12_No. 1 (1 enero 1862), p. 439-453 |
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sus dias de juventud, le hizo ver levantarse la calavera y di
rigirse al cercano cementerio, transformada en un joven lleno
de fuerza y vigor.
El anciano no pudo ver mas. Cubrióse el rostro con am
bas manos , y lágrimas ardientes surcaron sus megillas apa
gándose despues en la nieve. Fuera de sí, gritó de nuevo aun
mas abatido y desolado. « ! Volved , dias hermosos de juven
tud y de vida, volved !...
Un
Y volvieron , porque todo habia sido un sueno. Se vió jó -
ven aun, y lleno de salud; y solo eran verdad sus errores y
sus desvaríos. Entonces dió gracias al cielo porque podía aun
abandonar la senda del error, y dirigirse por el camino de
la virtud á la hermosa tierra de la felicidad.
Vuelve tú tambien ! oh lector ! pues aun es tiempo. Este
sueno será pronto tu juez inexorable, y cuando llenode amar
gura esclames : «Volved, días de juventud!...» no volverán.
desenlace inesperado.
Era yo el cuarto en un coche de camino : mis otros tres
companeros eran un marino , un oficial de tropa, y un joven
elegante, hijo de una familia bastante acomodada. Como era
natural , la conversacion vino á rodar sobre los peligros á
que cada uno de nosotros se habia hallado cspuesto : el ma
rino habia naufragado por tres veces ; y cierto día, al dar un
abordaje en el mar de las Indias habia caido en el agua á
muy pocas brazas de las cavernosas fauces de un tiburon ; en
otra ocasion ha.bia volado hasta una altura prodigiosa de re
_sultas de la esplosion de un buque de vapor. El oficial, hecho
prisionero por un beduino , iba á ser decapitado, y ya pe
netraba el fatal yatagan por entre las vértebras de su cuello,
cuando vino á su socorro tulla bala que destrozó la cabeza
del árabe.
— Por lo que á mí hace, senores, dijo el jóven elegante,
que hasta entonces habia guardado silencio , jamás he nave
gado; tampoco he visto el fuego de los combates, y sin
embargo , me he hallado en una situacion mas crítica que
cuantas puedan ocurrir ; á lo menos tenia el mérito .de la
novedad.
No há muchos anos que me. encontraba en Bruselas : em
prendedor temerario, ávido de sensaciones violentas, intenté
junto con un amigo mio verificar una ascension aereostática.
A la hora fijada, mi companero falto á su palabra ; y ya me
disponia á abandonar solo la tierra, cuando hé aquí á un
desconocido que saliendo del círculo de los espectadores, me
suplicó le permitiese acompanarme. Tan activas fueron sus
instancias, y tantas sus promesas y juramentos de confor
marse punto por punto 4 cuanto le prescribiese, que accedí
por fin en admitirle. Entró en la barquilla : inmediatamente
hice soltar las amarras, y á los pocos segundos sobrepujába
mos ya las cimas de los árboles.
Mi companero no manifestó el menor síntoma de inquie
tud : iba sentado dentro de nuestro frágil y peligroso asilo
con la misma calma y sangre fria que si se hallase en la mas
cómoda butaca, procurándose el reposo que exige la digestion
de una comida suculenta. Semejante al volátil parecia delei
tarse en su elemento. Con objeto de facilitar nuestra aseen
sion , vacié un sacó de arena de los que me habia pertrecha
do , y esta accion pareció embelesarle , pues me suplicó que
me deshiciese del lastre restante. Me resistí ; insistió ; pre
gUntéle entonces de qué provenia su empeno en querer re
montarse á tanta altura.
—Temo que me reconozcan , me contestó.
Al pronto creí tener que habérmelas con un ente original,
que 'labia emprendido aquel viaje aéreo por efecto de una
calaverada , que se sentia con temor de que el suceso lle
gase á noticia de algun pariente suyo ; mas yo le aseguré que
bien pocha ir descansado, porque desde la tierra no distin
guirian su fisonomía.
Sordo á todas mis razones, me apremió con nueva vehe
mencia á que aligerase la barquilla de su lastre. Yo no podia
acceder á su ruego ; nos encontrábamos ya muy elevados; el
viento nos impelía hacia la marina , y yo sentia en mis aden
tros cierta inquietud : mandéle con toda formalidad que se
tranquilizase y se estuviese quieto. Murmuro entre dientes
ciertas palabras interrumpidas, y luego ví que arrojaba al
aire su sombrero ; quitóse acto continuo la levita y la hizo
seguir el camino que recorriera el sombrero.
— ! Bien , muy bien ! esclamó : ahora iremos algo mas
descargados ; subiremos mejor. Y empezó á desanudar su
corbata.
— ?Por qué haceis eso ? le grité ; si aunque nos observen
con telescopio, no pueden saber desde abajo quién seais.
— Que .no os lisonjee mucho esa idea , me replicó ; buena
vista tienen en casa del doctor Van-Speen.
Así se llamaba un médico que dirigía un establecimiento
sanitario célebre, y consagrado especialmente á la curacion
de las enfermedades mentales.
— Por ventura, le dije ? conoceis al senorVan-Speen ?
— Toma si le conozco ! He estado dos anos alojado en su
casa, donde se me han prodigado los peores tratamientos ;
allí me han sangrado , purgado , rociado con agua fresca ,
en fin, se me ha atormentado sin cesar. Jamás fui allí dueno
de mis acciones : allí vivia como en una mazmorra. Esta ma
nana he conseguido escaparme de aquella condenada man
sion ; no , no volveré á ella.
Ya pueden VV. figurarse cómo me quedaría al oirlo; me ha
llaba en companía de un loco , dentro de una débil barqui
lla, levantada por un globo aereostático, y á una elevacion de
cerca de dos mil varas. Un momento permanecí anonadado ,
yerto de pavor. Un rapto súbito de mi camarada , una ve
leidad funesta de parte suya , una lacha entre nosotros, cual
quier accidente , en fin , nos conducía á la perdicion. Él re
petia con furor su grito que tanta alarma me causaba: ! mas
arriba! mas arriba! ! mas arriba ! y se desnudaba á toda
prisa, y en seguida echaba al aire sus vestidos. Yo le mi
raba con ojos embrutecidos , sin atreverme á hacerle la
mas pequena observación ; pues conocia (fue todo trabajo era
perdido, y temia encolerizarle. Pero mi terror llegó á su col
mo, cuando no bien se hubo quitado las medias, le vi
volverse hacia mí , y mirándome de arriba abajo con ojo fe
roz, me dijo :
— Aun nos quedan diez mil leguas por andar ; preciso es
que uno de los dos se deshaga del companero.
Sus cabellos se erizaban , sus manos se contraian : él era
por otra parte de complexion mas robusta que la mia , y por
lo tanto no me era dable pensar en oponerle resistencia. An
tes que vermeen tal estado , hubiera preferido hallarme aban
donado á un antropófago , o cara á cara con un tigre en ayu
nas ; todo lo que se quiera, antes que contemplarme allá, á
la merced de un insensato para con quien eran supériluos los
ruegos , las súplicas, las observaciones, los discursos.
Sin que siquiera intentára impedírselo, le vi coger y pre
cipitar nuestros tres sacos de lastre ; el globo subió entonces
con una velocidad mas y mas aterradora ; alcanzaba ya una
regio!) á la cual jamás hubiese imaginado poder llegar : la
tierra habia desaparecido ; apinados nubarrones iban dando
vueltas debajo de nosotros , ascendian sobre nuestras cabe
zas, se cernian en derredor ; un irlo mortal embargaba todo
mi cuerpo. Y siempre continuábamos subiendo.
El loco se mostraba descontento y hablaba consigo mis
mo. Nosotros no vamos allá, no vamos allá, susurra
ba entre dientes. De repente volvióse de nuevo á mí, y me
dijo :
— Sois casado ? ?Sois padre ?
— No, le contesté.
— Por eso no teneis prisa en llegar ; yo tengo trescientas
esposas , y cinco mil hijos ; y á estas horas estaría con ellos
si el doble peso que arrastra el globo no amainase su vuelo ;
tanto retardo me exaspera.
— Caramba! repliqué á la aventura, y siempre ansioso
de ganar tiempo ; ? pues no deja de ser numerosa vuestra fa
milla? ! Cinco mil hijos ? Supongo que á proporeiou de la
familia serán vuestros medios de fortuna ?
! Quién piensa en eso !
—? Y habitan todos juntos ?
— Sí. Y cada una de mis mugeres tiene un gatito y un
loro, y cada uno de mis hijos, un caballo y diez perros.
— ! Santo Dios !... Pero...
— No hay peros que valgan: tengo un palacio todo de una
pieza de cristal de roca , que contiene fábricas de panos y de
sombreros, almacenes de todo género, tahonas y otros ar
tefactos. tambien hay en él un sin número de fanegas de tier
ra de pan llevar, otra porcion de vinas y árboles frutales ;
huertas y molinos; una balsa en un patio donde navegan cinco
navíos de tres puentes con 5555 canones de á ochenta, y cin
cuenta culebrinas rayadas que plantan una bala á la distancia
de 1.825,000 millas.
— ! Magnífico ! ?Y dónde teneis ese palacio?
— ! En la luna ! y allí voy yo, y allí haré un desembarco,
luego que me haya librado de tí. Vamos, vete, ? no ves que
me estás estorbando ?.. !Bastante tiempo te he sufrido.., fue
ra de aquí, y pronto!
El globo se remontaba con nueva rapidez. Nada mas oí ;
pues á las palabras de aquel furioso se siguió una lucha hor
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rible , espantosa... Echóse sobre mí, y á su contacto creí que
se me habia caído encima una montana ; su aliento abrasador
me turbaba ; sus brazos me apretaban el cuerpo como si fue
sen un círculo de hierro... por instantes me faltaban las fuer
zas... no pocha gritar, ?y para qué? Me hallaba en el inmenso
espacio, donde ninguna voz humana podia contestar á la
mia ; donde ningun sér caritativo podía acudir á salvarme...
cerráronse mis ojos, perdí la cabeza, y...
Al llegar á este punto la relacion , resonó un alarido hor
rendo; y una violenta sacudida nos arrojó unos encima de
otros, casi sin sentido : el coche en que íbamos se había vol
cado , y afortunadamente no !labia rodado á un abismo, por
que caballos y coche quedaron sujetos en su caida en unas
gruesas estacas que habia clavadas en uno de los lados del
camino. El conductor, atento al maravilloso relato, habia ol
vidado la direccion del carruaje. Los mas salimos bien libra
dos con algunas contusiones asaz ligeras ; mas el aereonauta,
cuya narracion fuera tan bruscamente interrumpida, sacó
un brazo roto , en razon de haberse dado al caer contra una
piedra. Dejamos á aquel pobre contuso en el primer lugar
donde hicimos alto ; allí se le puso en manos de un cirujano.
Desde entonces no he vuelto á saber de él , ni por consiguien -
te el resultado del mal paso en que se vió metido. Es lástima,
porque el desenlace del drama aéreo no dejaria de ser inte -
resante.
Por lo no firmado ycomo Editor responsable.— Juan Oliveres.
DARCELONA.-1..MPRENTA DE 1), JUAN OLIVERES, CALLE DE ESCUDILLERS, N.° 57.-1861.
LA <BILLA.
REVISTA Clanga. Y LITERARIA ILUSTRADA ,
PRINCIPALMENTE
EXTRACTADA DE LOS BUENOS ESCRITORES ALEMANES.
POR
UNA SOCIEDAD LITERARIA.
EL ALMA.
Sus facultades y operaeíones.
por I. 24. lilugslein.
VI y último. —De la voluntad humana sensual é intelectual.
La voluntad consiste en el conato • del alma por realizar
obrando aquello que reconoce como bueno. Este reconoci
miento puede ser tambien equivocado , y el bien no existir
mas que en la intencion. La voluntad está ligada á la facul
tad cognoscitiva, y se dirige al bien. La regla que la volun
tad lleva consigo, formulase así : en todo esfuérzate por el
bien; Hay voluntad solo en el esforzarse por el bien, pues la
esencia de ella consiste en querer el bien.
Propendiendo la voluntad'á la realizacion , es preciso tam
bien que el bien á que se encamina sea realizable , esto es,
sea un objeto posible y menesteroso de la realizacion , por
lo cual no ha de ser una cosa dada , sino venidera. Cupidi
las opinio venturi boui.—Cic. Una voluntad que reposa en
sí misma o está ociosa, escapa á la comprension , pues la vo
luntad hállase unida al conato , o mas bien no es otra cosa
que esto. La voluntad se diferencia por tanto del deseo , en
el que falta el uso de las facultades para realizar lo conocido
corno bien. El bien corresponde á la sensacion en un grado
muy. principal ; lo bueno agrada. Este recreo , estMsensacion
de placer, es el medio con que se escita la potorida de la vo
luntad hacia lo conocido por bueno. En la voluntad concur
ren como á su centro todas las actividades del alma, la inte
ligencia , sensacion y anhelo. La virtud de la inteligencia es
la prudencia , que consiste en la esmerada intuicion del bien
y del mal. La virtud de la sensacion es la templanza ó reser
va , que consiste en la fuerza de la 'sensibilidad para no ser
sorprendida por el afecto. Finalmente , la virtud del anhelo
es la fortaleza unida con la resolucion.
La fortaleza es un valor que vence los grandes peligros, y
consiste en la grandeza de alma para no dejarse espantar en
ningun riesgo por un miedo que mengua la voluntad. La
fortaleza ocupa el justo medio entre la temeridad y la cobar
día. La resolucion consiste en una valerosa resistencia contra
todos los obstáculos que se oponen al complemento del acuer
do de la voluntad : sus contrastes son la terquedad y la con
descendencia. La prudencia , templanza fortaleza y firmeza
TOMO I.
son por tanto los cuatro grandes .puntos cardinales , en que
se ejercita la voluntad perfecta , y solo á ella denominaban
voluntad los estoicos. Sin la prudencia , la voluntad desem
pena el mal lo mismo que el bien ; sin templanza , es arras
trada á las acciones indiscretas ; y sin fortaleza ni firmeza,
retrocede cobardCy condescendiente, ó degenera en terque
dad y temeridad. El contraste del apetito es el aborrecimiento:
apetecer y aborrecer son las dos únicas funciones posibles de
la voluntad , las formas de su manifestacion. La voluntad
apetece el bien y aborrece el mal. Lo que DO es bien ni mal
no es apetecido ni aborrecido, y la voluntad en este caso se
conserva indiferente.
