04_No. 6 (1 enero 1870), p. 119-133 |
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arrojando el recojido guante á los piés de ella , esclama con
enérgica decision :
Toma, tu favor no quiero ! »
Esta sencilla balada tiene el perfume de las leyendas ca
ballerescas de la Provenza, trasladándonos á aquellos, así
decantados, como tambien culpados tiempos, en que se le
vantaban á tanta exageracion las ideas de heroísmo y los
actos de galantería. (1)
El Conde de Ilapsbourg es otra muy bella balada, parecida
á la anterior. En ella nos pone de manifiesto Schiller,- así
como en la del Guante, el espíritu de orgullo de los caballe
ros antiguos , - el poder de lp religion en aquellos cándidos
siglos, en que la Iglesia ejercía tan venerable autoridad sobre
los mismos héroes y monarcas. -Erase el tiempo de la coro
nacion del Conde de Hapsbourg , la cual tuvo lugar en el
palacio de Aix la -Chapelle. Celebrándose estaba un festin
en honor de tan fansto suceso, cuando el mismo conde , he
cho emperador, en tanto que laalégría dominaba en el alma
de los circunstantes, tomando la copa de oro, esclam6 así :
« Llena mi pecho el grato regocijo
De estos festines.... pero falta solo,
Tan solo un trovador que en sus baladas
Dulces siempre á mi alma, con sonoro
Concento la conmueva', dando hermosas
Y sublimes lecciones. Que esto el gozo
Formó risueno de la infancia raja;
Ni padre emperador nunca su enojo
Lanzó sobre tan mágicos encantos.
Placer del caballero, cual no hay otro ! »
Así dijo el conde de Hapsbourg , en tanto que aparecía
un trovador abriéndose paso por entre el grupo de prínci
pes que rodeaba al monarca. Este trovador, anciano ya, y
de blanca cabellera, contestó así :
«Solazables las notas son del arpa ,
Dulces los sones del latid armónico,
Celebra el trovador las aventuras
De los amores tiernos y dichosos ,
Celebra cuanto noble y levantado
Nos aueda en este mundo y que en el fondo
Del alma se aposenta, y los sentidos
Anhelan escuchar ;ma á este gozo
Que al festin nos invita, ?ex-isten versos
Dignos del grande emperador ,Bodolfo ?
Y así respondió el monarca á las galanterías con que le
saludó el poeta :
« li poder jamás llega hasta los cantos
Del laud del poeta.... Pues que solo
A un senor obedecen los cantores
Mas que yo levantado y poderoso ;
Y es él la Inspiracion , que es cual el viento
Que agita el vendabal , de quien ignoto
Su origen nos será, cual el torrente
Cuyo surco se oculta <1. nuestros ojos.—
Cuál mágicos los cantos del poeta
Brotan del alma en el secreto fondo,
Y vierten ellos mil encantos cólicos
Del pecho triste L6 el pesar recóndito !»
A seguida el trovador, acompanado del latid, refirió bre
vemente cierta aventura que sobremanera honraba al conde
Hapsbourg.... En sumario era así : -El caballero partia de
caza y, comenzada era esta , cuando percibió el argentino
son de una campanilla. Era un monje que, llevando entre
sus manos al Sagrado Viático, se dirijia á dar á un moribun
do la salud , 6 los celestiales consuelos de la religion. El
conde de Hapsbourg apenas descubrió al monje, se apeó del
caballo y se arrodilló, al paso del Salvador del mundo... El
monje seguia su camino, pero el que conduela á la morada
del moribundo, estaba interceptado por un caudaloso tor
o) Parece que Schiller sacó el asunto de esta balada de un suceso iden
tico, acaecido en Paris , allá por el ano 990, y que menciona Sítinte-Foix,
en sus Essais sur Paris Schiller revistió la tradicion desnudacon todos los
encantos de su galanísimafantasía, y los que la poesía da a los asuntos
heróicos y caballerescos.
rente cuyas aguas habían engrosado las lluvias y las tempes
tades. - ?Qué haceis ? esclamó el conde asombrado al ver al
monje decidido á pasar tan estenso torrente,' Senor, - con
testó el sacerdote ,-voy á ponerme junto al lecho de un mo
ribundo , que estará suspirando ahora por este celestial ali
mento. Y para que ese moribundo no se vea privado de su
salud , voy á pasar á pié el torrente , por mas que las lluvias
hayan engrosado sus aguas... 1 -El conde entonces tornando
las riendas de su corcel , lo cedió al sacerdote que , monta
do en él , pudo continuar su camino.— -Al siguiente dia el
mismo monje se presentó en el palacio de Hapshourg , tanto
para devolver al conde su caballo, como para manifestarle
su gratitud y darle las gracias. -No debo yo servirme- con
testó el caballero recibiéndole -del corcel que ha llevado
sobre sus espaldas al mismo Criador.... Si para vos no le
quereis , quede de hoy mas conlagrado al servicio divino.
Yo lo doy á aquel de quien he recibido los honores, la for
tuna y la vida... I El monje entonces profetizó al conde de
Hapsbourg un muy dichoso porvenir, y una corona á cada
una de sus hermosas hijas... Así cantó el trovador.- El
monarca conmovido por la memoria de aquel suceso, fijó
sus ojos en el que con sus cantos habia despertado tan feliz
recuerdo , y vino , con espansiva alegría , á reconocer al
monje en la persona del bardo.
Bajo concepto literario y estético se distingue entre las
Baladas de Schiller,la intitulada El Nadador. -Es 'una tra
jedia en embrion , que á pesar de lo llano de sus peripecias
encierra una muy amarga verdad, tan palmaria que bien
al claro se hace notar.-_? Hay alguien , caballero ó escudero,
que se atreva á lanzarse á ese abismo? He arrojado en él
una copa de oro , que , desaparecida bajo las aguas, per
tenecerá á aquel que la traiga á mi presencia....- Así decía
el rey , «pero nadie le respondia atreviéndose á empresa tan
en sumo grado temeraria.... -Mas de improviso aparece un
mancebo que , a vista de la multitud , resueltamente se.des
poja de sus. vestidos, y, sin parar mientes en el indecible y
mudo asombro de aquella, avanza hácia la roca, salta y
desaparece en el fondo del abismo, cuyas belicosas aguas
parecieron abrirse para recibirle y rtigir de alegría, ocul
tando en su seno una nueva víctima—. La ansiedad y la
agitacion mas violentas y penosas estaban en el pecho de
los que habían espectado tan estraordinaria temeridad,
tanto que si el rey arrojase en el abismo su misma corona;
ni uno siquiera de aquellos pensaria en arrojarse al fondo.-
Las olas se agitan y se visten de espumas; de repente un
brazo pugna por llegar á la superficie, luego aparece otro,
y de seguida la cabeza del maravilloso nadador, que somor
mujando robustamente muestra su sonriente faz y la codi
ciada copa en una de sus manos. El mancebo que habría
triunfado de los peligros del abismo, no tarda en llegar á
presencia del rey... La hija de éste llena la copa de incitan
te vino que con ansiedad bebe el nadador, de cuyos labios
escucharon los espectadores la maravillosa relacion y des
cripcion de cuanto había visto en el fondo de las aguas. El
monarca entonces arroja de nuevo la copa de oro al abis
mo, prometiendo al mancebo la mano de su hija, si otra
vez la arranca del fondo del precipicio. El nadador fija sus
ojos en el hermoso semblante de la princesa, y seducido por
sus muchos hechizos, sin vacilar un instante, lánzase al
abismo.... Las olas se mueven , seagitan, se repelen.! Pero
ninguna de ellas trae consigo al infortunado nadador 1 ( 1)
(I) El héroe de esta balada , que se dice verídica y sucedido, fué á los
que parece, un pescador italiano llamado Pescócola. Un rey de Sicilia, Fede
rico 1, quiso que se sondearan los famosos abismos de Caribdis, y al efecto,
arrojó en ellos una copa de oro. Pescecola salto con esta una hora despues y
contó maravillosas cosas que, segun él, a.111 dentro habla visto. El reyenton
El apellidado El Combate con el Drago?", es uno de los
mas inspirados trozos de Schiller, quien dejó de llamarlo
balada, para ponerle el nombre de romance.... El Combate
con el Dragon , es, en verdad, una excelente balada ? qué
digo...? Es una verdadera epopeya. - Sí, lo es en efecto....
En ella, Schiller nos sorprende á cada paso con esos rasgos
tan propios y tan admirables y con esa novedad y esa. gran
deza de ideas de que está llena su ciempre brillante fanta
sía....- Un jóven caballero ha vencido y sujetado á un te
mido dragon , que ponía espanto á los habitantes de Rodas;
pero venciéndole y sujetándole ha estralimitado y desobe
decido las leyes de la orden á que pertenece El Gran Maes
tre de ésta, hace notar á la confusa y apinada multitud de
gentes, que al templo habia acudido, cómo la hazana del
jóven caballero no habia sido otra cosa que un rapto de al
tivez y honor mundanos.- El héroe despues de referir y
confesar al auditorio el verdadero objeto que le indujo á la
lucha ;arranca con la mayor humildad la cruz, que, como
caballero de la Orden, llevaba sobre su pecho, desnúdese
las sagradas vestiduras, y besa la mano del Gran Maestre.
Este rasgo de humildad y respeto conmueve y exalta á la
multitud que lo habia presenciado. Y entonces el Gran
Maestre, conmovido y exaltado tambien , esclama :
« ;Abrázame, hijo mio ! Tú has ganado
Un triunfo mas honroso que el primero ;
;Toma esta cruz, y, cual si lauro fuese
De sublime humildad,lque orne tu pecho.!!»
Léase esta balada y luego la de El Guante, y se notarán
el anverso y reverso de una misma medalla.- Aquí reina la
humildad, allá el orgullo. (1)
Muy bien desarrollado está el argumento de la balada La
Fianza, y muy bueno es el pensamiento total con que con
cluye :-Meros, habiendo sido sorprendido en el palacio de
Dionisio , cuando iba á clavar su punal en el pecho del mo
narca , es condenado á muerte; reo ya, implora una única
gracia y es la de tres dias de plazo, que destina á celebrar
las bodas de su hermana. Un amigo suyo será la fianza que
responderá de él y sobre el cual podrá vengar el conato de
clímen , si la palabra no es cumplida.— El monarca accede,
y Meros se despide del amigo que en su mismo lugar queda
en la prision , y corre á celebrar las bodas de su hermana.
Celebradas estas, decide volverse ya.... pero con angustioso
pesar, contempla el torrente de lluvias y la espantosa tem
pestad que se opone á su camino.-Ha caido el puente de
sobre el rio se levantaba y Meros no puede pasarlo. El llan
to corre por sus mejillas, y la desesperacion destroza su pe
cho.-- ! Oh Dios mío esclarna Meros, - calma el furor de
las impetuosas corrientes! El sol está ya en el mediodía....
! cuando al ocaso llegue., si no estoy en Siracusa, morirá el
amigo por el amigo.. .1-El torrente se apacigua; Meros se ar
roja á él pugnando trabajosamente por llegar á la ribera
opuesta ; mas detiénele una partida de bandidos... - ?Qué
quereis de mi? ?la vida? esclama Meros... !Mi vida pertenece
al rey! Amenázanle los facinerosos, pero heridos tres de ellos
por el punal de Meros, huyen despavoridos... Huido este pe
ligro, cae en otro no menor... !La sed le ahoga y le devora!
Entonces dirije sus plegarias á su Dios, y vé saltar á su lado
la corriente de un arroyo, donde,, apagó la sed que le con
sumia , y oyó la conversadon de dos caminantes que por allí
ces no prometió, como el de la balada de Schiller, princesa alguna, ni arrojó
otra copa de oro, sino un li bolsa llena de este metal con objeto de tentar al
pescador que, tras su segundo empeno ya nunca mas pudo referir las aven
turas de su segundo viaje á la famosaCaribdis.
(1) El asunto de la balada El Combate con el Dragon es histórico. Créese
modernamente que tuvo lugar durante la época de las Cruzadas, y que su
héroe fué un valeroso caballero, natural de la Provenza, y cuyo nombre era
pasaban diciendo : - « ! Muy pronto subirá al patíbulo !» -
Meros, aterrado al oir tales razones, se lanza en direccion
de la ciudad.... Ya el sol habia llegado á su ocaso.... Un
gentío inmenso rodea el cadalso , y el verdugo se prepara
á levantar el hacha que cortará la cabeza del reo, 6 del que
en su lugar está.... ! Deteneos 1 - esclama Meros preci
pitándose, y atravesando vertiginosamente el gentío y diri
jiéndose al cadalso.... ! Soy yo á quien debeis ejecutar
Y los dos amigos se reconecen y abrazan.... La multitud se
conmueve de asombro y hasta el mismo monarca se siente
poseido de la mas viva emocion , y manda que comparezcan
ante su presencia, esclamando„ conmovido al recibirlos
« ! Habeis ganado mi amistad! ! Amistad.... no es vana esta
palabra! » (1 )
La balada El Anillo de Policrates , es una de las mas apre
ciadas de Schiller.... Una ligera narracion nos pone de ma
nifiesto el inmenso poder de la fortuna....-Polícrates es el
favorito de la suerte , así como el rey de Egipto el tipo
de la desconfianza. El poder del primero se hallaba en su
apogeo ; la cabeza de su único enemigo habla caido á sus
piés; el éxito mas feliz coronaba sus empresas todas, y sus
bajeles llegaban al puerto , elevando sus gritos de triunfo y
victoria. Aconsejado por el desconfiado rey de Egipto , que
le indujo á lanzar al mar la prenda de mas valía que pose
yera , arrojó su anillo.- Al siguiente dia trájole un pescador
un hermoso pez , que pescado habia.... Abrieron el animal
y el cuchillo tropezó contra el anillo.- Visto esto , el rey de
Egipto, lleno de estupefaccion , se apresuró á abandonar la
companía de Polícrates (2).
En Las Grullas de Ibico, ha querido mostrarnos el autor
como esas casualidades tan raras en los destinos humanos,
vienen á cubrirnos hechos que cayeron en el olvido.-
'hico fué asesinado por unos bandidos cuando se dirigia á la
ciudad , donde era esperado por sus amigos. Los criminales
no pudieron ser habidos.-Algun tiempo despues, se entre
gaba el pueblo á una de sus mas favoritas diversiones , á las
fiestas del circo , llenando las estensas graderías en las cua
les, confundidos entre los grupos del gentío, se encontraban
los asesinos.... - Un coro de furias, las Eamenides , sale á
la plaza entonando un lúgubre canto que hace estremecer
á aquellos criminales.... Canta los castigos reservados á los
que con sangre tineron sus manos. De repente, una voz sa
lida de la multitud , esclama así.... « Ved ahí las grullas de
hico. » Y al mismo tiempo una gran bandada de ellas pasa
sobre el anfiteatro, oscureciendo el cielo. - Aquella esclama
cion instintiva en los asesinos, y reveladora del delito, hizo
que fuesen aquellos y este descubiertos. El crímen , pues
no permaneció impune, pues que la casualidad vino á re
velarlo. ( 3 )
Donde se advierte mayor trabajo literario es en el Hero y
Leandro , porque tiene esta cornposicion situaciones que se
han prestado al estro de Schiller con tanta facilidad como
brillantez. El asunto versa sobre una antigua tradicion he
lénica que recordaba el doloroso término de la pasion de dos
amantes, de IIero y Leandro.-El principal mérito de esta
balada está en la belleza de imitacion , porque en toda ella
hay patentizados resábios de estilo helénico.
Ahora , para fin de revista, solamente nos queda tradu
cir dos de las mejores baladas de Schiller,, colocándolas co
mo dos ejemplos.
Dieudonné de Gours. Así lo afirma Yerto, en vista de la rela cion de otros au
tores.
(1) Este suceso es tambien histórico , y tuvo lugar en Siracusa.... Así lo
menciono el edetano Hyginus, el gramatico, secretario del emperador Au
gusto.
(2) Heredoto cita este hecho en uno de sus nueve libros de Historia.
(3) Plutarco recuerda este suceso en uno de sus tratados de moral.
121
EL CONDE EBERHARD DE WIIRTEMBERG.
(BALADA. )
La Suavia cuna ha sido
De muchos hombres notables,
De mas de un bravo guerrero
Vencedor en los combates,
De mas de un ser distinguido
De la paz en los instantes—.
Ved sino CállOS,
Eduardo el Grande,
Luis, Federico,
Nombres ilustres cual inmortales!
Conde Eberhardo,
Son tus iguales
Pues de leones ,
Hijo pareces en los combates...!
• Ulrico se distinguia
En las armas, cual su padre,
Jamás Ulrico la espalda
Volvió en renido combate,
Jamás le aterró la guerra
Jamas le aterró un desastre...
Pero de Reutlig
Los habitantes,
Siempre envidio SOb
De nuestras muchas hazanas grandes,
La de la gloria
Palma triunfante,
Robár osaron
Viles tinendo la espada en sangre...!
Mas atacóles Ulrico .
!Ay, quefué suyo el desastre!
! Ay ! con la rabia en el pecho
Se presenta ante su padre •
Que le mira sorprendido....
Mas temblando Ulrico, váse !
Por sus mejillas
Lágrimas caen .
De él se apoderan
. Mil pensamientos de grua' coraje,
! Pérfidos! clama
! Sabré vengarme !
Yo mi derrota,
Sabré vengarla. ! .1 úrolo, padre!
El furor de la guerra pronto estalla,
Lanzáronse ginetes ycaballos
Al valle de Dofpingen.... Fuertes hurras
Por el aire, y sus ecos resonaron, ,
lacombate perdido ! Tales eran
Los gritos que infundian entusiasmo,
Los gritos que veloces nos hacian •
Cuando en medio del valle nos lanzamos.
Con héroico valor el jóven conde
Blandió el acero ; y su fornida mano
Derramaba terror en torno suyo ,
Y á lá par de la muerte ydel espanto...;
Mas ! ay! en su cabeza enardecida
Penetra de una espada el filo aciago;
Los soldados circúy ente y prodigan
Al herido su amor..,. ! Mas es altivan° !
Mas es en vano.... !Ay! muere ysusojos
Se cierran á la luz.... El negro espanto
Se estiende por do quiera....Pronto amigos
Y lambían enemigos ; lloro amargo
Derraman de dolor....Con rabia entonces
Impávido gritó el conde Eberhardo
« ! Cual uno de vosotros mi hijo es solo
! Adelante! ! Al contrate mis soldados!
La sangre brota tras el golpe rudo
De fuerte espada, de venganza brazo ,
Cadáveres exánimes ocultan
El campo.... El enemigo desbandado
Veloz escapa ylas llanuras cruza,
Fugitivos ginetes y caballos
Sueltas las riendas, del terror en alas
Vuelan hollando de baWlla el campo.
Al grito de victoria nos volvimos,
Nuestras hijas y esposas celebraron
Tan grato triunfo con alegres bailes,
De dulce néctar repartiendo vasos....
Mas ? el conde dé está? Vése en la tienda
Los restos de su hijo contemplando,
Unalágrimasolo en sus.mejillas
Brilló. !Solo una lágrima ha bajado!
TOMO VI,
Guardemos en el alma su Memoria,
Nuestro, ilustre senor de sus vasallos
El protector ha sido.... El fué el escudo
De la patria y el trueno está en sus manos !...
La Suavia cuna ha sido
De muchos hombres notables,
De mas de un fuerte guerrero
Vencedor en los combates,
lld mas de Un ser distinguido
De la paz en los instantes...!
EL CABALLERO TOGGENBÜRG.
(BALADA.)
—Amor fraternal os tengo,
Mas nada mas de mi alma
Conseguiréis , caballero,
Porque seré desgraciada ;
Puedo sufrir vuestra ausencia,
Pero jamás vuestras lágrimas! »
Con llanto triste yprofundo
El cruzado las palabras
De la doncella medita,
Desesperado la abraza
Y sobre el corcel veloce
Se dirija á Tierra Santa.
Seguido de sus soldados
Que con la cruz avasalla.
La bravura le distingue
Peleando en las batallas,
Y entre sus fieros soldados
Y entre la enemiga banda,
Los plumajes de su yelmo
Sobre todos se elevaran....
A su nombre los muslines
Se estremecen ydesbandan.
! Pero jamás ay! se cura
! Del amor la abierta llaga!
Y un ano pasó yel triste•
Cruzado aun suspiros lanza;
Mas de repente abandona
• be sus soldados la banda,
Dirigiéndose á la tierra
Dé mora la que idolatra
Y á las puertas del castil o
Temblando de amores llama....
Y abren ; mas su pecho hieren.
Aquestas tristes palabras :
« ! La hermosa que vos buscais
Con Cristo está desposada!
Ya sus votos pronuncié,
Ya el velo su rostro guarda! »
Aterrado el caballero
Se retira ; mas sus armas •Abandona, y sollozando
Del bosque al fondo se lanza;
Ya nadie le reconoce, Que el yelmo cubre su cara!
Frente á frente del convento
Dé vivia su adorada'
Bajo sombra de Cipreses,
Construyóse una cabana.
Sobre una piedra sentado
SDSueemsedniedcooelnectnrraebspuaússsceiueslmpoepraarlena,zlasbsiaem; pre«
Y en las sombras de la noche Parecia inmoble estatua;
Las miradas dirijfa
Del convento á la ventana,
Pero nunca la profesa
Sus facciones asomaba,
Masnunca aquel rostro de ángel
Vino á consolar su alma
SI algunavez creyó verla;
Sobreel musgo él searrojaba
Y la vela en sus suenos
Y ansiaba tornase el alba.
Pasaron dias y d las
T semanas y semanas
Y pasaron anos y anos,
Su corazon no lanzaba
Jamás un solo gemido,
Ni jamás brotaron lágrimas
De susojos, que en su pecho
Lloraba su suerte amarga....
Y allí en la piedra sentado
De continuo se encontraba!
iDónde la monja vivía,
Fija siempre su mirada!
Pasaron dias ydias;
Pero vino una manana
Y arrebatóle la muerte,
! Y al cielo fugóse su alma!
1Mas los ojos del cadáver
Fijos siempre en la ventana...!
16
:51 P22
EL TE..
El arbolillo cuyas hojas nos procuran esta bebida perfu
mada que el uso ha hecho indispensable á muchas perso
nas , es indígena de la China y del Japon , únicas comarcas
donde se cultiva bajo el punto de vista de utilidad. Siem
pre es verde y se parece un poco al mirto. Su altura varía
entre tres y seis piés; suporta climas muy diversos y así se
dá en las inmediaciones de Canton , donde el calor es algu
nas veces insoportable hasta para los mismos naturales del
pais , como en el territorio de Pekín donde el invierno es
algunas veces tan rigoroso como en el Norte de Europa.
N.o obstante, en la provincia de Nankin donde el clima guar
da un término n.edio entre estos dos puntos estremos de
que acabamos de hablar, es donde se cosecha el té de una
calidad verdaderamente superior. La mayor parte del que
se provee el mercado de Canton y se vende á los euro
peos, ha sido preparado por los industriosos habitantes de
la provincia de Fokien. Esta planta preciosa dá muy bue
nos resultados sembrada en los valles, en el declive de
las colinas espuestas al medio día y sobre todo á orillas
de los nos y riachuelos.
Giovani Bote
ro que publicó
en 1590 un tra
tado sobre las
causas de la pros
peridad.de las
poblacionas, fué
el primer autor
que habló del té
sin pronunciar
u nombre, pero
lo describe tan
bien que no se
puede equivocar
Los chinos, dice,
tienen una plan
ta de la que es- ,
traen un zumo
delicado que les
sirve de bebida,
reemplaza el vi
no, y les preserva. tambien de todas las enfermedades que
causa entre nosotros el uso inmoderado de las bebidas fer
mentadas.
El árbol del té se propaga por , medio de semilla. Esta
operacion está representada en el primer grabado (lúe
acompana este artículo. Unos hoitos formando hileras re
Arriares , se abren á distancias iguales y se depositan enea
41a uno desde seis hasta doce granos, porque apenas la
quieta parte es productiva. Se riegan cuidadosamente has
ta que germinan y si hiel-Luna vez salido„de la tierra puede
pasarse de todo .otro cuidado , e! cultivador inteligente
prepara el terreno todos los anos, purgándolo de t idas las
yerbas inútiles.
Algunos viajeros han pretendido que las mejores especies
se producen en montes escarpados., en medio da precipi
cios , y que los chinos, no pudiendo alcanzar estos lugares
inaccesibles, acostumbran perseguir, á los monos que los
habitan, provocándoles, arrojándoles piedras, á fin de que
aquellos animales acosados de semejante modo, rompan y
,
arrojen léjos algunas ramas del codiciado té. Este cuento.
ridículo se refuta por sí mismo , puesto que se trata de una
planta que tiene necesidad de la industria del hombre para
alcanzar su grado de perfeccion.
La primera cosecha se hace al cabo de tres anos; las ho.
jas han llegado ya á su sazon y son muy abundantes; á los
siete anos , el arbolillo alcanza su mayor desarrollo y las
hojas van disminuyendo y tienen mucho menos humor.
Entonces se corta por el pié, lo que produce el ,aera no in
mediato una fértil abundancia de renuevos ; algunas veces
esta operacion se difiere hasta el décimo ano.
El té se recoje con las mas minuciosas precaucione-:
cada hoja se desprende separadamente del tallo y se exije
una escesiva limpieza á los que se ocupan en este trabajo.
