No. 14 (15 jul. 1858) |
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Ji DE JULIO.DE 1858.
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1-5
--‘1\
PERIÓDICO UNIVERSAL.
Núm. 14.—Tomo I.
Se suscribe en BARCELONA en la litografia de
D. Juan Vazquez , sucesor de Mabon , rambla
del Centro, núm. 31, y en las principales li
brerías del reino.
—
La correspondencia deberá dirigirse fi dicho senor
Vanuez.
SUMARIO.
ta caza del leon.— Ensanche de Barcelona. —Recuerdos de la Habana.—
La Inglaterra.— Reiista de la quincena.
LÁMINAS: Plano para el ensanche de la ciudad de Barcelona, aprobado
por el Excmo. Ayuntamiento de dicha ciudad en sesion del 6 de abril
de 1868.—Geroglifico.
PRECIO DE LA BUSICEIPCION.
En BARCELONA, por trimestres adelan
tados, llevados los números á domicilio. 9 rs.
Fuera de Barcelona, por id., franco de
portes 3 »
En el estrangero 6 »
Números sueltos 4 »
La caza del lean,
per Julio Gerard,
EL MATADOR DIL LEONES, TENILDTZ DEI. ~El lEGIMIENTO Da Spat119.
("N\
(Continuacion.)
N esta época aun no conocía la superio
ridad de la carabina sobre la escopeta ;
para lograr que los proyectiles tuvie
sen mas fuerza sustituí el lingote de
hierro á la bala de plomo.
Os be dejado tratando de averiguar
el sexo, la edad y la talla del leon que
vais á cazar. Si no,habeis podido ver
sus pisadas, yel animal c Ainúa sus
depredaciones sin rugir, pkI á la no
che acompanado de vuest - uia.
Recorred los senderos de comunica
cion entre los douars visitados por el
leon.
Marchad despacio y haciendo fre
cuentes altos.
Si oís un grito ronco que los euro
peos atribuyen á la hiena, pero que en
realidad pertenece al chacal , dirigíos
hácia aquel lado. Este grito indica que el chacal si- -
gue á un leon , á algun grupo de merodeadores ó á
una hiena.
Como lo he dicho en otra parte, el chacal sigue
los pasos de esos diferentes paseantes nocturnos pa
ra participar de los despojos de las víctimas, y ar
roja de vez en cuando un grito particular como ha -
mando á los de su especie para que disfruten del
festin.
Si el chacal sigue á un leon en la llanura, no tar
daréis en saberlo de una manera positiva, pues éste,
viéndoos de muy lejos, vendrá hacia vos.
Si os encontrais en un terreno poblado de bos
que, haced que el guia os conduzca en seguida al
sendero que sigue el animal que grita , de manera
que le atajeis ; luego que esteis en la senda sentaos
al pié de un matorral un poco separado de ella y
aguardad.
Vuestro guia debe echarse á algunos pasos de vos
en medio de la espesura : no paseis cuidado por él,
pues ya sabrá ponerse á cubierto de todo peligro.
Tal como os habeis situado, no podeis ser descu
bierto por el animal que viene hasta que estará de
lante de la boca de vuestra carabina.
Ahora, atencion. Las leonas, y aun los jóvenes
leones, están armados de unas y dientes que destro
zan y matan á las mil maravillas. No empecemos ha
ciendo una majadería.
Los merodeadores tienen mil razones plausibles
para no daros cuartel; por consigdente, ojo alerta.
Si se os presenta un hombre ensenadle la boca de
lqauecanraobbinuasceanistaánltooskque slue doeficcíiso:y Aodbeeldaenctee!ráyparsoabbae
blemente. Por si
acá
• Istad pronto á todo y no os
dejeis matar como hn necio.
Si es un leon aguardadle con la carabina apuntada
y el dedo en el galillo; cuando cruzará el sendero
delante de vos os verá y se detendrá.
Las primeras costillas ofrecen un buen punto de
mira , pero es un tiro muy casual. Un leon aranó
dos árabes y estropeó á mi espahi Rostolan despues
de lislaerle atravesado de parte á parte con mis dos
lingotls por este sitio.
Apubtad entre la oreja y el ojo si el animal os
mira de lado, y entre los dos ojos si está de frente.
Fuego! y caerá.
Aguardad un minuto á la defensiva y no os acer
gneis á él hasta que no dará senales de vida.
Si es una hiena dejadla pasar ; los árabes dicen :
cobarde como una hiena, y tienen razon.
Hé aqui como debeis condnciros en caso de que
tengais la suerte de encontraros con el enemigo.
Es probable que recorrais asi , toda la tempora
da de la primera luna, la llanura y la montana sin
ver el leon ; no os desanimeis. Un proverbio árabe.
dice: Ilay cien douars, cien caminos y cien vados para
cada (con.
E proverbio árabe se engana ; hay mas de mil
douars, mas de mil caminos y mas de mil vados pa
ra cada leon.
La prueba de ello es que he pasado seiscientas
noches á la luz de las estrellas, recorriendo los bar
rancos mas frecuentados, aguardando en los mejo
res vados y solo he encontrado veinte y cinco leo
nes.
Una leona ei un jóven leon permanecen poco tiem
po en una misma comarca. Los árabes atribuirán su desaparicion á vuestra presencia.
Matad algunos jabalíes si eso os divierte; ni el ojo
ni la mano perderán nada en ello. Despues haceos
conducir á Glielma.
Presentaos al comandante del distrito y al jefe de
la oficina árabe; aguardad la luna nueva y subid á
la l'Almilla.
En la vertiente occidental de esta hermosa mon
tana hallareis el país de los Ouled Ilamza. Plantad
vuestra tienda junto ií la casa del Cheik y pedidle un
guia. Recorred durante el dia los dos senderos que
hay al costado de esta montana. Bajad á la orilla del
Oued Clierf y reconoced el vado de Bourlerbegli y
el de las golondrinas.
Encontrareis muchos acechos construidos por los
turcos que cazaban para el bey Alimed.
Son barracas fortificadas. Yo las hice reparar por
los árabes para refugiarme en ellas cuando venia á
sorprenderme una tempestad.
Acordaos que estos acechos son hechos por cobar
des y para cobardes, y que si os servíais de ellos
los árabes os dirían con mucha frescura que tato
bien saben matar leones de esa manera.
La Maliouna es el jardín de recreo de estos ani
males; no hay uno de estos nobles viajeros que vava
de la regencia de Tunez á Marruecos que no se de
tenga en esta montana.
Si no encontrais al llegar allí un enorme leon vie
jo que aterrorice con SU3 rugidos á los otros anima
les, hallareis en los vados que os he mencionado
mas arriba , las huellas de alguna familia que ha ve
106 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL.
vide á veranear en las guaridas de las orillas del
Oued Cherf.
Cuando hayais visto una multitud de pisadas de
leen impresas en la arena, buscad el pasaje por don
de bajan del bosque y tendreis á vuestra disposicion
toda la temporada ?le la luna para aguardar á esta
Es probable que la encontreis.
Os colocareis de manera que domineis bien el vado
para tirar de arriba abajo. Nunca, ?lo oís? nunca
tireis á un leon de abajo arriba ; aun cuando tuvie
seis la fortuna deponer bien vuestra bala bastaria
qué el animal viviese dos segundos para despeda
zares.
Acprdaos de que cuanto Mas mal herido está el
Icen y cuanto mas próximo se halla á espirar mas te
mible es.
En ese mismo vado de Boulerbegli que os reco
miendo, una noche del mes de julio de 1845 me en
contré delante de tres leones de unos tres anos de
edad. El primero se Labia detenido al vetare y al
instante le hice rodar al rio.
Pues bien, si me hubiese colocado á la parte de
abajo del sendero, este animal, á pesar de tener ro
tal ambas paletillas me hubiese clavado las unas,
pues me embistió tres veces arrastrándose sobre la
barriga lo cual debia causarle dolores atroces. Mi
posicion y la lentitud de sus movimientos me permi
tieron volver á cargar ; enviéle tres veces mas al ál
eo del rio donde se quedó al fin.
No os dé cuidado el número de pies que podais
ver en la arena: Si hay !concilios que no pasen de
dos anos vendrán marchando delante de su madre.
Los dejareis pasar y atacareis á la última. En caso
de que los leones os pareciesen de menos tiempo,
sed prudente, pues la madre no os dará tiempo para
atacarla á ella ni á sus hijos; apenas os verá tomará
la ofensiva y es bastante dificil salir bien de esta lu
cha. Ejemplo :
En el mes de noviembre de 1846 un leen habia
degollado un caballo al cual arrastró en seguida al
londo de un barranco. Por el pié juzgué que el leen
debia ser una leona. Sentérne al pié de tan lentiscoy
aguardé:
La primera noche, nada ; la segunda, nada; la ter
cera, muy temprano, llegó la mamá con sus dos pe
quenos ya bastante crecidos.
Uno de ellos olia ya el cabal° que yacia tendido
con la barriga al aire en el fondo del barranco. El
leoncillo iba á hincarle el diente cuando su madre,
que se habia tendido para verlo maniobrar, dirigien
do una mirada escudrladora en todas direcciones,
me descubrió. Apenas sé encontraron nuestros ojos
saltó sobre su lujo como sí 'hubiese querido devo
rarlo. El pobre pequeno echó á correr y no vi mas
que el caballo delante de Mi.
Un novicio se hubiese Por qué no he ti
rado antes y hubiese creido pérdida la jugada. Yo
sabia que la partida no habia empezado, y que si la
ganaba me costana no poco trabajo; mis ojos y Mis
oidos trabajaban con una finura asombrosa.
De repente oigo detrás de mí, un poco á la iz
quierda, un ruido suave como el qué pudiera pro
ducir un raton royendo un arbusto; dirigiendo toda
mi vigilancia hácia aquel lado veo asomar primero
dos grandes patas, despues unos bigotes largos, y
por último una nariz enorme.
Tenia la escopeta apuntada y el dedo en el gati
llo; en el momento que vi aparecer ue ojo fijo y
opaco partió un certero lingote de hierro.
La leona no os atacará cara á cara, se detendrá al
veros, y si le apuntais se echará.
Se pondrá tan agachada que la petdereis de vista.
Al cabo de un instante erguirá la cabeza. Si no
teneis la escopeta apuntada se levantará , haciendo
como que se retira ; pero no se apartará si sus leen
dilos no están ya bien lejos.
Si estos andan alrededor vuestro ó se han deteni
do, la leona, que creereis lejos, se acercará arras
trándose y se precipitará sobre vos de improviso sin
que la hayais oido.
Asi , pues, prudencia sangre fria y vigilancia.
T.—JOAQUIN MOLA Y MARTIPiEZ1
(Se continuará.)
Ensanche de Barcelona.
Poco talento se necesita para demostrar que el
ensanche de Barcelona debe ser ilimitado y no un
ensanche mezquino como lo propone el Cuerpo de
ingenieros: Segun el mismo, es de lude punto indis
pensable que Barcelona sea plaza fuerte , sin tener
en cuenta ; al sentar este principio , que la defensa
de dicha ciudad , era ya imposible antes del derribo
de las murallas contra un ejército convenientemente
numeroso y provisto de un buen tren de sitio : todo
ello en el supuesto de que el ataque hubiese sido
por tierra , porque por mar bastaria una escuadta
respetable para incendiar á Barcelona en menos de
una hora y hacer callar los fuertes de la Ciudadela
y de Monjuich con mucha facilidad.
El espediente del derribo de las murallas hacia
veinte anos que estaba pendiente de resolucion ,
cuando el pueblo catalan , aprovechándose del alza
miento nacional en 1854, llevó á cabo dicho derribo
de la manera que todos sabemos. Desde entonces
han transcurrido cerca de cuatro anos, y todavia de
bemos contemplar esos montones de piedra que tan
to afean á Barcelona, sin que nada se haya adelan
tado en provecho de la misma , pues nos consta, á
pesar de todo cuanto se ha dicho, que el espediente
está en poder de los ingenieros, sin que estos lo
hayan pasado todavia al ministerio de la Guerra.
Segun carta que hemos recibido de la corte, fe
chada el id de junio último, y escrita por persona
que merece toda nuestra confianza , parece que el
sistema de fortificacion que se proponen adoptar los
ingenieros en el ensanche de Barcelona es el áleman
modificado, compuesto de torres unidas por un re
cinto continuo. Esta fortificacion debiera partir de
Monjuich , bajar la montana por su pendiente mas
suave , con un sistema especial, continuar luego
hasta Hostafranclis , venir á parar cerca del antiguo
baluarte de Junqueras, dar la vuelta tocando casi" á
Barcelona, para separarse junto á la Ciudadela y de
jar .á dicha fortaleza denti o de la poblacion , diri
giéndose luego hacia la costa y cerrando tanibien á
la Barceloneta.
Cuando una nacion , una ciudad, por un obstáctr
lo cualquiera, se ven obligadas á hacer alto en la via
de su prosperidad, ha dicho un conocido escritor
ca talan, entonces empieza su decadencia que acaba
con la muerte; y Barcelona, por una dificultad ma
terial y anti-natural, se verja reducida á este estro
mo con el recinto fortifindo que se la quiere impo
ner. ?No seria esto apelar á una muerte de consoli
den , lenta, pero segura para evitar una muerte
remota é incierta? ?No seria imitar la política torpe
y universalmente ridiculizada de los chinos?
Nó, esto no sucederá; y quien primero está en ello
interesado es el Cuerpo de ingenieros : ?qué dtria
de él esa Eutopa que reconoce y aptecia Su indispu
table saber, si por no abandonar el camino trillado
de la rutina, si por no poner á contribuciota su in
genio, sacrificara la segunda ciudad de Espana, la
mas renombrada por su importancia mercantil é in
dustrial, á las exigencias de una fortificacion mez
quina?
Hemos visto á propósito de ello una carta del
Excmo. Sr. D. Pascual Madoz , fechada el 5 de ju
nio último, en la cual se lee lo siguiente:
« Tengo por una quimera y un contrasentido á la
» vez el hacer de un pueblo industrial y mercantil
» tina fortaleza de primer finten. Las verdaderas inu
» rallas para Barcelona serian la desapaticion de
»injustal prevenciones y el reconocimiento franco .y
»sincero de que debe ser bien tratado y bien com.-
» derado el pueblo que encierra dentro de sí mayo
» tes elementos de otden y seguridad. Pero no des
» mayemos , porque siguiendo con fé el pensamiento,
» el ensanche se verificará, porque la insistencia,
» siempre dentro de los límites de la mas estricta lega
» lidad, hará que triunfe esa reforma; sin la que ni en
»Barcelona habría salubridad, ni se desarrollarla el
» progreso industrial , mercantil é intelectual á ye
» está llamada entre las grandes poblaciones de Es
» pana. No deben abatirle á V. las contrariedades
» de todo género: nada grande se ha conseguido en
»ninguna parte sin grandes luchas y sin grandes
«disgustos.»
Las ideas del Sr. Madoz son las mismas que abri
gan varios generales ilustres de Espana, cuyos nom
bres nos abstenemos de citar en este momento, y las
que profesan las personas que juzgan bajo su•verda
dero punto de vista esta cuestion tan trascendental.
Las poderosas razones que en- apoyo de lo que
llevamos dicho aduce el Sr. Garriga en su Memoria
descriptiva del ante-proyecto de ensanche de Barcelona,
que continuamos al pié de estas líneas, creemos que
bastarán asimismo para convencer á los mas obsti
nados de la necesidad que tiene dicha ciudad de un
ensanche ilimitado.—El plano que acompanamos en
este número, aprobado por el Excmo. Ayuntamiento
de Barcelona, lo creemos todavia susceptible de al
gunas mejoras.
Si nos es posible procurarnos el plano trazado por
el Cuerpo de ingenieros, lo publicaremos en este
periódico, y el público podrá entonces fallar con
mas acierto. —M. C. y T.
MEMORIA DESCRIPTIVA
DEL ANTE PROYECTO DE ENSANCHE
DE LA CIUDAD DE BAR(ELONA.
Excmo. Sr.
El ensanche de Barcelona es una apremiante necesidad
que nadie osa poner en duda; pero la conveniencia dé que
este sea mas 6 menosestenso, bajo el punto de vista de in
terésgeneral del Estado y particular de la provincia , es el
gran problema que V. E. con laudable celo ha querido ver
resuelto, al honrarme con la mision especial de un ante
proyecto, que, merced á los positivos auxilios de esa Exce
lentísima Corporaciou , y al franco , leal y espontáneo crpoyo
del Excmo. Sr. Capitan genera), franqueándome la entrada
á todos los puntos fortificados, y cuanto ha dependido de su
autoridad, he podido concluir en un breve espacio, asegu
ráudome dé su exactitud en la parte topográfica , y tengo el
honor de elevar á manos de V. E., mientras me ocupo de
panel en limpio el de circunvalacion á la escala de uno por
mil , que es el primitivo encargo que Y. E. m'yo la dignia -
cion de hacerme en oficio de 9 de setiembre último.
La cuestion de ensanche, que desde remotos siglos viene
siendo el voto general de esta ciudad, ha sido mirada pbr
los gobiernos de todos matices que se han sucedido, unas
veces con indiferencia , con desden otras, y quizá siempre
con prevencion y celos; no se ha resueltojamás de una ma
nera conveniente al Estado y al país, y esta es la razon de
que Barcelona con su preciosa topografía , con su puerto al
centro del Mediterráneo, que, podria llegar á ser escelénte,
con el genio laboriosoy emprendedor de sus habitantes, y
con todos los elementos de riqueza y prosperidad que en
cierra en su seno, ha descendido del puesto que habla con
quistado con su valor, con su comercio y con su industria#
digna rival de Génova y Venecia, no pasando nora de una
capital de tercer órden laque esta llamada á ser la reina del
Mediterráneo.
Barcelona nació cenida de una faja de piedra, y en su
primera época ocupaba solamente la parte alta de la ciudad
en un rechicido perímetro de 1,222 metros, con 104,757 del
superficie; pero este primer cinto de la ciudad de Aníbal
cayó al empuje del natural desarrollo de la poblacion, y de
la apremiante nece,Mlad de engrandecerse. En 1363 consul
tando las necesidades del momento, sin estender la vista al
porvenir. y solamente para rendir culto á la opinion irresis
tible de la época, se levantó el segundo cerco cuyo perímetro
fué de 5,096 metros con 1 311,770 de superficie. En este re
cinto vegetó la ciudad Condal con estrechas y tortuosas ca
lles, y aprovechando el terreno para edificar privándose de
luz, de patios, jardines y de toda ciase de desahogos, hasta
que en 1644, cuando los muros no podían ya contener la
poblacion, se erigió el tercer cerco con un perímetro de
6450 metros y superficie de 2.180,602. Pero desgraciada
mente no hemos podido disfrutar de este, aunque reducid
simo espacio, porque en época de infausta recordacion pará
Cataluna lano 1719) los barrios Mar hermosos y ricos de la
capital hubieron de ceder su puesto á la Ciudadela, baluar
te de JunqueraS Ostallers, reduciendo el perímetro á 6.051
metros y á 2.018,174 la superficie, dentro la cual Barcelona
ha continuado su comprimido crecimiento, con todos los
inconvenientes inherentes á la falta del espacio indispensable
ti la higiene de un gran centro, hasta que por Real órden de
21 de agosto de 1854 ha caido el último muro, gracias y loor
eterno á la segunda Label , cuyo nombre ensalzarán las ge-=
neraciones masremotas, y Cataluna recordará con gratitud
que debe á su Reina el engrandecimiento de la capital y el
brillante porvenir que la espera.
