10_No. 5 (1 enero 1866), p. 359-373 |
Anterior | 1 de 3 | Següent |
|
Aquesta pàgina
Tot
Subconjunt |
a_
:as 359
sentado sobre una tortuga : al tierno abrazado con Psiquis,
•saeariciándolaa al Amor fiel apoyad.° sobre una columna,
y,dando .á lamer, la mano derecha á un perro : al: maligno,
mirando de medio ojo, :y tinendo de-acíbar la punta de una
flecha., y asi. de los demás atributos. (1)
, Siguiendo el métod oque acabamos de proponer, y estu
diando el que tuvieron los antiguos para retratar con el pin
,
aaralawai iP.nafl9i tIarma:
0J(f) Cuando ya estaba escrito este párrafo, nos vino á las manos la obra
delaleman ilagedorn., intitulada Rellexiones sobre la pintura ,en cuyo pri
mer tomo pág. 461 bailamos con no poca maravilla,que el senor Knoeiler, es
' caber iniiy áciteditado de Dresde, habla casi enteramente prevenido nuestro
pensamiento, simbolizando en una sirle de estatuas las diversas propiedades
del mor, con los mismos emblemas poco maso menos que llevamos apunta
dos. Esta pura casualidad, que sirve de lisonja á nuestr amoro propio, hace
ver , que cuando' se logra la fortuna de convenir en los principios, no es
difícil venir á parar en las mismas consecuencias.
cel las cosas mas abstractas, se pudiera establecer un sistema
cumplido de alegoría, que ampliase mucho los confines del
arte, y fertilizase la fantasía de los artistas. De grande ayu
da para quien intentase ejecutarlo pudieran ser las ernditas
noticias que sobre las alegorías egipcias, griegas y roma
nas, trae Winckelmann , en sus Reflexiones sobre la pin
tura y la escultura.
Parte de los mencionados medios es tambien comun á la
pantomima ; pero como somos de parecer que esta arte se
halla todavía en mantillas, y que nuestras ideas sobre la ma
nera de perfeccionarla necesitan de mas tiempo y de mayor
claridad para entenderse, asi nos remitimos á otro razona
miento aparte, cuyo objeto será examinar el influjo que
tiene el lenguaje de accion sobre la fantasía y sensibilidad
de los hombres.
Diti ralla ho.
por errstetnber,g. (1) •
TRADUCCION DE J. FERNÁNDEZ MÁTREti.)
Arrebátame en tus fresquisimas alas, ligero Boros, lléva
me á la isla de Chipre, do siembra Baco los racimos del néc
tar , do invita á los enamorados á que beban á la sombra de
šu follaje. Apártate, ligero Boreas, apártate.de las cárceles
de Eolo. ! Oh Baco ! Cuánta sed no siento por el néctar que
hiciste brotar en la isla donde (Minina el Amor! El céfiro mueve
desde mucho tiempo Mis cabellos laureados y hace ondu
lar una cinta en torno de mi cabezal... Apártate, ligero
Horcas, apártate de las cárceles de Mi cuerpo arde en
fuego sediento, y el s'ino de Chipre puede únicamente reducir
á Cenizas la sed queme devora.... ! Llévame por las fecundas
eras pero evitando que mis pasos ajen el césped ó el cáliz de
sus florecillas ; los aromas de las rosas hiendan el éter y me
alliaguen.... Volemos 4 Scila para que sorprendida al verme
aparecer, abra sus terribles grutas y gima tristemente, dándo
nos á conocer -su rabia „al ver que no le es posible arreba
Ya viene, ya viene semejante al aendabal que ensena su
faz sombría tras la cumbre de las rocas iluminadas por el as
tro radiante; avanza por el horizonte y puedo ya contem
plarle.... Oh ! No, no.... EsBaco conducido por los tigres....
!Salud, sagrado padredel vino.... Salud!.... Mi pecho corroe
la llama de la sed.... ?Cuándo he de beber del' isla dichosa
en donde reina el Amor?...
!Eran.... &bel... Baja 5a.... Su carro etéreo me arre
bata—. Atravesamos de súbito el cielo entreabierto.... Los
cantos armoniosos de las esferas resuenan en mi oído, pero
un momento tan. solo.... La piel de tigre africano que cubre
mis hombros se agita recibiendo las convulsiones del ven
daba' que en redor suena.
Del abismo azul se destacan inaccesibles rocas de árida
cumbre. Ultimamente desciende el carro hasta las fronteras
de Chipre; el mismo Baco me dijo que era el sagrado pais.
!Oh Evan! !Oh Evoe!
Encantado en mi éxtasis vuelo á donde el vaso del néctar
Inc espera y me incita á beber. 'tranquilos arroyos de vino
banan de continuo la gruta floreciente; las praderas vierten
en la copa el dorado rocío de los iacimos y en las márgenes
sentadoslos Amores gozan los deleites del vino cantando di
(u Traducimos este bellísimo ditirambo de laoolemiou que oon nl título
de Poesias en prosa (Prosaische Gedichte) escribió (;ersteuiterg.
Lánzanse temerosos en la superficie del vino y
nadan rociando sus labios ; pero aumenta el peso de sus alas
y al agitarlas vierten el divino néctar.... Uno de los amores
se introduce en el fondo de la copa y los dioses sonriendo le
levantan asustado—. Aterrado se sienta sobre el asa de la
copa, y tiembla ; pero los vapores del. vino le .vuelven el ju
bilo.— Agita sus alas pequenas y vierte dulcísima lluvia sobre
los bebedores.
Dame esa preciosa copa, !oh Amor! Yo soy el discípulo de
Baco ! el mismo me trajo eri su carro ve:oz á esta ílla á fin
de que beba!
Contémplanme los dioses atentos y llenos de curioSidad, y
al ver que de una sola vez he vaciado la copa se llenan de
asombro. ! Ah ! El néctar que Júpiter bebe en. los dias de jú
bilo no es tan dulce • cual este, aunque lo .mezcle con la am
brosía—. ! Mas, oh Baco , mi copa es pequena! Dame otro
vaso mayor; quiero lanzarme en la corriente del vino, en su
fuente que incita beberé la muerte.— Pero hallé ya un vaso
mayor cornnado de racimos que me convidan ú beber.... !Oh
néctar celeste, con qué placer te esparces por mis venas !...
Como ligeragacela que salta las cumbres de los riscosro
deados de niebla, trepo por las plácidas florestas y las már
genes fértiles bajo los árboles de la selva de !dalia. Desarrái
ganse las encinas y corren tras de ; las Dríadas se sorpren
den al ver cual abandonan sus moradas.... Los ruisenores
embriagados y sonolientos vuelan entre las hojas agitadas y
entonan Mil trovas que incitan á beber.
? Mas en dónde fijaré mis mirarlas cuando aparecen tantas
cosas que arrebatan y exaltan mi alma?. Detrás de mí., mil
sonoros instrumentos se hacen oir, los melodiosos cantos de
los habitantes de esta bienaventurada isla y la zambra que
acompana á la reina de los AMOMS.
En torno de la espléndida Cipris bailan en el valle las.don
cellas vestidas de flores y sus pies agilísimos hieren la yerba
del odoroso césped.... Venus se aproxima, las mira , y toma
las mas bellas para aumentar el número de sus companeras.
?Qué es aquello que inflamado se levanta en la tierra y es
talla roncamente á lo lejos?... Es el dios del vino de Chipre.
cs Baco !... Las Menadias lo preceden alborozadas, sus ea -
bellos ondulan sobre sus espaldas ; con una de sus manos
levantan las encendidas antorchas y azotan con la otra los ti
x 360 In
gres .que arrastran el carro del dios victorioso...-Los faunos
y los sátiros forman su escolta y embriagados entran reunirlos
en las grutas y locos invaden las praderas.... Baco mientras
tanto recibe á la diosa rebosando de jubilo ; cine su cabeza
con guirnaldas de pámpanos y cruza pausadamente en sucom
panía las fértiles pendientes que guian á Cipris, al sagrado
templo.... Humíllanse las colinas para que pasen los dioses
sin molestia. Las Oreadas y las \apeas, coronadas de pámpa
nos bailan en torno de aquellos y Júpiter les contempla re
clinado sobre el águila altiva y sobre el globo del sol infla
mado.... Abrense las puertas del templo y los dorados vasos
exhalan mil odorificos vapores... Los sacerdotes de la diosa se
arrodillan al contemplarla y agua aromosa vierten en la en -
Ulula del templo. Los cantos inmortales de Tibulo, Horacio y
del viejo de Teyo retumban en las naves.... Oh Cipris ! z Oh
Baco ! ;Apoderaos de mis sentidos y de mi alma; que los dial
de mi existencia se deslicen para siempre en medio de los dul
ces éxtasis del vino y del amor!
Cántico de Milton.
LA FIESTA DE NAVIDAD.
(TRÁDUCCION DEL INGLES POR J. FERNÁNDEZ MATHEU.)
El Mesías apareció sobre la tierra.... Dichoso invierno, tú
le viste nacer.— !Cruel , debilita tus rigores !... El Nino-Dios
solo ha tenido un pesebre por cuna.... La naturaleza despo
jada de los oropeles de su regocijó semeja á la desnudez de
su Senor. El sol apenas le dirije sus .hermosas miradas....
Como triste rey de las tempestades, su reino• DO es la estacion
de las sonrisas; tan solo el aquilon , oyendo sus plegarias,
oculta studiformidad bajo la blancura de las nieves....
El Verbo divino, como príncipe de la paz, calma sus ri
gores—. Por órden del Nino 'divino, la amorosa paz descien
de del Empíreo ; la veo en tanto que, hiende el aire con sus
alas de paloma ; acércase coronada de olivo su cabeza y .con
el célieo mirto en sus manos.... El mar y la tierra se apaci
guan ; el ruido de las armas se desvanece ; los arreos del
guerrero, los cascos y las lanzas, han sido ocultados ya....
Ni el son de las trompetas ni el de los tambores eseitan á
los combatientes á verter la sangre de los enemigos, y los
reyes de •esta mezquina tierra sumidos en la calina parece que
esperan al soberano Pacificador.
! Oh! !Cuál fué la calma profunda de la afortunada noche
en que el Deseado de los pueblos todos comenzó su reinado
de paz! Los vientos suavizaron sus furores, las lluvias amor
tiguaron suempuje, los nos se deslizaron calmadamente há.
cia el Océano que, dejando sus iras, invitó- á las aves á haeer
un nido entre las aguas. Las brillantes estrellas iyradiaron y
dirigieron sus destellos á un solo' punto. La aurora les senala
el momento de retirada, pero -es en vano. Fijas en sus órbi
tas resplandecientes, rehusan desaparecer hasta que su Mo
narca les obligué á eclipsarse. El mismo sol, parado en medio
de su carrera, cubre su frente de celajes como .sí la tierra no
necesitase sus resplandores....
•Sencillo grupo, pastores de Bethleem, reunidos durante la
noche en la pradera ,.?-qué haceis ahí? En la vigilia de la no
che guardais vuestros rebanos, no esperais la venida del
Pastor supremo, cuando sorprendidos quedais deslumbrados
ante el resplandor repentino que se esparcía por el horizonte,
y escuchais aquellos cánticos de regocijo que encantan vues
tros oidos al mismo tiempo que vuestros corazones.... Los
celestiales espíritus derramados por el aire, desplegadas sus
alas , y radiantes de divino esplendor, elevan el arrebatador
concierto en honor del Mesías.... Cielo.... ! cuán melodiosa
es tu armoníal... El aire multiplicó los ecos que aumentaban
el encanto y prolongaban la alegría.... Parecia que. la natu
raleza se runa al Empíreo; la tierra se estremecía de placer...
Desde la creacion del universo nada habia sucedido de seme
jante, desde que los hijos de la luz alabaron la omnipoten
cia del Criador que, con una sola palabra, clavó los astros
en.el firmamento, dejó la tierra en su centro, y limitó el ein
bate de los mares.
?Deliro por ventura ? ? Abre el cielo sus puertas ? La Ver,
dad y la Justicia, cenidas sus frentes con el arco iris, vuel
ven á la morada de los hombres.... Ambas brillan con un
mismo •destello, y la Misericordia entre ellas, estrecha sus
manos.... Bajan rodeadas de resplandecientes nieblas que son
su carro y su trono.... Dichosa alianza, modelo de la sabi
duría madre, dichosa alianza que Solo comienza!, ! Ah! ! El
tierno y precioso Nino viene á coronarla ! Nacido en un
sobre, ha de morir en una cruz. Cruel amor, ? á qué le re
duces? En tanto desde su Cuna hace temblar los infiernos; el
dragon de los abismos comprende que ha llegado el dia de
su destruccion y se estremece aterrorizado..:. Los espíritus
infernales huyen á su presencia:... Del mismo modo cuando
aparece el ,sol se evaporan las sombras de la noche y las aves
nocturnas se ocultan en sus guaridas....
Acaben nuestros cánticos ; la Virgen Madre deja que el
Hijo repose, la guarda del Eterno rodea su cuna.... ! Duer
me, Cordero de Dios, duerme ! Bastantes vigilias has de su
frir en el cambio de la vida.... !Ay duerme! En tanto que
un dulce sueno adormece tus sentidos, ruega tu corazon por
la salud de los hombres!...
Historia natural.
•EL JACKAL.
En la série de artículos sobre Historia natural que veni
fimos publicando en esta Revista y hablando de los carni
ceros digitígrados, hicimos ya especial mencion del Jackal . (1)
,1) Vide lomo iv, pág. 277.
Hoy nos proponemos completar con nuevos datos, fruto de
la observacion de inteligentes naturalistas, la historia de ese
morador de las desiertas comarcas del África y Asia. Diji
mos ya que no nos conformábamos con la opinion de Gul
)5 361 íE
d?enstae1/41, Tilesius y otros naturalistas que creian que el
jackal era el tipo del perro doméstico, manifestando enton
ces, 'con el apoyo de respetables autoridades, los motivos
que teníamos para no aceptar aquella opinion. Hé aquí lo
que en corroboracion de nuestro aserto escribe otro natu
ralista. « Por lo general se coloca este mamífero en la sec
cion de los digitigrados con el lobo, la zorra y el perro Al.
gunos naturalistas no pudiendo descubrir el tipo silvestre
del mejor y mas carinoso de nuestros domésticos, han pre
tendido verlo en el jackal ; pero la diferencia de hábitos é
inclinaciones bastaria , en nuestro concepto, para hacer
desechar semejante orígen , sin considerar además un hecho
geológico que patentiza que mucho tiempo antes que el
hombre apareciera en la tierra, esta fué poblada de perros,
sin que hubiera ningun jackal. Asi pues', si el perro existia
antes que este, y un detenido exámen zoológico asi nos lo
demuestra, mal podria proceder el perro. del jackal. Ade
más, los perros cuyos huesos se hallan en las capas de los
TOM V.
!,;•¦
wamon...m..1....1=11...111%1111.1¦111.
terrenos pertenecientes al quibto período geológico, tenian
al meros la talla del asno mas alto de nuestros dias y el
jaekal no pasa jamás de la altura de una comadreja. Si se
replica diciendo, que habiendo perdido mucho el perro de
aquel grandor enorme, el jackal puede igualmente haber
degenerado, contestarémos que debe atribuirse esta dismi
46
362
taucion en el perro, á la domesticidad, y que no habiendo
estado jamás sujeto á ella el jackal , no ha podido sufrir las
mismas influencias. Por otra parte, estos dos animales pre
sentan en el interior diferencias /anatómicas, que, si bien
poco notables en apariencia, son no obstante suficientes
para engendrar diferentes hábitos y un carácter entera
mente opuestos, y por consiguiente para establecer dos es
pecies enteramente distintas.»
Al observar sus hábitos en el desierto y sus ingeniosos
modos de ataque, sus precauciones y astucias y sobre todo
considerando la fuerza colectiva que empleapara llevar á
cabo empresas superiores á sus fuerzas y recursos individua
les, dijérase que el jackal , reune algo superior al instinto
de conservacion Cuyas leyes imperan en todos losséres de la
creacion. Incansable como el lobo, astuto como la zorra, por
fiado como la hiena, les son conocidos y emplea con admira
ble constancia y buen éxito las mas de las veces, todos los
ardides del mas hábil cazador. Ausiliado por sus companeros,
y en esto no podemos esplicarnos los medios de comunica
'clon y órden estratégicos empleados, arma grandes embos
cadas, levanta la caza, la persigue, la acorrala y la obliga
á correrse por lugares escogidos, donde otros jackales aguar
dan inmóviles y agachados el momento oportuno para lan
zarse sobre el fugitivo. El botin se reparte sin estrépito ni
querella, y la tropa vuelve á dispersarse en fracciones mas
6 menos numerosas, cuando ha cesado el hambre que la ha
bia reunido 6 la caza está ahuyentada.
Admira en este mamífero su sagacidad en descubrir y
desenterrar cadáveres, cualquiera que sea la profundidad
en que se hallen sepultados 6 escondidos. Débese atribuir
esta maravillosa facultad ante todo á su esquisito olfato y á
su génio observador. Los naturales de los paises en que
habita, lo saben ya por esperiencia y todos sus esfuerzos se
estrellan ante las facultades de este rondador nocturno para
quien nada. sirven las vallas y los obstáculos que se le pre
sentan.
Apesar de sus perversos hábitos, el jackal se domestica
muy bien cuando 'es cojido jóven y hasta se hace muy ca
rinoso con su dueno, á quien reconoce y obedece hasta
cierto punto. Este animal tan poco conocido en Europa en
los siglos pasados y que se vé frecuentemente al presente
en las colecciones de fieras públicas y particulares, supone
Buffon que era conocido en Paris en tiempo de Carlos IX y
que muchas damas de la córte lo tenian en sus casas y sa
lones en vez de perritos. Pero esto es otro de los muchos y
graves errores en que acostumbra incurrir aquel escritor,
quien toma por jackal la pequena zorra amarillenta (ca
nis corsac) que las mugeres en efecto habian hecho de moda
dándole el nombre de adive y que hacia n venir de Asia á
toda costa.
El Ramayana.
POEMA SANSCRITO DE VALMIKI.
TRADUCIDO Y REDUCIDO DE LAS VERSIONES HECHAS POR ALGUNOS ORIENTALISTAS
por )3. p.puioh.
1.
Hay una vasta region, feraz, sonriente y que abunda en
toda clase de riquezas, asi en granos como en rebanos, asen
tada á orillas del Sarayu y que lleva el nombre de Kauzala.
Habla antes en ella una ciudad que celebraba el mundo to
do, y que habia sido fundada por Manu, gefe de la especie
humana, que tenia por nombre Ayaudhya.
Ciudad hermosa y fortunada que contaba tres yaudjanas
de ancho por doce de recinto, y en la que brillaban nuevas
y magníficas construcciones. Provista de puertas bien si
tuadas, la cruzaban largas y anchas calles, entre las que
deslumbraba -todos los ojos la calle Real, adornada con mil
juegos de agua que iMpedian al polvo levantar su vuelo.
Numerosos mercaderes frecuentaban sus bazares, y todas
las tiendas ostentaban riquezas admirables. Ciudad inex
pugnable, estaba circuida de fosos profundos que era impo
sible salvar; llenaban sus arsenales armas de toda clase, y
los arqueros guardaban continuamente sus puertas; se ele
vaban grandes casas en el interior de la misma, embellecido
por bosquecillos y jardines públicos. -
Un rey magnánimo, llamado Dazaratha , gobernaba en
tonces la ciudad, como Indra gobierna su Amaravatí, ciudad
de los inmortales, y la victoria ensanchaba cada dia su di
latado imperio.
Protegida la ciudad por las banderas que ondeaban en sus
torreones, dotada de todas las ventajas que la procuraban
las artes y oficios, llena de carros, caballos y elefantes, pro
MODERNOS.
vista de toda clase de armas, máquinas de guerra y zatagh
nis (1) se notaba en ella un movimiento atronador cau
sado por los carros, mercaderes y viajeros que se empujaban
en sus calles, cerradas por puertas sólidas, y en sus mer
cados, situados á prudentes distancias. Hombres y mugeres
cada dia cruzaban á millares su recinto en todas direccio
nes; y la ciudad toda con sus fuentes monumentales, sus jardinel públicos y sus vastos edificios, semejaba aun aque
llos numerosos altares consagrados á todos los dioses, y que
era corno la cochera en que paraban aquí abajo sus carros
animados.
En aquella ciudad de Ayaudhya habia pues un rey lla
mado Dazaratha , parecido á los catorce dioses, conocedor profundo de los Vedas y su apéndice, asi corno tambien de
los seis Angas, príncipe que unia á la mirada de águila un esplendor sin límites, tan amado de los habitantes de la
ciudad como del campo, rey santo, célebre en los tres mun dos, igual á los Maharshis y el mas firme apoyo de los fue
ros de la justicia. Lleno de fuerza, vencedor de sus ene
migos y capaz de reprimir sus sentidos, tenia la sana moral
por regla de toda su conducta, y representando á lkshwaku
en los sacrificios, COMO gafe de aquella régia estirpe, pare
(I) Nombre que indi,a un arma que mala á cien hombres á la vez. Sin
duda seria un arma de fuego, por conocerse ya desde la mas remota anti
güedad el uso de la pólvora en el Asia oriental, segun lá. opinion de dife
rentes autores.
)2 363 e<
cia ser á la vez rey del cielo y Dios de las riquezas, tantos
eran.sus recursos, su abundancia, sus granos, su opulen
cia ; y el manto de su proteccion , como el de Manu , el
primero de los monarcas, se extendia sobre todos sus súb
ditos.
Aquel príncipe magnánimo, tan poseido del espíritu de
justicia y para quien era esta el principal objeto , carecia
de hijos que pudiesen continuar su raza , lo que contristaba
su corazon en gran manera. Cierto dia que estaba pensando
en su desgracia, le ocurrió esta idea : «?Quién me impide ce
lebrar un azwa-medha para obterier un hijo?»
Y el monarca se fué en busca de Vazishtha, y postrán
dose ante su rituidj, despues de tributarle el homenaje de
bido, y de tratar respetuosamente de su azwa-medha para
obtener hijos , le habló de esta manera : « Conviene cele
brar prontamente el sacrificio mandado por el Castra , y
disponerlo todo con tal cuidado, que ninguno de esos ma
los Genios, destructores de las ceremonias santas, pueda
poner impedimento alguno. Tú, que eres para mí un ver
dadero amigo y el primero de mis directores espirituales ,
debes cargar con el peso enorme de semejante sacrificio.»
— « Sí, » contestó al rey el mas virtuoso de los regene
rados.
«De seguro, haré todo cuanto Tu Magestad desea. »Luego
se dirigió á todos los brahmas que estaban impuestos en to
do lo referente á los sacrificios , diciéndoles :
« Edifíquense para los reyes palacios suntuosos y que reu
nan todas las cualidades; levántense asi mismo para los
brahmas invitados magníficas habitaciones que estén bien
dispuestas y provistas de diferentes bebidas y comestibles
abundantes. Tambien es preciso construir para el habitante
de las ciudades, grandes casas que contengan numerosas
provisiones y todo cuanto pueda satisfacer susdeseos. Reu
nid asi mismo víveres abundantes para el campesino.
« Luego, haced que aquellos víveres sean ofrecidos con
finura, y no como arrancados á viva fuerza, á fin de que
las razas sean perfectamente tratadas, y que se les tengan
todos los miramientos debidos á cada una de ellas.
« Que nunca, al pasar del amor á la cólera , injurieis á
nadie. Haced que se tributen á los hombres superiores en
todo lo referente á sacrificios, todos los honores que por
sujerarquía les correspondan ; y, obren en fin, vuestras reve
rendas personas, con un corazon benévolo y satisfecho, á fin
de que todo se haga como se debe hacer, y que no se omita
cosa alguna.» Los brahrnas entonces se acercaron á Vazish
tha , diciéndole : « Harémos todo cuanto se nos ha dicho,
sin olvidar absolutamente nada.»
Oida esta respuesta, Vazishtha hizo llamar á Surnantra,
el ministro, y le dijo: «Invita, convida, convoca á todos los
reyes justos dé la tierra.»
Trascurridos algunos dias y algunas noches, se presen
taron en gran número aquellos reyes, á quienes Dazaratha
habia enviado en pedrería presentes verdaderamente régios.
Entonces Vazishtha satisftcho habló al monarca de esta
manera: « Todos los reyes han llegado ya, como mandaste
tú, el mas sublime de los soberanos. Les he tratado bien
y dispensándoles los honores que les son debidos. Tus súb
ditos lo han dispuesto todo convenientemente, merced á su
atencion y esmero.»
Satisfecho el rey al oir las palabras de Vazishtha , dijo :
sQue el sacrificio, completo por contener en todas sus par
tes cuantas cosas pueden apetecerse, se celebre hoy mis
mo.»
Luego los sacerdotes, consumados en la ciencia de las
sagradas letras, dieron comienzo á la primera de las cere
monjas , la ascension del fuego, segun los ritos ersenados
por el sutra del Kalpa. Las reglas de la expiacion fueron
observadas rigurosamente , é hicieron todas las libaciones
que la circunstancia exigia.
Entonces Kaauzalya describió un pradakshina al rededor
del caballo, que era la víctima consagrada, y le veneró con
la piedad debida , prodigándole adornos, perfumes y guir
naldas de flores. Luego, acompanada del adhwaryu, la cas.
ta esposa tocó á la víctima y pasó una noche con ella , para
obtener el hijo, que era objeto de sus mas ardientes deseos.