Existe en el Japon , cerca de una poblacion llamada Utsi „
un m'onte donde se cree que el té adquiere un sabor ,ntry
esquisito , de .modo que se reserva para el uso del empera
dor; un ancho l'oso rodea aquel lugar privilegiado é impide
que nadie entre en él como no sean los guardas que lo custo
dian El arbusto protegido por sus asiduos e uy
pene de las es
\ \'N‘\ taciones y hasta se le quita el pol
yo que
podría
aaaa
N‘a, :1 deslustrar sus
hojas. Algunas
semanas antes de
vavaaNesl
wor.
fileiMearaa.•
la cosecha, las
personas que es
tan empleadas
a ' .4‘," ...-a±..7, _ ,"7: a :1 a en ella , se les - ,a..., ,....,...,,,,.. ,
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.a. a,
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a_c obliga á alimen
tarse con manja aaaa--
Cultivo del té.
resescogidos pa
ra evitar hasta
la influencia de
SU soplo. Duran
te el trabajo se
cubren las ma
nos con guantes
finos y se banan y lavan dos &tres veces cada dia.
A pesar de la lentitud que ocasiona semejante procedi
miento , un hombre puede cojer de diez á quince libras de
té en un dia. Se hacen tres 6 cuatro cosechas anuales des
de fines de febrero hasta el mesade agosto ; los 'productos
de la primera son los mas estimados ; se les Dama en China
té imperial y no se les destina á los mercados ; únicamen
te las ultimas cosechas, mas‘ó menos mezcladas, son de
las que participan los europeos.
Las tierras están en China de tal modo repartidas, que
el número de plantaciones de alguna estension es m uy lí
mitad° , si es que exista alguna. Elpropietario y su familia
se bastan comunmente para la. esplotacion, y las hojas se
venden enseguida á otras personas que se encargan de ha-.
cerlas secar y ponerlas en estado de ser enviadas á los mer
caderes de Cantor).
Los medios empleadospara la diaecacion , varian segun
la .calidad. Se limitan algunas veces á esponerlas , al tra
vésde un velo', á :los,ra yos.solares removiéndolasaftectiens
temente; el método representado .en el tercer grabado y
que vamos á esplicar so!o se aplica al té verde.
La pieza destinada para este uso , contiene de diez á
veinte hornillos : un caldero de hierro poco profundo está
colocado en cada uno de ellos. En el otro estremo hay una
larga mesa muy baja cubierta con manteles. Cuando los
caldero, están calentados á la temperatura conveniente, se
ponen en ellos algunas libras de hojas recientemente reco
jidas. Por efecto
del calor se abren
y desprenden una
pequena parte de
su jugo Entonces
es preciso remo
verlas con la ma
no tan rápida
mente como sea
posible, hasta que
no se puedan to
car sin dolor; lue
go se les saca con
una especie de cu
chara plana 'y se
.colocan sobre los
manteles, en don
de los que deben
arrollarlas las to
man en pequenas
cantidades y les
dán vueltas en el hueco de la mano procurando imprimir
les una sola uireccion. Otras personas las abanican, á fin de
que enfriadas mas prontamente conserven mejor su pliegue.
Esta misma operacion se repite tres ó cuatro veces y mas
si es necesario; pero cada vez los calderos reciben un calor
menos fuerte y los mismos procedimientos se renuevan con
una lentitud y precauciones que van en aumento. Hubo un
tiempo en que se creyó que les tés verdesse hacian secar en
platos de cobre y
que su color era
debido á esta cir
cunstancia que
hacia al propio
tiempo muy da
noso su uso; pere
la falsedad de esta
opinion está al
presente demos
trada.
El orígen del
uso del té en Chi
na se pierde en
la noche de los
tiempos ; es tini- -
versal en todo el •
imperio y se halla
desde la mas hu
milde choza hasta
ieml ppaElelacq-iuoreicaonls.ume el pueblo, no tan solo es de una calidad
-inferior, sinoademás muy débil; porque losnaturales del pais
dependientes de la embajada de lord Macartney, solicitaban
con ahinco las hojas que ya hablan sufrido una infusion en
casa del embajador y despues de haberlas banado con agua
fregea. obtenian una bebida mucho mejor que la que ecos -
ttini!,raban ante,..s.tanlaae :De ora parte se ob,ervó que el té
dado por el emperador Kien Long al embajador, no tenie
ese ligero sabor ágrio que tanto nos gusta á nosotroslos eu
ropeos.
Los chinos toman el té euando menos tres veces cada día,
y las personas pudientes muchas mas veces. Se ofrece á
las personas que van á visitar á sus amigos y forma parte
de los sacrificios religiosos. Se prepara en China del mismo
modo que entre nosotros; pero no se pone ni azúcar ni leche.
lié aquí algu
nos detalles da
- 7±-r--:5'•
_
-
Iteeoleccion de la hoja del té.
dos por M. Ellis.
relativos á una
visita que hizo
lord Annherst
Kwang manda
rín de primera
clase. El té que
nos sirvió, dice,
era el llamado
Yu-tien del que
solo se hace uso
en las grandes
ceremonias: tiene
una pequena ho
ja verde muy
perfumada ; unos
platitos de plata
muy delgada con
numerosos aguje
raos, estaban colocados Obre las tazas de lord Amherst y del
mandarín, á fin de detener, alleber el contenido, la mas lijera
partícula de las hojas. Estas-tazas se parecen mucho á nues
tras tazas de café, y fueron servidas en pequenas bandejas
de metal (las hay tambien de madera) que recuerdan las
barcas chinas.
En el Japon donde el té es tambien una bebida cemun
á todas las clases, se reduce á polvo sumamente fino; ,se
llenan las tazas
de agua hirvien
do y se pone en
cada una de ellas
con la punta de
un cuchillo un
poco de aquel
polvo que acos
tumbraban con
servarlo con caji
tas muy elegan
tes.
El poco tiempo
que ha trascur
rido desde la in•
troduccion del té
en Inglaterra,
puede hacer con
siderar como lan
verdadero fenó
meno la estension Deweacion y preparaewil del té erde.
prodigiosa de este artículo comercial. Créese que los ho
landeses lo introdujeron á principios del siglo acalt; pero
las noticias son muy vagas hasta el aiic 1650. Diez el •s
despues un acta del parlamento lo asimiló como materia
imponible, al café .y -al chocolate. Su uso, no obstante, esta
ba muy léjos de ser general entre las personas distinguidas.
Pepys.dice en su-diario del 25 de setienibze de 1661! «En
124
vié á buscar una taza de té, bebida china, que jamás habia
probado.»
Tres anos despues, algunas libras de té eran un regalo
digno de uni rey; Cárlos II recibió semejante don de lacom panía de las Indias Orientales, la cual, en 1667, dió por vez primera á sus agentes la órden de enviarle cien libras de
té. Dícese que las primeras se vendieron á sesenta chelines
cada una.
Este comercio no hizo muchos progresos en Inglaterra.
A principios del siglo xviir la importacion ascendió por tér
mino medio en los diez primeros anos á 800 mil libras;
porque entonces era únicamente un objeto de lujo reser
vado á las clases opulentas. Se servia el té en teteras de es quisita porcelana y se tomaba en tasitas que apenas conte
nien lo que cabe en una pequena jícara de chocolate. Es
probable que se refiera á esta época la anécdota tan cono
cidazle John Bull, que supone que una senora que vivia en
el campo recibió en clase de regalo algunas onzas de té, y
N
creyendo que era alguna legumbre estrafia, la hizo hervir
mucho tiempo para que se volviera tierna, luego le anadió
un poco de salsa logrando persuadine que aquel plato
de un género nuevo, era escelente. En 1831 entraron en In
glaterra 26.043,223 libras de té. Al presente todavía es
mayor la importacion.
En Francia y Espana, por espacio de muchos anos, el
uso del té estaba limitado á unas pocas casas ricas, á algunos
cafés y puertos de mar. Al presente hay muy pocas casas
un poco acomodadas, tanto en las poblaciones como en el
campo, que no hagan algunas veces uso del té, ya como be
bida saludable, ya como de recreo sobre todo durante la
velada. En los Estados-Unidos las sociedades de templanza
que se esfuerzan en hacer perder al pueblo sus hábitos de
borrachera, han logrado sustituir en un gran número de
poblaciones el uso del té en vez del de los licores fuertes.
Este cambio ha sido causa de notables mejoras y adelantos
tanto en el órden físico como en el moral.
El Ramayaria.
POEMA SÁNSCRITO POR VÁLMIKI.
IV.
« Cuando el ilustre santo Vizvamitra hubo recibido aque
llas armas deseadas, se enorgulleció en gran manera, é
hinchado á causa de su nueva fuerza, como el mar durante
' el plenilunio, se creyó ya el vencedor de Vazishta , el me jor de los anacoretas. —A este fin se dirigió inmediatamen
te á la ermita del piadoso asceta, contra el que arrojó sus
flechas místicas, que no tardaron en incendiar todo aquel
yermo apacible.
»En un momento la ermita del magnánimo Vazishta
quedó vacía, como un desierto que ningun ser habita. « No temais, gritó varias veces, el santo anacoreta ; no temais,
que aquí estoy yo, para anonadar al hijo de Gadhi , débil
ante mí como el granizo que se derrite al aspecto del sol. » Luego el resplandeciente Vazislitha , el mas perfecto de los
seres que tienen el don de la palabra, lleno de cólera, ha
bló á Vizvamitra en estos términos:
»Insensato, la mala accion que acabas de hacer destru
yendo esta ermita por tanto tiempo dichosa, causará tu
ruina.
» Dijo, y tocando con su vara bráhmica la terrible flecha
de fuego sin igual, se apagó esta, como se apaga en el agua
la impetuosa llama. »
«Abrumado de dolor Vizvamitra, pronunció entonces es
tas palabras entrecortadas por sus suspiros: « Es la fuerza
del Kshatrya una quimera : la fuerza real y verdadera, es
la fuerza oel esplendor bráhmico. ! Solo con su vara ha lo
grado el brahma romper todas- mis armas !. Despues de ha
ber visto por mis propios ojos los efectos de semejante
fuerza , quiero enmendar mis faltas y dedicarme á los
rigores de la penitencia hasta que logre cambiar mi raza
por la raza de los brahmas. » Dijo y arrojó aquel gran mo
narca léjos de si todas sus armas.
« Luego acompanado de su esposa, se dirigió 'el hijo de
Kuzika hacia la parte meridional, donde adoptó una vida
austera y penitente, alimentándose únicamente de raices
y frutas. Ardia aquel monarca en deseos de llegar, como
•Vazislitha , al estado de brahma ; pero viéndose vencido
siempre por la energía de la unificacion en Dios debida á
su austeridad bráhinica , fué adelantando de tal modo en
el camino de la mortificacion , que llegó, valiente Rama ,.á
macerarse de un modo portentoso : « sea yo brahma » de
cia , firme en la resolucion que su gran alma habia conce
bido. •
«Despues de mil anos completos, Rama , el antiguo abue
lo de los mundos, Brahma, se presentó al hijo de Gadhi ,
dirigiéndole estas dulces palabras: « Hijo de Kuzika , has
llegado ya en triunfo al alto mundo de los reyes santos: tu
penitencia ha sido tal, que quiero darte el título de Rishi
entre los reyes. » Terminadas aquellas palabras, el augusto
monarca de los mundos abandonó la atmósfera, y escolta
do por los dioses, se volvió al cielo de Brahma.
«Reflexionando despues acerca de lo que se le habia di
cho, inclinó Vizvamitra la cabeza algo confuso, y poseido
del mas vivo dolor, se dijo con tristeza : « Despues de ha
berme entregado á tantas maceraciones, solo me has dado
Bhagavat el título de rey santo, y no era esa en verdad el
fruto á que mi penitenc'a aspiraba. »
• Vivía á la sazon un rey,„'llamado Trizanku , de la es
tirpe de Ikshwaku , que era un defensor ardiente de la
justicia y la verdad , y el cual se dijo: « Quiero ofrecer el
sacrificio de un azwanzedha, á fin de que pueda llegar en
cuerpo y alma á la via suprema que recorren los dioses. »
Como llamase á Vazishtha para comunicarle su designio:
« Esto es imposible, » le contestó el sábio sacerdote.
((Al ver que su director espiritual se oponía á su designio,
se dirigió el rey hácia la parte meridional en que habla los
cien hijos de Vazistha entregados á la penitencia.
Apenas los cien hijos del rishi hubieron oido las palabras
de Trizanku, dirigieron, oh valiente Rama, á aquel monarca
terribles miradas, diciéndole: «Tu guru , de cuya boca solo
puede salir la verdad, se ha opuesto á tu designio : por qué
despreciando sus palabras recurres á nosatros , hombre de
comprension escasa ? ? Por qué quieres dejar el tronco para
apoyarte en las ramas? !Oh rey, de ningun modo puedes pre•
tender que nosotros seamos los ministros de tu sacrificio.
Vuélvete pues á la ciudad ; no somos nosotros, y si tan solo
w 125
es aquel santo varon el que puede celebrar tu sacrificio. »
« Al oir semejantes palabras entrecortadas por la cólera ,
preso el monarca de un profundo dolor, dijo á los cien hijos
del solitario : « Ya que ni Vazishta ni vosotros habeis que
rido atender á mi ruego, sabed que iré á otra parte por pro
curarme el ausilio que necesito para mi sacrificio. Irritados
los cien hijos del santo al oir aquellas palabras del rey pro
nunciadas en tono amenazador, le lanzaron esta maldicion :
« Serás un tchandala! »
Despues de haber maldecido al rey, entraron de nuevo
en su piadosa ermita. Pasada aquella noche , noble Rama,
sufrió el apuesto monarca una transformacion súbita , que
dando convertido en tchandala , de rostro repugnante, ojos
cobrizos , dientes largos y de color amarillento y negruzco,
y con el cuerpo envuelto en una piel de oso.
Solo se vió. ya desde entonces á aquel monarca ir errante
por los bosques , sin hallar nunca un lenitivo á su dolor,
causado por la maldicion de que era víctima.— En tal apu
ro , recurrió al compasivo Vizvamitra , aquel hombre tan
rico en maceraciones , aquel digno rival de Vazishtha.
«lien venido seas , querido Ikshwakida , le dijo 11-Uva
mitra. Sé que eres hombre de una virtud sublime, y yo
seré tu amparo : quédate en mi ermita. Yo convocaré en
tu obsequio , monarca infortunado , á los mas.> grandes
ascetas para que asistan al sacrificio que es objeto de tus
mas ardientes deseos. !Oh tú, el mas virtuoso de los monar
cas, que te me presentas guiado por la esperanza de al
canzar el triple cielo, creo que estás tocando ya el paraiso
con la mano! »
« Luego de estar dispuesto todo lo necesario, empezó el
sacrificio, en el que hizo de adhwaryú el sublime asceta
Vizvamitra, y en el que figuraron como sacerdotes los ana
coretas que habían cumplido con mas ardor sus votos.
«El bienaventurado Vizvarnitra , que poseia la ciencia de
los mantras, invocó el ensillo de los inmortales que moran
en el triple cielo, ofreciéndoles al propio tiempo parte de
las cosas ú objetos inmolados. Sin embargo, los dioses invo
cados dejaron de asistir á las oblaciones. Poseido de dolor
y de cólera el santo anacoreta, levantó el cucharon sagra
do , y dijo á Trizanku estas palabras :
« Trizanku, noble soberano, vete al cielo en cuerpo y
alma ; sube al cielo por los méritos que yo he llegado á ate
sorar desde mi infancia. Y así que el santo ermitano hubo
hablado de esta manera , Trizanku se elevó en los aires á
presencia de los anacoretas Indra , que es el Dios que
dispone la madurez, vió desde aquel instante al rey , enea
minarse velozmente hácia el triple cielo no obstante el peso
de su cuerpo.
«Trizanku , dijo entonces el rey del cielo, vuelve á caer
rápidamente á la tierra. Insensato, no puede haber en el
cielo habitacion para tí, sobre quien pesa un anatema! »
A estas palabras de Mahendra , cayó del cielo el infortuna
do Trizanku , gritando á Vizvamitra« Sálvame :» Atento á su
voz y poseido de la mas justa cólera respondió Vizvamitra :
« !Detente , detente! » y por la virtud de su ascetismo. creó
cual segundo Brahma , en las s ias australes del firmamento
otros siete rishis , astros luminosos , que brillan en el polo
meridional por disposicion de aquel augusto anacoreta.
«Merced aun al poder brá hmico debido á sus maceraciones,
produjo un nuevo grupo de estrellas en las vias australes
del Swarga. Tambien se propuso crear otros nuevos dioses
para reemplazar á Indra y á sus inmortales célegas; pero
presa de la mas viva inquietud los suras y los coros de ris
his , se apresuraron á aprobar su obra, hijo de Raghu , por
temor á Vizvamitra : a Sea , dijeron los dioses : quédense
aquellas constelaciones tal corno están , lejos de las vías del
sol y de la luna. Quédese tambien Trizanku tal como está
en la azulada bóveda austral , brillando por su propia luz. »
«Hácia aquel mismo tiempo , noble hijo de Raghu , con
cibió tambien la idea del sacrificio el santo rey Arnbarisha.
«Mientras que aquel altivo dominador de la tierra se dis
ponia á derramar la sangre de un hombre en honor de los
inmortales , Indra se apoderó repentinamente de la víctima
atada al pilar del sacrificio , y sobre la que habian sido der
ramadas ya las aguas lustrales , murmurando las preces de
costumbre. Cuando el brahma , gefe del sacrificio , vió que
se le hablan apoderado de la víctima , habló al rey en estos
términos: « No lo olvides, senor de los hombres: los dioses
castigan al rey que no ha sabido guardar el sacrficío. Con
duce pues nuevamente al altar á aquella víctima 6 pon otra
nueva á precio de oro, á fin de que la ceremonia pueda
continuarse.
«A estas palabras del bralima que dirigía el sacrificio, bus.
c6 AmbariSha con afan un hombre dotado de los dichosos
signos , que pudiese servirle de víctima. Como hallase un
brahma llamado Ritchika pobre y cargado de hijos , le dijo:
« !Oh tú, el mas virtuoso de los brahmas, dame per cien mil
vacas uno de tus hijos, para ser inmolado en el altar del
gran sacrificio, y cuya víctima ha de ser un hombre! »
«He aquí lo que el solitario contestó á la proposicion de
Ambarisha: « Nunca consentiré en vender el mayor de m's
hijos. »
«Al oir las palabras de Rítchika, la madre ilustre de sus
hijos habló al rey de esta manera: «Nunca consentiré en
'ander al mayor de mis hijos, ha dicho el santo Kazyapide:
pues bien, yo amo al menor de ellos aun mas que á los otros.
Asi que, príncipe , han de ser exceptuados ambos hijos. »
«Luego que el brahma y su esposa hubieron manifestado
que de ningun modo quedan ceder ni el mayor ni el menor
de sus hijos, se presentó su hijo segundo y dijo: «Mi padre
no quiere vender al mayor de sus hijos, y mi madre se nie
ga á cederle el hijo pequeno; lo que en mi concepto equi
vale á decir: te venderemos empero el hijo segundo; sien
do asi dispon de mí, ó rey, y sácame de casa lo mas pronto
posible. » Satisfecho el monarca, dió las cien mil vacas por
su víctima, y siguió su camino.
«Despues de haberle sido entregado Zunazzefa, ósea el se
gundo de los hijos del brahma . se detuvo el rey á orillas
del lago Pushkara , para librarse del ardor del sol , y dar
algun descanso á sus caballos. Mientras estaba la regia co
mitiva descansando á orillas del santo tirtha , Zunazzefa,
que era hombre de recto juicio, vió á Vizvamitra , se
dirigió á él con el corazon traspasado por haber sido ven
dido, y arrojándose á las plantas del anacoreta , le dijo :
« No tengo padres, parientes ni amigos; dígnate pues salvar
á un desgraciado que acababa de ser vendido por su fami
lia , y que viene á implorar tu ausilio. Dispon las cosas de
modo que pueda el rey cumplir su designio, sin necesidad
de que muera el que desde ahora 1e pide le salves bajo el
manto de tu santidad. »
« Vizvamitra consoló al infeliz que imploraba su ausilio,
y luego se dirigió á sus propios hijos, diciéndoles: « Ha lle
gado ya el di» en que los padres desean hallar en sus hijos
una gran virtud, una virtud que pueda vencer todas las di
ficultades, por inmensas que sean.
« Este adolescente, hijo de un solitario , desea que yo le
ampare ; así pues, dignaos sacrificar vuestra vida por salvar
la suya. »
« Los hijos del anacoreta contestaron de un modo inso
lente á aquella reiterada &den de su padre , diciéndole:
Sacrificas tus hijos por salvar á los hijos de los demás;
esto si, bienaventurado, que es devorar tu propia carne. »
Al oir el anacoreta tan duras palabras, arrojó una maldi
don sobre sus hijos, y habló á Zunazzefa de esta manera :
Así que estés consagrado como víctima , recitarás , hijo
mio , esta manta ó plegaria secreta que voy á ensenarte y
que contiene las alabanzas debidas á Mahendra. Antes de
terminar la plegaria , vendrá el hijo de Vasu , esto es, el
mismo Indra , á salvarte de la muerte que te está reserva
da como victima , y sin embargo el sacrificio de aquel po -
deroso dueno de la tierra, continuará sin que nada pueda
impedir su celebracion.
« Despues de haber reconocido el sacrificador todos loa
signos de buen agüero en Zunazzefa, y haberle aceptado y
purificado como víctima , fué atado á la columna fatal y
empezó el sacrificio. Pero el jóven en aquel mismo instante
levantó la voz, y empezó á celebrar en sus misteriosos can
tos al rey de los inmortales , al hidra de los corceles leona
dos , que /labia acudido al sacrificio para alcanzar su parte.
Arrobado por aquel canto , colmó e!. Dios de los mil ojos
todos los deseos de la víctima que, no solo logró conservar
la vida , sino tambien adquirir inmortal fama. Tambien el
rey á su vez , merced al inmortal de los mil ojos, obtuvo el
fruto del sacrificio que iba á procurarle , conforme deseaba,
la rectitud , la gloria y una inmensa fortuna.
« Trascurridos otros mil anos , durante los cuales habían
tenido los dioses fija la atencion en la fuerza de su peniten
cia , se aparecieron al sublime anacoreta, que de un modo
tan perfecto habia sabido cumplir su voto, -- Brahma le
dirigió entonces pGr segunda vez la palabra , hablándole de
esta manera: « Ya has llegado á ser rishi , y puedes por lo
tanto cesar en tu penitencia , si tal es tu deseo. »
«Pero Vizvamitra á pesar de haber oido perfectamente á Brahma, que acababa de desaparecer, continuó macerán
dose como antes. Mucho tiempo despues se presentó furti
vamente en su ermita una hermosa Apsara , llamada Me
naka , la cual fué á banarse en las aguas del lago Pushka
ra con el depravado intento de seducir al solitario.
«Era aquella Menaka un portento de hermosura y de gra
cia , y pudo por lo tanto lograr fácilmente su objeto. Al
verla el solitario desde un bosque inmediato, sintió arder
ya en su pecho la llama del amor , y dirigió á la ninfa estas
palabras : « ?Quién eres? ? De dónde viénes? ? A qué ca
sualidad debo la dicha de verte en estos bosques? Ven, tí,
mida hermosura, ven á descansar en mi ermita. » Menaka
•á su vez respondió : « Soy una Apsara , me llamo Menaka,
y he venido aquí guiada por la admiracion que me cau
sas. »
.«El solitario tomó de lamano á aquella inuger encantado
ra , cuyos labios acababan de pronunciar palabras tan gra
tas ,:y entró con ella en su ermita.
« Diezanos pasó con ella Vizvamitra, diez anos que tras
currieron para él con la rapidez de un momento, á pesar
de haber perdido en su trascurso el alma y la ciencia. Al
notar Vizvarnitra el cambio sufrido , exclamó: ! Mi ciencia,
mis constantes vigilias , mi resolucion , todo , todo ha su
cumbido al funesto influjo de una muger ! ! Cuánta debe
ser pues su fuerza ! .
«Despues de haber despedido á la ninfa con palabras afec tuosas, irritado Vizvamitra contra si mismo , se entregó á
Ja mas dura penitencia.
« Su mortificacion fué tal por espacio de otros diez si
glos, que estaba siempre con los brazos levantados, de pié,
sin apoyo alguno, inmóvil en el mismo sitio como el tronco
de un árbol, sin mas alimento que el aire, sin una sombra
.1 6
que le preservase del ardor del sol durante el verano, sin
un abrigo que le mitigase el frio y la humedad en el in
vierno, cuyas noches pasaba en el agua. Hasta los mismos
dioses llegaron á temer por él.
«Zakra , el rey de los inmortales , que participaba tam
bien del mismo temor , empezó á reflexionar , hallando al
fin en su concepto un medio que debia poner fin á aquella
vida austera y penitente. Llamó á Rambha , la seductora
apsara , y envuelto en un torbellino de vientos y luz, diri
gió á la ninfa estas palabras, qué á la vez debian perder y
salvar al hijo de Kuzika :
« Hermosa Rambha , he pensado en tí para confiarte una
mision que interesa á los inmortales todos , y que consiste
en seducir con el irresistible encanto de tu gracia y tu her
mosura al hijo de Kuzika , cuando con mas ardor esté ma
cerando su cuerpo.
