasasConsistoriales; pero la batalla no hizo mas que cambiar de terreno ; la bandera tricolor enarbolada en las torres de Nuestra Senora, anunció al enemigo que la orilla izquierda del Sena tenia tambien su trofeo y el toque de rebato hizo callar un momento la artillería de la Gréve. Esta plaza per-, manecia llena de tiradores intrépidos y vencedores de las Casas Consistoriales, á quien habían sido llevadas muni ciones y desde las casas vecinas un tiroteo asegurado diez maba los soldados de Cárlos X. En particular dirijíase el plomo á los suizos, porque inspiraban horror aquellos es trangeros que asesinaban á sus huéspedes. Al toque de rebato de Nuestra Senora, tan famoso en las revueltas de Paris , y cuyo antiguo uso consiste en llamar á los habitantes á las Casas Consistoriales, numerosos refuer zos, dóciles á aquella llamada, se precipitaron por el lado de los muelles y deslizándose por los callejones inmediatos, penetraron en el campo de batalla. A la vez conociendo el mariscal el nuevo peligro que corría, mandó cubrir con numerosas columnas de tropa las dos orillas del Sena, de modo que este rio separó dos combates que tan solo unían los puentes que lo dividen. Los trabajadores, los artesanos y ciudadanos de la orilla izquierda, estaban reunidos, arma dos y dirijidos por los estudiantes y discípulos de la escuela politécnica, y acudieron presurosos en socorro de la orilla derecha cargados de despojos de la Abadía , del cuartel de gendarmes, de los depósitos de militares y del Museo de ar tillería, cuyos antiguos arcabuces, intactos desde los com bates de la liga, volvieron á aparecer en los mismos sitios pero por mas noble causa. Trabóse la batalla desde el puente Nuevo hasta el puente colgante de la Gréve y en todas par tes recibió el Sena sangrientos despojos, y mientras que el combate tenia lugar entre los muelles y los puentes, desde la calle de San Antonio hasta al Louvre , todas las calles y pasadizos se cubrían de espesas barricadas, levantadas por las débiles manos que supieron combatir desde sus casas, cuando los hombres cruzaban la bayoneta con el soldado. Mientras tenia lugar esta bélica escena, apareció por pri • ›§41I< mera vez la guardia nacional con uniforme y armamento , tropas del general Wall, tuvieron que sostener la resistencia y enarbolando la ensena tricolor y á tambor batiente , reu- de las calles y casas, abandonando bien pronto el campo de nió los patriotas aislados, con los cuales se apoderó de los batalla. El cuartel Mandar %ió sucumbir un cuerpo de sui cuarteles de la tropa y gendarmería á los gritos de !viva la zos ; acordóse aquel barrio de los fusilamientos de Villele, y libertad! abajo Cárlos X! viva la guardianacional ! La guerra ' y se vengó completamente. Otro tanto sucedia en la plaza de los arrabales era un tumulto heróico ; la del interior de de la Bolsa, en que victoriosa la guardia nacional en todos Paris presentaba el de una revolucion política , desde que los puntos de ataque , habia quedado duena' del terreno. los principales ciudadanos de los cuarteles ricos se reunieron En el interior de la ciudad el combate fué todavía mas ter espontáneamente y se asociaron al movimiento general de rible. Algunos miles de hombres , mandados por el general la defensa pública. Saint-Chamand que pudieron llegar hasta la Bastilla , fue Entre tanto los diputados reunidos en casa Mr. Audry de ron acosados luego tan tenazmente desde las casas , que Puyraveau se habian constituido en depositarios de la salud tuvieron una baja de la mayor consideracion. Dispersados pública , y habian resuelto tentar un paso en favor del pue- • además los patriotas en guerrillas, fueron constantemente blo y de la monarquía. Una diputacion compuesta de los picándoles la retaguardia, 6 bien emboscados en las barri Sres. Laffitte , Perrier , Mauquin , y de los generales Ge- eadas 6 desde las azoteas de las casas, fueron diezmando los rard y Lobau. pasaron al Carrousel para hablar con el ma- soldados , los cuales apenas caian eran despojados de sus riscal Marmont. Mr. Laffitte llevó la palabra rogándole en armas que pasaban á manos de nuevos combatientes. Por nombre del honor y de la patriaaue hiciese cesar la efusion la noche, cuando quiso aquel general trasladar sus tropas de de sangre francesa, impidiendo que se consumase la revo- la Bastilla al Carrousel, sufrió un ataque tan encarnizado en lucion. El honor militar es la obediencia, contestó el maris- el barrio de San Antonio , que tuvo que emprender la re cal. El honor civil, repuso Mr. Laffitte, consiste en no de- tirada por el puente de Austerlitz. gollar á los ciudadanos, y le conjuró á que diera cuenta con Durante aquella jornada , fué pedida una tregua por el premura al rey de la 'demanda de los diputados. Marmont, mariscal Marrnont, la cual le fié concedida, y de la que se por su parte, les suplicó que empleasen toda su influencia