No. 8 (15 abr. 1858) |
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15 DE ABRIL DE 1838.
PERIÓDICO UNIVERSAL.
Núm. 8.—Tomo I.
Se suscribe en BARCELONA en la litogralla de
D. Juan Vazquez, sucesor de Mabon , rambla
del Centro, núm. 81, y en las principales li
brerías del reino.
La correspondencia deberá dirigirse á dicho senor
Vdzquez.
PROSPECTO.
1.—El público ha sido tantas •eces burlado, que ya no cree en las pomposas ofertas de los
editores. En su consecuencia diremos únicamente que la empresa de la ILUSTRACION no per
dona gasto alguno para dar buen papel , tipos claros y hermosos, sulgoiEcos grabados y mejor
recliceion.—Echese una sola ojeada á este número, y ella bastará paredemostrar que no hay esage
rucios en nuestras palabras.
2. —La ILUSTRACION BARCELONESA sepublica dos veces al mes.
3.—Cada mes al recibir el suscritor el segundo numero del periódico , debe renovar la suserip
cine para el próximo,
4.—Las suscripciones de provincia y del estrangero serán servidas puntualmente. si seremite
su importe anticipadamente en libranzas 6 en sellos de franqueo.
PRECIO.
En BARCELONA, por un mes de suserip
clon, llevados los números á domicilio.
" Vilera de Barcelona, por id., franco de
partes.
• En el estrangero
Números sueltos
3 rs.
3 »
6 »
I »
La caza del 'con.— La vuelta del trovador —Naturaleza y
operaciones de los gusanos de seda —Mr. Rarey,el doma
dor de caballos.—Juana de Arc. —La mendiga y la go
londrina.—El calderero de Puerta-cerrada.—Relista de la
quincena,— Interesante á los senores suscriptores.
LAMINAS: Slafford, caballo padre perteneciente al depósito
de Cluuy,,á su llegada á Tattersall.—Mr. Rarey consigue
domar á Staffotd despuesde beberse encerrado con él una
hora en la cuadra.
La caza del lean,
por Julio Gerard,
»yr,wa pa leonas, Timisare DIU. SUMID ILIZIMIZATO DIsparos.
(Continuacion.)
Asó lo que voy á referir en el mes de
mayo de 185t ; las tropas de la provin
cia de Constantina operaban en la Ka
bilia bajo las órdenes del general M....
M cuando he aquí que de pronto
estalla una insurreccion en varios pun
tos de la provincia
El general A fué destacado del
cuerpo de ejército' con algunos batallo
nes para contener los progresos de la
insurreccion y castigar á las tribus re
beldes. Destinóseme á las inmediatas
órdenes de este general para arreglar
los asuntos 'árabes mientras durase la
espedicion.
Despues de una marcha de cinco ho
ras llegamos al pié de una montana si
loada entre los Ilaractah, llamada Sidi
Itegliís, y que tiene el honor de ser ha
bitada por Abdallah el carbonero.
Como era muy temprano, el general, que es un
cazador de los mas afieionados que conozco, mé ma
nifestó que quena tirar algunos tiros pór las cerca -
, _
nías del Campamento.
Ilablele de Abdallah y le pregunté si le gustaría
llevarlo por guia. inmediatamente partió un árabe á
caballo hácia el inferior de la montana y trajo á nues
tro hombre armado de pies á cabeza.
Despues de los saludos de costumbre le pregunté
si habia por allí muchas liebres. Al oir esta pregun
ta me miró con una especie de asombro, y volvién
dome la espalda fué á reunirse á un grupo de ára
bes que permanecian sentados cerea de mi tienda de
campana; al poco reto volvió seguido de uno de
ellos.
—Aquí tienes un cazador de liebres, me dijo se
nalándome al recien venido con un aire de soberbio
desden.
Algan tanto ofendido de su accion le dije :—Pero
tú tambien eres del pais y--debes saberlo.
—Yo habito en la montana y las liebres no se
mueven del llano, me respondió en el mismo tono y
con la mayor franqueza.
—?Con que sabes que hay liebres en este llano?
anadí.
—Lo único que puedo decirte es que no bajo á él
sino de noche sea para irá ver á mi querida, sea pa
ra anadir un carnero mas á mi rebano, y has de sa
ber que Si encuentro alguu animal en mi camino no
es ninguna liebre.
Como me habia comprometido á presentarle al ge
neral para que fuese su guia, puse fin á esta conver
sacion tenida delante de testigos y me lo llevé á mi
tienda.
Una vez en ella hablamos de leones y luego que le
ví mas tratable ledije lo que quena de él. Debo ma
nifestar qué consintió en ello con mucha repugnan
cia, pero lo lizo tan bien que á fin de no compro
meter su reputacionel general, acostumbrado á
regresar con el morral lleno de caza, volvió este dia
Rin una sola pieza.
Desde aquel la no ví mas á Abdallah ; pero á fi
nes dejulio de 1853, al volver de una espedicion que
habíamos hecho al sur, me detuve algunos instantes
en la morada del cheik de su fraccion y supe pór él
que el invierno último Abdallah habia salvado la vi
da á uno de los suyos que , gracias á su -álacorro ,
bia salido del paso dejando una pierna en los dien
tes del leon.
En tanto que hablamos de él y de sus proezas,
el jefe de la tropa que hemos dejado marchando re
sueltamente tras las huellas del Ion ha llegado á
su fin.
*
Un rugido terrible se ha dejado oir en la espesura
á algunos pasbs de él.
—A tierra! ha respondido una voz digna de man
dar un ejército; á tierra! hijos de Cessi; acordaos de
que sois hombres y que estoy entre vosotros.
• Ea seguida la tropa se estrecha agrupándose lo
mejer que puede en derredor de su jefe, v aguarda
con el fusil apuntado y el dedo en el gatillo que el
leon se abra paso á través del matorral para abalan
zarse sobre ella.
Este es un momento solemne! Los cazadores y el
leon están solamente separados por una distancia de
algunos pasos; y sin embargo no se ven.
El lema se ha agachado tomando la posicion del
gato para saltar mejor y- ofreeer menos blanco á
las balas.
Los hombres permanecen sentados, tendidos, ar
rodillados, y tan apinados que bastaria un albornoz
para cubrirlos á todos.
De repente uno de los cazadoreshace una seria con
la mano que quiere decir ;_ le veo ! S'u vecino sigue la
direccion. del dedo y confirma la senal del primero.
Todos se apinan y se empujan para ver á su vez y
poder hacer fuego al mismo tiempo.
Desgraciadamente es demasiado tarde: el leon,
viéndose descubierto se ha arrojado en medio del
grupo niagullando la cabeza á éste, dejando tuerto
á aquel, aranando furiosamente á otro y dando en
seguida un salto enorme ha vuelto á desaparecer den
tro del bosque con la misma rapidez que ha venido,
sin dar siquiera tiempo de quemar un cartucho.
Suicide á esto una espantosa gritería, una confu
sion inesplicable; cada cual echa la culpa á su vecino
de lo que acaba de pasar,,y el infeliz que ha sido e!
Primero en ver al leon , si no ha sqlo. Muerto ó he
LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL.
rido, se ve maltratado y apostrofado como si hubiese
dicho al animal : Ven, haz lo que quieras, este es el
momento de obrar.
Pero la partida de la derecha no ha podido, sin
esponer su honra, permanecer mas tiempo alejada de
lá cacería y llega andando á gatas.
Entonces se pasa revista; se cuentan las pérdidas:
un muerto y dos heridos. Es demasiado, esto no
puede quedar así! Cómo! sin haber disparado un ti
ro ! Veamos ?dónde está? Y los cazadores se emir -
deben hasta el punto de no querer oir la voz de los
ancianos.
Hola ! amigos; no tendreis que andar mucho para
volverlo á encontrar , pues hélo allí que vuelve a la
carga.
Habeis armado mucho ruido, le habeis irritado los
nervios, tanto peor para vosotros • la jornada ha
empezado mal y probablemente concluirá peor.
-Con efecto, el lcon, rabioso al oir tanta algazara,
y cebado con la sangre que acaba de derramar, vuel
ve rugiendo por el medio del bosque rompiendo y
derribando todo lo que le estorba el paso ; con la
cabeza erguida y la boca abierta se arroja sobre la
línea de los cazadores que esta vez, no habiendo si
do sorprendidos, le disparan treinta tiros á quema
ropa.
SI leon' con el cuerpo acribillado, se precipita en
medio de la tropa y manejando la boca y las garras
muerde y destroza todo lo que está á su alcance y
así continúa hasta el momento en que sucumbe á sus
heridas ó que recibe el golpe de gracia.
,Despues de muerto el animal se trata en seguida
de sacar los hombres que yacen tendidos debajo de
él ; examinase su estado y el de los ,primeros heridos
y se vuelve á contar ; total: dos muertos y cuatro
heridos, de los cuales dos lo están de gravedad.
Entre los europeos se dina que ha sido una espe
dicion desgraciada y todos nos ocuparíamos mas de
los muertos y de los heridos que del leon; aquí suce
de lo contrario. Escepto los parientes de los que han
sufrido nadie se cuida de ellos.
Despues de haber arrastrado á los heridos á un
rincon y de haberlos colocado al pié de un árbol, al
lado de los muertos, se envian un par de hombres al
donar mas próximo á buscar algunos mulos para con
ducirlos. En seguida todos sacan sus cuchillos y em
piezan á despellejar al animal en medio de una es
pantosa gritería y repitiendo cien veces todos los
pormenores del dia.
Concluida esta operacion y luego que han llegado
los medios de trasporte, los cazadores se ponen en
marcha juntos bajando á la llanura en el orden si
guiente: á la cabeza marcha el hombre que ha dado
el golpe de gracia al leon cubierto con su piel; de
trás de él siguen en línea tres mulos cargados. El
primero lleva dos heridos, el segundo y el tercero
otro herido sosteniendo cada uno en brazos á uno de
los muertos ahorcajado delante de él.
El cuerpo del leen, descuartizado, viene en el
centro de la comitiva, colgado en las ramas de ár
boles cortados con este objeto.
Al llegar al punto donde deben separarse para
restituirse á sus douars respectivos, los cazadores
son recibidos en medio de gritos de alegría, de so
llozos y pataleos por una multitud de hombres , mu
jeres y ninos que han acudido allí de distintas par
tes. -
Los hombres se interpolan con los cazadores para
saber los detalles de la espedicion ; las mujeres
lloran ó rien segun las noticias que reciben de sus
maridos ó parientes ; los ninos rodean y siguen, á
pesar del horror que les causa, al que se ha envuel
to en la piel del leon y que ahora recorre á gatas los
diferentes grupos remedando los rugidos del temible
animal. Despues, cuando todos se han puesto roncos
de tanto gritar, ahullar,, rugir y sollozar, la reo.-
nion se disuelve hasta el dia que se hace necesaria
otra espedicion.
T.--JOAQIIIN MOLA Y MARTINEZ.
(Se continuará.)
La vuelta del trovador.
(1310)
Ocasion es va de que volvamos á ocuparnos de
nuestro trovador á quien en el anterior capítulo tu
vimos casi olvidado ; y como hasta ahora le hemos
designado solo por el nombre de Jimia° y es fácil
que los lectores sientan curiosidad por saber de él
algo mas , nos tomamos la libertad de apuntar las
siguientes noticias , siquiera para oponernos á la cos
tumbre inveterada de rodear del misterio á los hé
roes de novela hasta el fin de la accion.
Llamábase Jimeno Vidal y era hijo de aquel Ra
mon Vida! de Besalú tan admirado algunos anos
atrás y fundador en 1323 del consistorio de Tolosa ,
que fué por mucho tiempo el punto donde mas brilló
la poesía y el centro donde acudieron todos los bue
nos trovadores. Rabia vivido cuando nino al arrullo
de los. continuados triunfos que obtuvo su padre, y
siendo objeto de las ternezas que le dispensaba dona
Clemencia de batir-a , dama de la casa de los condes
de Tolosa ; creció sintiendo arder en su mente el
sacro fuego de la inspiracion y hábil en las reglas
del arte divino en que la suerte le dió tan buenos
maestros; pues era dona Clemencia mujer que á su
hermosura y á la elevacion de su causa reunió ta
lento tan preclaro y facilidad tanta en el trovar, que
bien mereció la admiracion y los elogios que en su
tiempo se afanaron ti prodigarle. _
Contaba Jimeno doce anos cuando murió su padre
y continuó en la casa de los condes de Tolosa don
de servia en calidad de paje y donde el continuo tra
to con los cantores mas afamados le disponia para
que despues pudiera hacerse admirar ; pero mas tar
de bajó al sepulcro su protectora Clemencia de 'san
ra , y el nino, hecho ya joven , sintió deseos im
periosos de volver á su patria.
Su talento y su voz dulce y simpática le hablan ya
dado á conocer en el mediodía de Francia, y el con
sistorio de Tolosa habia legitimado la fama que go
zaba premiándole dos veces en los certámenes, con
una violeta de oro la una, y la otra con una corona.
Jimeno pues podio presentarse por todas partes con
un título, el mas honorífico entonces para los que se
dedicaban á su profesion.
Cuando llegó á Cataluna ocupaba el trono el joven
rey don Pedro ; y como tambien trovaba, cobróle á
Vidal tanta aficion , que pronto le trató como amigo
y algunas véces no 'labia desdenado leerle sus ver
sos para que le senalara sus defectos; con lo que.
adquirió en Barcelona el buen nombre que ya disfru
taba en Tolosa y fué querido y honrado por lo mas
noble y galante de la corte de Aragon.
Sin embargo, hacia seis meses que se habia pre
sentado un dio á la cámara real pidiéndole permiso
para ausentarse. Estaba pensativo y pálido y un tin
te encendido rodeaba sus ojos como sucede despues
de haber llorado. Nada pudo recabar el rey que le
instó mucho para que le declarara la causa de su
partida. Por toda razon supo decir el trovador que
deseaba viajar hasta Avignon para besar sus pies al
papa.
Cuando el rey le dijo « tu estás triste, Jimeno ;
« algun pesar te aqueja » por toda respuesta dijo
Vidal: « las hojas caen para dejar desnudos á los
« árboles y no brilla una flor y el frio mata la impí
a rama ; cuando esto sucede, senor, no pregunteis
« al trovador por qué está triste. »
Es verdad que se susurró que era amor el que
aquejaba á Jimeno y le desterraba de Barcelona; pe
ro aquellos susurros fueron tan vagos, que no bas
taron para poner en claro la verdad del hecho, y ni
aun para sospechar la dama que tan enamorado le
trajo.
Don Gualtero de Bagues ha confirmado este dato
en el capítulo anterior, y lo ha hecho en tales tér
minos que casi es preciso convenir en que lo sabia
de cierto ; mas aun: podian tener tambien relacion
con esta marcha los suspiros que exhaló el mismo
Jimeno en el primer capítulo. Sin embargo, fieles
narradores al apuntar estas noticias, debemos con
siparlas tales como se referian de boca en boca; y
a' diremos que la partida de Jimeno era aun un
misterio.
Lo que sabia todo el mundo era que Vidal habia
recorrido ciudades y castillos y acudido á certáme
nes que eran la vida propia de los trovadores. Du
rante los seis meses que faltaba de Barcelona viajó
por Cataluna y Provenza, visitó á Besalú, patria de
su padre, y se hizo admirar en las cortes de Roma
fin, Tolosa y Avignon. En este último punto pasó
principalmente el tiempo, pues que con motivo del
nombramiento simultáneo de dos papas y de la resi
dencia que fijó allá uno de ellos, era entonces Avig
non la rival de Roma y además de ser centro de ne
gociaciones políticas y de embajadas era tambien
ciudad galante donde se apreciaba mucho á los tro
vadores y se habia constituido una corte de amor.
Con lo dicho y con anadir que durante aquellos
seis meses se habia mantenido siempre triste, ha
bremos apuntado cuanto se sabia tocante ti los ante
cedentes de Jimeno , y podiemos de consiguiente
encontrarle otra vez en donde le dejamos , esto es,
en el momento en que vió venir hacia él á don Juan,
conde de Ampurias, seguido de sus amigos y servi
dores.
Jimeno habia temido que si se encontraba con el
senor conde se venia precisado á detener su marcha.
Motivos tenia para pensarlo asi: don Juan , aunque
viejo no era insensible á los encantos de la gaya
ciencia y le habia manifestado demasiado carino para
hacer brillar la alegría en los espaciosos salones gó
ticos de su palacio-castillo.
Le hizo montar un soberbio potro y agregarse á
la comitiva ; y el cantor , que no pudo contestar á
las palabras del infante como habla contestado á las
del senor de Bagues , se aferró á su silla y se des
quitó de su mal humor dando acicate al bruto y re
frenándole continuamente.
Inútil es decir que la presencia de Vidal regocijó
á los habitantes de Castellon ; la llegada de un tro
vador era siempre un fausto suceso que prometia al
gunas horas de placer, y que hasta á la gente me
nuda que no tenia esperanza de oirle aseguraba so
laz: el disfrute de libertad y holgura mientras sus
senores asistirian á la fiesta.
En el palacio del infante se hicieron preparativos
para recibir por la noche dignamente á los convida
dos.
Aquella misma manana se encontraron en uno de
los salones nuestro trovador y don Gualtero de Ba
gues. Este se apresuró á saludarle con muestras de
la mas sincera amistad; pedir á los hombres de su
estofa fingimiento y perfidia es lo mismo que pedir á
los peces que naden y aromas á las flores. Jimeno ,
que aunque tenia motivos para no profesarle un pro
fundo carino no los consideraba bastantes para abor
recerle, satisfacía sus agasajos con corteses demos
traciones y procuraba encubrir, aunque mal lo lo
grabo, la antipatía que le inspiraba la presencia de
aquel hombre.
—Qué me pesa que aquí os vea, le labia dicho
don Gualtero en una ocasion en que estaban aparta
dos de los caballeros que poblaban la estancia. Yo
que hubiera ocultado nuestro encuentro á todo el
mundo veros llegar, contrariado en vuestros desig
nios, cuando os creia ya por lo menos á legua y me
dia de Castellon ! Confiésoos que á haberme atrevi
do me hubiera acercado al infante nuestro senor para
rogarle que os dejara proseguir vuestro camino.
—Mal hubierais hecho , don Gualtero, aunque no
por esto dejo de apreciar vuestros buenos intentos.
