04_No. 1 (1 enero 1862), p. 134-146 |
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n'ambos se retrata, como en un cristal, la naturaleza ; am
bos tienden por distinta via á un mismo fin : la verdad.
La obra del Manco de Lepanto , del alma grande (pie nun
ca doblegaron los desdenes de la fortuna ni las afrentas
de la ingratitud , del héroe de la esclavitud y de la mise
ria , creó un género nuevo, una nueva faz literaria , la
novela moderna , la forma que ha venido á hacerse mas
popular, la que mas profunda accion ejerce en las cos -
lumbres, en la propagacion de sentimientos y de ideas ,
la que mas se ha infiltrado en el corazon del pueblo; tra
zó el camino por donde habian de seguirle, aunque nun
ca alcanzarle, Walter-Scott y Cooper, Dickens , Manzoni,
y Bernardino de Saint-Pierre. A la sombra del Cosmos
y de las Vistas de la Naturaleza ha brotado igualmente y
florecido una inmensa literatura, que, en cortísimo espa
cio, sobre todo en Alemania , ha adquirido un maravilloso
incremento, la de las ciencias llamadas populares
envueltas en un agradable y atractivo ropage , presentan
á la fácil comprension del vulgo las verdades naturales ,
las resultados de la observacion científica. Para no hablar
sino de las obras cosmológicas en que mas senaladamente
se advierte el rechazo de la luz creadora del Cosmos,
aquí están las tan esparcidas « Cartas sobre el Cosmos
de Humboldt » de Cotta y Schaller , la « Historia de la
creacion » y los « Cuadros geológicos » de Burmeister,, la
grandiosa « Geognosia » del elocuente profesor Naumann,
la « Historia de la tierra D del por escelencia popular
Roszmaeszler , « El universo » de lile , « Las maravillas
del cielo » de Litrow, « La fábrica del universo» de Schu
bert, « La tierra y el hombre » de Koerner , « El cielo es
- trenado » de Maedler, y otras muchas aun, en torno de
las cuales se agrupa una inmensa copia de otras varias
sobre todos los ramos de las ciencias naturales, por los
mismos autores, y una numerosa falange de hombres de
ciencia que no desdenaron , sino que á gloria tuvieron,
bajar de la altura de sus cátedras á hacer partícipe al pue
blo de su saber y de sus tareas, como son Schleiden ,
Vogt , Liebig , Molleschott , Arago , Oersted , Schacht ,
Schoedler, Muller, Wilikomin, Harting, Schow, Tschudi,
Masius, Berstein, Zeising, y otros muchos escritores de
gran valia que fuera prolijo nombrar.
Bien pudo, pm- mas que en su escesiva modestia se ma
nifieste al principio y en varios pasages.de su obra como
arrepentido de haberle impuesto nombre tan osado, y
recele que pueda tachársele acaso de ligero y presumido ;
bien pudo llamar á su obra «Cosmos», es decir, «univer
so,» puesto que él el primero concibió y llevó á cabo la
idea de comprenderlo en su gran conjunto, y tambien por
cuanto significa la propia voz «armonía,» y él reveló á la
par la coneatenacion de los fenómenos y el enlace de las le
yes generales que rigen la concertada unidad de la crea
cion. No han llegado las ciencias naturales todavía á su su
premo desenvolvimiento, como que hace apenas un siglo
estaban aun en mantillas; así debe el Cosmos presentar por
necesidad grandes vacíos, y no puede ser mas que un traba
jo incompleto, un bosquejo, COMO sn autor le titula; mas
no podrá robarle el tiempo un ápice de su valor, y le está
reservado un destino mas duradero que á las demás obras
sobre ciencias de observacion , á las que los nuevos ade -
'aritos hunden bien pronto en el olvido, porque este libro
es el epítome de los conocimientos humanos en una época
dada ; y sobre todo fue el primero que trazó el camino
que debía seguir la inteligencia humana para encumbrarse
-á la alta contemplacion del Todo , para irse acercando á
la suspirada comprension de la unidad. Él marcó los lí
mites en que debe contenerse esta ciencia de las ciencias ;
indicó la meta á donde encaminarse debian los esfuer
zos, senaló los escollos , delineó el grandioso monumen
to, fijó el estilo , el colorido , nada dejó en fin por hacer
en cuanto lo consentia la civilizacion de su época. Los
numerosos hechos con que cada día se enriquece la obser
vacion irán llenando los claros y agradando la fábrica,
pero los cimientos son incontrastables , la senda que si
guió la única y verdadera. Bien pudo intitular su obra
« Cosmos , » bien hubiera podido al fenecerla esclamar
como el lírico latino , « Exegi monumentrim cere peren
nius I » pero con la incomparable modestia de que care
cía el cantor de Ofanto , dijo no mas: « ! Perdonad mi
osadia ! »
Apenas hemos hecho mas que apuntar ligeramente y de
pasada los innumerables Eervicios prestados á las ciencias
y á la humanidad por este hombre estraordinario; apenas
hemos bosquejado en apresurados rasgos su inmensidad
científica. Tarea fuera el hacerlo cumplidamente que re
quiriera menos prematura, mas espacio y mas fuerzas.
Pero si de las esferas del saber descendemos á la de los
afectos y sentimientos, ! que vasto asunto no ofrece aun
Humboldt á la adrniracion y al encomio ! No menos alto
rayan que las dotes intelectuales, ornamento del sabio ,
las prendas morales que embellecian al hombre : á tan
grande cabeza hermanábase un corazon sensible no me
nos grande ; y si ante su imponente magestad inclinamos
la fi-ente, ensánchase de gozo y de carinosa simpatía
nuestro corazon , al contemplar al hombre de la familia
y de la amistad , al hombre en la escena pública y en el
estrecho recinto del hogar doméstico. Él nos presenta el
perfecto dechado de, un hombre á quien solo movieron los
mas levantados y generosos impulsos, en cuya mente no
se albergó jamás un sentimiento ruin , cuyo pecho solo á
lo verdadero, á lo bello , y á lo bueno dió cabida. En el
santuario de su corazon conservó ilesas las preciosas joyas
de la pureza y de la fé, cuya tersura jamás empenaron los
vaivenes de su larga existencia. Era su alma el alma e'rt--
dida, limpia y sin dolo del nino en el acerado pecho del
varon esforzado: en él se presenta realizada aquella mez
cla feliz de blandura y fortaleza, de sensibilidad y energía,
que constituyen el bello ideal de la humana naturaleza. A
él sobre todo pueden aplicarse las palabras con que él mis
mo termina el elogio que pocos anos ha escribió de su
amigo Arago: «Lo que caracterizaba á este hombre estraor
dinario no era tan solo el poder del genio, que produce ó
fecunda, ó aquella rara lucidez que sabe desenvolver vistas
nuevas y complicadas, como cosas de larga fecha adquiri
das á la inteligencia humana ; era tambien aquel atrac
tivo maridaje de la fuerza y de la elevacion de un carác
ter apasionado con lit afectuosa ternura del sentimiento.»
?Necesitamos ir enumerando una por una, y encarecien -
do tantas y tan nobles prendas? ?No fuera ocioso, despnes
de lo que llevamos dicho acerca de sus escritos .y de su
influencia? ?No hablan ellos mas alto que 'pudiéramos
nosotros de su laboriosidad inconcebible, de su fuerza de
voluntad , de su constancia inalterable? No se revelan
en ellos el desprecio de las riquezas , su bizarro desinterés
científico , y aquella gallarda y, tan rara largueza de glo
ria ? ?Y sus viajes , no son el mas elocuente testimonio de
un ánimo esforzado, despreciador de toda fatiga, á quien
jámás arredran los peligros , cuyo ardor nunca desfallece,
y de aquella su penetracion admirable? No le vemos ya
en las a Vistas de la naturaleza » y en el Cosmos , al en
cumbrarse al emporio de la inteligencia , ostentar el mas
completo desarrollo de las virtudes humanas ? no resplati.
decen allí , al igual de su genio , su amor á la humanidad?
Nunca guió su obrar la ambicion de dejar grabado con
indelebles cifras en la historia de las ciencias su nombre
inmortal ; mas grande , mas noble fué su anhelo , guióle
siempre el mas acendrado amor á la familia humana; para
ella fueron sus esfuerzos, para ella se afanó tras la verdad,
á ella toda quiso legada. Insistirnos en esta significacion
de Ilumboldt , por haber sido el norte de sus afanes, y al
que consagró toda su vida. Sabios son muchos los que
este dictado merecen; cuán pocos el de hombres , como
Humholdt lo fué , y quiso serio !
Si con constantes trabajos y estudios aplicóse á forta
lecer é ilustrar su entendimiento , no menos diligencia
puso en cultivar y' perfeccionar su corazon ; y así como
su razon elevada le guardó de errores y preocupaciones ,
así tambien su conciencia fué un vigilante fiel de su ho
nor y su entereza. ?Qué diremos que acierte á espresar
el entusiasmo cine nos inspiran sus virtudes ? Senlimos
que vamos cayendo de repetieion en repeticion ; y sin em
bargo , nos duele no • haber dicho bastante. Tal vez sea
contrario á la figura que llaman gradacion los retóricos ,
y quizás con lo que vamos á decir menguaremos , en vez
de acrecentarlo , el efecto del discurso , si tal hubiésemos
pensado hacer ; mas no por eso dejarémos de hacer mé
rito de ciertas prendas mas humildes en la categoría de
las virtudes y deberes humanos ; pero que hacen al hom
bre amable y bienquisto ; entendemos hablar de la ame
nidad de su trato , de los encantos de su conversacion ,
de la esquisita cortesía de sus modales , de aquel conjunto
de prendas que le hacían ocupar en los salones un lugar
tan preferente como en los escanos de las Academias , y
'que desde el primer momento le granjearon la estimacion
y el carino de cuantos tuvieron la dicha de tratarle. Los
hombres entregados á las especulaciones científicas pecan
no pocas veces, preciso es confesarlo , de áridos y adus
tos en la sociedad. No así Humboldt , cuya conversa
cion , gracias á su singular afluencia y elegancia, como
á lo frescas que conservaba las especies su portentosa
memoria , no menos que á cierta travesura ingénita, era
interesante , variada , floreada y chispeante de donaire,
y á veces de malicioso chiste. A sus facultades poco co
munes de narrador agregaba aquella viveza y rapidez
en el enlace de las ideas que llaman los franceses es
prit , y otra mas compleja y difícil de definir , que de
signan los alemanes con el nombre de Gemütklichkeit ,
cuya base principal forman la franqueza y la cordiali
dad. Tanto en Paris , como en Berlin , lo mismo en
Viena que en Londres, así en los ricos estrados como
en la sociedad de los amigos, dominó siempre la palabra
flúida y fecunda de Humboldt, al igual que sus escritos
entre los productos de la prensa. Era su crítica tan im
parcial , tan blanda y tan benévola , revelaban sus juicios
una modestia tan estremada , un desconocimiento tan
completo de su propio mérito , que su censura de las
obras agenas nunca le acarreó enemistades , y si á veces
verdaderos amigos. No podemos resistir á la tentacion do
referir una anécdota que nos presenta Humboldt bajo
este aspecto: hallábase en Paris de regreso de su famosa
espedicion á las Américas , y habiendo criticado sin em
bozo los defectos de que adolecian las observaciones en
diómétricas recien- publicadas por Gay-Lussae , y ha
biendo llegado á sus oidos que aquel fisico , jóven en
tonces , se manifestaba resentido de su censura , como le
encontrase un dia en una reunion , y tratase aquel de
evitarle, acercósele afable y alargóle la mano diciendo :
Fuera rencores impropios de hombres que briscan la
verdad. Seamos amigos : trabajemos juntos ! » Y aquel
noble impulso valió á la ciencia las luminosas investiga
ciones sobre el aire , practicadas por entrambos sabios , y
á él una sincera amistad que solo pudo romper' la muer
te. No vacilarnos en afirmar que sus numerosos amigo.s
debiólos acaso mas á estas nobles partes del hombre pri
vado que á su alto valer científico ; este arrebata la ad
miracion , aquellas conquistan el amor. Ningun sábio fue
quizás en época ninguna tan querido , nadie quizás ha
disfrutado del trato y de la amistad de tantos hombres
grandes , no siendo escasa la parte que en esto tuvo la
fortuna que en todo le fué tan propicia , pues su cuna y
sus talentos le permitieron ver y tratar de cerca á los
colosos del siglo pasado : el vió el rostro á Federico II
y á Napoleon departió amigablemente con Schiller ,
trató á Herder , habló á Juan Pablo , admitióle Goe
the en su intimidad , y la mas tierna amistad unióle á
Jorge Forster ; Lagrange Monge, Laplace , Bertbollet ,
Werner, y. todos los hombres mas ilustres de aquella épo•
ca fecunda le honraron .con su amistad, el grande Arago ,
así como Gay-Lussac y Bios, Gauss y Buch , le estuvieron
unidos desde su juventud ; y Guillermo de Humboldt fué
su hermano! Todos los hombres ilustres de todas las na
ciones, de todos los continentes, todos los varones insig
nes en letras , en ciencias , en artes , en política, á todos.
los ha conocido Humboldt , todos han querido honrarse
con suamistad. Los reyes , los magnates buscáronla tam
bien con ansia , y sus testas coronadas de oro y pedrería
se inclinaron todas ante aquella cabeza orlada de la fúl
gida corona del genio.•
Todo hallóse en él reunido , todas las mas favorables
circunstancias- vinieron á coincidir para que cumpliera los
destinos que estaba llamado á desempenar en la obra del
progreso humano. Su importancia no admite parangon ;
nadie la habia alcanzado en época ninguna, ni es de pen
sar que vuelva á adquirirla nadie en ningun tiempo. Sus
deseos eran para todos los gobiernos órdenes, una sencilla
palaLra de Hutnboldt allanaba todos los obstáculos, supaso
era una ovacion continua , y hasta el hombre ignorante
de la plebe pronunciaba con respeto el nombre de Hum
boldt como la espresion mas elevada del saber, como la
manifestacion mas ostensible de la inteligencia humana.
Nunca sabio alguno habia logrado tal popularidad ; y si
» 136 w
algun grado cabe de eomparacion , diríamos que sollo
puede equipararse á la que gozaba Francisco Arago en
las provincias meridionales de Francia. Cúpole la dicha
poco comun de que ya en vida fuesen reconocidos sus afa
nes y merecimientos por el bien de todos, y que todos hi
ciesen justicia á sus méritos. ?Qué mas pudiéramos decir
para ponderar la grandeza de su fama y la popularidad
universal de su nombre , quo mas elocuentemente no
diga la carta que pocas semanas antes de su muerte di
rigió á sus infinitos conocidos é incógnitos corresponsa
les de las cinco partes del Mundo , contestando de una
vez á todas las cartas recibidas , á ?pie no podia corres
ponder su buena voluntad y su incansable pluma, pues
pasaban de dos mil , y eran pareceres que se le pechan
sobre empresas de colonizador) , sobre planteo de esta -
blechnientos , sobre máquinas , sobre proyectos y arbi
trios de todo género ; libros sobre todos los ramos y en
todas lenguas que se sometian á su criterio , ó se le de
dicaban , ofrecimientos de toda especie , muestras en fin
de amistad , admiracion y simpatías?
Tan estraordinaria era esta popularidad , tal el presti
gio de que gozaba en el nuevo continente, tal la confiauza
que inspiraban su saber y sus luces , que , cuando , por
los anos de 1850 , se promovieron entre el gobierno in
glés y los Estados del norte América ciertas desavenencias
que hacian inminente un rompimiento, corrió en boca de
todos el nombre de Humboldt, y la opinion pública en
los Estados americanos le designaba como juez árbitro
entre los dos paises y componedor amigable de la con
tienda (A ).
Patente y grandioso testimonio de su valimiento es
la creacion de los observatorios magnéticos, que, por la
naturaleza de sus delicadas observaciones, requerian edi
ficios de construccion especial. Bastó que Humboldt indi
cara su utilidad para que todos los gobiernos se apresura
sen á secundar sus deseos, estableciéndolos segun el modelo
del que en Gotinga habían fundado Gauss y Weber , el
cual debia seguir formando el centro general de las ob
servaciones. A la voz de Humbolt levantáronse estas ata
layas del magnetismo terrestre en todos los puntos del
globlo: el Czar Nicolás, entre otros , mandó establecerlos
en Petersburgo , illoscou , Kasan , Tobolsk , Dorpath y
Wilna; y el gobierno inglés en Londres, Cambridge, Ox
ford , calcuta , Bombay, en el Cabo de Buena Esperanza ,
y en otros muchos lugares que ahora no recordamos.
Para todos los viajes de esploracion que se emprendían,
solic,itabase el patrocinio de Humboldt , se recorría á sus
luces , quien trazaba el plan , conseguia subvenciones del
erario público, y daba á los viajeros eficaces recomenda
ciones, con las cuales encontraba por donde quiera la pro
teccion mas decidida por parte de los gobiernos. Una car
ta de Humboldt era, sobre todo en el nuevo continente,
un pasaporte general , un crédito ilimitado. Así es que
puede decirse que él formó principal parle de todos los
viajes de esploracion nuevamente intentados.
Humboldt habia venido á ser el nucleo de la investiga
cion científica, el centro á donde convergía la actividad
(1) Debemos este dato á la amistad del Sr. Volger,, cónsul actual de
los Estados Unidos en Barcelona, residente en América en la época á que
nos referimos.
Amers~~11111~11
de los naturalistas de todos los paises. Las primeras noti
cias de los descubrimientos geográficos le eran dirigidas ;
numerosos observatorios le daban continua razon de los •
resnitados de la contemplacion astronómica ; los nuevos y
diarios portentos de la química , los adelantos de la física,
las conquistas de las demás ciencias naturales se pooiao
desde luego en su conocimiento , y todos le enviaban sus
libros , memorias y manuscritos. Con solos los libros
que recibió Humboldt habria para fundar una magnífica
biblioteca.
Tal le atacaban los naturalistas como á su cabeza, que,
en la reunion de los naturalistas alemanes que cada afio
se celebra en un punto diferente de la Confederacion , en
esa fiesta nacional y tan alemana , en que los principes ,
las ciudades y todo el pueblo rivalizan ú porfia para aga
sajar á sus ilustres huéspedes, en ese curso de las pri
meras inteligencias del pais, al que cada cual trae los mas
nuevos productos de su laboriosidad ó de su ingenio, ha
ce muchos ahos que , al reunirse en sesion , su primer
cuidado era dar al anciano Humboldt un testimonio de su
deferencia y carino. Por setiembre del ano anterior, escri
bianos un amigo que por primera vez formó parte de
aquella gloriosa asamblea: « Al abrir la sesion , propuso
el presidente un saludo á Alejandro de Embola. A esta
proposicion unánimemente aclamada , circuló por todos
lados como un estremecimiento eléctrico , y entre gritos
de alborozo y de indecible entusiasmo , se redactó el si -
guiente parte , que transmitió inmediatamente el telégra
fo: 4 Salud á tí y á tu espíritu siempre jóven!» La res
puesta de Humboldt, recibida durante la sesion, produjo
una nueva esplosion de entusiasmo , que se manifestó en
cordiales vivas y ruidosos aplausos. »
?A qué mayor altura pueden encumbrarse la populari
dad y la fama de un hombre? !Qué cabe decir ya, cuan
do lo mas selecto de la inteligencia de un país , que tre
mola la antorcha de la eivilizacion , así á porfia le aclama
el mas digno entre los mas dignos , y el primero entre los
primeros!
Fité Htunboldt amigo de reyes , vivió en continuo roce
con magnates ; pero jamás podrán la envidia ni la male
dicencia tildarle de cortesano ; ningun resquicio ofrece su
conducta por donde pueda introducirse la calumnia.
Amábale el rey de Prusia con singular carino ; era , mas
que un amigo, miembro de la real familia, de la cual hace
muchos afios que apenas se separaba ; pero ni el monar
ca se doblegó su altiva honradez , ni al amigo sacrifico
la rectitud de su conciencia. Inclinado por conviccion, co
mo no podia menos de ser , á las ideas liberales ; el pue
blo de Berlin le vio varias veces dar un público testimo
nio de la firmeza de sus opiniones y de su dignidad de
hombre con un voto á los candidatos de la oposicion.
Y no le llevaba á las urnas el atan menguado de hacer rui
doso alarde de virtudes cívicas ; no buscaba aquella aura
popular que tau bien suena á. los oidos de los aduladores
de la multitud ;—ni á esta ni al poder quemó él un solo
grano de incienso—obró segun su conciencia , y al ser
por acaso reconocido de alguno , fué vitoreado por el
pueblo , que le amaba con orgullo , y halló un triunfo
donde solo fuera á cumplir un deber de ciudadano.
Vivió Humboldt bajo artesonadas techumbres , pero ja
más le Wúió la atriiósferade los .palacios; jamás trocó por
ricas. galas su porte sencillo y vi'!Mesto ; jamás la opípara
mesa le separó de sus hábitos frugales , y tampoco le ten
taron los mullidos lechos á dar el descanso de su cuerpo ,
al regalo de su vejez mas horas de las pocas que su ener
gía y su actividad nunca enervada concederles querian.