En la voluntad manifiéstase á su modo la retencion polar
de la naturaleza , y no hace otra Cosa que buscar y evitar,
atraer y repeler ; pero es buscado lo semejante y evitado lo
desemejante. La voluntad intelectual esfuérzase no mas que
por el bien intelectual , y la sensual por el sensual. Es bueno
lo que concuerda con nuestra naturaleza ; pero el hombre
reune en si lo finito y lo infinito , la naturaleza sensual y la
no sensual , y por tanto hay para él dos suertes de bienes,
sensuales y no sensuales , de lo cual nacen la division de la
voluntad en sensual é intelectual.
Por voluntad sensual entiéndese el anhelo del alma por
realizar de hecho y en accion lo conocido como bien sensual.
La voluntad sensual no es una regla ó carácter interior ; y en
su interior hay correspondencia en toda mutacion al esterior.
En toda vicisitud y á pesar de todas las variaciones, la vo
luntad se propone un designio sólido , anhela por el bien
sensual , é indudablemente hácelo en virtud de la preeision
interior de su esencia , rindiendo por tanto su homenaje á
una interior regla favorita y aliada. Ningun bien sensual hay
que tenga para todos los hombres un precio equivalente ; y
por eso cada hombre cifra su felicidad en una cosa diferente:
unos en las diversiones, otros en las riquezas, y otros en las
distinciones y honores. Ninguna correlacion se halla entre
los hombres, mediando entre ellos la mas abierta discrepan
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da ,. y la singularidad. La voluntad sensual tambien es Ila- La pasion es una verdadera enfermedad del alma , por
macla particular. La voluntad sensual tiene su fundamento Cuanto mina •en su fondo la libertad , , en cuya prerogativa
en la sensacion del yo y en el amor propio consiguiente á , consiste la salud del. alma , y esduye el dominio 'del entendi
ella ; y por eso tambien se denomina egoística la •voluntad, miento. La voluntad sensual del apasionado enderézase úni -
diciéndose de. ella que es determinada por impulsos egoísti-. camente á la fruicion de un bien , y está enteramente devo
cos. La sensacion del yo y su companero el amor propio, nos rada por el anhelo hácia él. Ordinariamente alternan entre
proporcionan la conservacion de nuestro yo físico y moral, sí los afectos y las pasiones ; pero unos y otras están diferen
por medio de las solícitas necesidades , y originan de esta ciadas por linderos muy marcados. El carácter comun á am
suerte un eterno estímulo que nos impele tanto á reconocer bos es ser tina enfermedad del alma ; pero tanto en los afectós
lo que alivia la necesidad , cuanto á esforzarnos por la frui- como en las pasiones , son embargados diversos sistemas del
don de aquello mismo. alma ; en estas el sistema de la voluntad , y en aquellos el de
'En el instinto se halla tambien el conocimiento de aquello la sensibilidad ,
• teniendo cada una de estas enfermedades
que alivia la necesidad, y á ello vá ligado de un modo firme. una forma diferente , la aguda, que és propia del afecto, y la
El instinto impele al recien nacido á buscar el pecho de su crónica, perteneciente á la pasion. El afecto, á la manera que
madre ; pues ni por instruccion recibida , ni por esperiencia una enfermedad aguda , nace súbitamente , y es una sorpresa
formada , ni de otro modo alguno , se le ha ensenado que el del ánimo : la pasion es como una enfermedad crónica , que.
pecho Maternal alivie las necesidades sentidas, y éste conoci- solamente .poco á poco crece hasta un alto grado de energía:
miento viene innato y aliado con el nino. El instinto es analo- es como un incendio que paulatinamente se ha propagado
go al entendimiento, y como este abarca un conocimiento ab- empezando por una chispa. El afecto , á la manera que la
soluto , una ejecncion completa. El instinto por sí sabe lo enfermedad aguda, pasa presto y es de corta duracion ; pero
conducente para 'sí ; es un conocimiento independiente de • la pasion subsiste como la enfermedad crónica , y con el tras-.
todos los demás , no limitado por ningun otro conocimiento, curso del tiempo vá echando mas Profundas raices. Kant
y. 'de consiguiente es absoluto. Su ejecución tambien es de llama por tanto al afecto una embriaguez que se pasa dur
naturaleza absoluta.; estando determinada en sí y por Sí mis- tniendo , y á la pasion un delirio que se adhiere á una idea.
ma , y vinculada á su conocimiento como la ejecucion del A la manera que la enfermedad aguda ordinariamente hace su
entendimiento. Pero el entendimiento sabe de sí mismo, tiene curso en la ausencia de la razon „en esto mismo tiene su
.
conciencia propia , y el' instinto por el contrario nada sabe esencia el afecto. En el afecto el hombre no sabe lo que hace;
de sí , carece de conciencia propia , y de consiguiente es Ha- la razon está. retirada ; de donde nace por un lado la indis
mado tambien instinto ciego , o de otros, entendimiento sin crecion y por otro la probidad. Pero la pasion , al modo de
conciencia. Al . presentarse el entendimiento se retira el ins- la enfermedad crónica , trabaja en presencia de la razon ; y
tinto.. • de ello proviene -que la pasion sea astuta , disimulada y cau
.
El mundo del instinto es la jurisdiccion de los animales ir- telosa , segun está marcado-en su estampa.
racionales ; y en el imperio del ente puramente racional nin- Estos contrastados caráctéres se patentizan tambien por su
gun vestigio hay de instinto. En el género humano se mues- respectivo influjo en la salud. A la manera que la enfermedad
tra el instinto principalmente en la edad de la ninez y en el aguda cuándo termina en la muerte, tambien el afecto mata
estado salvaje , mientras aun no está desarrollado el enten- súbitamente, y Kant decia del afecto que obra como una
dimiento. Luego que este se desarrolla se pierde el instinto, apoplegía. La pasion , al estilo de la enfermedad crónica, .solo
y se disminuye la violencia que como tal impone al hombro. • lentamente corroe la raiz de la vida ,.y por tanto Kant dice .
Con el entendimiento desarrollado se desvanece toda suje- . que obra Como una tisis. Apetecer y. aborrecer son las dos
cien, y entra en el lugar de esta la libertad Mas ilimitada. La únicas funciones posibles de la voluntad. Un grado mas alto
voluntad sensual no se dirige únicamente á lo reconocido de avidez forma la inclinacion, y un grado mas alto de abor
como bueno en la sensacion , sino tambien á lo que se la si- recimiento la aversion. Si la indinacion y la aversion se
gue , al recreo lo mismo que al provecho : esta jurisdiccion acrecientan hasta un grado elevadísimo de energía, aquella
entera del bien sensual es el objeto para esta voluntad. Hasta se convierte en amor (en su sentido mas lato), y esta en odio.
el raciocinio atempérase á la voluntad sensual ,. y es entrela- El amor y el odio son los dos contrastes mas fuertes á que
zado con el tejido de *aquella ; pues la percepcion final y la . pueden ser conducidas todas las pasiones.'
nocion del medio útil para realizar el fin , es dable solo por Las pasiones que entran en la categoría del amor ofrecen
el raciocinio. En el distrito de la voluntad sensual queda tam- entre sí una. íntima diferencia : unas están dotadas de un
bien el raciocinio abrazado estrechamente, y. dieta, como escesivo gi ado de viveza, y otras no. Aquellas se denominan
ejemplar para conseguir el fin , á los esfuerzos de aquella, ardientes y estas serenas : á las ardientes pertenecen la eleu- .
ciertas reglas que toman el nombre de reglas de prudencia. terománía y la erotomanía. Haba . ardorem libido. —Cie.
La direccion de la voluntad sensual hacia un objeto deter-- El hombre es un yo, 'cuya sensacion habita en él profunda é
minado llámase avidez , y si el objeto es indeterminado se íntimamente. De esta sensacion. provienen todos sus deseos,
llama simplemente deseo. Con la frecuente satisfaccionja avi- unos inmediatos y otros mediatos. Proceden inmediatamente
dez pasa á costumbre, y se demarnina propension. Si la pro- del yo en el hombre los deseos de la libertad y de la union
pension sube á tan alto grado de energía , que cOnsiderada de los sexos : llámaselos por tanto impulsos naturales, por
en sí quite al espírli toda libertad , se le dá el nombrOde que impelen como por una fuerza propia y aparecen por sí
pasion. La libertad de la accion consiste en su conexion con en el fondo de la sensacion del yo , sin mezcla de ninguna
la evidencia del conocimiento. En sentido rigoroso obra li- causa intermedia. El instinto de libertad en el hombreengén
bremente solo aquel que cuando obra sabe que obra justa- 'dráse de la sensacion de su yo y del anhelo de permanecer
mente ; pero en la pasion la accion está destituida de la evi- un yo ; por tanto el instinto de libertad nada malo es en sí.
deneia del conocimiento. El apasionado sabe cuán injustas Solo aquel homIze que carezca del yo, o en quien se hala
son las sugestiones de su pasion , y sin embargo, las ejecuta perdido esta sensacion , alargará voluntariamente sus manos
subyugado al poder de su pasion : el apasionado es• esclavo á las cadenas de la esclavitud. Pero con la sensacion de mies
de su avidez. tro yo sucumbe la de nuestra dignidad humana , y con esta
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perece todo lo noble y grande. La historia de la esclavitud
lbs dá á conocer que en el alma del siervo se borra todo ras
go de nobleza, de grandeza., y hasta de humanidad. alas el
instinto de libertad en el hombre es bueno, solo en tanto que
permanece bajo la férula del entendimiento, y deja de serio
cuando se le quita semejante freno , y á discrecion el hombre
sigue el apetito y de ningun modo 5 su rezan. Si este apetito
llega á un alto grado de fuerza , en que con relacion al mismo
sea privada la voluntad de todo arbitrio y el entendimiento
de toda dominacion , constituye la eleuteromanía , que es la
mas ardiente de todas las pasiones.
La elenteromanía en este ardor se muestra como un ins
tinto que tanto mas violentamente se desencadena, cuanto mas reprimido haya estado. El hombre libre romperá lag cadenas
de la esclavitud con tanta mayor energía cuanto mas apreta
dos estén los anillos de su aprisionamiento ; á la manera que
en las entraibs de la tierra el aire encerrado revienta , levan
tando con tanta mayor fuerza las rocas y colinas , cuanto ma
yores son las masas que amenazan estinguir su esfuerzo na
tural de espansion. El instinto de la imion de los sexos está
corno el de la libertad , fundado en la mas íntima profundidad
del alma humana. Ni el ardor del 'mediodía es capaz de con
sumir el gérmen de este instinto; ni de matarle la congelacion
del norte ; ni tampoco le ahoga la cultura del espíritu , ni le destruye la ferocidad de las costumbres. Es la centella de
Promete° , inspirada en todo pecho formado de tierra. El impulso de la union de los sexos no aparece hasta cierta edad
en que el hombre ha recorrido sus metamórfosis y llegado al
acabamiento de su cuerpo. ELdesarrollo del instinto sensual
depende de causas físicas ; pero desarrollado este instinto , se
alimenta principalmente con el poder del alma , en cuyo seno
es embrutecido ó espiritualizado. Es notorio el influjo que
tienen sobre el instinto sexual la sensacion , la imaginacion ,
el género de vida, etc.
El instinto sexual se embrutece cuando pierde todo lo es
piritual, y queda solamente la parte bestial; pues consistiendo
la verdadera humanidad en la fusion de lo animal y de lo
espiritual , si se altera esta forma el instinto sexual degenera ,
y se reduce á una nueva propension por el placer brutal. El
instinto sexual embrutecido deprime y conduce á estrava
gancias contranaturales. Entonces el hombre llega durante la
satisfaccion del instinto sexual á límites en que puede pasar
á la bestialidad , y hasta rebajarse mas que un animal. Aun
que el instinto sexual embrutecido permanezca .realmente
contenido en los límites de la naturaleza , como erotomanía
obra con tal ardor que el entendimiento no es capaz de do
menarle. La erotomanía es una de las pasiones tan ardientes
corno ciegas. Espone al hombre al sacrificio de su honor, sa
lud , reposo y felicidad , pues sacrifica á lo animal todo lo que
debe ser sagrado en 'alumno.
El instinto sexual espiritualizado es el amor. En el amor
cuanto mas lo animal se halla penetrado de lo espiritual, tan.
to mas el instinto sexual queda despojado de sensualidad ;
pero el instinto sexual es espiritualizado en amor solamente
en aquellas almas en quienes hayan nacido el sentido y la
sensacion de lo bello , de lo bueno y de lo verdadero. Este
sentido y sensacion comunican al instinto sexual su direccion
propia , le inspiran un alma ennoblecida , y espiritualizan su
esencia. El instinto sexual inundado y penetrado de esta sa
cra sensacion, puede quedar enteramente despojado de la sen
sualidad. Tal es el amor platónico , el amor del Petrarca para
con Laura, que solo en la adoracion halla su goce. En el amor
el instinto sexual aparece espiritualizado , el ardor bestial se
ilumina con una etérea flama , lo animal retrocede al hálito
de la sacra sensacion, y el instinto de la conexion corpórea
es sentido como una especie de santo horror , respetando al
objeto amado .como á un ente celestial. Pero el in'stinto sexual
es un instinto del corazon, y está nutrido entre sus mas re
cónditos pliegues. Por tanto la flama del amor penetrará
tambien hasta lo hondo del corazon, y este mismo lo espiri
tualizará con su sagrado calor. Sabido es que el amor encare
ce las sensaciones , purifica los apetitos y ennoblece las cos
tumbres. Los gentiles pintaban las Gracias en pos del amor ,
y en el propio paganismo Venus era representada sentada en
un carro al cual iban uncidas palomas. la planta mas noble
puede tambien bastardearse, si es colocada en un terreno mal
sano ; la bastardía del amor es la concupiscencia. Si el amor
se enciende en un ánimo débil y privado de la dignidad del
yo , en un corazon que de suyo sea ardiente é irritable fácil
mente pollos afectos , y es además nutrido por el influjo de
una fantasía fogosa , degenera prontamente y pasa á concu
piscencia. El amor que ardia con una sacra flama , entonces
se convierte en una tea abrasadora ; y el amor que beatificaba
en su sacra sensacion , pasa entonces á ser un doloroso agui
jan (pie lastima: Cu pido aparecia con arco y flechas, que cau
saban heridas. El amor , que era discreto y perspicaz , se
vuelve irreflexivo y ciego : tambien se representaba á Cupido
con los ojos vendados. El amor que se movia por un impulso
libre , y se inclinaba al objeto adiado , aparece ahora como
una cadena de bronce que tiene soldado el corazon con el ob
jeto favorito; el enamorado está cual otro Prometeo encade
nado.contra la roca. La concupiscencia es una de las pasiones
mas ciegas y espantosas , conduciendo. á las mayores y mas
difamantes locuras. !la sido pues ingeniosamente represen
tada bajo la forma de Hércules vestido de muger , y sentado
á hilar con tina rueca. En el caso de desgraciarse termina
frecuentemente de un modo horrible en la manía a en el sui
cidio.
