08_No. 6 (1 enero 1870), p. 293-307 |
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sirven en nuestra mesa : la carne cruda ó cocida , el pes
cado, el pan mojado en agua y hasta las cerezas que traga
con la cola y el hueso, todo le es grato igualmente.
Se refieren cosas maravillosas del instiato de los cuervos.
Un académico distinguido, hombre muy instruido y cono
cido por su filantropía „Dupont de Nemours , refiere en
una memoria que se leyó en pleno Instituto de Francia,
singulares observaciones que hizo durante algunos anos so
bre las costumbres de los cuervo. Segun este naturalista ,
los cuervos tendrian un lenguaje comunicativo, que no es
imposible que el hombre pueda comprender. El mismo
académico publicó un fragmento de su diccionario de un
lenguaje hasta el presente no interpretado, y por medio
del cual tradujo varias de sus palabras. Inútil nos parece
decir que aquella iniciacion en la vida de los cuervos, pa
reció al Instituto y á la inmensa mayoría de los sábios , un
tejido de exageraciones é ilusiones, basadas en algunos
hechos observados concienzudamente, pero mal compren
didos.
Sin ir tan lejos como el autor citado, limitémonos á re
cordar algunas pruebas de sagacidad y astucia de los cuer
vos. Uno de los autores del « Nuevo diccionario de historia
natural », refiere que un cuervo educado por él, varias
veces habia sacado del puchero carne y legumbres, aunque
el agua estuviese hirviendo, habiéndole sido preciso antes
sacar la tapadera , sin que nunca la rompiera. Ya logrado
su objeto iba á ocultar su robo en algun escondrijo. Sabido
es que los cuervos, al igual de las garzas, tienen el pru
rito de llevarse y esconder en algun agujero los utensilios
de la cocina y sobre todo las piezas de metal y todo lo que
brilla á sus ojos. Esta disposicion á recojer se estiende á todos
los objetos y no esclusivamente á las provhiones de boca.
Hist oria.
DEL ORIJEN DE LAS LEYES, ARTES, CIENCIAS Y SUS PROGRESOS EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.
1V.
De las ley6s y gobierno de la Grecia. — Atenas y Argos. — Industria de los pueblos antiguos.
No siempre el número y estension de provincias de que
se compone un estado causa la reputacion del pueblo que
le habita; todo el distrito de la antigua Grecia no com
prendia lo que dos de nuestras mejores provincias, y sin
embargo no ha habido país de que tanto se haya hablado.
Los griegos hicieron en la Europa el mismo papel que los
egipcios en el Africa , pues nos han dejado los monumentos
mas preciosos y las noticias mas curiosas; ?y por quién nos
han traspasado tales noticias? por escritores del mas raro
mérito, por historiadores que han sabido hacer interesan
tes los sucesos , que por sí no hubieran merecido mucha
atencion (1). La materia es vasta , pero se ha escrito tanto
sobre el particular que no hay necesidad de stenderse á
todo lo que permite, por lo que solo hablaremos de las
cosas mas notables.
Casi no se puede contar .con los principios de la historia
griega, y aunque parecerá que habiendo reldbido todas las
noticias, que de la antigüedad tenemos de autores nacidos
en el seno de la Grecia, habrán conservado los monumen
tos mas ciertos de la historia de su patria ; sin embargo solo
nos han dejado unas noticias muy confusas del primer es
tado de aquella parte de la Europa, porque de tal modo
las fábulas han obscurecido los hechos de la antigüedad
griega, que es muy difícil averiguar la verdad ; pero,
como estas tienen mucho de cierto, es preciso servirse de
ellas para conocer los primeros siglos de la Grecia.
Si se dá crédito á las tradiciones populares de este pue
blo , los griegos igualmente que todas las naciones, cuya
historia hemos visto, han pretendido atribuirse una anti
güedad inmortal, pues no solamente se decian originarios
del país que habitaban, sino que creían haber existido, por
decirlo así, en todo tiempo; los atenienses se jactaban de
ser tan antiguos como el sol , los arcadios defendian ser
anteriores á la luna, los lacedemonios se llamaban hijos
(1) No ponemos por ejemplo sino aquel número de pequenas guerras • y
entre otras las del Peloponeso, de las que no se hada la menor atencion , si
no hubiesen sido escritas por autores que poseian tan pafectamente el arte
de persuadir.
de la tierra, (1) efe, Tal era en general la manía de aquellos
pueblos sobre la antigüedad de su origen, quienes se glo
riaban de perderse en un abismo de siglos que les acercaban
á la eternidad. Nada se puede asegurar del origen de los
griegos si no recurrimos á la Sagrada Escritura, pues
Moisés es la única gula que se puede y debe seguir en la
historia de las primeras poblaciones, y solamente en los
capítulos diez y once del Génesis nos ofrece mas luces pa
ra este artículo que todas las noticias de la antigüedad pro
fana , donde no reina otra cosa que confusiones, incerti
dumbres y contradicciones.
Consta que el oriente ha poblado el occidente ; Javan,
hijo de Japhet y nieto de Noé, ha sido el tronco de todos
los pueblos conocidos con el nombre de griegos (2), pues
la Escritura nos dice que la posteridad de este patriarca
pobló las islas vecinas á la costa occidental del Asia menor,
de donde es de presumir que no tardó en pasar al conti
nente de la Europa.
En la Grecia vemos varios pueblos muy antiguos, cuya
historia y orígen enteramente ignorarnos, tales son los
Pelasgios , Aoneos, Hyantas, Lélegas, Canos, y los pri
meros habitantes de la Arcadia, Atica, etc., de cuyas dife
rentes poblaciones la mas considerable y dilatada sin disputa
ha sido la de los Pelasgios, pues desde los tiempos mas re
motos se hallan estos esparcidos no solo por muchos luga
res de la Grecia, sino tarnbien por la isla de Creta ‚por la
Italia y hasta por las costas del Asia menor.
Nada satisface de cuanto nos dicen los antiguos tocante
(I) Observamos de paso que estas bellas opiniones no han sido adopta
das sino por el vulgo, porque los grandes espritus de la Grecia las han des
preciado enteramente.. y solo las han usado los rectores ti solistas para
atraerse la estimaaon del pueblo. .
(2) El nombre de Junios ha sido comun antiguamente. á todos los pueblos
de la Grecia, y s: debe advertir que les mismos caractéres hebre?s, que
significan Javan , forman igualmente ion siempre que se escrilian sin puntos
que determinen su pronunciacion.
Tambien es de notar que en los poemas indianos Alejandro, de quien ha
blan frecuentemente, es denotada con. el nombre de Javan Raja rey de los,
jayanes.
y 291 g<
al orfgen de los Pelasgios: unos aseguran que estos pue
blos eran oriundos de la Arcadia , y que tomaban su nom
bre de un cierto Pelagio que se estableció en aquella parte
del Peloponeso , que despues fué llamada Pelasgia , y sus
moradores Pelasgios", pero la variedad que reina entre los
escritores acerca de este príncipe, prueba el poco conoci
miento que la Grecia tenia del orígen de Pelasgio y del
país de su nacimiento (1); otros , sin esplicarse con mas
claridad sobre el orígen de los Pelasgios, afirman que se les
ha dado este nombre por la vida errante y vagabunda que
tenian , mudando contínuamente de morada y habitacion,
interpretacion á nuestro entender la mas verosímil. Des
pues de los Pelasgios parece que entre todos los antiguos
pueblos de la Grecia son los Canos, quienes han hecho el
primer papel en aquellos tiempos , pues les vemos derra
mados en los primeros siglos por las islas del Archipiélago,
Y por las costasdel Asia menor. Resta examinar si los Pe
lasgios y Canos traian una misma descendencia , 6 si pro
venian aquellos de los sucesores de Javan , y estos de los
Fenicios; es á saber , de los Cananeos , que fueron los pri
meros que atravesaron los mares que separan la Europa
del Asia , pero es esta una discusion de que nos aparta la
poca esperanza que tenemos de lograr el acierto.
Solo sabemos que los primitivos moradores de la Grecia
vivian sin union ni comercio entre sí ; que no•tenian leyes
ni superior que las impusiese ; y finalmente que era la vio
lencia quien todo lo decidia, cuya barbarie y grosería nadie
creyera, sino constase por el testimonio de sus propios es
critores. ? Quién juzgarla que aquel pueblo , al que somos
deudores de todos nuestros conocimientos , desciende de
salvages, que errantes en los bosques y desiertos, sin jefe ni
disciplina, no tenian mas abrigo que las cuevas, que no ha
cian uso del fuego ni de los alimentos convenientes al hom
bre, y que llegaron al extremo de sustentarse con los de su
propia especie siempre que se les proporcionaba ocasion?
Un camino tan largo y penoso, como regularmente sería
en aquel tiempo el de Asia á Europa, junto con la dificultad
y tumulto de los primeros establecimientos, hizo perder á
los descendientes de Javan los conocimientos que pudieron
haberse conservado despues del diluvio. (2) Un país tan
bello como la Grecia no podía menos de inspirar á muchos
aventureros, cuyo número en aquellos tiempos ha sido
muy crecido, un deseo grande de fijarse en él, y por esta
razon aquella parte de la Europa se halló sujeta en losprin
cipios á muchas vicisitudes y alteraciones, de las que igno
ramos una gran parte , no sabiendo otra cosa que el que
una colonia venida del oriente en tiempo de Abrahán, esto
es, casi 2000 anos antes de la era cristiana pobló la Grecia,
en cuyo tiempo es muy regular hubiese muy poquísima
gente en la Europa, pues un punado de personas dominaba
una vasta estension de paises. (3) Los gefes de aquella nue
va poblacion fueron loa príncipes tan conocidos por el
(1) Bannier explicacion de las Fábulas.
(2) Una comparacion bien simple nos hara conocer como las primeras co lonias, que desde el Asia vinieron á establecerse en la Europa, debieron ol
vidar la mayor parte de las artes que podian conocer. Supongamos que un centenar de personas de ambos sexos salidas de un país culto sean arrojadas por una tempestad en una isla desierta y que resuelvan fijarse allí, veremos
que las muchas necesidades, de que muy luego sgiroonsedreosr,emy eqduiearollavsidparroánntapmorenfateltaledse oubsloi,galarsánasráeterrásenqcuu°repriierhjeuáricdloiaassn,meyendlasiuopsarenmctiias gdueopepnadíes;ncpioar; otra parte nacerá luego entre ellos el espíritu de discordia din yor miseria yseensleapaigranroárnancloisa mmaas;s yprdoefuenstdea.modo llegarán á caer en la ma
est(a3) coLmapcaornacqiuoinstaLodse lTaitaAnmesé,rica por los esparioles hace mas que verosimil epmlouqsytueecriuoslertogaulriemdsipoluescvetinoo edásetleloqlumuegenfauor.esro3cn3o2ránaopnoopsbrolaabura,nryemsseuogesu,nnhtraealbdclaáalncenusloalalihdGeorberdceeioa uhqnauspeiadeíoss
nombre de Titanes, Saturno, Júpiter, etc., quienes habién
dese amparado de la Grecia, fundaron en ella la capital d(
un imperio muy considerable.
Es dificultoso averiguar de qué parte del oriente sallar
aquellos conquistadores tan famosos cn los primeros tiem
pos de la Grecia ; ? venian de la Escytia , de la Frygia de
la Fenicia , ó del Africa ? Es una duda que no se halla bas
tante aclarada; nosotros presumimoa que salian del Egipto,
y nos fundamos en lo que vamos á decir.
Herodoto afirma que el culto de casi todas 131 primeras
deidades adoradas en la Grecia habla venido del Egipto,
sin esceptuar mas que á Neptuno , y aun advierte que el
conocimiento de este dios se debia á la Libia. Saturno, Jú
piter, Ceres, etc. , son los primeros dioses que los griegos
han venerado, y es muy verosímil atribuir á los Titanes su
introduccion en la Grecia, y de consiguiente presumir que
estos príncipes eran naturales del Egipto , porque desde
tiempo inmemorial se daba culto en aquel reino á 'aturno,
Júpiter, Ceres, etc Los conductores de n.uevas poblaciones,
aunque muden de país, no varían de religion , y cuando se
hacen duenos de las tierras que van á poblar, procuran es
tablecer su culto en aquellos países, y esta mismo ha suce
dido en la Grecia; todos los gefes de las colonias, que sa
bemos pasaron allá en diferentes tiempos, han llevado con
sigo la religion de su país natal , y aun algunos tuvieron
parte en los honores divinos, siendo los Titanes en nuestro
concepto los primeros que gozaron de este privilegio. Los
griegos habian formado una idea tan alta de aquellos con
quistadores, que llegaron á confundirlos é identificarlos con
los dioses, cuyo culto habian traído á la Europa , pues en
aquellos tiempos de ignorancia y tinieblas, los hombres dei
ficaban voluntariamente á cuantos descubrian algun cono
cimiento útil y necesario, y los Titanes habian ensenado á
los griegos los primeros elementos de las artes y ciencias,
nueva prueba de que estos príncipes eran naturales del
Egipto, país donde los conocimientos humanos se desen
volvieron y perfeccionaron mas pronto que en ninguna
otra parte del mundo.
Sin embargo estas antiguas colonias han contribuido poco
á civilizar y hacer culta la Grecia; es cierto que los Titanes
habian traído algunos conocimientos útiles , pero aquellas
primeras semillas aprovecharon poco, porque la monarquía
en estos príncipes estranjeros no duró mucho tiempo, ha
biéndose enteramente aniquilado despues de la muerte de Júpiter, Neptuno y Pluton, por no haber herederos en lí
nea recta , el vasto imperio que habia conquistado y for
mado la familia de Saturno, por cuya causa volvió la Grecia
á caer en la anarquía, en la ignorancia y en la barbárie,
sucediendo entonces lo que infaliblemente aconteceria en
la América si los europeos la abandonasen, pues los mas de
los naturales sacados de los montes se volverian á ellos y
se harian salvages.
La dominacion de los Titanes en la Grecia casi ningun
efecto saludable produjo, siendo demasiado breve para que pudiese aprovechar, y otra causa de esto pudo haber sido
el género de vida que tenian aquellos primeros conquista
dores, quienes ni fijaron su habitacion en ciudades, ni tu
vieron la precaucion de edifiearlas, pues ninguna hallamos,
cuya fundacion se atribuya á ellos. Estos príncipes habita
ban en tiendas por las montanas y lugares naturalmente
fortificados, por lo cual no es estrano que estinguidos estos
monarcas, se hayan vuelto los griegos tan fácilmente á sus antiguas costumbres.
El honor de civilizar la Grecia estaba reservado á las
poblaciones que desde Egipto y Fenicia pasaron algun
295 §C
Cecrops capitaneando una colonia egipcia, 1582 anos antes
de Jesucristo, y aqui propiamente tiene su principio la his
toria de Atenas.
La época de Ogyges, que se puede fijar en 1831 anos
antes de la era cristiana, es muy notada por la inundación
que la Grecia ha padecido en el reinado de este príncipe.
Aquel famoso suceso de la antigüedad, conocido por el nom
bre del diluvio de Ogyges, aconteció cerca de 1796 anos
antes de la era cristiana. Ya dijimos que desde este príncipe
hasta Cecrops no habia historia de les reyes del Atica, cuyo
silencio atribuyen los antiguos á las ruinas causadas por la
inundación referida, y muchos han dicho que de tal modo
Se habia arruinado la s".tica por este diluvio, que permane
65 desierta cerca de doscientos anos , lo que de ningun
modo se prueba, al contrario, segun el testimonio de toda
la antigüedad el diluvio de Ogyges no fié mas que una pa
sajera inundacion causada por la crecida del lago Copais,
que salió de madre, cuya creciente absorvió muchos luga
res de la Boecia y de la Atica, aunque no por eso quedó
desierta. Tarnbien hemos dicho que se ignoran los sucesos
acontecidos en aquella época , y así pasamos al estableci
miento del reino de Argos, cuya historia y orígen conoce
mos mas.
El reino de Argos, uno de los primeros que se han for
mado en la Grecia, debe su fundacion á hacho, al que la
antigua tradición hacia hijo de Occéano y Tetis, lo que da
á entender que habia venido á la Grecia por mar; hay in
dicios que este príncipe era natural de Fenicia, como se
demuestra por su nombre. Se fijó en el Peloponeso 1822
anos antes de Jesucristo, pero ignoramos las consecuencias
de este suceso , y ninguna otra noticia se ha conservado
que la de su matrimonio con Melisa, su hermana, de quien
tuvo dos hijos, llamados Phoroneo y Egialeo. El primero, á
quien se dió título de primogénito, heredó el reino de Ar
gos, y Egialeo fundó en el Peloponeso un reino muy corto
llamado despues Siyonea. En cuanto á lo demás no consta
que macho haya formado establecimiento alguno. fijo, pues
vivia en tiendas del mismo modo que los Titanes, de quie
nes ya hicimos relacion.
Este príncipe no hizo mas que preparar los fundamentos
del reino de Argos, el que se aplicó á perfeccionar su hijo
Phoroneo, reuniendo los pueblos inmediatos dispersos por
las montes y bosques, á quienes persuadió á que se retira
sen de aquellas tristes soledades, y á que edificasen casas
vecinas unas á otras, y de este modo consiguió formar va
rios lugares y una ciudad. No bastaba haber unido aquellos
hombres feroces y haberles persuadido á vivir en sociedad,
era preciso además instruirles y proporcionarles medios pa
ra subsistir, en lo que mucho trabajó Phoroneo, quien dió
principio á esta obra manifestando á sus nuevos súbditos
el arte de servirse del fuego cómoda y fácilmente ; despues
les ensenó varios medios de hacer provisiones; y por último
les industrió en algunas otras artes, cuyas noticias no sabe
mos tan por menor. Para asegurar mas la felicidad de sus
pueblos y contenerles de todo esceso, hizo leyes; tuvo cui
dado de crear un tribunal en cada departamento 6 provin
cia de las que habia formado : y finalmente para acabar de
endulzar aquellos espíritus duros y toscos , estableció un
culto público y solemne á la Divinidad ; instituyó sacrifi
cios y erigió altares. Servicios tan importantes han mereci
do á Phoroneo que le reputase la posteridad por el hombre
mayor de la Grecia, y por el primero de los soberanos de
esta parte de la Europa.
A Phoroneo sucedió su hijo Apis, despues del cual
fué gobernado el reino de Argos por una serie de reyes
tiempo despues de los Titanes á esta parte de la Europa ;
por espacio de dos siglos vemos arribar contínuamente á la
Grecia muchos estranjeros, que á la frente de varias perso
nas conquistaron los países á donde llegaban, y establecidos
en ellos se erigieron en soberanos, y entonces hicieron en
la Grecia lo que sabemos se ha practicado antiguamente y
aun hoy en la América. Juntaron varias familias que anda
ban errantes y dispersas por los montes y desiertos, persua
diéndelas á vivir en sociedad ; construyeron habitaciones;
instruyeron á sus nuevos súbditos en las artes mas útiles y
necesarias; les impusieron leyes y les sujetaron á una nueva
forma de gobierno, cuyos nuevos establecimientos han te
nido consecuencias mas felices y no tan breves como las de
la domioacion pasajera de los Titanes.
Las principales noticias de aquellos tiempos nos son bas
tante con3cidas, pues sabemos en qué siglo con muy corta
diferencia han vivido los conductores de estas nuevas po
blaciones, y los mas nombrados son Ogyges , macho , Ce
crops, Cadmo, Lelek y Danao , á quienes deben su funda
clon sucesiva los reinos de Atenas, Argos, Esparta y Tebas.
Aclararemos esta historia observando en todo lo posible el
orden y época de los hechos, y cuanto se nos ofrece decir
de la Grecia ea esta primera parte de nuestro discurso se
reducirá á muy pocos asuntos, por ser Atenas y Argos los
únicos reinos, cuyo orígen llega á los siglos de que vamos á
tratar.
Los atenienses sin duda son de los primeros pueblos de
la Grecia que se han formado en cuerpo de sociedad poli
tica, porque como la Atica es un país estéril y seco, no es
tuvo espuesto á los celos de sus vecinos, y por lo mismo
poco sujeto á revoluciones. Sus primeros moradores se con
servaron siempre en su antiguo territorio, y por esta razon
los atenienses fundaron la quimera de su orígen , diciendo
haber salido del seno de la tierra que habitaban, casi lo
mismo que las plantas y vegetales, y aun para caracterizar
y espresar esta pretensión ridícula, babian adoptado la pa
labra Auiocthonos, cuyo epiteto ó mote lisonjeaba en estre
mola vanidad del pueblo de Atenas. (1)
No es posible determinar cuando los habitantes del Ática
han dado principio á una forma de gobierno, y solo se pue
de decir con alguna mas probabilidad que Ogyges ha sido
el primero que reinó en estos pueblos, aunque se ignora
quién era y el país de su nacimiento; pero á pesar del tes
timonio de algunos autores griegos es evidente que este
príncipe no había nacido en la Grecia, pues solamente por
su nombre se manifiesta que era. estranjero, ?pero habia
venido de Egipto, de la Fenicia, ó de algun parage del
Asia menor ? Es una duda que no nos atrevemos resolver.
Tampoco tenernos noticia de los hechos de Ogyges , de
quien solo se sabe que de su matrimonio con Theba , hija
de Júpiter, tuvo un hijo llamado Eleusino , que edificó la
ciudad de Eleusis. Desde Ogyges hasta Cecrops se cuentan
muchos reyes, cuya historia no se ha conservado. Bajo Ac
teo, el último de estos príncipes incógnitos, llegó á la Ática
(1) AvrozOovs;, epiteto favorito y perpétuo de los atenienses, literalmente
luiere decir gentes nacidas en el país que habitan , por oposicion á los que
han venido de otra parte ; y abusando de esta espresion la gente vulgar de
Atenas queda significar por ella que sus antepasados hablan salido de la
tierra del mismo modo que todos los vegetales. Pero lsóerates nos dice que
las gentes sensatas de Atenas entendian la palabra Av707.0c,v?,; en un seniido
mas racional, no queriendo significar otra cosasino que Atenas era la ciudad
mas antigua de la Grecia, y que desde tiempo inmemorial sus habitantes se
hablan establecido en el país conocido por Atica. Sin embargo la historia,
como veremos después, es contraria á esta úllima pretension, pues hay pocos
hechos en la antigüedad tan conocidos y constantes como la época de la fun
elacion deVenas.
descendientes de esta familia , y se cuentan nueve de
macho hasta Gelanor , á quien Danao, salido de Egip
vino á quitar el cetro del modo que referiremos mas a
lante. Estos reyes han sido llamados Inachidas , para dis
guirles de los que ocuparon el trono despues de Danao;
querernos detenernos en sus reinados por no contener c
particular.