Si la virtud se acrisola en el infortunio , no menos se
acendra su valor en la próspera suerte al fuego de la se
duccion y de los halagos, por cuanto es mas de preciar el
que de la lid sale con victoria, que el que no se aventuró
á los peligros del combate. Por manera, que tanto mas
merece Htunboldt ser aplaudido y estimado , al verle , en
medio de la opulencia y del fausto , despreciar las rique
zas ; rodeado de placeres , darse al trabajo ; entre la ad -
miracion y el aprecio universal, cerrar las puertas al en
greimiento; y bajo suntuosos alcázares , conservar íntegra
su preciada independencia. lilas dirán: ?estuvo pues
Humboldt exento de humanas debilidades? ? nada ofrece
su conducta que desloar? ?no hay siquiera una sombra
leve que empane tanto esplendor , ni un tono desacorde
SO advierte en la armonia de su vida? Solo una flaqueza
reparan en él algunos: una bondad harto estremada.
Tendrémos„ siempre á gran dicha, y será uno de los más
gratos recuerdos de nuestra permanencia en Alemania, el
haber logrado ocasion de conocer personalmente al vene
rable Nestor de las ciencias naturales, el haber gozado de
su conversacion y estrechado aquella mano que tantos biel
nes diera al mundo. • Una simple recomendado') nos bastó
Lara hallar acceso en su franca morada. Lo hubiéramos
igualmente recibido, á• manifestarle directamente nuestros
deseos, y lo que es mas, hubiéranoslos agradecido con una
afectuosa carta. No creyó nunca Humboldt conceder á un
hombre un precioso favor con su autógrafo ; al contrario,
los prodigaba, no dejaba por contestar la carta mas insig
nificante. Dispensónos aquel varon insigne la mas cordial
acogida; sí, el jóven estudiante estrangero, el nino, an -
sioso de ver de cerca aquel luminar de la ciencia, fué re
cibido con igual benevolencia que lo hubiera sido un pro
fesor ilustre 6 un alto personage. Convencímonos una vez
mas de que el verdadero saber va siempre acompanado de
la afabilidad y de la llaneza, y que la humildad en un hom
bre de mérito es la prenda que da realce á todas las 'de
más , como pone el oro de resalto los diamantes que en
garza. Hallaba Humboldt singular complacencia en la con
versacion de los jóvenes. Con la misma corteccion y ele
gancia hablaba el espanol que si acabara de dejar la
corte de Espana. Varias veces recordó su permanencia en
Barcelona, de la cual, á pesar de haber transenrrido mas
de medio siglo , conservaba fresco el recuerdo, no menos
que de los agasajos que aquí recibiera de varias familias.
Hablaba de Espana con entusiasmo y carino. Cuando tu
vimos la honra de conocerle, en 4857, era muy parecido
al retrato que encabeza nuestro número , tanto que era el
que regalaba entonces á las personas á quienes •quena fa
vorecer con este obsequio: razones que nos han movido á
darle la preferencia entre otros varios de que podíamos
disponer.
• Hemos llegado al término de nuestra tarea , á que tal
vez con sobrada irreflexion nos arrojamos, que con jus
ta. desconfianza emprendimos, y que abandonamos con
descontento. No fué por cierto nneltro ánimo trazar una
acabada pintura de la vida de este clarísimo ingenio , ni
menos componer • un elogio lúnebre á su memoria : mas
modesto frió nuestro propósito, y así deseáramos que fue
sojuzgado. Nuestro único guia fué el entusiasmo, sin que
fueran parte á imponernos rémoras consideraciones lite
rarias de ninguna especie , obedeciendo tan solo á la ve
hemencia de los afectos que en nuestro ánimo despertaban
la grandeza y las escelsas virtudes del hombre que acaba
de perder el mundo. Tal como á nuestra mente Se ofre
cieron el sabio y el hombre, con sinceridad nos esforza
mos en retratarle. Ni el temor nos acosa de habernos es
cedido en sus alabanzas, pues no fueron hijas del calor
pasagero inspirado por el dolor presente y la reciente 'pér
dida ni nadie que bien le conozca las ha de tildar de
exageradas.
• En mal seguros trazos presentamos al público espanol
esta noble é imponente figura, sin lisonjearnos de haber
la cabalmente delineado. Acontece con Humboldt como
con un grandioso y variado paisage , cuya hermosura y
grandeza no alcanza nunca á abarcar la vista ; pues de
cada nuevo punto que se le contemple , segun sea la luz
á que se le considere, ofrece nuevas bellezas tí los ojos.
Profusamente dotado por la naturaleza , de las faculta
des que mas engrandecen al hombre, de una alma sen
sible, adornada de puros sentimientos , desarrolló todas
de concierto las ricas dádivas, sin • que nunca el engran
decimiento ,de la una redundara en. menoscabo de las de
más. Él es así mismo un inmenso complejo de ideas, senti
mientos y acciones que se confunden en un todo concerta
do; un verdadero cosmos Moral, intelectual y estético,
imposible de encerrar en los términos de una descripcion.
El lenguaje aparece pobre para espresar cuanto valió y
cuanto le debemos. Ni la antigüedad, ni los siglos moder
nos presentan el ejemplo de un varon tan completo, de un
ánimo mas levantado, de un espíritu mas poderoso. Él asis
tió, por decirlo así, al nacimiento de todas las ciencias na
turales, y con el amor entranable de un padre les prodigó
sus fuerzas y sus desvelos; como ninguno, contribuyó á
su desenvolvimiento, y Ilevólas enlazadas á suapogeo. En
este período de crecimiento y adelantos de las ciencias fí
sicas, verificado en su mayor parte dentro de los estrechos
límites de un siglo, en este paso gigante del espíritu hu
mano, descuella radiante la venerable figura del anciano
Humboldt ; en él se encarna, personifica y sublima todo
el saber de su época; él corona la ciencia del siglo xix.
Pudiera ser por automasia apellidado el Naturalista,
porque él, como nadie, comprendió en suinfinita grande
za y hermosura la naturaleza; porque él creó su ciencia
la ciencia del porvenir!
!Cuán hermosa fué la tarde de su vida! Esplendo
rosa tarde de verano , embellecida con todos los fue
gos del sol poniente! Représentanos la venerable figura
de Alejandro de Humboldt como el labrador encorvado y
*encanecido por los anos, pero robusto todavía y vigoroso,
que rehusa todo descanso, y á quien parecen alargar la
vida del trabajo y la fatiga. Allí , enfrente de su granja ,
apoyado en sus aperos el cuerpo que contrastaron y tem
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piaron las tempestades de la vida , siente latir en su pe
cho un corazon tranquilo, que dulcemente se inunda .de
júbilo al tender la vista por las vastas propiedades que se
pierden en el horizonte , incultos desiertos un (ha , con
vertidos por los incansables esfuerzos de toda su vida en
feraces campos y frondosas florestas. Doran las mieses los
celages encendidos de la tarde , pende de los árboles rico
y sazonado fruto, y blandamente se agita el follage al
halago de las brisas vespertinas. ! El cielo ha bendecido su
trabajo! En sabroso arrobamiento revuelve allá en su
mente los variados sucesos de su larga y agitada vida , y
el espejo de su conciencia solo le devuelve grandes y vir
tuosas acciones. ! Oh , cuán dichoso ! Él dió á la humani
dad todas sus fuerzas , todos sus dias, y vió colmados sus
afanes. Él lega á sus hijos una rica herencia que nunca
podrá serles arrebatada. !Ved cual carinosos y llenos de
admiracion y respeto le rodean sus companeros de traba
jo, ú los que frió dechado y guia en la ereccion de la
grande obra! ! Cómo se inclinan las cabezas, adornadas
tambien de canas, ante aquella augusta y sencilla grande
za! ! Y cómo los mas jóvenes sienten hervir en su pecho
el entusiasmo y los mas nobles ímpetus al contemplarle !
Todos piden al cielo que alargue aun por algunos anos
aquella existencia grande y querida , aquella inteligencia
nunca exhausta, aquel brazo siempre vigoroso, aquella
senectud siempre lozana. ! Logre al menos coronar con su
grande obra la obra grande de su vida ! Y el cielo acogió
propicio tan férvidos votos. Antes de bajar á la tumba,
vió cumplido el sueno dorado de su juventud. Hasta el
último aliento ha sido útil á la humanidad. Mientras duró
la lumbre en sus ojos, no se amortiguó ni un instante el
Barcelona. Mayo 1859. .
•>,
sol de su inteligencia, y se hundió en el horizonte lanzan
do sus mas fúlgidos destellos— ! astro santo de paz y de
armonía!
! Descansa en paz , venerable anciano! ?Quién , como
tú , pudiera dormir tranquilo el sueno de la tumba ? El
que, cual tú , muere legando al mundo tantos y tan ricos
dones, y á la admiracion y al ejemplo de las generaciones
venideras una vida tan pura y tan noblemente empleada,
puede morir satisfecho. Nunca ha recibido la tierra mas
sagrados despojos.
! Descansa en paz ! que te acompanan las bendiciones y
las lágrimas de todos los pueblos, y nuestros corazones
son tu urna cineraria.
! Descansa en paz, esforzado campeon de la verdad ,
valeroso adalid de la civilizacion! ! Reposa en el seno de
la muerte, héroe de la ciencia sin mancilla , orgullo de
nuestro tiempo , blason de la humanidad ! Tu corazon
magnánimo ha cesado de laltir , la tierra cubre tu cuerpo
glorioso ; pero tu' espíritu gigante palpita y alienta en tus
obras , vive y obra por do quier,, se cierne sobre noso
tros , nos envuelve y nos impulsa adelante. Las semillas
que arrojó tu mano son árboles ya corpulentos que desa
fian al cierzo, al sol y al huracan. -- Ellas seguirán cre
ciendo y fructificandoy multiplicándose; ellas sombrearán
tu tumba de siempre verdes é inmarcesibles laureles. Cir
cundado de una deslumbrante aureola de gloria, brillará
tu genio á las edades futuras ; y mientras la tierra ruede
sobre su eje, resonará tu nombre !
Juan Font y Guitart.
>1 139 tc
Una carta de Humboldt.
De L'Illustration, semanario ilustrado que se publica en
Paris , muy conocido en Espana , tomamos el siguiente breve
artículo , que dedica la memoria de Humboldt, por la inte
resante carta en él reproducida; la cual , Si no es , á nuestro
entender, toda una autografía ; nos patentiza que Cl valor de
Humboldt , como hombre , en nada cede á su grandezacomo
'sabio.
No dudamos que todos leerán con placer y respeto estos
renglones, trazados por aquella mano firme, no helada por el
soplo de noventa inviernos, estas palabras emanadas de un
corno(' entero y sencillo. A quién no ha de prendar y cau
tivar tan acendrada modestia unida á méritos tan esclareci
dos ? La modestia en un hombre de prendas, en un varon
insigne por su saber, es en lo que mas preciamos, es cual el
encanto que en la doncella hermosa derrama la ingenuidad
que ignora su belleza y el poder de sus atractivos. No era su
modestia de aquellas que se ostentan á los ojos del mundo , y
que no son mas que oropeles con que se adereza el mas en
greido desvanecimiento; rico joyel era de oro purísimo, cu
yos quilates abonan todos los actos de su larga carrera. ! Cuán
to nos agrada aquel digno acabar de su carta! Oh ! mil veces
dichoso tú, noble anciano , que , al volver atrás los ojos á tan
vasto pasado , pudiste pronunciar tales palabras con la mano
en el corazon I
La Alemania, que con piadoso carino ha ido coleccionan
do las cartas de sus grandes ingenios, no dejará que se pier
dan las de Alejandro de Humboldt , diseminadas por todos
los paises de la tierra. Las cartas familiares de un grande in
genio, de un hombre que ha ocupado altos destinos en las
letras, en las ciencias ó en el estado, constituyen una de las
lecturas mas amenas , á la par que instructivas, por cuanto
en ellas se nos presenta el hombre cual es en sí, despojado
del fausto y de las sujeciones anejas á su cargo 'y á su auto
ridad en la vida pública ; en aquellos renglones, trazados sin
cálculo ni premeditacion; dictados solo por la fuerza del sen
timiento, reflejo del estado del ánimo , del humor del mo
mento , nos revela , acaso á despecho suyo ; sus mas secretos
impulsos , sus mas íntimos movimientos. Al registrar la cor
respondencia de un hombre ilustre , nos introducimos en su
vida íntima , le vemos, si cabe decirlo así , en traje casero ,
en su verdadero carácter. ! Cuántas veces no es una carta un
rayo de luz que nos esclarece algun acto de su vida, nos dá
la clave de un enigma de sus escritos, ó nos pone en claro los
móviles de sus opiniones 1 Nada como un epistolario nume
roso para asistir al desarrollo gradual de una elevada inte
ligencia.
Pocos hombres habrá , no vacilamos en decirlo, que hayan
sostenido tan vasta y variada correspondencia científica , po
lítica , amistosa y de l'amiba. Casi raya en debilidad la sin
gular condescendencia con que correspondió Humboldt á
Cuantos le dirigieron obras y escritos. Quizás miraba este
trabajo como solaz y ,descanso de mas graves tareas , quizás
cedió en parte á la inclinacion de lucir la gentileza y la do
nosura de soestilo familiar. Hemos tenido legar de ver mu
chas cartas de Humboldt en aleman y en francés, todas ellas
escritas con suma discrecion y elegancia, prendas de que nos
han asegurado abandaban las qué eseribió en otros idiomas,
pues de todos con igual facilidad se servia.
Entre los preciosos y abultados epistolarios, ornato de las
letras alemanas , cual son las varias eorresoondencias de Goe
the y Schiller, de Lessing , Juan Pablo, BOtTlle y muchos
otros escritores de gran valía , Ocuparán un eminente lugar
las cartas de Alejandro de Humboldt , á las cuales quizá
esté reservada igual celebridad que á las de su ilustre her
mano.
Esta correspondencia nos contará elocuentemente de su
influjo en el adelantamiento del saber, por sus consejos , por
sus escitaciones , por so mediacion protectora ; ella nos le
mostrará afable , indulgente , servicial , infatigable , descu-.
'mido!' del mérito , alentador del talento ; en ella resplan
decerá como carinoso hermano, como fiel amigo como el
(lechado en fin de un hombre en todo grande , y bueno.en
todo estremo.
Pongamos término ya á las consideraciones que nos sugi
rió la interesante carta del precitado articulo de L'Illustra
tion , que á continuacion insertamos.
« El autor de la escelente noticia sobre el Sr. A. de Hum
boldt , inserta en la Biografía !)eneral , cuya redaccion di
rige el Sr, F. Heder , á quien habíamos pedido un, resumen
de aquel escrito para continuarlo al pié del grabado (I), ha
creído con razon que es preferible remitir al lector á la obra
antedicha , y limitarse á reproducir una carta del ilustre sá -
1)10 que le honró con su amistad , carta que vale por sí sola
toda una autobiografía.
La carta del Sr. de Humboldt , que debemos á la atenta
amistad del Sr. Hoefer , dice así :
Al Sr. Dr. F. Hoefer, director de la Biografía general.
« Querido y escelente amigo :
« Sírvase V. dispensarme, se lo suplico , el retardo invo
« !untarlo que recelo haber ocasionado al tomo XXI de la
« importante Biografía general que está V. publicando.
« El haberse agravado las dolencias del rey , la vaga incer-:.
« tidumbre acerca de su partida , la llegada imprevista de
•
una parte de mi familia, todo esto me ha obligado á con
« tínuas idas y venidas de Berlin á Sans-Souci y á Tegel ,
« morada campestre de mi familia , á orillas de un hermoso
« lago. No pudiendo justificarme de mi demora , no me queda
« otro arbitrio que apelar á su indulgente benevolencia , de
la cual , tanto por la atencion con queme ha favorecido V.
al enviarme los artículos ( Guillermo y Alejandro de Hum
boldt) , como por la glorificacion de mis largas tareas , tríe
ha dado V. tan vivos testimonios.
« En una cuartilla separada (1. II. III.) he apuntado lo que,
incumbe al Sr. Saint-René Taillandier , autor del artículo
Guillermo de II.
« Por lo que hace al artículo dedicado á mi biografía , en
« la cual ha puesto V. tanto esmero y tanto carino , es tal lo
« que me ha asustado en globo, que apenas me atrevo á so
licitar una que otra supresion parcial.
« La amistad tiene tambien sus mitos; pero esta mitología
« solo encuentra prosélitos dentro de un reducido círculo de
« amigos que confunden gustosos el ánimo y la constancia
« para el trabajo, el deseo de llegar á buen término, con el
s, Este bello grabado, que coge toda la página del periódico francés,
representa a Ilumboldt escribiendo sobre la rodilla. junto á su bufete ; y
es una reproduccion reducida de una preciosa aguada debida al pincel dél
célebre Hildebrandt , que en litografía iluminada se publicó en Berlin
en 4856 aumentando el interés que ya de por si inspira esta bella composi
clon el aubígrafo con que testificó Ilumboldt la verdad de la copia: « Imagen
fiel es de mi cuarto de estudio cuando escribí la 2. parte ,del Cosmos A pe
sar del esmero en la ejecucioix, el traslado ha perdido con los colores gran
parte de su gracia y frescura.
«
«
«
>2 140 I<
« logro mismo de los esfuerzos. La larga paciencia del vivir
« acrecienta á su vez una nombradía que dista mucho de: la
« gloria. Afortunadamente no me alucino acerca de mis pro
« pios méritos , pues siempre me vi rodeado de personas que
« me aventajaban.
« Mi vida ha sido útil á las ciencias , no tanto por lo que
« me fué dado producir, cómo por el celo que he manifestado
g en aprovechar las ventajas de mi posicion. Siempre he sidd
e justo apreciador del mérito ageno , y hasta he tenido cierta
« sagacidad para descubrir el talento en ciernes. Me es grato
e pensar que si he atravesado, que si he cometido el yerro
«(le atravesar por entre una diversidad demasiado grande de
« intereses científicos , he dejado por donde quiera que pasé
« alguna huella de mi paso.
e Queriendo favorecerme con sus mitos de amistad , me
« espolie V. á graves compromisos. Suplicole á V. de rodi
•
llas, sí es preciso , que suprima , en la página 525 , aque
lla espantosa comparacion del último renglon ; que no se
e muestre V. tan próligo en un pais donde reinó Leibnitz ,
y que no diga , como en la página 510 , « Uno de los
« sábios mas distinguidos de la época. » Con la malicia , no
« del corazon , pero sí de espíritu, podrá V. ealificario de
« 17randeza .ficticia y oficial, peor que esto aun , es apoca
« miento, es el deseo de un poco de tranquilidad moral ,
« es el convencimiento de la suma benignidad, siquiera
« para conmigo, del Areópago de los contemporáneos.
« Pero lo que en' mas estimo , y lo que nunca podrán ar
« rebatarme , es el sentimiento de independencia que me
« acompanará hasta la tumba.
« Mil afectos.
« 1 de julio de 1858. A. DE HUMBOLDT.
« El Sr. de Humboldt murió en herlin el dia O de mayo:
SUS exequias se celebraron el 40 á las nueve de la inahana:
Un inmenso séquito, compuesto de todos los hombres ilustres
que encierra la ciudad en artes, ciencias y profesiones libera--.
leacompalló á la catedraL•Tres chambelanes', en traje de
ceremonia, llevando sobre cogines las condecoraciones del
funto , orecedian al carro mortuorio, tirado por seis caballos'
de S. M. El ataud , de madera de roble , sin otro ornamento,:
estaba cubierto de laurel y de flores. A entrambos lados del
carruaje iban veinte estudiantes de la Universidad con pal.-;,
mas. Detrás seguía una interminable hilera .de carruajes.
« El príncipe regente y todos los miembros de la familia'
real presidian el duelo.
« El gobierno francés acaba de honrarse eon la publicación
de un decreto del 9 de mayo, que manda colocar en el Mu
seo de Versalles la estatua de Alejandro de Humboldt.
Humboldt y el Austria.
No mueven ya nuestra pluma la admiracion y el entusias
mo; impúlsala ahora el corage. El mismo sentimiento de
equidad que hasta aquí solo pudo dictarnos alabanzas , nos
impone el áspero lenguaje del vituperio , nos obliga á salir
en defensa de la justicia innoblemente mancillada.
Con profunda indignacion hemos leido en los papeles pú
blicos una especie calumniosa, echada á volar por la prensa
francesa c0o único objeto es desdorar al Austria, envile
cenia á los ojos del mundo civilizado, arrojar un peso mas á
la balanza de ominosas imputaciones, fraguadas por la natu
ralmente fecunda inventiva de nuestros vecinos, ahora' agu
zada por el odio , y con las cuales se pretende despojar á un
pueblo enemigo de toda dignidad y de todo hidalgo senti
miento.
No traspasarémos los límites que nos marca la índole de
nuestra publieacion ; ella debe permanecer completamente
apartada de los vaivenes de la política, agena á todo espíritu
de partido, á las exacerbadas pasiones del momento ; pero lo
que motiva las presentes lineas, lo que nos arrastra á la can -
(lente arena de la actualidad , es un interés puramente hu
mano, es el honrado deseo de poner en su punto la verdad,
de lavar el feo borron con que se ha tiznado la honra de un
pueblo bajo todos conceptos acreedor á la consideracion y
estima de las demás naciones.
Preténdese que algunos periódicos austríacos se han propa
sado á frases injuriosas á la memoria de Alejandro de Hum
boldt , menoscabando sus méritos y cercenando su gloria.
Compáreseesta indigna conducta de la prensa austríaca, con
el rasgo generoso del .gobierno francés, que ordena erigir
una estátua al sábio aleinan , el >mismo día de su muerte.!