Debo mucho al infante y le aprecio demasiado para
dejar de darle gusto cuando una palabra suya me
indica lo que debo hacer. Sin que él supiera nada de
mi viaje lo hubiera seguido sin detenerme con gran
contento, porque me convenio mucho ; pero dicten
dome que desea °irme, sabiendo él que camino á
una legua de su villa líbreme la vírjen de Montser
rat, mi patrona, de proseguir mi marcha sin darle
gusto. Nunca faltaré á la gratitud y á la galantería
que mi profesíon me imponen.
—Siendo asi , bendigo la casualidad que me pro
porcionará el placer de oiros. Aunque por otra par
te, senor Jimeno , creo que vuestros asuntos hubie
ran sufrido tambien alguna demora en Barcelona.
—?Cómo asi? dijo 'Vidal estranado de aquellas
palabras.
—Ignorais sin duda que la corte no se halla ahora
en aquella ciudad. Hace algunos dios que salió el rey
para la villa de Montblanch , y allí se halla tambien
su numeroso acompanamiento. Y si debeis arreglar
vuestros asuntos con persona que siga al rey
Jimeno no pudo reprimir completamente la impre
sion que le causaron estas palabras; tal fué la ale
gría de que saltó su corazon. Ocultóla sin embargo
cuanto le fué - posible, y contestó asi al caballero
para quien aquella impresion no habia sido desaper
cibida.
—En nada influye esta marcha del rey en mis ne
gocios. El asunto que me trae á Barcelona es de in
teréa puramente pecuniario. Un antiguo deudor de
mi padre está cercano á la tumba, y como ningun
documento confirma este crédito, se me ha escrito
que si no quiero verme en el caso de que los here
deros me lo nieguen me presente antes de la muerte
del anciano deudor.
—?Quién os hace aguardar tanto á cobrar unos
créditos que os pueden ser disputados? Poco previ
sor sois.
—Mi natural bondad y luego: como no nece
sitada estos intereses
Mamo no estaba acostumbrado á mentir y al ha
cerlo la lengua se le trababa entre los labios.
LA ILUSTRACIGN BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL.
—No retardeis vuestra llegada, dijo chanceándo
se el satírico don Gualtero, porque de lo contrario
juzgo que el heredero se ha de apresurar para opo
neros su derecho.
Rabia tanto de mordaz y de incisivo en estas pa
labras, que no pudo menos de exasperarse Vidal
que replicó diciéndole:
—Sois muy malicioso, caballero, y la malicia pa
ra nada entra en mi alma noble.
—?Malicia? No veo ninguna, dijo salpicando sus
palabras de risas burlonas. ?Es delito decir franca
mente á un amigo lo que uno piensa? Vos me ha
blais de créditos y se ha susurrado, aunque muy
por lo bajo, que en la córte teniais uno de valor ina
preciable. Tal vez vayais á cobrar este crédito de
amor de los lábios de una hermosísima dama.
—Calumnia, don Gualtero; calumnia tan innoble
como el que la cree.
—No os diré que la crea yo, senor Jimeno; pero
hasta se ha dicho que cobrabais por este crédito ré
ditos muy subidos en espresivas miradas
—Sois un infame, caballero ; vuestras palabras
deshonran á una noble dama.
—Y hasta se ha dicho que dona Timbor
No pudo continuar. Durante esta escena rápida,
enérgica en- su desenlace, las pasiones habian llega
do á un grado de exaltacion por una y otra parte.
El trovador, herido por el tono sarcástico que en
sus últimas palabras habia usado el senor de Bagues
viendo arrancado su secreto por aquel hombre de
alma ruin y sospechando de lo que era capaz , pues
to que había sabido por su amada que don Gualtero
se había propuesto ser su rival y no ignoraba cuan
to podrian en él los celos unidos á su perversidad,
se encendió en ira y le insultó. Don Gualtero que
como casi todos los hombres de refinada malicia sos
tenia de un modo admirable su anlomo y usaba dies
tramente la ironía, no habla dejado de afectarse in
teriormente, porque estaba movido por la pasion
que mas le dominaba : por el amor. La calma que ha
bia guardado no fué mas que aparente, y presto, al
llegar al punto donde cortamos el diálogo iba á es
tallar su cólera, "
Pero los hombres de su carácter, hasta en estos
momentos supremos en que braman las pasiones con
mas ímpetu sostienen aparentemente su sangre fria.
Los que abrigan los sentimientos de nuestro cantor
se deshacen en espresiones fuertes pronunciadas con'
toda la energia de una justa cólera, con todo el calor
con que la lealtad rechaza una injuria; los del temple
de Don Gualtero muerden riendo, y echan como á
la ventura aquellas espresiones que saben que han
de exasperar mas al que es el blanco de su venganza.
A este objeto iba á pronunciar el senor de Ligues
el nombre de la amante de Vida!, en el mismo ins
tante que este se precipitó sobre él tapándole la bo
ca para impedirle que pronunciara un nombre para él
sagrado y le dijo con voz reconcentrada :
—Sois un cobarde.
Los demas caballeros que estaban á la otra parte
del salon moviendo gran algazara, volvieron sus ca
bezas al oir algunas palabras pronunciadas con calor,
y viendo la accion del cantor acudieron presurosos
para witerarse de lo ocurrido.
Todos preguntaron á una qué motivaba aquel
lance.
—Nada, dijo el de Bagues con una sangre fria que
dejó petrificado á Vidal; era nada menos que nego
cio de una trova. El senor Jirneno ha de estar inspi
rado esta noche, mas debo decirlo con franque
za ; se deja llevar demasiado del fuego de la inspira
clon.
--?Como es ello? ?Como es ello? dijo un caballe
ro necio, que nunca ha de faltar uno entre una mul
titud de caballeros:
—Yo os lo diré, senores; continuó don Gualtero.
- Estaba recitándome los versos de una trova con que
nos recreará esta noche; ;Qué versos! Por san Jor
ge! Respiran fuego por todos lados y descubren que
el autor es trovador de corazon ; no os digo sino que
le han de valer uno de los mayores triunfos que haya
alcanzado. Pero viniendo al caso, he aquí que he co
metido la ligereza de interrumpirle para darle mi pa
rabien en lo mejor de los versos, y el senor Jimeno
que entusiasmado como estaba no ha sufrido que le
interrumpiera, prosiguiendo con mas recia voz me
ha cortado la palabra aplicando su mano á mis labios
en pago d e mi indiscreccion. El arrebato que me ha
hecho sentir me ha vendido ; lo confieso. Soy culpa
ble y celebro el primero la feliz ocurrencia del can
tor.
Las carcajadas de que matizó esta estrana relacion
se hicieron al fin estiepitosas; hirieron los oídos de
Jimeno duras como martillo batiente, é infiltrando
en su alma noble y cándida despertaron en ella un
afecto terrible que no habia conocido hasta entonces :
el odio.
Hay carcajadas que irritan que desesperan, que
destrozan el alma.
Por poder manifestar su cólera hubiera dado Jime
no su felicidad, su vida, pero por su amante. que
era para él mas que la vida debía reprimirse. Si no
hubiera seguido la conversacion por el terreno á que
la conducia don Gualtero, si no se hubiera reido,
hubiera visto sin duda alguna arrojar por los salones
aquel nombre para él sagrado que habla visto asomar
á los labios de su rival. Bien se lo manifestó este con
una sena de inteligencia casi imperceptible.
Por la honra de su amada debia reir, y soltó una
carcajada afirmando la relacion de don Gualtero ; pe
ro aquella carcajada sonó hueca en los ángulos del
salon, y casi podríamos decir fatídica.
JUAN BAUTISTA FERRER:
( Se continuará.)
Naturaleza y operaciones de los
gusanos de seda.
Precioso insecto es el gusano de seda, y su uso se
lo apropió el hombre en la China, cerca de 2,000
anos antes de la era cristiana. Pasó despues de este
pais á la India y á la Persia el arte de criarlo; á prin
cipios del siglo XVI llevaron dos frailes algunos hue
vos de gusanos á Constantinopla, y dieron las ins
trucciones necesarias acerca del modo de criar esta
especie de orugas.
Nuevo manantial de riquezas para los pueblos de
Europa , aquellas primeras nociones se estendieron
bajo el emperador Justiniano, desde Grecia á Si
cilia , y luego en toda Italia, acabando ,por pene
trar en Francia despues del reinado de Cárlos VIII.
A su vuelta de la conquista de Nápoles. introduje
ron unos senores franceses en el Delfinado la morera
y los gusanos de seda; mas los resultados correspon
dieron en poco á sus esperanzas.
Un hortelano de Nimes, llamado Troncat , fué el
primero que formó una seinillera de moreras con
éxito tal, que en pocos anos fecundizó para cultivar
las en todas las provincias meridionales francesas.
De Italia tambien pasó á Espana, y en el reino de
Valencia particularmente prosperó su cria con asom
bro de sus rivales.
El gusano de seda , como todos los insectos de-la
misma especie, está sujeto á cuatro metamórfosis.
Huevo es en un principio abierto por el calor de la
primavera bajo la forma de una oruga, la cual en
grandeciéndose cambia de piel tres ó cuatro veces
segun la variedad del insecto. Llegando ya esta oru
ga al mayor grado de su desarrollo en 13 días, cesa
, de comer hasta el fin de su vida. Despré,ndese en
tonces de su materia hilando en derredor un capullo
ó nido ó valo , para guarecerse de sus enemigos y
de toda impresion exterior: dentro del capullo se
cambia despues en chrysalida 6 ninfa. Embozado así
el iiisecto queda en este estado hecho una especie de
momia durante quince ó veinte dias. Sale en seguida
de su embozo, y vuelve al mundo provisto de alas,
antenas y piés. Macho y hembra se convierten en
tonces en mariposas, copulan bajo el nombre gené
rico de bonabyx mori, y terminan con la muerte su
breve union , despees de unos dos meses de exis
tencia.
Los huevos de gusano de seda , conocidos por
granados, están cubiertos de un licor que los pega
al pedazo de tela á papel en que los depone la hem
bra. Despéganse sumiéndolos en agua fría, y se las
saca destines. Para conservarlos es preciso ponerlos
á una -temperatura de 51° á 59' de Tahrenheit (10°
á 12° de Reaumur) , y de ningun modo exponerlos
á los calores de la primavera cuando empiezan á ha
cerse sentir , porque se baria la incubacion antes
que los primeros brotes de la morera pudiesen ali
mentar á las nacientes orugas. Debe diferirse tanto
mas esta epoca, cuanto los huevos se abren al mismo
tiempo, 6 al menos en sucesivas nidadas, segun la ex
tension del establecimiento en que se crian. Las mu
jeres meridionales francesas los suspenden de sus
cinturas , en el dia , y los posan de noche bajo de
sus almohadas ; es fuerza examinarlos de cuando en
cuando ; pero es mas costumbre el meterlos en un
horno á la temperatura gradualmente hasta 80' de
Tahrenheit (22 de Ileaunnir), en la cual se deben
mantener , y la naturaleza acaba el trabajo en ocho
diez dias. Cúbreseles entonces con una hoja de pa
pel agujereado , de cerca una línea de diámetro , y á
su través trepan los gusanos por instinto , para ir á
buscar las hojas de morera colocadas encima de
ellos.
Si las hojas están cargadas de gusanos, se les tras
porta á un zarzo de mimbre cubierto de papel pardo
y en el espacio de 48 á '72 horas deben estar abier
tos todos los huevos: el loeal en que se crian los
gusanos de seda es preciso que esté bien ventilado
y al abrigo de la humedad, del frio , del exceso de
calor, de los ratones y otra cualquiera polilla.
Para cada '21 onzas de grano debe el cuarto tener
33 pies de ancho y 80 de largo, y estar provisto de
caloríferos y ventiladores, y las ventanas con sus vi
drieras : tampoco puede bajar del 66 Tahr. (15
Reaum. ) su temperatura , y sí subir hasta el 92 T.
('28 R.) si se quiere; pero la regular es de 68 á 86
T. (17 á 25 R.) Preciso es tambien que haya de
continuo connunicacion de aire para arrojar las ema
naciones fétidas de las orugas , de sus excrementos
y de las hojas podridas. Algunos han creido que era
poco favorable la luz á los gusanos de seda, y muy
al contrario debe mirarse como muy ventajosa á su
cría. De las diferentes estancias que se forman en el
establecimiento, se destina una que sirva de hospi
tal para los gusanos enfermos.
Despues de la segunda muda , deben trasportarse
á otro local mas espacioso, y en este se crian hasta
su total madurez. Fuerza es limpiarlos entonces y
colocarlos encima de hojas de morera, cortadas en
pequenos pedazos, como alimento que se les da su
cesivamente de seis en seis horas.
Despues de la tercera muda, pueden ya comer ho
jas enteras ; porque son sumamente voraces, y es
bueno satisfacer su apetito. Lo mismo se hace en el
período que sigue á la cuarta muda. El calor debe
limitarse entonces á 68 ó 70 T. (16 á 17 11,-)
A cada época de su existencia, están muy propen
sos los gusanos de seda á varias enfermedades, du
rante las cuales bueno es echar un poco de cloruro
de cal en sus estancias.
Al llegar á su quinto estado, cesan de comer y se
vacían: disminuye su gordura ; vuélvense semitras -
parentes , abandonan las hojas, trepan por su estan
cia, y se retiran á un rincon: senal es esta que quie
ren empezar á hilar, y se les pone sobre las tablillas
de mimbre, pimpollo de brezoginesta , carrasca, en
pequenas avenidas de 18 pulgadas de ancho, con
sus ramos entrelazados por encima. Colócanse tam •
bien alcatraces ó cucurruchos , virutas de carpintero
y mazorcas de grama á los gusanos mas diligentes,
mas tarde á los perezosos; y entonces empieza el
insecto á construir su capullo, extendiendo su hilo
en diferentes sentidos, y de esta manera forma la
atanquía ó tela. Pero pasa luego á hilar otra seda
mas fina en hilos casi paralelos, yen la forma de un
huevo, en medio del cual sigue trabajando.
La materia sedosa es líquida en el cuerpo del gu
sano; pero puesta al aire se endurece. Los hilamen
tos gemelos que hila el insecto al través de los dos
orificios de su boca, se pegan por el contacto y que
dan uno solo. Puédese extraer del gusano esta mate
ria en masa y sacarla en tegido trasparente ó en hi
los de diferentes diámetros. A los cuatro ó cinco dias
concluidos ya los capullos, se les quita de las ramas,
y se reservan los mejores para trabajar el granado :
estos últimos se desarrollan y se vuelven mariposas
á los 18 6 20 días. Así se les coloca en pedazos de
lana, donde copulan y hacen los huevos.
Los copullos para hilar no deben tener vivos los
gusanos: es necesario matarlos por la sufocacion, ex
poniéndolos durante cinco dias al sol, 6 al vapor del
agua hirviendo. Basta para matarlos una tempera
tura de '20'2 T. ( '76 R.)
Eusmno COMAS Y SOLER.
111r. Ilarey, el domador de caballos.
En el número anterior al ocuparnos del célebre
americano cuyo nombre sirve de título á estas líneas,
no nos fué posible hacer entrar en el mismo las dos
láminas que damos en el presente acerca de dicho
domador de caballos, por no tenerlas dispuestas el
artista á cuyo cargo han estado confiadas; y lo ha
cemos hoy convencidos de que nos lo agradecerán
nuestros suscritores, máxime si se tiene en cuenta
que dichos dibujos no han perdido hasta la fecha el
interes de actualidad , pues todavia no se ha cubier
to la suscripcion que pide hfr. Rarey para divulgar
su secreto.
La esplicacion, pues, de dichas dos láminas se
encontrará en el número anterior.
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y
60 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PEBIODICO UNIVERSAL.
PIANO
CARMENCITA,
Schotisch compuesto expresamente para la ILUSTRACION BARCELONESA, por D. José Piqué.
C.0178 loco
!Ig;~1111~1.~~~111radlI~IW2IMAW~~~11•1¦• ~AMI • J2.4, 1~2~1Z~IMIWIBIZZEMIIIIII111111~11 LIMIIMMIMIIM11~
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LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIODICO UNIVERSAL. 61
Juana de Are.
(Una !Asma de historia)
Juana de Are nació en
1410 en Domrézny,, aldea
situada en la frontera de
la Lorena, cerca de la ciu
dad de Youcouleurs, en el
departamento del Mosa. Su
padre, pobre aldeano, se
llamaba Juan de Are, y su
madre Isabel Romée.
Juana se habia
do muchas veces al ver las
infamias cometidas por los
soldados ingleses que in
vadian aquel territorio : su
alma ardiente y pura la lle
vaba naturalmente hácia las
creencias religiosas, y su
joven entusiasmo estaba
además fortificado por las
tradiciones del pais en que
vivia.
Un dia de verano, enton
ces tenia Juana trece anos,
estando en el jardin de su
casa, oyó las campanas de
la parroquia y dirigió la
vista hacia la iglesia. El
sol, que daba en los ve
tustos cristales, formaba
una especie de iluminacion
fantástica. En aquel mo
mento se elevaban armo
niosamente las voces de las
jóvenes para celebrar las
alabanzas de Santa Cata
lina y de Santa Margarita,
sus patronas. Se la figuró
ver y oir á las dos santas
invocando por sí mismas
su consagracion en favor
del país, y dictando á su
jóven heroismo los peno
El domador do caballos,
STAHORD, caballo padre perteneciente al depósito de Cluny, á su llegada á Tattersall.
11{11Z.
III
11 . eqpino moompollio~F.
sos trabajos que tenia que
sufrir en adelante. No ti
tubeó ni un momento.
Fué en seguida á encon
trar á Roberto de Baudri
court, gobernador de \Tau
couleurs para obtener que
la presentaran al rey, ase
gurando que habla recibi
do deDios la órden expre
sa de conducirle á Reims
para ser consagrado, des
pues que ella hubiese he
cho levantar á los ingleses
el sitio de Orleans. Ll go
bernador la despidió con
desprecio, tratándola de
visionaria. Juana insistió y
aseguró que los negocios
padecerian por semejante
retardo, anadiendo que los
franceses habian sido ya
batidos cerca de Orleans.
La noticia de la derrota
del duque de Borbon en la
jornada de los arenques, en
la que quiso quitar á los
ingleses un convoy com
puesto en gran parte de
sardinas saladas, vino á
confirmar cuanto ella de
cia. Esto no obstante Bau
dricourt continuó inflexi
ble. Por último despues de
mucho tiempo un anciano
llamado Juan ldetz , cauti
vado por la sencillez é in
genuidad de la nina, pro
metió conducirla ante el
rey.
l'una de Arc tenia en
tonces diez y ocho anos y
era alta y bien formada.
Un jóven de Neufeháteau
se habia propuesto unirse
á ella, pero Juana contestó
it;
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Nr. Rarey consigue domar á STAFFORD despues de haberse encerrado con él una hora en la cuadra.