Pasemos á objetos mas interesantes y generosos; con
deremos los pueblos en un nuevo punto de vista ; exa
nemos cuáles han sido los efectos de las sociedades respe
de las artes , ciencias, comercio y navegacion ; veamos
consecuencias que ha producido la ambicion , y los prog
sos que esta fatal pasion. ha ecasionado en el arte milit
sigamos los pasos del espíritu humano en estos diferen
ramos; y finalmente procuremos, sin embargo de los po
monumentos que tenemos, formar una idea del estado
los pueblos en aquellos siglos remotos , dando principio p
las artes.
La invencion y perfeccion de las artes es uno de los prí
cipales efectos de las sociedades fijas y políticas , pero
necesidad ha sido la maestra y preceptora inmediata d
hombre ensenándole á aprovecharse de las manos que
Providencia le diÓ, y del don de la palabra de que le
dotado con preferencia á las demás criaturas. Sin embar
los primeros descubrimientos jamás hubieran llegado
cierto grado sin la reunion de las familias , y sin el est
Mecimiento de las leyes que han asegurado las aociedade
por cuyos medios se ha logrado perfeccionar poco á po
algunas invenciones groseras, partos de la contingencia
de la necesidad. La invencien de las artes se atribuye á los
primeros hombres que se han formado en sociedad , quie
nes, participándose mútuamente sus reflexiones é ideas,
han llegado con la ayuda de la esperiencia á adquirir aque
lla multitud de conocimientos que se han visto y aun se
ven en las naciones cultas.
No se puede dudar que antes del diluvio ha habido una
infinidad de artes, pues Moisés nos dice que Cain edificó
una eludid • que Tubal-Cain poseía el arte de trabajar los
metales y principalmente el hierro, que Tribal su hermano
habia inventado los instrumentos de música, etc, pero los
mas de estos conocimientos se perdieron en el diluvio. Los
que el mismo Noé y sus hijos pudieron babee conservado
no habrán sido de mucha utilidad á los primeros hombres
que segunda vez poblaron la tierra, porque la confusion
de idiomas y la dispersion de las familias que sucedieron al diluvio, no dieron á los descendientes de este patriarca
el tiempo suficiente para aprovechare de las luces que él
les había participado , y por otra parte los viajes que em prendieron les borraron por falta de uso las noticias que
habían adquirido. Esto dijeron los mejores escritores de la
antigüedad, y todas las memorias de los tiempos mas re
motos deponen que las artes se perdieron con el diluvio, y
que tardaron algun tiempo en revivir, porque la tierra quedó desierta y los primeros hombres tuvieron poca co
municacion entre sí. Ya hemos notado cual era la ignoran
cia y grosería del género humano en los primeros siglos,
ycucaunadnodofaltcaabraencialons hcaosntoacidmeielonstocsomnoacsimsimiepnlteoss ydecopmriumneersa,
necesidad.
?No es de estrailar,, por ejemplo, que hubiese tiempo en que los mas de los hombres ignoraban el uso y propiedades
del fuego? Sin embargo es una verdad generalmente tes
tificada por las tradiciones mas antiguas y unánimes; Egip
cios, Fenicios , Persas, Griegos y otras varias naciones con
fesaban que sus antepasados no hablan hecho uso del fuego,
296 bt
sde y esta misma ignorancia y grosería atribuyen los chinos á
to, sus padres. Por increibles que parezcan estos hechos, se
hallan no obstante confirmados por una porcion de escri
tores antiguos y modernos , que hablan de varios pueblos
no muy salvajes; Pomponio Meta , Plinio , Plutarco y otros
osa muchos hablan de naciones que en su tiempo todavía igno
raban el uso del fuego , ó no le habian adquirido sino muy
poco tiempo antes, lo que se confirma por las relaciones
modernas.
Los moradores de las islas Marianas descubiertas en 1521
no conocían el fuego , y jamás fueron tan sorprendidos
como cuando le vieron despues del desembarque que Ma •
gallanes hizo en una de sus islas; al principio le reputa
ron por una especie de animal , que se introducia en las
maderas, que le alimentaban. Los primeros, que se
aproximaron mucho hácia el , se quemaron , por cuya cau
.sa atemorizaban á los demás, y no se atrevian ya á mirarle
sino de lejos, por el temor, decian , de que les mordiera,
y que este terrible animal les hiriese por su violenta res piracion ; esta es la idea que al principio formaron de la
llama y del calor, y la misma concebieron primitivamente
los griegos.
Los habitantes de las Filipinas.y Canarias se hallaban
antiguamente desnudos de estos conocimientos, pues se
asegura que en la isla de Los-Jordenas no se conocía el uso
del fuego, (1) y lo mismo se dice de muchos pueb:os de la
América , entre otros de los Amikovanas, nacion descu
bierta muy poco ha en la América Meridional. (2) El
Africa ofrece aun en nuestros días pueblos que padecen
igual ignorancia , de lo que se infiere que antiguamente
habia , como en la actualidad hay , naciones que corrijan la
carne enteramente cruda. Estos hechos nos pueden dar
una idea de la grosería y barbarie del género humano des
pues de la confusion de los idiomas y separacion de las fa milias, aunque siempre esceptuamos los descendientes de
Noé, que continuaron habitando en aquellos parajes, en
donde se estableció este Patriarca y su familia despues del
diluvio.
Con todo la naturaleza ofrecia á los primeros hombres
muchas senales del fuego, y varios medios de asegurar un descubrimielito , que parece no poderse jamás ignorar con facilidad ; el rayo con frecuencia enciende fuego en la tier
ra, á cuya casualidad los egipcios decian ser deudores de
su conocimiento, varias veces es ocasionado por la fermen
tas:ion de ciertas materias amontonadas, por el choque de
dos pedernales, por frotar maderas secas; en diferentes
ocasiones el mismo viento ha incendiado los árboles , y á
esta causa atribuyen los fenicios su descubrimiento , opinion sigue Vitrubjo, y finalmente sin hablar de los cvuoyla
canes se hallan fuegos naturales en casi todos los países. En Italia y en otras partes se ven sitios donde la tierra in
flama las materias combustibles de la superficie; en la pro:- fvuiengcoia de Kansi en el reino de la China, se hallan pozos de , de 1011 que se aprovechan aquellos naturales para
cocer las viandas, en Persia se ven semejantes subterrá
neos que servian de cocinas para los antiguos soberanos de
aquel país; en muchas partes salen aguas tan calientes que
los naturales se sirven de ellas para cocer los alimentos; y finalmente ha sucedido y sucede con frecuencia que bro
tando fuegos subterráneos en medio de montes y sitios lle
nos de árboles y ramos secos, los encienden y abrasan. Si
ha habido pues tiempo en que muchos hombres han care
((2')) EEssttaa nisalcaioenshdaebpietnadlieejnotse ddeel lma aCrheinnau. n país muy alto . donde los mies
no son navegables.
si
mi
oto
las
re
ar ;
tes
cos
de
Or
la
el
la
ha
go
á
a
s,
co
y
299 ic
cido del uso del fuego , tio fué porque este elemento dejase
de manifestarse de 'varios modos :sino porque se ignoraba
el arte de usarle, de tenerle el hombre á su arbitrio , de
transportarle y de reproducirle despues de apagado. Todos
los pueblos han conservado, cuidadosamente los nombres de
aquellos á quienes creyeron ser deudores de descubrimiento
tan importante , considerándoles como inventores de varias
artes, porque casi todas necesitan del fuego.
Las tradiciones antiguas, y el ejemplo de las naciones
salvajes, nos dan ideas bastante ciertas del modo que los
primeros hombres tenían para facilitarse este elemento
siempre que se hallaban faltos de él. No se pasó largo tiem
po sin observar que chocándose dos pedernales Ealiati chis
pas , de. cuyo descubrimiento luego se hizo uso , aunque no
siempre se hallaban .piedras á propósito para sacar lumbre;
pero la necesidad , madre de todas las artes, ensenó bien
presto el modo de suplir esta falta. Se advirtió que frotan
do con violencia dos palos de madera fuerte resultaban al
gunas partículas .de fuego , y esto ha sido bastante para
manifestar á los primeros hombres el modo de sacar lum
bre siempre que quisiesen. Los fenicios decian que el bam
boleo de los árboles habla descubierto el fuego , los chinos
aseguran que Sui-gineschi , uno de sus primeros sobera
nos, ensenó el modo de sacarle frotando con violencia dos
trozos de madera ; los griegos tenian casi la Misma tradi
clon , y aun es el método mas usado entre los salvajes.
Hombres tan desnudos de conocimientos , como se halla
ban los primeros pueblos, no podían buscar provisiones de
muchos y convenientes alimentos ; cada uno iba por su
parte á cojea' los frutos que producian los montes y cam
pos, los que evadan sin género de condimento. Abramos
los anales de todos los pueblos, aun de los que despues han
sido mas civilizados, y ninguna cosa hallaremos mas triste
y espantosa que la descrip.cion de su primer método de vi
•da ; los egipcios en los primeros siglos se alimentaban sola
mente de raices y yerbas que hallaban en sus campos .y
riberas, sin otro principio de discernimiento mas que el
gusto que en ellas notaban ; los griegos se sustentaban
igualmente de raices y frutas silvestres, siendo en:aquellos
tiempos de barbarie su principal alimento el fruto de las
encinas. Había en Atenas una costumbre para no olvidarla
memoria de aquellos tiempos de ignorancia y rusticidad;
el dia de las bodas se presentaba á los novios una escudilla
muy cóncava llena de bellotas de encina y de pan. No de
bemos confundir la especie de esta fruta, tan apetecida de
los griegos y algunos otros pueblos, con una que es muy
comun en nuestros montes, la que es demasiado amarga,
y muy poco sustanciosa para que hubiese podido servir en
ningun tiempo de sustento conveniente al hombre ; era
pues de una cualidad muy diferente. La de que al presente
se trata es muy parecida en el gusto ó sabor á nuestras cas
tanas, y se come en las partes meridionales de la Europa ,•
donde se coje con abundancia; (1) presumimos que los anti
guos con una misma palabra significaban esta especie de
fruta y todas las de cáscara , como las del avellano, nogal,
castano , etc.
Este primitivo método de vida no fué de tal modo abo
lido que no hayan quedado algunos Vestigios en varios paí
ses; Ilerodoto , Agatarchido , Diodos°, Estrabon y algunos
otros, nomb-an naciones enteras que solo subsistian de
raices y plantas silvestres ; los viajeros modernos tambien
(1) Aun en el dia se presenta en las mesas de Espana este género de fruta,
que se come asada como castanas, del mismo modo que las preparaban los
griegos.
Tomo vi.
hablan de muchos pueblos cuyo principal alimento consiste
en lo mismo. (1)
Los montes, mares y nos, podian socorrer á los primeros
hombres con respecto al clima que habitaban , y es proba
ble que en aquellos primeros siglos no se hacia distincion de
las diversas especies de animales que se hallan, porque cree
mos que aquellos hombres -hiciesen lo que hoy los salvajes,
quienes adaptan por cosa escelente para su sustento hasta
les insectos y reptiles, cuya vista inspira horror y repug
nancia. (2)
Agreguemos á estos testimonios la autoridad de las anti
guas costumbres, depósito fiel del estado primitivo del gé
nero humano. En todos tiempos se ha notado una grande
conformidad entre el alimento de los pueblos y sus sacrifi
cios ; siempre los hombres -han ofrecido á la Divinidad
aquellas mismas cosas en que consistía su principal susten
te, y en los primeros tiempos se reducia la oferta á yerbas,
frutas y plantas. Los egipcios, en memoria de la utilidad
que la yerba llamada Agrostis había traído á sus padres , la
llevaban en las manos siempre que iban á los templos á ha
cer sus oraciones; tambien hubo tiempo en que hacian las
libaciones solamente con agua , porque aun no conocian el
vino , pero despues ofrecieron sucesivamente miel , leche ,
aceite , vino , harina y finalmente animales, desde que los
hombres se han aprovechado de ellos para su Sustento , sin
introducir sal. en sus entranas, porque en los principios se
ignoraba el arte de condimentar con él las viandas.
Por mas grosero y miserable que era el sustento de los
primeros hombres , con todo jamás le tenian con abundan
cia; y por falta de instrumentos aniquilaban los frutos y
plantas como hacen los salvajes, que cortan los árboles,
cuyos frutos quieren cojer. (3) Por otra parte ni tenian ar
mas convenientes para la caza , ni máquinas propias para
la pesca ; las piedras y palos eran las únicas que usaron en
los primeros tiempos , y aun cuando despues inventaron las
flechas y dardos, al principio no las han sabido armar de
otro modo qii.2 con pilas de espinos, con huesos, peder
nales y espinas de pescados. Por la descripcion que hacen
varios autores antiguos y modernos de una multitud de na
dones, se puede venir en conocimiento del estado de los
primeros hombres. Tampoco se conocia en los primeros si
glos el modo de pescar con hilo y cana, cuyo arte ignoran
aun las naciones bárbaras; los primeros hombres no usaban
sino de ciertos instrumentos poco cómodos, cuyos anzue
los semejantes á los de los salvajes eran de madera, hueso,
espinas de peces, ó de otras materias semejantes; finalmente
ni conocian el arte de mantener rebanos, ni los medios de
hacer provisiones para cuando tuviesen escasez ó necesidad.
No es de admirar que con socorros tan poco seguros se
hayan visto los primeros hombres frecuentemente espues
tos á todos los horrores del hambre y necesidad. No tene
mos duda que el uso terrible y espantoso de comerse los
hombres unos á otros se debe atribuir á la miseria en que
muchas veces se habrán visto. Que hubo tiempo, en que
el género humano no ha tenido horror de alimentarse con
la carne de los de su propia especie, es uno de aquellos
hechos tan generalmente testificados que no se debe im
pugnar, pues el ejemplo de muchas naciones de uno y otro
continente, á quienes aun es familiar este sustento, hace
(1) Aunque los escritores antiguos dicen que los primeros hombres vi
vian de yerbas, raices y frutas silvestres, no se puede asegurar que nada
absolutamente de carne emulan, pero si que no era la vianda su principal y
ordinario sustento, como lo es en el dia de los pueblos civilizados.
(2' Los salvajes comen los ratones , culebras, insectos , etc. (3) Lo hacen de este moco porque no conocen otro mas cómodo de eojer
las frutas, y porque mudando continuamente de lugar na se les da cuidado
de lo que despues pueda suceder en aquellos parajes queabandonan.
38
>I 300 K.
una prueba completa de la verdad de esta noticia. En el
Asia , Africa y América , se conocen pueblos que van á ca
za de hombres , como nosotros á caza de fieras, y procuran
cojerles vivos para llevarlos á sus cabanas , en donde los
mantienen hasta que se ven molestados del hambre,
por lo que el defecto y falta de alimentos son, decimos,
quienes han ocasionado y ocalionan semejantea horrores.
La historia presenta muchos ejemplos de los escesos á que
el hambre puede obligar á los hombres mas cultos ; las
madres en varias ocasiones se han alimentado de sus pro
pios hijos, y basta reflexionar en los sentimientos que al
gunos navegantes, reducidos á la :última miseria , confiesan
haber tenido , para conocer de cuanto es capaz el hombre
en tan crueles aflicciones. La antropofagia no pudo cesar
mientras los pueblos no han tenido medios ciertos de sub
sistir haciende provisiones para su sustento , y si este hor
rible uso aun existe en algunos países es por uní série de
ignorancia y barbarie de los primeros pueblos que los han
habitado. (1)
Los pocos conocimientos que. les primeros hombres tu
vieron del uso del fuego no les permitian dar á los alimen
tos el coedimento necesario, y se contentaban con despe
dazar entre dos piedras 6 con sus propias manos las plantas
y raices que arrancaban de la tierra , esponiéndolas des
pues al sol , y haciendo casi lo mismo con la carne y pes
cados cuando eran tan felices que se los proporcionaban.
Agatarchido , Arriano, Diodoro, Estrabon , Plinio y las
relaciones modernas, hablan de naciones que no tenian otro
modo de cocer su comida que esponiéndola á los rayos del
sol, y aun despues del conocimiento del fuego han careci
do por algun tiempo los hombres de medios propios para
aprovecharse de este elemento de un modo cómodo para
la preparacion de sus alimentos. Podemos formar concepto
de la barbarie de los primeros hombres por la grosería é
ignorancia en que se hallan muchas naciones de que ha
blan los viajeros modernos.
Los naturales de las islas Australes descubiertas en 1615
no tenian otro secreto para cocer 6 asar los puercos sino el
de ponerles sobre piedras encendidas ; otros pueblos aun en
Ja actualidad no saben otro método de cocer sus viandas
que echando una porcion de agua en el hueco de una pie
dra , y despues arrojando en ella carbones encendidos has
ta hacerla hervir. La incomodidad, y dificultad de esta
práctica les hizo buscar muy luego otra mas fácil, y se
discurrió el medio de hervir el agua en vasijas; los salvajes
de la nueva Francia cocian sus viandas en troncos cónca
vos metiendo en ellos piedras encendidas.
Los hombres se habrán cansado luego en condimentar
su sustento de un modo tan fastidioso y molesto ; pronto
pensarían en proporcionarse vasijas que recibiendo directa -
mente la impresion del fuego, pudiesen comunicar el calor
al agua ; la principal dificultad consistia en hallar materias
comunes y fáciles de trabajar, capaces de resistir suficien
temente la violencia del fuego y que diesen á los alimentos
tiempo para cocer, cuyo descubrimiento se habrá logrado
haciendo varas esperiencias, como se infiere por los ejem
plos siguientes: los salvajes del estrecho de Frobisher usan
de una especie de calderas hechas de pellejos de pescados
recientemente cojidos; los de las islas occidentales de la
(i) Algunos autores refieren que antiguamente se hallaban en varios
pueblos del Asia, Africa y América carnicerías de carne humana Estas re
lacienes nos parecen poco verosímiles , porque pueblos bastante cultos para
tener mercados públícús no es regular permitieran se vendiese la carne de
sus semejantes á menos que se diga que cuando es:as naciones han princi -
piado á civilizarse tenian contraido tal habito de comer carne humana que
no le hanpodido olvidar aun despues de haberse proporcionado con facilidad
yabundancia un alimento masconveniente.
Escocia hacían el mismo uso de la piel de los animales aca
bados de matar; los asiáticos preparan sus víveres en cier
tos calderones de cortezas de árboles; el vulgo de Sian no
tiene otro modo de cocer el arroz que poniéndole en unos
cocos, y se cuece al mismo tiempo que estos arden; los ha
bitantes de Amboina y Ternata se sirven para este fin de
un cierto árbol cóncavo.
Pero estos medios eran muy groseros y defectuosos , por
lo que era preciso renovar vasos á cada instante ; la nece
sidad , madre de la industria , descubrió modo de facilitar
el cocimiento de los alimentos; la historia nos presenta en
la práctica de una nacion salvaje el principio de los vasos
cómodos y permanentes para cocer las comidas ; se dice en
la relacion de un viaje á las tierras Australes que los mo
radores de aquellos climas cocian sus viandas en trozos
cóncavos de madera que ponian sobre el fuego , pero como
las llamas los quemasen muy pronto , para remediar este
inconveniente inventa' on revestirles de barro amasado,
cuyo barniz les preservaba de las llamas y daba á los ali
mentos tiempo para cocer.
Un esperimento igual á este habrá hecho descubrir fá
cilmente el uso de las vasijas , porque despues de haber
manifestado la esperiencia que cierto género de tierra re
sistia el fuego, un discurso fácil haría desterrar los vasos de
madera y fabricarlos de barro , arte que segun Platon fué
muy luego inventada , pues no había necesidad de metales
para trabajar semejantes vasijas , aunque en los principios
no se les habrá sabido dar aquel grado de cocimiento y
barniz en que consiste su principal mérito. Los primeros
vasos serian como los de los salvajes de barro 6 tierra crasa
cocidos al sol 6 á la lumbre , pues aquellos naturales aun
ignoran el arte de darles barniz, cuyo secreto habrá descu
bierto la casualidad como luego diremos. La introduccion
y descubrimiento de las artes en diferentes climas hicieron
cesar insensiblemente las calamidades con que el género
humano vióse aflijido en los tiempos que sucedieron á la
confusion de los idiomas y dispersion de las familias. Su
reunion , y sobre todo el establecimiento de las leyes han
causado una feliz mutacion ; las familias reunidas han per
feccionado las artes , pero jamás los hombres hubieran po
dido formar grandes sociedades sino hubiesen hallado me
dios seguros para proporcionar la subsistencia de una mul
titud de personas juntas y fijas en un mismo lugar, lo que
solo por medio de la agricultura se ha podido conseguir.
Todos los pueblos confiesan haber recibido este arte de
sus primeros soberanos ; se dice que Osiris abolió el uso,
en que se hallaban los hombres de comerse unos á otros,
ensenándoles á cultivar la tierra ; los anales de la China re
fieren que Gin- hoang, uno de los primeros monarcas de
aquel país, inventó la agricultura y reunió por este me
dio los hombres , que hasta entonces erraban dispersos
por los desiertos y bosques como las fieras ; en el mismo
sentido se debe entender la cesion de la antropofagía que
los griegos atribuian al descubrimiento de la miel y al uso
que los hombres hahian aprendido á hacer de ella; final
mente los antiguos historiadores hacen mencion del cuida
do que Alejandro tuvo de instruir'en la agricultura á mu
chas naciones bárbaras que habia hallado en la carrera
de sus conquistas , ejemplo renovado al presente en la
América. Con el ánimo de precaver los escesos de que son
capaces los hombres oprimidos de la hambre, han tenida
mucho cuidado en todo tiempo los pueblos cultos de juntar
provisiones para remediar la esterilidad de la tierra en
ciertos anos.
La reunion de las familias y el establecimiento de las
>2 301
sociedades políticas, dando origen á las artes, han atraido
á los pueblos las principales comodidades de la vida , aun
que no por eso todos los países cultos las han conocido
igualmente, pues los progresos de las artes han sido dife-.
rentes en cada clima , y es lo que se necesita aclarar.
