03_No. 6 (1 enero 1870), p. 107-118 |
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rithmo son las cesuras irregniares, de que hemos presenta
do ejemplos con sus excepciones; esto es, la interpolacion
de las cesuras pares é impares, que no produce armonía ni
melodía, y naturalmente fatigan el oido.
Aun pudiéramos extendernos mucho si hubiésemos de
entrar en el terreno de la fluidez de la diccion , parte tarn
bien del rithmo prosódico hasta cierto punto, por lo mucho
que lo facilita ; pero no teniendo por objeto este artículo
ensenar á escribir, sino evidenciar sencillamente la desco
nocida ley del l'aluno , 'nacemos de ello gracia á nuestros
lectores, como punto ajeno de nuestra intencion. Esto no
obstante, no estará de más anadir que , las aliteraciones y
cacofonías más ó ménos ásperas, los hiatos bárbaros é ín
dijeribles, si la e:spresion se nos perdona, las sinalefas du
ras, las resonancias torpes y el arnontanarniento de incisos
de una misma cantidad, entorpecen extraordinariamente el
fácil curso de la palabra, matando ó dificultando el rabino.
Asi corno hay cantores 5 instrumentistas que sin saber
música cantan y tocan muy bien por su singular fineza de
oído , hay tambien , no pocos versificadores y escritores,
que por la misma causa hacen muy buenos versos, y escri
ben muy cadenciosamente, sin haber abierto un arte mé
trica, ni leido jamás una sola línea sobre el mecanismo del
rithmo ó número de la frase. Dedúcese de aquí que, así co
mo no es indispensable el conocimiento de la música para
cantar ni tocar bien , tampoco es indispensable el conoci
miento mecánico d e la ríthmica prosódica, para hacer ver
sos ni para escribir con cierta rotundidad., cuando se tiene
buen ()ido; pero no solamente nada perjudica el conocer
tambien el arte, sino que siempre interesa alguna cosa, por
cuanto ilustrando la práctica del puro práctico , de un sim
ple autómata que es, lo convierta en verdadero artista.
En conclusion.
Le buena prosa, la prosa musical que deleita tanto, y se
pega tanto al oido como el mejor verso, no es otra cosa que
107 s<
una buena silva de versos libres; y el que dudare de lo que
decimos, descomponga un trozo cualquiera de Cervantes, de
fray Luis de Leon , de fray Luis de Granada, de Sta. Tere
sa, (y lo mismo de cualquier autor moderno de los poquí
simos que se distinguen por esta hermosa cu alidad del esti
lo) , y hallará la verdad tan explendorosa como la luz. El
rithino de la frase es exactamente la misma cosa que el
rithmo musical , porque tambien la música consta de incisos,
frases y períodos; y como es imposible que pueda haber
oído músico en el mundo, que deje de sentir el rithmo ,
i aunque no lo explique, ni lo comprenda, ni sepa lo que lo
produce, ni como se llama, así tambien es imposible que
haya persona medianamente versada en las letras, que de
je de sentir el rithrno de la frase en grado mayor ó menor
ni de reconocerla conveniencia de su estudio. Música y ora
toria son hermanas en esta parte, por cuanto ambas son ar
tes métricas , ó mejor todavía, manifestaciones distintas de
un mismo arte métrica. Compárense las reglas anteriores
con las de la música, y se verá la perfecta identidad de am
bas, pues ambasse fundan en la cantidad de tiempo que es
tambien en ambas el sithmo ó número, embellecido por
la eufonía, armonía y melodía, por el estilo, y por la pro
piedad.
Se nos preguntará acaso, si puede educarse el oido del
escritor, como el del músico , y de que manera ; á lo cual
contestamos, que el oído del escritor se educa ante todo,
leyenilo mucho verso ubre, y memorizando grandes trozos
escogidos : leyendo mucha silva selecta : leyendo todó lo mas.
posible los autores clásicos de los siglos xvx y xvis, prin
cipalmente los ascéticos, y leyendo, por último ,lodo lo me
nos posible algunos escritores contemporáneos, todavía dis
cípulos é imitadores de Górigora , en cuyas estraviadas plu
mas, está desgraciadamente perdiendo toda su riqueza, to
da su armonía , toda su rotundidez y sonoridad la hermosa
lengua castellana,
Historia-.
ROMA. EN TIEMPO DE AUGUSTO SEGUN LOS POETAS COETANEOS.
II y l'Anuo.
Propercio se encargó tambien de darnos sus senas un dia
que perdió las tablillas de sus apuntaciones. «No eran do
radas, dice, sino de boj ordinario como la cera que las cu
bría, pero enviadas á Cinthia y devueltas por ella, conte
nían renglones inapreciables: « Perezoso, ?qué ha sido ayer
de tí ? ?Te ha parecido mas hermosa que yo alguna otra
mujer ? » ó bien: ven hoy,
Cessaimus una ;
Hospitium tota nocte paravit amor.»
« j Y un avaro ha de escribir en ellas sus cuentas!)) anade
Propercio. Para recobrarlas promete un buen hallazgo, y
manda á un esclavo fijar el anuncio en una columna de
cualquier templo ó pórtico, espresando en él que su dueno
habita en el Esquilino.
Probablemente hemos indicado que la vivienda de Proper
cio estaba entre las de las familias de raza sabina ó sabélica
establecidas desde muy antiguo en el monteEsquilino, á cau
sa de no tener parientes ni fortuna, segun él IlliSt110 nos
dice (1); pero el verdadero motivo de haber elegido el Es
(1) Eleg. , 34, 55 y 55.
quilino para su habitacion , debió ser la proximidad á la de'
Mecenas, que siempre fué protector de Propercio como de.
llorado.
Propercio se acomodaba, no obstante, á su pobreza con
tal de conservar el amor de Cinthia. « No envidió las ri
quezas de nadie; » como dice a un amigo suyo muy opu
lento, que poseía una quinta junto al Tíber, y un gran
parque desde el que contemplaba, muellemente recosta
do á la orilla del rio , la rápida marcha de los barcos de
vela, y la lenta de los que iban remolcados por cuerdas:
EL modo tam Meres mireris curreres hatEes
lit modo talll tarda,funibus !re mates ;
espectáculos, el segundo sobre todo, de que se puede dis
frutar hoy mismo en las orillas del Tíber sin ser mas ricos
que Propercío.
Mecenas le alentaba en la empresa de su poema nacio
nal , porque dvbía comprender el reinado de Augusto : pero
el poeta , que 'labia emprendido dicho trabajo solamente
por complacer á Mecenas, comprendió que su génio no lle
gaba á tanto, y se contentó con desear á Augusto la con
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quista del mundo, en la que no pensaba como Horacio le
,predecia , la próxima sumision de la India y de la China.
Propercio, á quien 110 agradaba la gloria militar, se limita
•a á asistir á los triunfos del emperador, y ver su carro cargado de despojos, detenerse frecuentemente en su mar
cha para recibir los aplausos del pueblo, mientras él , apo
yado en el hombro de su amada, lela los nombres de 'las
ciudades conquistadas, examinaba las armas y los semblan
tes de los soldados estranjeros y aplaudia con la multitud en
la Vía Sacra.
El dulce Tíbulo ese] único de los poetas de aquel tiempo
al que no puede reprocharse un solo verso en alabanza de
Augusto : las almas tiernas no son siempre las mas débiles.
Las elegías de Propercio encierran tambien descripciones
de la Roma de aquel tiempo : nos pinta en ellas el pórtico
de Pompeyo y el templo de Apolo ; el Campo de Marte,
punto de reunion de los jóvenes romanos y de las mujeres
hermosas ; los pórticos, y finalmente, el teatro, tan peli
groso para la virtud, donde la suya no sabia resistir á una
actitud graciosa, un canto escénico, un vestido entreabierto
ó unos hermosos cabellos.
cepAtofosrdtuenqaudeamseecnotme pnoonteralatacmieonscidaelleasmpoadnaerpotordOosvildoios pArrele
dpeueadme are;nsdeonnadresee,l aenmtroar pvoerrdmadueyrop,ocoqu:e pneoroeshauyn aalrgteunonsi
que podemos y debemos mencionar aquí, porque se refieren
jáamloossd. iversos monumentos de Roma, cuya historia bosque
En primer lugar figuran el gran circo y los tres teatros :
Ovidio recomienda que se los frecuente en provecho del arte
que ensena; y las instrucciones que da con tal motivo al discípulo que quiere formar, contienen detalles muy curio
sos acerca de las costumbres de la ciudad imperial y de la
galantería romana.
Nótase primeramente que las mujeres acudian en tropel
al teatro y al circo « precipitándose en ellos como legiones
de hormigas ó enjambres de abejas; prescripciones de Augusto, que las.,h»abyiaqrueel,egáapdeosaár ldoeqluaes
llamamos hoy paraiso , se sentaban junto á los hombres, á quienes Ovidio recomienda se aprovechen de aquella pro ximidad.
Proximus á. domina , nullo prohibente , sedeto.
Tambien nos dice lo que debernos adivinar : que se ador
naban mucho para ir al teatro, adonde acudian tanto para
ver como para ser vistas.
Sic ruit in celebres cultissima feemina ludos,
. •
Spectatum veniunt , veniunt spectentur el ipsa3.
En las procesiones del circo ; donde cada uno aplaudia
segun su mayor 6 menor devocion las imágenes de los dio ses,.Ovidio recomienda á su enamorado discípulo que aplau
da especialmente al pasar la estatua de Vénus. Si cae un
poco de polvo sobre el vestido blanco de su hermosa veci
na, debe apresurarse á limpiarlo, y lo mismo aun cuando
no caiga polvo.
Utque fit , in gremium puivig si forte puelhe.
Deciderit, digilis excutiendus erit :
EL si nuilus erit pulvis , lamen exente nullum.
Ovidio recomienda otra multitud de miramientos que se
gun su opinion , debian agradar á las hermosas tales como
poner un almohadon , refrescar el aire, con un llabellum
(abanico ,) 6 colocar un taburete bajo sus piés, y hasta
aconsejarla que los pase por 'los huecos de la reja que la
separa del podium. « Levántate, dice, cuando ella se levan
te, y permanece sentado mientras ella lo esté. »
Se ve, por Ovidio, que los teatros de Roma eran ya er
su tiempo una escuela de corrupcion :
lile locos casti dainna pudoris babel ,
y en su poema titulado El remedio del amor, exagera sus pe
ligros en los mismos términos que los padres de la Iglesia ,
cuya severidad justifican en parte las frases. del poeta.
« El circo tiene además otras ventajas , prosigue Ovidio
ofrece los medios de trabar conversacion con pretesto de I(
que se anuncia públicamente. » «No te olvides de pregun
tar á quien pertenecen los_ caballos que van á correr, » —
?Es de Borghesio este caballo , 6 de Piombin o? »— Lo mis
mo que se dice hoy durante el carnaval en la plaza del Pó
pulo antes de la corrida de los Barbieri. °viril° anade : «De
clárate siempre en favor del que ella prefiera , sea bueno 6
malo. »
Tambien enumera los paseos que debe frecuentar el que
trate de conquistar á una bella , dice que debe ir bien ves
tido al Pórtico de Pompeyo, que es el paseo de verano. El
poeta nombra luego otros pórticos que conocemos , el de
Apolo sobre el Palatino , e! de OCtavio, el de Agripa y el de
Livío, y aconseja á su discípulo siga indiscretamente á la
mujer que llame su atencion. « Si camina con paso indo
lente por el vasto pórtico , arregla tu paso al suyo. Adelán
tate á ella y retrocede ; precipita tu marcha y deténla : no
temas salvar la distancia de algunas columnas para encon
trarte á su lado. »
Abusando de los objetos sagrados para un fin profano,
Ovidio recomienda á sudiscípulo que frecuente dos templos
de Cibeles en el Palatino , donde se celebraban, las fiestas
de Adónis, y el de Isis, fuera de Roma, !donde ocurrian
escenas que no conviene descubrir. Tambien le exorta á
mezclarse entre la turba de judíos, cuando celebran la fies
ta del sábado, y no quiere que,deje de asistir á un triunfo,
sobre todo si es el que presagia al jóven Cayo.« En él , dice,
los jóvenes y las mujeres estarán reunidos para contemplar
lo. No aguardes á que alguna te pregunte los nombres de
los reyes encadenados, y de las estátuas que simbolicen
paises , nos y montanas, lié ahí el Eufrates, dirás, con las
sienes coronada de canas; el de azulada cabellera es el Ti
gris, los que siguen sen armenios : aquella region es Persia;
esta ciudad está situada en el valle de Achemenides ; indica
en seguida quienes son los generales, nombrándoles con la
posible exactitud. »
El espectáculo de los:triunfos nos conduce á la vía Sa
cra, cuyos habituales concurrentes conocemos ya: no lejos
de ella estaba el mercado de los gastrónomos, ferum cupe
dinis , donde se vendían comestibles. Ovidio recomienda al
amante que mande á casa de la que pretende obsequiar,
como si procediesen de su quinta , frutos 6 caza comprados
en la Via Sacra, á cuyos dos lados se velan tiendas pertene
cientes al comercio elegante, segun nos indican las inscrip_
ciones. Entre los consejos que dirige Ovidio á las hermosas
galanteadas, pues tambien los hay para ellas, las encarga
ensenen los regalos que han recibido, para incitar á los que
puedan hacerlas otros, y si se desentienden, preguntarles :
« ?Qué hay de nuevo en la Vía Sacra? » El poeta les indica
asimismo que pueden comprar cabellos rubios postizos en el pórtico de Filipo , que acaba de reconstruirse en frente del
templo de Hércules Musageto. ?Quién lo creeria? esclam a
I Ovidio : hasta los mismos tribunales favorecen al amor! »
Y cita particularmente el foro de César, colocado bajo las
proteccion de Vénus , por tener un templo en él. « Allí . dice, el jurisconsulto que debe velar por los intereses áje
nos, los descuida por los propios; en aquel lugar falta la palabra al abogado elocuente, pues se presenta el caso ines
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perado de abogar por su propia causa. Vénus sonrie desde
su templo inmediato, al ver que el defensor se convierte en
litigante. »
Las hermosas que enloquecen á los jurisconsultos y aboga
dos romanos corren , sin embargo , algun peligro al poner el
pié en el tribunal , porque cualquiera de los concurrentes
puede enamorarse de ellas , y entonces el foro vuelve á to
mar su primitivo carácter y resuenan en él cien voces que
piden el bien arrebatado.
Ovidio las da tambienalgunos consejos referentes á sus
productivos paseos. Escepto el Campo de Marte , reservado
á los ejercicios de los hombres (1) , las encarga frecuentar
los mismos sitios: los pórticos„de P)mpeyo, de Apolo, de
Agripa , el templo de !sis, el teatro y el circo. Tarnbien
anade los anfiteatros provisionales , en los cuales la arena
se ve cubierta de sangre.
Cada época del ano romano tenia un aspecto particular,
así en la antigüedad como en nuestros dias , debido enton
cescomo ahora , á las solemnidades de cada mes. Esta hi;--
toda del ano , repetida por los poetas, se halla reunida y
puede seguirse sin interrupcion en los Fastos de Ovidio ,
que son un calendario poético.
Roma ofrecia un aspecto de fiesta al empezar enero, de
bido á los aguinaldos y á la entrada en ejercicio de los nue
vos magistrados : se visitaban y regalaban mútuamente los
habitantes, y acudian vestidos de blanco al templo de Jú
piter en el Capitolio. Las visitas y los regalos (estrence) han
llegado hasta nosotros, desde el tiempo de Numa , imitán
dose en toda Europa. No habia mas solemnidades durante
el mes de enero en Roma por el escesivo frio , como no las
hay en la actualidad en los de julio y agosto, por ser la
época del calor escesivo.
El mes de Febrero con las fiestas Lupercales daba á Roma
el aspecto de la ruidosa alegría que ofrece hoy durante el
carnaval ; y pocos días despues se celebraban las fiestas pú
blicas de los muertos ( Feralia , ) durante las cuales se visi
taban, como hoy en el dia de difuntos las tumbas de los pa
rientes ; hallándose prohibidos los matrimonios durante las
mismas, cerrados los templos y cubiertas las imágenes de
los dioses, como lo están hoy nuestras sagradas efigies du
rante la Semana Santa. En aquellos dias al temor supersti
cioso, hacía creer á los romanos que los manes, saliendo
de sus tumbas, vagaban por la ciudad lanzando geinidos.
En el mismo mes se celebraban los juegos terentinos en ho
nor de las divinidades infernales ; como se ve, el mes de
febrero estaba dedicado á las ceremonias sombrías y fúne
bres, contrastando con las anteriores Lupercales.
El 1.° de marzo, se comenzaba anteriormente el ario, y se
renovaban las visitas y regalos ; en seguida veniau las fies
tas de Minerva que duraban cinco días (quinquatries) fiestas
de origen etrusco, celebradas el primer día por los estudian
tes, artesanos, médicos, pedagogos y poetas ; los tres siguien
tes se dedicaban á los juegos de gladiadores, y en el quin
to recorrian las calles los músicos etruscos, vestidos de mu
jeres y con careta, circunstancia que hacia mas parecidas
aun al carnaval las quinquatries que las Lupercales ; termi
nando por trasladarse al templo de Minerva, inventora de
la flauta, y patrona por dicha razon de su hermandad.
El mes de abril, que en Roma mas que en ninguna otra
ciudad es verdaderamente primaveral , era un mes de fies
tas continuas. Los calendarios romanos registran en él 15
(1) °Iridio al aludir á la natarion en el Tiber, uno de dichos ejercicios
trata tarnbien de la fresquísima agua virgen ( gelidissinia virgo ,) lo que puede aplicarse al frigidarium de las thermas de Agripa.
dias consagrados á losjuegos y cuatro fiestas : las Fordicidia
Palilia , Vinal2a y la de la diosa Robígo.
Los juegos megalesios, que duraban seis días, estaban
consagrados á Cibeles y se celebraban en el Palatino , en
que estaba su templo , siendo magníficos y aristocrático3 por
escelencia : se ordenaban por los ediles curales; los magistra
dos asistian á ellos con trajes de púrpura; y no se toleraba
la presencia de los esclavos: en dichos juegos no figuraron
nunca los vulgares placeres del circo , sino los mas delicados
del ánimo , como eran las representaciones de las comedias
de Platito y Terencio. No carecian , á pesar de todo , de un
carácter popular; la congregacion de los sacerdotes de Cibe
les paseaba su estátua por las calles de Roma, y seguian á
aquella procesion tumultuosa los ministros afeminados de la
diosa asiática tocando la flauta y el cuerno frigio , haciendo
resonar las panderetas y lanzando ahullidos.
Urbis per medias , exululata.
Los juegos de Ceres eran , por el contrario , de origen na
cional y carácter rústico. Así habla Ovidio á los aldeanos:
« Ofreced á Ceres el trigo y el grano de sal:; arrojad á la
llama de vuestro hogar algunos granos de incienso, y en su
defecto encended antorchas alquitranadas. Las mas peque
nas ofrendas, con tal que sean puras, agradan á la buena
Céres.»
Los campesinos acudían en gran número vestidos de blan
co á las fiestas de Ceres, que duraban varios días y se cele
braban en el circo, comiendo y entregándose al regocijo.
La fiesta mas solemne del mes de abril era la,de los Me
galesios, de que formaban parte los ludi magni, y era dis
tinta dejos juegos megalesios, pues estos se consagraban á
Ciheles, y aquella á Júpiter. Dionisio de Halicarnaso , que
quena encontrar siempre en Roma las antigüedades de Gre
cia, la describe prolija y detalladamente, asegurando que
tenia un carácter completamente griego.
La Fordicidia se relacionaba tambien con la prosperidad
de los campos. Remontábase su origen á Ouma , por lo cual
aquella fiesta estrana y sangrienta era de institucion sabina.