Despues de haber el rituidje sacrificado la víctima y sa
cádole la médula, segun las reglas santas, arrojó esta al
fuego, invitando á cada uno de los inmortales al sacrificio;
por medio de la acostumbrada fórmula de las oraciones.
Entonces Dazaratha , impulsado por el vivo deseo de per
petuar su raza, unido en aquel acto á su fiel esposa, el rey
Dazaratha fué con ella á respirar el humo de la médula que
ardia en el fuego del altar. Por último , los sacrificadores
encargados de descuartizar el caballo, ofrecieron sobre la
misma pira á los habitantes del cielo la parte que el ritual
senalaba á cada uno de ellos.
Hé aquí que de repente, saliendo del fuego sagrado, se apareció á todas las miradas un gran ser, de admirable res
plandor, que tenia la misma forma de la ardiente pira. Era
su color moreno, y formaba su traje una piel negra ; su
barba era verde y sus cabellos unidos por medio del djata (1);
los ángulos de sus ojos oblicuos, eran encarnados como el
loto : habríase dicho que su voz tenia el sonido del tambor
6 el de una nube tempestuosa. Dotado de todos los dicho
sos signos, y ostentando adornos celestes, era alto como la
cumbre de un monte, y tenia los ojos y el pecho de leon.
Estrechaba en sus brazos, como se estrecha una esposa
amada, un vaso cerrado, de oro puro, lleno de un licor ce.
leste, que parecia ser verdaderamente maravilloso.
« Brahma , dijo el espectro cuya aparicion causára tanto
asombro, sabe que soy un ser emanado del soberano dueno
de las criaturas para presentarme á estos sitios. -- Admite
este vaso que ofrezco y entrégalo al rey Dazaratha : para
él confio á tus manos esta celestial bebida. Qué haga pro
bar este jugo regenerador á sus fieles esposas! »
El mas escelente de los brahmas, le respondió en estos
términos: «Da tu mismo al rey ese vaso maravilloso.»
La emanacion brillante del soberano dueno de las criatu
ras, dijo entonces al hijo deikshwaku con el mas perfecto y
armonioso acento : « Gran rey, te ofrezco con el mayor
placer este licor compuesto de inmortales jugos ; admite
pues este vaso , 6 tú que eres la alegría de la casa de lks
hwaku » Entonces el monarca, inclinando la cabeza, re
cibió el precioso vaso, y dijo : » Senor ? qué haré de él ? —
«Te doy en este vaso, contestó al monarca el ser emanado
del criador mismo, te doy en él aquella dicha que es objeto
de tu piadoso sacrificio. Acéptalo pues, tú que eres el mas
eminente de los hombres , y da á tus castas esposas la be
bida que contiene y que ha sido preparada por los mismos
dioses. Augusto soberano, haz que ellas saboreen este néc
tar: su eficacia es tal , que procura salud , riquezas é hijos
á las mujeres que lo beben.»
Así que hubo dado al' monarca aquella bebida incompa
rable, la maravillosa aparicion levantó el vuelo y-se perdió
en los aires. Dazaratha , al verse dueno del néctar santo
destilado por los dioses, experimentó un gozo igual al del
pobre que de repente se viese colmado de riquezas. Entró
luego en su ginéceo , y dijo á Kaauzalya « Reina mia sa
(4) Cabellos echados atrás yanudados en la parte superior de la cabeza al
uso de los ascetas.
» 364
borea esta bebida regeneradora , cuya efincia ha de operar
fl tí un gran bien.»
Terminadas estas palabras, su esposo , que habia dividido
aquella ambrosía , en cuatro partes iguales , dió dos de
ellas á Kaatizalya, ofreciendo á Kekeyi una mitad de la mitad
restante. Despues de haber dividido el monarca en dos la
cuarta parte restante , hizo beber la mitad á umitra , y
despues de haber reflexionado un momento , dió aun á
Sumitra lo restante del néctar compuesto por los dioses.
Segun el modo con que aquellas mujeres habian bebido
la ambrosía sin igual,. ofrecida por el Mismo rey en el col
mo de su felicidad, las princesas concibieron frutos hermo
sos y resplandecientes como el sol, ó como el fuego que
ardia en el altar sagrado.
Aquellas mujeres dieron á luz cuatro hijos de celestial
belleza y esplendor infinito, á saber : Rama , Lakslinnana;
Zatrughna y Bharata.
Kaauzalva dió el ser á Rama, 6 sea el. primogénito, y
tambien el primero por sus virtudes, su hermosura y su
fuerza incomparable, que igualaba en valor al mismo
Vishnu.
Tambien Sumitra dió á luz dos hijos , Laksmana y 'La
trughna, ambos inquebrantables por su abnegacion y gran
des por su valor, si bien no reunian en tan alto grado las
demás cualidades de Rama.
Vishnu habia formado aquellos gemelos de una cuarta
parte de sí mismo : el uno debia su ser á una mitad, y el
otro á una mitad de la cuarta parte.
El hijo de Kekeyi se llamaba Bharata: era hombre justo,
magnánimo, célebre por su vigor y su fuerza , y tenia la
energía de la verdad.
Todos aquellos príncipes, dotados de un alma ardiente,
diestros en manejar grandes arcos y dedicados á la práctica
de las virtudes, colmaban los deseos del rey su padre ; por
lo que Dazaratha , rodeado de sus cuatro eminentes hijos,
gozaba entre ellos una dicha suprema como la de Brahma,
rodeado de los dioses.
Desde la infancia sintió Lakshmana una ardiente amistad
por Rama, el amor de las criaturas; en cambio, este jóven
hermano, cuyo ausilio cooperó tan poderosamente á la
prosperidad de su hermano mayor, aquel justo, aquel
afortunado, aquel siempre vencedor Lakshmana , á quien
quena mas que á su propia vida Rama, el destructor in
vencible de sus enemigos.
No comia este sin que fuese en companía de aquel, rJ
babia plato delicado que sin él exitára su apetito, ni placer
á que se entregase sin estar en su companía. En cambio, si
Rama se iba,.fuese á la caza 6 á otra parte, tomaba Laksh
mana su arco é iba en su busca hasta encontrarle.
Si inmenso era el amor de Lakshmana y Rama, no lo
era menos el que se profesaban Zatrughna y Bharata, puesto
que tambien se querian uno á otro mas que á su propia vida.
Además de ser la satisfaccion de su padre y de saber
atraerse sus miradas en medio de sus hermanos Como una
gloriosa ensena, era Rama amado de todos sus súbditos por
sus cualidades naturales: de tal modo sabia captarse el afecto
de los mortales, que le dieron el nombre de Rama, esto es,
el hombre simpático ó que sabe hacerse amar.
Hubo un gran santo, llamado Vizvamitra , que fué á la
ciudad de Ayaudhya , guiado por la precision de ver al so
berano.
Los rakshasas, admirados de su fuerza, su valo y rsu cien
cia en la mágia, interrumpian sin cesar el sacrificio de aquel
hombre prudente que se dedicaba al cumplimiento de sus
deberes ; y como no pudiese el anacoreta terminar la cere
monia, deseaba ver al monarca para que le protegiese contra
los perturbadores de supiadoso sacrificio.
« Príncipe , le dijo , si quieres alcanzar gloria y sostener
los fueros de la justicia , pruébalo , si das crédito á mis
palabras, concediéndome un solo hombre, tú Rama ; y me
verá celebrar la décima noche aquel gran sacrificio, en el
que caerán inmolados los rakshasas por una portentosa ha
zana de tu hijo.»
Dazaratha besó entonces con amor la cabeza de su hijo,
y lo dió al santo ermitano junto con Lakshmana , su fiel
companero.
Cuando vió á Rama con los ojos de loto adelantarse hácia
el hijo de Kuzika , sopló un viento puro, suave y balsámico
que no agitaba el polvo , y en el momento en que partió
aquel retono amado de Raghu, cayó del cielo una Rucia de
flores , y se oyeron en lo alto alegres cantos y músicas ce
lestiales.
Aquellos dos héroes seguian al magnánimo anacoreta,
como los dos Azwins siguen al rey del cielo. Armados de un
arco , un carcax y una espada , y con la mano izquierda
protegida por un cuero atado en derredor de sus dedos,
seguian áVizvamitra, comolos dos hijos gemelos del fuego si
guen á Sthanu, ó sea el Estable, uno de los nombres de Ziva.
Al llegar á una media-yaudjana hacia la márgen mas
meridional del Sarayu , dijo Vizvamitra con dulzura :
« Rama , mi querido Rama , preciso es que ahora derrames
el agua sobre tí , segun nuestros ritos ; voy á ensenarte
los medios de salvacion , no perdamos tiempo.
Recibe primero estas dos ciencias. maravillosas, el PODER
y el ULTRAPODER , y por medio de las que, ni la fatiga ni la
vejez, ni alteracion alguna, podrán nunca afectar tus miem.
bros.
Porque estas dos ciencias que traen consigo la fuerza
y la vida, son hijas del abuelo supremo de las criaturas ; y
tú, 6 Kakutsthide, eres un vaso digno de que yo vierta en
él aquellos conocimientos sublimes. Aunque rodeado de
cualidades divinas, creadas por tu propia naturaleza, y de
otras cualidades adquiridas por los esfuerzos de un laudable
celo, verás como aquellas dos ciencias elevarán tus virtudes
hasta el mas alto grado.»
Terminadas estas palabras, Vizvamitra , el hombre rico
en mortificaciones, inició en las dos ciencias á Rama, que,
purificado en las aguas del rio, estaba de pié con la cabeza
inclinada y las manos juntas.
El héroe nino continuando su camino, dijo al sublime
anacoreta con dulzura estas palabras: « ?cuál es ese gran
bosque que se extiende no léjos del monte, pareciendo un
grupo de nubes? ?A quién pertenece, hombre santo que
brillas con un resplandor eterno? !Cuán delicioso y arroba
dor me parece ese bosque!
En aquel sitio, Rama, contestó el anacoreta, hubo antes
la ermita del Enano magnánimo ; ahora se le dá el nombre
de Ermitano Perfecto, y allí fué á donde pasó antes la es
cena en que el perfecto 6 ilustre Vishnu se entregaba bajo
la forma de enano á la penitencia mas austera, hácia la
época, noble hijo de Raghu , en que Bali arrebató á Indra
el cetro de los tres mundos.
Animado del ardor que inspiraba á Virotchanida la emi
nencia de su fuerza, despues de haber vencido al rey del
cielo, quedó Bali dueno del imperio de los tres mundos.
Luego, como quisiese aun Ball aumentar su poder con la
ofrenda de un sacrificio, Indra y el ejército de los inmorta
les vino con él, poseida de temor, á decir á Vishnu aqui en
esta misma ermita:
)1, 363 tif
bahu, á los que siguen los esclavos de estos dos rakshasas ,
desplegando todo el poder de su mágia.
Al verles Rama, hizo brotar de sus hermosos ojos de loto
dos torrentes de sangre : « Mira , Lakshmana , dijo á su her
mano, mira como viene Maritcha seguido de todo su cor
tejo y desplegando su voz de trueno, asi como tambien
Sobaba , el vagabundo nocturno. !Míralos bien á esos dos
demonios, negros como dos montes de coliris, que ahora
mismo van á desaparecer delante de mí, como dos nubes al
soplo del viento!
Terminadas estas palabras, saca el hábil arquero de su
aljaba la flecha llamada el Dardo del hombre , y sin mani
festar gran cólera, dispara el dardo contra el pecho de Ma
ritcha.
Llevado hasta el Océano por la impetuosidad de aquella
flecha cae Maritcha en él como una roca , con sus miem
bros agitados por el miedo.
Luego el esforzado sucesor de Raghu escoje de entre su
aljaba el dardo llamado la Flecha del fuego, arroja el ce
leste dardo en el pecho de Subahu , y cae el rakshasa
muerto en el suelo.
Y para colmo de alegría de los solitarios, toma el ilustre
descendiente de Raghu la Flecha del viento é inmola á los
otros demonios que quedaban. Despues de aquella carnice
ría, se acercó Vizvamitra con toda la comunidad de los
anacoretas al jóven guerrero, y colmándolo de honores, fe
licitaciones y regalos, Conforme lo merecia su victoria, le
dijo :
«Estoy altamente satisfecho, guerrero de los largos bra
zos: has cumplido la órden que te he dado yo, tu maestro;
asi es, que este Ermitano-Perfecto, merced á tí, se ha he
cho aun mas perfecto.
Despues de haber cumplido su mision , Rama y Laksh
mana pasaron aun allí la noche, festejados por los anaco
retas, y con la alegría en el alma por haber dado cima á
tan gloriosa empresa. A la hora en que los primeros albores
del alba empiezan á disipar las sombras de la noche, des
pues de haber hecho la oracion de la manana, fueron los
dos héroes resobrinos de Raghu á inclinarse ante Vizvami
tra y los demás solitarios; y despues de saludarles á todos,
aquellos dos príncipes, dotados .de un esplendor eterno,
tuvieron con aquel la siguiente conversacion á la vez no
ble y grata :
« Estos dos guerreros que están en tu presencia te res
petan por ser el mas eminente de los anacoretas y son tus
súbditos mas sumisos; puedes mandarles á tu antojo: guié
res que acometan aun nuevas empresas? »
A estas palabras, los ermitanos entregados á la mortifi
cacion , á quienes hablan sido dirigidas, cedieron la palabra
á Vizvamitra , dando por medio de este la siguiente res
puesta al valiente Rama.
« En breve Djanaka , rey de Mithilo, el mas virtuoso de
los Raghuides , debe celebrar un sacrificio muy grande
santo: nosotros asistirémos á él indudablemente.— Tambien
tú, el mas eminente de los hombres, acudirás á él con nos
otros : digno eres en verdad de ver allí aquel arco famoso,
que es una gran maravilla y la perla de los arcos.
Jadis, Indra y los Dioses dieron al rey de Mithila aquel
arco gigante en depósito, cuando terminó la guerra entre
ellos y los espíritus malignos. Ni los dioses, ni los gandhar
vas , ni los yakshas , ni los nagas, ni los rakshasas son ca
paces de disponer aquel arco: ! cuánto menos podríamos
hacerlo nosotros los hombres ! »
Y desde luego Rama emprendió la marcha con aquellos
grandes santos, estando Vizvamitra a su cabeza.
Aquel Virotchanida que tiene tanto poder, ofrece Bali un
sacrificio; y, sin embargo, aquel rey de los asuras tiene ya
tanta abundancia , que satisface los deseos de todas las cria
turas. Preséntate bajo esta forma de enano al dios de largos'
brazos, y pídele cuanta tierra puedas medir con tres pasos ;
porque de seguro te dará la limosna que le pides, orgulloso
como está de su fuerza y su valor, despreciando en tí al
dueno del mundo, por no conocerte bajo tu forma de.ena
no. El mismo rey de los viles demonios recompensa con el
cumplimiento de sus mas ardientes votos, á los que deseando
alcanzar el objeto á que aspiran , invocan su munificencia.
Este ermitano, Perfecto de nombre, pronto lo será tambien
de hecho, si tu te dignas atenderme un momento, ó tú, á quien
alienta la energía de la verdad misma, para dar cima á esta
accion perfecta.
Conjurado de aquel modo por los dioses, Vishnu bajo el
aspecto de charlo en que se ocultaba su alma divina , se pre
sentó al Virotchanida y le pidió la limosna de los tres pasos.
Pero asi que Ball hubo dado los tres pasos de tierra al
mendigo, se trasformó prodigiosamente el enano, y el dios
de los tres pasos (1), se apoderó de todos los mundos en tres
pasos.—En el primer paso, noble Raghnide , atravesó toda
la tierra ; en el segundo, todo el inmortal espacio atmos
férico, y en el tercero midió todo el cielo austral. Hé aquí
como Vishnu redujo al demonio Ball á no tener otra mo
rada que el abismo infernal; asi que hubo extirpado aquel
azote de los tres mundos, restituyó su imperio al rey del
cielo.
Aquella ermita que en otro tiempo fué habitada por el
dios de los grandes portentos, recibe con frecuencia mis
visitas por la devocion en que tengo al inefable enano. Tal
,es el sitio, en que gracias á tu valor, jóven héroe, hijo del
mas grande de los hombres, serán inmolados por tí , aque
llos dos rakshasas que se oponen á mi sacrificio.»
Rama, despues de haber pasado aquella noche allí con
Lakhsmana , se levantó al blanquear el alba, y se postró
humildemente para saludar á •Vizvanaltra.
Entonces aquel guerrero, cuyo valor no engana, Rama
que conoce la importancia del sitio, del tiempo y de los
medios, dirige á Vizvamitra estas palabras: « Santo anaco
reta, deseo- que me digas cuando debo alejar á los demo
nios nocturnos que se oponen á tu sacrificio.»
Poseidos del mas vivo gozo Vizvamitra y los demás soli
tarios al oir semejantes palabras, ponderan el ardor de
Rama, y le dicen: « Desde hoy conviene, Rama, que estés
en vela durante seis noches ; porque una vez hechas las
ceremonias preliminares del sacrificio, debe el solitario
guardar el mas profundo silencio.»
Pronunciadas las palabras de los monovitas de alma con_
templ ativa , se quedó Rama allí de piédurante seis noches,
guardando con Lakshmana el sacrificio del anacoreta, con
el arco en la mano, sin dormir, é inmóvil como el tronco
de un árbol, impaciente por ver como la nube de rakshasas
iba á dejarse caer sobre la ermita.
Duego de trascurridas las seis noches, aquellos fieles ob
servadores de los votos, los magnánimos anacoretas levan
taron el altar sobre su base. — Ya acompanado de himnos
y rociado con manteca clarificada empezaba 1 celebrarse el
sacrificio segun los ritos; ya la llama se elevaba del altar
en que oraba el contemplador de un alma atenta , cuando
estalló de repente en los aires un estruendo terrible pare
cido al trueno que retumba en los cielos durante la esta
clon de las lluvias.
Y hé aquí que se arrojan sobre la ermita Maritcha y Su
(1) Trivikrarna , uno de los nombres que debió Vishnu á esta leyenda.
En un momento habian sido dispuestos unos cien carros
brahmicos que cargados con el equipaje de los solitarios se
adelantaban , siguiendo estos últimos detrás de ellos. For
maban tambien parte de la comitiva manadas de antílopes
y de aves , mansos habitantes de la Ermita-Perfecta , si
guiendo paso á paso á Vizvamitra , el sublime solitario. Ya
las partidas de anacoretas habian adelantado mucho en su
camino, cuando al llegar á orillas del Zona , hácia la hora
en que el sol empieza á bajar en el horizonte, se pararon
para acampar enfrente de sus riberas.
Pero, al llegar á su ocaso el astro del día , aquellos hom
bres dotados de un esplendor infinito, se purificaron por
medio del agua , prestaron homenage al fuego, haciendo li
baciones de manteca clarificada, y despues de haber cedido
el primer puesto á Vizvarnitra, se sentaron en torno del
sabio.Hasta el mismoRama y el hijo de Sumara se postraron
ante el ermitano, y luego se sentaron junto al hombre, que,
con razon consideraban como un prodigio de mortificacion.
Entonces Rama, ó el jóven tigre de los hombres, impul
sado por la curiosidad , juntó las manos é hizo 4 Vizvami
tra , el santo , esta pregunta : «Bienaventurado , ?cuál es
este sitio que veo habitado por hombres que viven en el
seno de la felicidad? Sublime anacoreta, deseo que tu mis
mo me enteres de la verdad de todo.»
Excitado Vizvamitra por este lenguaje de Rama, empezó
de esta manera la historia del sitio en que estaban.
« Hubo .en otro tiempo un monarca poderoso, llamado
Kuza, que era descendiente de Brahma y padre de cuatro
hijos, célebres por su fuerza. Se llamaban estos Kuzazwa ,
Kmuzanabahab,rgiAllmanutrentsaryadácjaapsaacnyesVadiseu,mcsuiemnpdloirotcoodnossleolslo,dse•beres
del Kshatrya.
Kuza les dijo cierto dia : «Hijos mios, es preciso que os
consagreis á la defensa de las criaturas. »De este modo. no
ble Rallguida , habló á aquellos príncipes, que, á la modes
tia unían el conocimiento profundo de la sagrada escritura.
En virtud de la amonestacion hecha por el rey su padre,
construyeron cuatro ciudades, fundando cada cual la suya.
Aquellos héroes, que parecian los cuatro custodios celestes
del mundo, acometieron por este órden su empresa : Ku
zazwa construyó la hermosa ciudad de Kaauzazwi ; Kuza
nabha , que era la justiciá personificada, levantó la de Ma
haudaya ; el valiente Amurtaradjasa creó la de Pradjyau
tisha , y Vasu edificó la de Girivradja en las inmediaciones
de Dhármaranya.
Este sitio llamado Vasu, lleva el nombre de aquel prínci
pe dotado de esplendor infinito: nótanse en él estos hermo
sos montes de altas cumbres, que son en número de cinco.
Allí corre magestuosamente el Magadhi que dá .su nom
bre á la ciudad de Magadha , que brilla como un ramo de
flores en medio de aquellas cinco altas montanas. Ese rio
Magadhi formaba parte de los dominios del magnánimoVasu
porque en otro tiempo habitó, valiente Rama, estos cam
pos feraces y cubiertos de doradas mieses.
Por su parte, el invencible y santo rey Ktizanabha tuvo
con la ninfa Ghritatchya cien hijas gemelas que reunian
todas las cualidades.
Cierto día, aquellas jóvenes vírgenes, radiantes de juven
tud y hermosura y lujosamente adornadas, bajaron al jardin
y empezaron á juguetear con la vivacidad propia de sus
pocos arios. Noble hijo de Raghu, allí cantaban, bailaban y
tocaban varios instrumentos y allí perfumaban la atmósfera
con sus guirnaldas , entregándose todas ellas á los mas dul
ces trasportes de alegría.
El viento empero que todo lo invade las vió en aquel
366 be
momento de tierna expans;on, y hé aquí el lenguaje que usó
con aquellas ninas de delicados miembros, á lasque nada en
la tierra podia igualar en belleza: «Hermosas jóvenes, yoos
amo á todas: sed, pues, mis esposas. Así os vereis libres de
vuestra condicion humana , y alcanzareis la inmortalidad.»
Al oir las melífluas palabras del Viento amador, las vír
genes prorumpieron en una carcajada, dándole unánimes
esta respuesta :
« Bien sabemos , oh Viento, el imperio que tienes en to
das las criaturas; pero, ?cómo es que nos juzgas con tanta
ligereza? Todas nosotras somos hijas de Kuzanabha; y, fir
mes en el asiento de nuestros deberes, te retamos á que nos
arrojes de él: sí, dios ligero, queremos ocupar dignamente
el rango que corresponde á nuestra familia. — Que nunca
amanezca el dia en que faltando voluntariamente á lo dis
puesto por nuestro buen padre, cuya palabra es la ver
dad , hagamos por nosotras mismas la eleccion de esposo.
Nuestro padre es nuestra ley, nuestro padre es para nos
otras una divinidad suprema : solo el hombre que nuestro
padre nos destine será nuestro esposo.»
« El Viento, ciego de cólera al oir la contestacion de las
jóvenes , dobla con fuerza y rompe su delicado talle , y las
obliga á entrar inclinadas en el palacio del rey su padre, á
cuyas plantas se arrojan mostrando su confusion y sullanto.
« Al aspecto de sus hijas, que estaban poco antes dotadas
de una hermosura sin igual, y que eran á la sazon defor
mes, dirigió el monarca con emocion estas palabras á las
tristes princesas : « ?Qué es lo que veo, hijas rujas? Decíd
melo : « ?qué ser ha podido tener un alma tan cruel para
atentar asiá vuestras personas y haceros á todas corcovadas?
« A estas palabras del sabio Kuzanabha, las cien jóvenes
contestaron , inclinándose hasta sus piés : « Loco de amor,
el viento se nos ha acercado; y, traspasando los límites del
deber se ha atrevido aquel dios á forzar nuestra voluntad.
— Todas nosotras, sin embargo, hemos dicho al Viento,
caído en las redes del Amor: « Dios fuerte, tenemos un
padre, y no somos por lo tanto duenas de nosotras mismas.
Pídenos á nuestro padre, si es que estés animado de puros
sentimientos. Nuestros corazones no son libres en su elec
cion: ya que eres un dios, sé bueno para con nosqtras. Senor,
irritado el Viento al oir este lenguaje envolvió nuestros
miembros; y abusando de su fuerza, los rompió, como ves.,
haciéndonos corcovadas.»
Despues de haber oido la relacion de sus hijas, dió, oh
noble Rama, .el dominador de los hombres, Kuzanabha
esta respuesta á las cien princesas: «Veo con gran satisfac
cion , hijas mias , que habeis sufrido con santa resignacion
las violencias del Viento , y que al propio tiempo habeis
conservado puro el honor de mi raza. La paciencia , hijas
mias, es una de las principales %irtudes de la muger y siem
pre , en mi concepto, debemos acatar lo que disponen los
dioses. Así es, que califico de buena accion la resignacion con
que habeis sufrido los ultrajes cometidos por el Viera), y
me alegrode ello tanto mas, en cuanto creo que este dia ha
de anticipar el plazo de vuestro casamiento. Idos, pues ,
hijas mias, á donde mejor os plazca , ínterin. yo me ocupo
en los medios que han de procurar vuestra dicha futura.»
