Any 1, Núm. 5 (1 abr. 1905) |
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ANY 1; N.o 5 BARCELO~A, l.E~ O'ABRIL DE 1905
¡u:o< LY . • . . • • • PIes. 5
SUSCRIPCIO: S[)lESTRE. . • . . " » no
EXTRAXGER, els roateh.os pl'eus en franes.
REDACCIO" I ADMINISTRACI Ó :
San t Pa u, 112, 3. el'
P.\QCET DE YI:TICJ~C EXE.\fPL\RS, 1'~5 PE ETE ' .
Un sol númerro, 10 eentim.s
El tolstoismo yla fovolnción
Tolstoi ha hablado de nuevo. Ha
dicho, pntre otras cosas, á un redactor
del Matin: "Yo no estoy ni con la autocracia
ni con la revolución, porque son
dos partidos de violencia y me repugnan
tanto el uno como el otro. Es tan
odioso, tan abominable, ver soldados
que disparan 50bre gentes desarmadas,
como un hombre que arrója una bomba
debajo de un cochp ... "
En un artículo publicado hace poco
en Les Temps Nouveaux, A. Catonné nos
recordaba muy oportunamente que esta
opinión, ya conocida, de Tolstoi sobre
el hermoso moyimiento revolucionario
que sacude actualmente á la Rusia
entera está coníorme con· el conjunto
de sus ideas y de acuerdo con el espíritu
de toda su doctrina.
Nada más exacto. León Tolstoi no
ha traicionado á la Revolución, puesto
que nunca ha pertenecido a ella. N o
debemos pues, acusarle de traición.
Lo que debemos hacer es demostrar
todo lo que hay de falso, todo lo que
hay de funesto y de absurdo en la doctrina
que hoy lleva á Tolstoi á condenar
como una cosa inútil, casi como un
crimen, el esfuerzo sublime de sus compatriotas
hacia la libertad y el bienestar.
Sí, el momento ha llegado de decir
esto, de decirlo tanto más alto y m:\s
claro cuanto es mayor la influencia
que Tolstoi ha ejercido por el poder
de su arte y por la rectitud de su conducta.
No añado por la profundidad de
su pensamiento, como se hace de ordinario,
porque Tolstoi es culpable, precisamente-
si esto es una falta - de
no haber sabido pensar. Y es una falta,
en este caso. Toda verdad reposa sobre
la paciencia, sobre la sinceridad de
nuestra investigación. Pues Tolstoi ha
hablado con frecuencia, como si las
hubiese profundizado, de cosas que no
conocía (1). En esto, al menos, le ha
faltado sinceridad, ha engañado á los
que le escuchaban.
. ,
' .' * .j:
¿ Cuál es, pues, esta doctrina que
impide actualmente á 'folstoi aclamar
con todos los hombres de corazón la
revolución en Rusia?
Quizá no se haya visto bastante.
(1) En los pasajes en que discute opiniones
contrarias á la suya, Tolstoi se rodea de una
apariencia de erudición que sólo puede hacer
efecto en los ignorantes. Cita por centenares
obras y autores, pero no entabla con ellos una
discusión suficiente. Cita hechos, pero no los
comprueba. V¿ase, sobre todo, su libro ¿Q/,é es
el arte?
Pero es, ante todo, á pesar de las apariencias,
un individualismo. Y es uno
de los peores individualismos.
Tolstoi propone al hombre la posición
del águila sobre su roca. N o ve
que los hombres forman entre ellos
sociedades de hormigas y abejas trabajadoras.
En vez de dejar al individuo
consciente entre la multitud para que
la remueva como la levadura remueve
la masa, él le ordena que realice su
obra aparte, á un lado de la multitud.
Tolstoi dice en cada página: "Escu·
cha en ti mismo la voz de tu conciencia.
Esto basta. Discierne lo que es
bueno y hazlo. Esto basta." Esto bastaría
quizá si los hombres, en la sociedad
se uniesen los unos á los otros
como las cifras de una suma. Un total
de unidades buenas formaría una sociedau,
buena. Pero un niño sabría ver
que no ocurre así. Nada más embrollado
que nuestras relaciones sociales.
Cada unidad social depende de todas
las demás. á cada instante, de cien
maneras diferentes. Y no podemos destruir
esta solidaridad sin destruir la
sociedad misma. Dígase lo que se diga
y hágase lo que se haga, hay, en cada
época, un medio ambiente dado del
qne cada uno permanece, más ó menos,
prisionero, un ambiente que arrastramos
por todas partes como el f()rzado
su cadena . .Esta solidaridad, que es
también una servidumbre, se hace sen·
tir hasta en las profundidades más
secretas de la vida moral. El hombre
social no es más dueño de su moralidad
que de su alimento y su vestido.
A meno's que se recurra al expediente
de las viejas religiones, de las
viejas metafísicas en que la buena
voluntad, la intención, bastaba. Pero
actualmente ya no que~emos más esa
moral de escamoteo y de vileza. Se
comienza á ver, - ¡por fin! -que sólo
es moral la moral que se determina en
actos, que conduce á realidades útiles
y buenas, á una ventaja, á un beneficio
cierto.
¿ Cómo se han de realizar estos actos,
si una sociedad de injusticia y de
explotación nos lo prohibe, si el ambiente
es más fuerte que la voluntad?
¿Los mejores de entre los hombres
pueden, actualmente, dar un sólo paso
en una ciudad sin engendrar ó sancionar
la miseria y la injusticia, hacer un
solo gesto sin que se prolongue en una
larga repercusión de sufrimiento? Se
dice muy fácilmente: "Resiste á la
inj usticia, no pactes con el mal". Pero
¿cómo obedecer, cuando el mal es el
pan que comemos, el vestido que lleva·
mos, cuando es la vida entera que
estamos obligados á vivir?
¿ Iremos, como quisiera Tolstoi. á
fundar sobre otras bases, y lo más
lejos posible, lluevas agrupaciones so·
ciales? Pero ¿qué será entonces de la
multitud si los mejores la abandonan?
¿ Creéis que el mal viento del gran amo
biente de corrupción no sabrá encontrar
un día vuestro oasis?
N o se escapa, ni por fuga ni por artificio,
á esta gran ley de toda transfor ·
mación social, consecuencia inmediata,
necesaria, de la sociabilidad misma. En
la vida de los que viven por grupos
solidarios, por conjuntos organizados,
nada será cambiado un poco profundamente
si no alcanza al conjunto
mismo, es decir, á las instituciones.
Sólo hay un medio de escapar de 'un
modo seguro á la sociedad mala, y es
cambiarla en una sociedad mejor. Para
que podamos llegar á ser buenos, no
en un punto ó dos como los héroes
de Tolstoi, en tal ó cual circunstancia
determinada, sino siempre y en todas
partes, en esa suma de pequeñas acciones
inconscientes y rutinarias que son
la trama de la vida, es necesario que
muchos otros se hagan buenos á nues-tro
alrededor. .
Sin duda, de la energía, de la fuerza
moral de algunos: procede, en un momento
dado, el movimiento de transformación.
En este aentido tiene razón
Tolstoi de predica,r la regeneración
individual. Es porque unos pocos escogidos,
más fuertes que el medio, han
sabido romperle, q ne este medio va á
desaparecer. Es porque ya en una
sociedad hay hombres nuevos, que
esa sociedad se renovará un día toda
entera.
Éstos son la clavija maestra de todo
mejoramiento y, como se dice, la sal de
la tierra. Pero ante esta fuerza moral
individual, ante esta capacidad de
reacción, tan preciosa y tan rara, no
tarda en presentarse el problema del
mejor empleo. Pues bien, es imposible
resolver este problema de otro modo
que como siempre lo ha sido; es imposible
dest:onocer que el punto donde
estas preciosas energías harán palanca
con mayor utilidad se halla en la acción
revolucionaria .
Los mejores, los más intrépidos de
todos los tiempos, han sido efectivamente
los revolucionarios. Ellos han
comprendido siempre que no basta
transformarse á sí mismos, regenerarse
en la medida que nos permite el ambiente,
sino que es preciso 1mmbién
trabajar directamente para transformar
el conjunto social de que se forma
parte.
* * *
Si Tolstoi no lo h'1 comprendido es
porque jamás ha sabido reconocer las
grandes leyes, tan claras, sin embargo,
tan evidentes, de la evolución de las
sociedades. Y si no ha reconocido
estas leyes es porque siempre ha menospreciado
la observación metódica
de la realidad. Nunca ha consentido
en bajarse hacia esa modesta investigación
de la verdad que el común
de los mortales llama la ciencia. En
este sentido, conviene repetirlo, Tolstoi
ha permanecido, á despecho de la
blusa de mujik, un aristócrata, el aristócrata
altivo y despreciador. lIa tratado
siempre los hechos y las ideas
como los de su casta trataban á los
siervos, á puñetazos y latigazos.
Sí, en la personalida(l tan elevada,
tan poderosa de Tolstoi, bajo otros
puntos de vista, hay cierta desarmonía
extraña y trIste. El que ha glOrIficadO
á los humildes y los sencillos y nos los
ha presentado como ejemplos, el que,
para aproximárseles más, ha querido
vivir su vida y vestirse como ellos, no
ha recogido en sí mismo, quiero decir
en el fondo de sí mismo, un poco de
verdadera humildad, un poco de verdadera
sencillez. Sin esto habría seguramente
reconocido, algún dia; que el
hombre no lleva en sí mismo, como en
espera, un secreto misterioso de toda
sabiduría y de todo poder. Habría
seguramente reconocido que el hombre,
criatura de miseria y debilidad,
no difiere esencialmente de todos los
demás seres que están sobre la supeficie
de la tierra, que las leyes que rigen la
evolución de todos los seres le son
aplicadas como á los otros y que la
verdadera prudencia consiste en sabernos
someter á ellas.
Episodio y medio de la evolución, la
revolución es una de sus implacables
necesidades. Necesidad más fuerte que
los hombres, por grandes que sean, y
más fuerte que los partidos. La revolución
no es Pedro el republicano,
Pablo el socialista, ó Jaime el anarquista;
es la sociedad, es la humanidad
que quiere vivir y, para poder continuar
viviendo, debe transformarse.
Tolstoi, lo mismo que cualquier otro,
nada puede C'oontra ella. En ella se concentran,
por ella se utilizan todas las
fuerzas de bondad, de verdad y de justicia,
comprendiendo las que no le
están destinadas. Gracias á ella, finalmente.
dará sus frutos todo lo que
Tolstoi mismo ha hecho para el bien
de los hombres.