Testigos de nuestra opresiou son las e•trechas y tortuosas
calles, la falta de plazas y paseos, de jardines y patios para
desahogo, la elevacion de nuestras mezquinas viviendas, y
los subterráneos de le mayor parte de ellas; y como conse
cuencias de la thisrna la falta de aire, de luz y el sol en las
habitaciones, el agrupamiento de 183,787 personas precisa
dasá albergarse en tan reducido perímetro que apenas tocan
11,111 metros de terreno por cada una, cuando segun los
cálculos del célebre Levy, admitidos en todos los paises cul
tos, necesita 10 metrels cada individuo, no siendo pues de
admirar que la cifra mortuoria sea mayor que la de Paris, y
casi doble que la de Londres, ti pesar de las ventajas que
nos dá sobre aquellas capitales un clima benigno, una at-,
mósfera despejada y brillante cielo.
Si Barcelona en su presente y en lo pasado tiene que de
plorar los efectos de rancias preocupaciones y errores de
Gobiernos poco ilustrados, ahora que el derribo de las
murallas nos ofrece oportunidad de reparacion, cuando rige
los destinos del pais una Reina que solo anhela la felicidad
de sus gobernados, cuando el mundo entero camina á pasos
agigantados hácia el progreso moral y material: cuando pot
todas partes se ofrecen ti nuestra vista mejoras colosales.
Barcelona, siempre rica y poderosa con su infatigable acti
LA ILUSTRACIÓN BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. 107
velad y con su espíritu emprendedor , no puede quedar re
zagada, ni dejar de proponer al Gobierno de S. M. proyec
tos grandiosos que estén en armonía con el desarrollo pro
gresivo del presente siglo
A V. E. cabe la envidiable gloria de inmortalizarse, inau
gurando la grandiosa obra del ensanche en pro de la higiene
pública y privada , de la industria , del comercio, de la mo
ralidad y en interés de la Naeion entera, que a erá aumenta
dos sus ingresos á proporcion del desarrollo que adquiera la
ciudad industrial y mercantil por escelencia, y no correspon
deria á la honrosa confianza que Y. E. me ha digensado '
si, partidario de un reducido ensanche, rae limitase á pro
poner mejoras raquíticas que nuestros hijos calificarian de
mezquinas, al cotejarlas ton las que se están realizarlo en
este momento en París, Marsella ,Amberes, Sebastopol y
en la misma capital de Espana , donde las buenas doctrinas
acaban de tener un brillante triunfo no solo con el derribo de
la Puerta del Sol, sino principalmente con una Real &den,
que, fundada en altas razones de conveniencia é higiene,
considera necesario y urgente el ensanche de aquella Villa,
cuya superficie de 7.763,757 metros se halla ocupada por
300,00a persorfas , correspondiendo 23-879 metros á cada
una, al paso que á los barceloneses, seeun he indicado, solo
les caben 11-111.
Las nuejoras públicas son el espejo fiel de la eir ilizacion,
y partiendo de este principio cona lene dejar consignado á
las generaciones futuras en monumentos indelebles el espí
ritu del siglo actual Por esto ini ante-proyecto, trazado
sobre el plano de 1 por 3,C00, que abraza la zona de necea
aalacion y prineipales avenidas de la ciudad, desde su con
fin con el Mediterráneo, se hace estensivo hasta las pobla
dones limítrofes, las mas de ellas situadas al pié de las
montanas, que cual anfiteatro circuyen, abrigan y defien
den la ciudad Condal. Por lo mismo, al paso que tiende á
unir la ciudad en el pueblo de Gracia para acallar las ur
gencias del momento, deja trazada la senda de la futura po
blacion , librándola de las trabas que en el poneeir conten
gan su progreso.
En el siglo presente en que se aprecia tolo lo grande y lo
bello, en que los hombres desean desenvolrer ámpliamente
sus ideas, en el que no hay dificultades insuperables, en el
sigla del vapor, de la electricidad y de las r las férreas, en el
siglo de agigantadas empresas, tales como el túnel en el
canal de la Mancha , la via férrea subterránea de Paris des
tinada á centuplicar el inmenso tráfico de aquella grandiosa
capital, las ciudades flotantes para recorrer el universo, y
otras y otras no podemos contentarnos con un limitado en
sanche. ?Y qué razon podría justificar el privar á je segun
da capital de Espana, de su natural y progresivo desarrollo?
Se cree acaso que el genio de estos habitantes ha degene
rado en punto á actividad? Carecemos tal vez de industria
para levantar una ciudad que rivalice con las primeras del
mundo? La posicion de Barcelona en el centro del Mediter
ráneo dejará de llamar á su puerto el comercio de todas las
naciones, cuando el Istmo de Suez acorte las distancias, y
facilite las comunicaciones con los paises mas remotos, si
los buques tienen ficil entrada y seguro abrigo en nueatro
puerto? Dejará de crecer nuestra industria, tan luego como
tenga espacio en que moverse, multiplicándose hasta el
punto de bastar al consumo del pais? Podrá menosde ele
varse fi una cifra fabulosa la que Barcelona ponga en las ar
cas del Tesoro por su nueva contribucion de inmuebles, y
mas aun por la incalculable multiplicacion de su comercio
por sus industriales de todas categorías? Seria nunca aca
bar, Sr. Excmo., si me propusiese enumerar todas las ven
tajas de un d'irritado engrandecimiento, y no hallo razon
plausible para que deje de tener efecto.
Ni siquiera podrá oponerse á mi proyecto la conveniencia
de circuir de nuevo la ciudad para ponerla al abrigo de iii
vasiones estranjeras, 6 para contener pasiones ariesas que
se cobijen en la misma; porque á ello contestada que nues
tro ilustrado cuerpo de Ingenieros Militares, tiene senalados
ejemplos en la historia antigua, y muy recientes en los sitios
de Amberes y de Sebastopol, que prueban la inutilidad de
los muros cuando albergan una gran poblar:ion, y si esto
es una verdad innegable en tesis general, toma mayores
creces concretándonos á nuestra ciudad que la misma opre
sion en que hasta ahora ha vegetado, la imposibilita de ser
plaza fuerte en adelante. Resultado de la (apremia que reni
mos hablando es que las poblaciones comarcanas y muy par
ticularmente las de Gracia, Hostafranchs y San Martín, se
han adelantado hasta nuestros muros, todo foque les han
permitido las servidumbres militares, de suerte que hoy,
Barcelona se halla bloqueada en su zona militar por una po
blecion cada dia creciente y por respetables establecimientos
febriles que no han hallado cabida inter-muros; de su rte
que si estos ahora avanzasen hacia los pueblos, seria pre
ciso conformarse, oí bien á quedar sin zona militar 6 á ape
lar á la deetruecion de inmensos intereses, y como conse
cuencia á la ruina de infinitas familias. Lo primero es im
posible. pues no puede sostenerse una plaza rodeada de ca
serío y de grandes edificios en los que el euernigo se cobija
Con iguales comodidades y mayor desahogo que los defen
sores, y levanta á su abrigo y á mansalva obras de defensa.
Menos posible es lo segundo , pues ni la ilustracion del si
glo, ni la sabiduría del Gobierno permitida , que mientras
el mundo entero camina á su perfectibilidad , y respetando
los intereses existentes, se afana á crear otros, que mejo
ten la condicion del hombre y le proporcionen nuevos go
ces, se pensase en destruir lo que la industria ha levantado
bajo el amparo de la ley. Nó , Excmo. Sr.. la época de de
vastacion que nos recuerda el fuerte de la Ciudadela pasó
para no volver.
Y no solamente son inútiles las murallas para defender
Tos grandes intereses confiados á su custodia , sino que ellas
serian la destruccion de estos mismos intereses , que tarde
temprano desaparecerian por consecuencia de un bom
bardeo ó de un asalto en que triunfasen los enemigos este
riores.
Si en lo antiguo era un adagio vulgar , pero cierto, que
plaza sitiada plaza ganada , lo es mucho mas ahora por los
progresos que la ciencia militar ha hecho en el sistema de
ataque, no habiendo sido tan afortunada en los medios de
defensa , y por esta razon y para evitar los horrores de un
sitio, y los de una toma por un asalto, y el desenfreno de
una soldadesca ebria de sangre en el calor de la victoria, se
ha abandonado universalmente el sistema de cenir los gran
des centros de poblacion. Paris, Tuno, Amberes, Marsella
que han eetado inuralladas, respiran libres de esta traba,
se engrandecen , se multiplicar) dentro un grande espacio,
y nos estasia la contemplacion de las obras gigantescas pli
blicas y particulares que aparecen como por ensalmo. Ya
nadie piensa en rodear de murallas un grau centro de pobla
dor], y mucho menos criando este sea mercantil y fabril.
Si las murallas son inútiles para defensa de enemigos
esteriores, si son perjudiciales á los intereses que encier
ran, mayores males causan todavía en las revueltas intes
tinas cuando el pueblo toma parte en ellas, porque la insur
reccion se apodera facilmente de algun punto fortificado,
con todos los recursos militares que encierra, y se bate con
ventaja contra el ejército, que, precisado á recorrer calles
tortuosas y eatrechas, como lo son todas las de las ciudades
antiguas muraliadas, halla á cada paso obstáculos y barri
cadas en las que , defendidas por muy m ecos hombres , se
estrella el ;olor del soldado. Testigo nuestra ciudad que
desgraciadamente ha presenciado mil revueltas, que no hu
bieran existido, si hubiese ocupado dos tantos mas de espa
cio. con calles anchas y rectas, y con espaciosas plazas,
donde la fuerza pública habria operado sin el menor riesgo
y con todo desahogo y desembarazo.
No se oculta al saber del Cuerpo de Ingenieros, como no
ha pasado desapercibido á un ilustrado príncipe que Barce
lona ha tenido el reciente honor de bo-pedar, que las °ion
tanas que nos circuyen al N. O. están como colocadas de
intento por la naturaleza para defender la llanura en la que
tiene asiento la antigua, y viene llamada á campear la nue
va ciudad. Lejos de mí la idea de hacer la mas leve indica
cion acerca del inmenso partirlo que la ciencia militar sacará
de seguro de la cordillera que tenemos á la vista, á cuya
falda se levantan ufanos tantos pueblos que no pudieron te
ner cabida dentro de las murallas. Estrano en el arte de la
guerra, no tengo otro apoyo que la recta razon y sana crí
tica, que nos pone en evidencia la imposibilidal de defensa,
cuando el punto fortificado carece de zona militar, cuando
encierra una poblacion numerosa que consume instautá
nearnente todas las vituallas, y cuantiosos intereses que no
permiten llevar la defensa hasta el punto de que estos des
aparezcan. Viene tarnbien en mi apoyo la opinion compacta
de eminentes patricios y estrangeros que han visitado nues
tro suelo, la de Napoleon el grande, el primer guerrero del
sigo, que mandó trazar la fortificacion sobre esas montanas
que Dios ha colorado para guarda de Barcelona. Por último
me apoyo en el ejemplo de Paris, Marsella y otras ciudades
populosas que han tenido la dicha de ver desaparecer sus
muros reemplazados por fuertes destacados que la ciencia
militar ha califeado de la mejor y mas segura defensa con
tra enemigos esteriores , y mucho mas contra los desmanes
interiores. Este problema lo han resuelto últimamente á fa
vor de los pueblos los monarcas de Berlin y Viena al decre
tar el ensanche de Rige y el de la capitel del Imperio. Des
pejada esta incógnita por personas competentes despues de
largos y serios debates, solo cumple decir que ninguna otra
ciudad está colorada en posicion tan rentajosa para ser de
fendida parfuertes. y que otra ciudad alguna tiene maspre
cision de espacio para las necesidades del momento y para
el desarrollo futuro de su creciente industria.
Dejo sentado, Excmo. Sr., que Barcelona en el crecido
número de 183,87 almas de poblacion 'necesita de ensan
che segun el cálculo de Levy á 40 ni. por individuo 6.400,7,60
metros, y como solo en el dio contiene 2.018,174, le faltan
4.332,386, de absoluta necesidad v'tal ; ademas este no pue
de ser limitado sino grande, cual conviene á la magnitud de
los intereeee que encierra y al miranda' que le espera, que si
se cree necesaria la defensa para proteger esta misma rique
za, nq cumplirla el objeto una nueva cerca bloqueada por
los pueblos, caseríos, y grandes edificios que nos circuyen.
En estos conceptos mi ante -proyecto ocupa el terreno que
la naturaleza y la opinion pública designan para la nueva
ciudad. La sola a iste de cualquiera de los cuatro distintos
ante-proyectos bastan para formar concepto de la distribu
ciun que se proyecta. Estoy muy distante de pretender que
sea una obra acabada, perfecta; al contrario solo aspiro á
presentar en conjunto, toque, segun mi humilde voto, de
berá ser Barcelona en su primera época de desarrollo; y de
jo para el definitivo plano. que debiera formarse en cerní
rimen público 6 per lo menos con la concurrencia, de peraormas
y corporaciones científicas , la coloeacion de edificios públi
cos ya sea al centro 6 ya en el perímetro segun sea su im
portancia, categoría, y destino, el senalar á ciertas indus
trias, que por sus procedimientos 45 por su ruido incomodan
á los vecinos, los barrios que debieran ocupar, el destinar
para la clase obrera siempre atendible, elemento de riqueza
y poderío para una poblacion fabril, otros barrios con habi
taciones cómodas pero económicas al alcance de sus fortu
nas, el reglamentar bandos de policía que alcanzasen las po
blaciones comarcanas para la debida uniformidad, la altura
de los edificios que en mi concepto no deberian pasar de dos
á tres pisos con sótanos y desvanes, para que nadie se vea
privado del aire, luz y sol, tan conveniente á la comodidad
y á la higiene, por (ultimo el prever infinidad de minucio
sidades que no pueden tenerse en 7fa en un aute-pro
yecto.
Mi idea dominante ha sido eviíar la monotonía de una
ciudad, cuyas manzanas y edificios del todo iguales como
sucede en la Barceloneta, confunden al transeunte y prefie
ro vias en todas direcciones que acortan las distancias, tra
zar infinidad de manzanas con fondo capazde contener gran
des patios y jardines, regularizar las calles á cordel dando á
las eprimer &den destinadas á paseos 50 metros de ancho,
20 metros á los de segundo órden, pudiendo unas y otras
contener das ei mas filas de arbolado ea pro de la salobridad.
primer elemento que he tenido en cuenta , por último á las
de tercer órden les bastan 10 metros.
Las calles anchas con edificios quena sean altos en dema
sía reciben, aun en invierno, los benéficos rayos del sol, y
Sir piso siempre seco no introduce la humedad que hace in
sanos los edificios, se prestan además á pórticos corridos en
beneficio del público que halla abrigo en tiempos lluviosos.
y le pone á cubierto de los rayos del sol en los ardores del
verano: sin embarga en nuestros ante-proyectos de nimio
ros 3 y 4 no hemos querido privarnos de ilustrar el asunto.
estudiándolos bajo el sistema admitido en las poblaciones
modernas, como Turin y las mas importantes de los Estados
Unidos. No he descuidado de trazar espa i0S34 plazas para
hermoseo, conveniencia y desahogo de la poblacion , cen
tros de grandes establecimientos y reuniones mas6 menos
importantes bajo el punto de vista mercantil y fabril.
lie creido muy conveniente y de mucha importancia un
paseo de cirerinvalacion, dicho vulgarmente, boulevard
que partiendo de la punta del puerto del Este, y recorriendo
el frente de la Barceloneta , empalme con el paseo de San
Juan, y regularizando las sinuosidades de N. y O. de la ciu
dad, dé vuelta al rededor de la misma. No he perdido de
vista los intereses creados y la utilidad de enlazar la Rambla
de Barcelona con la calle Mayor de Grada, y prolongar las
demás de primer órden relacionadas con las de ambas po
blaciones que salen á las afueras, y muy particularmente
prolongar el boulevard del lado N. en línea recta por ambos
estrenamos hasta unirse á la carretera general, la de Madrid
en Sans y á la de Francia ea !caria 6 sea el llamado Pueblo
Nuevo.
He hecho tambien un particular estudio de la cordillera
de montanas que en forma de media luna circuye la parte
N. O. de la ciudad y de la direccion de sus aguas, á fin de
conducirlas convenientemente unas al rio Besós y otras á la
peste del llobreget, quedando la poblacion á cubierto de
avenidas y alejando todo temor de inundaciones. Tambien
he tenido presente la necesidad de reemplazar el actual ce
menterio por otro mas propio a su destino, indicándose en
el plano un punto de Manjuich que se amolde á mi pensa
miento. Trazado el ante-proyecto en el espacio que media
entre la ciudad y Gracia, terreno que considero por el pronto
necesario, contiene unos 3.374,100 metros de superficie y
por lo tanto es susceptible de grandes hospitales, de estable
cimientos benéficos de todas clases, de los templos que ne
cesite la nueva poblador], en una palabra la situacion do
nuestro llano, su clima templado y sumare y el terreno de
que podemos disponer, permitiria todo género de mejora
tan grandiosas y gigantescas como las que se están reali
zando en paises ma5 privilegiados, y llamará la atencion de
ricos capitalistas en beneficio del pais, que hasta ahora re
(rala nuestra crítica opresion yendo á disfrutar su fortuna
en poblaciones mas desahogadas. La abundancia de aguas
que tenernos. y el aumento de que es susceptible el poeta
de su nacimiento, y la configuracien del terreno proporcio
rueda establecer cuentes fuentes públicas de esceleute agua
potable se crean convenientes, y aprovechar el sobrante pa
ra la limpieza de calles y plazas, a aun para motor de infini
tos establecimientos y riego de las afueras. Es indudable
que con el alto nivel de las minas del foil y San Gervesio,
tuyas aguas se elevan actualmente sobre el ponlo mas alto
de la ciudad, podrian con una bien entendida conduccion
hacerse subir á una altura mayor que las azoteas de la nue
va poblacion en beneficio de la comodidad de Ins vecinos y
de la higiene pública, sin necesidad de emplear las bombas
de compresion, medio costoso pero que produce muy bue
nos resultados en las eités de Lerndres, Liverpool y en otros
puntos del reino vecino, sino en el caso que tuviésemos que
limitarnos fi las abundantes aguas que nos arroja la cauda
losa mina de Moncada , cuyo nivel viene fi 9m. sobre el pun
to mas alto de la ciudad, unos 23m sobre el mar. El agua la
mismo que el gas para el alunibrado Ilegaria hasta las habi
taciones mas altas, y los propietarios porlrian gozar a poca
costa de estas inmensas ventajas Dentro de este límite de
108 LA ILUSTRACION BARCELONESA , PERIÓDICO UNIVERSAL.
hiera mi juicio espaciarse por de pronto , y sin limitacion
alguna para lo porvenir, la segunda capital de Espana , la
que es emporio de su comercio é industria , la que en lo an
tiguo rivalizó con Génova y Venecia , la que merced á su
ahogamiento y al abandono de su puerto , se ha resignado
á ceder la supremacia á Marsella , llamada oportunamente
por un célebre estadista , la fachada de Francia en el Medi
terráneo, á cuyo título respecto de Espana debe aspirar
nuestra ciudad , desde el momento que se la conceda espa
cio para respirar y crecer y puerto seguro para cobijar las
naves.