En ella se inmolaban en el Capitolio tres vacas prena
das y 30 en la Curia, que se inundaba de sangre, segun
Ovidio despues se arrancaban del cuerpo de las 33 vacas
los de sus terneros, que eran quemados, y cuyas cenizas
se conservaban para que la Vestal de mas edad purificase
con ellas al pueblo romano el clia de la fiesta de Palas; me
dio que se reputaba infalible para obtener de la tierra, que
se consideraba como madre de todos los gérmenes la fecun
didad , merced á aquel doble sacrificio.
La celebrador' de tan estrana fiesta se verificaba en los
recintos del templo de Júpiter y de la Curia, y en ello no
tenia el pueblo ninguna participacion. La fiesta de Pales (Pa.
litia) era por el contrario popular, y Ovidio declara haber
tenido en sus manos muchas veces un punado de cenizas,
algunas ramas de habas, haber saltado por encima de tres
hogueras y rociado á los rebanos en ramas de laurel. Esta
ceremonia se asemejaba á la bendicion de los animales con
agua bendita el día de San Antonio Abad. Todos los apris
cos estaban adornados con ramos y follajes, y sus puertas
festoneadas de flores: se dirigían oraciones á Pa les, diosa
de los rebanos, y el dia de su festividad se consideraba co
moel aniversario de la fundacion de Roma por un pastor, y
se celebraba con un banquete.
Hemos hablado ya, refiriéndonos á Ovidio de otras dos fies
tas del mes de abril : las Vinalia de la primavera, en honor
de Venus Encina, durante las cuales ofrecian las cortesanas
mirto y rosas á la diosa en su templo de la puerta Colina ;
y las Robigalia destinadas á conjurar el tizon (robigo), en
fermedad de los trigos, á la cual consideraban los romanos
como una divinidad funesta. Ovidio al volver de Nomen
tum , encontró en el camino una procesion que se dirigia al
bosque sagrado de la diosa Robigo para quemar en él las
entranas de un perro y de una oveja. Corno se ve , casi to
das las solemnidades del Mes de abril se referian á la fer
tilidad de la tierra y de los rebanos.
Las fiestas de Flora y los juegos florales , que empezaban
en abril y terminaban en mayo , tenian tambien por objeto
alcanzar la abundancia, no solo de las flores , sino de todos
los productos de la tierra. En aquellas fiestas consagradas
á la fecundidad , se disfrutaba de absoluta alegría y licencia
bailábase en los festines, y las cortesanas se presentaban des
nudas en el teatro ; las mujeres, en vez de vestidos blancos
que llevaban en las fiestas de Céres, vestian de varios colo
res, lo que regularmente se hallaba prohibido á las matro
nas romanas. En aquel momento del ano en qué la vida ca
recia de toda especie de trabas, Roma se entregaba á una
verdadera embriaguez.
El verano principiaba en 9 de mayo , y desde este dia has
ta el último de junio , en que terminan los Fastos de Ovi
dio , las fiestas y los juegos iban siendo cada vez menos.
En el mes de julio volviamá aumentar no obstante , con
tándose hasta 19 , entre los que figuraban los juegos apoli
narios que tenian lugar en el gran Circo , y á los que asistia
el pueblo coronado de flores, mientras que los que no po
dian penetrar allí corrijan en medio de las calles.
Aunque la circunstancia de no haber concluido Ovidio sus
Fastos nos priva de conocer la s'ida religiosa de los romanos
durante los seis últimos meses del ano, como nos describe mi
nuciosamente los seis primeros, podemos formarnos una idea
exacta de la Roma religiosa de la antigüedad. Si se anaden
á las grandes solemnidades que hemos desc,rito,las (le carác
ter político, tales como las férias latinas, y las populares,
como las Compitalia (fiesta de las encrucijadas ) , en la que se
ofrecian pasteles de miel á los dioses lares; si se cuentan los
aniversarios de la consagracion de los templos, las de los
grandes sucesos históricos y dias memorables en la vida de
los emperadores, se conocerán perfectamente las fases del
ario romano en la antigüedad. Los que hayan pasado un ano
en Roma encontrarán la analogía que ofrece el ano en la
ciudad moderna, comparado con la antigua.
Las diversas estaciones en Roma están esplicadas perfec
tamente en los versos de los poetas romanos. Durante el in
vierno, Horacio permanece en su casa mirando por su ven
tana en Soracte ( monte de San Silvestre) cubierto de nie
ve, y mandando á suesclavo que aumente lena al fuego.
Aunque raros, no deja de tener ejemplos el caso de ver di
cho monte cubierto de nieve; pero varios otros detalles
descriptivos muestran que el invierno era en Roma mas in
clemente que hoy en tiempo del mismo Augusto. Cuando
Horacio dice para anunciar la primavera :« Las nieves se
han derretido y la yerba reaparece en los campos. »
Diffugere nives , redeunt jam gramina campis ,
habla como si las nives hubiesen durado mucho y la yerba
hubiera desaparecido de los campos, lo que hoy no se veri
fica nunca : la nieve dura muy poco en Roma, y en cual
quier época (le] ano pueden cogerse florecillas.
Horado sufre con los ardores del verano pintado con tan
viT.'os colores por Pronercío , y marcha en busca de frescura
á su quinta de la aIuIna. La agradable temperatura de la
sombra y de las aguas, que tanto él como Virgilio se com
placen en cspresar por la palabra gelidus , es efectivamente
al que se esperirrenta en las cercanías de Roma, contras-.
tando con el ardor del sol, que tan vivamente se hace sen.
tir en la ciudad.
Finalmente, el otono , poco sano desde su principio has
ta la estado!) de las lluvias , es llamado mortal por Horacio:
aplica la denominacion de plumbeus auster al •viento Sudes
te , y es imposible espresar con mas exactitud la impresion
que causa aquel viento de plomo , que sedlanna el aS'irocco.
La vida de los elegantes en Roma se encuentra completa
en linrado , Ovidio , Tíbulo y Propercio : Mecenas gasta
una especie de cabriolé ; Cinthia hace galopar á sus mulas
de cola corta sobre la Via Apia, y va á Bales , centro de la
voluptuosidad romana , cuyas seducciones Propercio la acon
seja evite.
Los poetas que acabamos de mencionar, sobre todo Ovi
dio y Propercio , nos inician , para completar el cuadro de
Roma , en la existencia de las cortesanas. Algunas, echándo
se atrás el manto y llenos de barra los borceguíes, recorren
la Via Sacra (1 )a corno las infelices mujeres que pasean por
la noche las calles de varias capitales modernas :
Cui swpe inmundo Sacra conteritur viasocco;
Pero ellas ocupan muy escaso lugar en la vida y en los
versos de los poetas, aunque Propercio, en un momento de
despecho , las dé la preferencia sobre las que aman verda
deramente y las que cantan y celebran las bondades ó mal
dicen los rigores. Propercio , que sabia perfectamente la
venalidad de estas, á pesar de su superioridad sobre las otras,
deplora la llegada de cierto Pretor procedente de l'ida , «ri
ca proporcion para Cinthia y motivo de cuidado para él,))
aconsejando á su dama que le explote y despida lo antes
posible. Estas últimas cortesanas son mujeres instruidas,
músicas Y poéticas , que se' creen iguales á Corina y Erina,
como dice Propercio malicicsamente , lo que no le impide
preferir á las lecturas:públicas la que hace á solas á Cinthia,
y el voto favorable de esta al de toda la multitud. Cinthia
por su parte, sabe apreciar !os versos que ha inspirado, y
cuando se aplauden en el foro, desprecia las mejores pro
porciones por el poeta. Algunas veces, no obstante, es mas
interesada.
Lo mas Curioso es que Cinthia es devota, á la manera de
las cortesanas romanas del siglo xvr. Despues de haberse
lavado y vestido y enlazado de flores el cabello, recita una
oracion que Propercio la dieta: quema en seguida incienso
sobre su altar doméstico, y pasea por toda la casa un bra
serillo que purifiqueja atmósfera. Despues de esta piadosa
manana que ha descrito Propercio , relata con los mas vi
vos colores la orgía que se verificará la próxima noche, y
en la que las copas de vino , los bailes y las frases mas libres,
producirán un ruido capaz de impedir que duerman los ve
cinos. Las prácticas religiosas del culto egipcio separan .,va
dos dios á Cinthia de su amante.
Por notables que fuesen la elegancia é instruccion de
aquellas mujeres, pasaban la noche entregadas al juego y
la embriaguez, y so casa presenciaba frecuentes escenas de
desórden y brutalidad. Los enamorados que iban á suplicar
les abriesen la puerta, las echaban dos veces al suelo, rom
pian los hierros de las ventanas y promovian graves escán
i) Tainbien se refieren á la Via Sacra, á lo que creemos, estos versos ea
que se trata de una lena:
Ceu claudo pererret
Saxosainque feral sed ula culpa viam.
La Vía Sacra , acabada de caracterizar con la presencia de la leno,, se Ha
ma aquí saxosa á causa de sus grandes baldosas: .,,Soxa madent ( Luc ) las
baldosas están inundadas.» Dict. Quicherat. ) El mismo Propercio , diri..
giendose a la via Apia.
Appia , dic quwso quantum , te teste , triumphum
Egerit effusis per tua saya rotis.
Frop., V. , 17.)
dalos en la calle; esto sucedia especialmente en la Suburra,
barrio desacreditado á causa de sus habitantes en el que
vivia, segun parece, la hermosa Cinthia , á cuya casa subia
Propercio algunas veces por una escala de cuerdas.
El poeta pinta con los mas vivos colores una de las esce
nas de que acabamos de hablar, promovida por el enojo de
su amada á causa de un delito suyo, y que termina, des
pues de haber sido abofeteado. por Cinthia , aceptando las
condiciones que esta le impone para la reconciliacion , en
tre las que figura no poder mirar hacia la parte superior
del teatro, ó sea el sitio destinado por Augusto á las muje
res.
Sábese tambien que era necesario ganar á los porteros de
aquellas damas si se quena llegar hasta ellas :
Janitor ad dantes gigilet: si pulset ina,nis ,
Surdus in obductain somnict usque seram.
Propercio hace hablar á la puerta de una de aquellas da
anas. « Yo, dice, ante quien se detenian los carros dorados,
que me veia banada por las lágrimas de los amantes, hoy
gimo maltratada por las pendencias nocturnas de los bor
rachos y golpeada por manos indignas. » En aquella puerta
se cuelgan coronas de llores que deshonran á su duena.
Tambien se ven las antorchas apagadas que los amantes
desdenados arrojan al tiempo de marchar. Otro, tendido
en la plaza , pasa la noche suplicando en vano que se abra
dicha puerta, que representa un papel tan importante en
todas las poesías amorosas de la época. Tibulo, despues de
haberse encolerizado y dirigido maldiciones á la puerta de
Delia , la pide perdon como pudiera hacerlo á ella misma.
El portero , esclavo á quien se encadenaba á las veces en
sucuarto, era un personaje al que importaba mucho ganar:
una elegía de Ovidio , dirigida al de Corma, puede darnos
alguna idea de las canciones que los enamorados yertos de
frio , dirigian á sus inhumanas, por encerrar una especie de
estribillo, repetido varias veces: exeute pos seram (1) des
corre el cerrojo.
Aquellas mujeres tenia!) algunas veces á su servicio eu
nucos como las reinas de Oriente.
; 0 la barra con quese atracan en Roma las puertas.
En cuanto á sus gracias personales , las rubias eran pre
feridas á causa de ser más raras en los paises..meridionales :
cuando carecian de aquel atractivo , lo suplían con una ca
bellera postiza, de lo que Propercio se quejaba refiriéndose
á su amante. Cinthia era alta ; tenia la mano larga y fina ,
y la imponente hermósura de Juno y Palas : Propercio com
para su cútis á hojas de rosa mojadas en leche :
Utque rosle puro lacte natant fans.
Las cortesanas eran exigentes y dominantes ; Propercio
recibe durante la noche una carta de su bella, mandándole
partir inmediatamente á Tívoli, « donde segun su espresion ,
se elevan dos torres en una cumbre, y cae en anchos es
tanques el agua del Anio. » Las torres y ,los estanques no
existen ya, y el Aojo se precipita en un abismo. Propercio ,
aunque enojado por e! mensaje á causa de lo peligroso que
debia ser en aquel tiempo ir de noche á Tívoli, decide obe
decerle, pues los ladrones y losperros de la campina de Ro -
ma son menos temibles que las lágrimas de Cinthia. Vénus
le protejerá; y si perece, la que ha causado su muerte de
positará en su tumba perfumes y guirnaldas. Lo que anade
es muy notable : « Hagan los dfoses que no coloque mis res
tos en algun lugar frecuentado á todas horas por el vulgo,
que insulta los sepulcros de los amantes. Que me cubra la
tierra bajo el follage : que los caminantes no puedan leer
mi nombre en la via pública. »
Este deseo de Propercío es tan contrario al sentimiento
regular de los antiguos romanos, siempre celosos de figurar
despues de sumuerte en los caminos, que hemos creiclo deber
citarlo para completar lo manifestado acerca de las tumbas
que los limitaban lateralmente. Tambien puede esplicarse el
deseo escepcional de Propercio por ser natural de Umbría ,
país etrusco, y haberse observado en las tumbas descubier
tas junto á Perusa , que se diferencian precisamente de las
romanas en el cuidado de no. mostrar á los caminantes nada
de su esterior. (1)
(1) Aquí termina el manuscrito inédito de M. Ampere , autor de estos
estudios, sin juzgar, como ',se proponia al fin de su trabajo , la moralidad
de los poetas del siglo de Augusto.
Geografía.
YIAGES.
ADEN — MOCA. —DJEDDA —LA. MECA. MEDINA.
Para recuerdos é inspiracion no hay como el Oriente; el
viajero puede recoger allí no rico botin de sensaciones,
cerca de la cuna del mundo, próximo á los sitios donde se
cumplieron los destinos de sus primeros padres en las mis
teriosas épocas antiguas. El mar Rojo, ese lago sagrado que
vió desarrollarse junto á sus orillas todas las páginas de esos
diferentes dramas sagrados, que son en ei dia la base de
las creencias de todos los pueblos del mundo, ofrece vasta
materia á los trabajos favoritos del sábio , del poeta y del
artista. Este vasto espacio de agua, largo de unas 300 le
guas con 70 de ancho, tiene la forma de una elipse larga,
cuyo eje principal se dirige del NN. E. al SS. E.; su nom
bre de mar Rojo lo debe á un animalillo microscópico de co
lor purpurino, que en cierta época de verano cubre la su
perficie de sus aguas, pues el fondo se halla compuesto de
1.
formaciones corálicas y de alteraciones submarinas que re
posan en arenas amarillas, suministradas por la desgrada
cion de las rocas yesosas del litoral que arrastra eternamen
te el viento del desierto.
Todos los anos reinan en esos parajes dos brisas contra
rias y opuestas; el viento del S. sopla desde. Ma.ndeb hasta
Djedda , y el del N. desde Suez hasta el mismo punto ; una
zona de calmas y de brisas variables separa el lugar donde
se encuentran las dos columnas de aire, y permite al cabo
taje árabe una comunicacion siempre fácil entre ambas ori
llas. La causa de ese fenómeno meteorológico es muy sen
cilla; cuando se piensa en la inmensa extension de arenas
ardientes que ofrece la península arábiga al enrarecimiento
del aire, y por consiguiente, en la traslacion de columnas
mas frias, llamadas del N. y del S., parece estrano que no
se le haya ocurrido á Mahoma el cubrir con un velo reli
gioso esas consecuencias puramente físicas, porque es de
notar que de todos los puntos donde se halla esparcido el
islamismo es favorable el viento hácia la época de Rhama
dan , para todos los buques que llevan á Djedcla los pere
grinos a traidos por la Cuaresma
A la entrada del mar Rojo, y en los confines del Océano
indio , se eleva un volean apagado , en cuyo crater los ára
bes habian fundado la ciudad de Aden , capital de un esta
do del mismo nombre. Despues de largos anos, un prínci
pe que dependia del inmanato de Yemen , gobernaba allí
una poblacion activa y numerosa, una rada segura y pro
funda cuyas aguas banan el lado N. del volean , recibia dia
riamente buquecillos árabes cargados de productos de la
India, y numerosos ganados cuidados por los pastores de la
ribera Abisinia. Estas ventajas hacian de Aden un puerto
comerciante y naturalmente fortificado; lo conocieron los
ingleses, y despues de haber establecido en las ciudades al
gunas relaciones comerciales, astutamente acabaron por
comprarla. Entonces fué , en 1839, cuando la Europa sor
prendida supo que la Inglaterra poseia un Gibraltar mas á las
puertas del mar Rojo y en el camino principal de la India.
La península de Aden se halla formada por inmensos
trozos de lavas apagadas, y solo está unido con el Yemen
por una lengua de arena estrecha y baja, mas allá la vista
se pierde en medio de masas de arena y áridas llanuras de
un aspecto desolado. La naturaleza habla hecho mucho pa
ra que esa roca fuera inexpugnable; lo demás lo hizo el ar
te. En cada punto de la roca accesible á los pasos del hoin_
bre , se puso un canon , que despues amenazó al árabe er
rante todavía alrededor de su primera morada : ninguno de
ellos puede llegar á esa jigantesca forí;aleza sin pasar por un
largo túnel practicado en la roca, y á la entrada del túnel
se registra á todo el mundo. La poblacion ,, pequena y su
cia, ofrece el aspecto de todos los pueblos árabes: callejue
las infectas, donde reina un calor eterno, una mezquita
pequena, malos bazares y algunos grandes cuarteles donde
el tifus y la peste diezman la guarnicion de soldados ingle
ses , tales son los objetos que allí se encuentran.
El comercio y el gobierno han fijado su residencia en la
falda de las rocas y sobre el golfo de Aden, Allí se embar
can y desembarcan sin cesar millares de toneladas de car
bon de piedra capaces de alimentar grandes !lobs de vapo
res; por la playa desolada se ven algunos persas, discípulos
de Zoroastres , grandes adoradores del fuego, con sus largos
gorros de Astrakan y sus vestidos blancos, á cuya cintura
cuelgan el tintero y el clásico pergamino, que sirven para
las transacciones comerciales; porque aqui la energía de la
Inglaterra ha debido ceder ante la inclemencia de un cielo
tan terrible, dejando en manos de infelices proscritos el es
tandarte industrial que ha enarbolado en todos ios pueblos
del mundo.
Saliendo de Aden en el momento que los altos picos de
su volean principian á desaparecer en el horizonte, se pre
senta la villa africana del lado opuesto , y ambas tierras,
es trechando el brazo d e mar que las separa , vienen á dibu
jar al N. el estrecho de Babsel-Mandeb. El cabo Bab-el
Mandeb se halla situado sobre la costa de Asia. Bajo y
arenoso, forma con las rocas africanas , llamadas las
Hermanas , el estrecho que lleva su nombre, el cual se ha
lla dividido en dos por el islote volcánico de Metum.
