11_No. 5 (1 enero 1866), p. 414-426 |
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trellas volantes estaban 4 á la altura de 2 á 4 leguas de la
tierra : 15 entre 4 y 8; 22 entre 8 y 14; 35, esto es , una
tercera parte entre 14 y 22; 13 entre 22 y 30; 11 solamente
á 30 leguas, aunque algunas de estas últimas variaban de
66 á 88 leguas. De 4,000 observaciones hechas en 9 anos,
los 2/3 de las estrellas observadas eran de color blanco, 1/7
amarillas, 1/17 de un amarillo rojizo , y solamente 1/37
eran verdes. Estos diferentes colores presuponen variedad
en la composicion química de estos metéoros. Sus formas
son estremadamente diversas: las unas figuran solamente
unas líneas fosforescentes , tan sueltas y en tal número,
que Forster vió en el invierno de 1832 como una luz ligera
esparcida sobre la bóveda celeste ; otras se mueven como
puntos luminosos, no dejando tras de sí ningun vestigio.
La velocidad' de estos cuerpos varia tambien desde 6 hasta
14 leguas por segundo, aunque otros han observado que
algunos tenian desde 16 hasta 34.
De las observaciones y análisis hechos por el profesor
Rammelsberg , se deduce que la distincion de las masas
caidas de la atmósfera en hierro y en piedras meteóricas no
debe ser considerada con rigor. Se halla, aunque raramen
te , hierro meteórico con mezcla de silicatos. La masa de
hierro meteórico en la Siberia, reconocida por Mr. Pallas,
que pesa 1,270 librasrusas , tiene, segun las esperiencias
de Iless , unos granos de olivina y recíprocamente muchas
piedras meteórip están, mezcladas con hierro. Se observa
que contiene casi siempre partículas •mas 6 menos gruesas
de sulfuro de hierro.
Los cuerpos opacos, como los aerólitos , circulan en el
espacio con inclinaciones diferentes ; y su muchedumbre y
,pequenez ocasionan los choques que les hacen desviar de
su direccion primitiva, cayendo algunas veces sobre la
tierra. (1)
(1) Este fenómeno se/ha repetido el ano pasado en la noche del 13 al 14 de
noviembre, segun estaba previsto. Nosotros lo presenciamos en Barcelona
por espacio de dos horas ( desde media noche hastalas 2 de la Madrugada)
favorecidos por un cielo:despejadísimo. Magnífico era el aspecto que presenta
bala bóveda celeste con la multitud de fuegos que iban encendiéndose yapa
gándose rápidamente. El máximum tuvo lugar aproximadamente despues de
la 1 yalgunos minutos. lié aquí lo que leemos en algunos periódiCos refe
rente á las observac.lones hechas aquella noche por varios astrónomos.
Mr. Hind, con fecha 14 de noviembre , escribió al Sun desde el Observatorio
de Mr. Bisliop , establecido en Twickenham :
,«Anoche presenciamos desde aquí bajo circunstancias muy favorables la
lluvia de estrellas. Ademas de ?dr.Wiss yyo, nuestra fuerza observadora se
aumentó con M. du Chailler, que tuvo la amabilidad de favorecernos con su
asistencia, y el Dr5lampshire. Desde media noche hasta la una contamos
3,120 estrellas ó metéoros , cuyo número fué aumentando gradualmente.
Desde la una á la una y media, minutos y 5 segundos, observamos 5 i4
mas, y estamolconvencidos de que se nos escaparon muchas ácausa de la
rapidez con que se sucedian. En el último momento hubo un aumento tan
considerable, que era imposible contarlas, pero despues de la 1 y 20 mi
nutos notóse gran disminucion. Elmáximum (tuvo lugar á la 1 y 10 mines
tos, en cuyo Instante el aspecto del cielo era bello , por no decir magnifico.
Las estrellas nada tenian de notable á no ser su gran número , pues tanto
su brillantez como su duracion eran escasas y la que mas duró fué tres se
gundos. M. du Chailler observó quebajo aquellos respectos estas estrellas no
igualaban si. las de la lluvia de abril quepresenció bajo un nermoso cielo dej
Africa ecuatorial: Desde la 1 y 52 minutos hasta las 2 y 9 se registraron
300 estrellas ; [desde las 3 y 9 hasta las 3 y 24 , 400 ; desde las 4 y 52
á las 5, 12;ydesde las 5 á las 6,5.
Cualquiera persona que tengaconocimiento de las constelaciones y quepu
diese observar la lluvia de la noche.pasada, no puede abrigar la menor duda
acerca (te la exactitud de la teoría astronómica relativa á dichos cuerpos.
La brillantez en Leo era muy manifiesta. Mientras que los metéoros de la
opuesta parte del cielo atravesaban arcos de muchos grados , en la proximi
dad del punto divergente brillaban por espacio de pocos segundos sin
movimiento apreciable, pues por un instante podian tomarse por estrellas,
por cualquiera que no conociese la configuracion del firmamento por aquel
lado. Durante la noche observáronse algunos fulgores muy vivos. El ultimo,
ocurrido .á las 3 y 54 minutos , tenia una brillantez particular de un color
de naranja subido que emanaba al parecer de debajo del círculo luminoso
de Leo. El horizonte por aquella parte ofrecía un matiz pálido vivo parecido
al que se vé con frecuencia á la apanden de una aurora boreal. Un telégra
ma de Mr. Bishop , que observaba el fenómeno en Weymouth , dice que la
hora máxima fué á la una , lo cual concuerda con la apreciacion hecha
aquí.»
Mr. George F. Burder escribia desde Clifton con la misma fecha :
«Hasta las once de la noche , puede decirse que no so vid un solo metéoro
á pesar de que el cielo estaba bien observado. A las once y20 minutos se
vid uno de aspecto hermoso que se dirigia casi horizontalmente hácia el
sudoeste, pero no volvió á verse ningun otro hasta 16 minutos despues de
media noche (hora de Greenwich), cuando habiendo vuelto á la observacion
despues de un corto descanso, apareció un brillante meteoro en el Norte pre
cipitándose hácia el horizonte del Oeste dejando tras de sí un vivo rastro
de luz. Este metéoro fué seguido prontamente por otro y otro, de modo que
en medio de tres minutos se contaron 11 en el mismo punto del espacio , de
jando todos una huella luminosa despues de seguir á corta diferencia la.
misma direccion. Esto parecia anunciar el principio del espectáculo. Entre
los 22 y los 31 minutos despues de inedia noche , se contaron 36 , resul
tando por término medio 4 por minuto. Estos aparecieron en varios puntos
de la mitad del cielo de la parte Sudeste , y aun cuando seguian distintas
direcciones, radiaban en un centro comun en la constelacion de Leo. A las
doce y media se presentó una nube que trata la direccion del Oeste Noroeste,
la cual , estendiéndose por el cielo , dejó caer una ligera lluvia. A las doce
ycuarto el cielo volvió á despejarse en la direccion del viento, yá medida
que la nube se despejaba vié ruso salir de debajo de ella diferentes metéoros,
resultando por término medio unos 8 por minuto, puesto que se contaron 93
en el intervalo trascurrido desde 48 minutos despues de las doce hasta la
una. El número creció rápidamente, y á la una y 5 minutos, habiéndose
serenado el cielo completamente, la lluvia de estrellas alcanzó su máximum.
En los 2 minutos entre lá una ý5 y la una y 7, contáronse 81 en la mitad del
cielo que habíamos sometido á nuestra observacion ; y como los metéoros
eran igualmente numerosos en las dos mitades en las cuales se dirigia al
ternativamente nuestra atencion, puede inferirse que estos cuerpos lumino
sos aparecieron con una rapidéz de 80 por minuto. Era un espectáculomag
nífico. Los metéoros se suced ian con tal precipita don, que era difícil contarlos.
Los habla de diferentes taibaflos ygrados de brillantez , pero algunos eran
al parecer_como Sirio , otros como Júpiter y otros como Vénus en su mayor
brillantez. Casi todos ellos dejaban en pos de sí rastros de luz, que mar
caban la direccion que hablan seguido, la cual desaparecia á los dos ó tres
segundos.»
Mr. B. Spott decia desde Weybridge
«Dos metéoros apareeieron con tan corto intérvalo el uno del otro, quepa
recían envueltos en una mutua atraccion. Esto ocurrió entre una y dos, sin
que pueda determinar el tiempo preciso. Los observadores situados al Oeste
de Inglaterra habrán notado sin duda este curioso ejemplo de las leyes de
atraccion. Durante la noche se vieron muchos relámpagos, y hasta se oyó
tronar en algunas partes. Algunos observadores dicen quevieron un resplan
dor desusado en toda la atmósfera independiente de el del metéoro.».
Historia natural.
LA AVISPA ICHNEUMON Ó ENTOMOTILLA.
Parece que la naturaleza ha senalado á cada clase de ani
males una especie particular de insectos destinados á vivir
como parásitos en la superficie de sus cuerpos y que algunas
veces hasta llegan á causar la muerte del ser animado sobre
el cual han fijado instintivamente su morada. Sin hablar
de los vertébrados, tan espuestos como se hallan á ser de
vorados por semejantes entozarios , hallamos algunos in
sectos que frecuentemente ellos mismos son víctimas de
otros insectos de ,érden inferior que viven á sus espensas.
Admirable encadenamiento de destruccion y asimilacion en
la que va elaborándo la materia tomando todas las formas
segun sean los medios de cristalizacion, diluicion , relaja
cion ó trituracion que se le presentan! Y conforme íbamos
diciendo, las aranas, los pulgones, las orugas hallan en la
larva de la avispa ichneumon un temible enemigo. Esta
avispa que pertenece á la familia de los himenópteros , por
espacio de mucho tiempo fué conocida con el nombre de
mosca tripila, esto es, que lleva tres pelos 6 cerdas, 4
/115
causa de las tres cerdas de suaguijon, y tambien con el nom
bre de mosca vibrante por el movimiento que imprime á sus
antenas caprichosamente contorneadas.
El género ichneumon encierra un número considerable de
variedades que en pocas colecciones hemos visto reunidas
todas ellas interesantes, y algunas'sutnamente notables y
dignas del estudio del naturalista. Nuestro propósito en este
artículo es presentar algunas de estas principales varie
dades.
La especie mayor es la que se halla en la isla Espanola ó
de Santo Domingo, sin que tengamos noticia se estienda á
las demás Antillas, y está representada con las alas abiertas
en la figura 1, y con las alas replegadas sobre el cuerpo en
la figura 2. Un ejemplar en perfecta conservacion de este insecto, es muy apreciado por su belleza, y figura digna
mente en toda coleccion escogida. Otra especie , cuyo co
lores generalmente azul 6 ver
de matizado, queda dibujado
en el núm. 3. Es notable este
himenóptero tanto per sulige
reza, como por ser el que mas
cruel guerra hace á las larvas
de otros insectos y en especial
de algunos lepidópteros. Este
ichneumon está provistode dos
corseletes 6 mas bien de un
doble corselete a, e, d, cu
ya primera parte puede mo•
verse como sobre una articu
lacion.
Estos insectos generalmente
depositan sus huevos sobre las
orugas, en cuyo epidermis los
'hunden las hembras con el
ausilio de una especie de agui
jon .de que están provistas en
su parte posterior. Es muy
frecuente en muchos insectos
este modo de depositar sus
huevos, ora sea en la tierra,
ora en la piel 6 cutis velloso
de otros animales, valiéndose
de su aguijon posterior con el
cual son reconocidas muchas
veces las hembras de entre los
neumon sobre las orugas, devoran habitualmente la par
grasienta y anterior del insecto, partes que no son riguro
samente necesarias para su conservacion ; pero algunas
ces causan su muerte y libran de este modo á los árboles d
un gran número de orugas harto considerable que podria
privarle de sus hojas. Algunas de estas larvas carecen abso
Jutamente de patas como la que se halla en la oruga de 1
col. Cuando las larvas han llegado al momento de cam
biarse en ninfas 6 crisálidas, salen del cuerpo de la orug
de la crisálida , segun que aquella esté mas 6 menos ade
lantada en edad cuando recibió los huevos del ichneumon
Esta salida que tiene lugar por los agujeros de que está pro
visto el insecto que alimentaba los parásitos en sus parte
laterales , se efectua casi siempre del mismo lado, sin qu
las larvas se aparten las unas de las otras? ni del cuerp
del animal que abandonan ; aproximándose todas, sacan en
tonces hebras sedosas de s
hilera situada en el labio in
ferior, lo mismo que en la
orugas. •Crúzanse dichas he
a. bras en distintas direccione
formando una masa algodo
nosa en que se alojan los ca
pullos, los cuales difieren mu
poco de los de los gusanos d
seda en el color y en el tejido.
Generalmenteson de un color
amarillento y blanco, pero
otras veces son de dos colore
dispuestos por bandas parduz
cas y blancas ó parduzcas y
amarillas.
Enganados algunos natura
listas por las apariencias, cre
yeron que estas larvas eran
oruguitas , cuya madre hilaba
la seda que las cubria á fin de
procurarles un abrigo ; pero
Swammerdam, Leeuwenoeck
y Vallisnieri han evidenciado
que las larvas que salen del
cuerpo de las orugas deben su
nacimiento á otros insectos á
ellas semejantes.
Hay algunas especies de
ichneumones tan sumamente
iminutas , que pueden alojar sus huevos en otro huevo de
istinto insecto ; y la larva que nace encuentra debajo de
a cáscara la sustancia que debe alimentarla para adquirir
n completo crecimiento y efectuar todas sus metamórfosis;
ues en aquel mismo huevecillo se convierte en ninfa, luego
n mosca, y atraviesa con los dientes la cáscara que la tiene
ncerrada , saliendo luego al aire libre. Vallisnieri , viendo
alir una pequena mosca del huevo de una mariposa, creyó
ue la tierna larva de dicha mosca se había introducido en
1 huevo ; pero otros pacientes y laboriosos observadores
han asegurado de que el huevo que contenia á la peque
a mosca fué introducido en el de la mariposa por la mosca
adre.
En los tallos de las gramíneas se notan á veces huevos de
hneumon semejantes á los que se hallan en las orugas ;
mbien se encuentra, aunque es raro, en las colmenas de
s abejas una especie de tortilla pequena hecha por un ich- _
eumon , que probablemente vivió en el interior de las
ruges que van á merodear la cera. Por último, Reaumur
e
te
e-e
-
a
-
a
-
s
e
o
-
u
-
s
-
-
Y
machos. La avispa ielineumon
Otrosichneuinones van á depositar sus huevos en las galas
producidas por los tentredas , que son otros himenópteros
serricaudes, cuyas galas logran agujerear valiéndose de sus aguijones. Otra especie, en fin, constituye un nido de tierra
que ofrece mucha analogía con los respiraderos de los hor
nos de carbon, Este nido ha sido representado en la figu
ra (i o o son las entradas 6 agujeros practicados en él; fff
son los fondos 6 terminaciones cerradas de estos canutos,
dos de los cuales, esto es, los senalados con y, h, están cor
tados verticalmente y pueden verse en toda su longitud. El
ichneumon que elabora de este modo su nido, está figurado
en el núm. 5, y es notable por la estensien de la especie de
hilo que une el cuerpo al corselete y por la gstrangulacion
del centro de su cuerpo, cuyo primer anillo termina con
una raya blanca. Hay algunas variedades análogas á esta en Europa, y nosotros poseemos algunas que son comunes en.
el mediodía de Espana. Tambien las hay en Cataluna que
viven hasta principios de invierno.
Las larvas que salen de los huevos depositados por el ich
1
u
e
e
se
ic
ta
la
o
entomotilla.
observó capullos de ciertas especies de ichneumon , suspen
didos de una hoja 6 ramita mediante una hebra bastante
larga. Estos capullos desprendidos del cuerpo al que se fija
ron , dan saltos á veces de cuatro pulgadas de alto ; lo cual
proviene de que la ninfa aproxima las dos extremidades del
cuerpo, separándolasluego con rapidezá semejanza de ciertas
pequenas larvas saltadoras que hallamos en el queso anejo.
La mas singular variedad del ichneumon es aquella cuyo
capullo se halla en la encina ; este capullo está suspendido
á una hoja 6 á una ramita por medio de un hilo de seda que
parte de sus estremidades. Su forma casi es la misma que
la de los demás , si bien menos prolongada y revestida en
su centro de una banda de color blanquizco. Este capullo
da saltos de siete á ocho líneas que algunos naturalistas es
plican suponiendo que la larva que está encerrada en él
obra como un resorte que se abre.
Otro naturalista,. á quien somos deudores de un gran
número de
•
observaciones curiosas sobre estos insectos,
Degeer , habla de una clase que está privada de alas y que
están reemplazadas en ellas por dos partes cónicas hincha
das , muy puntiagudas en su estremidad, fijadas detrás del
corselete y móviles.en la base. El mecanismo de estos apén
dices laterales exige todavía mayor estudio.
Este mismo Degeer ha hallado tambien ínia larva de ich
neumon sobre una ararla que formaba como un pequeno
punto blanco colocado sobre el vientre del insecto: Es de
observar que estos insectos, ademasde sutaladro agujereado
por un canal que sirve para hacer bajar sus huevos, están
igualmente provistos de muy fuertes dientes.
Para dar una idea al lector de la fuerza que tienen algu
nos himenópteros en su taladro, bastará recordar que los
Siridios de cuerpo cilíndrico perforan con él la madera verde
por compacta que sea. La hombra del Sirex jigante posee
un taladro prolongado rectilíneo, y sus larvas tienen tan
gran fuerza en sus mandíbulas, que son capaces de perforar
hasta el plomo. Y no se crea .que xageramos. En 1857, el
mariscal Vaillant presentó á la Academia de ciencias de
Francia algunos paquetes de cartuchos cuyas balas habían
sido agujereadas por las larvas de un Sirex durante la per
manencia dé las tropas en Crimea. Algunos de estos insec
tos estaban todavía encerrados en la galería que se habian
abierto en el seno del metal. El Sabio naturalista Durneril
escribió una Memoria en la que están consignados varios
hechos análogos. Recuerda, por ejemplo, que el marqués de
Bremen en 1841 ensenó á la sociedad zoológica varios car
tuchos de fusil, en el seno de los cuales las balas habían sido
perfor..clas por los insectos en una profundidad de cuatro á
cinco milímetros. Estos cartuchos procedian del arsenal de
Turin y habían sido depositados en unos barriles de madera
de pino cuyas duelas habian sido igualmente atacadas por
los insectos. Se observó que despues de haber agujereado y
abandonado la madera, aquellos animales habian roido los
envoltorios de los cartuchos, y en fin, hasta las mismas ba
las. En 1833 Mr. Anduoin presentó á la sociedad entomo
lógica de Francia una plancha de plomo en la que aquel
naturalista hizo notar algunas sinuosidades profundas abier-
•
tas por larvas de insectos. Provistas las larvas de los hime
nópteros de fuertes mandíbulas, no solo roen los cuerpos le
nosos y duros, sino hasta los mismos metales. No debemos
admirarnos, pues, despues de lo dicho, que el ichneumon,
que pertenece á la misma especie, agujeree el vientre de
otros insectos para depositar en él los huevos que deben
procurar la reproduccion de su raza.
"
Terminarémos este artículo describiendo cuatro de las
principales especies de estos insectos, á saber :
El ICHNEUMON INDICADOR (Ichneurnon manifestator, LIN.)
así llamado por las senales que al parecer hace con sus an
tenas y los filamentos del taladro, es una de las especies mas
comunes y de mayor tamano. Es largo de 1 pulgada, en
teramente negro, salvo las patas que son de un rojo leona
do : las antenas ofrecen los tres cuartos de longitud del
cuerpo ; los filetes del taladro la tienen lo menos doble.
Los dos filetes laterales , que sirven como de vaina , son
negros, gruesos y velludos; el oviducto ó filamento medio
es pardo, liso, mas delgado y recio, y como puede verse,
nace de debajo del abdómen , así como los otros dos nacen
de la terrninacion de este, el cual es cilíndrico, y se adhiere
al coselete casi por toda la anchura ó periferie de tu base ;
las alas' son grandes , con un punto negro en el borde. Este
ichneumon es de aquellos que clavan el taladro en los tron
cos de los árboles. Es necesaria gran precaucion si se quiere
observarle , pues el menor movimiento le espanta ; y hasta
cuando ha empezado ya su operacion , no deja de inter
rumpirla y huir.
El ICHNEUMON PERSUASIVO .( Ichneun2onpersuasorius; Liar.)
Esta especie se aproxima á la antecedente en cuanto á la
forma y tamano, tiene el cuerpo negro, con manchas blan
cas en el coselete, y dos puntos de este mismo color en
cada segmento abdominal ; las patas son leonadas , y el ta
ladro de la longitud del cuerpo.
El ICHNEUMON AMARILLO (Ichneumon luteus , LIN.) Esta
especie es hermosa y de bastante magnitud ; tiene el ab
dómen encorvado en forma de hoz , y diez líneas de lon
gitud; todo el cuerpo es amarillo rojizo, á excepcion de los
ojos que son verdes. Las antenas son algo mas cortas que
el cuerpo ; el abdómen se adhiere al coselete por medio de
un pedículo largo y muy 'delgado ; los filetes del taladro son
muy cortos, tardo que apenas sobresalen del abdómen ; las
alas tienen un punto amarillento en los bordes. La hembra
deposita los huevos en la piel de alguna oruga,- en especial
de la que llaman cola ahorquillada (Bornbyx vinula.) Fijanse
á ella mediante un pedúnculo largo y delgado. Abrense las
larvas , pero no salen mas que por mitad de las películas
del huevo que las contiene ; y crecen alimentándose con la
sustancia interna de la oruga ; aunque esto no impide que
se hagan su capullo. Acaban por aniquilarla y causar su
muerte ; luego se fabrican sus capullos el uno al lado del
otro, y salen de ellos bajo la figura de ichneumones.
El ICJEINEUMON MODERADOR (Ichneumon moderator,,IAN.)
Este á su vez devora á otra especie de su mismo género. Es
negro; tiene el abdómen pediculado y comprimido, y las
patas de color claro. Su larva vive en el Ichneumon strobi
!ella , y despues que la ha devorado, fabrica su capullo en
el cráneo de la víctima. Esta por su parte, cuando no la ha
visitado tan peligroso huésped, establécese en la oruga de
un -pequeno lepidóptero nocturno, llamado sarna del abeto,
y es negra. El taladro ese! doble mas largo que el cuerpo;
los piés rojizos, menos el tercer par, el cual tiene las pier
nas y el tarso negros con anillos blancos.