« Yo , bajo la forma de un kokila , cuyo Canto arrebata
todos los corazones, en la presente estacion de las flores,
estaré sin cesar á tu lado, en companía del Amor: »
«Decidí la Rambha, la ninfa de los hermosos y chispean
tes ojos , á complacer al rey de los inmortales, dió atin.ma •
yor realce á su hermosura , y empezó á seducir á Vizvami
tra. Indra y el Amor puestos de acuerdo , estaban á su la
do , contribuyendo cada cual por su parte á aumentar sus
encantos.
Tan pronto como el dulce gorgeo del kokila y el canto
armonioso de. la ninfa llegaron á oidos del solitario , tan
pronto como el céfiro impregnado del dulce perfume qee
exhalaban por doquier las flores , penetró en su cabana.,
se sintió el pobre anacoreta con el alma y la mente ar
robadas.
Solvióse hacia el lado de que procedia aquella fascina
don , y vió á Ramblia en toda su belleza encantadora.
«El anacoreta por de pronto quedó deslumbrado ; pero
recordando luego que ya una seduccion parecida le habia
hecho perder el fruto de su penitencia, se apoderaron de él
la desconfianza y la sospecha. Pasado aquel primer momen
to de desconfianza y de duda, conoció el lazo que le tendía
la Deidad de los mil ojos, merced á su contemplacion as
céstica. Airado entonces, dirigió á Rainblia estas palabras:
« Ya que quisiste tentarme con el inagotable tesoro de tus
gracias, te convertirás en pena, quedándote corno tal en
estos desiertos durante mil anos. a
Pero apenas Vizvamitra acababa de trasformar á la ninfa
en roca estéril, sintió con vivísimo dolor, de que se (labia
dejado arrastrar por la cólera.
«Y haciéndose á si propio los mas fundados cargos, escla
aró : « ! Veo que no he podido dominar aun mis sentidos! p
Abandonó desde luego el Himalaya, y dirigiéndose hacia la
Waya oriental, no paró hasta Vadjrasthana, donde volvió á
empezar una nueva vida de austeridad y penitencia , ha
ciendo voto de permanecer mudo é inmóvil como .un mon.
te por espacio de mil arios.
«Al ver al anacoreta libre del sentimiento, de la cólera .y
del amor, con el alma enteramente tranquila y que habla
llegado al mas alto grado de perfeccion posible, todos 10,S
dioses, domador valiente de tus enemigos, todos loa dioses
se fueron con ladra , sujefe, al palacio de Brahma , di
ciendo á este dios, tesoro de penitencia :
« !Colma los deseos de aquel ilustre santo, el mas emie
nente de todos los ascetas, antes de que piense en alcanzaa
el reino del cielo !
«Proferidas estas últimas palabras, todos los coros de los
inmortales, precedidos por Brahma, se dirigieron á la er
mita de yizvarnitra , diciéndole á su llegada : « Kishi-brahr
127
ma , cesa ya en t s triunfantes maceraciones , puesto que
por tu penitencia has merecido el brahmarshitwat, que tan
difícilmente se alcanza. Hora es ya pues de que dejes tu
retiro »
« Y desapareció Brahma con toda su cohorte inmortal.
Corno Vizvamitra al llegar al alto rango de Brahma , habia
visto ya .colniados todos sus deseos , dejó su retiro para re
correr la tierra »
El rey Djanaka , despues de haber oido la larga rela
cion de Zatananda , pronunciada ante Rama y su hermano
Lakshmana , juntó las manos y dijo á Vizvamitra : « Ana
coreta insigne , ha sido para mí una dicha y un favor es
pecial del cielo , el que hayas asistido á mi sacrificio,
acompanado del noble Kakutsthide. Tu sola vista vá á pro
curarme aquí numerosos méritos. »
Casi al romper el alba , y despues de haber hecho ya la
oracion de la manana , pasó el monarca á visitar al magná
nimo Vizvamitra y al valiente hijo de Raghu ; y despues de
haber hecho al anacoreta y á los dos héroes los honores
prevenidos en el libro de la Cortesía , habló á Vizvamitra
en estos términos: « ?Qué es lo que debo hacer por tí,
piadoso asceta ? Dígnate darme tus órdenes, ya que soy tu
humilde siervo. »
Vizvamitra , e.l sábio , el equitativo y el mas digno por
la palabra de entre los hombres elocuentes, respondió de
esta manera al ilustre monarca : « Esos hijos del rey Daza
ratha , esos dos guerreros de fama universal desean en gran
manera ver el arco divino, que tan religiosamente guardas
en tu palacio. Permite pues á los dos príncipes que se ente
ren de aquella maravilla ; y luego que hayas satisfecho su
deseo, harán por tí todo cuanto quieras. »
El rey Djanaka respondió : « Quiero que sepais prime
ramente la historia de aquel arco , y la causa á que debo te
nerle en mi palacio ; —Halda un príncipe de mi raza , lla
mado Devarata á cuyo monarca fné confiado aquel arco
en depósito. Cuando en otro tiempo corrió tanta sangre en
el sacrificio del anciano Daksha , fué porque •Zink ara mu.
tiló á todos los dioses con aquel arco invencible, diciéndo•
les :—Os he herido con este arco porque me negasteis la
parte que me pertenecia en virtud del sacrificio. »
« Poseídos de temor los dioses se inclinaron ante el in
vencible Rudra , procurando á porfía captarse de nuevo su
benevolencia. Ziva al fin pareció quedar satisfecho de ellos,
puesto que sonriendo devolvió á los Dioses todos los miem
bros de que antes les privara con su arco magnánimo.. •
u Tal es, santo anacoreta , el arco celestial del sublime
Dios de los dioses, conservado en el seno de nuestra fami
lia , que, le tributa el culto y los honores que le son debi
dos.
« Tengo una hija bella como las diosas y dotada de todas
las virtudes; no ha tenido madre, pues nació de un surco
que yo abrí en la tierra. Se llama Sita y guardo su mano,
destinada á recompensar el valor y la fuerza. Varios son los
reyes que me la han pedido en matrimonio, y siempre he
dado á todos ellos la misma respuesta « Su mano ha de
ser el premio de la fuerza.» Deseosos todos aquellos prín
cipes que aspiraban á la mano de mi hija, de dar una prue
ba de su fuerza, se dirigian á mi corte, en la que yo les
presentaba el arco, deseando como ellos, que me diesen una
prueba del vigor de su brazo , pero .ninguno , venerado
Brahma, podia levantar siquiera aquella arma divina.»
u Ahora quiero presentar al valiente Rama y á su herma
no Lakshmana , aquel arco celeste en todo el resplandor de
su luz; y si Rama logra levantarle, prometo cederle la ma
no de Sita, á fin de que el palacio del rey Dazaratha cuen
te entre sus maravillas la de una nuera que no ha sido con
cebida en el seno de una muger. »
Dió entonces el rey á sus ministros la órden siguiente:
«Tráigase aquí el arco divino que ha de ser presentado al.
hijo de Kaauzalya.»
Y en cumplimiento de la orden recibida , dispusieron
los ministros desde luego la conduccion del arco gigante,
por medio de celosos criados. Ochocientos hombres de alta
talla y de mucho vigor arrastraban con esfuerzo su pesado
estuche , colocado sobre ocho ruedas.
« El rey Djanaka , dirigiéndose al anacoreta , y á los Da.-
zharatidas , les dijo : « Venerado brahma , he aquí el arco
que no pudieron levantar los reyes, y que ni los coros de
1)s inmortales, ni su gefe Indra , ni los Yakshas, ni ningu
no, en fin , de los seres mas que humanos, ha podido hacer
encorvar, excepto Ziva , el dios de los Dioses. No. hay
fuerza humana capaz de armar este arco , y mucho m:nos
aun de armarle y dispararle. »
Entonces Vízvamitra , que era la prudencia misma , re
puso con calma : « Héroe de largos brazos, empuna ese arco
celeste, noble hijo de Raghu , despliega tu fuerza para le
vantar ese rey de los arcos, y disparar su flecha indomable.»
Terminadas las palabras del solitario , Rama se acercó al
estuche que contenia el arco, y respondió á Vizvamitra
« Lo levantaré con una sola mano , y solo cuando esté ar
mado, emplearé toda mi fuerza para disparar el arco di
vino. » •
« Muy bien ,» contestaron á la vez el monarca y el ana
coreta. Yen aquel mismo instante llama levanté el arma
con una sola mano , como si fuese un juguete, la inclinó
sin grande esfuerzo , y le pasó la cuerda sonriendo en pre
sencia dé lós espectadores que le circuyan. Despues de pa
sada la cuerda , armó el arco con mano sigorosa ; pero fué
tal la fuerza de su tirantez, que se rompió, produciendo un
espantoso estruendo, parecido al de un molde que se der
rumba , ó al del trueno lanzado por, la mano de Indra sobre
la copa de un árbol centenario.
Ante aquel estruendo atronador, todos los hombres ca
yeron de espanto, excepto Vizvamitra , el rey de Mithila
y los dos nietos de Raghu. Cuando aquel pueblo aterrado
logró respirar libremente, poseido el monarca de indecible
asombro , juntó las manos y habló á Vizvamitra de esta ma
nera: « Bienaventurado solitario, habia oido hablar mucho
de Rama, el tito d 1 rey Dazaratha ; pero lo que acaba de
hacer aquí es n as que prodigioso, es cosa que yo no habla
visto nunca. Sita, mi hija al dar su mano á Rama , el Da
zerathida , contribu'rá á aumentar la gloria en la familia de
los Djanakidas: y yo gustoso, cumplo mi promesa y accedo
á este matrimonio, que es la recompensa dé una fuerza he.
y-dicta. Yo mismo uniré- á Rama esta hermosa Sita, á la
que quiero mas que mtpropia vida. »
Desde luego fueron enviados varios correos de gabinete al
rey Ayodhya , los cuales al ser admitidos ,á presencia de
aquel rey, el, mas virtuoso de los reyes, rodeado de todos
sus ministros., juntaron sus manos en fOrma de copa , y di
rigieron al magnánimo Dazaratha el siguiente discurso :
«Poderoso monarca, Djanaka , rey de Videha , te pregunta
ya que eres su amigo, si eres feliz y si tienes una salud per
fecta; preguntando así mismo por la salud de tus ministros
y la de tu purohita. Luego de habernos informado de tu
salud, debernos cornumicarte una fausta noticia , repitién
dote las mismas palabras con que nos la trasmitió para tí el
rey nuestro augusto amo: « Ya sabes que tengo una hija,
cuya hermosura estaba destinada á ser la recompensa de
una fuerza sin igual ; sabes tanabien que varios reyes hablan,
Y 128
pedido su mano, pero que ninguno de ellos habia tenido la
fuerza superior que se necesitaba para ser digno de ella.
Pues bien, rey poderoso, tu hijo, que, insiguiendo los
consejos de Vizvarnitra , ha visitado mi córte, acaba de al
canzar la mano de mi noble hija, merced á su vigor y su
fuerza.
«Con efecto, el magnánimo Rama ha hecho encorvar aquel
arco famoso de Ziva , que ha llegado á romper al desplegar
su fuerza ante una numerosa comitiva. Solo me falta ya dar
á tu hijo la mano de Sita, en cumplimiento de mi palabra,
y que te dignes acceder á mis deseos. Dígnate, así mismo,
augusto y santo rey, venir á Mithila lo mas pronto posible,
seguido de tu director espiritual y tu familia, y al frente de
tu ejército y tu córte. De este modo aumentarás la alegría
que tus hijos han hecho nacer en mi corazon , ya no es una
sola, sino que son dos las nueras que quiero procurarte. »
Lleno de gozo el rey Dazaratha , habló á Vazistha y á
todos sus sacerdotes de esta manera :
« Venerado brahma , si esta alianza con el rey Djanaka
merece tu aprobacion, partirémos inmediatamente á Mithi
la :— Gustosos la aceptamos, contestaron los brahmas y
Vazistha su gefe. Que la felicidad descienda sobre tí! Iré-,
mos á Mithila.»
Dadas las oportunas órdenes, partió el rey con los ris
his 6 santos, al frente de sus cuatro cuerpos de ejército.
Despues de cuatro dias y cuatro noches, llegaron al pais de
Videha , no tardando en descubrir la ciudad de Mithila ,
hermosa corte del rey Djanaka.
Gozoso el soberano al recibir la noticia de que su huésped
querido acabahaide entrar en territorio de Videha , le salió
al encuentro con Zatananda , y le dijo : « !Bien venido seas,
rey poderoso! Grande es la dicha que me causa tu llegada
á mi palacio ; pero no debe ser menor la que tu sientes,
noble hijo de Raghu , al ver en el á tus dos hijos. »
El rey Dazaratha á su vez contestó al soberano de Mithi
la :—Con cuanta verdad se dice : « Los que dan son siem
pre duenos de los que reciben. » Puedes estar seguro, rey
poderoso , de que tus insinuaciones serán para nosotros ór
denes irrevocables.»
Así que el rey Dazaratha vió á Vizvamitra , el más santo
de los anacoretas, se dirigió hácia él, inclinándose respe
tuosamente, le dijo : « Al acercarme á tí, padre mio, tu
santidad me purifica. » Gozoso Vizvamitra , respondióle :
« Oh rey que eres como el Indra de los reyes, te purifican
tus acciones y tus buenas obras, así como tambien ese
Rama, tu hijo, el de los brazos infatigables. »
Historia natural.
LA GAMUZA Ö RUPICABRA.
?Veis en la punta de aquella roca escarpada de los Piri
neos 6 de los Alpes, ese tan ;indo como pequenito cua
drúpedo que parece está haciendo centinela, mientras que
en la meseta inmediata otros animales de la misma especie
están paciendo la tierna yerba 6 lamen la.superficie salina
de las piedras? A primera vista creéreis ver una cabra do
méstica porque tiene su talle, el ademan y casi la figura;
pero no tiene barba; sus ojos son mayores, mas hermosos
y vivos y revelan
un natural mas tí
mido y lijero su
frente está corona
da de dos pequenos
cuernos de un ne
gro de ébano que
arrancan de sobre
los ojos, y se encor
van luego como pa
ra proteger dos ore
jas finas y afiladas
que se ven detrás
de aquellos. Es del
tamano de una pe
quena cabra, y le
cubren dos especies
de pelos, los unos
lanosos, castanos y muy abundantes, los otros sedenos, secos
y quebradizos. Este animal es de color castano subido en in
vierno, y de castano leonado en verano, su cabeza es de color
amarillo claro, con una faja en el hocico y en torno de los ojos; al rededorde las nalgas tiene una línea blanca, los cuer
nos son negros, pequenos, cortos, lisos y algo redondeados,
verticales y rectos, aunque al llegar á la punta se encorvan
de repente hácia atrás.
La gamuza es el único animal de la familia de los antílo
pes que tenernos en el centro de Europa, y aun es tan raro,
que solo se hallan algunas en las cimas de los Alpes y de
los Pirineos franceses. Viven en manadas, y solo les gustan
los riscos de los mas altos montes. Tiene la gamuza una
agilidad incomparable , salva los precipicios, trepa por las
cuestas mas rápidas, sigue los mas estrechos senderos á la
orilla de los abismos, salta de risco en risco, se para en la
punta del pico mas
agudo, donde ape
nas tiene lugar para
--.'. colocar los cuatro
piés, y todo con una
...:- facilidad de Movi
"4. mientos, y con una
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' •‘ Como no puede ' masásuquee1nea
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fuga, se han per
feccionado sus ór
ganos de la vista/
olfato y oido, de un modo que es muy difícil que nadie logre
sorprenderla; y á mas de esto, cuando la manada está pacien
do hay siempre dos 6 tres machos viejos de centinela que
observan el campo; y por poco que algun objeto excite sure celo, avisan á sus companeros por medio de un agudo silbido,
y todos se dispersan con una prontitud inconcebible ; en un
abrir de ojos todos han desaparecido por en medio de pre cipicios y riscos donde nadie puede seguirlos. Por esto no
La gamuza ó rupicabra.
los cazan con perros; y el cazador se ve obligado á ir á es
piarlos en medio de las penas con riesgo de hundirse en
algun precipicio, no obstante los garfios de hierro que lleva
en los talones; y es preciso que vaya arrastrando con el
vientre pegado al suelo, á fin de no ser notado y podenacer
carseles á tiro de escopeta. Por consiguiente, esta caza es
muy arriesgada, y muchos mueren en los precipicios, ha
cia los cuales las mismas gamuzas los impelen, cuando no
pueden abrirse paso de otro modo. Al aproximarse el in
vierno , estos animales abandonan la pendiente norte de
los montes y pasan á la que hace cara al sud, pero nunca
129 1:
descienden al llano. Entran en celo por otono, la gestacion
dura cuatro ó cinco meses, pasados los cuales la hembra dá
á luz un solo hijo, y muy rara vez dos, en marzo 6 abril,
cuidan de su cria hasta octubre, en cuya época los jóvenes
se confunden con el resto de la manada, la que consta de
quince á veinte individuos.
Su carne es buena para comer y cuando el animal está
bien cebado, puede dar hasta doce libras de grasa mucho
mejor que la de la cabra. Sus astas se utilizan para varios
objetos, y su piel adobada, sirve para vestidos, calzones y
guantes, que tienen una larga duracion.
Estética.
INVESTIGACIONES FiLOSOFICAS SOBRE LA BELLEZA IDEAL CONSIDERADA COMO OBJETO DE
TODAS LAS ARTES DE IMITACION.
por QE. be artetwa.
VII.
Ventajas de la imitacion de lo ideai sobre la imitacion servil. — Continuacion del mimo argumento.
Otras ventajas del ideal.
La primera de todas estas ventajas es, que la imitacion
de lo ideal deleita mas que la. imitador) servil. El presente
razonamiento es una prueba continuada de esta proposi
cion, que tiene su apoyo en la misma experiencia. A las
muchas razones que se han alegado hasta aquí, puede ana
dirse una reflexion que la pone fuera dé toda duda. En la
imitacion servil se obliga el artífice á expresar, no solo las
virtudes de la naturaleza, sino tambien sus defectos, pues
de otro modo no seria representacion exacta. Ahora bien:
los defectos disgustan por sí mismos, y disminuyen el de
leite que se percibe de la espresion de las virtudes; como
los ingredientes amargos de una medicina, impiden el efec
to de los de sabor contrario. Así una imitacion que repre
sente á la naturaleza en su aspecto mas ventajoso, ocul
tando á la vista sus ordinarios defectos, agradará mucho
mas á quien la contempla, que la imitacion servil, en don
de la accion de las calidades hermosas, queda destruida con
la accion contraria de las calidades feas. Una jóven muerta
á manos de un amante celoso es sin duda un objeto que
mueve á compasion; pero este afecto es muy moderado en
Jo natural, porque por lo comttn la tal jóven no es tan
hermosa, ni tan amable, ni tan inocente, ni tan exenta de
imprudencia, que baste á producir una cornpasion total, y
sin mezcla alguna de otro sentimiento. Una madre que en
medio de la plaza llore la ausencia de su hijo, cuyo destino
•
ignora, nos interesa con su llanto; mas la fealdad, la vejez,
la bajeza del linage, el gesto desalinado, la pobreza, la as
pereza de la voz, y otras circunstancias de esta clase, que
engendran el menosprecio 6 la indiferencia, hacen que el
interés sea mucho menos vivo de lo que pudiera ser. Pero
póngale una Zayda ideal, á quien Voltaire pinte sin ningu
no de aquellos defectos: preséntese una Mandane madre de
Ciro , á quien Metastasio y Hendel expresen , el uno en poesía, y el otro en música, sin las mencionadas circuns
tancias que disminuyen el interés ?cuánto mas agradable y
enérgica será la imitacion de estas que la de aquellas?
Además de disimular los defectos, logra la imitaeion de lo
ideal la ventaja de poder unir en un so:o cuadro los puntos
TOMO VI.
Mas favorables y oportunos para hacer resaltar su original.
Es muy comun en el mundo el espectáculo de una mugen
abandonada del marido, ó de una jóven enganada por el
amante. Quien quisiese representarlas servilmente, y como
ellas suelen ser, deberia pintar una muger que solloza des
grenada y sola en un cuarto, sin mas adorno que pocas si
llas, un bufete y un lecho: de cuya manera el cuadro seria
conforme á lo natural, pero poco agradable. Mas venga un
pintor dotado de fantasía viva á pintar la m:sma escena
?qué cúmulo de circunstancias ideales no juntará para em
bellecerla? ?Cómo la preparará con maestría para que haga
efecto? En medio del lienzo pondrá una isla desierta , con
todas sus variedades de montes, collados, valles, arboledas,
campos y playas arenosas. De léjos el sol recien nacido
bordará con sus rayos la convexidad del horizonte , y mil reflejos de artificiosa luz, hermosearán el aire y la tierra.
El mar golpeará blandarnente al derredor !os escollos que
cinen la isla, y la blancura de sus espumas contrastará agradablemente con lo azul de sus aguas. Huirá por el an
cho piélago á velas llenas la nave del desleal y fugitivo Te séo; mientras que en la orilla se verá la abandonada y
hermosísima Ariadna con los tibios cabellos esparcidos por
las blancas espaldas, sin mas adorno que el de un velo lige
rísimo que no haga sonrojar la decencia, con el cuerpo in
clinado y los brazos tendidos hácia la nave que le lleva
consigo la mitad del alma, con los ojos desencajados, y las
descoloridas mejillas banadas en lágrimas, y con la boca
ddourlcaetmeneinentesea.biPeortraoetnraadpeamrteansedeoflrleacmeaárlagrviitsatanduonaalvitsriaoin
no menos maravillosa, y esta será la de los faunos, sátiros tyqiurseeogv,iipepanrneeecáse,deennqjuueeglacrbaareirlloalnldadenoltodtiodosescaBlamacedone,tsectioranydsooelnaddaerabsoedilsoannticdgeorlelase,.l Los cupidillos, que adivinan lo que está para suceder, vol tqeuaen pdoerbeel oarliarer, lyasvasnienpersepdaeraAndroiadlanac.o. rConoatéjedsee edsetsrpeluleass este cuadro con el antecedente, y los demás cuadros al na tural con otros del mismo asunto, pintados segun lo ideal,
17
N 130
y dígasenos cuales deben cansar mayor deleite y maravilla
á quien los mira , y si hay algun pintor , que imitando exac
tamente la naturaleza, pueda variar de tal modo las situa
dones, y ordenar las circunstancias.
A esto se junta la novedad de sensaciones que excita lo
deal, y no el natural: novedad que es una consecuencia
de la libertad que aquel, y no éste, permite á la fantasía, y
de la facultad que tiene de recoger en un solo original las
maravillas esparcidas en la naturaleza. Quién describiera
segun son precisamente los famosos paises de Citéra, y de
Gnido, no ofrecería cosa que picase la curiosidad, ni cau
sase deleite; porque en la realidad no son mas que dos is
letas del Archipiélago, rodeadas de escollos, poco fértiles,
nada amenas, y casi despobladas, segun lo aseguran los
viageros, y últimamente consta por la relacion del abate
Espalanz.ani, célebre naturalista. Pero léase la descripcion
que hace Montesquieu en su Templo de Gnido, y sé verá
como la pluma de este ameno y elegante escritor, lo em
bellece todo, suspendiendo y arrebatando al lector con la
novedad de sus pinturas. Lo mismo decimos de la antigua
Troya, y de sus!famosas comarcas, el promontorio Sigéo, la
isla de Ténedos, los ríos Escamandro y Sinnois, el monte
Ida, el Antandro, y demás lugares cuyo nombre no puede
•leerse en Hornero y en Virgilio, sin que inmediatamente
se despierten la admiracion y el entusiasmo. Pero el inglés
Roberto Wood, que con Hornero y Estrabon en la mano ha
visitado con especial curiosidad aquellos parages, no ha en
contrado mas que campinas desiertas, escollos desampara
dos, y riachuelos que apenas merecen llamarse torrentes:
argumento incontrastable de la preferencia de la imitacion
ideal sobre la copia exacta de la naturaleza por lo que toca
al deleite.
Otra ventaja no menos considerable es la de contener
mas instruccion y moralidad que la imitacion natural. La
instruccion que se saca, ó puede sacar de las artes imitati
vas, consiste en tres cosas: en el número de propiedades fí
sicas 6 morales, que nos descubren en la naturaleza; en la
esencia de dichas verdades mas ó menos conducentes para
nuestra perfeccion, y el arreglo de nuestra conducta ; y en
la manera mas 6 menos eficaz con que las graban en el es
píritu. Es indubitable que las tres mencionadas circuns
tancias se consiguen mucho mejor con la irnitacion ideal
que con la natural.
En cuanto á lo primero , la .imitacion natural no nos
muestra en la naturaleza sino lo que cada dia vemos en
ella, y para aprenderlo nos basta el ministerio de los ojos
y de la experiencia, sin que tengamos necesidad de ningu
na otra facultad que nos lo ensene. Por el contrario, lo
ideal nos descubre, no solo sus propiedades existentes, sino
las posibles; no las de uno ú otro individuo, sino las de toda
la especie; no sueltas y esparcidas, sino reunidas en un sólo
objeto. Así la ensenanza es mas universal y mas dilatada.