La tierra de Abisinia , mas alta que la de la Arabia , ofre
ce á la vista montones de rocas calcáreas que parecen las
ruinas de un edificio gigantesco Sin duda por el aspecto
terrible que presentan esos lugares, los llamaron los árabes
la Puerta de las lágr'rnas. Siguiendo el paseo del mar y
acercándose á las orillas arenosas del Yemen , los buques
pueden•continuar su marcha. Luego , en medio de un fondo
de verdura , se presenta una ciudad con las paredes blancas,
sobre la espalda de una colina que acaba al borde de la
mar: es Moca. Los pocos buques que se mecen en su rada,
abierta á todos los vientos, son los que esperan del interior
la llegada de las Caravanas cargadas de exquisito café de
universal renombre. El aspecto pintoresco que presenta la
ciudad , vista desde las aguas , se desvanece al poner los
piés en ella ; entonces no se vén mas que ruinas, una calle
larga y una mezquita de atrevida concepcion , son las úni_
cas curiosidades que merecen mencionarse. Alejándose de
Moca , donde los ingleses ejercen una influencia que se au
menta mas y mas cada dia , se sigue la costa arábiga, indi
cada solamente en el horizonte por un resplandor ardiente
debido al reflejo de las arenas. Bajo un sol de fuego que in
flama el aire pon sus rayos, la brisa seca del desierto au
menta todavía la angustia del viajero, cuyos ojos nada dis
trae, si no es algunos islotes calcinados y las pesadas barcas
árabes impelidas con una 'brisa que llaman fresca , aunque
no lo. sea. Sin embargo, entre el azul oscuro del mar, se
destaca ya el minarete de una mezquita en ruinas; un bu
que de palos, donde Ilota el estandarte del Profeta, oculta
apenas un grupo de casas construidas sobre las rocas de las
riberas, las que forman la ciudad de Dejadda. Este es el
último descanso de la peregrinacion , pues ese valle árido y
arenoso conduce á la ciudad sagrada. Por todas partes se
ven tiendas, dromedarios y grupos de peregrinos; todos,
desde el osmanli civilizado, hasta el negro de Marruecos,
salvaje y haraposo, llevan el turbante verde, indicio seguro
de la sagrada caminata ; á orillas del camino, indicado por
las tumbas de los fieles y por los muchos esqueletos de dro
medarios que cayeron muertos de fatiga, piden limolna los •
pobres y 1 os santones, unos mostrando llagas asquerosas, v
otros ofreciendo rosarios en medio de un éxtasis letárgico
Mas allá se presenta el Oriente con todo su horror solemne
no el desierto tal como le hacen ver los pintores y poetas,
sino formando una llanura inmensa y desigual, cubierta de
menudos guijarros lisos y brillantes; en esas soledades deso
ladas nada se encuentra que recuerde la vida ; al borde se
descubren algunos matorrales raquíticos, algunas palmeras
aisladas, el chacal y la hiena son amos allí, y si á veces una
gacela tímida se aventura á pasar el camino pronto desa
parece en las rocas vecinas.
Por lo no firmado y como Editor responsable.—Juan ()ayeres.
BARCELONA.—iMPRENTA DE D. JUAN °LUCRES CALLE DE ESCUDILLERS N.° 57.-1817.
15 113 It
Ciencias naturales.
EL DIA Y LA NOCHE EN LA NATURALEZA.
por Otott Ute.
u.
LA MANANA.
Cada hora del dia tiene su filosofía propia. ?A quién se
Se oculta esta verdad cuando en una manana primaveral se
dirige al campo que al parecer acaba de despertarse de un
sueno, cuando penden sobre los bosques y las alturas espe
sas capas de nubes que la aurora tine de puros matices,
cuando dora el primer rayo solar las cimas de los montes y
las cúspides de las torres, cuando centellea el rocío en la
yerba, cuando entreabren las flores sus cálices, cuando con
alegre canto se despiertan las aves, cuando el mundo ani
mado einpieza á moverse bullicioso y da principio á sus dia
rias tareas ? ?Quién podria pasar una manana semejante,
quién podria sentir en sus labios el beso celestial de la na
turaleza, sin que amaneciese en su propia alma una riente
alborada ? ? Quién seria capaz de penetra? en este mundo
risueno del día, llevando aun consigo el mismo estado de
ánimo, las mismas penas y preocupaciones de que en la
obscuridad nocturna se sentía rodeado? No sin fundamen
to habla el hombre de pensamientos nocturnos y de tétricas
acciones; no sin fundamento afirma que huye el crímen la
luz del dia. Cuando al pensar tan solo en el asesinato que
está á punto de cometer, se siente Macbeth tan profunda
mente aterrorizado en lo mas íntimo de su alma, que pone
en su boca el poeta las siguientes palabras :
! Oculta, oh sol, tu faz resplandeciente,
No seas tú testigo de deseos
Más que el infierno lóbregos y feos !
?Quién puede negar que el hombre piensa y siente de
distinta manera de dia que de noche, y que al levantarse
de ,su lecho es otro de lo que fué cuando se acostó para re
posar? Pero esta transformacion que todas las mananas se
repite, aunque de un modo insensible é imperceptible las
mas veces, reconoce ciertamente por causa primordial el
estado interior del hombre mismo. Cada aurora que des
punta en el oriente, es al mismo tiempo un nuevo dia de
creacion , por lo menos lo es para los sentidos del hombre.
Cual una flor encerrada aun en su capullo yacía ante él,
el mundo exento de luz, y los rayos del sol matutinal abren
su pintado cáliz. De las tinieblas que todo igualmente lo
ocultan, van saliendo poco á poco los objetos, sus formas
empiezan á dibujarse lentamente á medida que el claro al
bor ahuyenta la obscura sombra, y si nos dejáramos llevar
por nuestra vista, juzgaríamos ciertamente ser esta la pri
mera hora de su existencia. En realidad, existia tambien el
mundo en las tinieblas; pero la relacíon entre los sentidos
y los objetos exteriores estaba interrumpida. Pues efectiva
mente, no es el mundo el que renace para los sentidos del
hombre, sino estos son los que se reaniman, y renuevan su
correspondencia con aquel. El hombre, reconcentrado en
sí mismo durante la noche sombría, empieza nuevamente
á vivir en el mundo exterior y para el mundo exterior. El
renacimiento del mundo por la manana es, pues, princi
TOMO VI.
palrnente obra de los sentidos reanimados. En esta reviva"-
cacion, la luz no es mas que un agente intermediario , y el
gayo resplandor de sus colores es debido tan solo á la sus
ceptibilidad de nuestros sentidos. Pero á medida que estos
se van reanimando , crece tambien en nosotros el deseo de
la existencia. Dirigimos nuevamente nuestra atencion há
cia la vida exterior y bulliciosa , nuestra facultad espiritual
halla nuevo sustento , y nuestra inteligencia , cuya rnision
estriba en comunicar al alma las impresiones recibidas, ad-.
quiere la supremacia sobre las demas potencias que encierra
nuestro ser. A medida que se va aumentando nuestra acti
vidad vital, se robustece nuestro vigor y nuestra energía, se
tranquiliza nuestro ánimo 7 adquiere un tesoro de esperan
zas. Por tanto el hombre mismo es quien ante todo , renace
con la luz del nuevo dia. Pero de este caudal de vida propia
é íntima hace partícipe tambien á la naturaleza. Merced á
su propia animacion, encuentra mas animada la naturaleza;
la misma lozanía de sus impresiones es parte á que aparezca
mas lozana á sus ojos la naturaleza , su propia alegría de
ánimo infunde alegría yplacer en todo cuanto le rodea.
Ciertamente este reanlidamiento de relaciones entre los
sentidos y el mundo esVerior,, es de la mayor significacion
para la filosofía de la manana. ?Quién no siente que la tras
parente atmósfera de una hermosa manana esparce por do
quiera alegría y contento, mientras que el túrbio celage de
una manana nebulosa inspira, por el contrario, tristeza y
melancolía ? Que el despertar de la naturaleza por la ma
nana tenga otra propiedad enteramente distinta ; que del
cambio producido por el dia y la noche dependanverdade
ras variaciones y transformaciones así exteriormente en la
naturaleza como interiormente en el hombre, es un hecho
del cual podemos cerciorarnos contemplando la naturaleza
durante cualquier manana primaveral. Por la manana la
tierra no es realmente la misma de la noche anterior. ?Cuál
es la causa de que esa planta cuyo ramage estaba ayer mar
chito y caido, esté hoy tan fresca y lozana ? ?Cuál es la
causa de que ese pimpollo que ayer, de puro maduro, pa
recia estar á punto de reventar, no haya abierto su cáliz
hasta ahora por el encanto del sol matutinal? ? Acaso no se
deduce de la sola circunstancia de estar los sentidos en re
poso durante la noche, y animados por la manana, que
deben haber tenido lugar grandes trasforrnaciones en el or
ganismo todo ? ?Acaso no suena de distinto modo por !a ma
nana que por la noche el canto del ave? ?Acaso no es la luz
mas que un agente intermediario entre el mundo interior y
el mundo exterior? ?no es una potencia de por sí? ?una
potencia mágica á cuyo influjo efectúanse cambios y trans
formaciones?
En anteriores siglos, ignoraban los hombres casi por com
pleto la importancia de la luz para la vida diaria y noctur
na de las plantas y los animales. No tenian apenas idea de
su fuerza creadora y destructora, Sabian que sin luz no po
15
.3,§ 11 4c
-lían Isrosperarinesanima1es, ni las plantas; sabian que
la luz ennegrece la piel del hombre, y que la carencia de
luz ahuyenta el color del rostro. Sabian que á veces des
truía la luz, y por tanto guardaban sus vestiduras, tenidas
con materias colorantes de gran valor, del pernicioso influ
jo de tan peligroso enemigo. Empleaban tambien su fuerza
destructora para destenir las fibras textiles del lino y otras
plantas; pero ignoraban casi todas las demás importantí
simas propiedades de la luz. La química moderna es la que
ha revelado ese gran misterio de las trasformaciones produ
cidas por la luz en el reino material.
Aun en el mundo inorgánico, que es el que llamamos
inanimado, hay gran número de cuerpos que se distinguen
por la facilidad con que se alteran , expuestos á la accion
de la luz, dándose á conocer de un modo notable por me
dio de su afinidad química. El cloro mezclado con bidróge
-no no se une con este en la obscuridad , al menos nu á una
-temperatura ordinaria ; pero si se expone esta mezcla gaseo
sa á la luz, se combinan los gases lentamente bajo la influen
cia de la luz difusa y con violencia si se la expone á los ra
los solares directos. Asimismo una solucion acuosa de color
no esperimenta variacion alguna en la obscuridad, pero si
se la expone á la luz, especialmente á los rayos solares di
rectos, sedescompone el agua y cede su hidrógeno al color,
formando ácido clorohídrico, en tanto que el oxígeno se
desprende. Cuando el cloruro argentino, de color blanco,
se espone á la accion de la luz, especialmente á los rayos
solares directos, toma primeramente un color morado y se
ennegrece luego ; tambien esta transformacion se verifica á
consecuencia de una descomposicion química :"hay despren
dimiento de cloro, y la plata se reduce á un estado metáli
co granuloso. Por regla general , la mayor parte de las sales
de plata y de oro se ennegrecen, espuestas á la accion de la
luz solar. Tatnbien los compuestos plúmbicos sufren gran
des variaciones, espuestos á la accion de la luz, El sobre
-óxido de plomo, de color pardo, expuesto á la luz, arroja
parte de su oxígeno y se trasforma en minio rojo. El sul
furo de plomo, de color pardo, expuesto á la luz solar, se
transforma en sulfato plúmbico de color blanco. El óxido
aurífero, espuesto á la luz, se descompone en oxígeno y oro
metálico. El fósforo, conservado en agua, se transforma,
espuesto á la luz, en ácido fosfórico de color rojo. El ácido
nítrico fumante, espuesto á la accion de la luz, pierde, aun
á una temperatura ordinaria, parte de su oxígeno y se des
compone en ácido nitroso tomando un color pardo obscuro
que tira á rojo. Podríamos citar aun un sin fin de cuerpos
sobre los cuales produce la luz efectos análogos á los ya cita
dos, y nadie ignora que la fotografía, uno de los des
cubrimientos mas brillantes de esta época tan fecunda en
descubrimientos de todas clases, no es mas que un procedi
miento por medio del cual se utiliza el efecto producido por
los rayos solares sobre algunas saies de plata y de oro. La
siguiente peculiaridad es comun á todos esos cuerpos: la
afinidad química entre los diferentes elementos de que se
componen es bastante débil; de modo, que la sola accion de
la luz es suficiente para destruir la coliesion que los une en
tre sí. Por lo que acabamos de enunciar, cualquiera com
prenderá fácilmente que ha de ser mecho mayor el efecto
producido por la accion destructora y transformadora de la
luz sobre los cuerpos orgánicos, cuya composicion estriba,
por regla general , en combinaciones sumamente instables
y fáciles de descomponer. Hasta la última mitad del siglo
pasado, la manana no se consideraba sino corno la hora en
que se enciende la antorcha del dia; la que alumbra el
mundo exterior y devuelve á los sentidos del hombre las
facultades de que la obscuridad de la noche lés he bia priva
do. Pero nosotros tendremos ocasion de ver mas adelante,
que al despuntar del 'Ha se levanta con la luz un poder má
gico, autor de maravillosas transformaciones en el mundo
animado.
Si se expone á la luz una botella de cristal blanco , llena
de agua de pozo , no tarda esta en tomar, en el fondo de la
botella , un color verdoso. Pues en ese sedimento verdoso,
que no cesa de formarse en el agua , viven un sinnúmero de.
plantitas y animalitos de tamano microscópico , de confer
vas é infusorios de las formas mas pequenas. Pero la exis
tencia de estos animales y vegetales diminutos , solo se
desarrolla bajo la influencia de la luz. Si, bajo las mismas
circunstancias, se coloca esa misma botella en un sitio obs
curo, los gérmenes de que brotára aquel mundo microscó
pico , permanecen infecundos, ni dan senal alguna de vida.
Priestley fué el primero que hizo un exámen minucioso
de ese sedimento verdoso, que en la ciencia lleva aun hoy
dia su nombre. El fué quien primero nos ensenó á formar
como por encanto en un vaso de cristal opaco lleno de agua
de pozo , un mundo en pequeno. Porque en efecto , no es
otra cosa que un mundo en pequeno, el que allí respira y
germina, y por diminutos que sean esos seres, por ínfimo
que sea el órden á que pertenecen , por poco que se parez
can á los animales y á las plantas que se hallan en el mun
do en grande , sin embargo , aun aquí existe entre el ani
mal y el vegetal la misma relacion , el mismo cambio de
elementos se efectúa entre los vegetales y el círculo atmos
férico, y aquí es justamente en donde con mas facilidad se
hacen cargo de todo esto nuestros sentidos.
En el verano del ano 1771 hizo Priestley un esperimento
que mas tarde dió orígen á uno de los descubrimientos mas
importantes que en química se han hecho. Encendió una
vela de cera y la colocó en un espacio cerrado, en donde la
dejó arder hasta que se apagó por sí sola ; introdujo luego
en la campana una planta en estado floreciente y al cabo de
diez dias mejoró de tal suerte la atmósfera en que se halla
ba la planta, que pudo nuevamente arder en ella la luz.
Tres anos despues de haber hecho este experimento, des
cubrió Priestley el oxígeno, que es el mismo gas que exha
lan las plantas y el requisito indispensable, tanto para ali
mentar la combustion como para mantener la respiracion
del mundo animal. Este desprendimiento de oxígeno es la
prueba mas segura de que tienen las plantas la capacidad
de vivificar la atmósfera volátil y sútil , y de trasformada
en cuerpos orgánicos. Dicho desprendimiento se verifica en
donde quiera haya vegetacion , sin exceptuar tampoco
aquel mundo microscópico contenido en el sedimento de
Priestley. Si se llena un vaso de agua en que haya empeza
do á formarse sedimento de Priestley, é invertido en una
vasija de agua se le expone á la luz solar, no tardan en
agruparse en la parte superior del vaso burbujas de aire , y,
bajo circunstancias favorables, puede desarrollarse en una
sola semana tal cantidad de oxígeno, que al introducir en
él una viruta de madera en estado de ignicion, pero sin llama,
se vé aparecer prontamente ésta y arder con actividad.
Es indudable que ni siquiera sospechaba el descubridor
que esta facultad vivificadora de los vegetales, dependiera
en manera alguna de la luz solar. Ingenhouss fijé el pri
mero que descubrió este hecho en 1780, pero no se tuvo
esplicacion satisfactoria de este fenómeno hasta que, diez
anos despues , vino Senebier á ponerlo de manifiesto. Des
de aquella época quedó sentado que únicamente la luz so
la presta á las hojas de las plantas la facultad de atraer el
ácido carbónico, dando por resultado un desprendimiento
de oxígeno, elemento vital de todos los animales.
Los elementos sólidos de que se compone el cuerpo de las
plantas, constan, en su mayor parte, de materia celular, un
compuesto que contiene, lo mismo que el almidon , cuerpo
no menos importante que aquel, el lenoso, el azúcar y la
cera, principalmente carbono é hidrógeno. Estos elementos
no pueden proceder sino del ácido carbónico y del agua, los
cuales extrae la planta, ó de la admósfera en que se mecen
sus hojas, ó de la tierra por medio de los pequenos tubos
de absorcion de que están provistas sus raices. Pero única
mente podrian reproducirse del ácido carbónico y del agua,
carbono é hidrógeno en el caso de que sufrieran aquellos
cuerpos una disminucion de oxígeno. Esta disrninucion de
oxígeno, base de la organizacion vegetal, depende directa
mente de ia luz solar. Esta disminucion de oxígeno que ex
perimentan los cuerpos de que se alimentan los vegetales,
conduce á un aumento de oxígeno en la admósfera que in
halan tanto las plantas como los animales. El oxígeno que
se desprende á consecuencia de la descomposicion del ácido
carbónico, lo exhalan las plantas bajo la influencia de la
luz, y el hombre y los animales lo vuelven á aspirar para
reconstruirsus propios cuerpos por medio de una especie de
calcinacion de aquellos jugos alimenticios que contiene gran
cantidad de carbono. Los animales exhalan á su vez' ácido
carbónico; de modo que, bajo la influencia de la luz solar,
se verifica una maravillosa operador) reproductora. La ve
getacion devuelve al círculo vital el carbono consumido por
los animales, llenando al mismo tiempo la admósfera de.
oxígeno nuevo, el cual han menester los animales para
convertir los productos vegetales en materias animales.
i A qué maraviliosos procedimientos da orígen , segun.
vemos, la naciente alborada! ? Pues qué motivo hay para,
extranar el que se reanime todas las mananas la naturaleza
y adquiera nueva vida ? Las plantas dan principio á sus ta
reas, por medio de las cuales se pueblan las selvas y los
prados, y se forman las flores y las frutas. Y en cuanto á
nosotros mismos ?no renueva en nuestra alma esa nueva
vida de las plantas, nuevos deseos de vivir? ? Es posible
que permanezcamos iMpasibles bajo el poderoso encanto de
esa luz solar ?
Historia, natural.
LAS AVES VIAJERAS.
La golondrina de .ventana, de rio y de chimenea.—El vencejo.
De todas las aves viajeras, las que mas vivamente excitan
nuestra curiosidad y han llamado la atencion de los natu
ralistas, son las golondrinas. De un carácter dulce,
y esencialmente social, este animal no nos causa ningun da
no, puesto que no toca ni una espiga en los campos, ni
una fruta en nuestros huertos; por el contrario, no puede
sernos mas útil de lo que lo es, puesto que nos libra las habi,
taciones de insectos importunos, con los cuales se alimenta.
Nos divierte con su gorjeo matutino y vespertino, con la
suma agilidad de su vuelo, y nos interesa por sus regula
res emigraciones, por su amor á la prole y por la singular
sagacidad de que dá muestras en la construccion de su nido.
Pocas son las naciones, por no decir ninguna, que cazen
las golondrinas, cuya carne, por otra parte, es muy Ilaca ,
y de un gusto.rnuy poco agradable.
Dividimos las golondrinas en cuatro clases principales á
saber: golondrina de ventana y de chimenea, que tienen en
tre si mucha relacion ; golondrina de rio , 6 mas bien de ri
bera , llamada así porque hace su nido en la arena y á ori
llas de las corrientes, y por último el vencejo, la mayor de
las golondrinas conocidas, que construye su nido en lo alto
de las paredes mas elevadas, en los agujeros de los penas
cos y de las cavernas solitarias. El vencejo tiene á veces de
H á '15 pulgadas de largo, y no se asocia ni viaja con las
golondrinas; por el contrario, frecuentemente destruye sus
nidos, ó bien se apodera de ellos para empollar sus huevos.
