03_No. 5 (1 enero 1866), p. 27-38 |
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de criminal ridiculez la marcha solemne de este proceso.
BURLEIGH. Esa es justamente la inquietud de la reina.
Ah! ?por qué no tragó el océano á esa mujer, antes que
pisase el suelo inglés ?
PAULET. En esta parte, milord , estoy con vos.
BURLEIGII. ?Por qué una enfermedad, no ha acabado con
ella en este castillo ?
PAULET. Muchos males hubiera evitado al pais.
BURLEIGII. Sin embargo , si cortase sus dias un accidente
natural, quizás la Europa nos atribuiria un asesinato.
PAuLET. Tambien es verdad..., el vuelo del pensamiento
humano, no es fácil de contener.
BURLEIGII. Teneis razon , pero pocos rumores pudiera es
citar un hecho no demostrado.
PAULET. Qué importan los rumores !... lo sensible es la
verosimilitud de la sospecha.
BURLEIGII. !Ah !... ni aun la inexorable justicia puede
sustraerse á los tiros de la calumnial.,. La opinion pública
se inclina siempre á favor de los desgraciados, y jamás deja
la envidia de perseguir á la victoriosa prosperidad. La espa
da de la justicia, que tanto honra á un hombre, se hace
odiosa en manos de una mujer.... La equidad de una mujer
parece dudosa á los ojos del mundo, cuando su víctima es
otra mujer.... En vano nosotros los jueces, hemos fallado
segun nuestras conciencias..., la reina tiene el privilegio de
indultar, y no puede prescindir de usarlo en este caso....
seria mal visto que diese libre curso al rigor de las leyes.
PAULET. Así, pues....
BURLEIGII (interrumpiéndole.) Así, pues, María vivirá....
pero no.... no debe vivir.... Esto es lo que llena de angustia el
corazon de la reina, lo que aleja de sus párpados el sueno.
Yo leo en sus ojos los combates de su alma.... su boca fose
atreve á revelar los deseos de su corazon; pero sus miradas,
mudas y espresivas , parecen preguntar: « no hay entre
mis servidores, quien quiera evitarme la alternativa dolo
rosa de temblar sobre mi trono, ó de entregar á la cuchilla
del verdugo á una reina de mi sangre ?»
PAULET. Esa es una necesidad difícil de satisfacer.
BURLEIGH. La reina cree que no lo seria,, si tuviese ser
vidores mas celosos.
PAULET. ? Mas celosos?
BURLEIGII. Que supiesen cumplir una órden tácita.
PAULET. Una órden tácita !
BURLEIG11. Que cuando se les encarga la custodia de una
serpiente venenosa, no guardasen como un precioso tesoro,
al enemigo que se les ha confiado.
PAULET (con mucha intencion.) La buena fama y la repu
tacion sin mancha de la reina Isabel, son preciosos tesoros
que nunca estarán demasiado bien guardados.
BURLEIGII. Cuando se exoneró á Talbot de la guardia de
María para encargarla al caballero Paulet, se creyó que....
PAULET ( interrumpiéndole.) Qué se creyó ?... ? se creeria
que no podia confiarse funcion mas difícil á manos mas
puras ?... Así lo creo yo, milord..., y juro por el cielo, que
si admití el cargo repugnante de carcelero, fué en la firme
persuasion , de que la guardia de María era una comision
árdua , que debía conferirse al hombre mas honrado de
Inglaterra. Dejadrne , pues, en mi ilusion, de que debo es
te cometido á la integridad de mi concepto en la corte.
BURLEIGII (desentendiéndose con, cierto misterio.) Se podría
esparcir la voz de que María se va debilitando.... De que su
salud decae por momentos.... Luego se dirá que ha sucum
bido.... ? Me entendeis caballero Paulet 9 De este modo,
María muere en la memoria de los hombres, dejando intac
ta vuestra reputacion....
PAULET. ?Y mi conciencia ?
BuitLErnn. Si os repugna obrar por vuestra propia mano,
permitid que una tercera persona....
PAULET (interrumpiéndole.) Mientras Dios proteja este cas
tillo y yo lo habite, ningun asesino pisará el umbral de su
puerta.... La vida de María es para mí tan sagrada, como
la cabeza de la reina de Inglaterra.... Vosotros que sois los
jueces, juzgad !... pronunciad la sentencia de muerte ! y
cuando sea tiempo, enviad á los obreros con las herra
mientas para levantar el cadalso.... Las puertas de este cas
tillo no se abrirán sino á los ministros de justicia y al ver
dugo.... A mi cargo está María, y la he de guardar de talma
nera , que ni María haga mal á nadie, ni nadie se lo haga
á María. (Se van cada uno por su lado. Cae el telon.)
Viajes.
GlEN.
?El nombre de Genabrum , de que se sirve César en sus
Comentarios, debe aplicarse á Orleans ó á Gien , dos ciu
dades del departamento de Loiret en Francia, que se dis
putan hace algunos siglos la posesion de este nombre de
Genabrurn? Si bien ha sido esta cuestion un vasto campo de
disputas entre eruditos y sabios en todas las ciencias, esta
es la hora en que todavía no se ha resuelto , por mas nu
merosas que hayan sido las disertaciones y opúsculos con
tenidos en las Memorias de la Academia de Inscripciones y
bellas letras del vecinoimperio; por mas luminososy estensos
que hayan sido los razonamientos del famoso cura Lebeuf.
Lo que si no admite duda es que la ciudad de Gien gozaba
antiguamente del título de condal. El primer documento
de que se hace mencion de ella como tal, es un acto de
Pepino el Curvo en 760. A últimos del siglo vil!, Carlo
magno hizo construir en ella un palacio que pasó á ser pro
piedad de Estéban de Vermandois. Aquel hermoso palacio
existe todavía, pertenece hoy dia á la ciudad, la domina
completamente por sugrandiosidad y elevada fábrica, y ha
llegado á ser el punto de reunion de todos los estableci
mientos públicos del territorio, de la municipalidad, de los
tribunales, en fin, civiles y criminales que tiene la poblacion
atendida su categoría. En este mismo palacio se celebraron
en 1410 las bodas de la hija de Juan-sin-Miedo, duque de
Borgona, con el conde de Guisa ; diez anos mas tarde se
firmó, en uno de sus salones, el tratado conocido con el
nombre de Liga de Gien, contra el duque de Borgona, que
había hecho asesinar al duque de Orleans. Cárlos VII, Fran
cisco I, antes de ser derrotado y preso por los espanoles en
San Quintin , y Luis XIV, se hospedaron sucesivamente en
este palacio que no tiene cosa notable como no sea su an
tigüedad y sus recuerdos.
Por lo que toca á la poblacion, ofrece tambien muy pocas
cosas dignas de mencionarse. Está construida en la orilla de
recha del rio Loire y el único monumento un poco notable
despues de su palacio, es el puente por el que se pasa para
penetrar en ella. En tan el recinto de la ciudad de Gien
fué reparado y engrandecido por Ana de Francia, regente
del reino.
Ana de Francia , hija mayor de Luis XI, fué elegida por
su astuto padre para gobernar la monarquía durante la me
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nor edad de Cárlos VIII. Esta preferencia de Luis XI por
su hija, en perjuicio de los príncipes de la sangre, se justi
ficó en lo sucesivo por la habilidad con que aquella prince
sa disipó las facciones. El duque de Orleans que, por su na
cimiento , era el mas inmediato al trono despues de Cár
los VIII, habiendo empunado las armas para reclamar en
los negocios la parte que creía ser debida á su rango , fué
vencido y hecho prisionero. La regente le retuvo cautivo
durante mas de dos anos en la torre mayor de Bourges y
despues en Gien , negándose constantemente á concederle
la libertad á pesar de las vivas instancias de los grandes se
nores. Estaba reservado al mismo Carlos VIII, abrirle las
puertas de su cárcel, no habiendo tenido nunca de arre
pentirse por aquel acto de confianza y generosidad. Desde
entonces Ana perdió el crédito de que gozaba en la corte ;
Glen.
retiróse á Gien y vivió en su palacio sin ser objeto de nin
guna violencia. Cuando el duque de Orleans subió al trono,
con el nombre de Luis XII, tuvo la generosidad de colmar
de beneficios á aquella mujer que le había perseguido, ol
vidando los malos tratos que habia recibido de ella y nó
acordándose sino de los servicios que habia prestado á la
monarquía.
Estudios morales.
DIARIO DE UN NAUFRAGO.
?Os contaré, amigo mio , las mil emociones de un amor
naciente, mis temores, mis deseos, mis angustias? ? Debo
deciros los espedientes sencillos, los subterfugios absurdos
que empleé para introducirme en casa de mi vecina , y to
dos esos acontecimientos, pueriles para quien no tienen nin
gun interés, inmensos para quien es su actor, que se ha
llan en todas las aventuras de esta clase ? Con muy escasa
diferencia son siempre los mismos y vos lo sabeis como yo.
Rosa era tan dulce y tierna como hermosa; tenia diez y
ocho anos, y yo era jóven ; vivía sola y sin familia , y yo
era huérfano; quena ser actriz, y yo era autor ; era mu
jer, yo adoraba su hermosura ; tenia el corazon vacío , el
mio estaba lleno de ella: Rosa me amó. Yo llevaba un ali
mento á su inteligencia, una religion á su alma, un refran
á su cancion.... bien pronto vino con sus flores y pájaros á
compartir mi nido de artista.
!Qué dulces fueron los dias que siguieron á nuestra reu
nion t En el hombre que se vé por primera vez encargado
de la suerte de una mujer amada, hay un generoso orgullo
inspirado por la proteccion que de él se espera. Al sentir
que se apoya en su brazo un sér mas débil , comprende la
responsabilidad que pesa sobre él, la confianza que inspira,
y su paso es entonces mas firme, sus ideas mas graves,
sus acciones mas meditadas, porque en lo sucesivo su vida
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está consagrada á dos. El instinto de la fuerza es eminente
mente protector ; ?no es el origen del sentimiento que nos
arrastra á tomar una companera? En fin , yo tenia una , y
saboreaba sin temor las delicias de mi nueva posicion.
Rosa era adorable. Cada momento me revelaba en ella
una gracia desapercibida la víspera , un tesoro inesperado ,
un don oculto que me hacia adorarla mas, !flores del alma
halladas bajo cada brizna de yerba, descubrimientos deli
ciosos que aumentan el amor manifestando su riqueza! Pa
sábamos las horas sin esplicarnos como habian podido pa
sar: en ninadas de enamorados , en caricias sin razon , mi
radas sin fin , mil conversaciones sin ilacion á las que solo
nuestra ternura prestaba un sentido que sin embargo nos
otros comprendíamos tan bien: dichos pueriles, pero hechi
ceros, de que se burla uno mas tarde cuando ya no sabe
decirlos. Algunas veces, durante noches enteras, solos los
dos al lado de mi pequena chimenea , de rodillas delante de
Rosa , con su mano en las mias, permanecíamos así mirán
donos sin decirnos nada, alegres de hablarnos interiormente
sin turbar el silencio de nuestras voces ; 6 bien yo la mecía
suavemente en mis brazos contándole alguna vieja leyenda
.con que mi nodriza me habia divertido en otro tiempo.
Ocupábamos en el quinto piso de la casa un pequeno
aposento llenado por nuestra felicidad. Un comedor, nuestro
cuarto, y un saloncito que yo habla convertido en mi ga
binete de estudio y donde mi amiga estudiaba á mi lado,
componían nuestro palacio. Algunos objetos de arte elegi
dos con esmero, canastillos llenos de flores de la estacion ,
lindos tapices formaban su humilde lujo y nos lo hacian
abrigado en el invierno, fresco en verano, y siempre risue
no. A los lados de la chimenea teníamos los dos sillones fa
voritos en que nos sentábamos enfrente uno de otro ; luego
la mesita en que 'ella ponia sus cuadernos, el canapé en que
reposábamos juntos, é inmediato á la ventana el espejo con
marco de ébano en que la coquetilla sonreia á su hermosu
ra al leVantarse. La azotea era nuestro orgullo y la „parte
mas suntuosa de nuestra vivienda. Vasta y bien descubier
ta, se estendia al mediodia , abrazándose desde allí toda la
línea del boulevard , y en el horizonte los altos monumen
tos de la gran ciudad, Allí iba yo á fumar, y Rosa á balan
cearse estática en su hamaca bajo una tienda de cutí du
rante las horas templadas de la .primavera y las noches ca
lurosas. Todo en torno de nosotros conservaba el sello de
nuestra dulce vida ; hasta el mismo aire nos acariciaba ;
todo se armonizaba con los goces siempre nuevos de nuestra
ternura, y su impresion la conservo tan íntegra, que aun
estoy viendo aquellas paredes benditas, aquellos pobres
muebles marcados todos con allun recuerdo, y á mis oídos
siento el metal de la voz de Rosa cuando gorjeaba surefran.
Es porque con nosotros habitaban dos huéspedes fugitivos,
el amor y la juventud.
Entretanto, como debeis suponer, aquellas embriagueces
me habian hecho descuidar al principio mi trabajo, el dra
ma habia quedado vencido en la lucha, y habia percibido
que no se quema á un tiempo igual incienso á dos altares ;
pero bien pronto volví á trabajar con nueva aptitud y lo
ví nacer y desarrollarse poco á poco bajo mi pluma. La obra
venia admirablemente, y me parecia digna de aplausos ;
pues la paternidad es tan indulgente, que para ella no hay
hijo feo ni cojo. No podia ocurrirme la idea de separar en
mi corazon la creacion concebida en mi cerebro y la com
panera que compartia mi vida, y estaban tan apoyadas una
en otra, que en mis suenos de porvenir las vela marchar
juntas á su triunfo. Como era natural, destinaba á Rosa mi
papel principal sin inquietarme de saber como podria con
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ducir de la mano ante el público la actriz sin contrata y el
drama sin teatro. Cuando uno se duerme alegre todas las
noches , es indolente , y yo, sin ocuparme de los obstáculos
que tenia que vencer , hice todos mis preparativos para la
ejecucion de mis proyectos.
Emprendí la educacion dramática de Rosa , que había
seguido ya los cursos de algunos profesores de declamacion
como otras muchas jóvenes arrastradas por el prestigio del
teatro de los modestos trabajos que les daban el pan coti
diano. En nuestras provincias, amigo mio , no se forma una
idea de las seducciones que en Paris ejerce el teatro sobre
todas esas imaginaciones juveniles, desalentadas por el in
grato oficio que asegura su existencia muy difícilmente. Los
unos buscan en él un recurso , los otros un triunfo de va
nidad , y todos un placer. No ven del comediante mas que
el lado halagüeno , los trajes esplendentes, los papeles rui
dosos, el escenario por pedestal, la multitud conmovida , el
nombre aclamado y llamando la celebridad en todos los car
teles; y no saben cuantos trabajos, pruebas y sinsabores
aguardan al actor que quiere hacer un arte de su carrera;
no ven cuantos vencidos se quedan en el camino, por algu
nos privilegiados de la fortuna que llegan á término y. re
cojen las hojas del hermoso árbol de frutas de oro. Así, las
aulas de esos profesores estaban atestadas de alumnos su
ministrados por las tiendás y las mil industrias del barrio á
la hora en que cesa el trabajo del día, siendo la mayor parte
de ellos mancebos de almacen, pasantes de notario, apren
dices, obreras , atraidos todos por la ociosidad, por el en
canto de una reunion divertida, y á veces, aunque muy
pocas , tambien por el amor ardiente del arte, por una ver
dadera vocacion.
Se reunian allí alegremente, se conversaba, referíase el
eco perdido de la última historia de bastidores, la contrata
de este , la caida de aquel; declamábase un poco, se gritaba
mas de lo necesario, se sollozaba mucho, y se reia mucho
mas, porque ante todo eran jóvenes.1
Rosa era del verdadero número de los trabajadores que
se esforzaban sinceramente por aprender su arte ; y enton
ces fué cuando debiendo yo ser su guia , puse término á las
lecciones de los profesores, encargándome de reempla
zarlos.
Desde luego mi método se diferenció del suyo, y puse
mi alumna á estudiar los elementos de la gramática, de la
literatura y la historia. El amor me hacia maestro de es
cuela.
Rosa anhelaba saber ; era viva é inteligente ; aprovechó
admirablemente los consejos que yo tanto me complacia en
darle, y en poco tiempo se halló en estado de comprenderlo
todo. Muy encantadoras eran esas lecciones en que el estu
dio no era entre nosotros mas que una sabrosa conversa
cion ; pues aunque principiábamos sériamente, bien pronto
la alegría desbordaba nuestros corazones felices , ó bien al
guna tierna confidencia interrumpia el trabajo. A menudo
se olvidaba el libro, la alumna insurrecta reganaba á veces
al maestro gozoso con esas locas disputas, y bien pronto se
hacian las paces prometiéndose interiormente el enojarse
otra vez al mismo precio.
Muy luego pude pasar á una ensenanza mas especial.
Trabajando sobre piezas de teatro, mostré á mi discípula
las bellezas de las obras de nuestros grandes poetas; y la
ensené á comprender y á esperimentar primeramente los
sentimientos de que ella debia ser intérprete , á hacer el
• espejo en que viene á reflejarse el pensamiento del autor,
para espresarlo enseguida con mas viveza y color. Así com
prendía yo la mision del actor, y mis preceptos tan fáciles
debian hacer de Rosa la artista eminente que ha sido mas
tarde; bien entendido que sobre el papel que habla escrito
para ella la hice hacer sus estudios mas profundos, apoyán
dolos con la doble importancia de autor y maestro.
Ese papel lo sabia ella de memoria, poseía sus mas pe
quenos matices , habia esplorado sus mas delicados Pliegues;
de manera que estaba admirable en esa obra que no tenia
dificultad ni secreto para ella. Como Pigmalion , yo veia
animarse mi estátua, y engreído y trémulo, me pasmaba
de haber creado aquella suprema beldad. Yo tenia los su
blimes goces del estatuario griego, pero , mas dichoso que
él, estaba seguro del amor de mi Galatea.
Mi drama se halló terminado al mismo tiempo que la edu
cacion de Rosa , y no me restó mas que el pensar en las di
ligencias que debian contribuir á la realizacion de mis ar
dientes votos: la represen tacion de la obra y el estreno de la
actriz.