La ambicion de honores, la avaricia, y el prurito del man
do , pertenecen á las pasiones serenas. Las avideces de honor,
riqueza y dominio , no brotan inmediatamente y por sí de la
sensacion de nuestro yo , sino que se desarrollan en él bajo
una influencia particular. Pero la vida social fabrica , por
decirlo así, esta infernal atmósfera , por cuyo influjo se de
sarrollan en la sensacion de nuestro yo las avideces de ho
nor, de las riquezas y del dominio. Unicamente en la vida
social se cruzan de mil maneras los designios , inclinaciones
é intereses de los hombres , y la sensacion de nuestro yo nos
impele á que tambien antepongamos nuestro yo en la comu
nidad con nuestros semejantes. De consiguiente, con este im
pulso únese inevitablemente la tendencia á poseer aquellos
medios , en virtud de los cuales nuestro yo queda inaltera
blemente situado en la ensambladura social. El honor, el di
nero y el poder , se nos presentan como unas firmes pilastras
de nuestro yo , y por tanto propendemos á su logro. Como
estos apetitos y sus correspondientes pasiones, no se desar
rollan mas que hallándonos en comunidad con nuestros se
mejantes , han recibido tambien el nombre de apetitos y
pasiones sociales. El verdadero honor de un hombre , puede
consistir solo en la posesion de aquel bien que le dá un precio
eternamente inmutable y universalmente válido, cual es la
virtud. La tendencia del hombre al verdadero honor es por
tanto propiamente una tendencia á la virtud , y la avidez del
honor es la avidez de la virtud. Esta arranca por violencia de
todo sér intelectual la consideracion que se dá esteriormente á
conocer por palabras ( alabanza), y por acciones ( homeria
ge). Alrededor del honrado se presenta entonces una especie
de resplandor divino (Nimbus ); honra esterior que como con
sideracion de la virtud no puede ser indiferente mas que al
libertinage y al vicio. Gloria umbra virtutis est: etiam invi
444,
tos comitabitur.—SEN. Gloria virtuti resonat, tamquam ima
go.—Cre. Pero esta avidez de los honores, noble en sí, puede
tomar un mal rumbo. Si solamente el esplendor de la honra
esterior deslumbra la vista del hombre débil , de modo que
lucha con ardor por la aureola de la vista 6 su honra este
rior, como por un bien en sí apetecible, nace entonces un de
seo depravado : la codicia del honor que toma el signo por la
cosa. Este deseo exáltase á pasion de los honores cuando la
honra esterior se presenta como un bien para los sentidos des
lumbrados, que santifican cualquier medio con tal de poder
lograr aquella. La pasion de los honores toma el nombre de
vanidad si desea ver honrado lo frívolo , y aspira á esterior
homenage por una cosa , en que ningun hombre racional po
ne aprecio.
La codicia de honores, la ambicion de la honra y la vani
dad , llevan el castigo en su propio seno, pues aquellos que
como dioses pretenden ser adorados por sus semejantes , se
abaten hasta la sumision á los mismos, y su dicha y tormento
interior son hechos dependientes del arbitrio de los demás.
Estos ambiciosos se sienten infinitamente felices con los estra
hos testimonios de honra, é infinitamente desgraciados cuando
se les rehusan. Les sugieren las acciones mas aborrecibles y
vergonzosas , por cuanto la errada opinion de un falso ho
nor les ha formado y alimentado el delirio de que solamente
con tales acciones puede ser obtenido y conservado su honor
espúreo. Las cualidades personales de un hombre, le autori
zan á reclamar la estimacion de los otros ; pero si estas re
clamaciones son superiores al valor de las prendas , y van
acompahadas de pompa esterior , que necesariamente produce
en los demás una deduccion inevitable de su pequefiez relati
va , se origina el orgullo , pasion generalmente aborrecida.
Si semejantes prendas son fútiles ó imaginarias , el orgullo se
llama presuncion, pues se da á conocer por un procedimiento
que denota un menosprecio á los demás. La presuncion sube
hasta el grado de arrogancia, cuando por prendas fútiles en sí
se desea un aprecio , en cuya manifestacion es rehusado todo
sentimiento de dignidad humana. La arrogancia tiene la ma
yor afinidad con el servilismo , pues solamente aquel que ha
ya perdido el sentimiento de la propia dignidad de hombre ,
puede exigir á los demás una estimacion semejante. La pre
suncion y la arrogancia son pasiones en sí despreciables y
ridículas , así como el orgullo es generalmente odiado , pues
ambas se pavonean con prerogativas inútiles y vanas.
Tambien son pasiones inconsecuentes en si, pues someten
el orgulloso á aquellos mismos sobre quienes pretende ense
horearse : basta lisonjear á los .arrogantes para tenerlos á de
vocion ; y los aduladores encuentran en ellos su provecho co
mo los médicos en los enfermos imaginarios. Estos cuentan
enfermedades de que están libres , y las arrogantes virtudes
que no poseen.
El dinero es el medio universal de permuta; y llámase co
dicia el conato apasionado por la posesion del dinero ó de
aquellas cosas cuyo precio representa el dinero. Avaritia
nio veltemens de pecunia, quasi valde expetenda, in luemns
et penitus insita.—Cm. El goce ó posesion del bien deseado
es la tumba de muchas pasiones ; pero 'para la codicia es un
nuevo pábulo, con el que penetra todavía mas profundamente
el fuego de la pasion, y en derredor suyo embarga un ámbito
mayor. La codicia es una insaciable avidez, difamante , por
cuanto arrastra á todos los vicios y pasiones, á fin de conquis
tar el mineral, por lo cual los antiguos la halan grabado con
cabeza de animal. Attri sacra fumes, quo non mortalia co
gis Peclora?—Vinemo. Cuando la codicia se dirige á la afa
nosa conservacion del goce conquistado, del dinero, por
ejemplo , etc., toma el nombre de aVaricia.
La avaricia es una pasion loca en sí , pues erige en objeto
propio de su fin lo que bien mirado es un simple medio ; ape
tece el dinero por amor del dinero ; pero tambien lleva con
sigo su propia venganza. El castigo de los avaros es el castigo
de Tántalo : consumiéndose de sed tienen siempre á la vista
una clara corriente , y desmayándose de hambre ven la rama
cargada de fruto que con supeso los abruma. In nultum ava
ras bonus est, in se pessimus. — SEN. En pos de la avaricia
van el temor y el sobresalto. Post equitem sedet utra cura.
—1-loa. Es imposible desconocer que en la avaricia y codicia
del hombre domina únicamente el deseo de asegurar el yo en
en la comunidad social y fundar de este modo un sólido pe
destal. Solo en razon á lo que comienza á menguar en el yo
el apoyo interior de fuera, aptitud ó crédito , el hombre tra
baja para proporcionar con el dinero y riquezas al mismo yo
un sustentáculo interior. La avaricia y la codicia son patri
monio de la vejez, y si la juventud se contamina de ellas, esto
arguye una debilidad é impotencia sentidas por la misma.
En la pasion de mando clarísimamente se patentiza el co
nato á prevalecer como un yo en la comunidad social. Mas
como pueda nacer del esfuerzo de ser un yo, el eSfuerzo do
servir como simple órgano .á otros despojados del yo, solo es
comprensible por el temor ó repugnancia á la dependencia
de los demás. La pasion de mando es injusta por tender á
hollar á sus pies la libertad natural del hombre ; pero la
sensacion del yo , y con ella el instinto de la libertad son tan
profundamente innatos al hombre, que los hijos de la tierra,
ni aun por los*rayos de Júpiter debiau estremecerse. La pa
sien del mando exige resistencia, y es de consiguiente loca ;
mas por efecto de la misma resistencia temida , la pasion de
mando, como una culebra, estrecha cada vez mas sus roscas
alrededor de la presa , y cifie al hombre hasta que destruye
todo sentimiento de independencia, quedando el hombre de
gradado hasta ser reducido á un objeto sin voluntad: La
pasion del marido es insaciable, y no tiene mas término que
el despotismo.
La inclinacion hacia alguna, persona ó cosa , nos arrastra
á ellas como inicia un bien , y la aversion nos desvía de ellas
como de un mal. Si la aversion de un hombre para con una
persona , llega á tan alto grado , que aquel esperimenta un
placer en el mal de ella , y hasta se verifica un estímulo in
terior á desearle su mal , la aversion se llama odio. En la
categoría del ódio ocupan el primer lugar las siguientes pasio
nes : la emulacion , la envidia , los celos, el rencor , la ven,
ganza , etc.
La emulacion es el pesar por la posesion que otro goza de
un bien sensual , que nosotros de ningun modo habíamos.
deseado. Si este bien se halla en el círolo de nuestros anhe
los , la emulacion se llama envidia, y toma el nombre dé
celos cuando el pesar se nos origina por la preferencia que
sobre nosotros una persona amada nuestra , concede á otra.
La emulacion y la envidia pueden graduarse solamente en el
fondo de un alma impura ; de manera que la 'misma envidia
se avergüenza de su propia miseria , y con el desprecio de la
persona envidiada , procura ocultarse tras una apariencia de
justicia. En la envidia el menor perjuicio es sin duda la pri
vacion del sudo y del apetito ; pero el pecado se cubre con
el pecado. El odio declarado y permanente contra una perso
na que nos ha ofendido , se llama rencor. El rencor es en
gendrado por la ira, y de consiguiente ya en su origen es
maligno y depravado; es fruto de un trasporte de cólera re
primido. El rencor vá unido con la mortificacion nacida de
la conciencia que asiste de no haberse dispuesto con tiempo
contra la ofensa. El rencor sigue á la cólera y precede á la
venganza. El hombre se siente interiormente provocado lo
m 445
mismo á la correspondencia del bien , emanado de otro , que
á la represalia del mal producido por otro : este irtpulso se
llama deseo de venganza, y está fundado en el egoismo del
hombre. La satisfaccion de este impulso se denomina ven
ganza , y es acompanada de placer al modo que la satisfac
cion de cualquier otro impulso egoístico. El aspecto de los
mas largos. y espantosos tormentos que se ocasionen al ene
migo aprehendido, es para la voluntad el mayor festin , cu
ya memoria todavía despues de pasado celebra con regocijo.
El deseo de venganza ó impulso á la represalia del mal pro
ducido por otro , está fundado en el egoismo del hombre ; y
de consiguiente tendrá tanta mayor vehemencia cuanto mas
fuerte sea el egoísmo del hombre ; la medida de la ven
ganza tomada contra el ofensor , se arreglará siempre á
la medida del chismo. Pero el egoísmo es la raiz de toda
nuestra existencia sensual , y por tanto el deponer genero
samente la idea del mal recibido de otro , muestra un alma
despojada en cierto modo de toda sensualidad. El deseo de
venganza , por su frecuente satisfaccion , se acrecienta hasta
el grado de pasion ; estado temible porque deja arrastrarse.á
las mayores crueldades , y en su furor cebase contra inocen
tes y culpables. El vengativo impone las asesinas manos has
ta en su propio cuerpo , á fin de ocasionar por este medio en
la conciencia del ofensor una herida que siempre dá sangre.
Entiéndese por voluntad intelectual aquel esfuerzo del al
ma para realizar de hecho y en acto lo conocido como bien
moral.- El bien moral tiene un precio tan ilimitado é inmu
table , como universalmente válido ; y acerca de esto hallan -
se acordes todos los pareceres de los hombres : luego hay un
bien tan verdadero como general. La voluntad intelectual se
llama tambien universal. La voluntad intelectual está basada
en la idea del bien , que nos es innata ; pero nosotros no po
demos reconocer el bien sin arder en amor por el mismo. La
idea del bien llena nuestro corazon con el calor del amor, y
én consecuencia determina á ia voluntad á realizar de hecho
y en acto lo conocido como bueno , y tambien representar al
esterior la idea del bien. La base de la voluntad intelectual
es la idea del bien á nosotros innata ; y el impulso á reali
zar de hecho y en acto lo conocido como bueno es el amor ;
pero este es desinteresado , sin miras ulteriores y sin curar
se del agrado ó pesar , utilidad ó perjuicio , que reporte de
la accion. La voluntad intelectual es determinada por impul
sos desinteresados,
La voluntad intelectual pone sus miras solamente en el
bien, y quiere al bien por amor al bien, y no por la felicidad
que deba reportar para la virtud. La virtud es para ella la
suma felicidad , fuera de la cual ninguna otra conoce. Tam
poco podemos imaginarnos en Dios ninguna otra felicidad ,
que fuese una cosa diferente de su santidad. Así pues , como
dice. Schelling , obrar la voluntad segun sabe que es justo
obrar, es el único bien para el ente racional. Siendo desin
teresada la voluntad intelectual es tambien eficaz por sí, pues
el amor es perseverante y sufrido; no se deja doblegar por
los obstáculos, ni le arredran los peligros. El amor es el al
ma de la voluntad intelectual, que por tanto subsistirá y per
manecerá igualmente por sí inflexible á los obstáculos, y su
perior á todos los temores de peligro. El amor es un gozoso
rendimiento á lo sagrado. La voluntad intelectual, cuya alma
é interior emocion es el amor, constituye por tanto un pla
centero desempeno, un alegre acto de legitimidad, una vo
luntad que ni es triste , ni entristece , ni tiene que entablar
lucha antes de cumplimentar el bien. Pero al ardor del gozo,
que nace del amor , es inherente la mas sublime circunspec
cion , porque el amor no es un acaloramiento ó fogosidad,
sino una diserecion.
El amor ninguna violencia conoce , porque toda sujecion
entristece, y el amor siendo un gozoso rendimiento á lo so
grado , es libre ; pero esta libertad se une tambien con la ne
cesidad , pues el amor es inseparable de la nocion del bien.