6.2 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL:
bajo juramento que nunca habla pensado casarse con
él ni con otros.
Antes de ponerse en marcha Juana se cortó su
largo cabello, se vistió de hombre y pidió perdon á
sus padres por marcharse contra su voluntad. Todos
los que la conocian trataban de disuadirla manifestán
dole los peligros de su empresa , pero Juana contes
tó siempre con voz firme:
—Si hay enemigos en el camino, Dios me abrirá
paso hasta llegar á monsenor el delfin , que para es -
to he nacido.
A los pocos dias Juana llegó á Chinon donde se
hallaba entonces Carlos VII adormecido en brazos
de los placeres. La córte , que tenia ya noticia de su
arribo v de su extrana mision , trató de recibirla
con frialdad. Juana fué introducida en un vasto sa
Ion donde habia reunidas trescientas personas á cual
mas magnificamepte vestidas, escepto el rey que lo
estaba con la mayor sencillez , y aparentaba confun
dirse entre todos. La doncella empero no se equivo
có y dirigiéndose á él, arrodillóse á sus pies. En
tonces Carlos, queriéndola enganar, le dijo:
—Juana, os equivocais , yo no soy el rey.
—Por mi Dios, gallardo príncipe, que sois vos
y no otro ; y os digo, nobilisinao senor, que vengo
movida por Dios para salvaros á vos y á vuestro
reino.
Entonces el rey se la llevó á parte y le preguntó
por un hecho solo de él conocido. Juana satisfizo á
su pregunta contestándole con tan maravilloso acier
to, que Carlos quedó plenamente convencido de la
realidad de su mision. (1)
Sin embargo, no todos quedaron tan convencidos
como el rey, y Juana que en concepto de muchos no
era sino una intrigante y una aventurera, tuvo que
pasar por muchas pruebas antes que pudiera comen
ar á ver realizado su deseo. Su constancia , su fé.
u fuerza de voluntad, hicieron no obstante que de
todo triunfase..
El rey dió á la doncella un arrojante caballo y
una buena armadura, nombrando asimismo su servi
dumbre. Juana en el colmo de la alegría, fué ella
misma en busca de una espada que habia encima de
la tumba de un caballero, detrás del altar de Santa
Catalina de Fierbois.
Llegó por fin para ella el afortunado dia en que
los senores y caballeros empezaron á disputarse el
honor de servir bajo su bandera.
Al frente de una lucida comitiva Juana partió para
Orleans que se veia ya en inminente peligro. Los si
tiados, para el momento de su llegada, habian cui
dado de llamar la atencion del enemigo hácia la par
e opuesta y Juana pudo entrar en la ciudad el 29 de
ibril de 1429, siendo recibida en triunfo por el pue
do y personajes mas notables de Francia, y acom
llanada por el gobernador de la plaza que la llevó á
•asa del tesorero Boucher donde se le habia desti
lado habitacion. Al dia siguiente la doncella paseó
caballo toda la ciudad , vestida con su trage de
uerra, y fué á recorrer los baluartes y murallas dan
lo disposiciones y órdenes como hubiera podido ha
cerlo' el mejor general.
El ataque y toma del fuerte Saint Lonp fué la
primera hazana de Juana. La doncella partió de la
ciudad con Dunois , el bastardo de Orleans , llevan
do en su companía gran número de nobleza y unos
mil quinientos hombres de armas. La heroma de
Domrémy empunaba con la mano izquierda un estan
darte, el mismo que ya siempre tremoló en todos sus
combates, de seda blanca, sembrado de llores de lis
de oro. En un lado se veia al Salvador del mundo
sentado sobre un trono que las nubes sostenian y con
un globo en la mano teniendo á sus pies dos ángeles
en adoracion, cada uno con un lirio. En el otro lado
se leian solo estos dos nombres : lesus.y María.
Saint Loup fué vigorosamente sostenido. Los in
gleses defendieron heróicamente esta fortaleza por
espacio de tres horas que duró el asalto; pero al fin
los franceses se hicieron duenos de ella, la derriba
ron , la asolaron y volviéronse á Orleans con gran
número de prisioneros.
En esta primera jornada la doncella se portó bi
zarramente y ganó dignamente sus espuelas de ca
ballero. El nombre de Juana de Are empezó á ser
temible para los ingleses, y esa mujer, de la cual
basta entonces no hablan hablado mas que con des
precio , fué ya para ellos, como para los franceses,
una criatura de un orden auperior. En su supersti
cioso terror, los vencidos de Saint Loup pretendian
haber visto en medio de la pelea al arcángel San Mi
(11) OEuN res ehoisies du Rei René T. II. p. LX1V.
gime! y á San Aignau, patron de Orleans , montados
en caballos alados y combatiendo junto á la doncella
mientras que una nube de cándidas palomas voltea
ba en torno del blanco estandarte que agitaba en el
aire la heroina.
Despues de haberse apoderado de Saint Loup, Jua
na convocó un consejo al que asistieron todos los
jefes del ejército y algunos de los ciudadanos de Or
leans. En esta asamblea de hombres acostumbrados
á la guerra , la doncella supo elevarse al rango de
los mas espertos capitanes , y se esplicó con tal se
guridad, con una lógica de estrategia tan sana, tan
convincente, que el mayor número fué de su mismo
parecer de atacar al siguiente dia el fuerte de Tou
relles.
Solo el caballero Juan de Gamaches, guerrero tan
rudo como bravo, se negó á ponerse bajo las órde
nes de una mujer.
—Puesto que se sigue , esclamó , el consejo de
una loquela anteponiéndolo al de un caballero espe
rimentado en cosas de guerra como yo, hágase lo
que se quiera... Me lavo las manos. Mi espada ha
blará por mí cuando sea tiempo. Acaso pierda la vi
da, pero el rey y mi honor lo exigen. De hoy en
adelante renuncio á mi bandera y no seré mas que
un simple escudero, que mas prefiero tener por due
no á un hombre noble que á una mujer que quien
sabe lo que ha sido.
Y al decir esto plegó su bandera y se_la dió á Du
nois.
—Senor capitan , respondió entonces Juana con
dignidad , acabais de pronunciar estranas palabras,
pero no tardareis en retractaros de ellas ; os lo digo
en nombre de Dios.
Como habla sido convenido, al siguiente dia par
tió la guarnicion para atacar á Tourelles. El comba
te fué vivo y furioso. Juana hizo prodigios de valor
y se la vió siempre, tremolando su bandera , mar
char la primera al asalto, desafiando con su sereni
dad y calma á los enemigos. Desde el amanecer has
ta la puesta del sol duró la lucha : los ingleses se
defendieron bien, y varias veces rechazaron á los
franceses que habian ya llegado á aplicar al muro sus
escalas.
Por entonces fué cuando Juana que guiaba á los
suyos y les animaba con bizarras palabras, cayó he
rida de una flecha que se le clavó en el cuello. Los
enemigos se precipitaron sobre ella é iban acaso á
hacerla prisionera, a no sobrevenir de pronto un ca
ballero que voló á su socorro manejando una gruesa
hacha de armas y defendiéndola con intrepidez.
—Juana , esclarnó el caballero; soy Gámaches;
tomad mi caballo y no me guardeis rencor. Me habla
enganado tocante a vos y os pido perdon 1101 lo que
ayer os dije. Es que os creia una mujer ordinaria, y
ahora- veo que no hay en el ejército un hombre de
armas que os iguale en valor y en bravura.
Su herida no impidió á la valiente doncella conti
nuar dirigiendo á la tropa. Volvió á lanzar su grito
de guerra, y seguida de toda la hueste , á quien su
ejemplo entusiasmaba, se lanzó de nuevo al com
bate.
Tourelles cayó, la fortaleza fué tomada á viva
fuerza' pereciendo en aquella jornada mas de ocho
mil ingleses, al decir de las crónicas del tiempo.
Juana dé Are regresó á Orleans en medio de las
aclamaciones delirantes de todo aquel pueblo que
la llamaba su salvadora. En efecto, los ingleses
abatidos por la derrota que acababan de esperimen
tar, levantaron mas que de prisa el sitio, y Orleans
se vió libre gracias á la bizarra y caballeresca don
cella.
Juana voló entonces á Beims, y el 17 de julio de
1429 dispuso la consagracion de Carlos VII, presi
diendo ella misma la solemne ceremonia en traje de
guerra, con el estandarte en la mano.
La doncella de Orleans recibió otra herida en el
ataque de París, v como hasta entonces habíanla te
nido por un destello de la Divinidad, conocieron
que era una muger que ni siquiera tenia la habilidad
de saberse guarecer de los tiros humanos, y la acu
saron de bruja!
Un tal Cauclion , vendido á los ingleses, la hizo
caer en una emboscada que le tendierou las tropas
del duque de Borgona, y fué entregada tomo he
chicera á los tribunales eclesiásticos.
Durante los dos anos de su prision y en todo el
curso de su interrogatorio, manifestó un valor admira
ble y puro de toda especie de ostentacion; su espíritu
justo, su noble corazon , su estremada severidad de
costumbres, y sus maneras perfectamente sencillas,
la inspiraban á menudo aquellas contestaciones tan
justas y_tan verídicas que pueden llamarse sublimes.
La preguntaron si habia aprendido alguna arte ú
oficio; y contestó que su madre la habia ensenado á
coser, y que no creia que en Bollen hubiese ningu
na muger que lo supiese hacer mejor que ella.
Se la preguntó si estaba en la gracia de Dios. Si
no estoy en ella, dijo, deseo que Dios me admita, y
si estoy, que Dios me conserve en ella.
Se la preguntó si decia á los suyos que los estan
dartes estaban hechizados. Yo les decia , contestó.
penetrad con arrojo en medio de los ingleses, y yo
marchaba delante.
Se la preguntó para confundirla si Santa Catalina
y Santa Margarita querian á los ingleses. Ellas quie
ren lo que Dios quiere v aborrecen lo que Dios
aborrece, replicóJuana cie.Are.
Pero Dios, anadieron, para arrancarla una contes
tacion que la envileciera ó la comprometiera, Dios
aborrece á los ingleses.
La contestacion de Juana debió avergonzarles.
« Yo nada se del amor ó del odio que Dios tiene
por los ingleses; pero lo que si sé es que todos se -
rán echados del pan, escepto aquellos que morirán
en él. •
Se la preguntó ?por qué llevaban su estandarte á
Reims?
«Estuvo en los trabajos; razon era de que asis
tiera á los honores. »
Su virtud y su inocencia no pudieron protegerla
contra sus enemigos. Los ingleses, con el objeto de
reanimar á sus tropas desalentadas , tenian interés
en hacerla mirar como inspirada por los demonios
mas bien que por Dios. Carlos VII, que se lo debia
todo, se olvidó de elevar la voz en favor suyo, y la
dejó morir en la hoguera : fué llorada hasta por los
mismos que la habian condenado. Su memoria es en
el dia justamente honrada por todos los franceses;
porque fué tan buena como valiente, y su sacrificio
por su país estuvo exento de todo sentimiento que
no fuera el amor á la patria.
MODESTO COSTAI TURELL.
La mendigay la golondrina.
Desde las gradas de un templo,
Mal envuelta en sus harapos,
La palidez en el rostro
Y en el alma el desengano,
Tiende una anciana mendiga
La yerta y rugosa mano,
La caridad del que pasa
Con tierno afan implorando.
• Mas ! ay ! su ruego doliente
Y su planir son en vano
Que al lado de la miseria
Pocos detienen el pasa.
. Entonces los tristes ojos
De sus lágrimas prenados,
Como buscando consuelo
. Tendió por el aire vago,
Que surcaba en raudos giros
Caprichosos y livianos,
Una amante golondrina
Su dulce nido rodando.
Formóle el ave viajera
En un rineon olvidado
De las góticas molduras
Que la portada adornaron ;
Y hora temiendo las nieblas
Que en torbo y siniestro bando
Prestaran con pardas alas
Tristeza y luto al espacio,
Acaso el adios postrero
Pronta por otra fi dejarlo,
La humilde avecilla canta
Al hueco que fué su amparo.
Siguió por el fresco ambiente
La anciana su vuelo vario,
Y de su suerte envidiosa
Así la dijo llorando.
! Dichosa tia golondrina
Que el llano cruzas y el monte,
Y hallas en otro horizonte
Espacio, vida y calor ;
Dichosa tú fi quien no falta
Un ramo donde posarte,
Un techo para abrigarte
Y un nido para tu amor !
La vejez severa y triste
Sueltas las alas te deja,
Y el porvenir no te aqueja
Con azares que isperar;
Yo doblada hacia la tierra
La estrana piedad imploro,
,M7
LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. 65
Y en vano corre mi lloro
que nadie enjuga al pasar.
Para tí el aire, la vida
La esperanza y los amores;
Solo aislamiento y dolores
En la tierra para mí.
Donde reclinar su frente
No halla la anciana mendiga,
Mas siempre una vela amiga
Hay en el mar para tí.
! Oh cuán ufana te alejas
Tú á quien contaba mi duelo !
Ni aun ese triste consuelo
Manana podré tener;
Ya no han de verte mis ojos,
Que al despedirle llorando,
Tan solo estoy esperando
Un rincon donde caer.»
Dijo la anciana. y el rostro
De amargo llanto banado,
Cubrióse en su desventura
Con los harapos del manto.
Condolida la avecilla
Posóse un punto á su lado
Y murazoróle al oido
Con eco doliente y blando :
&Porqué en tu dolor envidias
A la suelta golondrina
Si tambieu va peregrina
A implorar donde vi v ir?
Diehosa 1.4. á quien no falta,
Si ingrato te acoje el suelo,
La esperanza que dá el cielo
De masjusto porvenir !
MARIA MENDOZA DE VIVES.
El calderero de Puerta-Cerrada.
Hay en Madrid una puerta que nunca se abre ni
se cierra por la sencilla razon de que no es puerta,
lo cual no impide que lleve el nombre de puerta y
lo que en mas, de Puerta-Cerrada.
Verdad es que para esto de puertas sin puertas
no hay otro Madrid en el mundo, pues cuenta ade
más de la susodicha Puerta-Cerrada, otra que se ti
tula Puerta de los Moros, sin que se encuentre por
allí senal alguna de puerta, ni de moros, aunque
hablando francamente, tampoco tienen las mejores
trazas de cristianos los que frecuentan aquel sitio; y
despues de la Puerta de los Moros, 6 si se quiere
ántes que esta y que Puerta-Cerrada, goza de cierta
celebridad la Puerta del Sol, que tiene tanto de
puerta como de ventana. Las tres indicadas puertas
son tres plazas irregulares que se diferencian tam
bien por la rueda de habitantes á que airven de eje
cada una.
No hablaré de la Puerta del Sol, porque es ya
demasiado conocida. En cuanto á la Puerta de los
Moros diré que es un punto inmediato á la Plazuela
de la Cebada, donde está el mercado mas abun
dante de la capital, y esto basta para deducir la
clase de habitantes que debe abrigar en su seno
y en sus inmediaciones. Una observacion haré aun
que puede darnos luz acerca de la emitología del
nombre que lleva dicha plaza llamada Puerta de los
Moros. No léjos de dicho punto hay un barrio so.
litario como el desierto, sucio como un pantano, y
de tan difícil tránsito por la desigualdad del terre
no que ocupa como cualesquiera de los mas escarpa
dos lugares del monte de San Bernardo. A este bar
rio se le conoce con el extrano nombre de la Morería,
lo cual indica el origen árabe de aquella parte de
Madrid que debia terminar en la plaza ó Puerta de
los Moros. Lo mas que sobre este particular puedo
yo decir, es que si dicho barrio no estuvo habitado
por los moros, fué el asilo de los moriscos hasta su
expulsion en tiempo de Felipe HL No será, pues, una
extravagancia el suponer que alli donde había una
Puerta se hizo una plaza para dar mas ensanche á la
poblacion , y que dicha plaza conservó como el bar
rio de la Morería, la denominacion alusiva á los des
graciados moriscos que despues de abjurar la religion
de Mahoma fueron lanzados por un rey católico á las
costas africanas, donde los degollaban por haberse
bautizado. Lo que ayuda á probar mi asercion es que
todo el barrio, de que la Puerta de los Moros pue
de considerarse como centro, es acaso el mas indus
trioso de la capital , como si sus actuales moradores
representasen la actividad tradicional de los moris
cos, los cuales segun la historia , suscitaron la per
secucion de que fueron víctimas por su laboriosi
dad. Allí como he dicho está el gran mercado de la
plaza de la Cebada ; allí cerca se halla el rastro de
cuya industria solo se tiene un remedo en el Temple
de Paris ; allí, no muy distante , en fin , esta Puerta
Cerrada donde vivia la notabilidad que sirve de epí
grafe y de asunto á nuestro artículo presente.
Puerta Cerrada es el centro de otro laboratorio in
dustrial : alli están generalmente los comercios .de
obras metálicas desde el humilde clavo hasta el bri
llante perol : desde el cuchillo romo á la afilada lan
ceta , desde las tijeras mas ordinarias que puede usar
un esquilador hasta las mas delicadas que puede de
sear una remilgada bordadora. Así , ya se sabe, el
que quiere comprar en Espana buenos cuchillos, bue
nas tijeras, buenos clavos, buenas herraduras ó bue
nos calderos, encarga estas cosas á Madrid, y no
solo á Madrid sino á los comercies de Puerta Cerrada.
Allí es donde naturalmente debía residir y residia el
personaje de que voy á decir algo, y hablo en pre
térito porque el sugeto en cuestion murió hace ya
mas de doscientos anos.
?Quién era este hombre, este calderero, esta per
sona que á pesar de su humilde condicion suscita to
davia un recuerdo al cabo de doscientos anos, atra
vesando por decirlo así el dintel de ese templo de la
inmortalidad á que vanamente aspiran muchos otros
ayudados por las alas de un elevado nacimiento ?
? Acaso el talento de hacer buenos calderos vale la
pena de lanzar un nombre á la posteridad ? Sin duda
alguna se puede contestar afirmativamente si el men
cionado calderero hubiese trabajado el laton con
tanto primor como el senor Alanolito Gazquez el de
Sevilla, de quien voy á referir una anécdota.
Parece que en cierta ocasion paseaba cierto perso
naje á caballo por las calles de Sevilla , sin hallar
obstáculo alguno á su paso hasta que llegó á la puer
ta del senor Manolito , donde el caballo, árabe por
mas senas, se detuvo de repente como si hubiera
encontrado una barrera. Picaba el caballero, y sacu
dia el látigo de lo lindo sin que su caballo quisiera
dár,un paso, y sin que él puchera explicarse la razon
de este raro fenómeno ; visto lo cual por el senor
Manolito , salió á la puerta de su casa, quitó un ve
len que tenia de muestra, dirigió al caballero la pa
labra en estos términos: Pase su senoría .. y el ca
ballo pasó inmediatamente.