CARLOS ALBERT
L'al'l eura de la ¡¡rolleria nalul'al.
LEOX.\RU DE \'1. 'el
2
EL CRITERI DE LA VERITAT
.\'ui que l'aclilut del tl'ebuHauor 'e pl'e-enta
seria i alllena,:adora, els p"¡' i1e~.dats de
tota mena ~·a;.:iten pera introduir la confu ¡tÍ
en el proletal'i.at, empleant pera 10!!I'a .. -ho
r¡¡falac i el ofisma: amb el primer ,olen
fer- e imptltic, amb el e¡.!on Ir'arlen de pertoroar
no tra intel'li!!encia amb el dubte i
J'e~ceptici me, medis que erien eficat.'os si'ls
treballadors uo estigue silll a l'altul':I tle la
misiú que eonespon a rúnica classe social
que, per ser '"íctima de tote les injusticie i
110 el' cau ant ue C<lp, lé en se mans, com
deia Proudhon, la bandera del progrés.
É aquel un a umpto importanti. sim: i
encara flue no farem més que indit:ar-Io, amb
el propvsit de insi til'-hi Ull altre dia, creiem
com enient thar l'alenci(j de no. Ire 11 e¡ .. ddOI's.
En la ocielal ¡J',I\ ui lenim tot' I'espon ¡thilitat,
malerial o mor<ll egon el ca 'os en
con<,epte religió , ci"jl, poi itic, filo (,fic, elc.
.L\ difel'encia de le ocietals passade en que'l
puria no el.. persona j , 'h 'ia sen e religió i
'en e Ilei, és a dir, f(,ra de tota cOlllunilalrcli!!
io. a i ocial, al ploletari d';" ui se li pada
ll'un lJéu creador que cobl'eix a tot am sa
j u ticia i pl'emia o castina e~on le obre ue
cadescú: d'una patria que ampara el uret del
ciutndans, .Iue ho ón tot els iodhidu " ti
caulbi de ramor; del serveí i del sacrifici si
~s preci pera la seva defensa: d'una l1ei
quals trnn gl'e sions són cn I¡¡zade pel CiJdic
en pene que "arien de de la petilé.l mulla fin
a la 1II0rt infalllant del patibul: d'una filosafia
que definei\. la ,erilal en lo que re pecla a
J'indhidu i a la socieln!.
La re pon abililat solaIllent poi fundar-se
obre'l conei.\.elllenl.
J~s a'\.iorua de uret que no hi ha tir':t en el
l1Ión. per arbitrad i brutal que se'l suposi,
que e\.igeh.i'1 complimenl d'una lIei que no
hagi preyiament promulgat am tola clal'etal:
i, no obstanl, aque ta tiranía que no fan els
di'spotes personals, la fa la socielal, dt>spola
illlpersonal que tiranisa als deshel'elats que
,egeten en 1'i¡znorancia i la mi eria, a pesal'
de que tenen obre si J'obligacici de treballal',
i pel' tant són els que desempeoyeo la missió
social més impol'tanl.
rel-arlui'1 punt culminanl de l'a SUlllptO,
Si no hi ha responsabilital on no hi ha
conehemenl: si la societal fa responsables a
un nombre gran d'iodh idus que sistemitticament
reduei'\. a ),i~Dol'ancia: la conseqi'rencia
lIo"ica és el I'ec()nei\.emellt de que la societal
és dolenta i injustn.
L'injusticia I;S e\'iden!Íssima si's lé en
compte que la telTa no lIS de tols, sinó deIs
que se rhan apl'opiada i la detenten baÍ\. la
protecció de la lIei; que la ciencia no és pera
tols, ni sisquel'a pera aquells que tenen aplituts
especials pera l'estudi, sinó deIs que
poden e'\.cusar-se del trebaJl i van a lTni\'el'sital
a buscar un diploma i un tílol acadi>mic
pel'a monopolisal' una prol'essió: que I'indusII'ia
eslh organisada de manera que soIs guan~
a"l capitalista menll'es mol' de miseria'l
treballador.
La qiieslieí, doncs, és semilla, amic lIegidor.
En lola manifeslació religiosa, política,
economica i filosófica, hi ha sempre una qiiestió
social: si fent el panegíric de Héu te pal'len
de sumissió i obediencia als supel'iors, umos,
goyemanls i lIegisladors, no yegis mt>s sinó
que't yolen ',lanso i docil pera dei,-al'-le plomar;
si en nom de la patria, de la !lihertal,
de la democracia, etc., etc., le demanen ¡'obediencia
i l'ahandon de los ideals d'emancipació,
pots complar que lraclen d·eng;\D~al'·le: si
en 110m de la producció nacional le fan por am
la concurrencia extranjera i el demanen que
Ireballis més hores am menos jornal, no dubtis
fiue aho amaga l'avaricia burgesa; si un
sa,i'l diu que en la Huila per l'existencia'ls
forts j més ben consliluils pl'e, a lei'\en sobre'ls
d¿'bils, i amb aquesta leol'Ía ,01 que dei is a
tos explotadors disfrutar tranquilalllenl el
fruit de l'e\plolació, rebutja-l com a embustero.
1 '0 pol ha, el' un Déu pera 'ls pobres, ni un
cOdic pera 'ls desposseils, ni teol'Íes economiq
ues exclussiyamen t con Ira 'Is trebaHador!',
ni sistemes filost',fics pera j uslificar l'explota-
AYEÁTIR
ció, i lot lo que de coul'eixí'l propj,sit de perpetual'
I'actual di,j io ocial de pobres i ric ,
encar-a que' presenti di I're¡;nt amb els cal'itcters
de la relil-!ió, de la ciencia. de la filosofía
i lamb':' de la ~incerilat, é fdls, amic l1e~idor.
i jo't prego en nOIll de la jll titia que hi de -
confii , i 'olJl'e tota aquella aparellosa an:;umenh\
ci,) posis el criled de l'iguallal. únic
medi de cOll1proYació de la "eritnl.
.Al parlar d'igualtal, teninl en compte la
mala fe <lm que és interpretada pels beneticiador
dc la desígualtat, repetirelll una
yegada n1l~ que'l prolu"sil deIs re'olucionaris
é e tab]ir pel'a lol-hom I'igualtat de medí de
, 'ida din del lil11it de raccit\ humana, no
sortir- e d'el! pera persc¡.mir J'impos ible
d'allernr les lIeis naturals: és a dir. con iderant
la ociet¡lt C01l1 una agl'egació ¡]'jndividus
unit pel'él la mutua i I'ecíproca satisfacció de
ses nece ilats, e tl'Hcta únicalllent de facili ..
lar a tol per i¡.!ual els lIIedis de son natural
desenrotllo.
Pel' ah}" lIuan te trobis amb afil'macions
bUl'geses (lueo tin¡men en úllim terme la
lirallía i I'e\plolaciú, in 'pira-t en el sentil
com"', j, parodiant re pur si 1J//tovede Galileu,
pl'ocl¡lIn¡1 hen alt: « I no ob lanl, lots som
iguals davanl de la nnturale a».
.l. L.
la porno~rafía
de la muerte
E pírilu . libre, escritores independienles,
críticos de arle, ban emprendido ,i~orosa
campaila contra los grabados pOl'no¡.!l·ilficos,
contra esas publicaciones repugnantes que
desde hace algún tiempo nos inundan de chiste
innobles y de indecencias eslúpidas.
Ten ia IIIOS ~ a la prensa de la CI'U7. y del
sable, la de los negocios y las mentil'as; abora
tenemos lambién la del embl'Ulecimiento y la
asquerosidad. Quizá debamos mÍl'ar en esta
última un nue, o insll'Umento de opresión y
servidumbl'e, porque dejar caer al pueblo en
la ab) ección, en el vicio ~ en la torpeza es
un e:\.celente medio de ahogar los ¡.:!enerosos
ardimien los y retardal' las j uslas rebeliones:
harlándole de porquería se budan sus deseos
de justicia y de , ·el·dad.
Sin embargo, no son las indecencias solamente
lo que debemos denunciar) anatematizar
en nombre de la belleza, sil10 también
esas hOl'l'otosas eslampas que llevan pOI'
todas parles el gusto de la san¡.!re, la locura
del crímen: esos suplelllentos ilustrados, esos
cromos ab~ ectos cuya especialidad es la reproducción
de escenas de asesinatos y de los mús
repugnantes hechos.
Hasla en las naciones en apariencia pacíficas,
se diría que e:\.iste no St\ qué deprayada
afición á los espectúculos de carnicería. Octavio
~Ji rbea u ha escri to sobre ello pÍlginas
imborrables en el Jardln de los Suplicios;
) nosolros debemos ailadir que la descripción
de las ejecuciones y matanzas que los pel'iódicos
populares vulgarizan con atroz lujo de
colorido, toda esta lastimosa lileratura. es tan
dañina para la moralidnd pública como las
peores poroogl'arías, por muy indecentes que
sean.
POI' mi parte, siempre me ha causado
asombro que la reproducción de los aclos
esenciales de la ,ida, las mallifeslaciones
espl~ndidas de la fecundidad y el amOI', merezcan
las censuras de ciertos moralistas, en
lanto que se permile á los dramatur~os, ¡'¡ los
pintol'es ) á los poetas libertad completa pal'a
glol'ifical' el acto que mata. Cuando Zola
publicó La Ten'e, toda,ia recordamos el
escitndalo que provocó este soberbio cántico
de campesina efusión, Pero los mismos que
no pueden soportal' el especlúcll]O de la desnudez
vivienle, se satisfacen anle los cuadros
de ba talla ó de torturas, se regalan con la
Iectul'a de noyelas folletinescas. ó van sin
miedo ú la jJorgue ú e'\.perimentar emociones
repugnantes ~ malsanas.
La pOQredumbre estil en ]a muerte, y no
en el amor, como han proclamado los moralistas
ascéticos y el monstruoso calolicismo.