Sin que sea nuestro ánimo historiar particularmente cada
una de estas especies, resumiremos en pocas palabras las
observaciones que se han hecho sobre las golondrinas en
general por varios naturalistas de primer &den.
Cuando las golondrinas no encuentran en un pais los in
sectos que les convienen, se trasladan á comarcas menos
frias, que les ofrezcan en abundancia el pasto sin el cual no
pudrian subsistir. Las que habitan en Europa parten en el
mes de octubre, y pocos dias despues, se las ve llegar, en
Africa, en el Senegal , en las costas de Egipto 6 en otros,
paises meridionales. Muchas veces caen postradas por la
fatiga en el seno del mar, ó descienden á descansar en las
vergas dé los buques que hallan en su camino. El almirante
Wager hallándose en la primavera en el canal de la Man
cha, vid una gran bandada de golondrinas caer sobre su
buque, cuyos cables y vergas cubrieron casi por completo.
Estaban muy flacas y parecian hambrientas. Volvieron á
emprender su vuelo al dia siguiente, despues de haber des
cansado toda la noche.
Cuando llega la primavera, las golondrinas abandonan
las comarcas meridionales para volver á Europa. Las hay
sin embargo que jamás dejan aquellos paises 'donde el ve
rano no es muy riguroso. Así es que en una parte de la Li
bia donde nace el Nilo , en Etiopia y en el Cabo de Buena
Esperanza, se ven golondrinas todo el ano. Pocos de nues
tros lectores habrán dejado de notar las circunstancias, y
acompanar la partida de esas avecillas. Se reunen en nu
merosas bandadas en sitios ya elegidos de antemano, y
siempre los mismos; en ellos aguardan durante algunos dias
y mientras sopla un viento contrario que podria fatigarles en
su vuelo y contrariar su travesía. Apenas cambia el viento,
parten todas á la vez Su partida generalmente tiene lugar
durante la noche, como si temieran llamar la atencion , du
rante el dia , de las aves de rapina.
Todas las golondrinas tienen el pico y el tragadero an
chos, los piés cortos y las alas largas; la cabeza aplanada y
cuasi sin cuello; todas viven de insectos que cazan volando
y su cola es ahorquillada, al menos en la mayor parte de las
especies. Construye su nido con el mayor esmero, y si algu
nas anidan en los agujeros de las paredes, ó en el suelo,
hacen ó escojen escavaciones bastante profundas, á fin de
que sus hijuelos estén en seguridad, y se hallen á la vez con
blandura y con buena temperatura.
El vuelo de la golondrina es atrevido, lijero y sosteni
)i 116
do; el vuelo es su estado natural ; cuasi diríamos su estado
necesario. Come volando, bebe volando, se baria volando
y algunas veces da de comer á sus pequenos, volando. Co
noce que el aire es su dominio; lo recorre en todos sen
tidos, como para disfrutar de él, y en todas sus partes, y el
placer de este goce lo manifiesta con gritos de júbilo. Ya da
caza á los insectos que revolotean , ya sigue con agilidad y
destreza, su marcha oblicua y tortuosa, ó bien deja á uno
para correren pos de otro, atrapando de paso á un tercero; ó
bien roza ligeramente la superficie del suelo 6 de las aguas,
para cojer á los que la lluvia ó la humedad reune allí. Por
último escapa á la impetuosidad de las aves de rapina, por
la rapidez y flexibilidad de sus movimientos.
Las golondrinas no parece que pertenezcan mas bien á
un continente que á otro. Las que vemos en nuestros climas
se hallan en Noruega, en el Japon , en las costas de Egip
to, en las de Guinea y en el Cabo de Buena-Esperanza.
?Qué pais será inaccesible á unas avecillas que vuelan y
viajan con tanta facilidad ? Nuestras golondrinas solo viven
con nosotros durante la estacion muy bella del ano ; em
piezan á aparecer sobre el equinoccio de la primavera, y
desaparecen poco despues del equinoccio de otono.
Muchos naturalistas, y entre ellos el gran Lineo, han
pretendido que en los paises septentrionales, las golondri
nas se sumergen en el agua ó en el limo, cuando llega el in
vierno, volviendo á salir á la vuelta de la primavera, des
pues de haber pasado en un estado de entorpecimiento
completo, el tiempo de la estacion rigurosa. Anaden que
los pescadores sacan á veces én sus redes, con el pescado,
grupos de golondrinas, que están pegadasunas á otras, pica
con pico, piés con piés ; que estas aves, colocadas en estu
fas , se reaniman pronto, pero para morir enseguida, y que
únicamente conservan la vida despues de haber vuelto de
su estupor, las que esperimentan en su tiempo la influencia
de la estacion de las flores; que estas vuelven en sí muy
lentamente, salen poco á poco del fondo de las aguas, su
ben por fin á la superficie y natura les devuelve, despues
de varias gradaciones, su verdadero elemento.
Un hecho tan contrario á las leyes de la organizacion de
las aves, ha sido considerado como imposible por otros na
turalistas, no menos hábiles y numerosos, que los que.creian
haber hallado la verdad. Cuando un cuadrúpedo 6 una ave
ha empezado á respirar, no puede dejar de respirar sin ce
sar de vivir, y es indudable que no puede respirar dentro
La golondrina de ventana,. de rio y de chimenea. — El vencejo.
del agua. Se ha probado de tener algunas golondrinas de
bajo el agua, por espacio de algunos dias, y á pesar de ha
berse tomado todas las precauciones necesarias, ninguna de
ellas pudo salvarse. No pueden compararse las golondrinas
con los insectos, las ranas y los peces, cuya organizacion
interior difiere muchísimo de la suya. 'Verdad es que existen'
animales, que durante el invierno viven aletargados, como
por ejemplo las marmotas, los herizos , los murciélagos, etc.;
pero estos animales están en el aire y no en el agua, y por
otra parte su calor interior es muy débil y no tienen nece
sidad de una circulacion de sangre muy sensible.
Sabido es que se ha ofrecido públicamente en Alema
nia á cualquiera que durante el invierno trajese alguna de
estas golondÉinas hallada en el agua, tani,a plata como pe
sara el ave, pero hasta el presente no se ha vendido nin
guna. Un naturalista distinguido, M. Frich , ha hecho un
esperimento ingenioso que contradice la opinion de Lineo.
Ató á los piés de algunas golondrinas unos hilitos tenidos en
colores que se descomponian en el agua y volvió á ver al
ano siguiente aquellas mismas avecillas con los hilos que ha•
hian conservado el color, lo que le probó que las citadas go
londrinas no habian pasado el invierno debajo del agua ni'
siquiera en lugares húmedos. Entre la z golondrinas que se
reunen por la noche en 101 juncos de los estanques, en los
primeros y últimos ti.f.s,mpos de su permanencia, y que revo
lotean frecuentemente por sobre el agua, las habrá sin duda
que se ahogarán y sacarán despues los pescadores en sus re
des; y cuando la muerte de esas aves no haya precedido á la
pesca sino algunas horas, pueden volveré la vida con el
ausilio de una suave temperatura. Hé aquí sin duda á todo
lo que se reduce el hecho tan poco creible de la permanen
cia de las golondrinas en el agua durante el invierno.
Algunas personas se han servido á veces, y todavía podria
lograrse con buen éxito, de esas avecillas para espedir con
rapidez noticias interesantes. Para lograrlo no hay mas que
apoderarse de una hembra que esté empollando en el lugar
donde se quiera comunicar la noticia y soltarla con un hilo
en la pata anudado ó tenido convencionalmente. Aquella
buena madre dirigirá enseguida el vuelo hacia el pais don
de dejó su nido y con una rapidez asombrosa será portadora
del mensaje que se se le habrá confiado.
Las baladas de sehiller.
por 3. Sernanbel Matheu.
Todos los pueblos, - hállese en ellos la cultura en el gra
do que concedérseles quiera , han tenido y conservan to
davía , en gran parte , sus cantos nacionales 6 populares,
bajo un mismo 6 diferente nombre en cada uno de ellos.
Asi el romance morisco, introducido y adoptado en Espana,
significa y tiene la misma procedencia y comun orígen que
los cantos de la Escocia, que las canciones históricas 6 eró
ticas de los bardos germanos , que las conceptuosas trovas
provenzales, las inmemoriales sagas escandinavas y las
nunca bastante celebradas kasidas árabes, asi como otras
inspiraciones comprendidas en el genérico-colectivo nom
bre de baladas, á las cuales, con especialidad, vamos á refe
rirnos.
Balada, en suliteral sentido y etimológica acepcion, viene
propiamente á significarnos canto de baile. Y díjose así-segun
autores de mas 6 menos crédito nos aseguran-á Causa de esa
costumbre-todavía en uso enla mayoría de los pueblos, ya que
decir en todos pareciera atrevido- que consistía y consiste en
acompanar con los rítmicos y armónicos acentos del canto,
los acordes movimientos de la danza. En la Provenza - don
de, como dicen, dipole en suerte á la balada tener su ori
gen,- hacíase en ella referencia á sucesos puramente histó
ricos y que propenden á la tradicion , guerreros algunas
veces; pero generalmente se la dedicaba á esos asuntos eral
ces ó amorosos que tanto engalanaron la poesía de la Edad
Media.- En otros pueblos, Germania por ejemplo, la balada.
estaba destinada á recordar en boca del pueblo los altos he
chos de armas, heróicas liaZanas y anormales acontecimien
tos que lugar y ocasion tuvieron en tiempos mas 6 menos
lejanos. Y plugo á sus autores-sean estos uno solo, como el
pueblo mismo, sean colectivos 6 individuales , que esto es
indiferente- anadir una sentencia ingeniosa 6 profunda ,mo
ral muchas veces, que solía colocarse ora al principio como
introduccion á prólogo preparativos, ora al fin, como rea
sumiendo ó recapitulando la idea total y generatriz del
canto, en una máxima como de despedida ; finalmente
condensando dicho pensamiento en el principio y en el fin,
repitiéndola tal como la veremos en la balada que Schiller.
intituló El Conde Eberhard y que, pluguiendo á Dios,
traducirémos en las páginas inmediatas.
Empero la balada, como composicion mas narrativa que
sentenciosa , no admitia con frecuencia estos pensamientos
ó proverbios, permitiendo á lo mas algunos breves rasgos
en los que se manifestaba mas ó menos esplícitarnente la
subjectividad del poeta. Hánse conservado muchas baladas
que concluyen por bellas epifonemas. Ejemplos escelentes
son algunas canciones inglesas y la intitulada : ElDios y La
Bayadera, de Goethe.
El ritmo de la balada era esencialmente musical y caden
cioso, pues no á otra cosa precisaba el uso á que destinado
era.- La balada en la Provenza era toda armonía, toda
cadencia Pasó esta composicion á Alemania y otros pueblos
septentrionales, y aquella armonía y aquella cadencia en la
Provenza preponderantes, sin dejar, no obstante, de entrar
por mucho en ella, abrieron paso al prestigio del sentimiento
que siempre ha hecho vibrarla mas sonora cuerda del harpa
de aquellos pueblos. Los proven zales, - en sus baladas - can
taban mas particularmente el amor con todas sus contingen
cias peregrinas, pues que ese sentimiento, mas que las béli
cas hazanas 6 históricos hechos, como todas las pasiones
entusiastas y exaltantes , tiene mas y mejor cabida en la
vivaz inspiracion de los pueblos del Mediodía.
Las baladas germánicas han aventajado y hasta puesto en
olvido á las provenzales.-Parece mas antigua la existencia de
la balada entre los pueblos del Norte , que entre los de la -
Provenza, Véase sino el destino de los cantos germanos, bien
sean de los bardos (Barden) bien de los cantores de amor 6
maestres cantores ( Minnesánger ó Meistersánger), entonados
aquellos en las solemnidades religiosas de la teogonia sajo
na , 6 estos en las brillantes fiestas de los tornecs serioriales.
Encuéntranse en Alemania cantos tan antiguos, como los
de Ilerman y hieda , que se remontan á los tiempos de Tá
cito, y tambien las diversas Sagas que, andando el tiempo,
coordinadas, con tribuyen á formar el poema de los Nibelune
guen ( Das Nibelungenslied) y algunas tradiciones . flamen
cas y escandinavas que rayan en lo inmemorial ; composi
ciones todas, que se presume llevaban el objeto de ser ente
nadas al compás de la danza. - Lo que sí tuvo su orígen en
la Provenza es el nombre, derivado de bailar (danzar),
verbo todavía en uso en los dialectos lemosínes y del cual
se deriva la balada, bailada, balata y ballade , que por todos
estos nombres es conocida.
Todo el estenso dominio que en el Mediodía ejercieron el
amor y la música sobre la balada, pasó á poder del melan
cólico y profundo sentimiento, distintivo del genio del frío
Septentrion. Allí la balada continuó cultivándose á pesar de
las contrariedades políticas por que pasaron aquellos pue
blos. La balada fué en ellos sustancialmente popular (1 ).
Na sucedió lo mismo en los demás paises, especialmente en
el Mediodía, donde la artificiosa poesía erudita, senora qae
sin rival alguno dominaba en el ingenio, sofocaba la ingénua
inspiracion de los poetas del pueblo. El cetro de la poesía se
robusteció durante mucho tiempo, en manos del esclusivista
clacisismo. Pero á mediados del pasado siglo, la bella mentira
de Macpherson promovió las miradas de los críticos y de los
poetas, las cuales se fijaron en las antiguas tradiciones, así.
teogónicas como heróicas , de la Escocia. Sustrajéronlas del
olvido,, con el fin de comentarlas unos y de perifrasearlas
otros.- Ossian es el completo modelo de esa poesía humilde
y cándida, que en los recuerdos y en las leyendas se inspira
y tiene exacta cabida en el nombre de baladas.
Parece aquí que topamos ahora con una eterna cuestion;
(1) Bucshingan.- Uber die deulsche Bálladen.
) 118 t<
la existencia de Ossian... Mas si el bardo escocés existió 6 de
jó de existir, .en nada importa á nuestro objeto. Toda obra
supone y prueba un autor ello es lógico. -?Importa saber
cuál?-No; nada hay mas insulso, vano y superficial queesas
extemporáneas polémicas y seculares disputas acerca de un
nombre, ó acerca de quien fué, ó dejó de ser el autor, ó cu
ya era la obra.-- !Cuánto tiempo perdido en esas. inter
minables cuestiones, en esas discusiones pedantescas sobre
Hornero, Safo , Ansias March y Petrarca , Ossian y Mac
pherson , Milton y Masenio!... - Un hombre fué el autor;
no importa saber su nombre. Llámense A 6 B las autori
dades, no valen por su fama nominal, sino por sus obras. -
Aunque á nuestro propósitoincumbiese eso de intrincamos
en tales averiguacionesy prosapias, convencidos de la inutili
dad de cuantos esfuerzos hiciérames, nos creeríamos en ter
reno estéril y asimismo árido y resbaladizo.
Con la aparicion de Ossian - que suponemos real. y ver
dadero - resucita el recuerdo de las antiguas creencias , de
las antiguas supersticiones, de las antiguas costumbres.
Creencias , supersticiones y costumbres evocadas por la li
ra del poeta.
An Inglaterra y Escocia , la balada tomó un giro casi en
teramente dedicado á los recuerdos y tradiciones bélicos.
En tal concepto, es Ossian la personificacion de esta poesía
y sus cantos y poemas, sino un modelo , son un ejemplo. -
En la Provenza, la balada es galante, es amatoria, es ca
balleresca.- En Francia , es ingénua, es nacional. - En la
Escandinavia, Polonia, Dinamarca , Flandes y Hungría,
así como en la Alemania propiamente dicha, la balada to
rna otro carácter mas sencillo, mas natural , mas rudamen
te original, segun cante las hazanas de sus héroes , las con
quistas de sus reyes, ó bes misterios de sus dioses; ó cante
los sentimientos del amor, ya con el delirio de sus fruicio
nes, ya con el ardor de sus lágrimas.
El Norte, sino la patria natural, es la patria adoptiva de
la balada.- Cuando se leen los cantos populares del Septen
trion , parece que en ellos se aspira el mas deleitoso aroma
de la originalidad y de la distincion. Tienen el tono elegía
co; algo de tiernamente melancólico ; una elegancia que
se siente; una elegancia que nace del mismo sentimiento,
como la belleza nace del sentimiento mismo.
En Alemania no escasean los autores de baladas. Ahí
teneis dos, los primeros maestros, Goethe y Schiller, que '1.1
falta de otros cualesquiera, llegan por si solos á valer
bastante para honra de su nacion.- Ahí teneis á Burger,, á
Wieland. Ahí teneis á Herder,, Uhland y Heme, Y á 0e
leuschláger, Baggesen Krumrnacher, Luisa Brachman ,
Augusto W. Schlegel , al Conde de Stólberg, Kosegarten ,
Seume , Langbein , Tiedge , Steingenteisch , Geibel y Caro
lina Pichler. Todas sus baladas reunidas abarcan tesoros de
poesía, monumentos de inspiracion.- Los Alemanes, en
este género de poesía, ocupan sin duda alguna el primer
lugar entre los pueblos ,de la Europa. Si Inglaterra tiene
un Walther Scott , Alemania tiene un Goethe ; si Francia
un Victor Hugo, un Delavigne y un Beranger,, Alemania
tiene un Schiller,, un Heine y un Uhland ; si América
tiene un Longfellow, Alemania tiene un Bürger.-Tiene
tambien un Geibel que despues de Burger y Uhlannes el mas
popular poeta aleman moderno. Tiene, en fin á Wielland
que, en punto á poesía tradicional, puede ocupar uno de
los mas pujantes unges.
Goethe es maestro eu la balada, y muy popurar en su na
don. ?Qué aleman no sabe de memoria las pintorescas es
trofas de Mignon? ?Qué aleman hay que, si lo deseais , no
os recite los armoniosos versos del Rey de los'Alamos, de El
Page y la. Molinera ó de la Primera Noche de Walpurgis?
? Quién no ha leido los intencionados versos de El baile de
los muertos , tomados exactamente de la supersticiosa nar
racion popular ?- Despues de Goethe, ocupa Schiller la pri
mera fila. Tiene' tambien baladas muy populares , tales co
moEl Guante , como El Nadador, como El Caballero Tog
genbürg. Las baladas de Schiller tienen mas movimiento,
mas vivacidad , mas accion , mas variedad. Los héroes de
ellas, se distinguen por lo generosos, por lo leales, por lo
magnánimos. -Ello es un gran mérito estético. -Además
aquellos héroes, una vez conocidos, se graban en la i:nagi
nacion para jamás desapatecer de ella.-- Las baladas, pues,
de Schiller, en nada desmerecen puestas en parangon con
las de Goethe.
Goethe es el mas magistral , Schiller el mas interesante,
pero Burger es el mas popular. Su Leonor es conocida desde
el Rhin hasta el Neva y de! Elba al Danubio. Sus baladas,
todas, conservan ,- como El Baile de los Muertos, de Goethe
- el carácter y las supersticiones de los tiempos pasados , y
el genuino lenguaje popular.-Las haladas de Uhlaud, Hei
ne, Oclenschlager, Geibel , Baggessen y otros muchos son
un completo modelo de poesía descriptiva ó sentimental.
Mas volvamos á Schiller. El genio de este poeta, huyendo
del realismo, necesitaba foi jarse un mundo de héroes y de
ángeles, necesitaba imaginarse en pasada edad y sintetizar
el carácter de los que brillaron en ella.-La balada fué para
Schiller un género simpático. ?Cómo, pues, habia de
abandonar una poesía que tan fácil se presentaba á las ele
vadas aptitudes de su genio? Schiller nos canta el ideal del
alma, en toda su infinita espansicn ; nos canta la admira
cion , en todo el entusiasmo de* su corazon de poeta; nos
canta el amor, en *todos sus delirios y placeres... !no decae
rá en sus baladas! cinéndose á los prescritos limites del gé
nero, sabrá desplegar brillantemente su siempre admirable
vuelo, elevándose á las regiones de la belleza inspirada.