Luego que aquel rey, el mas virtuoso de los monarcas,
hubo despedido á las tristes jóvenes, como hombre versado
en la ciencia del deber, empezó á deliberar con sus minis
tros acerca del casamiento de las cien princesas. Finalmen
te, Mahaudaya desde aquel dia trocó su nombre por el de
Kanyakubja , esto es la ciudad de las jóvenes corcovadas, en
conmemoracion del hecho acontecido en estos sitios do el
Viento hizo deformes klas hijas del rey. »
)2 367 e<
Biografía.
D. MELCHOR DE MACANAZ.
Nació este ilustre y sabio espanol en Hellin , villa del rei
no de Murcia , en 16 de febrero de 1670. Fueron sus pa
dres D. Melchor y dona Ana Ribera, ambos de ilustre na
cimiento. Estudió en Valencia y en Salamanca, y despues
pasó á la córte donde adquirió sumo crédito con el buen
desempeno de varios encargos que le cometieron el carde
nal Portocarrero, el conde de San Esteban de Gormas en
las jornadas de Portugal y Cataluna, y el marqués de Aito
na en la toma de Castel-David , y sobre todo en la direccion
de las obras esteriores de Monjuich. Cárlos II le nombró su
secretario, y Felipe V, cuyo ejército siguió hasta la rendicion
de Elche y Cuenca , le distinguió con su estimacion ; y era
tal el buen concepto que se habla grangeado de parte de
este monarca que, necesitando el presidente de Castilla don
Francisco Ronquillo de una persona de consejo, Felipe de
positó la confianza en Macanaz, quien desempenó sus obli
gaciones con el mayor celo, y con particular acierto en tan
críticas circunstancias. En seguida
le fué encargada la planta y nueva
forma de gobierno para el reino de
Aragon , y despues de la batalla de
Aimansa y conquista de Valencia,
la comision de bienes confiscados
de aquel reino y la fundacion de
San Felipe, premiándole el mo
narca susservicios con bastante lar
gueza. Acompanó al duque de Or
leans en la toma de Tortosa , y
fueron tan acertados sus consejos,
que el duque confesó al rey que
debia la conquista á Macanaz : y
por lo mismo á propuesta del prín
cipe se le confió el arreglo de su
gobierno político. Lo hizo asi, y á
pesar de que el modo de pensar del
presidente Ronquillo le causó bas
tantes disgustos , no por esto dejó
de trabajar incesantemente por el bien de la patria. La su
presion de los consejos de Italia , Aragon , Flandes, y la de
la junta del real erario formada en Aragon fué obra de Ma
canaz. Se le confió la intendencia de este reino, en cuyo
destino trabajó constantemente para restablecer el órden
preciso en aquellas circunstancias , siendo de notar que para
desempenar su destino con todo el esmeroque se requeria,
renunció varios empleos elevanos, y aun el de enviado es
traortlinario al congreso y ciudad de Utrech. Cuando el
Papa Clemente XI propuso á Felipe V, por mediacion de
Luis XIV, la paz y la reconciliacion de las dos córtes, Ma
canaz tuvo órden de pasar á Paris para ajustarla ; sin
embargo no habla marchado aun, y creyéadose que era
necesaria su permanencia en Madrid , se le confió el difícil
destino de fiscal general del reino. Entonces desple,,ó todo
el fondo de sus vastos conocimientos y todo su celo y amor
al rey y á la patria , abriendo las puertas á la ilustracion y
al bien general, hasta que por falta de salud tuvo que ha
cer dimision y pedir permiso para pasar á t'anda. A pesar
de los grandes servicios que habla prestado á la monarquía;
y del desinterés con que habla siempre trabajado por el
bien público, se habia creado varios enemigos cuyo número
aumentaban la envidia y los celos, y hubo quien no pudo
mirar con indiferencia la estimacion que hacian de su mé
rito los reyes y los buenos espanoles, y la envidia fué la
que le ocasionó una persecucion , cuya notoriedad nos dis
pensa de entrar en sus pormenores. Permitiósele quedar
por entonces en Francia, donde si bien no cobraba la pen
sion que el rey le habla concedido, no quiso aceptar la que
se le ofrecia en Francia, aunque se le dió licencia por el
ministro mismo que le perseguía. Macanaz conoció sin duda
la intencion de su adversario, y supo prevenir el golpe dan
do al mismo tiempo una prueba de su desinterés. Algun
tiempo despues nombrósele enviado al congreso de Cambray
que se disolvió por le paz de Viena ; entonces se le mandó
pasar á Bruselas y á Lieja, y en esta ciudad deFatendió obs
tinadamente las sugestiones del príncipe Eugenio de Sabo
ya , que habia proyectado hacerlo pasar á Viena .afrecién
dele ventajas considerables capaces de seducir á otro que
no fuese Macanaz. Se le envió á Pa
ris para arreglar los intereses de Es
pana con el cardenal de Fleuri, para
cuyo negocio llevaba un poder tan
absoluto, que el cardenal admirado
dijo, que jamás se habla dado otro
igual , ni él lo tenia en Francia ,
anadiendo con esclamacion : !Di
choso el rey que tiene tales ministros !
A pesar de la grande confianza que
se le dispensaba crecian sus urgen
cias , de lo que noticioso el rey
Fernando VI , siendo aun príncipe,
Macanaz.
le socorrió de su propio bolsillo,
todo lo cual daba mayores ocasio
nes á sus enemigos para que no
cesasen de urdir tramas á fin de
derribarlo. Hasta entonces sus es
fuerzos habian sido en parte inú
tiles, los reyes continuaban prodi
gando á Macanaz toda su confianza,y la reina , prime
ra muger de Felipe V, poco antes de morir le encar
gó encarecidamente la conservacion del rey, de sus tier
nos hijos y de sus amados vasallos, y el mismo Felipe
mantuvo con él una especie de correspondencia epistolar.
Subió Fernando VI al trono, y quiso valerse de Macanaz;
pero sus contrarios supieron persuadir al monarca que solo
Macanaz podia asistir á la paz general que se habia de ajns•
tar en Breda , y que despues se concluyó en Aquisgram..En
efecto, pasó á Breda , y cuando tenia preparada en febrero
de 1747 una paz mas ventajosa que todas las que se hablan
hecho desde el reinado de los reyes católicos hasta aquel tiempo, segun la opinion de muchos, recibió la órden para
retirarse á Espana precipitadamente; y en Vitoria fué preso
yAnctoonndudceidola aCl ocarustnilal.o AdlelíPlaemppulsoienrao,nyidnecsoprnneusniacladdoe pSrain
vándole de sus libros, y apoderándose tambien de sus es critos que pasaban de doscientos volúmenes en fólio ; y es de admirar que mientras sufria todos estos males otorgó su testamento legando lroessiglinbórodsequtael pmousedioasu4ys enssoucsreiuxtoiessrtitáaen,laeqbnuiebdlimiocthieeacnatbrraiebsalielo,stteyucvatoo. deSones
12 368 ge
-aquella injusta prision , jamás se le notó alteracion alguna.
Por fin, el bondadoso Cárlos Hl luego que subió al trono,
le concedió libertad y permiso para retirarse á su casa,
donde murió seis meses despues á los 90 arios de su edad.
Macanaz durante el curso de su vida manifestó un carácter
dulce y apacible ; era afable de costumbres y estaba dotado
de superiores conocimientos, de los cuales, como hemos
dicho, habla dado eminentes pruebas en los varios empleos
que habia desempenado. Era incansable en el trabajo, y su
laboriosidad y sus desvelos crecian á la par de los bienes
que meditaba prodigar á sus semejantes. Dispuesto siempre
al, servicio de SS. MM., jamás desmintió ni su fidelidad ni
su delicadeza. Otra prueba de su asombrosa instruccion
fueron sus escritos, que aunque en parte adolecen, segun
dice unescritor, del gusto de sutiempo, tienen mérito esen
cial, y sobre todo el de la universalidad de materias, va
rias , de ellas tratadas con estrema delicadeza ; en una pa
labra, Macanaz fué sabio político, escritorprofundo, ministro
tan-celoso como perseguido, y ejemplo de conformidad en
la desgracia.
La Catedral de Sevilla.
por 111. tIoneseau be Saint
Apenas hay una ciudad antigua en Espana que no posea en
general un carácter que le sea propio y que la distinga de
todas las demás. Así Granada tiene por su parte los recuer
dos de los moros y las ruinas mágicas de suAlhambra, Cádiz
y Málaga el comercio , Córdoba el espíritu monástico y las
tradiciones de la vieja Espana ; pero Sevilla la reina de
la Andalucía es la única ciudad de la Península , donde el
culto de las artes y los goces puros y desinteresados consue -
lan algunos espíritus escogidos de las miserias pasadas.
En Sevilla como en Italia , las artes para cierta clase de la
sociedad, mas numerosa aquí que en ningun otro pueblo,
forman en cierto modo parte de la existencia. Un cuadro
nuevo de los que la Catedral , este dilatado y magnífico
santuario del arte espanol, se ha enriquecido á espensas
de los conventos devastados, es aqui un acontecimiento co
mo en Roma una nueva escavacion 6 una estátua antigua
que se acaba de desenterrar. Las galerías particulares hacen
alarde de sus riquezas en concurrencia con las del piadoso
museo que las eclipsa á todas. Así, es imposible, antes de
haber visto á Sevilla formar una idea exacta de lo que es ó
mas bien de lo que fué el arte en Espana, én estos dias ,
que para siempre desaparecieron , en' que mil conventos,
rivalizando unos con otros, como los pequenos príncipes
de Italia, en lujo, en opulencia y en gusto por las artes, to
maban á sus gajes el pincel de los Murillo, de los Zurbaran
y de los Cano, y el cincel de los Corregiani y de los Montanes,
para poblar dé obras maestras las bóvedas de sus iglesias.
Un viaje al Escorial y al museo de Madrid , dá sin duda
al estrangero una alta é imponente idea del arte espanol ;
pero el, Escorial poblado de las obras maestras del Ticiano
y de Rafael es, en algun modo mas italiano que espanol.
En cuanto al museo de Madrid, flor y nata esclusiva y es
cogida de todos los mas bellos cuadros de los grandes
maestros de la Península, no dá segun nos parece gracias
á su riqueza un poco desdenosa, una idea bastante com
pleta de las diversas maneras de estos maestros y de las fa
ces sucesivas que el arte ha corrido. Sevilla sola , inmenso
depósito de los tesoros de la escuela espanola en todas sus
edades y en todas sus graduaciones, desde la infancia hasta
la vejez, desde lo mediano hasta lo sublime ; Sevilla puede
suministrar 'los materiales completos para una historia de
la pintura en Espana , obra que todavia no se ha hecho
como tampoco la de la pintura en Italia ; despues de algu
nos ensayos mas ó menos abortados.
Por lo demás hay un hombre que resume casi en sí solo
la pintura espanola, con sus cualidades como con sus defee
tos, y de este hombre no se puede juzgar mas que en Sevilla.
Se habrá entendido que hablamos de Murillo , talento
suave y flexible que ha sufrido, durante el curso de su vida
de artista , .como Rafael y Ticiano , tres transformaciones
completas , y de quien la inagotable fecundidad ha sem
brado de obras suyas todas las iglesias y todos los conven
tos de la Andalucía. Dejamos á parte á Zurbarán de quien
hablarémos luego, y á Velazquez, el Van-Dick espanol, el ad
mirable pintor de retratos, al cual, los reyes de Espana ce
losos de legar á la posterida&sus magestuosas pelucas:y sus
gorgueras almidonadas , no han dejado tiempo sino cinco á
seis veces para ser un pintor de historia ; Velazquez á quien
no se conoce mas que en Madrid como no se conoce á Mu
rillo mas que en Sevilla ; y de quien la batalla de Breda y
el chacina de la infanta Margarita (1) atestiguan el talento
de primer órden para el gran estilo histórico.
En Paris, en Lóndres , en el mismo Madrid, habíamos
visto muchos Morillos ; permstábamos lejos aun de for
marnos una idea completa de la flexibilidad del talento de
este hombre maravilloso, que con sus tres maneras diferen
tes y el número tan infinito como la variedad de sus obras,
es él solo toda una escuela de pintura. Cada gran pintor
tiene comunmente una ciudad que le es querida !donde su
talento , por decirlo así,:se ha naturalizado y arraigado, co
mo sobre .un suelo que le es propio. Así para apreciar á
Ticiano es menester haber visto á Venecia y estas tres obras
maestras que se llaman la Anunciacion de la Virgen, el mar.
sirio de San Lorenzo, y la Degollacion de San Juan y de San
Pablo. De Rafael, Roma, la Transfiguracion y las logyie
del Vaticano, de Miguel -Angel , Roma tambien y la ca
pilla Sixtina : de Morillo .-en fin, es Sevilla y su Catedral.
El número de los cuadros de este maestro, que posee este
espléndido edificio , es verdaderamente prodigioso. A pesar
de las guerras y de las revoluciones, este número de 40
anos acá ha aumentado mas bien que disminuido , gracias
al cerramiento de los conventos de Andalucía , donde Mti -
rillo habla derramado por todas partes sus obras con esta
profusion que lo caracteriza, y cuyos despojos han venido
á enriquecer la Metrópoli de la pintura espanola. El celo
ilustrado de algunos canónigos tales como los Sres. Cepero.'
Pereira y otros , poseedores ellos mismos de ricas galerías,
y muy conocidos de los estrangeros , ha senalado á todos
estos recien venidos el lugar y la luz que les eran propias en
las capillas que dan al mediodia, y la Catedral se ha conver
tido así en un verdadero santuario de las artes donde los
peregrinos no faltan .jamás. Anádase á esto ave este museo
cristiano tiene sobre todos los otros la ventaja de estar
abierto todos los dias y á todas horas, escepto desde el medio
dia hasta las dos y media de 13 tarde, horas sagradas del
.(1) Conocido por el de la teología de la pintura.
reposo y de la siesta, en la que hasta jas tiendas mismas ,
todo secierra en las provincias meridionales de Espana.
Antes de haber venido á Sevilla ( que los devotos me per
donen nuestrasblasfemias) lié aquí el concepto que habíamos
formado de Murillo: gran colorista , dibujante exacto, pero
sin grandeza y sin estilo; pintor correcto y sabia, penetrado
de una esquisita suavidad de pincel pero•que degenera algu
nas veces en molicie. Ademásde estos defectos todos negati
vos, lo que censurábamos á Murillo, era su inclinacion por
esta naturaleza innoble y baja de mendigos andrajosos queso
pincel se recrea en introducirlo hasta en los asuntos mas
nobles. Era la flojedad , la cobardía de sus contornos , lleva
dos hasta el punto de dar á los vestidos de sus personajes
el aspecto de la yesca ó de las hilas que se desbastan entre
los dedos ; era en fin , (corno los pintores flamencos con los
que Murillo por otra parte tiene mas de una relacion) el
sacrificar constantemente lo ideal de la forma á lo ideal del
colorido, y de estar desprovisto completamente del nútnen
y de la grandeza que caracterizan esta fuerza duena de sí
misma que se llama genio. Casi todas estas censuras , que
todavía creemos fundadas, en todas partes fuera de Sevilla,
se dirijen á lás dos primeras Maneras de Murillo , y salvo
algunas escepciones raras , los cuadros de este gran maestro
que se admiran aquí , pertenecen á los últimos y mejores
tiempos de su vida. Su talento madurado por la esperien
cia , y por este inquieto descontento de sí mismo, eterno
instinto de perfectibilidad que aguijonea el genio, se ha cor
regido de los resabios que el ejemplo y el gusto del tiempo
le habían hecho contraer. Su colorido siempre tan pastoso,
ha dejado estas tintas •parduzcas y borrosas que alteraban
algunas veces la pureza de las líneas, y daban á su pintura
un carácter sombrío, en contradiccion con su génio dulce y
fácil. Sus contornos sin volverse secos y duros como los de,
la escuela florentina , han tomado mas firmeza sin perder
nada de su gracia y de su transparencia. Como los grandes
maestros flamencos, modelos acabados en esta ciencia pro
funda de distribuir la luz, Murillo ha cornprendido.que nô
habia en la naturaleza estas transiciones bruscas , estos con
trastes cluicantes entre e: claro y el oscura, el negro y el
blanco que hieren la vista en los cuadros de Miguel Ami,
de Caravagio y de Zurbarán. El ha comprendido que la luz,
interponiéndose por decirlo asi entre dos tonos opuestos,
los acercaba uno al otro por degradaciones insensibles que
la vista no encuentra desde luego, pero que no por eso el
pintor debe dejar de marcar.
En este trabajo incesante del génio sobre sí mismo, como
sucede por lo comun , los defectos han desaparecido y las
cualidades han quedado : el colorido de Murillo, tan tierno,
tan aterciopelado, ha llegado. á una trasparencia y á una
brillantez que él no habia conocido nunca. La mayor parte
de los grandes pintores, y podríamos anadir de los grandes
escritores, han empezado siendo oscuros para acabar por
ser claros; su talento, velado al principio, ha salido poco á
poco de sus nubes : ellos han venido en fin á comprender
que un rostro bello y noble de hombre, ilmninado de lleno
por la luz, es para el arte un modelo mas difícil y á la par
mas hermosoaue todos estos esfuerzos de sombra chocando
con la luz, estas manchas de claros recortadas sobre un
fondo oscuro, y todos estos cometa, del pincel que seducen
á la multitud ignorante. Asi en todas las últimas obras de•
Murillo reina una calma, una trasparencia, un brillo lu
minoso que contrasta vivamente con la ejecucion demasia
do sombría de su segunda manera y quearecuerda la de los
grandes maestros de Italia llegados al apogeo del arte.
Casi todos los cuadros de Murillo que se admiran en la
TOM. V.
369
catedral, pertenecen á esta era radiante y tfitiinade su talen
to, que ha sacudido despues de mucho tiempo las trabas de
sus maestros y las mantillas de la escuela. Citarérnos, antes
de todo, su mejor cuadro, la Vision de S. Anlonio de Padua
el mas hermoso de Sevilla, cuadro que no recibe la luz de
bida. El cielo se abre para dejar descender en una gloria
rodeada de ángeles deliciosamente agrupados, á Jesus nino,
pero ya Dios en su celeste infancia, y que parece nadar co
mo las almas del Dante, dal sol voler portate , en él fluido
luminoso que le rodea. El brillo Verdaderamente seráfico
de esta gloria á la cual faltan sin embargo los rayos del sol
de Sevilla , contrasta con las tintas sombrías de la parte in
ferior en la que el santo arrodillado, en una actitud, llena
de genio y dé verdad, parece lanzarse con los brazos abier
tos hácia la celeste vision. La cabeza del santo pudiera ser
mas noble quizás, pero ni la actitud podría ser mas verda
dera ni mas apasionada , ni la ciencia del claro oscuro mas
profnnda , ni el aire esparcido con mas abundancia sobre
un cuadro. Una mesa que ocupa la parte inferior y un pór
tico que se apercibe á lo lejos por una puerta entreabierta,
y que alumbra con una claridad diferente , son prodigios
de trasparencia aérea. El aire circula y juguetea tan libre
bremente entre los piés de la mesa que parece salirse del
cuadro, así como el pié del santo arrodillado sobre la tier
ra , pero próximo á dejarla para lanzarse hacia el cielo.
Por una feliz casualidad , se encuentra colocado en esta
capilla un cuadro de la primera Manera de Murillo , que
representa á Cristo muerto en los brazos dele Vírgen. Este
cuadro que se acerca bastante á la mara Zurbarán ,
cuando Zurbarán no es bueno, reune todos los defectos de
quei se ha corregido ?durillo, con el géiMen de las gran
des cualidades , de las que tenia el porvenir ; los tonos
de este cuaelp son duros y negruzcos, los claros puestos á
golpes al lado de las sombras , las cabezas sin elevacion y
sin nobleza , el aspecto general triste y repugnante. Al lado
del objeto á donde el pintor ha alcanzado se ve así el punto
de su partida : se comprende mirando. estos .dos cuadros',
como este belio genio, despues de haber oscilado largo
tiempo entre la manera dura y seca de Castillo su maestro,
y este estilo un poco. débil al que le inducia la inclinacion
d'e su carácter dulce , ha llegado en fin á la fuerza sin la
dureza, ú la dulzura sin la flojedad. Definir el estilo de ?du
rillo, aun despues de haber visto la .catedr?l de Sevilla, será
siempre un empeno difícil. Traducir con la pluma los pres
. tigios del pincel, hacer ver á aquellos qu'e no han visto,
sentir á aquellos que no han sentido y reemplazar con al
gimas palabras friamente alineadas esta tripel májia del
dibujo , del estilo y del colorido, radiante aureola con que•
se corona la cabeza del gran pintor, trinidad del arte que
sé funde en una poderosa y misteriosa unidad , tal es la
lucha .que es preciso emprender con armas muy desiguales,
cuando se quiere, escribir sobre la pintura. Y esto es sin
embargo lo que nos es necesario ensayar, porque el único
proceder que conocemos para definir el estilo de Murillo,
es analizar algunas de sus mejores.obras.
Nada es mas fácil, nos parece, que adivinar el carácter
de un pintor mirando sus cuadros; la hipocresía, fácil para
el escritor que se pinta á su gusto en su libro, y con la plu
ma en la mano se adorna con las virtudes que no tiene, le
es mucho menos fácil al pintor, impulsado sin cesará poner
su alma en su cuadra y que nunca se revela mejor que en
el momento en que se olvida de sí. El escritor, que sabe de
antemano que se buscará el hombre en el libro, se dispone
en consecuencia y descansa en la posteridad, suponiendo
que el retrato llegue hasta ella. Pero el pintor constante
47
370
mirable por su fuerza y su brillo, japls,,Ipá jleyail?synas,
lejos la ciencia difícil del claro oscuro y lál011distriueioh
de la luz. La sola parte, del cuadro que pertenece al e-lálroA
noble, es la cabeza deLltnlo. alutOrulal por un rsaiTo'
cielo y hermosa por "sepleAlrez ,y)Olgnidad
El companero de este cumln(fsmicliestas capqchosás
concepciones que crea en una 11°0101,110s la triéaSúl
un fraile contemplativo y que el pingel 11.1
mente desprevenido por sensaciones que no debe dominar,
so pena de herir su obra de frialdad y de muerte, ? puede
conservar sobre sí mismo esta vigilancia desconfiada del es
critor que teme dejar entreabrir bajo el ojo penetrante del
público una punta de la capa con que se emboza ? ?Puede
mentir con el pincel como aquel con la pluma? Y su alma
entera ?no se descubre á cada línea de su cuadro, por la
eleccion sola del asunto, por el estilo , por el colorido mis
mo en el que domina siempre una tinta que el pintor ama,
como una inclinacion dominaba en su alma.
Asi esto que es cierto para todos los pintores, lo es mas
para blurillo que para ningun otro pintor en el mundo. El
tambien ha puesto su alma entera en sus cuadros, y todas
las inclinaciones de esta alma de artista se han concentrado
en una sola, todos los matices de esta radiante paleta se han
fundido en un solo matiz: es este amor místico y divino que
en los primeros siglos de la Iglesia hacia los confesores y los
mártires y que hizo mas tarde los grandes pintores cuando
la piedad desterrada del‘mundo se refugió en el arte , su
último santuario, y lo iluminó con uno de sus rayos antes
de subir á los cielos.
La vida de Murillo no es mas que un himno como la de
los grandes pintores de esta grande época, y se comprende
al mirar sus cuadros, su respuesta á este prior que le pre
guntaba por qué no continuaba su obra. «Yo espero, res
pondió el entusiasta, que este Cristo venga á hablarme.»
Jamás emprendió Murillo una de estas grandes páginas
de la Biblia ó del Evangelio sin identificarse por la oracion
y la comunion con este Dios que iba á pintar. Asi se en
cuentra en sus cuadros como una eterna efusion de la ter
nura del alma que lo inunda. Esta naturaleza dulce, hu
milde y hasta vulgar algunas veces, llega á lo ideal á fuerza
de fé y al génio, á fuerza de amor. Los cielos se abren real
mente para él como se abren sobre sus lienzos, y el artista
transfigurado, ha visto las glorias de allá arriba cada vez
que las pinta.
Cada uno de los grandes pintores ha tomado para llegar
á la cima de su arte un camino diferente. Miguel Angel la
fuerza, Ticiano el color, Rafael el dibujo, Murillo como el
Ticiano podia elegir el color, pero prefirió la fé , y la fé lo
tomó por la mano como á los ninos del Evangelio y dijo :
«Dejadlos venir á mí.» En su larga carrera de pintor y en
medio del número realmente prodigioso de sus obras, el
solo desahogo de este pincel dedicado al Senor, es delinear
algunas escenas de la vida vulgar en las que el pintor entre
dos éxtasis baja de los cielos á reposar sobre la tierra , su
blimes bosquejos que deja en la plaza pública antes de en
trar en el templo.