En ninguna parte los ichneumones son quizás mas nume
rosos como en las islas Mascareigne. Un habitante de la
isla de Francia halló un dia tan gran número en un árbol,
cerca de su habitacion , que contó mas de mil en una rama. ,
Seria de desear que los naturalistas del pais diesen á cono
cer algunos nuevos detalles acerca de las interesantes cos
tumbres de estos animales. •
Geología.
NOCIONES GEOLÓGICAS SOBRE LA. CREACION DEL MUNDO Y SU TEMPERATURA CON RELACION
A LA FORMACION DE LAS ISLAS FILIPINAS Y MARIANAS.
por .filizttel pou$
Antes de trazar un bosquejo de la geología y formacion
de las islas del ifflperio espanol filipino , creemos necesario
esponer la teoría mas reciente y mas completa de esta in
teresante ciencia , tal como la han establecido los trabajos
de Fourier, Cuvier, Cordier Reboul y otro sábios natura
listas.
Como este trabajo no solamente lo leerán los sábios sino
toda clase de personas , hemos creido necesario desvanecer
las ideas erróneas que sobre esta materia se han difundido.
Las fuentes de donde hemos sacado lo que vamos á espo
ner , deben ofrecer una suficiente garantía, anadiendo el
resultado de nuestras propias observaciones.
Por otra parte, para que nuestros lectores nos compren
dan bien, ha sido preciso establecer la base de los princi
pios en que estriban los datos que hemos referido, así como
los.que anadirémos.
En otro tiempo el espíritu sistemático estableció la exis
tencia de un fuego central, principio fundamental de la
geología moderna : hoy esta suposicion nos parece conver
tida en una prueba, gracias á los trabajos de Constans,
Huton, Lagranje, Dolornien , Plaifair y Laplace.
Esta prueba resulta del estudio exacto y profundo de los
fenómenos de órdenes muy diferentes, y ciertamente no
puede creerse que haya sido por casualidad que la física, la
mecánica celeste y la geología , lleguen al mismo término
por tan distintas vias.
Así la suposicion de un fuego central que ha suministrado
materia á tan diversas fábulas que han reinado durante la
infancia del entendimiento humano, de la cual hallamos
vestigios en la mitología de casi todos los pueblos, que solo
tomó alguna consistencia cuando el descubrimiento de las
leyes del sistema del mundo, y que Descartes, Helley,,
Leibnitz , Mairan , Buffon en especial, y otros varios filó
sofos de los tiempos modernos han adoptado, presenta ya
los caractéres de un principio real y fundamental.
Las esperiencias del Fábio Fourier confirman plenamente
la existencia de una temperatura interior, independiente
del influjo de los rayos del sol, que es incontestablemente
propia de la tierra y que aumenta on la profundidad.
Uniendo estos esperimentosá los hechos anteriormente, el
observador se vé llevado á concluir.
Dedúcese 1.0 Que dichas diferencias no guardan cons
tante relacion ni con las latitudes ni con las longitudes.
2.° Que el aumento del calor subterráneo no sigue una
misma ley en todas partes, y de un país á otro puede ha
llarse doble y aun triple.
3•0 Y en fin, que el aumento es en efecto mas rápido de
lo que se habia supuesto, y que puede llegar á ser de un
grado por cada quince metros, y aun por cada trece en
algunos países ; y que por término medio solo puede fijarse
un grado por cada veinte y cinco metros de profundidad.
(1) Tomamos este artículo de la obra inédita que con el titulo de «Historia
del imperio espanol filipino» ha escrito el autor, y quedeseamos vea cuanto
antes la luz pública.
TOM. V.
g Otuffi. (1)
Estas conclusiones aumentan el fundamento de las in,-.
ducciones sacadas sobre que la liquidez en que se hallaba el I
globo antes de adquirir su figura esferoidal , debióse al ca
lor. Sobre que dicho calor era inmenso, que todavía existe
en el interior dé la tierra juntamente con la primitiva flui
dez, 6 en otros términos , que la tierra es un astro apagado
en susuperficie, y cuya corteza se ha cristalizado por efecto
de sucesivo enfriamiento, el cual está infinitamente lejos de
haber.11egado á su límite.
La existencia de los metales prueba que pueden hallarse
en el centro de la tierra materias dotadas por su naturaleza
de una estrema densidad.
Así, segun Mr. Cordier, del Instituto, puede hallarse al
guna verosimilitud en la hipótesis ya antigua de Halley
que atribuye las acciones magnéticas á una masa de hierro
metálico irregular, el cual tiene un movimiento de revolu
cion en el centro de la tierra.
Hallamos que la temperatura de 1000 del pirómetro de.
Wodwood , que es capaz de mantener en estado de fusion
todas las lavas y parte de las rocas conocidas, existe á muy
corta profundidad, que tomada en un término medio aun
no llega á la cuadragésima parte del radio terrestre.
Además, otros hechos corroboran la presuncion de que
la corteza consolidada del globo no llega por término á
veinte leguas de espesor, segun la desigualdad de tempe
raturas subterráneas entre varios países.
Hay fundamentos para creer que este espesor es muy
variable ; resultado manifiesto de la diferente conductibili
dad , que ha debido modificar en varias partes los progresos
del enfriamiento desde el origen de las cosas.
Tambien se saca la singular consecuencia que los terre
nos mas antiguos del globo son los mas inmediatos á la su
perfiçie , al contrario de lo que hasta ahora se habla creido
en geología.
Pueden fundirse esas rocas, esos pórfiros, esas masas
calcáreas, pero ni la fusion de unos ni de otros reproduce
la lava , la cual tiene diferente composicion química.
Es, pues, muy cierto que el foco de donde los volcanes
sacan las materias que arrojan, no existe en los terrenos en
que se hallan sus cráteres, sino mucho mas profunda
mente.
Los esperimentos hechos en otro tiempo con la balanza
de torcion , han conducido á los naturalistas á uno de los
resultados mas notables de las ciencias físicas : es decir, que
se ha determinado el peso del globo terrestre.
Como por otra parte sus dimensiones son bien conocidas,
ha sido fácil determinar su pesadez específica, que no es
otra cosa que la relacion del peso al volúmen.
Sábese igualmente que la tierra pesa cerca cinco veces
mas de lo que pesaria un esfer6ide igual de agua.
Es notable la fecundidad de estas aplicaciones, y anade
mayor probabilidad al principio.
No ha sido lo mismo con el sistema Neptuniano, que ha
dominado por mucho tiempo en Alemania, el cual nos re
53
í1 8 N
presentaba el globo como una masa sólida hasta su centro,
fria , inerte y formada de abajo arriba por depósitos acueos;
este sistema ha sido estéril , y actualmente no pude resis
tir á un sério exárnen.
Va á reducirse. á muy estrechos limites , esto es, á 11 es
plicacion de esas capas superficiales compuestas "de sedi
mentos consolidados, de deshechos aglomerados y de 'despo
jos orgánicos , que constituyen casi del todo la cubierta en
extremo delgada que se llama suelo secundario.
Bastaba solo una prueba sencilla para destruir este siste
ma, á saber, la comparacion -de lee masa , y de las materias
térreas y metálicas que entran en la composicion del globo.
Es facil establecer que el peso de todas las aguas no es
cede de uno 0,030 del peso del globo entero ; así sea el
que se quiera el disolvente que anaden á esta cantidad de
agua , es imposible que nunca haya podido disolver una
masa cincuenta mil veces mayor de piedras y metales.
No puede pues dudarse de la antign.a incandescencia de la
tierra , la que hizo de esta una masa enteramente líquida.
Su forma elipsóide , aplastada en los polos y elevada en
el ecuador; la poca agua que contiene con relacion á la
gran cantidad de materias pétreas y metálicas ; la persis
tencia del calor central que todavía' sé hace sentir á poca
distancia inferior á nosotros y que aumenta rápidamente á
mayores profundidades, tales son las pruebas que dan una
certitud completa á la licuacion de la tierra por medio del
fuego.
La tierra, nuestro sistema planetario, el sol que tan gran
de nos parece, las estrellas cuya comparacion es tan pe
quena ,- y de las que nos separan tan prodigiosas distancias,.
en fin , cuanto existe mas allá de las estrellas, todos los
cuerpos, en una palabra, están sembrados, separados por
vastas distancias y como puntos en una mar sin términos
incesantemente surcada por rayos luminosos.
Este mar, este espacio, tienen una temperatura que les es
propia, y esta temperatura , que para nosotros será escesi
vamente fria, es de unos 600 bajo cero.
Este es el inmenso reservatorio que con el tiempo ha
absorvido el calor de la tierra, el cual ha ido á perderse y
amortiguarse en él como el mas pequeno arroyuelo va á
perderse en el Océano.
En los primeros tiempos el enfriamiento fué rápido, por
que la diferencia entre el calor del espacio y el de la tierra
era enorme ; sin embargo, no se crea que hayan sido pre
cisos solamente algunos millares de anos, ni aun algunos
millones, para que en una época determinada fuese la tem
peratura de la tierra de 2,000°, temperatura que basta para
tener en estado de fusion á la mayor parte de los cuerpos
sólidos.
El cálculo ha demostrado haber sido necesarios cien mi
llones de arios para difundirse por el espacio los dos mil
grados de calor de la corteza del globo.
No podemos aun asegurar que esta temperatura no fuese
aun mas elevada : de manera que la fecha menos antigua
que podemos atribuir á nuestro pequeno planeta es de un
millon de siglos. No se asusten las imaginaciones al leer
estas cifras, que están conformes con las dimensiones de
nuestro sistema planetario. ! Qué fuera si tuviésemos alguna
idea de las que regulan la duracion , las fases y las revolu
ciones de los soles y de sus sistemas ! Una observacion hecha
por los astrónomos modernos, nos hará comprender lascifras
concernientes al tiempo en cuanto á dichos astros.
Una estrella de la constelacion del Cisne, dice Mr. A ra
go, sale de su lugar todos los anos en línea recta y en un
espacio de mas de cinco segundos.
A la distancia que de ella nos separa ; un segundo cor
responde á lo menos á ocho millones de millones de leguas;
por Consiguiente cada ario dicha estrella recorre á lo menos
cuarenta millones de millones de leguas ; no obstante , no
hace mucho tiempo que aun no se llamaba estrella fija.
pAqutreavpeeusdeomoerms epseezícaarolsao,vyi-dapaásdemmaonsifáeosintavressetigear eln , sea por medio
de la vejetacion ó por la animalidad. Para llegar desde la
temperatura media 100° 'y atendiendo que solo tratamos aquí
de la superficie del globo á la media de 13° á que se halla en
la-actualidad , han debido pasar millones de anos. Durante
este intérvalo fué cuando aparecieron los seres vivientes;
y es preciso advertir que los polos fueron las primeras re
giones habitadas.
La temperatura del ecuador es de 28° sobre cero y la de
los polos de 16° bajo cero ; hay pues entre estas dos regio
nes la diferencia de 4710; de manera , que cuando en los po
los liabia una temperatura de 300 compatible con la exis
tencia del hombre y de los animales contemporáneos suyos,
tenia el ecuador 71°, temperatura del todo insoportable
para los séres actuales.
Todos los climas desde los polos se han hallado á la tem
peratura que hoy reina en el ecuador ; y esto que anuncia
la física como un hecho positivo, viene á confirmarlo la bo
tánica con sus investigaciones.
En las capas superficiales' del globo se ha hallado una
antigua flora ; del mismo modo que se halló una zoología•
perdida.
Así la palmera supone á lo menos una temperatura me
dia de 621.° centígrados, es decir, la temperatura de la Pa
lestina ; y cuando se encuentran troncos de este árbol en
los .alrededores de Paris, puede afirmarse bajo té de botá
nicos, que Paris tuvo una temperatura media de 22° á 23°,
hecho establecido de otro modo por la teoría matemática
del calor, la que ha creado Fornier.
El antiguo calor de los climas que son hoy frios ó tem
plados habla sugeridó un sin número de hipótesis sobre los
cambios de posicion del eje de la tierra y de su posicion con
relacion al sol; pero nada hay actualmente tan fácil de con
cebir; y los primeros lugares habitables, es decir, los pri
meros que sufrieron el enfriamiento, fueron las regiones
polares y las cumbres de los montes formados por levanta
miento de la superficie de la tierra ; segundo principio de
la geología, si es cierto que nnestros Alpes, nuestras cor
dilleras, nuestros Himalayas existiesen en la época en que
empezaron á manifestarse seres vivientes.
Por muy reales que sean esos movimientos del suelo y
los accidentes que de ellos resultan, no creemos con Cu
vier que hayan sido la causa de la muerte y desaparicion
de las poblaciones vejetales y animales que se han sucedido
en el trascurso de las edades ; sino que las condiciones de
los medios en que dichas poblacione3 estaban sumergidas,
cambiando juntamente con la temperatura, que se hacia
progresivamente mas baja, determinaron á un tiempo la
muette de unos y la existencia de otros. Solo así puede es
plicarse la desaparicion de especies enteras, y la aparicion
de otras nuevas.
Mas no por esto podemos dejar de admirar los trabajos
de Cuvier, que tambien esplican la organizacion de los ani
males perdidos que encontramos en estado fósil en los ter
renos secundarios, y actualmente los tenemos de especies
muy raras perfectamente esculpidas por la misma naturale
za, en varias rocas que se encuentran á poca distancia del
santuario de Ntra. Sra. de la Salud del lugar de Terradas,
en los Pirineos orientales.
Los espacios celestes tienen un estado termométrico per
manente , pues resulta de la irradiacion de todos los astros,
cuyas enormes masas y distancias inmensas reducen á nada
nuestro sistema solar.
Este bello descubrimiento, debido á Fourier, ilustra mu
chas cuestiones , y hoy día comprendemos cómo los plane
tas mas distantes del sol tienen un calor compatible con la
existencia en ellos de séres organizados : y hasta el mismo
tirano, situado en los últimos confines de nuestro sistema,
teniendo ya el calor planetario, puede, con la ayuda de una
atmósfera, adquirir una temperatura que le permite abrigar
seres organizados como nosotros.
No se limita solamente á nuestro pequeno globo el' tra
bajo de creaciones sin cesar renacientes, sino que se conti
nua en las ilimitadas regiones del espacio.
Al observar Herschel las nebulosas, ha reconocido que de
continuo se formaban estrellas por la condensacion de las
sustancias que componen dichas nebulosas, y sin duda de
este mismo modo se formaron nuestro sol,y los planetas de
su sistema.
Las leyes da la atraccion que dominan todo este siste
ma , se han visto que rigen aun mas allá de su esfera :•
ellas determinan igualmente el curso de las estrellas, y con
la ayuda de las mismas leyes, ha podido Mr. Savary senalar
las órbitas de las estrellas dobles.
Por lo que debemos creer que la materia .y las fuerzas y
leyes porque se rige, son lo mismo en nuestro sistema pla
netario que en todo cuanto constituye el universo.
Acaso no seria muy aventurado decir que si nuestro en
tendimiento ha podido penetrar hasta losmas remotos lími
tes del universo visible, y hallar relaciones y analogías, es
de creer tambien que lasinteligencias y entendimientos es
parcidos por aquellos lejanos mundos, no difieren esencial
mente de las inteligencias de acá, pues allí donde las leyes
físicas son en general las mismas, no pueden diferir esen
cialmente las leyes intelectuales. •
Las ideas de la creacion por encadenamiento y continui
dad podrán muy bien reemplazar á las antiguas ideas de
creacion con explosion é instantaneidad ; porque si el es
pacio de un dia parece demasiado largo para la omnipo
tencia de Dios, el espacio de muchos millones de siglos, al
contrario, no parece mas que un minuto si consideramos
que en su eternidad nada significan los tiempos.
La tierra en la época mas antigua en que la descubre la
geología, pertenecia á la clase de los astros luminosos: su
superficie era incandescente, y probablemente se hallaba
en estado de fusion ; su atmósfera , ardiente y cargada de
vapores, reflejando el incendio superficial como una au
reola de fuego, se estendia por el espacio hasta mucho mas
allá de los límites que en el dia ocupa.
Casi no puede dudarse de que era entonces el calor de
masiado fuerte para permitir que en ningun punto cayera
la lluvia. El Océano permanecia pues en los aires y aun
no se hallaba reducido en estado de liquidez.
Los únicos fenómenos de que tenemos noticia de esa pri
mera edad ó época, y cuyos vestigios han llegado hasta
nosotros, consisten en la formacion de esos vastos témpanos
de esquiles, de gneis y de otras penas que encontramos en
todos los lugares en donde se halla á descubierto el núcleo
de la tierra, en donde se han abierto las capas depositadas
posteriormente sobre dicho núcleo para penetrar hasta él.
En esos terrenos no se ha conservado traza ni vestigio
alguno de séres vivientes, y nada nos autoriza á creer que
pudiese existir ninguno. Nada habia en la superficie que no
estuviese íntimamente unido á la masa entera, y ni aun
419
hablan venido las aguas á despegar de la corteza !os frac
mentos aislados y los guijarros: no habla mas que una sola
existencia , á saber, la de los minerales; y por decirlo así ,
no mas que un principio de los fenómenos, á saber, el
principio químico.
En la edad siguiente (edad secundaria) deja la tierra de
estar sometida esclusivamente á la accion minera).: aparece
el Océano y ocupa en ella una vasta y considerable esten
sion. Empieza á disminuir bastante para que las aguas , sin
duda semejantes á las que ahora llamamos termales , pu--
diesen estenderse por el globo de la tierra,
Como esta se hallaba muy cerca de su forma esferoidal'
primitiva , las aguas formaron una capa que lo cubrió en
toda su estension; y solo algunas, aunque raras proeminen
cias, formaron islas: y es lo mas cierto que de este sistema
dependen todas las islas que abraza el radio de la sonda ;
y tanto la orografía de Filipinas y Marianas como la de
Borneo y demás que contiene la Malesia, demuestra evi
dentemente que todasdeben su formacion á la série del ór
den primario á que deben tambien su origen el Asia y la,
América , cuyos continentes guardan una exacta continui
dad con estas islas , que solo es interrumpida superficial
mente por las aguas que han quedado ocupando sus de
clivios.
1 Gozaba todavía de mucha actividad el principio mineral,
por lo que se derramaron por la superficie de la tierra las
formaciones cristalinas al través de los sedimentos deposi
tados por las aguas.
llabia muy poca calma segun atestiguan los trastornos
I de las capas y aglonieracion de rocas trituradas y arreba
tadas por las aguas. Las tempestades atmosféricas eran ma
I yores de lo que hoy podemos imaginarnos; pero á pesar de
esto, las aguas estaban ya habitadas por animales, y las is
las se vejan ya cubiertas de vejetales.
Su estructura era muy simple y su vida bastante fuerte
para acomodarse á las circunstancias que les rodeaban. Los
vestigios de estos primitivos séres se han perpetuado hasta
nuestros dias en las gredas y tierras calcáreas depositadas
en su tiempo por el mar.
Las plantas pertenecientes á las familias de las fucóides,
de las equisetáceas y de los helechos.
Los zoófitos, las estreas, madréporas, litodendrones y
otros varios formaban, lo mismo que en la actualidad, ar
recifes en medio de las aguas ; en su fondo se mantenian
ciertos moluscos; otras, como las ortocerátides, las ammo
nitas, etc., nadaban libremente en la superficie de las olas.
En algunos sitios hormigueaba una familia particular de
crustáceos que no se perpetuó mas allá de dicha.época; esta
es la de los trilabites, compuesta de varias especies. Por úl
timo existian ya algunos peces.
Estos son los séres cuyos despojos hallamos cuando in
vestigamos los sedimentos depositados sobre la corteza de
la tierra en el origen de la segunda edad. Entre ese mismo
conjunto de séres, sin duda fueron los mas simples los que
aparecieron primero; mas ?de dónde procedieron esos pri
meros vivientes? Salidos de la nada sin prévia generacion ,
?de dónde sacaron la vida ? No, hay mas respuesta á esta
pregunta que decir que nacieron como la tierra, que no
reconoce otro padre que á Dios.
Continuando en la edad terciaria la accion de las causas
de que hemos hablado, se circunscribe y forma del todo el
elemento continental. Las tierras actuales con sus principa
les montes salieron de las aguas, y las cortaron sinuosos gol
fos y profundos mares: y en el interior se hallaron salados
Caspios y lagos de agua dulce; y así mismo, caudalosos nos
)1 420 11
con sus periódicas avenidasque descendian de los montes y
cruzaban por las llanuras. Los países tuvieron sus climas, y
los anos sus estaciones. Los animales y plantas se hallaron
colocados geográficamente segun cada comarca.
La grande clase de los mamíferos , que trató ya anterior
mente de parecer, tomó un lugar definitivo en la crea
ion Y.pobló los campos. Los primeros de ellos que parecie
ron, pertenecían á clases que no se han perpetuado hasta
nuestros tiempos, y solo hallamos sus esqueletos arrastra
dos por las aguas en los sedimentos de esa edad , de la cual
forman un carácter distintivo.
Los mas antiguos son los didelphis murina , los anoplite
rios, los paleorios , los lifiadones : en seguida los antracro
terios, los mastodontes , los rinocerontes, los hipopótamos,
los castores , y finalmente, los elefantes , los osos, los leo
nes, las hienas , los ciervos y los bueyes, caballos, etc. Po.
blaron los bosques numerosas aves; infinitos insectos revo
lotearon al rededor de las plantas , y los reptiles se arras
traron por las yerbas.
Por suparte los mares recibieron nuevos peces y moluscos,
y continuaron acarreando á las orillas y á las playas los
despojos de estos séres , nivelándoles con las arcillas, arenas
y tierras calizas que depositan allí juntamente.
Por lo demás no habia cesado la accion mineral, así frió
que lo mismo que en la edad Precedente, se esparcian por
la superficie formaciones cristalinas. En algunos parajes
aparecieron cráteres volcánicos que llenaron el aire con sus
erupciones. Por fin, siguiendo la construccion del envolto
rio 6 corteza terrestre, se formaron nuevos valles y nuevas
cordilleras de montes. ?Cuáles fueron las revoluciones que
terminaron esa época salvaje? ?Cuáles fueron las causas
que trajeron á tantos países rocas desprendidas de cimas
les mas remotas?
Estas moles de piedra errantes y dispersas por las tierras
del Norte, moles que pesan algunas hasta trescientos mil
kilógramos, y cuyo volúmen pasa de mil metros cúbicos,
son silenciosos testimonios de una gran catástrofe que en
aquel tiempo barrió una parte de los continentes, y dejó
sepultados á millares á sus rudos habitantes en los arenales
que se amontonaban.