Antes de concluir esta breve resena , y sin querer repro
ducir argumentos, me he propuesto probar por la simple
vista del plano, y ron el elocuente idioma de los guarismos
que nuestra necesidad de ensanche es incompatible con la
fortificacion murada que ha indicado el respetable cuerpo
de Ingenieros. En efecto, dígnese V. E. fijar la atencion en
que la superficie actual ocupada por el caserío contiene
2.048,174 metros cuadrados; que la zona de eircunvalacion
ó sea faja de terreno edificable situada entre las fincas rústi
cas y urbanas que ocupaban las derruidas murallas, incluso
el camino de ronda y los baluartes de San Pedro, Junque
ras, Canaletas, Ostallers y San Antonio, senalados en el
plano de color amarillo tiene 635,339 metros, por último
que la zona ó límite de ensanche propuesto por los ingenie -
ros que partiendo de la Font trovada en la montana de
Monjuich, pasa junto á la puerta de San Antonio, toca al
baluarte Ostallers, pasa por el Criadero y termina en los
molinos junto al fuerte Pío, senalada en el plano de color
amarillo y letras A B C D, solo nos permitirla disponer de
59i,100 metros de superficie, incluso las derruidas murallas
y camino de ronda de este lado , puesto que no es edificable
la parte O. ó sean las huertas de San Beltran para no pre
juzgar la importancia del puerto proyectado, su ensanche ea
aquel punto, cuestion tan vital para Barcelona como su pro
pio ensanche, ni tampoco podria pensarse en edificar la,
parte del E. ó sea paseo de San Juan mientras sirva de cam
po de Marte y Esplanada de la Ciudadela.
El cálculo que acabo de resumir muestra hasta la eviden
cia que una nueva muralla inútil para la defensa , y de tur
coste indecible, nos dejarla muy luego tan ahogados como
nos hallamos en la actualidad , y no bien se habria dado co
mienzo al cerco, ya se hubiera de pensar en su destruccion
para atender á nuevas necesidades , porque el terreno dis
ponible está muy distante de satisfacer las de momento.
Mi sencillo trabajo recomendado con la proteccion que
V. E. le dispensa , es la primera piedra echada en los ci
mientos de nuestra futura prosperidad , otros talentos mas,
privilegiados levantarán el grandioso edificio que será urr
monumento imperecedero del incansable celo de V. E para.
obtenerdel Gobierno de S. M. el ensanche que es el voto
general de sus representados.
Dios guarde á Y. E. muchos anos.— Barcelona 1.° di
ciembre 1857.—El arquitecto Municipal, MIGUEL GARRIGA
ROCA.
Esplicacion del ante-proyecto de ensanche de la ciudad
de Barcelona aprobado por el Excmo. Ayuntamiento,
de la misma con acuerdo de 6 de abril de 1858.
1.° Este proyecto, limitado á satisfacer las necesidaderl
actuales. ocupa un llano con suave descenso hacia el Sud ,
por ambo; lados en el espacio intermedio de la ciudad y
barrio de Gracia desde N. á S., conservando los límites ae -
tuales de ambas poblaciones del E. al O.
.2.° Los derrubios de la cordillera de montanas que cir
cuyen la parte N. de la llanura , asi como las aguas que en
rijas de lluvia corren por los terrenos altos , se dirigen al rio
Ilesós por un lado y casa Tunez por el otro, á fin de alejar
todo temor de inundaciones en la nueva y antigua ciudad.
3•0 La nueva poblacion, á semejanza de la preciosa Tu-
rin y otras ciudades modernas y de los Estados tniaos, se
ha distribuido en grandes manzanas, las mas de 200 metros
de longitud con 140 de latitud , capaces de contener espacio
sas habitaciones con deliciosos jardines. Las calles , todas á
cordel, tienen generalmente 10 metros de ancho, algunas de
ellas 20 metros susceptibles de colocarse dos filas de árbo
les, y los paseos 50 metros que pueden embellecerse con
cuatro filas de arbolado , cumpliendo satisfactoriamente los
preceptos de bijiene, y los de comodidad y belleza.
4•0 Paseos en todas direcciones dan animacion y vida a
la ciudad antigua y á la poblacion en proyecto. Uno de ellos,
partiendo del puerto en la Barceloneta , circunvala la ciudad
actual hasta encontrar el mismo puerto en las huertas de
San Beltran. Otro paseo á cordel que desde el punto culmi
nante llamado la Cruz Cubierta se dirige al Besós, y pasan
do tanjente á la ciudad , reemplazea la actual carretera de
Aladrid á Francia , y se confunde con el de eircunvalacion
entre los puntos Tallers y S. Pedro. Otro tambieu á cordel
paralelo al anterior, parte del punto estremo O. de Sans,
pasa tanjente al caserío de Gracia con direccion á San An
drés. Otro, el cual podríamos llamar del E., principia en el
paseo de San Juan , se dirige á la montana, y formando án
gulo recto con los anteriores, los une por la parte del E.
Otro paralelo del que acabarnos de hablar, llamado del Prín
cipe de Asturias que principia á la espalda de la calle Alta
de S. Pedro , coincide exactamente con la calle proyectada
para abrir una coniunicacion directa desde la plaza de Pa
lacio al mercado de Santa Catalina , que pasando por frente
la iglesia de Santa Mafia y por detrás de la calle de la Pla
tera , cruza infinidad de estrechos callejones que con esta
mejora recibirán la animacion, comodidad y salubridad de
que ahora carecen. Otro paseo denominado de Gracia que
recorre en línea recta todo el espacio que media entre la
calle de esta ciudad , llamada la Rambla y la calle Mayor
de aquel barrio. Otro que llamaríamos de San Gervasio ó
del O. que principia al estremo de la calle de Ostallers ó sea
de Valldoncella y cruza junto á la fabrica Fundicion de bron
ces y otros metales. Por último, otro paseo que podria de
nominarse de los Jardines queatraviesa el centro de la po
blacion en proyecto del E. á O. intermedio y paralelo á los
otros dos y tiene un jardin en cada estremo co lo_s cuales
BORDET
Municipales, con prisiones de arresto y otras dependencias.
Estas plazas, divididas en dos partes , con destino la del
frente de la iglesia , á regocijos públicos y al mercado la
otra , en cada una de las cuales se colocan dos fuentes do
agua potable que podrían destinarse en los ángulos de la
plaza y testeras de un tinglado en cada una.
6.° Para enlazar la poblacion en proyecto con la actual
ciudad , y al propio tiempo con el barrio de Gracia y demás
pueblos vecinos, se concilia el ornato público con el respeto
que merecen los intereses creados; á cuyo fin salen al paseo
de circunvalacion las principales calles ó avenidas existen
tes en ambas poblaciones, esto es , la ciudad antigua y el
moderno barrio de Gracia, y algunas otras de notoria utili
dad y conveniencia, como son 7 La proyectada desde la plaTa
LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIODICO UNIVERSAL. 109
recen de sumaconveniencia, y contribuyen al ornato y buen
gusto que ostentan las poblaciones modernas. Una muy es
paciosa que llamamos de Cataluna en el paseo de los Jardi
nes al centro de la nueva Barcelona. Otra al centro del pa
seo de circunvalacion , tanjente á la antigua ciudad , por el
que pasará la carretera de Madrid á Francia. Otra finalmen
te al centro del paseo de S. Fernando , tanjente al caserío
de Gracia.
9.0 Forma parte del ante-proyecto, el desarrollo de N ias
públicas en todas direcciones desde Barcelona á los pueblos
limítrofes , aprovechando en lo posible las actuales comu
nicaciones, como por ejemplo, la de Sarria.
10. No hemos olvidarlo trazar un campo de Marte de mas
capacidad y regularidad que el actual, algo apartado del ca
Buenavista que nos conduce al anden alto del muelle del O.
Otra al montecito llamado de los Molinos , cuyo punto do
minante rodeado de un jardín botánico, destinamos para
panteon de personas ilustres, y su piso bajo para salas mor
tuorias, optando por la planta circular que se presta á vigi
lar facdmente los aposentos desde un mismo punto.
13. Finalmente, para complemento de nuestro ante-pro
yecto, acompanamos por separado , á mas de varios planos
ante-proyectos del ensanche á la escala de Vs000 y al de %so,
los estudios detallados del plano, del ensanche y mejora del
puerto que tanto interesa al comercio é industria de nuestra
ciudad y á los intereses generales de la Nacion.
Barcelona 1.° de diciembre de 1853,—El arquitecto munis
cipal, Miguel Garriga y Roca.
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PROYECTO DE ENSANCHE DE LA CIUDAD DE BARCELONA SOBRE
LA TOPDGRAFIA DE DICHA CIUDADY SUS AFUERAS.
Las lineas, edificios y esplicaciones de coLor negro representan el estado dctual
la Enea A B CD el limite de ensanche consignado por el cuerpo de Inged del Eter
las lineas, colorido y letra de carinin el proyecto general de ensanche due juzgo mas
converiente. ,S2rce10112 28 Noviembre 1557
5a,177.7a y .LfÁt
PLANO PARA EL ENSANCHE DE LA CIUDAD DE BARCELONA APROBADO POR EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE DICHA CIUDAD EN SESION DEL 6 DE ABRIL DE 1858.
podria construirse dos gratMes palacios con sus dependen
cias, dignos de su objeto, destinado el uno á morada de Su
Majestad y el otro á esposicion general de productos del
pais, de nuestros adelantos en la industria, artes, etc., etc.
$.° La simple vista del ante-proyecto demuestra la div i
sion de la nueva Barcelona en tres distritos , Este, Oeste y
Centro, y cada uno de ellos , subdividido en dos barrios,
Sud y Norte. Cada barrio le constituyen ocho espaciosas
manzanas, en cuyo centro hay una plaza de suficiente capa
cidad para ser porticada , y poderse dividir en dos partes
por medio de una isla compuesta de edificios públicos, como
la iglesia parroquial en el centro y casa del cura párroco y
Juzgado de Paz en sus costados, terminando con colegios de
educacion para ninos de ambos sexos, llenando sus inter
medios, el asilo de maternidad , hospital provisional con ha
bitacianes para las hermanas de Caridad , cuartelillo para
de t'alado de que hemos hablado. Otra que desde la puerta
principal de la Iglesla Catedral pasa por la calle de las Mo
las. Otra que desde el paseo del O. penetra en la antigua
ciudad por Valldoncella y Hospital. Otra, que empalme y
coincida con la calle de la Union, etc., etc.
•.0 En los costados E. y 0. de la nueva Barcelona van
trazadas dos plazas que denominarnos del Besós la primera,
y del Llobregat la segunda , con destino á las estaciones de
todos los caminos de hierro , cuyas plazas , para comodidad
de los viajeros que hubieran de trasladarse de una fi otra
estacion, podrían facilmente comunicarse por medio de una
vis férrea subterránea , aprovechando la favorable disposi
cion del terreno , cuyo nivel es mas bajo en sus estremoo
que en el centro.
8.° Ademas de las plazas de cada barrio y de las dos que
acabamos de hablar, hemos trazado otras tres que nos pa:
'serio, para evitar todo peligro en dias de ejercicio de fuego.
11. Igualmente ha debido ocuparnos y ha llamado nues
tra atencion, la colocacion del cementerio, y despues de in
finitas inspecciones de las afueras, hemoS venido á dar pre
ferencia al terreno de la montana de Monjuieh , llamado las
Planas de Liada , en el que habla antiguamente el convento
de monjas de Santa Clara , cuyo punto ventilado y de pre
ciosas vistas se presta al objeto que se le destina por su ca
pacidad , piso elevado, terreno flojo , de facil evaporacion y
consumacion de los cadáveres.
12. En el crucero de caminos ó sea punto llamado Cruz
Cubierta , cuyo piso elevado se presta á ser un hermoso
punto de confluencia, hemos trazado una grande plaza, de la
que parten vias en distintas direcciones, siendo la principal
la carretera de Madrid que atraviesa la ciudad. Otras que se
dirigen á las poblaciones inmediatas. Otra que llamamos de
Itéeuerdos de
la
Dabana,
TOMADOS DEL. ALRUM DE UN VIAJERO FRANCÉS.
Lo que se ve en sus calles, y lo que no se re.
Á. causa sin duda de los contratiempos que sufri
mos, nunca he saludado con corazon mas contento
una ciudad extranjera. Yo hubiera querido echar,
desde el pavimento de baldosas del muelle , tan blan
cas como el mármol de Carrara , algunas miradas
retrospectivas á la brillante bahía , y á las colinas le
janas , que se destacaban como ramilletes de verdura
en el azul profundo del cielo. Pero en el momento
se apoderaron de mi, negros, bateleros, cocheros,
etc., etc., cogieron mi equipaje , y me llevaron, de
buen ó mal grado , á la fonda.
Una fonda en la Habana es una casa mas ó menos
espaciosa , construida con el objeto de recibir el ma
yor número posible de personas ; así , aunque rio
haya muchos aposentos, en cambio hay muchas ca
mas , que es lo esencial. Muchos viajeros se habrán
quizá lamentado de esto ; por mi parte , libre de la
pesadilla de la cuarentena , hasta la paja al aire libre
me hubiera parecido lecho suntuoso , y hoy embelle
cen mi memoria agradables recuerdos de la ciudad
espanola para pensar en incomodidades pasajeras , y
comunes á todos los viajes , en este como en el otro
hemisferio. Además! las noches son muy cortas,
cuando la luna de los trópicos las ilumina , y los fre
cuentes y espléndidos rayos del sol vienen á desper
taros desde el alba!
La fonda de la senora latray es pintoresca y orien
tal. Un patio de columnas soportan las galerías inte
riores. La escalera es espaciosa y cómoda , el salon
se abre á todas las brisas, y se come en un vestíbu
lo abierto, comedor el mas meridional que he visto
en mi vida.
Tiene dormitorios, donde no se pasanmas que las
horas del reposo , con su mesa de tocador , una có
moda y algunas sillas , á las que hay que anadir el
equipaje del viajero para complemento del mueblaje.
Las camas tienen sus mosquiteras, y unos colchones
tan ligeros y frescos como lo exige el ardor del
La mayor dificultad que experimenta el viajero,
acostumbrado á la vida sedentaria , esla de plegarse
á las costumbres que varian tanto segun losclimas.
Esta es sin duda la razon que inclina á los viojeros
á quejarse, sin mala intencion de seguro, y á exaje
rar las incomodidades que se ve obligado á sufrir en
país extranjero, y á senalar como inconvenientes
graves , usos, que los indígenas encuentran los mas
naturales del mundo; de esa manera , habria una
multitud de observaciones y detalles que chocarian
en un libro á los lectores del Norte viajando por el
Sur, si no se tuviera cuidado de recordarles sin ce
sar que las diferencias de temperatura , costumbres,
estaciones y temperamentos constituyen tantas impo
sibilidades en nuestro género de vida , como crean
necesidades en otro completamente distinto. Cada
.cosa tiene su razon de ser ; y así , los pueblos de los
trópicos no tienen mas necesidad de construir casas
cerradas, guarnecidas de.caloríferos, que la que tie
nen los pueblos vocinos del polo.de kioskos y casas
de campo, abiertas á los cuatro vientos.
:En último análisis , las fondas enYCtiba -se resien
len un poco'de la indolencia quese atribuye á la ra
za espanola , que habita aquella isla , y que no es
itlizá mas que el efecto necesario y natural del di
ana. Por otra parte , contribuye en gran manera á
testo, la generosa hospitalidad que allí se recibe. Los
extranjeros de distincion hallan en la Habana tantas
casas amigas que se abren para.recibirlos, tantas me
sas de familia , en que tienen guardado su asiento,
que en ninguna parte puede sentirse menos la insu
ficiencia de los establecimientos reservados á. los via
jeros. No se conocen , pGr ejemplo , las casaslimue
*lacias , y •si rio se quiere habitar una fonda, es pre
ciso tomar una casa , alquilar muebles ó comprarlos.
Tal vez este incotrveniente disminuye el numero de
familias americanas que de otro modo irian á osten
tarsos trenes elegantes durante el invierno , dejando
á los habaneros mucha ganancia. Hablo de las emi
graciones de familias , porque un hombre solo en
cuentra , como en todas partes , medio de colocarse
á su gusto en aquella ciudad predilecta , de que voy
á ocuparme , despues de tantos como lo han hecho
de tan diversas maneras ántes que yo.
;Cómo describir la Habana , la ciudad mas origi
nal que he visto debajo del cielo ! Las calles están
generalmente tiradas á cordel bajo un plano regular.
Pero !qué variedad en su aspecto! Las unas están pin
tadas de amarillo, otras de azul , blanco ó encarna
do. Esta tiene un piso , aquella dos, y no mas, pues
los huracanes no permiten mayor elevacion. Todas
tienen ventanas gigantescas y puertas inmensas; las
primeras con rejas de arriba abajo , que por mas que
se haga , hacen pensar mas en los enamorados que
en los ladrones. Algunas hay que tienen un postigui
llo , que pudiera en caso necesario dar entrada á un
hombre.
—Pero su objeto no es ese, caballero; es para
110 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIODICO UNIVERSAL.
ver mejor la calle y para tomar el fresco por la no
che; y además, en caso de accidente ó incendio, es
una salida preparada para los duenos de la casa.
—Muy bien , senora, no pensaba yo otra cosa,
créalo V.
—Nó , pero tiene V. cierto aire al hablar de los
enamorados
---;Oh! senora, ?se figura V. que si yo lo esto
:Viera de Y., podria pensar en la reja?...
La mayor parte de ellas sobresalen de mojo que
permiten las miradas oblicuas en la calle. Si hace
sol, se deja caer una celosía movible, no tan espesa
que impida ver por sus intersticios ojos negros ras
gados que harian palidecer por la noche á las estre
llas. Pero á esta hora, cuando la ciudad está sepul
lada en la sombra , apesar de los torbellinos de polvo
que cubren la atmósfera con sus átomos, todas las
ventanas se iluminan interiormente, las persianas se
levantan, y el paseante puede echar una ojeada en
-los detalles de la vida doméstica.
Los cuadros varian poco en general ; en dos filas
de sillones movibles se columpian los miembros de
la familia y los amigos de la casa. Los abanicos están
en juego ; la conversacion los acompana, y nadie ha -
ce caso de los que pueden oir algo al pasar. Se exa
mina la gente que cruza , y se deja examinar por
ella. El padre duerme, la madre se abanica, jó
venes charlan. En un rincon de la sala se are una
puerta cochera , y los rayos de la lámpara se reflejan
en los adornos de plata de un carruaje. Este es el
aspecto general del salon , abierto del lado de la ca
lle en la Habana, y esto lo que ha hecho decir que
las senoras vivian en la calle. La palabra es imperti
nente é inexacta. Los que han pronunciado este fallo
han sido injustos, y no se puede pensar que se ha
llegado en aquella ciudad á realizar lo de la casa del
cristal que pedia el ciudadano romano. Ni esta cos
tumbre es tan general como se cree, porque muchas
familias no se dejan ver mas que por los balcones de
un piso principal, lo cual ya está mucho mas ele
vado.