Los cuadros de Murillo que encierra la catedral pertene
cen casi todos como llevamos dicho á su última manera
el pregreso es tan perceptible con relacion á la fé cristiana
como el talento del pintor. El estilo es mas elevado, el di
seno mas atrevido, el colorido mas luminoso ; á cada paso
que dá en la carrera, parece que el artista domina su arte
desde mayor altura y se acerca mas á los eternos modelos
de la escuela italiana de contínuo presentes á su vista. En
tre estos cuadros, uno de los mas célebres, y no es el que
preferimos, es S. Félix de Cantalicio distribuyendo la li
mosna á los pobres. Es el único en toda la catedral en el que
por la eleccion misma del asunto fué autorizado Murillo á
reproducir esta naturaleza innotle de mendigos , que él se
complace en buscar en las puertas de los conventos y en los
porches de las catedrales : sus pobres en este cuadro como
siempre son bellos á fuerza de sucia verdad, y de repug
nante fealdad ; el colorido, único ideal del cuadro, es ad
propósito á traducir. San Francisco al piéndelan,ç5u
ta en la que está clavado el hija,,,delpos, sobreeógihde)
dolorosa piedad , fija sobre él su esta mirada.' Éntoklel
Cristo, movido de esta piedad que el pplIdo ha rehusa4ofq
sus miserias, desliga sus brazos de la crnyillos baja en H 1 e?a-4'
mente sobre los hombros del santo , corno' para descansar
sobre él del peso de sus dolores. Parece que Dios dá gra
cias al hombre , y que la víctima consuela á quien la com
padece. Jamás una cabeza de Cristo, aun bajo el pincel del
divino Rafael , ha sido impresa con una resignacion tan su
blime. Las miserias de la humanidad entera están resumi
das en esta divina cabeza , reflejo de un alma mas divina
que aun en medio de la lenta agonía de la cruz no piensa
mas que en bendecir aquellos que la maldicen , y todavía
ruega por sus verdugos.
En la misma capilla á la derecha de la nave se vé una
Adoracion de los pastores. Nunca la fé sencilla de estos
hombres sencillos ha sido pintada con mas fervor y sencillez;
no es la fé austera y dura del pastor espanol, mas propio
para el anatema que para la oracion ; es la fé afectuosa y
humilde del cristiano de las primeras edades, que encuen
tra á su Dios en un pesebre y cree luego en este Dios hu
milde y pobre como él. La única parte débil de este cuadro,
tan hermoso por su colorido como por su estilo y su inven
cion, es, lo decimos con sentimiento, la figura de la Virgen.
!Cosa estrana ! Murillo, cristiano tan fervoroso y tierno, no
ha visto jamás en sus largos éxtasis aparecérsele esta pureza
ideal de la Vírgen que Rafael sonaba hasta en los brazos de
la Fornarina. Las vírgenes de Murillo, jóvenes de facciones
indecisas y suaves,ó mugeres graciosas y delicadas, no tie
nen nada de divino sino el divino nino que tienen en sus
brazos. Algunas veces como en el cuadro de la Anunciacion,
el pintor se equivoca completamente sobre la espresion que
debe darle. Frente de este mensajero del Senor tan jóven y
hermoso, la cabeza encantadora de la jóven que él viene á
saludar con el título de Madre del Salvador, está empapada
de un carácter de gracia, 6 mejor decir de coquetería mun
dana. Sin hablar de la Vírgen de la Servilleta (ij muy infe
rior, segun nuestra opinion á su reputacion, citarémos tam
bien otro cuadro en el que un Santo viejo cuyo nombre
hemos olvidado, presenta el divino nino dormido en sus
brazos á su madre que baja de los cielos á recibirlo. Tambien
en éste la cabeza de la Vírgen por graciosa que sea, no cor
responde ni á lo ideal del cristiano ni al del poeta. Sin duda
no es en las cancelas de un patio de Sevilla , sobre estas
frentes morenas de las jóvenes, con flores en la cabeza y
con fuego en sus miradas, donde Murillo podia buscar el
modelo de esta hermosura virginal que caracteriza á la ma
dre del Senor.
Pero en cambio, si Murillo no consiguió pintar vírgenes,
ninguno ha sabido como él, representar esta encantadora
mezcla de gracia infantil y de precoz divinidad que se en
cuentran en sus cabezas del Nino Dios. En este asunto mil
veces tratado por él se admira uno de la prodigiosa facilidad
II) Este bellísimo cuadro que poseia el conde del Aguila, fué vendido anos
pasados á un francés, y extraido de la nacion. Denunciar al mundo entero
este acto de vandalismo es un justo castigo de él.
)1 '37 1
'1a0geere,oellaan'ilrito que le ha permitido, como á Rafael, variar hasta raa..
n Indo este tipo siernapre-igual. Solo en la catedial de Se - Vil1.se encuentra tilta80.este asunto tre'lWeriatro veces y
con Una 01ia, una ternura y una fé siehipre nuevas.
.Entre estos cuadrü-Unjlobre todo ha causado mas
, eae </ 11pr:ele:1., El nino Dios, pernno en Pa cuna, apoya su ru
pilry rizada cabeza cnii una divina indolencia sobre el hom
japi.sle San José y loeae,„acaricia eón su brazo torneado. En
este „asunto tan sencillra,pero manejado con la esquisita sua •
Viciad del pincel á la cual Minino habia llegado en los áltia•
Tos fleta:1pol dé sü vida, hay una gracia tan inefable 3lun
sgntirnientOlan profundo de cristianismo por la parte que
habla al coÉákon, que siente uno convertirle. en cristiano con
soefO Mirar estecuadro Rafaelmisino, lo decimos sin titubear,
no ha pintado zccth uperwr á ésta deliciosa. cabeza de Niiio en
"la que una'41elaneolía preeti'e vago preSentimiento de las
miserias déll'humanidad , sé Mezcla con las gracias insus
tanciales de la infancia: l'a's isi,t,a‘ae
Desgraciadamente' ?t'os' cmdros, • Sobre todo los de la
parte izquierda de la iglesia , ó carecen enteramente de luz
6 tienen una que no les conviene. Los,hermosos vidrios pin
tados que guarnecen las ventanas de la catedral , dan á to
dos los lienzos unos tonos admirablemente falsos. En las
horas en que da el sol en las capillas de la derecha , es casi
imposible mirarlos, y cuando pasa el sol, ya no se ven.
Cada cuadro tiene su hora , hora fugitiva y corta en la cual
está alumbrado por un instante con la luz conveniente; y pa
ra el estrangero es un estudio largo pero interesante ylleno
de encanto, el saber á que hora es preciso acercarse á cada
•uno de ellos. Asi hay en un rincon oscuro, cerca de la gran
puerta lateral de la izquierda, una deliciosa -Vírgen de Alonso
Cano que .no tiene en todo,eleario diez horas de buena luz.
Un cristal que la cubre, nolabemos porqué, en el fondo del
nicho en queestá escondida, le da manchas deplorables Du
ilálle quince dias de continuas visitas á la catedral de tres á
cuatro horas cada dia, apenas la hemos visto una tez: pero
de todas las vírgenes que hemos visto en Espana es cierta
mente la 'única que, sin igualar á las de Rafael, se acerca mas
í lo ideal que él solo ha creado.
Este Manso Cano , el Leonardo de Vinci de Espana, era
un hombre raro. Era al mismo tiempo pintor, escultor y ar
quitecto como Leonardo y Miguel Angel. Hay en la cate_
dral dos 45 tres sepulcros de él en el estilo del renacimiento
y de un gusto mas puro que lo son por lo regular las obras
de esta época. Son sepulcros de obispos, poco antes canó
nigos de este poderoso Cabildo de Sevilla que tenia el pri
vilegio de proveer de titulares á todos los obispados de Es- '
paria. Se vé tambien en una de las capillas de la derecha
una de estas tumbas de mármol blanco como las otras pero
de estilo gótico y cien anos mas antigua que las de Cano.
La cabeza del anciano obispo tendido sobre su lecho demár
mol con, „una cierva á sus piés, es una hermosa y sorpren
dente itnágeri de la tranquila muerte del justo. Las figuras
de ángeles esculpidos sobre los lados del pedestal, están lle
nas de gracia y de ligereza y recuerdan las encantadoras
estatuas pequenitas de cartujos que se admiran en los se
pulcros de los duques de Borgona en Dijon.
Nos queda que hablar todavía de uno de los mas grandes
pintores que la Espana ha producido : es Zur harán , genio
sombrío y austero como la piedad espanola, y para el que
las tiernas efusiones del alma de Murillo fueron siempre
(lesconocidas. Zurbarán cuyo viril pincel.no sabe pintar sino
rostros de frailes largos y macilentos, medio escondidos en
sus capuchas y cuyas facciones enjutas se ven apenas al tra
vés de una dudosa luz. Sacad á Zurbarán de la oscuridad
del claustro, ponedlo frente á frente con la .vida real, con
cabezas iluminadas de lleno 'por la luz, y su pincel tan há
bil para envolver en la sombra toda una figura , para no .
hacer que resalte mas que un punto lunInoso, se vuelve,d e
repente seco y duro. Los colores chocan entre sí. en vez de
fundirse, el aire falta , los personages parecen pegados unos
sobre otros; se percibe que el pintor desorientado , no está
ya en su terreno y que ha perdido el centro en el cual tiene
necesidad de vivir. -gil ene elaqa-al? e(sirlanfe
Un solo cuadro no obstante se eseeptua ; pero este cua
dro es la obra maestra de Zurbarán. Es la apoteósis de Santo
Tomás de Aquino, cuadro que en tiempo del imperio fu é á
Paris arrebatado con algunas obras espanolas, y que en 11314,
volvieron losiranceses al museo. con otras obras maestras del
Museo de Madrid ó á la catedral de Sevilla,,como la Trans
figuracion volvió á Roma. Y á propósito de la Transfigura
cion , un dicho popular de los ciceroni de Sevilla, es que el
Santo Tomás de Zurbaránse puso en Paris en parangon con
aquella pintura y que losjueces han quedado indecisos. So -
metemos humildemente la cuestion á aquellos que se acuer
dan todavía de estas dos obras maestras que se oponian una
á otra ; pero en cuanto á nosotros que hemos visto las dos,
aunque nos acusen de blasfemos hacia el dios de la pintura,
comprendemos que se haya titubeado ; no porque haya al
guna relacion entre ambos asuntos, ni en el esti:o de ambos
maestros; la semejanza no está mas que en la hermosura de
las dos obras y en la division de los cuadres en dos partes
muy distintas : debajo Carlos V de rodillas , con cortesanos y
frailes : encima, en el, cielo, Santo Tomás transfigurado co
moJesucristo, y cuatro obispos ó doctores de la. ley senta
dos á su lado. Hé aquí, se dirá ", un asunto muy frio , bas
tante ingrato; ?pero qué 'importa eso al genio? !Qué partido
no ha sabido sacar Rafael , en sus loggie de un asunto mas
ingrato aun , de la disputa sobre un.sacramento
La obra mística de Zurbarán no es menos poderosa ni me
nos atrevida: Carlos V vestido con la dalmática imperial
está arrodillado delante de una mesa en la que ha dejado
su cetro y su corona, (1) sin duda para acordarse que el
cielo se las ha dado. A su derecha algunas hermosas ar.pá
'idas cabezas de cortesanos con sus gorgueras blancas, con
sus ropillas de terciopelo negro y con sus frentes ar
rugadas por las angustias de la anibicion. A In izquier
da obispos, dominicos con sus hábitos blancos y negros
con sus cabezas un poco vulgares pero llenas de inculta ener
gía. El mejor elogio qué podemos hacer de la figura de Cár
. los V es que iguala al admirable retrato que Ticiano ha
'dejado de él en el museo de Madrid ; es siempre esta cabeza
pálida y pensativa duena de sí como del mundo y en la cual
la conciencia de su fuerza ha ennoblecido 'hasta la astucia,
primitiva espresion de ella. El pesado manto de oro que lo
cubre con sus pliegues inflexibles y contrapuestos es mara
villoso por sus luces y su brillo. Nunca el sombrío Zurbarán
ha gastado tanta luz en un cuadro. Nunca, su colorido
siempre negruzco, habia llegado á esta trasparencia ; se di
ria que es la revelacion de un nuevo talento, que él mismo
ignoraba.
La' parte superior del cuadro es por lo menos igual á la
otra y esta vez se titubea entre el cielo y la tierra. Tal vez
no es el santo el mas ideal de los cinco personages transfi
gurados; pero nada iguala en hermosura á los cuatro doc
tores ocupados en ojear con una grave .é inteligente aten
• (1) No es cierto,: Gárlos V en el cuadro que se describe tiene puesta su co
ropo; pero convenio a Alr. Saint-Ililaire quitaNela para fundar la sátira que
Pone á con tilillaC1011-No fu é Carlos Y el tey que ha hecho mas alarde de po
seer las coronas por derecho
1
372
cion los libros de la ley. El aire y la luz circulan de lleno
entre losanchos pliegues de" sus mantos ; ninguna ['m'ella
de los defectos habituales de Zurbarán y de su gusto por
los contrastes chocantes entre la sombra y la luz, se nota
en estas cuatro figuras , así como tampoco se percibe en
la d.. Cárlos V igualmente irreprensible. Un poco de se
quedad y de dureza en las otras figuras , algunos panos
negros recortados con demasiado vigor sobre los hábitos
blancos de los frailes . tal cual sombra demasiado fuerte,
tales son los únicos defectos de este admirable cuadro el
mas hermoso de la Catedral de Sevilla, y el peor alumbrado.
Ciertamente es una desgracia por el arte que tantos tesoros
estén escondidos bajo las bóvedas oscuras de una catedral,
donde el ojo mas esparto mas bien adivina que puede juz
garlos. Solo aytidado de un fuerte anteojo y á ciertas horas
que es preciso aprender como las horas de audiencia de un
rey, hemos podido arrancar á estas avaras,bóvedas el secreto
de la gloria y del genio de Murillo. Solo así, hemos podido
apreciar , sobre la puerta principal y á una inmensa altura,
la belleza de una Vírgen colosal de la que no pudiera for
marse juicio á la simple vista y que nos ha parecido llena
de un carácter de fuerza y de grandiosidad , estranas en
teramente á la costumbre de su pincel.
Pero la Catedral de Sevilla avaricia sus riquezas artísti
cas como un rico amenazado ; ella hace lo posible por fin
girse pobre y oculta sus tesoros, como otros lo manifiestan,
porque terne á su rival el museo de Madrid que acecha sus
despojos. Heniosvisto en el.tesoro del cabildo, muy mas rico
que el de Córdoba , los inmensos blandones y el plan de
altar de plata maciza que no sirven sino en ciertos dias so
lemnes; los ornamentos de terciopelo bordados de oro, mas
ricos aun por su labor que por su materia; la inmensa cus
todia de diez piés de alto de plata, con piedras preciosas
engarzadas, y hemos comprendido este inocente orgullo de
una poblacion que ha destinado todo el fruto de sus ahor
ros á enriquecer por espacio' de tres siglos la casa de Dios.
Pero la mas rara maravilla de la Catedral de Sevilla es
lá Catedral misma. Ninguna iglesia del mundo, ni S. Pedro
de Roma ni el duorno de Milan, (1) ni la primera iglesia de
Strasburgo, nos han dejado esta reljgiosa emocion guasa apo
dera del viajero al entrar bajo estas bóvedasalumbradas ape
nas por una media claridad. Aquí contra el uso de Espana,
no hay doraduras, no hay adornos de mal gusto; no hay nada
ma,S que la piedra desnuda y,parduzca con las frágiles co
lumnatas que se lanzan hácia la bóveda en ogivas gigantes
cas, y se llevan los pensamientos hácia el cielo. El único
"hijo .aparente es el rico pavimento del mármol, cen tellean te
aquí, y ahí con el abigarrado reflejo de los vidrios que vie
ne á quebrarse sobre él , de alguna viva ráfaga de luz
santa que penetra al través de la oscuridad , por alguna
puerta que-se abre. Desgraciadamente el coro, sólida mole
de piedra .y-de mármol , edificado come una iglesia en me
dio de la,iglesia.ruisma,, intercepta por todas partes la vista
y la luz. Pero á pesar de este defecto sistemático que se
encuentra en casi todas las iglesias de Espana, nada iguala al
impresion de grandeza y de cristiana sencillez, que produce
en el ánimo este colosal edificio. Los centenares de fieles,
que asisten á los oficios , se pierden en este vasto recinto;
el órgano, mugiendo bajo estas bóvedas gigantescas apenas
puede llenar su inmensidad, y los rayos de luz penetrando
por las' altas ventanas ,de la nave del medio-dia n.o llegan
hasta la nave opuesta.
Pero sobre todo , desde las doce del dia hasta las dos es
cuando la Catedral es digna de verse, cuando el gentío se
(1) La mayor y la mas magnífica de las catedrales g?ticas,que existen
ha disipado y cuando un silencio magestuoso , como ella,
llena todo su recinto. Entonces »no hay ningun mendigo
importuno que venga á turbar nuestra meditacion , ningu
na coqueta espanola agazapada con indolencia sobre sus
piernas , saludándoos con el abanico ó con una mirada que
luce bajo la mantilla negra.
Allí estais solo ; solo con el pensamiento de Dios siem
pre presente bajo estas bóvedas y el rumor mismo de vues
tros pasos que despierta sos ecos,os parece una profanacion•
Entónces podeis en el seno de una frescura deliciosa , du
rante las horas mas ardientes del dia , cumplir con toda
comodidad vuestra peregrinado!) ; en todas estas capillas
santificadas por la religion y por el génio, podeis escoger
para'adorar 6 el altar del cristiano 6 el santuario del arte,
porque ambos tienen aquí sus fieles y el culto del uno no
perjudica al otro : al lado del estrangero que mientras los
oficios mismos circula de capilla en capilla acompanado de
un guardian de la iglesia en quien el cicerone hace callar al
sacristan , veis algun devoto sevillano con los brazos en
cruz continuar intrépidamente su oracion sin maldecir los
curiosos que vienen á interrumpirlo en su éxtasis.
Hemos tratado de pintar el efecto que produce en todos
los viageros esta magnífica iglesia ; pero no acabaríamos
si quisiésemos describir una por una las maravillas de todo
género que encierra. Así dejarémos á un lado la sala capi -
tular verdadera joya de arquitectura , cuyo elegante óvalo
está lleno de gracia y originalidad , y al que adornan unos
20 admirables retratos de Murillo , colocados por desgracia
á demasiada altura : la antesala en el estilo del renacimien
to, antesala mas pálida yhermosa que las salas mismasde las
otras catedrales : la capilla llamada de los Reyes en la que
se ven los sepulcros del desgraciado Alonso X el Sábio, y
el de Fernando II conquistador de Sevilla, la copa de cris
tal de la que se servia este rey , tan bravo como devoto y
que conquistó su título de santo con la punta de la espada;
la llave de Sevilla que los moros ofreieron á su ven
cedor el dia de su entrada en la ciudad conquistada en el
ano 1261; la carpintería cincelada del coro hermosa, aun
comparada con la de Córdoba ; y las cariátidas de encima
esculpidas que sostienen las dos inmensas cajas dalos órga
nos. La Catedral de Sevilla, ya lo hemos dicho,es un museo
completo al que han pagado tributo todas las artes, porque
ella encierra, además del buque de la iglesia otra iglesia
lateral mucho mas moderna y toda cargada de esculturas
colosales de muy mal gusto ; una biblioteca vastísima y de
un estilo sencillo y severo : un patio muy inferior al de
Córdoba pero rodeado como él de paredes árabes y planta
da de tristes naranjos que no se acuerdan de Abderraman.
Una hermosa puerta árabe llamada del Perdon perfectamen
te couserv ada , dá entrada á este patio, y una innoble es-i
cultura que la afea , sin duda ha librado á aquella de las
manos de los vándalos que tan bien han barrido la Espana
de todo vestigio de la dorninacion árabe.
Al revés que el duomo de Milan , que solo es hermoso
por fuera,la Catedral de Sevila no es hermosa mas que por
dentro. Una multitud de capillas y edificios accesorios, de
todos estilos y de todos tiempos, afean completamente la parte
esterior,, que por otra parte es sencilla y poco adornada.
Pero su mas bello ornamento, sujoya mas coqueta, y esta
joya monumental tiene 370 piés de alto, es la famosa Giral
da que en la inmensa llanura en que está situada pvilla, se
descubre con la simple vista por todas partes áe oó seis
leguas en contorno. ,Nada iguala á la gracia, la ele cia, casi
íbamos á decir la ligereza de esta torre gigantesca árabe hasta
los dos tercios de su altura y cristiana por desgracia en su
» 3-73
último tercio. Esta partecristiana se compone de una rnulti- vasto recinto circular, rumurosa y afanada como una
tudjnfinita de colurnnitas , arcos, 'de pilares, amontonados
unossobre otros' sin proporcion• y sin simetría alguna, •recien
pintado todo de amarillo, rematado con campanillas y peri
nolas del mas deplorable efecto, se creeria que es un castillo
de naipes que el primer huracan echará al suelo si la estátua
maciza de brence llamada la Giralda , tan bien conocida de
todos los que han leido el Quijote no atestiguase su solidez.
La parte árabe al contrario, es un modelo completo de
gracia y de sencillez unidas á la fuerza. Los mas deliciosos
arabescos serpentean de una estremidad á la otra de estas
gigantescas paredes , y en cada piso una ventana • 'de dos
arcos con sus tres columnillas esbeltas,•dá al edificio su sello
oriental. Se sube á lo alto de esta hermosa torre no por
una escalera á Dios gracias, sino por una suave pendiente ,
como la de la torre de San Marcos en Venecia , tan bien
proporcionada que uno de los últimos soberanos de la Es
pana ha subidopor ella, dicen , á caballo.
.E1 lindo color sonrosado que la cubre toda entera y que•
parece uno de los reflejos del sol de Sevilla , se armoniza
con el azul del cielo, en tonos de una dulzura admira
ble, 'contrastando con les parduzcos tonos de la venerable
Catedral que es no obstante , algunos siglos mas jó,.en que
su elegante vecina. La vista de le alto de la Giralda
es mas imponente que bella :, á vuestros piés Sevilla ,
11 9
It
u1;11111'' /3/1141,..-
i" •
E1 Pintor.
p 1:1rzfr4
.011 c' 15) .2: r,»,k101:, (T.,‘,,bwagh
.-ah1 9b./..4401.1.:td J
En una manana del mes de mayo, al tiempo de prepa
rarse para levar anclas la tripulacion de uno de los paquetes
de vapor quede algunos anos á ésta parte hace un cotidiano
viaje desde las aguas que banan la torre de Oro en Sevilla
hasta la azulada bahía de la ciudad de Cádiz, una berlináti
rada por cuatro caballos negros venia á todo escape por la
ronda de la ciudad, no habiendo dejado de avivarlos el que
los guiaba, hasta el momento en que se hallaron frente á
frente con el vapor que se preparaba á partir.. Salió de
ella un caballero de aspecto venerable, y que por sus canas
y rugosa frente demostraba haber llegado á los sesenta y
cinco anos de su vida. Lo acompanaba prestándole su brazo
para que se apoyase, una senora en estremo elegante y de
modales distinguidos que podria tener cumplidamente los
cuarenta arios de edad. Habiendo entrado en el vapor se
guidos de unos cuantos criados, se dirigieron á la cámara
de pepa, permaneciendo en ella hasta que el movimiento
del buque y el ruido de las ruedas les hicieron subir sobre
cubierta, donde se hallaban los demás pasajeros, n,o pode
mos decir si porque en este sitio les fuese menos molesto el
viaje, ó si por gozar las bellezas que este ofrece , sobre todo
en la estacion de la primavera. Con efecto, cuando en uno
de estos barcos se recorren las veinte y cinco leguas que
median entre Sevilla y Cádiz, no recuerda el viajero lo que
ha visto en otros paises, ni tiene por qué envidiar los co
ches de vapor de Inglaterra, los bien construidos caminos
de hierro de Nueva-York, ni echa de menos tampoco los
-pintorescos paisajes que la Italia y la Suiza hayan podido
ofrecerle.4
La proa del barco hiende las aguas cristalinas y apacibles
del Guadalquivir, y sigue su rumbo entre dos orillas enga
lanadas por la naturaleza con todas las pompas y primores
colmena ; el Guadalquivir qoe la rodea con sus vueltas
y lá á perderse bajo las sombrías arboledas de las Deli
cias para volver á parecer aquí y allí en la rica llanura
que fertiliza; algunos olivares al rededor de la ciudad, des
pues el desierto, (1), como en una ciudad de Oriente , á
escepcion de algunas blancas aldeas que se elevan de cuan
do en cuando sobre esta polvorosa campina, toda calcinada
por seis meses de estío. En lontananza , las cimas 'azuladas
de Sierra Morena que parecen elevarse apenas algunas toe
sas sobre el suelo , y las crestas mas.ásperas y lejanas de la
serranía de Ronda con esta enorme montana aislada que
114man la cabeza del Moro ; en fin sobre todo el sol de Se
villa enrojeciendo con sus rayos oblícuos la torre y las vie
jas cúpulas de la Catedral ; til es el espectáculo que os es
pera todas las tardes en lo alto de la' Giralda. Así es como
se ve la hermosura de Sevilla , como la de Espana, desde
lo alto y de lejos cuando sus infortunios se borran con la
distancia y cuando un rayo del sol moribundo las adorna
como un último reflejo da sus glorias pasadas. •
Sobre un millon de olivos, cien case. íos y veinte pueblos, se descubren
desde la giralda eón una poblacion de cuarenta mil almas en un radio de 5
ó 6 leguas, sin contar los ciento veinte mil habitantes de Sevilla ; esto es lo
quellama el articulista apasionado algunos olivares y despues el desierto.