Vamos viajando de unasregiones á otras sin perder nunca
la imágen de esas inmensas fuerzas que admiran á nuestra
imaginacion y tratamos de inventar mil ,teorías; pero tan
incapaces somos de senalar las causas, como el objeto de
semejantes trastornos. Este es el diluvio de los geólogos ;
entonces el hombre aun no existia.
Buscando el tiempo trascurrido desde que nuestros con
trientes tienen su aclual relieve, es decir, desde la última
revolucion que modificó Considerablemente la superficie del
globo, conviene analizar la Geología del período etiarlenario
por Mr. H. Reboul , corresponsal del Instituto.
Esta obramoderna es sumamente profunda, y cuales-.
quiera que sean nuestras opinionesy las de los lectores , im
porta conocer las de este sábio.
La mayor parte de los ríos, dice, arrastran, como es
sabido, en su corriente, en forma de arena 6 dé limo, des-.
hechos que arrebatan á los continentes á que dan riego. En
los parajes en que corren con mayor lentitud, y mejor aun
en aquellos en que se detienen en el mar 6 en los lagos,
dicha arena y limo se depositan y forman sucesivas acumu
laciones , cuya extension total juntamentecon sus progresos
anuales es fácil de calcular.
Estos son los principales fundamentos de la cronología
geológica de los períodos modernos. Uno de los nos mas
notables y mas propio para esta especie de observaciones, es
el Nilo, que atraviesa el Egipto. Los antiguos sabian ya , y
Herodoto lo atestigua en su historia , que el suelo de Egipto
habia sido formado enteramente por los terrenos deposita
dos por ese rio. En efecto , varias escavacioncs hechas en
aquel valle hasta bastante profundidad , nos muestran un
suelo enteramente formado de capas alternas de limo ó de
arena, que no son otra cosa que el resultado de las perió
dicas inundaciones.
Referian los sacerdotes de Menfis, que en tiempo del rey
Menei, todo el pais desde Tébas hasta el mar, es decir, en
una extension de siete dias de navegacion , era solo un
visto pantano, el cual poco á poco se había ido llenando
con tierras acarreadas del modo dicho. Herodoto concluyó
de sus propias'observaciones, que lo mismo debia haber su
cedido en lo tocante á las partes superiores del valle hasta
á tres días de 'navegacion mas arriba de Tébas. Notó tam -
bien que si el rio en vez de ir á perderse en el Mediterrá
neo, hubiese ido á desembocar en cl mar Rojo, en el espa
cio de diez mil arios hubiese llenado aquel mar estrecho y
poco profundo. Si pudiese darse entera fé á la cronología de
las dinastías egipcias, Menei, que colocan doce mil arios
anterior á Herodoto , fuera un escelente punto de partida
para calcular el progreso de los acarreos del Nilo ; pero por
desgracia la época de ese rey solo puede mirarse como re
presentando en la tradicion humana una época muy remota,
pero no una fecha exacta.
Los únicos datos que tenemos para determinar el ade
lanto secular del terreno, fechan desde el tiempo de las
Cruzadas, y muestran que el continente gana al mar unos
mil metros cada cien anos ; y aun es fuerza no perder de
vista que esta cantidad adoptada por Cuvier parece muy
exagerada , y que muchos se sienten inclinados á creer que
es preciso mirar la mudanza de las riberas como mucho mas
lenta.
Como quiera que sea, siendo la jornada de navegacion en
tre los antiguos de quinientos cuarenta estadios (5000 me
tros), debe á lo menos hacerse subir á cinco mil anos el
tiempo necesario para llenar una sola, ó á 35000 el que se
necesitó para llenar este, es decir, el golfo Egipcio desde
Tébas hasta el mar.
Calculando solamente á cinco mil anos el tiempo necesa
rio para llenar la parte superior de Tébas , hallamos en su
ma un espacio de mas de cuarenta mil anos empleados por
el Nilo en acarrear las tierras necesarias para la forrnacion
del suelo actual de Egipto.
Esta duracion , que comparada á la de nuestras'revolu
ciones políticas, nos parece enorme, es sin embargo muy
inferior á la realidad, pues resulta de una fuerza de acarreo
estimada en mucho menos de su valor efectivo, y que exi
girla que en el espacio de dos mil trescientos arios que nos
separa de Herodoto , hubiese el Egipto avanzado mas de
cien leguas en el Mediterráneo : cosa que ciertamente no se
ha efectuado.
Mr. de Becquerel , miembro del Instituto, ha probado una
medida de otra clase, y muy ingeniosa. Habiendo notado
que las rocas graníticas del Limosin sufrian en la parte ex
puesta al contacto del aire una descomposicion lenta y gra
dual, propúsose calcular el tiempo ó la velocidad de dicha
descomposicion. Conociendo la época de la construccion de
la catedral de Limojes, ha observado en el punto mas des
cubierto de sus paredes exteriores una alteracion que pene
tra en la piedra como á unas cinco líneas de profundidad,
lo que da una velocidad como de una pulgada por cada mil
arios. -
Siendo así que en las rocas que forman el país en todas
w 421
partes, la descomposicion ha.penetrado hasta cinco piés de
profundidad , á ser exacta la observacion , habría mas de
setenta mil arios que la actual superficie de dichas rocas se
hallarla expuesta á la accion disgregante del aire.
Las formas generales de los continentes, de que resultan
la corriente y direccion de los ríos, ascienden .pues á una
antigüedad mucho mas remota de lo que se supone. Las
cronologías tradicionales no son mas que un punto encm
paracion de las de,la tierra.
Créese que las sociedades son viejas cuando uno se limita
á considerar en los espacios de lo pasado lo que es de su
dominio; pero pronto se comprende que son nuevas y como
de ayer, cuando secompara su historia á la del globo en que
tienen asiento , y en donde los hombres debieron habitar
' tanto tiempo antes de adquirir los primeros elementos de
su civiliza•ion y de sus tradiciones orales ó escritas.
Son los fósiles despojos de séres que vivieron en otro
tiempo, y como una especie de medallas que nos ha dejado
la naturaleza para testimonio de antiguas existencias, y co
mo prueba de los trastornos que ha debido esperimentar el
suelo en que vivimos,
Todos los descubrimientos que ha hecho Mr. Cuvier• por
este medio pueden reducirse á cuatro grandes verdades geo
lógicas:
Los séres organizados, 6 animales vertebrados, cu
yos despojos existen en diversas capas que componen lo que
los geólogos llaman terrenos secundarios y terciarios, difie
ren siempre en las especies y á menudo en los géneros, aun
de los séres de la misma clase que actualmente viven en la
superficie de la tierra. Este hec,ho nos parece suficiente
mente probado por las numerosas memorias del autor so
bre los animales vertebrados fósiles, los cuales muchas ve
ces se ha visto obligado á hacerlas preceder de investigacio
nes zoológicas y anatómicas sobre el género de los animales
análogos ó cercanos á ellos,-investigaciones en que se ocu
paba, y en que hallamos siempre esa vasta erudicion , esa
ilustrada crítica, esa sagacidad de penetracion , cualidades
que tanto distinguen á ese sábio naturalista.
2.° Los últimos animales que desaparecieron eran muy
poco diferentes de los actuales , y los que desaparecieron
antes diferían mucho mas. La suma de las diferencias au
menta tambien á medida que nos remontamos á mayor an
tigüedad, de modo que cuanto mayor es el espacio que
separa esas grandes destrucciones, mas difieren los anima
les de entonces de los dé ahora.
Lo mas singular es que parece que á cada grande revo
lucion se anadieron á la masa general nuevos vivientes,
mas perfectos, 6 á lo menos mas elevados en la escala de
la organizacion , que los que les precedieron. Así vemos
zoófitos en los terrenos donde no hay conchas, y crustá
ceos en los que crecen de animales vertebrados ; pescados
en los que están faltos de mamíferos, y un gran número
de mamíferos en los terrenos donde aun no hallamos cua
drúmanos y hombres.
Este hecho conduciria al filósofo, si quisiera salirse de la
série de ideas que /10S ocupa , á reflexiones profundas sobre
la especie de fatalidad que arrastra, por decirlo así, la natu
raleza moral á seguir los pasos de-la naturaleza física, de
modo que echando una ojeada histórica sobre la forma de
diferentes modos de existencia de los pueblos, sobre sus di
versas constituciones, y al mismo tiempo sobre la estruc
tura de nuestro globo, pudieran hallarse acontecimientos,
por decirlo así, paralelos en una y otra. Así es como pu
diésemos hacer observar que no hay en el mundo cambios
insensibles y sin sacudimientos.
Los que ha sufrido el globo , lo mismo que los que ha
sufrido la especie humana,,han ido acompanados de gran
des catástrofes. Por una parte , cada vez que ha parecido
en el reino animal un grado superior de organizacion , la
tierra se ha cubierto de agua , hánse derrumbado los mon
tes , elevado los.11anos , anegado los vivientes que habita
ban la superficie de la tierra , y han sido rotos y aplastados
hasta el último de ellos : su raza aniquilada no ha dejado
otros vestigios de su paso sobre la tierra, que algunos frac
mentos de huesos conservados debajo de las masas que caja n
sobre ellos.
. Por otra parte, siempre que los pueblos adelantan un paso
hácia la civilizacion, cada vez que quieren mejorar su exis
tencia , solo Pueden obtener alguna mudanza por medio
de grandes esfuerzos y por no menos terribles revoluciones:
y si las razas no desaparecen como en las revoluciones de
la naturaleza , hay sacrificios de sangre que hacen desapa
recer familias enteras , las cuales no dejan en el mundo
otros vestigios de suexistencia que las acciones que hicie
ron ; los cuales, lo mismo que los despojos fósiles hundidos
en el fondo de la tierra, son un testimonio de la naturaleza
mas ó menos perfecta de los séres de que proceden.
3•0 Hasta ahora no se han encontrado huesos humanos
entre los fósiles propiamente dichos , á lo menos en las co
marcas ya conocidas por los geólogos , que son en muy
corto número ; y todo induce á creer que en ninguna otra
parte se hallarán. EP de notar que tampoco se ha notado
en parte alguna cuadrumanos fósiles.
4.0 Todas las capas que forman la corteza de nuestro
globo, no se formaron en las aguas del mar; las aguas dul
ces han producido tambien deposiciones mezcladas con des
pojos de séres organizados terrestres y fluviátiles que alter
nan con los depositados por el mar. De ahí la distincion de
los terrenos en dos clases; terrenos marítimos, y terrenos
de agua dulce. Hé ahí lo que resulta con evidencia de los
trabajos de Cuvier y de Brogniard , sobre la geología de los
alrededores de Paris.
Es muy probable que en varios continentes hay un sin fin
de lugares circunscritos como el de los alrededores de Paris,
que fuera muy importante describir, imitando á Cuvier y
á Brogniard : es decir, tratando de determinar las diferen
tes naturalezas de los términos que los componen , su po
sicion respectiva , y su analogía con otros ya conocidos.
Acaso en cada uno de estos lugares hay despojos de anima
les desconocidos entre los vivientes, y acaso tambien que
hasta ahora no se han visto entre los fósiles.
Apenas se ha empezado el estudio de los terrenos se
cundarios, y es preciso no descuidar nada de cuanto puede
hacernos conocer esa série de entes organizados, esas plan
tas, zoófitos moluscos , peces, réptiles y mamíferos, hun
didos entre las capas que forman la superficie de nuestro
globo.
Así al menos con ocerémos la marcha que siguió la natu
raleza en la creacion de los séres organieddos , y la progre
sion á que se ha sugetado para pasar del zoófito al hombre;
progresion que escita en estremo la curiosidad , cualquiera
que por otra parte sea la opinion que se tenga sobre la na
turaleza de estos séres y sobre la obra del Criador.
Por lo que acabamos de referir sobre los huesos de los ani
males vertebrados, y por otras observaciones concernientes
á los demás fósiles, se trasluce ya, aunque no puede demos
trarse, que, sea que la naturaleza de los líquidos y de la
atmósfera no lo permite, sea que la fuerza productora de
los séres haya tenido difereates grados de intensidad y de
perfeccion , se trasluce ya, decimos, que los primeros ani
)§ 422 kl
males en el órden de la creacion fueron los zoófitos. La
vida existia ya, pero era una vida equívoca y sin sensibilidad.
Mas tarde los insectos presentaron la muestra de un grado
de organizacion superior : apareció la sensibilidad en el
mundo, bien que encerrada en muy estrechos límites. Poco
despues vinieron los Peces, y la vida ostentó mayor fuerza;
con todo se concretaba á un sentimiento automático, á un
mero instinto.
Algo despues se poblaron las riberas yllas islas de rép
tiles, séres poco inteligentes aun , pero que probablemente
eran los únicos que con venian á la. naturaleza, silvestre de
aquella época.
Embellecióse poco á poco la tierra, y le llegaron nuevos
huéspedes mas perfectos, que fueron los mamíferos y los
cuadrumanos , siendo estos los últimos.
Finalmente, cuando pareció con el majestuoso aspecto
en que hoy la vemos ; cuando la fertilidad de su sueldo
pudo, mantener á centenares de millones de séres capaces
de apreciar su belleza , de estudiarla y conocerla , el hom
bre, último de los animales de la creacion, fué colocado en
la superficie, y con él empieza la cuarta edad de la tierra.
Hemos visto que la especie humana no es contemporánea
del planeta en que .habita, y que fué colocado en él despues
que los demás animales, en una época que no se halla es
eesivamente remota.
Todo cuanto sabemos sobre la antigua historia de la hu
manidad , no prueba que fuese por mucho tiempo débil al
lado de los grandesfenómenos que tenian lugar en lalierra.
Los nos salidos de madre , los pantanos sin límites, los
fríos y profundos bosques, los animales de rapina y los innu
merables insectos, disputaban al hombre un mundo del
que aun no podia titularse rey.
Pero al fin se desenvolvió su genio ; colocése al frente
de los séres organizados, porque esta era su mision.
El hombre debla hacer tributarios suyos á los demás sé
res ; debía emplear sus propias fuerzas juntamente con las
de la naturaleza, que descubrió con su inteligencia, á fin
de conservar la armonía entre las diversas especies de séres,
proteger á las razas débiles, impedir que los fuertes se mul
tiplicasen demasiado, mantener la limpieza; frescura, y
un aspecto risueno en los campos , quitando las plantas se
cas, escavando canales para dar una corriente á las aguas
estancadas, levantando diques que detuviesen el imperio
de los devastadores torrentes, edificando, en fin, esos pala
cios esos templos , esas ciudades dignos frutos de sus es
fuerzos y de su imagibacion.
Así el hombre, animal pensador, sociable y perfectible,
es el primero entre los séres, la obra maestra de la ereacion;
comprende á la naturaleza, y mediante este conocimiento,
se eleva con el alma y el corazon hasta al Criador. Pero el
hombre es un ser fuerte :.solo Dios es infinito.
Aunque el hombre fuese inmortal, no probarla esto que
lo fuese tambien la humanidad.
Esta, no es otra cosa que la aglomeracion de molécu
las semovientes unidas á la superficie de un planeta que
vaga por el espacio en medio del torbellino de los demás
astros. ? Qué providencia podrá asegurarle que dichos as
tros que se mueven y columpian sobre la cabeza del hom
bre le serán siempre favorables y benéficos? ?y qué algun
dia no venga alguna órbita estrana y amenazadora á cruzar
por la órbita en que se mueve la morada de la humanidad?
Y si un día los mares se elevasen si el océano remon
tase á sus manantiales derribando las cumbres de los mon
tes , ? qué le importaría á la naturaleza física que se hun
diesen las ciudades y que los pueblos fuesen barridos de
la superficie del globo? y en tal caso ? qué seria de nuestro
orgullo? Qué de esas ciudades y obras magníficas que creyó
eternizar la prensa? Las obras del hombre perecerian con él.
En este mundo no somos diferentes de esas sociedades
de insectos, que, confiados en un dia sereno, se reunen para
vivir en comunidad , engendrar, multiplicarse; pero que
luego una sequía, un huracan, una tempestad las destruye,
dispersa y anonada, sin que ninguno pudiese preverlo, y
sin que el dia siguiente quede otra cosa de la sociedad de
la víspera que el miserable sitio que ocupaba.
Así para los hombres como para los demás animales, el
mundo físico domina el mundo moral , y por una obedien
cia fatal todo el resto adquiere su fin y su punto de partida
en este mundo superior.
Pero Dios es el principio y el fin. Descansemos, pues, en
paz en esta divina unidad de que procede todo, por la que
todo respira, y á la que todo ha de volver.
Viajes.
CAPILLA DE NTRA. SRA. DE LAS LLAMAS, EN BELLEVUE.
Pocos habrán dejado de oir hablar de la capilla que se ha
erigido en Bel levue bajo la advocacion de Ntra. Sra. de las
Llamas, en el mismo sitio en que acaeció el ano de 1842
la horrible catástrofe del camino de hierro de Paris á Ver
sailles. Nosotros vamos á ver si podemos completarcon algu
nas noticias la idea que pueden formar nuestros lectores de
este monumento fúnebre en vista de la lámina que damos.
Como en ella se vé , esta capilla es de estilo ogival , y
tiene la forma de un triángulo : el interior es estremada
mente sencillo, severo y desnudo de adornos. En el ángulo
que hace frente á la puerta de entrada, es decir, del lado
del Oriente, se halla situado el altar con arreglo al uso sim
bólico adoptado en la construccion de la mayor parte de las
iglesias. Todo su adorno consiste en candelabros de piedra
que figuran huesos humanos y calaveras. En la parte supe
rior del altar se halla esculpida una imágen pequena de la
Virgen. Colocadós los piés sobre un globo medio cubierto
de llamas, juntas las manos y elevados los ojos al cielo en
actitud de orar. Sobre la cartela que sostiene esta estátua se
lee la inscripcion siguiente : A las víctimas del VIII de Ma
yo .111.DCCCXLII : y por debajo: ! 0 buena y tierna María!
defiéndenos de las llamas de la Sierra, pero presérvanos sobre
todo de las llamas de la eternidad. Mas arriba, y casi tocando
con la bóveda, hay una vidriera pintada de figura de in
medallon , cuya parte superior representa la Trinidad, y la
inferior una escena del incendio del camino de hierro. Mu
chos infelices medio sumergidos entre las llamas, levantan
los ojos y lasmanos hácia las tres Divinas Personas en acti
tud de invocarlas : entre otros llama la atencion una madre
que estrecha á su hijo en sus brazos con una espresion de
humilde congoja. El friso interior de la capilla representa
huesos humanos ardiendo, con calaveras en cada uno de
los ángulos, y la pechina de la bóveda está igualmente
adornada con calaveras rodeadas de llamas.
-)3 42
Por la parte esterior corona el monumento una estátua
de la Vírgen,•igual en todo á la del interior, á cuyos pis
'se lee: Nuestra Senora de las Llamas : y mas abajo hay otro
friso como el de adentro formado de huesos humanos que
se están quemando. Debajo del
frontis, ocupado por un medio
relieve que representa con vero
similitud un episodio de la triste
catástrofe hay escrito: Paz á las
víctimas del VIII de Mayo I pia
doso deseo contra el cual protesta
brutalment9 á cada momento del
- dia, el estruendo de los vagones
que pasan como un huracan. So
bre la puerta, por último, que está
pintada de color rojo, estas dos
palabras: he profundis , piden á
los que van á visitar la capilla una
melancólica y corta oracion , que
muy rara vez harán sin duda. ,
La capilla de Nuestra Senora de
las Llamas, toda de piedra de sille
ría , está situada sobre un cerrit o
arenoso, desde donde se goza de
una soberbia vista : hermosos pra
dos, una parte del curso del Sena,
y mas abajo, en una lontananza
vaporosa, Paris con sus magníficos edificios medio cubiertos
con un velo. Un enverjado de madera, .adornado por la
parte interior con unasuirnalda de boj amarillo, forma al
rededor del monumento un circuito triangular, en cuyos
ángulos hay colocadas cruces sencillas de madera. La capilla
3t
está situada tan inmediata á los rails, que desde lo interior
del recinto que ocupa, se percibe sensiblemente la impre
sion del aire arrojado por la violencia de los convoyes que
pasan.
L,.
esawk,
La construccion de Nuestra Se
nora de las Llamas se debe á una
de las personas que mas sufrieron
por la catástrofe del 8 de Mayo.
Mr. Lemarie , arquitecto, que per
dió en aquel infausto dia un hijo,
una cunada y un sobrino, quiso
consagrar á su Memoria este pia
doso monumento, erigido por él
mismo, que no honra menos su ta
lento que su corazon, y que fué
inaugurado el 16 de noviembre de
18í2 por el senor Obispo de Ver
saínes. En él se ha hecho además
una fundacion de cuatro misas
anuales, que debe decir el cura de
Meudon , sin perjuicio de las que
puedan dedicar los parientes de las
víctimas.
Renunciamos á describir el ca
rácter de religiosa tristeza de esta
capilla blanca que se levanta, co
mo una muda súplica, al lado del
camino sobre queje agitan, mezclados con ruidosa preci
pitacion , las pasiones, los negocios y los placeres de los
hombres. Nótase allí, en efecto, una poesía que jamás nos
hubiéramos atrevido antes á creer posible en un camino de
hierro.
Costumbres andaluzas.
Algun tiempo hace que la casualidad me proporcionó el
conocimiento del Sr. Juan Lopez, hombre ya de edad y de
aquellos antiguos andaluces de capa y montera. Vivía en
una casita del barrio de la Trinidad, en companía de una
graciosa morena, sobrina suya, que cuidaba al tío como
una tierna hija. El tio Relámpago, que por este apodo era
conocido en el barrio el Sr. Lopez , estaba siempre triste,
y se conocia que grandes pesares habían amargado el últi
molercio de su vida. Varias veces le pregunté la causa de
aquella tristeza tan notable, y poco á poco me puso al cor
riente de las causas que la habían motivado. Algun tiempo
despues , cuando ya nos conocíamos mas á fondo, segun de
cia , me pidió que le escribiese cuanto me habia referido, á
lo que condescendí gustoso.
En efecto, á los dos dias de haberme hecho su peticion ,
me dirigí al barrio de la Trinidad, llevando en el bolsillo
algunas cuartillas de papel, que contenían la relacion que
deseaba el tío Relámpago....
Sábese que el barrio de la Trinidad es uno de los Mayo
res y mas populosos de Málaga ; que comprende una mul
titud de calles y callejas, todas por lo regular con un piso
muy pésimo, y con un caserío antiguo , aunque de algunos
anos á esta parte se ha reformado en gran parte. Habítalo
una poblacion nada abundante en bienes de fortuna, y aun
mas necesitada que otras veces, pues bajo un esterior hu milde, abundaban en otro tiempo los pesos de veinte rea les, que era una bendicion de Dios. Debíase esto á mil cau
sas que no viene á cuento el referir. Nos basta consignar el
hecho.