« El pecado, escribió Camilo Lemonniel' en
uno de sus mús bellos libros, nació á la sombra
de] aliar, del IÚ¡.!llbl'e frenesí de los cul-lo.
de la muerte. símbolo po Irero de 1.\
vjqúnidad, pMida .: infecunda comO ella, antinomia
mon lJ'uosa en el impeluoso tOlTenle
de la "ida ~ del amOl'. (; Quien puede dudar
(Iue el milo mí tico de la inmaculada "irgen
~ maure, piedra angular del ábside católico,
ocultando bajo ,elos ~ magnificando con excitante
mislerio el desnudo lotus de la India,
la flor nupcial de ,ida y de eternidad, le hn
hecho diabólicamente deseable y ha convertido
ir la humanidad en un rebailo lúurico
que ¡'¡ lJ'aves de los siglos ya olfateando cautelosamenle
los pic'anles perfumes, generadol'es
de sensibilidad y de muerte, que rouean al
ídolo de sus label'núculos?))
En efecto, si la noción del nmol' no hubiese
sido falsificada pOI' la idea del pecado. los
hombres abrían comprender la , 'ida en toda
su magnificencia y en su verdadero candor.
Fuera imposible entonces la pomografía, que
sólo florece en las naciones degenel'adas. Si
Cursemos capaces de sentil' La alud que brota
y re plandere en las obras de un Rubens :
un Hodin, pasaríamos indiferentes anle las
inepcias picaresca, ante los dibujos de escotes,
de faldas levantadas con coquelería, y
de ';lallas color de l'osa, que sólo son apel'ili'
os de la lujuria .
Dos mil aitos de cristianismo pesan sobre
nueslra espaldas, ~ he aquí que estamos
sOllletidos al fero7. ala' ismo de la Edad )Iedia:
, la liLerntura no,elesca, inspirada en la
inmensa camicería del PI'imel' Imperio, ha
contribuido no poco Ú e:\.altar en nosotros el
morboso atractivo de la muerle.
En lugal' de moslrarnos las bellezas naluI'ales
y las felicidades de la tierra, la mayol'
pal'le de los poetas nos ha irrilado los nervios
e\.altando el frenesí de la pasión, l1le7.clando
In idea del amor con la del suicidio, glorificando
la brulalidad del guerrero y el heroísmo
del soldado, poniendo anle nuesll'os
ojos ejemplos de asesinos, de monstl'llOS r de
locos,
~o impunemenle escribió Stendhal: « En
Roma un marido sabe matar sin repal'o al
amanle de su mujel': he aquí por qué Roma
domina sobl'e Italia l). Bal7.ac escribió lambi{>
n: « ¡, Dónde encontrar la energía en Pal'Ís 1
l'n puilal es una curiosidad que se cuelga de
un clavo dorado), Eslas paradojas nos ban
envenenado poco á poco, y Francia co liene ya
que envidiar los dramas pasionales de la feroz
España ni Las vendetta de la sensualltalia.
Los dramas de capa ~ espada como les
Chevaliers du Bruillm d,la Tour de JVesles,
la Dame de lIIontsoreau, elc., han suminisIrado
á generaciones enteras el ejemplo del
asesinato y lecciones del arte de matal', Yislicndo
mantos venecianos, cubiertos con gorros
encarnados y engalanados con jubones
de raso. los genlilhombres y galantes cabaBeros
de este repertorio han hecho aplaudir
las mismas hazañas que ]a policía contemporúnea
persigue y condena en los apaches de
Belleville y de las murallas de l'arÍs, Porque
enlre la espada de Toledo y el cuchillo con
bil'ola sólo hay diferencia en la forma: en la
fa bl'icación,
xo es' de e:\!t'añar, pues, que hayamos
caído en ese estado de degeneración sentimental.
Los Locusto de folletín, los repetidos
Otelo, los Oresles y Ro:\.ane de la Crónica de
Jos tribunales, han 'enido á sel' los hél'Oes
favoritos de una democracia sin ideal. Los
leclores de periódicos populal'es, que dejarían
en masa la suscripción si se les descl'ibiese
una escena de amor, se deleilarían con
la descripción minuciosa de una aulopsia.
Así es que e\.isten pornógl'afos de la c&l'llicería,
de igual modo que pornógrafos del
amor.
ra sería hora, pues, de no continuar tachando
de fealdad lo que es normal, y de no
embellecer lo que es e~cepcional, horrible,
a lroz. En ello el arte está de acuerdo con la
ciencia. Rehabililando la materia vivienle,
celebrando la divina física tan largo tiempo
despreciada por los m Íslicos y los enfermos,
es como llegarán los sabios ) los poelas á
sanear nuestro conceplo de la Yida y de ]a
Belleza, tan pervertido y averiado cuando
reprueba todavÍa el acto de la carne á la yez
que concede un presti~io eslélico al gesto que
mata ~ que deslt·u)e.
~1. 1. B.
DOLORA
L'escena representa un pintoresc paratge deis
encontorns de la Bonanova, aprop de posta
de sol. A la pclrt esquerra de respectador hi
ha una montanya de píns i ginesteres que om ..
pie dos ter .. os de l'escenari. Del primer terme,
de l'esquerra també, puja una carretereta
que parteix la montanya i s'enfila amunt,
dibuixant una cun'a que's perd en el centre
del camí. per on s'o"iren, un xic llunyans i
anyorosos, els cims d'altres montanyes més
altes, resplendint llum i color per totarreu,
fantasiades am les grandioses tendreses del
sol ponent. A la dreta de l'espectador, ocupant
l'altre ters: de l'escena, s'hi veu el co ..
mens:ament d'una vinya avent;ada, gornida
de frescals pampols d'un verd esclatant, seguint
la pendent d'una deliciosa fondalada
que convida al descans:, als ensomnis amorosos
i al goig suau de tranquila contemplaci6
i meditaci6. Un perill6s encreuat de filferro,
sostingut i reforc;at am troncs de pi formant
barana, veda la ,,-¡nya al vianant í eHreny
tota la yora dreta de la carretera... É~ un
herm6s dia p'últims de Maig. A ciutat fins a
migjorn s'hasentit moltaxofogor; a montan ya
ha estat nu\"016s fins ja entrada la tarda, que
ha fet un ruixadet. Aleshores tot s'ha enjoiat,
cel i terra; i ara tot brilla, tot flaira, tot espe ..
rant;a i promet, tot estima i desitja i encomana
l'amor i el desig, ofrenant les més pures
i sublims joies nupcials a la joventut an~irosa
de fruir els seu s amors en el cor de la ~atura
amb els gloriosos encisos de les clarors cre ..
pusculars ...
ESCEXA II
Al·BEL. .. ... Tu no m(\s sahs veUre una
dona sense marit-no sense amanl pen/ui' jo
vaig dehal' de ser-ho'! dia que"m vaig conyencer
de que ella no podia arribar a ser la
dona despreocupada i "arian! de belleses que
necessito-; i no Cadones que tol quedaria
piljor: tu, traint-le la naluralesa i vi, inl, probablemenl,
endolorida, am la I'ecanc:a d'haverl-
te fel malber la flor de la joventut amb
escrúpuls de romillltica; i jo i ( ella ') sofrint ..
nos indignament l'un a l'altl'e més que ara,
sense avenir-nos en res i emmetzinanl al nostre
nen am paraules rancunioses, d'avolTimenl,
i am geslos i mirades de desespera ció
mal dominada.
GEIDIINU. ] la lOare, el creus que hi "indria
bé a que'ns unissim tu i jo?
AlBIlL. Fórauna a1tradesgraciaquen'hem
de prescindir ...
GEIlJIINU. Yes si n 'hi ha d'obslacles!
AlOEL. Lo que importa és que m'ajudis a
vence-Is. Tots poden desapareixer, am bona
volunla!... (Anima1lt-se,) Oh! Pol-sel' sí que
hi vindria b~ ta mare, si no de moment, més
tard.l no sé per qUl' no podl'ia succeir que
am la nostra unió facililessim el beneslar a la
meva dona si troba"a un home pel' l'istil
d'eHa.
GERlIINU. A la mare, .ia ara no li agrades
gaire ... pel'qup diu que desde que véns a
casa m'he tornat diferenta i que no la respecIo
tant.
AuollL. (Xamós i cU1'iós) 1 tu t/ue li contestes
"!
GIlRlII~IA. Res ... La deixo dir ... i l'eslimo
més que abans de conei"{e-t... i m'espanta
que arribés el cas d'haver-Ia d·abandonal· ...
Per ella, comprens?
AlOE... Sí: ho compren~ 101: tot ho miro
i ho \'eig ben cIar i ho loco tol. .. i sempre a
tu', Irobo en primel" lerme!
GER:\IINU. 1 el nen ?
AlOEL. Am nosalll'es ... o am sa mare, si
és precís, i fent tol lo que puguem per ell i
per ella.
GIlR)IL\'U. Pobre crialura!... (Se'n '/.'a a
mirar a la baraneta.)
AnIlL. També l'eslimo, també, al nteu
nanel! ... (Am 11lés tendl'esa, pausat.) Si'l
veies, tanl '\.enairet, amb aquelles !!alteles i
aquells ullets blavels ... vius i mirant amorosos
com els leus 1. ..
GER~lINIA. (Després d'zm curt silenci, girallt-
se sense moure-s de la barana, natural.)
Anemt
AloH. (A mz'g to.) Que't penses que espero
que's faci fosc?
GEIlJIJNIA. (Tot just dit, miral1t-lo i am
cOl1vicció.) ~o.
AlBEL. (Suplicant agradós.) ,'ina l. .. Seu
una lIlica més! ... Sigues COIn acostumes a ser'
sempre! .. , menos aquesta tarda ... i ens-en
anirem desseguit. .. (Veien/·la indecisa, baixet
i 11lolt dolr.) Cuita! ... Xo "eus que pol-ser
no'ns bi ,eurem mai mé-.. , soIs ai\.í .. , com
aquesta tarda L.,
(iERlII.U. Es fa tard ...
AUEL. Tard, a l"hora de parlar de la felicitat
"!
t~ER1U:H. (}\reguitosa.) Que ti dirt', a la
mare, Iluan arribi a casa"!
At:BEL. ~empre am la preocupaciú deIs
altres! (Alrant WI xic la ",'e u i am més senIimellt.)
1 tu? 1 jo? Uue no tenim drel a res?
Ilii a aturar-nos un instant per no esguerrar
la nostra e\.istencia?
(jf.RlII~I.\. _\.nem ...
.\.rBH. (Resolut, ppro am calma.) 110
"ols:' De serio'! Diga-m que 110 yols .. , i ens-en
anelll al moment.
(~ERlIIXI.\. .Jo no hayia d'hayer acceptat
l'in,·itació.