Los de la Habana varian de altura , forma y di
mensiones; todos están volados, unos descubiertos
y guarnecidos con balaustres de hierro, otros con
un lijero cobertizo, y realzados por columnitas de
madera torneadas y talladas caprichosamente. No
creo que los haya con rejas. No se está en el con
vento, ysi se estuviera, seria muy sensible, por
que la ciudad se seria privada de su mejor adorno
durante la noche.
En el intericra todo está abierto ; el aire circula li
bremente, y las puertas ventanas solo tienen un pe
queno compartimento guarnecido de cristales, para
los momentos de lluvia ó ventolinas. Fácilmente se
concebirá que no se puede estar al abrigo del polvo,
con tales construcciones , y que la brisa del mar so
pla como un inmenso abanico abierto sobre la ciudad
en los hermosos dias del invierno, que serian, sino
por el polvo, los del paraiso terrenal. En verano
llueve á mares, y las calles se convierten en canales
navegables únicamente con carruajes. IQué lástima
de polvo y de inundaciones!
!Estos son los inconvenientes de la poblacion ,
pero en cambio cuántas compensaciones ofrece! 1ns
dudablemente, siempre hay en todas partes muchas
cosas que desear, pero cada Uno ve con sus ojos, y
juzga bajo su punto de vista , y el artista que viaja,
el residente, preocupado Ion intereses materiales,
no se colocan en la misma perspectiva. Dígase lo que
se quieras yo no conozco ciudad nias encantadora
por su aspecto que la Habana, ni una sola donde lo
pintoresco y lo nuevo me hayan benito olvidar mas
completamente los inconvenientes que pueda ofre
cer.
Las calles de la Habana ofrecen el aspecto de las
çiudadcs meridionales ; el sol quiebra sus rayos en
todos los ángulos; las sombras se destacan con vi
gor extraordinario sobre el fondo claro, se pasean á
has pies de los paseantes, y descienden en anchos
panales de los balcones, en que se mueve á veces
una cortina. Todos los que recorren la ciudad tienen
cierto carácter, y hasta el frac negro y el chaleco
de seda americana son propios para despertar la aten
cion. ! Pero qué diferencia entre el paso prosaico del
hombre de negocios del Norte, y el ipdolente y poé
tico del hombre del Sur que no se finge caballero!
Bajo las anchas alas de su sombrero, especie de mar
co de sus :;abellos de azabache , cae anudado el pa
Dudo de seda que le cubre la cabeza. Su chaqueta
abierta permite ver el bordado de su camisa de ba
lista. cuyas mangas van enrolladas al rededor de la
taluileCa
A la cintura suele llevar el indispensable mache
te. ?Marcha á pié con sus escarpines amarillos y pan
talones anchos En tal caso, va contoneándose, con
la mano al lado , y el cigarro en la boca. —? Es un
paisano que viene de fuera? Si no va con la capa
hasta los ojos , y espoleando su cabalgadura , se ba
lanceará como la palma agitada por el viento, sobre
su mula , sentado como una mujer, con la rodilla
por encima de la silla. Asi desfilan las gentes de todo
color, desde el negro mas negro que sus botas de ca
lesero, hasta la criolla' qüe solo muestra su origen
africano en el contorno de las unas , y en el ángulo
del blanco de los ojos. Las volantas se cruzan con
estrépito ; los frutos de tantos colores circulan en
abundancia, y entre esta multitud abigarrada, locuaz
y ardiente solo se echa de menos una cosa, la que se
busca mas y se encuentra menos; ! las habaneras ! y
ardo en deseos de llegar basta ellas despues de tan
tas páginas como han interrumpido mi marcha. Pero
heme aqui.
Las habaneras tienen una reputacion capaz de jus
tificar toda la curiosidad de los estrangeros : y por
desgracia» las turcas , no hay mujeres
mas difícies de hallar y de conocer.
Bajo el punto de vista del paseante ocioso, la Ha
bana es el antípoda de Paris. Si un habanero viene
ápasar quince días á Paris , para conocer á las pari
sienses, no necesita mas que tomar el aire en los
boulevarts, ó los Campos Eliseos. Aqui encontrará
á las horas de moda , á cielo raso, ( ! demasiado tal
vez! ) la escala femenina . cuyos retratos han hecho
profusamente escritores y artistas ; porte, traje, ma
neras muy variadas, elegancia , todo lo verá y dis
tinguirá, desde la gran senora hasta la griseta , aqui
encontrará todos los tipos que han hecho familiares
la pluma y el buril. Pero si un parisiense se desem
barca en la Habana , para descubrir una sola haba
nera, le será preciso, si el teatro está cerrado , te
ner toda la obstinacion de un astri:norno buscando
un planeta.
En efecto , una habanera no se ve jamás á pié en
la calle, y esto por dos razones: la primera por no
estropear andando sus delicados piececitos ; segun
da, porque el clima es demasiado caliente para no
hacer á las mujeres .perezosas. Obsérvese que la pe
reza, que es en el Norte una inaptitud poco lauda
ble, en el Sur no deja de tener cierto encanto. En el
centro del dia , solo se veis negros en la calle ; solo
de madrugada ó por la noche puede ver el ex
tranjero habaneras: ?pero cómo? En su carruaje , y
envuelta la cabeza en esa mantilla , cien veces mas
graciosa con sus misteriosos pliegues, que todos los
sombreros que fabrican las hábiles modistas. La
mantilla' es tan general entre las espanolas , como
los sombreros entre las francesas ó inglesas: adorno
feliz que realza su belleza , porque la red de sus
blondas no oculta ni la mirada de fuego, ni la gra
ciosa sonrisa, ni los negros ojos , ni las nacarados
dientes, y flota solamente indecisa esparciendo som
bras que hacen mas hermoso su agraciado rostro. La
careta tiene el privilegio esclusivo de hacer imposi
ble la fealdad. Quién ha visto jamás una mujer en
mascarada sin juzgarla hechicera! La mantilla es una
media careta, un tercio, si se quiere . pero un ter
cio que embellece todo lo que no deslumbra absolu
tamente por su belleza al resplandor de la luz natu
ral ó artificial.
En carruaje siempre, sea que vayan á paseo, al
teatro • 6 á las tiendas, en las cuales, por lo como,
no entran , haciéndose traer las maestras al coche,
las habaneras conservan su belleza , y la reputacion
de ella, de que justamente gozan entre los extran
jeros.
La actividad se despierta al anochecer, como esas
flores que solo abren sus pétalos á las emanaciones
de las noches, y que los cierran con una gota de ro
cío, cuando el sol aparece en el horizonte ; dos ra
zones he dado de la desaparicion del bello sexo du
rante el día; otra has, que conviene indicar, por de
licado que sea el ttaiarla en este lugar.
Hela aoni:
Las criollas espanolas son morenas en toda la
acepcion de la pahlbra ; sus cabelleras son corno sus
ojos; lo mas negro y brillante que se pueda imagi
nar. Su tez es viva , come todas las encarnaciones
que soportan el calor de un gol ardiente. Para los
europeos esto es un encanto ;-ú ellas las desazona.
Las criollas espanolas ambicionan la blancura da las
mujeres del Norte, sin comprender jamás la sober
bia belleza de las mujeres del Ticiano ; ahora bien,
de todas las luces que realzan mas una tez morena,
la que le da mas brillo y tono es la luz facticia de
las reuniones de la noche. El teatro y los bailes son
sus lugares favoritos, y tal vez esta es la razon por
que un extranjero, privado de introducciones, pue
de solo ver allí á las habaneras.
Pero si la estacion de los bailes ha pasado , si no
está abierto el teatro, el único recurso que se ofre
ce á la curiosidad del viajero es el de los paseos
despues de puesto el sol. En el paseo de Tacon , en
el de Isabel 11, tan animado en invierno en la época
de las representaciones de la ópera italiana, el ex
tranjero tiene ocasion de contemplar la seductora
belleza de las habaneras recostadas en un carruaje
que no dejará de causarle adnairacioo.
Entre el carruaje de alquiler, con su postillon mal
vestido, coche estropeado, y caballo ético, y el ele
gante, barnizado, cubierto por todas partes de ador
nos de plata maciza, desde los faroles hasta el estri
bo , desde el bocado del caballo hasta las espuelas
del cochero, hay la distancia que separa á un simon
de una magnífica carretela.
Las ruedas de este carruaje que vamos descri -
hiendo, especie de bombé, son enormes, las varas
desmesuradas, y el peso de la caja, en lugar de car
gar exclusivamente sobre el eje , se comparte entre
las ruedas y el caballo de varas , lo cual hace que
este carruaje sea penoso para los cuadrúpedos que
soportan y llevan juntamente, cómodo y agradable
para las personas que se hacen llevar. Cuando se en
ganchan dos caballerías, el postillon monta la delan
tera.
Las continuas lluvias del estío hacen muy útil allí
esta clase de vehículos, que de otro modo, es pro
bable que hubiera desaparecido á influjo de la manía
de variar que acosa á la humanidad, y que conclui
rá, al decir de algunos, por uniformarla.
Una observaeion mas puede hacer el extranjero,
siguiendo con la vista á las cubanas que hacen arras
trar tan muellemente su indolencia en este original
carruaje.
Los orientales tienen acerca de la belleza femeni
na ideas singulares, y muy diferentes de las nues
tras. Los criollos son orientales en este punto, y se
comprende porque, sin acudir á la teoria de Mon
tesquieu. Véase como todo se encadena : el clima
ataca la actividad; el polvo y el calor impiden la cir
enlacien á pié por las calles; la ociosidad , que no
está sujeta á las exigencias del vestido, y la costum
bre del negligé desarrollan las proporciones orienta
les. En una palabra, mida contraria alli la robustez,
y como la mayoría hace ley, la gordura convertida
en belleza • todo la estimula y favorece.
Todos no serian quizá de esta opinion , tan con
traria á nuestras delgadas bellezas de Madrid , por
ejemplo, y de Paris, pálidas y trasparentes por ana
didura. En cambio el flamenco, el aleman , y aun el
inglés ballarian la analogía sin salir de sus casas.
Bajo cierto aspecto , es una fortuna que las cosas
sean asi ; sin embargo no parece enteramente justo
indicar como ley soberana esta apoloaia práctica de
las mujeres de Rubens , y mis recuerdos de la Ilaba
na protestan contra ciertas consecuencias del gusto
generalmente adoptado, que relegaria al segundo
rango tal belleza , que , segun las reglas del arte y
del sentimiento , deberia ser colocada en el primero.
Trad. por MODESTO COSTA Y TURELL.
La Inglaterra.
Desde que me salieron los dientes y mucho antes,
sin duda por esa facultad de intuicion de que nos ha
blan algunos filósofos , ha sido la Inglaterra para m
objeto de sérias meditaciones ; pero mucho mas des
pues de lo mucho que he leido ú oido relativament e
á esa nacion tan poderosa hoy por su dinero, y si.
marina, y sobre todo por el influjo alucinador que su
nombre ejerce en la imaginacion de ciertos homb res
acostumbrados á no ver mas que una causa para ex
plicar todos los fenómenos de la época. Voy pue s á
decir algo de la Inglaterra, y voy principalmeut e fi.
decir algo de la diplomacia; pero antes pido permiso
á mis lectores, y sino me lo tomaré yo, para hacer
una lijera digresion que otros decorarian con un ti
tolo menos modesto.
Los autores que. con la ridícula idea de hacer una
reduccion matemática , andan siempre á caza de ana
logías históricas , pretenden ver en Francia la repro
duceion de la Grecia, y en Inglaterra la reproduc
clon de Roma, dando por consiguiente á estos pue
blos modernos aquellos atributos de inteligencia ó
poder que distinguieron á los antiguos. Hasta cierto
LA 1LUSTRACION BARCELONESA, PERIÓb1C0 UNIVERSAL:
punto hay alguna verdad en este doble paralelo, por
que si no mienten las historias , hubo VI la antigua
Grecia muchas buenas y malas cualidades de que
ofrece repetirlas copias la moderna Francia , como
hay en la Gran-Bretana muchas cosas malas y buenas
de que Bonn ofreció numerosos ejemplos. Pero la
Verdad de la comparacion no llega mas que á cierto
punto, pues puede decirse que á parte de cierta gra
cia unas veces lijera y otras rebuscada comun á los
franceses y á los griegos, y exceptuando el naciona
lismo egoista v avasallador en que los ingleses apa
rentan seguir la tradicion de los romanos, el diablo
me lleve si los modernos hacen otra cosa que paro
diar á los antiguos. Unos y otros han tenido su pe
riodo revolucionario y su época de esplendor para
las artes y las ciencias; pero los nuevos regenerado
res han contado por dias las conquistas que sus mo
delos disfrutaban siglos enteros, y si me viese pre
cisado á citar hechos probarla que las grandes virtu
des no han logrado tan fiel interpretacion como los
grandes crímenes.
Sin embargo, no es esto lo que mas afecta á la idea
del paralelo, y yo, que no tengo pretensiones de fi
lósofo griego ni romano, pues no soy mas que un po
bre literato espanol , castellano viejo por anadidura,
franco aunque orgulloso de las ventajas morales que
mi patria lleva á otros pueblos mas pedantes que ilus
trados y en los cuales hasta los progresos industria
les son el fruto de pasiones innobles, yo, repito, con
fa rusticidad característica de mi tierra y por aquello
de que no hay cosa en el mundo mas atrevida que la
ignorancia, voy á decir en que sentido la nueva Ro
ma y la moderna Grecia faltan á esa ley de analogías
en que algunos han sonado sin haber dormido, y lo
diré de un modo resuelto, como quien anuncia un
axioma; que para esto de sentar principios obsolutos
y decidir cuestiones dudosas allá nos vamos los filó
sofos y los necios.
En todo paralelo histórico es necesario atender á
las cosas y á las personas. Ahora bien , con relacion
á las primeras debemos convenir en que todo cuanto
hoy nos ofrece la Francia , hasta en lo que tiene al
guna similitud con la Grecia, es lo que se llama una
ficcion , mas claro un remedo de la verdad. Entre los
griegos, forzoso es reconocerlo, habia una irresistis
ble tendencia á la verdad ; y esta tendencia, esta
aspiraeion, se revelaba en todas partes revistiéndose
bajo diversas formas sin perder un átomo de su pu
reza. Así, elaboraban sistemas filosóficos admisibles
o inadmisibles que cuando menos reflejaban la con
viccion de sus autores, mientras que en la moderna
Francia vemos de din en dia brotar teorías cuyo prin
cipal defecto no está en que sean absurdas, pues to
do esto puede dispensarse al que peca inocentemente,
sino en que nunca han sido alimentadas de buena fé
por sus autores ; y este modo inverso de obrar tos
unos y los otros me hace á mi creer que era en los
griegos deseo de saber lo que es en los franceses de
seo de lucir, ó que las especulaciones filosóficas han
degenerado en especulaciones mercantiles. Perseve
rantes los griegos en su sistema, entonaron himnos á
la libertad, porque realmente la libertad vivia en el
corazon y en lainteligencia de aquel pueblo, y si he
de decir lo que pienso de la Francia, por de contado
haciendo algunas aunque poquísimas excepciones,
quizá no hay nacion en el mundo donde mas haya
resonado la palabra y menos ralees haya echado la
idea. Y no me refiero solo á la libertad política : ha
blo de la libertad civil, de esa libertad individual
que todos los gobiernos reconocen compatible con el
órden público y que en mí concepto aman todos los
hombres menos los franceses. Por esta razon , pres
cindiendo de otras muchas, los griegos impusieron
legaron sus leyes á otros pueblos, mientras que la
legislacion francesa vive de empréstitos en gran par
te, y nunca producirá cosa sólida fuera de su terreno
especial. No hablaremos de las artes en las cuales los
griegos imitadores beles de la naturaleza legaron á
la posteridad obras inmortales y en las cuales los
franceses caminan de tan diverso modo, que emplean
todos los recursos del ingenio para defigurar la ver
dad; hablemos de sus glorias militares, y convinien
do en que Napoleon tuviese la importancia de Ale
jandro, ya que no podamos convenir en que las pri
meras victorias de los franceses puedan compararse á
las de Maraton y Salamina , veremos diferencias
enormes en la tendencia de las conquistas que reve
lan la diferencia de sentimientos y de caracteres. Así,
mientras el héroe de Macedonia luchaba por el gusto
de vencer, el guerrero de Córcega peleaba por el
deseo de adquirir, y esto prueba suficientemente que
la ambicion de gloria de los franceses no se ha vacia
do en la turquesa de los griegos , cosa bien clara
para los que sabemos que entre los modernos atenien
ses hay muchos intereses superiores á las palabras,
vacías para ellos, de gloria y de independencia.
Terminada la primera parte de mi paralelo, diré
solo algunas palabras para concluir la segunda. Es
verdad que la Inglaterra extendiendo hoy su domi
nacion por todo el mundo, recuerda algo el poder
tradicional del imperio romano. La diferencia está no
solo en que los romanos hacian 'generalmente sus
campanas en tierra firme, mientras que los ingleses
las hacen en los mares , sino en que estos consiguen
á fuerza de astucia y maquinaciones rateras lo que
aquellos buscaban y obtenían cara á cara y á pecho
descubierto. No digo que alguna vez los romanos no
echasen mano de armas vedadas para triunfar: la !lis.
toria recuerda ,algunos hechos que son indelebles
manchas para el primero de los pueblos guerreros;
pero justo será confesar, que si en esta parte los in
gleses se han propuesto seguir las huellas de los ro
manos, los discípulos han ido mucho mas allá que los
nuestros.
Pasemos á la tercera parte del paralelo que es la
que en mi opinion presenta menos analogías, y por
consiguiente mas razou para tomar á risa la manía
de los modernos pueblos que tienen la extravagancia
de querer representar el papel de los antiguos. Todo
el mundo, al menos todos los que conocen la histo
ria están de acuerdo en que si bien Roma eclipsó y
subyugó á Grecia por el brillo de las armas, siempre
fue su esclava en las ciencias, las letras y las artes.