En cambio , los habitantes de este barrio, al menos en
su gran mayoría, estaban muy atrasados en la carrera de
la civilizacion: tan atrasados estaban, que se burlaban de las
levitas y de las casacas, hasta el punto de dar una chifla al
pobre que tenia el mal gusto de ir á lucir por sus calles, su
cuerpo embutido entre faldones. Los hombres le dejaban
ir una andanada de denuestos ; las mozuelas le hacian un
fuego graneado de dichos á cual mas graciosos y picantes,
y los muchachos encuerinos, no se descuidaban, si.tenian á
mano algun proyectil, aunque no fuese Muy limpio, en sa
ludar con él desde léjos al infortunado pisaverde. Pero se
rezaba el rosario todas las noches , y se profesaban ciertos
principios de moral y de religion por desgracia bastante
perdidos hoy.
Mas pasó aquel tiempo, y vino otro. ! Qnién sabe el que
vendrá manana! Vino otro, y la civilizacion se apoderó del
barrio de la Trinidad , como se ha apoderado de todo: aun
no se ha definido si para bien 6 para mal de la especie hu
mana. Fuéronse , en su mayor parte los pesos duros, sin
que se pueda tampoco adivinar por qué; fuéronse con ellos
mil prácticas y costumbres. Finalmente, si no nos equivo
camos, lá civilizacion ha quitado á los habitantes de aquel
barrio , como á casi todos los de los demás, una gran parte
de su bienestar. Qué les ha dado en cambio? Un gran co
nocimiento acerca de cosas, que mas valiera ignorasen: un
?24
aumento de necesidades, mientras menos medios tienen
con que satisfacerlas, y mayor apego y familiaridad con
usos, trajes y costumbres que antes no admitian. Muchos
airosos calanes , muchas chaquetas llenas deíalamares, que
sentaban á las mil maravillas en cuerpos criados para llevar
estas prendas, se han convertido, los primeros en gabinas
y bombardas, en eslaches , como llamaban á los sombreros
de copa, sin que nos haya sido posible averiguar, la analogía
que guardan esos nombres con los dichos sombreros; y las
segundas en levitas, que en Dios y en mi conciencia , mas
parece ele están colgadas de una percha, que en el cuerpo
de un hombre ; pues á algunos sienta esto tan mal, como
bien la calasera y el calailé. Ciudadano hay que si al po
nerse la levita pudiera soltar los brazos y dejarlos en un
rihcon , podria servir muy bien de manga de parroquia en
un entierro.
Res. pecto á moral, buenas costumbres y demás virtudes
sociales, ya no hay distincion : el nivel de la civilizacion ha
igualado á todos : la despreocupacion , hija de aquella, ha
hecho notables adelantos.
Por esto, no admitimos ya ninguna distincion notable
entre los usos y costumbres de los habitantes de este barrio
ni de pingan otro á los de la ciudad ; y cuando vemos pre
sentar en la actualidad como existentes, tipos que bien:pue.
de decirse que pasaron, sentimos en verdad que así se des
figuren hechos, y se cometan anacronismos Hoy dia re
petimos, las costumbres casi son unas ; los gustos, si es que
hoy hay gustos, son los mismos. De un mismo modo se hace
el amor, de una misma manera los enlaces: desaparecieron
las veladas y los bailes de candil ; hasta los dichos picantes,
hasta esas agudezas tan originales, son propiedad de todos,
mejor dicho, nadie los usa con propiedad ; y con:el tiem
po, acaso, solo se hallarán en los romances, y en las nove
las de costumbres nacionales.
Un cuarto de hora despues de haber salido de mi casa,
me hallaba á la puerta de lá del Sr. Juan Lopez, quien me
recibió en un estenso patio, á la sombra de una parra. Hí
zome sentar al lado de una mesa de pino, y mandando á su
sobrina que trajese una botella y dos vasos, se sentó á mi
lado. Entretanto, habia yo sacado los papeles del bolsillo y
y los habia estendido sobre la mesa, pronto á empezar la
lectura de ellos.
—Aguardosté un poquiyo que no muj corre naide me
dijo : entre dia y noche no hay paré, y jágasosté cargo que
está en su casa.
La sobrina habla traido ya la botella y los dos vasos. El
tio Relámpago los llenó.
—Jesú , María y 'José! dijo tomando uno y aproximán
dome el otro : vaya po la dosté.
En seguida se lo bebió.
Yo probé el mio, y dí principio. á la lectura de mi ma
nuscrito.
« Historia verídica y lastimosa, en la que se refieren los
desgraciados amoresdel mozo bueno Estéban Lopez, con la
moza María de los Angeles Berroquena , y triste fin que
t uvieron ; con otras cosas que verá el curioso lector.»
Mu bien ! interrumpió el tio Relámpago ; Pero jága
moste la grasia e poné en lugá de Esteban Estebaniyo, que
así le ecíamoj , y aiiairle el áliaj que jasía su gloria : Este
baniyo Lopez (a) Centella. Centella, si jenó ; ya puoste pre
sumise lo que seria. Era dino hijo de su padre ; de este
probe que aquí mirasté solo como el espárrago, es de que
perdí al hijo .e mij jentranaj. Vaya, sigasté, que esta peniya
negra dará pronto con mi cuerpo en la sepultura.
—« Todo lo que va á referirse, continué leyendo, acon
teció en la ciudad de Málaga , tierra sobre la cual vertió •
Dios sus dones á manos llenas. Las cumbres que la rodean
se ven coronadas de las ricas vinas, que producen en abun
dancia el gustoso néctar que abunda en sus bodegas , y el
mar que la baría la adormece con sus arrullos; pero cuando
conoce que su monotonía la cansa, la ofrece para divertirlá
espectáculos magníficos y terribles. Agitase poco á poco su
tersa y plateada superficie , toma colores variados , elévase
en montanas bullidoras, y parte rápida como el pensamiento
á estrellarse contra la muralla , deshaciéndose en mil copos
de blanca nieve. Al mismo tiempo pide &Neptuno su ca
pilla de música , y la atruena los oidos con una sinfonía en
que los serpentones hacen el gasto.... •
— Lo que está güeno, lo está , dijo el Sr. Juan al llegar
aquí.— eso e la capiya e música me gusta ; pero sobretoo lo
el netar es una verdad como un templo ! No ostante , qui
siera sabé ante je seguí en qué viene á pará toitico eso.
—Mire V., le contesté , sigue por este estilo describiendo
á Málaga , la hermosura de su cielo, la benignidad de su
clima , y despues entra ya la historia : «Era Esteban Lo
pez , etc.»
— Estebaniyo (a) Centella ; que no solvíosté de muarlo.
?Y no isosté cuando sucediÓ?
—Hombre, no.
— Pues oiga osté lo que ha é poné.
— Too esto susedió en la siudá de Málaga , en aquellos
tiempos felises antes de la venia de los gabachos, cuando
el vino no se aguaba como lo está hoy ; en lo que han per
dio los cosecheros é vino : prueba al canto: cuando el vino
no estaba bautiza° , que toitico él era espíritu y se subia á
la cabesa , cualquier güen cristiano poia en ella Con mas é
un asumbre : ahí estaba el cuerpo pa sostenerla ; y no se
ijo nunca que se le hubiese esgonsao á nenguno el pescueso,
aunque bebiera el vino á pasto : mas ahora que pa jasé el
vino se buscan los posos, lo mesmito que en las boticas,
naide puee catarlo sin que se le baje á los pieses : de aquí
risulta que pierden al instante el iquilibrio y cae el santo
en' tierra. ?Se le olviará á osté ?
Qué se me ha de olviar! le dije sonriéndome.
— Y anaa osté que con el viniyo se jueron tambien aque
llas anchovas tan sabrosas,...
— Hombre, le interrumpí, por lo que hace al vino pase,
pero en cuanto á las anchoas....
—Es lo que le igo... O las anchovas no son las mesmas, y
el agua que las cria ha tenio muanza , ó esta pícara boca
que ha é comé tierra ha perdío ya su virtú pa sabé lo
que es güeno. Esengánese osté ; yo no soy hombre é letra,
pero le igo que toitico ha venio pa bajo. Con el vino se jue
ron las anchovas , con las anchovas aquellas bocas echas
é sielo sigun sabian estinguí lo güeno , con las bocas los
hombres, y con los hombres el rumbo y la caliá. Con que,
queamos en que lo pondrasté ?
— Descuide V., Sr. Juan.
-- Vaya, po ante é seguí, otro traguiyo.
Llenó de nuevo el vaso y lo' apuró como el primero. Yo
continué mi lectura :
— « Era Esteban , quiero decir , Estebanillo Lopez (á)
Centella, un mozo moreno, con unos ojos que manaban
miel y acibar,, segun venia á cuento....
— Eso está bien ! esclamó el tío Juan, cuyos apagados
ojos brillaron al recuerdo de los ojos de su hijo ; pero yo
quisiera que en lugá de eso que manaba, pusiera osté que
estilaba , 6 chorreaba , que se entiende mejó.
— No hay inconveniente, le dije. — « Una patilla cor
425
rida a saya paecia una bandera agitaa po el viento: sus piases , negra y luciente, fortnaba un marcoá un rostro agra
ciado y franco, cuya boca , cuando se abria, obligaba á to- eran el primó del mundo ; chiquitos como cáscaras é nués,
das las demás bocas á abrirse de risa , tal era el torrente de calsaos con unos sapatos e tavinete, con una piesa e liston que
agudezas y chistes que salia de ella. 1 la enroyaba á la pierna mas mona que sa podio vé , jacien
- !Ay.! Senteya de mi via l Por qué la muerte maldita do unos crusaos que jasta ahí; y que lucia porque la saya
echarla una tapia á tu boquiya 1 exclamó el tio Relámpago no le pasaba el tobiyo. Po otro lao, era mas limpia que el'
con las lágrimas en los ojos. agua y mas viviora que la tierra. Ha vistosté corré po el
— « En suma , Centella era un mozo como muchos de los campo un arroyiyo? Pues lo mesmo era su natural , mansa
mozos de entonces.. Tenian estos, pelos en el pecho, y den- argunas veses ; pero !ay ! cuando se enfaaba se ponia re
tro del pecho el alma de un sultan y el corazon de un prina bolbia y turbia que Gualineina cuando trae una avenia 'y
cipe. Su bolsa y su vida eran para el amigo 6 la persona salian mas sentencias y petisiones e su boca , que riales del:
que les hiciese algun favor, 6 les alargase la mano para salir borsiyo del proba que cae en peer de la justisia.
de algun mal paso. Calló el tío Relámpago, y yo emprendí de nuevo mi lec
.
—Y no ponosté ma. tura algo mas abajo de donde la dejé ; pues la descripcion
— No, ya paso á otra cosa.
.
del Sr. Juan me pareció superior á la mia.
« Dada esta sucinta idea de los héroes de esta historia ,
—No jagasté tal, por la santísima Triniá , que toavia hay
mas que leí de aquellas mozos. Tan Propios p un barrio pasemos á narrar sus amores y el lamentable fin que tu
como pa un fregao , lo mesmito le abrían á uno un gn- vieron.
,
jero en el peyejo, como ejaban que se lo abriesen ante que A las once de una noche bastante cerrada venian por el permití que naide incomoase al ojeto de su afeuto. Sus can- arroyo del Cuarto, montados en veloces potros andaluces, tares , su presona , su vis eran pa la jembra junca que les Estebanillo Lopez (a) Centella , Juan Garcia (a) el Lobo, y inase su amó, como no le jiciese una mala pasá coronando otros dos guapetones del barrio, con vista de lince y oidos
con una cornamenta como la é un venao ; po
sus cabezal' de zorro, y dispuestos á burlar la vigilancia del resguarda que entonces entraba la limpia , y no queaba un títere sano. VaCyao,ntMinuaént:a. rlpioeasgraacsai.nbtaErlolsodtesu,bcaisnroibllalrose clCaasregnqatueslelqauveemnpaiaernnchdeaialblnoasáá savemannbtgaodusoacsrodsáitaamdousgdee , ter - « Mas si buenos eran aquellos mozos, las mozas no les ciado el retaco sobre los muslos y la mano en el gatillo iban en zaga ; si aquellos eran fuego, estas eran pólvora , todo su aquel derramaba la sal de la tierra. y gpuroanrdtoiaá yeenlvciaernturnoa lroocfioardmaabdaen boatlraoss ;doesl cLoonbtoraibbaanádirsettaas. — !Ay! y tanto como la erramaban , interrumpió el tio Ya se disponian á internarse en las calles de la ciudad, cuan Jvuisatans;oy peos siegsousrotrqiugeo.ssiauenlaantée esas jembras hubiera dao un do la voz de alto hizo estremecer á todos, no ya por el te , toiticas las mugeres de la mor de sus vidas , tierra hubieran catao una poquiya e grasia y sandunga que continuamente exponian sin miedo, , sino por el de perder su hacienda. Centella que iba delante, pues tenia n para tira ya á armosá , y que siempre les quease como hemos dicho, no hizo caso : se tendió sobre el caballo,
mas é una fanega. le dijo á la oreja « anda lucero güeno,» y el caballo salió los--An«gUelneas dBe eersrtraosqmueonzaa»s,...p. roseguí leyendo, era María de aulnagabloaplae : imitáronle sus companeros, pero de pronto silbó. , y despues otra y otra : preciso les fué entonces — Y así tenia el arma tan dura como el apeyio, aunque volver caras y contestar al fuego de los guardas; pocos mi no lo aparentaba. Osté perdone que lo interrumpa tanto , nutos despues calan heridos el Lobo y otro de sus compana me dijo el tio Relámpago. ros, y el caballo de Centella con una pierna rota de un ha - No hay de qué : le contesté.... « Una de estas mozas lazo. En. este estado ya solo pensó Centella en salvar su vida, era María de los Angeles Berroquena alta , moza de 19 abriles, y se internó por las callejas del barrio, á pié, armado con , morena , .de rostro ovalado y gracioso , y ojos ne- su retaco , gros.... y perseguido por dos guardas. No era el caso
nuevo para él inte—rrMumeppiaóesdee qnuueevlao eesltoSyr. gJuuiapnan. cMloíreonstéeste momento, me menos apurado, sp;uepseryoaenotrealsmveocmesenhtoabeian sqauliedocrdeeiaobtruorslanro , aqueya jembra la persecucion que le bacan qeuraitacralpealsa, fnleomyaaáe urensutuciétsácoá 6uná muuneirntog,léssino tambien de el lado opuesto de la calle En, seifnetcitóo,paesroas uanparepsuartraudlolas qpuoer , ecyoomsofuáeuronnsiqlauipterardqiuseio.n!AeymsianSóe!nyteqyuaé pinreleysjmaceegrlaestsaablatá! lpleegrdabidaoa,tryaídyaa popreneslabrauidboiedne élnosetnirtores.gaDrisóes,e 6Ceenntevlleanpdoerr , Si osté la hubiera guipao, de siguro esos yojloas sdueyaosttéamsebibeun-. cara su vida, cuando se abrió una puerta, y oyó una voz . femenil que le decia :
hieran puesto mas grandes y mas ensendios que una fragua. Como isosté muy bien, los ojos é la Berroquena — Moso güeno, entrosté, y se librará de caé en poer de eran mas esos Júas.
negros que una noche mu oscura, con unas pestanas e ter- —ciopelo, y unas sejas e sea que jasta ayi: su boquiya ! Inflausta fué aquella horiya, senó de mi alma ! es era un clamó el tio Relámpago aniyo : majó le hubiera estao á mi Santa , y sus dientesiyos como cuentas e marfí trpraaisgoaulmeisfaofyi;yaay!, lPmuaeagseoseounenclapcrneuáleoy!qoue.el...plaepljoraomlbeaapySeoeglana,bteayyjmaas!atsaralfsoio:nsnasmuqtiuuscmveaiorteeasl cqyouaSmecenpagaéuu,neípenlerenrpydooeiséóndécmoolnia: Ejeussatsetsbiecaninaoi,yraqou;senuoylaiqbuseaerbtáíeanymspouosevnrioads.eoStlriaogsaBscetoérrm.oo tmoveniyeoos,demams inEesgtreobaynibyroutl;icouqanuedoel sme alongeosadtaebéabapnaoeedieal ha- « Centella vió el cielo abierto ; y sin hacerse de rogar, se ryeoyneavicsoton cuunelmpoasntcoone gterarssiioapyeloca. liEám, ppeureosnveenngiauneol ccoumelopuoneal;, Lvmiasettooiósdceeunrsidulaasdpcaedsreaselqgauuenidoáocrhteaesn,peqbruumeeniteinhóovqraauneloelsoeabvarefiarainfialcaraossnepuseiennrtdsaaesrr.
'
dqeuélamBoevrirmoiqeunetoilsa! :C!oanyf!orqmuée isbiantaunridyaan!doayse! qibuaémcaeesireans!doa,yy! conAlsuvesrhsueeClleanst.ella en puerto de salvamento, lo primero que . TOM. Y.
54
)5 42
hizo fué dar graciasá la Virgen , y en seguida al alma cari
tativa que lo habia librado de la prision ó de la muerte.
Pero ? cuál no seria su asombro al contemplar en su liber
tadora, á una perla del barrio, á la reina de todas las mo
zas de garbo y salero, segun la pareció. Quedóse estático,
con la boca 'abierta y los ojos fijos, contemplando á aquella
deidad en medio de una sala baja á la que su linda desco
nocida le habia llevado.
—Ea, selló , ? qué la pasao á osté ? Vaya el susto al in
fierno que aquí estasté siguro le dijo la Berroquena al ver
la suspension del mozo.
---! Vírgen de la Mercé! exclamó Centella , qué pronun
ciasté de susto No estasté conosiendo, mi alma , que toi
tico esto que siento, ej porque me presumo que he entrao
en la gloria. ?Dígamosté , cara é rosa , serasté la portera
el sielo, y yo el alma é Senteya muerto á mano airá po esos
chusqués del risguardo?
Al oir esto la moza ensenó dos filas de perlas por entre
sus labios sonrosados, y dijo :
Bájosté un poquiyo, saló, y no me encaramosté tan
alto. Sin dua estasté toavía algo trastornao y vosté visiones.
Aquí no hay ná é cielo, y estospeasos se arrastran sobre la
tierra pa lo que osté guste mandá.
—!Ay! qué estasté isiendo! ?He ojo bien , ó están por ahí
tocando algun instrumento venio é lótro mundo? ?Yo man
darlosté , cuando le ebo la via : cuando sino es por osté es
toy á esta hora como un Jeseomo metio en casa agüela , 6
mascando tierra ? Mandosté, mi alma, que po servirla seré
yo capaz de subí á la jorca.
— !Ni) lo premita Dios!... Pero ? qué es eso, estasté je
río? esclamó con tono de interés la jbven.
-- No esto no es náa.... alguna baliya que pasó é re
filon.
— ?Pero le dolerá?
— Qué me ha é dolé ; si la tengo á osté elante! Ni aunque
tuviera un gujero que atravesára de parte á parte. !Ay! mai
rinita : me duele, pero es aquí ( se senalaba el corazon ) ;
bien sabe la Vírgen que mejó me hubiera estao queá en
medio é esa cay e , que no haberla visto, pa paiá las faiti
guiyas que voy sintiendo....
— ! Jesul y que hombre tan súpito !
—Y sii) esperansa é alivio.
— VAMOS que toavia no vasté camino el Campo-Santo.
—Pero ya me están jasiendo la mortaja.
—Cayosté, que no tiosté motiviyo nenguno.
— Mairina! Por fortuna , esa presona ?...
— ! Tal ves!...
? Está libre ?
—Como el aire !
— ? Impeimento?
—Nenguno.
— ! Y este cuerpo!...
— Ayá veremos.
— !Ay, mairina! demosté la via,eque se la yeva á peasos.
—Jaremos po sujetarla. Pero iga , mozo gueno, cuál es
su nombre é pila.
—Esteban Lopes, conocio por Senteya.
—Y osté como se llama, alma mia.
— María é los Angeles Berroquena.
— Sí sedó, me interrumpió el tio Relámpago, asma se
verificó ese maldecio conosimiento. Mirosté , van pasaos
muchos anos, y no ostante caa dia lo tengo mas fresquito
en la cabesa. ! Probe Senteyal... Vaya otro traguiyo, ca
bayero.... lo que osté está jaciendo no es pagao con toitiea
la plata é América!
6 §C
El pobre del Sr. Juan hallaba un alivio á sus penas en
el vaso.
De nuevo tomé los papeles para seguir la lectura , pero
encontré que entre las hojas que acababa de leer y las que
quedaban, faltaban una porcion que sin duda habria per
dido en la calle. Aquí fué el apuro del tio Relámpago.
—? Y qué musjasemos ahora ? me dijo. !Válgame Dios,
selló ! ? y cómo ha sio eso ? Tan guena como iba esa histo
ria! Vamos, está visto que soy nin desgrasiao I
—Pero, senor Lopez, la historia no ha perdido nada con
eso : escribiré de nuevo las hojas extraviadas.
— Ya ; pero ?y ahora ?...
— Ahora, si V. quiere, le referiré así por encima lo que
falta hasta unir á estas hojas que le acabaré de leer tam
bien.
— ! Sea Loo por Dios! y se llevó otra vez el vaso á los la
bios para que este nuevo contratiempo le fuese menos sen
sible. Vaya , digasté , continuó:
— Todo lo que falta, le dije , abraza el período de los
amores de Centella con la Berroqueria. Refiero de qué modo
se comprometieron en relaciones amorosas ; cómo la Ber
roquena , despues de comprometida , dió mucho que hacer
á Centella por ser demasiado loquilla ; los malos ratos que
pasaron el uno y la otra ; los celos de Estebanillo ; las qui
meras que se originaron ; los desafios que tuvo su hijo deV.;
las hablillas de la gente del barrio ; las tramas de otras mo
zuelas para atraer á su amor á Centella; la constancia de
éste, y por último, todos esos mil incidentes que se originan
cuando hay amores, celos y coquetería de por medio. Todo
esto sazonado con sus consejos, reflexiones, dichos y de
más que viene á cuento. Ya se escribirá otra vez si no pa
rece el escrito, y podrá V. darle ó no su aprobacion.
— Quiosté cayá !...