.\t:BEL. (Un xicresse7ztit.) Per qUl>t Ambe
que Che ofes? Quin és el gesto indecorós que
m'has notat o la paraula traidora ... o grossel'a
que t'hagi dit? Digues.
t;E1UIIXI.\. (Llltitant am si mateixa.) 'o
m·enlens.
.\[8EL. (JIés intim.) Prou que Centenc I
Tu no Center.s.
GERllll'iI.\. (Baí.':, mn certaflaquesa, torntl1zt-
se'n a seure al costat de l'Aubel.) Tu'n
lens la culpa.
.\t.:BEL. Uoiós.) Jo? (Lifaun petó i ella vol
apartar-se.) [n altre ... en no més!
GERmXl.\. (Amb un somrls, extenellt la
mirada.) Ens deuen "eure .. ,
At.:BEL. Que'ns ,egin! Així apendrilO d'estimar.
(Es besen).
GERlIÍNU. Anem-se'n al'a'?
A¡;BEL. Quina mania en anar-le'n 1 .10 no
me'n aniria mai, d'aquí, estanl am tu!
GERlIIXI..\.. Pero que li diré a la mat'e tant
tard? L'engunia que per mi passara!
At:BEL. Que no ten s modista? Ilio ten s
ami~ues que s'estiguin lluny i no vinguin
gaire a casa teya ?
GElmL~IA. .\.01 la que tenia, de modista,
hi yaig renyir pel' mOl' d'aquel "estiL (Tocant-
se la roba.)
AUEL. Avui hi fas les paus!
GERllll\H. lles ami~uesqueüvjenlluny ...
<l saber si's deuen haYdr tI'aslada!'
.\.t:BEL. ~lellor! Així podl'ils dir que t'ha
costal molt de trobar i que no creus que hi
trobés ningú ... i dirils la yerital. (Somriuen
els dos.) 0, si no, calla! Cna cosa que a ta
mare li deut'a agradal' més: no teniu res per
cobnll' ?
GERJII xJ..\.. Que yols dir?
AUl:L. Yui dir si us deuen diners d'alguna
~osa; de les teyes Ilic;:ons de cant i piano,
per xe pIe.
, Prou ... Sí.
que has anat a co-
G·u 11\"1.\. Pel·cobral·,sidecasl ... perque
com q e no hauré cobra!...
A IIEL. Dius ... que t'han dit que hi tornessis...
• si convé, hi lomes, avial.
Pt.RlIIXI.\. Quines mentides, pobra mare!
Ilio: lnentides no'n yui dir.
~.rBEL. (Remarcat.) Quan no's lé yalol'
pera ,'iure en la ,'el'itat, s'ha de ,iure en la
Jentida. Queda-t~-la aquesta! 1 no hi ha res
¡tant \ergonyós, guan sé 's joye, com no saber
r trobal' solucions a tots els conOictes. També
és te, a aquesta altra! (La Germinia s'aixeca
suazwzent ... A 11lig to, natural,) Yaja, seu
i no'm facis enfadar.
GEIUJr.\L\. No hi estic té jo, ara, aquí.
AtBll. Pero no ,eus que si'ns posem a
caminar, desseguil serem al tl'3nyia i ens haurem
de despedir sense hayer quedat en res?
GERlIfNL\.. Si tampoc podrem quedar-bi.
AnEL. (Esfor¡;ant-se.) A mi'm sera un
{!.l·an martiri ... pero, si tls que desitges meditar-
t'ho a soles, i yols, ens trobal'em un allre
dia.
Gt:BllL\I.\. (Am ce1't temor.) i\"o: avui és el
pl'Ímer i )'últim.
Al'BEI.. Pero que tens aquesta tarda? Ja
no sé si parlo am tu o amb una altra! (Silenci
... Jfés i1ltim.) Escolta: que't creus que
t'estimo de capritxo~
GERlll:íL\. (Afalagada, baixet i mirant-lo.)
No, ..
. hUEL. Ja pots compendre que, lot enrao(
Jant, hauria procurat portar-te a un altre
1I0c més íutim, i no quedar-nos en aquesta
3
carretera ... He vingut di posat afer tot lo possible
pera que. l(uedem com quedem, mai
puguis tenit· dret a dubtar de la puresa ?e les
meyes intencion .. ' (Discretament.) Es un
conyencionalisme que n 'hauria pogut prescindir
.... \vui lo que m'interessa per sobl'e de
tol és fer ,(,Iida la noslt·u unió mOl'aL perqul>
l\S rúnica manera, enll'e nosaltre , de que
l'altra no trigui, espontimia i ,·enlurosa ... 1...
veus? ... pot-ser ai\.o m'haur;. perdul ... Perqul>
,'ui que silpigues (la Germinia escolta a11%
curios'l ateució)-i al dir-t'ho és una altra
proya de sincel'itat que'l dono-: yui que
sapigues que aquestes montanyes (Jlolt lntim
genre humil exigeix: que tates les persones
s'elltellgui11j i, pel' entendre-s, IS necessari
paJ'lal' els idiomes que pal'len lotes elles, rormant
ai~ís una intel'ligenciació uni\el'sal. i
tots els anarquistes acordessi11l (una absurdital)
propagar les no .... es idees en un idioma
únic, per exemple'l frances, l'immensa ma_
joría de l'humanitat no les enlendria i no
dOllarien cap fl'uil. L'iguallat de lIengualge en
tots els po bies de la tena és absurda i ridícula,
com l'igualtat de faccions físiques en tots els
hOlues.
De manera que al mil-( pl'emi ~obel es deu
el sapiguer que l'Echegaray com a poeta, com
a filosop i com a homecienlífic és deis mellol's
del m6n, com aixís li han dil a les seyes propies
barLes.
i discret, pe¡'dent el tosnal/ment.; han estat
la cambra nupcial deIs meus amors ... i semPl'e
hi he sigut felir,: ...
GEBlIlNI.I. 1Ii hayies ,ingut amb alguna
altra ... aquí?
ArREL. (Dessegttit.) .la l'ha fel mal la
meya franquesa!
GERlIINI.\. (Confosa.) Xo ... Perque ...
ArBEL. Pel'quc> no acabes de lreure-t les
pl'eocupacions de sobre, i et sab gl·eu. (La
Germinia se'n va maquinalment a mirm'
a la Darana.) Ah e¡¡oisteta! (S'aixeca, tot
posant-se'l berret i s'acosta a la Germinia.)
Xo s'ha de mil'ar si és el primer amol' que
sent qui s'estima ... Lo que s'ha de desitjal'
és que ramor sigui gran, de debo, que així
sedl generós i durader, i si un dia "aria de
sentit que no yal'ii d'essencia; comenc;:ant,
naturalment, pel' tl'ial' btl i lenil' ésperit ... i
no fer com una senyora que jo conec, que ara
que'l seu senliment m'ha triat a mi i el meu
a ella, tol l'espanta i anul·la.
GERl[J:íB. 1 encara't sembla que poddem
ser felic;:os ...
AUBEL. 1 a tu també 1'110 sembla (posant,li
la má al front a111 malta finar), cenellet
entramaliatl.Oo (La Germinia se'l mira amb
e1110ci6 dolorosa.) Germinia1. .. germina ... i
ajuda-m a "iUl'e-nsla nostra verdadera vida!. ..
GERlIINLL (Do Ir;, com una halen ada .)
Aubel 1. .. Aubel! ...
A¡;8EJ.. (Bai:t:et i mig abra¡;ant-la a111
malta tendresa.) Si n'hi ha de belleses per
eslrenal' que sois poden tenir esll'ena am nOsaltres
... tu i jol ... (La Germinia va per sepa·
rar-se il1stintivanzent.) Ilio t'apartis! ... que
jo mai l'havia somniat aquet. goig infinit 1 .. .
tant dol~!Oo' (Aflordellavis.) Que hel'mós ! .. .
(La Germinia tanca. i entreobre'ls ulls dolr;
ament corpresa.) quina obl'a mesh'a d'art
revolucionari consagrats els dos afer pl'esenl
l'ayenír armoniós ... I'adíant d'intel'ligencia ,
de bons cors, de bon "iure! ... descloent vel'Ítats
... lI'encant el lel a les utopíes ... i "ivint
una l'ealitat que pels altres encara és impossible!.
..
GElllIL","U. (Tremolant-lí la veu.) No, Aube\.!
... no'n padem més del noslre amor! ...
AUREL. (Imitant-la.) Ilio'mpal'lem més! ...
(Agafant-li la barbeta COm si agafés la d'un
nen) amb af[uets l1avions ... i aquets ullets ...
que besen al COI· ... i obren el cell ... (Li tapa
un mOment la vista am la ma, la retira i es .
queda contemplant-la. La Germinia sent
impulsos de tirar-se-li als brar;os: pero, a
l'úZtim, esd011lina ... Íntim e1ZCa1'a, cambiant
de to.) Creus que't faig poesia?
GEIUlC\'U. .la ho sé que no.
.\\jUEI., Si pot-ser maí I'ho sabl'ía dir ben
bé tol lo que jo sento pel' tu! ...
FELlP CORTI ELLA
Llegeho en La Revista Blanca el concepte
de que les idees anarquistes han de ser
propagades soIs en comptats idiomes.
És un concepte particular del que nosallres
no participem i que fins no creiem respectable
per part deIs anarquistes.
Les idees generals necessiten de tots els
idiomes en general, única manera de que tots
els pobles les entenguin i se les assimilin. ena
ideanascuda, per exemple, a Franc;:a necessita
ser traduida a tots els idiomes pera que puga
escampar-se am rapidesa pel' tot el món. 'La
mafeixa revolució 1'ussa 110 haguera sigui
possible si'ls reyolucionaris russos no haguessin
tmduit en lIenguatge rus les idees
noves llegides en frances o ingles, agermanantles
am les seyes pl·opies. La fratemitat del
Fíns El Diluvio deia l'allre dia que quan
se morí rEchegaray s·hauril.ll acabat els autol'S
dl'amittics a Espan~a.
Yaja, pleguem!
JO EP )fAS·Gmmru
CRÓNICA PARISIENSE
1 aixís per l'estil podriem dil' molles i molt
bones coses ...
