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LA EXPOSICI�N
Suplicamos � los se�ores suscritores
de provincias y del extranjero, lo pro-
pio que � nuestros corresponsales, se
sirvan remitirnos � la mayor brevedad
el importe de la suscrici�n correspon-
diente al segundo trimestre � los dos
primeros, si a�n no hubiesen s'itisfecho
ninguno.
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(Continuaci�n) (i)
ExcMo. Sr. D. Juli�n Casa�a y Leonardo,
Rector de esta Universidad Literaria y C�nsul
de Grecia en Barcelona.
D. Carlos A. Dalander, C�nsul general de
Suecia y Noruega.
. D. Gonzalo Moragas, Ingeniero de Caminos,
^ Canales y Puertos.
D. Lino Godo.
� Domingo Fonoll.
Sr. Sistachs.
D. Bartolom� Mateu y Gomis.
� Ram�n Blasco.
D. Carlos Gustavo Wemberg.
� Santiago Lafont, (2 suscriciones.)
Sres. Salvado y Sala.
D. Francisco Pons, farmac�utico.
Sres. Juand� y Barrufet.
D. Sim�n Miguel.
� Antonio Coll.
Sres. Bosch Prat y Comp."
D. Jos� Lu�s Poggio.
� Le�n S�nchez Oca�a.
� JAIME CuLLA, Relojero de Gracia.
� Juan Salvado Sarda.
� Leoncio Sanmart�.
� Antonio Salvado Prim.
Sres. Torrens Ferrer y Comp.'
D. Domingo Crueles.
� Jos� Garriga.
� Roque Ponsetti y Cardona.
� Jos� Jordi.
� Jos� Masriera � hijo, fabricantes.
� Juan Bonastre.
� J. PiNiEs, farmac�utico.
� Antonio Ricardo Mart�nez.
Sres. Sucesores de D. Rafael Ramoneda.
D. Francisco Romeu y Tort.
Sres. A. y A. Santamar�a.
D. Jos� Bruguera.
� Ram�n Amat.
Sr Pallas.
Sra. Vda. de Sala y Pla.
D. Melchor Coll.
� Ignacio Costa.
Sres. Pijoan y Casals.
D. Claudio Grabulosa.
� Sebasti�n Presas y Vinader.
>? Mariano Carreras.
� Jos� Mir.
� EzEau�EL Sabater.
Sr. Forast�, Sombrerero.
Sres. R. Pons Bux� y Comp.% (2 suscriciones.)
Sres. Moratona, Genis, Barcons y Bureau.
D. V. Canivell.
D. Antonio Beix.
� Vicente Mogas.
� Jos� Cabanach.
� M. Merly.
Sra. Vda. de Cabot � hijos.
D. Juan Prats.
Sres. Hijos de Leoncio Meneses.
Sres. T�t� y Comp.'
Sres. Amig� Hermanos.
D. Manuel Mateu.
Sres. Feliu y Codina.
Sres. Domingo y Coll^ fondistas.
D. Desiderio Cot.
(i) V�ase al n�mero anter ior
LOS VINOS ESPA�OLES
No puede ser
m�s oportuno
el llamamiento
que hacemos
hoy en nues-
tro peri�dico,
al extenso n�-
mero de per-
sonas que ejer-
cen con el ma-
yor cr�dito la
industria vin�-
cola, ramo im-
portant�simo
de nuestra agri-
cultura, y apre-
ciado tanto en Espa�a como en el extranjero.
Y bien quisi�ramos que al gran Certamen, que
todos tienen abierto en nuestra primera Exposici�n
Universal, acudieran, saliendo de su letargo, las in-
finitas y respetables casas vinateras que existen en las
diversas regiones donde el cultivo de la vid obtiene
singular preferencia por las condiciones especiales
que re�nen sus productos, ya en sus cualidades exter-
nas, ya en la fuerza gradual de su escala alcoh�lica.