-- Se me olvidaba decir á V. que tambien falta la rela
- clon del dia del campo que tuvieron el dia de la Virgen de
los Angeles; en el que Juan el Lobo, ya curado de sus he
ridas, empezó á hacer el amor á la Berroquena , y ésta á
darle oidos , á pesar de ser el uno amigo y la otra novia de
su hijo de V.; lo cual contribuyó á enfriar la amistad que
habla, y á preparar la catástrofe. Ahora oiga V. lo que he
escrito acerca del famoso baile en que aconteció.
Al rededor de la sala del baile habla multitud de sillas de
madera blanca : en el testero, una mesa de pino sin pintar
ostentaba una batería de botellas negras y de vasos, y de
bajo de ella se pavoneaba un diforme botijo. Colgaban de las
paredes grandes cornucopias, que figuraban unas un corazon
y otras una alegría, con marco de labores dorado, y lunas
rayadas por todas partes, de modo que multiplicaban hasta
lo infinito los rostro§ y los cuerpos de los que acertaban á
ponerse ante ellas : algunos cuadros de talla dorada con
imágenes de santos alternaban con las cornucopias. Dos vie
jas cortinas encarnadas de felipechin, manchadasen mil par
tes de aceite , pendian de la pared por la parte interior del
balcon , formando pabellon , y cogidas á ambos lados de la
pared por un lazo de medio liston amarillo. El techo de la
sala era embovedado, de madera : ya ennegrecido por el
tiempo ; y de tres vigas que lo atravesaban á lo ancho ,
colgaban tres enormes velones de cuatro mecheros encen
didos, que no contribuirian poco á la negrura. del techo, la
que formaba un raro contraste con la blancura de las pare
des, encaladas aquel mismo dia.
Veíanse las sillas ocupadas por la flor y nata de las her
mosuras del barrio, cada una de las cuales ostentaba en su
cabeza un jardin , en el que se velan revueltos en graciosa
confusion la blanca rosa con el nacarado clavel y el jazmín
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 5 (1 enero 1866), p. 399-438 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1866 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 11_No. 5 (1 enero 1866), p. 414-426 |
| Transcript | )2 414 g< trellas volantes estaban 4 á la altura de 2 á 4 leguas de la tierra : 15 entre 4 y 8; 22 entre 8 y 14; 35, esto es , una tercera parte entre 14 y 22; 13 entre 22 y 30; 11 solamente á 30 leguas, aunque algunas de estas últimas variaban de 66 á 88 leguas. De 4,000 observaciones hechas en 9 anos, los 2/3 de las estrellas observadas eran de color blanco, 1/7 amarillas, 1/17 de un amarillo rojizo , y solamente 1/37 eran verdes. Estos diferentes colores presuponen variedad en la composicion química de estos metéoros. Sus formas son estremadamente diversas: las unas figuran solamente unas líneas fosforescentes , tan sueltas y en tal número, que Forster vió en el invierno de 1832 como una luz ligera esparcida sobre la bóveda celeste ; otras se mueven como puntos luminosos, no dejando tras de sí ningun vestigio. La velocidad' de estos cuerpos varia tambien desde 6 hasta 14 leguas por segundo, aunque otros han observado que algunos tenian desde 16 hasta 34. De las observaciones y análisis hechos por el profesor Rammelsberg , se deduce que la distincion de las masas caidas de la atmósfera en hierro y en piedras meteóricas no debe ser considerada con rigor. Se halla, aunque raramen te , hierro meteórico con mezcla de silicatos. La masa de hierro meteórico en la Siberia, reconocida por Mr. Pallas, que pesa 1,270 librasrusas , tiene, segun las esperiencias de Iless , unos granos de olivina y recíprocamente muchas piedras meteórip están, mezcladas con hierro. Se observa que contiene casi siempre partículas •mas 6 menos gruesas de sulfuro de hierro. Los cuerpos opacos, como los aerólitos , circulan en el espacio con inclinaciones diferentes ; y su muchedumbre y ,pequenez ocasionan los choques que les hacen desviar de su direccion primitiva, cayendo algunas veces sobre la tierra. (1) (1) Este fenómeno se/ha repetido el ano pasado en la noche del 13 al 14 de noviembre, segun estaba previsto. Nosotros lo presenciamos en Barcelona por espacio de dos horas ( desde media noche hastalas 2 de la Madrugada) favorecidos por un cielo:despejadísimo. Magnífico era el aspecto que presenta bala bóveda celeste con la multitud de fuegos que iban encendiéndose yapa gándose rápidamente. El máximum tuvo lugar aproximadamente despues de la 1 yalgunos minutos. lié aquí lo que leemos en algunos periódiCos refe rente á las observac.lones hechas aquella noche por varios astrónomos. Mr. Hind, con fecha 14 de noviembre , escribió al Sun desde el Observatorio de Mr. Bisliop , establecido en Twickenham : ,«Anoche presenciamos desde aquí bajo circunstancias muy favorables la lluvia de estrellas. Ademas de ?dr.Wiss yyo, nuestra fuerza observadora se aumentó con M. du Chailler, que tuvo la amabilidad de favorecernos con su asistencia, y el Dr5lampshire. Desde media noche hasta la una contamos 3,120 estrellas ó metéoros , cuyo número fué aumentando gradualmente. Desde la una á la una y media, minutos y 5 segundos, observamos 5 i4 mas, y estamolconvencidos de que se nos escaparon muchas ácausa de la rapidez con que se sucedian. En el último momento hubo un aumento tan considerable, que era imposible contarlas, pero despues de la 1 y 20 mi nutos notóse gran disminucion. Elmáximum (tuvo lugar á la 1 y 10 mines tos, en cuyo Instante el aspecto del cielo era bello , por no decir magnifico. Las estrellas nada tenian de notable á no ser su gran número , pues tanto su brillantez como su duracion eran escasas y la que mas duró fué tres se gundos. M. du Chailler observó quebajo aquellos respectos estas estrellas no igualaban si. las de la lluvia de abril quepresenció bajo un nermoso cielo dej Africa ecuatorial: Desde la 1 y 52 minutos hasta las 2 y 9 se registraron 300 estrellas ; [desde las 3 y 9 hasta las 3 y 24 , 400 ; desde las 4 y 52 á las 5, 12;ydesde las 5 á las 6,5. Cualquiera persona que tengaconocimiento de las constelaciones y quepu diese observar la lluvia de la noche.pasada, no puede abrigar la menor duda acerca (te la exactitud de la teoría astronómica relativa á dichos cuerpos. La brillantez en Leo era muy manifiesta. Mientras que los metéoros de la opuesta parte del cielo atravesaban arcos de muchos grados , en la proximi dad del punto divergente brillaban por espacio de pocos segundos sin movimiento apreciable, pues por un instante podian tomarse por estrellas, por cualquiera que no conociese la configuracion del firmamento por aquel lado. Durante la noche observáronse algunos fulgores muy vivos. El ultimo, ocurrido .á las 3 y 54 minutos , tenia una brillantez particular de un color de naranja subido que emanaba al parecer de debajo del círculo luminoso de Leo. El horizonte por aquella parte ofrecía un matiz pálido vivo parecido al que se vé con frecuencia á la apanden de una aurora boreal. Un telégra ma de Mr. Bishop , que observaba el fenómeno en Weymouth , dice que la hora máxima fué á la una , lo cual concuerda con la apreciacion hecha aquí.» Mr. George F. Burder escribia desde Clifton con la misma fecha : «Hasta las once de la noche , puede decirse que no so vid un solo metéoro á pesar de que el cielo estaba bien observado. A las once y20 minutos se vid uno de aspecto hermoso que se dirigia casi horizontalmente hácia el sudoeste, pero no volvió á verse ningun otro hasta 16 minutos despues de media noche (hora de Greenwich), cuando habiendo vuelto á la observacion despues de un corto descanso, apareció un brillante meteoro en el Norte pre cipitándose hácia el horizonte del Oeste dejando tras de sí un vivo rastro de luz. Este metéoro fué seguido prontamente por otro y otro, de modo que en medio de tres minutos se contaron 11 en el mismo punto del espacio , de jando todos una huella luminosa despues de seguir á corta diferencia la. misma direccion. Esto parecia anunciar el principio del espectáculo. Entre los 22 y los 31 minutos despues de inedia noche , se contaron 36 , resul tando por término medio 4 por minuto. Estos aparecieron en varios puntos de la mitad del cielo de la parte Sudeste , y aun cuando seguian distintas direcciones, radiaban en un centro comun en la constelacion de Leo. A las doce y media se presentó una nube que trata la direccion del Oeste Noroeste, la cual , estendiéndose por el cielo , dejó caer una ligera lluvia. A las doce ycuarto el cielo volvió á despejarse en la direccion del viento, yá medida que la nube se despejaba vié ruso salir de debajo de ella diferentes metéoros, resultando por término medio unos 8 por minuto, puesto que se contaron 93 en el intervalo trascurrido desde 48 minutos despues de las doce hasta la una. El número creció rápidamente, y á la una y 5 minutos, habiéndose serenado el cielo completamente, la lluvia de estrellas alcanzó su máximum. En los 2 minutos entre lá una ý5 y la una y 7, contáronse 81 en la mitad del cielo que habíamos sometido á nuestra observacion ; y como los metéoros eran igualmente numerosos en las dos mitades en las cuales se dirigia al ternativamente nuestra atencion, puede inferirse que estos cuerpos lumino sos aparecieron con una rapidéz de 80 por minuto. Era un espectáculomag nífico. Los metéoros se suced ian con tal precipita don, que era difícil contarlos. Los habla de diferentes taibaflos ygrados de brillantez , pero algunos eran al parecer_como Sirio , otros como Júpiter y otros como Vénus en su mayor brillantez. Casi todos ellos dejaban en pos de sí rastros de luz, que mar caban la direccion que hablan seguido, la cual desaparecia á los dos ó tres segundos.» Mr. B. Spott decia desde Weybridge «Dos metéoros apareeieron con tan corto intérvalo el uno del otro, quepa recían envueltos en una mutua atraccion. Esto ocurrió entre una y dos, sin que pueda determinar el tiempo preciso. Los observadores situados al Oeste de Inglaterra habrán notado sin duda este curioso ejemplo de las leyes de atraccion. Durante la noche se vieron muchos relámpagos, y hasta se oyó tronar en algunas partes. Algunos observadores dicen quevieron un resplan dor desusado en toda la atmósfera independiente de el del metéoro.». Historia natural. LA AVISPA ICHNEUMON Ó ENTOMOTILLA. Parece que la naturaleza ha senalado á cada clase de ani males una especie particular de insectos destinados á vivir como parásitos en la superficie de sus cuerpos y que algunas veces hasta llegan á causar la muerte del ser animado sobre el cual han fijado instintivamente su morada. Sin hablar de los vertébrados, tan espuestos como se hallan á ser de vorados por semejantes entozarios , hallamos algunos in sectos que frecuentemente ellos mismos son víctimas de otros insectos de ,érden inferior que viven á sus espensas. Admirable encadenamiento de destruccion y asimilacion en la que va elaborándo la materia tomando todas las formas segun sean los medios de cristalizacion, diluicion , relaja cion ó trituracion que se le presentan! Y conforme íbamos diciendo, las aranas, los pulgones, las orugas hallan en la larva de la avispa ichneumon un temible enemigo. Esta avispa que pertenece á la familia de los himenópteros , por espacio de mucho tiempo fué conocida con el nombre de mosca tripila, esto es, que lleva tres pelos 6 cerdas, 4 /115 causa de las tres cerdas de suaguijon, y tambien con el nom bre de mosca vibrante por el movimiento que imprime á sus antenas caprichosamente contorneadas. El género ichneumon encierra un número considerable de variedades que en pocas colecciones hemos visto reunidas todas ellas interesantes, y algunas'sutnamente notables y dignas del estudio del naturalista. Nuestro propósito en este artículo es presentar algunas de estas principales varie dades. La especie mayor es la que se halla en la isla Espanola ó de Santo Domingo, sin que tengamos noticia se estienda á las demás Antillas, y está representada con las alas abiertas en la figura 1, y con las alas replegadas sobre el cuerpo en la figura 2. Un ejemplar en perfecta conservacion de este insecto, es muy apreciado por su belleza, y figura digna mente en toda coleccion escogida. Otra especie , cuyo co lores generalmente azul 6 ver de matizado, queda dibujado en el núm. 3. Es notable este himenóptero tanto per sulige reza, como por ser el que mas cruel guerra hace á las larvas de otros insectos y en especial de algunos lepidópteros. Este ichneumon está provistode dos corseletes 6 mas bien de un doble corselete a, e, d, cu ya primera parte puede mo• verse como sobre una articu lacion. Estos insectos generalmente depositan sus huevos sobre las orugas, en cuyo epidermis los 'hunden las hembras con el ausilio de una especie de agui jon .de que están provistas en su parte posterior. Es muy frecuente en muchos insectos este modo de depositar sus huevos, ora sea en la tierra, ora en la piel 6 cutis velloso de otros animales, valiéndose de su aguijon posterior con el cual son reconocidas muchas veces las hembras de entre los neumon sobre las orugas, devoran habitualmente la par grasienta y anterior del insecto, partes que no son riguro samente necesarias para su conservacion ; pero algunas ces causan su muerte y libran de este modo á los árboles d un gran número de orugas harto considerable que podria privarle de sus hojas. Algunas de estas larvas carecen abso Jutamente de patas como la que se halla en la oruga de 1 col. Cuando las larvas han llegado al momento de cam biarse en ninfas 6 crisálidas, salen del cuerpo de la orug de la crisálida , segun que aquella esté mas 6 menos ade lantada en edad cuando recibió los huevos del ichneumon Esta salida que tiene lugar por los agujeros de que está pro visto el insecto que alimentaba los parásitos en sus parte laterales , se efectua casi siempre del mismo lado, sin qu las larvas se aparten las unas de las otras? ni del cuerp del animal que abandonan ; aproximándose todas, sacan en tonces hebras sedosas de s hilera situada en el labio in ferior, lo mismo que en la orugas. •Crúzanse dichas he a. bras en distintas direccione formando una masa algodo nosa en que se alojan los ca pullos, los cuales difieren mu poco de los de los gusanos d seda en el color y en el tejido. Generalmenteson de un color amarillento y blanco, pero otras veces son de dos colore dispuestos por bandas parduz cas y blancas ó parduzcas y amarillas. Enganados algunos natura listas por las apariencias, cre yeron que estas larvas eran oruguitas , cuya madre hilaba la seda que las cubria á fin de procurarles un abrigo ; pero Swammerdam, Leeuwenoeck y Vallisnieri han evidenciado que las larvas que salen del cuerpo de las orugas deben su nacimiento á otros insectos á ellas semejantes. Hay algunas especies de ichneumones tan sumamente iminutas , que pueden alojar sus huevos en otro huevo de istinto insecto ; y la larva que nace encuentra debajo de a cáscara la sustancia que debe alimentarla para adquirir n completo crecimiento y efectuar todas sus metamórfosis; ues en aquel mismo huevecillo se convierte en ninfa, luego n mosca, y atraviesa con los dientes la cáscara que la tiene ncerrada , saliendo luego al aire libre. Vallisnieri , viendo alir una pequena mosca del huevo de una mariposa, creyó ue la tierna larva de dicha mosca se había introducido en 1 huevo ; pero otros pacientes y laboriosos observadores han asegurado de que el huevo que contenia á la peque a mosca fué introducido en el de la mariposa por la mosca adre. En los tallos de las gramíneas se notan á veces huevos de hneumon semejantes á los que se hallan en las orugas ; mbien se encuentra, aunque es raro, en las colmenas de s abejas una especie de tortilla pequena hecha por un ich- _ eumon , que probablemente vivió en el interior de las ruges que van á merodear la cera. Por último, Reaumur e te e-e - a - a - s e o - u - s - - Y machos. La avispa ielineumon Otrosichneuinones van á depositar sus huevos en las galas producidas por los tentredas , que son otros himenópteros serricaudes, cuyas galas logran agujerear valiéndose de sus aguijones. Otra especie, en fin, constituye un nido de tierra que ofrece mucha analogía con los respiraderos de los hor nos de carbon, Este nido ha sido representado en la figu ra (i o o son las entradas 6 agujeros practicados en él; fff son los fondos 6 terminaciones cerradas de estos canutos, dos de los cuales, esto es, los senalados con y, h, están cor tados verticalmente y pueden verse en toda su longitud. El ichneumon que elabora de este modo su nido, está figurado en el núm. 5, y es notable por la estensien de la especie de hilo que une el cuerpo al corselete y por la gstrangulacion del centro de su cuerpo, cuyo primer anillo termina con una raya blanca. Hay algunas variedades análogas á esta en Europa, y nosotros poseemos algunas que son comunes en. el mediodía de Espana. Tambien las hay en Cataluna que viven hasta principios de invierno. Las larvas que salen de los huevos depositados por el ich 1 u e e se ic ta la o entomotilla. observó capullos de ciertas especies de ichneumon , suspen didos de una hoja 6 ramita mediante una hebra bastante larga. Estos capullos desprendidos del cuerpo al que se fija ron , dan saltos á veces de cuatro pulgadas de alto ; lo cual proviene de que la ninfa aproxima las dos extremidades del cuerpo, separándolasluego con rapidezá semejanza de ciertas pequenas larvas saltadoras que hallamos en el queso anejo. La mas singular variedad del ichneumon es aquella cuyo capullo se halla en la encina ; este capullo está suspendido á una hoja 6 á una ramita por medio de un hilo de seda que parte de sus estremidades. Su forma casi es la misma que la de los demás , si bien menos prolongada y revestida en su centro de una banda de color blanquizco. Este capullo da saltos de siete á ocho líneas que algunos naturalistas es plican suponiendo que la larva que está encerrada en él obra como un resorte que se abre. Otro naturalista,. á quien somos deudores de un gran número de • observaciones curiosas sobre estos insectos, Degeer , habla de una clase que está privada de alas y que están reemplazadas en ellas por dos partes cónicas hincha das , muy puntiagudas en su estremidad, fijadas detrás del corselete y móviles.en la base. El mecanismo de estos apén dices laterales exige todavía mayor estudio. Este mismo Degeer ha hallado tambien ínia larva de ich neumon sobre una ararla que formaba como un pequeno punto blanco colocado sobre el vientre del insecto: Es de observar que estos insectos, ademasde sutaladro agujereado por un canal que sirve para hacer bajar sus huevos, están igualmente provistos de muy fuertes dientes. Para dar una idea al lector de la fuerza que tienen algu nos himenópteros en su taladro, bastará recordar que los Siridios de cuerpo cilíndrico perforan con él la madera verde por compacta que sea. La hombra del Sirex jigante posee un taladro prolongado rectilíneo, y sus larvas tienen tan gran fuerza en sus mandíbulas, que son capaces de perforar hasta el plomo. Y no se crea .que xageramos. En 1857, el mariscal Vaillant presentó á la Academia de ciencias de Francia algunos paquetes de cartuchos cuyas balas habían sido agujereadas por las larvas de un Sirex durante la per manencia dé las tropas en Crimea. Algunos de estos insec tos estaban todavía encerrados en la galería que se habian abierto en el seno del metal. El Sabio naturalista Durneril escribió una Memoria en la que están consignados varios hechos análogos. Recuerda, por ejemplo, que el marqués de Bremen en 1841 ensenó á la sociedad zoológica varios car tuchos de fusil, en el seno de los cuales las balas habían sido perfor..clas por los insectos en una profundidad de cuatro á cinco milímetros. Estos cartuchos procedian del arsenal de Turin y habían sido depositados en unos barriles de madera de pino cuyas duelas habian sido igualmente atacadas por los insectos. Se observó que despues de haber agujereado y abandonado la madera, aquellos animales habian roido los envoltorios de los cartuchos, y en fin, hasta las mismas ba las. En 1833 Mr. Anduoin presentó á la sociedad entomo lógica de Francia una plancha de plomo en la que aquel naturalista hizo notar algunas sinuosidades profundas abier- • tas por larvas de insectos. Provistas las larvas de los hime nópteros de fuertes mandíbulas, no solo roen los cuerpos le nosos y duros, sino hasta los mismos metales. No debemos admirarnos, pues, despues de lo dicho, que el ichneumon, que pertenece á la misma especie, agujeree el vientre de otros insectos para depositar en él los huevos que deben procurar la reproduccion de su raza. " Terminarémos este artículo describiendo cuatro de las principales especies de estos insectos, á saber : El ICHNEUMON INDICADOR (Ichneurnon manifestator, LIN.) así llamado por las senales que al parecer hace con sus an tenas y los filamentos del taladro, es una de las especies mas comunes y de mayor tamano. Es largo de 1 pulgada, en teramente negro, salvo las patas que son de un rojo leona do : las antenas ofrecen los tres cuartos de longitud del cuerpo ; los filetes del taladro la tienen lo menos doble. Los dos filetes laterales , que sirven como de vaina , son negros, gruesos y velludos; el oviducto ó filamento medio es pardo, liso, mas delgado y recio, y como puede verse, nace de debajo del abdómen , así como los otros dos nacen de la terrninacion de este, el cual es cilíndrico, y se adhiere al coselete casi por toda la anchura ó periferie de tu base ; las alas' son grandes , con un punto negro en el borde. Este ichneumon es de aquellos que clavan el taladro en los tron cos de los árboles. Es necesaria gran precaucion si se quiere observarle , pues el menor movimiento le espanta ; y hasta cuando ha empezado ya su operacion , no deja de inter rumpirla y huir. El ICHNEUMON PERSUASIVO .