Este es el golpe de efecto que se ha intentado producir en. la
opinion púbica.
.1' ahora preguntamos nosotros á. todos los hombres de
buena 11 que conozcan al honrado pueblo aleman , tan celo
so de sus glorias literarias, ?en el centro de esa Alemania tan
Juan Tora y Guitart.
ilustrada, cuando se han enfriado apenas los restos mortales
del grande hombre de todos tan venerado y tan querido, hu
biera podido hallarse un corazon tan abyecto, una pluma asaz
bastarda, que á tal.avilantez se prestára ? Es de todo punto
absurdo. Mal conoce el pais y' el carácter de sus habitantes
quien es capaz de suponer que , entre los diversos estados de •
la Confederacion germánica , pueden mediar envidias litera
rias , ni que las glorias de uno de ellos hieran los ojos de los
demás. La Alemania literaria y científica, la Alemania inte
lectual no reconoce fronteras ; para ella no existen las mez
quinas divisiones de territorio qiie debilitan su Pujanza; muy
alto se encumbra sobre aquella multitud arbitraria de
garradas líneas, que todos los leales corazones alemanes an
sían ver borradas del mapa. Humboldt es aleman , como lo
son Goethe , Schiller y Juan Pablo, Beethowen Y Mozart.
Nadie se acuerda de que vió Schiller la luz en el Wurtem
berg ; nadie dice que Lenau es húngaro, que Uhland es de
Stuttgart ; todos son alemanes, todos son glorias germánicas,.
patrimonio así del Norte como del Sur: tanto como se es
tienden los acentos de la poderosa lengua alemana, y aun
mas allá , esta es la patria teutónica ; para ella son, todos los
esfuerzos , para ella tambien todos los lauros.
Tan llorado ha sido Ilumboldt en el Austria como en. Pm-.
sia ; y la ciudad de Viena hubiera tributado á sus despojos las
mismas honras que han recibido en la capital de Prusia.; el
' pueblo de Viena hubiera acompanado el féretro que los en-i
cerraba, tan llenos de dolor los, corazones cual debió acom-.
paliarle, á su postrer morada el pueblo entero de Berlin.
Da grima el ver como así se prostitu¦ e el sagrado ministe
rio de la prensa ; como las irritadas pasiones políticas no.
vacilan en profanar el nombre de un varon eminente, para
convertirlo en instrumento de viles maquinaciones , en tocar
con mano impía á las cenizas de un héroe de la humanidad
para lanzar sobre todo un pueblo inmerecido balden. Se abLi
sa de su nombre para sembrar odios y rencores, para exaspe
,>1 :141
rar aun mas los ánimos, harto acalorados, ya, .él qua solo
anheló amor y armonía!
! No se confundan los sentimientos de los pueblos con la
política de los gobiernos ; no se quiera acorralar en los cuar
teles el espíritu nacional !
Pero se cree dispensar á los austríacos sobrado honor con
llamarles cosacos, ni aun concedérseles quiere que sean ca
paces de comprender lo que el mundo ha perdido, ó mejor,
lo que posee el mundo en Alejandro de Humboldt. Se trata
de representar al Austria desnaturalizada madre al desprecio
de los contemporáneos ; ni su dolor quieren dejarla , y se
hace ludibrio de sus lágrimas. Con aquellas frases. insidiosas,
que rechazamos, intenta decirse : ved , oh , pueblos , lo que
es el Austria ; vedla cual pisotea la memoria de su hijo mas digno, vedla como deslustra, imbécil , su gloria más precla
ra ; vedla cubrir de cieno el cadáver aun tibio de un grande
hombre. ! Qué cabe esperar de un pueblo tanJlegradado !
? Y podríamos callar ? No se dirá que en el estrangero no
haya una voz, siquier débil , que se levante á protestar con
tra tan infame calumnia. Si, nosotros, en nombre del pueblo
austríaco, en nombre de la ciencia, la rechazamos. Dijérase
que, ciertos órganos rezagados de la prensa , amantes de las
tinieblas , como en todas partes los hay , liabian hablado de
Humboldt •con menosprecio, y calláramos. No ahora , que se
ha vilipendiado en globo á todo el periodismo austríaco.
• Gran riesgo corremos de atraernos la animadversion dé
muchos, en una época en que es .tenida á heregía toda pala
bra en favor del Austria, en que la generalidad se complace
en acoger todas las perversidades propaladas. por la prensa
francesa , en que la mayor parte miran las cosas con los ojos
de la' pasion. .
Nuestra rectitud nos obliga, sin embargo, á esceptuar al
gunos órganos de la opinion pública, (Jimios y sensatos, de
esa misma Francia , que acabamos de acusar, y de otras
naciones, que han senalado ya al público desprecio á esos
miserables forjadores de vilezas con que buscan halagar los
bajos sentimientos del populacho. Poco á poco han ido des
vaneciéndose á la luz de la verdad tantas infamias y horrores
con que, se había empanado el honor del ejército austríaca.
Nosotros hemos querido .asociarnos á esta obra de justicia
defendiendo el honor del pueblo.
! Mas ay ! que el dardo emponzonado de la calumnia pronto
se clava, y difícilmente se arranca. ! Cuántos se empenan en
creer el mal ! La imparcialidad les disgusta , la infamacion
les complace, en la animosidad se gozan, la templanza me-,
rece solo su desden , y la reparacion su indiferencia.
Bien sabemos que ningun pláceme ha de valernos este
crito , mas tampoco los buscamos. Fiemos llevado la palabra
en pro de la verdad , y esta satisfaceion nos basta.
Juan Font y Guitart. •
De la vida del alma.
Por (E. S. gtochricht.
En el cerebro ante todo hay que buscar la preeminencia
verdadera y esencial del cuerpo humano.
?Pero está el hombre en efecto tan especialmente aventaja
do, en la organizacion del cerebro, sobre los demás animales?
Si comparamos con él del hombre toda la serie de los ce
rebros de los animales, veremos que, generalmente, á cada
tipo principal de la organizacion del cuerpo, corresponde, en
especial, un tipo principal de la organizacion del cerebro. Lá
organizacion del cuerpo humano no viene empero á formar
ningun tipo principal .en el reino animal. Antes bien, perte
nece el hombre evidentemente, respecto de su organizacion
Corporal, á la clase de los mamíferos, donde está inmedia
tamente despues de los monos ; y así es que su cerebro es
semejante, en general, al cerebro de los mamíferos, y espe
cialmente, en todo lo esencial , al de los monos, solo que es
algo mayor, y tiene mayor número de circunvoluciones.
• Poco satisfechos quedaremos sin duda de este resultado, á
saber : de que sea nuestro cerebro no mas que algo mayor
que el del orangutan ó del troglodita , aunque cuente mas
circunvoluciones que el de aquellos. Así es que se hace forzo
so considerar bajo otro punto de vista la rélacion entre el
hombre y el mono. Pero, para hacerlo como se debe, de
bemos preguntar primeramente hasta qué punto aventaja el
organismo humano al de los irracionales.
En la suposicion de que encontrasemos nuestro oido y
nuestros ojos, nuestros músculos y nervios mas perfectos que
los órganos correspondientes de los animales mas cercanos,
debiéramos sin duda, en este caso, esperar mayor perfeccion
al mismo tiempo en la estructura de nuestro cerebro. Vemos
empero que el organismo humano solo puede llamarse mas
perfecto, en cuanto las necesidades del hombre son de na
turaleza mas noble y elevada, y en cuanto en su organismo,
como en todo lo demás, van variando las formas generales
á tenor de la diferencia de las necesidades.
• Una variacion tal de las formas generales, correspondien
te á la mas alta necesidad del hombre, la echamos de ver
desde luego en la estructura de la mano y en la posicion erec
ta , por la cual se favorece el uso de la misma mano.
Bien puede enorgullecerse .el hombre con la estructura dé
la mano ; si es que puede provocar su orgullo la posesión dé
lo corpóreo ; y si es que llega á perder de vista que su cuerpo
no es mas que 'un instrumento avasallado á su espíritu.
Por otra parte, encontramos, respecto de la facultad del
habla, de la que, no menos que de la mano, puede enorgu
llecerse el hombre, tan pocas variaciones de las formas ge
nerales del cuerpo como las vemos en los ojos y el oido. Por
donde se echa de ver que donde quiera que las formas generaL
les del cuerpo van correspondiendo á la necesidad mas elevada
del hombre, no existen en él variaciones proporcionadas.
Inesperado se nos hace, fuerza es confesarlo , el mezquinó
resultado que nos dá la cornparacion del cerebro humano con
el de los animales; pues era de presumir que nuestro cerebro
se diferenciase tan ventajosamente al menos del de un oran
gutan , como el de un mono del de un ganso ; y casi esta=-
mos por (lar menos crédito á los anatómicos que á nuestro
amor propio. No obstante, si ponemos á un lado nuestra va-L
nidad , ? acaso no deberiamos considerar que el verdadero
orgullo, mejor diremos, el verdadero consuelo del hombre,
ha de consistir en que solo se le concedió al espíritu del hom
bre un cerebro parecido al del animal , afine por el Cuerpo ,
y de él tan distante por el espíritu ? Por cuanto, en esto fun
da el maestro su verdadero orgullo, es á saber, en que, con
un instrumento de que se sirven los demás, ejecuta él la obra
mas perfecta ; por donde en esto consiste ciertamente el ver -
dadero consuelo del hombre, esto es, en que no es al cere=
bro á quien ha de agradecer lo que es.
Por este lado, á mi entender, debe juzgarse de la relaCion
del cerebro humano. Las vísceras están al servicio de los ór
ganos de la vida' que se conoce, los músculos y los nervios
lo están al de la médula espinal, la médula espinal al del
142 K.
'cerebro ; pero el mismo cerebro no es mas que un instru
mento al servicio del alma.
• A la pregunta de cómo se comportan una con otro , alma
y cuerpo , darémos una contestacian , solo en cuanto nos lo
permitan nuestros conocimientos de la vida física.
Vemos que las materias orgánicas constan de las mismas
.materias fundamentales que las inorgánicas ; los cuerpos or
gánicos de celdas acumuladas á la manera de cristales ; y las
hallamos además , en sus fenómenos físicos , sujetas comple
tamente á las fuerzas naturales universales. Pero , si de este
hecho tratase de sacarse la conclusion , de que plantas y ani
males salieron de la materia , deberémos oponernos termi
nantemente á este sentir ; por cuanto tal modo de ver está
muy lejos de satisfacer al espíritu y al corazon del hombre.
Semejante opinion aparece muerta, fria, desolada ; por cuanto
de lo muerto solo puede salir lo muerto , la vida solo tiene
su origen en la vida , el espíritu en el espíritu. Y tambien
encontramos en los mismos fenómenos de la vida !os datos
mas preciosos para la opinion contrapuesta ; es á saber : que
en los organismos , no es la materia , con sus fuerzas ciegas ,
mas que el medio por el cual sale á lo esterior un tipo ideal,
idea de especie.
No menos que en el animal , reina la vida orgánica en la
planta ; el desarrollo del cuerpo , el crecimiento y la repro
duccion obedecen á las mismas leyes. Pero, en la planta, tic•
ne la vida de nutricion solo por sí misma su significado ; en
el animal , está ya al servicio de los órganos de una vida que
se conoce á sí misma , y debajo de estos órganos están además
los instrumentos de la sensibilidad y de la locomocion por
medio de los nervios, que están al servicio del cerebro, úni.
co órgano de la conciencia animal. Y por mas que músculos,
nervios y cerebro estén formados de aquellas- celdas , lo pro
pio que todas las partes de las plantas, y por mas que sus
fenómenos físicos estén sujetos á las fuerzas universales de la
naturaleza, siempre aparecerá en la vida, de que se tiene
conciencia, una existencia mas alta.
Por lo que hace á su organismo , pertenece el hombre al
reino animal. Todo el desarrollo del cuerpo , su crecimiento
y la reproiloccion están sujetos á las mismas leyes ; los ojos ,
los oidos , los Músculos , los nervios, y el cerebro tambien ,
están construidos como en los animales ; pero si de ahí qui
siésemos inferir que el espíritu del hombre no es esencial
mente distinto del de los animales ;vendria á ser esta conclu
sion muy parecida á la que viniese á suponer que plantas y
animales no son mas que un agregado de cristales.
No cabe duda en que es de grandísima importancia hacer
del cuerpo el objeto eschisivo de la observacion ; por donde
son muy de estimar todos los naturalistas que han tratado de
defender la opinion que estamos combatiendo ; puesto que á
ellos se deben sobre todos los mayores descubrimientos que
se han hecho en el campo de la vida física. Guardémonos sin
embargo de desatender, en la investigacion de lo corporal ,
lo espiritual que se revela en lo primero ; pues en toda la
naturaleza viva , se comporta siempre el cuerpo con el espíri
tu como el instrumento con el actor ; y el instrumento solo
tiene su valor por el actor ; cuando el actor sostiene tam bien
sin instrumento , su lugar y su significado.
El instrumento y el actor se corresponden mútuamente ;
pues ninguno de los dos tieno un origen distinto , sino que
lo tienen entrambos en una misma fuente. La mano humana
tiene una estructura, cual no podia ser mas adecuada para el
servicio de un sér racional ; y esto que no hay en ella ningun
hueso ó músculo que no se vea tambien en la pata delantera
de los mas de los animales vertebrados. Así mismo, es propor
cionado el cerebro del hombre á la actividad de su espíritu,
por mas que no se encuentre en él ninguna parte que no se
encuentre tambien en los animales mas inmediatos. Pero ni la
una ni el otro son mas que unos instrumentos ; la mano para
el cerebro ; el cerebro para el alma humana.
Tan solo en los fenómenos físicosse manifiesta lo espiritual
á la razon humana, y apenas acertamos á imaginárnoslo á
solas. Con todo , no salió lo espiritual de lo corporal ; difícil
mente podemos considerar lo segundo como anterior á lo pri
mero , por cuanto el origen de todas las cosas es por sí mismo
un principio espiritual. En todo el cambio de las cosas ,
muéstrase lo corpóreo como lo perecedero, y lo espiritual co
mo lo subsistente ; pues la vida es una existencia que se funda
en un rejuvenecimiento no interrumpido. En medio del cam
bio de la maieria , de las formas y de los órganos , no sub
siste el individuo mas que en la idea del completo desarrollo
de su historia ; en medio del cambio de los individuos , solo
subsiste la idea de la especie. Cabe por otra parte que perez
can especies , y que se levanten otras nuevas , no siendo unas
y otras mas que representantes interinos de una idea princi
pal comen. Hasta los mundos , me atrevo á decir, es posible
que perezcan para ceder su lugar á otros nuevos ; solo la idea
tiene subsistencia : la idea de todas las ideas , como dijo Pla
to') , subsiste en la eternidad.
Si se nos pone la pregunta de si todo organismo y toda
parte del mismo , así como toda especie, ha de tener su his
toria, de la cual. no seria toda generacion y toda serie de
generaciones mas que un fragmento aislado , á tenor de la
analogía, deberá ser afirmativa la contestacion á esta pregun
ta. Pero por lo que hace á la humanidad , debe ser la con
testacion mucho mas terminante todavía ; por cuanto , en
contraste con el animal , y mas aun con la planta, es la vida
espiritual de todo hombre , y de toda generacion de hombres,
un miembro de la historia espiritual de la vida que recorre
todo el linage humano.
Así pues, tambien en la tierra tiene ya la vida de todo in
dividuo humano una importancia mas alta. Mas no se dá el
hombre por contento con haber servido de miembro durante
algun tiempo, de la gran cadena que se vá desenvolviendo.
No hay uno de nosotros que no sienta el impulso, el anhelo
de la inmortalidad individual ; todos estamos dispuestos á
preguntar hasta qué punto se deja probar el cumplimiento
de esta esperanza por las leyes de la naturaleza viva , ó hasta
qué punto al menos concuerda con ellas. •
Esta prueba no hay que pedirla al naturalista. Lo que lla
roamos leyes de la naturaleza, no son mas que fragmentos
de una ley grandísima y recóndita , que á la sola luz de la
razon , ha de ser para el hombre un enigma eterno , porque
los fenómenos de donde las deduce no son tampoco mas que
fragmentos de los fenómenos del universo. De una serie de
observaciones , infiere el hombre todas las lees de esta cla
se , salvo acreditar mas tarde la esperiencia si están funda
das ó no ; y de la suerte de los individuos despues de la
muerte de su organismo, no tiene la esperiencia voz alguna.
— Así es que solo podemos hablar aquí de la concordancia
de las mismas con las leyes de la naturaleza viva establecidas
por el hombre.
Algunos naturalistas tienen por imposible que subsista lo
espiritual tras la muerte de lo corporal. ? Y qué es lo que al
hombre no le ha de parecer imposible , cuando trata de re
presentarse de antemano lo desconocido? hace pocos anos
que parecia imposible el origen de los infusorios y pai ásitos
por la via trillada. ?Quién tendria por posible la vista y el
oido , y la subsistencia de la vida en medio del cambio ince
sante de materia y de las formas , si no lo tuviese delante co
mo cosa real y efectiva? Quien convenga conmigo en que lo
>5 143 I<
corporal está con lo espiritual como el instrumento con el
actor , este verá, á mi entender , el cumplimiento de aquella
esperanza en la concordancia con las leyes de la naturaleza
viva ; pues con el instrumento no perece el maestro.
« Pero, » dirán algunos , «sin ojo, no es posible ver ; sin
oido , no se puede oir ; sin cerebro , no cabe actividad del
cerebro ; ? y qué fuera el alma sin actividad del cerebro? »
Cierto que, á tenor de las leyes de la vida física, sin ojo
no es posible ver , ni oir sin oido ; pero á tenor de las mismas
leyes, así el ver como el oir no son mas que modos especiales
de comprehension de la naturaleza esterior. Por medio de
otros órganos se manifestará la naturaleza de otro modo ;
aunque el cómo debe sernos ahora tan incomprehensible co
mo lo es el modo de comprehension por el ojo y el oido para
el ciego y el mudo de nacimiento. Cuando un din se le den al
alma otros órganos, en vez de ojo, oido y cerebro, compre
henderá y observará de otro modo. No solo lo corporal es
perecedero ; tambien habrá de perecer mas de una actividad
del espíritu que estimamos en mucho en este suelo ; pero tan
solo para ceder su lugar á otra mas elevada.
? Pero seremos entonces los mismos que fuimos en la
tierra?)) pues esto mismo quisieran ser aun los mas. — Lo
seremos tan poco, como tampoco somos en edad proyecta los
mismos que fuimos en la flor de la juventud. Con todo , en
la juventud , se cimentó lo que fuimos en edad avanzada ; y
por lo mismo en este suelo se cimentará lo que seremos en lo
alto. Solo lo esencial es permanente ; pero nada se hace tan
arduo para la inteligencia humana como el distinguirlo de lo
no esencial. Lo esencia! de un Rafael y de un Mozart creemos
reconocerlo en su talento ; y con todo, el talento de entram
bos no fué mas que una forma por la que se manifestó en
aquellas dos almas el sentido para lo bello y lo sublime.
Pero guardémonos de murmurar por lo que nos está
oculto ! Una cosa hay, confirmada y corroborada al menos
por la atenta observacion de la vida física ; y es : que nada
de lo que el hombre trata de adivinar ó calcular de ante
mano, se muestra tal como él opinó , sino infinitamente
mejor de lo que jamás acertó á imaginar. De esta impoten
cia de la ciencia humana se infiere de cuanta importancia son
los consoladores dogmas del Cristianismo , que dan fijeza y
certidumbre á las nobles aspiraciones del naturalista.
Antonio Berres de las Casas.
Las bodas de las llores.
por Culos Mulla.
ARTÍCULO SEGUNDO.
Cuando todas las partes de la flor están. suficientemente
desplegadas , se manifiesta en seguida en los dos sexos un
nuevo desarrollo. El estigma se cubre de un líquido viscoso
y azucarado ; las anteras , por el contrario, manifiestan cierta
maravillosa tendencia á moverse en direcciones determina
das. Tambien sucede esto con frecuencia á los órganos feme
ninos , al estilo, de modo que los dos sexos se hacen capaces
'de irse mútuamente al encuentro. Esta tendencia se verifica
de un modo sujeto á leyes. En las flores de la Kalmia , se
inclinan los diez eStambres al rededor del órgano femenino,
como si fueran otros tantos radios de una rueda que par
ten del estilo. Cada estambre está oculto en un hueco de la
corola, que le protege contra el frio y la humedad. Salen
los estambres , cada uno de por sí , de dichos huecos , y
enderezándose , se aproximan al estilo con las anteras , en disposicion de abrirse ; despues de un corto rato , retroce
den , separándose de él. Lo mismo hacen los estambres uno
hacia otro en el Polyganum tartaricum y pensylvanicum,
y otro tanto sucede tambien en la Parnasia palusb is. En
la Fritilaria imperial , que tiene seis estambres de igual
longitud , se aproximan alternadamente, y de tal suerte ,
que marcando por números 4 , 2 , 5 , 4 , 5 , 6 las anteras ,
se aproxima primero la del número 4 , despues la del 5 , luego la del 5, y finalmente las ¶2 , 4 y 6 en el mismo orden.
En las especies del género Saxifraga , se acercan dos á la
vez al estigma , y se apartan de él , siguiendo tambien el mis
mo orden. En el tabaco y en la patata , se inclinan al mismo
tiempo hacia el órgano femenino todos cinco estambres.