No basta que esas casas � que aludimos duerman so-
bre sus laureles, se limiten � la exportaci�n de sus
vinos en mayor � en menor escala^ tengan grandes
almacenados, y se contenten con asegurar sus ventas
� precios ventajosos. N�; la industria particulariza
representada por cada individuo, no se opone jam�s
� la general, que pertenece � todo el pa�s, � mejor
dicho, � todos los pa�ses y � todas las naciones.
Al hacer un llamamiento � los verdaderos produc-
ductores de esa riqueza vin�cola, que tanto nos en-
grandece; al procurar salgan de ese letargo en que
los m�s parecen hallarse sumidos, no tenemos otra
idea que la de alejar, en cuanto nos sea posible, de
estos cert�menes industriales, � muchos especulado-
res que, faltos de raz�n y base, concurren � ellos,
sin otros m�ritos � antecedentes que los de haber
adquirido, � cualquier precio, determinados \'inos,
de ciertas regiones, � lo sumo en la cantidad sufi-
ciente para formar una instalaci�n, envasarlos en
cascos de cristal de m�s � menos gusto, y fijarles una
etiqueta elegante; con cuyo proceder consiguen f�-
cilmente acreditar una marca que les sirva de punto
de partida para labrarse un porvenir, � ciencia y pa-
ciencia de los ^-erdaderos productores; de los hom-
bres que � fuerza de tiempo, fatigas, desvelos, pri-
vaciones y contrariedades de todo g�nero, han ele-
vado la industria vin�cola � una invidiable altura,
digna de la mejor recompensa, porque contribuye
con su perfeccionamiento � la riqueza y buen nombre
del pa�s.
Los especuladores � que nos referimos, son los
primeros en concurrir � las exposiciones, engalan�n-
dose con joyas agenas; exhiben sus vinos de una ma-
nera hasta lujosa; practican una activa propaganda
en pro de su negocio; y como tienen especial cui-
dado en presentar muestras de cierto valor que �
fuer de tales, pocos � ningunos trabajos ni dispen-
dios les han costado; obtienen, generalmente, me-
dallas, diplomas y t�tulos inmerecidos,,que de dere-
chos corresponden � los productores de los art�culos
expuestos; sirvi�ndoles tales premios de salvo con-
ducto para sus especulaciones sucesivas.
Y si al menos continuaran por el camino comen-
zado, tendr�an alguna disculpa; pero como quiera
que no tratan si no de acreditar un marca, pese �
quien pese, para aplicarla despu�s � vinos que ni
a�n el nombre de tales merecen, por ser debidos �
composiciones extra�as � su fabricaci�n; resulta que
la industria vin�cola sale notablemente perjudicada;
que se desconocen sus verdaderos y leg�timos pro-
ductos � importancia, clases, condiciones, 7 que los
explotadores de ella consiguen enriquecerse � costa
del productor y del consumidor, quien � veces paga
con la vida, alguna de la infinitas intoxicaciones que
� cada paso se lamentan. El mal es grave, y hay que
remediarlo.
Y seguramente que de �l no tienen la m�s m�nima
culpa los jurados especiales que se nombran en las
exposiciones para decidir acerca de las recompensas
que deban concederse. A�llos no les consta, ni puede
constarles, sino la bondad y excelencias de los art�-
culos � especies sobre que han de dictaminar, dis-
cutir y resolver; y como hemos dicho que esos ex-
positores procuran presentar lo que no tienen, bajo
el punto de vista de existencias, almacenados ni fa-
bricaciones, adquiri�ndolo sabe Dios de que manera;
el resultado que ofrecen en los cert�menes es bueno,
�por m�s de que pudiera ser sobresaliente, si obe-
deciese � las leg�timas procedencias�y como bueno
se premia.
Nosotros, pues, creemos que la industria vin�cola
de nuestro pa�s es � todas l�neas y de suyo impor-
tant�sima; vemos que por desgracia no se la conoce,
ni con mucho; y desde luego, d�ndole un preferente
lugar en las columnas de La Exposici�n nos segui-
remos ocupando de ella con toda predilecci�n � in-
ter�s, porque nos entusiasma todo cuanto tienda al
engrandecimiento de nuestras producciones agr�-
colas, llamadas � ocupar un puesto culminante entre
las de id�ntica naturaleza de las naciones que m�s
ricas y adelantadas se encuentren en este ramo.