( Ichneun2onpersuasorius; Liar.) Esta especie se aproxima á la antecedente en cuanto á la forma y tamano, tiene el cuerpo negro, con manchas blan cas en el coselete, y dos puntos de este mismo color en cada segmento abdominal ; las patas son leonadas , y el ta ladro de la longitud del cuerpo. El ICHNEUMON AMARILLO (Ichneumon luteus , LIN.) Esta especie es hermosa y de bastante magnitud ; tiene el ab dómen encorvado en forma de hoz , y diez líneas de lon gitud; todo el cuerpo es amarillo rojizo, á excepcion de los ojos que son verdes. Las antenas son algo mas cortas que el cuerpo ; el abdómen se adhiere al coselete por medio de un pedículo largo y muy 'delgado ; los filetes del taladro son muy cortos, tardo que apenas sobresalen del abdómen ; las alas tienen un punto amarillento en los bordes. La hembra deposita los huevos en la piel de alguna oruga,- en especial de la que llaman cola ahorquillada (Bornbyx vinula.) Fijanse á ella mediante un pedúnculo largo y delgado. Abrense las larvas , pero no salen mas que por mitad de las películas del huevo que las contiene ; y crecen alimentándose con la sustancia interna de la oruga ; aunque esto no impide que se hagan su capullo. Acaban por aniquilarla y causar su muerte ; luego se fabrican sus capullos el uno al lado del otro, y salen de ellos bajo la figura de ichneumones. El ICJEINEUMON MODERADOR (Ichneumon moderator,,IAN.) Este á su vez devora á otra especie de su mismo género. Es negro; tiene el abdómen pediculado y comprimido, y las patas de color claro. Su larva vive en el Ichneumon strobi !ella , y despues que la ha devorado, fabrica su capullo en el cráneo de la víctima. Esta por su parte, cuando no la ha visitado tan peligroso huésped, establécese en la oruga de un -pequeno lepidóptero nocturno, llamado sarna del abeto, y es negra. El taladro ese! doble mas largo que el cuerpo; los piés rojizos, menos el tercer par, el cual tiene las pier nas y el tarso negros con anillos blancos. En ninguna parte los ichneumones son quizás mas nume rosos como en las islas Mascareigne. Un habitante de la isla de Francia halló un dia tan gran número en un árbol, cerca de su habitacion , que contó mas de mil en una rama. , Seria de desear que los naturalistas del pais diesen á cono cer algunos nuevos detalles acerca de las interesantes cos tumbres de estos animales. • Geología. NOCIONES GEOLÓGICAS SOBRE LA. CREACION DEL MUNDO Y SU TEMPERATURA CON RELACION A LA FORMACION DE LAS ISLAS FILIPINAS Y MARIANAS. por .filizttel pou$ Antes de trazar un bosquejo de la geología y formacion de las islas del ifflperio espanol filipino , creemos necesario esponer la teoría mas reciente y mas completa de esta in teresante ciencia , tal como la han establecido los trabajos de Fourier, Cuvier, Cordier Reboul y otro sábios natura listas. Como este trabajo no solamente lo leerán los sábios sino toda clase de personas , hemos creido necesario desvanecer las ideas erróneas que sobre esta materia se han difundido. Las fuentes de donde hemos sacado lo que vamos á espo ner , deben ofrecer una suficiente garantía, anadiendo el resultado de nuestras propias observaciones. Por otra parte, para que nuestros lectores nos compren dan bien, ha sido preciso establecer la base de los princi pios en que estriban los datos que hemos referido, así como los.que anadirémos. En otro tiempo el espíritu sistemático estableció la exis tencia de un fuego central, principio fundamental de la geología moderna : hoy esta suposicion nos parece conver tida en una prueba, gracias á los trabajos de Constans, Huton, Lagranje, Dolornien , Plaifair y Laplace. Esta prueba resulta del estudio exacto y profundo de los fenómenos de órdenes muy diferentes, y ciertamente no puede creerse que haya sido por casualidad que la física, la mecánica celeste y la geología , lleguen al mismo término por tan distintas vias. Así la suposicion de un fuego central que ha suministrado materia á tan diversas fábulas que han reinado durante la infancia del entendimiento humano, de la cual hallamos vestigios en la mitología de casi todos los pueblos, que solo tomó alguna consistencia cuando el descubrimiento de las leyes del sistema del mundo, y que Descartes, Helley,, Leibnitz , Mairan , Buffon en especial, y otros varios filó sofos de los tiempos modernos han adoptado, presenta ya los caractéres de un principio real y fundamental. Las esperiencias del Fábio Fourier confirman plenamente la existencia de una temperatura interior, independiente del influjo de los rayos del sol, que es incontestablemente propia de la tierra y que aumenta on la profundidad. Uniendo estos esperimentosá los hechos anteriormente, el observador se vé llevado á concluir. Dedúcese 1.0 Que dichas diferencias no guardan cons tante relacion ni con las latitudes ni con las longitudes. 2.° Que el aumento del calor subterráneo no sigue una misma ley en todas partes, y de un país á otro puede ha llarse doble y aun triple. 3•0 Y en fin, que el aumento es en efecto mas rápido de lo que se habia supuesto, y que puede llegar á ser de un grado por cada quince metros, y aun por cada trece en algunos países ; y que por término medio solo puede fijarse un grado por cada veinte y cinco metros de profundidad. (1) Tomamos este artículo de la obra inédita que con el titulo de «Historia del imperio espanol filipino» ha escrito el autor, y quedeseamos vea cuanto antes la luz pública. TOM. V. g Otuffi. (1) Estas conclusiones aumentan el fundamento de las in,-. ducciones sacadas sobre que la liquidez en que se hallaba el I globo antes de adquirir su figura esferoidal , debióse al ca lor. Sobre que dicho calor era inmenso, que todavía existe en el interior dé la tierra juntamente con la primitiva flui dez, 6 en otros términos , que la tierra es un astro apagado en susuperficie, y cuya corteza se ha cristalizado por efecto de sucesivo enfriamiento, el cual está infinitamente lejos de haber.11egado á su límite. La existencia de los metales prueba que pueden hallarse en el centro de la tierra materias dotadas por su naturaleza de una estrema densidad. Así, segun Mr. Cordier, del Instituto, puede hallarse al guna verosimilitud en la hipótesis ya antigua de Halley que atribuye las acciones magnéticas á una masa de hierro metálico irregular, el cual tiene un movimiento de revolu cion en el centro de la tierra. Hallamos que la temperatura de 1000 del pirómetro de. Wodwood , que es capaz de mantener en estado de fusion todas las lavas y parte de las rocas conocidas, existe á muy corta profundidad, que tomada en un término medio aun no llega á la cuadragésima parte del radio terrestre. Además, otros hechos corroboran la presuncion de que la corteza consolidada del globo no llega por término á veinte leguas de espesor, segun la desigualdad de tempe raturas subterráneas entre varios países. Hay fundamentos para creer que este espesor es muy variable ; resultado manifiesto de la diferente conductibili dad , que ha debido modificar en varias partes los progresos del enfriamiento desde el origen de las cosas. Tambien se saca la singular consecuencia que los terre nos mas antiguos del globo son los mas inmediatos á la su perfiçie , al contrario de lo que hasta ahora se habla creido en geología. Pueden fundirse esas rocas, esos pórfiros, esas masas calcáreas, pero ni la fusion de unos ni de otros reproduce la lava , la cual tiene diferente composicion química. Es, pues, muy cierto que el foco de donde los volcanes sacan las materias que arrojan, no existe en los terrenos en que se hallan sus cráteres, sino mucho mas profunda mente. Los esperimentos hechos en otro tiempo con la balanza de torcion , han conducido á los naturalistas á uno de los resultados mas notables de las ciencias físicas : es decir, que se ha determinado el peso del globo terrestre. Como por otra parte sus dimensiones son bien conocidas, ha sido fácil determinar su pesadez específica, que no es otra cosa que la relacion del peso al volúmen. Sábese igualmente que la tierra pesa cerca cinco veces mas de lo que pesaria un esfer6ide igual de agua. Es notable la fecundidad de estas aplicaciones, y anade mayor probabilidad al principio. No ha sido lo mismo con el sistema Neptuniano, que ha dominado por mucho tiempo en Alemania, el cual nos re 53 í1 8 N presentaba el globo como una masa sólida hasta su centro, fria , inerte y formada de abajo arriba por depósitos acueos; este sistema ha sido estéril , y actualmente no pude resis tir á un sério exárnen. Va á reducirse. á muy estrechos limites , esto es, á 11 es plicacion de esas capas superficiales compuestas "de sedi mentos consolidados, de deshechos aglomerados y de 'despo jos orgánicos , que constituyen casi del todo la cubierta en extremo delgada que se llama suelo secundario. Bastaba solo una prueba sencilla para destruir este siste ma, á saber, la comparacion -de lee masa , y de las materias térreas y metálicas que entran en la composicion del globo. Es facil establecer que el peso de todas las aguas no es cede de uno 0,030 del peso del globo entero ; así sea el que se quiera el disolvente que anaden á esta cantidad de agua , es imposible que nunca haya podido disolver una masa cincuenta mil veces mayor de piedras y metales. No puede pues dudarse de la antign.a incandescencia de la tierra , la que hizo de esta una masa enteramente líquida. Su forma elipsóide , aplastada en los polos y elevada en el ecuador; la poca agua que contiene con relacion á la gran cantidad de materias pétreas y metálicas ; la persis tencia del calor central que todavía' sé hace sentir á poca distancia inferior á nosotros y que aumenta rápidamente á mayores profundidades, tales son las pruebas que dan una certitud completa á la licuacion de la tierra por medio del fuego. La tierra, nuestro sistema planetario, el sol que tan gran de nos parece, las estrellas cuya comparacion es tan pe quena ,- y de las que nos separan tan prodigiosas distancias,. en fin , cuanto existe mas allá de las estrellas, todos los cuerpos, en una palabra, están sembrados, separados por vastas distancias y como puntos en una mar sin términos incesantemente surcada por rayos luminosos. Este mar, este espacio, tienen una temperatura que les es propia, y esta temperatura , que para nosotros será escesi vamente fria, es de unos 600 bajo cero. Este es el inmenso reservatorio que con el tiempo ha absorvido el calor de la tierra, el cual ha ido á perderse y amortiguarse en él como el mas pequeno arroyuelo va á perderse en el Océano. En los primeros tiempos el enfriamiento fué rápido, por que la diferencia entre el calor del espacio y el de la tierra era enorme ; sin embargo, no se crea que hayan sido pre cisos solamente algunos millares de anos, ni aun algunos millones, para que en una época determinada fuese la tem peratura de la tierra de 2,000°, temperatura que basta para tener en estado de fusion á la mayor parte de los cuerpos sólidos. El cálculo ha demostrado haber sido necesarios cien mi llones de arios para difundirse por el espacio los dos mil grados de calor de la corteza del globo. No podemos aun asegurar que esta temperatura no fuese aun mas elevada : de manera que la fecha menos antigua que podemos atribuir á nuestro pequeno planeta es de un millon de siglos. No se asusten las imaginaciones al leer estas cifras, que están conformes con las dimensiones de nuestro sistema planetario. ! Qué fuera si tuviésemos alguna idea de las que regulan la duracion , las fases y las revolu ciones de los soles y de sus sistemas ! Una observacion hecha por los astrónomos modernos, nos hará comprender lascifras concernientes al tiempo en cuanto á dichos astros. Una estrella de la constelacion del Cisne, dice Mr. A ra go, sale de su lugar todos los anos en línea recta y en un espacio de mas de cinco segundos. A la distancia que de ella nos separa ; un segundo cor responde á lo menos á ocho millones de millones de leguas; por Consiguiente cada ario dicha estrella recorre á lo menos cuarenta millones de millones de leguas ; no obstante , no hace mucho tiempo que aun no se llamaba estrella fija. pAqutreavpeeusdeomoerms epseezícaarolsao,vyi-dapaásdemmaonsifáeosintavressetigear eln , sea por medio de la vejetacion ó por la animalidad. Para llegar desde la temperatura media 100° 'y atendiendo que solo tratamos aquí de la superficie del globo á la media de 13° á que se halla en la-actualidad , han debido pasar millones de anos. Durante este intérvalo fué cuando aparecieron los seres vivientes; y es preciso advertir que los polos fueron las primeras re giones habitadas. La temperatura del ecuador es de 28° sobre cero y la de los polos de 16° bajo cero ; hay pues entre estas dos regio nes la diferencia de 4710; de manera , que cuando en los po los liabia una temperatura de 300 compatible con la exis tencia del hombre y de los animales contemporáneos suyos, tenia el ecuador 71°, temperatura del todo insoportable para los séres actuales. Todos los climas desde los polos se han hallado á la tem peratura que hoy reina en el ecuador ; y esto que anuncia la física como un hecho positivo, viene á confirmarlo la bo tánica con sus investigaciones. En las capas superficiales' del globo se ha hallado una antigua flora ; del mismo modo que se halló una zoología• perdida. Así la palmera supone á lo menos una temperatura me dia de 621.° centígrados, es decir, la temperatura de la Pa lestina ; y cuando se encuentran troncos de este árbol en los .alrededores de Paris, puede afirmarse bajo té de botá nicos, que Paris tuvo una temperatura media de 22° á 23°, hecho establecido de otro modo por la teoría matemática del calor, la que ha creado Fornier. El antiguo calor de los climas que son hoy frios ó tem plados habla sugeridó un sin número de hipótesis sobre los cambios de posicion del eje de la tierra y de su posicion con relacion al sol; pero nada hay actualmente tan fácil de con cebir; y los primeros lugares habitables, es decir, los pri meros que sufrieron el enfriamiento, fueron las regiones polares y las cumbres de los montes formados por levanta miento de la superficie de la tierra ; segundo principio de la geología, si es cierto que nnestros Alpes, nuestras cor dilleras, nuestros Himalayas existiesen en la época en que empezaron á manifestarse seres vivientes. Por muy reales que sean esos movimientos del suelo y los accidentes que de ellos resultan, no creemos con Cu vier que hayan sido la causa de la muerte y desaparicion de las poblaciones vejetales y animales que se han sucedido en el trascurso de las edades ; sino que las condiciones de los medios en que dichas poblacione3 estaban sumergidas, cambiando juntamente con la temperatura, que se hacia progresivamente mas baja, determinaron á un tiempo la muette de unos y la existencia de otros. Solo así puede es plicarse la desaparicion de especies enteras, y la aparicion de otras nuevas. Mas no por esto podemos dejar de admirar los trabajos de Cuvier, que tambien esplican la organizacion de los ani males perdidos que encontramos en estado fósil en los ter renos secundarios, y actualmente los tenemos de especies muy raras perfectamente esculpidas por la misma naturale za, en varias rocas que se encuentran á poca distancia del santuario de Ntra. Sra. de la Salud del lugar de Terradas, en los Pirineos orientales. Los espacios celestes tienen un estado termométrico per manente , pues resulta de la irradiacion de todos los astros, cuyas enormes masas y distancias inmensas reducen á nada nuestro sistema solar. Este bello descubrimiento, debido á Fourier, ilustra mu chas cuestiones , y hoy día comprendemos cómo los plane tas mas distantes del sol tienen un calor compatible con la existencia en ellos de séres organizados : y hasta el mismo tirano, situado en los últimos confines de nuestro sistema, teniendo ya el calor planetario, puede, con la ayuda de una atmósfera, adquirir una temperatura que le permite abrigar seres organizados como nosotros. No se limita solamente á nuestro pequeno globo el' tra bajo de creaciones sin cesar renacientes, sino que se conti nua en las ilimitadas regiones del espacio. Al observar Herschel las nebulosas, ha reconocido que de continuo se formaban estrellas por la condensacion de las sustancias que componen dichas nebulosas, y sin duda de este mismo modo se formaron nuestro sol,y los planetas de su sistema. Las leyes da la atraccion que dominan todo este siste ma , se han visto que rigen aun mas allá de su esfera :• ellas determinan igualmente el curso de las estrellas, y con la ayuda de las mismas leyes, ha podido Mr. Savary senalar las órbitas de las estrellas dobles. Por lo que debemos creer que la materia .y las fuerzas y leyes porque se rige, son lo mismo en nuestro sistema pla netario que en todo cuanto constituye el universo. Acaso no seria muy aventurado decir que si nuestro en tendimiento ha podido penetrar hasta losmas remotos lími tes del universo visible, y hallar relaciones y analogías, es de creer tambien que lasinteligencias y entendimientos es parcidos por aquellos lejanos mundos, no difieren esencial mente de las inteligencias de acá, pues allí donde las leyes físicas son en general las mismas, no pueden diferir esen cialmente las leyes intelectuales. • Las ideas de la creacion por encadenamiento y continui dad podrán muy bien reemplazar á las antiguas ideas de creacion con explosion é instantaneidad ; porque si el es pacio de un dia parece demasiado largo para la omnipo tencia de Dios, el espacio de muchos millones de siglos, al contrario, no parece mas que un minuto si consideramos que en su eternidad nada significan los tiempos. La tierra en la época mas antigua en que la descubre la geología, pertenecia á la clase de los astros luminosos: su superficie era incandescente, y probablemente se hallaba en estado de fusion ; su atmósfera , ardiente y cargada de vapores, reflejando el incendio superficial como una au reola de fuego, se estendia por el espacio hasta mucho mas allá de los límites que en el dia ocupa. Casi no puede dudarse de que era entonces el calor de masiado fuerte para permitir que en ningun punto cayera la lluvia. El Océano permanecia pues en los aires y aun no se hallaba reducido en estado de liquidez. Los únicos fenómenos de que tenemos noticia de esa pri mera edad ó época, y cuyos vestigios han llegado hasta nosotros, consisten en la formacion de esos vastos témpanos de esquiles, de gneis y de otras penas que encontramos en todos los lugares en donde se halla á descubierto el núcleo de la tierra, en donde se han abierto las capas depositadas posteriormente sobre dicho núcleo para penetrar hasta él. En esos terrenos no se ha conservado traza ni vestigio alguno de séres vivientes, y nada nos autoriza á creer que pudiese existir ninguno. Nada habia en la superficie que no estuviese íntimamente unido á la masa entera, y ni aun 419 hablan venido las aguas á despegar de la corteza !os frac mentos aislados y los guijarros: no habla mas que una sola existencia , á saber, la de los minerales; y por decirlo así , no mas que un principio de los fenómenos, á saber, el principio químico. En la edad siguiente (edad secundaria) deja la tierra de estar sometida esclusivamente á la accion minera).: aparece el Océano y ocupa en ella una vasta y considerable esten sion. Empieza á disminuir bastante para que las aguas , sin duda semejantes á las que ahora llamamos termales , pu-- diesen estenderse por el globo de la tierra, Como esta se hallaba muy cerca de su forma esferoidal' primitiva , las aguas formaron una capa que lo cubrió en toda su estension; y solo algunas, aunque raras proeminen cias, formaron islas: y es lo mas cierto que de este sistema dependen todas las islas que abraza el radio de la sonda ; y tanto la orografía de Filipinas y Marianas como la de Borneo y demás que contiene la Malesia, demuestra evi dentemente que todasdeben su formacion á la série del ór den primario á que deben tambien su origen el Asia y la, América , cuyos continentes guardan una exacta continui dad con estas islas , que solo es interrumpida superficial mente por las aguas que han quedado ocupando sus de clivios. 1 Gozaba todavía de mucha actividad el principio mineral, por lo que se derramaron por la superficie de la tierra las formaciones cristalinas al través de los sedimentos deposi tados por las aguas. llabia muy poca calma segun atestiguan los trastornos I de las capas y aglonieracion de rocas trituradas y arreba tadas por las aguas. Las tempestades atmosféricas eran ma I yores de lo que hoy podemos imaginarnos; pero á pesar de esto, las aguas estaban ya habitadas por animales, y las is las se vejan ya cubiertas de vejetales. Su estructura era muy simple y su vida bastante fuerte para acomodarse á las circunstancias que les rodeaban. Los vestigios de estos primitivos séres se han perpetuado hasta nuestros dias en las gredas y tierras calcáreas depositadas en su tiempo por el mar. Las plantas pertenecientes á las familias de las fucóides, de las equisetáceas y de los helechos. Los zoófitos, las estreas, madréporas, litodendrones y otros varios formaban, lo mismo que en la actualidad, ar recifes en medio de las aguas ; en su fondo se mantenian ciertos moluscos; otras, como las ortocerátides, las ammo nitas, etc., nadaban libremente en la superficie de las olas. En algunos sitios hormigueaba una familia particular de crustáceos que no se perpetuó mas allá de dicha.