En el amor están por tanto confundidas entre sí la libertad
y la necesidad ; forman una sola cosa. Este amor es el im
pulso íntimo de la voluntad intelectual , la cual se mueve tan
necesaria como libremente , y tan libre como necesariamente.
liase dicho de la voluntad divina que solo puede querer el
bien , siendo imposible querer el mal ; y sin embargo, es re
putada como la mas libre de todas las voluntades. Como en
la voluntad divina puede existir la mas lata libertad con la
mas inevitable necesidad , y viceversa, es comprensible sola
mente por la naturaleza del amor. Su animacion de la volun
tad intelectual es .el amor ; pero este además de ser un rendi
miento gozoso , lo es tanabien completo y sin restriccion al
bien. La voluntad intelectual es por tanto una potencia ente
ramente dedicada'al amor de lo bueno , determinada y de
cidida de un modo absoluto por el mismo ; se esfuerza por
realizar el bien, y este solo, sin inclinarse á un género ú otro
de bien, sino á todo lo conocido como bueno. Donde existe
el amor, que depende de un rendimiento completo é ilimita
do al bien , no es posible ser forzado á quedar justo á medias
sin ser implacable , ni liberal sin ser incontinente , sino que
es preciso serlo todo ó nada. La voluntad intelectual está en
lazada con el bien por el vínculo del amor, y en virtud del
amor que le anima puede querer solamente el bien. Para la
voluntad intelectual son por tanto superfluas todas las leyes
v preceptos ; pues no necesita de impulso ni móvil alguno
para determinarse por el bien. En virtud del amor que ani
ma á la voluntad intelectual queda enteramente dedicada al
bien , decidida y determinada de un modo absoluto por el
mismo bien.
La voluntad divina , para querer realizar el bien , no ne
cesita de preceptos ni móviles estemos , sino que lo quiere y
cumple por un impulso interno ó amor. Una voluntad divina,
que necesitase de motivos estemos , cesaría en el mismo ins
tante de ser una voluntad divina : esta es la voluntad inte
lectual pura. Para la voluntad intelectual ningun imperativo
categórico que se vierta por los términos de « tú debes , »
tiene sentido ni aplicacion alguna. La voluntad racional cum
ple el bien por impulso interior , no lo ejecuta por una fria
consideracion al precepto, sino por amor al bien. Si este se
resfria , duerme la voluntad intelectual y con ella todo bien.
Solamente por el amor se enardece y eleva la voluntad.'La
voluntad sensual- se encamina á lo placentero y provechoso ,
y la intelectual á lo que es bueno en sí, á la virtud.La vo
luntad sensual tiene su base én la sensacion de nuestro yo „
que habita dentro de nosotros , y la intelectual en la idea del
bien aposentada en nuestro interior. La voluntad sensual es de
terminada por un impulso de interés propio, y la intelectual
por desinterés , por el amor.
Sobre estas dos voluntades del hombre, una de las cuales
propende á subyugar la otra, estriba la voluntad espiritual ,
ó el poder del alma para ordenar con una determinaeion pro
pia la mutua relacion de estas dos voluntades. La libertad
del alma es aquel alto poder qne.nos recuerda nuestro lina
ge celestial , y permite presentir nuestra analogía con Dios ;
puesto que semejante libertad es como Dios , superior á todo
influjo estrano , y está colocada mas alta que todas las deter
minaciones, que no procedan de la misma voluntad intelec
tual, y que puedan abrazarse únicamente por sí y en sí mis
mas. La voluntad espiritual sin duda obra en un tiempo que
trascurre v origina en sí misma vicisitudes naturales ; pero
ninguna relacion tiene con el tiempo , no obra de un modo
temporal , nada la determina dependiente del tiempo, y ella
misma se determina haciéndose superior á toda dependencia
causal. Toda accion es determinada por ella , y ella se deter
mina solo por sí misma , inclinándose ella misma á su deter
.minacion. La voluntad espiritual procede como condicion á
todo acto y lo motiva; pero(talla nada precede como condicion,
ella es su propia razon suficiente y nada motiva á ella porque
es motivo de sí propia. Su esencia y carácter consisten en ser
un simple origen, nada mas que origen ó causalidad absoluta.
No teniendo la voluntad espiritual relacion ninguna con el
tiempo , su accion , la determinacion propia de la voluntad
espiritual , ya sea en el predominio del entendimiento ó en el
de la sensualidad, prescindiendo de toda nocion de tiempo, no
puede ser juzgada tampoco en conformidad á ninguna deter
minacion de tiempo. En lo comprensible, así como en todo
lo superior á los sentidos, estando todo en eterna é inmediata
presencia , no puede ser tampoco reputada la determinacion
de la voluntad espiritual como una accion que haya pasado
en un tiempo corriente, ni como una accion que pertenezca
al tiempo pretérito, sino como un poder actuante, que siem
pre dura y prevalece, permaneciendo como presente en todas
ocasiones. Así, como del predominio del entendimiento ó de
la sensualidad en la determinacion propia de la voluntad es
piritual, nacen el bien y el mal, de la propia suerte se declara
tambien el carácter del hombre. Decidimos del carácter del
hombre si pudiendo referir todas las acciones del mismo á un
punto moral de vista , observamos en ellas el permanente pre
dominio de una determinacion del alma. Como norma, este'
predominio sirve de motivo para todas las acciones del alma,
y es además una consecuencia en sí misma de la determina-,
cion de la voluntad espiritual del hombre. De consiguiente ,
el carácter del hombre no es dado con su organizacion , ni
tampoco es un tipo ya originariamente impreso en su alma,
sino que proviene. de la libre obra de su voluntad , como un
resultado del propio alvedrío producido con libertad. Sirve
de fundamento al carácter del hombre la libre é independiente
• determinacion de la voluntad espiritual , de la cual el carácter
no es mas que una espresion permanente: Por tanto no es ad
misible carácter alguno en los animales.
Habiendo en el hombre una voluntad doble, 6 saber, sen
sual y racional , tambien resulta un doble carácter , uno ma
lo y otro bueno ; pues en la vida , ó el entendimiento ejerce
la supremacía sobre la voluntad sensual , ó es sometido al do
minio de ella. En el primer caso todas las acciones del hom
bre/llevan el sello de la bondad, y en el segundo el de la mal
dad: en el primer caso se conserva un carácter bueno , una
determinacion del alma permanente en lo bueno, y en el se
gundo caso se origina un carácter malo. Cuando en un hombre
de continuo se advierte como determinacion permanente, un
bien moral, se le aplica muchas veces reasumidamente el epí
teto carácter, y se dice de un modo absoluto que es un hombre
de carácter. Así pues , se entiende por carácter bueno el que
por escelencia es llamado carácter , así .como al bien moral se
le llama bien in sensu eminenti. Por la misma razon al malo
se le suele rehusar el epíteto carácter, y se le llama un hombre
sin carácter, por cuanto á cada instante varía sus reglas de
proceder. Mas á pesar de las reglas variadas, el malo se pro
pone inmutablemente un fin constante ; y todas sus acciones
pueden ser referidas á un origen, u un solo punto de vista ;
todas se encaminan al placer , al provecho 6 felicidad corpó
rea. La ley absoluta de su vida es el amor propio. Así como el
carácter malo es enteramente modificado en cada hombre ; de
la misma suerte el bueno vá constantemente impreso de un
modo original. En cada carácter hay una cosa original , que
es la individualidad del carácter ; y en el mundo de los carac
téres, hay lo que en el de las artes se llama el característico
manera. Rafael y Angel representaron á la par lo bello en sus
obras ; pero cada uno lo hizo de un modo absolutamente ori
ginal , de una manera característica , en las cuales al paso que
se reconoce igualmente al artista , se diferencia una de otra.
De la propia suerte dos hombres de carácter bueno efectúan
á la par el bien ; pero cada cual lo hace de una manera ori
ginal. Del carácter debe diferenciarse la índole, y á un ca
rácter que no fuese libre se le podría llamar índole. Esta no
es mas que, una disposicion moral predominante , la cual ha
sido mas bien dada al alma que adquirida por ella : en la ín
dole el alma ha sido mas bien trasportada sin ir por sí mis
ma ; la índole es para el alma un tono conferido original
mente , una disposicion primordial producida en ella. En la
índole, dice Eschenmayer, arraigan las propiedades que Ha-.
mamos gratitud, benevolencia , magnanimidad , dulcedum
bre , etc. Tambien se le ha llamado genio , y se han entendido
bajo esta voz muchas propiedades que dimanan de la índole,
por ejemplo, la magnanimidad, la dulcedumbre, clemencia,
lástima , etc.
A la manera que hay carácter bueno y malo, tambien existe
buena y mala índole: aquella indica en el alma una situacion
originalmente bondadosa, y esta una perversa ; pero la ín
dole es buena ó mala solo negativamente , y el carácter lo es
positivamente , pues este se despliega con libertad , y aquella
por necesidad. Pero aunque la índole no sea obra de la liber
tad y sí de la necesidad , y aunque declara un tipo general
mente grabado en el alma , hallase tambien bajo la autoridad
del entendimiento , que puede refrenar la mala índole, ha
ciéndonos duenos de ella , y ennobleciéndola : es accesible á
los rayos del entendimiento.
En la índole refrenable se diferencia de los animales el hom
bre. Tambien el alma de estos es originalmente un tipo gra
bado , mediante el cual, un animal es bondadoso y otro de
pravado. Mas como su tipo ó contencion de alma es un efecto
de fatalidad , tambien resulta por necesidad su disposición
que es una violencia impuesta por la naturaleza al animal.
Natura quibusdam animalibus ferum dedit , quibusdam
subdolum, quibusdam pavidum spiriturn.— SENECA.
Electricidad.
VI y último.— Desarrollo de la electricidad por contacto, compresion y otras mudanzas mecánicas
de los cuerpos, así corno por su accion química. —Electricidad de la atmósfera.— Consideracio
nes teóricas sobre la naturaleza de la electricidad.
Ya habla tiempo que se presumia , aunque no se 'labia
probado que el contacto ó la colision de diversos metales
producia un ligero grado de electricidad ; mas Volta fue quien
estableció este hecho importante en el ano 1 801. El aparato
que empleó en sus investigaciones sobre este asunto , consis
• tia en dos discos , el uno de zinc, y el otro de cobre (fig. 44), .
>2 447 tE
de algo mas de dos pulgadas de diámetro , perfectamente pla
nos y con mangos aislantes en sus centros perpendiculares á
sus superficies , con cuyo medio se pechan poner en contacto
las planchas sin tocarlas con la ma
no.-Con esta precaucion se acercaban
los discos hasta llegar á contacto , y
se separaban despues, manteniendo
Fig. 41. los paralelos. En seguida, por medio
del condensador se examinaba la electricidad que poseian des
pues de esta separacion; y para que los efectos fuesen mas dis
tintos, la electricidad producida por muchos contactos sucesi
vos se acumulaba en el mismo condensador , teniendo la
precaucion de restablecer los discos al estado neutro despues
de cada contaCto. Con estos medios se halló constantemente
que el disco de cobre cargaba al condensador de electricidad
negativa , y el disco de zinc de positiva ; con lo-que se esta
bleció como hecho general que estos dos metales aislados
en su astado natural afectan estados eléctricos opuestos por'
medio de su contacto mútuo , por adquirir el zinc la electri
cidad positiva y el cobre la negativa en igual grado. No se
ha dado hasta ahora ninguna esplicacion sobre este hecho
curioso , que parece que está discorde con todas las leyes del
equilibrio eléctrico anteriormente establecidas. La trasmision
de la electricidad de un metal á otro durante su contacto im
plica la operacion de alguna nueva fuerza no admitida toda
vía por ninguna teoría. Mientras que se mantiene el contacto,
ni uno ni otro de los metales dá indicacion alguna de su es
tado eléctrico , por estar disfrazada la electricidad ; lo mis
mo que sucederia con las cubiertas de la botella de Leyden
si las pusiésemos en contacto , é incapaces de permitir nin
guna trasmision de la electricidad desde un punto á otro ,
restableciéndolas á ambas en estado de neutralidad.
Hay algunos cuerpos que se hacen eléctricos po.r medio .de
la presion ; y esta propiedad la posee de un modo muy nota
biela variedad trasparente del carbonato de cal conocida con
el nombre de espato de Islandia. Segun Hauy, si se aguanta
en la mano por dos de sus ángulos opuestos un cristal de
este espato de forma romboidal , y se tocan ligeramente al
mismo tiempo dos de sus planos paralelos con dos dedos de
la otra mano , acercándolo despues á la pequeha aguja del
electróscopo , se percibirá una atraccion muy marcada. Si se
aplica una presion mas poderosa , los efectos eléctricos serán
todavía mas considerables , siendo positiva en todos casos la
electricidad. Hauy observa que esta propiedad reside princi
palmente en aquellos minerales cristalizados que por medio
de la division mecánica pueden reducirse á láminas planas y
lisas , tales como el topacio , especialmente la variedad in
colora ; el euclaso , la aragonita , el finto de cal y el carbo
nato de plomo. Entre las sustancias en las cuales el roza
miento eseita la electricidad negativa , hay algunas que solo
apretándolas producen el mismo efecto : y de esta especie po
denlos citar un ejemplo en el betun elástico, si se le dá la
foi'ma conveniente para el esperimento. Becquerel ha descu
bierto últimamente que otras muchas sustanciaS , tales como
el corcho , la corteza , el pelo , el papel y la madera poseen
la propiedad de producir la electricidad por medio de la com
presion. Muchas sustancias reducidas á polvo presentan elec
tricidad si se echan sobre una plancha metálica aislada. Ben
net fué el primero que observó este hecho , despues de haber
inventado su electroscopo de hojuela de oro , pues notó que
la greda pulverizada en un fuelle y arrojada sobre la tapa
dera de un electroscopo comunicaba electricidad positiva al
instrumento , cuando distaba el tubo del fuelle unas seis pul
gadas de la parte superior del electróscopo , mas á tres pies
ele distancia , !a misma corriente de greda pulverizala lo
electrizó negativamente. Si se arroja en mayor corriente, esto
es , Con un fuelle sin tubo , la electricidad es siempre nega
tiva ; y el mismo efecto se observa si se deja caer el polvo
desde otra plancha sobre la tapadera del instrumento. Cavan()
prosiguió esta investigacion ; pero los esperimentos mas com
pletos que tenemos con respecto á la misma se deben á Sin
, el cual empleó los dos métodos siguientes.: 4 cernió *
los polvos sobre la tapadera de un delicado electrómetro por
medio de un tamiz finísimo , que se limpiaba perfectamente
despues de cada operacion ; 2.°, poniendo repetidas veces una
plancha de cobre aislada en contacto con estensas superficies
de polvos esparcidos sobre un pliego de papel seco , y comu
nicando la plancha de cobre con el condensador despues de
cada repeticion del contacto hasta que le hubo comunicado
una carga suficiente.