Hasta entonces me habia adormecido tambien en mi fe
licidad última ; habla confinado tanto mi vida en los goces
domésticos, que no me habia formado ninguna relacion
esterior. Halléme aislado como en los primeros dias de mi
llegada á Paris, y no conocia á ningun director de teatro ,
pues desde mi reunion con Bosa hablan trascurrido tres
meses como un sueno, y los dulces cuidados con que me
ocupaba de ella y de su porvenir, me habian absorvido com
pletamente. De esos cuidados de cada momento, de esa co
munion de almas que nos identificaba, mi ternura hácia
ella habia salido mas fuerte y mas séria, y comprendia los
deberes que me imponia al paso que saboreaba los derechos
que me daba. No consideraba ya nuestras relaciones como
un vínculo pasajero, sino que quena hacer nuestro amor
duradero y respetado uniendo para siempre su vida á la
mía, para lo cual habia resuelto en mi corazon el casarme
con mi amiga.... !Amoroso sueno acariciado en el santua
rio de mi pensamiento, que yo le habia callado, queriendo
hacer de él una sorpresa y una recompensa el dia de nues
tro triunfo! Quizás cometí una falta con este silencio.... ?Ha influido en los acontecimientos que tuvieron lugar ?
?Ilabrian estos sido otros sin él ? No lo sé; pero si cometí
una falta, la he expiado bien cruelmente.
De todas sus antiguas amigas, Rosa solo habia conservado
una, que era una jóven á quien habia conocido en sus cur
sos de declamacion y que, como ella, se destinaba á la car
rera dramática. Llamábase Julia , tenía veinte anos, y co
diciaba el papel de graciosa que estaba en evidente armonía
con el carácter de su fisonomía y su agudeza, pues era im
posible hallar ojos mas vivarachos, nariz mas arremangada,
ni mejillas con hoyuelos mas lindos. Además, era alegré,
viva, reidora, siempre negligente, burlona y á veces im
pertinente; pero sabiendo.compensar sus defectos con una
sincera adhesion á las personas á quienes amaba. Solo ella
habla seguido frecuentando nuestra humilde morada, sin
que tuviese valor para prohibida su acceso, pues si bien su
sociedad me parecia algo lijera, y sus modales de un gusto
dudoso, era buena amiga, y su verbosidad satírica, sus
chistes imprevistos, y su constante buen humor, animaban
nuestra casita y divertian á Rosa á quien yo no quena pri
var de ninguna distraccion.
Una manana, entró Julia en nuestra casa con los ojos
mas brillantes, el aire mas determinado y la voz mas vi
brante que de costumbre, Era evidente que le había ocur
rido alguna cosa feliz. Al entrar arrojó sobre una silla su chal y su sombrero, y principió á bailar. Nosotros, acos tumbrados á sus originalidades, la mirábamos riéndonos, cuando de súbito se paró y dijo :
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— ! Amigos míos, á todo trabajo llega su recompensa
Felicitadme.
—?De quéj? preguntó Rosa.
— Al fin soy actriz. Acabo de contratarme.
— ?Verdaderamente ?
—Aquí me teneis hecha una graciosa; mi sueldo no será
gran cosa , pero es preciso comenzar, y espero que las co
sas cambiarán mas tarde.
La felicitamos sinceramente de un resultado tan ventajo
so como inesperado, y Julia , abrazada , cumplimentada y
festejada, nos detuvo, diciendo :
—Amigos míos, no dudaba de vuestra alegría, pero ahora
se trata de vosotros. El teatro en que entro es hermoso , y
la companía escelente para el drama , y allí es donde hay
que acudir. Se representará en él vuestra pieza , y contra
tarán á Rosa, ó no me he de llamar Julia. Contad conmigo;
mi divisa es: vencer 6 morir juntos. Si me juzgais digna de
recompensa , dadme el papel de paje y estoy segura de es
trenarme bien. Ahora, os dejo para ir á hacer conocimiento
con mis nuevos camaradas.... !Adios1
Y tomando su chal y su sombrero, salió como habia en
trado , sin darnos tiempo para responderle.
Aquella visita nos causó una impresion profunda , y la
marcha de Julia nos dejó muy pensativos. Sentados cada
uno en un rincon del cuarto, nos mirábamos sin hablar pa
labra , aguardando el fin de un silencio que ninguno quena
romper el primero, hasta que por último me decidí yo á
romperlo y dije :
—Julia tiene razon ; sus consejos son buenos. Manana iré
á presentar mi drama.
Rosa sonrió y me alargó la mano. Yo habia adivinado su
pensamiento como siempre.
El dia siguiente tomé mi manuscrito enrollado con mu
cho cuidado., y me encaminé lleno de confianza hácia el
gabinete del director de Julia ; pero ignorante como enton
ces estaba de los usos del mundo dramático, no habia pre
visto los obstáculos que me aguardabdn. Primeramente, la
completa ignorancia de mi nombre hizo que me negasen la
entrada, diciéndome que el director estaba ausente; el dia
siguiente, me respondieron que estaba muy ocupado para
recibirme, que su tiempo estaba contado, y sus negocios
eran inmensos; de consiguiente me fué forzoso resignarme
y confiar á manos subalternas mi precioso manuscrito y su
suerte. En esa via, aun me estaba reservada una nueva decepcion : trascurrieron los días sin traerme la respuesta
ian ansiada, y mi fé, á pesar de su robustez, principiaba á
flaquear, porque había escrito las cartas mas urgentes sin
ver romperse aquel silencio despreciativo. Rosa se desespe
raba; pues con la espontaneidad de deseo é imaginacion
que hace á las mujeres y los ninos confundir el deseo y su
realizacion inmediata en el mismo círculo de ideas, lo ha
bla creido todo ganado hacia poco, como entonces lo creia
todo perdido. Abandonóla el valor al mismo tiempo que la
confianza ; aflojóse la fibra de su energía para el trabajo;
descuidó los estudios, y le faltó poco para quemar los li
bros y manuscritos y volver á la labor de aguja tan menos preciada antes. Rosa tenia un carácter apacible y dulce,
propio para los triunfos fáciles y no para las rudas emocio
nes de la lucha, y debía palpar bien luego esta verdad. En
cuanto á mi, aunque mi conviccion era mas profunda y mi
corazon mas firme, confieso que de vez en cuando me sen tía invadido de un amargo desaliento y picado por las lan
cetadas de una cólera sorda.
Nos hallábamos en esa disposicion recíproca, cuando nos llegó un socorro inesperado, debido á la intervencion de
4.`
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Julia. La servicial graciosa nos trajo una noche un protec
tor , uno de sus camaradas llamado Francis , que era pri
mer galan en el teatro. Julia le habia hablado de nosotros,
y á sus ruegos habia consentido con bastante amabilidad
en venir á vernos. Presentóse con cordialidad y fué recibido
del mismo modo. No necesito decir que le confié nuestros
proyectos y le leí mi drama , que él apreció de manera que
me dejó satisfecho. Despues de pasar algunas horas con
Rosa y conmigo, se retiró considerado ya como un amigo.
Al dia siguiente volvió solo, y desde entonces fué el co
mensal.de casa.
Cuando yo le conocí, Francis era un hombre de treinta
y tantos anos , alto, bien conformado, de una cara bastante
bella , aunque sus facciones estaban ya bastante fatigadas.
Traqueado largo tiempo en medio de las mil vicisitudes de
la vida de actor nómada, su fortuna le habia conducido por
último al teatro donde parecia haber hallado un puesto se
guro. Su talento poco castigado, pero atrevido é irreflexivo,
agradaba á la multitud ; su voz tenia acentos vibrantes y
metálicos muy gratos á los abonados de los puestos inferio
res; representaba los fatuos al natural y los seductores con
verosimilitud, y sus ventajas naturales y el favor de que go
zaba en el teatro, le habian valido muchas conquistas , so
bre cuyo capítulo mostraba una discrecion y una modestia '
muy medianas. Verdadero Lauzun de bastidores, su vani
dad de hombre de conquistas amorosas, solo tenia igual en
su amor propio como artista, y á no haberse necesitado mas
que su voto para ello, se le ,hubiera proclamado el actor
mas grande de los tiempos antiguos y modernos. En cuanto
á sus cualidades privadas, censor divertido, companero
alegre, siempre pronto para una partida de recreo , sabia
tenerlas tiesas en una cena á los mas aguerridos, cantar
una cancion báquica y referir una anécdota picante. Por lo
demás, como su salud era escelente, su sueldo respetable
y su papel muy aplaudido, pasaba por un camarada bas
tante bueno: tal es el hombre que Julia y la casualidad me
depararon.
Desde la admision de Francis en nuestra casa, se habia
mejorado mi posicion. Mi nuevo amigo emprendió el ven
cer las dificultades que detenian mi marcha , y lo logró.
Por su influencia, mi manuscrito obtuvo por último una
lectura de aquel director inaccesible ; la prueba fué favo
rable, y hechas algunas correcciones , fué proclamada su
admision. Además, Rosa fué contratada y admitida á hacer
sus primeras salidas, y tambien esto fué debido á la viva
solicitud de nuestro amigo Francis, que no perdonó dili
gencias ni manejos de toda especie para alcanzarnos este
favor, haciéndolo con un celo, con un calor y una amabi
lidad que habrian debido alarmarme, si no me hubiese ha
llado en la edad en que se cree fácilmente en las amistades
desinteresadas. Por otra parte, su actitud en medio de no
sotros era perfecta, y parecia prodigar á Julia cuidados que
ella apreciaba en su debido valor. Así creí que el mejor
medio de manifestarme agradecido á los servicios de Fran
cis , era confiarle el principal personaje de mi pieza, en la
que de ese modo se hallarla como de costumbre entre Julia
y Rosa.
Entonces fué cuando acaricié con mas amor que nunca,
en el secreto de mi corazon , el proyecto de matrimonio que
entreveía en un porvenir tan cercano y grato.
Era pues cosa hecha: habia trascurrido el tiempo de las
pruebas, todo respiraba gozo en nuestra casa, y nos lanzá
bamos alegres en el porvenir, sonriendo al recuerdo de las
penas pasadas.
Al cabo de poco tiempo, merced tambien á nuestro pro
tector, principiaron los ensayos de mi drama, y vi mis ins
piraciones tomar un cuerpo sobre el escenario. No cabia ya
duda : yo era un autor y tenia talento, puesto que iban á
representar mi pieza. Sentí á mi vez subirme á la cabeza
las primeras ráfagas de orgullo ; me admiré mí mismo ,
y faltaba muy poco que yo me creyera con una gran dósis
de génio !
En el jóven escritor que , despues de trabajos arduos, de
esperanzas abortadas, de amarga desesperacion y deseos
cien veces ahogados , y otras tantas reflorecidos, vé por úl
timo sus esfuerzos estimados , hay una trasformacion tan
completa y tan violenta, que es justo perdonarle ese entu
siasmo pueril , esa sencilla opinion de talento que le hace
creer en su propio mérito del que él ha dudado mientras
que se lo negaban; pues son tan embriagadoras las prime
ras alabanzas , son un néctar tan espirituoso que se saborea
en la edad juvenil , al ver al mundo que se ocupa de la obra
que nos debe la vida , que no es de estrafíar se trastorne
la cabeza de los mas fuertes, y que la. embriaguez se apo
dere de los mas sobrios. Con el tiempo, las desilusiones de
lo pasado inspiran cordura , y el hábito de los triunfos , mo
destia : solo la verdadera grandeza es sencilla.... tina sola
consideracion anublaba mi alegría.
Hacia algunos días que el humor de Rosa habla cambiado
de una manera sensible ; ya no era la nina bulliciosa y viva
cuyas travesuras disipaban tan bien mis cuidados ; andaba
distraída, pensativa, preocupada ; su mirada habla perdido
aquella franca limpidez en que se ve el alma como á través
de un cristal ; á veces se quedaba horas enteras sentada en
su sillon abismada en reflexiones, y salia de ellas con un
aire brusco y nervioso que jamás le había notado. La mas
leve espresion mal comprendida, la ofendia y le causaba una
acritud pasmosa, siendo así que de ordinario siempre habia
sido tan dulce ; y apenas nuestras mejores bromas le ar-,
rancaban una sonrisa furtiva que no hacia mas que asomar
á sus labios. Verdad es que algunas veces reaparecia su
amabilidad , y que en ciertas horas solia de súbito prodi
garme gracias, caricias y ternuras mas hechiceras que nunca.
?De dónde nacia aquella disposicion singular? No pude
adivinarlo. ? Qué tenia? Era un secreto suyo. En vano la
interrogué cien veces, pues evadió mis preguntas asegu
rándome que no tenia ningun motivo para aquellas estra
vagancias , y que no debia yo tener la menor inquietud.
Como por otra parte su salud no habia sufrido menoscabo,
aguardé la llegada de la primavera sin inquietarme mucho,
y mis ocupaciones me impidieron fijarme en esos pequenos
accidentes domésticos', con tanta mas razon cuanto que,
mirando en derredor de mí, todo lo veía en susitio habitual.
Francis seguia tan amistoso, tan solicito y asiduo, aunque
veíamos con menos frecuencia á Julia.
Entretanto, llegó el dia del ensayo general.
La víspera, Rosa habia estado aun mas pensativa que
de costumbre. Cualquiera hubiera dicho que tenia que ha-.
cerme alguna confidencia y no podía arrancarla de su pe
cho ; pues me miraba ir y venir por el cuarto ; sus turba
dos ojos seguian todos mis movimientos ; entreabríase su
boca para hablar, y al punto se cerraba contraída por una
amarga sonrisa , mientras que sobre su frente se acumula
ban las nubes de un pensamiento sombrío. ?Qué podia agi
tarle de aquel modo? pesares ó temores? Dios lo sabe ;
pero sin duda no era el sentimiento de su ternura hácia mí,
pues hacia algunos dias que las avecillas tan parleras de
nuestro amor, habian cesado de cantar en su corazon.
• Corrió hácia mí, apoyó su cabeza sobre mi hombro, y
en esa postura sorprendí una lágrima silenciosa que cor
x 32 t<
• ria por su mejilla y mojó la mia , al paso que sentí la opre
sion de su corazon.
— ? Qué tienes? le dije.
— Nada.
— ! Pues estás llorando! ? con qué ya no puedo compar
tir tus pesares?
—No te alarmes. Estoy pensando en la prueba decisiva
que nos aguarda manana, y por mas que hago, tengo mie
do.... ! Si al cabo de tantos dias de espera saliésemos mal!...
--Si no es mas que eso, le dije, tranquilízate, todo sal
drá bien; estoy seguro del triunfo.
— !Dios te oiga! ! tengo tanto deseo de que seas feliz!
Dijo estas palabras con un tono tan singular, que me cho
có, pues en su mirada y en su voz había una sensibilidad
inesplicable. Volví hácia ella y le pregunté de nuevo si te
nia alguna cosa que confiarme. Rosa se arrojó á mis brazos,
y abrió la boca como si al fin fuera á aliviarse, hablando,
del peso que le ahogaba; pero de súbito esclamó :
— !No , no, no tengo nada que decirte I Estaba loca ; tie •
nes razon , todo saldrá bien.
Llegó el dia siguiente sin haber podido recabar mas de
ella. La fiebre de autor que se estrena me arrebató y me
hizo olvidar ese pequeno incidente que yo atribula á un ca pricho de mujer.
El ensayo general debia hacerse por la noche, para cuya
solemnidad el teatro habia su1pendido sus funciones. Lle
gué á las siete en punto, antes que los mozos de teatro,
antes que los actores y que todo el mundo. Rosa se metió
en su cuarto á repasar su papel por última vez, y yo me quedé considerando aquella sala muda y sombría que el día
siguiente, llena de luz y poblada de mis jueces, debia ver
mi triunfo 6 mi derrota. En medio de los confusos pensa
mientos que me agitaban , me complacía en sondar con la
vista aquellas profundidades oscuras; apoderóse de mí una especie de éxtasis, y mi imaginacion vió la sala tal como de
bia estar á la hora de la representacion que iba á decidir de
mi porvenir. Admiraba yo la guirnalda de senoras engalana
das en el anfiteatro, y la alborotada mar de cabezas humanas
ondulando en el patio, cuando de súbito se animan los mil
espectadores, resuenan sus bravos, oigo gritos, se prepara
una ovacion , piden que se presente el autor..., los artistas
van á llamarme á las tablas, jadeante, embriagado, fuera
de mí de gozo.... y hé ahí que una mano helada retiene la
mia.... Todo había desaparecido ; la noche se cernía sobre
mi cabeza, y me hallaba enfrente de un espectro repugnan
te, cubierto de andrajos que me miraba con una sonrisa
sardónica.... Era como un delirio espléndido y horrible á la
vez, del que no podía sustraerme, como no podemos sus
traernos de esas pesadillas hijas de las noches sombrías que
suelen oprimir el sueno.
La llegada de los comediantes me despertó sobresaltado
presentándome la realidad. Yo tenia calofríos y estaba pá
lido, y como Julia me reconociese al pasar, se paró y me dijo :
—Y bien, mi pobre amigo, ?qué tienes? No hay porque
apesadumbrarse, pues no merece la pena.
La dejé sin comprender el sentido de estas palabras es
travagantes.
Alumbraron el teatro, que brilló como un faro en medio
de las tinieblas en que estaba sumida la sala , y me fuí á
sentar en un rincon oscuro de la orquesta.
Principió la pieza, y se presentó en la escena Rosa mas
linda que nunca. Parecía conmovida, pero su modo de re
presentar, lejos de padecer por eso, adquiría algo de ner
vioso y dolorosamente apasionado que aumentaba su fuerza
dándole nuevo vigor. Julia, que solo representaba en el
primer acto, desplegó un atolondramiento original y que
agradó mucho, y hasta Francis se sobrepujó á sí mismo. En
fin, todo marchaba admirablemente, y muchas veces los
empleados del teatro y los músicos, eiectrizados por situa
ciones tiernas é interesantes:, aplaudieron anticipadamente
la obra y sus intérpretes.
Excerpta.
pvoivdSeei rpeoxqriusuetenenajecpraecuressaoenleaxessteqpruírieoitrud.,eDbeiesesrgparonarcqaiuapdeearccmriebeeninrtsee,qypueennotsoasdneodaolpoearqscíu,iebleaenxvidisdetael
del hombre queda convertida en un nada abstracto, que dejenera en llao vqiudea aolbgruanodse fdiseinotlórogicaofuselrlaa:m«anMiernrsitaabgiiltiadtadm.oPleemro.»lejos de ser así,
FEUCHTERSLEDEN.
la fLraagpanucreiazadedleal raolmmaa ssee dreevsecluabrpeolra labodnedlacduedreploc,obniteennidaosidceomunovpaosor oculto. ARGENSAAL.
En la soledad los objetos se abultan chan los cuerpos puestos en el vacío de ,lanimmáaqsuniniamneenuoms áqtuicea.se hin
M. DE STAEL.
Lo bello tiene derecho á nuestras investigaciones y á nuestro amor: la belleza es el alimento del bien y de la salud.