N. del T.
de la vegetacion , y donde indistintamente se cría el limo
nero y el naranjo á la par del álamo blanco y de la corpu
lenta encina , que descuellan con su elevada copa dando
sombra al rosal , al lirio silvestre y á la flor de la enredadera
que se entrelazan y confunden con las pomposas vides car
sacias de ópimos frutos. El sol estaba rodeado de algunas
nubecillas, lo que unido á un viento que soplaba de la
parte del mar hacían la manana fresca y deliciosa. Las bri
sas que habían atravesado las campinas venian impregnadas
del perfume de las flores, y bandadas de miles de pájaros
pasaban de una orilla á otra del rio, saludando la primavera
con sus cánticos de alegría, y posándose á,veces como para
disfrutar el fresco de las aguas en los altos palos de la nave.
Todos los pasageros que estaban sobre cubierta ó ya to
mando té sobre limpias y elegantes mesas, 6 ya reunidós
en corros conversaban entre sí fijando sus ojos en las cien
torres dé Sevilla que aun se descubrian entre espesas ala
medas, sobresaliendo entre todas la colosal Giralda, 6 bien
fijaban su vista en San Juan de Alfarache y otres varios
pueblecitos que se ostentan en una y otra' orilla, lamidos
por las aguas del Guadalquivir, y casi siempre coronados
de su fortaleza y castillo medio arruinado, pero'de gusto y
'arquitectura oriental. Todos contemplaban con interés
tan bello y variado panorama, escepto los dos pasi.jeros que
habian dejado la berlina • que, aunque sobre cubierta, per
manecian apartados de los demás, silenciosos y como indi
ferentes á las bellezas naturales que los rodeaban..
El anciano era un sugeto bastante conocido en la ciudad
que acababan de dejar, orgulloso por su clase, y rico por
el título de marqués de Gualmellato, que habia recibido de
suspadres, y que era uno de los mas pingües ydesempenados
de toda la Andalucía. La senora que le acompanaba era hija
suya, viuda del conde del Olmo, y aristocrática hasta el es
tremo de que su padre la mirase como el tipo de la nobleza
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 5 (1 enero 1866), p. 359-398 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1866 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 10_No. 5 (1 enero 1866), p. 359-373 |
| Transcript | a_ :as 359 sentado sobre una tortuga : al tierno abrazado con Psiquis, •saeariciándolaa al Amor fiel apoyad.° sobre una columna, y,dando .á lamer, la mano derecha á un perro : al: maligno, mirando de medio ojo, :y tinendo de-acíbar la punta de una flecha., y asi. de los demás atributos. (1) , Siguiendo el métod oque acabamos de proponer, y estu diando el que tuvieron los antiguos para retratar con el pin , aaralawai iP.nafl9i tIarma: 0J(f) Cuando ya estaba escrito este párrafo, nos vino á las manos la obra delaleman ilagedorn., intitulada Rellexiones sobre la pintura ,en cuyo pri mer tomo pág. 461 bailamos con no poca maravilla,que el senor Knoeiler, es ' caber iniiy áciteditado de Dresde, habla casi enteramente prevenido nuestro pensamiento, simbolizando en una sirle de estatuas las diversas propiedades del mor, con los mismos emblemas poco maso menos que llevamos apunta dos. Esta pura casualidad, que sirve de lisonja á nuestr amoro propio, hace ver , que cuando' se logra la fortuna de convenir en los principios, no es difícil venir á parar en las mismas consecuencias. cel las cosas mas abstractas, se pudiera establecer un sistema cumplido de alegoría, que ampliase mucho los confines del arte, y fertilizase la fantasía de los artistas. De grande ayu da para quien intentase ejecutarlo pudieran ser las ernditas noticias que sobre las alegorías egipcias, griegas y roma nas, trae Winckelmann , en sus Reflexiones sobre la pin tura y la escultura. Parte de los mencionados medios es tambien comun á la pantomima ; pero como somos de parecer que esta arte se halla todavía en mantillas, y que nuestras ideas sobre la ma nera de perfeccionarla necesitan de mas tiempo y de mayor claridad para entenderse, asi nos remitimos á otro razona miento aparte, cuyo objeto será examinar el influjo que tiene el lenguaje de accion sobre la fantasía y sensibilidad de los hombres. Diti ralla ho. por errstetnber,g. (1) • TRADUCCION DE J. FERNÁNDEZ MÁTREti.) Arrebátame en tus fresquisimas alas, ligero Boros, lléva me á la isla de Chipre, do siembra Baco los racimos del néc tar , do invita á los enamorados á que beban á la sombra de šu follaje. Apártate, ligero Boreas, apártate.de las cárceles de Eolo. ! Oh Baco ! Cuánta sed no siento por el néctar que hiciste brotar en la isla donde (Minina el Amor! El céfiro mueve desde mucho tiempo Mis cabellos laureados y hace ondu lar una cinta en torno de mi cabezal... Apártate, ligero Horcas, apártate de las cárceles de Mi cuerpo arde en fuego sediento, y el s'ino de Chipre puede únicamente reducir á Cenizas la sed queme devora.... ! Llévame por las fecundas eras pero evitando que mis pasos ajen el césped ó el cáliz de sus florecillas ; los aromas de las rosas hiendan el éter y me alliaguen.... Volemos 4 Scila para que sorprendida al verme aparecer, abra sus terribles grutas y gima tristemente, dándo nos á conocer -su rabia „al ver que no le es posible arreba Ya viene, ya viene semejante al aendabal que ensena su faz sombría tras la cumbre de las rocas iluminadas por el as tro radiante; avanza por el horizonte y puedo ya contem plarle.... Oh ! No, no.... EsBaco conducido por los tigres.... !Salud, sagrado padredel vino.... Salud!.... Mi pecho corroe la llama de la sed.... ?Cuándo he de beber del' isla dichosa en donde reina el Amor?... !Eran.... &bel... Baja 5a.... Su carro etéreo me arre bata—. Atravesamos de súbito el cielo entreabierto.... Los cantos armoniosos de las esferas resuenan en mi oído, pero un momento tan. solo.... La piel de tigre africano que cubre mis hombros se agita recibiendo las convulsiones del ven daba' que en redor suena. Del abismo azul se destacan inaccesibles rocas de árida cumbre. Ultimamente desciende el carro hasta las fronteras de Chipre; el mismo Baco me dijo que era el sagrado pais. !Oh Evan! !Oh Evoe! Encantado en mi éxtasis vuelo á donde el vaso del néctar Inc espera y me incita á beber. 'tranquilos arroyos de vino banan de continuo la gruta floreciente; las praderas vierten en la copa el dorado rocío de los iacimos y en las márgenes sentadoslos Amores gozan los deleites del vino cantando di (u Traducimos este bellísimo ditirambo de laoolemiou que oon nl título de Poesias en prosa (Prosaische Gedichte) escribió (;ersteuiterg. Lánzanse temerosos en la superficie del vino y nadan rociando sus labios ; pero aumenta el peso de sus alas y al agitarlas vierten el divino néctar.... Uno de los amores se introduce en el fondo de la copa y los dioses sonriendo le levantan asustado—. Aterrado se sienta sobre el asa de la copa, y tiembla ; pero los vapores del. vino le .vuelven el ju bilo.— Agita sus alas pequenas y vierte dulcísima lluvia sobre los bebedores. Dame esa preciosa copa, !oh Amor! Yo soy el discípulo de Baco ! el mismo me trajo eri su carro ve:oz á esta ílla á fin de que beba! Contémplanme los dioses atentos y llenos de curioSidad, y al ver que de una sola vez he vaciado la copa se llenan de asombro. ! Ah ! El néctar que Júpiter bebe en. los dias de jú bilo no es tan dulce • cual este, aunque lo .mezcle con la am brosía—. ! Mas, oh Baco , mi copa es pequena! Dame otro vaso mayor; quiero lanzarme en la corriente del vino, en su fuente que incita beberé la muerte.— Pero hallé ya un vaso mayor cornnado de racimos que me convidan ú beber.... !Oh néctar celeste, con qué placer te esparces por mis venas !... Como ligeragacela que salta las cumbres de los riscosro deados de niebla, trepo por las plácidas florestas y las már genes fértiles bajo los árboles de la selva de !dalia. Desarrái ganse las encinas y corren tras de ; las Dríadas se sorpren den al ver cual abandonan sus moradas.... Los ruisenores embriagados y sonolientos vuelan entre las hojas agitadas y entonan Mil trovas que incitan á beber. ? Mas en dónde fijaré mis mirarlas cuando aparecen tantas cosas que arrebatan y exaltan mi alma?. Detrás de mí., mil sonoros instrumentos se hacen oir, los melodiosos cantos de los habitantes de esta bienaventurada isla y la zambra que acompana á la reina de los AMOMS. En torno de la espléndida Cipris bailan en el valle las.don cellas vestidas de flores y sus pies agilísimos hieren la yerba del odoroso césped.... Venus se aproxima, las mira , y toma las mas bellas para aumentar el número de sus companeras. ?Qué es aquello que inflamado se levanta en la tierra y es talla roncamente á lo lejos?... Es el dios del vino de Chipre. cs Baco !... Las Menadias lo preceden alborozadas, sus ea - bellos ondulan sobre sus espaldas ; con una de sus manos levantan las encendidas antorchas y azotan con la otra los ti x 360 In gres .que arrastran el carro del dios victorioso...-Los faunos y los sátiros forman su escolta y embriagados entran reunirlos en las grutas y locos invaden las praderas.... Baco mientras tanto recibe á la diosa rebosando de jubilo ; cine su cabeza con guirnaldas de pámpanos y cruza pausadamente en sucom panía las fértiles pendientes que guian á Cipris, al sagrado templo.... Humíllanse las colinas para que pasen los dioses sin molestia. Las Oreadas y las \apeas, coronadas de pámpa nos bailan en torno de aquellos y Júpiter les contempla re clinado sobre el águila altiva y sobre el globo del sol infla mado.... Abrense las puertas del templo y los dorados vasos exhalan mil odorificos vapores... Los sacerdotes de la diosa se arrodillan al contemplarla y agua aromosa vierten en la en - Ulula del templo. Los cantos inmortales de Tibulo, Horacio y del viejo de Teyo retumban en las naves.... Oh Cipris ! z Oh Baco ! ;Apoderaos de mis sentidos y de mi alma; que los dial de mi existencia se deslicen para siempre en medio de los dul ces éxtasis del vino y del amor! Cántico de Milton. LA FIESTA DE NAVIDAD. (TRÁDUCCION DEL INGLES POR J. FERNÁNDEZ MATHEU.) El Mesías apareció sobre la tierra.... Dichoso invierno, tú le viste nacer.— !Cruel , debilita tus rigores !... El Nino-Dios solo ha tenido un pesebre por cuna.... La naturaleza despo jada de los oropeles de su regocijó semeja á la desnudez de su Senor. El sol apenas le dirije sus .hermosas miradas.... Como triste rey de las tempestades, su reino• DO es la estacion de las sonrisas; tan solo el aquilon , oyendo sus plegarias, oculta studiformidad bajo la blancura de las nieves.... El Verbo divino, como príncipe de la paz, calma sus ri gores—. Por órden del Nino 'divino, la amorosa paz descien de del Empíreo ; la veo en tanto que, hiende el aire con sus alas de paloma ; acércase coronada de olivo su cabeza y .con el célieo mirto en sus manos.... El mar y la tierra se apaci guan ; el ruido de las armas se desvanece ; los arreos del guerrero, los cascos y las lanzas, han sido ocultados ya.... Ni el son de las trompetas ni el de los tambores eseitan á los combatientes á verter la sangre de los enemigos, y los reyes de •esta mezquina tierra sumidos en la calina parece que esperan al soberano Pacificador. ! Oh! !Cuál fué la calma profunda de la afortunada noche en que el Deseado de los pueblos todos comenzó su reinado de paz! Los vientos suavizaron sus furores, las lluvias amor tiguaron suempuje, los nos se deslizaron calmadamente há. cia el Océano que, dejando sus iras, invitó- á las aves á haeer un nido entre las aguas. Las brillantes estrellas iyradiaron y dirigieron sus destellos á un solo' punto. La aurora les senala el momento de retirada, pero -es en vano. Fijas en sus órbi tas resplandecientes, rehusan desaparecer hasta que su Mo narca les obligué á eclipsarse. El mismo sol, parado en medio de su carrera, cubre su frente de celajes como .sí la tierra no necesitase sus resplandores.... •Sencillo grupo, pastores de Bethleem, reunidos durante la noche en la pradera ,.?-qué haceis ahí? En la vigilia de la no che guardais vuestros rebanos, no esperais la venida del Pastor supremo, cuando sorprendidos quedais deslumbrados ante el resplandor repentino que se esparcía por el horizonte, y escuchais aquellos cánticos de regocijo que encantan vues tros oidos al mismo tiempo que vuestros corazones.... Los celestiales espíritus derramados por el aire, desplegadas sus alas , y radiantes de divino esplendor, elevan el arrebatador concierto en honor del Mesías.... Cielo.... ! cuán melodiosa es tu armoníal... El aire multiplicó los ecos que aumentaban el encanto y prolongaban la alegría.... Parecia que. la natu raleza se runa al Empíreo; la tierra se estremecía de placer... Desde la creacion del universo nada habia sucedido de seme jante, desde que los hijos de la luz alabaron la omnipoten cia del Criador que, con una sola palabra, clavó los astros en.el firmamento, dejó la tierra en su centro, y limitó el ein bate de los mares. ?Deliro por ventura ? ? Abre el cielo sus puertas ? La Ver, dad y la Justicia, cenidas sus frentes con el arco iris, vuel ven á la morada de los hombres.... Ambas brillan con un mismo •destello, y la Misericordia entre ellas, estrecha sus manos.... Bajan rodeadas de resplandecientes nieblas que son su carro y su trono.... Dichosa alianza, modelo de la sabi duría madre, dichosa alianza que Solo comienza!, ! Ah! ! El tierno y precioso Nino viene á coronarla ! Nacido en un sobre, ha de morir en una cruz. Cruel amor, ? á qué le re duces? En tanto desde su Cuna hace temblar los infiernos; el dragon de los abismos comprende que ha llegado el dia de su destruccion y se estremece aterrorizado..:. Los espíritus infernales huyen á su presencia:... Del mismo modo cuando aparece el ,sol se evaporan las sombras de la noche y las aves nocturnas se ocultan en sus guaridas.... Acaben nuestros cánticos ; la Virgen Madre deja que el Hijo repose, la guarda del Eterno rodea su cuna.... ! Duer me, Cordero de Dios, duerme ! Bastantes vigilias has de su frir en el cambio de la vida.... !Ay duerme! En tanto que un dulce sueno adormece tus sentidos, ruega tu corazon por la salud de los hombres!... Historia natural. •EL JACKAL. En la série de artículos sobre Historia natural que veni fimos publicando en esta Revista y hablando de los carni ceros digitígrados, hicimos ya especial mencion del Jackal . (1) ,1) Vide lomo iv, pág. 277. Hoy nos proponemos completar con nuevos datos, fruto de la observacion de inteligentes naturalistas, la historia de ese morador de las desiertas comarcas del África y Asia. Diji mos ya que no nos conformábamos con la opinion de Gul )5 361 íE d?enstae1/41, Tilesius y otros naturalistas que creian que el jackal era el tipo del perro doméstico, manifestando enton ces, 'con el apoyo de respetables autoridades, los motivos que teníamos para no aceptar aquella opinion. Hé aquí lo que en corroboracion de nuestro aserto escribe otro natu ralista. « Por lo general se coloca este mamífero en la sec cion de los digitigrados con el lobo, la zorra y el perro Al. gunos naturalistas no pudiendo descubrir el tipo silvestre del mejor y mas carinoso de nuestros domésticos, han pre tendido verlo en el jackal ; pero la diferencia de hábitos é inclinaciones bastaria , en nuestro concepto, para hacer desechar semejante orígen , sin considerar además un hecho geológico que patentiza que mucho tiempo antes que el hombre apareciera en la tierra, esta fué poblada de perros, sin que hubiera ningun jackal. Asi pues', si el perro existia antes que este, y un detenido exámen zoológico asi nos lo demuestra, mal podria proceder el perro. del jackal. Ade más, los perros cuyos huesos se hallan en las capas de los TOM V. !,;•¦ wamon...m..1....1=11...111%1111.1¦111. terrenos pertenecientes al quibto período geológico, tenian al meros la talla del asno mas alto de nuestros dias y el jaekal no pasa jamás de la altura de una comadreja. Si se replica diciendo, que habiendo perdido mucho el perro de aquel grandor enorme, el jackal puede igualmente haber degenerado, contestarémos que debe atribuirse esta dismi 46 362 taucion en el perro, á la domesticidad, y que no habiendo estado jamás sujeto á ella el jackal , no ha podido sufrir las mismas influencias. Por otra parte, estos dos animales pre sentan en el interior diferencias /anatómicas, que, si bien poco notables en apariencia, son no obstante suficientes para engendrar diferentes hábitos y un carácter entera mente opuestos, y por consiguiente para establecer dos es pecies enteramente distintas.» Al observar sus hábitos en el desierto y sus ingeniosos modos de ataque, sus precauciones y astucias y sobre todo considerando la fuerza colectiva que empleapara llevar á cabo empresas superiores á sus fuerzas y recursos individua les, dijérase que el jackal , reune algo superior al instinto de conservacion Cuyas leyes imperan en todos losséres de la creacion. Incansable como el lobo, astuto como la zorra, por fiado como la hiena, les son conocidos y emplea con admira ble constancia y buen éxito las mas de las veces, todos los ardides del mas hábil cazador. Ausiliado por sus companeros, y en esto no podemos esplicarnos los medios de comunica 'clon y órden estratégicos empleados, arma grandes embos cadas, levanta la caza, la persigue, la acorrala y la obliga á correrse por lugares escogidos, donde otros jackales aguar dan inmóviles y agachados el momento oportuno para lan zarse sobre el fugitivo. El botin se reparte sin estrépito ni querella, y la tropa vuelve á dispersarse en fracciones mas 6 menos numerosas, cuando ha cesado el hambre que la ha bia reunido 6 la caza está ahuyentada. Admira en este mamífero su sagacidad en descubrir y desenterrar cadáveres, cualquiera que sea la profundidad en que se hallen sepultados 6 escondidos. Débese atribuir esta maravillosa facultad ante todo á su esquisito olfato y á su génio observador. Los naturales de los paises en que habita, lo saben ya por esperiencia y todos sus esfuerzos se estrellan ante las facultades de este rondador nocturno para quien nada. sirven las vallas y los obstáculos que se le pre sentan. Apesar de sus perversos hábitos, el jackal se domestica muy bien cuando 'es cojido jóven y hasta se hace muy ca rinoso con su dueno, á quien reconoce y obedece hasta cierto punto. Este animal tan poco conocido en Europa en los siglos pasados y que se vé frecuentemente al presente en las colecciones de fieras públicas y particulares, supone Buffon que era conocido en Paris en tiempo de Carlos IX y que muchas damas de la córte lo tenian en sus casas y sa lones en vez de perritos. Pero esto es otro de los muchos y graves errores en que acostumbra incurrir aquel escritor, quien toma por jackal la pequena zorra amarillenta (ca nis corsac) que las mugeres en efecto habian hecho de moda dándole el nombre de adive y que hacia n venir de Asia á toda costa. El Ramayana. POEMA SANSCRITO DE VALMIKI. TRADUCIDO Y REDUCIDO DE LAS VERSIONES HECHAS POR ALGUNOS ORIENTALISTAS por )3. p.puioh. 1. Hay una vasta region, feraz, sonriente y que abunda en toda clase de riquezas, asi en granos como en rebanos, asen tada á orillas del Sarayu y que lleva el nombre de Kauzala. Habla antes en ella una ciudad que celebraba el mundo to do, y que habia sido fundada por Manu, gefe de la especie humana, que tenia por nombre Ayaudhya. Ciudad hermosa y fortunada que contaba tres yaudjanas de ancho por doce de recinto, y en la que brillaban nuevas y magníficas construcciones. Provista de puertas bien si tuadas, la cruzaban largas y anchas calles, entre las que deslumbraba -todos los ojos la calle Real, adornada con mil juegos de agua que iMpedian al polvo levantar su vuelo. Numerosos mercaderes frecuentaban sus bazares, y todas las tiendas ostentaban riquezas admirables. Ciudad inex pugnable, estaba circuida de fosos profundos que era impo sible salvar; llenaban sus arsenales armas de toda clase, y los arqueros guardaban continuamente sus puertas; se ele vaban grandes casas en el interior de la misma, embellecido por bosquecillos y jardines públicos. - Un rey magnánimo, llamado Dazaratha , gobernaba en tonces la ciudad, como Indra gobierna su Amaravatí, ciudad de los inmortales, y la victoria ensanchaba cada dia su di latado imperio. Protegida la ciudad por las banderas que ondeaban en sus torreones, dotada de todas las ventajas que la procuraban las artes y oficios, llena de carros, caballos y elefantes, pro MODERNOS. vista de toda clase de armas, máquinas de guerra y zatagh nis (1) se notaba en ella un movimiento atronador cau sado por los carros, mercaderes y viajeros que se empujaban en sus calles, cerradas por puertas sólidas, y en sus mer cados, situados á prudentes distancias. Hombres y mugeres cada dia cruzaban á millares su recinto en todas direccio nes; y la ciudad toda con sus fuentes monumentales, sus jardinel públicos y sus vastos edificios, semejaba aun aque llos numerosos altares consagrados á todos los dioses, y que era corno la cochera en que paraban aquí abajo sus carros animados. En aquella ciudad de Ayaudhya habia pues un rey lla mado Dazaratha , parecido á los catorce dioses, conocedor profundo de los Vedas y su apéndice, asi corno tambien de los seis Angas, príncipe que unia á la mirada de águila un esplendor sin límites, tan amado de los habitantes de la ciudad como del campo, rey santo, célebre en los tres mun dos, igual á los Maharshis y el mas firme apoyo de los fue ros de la justicia. Lleno de fuerza, vencedor de sus ene migos y capaz de reprimir sus sentidos, tenia la sana moral por regla de toda su conducta, y representando á lkshwaku en los sacrificios, COMO gafe de aquella régia estirpe, pare (I) Nombre que indi,a un arma que mala á cien hombres á la vez. Sin duda seria un arma de fuego, por conocerse ya desde la mas remota anti güedad el uso de la pólvora en el Asia oriental, segun lá. opinion de dife rentes autores. )2 363 e< cia ser á la vez rey del cielo y Dios de las riquezas, tantos eran.sus recursos, su abundancia, sus granos, su opulen cia ; y el manto de su proteccion , como el de Manu , el primero de los monarcas, se extendia sobre todos sus súb ditos. Aquel príncipe magnánimo, tan poseido del espíritu de justicia y para quien era esta el principal objeto , carecia de hijos que pudiesen continuar su raza , lo que contristaba su corazon en gran manera. Cierto dia que estaba pensando en su desgracia, le ocurrió esta idea : «?Quién me impide ce lebrar un azwa-medha para obterier un hijo?» Y el monarca se fué en busca de Vazishtha, y postrán dose ante su rituidj, despues de tributarle el homenaje de bido, y de tratar respetuosamente de su azwa-medha para obtener hijos , le habló de esta manera : « Conviene cele brar prontamente el sacrificio mandado por el Castra , y disponerlo todo con tal cuidado, que ninguno de esos ma los Genios, destructores de las ceremonias santas, pueda poner impedimento alguno. Tú, que eres para mí un ver dadero amigo y el primero de mis directores espirituales , debes cargar con el peso enorme de semejante sacrificio.» — « Sí, » contestó al rey el mas virtuoso de los regene rados. «De seguro, haré todo cuanto Tu Magestad desea. »Luego se dirigió á todos los brahmas que estaban impuestos en to do lo referente á los sacrificios , diciéndoles : « Edifíquense para los reyes palacios suntuosos y que reu nan todas las cualidades; levántense asi mismo para los brahmas invitados magníficas habitaciones que estén bien dispuestas y provistas de diferentes bebidas y comestibles abundantes. Tambien es preciso construir para el habitante de las ciudades, grandes casas que contengan numerosas provisiones y todo cuanto pueda satisfacer susdeseos. Reu nid asi mismo víveres abundantes para el campesino. « Luego, haced que aquellos víveres sean ofrecidos con finura, y no como arrancados á viva fuerza, á fin de que las razas sean perfectamente tratadas, y que se les tengan todos los miramientos debidos á cada una de ellas. « Que nunca, al pasar del amor á la cólera , injurieis á nadie. Haced que se tributen á los hombres superiores en todo lo referente á sacrificios, todos los honores que por sujerarquía les correspondan ; y, obren en fin, vuestras reve rendas personas, con un corazon benévolo y satisfecho, á fin de que todo se haga como se debe hacer, y que no se omita cosa alguna.» Los brahrnas entonces se acercaron á Vazish tha , diciéndole : « Harémos todo cuanto se nos ha dicho, sin olvidar absolutamente nada.» Oida esta respuesta, Vazishtha hizo llamar á Surnantra, el ministro, y le dijo: «Invita, convida, convoca á todos los reyes justos dé la tierra.» Trascurridos algunos dias y algunas noches, se presen taron en gran número aquellos reyes, á quienes Dazaratha habia enviado en pedrería presentes verdaderamente régios. Entonces Vazishtha satisftcho habló al monarca de esta manera: « Todos los reyes han llegado ya, como mandaste tú, el mas sublime de los soberanos. Les he tratado bien y dispensándoles los honores que les son