Abramos el libro de las Baladas de Schiller, y aarnos á
pasar revista. (I)
La mayoría de los modernos poetas han cantado las semi
fantásticas ó caballerescas costumbres de la edad media.
Esta es y ha sido un tesoro de manantiales poéticos á donde
ha ido á inspirarse aquella.- En la balada intitulada El
Guante, retrata Schiller perfecta y exactamente el espíritu
caballeresco de aquella edad, representándonos uno de
esos bárbaros espectáculos en esa época muy en boga., de
los cuales todavía quedan algunos restos para baldon de la
humanidad.- El argumento de la balada á que nos refe
rimos es sencillísimo. - La multitud apinada ocupa y llena
las graderías del circo, esperando que suene el clarin que
llama las fieras á la arena. Estas se presentan en el estadío,
y, cuando aparece el leen, sumisas y silen.ciosas, se colocan
en rededor de él. Entonces la princesa Cunegunda arroja
un guante á la arena y exclama , dirijiéndose á uno de los
caballeros:
« Si vuestro amor es tan cierto
Cual me jurais de contino,
Recojed ese mi guante
De la arena en dó ha caldo!»
El caballero, sin vacilar, se lanza á recojerlo y llega al
estadio donde, á favor de su bravura, que le espone á las
garras de las fieras, recoje el guante que la princesa arro jára. La estupefaccion estaba en los rostros de los especta
dores que presenciaron la accion del caballero, el cual
recibido luego por Cunegunda con la sonrisa en los labios,
:N. DE LAAlgRuEnDa.s) de estas baladas se hallarán en las eolumnas de La Abeja.
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 6 (1 enero 1870), p. 079-118 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1870 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 03_No. 6 (1 enero 1870), p. 107-118 |
| Transcript | rithmo son las cesuras irregniares, de que hemos presenta do ejemplos con sus excepciones; esto es, la interpolacion de las cesuras pares é impares, que no produce armonía ni melodía, y naturalmente fatigan el oido. Aun pudiéramos extendernos mucho si hubiésemos de entrar en el terreno de la fluidez de la diccion , parte tarn bien del rithmo prosódico hasta cierto punto, por lo mucho que lo facilita ; pero no teniendo por objeto este artículo ensenar á escribir, sino evidenciar sencillamente la desco nocida ley del l'aluno , 'nacemos de ello gracia á nuestros lectores, como punto ajeno de nuestra intencion. Esto no obstante, no estará de más anadir que , las aliteraciones y cacofonías más ó ménos ásperas, los hiatos bárbaros é ín dijeribles, si la e:spresion se nos perdona, las sinalefas du ras, las resonancias torpes y el arnontanarniento de incisos de una misma cantidad, entorpecen extraordinariamente el fácil curso de la palabra, matando ó dificultando el rabino. Asi corno hay cantores 5 instrumentistas que sin saber música cantan y tocan muy bien por su singular fineza de oído , hay tambien , no pocos versificadores y escritores, que por la misma causa hacen muy buenos versos, y escri ben muy cadenciosamente, sin haber abierto un arte mé trica, ni leido jamás una sola línea sobre el mecanismo del rithmo ó número de la frase. Dedúcese de aquí que, así co mo no es indispensable el conocimiento de la música para cantar ni tocar bien , tampoco es indispensable el conoci miento mecánico d e la ríthmica prosódica, para hacer ver sos ni para escribir con cierta rotundidad., cuando se tiene buen ()ido; pero no solamente nada perjudica el conocer tambien el arte, sino que siempre interesa alguna cosa, por cuanto ilustrando la práctica del puro práctico , de un sim ple autómata que es, lo convierta en verdadero artista. En conclusion. Le buena prosa, la prosa musical que deleita tanto, y se pega tanto al oido como el mejor verso, no es otra cosa que 107 s< una buena silva de versos libres; y el que dudare de lo que decimos, descomponga un trozo cualquiera de Cervantes, de fray Luis de Leon , de fray Luis de Granada, de Sta. Tere sa, (y lo mismo de cualquier autor moderno de los poquí simos que se distinguen por esta hermosa cu alidad del esti lo) , y hallará la verdad tan explendorosa como la luz. El rithino de la frase es exactamente la misma cosa que el rithmo musical , porque tambien la música consta de incisos, frases y períodos; y como es imposible que pueda haber oído músico en el mundo, que deje de sentir el rithmo , i aunque no lo explique, ni lo comprenda, ni sepa lo que lo produce, ni como se llama, así tambien es imposible que haya persona medianamente versada en las letras, que de je de sentir el rithrno de la frase en grado mayor ó menor ni de reconocerla conveniencia de su estudio. Música y ora toria son hermanas en esta parte, por cuanto ambas son ar tes métricas , ó mejor todavía, manifestaciones distintas de un mismo arte métrica. Compárense las reglas anteriores con las de la música, y se verá la perfecta identidad de am bas, pues ambasse fundan en la cantidad de tiempo que es tambien en ambas el sithmo ó número, embellecido por la eufonía, armonía y melodía, por el estilo, y por la pro piedad. Se nos preguntará acaso, si puede educarse el oido del escritor, como el del músico , y de que manera ; á lo cual contestamos, que el oído del escritor se educa ante todo, leyenilo mucho verso ubre, y memorizando grandes trozos escogidos : leyendo mucha silva selecta : leyendo todó lo mas. posible los autores clásicos de los siglos xvx y xvis, prin cipalmente los ascéticos, y leyendo, por último ,lodo lo me nos posible algunos escritores contemporáneos, todavía dis cípulos é imitadores de Górigora , en cuyas estraviadas plu mas, está desgraciadamente perdiendo toda su riqueza, to da su armonía , toda su rotundidez y sonoridad la hermosa lengua castellana, Historia-. ROMA. EN TIEMPO DE AUGUSTO SEGUN LOS POETAS COETANEOS. II y l'Anuo. Propercio se encargó tambien de darnos sus senas un dia que perdió las tablillas de sus apuntaciones. «No eran do radas, dice, sino de boj ordinario como la cera que las cu bría, pero enviadas á Cinthia y devueltas por ella, conte nían renglones inapreciables: « Perezoso, ?qué ha sido ayer de tí ? ?Te ha parecido mas hermosa que yo alguna otra mujer ? » ó bien: ven hoy, Cessaimus una ; Hospitium tota nocte paravit amor.» « j Y un avaro ha de escribir en ellas sus cuentas!)) anade Propercio. Para recobrarlas promete un buen hallazgo, y manda á un esclavo fijar el anuncio en una columna de cualquier templo ó pórtico, espresando en él que su dueno habita en el Esquilino. Probablemente hemos indicado que la vivienda de Proper cio estaba entre las de las familias de raza sabina ó sabélica establecidas desde muy antiguo en el monteEsquilino, á cau sa de no tener parientes ni fortuna, segun él IlliSt110 nos dice (1); pero el verdadero motivo de haber elegido el Es (1) Eleg. , 34, 55 y 55. quilino para su habitacion , debió ser la proximidad á la de' Mecenas, que siempre fué protector de Propercio como de. llorado. Propercio se acomodaba, no obstante, á su pobreza con tal de conservar el amor de Cinthia. « No envidió las ri quezas de nadie; » como dice a un amigo suyo muy opu lento, que poseía una quinta junto al Tíber, y un gran parque desde el que contemplaba, muellemente recosta do á la orilla del rio , la rápida marcha de los barcos de vela, y la lenta de los que iban remolcados por cuerdas: EL modo tam Meres mireris curreres hatEes lit modo talll tarda,funibus !re mates ; espectáculos, el segundo sobre todo, de que se puede dis frutar hoy mismo en las orillas del Tíber sin ser mas ricos que Propercío. Mecenas le alentaba en la empresa de su poema nacio nal , porque dvbía comprender el reinado de Augusto : pero el poeta , que 'labia emprendido dicho trabajo solamente por complacer á Mecenas, comprendió que su génio no lle gaba á tanto, y se contentó con desear á Augusto la con ›.1 108 quista del mundo, en la que no pensaba como Horacio le ,predecia , la próxima sumision de la India y de la China. Propercio, á quien 110 agradaba la gloria militar, se limita •a á asistir á los triunfos del emperador, y ver su carro cargado de despojos, detenerse frecuentemente en su mar cha para recibir los aplausos del pueblo, mientras él , apo yado en el hombro de su amada, lela los nombres de 'las ciudades conquistadas, examinaba las armas y los semblan tes de los soldados estranjeros y aplaudia con la multitud en la Vía Sacra. El dulce Tíbulo ese] único de los poetas de aquel tiempo al que no puede reprocharse un solo verso en alabanza de Augusto : las almas tiernas no son siempre las mas débiles. Las elegías de Propercio encierran tambien descripciones de la Roma de aquel tiempo : nos pinta en ellas el pórtico de Pompeyo y el templo de Apolo ; el Campo de Marte, punto de reunion de los jóvenes romanos y de las mujeres hermosas ; los pórticos, y finalmente, el teatro, tan peli groso para la virtud, donde la suya no sabia resistir á una actitud graciosa, un canto escénico, un vestido entreabierto ó unos hermosos cabellos. cepAtofosrdtuenqaudeamseecnotme pnoonteralatacmieonscidaelleasmpoadnaerpotordOosvildoios pArrele dpeueadme are;nsdeonnadresee,l aenmtroar pvoerrdmadueyrop,ocoqu:e pneoroeshauyn aalrgteunonsi que podemos y debemos mencionar aquí, porque se refieren jáamloossd. iversos monumentos de Roma, cuya historia bosque En primer lugar figuran el gran circo y los tres teatros : Ovidio recomienda que se los frecuente en provecho del arte que ensena; y las instrucciones que da con tal motivo al discípulo que quiere formar, contienen detalles muy curio sos acerca de las costumbres de la ciudad imperial y de la galantería romana. Nótase primeramente que las mujeres acudian en tropel al teatro y al circo « precipitándose en ellos como legiones de hormigas ó enjambres de abejas; prescripciones de Augusto, que las.,h»abyiaqrueel,egáapdeosaár ldoeqluaes llamamos hoy paraiso , se sentaban junto á los hombres, á quienes Ovidio recomienda se aprovechen de aquella pro ximidad. Proximus á. domina , nullo prohibente , sedeto. Tambien nos dice lo que debernos adivinar : que se ador naban mucho para ir al teatro, adonde acudian tanto para ver como para ser vistas. Sic ruit in celebres cultissima feemina ludos, . • Spectatum veniunt , veniunt spectentur el ipsa3. En las procesiones del circo ; donde cada uno aplaudia segun su mayor 6 menor devocion las imágenes de los dio ses,.Ovidio recomienda á su enamorado discípulo que aplau da especialmente al pasar la estatua de Vénus. Si cae un poco de polvo sobre el vestido blanco de su hermosa veci na, debe apresurarse á limpiarlo, y lo mismo aun cuando no caiga polvo. Utque fit , in gremium puivig si forte puelhe. Deciderit, digilis excutiendus erit : EL si nuilus erit pulvis , lamen exente nullum. Ovidio recomienda otra multitud de miramientos que se gun su opinion , debian agradar á las hermosas tales como poner un almohadon , refrescar el aire, con un llabellum (abanico ,) 6 colocar un taburete bajo sus piés, y hasta aconsejarla que los pase por 'los huecos de la reja que la separa del podium. « Levántate, dice, cuando ella se levan te, y permanece sentado mientras ella lo esté. » Se ve, por Ovidio, que los teatros de Roma eran ya er su tiempo una escuela de corrupcion : lile locos casti dainna pudoris babel , y en su poema titulado El remedio del amor, exagera sus pe ligros en los mismos términos que los padres de la Iglesia , cuya severidad justifican en parte las frases. del poeta. « El circo tiene además otras ventajas , prosigue Ovidio ofrece los medios de trabar conversacion con pretesto de I( que se anuncia públicamente. » «No te olvides de pregun tar á quien pertenecen los_ caballos que van á correr, » — ?Es de Borghesio este caballo , 6 de Piombin o? »— Lo mis mo que se dice hoy durante el carnaval en la plaza del Pó pulo antes de la corrida de los Barbieri. °viril° anade : «De clárate siempre en favor del que ella prefiera , sea bueno 6 malo. » Tambien enumera los paseos que debe frecuentar el que trate de conquistar á una bella , dice que debe ir bien ves tido al Pórtico de Pompeyo, que es el paseo de verano. El poeta nombra luego otros pórticos que conocemos , el de Apolo sobre el Palatino , e! de OCtavio, el de Agripa y el de Livío, y aconseja á su discípulo siga indiscretamente á la mujer que llame su atencion. « Si camina con paso indo lente por el vasto pórtico , arregla tu paso al suyo. Adelán tate á ella y retrocede ; precipita tu marcha y deténla : no temas salvar la distancia de algunas columnas para encon trarte á su lado. » Abusando de los objetos sagrados para un fin profano, Ovidio recomienda á sudiscípulo que frecuente dos templos de Cibeles en el Palatino , donde se celebraban, las fiestas de Adónis, y el de Isis, fuera de Roma, !donde ocurrian escenas que no conviene descubrir. Tambien le exorta á mezclarse entre la turba de judíos, cuando celebran la fies ta del sábado, y no quiere que,deje de asistir á un triunfo, sobre todo si es el que presagia al jóven Cayo.« En él , dice, los jóvenes y las mujeres estarán reunidos para contemplar lo. No aguardes á que alguna te pregunte los nombres de los reyes encadenados, y de las estátuas que simbolicen paises , nos y montanas, lié ahí el Eufrates, dirás, con las sienes coronada de canas; el de azulada cabellera es el Ti gris, los que siguen sen armenios : aquella region es Persia; esta ciudad está situada en el valle de Achemenides ; indica en seguida quienes son los generales, nombrándoles con la posible exactitud. » El espectáculo de los:triunfos nos conduce á la vía Sa cra, cuyos habituales concurrentes conocemos ya: no lejos de ella estaba el mercado de los gastrónomos, ferum cupe dinis , donde se vendían comestibles. Ovidio recomienda al amante que mande á casa de la que pretende obsequiar, como si procediesen de su quinta , frutos 6 caza comprados en la Via Sacra, á cuyos dos lados se velan tiendas pertene cientes al comercio elegante, segun nos indican las inscrip_ ciones. Entre los consejos que dirige Ovidio á las hermosas galanteadas, pues tambien los hay para ellas, las encarga ensenen los regalos que han recibido, para incitar á los que puedan hacerlas otros, y si se desentienden, preguntarles : « ?Qué hay de nuevo en la Vía Sacra? » El poeta les indica asimismo que pueden comprar cabellos rubios postizos en el pórtico de Filipo , que acaba de reconstruirse en frente del templo de Hércules Musageto. ?Quién lo creeria? esclam a I Ovidio : hasta los mismos tribunales favorecen al amor! » Y cita particularmente el foro de César, colocado bajo las proteccion de Vénus , por tener un templo en él. « Allí . dice, el jurisconsulto que debe velar por los intereses áje nos, los descuida por los propios; en aquel lugar falta la palabra al abogado elocuente, pues se presenta el caso ines 109 perado de abogar por su propia causa. Vénus sonrie desde su templo inmediato, al ver que el defensor se convierte en litigante. » Las hermosas que enloquecen á los jurisconsultos y aboga dos romanos corren , sin embargo , algun peligro al poner el pié en el tribunal , porque cualquiera de los concurrentes puede enamorarse de ellas , y entonces el foro vuelve á to mar su primitivo carácter y resuenan en él cien voces que piden el bien arrebatado. Ovidio las da tambienalgunos consejos referentes á sus productivos paseos. Escepto el Campo de Marte , reservado á los ejercicios de los hombres (1) , las encarga frecuentar los mismos sitios: los pórticos„de P)mpeyo, de Apolo, de Agripa , el templo de !sis, el teatro y el circo. Tarnbien anade los anfiteatros provisionales , en los cuales la arena se ve cubierta de sangre. Cada época del ano romano tenia un aspecto particular, así en la antigüedad como en nuestros dias , debido enton cescomo ahora , á las solemnidades de cada mes. Esta hi;-- toda del ano , repetida por los poetas, se halla reunida y puede seguirse sin interrupcion en los Fastos de Ovidio , que son un calendario poético. Roma ofrecia un aspecto de fiesta al empezar enero, de bido á los aguinaldos y á la entrada en ejercicio de los nue vos magistrados : se visitaban y regalaban mútuamente los habitantes, y acudian vestidos de blanco al templo de Jú piter en el Capitolio. Las visitas y los regalos (estrence) han llegado hasta nosotros, desde el tiempo de Numa , imitán dose en toda Europa. No habia mas solemnidades durante el mes de enero en Roma por el escesivo frio , como no las hay en la actualidad en los de julio y agosto, por ser la época del calor escesivo. El mes de Febrero con las fiestas Lupercales daba á Roma el aspecto de la ruidosa alegría que ofrece hoy durante el carnaval ; y pocos días despues se celebraban las fiestas pú blicas de los muertos ( Feralia , ) durante las cuales se visi taban, como hoy en el dia de difuntos las tumbas de los pa rientes ; hallándose prohibidos los matrimonios durante las mismas, cerrados los templos y cubiertas las imágenes de los dioses, como lo están hoy nuestras sagradas efigies du rante la Semana Santa. En aquellos dias al temor supersti cioso, hacía creer á los romanos que los manes, saliendo de sus tumbas, vagaban por la ciudad lanzando geinidos. En el mismo mes se celebraban los juegos terentinos en ho nor de las divinidades infernales ; como se ve, el mes de febrero estaba dedicado á las ceremonias sombrías y fúne bres, contrastando con las anteriores Lupercales. El 1.