FEUCHTERSLEDEN.
Los grandes hombres no son grandes á todas horas, ni en todas
las cosas.
FEDERICO EL GRANDE.
Bástale á la mujer la conviccion de ser perfectamente amada para
ser enteramente feliz.
M. DE STAEL.
El camaleon toma todos los colores escepto el blanco : el adulador
lo remeda todo escepto la verdad.
PLUTARCO.
Nada es imposible al hombre en los límites racionales, mientras se revista de la constancia y una invariable voluntad; y por que parezca, es una verdad que todo deseo enérgico se rmeaalsizaatr.evido
* *
Por lo no armado ycomo Editor responsable.— Juan Oliveres.
BARCELONA.—IMPRENTA DE D. JUA.N ouvizass, CALLE DE ESCUDILLERS, N.° 51-1865.
>2 33 bc
Estudios botánicos.
Grande es la diferencia que existe entre un animal cual
quiera y una planta, puesto que difieren aun mas entre sí,
que ciertos zoófitos, que son animales , y ciertas confervas
que son plantas ; y esto á pesar de que no estén bien des
lindados los límites que separan el reino animal del reino
vegetal, por mas que hayan dicho,,Linneo y los botánicos
que le han sucedido. lié aquí no obstante la definicion por
medio de la cual el naturalista sueco creia caracterizar los
tres reinos: « Los minerales crecen ; los vejetales crecen y
viven ; los animales crecen , viven y sienten.»
La sensibilidad es, pues, lo único que diferencia á los
animales de las plantas. Veamos si comparando unos con
otros, será posible hallar en ellos un carácter mas marcado.
1.0 Los animales y las plan
tas tienen órganos ó partes, t9
que, en su disposicion parti
cular , ejerce cada una su co
metido especial, y cuyo con
junto de accion da por resul
tado la existencia del todo.
2.° Los animales viven, y la
fuerza vital parece resultar en
ellos de la irritabilidad de aque
llas de sus partes, que son sus
ceptibles de contraerse por me
dio del contacto de ciertos
estimulantes. —Lo propio su
cede con las plantas, de modo,
que la irritabilidad y la con
traccion aparecen de un modo
muy marcado en las flores de
la ruda y del cacto ; en las ho
jas y los ramos de la sensitiva,
en la diónea , etc. 3,° El azoe,
el carbono, el hidrógeno, el
oxígeno, las sales alcalinas y
los óxidos metálicos, forman
la base de las sustancias ani -
males. Los vejetales ofrecen la
misma composicion ; solo que
en estos últimos domina el car
bono hasta el punto de que
muy raramente se encuentra
el azoe , escepto en algunos productos que se llaman ani
malizados , tal como el gluten, etc.
4.° Los animales y las plantas viven y mueren ; resisten
á las fuerzas esteriores que tienden á destruirles, y reparan
sus partes lesiadas por una herida. 5.° Los animales recha
zan las plantas inútiles 6 noscivas á su naturaleza, y se
apropian para su nutricion aquellas á que pueden asimilar
se. Las plantas obran absolutamente del mismo !nodo; sus
tallos, y principalmente sus ralees, se desvian por medio
de un movimiento que parece casi voluntario; los pri
meros, para dejar las tinieblas é ir en busca de la luz; los
segundos, para abandonar un suelo seco y estéril y procu
rarse una tierra mas húmeda y mas nutritiva. Las plantas
absorben los fluidos que les convienen , y rechazan lejos de
sí las secreciones inútiles ó noscivas. 6.° Los animales y las
plantas tienen dos sexos. 7.° Hay algunos animales herma
froditas que se fecundan y reproducen sin el ausilio de nin
TOMO V.
gun individuo de su especie ; tales como la ostra , la almeja
y otros muchos moluscos acéfalos. La mayor parte de las
plantas son hermafroditas.
8.° Los moluscos y una multitud de otros mariscos son
andrégenos. El moral y otras muchas plantas monoicas se
hallan en el mismo caso. 9.° La mayor parte de los anima
les no tienen mas que un sexo ; y en todas las plantas dioi
cas sucede lo propio. 10. Muchos animales son vivíparos ,
esto es, que hacen sus pequenuelos vivientes. — Tambien
hay algunas plantas gramíneas, como el lirio y otras, que
en vez de producir granos producen pequenas plantas ente
ramente formadas. 11. Hay algunos animales que son seis
siparos , esto es, que se reproducen comunmente por esta
cas tales como los polipos y la
8 mayor parte de los zoófitos-
A Hay así mismo un gran núme
ro de vejetales ágamos que es
tán en el mismo caso. Los lí
quenes, que nunca fructifican,
son por lo regular los mas co
munes de entre ellos. 12. Nu
merosos son tambien los ani
males ovíparos, esto es, que
se reproducen por medio de
huevos. Una grana es así mis
mo un huevo vejeta!, que tie
ne la mayor analogía anató
mica con el huevo de los ani
males. 13. Tampoco faltan
animales zoófitos que se mul
tiplican por mediode pequenos
séres que se forman una espe
cie de tubérculos .en derredor
de su madre, que les alimenta
con su propia sustancia hasta
que hayan alcanzado un des
arrollo que les permita aten
der por sí mismos á sus necesi
dades. Llegado este caso , su
madre les abandona, y ellos se
desprenden, atienden por sí
solos á las necesidades de la
animalidad, y luego á las de
sus pequenuelos. —Muchas son tambien las plantas que se
multiplican por medio de retonos ó cebolletas. Las confer
vas tienen el mismo medio de reproduccion que los poli
pos; y el maestuerzo de los prados, en ciertas circunstan
cias, se regenera por medio de pequenos gérmenes tuber
culosos que crecen sobre sus hojas. U. Se pneden unir ó
engertar dos pulpos, uno sobre otro, aunque sean de es
pecies diferentes, y no formarán en breve mas que uno solo.
— Sabido es tambien el modo con que se engertan los ve
jetales. 15. Si se arranca un ojo á una tortuga 6 la pata á
un cangrejo 6 á una salamandra, si se corta la cabeza
á una rana aquellas partes brotan nuevamente, en mas
ó menos tiempo, segun la estacion , y en breve aquellos
animales se ven otra vez enteros como antes.— Tambien
las ramas de un vejetal se reproducen despues de haber sido
cortadas. 16. Todos los insectos, los réptiles y hasta algunos
mamíferos, tales como el liron , la marmota, etc., quedan
5
)§ 34 X
describir, y á las que se dá el nombre de fanerógamos , á
causa de su hermosura. Hay algunas , en las que apenas
son conocidos aquellos órganos de la fecundacion , como
sucede por ejemplo en las setas, de figura 3; dáse á estas
plantas el nombre de crytógamos. En otros tienen una for
ma muy rara, como sucede con los musgos, fig. 2 , donde
consisten en una urna c, cubierta de una tapadera b. Se dá á
estos últimos vejetales el nombre de ágamos, cuando los ór
ganos de la fructificacion son muy distintos, y no pueden
reconocerse los órganos de los sexos. Muchas son tambien
las plantas que no se asemejan á las que acabamos de des
cribir, tales como las setas, que no tienen tallo ni hojas ;
véase sino la que ofrecemos de n.° 3, que se compone en
teramente de un sombrero b, de los hilitos e, y del pedí
culo á.
Ahora que tenemos ya los conocimientos necesarios, po
demos seguir ó recorrer con planta segura las gratas y her
mosas sendas de la botánica, ocupémonos de
por mas ó menos tiempo entumecidos por el frío , sin dar la
menor senal de vida. — Los árboles , en muchos climas,
dejan tambien de vejetar durante el invierno.
17. Cambian los animales varias veces de piel durante su
vida, ora cayéndoles casi entera, como sucede con loscrustá
ceos, las serpientes, etc., ora desprendiéndoseles de un Mo
do casi imperceptible y bajo la forma de un polvo escamoso,
como en el hombre. — Los árboles renuevan varias veces
su corteza en el curso de su vida , ya sea por grandes frag
mentos como el alcornoque , el álamo y el plátano , ya en
pequenas partes, como el peral , el manzano , etc. 18. Los
fluidos alimenticios atraviesan en los insectos las paiIes la
terales de un largo tubo intestinal , y se elaboran al contac
to del aire que se introduce por los poros respiratorios co
locados á lo largo del cuerpo. —En las plantas, los fluidos
alimenticios 6 la savia , recorren los largos tubos que for
man el vejetal , inundan todas sus partes y no paran hasta
las hojas ó la superficie de los demás órganos, y allí en con
tacto con el aire y la luz, por medio de los poros de que el
vejetal está cuajado, se combinan y se identifican con la
sustancia de la planta.
19. Los animales respiran ; así que, si se les sumerge por
algun tiempo en un gas puro, esceptuando el oxígeno,
mueren asfixiados: respiran oxígeno, y espiran el ácido
carbónico. — Las plantas respiran ; así pues, si se las sumer
ge por algun tiempo en un gas puro, que no sea el ácido
carbónico 6 el oxígeno, mueren asfixiadas. Se apropian El
carbono y espiran el oxígeno.
De esta analogía de los dos reinos, analogía que podria
mos demostrar aun mas y mas, resulta que las plantas solo
difieren de los animales en que ellas respiran ácido carbó
nico en vez de oxígeno; y que por la incineracion despiden
ácido carbónico en lugar de azoe. Ahora que tenemos ya
todo el conocimiento posible de los vejetales , empezemos,
antes de ir mas lejos , por bosquejar sus formas generales,
á fin de no confundirnos cuando entremos en mas detalles.
La mayor parte de las plantas se componen de una raiz ,
fig.1,m, destinada á fijarlas en la tierra, y á recibir una
parte de sualimento, y de un tallo, e, que alcanza á todas las
partes de la planta. El tallo puede dividirse en ramas, las
ramas en brotes, los brotes en retonos. Los nombres de las
hojas varian segun el puesto que estas ocupan : las que
están colocadas directamente sobre la raiz, ji, se llaman
radicales; las que están unidas al tallo, hh , se llaman cau
linarias , y se dá el nombre de hojas florales, 6 de brácteas,
á las que acompanan á las flores 6 sus capullos. Hay además
una cuarta especie de hojas, las estipules, que están siempre
en la base de las demás hojas, y que tienen por lo regular
formas singulares, como por ejemplo en el rosal , la planta
del guisante, etc. Las hojas ü, tienen á veces una pequena
cola llamada pedículo en cuyo caso se las dá el nombre de
pedículas. Cuando carecen de ella, como en las hh, son se
siles.
La flor es el órgano de los sexos, y por lo mismo, es el
mas importante ; se compone de los órganos de la fecunda
clon, de los que hablaremos mas adelante, y de sus capas.
Estas consisten regularmente en un caliz, b, colocado siem
pre en la parteexterior, verde como las hojas, cuando existen
por ejemplo en la campanilla que hemos figurado. La se gunda capa , á, es la corola, que nunca es erde , y que os
tenta algunas veces los mas vivos colores. Cuando se forma
de una sola pieza como en la que hemos puesto de mani fiesto, se la llama monopétalo; 'siendo polipétalo cuando se forma de varias, por ser cada una de ellas un pétalo.
No todas las plantas dan flores como las que acabamos de
LA GERMINACION.
El primer fenómeno que se presenta en el órden analítZ
co , es el de la germinacion , primer desenvolvimiento de la
planta encerrada en el huevo vejeta'. Tomemos una grana,
una avichuela , por ejemplo, y plantémosla. La penetrará
la humedad, el calor causará en ella cierta fermentacion ,
las capas del embrion ó pequena planta se romperán ente
ramente y veremos brotar una plantita , fig. 6, que se com
pondrá de las puntas de la raiz, c, ó primer rudimento de la
raiz; de una especie de red, ó nudo vital, d, en cuyo punto el
tallo se asentará sobre la raiz ; de dos cotiledones, aa, pare
cidos á hojas, aunque desempenando funciones muy distin
tas; y, finalmente de una parte del ge'rnien b, 6 rudimento
del tallo. Debemos observar que en la mayor parte de las
plantas, las primeras hojas que forma la parte del gérmen
destinada á ser el tallo, tienen una forma distinta de las ho
jas comunes, por lo que se las dá el nombre de primordiales.
Los cotiledones son las tetas de la plantita, y están com
puestas de fécula 6 de harina mientras están encerradas en
la grana, siendo ellos las que en el trigo, la cebada, la ave
na y otros cereales procuran la harina de que se hace el
pan. En el momento de la germinacion se desarrollan el
oxígeno y el ácido carbónico por medio de la humedad,
el calor y el terron obran sobre la fécula, y por una opera
clon que nuestros químicos imitan muy bien, la convierten
en azúcar, ó mejor en un jarabe muy dulce. Este jarabe,
parecido á la leche de las hembras en losanimales, pasa de
los cotiledones á la tierna planta, y la alimer.ta hasta que
está en el caso de poder vivir de la tierra por sus raices y de
la humedad del aire por sus hojas. Entonces cambia el fe
nómeno, puesto que la germinacion termina, y la vejeta
clon empieza.
DE LAS RAICES.
Las raíces, como el tallo, pueden ser carnosas, fig. 9 del
grabado, ó lenosas, fig. 7. En este caso su organizacion es
la misma que la del tallo, y para evitar repeticiones, ella es
la que vamos á estudiar. El tallo, como la raiz , está cu
bierto de una capa exterior que se llama corteza, fig. t.t, á,
b, e, d. La corteza se compone : 1.0 de la epidermis 6 cu
ticula , á, primera capa ténue , seca y trasparente ; 2.° del
tejido celular ó pare'nquima, b, sustancia pulposa y esponjo
sa, que contiene una especie de red de mallas mas 6 menos
estrechas y de diversas formas ; 3.° de capas corticales , e,
faces de hojas fibrosas , puestas unas sobre otras , que al
mirarlas con el microscopio , parecen enteramente acribi
lladas de celdillas llenas de una sustancia gelatinosa , y cu
yas hojas forman la mayor parte de la corteza ; U, del li
ber,, d, parte comprendida entre las capas corticales y la
albura, compuesta de una red vascular cuyas prolongadas
aréolas están llenas de tejido celular. Cada ano se renueva.
Debajo de la corteza se halla la albura ó parte blanda, e,
que es tan solo el liber algo endurecido ; luego viene la ma
dera, f, que solo es tambien la albura endurecida; y por
último, el estuche medular, y, tubo central que contiene la
médula. Anualmente se forma una capa lenosa , conforme
se puede ver si se corta transversalmente el tronco de un
árbol, cuya edad puede saberse exactamente contando su
número. Así es que Adanson , y ,despues de él otros viaje
ros botánicos, han contado las capas concéntricas leflosas
de diferentes baobales, árboles gigantescos del Senegal, cu
yo tronco alcanza á veces treinta
piés de diámeti o. Han encontra
do algunos de ellos que tenian
seis mil capas lenosas, de lo que
han deducido los naturalistasque
aquellos vejetales monstruosos
contaban seis mil arios. Volva
mos empero á las raices.
Es la raíz, segun su definicion
mas propia, aquella parte del
vejetal nunca verde en su tejido
cuando está espuesta al aire, que
busca la oscuridad y la hume
dad, y que crece siempre en un
sentido opuesto al del tallo. Es
cepto algunas setas ó musgos,
que son quizá animales, todas
las plantas están provistas de
raices; sin que sean estas de una
naturaleza tan invariable, que
no puedan cambiar de sitio y de
funciones. Se encuentran en la
parte superior de las hojas de 20
algunas plantas, en toda la lon
gitud de los tallos de varios ve
jetales trepadores, en las arti
culaciones de las gramíneas y en
el sobaco de varias plantas acuá
ticas. En un ranunculo de nues
tros riachuelos, planta bastante
comun , tienen los pedículos de las hojas un limbo con su
parénquimo, cuando la casualidad hace que se desarrollen
fuera del agua; pero si por el contrario crecen en su seno,
el parénquimo desaparece y la parte eminente de la hoja se
convierte en verdadera raíz. Finalmente, todas las partes
de un vejetal susceptibles de producir ramos lo son tambien
de producir raices, lo que está evidentemente demostrado
por la continuacion del tallo. Hasta pueden- las raíces con
vertirse en ramos , caso de que reunan para ello las circuns
tancias necesarias. Plántese por ejemplo un tierno sauce en
sentido opuesto ,.esto es de ramas en la tierra, y serán es
tas las raíces, al paso que producirán los últimos retonos y
hojas ; sin embargo , no todas las plantas producen este
mismo fenómeno.
Varias son las raices que no crecen en la tierra , puesto
que hay algunas que flotan en las aguas sin implantafse
nunca en el fondo; las plantas que producen estas raices Son
viajeras , ya porque el viento las impulse, ya porque las
lo
arrastren las corrientes. Otras hay que se aplican y serpen
tean por la superficie de los troncos de los árboles, de las
penas y de otros diferentes cuerpos duros cuya humedad se
chupan , y á las que se dá el nombre de falsas parásitas.
Otras , en fin , penetran en la sustancia de las cortezas de
los árboles , y se alimentan de su savia , tales son las plan
tas parásitas como el muérdago , la yerba tora , etc.
Las funciones de las raices consisten tanto en fijar al ve
jetal en el suelo que le vió nacer , como en trasmitirle el
aliménto ; y sin embargo , solo raramente hay equilibrio en
estas dos funciones. Las plantas grasas , esto es , aquellas
cuyos tallos y hojas son espesas y carnosas , deben casi solo
al aire su alimento, sin que al parecer estén sus raíces des
tinadas mas que á fijarlos ; cuando por el contrario, en las
plantas de un tejido seco y ténue, parecen estar las raíces
esencialmente destinadas á su nutricion. Las ralees no ab
sorven los jugos alimenticios por toda su superficie, y si tan
solo por medio de pequenas bo
cas aspirantes, que tienen la
forma de poros, colocados en el
estremo de cada fibra.
Hemos dicho que las ralees
son lenosas ó carnosas; y en uno
y otro caso pueden ser anuales,
formándose y muriendo en el
curso de un ano ; bisanuales ,
cuando viven en dos anos, y vi
vaces cuando viven tres y mas
arios. Cuando la duracion de una
planta es igual á la duracion de
su raiz , se dice tambien que es
esta última anual, bisanual ó
vivaz; can todo deben escep
tuarse algunas plantas bulbosas,
tales como la cebolla, que no es
mas que una yema ó grana vivaz,
mientras que su raiz, así como
sus hojas y tallo, mueren y se
renuevan cada dia. Respecto de
su direccion , se dice ser su raiz
principal, fig. 7 de la lámina
anterior , cuando se hunde per
- pendicularinente en la tierra ;
21 horizontal cuando corre parale
lamente al horizonte, entre las
primeras capas de la tierra; tre
padora, cuando estando hori
zontal, emite aquí y allá pequenas raices y tallos; y por úl
timo , se la llama progresiva, cuando es vivaz y se destruye
en una parte mientras que se prolonga por otra.