Tambien en el Cactus gran dífloms están siempre en contacto
'muchos estambres con el estigma , y solo despues que unos
se han retirado , se aproximan otros. En las labiadas , donde
casi siempre existen .dos estambres largos y dos cortos , por
ejemplo, en el género Albahaca, los dos cortos se doblan
bácia atrás , destines de la fecundacion , dirigiéndose hácia la
corola. Sucede con frecuencia, sin embargo, que se hacen
aguardar los machos ; entonces se encorva el estilo con el
estigma , dirigiéndose hacia ellos. Esto se vá en la Nigella,
en el Epitobium, en el Spartium y otros. En la Nigelia da
mascena ó Aranuela, son las hembras mucho mas largas
que los machos ; de aquí la necesidad de humillarse ellas á
ellos., En esta situacion , en que permanecen cómodamente
largo rato, representan las hembras , en la flor , una especie
de corona. En el Epilobio de hoja estrecha, la hembra se
mantiene encorvada hacia el macho durante algunos días;
pero se endereza de nuevo, inmediatamente despues de la
fecundacion. En el Sparlium scoparium, retama de esco
bas , están los estambres dispuestos en dos filas , de las cua
les una es casi un cuarto de pulgada mas alta que la otra.
Los estambres mas largos alcanzan su madurez destines de
los cortos , y el pistilo está situado en medio de los prime
ros. Inmediatamente que el estilo se ha hecho bastante largo
para salir del hueco que forman los pétalos que le rodean ,
se inclina é introduce su estigma en el grupo que forman los
estambres menores , ya maduros ; al mismo tiempo crece en
longitud , y se coloca , despues de algunos días , en igual si
tuacion entre los estambres mayores , que han madurado
durante este intervalo. En la Collinsonia , solo hay .dos es
tambres , pero uno madura mucho antes que el otro ; así es
que el pistilo empieza por encorvarse hacia el primero, y le
abandona un din ó dos despues , para ir á abrazarse con el
otro. ?Qué sucederá donde macho y hembra están igual
mente desarrollados á la vez , como en las orquídeas? Aquí
no puede efectuai se la fecundacion del estigma por la antera
sin el ausilio de una tercera parte. Por esto , la naturaeleza
ha creado una hojita , por ejemplo , en el Ophrys, Nido-de
ave , que hace veces de tercero , como lo espreso muy bien
en Klaustahl , en el arto 4799 , el naturalista Waechter, des
cubridor de este maravilloso fenómeno. Tan pronto como el
*
pólen maduro, ínterin el estambre se inclina por el ápice , flor ; envia entonces por millares los granitos de pólen desde
es 'arrojado de-su reservatorio , y cae sobre dicha hojita , se
tocan las estremidades deesta y de la antera , ya por Si mis
mas , ya por cualquiera causa estrana ; é inmediatamente
Sale de la punta de la hojuela una gotita de líquido viscoso,
que se pega al estremo de la antera ; y así pegada , se deja
caer sobre otra parte de la flor. La hojuela , que , al verter
la gotita , se había doblado un poco , vuelve á enderezarse;
y entonces se descubre el estigma barnizado de un humor
pegajoso , presentándose al ólen ocasion para fecundarle
sin obs.taculo alguno. Acaecido . esto , la hojuela desciende
completamente , encorvándose , y encierra al estigma , pro
tegiéndole contra todo accidente perjudicial á la fecundacion.
En otras especies de orquideas , falta dicha hojilla , pero no
el líquido: La feeundacion está rodeada de dificultades en las
plantas de esta familia ; por cuya razon , .el fruto de la vai
nilla , que procede de una orquidea , solo puede obtenerse en
nuestros paises por medio de fecundacion artificial. A causa
de está dificultad de las bodas , ha precavido la naturaleza
de otro modo la posible estincion de la especie. Cada ano se
produce en dichas plantas una nueva raiz junto á la antigua ;
á medida que aquella se desarrolla , vá consumiéndose esta ,
sirviendo de alimento á la primera, y por último se corrom
pe. La nueva, que está siempre un poco adelantada respecto
al sitio que ocupaba la antigua, da, en el ano inmediato, un
tallo que lleva flores , y sirve finalmente, segun la irrevoca
ble ley de la naturaleza , para la formacion de una nueva
raiz, como pecho materno que se ofrece con resolución al hijo;
de este modo vá la planta ganando sucesivamente un poco de
terreno ; y esto ha valido á las orquídeas el nombre de plan
tas marchadoras. Así reposan constantemente en la natura
leza la muerte y la vida una al lado de otra ; así tambien la
muerte es siempre el gérmen de nueva vida. Mucho mas di
fíciles son aun las bodas en los vegetales dioicos , en quelos
dos sexos viven separados. Ya vimos que la palmera no da
ba frutos con regularidad, sino con la cooperaeion del hom
bre. La naturaleza , sin embargo, no ha confiado á este el
trabajo de verificarlo ; ella se ayuda á sí misma, como la me
jor consejera, y ciertamente por esto es producido el pólen
en estraordinaria cantidad en las flores masculinas de aque
llas plantas cuya fecundacion se efectúa con dificultad. Lige
ro como una pluma , es transportado con frecuencia por los'
.vientos á regiones muy distantes, y puede así ponerse en con
tacto con las flores femeninas. Esta circunstancia se echa de
ver en nuestros avellanos, por la multitud de sus flores mas
•culinas , en los amentos de los sauces , de los álamos , en el
cánamo y en otras especies: Algo semejante acaece tambien
.en muchas plantas dioicas acuáticas. La Valisneria espiral,
.planta que tiene las hojas parecidas á, las de las gramineas ,
.crece en el mediodía de Europa, en el fondo de los fosos lle
nos de agua. La fecundacion seria imposible en una planta
dioica , que habitara en el agua, porque el pólen deberia He
; gar al estigma solo por medio de ella, y además' esta separarla
_el líquido viscoso. que cubre al estigma ; pero en este caso,
. se ayuda tambien la naturaleza de un modo tan ingeni oso
como sencillo. Dió á la flor femenina un pedúnculo que sé
mantiene arrollado en espiral debajo del agua ; llega la época
...de la fectindacion , y entonces distiende sencillamente sus
circunvoluciones espirales, y sale sobre la superficie 'del agua,
.-dejándose mecer por las ondas. El pedúnculo de la flor mas
culina es , por el contrario , muy corto y está falto de cir
cunvoluciones, de modo que no le es posible alcanzar la
superficie del agua, Esto no inquieta, sin embargo, á dicha
el fondo hacia la superficie , segura de que alguno de ellos'
ha de encontrar la casa nupcial. La flor femenina no se equi--.
voea ; luego que la fectmdacion se ha verificado , arrolla de
nuevo su pedúnculo , y se dispone para proporcionar en el
fondo á las tiernas semillas el alimento del seno materno que
necesitan. ! Tan grande y tan fecunda en sus medios es la
naturaleza !
Hasta á los insectos se ha atribuido un gran papel en las
bodas de las flores , y muchas veces con razon. Libando el
néctar de las flores , andan diligentes de flor en flor estos por,
los mas espléndidos hijos del reino animal ; pudiendo me.;
nos de acontecer que de este modo se adhiera muchas veces.
á su cuerpo algo de esa iritiltidad de granos de pólen , y que
luego en otra flor se pegue al estigma femenino. Tampoco'
han faltado naturalistas que , camo Koelrenter, han sostenido'
con entusiasmo que los insectos eran atraidos por los colores
de las flores, tratando la naturaleza de seducirles por tal me
dio, para crearse con ellos protectores inmediatos de las bo
dasde las plantas. Es cierto qué , en la naturaleza , hasta lo
mas pequeno sirve para sus designios. Se comprende que cada
cual' rinda servicio sin advertirlo él mismo. ! El servicio de
la naturaleza es tan fácil
Existe por lo demás una maravillosa relacion entre los in
sectos y las flores. Las mariposas y otros insectos perderian
el tiempo , cuando han recibido los órganos y la impulsion
para la generacion , si necesitaran alimentarse de las hojas de
las plantas, como lo necesitaron antes cuando fueron larvas ú
orugas. En suúltimo estado de desarrollo, viven solamente á
espensas de los líquidos azucarados de las flores , que estas
les ofrecen sobre sus estigmas , y con mayor abundancia aun
en sus nectarios..Tambien pensó la económica naturaleza en
esta superfluidad del néctar, y le designó para alimento de
un nuevo mundo maravilloso, el de los insectos. En esto
mismo estriba una admirable reciprocidad ; pues casi cada
flor posee tambien sus especies propias de insectos. Así, la
mariposa del cardo vive sobre diversas especies de este géne
ro de planta ; la graciosa Zygena de la Filipéndula habita
sobre. varias especies de Espireas , y con especialidad sobré
la Espirea filipéndula; las Donatia , coleópteros adornados
de brillo metálico, sobre los carrizos y las canas, en los es
tanques y pantanos. Conforme el hombre mismo está ligado
al suelo y al clima por todas las variedades de raza, así tam
bien se verifica otro tanto hasta en los mas inferiores domi
nios del reino animal. Todo tiene su patria , que está ínti
mamente enlazada con su vida. Pero si los insectos facilitan
la operacion de la fecundacion en pago del azúcar que las
flores les proporcionan , ? á quién no le vendrá ahora á la
memoria el ciego coleopterillo que habita en los hormigue
ros , el Claviger , que, porque ciego, es alimentado por las
hormigas ; y él , á su vez , exu¦la en recompensa una gotita
de miel ? Aun cuando este servicio de amistad de las hormi
gas derivase del interés, ? qué importa esto ? ?No es, hasta el
mas elevado amor espiritual el interés de uno para con el
otro? La naturaleza, cuidadosa en todas partes, ha atendido
por tanto, en la produccion del néctar de tas flores, no solo
á la necesitada abeja ó á la mariposa, sino que ha hecho
tambien partícipe, respecto á esto, al hombre mismo.; puesto
que él hace reunir en las colmenas para su provecho esta su
perfluidad de néctar transformado en miel por sus esclavas,
las abejas.
Antonio Sanchez Comendador
Las patatas como alimento
por S. i'riebriib.
ARTICULO SEGUNDO Y ÚLTIMO.
Las patatas han producido en muchas comarcas una 'mi
seria irreparable. Un irlandés se tiene ya por rico, cuando
posee una cantidad de patatas suficiente para satisfacer su
hambre y la de su familia. Para las cuatro quintas partes de
la poblacion de Irlanda son las patatas , sin ad cien de nin
guna especie , el único alimento , á no ser en tiempos muy
felices , en que se acompanan con uno que otro arenque.
Sin embargo, muchas veces se cuelga el arenque de un bra
mante , que pende del techo encima de la mesa , todos res
triegan en él la patata para que le tome el sabor, sino en
realidad , siquiera en la fantasía. Pero con frecuencia, ni aun
este arenque pueden comprarse, ! tanta es la miseria! Enton
ces recurren aquellas pobres gentes á un estrano espediente
para sazonar su comida , de una sencillez estraordinaria, pues
solo consiste en senalar con la patata, 'antes de llevarla á la
boca, el lugar donde debiera colgar el arenque, á cuyo con
dimento llaman « patatoes and point », esto es , patatas con
senas. Las patatas se comen en Irlanda aderezadas del modo
mas sencillo á la par que mas, nocivo y de mas difícil diges
tion , « with their jackets on » (con la chaqueta puesta), esto
es , con piel y todo.
No lo pasan tampoco mejor, en el Erzgebirge y en otras
varias comarcas de Alemania , innumerables familias necesi
tadas. Una fuente llena de patatas, cocidas en agua, sin mon
dar; es lo que se pone sobre la mesa , y constituye por lo
general, sin adicion de ninguna clase , el alimento de cada
dia. A lo mas se anade un poco de grasa á las patatas, ya de
suyo sobreabundantes en cuerpos productores de grasa. Y
preguntamos ahora : ?Son las patatas efectivamente un co
mestible tan barato como quiere suponerse? Una libra de
carne de buey posee la misma fuerza alimenticia que 10 1/, de
patatas. Verdad es que no podrian los pobres. rellenarse de
carne corno lo hacen de patatas ; pero no es este tampoco el
objeto del comer. No es la cantidad de la comida que intro
ducimos en el estómago lo que debe totnarse en cuenta, sino
su bondad y su fuerza alimenticia. Unos pocos hueyos son
mas saludables para el cuerpo, y dan mas alimento que una
gran fuente de patatas.
El valor nutritivo de las patatas aumenta considerable
mente , si se aderezan con leche. Una muy buena costumbre
es la de las clases pobres del noroeste de Alemania, que sue
len preparar sus patatas con la leche que ha servido para la
fabricacion de la manteca, por contener aquella cabalmente
los principios de que carecen las patatas , en particular la
albúmina : pues la materia caseosa de la leche es un suplente
de la albúmina , y además ha sido separada de la leche toda
la parte grasa en la fabricaeion de la manteca.
Las patatas, machacadas, Mezcladas y guisadas con leche,
forman un alimento bastante nutritivo, aunque siempre Entiy,
inferior á la carne, á los huevos y á los frutos leguminosos,
como guisantes, lentejas , habas y judias.
Fuera de desear que se generalizase mas el uso de las
legumbres , especialmente entre las clases trabajadoras , de
biendo preferirse las aderezadas en sopa y privadas de la
Cáscara , tan difícil de digerir, en cuyo caso, bien pudieran
comerse algunas patatas por anadidura.
TOMO I.
La costumbre de comerpatatas con la carne es así mismo
muy recomendable; pues principalmente cuando hacemos
poco ejercicio, acarreariamos á la sangre, por el uso esclu
sivo de la carne, una cantidad de albúmina mucho mavor
de la que le conviene : las patatas moderan la abundancia
escesiva de la albúmina , á la manera que atenúa el agua la
fuerza del aguardiente ó de un vino muy alcohólico. Tampo
co es provechoso para la salud comer patatas con manjares
farinaceos , porque estos , lo propio que aquellas , son muy
ricos en principios productores de grasa.
La fabricacion del aguardiente consume grandes cantida
des de patatas ; y muchos se han lamentado de que este pre
cioso comestible se emp:ease para la obtencion de una bebida
tan perjudicial y venenosa , que tantas desgracias ha ocasio
nado, privando así á los pobres de enormes cantidades de
este alimento. Es innegable que el aguardiente ha precipita
do á algunos á su ruina ; pero tampoco cabe duda en que
ejerce una accion saludable sobre los que lo beben con mo
deracion , mucho mas saludable que el uso de las patatas.
Los apóstoles de la templanza anatematizan al aguardiente,
porque unos cuantos han perecido víctimas de sus escesos
en la bebida. Pero es acaso razonable condenar el uso de
una cosa, porque puede, abusarse de ella? ?Por qué no pros
cribís tambien el fuego , ya que unos cuantos por ir»pruden
cia se han abrasado en él ? ? por qué no el vino y otras
bebidas , que dan igualmente márgen á la intemperancia ?
Quitese al nino el cuchillo de las manos, para que no se las
time; pero ?quién nos autoriza á tratar á los pobres como á
los ninos? Y necesitan del aguardiente. Es para ellos ni) be
neficio, y no pocas veces una necesidad , sí , una 'necesidad,
por mas que se maravillen aquellos que rellenándose el estó
mago de abundantes y suculentos manjares, C011Stimiendo sus
fuc.wzas en la indolencia , y mirando desde su punto de vista
propio la vida de los demás, son incapaces de concebirlo si
quiera.
Los pobres necesitan del aguardiente , porque acelera la
circulacion , aumenta la secrecion de los jugos digestivos , y
favorece la disolucion de los alimentos. Modera igualmente
la combustion de los principios de la sangre , que no exigen
poi. lo tanto una reparacion tan frecuente. «Quien come po
co y usa moderadamente del aguardiente conserva en susan
gre y en sus tejidos tanto, como otro que, en iguales cir
cunstancias , come mas, y no bebe aguardiente. » II) ?Go
zan los pobres y los trabajadores de una alimentacion tan
abundante y sustanciosa , que no se les daba conceder es
ta compensacion ? ? No es tina crueldad negar al jornalero
que, con el tiempo mas riguroso , con la lluvia y el frio ,
debe trabajar á la intemperie, el aguardiente que le calienta,
le da ánimo y disposicion para el trabajo , y presenta á sus
(1) Aš 1 dice Moleschott , y con razon , considerando en consecuencia al
aguardiente como un medio ahorrativo de los tejidos; pero nótese buen, un
ahorro á costas del cuerpo mismo y de la salud. Vivir no consiste en ahor
rar las fuerzas, sino en emplearlas , no en conservar las materias, sino en
transformarlas. Lo que retarda 'el Cambio de materia, retrasa tambien el
curso de la vida ; así que el aguardiente, que ahorra los materiales de la
sangre yde los tejidos , es realmente un enemigo de la vida , por mas que
pueda llegar á hacerse una necesidad para la existencia. N. del T.
19
N 146 tir
ojos con mas risuenos colores la imagen de su desgraciada
suerte ?
Nadie tratará de abonar ni de defender los eseesos ni de
aguardiente ni de vino , pero ? quién reprobará al jornalero,
que , despues de seis largos (has de duro é ímprobo trabajo ,
en el séptimo , el día del descanso , se permita el placer de
una copa de aguardiente? su educacion y su clase le reducen
á eWas satisfacciones materiales , y carece de medios para
proporcionarse fruiciones costosas.
Las patatas , como alimento, han traído mas males sobre
Alemania que el aguardiente. Las consecuencias son lentas
é imperceptibles para muchos , pero tanto mas seguras é ir
resistibles. Y como si hubiese presentido el pueblo so perni
ciosa influencia , como si un poder invisible le hubiese pre
cavido , resistióse larga y obstinadamente á admitir y culti
var esta planta exótica , al paso que el tabaco , á pesar de
todas las multas y prohibiciones , se ha introducido en todas
partes con general aceptacion.
En Francia , así como en Alemania , debióse recurrir á la
fuerza y al ardid para mover á los labradores al cultivo de
las patatas. Plantáronse patatas, anunciando al mismo tiem
po penas severas para el que se atreviese á robarlas. Apenas
se publicó este edicto , cuando los campesinos se arrojaron
al pillage de los campos vedados , y las cultivaron de escon
dite. Así lo hicieron el boticario Parmentier en Francia, y la
sociedad agrícola de Wurtemberg. Federico el Grande apeló
á la fuerza para introducir en la Pomerania este cultivo.
Ya un ano despues del descubrimiento de América , era
conocida en Europa la patata por su nombre, que era el de
papa en el Perú. En 1565 ,• trajo John Howkins la primera
patata á Irlanda. Sir Walter Raleigh , la trajo de Virginia ,
en 454, y Francisco Drake en 4586 , á la vuelta de su se
gundo. viage. En Inglaterra , cayó de nuevo en el olvido, y
no volvió á hablarse de ella hasta el siglo xvni , en que se
generalizó su cultivo , que no empezó en Escocia hasta 1770.
En Francia , eran las patatas , en 4610 , una rareza que
solo se presentaban en las mesas reales : el hambre de 1793
la generalizó en todas las mesas.
En Alemania , plantó el boticario Clusins , en 1588 , la
patata , como curiosidad científica , en Viena y Francfort. A
la guerra de los siete anos estaba reservado el propagarla por
todo el suelo aleman.
Desde el ano 4710 hasta 1724 empezaron á sembrarse en
Suabia y en el Palatinado renano. En 1740 , las introdujo
en Baden un pobre lenador del valle de Murg. En Sajonia
aparecieron ya por los anos de 1647; en Westialia por los
de 1040, y en Brunswiek se cultivaban ya en 4647. En el
Erzgebirge , las introdujo el superintendente de bosques Ale
jandro de Reulwitz desde 1715 á 1725.
La Suiza las recibió , en 1750, de la Alsacia y holanda; y
el consejero de comercio Jonas Alstrom las trajo á Suecia
en 1720. En Rusia , se propusieron aun en 4844, premios
para los cultivadores de este tubérculo. A Grecia fueron las
patatas con los bávaros , en 4856.
Así se ha ido propagando esta planta mas y mas hacia po
niente. La encontramos ahora, tanto en Africa como en Asia,
al pié de la cordillera del Himalaya, en Bengala, en Ceylan,
Madras y China , y hasta en Java, en Filipinas y en el Kam
tchatka septentrional. ?Habrán la patatas , con el término
de su viaje , alcanzado tambien el de su historia ? Es mas de
desear que de esperar. Pero si con su historia cesarán tambien
los males que han traido, las enfermedades , las escrófulas
que han engendrado, cuestion es que no podrá decidirse sino
pasados muchos anos, y quizá algunos siglos.
Juan Font y Guitart.
El earbon en la vida de los inieblos.
por écirlos
ARTICULO PRIMERO.
El mundo no está formado de oro ni de piedras preciosas ,
ni menos se funda en ellos la economía de la naturaleza ,
organizacion económica la mas grandiosa. Esta verdad tri
vial es tan antigua como el hombre; y sin embargo, han de
bido transcurrir miles de anos , antes que viniera á constituir
el fundamento mas seguro de la industria , la ,rual no es ni
puede ser otra cosa que un trasunto de aquella economía
magna de la naturaleza. En ninguna materia se presenta tan
confirmada la verdad de este aserto como, en el carbono, el
carbon.