° de marzo, se comenzaba anteriormente el ario, y se renovaban las visitas y regalos ; en seguida veniau las fies tas de Minerva que duraban cinco días (quinquatries) fiestas de origen etrusco, celebradas el primer día por los estudian tes, artesanos, médicos, pedagogos y poetas ; los tres siguien tes se dedicaban á los juegos de gladiadores, y en el quin to recorrian las calles los músicos etruscos, vestidos de mu jeres y con careta, circunstancia que hacia mas parecidas aun al carnaval las quinquatries que las Lupercales ; termi nando por trasladarse al templo de Minerva, inventora de la flauta, y patrona por dicha razon de su hermandad. El mes de abril, que en Roma mas que en ninguna otra ciudad es verdaderamente primaveral , era un mes de fies tas continuas. Los calendarios romanos registran en él 15 (1) °Iridio al aludir á la natarion en el Tiber, uno de dichos ejercicios trata tarnbien de la fresquísima agua virgen ( gelidissinia virgo ,) lo que puede aplicarse al frigidarium de las thermas de Agripa. dias consagrados á losjuegos y cuatro fiestas : las Fordicidia Palilia , Vinal2a y la de la diosa Robígo. Los juegos megalesios, que duraban seis días, estaban consagrados á Cibeles y se celebraban en el Palatino , en que estaba su templo , siendo magníficos y aristocrático3 por escelencia : se ordenaban por los ediles curales; los magistra dos asistian á ellos con trajes de púrpura; y no se toleraba la presencia de los esclavos: en dichos juegos no figuraron nunca los vulgares placeres del circo , sino los mas delicados del ánimo , como eran las representaciones de las comedias de Platito y Terencio. No carecian , á pesar de todo , de un carácter popular; la congregacion de los sacerdotes de Cibe les paseaba su estátua por las calles de Roma, y seguian á aquella procesion tumultuosa los ministros afeminados de la diosa asiática tocando la flauta y el cuerno frigio , haciendo resonar las panderetas y lanzando ahullidos. Urbis per medias , exululata. Los juegos de Ceres eran , por el contrario , de origen na cional y carácter rústico. Así habla Ovidio á los aldeanos: « Ofreced á Ceres el trigo y el grano de sal:; arrojad á la llama de vuestro hogar algunos granos de incienso, y en su defecto encended antorchas alquitranadas. Las mas peque nas ofrendas, con tal que sean puras, agradan á la buena Céres.» Los campesinos acudían en gran número vestidos de blan co á las fiestas de Ceres, que duraban varios días y se cele braban en el circo, comiendo y entregándose al regocijo. La fiesta mas solemne del mes de abril era la,de los Me galesios, de que formaban parte los ludi magni, y era dis tinta dejos juegos megalesios, pues estos se consagraban á Ciheles, y aquella á Júpiter. Dionisio de Halicarnaso , que quena encontrar siempre en Roma las antigüedades de Gre cia, la describe prolija y detalladamente, asegurando que tenia un carácter completamente griego. La Fordicidia se relacionaba tambien con la prosperidad de los campos. Remontábase su origen á Ouma , por lo cual aquella fiesta estrana y sangrienta era de institucion sabina. En ella se inmolaban en el Capitolio tres vacas prena das y 30 en la Curia, que se inundaba de sangre, segun Ovidio despues se arrancaban del cuerpo de las 33 vacas los de sus terneros, que eran quemados, y cuyas cenizas se conservaban para que la Vestal de mas edad purificase con ellas al pueblo romano el clia de la fiesta de Palas; me dio que se reputaba infalible para obtener de la tierra, que se consideraba como madre de todos los gérmenes la fecun didad , merced á aquel doble sacrificio. La celebrador' de tan estrana fiesta se verificaba en los recintos del templo de Júpiter y de la Curia, y en ello no tenia el pueblo ninguna participacion. La fiesta de Pales (Pa. litia) era por el contrario popular, y Ovidio declara haber tenido en sus manos muchas veces un punado de cenizas, algunas ramas de habas, haber saltado por encima de tres hogueras y rociado á los rebanos en ramas de laurel. Esta ceremonia se asemejaba á la bendicion de los animales con agua bendita el día de San Antonio Abad. Todos los apris cos estaban adornados con ramos y follajes, y sus puertas festoneadas de flores: se dirigían oraciones á Pa les, diosa de los rebanos, y el dia de su festividad se consideraba co moel aniversario de la fundacion de Roma por un pastor, y se celebraba con un banquete. Hemos hablado ya, refiriéndonos á Ovidio de otras dos fies tas del mes de abril : las Vinalia de la primavera, en honor de Venus Encina, durante las cuales ofrecian las cortesanas mirto y rosas á la diosa en su templo de la puerta Colina ; y las Robigalia destinadas á conjurar el tizon (robigo), en fermedad de los trigos, á la cual consideraban los romanos como una divinidad funesta. Ovidio al volver de Nomen tum , encontró en el camino una procesion que se dirigia al bosque sagrado de la diosa Robigo para quemar en él las entranas de un perro y de una oveja. Corno se ve , casi to das las solemnidades del Mes de abril se referian á la fer tilidad de la tierra y de los rebanos. Las fiestas de Flora y los juegos florales , que empezaban en abril y terminaban en mayo , tenian tambien por objeto alcanzar la abundancia, no solo de las flores , sino de todos los productos de la tierra. En aquellas fiestas consagradas á la fecundidad , se disfrutaba de absoluta alegría y licencia bailábase en los festines, y las cortesanas se presentaban des nudas en el teatro ; las mujeres, en vez de vestidos blancos que llevaban en las fiestas de Céres, vestian de varios colo res, lo que regularmente se hallaba prohibido á las matro nas romanas. En aquel momento del ano en qué la vida ca recia de toda especie de trabas, Roma se entregaba á una verdadera embriaguez. El verano principiaba en 9 de mayo , y desde este dia has ta el último de junio , en que terminan los Fastos de Ovi dio , las fiestas y los juegos iban siendo cada vez menos. En el mes de julio volviamá aumentar no obstante , con tándose hasta 19 , entre los que figuraban los juegos apoli narios que tenian lugar en el gran Circo , y á los que asistia el pueblo coronado de flores, mientras que los que no po dian penetrar allí corrijan en medio de las calles. Aunque la circunstancia de no haber concluido Ovidio sus Fastos nos priva de conocer la s'ida religiosa de los romanos durante los seis últimos meses del ano, como nos describe mi nuciosamente los seis primeros, podemos formarnos una idea exacta de la Roma religiosa de la antigüedad. Si se anaden á las grandes solemnidades que hemos desc,rito,las (le carác ter político, tales como las férias latinas, y las populares, como las Compitalia (fiesta de las encrucijadas ) , en la que se ofrecian pasteles de miel á los dioses lares; si se cuentan los aniversarios de la consagracion de los templos, las de los grandes sucesos históricos y dias memorables en la vida de los emperadores, se conocerán perfectamente las fases del ario romano en la antigüedad. Los que hayan pasado un ano en Roma encontrarán la analogía que ofrece el ano en la ciudad moderna, comparado con la antigua. Las diversas estaciones en Roma están esplicadas perfec tamente en los versos de los poetas romanos. Durante el in vierno, Horacio permanece en su casa mirando por su ven tana en Soracte ( monte de San Silvestre) cubierto de nie ve, y mandando á suesclavo que aumente lena al fuego. Aunque raros, no deja de tener ejemplos el caso de ver di cho monte cubierto de nieve; pero varios otros detalles descriptivos muestran que el invierno era en Roma mas in clemente que hoy en tiempo del mismo Augusto. Cuando Horacio dice para anunciar la primavera :« Las nieves se han derretido y la yerba reaparece en los campos. » Diffugere nives , redeunt jam gramina campis , habla como si las nives hubiesen durado mucho y la yerba hubiera desaparecido de los campos, lo que hoy no se veri fica nunca : la nieve dura muy poco en Roma, y en cual quier época (le] ano pueden cogerse florecillas. Horado sufre con los ardores del verano pintado con tan viT.'os colores por Pronercío , y marcha en busca de frescura á su quinta de la aIuIna. La agradable temperatura de la sombra y de las aguas, que tanto él como Virgilio se com placen en cspresar por la palabra gelidus , es efectivamente al que se esperirrenta en las cercanías de Roma, contras-. tando con el ardor del sol, que tan vivamente se hace sen. tir en la ciudad. Finalmente, el otono , poco sano desde su principio has ta la estado!) de las lluvias , es llamado mortal por Horacio: aplica la denominacion de plumbeus auster al •viento Sudes te , y es imposible espresar con mas exactitud la impresion que causa aquel viento de plomo , que sedlanna el aS'irocco. La vida de los elegantes en Roma se encuentra completa en linrado , Ovidio , Tíbulo y Propercio : Mecenas gasta una especie de cabriolé ; Cinthia hace galopar á sus mulas de cola corta sobre la Via Apia, y va á Bales , centro de la voluptuosidad romana , cuyas seducciones Propercio la acon seja evite. Los poetas que acabamos de mencionar, sobre todo Ovi dio y Propercio , nos inician , para completar el cuadro de Roma , en la existencia de las cortesanas. Algunas, echándo se atrás el manto y llenos de barra los borceguíes, recorren la Via Sacra (1 )a corno las infelices mujeres que pasean por la noche las calles de varias capitales modernas : Cui swpe inmundo Sacra conteritur viasocco; Pero ellas ocupan muy escaso lugar en la vida y en los versos de los poetas, aunque Propercio, en un momento de despecho , las dé la preferencia sobre las que aman verda deramente y las que cantan y celebran las bondades ó mal dicen los rigores. Propercio , que sabia perfectamente la venalidad de estas, á pesar de su superioridad sobre las otras, deplora la llegada de cierto Pretor procedente de l'ida , «ri ca proporcion para Cinthia y motivo de cuidado para él,)) aconsejando á su dama que le explote y despida lo antes posible. Estas últimas cortesanas son mujeres instruidas, músicas Y poéticas , que se' creen iguales á Corina y Erina, como dice Propercio malicicsamente , lo que no le impide preferir á las lecturas:públicas la que hace á solas á Cinthia, y el voto favorable de esta al de toda la multitud. Cinthia por su parte, sabe apreciar !os versos que ha inspirado, y cuando se aplauden en el foro, desprecia las mejores pro porciones por el poeta. Algunas veces, no obstante, es mas interesada. Lo mas Curioso es que Cinthia es devota, á la manera de las cortesanas romanas del siglo xvr. Despues de haberse lavado y vestido y enlazado de flores el cabello, recita una oracion que Propercio la dieta: quema en seguida incienso sobre su altar doméstico, y pasea por toda la casa un bra serillo que purifiqueja atmósfera. Despues de esta piadosa manana que ha descrito Propercio , relata con los mas vi vos colores la orgía que se verificará la próxima noche, y en la que las copas de vino , los bailes y las frases mas libres, producirán un ruido capaz de impedir que duerman los ve cinos. Las prácticas religiosas del culto egipcio separan .,va dos dios á Cinthia de su amante. Por notables que fuesen la elegancia é instruccion de aquellas mujeres, pasaban la noche entregadas al juego y la embriaguez, y so casa presenciaba frecuentes escenas de desórden y brutalidad. Los enamorados que iban á suplicar les abriesen la puerta, las echaban dos veces al suelo, rom pian los hierros de las ventanas y promovian graves escán i) Tainbien se refieren á la Via Sacra, á lo que creemos, estos versos ea que se trata de una lena: Ceu claudo pererret Saxosainque feral sed ula culpa viam. La Vía Sacra , acabada de caracterizar con la presencia de la leno,, se Ha ma aquí saxosa á causa de sus grandes baldosas: .,,Soxa madent ( Luc ) las baldosas están inundadas.» Dict. Quicherat. ) El mismo Propercio , diri.. giendose a la via Apia. Appia , dic quwso quantum , te teste , triumphum Egerit effusis per tua saya rotis. Frop., V. , 17.) dalos en la calle; esto sucedia especialmente en la Suburra, barrio desacreditado á causa de sus habitantes en el que vivia, segun parece, la hermosa Cinthia , á cuya casa subia Propercio algunas veces por una escala de cuerdas. El poeta pinta con los mas vivos colores una de las esce nas de que acabamos de hablar, promovida por el enojo de su amada á causa de un delito suyo, y que termina, des pues de haber sido abofeteado. por Cinthia , aceptando las condiciones que esta le impone para la reconciliacion , en tre las que figura no poder mirar hacia la parte superior del teatro, ó sea el sitio destinado por Augusto á las muje res. Sábese tambien que era necesario ganar á los porteros de aquellas damas si se quena llegar hasta ellas : Janitor ad dantes gigilet: si pulset ina,nis , Surdus in obductain somnict usque seram. Propercio hace hablar á la puerta de una de aquellas da anas. « Yo, dice, ante quien se detenian los carros dorados, que me veia banada por las lágrimas de los amantes, hoy gimo maltratada por las pendencias nocturnas de los bor rachos y golpeada por manos indignas. » En aquella puerta se cuelgan coronas de llores que deshonran á su duena. Tambien se ven las antorchas apagadas que los amantes desdenados arrojan al tiempo de marchar. Otro, tendido en la plaza , pasa la noche suplicando en vano que se abra dicha puerta, que representa un papel tan importante en todas las poesías amorosas de la época. Tibulo, despues de haberse encolerizado y dirigido maldiciones á la puerta de Delia , la pide perdon como pudiera hacerlo á ella misma. El portero , esclavo á quien se encadenaba á las veces en sucuarto, era un personaje al que importaba mucho ganar: una elegía de Ovidio , dirigida al de Corma, puede darnos alguna idea de las canciones que los enamorados yertos de frio , dirigian á sus inhumanas, por encerrar una especie de estribillo, repetido varias veces: exeute pos seram (1) des corre el cerrojo. Aquellas mujeres tenia!) algunas veces á su servicio eu nucos como las reinas de Oriente. ; 0 la barra con quese atracan en Roma las puertas. En cuanto á sus gracias personales , las rubias eran pre feridas á causa de ser más raras en los paises..meridionales : cuando carecian de aquel atractivo , lo suplían con una ca bellera postiza, de lo que Propercio se quejaba refiriéndose á su amante. Cinthia era alta ; tenia la mano larga y fina , y la imponente hermósura de Juno y Palas : Propercio com para su cútis á hojas de rosa mojadas en leche : Utque rosle puro lacte natant fans. Las cortesanas eran exigentes y dominantes ; Propercio recibe durante la noche una carta de su bella, mandándole partir inmediatamente á Tívoli, « donde segun su espresion , se elevan dos torres en una cumbre, y cae en anchos es tanques el agua del Anio. » Las torres y ,los estanques no existen ya, y el Aojo se precipita en un abismo. Propercio , aunque enojado por e! mensaje á causa de lo peligroso que debia ser en aquel tiempo ir de noche á Tívoli, decide obe decerle, pues los ladrones y losperros de la campina de Ro - ma son menos temibles que las lágrimas de Cinthia. Vénus le protejerá; y si perece, la que ha causado su muerte de positará en su tumba perfumes y guirnaldas. Lo que anade es muy notable : « Hagan los dfoses que no coloque mis res tos en algun lugar frecuentado á todas horas por el vulgo, que insulta los sepulcros de los amantes. Que me cubra la tierra bajo el follage : que los caminantes no puedan leer mi nombre en la via pública. » Este deseo de Propercío es tan contrario al sentimiento regular de los antiguos romanos, siempre celosos de figurar despues de sumuerte en los caminos, que hemos creiclo deber citarlo para completar lo manifestado acerca de las tumbas que los limitaban lateralmente. Tambien puede esplicarse el deseo escepcional de Propercio por ser natural de Umbría , país etrusco, y haberse observado en las tumbas descubier tas junto á Perusa , que se diferencian precisamente de las romanas en el cuidado de no. mostrar á los caminantes nada de su esterior. (1) (1) Aquí termina el manuscrito inédito de M. Ampere , autor de estos estudios, sin juzgar, como ',se proponia al fin de su trabajo , la moralidad de los poetas del siglo de Augusto. Geografía. YIAGES. ADEN — MOCA. —DJEDDA —LA. MECA. MEDINA. Para recuerdos é inspiracion no hay como el Oriente; el viajero puede recoger allí no rico botin de sensaciones, cerca de la cuna del mundo, próximo á los sitios donde se cumplieron los destinos de sus primeros padres en las mis teriosas épocas antiguas. El mar Rojo, ese lago sagrado que vió desarrollarse junto á sus orillas todas las páginas de esos diferentes dramas sagrados, que son en ei dia la base de las creencias de todos los pueblos del mundo, ofrece vasta materia á los trabajos favoritos del sábio , del poeta y del artista. Este vasto espacio de agua, largo de unas 300 le guas con 70 de ancho, tiene la forma de una elipse larga, cuyo eje principal se dirige del NN. E. al SS. E.; su nom bre de mar Rojo lo debe á un animalillo microscópico de co lor purpurino, que en cierta época de verano cubre la su perficie de sus aguas, pues el fondo se halla compuesto de 1. formaciones corálicas y de alteraciones submarinas que re posan en arenas amarillas, suministradas por la desgrada cion de las rocas yesosas del litoral que arrastra eternamen te el viento del desierto. Todos los anos reinan en esos parajes dos brisas contra rias y opuestas; el viento del S. sopla desde. Ma.ndeb hasta Djedda , y el del N. desde Suez hasta el mismo punto ; una zona de calmas y de brisas variables separa el lugar donde se encuentran las dos columnas de aire, y permite al cabo taje árabe una comunicacion siempre fácil entre ambas ori llas. La causa de ese fenómeno meteorológico es muy sen cilla; cuando se piensa en la inmensa extension de arenas ardientes que ofrece la península arábiga al enrarecimiento del aire, y por consiguiente, en la traslacion de columnas mas frias, llamadas del N. y del S., parece estrano que no se le haya ocurrido á Mahoma el cubrir con un velo reli gioso esas consecuencias puramente físicas, porque es de notar que de todos los puntos donde se halla esparcido el islamismo es favorable el viento hácia la época de Rhama dan , para todos los buques que llevan á Djedcla los pere grinos a traidos por la Cuaresma A la entrada del mar Rojo, y en los confines del Océano indio , se eleva un volean apagado , en cuyo crater los ára bes habian fundado la ciudad de Aden , capital de un esta do del mismo nombre. Despues de largos anos, un prínci pe que dependia del inmanato de Yemen , gobernaba allí una poblacion activa y numerosa, una rada segura y pro funda cuyas aguas banan el lado N. del volean , recibia dia riamente buquecillos árabes cargados de productos de la India, y numerosos ganados cuidados por los pastores de la ribera Abisinia. Estas ventajas hacian de Aden un puerto comerciante y naturalmente fortificado; lo conocieron los ingleses, y despues de haber establecido en las ciudades al gunas relaciones comerciales, astutamente acabaron por comprarla. Entonces fué , en 1839, cuando la Europa sor prendida supo que la Inglaterra poseia un Gibraltar mas á las puertas del mar Rojo y en el camino principal de la India. La península de Aden se halla formada por inmensos trozos de lavas apagadas, y solo está unido con el Yemen por una lengua de arena estrecha y baja, mas allá la vista se pierde en medio de masas de arena y áridas llanuras de un aspecto desolado. La naturaleza habla hecho mucho pa ra que esa roca fuera inexpugnable; lo demás lo hizo el ar te. En cada punto de la roca accesible á los pasos del hoin_ bre , se puso un canon , que despues amenazó al árabe er rante todavía alrededor de su primera morada : ninguno de ellos puede llegar á esa jigantesca forí;aleza sin pasar por un largo túnel practicado en la roca, y á la entrada del túnel se registra á todo el mundo. La poblacion ,, pequena y su cia, ofrece el aspecto de todos los pueblos árabes: callejue las infectas, donde reina un calor eterno, una mezquita pequena, malos bazares y algunos grandes cuarteles donde el tifus y la peste diezman la guarnicion de soldados ingle ses , tales son los objetos que allí se encuentran. El comercio y el gobierno han fijado su residencia en la falda de las rocas y sobre el golfo de Aden, Allí se embar can y desembarcan sin cesar millares de toneladas de car bon de piedra capaces de alimentar grandes !lobs de vapo res; por la playa desolada se ven algunos persas, discípulos de Zoroastres , grandes adoradores del fuego, con sus largos gorros de Astrakan y sus vestidos blancos, á cuya cintura cuelgan el tintero y el clásico pergamino, que sirven para las transacciones comerciales; porque aqui la energía de la Inglaterra ha debido ceder ante la inclemencia de un cielo tan terrible, dejando en manos de infelices proscritos el es tandarte industrial que ha enarbolado en todos ios pueblos del mundo. Saliendo de Aden en el momento que los altos picos de su volean principian á desaparecer en el horizonte, se pre senta la villa africana del lado opuesto , y ambas tierras, es trechando el brazo d e mar que las separa , vienen á dibu jar al N. el estrecho de Babsel-Mandeb. El cabo Bab-el Mandeb se halla situado sobre la costa de Asia. Bajo y arenoso, forma con las rocas africanas , llamadas las Hermanas , el estrecho que lleva su nombre, el cual se ha lla dividido en dos por el islote volcánico de Metum. La tierra de Abisinia , mas alta que la de la Arabia , ofre ce á la vista montones de rocas calcáreas que parecen las ruinas de un edificio gigantesco Sin duda por el aspecto terrible que presentan esos lugares, los llamaron los árabes la Puerta de las lágr'rnas. Siguiendo el paseo del mar y acercándose á las orillas arenosas del Yemen , los buques pueden•continuar su marcha. Luego , en medio de un fondo de verdura , se presenta una ciudad con las paredes blancas, sobre la espalda de una colina que acaba al borde de la mar: es Moca. Los pocos buques que se mecen en su rada, abierta á todos los vientos, son los que esperan del interior la llegada de las Caravanas cargadas de exquisito café de universal renombre. El aspecto pintoresco que presenta la ciudad , vista desde las aguas , se desvanece al poner los piés en ella ; entonces no se vén mas que ruinas, una calle larga y una mezquita de atrevida concepcion , son las úni_ cas curiosidades que merecen mencionarse. Alejándose de Moca , donde los ingleses ejercen una influencia que se au menta mas y mas cada dia , se sigue la costa arábiga, indi cada solamente en el horizonte por un resplandor ardiente debido al reflejo de las arenas. Bajo un sol de fuego que in flama el aire pon sus rayos, la brisa seca del desierto au menta todavía la angustia del viajero, cuyos ojos nada dis trae, si no es algunos islotes calcinados y las pesadas barcas árabes impelidas con una 'brisa que llaman fresca , aunque no lo. sea. Sin embargo, entre el azul oscuro del mar, se destaca ya el minarete de una mezquita en ruinas; un bu que de palos, donde Ilota el estandarte del Profeta, oculta apenas un grupo de casas construidas sobre las rocas de las riberas, las que forman la ciudad de Dejadda. Este es el último descanso de la peregrinacion , pues ese valle árido y arenoso conduce á la ciudad sagrada. Por todas partes se ven tiendas, dromedarios y grupos de peregrinos; todos, desde el osmanli civilizado, hasta el negro de Marruecos, salvaje y haraposo, llevan el turbante verde, indicio seguro de la sagrada caminata ; á orillas del camino, indicado por las tumbas de los fieles y por los muchos esqueletos de dro medarios que cayeron muertos de fatiga, piden limolna los • pobres y 1 os santones, unos mostrando llagas asquerosas, v otros ofreciendo rosarios en medio de un éxtasis letárgico Mas allá se presenta el Oriente con todo su horror solemne no el desierto tal como le hacen ver los pintores y poetas, sino formando una llanura inmensa y desigual, cubierta de menudos guijarros lisos y brillantes; en esas soledades deso ladas nada se encuentra que recuerde la vida ; al borde se descubren algunos matorrales raquíticos, algunas palmeras aisladas, el chacal y la hiena son amos allí, y si á veces una gacela tímida se aventura á pasar el camino pronto desa parece en las rocas vecinas. Por lo no firmado y como Editor responsable.