Lo que debe principalmente estudiarse es la forma de la
raiz, puesto que puede ser sencilla ó sin divisiones ; ramo
sa, fig. 7, subdividida en ramitas ; tuberosa, siendo gruesa
y carnosa, en cuyo caso se la llama fasciculada, por estar di
vidida hasta su base en varias partes carnosas prolongadas;
hay la orguidacea-palmea, fig. 9, que es la que tiene dos
mas tubérculos que se separan hácia abajo ; la orquidacea,
fig. 10 , compuesta de dos tubérculos inmediatos mas ó me
nos ovales; la fusimorma ó en forma de uso ,fig. 11, que
es larga é hinchada en el centro, y delgada en sus estremos;
la napacea, napiforme 6 cónica, fig. 12, en forma del peon ó
de nabo; la rapacea ó cónica, fig. 13, parecida á un cono al
revés ; la tuberculosa, fig. 11, que es una masa carnosa, sin
formas determinadas, como la patata; la monili forme, fig. 45,
formada de diferentes tubérculos unidos por un hilo en for
.?"
>2 36 g<
ma de rosario; la grumosa, fig. 16, formada de pequenos
granos redondos y tuberosos ; la palmea , que es tuberosa,
aplastada y dividida de modo que parece una mano abierta,
cuyos dedos están algo apartados; y finalmente, la articula
da, fig. 8, que tiene de distancia en distancia impresiones
muy parecidas á articulaciones.
DEL BIZII01110.
Es preciso no confundir la raiz articulada con el rizliomo
que es un verdadero tallo subterráneo, articulado, que tiene
hojas sobre las articulaciones y debajo de las ralees.
DE LOS TALLOS.
Dáse este nombre al cuerpo principal de una planta que,
elevándose sobre la tierra en un sentido inverso al de la
raiz, produce y sostiene todas las demás partes del vejeta);
muchos son los tallos que se parecen al tronco de la fig. 17.
El tronco de los árboles dicotiledonos, es lenoso, ramificado
y un poco mas delgado en suparte superior. El stipo, fig. 18,
tiene el tallo propio de los árboles del órden de los mono cotiledones, de un diámetro casi igual en todas sus partes,
escepto algunas veces en la parte superior, que raras veces
tiene ramas, que casi siempre termina con una haz de ho jas- y que conserva en toda su estension las senales de las hojas que no existen ya. 3.° El rastrojo, fig. 20 , tiene el
tallo articulado ó nudoso de las gramíneas , regularmente
fistuloso, y son sus hojas envainadas. 4•0 El asta, fig. 19, es
una especie de pedúnculo radical , que arranca de la raiz ,
se eleva recta sin hojas ni ramificacion, y es siempre una
sustancia herbácea.
5.° El tallo propiamente dicho, no tiene relacion con ninguna de las cuatro plantas anteriores. Toda planta que
cpalorece de tallo.11eva el nombre de acaula; tal es, por ejem , el cacto meloniformo de la fig. 21.
Si las ralees buscan la sombra y la humedad, los; tallos,
por el contrario, se dirigen constantemente hácia el aire y
la luz, aunque sea por medio de movimientos muy marca dos; conforme puede esperimentarse fácilmente, sembran
do una grana de planta trepadora en un tiesto puesto sobre
una mesa, é inmediato al balcon 6 ventana por donde re
cibe el aire y la luz. Cuando la pequena /planta empiece á brotar, se colocará sobre el tiesto ó maceta, en una posi
clon vertical, una tablilla bastante ancha para interceptar tlaablluaz,,áesnetirseplualgpaladnastadey alaltuvrean,taunnaa,gsuejehraorádeenunlaa pmuilsgmaa da de diámetro; y de seguro, no dejará el tallo de seguir la direccion del agujero y de pasar por él en busca de la luz
qqguuaedeanlsaemcpeaassritatear.risbuSapi elyruiesoegrovduseeelltvhaeallncoelsaoettraeobnlcaaugeuynjeetrlreotiáeensatlolga,undseaosmmpbourdlao,
se le verá ir en busca del nuevo agujero y pasarle para en
contrar la luz; y así sucesivamente pasarla y volverla á pa
sar veinte veces de una á otra parte de la tabla, durante su vejetacion , solo por procurarse la luz que le falta. Pocas
serán las personas que no hayan observado que cuando
brotan en la bodega los grillos de las patatas , todos ellos se
dirigen hácia la cercera.
Ya hemos visto que los tallos están envueltos en una
corteza , y que cubre á esta un epidermis , que es una mem
brana delgada , seca , trasparente , poseida de una materia
grasa , parecida á la cera , que preserva á la corteza de la
lluvia y del aire. El tejido celular ó parénquimo , colocado
debajo de la epidermis, tiene sus celdillas llenas de una
materia resinosa casi siempre verde ; y está destinada á se
parar de los fluidos alimenticios las materias inútiles que son
arrojadas al esterior por la transpiracion , porque las plan
tas transpiran como los animales, y aun con mas fuerza.
Es tambien en el parénquimo , sometido á la accion de la
luz, donde se opera la descomposicion del gas ácido carbó
nico. El ácido se desprende , y el carbono se fija en la plan
ta de que forma todas las partes sólidas.
Las capas corticales , colocadas debajo del parénquimo ,
se componen de varias redes de celdillas prolongadas, que
imitan perfectamente el encaje. Son poco aparentes en al
gunos vejetales, pero se descubren fácilmente en el lagetto,
é imitan bastante bien una obra 6 trabajo hecho á la aguja.
El .liber, colocado bajo las capas corticales y sobre la made
ra, es la parte mas importante del vejeta!, por ser el que •
produce con su desarrollo las nuevas ralees, las nuevas ra
mas, las flores y los frutos. A medida que va envejeciendo
se endurece, se convierte en madera y aumenta la masa del
cuerpo lenoso. Si durante la vejetacion se quita la corteza
de un árbol, se ve desde luego rezumar en los bordes de la
herida un licor espeso y gelatinoso que se endurece, se or
ganiza, se vuelve verde y forma una capa de nueva corteza.
Aquel licor, producido por el liber,, es lo que se llama el
cainbium, principio orgánico de todo vejeta]; por lo que
podría comparársele con la sangre de los animales. El cam
bium se estiende entre la madera y la corteza, y forma nue
vas capas de liber; pero si se detiene la circulacion , 6 tan
solo se dificulta, por cualquier medio que sea, se amonto
na en torno de la ligadura, forma un rodete, levantando la
corteza y se orgakiiza en retonos do quiera logre abrirse pa
so; haciéndose por este medio los enjertos.
Es hoy un hecho reconocido, el que toda parte del veje
tal puede reproducir por enjerto un individuo de su espe
cie, con tal que aquella parte contenga el cambium necesa
rio. Hasta se ha logrado hacer producir pequenas plantas
por medio de simples hojas, mediante el enjerto. El mas
tuerzo de los, prados ofrece un fenómeno muy singular; si
se l trasplanta en un sitio umbrío, hace mal la fecunda
clon y no produce grana. Pero la naturaleza ha atendido
de otro modo á su reproduccion , disponiendo que el cam
bium.se junte en pequenos glóbulos en la superficie de las hojas inferiores, y que se endurezca y forme en ella peque
nos tubérculos. Cuando la hoja empieza á secarse, se incli
na hácia el suelo; entonces los tubérculos se ponen en con
tacto con la tierra, se arraigan en ella y se convierten en
otras tantas pequenas plantas perfectamente organizadas.
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3'7' e<
La divina comedia.
por Dante
EL PURGATORIO.
CANTOS DE VI Á X.
Sommario.
Continua il Poeta a trattare dei medesimi negligenti , i quali ave
vano indugiato u pentimento infino alla loro violenta morte. In fine
trova Sordello Mantovano, e parla universalmente contra tutta Italia,
e particolarmente contra Fiorenza.—Tratta di coloro che hanno dif
ferito ji pentirsi per avere occupato l' animo in signorle e stati ; i
quali purgano il loro peccato in un verde e fiorito prato: e quivi trova
Carlo, e molti altri.—Tratta, che videro due Angeli scender con dile
affocate e spuntate spade a guardia della valle; ove discesi, conobbe
ro l' ombra di Nino. E poi videro una biscia, contra la quale si cala
rono i due Angele. In fine favella il Poeta con Currado Alalaspina, II
quale gil predice il suo futuro esilio.— Dimostra Dante in questo
canto, sotto la finzione d'un sogno, la salita sua infino alfa porta del
Purgatorio, e la via ch' egli tenne per entrarvi.— Descrivesi la porta
del Purgatorio, é la salita dei Poeti insino al primo balzo, nel quale
sotto gravissimi pesi si purga la superbia. Di poi videro essi alla sua
sponda intagliáti alcuni esempj de urniltá ; e in fine diverse anime
sotto gravissimi pesi venire verso loro.
CANTO VI.
Quando si parte '1 giuoco della zara,
Colui che perde si riman dolente ,
Ripetendo le volte, e tristo impara ;
Con l' altro se ne va tutta la gente;
Qual va dinanzi , e qual dirietro il prende,
E qual da lato gli si reca a mente.
Ei non s'arresta , e questo e quello 'ntende :
A cui porge la man, piI non fa pressa ;
E cosi dalla calca si difende.
Tal era jo in quella turba spessa ,
Volgendo a loro e quh e lá la faccia ;
E, promettendo , mi sciogliea da essa.
Quivi era l' Aretin , che dalle braccia
Fiere di Ghin di Tacco ebbe la morte,
E l' altro ch' annegó correndo 'n caccia.
Quivi pregava con le mani sporte
Federigo Noveno, e quel da Pisa,
Che fe parer lo buon Marzucco forte
Vidi Cont' Orso , e l' anima divisa
Dal corpo suo per astio e per inveggia ,
Come dicea , non per colpa commisa ;
Pier dalla Broccia dico: e qui provveggia ,
Mentr' e di quá,, la donna di Brabante,
Si che perb non sia di peggior greggia.
Come libero fui da tutte guante
Quell' ombre, che pregár pur eh' altri preghi ,
Sumario.
Continua hablando de los Descuidados que se arrepintieron en el
momento de su muerte violenta.—Mientras Virgilio preguntaba á una
alma, algo apartada de las demás, cuál era el camino mas fácil de la
montana, Dante reconoció en ella á Sordello de Mántua.-- Dante y
Sordello se abrazan.—Apóstrofe contra las discordias de Florencia y
contra toda Italia.—Virgilio se da á conocer á Sordello de Mántua, que,
se postra y abraza las rodillas de su conciudadano.—Sordello anuncia
á los poetas que no se puede de noche subir el monte del Purgatorio.
—Luego les hace ver á los Descuidados que tardaron en arrepentirse,
obcecados por el poder y los honores.—Sentados en una pradera cu
bierta de flores, aguardan el momento de su purificacion. —Enrique
de Inglaterra, el marqués de Monferrato.— Llegada la noche, las al
mas de que habla el canto precedente, entonan un himno. —Arma
dos de espadas flamígeras , descienden dos Angeles, custodios del
valle.— Luego aparece una serpiente que es arrojada por los dos Es
píritus celestes. —Conrado Malespina predice á Dante su próximo
destierro. —Refiere el poeta, que, habiéndose dormido, tuvo hácia
el amanecer una vision.— Al despertar se dirigió á un punto mas
elevado, cerca de su fiel guía, que le condujo hasta las puertas del
Purgatorio.—El ángel que guarda aquella puerta, se la abrió dili
gente. — Asi que acaban de penetrar en el Purgatorio, suben los
poetas al primer círculo, donde se purifica el pecado de Orgullo.
—Empiezan por ver grabados en las paredes varios ejemplos de hu
mildad. — Despues ven á las almas de los Orgullosos andar penosa
mente, abrumados por pesos enormes.
CANTO VI.
Mohíno está el que pierde al salir del juego de azar, y
triste repite y aprende uno á uno los golpes de que ha sido
víctima. Sigue al otro toda la multitud : aquel va delante y
este detrás; no hay quien no procure escitar un recuerdo
en el afortunado que , sin pararse escucha á uno y otro, y
alargando una mano que no es nunca estrechada, logra li
brarse de la multitud que le cerca.
Tal estaba yo en medio de aquella cohorte compacta ,
volviendo á una y otra parte el rostro y haciendo promesas
para librarme de ella.
Allí habia el Aretino (I) que recibió la muerte de la ma
no airada de Ghino di Tacco , y aquel otro que se ahogó
persiguiendo á sus enemigos. (2) Allí oraba, tendidos los
brazos, Federigo Novello (3) , y aquel de Pisa que puso en
relieve la grandeza de alma del buen Marzucco. (4)
Ví tambien al conde Urso (5), iba aquella alma separada
(1) lilesser Benincasa de Arezzo, auditor de la Rota en Roma, fué asesina
do por Ghino di Tacco, cuyo hermano y sobrino habla condenado á muerte.
(2) done de Tarlatti de Arezzo.
(3) Fué muerto por un Bostoli, apellidado Fornaivolo.
(4) liarzucco besó la mano del asesino de su hijo Farinata.
(5) Orso , hijo del conde Napoleone di Barbaja, fué muerto por el con
de Alberto, su tio.
Si che s' avacci 'I lor divenir sante ,
Jo eominciai: El par che tu mi nieghi ,
O luce mia , espresso in alcun testo,
Che decreto del Ciel orazion pieghi ;
E questa gente prega pur questo.
Sarebbe dunque loro speme vana?
O non m' é '1 detto tuo ben manifesto?
Ed egli a me: La mía scrittura é piana ,
E la speranza di costor non falla ,
Se ben si guarda con la mente sana ;
Ché cima di giudicio non s' avvalla ,
Perché fuoco d' amor compia in un punto
Cib che dee soddisfar chi qui s' astalla
E lá., doy' lo fermai cotesto punto,
Non s' ammendava , per pregar,, difetto,
Perché '1 prego da Dio era disgiunto.
Verarnente a cosi alto sospetto
Non ti fer'mar , se quella nol ti dice ,
Che lume tia tra '1 yero e lo 'ntelletto.
Non so se 'ntendi , jo dico di Beatrice:
Tu la vedrai di sopra in su la vetta
Di questo monte ridente e felice.
Ed jo: Buon Daca, andíamo a maggior fretta,
Ché giá non m' affatico come dianzi,.
E vedi °mal che '1 poggio ombra getta.
Noi anderem con questo giorno innanzi ,
Rispose, quanto piu potremo omai ;
Ma 'I fatto e d' altra forma, che non stanzi.
Prima che sil lassu, tornar vedrai
Colui che giá si cuopre della costa,
Si che i suo' raggi tu romper non fai.
Ma vedi lá, un anima che, posta
Sola soletta , verso noi riguarda :
Quella ne 'nsegnerá la via piá tosta.
Venimmo a lei. Oh anima Lombarda,
Come ti stavi altera e disdegnosa ,
E nel muover degli occhi onesta e tarda !
Ella non ei diceva alcuna cosa ;
Ma lasciavane gir,, solo guardando
A guisa di leon guando si posa.
Par Virgilio si trasse a bel, pregando
Che ne mostrase la miglior salita ;
E quena non rispose al suo dimando ,
Ma di nostro paese e della vita
Ci chiese ; e 'I dolce Duca incominciava :
Manto va.... e l' ombra , tutta in sé romita ,
Surse vér lui del bogo ove pria stava ,
Dieendo : O Mantovano, io son Sordello
Della tua terra ; e l' un l' altro abbracciava.
Ahi serva Italia, di dolore ostello,
Nave senza nocchiero in gran tempesta
Non Donna di provincie, ma bordello!
Quell' anima gentil fu cosi presta,
Sol per lo dolce suon della sua terra ,
Di fare al cittadin suo quivi festa.
Ed ora in te non stanno senza guerra
Li vivi tuoi, e l' un l' altro si rode
Di que' eh' un muro ed una fossa serra.
Cerca, misera, in torno dalle prode
Le tue marine, e poi ti guarda in seno,
S' alcuna parte in te di pace gode.
Che val perché ti racconciasse 'I freno
Giustiniano , se la sella e vóta?
Sanz' esso fora la vergogna meno.
Ahi gente, che dovresti esser divota ,
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de su cuerpo por la astucia y la envidia, y no por sus crí
menes, segun ella misma decia. Me refiero á Pedro de la
Brosse , (1) que mientras permanezca en la tierra, póngase
en guardia la princesa de Bravante para evitar el verse un
dia entre la cohorte atribulada.
Cuando quedé libre de tantas sombras que oraban para
que otros rogasen por ellas, á fin de abreviar el tiempo en
que habían de ser santificadas, empecé yo de esta manera :
! Oh luz mía , que niegas rotundamente, me parece, en
tu texto, que la oracion ablanda los decretos del cielo ! (2)
?si será vana la esperanza de esas almas que me están pi
diendo eso mismo? ?6 si no habré logrado yo comprender
tu sentido?»
Y ella á mí: « Muy claro es lo que he escrito ; examíne
se con espíritu recto y santo, y se verá que no es falaz la
esperanza de esas almas. Con efecto, la sublimidad del jui
cio de Dios nada pierde en que el fuego del amor haga en
un instante lo que habria debido hacer el alma.; aquí des
terrada.
Cuando así lo dispuse, no podia la oracion purgar la fal
ta, por estar separado de Dios el pecador que habria sido
objeto de aquella ovaciun. Sal pues del abismo de esa duda,
y aguarda á la que será la luz entre la verdad y tu inteli
gencia.
No sé si me comprendes; hablo de Beatriz, á baque ve
rás en la cumbre de este monte, sonriente y dichosa.»
Y yo á mi vez: «Buen gula, adelantemos el,paso, puesto
que ya no me canso como antes; además, mira que sombra
proyecta ya el monte.
—Adelantarémos hoy todo cuanto podamos, contestó
me; pero tiene este camino_una forma distinta de la que te
crees. Antes de llegar allí arriba, verás volver al que ya
oculta esta cuesta, de modo que con tu cuerpo no puedes
romper sus rayos.
—Mira, empero, á aquella inmóvil que, sola y entera
mente separada, dirige hacia nosotros sus miradas; ella nos
indicará la senda mas recta. »
Llegamos hasta ella: Oh alma lombarda! cuán altiva
y desdenosa estabas! Cuán noble y grave eres al dirigir tu
vista hácia nosotros!