debidos. Tus súb ditos lo han dispuesto todo convenientemente, merced á su atencion y esmero.» Satisfecho el rey al oir las palabras de Vazishtha , dijo : sQue el sacrificio, completo por contener en todas sus par tes cuantas cosas pueden apetecerse, se celebre hoy mis mo.» Luego los sacerdotes, consumados en la ciencia de las sagradas letras, dieron comienzo á la primera de las cere monjas , la ascension del fuego, segun los ritos ersenados por el sutra del Kalpa. Las reglas de la expiacion fueron observadas rigurosamente , é hicieron todas las libaciones que la circunstancia exigia. Entonces Kaauzalya describió un pradakshina al rededor del caballo, que era la víctima consagrada, y le veneró con la piedad debida , prodigándole adornos, perfumes y guir naldas de flores. Luego, acompanada del adhwaryu, la cas. ta esposa tocó á la víctima y pasó una noche con ella , para obtener el hijo, que era objeto de sus mas ardientes deseos. Despues de haber el rituidje sacrificado la víctima y sa cádole la médula, segun las reglas santas, arrojó esta al fuego, invitando á cada uno de los inmortales al sacrificio; por medio de la acostumbrada fórmula de las oraciones. Entonces Dazaratha , impulsado por el vivo deseo de per petuar su raza, unido en aquel acto á su fiel esposa, el rey Dazaratha fué con ella á respirar el humo de la médula que ardia en el fuego del altar. Por último , los sacrificadores encargados de descuartizar el caballo, ofrecieron sobre la misma pira á los habitantes del cielo la parte que el ritual senalaba á cada uno de ellos. Hé aquí que de repente, saliendo del fuego sagrado, se apareció á todas las miradas un gran ser, de admirable res plandor, que tenia la misma forma de la ardiente pira. Era su color moreno, y formaba su traje una piel negra ; su barba era verde y sus cabellos unidos por medio del djata (1); los ángulos de sus ojos oblicuos, eran encarnados como el loto : habríase dicho que su voz tenia el sonido del tambor 6 el de una nube tempestuosa. Dotado de todos los dicho sos signos, y ostentando adornos celestes, era alto como la cumbre de un monte, y tenia los ojos y el pecho de leon. Estrechaba en sus brazos, como se estrecha una esposa amada, un vaso cerrado, de oro puro, lleno de un licor ce. leste, que parecia ser verdaderamente maravilloso. « Brahma , dijo el espectro cuya aparicion causára tanto asombro, sabe que soy un ser emanado del soberano dueno de las criaturas para presentarme á estos sitios. -- Admite este vaso que ofrezco y entrégalo al rey Dazaratha : para él confio á tus manos esta celestial bebida. Qué haga pro bar este jugo regenerador á sus fieles esposas! » El mas escelente de los brahmas, le respondió en estos términos: «Da tu mismo al rey ese vaso maravilloso.» La emanacion brillante del soberano dueno de las criatu ras, dijo entonces al hijo deikshwaku con el mas perfecto y armonioso acento : « Gran rey, te ofrezco con el mayor placer este licor compuesto de inmortales jugos ; admite pues este vaso , 6 tú que eres la alegría de la casa de lks hwaku » Entonces el monarca, inclinando la cabeza, re cibió el precioso vaso, y dijo : » Senor ? qué haré de él ? — «Te doy en este vaso, contestó al monarca el ser emanado del criador mismo, te doy en él aquella dicha que es objeto de tu piadoso sacrificio. Acéptalo pues, tú que eres el mas eminente de los hombres , y da á tus castas esposas la be bida que contiene y que ha sido preparada por los mismos dioses. Augusto soberano, haz que ellas saboreen este néc tar: su eficacia es tal , que procura salud , riquezas é hijos á las mujeres que lo beben.» Así que hubo dado al' monarca aquella bebida incompa rable, la maravillosa aparicion levantó el vuelo y-se perdió en los aires. Dazaratha , al verse dueno del néctar santo destilado por los dioses, experimentó un gozo igual al del pobre que de repente se viese colmado de riquezas. Entró luego en su ginéceo , y dijo á Kaauzalya « Reina mia sa (4) Cabellos echados atrás yanudados en la parte superior de la cabeza al uso de los ascetas. » 364 borea esta bebida regeneradora , cuya efincia ha de operar fl tí un gran bien.» Terminadas estas palabras, su esposo , que habia dividido aquella ambrosía , en cuatro partes iguales , dió dos de ellas á Kaatizalya, ofreciendo á Kekeyi una mitad de la mitad restante. Despues de haber dividido el monarca en dos la cuarta parte restante , hizo beber la mitad á umitra , y despues de haber reflexionado un momento , dió aun á Sumitra lo restante del néctar compuesto por los dioses. Segun el modo con que aquellas mujeres habian bebido la ambrosía sin igual,. ofrecida por el Mismo rey en el col mo de su felicidad, las princesas concibieron frutos hermo sos y resplandecientes como el sol, ó como el fuego que ardia en el altar sagrado. Aquellas mujeres dieron á luz cuatro hijos de celestial belleza y esplendor infinito, á saber : Rama , Lakslinnana; Zatrughna y Bharata. Kaauzalva dió el ser á Rama, 6 sea el. primogénito, y tambien el primero por sus virtudes, su hermosura y su fuerza incomparable, que igualaba en valor al mismo Vishnu. Tambien Sumitra dió á luz dos hijos , Laksmana y 'La trughna, ambos inquebrantables por su abnegacion y gran des por su valor, si bien no reunian en tan alto grado las demás cualidades de Rama. Vishnu habia formado aquellos gemelos de una cuarta parte de sí mismo : el uno debia su ser á una mitad, y el otro á una mitad de la cuarta parte. El hijo de Kekeyi se llamaba Bharata: era hombre justo, magnánimo, célebre por su vigor y su fuerza , y tenia la energía de la verdad. Todos aquellos príncipes, dotados de un alma ardiente, diestros en manejar grandes arcos y dedicados á la práctica de las virtudes, colmaban los deseos del rey su padre ; por lo que Dazaratha , rodeado de sus cuatro eminentes hijos, gozaba entre ellos una dicha suprema como la de Brahma, rodeado de los dioses. Desde la infancia sintió Lakshmana una ardiente amistad por Rama, el amor de las criaturas; en cambio, este jóven hermano, cuyo ausilio cooperó tan poderosamente á la prosperidad de su hermano mayor, aquel justo, aquel afortunado, aquel siempre vencedor Lakshmana , á quien quena mas que á su propia vida Rama, el destructor in vencible de sus enemigos. No comia este sin que fuese en companía de aquel, rJ babia plato delicado que sin él exitára su apetito, ni placer á que se entregase sin estar en su companía. En cambio, si Rama se iba,.fuese á la caza 6 á otra parte, tomaba Laksh mana su arco é iba en su busca hasta encontrarle. Si inmenso era el amor de Lakshmana y Rama, no lo era menos el que se profesaban Zatrughna y Bharata, puesto que tambien se querian uno á otro mas que á su propia vida. Además de ser la satisfaccion de su padre y de saber atraerse sus miradas en medio de sus hermanos Como una gloriosa ensena, era Rama amado de todos sus súbditos por sus cualidades naturales: de tal modo sabia captarse el afecto de los mortales, que le dieron el nombre de Rama, esto es, el hombre simpático ó que sabe hacerse amar. Hubo un gran santo, llamado Vizvamitra , que fué á la ciudad de Ayaudhya , guiado por la precision de ver al so berano. Los rakshasas, admirados de su fuerza, su valo y rsu cien cia en la mágia, interrumpian sin cesar el sacrificio de aquel hombre prudente que se dedicaba al cumplimiento de sus deberes ; y como no pudiese el anacoreta terminar la cere monia, deseaba ver al monarca para que le protegiese contra los perturbadores de supiadoso sacrificio. « Príncipe , le dijo , si quieres alcanzar gloria y sostener los fueros de la justicia , pruébalo , si das crédito á mis palabras, concediéndome un solo hombre, tú Rama ; y me verá celebrar la décima noche aquel gran sacrificio, en el que caerán inmolados los rakshasas por una portentosa ha zana de tu hijo.» Dazaratha besó entonces con amor la cabeza de su hijo, y lo dió al santo ermitano junto con Lakshmana , su fiel companero. Cuando vió á Rama con los ojos de loto adelantarse hácia el hijo de Kuzika , sopló un viento puro, suave y balsámico que no agitaba el polvo , y en el momento en que partió aquel retono amado de Raghu, cayó del cielo una Rucia de flores , y se oyeron en lo alto alegres cantos y músicas ce lestiales. Aquellos dos héroes seguian al magnánimo anacoreta, como los dos Azwins siguen al rey del cielo. Armados de un arco , un carcax y una espada , y con la mano izquierda protegida por un cuero atado en derredor de sus dedos, seguian áVizvamitra, comolos dos hijos gemelos del fuego si guen á Sthanu, ó sea el Estable, uno de los nombres de Ziva. Al llegar á una media-yaudjana hacia la márgen mas meridional del Sarayu , dijo Vizvamitra con dulzura : « Rama , mi querido Rama , preciso es que ahora derrames el agua sobre tí , segun nuestros ritos ; voy á ensenarte los medios de salvacion , no perdamos tiempo. Recibe primero estas dos ciencias. maravillosas, el PODER y el ULTRAPODER , y por medio de las que, ni la fatiga ni la vejez, ni alteracion alguna, podrán nunca afectar tus miem. bros. Porque estas dos ciencias que traen consigo la fuerza y la vida, son hijas del abuelo supremo de las criaturas ; y tú, 6 Kakutsthide, eres un vaso digno de que yo vierta en él aquellos conocimientos sublimes. Aunque rodeado de cualidades divinas, creadas por tu propia naturaleza, y de otras cualidades adquiridas por los esfuerzos de un laudable celo, verás como aquellas dos ciencias elevarán tus virtudes hasta el mas alto grado.» Terminadas estas palabras, Vizvamitra , el hombre rico en mortificaciones, inició en las dos ciencias á Rama, que, purificado en las aguas del rio, estaba de pié con la cabeza inclinada y las manos juntas. El héroe nino continuando su camino, dijo al sublime anacoreta con dulzura estas palabras: « ?cuál es ese gran bosque que se extiende no léjos del monte, pareciendo un grupo de nubes? ?A quién pertenece, hombre santo que brillas con un resplandor eterno? !Cuán delicioso y arroba dor me parece ese bosque! En aquel sitio, Rama, contestó el anacoreta, hubo antes la ermita del Enano magnánimo ; ahora se le dá el nombre de Ermitano Perfecto, y allí fué á donde pasó antes la es cena en que el perfecto 6 ilustre Vishnu se entregaba bajo la forma de enano á la penitencia mas austera, hácia la época, noble hijo de Raghu , en que Bali arrebató á Indra el cetro de los tres mundos. Animado del ardor que inspiraba á Virotchanida la emi nencia de su fuerza, despues de haber vencido al rey del cielo, quedó Bali dueno del imperio de los tres mundos. Luego, como quisiese aun Ball aumentar su poder con la ofrenda de un sacrificio, Indra y el ejército de los inmorta les vino con él, poseida de temor, á decir á Vishnu aqui en esta misma ermita: )1, 363 tif bahu, á los que siguen los esclavos de estos dos rakshasas , desplegando todo el poder de su mágia. Al verles Rama, hizo brotar de sus hermosos ojos de loto dos torrentes de sangre : « Mira , Lakshmana , dijo á su her mano, mira como viene Maritcha seguido de todo su cor tejo y desplegando su voz de trueno, asi como tambien Sobaba , el vagabundo nocturno. !Míralos bien á esos dos demonios, negros como dos montes de coliris, que ahora mismo van á desaparecer delante de mí, como dos nubes al soplo del viento! Terminadas estas palabras, saca el hábil arquero de su aljaba la flecha llamada el Dardo del hombre , y sin mani festar gran cólera, dispara el dardo contra el pecho de Ma ritcha. Llevado hasta el Océano por la impetuosidad de aquella flecha cae Maritcha en él como una roca , con sus miem bros agitados por el miedo. Luego el esforzado sucesor de Raghu escoje de entre su aljaba el dardo llamado la Flecha del fuego, arroja el ce leste dardo en el pecho de Subahu , y cae el rakshasa muerto en el suelo. Y para colmo de alegría de los solitarios, toma el ilustre descendiente de Raghu la Flecha del viento é inmola á los otros demonios que quedaban. Despues de aquella carnice ría, se acercó Vizvamitra con toda la comunidad de los anacoretas al jóven guerrero, y colmándolo de honores, fe licitaciones y regalos, Conforme lo merecia su victoria, le dijo : «Estoy altamente satisfecho, guerrero de los largos bra zos: has cumplido la órden que te he dado yo, tu maestro; asi es, que este Ermitano-Perfecto, merced á tí, se ha he cho aun mas perfecto. Despues de haber cumplido su mision , Rama y Laksh mana pasaron aun allí la noche, festejados por los anaco retas, y con la alegría en el alma por haber dado cima á tan gloriosa empresa. A la hora en que los primeros albores del alba empiezan á disipar las sombras de la noche, des pues de haber hecho la oracion de la manana, fueron los dos héroes resobrinos de Raghu á inclinarse ante Vizvami tra y los demás solitarios; y despues de saludarles á todos, aquellos dos príncipes, dotados .de un esplendor eterno, tuvieron con aquel la siguiente conversacion á la vez no ble y grata : « Estos dos guerreros que están en tu presencia te res petan por ser el mas eminente de los anacoretas y son tus súbditos mas sumisos; puedes mandarles á tu antojo: guié res que acometan aun nuevas empresas? » A estas palabras, los ermitanos entregados á la mortifi cacion , á quienes hablan sido dirigidas, cedieron la palabra á Vizvamitra , dando por medio de este la siguiente res puesta al valiente Rama. « En breve Djanaka , rey de Mithilo, el mas virtuoso de los Raghuides , debe celebrar un sacrificio muy grande santo: nosotros asistirémos á él indudablemente.— Tambien tú, el mas eminente de los hombres, acudirás á él con nos otros : digno eres en verdad de ver allí aquel arco famoso, que es una gran maravilla y la perla de los arcos. Jadis, Indra y los Dioses dieron al rey de Mithila aquel arco gigante en depósito, cuando terminó la guerra entre ellos y los espíritus malignos. Ni los dioses, ni los gandhar vas , ni los yakshas , ni los nagas, ni los rakshasas son ca paces de disponer aquel arco: ! cuánto menos podríamos hacerlo nosotros los hombres ! » Y desde luego Rama emprendió la marcha con aquellos grandes santos, estando Vizvamitra a su cabeza. Aquel Virotchanida que tiene tanto poder, ofrece Bali un sacrificio; y, sin embargo, aquel rey de los asuras tiene ya tanta abundancia , que satisface los deseos de todas las cria turas. Preséntate bajo esta forma de enano al dios de largos' brazos, y pídele cuanta tierra puedas medir con tres pasos ; porque de seguro te dará la limosna que le pides, orgulloso como está de su fuerza y su valor, despreciando en tí al dueno del mundo, por no conocerte bajo tu forma de.ena no. El mismo rey de los viles demonios recompensa con el cumplimiento de sus mas ardientes votos, á los que deseando alcanzar el objeto á que aspiran , invocan su munificencia. Este ermitano, Perfecto de nombre, pronto lo será tambien de hecho, si tu te dignas atenderme un momento, ó tú, á quien alienta la energía de la verdad misma, para dar cima á esta accion perfecta. Conjurado de aquel modo por los dioses, Vishnu bajo el aspecto de charlo en que se ocultaba su alma divina , se pre sentó al Virotchanida y le pidió la limosna de los tres pasos. Pero asi que Ball hubo dado los tres pasos de tierra al mendigo, se trasformó prodigiosamente el enano, y el dios de los tres pasos (1), se apoderó de todos los mundos en tres pasos.—En el primer paso, noble Raghnide , atravesó toda la tierra ; en el segundo, todo el inmortal espacio atmos férico, y en el tercero midió todo el cielo austral. Hé aquí como Vishnu redujo al demonio Ball á no tener otra mo rada que el abismo infernal; asi que hubo extirpado aquel azote de los tres mundos, restituyó su imperio al rey del cielo. Aquella ermita que en otro tiempo fué habitada por el dios de los grandes portentos, recibe con frecuencia mis visitas por la devocion en que tengo al inefable enano. Tal ,es el sitio, en que gracias á tu valor, jóven héroe, hijo del mas grande de los hombres, serán inmolados por tí , aque llos dos rakshasas que se oponen á mi sacrificio.» Rama, despues de haber pasado aquella noche allí con Lakhsmana , se levantó al blanquear el alba, y se postró humildemente para saludar á •Vizvanaltra. Entonces aquel guerrero, cuyo valor no engana, Rama que conoce la importancia del sitio, del tiempo y de los medios, dirige á Vizvamitra estas palabras: « Santo anaco reta, deseo- que me digas cuando debo alejar á los demo nios nocturnos que se oponen á tu sacrificio.» Poseidos del mas vivo gozo Vizvamitra y los demás soli tarios al oir semejantes palabras, ponderan el ardor de Rama, y le dicen: « Desde hoy conviene, Rama, que estés en vela durante seis noches ; porque una vez hechas las ceremonias preliminares del sacrificio, debe el solitario guardar el mas profundo silencio.» Pronunciadas las palabras de los monovitas de alma con_ templ ativa , se quedó Rama allí de piédurante seis noches, guardando con Lakshmana el sacrificio del anacoreta, con el arco en la mano, sin dormir, é inmóvil como el tronco de un árbol, impaciente por ver como la nube de rakshasas iba á dejarse caer sobre la ermita. Duego de trascurridas las seis noches, aquellos fieles ob servadores de los votos, los magnánimos anacoretas levan taron el altar sobre su base. — Ya acompanado de himnos y rociado con manteca clarificada empezaba 1 celebrarse el sacrificio segun los ritos; ya la llama se elevaba del altar en que oraba el contemplador de un alma atenta , cuando estalló de repente en los aires un estruendo terrible pare cido al trueno que retumba en los cielos durante la esta clon de las lluvias. Y hé aquí que se arrojan sobre la ermita Maritcha y Su (1) Trivikrarna , uno de los nombres que debió Vishnu á esta leyenda. En un momento habian sido dispuestos unos cien carros brahmicos que cargados con el equipaje de los solitarios se adelantaban , siguiendo estos últimos detrás de ellos. For maban tambien parte de la comitiva manadas de antílopes y de aves , mansos habitantes de la Ermita-Perfecta , si guiendo paso á paso á Vizvamitra , el sublime solitario. Ya las partidas de anacoretas habian adelantado mucho en su camino, cuando al llegar á orillas del Zona , hácia la hora en que el sol empieza á bajar en el horizonte, se pararon para acampar enfrente de sus riberas. Pero, al llegar á su ocaso el astro del día , aquellos hom bres dotados de un esplendor infinito, se purificaron por medio del agua , prestaron homenage al fuego, haciendo li baciones de manteca clarificada, y despues de haber cedido el primer puesto á Vizvarnitra, se sentaron en torno del sabio.Hasta el mismoRama y el hijo de Sumara se postraron ante el ermitano, y luego se sentaron junto al hombre, que, con razon consideraban como un prodigio de mortificacion. Entonces Rama, ó el jóven tigre de los hombres, impul sado por la curiosidad , juntó las manos é hizo 4 Vizvami tra , el santo , esta pregunta : «Bienaventurado , ?cuál es este sitio que veo habitado por hombres que viven en el seno de la felicidad? Sublime anacoreta, deseo que tu mis mo me enteres de la verdad de todo.» Excitado Vizvamitra por este lenguaje de Rama, empezó de esta manera la historia del sitio en que estaban. « Hubo .en otro tiempo un monarca poderoso, llamado Kuza, que era descendiente de Brahma y padre de cuatro hijos, célebres por su fuerza. Se llamaban estos Kuzazwa , Kmuzanabahab,rgiAllmanutrentsaryadácjaapsaacnyesVadiseu,mcsuiemnpdloirotcoodnossleolslo,dse•beres del Kshatrya. Kuza les dijo cierto dia : «Hijos mios, es preciso que os consagreis á la defensa de las criaturas. »De este modo. no ble Rallguida , habló á aquellos príncipes, que, á la modes tia unían el conocimiento profundo de la sagrada escritura. En virtud de la amonestacion hecha por el rey su padre, construyeron cuatro ciudades, fundando cada cual la suya. Aquellos héroes, que parecian los cuatro custodios celestes del mundo, acometieron por este órden su empresa : Ku zazwa construyó la hermosa ciudad de Kaauzazwi ; Kuza nabha , que era la justiciá personificada, levantó la de Ma haudaya ; el valiente Amurtaradjasa creó la de Pradjyau tisha , y Vasu edificó la de Girivradja en las inmediaciones de Dhármaranya. Este sitio llamado Vasu, lleva el nombre de aquel prínci pe dotado de esplendor infinito: nótanse en él estos hermo sos montes de altas cumbres, que son en número de cinco. Allí corre magestuosamente el Magadhi que dá .su nom bre á la ciudad de Magadha , que brilla como un ramo de flores en medio de aquellas cinco altas montanas. Ese rio Magadhi formaba parte de los dominios del magnánimoVasu porque en otro tiempo habitó, valiente Rama, estos cam pos feraces y cubiertos de doradas mieses. Por su parte, el invencible y santo rey Ktizanabha tuvo con la ninfa Ghritatchya cien hijas gemelas que reunian todas las cualidades. Cierto día, aquellas jóvenes vírgenes, radiantes de juven tud y hermosura y lujosamente adornadas, bajaron al jardin y empezaron á juguetear con la vivacidad propia de sus pocos arios. Noble hijo de Raghu, allí cantaban, bailaban y tocaban varios instrumentos y allí perfumaban la atmósfera con sus guirnaldas , entregándose todas ellas á los mas dul ces trasportes de alegría. El viento empero que todo lo invade las vió en aquel 366 be momento de tierna expans;on, y hé aquí el lenguaje que usó con aquellas ninas de delicados miembros, á lasque nada en la tierra podia igualar en belleza: «Hermosas jóvenes, yoos amo á todas: sed, pues, mis esposas. Así os vereis libres de vuestra condicion humana , y alcanzareis la inmortalidad.» Al oir las melífluas palabras del Viento amador, las vír genes prorumpieron en una carcajada, dándole unánimes esta respuesta : « Bien sabemos , oh Viento, el imperio que tienes en to das las criaturas; pero, ?cómo es que nos juzgas con tanta ligereza? Todas nosotras somos hijas de Kuzanabha; y, fir mes en el asiento de nuestros deberes, te retamos á que nos arrojes de él: sí, dios ligero, queremos ocupar dignamente el rango que corresponde á nuestra familia. — Que nunca amanezca el dia en que faltando voluntariamente á lo dis puesto por nuestro buen padre, cuya palabra es la ver dad , hagamos por nosotras mismas la eleccion de esposo. Nuestro padre es nuestra ley, nuestro padre es para nos otras una divinidad suprema : solo el hombre que nuestro padre nos destine será nuestro esposo.» « El Viento, ciego de cólera al oir la contestacion de las jóvenes , dobla con fuerza y rompe su delicado talle , y las obliga á entrar inclinadas en el palacio del rey su padre, á cuyas plantas se arrojan mostrando su confusion y sullanto. « Al aspecto de sus hijas, que estaban poco antes dotadas de una hermosura sin igual, y que eran á la sazon defor mes, dirigió el monarca con emocion estas palabras á las tristes princesas : « ?Qué es lo que veo, hijas rujas? Decíd melo : « ?qué ser ha podido tener un alma tan cruel para atentar asiá vuestras personas y haceros á todas corcovadas? « A estas palabras del sabio Kuzanabha, las cien jóvenes contestaron , inclinándose hasta sus piés : « Loco de amor, el viento se nos ha acercado; y, traspasando los límites del deber se ha atrevido aquel dios á forzar nuestra voluntad. — Todas nosotras, sin embargo, hemos dicho al Viento, caído en las redes del Amor: « Dios fuerte, tenemos un padre, y no somos por lo tanto duenas de nosotras mismas. Pídenos á nuestro padre, si es que estés animado de puros sentimientos. Nuestros corazones no son libres en su elec cion: ya que eres un dios, sé bueno para con nosqtras. Senor, irritado el Viento al oir este lenguaje envolvió nuestros miembros; y abusando de su fuerza, los rompió, como ves., haciéndonos corcovadas.» Despues de haber oido la relacion de sus hijas, dió, oh noble Rama, .el dominador de los hombres, Kuzanabha esta respuesta á las cien princesas: «Veo con gran satisfac cion , hijas mias , que habeis sufrido con santa resignacion las violencias del Viento , y que al propio tiempo habeis conservado puro el honor de mi raza. La paciencia , hijas mias, es una de las principales %irtudes de la muger y siem pre , en mi concepto, debemos acatar lo que disponen los dioses. Así es, que califico de buena accion la resignacion con que habeis sufrido los ultrajes cometidos por el Viera), y me alegrode ello tanto mas, en cuanto creo que este dia ha de anticipar el plazo de vuestro casamiento. Idos, pues , hijas mias, á donde mejor os plazca , ínterin. yo me ocupo en los medios que han de procurar vuestra dicha futura.» Luego que aquel rey, el mas virtuoso de los monarcas, hubo despedido á las tristes jóvenes, como hombre versado en la ciencia del deber, empezó á deliberar con sus minis tros acerca del casamiento de las cien princesas. Finalmen te, Mahaudaya desde aquel dia trocó su nombre por el de Kanyakubja , esto es la ciudad de las jóvenes corcovadas, en conmemoracion del hecho acontecido en estos sitios do el Viento hizo deformes klas hijas del rey. » )2 367 e< Biografía. D. MELCHOR DE MACANAZ. Nació este ilustre y sabio espanol en Hellin , villa