En cuanto á lo segundo, no nos parece pueda ponerse
en controversia, que la imágen de la naturaleza perfecta,
como nos la representa lo ideal, nos dé nociones mas claras
de la perfeccion, y nos haga amar la virtud mas que lo na
tural. Nos da nociones mas claras de la perfeccion, porque
su fin es purificar la naturaleza en los individuos exentan
dolos de sus defectos y pintándolos, no precisamente como
son, sino como serian si el autor de la misma naturaleza,
por sus adorables fines, no hubiese dejado libre el curso y
efectos de las causas segundas en la regulacion de los par
ticulares. Todos los hombres tendrian la belleza corporal
que se admira en las estátuas de Apolo y de Antinoo, si el
clima, la disposicion del padre y de la madre, los elemen
tos que componen la materia que sirve á la produccion, la.
física organizacion de los cuerpos , el género y diversidad
de los alimentos, la vida mas ó menos trabajosa, y otras vá
rias circunstancias, no alterasen la proporcion y gracia de
las formas. Todas las mugeres se moverian naturalmente,
con aire y garbo, si el género de vida, la educacion, la mo
destia, 6 la menor agilidad de músculos, no hubiesen im
pedido á sus miembros aquella arreglada soltura, que es el
alma da las actitudes, y que habla á la imaginacion con
tanta fuerza. Pero las artes, corrigiendo , por decirlo así,
este influjo de las causas segundas, reducen los individuos
á la idea arquetipa y primitiva de lo bello: y así es innega
ble, que nos ofrecen la irnágen de la perfeccion mas ade
cuada y dist!nta que la que vemos comunmente en la natu
raleza: Ningun marido se despide de su muger con la ter
nura que 'l'imantes de Dircéa en el Demofoonte de Metas
tasio. Ninguna mínele cuando muere, usa de inflexiones
de voz tan suaves y espresivas corno las que usará una es
celente cantora en la última escena de Dido abandonada.
Ni ha habido emperatriz alguna en el mundo, la cual ex
presase su turbador) y quebranto con la nobleza, dignidad
y energía con que las expresaba la famosa Clairon en la
Semirarnis de Voltaire. Y quien quisiese formarse una idea
cabal de la dulzura y gracia á que pueden llegar los acentos
de la voz humana, 6 las actitudes del cuerpo, no irá á sa
carla de lo que ve en Pedro, Juan 6 Francisco, sino de las
admirables modulaciones que salen de la garganta de un
cantor como fueron Farineli 6 Paouiaroti, y de la sublime
pantomina de un Angiolini 6 de un Noverre.
De la misma forma nos ofrece la de la virtud, y hace nos
encendamos en su amor con mayor fuerza. No es el medio
mas seguro de conseguirlo el retratarla como regularmente
se suele hallar en los hombres, los cuales rara vez tocan en
los extremos de la justicia, y casi siempre alindan con el
vicio, aun cuando ejercen operaciones virtuosas; sino el de
ponérnosla delante en su aspecto verdadero y sencillo, lim
pia de todo mixto de imperfeccion, y con aquel grado de
belleza á que miraba cuando dijo, que si la virtud se mos
trase desnuda en presencia de los hombres, ninguno habria
que no se apasionase de ella, y la requiriese de amores.
Sabemos muy bien que no todos los autores abrazan esta
opinion, y que entre otros el célebre jurisconsulto Vicente
Gravina en su Razon poética, es de parecer, que la instruc
cion que se saca de la imitacion de lo natural, 6 sea del in
dividuo, es mas provechosa que la que se saca de lo ideal.
Pero esta opinion, apoyada en flacos fundamentos, ha sido
examinada, y tan victoriosamente destruida por el Abate
Cesaroti en sus observaciones sobre la traduccion italiana de
Osian: (1) y antes de él por nuestro don Ignacio de Luzan
en su escelente poética (2), que han quitado la esperanza á
todo otro escritor de poderse distinguir retocando de nuevo
la misma materia. Por tanto, aunque pudiéramos alargar.
nos mas sobre el asunto insinuando no pocas reflexiones
que le aclarasen, juzgarnos mas conveniente remitir á nues
tros lectores á las citadas obras.
Por lo que pertenece á la manera con que lo ideal graba
la ensenanza, lo que se ha dicho hasta aquí demuestra, que
su método es preferible al de la imitacion servil; porque
atendiendo á la fragilidad de nuestra naturaleza, es nece
sario para gustar de lo bueno endulzarlo con el deleite.
Cuanto mayor sea el placer que se perciba en una ense
nanza, con tanta mayor facilidad quedarán sus máximas es
culpidas en la memoria. Ahora bien: sí, como hemos pro
(1) Tomo I, Observac. XX sobre el canto III del poema intitulado Fino!'
(2) Lib. 1, cap. IX.
hado antes, la iinitacion de lo ideal deleita mas que la imi
tacion servil: Si realmente produce mayor número de sen
saciones agradables: si la sobrepuja en la novedad de las
imágenes y de las ideas: si llama mas la atencion del espíritu
con lo maravilloso, lo inopinado y lo extraordinario ; es
consecuencia necesaria, que las verdades que ella propone
sean mas bien recibidas que las qne proponga la imitacion
servil, la cual, pintando las cosas como las vemos comun
mente, no pica nuestra curiosidad, ni engendra en noso
tros aquel alto grado de amor ó de aborrecimiento que nos
hace abrazar la virtud y huir el vicio. Supongamos que el
ayo de un príncipe, viéndole enojado, le exhortase á depo
ner el enojo haciéndole ver cuanto agrada á Dios la manse
dumbre y los danos que acarrea el ser pertináz é implaca
ble. Si un poeta quisiese imitar este razonamiento al natu
ral, esto es, segun le baria un ayo á su alumno, sus versos
se tomarian por un sermoneas) métrico, loable á lo mas por
su moralidad, pero poco á propósito para entretener y em
belesar á los lectores. Mas óigase esta misma exhortacion en
boca de Fenix, cuando Aquiles, encolerizado con los grie
gos, quiere desamparar la armada, y volverse á su pais, y
se verá que novedad, adorno y Maravilla, reciben las mis
mas máximas de la imitacion de lo ideal en la pluma de un
poeta como Hornero.«Modera, le dice, y vence tus ánimos
altivos Mira que no es justo ser inexorable. Hast9 los mis
mos dioses se ablandan; y sin embargo de ser mas podero
sos que tú, y mas dignos de reverencia , los aplacan los
hombres, aunque sean delincuentes, ofreciéndoles víctimas
y sacrificios. Porque has de saber que las Preces (1) son hi
jas del poderoso Júpiter, arrugadas con el mucho trabajo,
cojas y vizcas; pero que siempre van detrás do Ate, diosa
del dano, siguiéndola por todas partes. La diosa, que es
mas robusta que ellas, y mas ligera de piés, se las deja atrás
largo trecho, y va corriendo de aquí para allí haciendo
mal á los hombres, y evitando el encuentro de las Preces,
que se esfuerzan á reparar los estragos que ella ocasiona.
Estas hijas de Júpiter miran con particular amor á quien
las reverencia, escuchan con benignidad sus ruegos, y le
ayudan en todo; pero si alguno las desprecia, luego recur•
ren á su padre Júpiter para que mande á la diosa Ate que
lo atormente y castigue. Por consiguiente, oh Aquiles, pro
cura tu tambien honrarlas. » (2) Nadie negará que la exhor
tacion de Fenix , con la novedad del pensamiento., y con la
belleza de la alegoría , llamaría mas la atencion de Aquiles,
que aquellos mismos consejos expuestos en el tono oiogmá
tico y doctrinal con que los expondria Publio Siro Mimo.
Por estas y otras razones, Aristóteles, seguido de casi todos
sus comentadores, fué de opinion en su Poética, que la
ensenanza que se saca de la poesía es mas útil, mas impor
tante y mas filosófica, que la que nos ofrece la historia.
Lo ideal dilata el poder de la naturaleza, y nos inspira
mayor confianza en nuestras propias fuerzas.
Si los conocimientos del hombre se cineran solo á los in
dividues , y no abrazáran los géneros y las especies, esta
impotencia de levantarse sobre las ideas meramente sensi
bles, le baria incapáz de educacion, como por la misma ra
zon hace incapaces á las bestias. Y si las artes imitativas se
limitasen á la representacion exacta del natural , y no se
remontasen hasta las encumbradas regiones de la belleza,
quedaria ociosa y poco menos que inútil en nosotros aque
l ASihemos traducido la palabra griega Ai;.-a.c que en castellano significa
ruegos , de la que vino el vocablo lelanias ; pero que hemos convertido en Prec7, porque casi toda la gracia que el mencionado pasage tiene en el
oriAir al. nace de ser femenino el vocablo. Si á alguno no le agradase nues
tra intbrpretacion, puede poner en lugar de Preces, Súplicas.
•,2: Híada, ib. IX.
Ila facultad activa y trascendental que se llama itnaginacion,
é ignoraríamos un sin número de perfecciones en la naturale
za. Lo natural no nos manifiesta sino las propiedades exis
tentes y actuales : lo ideal ncs descubre hasta las posibles.
Un artífice naturalista nos hace conocer las bellezas de dos
tres damas que ha retratado ; pero de su vista no sacó
mas fruto que el de saber las perfecciones de dos 6 tres in
dividuos; quedándonos todavía gran trecho hasta conocer
los límites establecidos á la hermosura. Pero un idealista,
poniéndonos delante de los ojos la Vénus de Médicis , 6 la
de Ticiano , nos ensena en compendio las perfecciones de
toda la especie , y hasta donde se extiende el poder de la
naturaleza en la armonía y proporcion del cuerpo mugeril.
Este ejemplo puede con igual oportunidad aplicarse á las
demás artes representativas , aun en lo moral.
Si un poeta quisiese pintar al natural las costumbres se
gun halla los hombres en la sociedad civil , se convertirá en
historiador , y se verá en el estrecho de representar la ma
yor parte del género humano interesada , soberbia , fingida,
maliciosa, violenta , maligna frágil , 6 de uno ú otro modo,
viciosa. Aun los que el mundo llama héroes, y en los ana
les se proponen por dechados de imitacion , se encontrará
distan mucho de la bondad verdadera. Temístocles , segun
la historia , fué avariento , desleal y enganador. Alejandro
Magno snadió á los vicios propios de los conquistadores, los
que nacen de una vanidad y una concupiscencia sin límites.
césar fué gloton é intemperante en todo género de cosas.
El César Pedro , llamado el Grande , violento , despótico,
y dado á la embriaguez. En casi todos los hombres célebres
que la fama pública ha colocado en el templo de la gloria,
se hallan mezclados grandes vicios con las virtudes: y así
su ejemplo no basta para darnos idea cumplida del término
á que el ejercicio de las virtudes puede llegar entre los
hombres. Solo la imitacion de lo ideal es capaz de ejecutar
lo, segun los principios expuestos en este razonamiento.
De aquí nace la confianza en las propias fuerzas que la
belleza ideal inspira al artífice. Un poeta, un pintor , un
escultor ó un músico , pueden decirse cada uno á sí mis
mo: « Yo no soy esclavo de la imitacion , ni me asemejo á
aquellos miserables, que amarrados con la cadena al pe
nasco , no pueden caminar mas de lo que les permite la
circunferencia de los eslabones. Poseo una imaginacion ,
con la cual dispongo en un cierto modo de todo el univer
so, hago visibles los pensamientos mas abstractos , doy
cuerpo á las ideas, perfecciono la naturaleza , me levanto
sobre ella , y pongo la misma divinidad delante de los ojos
de los mortales. Uno que no sepa elevar sus ideas , no ha
llará en la naturaleza eje mplar que le ensene el modo de
representar á Dios en el punto que arrojó del cielo á los
ángeles rebeldes ; pero yo le expresaré volviendo mages
tuosamente los ojos , ya sobre los infinitos millares de espí
ritus que le quedaron fieles, ya sobre el género humana
que aun no existia, ya sobre el paraiso terrestre, y sus de
lincuentes habitadores. Esta profética vision escitará sn ce
lestial enojo: bajará del trono del firmamento, y se dejará
ver sobre la mas elevada cumbre del monte Tabor. La tier
ra temblará temiendo la cólera divina ; pero él , con impe
riosa clemencia, extenderá la mano sobre ella , para que el
temor no la aniquile. (1) Otro, representando á uno que
acaba de luchar con una serpiente ó con un mónstruo , se
nalará en el semblante el afan y susto que le ha causado la
batalla, pero yo eximiré á mi estátua de esta iznperfeccion,
y esculpiré un Apolo, que en el acto de disparar sus flechas
( I) Klopstock en la Mesiada
contra el dragon, muestre en suademán y gesto la serenidad
propia de un dios que desprecia á su enemigo , y á quien
nada cuesta la victoria.(1) Otro, imitando los acentos natu
rales, hará oir , poco mas 6 menos, las mismas inflexiones
que cada dia se oyen en las voces apasionadas ; mas yo re
cogeré estas mismas inflexiones , les quitaré lo que tienen
de áspero y desagradable , las arreglaré segun la melodía
mas esquisita , haré que las modulaciones circulen artifi
ciosamente al derredor del tono dominante , penetraré
hasta las fibras mas escondidas del corazon , iré á tocar los
puntos mas delicados de la sensibilldad, arrancaré por
fuerza las lágrimas, enagenaré la fantasía, y arrebataré las
potencias. (2) Un imitador de lo natural me dirá, que en
un temblor de tieira se estremece el suelo, Se apartan los
montes, se abren cavernas profundísimas, y que de ellas sa
len llamas abrasadoras, que destruyen lo que prenden; mas
yo, echando mano del cielo, del mar, de la tierra, y del in fierno, haré creer que lo que parece causa natural, no es sino un movimiento de la cólera divina : representaré á Neptuno, que con su tridente sacude los hondos quicios de
la antigua Troya, y menea los fundamentos del globo ter
ráqueo, á cuyo horrendo golpear tiemblan las florestas del
Ida, vacilan las cumbres del Antandro, el mar se retira es pantado léjos de la Grilla, los bajeles están á pique de per derse, y hasta el mismo Pluton, emperador de los abismos,
,salta de su trono lleno de pavor, gritando por los oscuros infernales espacios á Neptuno, que cese de golpear, á fin
que los elementos no se confundan, y la clara luz del dia no
se inficione con la vista de aquellas espantables regiones. (3)
Del mismo modo un poeta adocenado se contentará con decirme, que el sol, cuando amanece, despunta por el ho rizonte, dora los cielos, alegra el aire, recrea la tierra, é
infunde ser y vida á las cosas; pero yo, anadiendo á la her
mosura del mundo visible las bellezas del fantástico, le des
cribiré precedido de la aurora, hija risuena de la manana,
que con sus dedos de rosa ahuyenta las tinieblas. El sol ves
tido de púrpura, y coronado de rayos irá sobre un carro,
cuyo eje, tirnon y ruedas son de oro, donde se verán engas
tados infinitos rubies, esmeraldas y otras piedras preciosísi
mas. Los caballos queje tiran, apacentados de ambrosía, se
rán de una blancura igual al ampo de la nieve, sino en cuan
to la interrumpen algunas hermosísimas manchas que tiran
al rojo. Delante de ellos irán corriendo las horas, doncellas
agilísimas, con guirnaldas de flores en las cabezas, y medio
desnudas, que tendrán en mano los frenos. A los dos lados
del carro se verán los días, los meses, y el ano con sus cua
tro estaciones, á todos los cuales yo adornaré con ropages y
colores ideales, que embellezcan maravillosamente la nar
racion. (4) Asilos amadores de la belleza me darán las gra
cias por haberles acrecentado en intension y en número
los placeres ; y yo, sin tacha de vanidad, podré repetir con
Horado:
Quaesitam meritis sume sttperbiam. »
Esta altivez generosa del artífice aparece mas visiblemen
te en la expresion de lo sublime, la cual es mas fácil y mas
frecuente en la imitacion de lo ideal, que en la de lo:natural.
No igporamos que tambien la naturaleza tiene su sublimi
dad, tanto en los objetos fisicos, como en los morales, y que
esta proviene de la sensacion rápida, viva, y no esperada
que produce en nosotros la presencia de un objeto, cuya
potencia y fuerzas, elevadas mucho sobre nuestra capad
(1) El Apolo de Beiveder.
(2) Bina, Luli, Hendel, Pergolese.
3) Hornero Wad. Lib XX.
.;4) Ovidio ietam. Lib. 11.
132
dad, nos le representan como de una naturaleza excesiva
mente superior á la nuestra. Asi la vista de una cordillera
de montanas altísimas y fragosas, ó de un abismo lóbrego,
espantoso y profundo, óTle un mar erizado y turbulento, ó
de la explosion de un volcar) semejante al de Hieda, el Et
na, 6 el Vestibio; 6 de un huracan como los que:suelen oirse
en las costas de la Groenlandia, 6 en las Antillas; 6 de un
cielo sanudo, que cerrando todo el horizonte con verdine
gras nubes, y atemorizando los oídos con horrorosos true
nos, y la vista con amarillos relámpagos, parece que quie
re acabar con todo lo animado: es en lo físico la causa in
mediata, que poniéndonos delante de los ojos la ilimitada
pujanza de la naturaleza, produce en nosotros la imágen
de lo sublime. Lo mismo decimos de las ideas del infinito, de
la inmensidad, de la eternidad y de la omnipotencia, que
inmediatamente nos presentan á la imaginacion la de un
ente sobrenatural, cuya grandeza, comparada con nuestra
pequenez, nos humilla, y casi nos confunde ccn el polvo de
la tierra. Lo mismo de aquellas respuestas improvisas, y de
aquellos actos heróicos de virtud que suponen en quien
los da 6 los ejerce, una constancia, un dominio sobre las
propias pasiones, del cual no se creeria capaz la humana fla
queza. En todos estos casos, la imitacion exacta de lo na
tural, es la que triunfa, y cuanto menos anade el artífice á
la belleza del objeto, tanto mas digno será de alabanza, y
con mayor facilidad conseguirá su fin.
Sin embargo, aun en la imitacion de lo sublime natural
tiene mucho lugar lo ideal. La razon es, porque para que
esta especie de sublime imitada por las artes logre su efec
to, es necesario que el artífice lo exprese en modo que pue
da producir la sorpresa, la novedad y la admiracion, sin
cuya advertencia los objetos mas elevados son, relativamen,
te á quien los observa, como sino fuesen. Asi lo qué da el
principal realce al estilo sublime , es la maestría del pincel
que ejecuta, lo que en buenos términos es lo mismo que
decir, que debe su efecto á lo _ideal, comprendiendo bajo
de este nombre todo lo que el artífice anade de suyo á lo
natural. Aclaremos estas especies con uno ú otro ejemplo.
La inmensidad, atributo esclusivo de Dios, excita, como dijimos arriba, la mas alta idea de lo sublime. Dos escrito
res, entre otros muchos, se han esforzado á pintarla, pero
con éxito tan diferente, que el uno arrebata y suspende con
la maravilla, y el otro hace reir con lo extravagante de su descripcion. Alberto Haler, célebre filósofo y poeta aleman,
dice en una de sus odas hablando de la inmensidad: «El
pensamiento millares de veces mas corredor que el viento,
mas ligero que el sonido, mas rápido que el tiempo, y mas
veloz que las alas mismas de la luz, se fatiga en vano para
alcanzarte, y aun desespera dé poder jamás tocar tus fines.»
?Quién no admira en este pasage la oportunidad de los si
miles, los cuales, aunando los movimientos mas acelerados
y comprensivos que se hallan en la naturaleza, casi abrae
za, en cuanto puede una mente limitada, la grandeza mis
ma del objeto? Pues óigase ahora como un antiguo compi
lador del ridículo libro intitulado El Talmud, expresa la
misma idea. a?Quiéres, dice, formar el debido concepto
de la inmensidad inefable de Jehová ? Pues atiende á lo que
ví en la vision. Los ojos de Dios distan trescientas mil y
coochmopcrieenndtaes mtreililnastaelmuilnodedeesltaostrom: icllaadsa: ucnaoda dmeillsausdipviiénsa,
se compone de cien mil varas divinas: cada una de estas va
ras tiene cuatro palmos divinos; y cada palmo divino ea tan grande como el entero diámetro de la tierra.» No es posi
ble representar una irnágen mas alta con una enumeracion
mas chavacana: de lo que resulta que el pensamiento, su
DI 133
blime en sí mismo , se convierte en puerilidad por la sola
manera de exponerle.
El siguiente pasage de Horacio:
EL cuneta terrarurn subaeta
Praeter atrocem animum Catonis,
debe contarse entre los sublimes de primer órden ; porque
nos representa, con una sola pincelada concisa y enérgica,
la grandeza de alma de Caton, cuya firmeza fué tal, que
Julio César no pudo doblegarla, sin embargo de haber con
quistado casi toda la tierra conocida. Pero inviértese,
amplifíquese el órden de las palabras, y se verá, que si bien
la sentencia queda la misma, el efecto de la sublimidad des
aparece casi del todo. Dígase, por ejemplo: At yero Caesar
haudpotuit Catonem ad suas parles revocare , cuantumvis
universum terrarum orbem sub ditionem redegisset. ?Quién
contará este modo de hablar entre las expresiones subli
mes?
Sacarémos otro ejemplo tomado de los inimitables versos
de Hornero, en ,que Júpiter otorga la demanda que Tetis le
hace de amparar á su hijo Aquiles.
}u, y,>GUY.V.57:',GIV c;' púa: va5cz Kpc,v1wv.
A'p.f3pdatv.; (1' aço:y5.r.q.; .'1,741ioacuro
y.í-yav 4' .1.?,,ael,ev O" húurrov. (1)
«Dijo, y con el negro-cerúleo sobrecejo otorgó el Saturnio:
los cabellos tenidos en ambrosía se sacudieron en la inmor
tal cabeza del rey, y estremecióse el vasto Olimpo » No en
vano toda la antigüedad celebró el mencionado pasage co
mo uno de los mas sublimes de Hornero. De hecho, á ex - cepcion de los Dtigiouso,scqoumeonloasqliuhbearyoasaqSduaaídgornaodisdoesoa,fsrnetcoaenhaJyúaplteiastsecrrd,ietoqlruaeepncotortenen!ecolisasaodnloe
movimiento de sus cejas hace temblar todo el Olimpo. ?Qué
será de los infelices mortales en el dia de la venganza, si
aun cuando se muestra piadoso y benigno infunde tal es JpDúaepnitetosetraá, clyoosmnumpeaisrstamrcaoiosfnlacqiieumleopzsla,í,c!itqaueenstorne eell tproodneor dseupsuregmlooriade? clon nacen la sorpresa y la admira , que son los efectos inmediatos de lo sublime. Sin em dbheaarlgllaoors,áaedqxouárernnosisnuedseeellecvpoaonceimtoan.asNpcrauodivdieaiednnoeegdaimcrháaos qpuenesadmel iecnotnoce; pytose tEaunfraanporerciyabá leFidesiates árettoramtoarddeeJlúops ictietar,dolos, vqqeuureseosdloeetlqerudmeecinhhóaadceo
áddgpeeóaHrlaalaoalrsjsnmeuetsúsrruosofiiratcesma:peRoacsspaoaapns(ri2enqe)cus,íáteaádqteeeuuslraecisvpuaoddceiehjtpaeaJrrsúiegnep,rlciieqtispeguoraoenlimodscluuoíempanaontpredimrcoedoovelnee;isliolaatosi,ropóqaiunyoqetíuauloelrblelaellnaieoysr ideas. Obséevense con atencion las palabras, y se verá que
inmo ahgaeyn cpaoscionimngeunnosa qquuee vnisoibpler.esEelntceolsoornnideogroim-cietraútilveoo,de
las cejas, los cabellos banados en ambrosía, la cabeza in
mortal, y el vasto Olimpo forman la pintura. Los sonidos
de las palabras relativos al significado de las cosas, ep' o phrysi croníon, que nos hace oir el ligero refregar de las ce jas al tiempo de moverse, acompanado de la repeticion de
los vocablos cyaneisin y neyse, que nos hacen conocer el
subir y bajar de ellas: eperrosanto la sacudida magestuosa
de los cabellos: cratos ap' athanatoio la grandeza de la ca
beza inmortal : el estremecimiento del Olimpo en elélixen; y el peso y ruido de la casa celestial al tiempo de temblar en
(1) Macla. Lib. I. V. 253.
(2) Retlections sur la Poetique en general, n. 37,
megan Olympon ; son las principales circunstancias que
componen la música.
Mas para acabar de conocer la hermosura imponderable
de este pasage , es menester ir todavía mas adelante. Horne
ro no se contentó con música y con poesía en general; sino
que usó de la pintura y de la música que eran mas adopta
das á la naturaleza del objeto que debía expresar. Este era
sublime , y por consiguiente su armonía y su colorido son
tambien sublimes. El color negro-cerúleo en las cejas y en
los cabelios pasaba entre los antiguos por característico de
los dioses de primer órden: así le hallamos aplicado á Júpi
ter, á Pluton y á Neptuno, las tres divinidades mas autori
zadas de la antigua mitología. Por tanto no debiera en las
traducciones omitirse este epíteto, ó á lo menos un equiva
lente que indicase ser aquellas de que se habla las cejas de
un dios; como por la misma razon no debiera pasarse en
silencio el baiíados en ambrosía aplicado á los cabellos. 45
su equivalente. El genitivo aliados nos hace saber, que la
cabeza no era de un cualquiera, sino del rey y soberano
por antonomasia : y el athanatoio , que la cabeza era inmor
tal. Asi te,nernos en tres solos vocablos individuada la per
sona de un dios de .primer órden único rey y soberano, é
inmortal por su naturaleza : idea héroica., realzada con el
sonido de todas las palabras juntas eperrosanto ánactos era
tos ap' allana/aja en donde abundan sobremanera las v0-
cales a y o las mas sonoras, magestuosas y abiertas del alfa
beto. Las últimas pinceladas de este retrato tan grandioso
consisten en megan d' elédixen Olympon. La partícula d,
nos hace ver el pasa.,;e instantáneo del meneo de la c.. beza
al temblor del Olimpo: instantaneidad que muestra no me
nos la rápida conexion del efecto con la causa., que la poten
cia de la divinidad que produce un tal movimiento, elélixen
Olympon hace oir el retintín de la casa celestial en el acto
de moverse: en lo que no debe dejarse pasar por alto una
belleza muy exquisita, que consiste en el sonido agudo y
ligero que resulta de la repeticion de las 11, de la union de
estas con las ji, de aquel ixen que nos representa el crugi
do, y del ympon con que termina la frase haciendo retum
bar la 'habitacion de los dioses : circunstancias todas que
corresponden maravillosamente al palacio del Olimpo fabri
cado de cristales, de oro, de piedras preciosas, y de otras
materias resonantes, que. rió:: traen á la memoria la casa del
sol descrita por Ovidio.