Sin proferir palabra alguna nos permitia adelantar, mi
rándonos á la manera del leon que descansa. (3)
Acerc6sele entonces Virgilio , suplicándola nos indicara el
camino mejor, sin que ella contestase á su súplica ; pero se
informó acerca de nuestro país y nuestra vida ; y empezó
mi dulce guia de esta manera : «Mantua....» Incorporada
de repente la sombra, se lanzó hácia él desde el sitio en que
estaba, esclamando :
« ! Oh Mantuano ! ! yo soy Sorello, de tu tierra querida!»
y se abrazaron mútuamente. (4)
Oh Italia esclava! posada del dolor, buque sin barque
ro en una tempestad desecha, no eres ya reina de las pro
vincias, sino foco de prostitucion !»
Al dulce nombre de su tierra natal, se apresuró aquella
alma hermosa á festejar á su conciudadano ; mientras que
los que viven en ella están en continua guerra , y hasta los
que un mismo muro y un mismo foso contienen se desgar
ran mútuamente.
) Secretario y favorito de Felipe el Hermoso ;fué acusado falsamente por
la((r23e))inDTaeáscdiineteohtasaibtearirpdqoeusueemrIiIdffloeiecsrteiCdsuiprcceiarrsalsaro,e pyrceocnadnednoa.do(\Táulmaidpoen.)a de horcá.
A guisa di leon guando si posa
Girando gli occhi. (Tasco, Jerus. , canto X.)
(4) Sordello . poeta de Nlantua , que escribiá en lengua provenzal. Es autor
del Tesoro de los Tesoros.
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 5 (1 enero 1866), p. 001-038 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1866 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 03_No. 5 (1 enero 1866), p. 27-38 |
| Transcript | de criminal ridiculez la marcha solemne de este proceso. BURLEIGH. Esa es justamente la inquietud de la reina. Ah! ?por qué no tragó el océano á esa mujer, antes que pisase el suelo inglés ? PAULET. En esta parte, milord , estoy con vos. BURLEIGII. ?Por qué una enfermedad, no ha acabado con ella en este castillo ? PAULET. Muchos males hubiera evitado al pais. BURLEIGII. Sin embargo , si cortase sus dias un accidente natural, quizás la Europa nos atribuiria un asesinato. PAuLET. Tambien es verdad..., el vuelo del pensamiento humano, no es fácil de contener. BURLEIGII. Teneis razon , pero pocos rumores pudiera es citar un hecho no demostrado. PAULET. Qué importan los rumores !... lo sensible es la verosimilitud de la sospecha. BURLEIGII. !Ah !... ni aun la inexorable justicia puede sustraerse á los tiros de la calumnial.,. La opinion pública se inclina siempre á favor de los desgraciados, y jamás deja la envidia de perseguir á la victoriosa prosperidad. La espa da de la justicia, que tanto honra á un hombre, se hace odiosa en manos de una mujer.... La equidad de una mujer parece dudosa á los ojos del mundo, cuando su víctima es otra mujer.... En vano nosotros los jueces, hemos fallado segun nuestras conciencias..., la reina tiene el privilegio de indultar, y no puede prescindir de usarlo en este caso.... seria mal visto que diese libre curso al rigor de las leyes. PAULET. Así, pues.... BURLEIGII (interrumpiéndole.) Así, pues, María vivirá.... pero no.... no debe vivir.... Esto es lo que llena de angustia el corazon de la reina, lo que aleja de sus párpados el sueno. Yo leo en sus ojos los combates de su alma.... su boca fose atreve á revelar los deseos de su corazon; pero sus miradas, mudas y espresivas , parecen preguntar: « no hay entre mis servidores, quien quiera evitarme la alternativa dolo rosa de temblar sobre mi trono, ó de entregar á la cuchilla del verdugo á una reina de mi sangre ?» PAULET. Esa es una necesidad difícil de satisfacer. BURLEIGH. La reina cree que no lo seria,, si tuviese ser vidores mas celosos. PAULET. ? Mas celosos? BURLEIGII. Que supiesen cumplir una órden tácita. PAULET. Una órden tácita ! BURLEIG11. Que cuando se les encarga la custodia de una serpiente venenosa, no guardasen como un precioso tesoro, al enemigo que se les ha confiado. PAULET (con mucha intencion.) La buena fama y la repu tacion sin mancha de la reina Isabel, son preciosos tesoros que nunca estarán demasiado bien guardados. BURLEIGII. Cuando se exoneró á Talbot de la guardia de María para encargarla al caballero Paulet, se creyó que.... PAULET ( interrumpiéndole.) Qué se creyó ?... ? se creeria que no podia confiarse funcion mas difícil á manos mas puras ?... Así lo creo yo, milord..., y juro por el cielo, que si admití el cargo repugnante de carcelero, fué en la firme persuasion , de que la guardia de María era una comision árdua , que debía conferirse al hombre mas honrado de Inglaterra. Dejadrne , pues, en mi ilusion, de que debo es te cometido á la integridad de mi concepto en la corte. BURLEIGII (desentendiéndose con, cierto misterio.) Se podría esparcir la voz de que María se va debilitando.... De que su salud decae por momentos.... Luego se dirá que ha sucum bido.... ? Me entendeis caballero Paulet 9 De este modo, María muere en la memoria de los hombres, dejando intac ta vuestra reputacion.... PAULET. ?Y mi conciencia ? BuitLErnn. Si os repugna obrar por vuestra propia mano, permitid que una tercera persona.... PAULET (interrumpiéndole.) Mientras Dios proteja este cas tillo y yo lo habite, ningun asesino pisará el umbral de su puerta.... La vida de María es para mí tan sagrada, como la cabeza de la reina de Inglaterra.... Vosotros que sois los jueces, juzgad !... pronunciad la sentencia de muerte ! y cuando sea tiempo, enviad á los obreros con las herra mientas para levantar el cadalso.... Las puertas de este cas tillo no se abrirán sino á los ministros de justicia y al ver dugo.... A mi cargo está María, y la he de guardar de talma nera , que ni María haga mal á nadie, ni nadie se lo haga á María. (Se van cada uno por su lado. Cae el telon.) Viajes. GlEN. ?El nombre de Genabrum , de que se sirve César en sus Comentarios, debe aplicarse á Orleans ó á Gien , dos ciu dades del departamento de Loiret en Francia, que se dis putan hace algunos siglos la posesion de este nombre de Genabrurn? Si bien ha sido esta cuestion un vasto campo de disputas entre eruditos y sabios en todas las ciencias, esta es la hora en que todavía no se ha resuelto , por mas nu merosas que hayan sido las disertaciones y opúsculos con tenidos en las Memorias de la Academia de Inscripciones y bellas letras del vecinoimperio; por mas luminososy estensos que hayan sido los razonamientos del famoso cura Lebeuf. Lo que si no admite duda es que la ciudad de Gien gozaba antiguamente del título de condal. El primer documento de que se hace mencion de ella como tal, es un acto de Pepino el Curvo en 760. A últimos del siglo vil!, Carlo magno hizo construir en ella un palacio que pasó á ser pro piedad de Estéban de Vermandois. Aquel hermoso palacio existe todavía, pertenece hoy dia á la ciudad, la domina completamente por sugrandiosidad y elevada fábrica, y ha llegado á ser el punto de reunion de todos los estableci mientos públicos del territorio, de la municipalidad, de los tribunales, en fin, civiles y criminales que tiene la poblacion atendida su categoría. En este mismo palacio se celebraron en 1410 las bodas de la hija de Juan-sin-Miedo, duque de Borgona, con el conde de Guisa ; diez anos mas tarde se firmó, en uno de sus salones, el tratado conocido con el nombre de Liga de Gien, contra el duque de Borgona, que había hecho asesinar al duque de Orleans. Cárlos VII, Fran cisco I, antes de ser derrotado y preso por los espanoles en San Quintin , y Luis XIV, se hospedaron sucesivamente en este palacio que no tiene cosa notable como no sea su an tigüedad y sus recuerdos. Por lo que toca á la poblacion, ofrece tambien muy pocas cosas dignas de mencionarse. Está construida en la orilla de recha del rio Loire y el único monumento un poco notable despues de su palacio, es el puente por el que se pasa para penetrar en ella. En tan el recinto de la ciudad de Gien fué reparado y engrandecido por Ana de Francia, regente del reino. Ana de Francia , hija mayor de Luis XI, fué elegida por su astuto padre para gobernar la monarquía durante la me 28 nor edad de Cárlos VIII. Esta preferencia de Luis XI por su hija, en perjuicio de los príncipes de la sangre, se justi ficó en lo sucesivo por la habilidad con que aquella prince sa disipó las facciones. El duque de Orleans que, por su na cimiento , era el mas inmediato al trono despues de Cár los VIII, habiendo empunado las armas para reclamar en los negocios la parte que creía ser debida á su rango , fué vencido y hecho prisionero. La regente le retuvo cautivo durante mas de dos anos en la torre mayor de Bourges y despues en Gien , negándose constantemente á concederle la libertad á pesar de las vivas instancias de los grandes se nores. Estaba reservado al mismo Carlos VIII, abrirle las puertas de su cárcel, no habiendo tenido nunca de arre pentirse por aquel acto de confianza y generosidad. Desde entonces Ana perdió el crédito de que gozaba en la corte ; Glen. retiróse á Gien y vivió en su palacio sin ser objeto de nin guna violencia. Cuando el duque de Orleans subió al trono, con el nombre de Luis XII, tuvo la generosidad de colmar de beneficios á aquella mujer que le había perseguido, ol vidando los malos tratos que habia recibido de ella y nó acordándose sino de los servicios que habia prestado á la monarquía. Estudios morales. DIARIO DE UN NAUFRAGO. ?Os contaré, amigo mio , las mil emociones de un amor naciente, mis temores, mis deseos, mis angustias? ? Debo deciros los espedientes sencillos, los subterfugios absurdos que empleé para introducirme en casa de mi vecina , y to dos esos acontecimientos, pueriles para quien no tienen nin gun interés, inmensos para quien es su actor, que se ha llan en todas las aventuras de esta clase ? Con muy escasa diferencia son siempre los mismos y vos lo sabeis como yo. Rosa era tan dulce y tierna como hermosa; tenia diez y ocho anos, y yo era jóven ; vivía sola y sin familia , y yo era huérfano; quena ser actriz, y yo era autor ; era mu jer, yo adoraba su hermosura ; tenia el corazon vacío , el mio estaba lleno de ella: Rosa me amó. Yo llevaba un ali mento á su inteligencia, una religion á su alma, un refran á su cancion.... bien pronto vino con sus flores y pájaros á compartir mi nido de artista. !Qué dulces fueron los dias que siguieron á nuestra reu nion t En el hombre que se vé por primera vez encargado de la suerte de una mujer amada, hay un generoso orgullo inspirado por la proteccion que de él se espera. Al sentir que se apoya en su brazo un sér mas débil , comprende la responsabilidad que pesa sobre él, la confianza que inspira, y su paso es entonces mas firme, sus ideas mas graves, sus acciones mas meditadas, porque en lo sucesivo su vida >I 29 está consagrada á dos. El instinto de la fuerza es eminente mente protector ; ?no es el origen del sentimiento que nos arrastra á tomar una companera? En fin , yo tenia una , y saboreaba sin temor las delicias de mi nueva posicion. Rosa era adorable. Cada momento me revelaba en ella una gracia desapercibida la víspera , un tesoro inesperado , un don oculto que me hacia adorarla mas, !flores del alma halladas bajo cada brizna de yerba, descubrimientos deli ciosos que aumentan el amor manifestando su riqueza! Pa sábamos las horas sin esplicarnos como habian podido pa sar: en ninadas de enamorados , en caricias sin razon , mi radas sin fin , mil conversaciones sin ilacion á las que solo nuestra ternura prestaba un sentido que sin embargo nos otros comprendíamos tan bien: dichos pueriles, pero hechi ceros, de que se burla uno mas tarde cuando ya no sabe decirlos. Algunas veces, durante noches enteras, solos los dos al lado de mi pequena chimenea , de rodillas delante de Rosa , con su mano en las mias, permanecíamos así mirán donos sin decirnos nada, alegres de hablarnos interiormente sin turbar el silencio de nuestras voces ; 6 bien yo la mecía suavemente en mis brazos contándole alguna vieja leyenda .con que mi nodriza me habia divertido en otro tiempo. Ocupábamos en el quinto piso de la casa un pequeno aposento llenado por nuestra felicidad. Un comedor, nuestro cuarto, y un saloncito que yo habla convertido en mi ga binete de estudio y donde mi amiga estudiaba á mi lado, componían nuestro palacio. Algunos objetos de arte elegi dos con esmero, canastillos llenos de flores de la estacion , lindos tapices formaban su humilde lujo y nos lo hacian abrigado en el invierno, fresco en verano, y siempre risue no. A los lados de la chimenea teníamos los dos sillones fa voritos en que nos sentábamos enfrente uno de otro ; luego la mesita en que 'ella ponia sus cuadernos, el canapé en que reposábamos juntos, é inmediato á la ventana el espejo con marco de ébano en que la coquetilla sonreia á su hermosu ra al leVantarse. La azotea era nuestro orgullo y la „parte mas suntuosa de nuestra vivienda. Vasta y bien descubier ta, se estendia al mediodia , abrazándose desde allí toda la línea del boulevard , y en el horizonte los altos monumen tos de la gran ciudad, Allí iba yo á fumar, y Rosa á balan cearse estática en su hamaca bajo una tienda de cutí du rante las horas templadas de la .primavera y las noches ca lurosas. Todo en torno de nosotros conservaba el sello de nuestra dulce vida ; hasta el mismo aire nos acariciaba ; todo se armonizaba con los goces siempre nuevos de nuestra ternura, y su impresion la conservo tan íntegra, que aun estoy viendo aquellas paredes benditas, aquellos pobres muebles marcados todos con allun recuerdo, y á mis oídos siento el metal de la voz de Rosa cuando gorjeaba surefran. Es porque con nosotros habitaban dos huéspedes fugitivos, el amor y la juventud. Entretanto, como debeis suponer, aquellas embriagueces me habian hecho descuidar al principio mi trabajo, el dra ma habia quedado vencido en la lucha, y habia percibido que no se quema á un tiempo igual incienso á dos altares ; pero bien pronto volví á trabajar con nueva aptitud y lo ví nacer y desarrollarse poco á poco bajo mi pluma. La obra venia admirablemente, y me parecia digna de aplausos ; pues la paternidad es tan indulgente, que para ella no hay hijo feo ni cojo. No podia ocurrirme la idea de separar en mi corazon la creacion concebida en mi cerebro y la com panera que compartia mi vida, y estaban tan apoyadas una en otra, que en mis suenos de porvenir las vela marchar juntas á su triunfo. Como era natural, destinaba á Rosa mi papel principal sin inquietarme de saber como podria con :11 ducir de la mano ante el público la actriz sin contrata y el drama sin teatro. Cuando uno se duerme alegre todas las noches , es indolente , y yo, sin ocuparme de los obstáculos que tenia que vencer , hice todos mis preparativos para la ejecucion de mis proyectos. Emprendí la educacion dramática de Rosa , que había seguido ya los cursos de algunos profesores de declamacion como otras muchas jóvenes arrastradas por el prestigio del teatro de los modestos trabajos que les daban el pan coti diano. En nuestras provincias, amigo mio , no se forma una idea de las seducciones que en Paris ejerce el teatro sobre todas esas imaginaciones juveniles, desalentadas por el in grato oficio que asegura su existencia muy difícilmente. Los unos buscan en él un recurso , los otros un triunfo de va nidad , y todos un placer. No ven del comediante mas que el lado halagüeno , los trajes esplendentes, los papeles rui dosos, el escenario por pedestal, la multitud conmovida , el nombre aclamado y llamando la celebridad en todos los car teles; y no saben cuantos trabajos, pruebas y sinsabores aguardan al actor que quiere hacer un arte de su carrera; no ven cuantos vencidos se quedan en el camino, por algu nos privilegiados de la fortuna que llegan á término y. re cojen las hojas del hermoso árbol de frutas de oro. Así, las aulas de esos profesores estaban atestadas de alumnos su ministrados por las tiendás y las mil industrias del barrio á la hora en que cesa el trabajo del día, siendo la mayor parte de ellos mancebos de almacen, pasantes de notario, apren dices, obreras , atraidos todos por la ociosidad, por el en canto de una reunion divertida, y á veces, aunque muy pocas , tambien por el amor ardiente del arte, por una ver dadera vocacion. Se reunian allí alegremente, se conversaba, referíase el eco perdido de la última historia de bastidores, la contrata de este , la caida de aquel; declamábase un poco, se gritaba mas de lo necesario, se sollozaba mucho, y se reia mucho mas, porque ante todo eran jóvenes.1 Rosa era del verdadero número de los trabajadores que se esforzaban sinceramente por aprender su arte ; y enton ces fué cuando debiendo yo ser su guia , puse término á las lecciones de los profesores, encargándome de reempla zarlos. Desde luego mi método se diferenció del suyo, y puse mi alumna á estudiar los elementos de la gramática, de la literatura y la historia. El amor me hacia maestro de es cuela. Rosa anhelaba saber ; era viva é inteligente ; aprovechó admirablemente los consejos que yo tanto me complacia en darle, y en poco tiempo se halló en estado de comprenderlo todo. Muy encantadoras eran esas lecciones en que el estu dio no era entre nosotros mas que una sabrosa conversa cion ; pues aunque principiábamos sériamente, bien pronto la alegría desbordaba nuestros corazones felices , ó bien al guna tierna confidencia interrumpia el trabajo. A menudo se olvidaba el libro, la alumna insurrecta reganaba á veces al maestro gozoso con esas locas disputas, y bien pronto se hacian las paces prometiéndose interiormente el enojarse otra vez al mismo precio. Muy luego pude pasar á una ensenanza mas especial. Trabajando sobre piezas de teatro, mostré á mi discípula las bellezas de las obras de nuestros grandes poetas; y la ensené á comprender y á esperimentar primeramente los sentimientos de que ella debia ser intérprete , á hacer el • espejo en que viene á reflejarse el pensamiento del autor, para espresarlo enseguida con mas viveza y color. Así com prendía yo la mision del actor, y mis preceptos tan fáciles debian hacer de Rosa la artista eminente que ha sido mas tarde; bien entendido que sobre el papel que habla escrito para ella la hice hacer sus estudios mas profundos, apoyán dolos con la doble importancia de autor y