Consta de datos'auténticos que el carbol' era ya conocido
en Inglaterra en el siglo noveno, y que en el duodécimo se
empleaba ya para diversos usos , como para fraguas, hor
nos , etc. En el siglo décimotercio, parece haber alcanzado
mayores aplicaciones ; pues que en el ano de 1239 concedió
el rey Enrique III á la ciudad de Newcastle un privilegio
para la esplotacion del carbon de piedra. Cuan grande debió
de ser ya por aquel entonces la consideracion que merecia es
ta sustancia plebeya, se colige del decreto dado por el Regen
te en el ano de 1245 para que se procediera á un examen del
carbon de piedra (cabo mutis), en el cual debía fijarse al
mismo .tiempo el tipo del salario de los trabajadores. En el
ano de 1284 , obtuvo tarnbien la Abadía de Dunfernline , en
el condado de Fífe, un privilegio de esplotacion de minas car
boníferas. Estas son las noticias mas antiguas acerca del la
boreo del carbol' de piedra en Europa, á las cuales se pueden
anadir tan solo algunos documentos belgas. El famoso viajero
veneciano N'arco Polo, en el siglo xni , encontró el carbon
mineral muy usado en la China ; pues fué cosa que le mara
villó por demás el ver arder en Pekin piedras negras , que
tales le parecieron , que tardaban mas tiempo en consumirse
que la lena. Es muy probable que ya se utilizara allí el car
bon mucho antes ; y en efecto , parece que los documentos
chinos hacen remontar su uso al ano 850 de la era cristiana.
A pesar de este temprano conocimiento de la naturaleza de
la olla, pasó completamente inadvertida para la generalidad.
?Y cómo habían de sentirse los pueblos inclinados á buscar
tesoros californianos en este sucio material, aun cuando mil•
tase en su interior el mismo principio elemental del diaman
te? El laboreo de las minas de metales nobles y plebeyos ocu
paba aun completamente á sus mineros, los montes les abas
tecian generosos de lena y de maderas de construccion , el
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 1 (1 enero 1862), p. 119-158 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1862 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 04_No. 1 (1 enero 1862), p. 134-146 |
| Transcript | » 134 n'ambos se retrata, como en un cristal, la naturaleza ; am bos tienden por distinta via á un mismo fin : la verdad. La obra del Manco de Lepanto , del alma grande (pie nun ca doblegaron los desdenes de la fortuna ni las afrentas de la ingratitud , del héroe de la esclavitud y de la mise ria , creó un género nuevo, una nueva faz literaria , la novela moderna , la forma que ha venido á hacerse mas popular, la que mas profunda accion ejerce en las cos - lumbres, en la propagacion de sentimientos y de ideas , la que mas se ha infiltrado en el corazon del pueblo; tra zó el camino por donde habian de seguirle, aunque nun ca alcanzarle, Walter-Scott y Cooper, Dickens , Manzoni, y Bernardino de Saint-Pierre. A la sombra del Cosmos y de las Vistas de la Naturaleza ha brotado igualmente y florecido una inmensa literatura, que, en cortísimo espa cio, sobre todo en Alemania , ha adquirido un maravilloso incremento, la de las ciencias llamadas populares envueltas en un agradable y atractivo ropage , presentan á la fácil comprension del vulgo las verdades naturales , las resultados de la observacion científica. Para no hablar sino de las obras cosmológicas en que mas senaladamente se advierte el rechazo de la luz creadora del Cosmos, aquí están las tan esparcidas « Cartas sobre el Cosmos de Humboldt » de Cotta y Schaller , la « Historia de la creacion » y los « Cuadros geológicos » de Burmeister,, la grandiosa « Geognosia » del elocuente profesor Naumann, la « Historia de la tierra D del por escelencia popular Roszmaeszler , « El universo » de lile , « Las maravillas del cielo » de Litrow, « La fábrica del universo» de Schu bert, « La tierra y el hombre » de Koerner , « El cielo es - trenado » de Maedler, y otras muchas aun, en torno de las cuales se agrupa una inmensa copia de otras varias sobre todos los ramos de las ciencias naturales, por los mismos autores, y una numerosa falange de hombres de ciencia que no desdenaron , sino que á gloria tuvieron, bajar de la altura de sus cátedras á hacer partícipe al pue blo de su saber y de sus tareas, como son Schleiden , Vogt , Liebig , Molleschott , Arago , Oersted , Schacht , Schoedler, Muller, Wilikomin, Harting, Schow, Tschudi, Masius, Berstein, Zeising, y otros muchos escritores de gran valia que fuera prolijo nombrar. Bien pudo, pm- mas que en su escesiva modestia se ma nifieste al principio y en varios pasages.de su obra como arrepentido de haberle impuesto nombre tan osado, y recele que pueda tachársele acaso de ligero y presumido ; bien pudo llamar á su obra «Cosmos», es decir, «univer so,» puesto que él el primero concibió y llevó á cabo la idea de comprenderlo en su gran conjunto, y tambien por cuanto significa la propia voz «armonía,» y él reveló á la par la coneatenacion de los fenómenos y el enlace de las le yes generales que rigen la concertada unidad de la crea cion. No han llegado las ciencias naturales todavía á su su premo desenvolvimiento, como que hace apenas un siglo estaban aun en mantillas; así debe el Cosmos presentar por necesidad grandes vacíos, y no puede ser mas que un traba jo incompleto, un bosquejo, COMO sn autor le titula; mas no podrá robarle el tiempo un ápice de su valor, y le está reservado un destino mas duradero que á las demás obras sobre ciencias de observacion , á las que los nuevos ade - 'aritos hunden bien pronto en el olvido, porque este libro es el epítome de los conocimientos humanos en una época dada ; y sobre todo fue el primero que trazó el camino que debía seguir la inteligencia humana para encumbrarse -á la alta contemplacion del Todo , para irse acercando á la suspirada comprension de la unidad. Él marcó los lí mites en que debe contenerse esta ciencia de las ciencias ; indicó la meta á donde encaminarse debian los esfuer zos, senaló los escollos , delineó el grandioso monumen to, fijó el estilo , el colorido , nada dejó en fin por hacer en cuanto lo consentia la civilizacion de su época. Los numerosos hechos con que cada día se enriquece la obser vacion irán llenando los claros y agradando la fábrica, pero los cimientos son incontrastables , la senda que si guió la única y verdadera. Bien pudo intitular su obra « Cosmos , » bien hubiera podido al fenecerla esclamar como el lírico latino , « Exegi monumentrim cere peren nius I » pero con la incomparable modestia de que care cía el cantor de Ofanto , dijo no mas: « ! Perdonad mi osadia ! » Apenas hemos hecho mas que apuntar ligeramente y de pasada los innumerables Eervicios prestados á las ciencias y á la humanidad por este hombre estraordinario; apenas hemos bosquejado en apresurados rasgos su inmensidad científica. Tarea fuera el hacerlo cumplidamente que re quiriera menos prematura, mas espacio y mas fuerzas. Pero si de las esferas del saber descendemos á la de los afectos y sentimientos, ! que vasto asunto no ofrece aun Humboldt á la adrniracion y al encomio ! No menos alto rayan que las dotes intelectuales, ornamento del sabio , las prendas morales que embellecian al hombre : á tan grande cabeza hermanábase un corazon sensible no me nos grande ; y si ante su imponente magestad inclinamos la fi-ente, ensánchase de gozo y de carinosa simpatía nuestro corazon , al contemplar al hombre de la familia y de la amistad , al hombre en la escena pública y en el estrecho recinto del hogar doméstico. Él nos presenta el perfecto dechado de, un hombre á quien solo movieron los mas levantados y generosos impulsos, en cuya mente no se albergó jamás un sentimiento ruin , cuyo pecho solo á lo verdadero, á lo bello , y á lo bueno dió cabida. En el santuario de su corazon conservó ilesas las preciosas joyas de la pureza y de la fé, cuya tersura jamás empenaron los vaivenes de su larga existencia. Era su alma el alma e'rt-- dida, limpia y sin dolo del nino en el acerado pecho del varon esforzado: en él se presenta realizada aquella mez cla feliz de blandura y fortaleza, de sensibilidad y energía, que constituyen el bello ideal de la humana naturaleza. A él sobre todo pueden aplicarse las palabras con que él mis mo termina el elogio que pocos anos ha escribió de su amigo Arago: «Lo que caracterizaba á este hombre estraor dinario no era tan solo el poder del genio, que produce ó fecunda, ó aquella rara lucidez que sabe desenvolver vistas nuevas y complicadas, como cosas de larga fecha adquiri das á la inteligencia humana ; era tambien aquel atrac tivo maridaje de la fuerza y de la elevacion de un carác ter apasionado con lit afectuosa ternura del sentimiento.» ?Necesitamos ir enumerando una por una, y encarecien - do tantas y tan nobles prendas? ?No fuera ocioso, despnes de lo que llevamos dicho acerca de sus escritos .y de su influencia? ?No hablan ellos mas alto que 'pudiéramos nosotros de su laboriosidad inconcebible, de su fuerza de voluntad , de su constancia inalterable? No se revelan en ellos el desprecio de las riquezas , su bizarro desinterés científico , y aquella gallarda y, tan rara largueza de glo ria ? ?Y sus viajes , no son el mas elocuente testimonio de un ánimo esforzado, despreciador de toda fatiga, á quien jámás arredran los peligros , cuyo ardor nunca desfallece, y de aquella su penetracion admirable? No le vemos ya en las a Vistas de la naturaleza » y en el Cosmos , al en cumbrarse al emporio de la inteligencia , ostentar el mas completo desarrollo de las virtudes humanas ? no resplati. decen allí , al igual de su genio , su amor á la humanidad? Nunca guió su obrar la ambicion de dejar grabado con indelebles cifras en la historia de las ciencias su nombre inmortal ; mas grande , mas noble fué su anhelo , guióle siempre el mas acendrado amor á la familia humana; para ella fueron sus esfuerzos, para ella se afanó tras la verdad, á ella toda quiso legada. Insistirnos en esta significacion de Ilumboldt , por haber sido el norte de sus afanes, y al que consagró toda su vida. Sabios son muchos los que este dictado merecen; cuán pocos el de hombres , como Humholdt lo fué , y quiso serio ! Si con constantes trabajos y estudios aplicóse á forta lecer é ilustrar su entendimiento , no menos diligencia puso en cultivar y' perfeccionar su corazon ; y así como su razon elevada le guardó de errores y preocupaciones , así tambien su conciencia fué un vigilante fiel de su ho nor y su entereza. ?Qué diremos que acierte á espresar el entusiasmo cine nos inspiran sus virtudes ? Senlimos que vamos cayendo de repetieion en repeticion ; y sin em bargo , nos duele no • haber dicho bastante. Tal vez sea contrario á la figura que llaman gradacion los retóricos , y quizás con lo que vamos á decir menguaremos , en vez de acrecentarlo , el efecto del discurso , si tal hubiésemos pensado hacer ; mas no por eso dejarémos de hacer mé rito de ciertas prendas mas humildes en la categoría de las virtudes y deberes humanos ; pero que hacen al hom bre amable y bienquisto ; entendemos hablar de la ame nidad de su trato , de los encantos de su conversacion , de la esquisita cortesía de sus modales , de aquel conjunto de prendas que le hacían ocupar en los salones un lugar tan preferente como en los escanos de las Academias , y 'que desde el primer momento le granjearon la estimacion y el carino de cuantos tuvieron la dicha de tratarle. Los hombres entregados á las especulaciones científicas pecan no pocas veces, preciso es confesarlo , de áridos y adus tos en la sociedad. No así Humboldt , cuya conversa cion , gracias á su singular afluencia y elegancia, como á lo frescas que conservaba las especies su portentosa memoria , no menos que á cierta travesura ingénita, era interesante , variada , floreada y chispeante de donaire, y á veces de malicioso chiste. A sus facultades poco co munes de narrador agregaba aquella viveza y rapidez en el enlace de las ideas que llaman los franceses es prit , y otra mas compleja y difícil de definir , que de signan los alemanes con el nombre de Gemütklichkeit , cuya base principal forman la franqueza y la cordiali dad. Tanto en Paris , como en Berlin , lo mismo en Viena que en Londres, así en los ricos estrados como en la sociedad de los amigos, dominó siempre la palabra flúida y fecunda de Humboldt, al igual que sus escritos entre los productos de la prensa. Era su crítica tan im parcial , tan blanda y tan benévola , revelaban sus juicios una modestia tan estremada , un desconocimiento tan completo de su propio mérito , que su censura de las obras agenas nunca le acarreó enemistades , y si á veces verdaderos amigos. No podemos resistir á la tentacion do referir una anécdota que nos presenta Humboldt bajo este aspecto: hallábase en Paris de regreso de su famosa espedicion á las Américas , y habiendo criticado sin em bozo los defectos de que adolecian las observaciones en diómétricas recien- publicadas por Gay-Lussae , y ha biendo llegado á sus oidos que aquel fisico , jóven en tonces , se manifestaba resentido de su censura , como le encontrase un dia en una reunion , y tratase aquel de evitarle, acercósele afable y alargóle la mano diciendo : Fuera rencores impropios de hombres que briscan la verdad. Seamos amigos : trabajemos juntos ! » Y aquel noble impulso valió á la ciencia las luminosas investiga ciones sobre el aire , practicadas por entrambos sabios , y á él una sincera amistad que solo pudo romper' la muer te. No vacilarnos en afirmar que sus numerosos amigo.s debiólos acaso mas á estas nobles partes del hombre pri vado que á su alto valer científico ; este arrebata la ad miracion , aquellas conquistan el amor. Ningun sábio fue quizás en época ninguna tan querido , nadie quizás ha disfrutado del trato y de la amistad de tantos hombres grandes , no siendo escasa la parte que en esto tuvo la fortuna que en todo le fué tan propicia , pues su cuna y sus talentos le permitieron ver y tratar de cerca á los colosos del siglo pasado : el vió el rostro á Federico II y á Napoleon departió amigablemente con Schiller , trató á Herder , habló á Juan Pablo , admitióle Goe the en su intimidad , y la mas tierna amistad unióle á Jorge Forster ; Lagrange Monge, Laplace , Bertbollet , Werner, y. todos los hombres mas ilustres de aquella épo• ca fecunda le honraron .con su amistad, el grande Arago , así como Gay-Lussac y Bios, Gauss y Buch , le estuvieron unidos desde su juventud ; y Guillermo de Humboldt fué su hermano! Todos los hombres ilustres de todas las na ciones, de todos los continentes, todos los varones insig nes en letras , en ciencias , en artes , en política, á todos. los ha conocido Humboldt , todos han querido honrarse con suamistad. Los reyes , los magnates buscáronla tam bien con ansia , y sus testas coronadas de oro y pedrería se inclinaron todas ante aquella cabeza orlada de la fúl gida corona del genio.• Todo hallóse en él reunido , todas las mas favorables circunstancias- vinieron á coincidir para que cumpliera los destinos que estaba llamado á desempenar en la obra del progreso humano. Su importancia no admite parangon ; nadie la habia alcanzado en época ninguna, ni es de pen sar que vuelva á adquirirla nadie en ningun tiempo. Sus deseos eran para todos los gobiernos órdenes, una sencilla palaLra de Hutnboldt allanaba todos los obstáculos, supaso era una ovacion continua , y hasta el hombre ignorante de la plebe pronunciaba con respeto el nombre de Hum boldt como la espresion mas elevada del saber, como la manifestacion mas ostensible de la inteligencia humana. Nunca sabio alguno habia logrado tal popularidad ; y si » 136 w algun grado cabe de eomparacion , diríamos que sollo puede equipararse á la que gozaba Francisco Arago en las provincias meridionales de Francia. Cúpole la dicha poco comun de que ya en vida fuesen reconocidos sus afa nes y merecimientos por el bien de todos, y que todos hi ciesen justicia á sus méritos. ?Qué mas pudiéramos decir para ponderar la grandeza de su fama y la popularidad universal de su nombre , quo mas elocuentemente no diga la carta que pocas semanas antes de su muerte di rigió á sus infinitos conocidos é incógnitos corresponsa les de las cinco partes del Mundo , contestando de una vez á todas las cartas recibidas , á ?pie no podia corres ponder su buena voluntad y su incansable pluma, pues pasaban de dos mil , y eran pareceres que se le pechan sobre empresas de colonizador) , sobre planteo de esta - blechnientos , sobre máquinas , sobre proyectos y arbi trios de todo género ; libros sobre todos los ramos y en todas lenguas que se sometian á su criterio , ó se le de dicaban , ofrecimientos de toda especie , muestras en fin de amistad , admiracion y simpatías? Tan estraordinaria era esta popularidad , tal el presti gio de que gozaba en el nuevo continente, tal la confiauza que inspiraban su saber y sus luces , que , cuando , por los anos de 1850 , se promovieron entre el gobierno in glés y los Estados del norte América ciertas desavenencias que hacian inminente un rompimiento, corrió en boca de todos el nombre de Humboldt, y la opinion pública en los Estados americanos le designaba como juez árbitro entre los dos paises y componedor amigable de la con tienda (A ). Patente y grandioso testimonio de su valimiento es la creacion de los observatorios magnéticos, que, por la naturaleza de sus delicadas observaciones, requerian edi ficios de construccion especial. Bastó que Humboldt indi cara su utilidad para que todos los gobiernos se apresura sen á secundar sus deseos, estableciéndolos segun el modelo del que en Gotinga habían fundado Gauss y Weber , el cual debia seguir formando el centro general de las ob servaciones. A la voz de Humbolt levantáronse estas ata layas del magnetismo terrestre en todos los puntos del globlo: el Czar Nicolás, entre otros , mandó establecerlos en Petersburgo , illoscou , Kasan , Tobolsk , Dorpath y Wilna; y el gobierno inglés en Londres, Cambridge, Ox ford , calcuta , Bombay, en el Cabo de Buena Esperanza , y en otros muchos lugares que ahora no recordamos. Para todos los viajes de esploracion que se emprendían, solic,itabase el patrocinio de Humboldt , se recorría á sus luces , quien trazaba el plan , conseguia subvenciones del erario público, y daba á los viajeros eficaces recomenda ciones, con las cuales encontraba por donde quiera la pro teccion mas decidida por parte de los gobiernos. Una car ta de Humboldt era, sobre todo en el nuevo continente, un pasaporte general , un crédito ilimitado. Así es que puede decirse que él formó principal parle de todos los viajes de esploracion nuevamente intentados. Humboldt habia venido á ser el nucleo de la investiga cion científica, el centro á donde convergía la actividad (1) Debemos este dato á la amistad del Sr. Volger,, cónsul actual de los Estados Unidos en Barcelona, residente en América en la época á que nos referimos. Amers~~11111~11 de los naturalistas de todos los paises. Las primeras noti cias de los descubrimientos geográficos le eran dirigidas ; numerosos observatorios le daban continua razon de los • resnitados de la contemplacion astronómica ; los nuevos y diarios portentos de la química , los adelantos de la física, las conquistas de las demás ciencias naturales se pooiao desde luego en su conocimiento , y todos le enviaban sus libros , memorias y manuscritos. Con solos los libros que recibió Humboldt habria para fundar una magnífica biblioteca. Tal le atacaban los naturalistas como á su cabeza, que, en la reunion de los naturalistas alemanes que cada afio se celebra en un punto diferente de la Confederacion , en esa fiesta nacional y tan alemana , en que los principes , las ciudades y todo el pueblo rivalizan ú porfia para aga sajar á sus ilustres huéspedes, en ese curso de las pri meras inteligencias del pais, al que cada cual trae los mas nuevos productos de su laboriosidad ó de su ingenio, ha ce muchos ahos que , al reunirse en sesion , su primer cuidado era dar al anciano Humboldt un testimonio de su deferencia y carino. Por setiembre del ano anterior, escri bianos un amigo que por primera vez formó parte de aquella gloriosa asamblea: « Al abrir la sesion , propuso el presidente un saludo á Alejandro de Embola. A esta proposicion unánimemente aclamada , circuló por todos lados como un estremecimiento eléctrico , y entre gritos de alborozo y de indecible entusiasmo , se redactó el si - guiente parte , que transmitió inmediatamente el telégra fo: 4 Salud á tí y á tu espíritu siempre jóven!» La res puesta de Humboldt, recibida durante la sesion, produjo una nueva esplosion de entusiasmo , que se manifestó en cordiales vivas y ruidosos aplausos. » ?A qué mayor altura pueden encumbrarse la populari dad y la fama de un hombre? !Qué cabe decir ya, cuan do lo mas selecto de la inteligencia de un país , que tre mola la antorcha de la eivilizacion , así á porfia le aclama el mas digno entre los mas dignos , y el primero entre los primeros! Fité Htunboldt amigo de reyes , vivió en continuo roce con magnates ; pero jamás podrán la envidia ni la male dicencia tildarle de cortesano ; ningun resquicio ofrece su conducta por donde pueda introducirse la calumnia. Amábale el rey de Prusia con singular carino ; era , mas que un amigo, miembro de la real familia, de la cual hace muchos afios que apenas se separaba ; pero ni el monar ca se doblegó su altiva honradez , ni al amigo sacrifico la rectitud de su conciencia. Inclinado por conviccion, co mo no podia menos de ser , á las ideas liberales ; el pue blo de Berlin le vio varias veces dar un público testimo nio de la firmeza de sus opiniones y de su dignidad de hombre con un voto á los candidatos de la oposicion. Y no le llevaba á las urnas el atan menguado de