Lasubsistencia es el primero y mas importante asunto en
que se habrán ocupado las sociedades recientemente eriji
das , pero las indagaciones sobre esta materia se han per
feccionado mas ó menos segun el clima y genio de los dife
rentes pueblos..En algunos países se habrá dado principio
á la perfeccion del arte de la caza y pesca, sobre todo
aquella ha sido la principal ocupacion de los primeros
hombres, quienes se habrán dedicado á ella, tanto por la
necesidad de subsistir, como por defender su vida contra
los ataques de las fieras, y aun en el dia hay muchas na
ciones en uno y otro continente, que solo se emplean en
la caza y pesca. •
Los pueblos industriosos no tardaron en advertir que en
tre la innumerable multitud de animales derramados por
la superficie de la tierra habia especies que por sí mismas
se juntaban y vivian en sociedad ; tambien notaron que
eran naturalmente menos feroces que las demás, y luego
buscaron medios para domesticarlas encerrándolas en cier
to sitios y haciéndolas procrear con el ánimo de tenerlas á
su disposicion. En los primeros siglos y mucho tiempo des
pues los mas de los hombres subsistian únicamente del
producto que sacaban de los rebanos, y aun conocemos
varias naciones poderosas que practican el mismo glnero
de vida , remediando de este modo todas sus necesidades.
Por último se procuró examinar las diferentes produc
ciones de la naturaleza y discurrir el modo de aprove
charse de ellas,
La tierra ofrece una infinidad de plantas y frutos que
aun sin cultivo dan al hombre un alimento sólido y agra
dable. Primeramente buscarian las mejores especies, y so
bre todo las que se conservan mucho tiempo despues de
cojidas, y de ellas pretendieron hacer provisiones; poste
riormente se descubrió el arte de aprovecharlas, aumen
tarlas y mejorarlas por medio del cultivo, á cuya inven
cion somos deudores de la prodigiosa multitud de artes y
ciencias que en el dia poseemos; mientras que los pueblos
no han conocido otros medios de subsistir que la caza,
pesca y el cuidado de sus rebanos, no hicieron grandes
progresos en las artes, porque este género de vida les pre
cisaba á mudar continuamente de lugar, y por otra parte
no les estrechaba á usar de todos los rectirsos de que es
capaz la industria humana. Las naciones que no practican
la agricultura no tienen sino un conocimiento menos que
regular de las artes y ciencias, pero la agricultura forzó á
los pueblos, que se han dedicado á ella, á fijarse en un
mismo paraje y á inventar las artes necesarias para vivir en
sociedad.
Historia natural.
ZOOLOGIA. -ZOOFITOS.
De tiempo inmemorial los hombres han observado en
torno de ellos tres grandes modificaciones de la existencia
que, por su aspecto general, llama desde luego la atencion
hasta de los mas indiferentes: el estado mineral ó inani
mado, el vegetal y el viviente. Conforme al asentimiento
general, /os naturalistas adoptaron tres divisiones prImarias,
resultantes de estas tres modificaciones, y hasta el mismo
Lineo no se atrevió á alterarlas, si bien sospechó la posibi
lidad de una cuarta division « Los cuerpos naturales , de
cia, son todos los que saiieron de manos del Creador para
componer nuestra tierra, y están constituidos en tres reinos
en cuyos límites están los zoófitos.» En efecto, segun la de
finicion que el sabio sueco daba de la palabra ambigua zoo.
fitos, es evidente que semejantes seres, corno él lo concebia,
eran algo mas que plantas y les daba por carácter una do
ble vida vegetal, resultante de un tallo, provisto de raices
susceptibles de ramificarse. « Si los zoófitos fueran simple
mente unas plantas, anadia Lineo, estarian desprovistos de
sentido y movimiento •; si fuesen unos animales, no vejeta
rian privados de facultades locomotivas.» Los zoófitos, de
finidos de esta suerte, pasaron á formar el cuarto órden de
la clase de los gusanos. Vino Cuvier, y dió á la palabra
zoófito una significacion enteramente diferente de la que
habia consagrado el uso y establecia la etimología (zoófitos,
esto es, animales-plantas ). Para el naturalista francés , los
zoófitos son verdaderos animales y esta opinion ha prevale
cido generalmente despues. Los zoófitos gozan de sensibi
lidad y movimiento voluntario; se alimentan la mayor par
te de ellos, de materias que tragan ó chupan y que dijieren
en una cavidad interna, y por consiguiente son necesaria- .
mente unos animales.
El Océano contiene una prodigiosa cantidad de zoófitos
que sacan su alimento de todos los peces organizados acu
mulados incesantemente en él; así es que se hallan por
doquier estos animales, los cuales si bien tienen diversas
localidades especiales, pueden vivir no obstante bajo ciertas
latitudes, por la facilidad de que gozan de cambiar de tem
peratura descendiendo á profundidades mas ó menos gran
des. Sin duda es por este medio que aquellos á los cuales
las corrientes trasportan á grandes distancias del lugar en
que han nacido, contrabalanzan lo peligroso que puede te
ner para su existencia las influencias atmosféricas. El es
tremo pleno mar no es fértil en zoófitos, los cuales gustan
mucho mas de los límites de los trópicos; fijándose princi
palmente en las inmediaciones de las tierras, por manera
que se hallan muchísimos en toda la estension de las costas
de Afr;ca y en las de Nueva-Holanda. El mar de las Molu
cas es muy pobre en zoófitos, aunque la multiplicidad de
las tierras y de las aguas tranquilas sea la condicion favo
rabie: todavía los naturalistas no han podido darse cuenta
de este hecho que únicamente ofrece una ó dos escepciones.
La mayor parte de estos animales, cuyos medios de loco
~clon son tan limitados, se ven arrastrados por las cor
sientes, las cuales los reunen á veces en tan gran número,
que el mar se presenta como entapizado por ellos y di
versamente colocado. Algunas veces acontece que la fuer
za de las olas los arroja á las playas donde el.ardor del sol
los mata sino pueden alcanzar otra vez la orilla.
Entre los diversos zoófitos, los mas curiosos son induda
blemente las holoturias y de las cuales damos en el grabado
que acompana este artículo, la muestra de una especie des
cubierta recientemente. Los viajeros no se han fijado toda
302 I<
vía debidamente al estudio de estos animales ; no basta re
cojerlos y admirarlos ; es preciso para la ciencia dibujarlos
escrupulosamente en vida, cuando se hallan en su comple
to desarrollo y conservan sus colores naturales; porque una
vez reconcentrados 6 recojidos en un líquido conservador,
ya no se puede sacar ningun partido para determinar con
exactitud las especies. Haremos observar, segun resulta del
examen practicado en un gran número de individuos, que
no todos gozan de la misma organizacion ; que existen di
ferencias muy notables en las visceras, las cuales no bastan
sin embargo, para la
clasificacion de estos se
res, y si mejor debe es
tar basada en las formas
esteriores y sobre todo
en los tentáculos que
rodean la boca. Las prin
cipales funciones de es
tos apéndices consisten
en llevar al oriScio bu.
cal las partículas nutri
tivas que piiedan hallar
á su alcance. A este
efecto, cuando todo el
disco está desarrollado,
cada uno de ellos se
encorva y se hunde en
la boca de la cual sale
inmediatamente para
dar lugar á otro, por
manera que es raro que
dos funcionen á la vez.
Las holoturias tienen
aun otro medio para
alimentarse y consiste
en tragar una gran can
tidad de arena, entre la
cual se hallen algunos
animalitos; su largo in
testino se halla siempre
lleno de ellos, de modo
que parece que con di
ficultad sus delicadas
membranas puedan so
portar el peso. No to
das las especies gozan
de la facultad de echar
fuera sus visceras cuan
do se las toca ó ator
menta; las que, por
ejemplo, son coreaceas ó cartilaginosas, no lo hacen. La
rada del puerto Jackson , ofrece numerosos ejemplares de
esta clase que acostumbran permanecer á una gran pro
fundidad, sin que se les vea apenas salir jamás á la playa ;
el mayor número permanece junto á los bordes arenosos,
y los hay como la holoturia negra, que se cubren en parte
de arena, á escepcion de los puntos salientes de la espalda
donde se hallan lo que nosotros llamamos los espiráculos
que se presentan en descubierto. Hay otras que se esconden
de la luz y permanecen constantemente ocultas bajo las
piedras.
Seria de desear que se formase una buena monografía
de los holoturias, porque no es cierto que todas las que en
gran número se hallan mencionadas por los autores , sean
especies bien distintas. En la época en que varias de entre
ellas fueron descritas, no se tenian en la debida considera...
cion ni los colores, ni las diversas formas que son suscepti
bles de tomar; y con este motivo, unas mismas pueden haber
,recibido nombres diferentes. Su historia, pues, queda por
hacer, pero ha de hacerlo con suma precaucion el que lo iir•
tente, valiéndose de los numerosos materiales que ya se po
seen. Los que han sido publicados en estos últimos tiempos.
relativos á las holoturias exóticas, por lo general son mas,
correctos, sobre todo cuando se han tenido en consideracion
los caractéres que dan los tentáculos, de los.
mente la forma del ani
mal. El estudio de lo:
asas. s zoófitos ao siempre ha
sido de los mas fáciles
sobre todo en los viajes.
decircumna vegacion en
cuyos casos se debe ope
rar con suma rapidez..
Los hay que se desar
rollan con una lentitud
capaz de apurar la pa-7
ciencia del hombre mas
cachazudo, 6 bien que.
contrayéndose pierden
sus sisceras y su forma..
natural. Los países cá
lidos contienen un nú
mero mucho mas con
asa
y
1 fs1J.,'
fi/4'k\
/1M
0Si1ts,'15
'111,1
.1 Holoturia ananas.— 2 y 5 Holoturia espinosa —3 y Diversas partes pertenecien
tes á la holoturia ananas. —6 Intestinos de la holoturia ananas.-1 Pez parásito de la
holoturia ananas.
siderable de holoturias
que los paises frios; to
davía son objeto de un
cierto comercio con la
China, porque la cos
tumbre de comerlos se
conserva aun en aquel
pais y en las Molucas;
y si bien es una rama de
industria poco conside
rable, se estiende hasta
las islas Marianas que
envia sus productos á
Manila. Basta, para la
conservacion de loszoó
fitos, vaciarlos, sumer
jirlos durante un ins
tante en agua hirviendo
y luego hacerlos secar
al sol. Unicamente se
buscan ciertas especies
como á comestibles y si se desechan las demás de la mis
ma naturaleza es por un error, porque son iguales y tarde
temprano acabarán por tomarlos todos. Sentimos que no
se haya dado á luz todavía el trabajo de M. Mertens, cuyos
estudios sobre las holoturias son sumamente interesantes,
tanto por la exactitud de observacion de este laborioso y
sabio naturalista , arrebatado por la muerte ea hora tem
prana, como por el mérito contraido venciendo las dificul
tades que se le presentaron.
La holoturia llamada ananas, es la mayor, puesto que al
canza hasta dos piés de longitud, está aplastada en la par
te superior y lo es tambien algo en la inferior en los dos
lados y en sus estremidades. Su espalda es coriacea reves
.tida de anchos pliegues de la piel formando unos semicírcu
los y corones en la cabeza y la cola. Estos cuerpos son
w 303
otros tantosespirales vacíos comunicando con el interior; su
color es de un rojo pardo mezclado de negro en su base. Los
espacios comprendidos entre estos repliegues están salpica
dos de amarillento y rojo-oscuro. El vientre es de un
hermoso rojo-claro y sembrado de lamedores irregular
mente dispuestos. Esta especie se halla en el havre Carteret
de Nueva-Irlanda ; raras veces llega á la playa ; se le halla
tambien en una gran profundidad, en un solo punto de
la isla de los Cocos, cuyos naturales la comen. Los habi
tantes de Amboine lo conocen tambien con el nombre de
ananas y este nombre le ha sido conservado.
Abriendo las holoturias se halla casi siempre su cavidad
llena de agua, por manera que todas las visceras flotan en
este líquido. Parece que su introduccion no se verifica por
la boca, porque, en un gran número de individuos, los
intestinos están llenos enteramente de arena ; penetra por
consiguiente por los espiráculos de la espalda y quizás por
los chupadores; estas aberturas se hallan constantemente
abiertas y son bastante randes para que puedan penetrar
y vivir en el interior pequenos crustáceos de 5 á 4 líneas
de diámetro. La holoturia ananas es de las que arrojan sus
intestinos con el agua contenida en el cuerpo, y no se ha
podido averiguar todavía como pueden vivir mas ó menos
tiempo despues de este accidente. Sorprende hallar las vís
ceras de este animal tan bien coloreadas; el agua de que
está lleno su vientre puede dar lugar á pensar que la que
absorven los tubos debe tener un objeto : sirve quizás para
una especie de circulacion particular cuya marcha no ha
sido todavía bien observada,
La holoturia espinosa, es una especie que tiene la for
ma oval de un pequeno cohombro, puntiagudo en el es
tremo inferior y presentando varios recortes en el lado
opuesto. Su cubierta coreacea tiene la misma dureza que
la del ananas; una hilera lateral de espinas distingue ade
mas á esta holoturia que tiene nueve ó diez tentáculos de
Reino
color rojizo sobre todo el cuerpo con una mancha parduzca,
en la base de cada uno de ellos. La boca está cortada en,
festones y es de un rojo mucho mas vivo en sus bordes; los
chupadores y los espiráculos carecen de disposiciones regu
lares. Además de estas formas exteriores, hé aquí lo que
ofrece la mas íntima organizacion de este zoófito. La par
te interior está revestida de una membrana amarillenta,
unida á la cubierta cartilaginosa por medio de numerosas
fibras. El tubo digestivo puede tener tres 6 cuatro Veces la
longitud del cuerpo, es amarillento y de un diámetro cuasi
uniforme en toda su estension, sin acrecentamiento esto
macal. Esta holoturia conserva siempre su forma y cambia
muy poco cuando se la sumerje en alcohol. No pudiendo
contraerse, no atroja sus vísceras. Se halla en abundancia
pero á muchas brazas de profundidad en la rada de Sidney
en puerto Jackson ; jamás se la halla en la playa.
Terminaremos este artículo con una cita de los SS. Quoy
y Gaimard acerca del pez parásito de la holoturia ananas.
«Lo que mayor sorpresa nos causó, escriben estos sabios na
turalistas, fué hallar en la gran holoturia enanas un pez
vivo, de unas seis pulgadas de largo del género Fierasfer.
Esta circunstancia no fué debida á la casualidad, porque se
repitió varias veces y al regreso de nuestro viaje vimos en
los interesantes trabajos de M. Mertens sobre las holoturias
que había observado, lo que nosotros en otros sitios y en di
versas condiciones. Este pez muy prolongado, algo aplasta.
do, no podria por su tamano alojarse en el estómago, ade
más como por su naturaleza ve muy poco y huye la luz,
cuando tropieza con los tentáculos abiertos de estas gran
des holoturias, se introduce por la boca y permanece entre
las visceras y la cub:erta exterior, probablamente en medio
del agua que se introducirá con el 6 que los espiráculos
atraen allí. Algunas veces hemos hallado dos de estos peces
parásitos á la vez, sin que nada indicara su presencia ni
que el animal sufriera.»
Ciencias naturales.
REFLEXIONES SOBRE LA NATURALEZA.
por III, Zturin.
VII.
vejetal. — Número prodigioso de las plantas; sus partes e8teriores é interiores y su acrecentamiento.—
Germinacion de las semillas.— Sementera natural de las semillas y estremada pequenez de su gérmen.
Las consideraciones sobre el reino mineral nos han hecho
recorrer lo interior del globo que habitamos: hemos pene
trado las entranas de la tierra, visitado estos inmensos al
macenes donde están depositadas en gran parte nuestras
riquezas. Ya se nos presenta una nueva carrera: en ella
todo es propio, no solo para ilustrar el espíritu, sino tarn
bien para mover el corazon, lisonjear la fantasía por cua
dros encantadores, y llegar á ser para nosotros un manan
tial de placeres los mas deliciosos: venid pues á (gustar de
los que solo disfruta el verdadero sabio, y transportémo
nos con la imaginacion á uno de los hermosos dias del mes
de mayo. La agradable luz del sol nos llama al campo.
Allí es donde nos reserva un gozo puro, y en este florido
y ameno valle vamos á entonar un himno al Criador.
Cuán dulcemente agita el blando céfiro cada rama, ca
da hoja de estos matorrales ! Todo cuando se nos presenta
á la vista, salta, brinca, se divierte, 6 bien entona cánticos
de alegría: todo parece rejuvenecido, y animado de una
nueva vida. Bosques frondosos, valles placenteros, y vos
otras montanas á quienes adorna con sus dones la natura
leza, vuestra vista recrea los sentidos, y lisonjea el corazon.
Vuestros atractivos nada deben al arte, y eclipsan el bri
llo de los jardines.
Madurará el grano, y convidará muy presto al labrador
á que le siegue. Los árboles coronados de hojas hacen som
bra á las colinas y á los campos. Las aves gozan de su exis
tencia, cantan sus placeres, y sus trinos no revelan sino
júbilo ó ternura. Cada ario ve renovar sus tesoros el hon
rado labrador: en su rostro sereno se manifiestan la libertad
y el placer de la felicidad; y ni la odiosa calumnia, ni el
orgullo, ni las negras inquietudes, de que es esclavo el
habitante de las ciudades, turban el reposo de sus mananas,
ni hacen pesadas sus noches con las zozobras.
Nada puede impedir al sabio que quiere ajercitar sus sen
tidos y su razon, el que venga á gustar los puros é inocen
tes placeres que se hallan en el seno de los campos. En
ellos las abundantes dehesas, las praderas cubiertas de ro
cío, 3, las hermosas vistas pintorescas que por todas partes
ofrece la naturaleza, llenan su alma de un dulce júbilo, y
> le elevan á su Criador. (1)
La contemplacion de la naturaleza no solo nos promete
en el reino vegetal placeres halagüenos, sino que aun es
tos mismos pueden variarse sobre manera. Un botánico
moderno se gloría de haber hecho una coleccion de veinte
y cinco mil especies de vegetales, y hace subir á cuatro ó
cinco tantos mas el número de los que no ha sisto. Pero
esta regulacion es muy limitada, si se considera que casi
nada conocemos del interior del África, del de las tres Ara
bias, poco de las dos Américas, y aun menos de la Nueva
Guinea, de las Nuevas Holanda y Zelanda, y de las nume
rosas islas del mar del Sur, cuya mayor parte son todavía
desconocidas. Tampoco se conocen apenas sino algunas ri
beras de la isla de Ceilan, de la de Madagascar, de los in
mensos Archipiélagos de las Filipinas y de las Molucas, y
de casi todas las islas del Asia. Se puede decir de este vas
to continente, que nos es enteramente desconocido, á es
cepcion de algunos grandes caminos del interior y de las
costas en que trafican los europeos. ! Cuántos terrenos hay
en la Tartana, en la Siberia, y aun en muchos reinos de la
Europa, que jamás han pisado los botánicos! En una pala..
bra, si fuera permitido aventurar conjeturas en esta mate
ria, quizá podria decirse que no hay una legua cuadrada
sobre la tierra que deje de presentar alguna planta que le
sea propia, ó á lo menos que no prospere mejor y no se
manifieste mas lozana en ella que en otro cualquier parage:
lo que debe hacer subir á muchos millones el número de
las especies primitivas esparcidas sobre la superficie sólida
de nuestro globo.
Con el ausilio del microscopio se han hallado plantas en
los lugares donde menos debian esperarse. El musgo se ha
colocado entre los vegetales, y ha ofrecido á los ojos de los
curiosos simientes hasta entonces desconocidas: las manchas
morenas y obscuras de las piedras de cantería se consideran
ya como unas verdaderas plantas, y aun se descubren
tam bien en, el vidrio mas liso y mas bien trabajado. Esta
produccion vegetal, llamada por los botánicos lichen, vege
ta en todos los cuerpos, y ofrece un jardin, un prado, un
bosque en que las plantas, á pesar de su estremeda peque
nez, tienen flores y simientes.
Si se reflexiona sobre la muldtud de estas producciones
vegetales que cubren hasta las piedras mas duras y los si
tios mas áridos; sobre la cantidad de yerbas que adornan
la superficie de la tierra; sobre las diversas especies de flo
res que recrean nuestros sentidos; sobre todos los árboles y
arbustos; si á esto se anaden las plantas acuáticas, cuya fi
nura iguala á la de un cabello, de las cuales desconocemos
aun la mayor parte, no podremos menos de asombrarnos
de la estension del reino vegetal. Pero lo que hay aun en
) Nadie estrafiará que se describan tal vez con tanta viveza los objetos
cual si estuviesen presentes, pues la imaginacion suple lo que no permite la realidad; ademas que espráctica coman en los maestros, para instruir mejor
á sus discípulos, representarles la materia de sus lecciones como si la tu
viesen á Ja vista, especialmente cuando recae sobre lo que ellos mismos han
presenciado varias veces.
todo esto mas maravilloso, es el ver que todas estas* espe.
cies se conservan, sin que la.una destruya á la otra. El so berano Autor de la naturaleza senaló á cada cual el lugar
acomodado á sus propias cualidades, y las distribuyó sobre
la superficie de la tierra con tanta sabiduría, que no hay
sitio que carezca de ellas, mientras que por otra parte en ningun lugar crecen con demasiada abundancia. De aquí
nace que ciertas plantas que solo prosperan al aire libre, y
espuestas al sol, perecerian á la sombra de los árboles, ó á
lo memas allí se marchitarian. Otras no pueden subsistir
sino en el agua, y en estas causan grandes diferencias las
diversas cualidades de este elemento. Algunas plantas cre
cen en la arena, otras en las lagunas y parages cenagosos,
sumergidos á trechos: algunas germinan sobre las primeras
capas de la tierra, y otras no se desarrollan sino en suseno
Las particulares producciones de la tierra varian á pro
porcion de la diferencia de sus terrenos; y en el inmenso
jardin de la naturaleza , no hay sitio alguno absolutamente
estéril. Desde el polvo mas fino hasta la roca mas dura,
desde la zonatórrida hasta las zonas glaciales, cada clima,
cada terreno , mantiene las plantas que le son propias.
Otra circunstancia muy digna de nuestro reconocimiento
es que el Criador ordenó las cosas de manera que entre esta
innumerable multitud de Plantas , las que sirven de sus
tento, 6 de remedio á los hombres, 6 á los animales, se multiplican en mayor abundancia , que las que son de mé
nos utilidad. Las yerbas, ya en sus especies, ya en sus in
dividuos, son mucho mas numerosas que los arbustos y
los árboles ; hay mas prados que encinas , mas guindos que albaricoques, mas parras 6 vides que rosales. Es evidente
que el Criador se propuso en esta disposicion el bien gene
ral. En efecto , supongamos que hubiese mas encinas que
yerbas , mas árboles que hortalizas ; ! con cuánto trabajo
no subsistirian los animales , y cuánto no perderia la su perficie de la tierra de su variedad y encantos !