Esta opinion universalmente admitida, ha hecl o ver
en Virgilio la parodia de Hornero, en Ciceron la de
Demóstenes y en una palabra , en todo la imitacion
servil con que los romanos copiaron mas ó menos
acertadamente á los griegos. El mismo J. J. Rous
seau tan apasionado de los primeros, quizá sin saber
por que y tan injusto con los segundos dice estas
enérgicas palabras evocando la sombra de Fabricio :
« ! Oh Fabricio ! ?qué hubiera pensado vuestra gran
de alma , si vuelto á la vida por vuestra desgracia
hubieseis visto la faz pomposa de Roma salvada por
vuestro brazo, y que vuestro respetable nombre ha
bla ilustrado mas que todas sus conquistas? ? Qué
se ha hecho, hubierais dicho de las cabanas y los rús
ticos hogares donde en otro tiempo habitaban la mo
deracion y la virtud? ?Qué esplendor ha sucedido á
la simplicidad romana ? y Qué significan este extrano
lenguaje, estas costumbres afeminadas, estas esta
tijas, estos cuadros v estos edificios? ! Qué habeis
hecho, insensatos! V'osotros los amos de las nacio
nes os habeis convertido en esclavos de los hombres
frívolos á quienes habeis vencido ; pues no son mas
que retóricos los que os gobiernan. ! Y qué, es para
enriquecer arquitectos, pintores, escultores y cómi
cos para la que habeis regado con vuestra sangre la
Grecia y el Asia ! ! Los despojos dé Cartago son la
presa de un flautista !» ! «Romanos! apresuraos á
derribar esos anfiteatros , romped esos mármoles ,
quemad esas pinturas , alejad á esos esclavos que os
subyugan y cuyas funestas artes os corrompen. Que
otras manos se ihistren con vanas habilidades: el
único talento digno de Roma es el de conquistar al
mundo y hacer reinar la virtud. Cuando Cineas tomó
nuestro senado por una asamblea de reyes, no fue
fascinado por una pompa vana ni por una elegancia
rebuscada. Tampoco ovó esta elocuencia frívola que
es el estudio y el encanto de los hombres. ?Qué es
lo que vió Cineas de majestuoso ? Oh , ciudadanos!
vió un espectáculo que nunca podrán dar vuestras
riquezas ni vuestras artes ; el mas hermoso espectá
culo que bajo el cielo se ha presentado jamás; la
asamblea de doscientos hombres virtuosos dignos de
mandar en Roma y de grbernar la tierra. h
Vemos por este trozo de Juan Jacobo, en que el
escritor mas elocuente del mundo tronaba como de
costumbre contra la elocuencia, del mismo modo que
filosofaba sistemáticamente contra la filosofía, vemos,
digo, confirmada la opinion de que los romanos ven
cedores en las armas doblaron la cerviz ante el yugo
que les impuso el progreso intelectual de la Grecia.
Todo lo contrario sucede entre los franceses y loa
ingleses pretendidos sucesores de los griegos y los
romanos. Aquí como en los tiempos antiguos. Atenas
ha llegado alguna vez á ser provincia de Roma, pero
no solo he cedido en el campo de las armas, sino
tanibien en el de la inteligencia , y mal que les pese
á ciertos escritores, que animados por un santo amor
patrio buscan hasta en las circustancias geográficas
de los pueblos razon ó motivo pata probar que toda
idea inglesa nace condenada á vegetar en los estre
dios límites de una isla , y que todo acontecimiento
francés llevará siempre el sello de lapropaganda ,
como encarnado en el corazon del continente; la his
toria y la experiencia con la lógica de los hechos
manifiestan por el contrario, que la sucesora del po
der de los Cesares , empunando el cetro de la mo
derna civilizacion , extiende sus verdades ó sus erro
res en Europa al paso que aumenta sus posesiones en
todo el mundo. Así hasta 13 misma revolucion fran
cesa del siglo diez y ocho puede decirse que es una
imitacion, casi una parodia , de la revolucion inglesa
del siglo diez y siete. Efectivamente , las frivolida
des á que en la controversia se entregó Jacobo 1 á
quien llamaron el Pedante coronado , puede decirse
que aniquilaron el prestigio de la monarquía tanto
como los caprichos de madama Pompadour en la corte
de Luis XV. Uno y otro monarca , por la neg!igen
tia de la administracion, la indiferencia hacia el por
venir y el estado angustioso que habian creado con
su mal sistema económico , legaron á sus sucesores
la lucha sangrienta que les delua conducir al cadalso.
El parlamento inglés , convocado por Carlos 1,
empezó á manifestarse exigente , y rompió abierta
mente sus hostilidades cuando el rey quiso disolver
le , marcando en cada paso la huella que un siglo
despees 'rabian de seguir los estados generales de
de Francia respecto á Luis XVI. Es sabido que Cár
los I de Inglaterra era hombre de carácter benévolo
é irresoluto, así como el de la reina su esposa era
insolente y decidido , de modo que las desgracias del
rey empezaron por las antipatías á la reina , de la
misma manera que María Antonieta preparó con su
proverbial altanería y sus consejos imprudentes el
cambio de la opinion que tan favorable se habia mos
trado al rey. Pereció Carlos 1 bajo la cuchilla del
verdugo ni mas ni menos que Luis XVI , despires de
lo cual, Cromwel, un general atrevido y victorioso, se
calzó con el santo v la limosna como suele decirse,
y como mas tarde Napolean vino á recoger el fruto
de la revolucion francesa. Cayó luego el poder dic
tatorial del hombre del pueblo y volvió á remar la rama
Stuard , proscrita en Inglaterra, asi como á la calda
de Napoleon reconquista el poder de la rama de
los Borbones, y para que la parodia sea mas exacta
debe obervarse que en ambas restauraciones fueron
los hermanos de los reyes decapitados los encargados
de continuar la tradimon dinástica , y que esta tra
dicion fué interrumpida por los inmediatos suceso
res, obteniendo un Ortome la corona que perdió Ja
cobo II por sus leyes represivas contra la conciencia,
como despues obtuvo en Francia un Orleans, la quo
Carlos X perdió por sus ordenanzas contra la im
prenta. Vemos por consiguiente que la copia se con -
funde con el original : todoes idéntico, muy pareci
do y salvas algunas diferencias de conducta , puede
decirse que los jacobinos no fueron otra cosa que la
reproduccion de los puritanos. De modo que bajo el
punto de vista revolucionario las crónicas de la Fran
cia son otras tantas páginas atrancadas ó traducidas
de la revolucion inglesa.
?Es en las ciencias en lo que la nueva Roma des
punta sobre la moderna Roma? Mucho respeto nos
merecen los sabios franceses; pero creo que todos
sus físicos valen ménos que Newton todos sus as
trónomos menos que Berschell , todos sus médicos
menos que Ilarvey,, todos sus jurisconsultos menos
que Bentliam , y si han tenido en economía política
un Say,, es porque loa ingleses han tenido un S'mith.
No quiero extenderme en el paralelo literario y ar
tístico, porque basta recordar ciertos nombres para
saber de parte de quien está la ventaja. Diré sola
mente que los pintotes Cooper, Gibson, Cuningham
y Wrigh no han tenido nunca rivales en Francia ,. y
que los poetas Shakespear, Milton y Byron tendrán
dificihnente rivales en el mundo.
Sin embargo, la Francia creerla comprometida para
siempre su honra si en un punto cualquiera cediese
la palma del triunfo á la Gran-Bretana, yesta nacion
orgullosa piensa lo mismo de su antagonista. La ri
validad lejos de disminuir aumenta cada dia : las ca
ricaturas y parodias de los ingleses son tan repetidas
en Paris como en Londres las de los franceses, sr
bien debemos advertir que en Francia hasta lo que
parece desden es odio, al paso que en Inglaterra
hasta lo que parece odio no es mas que desden.
No faltan, si bien se mira , motivos para justificar
la conducta de los unos y de los otros: los recuer
dos de Trafalgar y Waterloo, así como los de l'Eche.
se y Calais , pesan profundamente en la memoria de
los franceses, y autorizan el natural orgullo de sus
rivales, así como siempre Iban sido vencedoros,
se han legado á figurar que siempre serán invenci
bles. Pero sea ó no esta la causa, k repito, la riva
112 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL.
lidad subsiste, y declaro formalmente que si en otros
terrenos la casualidad ó el talento han estado de par
te de los ingleses, lo que es en la caricatura y la pa
rodia llevan los franceses inmensas ventajas á sus
vecinos. Es una cosa magnífica ver en los teatros, en
los cafés-concerts, en todos los espectáculos donde
los franceses pueden lucir sus sales cómicas, el parti
do que saben sacar de su constante pesadilla. ?Quie
ren ustedes ver una funcion en el hipódromo ó en el
circo? Pues de seguro cuenten con una magnífica
pantomima en la cual un inglés ridículamente vesti
do y sin mas movimiento que una estatua, montará
una yegua normanda, echando el cuerpo hacia ade
lante y estirando las piernas, mientras otros dos ciu
dadanos, que por la pinta son conciudadanos, hacen
muecas como apostando, y concluyen por desafiarse
al trompis, todo con gran contento y palmoteo del
público que aplaude con justicia el talento de los ac
tores. Vayan ustedes á un café-concerl ó chontant, y
despues de varias piezas de canto verán salir un ca
ricato perfectamente vestido á la inglesa contando
los trabajos que ha pasado en Francia por no saber
el idioma, y entre otros el de que habiendo tenido
en cierta ocasion un antojo de setas, fué tan torpe,
que no pudo esplicarse , tuvo que recurrir al lapize
ro , y dibujó una seta con tan mala mana sin duda,
que el mozo de la fonda en lugar de traerle setas le
trajo un paraguas. Estas y otras cosas que tan fre
cuentes son en los espectáculos parisienaes de segun
do orden, producen por la gracia de la ejecucion,
cuandd no por otra causa, un efecto magnífico en
todos los espectadores que no son ingleses. Los fran
.ceses celebran la parodia, por espíritu de nacionali
dad y aun de rivalidad ; los extranjeros que no son
ingleses rien á carcajadas pagando el debido tributo
.al talento donde quiera que lo encuentran, y los in
gleses oyen y ven sin dar la menor muestra de eno
jo ni de alegría. ?Qué se dina en Londres de un inglés
que se hubiera reido 6 enojado en Francia? Seria ex
pulsado de la buena sociedad por grosero. Así, los
franceses
individuos
hacer y repetir sus parodias delan
te de los ridiculizados , seguros de que si
un dia la crítica arranca un movimiento, un grito de
indignacion , este grito, este movimiento no saldrá
de un inglés, y si sale de un inglés de fijo se ha
'vuelto loco.
Algunas veces he dicho yo para mi capote: »Si
conforme estos chuscos de franceses la han tomado
con los ingleses frios como la nieve, la Irabiesen toma
do con los espanoles, cabezas volcánicas, que no
entienden de bromas pesadas, !qué interjecciones
tan singulares se habrian oido , y que bofetones tan
rollizos y hermosos hubieran tenido lugar!» Tal es
nuestro carácter, y siento decirlo, porque la falta
de calma es una falta como otra cualquiera. Creo
que en esta parte todas las naciones de Europa nos
llevan gran ventaja, y aunque por la gloria, que me
lisonjea mucho, de haber nacido en Espana , no en
vidio la de los que han nacido en Inglaterra, me ale
graría poder trocar mis raptos rneridionades por la
pacienciaslacial de los ingleses. Pero como parecen
inherentes á los espanoles otras cualidades magnífi
cas que nunca han disfrutado ni comprendido los
frios y calculadores hijos de las regiones septentrio
mates ; como para abandonar la impaciencia de mi
país, que es un defecto, caeria tal vez en la avaricia
característica de otras naciones, que es un pecado,
me arrepiento de lo dicho : bien estamos corno esta -
[nos, que cuando la naturaleza tan sabia en la distri
bucion de sus dones y tan justa en la ley de com
pensaciones nos ha hecho tales como somos, bien
sabrá porque lo ha hecho, y los espanoles tenemos
motivos poderosos para manifestarnos contentos y
agradecidos.
Tambien los ingleses están satisfechos de sí tris
mos , y en efecto, con esa calma cargante de que
blasonan, la verdad es que consiguen casi todo lo
que se proponen, habiendo llegado á constituir una
nacion de primer orden cuyo comercio invade los úl
timos rincones de la tierra y cuya diplomacia es la
pesadilla de todos los gobiernos. Voy á demostrar
ini proposicion ; pero el asunto es largo y puede dar
me materia para otro artículo que verá la luz en el
número próximo de este periódico.
EMILIO BRAVO.
Revista de la quincena.
Las últimas lluvias que tan inoportunamente in
terrumpieron el curso de la estacion , aunque purifi
caron la atmósfera ton gran contento de los partida
rios del invierno, aguaron las funciones al aire libre
de nuestros jardines públicos y aplazaron mas de un
proyecto de viaje al campo, dando á nuestro despe
jado cielo el aspecto del triste capuz que engendra
el splen en la nebulosa Albion.
Como no pertenecemos á la alta sociedad , por
consiguiente tenemos el pésimo gusto de no aban
donar la risuena ciudad de los Condes , cuyas calles
y edificios orea y refresca la brisa del mar, para ir á
pasar el verano en alguna quinta caldeada por el
sol, sin comodidades , cercada de agrestesy solita
rios campos, 6 de carreteras que alzan continuamen
te blancas nubes de polvo que os sitian en los cer
rados aposentos donde esclamais sudando la- gota vi
va y bebiendo agua á la temperatura de una tisana:
« ! Qué delicioso es vivir en el campo! ! Qué dignos
de compasion son los que por sus negocios ó escasez
de recursos se ven reducidos á estar aprisionados en
la ciudad !»
! Pobres ilusos! Comprendo las delicias del cam
po en una quinta espaciosa en el monte, lejos de la
orilla del mar, con numerosos criados, con espacio
sos aposentos, con amigos que van á lisonjearos en
vuestra soledad y á pagar con forzada risa 6 rebus
cados chistes vuestra opulenta hospitalidad ; pero
preliero á las mezquinas casas de campo que se mue
ren de sed y se ahogan de calor en las inmediaciones
de la ciudad la mas modesta vivienda dentro de ella,
pues no falta jamás la brisa del mar, la sombra de
los paseos y el fresco ambiente de los cafés donde
puedo hacerme la ilusion de que la riqueza me ha
trasportado en alas de algun genio á un, encantado
palacio, con ricas colgaduras , sombríos jardines y
murmurantes surtidores que arrojan el agua cristali
na en ricas conchas de mármol.
Cuando-el sol se oculta .en un horizonte de oro,
Barcelona os convida con sus paseos y jardines lle
nos de sombra y frescor, con sus conciertos y bailes
al aire Fiare, y os dice ostentando sus arboledas :
?Porque os afanais en abandonarme para salir al
campo si soy una inmensa quinta ante cuyas puertas
se estiende un delicioso jardin?
Todo lo que acabo de decir no se dirige á los hi
jos mimados de la fortuna que cruzan los Pirineos y
parten á las regiones del Norte, punto de reunion
de los potentados de Europa. Pero tambien á ellos
les impele el brazo inexorable de la moda, y no se
quedan por temor de incurrir en el ridículo,—ese
monstruo bufon y atroz que nos arrastra á tantas es
travagancias y debilidades.
El gran teatro del Liceo ha inaugurado sus con
ciertos matinales, y el del Circo continua haciendo
esfuerzos para atraer á los espectadores á quienes
ofrece nuevas y variadas funciones ; pero indiferen
tes estos á sus promesas y atractivos, prefieren sen
tarse bajo los árboles de la Rambla pasearse por
los Campos Elíseos ó los jardines del Tívoli.
La caridad, esa virtud que tanto ennoblece al
hombre, y á la cual tambien ha contaminado la mo
da convirtiéndola á veces en un pretesto para hacer
alarde de sentimientos que no se abrigan y lisonjear
la vanidad, ha dado origen en estos últimos dias a
un rasgo sublime que demuestra que aun no ha su
cumbido la virtud bajo la envenenada atmósfera de
egoismo que respira nuestro siglo. Un pobre jorna
lero empeno en el Monte de Piedad el traje de los
dias festivos para socorrer á la familia indigente de
un companero que en otras ocasiones le habia favo
recido , y Dios ha preniiado su generosidad, pues
acaba de sacar el premio mayor de una de nuestras
rifas semanales.
Este rasgo nos ha recordado un cuento persa que
leimos — olvidamos donde ni cuando—y que repe
tiremos á nuestros lectores.
Un derviche llevó un tlia al bazar algunos ovillos
de algodon hilado por su esposa para venderlos y
comprar comida para su familia. Le dieron un di
rem (1). y se dirigia á comprar comestibles cuando
vió dos hombres que se injuriaban y se daban de pa
los con tal violencia que el derviche temió por su
vida. Preguntó el motivo de la contienda y le dije
ron que disputaban por un direm. El derviche pen
só:—Precisamente es la cantidad que acabo de reci
bir. ?No seria justo dársela para evitar la muerte de
un prójimo ? ?No es mas importante esto que aten
der á mis necesidades personales?
• Y haciendo esta rellexion , optó por el hambre, y
logró facilinente reconciliar á los combatientes, des
pues de ofrecerles su única moneda.
Cuando volvió á su casa con el corazon lleno de
1.1 Un real de vellon.
angustia y las manos vacías, confesó francamente á
su esposa lo que acababa de hacer, y ella, digna de
tal marido no le dirigió ninguna queja. Pero habia
pasado la hora de comer y sus hijos pedian pan. La
buena mujer se puso á escudrinar por toda la casa,
y solo halló un pedazo de tela vieja y descolorida.
—Toma, dijo á su esposo, mira si puedes vender
este trapo y compra alguna cosa, pero apresúrate,
porque los ninos no han comido en todo el dia.
El derviche recorrió todos los bazares de la ciu
dad sin llegar á llamar la atenciou de nadie con su
pedazo de tela. En tanto, la hora de comer resona
ba con estruendo en sus oidos y en todas sus venas,
y el pregonero del hambre gritaba con toda su fuer
za. De pronto se encontró frente á frente de un hom
bre que llevaba un enorme pescado y que iba tam
bien en busca de compradores, pero estos se apar
taban de él en vez de acercarse, porque el pescado
arrojaba un hedor insoportable.
—Ya encontré comprador, pensó el derviche, y
sin preámbulo le dijo :
—Amigo, quieres cambiar tu pescado podrido por
este harapo? Nadie aceptará nuestras detestables
mercancías.
—Bien ; daca tu harapo y toma el pescado.
El derviche se dió prisa á llevar á su casa el pes
cado, pero se llenó de asombro su esposa cuando al
abrirlo encontró en sus entrana un magnífico dia
mante. Se lo ensenó al derviche y le preguntó :
—?Puedes decirme el valor de este diamante y
crees que puedo venderlo ?
—Nó , pero tengo un amigo de probidad á toda
prueba á quien podemos consultar con confianza.
Se dirigió acompanado de un amigo al bazar de
los joyeros, y estos dijeron que era un precioso dia
mante y se lo compraron en el acto dándole en di
nero contante 120,000 direms. El derviche iba á
entrar en su casa cargado con una suma tan consi
derable , cuando se le acercó un mendigo y le dijo:
—Ya que Alá te ha hecho ese beneficio, dame la
parte que segun la ley pertenece á los pobres.
El derviche reconoció la verdad de su peticion, y
sin vacilar un momento, entregó al mendigo 12,000
direms, cumpliendo con el diezmo prescrito por el
Coran. Despues de dar algunos pasos, el mendigo
volvió atrás y dijo á su bienhechor :
—Mírame bien : ?me conoces?
El derviche vió entonces que el mendigo era el
que le habla vendido el pescado, y sin tratar de sos
tener su derecho de comprador, declaró que estaba
pronto á restituirle el producto total de la venta,
pomo primer propietario del pescado y por consi
guiente del diamante, pero este le respondió :
—No soy pescador ni mendigo; soy el mensagero
de Alá que me envia para anunciarte que ya que
diste tu último dirern para poner fin á la discordia
de tus hermanos, el Altísimo le promete una exis
tencia feliz en la tierra, y una felicidad ciento veinte
mil veces mayor en el cielo cuando exhales el pos
trer aliento.
GRF,CORiO AMADO LARROSA.
,da¦
Geroglifico.
Í, 1
SOLUCION DEL ANTERIOR.