maestro. Ese papel lo sabia ella de memoria, poseía sus mas pe quenos matices , habia esplorado sus mas delicados Pliegues; de manera que estaba admirable en esa obra que no tenia dificultad ni secreto para ella. Como Pigmalion , yo veia animarse mi estátua, y engreído y trémulo, me pasmaba de haber creado aquella suprema beldad. Yo tenia los su blimes goces del estatuario griego, pero , mas dichoso que él, estaba seguro del amor de mi Galatea. Mi drama se halló terminado al mismo tiempo que la edu cacion de Rosa , y no me restó mas que el pensar en las di ligencias que debian contribuir á la realizacion de mis ar dientes votos: la represen tacion de la obra y el estreno de la actriz. Hasta entonces me habia adormecido tambien en mi fe licidad última ; habla confinado tanto mi vida en los goces domésticos, que no me habia formado ninguna relacion esterior. Halléme aislado como en los primeros dias de mi llegada á Paris, y no conocia á ningun director de teatro , pues desde mi reunion con Bosa hablan trascurrido tres meses como un sueno, y los dulces cuidados con que me ocupaba de ella y de su porvenir, me habian absorvido com pletamente. De esos cuidados de cada momento, de esa co munion de almas que nos identificaba, mi ternura hácia ella habia salido mas fuerte y mas séria, y comprendia los deberes que me imponia al paso que saboreaba los derechos que me daba. No consideraba ya nuestras relaciones como un vínculo pasajero, sino que quena hacer nuestro amor duradero y respetado uniendo para siempre su vida á la mía, para lo cual habia resuelto en mi corazon el casarme con mi amiga.... !Amoroso sueno acariciado en el santua rio de mi pensamiento, que yo le habia callado, queriendo hacer de él una sorpresa y una recompensa el dia de nues tro triunfo! Quizás cometí una falta con este silencio.... ?Ha influido en los acontecimientos que tuvieron lugar ? ?Ilabrian estos sido otros sin él ? No lo sé; pero si cometí una falta, la he expiado bien cruelmente. De todas sus antiguas amigas, Rosa solo habia conservado una, que era una jóven á quien habia conocido en sus cur sos de declamacion y que, como ella, se destinaba á la car rera dramática. Llamábase Julia , tenía veinte anos, y co diciaba el papel de graciosa que estaba en evidente armonía con el carácter de su fisonomía y su agudeza, pues era im posible hallar ojos mas vivarachos, nariz mas arremangada, ni mejillas con hoyuelos mas lindos. Además, era alegré, viva, reidora, siempre negligente, burlona y á veces im pertinente; pero sabiendo.compensar sus defectos con una sincera adhesion á las personas á quienes amaba. Solo ella habla seguido frecuentando nuestra humilde morada, sin que tuviese valor para prohibida su acceso, pues si bien su sociedad me parecia algo lijera, y sus modales de un gusto dudoso, era buena amiga, y su verbosidad satírica, sus chistes imprevistos, y su constante buen humor, animaban nuestra casita y divertian á Rosa á quien yo no quena pri var de ninguna distraccion. Una manana, entró Julia en nuestra casa con los ojos mas brillantes, el aire mas determinado y la voz mas vi brante que de costumbre, Era evidente que le había ocur rido alguna cosa feliz. Al entrar arrojó sobre una silla su chal y su sombrero, y principió á bailar. Nosotros, acos tumbrados á sus originalidades, la mirábamos riéndonos, cuando de súbito se paró y dijo : 30 I< — ! Amigos míos, á todo trabajo llega su recompensa Felicitadme. —?De quéj? preguntó Rosa. — Al fin soy actriz. Acabo de contratarme. — ?Verdaderamente ? —Aquí me teneis hecha una graciosa; mi sueldo no será gran cosa , pero es preciso comenzar, y espero que las co sas cambiarán mas tarde. La felicitamos sinceramente de un resultado tan ventajo so como inesperado, y Julia , abrazada , cumplimentada y festejada, nos detuvo, diciendo : —Amigos míos, no dudaba de vuestra alegría, pero ahora se trata de vosotros. El teatro en que entro es hermoso , y la companía escelente para el drama , y allí es donde hay que acudir. Se representará en él vuestra pieza , y contra tarán á Rosa, ó no me he de llamar Julia. Contad conmigo; mi divisa es: vencer 6 morir juntos. Si me juzgais digna de recompensa , dadme el papel de paje y estoy segura de es trenarme bien. Ahora, os dejo para ir á hacer conocimiento con mis nuevos camaradas.... !Adios1 Y tomando su chal y su sombrero, salió como habia en trado , sin darnos tiempo para responderle. Aquella visita nos causó una impresion profunda , y la marcha de Julia nos dejó muy pensativos. Sentados cada uno en un rincon del cuarto, nos mirábamos sin hablar pa labra , aguardando el fin de un silencio que ninguno quena romper el primero, hasta que por último me decidí yo á romperlo y dije : —Julia tiene razon ; sus consejos son buenos. Manana iré á presentar mi drama. Rosa sonrió y me alargó la mano. Yo habia adivinado su pensamiento como siempre. El dia siguiente tomé mi manuscrito enrollado con mu cho cuidado., y me encaminé lleno de confianza hácia el gabinete del director de Julia ; pero ignorante como enton ces estaba de los usos del mundo dramático, no habia pre visto los obstáculos que me aguardabdn. Primeramente, la completa ignorancia de mi nombre hizo que me negasen la entrada, diciéndome que el director estaba ausente; el dia siguiente, me respondieron que estaba muy ocupado para recibirme, que su tiempo estaba contado, y sus negocios eran inmensos; de consiguiente me fué forzoso resignarme y confiar á manos subalternas mi precioso manuscrito y su suerte. En esa via, aun me estaba reservada una nueva decepcion : trascurrieron los días sin traerme la respuesta ian ansiada, y mi fé, á pesar de su robustez, principiaba á flaquear, porque había escrito las cartas mas urgentes sin ver romperse aquel silencio despreciativo. Rosa se desespe raba; pues con la espontaneidad de deseo é imaginacion que hace á las mujeres y los ninos confundir el deseo y su realizacion inmediata en el mismo círculo de ideas, lo ha bla creido todo ganado hacia poco, como entonces lo creia todo perdido. Abandonóla el valor al mismo tiempo que la confianza ; aflojóse la fibra de su energía para el trabajo; descuidó los estudios, y le faltó poco para quemar los li bros y manuscritos y volver á la labor de aguja tan menos preciada antes. Rosa tenia un carácter apacible y dulce, propio para los triunfos fáciles y no para las rudas emocio nes de la lucha, y debía palpar bien luego esta verdad. En cuanto á mi, aunque mi conviccion era mas profunda y mi corazon mas firme, confieso que de vez en cuando me sen tía invadido de un amargo desaliento y picado por las lan cetadas de una cólera sorda. Nos hallábamos en esa disposicion recíproca, cuando nos llegó un socorro inesperado, debido á la intervencion de 4.` 1 31 x Julia. La servicial graciosa nos trajo una noche un protec tor , uno de sus camaradas llamado Francis , que era pri mer galan en el teatro. Julia le habia hablado de nosotros, y á sus ruegos habia consentido con bastante amabilidad en venir á vernos. Presentóse con cordialidad y fué recibido del mismo modo. No necesito decir que le confié nuestros proyectos y le leí mi drama , que él apreció de manera que me dejó satisfecho. Despues de pasar algunas horas con Rosa y conmigo, se retiró considerado ya como un amigo. Al dia siguiente volvió solo, y desde entonces fué el co mensal.de casa. Cuando yo le conocí, Francis era un hombre de treinta y tantos anos , alto, bien conformado, de una cara bastante bella , aunque sus facciones estaban ya bastante fatigadas. Traqueado largo tiempo en medio de las mil vicisitudes de la vida de actor nómada, su fortuna le habia conducido por último al teatro donde parecia haber hallado un puesto se guro. Su talento poco castigado, pero atrevido é irreflexivo, agradaba á la multitud ; su voz tenia acentos vibrantes y metálicos muy gratos á los abonados de los puestos inferio res; representaba los fatuos al natural y los seductores con verosimilitud, y sus ventajas naturales y el favor de que go zaba en el teatro, le habian valido muchas conquistas , so bre cuyo capítulo mostraba una discrecion y una modestia ' muy medianas. Verdadero Lauzun de bastidores, su vani dad de hombre de conquistas amorosas, solo tenia igual en su amor propio como artista, y á no haberse necesitado mas que su voto para ello, se le ,hubiera proclamado el actor mas grande de los tiempos antiguos y modernos. En cuanto á sus cualidades privadas, censor divertido, companero alegre, siempre pronto para una partida de recreo , sabia tenerlas tiesas en una cena á los mas aguerridos, cantar una cancion báquica y referir una anécdota picante. Por lo demás, como su salud era escelente, su sueldo respetable y su papel muy aplaudido, pasaba por un camarada bas tante bueno: tal es el hombre que Julia y la casualidad me depararon. Desde la admision de Francis en nuestra casa, se habia mejorado mi posicion. Mi nuevo amigo emprendió el ven cer las dificultades que detenian mi marcha , y lo logró. Por su influencia, mi manuscrito obtuvo por último una lectura de aquel director inaccesible ; la prueba fué favo rable, y hechas algunas correcciones , fué proclamada su admision. Además, Rosa fué contratada y admitida á hacer sus primeras salidas, y tambien esto fué debido á la viva solicitud de nuestro amigo Francis, que no perdonó dili gencias ni manejos de toda especie para alcanzarnos este favor, haciéndolo con un celo, con un calor y una amabi lidad que habrian debido alarmarme, si no me hubiese ha llado en la edad en que se cree fácilmente en las amistades desinteresadas. Por otra parte, su actitud en medio de no sotros era perfecta, y parecia prodigar á Julia cuidados que ella apreciaba en su debido valor. Así creí que el mejor medio de manifestarme agradecido á los servicios de Fran cis , era confiarle el principal personaje de mi pieza, en la que de ese modo se hallarla como de costumbre entre Julia y Rosa. Entonces fué cuando acaricié con mas amor que nunca, en el secreto de mi corazon , el proyecto de matrimonio que entreveía en un porvenir tan cercano y grato. Era pues cosa hecha: habia trascurrido el tiempo de las pruebas, todo respiraba gozo en nuestra casa, y nos lanzá bamos alegres en el porvenir, sonriendo al recuerdo de las penas pasadas. Al cabo de poco tiempo, merced tambien á nuestro pro tector, principiaron los ensayos de mi drama, y vi mis ins piraciones tomar un cuerpo sobre el escenario. No cabia ya duda : yo era un autor y tenia talento, puesto que iban á representar mi pieza. Sentí á mi vez subirme á la cabeza las primeras ráfagas de orgullo ; me admiré mí mismo , y faltaba muy poco que yo me creyera con una gran dósis de génio ! En el jóven escritor que , despues de trabajos arduos, de esperanzas abortadas, de amarga desesperacion y deseos cien veces ahogados , y otras tantas reflorecidos, vé por úl timo sus esfuerzos estimados , hay una trasformacion tan completa y tan violenta, que es justo perdonarle ese entu siasmo pueril , esa sencilla opinion de talento que le hace creer en su propio mérito del que él ha dudado mientras que se lo negaban; pues son tan embriagadoras las prime ras alabanzas , son un néctar tan espirituoso que se saborea en la edad juvenil , al ver al mundo que se ocupa de la obra que nos debe la vida , que no es de estrafíar se trastorne la cabeza de los mas fuertes, y que la. embriaguez se apo dere de los mas sobrios. Con el tiempo, las desilusiones de lo pasado inspiran cordura , y el hábito de los triunfos , mo destia : solo la verdadera grandeza es sencilla.... tina sola consideracion anublaba mi alegría. Hacia algunos días que el humor de Rosa habla cambiado de una manera sensible ; ya no era la nina bulliciosa y viva cuyas travesuras disipaban tan bien mis cuidados ; andaba distraída, pensativa, preocupada ; su mirada habla perdido aquella franca limpidez en que se ve el alma como á través de un cristal ; á veces se quedaba horas enteras sentada en su sillon abismada en reflexiones, y salia de ellas con un aire brusco y nervioso que jamás le había notado. La mas leve espresion mal comprendida, la ofendia y le causaba una acritud pasmosa, siendo así que de ordinario siempre habia sido tan dulce ; y apenas nuestras mejores bromas le ar-, rancaban una sonrisa furtiva que no hacia mas que asomar á sus labios. Verdad es que algunas veces reaparecia su amabilidad , y que en ciertas horas solia de súbito prodi garme gracias, caricias y ternuras mas hechiceras que nunca. ?De dónde nacia aquella disposicion singular? No pude adivinarlo. ? Qué tenia? Era un secreto suyo. En vano la interrogué cien veces, pues evadió mis preguntas asegu rándome que no tenia ningun motivo para aquellas estra vagancias , y que no debia yo tener la menor inquietud. Como por otra parte su salud no habia sufrido menoscabo, aguardé la llegada de la primavera sin inquietarme mucho, y mis ocupaciones me impidieron fijarme en esos pequenos accidentes domésticos', con tanta mas razon cuanto que, mirando en derredor de mí, todo lo veía en susitio habitual. Francis seguia tan amistoso, tan solicito y asiduo, aunque veíamos con menos frecuencia á Julia. Entretanto, llegó el dia del ensayo general. La víspera, Rosa habia estado aun mas pensativa que de costumbre. Cualquiera hubiera dicho que tenia que ha-. cerme alguna confidencia y no podía arrancarla de su pe cho ; pues me miraba ir y venir por el cuarto ; sus turba dos ojos seguian todos mis movimientos ; entreabríase su boca para hablar, y al punto se cerraba contraída por una amarga sonrisa , mientras que sobre su frente se acumula ban las nubes de un pensamiento sombrío. ?Qué podia agi tarle de aquel modo? pesares ó temores? Dios lo sabe ; pero sin duda no era el sentimiento de su ternura hácia mí, pues hacia algunos dias que las avecillas tan parleras de nuestro amor, habian cesado de cantar en su corazon. • Corrió hácia mí, apoyó su cabeza sobre mi hombro, y en esa postura sorprendí una lágrima silenciosa que cor x 32 t< • ria por su mejilla y mojó la mia , al paso que sentí la opre sion de su corazon. — ? Qué tienes? le dije. — Nada. — ! Pues estás llorando! ? con qué ya no puedo compar tir tus pesares? —No te alarmes. Estoy pensando en la prueba decisiva que nos aguarda manana, y por mas que hago, tengo mie do.... ! Si al cabo de tantos dias de espera saliésemos mal!... --Si no es mas que eso, le dije, tranquilízate, todo sal drá bien; estoy seguro del triunfo. — !Dios te oiga! ! tengo tanto deseo de que seas feliz! Dijo estas palabras con un tono tan singular, que me cho có, pues en su mirada y en su voz había una sensibilidad inesplicable. Volví hácia ella y le pregunté de nuevo si te nia alguna cosa que confiarme. Rosa se arrojó á mis brazos, y abrió la boca como si al fin fuera á aliviarse, hablando, del peso que le ahogaba; pero de súbito esclamó : — !No , no, no tengo nada que decirte I Estaba loca ; tie • nes razon , todo saldrá bien. Llegó el dia siguiente sin haber podido recabar mas de ella. La fiebre de autor que se estrena me arrebató y me hizo olvidar ese pequeno incidente que yo atribula á un ca pricho de mujer. El ensayo general debia hacerse por la noche, para cuya solemnidad el teatro habia su1pendido sus funciones. Lle gué á las siete en punto, antes que los mozos de teatro, antes que los actores y que todo el mundo. Rosa se metió en su cuarto á repasar su papel por última vez, y yo me quedé considerando aquella sala muda y sombría que el día siguiente, llena de luz y poblada de mis jueces, debia ver mi triunfo 6 mi derrota. En medio de los confusos pensa mientos que me agitaban , me complacía en sondar con la vista aquellas profundidades oscuras; apoderóse de mí una especie de éxtasis, y mi imaginacion vió la sala tal como de bia estar á la hora de la representacion que iba á decidir de mi porvenir. Admiraba yo la guirnalda de senoras engalana das en el anfiteatro, y la alborotada mar de cabezas humanas ondulando en el patio, cuando de súbito se animan los mil espectadores, resuenan sus bravos, oigo gritos, se prepara una ovacion , piden que se presente el autor..., los artistas van á llamarme á las tablas, jadeante, embriagado, fuera de mí de gozo.... y hé ahí que una mano helada retiene la mia.... Todo había desaparecido ; la noche se cernía sobre mi cabeza, y me hallaba enfrente de un espectro repugnan te, cubierto de andrajos que me miraba con una sonrisa sardónica.... Era como un delirio espléndido y horrible á la vez, del que no podía sustraerme, como no podemos sus traernos de esas pesadillas hijas de las noches sombrías que suelen oprimir el sueno. La llegada de los comediantes me despertó sobresaltado presentándome la realidad. Yo tenia calofríos y estaba pá lido, y como Julia me reconociese al pasar, se paró y me dijo : —Y bien, mi pobre amigo, ?qué tienes? No hay porque apesadumbrarse, pues no merece la pena. La dejé sin comprender el sentido de estas palabras es travagantes. Alumbraron el teatro, que brilló como un faro en medio de las tinieblas en que estaba sumida la sala , y me fuí á sentar en un rincon oscuro de la orquesta. Principió la pieza, y se presentó en la escena Rosa mas linda que nunca. Parecía conmovida, pero su modo de re presentar, lejos de padecer por eso, adquiría algo de ner vioso y dolorosamente apasionado que aumentaba su fuerza dándole nuevo vigor. Julia, que solo representaba en el primer acto, desplegó un atolondramiento original y que agradó mucho, y hasta Francis se sobrepujó á sí mismo. En fin, todo marchaba admirablemente, y muchas veces los empleados del teatro y los músicos, eiectrizados por situa ciones tiernas é interesantes:, aplaudieron anticipadamente la obra y sus intérpretes. Excerpta. pvoivdSeei rpeoxqriusuetenenajecpraecuressaoenleaxessteqpruírieoitrud.,eDbeiesesrgparonarcqaiuapdeearccmriebeeninrtsee,qypueennotsoasdneodaolpoearqscíu,iebleaenxvidisdetael del hombre queda convertida en un nada abstracto, que dejenera en llao vqiudea aolbgruanodse fdiseinotlórogicaofuselrlaa:m«anMiernrsitaabgiiltiadtadm.oPleemro.»lejos de ser así, FEUCHTERSLEDEN. la fLraagpanucreiazadedleal raolmmaa ssee dreevsecluabrpeolra labodnedlacduedreploc,obniteennidaosidceomunovpaosor oculto. ARGENSAAL. En la soledad los objetos se abultan chan los cuerpos puestos en el vacío de ,lanimmáaqsuniniamneenuoms áqtuicea.se hin M. DE STAEL. Lo bello tiene derecho á nuestras investigaciones y á nuestro amor: la belleza es el alimento del bien y de la salud. FEUCHTERSLEDEN. Los grandes hombres no son grandes á todas horas, ni en todas las cosas. FEDERICO EL GRANDE. Bástale á la mujer la conviccion de ser perfectamente amada para ser enteramente feliz. M. DE STAEL. El camaleon toma todos los colores escepto el blanco : el adulador lo remeda todo escepto la verdad. PLUTARCO. Nada es imposible al hombre en los límites racionales, mientras se revista de la constancia y una invariable voluntad; y por que parezca, es una verdad que todo deseo enérgico se rmeaalsizaatr.evido * * Por lo no armado ycomo Editor responsable.