? Porqué pasó el caballo luego que había desapa
recido el velon? Porque el velen tenia entre otros
adornos un leon de bronce tan bien hecho que, sin
duda, el caballo debió tomarlo por un leon del de
sierto,• y esto es lo que le impedia pasar adelante.
« Ya se ve, decia el senor Abuelito, ! como yo hago
las cosas tan á lo vivJ !...
Ahora bien , insisto en lo que llevo dicho. Si el
calderero de Puerta-Cerrada hubiera trabajado en su
oficio con tanto primor como el célebre velonero de
S.evilla, claro es que habría alcanzado la fama pós
tuma sin otra habilidad que la de hacer calderos; pero
no era por este camino por donde el destino quiso
lanzar á la posteridad la reputacion de nuestro cal
derero, aunque este hizo buenos calderos y buenas
calderas, sin hacer jamás una tan soberbia como
aquella de que se trata en el cuento que voy á re
ferir.
Reuniéronse en Madrid dos grandes embusteros ,
uno gallego y otro andaluz, de los cuales el uno su
ponia tener extraordinariamente larga la vista, y el
otro espantosamente delicado el oido.
— Yo, decía el gallego, veo desde aquí á la mujer
del campanero de la catedral de Toledo que está
bordando en el tejado de la torre de dicha catedral...
Por cierto, anadió, que se la ha caido la aguja.
—En efecto, contestó el andaluz, yo Le sentido el
golpe.
Despues de ponderar uno y otro sus gracias per
sonales pasaron los dos embusteros á encarecer las
cosas extraordinarias de sus provincias respectivas.
--En mi tierra, dijo el gallego, hay una col, bajo
cuyas hojas puede acuartelarse un ejército como el de
Napoleon , sin que á ningun soldado le falte sombra.
— Allá, en Andalucia , respondió el otro, no hay
coles tan grandes, pero en cambio las artes han lle
gado al mas alto grado de esplendor. Ahora mismo
se está construyendo en Granada una caldera de ta
les dimensiones, que trabajan en ella mas de veinte
mil hombres , y están tan separados los unos de los
otros que ninguno alcanza á oir los martillazos del
operarlo mas cercano.
—?Para qué diablos hacen tan enorme caldera ?
preguntó el gallego.
—Para cocer la col de tu tierra, contestó el an
daluz.
El calderero de Puerta-Cerrada no hacia tan co
losales obras, ni pasaba tal vez de ser IIII3 medianía
en el arte de hacer calderos ; pero en cambio... ?lo
creerán Vds.? Este calderero era un excelente poeta,
era tan buen poeta que aunque vivia en el siglo de
oro de nuestra poesía, esto es, en el reinado de Fe
lipe IV, tenia ménos rivales dignos de el en el arte
de hacer versos que el de hacer calderas.
Esto será incomprensible en Francia. pero es muy
natural en Espana, patria de los poetas y, lo que es
mas, de los improvisadores, donde hasta la gente
mas ignorante del campo hace versos, y aun buenos
versos, sin duda por lo que ayuda á esta facilidad el
privilegio de la lengua castellana tan rica de gala y
de armonía, en una palabra tau nutrida de aquellas
condiciones que la colocan en primer término entre
las lenguas poéticas, aunque por esta misma razono
dista mucho de las filosóficas.
Diré entre paréntesis que el pueblo espanol no es
solo poeta por el privilegio de su magnífica lengua,
sino por la riqueza de su imaginacion y por los sen
timientos delicados que germinan por lo comun en
los corazones meridionales. En el número inmediato
de este periódico demoEtraré con el ejemplo hasta
qué punto nuestro pueblo espanol tiene la inspira
clon y el sentimiento del arte.
Volvamos al calderero. Este buen hombre tenia
tal facilidad para la versificacion y emitia pensamien
tos tan originales en sus versos, que pronto la fama
de su núinen pasó de la vecindad á otras personas
de buena posicion social, de eslas á Calderon, Lope
de Vega , Quevedo y otros grandes poetas de la
época, y por último al rey Felipe IV, que como es
sabido, era apasionado de las musas.
Contábanse en la corte muchas ocurrencias que
probaban el talento particular del calderero para la
improvisacion , ocurrencias que merecian la aproba
cion del monarca, hombre competente en la materia,
porque cultivaba la poesía tambien, y los elogios de
los eminentes poetas que brillaron en el reinado y
corte de Felipe IV. Decíasc entre otras cosas como
presentándose en casa del calderero dos vecinos su
yos , herrador el uno y cirujano el otro , y habién
dose estos anunciado con estas palabras: «Dos maes
tros diferentes,» contestó inmediatamente el calde
rero con esta epigramática redondilla :
!Tierra! ?cómo los consientes?
! Trágalos por una pata 1
!Uno hierra... y otro mata !...
Dos maestros diferentes.
En otra ocasion , hallándose el calderero de broma
con varios amigos suyos, bebió tanta limonada, que
se embriagó, Para que muchos no se extranen al oir
decir que un hombre se achispó bebiendo limonada,
explicaré la diferencia que hay de la limonada al
agua de limon, y esta es tan enorme, como que el
agua de limon, ello mismo lo dice, es limon con agua,
y la limonada es vino con zumo de limon.
Generalmente en los pueblos de Castilla, y lo
mismo debia suceder entonces entre los madrilenos
de humilde condicion, la limonada ea el alma de toda
broma, y para disponer el paladar á esta bebida de
suyo agradable, puesto que se compone de buen vi
no , limon , azúcar y canela, suelen comer con abun
dancia pan y queso. Esto es lo que aconteció en.la
broma á que me refiero. El calderero comió tanto
pan y tanto queso, que necesitó remojar á menudo
el paladar con limonada, y bebió tanta limonada,
que tomó esa cosa conocida en nuestra lengua por
todos estos y otros varios nombres que no quiero
recordar : borrachera, chispa, lobo, carpanta ó mona.
—! Válgame Dios! dijo uno de los cómplices de
la broma. Ahora es cuando yo quisiera Ter brillar la
vena poética de nuestro consocio.
—Sí, sí, dijeron los demás. !Que improvise! !que
diga algo bueno !
El calderero habia bebido mucho, pero no habia
matado la sed; de manera, que se negó abiertamen
te á improvisn si no le dejaban comer y beber de
nuevo. Esta condicion no fué aceptada por los demás
que temian con fundamento causar algun estrago en
la salud del calderero si le daban lo que pedía, por
lo cual trataron de distraerle nuevamente obligán
dole á improvisar. Pero el hombre continuaba cada
vez mas con su tema, y esto produjo una especie de
trausaccion.
—Está bien, dijo uno de los concurrentes; noso
tros te daremos mas tarde lo que pides, pero es ne
cesario que improvises-ahora alguna cuarteta.
—Venga un pié, contestó el calderero.
El individuo que 'labia propuesto la transaccion
se apresuró á dar como eié para la cuarteta este oc
tosilabo, alusivo á las circunstancias del momento:
Queso, pan y limonada.
64fAILUSTRACION BARCELONESA , PERIÓDICO UNIVERSAL.
El calderero se detuvo un instante á pensar lo que
debla decir, y luego que hilvanó un poco sus ideas,
glosó de esta manera el mencionado verso:
Una mona tengo atada,
Y no la quiero soltar
Si no me vuelven á dar
Queso, pan y limonada.
Estas y otras muchas ocurrenéias que no han so
brevivido aumentaron hasta tal punto la popularidad
del poeta calderero, que el rey Felipe IV quiso co
nocerle, y mandó á Quevedo que se lo presentase
al dia siguiente, como en efecto se verificó, pues
Quevedo tenia ya el gusto de conocer al calderero.
Por desgracia en aquellos dias ocurrió la subleva
cion de Portugal, pérdida de un reino en que el cé
lebre Olivares suponía que el rey ganaba uu ducado;
se tenaia de un momento á otro la insurreccion de
Andalucía ; estaban inquietos los ánimos en Catalu
na, y todas estas cosas hicieron que el rey no estu
viese en bastante buen humor para recibir al calde
rero. Este se presentó sin embargo acompanado de
Quevedo á tiempo que el rey iba á salir de palacio
para dar un paseo, de modo que Felipe IV le con
cedió una corta audiencia, en la cual comprendió
bien el monarca que no le habian enganado los que
le habían elogiado el númen poético del calderero.
—Y bien , dijo el rey, dirigiendo este verso al
humilde poeta.
Dicennte que viertes perlas.
El calderero contestó sin detenerse:
o Si senor ; masson de cobre,
Y corno las vierte un pobre
Nadie se baja á cogerlas.»
Como verán mis lectores, la contestacion del cal
derero es algo mas que una respuesta aguda, es to
da una obra de filosofía: es una de las réplicas que
hubieran bastado á engrandecer á un hombre en los
-tiempos en que florecia Atenas por la excelencia de
sus ingenios. Buenos versos, oportunidad, analogía,
elevacion de pensamientos, gala de diccion , todo
brilla en la respuesta á la par que el orgullo del
hombre que no se cree debidamente recompensado
por la sociedad en que nace condenado á vivir y mo
rir. -
El rey Felipe IV se retiró complaciéndose de la
pequena compensacion que daba el destino á su re
ciente pérdida. La llamo en que reinaba tenia un
poeta mas y una provincia menos. El poeta es el que
no tuvo mas recompensa que la de ver su vanidad
lisonjeada por la aprobacion del monarca y de otros
hombres eminentes; pero ?qué (ligo? ?por ventura
no logró con tan pocos versos pasar á la posteridad?
Sin duda que si, pues aunque se ignora su nombre,
no se ignora que existió un hombre de mérito cuyo
nombre y apellido ignoramos y á quien por esta ra
zon tenemos que llamar simplemente: el calderero de
Puerta-Cerrada.
J. M. V1LLERGAS.
Revista de la quincena.
Regocijo en el cielo y en la tierra' Ya ha vuelto
la hermosa ISrimavera. No mas pesares, no mas mi
serin ; el mendigo está rica y magnifican-mate ves -
tido de sol.
Regocijo en el cielo y en la tierra! Ya ha vuelto
la primatera. De qué nos sirven los tesoros y las
grandezas, los diamantes, la eicultura y las riegs
telas si el cielo nos da grátis mil y mil esPleadorek
fiuminacion de estrellas, riquez4 de doiCs?
ALEcIso.liAna.
El mes de abril se presenta este ano risueno y ale
gre con su guirnalda de tempranas flores y sus tibias
'brisas, precursoras de una primavera Precoz; huye
ron las sombrías nubes y el decrépito invierno ha
abandonado nuestra hermosa campina para ocultar su
blanca y helada túnica de nieves en las cimas mas es
'arpadas de les montes; los campos se ostentan ves
tigios de verdura , y el mundo resucita al hálito ví
a ilicador del sol que envia con sus rayes la alegría y
Ja esperanza.
!Con qué ahínco salen de sus casas los habitantes
-de la ciudad ! Dignamente solemnizan la resureccion
del Senor, como dice Goethe , porque tambien ellos
han resucitado ! Ilnych de los sor:Irles apcsentos de
sus casas, de los lazos de sus hábitos vulgares y de
sus negocios , de los techos que les ahogan , de las
calles angostas y oscuras , de las misteriosaltinie
bias de sus templos y todos renacen á la luz. Mirad
con que precipitacion se dispersa la multitud por los
jardines y los campos. Hastalas mas remotas sendas
de las colinas brillan con sus trages de fiesta, el cie
lo resuena con los cantos y el eco se complace en
repetir las carcajadasy los gritos de alborozo.
-Esos cantos preludian la hermosa fiesta de la pri
mavera , de la incesante resurreccion de la naturale
za , y anuncian que hasta las primeras escarchas de
octubre , el sol radiante y la luna melancólica susti
tuirán á las palidas luces de los salones, y los folla
ges de los ál boles ó la bóveda estrellada a los ricos
artesonados, donde mil hálitos ardientes forman una
atmósfera que ahoga y exalta en vez de inspirar la
espansion y el regocijo.
Las fiestas de Pascua principiaron, como sucede
desde época inmemorial en Barcelona, con la feria
de los corderos, acontecimiento de interés gastróno
mico que impone la ley al fisco á pesar de su rigo
rismo, y atrae en la tarde del Sábado Santo al nue
vo campo de Marte á las mismas turbas de engalana
das damas que en los dias de Navidad acuden á hacer
el mismo obsequio á los vocingleros pavos. Bien es
verdad que la elegancia busca cualquier escusa para
exhibir sus galas, que los corderos y
igual
pavos tie
nen para ella la misma importancia é atractivo
que una gran parada, una solemnidad pública cual
quiera, ya sea seria , ya jocosa , y que para las da
mas ansiosas de lucir sus galas y escitar la envidia
de una rival , lo mismo es la rua del carnaval que
una procesion , un concierto que un entierro. La
tarde era bonacible y la feria abundante, pero la
concurrencia no fue tan numerosa como otros anos.
?Pero quien es capaz de sóportar tantas fatigas? El
bello sexo. acababa de hacer dos jornadas penosas,
recorriendo los monumentos y apresurándose á pre
senciar las procesiones, y tenia ante sus ojos la pers
pectiva de tres di-as de pascua, uno de los cuales es
taba dedicado á las turbulentas delicias del campo !
Llegó el primer dia de Pascua, y deseoso de
gozar de las diversiones públicas , el lector bus
caria sin duda en las primeras páginas de Diario el
programa de las funciones, para atrojar, cual otro
sultan , el panuelo al espectáculo favorito. Qué in
certidumbre, cielos ! ?Quién puede resistir á las in
vitaciones de los cuatro teatros , á las seductoras
promesas de la empresa de los Campos Elíseos con
su baile en el salon circular, su funcion ecuestre y su
castillo de fuegos artificiales, y al atronador anuncio
de la funcion de los jardines del Tívoli?
Ambos establecimientos han inaugurado digna'
mente sus bailes campestres y les auguramos nume
rosa concurrencia. Apesar de lo bonancible del tiem
po y de que el sol lanza sus rayos con ardor prima
ver-al, el viento que sopla al caer la tarde es dema
siado fresco para permanecer al are libre en sus
jardines , y mas de una mamá solícita arrastró lejoa
de allí á sus liudos vástagos temiendo los rigores
del ambiente. .
Aunque los árboles no han presentado mas que
los primeros tirotea, y no cubren eon su sombra •
protectora á las atortoladas parejas que con custodia
ó sin ella vagan por los jardines de los Campos Eli
seos, en los di-as de Pascua vimos alegres grupos,
anhelosas de desquitarse de medio ano de privacion
y correr desde el café al salon y desde los jardines
á las montanas rusas. En medio de la animacion ge
neral se vejan sin embargo personas aisladas y me
ditabundas que, como el que escribe estas lineas,
no huyen de la sociedad á impulsos de una culpable
misantropía, sino por el deseo de gozar con la alegría
de los deinas y observar en silencio y adivinar aven
turas veladas por el misterio. En uno de mis paseos
por uoa apartada senda me encontré de frente con
un amigo, joven, buen mozo y poeta de corazon
que lucha .con FU corazon hace mucho tiempo, suje
tándolo como el guerrero á su caballo de batalla
Cuando Oye el sonido del clarín. Vele melancólico y
"sombrio, traté de aVeriguar la causa del abatimiento
de su alma , v nuestra conyersacion podría resumir ..
se con exactitud en la siguiente trova
Rugiendo en el alma sientó
Tempestad de dolor.
?Qué puede ser mi tormento?
—?Qué puede ser mas que amor?
— t'o no sé lo que en mí pasa
Que no puedo respirar.
Que mi corazon se abra-a
Y á punto es:toy de llorar.
— Desahoga tu lamento
Y da rienda á tu dolor,
Que no es eterno tormento
El tormento del amor.
—Mas si consuelo no alcanza
La pena que me devora ,
Matándome la esperanza,
Me matará á mi traidora
—Ese loco pensamiento
Risa causa, no dolor.
—Risa tan fiero tormento?
—Nadie se muere de amor.
El segundo ?lía de Pascua apareció radiante de sol
y convidando á gozar de las delicias del campo que
aguaran las importunas lluvias del miércoles 'de Ce
niza, y fué tal la multitud que salió á esparcirse por
las lindas quintas de Gracia , Sarria y San Gervasio,
que las calles de la ciudad. sus paseos y sus cafés
estaban por la tarde casi desiertos. Las alegres cua
drillas que salieron al campo inundaron en las pri
meras horas de la noche el pasee de Gracia , que
brillaba con los fuegos artificiales de los jardines
del Tívoli-y de los Campos Elíseos, cuyo espectá
culo amenizaban las musicas de los bailes campestres,
y muchos fueron á terminar en los teatros tantos
dias de movimiento, de distraccion y de alegría.
GREGORIO AMADO LARROSA.
Interesante á los senores suscritores.
Durante los cuatro meses que lleva de vida
la ILUSTRACION BARCELONESA nuestros
suscritores habrán podido notar, en contra de
lo que sucede con la mayor parte de las pu
blicaciones, las continuas mejoras que se han
ido introduciendo en los números que hemos
dado á luz.
Son muchos los que opinan que en una ciu
dad comercial CCM110 Barcelona es casi imposi
ble el sostener una publicac;on del. coste é ín
dole de la presente, mayormente si se tiene
en cuenta la fabulosa baratura de la misma, y
esto como es natural, les ha hecho retraer do
suscribirse á este periódico. LaILUSTRACION
no obstante, cuenta con elementos de vida,
puesto que está sostenida por un número res
petable de suscritores, y la maygria do los
mismoe se halla ademas dispuesta 4- secundar
nuestros esfuerzos, aun cuando sea necesario
contribuirpor su parte con algun pequen° sa
crificio.
Deseosos pues por la nuestra de correspon
der á esa muestra de deferencia, no perdona
remos medio alguno para dar mas imp3rtan
cia á nuestro periódico; paro para ello hemos
creido in.dispensab e el aumentar el precio de
suscripcion en la insignificante cantidad de
1 real de ven=al mes, pequeilo sacrificio que
por otra parte sabrá compensar debidamente
la empresa de la ILUSTRACION.
En su consecuencia, la suscrpcion á 13
ILUSTRACION BARCELONESA costará desde '
el 1.0 de mayo próximo, tanto en esta cap tal
como fuera de ella, 3 REALES VII" T.ON 11.1. MES.