Las sustancias siguientes producen , segun Singer, la elec
tricidad negativa si se ciernen sobre la tapadera del electró
metro , y son á saber : el cobre, el hierro, el zinc, el estafo,
el bismuto , el antimonio , el niquel , el plomo negro, la cal,
la magnesia , la balita , la estronciana , la alúmina , la síli
ce , el óxido moreno , el cobre , ef óxido blanco de arsénico,
el óxido rojo de plomo , el litargirio , el plomo blanco , el
óxido rojo de hierro , el acetato de cobre , el sulfato de co
bre , el sulfato de sosa , el fosfato de sosa , el Carbonato de
sosa, el carbonato de amoníaco, el carbonato de potasa, el
carbonto de cal, el muriato de amoníaco, las cenizas de
perla comun , el ácido bórico , el ácido tartárico , el crémor
de tártaro , el oximuriato de potasa , la potasa pura , la sosa
pura , el azufre resinoso , el sulfureto de cal , el almidon y
el oropimento. Las sustancias siguientes producen electrici
dad positiva bajo la misma circunstancia : la harina de trigo,
la harina de ascua, el licopodio , la casia , el cardamomo
pulverizado , el carbon , el sulfato de potasa , el nitrato de
potasa, el acetato de plomo y el óxido de estallo. El siguien
te catálogo manifiesta los resultados de los esperimentos he
chos con el contacto de una plancha de cobre ; y las sustan
cias diferentes están colocadas segun la electricidad que
realmente adquieren , la cual es contraria á la plancha de
cobre. Positiva: la cal , la barita , la estronciana , la mag
nesia , la sosa pura , la potasa pura , las cenizas de pasta
comun , el carbonato de potasa , el carbonato de sosa , el
ácido tartárico. Negativa: el ácido benzóico , el ácido bórico,
el ácido oxálico , el ácido cítrico , la sílice, la alúmina , el
carbonato de amoníaco , el azufre , la resina. Estos esperi
meutos produjeron resultados uniformes , despues dé haber
los repetido varias veces.
El método anterior de escitacion eléctrica no es probable
mente sino una especie de rozamiento ; difiriendo. solo de los
ejemplos mas comunes por razon del nodo de la esplicacion.
Mas en otros casos los efectos eléctricos del contacto se ma
nifiestan roas claramente , como cuando echamos limaduras
de zinc por los agujeros de una lámina de cobre sobre la cu
bierta de un electrómetro. El siguiente esperimento , fundado
sobre otro que ideó el profesor Lichtenberg de Gottingen , es
una ilustracion elegante de los estados eléctricos opuestos de
polvos diferentes.- Con la proeminencia de una botella car
gada trácense las líneas que se quieran sobre la superficie de
una lámina lisa de vidrio ó de cualquier sustancia resinosa;
y luego repítase la misma operacion en otras partes con la
proemineneia de una botella cargada de electricidad opuesta.
Empólvese despues ligeramente la superficie ya preparada de
este modo, por medio de una borla con una mezcla de azu
fre .y minio (óxido de plomo encarnado) pulverizados y an
teriormente triturados juntos en un almirez. Por el contacto
el rozamiento producidos de este modo , el azufre se hace
w 448 tl
negativo y el minio positivo ; y cada uno de estos polvos , al
echarlos sobre la lámina , adherirá á las láminas electrizadas
en oposicion , formando una série de disenos rojos y amari
llos. Tambien es de observar que las configuraciones afectadas
por estos y otros polvos difieren segun la especie de electrici
dad que se imprimió en la lámina , pues la electricidad posi
tiva produce un diseno parecido á unas plumas, y la negativa
es mas bien semejante á estrellas.. La circunstancia mas im
portante en esta averiguacion es la conexion entre la electri
cidad y las propiedades químicas de la materia. Davy observa
que las mas de las sustancias que obran eléctricamente entre
sí de distinto modo, son igualmente las que obran química
mente cuando sus partículas pueden moverse libremente : así
sucede con los diferentes metales, con el azufre y lós meta
les, con las sustancias ácidas y alcalinas. De dos metales que
sestán en contacto, el que tenga maybr atraccion química
para el oxígeno adquiere la electricidad positiva, y el otro
la negativa; de modo que si se ordenan como sigue, segun
el órden de su oxibilidad , zinc, hierro, estano, plomo, co
bre, plata, oro, platina, cada uno se hará positivo al llegar
á contacto con cualquiera de los que le siguen en la serie, y
negativo con cualquiera de los que le preceden. En los con
tactos de los ácidos con las bases , así como de los Cristales
de ácido oxálico con cal viva seca, los primeros 'son negati
vos y los segundos positivos. Todos los cristales ácidos toca
dos por una lámina metálica la hacen positiva, haciéndose
negativos los mismos cristales.
Los cuerpos que manifiestan efectos eléctricos por sucon
tacto mutuo , antes de verificarse la aceion química entre sí,
pierden este poder durante la combinacion. Así pues, si se
hace que una lámina pulimentada de zinc toque á una super
ficie de mercurio seco, y se separan inmediatamente , se ha
llará electrizada positivamente , aumentando el efecto en
razón del calor ; mas si se calienta de modo que se verifique
la amalgama, esto es, que se combine químicamente 'con el
mercurio, ya 10 'presentará senales de electricidad. La mis
ma analogía se observa con el cobre y el azufre ; y el hieiTo
aplicado al mercurio produce mas electricidad que el zinc,
por no poder.formar segun las apariencias , bajo las circuns
tancias ordinarias, mas combinacion química con el Mercu
rio. Por otra parte, no puede haber duda en que la electrici
dad se Pone en accion á veces, sinó universalmente, durante
la accion química :, ya hemos visto que un ácido seco se hace
negativo por el contacto con un metal , el cual por consi
guiente se hace positivo. En este caso no se habia verificado
ninguna combinacion química, mas Becquerel ha probado
que si el ácido está líquido en lugar de estar en forma cris
talina seca, y capaz de obrar químicamente sobre el metal,
el ácido se hará positivo y el metal negativo. La misma con
clusion puede tambien deducirse de los esperimentos de La
voisier y Laplace relativamente á la accion del ácido sulfúrico
dilatado sobre las limaduras de hierro. Wollaston ha probado
tambien con sus esperimentos , que de la oxidacion de los
metales nace la electricidad : de donde resultaria que la elec
tricidad obtenida en la máquina eléctrica comun dimana
principalmente de este manantial. Cuándo empleó por sus
tancia frotante una amalgama de plata ó platina, que son
metales muy poco oxidables, no pudo obtener ninguna elec
tricidad. Una amalgama de estano por otra parte producia
una grande cantidad de electricidad. El zinc obra aun mejor
que el estano ; mas la mejor para este objeto se hace de zinc
y estano, mezcla que se oxida con mayor prontitud que nin
guno de los dos metales separados. Para dar otra praeba de
que la oxidacion asiste á la produccion de la electricidad se
pplocó un pequeno cilindro con su cojinete y conductor en
una vasija de tal modo construida que podia mudarse el aire
contenido. Despues de haber determinado el grado de escila
cion producido' en el aire atmosférico', se sustituyó el ácido
carbónico , mas lo pudo renovarse la escitacion , al paso que
volvió á producirse inmediatamente al volver á admitir el
aire comun. Debemos sin embargo confesar que Davy , en la
repeticion de estos esperimentos logró resultados opuestos,
pues dice que la máquina obraba igualmente bien con el gas
hidrógeno así como en el aire atmosférico , y que aun era
mas activa en el gas ácidó carbónico , circunstancia que él,
mismo atribuye á la mayor densidad de este gas.
La electricidad se desarrolla muchas veces con procederes
del todo independientes de las variaciones químicas; lo que
es evidente con su produccion , 'por el rozamiento de dos
cuerpos de la misma especie , segun ya se ha observado , así.
como por la fuerte electricidad que se manifiesta en la sepa
racion de la parte del mismo cuerpo. Así pues , si se rompe
repentinamente una pieza de madera seca y caliente , se ob
servará que las dos superficies separadas se hallan electriza
das la una positiva y la otra negativamente, y se percibirá
una ráfaga de luz si el esperimento se hace en la oscuridad.
El mismo fenómeno se observa cuando se rompen repentina
mente las láminas de la mica ( vidrio de Moscovia ) y tambien
cuando se rompe una barra de lacre, pues las dos superfi
cies de la fractura son respectivamente positiva y negativa.
Brewster descubrió que á la fractura de las lágrimas del vi
drio no templado, denominadas gotas del príncipe Ruperto,
se siguió el desarrollo lumínico eléctrico, penetrando toda
la gota, de suerte que su forma fué distintamente visible en
la oscuridad, y aun llega á percibirse cuando el esperimento
se hace debajo del agua. Existe suficiente motivo para presu
mir que la electricidad tiene'una parte esencial en los proce
deres del sistema viviente de los animales y vegetales. En la
economía animal particularmente se manifiesta la accion de
este agente en las operaciones de las secreciones , en las ac
ciones de los músculos y de los nervios , y probablemente,en
todas las funciones vitales. Hay varias especies de peces que
tienen la facultad de acumular grandes cantidades de electri
cidad, que pueden descargar á través de los cuerpos conduc
tores que sol ponen en contacto con ellos, comunicando de
este modo conmociones poderosas. Esta facultad la posee en
grado eminente el torpedo, que es una especie de raya, mas
tambien existe en el Gymnotus electricus, el Siturus electri
c-us , el Trichiurus indicas y el Tetraodon electricus.
Siendo el asunto de la electricidad atmosférica mas espe
cialmente una ramificacion de la ciencia meteorológica, nos
concretaremos/á dar una breve resena de los principales he
chos que á ella se refieren. La atmósfera se halla muy gene
ralMente en estado eléctrico, lo que puede manifestarse,
empleando una barra metálica elevada hasta cierta altura
sobre el suelo, y comunicando en su estremo inferior, que
debe estar aislado, con un electróscopo. Para reunir la elec
tricidad de las regiones superiores del aire , puede elevarse
una cometa, cuya cuerda debe estar entretejida con un alam
bre delgado metálico para producir la electricidad. Si el elec
tróscopo es bastante delicado, indicará ordinariamente el
influjo de la electricidad positiva de la atmósfera ; cuya in
tensidad aumenta en razon de la mayor elevacion de la capa
que se examina. En el estado ordinario de la atmósfera se ha
observado que su ,electricidad es constantemente positiva y
mas poderosa en invierno que en verano , y de (ha que' de
noche. Desde que sale el sol vá aumentando por espacio de
dos ó tres horas, y luego disminuye hácia mediodía, siendo
generalmente mas débil entre mediodía y las cuatro de la
tarde. A medida que vá declinando el sol, su intensidad vá
>2 449 E
en aumento, hasta que se pone aquel, despues de lo cual dis
minuye , y sigue débil durante la noche. En tiempo nublado
el estado eléctrico es mucho mas incierto e y cuando hay va
rias capas de nubes , que se mueven en diferentes direcciones,
. está sujeto á grandes y rápidas variaciones, cambiando á ve
ces de positivo á negativo ; y otra vez de este á aquel , en el
espaciado pocos minutos. A la primera apariencia de niebla,
lluvia , nieve, granizo ó aguanieve , la electricidad del aire
es generalmente negativa y muchas veces en sumo grado,
mas despues sufre diferentes tránsitos 'á los estados opuestos.
Al acercarse una tronada , estas alteraciones de la condicion
eléctrica del aire se suceden con una rapidez notable. El con
ductor emite poderosas chispas y en abundancia , y es muy
peligroso proseguir los esperimentos con él en su estado ais
lado. La analogía que subsiste entre la chispa eléctrica y mas
especialmente la descarga esplosiva de la botella de Leyden
con el rayo y trueno atmosférico, es demasiado obvia para
que no la hayan observado los primeros físicos que se ocu
paron de la electricidad : Wall, Grey, y mas particularmente
el abate Nollet la !rabian ya observado. Franklín estaba tan
convencido de los muchos puntos de semejanza entre el rayo
y la electricidad , que no pudo dudar de su identidad , y re
solvió determinar por medio de un esperimento directo la
verdad de esta atrevidacongetura. A este fin imaginó que
podia servirle una torre que se estaba erigiendo en Filadelfia,
mas mientras estaba esperando que se acabase , la vista de la
cometa de un muchacho que la había elevado por diversion,
le sugirió inmediatamente un método mas pronto de lograr
su objeto. Habiendo construido una corneta estendiendo un
panuelo grande de seda sobre dos palitos en forma de cruz,
á la primera apariencia de una cercana tempestad , en el mes
de junio de 47Zi‘2. , salió al campo acompanado. de su hijo,
que era el Itnico á quien habia comunicado su intento. Ha
biendo elevado la corneta y unido una llave al estremo infe
rior de la cuerda de Cáüa1110 , la aisló atándola á una estaca
por medio de seda , y esperó con suma ansiedad el resultado.
Mucho tiempo se pasó 'sin dar el aparato ninguna senal de
electricidad , á Pesar de haber pasado por encima del paraje
en donde estaban una densa nube probablemente cargada de
rayos. Ya empezaba Franklin á desesperar del buen éxito,
cuando llamó su atencion el erizamiento de algunas fibras
sueltas de la cuerda de cánamo , é inmediatamente presentó
su nudillo á la llave , y recibió una chispa eléctrica. Sobre
cogido del gozo que le inspiró esta evidencia decisiva del
grande 'descubrimiento que acababa de hacer , dió un pro
fundo suspiro , y convencido de la inmortalidad que daba á
su nombre , sintió que no hubiera echado menos la vida si
aquel hubiese sido su último instante. Lloviendo luego mu
chísimo , se mojó la cuerda haciéndose conductriz en toda
su longitud , de suerte que emitia chispas eléctricas en grande
abundancia. Sin embargo, debe observarse que un mes antes
que Franklin hiciese estos felices esperimentos , algunos filó
sofos, y particularmente Delibard y Delors hablan obtenido
resultados semejantes en Francia, siguiendo el mismo plan
recomendado por Franklin. Mas la gloria de este descubri
miento se atribuyearniversalmente á este, pues á sus sugestio
nes se debieron los métodos que emplearon para lograrlo.