Las plantas forman tres grandes familias , que son yer
bas , arbustos y árboles. Los individuos de la primera , por
lo comun de poca altura , de constitucion delicada y abun
dante de jugos , solo tienen una duracion tan corta que su
existencia se reduce ordinariamente á un ano ; los de la tercera, en general , de una talla gigantesca y de un tem
peramento robusto, viven muchos anos y aun siglos ; y los
de la segunda conservan un medio entre las otras dos. Es
tas tres clases, esparcidas sobre la superficie de la tierra , viven mezcladas; pero entre las especies que las componen,
reina una diversidad casi infinita en magnitud, figuras y
cualidades. Sin embargo, convienen en que los vegetales
que pertenecen á todas tres, carecen de movimiento es pontáneo. (4) Asidos á la tierra por sus raíces, sacan de
ella parte de su alimento, y para ellos el vivir es desarro
21arse.
Para formarnos pues alguna idea del arte inimitable que
se descubre en el reino vegetal, comencemos observando
(1) Muchos fenómenos vemos en las plantas que desmienten en la apa riencia esta asercion. El movimiento instantáneo que resulta en varias mi
mmiorsaabsl,ecduealnadvoaslelistnoecraiali,gceuryaomsepnetedúanlgcuunloas dsee saulasrgpaanrtehsas;tael sdaelisrardreollaloguada,
para recibir allí el fluido espermánico del macho, que distante de la hembra,
y sumergido en el fondo del agua, suelta los paquetes de flores, para que
nadando se acerquen al sexo que los espera; el movimiento de rotacion en
las hojas del bedisarum girans: el cerrarse repentinamente la hoja de la tdiicoindcaeda ypfauraesrszoarcporennqdueer aylgmuantaasr aanl tienrsaesctdoesqpuiedesne ealtrpeovlivóo,áhtaocciéanrdlao:lela seulabsir
hasta la altura delestigma : las frecuentes inclinaciones de ciertos filamen
tos con que parece acarician al sexo que espera el contacto de las anteras
pero todos estos movimientos, aunque mas sensibles que los propios de al
gunos animales, solo prueban que el vegetal es irritable , y que los cuerpos
estemos obrando sobre su organizacion , producen aquellas mutaciones pu
ramente mecánicas.
-1 305
sus partes esteriores, y detengámonos desde luego en las
raiees. Estas están formadas de manera que por medio de
la raíz principal , y de las hebras y raicillas que nacen de
ella , las plantas se mantienen firmes en la tierra , de donde
sacan los jugos nutricios que contiene.
De la raiz sale el tallo, al cual debe la planta en parte su
fuerza y su hermosura. Su estructura es diversa , segun la
naturaleza de cada planta. Ya tiene la forma de un tubo
fortificado por diferentes nudos , colocados en él con mucho
arte ; ya por ser demasiado débil para sostenerse por sí
mismo, necesita de un apoyo, al cual se agarra y enrosca
por medio de algunos zarcillos, y ya en fin sube el tronco
rnagestuosamente como una fuerte columna, que es el ornato
de los bosques, y parece desafiar á los vientos y tempestades.
Las ramas , á manera de brazos , salen fuera del tronco,
distribuyéndose sobre él con mucha regularidad. Se dividen
y subdividen en muchos ramos siempre mas pequenos y
dispuestos colateralmente , y con el mismo órden que las
ramas principales. Los hijuelos ó renuevos que nacen de las
ramas , son otras tantas plantitas , qua poniéndolas en
tierra arraigan , y se hacen en un todo semejantes á la de
que antes eran parte.
Las hojas, esta alegre y amable hermosura de las plan
tas, están dispuestas fae modo que todas pueden gozar de los
rayos del sol, y situadas al rededor del tallo y de las ramas
con la misma simetría (1). Simples ó compuestas, lisas, den
tadas, rizadas etc., cada una tiene su diferente estructura,
su Mujo, su magnitud y sus adornos; y entre mil hojas no
se hallan dos que se parezcan perfectamente.
Las flores, cuyo brillante esmalte forma una de las ma
yores bellezas de la naturaleza, no están menos diversifica
das que las hojas. Los hay que solo tienen una hoja 6 pé
talo, y otras que tienen muchas. En estas, se ve un vaso
cáliz que se abre con gracia; en aquellas, otras figuras que
tienen la forma de una boca, de un rnorrion, de una cam
pana, de una estrella, de una corona, de un sol con rayos;
mas allá se ven las amariposadas, que imitan á una mari
posa con las alas estendidas. Algunas llores están colocadas
sin arte al rededor de la planta ; otras forman junto á ella
esferas, ramilletes, pirámides, penachos, guirnaldas y otras
figuras.
Del centro' de la flor se elevan una 6 muchas pequenas
columnas, lisas 6 acanaladas, redondas por arriba ó termi
nadas en punta. Llámanse pistilos; los cuales están por lo
comun rodeados de otros hilos mas delgados llamados es
tambres. Estos sostienen las antaras, especies de bolitas ó
sacos llenos de un polvo muy fino, conocido con el nombre
de pólen, cuyo uso indicarémos mas adelante. !Y quién
podrá describir la finura del tejido de las diversas flores, la
suavidad de su olor, la viveza, la diferencia y el brillo de
sus colores !
Despues de las flores vienen los frutos y las semillas, es
tas preciosas riquezas que reparan las pérdidas que ocasio
nan en las plantas la clemencia de las estaciones y las ne
cesidades de los hombres y animales. Las semillas y los fru
tos se encierran debajo de una 6 muchas películas ó túni
cas el gérmen de las plantas futuras: las unas están guarne
cidas de alas, de vilanos, abiertos á manera de parasol ó
de esfera, para que nadando en el aire 6 en el agua se trans
porten y siembren ya aquí, ya allí: otras se hallan encer
a' Aunque por lo cornun tienen hojas los vegetales, no son de absoluta
necesidad para todos., porque los hongos ylas salicornias carecen de ellas,
a no obstante viven y sereproducen. Varias plantas de flores bien visibles
están siempre sin hojas como la cassia aphila , muchos cactos y algunas le
chetreznas ; y Otras en bastante número solo tienen escamas mas ó menos
prolongadas.
radas en sus legumbres ó vainas, 6 en cajitas con una 6
mas celdas. Estas bajo de una carne deliciosa , realzada
aun por la belleza del colorido, ocultan un hueso 6 una pe
pita; y aquellas están encerradas en cáscaras guarnecidas de
puas 6 empapadas en un jugo amargo, ó enriquecidas con
una borra muy fina. La forma esterior de los frutos y de
las simientes no es menos varia que la de las hojas y la de
las flores, que apenas hay género de figuras que no imiten.
Llámase peciolo la prolongacion del tallo destinado para
sostener las hojas, y pedúnculo el que sirve para sostener las
flores; uno y otro adquieren un desarrollo proporcionado
al volúmen y al peso de la hoja y fruto que deben soste
ner. El pedúnculo del fruto encierra un grande aparato
de órganos, que sirven para elaborar los jugos del árbol, no
dejando llegar al fruto sino los mas puros y refinados: los
restantes vuelven á entrar en la masa de la circulacion y
concurren á formar las partes mas groseras, ó bien son es
pelidos fuera de la planta por !a transpiracion. El mecanis
mo del peciolo que sostiene las hojas, es mucho menos
complicado que el del pedúnculo de la flor y del fruto,
porque la formacion de la hoja solo es como accesoria á
la del fruto. Este es el complemento de la obra de la natu
raleza, la parte mas interesante de la planta, el medio-mas
seguro de su reprociuccion; en una palabra, el objeto en
cuya formacion no ha cesado de trabajar la planta desde el
momento de su existencia.
Todo es admirable en semejantes procedimientos, y todo
anuncia la grandeza del Criador que ha dictado sus leyes.
Cada parte de las plantas tiene sus destinos y sus usos parti
culares. Suprímase la parte que parezca menos importante
y se observará que su belleza, su propagacion 6 acrecenta
miento padecen notable alteracion. Hágase sino la prueba:
quítensela las hojas á un árbol, y presto se le verá perecer.
Lo mismo sucede con las damas partes de las plantas: nin
guna es supérflua, ninguna deja de tener su utilidad, y nin
guna hay que no se refiera manifiestamente á la perfeccion
del todo y á la felicidad del hombre. Las yerbas, por ejem
plo, son de una substancia flexible y blanda; pero si fueran
lenosas y duras, como las ramas nuevas de los árboles, la
mayor parte de la tierra nos seria inaccesible. No es pues
efecto del acaso el que una tan grande cantidad sea de cons
titucion endeble ; porque esto no es por falta de alimento
6 de medios para desenvolverse, en atencion á que muchas
de estas yerbas se elevan á una altura considerable.
Siendo una misma en todos los vegetales la organizacion
general, para hacer mas sensible su mecanismo, le ob
servaremos en los árboles, en donde se manifiesta mas á las
claras.
En una rama cortada al través, igualmente que en todo
el árbol, se distinguen cuatro cosas princ,pales , á saber:
la médula, la madera, la albura y la corteza. La médula
es un conjunto dé celdillas separadas por intersticios de
diferentes figuras y magnitudes, que se disminuyen, se
secan ó desaparecen á medida que la planta tiene mas
arios. La madera es la parte mas dura del tronco, dividi
da en capas concéntricas al rededor del eje. Este es un
agregado de fibras que por la mayor parte, y mas en los
arbustos, suben perpendicularmente ; pero para dar á es
tas fibras mayor consistencia en ciertos árboles, con parti
cularidad en los destinados para ser mas fuertes, están li
gadas las unas con las otras por una infinidad de otras
fibras transversales, que van á abrirse desde el eje á la cor
teza. La madera propiamente dicha se estiende hasta la
albura, que viene á ser otras capas de madera, aun im
perfecta , que terminan en la corteza. Estas son las últi-
)5 306 g<
mas capas del acrecentamiento que ha tomado el árbol ,
y que aun no están bastante duras y formadas. El árbol
adquiriendo cada ano una nueva capa entre la corteza y la
albura anterior, convierte sucesivamente la albura en ma
dera ; y así es que se conoce con facilidad su edad por estas
capas concéntricas. La corteza es como la cubierta y la piel
del. árbol ; y parece destinada para servirle en algun modo
de vestido, y preservar las partes mas delicadas de los ac
cidentes esteriores y de la intemperie del aire.
La principal organizacion del árbol reside en la corteza :
en ella se distinguen particularmente el libro , Ja epidér
mis y la corteza media. El libro es un conjunto de pelícu
las finas parecidas á las hojas de un libro, y pegadas inme
diatamente .í la albura , las cuales se transforman cada ano
en una nueva capa , desembarazándose del resto de la cor
teza. La corteza media se compone de fibras lenosas , de
vasos propios , de un tejido celular , y de traqueas. El jugo
que circula entre esta corteza y el libro, produce cada ano
una nueva capa de películas. En fin , la epidérmis es la
cubierta esterior de todas las capas corticales. Mas como la
vegetacion de las plantas depende principalmente de los
órganos contenidos en la corteza media, nos será' preciso
fijaren ella nuestra atencion.
Las fibras lenosas longitudinales son unos vasos por don
de circula la savia , y las podemos considerar como los
músculos de los vegetales. A estas fibras están pegados
otros tubos que llamamos vasos propios, llenos de un jugo
particular á cada planta : tal es la leche en la higuera, la
resina en los pinos , el maná en ciertos fresnos de Italia ,
una especie de aceite é miel de algunas llores. El jugo pro
pio es como la sangre de la planta, y caracteriza sus frutos;
pero la savia es cómo la linfa, y al parecer se diferencia
muy poco del agua pura en ciertas plantas, por ejemplo
en las vides que lloran. El tejido celular es un agregado
des vejiguillas situadas horizontalmente, que comunican'
unas con otras, y cine están entre las mallas de fibras ju
gosas. Por último , en medio, ó al rededor de un hacecillo
de fibras lenosas , se observan otros vasos menos estrechos,
formados de una lámina transparente, elástica y arrullada
en espiral ; estae son las tráqueas, que no contienen de
ordinario sino aire, y que pueden mirarse como los pul
mones de la planta. •
Es fácil pues formarse alguna idea de la manera con que
se hace el acrecentamiento de los. grandes individuos del
reino vegetal, y por consiguiente del de otras plantas. Ca
da árbol , por frondoso que sea , recibe una parte de su
alimento de las ralees, cuyas estremidades presentan un
agregado prodigioso de fibras esponjosas, siempre abiertas
para poder llenarse de los jugos que las suministra la tierra.
Estos jugos, atraidos por el calor del sol, suben gradual
mente á todas las ramas, así como la sangre que sale del
corazon , pasa por las arterias hasta la; estrernidades del
cuerpo animal. Cuando el jugo se ha esparcido ya por todas
las partes donde era necesario, lo restante refluye por los
vasos situados entre la corteza interior y esterior , al modo
que la sangro retrocede por las venas. De aquí resulta aquel
acrecentamiento que se renueva cada ano, y que forma el
grueso del árbol ; y al propio tiempo crece el tallo ó tronco
mas y mas en altura, al paso que la raiz no cesa de esten
derse hacia abajo con la misma proporcion.
Los vegetales provienen generalmente hablando de se
millas , que son respecto de la planta lo que el huevo res
pecto del ave ó de los insectos ovíparos : así es que deben
reproducir su especie ; y como en cada huevo se halla un
gérmen que contiene los principales lineamentos de un
animalillo que necesita cierto grado de calor para desen
volverse, de la propia manera en una bellota, por ejemplo,
se descubre un gértnen donde están contenidos los linea
mentos principales de un vegetal , que no necesita sino
determinado grado de fermentacion en la tierra para trans
formarse en una encina.
El gérmen de los vegetales se forma y sitúa de diferen
tes modos en el parage donde está contenido; mas ningu
na planta se produce sin un gérmen á quien debe su pri
mera existencia. La virtud reproductiva de los vegetales se
halla de ordinario en las semillas, que ellos mismos produ
cen fuera de la-tierra , como la encina , el trigo, el cána
mo , y así consideraremos su desarrollo para venir en co
nocimiento de la formacion y crecimiento de las plantas,
Volvamos pues á transportarnos con el pensamiento á la
agradable estacion en que la naturaleza , despues de haber
estado largo tiempo cubierta en algun modo de las som
bras de la muerte, parece renacer, y convidar á todas las
criaturas á que se regocijen de su nueva vida. Entonces es
cuando se hacen á nuestra vista prodigiosas mutaciones en
el reino vegetal ; pero son aun muchas mas las que no po
demos descubrir, y las que ejecuta la naturaleza con el mas profundo secreto. La semilla confiada á la tierra se hincha
y engruesa , y la planta brota y se eleva poco á poco. Este
mecanismo merece tanto mas nuestra atencion , cuanto que
es propiamente el origen de todas las bellezas que ofrecen
á nuestros ojos la primavera y el verano.
La semilla se compone de diversas partes , segun la di
ferencia de las especies; mas la parte principal es el ver
dadero gérmen 6 embrion , y este consta de otras dos:
la una simple é inferior , llamada rejo , que es la verdadera
raiz ; la otra superior, llamada plumilla que sube y viene
ser el tallo y la cabeza de la planta. Ademas del rejo y
plumilla hay en casi todas las semillas dos piezas llamadas
cotiledones, llenas de una materia harinosa, que desleida
por el agua suministra al gértnen su primer alimento. Los
musgos tienen la simiente mas sencilla, pues' únicamente
consiste en el germen sin película, y sin cotiledones. (1)
Para que las semillas germinen son absolutamente nece
sarios el aire y un cierto grado de humedad y de calor. El
aumento de este y la diferencia que se observa en el gusto
y en el olor de la semilla al desarrollarse, descubren en
ella cierta fermentacion , por medio de la cual la substan
cia harinosa de los cotiledones, convertida en una especie
de leche, se hace propia para sustentar al tierno gérmen.
La plantita en que se descubre fácilmente con la vista el
tallito, las primeras hojas y la raicilla, está situada entre
los cotiledones, y adherente á dos vasos principales llama
dos con mucha razon mamarios, porque los cotiledones
pueden compararse á dos mamilas. Sábese por esperimentos
que se han hecho con jugos colorados, que estos vasos ar rojan una multitud de ramificaciones en la substancia hari
nosa, la cual, desleida por la humedad y fermentando con
ella, se introduce en el cuerpo de la nueva planta, pra
efectuar su primer desarrollo.
El germen empapado en esta leche tan sutil, como pro
porcionada á su delicadeza, crece de dia en dia. Bien pron
to le son incómodos sus tegumentos y así se esfuerza á
desembarazarse de ellos, echando una pequena raicilla que
va á buscar en la tierra otros jugos mas nutritivos. El ta
llito destinado para habitar al aire libre, aparece luego Y
se eleva perpendicularmente en este fluido. Algunas veces
arrastra consigo el resto de los tegumentos que le cubrian
(1) Algunos botánicos, como Willdenow , afirman que en las semillas
de los musgos se hallan cotiledones como en las denlas simientes.
DI 307
en el estado de gérmen ; otras , le acompanan dos hojas
muy diferentes de las que tiene despues ; siendo quizá el
uso principal de estas dos hojas, llamadas seminales , el de
purificar el jugo nutricio. Cuando la planta no necesita ya
de este auxilio, los cotiledones y las hojas seminales se se
can poco á poco y se caen ; pero si los cortaran al comen
zar á brotar e! tallo, su acrecentamiento fuera muy débil,
y seria toda su vida, respecto á las plantas de su especie,
lo que un enano en cornparacion de un gigante. Ciertas
yerbas que nacen en las montanas , son de una naturaleza
muy particular. Como es tan corta su duracion , sucederla
muchas veces que la semilla no tendría tiempo para sazo
narse ; Mas para que no perezca la especie , el boton que
encierra el gérmen, se forma en lo mas alto de la planta,
arroja hojas, cae y se arraiga.
Al salir de la tierra la tierna planta correria mucho pe
ligro, si quedase desde luego espuesta al aire esterior y á los
rayos del sol. Sus partes permanecen , pues, plegadas y re
costadas unas sobre otras , casi como lo estaban en la semi
lla ; pero á medida que se fertalece y ramifica la raiz , su
ministra tambien á los vasos superiores tal abundancia de
jugos, que con &los no tardan en manifestarse todos los
órganos La planta, que es al principio casi gelatinosa, ad
quiere poco á poco mas consistencia , hasta llegar por últi
moal estado de fuerza y magnitud que debe tener.
La mayor parte de las semillas no solo no se siembran
por la mano de los hombres, sino que se esconden á su vista, y así es que la naturaleza toma á su cargo este cui
dado. Algunas están guarnecidas de alas 6 de vilanos, y
otras de penachos, que vienen á ser un conjunto de pelos
mas 6 menos largos y delgados, que tambien les sirven de
alas para ser transportadas por los vientos á distancias pro digiosas. Otras son menudas y bastante pesadas para caer perpendicularmente sobre la tierra, é introducirse en ella
sin necesidad de socorro estrano. Otras mas grandes y li
geras, que pudieran ser dispersadas por el viento, tienen,
por lo comun, uno ó muchos corchetillos que las detienen
é impiden esparcirse demasiado. Hay algunas que están en
cerradas en cajitas elásticas, las cuales tienen tal resorte,
qup apenas se las toca, 6 adquieren cierto grado de sequía
.6 humedad, las arrojan á distancias proporcionadas.
Las simientes que carecen de penachos, de alas y de re sortes, y que por su peso parecian condenadas á quedarse
al pié del vegetal que las produce, son frecuentemente las
que hacen viages muy largos, volando en cierto modo con
las alas de los pájaros. En efecto, esle es el medio por don
de se siembra una multitud de huesos y pepitas de frutas;
porque encerradas sus semillas en cáscaras duras é indiges
tibles, son tragadas por las aves, que las van á plantar so
bre las cornisas de las torres, en las hendiduras de las ro
cas, en los troncos de los árboles, de la otra parte de los
nos y de los mares. Así se vé que un ave de las Molucas
vuelve a poblar de árboles de nuez moscada las islas desier
tas de este Archipiélago, á pesar de los esfuerzos que hacen
los holandeses para destruirlos en todos los parages donde
no sirven para su comercio. Se ha visto tambien que los
cuervos suelen hacer con el pico un agujero, en el cual
dejan caer una bellota para cornérsela despues, la que cu
bren con tierra y musgo, y cuando por su muerte tí otras
casualidades no la desentierran , germina , brota y se hace
una encina. El gusto y olor agradable de varias simientes
convidan á los pájaros á tragarlas; y disponiéndolas á la
germinacion, por el calor de sus intestinos, despues de ha
berles tenido aigun tiempo en ellos, las dejan caer en tier
ra, echan ralees, brotan, florecen y producen nuevas semi.
TOMO VI.
has. Hay tambien cuadrúpedos que trasportan muy lejos
las plantas gramíneas, como las bestias caballares y mula
res, cuyo estiércol echa á perder por esta causa los prados,
introduciendo en ellos sin digerir gran cantidad de simientes
estranas : estos mismos animales siembran otras tambien
que se agarran á su pelo, dejándolas caer por el simple
movimiento de la cola. Algunos cuadrúpedos pequenos co
mo el liron, los erizos y las marmotas , transportan bello
tas, castanas y fabucos á los lugares mas elevados de las
montanas.
Aun no es esto lo mas maravilloso que nos ofrecen las
simientes. Lo que5 merece sobre todo nuestra atencion es
que la planta entera , por grande y rarrosa que sea , des
pues de haber adquirido su.total desarrollo, está en cierto
modo oculta en el estrecho espacio del embrion. Este ár
bol, que algun dia llegará á ser el ornamento de nuestros
jardines, se halla en el gérmen con todos sus atavíos. Efec
tivamente se encuentran:ya en la bellota el tallo, las hojas,
las ramas y raicas de una encina inmensa, que algun tiem
po servirá de asilo á multitud de pájaros y que cubrirá COD
su sombra una gran superficie de terreno. Espanta á la verdad la estremada pequenez del gérmen
preexistente ; y sin embargo algunos naturalistas preten
den que no solo el de un árbol existe en la semilla , sino
que encierra en sí todos los árboles de que vendrá á ser pa
dre en la sucesion de los siglos. La prodigiosa pequenez de
estas plantas, de estos gérmenes encerrados los unos en los
otros antes de su desarrollo, asombra nuestra imaginacion.