No se nos oculta que el aumento de los
34 maraved'ses ha de motivar que cierta clase
de personas de,jen el periódico, pero aun cuan
do asi sea, nunca sacrificaremos nuestros in
tereses á los deseos de un corto número de
suscritores.
Finalmente á los setiores que teng,n antici
pad?, la suscripoion y no gusten continuar á
razon de 3 rs. vellon al mes se les devolverá el
importe-.
LA. EMPRESA.
Por iodo lo publicado en este número: kaki Losago
Editor responsable, JUAN VÁZQUEZ.
hopreata del Di..,» os BaactLosa i cargo de Fraeriveu t.:abalea
calle Nueva de S. Frauciaco, ovar. 17.
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Ilustración barcelonesa, La. No. 08 (15 abr. 1858) |
| Descripció | Conté il·lustracions. Informació addicional del subtítol: Periódico universal |
| Títol addicional | Periódico universal |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1858 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Juan Vázquez, 1858, No. 1 (1 enero 1858) - no. 24 (15 dic. 1858) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b2109794~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Productor | Ardiaca |
| Resolució | 150 ppp |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | 35 cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | No. 8 (15 abr. 1858) |
| Transcript | 15 DE ABRIL DE 1838. PERIÓDICO UNIVERSAL. Núm. 8.—Tomo I. Se suscribe en BARCELONA en la litogralla de D. Juan Vazquez, sucesor de Mabon , rambla del Centro, núm. 81, y en las principales li brerías del reino. La correspondencia deberá dirigirse á dicho senor Vdzquez. PROSPECTO. 1.—El público ha sido tantas •eces burlado, que ya no cree en las pomposas ofertas de los editores. En su consecuencia diremos únicamente que la empresa de la ILUSTRACION no per dona gasto alguno para dar buen papel , tipos claros y hermosos, sulgoiEcos grabados y mejor recliceion.—Echese una sola ojeada á este número, y ella bastará paredemostrar que no hay esage rucios en nuestras palabras. 2. —La ILUSTRACION BARCELONESA sepublica dos veces al mes. 3.—Cada mes al recibir el suscritor el segundo numero del periódico , debe renovar la suserip cine para el próximo, 4.—Las suscripciones de provincia y del estrangero serán servidas puntualmente. si seremite su importe anticipadamente en libranzas 6 en sellos de franqueo. PRECIO. En BARCELONA, por un mes de suserip clon, llevados los números á domicilio. " Vilera de Barcelona, por id., franco de partes. • En el estrangero Números sueltos 3 rs. 3 » 6 » I » La caza del 'con.— La vuelta del trovador —Naturaleza y operaciones de los gusanos de seda —Mr. Rarey,el doma dor de caballos.—Juana de Arc. —La mendiga y la go londrina.—El calderero de Puerta-cerrada.—Relista de la quincena,— Interesante á los senores suscriptores. LAMINAS: Slafford, caballo padre perteneciente al depósito de Cluuy,,á su llegada á Tattersall.—Mr. Rarey consigue domar á Staffotd despuesde beberse encerrado con él una hora en la cuadra. La caza del lean, por Julio Gerard, »yr,wa pa leonas, Timisare DIU. SUMID ILIZIMIZATO DIsparos. (Continuacion.) Asó lo que voy á referir en el mes de mayo de 185t ; las tropas de la provin cia de Constantina operaban en la Ka bilia bajo las órdenes del general M.... M cuando he aquí que de pronto estalla una insurreccion en varios pun tos de la provincia El general A fué destacado del cuerpo de ejército' con algunos batallo nes para contener los progresos de la insurreccion y castigar á las tribus re beldes. Destinóseme á las inmediatas órdenes de este general para arreglar los asuntos 'árabes mientras durase la espedicion. Despues de una marcha de cinco ho ras llegamos al pié de una montana si loada entre los Ilaractah, llamada Sidi Itegliís, y que tiene el honor de ser ha bitada por Abdallah el carbonero. Como era muy temprano, el general, que es un cazador de los mas afieionados que conozco, mé ma nifestó que quena tirar algunos tiros pór las cerca - , _ nías del Campamento. Ilablele de Abdallah y le pregunté si le gustaría llevarlo por guia. inmediatamente partió un árabe á caballo hácia el inferior de la montana y trajo á nues tro hombre armado de pies á cabeza. Despues de los saludos de costumbre le pregunté si habia por allí muchas liebres. Al oir esta pregun ta me miró con una especie de asombro, y volvién dome la espalda fué á reunirse á un grupo de ára bes que permanecian sentados cerea de mi tienda de campana; al poco reto volvió seguido de uno de ellos. —Aquí tienes un cazador de liebres, me dijo se nalándome al recien venido con un aire de soberbio desden. Algan tanto ofendido de su accion le dije :—Pero tú tambien eres del pais y--debes saberlo. —Yo habito en la montana y las liebres no se mueven del llano, me respondió en el mismo tono y con la mayor franqueza. —?Con que sabes que hay liebres en este llano? anadí. —Lo único que puedo decirte es que no bajo á él sino de noche sea para irá ver á mi querida, sea pa ra anadir un carnero mas á mi rebano, y has de sa ber que Si encuentro alguu animal en mi camino no es ninguna liebre. Como me habia comprometido á presentarle al ge neral para que fuese su guia, puse fin á esta conver sacion tenida delante de testigos y me lo llevé á mi tienda. Una vez en ella hablamos de leones y luego que le ví mas tratable ledije lo que quena de él. Debo ma nifestar qué consintió en ello con mucha repugnan cia, pero lo lizo tan bien que á fin de no compro meter su reputacionel general, acostumbrado á regresar con el morral lleno de caza, volvió este dia Rin una sola pieza. Desde aquel la no ví mas á Abdallah ; pero á fi nes dejulio de 1853, al volver de una espedicion que habíamos hecho al sur, me detuve algunos instantes en la morada del cheik de su fraccion y supe pór él que el invierno último Abdallah habia salvado la vi da á uno de los suyos que , gracias á su -álacorro , bia salido del paso dejando una pierna en los dien tes del leon. En tanto que hablamos de él y de sus proezas, el jefe de la tropa que hemos dejado marchando re sueltamente tras las huellas del Ion ha llegado á su fin. * Un rugido terrible se ha dejado oir en la espesura á algunos pasbs de él. —A tierra! ha respondido una voz digna de man dar un ejército; á tierra! hijos de Cessi; acordaos de que sois hombres y que estoy entre vosotros. • Ea seguida la tropa se estrecha agrupándose lo mejer que puede en derredor de su jefe, v aguarda con el fusil apuntado y el dedo en el gatillo que el leon se abra paso á través del matorral para abalan zarse sobre ella. Este es un momento solemne! Los cazadores y el leon están solamente separados por una distancia de algunos pasos; y sin embargo no se ven. El lema se ha agachado tomando la posicion del gato para saltar mejor y- ofreeer menos blanco á las balas. Los hombres permanecen sentados, tendidos, ar rodillados, y tan apinados que bastaria un albornoz para cubrirlos á todos. De repente uno de los cazadoreshace una seria con la mano que quiere decir ;_ le veo ! S'u vecino sigue la direccion. del dedo y confirma la senal del primero. Todos se apinan y se empujan para ver á su vez y poder hacer fuego al mismo tiempo. Desgraciadamente es demasiado tarde: el leon, viéndose descubierto se ha arrojado en medio del grupo niagullando la cabeza á éste, dejando tuerto á aquel, aranando furiosamente á otro y dando en seguida un salto enorme ha vuelto á desaparecer den tro del bosque con la misma rapidez que ha venido, sin dar siquiera tiempo de quemar un cartucho. Suicide á esto una espantosa gritería, una confu sion inesplicable; cada cual echa la culpa á su vecino de lo que acaba de pasar,,y el infeliz que ha sido e! Primero en ver al leon , si no ha sqlo. Muerto ó he LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. rido, se ve maltratado y apostrofado como si hubiese dicho al animal : Ven, haz lo que quieras, este es el momento de obrar. Pero la partida de la derecha no ha podido, sin esponer su honra, permanecer mas tiempo alejada de lá cacería y llega andando á gatas. Entonces se pasa revista; se cuentan las pérdidas: un muerto y dos heridos. Es demasiado, esto no puede quedar así! Cómo! sin haber disparado un ti ro ! Veamos ?dónde está? Y los cazadores se emir - deben hasta el punto de no querer oir la voz de los ancianos. Hola ! amigos; no tendreis que andar mucho para volverlo á encontrar , pues hélo allí que vuelve a la carga. Habeis armado mucho ruido, le habeis irritado los nervios, tanto peor para vosotros • la jornada ha empezado mal y probablemente concluirá peor. -Con efecto, el lcon, rabioso al oir tanta algazara, y cebado con la sangre que acaba de derramar, vuel ve rugiendo por el medio del bosque rompiendo y derribando todo lo que le estorba el paso ; con la cabeza erguida y la boca abierta se arroja sobre la línea de los cazadores que esta vez, no habiendo si do sorprendidos, le disparan treinta tiros á quema ropa. SI leon' con el cuerpo acribillado, se precipita en medio de la tropa y manejando la boca y las garras muerde y destroza todo lo que está á su alcance y así continúa hasta el momento en que sucumbe á sus heridas ó que recibe el golpe de gracia. ,Despues de muerto el animal se trata en seguida de sacar los hombres que yacen tendidos debajo de él ; examinase su estado y el de los ,primeros heridos y se vuelve á contar ; total: dos muertos y cuatro heridos, de los cuales dos lo están de gravedad. Entre los europeos se dina que ha sido una espe dicion desgraciada y todos nos ocuparíamos mas de los muertos y de los heridos que del leon; aquí suce de lo contrario. Escepto los parientes de los que han sufrido nadie se cuida de ellos. Despues de haber arrastrado á los heridos á un rincon y de haberlos colocado al pié de un árbol, al lado de los muertos, se envian un par de hombres al donar mas próximo á buscar algunos mulos para con ducirlos. En seguida todos sacan sus cuchillos y em piezan á despellejar al animal en medio de una es pantosa gritería y repitiendo cien veces todos los pormenores del dia. Concluida esta operacion y luego que han llegado los medios de trasporte, los cazadores se ponen en marcha juntos bajando á la llanura en el orden si guiente: á la cabeza marcha el hombre que ha dado el golpe de gracia al leon cubierto con su piel; de trás de él siguen en línea tres mulos cargados. El primero lleva dos heridos, el segundo y el tercero otro herido sosteniendo cada uno en brazos á uno de los muertos ahorcajado delante de él. El cuerpo del leen, descuartizado, viene en el centro de la comitiva, colgado en las ramas de ár boles cortados con este objeto. Al llegar al punto donde deben separarse para restituirse á sus douars respectivos, los cazadores son recibidos en medio de gritos de alegría, de so llozos y pataleos por una multitud de hombres , mu jeres y ninos que han acudido allí de distintas par tes. - Los hombres se interpolan con los cazadores para saber los detalles de la espedicion ; las mujeres lloran ó rien segun las noticias que reciben de sus maridos ó parientes ; los ninos rodean y siguen, á pesar del horror que les causa, al que se ha envuel to en la piel del leon y que ahora recorre á gatas los diferentes grupos remedando los rugidos del temible animal. Despues, cuando todos se han puesto roncos de tanto gritar, ahullar,, rugir y sollozar, la reo.- nion se disuelve hasta el dia que se hace necesaria otra espedicion. T.--JOAQIIIN MOLA Y MARTINEZ. (Se continuará.) La vuelta del trovador. (1310) Ocasion es va de que volvamos á ocuparnos de nuestro trovador á quien en el anterior capítulo tu vimos casi olvidado ; y como hasta ahora le hemos designado solo por el nombre de Jimia° y es fácil que los lectores sientan curiosidad por saber de él algo mas , nos tomamos la libertad de apuntar las siguientes noticias , siquiera para oponernos á la cos tumbre inveterada de rodear del misterio á los hé roes de novela hasta el fin de la accion. Llamábase Jimeno Vidal y era hijo de aquel Ra mon Vida! de Besalú tan admirado algunos anos atrás y fundador en 1323 del consistorio de Tolosa , que fué por mucho tiempo el punto donde mas brilló la poesía y el centro donde acudieron todos los bue nos trovadores. Rabia vivido cuando nino al arrullo de los. continuados triunfos que obtuvo su padre, y siendo objeto de las ternezas que le dispensaba dona Clemencia de batir-a , dama de la casa de los condes de Tolosa ; creció sintiendo arder en su mente el sacro fuego de la inspiracion y hábil en las reglas del arte divino en que la suerte le dió tan buenos maestros; pues era dona Clemencia mujer que á su hermosura y á la elevacion de su causa reunió ta lento tan preclaro y facilidad tanta en el trovar, que bien mereció la admiracion y los elogios que en su tiempo se afanaron ti prodigarle. _ Contaba Jimeno doce anos cuando murió su padre y continuó en la casa de los condes de Tolosa don de servia en calidad de paje y donde el continuo tra to con los cantores mas afamados le disponia para que despues pudiera hacerse admirar ; pero mas tar de bajó al sepulcro su protectora Clemencia de 'san ra , y el nino, hecho ya joven , sintió deseos im periosos de volver á su patria. Su talento y su voz dulce y simpática le hablan ya dado á conocer en el mediodía de Francia, y el con sistorio de Tolosa habia legitimado la fama que go zaba premiándole dos veces en los certámenes, con una violeta de oro la una, y la otra con una corona. Jimeno pues podio presentarse por todas partes con un título, el mas honorífico entonces para los que se dedicaban á su profesion. Cuando llegó á Cataluna ocupaba el trono el joven rey don Pedro ; y como tambien trovaba, cobróle á Vidal tanta aficion , que pronto le trató como amigo y algunas véces no 'labia desdenado leerle sus ver sos para que le senalara sus defectos; con lo que. adquirió en Barcelona el buen nombre que ya disfru taba en Tolosa y fué querido y honrado por lo mas noble y galante de la corte de Aragon. Sin embargo, hacia seis meses que se habia pre sentado un dio á la cámara real pidiéndole permiso para ausentarse. Estaba pensativo y pálido y un tin te encendido rodeaba sus ojos como sucede despues de haber llorado. Nada pudo recabar el rey que le instó mucho para que le declarara la causa de su partida. Por toda razon supo decir el trovador que deseaba viajar hasta Avignon para besar sus pies al papa. Cuando el rey le dijo « tu estás triste, Jimeno ; « algun pesar te aqueja » por toda respuesta dijo Vidal: « las hojas caen para dejar desnudos á los « árboles y no brilla una flor y el frio mata la impí a rama ; cuando esto sucede, senor, no pregunteis « al trovador por qué está triste. » Es verdad que se susurró que era amor el que aquejaba á Jimeno y le desterraba de Barcelona; pe ro aquellos susurros fueron tan vagos, que no bas taron para poner en claro la verdad del hecho, y ni aun para sospechar la dama que tan enamorado le trajo. Don Gualtero de Bagues ha confirmado este dato en el capítulo anterior, y lo ha hecho en tales tér minos que casi es preciso convenir en que lo sabia de cierto ; mas aun: podian tener tambien relacion con esta marcha los suspiros que exhaló el mismo Jimeno en el primer capítulo. Sin embargo, fieles narradores al apuntar estas noticias, debemos con siparlas tales como se referian de boca en boca; y a' diremos que la partida de Jimeno era aun un misterio. Lo que sabia todo el mundo era que Vidal habia recorrido ciudades y castillos y acudido á certáme nes que eran la vida propia de los trovadores. Du rante los seis meses que faltaba de Barcelona viajó por Cataluna y Provenza, visitó á Besalú, patria de su padre, y se hizo admirar en las cortes de Roma fin, Tolosa y Avignon. En este último punto pasó principalmente el tiempo, pues que con motivo del nombramiento simultáneo de dos papas y de la resi dencia que fijó allá uno de ellos, era entonces Avig non la rival de Roma y además de ser centro de ne gociaciones políticas y de embajadas era tambien ciudad galante donde se apreciaba mucho á los tro vadores y se habia constituido una corte de amor. Con lo dicho y con anadir que durante aquellos seis meses se habia mantenido siempre triste, ha bremos apuntado cuanto se sabia tocante ti los ante cedentes de Jimeno , y podiemos de consiguiente encontrarle otra vez en donde le dejamos , esto es, en el momento en que vió venir hacia él á don Juan, conde de Ampurias, seguido de sus amigos y servi dores. Jimeno habia temido que si se encontraba con el senor conde se venia precisado á detener su marcha. Motivos tenia para pensarlo asi: don Juan , aunque viejo no era insensible á los encantos de la gaya ciencia y le habia manifestado demasiado carino para hacer brillar la alegría en los espaciosos salones gó ticos de su palacio-castillo. Le hizo montar un soberbio potro y agregarse á la comitiva ; y el cantor , que no pudo contestar á las palabras del infante como habla contestado á las del senor de Bagues , se aferró á su silla y se des quitó de su mal humor dando acicate al bruto y re frenándole continuamente. Inútil es decir que la presencia de Vidal regocijó á los habitantes de Castellon ; la llegada de un tro vador era siempre un fausto suceso que prometia al gunas horas de placer, y que hasta á la gente me nuda que no tenia esperanza de oirle aseguraba so laz: el disfrute de libertad y holgura mientras sus senores asistirian á la fiesta. En el palacio del infante se hicieron preparativos para recibir por la noche dignamente á los convida dos. Aquella misma manana se encontraron en uno de los salones nuestro trovador y don Gualtero de Ba gues. Este se apresuró á saludarle con muestras de la mas sincera amistad; pedir á los hombres de su estofa fingimiento y perfidia es lo mismo que pedir á los peces que naden y aromas á las flores. Jimeno , que aunque tenia motivos para no profesarle un pro fundo carino no los consideraba bastantes para abor recerle, satisfacía sus agasajos con corteses demos traciones y procuraba encubrir, aunque mal lo lo grabo, la antipatía que le inspiraba la presencia de aquel hombre. —Qué me pesa que aquí os vea, le labia dicho don Gualtero en una ocasion en que estaban aparta dos de los caballeros que poblaban la estancia. Yo que hubiera ocultado nuestro encuentro á todo el mundo veros llegar, contrariado