—Juan ()ayeres. BARCELONA.—iMPRENTA DE D. JUAN °LUCRES CALLE DE ESCUDILLERS N.° 57.-1817. 15 113 It Ciencias naturales. EL DIA Y LA NOCHE EN LA NATURALEZA. por Otott Ute. u. LA MANANA. Cada hora del dia tiene su filosofía propia. ?A quién se Se oculta esta verdad cuando en una manana primaveral se dirige al campo que al parecer acaba de despertarse de un sueno, cuando penden sobre los bosques y las alturas espe sas capas de nubes que la aurora tine de puros matices, cuando dora el primer rayo solar las cimas de los montes y las cúspides de las torres, cuando centellea el rocío en la yerba, cuando entreabren las flores sus cálices, cuando con alegre canto se despiertan las aves, cuando el mundo ani mado einpieza á moverse bullicioso y da principio á sus dia rias tareas ? ?Quién podria pasar una manana semejante, quién podria sentir en sus labios el beso celestial de la na turaleza, sin que amaneciese en su propia alma una riente alborada ? ? Quién seria capaz de penetra? en este mundo risueno del día, llevando aun consigo el mismo estado de ánimo, las mismas penas y preocupaciones de que en la obscuridad nocturna se sentía rodeado? No sin fundamen to habla el hombre de pensamientos nocturnos y de tétricas acciones; no sin fundamento afirma que huye el crímen la luz del dia. Cuando al pensar tan solo en el asesinato que está á punto de cometer, se siente Macbeth tan profunda mente aterrorizado en lo mas íntimo de su alma, que pone en su boca el poeta las siguientes palabras : ! Oculta, oh sol, tu faz resplandeciente, No seas tú testigo de deseos Más que el infierno lóbregos y feos ! ?Quién puede negar que el hombre piensa y siente de distinta manera de dia que de noche, y que al levantarse de ,su lecho es otro de lo que fué cuando se acostó para re posar? Pero esta transformacion que todas las mananas se repite, aunque de un modo insensible é imperceptible las mas veces, reconoce ciertamente por causa primordial el estado interior del hombre mismo. Cada aurora que des punta en el oriente, es al mismo tiempo un nuevo dia de creacion , por lo menos lo es para los sentidos del hombre. Cual una flor encerrada aun en su capullo yacía ante él, el mundo exento de luz, y los rayos del sol matutinal abren su pintado cáliz. De las tinieblas que todo igualmente lo ocultan, van saliendo poco á poco los objetos, sus formas empiezan á dibujarse lentamente á medida que el claro al bor ahuyenta la obscura sombra, y si nos dejáramos llevar por nuestra vista, juzgaríamos ciertamente ser esta la pri mera hora de su existencia. En realidad, existia tambien el mundo en las tinieblas; pero la relacíon entre los sentidos y los objetos exteriores estaba interrumpida. Pues efectiva mente, no es el mundo el que renace para los sentidos del hombre, sino estos son los que se reaniman, y renuevan su correspondencia con aquel. El hombre, reconcentrado en sí mismo durante la noche sombría, empieza nuevamente á vivir en el mundo exterior y para el mundo exterior. El renacimiento del mundo por la manana es, pues, princi TOMO VI. palrnente obra de los sentidos reanimados. En esta reviva"- cacion, la luz no es mas que un agente intermediario , y el gayo resplandor de sus colores es debido tan solo á la sus ceptibilidad de nuestros sentidos. Pero á medida que estos se van reanimando , crece tambien en nosotros el deseo de la existencia. Dirigimos nuevamente nuestra atencion há cia la vida exterior y bulliciosa , nuestra facultad espiritual halla nuevo sustento , y nuestra inteligencia , cuya rnision estriba en comunicar al alma las impresiones recibidas, ad-. quiere la supremacia sobre las demas potencias que encierra nuestro ser. A medida que se va aumentando nuestra acti vidad vital, se robustece nuestro vigor y nuestra energía, se tranquiliza nuestro ánimo 7 adquiere un tesoro de esperan zas. Por tanto el hombre mismo es quien ante todo , renace con la luz del nuevo dia. Pero de este caudal de vida propia é íntima hace partícipe tambien á la naturaleza. Merced á su propia animacion, encuentra mas animada la naturaleza; la misma lozanía de sus impresiones es parte á que aparezca mas lozana á sus ojos la naturaleza , su propia alegría de ánimo infunde alegría yplacer en todo cuanto le rodea. Ciertamente este reanlidamiento de relaciones entre los sentidos y el mundo esVerior,, es de la mayor significacion para la filosofía de la manana. ?Quién no siente que la tras parente atmósfera de una hermosa manana esparce por do quiera alegría y contento, mientras que el túrbio celage de una manana nebulosa inspira, por el contrario, tristeza y melancolía ? Que el despertar de la naturaleza por la ma nana tenga otra propiedad enteramente distinta ; que del cambio producido por el dia y la noche dependanverdade ras variaciones y transformaciones así exteriormente en la naturaleza como interiormente en el hombre, es un hecho del cual podemos cerciorarnos contemplando la naturaleza durante cualquier manana primaveral. Por la manana la tierra no es realmente la misma de la noche anterior. ?Cuál es la causa de que esa planta cuyo ramage estaba ayer mar chito y caido, esté hoy tan fresca y lozana ? ?Cuál es la causa de que ese pimpollo que ayer, de puro maduro, pa recia estar á punto de reventar, no haya abierto su cáliz hasta ahora por el encanto del sol matutinal? ? Acaso no se deduce de la sola circunstancia de estar los sentidos en re poso durante la noche, y animados por la manana, que deben haber tenido lugar grandes trasforrnaciones en el or ganismo todo ? ?Acaso no suena de distinto modo por !a ma nana que por la noche el canto del ave? ?Acaso no es la luz mas que un agente intermediario entre el mundo interior y el mundo exterior? ?no es una potencia de por sí? ?una potencia mágica á cuyo influjo efectúanse cambios y trans formaciones? En anteriores siglos, ignoraban los hombres casi por com pleto la importancia de la luz para la vida diaria y noctur na de las plantas y los animales. No tenian apenas idea de su fuerza creadora y destructora, Sabian que sin luz no po 15 .3,§ 11 4c -lían Isrosperarinesanima1es, ni las plantas; sabian que la luz ennegrece la piel del hombre, y que la carencia de luz ahuyenta el color del rostro. Sabian que á veces des truía la luz, y por tanto guardaban sus vestiduras, tenidas con materias colorantes de gran valor, del pernicioso influ jo de tan peligroso enemigo. Empleaban tambien su fuerza destructora para destenir las fibras textiles del lino y otras plantas; pero ignoraban casi todas las demás importantí simas propiedades de la luz. La química moderna es la que ha revelado ese gran misterio de las trasformaciones produ cidas por la luz en el reino material. Aun en el mundo inorgánico, que es el que llamamos inanimado, hay gran número de cuerpos que se distinguen por la facilidad con que se alteran , expuestos á la accion de la luz, dándose á conocer de un modo notable por me dio de su afinidad química. El cloro mezclado con bidróge -no no se une con este en la obscuridad , al menos nu á una -temperatura ordinaria ; pero si se expone esta mezcla gaseo sa á la luz, se combinan los gases lentamente bajo la influen cia de la luz difusa y con violencia si se la expone á los ra los solares directos. Asimismo una solucion acuosa de color no esperimenta variacion alguna en la obscuridad, pero si se la expone á la luz, especialmente á los rayos solares di rectos, sedescompone el agua y cede su hidrógeno al color, formando ácido clorohídrico, en tanto que el oxígeno se desprende. Cuando el cloruro argentino, de color blanco, se espone á la accion de la luz, especialmente á los rayos solares directos, toma primeramente un color morado y se ennegrece luego ; tambien esta transformacion se verifica á consecuencia de una descomposicion química :"hay despren dimiento de cloro, y la plata se reduce á un estado metáli co granuloso. Por regla general , la mayor parte de las sales de plata y de oro se ennegrecen, espuestas á la accion de la luz solar. Tatnbien los compuestos plúmbicos sufren gran des variaciones, espuestos á la accion de la luz, El sobre -óxido de plomo, de color pardo, expuesto á la luz, arroja parte de su oxígeno y se trasforma en minio rojo. El sul furo de plomo, de color pardo, expuesto á la luz solar, se transforma en sulfato plúmbico de color blanco. El óxido aurífero, espuesto á la luz, se descompone en oxígeno y oro metálico. El fósforo, conservado en agua, se transforma, espuesto á la luz, en ácido fosfórico de color rojo. El ácido nítrico fumante, espuesto á la accion de la luz, pierde, aun á una temperatura ordinaria, parte de su oxígeno y se des compone en ácido nitroso tomando un color pardo obscuro que tira á rojo. Podríamos citar aun un sin fin de cuerpos sobre los cuales produce la luz efectos análogos á los ya cita dos, y nadie ignora que la fotografía, uno de los des cubrimientos mas brillantes de esta época tan fecunda en descubrimientos de todas clases, no es mas que un procedi miento por medio del cual se utiliza el efecto producido por los rayos solares sobre algunas saies de plata y de oro. La siguiente peculiaridad es comun á todos esos cuerpos: la afinidad química entre los diferentes elementos de que se componen es bastante débil; de modo, que la sola accion de la luz es suficiente para destruir la coliesion que los une en tre sí. Por lo que acabamos de enunciar, cualquiera com prenderá fácilmente que ha de ser mecho mayor el efecto producido por la accion destructora y transformadora de la luz sobre los cuerpos orgánicos, cuya composicion estriba, por regla general , en combinaciones sumamente instables y fáciles de descomponer. Hasta la última mitad del siglo pasado, la manana no se consideraba sino corno la hora en que se enciende la antorcha del dia; la que alumbra el mundo exterior y devuelve á los sentidos del hombre las facultades de que la obscuridad de la noche lés he bia priva do. Pero nosotros tendremos ocasion de ver mas adelante, que al despuntar del 'Ha se levanta con la luz un poder má gico, autor de maravillosas transformaciones en el mundo animado. Si se expone á la luz una botella de cristal blanco , llena de agua de pozo , no tarda esta en tomar, en el fondo de la botella , un color verdoso. Pues en ese sedimento verdoso, que no cesa de formarse en el agua , viven un sinnúmero de. plantitas y animalitos de tamano microscópico , de confer vas é infusorios de las formas mas pequenas. Pero la exis tencia de estos animales y vegetales diminutos , solo se desarrolla bajo la influencia de la luz. Si, bajo las mismas circunstancias, se coloca esa misma botella en un sitio obs curo, los gérmenes de que brotára aquel mundo microscó pico , permanecen infecundos, ni dan senal alguna de vida. Priestley fué el primero que hizo un exámen minucioso de ese sedimento verdoso, que en la ciencia lleva aun hoy dia su nombre. El fué quien primero nos ensenó á formar como por encanto en un vaso de cristal opaco lleno de agua de pozo , un mundo en pequeno. Porque en efecto , no es otra cosa que un mundo en pequeno, el que allí respira y germina, y por diminutos que sean esos seres, por ínfimo que sea el órden á que pertenecen , por poco que se parez can á los animales y á las plantas que se hallan en el mun do en grande , sin embargo , aun aquí existe entre el ani mal y el vegetal la misma relacion , el mismo cambio de elementos se efectúa entre los vegetales y el círculo atmos férico, y aquí es justamente en donde con mas facilidad se hacen cargo de todo esto nuestros sentidos. En el verano del ano 1771 hizo Priestley un esperimento que mas tarde dió orígen á uno de los descubrimientos mas importantes que en química se han hecho. Encendió una vela de cera y la colocó en un espacio cerrado, en donde la dejó arder hasta que se apagó por sí sola ; introdujo luego en la campana una planta en estado floreciente y al cabo de diez dias mejoró de tal suerte la atmósfera en que se halla ba la planta, que pudo nuevamente arder en ella la luz. Tres anos despues de haber hecho este experimento, des cubrió Priestley el oxígeno, que es el mismo gas que exha lan las plantas y el requisito indispensable, tanto para ali mentar la combustion como para mantener la respiracion del mundo animal. Este desprendimiento de oxígeno es la prueba mas segura de que tienen las plantas la capacidad de vivificar la atmósfera volátil y sútil , y de trasformada en cuerpos orgánicos. Dicho desprendimiento se verifica en donde quiera haya vegetacion , sin exceptuar tampoco aquel mundo microscópico contenido en el sedimento de Priestley. Si se llena un vaso de agua en que haya empeza do á formarse sedimento de Priestley, é invertido en una vasija de agua se le expone á la luz solar, no tardan en agruparse en la parte superior del vaso burbujas de aire , y, bajo circunstancias favorables, puede desarrollarse en una sola semana tal cantidad de oxígeno, que al introducir en él una viruta de madera en estado de ignicion, pero sin llama, se vé aparecer prontamente ésta y arder con actividad. Es indudable que ni siquiera sospechaba el descubridor que esta facultad vivificadora de los vegetales, dependiera en manera alguna de la luz solar. Ingenhouss fijé el pri mero que descubrió este hecho en 1780, pero no se tuvo esplicacion satisfactoria de este fenómeno hasta que, diez anos despues , vino Senebier á ponerlo de manifiesto. Des de aquella época quedó sentado que únicamente la luz so la presta á las hojas de las plantas la facultad de atraer el ácido carbónico, dando por resultado un desprendimiento de oxígeno, elemento vital de todos los animales. Los elementos sólidos de que se compone el cuerpo de las plantas, constan, en su mayor parte, de materia celular, un compuesto que contiene, lo mismo que el almidon , cuerpo no menos importante que aquel, el lenoso, el azúcar y la cera, principalmente carbono é hidrógeno. Estos elementos no pueden proceder sino del ácido carbónico y del agua, los cuales extrae la planta, ó de la admósfera en que se mecen sus hojas, ó de la tierra por medio de los pequenos tubos de absorcion de que están provistas sus raices. Pero única mente podrian reproducirse del ácido carbónico y del agua, carbono é hidrógeno en el caso de que sufrieran aquellos cuerpos una disminucion de oxígeno. Esta disrninucion de oxígeno, base de la organizacion vegetal, depende directa mente de ia luz solar. Esta disminucion de oxígeno que ex perimentan los cuerpos de que se alimentan los vegetales, conduce á un aumento de oxígeno en la admósfera que in halan tanto las plantas como los animales. El oxígeno que se desprende á consecuencia de la descomposicion del ácido carbónico, lo exhalan las plantas bajo la influencia de la luz, y el hombre y los animales lo vuelven á aspirar para reconstruirsus propios cuerpos por medio de una especie de calcinacion de aquellos jugos alimenticios que contiene gran cantidad de carbono. Los animales exhalan á su vez' ácido carbónico; de modo que, bajo la influencia de la luz solar, se verifica una maravillosa operador) reproductora. La ve getacion devuelve al círculo vital el carbono consumido por los animales, llenando al mismo tiempo la admósfera de. oxígeno nuevo, el cual han menester los animales para convertir los productos vegetales en materias animales. i A qué maraviliosos procedimientos da orígen , segun. vemos, la naciente alborada! ? Pues qué motivo hay para, extranar el que se reanime todas las mananas la naturaleza y adquiera nueva vida ? Las plantas dan principio á sus ta reas, por medio de las cuales se pueblan las selvas y los prados, y se forman las flores y las frutas. Y en cuanto á nosotros mismos ?no renueva en nuestra alma esa nueva vida de las plantas, nuevos deseos de vivir? ? Es posible que permanezcamos iMpasibles bajo el poderoso encanto de esa luz solar ? Historia, natural. LAS AVES VIAJERAS. La golondrina de .ventana, de rio y de chimenea.