Todos los filósofos de Europa prosiguieron este importante
descubrimiento con infatigable anhelo. Los primeros físicos
que hicieron el esperimento corrieron muchísimo riesgo en
sus esfuerzos para hacer bajar la electricidad de las nubes,
segun se rió luego por la fatal catástrofe que en 6 de agosto de
4755 acaeció al profesor Richman de San Petersburgo , cuyo
nombre ya hemos citado antes. Este físico había construido un
aparato para observar la electricidad atmoSférica, y se hallaba
TOMO 1.
en su clase en la academia dé ciencias , cuando el sonido de
un remoto trueno llegó 'A sus oidos : inmediatamente se fué
A su casa , llevándose consigo al grabador Sokolon , para que
pudiese delinear las vistas que 'se presentasen. Mientras que
estaba embebido en el exámen del electrómetro , se despren
dió del conductor aislado un grande globo de fuego , y dió
en la cabeza de Richman , y pasando á través de su cuerpo,
le privó al instante de vida. Se le observó en la frente una
mancha encarnada ,. por donde habia entrado la electricidad:
uno de sus zapatos se habia reventado , y parte de sus vesti
rlos estaban • charnuscados. Su .compatiero cayó sin sentidos,
el marco de la puerta de su cuarto se hizo pedazos, y la
misma puerta fué arrebatada de sus goznes.
La proteccion que se dá á los edificios contra los efectos del
rayo es la mas importante aplicacion práctica de la teoría de
la electricidad. Solo tenemos lugar para hacer unas pocas ob
servaciones acerca los principios bajo los cuales deben cons
truirse los conductores para este objeto. Estos deben estar
formados de varillas metálicas , afiladas en el estremo supe
rior , y colocadas de modo que sobresalgan unos pocos pies
de la parte mas elevada del edificio que deben protejer ; y
deben comunicar sin interrupcion hasta descender en el suelo
á mayor distancia que los cimientos del edificio. El cobre es
preferible al hierro por estar menos sujeto á oxidarse y á la
fusion, y por .poseer tambien mayor conductibilidad. El grueso
de las varillas debe ser de media á una pulgada de diámetro,
y la punta debe estar dorada ó ser de platina para librarla
mas eficazmente, evitando se corroa. Una de las condiciones
importantes. del conductor [rotector,, que es lo que llamamos
pararayos comunmente , es que no exista ninguna interrup
don desde el estremo superior al inferior, y es muy conve
niente unir con tiras metálicas todos los conductores de plo
mo ú otras masas considerables de metal que. tenga el edificio,
para formar un sistema continuado de conductores que lleven
s
la electricidad al suelo por diferentes vias. El estremo inferior
de los conductores debe entrar en la 'tierra hasta llegar al
agua, ó á lo menos á las capas húmedas. Para proteger las
naves, lo mas conveniente son las cadenas hechas de una
serie de varillas de hierro unidas, por tener estas toda la flexi--;
bilidad que se requiere ; deben estenderse desde el punto mas
elevado del mástil hasta el mar, y la 'parte inferior debe
apartarse á cierta distancia del costado del buque por medio
de una berlinga ó puntal de madera. Se ha observado que el
aire de los aposentos cerrados viciado por la respiracion está
electrizado negativamente.
La esplicacion anterior de los fenómenos relativos á la
electricidad •puede prepararnos para discutir algunas investi
gaciones interesantes acerca la naturaleza real de este agente
poderoso y -misterioso , y la teoría de su operacion. La pri -
mera eregunta que se nos presenta es.con respecto A su ma
terialidad. A mas de las eficacias mecánicas bien sabidas, que
pertenecen á la materia ponderable comun , los fenómenos de
la naturaleza manifiestan á nuestra vista otra clase de polen-.
cias , cuya presencia , ,aunque suficientemente 'caracterizada
por ciertos efectos, no está acompanada de ninguna mudanza
apreciable ea el peso de los cuerpos con los cuales están rela
cionados. A esta clase pertenecen el calórico , el lumínico, la
electricidad y el magnetismo ; cada uno de los cuales respec
tivamente produce ciertas mudanzas en los cuerpos materia
les , ya de naturaleza mecánica ó química, que es natural
considerar como efectos del movimiento comunicado por el
impulso de los agentes materiales de especie. tan sutil y tenue
que eluden todo nuestro exámen , cuando les aplicamos el
contraste de la gravedad ó inercia. Si admitimos la materia
lidad del calórico y del lumínico, la analogía nos conducirá
D.2 450 K
á atribuir el mismo carácter á la electricidad y al magnetis
mo, á pesar de ser imponderables. Mas la materialidad de la
electricidad se ha apoyado en otra?razones. La sensacion pi
cante de la chispa eléctrica , el golpe vivo que acompana á la
conmocion , la línea de la luz viva que marca su curso , los
variados sonidos que acompanan á su paso á través del aire,
y la irresistible furia con que rompe las testuras mas densas,
son todas circunstancias que implican la precipitacion de una
corriente de fluido que posee una potencia adecuada para
producir estos movimientos violentos. ?Podemos pues negar
»os á atribuir el carácter de materialidad á lo •que no solo
vemos y oimos , sino tambien sentimos ? •
Se ha procurado (lar fuerza á este argumento por medio de
varios esperimentos , de los cuales se ha •deducido la comu
nicacion impulsiva en direccion particular con respecto á la
especie de electricidad. La corriente de aire que procede de
un conductor puntiagudo, al manar la electricidad de él,
parece como si fuese impelida juntamente con el fluido eléc
trico. La direccion de su movimiento está aun mas decidida
mente indicado por las diferentes apariencias luminosas que
acompanan al desprendimiento del fluido de un conductor
puntiagudo, ó á su recepcion por el mismo (véase fig . 25).
Ya hemos tenido lugar de observar el modo en el que este
hecho curioso parece que apoya á la hipótesis de Franklin,
que implica la singularidad del fluido eléctrico. El siguiente
espeimento fué producido por Cavallo y Singer, en apoyo de
la misma opinion. Colóquese sobre la mesa del descargador
universal un naipe encorvado longitudinalmente sobre una
regla redonda, de modo que forme una cavidad Imeea y ci
líndrica, y lo que es todavía mejor, colóquense dos bastones
ó barras de lacre paralelas entre sí, de suerte que la union de
sus filos redondeados forme una acanaladura. En ella coló
quese una bola .de médula de media pulgada de diámetro á
poca diferencia, y colóquense los alambres del descargador
con sus puntas en la dirección de la acanaladura y A cuatro
pulgadas de distancia una de otra, estando la bola á igual
distancia de las dos. 41 trasmitir una pequena carga de un
alambre á otro, la bola será impelida del alambre positivo al
negativo , y este efecto será constante si los alambres rematan
en punta, n'as si están abultados en sus estremos , la bola
vibrará las mas veces entre ellos , porque la influencia de las
superficies atrayentes sobre la bola se opone mútuamente á la
regularidad del efecto, y las mas veces hace equívoco el re
sultado. La naturaleza y lugar de la perforacion verificada en
un naipe por el paso de una carga eléctrica , de lo, cual ya
hemos dado noticia, parece que favorecen Aesta misma con
sideracion del asunto. El siguiente esperimento manifiesta
taenbien que el impulso se comunica con mayor violencia en
la direccion del conductor positivo al negativo. Un ligero
molinillo con sus aspas hechas de naipe insertas en la cir
cunferencia de un tapen dé corcho que gira libremente sobre
una aguja, que pasa por sucentro á manera de eje, será puesto
en movimiento, presentándole una punta electrizada, y se
gun todas apariencias, lo será por motivo del impulso de la
corriente del aire que sale de la punta. La direccion del mo
vimiento, así como
la de la corriente de
aire es siempre la
misma, ya sea que la
punta esté positiva ó
negativamente elec
trizada. Mas si se si
túa el•molinillo sobre un cuerpo aislante, como en la figu
ra , y se coloca entre los alambres puntiagudos del des
cargador universal , que deben situarse en oposicion uno
Fig. 42.
á otro lo mas exactamente que se pueda , y á inia pulga
da 6 mas distancia de las aspas superiores ; al comunicar ,
uno de los alambres con •el conductor positivo de una
máquina eléctrica , y el otro con el negativo , y al esci
tarla , veremos que se moverá el molinillo como si fuese im
pelido por una corriente desde el alambre positivo al nega
tivo. Si mudamos las comunicaciones al revés , de modo quo
varíe la electricidad de cada alambre , será tambien contrario
el movimiento del molinillo. Si se coloca verticalMente
naipeinsertándolo en un pedazo pequeno de corcho que forme
una base de una cuarta parte de pulgada próximamente de
ancho , 'para que se sostenga , pero que pueda derribarse al
mas ligero impulso ; y se ponen en oposicion entre sí los
alambres puntiagudos del descargador universal á una cuarta
parte de pulgada debajo del filo superior del naipe que está á
igual distancia entre ellos ; al comunicar los alambres con la
máquina ó con una botella aislada_ para efectuar una descarga
eléctrica , será derribado el naipe y caerá constantemente del
alambre positivo hácia el negativo.
La determinacion de una corriente de aire electrizado en
esta direccion se hace muy sensible con los movimientos del
humo ó vapor situado en el círculo de comunicacion 'de la
electricidad. Así pues la llama de. una antorcha colocada entre
dos bolas de electricidad opuesta, correr?constantemente del
lado positivo al negativo. La figura 45 representa dos bolas
metálicas huecas de unas tres cuartas
partes de pulgada de diámetro, aisladas
sobre pilares separados de cristal que
las sostienen á dos pulgadas de distan
cia una de otra : en la cavidad de cada
bola , que tiene la forma de copa, se
deboponer un pedazo de fósforo : se
coloca una vela pequena cuya llama Fig. 43.
está situada hacia el medio entre las dos bolas , una de las
cuales comunica con el conductor positivo de la máquina,.
y la otra con el negativo. Cuando las bolas están electrizadas
se agita la llama, é inclinándose hacia la bola negativa, la
calienta luego lo 'bastante para inflamar el fósforo que con
tiene, al paso que la bola positiva' se mantiene enteramente
fria sin licuarse su fósforo. Al establecer al revés las comuni
caciones de las bolas con la máquina, el fósforo de la otra
bola se calentará é inflamará, como lo verificó antes el dé
aquella.
Por mas plausibles que sean los motivos de los cuales, se ha
deducido , despues de un examen superficial de estos hechos
y esperimentos , que el fluido eléctrico posee momentum • y
que se mueve en una direccion particular ; un análisis mas
severo de los fenómenos demostrará que de niagun modo
pueden garantir una conclusion semejante. Todos les efectos
mecánicos que acompanan á la trasmision de la dectricidad
pueden en el último caso resolverse en la accion repentina de
una potencia repulsiva ejercida entre las partículas de la ma
teria situadas en la línea de su curso. Solo son ejemplos par,
tieulares de la ley fundamental de la accion eléctrica que los
cuerpos cargados de la misma especie de electricidad se repe
len uno á otro. Así es que las partículas de aire electrizadas
por un conductor puntiagudo son repelidas por dicho con
ductor, y lo repelen tambien , y además se repelen una á
otra ; y el mismo efecto ocurre, ya sea positivo ó negativo
sil estado eléctrico. De este modo puede esplicarse muy natu
ralmente la corriente de aire que procede de cualquier punto
electrizado. Si es considerable la cantidad de electricidad
trasmitida , escita una conmocion mas violenta entre las par
tículas, á las que influye á su paso. La intensa energía de su
accion repulsiva produce la espansion más repentina y vio
lenta de la porcion de aire que ocupa esta línea ; este -aire
dilatándose de este modo , debe ser impelido lateralmente
contra las partículas circundantes y debe ocasionar su com
preson repentina. El desarrollo de calórico y lumínico es la
consecuencia necesaria de esta violenta compresion , y el ira
pulso vibratorio que se propaga en todas direcciones es el ori
gen del sonido que acompana á la esplosion eléctrica. La
sensacion producida por el paso de la conmocion eléctrica á
través de nuestro cuerpo , es evidente que puede referirse á
la impresion hecha sobre los nervios por la misma accion
repulsiva. En todo esto no podemos discernir ninguna prueba
positiva de la operacion de un agente material estrano al
cuerpo mismo , y que obre por impulso mecánico. La mate
rialidad pues de la electricidad debe descansar todavía sobre
el mismo fundamento que la del calórico ó lumínico. Si la
potencia eléctrica ó fluido , si tal queremos considerarla , no
obra por su momento mecánico , los argumentos en favor del
movimiento de un solo fluido desde el cuerpo positivo al ne
gativo , que dimanan de las apariencias de las corrientes de
lumínico eléctrico ; la impulsion de una bola de médula ; la
perforacion de un naipe ; la rotacion de un molinillo , y la
determinacion de la llama de una vela, en una constante di
reccion , deben todos ser destruidos , y es evidente que de
nada pueden servir para decidir la importante cuestion de si
hay dos fluidos eléctricos , ó solo uno. Con todo nos queda
todavía que inquirir sobre qué principio pueden esplicarse
estas diferencias notables en los fenómenos de la electricidad
positiva y negativa de un modo consistente con una ú otra
hipótesis.
-Examinando detenidamente los fenómenos , parece que
pueden esplicarse bajo la suposicion de que el aire ó medio ,
á través del cual pasa la electricidad , segun el lenguaje
de una de las teorías , está mas dispuesto á admitir el paso
de la electricidad vítrea que el de la resinosa , ó hablando se
guir la teoría Frankliniana , está mas dispuesto á recibir el
fluido eléctrico de un conductor cargado que á desprenderse
de él , comunicándolo á un conductor poco cargado que lo
absorve. Las consecuencias de esta hipótesis son que la elec
tricidad vítrea encuentra menos resistencia saliendo de un
cuerpo al aire , y es por consiguiente conducida Inicia ade
lante con mas prontitud y mas directamente que la resinosa.
Esta , encontrando mayor resistencia á su salida , se difunde
mas por el espacio circundante. Segun la teoría de Franklin,
se seguirán los mismos efectos con referencia á la propulsion
del fluido eléctrico desde el cuerpo positivo y su absorcion
por el negativo.