del rei no de Murcia , en 16 de febrero de 1670. Fueron sus pa dres D. Melchor y dona Ana Ribera, ambos de ilustre na cimiento. Estudió en Valencia y en Salamanca, y despues pasó á la córte donde adquirió sumo crédito con el buen desempeno de varios encargos que le cometieron el carde nal Portocarrero, el conde de San Esteban de Gormas en las jornadas de Portugal y Cataluna, y el marqués de Aito na en la toma de Castel-David , y sobre todo en la direccion de las obras esteriores de Monjuich. Cárlos II le nombró su secretario, y Felipe V, cuyo ejército siguió hasta la rendicion de Elche y Cuenca , le distinguió con su estimacion ; y era tal el buen concepto que se habla grangeado de parte de este monarca que, necesitando el presidente de Castilla don Francisco Ronquillo de una persona de consejo, Felipe de positó la confianza en Macanaz, quien desempenó sus obli gaciones con el mayor celo, y con particular acierto en tan críticas circunstancias. En seguida le fué encargada la planta y nueva forma de gobierno para el reino de Aragon , y despues de la batalla de Aimansa y conquista de Valencia, la comision de bienes confiscados de aquel reino y la fundacion de San Felipe, premiándole el mo narca susservicios con bastante lar gueza. Acompanó al duque de Or leans en la toma de Tortosa , y fueron tan acertados sus consejos, que el duque confesó al rey que debia la conquista á Macanaz : y por lo mismo á propuesta del prín cipe se le confió el arreglo de su gobierno político. Lo hizo asi, y á pesar de que el modo de pensar del presidente Ronquillo le causó bas tantes disgustos , no por esto dejó de trabajar incesantemente por el bien de la patria. La su presion de los consejos de Italia , Aragon , Flandes, y la de la junta del real erario formada en Aragon fué obra de Ma canaz. Se le confió la intendencia de este reino, en cuyo destino trabajó constantemente para restablecer el órden preciso en aquellas circunstancias , siendo de notar que para desempenar su destino con todo el esmeroque se requeria, renunció varios empleos elevanos, y aun el de enviado es traortlinario al congreso y ciudad de Utrech. Cuando el Papa Clemente XI propuso á Felipe V, por mediacion de Luis XIV, la paz y la reconciliacion de las dos córtes, Ma canaz tuvo órden de pasar á Paris para ajustarla ; sin embargo no habla marchado aun, y creyéadose que era necesaria su permanencia en Madrid , se le confió el difícil destino de fiscal general del reino. Entonces desple,,ó todo el fondo de sus vastos conocimientos y todo su celo y amor al rey y á la patria , abriendo las puertas á la ilustracion y al bien general, hasta que por falta de salud tuvo que ha cer dimision y pedir permiso para pasar á t'anda. A pesar de los grandes servicios que habla prestado á la monarquía; y del desinterés con que habla siempre trabajado por el bien público, se habia creado varios enemigos cuyo número aumentaban la envidia y los celos, y hubo quien no pudo mirar con indiferencia la estimacion que hacian de su mé rito los reyes y los buenos espanoles, y la envidia fué la que le ocasionó una persecucion , cuya notoriedad nos dis pensa de entrar en sus pormenores. Permitiósele quedar por entonces en Francia, donde si bien no cobraba la pen sion que el rey le habla concedido, no quiso aceptar la que se le ofrecia en Francia, aunque se le dió licencia por el ministro mismo que le perseguía. Macanaz conoció sin duda la intencion de su adversario, y supo prevenir el golpe dan do al mismo tiempo una prueba de su desinterés. Algun tiempo despues nombrósele enviado al congreso de Cambray que se disolvió por le paz de Viena ; entonces se le mandó pasar á Bruselas y á Lieja, y en esta ciudad deFatendió obs tinadamente las sugestiones del príncipe Eugenio de Sabo ya , que habia proyectado hacerlo pasar á Viena .afrecién dele ventajas considerables capaces de seducir á otro que no fuese Macanaz. Se le envió á Pa ris para arreglar los intereses de Es pana con el cardenal de Fleuri, para cuyo negocio llevaba un poder tan absoluto, que el cardenal admirado dijo, que jamás se habla dado otro igual , ni él lo tenia en Francia , anadiendo con esclamacion : !Di choso el rey que tiene tales ministros ! A pesar de la grande confianza que se le dispensaba crecian sus urgen cias , de lo que noticioso el rey Fernando VI , siendo aun príncipe, Macanaz. le socorrió de su propio bolsillo, todo lo cual daba mayores ocasio nes á sus enemigos para que no cesasen de urdir tramas á fin de derribarlo. Hasta entonces sus es fuerzos habian sido en parte inú tiles, los reyes continuaban prodi gando á Macanaz toda su confianza,y la reina , prime ra muger de Felipe V, poco antes de morir le encar gó encarecidamente la conservacion del rey, de sus tier nos hijos y de sus amados vasallos, y el mismo Felipe mantuvo con él una especie de correspondencia epistolar. Subió Fernando VI al trono, y quiso valerse de Macanaz; pero sus contrarios supieron persuadir al monarca que solo Macanaz podia asistir á la paz general que se habia de ajns• tar en Breda , y que despues se concluyó en Aquisgram..En efecto, pasó á Breda , y cuando tenia preparada en febrero de 1747 una paz mas ventajosa que todas las que se hablan hecho desde el reinado de los reyes católicos hasta aquel tiempo, segun la opinion de muchos, recibió la órden para retirarse á Espana precipitadamente; y en Vitoria fué preso yAnctoonndudceidola aCl ocarustnilal.o AdlelíPlaemppulsoienrao,nyidnecsoprnneusniacladdoe pSrain vándole de sus libros, y apoderándose tambien de sus es critos que pasaban de doscientos volúmenes en fólio ; y es de admirar que mientras sufria todos estos males otorgó su testamento legando lroessiglinbórodsequtael pmousedioasu4ys enssoucsreiuxtoiessrtitáaen,laeqbnuiebdlimiocthieeacnatbrraiebsalielo,stteyucvatoo. deSones 12 368 ge -aquella injusta prision , jamás se le notó alteracion alguna. Por fin, el bondadoso Cárlos Hl luego que subió al trono, le concedió libertad y permiso para retirarse á su casa, donde murió seis meses despues á los 90 arios de su edad. Macanaz durante el curso de su vida manifestó un carácter dulce y apacible ; era afable de costumbres y estaba dotado de superiores conocimientos, de los cuales, como hemos dicho, habla dado eminentes pruebas en los varios empleos que habia desempenado. Era incansable en el trabajo, y su laboriosidad y sus desvelos crecian á la par de los bienes que meditaba prodigar á sus semejantes. Dispuesto siempre al, servicio de SS. MM., jamás desmintió ni su fidelidad ni su delicadeza. Otra prueba de su asombrosa instruccion fueron sus escritos, que aunque en parte adolecen, segun dice unescritor, del gusto de sutiempo, tienen mérito esen cial, y sobre todo el de la universalidad de materias, va rias , de ellas tratadas con estrema delicadeza ; en una pa labra, Macanaz fué sabio político, escritorprofundo, ministro tan-celoso como perseguido, y ejemplo de conformidad en la desgracia. La Catedral de Sevilla. por 111. tIoneseau be Saint Apenas hay una ciudad antigua en Espana que no posea en general un carácter que le sea propio y que la distinga de todas las demás. Así Granada tiene por su parte los recuer dos de los moros y las ruinas mágicas de suAlhambra, Cádiz y Málaga el comercio , Córdoba el espíritu monástico y las tradiciones de la vieja Espana ; pero Sevilla la reina de la Andalucía es la única ciudad de la Península , donde el culto de las artes y los goces puros y desinteresados consue - lan algunos espíritus escogidos de las miserias pasadas. En Sevilla como en Italia , las artes para cierta clase de la sociedad, mas numerosa aquí que en ningun otro pueblo, forman en cierto modo parte de la existencia. Un cuadro nuevo de los que la Catedral , este dilatado y magnífico santuario del arte espanol, se ha enriquecido á espensas de los conventos devastados, es aqui un acontecimiento co mo en Roma una nueva escavacion 6 una estátua antigua que se acaba de desenterrar. Las galerías particulares hacen alarde de sus riquezas en concurrencia con las del piadoso museo que las eclipsa á todas. Así, es imposible, antes de haber visto á Sevilla formar una idea exacta de lo que es ó mas bien de lo que fué el arte en Espana, én estos dias , que para siempre desaparecieron , en' que mil conventos, rivalizando unos con otros, como los pequenos príncipes de Italia, en lujo, en opulencia y en gusto por las artes, to maban á sus gajes el pincel de los Murillo, de los Zurbaran y de los Cano, y el cincel de los Corregiani y de los Montanes, para poblar dé obras maestras las bóvedas de sus iglesias. Un viaje al Escorial y al museo de Madrid , dá sin duda al estrangero una alta é imponente idea del arte espanol ; pero el, Escorial poblado de las obras maestras del Ticiano y de Rafael es, en algun modo mas italiano que espanol. En cuanto al museo de Madrid, flor y nata esclusiva y es cogida de todos los mas bellos cuadros de los grandes maestros de la Península, no dá segun nos parece gracias á su riqueza un poco desdenosa, una idea bastante com pleta de las diversas maneras de estos maestros y de las fa ces sucesivas que el arte ha corrido. Sevilla sola , inmenso depósito de los tesoros de la escuela espanola en todas sus edades y en todas sus graduaciones, desde la infancia hasta la vejez, desde lo mediano hasta lo sublime ; Sevilla puede suministrar 'los materiales completos para una historia de la pintura en Espana , obra que todavia no se ha hecho como tampoco la de la pintura en Italia ; despues de algu nos ensayos mas ó menos abortados. Por lo demás hay un hombre que resume casi en sí solo la pintura espanola, con sus cualidades como con sus defee tos, y de este hombre no se puede juzgar mas que en Sevilla. Se habrá entendido que hablamos de Murillo , talento suave y flexible que ha sufrido, durante el curso de su vida de artista , .como Rafael y Ticiano , tres transformaciones completas , y de quien la inagotable fecundidad ha sem brado de obras suyas todas las iglesias y todos los conven tos de la Andalucía. Dejamos á parte á Zurbarán de quien hablarémos luego, y á Velazquez, el Van-Dick espanol, el ad mirable pintor de retratos, al cual, los reyes de Espana ce losos de legar á la posterida&sus magestuosas pelucas:y sus gorgueras almidonadas , no han dejado tiempo sino cinco á seis veces para ser un pintor de historia ; Velazquez á quien no se conoce mas que en Madrid como no se conoce á Mu rillo mas que en Sevilla ; y de quien la batalla de Breda y el chacina de la infanta Margarita (1) atestiguan el talento de primer órden para el gran estilo histórico. En Paris, en Lóndres , en el mismo Madrid, habíamos visto muchos Morillos ; permstábamos lejos aun de for marnos una idea completa de la flexibilidad del talento de este hombre maravilloso, que con sus tres maneras diferen tes y el número tan infinito como la variedad de sus obras, es él solo toda una escuela de pintura. Cada gran pintor tiene comunmente una ciudad que le es querida !donde su talento , por decirlo así,:se ha naturalizado y arraigado, co mo sobre .un suelo que le es propio. Así para apreciar á Ticiano es menester haber visto á Venecia y estas tres obras maestras que se llaman la Anunciacion de la Virgen, el mar. sirio de San Lorenzo, y la Degollacion de San Juan y de San Pablo. De Rafael, Roma, la Transfiguracion y las logyie del Vaticano, de Miguel -Angel , Roma tambien y la ca pilla Sixtina : de Morillo .-en fin, es Sevilla y su Catedral. El número de los cuadros de este maestro, que posee este espléndido edificio , es verdaderamente prodigioso. A pesar de las guerras y de las revoluciones, este número de 40 anos acá ha aumentado mas bien que disminuido , gracias al cerramiento de los conventos de Andalucía , donde Mti - rillo habla derramado por todas partes sus obras con esta profusion que lo caracteriza, y cuyos despojos han venido á enriquecer la Metrópoli de la pintura espanola. El celo ilustrado de algunos canónigos tales como los Sres. Cepero.' Pereira y otros , poseedores ellos mismos de ricas galerías, y muy conocidos de los estrangeros , ha senalado á todos estos recien venidos el lugar y la luz que les eran propias en las capillas que dan al mediodia, y la Catedral se ha conver tido así en un verdadero santuario de las artes donde los peregrinos no faltan .jamás. Anádase á esto ave este museo cristiano tiene sobre todos los otros la ventaja de estar abierto todos los dias y á todas horas, escepto desde el medio dia hasta las dos y media de 13 tarde, horas sagradas del .(1) Conocido por el de la teología de la pintura. reposo y de la siesta, en la que hasta jas tiendas mismas , todo secierra en las provincias meridionales de Espana. Antes de haber venido á Sevilla ( que los devotos me per donen nuestrasblasfemias) lié aquí el concepto que habíamos formado de Murillo: gran colorista , dibujante exacto, pero sin grandeza y sin estilo; pintor correcto y sabia, penetrado de una esquisita suavidad de pincel pero•que degenera algu nas veces en molicie. Ademásde estos defectos todos negati vos, lo que censurábamos á Murillo, era su inclinacion por esta naturaleza innoble y baja de mendigos andrajosos queso pincel se recrea en introducirlo hasta en los asuntos mas nobles. Era la flojedad , la cobardía de sus contornos , lleva dos hasta el punto de dar á los vestidos de sus personajes el aspecto de la yesca ó de las hilas que se desbastan entre los dedos ; era en fin , (corno los pintores flamencos con los que Murillo por otra parte tiene mas de una relacion) el sacrificar constantemente lo ideal de la forma á lo ideal del colorido, y de estar desprovisto completamente del nútnen y de la grandeza que caracterizan esta fuerza duena de sí misma que se llama genio. Casi todas estas censuras , que todavía creemos fundadas, en todas partes fuera de Sevilla, se dirijen á lás dos primeras Maneras de Murillo , y salvo algunas escepciones raras , los cuadros de este gran maestro que se admiran aquí , pertenecen á los últimos y mejores tiempos de su vida. Su talento madurado por la esperien cia , y por este inquieto descontento de sí mismo, eterno instinto de perfectibilidad que aguijonea el genio, se ha cor regido de los resabios que el ejemplo y el gusto del tiempo le habían hecho contraer. Su colorido siempre tan pastoso, ha dejado estas tintas •parduzcas y borrosas que alteraban algunas veces la pureza de las líneas, y daban á su pintura un carácter sombrío, en contradiccion con su génio dulce y fácil. Sus contornos sin volverse secos y duros como los de, la escuela florentina , han tomado mas firmeza sin perder nada de su gracia y de su transparencia. Como los grandes maestros flamencos, modelos acabados en esta ciencia pro funda de distribuir la luz, Murillo ha cornprendido.que nô habia en la naturaleza estas transiciones bruscas , estos con trastes cluicantes entre e: claro y el oscura, el negro y el blanco que hieren la vista en los cuadros de Miguel Ami, de Caravagio y de Zurbarán. El ha comprendido que la luz, interponiéndose por decirlo asi entre dos tonos opuestos, los acercaba uno al otro por degradaciones insensibles que la vista no encuentra desde luego, pero que no por eso el pintor debe dejar de marcar. En este trabajo incesante del génio sobre sí mismo, como sucede por lo comun , los defectos han desaparecido y las cualidades han quedado : el colorido de Murillo, tan tierno, tan aterciopelado, ha llegado. á una trasparencia y á una brillantez que él no habia conocido nunca. La mayor parte de los grandes pintores, y podríamos anadir de los grandes escritores, han empezado siendo oscuros para acabar por ser claros; su talento, velado al principio, ha salido poco á poco de sus nubes : ellos han venido en fin á comprender que un rostro bello y noble de hombre, ilmninado de lleno por la luz, es para el arte un modelo mas difícil y á la par mas hermosoaue todos estos esfuerzos de sombra chocando con la luz, estas manchas de claros recortadas sobre un fondo oscuro, y todos estos cometa, del pincel que seducen á la multitud ignorante. Asi en todas las últimas obras de• Murillo reina una calma, una trasparencia, un brillo lu minoso que contrasta vivamente con la ejecucion demasia do sombría de su segunda manera y quearecuerda la de los grandes maestros de Italia llegados al apogeo del arte. Casi todos los cuadros de Murillo que se admiran en la TOM. V. 369 catedral, pertenecen á esta era radiante y tfitiinade su talen to, que ha sacudido despues de mucho tiempo las trabas de sus maestros y las mantillas de la escuela. Citarérnos, antes de todo, su mejor cuadro, la Vision de S. Anlonio de Padua el mas hermoso de Sevilla, cuadro que no recibe la luz de bida. El cielo se abre para dejar descender en una gloria rodeada de ángeles deliciosamente agrupados, á Jesus nino, pero ya Dios en su celeste infancia, y que parece nadar co mo las almas del Dante, dal sol voler portate , en él fluido luminoso que le rodea. El brillo Verdaderamente seráfico de esta gloria á la cual faltan sin embargo los rayos del sol de Sevilla , contrasta con las tintas sombrías de la parte in ferior en la que el santo arrodillado, en una actitud, llena de genio y dé verdad, parece lanzarse con los brazos abier tos hácia la celeste vision. La cabeza del santo pudiera ser mas noble quizás, pero ni la actitud podría ser mas verda dera ni mas apasionada , ni la ciencia del claro oscuro mas profnnda , ni el aire esparcido con mas abundancia sobre un cuadro. Una mesa que ocupa la parte inferior y un pór tico que se apercibe á lo lejos por una puerta entreabierta, y que alumbra con una claridad diferente , son prodigios de trasparencia aérea. El aire circula y juguetea tan libre bremente entre los piés de la mesa que parece salirse del cuadro, así como el pié del santo arrodillado sobre la tier ra , pero próximo á dejarla para lanzarse hacia el cielo. Por una feliz casualidad , se encuentra colocado en esta capilla un cuadro de la primera Manera de Murillo , que representa á Cristo muerto en los brazos dele Vírgen. Este cuadro que se acerca bastante á la mara Zurbarán , cuando Zurbarán no es bueno, reune todos los defectos de quei se ha corregido ?durillo, con el géiMen de las gran des cualidades , de las que tenia el porvenir ; los tonos de este cuaelp son duros y negruzcos, los claros puestos á golpes al lado de las sombras , las cabezas sin elevacion y sin nobleza , el aspecto general triste y repugnante. Al lado del objeto á donde el pintor ha alcanzado se ve así el punto de su partida : se comprende mirando. estos .dos cuadros', como este belio genio, despues de haber oscilado largo tiempo entre la manera dura y seca de Castillo su maestro, y este estilo un poco. débil al que le inducia la inclinacion d'e su carácter dulce , ha llegado en fin á la fuerza sin la dureza, ú la dulzura sin la flojedad. Definir el estilo de ?du rillo, aun despues de haber visto la .catedr?l de Sevilla, será siempre un empeno difícil. Traducir con la pluma los pres . tigios del pincel, hacer ver á aquellos qu'e no han visto, sentir á aquellos que no han sentido y reemplazar con al gimas palabras friamente alineadas esta tripel májia del dibujo , del estilo y del colorido, radiante aureola con que• se corona la cabeza del gran pintor, trinidad del arte que sé funde en una poderosa y misteriosa unidad , tal es la lucha .que es preciso emprender con armas muy desiguales, cuando se quiere, escribir sobre la pintura. Y esto es sin embargo lo que nos es necesario ensayar, porque el único proceder que conocemos para definir el estilo de Murillo, es analizar algunas de sus mejores.obras. Nada es mas fácil, nos parece, que adivinar el carácter de un pintor mirando sus cuadros; la hipocresía, fácil para el escritor que se pinta á su gusto en su libro, y con la plu ma en la mano se adorna con las virtudes que no tiene, le es mucho menos fácil al pintor, impulsado sin cesará poner su alma en su cuadra y que nunca se revela mejor que en el momento en que se olvida de sí. El escritor, que sabe de antemano que se buscará el hombre en el libro, se dispone en consecuencia y descansa en la posteridad, suponiendo que el retrato llegue hasta ella. Pero el pintor constante 47 370 mirable por su fuerza y su brillo, japls,,Ipá jleyail?synas, lejos la ciencia difícil del claro oscuro y lál011distriueioh de la luz. La sola parte, del cuadro que pertenece al e-lálroA noble, es la cabeza deLltnlo. alutOrulal por un rsaiTo' cielo y hermosa por "sepleAlrez ,y)Olgnidad El companero de este cumln(fsmicliestas capqchosás concepciones que crea en una 11°0101,110s la triéaSúl un fraile contemplativo y que el pingel 11.1 mente desprevenido por sensaciones que no debe dominar, so pena de herir su obra de frialdad y de muerte, ? puede conservar sobre sí mismo esta vigilancia desconfiada del es critor que teme dejar entreabrir bajo el ojo penetrante del público una punta de la capa con que se emboza ? ?Puede mentir con el pincel como aquel con la pluma? Y su alma entera ?no se descubre á cada línea de su cuadro, por la eleccion sola del asunto, por el estilo , por el colorido mis mo en el que domina siempre una tinta que el pintor ama, como una inclinacion dominaba en su alma. Asi esto que es cierto para todos los pintores, lo es mas para blurillo que para ningun otro pintor en el mundo. El tambien ha puesto su alma entera en sus cuadros, y todas las inclinaciones de esta alma de artista se han concentrado en una sola, todos los matices de esta radiante paleta se han fundido en un solo matiz: es este amor místico y divino que en los primeros siglos de la Iglesia hacia los confesores y los mártires y que hizo mas tarde los grandes pintores cuando la piedad desterrada del‘mundo se refugió en el arte , su último santuario, y lo iluminó con uno de sus rayos antes de subir á los cielos. La vida de Murillo no es mas que un himno como la de los grandes pintores de esta grande época, y se comprende al mirar sus cuadros, su respuesta á este prior que le pre guntaba por qué no continuaba su obra. «Yo espero, res pondió el entusiasta, que este Cristo venga á hablarme.» Jamás emprendió Murillo una de estas grandes páginas de la Biblia ó del Evangelio sin identificarse por la oracion y la comunion con este Dios que iba á pintar. Asi se en cuentra en sus cuadros como una eterna efusion de la ter nura del alma que lo inunda. Esta naturaleza dulce, hu milde y hasta vulgar algunas veces, llega á lo ideal á fuerza de fé y al génio, á fuerza de amor. Los cielos se abren real mente para él como se abren sobre sus lienzos, y el artista transfigurado, ha visto las glorias de allá arriba cada vez que las pinta. Cada uno de los grandes pintores ha tomado para llegar á la cima de su arte un camino diferente. Miguel Angel la fuerza, Ticiano el color, Rafael el dibujo, Murillo como el Ticiano podia elegir el color, pero prefirió la fé , y la fé lo tomó por la mano como á los ninos del Evangelio y dijo : «Dejadlos venir á mí.» En su larga carrera de pintor y en medio del número realmente prodigioso de sus obras, el solo desahogo de este pincel dedicado al Senor, es delinear algunas escenas de la vida vulgar en las que el pintor entre dos éxtasis baja de los cielos á reposar sobre la tierra , su blimes bosquejos que deja en la plaza pública antes de en trar en el templo. Los cuadros de Murillo que encierra la catedral pertene cen casi todos como llevamos dicho á su última manera el pregreso es tan perceptible con relacion á la fé cristiana como el talento del pintor. El estilo es mas elevado, el di seno mas atrevido, el colorido mas luminoso ; á cada paso que dá en la carrera, parece que el artista domina su arte desde mayor altura y se acerca mas á los eternos modelos de la escuela italiana de contínuo presentes á su vista. En tre estos cuadros, uno de los mas célebres, y no es el que preferimos, es S. Félix de Cantalicio distribuyendo la li mosna á los pobres. Es el único en toda la catedral en el que por la eleccion misma del asunto fué autorizado Murillo á reproducir esta naturaleza innotle de mendigos , que él se complace en buscar en las puertas de los conventos y en los porches de las catedrales : sus pobres en este cuadro como siempre son bellos á fuerza de sucia verdad, y de repug nante fealdad ; el colorido, único ideal del cuadro, es ad propósito á traducir. San Francisco al piéndelan,ç5u ta en la que está clavado el hija,,,delpos, sobreeógihde) dolorosa piedad , fija sobre él su esta mirada.' Éntoklel Cristo, movido de esta piedad que el pplIdo ha rehusa4ofq sus miserias, desliga sus brazos de la crnyillos baja en H 1 e?a-4' mente sobre los hombros del santo , corno' para descansar sobre él del peso de sus dolores. Parece que Dios dá gra cias al hombre , y que la víctima consuela á quien la com padece. Jamás una cabeza de Cristo, aun bajo el pincel del divino Rafael , ha sido impresa con una resignacion