—El vencejo. De todas las aves viajeras, las que mas vivamente excitan nuestra curiosidad y han llamado la atencion de los natu ralistas, son las golondrinas. De un carácter dulce, y esencialmente social, este animal no nos causa ningun da no, puesto que no toca ni una espiga en los campos, ni una fruta en nuestros huertos; por el contrario, no puede sernos mas útil de lo que lo es, puesto que nos libra las habi, taciones de insectos importunos, con los cuales se alimenta. Nos divierte con su gorjeo matutino y vespertino, con la suma agilidad de su vuelo, y nos interesa por sus regula res emigraciones, por su amor á la prole y por la singular sagacidad de que dá muestras en la construccion de su nido. Pocas son las naciones, por no decir ninguna, que cazen las golondrinas, cuya carne, por otra parte, es muy Ilaca , y de un gusto.rnuy poco agradable. Dividimos las golondrinas en cuatro clases principales á saber: golondrina de ventana y de chimenea, que tienen en tre si mucha relacion ; golondrina de rio , 6 mas bien de ri bera , llamada así porque hace su nido en la arena y á ori llas de las corrientes, y por último el vencejo, la mayor de las golondrinas conocidas, que construye su nido en lo alto de las paredes mas elevadas, en los agujeros de los penas cos y de las cavernas solitarias. El vencejo tiene á veces de H á '15 pulgadas de largo, y no se asocia ni viaja con las golondrinas; por el contrario, frecuentemente destruye sus nidos, ó bien se apodera de ellos para empollar sus huevos. Sin que sea nuestro ánimo historiar particularmente cada una de estas especies, resumiremos en pocas palabras las observaciones que se han hecho sobre las golondrinas en general por varios naturalistas de primer &den. Cuando las golondrinas no encuentran en un pais los in sectos que les convienen, se trasladan á comarcas menos frias, que les ofrezcan en abundancia el pasto sin el cual no pudrian subsistir. Las que habitan en Europa parten en el mes de octubre, y pocos dias despues, se las ve llegar, en Africa, en el Senegal , en las costas de Egipto 6 en otros, paises meridionales. Muchas veces caen postradas por la fatiga en el seno del mar, ó descienden á descansar en las vergas dé los buques que hallan en su camino. El almirante Wager hallándose en la primavera en el canal de la Man cha, vid una gran bandada de golondrinas caer sobre su buque, cuyos cables y vergas cubrieron casi por completo. Estaban muy flacas y parecian hambrientas. Volvieron á emprender su vuelo al dia siguiente, despues de haber des cansado toda la noche. Cuando llega la primavera, las golondrinas abandonan las comarcas meridionales para volver á Europa. Las hay sin embargo que jamás dejan aquellos paises 'donde el ve rano no es muy riguroso. Así es que en una parte de la Li bia donde nace el Nilo , en Etiopia y en el Cabo de Buena Esperanza, se ven golondrinas todo el ano. Pocos de nues tros lectores habrán dejado de notar las circunstancias, y acompanar la partida de esas avecillas. Se reunen en nu merosas bandadas en sitios ya elegidos de antemano, y siempre los mismos; en ellos aguardan durante algunos dias y mientras sopla un viento contrario que podria fatigarles en su vuelo y contrariar su travesía. Apenas cambia el viento, parten todas á la vez Su partida generalmente tiene lugar durante la noche, como si temieran llamar la atencion , du rante el dia , de las aves de rapina. Todas las golondrinas tienen el pico y el tragadero an chos, los piés cortos y las alas largas; la cabeza aplanada y cuasi sin cuello; todas viven de insectos que cazan volando y su cola es ahorquillada, al menos en la mayor parte de las especies. Construye su nido con el mayor esmero, y si algu nas anidan en los agujeros de las paredes, ó en el suelo, hacen ó escojen escavaciones bastante profundas, á fin de que sus hijuelos estén en seguridad, y se hallen á la vez con blandura y con buena temperatura. El vuelo de la golondrina es atrevido, lijero y sosteni )i 116 do; el vuelo es su estado natural ; cuasi diríamos su estado necesario. Come volando, bebe volando, se baria volando y algunas veces da de comer á sus pequenos, volando. Co noce que el aire es su dominio; lo recorre en todos sen tidos, como para disfrutar de él, y en todas sus partes, y el placer de este goce lo manifiesta con gritos de júbilo. Ya da caza á los insectos que revolotean , ya sigue con agilidad y destreza, su marcha oblicua y tortuosa, ó bien deja á uno para correren pos de otro, atrapando de paso á un tercero; ó bien roza ligeramente la superficie del suelo 6 de las aguas, para cojer á los que la lluvia ó la humedad reune allí. Por último escapa á la impetuosidad de las aves de rapina, por la rapidez y flexibilidad de sus movimientos. Las golondrinas no parece que pertenezcan mas bien á un continente que á otro. Las que vemos en nuestros climas se hallan en Noruega, en el Japon , en las costas de Egip to, en las de Guinea y en el Cabo de Buena-Esperanza. ?Qué pais será inaccesible á unas avecillas que vuelan y viajan con tanta facilidad ? Nuestras golondrinas solo viven con nosotros durante la estacion muy bella del ano ; em piezan á aparecer sobre el equinoccio de la primavera, y desaparecen poco despues del equinoccio de otono. Muchos naturalistas, y entre ellos el gran Lineo, han pretendido que en los paises septentrionales, las golondri nas se sumergen en el agua ó en el limo, cuando llega el in vierno, volviendo á salir á la vuelta de la primavera, des pues de haber pasado en un estado de entorpecimiento completo, el tiempo de la estacion rigurosa. Anaden que los pescadores sacan á veces én sus redes, con el pescado, grupos de golondrinas, que están pegadasunas á otras, pica con pico, piés con piés ; que estas aves, colocadas en estu fas , se reaniman pronto, pero para morir enseguida, y que únicamente conservan la vida despues de haber vuelto de su estupor, las que esperimentan en su tiempo la influencia de la estacion de las flores; que estas vuelven en sí muy lentamente, salen poco á poco del fondo de las aguas, su ben por fin á la superficie y natura les devuelve, despues de varias gradaciones, su verdadero elemento. Un hecho tan contrario á las leyes de la organizacion de las aves, ha sido considerado como imposible por otros na turalistas, no menos hábiles y numerosos, que los que.creian haber hallado la verdad. Cuando un cuadrúpedo 6 una ave ha empezado á respirar, no puede dejar de respirar sin ce sar de vivir, y es indudable que no puede respirar dentro La golondrina de ventana,. de rio y de chimenea. — El vencejo. del agua. Se ha probado de tener algunas golondrinas de bajo el agua, por espacio de algunos dias, y á pesar de ha berse tomado todas las precauciones necesarias, ninguna de ellas pudo salvarse. No pueden compararse las golondrinas con los insectos, las ranas y los peces, cuya organizacion interior difiere muchísimo de la suya. 'Verdad es que existen' animales, que durante el invierno viven aletargados, como por ejemplo las marmotas, los herizos , los murciélagos, etc.; pero estos animales están en el aire y no en el agua, y por otra parte su calor interior es muy débil y no tienen nece sidad de una circulacion de sangre muy sensible. Sabido es que se ha ofrecido públicamente en Alema nia á cualquiera que durante el invierno trajese alguna de estas golondÉinas hallada en el agua, tani,a plata como pe sara el ave, pero hasta el presente no se ha vendido nin guna. Un naturalista distinguido, M. Frich , ha hecho un esperimento ingenioso que contradice la opinion de Lineo. Ató á los piés de algunas golondrinas unos hilitos tenidos en colores que se descomponian en el agua y volvió á ver al ano siguiente aquellas mismas avecillas con los hilos que ha• hian conservado el color, lo que le probó que las citadas go londrinas no habian pasado el invierno debajo del agua ni' siquiera en lugares húmedos. Entre la z golondrinas que se reunen por la noche en 101 juncos de los estanques, en los primeros y últimos ti.f.s,mpos de su permanencia, y que revo lotean frecuentemente por sobre el agua, las habrá sin duda que se ahogarán y sacarán despues los pescadores en sus re des; y cuando la muerte de esas aves no haya precedido á la pesca sino algunas horas, pueden volveré la vida con el ausilio de una suave temperatura. Hé aquí sin duda á todo lo que se reduce el hecho tan poco creible de la permanen cia de las golondrinas en el agua durante el invierno. Algunas personas se han servido á veces, y todavía podria lograrse con buen éxito, de esas avecillas para espedir con rapidez noticias interesantes. Para lograrlo no hay mas que apoderarse de una hembra que esté empollando en el lugar donde se quiera comunicar la noticia y soltarla con un hilo en la pata anudado ó tenido convencionalmente. Aquella buena madre dirigirá enseguida el vuelo hacia el pais don de dejó su nido y con una rapidez asombrosa será portadora del mensaje que se se le habrá confiado. Las baladas de sehiller. por 3. Sernanbel Matheu. Todos los pueblos, - hállese en ellos la cultura en el gra do que concedérseles quiera , han tenido y conservan to davía , en gran parte , sus cantos nacionales 6 populares, bajo un mismo 6 diferente nombre en cada uno de ellos. Asi el romance morisco, introducido y adoptado en Espana, significa y tiene la misma procedencia y comun orígen que los cantos de la Escocia, que las canciones históricas 6 eró ticas de los bardos germanos , que las conceptuosas trovas provenzales, las inmemoriales sagas escandinavas y las nunca bastante celebradas kasidas árabes, asi como otras inspiraciones comprendidas en el genérico-colectivo nom bre de baladas, á las cuales, con especialidad, vamos á refe rirnos. Balada, en suliteral sentido y etimológica acepcion, viene propiamente á significarnos canto de baile. Y díjose así-segun autores de mas 6 menos crédito nos aseguran-á Causa de esa costumbre-todavía en uso enla mayoría de los pueblos, ya que decir en todos pareciera atrevido- que consistía y consiste en acompanar con los rítmicos y armónicos acentos del canto, los acordes movimientos de la danza. En la Provenza - don de, como dicen, dipole en suerte á la balada tener su ori gen,- hacíase en ella referencia á sucesos puramente histó ricos y que propenden á la tradicion , guerreros algunas veces; pero generalmente se la dedicaba á esos asuntos eral ces ó amorosos que tanto engalanaron la poesía de la Edad Media.- En otros pueblos, Germania por ejemplo, la balada. estaba destinada á recordar en boca del pueblo los altos he chos de armas, heróicas liaZanas y anormales acontecimien tos que lugar y ocasion tuvieron en tiempos mas 6 menos lejanos. Y plugo á sus autores-sean estos uno solo, como el pueblo mismo, sean colectivos 6 individuales , que esto es indiferente- anadir una sentencia ingeniosa 6 profunda ,mo ral muchas veces, que solía colocarse ora al principio como introduccion á prólogo preparativos, ora al fin, como rea sumiendo ó recapitulando la idea total y generatriz del canto, en una máxima como de despedida ; finalmente condensando dicho pensamiento en el principio y en el fin, repitiéndola tal como la veremos en la balada que Schiller. intituló El Conde Eberhard y que, pluguiendo á Dios, traducirémos en las páginas inmediatas. Empero la balada, como composicion mas narrativa que sentenciosa , no admitia con frecuencia estos pensamientos ó proverbios, permitiendo á lo mas algunos breves rasgos en los que se manifestaba mas ó menos esplícitarnente la subjectividad del poeta. Hánse conservado muchas baladas que concluyen por bellas epifonemas. Ejemplos escelentes son algunas canciones inglesas y la intitulada : ElDios y La Bayadera, de Goethe. El ritmo de la balada era esencialmente musical y caden cioso, pues no á otra cosa precisaba el uso á que destinado era.- La balada en la Provenza era toda armonía, toda cadencia Pasó esta composicion á Alemania y otros pueblos septentrionales, y aquella armonía y aquella cadencia en la Provenza preponderantes, sin dejar, no obstante, de entrar por mucho en ella, abrieron paso al prestigio del sentimiento que siempre ha hecho vibrarla mas sonora cuerda del harpa de aquellos pueblos. Los proven zales, - en sus baladas - can taban mas particularmente el amor con todas sus contingen cias peregrinas, pues que ese sentimiento, mas que las béli cas hazanas 6 históricos hechos, como todas las pasiones entusiastas y exaltantes , tiene mas y mejor cabida en la vivaz inspiracion de los pueblos del Mediodía. Las baladas germánicas han aventajado y hasta puesto en olvido á las provenzales.-Parece mas antigua la existencia de la balada entre los pueblos del Norte , que entre los de la - Provenza, Véase sino el destino de los cantos germanos, bien sean de los bardos (Barden) bien de los cantores de amor 6 maestres cantores ( Minnesánger ó Meistersánger), entonados aquellos en las solemnidades religiosas de la teogonia sajo na , 6 estos en las brillantes fiestas de los tornecs serioriales. Encuéntranse en Alemania cantos tan antiguos, como los de Ilerman y hieda , que se remontan á los tiempos de Tá cito, y tambien las diversas Sagas que, andando el tiempo, coordinadas, con tribuyen á formar el poema de los Nibelune guen ( Das Nibelungenslied) y algunas tradiciones . flamen cas y escandinavas que rayan en lo inmemorial ; composi ciones todas, que se presume llevaban el objeto de ser ente nadas al compás de la danza. - Lo que sí tuvo su orígen en la Provenza es el nombre, derivado de bailar (danzar), verbo todavía en uso en los dialectos lemosínes y del cual se deriva la balada, bailada, balata y ballade , que por todos estos nombres es conocida. Todo el estenso dominio que en el Mediodía ejercieron el amor y la música sobre la balada, pasó á poder del melan cólico y profundo sentimiento, distintivo del genio del frío Septentrion. Allí la balada continuó cultivándose á pesar de las contrariedades políticas por que pasaron aquellos pue blos. La balada fué en ellos sustancialmente popular (1 ). Na sucedió lo mismo en los demás paises, especialmente en el Mediodía, donde la artificiosa poesía erudita, senora qae sin rival alguno dominaba en el ingenio, sofocaba la ingénua inspiracion de los poetas del pueblo. El cetro de la poesía se robusteció durante mucho tiempo, en manos del esclusivista clacisismo. Pero á mediados del pasado siglo, la bella mentira de Macpherson promovió las miradas de los críticos y de los poetas, las cuales se fijaron en las antiguas tradiciones, así. teogónicas como heróicas , de la Escocia. Sustrajéronlas del olvido,, con el fin de comentarlas unos y de perifrasearlas otros.- Ossian es el completo modelo de esa poesía humilde y cándida, que en los recuerdos y en las leyendas se inspira y tiene exacta cabida en el nombre de baladas. Parece aquí que topamos ahora con una eterna cuestion; (1) Bucshingan.- Uber die deulsche Bálladen. ) 118 t< la existencia de Ossian... Mas si el bardo escocés existió 6 de jó de existir, .en nada importa á nuestro objeto. Toda obra supone y prueba un autor ello es lógico. -?Importa saber cuál?-No; nada hay mas insulso, vano y superficial queesas extemporáneas polémicas y seculares disputas acerca de un nombre, ó acerca de quien fué, ó dejó de ser el autor, ó cu ya era la obra.-- !Cuánto tiempo perdido en esas. inter minables cuestiones, en esas discusiones pedantescas sobre Hornero, Safo , Ansias March y Petrarca , Ossian y Mac pherson , Milton y Masenio!... - Un hombre fué el autor; no importa saber su nombre. Llámense A 6 B las autori dades, no valen por su fama nominal, sino por sus obras. - Aunque á nuestro propósitoincumbiese eso de intrincamos en tales averiguacionesy prosapias, convencidos de la inutili dad de cuantos esfuerzos hiciérames, nos creeríamos en ter reno estéril y asimismo árido y resbaladizo. Con la aparicion de Ossian - que suponemos real. y ver dadero - resucita el recuerdo de las antiguas creencias , de las antiguas supersticiones, de las antiguas costumbres. Creencias , supersticiones y costumbres evocadas por la li ra del poeta. An Inglaterra y Escocia , la balada tomó un giro casi en teramente dedicado á los recuerdos y tradiciones bélicos. En tal concepto, es Ossian la personificacion de esta poesía y sus cantos y poemas, sino un modelo , son un ejemplo. - En la Provenza, la balada es galante, es amatoria, es ca balleresca.- En Francia , es ingénua, es nacional. - En la Escandinavia, Polonia, Dinamarca , Flandes y Hungría, así como en la Alemania propiamente dicha, la balada to rna otro carácter mas sencillo, mas natural , mas rudamen te original, segun cante las hazanas de sus héroes , las con quistas de sus reyes, ó bes misterios de sus dioses; ó cante los sentimientos del amor, ya con el delirio de sus fruicio nes, ya con el ardor de sus lágrimas. El Norte, sino la patria natural, es la patria adoptiva de la balada.- Cuando se leen los cantos populares del Septen trion , parece que en ellos se aspira el mas deleitoso aroma de la originalidad y de la distincion. Tienen el tono elegía co; algo de tiernamente melancólico ; una elegancia que se siente; una elegancia que nace del mismo sentimiento, como la belleza nace del sentimiento mismo. En Alemania no escasean los autores de baladas. Ahí teneis dos, los primeros maestros, Goethe y Schiller, que '1.1 falta de otros cualesquiera, llegan por si solos á valer bastante para honra de su nacion.- Ahí teneis á Burger,, á Wieland. Ahí teneis á Herder,, Uhland y Heme, Y á 0e leuschláger, Baggesen Krumrnacher, Luisa Brachman , Augusto W. Schlegel , al Conde de Stólberg, Kosegarten , Seume , Langbein , Tiedge , Steingenteisch , Geibel y Caro lina Pichler. Todas sus baladas reunidas abarcan tesoros de poesía, monumentos de inspiracion.- Los Alemanes, en este género de poesía, ocupan sin duda alguna el primer lugar entre los pueblos ,de la Europa. Si Inglaterra tiene un Walther Scott , Alemania tiene un Goethe ; si Francia un Victor Hugo, un Delavigne y un Beranger,, Alemania tiene un Schiller,, un Heine y un Uhland ; si América tiene un Longfellow, Alemania tiene un Bürger.-Tiene tambien un Geibel que despues de Burger y Uhlannes el mas popular poeta aleman moderno. Tiene, en fin á Wielland que, en punto á poesía tradicional, puede ocupar uno de los mas pujantes unges. Goethe es maestro eu la balada, y muy popurar en su na don. ?Qué aleman no sabe de memoria las pintorescas es trofas de Mignon? ?Qué aleman hay que, si lo deseais , no os recite los armoniosos versos del Rey de los'Alamos, de El Page y la. Molinera ó de la Primera Noche de Walpurgis? ? Quién no ha leido los intencionados versos de El baile de los muertos , tomados exactamente de la supersticiosa nar racion popular ?- Despues de Goethe, ocupa Schiller la pri mera fila. Tiene' tambien baladas muy populares , tales co moEl Guante , como El Nadador, como El Caballero Tog genbürg. Las baladas de Schiller tienen mas movimiento, mas vivacidad , mas accion , mas variedad. Los héroes de ellas, se distinguen por lo generosos, por lo leales, por lo magnánimos. -Ello es un gran mérito estético. -Además aquellos héroes, una vez conocidos, se graban en la i:nagi nacion para jamás desapatecer de ella.-- Las baladas, pues, de Schiller, en nada desmerecen puestas en parangon con las de Goethe. Goethe es el mas magistral , Schiller el mas interesante, pero Burger es el mas popular. Su Leonor es conocida desde el Rhin hasta el Neva y de! Elba al Danubio. Sus baladas, todas, conservan ,- como El Baile de los Muertos, de Goethe - el carácter y las supersticiones de los tiempos pasados , y el genuino lenguaje popular.-Las haladas de Uhlaud, Hei ne, Oclenschlager, Geibel , Baggessen y otros muchos son un completo modelo de poesía descriptiva ó sentimental. Mas volvamos á Schiller. El genio de este poeta, huyendo del realismo, necesitaba foi jarse un mundo de héroes y de ángeles, necesitaba imaginarse en pasada edad y sintetizar el carácter de los que brillaron en ella.-La balada fué para Schiller un género simpático. ?Cómo, pues, habia de abandonar una poesía que tan fácil se presentaba á las ele vadas aptitudes de su genio? Schiller nos canta el ideal del alma, en toda su infinita espansicn ; nos canta la admira cion , en todo el entusiasmo de* su corazon de poeta; nos canta el amor, en *todos sus delirios y placeres... !no decae rá en sus baladas! cinéndose á los prescritos limites del gé nero, sabrá desplegar brillantemente su siempre admirable vuelo, elevándose á las regiones de la belleza inspirada. Abramos el libro de las Baladas de Schiller, y aarnos á pasar revista. (I) La mayoría de los modernos poetas han cantado las semi fantásticas ó caballerescas costumbres de la edad media. Esta es y ha sido un tesoro de manantiales poéticos á donde ha ido á inspirarse aquella.- En la balada intitulada El Guante, retrata Schiller perfecta y exactamente el espíritu caballeresco de aquella edad, representándonos uno de esos bárbaros espectáculos en esa época muy en boga., de los cuales todavía quedan algunos restos para baldon de la humanidad.- El argumento de la balada á que nos refe rimos es sencillísimo. - La multitud apinada ocupa y llena las graderías del circo, esperando que suene el clarin que llama las fieras á la arena. Estas se presentan en el estadío, y, cuando aparece el leen, sumisas y silen.ciosas, se colocan en rededor de él. Entonces la princesa Cunegunda arroja un guante á la arena y exclama , dirijiéndose á uno de los caballeros: « Si vuestro amor es tan cierto Cual me jurais de contino, Recojed ese mi guante De la arena en dó ha caldo!» El caballero, sin vacilar, se lanza á recojerlo y llega al estadio donde, á favor de su bravura, que le espone á las garras de las fieras, recoje el guante que la princesa arro jára. La estupefaccion estaba en los rostros de los especta dores que presenciaron la accion del caballero, el cual recibido luego por Cunegunda con la sonrisa en los labios, :N. DE LAAlgRuEnDa.s) de estas baladas se hallarán en las eolumnas de La Abeja. |
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