Clara micante auro , t'amusgue lindante pyropo.
Se deduce del precedente exámen lo que poco ant?s in
sinuamos, esto es, que el primor y la grandiosidad de los ci
tados versos se debe en gran parte á lo que de suyo anadió el
poeta : y que el mismo concepto, despojado de sus adornos
pintorescos y musicales (que son todos del artífice, porque
ciertamente no pudo hallar en la naturaleza un Júpiter in
dividual , ni unas cejas negro-cerúleas, ni un palacio del
Olimpo) no hubiera merecido los altos elogios que de él
han hecho todos los inteligentes por el largo curso de trein
ta siglos. Esto se vé claramente en várias traducciones del
mismo pasage en idiomas modernos, en las cuales ningun
lector percibe el deleite, la sorpresa y la maravilla que pro
duce el original cuando uno se ha familiarizado algrin poca
con la índole, carácter y armonía de !a lengua griega. Por
no cansar con sobrados ejemplos, nos con tentarémos con uno
solo, que será la traduccion que de este lugar ha hecho el
abate Jacinto Ceruti , famoso erudito Italiano, conocido
en Espana, el cual, despues de haber probado sus fuerzas
nada menos que en lo mas sublime y difícil que tiene la
doesía oriental, vulgarizando el libro de Job, pasó á
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 6 (1 enero 1870), p. 119-158 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1870 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 04_No. 6 (1 enero 1870), p. 119-133 |
| Transcript | )2 119 arrojando el recojido guante á los piés de ella , esclama con enérgica decision : Toma, tu favor no quiero ! » Esta sencilla balada tiene el perfume de las leyendas ca ballerescas de la Provenza, trasladándonos á aquellos, así decantados, como tambien culpados tiempos, en que se le vantaban á tanta exageracion las ideas de heroísmo y los actos de galantería. (1) El Conde de Ilapsbourg es otra muy bella balada, parecida á la anterior. En ella nos pone de manifiesto Schiller,- así como en la del Guante, el espíritu de orgullo de los caballe ros antiguos , - el poder de lp religion en aquellos cándidos siglos, en que la Iglesia ejercía tan venerable autoridad sobre los mismos héroes y monarcas. -Erase el tiempo de la coro nacion del Conde de Hapsbourg , la cual tuvo lugar en el palacio de Aix la -Chapelle. Celebrándose estaba un festin en honor de tan fansto suceso, cuando el mismo conde , he cho emperador, en tanto que laalégría dominaba en el alma de los circunstantes, tomando la copa de oro, esclam6 así : « Llena mi pecho el grato regocijo De estos festines.... pero falta solo, Tan solo un trovador que en sus baladas Dulces siempre á mi alma, con sonoro Concento la conmueva', dando hermosas Y sublimes lecciones. Que esto el gozo Formó risueno de la infancia raja; Ni padre emperador nunca su enojo Lanzó sobre tan mágicos encantos. Placer del caballero, cual no hay otro ! » Así dijo el conde de Hapsbourg , en tanto que aparecía un trovador abriéndose paso por entre el grupo de prínci pes que rodeaba al monarca. Este trovador, anciano ya, y de blanca cabellera, contestó así : «Solazables las notas son del arpa , Dulces los sones del latid armónico, Celebra el trovador las aventuras De los amores tiernos y dichosos , Celebra cuanto noble y levantado Nos aueda en este mundo y que en el fondo Del alma se aposenta, y los sentidos Anhelan escuchar ;ma á este gozo Que al festin nos invita, ?ex-isten versos Dignos del grande emperador ,Bodolfo ? Y así respondió el monarca á las galanterías con que le saludó el poeta : « li poder jamás llega hasta los cantos Del laud del poeta.... Pues que solo A un senor obedecen los cantores Mas que yo levantado y poderoso ; Y es él la Inspiracion , que es cual el viento Que agita el vendabal , de quien ignoto Su origen nos será, cual el torrente Cuyo surco se oculta <1. nuestros ojos.— Cuál mágicos los cantos del poeta Brotan del alma en el secreto fondo, Y vierten ellos mil encantos cólicos Del pecho triste L6 el pesar recóndito !» A seguida el trovador, acompanado del latid, refirió bre vemente cierta aventura que sobremanera honraba al conde Hapsbourg.... En sumario era así : -El caballero partia de caza y, comenzada era esta , cuando percibió el argentino son de una campanilla. Era un monje que, llevando entre sus manos al Sagrado Viático, se dirijia á dar á un moribun do la salud , 6 los celestiales consuelos de la religion. El conde de Hapsbourg apenas descubrió al monje, se apeó del caballo y se arrodilló, al paso del Salvador del mundo... El monje seguia su camino, pero el que conduela á la morada del moribundo, estaba interceptado por un caudaloso tor o) Parece que Schiller sacó el asunto de esta balada de un suceso iden tico, acaecido en Paris , allá por el ano 990, y que menciona Sítinte-Foix, en sus Essais sur Paris Schiller revistió la tradicion desnudacon todos los encantos de su galanísimafantasía, y los que la poesía da a los asuntos heróicos y caballerescos. rente cuyas aguas habían engrosado las lluvias y las tempes tades. - ?Qué haceis ? esclamó el conde asombrado al ver al monje decidido á pasar tan estenso torrente,' Senor, - con testó el sacerdote ,-voy á ponerme junto al lecho de un mo ribundo , que estará suspirando ahora por este celestial ali mento. Y para que ese moribundo no se vea privado de su salud , voy á pasar á pié el torrente , por mas que las lluvias hayan engrosado sus aguas... 1 -El conde entonces tornando las riendas de su corcel , lo cedió al sacerdote que , monta do en él , pudo continuar su camino.— -Al siguiente dia el mismo monje se presentó en el palacio de Hapshourg , tanto para devolver al conde su caballo, como para manifestarle su gratitud y darle las gracias. -No debo yo servirme- con testó el caballero recibiéndole -del corcel que ha llevado sobre sus espaldas al mismo Criador.... Si para vos no le quereis , quede de hoy mas conlagrado al servicio divino. Yo lo doy á aquel de quien he recibido los honores, la for tuna y la vida... I El monje entonces profetizó al conde de Hapsbourg un muy dichoso porvenir, y una corona á cada una de sus hermosas hijas... Así cantó el trovador.- El monarca conmovido por la memoria de aquel suceso, fijó sus ojos en el que con sus cantos habia despertado tan feliz recuerdo , y vino , con espansiva alegría , á reconocer al monje en la persona del bardo. Bajo concepto literario y estético se distingue entre las Baladas de Schiller,la intitulada El Nadador. -Es 'una tra jedia en embrion , que á pesar de lo llano de sus peripecias encierra una muy amarga verdad, tan palmaria que bien al claro se hace notar.-_? Hay alguien , caballero ó escudero, que se atreva á lanzarse á ese abismo? He arrojado en él una copa de oro , que , desaparecida bajo las aguas, per tenecerá á aquel que la traiga á mi presencia....- Así decía el rey , «pero nadie le respondia atreviéndose á empresa tan en sumo grado temeraria.... -Mas de improviso aparece un mancebo que , a vista de la multitud , resueltamente se.des poja de sus. vestidos, y, sin parar mientes en el indecible y mudo asombro de aquella, avanza hácia la roca, salta y desaparece en el fondo del abismo, cuyas belicosas aguas parecieron abrirse para recibirle y rtigir de alegría, ocul tando en su seno una nueva víctima—. La ansiedad y la agitacion mas violentas y penosas estaban en el pecho de los que habían espectado tan estraordinaria temeridad, tanto que si el rey arrojase en el abismo su misma corona; ni uno siquiera de aquellos pensaria en arrojarse al fondo.- Las olas se agitan y se visten de espumas; de repente un brazo pugna por llegar á la superficie, luego aparece otro, y de seguida la cabeza del maravilloso nadador, que somor mujando robustamente muestra su sonriente faz y la codi ciada copa en una de sus manos. El mancebo que habría triunfado de los peligros del abismo, no tarda en llegar á presencia del rey... La hija de éste llena la copa de incitan te vino que con ansiedad bebe el nadador, de cuyos labios escucharon los espectadores la maravillosa relacion y des cripcion de cuanto había visto en el fondo de las aguas. El monarca entonces arroja de nuevo la copa de oro al abis mo, prometiendo al mancebo la mano de su hija, si otra vez la arranca del fondo del precipicio. El nadador fija sus ojos en el hermoso semblante de la princesa, y seducido por sus muchos hechizos, sin vacilar un instante, lánzase al abismo.... Las olas se mueven , seagitan, se repelen.! Pero ninguna de ellas trae consigo al infortunado nadador 1 ( 1) (I) El héroe de esta balada , que se dice verídica y sucedido, fué á los que parece, un pescador italiano llamado Pescócola. Un rey de Sicilia, Fede rico 1, quiso que se sondearan los famosos abismos de Caribdis, y al efecto, arrojó en ellos una copa de oro. Pescecola salto con esta una hora despues y contó maravillosas cosas que, segun él, a.111 dentro habla visto. El reyenton El apellidado El Combate con el Drago?", es uno de los mas inspirados trozos de Schiller, quien dejó de llamarlo balada, para ponerle el nombre de romance.... El Combate con el Dragon , es, en verdad, una excelente balada ? qué digo...? Es una verdadera epopeya. - Sí, lo es en efecto.... En ella, Schiller nos sorprende á cada paso con esos rasgos tan propios y tan admirables y con esa novedad y esa. gran deza de ideas de que está llena su ciempre brillante fanta sía....- Un jóven caballero ha vencido y sujetado á un te mido dragon , que ponía espanto á los habitantes de Rodas; pero venciéndole y sujetándole ha estralimitado y desobe decido las leyes de la orden á que pertenece El Gran Maes tre de ésta, hace notar á la confusa y apinada multitud de gentes, que al templo habia acudido, cómo la hazana del jóven caballero no habia sido otra cosa que un rapto de al tivez y honor mundanos.- El héroe despues de referir y confesar al auditorio el verdadero objeto que le indujo á la lucha ;arranca con la mayor humildad la cruz, que, como caballero de la Orden, llevaba sobre su pecho, desnúdese las sagradas vestiduras, y besa la mano del Gran Maestre. Este rasgo de humildad y respeto conmueve y exalta á la multitud que lo habia presenciado. Y entonces el Gran Maestre, conmovido y exaltado tambien , esclama : « ;Abrázame, hijo mio ! Tú has ganado Un triunfo mas honroso que el primero ; ;Toma esta cruz, y, cual si lauro fuese De sublime humildad,lque orne tu pecho.!!» Léase esta balada y luego la de El Guante, y se notarán el anverso y reverso de una misma medalla.- Aquí reina la humildad, allá el orgullo. (1) Muy bien desarrollado está el argumento de la balada La Fianza, y muy bueno es el pensamiento total con que con cluye :-Meros, habiendo sido sorprendido en el palacio de Dionisio , cuando iba á clavar su punal en el pecho del mo narca , es condenado á muerte; reo ya, implora una única gracia y es la de tres dias de plazo, que destina á celebrar las bodas de su hermana. Un amigo suyo será la fianza que responderá de él y sobre el cual podrá vengar el conato de clímen , si la palabra no es cumplida.— El monarca accede, y Meros se despide del amigo que en su mismo lugar queda en la prision , y corre á celebrar las bodas de su hermana. Celebradas estas, decide volverse ya.... pero con angustioso pesar, contempla el torrente de lluvias y la espantosa tem pestad que se opone á su camino.-Ha caido el puente de sobre el rio se levantaba y Meros no puede pasarlo. El llan to corre por sus mejillas, y la desesperacion destroza su pe cho.-- ! Oh Dios mío esclarna Meros, - calma el furor de las impetuosas corrientes! El sol está ya en el mediodía.... ! cuando al ocaso llegue., si no estoy en Siracusa, morirá el amigo por el amigo.. .1-El torrente se apacigua; Meros se ar roja á él pugnando trabajosamente por llegar á la ribera opuesta ; mas detiénele una partida de bandidos... - ?Qué quereis de mi? ?la vida? esclama Meros... !Mi vida pertenece al rey! Amenázanle los facinerosos, pero heridos tres de ellos por el punal de Meros, huyen despavoridos... Huido este pe ligro, cae en otro no menor... !La sed le ahoga y le devora! Entonces dirije sus plegarias á su Dios, y vé saltar á su lado la corriente de un arroyo, donde,, apagó la sed que le con sumia , y oyó la conversadon de dos caminantes que por allí ces no prometió, como el de la balada de Schiller, princesa alguna, ni arrojó otra copa de oro, sino un li bolsa llena de este metal con objeto de tentar al pescador que, tras su segundo empeno ya nunca mas pudo referir las aven turas de su segundo viaje á la famosaCaribdis. (1) El asunto de la balada El Combate con el Dragon es histórico. Créese modernamente que tuvo lugar durante la época de las Cruzadas, y que su héroe fué un valeroso caballero, natural de la Provenza, y cuyo nombre era pasaban diciendo : - « ! Muy pronto subirá al patíbulo !» - Meros, aterrado al oir tales razones, se lanza en direccion de la ciudad.... Ya el sol habia llegado á su ocaso.... Un gentío inmenso rodea el cadalso , y el verdugo se prepara á levantar el hacha que cortará la cabeza del reo, 6 del que en su lugar está.... ! Deteneos 1 - esclama Meros preci pitándose, y atravesando vertiginosamente el gentío y diri jiéndose al cadalso.... ! Soy yo á quien debeis ejecutar Y los dos amigos se reconecen y abrazan.... La multitud se conmueve de asombro y hasta el mismo monarca se siente poseido de la mas viva emocion , y manda que comparezcan ante su presencia, esclamando„ conmovido al recibirlos « ! Habeis ganado mi amistad! ! Amistad.... no es vana esta palabra! » (1 ) La balada El Anillo de Policrates , es una de las mas apre ciadas de Schiller.... Una ligera narracion nos pone de ma nifiesto el inmenso poder de la fortuna....-Polícrates es el favorito de la suerte , así como el rey de Egipto el tipo de la desconfianza. El poder del primero se hallaba en su apogeo ; la cabeza de su único enemigo habla caido á sus piés; el éxito mas feliz coronaba sus empresas todas, y sus bajeles llegaban al puerto , elevando sus gritos de triunfo y victoria. Aconsejado por el desconfiado rey de Egipto , que le indujo á lanzar al mar la prenda de mas valía que pose yera , arrojó su anillo.- Al siguiente dia trájole un pescador un hermoso pez , que pescado habia.... Abrieron el animal y el cuchillo tropezó contra el anillo.- Visto esto , el rey de Egipto, lleno de estupefaccion , se apresuró á abandonar la companía de Polícrates (2). En Las Grullas de Ibico, ha querido mostrarnos el autor como esas casualidades tan raras en los destinos humanos, vienen á cubrirnos hechos que cayeron en el olvido.- 'hico fué asesinado por unos bandidos cuando se dirigia á la ciudad , donde era esperado por sus amigos. Los criminales no pudieron ser habidos.-Algun tiempo despues, se entre gaba el pueblo á una de sus mas favoritas diversiones , á las fiestas del circo , llenando las estensas graderías en las cua les, confundidos entre los grupos del gentío, se encontraban los asesinos.... - Un coro de furias, las Eamenides , sale á la plaza entonando un lúgubre canto que hace estremecer á aquellos criminales.... Canta los castigos reservados á los que con sangre tineron sus manos. De repente, una voz sa lida de la multitud , esclama así.... « Ved ahí las grullas de hico. » Y al mismo tiempo una gran bandada de ellas pasa sobre el anfiteatro, oscureciendo el cielo. - Aquella esclama cion instintiva en los asesinos, y reveladora del delito, hizo que fuesen aquellos y este descubiertos. El crímen , pues no permaneció impune, pues que la casualidad vino á re velarlo. ( 3 ) Donde se advierte mayor trabajo literario es en el Hero y Leandro , porque tiene esta cornposicion situaciones que se han prestado al estro de Schiller con tanta facilidad como brillantez. El asunto versa sobre una antigua tradicion he lénica que recordaba el doloroso término de la pasion de dos amantes, de IIero y Leandro.-El principal mérito de esta balada está en la belleza de imitacion , porque en toda ella hay patentizados resábios de estilo helénico. Ahora , para fin de revista, solamente nos queda tradu cir dos de las mejores baladas de Schiller,, colocándolas co mo dos ejemplos. Dieudonné de Gours. Así lo afirma Yerto, en vista de la rela cion de otros au tores. (1) Este suceso es tambien histórico , y tuvo lugar en Siracusa.... Así lo menciono el edetano Hyginus, el gramatico, secretario del emperador Au gusto. (2) Heredoto cita este hecho en uno de sus nueve libros de Historia. (3) Plutarco recuerda este suceso en uno de sus tratados de moral. 121 EL CONDE EBERHARD DE WIIRTEMBERG. (BALADA. ) La Suavia cuna ha sido De muchos hombres notables, De mas de un bravo guerrero Vencedor en los combates, De mas de un ser distinguido De la paz en los instantes—. Ved sino CállOS, Eduardo el Grande, Luis, Federico, Nombres ilustres cual inmortales! Conde Eberhardo, Son tus iguales Pues de leones , Hijo pareces en los combates...! • Ulrico se distinguia En las armas, cual su padre, Jamás Ulrico la espalda Volvió en renido combate, Jamás le aterró la guerra Jamas le aterró un desastre... Pero de Reutlig Los habitantes, Siempre envidio SOb De nuestras muchas hazanas grandes, La de la gloria Palma triunfante, Robár osaron Viles tinendo la espada en sangre...! Mas atacóles Ulrico . !Ay, quefué suyo el desastre! ! Ay ! con la rabia en el pecho Se presenta ante su padre • Que le mira sorprendido.... Mas temblando Ulrico, váse ! Por sus mejillas Lágrimas caen . De él se apoderan . Mil pensamientos de grua' coraje, ! Pérfidos! clama ! Sabré vengarme ! Yo mi derrota, Sabré vengarla. ! .1 úrolo, padre! El furor de la guerra pronto estalla, Lanzáronse ginetes ycaballos Al valle de Dofpingen.... Fuertes hurras Por el aire, y sus ecos resonaron, , lacombate perdido ! Tales eran Los gritos que infundian entusiasmo, Los gritos que veloces nos hacian • Cuando en medio del valle nos lanzamos. Con héroico valor el jóven conde Blandió el acero ; y su fornida mano Derramaba terror en torno suyo , Y á lá par de la muerte ydel espanto...; Mas ! ay! en su cabeza enardecida Penetra de una espada el filo aciago; Los soldados circúy ente y prodigan Al herido su amor..,. ! Mas es altivan° ! Mas es en vano.... !Ay! muere ysusojos Se cierran á la luz.... El negro espanto Se estiende por do quiera....Pronto amigos Y lambían enemigos ; lloro amargo Derraman de dolor....Con rabia entonces Impávido gritó el conde Eberhardo « ! Cual uno de vosotros mi hijo es solo ! Adelante! ! Al contrate mis soldados! La sangre brota tras el golpe rudo De fuerte espada, de venganza brazo , Cadáveres exánimes ocultan El campo.... El enemigo desbandado Veloz escapa ylas llanuras cruza, Fugitivos ginetes y caballos Sueltas las riendas, del terror en alas Vuelan hollando de baWlla el campo. Al grito de victoria nos volvimos, Nuestras hijas y esposas celebraron Tan grato triunfo con alegres bailes, De dulce néctar repartiendo vasos.... Mas ? el conde dé está? Vése en la tienda Los restos de su hijo contemplando, Unalágrimasolo en sus.mejillas Brilló. !Solo una lágrima ha bajado! TOMO VI, Guardemos en el alma su Memoria, Nuestro, ilustre senor de sus vasallos El protector ha sido.... El fué el escudo De la patria y el trueno está en sus manos !... La Suavia cuna ha sido De muchos hombres notables, De mas de un fuerte guerrero Vencedor en los combates, lld mas de Un ser distinguido De la paz en los instantes...! EL CABALLERO TOGGENBÜRG. (BALADA.) —Amor fraternal os tengo, Mas nada mas de mi alma Conseguiréis , caballero, Porque seré desgraciada ; Puedo sufrir vuestra ausencia, Pero jamás vuestras lágrimas! » Con llanto triste yprofundo El cruzado las palabras De la doncella medita, Desesperado la abraza Y sobre el corcel veloce Se dirija á Tierra Santa. Seguido de sus soldados Que con la cruz avasalla. La bravura le distingue Peleando en las batallas, Y entre sus fieros soldados Y entre la enemiga banda, Los plumajes de su yelmo Sobre todos se elevaran.... A su nombre los muslines Se estremecen ydesbandan. ! Pero jamás ay! se cura ! Del amor la abierta llaga! Y un ano pasó yel triste• Cruzado aun suspiros lanza; Mas de repente abandona • be sus soldados la banda, Dirigiéndose á la tierra Dé mora la que idolatra Y á las puertas del castil o Temblando de amores llama.... Y abren ; mas su pecho hieren. Aquestas tristes palabras : « ! La hermosa que vos buscais Con Cristo está desposada! Ya sus votos pronuncié, Ya el velo su rostro guarda! » Aterrado el caballero Se retira ; mas sus armas •Abandona, y sollozando Del bosque al fondo se lanza; Ya nadie le reconoce, Que el yelmo cubre su cara! Frente á frente del convento Dé vivia su adorada' Bajo sombra de Cipreses, Construyóse una cabana. Sobre una piedra sentado SDSueemsedniedcooelnectnrraebspuaússsceiueslmpoepraarlena,zlasbsiaem; pre« Y en las sombras de la noche Parecia inmoble estatua; Las miradas dirijfa Del convento á la ventana, Pero nunca la profesa Sus facciones asomaba, Masnunca aquel rostro de ángel Vino á consolar su alma SI algunavez creyó verla; Sobreel musgo él searrojaba Y la vela en sus suenos Y ansiaba tornase el alba. Pasaron dias y d las T semanas y semanas Y pasaron anos y anos, Su corazon no lanzaba Jamás un solo gemido, Ni jamás brotaron lágrimas De susojos, que en su pecho Lloraba su suerte amarga.... Y allí en la piedra sentado De continuo se encontraba! iDónde la monja vivía, Fija siempre su mirada! Pasaron dias ydias; Pero vino una manana Y arrebatóle la muerte, ! Y al cielo fugóse su alma! 1Mas los ojos del cadáver Fijos siempre en la ventana...! 16 :51 P22 EL TE.. El arbolillo cuyas hojas nos procuran esta bebida perfu mada que el uso ha hecho indispensable á muchas perso nas , es indígena de la China y del Japon , únicas comarcas donde se cultiva bajo el punto de vista de utilidad. Siem pre es verde y se parece un poco al mirto. Su altura varía entre tres y seis piés; suporta climas muy diversos y así se dá en las inmediaciones de Canton , donde el calor es algu nas veces insoportable hasta para los mismos naturales del pais , como en el territorio de Pekín donde el invierno es algunas veces tan rigoroso como en el Norte de Europa. N.o obstante, en la provincia de Nankin donde el clima guar da un término n.edio entre estos dos puntos estremos de que acabamos de hablar, es donde se cosecha el té de una calidad verdaderamente superior. La mayor parte del que se provee el mercado de Canton y se vende á los euro peos, ha sido preparado por los industriosos habitantes de la provincia de Fokien. Esta planta preciosa dá muy bue nos resultados sembrada en los valles, en el declive de las colinas espuestas al medio día y sobre todo á orillas de los nos y riachuelos. Giovani Bote ro que publicó en 1590 un tra tado sobre las causas de la pros peridad.de las poblacionas, fué el primer autor que habló del té sin pronunciar u nombre, pero lo describe tan bien que no se puede equivocar Los chinos, dice, tienen una plan ta de la que es- , traen un zumo delicado que les sirve de bebida, reemplaza el vi no, y les preserva. tambien de todas las enfermedades que causa entre nosotros el uso inmoderado de las bebidas fer mentadas. El árbol del té se propaga por , medio de semilla. Esta operacion está representada en el primer grabado (lúe acompana este artículo. Unos hoitos formando hileras re Arriares , se abren á distancias iguales y se depositan enea 41a uno desde seis hasta doce granos, porque apenas la quieta parte es productiva. Se riegan cuidadosamente has ta que germinan y si hiel-Luna vez salido„de la tierra puede pasarse de todo .otro cuidado , e! cultivador inteligente prepara el terreno todos los anos, purgándolo de t idas las yerbas inútiles. Algunos viajeros han pretendido que las mejores especies se producen en montes escarpados., en medio da precipi cios , y que los chinos, no pudiendo alcanzar estos lugares inaccesibles, acostumbran perseguir, á los monos que los habitan, provocándoles, arrojándoles piedras, á fin de que aquellos animales acosados de semejante modo, rompan y , arrojen léjos algunas ramas del codiciado té. Este cuento. ridículo se refuta por sí mismo , puesto que se trata de una planta que tiene necesidad de la industria del hombre para alcanzar su grado de perfeccion. La primera cosecha se hace al cabo de tres anos; las ho. jas han llegado ya á su sazon y son muy abundantes; á los siete anos , el arbolillo alcanza su mayor desarrollo y las hojas van disminuyendo y tienen mucho menos humor. Entonces se corta por el pié, lo que produce el ,aera no in mediato una fértil abundancia de renuevos ; algunas veces esta operacion se difiere hasta el décimo ano. El té se recoje con las mas minuciosas precaucione-: cada hoja se desprende separadamente del tallo y se exije una escesiva limpieza á los que se ocupan en este trabajo. Existe en el Japon , cerca de una poblacion llamada Utsi „ un m'onte donde se cree que el té adquiere un sabor ,ntry esquisito , de .modo que se reserva para el uso del empera dor; un ancho l'oso rodea aquel lugar privilegiado é impide que nadie entre en él como no sean los guardas que lo custo dian El arbusto protegido por sus asiduos e uy pene de las es \ \'N‘\ taciones y hasta se le quita el pol yo que podría aaaa N‘a, :1 deslustrar sus hojas. Algunas semanas antes de vavaaNesl wor. fileiMearaa.