— Juan Oliveres. BARCELONA.—IMPRENTA DE D. JUA.N ouvizass, CALLE DE ESCUDILLERS, N.° 51-1865. >2 33 bc Estudios botánicos. Grande es la diferencia que existe entre un animal cual quiera y una planta, puesto que difieren aun mas entre sí, que ciertos zoófitos, que son animales , y ciertas confervas que son plantas ; y esto á pesar de que no estén bien des lindados los límites que separan el reino animal del reino vegetal, por mas que hayan dicho,,Linneo y los botánicos que le han sucedido. lié aquí no obstante la definicion por medio de la cual el naturalista sueco creia caracterizar los tres reinos: « Los minerales crecen ; los vejetales crecen y viven ; los animales crecen , viven y sienten.» La sensibilidad es, pues, lo único que diferencia á los animales de las plantas. Veamos si comparando unos con otros, será posible hallar en ellos un carácter mas marcado. 1.0 Los animales y las plan tas tienen órganos ó partes, t9 que, en su disposicion parti cular , ejerce cada una su co metido especial, y cuyo con junto de accion da por resul tado la existencia del todo. 2.° Los animales viven, y la fuerza vital parece resultar en ellos de la irritabilidad de aque llas de sus partes, que son sus ceptibles de contraerse por me dio del contacto de ciertos estimulantes. —Lo propio su cede con las plantas, de modo, que la irritabilidad y la con traccion aparecen de un modo muy marcado en las flores de la ruda y del cacto ; en las ho jas y los ramos de la sensitiva, en la diónea , etc. 3,° El azoe, el carbono, el hidrógeno, el oxígeno, las sales alcalinas y los óxidos metálicos, forman la base de las sustancias ani - males. Los vejetales ofrecen la misma composicion ; solo que en estos últimos domina el car bono hasta el punto de que muy raramente se encuentra el azoe , escepto en algunos productos que se llaman ani malizados , tal como el gluten, etc. 4.° Los animales y las plantas viven y mueren ; resisten á las fuerzas esteriores que tienden á destruirles, y reparan sus partes lesiadas por una herida. 5.° Los animales recha zan las plantas inútiles 6 noscivas á su naturaleza, y se apropian para su nutricion aquellas á que pueden asimilar se. Las plantas obran absolutamente del mismo !nodo; sus tallos, y principalmente sus ralees, se desvian por medio de un movimiento que parece casi voluntario; los pri meros, para dejar las tinieblas é ir en busca de la luz; los segundos, para abandonar un suelo seco y estéril y procu rarse una tierra mas húmeda y mas nutritiva. Las plantas absorben los fluidos que les convienen , y rechazan lejos de sí las secreciones inútiles ó noscivas. 6.° Los animales y las plantas tienen dos sexos. 7.° Hay algunos animales herma froditas que se fecundan y reproducen sin el ausilio de nin TOMO V. gun individuo de su especie ; tales como la ostra , la almeja y otros muchos moluscos acéfalos. La mayor parte de las plantas son hermafroditas. 8.° Los moluscos y una multitud de otros mariscos son andrégenos. El moral y otras muchas plantas monoicas se hallan en el mismo caso. 9.° La mayor parte de los anima les no tienen mas que un sexo ; y en todas las plantas dioi cas sucede lo propio. 10. Muchos animales son vivíparos , esto es, que hacen sus pequenuelos vivientes. — Tambien hay algunas plantas gramíneas, como el lirio y otras, que en vez de producir granos producen pequenas plantas ente ramente formadas. 11. Hay algunos animales que son seis siparos , esto es, que se reproducen comunmente por esta cas tales como los polipos y la 8 mayor parte de los zoófitos- A Hay así mismo un gran núme ro de vejetales ágamos que es tán en el mismo caso. Los lí quenes, que nunca fructifican, son por lo regular los mas co munes de entre ellos. 12. Nu merosos son tambien los ani males ovíparos, esto es, que se reproducen por medio de huevos. Una grana es así mis mo un huevo vejeta!, que tie ne la mayor analogía anató mica con el huevo de los ani males. 13. Tampoco faltan animales zoófitos que se mul tiplican por mediode pequenos séres que se forman una espe cie de tubérculos .en derredor de su madre, que les alimenta con su propia sustancia hasta que hayan alcanzado un des arrollo que les permita aten der por sí mismos á sus necesi dades. Llegado este caso , su madre les abandona, y ellos se desprenden, atienden por sí solos á las necesidades de la animalidad, y luego á las de sus pequenuelos. —Muchas son tambien las plantas que se multiplican por medio de retonos ó cebolletas. Las confer vas tienen el mismo medio de reproduccion que los poli pos; y el maestuerzo de los prados, en ciertas circunstan cias, se regenera por medio de pequenos gérmenes tuber culosos que crecen sobre sus hojas. U. Se pneden unir ó engertar dos pulpos, uno sobre otro, aunque sean de es pecies diferentes, y no formarán en breve mas que uno solo. — Sabido es tambien el modo con que se engertan los ve jetales. 15. Si se arranca un ojo á una tortuga 6 la pata á un cangrejo 6 á una salamandra, si se corta la cabeza á una rana aquellas partes brotan nuevamente, en mas ó menos tiempo, segun la estacion , y en breve aquellos animales se ven otra vez enteros como antes.— Tambien las ramas de un vejetal se reproducen despues de haber sido cortadas. 16. Todos los insectos, los réptiles y hasta algunos mamíferos, tales como el liron , la marmota, etc., quedan 5 )§ 34 X describir, y á las que se dá el nombre de fanerógamos , á causa de su hermosura. Hay algunas , en las que apenas son conocidos aquellos órganos de la fecundacion , como sucede por ejemplo en las setas, de figura 3; dáse á estas plantas el nombre de crytógamos. En otros tienen una for ma muy rara, como sucede con los musgos, fig. 2 , donde consisten en una urna c, cubierta de una tapadera b. Se dá á estos últimos vejetales el nombre de ágamos, cuando los ór ganos de la fructificacion son muy distintos, y no pueden reconocerse los órganos de los sexos. Muchas son tambien las plantas que no se asemejan á las que acabamos de des cribir, tales como las setas, que no tienen tallo ni hojas ; véase sino la que ofrecemos de n.° 3, que se compone en teramente de un sombrero b, de los hilitos e, y del pedí culo á. Ahora que tenemos ya los conocimientos necesarios, po demos seguir ó recorrer con planta segura las gratas y her mosas sendas de la botánica, ocupémonos de por mas ó menos tiempo entumecidos por el frío , sin dar la menor senal de vida. — Los árboles , en muchos climas, dejan tambien de vejetar durante el invierno. 17. Cambian los animales varias veces de piel durante su vida, ora cayéndoles casi entera, como sucede con loscrustá ceos, las serpientes, etc., ora desprendiéndoseles de un Mo do casi imperceptible y bajo la forma de un polvo escamoso, como en el hombre. — Los árboles renuevan varias veces su corteza en el curso de su vida , ya sea por grandes frag mentos como el alcornoque , el álamo y el plátano , ya en pequenas partes, como el peral , el manzano , etc. 18. Los fluidos alimenticios atraviesan en los insectos las paiIes la terales de un largo tubo intestinal , y se elaboran al contac to del aire que se introduce por los poros respiratorios co locados á lo largo del cuerpo. —En las plantas, los fluidos alimenticios 6 la savia , recorren los largos tubos que for man el vejetal , inundan todas sus partes y no paran hasta las hojas ó la superficie de los demás órganos, y allí en con tacto con el aire y la luz, por medio de los poros de que el vejetal está cuajado, se combinan y se identifican con la sustancia de la planta. 19. Los animales respiran ; así que, si se les sumerge por algun tiempo en un gas puro, esceptuando el oxígeno, mueren asfixiados: respiran oxígeno, y espiran el ácido carbónico. — Las plantas respiran ; así pues, si se las sumer ge por algun tiempo en un gas puro, que no sea el ácido carbónico 6 el oxígeno, mueren asfixiadas. Se apropian El carbono y espiran el oxígeno. De esta analogía de los dos reinos, analogía que podria mos demostrar aun mas y mas, resulta que las plantas solo difieren de los animales en que ellas respiran ácido carbó nico en vez de oxígeno; y que por la incineracion despiden ácido carbónico en lugar de azoe. Ahora que tenemos ya todo el conocimiento posible de los vejetales , empezemos, antes de ir mas lejos , por bosquejar sus formas generales, á fin de no confundirnos cuando entremos en mas detalles. La mayor parte de las plantas se componen de una raiz , fig.1,m, destinada á fijarlas en la tierra, y á recibir una parte de sualimento, y de un tallo, e, que alcanza á todas las partes de la planta. El tallo puede dividirse en ramas, las ramas en brotes, los brotes en retonos. Los nombres de las hojas varian segun el puesto que estas ocupan : las que están colocadas directamente sobre la raiz, ji, se llaman radicales; las que están unidas al tallo, hh , se llaman cau linarias , y se dá el nombre de hojas florales, 6 de brácteas, á las que acompanan á las flores 6 sus capullos. Hay además una cuarta especie de hojas, las estipules, que están siempre en la base de las demás hojas, y que tienen por lo regular formas singulares, como por ejemplo en el rosal , la planta del guisante, etc. Las hojas ü, tienen á veces una pequena cola llamada pedículo en cuyo caso se las dá el nombre de pedículas. Cuando carecen de ella, como en las hh, son se siles. La flor es el órgano de los sexos, y por lo mismo, es el mas importante ; se compone de los órganos de la fecunda clon, de los que hablaremos mas adelante, y de sus capas. Estas consisten regularmente en un caliz, b, colocado siem pre en la parteexterior, verde como las hojas, cuando existen por ejemplo en la campanilla que hemos figurado. La se gunda capa , á, es la corola, que nunca es erde , y que os tenta algunas veces los mas vivos colores. Cuando se forma de una sola pieza como en la que hemos puesto de mani fiesto, se la llama monopétalo; 'siendo polipétalo cuando se forma de varias, por ser cada una de ellas un pétalo. No todas las plantas dan flores como las que acabamos de LA GERMINACION. El primer fenómeno que se presenta en el órden analítZ co , es el de la germinacion , primer desenvolvimiento de la planta encerrada en el huevo vejeta'. Tomemos una grana, una avichuela , por ejemplo, y plantémosla. La penetrará la humedad, el calor causará en ella cierta fermentacion , las capas del embrion ó pequena planta se romperán ente ramente y veremos brotar una plantita , fig. 6, que se com pondrá de las puntas de la raiz, c, ó primer rudimento de la raiz; de una especie de red, ó nudo vital, d, en cuyo punto el tallo se asentará sobre la raiz ; de dos cotiledones, aa, pare cidos á hojas, aunque desempenando funciones muy distin tas; y, finalmente de una parte del ge'rnien b, 6 rudimento del tallo. Debemos observar que en la mayor parte de las plantas, las primeras hojas que forma la parte del gérmen destinada á ser el tallo, tienen una forma distinta de las ho jas comunes, por lo que se las dá el nombre de primordiales. Los cotiledones son las tetas de la plantita, y están com puestas de fécula 6 de harina mientras están encerradas en la grana, siendo ellos las que en el trigo, la cebada, la ave na y otros cereales procuran la harina de que se hace el pan. En el momento de la germinacion se desarrollan el oxígeno y el ácido carbónico por medio de la humedad, el calor y el terron obran sobre la fécula, y por una opera clon que nuestros químicos imitan muy bien, la convierten en azúcar, ó mejor en un jarabe muy dulce. Este jarabe, parecido á la leche de las hembras en losanimales, pasa de los cotiledones á la tierna planta, y la alimer.ta hasta que está en el caso de poder vivir de la tierra por sus raices y de la humedad del aire por sus hojas. Entonces cambia el fe nómeno, puesto que la germinacion termina, y la vejeta clon empieza. DE LAS RAICES. Las raíces, como el tallo, pueden ser carnosas, fig. 9 del grabado, ó lenosas, fig. 7. En este caso su organizacion es la misma que la del tallo, y para evitar repeticiones, ella es la que vamos á estudiar. El tallo, como la raiz , está cu bierto de una capa exterior que se llama corteza, fig. t.t, á, b, e, d. La corteza se compone : 1.0 de la epidermis 6 cu ticula , á, primera capa ténue , seca y trasparente ; 2.° del tejido celular ó pare'nquima, b, sustancia pulposa y esponjo sa, que contiene una especie de red de mallas mas 6 menos estrechas y de diversas formas ; 3.° de capas corticales , e, faces de hojas fibrosas , puestas unas sobre otras , que al mirarlas con el microscopio , parecen enteramente acribi lladas de celdillas llenas de una sustancia gelatinosa , y cu yas hojas forman la mayor parte de la corteza ; U, del li ber,, d, parte comprendida entre las capas corticales y la albura, compuesta de una red vascular cuyas prolongadas aréolas están llenas de tejido celular. Cada ano se renueva. Debajo de la corteza se halla la albura ó parte blanda, e, que es tan solo el liber algo endurecido ; luego viene la ma dera, f, que solo es tambien la albura endurecida; y por último, el estuche medular, y, tubo central que contiene la médula. Anualmente se forma una capa lenosa , conforme se puede ver si se corta transversalmente el tronco de un árbol, cuya edad puede saberse exactamente contando su número. Así es que Adanson , y ,despues de él otros viaje ros botánicos, han contado las capas concéntricas leflosas de diferentes baobales, árboles gigantescos del Senegal, cu yo tronco alcanza á veces treinta piés de diámeti o. Han encontra do algunos de ellos que tenian seis mil capas lenosas, de lo que han deducido los naturalistasque aquellos vejetales monstruosos contaban seis mil arios. Volva mos empero á las raices. Es la raíz, segun su definicion mas propia, aquella parte del vejetal nunca verde en su tejido cuando está espuesta al aire, que busca la oscuridad y la hume dad, y que crece siempre en un sentido opuesto al del tallo. Es cepto algunas setas ó musgos, que son quizá animales, todas las plantas están provistas de raices; sin que sean estas de una naturaleza tan invariable, que no puedan cambiar de sitio y de funciones. Se encuentran en la parte superior de las hojas de 20 algunas plantas, en toda la lon gitud de los tallos de varios ve jetales trepadores, en las arti culaciones de las gramíneas y en el sobaco de varias plantas acuá ticas. En un ranunculo de nues tros riachuelos, planta bastante comun , tienen los pedículos de las hojas un limbo con su parénquimo, cuando la casualidad hace que se desarrollen fuera del agua; pero si por el contrario crecen en su seno, el parénquimo desaparece y la parte eminente de la hoja se convierte en verdadera raíz. Finalmente, todas las partes de un vejetal susceptibles de producir ramos lo son tambien de producir raices, lo que está evidentemente demostrado por la continuacion del tallo. Hasta pueden- las raíces con vertirse en ramos , caso de que reunan para ello las circuns tancias necesarias. Plántese por ejemplo un tierno sauce en sentido opuesto ,.esto es de ramas en la tierra, y serán es tas las raíces, al paso que producirán los últimos retonos y hojas ; sin embargo , no todas las plantas producen este mismo fenómeno. Varias son las raices que no crecen en la tierra , puesto que hay algunas que flotan en las aguas sin implantafse nunca en el fondo; las plantas que producen estas raices Son viajeras , ya porque el viento las impulse, ya porque las lo arrastren las corrientes. Otras hay que se aplican y serpen tean por la superficie de los troncos de los árboles, de las penas y de otros diferentes cuerpos duros cuya humedad se chupan , y á las que se dá el nombre de falsas parásitas. Otras , en fin , penetran en la sustancia de las cortezas de los árboles , y se alimentan de su savia , tales son las plan tas parásitas como el muérdago , la yerba tora , etc. Las funciones de las raices consisten tanto en fijar al ve jetal en el suelo que le vió nacer , como en trasmitirle el aliménto ; y sin embargo , solo raramente hay equilibrio en estas dos funciones. Las plantas grasas , esto es , aquellas cuyos tallos y hojas son espesas y carnosas , deben casi solo al aire su alimento, sin que al parecer estén sus raíces des tinadas mas que á fijarlos ; cuando por el contrario, en las plantas de un tejido seco y ténue, parecen estar las raíces esencialmente destinadas á su nutricion. Las ralees no ab sorven los jugos alimenticios por toda su superficie, y si tan solo por medio de pequenas bo cas aspirantes, que tienen la forma de poros, colocados en el estremo de cada fibra. Hemos dicho que las ralees son lenosas ó carnosas; y en uno y otro caso pueden ser anuales, formándose y muriendo en el curso de un ano ; bisanuales , cuando viven en dos anos, y vi vaces cuando viven tres y mas arios. Cuando la duracion de una planta es igual á la duracion de su raiz , se dice tambien que es esta última anual, bisanual ó vivaz; can todo deben escep tuarse algunas plantas bulbosas, tales como la cebolla, que no es mas que una yema ó grana vivaz, mientras que su raiz, así como sus hojas y tallo, mueren y se renuevan cada dia. Respecto de su direccion , se dice ser su raiz principal, fig. 7 de la lámina anterior , cuando se hunde per - pendicularinente en la tierra ; 21 horizontal cuando corre parale lamente al horizonte, entre las primeras capas de la tierra; tre padora, cuando estando hori zontal, emite aquí y allá pequenas raices y tallos; y por úl timo , se la llama progresiva, cuando es vivaz y se destruye en una parte mientras que se prolonga por otra. Lo que debe principalmente estudiarse es la forma de la raiz, puesto que puede ser sencilla ó sin divisiones ; ramo sa, fig. 7, subdividida en ramitas ; tuberosa, siendo gruesa y carnosa, en cuyo caso se la llama fasciculada, por estar di vidida hasta su base en varias partes carnosas prolongadas; hay la orguidacea-palmea, fig. 9, que es la que tiene dos mas tubérculos que se separan hácia abajo ; la orquidacea, fig. 10 , compuesta de dos tubérculos inmediatos mas ó me nos ovales; la fusimorma ó en forma de uso ,fig. 11, que es larga é hinchada en el centro, y delgada en sus estremos; la napacea, napiforme 6 cónica, fig. 12, en forma del peon ó de nabo; la rapacea ó cónica, fig. 13, parecida á un cono al revés ; la tuberculosa, fig. 11, que es una masa carnosa, sin formas determinadas, como la patata; la monili forme, fig. 45, formada de diferentes tubérculos unidos por un hilo en for .?" >2 36 g< ma de rosario; la grumosa, fig. 16, formada de pequenos granos redondos y tuberosos ; la palmea , que es tuberosa, aplastada y dividida de modo que parece una mano abierta, cuyos dedos están algo apartados; y finalmente, la articula da, fig. 8, que tiene de distancia en distancia impresiones muy parecidas á articulaciones. DEL BIZII01110. Es preciso no confundir la raiz articulada con el rizliomo que es un verdadero tallo subterráneo, articulado, que tiene hojas sobre las articulaciones y debajo de las ralees. DE LOS TALLOS. Dáse este nombre al cuerpo principal de una planta que, elevándose sobre la tierra en un sentido inverso al de la raiz, produce y sostiene todas las demás partes del vejeta); muchos son los tallos que se parecen al tronco de la fig. 17. El tronco de los árboles dicotiledonos, es lenoso, ramificado y un poco mas delgado en suparte superior. El stipo, fig. 18, tiene el tallo propio de los árboles del órden de los mono cotiledones, de un diámetro casi igual en todas sus partes, escepto algunas veces en la parte superior, que raras veces tiene ramas, que casi siempre termina con una haz de ho jas- y que conserva en toda su estension las senales de las hojas que no existen ya. 3.