época; esta es la de los trilabites, compuesta de varias especies. Por úl timo existian ya algunos peces. Estos son los séres cuyos despojos hallamos cuando in vestigamos los sedimentos depositados sobre la corteza de la tierra en el origen de la segunda edad. Entre ese mismo conjunto de séres, sin duda fueron los mas simples los que aparecieron primero; mas ?de dónde procedieron esos pri meros vivientes? Salidos de la nada sin prévia generacion , ?de dónde sacaron la vida ? No, hay mas respuesta á esta pregunta que decir que nacieron como la tierra, que no reconoce otro padre que á Dios. Continuando en la edad terciaria la accion de las causas de que hemos hablado, se circunscribe y forma del todo el elemento continental. Las tierras actuales con sus principa les montes salieron de las aguas, y las cortaron sinuosos gol fos y profundos mares: y en el interior se hallaron salados Caspios y lagos de agua dulce; y así mismo, caudalosos nos )1 420 11 con sus periódicas avenidasque descendian de los montes y cruzaban por las llanuras. Los países tuvieron sus climas, y los anos sus estaciones. Los animales y plantas se hallaron colocados geográficamente segun cada comarca. La grande clase de los mamíferos , que trató ya anterior mente de parecer, tomó un lugar definitivo en la crea ion Y.pobló los campos. Los primeros de ellos que parecie ron, pertenecían á clases que no se han perpetuado hasta nuestros tiempos, y solo hallamos sus esqueletos arrastra dos por las aguas en los sedimentos de esa edad , de la cual forman un carácter distintivo. Los mas antiguos son los didelphis murina , los anoplite rios, los paleorios , los lifiadones : en seguida los antracro terios, los mastodontes , los rinocerontes, los hipopótamos, los castores , y finalmente, los elefantes , los osos, los leo nes, las hienas , los ciervos y los bueyes, caballos, etc. Po. blaron los bosques numerosas aves; infinitos insectos revo lotearon al rededor de las plantas , y los reptiles se arras traron por las yerbas. Por suparte los mares recibieron nuevos peces y moluscos, y continuaron acarreando á las orillas y á las playas los despojos de estos séres , nivelándoles con las arcillas, arenas y tierras calizas que depositan allí juntamente. Por lo demás no habia cesado la accion mineral, así frió que lo mismo que en la edad Precedente, se esparcian por la superficie formaciones cristalinas. En algunos parajes aparecieron cráteres volcánicos que llenaron el aire con sus erupciones. Por fin, siguiendo la construccion del envolto rio 6 corteza terrestre, se formaron nuevos valles y nuevas cordilleras de montes. ?Cuáles fueron las revoluciones que terminaron esa época salvaje? ?Cuáles fueron las causas que trajeron á tantos países rocas desprendidas de cimas les mas remotas? Estas moles de piedra errantes y dispersas por las tierras del Norte, moles que pesan algunas hasta trescientos mil kilógramos, y cuyo volúmen pasa de mil metros cúbicos, son silenciosos testimonios de una gran catástrofe que en aquel tiempo barrió una parte de los continentes, y dejó sepultados á millares á sus rudos habitantes en los arenales que se amontonaban. Vamos viajando de unasregiones á otras sin perder nunca la imágen de esas inmensas fuerzas que admiran á nuestra imaginacion y tratamos de inventar mil ,teorías; pero tan incapaces somos de senalar las causas, como el objeto de semejantes trastornos. Este es el diluvio de los geólogos ; entonces el hombre aun no existia. Buscando el tiempo trascurrido desde que nuestros con trientes tienen su aclual relieve, es decir, desde la última revolucion que modificó Considerablemente la superficie del globo, conviene analizar la Geología del período etiarlenario por Mr. H. Reboul , corresponsal del Instituto. Esta obramoderna es sumamente profunda, y cuales-. quiera que sean nuestras opinionesy las de los lectores , im porta conocer las de este sábio. La mayor parte de los ríos, dice, arrastran, como es sabido, en su corriente, en forma de arena 6 dé limo, des-. hechos que arrebatan á los continentes á que dan riego. En los parajes en que corren con mayor lentitud, y mejor aun en aquellos en que se detienen en el mar 6 en los lagos, dicha arena y limo se depositan y forman sucesivas acumu laciones , cuya extension total juntamentecon sus progresos anuales es fácil de calcular. Estos son los principales fundamentos de la cronología geológica de los períodos modernos. Uno de los nos mas notables y mas propio para esta especie de observaciones, es el Nilo, que atraviesa el Egipto. Los antiguos sabian ya , y Herodoto lo atestigua en su historia , que el suelo de Egipto habia sido formado enteramente por los terrenos deposita dos por ese rio. En efecto , varias escavacioncs hechas en aquel valle hasta bastante profundidad , nos muestran un suelo enteramente formado de capas alternas de limo ó de arena, que no son otra cosa que el resultado de las perió dicas inundaciones. Referian los sacerdotes de Menfis, que en tiempo del rey Menei, todo el pais desde Tébas hasta el mar, es decir, en una extension de siete dias de navegacion , era solo un visto pantano, el cual poco á poco se había ido llenando con tierras acarreadas del modo dicho. Herodoto concluyó de sus propias'observaciones, que lo mismo debia haber su cedido en lo tocante á las partes superiores del valle hasta á tres días de 'navegacion mas arriba de Tébas. Notó tam - bien que si el rio en vez de ir á perderse en el Mediterrá neo, hubiese ido á desembocar en cl mar Rojo, en el espa cio de diez mil arios hubiese llenado aquel mar estrecho y poco profundo. Si pudiese darse entera fé á la cronología de las dinastías egipcias, Menei, que colocan doce mil arios anterior á Herodoto , fuera un escelente punto de partida para calcular el progreso de los acarreos del Nilo ; pero por desgracia la época de ese rey solo puede mirarse como re presentando en la tradicion humana una época muy remota, pero no una fecha exacta. Los únicos datos que tenemos para determinar el ade lanto secular del terreno, fechan desde el tiempo de las Cruzadas, y muestran que el continente gana al mar unos mil metros cada cien anos ; y aun es fuerza no perder de vista que esta cantidad adoptada por Cuvier parece muy exagerada , y que muchos se sienten inclinados á creer que es preciso mirar la mudanza de las riberas como mucho mas lenta. Como quiera que sea, siendo la jornada de navegacion en tre los antiguos de quinientos cuarenta estadios (5000 me tros), debe á lo menos hacerse subir á cinco mil anos el tiempo necesario para llenar una sola, ó á 35000 el que se necesitó para llenar este, es decir, el golfo Egipcio desde Tébas hasta el mar. Calculando solamente á cinco mil anos el tiempo necesa rio para llenar la parte superior de Tébas , hallamos en su ma un espacio de mas de cuarenta mil anos empleados por el Nilo en acarrear las tierras necesarias para la forrnacion del suelo actual de Egipto. Esta duracion , que comparada á la de nuestras'revolu ciones políticas, nos parece enorme, es sin embargo muy inferior á la realidad, pues resulta de una fuerza de acarreo estimada en mucho menos de su valor efectivo, y que exi girla que en el espacio de dos mil trescientos arios que nos separa de Herodoto , hubiese el Egipto avanzado mas de cien leguas en el Mediterráneo : cosa que ciertamente no se ha efectuado. Mr. de Becquerel , miembro del Instituto, ha probado una medida de otra clase, y muy ingeniosa. Habiendo notado que las rocas graníticas del Limosin sufrian en la parte ex puesta al contacto del aire una descomposicion lenta y gra dual, propúsose calcular el tiempo ó la velocidad de dicha descomposicion. Conociendo la época de la construccion de la catedral de Limojes, ha observado en el punto mas des cubierto de sus paredes exteriores una alteracion que pene tra en la piedra como á unas cinco líneas de profundidad, lo que da una velocidad como de una pulgada por cada mil arios. - Siendo así que en las rocas que forman el país en todas w 421 partes, la descomposicion ha.penetrado hasta cinco piés de profundidad , á ser exacta la observacion , habría mas de setenta mil arios que la actual superficie de dichas rocas se hallarla expuesta á la accion disgregante del aire. Las formas generales de los continentes, de que resultan la corriente y direccion de los ríos, ascienden .pues á una antigüedad mucho mas remota de lo que se supone. Las cronologías tradicionales no son mas que un punto encm paracion de las de,la tierra. Créese que las sociedades son viejas cuando uno se limita á considerar en los espacios de lo pasado lo que es de su dominio; pero pronto se comprende que son nuevas y como de ayer, cuando secompara su historia á la del globo en que tienen asiento , y en donde los hombres debieron habitar ' tanto tiempo antes de adquirir los primeros elementos de su civiliza•ion y de sus tradiciones orales ó escritas. Son los fósiles despojos de séres que vivieron en otro tiempo, y como una especie de medallas que nos ha dejado la naturaleza para testimonio de antiguas existencias, y co mo prueba de los trastornos que ha debido esperimentar el suelo en que vivimos, Todos los descubrimientos que ha hecho Mr. Cuvier• por este medio pueden reducirse á cuatro grandes verdades geo lógicas: Los séres organizados, 6 animales vertebrados, cu yos despojos existen en diversas capas que componen lo que los geólogos llaman terrenos secundarios y terciarios, difie ren siempre en las especies y á menudo en los géneros, aun de los séres de la misma clase que actualmente viven en la superficie de la tierra. Este hec,ho nos parece suficiente mente probado por las numerosas memorias del autor so bre los animales vertebrados fósiles, los cuales muchas ve ces se ha visto obligado á hacerlas preceder de investigacio nes zoológicas y anatómicas sobre el género de los animales análogos ó cercanos á ellos,-investigaciones en que se ocu paba, y en que hallamos siempre esa vasta erudicion , esa ilustrada crítica, esa sagacidad de penetracion , cualidades que tanto distinguen á ese sábio naturalista. 2.° Los últimos animales que desaparecieron eran muy poco diferentes de los actuales , y los que desaparecieron antes diferían mucho mas. La suma de las diferencias au menta tambien á medida que nos remontamos á mayor an tigüedad, de modo que cuanto mayor es el espacio que separa esas grandes destrucciones, mas difieren los anima les de entonces de los dé ahora. Lo mas singular es que parece que á cada grande revo lucion se anadieron á la masa general nuevos vivientes, mas perfectos, 6 á lo menos mas elevados en la escala de la organizacion , que los que les precedieron. Así vemos zoófitos en los terrenos donde no hay conchas, y crustá ceos en los que crecen de animales vertebrados ; pescados en los que están faltos de mamíferos, y un gran número de mamíferos en los terrenos donde aun no hallamos cua drúmanos y hombres. Este hecho conduciria al filósofo, si quisiera salirse de la série de ideas que /10S ocupa , á reflexiones profundas sobre la especie de fatalidad que arrastra, por decirlo así, la natu raleza moral á seguir los pasos de-la naturaleza física, de modo que echando una ojeada histórica sobre la forma de diferentes modos de existencia de los pueblos, sobre sus di versas constituciones, y al mismo tiempo sobre la estruc tura de nuestro globo, pudieran hallarse acontecimientos, por decirlo así, paralelos en una y otra. Así es como pu diésemos hacer observar que no hay en el mundo cambios insensibles y sin sacudimientos. Los que ha sufrido el globo , lo mismo que los que ha sufrido la especie humana,,han ido acompanados de gran des catástrofes. Por una parte , cada vez que ha parecido en el reino animal un grado superior de organizacion , la tierra se ha cubierto de agua , hánse derrumbado los mon tes , elevado los.11anos , anegado los vivientes que habita ban la superficie de la tierra , y han sido rotos y aplastados hasta el último de ellos : su raza aniquilada no ha dejado otros vestigios de su paso sobre la tierra, que algunos frac mentos de huesos conservados debajo de las masas que caja n sobre ellos. . Por otra parte, siempre que los pueblos adelantan un paso hácia la civilizacion, cada vez que quieren mejorar su exis tencia , solo Pueden obtener alguna mudanza por medio de grandes esfuerzos y por no menos terribles revoluciones: y si las razas no desaparecen como en las revoluciones de la naturaleza , hay sacrificios de sangre que hacen desapa recer familias enteras , las cuales no dejan en el mundo otros vestigios de suexistencia que las acciones que hicie ron ; los cuales, lo mismo que los despojos fósiles hundidos en el fondo de la tierra, son un testimonio de la naturaleza mas ó menos perfecta de los séres de que proceden. 3•0 Hasta ahora no se han encontrado huesos humanos entre los fósiles propiamente dichos , á lo menos en las co marcas ya conocidas por los geólogos , que son en muy corto número ; y todo induce á creer que en ninguna otra parte se hallarán. EP de notar que tampoco se ha notado en parte alguna cuadrumanos fósiles. 4.0 Todas las capas que forman la corteza de nuestro globo, no se formaron en las aguas del mar; las aguas dul ces han producido tambien deposiciones mezcladas con des pojos de séres organizados terrestres y fluviátiles que alter nan con los depositados por el mar. De ahí la distincion de los terrenos en dos clases; terrenos marítimos, y terrenos de agua dulce. Hé ahí lo que resulta con evidencia de los trabajos de Cuvier y de Brogniard , sobre la geología de los alrededores de Paris. Es muy probable que en varios continentes hay un sin fin de lugares circunscritos como el de los alrededores de Paris, que fuera muy importante describir, imitando á Cuvier y á Brogniard : es decir, tratando de determinar las diferen tes naturalezas de los términos que los componen , su po sicion respectiva , y su analogía con otros ya conocidos. Acaso en cada uno de estos lugares hay despojos de anima les desconocidos entre los vivientes, y acaso tambien que hasta ahora no se han visto entre los fósiles. Apenas se ha empezado el estudio de los terrenos se cundarios, y es preciso no descuidar nada de cuanto puede hacernos conocer esa série de entes organizados, esas plan tas, zoófitos moluscos , peces, réptiles y mamíferos, hun didos entre las capas que forman la superficie de nuestro globo. Así al menos con ocerémos la marcha que siguió la natu raleza en la creacion de los séres organieddos , y la progre sion á que se ha sugetado para pasar del zoófito al hombre; progresion que escita en estremo la curiosidad , cualquiera que por otra parte sea la opinion que se tenga sobre la na turaleza de estos séres y sobre la obra del Criador. Por lo que acabamos de referir sobre los huesos de los ani males vertebrados, y por otras observaciones concernientes á los demás fósiles, se trasluce ya, aunque no puede demos trarse, que, sea que la naturaleza de los líquidos y de la atmósfera no lo permite, sea que la fuerza productora de los séres haya tenido difereates grados de intensidad y de perfeccion , se trasluce ya, decimos, que los primeros ani )§ 422 kl males en el órden de la creacion fueron los zoófitos. La vida existia ya, pero era una vida equívoca y sin sensibilidad. Mas tarde los insectos presentaron la muestra de un grado de organizacion superior : apareció la sensibilidad en el mundo, bien que encerrada en muy estrechos límites. Poco despues vinieron los Peces, y la vida ostentó mayor fuerza; con todo se concretaba á un sentimiento automático, á un mero instinto. Algo despues se poblaron las riberas yllas islas de rép tiles, séres poco inteligentes aun , pero que probablemente eran los únicos que con venian á la. naturaleza, silvestre de aquella época. Embellecióse poco á poco la tierra, y le llegaron nuevos huéspedes mas perfectos, que fueron los mamíferos y los cuadrumanos , siendo estos los últimos. Finalmente, cuando pareció con el majestuoso aspecto en que hoy la vemos ; cuando la fertilidad de su sueldo pudo, mantener á centenares de millones de séres capaces de apreciar su belleza , de estudiarla y conocerla , el hom bre, último de los animales de la creacion, fué colocado en la superficie, y con él empieza la cuarta edad de la tierra. Hemos visto que la especie humana no es contemporánea del planeta en que .habita, y que fué colocado en él despues que los demás animales, en una época que no se halla es eesivamente remota. Todo cuanto sabemos sobre la antigua historia de la hu manidad , no prueba que fuese por mucho tiempo débil al lado de los grandesfenómenos que tenian lugar en lalierra. Los nos salidos de madre , los pantanos sin límites, los fríos y profundos bosques, los animales de rapina y los innu merables insectos, disputaban al hombre un mundo del que aun no podia titularse rey. Pero al fin se desenvolvió su genio ; colocése al frente de los séres organizados, porque esta era su mision. El hombre debla hacer tributarios suyos á los demás sé res ; debía emplear sus propias fuerzas juntamente con las de la naturaleza, que descubrió con su inteligencia, á fin de conservar la armonía entre las diversas especies de séres, proteger á las razas débiles, impedir que los fuertes se mul tiplicasen demasiado, mantener la limpieza; frescura, y un aspecto risueno en los campos , quitando las plantas se cas, escavando canales para dar una corriente á las aguas estancadas, levantando diques que detuviesen el imperio de los devastadores torrentes, edificando, en fin, esos pala cios esos templos , esas ciudades dignos frutos de sus es fuerzos y de su imagibacion. Así el hombre, animal pensador, sociable y perfectible, es el primero entre los séres, la obra maestra de la ereacion; comprende á la naturaleza, y mediante este conocimiento, se eleva con el alma y el corazon hasta al Criador. Pero el hombre es un ser fuerte :.solo Dios es infinito. Aunque el hombre fuese inmortal, no probarla esto que lo fuese tambien la humanidad. Esta, no es otra cosa que la aglomeracion de molécu las semovientes unidas á la superficie de un planeta que vaga por el espacio en medio del torbellino de los demás astros. ? Qué providencia podrá asegurarle que dichos as tros que se mueven y columpian sobre la cabeza del hom bre le serán siempre favorables y benéficos? ?y qué algun dia no venga alguna órbita estrana y amenazadora á cruzar por la órbita en que se mueve la morada de la humanidad? Y si un día los mares se elevasen si el océano remon tase á sus manantiales derribando las cumbres de los mon tes , ? qué le importaría á la naturaleza física que se hun diesen las ciudades y que los pueblos fuesen barridos de la superficie del globo? y en tal caso ? qué seria de nuestro orgullo? Qué de esas ciudades y obras magníficas que creyó eternizar la prensa? Las obras del hombre perecerian con él. En este mundo no somos diferentes de esas sociedades de insectos, que, confiados en un dia sereno, se reunen para vivir en comunidad , engendrar, multiplicarse; pero que luego una sequía, un huracan, una tempestad las destruye, dispersa y anonada, sin que ninguno pudiese preverlo, y sin que el dia siguiente quede otra cosa de la sociedad de la víspera que el miserable sitio que ocupaba. Así para los hombres como para los demás animales, el mundo físico domina el mundo moral , y por una obedien cia fatal todo el resto adquiere su fin y su punto de partida en este mundo superior. Pero Dios es el principio y el fin. Descansemos, pues, en paz en esta divina unidad de que procede todo, por la que todo respira, y á la que todo ha de volver. Viajes. CAPILLA DE NTRA. SRA. DE LAS LLAMAS, EN BELLEVUE. Pocos habrán dejado de oir hablar de la capilla que se ha erigido en Bel levue bajo la advocacion de Ntra. Sra. de las Llamas, en el mismo sitio en que acaeció el ano de 1842 la horrible catástrofe del camino de hierro de Paris á Ver sailles. Nosotros vamos á ver si podemos completarcon algu nas noticias la idea que pueden formar nuestros lectores de este monumento fúnebre en vista de la lámina que damos. Como en ella se vé , esta capilla es de estilo ogival , y tiene la forma de un triángulo : el interior es estremada mente sencillo, severo y desnudo de adornos. En el ángulo que hace frente á la puerta de entrada, es decir, del lado del Oriente, se halla situado el altar con arreglo al uso sim bólico adoptado en la construccion de la mayor parte de las iglesias. Todo su adorno consiste en candelabros de piedra que figuran huesos humanos y calaveras. En la parte supe rior del altar se halla esculpida una imágen pequena de la Virgen. Colocadós los piés sobre un globo medio cubierto de llamas, juntas las manos y elevados los ojos al cielo en actitud de orar. Sobre la cartela que sostiene esta estátua se lee la inscripcion siguiente : A las víctimas del VIII de Ma yo .111.DCCCXLII : y por debajo: ! 0 buena y tierna María! defiéndenos de las llamas de la Sierra, pero presérvanos sobre todo de las llamas de la eternidad. Mas arriba, y casi tocando con la bóveda, hay una vidriera pintada de figura de in medallon , cuya parte superior representa la Trinidad, y la inferior una escena del incendio del camino de hierro. Mu chos infelices medio sumergidos entre las llamas, levantan los ojos y lasmanos hácia las tres Divinas Personas en acti tud de invocarlas : entre otros llama la atencion una madre que estrecha á su hijo en sus brazos con una espresion de humilde congoja. El friso interior de la capilla representa huesos humanos ardiendo, con calaveras en cada uno de los ángulos, y la pechina de la bóveda está igualmente adornada con calaveras rodeadas de llamas. -)3 42 Por la parte esterior corona el monumento una estátua de la Vírgen,•igual en todo á la del interior, á cuyos pis 'se lee: Nuestra Senora de las Llamas : y mas abajo hay otro friso como el de adentro formado de huesos humanos que se están quemando. Debajo del frontis, ocupado por un medio relieve que representa con vero similitud un episodio de la triste catástrofe hay escrito: Paz á las víctimas del VIII de Mayo I pia doso deseo contra el cual protesta brutalment9 á cada momento del - dia, el estruendo de los vagones que pasan como un huracan. So bre la puerta, por último, que está pintada de color rojo, estas dos palabras: he profundis , piden á los que van á visitar la capilla una melancólica y corta oracion , que muy rara vez harán sin duda. , La capilla de Nuestra Senora de las Llamas, toda de piedra de sille ría , está situada sobre un cerrit o arenoso, desde donde se goza de una soberbia vista : hermosos pra dos, una parte del curso del Sena, y mas abajo, en una lontananza vaporosa, Paris con sus magníficos edificios medio cubiertos con un velo. Un enverjado de madera, .adornado por la parte interior con unasuirnalda de boj amarillo, forma al rededor del monumento un circuito triangular, en cuyos ángulos hay colocadas cruces sencillas de madera. La capilla 3t está situada tan inmediata á los rails, que desde lo interior del recinto que ocupa, se percibe sensiblemente la impre sion del aire arrojado por la violencia de los convoyes que pasan. L,. esawk, La construccion de Nuestra Se nora de las Llamas se debe á una de las personas que mas sufrieron por la catástrofe del 8 de Mayo. Mr. Lemarie , arquitecto, que per dió en aquel infausto dia un hijo, una cunada y un sobrino, quiso consagrar á su Memoria este pia doso monumento, erigido por él mismo, que no honra menos su ta lento que su corazon, y que fué inaugurado el 16 de noviembre de 18í2 por el senor Obispo de Ver saínes. En él se ha hecho además una fundacion de cuatro misas anuales, que debe decir el cura de Meudon , sin perjuicio de las que puedan dedicar los parientes de las víctimas. Renunciamos á describir el ca rácter de religiosa tristeza de esta capilla blanca que se levanta, co mo una muda súplica, al lado del camino sobre queje agitan, mezclados con ruidosa preci pitacion , las pasiones, los negocios y los placeres de los hombres. Nótase allí, en efecto, una poesía que jamás nos hubiéramos atrevido antes á creer posible en un camino de hierro. Costumbres andaluzas. Algun tiempo hace que la casualidad me proporcionó el conocimiento del Sr. Juan Lopez, hombre ya de edad y de aquellos antiguos andaluces de capa y montera. Vivía en una casita del barrio de la Trinidad, en companía de una graciosa morena, sobrina suya, que cuidaba al tío como una tierna hija. El tio Relámpago, que por este apodo era conocido en el