Pero la indefinible divisibilidad de la materia, y las consi
deraciones siguientes nos harán conocer que la suma pe
quenez de los objetos no es una objecion á la posibilidad
de su existencia.
Lo que consideramos pequeno , se podría mirar como
muy grande por otros seres, cuyos cuerpos y sentidos se
diferenciasen de los nuestros. Nosotros mismos juzgamos
de diverso modo de los objetos segun estamos mas 6 menos ejercitados, mas 6 menos instruidos. Antes de la invencion
del microscopio era mirado el arador como el último tér
mino de la pequenez de los animales; mas ya se considera
como un grande animal en comparacion de los descubier
tos con este instrumento, no obstante que nos parece siem
pre estremadamente pequeno al lado de un elefante_ El
arador, para nosotros, casi ocupa actualmente el medio en
tre ese enorme animal y el menor de los animales micros
cópicos. Pero mejores lentes quizá nos harian ver que este
animalillo no es en efecto el mas pequeno de los que exis
ten, y bajo este respecto colocarian al arador en la clase de
los mayores.
Comprendamos por aquí que lo que llamamos grande y
pequef>o, no lo es para nosotros sino por comparacion; que
para la naturaleza, un mundo se puede contener en un
grano de arena ; y que por consiguiente no tenemos razon alguna para negar la pequenez de aquel número prodigioso de plantas contenidas las unas en las otras.
Por lo demás, si este grande efecto del poder de Dios es
cede nuestra inteligencia, apresurémonos á manifestar que
nos es imposible dejar de admirar su sabiduría y de bende
cir su bondad. Como la conservacion y la propagacion de
los vegetales depende en gran parte de la simiente, el Ser suprem'o tuvo cuidado de ponerla á cubierto de los contra tiempos y casualidades. En las plantas que se mantienen
todo el ario en la tierra, ?con qué precaucion no están en
cerradas durante el invierno en los capullos las flores y se millas, bajo de túnicas artificiosamente dispuestas? Las plantas que no pueden resistir el rigor del invierno, se
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Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 6 (1 enero 1870), p. 279-320 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1870 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 08_No. 6 (1 enero 1870), p. 293-307 |
| Transcript | w 2 93 le sirven en nuestra mesa : la carne cruda ó cocida , el pes cado, el pan mojado en agua y hasta las cerezas que traga con la cola y el hueso, todo le es grato igualmente. Se refieren cosas maravillosas del instiato de los cuervos. Un académico distinguido, hombre muy instruido y cono cido por su filantropía „Dupont de Nemours , refiere en una memoria que se leyó en pleno Instituto de Francia, singulares observaciones que hizo durante algunos anos so bre las costumbres de los cuervo. Segun este naturalista , los cuervos tendrian un lenguaje comunicativo, que no es imposible que el hombre pueda comprender. El mismo académico publicó un fragmento de su diccionario de un lenguaje hasta el presente no interpretado, y por medio del cual tradujo varias de sus palabras. Inútil nos parece decir que aquella iniciacion en la vida de los cuervos, pa reció al Instituto y á la inmensa mayoría de los sábios , un tejido de exageraciones é ilusiones, basadas en algunos hechos observados concienzudamente, pero mal compren didos. Sin ir tan lejos como el autor citado, limitémonos á re cordar algunas pruebas de sagacidad y astucia de los cuer vos. Uno de los autores del « Nuevo diccionario de historia natural », refiere que un cuervo educado por él, varias veces habia sacado del puchero carne y legumbres, aunque el agua estuviese hirviendo, habiéndole sido preciso antes sacar la tapadera , sin que nunca la rompiera. Ya logrado su objeto iba á ocultar su robo en algun escondrijo. Sabido es que los cuervos, al igual de las garzas, tienen el pru rito de llevarse y esconder en algun agujero los utensilios de la cocina y sobre todo las piezas de metal y todo lo que brilla á sus ojos. Esta disposicion á recojer se estiende á todos los objetos y no esclusivamente á las provhiones de boca. Hist oria. DEL ORIJEN DE LAS LEYES, ARTES, CIENCIAS Y SUS PROGRESOS EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS. 1V. De las ley6s y gobierno de la Grecia. — Atenas y Argos. — Industria de los pueblos antiguos. No siempre el número y estension de provincias de que se compone un estado causa la reputacion del pueblo que le habita; todo el distrito de la antigua Grecia no com prendia lo que dos de nuestras mejores provincias, y sin embargo no ha habido país de que tanto se haya hablado. Los griegos hicieron en la Europa el mismo papel que los egipcios en el Africa , pues nos han dejado los monumentos mas preciosos y las noticias mas curiosas; ?y por quién nos han traspasado tales noticias? por escritores del mas raro mérito, por historiadores que han sabido hacer interesan tes los sucesos , que por sí no hubieran merecido mucha atencion (1). La materia es vasta , pero se ha escrito tanto sobre el particular que no hay necesidad de stenderse á todo lo que permite, por lo que solo hablaremos de las cosas mas notables. Casi no se puede contar .con los principios de la historia griega, y aunque parecerá que habiendo reldbido todas las noticias, que de la antigüedad tenemos de autores nacidos en el seno de la Grecia, habrán conservado los monumen tos mas ciertos de la historia de su patria ; sin embargo solo nos han dejado unas noticias muy confusas del primer es tado de aquella parte de la Europa, porque de tal modo las fábulas han obscurecido los hechos de la antigüedad griega, que es muy difícil averiguar la verdad ; pero, como estas tienen mucho de cierto, es preciso servirse de ellas para conocer los primeros siglos de la Grecia. Si se dá crédito á las tradiciones populares de este pue blo , los griegos igualmente que todas las naciones, cuya historia hemos visto, han pretendido atribuirse una anti güedad inmortal, pues no solamente se decian originarios del país que habitaban, sino que creían haber existido, por decirlo así, en todo tiempo; los atenienses se jactaban de ser tan antiguos como el sol , los arcadios defendian ser anteriores á la luna, los lacedemonios se llamaban hijos (1) No ponemos por ejemplo sino aquel número de pequenas guerras • y entre otras las del Peloponeso, de las que no se hada la menor atencion , si no hubiesen sido escritas por autores que poseian tan pafectamente el arte de persuadir. de la tierra, (1) efe, Tal era en general la manía de aquellos pueblos sobre la antigüedad de su origen, quienes se glo riaban de perderse en un abismo de siglos que les acercaban á la eternidad. Nada se puede asegurar del origen de los griegos si no recurrimos á la Sagrada Escritura, pues Moisés es la única gula que se puede y debe seguir en la historia de las primeras poblaciones, y solamente en los capítulos diez y once del Génesis nos ofrece mas luces pa ra este artículo que todas las noticias de la antigüedad pro fana , donde no reina otra cosa que confusiones, incerti dumbres y contradicciones. Consta que el oriente ha poblado el occidente ; Javan, hijo de Japhet y nieto de Noé, ha sido el tronco de todos los pueblos conocidos con el nombre de griegos (2), pues la Escritura nos dice que la posteridad de este patriarca pobló las islas vecinas á la costa occidental del Asia menor, de donde es de presumir que no tardó en pasar al conti nente de la Europa. En la Grecia vemos varios pueblos muy antiguos, cuya historia y orígen enteramente ignorarnos, tales son los Pelasgios , Aoneos, Hyantas, Lélegas, Canos, y los pri meros habitantes de la Arcadia, Atica, etc., de cuyas dife rentes poblaciones la mas considerable y dilatada sin disputa ha sido la de los Pelasgios, pues desde los tiempos mas re motos se hallan estos esparcidos no solo por muchos luga res de la Grecia, sino tarnbien por la isla de Creta ‚por la Italia y hasta por las costas del Asia menor. Nada satisface de cuanto nos dicen los antiguos tocante (I) Observamos de paso que estas bellas opiniones no han sido adopta das sino por el vulgo, porque los grandes espritus de la Grecia las han des preciado enteramente.. y solo las han usado los rectores ti solistas para atraerse la estimaaon del pueblo. . (2) El nombre de Junios ha sido comun antiguamente. á todos los pueblos de la Grecia, y s: debe advertir que les mismos caractéres hebre?s, que significan Javan , forman igualmente ion siempre que se escrilian sin puntos que determinen su pronunciacion. Tambien es de notar que en los poemas indianos Alejandro, de quien ha blan frecuentemente, es denotada con. el nombre de Javan Raja rey de los, jayanes. y 291 g< al orfgen de los Pelasgios: unos aseguran que estos pue blos eran oriundos de la Arcadia , y que tomaban su nom bre de un cierto Pelagio que se estableció en aquella parte del Peloponeso , que despues fué llamada Pelasgia , y sus moradores Pelasgios", pero la variedad que reina entre los escritores acerca de este príncipe, prueba el poco conoci miento que la Grecia tenia del orígen de Pelasgio y del país de su nacimiento (1); otros , sin esplicarse con mas claridad sobre el orígen de los Pelasgios, afirman que se les ha dado este nombre por la vida errante y vagabunda que tenian , mudando contínuamente de morada y habitacion, interpretacion á nuestro entender la mas verosímil. Des pues de los Pelasgios parece que entre todos los antiguos pueblos de la Grecia son los Canos, quienes han hecho el primer papel en aquellos tiempos , pues les vemos derra mados en los primeros siglos por las islas del Archipiélago, Y por las costasdel Asia menor. Resta examinar si los Pe lasgios y Canos traian una misma descendencia , 6 si pro venian aquellos de los sucesores de Javan , y estos de los Fenicios; es á saber , de los Cananeos , que fueron los pri meros que atravesaron los mares que separan la Europa del Asia , pero es esta una discusion de que nos aparta la poca esperanza que tenemos de lograr el acierto. Solo sabemos que los primitivos moradores de la Grecia vivian sin union ni comercio entre sí ; que no•tenian leyes ni superior que las impusiese ; y finalmente que era la vio lencia quien todo lo decidia, cuya barbarie y grosería nadie creyera, sino constase por el testimonio de sus propios es critores. ? Quién juzgarla que aquel pueblo , al que somos deudores de todos nuestros conocimientos , desciende de salvages, que errantes en los bosques y desiertos, sin jefe ni disciplina, no tenian mas abrigo que las cuevas, que no ha cian uso del fuego ni de los alimentos convenientes al hom bre, y que llegaron al extremo de sustentarse con los de su propia especie siempre que se les proporcionaba ocasion? Un camino tan largo y penoso, como regularmente sería en aquel tiempo el de Asia á Europa, junto con la dificultad y tumulto de los primeros establecimientos, hizo perder á los descendientes de Javan los conocimientos que pudieron haberse conservado despues del diluvio. (2) Un país tan bello como la Grecia no podía menos de inspirar á muchos aventureros, cuyo número en aquellos tiempos ha sido muy crecido, un deseo grande de fijarse en él, y por esta razon aquella parte de la Europa se halló sujeta en losprin cipios á muchas vicisitudes y alteraciones, de las que igno ramos una gran parte , no sabiendo otra cosa que el que una colonia venida del oriente en tiempo de Abrahán, esto es, casi 2000 anos antes de la era cristiana pobló la Grecia, en cuyo tiempo es muy regular hubiese muy poquísima gente en la Europa, pues un punado de personas dominaba una vasta estension de paises. (3) Los gefes de aquella nue va poblacion fueron loa príncipes tan conocidos por el (1) Bannier explicacion de las Fábulas. (2) Una comparacion bien simple nos hara conocer como las primeras co lonias, que desde el Asia vinieron á establecerse en la Europa, debieron ol vidar la mayor parte de las artes que podian conocer. Supongamos que un centenar de personas de ambos sexos salidas de un país culto sean arrojadas por una tempestad en una isla desierta y que resuelvan fijarse allí, veremos que las muchas necesidades, de que muy luego sgiroonsedreosr,emy eqduiearollavsidparroánntapmorenfateltaledse oubsloi,galarsánasráeterrásenqcuu°repriierhjeuáricdloiaassn,meyendlasiuopsarenmctiias gdueopepnadíes;ncpioar; otra parte nacerá luego entre ellos el espíritu de discordia din yor miseria yseensleapaigranroárnancloisa mmaas;s yprdoefuenstdea.modo llegarán á caer en la ma est(a3) coLmapcaornacqiuoinstaLodse lTaitaAnmesé,rica por los esparioles hace mas que verosimil epmlouqsytueecriuoslertogaulriemdsipoluescvetinoo edásetleloqlumuegenfauor.esro3cn3o2ránaopnoopsbrolaabura,nryemsseuogesu,nnhtraealbdclaáalncenusloalalihdGeorberdceeioa uhqnauspeiadeíoss nombre de Titanes, Saturno, Júpiter, etc., quienes habién dese amparado de la Grecia, fundaron en ella la capital d( un imperio muy considerable. Es dificultoso averiguar de qué parte del oriente sallar aquellos conquistadores tan famosos cn los primeros tiem pos de la Grecia ; ? venian de la Escytia , de la Frygia de la Fenicia , ó del Africa ? Es una duda que no se halla bas tante aclarada; nosotros presumimoa que salian del Egipto, y nos fundamos en lo que vamos á decir. Herodoto afirma que el culto de casi todas 131 primeras deidades adoradas en la Grecia habla venido del Egipto, sin esceptuar mas que á Neptuno , y aun advierte que el conocimiento de este dios se debia á la Libia. Saturno, Jú piter, Ceres, etc. , son los primeros dioses que los griegos han venerado, y es muy verosímil atribuir á los Titanes su introduccion en la Grecia, y de consiguiente presumir que estos príncipes eran naturales del Egipto , porque desde tiempo inmemorial se daba culto en aquel reino á 'aturno, Júpiter, Ceres, etc Los conductores de n.uevas poblaciones, aunque muden de país, no varían de religion , y cuando se hacen duenos de las tierras que van á poblar, procuran es tablecer su culto en aquellos países, y esta mismo ha suce dido en la Grecia; todos los gefes de las colonias, que sa bemos pasaron allá en diferentes tiempos, han llevado con sigo la religion de su país natal , y aun algunos tuvieron parte en los honores divinos, siendo los Titanes en nuestro concepto los primeros que gozaron de este privilegio. Los griegos habian formado una idea tan alta de aquellos con quistadores, que llegaron á confundirlos é identificarlos con los dioses, cuyo culto habian traído á la Europa , pues en aquellos tiempos de ignorancia y tinieblas, los hombres dei ficaban voluntariamente á cuantos descubrian algun cono cimiento útil y necesario, y los Titanes habian ensenado á los griegos los primeros elementos de las artes y ciencias, nueva prueba de que estos príncipes eran naturales del Egipto, país donde los conocimientos humanos se desen volvieron y perfeccionaron mas pronto que en ninguna otra parte del mundo. Sin embargo estas antiguas colonias han contribuido poco á civilizar y hacer culta la Grecia; es cierto que los Titanes habian traído algunos conocimientos útiles , pero aquellas primeras semillas aprovecharon poco, porque la monarquía en estos príncipes estranjeros no duró mucho tiempo, ha biéndose enteramente aniquilado despues de la muerte de Júpiter, Neptuno y Pluton, por no haber herederos en lí nea recta , el vasto imperio que habia conquistado y for mado la familia de Saturno, por cuya causa volvió la Grecia á caer en la anarquía, en la ignorancia y en la barbárie, sucediendo entonces lo que infaliblemente aconteceria en la América si los europeos la abandonasen, pues los mas de los naturales sacados de los montes se volverian á ellos y se harian salvages. La dominacion de los Titanes en la Grecia casi ningun efecto saludable produjo, siendo demasiado breve para que pudiese aprovechar, y otra causa de esto pudo haber sido el género de vida que tenian aquellos primeros conquista dores, quienes ni fijaron su habitacion en ciudades, ni tu vieron la precaucion de edifiearlas, pues ninguna hallamos, cuya fundacion se atribuya á ellos. Estos príncipes habita ban en tiendas por las montanas y lugares naturalmente fortificados, por lo cual no es estrano que estinguidos estos monarcas, se hayan vuelto los griegos tan fácilmente á sus antiguas costumbres. El honor de civilizar la Grecia estaba reservado á las poblaciones que desde Egipto y Fenicia pasaron algun 295 §C Cecrops capitaneando una colonia egipcia, 1582 anos antes de Jesucristo, y aqui propiamente tiene su principio la his toria de Atenas. La época de Ogyges, que se puede fijar en 1831 anos antes de la era cristiana, es muy notada por la inundación que la Grecia ha padecido en el reinado de este príncipe. Aquel famoso suceso de la antigüedad, conocido por el nom bre del diluvio de Ogyges, aconteció cerca de 1796 anos antes de la era cristiana. Ya dijimos que desde este príncipe hasta Cecrops no habia historia de les reyes del Atica, cuyo silencio atribuyen los antiguos á las ruinas causadas por la inundación referida, y muchos han dicho que de tal modo Se habia arruinado la s".tica por este diluvio, que permane 65 desierta cerca de doscientos anos , lo que de ningun modo se prueba, al contrario, segun el testimonio de toda la antigüedad el diluvio de Ogyges no fié mas que una pa sajera inundacion causada por la crecida del lago Copais, que salió de madre, cuya creciente absorvió muchos luga res de la Boecia y de la Atica, aunque no por eso quedó desierta. Tarnbien hemos dicho que se ignoran los sucesos acontecidos en aquella época , y así pasamos al estableci miento del reino de Argos, cuya historia y orígen conoce mos mas. El reino de Argos, uno de los primeros que se han for mado en la Grecia, debe su fundacion á hacho, al que la antigua tradición hacia hijo de Occéano y Tetis, lo que da á entender que habia venido á la Grecia por mar; hay in dicios que este príncipe era natural de Fenicia, como se demuestra por su nombre. Se fijó en el Peloponeso 1822 anos antes de Jesucristo, pero ignoramos las consecuencias de este suceso , y ninguna otra noticia se ha conservado que la de su matrimonio con Melisa, su hermana, de quien tuvo dos hijos, llamados Phoroneo y Egialeo. El primero, á quien se dió título de primogénito, heredó el reino de Ar gos, y Egialeo fundó en el Peloponeso un reino muy corto llamado despues Siyonea. En cuanto á lo demás no consta que macho haya formado establecimiento alguno. fijo, pues vivia en tiendas del mismo modo que los Titanes, de quie nes ya hicimos relacion. Este príncipe no hizo mas que preparar los fundamentos del reino de Argos, el que se aplicó á perfeccionar su hijo Phoroneo, reuniendo los pueblos inmediatos dispersos por las montes y bosques, á quienes persuadió á que se retira sen de aquellas tristes soledades, y á que edificasen casas vecinas unas á otras, y de este modo consiguió formar va rios lugares y una ciudad. No bastaba haber unido aquellos hombres feroces y haberles persuadido á vivir en sociedad, era preciso además instruirles y proporcionarles medios pa ra subsistir, en lo que mucho trabajó Phoroneo, quien dió principio á esta obra manifestando á sus nuevos súbditos el arte de servirse del fuego cómoda y fácilmente ; despues les ensenó varios medios de hacer provisiones; y por último les industrió en algunas otras artes, cuyas noticias no sabe mos tan por menor. Para asegurar mas la felicidad de sus pueblos y contenerles de todo esceso, hizo leyes; tuvo cui dado de crear un tribunal en cada departamento 6 provin cia de las que habia formado : y finalmente para acabar de endulzar aquellos espíritus duros y toscos , estableció un culto público y solemne á la Divinidad ; instituyó sacrifi cios y erigió altares. Servicios tan importantes han mereci do á Phoroneo que le reputase la posteridad por el hombre mayor de la Grecia, y por el primero de los soberanos de esta parte de la Europa. A Phoroneo sucedió su hijo Apis, despues del cual fué gobernado el reino de Argos por una serie de reyes tiempo despues de los Titanes á esta parte de la Europa ; por espacio de dos siglos vemos arribar contínuamente á la Grecia muchos estranjeros, que á la frente de varias perso nas conquistaron los países á donde llegaban, y establecidos en ellos se erigieron en soberanos, y entonces hicieron en la Grecia lo que sabemos se ha practicado antiguamente y aun hoy en la América. Juntaron varias familias que anda ban errantes y dispersas por los montes y desiertos, persua diéndelas á vivir en sociedad ; construyeron habitaciones; instruyeron á sus nuevos súbditos en las artes mas útiles y necesarias; les impusieron leyes y les sujetaron á una nueva forma de gobierno, cuyos nuevos establecimientos han te nido consecuencias mas felices y no tan breves como las de la domioacion pasajera de los Titanes. Las principales noticias de aquellos tiempos nos son bas tante con3cidas, pues sabemos en qué siglo con muy corta diferencia han vivido los conductores de estas nuevas po blaciones, y los mas nombrados son Ogyges , macho , Ce crops, Cadmo, Lelek y Danao , á quienes deben su funda clon sucesiva los reinos de Atenas, Argos, Esparta y Tebas. Aclararemos esta historia observando en todo lo posible el orden y época de los hechos, y cuanto se nos ofrece decir de la Grecia ea esta primera parte de nuestro discurso se reducirá á muy pocos asuntos, por ser Atenas y Argos los únicos reinos, cuyo orígen llega á los siglos de que vamos á tratar. Los atenienses sin duda son de los primeros pueblos de la Grecia que se han formado en cuerpo de sociedad poli tica, porque como la Atica es un país estéril y seco, no es tuvo espuesto á los celos de sus vecinos, y por lo mismo poco sujeto á revoluciones. Sus primeros moradores se con servaron siempre en su antiguo territorio, y por esta razon los atenienses fundaron la quimera de su orígen , diciendo haber salido del seno de la tierra que habitaban, casi lo mismo que las plantas y vegetales, y aun para caracterizar y espresar esta pretensión ridícula, babian adoptado la pa labra Auiocthonos, cuyo epiteto ó mote lisonjeaba en estre mola vanidad del pueblo de Atenas. (1) No es posible determinar cuando los habitantes del Ática han dado principio á una forma de gobierno, y solo se pue de decir con alguna mas probabilidad que Ogyges ha sido el primero que reinó en estos pueblos, aunque se ignora quién era y el país de su nacimiento; pero á pesar del tes timonio de algunos autores griegos es evidente que este príncipe no había nacido en la Grecia, pues solamente por su nombre se manifiesta que era. estranjero, ?pero habia venido de Egipto, de la Fenicia, ó de algun parage del Asia menor ? Es una duda que no nos atrevemos resolver. Tampoco tenernos noticia de los hechos de Ogyges , de quien solo se sabe que de su matrimonio con Theba , hija de Júpiter, tuvo un hijo llamado Eleusino , que edificó la ciudad de Eleusis. Desde Ogyges hasta Cecrops se cuentan muchos reyes, cuya historia no se ha conservado. Bajo Ac teo, el último de estos príncipes incógnitos, llegó á la Ática (1) AvrozOovs;, epiteto favorito y perpétuo de los atenienses, literalmente luiere decir gentes nacidas en el país que habitan , por oposicion á los que han venido de otra parte ; y abusando de esta espresion la gente vulgar de Atenas queda significar por ella que sus antepasados hablan salido de la tierra