SOIO en el cementerio mora la paz.
l'ur todo lo publicado en este número: !Con Lozano SL-•Z.
Editor responsable, JUAN VAZQUEZ.
Imprenta del Diario OIL 11,111{GCLON• á cargo de Francisco liabaiacb ,
calle Nueva de 5 Friaci>co , nitro 17.
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Ilustración barcelonesa, La. No. 14 (15 jul. 1858) |
| Descripció | Conté il·lustracions. Informació addicional del subtítol: Periódico universal |
| Títol addicional | Periódico universal |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1858 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Juan Vázquez, 1858, No. 1 (1 enero 1858) - no. 24 (15 dic. 1858) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b2109794~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització |
| Productor | Ardiaca |
| Resolució | 150 ppp |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | 35 cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | No. 14 (15 jul. 1858) |
| Transcript | Ji DE JULIO.DE 1858. 45' 11-W \!ífç\ 410114 1-5 --‘1\ PERIÓDICO UNIVERSAL. Núm. 14.—Tomo I. Se suscribe en BARCELONA en la litografia de D. Juan Vazquez , sucesor de Mabon , rambla del Centro, núm. 31, y en las principales li brerías del reino. — La correspondencia deberá dirigirse fi dicho senor Vanuez. SUMARIO. ta caza del leon.— Ensanche de Barcelona. —Recuerdos de la Habana.— La Inglaterra.— Reiista de la quincena. LÁMINAS: Plano para el ensanche de la ciudad de Barcelona, aprobado por el Excmo. Ayuntamiento de dicha ciudad en sesion del 6 de abril de 1868.—Geroglifico. PRECIO DE LA BUSICEIPCION. En BARCELONA, por trimestres adelan tados, llevados los números á domicilio. 9 rs. Fuera de Barcelona, por id., franco de portes 3 » En el estrangero 6 » Números sueltos 4 » La caza del lean, per Julio Gerard, EL MATADOR DIL LEONES, TENILDTZ DEI. ~El lEGIMIENTO Da Spat119. ("N\ (Continuacion.) N esta época aun no conocía la superio ridad de la carabina sobre la escopeta ; para lograr que los proyectiles tuvie sen mas fuerza sustituí el lingote de hierro á la bala de plomo. Os be dejado tratando de averiguar el sexo, la edad y la talla del leon que vais á cazar. Si no,habeis podido ver sus pisadas, yel animal c Ainúa sus depredaciones sin rugir, pkI á la no che acompanado de vuest - uia. Recorred los senderos de comunica cion entre los douars visitados por el leon. Marchad despacio y haciendo fre cuentes altos. Si oís un grito ronco que los euro peos atribuyen á la hiena, pero que en realidad pertenece al chacal , dirigíos hácia aquel lado. Este grito indica que el chacal si- - gue á un leon , á algun grupo de merodeadores ó á una hiena. Como lo he dicho en otra parte, el chacal sigue los pasos de esos diferentes paseantes nocturnos pa ra participar de los despojos de las víctimas, y ar roja de vez en cuando un grito particular como ha - mando á los de su especie para que disfruten del festin. Si el chacal sigue á un leon en la llanura, no tar daréis en saberlo de una manera positiva, pues éste, viéndoos de muy lejos, vendrá hacia vos. Si os encontrais en un terreno poblado de bos que, haced que el guia os conduzca en seguida al sendero que sigue el animal que grita , de manera que le atajeis ; luego que esteis en la senda sentaos al pié de un matorral un poco separado de ella y aguardad. Vuestro guia debe echarse á algunos pasos de vos en medio de la espesura : no paseis cuidado por él, pues ya sabrá ponerse á cubierto de todo peligro. Tal como os habeis situado, no podeis ser descu bierto por el animal que viene hasta que estará de lante de la boca de vuestra carabina. Ahora, atencion. Las leonas, y aun los jóvenes leones, están armados de unas y dientes que destro zan y matan á las mil maravillas. No empecemos ha ciendo una majadería. Los merodeadores tienen mil razones plausibles para no daros cuartel; por consigdente, ojo alerta. Si se os presenta un hombre ensenadle la boca de lqauecanraobbinuasceanistaánltooskque slue doeficcíiso:y Aodbeeldaenctee!ráyparsoabbae blemente. Por si acá • Istad pronto á todo y no os dejeis matar como hn necio. Si es un leon aguardadle con la carabina apuntada y el dedo en el galillo; cuando cruzará el sendero delante de vos os verá y se detendrá. Las primeras costillas ofrecen un buen punto de mira , pero es un tiro muy casual. Un leon aranó dos árabes y estropeó á mi espahi Rostolan despues de lislaerle atravesado de parte á parte con mis dos lingotls por este sitio. Apubtad entre la oreja y el ojo si el animal os mira de lado, y entre los dos ojos si está de frente. Fuego! y caerá. Aguardad un minuto á la defensiva y no os acer gneis á él hasta que no dará senales de vida. Si es una hiena dejadla pasar ; los árabes dicen : cobarde como una hiena, y tienen razon. Hé aqui como debeis condnciros en caso de que tengais la suerte de encontraros con el enemigo. Es probable que recorrais asi , toda la tempora da de la primera luna, la llanura y la montana sin ver el leon ; no os desanimeis. Un proverbio árabe. dice: Ilay cien douars, cien caminos y cien vados para cada (con. E proverbio árabe se engana ; hay mas de mil douars, mas de mil caminos y mas de mil vados pa ra cada leon. La prueba de ello es que he pasado seiscientas noches á la luz de las estrellas, recorriendo los bar rancos mas frecuentados, aguardando en los mejo res vados y solo he encontrado veinte y cinco leo nes. Una leona ei un jóven leon permanecen poco tiem po en una misma comarca. Los árabes atribuirán su desaparicion á vuestra presencia. Matad algunos jabalíes si eso os divierte; ni el ojo ni la mano perderán nada en ello. Despues haceos conducir á Glielma. Presentaos al comandante del distrito y al jefe de la oficina árabe; aguardad la luna nueva y subid á la l'Almilla. En la vertiente occidental de esta hermosa mon tana hallareis el país de los Ouled Ilamza. Plantad vuestra tienda junto ií la casa del Cheik y pedidle un guia. Recorred durante el dia los dos senderos que hay al costado de esta montana. Bajad á la orilla del Oued Clierf y reconoced el vado de Bourlerbegli y el de las golondrinas. Encontrareis muchos acechos construidos por los turcos que cazaban para el bey Alimed. Son barracas fortificadas. Yo las hice reparar por los árabes para refugiarme en ellas cuando venia á sorprenderme una tempestad. Acordaos que estos acechos son hechos por cobar des y para cobardes, y que si os servíais de ellos los árabes os dirían con mucha frescura que tato bien saben matar leones de esa manera. La Maliouna es el jardín de recreo de estos ani males; no hay uno de estos nobles viajeros que vava de la regencia de Tunez á Marruecos que no se de tenga en esta montana. Si no encontrais al llegar allí un enorme leon vie jo que aterrorice con SU3 rugidos á los otros anima les, hallareis en los vados que os he mencionado mas arriba , las huellas de alguna familia que ha ve 106 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. vide á veranear en las guaridas de las orillas del Oued Cherf. Cuando hayais visto una multitud de pisadas de leen impresas en la arena, buscad el pasaje por don de bajan del bosque y tendreis á vuestra disposicion toda la temporada ?le la luna para aguardar á esta Es probable que la encontreis. Os colocareis de manera que domineis bien el vado para tirar de arriba abajo. Nunca, ?lo oís? nunca tireis á un leon de abajo arriba ; aun cuando tuvie seis la fortuna deponer bien vuestra bala bastaria qué el animal viviese dos segundos para despeda zares. Acprdaos de que cuanto Mas mal herido está el Icen y cuanto mas próximo se halla á espirar mas te mible es. En ese mismo vado de Boulerbegli que os reco miendo, una noche del mes de julio de 1845 me en contré delante de tres leones de unos tres anos de edad. El primero se Labia detenido al vetare y al instante le hice rodar al rio. Pues bien, si me hubiese colocado á la parte de abajo del sendero, este animal, á pesar de tener ro tal ambas paletillas me hubiese clavado las unas, pues me embistió tres veces arrastrándose sobre la barriga lo cual debia causarle dolores atroces. Mi posicion y la lentitud de sus movimientos me permi tieron volver á cargar ; enviéle tres veces mas al ál eo del rio donde se quedó al fin. No os dé cuidado el número de pies que podais ver en la arena: Si hay !concilios que no pasen de dos anos vendrán marchando delante de su madre. Los dejareis pasar y atacareis á la última. En caso de que los leones os pareciesen de menos tiempo, sed prudente, pues la madre no os dará tiempo para atacarla á ella ni á sus hijos; apenas os verá tomará la ofensiva y es bastante dificil salir bien de esta lu cha. Ejemplo : En el mes de noviembre de 1846 un leen habia degollado un caballo al cual arrastró en seguida al londo de un barranco. Por el pié juzgué que el leen debia ser una leona. Sentérne al pié de tan lentiscoy aguardé: La primera noche, nada ; la segunda, nada; la ter cera, muy temprano, llegó la mamá con sus dos pe quenos ya bastante crecidos. Uno de ellos olia ya el cabal° que yacia tendido con la barriga al aire en el fondo del barranco. El leoncillo iba á hincarle el diente cuando su madre, que se habia tendido para verlo maniobrar, dirigien do una mirada escudrladora en todas direcciones, me descubrió. Apenas sé encontraron nuestros ojos saltó sobre su lujo como sí 'hubiese querido devo rarlo. El pobre pequeno echó á correr y no vi mas que el caballo delante de Mi. Un novicio se hubiese Por qué no he ti rado antes y hubiese creido pérdida la jugada. Yo sabia que la partida no habia empezado, y que si la ganaba me costana no poco trabajo; mis ojos y Mis oidos trabajaban con una finura asombrosa. De repente oigo detrás de mí, un poco á la iz quierda, un ruido suave como el qué pudiera pro ducir un raton royendo un arbusto; dirigiendo toda mi vigilancia hácia aquel lado veo asomar primero dos grandes patas, despues unos bigotes largos, y por último una nariz enorme. Tenia la escopeta apuntada y el dedo en el gati llo; en el momento que vi aparecer ue ojo fijo y opaco partió un certero lingote de hierro. La leona no os atacará cara á cara, se detendrá al veros, y si le apuntais se echará. Se pondrá tan agachada que la petdereis de vista. Al cabo de un instante erguirá la cabeza. Si no teneis la escopeta apuntada se levantará , haciendo como que se retira ; pero no se apartará si sus leen dilos no están ya bien lejos. Si estos andan alrededor vuestro ó se han deteni do, la leona, que creereis lejos, se acercará arras trándose y se precipitará sobre vos de improviso sin que la hayais oido. Asi , pues, prudencia sangre fria y vigilancia. T.—JOAQUIN MOLA Y MARTIPiEZ1 (Se continuará.) Ensanche de Barcelona. Poco talento se necesita para demostrar que el ensanche de Barcelona debe ser ilimitado y no un ensanche mezquino como lo propone el Cuerpo de ingenieros: Segun el mismo, es de lude punto indis pensable que Barcelona sea plaza fuerte , sin tener en cuenta ; al sentar este principio , que la defensa de dicha ciudad , era ya imposible antes del derribo de las murallas contra un ejército convenientemente numeroso y provisto de un buen tren de sitio : todo ello en el supuesto de que el ataque hubiese sido por tierra , porque por mar bastaria una escuadta respetable para incendiar á Barcelona en menos de una hora y hacer callar los fuertes de la Ciudadela y de Monjuich con mucha facilidad. El espediente del derribo de las murallas hacia veinte anos que estaba pendiente de resolucion , cuando el pueblo catalan , aprovechándose del alza miento nacional en 1854, llevó á cabo dicho derribo de la manera que todos sabemos. Desde entonces han transcurrido cerca de cuatro anos, y todavia de bemos contemplar esos montones de piedra que tan to afean á Barcelona, sin que nada se haya adelan tado en provecho de la misma , pues nos consta, á pesar de todo cuanto se ha dicho, que el espediente está en poder de los ingenieros, sin que estos lo hayan pasado todavia al ministerio de la Guerra. Segun carta que hemos recibido de la corte, fe chada el id de junio último, y escrita por persona que merece toda nuestra confianza , parece que el sistema de fortificacion que se proponen adoptar los ingenieros en el ensanche de Barcelona es el áleman modificado, compuesto de torres unidas por un re cinto continuo. Esta fortificacion debiera partir de Monjuich , bajar la montana por su pendiente mas suave , con un sistema especial, continuar luego hasta Hostafranclis , venir á parar cerca del antiguo baluarte de Junqueras, dar la vuelta tocando casi" á Barcelona, para separarse junto á la Ciudadela y de jar .á dicha fortaleza denti o de la poblacion , diri giéndose luego hacia la costa y cerrando tanibien á la Barceloneta. Cuando una nacion , una ciudad, por un obstáctr lo cualquiera, se ven obligadas á hacer alto en la via de su prosperidad, ha dicho un conocido escritor ca talan, entonces empieza su decadencia que acaba con la muerte; y Barcelona, por una dificultad ma terial y anti-natural, se verja reducida á este estro mo con el recinto fortifindo que se la quiere impo ner. ?No seria esto apelar á una muerte de consoli den , lenta, pero segura para evitar una muerte remota é incierta? ?No seria imitar la política torpe y universalmente ridiculizada de los chinos? Nó, esto no sucederá; y quien primero está en ello interesado es el Cuerpo de ingenieros : ?qué dtria de él esa Eutopa que reconoce y aptecia Su indispu table saber, si por no abandonar el camino trillado de la rutina, si por no poner á contribuciota su in genio, sacrificara la segunda ciudad de Espana, la mas renombrada por su importancia mercantil é in dustrial, á las exigencias de una fortificacion mez quina? Hemos visto á propósito de ello una carta del Excmo. Sr. D. Pascual Madoz , fechada el 5 de ju nio último, en la cual se lee lo siguiente: « Tengo por una quimera y un contrasentido á la » vez el hacer de un pueblo industrial y mercantil » tina fortaleza de primer finten. Las verdaderas inu » rallas para Barcelona serian la desapaticion de »injustal prevenciones y el reconocimiento franco .y »sincero de que debe ser bien tratado y bien com.- » derado el pueblo que encierra dentro de sí mayo » tes elementos de otden y seguridad. Pero no des » mayemos , porque siguiendo con fé el pensamiento, » el ensanche se verificará, porque la insistencia, » siempre dentro de los límites de la mas estricta lega » lidad, hará que triunfe esa reforma; sin la que ni en »Barcelona habría salubridad, ni se desarrollarla el » progreso industrial , mercantil é intelectual á ye » está llamada entre las grandes poblaciones de Es » pana. No deben abatirle á V. las contrariedades » de todo género: nada grande se ha conseguido en »ninguna parte sin grandes luchas y sin grandes «disgustos.» Las ideas del Sr. Madoz son las mismas que abri gan varios generales ilustres de Espana, cuyos nom bres nos abstenemos de citar en este momento, y las que profesan las personas que juzgan bajo su•verda dero punto de vista esta cuestion tan trascendental. Las poderosas razones que en- apoyo de lo que llevamos dicho aduce el Sr. Garriga en su Memoria descriptiva del ante-proyecto de ensanche de Barcelona, que continuamos al pié de estas líneas, creemos que bastarán asimismo para convencer á los mas obsti nados de la necesidad que tiene dicha ciudad de un ensanche ilimitado.—El plano que acompanamos en este número, aprobado por el Excmo. Ayuntamiento de Barcelona, lo creemos todavia susceptible de al gunas mejoras. Si nos es posible procurarnos el plano trazado por el Cuerpo de ingenieros, lo publicaremos en este periódico, y el público podrá entonces fallar con mas acierto. —M. C. y T. MEMORIA DESCRIPTIVA DEL ANTE PROYECTO DE ENSANCHE DE LA CIUDAD DE BAR(ELONA. Excmo. Sr. El ensanche de Barcelona es una apremiante necesidad que nadie osa poner en duda; pero la conveniencia dé que este sea mas 6 menosestenso, bajo el punto de vista de in terésgeneral del Estado y particular de la provincia , es el gran problema que V. E. con laudable celo ha querido ver resuelto, al honrarme con la mision especial de un ante proyecto, que, merced á los positivos auxilios de esa Exce lentísima Corporaciou , y al franco , leal y espontáneo crpoyo del Excmo. Sr. Capitan genera), franqueándome la entrada á todos los puntos fortificados, y cuanto ha dependido de su autoridad, he podido concluir en un breve espacio, asegu ráudome dé su exactitud en la parte topográfica , y tengo el honor de elevar á manos de V. E., mientras me ocupo de panel en limpio el de circunvalacion á la escala de uno por mil , que es el primitivo encargo que Y. E. m'yo la dignia - cion de hacerme en oficio de 9 de setiembre último. La cuestion de ensanche, que desde remotos siglos viene siendo el voto general de esta ciudad, ha sido mirada pbr los gobiernos de todos matices que se han sucedido, unas veces con indiferencia , con desden otras, y quizá siempre con prevencion y celos; no se ha resueltojamás de una ma nera conveniente al Estado y al país, y esta es la razon de que Barcelona con su preciosa topografía , con su puerto al centro del Mediterráneo, que, podria llegar á ser escelénte, con el genio laboriosoy emprendedor de sus habitantes, y con todos los elementos de riqueza y prosperidad que en cierra en su seno, ha descendido del puesto que habla con quistado con su valor, con su comercio y con su industria# digna rival de Génova y Venecia, no pasando nora de una capital de tercer órden laque esta llamada á ser la reina del Mediterráneo. Barcelona nació cenida de una faja de piedra, y en su primera época ocupaba solamente la parte alta de la ciudad en un rechicido perímetro de 1,222 metros, con 104,757 del superficie; pero este primer cinto de la ciudad de Aníbal cayó al empuje del natural desarrollo de la poblacion, y de la apremiante nece,Mlad de engrandecerse. En 1363 consul tando las necesidades del momento, sin estender la vista al porvenir. y solamente para rendir culto á la opinion irresis tible de la época, se levantó el segundo cerco cuyo perímetro fué de 5,096 metros con 1 311,770 de superficie. En este re cinto vegetó la ciudad Condal con estrechas y tortuosas ca lles, y aprovechando el terreno para edificar privándose de luz, de patios, jardines y de toda ciase de desahogos, hasta que en 1644, cuando los muros no podían ya contener la poblacion, se erigió el tercer cerco con un perímetro de 6450 metros y superficie de 2.180,602. Pero desgraciada mente no hemos podido disfrutar de este, aunque reducid simo espacio, porque en época de infausta recordacion pará Cataluna lano 1719) los barrios Mar hermosos y ricos de la capital hubieron de ceder su puesto á la Ciudadela, baluar te de JunqueraS Ostallers, reduciendo el perímetro á 6.051 metros y á 2.018,174 la superficie, dentro la cual Barcelona ha continuado su comprimido crecimiento, con todos los inconvenientes inherentes á la falta del espacio indispensable ti la higiene de un gran centro, hasta que por Real órden de 21 de agosto de 1854 ha caido el último muro, gracias y loor eterno á la segunda Label , cuyo nombre ensalzarán las ge-= neraciones masremotas, y Cataluna recordará con gratitud que debe á su Reina el engrandecimiento de la capital y el brillante porvenir que la espera. Testigos de nuestra opresiou son las e•trechas y tortuosas calles, la falta de plazas y paseos, de jardines y patios para desahogo, la elevacion de nuestras mezquinas viviendas, y los subterráneos de le mayor parte de ellas; y como conse cuencias de la thisrna la falta de aire, de luz y el sol en las habitaciones, el agrupamiento de 183,787 personas precisa dasá albergarse en tan reducido perímetro que apenas tocan 11,111 metros de terreno por cada una, cuando segun los cálculos del célebre Levy, admitidos en todos los paises cul tos, necesita 10 metrels cada individuo, no siendo pues de admirar que la cifra mortuoria sea mayor que la de Paris, y casi doble que la de Londres, ti pesar de las ventajas que nos dá sobre aquellas capitales un clima benigno, una at-, mósfera despejada y brillante cielo. Si Barcelona en su presente y en lo pasado tiene que de plorar los efectos de rancias preocupaciones y errores de Gobiernos poco ilustrados, ahora que el derribo de las murallas nos ofrece oportunidad de reparacion, cuando rige los destinos del pais una Reina que solo anhela la felicidad de sus gobernados, cuando el mundo entero camina á pasos agigantados hácia el progreso moral y material: cuando pot todas partes se ofrecen ti nuestra vista mejoras colosales. Barcelona, siempre rica y poderosa con su infatigable acti LA ILUSTRACIÓN BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. 