en vuestros desig nios, cuando os creia ya por lo menos á legua y me dia de Castellon ! Confiésoos que á haberme atrevi do me hubiera acercado al infante nuestro senor para rogarle que os dejara proseguir vuestro camino. —Mal hubierais hecho , don Gualtero, aunque no por esto dejo de apreciar vuestros buenos intentos. Debo mucho al infante y le aprecio demasiado para dejar de darle gusto cuando una palabra suya me indica lo que debo hacer. Sin que él supiera nada de mi viaje lo hubiera seguido sin detenerme con gran contento, porque me convenio mucho ; pero dicten dome que desea °irme, sabiendo él que camino á una legua de su villa líbreme la vírjen de Montser rat, mi patrona, de proseguir mi marcha sin darle gusto. Nunca faltaré á la gratitud y á la galantería que mi profesíon me imponen. —Siendo asi , bendigo la casualidad que me pro porcionará el placer de oiros. Aunque por otra par te, senor Jimeno , creo que vuestros asuntos hubie ran sufrido tambien alguna demora en Barcelona. —?Cómo asi? dijo 'Vidal estranado de aquellas palabras. —Ignorais sin duda que la corte no se halla ahora en aquella ciudad. Hace algunos dios que salió el rey para la villa de Montblanch , y allí se halla tambien su numeroso acompanamiento. Y si debeis arreglar vuestros asuntos con persona que siga al rey Jimeno no pudo reprimir completamente la impre sion que le causaron estas palabras; tal fué la ale gría de que saltó su corazon. Ocultóla sin embargo cuanto le fué - posible, y contestó asi al caballero para quien aquella impresion no habia sido desaper cibida. —En nada influye esta marcha del rey en mis ne gocios. El asunto que me trae á Barcelona es de in teréa puramente pecuniario. Un antiguo deudor de mi padre está cercano á la tumba, y como ningun documento confirma este crédito, se me ha escrito que si no quiero verme en el caso de que los here deros me lo nieguen me presente antes de la muerte del anciano deudor. —?Quién os hace aguardar tanto á cobrar unos créditos que os pueden ser disputados? Poco previ sor sois. —Mi natural bondad y luego: como no nece sitada estos intereses Mamo no estaba acostumbrado á mentir y al ha cerlo la lengua se le trababa entre los labios. LA ILUSTRACIGN BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. —No retardeis vuestra llegada, dijo chanceándo se el satírico don Gualtero, porque de lo contrario juzgo que el heredero se ha de apresurar para opo neros su derecho. Rabia tanto de mordaz y de incisivo en estas pa labras, que no pudo menos de exasperarse Vidal que replicó diciéndole: —Sois muy malicioso, caballero, y la malicia pa ra nada entra en mi alma noble. —?Malicia? No veo ninguna, dijo salpicando sus palabras de risas burlonas. ?Es delito decir franca mente á un amigo lo que uno piensa? Vos me ha blais de créditos y se ha susurrado, aunque muy por lo bajo, que en la córte teniais uno de valor ina preciable. Tal vez vayais á cobrar este crédito de amor de los lábios de una hermosísima dama. —Calumnia, don Gualtero; calumnia tan innoble como el que la cree. —No os diré que la crea yo, senor Jimeno; pero hasta se ha dicho que cobrabais por este crédito ré ditos muy subidos en espresivas miradas —Sois un infame, caballero ; vuestras palabras deshonran á una noble dama. —Y hasta se ha dicho que dona Timbor No pudo continuar. Durante esta escena rápida, enérgica en- su desenlace, las pasiones habian llega do á un grado de exaltacion por una y otra parte. El trovador, herido por el tono sarcástico que en sus últimas palabras habia usado el senor de Bagues viendo arrancado su secreto por aquel hombre de alma ruin y sospechando de lo que era capaz , pues to que había sabido por su amada que don Gualtero se había propuesto ser su rival y no ignoraba cuan to podrian en él los celos unidos á su perversidad, se encendió en ira y le insultó. Don Gualtero que como casi todos los hombres de refinada malicia sos tenia de un modo admirable su anlomo y usaba dies tramente la ironía, no habla dejado de afectarse in teriormente, porque estaba movido por la pasion que mas le dominaba : por el amor. La calma que ha bia guardado no fué mas que aparente, y presto, al llegar al punto donde cortamos el diálogo iba á es tallar su cólera, " Pero los hombres de su carácter, hasta en estos momentos supremos en que braman las pasiones con mas ímpetu sostienen aparentemente su sangre fria. Los que abrigan los sentimientos de nuestro cantor se deshacen en espresiones fuertes pronunciadas con' toda la energia de una justa cólera, con todo el calor con que la lealtad rechaza una injuria; los del temple de Don Gualtero muerden riendo, y echan como á la ventura aquellas espresiones que saben que han de exasperar mas al que es el blanco de su venganza. A este objeto iba á pronunciar el senor de Ligues el nombre de la amante de Vida!, en el mismo ins tante que este se precipitó sobre él tapándole la bo ca para impedirle que pronunciara un nombre para él sagrado y le dijo con voz reconcentrada : —Sois un cobarde. Los demas caballeros que estaban á la otra parte del salon moviendo gran algazara, volvieron sus ca bezas al oir algunas palabras pronunciadas con calor, y viendo la accion del cantor acudieron presurosos para witerarse de lo ocurrido. Todos preguntaron á una qué motivaba aquel lance. —Nada, dijo el de Bagues con una sangre fria que dejó petrificado á Vidal; era nada menos que nego cio de una trova. El senor Jirneno ha de estar inspi rado esta noche, mas debo decirlo con franque za ; se deja llevar demasiado del fuego de la inspira clon. --?Como es ello? ?Como es ello? dijo un caballe ro necio, que nunca ha de faltar uno entre una mul titud de caballeros: —Yo os lo diré, senores; continuó don Gualtero. - Estaba recitándome los versos de una trova con que nos recreará esta noche; ;Qué versos! Por san Jor ge! Respiran fuego por todos lados y descubren que el autor es trovador de corazon ; no os digo sino que le han de valer uno de los mayores triunfos que haya alcanzado. Pero viniendo al caso, he aquí que he co metido la ligereza de interrumpirle para darle mi pa rabien en lo mejor de los versos, y el senor Jimeno que entusiasmado como estaba no ha sufrido que le interrumpiera, prosiguiendo con mas recia voz me ha cortado la palabra aplicando su mano á mis labios en pago d e mi indiscreccion. El arrebato que me ha hecho sentir me ha vendido ; lo confieso. Soy culpa ble y celebro el primero la feliz ocurrencia del can tor. Las carcajadas de que matizó esta estrana relacion se hicieron al fin estiepitosas; hirieron los oídos de Jimeno duras como martillo batiente, é infiltrando en su alma noble y cándida despertaron en ella un afecto terrible que no habia conocido hasta entonces : el odio. Hay carcajadas que irritan que desesperan, que destrozan el alma. Por poder manifestar su cólera hubiera dado Jime no su felicidad, su vida, pero por su amante. que era para él mas que la vida debía reprimirse. Si no hubiera seguido la conversacion por el terreno á que la conducia don Gualtero, si no se hubiera reido, hubiera visto sin duda alguna arrojar por los salones aquel nombre para él sagrado que habla visto asomar á los labios de su rival. Bien se lo manifestó este con una sena de inteligencia casi imperceptible. Por la honra de su amada debia reir, y soltó una carcajada afirmando la relacion de don Gualtero ; pe ro aquella carcajada sonó hueca en los ángulos del salon, y casi podríamos decir fatídica. JUAN BAUTISTA FERRER: ( Se continuará.) Naturaleza y operaciones de los gusanos de seda. Precioso insecto es el gusano de seda, y su uso se lo apropió el hombre en la China, cerca de 2,000 anos antes de la era cristiana. Pasó despues de este pais á la India y á la Persia el arte de criarlo; á prin cipios del siglo XVI llevaron dos frailes algunos hue vos de gusanos á Constantinopla, y dieron las ins trucciones necesarias acerca del modo de criar esta especie de orugas. Nuevo manantial de riquezas para los pueblos de Europa , aquellas primeras nociones se estendieron bajo el emperador Justiniano, desde Grecia á Si cilia , y luego en toda Italia, acabando ,por pene trar en Francia despues del reinado de Cárlos VIII. A su vuelta de la conquista de Nápoles. introduje ron unos senores franceses en el Delfinado la morera y los gusanos de seda; mas los resultados correspon dieron en poco á sus esperanzas. Un hortelano de Nimes, llamado Troncat , fué el primero que formó una seinillera de moreras con éxito tal, que en pocos anos fecundizó para cultivar las en todas las provincias meridionales francesas. De Italia tambien pasó á Espana, y en el reino de Valencia particularmente prosperó su cria con asom bro de sus rivales. El gusano de seda , como todos los insectos de-la misma especie, está sujeto á cuatro metamórfosis. Huevo es en un principio abierto por el calor de la primavera bajo la forma de una oruga, la cual en grandeciéndose cambia de piel tres ó cuatro veces segun la variedad del insecto. Llegando ya esta oru ga al mayor grado de su desarrollo en 13 días, cesa , de comer hasta el fin de su vida. Despré,ndese en tonces de su materia hilando en derredor un capullo ó nido ó valo , para guarecerse de sus enemigos y de toda impresion exterior: dentro del capullo se cambia despues en chrysalida 6 ninfa. Embozado así el iiisecto queda en este estado hecho una especie de momia durante quince ó veinte dias. Sale en seguida de su embozo, y vuelve al mundo provisto de alas, antenas y piés. Macho y hembra se convierten en tonces en mariposas, copulan bajo el nombre gené rico de bonabyx mori, y terminan con la muerte su breve union , despees de unos dos meses de exis tencia. Los huevos de gusano de seda , conocidos por granados, están cubiertos de un licor que los pega al pedazo de tela á papel en que los depone la hem bra. Despéganse sumiéndolos en agua fría, y se las saca destines. Para conservarlos es preciso ponerlos á una -temperatura de 51° á 59' de Tahrenheit (10° á 12° de Reaumur) , y de ningun modo exponerlos á los calores de la primavera cuando empiezan á ha cerse sentir , porque se baria la incubacion antes que los primeros brotes de la morera pudiesen ali mentar á las nacientes orugas. Debe diferirse tanto mas esta epoca, cuanto los huevos se abren al mismo tiempo, 6 al menos en sucesivas nidadas, segun la ex tension del establecimiento en que se crian. Las mu jeres meridionales francesas los suspenden de sus cinturas , en el dia , y los posan de noche bajo de sus almohadas ; es fuerza examinarlos de cuando en cuando ; pero es mas costumbre el meterlos en un horno á la temperatura gradualmente hasta 80' de Tahrenheit (22 de Ileaunnir), en la cual se deben mantener , y la naturaleza acaba el trabajo en ocho diez dias. Cúbreseles entonces con una hoja de pa pel agujereado , de cerca una línea de diámetro , y á su través trepan los gusanos por instinto , para ir á buscar las hojas de morera colocadas encima de ellos. Si las hojas están cargadas de gusanos, se les tras porta á un zarzo de mimbre cubierto de papel pardo y en el espacio de 48 á '72 horas deben estar abier tos todos los huevos: el loeal en que se crian los gusanos de seda es preciso que esté bien ventilado y al abrigo de la humedad, del frio , del exceso de calor, de los ratones y otra cualquiera polilla. Para cada '21 onzas de grano debe el cuarto tener 33 pies de ancho y 80 de largo, y estar provisto de caloríferos y ventiladores, y las ventanas con sus vi drieras : tampoco puede bajar del 66 Tahr. (15 Reaum. ) su temperatura , y sí subir hasta el 92 T. ('28 R.) si se quiere; pero la regular es de 68 á 86 T. (17 á 25 R.) Preciso es tambien que haya de continuo connunicacion de aire para arrojar las ema naciones fétidas de las orugas , de sus excrementos y de las hojas podridas. Algunos han creido que era poco favorable la luz á los gusanos de seda, y muy al contrario debe mirarse como muy ventajosa á su cría. De las diferentes estancias que se forman en el establecimiento, se destina una que sirva de hospi tal para los gusanos enfermos. Despues de la segunda muda , deben trasportarse á otro local mas espacioso, y en este se crian hasta su total madurez. Fuerza es limpiarlos entonces y colocarlos encima de hojas de morera, cortadas en pequenos pedazos, como alimento que se les da su cesivamente de seis en seis horas. Despues de la tercera muda, pueden ya comer ho jas enteras ; porque son sumamente voraces, y es bueno satisfacer su apetito. Lo mismo se hace en el período que sigue á la cuarta muda. El calor debe limitarse entonces á 68 ó 70 T. (16 á 17 11,-) A cada época de su existencia, están muy propen sos los gusanos de seda á varias enfermedades, du rante las cuales bueno es echar un poco de cloruro de cal en sus estancias. Al llegar á su quinto estado, cesan de comer y se vacían: disminuye su gordura ; vuélvense semitras - parentes , abandonan las hojas, trepan por su estan cia, y se retiran á un rincon: senal es esta que quie ren empezar á hilar, y se les pone sobre las tablillas de mimbre, pimpollo de brezoginesta , carrasca, en pequenas avenidas de 18 pulgadas de ancho, con sus ramos entrelazados por encima. Colócanse tam • bien alcatraces ó cucurruchos , virutas de carpintero y mazorcas de grama á los gusanos mas diligentes, mas tarde á los perezosos; y entonces empieza el insecto á construir su capullo, extendiendo su hilo en diferentes sentidos, y de esta manera forma la atanquía ó tela. Pero pasa luego á hilar otra seda mas fina en hilos casi paralelos, yen la forma de un huevo, en medio del cual sigue trabajando. La materia sedosa es líquida en el cuerpo del gu sano; pero puesta al aire se endurece. Los hilamen tos gemelos que hila el insecto al través de los dos orificios de su boca, se pegan por el contacto y que dan uno solo. Puédese extraer del gusano esta mate ria en masa y sacarla en tegido trasparente ó en hi los de diferentes diámetros. A los cuatro ó cinco dias concluidos ya los capullos, se les quita de las ramas, y se reservan los mejores para trabajar el granado : estos últimos se desarrollan y se vuelven mariposas á los 18 6 20 días. Así se les coloca en pedazos de lana, donde copulan y hacen los huevos. Los copullos para hilar no deben tener vivos los gusanos: es necesario matarlos por la sufocacion, ex poniéndolos durante cinco dias al sol, 6 al vapor del agua hirviendo. Basta para matarlos una tempera tura de '20'2 T. ( '76 R.) Eusmno COMAS Y SOLER. 111r. Ilarey, el domador de caballos. En el número anterior al ocuparnos del célebre americano cuyo nombre sirve de título á estas líneas, no nos fué posible hacer entrar en el mismo las dos láminas que damos en el presente acerca de dicho domador de caballos, por no tenerlas dispuestas el artista á cuyo cargo han estado confiadas; y lo ha cemos hoy convencidos de que nos lo agradecerán nuestros suscritores, máxime si se tiene en cuenta que dichos dibujos no han perdido hasta la fecha el interes de actualidad , pues todavia no se ha cubier to la suscripcion que pide hfr. Rarey para divulgar su secreto. La esplicacion, pues, de dichas dos láminas se encontrará en el número anterior. e 3 _ W~,a ~1~.J1~~.~1~111~1 IM.41MINIIII MIFIMII1=1~1~~11~1 VAMIU~I MONIZIMPTNIZ~~ MIIMIA•17•1711~1111~~¦~W~~01 IráaWill~WWWININIMMIM111~~~'~~~~1•15~~~[~11 &UYIMPI/~~1•111~~110~~111"MINIZIE11~111~M EME 1 liallialli 4 Y I ~~.v.~¦~=~~~¦~1 hM~Miggia.P.1"1•111~AirlIIIIMIMIMM"~¦~ 1.1111 alar IIIIMM1111~1~1 y 60 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PEBIODICO UNIVERSAL. PIANO CARMENCITA, Schotisch compuesto expresamente para la ILUSTRACION BARCELONESA, por D. José Piqué. C.0178 loco !Ig;~1111~1.~~~111radlI~IW2IMAW~~~11•1¦• ~AMI • J2.4, 1~2~1Z~IMIWIBIZZEMIIIIII111111~11 LIMIIMMIMIIM11~ altalallill1~~11~~10211°~111~aa' "i~111~11~.~~1~11IMW~idIM 111011~ y~111R111•41WM_~.~11~~ M 1111CIIP¦11111~..../ZIIIMIZI~I~INI ~1214111~ 11~0 ~~•1•ZI1~111~11MENI 111111¦¦¦•111~/1111¦121 _I__~IMPUMMEIM~~~~~.1I1~11' ~mar Amero~a~rwA~0~~1 "7111~~1111M111~M¦1•1111•11~ ~1111~¦=1~ W~d•=1 -Áf 3 A ~1 ~~1~1LAWIIKUlarYWW /1a¦I•noigl~ P~ ffigg~~~ • vA~t~rmJaz"mwr.2wzzwwid~m~~«"rw..4,swma.¦Pwwwmnzaminm~~r_~I4iww II"~1~~MMENNIIMI~~1¦1111111¦11111•1111~dhaillUIN11•11~1¦1~~•~111111~~~•~1111 1 ••Wom •• r¦ 1y. MI~ JIM11~1~~~715~~~1Sía~k~11 INISIZIIIIIMIY1/1~111Calb ~~ 3 • P. .y~~~wimmr w".~Z111 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIODICO UNIVERSAL. 61 Juana de Are. (Una !Asma de historia) Juana de Are nació en 1410 en Domrézny,, aldea situada en la frontera de la Lorena, cerca de la ciu dad de Youcouleurs, en el departamento del Mosa. Su padre, pobre aldeano, se llamaba Juan de Are, y su madre Isabel Romée. Juana se habia do muchas veces al ver las infamias cometidas por los soldados ingleses que in vadian aquel territorio : su alma ardiente y pura la lle vaba naturalmente hácia las creencias religiosas, y su joven entusiasmo estaba además fortificado por las tradiciones del pais en que vivia. Un dia de verano, enton ces tenia Juana trece anos, estando en el jardin de su casa, oyó las campanas de la parroquia y dirigió la vista hacia la iglesia. El sol, que daba en los ve tustos cristales, formaba una especie de iluminacion fantástica. En aquel mo mento se elevaban armo niosamente las voces de las jóvenes para celebrar las alabanzas de Santa Cata lina y de Santa Margarita, sus patronas. Se la figuró ver y oir á las dos santas invocando por sí mismas su consagracion en favor del país, y dictando á su jóven heroismo los peno El domador do caballos, STAHORD, caballo padre perteneciente al depósito de Cluny, á su llegada á Tattersall. 11{11Z. III 11 . eqpino moompollio~F. sos trabajos que tenia que sufrir en adelante. No ti tubeó ni un momento. Fué en seguida á encon trar á Roberto de Baudri court, gobernador de \Tau couleurs para obtener que la presentaran al rey, ase gurando que habla recibi do deDios la órden expre sa de conducirle á Reims para ser consagrado, des pues que ella hubiese he cho levantar á los ingleses el sitio de Orleans. Ll go bernador la despidió con desprecio, tratándola de visionaria. Juana insistió y aseguró que los negocios padecerian por semejante retardo, anadiendo que los franceses habian sido ya batidos cerca de Orleans. La noticia de la derrota del duque de Borbon en la jornada de los arenques, en la que quiso quitar á los ingleses un convoy com puesto en gran parte de sardinas saladas, vino á confirmar cuanto ella de cia. Esto no obstante Bau dricourt continuó inflexi ble. Por último despues de mucho tiempo un anciano llamado Juan ldetz , cauti vado por la sencillez é in genuidad de la nina, pro metió conducirla ante el rey. l'una de Arc tenia en tonces diez y ocho anos y era alta y bien formada. Un jóven de Neufeháteau se habia propuesto unirse á ella, pero Juana contestó it; - - - —s- --t `.7...... ..