del mismo modo que todos los vegetales. Pero lsóerates nos dice que las gentes sensatas de Atenas entendian la palabra Av707.0c,v?,; en un seniido mas racional, no queriendo significar otra cosasino que Atenas era la ciudad mas antigua de la Grecia, y que desde tiempo inmemorial sus habitantes se hablan establecido en el país conocido por Atica. Sin embargo la historia, como veremos después, es contraria á esta úllima pretension, pues hay pocos hechos en la antigüedad tan conocidos y constantes como la época de la fun elacion deVenas. descendientes de esta familia , y se cuentan nueve de macho hasta Gelanor , á quien Danao, salido de Egip vino á quitar el cetro del modo que referiremos mas a lante. Estos reyes han sido llamados Inachidas , para dis guirles de los que ocuparon el trono despues de Danao; querernos detenernos en sus reinados por no contener c particular. Pasemos á objetos mas interesantes y generosos; con deremos los pueblos en un nuevo punto de vista ; exa nemos cuáles han sido los efectos de las sociedades respe de las artes , ciencias, comercio y navegacion ; veamos consecuencias que ha producido la ambicion , y los prog sos que esta fatal pasion. ha ecasionado en el arte milit sigamos los pasos del espíritu humano en estos diferen ramos; y finalmente procuremos, sin embargo de los po monumentos que tenemos, formar una idea del estado los pueblos en aquellos siglos remotos , dando principio p las artes. La invencion y perfeccion de las artes es uno de los prí cipales efectos de las sociedades fijas y políticas , pero necesidad ha sido la maestra y preceptora inmediata d hombre ensenándole á aprovecharse de las manos que Providencia le diÓ, y del don de la palabra de que le dotado con preferencia á las demás criaturas. Sin embar los primeros descubrimientos jamás hubieran llegado cierto grado sin la reunion de las familias , y sin el est Mecimiento de las leyes que han asegurado las aociedade por cuyos medios se ha logrado perfeccionar poco á po algunas invenciones groseras, partos de la contingencia de la necesidad. La invencien de las artes se atribuye á los primeros hombres que se han formado en sociedad , quie nes, participándose mútuamente sus reflexiones é ideas, han llegado con la ayuda de la esperiencia á adquirir aque lla multitud de conocimientos que se han visto y aun se ven en las naciones cultas. No se puede dudar que antes del diluvio ha habido una infinidad de artes, pues Moisés nos dice que Cain edificó una eludid • que Tubal-Cain poseía el arte de trabajar los metales y principalmente el hierro, que Tribal su hermano habia inventado los instrumentos de música, etc, pero los mas de estos conocimientos se perdieron en el diluvio. Los que el mismo Noé y sus hijos pudieron babee conservado no habrán sido de mucha utilidad á los primeros hombres que segunda vez poblaron la tierra, porque la confusion de idiomas y la dispersion de las familias que sucedieron al diluvio, no dieron á los descendientes de este patriarca el tiempo suficiente para aprovechare de las luces que él les había participado , y por otra parte los viajes que em prendieron les borraron por falta de uso las noticias que habían adquirido. Esto dijeron los mejores escritores de la antigüedad, y todas las memorias de los tiempos mas re motos deponen que las artes se perdieron con el diluvio, y que tardaron algun tiempo en revivir, porque la tierra quedó desierta y los primeros hombres tuvieron poca co municacion entre sí. Ya hemos notado cual era la ignoran cia y grosería del género humano en los primeros siglos, ycucaunadnodofaltcaabraencialons hcaosntoacidmeielonstocsomnoacsimsimiepnlteoss ydecopmriumneersa, necesidad. ?No es de estrailar,, por ejemplo, que hubiese tiempo en que los mas de los hombres ignoraban el uso y propiedades del fuego? Sin embargo es una verdad generalmente tes tificada por las tradiciones mas antiguas y unánimes; Egip cios, Fenicios , Persas, Griegos y otras varias naciones con fesaban que sus antepasados no hablan hecho uso del fuego, 296 bt sde y esta misma ignorancia y grosería atribuyen los chinos á to, sus padres. Por increibles que parezcan estos hechos, se hallan no obstante confirmados por una porcion de escri tores antiguos y modernos , que hablan de varios pueblos no muy salvajes; Pomponio Meta , Plinio , Plutarco y otros osa muchos hablan de naciones que en su tiempo todavía igno raban el uso del fuego , ó no le habian adquirido sino muy poco tiempo antes, lo que se confirma por las relaciones modernas. Los moradores de las islas Marianas descubiertas en 1521 no conocían el fuego , y jamás fueron tan sorprendidos como cuando le vieron despues del desembarque que Ma • gallanes hizo en una de sus islas; al principio le reputa ron por una especie de animal , que se introducia en las maderas, que le alimentaban. Los primeros, que se aproximaron mucho hácia el , se quemaron , por cuya cau .sa atemorizaban á los demás, y no se atrevian ya á mirarle sino de lejos, por el temor, decian , de que les mordiera, y que este terrible animal les hiriese por su violenta res piracion ; esta es la idea que al principio formaron de la llama y del calor, y la misma concebieron primitivamente los griegos. Los habitantes de las Filipinas.y Canarias se hallaban antiguamente desnudos de estos conocimientos, pues se asegura que en la isla de Los-Jordenas no se conocía el uso del fuego, (1) y lo mismo se dice de muchos pueb:os de la América , entre otros de los Amikovanas, nacion descu bierta muy poco ha en la América Meridional. (2) El Africa ofrece aun en nuestros días pueblos que padecen igual ignorancia , de lo que se infiere que antiguamente habia , como en la actualidad hay , naciones que corrijan la carne enteramente cruda. Estos hechos nos pueden dar una idea de la grosería y barbarie del género humano des pues de la confusion de los idiomas y separacion de las fa milias, aunque siempre esceptuamos los descendientes de Noé, que continuaron habitando en aquellos parajes, en donde se estableció este Patriarca y su familia despues del diluvio. Con todo la naturaleza ofrecia á los primeros hombres muchas senales del fuego, y varios medios de asegurar un descubrimielito , que parece no poderse jamás ignorar con facilidad ; el rayo con frecuencia enciende fuego en la tier ra, á cuya casualidad los egipcios decian ser deudores de su conocimiento, varias veces es ocasionado por la fermen tas:ion de ciertas materias amontonadas, por el choque de dos pedernales, por frotar maderas secas; en diferentes ocasiones el mismo viento ha incendiado los árboles , y á esta causa atribuyen los fenicios su descubrimiento , opinion sigue Vitrubjo, y finalmente sin hablar de los cvuoyla canes se hallan fuegos naturales en casi todos los países. En Italia y en otras partes se ven sitios donde la tierra in flama las materias combustibles de la superficie; en la pro:- fvuiengcoia de Kansi en el reino de la China, se hallan pozos de , de 1011 que se aprovechan aquellos naturales para cocer las viandas, en Persia se ven semejantes subterrá neos que servian de cocinas para los antiguos soberanos de aquel país; en muchas partes salen aguas tan calientes que los naturales se sirven de ellas para cocer los alimentos; y finalmente ha sucedido y sucede con frecuencia que bro tando fuegos subterráneos en medio de montes y sitios lle nos de árboles y ramos secos, los encienden y abrasan. Si ha habido pues tiempo en que muchos hombres han care ((2')) EEssttaa nisalcaioenshdaebpietnadlieejnotse ddeel lma aCrheinnau. n país muy alto . donde los mies no son navegables. si mi oto las re ar ; tes cos de Or la el la ha go á a s, co y 299 ic cido del uso del fuego , tio fué porque este elemento dejase de manifestarse de 'varios modos :sino porque se ignoraba el arte de usarle, de tenerle el hombre á su arbitrio , de transportarle y de reproducirle despues de apagado. Todos los pueblos han conservado, cuidadosamente los nombres de aquellos á quienes creyeron ser deudores de descubrimiento tan importante , considerándoles como inventores de varias artes, porque casi todas necesitan del fuego. Las tradiciones antiguas, y el ejemplo de las naciones salvajes, nos dan ideas bastante ciertas del modo que los primeros hombres tenían para facilitarse este elemento siempre que se hallaban faltos de él. No se pasó largo tiem po sin observar que chocándose dos pedernales Ealiati chis pas , de. cuyo descubrimiento luego se hizo uso , aunque no siempre se hallaban .piedras á propósito para sacar lumbre; pero la necesidad , madre de todas las artes, ensenó bien presto el modo de suplir esta falta. Se advirtió que frotan do con violencia dos palos de madera fuerte resultaban al gunas partículas .de fuego , y esto ha sido bastante para manifestar á los primeros hombres el modo de sacar lum bre siempre que quisiesen. Los fenicios decian que el bam boleo de los árboles habla descubierto el fuego , los chinos aseguran que Sui-gineschi , uno de sus primeros sobera nos, ensenó el modo de sacarle frotando con violencia dos trozos de madera ; los griegos tenian casi la Misma tradi clon , y aun es el método mas usado entre los salvajes. Hombres tan desnudos de conocimientos , como se halla ban los primeros pueblos, no podían buscar provisiones de muchos y convenientes alimentos ; cada uno iba por su parte á cojea' los frutos que producian los montes y cam pos, los que evadan sin género de condimento. Abramos los anales de todos los pueblos, aun de los que despues han sido mas civilizados, y ninguna cosa hallaremos mas triste y espantosa que la descrip.cion de su primer método de vi •da ; los egipcios en los primeros siglos se alimentaban sola mente de raices y yerbas que hallaban en sus campos .y riberas, sin otro principio de discernimiento mas que el gusto que en ellas notaban ; los griegos se sustentaban igualmente de raices y frutas silvestres, siendo en:aquellos tiempos de barbarie su principal alimento el fruto de las encinas. Había en Atenas una costumbre para no olvidarla memoria de aquellos tiempos de ignorancia y rusticidad; el dia de las bodas se presentaba á los novios una escudilla muy cóncava llena de bellotas de encina y de pan. No de bemos confundir la especie de esta fruta, tan apetecida de los griegos y algunos otros pueblos, con una que es muy comun en nuestros montes, la que es demasiado amarga, y muy poco sustanciosa para que hubiese podido servir en ningun tiempo de sustento conveniente al hombre ; era pues de una cualidad muy diferente. La de que al presente se trata es muy parecida en el gusto ó sabor á nuestras cas tanas, y se come en las partes meridionales de la Europa ,• donde se coje con abundancia; (1) presumimos que los anti guos con una misma palabra significaban esta especie de fruta y todas las de cáscara , como las del avellano, nogal, castano , etc. Este primitivo método de vida no fué de tal modo abo lido que no hayan quedado algunos Vestigios en varios paí ses; Ilerodoto , Agatarchido , Diodos°, Estrabon y algunos otros, nomb-an naciones enteras que solo subsistian de raices y plantas silvestres ; los viajeros modernos tambien (1) Aun en el dia se presenta en las mesas de Espana este género de fruta, que se come asada como castanas, del mismo modo que las preparaban los griegos. Tomo vi. hablan de muchos pueblos cuyo principal alimento consiste en lo mismo. (1) Los montes, mares y nos, podian socorrer á los primeros hombres con respecto al clima que habitaban , y es proba ble que en aquellos primeros siglos no se hacia distincion de las diversas especies de animales que se hallan, porque cree mos que aquellos hombres -hiciesen lo que hoy los salvajes, quienes adaptan por cosa escelente para su sustento hasta les insectos y reptiles, cuya vista inspira horror y repug nancia. (2) Agreguemos á estos testimonios la autoridad de las anti guas costumbres, depósito fiel del estado primitivo del gé nero humano. En todos tiempos se ha notado una grande conformidad entre el alimento de los pueblos y sus sacrifi cios ; siempre los hombres -han ofrecido á la Divinidad aquellas mismas cosas en que consistía su principal susten te, y en los primeros tiempos se reducia la oferta á yerbas, frutas y plantas. Los egipcios, en memoria de la utilidad que la yerba llamada Agrostis había traído á sus padres , la llevaban en las manos siempre que iban á los templos á ha cer sus oraciones; tambien hubo tiempo en que hacian las libaciones solamente con agua , porque aun no conocian el vino , pero despues ofrecieron sucesivamente miel , leche , aceite , vino , harina y finalmente animales, desde que los hombres se han aprovechado de ellos para su Sustento , sin introducir sal. en sus entranas, porque en los principios se ignoraba el arte de condimentar con él las viandas. Por mas grosero y miserable que era el sustento de los primeros hombres , con todo jamás le tenian con abundan cia; y por falta de instrumentos aniquilaban los frutos y plantas como hacen los salvajes, que cortan los árboles, cuyos frutos quieren cojer. (3) Por otra parte ni tenian ar mas convenientes para la caza , ni máquinas propias para la pesca ; las piedras y palos eran las únicas que usaron en los primeros tiempos , y aun cuando despues inventaron las flechas y dardos, al principio no las han sabido armar de otro modo qii.2 con pilas de espinos, con huesos, peder nales y espinas de pescados. Por la descripcion que hacen varios autores antiguos y modernos de una multitud de na dones, se puede venir en conocimiento del estado de los primeros hombres. Tampoco se conocia en los primeros si glos el modo de pescar con hilo y cana, cuyo arte ignoran aun las naciones bárbaras; los primeros hombres no usaban sino de ciertos instrumentos poco cómodos, cuyos anzue los semejantes á los de los salvajes eran de madera, hueso, espinas de peces, ó de otras materias semejantes; finalmente ni conocian el arte de mantener rebanos, ni los medios de hacer provisiones para cuando tuviesen escasez ó necesidad. No es de admirar que con socorros tan poco seguros se hayan visto los primeros hombres frecuentemente espues tos á todos los horrores del hambre y necesidad. No tene mos duda que el uso terrible y espantoso de comerse los hombres unos á otros se debe atribuir á la miseria en que muchas veces se habrán visto. Que hubo tiempo, en que el género humano no ha tenido horror de alimentarse con la carne de los de su propia especie, es uno de aquellos hechos tan generalmente testificados que no se debe im pugnar, pues el ejemplo de muchas naciones de uno y otro continente, á quienes aun es familiar este sustento, hace (1) Aunque los escritores antiguos dicen que los primeros hombres vi vian de yerbas, raices y frutas silvestres, no se puede asegurar que nada absolutamente de carne emulan, pero si que no era la vianda su principal y ordinario sustento, como lo es en el dia de los pueblos civilizados. (2' Los salvajes comen los ratones , culebras, insectos , etc. (3) Lo hacen de este moco porque no conocen otro mas cómodo de eojer las frutas, y porque mudando continuamente de lugar na se les da cuidado de lo que despues pueda suceder en aquellos parajes queabandonan. 38 >I 300 K. una prueba completa de la verdad de esta noticia. En el Asia , Africa y América , se conocen pueblos que van á ca za de hombres , como nosotros á caza de fieras, y procuran cojerles vivos para llevarlos á sus cabanas , en donde los mantienen hasta que se ven molestados del hambre, por lo que el defecto y falta de alimentos son, decimos, quienes han ocasionado y ocalionan semejantea horrores. La historia presenta muchos ejemplos de los escesos á que el hambre puede obligar á los hombres mas cultos ; las madres en varias ocasiones se han alimentado de sus pro pios hijos, y basta reflexionar en los sentimientos que al gunos navegantes, reducidos á la :última miseria , confiesan haber tenido , para conocer de cuanto es capaz el hombre en tan crueles aflicciones. La antropofagia no pudo cesar mientras los pueblos no han tenido medios ciertos de sub sistir haciende provisiones para su sustento , y si este hor rible uso aun existe en algunos países es por uní série de ignorancia y barbarie de los primeros pueblos que los han habitado. (1) Los pocos conocimientos que. les primeros hombres tu vieron del uso del fuego no les permitian dar á los alimen tos el coedimento necesario, y se contentaban con despe dazar entre dos piedras 6 con sus propias manos las plantas y raices que arrancaban de la tierra , esponiéndolas des pues al sol , y haciendo casi lo mismo con la carne y pes cados cuando eran tan felices que se los proporcionaban. Agatarchido , Arriano, Diodoro, Estrabon , Plinio y las relaciones modernas, hablan de naciones que no tenian otro modo de cocer su comida que esponiéndola á los rayos del sol, y aun despues del conocimiento del fuego han careci do por algun tiempo los hombres de medios propios para aprovecharse de este elemento de un modo cómodo para la preparacion de sus alimentos. Podemos formar concepto de la barbarie de los primeros hombres por la grosería é ignorancia en que se hallan muchas naciones de que ha blan los viajeros modernos. Los naturales de las islas Australes descubiertas en 1615 no tenian otro secreto para cocer 6 asar los puercos sino el de ponerles sobre piedras encendidas ; otros pueblos aun en Ja actualidad no saben otro método de cocer sus viandas que echando una porcion de agua en el hueco de una pie dra , y despues arrojando en ella carbones encendidos has ta hacerla hervir. La incomodidad, y dificultad de esta práctica les hizo buscar muy luego otra mas fácil, y se discurrió el medio de hervir el agua en vasijas; los salvajes de la nueva Francia cocian sus viandas en troncos cónca vos metiendo en ellos piedras encendidas. Los hombres se habrán cansado luego en condimentar su sustento de un modo tan fastidioso y molesto ; pronto pensarían en proporcionarse vasijas que recibiendo directa - mente la impresion del fuego, pudiesen comunicar el calor al agua ; la principal dificultad consistia en hallar materias comunes y fáciles de trabajar, capaces de resistir suficien temente la violencia del fuego y que diesen á los alimentos tiempo para cocer, cuyo descubrimiento se habrá logrado haciendo varas esperiencias, como se infiere por los ejem plos siguientes: los salvajes del estrecho de Frobisher usan de una especie de calderas hechas de pellejos de pescados recientemente cojidos; los de las islas occidentales de la (i) Algunos autores refieren que antiguamente se hallaban en varios pueblos del Asia, Africa y América carnicerías de carne humana Estas re lacienes nos parecen poco verosímiles , porque pueblos bastante cultos para tener mercados públícús no es regular permitieran se vendiese la carne de sus semejantes á menos que se diga que cuando es:as naciones han princi - piado á civilizarse tenian contraido tal habito de comer carne humana que no le hanpodido olvidar aun despues de haberse proporcionado con facilidad yabundancia un alimento masconveniente. Escocia hacían el mismo uso de la piel de los animales aca bados de matar; los asiáticos preparan sus víveres en cier tos calderones de cortezas de árboles; el vulgo de Sian no tiene otro modo de cocer el arroz que poniéndole en unos cocos, y se cuece al mismo tiempo que estos arden; los ha bitantes de Amboina y Ternata se sirven para este fin de un cierto árbol cóncavo. Pero estos medios eran muy groseros y defectuosos , por lo que era preciso renovar vasos á cada instante ; la nece sidad , madre de la industria , descubrió modo de facilitar el cocimiento de los alimentos; la historia nos presenta en la práctica de una nacion salvaje el principio de los vasos cómodos y permanentes para cocer las comidas ; se dice en la relacion de un viaje á las tierras Australes que los mo radores de aquellos climas cocian sus viandas en trozos cóncavos de madera que ponian sobre el fuego , pero como las llamas los quemasen muy pronto , para remediar este inconveniente inventa' on revestirles de barro amasado, cuyo barniz les preservaba de las llamas y daba á los ali mentos tiempo para cocer. Un esperimento igual á este habrá hecho descubrir fá cilmente el uso de las vasijas , porque despues de haber manifestado la esperiencia que cierto género de tierra re sistia el fuego, un discurso fácil haría desterrar los vasos de madera y fabricarlos de barro , arte que segun Platon fué muy luego inventada , pues no había necesidad de metales para trabajar semejantes vasijas , aunque en los principios no se les habrá sabido dar aquel grado de cocimiento y barniz en que consiste su principal mérito. Los primeros vasos serian como los de los salvajes de barro 6 tierra crasa cocidos al sol 6 á la lumbre , pues aquellos naturales aun ignoran el arte de darles barniz, cuyo secreto habrá descu bierto la casualidad como luego diremos. La introduccion y descubrimiento de las artes en diferentes climas hicieron cesar insensiblemente las calamidades con que el género humano vióse aflijido en los tiempos que sucedieron á la confusion de los idiomas y dispersion de las familias. Su reunion , y sobre todo el establecimiento de las leyes han causado una feliz mutacion ; las familias reunidas han per feccionado las artes , pero jamás los hombres hubieran po dido formar grandes sociedades sino hubiesen hallado me dios seguros para proporcionar la subsistencia de una mul titud de personas juntas y fijas en un mismo lugar, lo que solo por medio de la agricultura se ha podido conseguir. Todos los pueblos confiesan haber recibido este arte de sus primeros soberanos ; se dice que Osiris abolió el uso, en que se hallaban los hombres de comerse unos á otros, ensenándoles á cultivar la tierra ; los anales de la China re fieren que Gin- hoang, uno de los primeros monarcas de aquel país, inventó la agricultura y reunió por este me dio los hombres , que hasta entonces erraban dispersos por los desiertos y bosques como las fieras ; en el mismo sentido se debe entender la cesion de la antropofagía que los griegos atribuian al descubrimiento de la miel y al uso que los hombres hahian aprendido á hacer de ella; final mente los antiguos historiadores hacen mencion del cuida do que Alejandro tuvo de instruir'en la agricultura á mu chas naciones bárbaras que habia hallado en la carrera de sus conquistas , ejemplo renovado al presente en la América. Con el ánimo de precaver los escesos de que son capaces los hombres oprimidos de la hambre, han tenida mucho cuidado en todo tiempo los pueblos cultos de juntar provisiones para remediar la esterilidad de la tierra en ciertos anos. La reunion de las familias y el establecimiento de las >2 301 sociedades políticas, dando origen á las artes, han atraido á los pueblos las principales comodidades de la vida , aun que no por eso todos los países cultos las han conocido igualmente, pues los progresos de las artes han sido dife-. rentes en cada clima , y es lo que se necesita aclarar. Lasubsistencia es el primero y mas importante asunto en que se habrán ocupado las sociedades recientemente eriji das , pero las indagaciones sobre esta materia se han per feccionado mas ó menos segun el clima y genio de los dife rentes pueblos..En algunos países se habrá dado principio á la perfeccion del arte de la caza y pesca, sobre todo aquella