El o Yolapuk» o l'(Esperanto» podJ'ilD ser,
en el pervindre, \'idioma de I'elació col-Iecti"a
entre'ls pobles que parlen diferent llen<>uatge;
més mai podri, ser l'idioma únic, , '¡u, igualment
pal'iat pel' tot-hom. Si aixo s'intenlés
fer d'el! en sOI'lil'ien infinitat de dialectes tant
diferents que seria impossible entendre-s.
L'.\narquia no pot ser unifol'lnada en cap
sentil; ella deu ser propagada en tots eLs idiomes,
en lols els llenguatges; nosaltres creiem
convenienl i de necessitat fel'-ho en cataJil a
Calalunya; qui no ho yeu així és que és cego.
* 'X *
El periOdic La Tralla-que recenlmenl
ha soferl ensopegadesamla !lei -ha dit alguna
yegada, fenl grans bocades de nacionalisme
catalh, que dins del catalanisme hi caben els
anal·quistes.
Dones bé; la selmana passada pubLich unes
ratUes cUl·tes endl'e~ades al senyol' Rothwoss
en les que, 'am motiu de la recullida d'aquell
periodic pel' la policia , el fil'lnanl Alsa-Pre111.
deia, entre altres coses, al goyemador de la
provincia:
« ... duro! no tiogui clemencia,
pegui fort, que a i,,-ó ,a bé '
• • o. • •• • •
no hi fa pas res que'ls gl'anujas
robin a cos descobert ;
deixi yiure a la dl'opada ,
que campin tots els pillets;
no molesti als anarquistas
que es lo que aquí nos convé . .. ')
Aixo que ho digui un burges panxa-contenta
o un ignol'ant, pel' molt Alsa-Prem que
sigui, es compren; pero lo que si ja és més
pelut és que La Tralla estigui conforme en
que en el catalanisme hi capiguen els granujas
i pillets.
Ademés, en aquells versos s'afil'ma que'ls
anarquistes no són molestats; i fenl servir
d'arcabota a no sé quina mOl'al, s'insinúa que
conyé sa persecució.
Que'ls anarquistes són rnoleslats, perseguits
i att'opellats no poden ignorar-ho els
redactol's del periOdic catalaner; encara que
no més siga pel' haver lingut ocasió de veme
en una mateixa secretaria del palau de Justicia,
al costal ce La Tralla seq i'lestl'a da ', un
f\I'an pilol de paquets del periodic anarquista
EspaJ'taco, quins I'edactors estiln tots a la
presó.
Si molls deis que avui desitjen pel'a Catalunya
juljes i Ileis catalanes alTibessin a sel'
jutjes dintre l'EslaL catal;" serien pitjors
encara que'ls que ells anomenen «castilas».
Quin filStic tots plegats!
* * .;:.
Els espanyols es tenen un concepte propí
tanL baix i mec;:quí que arriben flns a consi·
derar-se infel'iors en tol a la genl d'altres
nacions. Ilio obstant, aquesta infel'ioritat deis
uns no és absoluta, COlll tampoc ho és la superioritat
deIs altres.
L'espan) 01 fa menYSlweu de Jo ho pl'opi
pera acceptar rnoltes vegades lo dolent deis
altres tant soIs perC(up és fl'ances, ingles o
alemany.
1 per aixo entremig de lo su i net passa
les fronteres i entra aquí tanta porquel,ia .... "! i
pel' aixo soIs quan els alLI'es ponderen quelcom
d'J~spanya l'espanyol se n'adona i creu
que veritablement a1l0 és bo, perque ti han
dit, encal'a que 10 ponderal sigui una neula ...
i per ai:\.(¡ allayores el seu reconeixement és
manifesla d'una manera tant ridícula COIll
fastigosa.
1 ai:\.o passa am l'homenatje a I'Echegaray.
Sense el11lig premi Tobel, la majoria deIs
espanyols no sabrien quina cal'a feia quan
era noi, quan em ministre, quan era casal i
autor d'El Gran Galeoto, etc.
La Cátedra y la Calle
Aunque sea un poco retrospectiva esla crónica,
creo vale la pena de dedicarla un buen
espacio en esas columnas, r aquí nn algunas
nolas, ú vuela pluma, sin puli!', así , en bruto,
de los últimos apasionamientos y de los últimos
asuntos palpitantes en París.
Fueron las hOl'l'ibles matanzas que la fuerza
organizada al servicio del benemérito autol'
de aquello de la paz universal hizo en plenas
cal\¡ s de S. Petersbul'go, Moscou, Yarsovia,
etcétera, etc., conlt'a miles de oh/'eros que,
hartos de misel'ia y explotación, salieron á la
calle pacíficamente pal'a presental' á sus verdu~
os una 111.e11l0ria en la que exponían su
situación y pedían un poco más de humanidad
por pal'le de todos los que los ti"anizan y
explotan: fuel'on estas matanzas, repito , lo
que aquí en Pal'Ís e-xcitó los ánimos de los
radica les de todos ma tices y categol'Ías: eminenles
hombl'es de letras, mediocl'Ídades y
la humilde "ente del pu·eblo.
Los ayes de aquellos infelices rusos , obl'eros,
obreras, niños, ancianos, estudiantes,
tumbados á millal'es en mitad de la calle,
chorreando sangre, destl'ozados sus miemb!'os
por el morlífel'o plomo, ó por los brutales
~olpes de sable de la caballería rusa que en
el imperio aya salla ft los indefensos obreros
~ en el campo de batalla envaina el sable y
vuelve grupas mil'ando á S. Pelersbourg, Hegal'on
hasta aquí, hallaron eco en el cOI'azón
de las gentes sencillas, en el pecho del obrero,
asequible á todos los dolores humanos.
La indignación nació, se fomentó y adq uirió
propol'cjones gigantescas en pocos momentos,
en. pocos días.
Organizóse un comité de agitación en favor
de las víctimas del despotismo czurista , se
abl'ieron suscripciones y se organizaron mitins.
Eminenles hombres de letras ofreciel'on
·su concurso y autorizaron que sus nombres
figUl'aJ'an en grandes cal'telesanunciando mi·
tin~s y otros actos públicos.
A cada despacho anunciando una nueva
massacre, un nue"o crimen de los de alTiba
conll'a los de abajo, cl'ecía la cólera contra
aquéilos y aumentaba el cariño y la solidaridad
hacia los últimos.
Un milin se celebró, en el que los mús
notables escritores fl'an ceses eÁhortaron al
pueblo y éste se entusiasmó.
EL gobiel'llo francés-en I'epública-alcahuele
del gobierno ruso - -en monarquía despótica-
hizo todos los esfuerzos posibles píira
impedir toda manifestación de desagJ'ado ;:11
gobierno czal·ista.
Así que, á la salida del mitin, conclilTido
pOI' miles de personas, la fuerza gubernamental,
los defensores de la Liberté, Fraternité,
Egalité (1) cargó fraternalmente contra el
pueblo fl'ancés, que, en uso de una libertad
que la revolución decretó y estampada quedó
en los Derechos del hombre, venía de manires
la l' su indignación contra la bal'barie gubel'namentalrusa.
Las cargas fueron terribles. Se bacia salir
al público en grupos de unas cincuenta personas,
los cuales eran acompañados por piquetes
de agentes policíacos r bellem ~ l·itos franceses
basta los alrededo/'es de la plaza de la
República, donde cargaban contra ellos salvajemente
pa/'a dispel'sarlos mejol·.
Todo es lo sin que mcdial'a una provocación
popular. El caso era ahogar los entusiasmos
de humanitarismo de los de abajo con los
entusiasmos salvajistas de los de aniba.
Estas salvajadas acabaron de e\.citul· los
ánimos .
en nuevo acto público se celebró, ) la fuerza
organhada al sen'icio de una república
brutal repitió la suerte, pero alguien que no
4
e taría de acuerdo con las pl;"lÍcas tolstoyana
arrojó dos uombones rellenos ,le ... aloo que
tritura carne y hue_os humano' ~ ' .. se tomó
re\ancba.
La madeja se enredaba. El pueblo no estaba,
por lo ,iSIO, di puesto ú dejar e alropellar
y lomó sus meuidas- egún mue trapara
tornar golpe pOI' golpe.
Coincidió con todo esto el aniYer_al'io de
la llluerte del pensadol' sociali ta ru o Pedro
Layrorr, y el comi!t; de agitaci.in en fa\'ol' ue
la Hu:ia escla..a pensó en celebra.' una ruidosa
manite tación quepodria IJIU~ hien haber
adquirido lIIá importancia !fue un mitin
cualquiera.
La inteligencia mits preclaras en ciencia.
lel/'as ~ artes, las indiyidualidades mús salientes
en el terl'eno de las idea a,anzadas. ofrecieron
touo. su concurso é iban'" la \dngllllrIlia
del mo\ imiento anti-czari-ta.
. \natole France, Lucíen He cayes. Francis
de Pres eus.:, Octa, e '\{irbeau, Pierre(Juillard,
Jean Grave, Steinleo, Severine, Ch . .\Ialato,
!", Fallre, J. Lermina, .IeaJl .lnul',: ,(,u~ta,e
(;ecrro~, .\milcal'e (iprtani, .\Ie , 1:J¡arpen.
tiel', ~'me .• \ni! de ~aínte ""ob:. l.iétj/'-CourtoL,
Loui Lumel, lIugues .\'illii'res, G. 'l'ra·
rieu\, E. J'uma , L. Hacovitza, Arrnand
Ch,lI'penlier, H. Chau~hi, etc .. etc" fi;.!l1raban
en!t'e lo tI/'mantes de e,celenles alocuciones
que, en !!rande' ¡;al'teles, anunciaban al púhlico
la hora!" lUMar de la reunión.
.\la hete ahí (lue á última hora nos salen
O . .\Iirbeau, _\natole France, .\. F. Herold ~
Pierre Quilla/'ll con una nota remitida;. los
peri,idicos en la cual, Lajo pretexto de <¡ue,
de celebrarse la manifeslación, el "ohiel'l1o
franc(:s aLian iba {. proceder'" nurner'o as
delencione , e'pulsiones, etc., elc., en las
per onas de lo refugiado ru os ~ de los anarquistas,
amparado en las le~e scélératcs, y
clue, por lo lanto, no creyendo conveniente el
el' en parte causa de que estasarbill'ariedades
se cometiel'an, renunciaban ú Ileyar al pueblo
en maoil'estacion, á sel' copal'ticipe de sus
indiglldciones y de sus maoifes!aciones humétno-
sulidal'Ía . y ... se ¡'elirauan por el
fo/'o.