-.-...s.="-'- ,-... --5---- -_".,. ..".°:"..,.:,. .....„..,.„...-"--- -•••-•--, -;-, ‘-,..T."' •• • VI> .:i. ' ..' ---..,--a-< --"""akn-•, ---.".—~ jj,....< .-..._,.. — Nr. Rarey consigue domar á STAFFORD despues de haberse encerrado con él una hora en la cuadra. 6.2 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL: bajo juramento que nunca habla pensado casarse con él ni con otros. Antes de ponerse en marcha Juana se cortó su largo cabello, se vistió de hombre y pidió perdon á sus padres por marcharse contra su voluntad. Todos los que la conocian trataban de disuadirla manifestán dole los peligros de su empresa , pero Juana contes tó siempre con voz firme: —Si hay enemigos en el camino, Dios me abrirá paso hasta llegar á monsenor el delfin , que para es - to he nacido. A los pocos dias Juana llegó á Chinon donde se hallaba entonces Carlos VII adormecido en brazos de los placeres. La córte , que tenia ya noticia de su arribo v de su extrana mision , trató de recibirla con frialdad. Juana fué introducida en un vasto sa Ion donde habia reunidas trescientas personas á cual mas magnificamepte vestidas, escepto el rey que lo estaba con la mayor sencillez , y aparentaba confun dirse entre todos. La doncella empero no se equivo có y dirigiéndose á él, arrodillóse á sus pies. En tonces Carlos, queriéndola enganar, le dijo: —Juana, os equivocais , yo no soy el rey. —Por mi Dios, gallardo príncipe, que sois vos y no otro ; y os digo, nobilisinao senor, que vengo movida por Dios para salvaros á vos y á vuestro reino. Entonces el rey se la llevó á parte y le preguntó por un hecho solo de él conocido. Juana satisfizo á su pregunta contestándole con tan maravilloso acier to, que Carlos quedó plenamente convencido de la realidad de su mision. (1) Sin embargo, no todos quedaron tan convencidos como el rey, y Juana que en concepto de muchos no era sino una intrigante y una aventurera, tuvo que pasar por muchas pruebas antes que pudiera comen ar á ver realizado su deseo. Su constancia , su fé. u fuerza de voluntad, hicieron no obstante que de todo triunfase.. El rey dió á la doncella un arrojante caballo y una buena armadura, nombrando asimismo su servi dumbre. Juana en el colmo de la alegría, fué ella misma en busca de una espada que habia encima de la tumba de un caballero, detrás del altar de Santa Catalina de Fierbois. Llegó por fin para ella el afortunado dia en que los senores y caballeros empezaron á disputarse el honor de servir bajo su bandera. Al frente de una lucida comitiva Juana partió para Orleans que se veia ya en inminente peligro. Los si tiados, para el momento de su llegada, habian cui dado de llamar la atencion del enemigo hácia la par e opuesta y Juana pudo entrar en la ciudad el 29 de ibril de 1429, siendo recibida en triunfo por el pue do y personajes mas notables de Francia, y acom llanada por el gobernador de la plaza que la llevó á •asa del tesorero Boucher donde se le habia desti lado habitacion. Al dia siguiente la doncella paseó caballo toda la ciudad , vestida con su trage de uerra, y fué á recorrer los baluartes y murallas dan lo disposiciones y órdenes como hubiera podido ha cerlo' el mejor general. El ataque y toma del fuerte Saint Lonp fué la primera hazana de Juana. La doncella partió de la ciudad con Dunois , el bastardo de Orleans , llevan do en su companía gran número de nobleza y unos mil quinientos hombres de armas. La heroma de Domrémy empunaba con la mano izquierda un estan darte, el mismo que ya siempre tremoló en todos sus combates, de seda blanca, sembrado de llores de lis de oro. En un lado se veia al Salvador del mundo sentado sobre un trono que las nubes sostenian y con un globo en la mano teniendo á sus pies dos ángeles en adoracion, cada uno con un lirio. En el otro lado se leian solo estos dos nombres : lesus.y María. Saint Loup fué vigorosamente sostenido. Los in gleses defendieron heróicamente esta fortaleza por espacio de tres horas que duró el asalto; pero al fin los franceses se hicieron duenos de ella, la derriba ron , la asolaron y volviéronse á Orleans con gran número de prisioneros. En esta primera jornada la doncella se portó bi zarramente y ganó dignamente sus espuelas de ca ballero. El nombre de Juana de Are empezó á ser temible para los ingleses, y esa mujer, de la cual basta entonces no hablan hablado mas que con des precio , fué ya para ellos, como para los franceses, una criatura de un orden auperior. En su supersti cioso terror, los vencidos de Saint Loup pretendian haber visto en medio de la pelea al arcángel San Mi (11) OEuN res ehoisies du Rei René T. II. p. LX1V. gime! y á San Aignau, patron de Orleans , montados en caballos alados y combatiendo junto á la doncella mientras que una nube de cándidas palomas voltea ba en torno del blanco estandarte que agitaba en el aire la heroina. Despues de haberse apoderado de Saint Loup, Jua na convocó un consejo al que asistieron todos los jefes del ejército y algunos de los ciudadanos de Or leans. En esta asamblea de hombres acostumbrados á la guerra , la doncella supo elevarse al rango de los mas espertos capitanes , y se esplicó con tal se guridad, con una lógica de estrategia tan sana, tan convincente, que el mayor número fué de su mismo parecer de atacar al siguiente dia el fuerte de Tou relles. Solo el caballero Juan de Gamaches, guerrero tan rudo como bravo, se negó á ponerse bajo las órde nes de una mujer. —Puesto que se sigue , esclamó , el consejo de una loquela anteponiéndolo al de un caballero espe rimentado en cosas de guerra como yo, hágase lo que se quiera... Me lavo las manos. Mi espada ha blará por mí cuando sea tiempo. Acaso pierda la vi da, pero el rey y mi honor lo exigen. De hoy en adelante renuncio á mi bandera y no seré mas que un simple escudero, que mas prefiero tener por due no á un hombre noble que á una mujer que quien sabe lo que ha sido. Y al decir esto plegó su bandera y se_la dió á Du nois. —Senor capitan , respondió entonces Juana con dignidad , acabais de pronunciar estranas palabras, pero no tardareis en retractaros de ellas ; os lo digo en nombre de Dios. Como habla sido convenido, al siguiente dia par tió la guarnicion para atacar á Tourelles. El comba te fué vivo y furioso. Juana hizo prodigios de valor y se la vió siempre, tremolando su bandera , mar char la primera al asalto, desafiando con su sereni dad y calma á los enemigos. Desde el amanecer has ta la puesta del sol duró la lucha : los ingleses se defendieron bien, y varias veces rechazaron á los franceses que habian ya llegado á aplicar al muro sus escalas. Por entonces fué cuando Juana que guiaba á los suyos y les animaba con bizarras palabras, cayó he rida de una flecha que se le clavó en el cuello. Los enemigos se precipitaron sobre ella é iban acaso á hacerla prisionera, a no sobrevenir de pronto un ca ballero que voló á su socorro manejando una gruesa hacha de armas y defendiéndola con intrepidez. —Juana , esclarnó el caballero; soy Gámaches; tomad mi caballo y no me guardeis rencor. Me habla enganado tocante a vos y os pido perdon 1101 lo que ayer os dije. Es que os creia una mujer ordinaria, y ahora- veo que no hay en el ejército un hombre de armas que os iguale en valor y en bravura. Su herida no impidió á la valiente doncella conti nuar dirigiendo á la tropa. Volvió á lanzar su grito de guerra, y seguida de toda la hueste , á quien su ejemplo entusiasmaba, se lanzó de nuevo al com bate. Tourelles cayó, la fortaleza fué tomada á viva fuerza' pereciendo en aquella jornada mas de ocho mil ingleses, al decir de las crónicas del tiempo. Juana dé Are regresó á Orleans en medio de las aclamaciones delirantes de todo aquel pueblo que la llamaba su salvadora. En efecto, los ingleses abatidos por la derrota que acababan de esperimen tar, levantaron mas que de prisa el sitio, y Orleans se vió libre gracias á la bizarra y caballeresca don cella. Juana voló entonces á Beims, y el 17 de julio de 1429 dispuso la consagracion de Carlos VII, presi diendo ella misma la solemne ceremonia en traje de guerra, con el estandarte en la mano. La doncella de Orleans recibió otra herida en el ataque de París, v como hasta entonces habíanla te nido por un destello de la Divinidad, conocieron que era una muger que ni siquiera tenia la habilidad de saberse guarecer de los tiros humanos, y la acu saron de bruja! Un tal Cauclion , vendido á los ingleses, la hizo caer en una emboscada que le tendierou las tropas del duque de Borgona, y fué entregada tomo he chicera á los tribunales eclesiásticos. Durante los dos anos de su prision y en todo el curso de su interrogatorio, manifestó un valor admira ble y puro de toda especie de ostentacion; su espíritu justo, su noble corazon , su estremada severidad de costumbres, y sus maneras perfectamente sencillas, la inspiraban á menudo aquellas contestaciones tan justas y_tan verídicas que pueden llamarse sublimes. La preguntaron si habia aprendido alguna arte ú oficio; y contestó que su madre la habia ensenado á coser, y que no creia que en Bollen hubiese ningu na muger que lo supiese hacer mejor que ella. Se la preguntó si estaba en la gracia de Dios. Si no estoy en ella, dijo, deseo que Dios me admita, y si estoy, que Dios me conserve en ella. Se la preguntó si decia á los suyos que los estan dartes estaban hechizados. Yo les decia , contestó. penetrad con arrojo en medio de los ingleses, y yo marchaba delante. Se la preguntó para confundirla si Santa Catalina y Santa Margarita querian á los ingleses. Ellas quie ren lo que Dios quiere v aborrecen lo que Dios aborrece, replicóJuana cie.Are. Pero Dios, anadieron, para arrancarla una contes tacion que la envileciera ó la comprometiera, Dios aborrece á los ingleses. La contestacion de Juana debió avergonzarles. « Yo nada se del amor ó del odio que Dios tiene por los ingleses; pero lo que si sé es que todos se - rán echados del pan, escepto aquellos que morirán en él. • Se la preguntó ?por qué llevaban su estandarte á Reims? «Estuvo en los trabajos; razon era de que asis tiera á los honores. » Su virtud y su inocencia no pudieron protegerla contra sus enemigos. Los ingleses, con el objeto de reanimar á sus tropas desalentadas , tenian interés en hacerla mirar como inspirada por los demonios mas bien que por Dios. Carlos VII, que se lo debia todo, se olvidó de elevar la voz en favor suyo, y la dejó morir en la hoguera : fué llorada hasta por los mismos que la habian condenado. Su memoria es en el dia justamente honrada por todos los franceses; porque fué tan buena como valiente, y su sacrificio por su país estuvo exento de todo sentimiento que no fuera el amor á la patria. MODESTO COSTAI TURELL. La mendigay la golondrina. Desde las gradas de un templo, Mal envuelta en sus harapos, La palidez en el rostro Y en el alma el desengano, Tiende una anciana mendiga La yerta y rugosa mano, La caridad del que pasa Con tierno afan implorando. • Mas ! ay ! su ruego doliente Y su planir son en vano Que al lado de la miseria Pocos detienen el pasa. . Entonces los tristes ojos De sus lágrimas prenados, Como buscando consuelo . Tendió por el aire vago, Que surcaba en raudos giros Caprichosos y livianos, Una amante golondrina Su dulce nido rodando. Formóle el ave viajera En un rineon olvidado De las góticas molduras Que la portada adornaron ; Y hora temiendo las nieblas Que en torbo y siniestro bando Prestaran con pardas alas Tristeza y luto al espacio, Acaso el adios postrero Pronta por otra fi dejarlo, La humilde avecilla canta Al hueco que fué su amparo. Siguió por el fresco ambiente La anciana su vuelo vario, Y de su suerte envidiosa Así la dijo llorando. ! Dichosa tia golondrina Que el llano cruzas y el monte, Y hallas en otro horizonte Espacio, vida y calor ; Dichosa tú fi quien no falta Un ramo donde posarte, Un techo para abrigarte Y un nido para tu amor ! La vejez severa y triste Sueltas las alas te deja, Y el porvenir no te aqueja Con azares que isperar; Yo doblada hacia la tierra La estrana piedad imploro, ,M7 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. 65 Y en vano corre mi lloro que nadie enjuga al pasar. Para tí el aire, la vida La esperanza y los amores; Solo aislamiento y dolores En la tierra para mí. Donde reclinar su frente No halla la anciana mendiga, Mas siempre una vela amiga Hay en el mar para tí. ! Oh cuán ufana te alejas Tú á quien contaba mi duelo ! Ni aun ese triste consuelo Manana podré tener; Ya no han de verte mis ojos, Que al despedirle llorando, Tan solo estoy esperando Un rincon donde caer.» Dijo la anciana. y el rostro De amargo llanto banado, Cubrióse en su desventura Con los harapos del manto. Condolida la avecilla Posóse un punto á su lado Y murazoróle al oido Con eco doliente y blando : &Porqué en tu dolor envidias A la suelta golondrina Si tambieu va peregrina A implorar donde vi v ir? Diehosa 1.4. á quien no falta, Si ingrato te acoje el suelo, La esperanza que dá el cielo De masjusto porvenir ! MARIA MENDOZA DE VIVES. El calderero de Puerta-Cerrada. Hay en Madrid una puerta que nunca se abre ni se cierra por la sencilla razon de que no es puerta, lo cual no impide que lleve el nombre de puerta y lo que en mas, de Puerta-Cerrada. Verdad es que para esto de puertas sin puertas no hay otro Madrid en el mundo, pues cuenta ade más de la susodicha Puerta-Cerrada, otra que se ti tula Puerta de los Moros, sin que se encuentre por allí senal alguna de puerta, ni de moros, aunque hablando francamente, tampoco tienen las mejores trazas de cristianos los que frecuentan aquel sitio; y despues de la Puerta de los Moros, 6 si se quiere ántes que esta y que Puerta-Cerrada, goza de cierta celebridad la Puerta del Sol, que tiene tanto de puerta como de ventana. Las tres indicadas puertas son tres plazas irregulares que se diferencian tam bien por la rueda de habitantes á que airven de eje cada una. No hablaré de la Puerta del Sol, porque es ya demasiado conocida. En cuanto á la Puerta de los Moros diré que es un punto inmediato á la Plazuela de la Cebada, donde está el mercado mas abun dante de la capital, y esto basta para deducir la clase de habitantes que debe abrigar en su seno y en sus inmediaciones. Una observacion haré aun que puede darnos luz acerca de la emitología del nombre que lleva dicha plaza llamada Puerta de los Moros. No léjos de dicho punto hay un barrio so. litario como el desierto, sucio como un pantano, y de tan difícil tránsito por la desigualdad del terre no que ocupa como cualesquiera de los mas escarpa dos lugares del monte de San Bernardo. A este bar rio se le conoce con el extrano nombre de la Morería, lo cual indica el origen árabe de aquella parte de Madrid que debia terminar en la plaza ó Puerta de los Moros. Lo mas que sobre este particular puedo yo decir, es que si dicho barrio no estuvo habitado por los moros, fué el asilo de los moriscos hasta su expulsion en tiempo de Felipe HL No será, pues, una extravagancia el suponer que alli donde había una Puerta se hizo una plaza para dar mas ensanche á la poblacion , y que dicha plaza conservó como el bar rio de la Morería, la denominacion alusiva á los des graciados moriscos que despues de abjurar la religion de Mahoma fueron lanzados por un rey católico á las costas africanas, donde los degollaban por haberse bautizado. Lo que ayuda á probar mi asercion es que todo el barrio, de que la Puerta de los Moros pue de considerarse como centro, es acaso el mas indus trioso de la capital , como si sus actuales moradores representasen la actividad tradicional de los moris cos, los cuales segun la historia , suscitaron la per secucion de que fueron víctimas por su laboriosi dad. Allí como he dicho está el gran mercado de la plaza de la Cebada ; allí cerca se halla el rastro de cuya industria solo se tiene un remedo en el Temple de Paris ; allí, no muy distante , en fin , esta Puerta Cerrada donde vivia la notabilidad que sirve de epí grafe y de asunto á nuestro artículo presente. Puerta Cerrada es el centro de otro laboratorio in dustrial : alli están generalmente los comercios .de obras metálicas desde el humilde clavo hasta el bri llante perol : desde el cuchillo romo á la afilada lan ceta , desde las tijeras mas ordinarias que puede usar un esquilador hasta las mas delicadas que puede de sear una remilgada bordadora. Así , ya se sabe, el que quiere comprar en Espana buenos cuchillos, bue nas tijeras, buenos clavos, buenas herraduras ó bue nos calderos, encarga estas cosas á Madrid, y no solo á Madrid sino á los comercies de Puerta Cerrada. Allí es donde naturalmente debía residir y residia el personaje de que voy á decir algo, y hablo en pre térito porque el sugeto en cuestion murió hace ya mas de doscientos anos. ?Quién era este hombre, este calderero, esta per sona que á pesar de su humilde condicion suscita to davia un recuerdo al cabo de doscientos anos, atra vesando por decirlo así el dintel de ese templo de la inmortalidad á que vanamente aspiran muchos otros ayudados por las alas de un elevado nacimiento ? ? Acaso el talento de hacer buenos calderos vale la pena de lanzar un nombre á la posteridad ? Sin duda alguna se puede contestar afirmativamente si el men cionado calderero hubiese trabajado el laton con tanto primor como el senor Alanolito Gazquez el de Sevilla, de quien voy á referir una anécdota. Parece que en cierta ocasion paseaba cierto perso naje á caballo por las calles de Sevilla , sin hallar obstáculo alguno á su paso hasta que llegó á la puer ta del senor Manolito , donde el caballo, árabe por mas senas, se detuvo de repente como si hubiera encontrado una barrera. Picaba el caballero, y sacu dia el látigo de lo lindo