• la cosecha, las personas que es tan empleadas a ' .4‘" ...-a±..7, _ "7: a :1 a en ella , se les - ,a..., ,....,...,,,,.. , a — aaa .a. a, a 1 41 --'''' a_c obliga á alimen tarse con manja aaaa-- Cultivo del té. resescogidos pa ra evitar hasta la influencia de SU soplo. Duran te el trabajo se cubren las ma nos con guantes finos y se banan y lavan dos &tres veces cada dia. A pesar de la lentitud que ocasiona semejante procedi miento , un hombre puede cojer de diez á quince libras de té en un dia. Se hacen tres 6 cuatro cosechas anuales des de fines de febrero hasta el mesade agosto ; los 'productos de la primera son los mas estimados ; se les Dama en China té imperial y no se les destina á los mercados ; únicamen te las ultimas cosechas, mas‘ó menos mezcladas, son de las que participan los europeos. Las tierras están en China de tal modo repartidas, que el número de plantaciones de alguna estension es m uy lí mitad° , si es que exista alguna. Elpropietario y su familia se bastan comunmente para la. esplotacion, y las hojas se venden enseguida á otras personas que se encargan de ha-. cerlas secar y ponerlas en estado de ser enviadas á los mer caderes de Cantor). Los medios empleadospara la diaecacion , varian segun la .calidad. Se limitan algunas veces á esponerlas , al tra vésde un velo', á :los,ra yos.solares removiéndolasaftectiens temente; el método representado .en el tercer grabado y que vamos á esplicar so!o se aplica al té verde. La pieza destinada para este uso , contiene de diez á veinte hornillos : un caldero de hierro poco profundo está colocado en cada uno de ellos. En el otro estremo hay una larga mesa muy baja cubierta con manteles. Cuando los caldero, están calentados á la temperatura conveniente, se ponen en ellos algunas libras de hojas recientemente reco jidas. Por efecto del calor se abren y desprenden una pequena parte de su jugo Entonces es preciso remo verlas con la ma no tan rápida mente como sea posible, hasta que no se puedan to car sin dolor; lue go se les saca con una especie de cu chara plana 'y se .colocan sobre los manteles, en don de los que deben arrollarlas las to man en pequenas cantidades y les dán vueltas en el hueco de la mano procurando imprimir les una sola uireccion. Otras personas las abanican, á fin de que enfriadas mas prontamente conserven mejor su pliegue. Esta misma operacion se repite tres ó cuatro veces y mas si es necesario; pero cada vez los calderos reciben un calor menos fuerte y los mismos procedimientos se renuevan con una lentitud y precauciones que van en aumento. Hubo un tiempo en que se creyó que les tés verdesse hacian secar en platos de cobre y que su color era debido á esta cir cunstancia que hacia al propio tiempo muy da noso su uso; pere la falsedad de esta opinion está al presente demos trada. El orígen del uso del té en Chi na se pierde en la noche de los tiempos ; es tini- - versal en todo el • imperio y se halla desde la mas hu milde choza hasta ieml ppaElelacq-iuoreicaonls.ume el pueblo, no tan solo es de una calidad -inferior, sinoademás muy débil; porque losnaturales del pais dependientes de la embajada de lord Macartney, solicitaban con ahinco las hojas que ya hablan sufrido una infusion en casa del embajador y despues de haberlas banado con agua fregea. obtenian una bebida mucho mejor que la que ecos - ttini!,raban ante,..s.tanlaae :De ora parte se ob,ervó que el té dado por el emperador Kien Long al embajador, no tenie ese ligero sabor ágrio que tanto nos gusta á nosotroslos eu ropeos. Los chinos toman el té euando menos tres veces cada día, y las personas pudientes muchas mas veces. Se ofrece á las personas que van á visitar á sus amigos y forma parte de los sacrificios religiosos. Se prepara en China del mismo modo que entre nosotros; pero no se pone ni azúcar ni leche. lié aquí algu nos detalles da - 7±-r--:5'• _ - Iteeoleccion de la hoja del té. dos por M. Ellis. relativos á una visita que hizo lord Annherst Kwang manda rín de primera clase. El té que nos sirvió, dice, era el llamado Yu-tien del que solo se hace uso en las grandes ceremonias: tiene una pequena ho ja verde muy perfumada ; unos platitos de plata muy delgada con numerosos aguje raos, estaban colocados Obre las tazas de lord Amherst y del mandarín, á fin de detener, alleber el contenido, la mas lijera partícula de las hojas. Estas-tazas se parecen mucho á nues tras tazas de café, y fueron servidas en pequenas bandejas de metal (las hay tambien de madera) que recuerdan las barcas chinas. En el Japon donde el té es tambien una bebida cemun á todas las clases, se reduce á polvo sumamente fino; ,se llenan las tazas de agua hirvien do y se pone en cada una de ellas con la punta de un cuchillo un poco de aquel polvo que acos tumbraban con servarlo con caji tas muy elegan tes. El poco tiempo que ha trascur rido desde la in• troduccion del té en Inglaterra, puede hacer con siderar como lan verdadero fenó meno la estension Deweacion y preparaewil del té erde. prodigiosa de este artículo comercial. Créese que los ho landeses lo introdujeron á principios del siglo acalt; pero las noticias son muy vagas hasta el aiic 1650. Diez el •s despues un acta del parlamento lo asimiló como materia imponible, al café .y -al chocolate. Su uso, no obstante, esta ba muy léjos de ser general entre las personas distinguidas. Pepys.dice en su-diario del 25 de setienibze de 1661! «En 124 vié á buscar una taza de té, bebida china, que jamás habia probado.» Tres anos despues, algunas libras de té eran un regalo digno de uni rey; Cárlos II recibió semejante don de lacom panía de las Indias Orientales, la cual, en 1667, dió por vez primera á sus agentes la órden de enviarle cien libras de té. Dícese que las primeras se vendieron á sesenta chelines cada una. Este comercio no hizo muchos progresos en Inglaterra. A principios del siglo xviir la importacion ascendió por tér mino medio en los diez primeros anos á 800 mil libras; porque entonces era únicamente un objeto de lujo reser vado á las clases opulentas. Se servia el té en teteras de es quisita porcelana y se tomaba en tasitas que apenas conte nien lo que cabe en una pequena jícara de chocolate. Es probable que se refiera á esta época la anécdota tan cono cidazle John Bull, que supone que una senora que vivia en el campo recibió en clase de regalo algunas onzas de té, y N creyendo que era alguna legumbre estrafia, la hizo hervir mucho tiempo para que se volviera tierna, luego le anadió un poco de salsa logrando persuadine que aquel plato de un género nuevo, era escelente. En 1831 entraron en In glaterra 26.043,223 libras de té. Al presente todavía es mayor la importacion. En Francia y Espana, por espacio de muchos anos, el uso del té estaba limitado á unas pocas casas ricas, á algunos cafés y puertos de mar. Al presente hay muy pocas casas un poco acomodadas, tanto en las poblaciones como en el campo, que no hagan algunas veces uso del té, ya como be bida saludable, ya como de recreo sobre todo durante la velada. En los Estados-Unidos las sociedades de templanza que se esfuerzan en hacer perder al pueblo sus hábitos de borrachera, han logrado sustituir en un gran número de poblaciones el uso del té en vez del de los licores fuertes. Este cambio ha sido causa de notables mejoras y adelantos tanto en el órden físico como en el moral. El Ramayaria. POEMA SÁNSCRITO POR VÁLMIKI. IV. « Cuando el ilustre santo Vizvamitra hubo recibido aque llas armas deseadas, se enorgulleció en gran manera, é hinchado á causa de su nueva fuerza, como el mar durante ' el plenilunio, se creyó ya el vencedor de Vazishta , el me jor de los anacoretas. —A este fin se dirigió inmediatamen te á la ermita del piadoso asceta, contra el que arrojó sus flechas místicas, que no tardaron en incendiar todo aquel yermo apacible. »En un momento la ermita del magnánimo Vazishta quedó vacía, como un desierto que ningun ser habita. « No temais, gritó varias veces, el santo anacoreta ; no temais, que aquí estoy yo, para anonadar al hijo de Gadhi , débil ante mí como el granizo que se derrite al aspecto del sol. » Luego el resplandeciente Vazislitha , el mas perfecto de los seres que tienen el don de la palabra, lleno de cólera, ha bló á Vizvamitra en estos términos: »Insensato, la mala accion que acabas de hacer destru yendo esta ermita por tanto tiempo dichosa, causará tu ruina. » Dijo, y tocando con su vara bráhmica la terrible flecha de fuego sin igual, se apagó esta, como se apaga en el agua la impetuosa llama. » «Abrumado de dolor Vizvamitra, pronunció entonces es tas palabras entrecortadas por sus suspiros: « Es la fuerza del Kshatrya una quimera : la fuerza real y verdadera, es la fuerza oel esplendor bráhmico. ! Solo con su vara ha lo grado el brahma romper todas- mis armas !. Despues de ha ber visto por mis propios ojos los efectos de semejante fuerza , quiero enmendar mis faltas y dedicarme á los rigores de la penitencia hasta que logre cambiar mi raza por la raza de los brahmas. » Dijo y arrojó aquel gran mo narca léjos de si todas sus armas. « Luego acompanado de su esposa, se dirigió 'el hijo de Kuzika hacia la parte meridional, donde adoptó una vida austera y penitente, alimentándose únicamente de raices y frutas. Ardia aquel monarca en deseos de llegar, como •Vazislitha , al estado de brahma ; pero viéndose vencido siempre por la energía de la unificacion en Dios debida á su austeridad bráhinica , fué adelantando de tal modo en el camino de la mortificacion , que llegó, valiente Rama ,.á macerarse de un modo portentoso : « sea yo brahma » de cia , firme en la resolucion que su gran alma habia conce bido. • «Despues de mil anos completos, Rama , el antiguo abue lo de los mundos, Brahma, se presentó al hijo de Gadhi , dirigiéndole estas dulces palabras: « Hijo de Kuzika , has llegado ya en triunfo al alto mundo de los reyes santos: tu penitencia ha sido tal, que quiero darte el título de Rishi entre los reyes. » Terminadas aquellas palabras, el augusto monarca de los mundos abandonó la atmósfera, y escolta do por los dioses, se volvió al cielo de Brahma. «Reflexionando despues acerca de lo que se le habia di cho, inclinó Vizvamitra la cabeza algo confuso, y poseido del mas vivo dolor, se dijo con tristeza : « Despues de ha berme entregado á tantas maceraciones, solo me has dado Bhagavat el título de rey santo, y no era esa en verdad el fruto á que mi penitenc'a aspiraba. » • Vivía á la sazon un rey,„'llamado Trizanku , de la es tirpe de Ikshwaku , que era un defensor ardiente de la justicia y la verdad , y el cual se dijo: « Quiero ofrecer el sacrificio de un azwanzedha, á fin de que pueda llegar en cuerpo y alma á la via suprema que recorren los dioses. » Como llamase á Vazishtha para comunicarle su designio: « Esto es imposible, » le contestó el sábio sacerdote. ((Al ver que su director espiritual se oponía á su designio, se dirigió el rey hácia la parte meridional en que habla los cien hijos de Vazistha entregados á la penitencia. Apenas los cien hijos del rishi hubieron oido las palabras de Trizanku, dirigieron, oh valiente Rama, á aquel monarca terribles miradas, diciéndole: «Tu guru , de cuya boca solo puede salir la verdad, se ha opuesto á tu designio : por qué despreciando sus palabras recurres á nosatros , hombre de comprension escasa ? ? Por qué quieres dejar el tronco para apoyarte en las ramas? !Oh rey, de ningun modo puedes pre• tender que nosotros seamos los ministros de tu sacrificio. Vuélvete pues á la ciudad ; no somos nosotros, y si tan solo w 125 es aquel santo varon el que puede celebrar tu sacrificio. » « Al oir semejantes palabras entrecortadas por la cólera , preso el monarca de un profundo dolor, dijo á los cien hijos del solitario : « Ya que ni Vazishta ni vosotros habeis que rido atender á mi ruego, sabed que iré á otra parte por pro curarme el ausilio que necesito para mi sacrificio. Irritados los cien hijos del santo al oir aquellas palabras del rey pro nunciadas en tono amenazador, le lanzaron esta maldicion : « Serás un tchandala! » Despues de haber maldecido al rey, entraron de nuevo en su piadosa ermita. Pasada aquella noche , noble Rama, sufrió el apuesto monarca una transformacion súbita , que dando convertido en tchandala , de rostro repugnante, ojos cobrizos , dientes largos y de color amarillento y negruzco, y con el cuerpo envuelto en una piel de oso. Solo se vió. ya desde entonces á aquel monarca ir errante por los bosques , sin hallar nunca un lenitivo á su dolor, causado por la maldicion de que era víctima.— En tal apu ro , recurrió al compasivo Vizvamitra , aquel hombre tan rico en maceraciones , aquel digno rival de Vazishtha. «lien venido seas , querido Ikshwakida , le dijo 11-Uva mitra. Sé que eres hombre de una virtud sublime, y yo seré tu amparo : quédate en mi ermita. Yo convocaré en tu obsequio , monarca infortunado , á los mas.> grandes ascetas para que asistan al sacrificio que es objeto de tus mas ardientes deseos. !Oh tú, el mas virtuoso de los monar cas, que te me presentas guiado por la esperanza de al canzar el triple cielo, creo que estás tocando ya el paraiso con la mano! » « Luego de estar dispuesto todo lo necesario, empezó el sacrificio, en el que hizo de adhwaryú el sublime asceta Vizvamitra, y en el que figuraron como sacerdotes los ana coretas que habían cumplido con mas ardor sus votos. «El bienaventurado Vizvarnitra , que poseia la ciencia de los mantras, invocó el ensillo de los inmortales que moran en el triple cielo, ofreciéndoles al propio tiempo parte de las cosas ú objetos inmolados. Sin embargo, los dioses invo cados dejaron de asistir á las oblaciones. Poseido de dolor y de cólera el santo anacoreta, levantó el cucharon sagra do , y dijo á Trizanku estas palabras : « Trizanku, noble soberano, vete al cielo en cuerpo y alma ; sube al cielo por los méritos que yo he llegado á ate sorar desde mi infancia. Y así que el santo ermitano hubo hablado de esta manera , Trizanku se elevó en los aires á presencia de los anacoretas Indra , que es el Dios que dispone la madurez, vió desde aquel instante al rey , enea minarse velozmente hácia el triple cielo no obstante el peso de su cuerpo. «Trizanku , dijo entonces el rey del cielo, vuelve á caer rápidamente á la tierra. Insensato, no puede haber en el cielo habitacion para tí, sobre quien pesa un anatema! » A estas palabras de Mahendra , cayó del cielo el infortuna do Trizanku , gritando á Vizvamitra« Sálvame :» Atento á su voz y poseido de la mas justa cólera respondió Vizvamitra : « !Detente , detente! » y por la virtud de su ascetismo. creó cual segundo Brahma , en las s ias australes del firmamento otros siete rishis , astros luminosos , que brillan en el polo meridional por disposicion de aquel augusto anacoreta. «Merced aun al poder brá hmico debido á sus maceraciones, produjo un nuevo grupo de estrellas en las vias australes del Swarga. Tambien se propuso crear otros nuevos dioses para reemplazar á Indra y á sus inmortales célegas; pero presa de la mas viva inquietud los suras y los coros de ris his , se apresuraron á aprobar su obra, hijo de Raghu , por temor á Vizvamitra : a Sea , dijeron los dioses : quédense aquellas constelaciones tal corno están , lejos de las vías del sol y de la luna. Quédese tambien Trizanku tal como está en la azulada bóveda austral , brillando por su propia luz. » «Hácia aquel mismo tiempo , noble hijo de Raghu , con cibió tambien la idea del sacrificio el santo rey Arnbarisha. «Mientras que aquel altivo dominador de la tierra se dis ponia á derramar la sangre de un hombre en honor de los inmortales , Indra se apoderó repentinamente de la víctima atada al pilar del sacrificio , y sobre la que habian sido der ramadas ya las aguas lustrales , murmurando las preces de costumbre. Cuando el brahma , gefe del sacrificio , vió que se le hablan apoderado de la víctima , habló al rey en estos términos: « No lo olvides, senor de los hombres: los dioses castigan al rey que no ha sabido guardar el sacrficío. Con duce pues nuevamente al altar á aquella víctima 6 pon otra nueva á precio de oro, á fin de que la ceremonia pueda continuarse. «A estas palabras del bralima que dirigía el sacrificio, bus. c6 AmbariSha con afan un hombre dotado de los dichosos signos , que pudiese servirle de víctima. Como hallase un brahma llamado Ritchika pobre y cargado de hijos , le dijo: « !Oh tú, el mas virtuoso de los brahmas, dame per cien mil vacas uno de tus hijos, para ser inmolado en el altar del gran sacrificio, y cuya víctima ha de ser un hombre! » «He aquí lo que el solitario contestó á la proposicion de Ambarisha: « Nunca consentiré en vender el mayor de m's hijos. » «Al oir las palabras de Rítchika, la madre ilustre de sus hijos habló al rey de esta manera: «Nunca consentiré en 'ander al mayor de mis hijos, ha dicho el santo Kazyapide: pues bien, yo amo al menor de ellos aun mas que á los otros. Asi que, príncipe , han de ser exceptuados ambos hijos. » «Luego que el brahma y su esposa hubieron manifestado que de ningun modo quedan ceder ni el mayor ni el menor de sus hijos, se presentó su hijo segundo y dijo: «Mi padre no quiere vender al mayor de sus hijos, y mi madre se nie ga á cederle el hijo pequeno; lo que en mi concepto equi vale á decir: te venderemos empero el hijo segundo; sien do asi dispon de mí, ó rey, y sácame de casa lo mas pronto posible. » Satisfecho el monarca, dió las cien mil vacas por su víctima, y siguió su camino. «Despues de haberle sido entregado Zunazzefa, ósea el se gundo de los hijos del brahma . se detuvo el rey á orillas del lago Pushkara , para librarse del ardor del sol , y dar algun descanso á sus caballos. Mientras estaba la regia co mitiva descansando á orillas del santo tirtha , Zunazzefa, que era hombre de recto juicio, vió á Vizvamitra , se dirigió á él con el corazon traspasado por haber sido ven dido, y arrojándose á las plantas del anacoreta , le dijo : « No tengo padres, parientes ni amigos; dígnate pues salvar á un desgraciado que acababa de ser vendido por su fami lia , y que viene á implorar tu ausilio. Dispon las cosas de modo que pueda el rey cumplir su designio, sin necesidad de que muera el que desde ahora 1e pide le salves bajo el manto de tu santidad. » « Vizvamitra consoló al infeliz que imploraba su ausilio, y luego se dirigió á sus propios hijos, diciéndoles: « Ha lle gado ya el di» en que los padres desean hallar en sus hijos una gran virtud, una virtud que pueda vencer todas las di ficultades, por inmensas que sean. « Este adolescente, hijo de un solitario , desea que yo le ampare ; así pues, dignaos sacrificar vuestra vida por salvar la suya. » « Los hijos del anacoreta contestaron de un modo inso lente á aquella reiterada &den de su padre , diciéndole: Sacrificas tus hijos por salvar á los hijos de los demás; esto si, bienaventurado, que es devorar tu propia carne. » Al oir el anacoreta tan duras palabras, arrojó una maldi don sobre sus hijos, y habló á Zunazzefa de esta manera : Así que estés consagrado como víctima , recitarás , hijo mio , esta manta ó plegaria secreta que voy á ensenarte y que contiene las alabanzas debidas á Mahendra. Antes de terminar la plegaria , vendrá el hijo de Vasu , esto es, el mismo Indra , á salvarte de la muerte que te está reserva da como victima , y sin embargo el sacrificio de aquel po - deroso dueno de la tierra, continuará sin que nada pueda impedir su celebracion. « Despues de haber reconocido el sacrificador todos loa signos de buen agüero en Zunazzefa, y haberle aceptado y purificado como víctima , fué atado á la columna fatal y empezó el sacrificio. Pero el jóven en aquel mismo instante levantó la voz, y empezó á celebrar en sus misteriosos can tos al rey de los inmortales , al hidra de los corceles leona dos , que /labia acudido al sacrificio para alcanzar su parte. Arrobado por aquel canto , colmó e!. Dios de los mil ojos todos los deseos de la víctima que, no solo logró conservar la vida , sino tambien adquirir inmortal fama. Tambien el rey á su vez , merced al inmortal de los mil ojos, obtuvo el fruto del sacrificio que iba á procurarle , conforme deseaba, la rectitud , la gloria y una inmensa fortuna. « Trascurridos otros mil anos , durante los cuales habían tenido los dioses fija la atencion en la fuerza de su peniten cia , se aparecieron al sublime anacoreta, que de un modo tan perfecto habia sabido cumplir su voto, -- Brahma le dirigió entonces pGr segunda vez la palabra , hablándole de esta manera: « Ya has llegado á ser rishi , y puedes por lo tanto cesar en tu penitencia , si tal es tu deseo. » «Pero Vizvamitra á pesar de haber oido perfectamente á Brahma, que acababa de desaparecer, continuó macerán dose como antes. Mucho tiempo despues se presentó furti vamente en su ermita una hermosa Apsara , llamada Me naka , la cual fué á banarse en las aguas del lago Pushka ra con el depravado intento de seducir al solitario. «Era aquella Menaka un portento de hermosura y de gra cia , y pudo por lo tanto lograr fácilmente su objeto. Al verla el solitario desde un bosque inmediato, sintió arder ya en su pecho la llama del amor , y dirigió á la ninfa estas palabras : « ?Quién eres? ? De dónde viénes? ? A qué ca sualidad debo la dicha de verte en estos bosques? Ven, tí, mida hermosura, ven á descansar en mi ermita. » Menaka •á su vez respondió : « Soy una Apsara , me llamo Menaka, y he venido aquí guiada por la admiracion que me cau sas. » .