aprovechó para dar cuenta al rey del estado de las cosas. para hacer entrar al pueblo en las vias de la sumision. Con- El Delfin le apellidó Traidor , é hirióse queriendo quitarle testósele que ante todo debian anularse todos los decretos la espada , mas intervino Carlos X y dió una satisfaccion al espedidos y que ademásdebia ser mudado el ministerio, que general por el escaso de su hijo. Tal vez acordóse entonces de lo contrario todos los diputados que habia en Paris to- Marmont de las instancias del general Belliart. Volvió en manan parte en el movimiento. Prometió el mariscal dar seguida desesperado á Paris y se puso al frente de las tropas parte al rey de aquellas proposiciones , anadiendo que tenia en la calle de Joquelet en donde no pudo mantenerse , ni muy poca confianza de que fuesen escuchadas ; pero que de lograr que lo matasen y tuvo que batirse en retirada. todos modos pasaria la contestaeion á Mr. Laffitte. Enton- A las diez de la noche terminóse aquella múltiple batalla ces propuso á la diputacion una entrevista con Mr. de Po- que habia empezado con el dia y habia hecho triunfar la lignac y ésta consintió en, ello ; pero poco despues volvió á bandera tricolor en las dos orillas del Sena, haciéndola salir el mariscal y manifestóles , que habiendo instruido al duena de las siete octavas partes de la capital. A media no presidente del consejo de sus proposiciones , habia juzgado che , el duque de Ragusa ocupaba únicamente el cuartel de inútil la entrevista. Entonces la diputacion se desp:dió del palacio , es decir , la plaza de Vendoma , las 'fullerías , el mariscal , y fué á dar cuenta del encargo á sus comitentes; Louvre, el palacio de Orleans y la carretera de San Cloud. en vano la asamblea Puyraveau aguardó hasta media noche Entonces las campanas de las parroquias dieron la senal de la contestacion del rey. La habia recibido verbalmente el descanso y difiriose la lucha para el dia siguiente. mariscal por medio de su ayuda de campo , y no se 'labia La noche del 28 al 29 fué una noche del todo guerrera, atrevido á trasmitirla. Cárlos le hizo decir, que 'se man-, aun en suenos de los que ha bian combatido durante diez y tuviese firme, y que de todos modos mandase reunir las ocho horas. Los altos hechos de las Casas Consistoriales, tropas en el Corrousel y en la plaza de Luis XV, no obrando varias veces tomadas y vueltas á perder y recobradas en fin mas que con las masas. «No habrá tranquilidad, habia dicho por su valor ; la bandera nacional flotando en las torres de la víspera jugando el wisk, hasta que se vean estendidos en Nuestra Senora ; sus campanas que todavía vibraban en sus mitad de la calle treinta mil de estos revolucionarios. » Es- oidos ; la bandera del puente de Areola enrojecida con la taban persuadidos los diputados de la negativa de Cárlos X, sangre de un nino ; el Sena corriendo entre dos playas de por lo que al separarse á media noche, acordaron ponerse al fuego ; el ejército real diezmado por el plomo, y por un dila' siguiente al frente de la revolucion. « Buenas noches, » generoso abandono ; el poder real de Paris y de la Francia, dijo el general Laffayette , « enarbolemos manana la ban- circunscrito entre la galería del Louvre y el Puente-Tour dera tricolor ó muramos gloriosamente con el plieblo.» nant , todas estas imágenes de venganza y de gloria no po Luego de haber partido la diputacion , celoso el príncipe dian menos de agitar el descanso de los héroes parisienses. de Polignac de llevar á cabo las órdenes de su senor, mandó Sin embargo, el pueblo, que busca y vé siempre el fondo al mariscal que emprendiera un ataque general, por el cual de las cosas, estaba indignado no tanto por la imperturba fueron puestas en movimiento todas las tropas. Los suizos ble apatía de aquel rey que habla ido á pasar el verano en apenas salieron del Louvre, fueron detenidos por la barricada San Cloud , como por la con que continuaba mandando el de la calle inmediata y rechazados con pérdida á su posicion. derramamiento de sangre. Sabia el encargo que diera Cár El mercado de los Inocentes fortificado por los patriotas, los á Marmont ; tampoco ignoraba que el rey habla dicho cerró tambien el paso á las tropas, las cuales despues de que « para estar tranquilo en adelante era preciso degollar haber sufrido considerable pérdida, tuvieron que replegarse á treinta mil de aquellos facciosos, » y por lo tanto jurára junto á Palacio. Las que marcharon por la plaza de las Vio- comprar su reposo á cualquier precio. Conocia así mismo todas encontraron á los patriotas en Petits-Péres ante los que cuando era pueblo sencillo, artesano, mercenario, sin generosos batallones del 5•0 de línea , cuya secreta alianza otro domicilio que su taller y otro porvenir que su trabajo, no ofrecia ninguna duda. Dispersas en las calles vecinas las y se debatia con ahincó para conservar su mísera existencia, >I que ni el