sin que su caballo quisiera dár,un paso, y sin que él puchera explicarse la razon de este raro fenómeno ; visto lo cual por el senor Manolito , salió á la puerta de su casa, quitó un ve len que tenia de muestra, dirigió al caballero la pa labra en estos términos: Pase su senoría .. y el ca ballo pasó inmediatamente. ? Porqué pasó el caballo luego que había desapa recido el velon? Porque el velen tenia entre otros adornos un leon de bronce tan bien hecho que, sin duda, el caballo debió tomarlo por un leon del de sierto,• y esto es lo que le impedia pasar adelante. « Ya se ve, decia el senor Abuelito, ! como yo hago las cosas tan á lo vivJ !... Ahora bien , insisto en lo que llevo dicho. Si el calderero de Puerta-Cerrada hubiera trabajado en su oficio con tanto primor como el célebre velonero de S.evilla, claro es que habría alcanzado la fama pós tuma sin otra habilidad que la de hacer calderos; pero no era por este camino por donde el destino quiso lanzar á la posteridad la reputacion de nuestro cal derero, aunque este hizo buenos calderos y buenas calderas, sin hacer jamás una tan soberbia como aquella de que se trata en el cuento que voy á re ferir. Reuniéronse en Madrid dos grandes embusteros , uno gallego y otro andaluz, de los cuales el uno su ponia tener extraordinariamente larga la vista, y el otro espantosamente delicado el oido. — Yo, decía el gallego, veo desde aquí á la mujer del campanero de la catedral de Toledo que está bordando en el tejado de la torre de dicha catedral... Por cierto, anadió, que se la ha caido la aguja. —En efecto, contestó el andaluz, yo Le sentido el golpe. Despues de ponderar uno y otro sus gracias per sonales pasaron los dos embusteros á encarecer las cosas extraordinarias de sus provincias respectivas. --En mi tierra, dijo el gallego, hay una col, bajo cuyas hojas puede acuartelarse un ejército como el de Napoleon , sin que á ningun soldado le falte sombra. — Allá, en Andalucia , respondió el otro, no hay coles tan grandes, pero en cambio las artes han lle gado al mas alto grado de esplendor. Ahora mismo se está construyendo en Granada una caldera de ta les dimensiones, que trabajan en ella mas de veinte mil hombres , y están tan separados los unos de los otros que ninguno alcanza á oir los martillazos del operarlo mas cercano. —?Para qué diablos hacen tan enorme caldera ? preguntó el gallego. —Para cocer la col de tu tierra, contestó el an daluz. El calderero de Puerta-Cerrada no hacia tan co losales obras, ni pasaba tal vez de ser IIII3 medianía en el arte de hacer calderos ; pero en cambio... ?lo creerán Vds.? Este calderero era un excelente poeta, era tan buen poeta que aunque vivia en el siglo de oro de nuestra poesía, esto es, en el reinado de Fe lipe IV, tenia ménos rivales dignos de el en el arte de hacer versos que el de hacer calderas. Esto será incomprensible en Francia. pero es muy natural en Espana, patria de los poetas y, lo que es mas, de los improvisadores, donde hasta la gente mas ignorante del campo hace versos, y aun buenos versos, sin duda por lo que ayuda á esta facilidad el privilegio de la lengua castellana tan rica de gala y de armonía, en una palabra tau nutrida de aquellas condiciones que la colocan en primer término entre las lenguas poéticas, aunque por esta misma razono dista mucho de las filosóficas. Diré entre paréntesis que el pueblo espanol no es solo poeta por el privilegio de su magnífica lengua, sino por la riqueza de su imaginacion y por los sen timientos delicados que germinan por lo comun en los corazones meridionales. En el número inmediato de este periódico demoEtraré con el ejemplo hasta qué punto nuestro pueblo espanol tiene la inspira clon y el sentimiento del arte. Volvamos al calderero. Este buen hombre tenia tal facilidad para la versificacion y emitia pensamien tos tan originales en sus versos, que pronto la fama de su núinen pasó de la vecindad á otras personas de buena posicion social, de eslas á Calderon, Lope de Vega , Quevedo y otros grandes poetas de la época, y por último al rey Felipe IV, que como es sabido, era apasionado de las musas. Contábanse en la corte muchas ocurrencias que probaban el talento particular del calderero para la improvisacion , ocurrencias que merecian la aproba cion del monarca, hombre competente en la materia, porque cultivaba la poesía tambien, y los elogios de los eminentes poetas que brillaron en el reinado y corte de Felipe IV. Decíasc entre otras cosas como presentándose en casa del calderero dos vecinos su yos , herrador el uno y cirujano el otro , y habién dose estos anunciado con estas palabras: «Dos maes tros diferentes,» contestó inmediatamente el calde rero con esta epigramática redondilla : !Tierra! ?cómo los consientes? ! Trágalos por una pata 1 !Uno hierra... y otro mata !... Dos maestros diferentes. En otra ocasion , hallándose el calderero de broma con varios amigos suyos, bebió tanta limonada, que se embriagó, Para que muchos no se extranen al oir decir que un hombre se achispó bebiendo limonada, explicaré la diferencia que hay de la limonada al agua de limon, y esta es tan enorme, como que el agua de limon, ello mismo lo dice, es limon con agua, y la limonada es vino con zumo de limon. Generalmente en los pueblos de Castilla, y lo mismo debia suceder entonces entre los madrilenos de humilde condicion, la limonada ea el alma de toda broma, y para disponer el paladar á esta bebida de suyo agradable, puesto que se compone de buen vi no , limon , azúcar y canela, suelen comer con abun dancia pan y queso. Esto es lo que aconteció en.la broma á que me refiero. El calderero comió tanto pan y tanto queso, que necesitó remojar á menudo el paladar con limonada, y bebió tanta limonada, que tomó esa cosa conocida en nuestra lengua por todos estos y otros varios nombres que no quiero recordar : borrachera, chispa, lobo, carpanta ó mona. —! Válgame Dios! dijo uno de los cómplices de la broma. Ahora es cuando yo quisiera Ter brillar la vena poética de nuestro consocio. —Sí, sí, dijeron los demás. !Que improvise! !que diga algo bueno ! El calderero habia bebido mucho, pero no habia matado la sed; de manera, que se negó abiertamen te á improvisn si no le dejaban comer y beber de nuevo. Esta condicion no fué aceptada por los demás que temian con fundamento causar algun estrago en la salud del calderero si le daban lo que pedía, por lo cual trataron de distraerle nuevamente obligán dole á improvisar. Pero el hombre continuaba cada vez mas con su tema, y esto produjo una especie de trausaccion. —Está bien, dijo uno de los concurrentes; noso tros te daremos mas tarde lo que pides, pero es ne cesario que improvises-ahora alguna cuarteta. —Venga un pié, contestó el calderero. El individuo que 'labia propuesto la transaccion se apresuró á dar como eié para la cuarteta este oc tosilabo, alusivo á las circunstancias del momento: Queso, pan y limonada. 64fAILUSTRACION BARCELONESA , PERIÓDICO UNIVERSAL. El calderero se detuvo un instante á pensar lo que debla decir, y luego que hilvanó un poco sus ideas, glosó de esta manera el mencionado verso: Una mona tengo atada, Y no la quiero soltar Si no me vuelven á dar Queso, pan y limonada. Estas y otras muchas ocurrenéias que no han so brevivido aumentaron hasta tal punto la popularidad del poeta calderero, que el rey Felipe IV quiso co nocerle, y mandó á Quevedo que se lo presentase al dia siguiente, como en efecto se verificó, pues Quevedo tenia ya el gusto de conocer al calderero. Por desgracia en aquellos dias ocurrió la subleva cion de Portugal, pérdida de un reino en que el cé lebre Olivares suponía que el rey ganaba uu ducado; se tenaia de un momento á otro la insurreccion de Andalucía ; estaban inquietos los ánimos en Catalu na, y todas estas cosas hicieron que el rey no estu viese en bastante buen humor para recibir al calde rero. Este se presentó sin embargo acompanado de Quevedo á tiempo que el rey iba á salir de palacio para dar un paseo, de modo que Felipe IV le con cedió una corta audiencia, en la cual comprendió bien el monarca que no le habian enganado los que le habían elogiado el númen poético del calderero. —Y bien , dijo el rey, dirigiendo este verso al humilde poeta. Dicennte que viertes perlas. El calderero contestó sin detenerse: o Si senor ; masson de cobre, Y corno las vierte un pobre Nadie se baja á cogerlas.» Como verán mis lectores, la contestacion del cal derero es algo mas que una respuesta aguda, es to da una obra de filosofía: es una de las réplicas que hubieran bastado á engrandecer á un hombre en los -tiempos en que florecia Atenas por la excelencia de sus ingenios. Buenos versos, oportunidad, analogía, elevacion de pensamientos, gala de diccion , todo brilla en la respuesta á la par que el orgullo del hombre que no se cree debidamente recompensado por la sociedad en que nace condenado á vivir y mo rir. - El rey Felipe IV se retiró complaciéndose de la pequena compensacion que daba el destino á su re ciente pérdida. La llamo en que reinaba tenia un poeta mas y una provincia menos. El poeta es el que no tuvo mas recompensa que la de ver su vanidad lisonjeada por la aprobacion del monarca y de otros hombres eminentes; pero ?qué (ligo? ?por ventura no logró con tan pocos versos pasar á la posteridad? Sin duda que si, pues aunque se ignora su nombre, no se ignora que existió un hombre de mérito cuyo nombre y apellido ignoramos y á quien por esta ra zon tenemos que llamar simplemente: el calderero de Puerta-Cerrada. J. M. V1LLERGAS. Revista de la quincena. Regocijo en el cielo y en la tierra' Ya ha vuelto la hermosa ISrimavera. No mas pesares, no mas mi serin ; el mendigo está rica y magnifican-mate ves - tido de sol. Regocijo en el cielo y en la tierra! Ya ha vuelto la primatera. De qué nos sirven los tesoros y las grandezas, los diamantes, la eicultura y las riegs telas si el cielo nos da grátis mil y mil esPleadorek fiuminacion de estrellas, riquez4 de doiCs? ALEcIso.liAna. El mes de abril se presenta este ano risueno y ale gre con su guirnalda de tempranas flores y sus tibias 'brisas, precursoras de una primavera Precoz; huye ron las sombrías nubes y el decrépito invierno ha abandonado nuestra hermosa campina para ocultar su blanca y helada túnica de nieves en las cimas mas es 'arpadas de les montes; los campos se ostentan ves tigios de verdura , y el mundo resucita al hálito ví a ilicador del sol que envia con sus rayes la alegría y Ja esperanza. !Con qué ahínco salen de sus casas los habitantes -de la ciudad ! Dignamente solemnizan la resureccion del Senor, como dice Goethe , porque tambien ellos han resucitado ! Ilnych de los sor:Irles apcsentos de sus casas, de los lazos de sus hábitos vulgares y de sus negocios , de los techos que les ahogan , de las calles angostas y oscuras , de las misteriosaltinie bias de sus templos y todos renacen á la luz. Mirad con que precipitacion se dispersa la multitud por los jardines y los campos. Hastalas mas remotas sendas de las colinas brillan con sus trages de fiesta, el cie lo resuena con los cantos y el eco se complace en repetir las carcajadasy los gritos de alborozo. -Esos cantos preludian la hermosa fiesta de la pri mavera , de la incesante resurreccion de la naturale za , y anuncian que hasta las primeras escarchas de octubre , el sol radiante y la luna melancólica susti tuirán á las palidas luces de los salones, y los folla ges de los ál boles ó la bóveda estrellada a los ricos artesonados, donde mil hálitos ardientes forman una atmósfera que ahoga y exalta en vez de inspirar la espansion y el regocijo. Las fiestas de Pascua principiaron, como sucede desde época inmemorial en Barcelona, con la feria de los corderos, acontecimiento de interés gastróno mico que impone la ley al fisco á pesar de su rigo rismo, y atrae en la tarde del Sábado Santo al nue vo campo de Marte á las mismas turbas de engalana das damas que en los dias de Navidad acuden á hacer el mismo obsequio á los vocingleros pavos. Bien es verdad que la elegancia busca cualquier escusa para exhibir sus galas, que los corderos y igual pavos tie nen para ella la misma importancia é atractivo que una gran parada, una solemnidad pública cual quiera, ya sea seria , ya jocosa , y que para las da mas ansiosas de lucir sus galas y escitar la envidia de una rival , lo mismo es la rua del carnaval que una procesion , un concierto que un entierro. La tarde era bonacible y la feria abundante, pero la concurrencia no fue tan numerosa como otros anos. ?Pero quien es capaz de sóportar tantas fatigas? El bello sexo. acababa de hacer dos jornadas penosas, recorriendo los monumentos y apresurándose á pre senciar las procesiones, y tenia ante sus ojos la pers pectiva de tres di-as de pascua, uno de los cuales es taba dedicado á las turbulentas delicias del campo ! Llegó el primer dia de Pascua, y deseoso de gozar de las diversiones públicas , el lector bus caria sin duda en las primeras páginas de Diario el programa de las funciones, para atrojar, cual otro sultan , el panuelo al espectáculo favorito. Qué in certidumbre, cielos ! ?Quién puede resistir á las in vitaciones de los cuatro teatros , á las seductoras promesas de la empresa de los Campos Elíseos con su baile en el salon circular, su funcion ecuestre y su castillo de fuegos artificiales, y al atronador anuncio de la funcion de los jardines del Tívoli? Ambos establecimientos han inaugurado digna' mente sus bailes campestres y les auguramos nume rosa concurrencia. Apesar de lo bonancible del tiem po y de que el sol lanza sus rayos con ardor prima ver-al, el viento que sopla al caer la tarde es dema siado fresco para permanecer al are libre en sus jardines , y mas de una mamá solícita arrastró lejoa de allí á sus liudos vástagos temiendo los rigores del ambiente. . Aunque los árboles no han presentado mas que los primeros tirotea, y no cubren eon su sombra • protectora á las atortoladas parejas que con custodia ó sin ella vagan por los jardines de los Campos Eli seos, en los di-as de Pascua vimos alegres grupos, anhelosas de desquitarse de medio ano de privacion y correr desde el café al salon y desde los jardines á las montanas rusas. En medio de la animacion ge neral se vejan sin embargo personas aisladas y me ditabundas que, como el que escribe estas lineas, no huyen de la sociedad á impulsos de una culpable misantropía, sino por el deseo de gozar con la alegría de los deinas y observar en silencio y adivinar aven turas veladas por el misterio. En uno de mis paseos por uoa apartada senda me encontré de frente con un amigo, joven, buen mozo y poeta de corazon que lucha .con FU corazon hace mucho tiempo, suje tándolo como el guerrero á su caballo de batalla Cuando Oye el sonido del clarín. Vele melancólico y "sombrio, traté de aVeriguar la causa del abatimiento de su alma , v nuestra conyersacion podría resumir .. se con exactitud en la siguiente trova Rugiendo en el alma sientó Tempestad de dolor. ?Qué puede ser mi tormento? —?Qué puede ser mas que amor? — t'o no sé lo que en mí pasa Que no puedo respirar. Que mi corazon se abra-a Y á punto es:toy de llorar. — Desahoga tu lamento Y da rienda á tu dolor, Que no es eterno tormento El tormento del amor. —Mas si consuelo no alcanza La pena que me devora , Matándome la esperanza, Me matará á mi traidora —Ese loco pensamiento Risa causa, no dolor. —Risa tan fiero tormento? —Nadie se muere de amor. El segundo ?lía de Pascua apareció radiante de sol y convidando á gozar de las delicias del campo que aguaran las importunas lluvias del miércoles 'de Ce niza, y fué tal la multitud que salió á esparcirse por las lindas quintas de Gracia , Sarria y San Gervasio, que las calles de la ciudad. sus paseos y sus cafés estaban por la tarde casi desiertos. Las alegres cua drillas que salieron al campo inundaron en las pri meras horas de la noche el pasee de Gracia , que brillaba con los fuegos artificiales de los jardines del Tívoli-y de los Campos Elíseos, cuyo espectá culo amenizaban las musicas de los bailes campestres, y muchos fueron á terminar en los teatros tantos dias de movimiento, de distraccion y de alegría. GREGORIO AMADO LARROSA. Interesante á los senores suscritores. Durante los cuatro meses que lleva de vida la ILUSTRACION BARCELONESA nuestros suscritores habrán podido notar, en contra de lo que sucede con la mayor parte de las pu blicaciones, las continuas mejoras que se han ido introduciendo en los números que hemos dado á luz. Son muchos los que opinan que en una ciu dad comercial CCM110 Barcelona es casi imposi ble el sostener una publicac;on del. coste é ín dole de la presente, mayormente si se tiene en cuenta la fabulosa baratura de la misma, y esto como es natural, les ha hecho retraer do suscribirse á este periódico. LaILUSTRACION no obstante, cuenta con elementos de vida, puesto que está sostenida por un número res petable de suscritores, y la maygria do los mismoe se halla ademas dispuesta 4- secundar nuestros esfuerzos, aun cuando sea necesario contribuirpor su parte con algun pequen° sa crificio. Deseosos pues por la nuestra de correspon der á esa muestra de deferencia, no perdona remos medio alguno para dar mas imp3rtan cia á nuestro periódico; paro para ello hemos creido in.dispensab e el aumentar el precio de suscripcion en la insignificante cantidad de 1 real de ven=al mes, pequeilo sacrificio que por otra parte sabrá compensar debidamente la empresa de la ILUSTRACION. En su consecuencia, la suscrpcion á 13 ILUSTRACION BARCELONESA costará desde ' el 1.0 de mayo próximo, tanto en esta cap tal como fuera de ella, 3 REALES VII" T.ON 11.1. MES. No se nos oculta que el aumento de los 34 maraved'ses ha de motivar que cierta clase de personas de,jen el periódico, pero aun cuan do asi sea, nunca sacrificaremos nuestros in tereses á los deseos de un corto número de suscritores. Finalmente á los setiores que teng,n antici pad?, la suscripoion y no gusten continuar á razon de 3 rs. vellon al mes se les devolverá el importe-. LA. EMPRESA. Por iodo lo publicado en este número: kaki Losago Editor responsable, JUAN VÁZQUEZ. hopreata del Di..,» os BaactLosa i cargo de Fraeriveu t.:abalea calle Nueva de S. Frauciaco, ovar. 17. |
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