«El solitario tomó de lamano á aquella inuger encantado ra , cuyos labios acababan de pronunciar palabras tan gra tas ,:y entró con ella en su ermita. « Diezanos pasó con ella Vizvamitra, diez anos que tras currieron para él con la rapidez de un momento, á pesar de haber perdido en su trascurso el alma y la ciencia. Al notar Vizvarnitra el cambio sufrido , exclamó: ! Mi ciencia, mis constantes vigilias , mi resolucion , todo , todo ha su cumbido al funesto influjo de una muger ! ! Cuánta debe ser pues su fuerza ! . «Despues de haber despedido á la ninfa con palabras afec tuosas, irritado Vizvamitra contra si mismo , se entregó á Ja mas dura penitencia. « Su mortificacion fué tal por espacio de otros diez si glos, que estaba siempre con los brazos levantados, de pié, sin apoyo alguno, inmóvil en el mismo sitio como el tronco de un árbol, sin mas alimento que el aire, sin una sombra .1 6 que le preservase del ardor del sol durante el verano, sin un abrigo que le mitigase el frio y la humedad en el in vierno, cuyas noches pasaba en el agua. Hasta los mismos dioses llegaron á temer por él. «Zakra , el rey de los inmortales , que participaba tam bien del mismo temor , empezó á reflexionar , hallando al fin en su concepto un medio que debia poner fin á aquella vida austera y penitente. Llamó á Rambha , la seductora apsara , y envuelto en un torbellino de vientos y luz, diri gió á la ninfa estas palabras, qué á la vez debian perder y salvar al hijo de Kuzika : « Hermosa Rambha , he pensado en tí para confiarte una mision que interesa á los inmortales todos , y que consiste en seducir con el irresistible encanto de tu gracia y tu her mosura al hijo de Kuzika , cuando con mas ardor esté ma cerando su cuerpo. « Yo , bajo la forma de un kokila , cuyo Canto arrebata todos los corazones, en la presente estacion de las flores, estaré sin cesar á tu lado, en companía del Amor: » «Decidí la Rambha, la ninfa de los hermosos y chispean tes ojos , á complacer al rey de los inmortales, dió atin.ma • yor realce á su hermosura , y empezó á seducir á Vizvami tra. Indra y el Amor puestos de acuerdo , estaban á su la do , contribuyendo cada cual por su parte á aumentar sus encantos. Tan pronto como el dulce gorgeo del kokila y el canto armonioso de. la ninfa llegaron á oidos del solitario , tan pronto como el céfiro impregnado del dulce perfume qee exhalaban por doquier las flores , penetró en su cabana., se sintió el pobre anacoreta con el alma y la mente ar robadas. Solvióse hacia el lado de que procedia aquella fascina don , y vió á Ramblia en toda su belleza encantadora. «El anacoreta por de pronto quedó deslumbrado ; pero recordando luego que ya una seduccion parecida le habia hecho perder el fruto de su penitencia, se apoderaron de él la desconfianza y la sospecha. Pasado aquel primer momen to de desconfianza y de duda, conoció el lazo que le tendía la Deidad de los mil ojos, merced á su contemplacion as céstica. Airado entonces, dirigió á Rainblia estas palabras: « Ya que quisiste tentarme con el inagotable tesoro de tus gracias, te convertirás en pena, quedándote corno tal en estos desiertos durante mil anos. a Pero apenas Vizvamitra acababa de trasformar á la ninfa en roca estéril, sintió con vivísimo dolor, de que se (labia dejado arrastrar por la cólera. «Y haciéndose á si propio los mas fundados cargos, escla aró : « ! Veo que no he podido dominar aun mis sentidos! p Abandonó desde luego el Himalaya, y dirigiéndose hacia la Waya oriental, no paró hasta Vadjrasthana, donde volvió á empezar una nueva vida de austeridad y penitencia , ha ciendo voto de permanecer mudo é inmóvil como .un mon. te por espacio de mil arios. «Al ver al anacoreta libre del sentimiento, de la cólera .y del amor, con el alma enteramente tranquila y que habla llegado al mas alto grado de perfeccion posible, todos 10,S dioses, domador valiente de tus enemigos, todos loa dioses se fueron con ladra , sujefe, al palacio de Brahma , di ciendo á este dios, tesoro de penitencia : « !Colma los deseos de aquel ilustre santo, el mas emie nente de todos los ascetas, antes de que piense en alcanzaa el reino del cielo ! «Proferidas estas últimas palabras, todos los coros de los inmortales, precedidos por Brahma, se dirigieron á la er mita de yizvarnitra , diciéndole á su llegada : « Kishi-brahr 127 ma , cesa ya en t s triunfantes maceraciones , puesto que por tu penitencia has merecido el brahmarshitwat, que tan difícilmente se alcanza. Hora es ya pues de que dejes tu retiro » « Y desapareció Brahma con toda su cohorte inmortal. Corno Vizvamitra al llegar al alto rango de Brahma , habia visto ya .colniados todos sus deseos , dejó su retiro para re correr la tierra » El rey Djanaka , despues de haber oido la larga rela cion de Zatananda , pronunciada ante Rama y su hermano Lakshmana , juntó las manos y dijo á Vizvamitra : « Ana coreta insigne , ha sido para mí una dicha y un favor es pecial del cielo , el que hayas asistido á mi sacrificio, acompanado del noble Kakutsthide. Tu sola vista vá á pro curarme aquí numerosos méritos. » Casi al romper el alba , y despues de haber hecho ya la oracion de la manana , pasó el monarca á visitar al magná nimo Vizvamitra y al valiente hijo de Raghu ; y despues de haber hecho al anacoreta y á los dos héroes los honores prevenidos en el libro de la Cortesía , habló á Vizvamitra en estos términos: « ?Qué es lo que debo hacer por tí, piadoso asceta ? Dígnate darme tus órdenes, ya que soy tu humilde siervo. » Vizvamitra , e.l sábio , el equitativo y el mas digno por la palabra de entre los hombres elocuentes, respondió de esta manera al ilustre monarca : « Esos hijos del rey Daza ratha , esos dos guerreros de fama universal desean en gran manera ver el arco divino, que tan religiosamente guardas en tu palacio. Permite pues á los dos príncipes que se ente ren de aquella maravilla ; y luego que hayas satisfecho su deseo, harán por tí todo cuanto quieras. » El rey Djanaka respondió : « Quiero que sepais prime ramente la historia de aquel arco , y la causa á que debo te nerle en mi palacio ; —Halda un príncipe de mi raza , lla mado Devarata á cuyo monarca fné confiado aquel arco en depósito. Cuando en otro tiempo corrió tanta sangre en el sacrificio del anciano Daksha , fué porque •Zink ara mu. tiló á todos los dioses con aquel arco invencible, diciéndo• les :—Os he herido con este arco porque me negasteis la parte que me pertenecia en virtud del sacrificio. » « Poseídos de temor los dioses se inclinaron ante el in vencible Rudra , procurando á porfía captarse de nuevo su benevolencia. Ziva al fin pareció quedar satisfecho de ellos, puesto que sonriendo devolvió á los Dioses todos los miem bros de que antes les privara con su arco magnánimo.. • u Tal es, santo anacoreta , el arco celestial del sublime Dios de los dioses, conservado en el seno de nuestra fami lia , que, le tributa el culto y los honores que le son debi dos. « Tengo una hija bella como las diosas y dotada de todas las virtudes; no ha tenido madre, pues nació de un surco que yo abrí en la tierra. Se llama Sita y guardo su mano, destinada á recompensar el valor y la fuerza. Varios son los reyes que me la han pedido en matrimonio, y siempre he dado á todos ellos la misma respuesta « Su mano ha de ser el premio de la fuerza.» Deseosos todos aquellos prín cipes que aspiraban á la mano de mi hija, de dar una prue ba de su fuerza, se dirigian á mi corte, en la que yo les presentaba el arco, deseando como ellos, que me diesen una prueba del vigor de su brazo , pero .ninguno , venerado Brahma, podia levantar siquiera aquella arma divina.» u Ahora quiero presentar al valiente Rama y á su herma no Lakshmana , aquel arco celeste en todo el resplandor de su luz; y si Rama logra levantarle, prometo cederle la ma no de Sita, á fin de que el palacio del rey Dazaratha cuen te entre sus maravillas la de una nuera que no ha sido con cebida en el seno de una muger. » Dió entonces el rey á sus ministros la órden siguiente: «Tráigase aquí el arco divino que ha de ser presentado al. hijo de Kaauzalya.» Y en cumplimiento de la orden recibida , dispusieron los ministros desde luego la conduccion del arco gigante, por medio de celosos criados. Ochocientos hombres de alta talla y de mucho vigor arrastraban con esfuerzo su pesado estuche , colocado sobre ocho ruedas. « El rey Djanaka , dirigiéndose al anacoreta , y á los Da.- zharatidas , les dijo : « Venerado brahma , he aquí el arco que no pudieron levantar los reyes, y que ni los coros de 1)s inmortales, ni su gefe Indra , ni los Yakshas, ni ningu no, en fin , de los seres mas que humanos, ha podido hacer encorvar, excepto Ziva , el dios de los Dioses. No. hay fuerza humana capaz de armar este arco , y mucho m:nos aun de armarle y dispararle. » Entonces Vízvamitra , que era la prudencia misma , re puso con calma : « Héroe de largos brazos, empuna ese arco celeste, noble hijo de Raghu , despliega tu fuerza para le vantar ese rey de los arcos, y disparar su flecha indomable.» Terminadas las palabras del solitario , Rama se acercó al estuche que contenia el arco, y respondió á Vizvamitra « Lo levantaré con una sola mano , y solo cuando esté ar mado, emplearé toda mi fuerza para disparar el arco di vino. » • « Muy bien ,» contestaron á la vez el monarca y el ana coreta. Yen aquel mismo instante llama levanté el arma con una sola mano , como si fuese un juguete, la inclinó sin grande esfuerzo , y le pasó la cuerda sonriendo en pre sencia dé lós espectadores que le circuyan. Despues de pa sada la cuerda , armó el arco con mano sigorosa ; pero fué tal la fuerza de su tirantez, que se rompió, produciendo un espantoso estruendo, parecido al de un molde que se der rumba , ó al del trueno lanzado por, la mano de Indra sobre la copa de un árbol centenario. Ante aquel estruendo atronador, todos los hombres ca yeron de espanto, excepto Vizvamitra , el rey de Mithila y los dos nietos de Raghu. Cuando aquel pueblo aterrado logró respirar libremente, poseido el monarca de indecible asombro , juntó las manos y habló á Vizvamitra de esta ma nera: « Bienaventurado solitario, habia oido hablar mucho de Rama, el tito d 1 rey Dazaratha ; pero lo que acaba de hacer aquí es n as que prodigioso, es cosa que yo no habla visto nunca. Sita, mi hija al dar su mano á Rama , el Da zerathida , contribu'rá á aumentar la gloria en la familia de los Djanakidas: y yo gustoso, cumplo mi promesa y accedo á este matrimonio, que es la recompensa dé una fuerza he. y-dicta. Yo mismo uniré- á Rama esta hermosa Sita, á la que quiero mas que mtpropia vida. » Desde luego fueron enviados varios correos de gabinete al rey Ayodhya , los cuales al ser admitidos ,á presencia de aquel rey, el, mas virtuoso de los reyes, rodeado de todos sus ministros., juntaron sus manos en fOrma de copa , y di rigieron al magnánimo Dazaratha el siguiente discurso : «Poderoso monarca, Djanaka , rey de Videha , te pregunta ya que eres su amigo, si eres feliz y si tienes una salud per fecta; preguntando así mismo por la salud de tus ministros y la de tu purohita. Luego de habernos informado de tu salud, debernos cornumicarte una fausta noticia , repitién dote las mismas palabras con que nos la trasmitió para tí el rey nuestro augusto amo: « Ya sabes que tengo una hija, cuya hermosura estaba destinada á ser la recompensa de una fuerza sin igual ; sabes tanabien que varios reyes hablan, Y 128 pedido su mano, pero que ninguno de ellos habia tenido la fuerza superior que se necesitaba para ser digno de ella. Pues bien, rey poderoso, tu hijo, que, insiguiendo los consejos de Vizvarnitra , ha visitado mi córte, acaba de al canzar la mano de mi noble hija, merced á su vigor y su fuerza. «Con efecto, el magnánimo Rama ha hecho encorvar aquel arco famoso de Ziva , que ha llegado á romper al desplegar su fuerza ante una numerosa comitiva. Solo me falta ya dar á tu hijo la mano de Sita, en cumplimiento de mi palabra, y que te dignes acceder á mis deseos. Dígnate, así mismo, augusto y santo rey, venir á Mithila lo mas pronto posible, seguido de tu director espiritual y tu familia, y al frente de tu ejército y tu córte. De este modo aumentarás la alegría que tus hijos han hecho nacer en mi corazon , ya no es una sola, sino que son dos las nueras que quiero procurarte. » Lleno de gozo el rey Dazaratha , habló á Vazistha y á todos sus sacerdotes de esta manera : « Venerado brahma , si esta alianza con el rey Djanaka merece tu aprobacion, partirémos inmediatamente á Mithi la :— Gustosos la aceptamos, contestaron los brahmas y Vazistha su gefe. Que la felicidad descienda sobre tí! Iré-, mos á Mithila.» Dadas las oportunas órdenes, partió el rey con los ris his 6 santos, al frente de sus cuatro cuerpos de ejército. Despues de cuatro dias y cuatro noches, llegaron al pais de Videha , no tardando en descubrir la ciudad de Mithila , hermosa corte del rey Djanaka. Gozoso el soberano al recibir la noticia de que su huésped querido acabahaide entrar en territorio de Videha , le salió al encuentro con Zatananda , y le dijo : « !Bien venido seas, rey poderoso! Grande es la dicha que me causa tu llegada á mi palacio ; pero no debe ser menor la que tu sientes, noble hijo de Raghu , al ver en el á tus dos hijos. » El rey Dazaratha á su vez contestó al soberano de Mithi la :—Con cuanta verdad se dice : « Los que dan son siem pre duenos de los que reciben. » Puedes estar seguro, rey poderoso , de que tus insinuaciones serán para nosotros ór denes irrevocables.» Así que el rey Dazaratha vió á Vizvamitra , el más santo de los anacoretas, se dirigió hácia él, inclinándose respe tuosamente, le dijo : « Al acercarme á tí, padre mio, tu santidad me purifica. » Gozoso Vizvamitra , respondióle : « Oh rey que eres como el Indra de los reyes, te purifican tus acciones y tus buenas obras, así como tambien ese Rama, tu hijo, el de los brazos infatigables. » Historia natural. LA GAMUZA Ö RUPICABRA. ?Veis en la punta de aquella roca escarpada de los Piri neos 6 de los Alpes, ese tan ;indo como pequenito cua drúpedo que parece está haciendo centinela, mientras que en la meseta inmediata otros animales de la misma especie están paciendo la tierna yerba 6 lamen la.superficie salina de las piedras? A primera vista creéreis ver una cabra do méstica porque tiene su talle, el ademan y casi la figura; pero no tiene barba; sus ojos son mayores, mas hermosos y vivos y revelan un natural mas tí mido y lijero su frente está corona da de dos pequenos cuernos de un ne gro de ébano que arrancan de sobre los ojos, y se encor van luego como pa ra proteger dos ore jas finas y afiladas que se ven detrás de aquellos. Es del tamano de una pe quena cabra, y le cubren dos especies de pelos, los unos lanosos, castanos y muy abundantes, los otros sedenos, secos y quebradizos. Este animal es de color castano subido en in vierno, y de castano leonado en verano, su cabeza es de color amarillo claro, con una faja en el hocico y en torno de los ojos; al rededorde las nalgas tiene una línea blanca, los cuer nos son negros, pequenos, cortos, lisos y algo redondeados, verticales y rectos, aunque al llegar á la punta se encorvan de repente hácia atrás. La gamuza es el único animal de la familia de los antílo pes que tenernos en el centro de Europa, y aun es tan raro, que solo se hallan algunas en las cimas de los Alpes y de los Pirineos franceses. Viven en manadas, y solo les gustan los riscos de los mas altos montes. Tiene la gamuza una agilidad incomparable , salva los precipicios, trepa por las cuestas mas rápidas, sigue los mas estrechos senderos á la orilla de los abismos, salta de risco en risco, se para en la punta del pico mas agudo, donde ape nas tiene lugar para --.'. colocar los cuatro piés, y todo con una ...:- facilidad de Movi "4. mientos, y con una ) seguridad que al 25...' paso que prueban n/ •:-...:1;;" • .i) ----____...„------- su fuerza muscular, indican la certeza o/ i• , ,, de su golpe de vista. it / • -,, ,,, , ' •‘ Como no puede ' masásuquee1nea migos l 4 \ fuga, se han per feccionado sus ór ganos de la vista/ olfato y oido, de un modo que es muy difícil que nadie logre sorprenderla; y á mas de esto, cuando la manada está pacien do hay siempre dos 6 tres machos viejos de centinela que observan el campo; y por poco que algun objeto excite sure celo, avisan á sus companeros por medio de un agudo silbido, y todos se dispersan con una prontitud inconcebible ; en un abrir de ojos todos han desaparecido por en medio de pre cipicios y riscos donde nadie puede seguirlos. Por esto no La gamuza ó rupicabra. los cazan con perros; y el cazador se ve obligado á ir á es piarlos en medio de las penas con riesgo de hundirse en algun precipicio, no obstante los garfios de hierro que lleva en los talones; y es preciso que vaya arrastrando con el vientre pegado al suelo, á fin de no ser notado y podenacer carseles á tiro de escopeta. Por consiguiente, esta caza es muy arriesgada, y muchos mueren en los precipicios, ha cia los cuales las mismas gamuzas los impelen, cuando no pueden abrirse paso de otro modo. Al aproximarse el in vierno , estos animales abandonan la pendiente norte de los montes y pasan á la que hace cara al sud, pero nunca 129 1: descienden al llano. Entran en celo por otono, la gestacion dura cuatro ó cinco meses, pasados los cuales la hembra dá á luz un solo hijo, y muy rara vez dos, en marzo 6 abril, cuidan de su cria hasta octubre, en cuya época los jóvenes se confunden con el resto de la manada, la que consta de quince á veinte individuos. Su carne es buena para comer y cuando el animal está bien cebado, puede dar hasta doce libras de grasa mucho mejor que la de la cabra. Sus astas se utilizan para varios objetos, y su piel adobada, sirve para vestidos, calzones y guantes, que tienen una larga duracion. Estética. INVESTIGACIONES FiLOSOFICAS SOBRE LA BELLEZA IDEAL CONSIDERADA COMO OBJETO DE TODAS LAS ARTES DE IMITACION. por QE. be artetwa. VII. Ventajas de la imitacion de lo ideai sobre la imitacion servil. — Continuacion del mimo argumento. Otras ventajas del ideal. La primera de todas estas ventajas es, que la imitacion de lo ideal deleita mas que la. imitador) servil. El presente razonamiento es una prueba continuada de esta proposi cion, que tiene su apoyo en la misma experiencia. A las muchas razones que se han alegado hasta aquí, puede ana dirse una reflexion que la pone fuera dé toda duda. En la imitacion servil se obliga el artífice á expresar, no solo las virtudes de la naturaleza, sino tambien sus defectos, pues de otro modo no seria representacion exacta. Ahora bien: los defectos disgustan por sí mismos, y disminuyen el de leite que se percibe de la espresion de las virtudes; como los ingredientes amargos de una medicina, impiden el efec to de los de sabor contrario. Así una imitacion que repre sente á la naturaleza en su aspecto mas ventajoso, ocul tando á la vista sus ordinarios defectos, agradará mucho mas á quien la contempla, que la imitacion servil, en don de la accion de las calidades hermosas, queda destruida con la accion contraria de las calidades feas. Una jóven muerta á manos de un amante celoso es sin duda un objeto que mueve á compasion; pero este afecto es muy moderado en Jo natural, porque por lo comttn la tal jóven no es tan hermosa, ni tan amable, ni tan inocente, ni tan exenta de imprudencia, que baste á producir una cornpasion total, y sin mezcla alguna de otro sentimiento. Una madre que en medio de la plaza llore la ausencia de su hijo, cuyo destino • ignora, nos interesa con su llanto; mas la fealdad, la vejez, la bajeza del linage, el gesto desalinado, la pobreza, la as pereza de la voz, y otras circunstancias de esta clase, que engendran el menosprecio 6 la indiferencia, hacen que el interés sea mucho menos vivo de lo que pudiera ser. Pero póngale una Zayda ideal, á quien Voltaire pinte sin ningu no de aquellos defectos: preséntese una Mandane madre de Ciro , á quien Metastasio y Hendel expresen , el uno en poesía, y el otro en música, sin las mencionadas circuns tancias que disminuyen el interés ?cuánto mas agradable y enérgica será la imitacion de estas que la de aquellas? Además de disimular los defectos, logra la imitaeion de lo ideal la ventaja de poder unir en un so:o cuadro los puntos TOMO VI. Mas favorables y oportunos para hacer resaltar su original. Es muy comun en el mundo el espectáculo de una mugen abandonada del marido, ó de una jóven enganada por el amante. Quien quisiese representarlas servilmente, y como ellas suelen ser, deberia pintar una muger que solloza des grenada y sola en un cuarto, sin mas adorno que pocas si llas, un bufete y un lecho: de cuya manera el cuadro seria conforme á lo natural, pero poco agradable. Mas venga un pintor dotado de fantasía viva á pintar la m:sma escena ?qué cúmulo de circunstancias ideales no juntará para em bellecerla? ?Cómo la preparará con maestría para que haga efecto? En medio del lienzo pondrá una isla desierta , con todas sus variedades de montes, collados, valles, arboledas, campos y playas arenosas. De léjos el sol recien nacido bordará con sus rayos la convexidad del horizonte , y mil reflejos de artificiosa luz, hermosearán el aire y la tierra. El mar golpeará blandarnente al derredor !os escollos que cinen la isla, y la blancura de sus espumas contrastará agradablemente con lo azul de sus aguas. Huirá por el an cho piélago á velas llenas la nave del desleal y fugitivo Te séo; mientras que en la orilla se verá la abandonada y hermosísima Ariadna con los tibios cabellos esparcidos por las blancas espaldas, sin mas adorno que el de un velo lige rísimo que no haga sonrojar la decencia, con el cuerpo in clinado y los brazos tendidos hácia la nave que le lleva consigo la mitad del alma, con los ojos desencajados, y las descoloridas mejillas banadas en lágrimas, y con la boca ddourlcaetmeneinentesea.biPeortraoetnraadpeamrteansedeoflrleacmeaárlagrviitsatanduonaalvitsriaoin no menos maravillosa, y esta será la de los faunos, sátiros tyqiurseeogv,iipepanrneeecáse,deennqjuueeglacrbaareirlloalnldadenoltodtiodosescaBlamacedone,tsectioranydsooelnaddaerabsoedilsoannticdgeorlelase,.l Los cupidillos, que adivinan lo que está para suceder, vol tqeuaen pdoerbeel oarliarer, lyasvasnienpersepdaeraAndroiadlanac.o. rConoatéjedsee edsetsrpeluleass este cuadro con el antecedente, y los demás cuadros al na tural con otros del mismo asunto, pintados segun lo ideal, 17 N 130 y dígasenos cuales deben cansar mayor deleite y maravilla á quien los mira , y si hay algun pintor , que imitando exac tamente la naturaleza, pueda variar de tal modo las situa dones, y ordenar las circunstancias. A esto se junta la novedad de sensaciones que excita lo deal, y no el natural: novedad que es una consecuencia de la libertad que aquel, y no éste, permite á la fantasía, y de la facultad que tiene de recoger en un solo original las maravillas esparcidas en la naturaleza. Quién describiera segun son precisamente los famosos paises de Citéra, y de Gnido, no ofrecería cosa que picase la curiosidad, ni cau sase deleite; porque en la realidad no son mas que dos is letas del Archipiélago, rodeadas de escollos, poco fértiles, nada amenas, y casi despobladas, segun lo aseguran los viageros, y últimamente consta por la relacion del abate Espalanz.ani, célebre naturalista. Pero léase la descripcion que hace Montesquieu en su Templo de Gnido, y sé verá como la pluma de este ameno y elegante escritor, lo em bellece todo, suspendiendo y arrebatando al lector con la novedad de sus pinturas. Lo mismo decimos de la antigua Troya, y de sus!famosas comarcas, el promontorio Sigéo, la isla de Ténedos, los ríos Escamandro y Sinnois, el monte Ida, el Antandro, y demás lugares cuyo nombre no puede •leerse en Hornero y en Virgilio, sin que inmediatamente se despierten la admiracion y el entusiasmo. Pero el inglés Roberto Wood, que con Hornero y Estrabon en la mano ha visitado con especial curiosidad aquellos parages, no ha en contrado mas que campinas desiertas, escollos desampara dos, y riachuelos que apenas merecen llamarse torrentes: argumento incontrastable de la preferencia de la imitacion ideal sobre la copia exacta de la naturaleza por lo que toca al deleite. Otra ventaja no menos considerable es la de contener mas instruccion y moralidad que la imitacion natural. La instruccion que se saca, ó puede sacar de las artes imitati vas, consiste en tres cosas: en el número de propiedades fí sicas 6 morales, que nos descubren en la naturaleza; en la esencia de dichas verdades mas ó menos conducentes para nuestra perfeccion, y el arreglo de nuestra conducta ; y en la manera mas 6 menos eficaz con que las graban en el es píritu. Es indubitable que las tres mencionadas circuns tancias se consiguen mucho mejor con la irnitacion ideal que con la natural. En cuanto á lo primero , la .imitacion natural no nos muestra en la naturaleza sino lo que cada dia vemos en ella, y para aprenderlo nos basta el ministerio de los ojos y de la experiencia, sin que tengamos necesidad de ningu na otra facultad que nos lo ensene. Por el contrario, lo ideal nos descubre, no solo sus propiedades existentes, sino las posibles; no las de uno ú otro individuo, sino las de toda la especie; no sueltas y esparcidas, sino reunidas en un sólo objeto. Así la ensenanza es mas universal y mas dilatada. En cuanto á lo segundo, no nos parece pueda ponerse en controversia, que la imágen de la naturaleza perfecta, como nos la representa lo ideal, nos dé nociones mas claras de la perfeccion, y nos haga amar la virtud mas que lo na tural. Nos da nociones mas claras de la perfeccion, porque su fin es purificar la naturaleza en los individuos exentan dolos de sus defectos y pintándolos, no precisamente como son, sino como serian si el autor de la misma naturaleza, por sus adorables fines, no hubiese dejado libre el curso y efectos de las causas segundas en la regulacion de los par ticulares. Todos los hombres tendrian la belleza corporal que se admira en las estátuas de Apolo y de Antinoo, si el clima, la disposicion del padre y de la madre, los elemen tos que componen la materia que sirve á la produccion, la. física organizacion de los cuerpos , el género y diversidad de los alimentos, la vida mas ó menos trabajosa, y otras vá rias circunstancias, no alterasen la proporcion y gracia de las formas. Todas las mugeres se moverian naturalmente, con aire y garbo, si el género de vida, la educacion, la mo destia, 6 la menor agilidad de músculos, no hubiesen im pedido á sus miembros aquella arreglada soltura, que es el alma da las actitudes, y que habla á la imaginacion con tanta fuerza. Pero las artes, corrigiendo , por decirlo así, este influjo de las causas segundas, reducen los individuos á la idea arquetipa y primitiva de lo bello: y así es innega ble, que nos ofrecen la irnágen de la perfeccion mas ade cuada y dist!nta que la que vemos comunmente en la natu raleza: Ningun marido se despide de su muger con la ter nura que 'l'imantes de Dircéa en el Demofoonte de Metas tasio. Ninguna mínele cuando muere, usa de inflexiones de voz tan suaves y espresivas corno las que usará una es celente