° El rastrojo, fig. 20 , tiene el tallo articulado ó nudoso de las gramíneas , regularmente fistuloso, y son sus hojas envainadas. 4•0 El asta, fig. 19, es una especie de pedúnculo radical , que arranca de la raiz , se eleva recta sin hojas ni ramificacion, y es siempre una sustancia herbácea. 5.° El tallo propiamente dicho, no tiene relacion con ninguna de las cuatro plantas anteriores. Toda planta que cpalorece de tallo.11eva el nombre de acaula; tal es, por ejem , el cacto meloniformo de la fig. 21. Si las ralees buscan la sombra y la humedad, los; tallos, por el contrario, se dirigen constantemente hácia el aire y la luz, aunque sea por medio de movimientos muy marca dos; conforme puede esperimentarse fácilmente, sembran do una grana de planta trepadora en un tiesto puesto sobre una mesa, é inmediato al balcon 6 ventana por donde re cibe el aire y la luz. Cuando la pequena /planta empiece á brotar, se colocará sobre el tiesto ó maceta, en una posi clon vertical, una tablilla bastante ancha para interceptar tlaablluaz,,áesnetirseplualgpaladnastadey alaltuvrean,taunnaa,gsuejehraorádeenunlaa pmuilsgmaa da de diámetro; y de seguro, no dejará el tallo de seguir la direccion del agujero y de pasar por él en busca de la luz qqguuaedeanlsaemcpeaassritatear.risbuSapi elyruiesoegrovduseeelltvhaeallncoelsaoettraeobnlcaaugeuynjeetrlreotiáeensatlolga,undseaosmmpbourdlao, se le verá ir en busca del nuevo agujero y pasarle para en contrar la luz; y así sucesivamente pasarla y volverla á pa sar veinte veces de una á otra parte de la tabla, durante su vejetacion , solo por procurarse la luz que le falta. Pocas serán las personas que no hayan observado que cuando brotan en la bodega los grillos de las patatas , todos ellos se dirigen hácia la cercera. Ya hemos visto que los tallos están envueltos en una corteza , y que cubre á esta un epidermis , que es una mem brana delgada , seca , trasparente , poseida de una materia grasa , parecida á la cera , que preserva á la corteza de la lluvia y del aire. El tejido celular ó parénquimo , colocado debajo de la epidermis, tiene sus celdillas llenas de una materia resinosa casi siempre verde ; y está destinada á se parar de los fluidos alimenticios las materias inútiles que son arrojadas al esterior por la transpiracion , porque las plan tas transpiran como los animales, y aun con mas fuerza. Es tambien en el parénquimo , sometido á la accion de la luz, donde se opera la descomposicion del gas ácido carbó nico. El ácido se desprende , y el carbono se fija en la plan ta de que forma todas las partes sólidas. Las capas corticales , colocadas debajo del parénquimo , se componen de varias redes de celdillas prolongadas, que imitan perfectamente el encaje. Son poco aparentes en al gunos vejetales, pero se descubren fácilmente en el lagetto, é imitan bastante bien una obra 6 trabajo hecho á la aguja. El .liber, colocado bajo las capas corticales y sobre la made ra, es la parte mas importante del vejeta!, por ser el que • produce con su desarrollo las nuevas ralees, las nuevas ra mas, las flores y los frutos. A medida que va envejeciendo se endurece, se convierte en madera y aumenta la masa del cuerpo lenoso. Si durante la vejetacion se quita la corteza de un árbol, se ve desde luego rezumar en los bordes de la herida un licor espeso y gelatinoso que se endurece, se or ganiza, se vuelve verde y forma una capa de nueva corteza. Aquel licor, producido por el liber,, es lo que se llama el cainbium, principio orgánico de todo vejeta]; por lo que podría comparársele con la sangre de los animales. El cam bium se estiende entre la madera y la corteza, y forma nue vas capas de liber; pero si se detiene la circulacion , 6 tan solo se dificulta, por cualquier medio que sea, se amonto na en torno de la ligadura, forma un rodete, levantando la corteza y se orgakiiza en retonos do quiera logre abrirse pa so; haciéndose por este medio los enjertos. Es hoy un hecho reconocido, el que toda parte del veje tal puede reproducir por enjerto un individuo de su espe cie, con tal que aquella parte contenga el cambium necesa rio. Hasta se ha logrado hacer producir pequenas plantas por medio de simples hojas, mediante el enjerto. El mas tuerzo de los, prados ofrece un fenómeno muy singular; si se l trasplanta en un sitio umbrío, hace mal la fecunda clon y no produce grana. Pero la naturaleza ha atendido de otro modo á su reproduccion , disponiendo que el cam bium.se junte en pequenos glóbulos en la superficie de las hojas inferiores, y que se endurezca y forme en ella peque nos tubérculos. Cuando la hoja empieza á secarse, se incli na hácia el suelo; entonces los tubérculos se ponen en con tacto con la tierra, se arraigan en ella y se convierten en otras tantas pequenas plantas perfectamente organizadas. 1 3'7' e< La divina comedia. por Dante EL PURGATORIO. CANTOS DE VI Á X. Sommario. Continua il Poeta a trattare dei medesimi negligenti , i quali ave vano indugiato u pentimento infino alla loro violenta morte. In fine trova Sordello Mantovano, e parla universalmente contra tutta Italia, e particolarmente contra Fiorenza.—Tratta di coloro che hanno dif ferito ji pentirsi per avere occupato l' animo in signorle e stati ; i quali purgano il loro peccato in un verde e fiorito prato: e quivi trova Carlo, e molti altri.—Tratta, che videro due Angeli scender con dile affocate e spuntate spade a guardia della valle; ove discesi, conobbe ro l' ombra di Nino. E poi videro una biscia, contra la quale si cala rono i due Angele. In fine favella il Poeta con Currado Alalaspina, II quale gil predice il suo futuro esilio.— Dimostra Dante in questo canto, sotto la finzione d'un sogno, la salita sua infino alfa porta del Purgatorio, e la via ch' egli tenne per entrarvi.— Descrivesi la porta del Purgatorio, é la salita dei Poeti insino al primo balzo, nel quale sotto gravissimi pesi si purga la superbia. Di poi videro essi alla sua sponda intagliáti alcuni esempj de urniltá ; e in fine diverse anime sotto gravissimi pesi venire verso loro. CANTO VI. Quando si parte '1 giuoco della zara, Colui che perde si riman dolente , Ripetendo le volte, e tristo impara ; Con l' altro se ne va tutta la gente; Qual va dinanzi , e qual dirietro il prende, E qual da lato gli si reca a mente. Ei non s'arresta , e questo e quello 'ntende : A cui porge la man, piI non fa pressa ; E cosi dalla calca si difende. Tal era jo in quella turba spessa , Volgendo a loro e quh e lá la faccia ; E, promettendo , mi sciogliea da essa. Quivi era l' Aretin , che dalle braccia Fiere di Ghin di Tacco ebbe la morte, E l' altro ch' annegó correndo 'n caccia. Quivi pregava con le mani sporte Federigo Noveno, e quel da Pisa, Che fe parer lo buon Marzucco forte Vidi Cont' Orso , e l' anima divisa Dal corpo suo per astio e per inveggia , Come dicea , non per colpa commisa ; Pier dalla Broccia dico: e qui provveggia , Mentr' e di quá,, la donna di Brabante, Si che perb non sia di peggior greggia. Come libero fui da tutte guante Quell' ombre, che pregár pur eh' altri preghi , Sumario. Continua hablando de los Descuidados que se arrepintieron en el momento de su muerte violenta.—Mientras Virgilio preguntaba á una alma, algo apartada de las demás, cuál era el camino mas fácil de la montana, Dante reconoció en ella á Sordello de Mántua.-- Dante y Sordello se abrazan.—Apóstrofe contra las discordias de Florencia y contra toda Italia.—Virgilio se da á conocer á Sordello de Mántua, que, se postra y abraza las rodillas de su conciudadano.—Sordello anuncia á los poetas que no se puede de noche subir el monte del Purgatorio. —Luego les hace ver á los Descuidados que tardaron en arrepentirse, obcecados por el poder y los honores.—Sentados en una pradera cu bierta de flores, aguardan el momento de su purificacion. —Enrique de Inglaterra, el marqués de Monferrato.— Llegada la noche, las al mas de que habla el canto precedente, entonan un himno. —Arma dos de espadas flamígeras , descienden dos Angeles, custodios del valle.— Luego aparece una serpiente que es arrojada por los dos Es píritus celestes. —Conrado Malespina predice á Dante su próximo destierro. —Refiere el poeta, que, habiéndose dormido, tuvo hácia el amanecer una vision.— Al despertar se dirigió á un punto mas elevado, cerca de su fiel guía, que le condujo hasta las puertas del Purgatorio.—El ángel que guarda aquella puerta, se la abrió dili gente. — Asi que acaban de penetrar en el Purgatorio, suben los poetas al primer círculo, donde se purifica el pecado de Orgullo. —Empiezan por ver grabados en las paredes varios ejemplos de hu mildad. — Despues ven á las almas de los Orgullosos andar penosa mente, abrumados por pesos enormes. CANTO VI. Mohíno está el que pierde al salir del juego de azar, y triste repite y aprende uno á uno los golpes de que ha sido víctima. Sigue al otro toda la multitud : aquel va delante y este detrás; no hay quien no procure escitar un recuerdo en el afortunado que , sin pararse escucha á uno y otro, y alargando una mano que no es nunca estrechada, logra li brarse de la multitud que le cerca. Tal estaba yo en medio de aquella cohorte compacta , volviendo á una y otra parte el rostro y haciendo promesas para librarme de ella. Allí habia el Aretino (I) que recibió la muerte de la ma no airada de Ghino di Tacco , y aquel otro que se ahogó persiguiendo á sus enemigos. (2) Allí oraba, tendidos los brazos, Federigo Novello (3) , y aquel de Pisa que puso en relieve la grandeza de alma del buen Marzucco. (4) Ví tambien al conde Urso (5), iba aquella alma separada (1) lilesser Benincasa de Arezzo, auditor de la Rota en Roma, fué asesina do por Ghino di Tacco, cuyo hermano y sobrino habla condenado á muerte. (2) done de Tarlatti de Arezzo. (3) Fué muerto por un Bostoli, apellidado Fornaivolo. (4) liarzucco besó la mano del asesino de su hijo Farinata. (5) Orso , hijo del conde Napoleone di Barbaja, fué muerto por el con de Alberto, su tio. Si che s' avacci 'I lor divenir sante , Jo eominciai: El par che tu mi nieghi , O luce mia , espresso in alcun testo, Che decreto del Ciel orazion pieghi ; E questa gente prega pur questo. Sarebbe dunque loro speme vana? O non m' é '1 detto tuo ben manifesto? Ed egli a me: La mía scrittura é piana , E la speranza di costor non falla , Se ben si guarda con la mente sana ; Ché cima di giudicio non s' avvalla , Perché fuoco d' amor compia in un punto Cib che dee soddisfar chi qui s' astalla E lá., doy' lo fermai cotesto punto, Non s' ammendava , per pregar,, difetto, Perché '1 prego da Dio era disgiunto. Verarnente a cosi alto sospetto Non ti fer'mar , se quella nol ti dice , Che lume tia tra '1 yero e lo 'ntelletto. Non so se 'ntendi , jo dico di Beatrice: Tu la vedrai di sopra in su la vetta Di questo monte ridente e felice. Ed jo: Buon Daca, andíamo a maggior fretta, Ché giá non m' affatico come dianzi,. E vedi °mal che '1 poggio ombra getta. Noi anderem con questo giorno innanzi , Rispose, quanto piu potremo omai ; Ma 'I fatto e d' altra forma, che non stanzi. Prima che sil lassu, tornar vedrai Colui che giá si cuopre della costa, Si che i suo' raggi tu romper non fai. Ma vedi lá, un anima che, posta Sola soletta , verso noi riguarda : Quella ne 'nsegnerá la via piá tosta. Venimmo a lei. Oh anima Lombarda, Come ti stavi altera e disdegnosa , E nel muover degli occhi onesta e tarda ! Ella non ei diceva alcuna cosa ; Ma lasciavane gir,, solo guardando A guisa di leon guando si posa. Par Virgilio si trasse a bel, pregando Che ne mostrase la miglior salita ; E quena non rispose al suo dimando , Ma di nostro paese e della vita Ci chiese ; e 'I dolce Duca incominciava : Manto va.... e l' ombra , tutta in sé romita , Surse vér lui del bogo ove pria stava , Dieendo : O Mantovano, io son Sordello Della tua terra ; e l' un l' altro abbracciava. Ahi serva Italia, di dolore ostello, Nave senza nocchiero in gran tempesta Non Donna di provincie, ma bordello! Quell' anima gentil fu cosi presta, Sol per lo dolce suon della sua terra , Di fare al cittadin suo quivi festa. Ed ora in te non stanno senza guerra Li vivi tuoi, e l' un l' altro si rode Di que' eh' un muro ed una fossa serra. Cerca, misera, in torno dalle prode Le tue marine, e poi ti guarda in seno, S' alcuna parte in te di pace gode. Che val perché ti racconciasse 'I freno Giustiniano , se la sella e vóta? Sanz' esso fora la vergogna meno. Ahi gente, che dovresti esser divota , )5 38 t< de su cuerpo por la astucia y la envidia, y no por sus crí menes, segun ella misma decia. Me refiero á Pedro de la Brosse , (1) que mientras permanezca en la tierra, póngase en guardia la princesa de Bravante para evitar el verse un dia entre la cohorte atribulada. Cuando quedé libre de tantas sombras que oraban para que otros rogasen por ellas, á fin de abreviar el tiempo en que habían de ser santificadas, empecé yo de esta manera : ! Oh luz mía , que niegas rotundamente, me parece, en tu texto, que la oracion ablanda los decretos del cielo ! (2) ?si será vana la esperanza de esas almas que me están pi diendo eso mismo? ?6 si no habré logrado yo comprender tu sentido?» Y ella á mí: « Muy claro es lo que he escrito ; examíne se con espíritu recto y santo, y se verá que no es falaz la esperanza de esas almas. Con efecto, la sublimidad del jui cio de Dios nada pierde en que el fuego del amor haga en un instante lo que habria debido hacer el alma.; aquí des terrada. Cuando así lo dispuse, no podia la oracion purgar la fal ta, por estar separado de Dios el pecador que habria sido objeto de aquella ovaciun. Sal pues del abismo de esa duda, y aguarda á la que será la luz entre la verdad y tu inteli gencia. No sé si me comprendes; hablo de Beatriz, á baque ve rás en la cumbre de este monte, sonriente y dichosa.» Y yo á mi vez: «Buen gula, adelantemos el,paso, puesto que ya no me canso como antes; además, mira que sombra proyecta ya el monte. —Adelantarémos hoy todo cuanto podamos, contestó me; pero tiene este camino_una forma distinta de la que te crees. Antes de llegar allí arriba, verás volver al que ya oculta esta cuesta, de modo que con tu cuerpo no puedes romper sus rayos. —Mira, empero, á aquella inmóvil que, sola y entera mente separada, dirige hacia nosotros sus miradas; ella nos indicará la senda mas recta. » Llegamos hasta ella: Oh alma lombarda! cuán altiva y desdenosa estabas! Cuán noble y grave eres al dirigir tu vista hácia nosotros! Sin proferir palabra alguna nos permitia adelantar, mi rándonos á la manera del leon que descansa. (3) Acerc6sele entonces Virgilio , suplicándola nos indicara el camino mejor, sin que ella contestase á su súplica ; pero se informó acerca de nuestro país y nuestra vida ; y empezó mi dulce guia de esta manera : «Mantua....» Incorporada de repente la sombra, se lanzó hácia él desde el sitio en que estaba, esclamando : « ! Oh Mantuano ! ! yo soy Sorello, de tu tierra querida!» y se abrazaron mútuamente. (4) Oh Italia esclava! posada del dolor, buque sin barque ro en una tempestad desecha, no eres ya reina de las pro vincias, sino foco de prostitucion !» Al dulce nombre de su tierra natal, se apresuró aquella alma hermosa á festejar á su conciudadano ; mientras que los que viven en ella están en continua guerra , y hasta los que un mismo muro y un mismo foso contienen se desgar ran mútuamente. ) Secretario y favorito de Felipe el Hermoso ;fué acusado falsamente por la((r23e))inDTaeáscdiineteohtasaibtearirpdqoeusueemrIiIdffloeiecsrteiCdsuiprcceiarrsalsaro,e pyrceocnadnednoa.do(\Táulmaidpoen.)a de horcá. A guisa di leon guando si posa Girando gli occhi. (Tasco, Jerus. , canto X.) (4) Sordello . poeta de Nlantua , que escribiá en lengua provenzal. Es autor del Tesoro de los Tesoros. |
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