hacer rui doso alarde de virtudes cívicas ; no buscaba aquella aura popular que tau bien suena á. los oidos de los aduladores de la multitud ;—ni á esta ni al poder quemó él un solo grano de incienso—obró segun su conciencia , y al ser por acaso reconocido de alguno , fué vitoreado por el pueblo , que le amaba con orgullo , y halló un triunfo donde solo fuera á cumplir un deber de ciudadano. Vivió Humboldt bajo artesonadas techumbres , pero ja más le Wúió la atriiósferade los .palacios; jamás trocó por ricas. galas su porte sencillo y vi'!Mesto ; jamás la opípara mesa le separó de sus hábitos frugales , y tampoco le ten taron los mullidos lechos á dar el descanso de su cuerpo , al regalo de su vejez mas horas de las pocas que su ener gía y su actividad nunca enervada concederles querian. Si la virtud se acrisola en el infortunio , no menos se acendra su valor en la próspera suerte al fuego de la se duccion y de los halagos, por cuanto es mas de preciar el que de la lid sale con victoria, que el que no se aventuró á los peligros del combate. Por manera, que tanto mas merece Htunboldt ser aplaudido y estimado , al verle , en medio de la opulencia y del fausto , despreciar las rique zas ; rodeado de placeres , darse al trabajo ; entre la ad - miracion y el aprecio universal, cerrar las puertas al en greimiento; y bajo suntuosos alcázares , conservar íntegra su preciada independencia. lilas dirán: ?estuvo pues Humboldt exento de humanas debilidades? ? nada ofrece su conducta que desloar? ?no hay siquiera una sombra leve que empane tanto esplendor , ni un tono desacorde SO advierte en la armonia de su vida? Solo una flaqueza reparan en él algunos: una bondad harto estremada. Tendrémos„ siempre á gran dicha, y será uno de los más gratos recuerdos de nuestra permanencia en Alemania, el haber logrado ocasion de conocer personalmente al vene rable Nestor de las ciencias naturales, el haber gozado de su conversacion y estrechado aquella mano que tantos biel nes diera al mundo. • Una simple recomendado') nos bastó Lara hallar acceso en su franca morada. Lo hubiéramos igualmente recibido, á• manifestarle directamente nuestros deseos, y lo que es mas, hubiéranoslos agradecido con una afectuosa carta. No creyó nunca Humboldt conceder á un hombre un precioso favor con su autógrafo ; al contrario, los prodigaba, no dejaba por contestar la carta mas insig nificante. Dispensónos aquel varon insigne la mas cordial acogida; sí, el jóven estudiante estrangero, el nino, an - sioso de ver de cerca aquel luminar de la ciencia, fué re cibido con igual benevolencia que lo hubiera sido un pro fesor ilustre 6 un alto personage. Convencímonos una vez mas de que el verdadero saber va siempre acompanado de la afabilidad y de la llaneza, y que la humildad en un hom bre de mérito es la prenda que da realce á todas las 'de más , como pone el oro de resalto los diamantes que en garza. Hallaba Humboldt singular complacencia en la con versacion de los jóvenes. Con la misma corteccion y ele gancia hablaba el espanol que si acabara de dejar la corte de Espana. Varias veces recordó su permanencia en Barcelona, de la cual, á pesar de haber transenrrido mas de medio siglo , conservaba fresco el recuerdo, no menos que de los agasajos que aquí recibiera de varias familias. Hablaba de Espana con entusiasmo y carino. Cuando tu vimos la honra de conocerle, en 4857, era muy parecido al retrato que encabeza nuestro número , tanto que era el que regalaba entonces á las personas á quienes •quena fa vorecer con este obsequio: razones que nos han movido á darle la preferencia entre otros varios de que podíamos disponer. • Hemos llegado al término de nuestra tarea , á que tal vez con sobrada irreflexion nos arrojamos, que con jus ta. desconfianza emprendimos, y que abandonamos con descontento. No fué por cierto nneltro ánimo trazar una acabada pintura de la vida de este clarísimo ingenio , ni menos componer • un elogio lúnebre á su memoria : mas modesto frió nuestro propósito, y así deseáramos que fue sojuzgado. Nuestro único guia fué el entusiasmo, sin que fueran parte á imponernos rémoras consideraciones lite rarias de ninguna especie , obedeciendo tan solo á la ve hemencia de los afectos que en nuestro ánimo despertaban la grandeza y las escelsas virtudes del hombre que acaba de perder el mundo. Tal como á nuestra mente Se ofre cieron el sabio y el hombre, con sinceridad nos esforza mos en retratarle. Ni el temor nos acosa de habernos es cedido en sus alabanzas, pues no fueron hijas del calor pasagero inspirado por el dolor presente y la reciente 'pér dida ni nadie que bien le conozca las ha de tildar de exageradas. • En mal seguros trazos presentamos al público espanol esta noble é imponente figura, sin lisonjearnos de haber la cabalmente delineado. Acontece con Humboldt como con un grandioso y variado paisage , cuya hermosura y grandeza no alcanza nunca á abarcar la vista ; pues de cada nuevo punto que se le contemple , segun sea la luz á que se le considere, ofrece nuevas bellezas tí los ojos. Profusamente dotado por la naturaleza , de las faculta des que mas engrandecen al hombre, de una alma sen sible, adornada de puros sentimientos , desarrolló todas de concierto las ricas dádivas, sin • que nunca el engran decimiento ,de la una redundara en. menoscabo de las de más. Él es así mismo un inmenso complejo de ideas, senti mientos y acciones que se confunden en un todo concerta do; un verdadero cosmos Moral, intelectual y estético, imposible de encerrar en los términos de una descripcion. El lenguaje aparece pobre para espresar cuanto valió y cuanto le debemos. Ni la antigüedad, ni los siglos moder nos presentan el ejemplo de un varon tan completo, de un ánimo mas levantado, de un espíritu mas poderoso. Él asis tió, por decirlo así, al nacimiento de todas las ciencias na turales, y con el amor entranable de un padre les prodigó sus fuerzas y sus desvelos; como ninguno, contribuyó á su desenvolvimiento, y Ilevólas enlazadas á suapogeo. En este período de crecimiento y adelantos de las ciencias fí sicas, verificado en su mayor parte dentro de los estrechos límites de un siglo, en este paso gigante del espíritu hu mano, descuella radiante la venerable figura del anciano Humboldt ; en él se encarna, personifica y sublima todo el saber de su época; él corona la ciencia del siglo xix. Pudiera ser por automasia apellidado el Naturalista, porque él, como nadie, comprendió en suinfinita grande za y hermosura la naturaleza; porque él creó su ciencia la ciencia del porvenir! !Cuán hermosa fué la tarde de su vida! Esplendo rosa tarde de verano , embellecida con todos los fue gos del sol poniente! Représentanos la venerable figura de Alejandro de Humboldt como el labrador encorvado y *encanecido por los anos, pero robusto todavía y vigoroso, que rehusa todo descanso, y á quien parecen alargar la vida del trabajo y la fatiga. Allí , enfrente de su granja , apoyado en sus aperos el cuerpo que contrastaron y tem 18 >1 138 x piaron las tempestades de la vida , siente latir en su pe cho un corazon tranquilo, que dulcemente se inunda .de júbilo al tender la vista por las vastas propiedades que se pierden en el horizonte , incultos desiertos un (ha , con vertidos por los incansables esfuerzos de toda su vida en feraces campos y frondosas florestas. Doran las mieses los celages encendidos de la tarde , pende de los árboles rico y sazonado fruto, y blandamente se agita el follage al halago de las brisas vespertinas. ! El cielo ha bendecido su trabajo! En sabroso arrobamiento revuelve allá en su mente los variados sucesos de su larga y agitada vida , y el espejo de su conciencia solo le devuelve grandes y vir tuosas acciones. ! Oh , cuán dichoso ! Él dió á la humani dad todas sus fuerzas , todos sus dias, y vió colmados sus afanes. Él lega á sus hijos una rica herencia que nunca podrá serles arrebatada. !Ved cual carinosos y llenos de admiracion y respeto le rodean sus companeros de traba jo, ú los que frió dechado y guia en la ereccion de la grande obra! ! Cómo se inclinan las cabezas, adornadas tambien de canas, ante aquella augusta y sencilla grande za! ! Y cómo los mas jóvenes sienten hervir en su pecho el entusiasmo y los mas nobles ímpetus al contemplarle ! Todos piden al cielo que alargue aun por algunos anos aquella existencia grande y querida , aquella inteligencia nunca exhausta, aquel brazo siempre vigoroso, aquella senectud siempre lozana. ! Logre al menos coronar con su grande obra la obra grande de su vida ! Y el cielo acogió propicio tan férvidos votos. Antes de bajar á la tumba, vió cumplido el sueno dorado de su juventud. Hasta el último aliento ha sido útil á la humanidad. Mientras duró la lumbre en sus ojos, no se amortiguó ni un instante el Barcelona. Mayo 1859. . •>, sol de su inteligencia, y se hundió en el horizonte lanzan do sus mas fúlgidos destellos— ! astro santo de paz y de armonía! ! Descansa en paz , venerable anciano! ?Quién , como tú , pudiera dormir tranquilo el sueno de la tumba ? El que, cual tú , muere legando al mundo tantos y tan ricos dones, y á la admiracion y al ejemplo de las generaciones venideras una vida tan pura y tan noblemente empleada, puede morir satisfecho. Nunca ha recibido la tierra mas sagrados despojos. ! Descansa en paz ! que te acompanan las bendiciones y las lágrimas de todos los pueblos, y nuestros corazones son tu urna cineraria. ! Descansa en paz, esforzado campeon de la verdad , valeroso adalid de la civilizacion! ! Reposa en el seno de la muerte, héroe de la ciencia sin mancilla , orgullo de nuestro tiempo , blason de la humanidad ! Tu corazon magnánimo ha cesado de laltir , la tierra cubre tu cuerpo glorioso ; pero tu' espíritu gigante palpita y alienta en tus obras , vive y obra por do quier,, se cierne sobre noso tros , nos envuelve y nos impulsa adelante. Las semillas que arrojó tu mano son árboles ya corpulentos que desa fian al cierzo, al sol y al huracan. -- Ellas seguirán cre ciendo y fructificandoy multiplicándose; ellas sombrearán tu tumba de siempre verdes é inmarcesibles laureles. Cir cundado de una deslumbrante aureola de gloria, brillará tu genio á las edades futuras ; y mientras la tierra ruede sobre su eje, resonará tu nombre ! Juan Font y Guitart. >1 139 tc Una carta de Humboldt. De L'Illustration, semanario ilustrado que se publica en Paris , muy conocido en Espana , tomamos el siguiente breve artículo , que dedica la memoria de Humboldt, por la inte resante carta en él reproducida; la cual , Si no es , á nuestro entender, toda una autografía ; nos patentiza que Cl valor de Humboldt , como hombre , en nada cede á su grandezacomo 'sabio. No dudamos que todos leerán con placer y respeto estos renglones, trazados por aquella mano firme, no helada por el soplo de noventa inviernos, estas palabras emanadas de un corno(' entero y sencillo. A quién no ha de prendar y cau tivar tan acendrada modestia unida á méritos tan esclareci dos ? La modestia en un hombre de prendas, en un varon insigne por su saber, es en lo que mas preciamos, es cual el encanto que en la doncella hermosa derrama la ingenuidad que ignora su belleza y el poder de sus atractivos. No era su modestia de aquellas que se ostentan á los ojos del mundo , y que no son mas que oropeles con que se adereza el mas en greido desvanecimiento; rico joyel era de oro purísimo, cu yos quilates abonan todos los actos de su larga carrera. ! Cuán to nos agrada aquel digno acabar de su carta! Oh ! mil veces dichoso tú, noble anciano , que , al volver atrás los ojos á tan vasto pasado , pudiste pronunciar tales palabras con la mano en el corazon I La Alemania, que con piadoso carino ha ido coleccionan do las cartas de sus grandes ingenios, no dejará que se pier dan las de Alejandro de Humboldt , diseminadas por todos los paises de la tierra. Las cartas familiares de un grande in genio, de un hombre que ha ocupado altos destinos en las letras, en las ciencias ó en el estado, constituyen una de las lecturas mas amenas , á la par que instructivas, por cuanto en ellas se nos presenta el hombre cual es en sí, despojado del fausto y de las sujeciones anejas á su cargo 'y á su auto ridad en la vida pública ; en aquellos renglones, trazados sin cálculo ni premeditacion; dictados solo por la fuerza del sen timiento, reflejo del estado del ánimo , del humor del mo mento , nos revela , acaso á despecho suyo ; sus mas secretos impulsos , sus mas íntimos movimientos. Al registrar la cor respondencia de un hombre ilustre , nos introducimos en su vida íntima , le vemos, si cabe decirlo así , en traje casero , en su verdadero carácter. ! Cuántas veces no es una carta un rayo de luz que nos esclarece algun acto de su vida, nos dá la clave de un enigma de sus escritos, ó nos pone en claro los móviles de sus opiniones 1 Nada como un epistolario nume roso para asistir al desarrollo gradual de una elevada inte ligencia. Pocos hombres habrá , no vacilamos en decirlo, que hayan sostenido tan vasta y variada correspondencia científica , po lítica , amistosa y de l'amiba. Casi raya en debilidad la sin gular condescendencia con que correspondió Humboldt á Cuantos le dirigieron obras y escritos. Quizás miraba este trabajo como solaz y ,descanso de mas graves tareas , quizás cedió en parte á la inclinacion de lucir la gentileza y la do nosura de soestilo familiar. Hemos tenido legar de ver mu chas cartas de Humboldt en aleman y en francés, todas ellas escritas con suma discrecion y elegancia, prendas de que nos han asegurado abandaban las qué eseribió en otros idiomas, pues de todos con igual facilidad se servia. Entre los preciosos y abultados epistolarios, ornato de las letras alemanas , cual son las varias eorresoondencias de Goe the y Schiller, de Lessing , Juan Pablo, BOtTlle y muchos otros escritores de gran valía , Ocuparán un eminente lugar las cartas de Alejandro de Humboldt , á las cuales quizá esté reservada igual celebridad que á las de su ilustre her mano. Esta correspondencia nos contará elocuentemente de su influjo en el adelantamiento del saber, por sus consejos , por sus escitaciones , por so mediacion protectora ; ella nos le mostrará afable , indulgente , servicial , infatigable , descu-. 'mido!' del mérito , alentador del talento ; en ella resplan decerá como carinoso hermano, como fiel amigo como el (lechado en fin de un hombre en todo grande , y bueno.en todo estremo. Pongamos término ya á las consideraciones que nos sugi rió la interesante carta del precitado articulo de L'Illustra tion , que á continuacion insertamos. « El autor de la escelente noticia sobre el Sr. A. de Hum boldt , inserta en la Biografía !)eneral , cuya redaccion di rige el Sr, F. Heder , á quien habíamos pedido un, resumen de aquel escrito para continuarlo al pié del grabado (I), ha creído con razon que es preferible remitir al lector á la obra antedicha , y limitarse á reproducir una carta del ilustre sá - 1)10 que le honró con su amistad , carta que vale por sí sola toda una autobiografía. La carta del Sr. de Humboldt , que debemos á la atenta amistad del Sr. Hoefer , dice así : Al Sr. Dr. F. Hoefer, director de la Biografía general. « Querido y escelente amigo : « Sírvase V. dispensarme, se lo suplico , el retardo invo « !untarlo que recelo haber ocasionado al tomo XXI de la « importante Biografía general que está V. publicando. « El haberse agravado las dolencias del rey , la vaga incer-:. « tidumbre acerca de su partida , la llegada imprevista de • una parte de mi familia, todo esto me ha obligado á con « tínuas idas y venidas de Berlin á Sans-Souci y á Tegel , « morada campestre de mi familia , á orillas de un hermoso « lago. No pudiendo justificarme de mi demora , no me queda « otro arbitrio que apelar á su indulgente benevolencia , de la cual , tanto por la atencion con queme ha favorecido V. al enviarme los artículos ( Guillermo y Alejandro de Hum boldt) , como por la glorificacion de mis largas tareas , tríe ha dado V. tan vivos testimonios. « En una cuartilla separada (1. II. III.) he apuntado lo que, incumbe al Sr. Saint-René Taillandier , autor del artículo Guillermo de II. « Por lo que hace al artículo dedicado á mi biografía , en « la cual ha puesto V. tanto esmero y tanto carino , es tal lo « que me ha asustado en globo, que apenas me atrevo á so licitar una que otra supresion parcial. « La amistad tiene tambien sus mitos; pero esta mitología « solo encuentra prosélitos dentro de un reducido círculo de « amigos que confunden gustosos el ánimo y la constancia « para el trabajo, el deseo de llegar á buen término, con el s, Este bello grabado, que coge toda la página del periódico francés, representa a Ilumboldt escribiendo sobre la rodilla. junto á su bufete ; y es una reproduccion reducida de una preciosa aguada debida al pincel dél célebre Hildebrandt , que en litografía iluminada se publicó en Berlin en 4856 aumentando el interés que ya de por si inspira esta bella composi clon el aubígrafo con que testificó Ilumboldt la verdad de la copia: « Imagen fiel es de mi cuarto de estudio cuando escribí la 2. parte ,del Cosmos A pe sar del esmero en la ejecucioix, el traslado ha perdido con los colores gran parte de su gracia y frescura. « « « >2 140 I< « logro mismo de los esfuerzos. La larga paciencia del vivir « acrecienta á su vez una nombradía que dista mucho de: la « gloria. Afortunadamente no me alucino acerca de mis pro « pios méritos , pues siempre me vi rodeado de personas que « me aventajaban. « Mi vida ha sido útil á las ciencias , no tanto por lo que « me fué dado producir, cómo por el celo que he manifestado g en aprovechar las ventajas de mi posicion. Siempre he sidd e justo apreciador del mérito ageno , y hasta he tenido cierta « sagacidad para descubrir el talento en ciernes. Me es grato e pensar que si he atravesado, que si he cometido el yerro «(le atravesar por entre una diversidad demasiado grande de « intereses científicos , he dejado por donde quiera que pasé « alguna huella de mi paso. e Queriendo favorecerme con sus mitos de amistad , me « espolie V. á graves compromisos. Suplicole á V. de rodi • llas, sí es preciso , que suprima , en la página 525 , aque lla espantosa comparacion del último renglon ; que no se e muestre V. tan próligo en un pais donde reinó Leibnitz , y que no diga , como en la página 510 , « Uno de los « sábios mas distinguidos de la época. » Con la malicia , no « del corazon , pero sí de espíritu, podrá V. ealificario de « 17randeza .ficticia y oficial, peor que esto aun , es apoca « miento, es el deseo de un poco de tranquilidad moral , « es el convencimiento de la suma benignidad, siquiera « para conmigo, del Areópago de los contemporáneos. « Pero lo que en' mas estimo , y lo que nunca podrán ar « rebatarme , es el sentimiento de independencia que me « acompanará hasta la tumba. « Mil afectos. « 1 de julio de 1858. A. DE HUMBOLDT. « El Sr. de Humboldt murió en herlin el dia O de mayo: SUS exequias se celebraron el 40 á las nueve de la inahana: Un inmenso séquito, compuesto de todos los hombres ilustres que encierra la ciudad en artes, ciencias y profesiones libera--. leacompalló á la catedraL•Tres chambelanes', en traje de ceremonia, llevando sobre cogines las condecoraciones del funto , orecedian al carro mortuorio, tirado por seis caballos' de S. M. El ataud , de madera de roble , sin otro ornamento,: estaba cubierto de laurel y de flores. A entrambos lados del carruaje iban veinte estudiantes de la Universidad con pal.-;, mas. Detrás seguía una interminable hilera .de carruajes. « El príncipe regente y todos los miembros de la familia' real presidian el duelo. « El gobierno francés acaba de honrarse eon la publicación de un decreto del 9 de mayo, que manda colocar en el Mu seo de Versalles la estatua de Alejandro de Humboldt. Humboldt y el Austria. No mueven ya nuestra pluma la admiracion y el entusias mo; impúlsala ahora el corage. El mismo sentimiento de equidad que hasta aquí solo pudo dictarnos alabanzas , nos impone el áspero lenguaje del vituperio , nos obliga á salir en defensa de la justicia innoblemente mancillada. Con profunda indignacion hemos leido en los papeles pú blicos una especie calumniosa, echada á volar por la prensa francesa c0o único objeto es desdorar al Austria, envile cenia á los ojos del mundo civilizado, arrojar un peso mas á la balanza de ominosas imputaciones, fraguadas por la natu ralmente fecunda inventiva de nuestros vecinos, ahora' agu zada por el odio , y con las cuales se pretende despojar á un pueblo enemigo de toda dignidad y de todo hidalgo senti miento. No traspasarémos los límites que nos marca la índole de nuestra publieacion ; ella debe permanecer completamente apartada de los vaivenes de la política, agena á todo espíritu de partido, á las exacerbadas pasiones del momento ; pero lo que motiva las presentes lineas, lo que nos arrastra á la can - (lente arena de la actualidad , es un interés puramente hu mano, es el honrado deseo de poner en su punto la verdad, de lavar el feo borron con que se ha tiznado la honra de un pueblo bajo todos conceptos acreedor á la consideracion y estima de las demás naciones. Preténdese que algunos periódicos austríacos se han propa sado á frases injuriosas á la memoria de Alejandro de Hum boldt , menoscabando sus méritos y cercenando su gloria. Compáreseesta indigna conducta de la prensa austríaca, con el rasgo generoso del .gobierno francés, que ordena erigir una estátua al sábio aleinan , el >mismo día de su muerte.! Este es el golpe de efecto que se ha intentado producir en. la opinion púbica. .1' ahora preguntamos nosotros á. todos los hombres de buena 11 que conozcan al honrado pueblo aleman , tan celo so de sus glorias literarias, ?en el centro de esa Alemania tan Juan Tora y Guitart. ilustrada, cuando se han enfriado apenas los restos mortales del grande hombre de todos tan venerado y tan querido, hu biera podido hallarse un corazon tan abyecto, una pluma asaz bastarda, que á tal.avilantez se prestára ? Es de todo punto absurdo. Mal conoce el pais y' el carácter de sus habitantes quien es capaz de suponer que , entre los diversos estados de • la Confederacion germánica , pueden mediar envidias litera rias , ni que las glorias de uno de ellos hieran los ojos de los demás. La Alemania literaria y científica, la Alemania inte lectual no reconoce fronteras ; para ella no existen las mez quinas divisiones de territorio qiie debilitan su Pujanza; muy alto se encumbra sobre aquella multitud arbitraria de garradas líneas, que todos los leales corazones alemanes an sían ver borradas del mapa. Humboldt es aleman , como lo son Goethe , Schiller y Juan Pablo, Beethowen Y Mozart. Nadie se acuerda de que vió Schiller la luz en el Wurtem berg ; nadie dice que Lenau es húngaro, que Uhland es de Stuttgart ; todos son alemanes, todos son glorias germánicas,. patrimonio así del Norte como del Sur: tanto como se es tienden los acentos de la poderosa lengua alemana, y aun mas allá , esta es la patria teutónica ; para ella son, todos los esfuerzos , para ella tambien todos los lauros. Tan llorado ha sido Ilumboldt en el Austria como en. Pm-. sia ; y la ciudad de Viena hubiera tributado á sus despojos las mismas honras que han recibido en la capital de Prusia.; el ' pueblo de Viena hubiera acompanado el féretro que los en-i cerraba, tan llenos de dolor los, corazones cual debió acom-. paliarle, á su postrer morada el pueblo entero de Berlin. Da grima el ver como así se prostitu¦ e el sagrado ministe rio de la prensa ; como las irritadas pasiones políticas no. vacilan en profanar el nombre de un varon eminente, para convertirlo en instrumento de viles maquinaciones , en tocar con mano impía á las cenizas de un héroe de la humanidad para lanzar sobre todo un pueblo inmerecido balden. Se abLi sa de su nombre para sembrar odios y rencores, para exaspe ,>1 :141 rar aun mas los ánimos, harto acalorados, ya, .