cantora en la última escena de Dido abandonada. Ni ha habido emperatriz alguna en el mundo, la cual ex presase su turbador) y quebranto con la nobleza, dignidad y energía con que las expresaba la famosa Clairon en la Semirarnis de Voltaire. Y quien quisiese formarse una idea cabal de la dulzura y gracia á que pueden llegar los acentos de la voz humana, 6 las actitudes del cuerpo, no irá á sa carla de lo que ve en Pedro, Juan 6 Francisco, sino de las admirables modulaciones que salen de la garganta de un cantor como fueron Farineli 6 Paouiaroti, y de la sublime pantomina de un Angiolini 6 de un Noverre. De la misma forma nos ofrece la de la virtud, y hace nos encendamos en su amor con mayor fuerza. No es el medio mas seguro de conseguirlo el retratarla como regularmente se suele hallar en los hombres, los cuales rara vez tocan en los extremos de la justicia, y casi siempre alindan con el vicio, aun cuando ejercen operaciones virtuosas; sino el de ponérnosla delante en su aspecto verdadero y sencillo, lim pia de todo mixto de imperfeccion, y con aquel grado de belleza á que miraba cuando dijo, que si la virtud se mos trase desnuda en presencia de los hombres, ninguno habria que no se apasionase de ella, y la requiriese de amores. Sabemos muy bien que no todos los autores abrazan esta opinion, y que entre otros el célebre jurisconsulto Vicente Gravina en su Razon poética, es de parecer, que la instruc cion que se saca de la imitacion de lo natural, 6 sea del in dividuo, es mas provechosa que la que se saca de lo ideal. Pero esta opinion, apoyada en flacos fundamentos, ha sido examinada, y tan victoriosamente destruida por el Abate Cesaroti en sus observaciones sobre la traduccion italiana de Osian: (1) y antes de él por nuestro don Ignacio de Luzan en su escelente poética (2), que han quitado la esperanza á todo otro escritor de poderse distinguir retocando de nuevo la misma materia. Por tanto, aunque pudiéramos alargar. nos mas sobre el asunto insinuando no pocas reflexiones que le aclarasen, juzgarnos mas conveniente remitir á nues tros lectores á las citadas obras. Por lo que pertenece á la manera con que lo ideal graba la ensenanza, lo que se ha dicho hasta aquí demuestra, que su método es preferible al de la imitacion servil; porque atendiendo á la fragilidad de nuestra naturaleza, es nece sario para gustar de lo bueno endulzarlo con el deleite. Cuanto mayor sea el placer que se perciba en una ense nanza, con tanta mayor facilidad quedarán sus máximas es culpidas en la memoria. Ahora bien: sí, como hemos pro (1) Tomo I, Observac. XX sobre el canto III del poema intitulado Fino!' (2) Lib. 1, cap. IX. hado antes, la iinitacion de lo ideal deleita mas que la imi tacion servil: Si realmente produce mayor número de sen saciones agradables: si la sobrepuja en la novedad de las imágenes y de las ideas: si llama mas la atencion del espíritu con lo maravilloso, lo inopinado y lo extraordinario ; es consecuencia necesaria, que las verdades que ella propone sean mas bien recibidas que las qne proponga la imitacion servil, la cual, pintando las cosas como las vemos comun mente, no pica nuestra curiosidad, ni engendra en noso tros aquel alto grado de amor ó de aborrecimiento que nos hace abrazar la virtud y huir el vicio. Supongamos que el ayo de un príncipe, viéndole enojado, le exhortase á depo ner el enojo haciéndole ver cuanto agrada á Dios la manse dumbre y los danos que acarrea el ser pertináz é implaca ble. Si un poeta quisiese imitar este razonamiento al natu ral, esto es, segun le baria un ayo á su alumno, sus versos se tomarian por un sermoneas) métrico, loable á lo mas por su moralidad, pero poco á propósito para entretener y em belesar á los lectores. Mas óigase esta misma exhortacion en boca de Fenix, cuando Aquiles, encolerizado con los grie gos, quiere desamparar la armada, y volverse á su pais, y se verá que novedad, adorno y Maravilla, reciben las mis mas máximas de la imitacion de lo ideal en la pluma de un poeta como Hornero.«Modera, le dice, y vence tus ánimos altivos Mira que no es justo ser inexorable. Hast9 los mis mos dioses se ablandan; y sin embargo de ser mas podero sos que tú, y mas dignos de reverencia , los aplacan los hombres, aunque sean delincuentes, ofreciéndoles víctimas y sacrificios. Porque has de saber que las Preces (1) son hi jas del poderoso Júpiter, arrugadas con el mucho trabajo, cojas y vizcas; pero que siempre van detrás do Ate, diosa del dano, siguiéndola por todas partes. La diosa, que es mas robusta que ellas, y mas ligera de piés, se las deja atrás largo trecho, y va corriendo de aquí para allí haciendo mal á los hombres, y evitando el encuentro de las Preces, que se esfuerzan á reparar los estragos que ella ocasiona. Estas hijas de Júpiter miran con particular amor á quien las reverencia, escuchan con benignidad sus ruegos, y le ayudan en todo; pero si alguno las desprecia, luego recur• ren á su padre Júpiter para que mande á la diosa Ate que lo atormente y castigue. Por consiguiente, oh Aquiles, pro cura tu tambien honrarlas. » (2) Nadie negará que la exhor tacion de Fenix , con la novedad del pensamiento., y con la belleza de la alegoría , llamaría mas la atencion de Aquiles, que aquellos mismos consejos expuestos en el tono oiogmá tico y doctrinal con que los expondria Publio Siro Mimo. Por estas y otras razones, Aristóteles, seguido de casi todos sus comentadores, fué de opinion en su Poética, que la ensenanza que se saca de la poesía es mas útil, mas impor tante y mas filosófica, que la que nos ofrece la historia. Lo ideal dilata el poder de la naturaleza, y nos inspira mayor confianza en nuestras propias fuerzas. Si los conocimientos del hombre se cineran solo á los in dividues , y no abrazáran los géneros y las especies, esta impotencia de levantarse sobre las ideas meramente sensi bles, le baria incapáz de educacion, como por la misma ra zon hace incapaces á las bestias. Y si las artes imitativas se limitasen á la representacion exacta del natural , y no se remontasen hasta las encumbradas regiones de la belleza, quedaria ociosa y poco menos que inútil en nosotros aque l ASihemos traducido la palabra griega Ai;.-a.c que en castellano significa ruegos , de la que vino el vocablo lelanias ; pero que hemos convertido en Prec7, porque casi toda la gracia que el mencionado pasage tiene en el oriAir al. nace de ser femenino el vocablo. Si á alguno no le agradase nues tra intbrpretacion, puede poner en lugar de Preces, Súplicas. •,2: Híada, ib. IX. Ila facultad activa y trascendental que se llama itnaginacion, é ignoraríamos un sin número de perfecciones en la naturale za. Lo natural no nos manifiesta sino las propiedades exis tentes y actuales : lo ideal ncs descubre hasta las posibles. Un artífice naturalista nos hace conocer las bellezas de dos tres damas que ha retratado ; pero de su vista no sacó mas fruto que el de saber las perfecciones de dos 6 tres in dividuos; quedándonos todavía gran trecho hasta conocer los límites establecidos á la hermosura. Pero un idealista, poniéndonos delante de los ojos la Vénus de Médicis , 6 la de Ticiano , nos ensena en compendio las perfecciones de toda la especie , y hasta donde se extiende el poder de la naturaleza en la armonía y proporcion del cuerpo mugeril. Este ejemplo puede con igual oportunidad aplicarse á las demás artes representativas , aun en lo moral. Si un poeta quisiese pintar al natural las costumbres se gun halla los hombres en la sociedad civil , se convertirá en historiador , y se verá en el estrecho de representar la ma yor parte del género humano interesada , soberbia , fingida, maliciosa, violenta , maligna frágil , 6 de uno ú otro modo, viciosa. Aun los que el mundo llama héroes, y en los ana les se proponen por dechados de imitacion , se encontrará distan mucho de la bondad verdadera. Temístocles , segun la historia , fué avariento , desleal y enganador. Alejandro Magno snadió á los vicios propios de los conquistadores, los que nacen de una vanidad y una concupiscencia sin límites. césar fué gloton é intemperante en todo género de cosas. El César Pedro , llamado el Grande , violento , despótico, y dado á la embriaguez. En casi todos los hombres célebres que la fama pública ha colocado en el templo de la gloria, se hallan mezclados grandes vicios con las virtudes: y así su ejemplo no basta para darnos idea cumplida del término á que el ejercicio de las virtudes puede llegar entre los hombres. Solo la imitacion de lo ideal es capaz de ejecutar lo, segun los principios expuestos en este razonamiento. De aquí nace la confianza en las propias fuerzas que la belleza ideal inspira al artífice. Un poeta, un pintor , un escultor ó un músico , pueden decirse cada uno á sí mis mo: « Yo no soy esclavo de la imitacion , ni me asemejo á aquellos miserables, que amarrados con la cadena al pe nasco , no pueden caminar mas de lo que les permite la circunferencia de los eslabones. Poseo una imaginacion , con la cual dispongo en un cierto modo de todo el univer so, hago visibles los pensamientos mas abstractos , doy cuerpo á las ideas, perfecciono la naturaleza , me levanto sobre ella , y pongo la misma divinidad delante de los ojos de los mortales. Uno que no sepa elevar sus ideas , no ha llará en la naturaleza eje mplar que le ensene el modo de representar á Dios en el punto que arrojó del cielo á los ángeles rebeldes ; pero yo le expresaré volviendo mages tuosamente los ojos , ya sobre los infinitos millares de espí ritus que le quedaron fieles, ya sobre el género humana que aun no existia, ya sobre el paraiso terrestre, y sus de lincuentes habitadores. Esta profética vision escitará sn ce lestial enojo: bajará del trono del firmamento, y se dejará ver sobre la mas elevada cumbre del monte Tabor. La tier ra temblará temiendo la cólera divina ; pero él , con impe riosa clemencia, extenderá la mano sobre ella , para que el temor no la aniquile. (1) Otro, representando á uno que acaba de luchar con una serpiente ó con un mónstruo , se nalará en el semblante el afan y susto que le ha causado la batalla, pero yo eximiré á mi estátua de esta iznperfeccion, y esculpiré un Apolo, que en el acto de disparar sus flechas ( I) Klopstock en la Mesiada contra el dragon, muestre en suademán y gesto la serenidad propia de un dios que desprecia á su enemigo , y á quien nada cuesta la victoria.(1) Otro, imitando los acentos natu rales, hará oir , poco mas 6 menos, las mismas inflexiones que cada dia se oyen en las voces apasionadas ; mas yo re cogeré estas mismas inflexiones , les quitaré lo que tienen de áspero y desagradable , las arreglaré segun la melodía mas esquisita , haré que las modulaciones circulen artifi ciosamente al derredor del tono dominante , penetraré hasta las fibras mas escondidas del corazon , iré á tocar los puntos mas delicados de la sensibilldad, arrancaré por fuerza las lágrimas, enagenaré la fantasía, y arrebataré las potencias. (2) Un imitador de lo natural me dirá, que en un temblor de tieira se estremece el suelo, Se apartan los montes, se abren cavernas profundísimas, y que de ellas sa len llamas abrasadoras, que destruyen lo que prenden; mas yo, echando mano del cielo, del mar, de la tierra, y del in fierno, haré creer que lo que parece causa natural, no es sino un movimiento de la cólera divina : representaré á Neptuno, que con su tridente sacude los hondos quicios de la antigua Troya, y menea los fundamentos del globo ter ráqueo, á cuyo horrendo golpear tiemblan las florestas del Ida, vacilan las cumbres del Antandro, el mar se retira es pantado léjos de la Grilla, los bajeles están á pique de per derse, y hasta el mismo Pluton, emperador de los abismos, ,salta de su trono lleno de pavor, gritando por los oscuros infernales espacios á Neptuno, que cese de golpear, á fin que los elementos no se confundan, y la clara luz del dia no se inficione con la vista de aquellas espantables regiones. (3) Del mismo modo un poeta adocenado se contentará con decirme, que el sol, cuando amanece, despunta por el ho rizonte, dora los cielos, alegra el aire, recrea la tierra, é infunde ser y vida á las cosas; pero yo, anadiendo á la her mosura del mundo visible las bellezas del fantástico, le des cribiré precedido de la aurora, hija risuena de la manana, que con sus dedos de rosa ahuyenta las tinieblas. El sol ves tido de púrpura, y coronado de rayos irá sobre un carro, cuyo eje, tirnon y ruedas son de oro, donde se verán engas tados infinitos rubies, esmeraldas y otras piedras preciosísi mas. Los caballos queje tiran, apacentados de ambrosía, se rán de una blancura igual al ampo de la nieve, sino en cuan to la interrumpen algunas hermosísimas manchas que tiran al rojo. Delante de ellos irán corriendo las horas, doncellas agilísimas, con guirnaldas de flores en las cabezas, y medio desnudas, que tendrán en mano los frenos. A los dos lados del carro se verán los días, los meses, y el ano con sus cua tro estaciones, á todos los cuales yo adornaré con ropages y colores ideales, que embellezcan maravillosamente la nar racion. (4) Asilos amadores de la belleza me darán las gra cias por haberles acrecentado en intension y en número los placeres ; y yo, sin tacha de vanidad, podré repetir con Horado: Quaesitam meritis sume sttperbiam. » Esta altivez generosa del artífice aparece mas visiblemen te en la expresion de lo sublime, la cual es mas fácil y mas frecuente en la imitacion de lo ideal, que en la de lo:natural. No igporamos que tambien la naturaleza tiene su sublimi dad, tanto en los objetos fisicos, como en los morales, y que esta proviene de la sensacion rápida, viva, y no esperada que produce en nosotros la presencia de un objeto, cuya potencia y fuerzas, elevadas mucho sobre nuestra capad (1) El Apolo de Beiveder. (2) Bina, Luli, Hendel, Pergolese. 3) Hornero Wad. Lib XX. .;4) Ovidio ietam. Lib. 11. 132 dad, nos le representan como de una naturaleza excesiva mente superior á la nuestra. Asi la vista de una cordillera de montanas altísimas y fragosas, ó de un abismo lóbrego, espantoso y profundo, óTle un mar erizado y turbulento, ó de la explosion de un volcar) semejante al de Hieda, el Et na, 6 el Vestibio; 6 de un huracan como los que:suelen oirse en las costas de la Groenlandia, 6 en las Antillas; 6 de un cielo sanudo, que cerrando todo el horizonte con verdine gras nubes, y atemorizando los oídos con horrorosos true nos, y la vista con amarillos relámpagos, parece que quie re acabar con todo lo animado: es en lo físico la causa in mediata, que poniéndonos delante de los ojos la ilimitada pujanza de la naturaleza, produce en nosotros la imágen de lo sublime. Lo mismo decimos de las ideas del infinito, de la inmensidad, de la eternidad y de la omnipotencia, que inmediatamente nos presentan á la imaginacion la de un ente sobrenatural, cuya grandeza, comparada con nuestra pequenez, nos humilla, y casi nos confunde ccn el polvo de la tierra. Lo mismo de aquellas respuestas improvisas, y de aquellos actos heróicos de virtud que suponen en quien los da 6 los ejerce, una constancia, un dominio sobre las propias pasiones, del cual no se creeria capaz la humana fla queza. En todos estos casos, la imitacion exacta de lo na tural, es la que triunfa, y cuanto menos anade el artífice á la belleza del objeto, tanto mas digno será de alabanza, y con mayor facilidad conseguirá su fin. Sin embargo, aun en la imitacion de lo sublime natural tiene mucho lugar lo ideal. La razon es, porque para que esta especie de sublime imitada por las artes logre su efec to, es necesario que el artífice lo exprese en modo que pue da producir la sorpresa, la novedad y la admiracion, sin cuya advertencia los objetos mas elevados son, relativamen, te á quien los observa, como sino fuesen. Asi lo qué da el principal realce al estilo sublime , es la maestría del pincel que ejecuta, lo que en buenos términos es lo mismo que decir, que debe su efecto á lo _ideal, comprendiendo bajo de este nombre todo lo que el artífice anade de suyo á lo natural. Aclaremos estas especies con uno ú otro ejemplo. La inmensidad, atributo esclusivo de Dios, excita, como dijimos arriba, la mas alta idea de lo sublime. Dos escrito res, entre otros muchos, se han esforzado á pintarla, pero con éxito tan diferente, que el uno arrebata y suspende con la maravilla, y el otro hace reir con lo extravagante de su descripcion. Alberto Haler, célebre filósofo y poeta aleman, dice en una de sus odas hablando de la inmensidad: «El pensamiento millares de veces mas corredor que el viento, mas ligero que el sonido, mas rápido que el tiempo, y mas veloz que las alas mismas de la luz, se fatiga en vano para alcanzarte, y aun desespera dé poder jamás tocar tus fines.» ?Quién no admira en este pasage la oportunidad de los si miles, los cuales, aunando los movimientos mas acelerados y comprensivos que se hallan en la naturaleza, casi abrae za, en cuanto puede una mente limitada, la grandeza mis ma del objeto? Pues óigase ahora como un antiguo compi lador del ridículo libro intitulado El Talmud, expresa la misma idea. a?Quiéres, dice, formar el debido concepto de la inmensidad inefable de Jehová ? Pues atiende á lo que ví en la vision. Los ojos de Dios distan trescientas mil y coochmopcrieenndtaes mtreililnastaelmuilnodedeesltaostrom: icllaadsa: ucnaoda dmeillsausdipviiénsa, se compone de cien mil varas divinas: cada una de estas va ras tiene cuatro palmos divinos; y cada palmo divino ea tan grande como el entero diámetro de la tierra.» No es posi ble representar una irnágen mas alta con una enumeracion mas chavacana: de lo que resulta que el pensamiento, su DI 133 blime en sí mismo , se convierte en puerilidad por la sola manera de exponerle. El siguiente pasage de Horacio: EL cuneta terrarurn subaeta Praeter atrocem animum Catonis, debe contarse entre los sublimes de primer órden ; porque nos representa, con una sola pincelada concisa y enérgica, la grandeza de alma de Caton, cuya firmeza fué tal, que Julio César no pudo doblegarla, sin embargo de haber con quistado casi toda la tierra conocida. Pero inviértese, amplifíquese el órden de las palabras, y se verá, que si bien la sentencia queda la misma, el efecto de la sublimidad des aparece casi del todo. Dígase, por ejemplo: At yero Caesar haudpotuit Catonem ad suas parles revocare , cuantumvis universum terrarum orbem sub ditionem redegisset. ?Quién contará este modo de hablar entre las expresiones subli mes? Sacarémos otro ejemplo tomado de los inimitables versos de Hornero, en ,que Júpiter otorga la demanda que Tetis le hace de amparar á su hijo Aquiles. }u, y,>GUY.V.57:',GIV c;' púa: va5cz Kpc,v1wv. A'p.f3pdatv.; (1' aço:y5.r.q.; .'1,741ioacuro y.í-yav 4' .1.?,,ael,ev O" húurrov. (1) «Dijo, y con el negro-cerúleo sobrecejo otorgó el Saturnio: los cabellos tenidos en ambrosía se sacudieron en la inmor tal cabeza del rey, y estremecióse el vasto Olimpo » No en vano toda la antigüedad celebró el mencionado pasage co mo uno de los mas sublimes de Hornero. De hecho, á ex - cepcion de los Dtigiouso,scqoumeonloasqliuhbearyoasaqSduaaídgornaodisdoesoa,fsrnetcoaenhaJyúaplteiastsecrrd,ietoqlruaeepncotortenen!ecolisasaodnloe movimiento de sus cejas hace temblar todo el Olimpo. ?Qué será de los infelices mortales en el dia de la venganza, si aun cuando se muestra piadoso y benigno infunde tal es JpDúaepnitetosetraá, clyoosmnumpeaisrstamrcaoiosfnlacqiieumleopzsla,í,c!itqaueenstorne eell tproodneor dseupsuregmlooriade? clon nacen la sorpresa y la admira , que son los efectos inmediatos de lo sublime. Sin em dbheaarlgllaoors,áaedqxouárernnosisnuedseeellecvpoaonceimtoan.asNpcrauodivdieaiednnoeegdaimcrháaos qpuenesadmel iecnotnoce; pytose tEaunfraanporerciyabá leFidesiates árettoramtoarddeeJlúops ictietar,dolos, vqqeuureseosdloeetlqerudmeecinhhóaadceo áddgpeeóaHrlaalaoalrsjsnmeuetsúsrruosofiiratcesma:peRoacsspaoaapns(ri2enqe)cus,íáteaádqteeeuuslraecisvpuaoddceiehjtpaeaJrrsúiegnep,rlciieqtispeguoraoenlimodscluuoíempanaontpredimrcoedoovelnee;isliolaatosi,ropóqaiunyoqetíuauloelrblelaellnaieoysr ideas. Obséevense con atencion las palabras, y se verá que inmo ahgaeyn cpaoscionimngeunnosa qquuee vnisoibpler.esEelntceolsoornnideogroim-cietraútilveoo,de las cejas, los cabellos banados en ambrosía, la cabeza in mortal, y el vasto Olimpo forman la pintura. Los sonidos de las palabras relativos al significado de las cosas, ep' o phrysi croníon, que nos hace oir el ligero refregar de las ce jas al tiempo de moverse, acompanado de la repeticion de los vocablos cyaneisin y neyse, que nos hacen conocer el subir y bajar de ellas: eperrosanto la sacudida magestuosa de los cabellos: cratos ap' athanatoio la grandeza de la ca beza inmortal : el estremecimiento del Olimpo en elélixen; y el peso y ruido de la casa celestial al tiempo de temblar en (1) Macla. Lib. I. V. 253. (2) Retlections sur la Poetique en general, n. 37, megan Olympon ; son las principales circunstancias que componen la música. Mas para acabar de conocer la hermosura imponderable de este pasage , es menester ir todavía mas adelante. Horne ro no se contentó con música y con poesía en general; sino que usó de la pintura y de la música que eran mas adopta das á la naturaleza del objeto que debía expresar. Este era sublime , y por consiguiente su armonía y su colorido son tambien sublimes. El color negro-cerúleo en las cejas y en los cabelios pasaba entre los antiguos por característico de los dioses de primer órden: así le hallamos aplicado á Júpi ter, á Pluton y á Neptuno, las tres divinidades mas autori zadas de la antigua mitología. Por tanto no debiera en las traducciones omitirse este epíteto, ó á lo menos un equiva lente que indicase ser aquellas de que se habla las cejas de un dios; como por la misma razon no debiera pasarse en silencio el baiíados en ambrosía aplicado á los cabellos. 45 su equivalente. El genitivo aliados nos hace saber, que la cabeza no era de un cualquiera, sino del rey y soberano por antonomasia : y el athanatoio , que la cabeza era inmor tal. Asi te,nernos en tres solos vocablos individuada la per sona de un dios de .primer órden único rey y soberano, é inmortal por su naturaleza : idea héroica., realzada con el sonido de todas las palabras juntas eperrosanto ánactos era tos ap' allana/aja en donde abundan sobremanera las v0- cales a y o las mas sonoras, magestuosas y abiertas del alfa beto. Las últimas pinceladas de este retrato tan grandioso consisten en megan d' elédixen Olympon. La partícula d, nos hace ver el pasa.,;e instantáneo del meneo de la c.. beza al temblor del Olimpo: instantaneidad que muestra no me nos la rápida conexion del efecto con la causa., que la poten cia de la divinidad que produce un tal movimiento, elélixen Olympon hace oir el retintín de la casa celestial en el acto de moverse: en lo que no debe dejarse pasar por alto una belleza muy exquisita, que consiste en el sonido agudo y ligero que resulta de la repeticion de las 11, de la union de estas con las ji, de aquel ixen que nos representa el crugi do, y del ympon con que termina la frase haciendo retum bar la 'habitacion de los dioses : circunstancias todas que corresponden maravillosamente al palacio del Olimpo fabri cado de cristales, de oro, de piedras preciosas, y de otras materias resonantes, que. rió:: traen á la memoria la casa del sol descrita por Ovidio. Clara micante auro , t'amusgue lindante pyropo. Se deduce del precedente exámen lo que poco ant?s in sinuamos, esto es, que el primor y la grandiosidad de los ci tados versos se debe en gran parte á lo que de suyo anadió el poeta : y que el mismo concepto, despojado de sus adornos pintorescos y musicales (que son todos del artífice, porque ciertamente no pudo hallar en la naturaleza un Júpiter in dividual , ni unas cejas negro-cerúleas, ni un palacio del Olimpo) no hubiera merecido los altos elogios que de él han hecho todos los inteligentes por el largo curso de trein ta siglos. Esto se vé claramente en várias traducciones del mismo pasage en idiomas modernos, en las cuales ningun lector percibe el deleite, la sorpresa y la maravilla que pro duce el original cuando uno se ha familiarizado algrin poca con la índole, carácter y armonía de !a lengua griega. Por no cansar con sobrados ejemplos, nos con tentarémos con uno solo, que será la traduccion que de este lugar ha hecho el abate Jacinto Ceruti , famoso erudito Italiano, conocido en Espana, el cual, despues de haber probado sus fuerzas nada menos que en lo mas sublime y difícil que tiene la doesía oriental, vulgarizando el libro de Job, pasó á |
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