barrio el Sr. Lopez , estaba siempre triste, y se conocia que grandes pesares habían amargado el últi molercio de su vida. Varias veces le pregunté la causa de aquella tristeza tan notable, y poco á poco me puso al cor riente de las causas que la habían motivado. Algun tiempo despues , cuando ya nos conocíamos mas á fondo, segun de cia , me pidió que le escribiese cuanto me habia referido, á lo que condescendí gustoso. En efecto, á los dos dias de haberme hecho su peticion , me dirigí al barrio de la Trinidad, llevando en el bolsillo algunas cuartillas de papel, que contenían la relacion que deseaba el tío Relámpago.... Sábese que el barrio de la Trinidad es uno de los Mayo res y mas populosos de Málaga ; que comprende una mul titud de calles y callejas, todas por lo regular con un piso muy pésimo, y con un caserío antiguo , aunque de algunos anos á esta parte se ha reformado en gran parte. Habítalo una poblacion nada abundante en bienes de fortuna, y aun mas necesitada que otras veces, pues bajo un esterior hu milde, abundaban en otro tiempo los pesos de veinte rea les, que era una bendicion de Dios. Debíase esto á mil cau sas que no viene á cuento el referir. Nos basta consignar el hecho. En cambio , los habitantes de este barrio, al menos en su gran mayoría, estaban muy atrasados en la carrera de la civilizacion: tan atrasados estaban, que se burlaban de las levitas y de las casacas, hasta el punto de dar una chifla al pobre que tenia el mal gusto de ir á lucir por sus calles, su cuerpo embutido entre faldones. Los hombres le dejaban ir una andanada de denuestos ; las mozuelas le hacian un fuego graneado de dichos á cual mas graciosos y picantes, y los muchachos encuerinos, no se descuidaban, si.tenian á mano algun proyectil, aunque no fuese Muy limpio, en sa ludar con él desde léjos al infortunado pisaverde. Pero se rezaba el rosario todas las noches , y se profesaban ciertos principios de moral y de religion por desgracia bastante perdidos hoy. Mas pasó aquel tiempo, y vino otro. ! Qnién sabe el que vendrá manana! Vino otro, y la civilizacion se apoderó del barrio de la Trinidad , como se ha apoderado de todo: aun no se ha definido si para bien 6 para mal de la especie hu mana. Fuéronse , en su mayor parte los pesos duros, sin que se pueda tampoco adivinar por qué; fuéronse con ellos mil prácticas y costumbres. Finalmente, si no nos equivo camos, lá civilizacion ha quitado á los habitantes de aquel barrio , como á casi todos los de los demás, una gran parte de su bienestar. Qué les ha dado en cambio? Un gran co nocimiento acerca de cosas, que mas valiera ignorasen: un ?24 aumento de necesidades, mientras menos medios tienen con que satisfacerlas, y mayor apego y familiaridad con usos, trajes y costumbres que antes no admitian. Muchos airosos calanes , muchas chaquetas llenas deíalamares, que sentaban á las mil maravillas en cuerpos criados para llevar estas prendas, se han convertido, los primeros en gabinas y bombardas, en eslaches , como llamaban á los sombreros de copa, sin que nos haya sido posible averiguar, la analogía que guardan esos nombres con los dichos sombreros; y las segundas en levitas, que en Dios y en mi conciencia , mas parece ele están colgadas de una percha, que en el cuerpo de un hombre ; pues á algunos sienta esto tan mal, como bien la calasera y el calailé. Ciudadano hay que si al po nerse la levita pudiera soltar los brazos y dejarlos en un rihcon , podria servir muy bien de manga de parroquia en un entierro. Res. pecto á moral, buenas costumbres y demás virtudes sociales, ya no hay distincion : el nivel de la civilizacion ha igualado á todos : la despreocupacion , hija de aquella, ha hecho notables adelantos. Por esto, no admitimos ya ninguna distincion notable entre los usos y costumbres de los habitantes de este barrio ni de pingan otro á los de la ciudad ; y cuando vemos pre sentar en la actualidad como existentes, tipos que bien:pue. de decirse que pasaron, sentimos en verdad que así se des figuren hechos, y se cometan anacronismos Hoy dia re petimos, las costumbres casi son unas ; los gustos, si es que hoy hay gustos, son los mismos. De un mismo modo se hace el amor, de una misma manera los enlaces: desaparecieron las veladas y los bailes de candil ; hasta los dichos picantes, hasta esas agudezas tan originales, son propiedad de todos, mejor dicho, nadie los usa con propiedad ; y con:el tiem po, acaso, solo se hallarán en los romances, y en las nove las de costumbres nacionales. Un cuarto de hora despues de haber salido de mi casa, me hallaba á la puerta de lá del Sr. Juan Lopez, quien me recibió en un estenso patio, á la sombra de una parra. Hí zome sentar al lado de una mesa de pino, y mandando á su sobrina que trajese una botella y dos vasos, se sentó á mi lado. Entretanto, habia yo sacado los papeles del bolsillo y y los habia estendido sobre la mesa, pronto á empezar la lectura de ellos. —Aguardosté un poquiyo que no muj corre naide me dijo : entre dia y noche no hay paré, y jágasosté cargo que está en su casa. La sobrina habla traido ya la botella y los dos vasos. El tio Relámpago los llenó. —Jesú , María y 'José! dijo tomando uno y aproximán dome el otro : vaya po la dosté. En seguida se lo bebió. Yo probé el mio, y dí principio. á la lectura de mi ma nuscrito. « Historia verídica y lastimosa, en la que se refieren los desgraciados amoresdel mozo bueno Estéban Lopez, con la moza María de los Angeles Berroquena , y triste fin que t uvieron ; con otras cosas que verá el curioso lector.» Mu bien ! interrumpió el tio Relámpago ; Pero jága moste la grasia e poné en lugá de Esteban Estebaniyo, que así le ecíamoj , y aiiairle el áliaj que jasía su gloria : Este baniyo Lopez (a) Centella. Centella, si jenó ; ya puoste pre sumise lo que seria. Era dino hijo de su padre ; de este probe que aquí mirasté solo como el espárrago, es de que perdí al hijo .e mij jentranaj. Vaya, sigasté, que esta peniya negra dará pronto con mi cuerpo en la sepultura. —« Todo lo que va á referirse, continué leyendo, acon teció en la ciudad de Málaga , tierra sobre la cual vertió • Dios sus dones á manos llenas. Las cumbres que la rodean se ven coronadas de las ricas vinas, que producen en abun dancia el gustoso néctar que abunda en sus bodegas , y el mar que la baría la adormece con sus arrullos; pero cuando conoce que su monotonía la cansa, la ofrece para divertirlá espectáculos magníficos y terribles. Agitase poco á poco su tersa y plateada superficie , toma colores variados , elévase en montanas bullidoras, y parte rápida como el pensamiento á estrellarse contra la muralla , deshaciéndose en mil copos de blanca nieve. Al mismo tiempo pide &Neptuno su ca pilla de música , y la atruena los oidos con una sinfonía en que los serpentones hacen el gasto.... • — Lo que está güeno, lo está , dijo el Sr. Juan al llegar aquí.— eso e la capiya e música me gusta ; pero sobretoo lo el netar es una verdad como un templo ! No ostante , qui siera sabé ante je seguí en qué viene á pará toitico eso. —Mire V., le contesté , sigue por este estilo describiendo á Málaga , la hermosura de su cielo, la benignidad de su clima , y despues entra ya la historia : «Era Esteban Lo pez , etc.» — Estebaniyo (a) Centella ; que no solvíosté de muarlo. ?Y no isosté cuando sucediÓ? —Hombre, no. — Pues oiga osté lo que ha é poné. — Too esto susedió en la siudá de Málaga , en aquellos tiempos felises antes de la venia de los gabachos, cuando el vino no se aguaba como lo está hoy ; en lo que han per dio los cosecheros é vino : prueba al canto: cuando el vino no estaba bautiza° , que toitico él era espíritu y se subia á la cabesa , cualquier güen cristiano poia en ella Con mas é un asumbre : ahí estaba el cuerpo pa sostenerla ; y no se ijo nunca que se le hubiese esgonsao á nenguno el pescueso, aunque bebiera el vino á pasto : mas ahora que pa jasé el vino se buscan los posos, lo mesmito que en las boticas, naide puee catarlo sin que se le baje á los pieses : de aquí risulta que pierden al instante el iquilibrio y cae el santo en' tierra. ?Se le olviará á osté ? Qué se me ha de olviar! le dije sonriéndome. — Y anaa osté que con el viniyo se jueron tambien aque llas anchovas tan sabrosas,... — Hombre, le interrumpí, por lo que hace al vino pase, pero en cuanto á las anchoas.... —Es lo que le igo... O las anchovas no son las mesmas, y el agua que las cria ha tenio muanza , ó esta pícara boca que ha é comé tierra ha perdío ya su virtú pa sabé lo que es güeno. Esengánese osté ; yo no soy hombre é letra, pero le igo que toitico ha venio pa bajo. Con el vino se jue ron las anchovas , con las anchovas aquellas bocas echas é sielo sigun sabian estinguí lo güeno , con las bocas los hombres, y con los hombres el rumbo y la caliá. Con que, queamos en que lo pondrasté ? — Descuide V., Sr. Juan. -- Vaya, po ante é seguí, otro traguiyo. Llenó de nuevo el vaso y lo' apuró como el primero. Yo continué mi lectura : — « Era Esteban , quiero decir , Estebanillo Lopez (á) Centella, un mozo moreno, con unos ojos que manaban miel y acibar,, segun venia á cuento.... — Eso está bien ! esclamó el tío Juan, cuyos apagados ojos brillaron al recuerdo de los ojos de su hijo ; pero yo quisiera que en lugá de eso que manaba, pusiera osté que estilaba , 6 chorreaba , que se entiende mejó. — No hay inconveniente, le dije. — « Una patilla cor 425 rida a saya paecia una bandera agitaa po el viento: sus piases , negra y luciente, fortnaba un marcoá un rostro agra ciado y franco, cuya boca , cuando se abria, obligaba á to- eran el primó del mundo ; chiquitos como cáscaras é nués, das las demás bocas á abrirse de risa , tal era el torrente de calsaos con unos sapatos e tavinete, con una piesa e liston que agudezas y chistes que salia de ella. 1 la enroyaba á la pierna mas mona que sa podio vé , jacien - !Ay.! Senteya de mi via l Por qué la muerte maldita do unos crusaos que jasta ahí; y que lucia porque la saya echarla una tapia á tu boquiya 1 exclamó el tio Relámpago no le pasaba el tobiyo. Po otro lao, era mas limpia que el' con las lágrimas en los ojos. agua y mas viviora que la tierra. Ha vistosté corré po el — « En suma , Centella era un mozo como muchos de los campo un arroyiyo? Pues lo mesmo era su natural , mansa mozos de entonces.. Tenian estos, pelos en el pecho, y den- argunas veses ; pero !ay ! cuando se enfaaba se ponia re tro del pecho el alma de un sultan y el corazon de un prina bolbia y turbia que Gualineina cuando trae una avenia 'y cipe. Su bolsa y su vida eran para el amigo 6 la persona salian mas sentencias y petisiones e su boca , que riales del: que les hiciese algun favor, 6 les alargase la mano para salir borsiyo del proba que cae en peer de la justisia. de algun mal paso. Calló el tío Relámpago, y yo emprendí de nuevo mi lec . —Y no ponosté ma. tura algo mas abajo de donde la dejé ; pues la descripcion — No, ya paso á otra cosa. . del Sr. Juan me pareció superior á la mia. « Dada esta sucinta idea de los héroes de esta historia , —No jagasté tal, por la santísima Triniá , que toavia hay mas que leí de aquellas mozos. Tan Propios p un barrio pasemos á narrar sus amores y el lamentable fin que tu como pa un fregao , lo mesmito le abrían á uno un gn- vieron. , jero en el peyejo, como ejaban que se lo abriesen ante que A las once de una noche bastante cerrada venian por el permití que naide incomoase al ojeto de su afeuto. Sus can- arroyo del Cuarto, montados en veloces potros andaluces, tares , su presona , su vis eran pa la jembra junca que les Estebanillo Lopez (a) Centella , Juan Garcia (a) el Lobo, y inase su amó, como no le jiciese una mala pasá coronando otros dos guapetones del barrio, con vista de lince y oidos con una cornamenta como la é un venao ; po sus cabezal' de zorro, y dispuestos á burlar la vigilancia del resguarda que entonces entraba la limpia , y no queaba un títere sano. VaCyao,ntMinuaént:a. rlpioeasgraacsai.nbtaErlolsodtesu,bcaisnroibllalrose clCaasregnqatueslelqauveemnpaiaernnchdeaialblnoasáá savemannbtgaodusoacsrodsáitaamdousgdee , ter - « Mas si buenos eran aquellos mozos, las mozas no les ciado el retaco sobre los muslos y la mano en el gatillo iban en zaga ; si aquellos eran fuego, estas eran pólvora , todo su aquel derramaba la sal de la tierra. y gpuroanrdtoiaá yeenlvciaernturnoa lroocfioardmaabdaen boatlraoss ;doesl cLoonbtoraibbaanádirsettaas. — !Ay! y tanto como la erramaban , interrumpió el tio Ya se disponian á internarse en las calles de la ciudad, cuan Jvuisatans;oy peos siegsousrotrqiugeo.ssiauenlaantée esas jembras hubiera dao un do la voz de alto hizo estremecer á todos, no ya por el te , toiticas las mugeres de la mor de sus vidas , tierra hubieran catao una poquiya e grasia y sandunga que continuamente exponian sin miedo, , sino por el de perder su hacienda. Centella que iba delante, pues tenia n para tira ya á armosá , y que siempre les quease como hemos dicho, no hizo caso : se tendió sobre el caballo, mas é una fanega. le dijo á la oreja « anda lucero güeno,» y el caballo salió los--An«gUelneas dBe eersrtraosqmueonzaa»s,...p. roseguí leyendo, era María de aulnagabloaplae : imitáronle sus companeros, pero de pronto silbó. , y despues otra y otra : preciso les fué entonces — Y así tenia el arma tan dura como el apeyio, aunque volver caras y contestar al fuego de los guardas; pocos mi no lo aparentaba. Osté perdone que lo interrumpa tanto , nutos despues calan heridos el Lobo y otro de sus compana me dijo el tio Relámpago. ros, y el caballo de Centella con una pierna rota de un ha - No hay de qué : le contesté.... « Una de estas mozas lazo. En. este estado ya solo pensó Centella en salvar su vida, era María de los Angeles Berroquena alta , moza de 19 abriles, y se internó por las callejas del barrio, á pié, armado con , morena , .de rostro ovalado y gracioso , y ojos ne- su retaco , gros.... y perseguido por dos guardas. No era el caso nuevo para él inte—rrMumeppiaóesdee qnuueevlao eesltoSyr. gJuuiapnan. cMloíreonstéeste momento, me menos apurado, sp;uepseryoaenotrealsmveocmesenhtoabeian sqauliedocrdeeiaobtruorslanro , aqueya jembra la persecucion que le bacan qeuraitacralpealsa, fnleomyaaáe urensutuciétsácoá 6uná muuneirntog,léssino tambien de el lado opuesto de la calle En, seifnetcitóo,paesroas uanparepsuartraudlolas qpuoer , ecyoomsofuáeuronnsiqlauipterardqiuseio.n!AeymsianSóe!nyteqyuaé pinreleysjmaceegrlaestsaablatá! lpleegrdabidaoa,tryaídyaa popreneslabrauidboiedne élnosetnirtores.gaDrisóes,e 6Ceenntevlleanpdoerr , Si osté la hubiera guipao, de siguro esos yojloas sdueyaosttéamsebibeun-. cara su vida, cuando se abrió una puerta, y oyó una voz . femenil que le decia : hieran puesto mas grandes y mas ensendios que una fragua. Como isosté muy bien, los ojos é la Berroquena — Moso güeno, entrosté, y se librará de caé en poer de eran mas esos Júas. negros que una noche mu oscura, con unas pestanas e ter- —ciopelo, y unas sejas e sea que jasta ayi: su boquiya ! Inflausta fué aquella horiya, senó de mi alma ! es era un clamó el tio Relámpago aniyo : majó le hubiera estao á mi Santa , y sus dientesiyos como cuentas e marfí trpraaisgoaulmeisfaofyi;yaay!, lPmuaeagseoseounenclapcrneuáleoy!qoue.el...plaepljoraomlbeaapySeoeglana,bteayyjmaas!atsaralfsoio:nsnasmuqtiuuscmveaiorteeasl cqyouaSmecenpagaéuu,neípenlerenrpydooeiséóndécmoolnia: Ejeussatsetsbiecaninaoi,yraqou;senuoylaiqbuseaerbtáíeanymspouosevnrioads.eoStlriaogsaBscetoérrm.oo tmoveniyeoos,demams inEesgtreobaynibyroutl;icouqanuedoel sme alongeosadtaebéabapnaoeedieal ha- « Centella vió el cielo abierto ; y sin hacerse de rogar, se ryeoyneavicsoton cuunelmpoasntcoone gterarssiioapyeloca. liEám, ppeureosnveenngiauneol ccoumelopuoneal;, Lvmiasettooiósdceeunrsidulaasdpcaedsreaselqgauuenidoáocrhteaesn,peqbruumeeniteinhóovqraauneloelsoeabvarefiarainfialcaraossnepuseiennrtdsaaesrr. ' dqeuélamBoevrirmoiqeunetoilsa! :C!oanyf!orqmuée isbiantaunridyaan!doayse! qibuaémcaeesireans!doa,yy! conAlsuvesrhsueeClleanst.ella en puerto de salvamento, lo primero que . TOM. Y. 54 )5 42 hizo fué dar graciasá la Virgen , y en seguida al alma cari tativa que lo habia librado de la prision ó de la muerte. Pero ? cuál no seria su asombro al contemplar en su liber tadora, á una perla del barrio, á la reina de todas las mo zas de garbo y salero, segun la pareció. Quedóse estático, con la boca 'abierta y los ojos fijos, contemplando á aquella deidad en medio de una sala baja á la que su linda desco nocida le habia llevado. —Ea, selló , ? qué la pasao á osté ? Vaya el susto al in fierno que aquí estasté siguro le dijo la Berroquena al ver la suspension del mozo. ---! Vírgen de la Mercé! exclamó Centella , qué pronun ciasté de susto No estasté conosiendo, mi alma , que toi tico esto que siento, ej porque me presumo que he entrao en la gloria. ?Dígamosté , cara é rosa , serasté la portera el sielo, y yo el alma é Senteya muerto á mano airá po esos chusqués del risguardo? Al oir esto la moza ensenó dos filas de perlas por entre sus labios sonrosados, y dijo : Bájosté un poquiyo, saló, y no me encaramosté tan alto. Sin dua estasté toavía algo trastornao y vosté visiones. Aquí no hay ná é cielo, y estospeasos se arrastran sobre la tierra pa lo que osté guste mandá. —!Ay! qué estasté isiendo! ?He ojo bien , ó están por ahí tocando algun instrumento venio é lótro mundo? ?Yo man darlosté , cuando le ebo la via : cuando sino es por osté es toy á esta hora como un Jeseomo metio en casa agüela , 6 mascando tierra ? Mandosté, mi alma, que po servirla seré yo capaz de subí á la jorca. — !Ni) lo premita Dios!... Pero ? qué es eso, estasté je río? esclamó con tono de interés la jbven. -- No esto no es náa.... alguna baliya que pasó é re filon. — ?Pero le dolerá? — Qué me ha é dolé ; si la tengo á osté elante! Ni aunque tuviera un gujero que atravesára de parte á parte. !Ay! mai rinita : me duele, pero es aquí ( se senalaba el corazon ) ; bien sabe la Vírgen que mejó me hubiera estao queá en medio é esa cay e , que no haberla visto, pa paiá las faiti guiyas que voy sintiendo.... — ! Jesul y que hombre tan súpito ! —Y sii) esperansa é alivio. — VAMOS que toavia no vasté camino el Campo-Santo. —Pero ya me están jasiendo la mortaja. —Cayosté, que no tiosté motiviyo nenguno. — Mairina! Por fortuna , esa presona ?... — ! Tal ves!... ? Está libre ? —Como el aire ! — ? Impeimento? —Nenguno. — ! Y este cuerpo!... — Ayá veremos. — !Ay, mairina! demosté la via,eque se la yeva á peasos. —Jaremos po sujetarla. Pero iga , mozo gueno, cuál es su nombre é pila. —Esteban Lopes, conocio por Senteya. —Y osté como se llama, alma mia. — María é los Angeles Berroquena. — Sí sedó, me interrumpió el tio Relámpago, asma se verificó ese maldecio conosimiento. Mirosté , van pasaos muchos anos, y no ostante caa dia lo tengo mas fresquito en la cabesa. ! Probe Senteyal... Vaya otro traguiyo, ca bayero.... lo que osté está jaciendo no es pagao con toitiea la plata é América! 6 §C El pobre del Sr. Juan hallaba un alivio á sus penas en el vaso. De nuevo tomé los papeles para seguir la lectura , pero encontré que entre las hojas que acababa de leer y las que quedaban, faltaban una porcion que sin duda habria per dido en la calle. Aquí fué el apuro del tio Relámpago. —? Y qué musjasemos ahora ? me dijo. !Válgame Dios, selló ! ? y cómo ha sio eso ? Tan guena como iba esa histo ria! Vamos, está visto que soy nin desgrasiao I —Pero, senor Lopez, la historia no ha perdido nada con eso : escribiré de nuevo las hojas extraviadas. — Ya ; pero ?y ahora ?... — Ahora, si V. quiere, le referiré así por encima lo que falta hasta unir á estas hojas que le acabaré de leer tam bien. — ! Sea Loo por Dios! y se llevó otra vez el vaso á los la bios para que este nuevo contratiempo le fuese menos sen sible. Vaya , digasté , continuó: — Todo lo que falta, le dije , abraza el período de los amores de Centella con la Berroqueria. Refiero de qué modo se comprometieron en relaciones amorosas ; cómo la Ber roquena , despues de comprometida , dió mucho que hacer á Centella por ser demasiado loquilla ; los malos ratos que pasaron el uno y la otra ; los celos de Estebanillo ; las qui meras que se originaron ; los desafios que tuvo su hijo deV.; las hablillas de la gente del barrio ; las tramas de otras mo zuelas para atraer á su amor á Centella; la constancia de éste, y por último, todos esos mil incidentes que se originan cuando hay amores, celos y coquetería de por medio. Todo esto sazonado con sus consejos, reflexiones, dichos y de más que viene á cuento. Ya se escribirá otra vez si no pa rece el escrito, y podrá V. darle ó no su aprobacion. — Quiosté cayá !... -- Se me olvidaba decir á V. que tambien falta la rela - clon del dia del campo que tuvieron el dia de la Virgen de los Angeles; en el que Juan el Lobo, ya curado de sus he ridas, empezó á hacer el amor á la Berroquena , y ésta á darle oidos , á pesar de ser el uno amigo y la otra novia de su hijo de V.; lo cual contribuyó á enfriar la amistad que habla, y á preparar la catástrofe. Ahora oiga V. lo que he escrito acerca del famoso baile en que aconteció. Al rededor de la sala del baile habla multitud de sillas de madera blanca : en el testero, una mesa de pino sin pintar ostentaba una batería de botellas negras y de vasos, y de bajo de ella se pavoneaba un diforme botijo. Colgaban de las paredes grandes cornucopias, que figuraban unas un corazon y otras una alegría, con marco de labores dorado, y lunas rayadas por todas partes, de modo que multiplicaban hasta lo infinito los rostro§ y los cuerpos de los que acertaban á ponerse ante ellas : algunos cuadros de talla dorada con imágenes de santos alternaban con las cornucopias. Dos vie jas cortinas encarnadas de felipechin, manchadasen mil par tes de aceite , pendian de la pared por la parte interior del balcon , formando pabellon , y cogidas á ambos lados de la pared por un lazo de medio liston amarillo. El techo de la sala era embovedado, de madera : ya ennegrecido por el tiempo ; y de tres vigas que lo atravesaban á lo ancho , colgaban tres enormes velones de cuatro mecheros encen didos, que no contribuirian poco á la negrura. del techo, la que formaba un raro contraste con la blancura de las pare des, encaladas aquel mismo dia. Veíanse las sillas ocupadas por la flor y nata de las her mosuras del barrio, cada una de las cuales ostentaba en su cabeza un jardin , en el que se velan revueltos en graciosa confusion la blanca rosa con el nacarado clavel y el jazmín |
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