107 velad y con su espíritu emprendedor , no puede quedar re zagada, ni dejar de proponer al Gobierno de S. M. proyec tos grandiosos que estén en armonía con el desarrollo pro gresivo del presente siglo A V. E. cabe la envidiable gloria de inmortalizarse, inau gurando la grandiosa obra del ensanche en pro de la higiene pública y privada , de la industria , del comercio, de la mo ralidad y en interés de la Naeion entera, que a erá aumenta dos sus ingresos á proporcion del desarrollo que adquiera la ciudad industrial y mercantil por escelencia, y no correspon deria á la honrosa confianza que Y. E. me ha digensado ' si, partidario de un reducido ensanche, rae limitase á pro poner mejoras raquíticas que nuestros hijos calificarian de mezquinas, al cotejarlas ton las que se están realizarlo en este momento en París, Marsella ,Amberes, Sebastopol y en la misma capital de Espana , donde las buenas doctrinas acaban de tener un brillante triunfo no solo con el derribo de la Puerta del Sol, sino principalmente con una Real &den, que, fundada en altas razones de conveniencia é higiene, considera necesario y urgente el ensanche de aquella Villa, cuya superficie de 7.763,757 metros se halla ocupada por 300,00a persorfas , correspondiendo 23-879 metros á cada una, al paso que á los barceloneses, seeun he indicado, solo les caben 11-111. Las nuejoras públicas son el espejo fiel de la eir ilizacion, y partiendo de este principio cona lene dejar consignado á las generaciones futuras en monumentos indelebles el espí ritu del siglo actual Por esto ini ante-proyecto, trazado sobre el plano de 1 por 3,C00, que abraza la zona de necea aalacion y prineipales avenidas de la ciudad, desde su con fin con el Mediterráneo, se hace estensivo hasta las pobla dones limítrofes, las mas de ellas situadas al pié de las montanas, que cual anfiteatro circuyen, abrigan y defien den la ciudad Condal. Por lo mismo, al paso que tiende á unir la ciudad en el pueblo de Gracia para acallar las ur gencias del momento, deja trazada la senda de la futura po blacion , librándola de las trabas que en el poneeir conten gan su progreso. En el siglo presente en que se aprecia tolo lo grande y lo bello, en que los hombres desean desenvolrer ámpliamente sus ideas, en el que no hay dificultades insuperables, en el sigla del vapor, de la electricidad y de las r las férreas, en el siglo de agigantadas empresas, tales como el túnel en el canal de la Mancha , la via férrea subterránea de Paris des tinada á centuplicar el inmenso tráfico de aquella grandiosa capital, las ciudades flotantes para recorrer el universo, y otras y otras no podemos contentarnos con un limitado en sanche. ?Y qué razon podría justificar el privar á je segun da capital de Espana, de su natural y progresivo desarrollo? Se cree acaso que el genio de estos habitantes ha degene rado en punto á actividad? Carecemos tal vez de industria para levantar una ciudad que rivalice con las primeras del mundo? La posicion de Barcelona en el centro del Mediter ráneo dejará de llamar á su puerto el comercio de todas las naciones, cuando el Istmo de Suez acorte las distancias, y facilite las comunicaciones con los paises mas remotos, si los buques tienen ficil entrada y seguro abrigo en nueatro puerto? Dejará de crecer nuestra industria, tan luego como tenga espacio en que moverse, multiplicándose hasta el punto de bastar al consumo del pais? Podrá menosde ele varse fi una cifra fabulosa la que Barcelona ponga en las ar cas del Tesoro por su nueva contribucion de inmuebles, y mas aun por la incalculable multiplicacion de su comercio por sus industriales de todas categorías? Seria nunca aca bar, Sr. Excmo., si me propusiese enumerar todas las ven tajas de un d'irritado engrandecimiento, y no hallo razon plausible para que deje de tener efecto. Ni siquiera podrá oponerse á mi proyecto la conveniencia de circuir de nuevo la ciudad para ponerla al abrigo de iii vasiones estranjeras, 6 para contener pasiones ariesas que se cobijen en la misma; porque á ello contestada que nues tro ilustrado cuerpo de Ingenieros Militares, tiene senalados ejemplos en la historia antigua, y muy recientes en los sitios de Amberes y de Sebastopol, que prueban la inutilidad de los muros cuando albergan una gran poblar:ion, y si esto es una verdad innegable en tesis general, toma mayores creces concretándonos á nuestra ciudad que la misma opre sion en que hasta ahora ha vegetado, la imposibilita de ser plaza fuerte en adelante. Resultado de la (apremia que reni mos hablando es que las poblaciones comarcanas y muy par ticularmente las de Gracia, Hostafranchs y San Martín, se han adelantado hasta nuestros muros, todo foque les han permitido las servidumbres militares, de suerte que hoy, Barcelona se halla bloqueada en su zona militar por una po blecion cada dia creciente y por respetables establecimientos febriles que no han hallado cabida inter-muros; de su rte que si estos ahora avanzasen hacia los pueblos, seria pre ciso conformarse, oí bien á quedar sin zona militar 6 á ape lar á la deetruecion de inmensos intereses, y como conse cuencia á la ruina de infinitas familias. Lo primero es im posible. pues no puede sostenerse una plaza rodeada de ca serío y de grandes edificios en los que el euernigo se cobija Con iguales comodidades y mayor desahogo que los defen sores, y levanta á su abrigo y á mansalva obras de defensa. Menos posible es lo segundo , pues ni la ilustracion del si glo, ni la sabiduría del Gobierno permitida , que mientras el mundo entero camina á su perfectibilidad , y respetando los intereses existentes, se afana á crear otros, que mejo ten la condicion del hombre y le proporcionen nuevos go ces, se pensase en destruir lo que la industria ha levantado bajo el amparo de la ley. Nó , Excmo. Sr.. la época de de vastacion que nos recuerda el fuerte de la Ciudadela pasó para no volver. Y no solamente son inútiles las murallas para defender Tos grandes intereses confiados á su custodia , sino que ellas serian la destruccion de estos mismos intereses , que tarde temprano desaparecerian por consecuencia de un bom bardeo ó de un asalto en que triunfasen los enemigos este riores. Si en lo antiguo era un adagio vulgar , pero cierto, que plaza sitiada plaza ganada , lo es mucho mas ahora por los progresos que la ciencia militar ha hecho en el sistema de ataque, no habiendo sido tan afortunada en los medios de defensa , y por esta razon y para evitar los horrores de un sitio, y los de una toma por un asalto, y el desenfreno de una soldadesca ebria de sangre en el calor de la victoria, se ha abandonado universalmente el sistema de cenir los gran des centros de poblacion. Paris, Tuno, Amberes, Marsella que han eetado inuralladas, respiran libres de esta traba, se engrandecen , se multiplicar) dentro un grande espacio, y nos estasia la contemplacion de las obras gigantescas pli blicas y particulares que aparecen como por ensalmo. Ya nadie piensa en rodear de murallas un grau centro de pobla dor], y mucho menos criando este sea mercantil y fabril. Si las murallas son inútiles para defensa de enemigos esteriores, si son perjudiciales á los intereses que encier ran, mayores males causan todavía en las revueltas intes tinas cuando el pueblo toma parte en ellas, porque la insur reccion se apodera facilmente de algun punto fortificado, con todos los recursos militares que encierra, y se bate con ventaja contra el ejército, que, precisado á recorrer calles tortuosas y eatrechas, como lo son todas las de las ciudades antiguas muraliadas, halla á cada paso obstáculos y barri cadas en las que , defendidas por muy m ecos hombres , se estrella el ;olor del soldado. Testigo nuestra ciudad que desgraciadamente ha presenciado mil revueltas, que no hu bieran existido, si hubiese ocupado dos tantos mas de espa cio. con calles anchas y rectas, y con espaciosas plazas, donde la fuerza pública habria operado sin el menor riesgo y con todo desahogo y desembarazo. No se oculta al saber del Cuerpo de Ingenieros, como no ha pasado desapercibido á un ilustrado príncipe que Barce lona ha tenido el reciente honor de bo-pedar, que las °ion tanas que nos circuyen al N. O. están como colocadas de intento por la naturaleza para defender la llanura en la que tiene asiento la antigua, y viene llamada á campear la nue va ciudad. Lejos de mí la idea de hacer la mas leve indica cion acerca del inmenso partirlo que la ciencia militar sacará de seguro de la cordillera que tenemos á la vista, á cuya falda se levantan ufanos tantos pueblos que no pudieron te ner cabida dentro de las murallas. Estrano en el arte de la guerra, no tengo otro apoyo que la recta razon y sana crí tica, que nos pone en evidencia la imposibilidal de defensa, cuando el punto fortificado carece de zona militar, cuando encierra una poblacion numerosa que consume instautá nearnente todas las vituallas, y cuantiosos intereses que no permiten llevar la defensa hasta el punto de que estos des aparezcan. Viene tarnbien en mi apoyo la opinion compacta de eminentes patricios y estrangeros que han visitado nues tro suelo, la de Napoleon el grande, el primer guerrero del sigo, que mandó trazar la fortificacion sobre esas montanas que Dios ha colorado para guarda de Barcelona. Por último me apoyo en el ejemplo de Paris, Marsella y otras ciudades populosas que han tenido la dicha de ver desaparecer sus muros reemplazados por fuertes destacados que la ciencia militar ha califeado de la mejor y mas segura defensa con tra enemigos esteriores , y mucho mas contra los desmanes interiores. Este problema lo han resuelto últimamente á fa vor de los pueblos los monarcas de Berlin y Viena al decre tar el ensanche de Rige y el de la capitel del Imperio. Des pejada esta incógnita por personas competentes despues de largos y serios debates, solo cumple decir que ninguna otra ciudad está colorada en posicion tan rentajosa para ser de fendida parfuertes. y que otra ciudad alguna tiene maspre cision de espacio para las necesidades del momento y para el desarrollo futuro de su creciente industria. Dejo sentado, Excmo. Sr., que Barcelona en el crecido número de 183,87 almas de poblacion 'necesita de ensan che segun el cálculo de Levy á 40 ni. por individuo 6.400,7,60 metros, y como solo en el dio contiene 2.018,174, le faltan 4.332,386, de absoluta necesidad v'tal ; ademas este no pue de ser limitado sino grande, cual conviene á la magnitud de los intereeee que encierra y al miranda' que le espera, que si se cree necesaria la defensa para proteger esta misma rique za, nq cumplirla el objeto una nueva cerca bloqueada por los pueblos, caseríos, y grandes edificios que nos circuyen. En estos conceptos mi ante -proyecto ocupa el terreno que la naturaleza y la opinion pública designan para la nueva ciudad. La sola a iste de cualquiera de los cuatro distintos ante-proyectos bastan para formar concepto de la distribu ciun que se proyecta. Estoy muy distante de pretender que sea una obra acabada, perfecta; al contrario solo aspiro á presentar en conjunto, toque, segun mi humilde voto, de berá ser Barcelona en su primera época de desarrollo; y de jo para el definitivo plano. que debiera formarse en cerní rimen público 6 per lo menos con la concurrencia, de peraormas y corporaciones científicas , la coloeacion de edificios públi cos ya sea al centro 6 ya en el perímetro segun sea su im portancia, categoría, y destino, el senalar á ciertas indus trias, que por sus procedimientos 45 por su ruido incomodan á los vecinos, los barrios que debieran ocupar, el destinar para la clase obrera siempre atendible, elemento de riqueza y poderío para una poblacion fabril, otros barrios con habi taciones cómodas pero económicas al alcance de sus fortu nas, el reglamentar bandos de policía que alcanzasen las po blaciones comarcanas para la debida uniformidad, la altura de los edificios que en mi concepto no deberian pasar de dos á tres pisos con sótanos y desvanes, para que nadie se vea privado del aire, luz y sol, tan conveniente á la comodidad y á la higiene, por (ultimo el prever infinidad de minucio sidades que no pueden tenerse en 7fa en un aute-pro yecto. Mi idea dominante ha sido eviíar la monotonía de una ciudad, cuyas manzanas y edificios del todo iguales como sucede en la Barceloneta, confunden al transeunte y prefie ro vias en todas direcciones que acortan las distancias, tra zar infinidad de manzanas con fondo capazde contener gran des patios y jardines, regularizar las calles á cordel dando á las eprimer &den destinadas á paseos 50 metros de ancho, 20 metros á los de segundo órden, pudiendo unas y otras contener das ei mas filas de arbolado ea pro de la salobridad. primer elemento que he tenido en cuenta , por último á las de tercer órden les bastan 10 metros. Las calles anchas con edificios quena sean altos en dema sía reciben, aun en invierno, los benéficos rayos del sol, y Sir piso siempre seco no introduce la humedad que hace in sanos los edificios, se prestan además á pórticos corridos en beneficio del público que halla abrigo en tiempos lluviosos. y le pone á cubierto de los rayos del sol en los ardores del verano: sin embarga en nuestros ante-proyectos de nimio ros 3 y 4 no hemos querido privarnos de ilustrar el asunto. estudiándolos bajo el sistema admitido en las poblaciones modernas, como Turin y las mas importantes de los Estados Unidos. No he descuidado de trazar espa i0S34 plazas para hermoseo, conveniencia y desahogo de la poblacion , cen tros de grandes establecimientos y reuniones mas6 menos importantes bajo el punto de vista mercantil y fabril. lie creido muy conveniente y de mucha importancia un paseo de cirerinvalacion, dicho vulgarmente, boulevard que partiendo de la punta del puerto del Este, y recorriendo el frente de la Barceloneta , empalme con el paseo de San Juan, y regularizando las sinuosidades de N. y O. de la ciu dad, dé vuelta al rededor de la misma. No he perdido de vista los intereses creados y la utilidad de enlazar la Rambla de Barcelona con la calle Mayor de Grada, y prolongar las demás de primer órden relacionadas con las de ambas po blaciones que salen á las afueras, y muy particularmente prolongar el boulevard del lado N. en línea recta por ambos estrenamos hasta unirse á la carretera general, la de Madrid en Sans y á la de Francia ea !caria 6 sea el llamado Pueblo Nuevo. He hecho tambien un particular estudio de la cordillera de montanas que en forma de media luna circuye la parte N. O. de la ciudad y de la direccion de sus aguas, á fin de conducirlas convenientemente unas al rio Besós y otras á la peste del llobreget, quedando la poblacion á cubierto de avenidas y alejando todo temor de inundaciones. Tambien he tenido presente la necesidad de reemplazar el actual ce menterio por otro mas propio a su destino, indicándose en el plano un punto de Manjuich que se amolde á mi pensa miento. Trazado el ante-proyecto en el espacio que media entre la ciudad y Gracia, terreno que considero por el pronto necesario, contiene unos 3.374,100 metros de superficie y por lo tanto es susceptible de grandes hospitales, de estable cimientos benéficos de todas clases, de los templos que ne cesite la nueva poblador], en una palabra la situacion do nuestro llano, su clima templado y sumare y el terreno de que podemos disponer, permitiria todo género de mejora tan grandiosas y gigantescas como las que se están reali zando en paises ma5 privilegiados, y llamará la atencion de ricos capitalistas en beneficio del pais, que hasta ahora re (rala nuestra crítica opresion yendo á disfrutar su fortuna en poblaciones mas desahogadas. La abundancia de aguas que tenernos. y el aumento de que es susceptible el poeta de su nacimiento, y la configuracien del terreno proporcio rueda establecer cuentes fuentes públicas de esceleute agua potable se crean convenientes, y aprovechar el sobrante pa ra la limpieza de calles y plazas, a aun para motor de infini tos establecimientos y riego de las afueras. Es indudable que con el alto nivel de las minas del foil y San Gervesio, tuyas aguas se elevan actualmente sobre el ponlo mas alto de la ciudad, podrian con una bien entendida conduccion hacerse subir á una altura mayor que las azoteas de la nue va poblacion en beneficio de la comodidad de Ins vecinos y de la higiene pública, sin necesidad de emplear las bombas de compresion, medio costoso pero que produce muy bue nos resultados en las eités de Lerndres, Liverpool y en otros puntos del reino vecino, sino en el caso que tuviésemos que limitarnos fi las abundantes aguas que nos arroja la cauda losa mina de Moncada , cuyo nivel viene fi 9m. sobre el pun to mas alto de la ciudad, unos 23m sobre el mar. El agua la mismo que el gas para el alunibrado Ilegaria hasta las habi taciones mas altas, y los propietarios porlrian gozar a poca costa de estas inmensas ventajas Dentro de este límite de 108 LA ILUSTRACION BARCELONESA , PERIÓDICO UNIVERSAL. hiera mi juicio espaciarse por de pronto , y sin limitacion alguna para lo porvenir, la segunda capital de Espana , la que es emporio de su comercio é industria , la que en lo an tiguo rivalizó con Génova y Venecia , la que merced á su ahogamiento y al abandono de su puerto , se ha resignado á ceder la supremacia á Marsella , llamada oportunamente por un célebre estadista , la fachada de Francia en el Medi terráneo, á cuyo título respecto de Espana debe aspirar nuestra ciudad , desde el momento que se la conceda espa cio para respirar y crecer y puerto seguro para cobijar las naves. Antes de concluir esta breve resena , y sin querer repro ducir argumentos, me he propuesto probar por la simple vista del plano, y ron el elocuente idioma de los guarismos que nuestra necesidad de ensanche es incompatible con la fortificacion murada que ha indicado el respetable cuerpo de Ingenieros. En efecto, dígnese V. E. fijar la atencion en que la superficie actual ocupada por el caserío contiene 2.048,174 metros cuadrados; que la zona de eircunvalacion ó sea faja de terreno edificable situada entre las fincas rústi cas y urbanas que ocupaban las derruidas murallas, incluso el camino de ronda y los baluartes de San Pedro, Junque ras, Canaletas, Ostallers y San Antonio, senalados en el plano de color amarillo tiene 635,339 metros, por último que la zona ó límite de ensanche propuesto por los ingenie - ros que partiendo de la Font trovada en la montana de Monjuich, pasa junto á la puerta de San Antonio, toca al baluarte Ostallers, pasa por el Criadero y termina en los molinos junto al fuerte Pío, senalada en el plano de color amarillo y letras A B C D, solo nos permitirla disponer de 59i,100 metros de superficie, incluso las derruidas murallas y camino de ronda de este lado , puesto que no es edificable la parte O. ó sean las huertas de San Beltran para no pre juzgar la importancia del puerto proyectado, su ensanche ea aquel punto, cuestion tan vital para Barcelona como su pro pio ensanche, ni tampoco podria pensarse en edificar la, parte del E. ó sea paseo de San Juan mientras sirva de cam po de Marte y Esplanada de la Ciudadela. El cálculo que acabo de resumir muestra hasta la eviden cia que una nueva muralla inútil para la defensa , y de tur coste indecible, nos dejarla muy luego tan ahogados como nos hallamos en la actualidad , y no bien se habria dado co mienzo al cerco, ya se hubiera de pensar en su destruccion para atender á nuevas necesidades , porque el terreno dis ponible está muy distante de satisfacer las de momento. Mi sencillo trabajo recomendado con la proteccion que V. E. le dispensa , es la primera piedra echada en los ci mientos de nuestra futura prosperidad , otros talentos mas, privilegiados levantarán el grandioso edificio que será urr monumento imperecedero del incansable celo de V. E para. obtenerdel Gobierno de S. M. el ensanche que es el voto general de sus representados. Dios guarde á Y. E. muchos anos.