Es fácil probar que la peculiaridad de los efectos mecánicos
de las diferentes especies de electricidad depende de las pro-,
piedades del aire, que es el vehículo de su aceion , y no de
ningun poder específico del mismo agente, modificando el
esperimento descrito en el cual se perforó un naipe barnizado
suspendido entre dos conductores en el punto que fué tocado
por el negativo. Repitiendo el mismo esperimento debajo el
recipiente de una máquina neumática , Tranery halló que á
medida que se estrae el aire, el lugar en donde está perforado
el naipe por la conmocion eléctrica , se acerca mas á la punta
positiva. Cuando la presion del aire se reduce á una mitad ,
el agujero está en el punto medio entre las dos puntas. En
cada descarga se vé pasar una ráfaga desde cada conductor
al lugar de la perforacion. Las curiosas senales que.preserr
tan los filos de las perforaciones hechas en los pliegos de una
mano de papel, ya detalladas, no pueden hermanarse con la
suposicion de un impulso mecánico que obra solo en una di
reccion , sino que indican la igual accion repulsiva de ambas
especies de electricidad , cuando cesa la influencia perturban
te del aire. El haberse descubierto otras, sustancias , en las
que existe una propiedad semejante , confirma esta hipótesis
con respecto á la especie peculiar de obstruccion que el aire
opone al paso de la electricidad. Erman , de Berlin , enc.on -
tró que la llama del alcohol posee mayor conductibilidad con
respecto á la electricidad positiva que á la negativa. El jabon
alcalino, al contrario, conduce mejor la electricidad negativa
que la positiva , y por consiguiente , puede servir para aislar
una débil cantidad de esta , al paso que permite el paso de
aquella. El argumento que se objeta siempre á la teoría de
un solo fluido eléctrico, es el envolver esta necesariamente la
condicion de una repulsion mútua entre las partículas de ma
teria comun. Antes de procurar combatir esta objecion , se
rá conveniente dar una ilustracion algo mas lata de la supo -
sicion de lo que hemos hecho hasta ahora. Con este objeto
nos valdremos de la asistencia de unos pocos diágramas ade
cuados para ausiliar á nuestro concepto sobre las fuerzas que
tienen parte en las acciones mútuas de los cuerpos electriza
dos ó neutros. Para mayor distincion supondremos que toda
la materia del cuerpo cuyas acciones estarnos estudiando ,
está concentrada en un pequeno ,espacio , y representaremos
esta materia por un cuadrado negro. Del mismo modo , su
pondremos que todo el fluido eléctrico contenido en el mismo
euerpo.está condensado en un pequeno espacio denotado por
un círculo blanco. Las acciones mútilas de la materia ó flui
do eléctrico en dos cuerpos adyacentes están espresadas por
las líneas que pasan respectivamente de uno á otro ; distin
guiéndose las atracciones por líneas no interrumpidas , y
las repulsiones por las punteadas.
La figura 44 representa un cuerpo 13 en estado neutro de
electricidad , con lo cual entendemos decir que la 'cantidad
de fluido que contiene existe en proporcion tan exactamente
ajustada á la cantidad de r9áteria ,
que su repulsion para la partícula 1,
de electricidad , á cualquier distan
cia, equilibra precisamente la atrae
cion de la materia en cuanto á aquella misma partícula. Mien
tras se mantenga este equilibrio entre las fuerzas que impe
lerian á cualquier fluido eléctrico esterno del cuerpo, fuera de
él, y hácia él, es evidente que el cuerpo ni adquirirá ni perderá
electricidad, sino que permanecerá
lo mismo, ya sea que se aislo ó no.
La figura 45 manifiesta el estado
de las fuerzas que obran entre dos
cuerpos neutros semejantes. Se si
gue pues de la condicion de neutra
lidad , segun se ha definido arriba ,
que las dos fuerzas atractivas mar
cadas por las dos líneas negras son Fig. 45.
cada una de ellas igual á la fuerza 'repulsiva entre los dos flui
dos indicados por la línea punteada superior. Actuados pues
tan solo por estas fuerzas, los dos cuerpos se atraerian uno á
otro. La adicion de una segunda fuerza repulsiva entre las
dos porciones de materia , segun representa la línea de pun
tos inferior, es pues necesaria para esplicar el estado de equi
librio que bajo esta circunstancia vemos que realmente se
obtiene. Algunos físicos han concebido que suponiendo que
la fuerza repulsiva de las partículas eléctricas sea el doble de
las fuerzas atractivas de las mismas partículas por la materia,
podria esplicarse el equilibrio sin recurrir á la repulsion imí
tala de las partículas de la misma , 110 atendiendo á que esta
suposicion es incompatible con la del estado neutro de los
cuerpos , que es la condicion bajo la cual los estamos exa
minando.
La repulsion de los cuerpos conteniendo cada uno el doble
......................
Fig 41.
oP
Ii
11
de la cantidad de fluido eléctrico necesario para la saturacion
de su materia respectiva , puede ilustrarse con la >figura 46.
Todas las fuerzas representadas por la linea deben conside
rarse, -segun la hipótesis, como
iguales en cuanto á intensidad ;
mas el número de fuerzas repul
sivas es como cinco, cuando el de
las fuerzas atractivas es solo co
mo cuatro ; es evidente pues que
prevalecerán las primeras. Se ob
tendrá precisamente el mismo re
Fig. 46. sultado en el caso de dos cuerpos
electrizados negativamente, en los cuales , segun se vé en la
figura 47 , la cantidad de materia sea doble de la qne puede
saturar el fluido. En el primer ca
so la repulsion entre las dos por
ciones de fluido que escedian , era
la que destruia el equilibrio, mien
tras que ahora se produce.el mis
mo efecto por la mútua repulsion
de las porciones de materia no sa
turada. Por último, podemos cale
-Fig. hl. gir del examen de la figura 48, en
la cual se supone que un cuerpo electrizado positivImente
está colocado cerca do otro elec
trizado negativamente, que el
efecto final estará determinado
por la atraccion entre el fluido
que escode en el primero y la
materia no saturada del último ;
compensándose exactamente en
tre sí todas las demás atraccio
nes y repulsiones.
considerable, aunque harto comun, el
-
Fig. 48.
Es un error my
imaginar que la condicionsupuesta por Epino , á saber, que
las partículas de Materia , cuando privadas de electricidad se
repelen unas á otras , se halle en oposicion con la ley de gra
vitacion universal establecida por las investigaciones deNew
ton : peque esta ley se aplica en todos los casos hasta donde
se ha estendido la averiguacion á la materia en su estado or
dinario, esto es, combinada con cierta proporcion de fluido
eléctrico. Suponiendo que la mútoa accion repulsiva entre
las partículas de la materia es mayor en muy corta canti
dad que la que subsiste entre las partículas del fluido eléc
trico, quedaria una pequena diferencia á favor de la atrae
cion de los cuerpos neutros en cuanto uno á otro , que
pudiera constituir la misma fuerza que obra bajo el nombre
de gravitacion ; y así es que ambas clases de fenómenos pue
den comprenderse en la misma ley. Biot ha hecho una obje
clon contra la hipótesis de un solo fluido , fundándose en que
implica un grado igual de atraccion entre el fluido y todas
las especies de materia, siendo así que en el caso de otros
agentes, tales como el calórico y el magnetismo, el grado de
su atraccion es muy diferente hacia diferentes especies de ma
teria. Esta objecion no es aplicable á la hipótesis de dos flui
dos , porque se suponen como obrando independientemente
de toda atraccion específica en cuanto á los cuerpos que los
contienen; por consiguiente, su distribucion en aquellos cuer
pos sigue la misma ley cualquiera que sea la naturaleza
específica de los materiales de que están compuestos los úl
timos..
Llegamos pues á la conclusion de que no hay hecho al
guno en la electricidad que no pueda esplicarse por una ü
otra de las dos hipótesis mas el decidir hacia qué parte se
inclina la balanza de las probabilidades , despues ,de haber
tomado en- consideracion los méritos y desméritos respecti
vos , quizás toca mas bien al gusto que al juicio del inves
tigador.
El ser y la vida de las plantas.
pór '. flhirbct.
HL —De las principales funciones orgánicas de los tiegelales.
• Habiendo tratado de las partes mas notables que compo
nen la organizacion de las plantas, conviene ahora que es
pongamos las principales funciones orgánicas que se ejecutan
en aquellos cuerpos vivos mientras gozan de vida activa.
Llámanse funciones orgánicas, en los cuerpos vivos, cier
tas operaciones de los órganos , las cuales son necesarias ya
para la conservacion de la vida del individuo , ya para su
regeneracion ó multiplicacion ; operaciones de las cuales re
sultan cambios particulares en las partes , y las materias de
aquellos cuerpos vivos que no podrian tener lugar sin.aque
llas. Es cierto que siendo los vegetales cuerpos verdadera
mente dotados de vida, es decir, de aquel órden de cosas en
la disposicion , naturaleza y estado de sus partes interiores
que los hace existir, están provistos de órganos que ejecutan
diversas funciones esenciales á la conservacion de su existen
cia, y á la reproduccion ó á la multiplicacion de los indivi
duos de cada especie. Las principales funciones orgánicas de
estos séres son :la oscilacion de los fluidos ; la secreeion ; la
nutricion ; el crecimiento, la generacion sexual ; la multi
plicacion por separacion de partes.
La oscilacion de los fluidos es para los vegetales lo que la
&enlacian para los animales con vértebras. Por una parte y •
otra es un movimiento 6 agitacion suficiente de los fluidos
esenciales del cuerpo vivo , que los hace subir y bajar , los•
lleva á todos los puntos donde lo exige la organizacion, y los
pone -en el caso de sufrir de continuo, aunque con mas ó
menos prontitud , perpetuos cambios en su estado y natura
leza. Aquella agitacion de los fluidos consiste en los vegetales
en un simple movimiento' oscilatorio de sus fluidos operado
por una causa esterior y no resultante de la contraccion de
las partes que los contienen , como en los animales , en los
cuales se ejecuta una circulacion mas ó menos completa. He
mos dicho antes y creemos con mucho fundamento, que la
fibra vegetal no es irritable como la de losanimales ; de don
de se sigue que la accion de los fluidos vegetales , no tiene la
facultad de escitar movimientos de contraccion en los sólidos
que la contienen. Pero si la irritabilidad del corazon y de las
arterias puede comunicar á los fluidos esenciales de los ani
males, movimientos que los hacen circular , las variaciones
alternadas de luz y de temperatura del aire ambiente , en una
palabra, las que causan la sucesion constante de los dias y de
las noches , ocasionan en los fluidos vegetales movimientos
particulares , trasportes alternados Inicia arriba v liúcia aba
jo y finalmente exhalaciones y absorciones sucesivas , que ,
segun hemos dicho , constituyen 10 movimientos vitales de
estos seres.
La secrecion es una funeion orgánica que se ejerce de una
manera evidente en los vegetales.. Ella opera la separaeion
fuera de los jugos vegetalizados de la planta , de diversas
materias que se .han formado en los fluidos del vegetal , á
consecuencia de los cambios que el mismo efecto de la vida
les hace sufrir , aunque con lentitud. De las materias separa
das por las secreciones vegetales , las unas son evacuadas al
esterior , dando lugar á las traspiraciones y exhalaciones
propias de aquellos diferentes séres , y las otras , menos VO
látiles , son depositadas ya en los utrículos del tejido vesicu
lar , a en otros puntos de la planta , concurriendo de este
modo al aumento de sus partes. Los aceites , las resinas , las
gomas , los mucilagos , las sales , las moléculas vegetales
que entran en la composicion de las partes sólidas ó conti
nentes de las plantas , todas son materias que el vegetal no ha
tomado del esterior , ni ha tornado del suelo , ni de los de
más medios ambientes , sino .que los ha formado por. la mis
ma aceion de su vida , que han tomado origen en medio de
sus fluidos propios 6 vegetalizados , que en seguida la se
crecion ha separado de los mismos fluidos. Así pues , se p0-
drá decir que todo producto , ya vegetal , ya animal , ha sido
formado por un cuerpo vivo cualquiera , y que no puede
existir en la naturaleza sino á consecuencia de aquella for
macion.
En efecto , las materias secretorias que dan los cuerpos
vivos , son el producto de la accion orgániCa -de aquellos
mismos cuerpos , y no se les encontraría en la naturaleza ,
si séres dotados de vida no los hubiese» formado. Así que ,
sin la existencia de los moluscos testamos , y sobre todo de
los Dillbel'OSOS papos marinos que forman las madréporas ,
las miléporas , ele. , la mayor parte de esa abundante mate
ria calcárea que se vé en la naturaleza , no existiria. Igual
mente sin la existencia de los árboles resinosos , en parte
alguna se encoutraria resina reciente , ni resina alterada y
modificada por su estancia en la tierra ó en su superficie co
mo los suecinos, los gagatos , los diversos betunes •, etc.
Formando ellos mismos su propia sustancia , por medio de la
accion de sus órganos sobre las materias alimenticias , .cons
titu s en necesariamente los léres V1VOS las diversas materias
secretorias que se les vé producir : estas materias varían en
su naturaleza , y por consiguiente en sus cualidades propias;
1.", segun la naturaleza misma del sér vivo que las forma; y
así .es que las producciones vegetales , por lo general , son
diferentes de las animales ; 2.0, segun la naturaleza del ór
gano que las separa de las otras materias despues de su for
macion. Las materias secretorias separadas por el hígado ,
no son las mismas que las separadas por los rihones ; 5,', se
gun la fuerza 6 la debilidad de los órganos del sér vivo y de
su acciom Las materias secretorias de una planta joven no
son del todo iguales á las de la misma planta muy adulta ;
así como las de un niho no son enteramente iguales á las de
un adulto; 11.9, segun la integridad de las funciones orgáni
cas, sea perfecta 6 se halle mas ó menos alterada : las ma
terias secretorias del hombre sano no son del todo iguales
las del hombre enfermo; 5.9, segun el calórico que se forma
continuamente en la superficie del globo, aunque en Canti
dades variables, favorezca y apresure por su abundancia la
actividad orgánica de los séres que están penetrados del
mismo , ó que por su. mucha rareza , no permita á los órga
nos mas que una aceitan débil y lenta. Las materias secreto-,
rias de los cuerpos vivos, durante los calores del verano, de
ben diferir un poco de las que forman durante los frios del
invierno. Las que forman los cuerpos vivos en los climas ca
lientes, deben diferir tambien de las que producen el) los cli
mas frios. Así , el fresno que da el maná en Calabria , no pu
diera producirlo si se cultivase. en Berlin , etc.
La nutricion es sin. duda una funeion orgánica esencial á
los vegetales; pues sin ella ningun ser vivo podria conservar
su existencia durante los términos propios de su duracion.