Delfin ni el héroe del Trocadero se pondrian al frente de so ejército para pelear en defensa de su trono ; así es que el desprecio igualaba al ódio que conservaba.para con aquella raza perjura , y hé aquí tambien porque á los primeros crepúsculos del 29 juró el pueblo de Paris acabar con ella antes de la puesta del sol. Rechazados los suizos en todas i)artes por el pueblo, ha blan tomado posesion del Louvre y desde su galería hácian caer sobre él una iluvia de balas. Situados los patriotas al otro lado del rio , en el palacio del Instituto, contestaban á los suizos con un 'vivo fuego, y los que ocupaban las avenidas .de las Calles inmediatas incomodaban á los centi nelas'del patio. Poco tardó en llegar una columna victoriosa del arrabal de San German en donde acababa de sitiar y to mar el cuartel de la calle de Babilonia en donde trescientos suizos se hablan defendido hasta la muerte. Todo estaba terminado en la orilla iZqmierda , y aquellos combatientes se unieron á los de la orilla lerecha para proceder al ata que general del Louvre. A poco rato la iglesia de San Ger tnan-l'Auxerrois, que protege la fachada del Louvre, fué conquistada por los patriotas ; . las calles del Gallo, Pro menteau y Escala, resonaron de repente con los gritos de los vencedores que atacaban á la vez todos los ángulos de aquel vasto palacio en donde la imprudencia de Cárlos X re cordaba la de Cárlos IX. Las fuertes patrullas que ocupaban las calles, los batallones que defendian al Louvre, todo cedió en un instante á la furia de los patriotas y el palacio de las Tullerías, en donde estaba acorralada la guardia;fué el último asilo que quedó á los suizos. Sin embargo entre siete y ocho de la manana, cuando empezaba el ataque del Louvre, dos 4ic pares de Francia, los condes.de Argout. y Semonville, ani mados de mas generoso desprendimiento , lograron llegar despues de mil esfuerzos inauditos, y en medio de los ter ribles sacudimientos de que eran teatro todos los muelles y puentes , á la plaza del Corrousel , y penetrar hasta el es tado mayor en donde encontraron al príncipe de Polignac con sus ministros. Allí tomó la palabra 111r. de Semonville V rogó encarecidamente al presidente del consejo en su ca lidad de dictador , y en nombre de la salud de la Francia y del trono , que publicase sin tardar la revocacion de los de cretos y. la dimision de los ministros. Mr. de Polignac con testó con palabras que llegaban á justificar al rey y al mi nisterio y se salió. Entonces fué cuando Semonville propuso al duque de Ragusa que mandase prender á los ministros , ofreciéndose tanto él como 111r. d'Argout á firmar la &den en nombre de la cámara de los pares. Estuvo algun tiempo indeciso Marmota , hasta que 111r. de Semon.ville , viendo su irresolucion , le dijo; « y bien , os decidís. — Pero este uniforme » contestó el mariscal; « este uniforme data del ano 1814 1 Sí , contestó el noble par, cubre cieno in mundo ese vestido, pero cieno que no se lava sino con san gre.» En aquel instante supieron la partida del príncipe de Polignac para San Cloud , y los dos pares resolvieron tratar la cuestion con el mismo rey. El gobernador de las Tulle rías les hizo dar una silla de posta, y al llegar á San Cloud, 111r. de Semonville pidió con urgencia hablar al rey. Intro dújosele no sin dificultad , porque así en el 29 como en los dias anteriores, imperaba la mas severa etiqueta 'en las cos tumbres del palacio de aquel príncipe que perdia por mo mentos su corona. Historia natural. EMIGRACION DE PECES Y AVES. El hombre tiene una vida sedentaria , se apasiona al pais que le v.i6 nacer, y llega á amarle tanto, que con frecuen cia muere de dolor, al verse trasladado á una tierra estran jera. Si en nues tra especie, ve mos á. algunos abandonar vo luntariamente la cuna de su infancia para ir á recorrer pai ses lejanos, se rán aquellos via.. geros otras tan tas escepciones de la regla gene ral antes citada. No sucede lo mismo respecto de muchos ani males ; puesto que hay algu nos de ellos que parecen, haber Receptáculo del arggnauta, la historia de aquellas emigraciones anuales. Vamos á seguir pues á algunas de aquellas especies en sus viages. El argonauta 6 nautilio (argonauta argo), especie de pul po , tiene una concha simétri ca y muy del gada , que for ma un espiral cuyo último cer co es tan grande "r•-• -...‘, respecto de los .. demas , que se parece á una 1---- barquilla de la , .L.,..». que la espiral forme la popa 1, y hé ahí porque el animal se sir ve de ella como r si fuese un bu que Es el argo nauta muy afi cionado á los El argonauta.viajando. viages , pero co mas 6 menos extensa del globo , siendo en estremo curiosa necesitaria dias enteros para recorrer un corto trecho, si se sido criados solo para recorrer periódicamente una parte mo todos los moluscos, son sus movimientos lentísimos y I |
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