tan su blime. Las miserias de la humanidad entera están resumi das en esta divina cabeza , reflejo de un alma mas divina que aun en medio de la lenta agonía de la cruz no piensa mas que en bendecir aquellos que la maldicen , y todavía ruega por sus verdugos. En la misma capilla á la derecha de la nave se vé una Adoracion de los pastores. Nunca la fé sencilla de estos hombres sencillos ha sido pintada con mas fervor y sencillez; no es la fé austera y dura del pastor espanol, mas propio para el anatema que para la oracion ; es la fé afectuosa y humilde del cristiano de las primeras edades, que encuen tra á su Dios en un pesebre y cree luego en este Dios hu milde y pobre como él. La única parte débil de este cuadro, tan hermoso por su colorido como por su estilo y su inven cion, es, lo decimos con sentimiento, la figura de la Virgen. !Cosa estrana ! Murillo, cristiano tan fervoroso y tierno, no ha visto jamás en sus largos éxtasis aparecérsele esta pureza ideal de la Vírgen que Rafael sonaba hasta en los brazos de la Fornarina. Las vírgenes de Murillo, jóvenes de facciones indecisas y suaves,ó mugeres graciosas y delicadas, no tie nen nada de divino sino el divino nino que tienen en sus brazos. Algunas veces como en el cuadro de la Anunciacion, el pintor se equivoca completamente sobre la espresion que debe darle. Frente de este mensajero del Senor tan jóven y hermoso, la cabeza encantadora de la jóven que él viene á saludar con el título de Madre del Salvador, está empapada de un carácter de gracia, 6 mejor decir de coquetería mun dana. Sin hablar de la Vírgen de la Servilleta (ij muy infe rior, segun nuestra opinion á su reputacion, citarémos tam bien otro cuadro en el que un Santo viejo cuyo nombre hemos olvidado, presenta el divino nino dormido en sus brazos á su madre que baja de los cielos á recibirlo. Tambien en éste la cabeza de la Vírgen por graciosa que sea, no cor responde ni á lo ideal del cristiano ni al del poeta. Sin duda no es en las cancelas de un patio de Sevilla , sobre estas frentes morenas de las jóvenes, con flores en la cabeza y con fuego en sus miradas, donde Murillo podia buscar el modelo de esta hermosura virginal que caracteriza á la ma dre del Senor. Pero en cambio, si Murillo no consiguió pintar vírgenes, ninguno ha sabido como él, representar esta encantadora mezcla de gracia infantil y de precoz divinidad que se en cuentran en sus cabezas del Nino Dios. En este asunto mil veces tratado por él se admira uno de la prodigiosa facilidad II) Este bellísimo cuadro que poseia el conde del Aguila, fué vendido anos pasados á un francés, y extraido de la nacion. Denunciar al mundo entero este acto de vandalismo es un justo castigo de él. )1 '37 1 '1a0geere,oellaan'ilrito que le ha permitido, como á Rafael, variar hasta raa.. n Indo este tipo siernapre-igual. Solo en la catedial de Se - Vil1.se encuentra tilta80.este asunto tre'lWeriatro veces y con Una 01ia, una ternura y una fé siehipre nuevas. .Entre estos cuadrü-Unjlobre todo ha causado mas , eae 11pr:ele:1., El nino Dios, pernno en Pa cuna, apoya su ru pilry rizada cabeza cnii una divina indolencia sobre el hom japi.sle San José y loeae,„acaricia eón su brazo torneado. En este „asunto tan sencillra,pero manejado con la esquisita sua • Viciad del pincel á la cual Minino habia llegado en los áltia• Tos fleta:1pol dé sü vida, hay una gracia tan inefable 3lun sgntirnientOlan profundo de cristianismo por la parte que habla al coÉákon, que siente uno convertirle. en cristiano con soefO Mirar estecuadro Rafaelmisino, lo decimos sin titubear, no ha pintado zccth uperwr á ésta deliciosa. cabeza de Niiio en "la que una'41elaneolía preeti'e vago preSentimiento de las miserias déll'humanidad , sé Mezcla con las gracias insus tanciales de la infancia: l'a's isi,t,a‘ae Desgraciadamente' ?t'os' cmdros, • Sobre todo los de la parte izquierda de la iglesia , ó carecen enteramente de luz 6 tienen una que no les conviene. Los,hermosos vidrios pin tados que guarnecen las ventanas de la catedral , dan á to dos los lienzos unos tonos admirablemente falsos. En las horas en que da el sol en las capillas de la derecha , es casi imposible mirarlos, y cuando pasa el sol, ya no se ven. Cada cuadro tiene su hora , hora fugitiva y corta en la cual está alumbrado por un instante con la luz conveniente; y pa ra el estrangero es un estudio largo pero interesante ylleno de encanto, el saber á que hora es preciso acercarse á cada •uno de ellos. Asi hay en un rincon oscuro, cerca de la gran puerta lateral de la izquierda, una deliciosa -Vírgen de Alonso Cano que .no tiene en todo,eleario diez horas de buena luz. Un cristal que la cubre, nolabemos porqué, en el fondo del nicho en queestá escondida, le da manchas deplorables Du ilálle quince dias de continuas visitas á la catedral de tres á cuatro horas cada dia, apenas la hemos visto una tez: pero de todas las vírgenes que hemos visto en Espana es cierta mente la 'única que, sin igualar á las de Rafael, se acerca mas í lo ideal que él solo ha creado. Este Manso Cano , el Leonardo de Vinci de Espana, era un hombre raro. Era al mismo tiempo pintor, escultor y ar quitecto como Leonardo y Miguel Angel. Hay en la cate_ dral dos 45 tres sepulcros de él en el estilo del renacimiento y de un gusto mas puro que lo son por lo regular las obras de esta época. Son sepulcros de obispos, poco antes canó nigos de este poderoso Cabildo de Sevilla que tenia el pri vilegio de proveer de titulares á todos los obispados de Es- ' paria. Se vé tambien en una de las capillas de la derecha una de estas tumbas de mármol blanco como las otras pero de estilo gótico y cien anos mas antigua que las de Cano. La cabeza del anciano obispo tendido sobre su lecho demár mol con, „una cierva á sus piés, es una hermosa y sorpren dente itnágeri de la tranquila muerte del justo. Las figuras de ángeles esculpidos sobre los lados del pedestal, están lle nas de gracia y de ligereza y recuerdan las encantadoras estatuas pequenitas de cartujos que se admiran en los se pulcros de los duques de Borgona en Dijon. Nos queda que hablar todavía de uno de los mas grandes pintores que la Espana ha producido : es Zur harán , genio sombrío y austero como la piedad espanola, y para el que las tiernas efusiones del alma de Murillo fueron siempre (lesconocidas. Zurbarán cuyo viril pincel.no sabe pintar sino rostros de frailes largos y macilentos, medio escondidos en sus capuchas y cuyas facciones enjutas se ven apenas al tra vés de una dudosa luz. Sacad á Zurbarán de la oscuridad del claustro, ponedlo frente á frente con la .vida real, con cabezas iluminadas de lleno 'por la luz, y su pincel tan há bil para envolver en la sombra toda una figura , para no . hacer que resalte mas que un punto lunInoso, se vuelve,d e repente seco y duro. Los colores chocan entre sí. en vez de fundirse, el aire falta , los personages parecen pegados unos sobre otros; se percibe que el pintor desorientado , no está ya en su terreno y que ha perdido el centro en el cual tiene necesidad de vivir. -gil ene elaqa-al? e(sirlanfe Un solo cuadro no obstante se eseeptua ; pero este cua dro es la obra maestra de Zurbarán. Es la apoteósis de Santo Tomás de Aquino, cuadro que en tiempo del imperio fu é á Paris arrebatado con algunas obras espanolas, y que en 11314, volvieron losiranceses al museo. con otras obras maestras del Museo de Madrid ó á la catedral de Sevilla,,como la Trans figuracion volvió á Roma. Y á propósito de la Transfigura cion , un dicho popular de los ciceroni de Sevilla, es que el Santo Tomás de Zurbaránse puso en Paris en parangon con aquella pintura y que losjueces han quedado indecisos. So - metemos humildemente la cuestion á aquellos que se acuer dan todavía de estas dos obras maestras que se oponian una á otra ; pero en cuanto á nosotros que hemos visto las dos, aunque nos acusen de blasfemos hacia el dios de la pintura, comprendemos que se haya titubeado ; no porque haya al guna relacion entre ambos asuntos, ni en el esti:o de ambos maestros; la semejanza no está mas que en la hermosura de las dos obras y en la division de los cuadres en dos partes muy distintas : debajo Carlos V de rodillas , con cortesanos y frailes : encima, en el, cielo, Santo Tomás transfigurado co moJesucristo, y cuatro obispos ó doctores de la. ley senta dos á su lado. Hé aquí, se dirá ", un asunto muy frio , bas tante ingrato; ?pero qué 'importa eso al genio? !Qué partido no ha sabido sacar Rafael , en sus loggie de un asunto mas ingrato aun , de la disputa sobre un.sacramento La obra mística de Zurbarán no es menos poderosa ni me nos atrevida: Carlos V vestido con la dalmática imperial está arrodillado delante de una mesa en la que ha dejado su cetro y su corona, (1) sin duda para acordarse que el cielo se las ha dado. A su derecha algunas hermosas ar.pá 'idas cabezas de cortesanos con sus gorgueras blancas, con sus ropillas de terciopelo negro y con sus frentes ar rugadas por las angustias de la anibicion. A In izquier da obispos, dominicos con sus hábitos blancos y negros con sus cabezas un poco vulgares pero llenas de inculta ener gía. El mejor elogio qué podemos hacer de la figura de Cár . los V es que iguala al admirable retrato que Ticiano ha 'dejado de él en el museo de Madrid ; es siempre esta cabeza pálida y pensativa duena de sí como del mundo y en la cual la conciencia de su fuerza ha ennoblecido 'hasta la astucia, primitiva espresion de ella. El pesado manto de oro que lo cubre con sus pliegues inflexibles y contrapuestos es mara villoso por sus luces y su brillo. Nunca el sombrío Zurbarán ha gastado tanta luz en un cuadro. Nunca, su colorido siempre negruzco, habia llegado á esta trasparencia ; se di ria que es la revelacion de un nuevo talento, que él mismo ignoraba. La' parte superior del cuadro es por lo menos igual á la otra y esta vez se titubea entre el cielo y la tierra. Tal vez no es el santo el mas ideal de los cinco personages transfi gurados; pero nada iguala en hermosura á los cuatro doc tores ocupados en ojear con una grave .é inteligente aten • (1) No es cierto,: Gárlos V en el cuadro que se describe tiene puesta su co ropo; pero convenio a Alr. Saint-Ililaire quitaNela para fundar la sátira que Pone á con tilillaC1011-No fu é Carlos Y el tey que ha hecho mas alarde de po seer las coronas por derecho 1 372 cion los libros de la ley. El aire y la luz circulan de lleno entre losanchos pliegues de" sus mantos ; ninguna ['m'ella de los defectos habituales de Zurbarán y de su gusto por los contrastes chocantes entre la sombra y la luz, se nota en estas cuatro figuras , así como tampoco se percibe en la d.. Cárlos V igualmente irreprensible. Un poco de se quedad y de dureza en las otras figuras , algunos panos negros recortados con demasiado vigor sobre los hábitos blancos de los frailes . tal cual sombra demasiado fuerte, tales son los únicos defectos de este admirable cuadro el mas hermoso de la Catedral de Sevilla, y el peor alumbrado. Ciertamente es una desgracia por el arte que tantos tesoros estén escondidos bajo las bóvedas oscuras de una catedral, donde el ojo mas esparto mas bien adivina que puede juz garlos. Solo aytidado de un fuerte anteojo y á ciertas horas que es preciso aprender como las horas de audiencia de un rey, hemos podido arrancar á estas avaras,bóvedas el secreto de la gloria y del genio de Murillo. Solo así, hemos podido apreciar , sobre la puerta principal y á una inmensa altura, la belleza de una Vírgen colosal de la que no pudiera for marse juicio á la simple vista y que nos ha parecido llena de un carácter de fuerza y de grandiosidad , estranas en teramente á la costumbre de su pincel. Pero la Catedral de Sevilla avaricia sus riquezas artísti cas como un rico amenazado ; ella hace lo posible por fin girse pobre y oculta sus tesoros, como otros lo manifiestan, porque terne á su rival el museo de Madrid que acecha sus despojos. Heniosvisto en el.tesoro del cabildo, muy mas rico que el de Córdoba , los inmensos blandones y el plan de altar de plata maciza que no sirven sino en ciertos dias so lemnes; los ornamentos de terciopelo bordados de oro, mas ricos aun por su labor que por su materia; la inmensa cus todia de diez piés de alto de plata, con piedras preciosas engarzadas, y hemos comprendido este inocente orgullo de una poblacion que ha destinado todo el fruto de sus ahor ros á enriquecer por espacio' de tres siglos la casa de Dios. Pero la mas rara maravilla de la Catedral de Sevilla es lá Catedral misma. Ninguna iglesia del mundo, ni S. Pedro de Roma ni el duorno de Milan, (1) ni la primera iglesia de Strasburgo, nos han dejado esta reljgiosa emocion guasa apo dera del viajero al entrar bajo estas bóvedasalumbradas ape nas por una media claridad. Aquí contra el uso de Espana, no hay doraduras, no hay adornos de mal gusto; no hay nada ma,S que la piedra desnuda y,parduzca con las frágiles co lumnatas que se lanzan hácia la bóveda en ogivas gigantes cas, y se llevan los pensamientos hácia el cielo. El único "hijo .aparente es el rico pavimento del mármol, cen tellean te aquí, y ahí con el abigarrado reflejo de los vidrios que vie ne á quebrarse sobre él , de alguna viva ráfaga de luz santa que penetra al través de la oscuridad , por alguna puerta que-se abre. Desgraciadamente el coro, sólida mole de piedra .y-de mármol , edificado come una iglesia en me dio de la,iglesia.ruisma,, intercepta por todas partes la vista y la luz. Pero á pesar de este defecto sistemático que se encuentra en casi todas las iglesias de Espana, nada iguala al impresion de grandeza y de cristiana sencillez, que produce en el ánimo este colosal edificio. Los centenares de fieles, que asisten á los oficios , se pierden en este vasto recinto; el órgano, mugiendo bajo estas bóvedas gigantescas apenas puede llenar su inmensidad, y los rayos de luz penetrando por las' altas ventanas ,de la nave del medio-dia n.o llegan hasta la nave opuesta. Pero sobre todo , desde las doce del dia hasta las dos es cuando la Catedral es digna de verse, cuando el gentío se (1) La mayor y la mas magnífica de las catedrales g?ticas,que existen ha disipado y cuando un silencio magestuoso , como ella, llena todo su recinto. Entonces »no hay ningun mendigo importuno que venga á turbar nuestra meditacion , ningu na coqueta espanola agazapada con indolencia sobre sus piernas , saludándoos con el abanico ó con una mirada que luce bajo la mantilla negra. Allí estais solo ; solo con el pensamiento de Dios siem pre presente bajo estas bóvedas y el rumor mismo de vues tros pasos que despierta sos ecos,os parece una profanacion• Entónces podeis en el seno de una frescura deliciosa , du rante las horas mas ardientes del dia , cumplir con toda comodidad vuestra peregrinado!) ; en todas estas capillas santificadas por la religion y por el génio, podeis escoger para'adorar 6 el altar del cristiano 6 el santuario del arte, porque ambos tienen aquí sus fieles y el culto del uno no perjudica al otro : al lado del estrangero que mientras los oficios mismos circula de capilla en capilla acompanado de un guardian de la iglesia en quien el cicerone hace callar al sacristan , veis algun devoto sevillano con los brazos en cruz continuar intrépidamente su oracion sin maldecir los curiosos que vienen á interrumpirlo en su éxtasis. Hemos tratado de pintar el efecto que produce en todos los viageros esta magnífica iglesia ; pero no acabaríamos si quisiésemos describir una por una las maravillas de todo género que encierra. Así dejarémos á un lado la sala capi - tular verdadera joya de arquitectura , cuyo elegante óvalo está lleno de gracia y originalidad , y al que adornan unos 20 admirables retratos de Murillo , colocados por desgracia á demasiada altura : la antesala en el estilo del renacimien to, antesala mas pálida yhermosa que las salas mismasde las otras catedrales : la capilla llamada de los Reyes en la que se ven los sepulcros del desgraciado Alonso X el Sábio, y el de Fernando II conquistador de Sevilla, la copa de cris tal de la que se servia este rey , tan bravo como devoto y que conquistó su título de santo con la punta de la espada; la llave de Sevilla que los moros ofreieron á su ven cedor el dia de su entrada en la ciudad conquistada en el ano 1261; la carpintería cincelada del coro hermosa, aun comparada con la de Córdoba ; y las cariátidas de encima esculpidas que sostienen las dos inmensas cajas dalos órga nos. La Catedral de Sevilla, ya lo hemos dicho,es un museo completo al que han pagado tributo todas las artes, porque ella encierra, además del buque de la iglesia otra iglesia lateral mucho mas moderna y toda cargada de esculturas colosales de muy mal gusto ; una biblioteca vastísima y de un estilo sencillo y severo : un patio muy inferior al de Córdoba pero rodeado como él de paredes árabes y planta da de tristes naranjos que no se acuerdan de Abderraman. Una hermosa puerta árabe llamada del Perdon perfectamen te couserv ada , dá entrada á este patio, y una innoble es-i cultura que la afea , sin duda ha librado á aquella de las manos de los vándalos que tan bien han barrido la Espana de todo vestigio de la dorninacion árabe. Al revés que el duomo de Milan , que solo es hermoso por fuera,la Catedral de Sevila no es hermosa mas que por dentro. Una multitud de capillas y edificios accesorios, de todos estilos y de todos tiempos, afean completamente la parte esterior,, que por otra parte es sencilla y poco adornada. Pero su mas bello ornamento, sujoya mas coqueta, y esta joya monumental tiene 370 piés de alto, es la famosa Giral da que en la inmensa llanura en que está situada pvilla, se descubre con la simple vista por todas partes áe oó seis leguas en contorno. ,Nada iguala á la gracia, la ele cia, casi íbamos á decir la ligereza de esta torre gigantesca árabe hasta los dos tercios de su altura y cristiana por desgracia en su » 3-73 último tercio. Esta partecristiana se compone de una rnulti- vasto recinto circular, rumurosa y afanada como una tudjnfinita de colurnnitas , arcos, 'de pilares, amontonados unossobre otros' sin proporcion• y sin simetría alguna, •recien pintado todo de amarillo, rematado con campanillas y peri nolas del mas deplorable efecto, se creeria que es un castillo de naipes que el primer huracan echará al suelo si la estátua maciza de brence llamada la Giralda , tan bien conocida de todos los que han leido el Quijote no atestiguase su solidez. La parte árabe al contrario, es un modelo completo de gracia y de sencillez unidas á la fuerza. Los mas deliciosos arabescos serpentean de una estremidad á la otra de estas gigantescas paredes , y en cada piso una ventana • 'de dos arcos con sus tres columnillas esbeltas,•dá al edificio su sello oriental. Se sube á lo alto de esta hermosa torre no por una escalera á Dios gracias, sino por una suave pendiente , como la de la torre de San Marcos en Venecia , tan bien proporcionada que uno de los últimos soberanos de la Es pana ha subidopor ella, dicen , á caballo. .E1 lindo color sonrosado que la cubre toda entera y que• parece uno de los reflejos del sol de Sevilla , se armoniza con el azul del cielo, en tonos de una dulzura admira ble, 'contrastando con les parduzcos tonos de la venerable Catedral que es no obstante , algunos siglos mas jó,.en que su elegante vecina. La vista de le alto de la Giralda es mas imponente que bella :, á vuestros piés Sevilla , 11 9 It u1;11111'' /3/1141,..- i" • E1 Pintor. p 1:1rzfr4 .011 c' 15) .2: r,»,k101:, (T.,‘,,bwagh .-ah1 9b./..4401.1.:td J En una manana del mes de mayo, al tiempo de prepa rarse para levar anclas la tripulacion de uno de los paquetes de vapor quede algunos anos á ésta parte hace un cotidiano viaje desde las aguas que banan la torre de Oro en Sevilla hasta la azulada bahía de la ciudad de Cádiz, una berlináti rada por cuatro caballos negros venia á todo escape por la ronda de la ciudad, no habiendo dejado de avivarlos el que los guiaba, hasta el momento en que se hallaron frente á frente con el vapor que se preparaba á partir.. Salió de ella un caballero de aspecto venerable, y que por sus canas y rugosa frente demostraba haber llegado á los sesenta y cinco anos de su vida. Lo acompanaba prestándole su brazo para que se apoyase, una senora en estremo elegante y de modales distinguidos que podria tener cumplidamente los cuarenta arios de edad. Habiendo entrado en el vapor se guidos de unos cuantos criados, se dirigieron á la cámara de pepa, permaneciendo en ella hasta que el movimiento del buque y el ruido de las ruedas les hicieron subir sobre cubierta, donde se hallaban los demás pasajeros, n,o pode mos decir si porque en este sitio les fuese menos molesto el viaje, ó si por gozar las bellezas que este ofrece , sobre todo en la estacion de la primavera. Con efecto, cuando en uno de estos barcos se recorren las veinte y cinco leguas que median entre Sevilla y Cádiz, no recuerda el viajero lo que ha visto en otros paises, ni tiene por qué envidiar los co ches de vapor de Inglaterra, los bien construidos caminos de hierro de Nueva-York, ni echa de menos tampoco los -pintorescos paisajes que la Italia y la Suiza hayan podido ofrecerle.4 La proa del barco hiende las aguas cristalinas y apacibles del Guadalquivir, y sigue su rumbo entre dos orillas enga lanadas por la naturaleza con todas las pompas y primores colmena ; el Guadalquivir qoe la rodea con sus vueltas y lá á perderse bajo las sombrías arboledas de las Deli cias para volver á parecer aquí y allí en la rica llanura que fertiliza; algunos olivares al rededor de la ciudad, des pues el desierto, (1), como en una ciudad de Oriente , á escepcion de algunas blancas aldeas que se elevan de cuan do en cuando sobre esta polvorosa campina, toda calcinada por seis meses de estío. En lontananza , las cimas 'azuladas de Sierra Morena que parecen elevarse apenas algunas toe sas sobre el suelo , y las crestas mas.ásperas y lejanas de la serranía de Ronda con esta enorme montana aislada que 114man la cabeza del Moro ; en fin sobre todo el sol de Se villa enrojeciendo con sus rayos oblícuos la torre y las vie jas cúpulas de la Catedral ; til es el espectáculo que os es pera todas las tardes en lo alto de la' Giralda. Así es como se ve la hermosura de Sevilla , como la de Espana, desde lo alto y de lejos cuando sus infortunios se borran con la distancia y cuando un rayo del sol moribundo las adorna como un último reflejo da sus glorias pasadas. • Sobre un millon de olivos, cien case. íos y veinte pueblos, se descubren desde la giralda eón una poblacion de cuarenta mil almas en un radio de 5 ó 6 leguas, sin contar los ciento veinte mil habitantes de Sevilla ; esto es lo quellama el articulista apasionado algunos olivares y despues el desierto. N. del T. de la vegetacion , y donde indistintamente se cría el limo nero y el naranjo á la par del álamo blanco y de la corpu lenta encina , que descuellan con su elevada copa dando sombra al rosal , al lirio silvestre y á la flor de la enredadera que se entrelazan y confunden con las pomposas vides car sacias de ópimos frutos. El sol estaba rodeado de algunas nubecillas, lo que unido á un viento que soplaba de la parte del mar hacían la manana fresca y deliciosa. Las bri sas que habían atravesado las campinas venian impregnadas del perfume de las flores, y bandadas de miles de pájaros pasaban de una orilla á otra del rio, saludando la primavera con sus cánticos de alegría, y posándose á,veces como para disfrutar el fresco de las aguas en los altos palos de la nave. Todos los pasageros que estaban sobre cubierta ó ya to mando té sobre limpias y elegantes mesas, 6 ya reunidós en corros conversaban entre sí fijando sus ojos en las cien torres dé Sevilla que aun se descubrian entre espesas ala medas, sobresaliendo entre todas la colosal Giralda, 6 bien fijaban su vista en San Juan de Alfarache y otres varios pueblecitos que se ostentan en una y otra' orilla, lamidos por las aguas del Guadalquivir, y casi siempre coronados de su fortaleza y castillo medio arruinado, pero'de gusto y 'arquitectura oriental. Todos contemplaban con interés tan bello y variado panorama, escepto los dos pasi.jeros que habian dejado la berlina • que, aunque sobre cubierta, per manecian apartados de los demás, silenciosos y como indi ferentes á las bellezas naturales que los rodeaban.. El anciano era un sugeto bastante conocido en la ciudad que acababan de dejar, orgulloso por su clase, y rico por el título de marqués de Gualmellato, que habia recibido de suspadres, y que era uno de los mas pingües ydesempenados de toda la Andalucía. La senora que le acompanaba era hija suya, viuda del conde del Olmo, y aristocrática hasta el es tremo de que su padre la mirase como el tipo de la nobleza |
Etiquetes
Afegir etiquetes per 10_No. 5 (1 enero 1866), p. 359-373
Comentaris
Afegir un comentari per 10_No. 5 (1 enero 1866), p. 359-373