él qua solo anheló amor y armonía! ! No se confundan los sentimientos de los pueblos con la política de los gobiernos ; no se quiera acorralar en los cuar teles el espíritu nacional ! Pero se cree dispensar á los austríacos sobrado honor con llamarles cosacos, ni aun concedérseles quiere que sean ca paces de comprender lo que el mundo ha perdido, ó mejor, lo que posee el mundo en Alejandro de Humboldt. Se trata de representar al Austria desnaturalizada madre al desprecio de los contemporáneos ; ni su dolor quieren dejarla , y se hace ludibrio de sus lágrimas. Con aquellas frases. insidiosas, que rechazamos, intenta decirse : ved , oh , pueblos , lo que es el Austria ; vedla cual pisotea la memoria de su hijo mas digno, vedla como deslustra, imbécil , su gloria más precla ra ; vedla cubrir de cieno el cadáver aun tibio de un grande hombre. ! Qué cabe esperar de un pueblo tanJlegradado ! ? Y podríamos callar ? No se dirá que en el estrangero no haya una voz, siquier débil , que se levante á protestar con tra tan infame calumnia. Si, nosotros, en nombre del pueblo austríaco, en nombre de la ciencia, la rechazamos. Dijérase que, ciertos órganos rezagados de la prensa , amantes de las tinieblas , como en todas partes los hay , liabian hablado de Humboldt •con menosprecio, y calláramos. No ahora , que se ha vilipendiado en globo á todo el periodismo austríaco. • Gran riesgo corremos de atraernos la animadversion dé muchos, en una época en que es .tenida á heregía toda pala bra en favor del Austria, en que la generalidad se complace en acoger todas las perversidades propaladas. por la prensa francesa , en que la mayor parte miran las cosas con los ojos de la' pasion. . Nuestra rectitud nos obliga, sin embargo, á esceptuar al gunos órganos de la opinion pública, (Jimios y sensatos, de esa misma Francia , que acabamos de acusar, y de otras naciones, que han senalado ya al público desprecio á esos miserables forjadores de vilezas con que buscan halagar los bajos sentimientos del populacho. Poco á poco han ido des vaneciéndose á la luz de la verdad tantas infamias y horrores con que, se había empanado el honor del ejército austríaca. Nosotros hemos querido .asociarnos á esta obra de justicia defendiendo el honor del pueblo. ! Mas ay ! que el dardo emponzonado de la calumnia pronto se clava, y difícilmente se arranca. ! Cuántos se empenan en creer el mal ! La imparcialidad les disgusta , la infamacion les complace, en la animosidad se gozan, la templanza me-, rece solo su desden , y la reparacion su indiferencia. Bien sabemos que ningun pláceme ha de valernos este crito , mas tampoco los buscamos. Fiemos llevado la palabra en pro de la verdad , y esta satisfaceion nos basta. Juan Font y Guitart. • De la vida del alma. Por (E. S. gtochricht. En el cerebro ante todo hay que buscar la preeminencia verdadera y esencial del cuerpo humano. ?Pero está el hombre en efecto tan especialmente aventaja do, en la organizacion del cerebro, sobre los demás animales? Si comparamos con él del hombre toda la serie de los ce rebros de los animales, veremos que, generalmente, á cada tipo principal de la organizacion del cuerpo, corresponde, en especial, un tipo principal de la organizacion del cerebro. Lá organizacion del cuerpo humano no viene empero á formar ningun tipo principal .en el reino animal. Antes bien, perte nece el hombre evidentemente, respecto de su organizacion Corporal, á la clase de los mamíferos, donde está inmedia tamente despues de los monos ; y así es que su cerebro es semejante, en general, al cerebro de los mamíferos, y espe cialmente, en todo lo esencial , al de los monos, solo que es algo mayor, y tiene mayor número de circunvoluciones. • Poco satisfechos quedaremos sin duda de este resultado, á saber : de que sea nuestro cerebro no mas que algo mayor que el del orangutan ó del troglodita , aunque cuente mas circunvoluciones que el de aquellos. Así es que se hace forzo so considerar bajo otro punto de vista la rélacion entre el hombre y el mono. Pero, para hacerlo como se debe, de bemos preguntar primeramente hasta qué punto aventaja el organismo humano al de los irracionales. En la suposicion de que encontrasemos nuestro oido y nuestros ojos, nuestros músculos y nervios mas perfectos que los órganos correspondientes de los animales mas cercanos, debiéramos sin duda, en este caso, esperar mayor perfeccion al mismo tiempo en la estructura de nuestro cerebro. Vemos empero que el organismo humano solo puede llamarse mas perfecto, en cuanto las necesidades del hombre son de na turaleza mas noble y elevada, y en cuanto en su organismo, como en todo lo demás, van variando las formas generales á tenor de la diferencia de las necesidades. • Una variacion tal de las formas generales, correspondien te á la mas alta necesidad del hombre, la echamos de ver desde luego en la estructura de la mano y en la posicion erec ta , por la cual se favorece el uso de la misma mano. Bien puede enorgullecerse .el hombre con la estructura dé la mano ; si es que puede provocar su orgullo la posesión dé lo corpóreo ; y si es que llega á perder de vista que su cuerpo no es mas que 'un instrumento avasallado á su espíritu. Por otra parte, encontramos, respecto de la facultad del habla, de la que, no menos que de la mano, puede enorgu llecerse el hombre, tan pocas variaciones de las formas ge nerales del cuerpo como las vemos en los ojos y el oido. Por donde se echa de ver que donde quiera que las formas generaL les del cuerpo van correspondiendo á la necesidad mas elevada del hombre, no existen en él variaciones proporcionadas. Inesperado se nos hace, fuerza es confesarlo , el mezquinó resultado que nos dá la cornparacion del cerebro humano con el de los animales; pues era de presumir que nuestro cerebro se diferenciase tan ventajosamente al menos del de un oran gutan , como el de un mono del de un ganso ; y casi esta=- mos por (lar menos crédito á los anatómicos que á nuestro amor propio. No obstante, si ponemos á un lado nuestra va-L nidad , ? acaso no deberiamos considerar que el verdadero orgullo, mejor diremos, el verdadero consuelo del hombre, ha de consistir en que solo se le concedió al espíritu del hom bre un cerebro parecido al del animal , afine por el Cuerpo , y de él tan distante por el espíritu ? Por cuanto, en esto fun da el maestro su verdadero orgullo, es á saber, en que, con un instrumento de que se sirven los demás, ejecuta él la obra mas perfecta ; por donde en esto consiste ciertamente el ver - dadero consuelo del hombre, esto es, en que no es al cere= bro á quien ha de agradecer lo que es. Por este lado, á mi entender, debe juzgarse de la relaCion del cerebro humano. Las vísceras están al servicio de los ór ganos de la vida' que se conoce, los músculos y los nervios lo están al de la médula espinal, la médula espinal al del 142 K. 'cerebro ; pero el mismo cerebro no es mas que un instru mento al servicio del alma. • A la pregunta de cómo se comportan una con otro , alma y cuerpo , darémos una contestacian , solo en cuanto nos lo permitan nuestros conocimientos de la vida física. Vemos que las materias orgánicas constan de las mismas .materias fundamentales que las inorgánicas ; los cuerpos or gánicos de celdas acumuladas á la manera de cristales ; y las hallamos además , en sus fenómenos físicos , sujetas comple tamente á las fuerzas naturales universales. Pero , si de este hecho tratase de sacarse la conclusion , de que plantas y ani males salieron de la materia , deberémos oponernos termi nantemente á este sentir ; por cuanto tal modo de ver está muy lejos de satisfacer al espíritu y al corazon del hombre. Semejante opinion aparece muerta, fria, desolada ; por cuanto de lo muerto solo puede salir lo muerto , la vida solo tiene su origen en la vida , el espíritu en el espíritu. Y tambien encontramos en los mismos fenómenos de la vida !os datos mas preciosos para la opinion contrapuesta ; es á saber : que en los organismos , no es la materia , con sus fuerzas ciegas , mas que el medio por el cual sale á lo esterior un tipo ideal, idea de especie. No menos que en el animal , reina la vida orgánica en la planta ; el desarrollo del cuerpo , el crecimiento y la repro duccion obedecen á las mismas leyes. Pero, en la planta, tic• ne la vida de nutricion solo por sí misma su significado ; en el animal , está ya al servicio de los órganos de una vida que se conoce á sí misma , y debajo de estos órganos están además los instrumentos de la sensibilidad y de la locomocion por medio de los nervios, que están al servicio del cerebro, úni. co órgano de la conciencia animal. Y por mas que músculos, nervios y cerebro estén formados de aquellas- celdas , lo pro pio que todas las partes de las plantas, y por mas que sus fenómenos físicos estén sujetos á las fuerzas universales de la naturaleza, siempre aparecerá en la vida, de que se tiene conciencia, una existencia mas alta. Por lo que hace á su organismo , pertenece el hombre al reino animal. Todo el desarrollo del cuerpo , su crecimiento y la reproiloccion están sujetos á las mismas leyes ; los ojos , los oidos , los Músculos , los nervios, y el cerebro tambien , están construidos como en los animales ; pero si de ahí qui siésemos inferir que el espíritu del hombre no es esencial mente distinto del de los animales ;vendria á ser esta conclu sion muy parecida á la que viniese á suponer que plantas y animales no son mas que un agregado de cristales. No cabe duda en que es de grandísima importancia hacer del cuerpo el objeto eschisivo de la observacion ; por donde son muy de estimar todos los naturalistas que han tratado de defender la opinion que estamos combatiendo ; puesto que á ellos se deben sobre todos los mayores descubrimientos que se han hecho en el campo de la vida física. Guardémonos sin embargo de desatender, en la investigacion de lo corporal , lo espiritual que se revela en lo primero ; pues en toda la naturaleza viva , se comporta siempre el cuerpo con el espíri tu como el instrumento con el actor ; y el instrumento solo tiene su valor por el actor ; cuando el actor sostiene tam bien sin instrumento , su lugar y su significado. El instrumento y el actor se corresponden mútuamente ; pues ninguno de los dos tieno un origen distinto , sino que lo tienen entrambos en una misma fuente. La mano humana tiene una estructura, cual no podia ser mas adecuada para el servicio de un sér racional ; y esto que no hay en ella ningun hueso ó músculo que no se vea tambien en la pata delantera de los mas de los animales vertebrados. Así mismo, es propor cionado el cerebro del hombre á la actividad de su espíritu, por mas que no se encuentre en él ninguna parte que no se encuentre tambien en los animales mas inmediatos. Pero ni la una ni el otro son mas que unos instrumentos ; la mano para el cerebro ; el cerebro para el alma humana. Tan solo en los fenómenos físicosse manifiesta lo espiritual á la razon humana, y apenas acertamos á imaginárnoslo á solas. Con todo , no salió lo espiritual de lo corporal ; difícil mente podemos considerar lo segundo como anterior á lo pri mero , por cuanto el origen de todas las cosas es por sí mismo un principio espiritual. En todo el cambio de las cosas , muéstrase lo corpóreo como lo perecedero, y lo espiritual co mo lo subsistente ; pues la vida es una existencia que se funda en un rejuvenecimiento no interrumpido. En medio del cam bio de la maieria , de las formas y de los órganos , no sub siste el individuo mas que en la idea del completo desarrollo de su historia ; en medio del cambio de los individuos , solo subsiste la idea de la especie. Cabe por otra parte que perez can especies , y que se levanten otras nuevas , no siendo unas y otras mas que representantes interinos de una idea princi pal comen. Hasta los mundos , me atrevo á decir, es posible que perezcan para ceder su lugar á otros nuevos ; solo la idea tiene subsistencia : la idea de todas las ideas , como dijo Pla to') , subsiste en la eternidad. Si se nos pone la pregunta de si todo organismo y toda parte del mismo , así como toda especie, ha de tener su his toria, de la cual. no seria toda generacion y toda serie de generaciones mas que un fragmento aislado , á tenor de la analogía, deberá ser afirmativa la contestacion á esta pregun ta. Pero por lo que hace á la humanidad , debe ser la con testacion mucho mas terminante todavía ; por cuanto , en contraste con el animal , y mas aun con la planta, es la vida espiritual de todo hombre , y de toda generacion de hombres, un miembro de la historia espiritual de la vida que recorre todo el linage humano. Así pues, tambien en la tierra tiene ya la vida de todo in dividuo humano una importancia mas alta. Mas no se dá el hombre por contento con haber servido de miembro durante algun tiempo, de la gran cadena que se vá desenvolviendo. No hay uno de nosotros que no sienta el impulso, el anhelo de la inmortalidad individual ; todos estamos dispuestos á preguntar hasta qué punto se deja probar el cumplimiento de esta esperanza por las leyes de la naturaleza viva , ó hasta qué punto al menos concuerda con ellas. • Esta prueba no hay que pedirla al naturalista. Lo que lla roamos leyes de la naturaleza, no son mas que fragmentos de una ley grandísima y recóndita , que á la sola luz de la razon , ha de ser para el hombre un enigma eterno , porque los fenómenos de donde las deduce no son tampoco mas que fragmentos de los fenómenos del universo. De una serie de observaciones , infiere el hombre todas las lees de esta cla se , salvo acreditar mas tarde la esperiencia si están funda das ó no ; y de la suerte de los individuos despues de la muerte de su organismo, no tiene la esperiencia voz alguna. — Así es que solo podemos hablar aquí de la concordancia de las mismas con las leyes de la naturaleza viva establecidas por el hombre. Algunos naturalistas tienen por imposible que subsista lo espiritual tras la muerte de lo corporal. ? Y qué es lo que al hombre no le ha de parecer imposible , cuando trata de re presentarse de antemano lo desconocido? hace pocos anos que parecia imposible el origen de los infusorios y pai ásitos por la via trillada. ?Quién tendria por posible la vista y el oido , y la subsistencia de la vida en medio del cambio ince sante de materia y de las formas , si no lo tuviese delante co mo cosa real y efectiva? Quien convenga conmigo en que lo >5 143 I< corporal está con lo espiritual como el instrumento con el actor , este verá, á mi entender , el cumplimiento de aquella esperanza en la concordancia con las leyes de la naturaleza viva ; pues con el instrumento no perece el maestro. « Pero, » dirán algunos , «sin ojo, no es posible ver ; sin oido , no se puede oir ; sin cerebro , no cabe actividad del cerebro ; ? y qué fuera el alma sin actividad del cerebro? » Cierto que, á tenor de las leyes de la vida física, sin ojo no es posible ver , ni oir sin oido ; pero á tenor de las mismas leyes, así el ver como el oir no son mas que modos especiales de comprehension de la naturaleza esterior. Por medio de otros órganos se manifestará la naturaleza de otro modo ; aunque el cómo debe sernos ahora tan incomprehensible co mo lo es el modo de comprehension por el ojo y el oido para el ciego y el mudo de nacimiento. Cuando un din se le den al alma otros órganos, en vez de ojo, oido y cerebro, compre henderá y observará de otro modo. No solo lo corporal es perecedero ; tambien habrá de perecer mas de una actividad del espíritu que estimamos en mucho en este suelo ; pero tan solo para ceder su lugar á otra mas elevada. ? Pero seremos entonces los mismos que fuimos en la tierra?)) pues esto mismo quisieran ser aun los mas. — Lo seremos tan poco, como tampoco somos en edad proyecta los mismos que fuimos en la flor de la juventud. Con todo , en la juventud , se cimentó lo que fuimos en edad avanzada ; y por lo mismo en este suelo se cimentará lo que seremos en lo alto. Solo lo esencial es permanente ; pero nada se hace tan arduo para la inteligencia humana como el distinguirlo de lo no esencial. Lo esencia! de un Rafael y de un Mozart creemos reconocerlo en su talento ; y con todo, el talento de entram bos no fué mas que una forma por la que se manifestó en aquellas dos almas el sentido para lo bello y lo sublime. Pero guardémonos de murmurar por lo que nos está oculto ! Una cosa hay, confirmada y corroborada al menos por la atenta observacion de la vida física ; y es : que nada de lo que el hombre trata de adivinar ó calcular de ante mano, se muestra tal como él opinó , sino infinitamente mejor de lo que jamás acertó á imaginar. De esta impoten cia de la ciencia humana se infiere de cuanta importancia son los consoladores dogmas del Cristianismo , que dan fijeza y certidumbre á las nobles aspiraciones del naturalista. Antonio Berres de las Casas. Las bodas de las llores. por Culos Mulla. ARTÍCULO SEGUNDO. Cuando todas las partes de la flor están. suficientemente desplegadas , se manifiesta en seguida en los dos sexos un nuevo desarrollo. El estigma se cubre de un líquido viscoso y azucarado ; las anteras , por el contrario, manifiestan cierta maravillosa tendencia á moverse en direcciones determina das. Tambien sucede esto con frecuencia á los órganos feme ninos , al estilo, de modo que los dos sexos se hacen capaces 'de irse mútuamente al encuentro. Esta tendencia se verifica de un modo sujeto á leyes. En las flores de la Kalmia , se inclinan los diez eStambres al rededor del órgano femenino, como si fueran otros tantos radios de una rueda que par ten del estilo. Cada estambre está oculto en un hueco de la corola, que le protege contra el frio y la humedad. Salen los estambres , cada uno de por sí , de dichos huecos , y enderezándose , se aproximan al estilo con las anteras , en disposicion de abrirse ; despues de un corto rato , retroce den , separándose de él. Lo mismo hacen los estambres uno hacia otro en el Polyganum tartaricum y pensylvanicum, y otro tanto sucede tambien en la Parnasia palusb is. En la Fritilaria imperial , que tiene seis estambres de igual longitud , se aproximan alternadamente, y de tal suerte , que marcando por números 4 , 2 , 5 , 4 , 5 , 6 las anteras , se aproxima primero la del número 4 , despues la del 5 , luego la del 5, y finalmente las ¶2 , 4 y 6 en el mismo orden. En las especies del género Saxifraga , se acercan dos á la vez al estigma , y se apartan de él , siguiendo tambien el mis mo orden. En el tabaco y en la patata , se inclinan al mismo tiempo hacia el órgano femenino todos cinco estambres. Tambien en el Cactus gran dífloms están siempre en contacto 'muchos estambres con el estigma , y solo despues que unos se han retirado , se aproximan otros. En las labiadas , donde casi siempre existen .dos estambres largos y dos cortos , por ejemplo, en el género Albahaca, los dos cortos se doblan bácia atrás , destines de la fecundacion , dirigiéndose hácia la corola. Sucede con frecuencia, sin embargo, que se hacen aguardar los machos ; entonces se encorva el estilo con el estigma , dirigiéndose hacia ellos. Esto se vá en la Nigella, en el Epitobium, en el Spartium y otros. En la Nigelia da mascena ó Aranuela, son las hembras mucho mas largas que los machos ; de aquí la necesidad de humillarse ellas á ellos., En esta situacion , en que permanecen cómodamente largo rato, representan las hembras , en la flor , una especie de corona. En el Epilobio de hoja estrecha, la hembra se mantiene encorvada hacia el macho durante algunos días; pero se endereza de