ha sido la principal ocupacion de los primeros hombres, quienes se habrán dedicado á ella, tanto por la necesidad de subsistir, como por defender su vida contra los ataques de las fieras, y aun en el dia hay muchas na ciones en uno y otro continente, que solo se emplean en la caza y pesca. • Los pueblos industriosos no tardaron en advertir que en tre la innumerable multitud de animales derramados por la superficie de la tierra habia especies que por sí mismas se juntaban y vivian en sociedad ; tambien notaron que eran naturalmente menos feroces que las demás, y luego buscaron medios para domesticarlas encerrándolas en cier to sitios y haciéndolas procrear con el ánimo de tenerlas á su disposicion. En los primeros siglos y mucho tiempo des pues los mas de los hombres subsistian únicamente del producto que sacaban de los rebanos, y aun conocemos varias naciones poderosas que practican el mismo glnero de vida , remediando de este modo todas sus necesidades. Por último se procuró examinar las diferentes produc ciones de la naturaleza y discurrir el modo de aprove charse de ellas, La tierra ofrece una infinidad de plantas y frutos que aun sin cultivo dan al hombre un alimento sólido y agra dable. Primeramente buscarian las mejores especies, y so bre todo las que se conservan mucho tiempo despues de cojidas, y de ellas pretendieron hacer provisiones; poste riormente se descubrió el arte de aprovecharlas, aumen tarlas y mejorarlas por medio del cultivo, á cuya inven cion somos deudores de la prodigiosa multitud de artes y ciencias que en el dia poseemos; mientras que los pueblos no han conocido otros medios de subsistir que la caza, pesca y el cuidado de sus rebanos, no hicieron grandes progresos en las artes, porque este género de vida les pre cisaba á mudar continuamente de lugar, y por otra parte no les estrechaba á usar de todos los rectirsos de que es capaz la industria humana. Las naciones que no practican la agricultura no tienen sino un conocimiento menos que regular de las artes y ciencias, pero la agricultura forzó á los pueblos, que se han dedicado á ella, á fijarse en un mismo paraje y á inventar las artes necesarias para vivir en sociedad. Historia natural. ZOOLOGIA. -ZOOFITOS. De tiempo inmemorial los hombres han observado en torno de ellos tres grandes modificaciones de la existencia que, por su aspecto general, llama desde luego la atencion hasta de los mas indiferentes: el estado mineral ó inani mado, el vegetal y el viviente. Conforme al asentimiento general, /os naturalistas adoptaron tres divisiones prImarias, resultantes de estas tres modificaciones, y hasta el mismo Lineo no se atrevió á alterarlas, si bien sospechó la posibi lidad de una cuarta division « Los cuerpos naturales , de cia, son todos los que saiieron de manos del Creador para componer nuestra tierra, y están constituidos en tres reinos en cuyos límites están los zoófitos.» En efecto, segun la de finicion que el sabio sueco daba de la palabra ambigua zoo. fitos, es evidente que semejantes seres, corno él lo concebia, eran algo mas que plantas y les daba por carácter una do ble vida vegetal, resultante de un tallo, provisto de raices susceptibles de ramificarse. « Si los zoófitos fueran simple mente unas plantas, anadia Lineo, estarian desprovistos de sentido y movimiento •; si fuesen unos animales, no vejeta rian privados de facultades locomotivas.» Los zoófitos, de finidos de esta suerte, pasaron á formar el cuarto órden de la clase de los gusanos. Vino Cuvier, y dió á la palabra zoófito una significacion enteramente diferente de la que habia consagrado el uso y establecia la etimología (zoófitos, esto es, animales-plantas ). Para el naturalista francés , los zoófitos son verdaderos animales y esta opinion ha prevale cido generalmente despues. Los zoófitos gozan de sensibi lidad y movimiento voluntario; se alimentan la mayor par te de ellos, de materias que tragan ó chupan y que dijieren en una cavidad interna, y por consiguiente son necesaria- . mente unos animales. El Océano contiene una prodigiosa cantidad de zoófitos que sacan su alimento de todos los peces organizados acu mulados incesantemente en él; así es que se hallan por doquier estos animales, los cuales si bien tienen diversas localidades especiales, pueden vivir no obstante bajo ciertas latitudes, por la facilidad de que gozan de cambiar de tem peratura descendiendo á profundidades mas ó menos gran des. Sin duda es por este medio que aquellos á los cuales las corrientes trasportan á grandes distancias del lugar en que han nacido, contrabalanzan lo peligroso que puede te ner para su existencia las influencias atmosféricas. El es tremo pleno mar no es fértil en zoófitos, los cuales gustan mucho mas de los límites de los trópicos; fijándose princi palmente en las inmediaciones de las tierras, por manera que se hallan muchísimos en toda la estension de las costas de Afr;ca y en las de Nueva-Holanda. El mar de las Molu cas es muy pobre en zoófitos, aunque la multiplicidad de las tierras y de las aguas tranquilas sea la condicion favo rabie: todavía los naturalistas no han podido darse cuenta de este hecho que únicamente ofrece una ó dos escepciones. La mayor parte de estos animales, cuyos medios de loco ~clon son tan limitados, se ven arrastrados por las cor sientes, las cuales los reunen á veces en tan gran número, que el mar se presenta como entapizado por ellos y di versamente colocado. Algunas veces acontece que la fuer za de las olas los arroja á las playas donde el.ardor del sol los mata sino pueden alcanzar otra vez la orilla. Entre los diversos zoófitos, los mas curiosos son induda blemente las holoturias y de las cuales damos en el grabado que acompana este artículo, la muestra de una especie des cubierta recientemente. Los viajeros no se han fijado toda 302 I< vía debidamente al estudio de estos animales ; no basta re cojerlos y admirarlos ; es preciso para la ciencia dibujarlos escrupulosamente en vida, cuando se hallan en su comple to desarrollo y conservan sus colores naturales; porque una vez reconcentrados 6 recojidos en un líquido conservador, ya no se puede sacar ningun partido para determinar con exactitud las especies. Haremos observar, segun resulta del examen practicado en un gran número de individuos, que no todos gozan de la misma organizacion ; que existen di ferencias muy notables en las visceras, las cuales no bastan sin embargo, para la clasificacion de estos se res, y si mejor debe es tar basada en las formas esteriores y sobre todo en los tentáculos que rodean la boca. Las prin cipales funciones de es tos apéndices consisten en llevar al oriScio bu. cal las partículas nutri tivas que piiedan hallar á su alcance. A este efecto, cuando todo el disco está desarrollado, cada uno de ellos se encorva y se hunde en la boca de la cual sale inmediatamente para dar lugar á otro, por manera que es raro que dos funcionen á la vez. Las holoturias tienen aun otro medio para alimentarse y consiste en tragar una gran can tidad de arena, entre la cual se hallen algunos animalitos; su largo in testino se halla siempre lleno de ellos, de modo que parece que con di ficultad sus delicadas membranas puedan so portar el peso. No to das las especies gozan de la facultad de echar fuera sus visceras cuan do se las toca ó ator menta; las que, por ejemplo, son coreaceas ó cartilaginosas, no lo hacen. La rada del puerto Jackson , ofrece numerosos ejemplares de esta clase que acostumbran permanecer á una gran pro fundidad, sin que se les vea apenas salir jamás á la playa ; el mayor número permanece junto á los bordes arenosos, y los hay como la holoturia negra, que se cubren en parte de arena, á escepcion de los puntos salientes de la espalda donde se hallan lo que nosotros llamamos los espiráculos que se presentan en descubierto. Hay otras que se esconden de la luz y permanecen constantemente ocultas bajo las piedras. Seria de desear que se formase una buena monografía de los holoturias, porque no es cierto que todas las que en gran número se hallan mencionadas por los autores , sean especies bien distintas. En la época en que varias de entre ellas fueron descritas, no se tenian en la debida considera... cion ni los colores, ni las diversas formas que son suscepti bles de tomar; y con este motivo, unas mismas pueden haber ,recibido nombres diferentes. Su historia, pues, queda por hacer, pero ha de hacerlo con suma precaucion el que lo iir• tente, valiéndose de los numerosos materiales que ya se po seen. Los que han sido publicados en estos últimos tiempos. relativos á las holoturias exóticas, por lo general son mas, correctos, sobre todo cuando se han tenido en consideracion los caractéres que dan los tentáculos, de los. mente la forma del ani mal. El estudio de lo: asas. s zoófitos ao siempre ha sido de los mas fáciles sobre todo en los viajes. decircumna vegacion en cuyos casos se debe ope rar con suma rapidez.. Los hay que se desar rollan con una lentitud capaz de apurar la pa-7 ciencia del hombre mas cachazudo, 6 bien que. contrayéndose pierden sus sisceras y su forma.. natural. Los países cá lidos contienen un nú mero mucho mas con asa y 1 fs1J.,' fi/4'k\ /1M 0Si1ts,'15 '111,1 .1 Holoturia ananas.— 2 y 5 Holoturia espinosa —3 y Diversas partes pertenecien tes á la holoturia ananas. —6 Intestinos de la holoturia ananas.-1 Pez parásito de la holoturia ananas. siderable de holoturias que los paises frios; to davía son objeto de un cierto comercio con la China, porque la cos tumbre de comerlos se conserva aun en aquel pais y en las Molucas; y si bien es una rama de industria poco conside rable, se estiende hasta las islas Marianas que envia sus productos á Manila. Basta, para la conservacion de loszoó fitos, vaciarlos, sumer jirlos durante un ins tante en agua hirviendo y luego hacerlos secar al sol. Unicamente se buscan ciertas especies como á comestibles y si se desechan las demás de la mis ma naturaleza es por un error, porque son iguales y tarde temprano acabarán por tomarlos todos. Sentimos que no se haya dado á luz todavía el trabajo de M. Mertens, cuyos estudios sobre las holoturias son sumamente interesantes, tanto por la exactitud de observacion de este laborioso y sabio naturalista , arrebatado por la muerte ea hora tem prana, como por el mérito contraido venciendo las dificul tades que se le presentaron. La holoturia llamada ananas, es la mayor, puesto que al canza hasta dos piés de longitud, está aplastada en la par te superior y lo es tambien algo en la inferior en los dos lados y en sus estremidades. Su espalda es coriacea reves .tida de anchos pliegues de la piel formando unos semicírcu los y corones en la cabeza y la cola. Estos cuerpos son w 303 otros tantosespirales vacíos comunicando con el interior; su color es de un rojo pardo mezclado de negro en su base. Los espacios comprendidos entre estos repliegues están salpica dos de amarillento y rojo-oscuro. El vientre es de un hermoso rojo-claro y sembrado de lamedores irregular mente dispuestos. Esta especie se halla en el havre Carteret de Nueva-Irlanda ; raras veces llega á la playa ; se le halla tambien en una gran profundidad, en un solo punto de la isla de los Cocos, cuyos naturales la comen. Los habi tantes de Amboine lo conocen tambien con el nombre de ananas y este nombre le ha sido conservado. Abriendo las holoturias se halla casi siempre su cavidad llena de agua, por manera que todas las visceras flotan en este líquido. Parece que su introduccion no se verifica por la boca, porque, en un gran número de individuos, los intestinos están llenos enteramente de arena ; penetra por consiguiente por los espiráculos de la espalda y quizás por los chupadores; estas aberturas se hallan constantemente abiertas y son bastante randes para que puedan penetrar y vivir en el interior pequenos crustáceos de 5 á 4 líneas de diámetro. La holoturia ananas es de las que arrojan sus intestinos con el agua contenida en el cuerpo, y no se ha podido averiguar todavía como pueden vivir mas ó menos tiempo despues de este accidente. Sorprende hallar las vís ceras de este animal tan bien coloreadas; el agua de que está lleno su vientre puede dar lugar á pensar que la que absorven los tubos debe tener un objeto : sirve quizás para una especie de circulacion particular cuya marcha no ha sido todavía bien observada, La holoturia espinosa, es una especie que tiene la for ma oval de un pequeno cohombro, puntiagudo en el es tremo inferior y presentando varios recortes en el lado opuesto. Su cubierta coreacea tiene la misma dureza que la del ananas; una hilera lateral de espinas distingue ade mas á esta holoturia que tiene nueve ó diez tentáculos de Reino color rojizo sobre todo el cuerpo con una mancha parduzca, en la base de cada uno de ellos. La boca está cortada en, festones y es de un rojo mucho mas vivo en sus bordes; los chupadores y los espiráculos carecen de disposiciones regu lares. Además de estas formas exteriores, hé aquí lo que ofrece la mas íntima organizacion de este zoófito. La par te interior está revestida de una membrana amarillenta, unida á la cubierta cartilaginosa por medio de numerosas fibras. El tubo digestivo puede tener tres 6 cuatro Veces la longitud del cuerpo, es amarillento y de un diámetro cuasi uniforme en toda su estension, sin acrecentamiento esto macal. Esta holoturia conserva siempre su forma y cambia muy poco cuando se la sumerje en alcohol. No pudiendo contraerse, no atroja sus vísceras. Se halla en abundancia pero á muchas brazas de profundidad en la rada de Sidney en puerto Jackson ; jamás se la halla en la playa. Terminaremos este artículo con una cita de los SS. Quoy y Gaimard acerca del pez parásito de la holoturia ananas. «Lo que mayor sorpresa nos causó, escriben estos sabios na turalistas, fué hallar en la gran holoturia enanas un pez vivo, de unas seis pulgadas de largo del género Fierasfer. Esta circunstancia no fué debida á la casualidad, porque se repitió varias veces y al regreso de nuestro viaje vimos en los interesantes trabajos de M. Mertens sobre las holoturias que había observado, lo que nosotros en otros sitios y en di versas condiciones. Este pez muy prolongado, algo aplasta. do, no podria por su tamano alojarse en el estómago, ade más como por su naturaleza ve muy poco y huye la luz, cuando tropieza con los tentáculos abiertos de estas gran des holoturias, se introduce por la boca y permanece entre las visceras y la cub:erta exterior, probablamente en medio del agua que se introducirá con el 6 que los espiráculos atraen allí. Algunas veces hemos hallado dos de estos peces parásitos á la vez, sin que nada indicara su presencia ni que el animal sufriera.» Ciencias naturales. REFLEXIONES SOBRE LA NATURALEZA. por III, Zturin. VII. vejetal. — Número prodigioso de las plantas; sus partes e8teriores é interiores y su acrecentamiento.— Germinacion de las semillas.— Sementera natural de las semillas y estremada pequenez de su gérmen. Las consideraciones sobre el reino mineral nos han hecho recorrer lo interior del globo que habitamos: hemos pene trado las entranas de la tierra, visitado estos inmensos al macenes donde están depositadas en gran parte nuestras riquezas. Ya se nos presenta una nueva carrera: en ella todo es propio, no solo para ilustrar el espíritu, sino tarn bien para mover el corazon, lisonjear la fantasía por cua dros encantadores, y llegar á ser para nosotros un manan tial de placeres los mas deliciosos: venid pues á (gustar de los que solo disfruta el verdadero sabio, y transportémo nos con la imaginacion á uno de los hermosos dias del mes de mayo. La agradable luz del sol nos llama al campo. Allí es donde nos reserva un gozo puro, y en este florido y ameno valle vamos á entonar un himno al Criador. Cuán dulcemente agita el blando céfiro cada rama, ca da hoja de estos matorrales ! Todo cuando se nos presenta á la vista, salta, brinca, se divierte, 6 bien entona cánticos de alegría: todo parece rejuvenecido, y animado de una nueva vida. Bosques frondosos, valles placenteros, y vos otras montanas á quienes adorna con sus dones la natura leza, vuestra vista recrea los sentidos, y lisonjea el corazon. Vuestros atractivos nada deben al arte, y eclipsan el bri llo de los jardines. Madurará el grano, y convidará muy presto al labrador á que le siegue. Los árboles coronados de hojas hacen som bra á las colinas y á los campos. Las aves gozan de su exis tencia, cantan sus placeres, y sus trinos no revelan sino júbilo ó ternura. Cada ario ve renovar sus tesoros el hon rado labrador: en su rostro sereno se manifiestan la libertad y el placer de la felicidad; y ni la odiosa calumnia, ni el orgullo, ni las negras inquietudes, de que es esclavo el habitante de las ciudades, turban el reposo de sus mananas, ni hacen pesadas sus noches con las zozobras. Nada puede impedir al sabio que quiere ajercitar sus sen tidos y su razon, el que venga á gustar los puros é inocen tes placeres que se hallan en el seno de los campos. En ellos las abundantes dehesas, las praderas cubiertas de ro cío, 3, las hermosas vistas pintorescas que por todas partes ofrece la naturaleza, llenan su alma de un dulce júbilo, y > le elevan á su Criador. (1) La contemplacion de la naturaleza no solo nos promete en el reino vegetal placeres halagüenos, sino que aun es tos mismos pueden variarse sobre manera. Un botánico moderno se gloría de haber hecho una coleccion de veinte y cinco mil especies de vegetales, y hace subir á cuatro ó cinco tantos mas el número de los que no ha sisto. Pero esta regulacion es muy limitada, si se considera que casi nada conocemos del interior del África, del de las tres Ara bias, poco de las dos Américas, y aun menos de la Nueva Guinea, de las Nuevas Holanda y Zelanda, y de las nume rosas islas del mar del Sur, cuya mayor parte son todavía desconocidas. Tampoco se conocen apenas sino algunas ri beras de la isla de Ceilan, de la de Madagascar, de los in mensos Archipiélagos de las Filipinas y de las Molucas, y de casi todas las islas del Asia. Se puede decir de este vas to continente, que nos es enteramente desconocido, á es cepcion de algunos grandes caminos del interior y de las costas en que trafican los europeos. ! Cuántos terrenos hay en la Tartana, en la Siberia, y aun en muchos reinos de la Europa, que jamás han pisado los botánicos! En una pala.. bra, si fuera permitido aventurar conjeturas en esta mate ria, quizá podria decirse que no hay una legua cuadrada sobre la tierra que deje de presentar alguna planta que le sea propia, ó á lo menos que no prospere mejor y no se manifieste mas lozana en ella que en otro cualquier parage: lo que debe hacer subir á muchos millones el número de las especies primitivas esparcidas sobre la superficie sólida de nuestro globo. Con el ausilio del microscopio se han hallado plantas en los lugares donde menos debian esperarse. El musgo se ha colocado entre los vegetales, y ha ofrecido á los ojos de los curiosos simientes hasta entonces desconocidas: las manchas morenas y obscuras de las piedras de cantería se consideran ya como unas verdaderas plantas, y aun se descubren tam bien en, el vidrio mas liso y mas bien trabajado. Esta produccion vegetal, llamada por los botánicos lichen, vege ta en todos los cuerpos, y ofrece un jardin, un prado, un bosque en que las plantas, á pesar de su estremeda peque nez, tienen flores y simientes. Si se reflexiona sobre la muldtud de estas producciones vegetales que cubren hasta las piedras mas duras y los si tios mas áridos; sobre la cantidad de yerbas que adornan la superficie de la tierra; sobre las diversas especies de flo res que recrean nuestros sentidos; sobre todos los árboles y arbustos; si á esto se anaden las plantas acuáticas, cuya fi nura iguala á la de un cabello, de las cuales desconocemos aun la mayor parte, no podremos menos de asombrarnos de la estension del reino vegetal. Pero lo que hay aun en ) Nadie estrafiará que se describan tal vez con tanta viveza los objetos cual si estuviesen presentes, pues la imaginacion suple lo que no permite la realidad; ademas que espráctica coman en los maestros, para instruir mejor á sus discípulos, representarles la materia de sus lecciones como si la tu viesen á Ja vista, especialmente cuando recae sobre lo que ellos mismos han presenciado varias veces. todo esto mas maravilloso, es el ver que todas estas* espe. cies se conservan, sin que la.una destruya á la otra. El so berano Autor de la naturaleza senaló á cada cual el lugar acomodado á sus propias cualidades, y las distribuyó sobre la superficie de la tierra con tanta sabiduría, que no hay sitio que carezca de ellas, mientras que por otra parte en ningun lugar crecen con demasiada abundancia. De aquí nace que ciertas plantas que solo prosperan al aire libre, y espuestas al sol, perecerian á la sombra de los árboles, ó á lo memas allí se marchitarian. Otras no pueden subsistir sino en el agua, y en estas causan grandes diferencias las diversas cualidades de este elemento. Algunas plantas cre cen en la arena, otras en las lagunas y parages cenagosos, sumergidos á trechos: algunas germinan sobre las primeras capas de la tierra, y otras no se desarrollan sino en suseno Las particulares producciones de la tierra varian á pro porcion de la diferencia de sus terrenos; y en el inmenso jardin de la naturaleza , no hay sitio alguno absolutamente estéril. Desde el polvo mas fino hasta la roca mas dura, desde la zonatórrida hasta las zonas glaciales, cada clima, cada terreno , mantiene las plantas que le son propias. Otra circunstancia muy digna de nuestro reconocimiento es que el Criador ordenó las cosas de manera que entre esta innumerable multitud de Plantas , las que sirven de sus tento, 6 de remedio á los hombres, 6 á los animales, se multiplican en mayor abundancia , que las que son de mé nos utilidad. Las yerbas, ya en sus especies, ya en sus in dividuos, son mucho mas numerosas que los arbustos y los árboles ; hay mas prados que encinas , mas guindos que albaricoques, mas parras 6 vides que rosales. Es evidente que el Criador se propuso en esta disposicion el bien gene ral. En efecto , supongamos que hubiese mas encinas que yerbas , mas árboles que hortalizas ; ! con cuánto trabajo no subsistirian los animales , y cuánto no perderia la su perficie de la tierra de su variedad y encantos ! Las plantas forman tres grandes familias , que son yer bas , arbustos y árboles. Los individuos de la primera , por lo comun de poca altura , de constitucion delicada y abun dante de jugos , solo tienen una duracion tan corta que su existencia se reduce ordinariamente á un ano ; los de la tercera, en general , de una talla gigantesca y de un tem peramento robusto, viven muchos anos y aun siglos ; y los de la segunda conservan un medio entre las otras dos. Es tas tres clases, esparcidas sobre la superficie de la tierra , viven mezcladas; pero entre las especies que las componen, reina una diversidad casi infinita en magnitud, figuras y cualidades. Sin embargo, convienen en que los vegetales que pertenecen á todas tres, carecen de movimiento es pontáneo. (4) Asidos á la tierra por sus raíces, sacan de ella parte de su alimento, y para ellos el vivir es desarro 21arse. Para formarnos pues alguna idea del arte inimitable que se descubre en el reino vegetal, comencemos observando (1) Muchos fenómenos vemos en las plantas que desmienten en la apa riencia esta asercion. El movimiento instantáneo que resulta en varias mi mmiorsaabsl,ecduealnadvoaslelistnoecraiali,gceuryaomsepnetedúanlgcuunloas dsee saulasrgpaanrtehsas;tael sdaelisrardreollaloguada, para recibir allí el fluido espermánico del macho, que distante de la hembra, y sumergido en el fondo del agua, suelta los paquetes de flores, para que nadando se acerquen al sexo que los espera; el movimiento de rotacion en las hojas del bedisarum girans: el cerrarse repentinamente la hoja de la tdiicoindcaeda ypfauraesrszoarcporennqdueer aylgmuantaasr aanl tienrsaesctdoesqpuiedesne ealtrpeovlivóo,áhtaocciéanrdlao:lela seulabsir hasta la altura delestigma : las frecuentes inclinaciones de ciertos filamen tos con que parece acarician al sexo que espera el contacto de las anteras pero todos estos movimientos, aunque mas sensibles que los propios de al gunos animales, solo prueban que el vegetal es irritable , y que los cuerpos estemos obrando sobre su organizacion , producen aquellas mutaciones pu ramente mecánicas. -1 305 sus partes esteriores, y detengámonos desde luego en las raiees. Estas están formadas de manera que por medio de la raíz principal , y de las hebras y raicillas que nacen de ella , las plantas se mantienen firmes en la tierra , de donde sacan los jugos nutricios que contiene. De la raiz sale el tallo, al cual debe la planta en parte su fuerza y su hermosura. Su estructura es diversa , segun la naturaleza de cada planta. Ya tiene la forma de un tubo fortificado por diferentes nudos , colocados en él con mucho arte ; ya por ser demasiado débil para sostenerse por sí mismo, necesita de un apoyo, al cual se agarra y enrosca por medio de algunos zarcillos, y ya en fin sube el tronco rnagestuosamente como una fuerte columna, que es el ornato de los bosques, y parece desafiar á los vientos y tempestades. Las ramas , á manera de brazos , salen fuera del tronco, distribuyéndose sobre él con mucha regularidad. Se dividen y subdividen en muchos ramos siempre mas pequenos y dispuestos colateralmente , y con el mismo órden que las ramas principales. Los hijuelos ó renuevos que nacen de las ramas , son otras tantas plantitas , qua poniéndolas en tierra arraigan , y se hacen en un todo semejantes á la de que antes eran parte. Las hojas, esta alegre y amable hermosura de las plan tas, están dispuestas fae modo que todas pueden gozar de los rayos del sol, y situadas al rededor del tallo y de las ramas con la misma simetría (1). Simples ó compuestas, lisas, den tadas, rizadas etc., cada una tiene su diferente estructura, su Mujo, su magnitud y sus adornos; y entre mil hojas no se hallan dos que se parezcan perfectamente. Las flores, cuyo brillante esmalte forma una de las ma yores bellezas de la naturaleza, no están menos diversifica das que las hojas. Los hay que solo tienen una hoja 6 pé talo, y otras que tienen muchas. En estas, se ve un vaso cáliz que se abre con gracia; en aquellas, otras figuras que tienen la forma de una boca, de un rnorrion, de una cam pana, de una estrella, de una corona, de un sol con rayos; mas allá se ven las amariposadas, que imitan á una mari posa con las alas estendidas. Algunas llores están colocadas sin arte al rededor de la planta ; otras forman junto á ella esferas, ramilletes, pirámides, penachos, guirnaldas y otras figuras. Del centro' de la flor se elevan una 6 muchas pequenas columnas, lisas 6 acanaladas, redondas por arriba ó termi nadas en punta. Llámanse pistilos; los cuales están por lo comun rodeados de otros hilos mas delgados llamados es tambres. Estos sostienen las antaras, especies de bolitas ó sacos llenos de un polvo muy fino, conocido con el nombre de pólen, cuyo uso indicarémos mas adelante. !Y quién podrá describir la finura del tejido de las diversas flores, la suavidad de su olor, la viveza, la diferencia y el brillo de sus colores ! Despues de las flores vienen los frutos y las semillas, es tas preciosas riquezas que reparan las pérdidas que ocasio nan en las plantas la clemencia de las estaciones y las ne cesidades de los hombres y animales. Las semillas y los fru tos se encierran debajo de una 6 muchas películas ó túni cas el gérmen de las plantas futuras: las unas están guarne cidas de alas, de vilanos, abiertos á manera de parasol ó de esfera, para que nadando en el aire 6 en el agua se trans porten y siembren ya aquí, ya allí: otras se hallan encer a' Aunque por lo cornun tienen hojas los vegetales, no son de absoluta necesidad para todos., porque los hongos ylas salicornias carecen de ellas, a no obstante viven y sereproducen. Varias plantas de flores bien visibles están siempre sin hojas como la cassia aphila , muchos cactos y algunas le chetreznas ; y Otras en bastante número solo tienen escamas mas ó menos prolongadas. radas en sus legumbres ó vainas, 6 en cajitas con una 6 mas celdas. Estas bajo de una carne deliciosa , realzada aun por la belleza del colorido, ocultan un hueso 6 una pe pita; y aquellas están encerradas en cáscaras guarnecidas de puas 6 empapadas en un jugo amargo, ó enriquecidas con una borra muy fina. La forma esterior de los frutos y de las simientes no es menos varia que la de las hojas y la de las flores, que apenas hay género de figuras que no imiten. Llámase peciolo la prolongacion del tallo destinado para sostener las hojas, y pedúnculo el que sirve para sostener las flores; uno y otro adquieren un desarrollo proporcionado al volúmen y al peso de la hoja y fruto que deben soste ner. El pedúnculo del fruto encierra un grande aparato de órganos, que sirven para elaborar los jugos del árbol, no dejando llegar al fruto sino los mas puros y refinados: los restantes vuelven á entrar en la masa de la circulacion y concurren á formar las partes mas groseras, ó bien son es pelidos fuera de la planta por !a transpiracion. El mecanis mo del peciolo que sostiene las hojas, es mucho menos complicado que el del pedúnculo de la flor y del fruto, porque la formacion de la hoja solo es como accesoria á la del fruto. Este es el complemento de la obra de la natu raleza, la parte mas interesante de la planta, el medio-mas seguro de su reprociuccion; en una palabra, el objeto en cuya formacion no ha cesado de trabajar la planta desde el momento de su existencia. Todo es admirable en semejantes procedimientos, y todo anuncia la grandeza del Criador que ha dictado sus leyes. Cada parte de las plantas tiene sus destinos y sus usos parti culares. Suprímase la parte que parezca menos importante y se observará que su belleza, su propagacion 6 acrecenta miento padecen notable alteracion. Hágase sino la prueba: quítensela las hojas á un árbol, y presto se le verá perecer. Lo mismo sucede con las damas partes de las plantas: nin guna es supérflua, ninguna deja de tener su utilidad, y nin guna hay que no se refiera manifiestamente á la perfeccion del todo y á la felicidad del hombre. Las yerbas, por ejem plo, son de una substancia flexible y blanda; pero si fueran lenosas y duras, como las ramas nuevas de los árboles, la mayor parte de la tierra nos seria inaccesible. No es pues efecto del acaso el que una tan grande cantidad sea de cons titucion endeble ; porque esto no es por falta de alimento 6 de medios para desenvolverse, en atencion á que muchas de estas yerbas se elevan á una altura considerable. Siendo una misma en todos los vegetales la organizacion general, para hacer mas sensible su mecanismo, le ob servaremos en los árboles, en donde se manifiesta mas á las claras. En una rama cortada al través, igualmente que en todo el árbol, se distinguen cuatro cosas princ,pales , á saber: la médula, la madera, la albura y la corteza. La médula es un conjunto dé celdillas separadas por intersticios de diferentes figuras y magnitudes, que se disminuyen, se secan ó desaparecen á medida que la planta tiene mas arios. La madera es la parte mas dura del tronco, dividi da en capas concéntricas al rededor del eje. Este es un agregado de fibras que por la mayor parte, y mas en los arbustos, suben perpendicularmente ; pero para dar á es tas fibras mayor consistencia en ciertos árboles, con parti cularidad en los destinados para ser mas fuertes, están li gadas las unas con las otras por una infinidad de otras fibras transversales, que van á abrirse desde el eje á la cor teza. La madera propiamente dicha se estiende hasta la albura, que viene á ser otras capas de madera, aun im perfecta , que terminan en la corteza. Estas son las últi- )5 306 g< mas capas del acrecentamiento que ha tomado el árbol , y que aun no están bastante duras y formadas. El árbol adquiriendo cada ano una nueva capa entre la corteza y la albura anterior, convierte sucesivamente la albura en ma dera ; y así es que se conoce con facilidad su edad por estas capas concéntricas. La corteza es como la cubierta y la piel del. árbol ; y parece destinada para servirle en algun modo de vestido, y preservar las partes mas delicadas de los ac cidentes esteriores y de la intemperie del aire. La principal organizacion del árbol reside en la corteza : en ella se distinguen particularmente el libro , Ja epidér mis y la corteza media. El libro es un conjunto de pelícu las finas parecidas á las hojas de un libro, y pegadas inme diatamente .í la albura , las cuales se transforman cada ano en una nueva capa , desembarazándose del resto de la cor teza. La corteza media se compone de fibras lenosas , de vasos propios , de un tejido celular , y de traqueas. El jugo que circula entre esta corteza y el libro, produce cada ano una nueva capa de películas. En fin , la epidérmis es la cubierta esterior de todas las capas corticales. Mas como la vegetacion de las plantas depende principalmente de los órganos contenidos en la corteza media, nos será' preciso fijaren ella nuestra atencion. Las fibras lenosas longitudinales son unos vasos por don de circula la savia , y las podemos considerar como los músculos de los vegetales. A estas fibras están pegados otros tubos que llamamos vasos propios, llenos de un jugo particular á cada planta : tal es la leche en la higuera, la resina en los pinos , el maná en ciertos fresnos de Italia , una especie de aceite é miel de algunas llores. El jugo pro pio es como la sangre de la planta, y caracteriza sus frutos; pero la savia es cómo la linfa, y al parecer se diferencia muy poco del agua pura en ciertas plantas, por ejemplo en las vides que lloran. El tejido celular es un agregado des vejiguillas situadas horizontalmente, que comunican' unas con otras, y cine están entre las mallas de fibras ju gosas. Por último , en medio, ó al rededor de un hacecillo de fibras lenosas , se observan otros vasos menos estrechos, formados de una lámina transparente, elástica y arrullada en espiral ; estae son las tráqueas, que no contienen de ordinario sino aire, y que pueden mirarse como los pul mones de la planta. • Es fácil pues formarse alguna idea de la manera con que se hace el acrecentamiento de los. grandes individuos del reino vegetal, y por consiguiente del de otras plantas. Ca da árbol , por frondoso que sea , recibe una parte de su alimento de las ralees, cuyas estremidades presentan un agregado prodigioso de fibras esponjosas, siempre abiertas para poder llenarse de los jugos que las suministra la tierra. Estos jugos, atraidos por el calor del sol, suben gradual mente á todas las ramas, así como la sangre que sale del corazon , pasa por las arterias hasta la; estrernidades del cuerpo animal. Cuando el jugo se ha esparcido ya por todas las partes donde era necesario, lo restante refluye por los vasos situados entre la corteza interior y esterior , al modo que la sangro retrocede por las venas. De aquí resulta aquel acrecentamiento que se renueva cada ano, y que forma el grueso del árbol ; y al propio tiempo crece el tallo ó tronco mas y mas en altura, al paso que la raiz no cesa de esten derse hacia abajo con la misma proporcion. Los vegetales provienen generalmente hablando de se millas , que son respecto de la planta lo que el huevo res pecto del ave ó de los insectos ovíparos : así es que deben reproducir su especie ; y como en cada huevo se halla un gérmen que contiene los principales lineamentos de un animalillo que necesita cierto grado de calor para desen volverse, de la propia manera en una bellota, por ejemplo, se descubre un gértnen donde están contenidos los linea mentos principales de un vegetal , que no necesita sino determinado grado de fermentacion en la tierra para trans formarse en una encina. El gérmen de los vegetales se forma y sitúa de diferen tes modos en el parage donde está contenido; mas ningu na planta se produce sin un gérmen á quien debe su pri mera existencia. La virtud reproductiva de los vegetales se halla de ordinario en las semillas, que ellos mismos produ cen fuera de la-tierra , como la encina , el trigo, el cána mo , y así consideraremos su desarrollo para venir en co nocimiento de la formacion y crecimiento de las plantas, Volvamos pues á transportarnos con el pensamiento á la agradable estacion en que la naturaleza , despues de haber estado largo tiempo cubierta en algun modo de las som bras de la muerte, parece renacer, y convidar á todas las criaturas á que se regocijen de su nueva vida. Entonces es cuando se hacen á nuestra vista prodigiosas mutaciones en el reino vegetal ; pero son aun muchas mas las que no po demos descubrir, y las que ejecuta la naturaleza con el mas profundo secreto. La semilla confiada á la tierra se hincha y engruesa , y la planta brota y se eleva poco á poco. Este mecanismo merece tanto mas nuestra atencion , cuanto que es propiamente el origen de todas las bellezas que ofrecen á nuestros ojos la primavera y el verano. La semilla se compone de diversas partes , segun la di ferencia de las especies; mas la parte principal es el ver dadero gérmen 6 embrion , y este consta de otras dos: la una simple é inferior , llamada rejo , que es la verdadera raiz ; la otra superior, llamada plumilla que sube y viene ser el tallo y la cabeza de la planta. Ademas del rejo y plumilla hay en casi todas las semillas dos piezas llamadas cotiledones, llenas de una materia harinosa, que desleida por el agua suministra al gértnen su primer alimento. Los musgos tienen la simiente mas sencilla, pues' únicamente consiste en el germen sin película, y sin cotiledones. (1) Para que las semillas germinen son absolutamente nece sarios el aire y un cierto grado de humedad y de calor. El aumento de este y la diferencia que se observa en el gusto y en el olor de la semilla al desarrollarse, descubren en ella cierta fermentacion , por medio de la cual la substan cia harinosa de los cotiledones, convertida en una especie de leche, se hace propia para sustentar al tierno gérmen. La plantita en que se descubre fácilmente con la vista el tallito, las primeras hojas y la raicilla, está situada entre los cotiledones, y adherente á dos vasos principales llama dos con mucha razon mamarios, porque los cotiledones pueden compararse á dos mamilas. Sábese por esperimentos que se han hecho con jugos colorados, que estos vasos ar rojan una multitud de ramificaciones en la substancia hari nosa, la cual, desleida por la humedad y fermentando con ella, se introduce en el cuerpo de la nueva planta, pra efectuar su primer desarrollo. El germen empapado en esta leche tan sutil, como pro porcionada á su delicadeza, crece de dia en dia. Bien pron to le son incómodos sus tegumentos y así se esfuerza á desembarazarse de ellos, echando una pequena raicilla que va á buscar en la tierra otros jugos mas nutritivos. El ta llito destinado para habitar al aire libre, aparece luego Y se eleva perpendicularmente en este fluido. Algunas veces arrastra consigo el resto de los tegumentos que le cubrian (1) Algunos botánicos, como Willdenow , afirman que en las semillas de los musgos se hallan cotiledones como en las denlas simientes. DI 307 en el estado de gérmen ; otras , le acompanan dos hojas muy diferentes de las que tiene despues ; siendo quizá el uso principal de estas dos hojas, llamadas seminales , el de purificar el jugo nutricio. Cuando la planta no necesita ya de este auxilio, los cotiledones y las hojas seminales se se can poco á poco y se caen ; pero si los cortaran al comen zar á brotar e! tallo, su acrecentamiento fuera muy débil, y seria toda su vida, respecto á las plantas de su especie, lo que un enano en cornparacion de un gigante. Ciertas yerbas que nacen en las montanas , son de una naturaleza muy particular. Como es tan corta su duracion , sucederla muchas veces que la semilla no tendría tiempo para sazo narse ; Mas para que no perezca la especie , el boton que encierra el gérmen, se forma en lo mas alto de la planta, arroja hojas, cae y se arraiga. Al salir de la tierra la tierna planta correria mucho pe ligro, si quedase desde luego espuesta al aire esterior y á los rayos del sol. Sus partes permanecen , pues, plegadas y re costadas unas sobre otras , casi como lo estaban en la semi lla ; pero á medida que se fertalece y ramifica la raiz , su ministra tambien á los vasos superiores tal abundancia de jugos, que con &los no tardan en manifestarse todos los órganos La planta, que es al principio casi gelatinosa, ad quiere poco á poco mas consistencia , hasta llegar por últi moal estado de fuerza y magnitud que debe tener. La mayor parte de las semillas no solo no se siembran por la mano de los hombres, sino que se esconden á su vista, y así es que la naturaleza toma á su cargo este cui dado. Algunas están guarnecidas de alas 6 de vilanos, y otras de penachos, que vienen á ser un conjunto de pelos mas 6 menos largos y delgados, que tambien les sirven de alas para ser transportadas por los vientos á distancias pro digiosas. Otras son menudas y bastante pesadas para caer perpendicularmente sobre la tierra, é introducirse en ella sin necesidad de socorro estrano. Otras mas grandes y li geras, que pudieran ser dispersadas por el viento, tienen, por lo comun, uno ó muchos corchetillos que las detienen é impiden esparcirse demasiado. Hay algunas que están en cerradas en cajitas elásticas, las cuales tienen tal resorte, qup apenas se las toca, 6 adquieren cierto grado de sequía .6 humedad, las arrojan á distancias proporcionadas. Las simientes que carecen de penachos, de alas y de re sortes, y que por su peso parecian condenadas á quedarse al pié del vegetal que las produce, son frecuentemente las que hacen viages muy largos, volando en cierto modo con las alas de los pájaros. En efecto, esle es el medio por don de se siembra una multitud de huesos y pepitas de frutas; porque encerradas sus semillas en cáscaras duras é indiges tibles, son tragadas por las aves, que las van á plantar so bre las cornisas de las torres, en las hendiduras de las ro cas, en los troncos de los árboles, de la otra parte de los nos y de los mares. Así se vé que un ave de las Molucas vuelve a poblar de árboles de nuez moscada las islas desier tas de este Archipiélago, á pesar de los esfuerzos que hacen los holandeses para destruirlos en todos los parages donde no sirven para su comercio. Se ha visto tambien que los cuervos suelen hacer con el pico un agujero, en el cual dejan caer una bellota para cornérsela despues, la que cu bren con tierra y musgo, y cuando por su muerte tí otras casualidades no la desentierran , germina , brota y se hace una encina. El gusto y olor agradable de varias simientes convidan á los pájaros á tragarlas; y disponiéndolas á la germinacion, por el calor de sus intestinos, despues de ha berles tenido aigun tiempo en ellos, las dejan caer en tier ra, echan ralees, brotan, florecen y producen nuevas semi. TOMO VI. has. Hay tambien cuadrúpedos que trasportan muy lejos las plantas gramíneas, como las bestias caballares y mula res, cuyo estiércol echa á perder por esta causa los prados, introduciendo en ellos sin digerir gran cantidad de simientes estranas : estos mismos animales siembran otras tambien que se agarran á su pelo, dejándolas caer por el simple movimiento de la cola. Algunos cuadrúpedos pequenos co mo el liron, los erizos y las marmotas , transportan bello tas, castanas y fabucos á los lugares mas elevados de las montanas. Aun no es esto lo mas maravilloso que nos ofrecen las simientes. Lo que5 merece sobre todo nuestra atencion es que la planta entera , por grande y rarrosa que sea , des pues de haber adquirido su.total desarrollo, está en cierto modo oculta en el estrecho espacio del embrion. Este ár bol, que algun dia llegará á ser el ornamento de nuestros jardines, se halla en el gérmen con todos sus atavíos. Efec tivamente se encuentran:ya en la bellota el tallo, las hojas, las ramas y raicas de una encina inmensa, que algun tiem po servirá de asilo á multitud de pájaros y que cubrirá COD su sombra una gran superficie de terreno. Espanta á la verdad la estremada pequenez del gérmen preexistente ; y sin embargo algunos naturalistas preten den que no solo el de un árbol existe en la semilla , sino que encierra en sí todos los árboles de que vendrá á ser pa dre en la sucesion de los siglos. La prodigiosa pequenez de estas plantas, de estos gérmenes encerrados los unos en los otros antes de su desarrollo, asombra nuestra imaginacion. Pero la indefinible divisibilidad de la materia, y las consi deraciones siguientes nos harán conocer que la suma pe quenez de los objetos no es una objecion á la posibilidad de su existencia. Lo que consideramos pequeno , se podría mirar como muy grande por otros seres, cuyos cuerpos y sentidos se diferenciasen de los nuestros. Nosotros mismos juzgamos de diverso modo de los objetos segun estamos mas 6 menos ejercitados, mas 6 menos instruidos. Antes de la invencion del microscopio era mirado el arador como el último tér mino de la pequenez de los animales; mas ya se considera como un grande animal en comparacion de los descubier tos con este instrumento, no obstante que nos parece siem pre estremadamente pequeno al lado de un elefante_ El arador, para nosotros, casi ocupa actualmente el medio en tre ese enorme animal y el menor de los animales micros cópicos. Pero mejores lentes quizá nos harian ver que este animalillo no es en efecto el mas pequeno de los que exis ten, y bajo este respecto colocarian al arador en la clase de los mayores. Comprendamos por aquí que lo que llamamos grande y pequef>o, no lo es para nosotros sino por comparacion; que para la naturaleza, un mundo se puede contener en un grano de arena ; y que por consiguiente no tenemos razon alguna para negar la pequenez de aquel número prodigioso de plantas contenidas las unas en las otras. Por lo demás, si este grande efecto del poder de Dios es cede nuestra inteligencia, apresurémonos á manifestar que nos es imposible dejar de admirar su sabiduría y de bende cir su bondad. Como la conservacion y la propagacion de los vegetales depende en gran parte de la simiente, el Ser suprem'o tuvo cuidado de ponerla á cubierto de los contra tiempos y casualidades. En las plantas que se mantienen todo el ario en la tierra, ?con qué precaucion no están en cerradas durante el invierno en los capullos las flores y se millas, bajo de túnicas artificiosamente dispuestas? Las plantas que no pueden resistir el rigor del invierno, se 39 |
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