La llota e taba l)íen redactada: los término
bien buscados: pero la ar¡.!ucia, eO\uelta
en un manto de humanitarismo, era de muy
lIlala le~ .. \las no todo el mundo e tragó el
anzuelo.
(;ra,e, parte integ.'ante del comité citado
r por lo tanto del 1ll0Yimiento anti-czal'ista,
a i como Carlos Albert, en el n úmerol I del
Temps .,"ol/veau.\' pusieron, ú mi entender,
pel'feclamente los puntos sobre Ids ¡es en
soberbio púrl'al'os llenos de lógica, de buen
sentido reyolucionario,
La e\.teosion de esta CJ'ónica me impide
t/'asladar íntegro lo que á esle propósito han
puhlicado liraye r _\Iberl. Sin embargo, me
permito estampar algo que creo "ale la pena
de sel' conocido.
lIe aquí algunos pánafos que traspaso sin
amoldarme:' pru/'itos !!/'anwticales.
(. Ciertamente, dice Gra,e, esta cueslió.n
de las responsabilidades es de las m{¡s e Cahrosas.
:\'0 es la primera yez que ella agita mi
espiritu. Pero ha) momentos en que es peligro
o el dejarse absor\'er por demasiada filosofia.
f:uando la acci.in no elll(luja, dehen
dejarse los cnsos de conciencia para ser I'esueltos
en los momenlos de calma. Pe 1'0, ¡.es ú
imples consideraciones. filosóficas ir lo que
han oLedecido Jos retirados, o 1, consideraciones
políticas '!
) ~i los obreros se hubiesen siempre parado
ante las responsabilidades, estaríamos aún en
el buen régimen del realismo. Todo como en
Rusia: los gobernantes aprisionarían sin e:\.plL
cación alguna Ít quienes pudieran hacerles
sombra.
» Si nuestros íntelectuales pueden hoy
manifestar su indignación :'. ojos cerrados, es
porque se halló en otro tiempo hombres de
acción que no se preocupaban de responsabilidades.
'osoll'os no adq uil'iremos el derecho
de hablar en plena calle mús que cuando
sabremos tomarle.
) Excúsennos nuestros COJII pañeros. Crej-
1II0S babel' tl'atado con hombres, y solo hemos
tenido tratos con molinos de frases.
» Pero, no se engañe el gobierno. La educacion
de las masas se hace. El sentimiento
de la iniciativa individual J de la di¡.:nidad
per onal comienzan á despertarse.
\) Ln dia lIe"'arit-má pronto del que se
pien a sin duda-en que la conciencia pública
sE'r:. lo suficienle fuerte para que las
muchedumbres hallen su impul jlin en si
misma 1 .·in e perarla Je fuera. Veremo en·
tonces (Iuit'>n halJlará m:is fuerte.
,). 'o hay otra audacia á esperar que la de
la muchec.iulIlure an.inima. l~s ella la que
le~,mtándo e arrastral'á en su oleada á todo
eslos charlatanes que, en lo dias de accil;n,
no on m¿,s que un obst¡'lCulo, por sus cuid¡ldo.
en no incurrir en respon.auilidades.
»Tieoe ho~ el soLiemo la úllima palabra.
Pero, no se ríe mucbo pOI' esto; no siem pre
tendrá que tratal' con los intelectuales.
... '" *
".J. GR.\VE,»
La incompetencia del reyolucionarislllo de
c;Ítedra con el lle la calle se h<l rnanife tado
una "ez Il/ás.
. 'o es lo mi 1lI0 blasonar de un reyolucionaI'Í
mo plullla eo I'istre que haced o patente
empuñando un arllla.
~in embargo, el pueblo es cándido y ohídadilO
.iemp/·e. Uividi(!os los pareceres en si
dehía 1') no celehrar'c la manifestación, se
temi.i un (r,lcaso y no se celelJrtí. \1 pueblo
le fa \taron a I¡.!unos diree/ores y no ~upo oUI'ar
pOI' cuenla propia, lIIandando á paseo á los
in-te·lcc-tu-a-les. Es que aún los necesita; no
sabe pasar e in idolos ó directores d6 toda
cate¡.:oría y de todos los colores, anarquistas
incluso. •
La cátedra y la cnlle, que debería ser
causa y efecto en una misma pieza, son dos
co as distintas, algo así como el soberbio despacho
del Duque de Ol'leans y el inlerior de
un pozo minero de los que por aquí abundan.
Ln diferencia es poca. Reyolucionarios en
la calma; temperanles, pacifistas en la tempestad.
RICII.\lm
París, ~I ~!nrzo 1905.
PAGINA DE TARDOR
Yeus-aqui que'l que lIl'hagués ,ist nquet
... esp,'e a e~lIt i contemplant se/'losament a
uns <luan ts \icots aficiona ts alteatre com descapdellayen
tres acles d'una prosa posada i
e lanli a hal1ria dit, ense pOI'd'e'luhocar·se,
que m'estava ",onint c;mdidnmenl i ... eient
que ai:\.ú malei, pensaya jo quan n I'acabarse'l
se~on acle yaig rugil' de la saleta d'espec·
tacles buscnnt al carrer, sota'l cel estrellat,
l'bali' de yi<ln que'l pobre autol' del ul'allla no
ha\ía PQgut trobal',
Jo'm pensa,a have/' pel'dut el lemps ... i,
car/'er altlllOt, am les mans enfonzades dintre
les but'-aques del gec, em sentia sensualment
l'efrescat pels elluvis d'Mjuella nit de lardor.
Ah! , em deia jo. ~o fa desesperar el yeure
aquesta joyentut que puja I'ancialllent tan cada
dintre deis mateh.os motllos de la societat
d'ayui? • -o fa entl'istir al més optillliste al no
trobar amb aquesta lIevor de I'avenil' cap
essencia de nova yitalitat, cap halenada d'un
futurisme consolador, cap ideal nOIJ que li
fagi esperant;:ar raven'.: de J'hullJanitat del
dema, de la que ells en son el seu indublable
fonalllen t·!
1 amargament condolil seguia caminant
carl'el' amunt, quan vai!! sentil' deixondir'lIIe
al presentar-se-m davant meu tols els poquets
enamorats de la yeritabte yidn, tots els que
amoren una \¡umanilaL dit,osa, tots el ~ermens
de rebeldia, I'linic caliu del progr·és.
.Jo'ls veia i olats, perduts dintre aqúet mal' de
negació,lIen anl cdnts d'aUlor, sospi/'s d'unyo.
ramenl, c/'ids d'esperanta (Iue, enlairant-se
isolats pel món, es trobaven i fonien a renll;"
en la ?randiosital de l'espai séns límils.
1 aitra ,e¡.!ada'n¡ sentia confortat i tornaya
a escampar el meu mi/'ar per lerra . .:\'0 hayia
pas perdnt el temps. Aquell drama, fastiguejant-
me, em feia reaccionar i em deSpl?l'lava
noves emocions, ideesabans desconegurles.
Aquella noia protagonisla tant inconscient,
tant ignorant, tanl cega del veritahle amor,
hayia si¡ml enganyada per un home coJO ella
matei"a : ell no podia fer res més, leoia raó,
era un fruit de la societat: si la duna s'hagués
trobat al seu lloc, hauria fet lo que el! feia;
l'havia desitjat, I'ha,ia posseit, únic fi deis
seu s arnors, i ja no'n podia esperar res més.
Per altra part, la societat 110 li hauria pas
m:mtingut els sens fills ni evilatla miseria de
la seya llar, ell no podia casar-se: era I(¡gic;
pero rautor no ho era paso Veieu-ho: ell bé
sab que aquel! horne no I'estirnava a la xicota ;
bé sab que és un indigne, un miserable, un
COI" si>c, COl/1 ens en dóoa innombrables proves.
Doncs bé: no' n le prou am que la noia
hagi sigut enganyada, que ha¡;i cregut en un
afecte menlit; Ji sembla poc el <lue haf!i senlil
les brutals conselliiencie del lracte temporal
u'un homé Ilue no senlia per ella· cap afecte
sincer; ,01 més encara: \"01 condernnar la
víctima a "ime pera tota la ,ida, horrorizeu,'
0 I pera tota la, ida amb el seu miserable
bul,¡: que l'ignocent e'pii una culpa ajena,
Iligada pel matd, ¡.:riJlel del casament amb
(1IIUell imbi.'cilllue innoblement rha posse'¡da,
i ai b és lo bum;l, ai,." .:s lo just, i, lo que l-S
Illés trist, ho diu un joya.
Pe 1''' , és natural, e/ll deia jo. L'autor no
se les pot ter aquestes retle,ions. EH "iu
enmotllat a la mtina, tota la seya 1I,',!!ica és
tallada amb el patró del c¡istic, del de,er fred
i brutal que, mirant no més fer sentir el Pl'S
sobl'e'l culpable, no's cuida, no yol recordar
que la "ictima té Unt~ personalital que'n s~~t
escamída: no compn'n que pol ser I'ehahl\¡tada,
que encara pot trobar dintre l'imlll~nsitat
de la "ida noves doltors, uns altres gOlgS
que li I'arim oblidar les passades lI¡'grimes.»
El cüstic, el ci,slic, ana,'e repetin! tol
mirant el buid deIs milers d'estels que palidejaven
suaument esboil'ats per la claror de la
lIuna, que il'luminaya fredament la terra;
l'ample passeig era hen sol aquella bora; ni
una remor, ni un crid ni una l'ialJa; tol dormía
confosament: I'hali> de la nit de"enia més
fl'ed, II\(:S humit, la boira queia aplomada ...
t 1 na ombra lIE'ugera, ,e/'!!onyosa, a trayes a
inquielament el passei¡.!, fent-me endavinar la
pobra oferidora de plael's baratos,
.\h! Quin raig de lIum aquella trista aparicio!
Quina dalla més amar~anta i isolada
sort! deis Jlleus lIa' is tancant el silenci de la
nit.