nuevo, inmediatamente despues de la fecundacion. En el Sparlium scoparium, retama de esco bas , están los estambres dispuestos en dos filas , de las cua les una es casi un cuarto de pulgada mas alta que la otra. Los estambres mas largos alcanzan su madurez destines de los cortos , y el pistilo está situado en medio de los prime ros. Inmediatamente que el estilo se ha hecho bastante largo para salir del hueco que forman los pétalos que le rodean , se inclina é introduce su estigma en el grupo que forman los estambres menores , ya maduros ; al mismo tiempo crece en longitud , y se coloca , despues de algunos días , en igual si tuacion entre los estambres mayores , que han madurado durante este intervalo. En la Collinsonia , solo hay .dos es tambres , pero uno madura mucho antes que el otro ; así es que el pistilo empieza por encorvarse hacia el primero, y le abandona un din ó dos despues , para ir á abrazarse con el otro. ?Qué sucederá donde macho y hembra están igual mente desarrollados á la vez , como en las orquídeas? Aquí no puede efectuai se la fecundacion del estigma por la antera sin el ausilio de una tercera parte. Por esto , la naturaeleza ha creado una hojita , por ejemplo , en el Ophrys, Nido-de ave , que hace veces de tercero , como lo espreso muy bien en Klaustahl , en el arto 4799 , el naturalista Waechter, des cubridor de este maravilloso fenómeno. Tan pronto como el * pólen maduro, ínterin el estambre se inclina por el ápice , flor ; envia entonces por millares los granitos de pólen desde es 'arrojado de-su reservatorio , y cae sobre dicha hojita , se tocan las estremidades deesta y de la antera , ya por Si mis mas , ya por cualquiera causa estrana ; é inmediatamente Sale de la punta de la hojuela una gotita de líquido viscoso, que se pega al estremo de la antera ; y así pegada , se deja caer sobre otra parte de la flor. La hojuela , que , al verter la gotita , se había doblado un poco , vuelve á enderezarse; y entonces se descubre el estigma barnizado de un humor pegajoso , presentándose al ólen ocasion para fecundarle sin obs.taculo alguno. Acaecido . esto , la hojuela desciende completamente , encorvándose , y encierra al estigma , pro tegiéndole contra todo accidente perjudicial á la fecundacion. En otras especies de orquideas , falta dicha hojilla , pero no el líquido: La feeundacion está rodeada de dificultades en las plantas de esta familia ; por cuya razon , .el fruto de la vai nilla , que procede de una orquidea , solo puede obtenerse en nuestros paises por medio de fecundacion artificial. A causa de está dificultad de las bodas , ha precavido la naturaleza de otro modo la posible estincion de la especie. Cada ano se produce en dichas plantas una nueva raiz junto á la antigua ; á medida que aquella se desarrolla , vá consumiéndose esta , sirviendo de alimento á la primera, y por último se corrom pe. La nueva, que está siempre un poco adelantada respecto al sitio que ocupaba la antigua, da, en el ano inmediato, un tallo que lleva flores , y sirve finalmente, segun la irrevoca ble ley de la naturaleza , para la formacion de una nueva raiz, como pecho materno que se ofrece con resolución al hijo; de este modo vá la planta ganando sucesivamente un poco de terreno ; y esto ha valido á las orquídeas el nombre de plan tas marchadoras. Así reposan constantemente en la natura leza la muerte y la vida una al lado de otra ; así tambien la muerte es siempre el gérmen de nueva vida. Mucho mas di fíciles son aun las bodas en los vegetales dioicos , en quelos dos sexos viven separados. Ya vimos que la palmera no da ba frutos con regularidad, sino con la cooperaeion del hom bre. La naturaleza , sin embargo, no ha confiado á este el trabajo de verificarlo ; ella se ayuda á sí misma, como la me jor consejera, y ciertamente por esto es producido el pólen en estraordinaria cantidad en las flores masculinas de aque llas plantas cuya fecundacion se efectúa con dificultad. Lige ro como una pluma , es transportado con frecuencia por los' .vientos á regiones muy distantes, y puede así ponerse en con tacto con las flores femeninas. Esta circunstancia se echa de ver en nuestros avellanos, por la multitud de sus flores mas •culinas , en los amentos de los sauces , de los álamos , en el cánamo y en otras especies: Algo semejante acaece tambien .en muchas plantas dioicas acuáticas. La Valisneria espiral, .planta que tiene las hojas parecidas á, las de las gramineas , .crece en el mediodía de Europa, en el fondo de los fosos lle nos de agua. La fecundacion seria imposible en una planta dioica , que habitara en el agua, porque el pólen deberia He ; gar al estigma solo por medio de ella, y además' esta separarla _el líquido viscoso. que cubre al estigma ; pero en este caso, . se ayuda tambien la naturaleza de un modo tan ingeni oso como sencillo. Dió á la flor femenina un pedúnculo que sé mantiene arrollado en espiral debajo del agua ; llega la época ...de la fectindacion , y entonces distiende sencillamente sus circunvoluciones espirales, y sale sobre la superficie 'del agua, .-dejándose mecer por las ondas. El pedúnculo de la flor mas culina es , por el contrario , muy corto y está falto de cir cunvoluciones, de modo que no le es posible alcanzar la superficie del agua, Esto no inquieta, sin embargo, á dicha el fondo hacia la superficie , segura de que alguno de ellos' ha de encontrar la casa nupcial. La flor femenina no se equi--. voea ; luego que la fectmdacion se ha verificado , arrolla de nuevo su pedúnculo , y se dispone para proporcionar en el fondo á las tiernas semillas el alimento del seno materno que necesitan. ! Tan grande y tan fecunda en sus medios es la naturaleza ! Hasta á los insectos se ha atribuido un gran papel en las bodas de las flores , y muchas veces con razon. Libando el néctar de las flores , andan diligentes de flor en flor estos por, los mas espléndidos hijos del reino animal ; pudiendo me.; nos de acontecer que de este modo se adhiera muchas veces. á su cuerpo algo de esa iritiltidad de granos de pólen , y que luego en otra flor se pegue al estigma femenino. Tampoco' han faltado naturalistas que , camo Koelrenter, han sostenido' con entusiasmo que los insectos eran atraidos por los colores de las flores, tratando la naturaleza de seducirles por tal me dio, para crearse con ellos protectores inmediatos de las bo dasde las plantas. Es cierto qué , en la naturaleza , hasta lo mas pequeno sirve para sus designios. Se comprende que cada cual' rinda servicio sin advertirlo él mismo. ! El servicio de la naturaleza es tan fácil Existe por lo demás una maravillosa relacion entre los in sectos y las flores. Las mariposas y otros insectos perderian el tiempo , cuando han recibido los órganos y la impulsion para la generacion , si necesitaran alimentarse de las hojas de las plantas, como lo necesitaron antes cuando fueron larvas ú orugas. En suúltimo estado de desarrollo, viven solamente á espensas de los líquidos azucarados de las flores , que estas les ofrecen sobre sus estigmas , y con mayor abundancia aun en sus nectarios..Tambien pensó la económica naturaleza en esta superfluidad del néctar, y le designó para alimento de un nuevo mundo maravilloso, el de los insectos. En esto mismo estriba una admirable reciprocidad ; pues casi cada flor posee tambien sus especies propias de insectos. Así, la mariposa del cardo vive sobre diversas especies de este géne ro de planta ; la graciosa Zygena de la Filipéndula habita sobre. varias especies de Espireas , y con especialidad sobré la Espirea filipéndula; las Donatia , coleópteros adornados de brillo metálico, sobre los carrizos y las canas, en los es tanques y pantanos. Conforme el hombre mismo está ligado al suelo y al clima por todas las variedades de raza, así tam bien se verifica otro tanto hasta en los mas inferiores domi nios del reino animal. Todo tiene su patria , que está ínti mamente enlazada con su vida. Pero si los insectos facilitan la operacion de la fecundacion en pago del azúcar que las flores les proporcionan , ? á quién no le vendrá ahora á la memoria el ciego coleopterillo que habita en los hormigue ros , el Claviger , que, porque ciego, es alimentado por las hormigas ; y él , á su vez , exu¦la en recompensa una gotita de miel ? Aun cuando este servicio de amistad de las hormi gas derivase del interés, ? qué importa esto ? ?No es, hasta el mas elevado amor espiritual el interés de uno para con el otro? La naturaleza, cuidadosa en todas partes, ha atendido por tanto, en la produccion del néctar de tas flores, no solo á la necesitada abeja ó á la mariposa, sino que ha hecho tambien partícipe, respecto á esto, al hombre mismo.; puesto que él hace reunir en las colmenas para su provecho esta su perfluidad de néctar transformado en miel por sus esclavas, las abejas. Antonio Sanchez Comendador Las patatas como alimento por S. i'riebriib. ARTICULO SEGUNDO Y ÚLTIMO. Las patatas han producido en muchas comarcas una 'mi seria irreparable. Un irlandés se tiene ya por rico, cuando posee una cantidad de patatas suficiente para satisfacer su hambre y la de su familia. Para las cuatro quintas partes de la poblacion de Irlanda son las patatas , sin ad cien de nin guna especie , el único alimento , á no ser en tiempos muy felices , en que se acompanan con uno que otro arenque. Sin embargo, muchas veces se cuelga el arenque de un bra mante , que pende del techo encima de la mesa , todos res triegan en él la patata para que le tome el sabor, sino en realidad , siquiera en la fantasía. Pero con frecuencia, ni aun este arenque pueden comprarse, ! tanta es la miseria! Enton ces recurren aquellas pobres gentes á un estrano espediente para sazonar su comida , de una sencillez estraordinaria, pues solo consiste en senalar con la patata, 'antes de llevarla á la boca, el lugar donde debiera colgar el arenque, á cuyo con dimento llaman « patatoes and point », esto es , patatas con senas. Las patatas se comen en Irlanda aderezadas del modo mas sencillo á la par que mas, nocivo y de mas difícil diges tion , « with their jackets on » (con la chaqueta puesta), esto es , con piel y todo. No lo pasan tampoco mejor, en el Erzgebirge y en otras varias comarcas de Alemania , innumerables familias necesi tadas. Una fuente llena de patatas, cocidas en agua, sin mon dar; es lo que se pone sobre la mesa , y constituye por lo general, sin adicion de ninguna clase , el alimento de cada dia. A lo mas se anade un poco de grasa á las patatas, ya de suyo sobreabundantes en cuerpos productores de grasa. Y preguntamos ahora : ?Son las patatas efectivamente un co mestible tan barato como quiere suponerse? Una libra de carne de buey posee la misma fuerza alimenticia que 10 1/, de patatas. Verdad es que no podrian los pobres. rellenarse de carne corno lo hacen de patatas ; pero no es este tampoco el objeto del comer. No es la cantidad de la comida que intro ducimos en el estómago lo que debe totnarse en cuenta, sino su bondad y su fuerza alimenticia. Unos pocos hueyos son mas saludables para el cuerpo, y dan mas alimento que una gran fuente de patatas. El valor nutritivo de las patatas aumenta considerable mente , si se aderezan con leche. Una muy buena costumbre es la de las clases pobres del noroeste de Alemania, que sue len preparar sus patatas con la leche que ha servido para la fabricacion de la manteca, por contener aquella cabalmente los principios de que carecen las patatas , en particular la albúmina : pues la materia caseosa de la leche es un suplente de la albúmina , y además ha sido separada de la leche toda la parte grasa en la fabricaeion de la manteca. Las patatas, machacadas, Mezcladas y guisadas con leche, forman un alimento bastante nutritivo, aunque siempre Entiy, inferior á la carne, á los huevos y á los frutos leguminosos, como guisantes, lentejas , habas y judias. Fuera de desear que se generalizase mas el uso de las legumbres , especialmente entre las clases trabajadoras , de biendo preferirse las aderezadas en sopa y privadas de la Cáscara , tan difícil de digerir, en cuyo caso, bien pudieran comerse algunas patatas por anadidura. TOMO I. La costumbre de comerpatatas con la carne es así mismo muy recomendable; pues principalmente cuando hacemos poco ejercicio, acarreariamos á la sangre, por el uso esclu sivo de la carne, una cantidad de albúmina mucho mavor de la que le conviene : las patatas moderan la abundancia escesiva de la albúmina , á la manera que atenúa el agua la fuerza del aguardiente ó de un vino muy alcohólico. Tampo co es provechoso para la salud comer patatas con manjares farinaceos , porque estos , lo propio que aquellas , son muy ricos en principios productores de grasa. La fabricacion del aguardiente consume grandes cantida des de patatas ; y muchos se han lamentado de que este pre cioso comestible se emp:ease para la obtencion de una bebida tan perjudicial y venenosa , que tantas desgracias ha ocasio nado, privando así á los pobres de enormes cantidades de este alimento. Es innegable que el aguardiente ha precipita do á algunos á su ruina ; pero tampoco cabe duda en que ejerce una accion saludable sobre los que lo beben con mo deracion , mucho mas saludable que el uso de las patatas. Los apóstoles de la templanza anatematizan al aguardiente, porque unos cuantos han perecido víctimas de sus escesos en la bebida. Pero es acaso razonable condenar el uso de una cosa, porque puede, abusarse de ella? ?Por qué no pros cribís tambien el fuego , ya que unos cuantos por ir»pruden cia se han abrasado en él ? ? por qué no el vino y otras bebidas , que dan igualmente márgen á la intemperancia ? Quitese al nino el cuchillo de las manos, para que no se las time; pero ?quién nos autoriza á tratar á los pobres como á los ninos? Y necesitan del aguardiente. Es para ellos ni) be neficio, y no pocas veces una necesidad , sí , una 'necesidad, por mas que se maravillen aquellos que rellenándose el estó mago de abundantes y suculentos manjares, C011Stimiendo sus fuc.wzas en la indolencia , y mirando desde su punto de vista propio la vida de los demás, son incapaces de concebirlo si quiera. Los pobres necesitan del aguardiente , porque acelera la circulacion , aumenta la secrecion de los jugos digestivos , y favorece la disolucion de los alimentos. Modera igualmente la combustion de los principios de la sangre , que no exigen poi. lo tanto una reparacion tan frecuente. «Quien come po co y usa moderadamente del aguardiente conserva en susan gre y en sus tejidos tanto, como otro que, en iguales cir cunstancias , come mas, y no bebe aguardiente. » II) ?Go zan los pobres y los trabajadores de una alimentacion tan abundante y sustanciosa , que no se les daba conceder es ta compensacion ? ? No es tina crueldad negar al jornalero que, con el tiempo mas riguroso , con la lluvia y el frio , debe trabajar á la intemperie, el aguardiente que le calienta, le da ánimo y disposicion para el trabajo , y presenta á sus (1) Aš 1 dice Moleschott , y con razon , considerando en consecuencia al aguardiente como un medio ahorrativo de los tejidos; pero nótese buen, un ahorro á costas del cuerpo mismo y de la salud. Vivir no consiste en ahor rar las fuerzas, sino en emplearlas , no en conservar las materias, sino en transformarlas. Lo que retarda 'el Cambio de materia, retrasa tambien el curso de la vida ; así que el aguardiente, que ahorra los materiales de la sangre yde los tejidos , es realmente un enemigo de la vida , por mas que pueda llegar á hacerse una necesidad para la existencia. N. del T. 19 N 146 tir ojos con mas risuenos colores la imagen de su desgraciada suerte ? Nadie tratará de abonar ni de defender los eseesos ni de aguardiente ni de vino , pero ? quién reprobará al jornalero, que , despues de seis largos (has de duro é ímprobo trabajo , en el séptimo , el día del descanso , se permita el placer de una copa de aguardiente? su educacion y su clase le reducen á eWas satisfacciones materiales , y carece de medios para proporcionarse fruiciones costosas. Las patatas , como alimento, han traído mas males sobre Alemania que el aguardiente. Las consecuencias son lentas é imperceptibles para muchos , pero tanto mas seguras é ir resistibles. Y como si hubiese presentido el pueblo so perni ciosa influencia , como si un poder invisible le hubiese pre cavido , resistióse larga y obstinadamente á admitir y culti var esta planta exótica , al paso que el tabaco , á pesar de todas las multas y prohibiciones , se ha introducido en todas partes con general aceptacion. En Francia , así como en Alemania , debióse recurrir á la fuerza y al ardid para mover á los labradores al cultivo de las patatas. Plantáronse patatas, anunciando al mismo tiem po penas severas para el que se atreviese á robarlas. Apenas se publicó este edicto , cuando los campesinos se arrojaron al pillage de los campos vedados , y las cultivaron de escon dite. Así lo hicieron el boticario Parmentier en Francia, y la sociedad agrícola de Wurtemberg. Federico el Grande apeló á la fuerza para introducir en la Pomerania este cultivo. Ya un ano despues del descubrimiento de América , era conocida en Europa la patata por su nombre, que era el de papa en el Perú. En 1565 ,• trajo John Howkins la primera patata á Irlanda. Sir Walter Raleigh , la trajo de Virginia , en 454, y Francisco Drake en 4586 , á la vuelta de su se gundo. viage. En Inglaterra , cayó de nuevo en el olvido, y no volvió á hablarse de ella hasta el siglo xvni , en que se generalizó su cultivo , que no empezó en Escocia hasta 1770. En Francia , eran las patatas , en 4610 , una rareza que solo se presentaban en las mesas reales : el hambre de 1793 la generalizó en todas las mesas. En Alemania , plantó el boticario Clusins , en 1588 , la patata , como curiosidad científica , en Viena y Francfort. A la guerra de los siete anos estaba reservado el propagarla por todo el suelo aleman. Desde el ano 4710 hasta 1724 empezaron á sembrarse en Suabia y en el Palatinado renano. En 1740 , las introdujo en Baden un pobre lenador del valle de Murg. En Sajonia aparecieron ya por los anos de 1647; en Westialia por los de 1040, y en Brunswiek se cultivaban ya en 4647. En el Erzgebirge , las introdujo el superintendente de bosques Ale jandro de Reulwitz desde 1715 á 1725. La Suiza las recibió , en 1750, de la Alsacia y holanda; y el consejero de comercio Jonas Alstrom las trajo á Suecia en 1720. En Rusia , se propusieron aun en 4844, premios para los cultivadores de este tubérculo. A Grecia fueron las patatas con los bávaros , en 4856. Así se ha ido propagando esta planta mas y mas hacia po niente. La encontramos ahora, tanto en Africa como en Asia, al pié de la cordillera del Himalaya, en Bengala, en Ceylan, Madras y China , y hasta en Java, en Filipinas y en el Kam tchatka septentrional. ?Habrán la patatas , con el término de su viaje , alcanzado tambien el de su historia ? Es mas de desear que de esperar. Pero si con su historia cesarán tambien los males que han traido, las enfermedades , las escrófulas que han engendrado, cuestion es que no podrá decidirse sino pasados muchos anos, y quizá algunos siglos. Juan Font y Guitart. El earbon en la vida de los inieblos. por écirlos ARTICULO PRIMERO. El mundo no está formado de oro ni de piedras preciosas , ni menos se funda en ellos la economía de la naturaleza , organizacion económica la mas grandiosa. Esta verdad tri vial es tan antigua como el hombre; y sin embargo, han de bido transcurrir miles de anos , antes que viniera á constituir el fundamento mas seguro de la industria , la ,rual no es ni puede ser otra cosa que un trasunto de aquella economía magna de la naturaleza. En ninguna materia se presenta tan confirmada la verdad de este aserto como, en el carbono, el carbon. Consta de datos'auténticos que el carbol' era ya conocido en Inglaterra en el siglo noveno, y que en el duodécimo se empleaba ya para diversos usos , como para fraguas, hor nos , etc. En el siglo décimotercio, parece haber alcanzado mayores aplicaciones ; pues que en el ano de 1239 concedió el rey Enrique III á la ciudad de Newcastle un privilegio para la esplotacion del carbon de piedra. Cuan grande debió de ser ya por aquel entonces la consideracion que merecia es ta sustancia plebeya, se colige del decreto dado por el Regen te en el ano de 1245 para que se procediera á un examen del carbon de piedra (cabo mutis), en el cual debía fijarse al mismo .tiempo el tipo del salario de los trabajadores. En el ano de 1284 , obtuvo tarnbien la Abadía de Dunfernline , en el condado de Fífe, un privilegio de esplotacion de minas car boníferas. Estas son las noticias mas antiguas acerca del la boreo del carbol' de piedra en Europa, á las cuales se pueden anadir tan solo algunos documentos belgas. El famoso viajero veneciano N'arco Polo, en el siglo xni , encontró el carbon mineral muy usado en la China ; pues fué cosa que le mara villó por demás el ver arder en Pekin piedras negras , que tales le parecieron , que tardaban mas tiempo en consumirse que la lena. Es muy probable que ya se utilizara allí el car bon mucho antes ; y en efecto , parece que los documentos chinos hacen remontar su uso al ano 850 de la era cristiana. A pesar de este temprano conocimiento de la naturaleza de la olla, pasó completamente inadvertida para la generalidad. ?Y cómo habían de sentirse los pueblos inclinados á buscar tesoros californianos en este sucio material, aun cuando mil• tase en su interior el mismo principio elemental del diaman te? El laboreo de las minas de metales nobles y plebeyos ocu paba aun completamente á sus mineros, los montes les abas tecian generosos de lena y de maderas de construccion , el |
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