Reiteramos, en conclusi�n � todos los que ejercen
con merecido cr�dito la industria vin�cola en Es-
pa�a, que no dejen de concurrir con sus productos
� la Exposici�n Universal de Barcelona, porque as�
conviene � sus intereses amenazados y a�n perju-
dicados por la m�s bastarda de las explotaciones, y
al engrandecimiento de nuestra Naci�n.
UNA IDEA COLOSAL
Hoy que las fuertes heladas se dejan
sentir, no estar� de m�s nos ocupemos
del calor del porvenir, siquiera sea � t�-
tulo de curiosidad y para ef�mero, con-
suelo de los que, cual � nosotros, la
picara fortuna les tiene vedado vivir al
abrigo de confortables estufas.
Desde hace muchos a�os viven dis-
cutiendo los sabios el siguiente pro-
blema.
�Existe en el centro de la tierra una
gran masa de fuego?
Las opiniones de los ge�logos est�n divididas.
Unos creen que existe; otros opinan que el interior
de la tierra tiene una parte fluida que bajo la corteza
s�lida de nuestro planeta descansa sobre un n�cleo
igualmente s�lido.
Pero lo que no se hab�a imaginado todav�a es uti-
lizar para fines industriales�y quien sabe si caseros
�esa gran fuerza de calor central.
En los pozos artesianos, � medida que se profun-
diza, va en aumento la elevaci�n de la temperatura;
y seg�n la mayor�a de los ge�logos, se podr� llegar
al agua hirviendo, haciendo un pozo artesiano de
� .000 metros de profundidad, lo que no arredra el
arte moderno del ingeniero.
Fund�ndose en estos datos y con fines industriales
al par que cient�ficos, se est� practicando actualmente
en Schladech un pozo artesiano que ha de llegar�
si �sto es posible�hasta el globo de fuego que ocupa
el centro de la tierra.
El pozo ha alcanzado ya una profundidad de i .392
metros; en este l�mite, un term�metro especial mar-
caba una temperatura de 40 grados cent�grados, y los
sabios � industriales que han acometido tama�a ern-
presa no desmayan, sino que dentro del a�o que vie-
ne confian en alcanzar la regi�n de lava en fusi�n.
Las minas de carb�n y los bosques habr�n sido
agotados dentro de un plazo relativamente breve, se-
g�n han calculado al d�a matem�ticos y estad�sticos
m�s � menos autorizados. El problema de la luz y
casi el de fuerzas motrices han sido ya resueltos con
la electricidad y el aire comprimido.
Pero queda en pi� la cuesti�n verdaderamente
pavorosa del calor.
Los iniciadores del pozo artesiano de Schladech,
aspiran � dar resuelta � nuestros nietos esa X del ca-
lor que haya de alimentar sus industrias y sus cuerpos.
Y mientras tanto, si su empresa tiene �xito, fun-
dar�n grandes sociedades para extraer del centro de
la tierra todo el cal�rico necesario para las industrias
modernas, las cuales se alimentar�n as� sin necesidad
de combustible.
El-carb�n quedar� suprimido y hasta las cocinas
de nuestras casas recibir�n directamente del centro
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Exposición, La. No. 09 (18 dic. 1886) |
| Descripció | Informació addicional del títol: órgano oficial de la exposición Universal de Barcelona |
| Matèria | Exposició Universal de Barcelona (1888) -- Revistes |
| Títol addicional | Órgano oficial de la exposición Universal de Barcelona |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2011 |
| Data del document original | 1886 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | Imatge/jpeg |
| Font | Publicació original: Barcelona : [Oficinas de la Exposición Universal], 1886-[1889] (Establ. tip. de Mariol y López), Núm. 1 (27 ago. 1886)-no. 72-75 (30 sept. 1889) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b2109558~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Biblioteca Museu Víctor Balaguer". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 24 bits |
| Característiques físiques | 42 cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
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