\'ine, pobre nutor! .la hi trobal un citstic
pera'l teu culpable. Pe/'a e1l tot sol,la teya conciencia
podril dormir tranquila; no fari,s patir
la ,íclima i el públic quedar;, salisfet. )[il'a:
hi ha una casa 1JI01l gran i magníficamenl
construida onl 110S homes magnill1ims, (lue'ls
hi diuen pares de la patda, fan les Ileis pera
arreglal'·bo tot, pera que )a juslicia pugui
reQnal' arreu. Yes·hi, e'plicals·hi'lsteus escl'úp01S,
demana·ls-hi que facin una gran 1Iei, una
he/'mosa lIei, una nova llei pera poguer lassar
monetariament l'honra d'una dona; aixís la
que sigui en~anyad¡) pOdrtl yenjar-se magníficament
sense casar-se. Quant pol volguer una
homa, cen! duros:' Uoscenls? )lil? Doncs ai~a
lindri. de pagar el qui desbonri ... Ohl Quin
cuidado aleshol'es els homes! Quina proteccio
més hermosa pera les verf,(es! Qualsevol
s'ayentUl'al'ia a perdre·ls, a<Iuets dine/'s, per
un plae/' lanl curl. Ah! Pero encara és més
¡.:randiosa la me'a idea, )[jra, aulor: pel mágic
encís d'aquesta lIei es cambia rien els
papers C[ue'ls dos se:\.es representen dintl'e la
socielal; el di>bil al:!shores seria l'home, no
ho trobes:1 Quines engunies pera enda"inal'
si la cimdida donzella que eH yoldria possei/'
no era rnés que una ai'-el'Ída comercianta que
yolia cobrar·li amb un Irreu tant eleyat una
mercaderia que ja no més podria comprar-se
com un saldo. Oh! .:\'o't confonf,(ui-s persa,
que ja fa/'ien una aUra lIei pera protegir els
homes. EIs pares de la pa tria t'ho agrail'ien
que'ls hi delllanessis: no ¡'an pas allra cosa.
HUlIE BAUsA
Dialee
.
parlsel)e
Quan yarem sortir del palau del Luneen
les teles i en els marbres del qual se consen'en
hermosament tants inslants fugilius de
la ,ida-el yenl de .'[ar~ se passejaya en
triomf pels espais i jo¡.!aya amb els núvols,
creant·hi, destrllint-hi i renoyanl-hi meraveIles,
mentres pe/' la cintat de l'amor feia tI'e-
1lI0lar les siluetes de la ~ent.
Les nostres idees, ei\.int de tantes impreso
sions e1'art, retornaren a lo "iu i s'bi descapdeIJal'en
a lit deso/'dre, dellllateix modo que'ls
rnlls en les cabellel'es YOluptlloses de les
dones parisenques, quals Yl'ls no podien aturar
el yenl.
en nJarrec mig espellifat, am CHa de grao
nola, cl'id¡na un periodic, am (,l'e'\plosio
d'llna bomba a Sant Petersburg>l; i en Clal1di,
el compan), ya dir:
- Yi,im, realment, en I'epoca de la dinamita.
Hi ha institllcions que són COlll roques
en mi!! d'un cami. No dei '-en passar als homes
allJoc de benestar, i no hi ha altre medi, pera
conse¡:(uir-ho, que destruir-les, am dinalllita.
- Són institucions qua) fonamen t és la
,iolencia -que supedita 'Is drets a la forc;a i
no la forra als dJ'ets.-_\mu elles no's pot
discutir am la raó, puix responen ilmb el
bastó: calsolsamenl encarar-s'hi am )a re, olta.
-Si: pero elles, les inslitucions, són mestres
en fer-Ia a"ort<lr,)a revolta, per medi deIs
companys-espies o pels poli~ons-l'eYol'lCionaris.
- D'ai,o'n tenen la culpa els propis llibertaris
que 'n són yíctimes. Quan es produeix
un complot policiac, haurien de protestar-ne
tots a la una, sen~alant la maniobra al públic
i fent, dayant (raquel, una declaracio de
principis que desfaci, en e\l, els pl'ejudicis
sobre'lscompanysanti-autoritaris,a qui aquell
considera com aferes. Hespecte als espietes,
ha uria de mirar-se un "ic ¡t!C.i en fer la ll'Ía
tj~:;.~ ..~;.-.~: '" t:t~ ~\
~';",. W¡ ~"~~ , ;
JiV: ' ••
de companys, sohre tol ,'h'inl, COIll "h im, en
UIl !!arbui!.! social.
~)Iolls lIibertaris, creienl·se erroniament
iconoclastes, es preocupen menys de propa~
anda ilcrata i de revolució que de persona¡
isllles i de dhertiments.
- _\questa desorientació e'-plica que's fes
possible la conducla d'aquelles dl)nes de treballadors
sense feina que. temps endarrera,
capta/'en per Barcelona. Ai,-.\, en cOlJlptes de
fer a,orrir els seus priyile~is a la burgesia, li
de, ia donar una extraordinaria ale~ria. I es
Jlogic: com que ya "eure que, dei,ant-se
d'e\.propiar-li lo que pertan~ a tot-hom, li'n
consagrayen la possessi,'" demanant-n'hi una
em:rulla. Quina befa, .. per I'explotat!
. La Hum del sol, am lot i el ,ent, endolcia
la temperatura i anuncia,a la prima,era.
lfai,() últiJll- pel florir i pel perfumar d'alguns
arbl'es-ya adonar-se, soblat, en Claudi
i "a dir:
- Yet·aquí a la prima,era somrient a la
natura! (juan soml'inri, pera J'humanilat. que
és filla de la propia natura~
París, 20 ~1ar~ 1905. J. PI~REZ JORBA
Aparte de las ideas, el arte tiene co.tn~ prilzciPal
objeto la exprestón de los selztmuentos,
porque los sentimientos que animan y dominan
tí toda vida son los IÍnicos que 't'alen en
ella, Jli amor es más vivo y más real que yo
mismo. Los hombres pasan y con ellos sus
vidas, el sentimiento permanece. El sentimiento
ó, mejor dicho, la vol/mtad, puesto que
todo sentimiento es !tita volu/ltad en germen.
El sentimiento es la resltlta'zte más comPleja
del organismo individual,y es almismo tiempo
lo que menos 1/lorirtÍ en ese orgCf"is1/l(!;. es la
fiírlllula más profunda de la realzdad vzmente.
Lo que hace que algunos de nosotros den á
veces su 'I.,ida tan fácilmente por un selltimiento
elevado, es que ese sentimiento les aparece
en sí mismos más real que todos los demás
hechos secundarios de su existencia individual;
.:on razón ante él desaparece todo, se anula.
Tal sentimiento es más 't'erdadera1llente nosotros
qlte lo que tenemos costumbre de llamar
nuestra persona; es el corazón que anima tmestras
miembros, y lo que ante todo es necesario
salvar en la vida, es el prnPio corazón.
. Elpe~sdnaj'e ~uí~ u'ni~er~aime'nÚ simpátic;
es el que vive la vida una y e~erna de los seres,
aquel qlte se apoya sobre el viejo fondo huma/lo
y, alzándose sobre e~a base inmutable, se eleva
á los pensamientos más altos, que la lzumanidad
alcanza tan sólo en sus horas de entusiasmo
y de heroismo. Pero es preciso que eso
sea un arranque del corazón y del sentimiento,
no un juego de la inteligencia. El personaje
que tan sólo razona y no siente no sabría conmovernos;
vemos bien que su superioridad no
descansa sob1'e nada profundo y o1'gánico,
sentimos que no vive sus ide,ls. Se pltede alía(
lir aun que, según los elatos actuales de la
ciencia, lo consciente 110 es todo y es (recuentemente
sltperficia:;asilo inconsciente debe estar
presente y dejarse sentir en la obra de arte allí
donde exista en la realidad, si quiere darse la
impresión de la vida.
GUYAU
Biblioteca d'AVENIR
De Felip CORTIELLA:
El Cantor de I'Ideal . . . . . . .. 0'25
El plor de I'Auba . ...... .
Dolora. Poema dramatic en un acte. .. 1
De Maria VILA:
Vers la Societat Redimida. COll'
ferencia .. , ............. '. 0'50
D'Octavi lJIRBEAU:
Els Mals Pastors. Drama en cinc
actes traduit per Felip Cortiella. . .. 12
D'Enric IBSEN:
ROSMERSHOLM. Drama en quatre
actes traduit per Felip Cortiella . 1
E:-l CASTELLÁ
De Felip CORTIELLA:
El Llanto del Alba. , . 0'50
El Teatro yel Arte Dramático
de nuestro tiempo. Conferencia. 0'20
D'Octavi MIRBEAU:
Los Malos Pastores. Drama en
cinc actes traduit per Felip CortieIla. 1
La Epidemia. Comedia en un acte
traduida per J. C. ~oguera .•.•.. ,
De Llucia DESCAVES:
La Jaula. Quadro dramatic traduit per
Angel Saver .... , .. : . . . . , . .
De Pau HERVIEU:
Las Tenazas. Comedia dramatica en
tres actes traduida per Angel Saver.. J
Totes aquestes obres poden adquirir-se en
l' Administraci6 d'aquet periódic i en la llibreria
d' Antoni L6pez, Rambla del Centre, 20. Rosmerslzolm,
ademés, es pot adquirir en les principals
llibreries i kioscos.