Lo que hace indispensable esta funcion , es sin duda la °ne
cesidad que tiene el individno ; 1.", de desarrollar las partes
que lo componen ; 2.", de reparar las pérfidas que de conti
nuo le hace sufrir la tendencia 6 la descomposicion de sus
fluidos esenciales y de las partes no lenosas de su tejido.
Componiendo sin cesar la misma sustancia de un cuerpo vi
vo, y trasformando los materiales alimenticios en la propia
sustancia de aquel cuerpo , la nutrieion lo desarrolla y re
para sus pérdidas. Ahora bien ; esta asimilacion , esta tras
formacion de inaterias alimenticias en sustancia propia de un
cuerpo vivo , ?cómo se opera en los vegetales , y cuáles son
los materiales que emplean para este efecto ?
La solucion• de este importante problema debe ilustrarnos
mucho acerca de la causa primera de tolas las combinacio
nes que existen ; pues ya hemos manifestado que la natura
leza no tiene en sí tendencia alguna á l'orinar combinaciones
directas; que en la aceion orgánica de los seres vivos debe
buscarse la causa esencial de la existencia de todas las mate
rias compuestas , y que entre los cuerpos vivos , los vegeta
les son los que tienen la facultad de formar las primeras com.
binaciones de los elementos de los cuerpos. Es cierto como
hemos dicho ya, que los mismos vegetales, á favor de su ac
eion orgánica ó vital , forman la materia de sus partes sóli
das , sus fluidos propios , sus aceites, sus resinas, su mucíla
go, su goma, sus ácidos, etc., y que sin ellos el alumbre y la
potasa no existirian en la naturaleza. Es cierto tambien que á
la manera de los demás seres ViVOS , no se desarrollan ni se
conservan sino por medio de la nutricion. ? Pero hace» esen
cialmente uso de alimentos compuestos , como los animales?
No lo creernos ; nada lo prueba; ha), muchas consideraciones
que inducen 6 'pensar , que para su nutrimiento 110 emplean
mas que materias simples , 6 todo lo mas, combinaciones del
primer orden que tienen lugar (gibe las sustancias simples ,
cuando una causa esterior las ha modificado suficientemente
para esto. Estonces la accion orgánica vegetal consolida la
uuion de loc principios de aquellas primeras combinaciones ;
y nosotros conocemos sus prodnetos. I,a accion orgánica de
los animales complica el seguida y sobrecarga aquellas com
binaciones, trasformándolas en su propia sustancia osen ma
terias secretorias animales.
Los vegetales no tienen canal intestinal, lo que les distingue
de todos los animales conocidos ; de consiguiente , no tienen
que verificar digestion alguna. El epidermis de su CO! teza ha
ce en algon modo las misma funciones que las paredes inter
nas del canal intestinal de los animales. En efecto , los poros
absorventes de las superficies de las hojas y de las ramas ,
igualmente que los que terminan las raíces, son comparables
los poros absorventes de los intestinos de los animales. Unos
y otros poros dan entrada 6 los materiales propios para la nu
tricion del individuo. Por esta consideracion , vemos que las
materias alimenticias de los vegetales son sustancias fluidas,
ó cuyas moléculas no tienen agregaeion alguna. Vemos (am
bien que aquellas materias alimenticias , en el momento de
ser chupadas por los poros abstsrventes de los vegetales , se
hallan en el mismo caso que el quilo animal , cuando los
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Abeja, La. No. 1 (1 enero 1862), p. 439-478 |
| Descripció | Informació addicional del títol: revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Títol addicional | Revista científica y literaria ilustrada, principalmente extractada de los buenos escritores alemanes por una sociedad literaria |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1862 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Librería de D. Juan Oliveres, [1862-1870], No. 1 (1 enero 1862)-No. 3 (1 enero 1964) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1056597~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Ateneu Barcelonès". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | 12_No. 1 (1 enero 1862), p. 439-453 |
| Transcript |
y5 439 w. sus dias de juventud, le hizo ver levantarse la calavera y di rigirse al cercano cementerio, transformada en un joven lleno de fuerza y vigor. El anciano no pudo ver mas. Cubrióse el rostro con am bas manos , y lágrimas ardientes surcaron sus megillas apa gándose despues en la nieve. Fuera de sí, gritó de nuevo aun mas abatido y desolado. « ! Volved , dias hermosos de juven tud y de vida, volved !... Un Y volvieron , porque todo habia sido un sueno. Se vió jó - ven aun, y lleno de salud; y solo eran verdad sus errores y sus desvaríos. Entonces dió gracias al cielo porque podía aun abandonar la senda del error, y dirigirse por el camino de la virtud á la hermosa tierra de la felicidad. Vuelve tú tambien ! oh lector ! pues aun es tiempo. Este sueno será pronto tu juez inexorable, y cuando llenode amar gura esclames : «Volved, días de juventud!...» no volverán. desenlace inesperado. Era yo el cuarto en un coche de camino : mis otros tres companeros eran un marino , un oficial de tropa, y un joven elegante, hijo de una familia bastante acomodada. Como era natural , la conversacion vino á rodar sobre los peligros á que cada uno de nosotros se habia hallado cspuesto : el ma rino habia naufragado por tres veces ; y cierto día, al dar un abordaje en el mar de las Indias habia caido en el agua á muy pocas brazas de las cavernosas fauces de un tiburon ; en otra ocasion ha.bia volado hasta una altura prodigiosa de re _sultas de la esplosion de un buque de vapor. El oficial, hecho prisionero por un beduino , iba á ser decapitado, y ya pe netraba el fatal yatagan por entre las vértebras de su cuello, cuando vino á su socorro tulla bala que destrozó la cabeza del árabe. — Por lo que á mí hace, senores, dijo el jóven elegante, que hasta entonces habia guardado silencio , jamás he nave gado; tampoco he visto el fuego de los combates, y sin embargo , me he hallado en una situacion mas crítica que cuantas puedan ocurrir ; á lo menos tenia el mérito .de la novedad. No há muchos anos que me. encontraba en Bruselas : em prendedor temerario, ávido de sensaciones violentas, intenté junto con un amigo mio verificar una ascension aereostática. A la hora fijada, mi companero falto á su palabra ; y ya me disponia á abandonar solo la tierra, cuando hé aquí á un desconocido que saliendo del círculo de los espectadores, me suplicó le permitiese acompanarme. Tan activas fueron sus instancias, y tantas sus promesas y juramentos de confor marse punto por punto 4 cuanto le prescribiese, que accedí por fin en admitirle. Entró en la barquilla : inmediatamente hice soltar las amarras, y á los pocos segundos sobrepujába mos ya las cimas de los árboles. Mi companero no manifestó el menor síntoma de inquie tud : iba sentado dentro de nuestro frágil y peligroso asilo con la misma calma y sangre fria que si se hallase en la mas cómoda butaca, procurándose el reposo que exige la digestion de una comida suculenta. Semejante al volátil parecia delei tarse en su elemento. Con objeto de facilitar nuestra aseen sion , vacié un sacó de arena de los que me habia pertrecha do , y esta accion pareció embelesarle , pues me suplicó que me deshiciese del lastre restante. Me resistí ; insistió ; pre gUntéle entonces de qué provenia su empeno en querer re montarse á tanta altura. —Temo que me reconozcan , me contestó. Al pronto creí tener que habérmelas con un ente original, que 'labia emprendido aquel viaje aéreo por efecto de una calaverada , que se sentia con temor de que el suceso lle gase á noticia de algun pariente suyo ; mas yo le aseguré que bien pocha ir descansado, porque desde la tierra no distin guirian su fisonomía. Sordo á todas mis razones, me apremió con nueva vehe mencia á que aligerase la barquilla de su lastre. Yo no podia acceder á su ruego ; nos encontrábamos ya muy elevados; el viento nos impelía hacia la marina , y yo sentia en mis aden tros cierta inquietud : mandéle con toda formalidad que se tranquilizase y se estuviese quieto. Murmuro entre dientes ciertas palabras interrumpidas, y luego ví que arrojaba al aire su sombrero ; quitóse acto continuo la levita y la hizo seguir el camino que recorriera el sombrero. — ! Bien , muy bien ! esclamó : ahora iremos algo mas descargados ; subiremos mejor. Y empezó á desanudar su corbata. — ?Por qué haceis eso ? le grité ; si aunque nos observen con telescopio, no pueden saber desde abajo quién seais. — Que .no os lisonjee mucho esa idea , me replicó ; buena vista tienen en casa del doctor Van-Speen. Así se llamaba un médico que dirigía un establecimiento sanitario célebre, y consagrado especialmente á la curacion de las enfermedades mentales. — Por ventura, le dije ? conoceis al senorVan-Speen ? — Toma si le conozco ! He estado dos anos alojado en su casa, donde se me han prodigado los peores tratamientos ; allí me han sangrado , purgado , rociado con agua fresca , en fin, se me ha atormentado sin cesar. Jamás fui allí dueno de mis acciones : allí vivia como en una mazmorra. Esta ma nana he conseguido escaparme de aquella condenada man sion ; no , no volveré á ella. Ya pueden VV. figurarse cómo me quedaría al oirlo; me ha llaba en companía de un loco , dentro de una débil barqui lla, levantada por un globo aereostático, y á una elevacion de cerca de dos mil varas. Un momento permanecí anonadado , yerto de pavor. Un rapto súbito de mi camarada , una ve leidad funesta de parte suya , una lacha entre nosotros, cual quier accidente , en fin , nos conducía á la perdicion. Él re petia con furor su grito que tanta alarma me causaba: ! mas arriba! mas arriba! ! mas arriba ! y se desnudaba á toda prisa, y en seguida echaba al aire sus vestidos. Yo le mi raba con ojos embrutecidos , sin atreverme á hacerle la mas pequena observación ; pues conocia (fue todo trabajo era perdido, y temia encolerizarle. Pero mi terror llegó á su col mo, cuando no bien se hubo quitado las medias, le vi volverse hacia mí , y mirándome de arriba abajo con ojo fe roz, me dijo : — Aun nos quedan diez mil leguas por andar ; preciso es que uno de los dos se deshaga del companero. Sus cabellos se erizaban , sus manos se contraian : él era por otra parte de complexion mas robusta que la mia , y por lo tanto no me era dable pensar en oponerle resistencia. An tes que vermeen tal estado , hubiera preferido hallarme aban donado á un antropófago , o cara á cara con un tigre en ayu nas ; todo lo que se quiera, antes que contemplarme allá, á la merced de un insensato para con quien eran supériluos los ruegos , las súplicas, las observaciones, los discursos. Sin que siquiera intentára impedírselo, le vi coger y pre cipitar nuestros tres sacos de lastre ; el globo subió entonces con una velocidad mas y mas aterradora ; alcanzaba ya una regio!) á la cual jamás hubiese imaginado poder llegar : la tierra habia desaparecido ; apinados nubarrones iban dando vueltas debajo de nosotros , ascendian sobre nuestras cabe zas, se cernian en derredor ; un irlo mortal embargaba todo mi cuerpo. Y siempre continuábamos subiendo. El loco se mostraba descontento y hablaba consigo mis mo. Nosotros no vamos allá, no vamos allá, susurra ba entre dientes. De repente volvióse de nuevo á mí, y me dijo : — Sois casado ? ?Sois padre ? — No, le contesté. — Por eso no teneis prisa en llegar ; yo tengo trescientas esposas , y cinco mil hijos ; y á estas horas estaría con ellos si el doble peso que arrastra el globo no amainase su vuelo ; tanto retardo me exaspera. — Caramba! repliqué á la aventura, y siempre ansioso de ganar tiempo ; ? pues no deja de ser numerosa vuestra fa milla? ! Cinco mil hijos ? Supongo que á proporeiou de la familia serán vuestros medios de fortuna ? ! Quién piensa en eso ! —? Y habitan todos juntos ? — Sí. Y cada una de mis mugeres tiene un gatito y un loro, y cada uno de mis hijos, un caballo y diez perros. — ! Santo Dios !... Pero... — No hay peros que valgan: tengo un palacio todo de una pieza de cristal de roca , que contiene fábricas de panos y de sombreros, almacenes de todo género, tahonas y otros ar tefactos. tambien hay en él un sin número de fanegas de tier ra de pan llevar, otra porcion de vinas y árboles frutales ; huertas y molinos; una balsa en un patio donde navegan cinco navíos de tres puentes con 5555 canones de á ochenta, y cin cuenta culebrinas rayadas que plantan una bala á la distancia de 1.825,000 millas. — ! Magnífico ! ?Y dónde teneis ese palacio? — ! En la luna ! y allí voy yo, y allí haré un desembarco, luego que me haya librado de tí. Vamos, vete, ? no ves que me estás estorbando ?.. !Bastante tiempo te he sufrido.., fue ra de aquí, y pronto! El globo se remontaba con nueva rapidez. Nada mas oí ; pues á las palabras de aquel furioso se siguió una lucha hor _ ti , do: -,171 „ J„ -7-77; 011/ • )'11 rible , espantosa... Echóse sobre mí, y á su contacto creí que se me habia caído encima una montana ; su aliento abrasador me turbaba ; sus brazos me apretaban el cuerpo como si fue sen un círculo de hierro... por instantes me faltaban las fuer zas... no pocha gritar, ?y para qué? Me hallaba en el inmenso espacio, donde ninguna voz humana podia contestar á la mia ; donde ningun sér caritativo podía acudir á salvarme... cerráronse mis ojos, perdí la cabeza, y... Al llegar á este punto la relacion , resonó un alarido hor rendo; y una violenta sacudida nos arrojó unos encima de otros, casi sin sentido : el coche en que íbamos se había vol cado , y afortunadamente no !labia rodado á un abismo, por que caballos y coche quedaron sujetos en su caida en unas gruesas estacas que habia clavadas en uno de los lados del camino. El conductor, atento al maravilloso relato, habia ol vidado la direccion del carruaje. Los mas salimos bien libra dos con algunas contusiones asaz ligeras ; mas el aereonauta, cuya narracion fuera tan bruscamente interrumpida, sacó un brazo roto , en razon de haberse dado al caer contra una piedra. Dejamos á aquel pobre contuso en el primer lugar donde hicimos alto ; allí se le puso en manos de un cirujano. Desde entonces no he vuelto á saber de él , ni por consiguien - te el resultado del mal paso en que se vió metido. Es lástima, porque el desenlace del drama aéreo no dejaria de ser inte - resante. Por lo no firmado ycomo Editor responsable.— Juan Oliveres. DARCELONA.-1..MPRENTA DE 1), JUAN OLIVERES, CALLE DE ESCUDILLERS, N.° 57.-1861. LA |
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