AIs venedors i als corresponsals se'ls fara'1
25 per 100 de descompte. S'ha de pagar per endavant,
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Avenir. Núm. 5 (1 abr. 1905) |
| Matèria | Cultura -- Revistes |
| Títol addicional | Publicació setmanal de nous horitzons de perfecció |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2009 |
| Data del document original | 1905 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | Imatge/PDF |
| Font | Publicació original: Barcelona (Sant Pau 112, 3o) : [s.n.], 1905 (Sant Pau, 96 : Imp. de J. Ortega), Any 1, núm. 1 (4 març 1905)- |
| Llengua | cat ; spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b2188386~S10*spi |
| Gestió de drets | Còpia permisa amb finalitat d´estudi o recerca, citant la font "Biblioteca de Catalunya". Per a quaselvol altre ús cal demanar autorització |
| Productor | Docout, S.L. |
| Dispositiu de captura | Bookeye BE3-SCL-R1 |
| Resolució | 150 ppi |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | Original ; 41 cm. |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 150 ppi. |
Descripció de la pàgina
| Títol | Any 1, Núm. 5 (1 abr. 1905) |
| Transcript |
ANY 1; N.o 5 BARCELO~A, l.E~ O'ABRIL DE 1905 ¡u:o< LY . • . . • • • PIes. 5 SUSCRIPCIO: S[)lESTRE. . • . . " » no EXTRAXGER, els roateh.os pl'eus en franes. REDACCIO" I ADMINISTRACI Ó : San t Pa u, 112, 3. el' P.\QCET DE YI:TICJ~C EXE.\fPL\RS, 1'~5 PE ETE ' . Un sol númerro, 10 eentim.s El tolstoismo yla fovolnción Tolstoi ha hablado de nuevo. Ha dicho, pntre otras cosas, á un redactor del Matin: "Yo no estoy ni con la autocracia ni con la revolución, porque son dos partidos de violencia y me repugnan tanto el uno como el otro. Es tan odioso, tan abominable, ver soldados que disparan 50bre gentes desarmadas, como un hombre que arrója una bomba debajo de un cochp ... " En un artículo publicado hace poco en Les Temps Nouveaux, A. Catonné nos recordaba muy oportunamente que esta opinión, ya conocida, de Tolstoi sobre el hermoso moyimiento revolucionario que sacude actualmente á la Rusia entera está coníorme con· el conjunto de sus ideas y de acuerdo con el espíritu de toda su doctrina. Nada más exacto. León Tolstoi no ha traicionado á la Revolución, puesto que nunca ha pertenecido a ella. N o debemos pues, acusarle de traición. Lo que debemos hacer es demostrar todo lo que hay de falso, todo lo que hay de funesto y de absurdo en la doctrina que hoy lleva á Tolstoi á condenar como una cosa inútil, casi como un crimen, el esfuerzo sublime de sus compatriotas hacia la libertad y el bienestar. Sí, el momento ha llegado de decir esto, de decirlo tanto más alto y m:\s claro cuanto es mayor la influencia que Tolstoi ha ejercido por el poder de su arte y por la rectitud de su conducta. No añado por la profundidad de su pensamiento, como se hace de ordinario, porque Tolstoi es culpable, precisamente- si esto es una falta - de no haber sabido pensar. Y es una falta, en este caso. Toda verdad reposa sobre la paciencia, sobre la sinceridad de nuestra investigación. Pues Tolstoi ha hablado con frecuencia, como si las hubiese profundizado, de cosas que no conocía (1). En esto, al menos, le ha faltado sinceridad, ha engañado á los que le escuchaban. . , ' .' * .j: ¿ Cuál es, pues, esta doctrina que impide actualmente á 'folstoi aclamar con todos los hombres de corazón la revolución en Rusia? Quizá no se haya visto bastante. (1) En los pasajes en que discute opiniones contrarias á la suya, Tolstoi se rodea de una apariencia de erudición que sólo puede hacer efecto en los ignorantes. Cita por centenares obras y autores, pero no entabla con ellos una discusión suficiente. Cita hechos, pero no los comprueba. V¿ase, sobre todo, su libro ¿Q/,é es el arte? Pero es, ante todo, á pesar de las apariencias, un individualismo. Y es uno de los peores individualismos. Tolstoi propone al hombre la posición del águila sobre su roca. N o ve que los hombres forman entre ellos sociedades de hormigas y abejas trabajadoras. En vez de dejar al individuo consciente entre la multitud para que la remueva como la levadura remueve la masa, él le ordena que realice su obra aparte, á un lado de la multitud. Tolstoi dice en cada página: "Escu· cha en ti mismo la voz de tu conciencia. Esto basta. Discierne lo que es bueno y hazlo. Esto basta." Esto bastaría quizá si los hombres, en la sociedad se uniesen los unos á los otros como las cifras de una suma. Un total de unidades buenas formaría una sociedau, buena. Pero un niño sabría ver que no ocurre así. Nada más embrollado que nuestras relaciones sociales. Cada unidad social depende de todas las demás. á cada instante, de cien maneras diferentes. Y no podemos destruir esta solidaridad sin destruir la sociedad misma. Dígase lo que se diga y hágase lo que se haga, hay, en cada época, un medio ambiente dado del qne cada uno permanece, más ó menos, prisionero, un ambiente que arrastramos por todas partes como el f()rzado su cadena . .Esta solidaridad, que es también una servidumbre, se hace sen· tir hasta en las profundidades más secretas de la vida moral. El hombre social no es más dueño de su moralidad que de su alimento y su vestido. A meno's que se recurra al expediente de las viejas religiones, de las viejas metafísicas en que la buena voluntad, la intención, bastaba. Pero actualmente ya no que~emos más esa moral de escamoteo y de vileza. Se comienza á ver, - ¡por fin! -que sólo es moral la moral que se determina en actos, que conduce á realidades útiles y buenas, á una ventaja, á un beneficio cierto. ¿ Cómo se han de realizar estos actos, si una sociedad de injusticia y de explotación nos lo prohibe, si el ambiente es más fuerte que la voluntad? ¿Los mejores de entre los hombres pueden, actualmente, dar un sólo paso en una ciudad sin engendrar ó sancionar la miseria y la injusticia, hacer un solo gesto sin que se prolongue en una larga repercusión de sufrimiento? Se dice muy fácilmente: "Resiste á la inj usticia, no pactes con el mal". Pero ¿cómo obedecer, cuando el mal es el pan que comemos, el vestido que lleva· mos, cuando es la vida entera que estamos obligados á vivir? ¿ Iremos, como quisiera Tolstoi. á fundar sobre otras bases, y lo más lejos posible, lluevas agrupaciones so· ciales? Pero ¿qué será entonces de la multitud si los mejores la abandonan? ¿ Creéis que el mal viento del gran amo biente de corrupción no sabrá encontrar un día vuestro oasis? N o se escapa, ni por fuga ni por artificio, á esta gran ley de toda transfor · mación social, consecuencia inmediata, necesaria, de la sociabilidad misma. En la vida de los que viven por grupos solidarios, por conjuntos organizados, nada será cambiado un poco profundamente si no alcanza al conjunto mismo, es decir, á las instituciones. Sólo hay un medio de escapar de 'un modo seguro á la sociedad mala, y es cambiarla en una sociedad mejor. Para que podamos llegar á ser buenos, no en un punto ó dos como los héroes de Tolstoi, en tal ó cual circunstancia determinada, sino siempre y en todas partes, en esa suma de pequeñas acciones inconscientes y rutinarias que son la trama de la vida, es necesario que muchos otros se hagan buenos á nues-tro alrededor. . Sin duda, de la energía, de la fuerza moral de algunos: procede, en un momento dado, el movimiento de transformación. En este aentido tiene razón Tolstoi de predica,r la regeneración individual. Es porque unos pocos escogidos, más fuertes que el medio, han sabido romperle, q ne este medio va á desaparecer. Es porque ya en una sociedad hay hombres nuevos, que esa sociedad se renovará un día toda entera. Éstos son la clavija maestra de todo mejoramiento y, como se dice, la sal de la tierra. Pero ante esta fuerza moral individual, ante esta capacidad de reacción, tan preciosa y tan rara, no tarda en presentarse el problema del mejor empleo. Pues bien, es imposible resolver este problema de otro modo que como siempre lo ha sido; es imposible dest:onocer que el punto donde estas preciosas energías harán palanca con mayor utilidad se halla en la acción revolucionaria . Los mejores, los más intrépidos de todos los tiempos, han sido efectivamente los revolucionarios. Ellos han comprendido siempre que no basta transformarse á sí mismos, regenerarse en la medida que nos permite el ambiente, sino que es preciso 1mmbién trabajar directamente para transformar el conjunto social de que se forma parte. * * * Si Tolstoi no lo h'1 comprendido es porque jamás ha sabido reconocer las grandes leyes, tan claras, sin embargo, tan evidentes, de la evolución de las sociedades. Y si no ha reconocido estas leyes es porque siempre ha menospreciado la observación metódica de la realidad. Nunca ha consentido en bajarse hacia esa modesta investigación de la verdad que el común de los mortales llama la ciencia. En este sentido, conviene repetirlo, Tolstoi ha permanecido, á despecho de la blusa de mujik, un aristócrata, el aristócrata altivo y despreciador. lIa tratado siempre los hechos y las ideas como los de su casta trataban á los siervos, á puñetazos y latigazos. Sí, en la personalida(l tan elevada, tan poderosa de Tolstoi, bajo otros puntos de vista, hay cierta desarmonía extraña y trIste. El que ha glOrIficadO á los humildes y los sencillos y nos los ha presentado como ejemplos, el que, para aproximárseles más, ha querido vivir su vida y vestirse como ellos, no ha recogido en sí mismo, quiero decir en el fondo de sí mismo, un poco de verdadera humildad, un poco de verdadera sencillez. Sin esto habría seguramente reconocido, algún dia; que el hombre no lleva en sí mismo, como en espera, un secreto misterioso de toda sabiduría y de todo poder. Habría seguramente reconocido que el hombre, criatura de miseria y debilidad, no difiere esencialmente de todos los demás seres que están sobre la supeficie de la tierra, que las leyes que rigen la evolución de todos los seres le son aplicadas como á los otros y que la verdadera prudencia consiste en sabernos someter á ellas. Episodio y medio de la evolución, la revolución es una de sus implacables necesidades. Necesidad más fuerte que los hombres, por grandes que sean, y más fuerte que los partidos. La revolución no es Pedro el republicano, Pablo el socialista, ó Jaime el anarquista; es la sociedad, es la humanidad que quiere vivir y, para poder continuar viviendo, debe transformarse. Tolstoi, lo mismo que cualquier otro, nada puede C'oontra ella. En ella se concentran, por ella se utilizan todas las fuerzas de bondad, de verdad y de justicia, comprendiendo las que no le están destinadas. Gracias á ella, finalmente. dará sus frutos todo lo que Tolstoi mismo ha hecho para el bien de los hombres. CARLOS ALBERT L'al'l eura de la ¡¡rolleria nalul'al. LEOX.\RU DE \'1. 'el 2 EL CRITERI DE LA VERITAT .\'ui que l'aclilut del tl'ebuHauor 'e pl'e-enta seria i alllena,:adora, els p"¡' i1e~.dats de tota mena ~·a;.:iten pera introduir la confu ¡tÍ en el proletal'i.at, empleant pera 10!!I'a .. -ho r¡¡falac i el ofisma: amb el primer ,olen fer- e imptltic, amb el e¡.!on Ir'arlen de pertoroar no tra intel'li!!encia amb el dubte i J'e~ceptici me, medis que erien eficat.'os si'ls treballadors uo estigue silll a l'altul':I tle la misiú que eonespon a rúnica classe social que, per ser '"íctima de tote les injusticie i 110 el' cau ant ue C |
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