— Barcelona 1.° di ciembre 1857.—El arquitecto Municipal, MIGUEL GARRIGA ROCA. Esplicacion del ante-proyecto de ensanche de la ciudad de Barcelona aprobado por el Excmo. Ayuntamiento, de la misma con acuerdo de 6 de abril de 1858. 1.° Este proyecto, limitado á satisfacer las necesidaderl actuales. ocupa un llano con suave descenso hacia el Sud , por ambo; lados en el espacio intermedio de la ciudad y barrio de Gracia desde N. á S., conservando los límites ae - tuales de ambas poblaciones del E. al O. .2.° Los derrubios de la cordillera de montanas que cir cuyen la parte N. de la llanura , asi como las aguas que en rijas de lluvia corren por los terrenos altos , se dirigen al rio Ilesós por un lado y casa Tunez por el otro, á fin de alejar todo temor de inundaciones en la nueva y antigua ciudad. 3•0 La nueva poblacion, á semejanza de la preciosa Tu- rin y otras ciudades modernas y de los Estados tniaos, se ha distribuido en grandes manzanas, las mas de 200 metros de longitud con 140 de latitud , capaces de contener espacio sas habitaciones con deliciosos jardines. Las calles , todas á cordel, tienen generalmente 10 metros de ancho, algunas de ellas 20 metros susceptibles de colocarse dos filas de árbo les, y los paseos 50 metros que pueden embellecerse con cuatro filas de arbolado , cumpliendo satisfactoriamente los preceptos de bijiene, y los de comodidad y belleza. 4•0 Paseos en todas direcciones dan animacion y vida a la ciudad antigua y á la poblacion en proyecto. Uno de ellos, partiendo del puerto en la Barceloneta , circunvala la ciudad actual hasta encontrar el mismo puerto en las huertas de San Beltran. Otro paseo á cordel que desde el punto culmi nante llamado la Cruz Cubierta se dirige al Besós, y pasan do tanjente á la ciudad , reemplazea la actual carretera de Aladrid á Francia , y se confunde con el de eircunvalacion entre los puntos Tallers y S. Pedro. Otro tambieu á cordel paralelo al anterior, parte del punto estremo O. de Sans, pasa tanjente al caserío de Gracia con direccion á San An drés. Otro, el cual podríamos llamar del E., principia en el paseo de San Juan , se dirige á la montana, y formando án gulo recto con los anteriores, los une por la parte del E. Otro paralelo del que acabarnos de hablar, llamado del Prín cipe de Asturias que principia á la espalda de la calle Alta de S. Pedro , coincide exactamente con la calle proyectada para abrir una coniunicacion directa desde la plaza de Pa lacio al mercado de Santa Catalina , que pasando por frente la iglesia de Santa Mafia y por detrás de la calle de la Pla tera , cruza infinidad de estrechos callejones que con esta mejora recibirán la animacion, comodidad y salubridad de que ahora carecen. Otro paseo denominado de Gracia que recorre en línea recta todo el espacio que media entre la calle de esta ciudad , llamada la Rambla y la calle Mayor de aquel barrio. Otro que llamaríamos de San Gervasio ó del O. que principia al estremo de la calle de Ostallers ó sea de Valldoncella y cruza junto á la fabrica Fundicion de bron ces y otros metales. Por último, otro paseo que podria de nominarse de los Jardines queatraviesa el centro de la po blacion en proyecto del E. á O. intermedio y paralelo á los otros dos y tiene un jardin en cada estremo co lo_s cuales BORDET Municipales, con prisiones de arresto y otras dependencias. Estas plazas, divididas en dos partes , con destino la del frente de la iglesia , á regocijos públicos y al mercado la otra , en cada una de las cuales se colocan dos fuentes do agua potable que podrían destinarse en los ángulos de la plaza y testeras de un tinglado en cada una. 6.° Para enlazar la poblacion en proyecto con la actual ciudad , y al propio tiempo con el barrio de Gracia y demás pueblos vecinos, se concilia el ornato público con el respeto que merecen los intereses creados; á cuyo fin salen al paseo de circunvalacion las principales calles ó avenidas existen tes en ambas poblaciones, esto es , la ciudad antigua y el moderno barrio de Gracia, y algunas otras de notoria utili dad y conveniencia, como son 7 La proyectada desde la plaTa LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIODICO UNIVERSAL. 109 recen de sumaconveniencia, y contribuyen al ornato y buen gusto que ostentan las poblaciones modernas. Una muy es paciosa que llamamos de Cataluna en el paseo de los Jardi nes al centro de la nueva Barcelona. Otra al centro del pa seo de circunvalacion , tanjente á la antigua ciudad , por el que pasará la carretera de Madrid á Francia. Otra finalmen te al centro del paseo de S. Fernando , tanjente al caserío de Gracia. 9.0 Forma parte del ante-proyecto, el desarrollo de N ias públicas en todas direcciones desde Barcelona á los pueblos limítrofes , aprovechando en lo posible las actuales comu nicaciones, como por ejemplo, la de Sarria. 10. No hemos olvidarlo trazar un campo de Marte de mas capacidad y regularidad que el actual, algo apartado del ca Buenavista que nos conduce al anden alto del muelle del O. Otra al montecito llamado de los Molinos , cuyo punto do minante rodeado de un jardín botánico, destinamos para panteon de personas ilustres, y su piso bajo para salas mor tuorias, optando por la planta circular que se presta á vigi lar facdmente los aposentos desde un mismo punto. 13. Finalmente, para complemento de nuestro ante-pro yecto, acompanamos por separado , á mas de varios planos ante-proyectos del ensanche á la escala de Vs000 y al de %so, los estudios detallados del plano, del ensanche y mejora del puerto que tanto interesa al comercio é industria de nuestra ciudad y á los intereses generales de la Nacion. Barcelona 1.° de diciembre de 1853,—El arquitecto munis cipal, Miguel Garriga y Roca. ív-1"r LÝ 4 CAMP DEL HARI9G, -s" - - V‘r ,• • - 7, HOSTA y ANCIIS \\1111 ..`, or 11,....A, 7::1 \ .1-1'. --_-,, , 1, L, • 4,,,,,Is ,t,,,,, t, ; «, 8, ¦ 4 lat BARCE LONA " PRLy 1. IC RIA Ç-„ GIL Cli,A4047,1 \ /111 paassaai,ss PROYECTO DE ENSANCHE DE LA CIUDAD DE BARCELONA SOBRE LA TOPDGRAFIA DE DICHA CIUDADY SUS AFUERAS. Las lineas, edificios y esplicaciones de coLor negro representan el estado dctual la Enea A B CD el limite de ensanche consignado por el cuerpo de Inged del Eter las lineas, colorido y letra de carinin el proyecto general de ensanche due juzgo mas converiente. ,S2rce10112 28 Noviembre 1557 5a,177.7a y .LfÁt PLANO PARA EL ENSANCHE DE LA CIUDAD DE BARCELONA APROBADO POR EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE DICHA CIUDAD EN SESION DEL 6 DE ABRIL DE 1858. podria construirse dos gratMes palacios con sus dependen cias, dignos de su objeto, destinado el uno á morada de Su Majestad y el otro á esposicion general de productos del pais, de nuestros adelantos en la industria, artes, etc., etc. $.° La simple vista del ante-proyecto demuestra la div i sion de la nueva Barcelona en tres distritos , Este, Oeste y Centro, y cada uno de ellos , subdividido en dos barrios, Sud y Norte. Cada barrio le constituyen ocho espaciosas manzanas, en cuyo centro hay una plaza de suficiente capa cidad para ser porticada , y poderse dividir en dos partes por medio de una isla compuesta de edificios públicos, como la iglesia parroquial en el centro y casa del cura párroco y Juzgado de Paz en sus costados, terminando con colegios de educacion para ninos de ambos sexos, llenando sus inter medios, el asilo de maternidad , hospital provisional con ha bitacianes para las hermanas de Caridad , cuartelillo para de t'alado de que hemos hablado. Otra que desde la puerta principal de la Iglesla Catedral pasa por la calle de las Mo las. Otra que desde el paseo del O. penetra en la antigua ciudad por Valldoncella y Hospital. Otra, que empalme y coincida con la calle de la Union, etc., etc. •.0 En los costados E. y 0. de la nueva Barcelona van trazadas dos plazas que denominarnos del Besós la primera, y del Llobregat la segunda , con destino á las estaciones de todos los caminos de hierro , cuyas plazas , para comodidad de los viajeros que hubieran de trasladarse de una fi otra estacion, podrían facilmente comunicarse por medio de una vis férrea subterránea , aprovechando la favorable disposi cion del terreno , cuyo nivel es mas bajo en sus estremoo que en el centro. 8.° Ademas de las plazas de cada barrio y de las dos que acabamos de hablar, hemos trazado otras tres que nos pa: 'serio, para evitar todo peligro en dias de ejercicio de fuego. 11. Igualmente ha debido ocuparnos y ha llamado nues tra atencion, la colocacion del cementerio, y despues de in finitas inspecciones de las afueras, hemoS venido á dar pre ferencia al terreno de la montana de Monjuieh , llamado las Planas de Liada , en el que habla antiguamente el convento de monjas de Santa Clara , cuyo punto ventilado y de pre ciosas vistas se presta al objeto que se le destina por su ca pacidad , piso elevado, terreno flojo , de facil evaporacion y consumacion de los cadáveres. 12. En el crucero de caminos ó sea punto llamado Cruz Cubierta , cuyo piso elevado se presta á ser un hermoso punto de confluencia, hemos trazado una grande plaza, de la que parten vias en distintas direcciones, siendo la principal la carretera de Madrid que atraviesa la ciudad. Otras que se dirigen á las poblaciones inmediatas. Otra que llamamos de Itéeuerdos de la Dabana, TOMADOS DEL. ALRUM DE UN VIAJERO FRANCÉS. Lo que se ve en sus calles, y lo que no se re. Á. causa sin duda de los contratiempos que sufri mos, nunca he saludado con corazon mas contento una ciudad extranjera. Yo hubiera querido echar, desde el pavimento de baldosas del muelle , tan blan cas como el mármol de Carrara , algunas miradas retrospectivas á la brillante bahía , y á las colinas le janas , que se destacaban como ramilletes de verdura en el azul profundo del cielo. Pero en el momento se apoderaron de mi, negros, bateleros, cocheros, etc., etc., cogieron mi equipaje , y me llevaron, de buen ó mal grado , á la fonda. Una fonda en la Habana es una casa mas ó menos espaciosa , construida con el objeto de recibir el ma yor número posible de personas ; así , aunque rio haya muchos aposentos, en cambio hay muchas ca mas , que es lo esencial. Muchos viajeros se habrán quizá lamentado de esto ; por mi parte , libre de la pesadilla de la cuarentena , hasta la paja al aire libre me hubiera parecido lecho suntuoso , y hoy embelle cen mi memoria agradables recuerdos de la ciudad espanola para pensar en incomodidades pasajeras , y comunes á todos los viajes , en este como en el otro hemisferio. Además! las noches son muy cortas, cuando la luna de los trópicos las ilumina , y los fre cuentes y espléndidos rayos del sol vienen á desper taros desde el alba! La fonda de la senora latray es pintoresca y orien tal. Un patio de columnas soportan las galerías inte riores. La escalera es espaciosa y cómoda , el salon se abre á todas las brisas, y se come en un vestíbu lo abierto, comedor el mas meridional que he visto en mi vida. Tiene dormitorios, donde no se pasanmas que las horas del reposo , con su mesa de tocador , una có moda y algunas sillas , á las que hay que anadir el equipaje del viajero para complemento del mueblaje. Las camas tienen sus mosquiteras, y unos colchones tan ligeros y frescos como lo exige el ardor del La mayor dificultad que experimenta el viajero, acostumbrado á la vida sedentaria , esla de plegarse á las costumbres que varian tanto segun losclimas. Esta es sin duda la razon que inclina á los viojeros á quejarse, sin mala intencion de seguro, y á exaje rar las incomodidades que se ve obligado á sufrir en país extranjero, y á senalar como inconvenientes graves , usos, que los indígenas encuentran los mas naturales del mundo; de esa manera , habria una multitud de observaciones y detalles que chocarian en un libro á los lectores del Norte viajando por el Sur, si no se tuviera cuidado de recordarles sin ce sar que las diferencias de temperatura , costumbres, estaciones y temperamentos constituyen tantas impo sibilidades en nuestro género de vida , como crean necesidades en otro completamente distinto. Cada .cosa tiene su razon de ser ; y así , los pueblos de los trópicos no tienen mas necesidad de construir casas cerradas, guarnecidas de.caloríferos, que la que tie nen los pueblos vocinos del polo.de kioskos y casas de campo, abiertas á los cuatro vientos. :En último análisis , las fondas enYCtiba -se resien len un poco'de la indolencia quese atribuye á la ra za espanola , que habita aquella isla , y que no es itlizá mas que el efecto necesario y natural del di ana. Por otra parte , contribuye en gran manera á testo, la generosa hospitalidad que allí se recibe. Los extranjeros de distincion hallan en la Habana tantas casas amigas que se abren para.recibirlos, tantas me sas de familia , en que tienen guardado su asiento, que en ninguna parte puede sentirse menos la insu ficiencia de los establecimientos reservados á. los via jeros. No se conocen , pGr ejemplo , las casaslimue *lacias , y •si rio se quiere habitar una fonda, es pre ciso tomar una casa , alquilar muebles ó comprarlos. Tal vez este incotrveniente disminuye el numero de familias americanas que de otro modo irian á osten tarsos trenes elegantes durante el invierno , dejando á los habaneros mucha ganancia. Hablo de las emi graciones de familias , porque un hombre solo en cuentra , como en todas partes , medio de colocarse á su gusto en aquella ciudad predilecta , de que voy á ocuparme , despues de tantos como lo han hecho de tan diversas maneras ántes que yo. ;Cómo describir la Habana , la ciudad mas origi nal que he visto debajo del cielo ! Las calles están generalmente tiradas á cordel bajo un plano regular. Pero !qué variedad en su aspecto! Las unas están pin tadas de amarillo, otras de azul , blanco ó encarna do. Esta tiene un piso , aquella dos, y no mas, pues los huracanes no permiten mayor elevacion. Todas tienen ventanas gigantescas y puertas inmensas; las primeras con rejas de arriba abajo , que por mas que se haga , hacen pensar mas en los enamorados que en los ladrones. Algunas hay que tienen un postigui llo , que pudiera en caso necesario dar entrada á un hombre. —Pero su objeto no es ese, caballero; es para 110 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIODICO UNIVERSAL. ver mejor la calle y para tomar el fresco por la no che; y además, en caso de accidente ó incendio, es una salida preparada para los duenos de la casa. —Muy bien , senora, no pensaba yo otra cosa, créalo V. —Nó , pero tiene V. cierto aire al hablar de los enamorados ---;Oh! senora, ?se figura V. que si yo lo esto :Viera de Y., podria pensar en la reja?... La mayor parte de ellas sobresalen de mojo que permiten las miradas oblicuas en la calle. Si hace sol, se deja caer una celosía movible, no tan espesa que impida ver por sus intersticios ojos negros ras gados que harian palidecer por la noche á las estre llas. Pero á esta hora, cuando la ciudad está sepul lada en la sombra , apesar de los torbellinos de polvo que cubren la atmósfera con sus átomos, todas las ventanas se iluminan interiormente, las persianas se levantan, y el paseante puede echar una ojeada en -los detalles de la vida doméstica. Los cuadros varian poco en general ; en dos filas de sillones movibles se columpian los miembros de la familia y los amigos de la casa. Los abanicos están en juego ; la conversacion los acompana, y nadie ha - ce caso de los que pueden oir algo al pasar. Se exa mina la gente que cruza , y se deja examinar por ella. El padre duerme, la madre se abanica, jó venes charlan. En un rincon de la sala se are una puerta cochera , y los rayos de la lámpara se reflejan en los adornos de plata de un carruaje. Este es el aspecto general del salon , abierto del lado de la ca lle en la Habana, y esto lo que ha hecho decir que las senoras vivian en la calle. La palabra es imperti nente é inexacta. Los que han pronunciado este fallo han sido injustos, y no se puede pensar que se ha llegado en aquella ciudad á realizar lo de la casa del cristal que pedia el ciudadano romano. Ni esta cos tumbre es tan general como se cree, porque muchas familias no se dejan ver mas que por los balcones de un piso principal, lo cual ya está mucho mas ele vado. Los de la Habana varian de altura , forma y di mensiones; todos están volados, unos descubiertos y guarnecidos con balaustres de hierro, otros con un lijero cobertizo, y realzados por columnitas de madera torneadas y talladas caprichosamente. No creo que los haya con rejas. No se está en el con vento, ysi se estuviera, seria muy sensible, por que la ciudad se seria privada de su mejor adorno durante la noche. En el intericra todo está abierto ; el aire circula li bremente, y las puertas ventanas solo tienen un pe queno compartimento guarnecido de cristales, para los momentos de lluvia ó ventolinas. Fácilmente se concebirá que no se puede estar al abrigo del polvo, con tales construcciones , y que la brisa del mar so pla como un inmenso abanico abierto sobre la ciudad en los hermosos dias del invierno, que serian, sino por el polvo, los del paraiso terrenal. En verano llueve á mares, y las calles se convierten en canales navegables únicamente con carruajes. IQué lástima de polvo y de inundaciones! !Estos son los inconvenientes de la poblacion , pero en cambio cuántas compensaciones ofrece! 1ns dudablemente, siempre hay en todas partes muchas cosas que desear, pero cada Uno ve con sus ojos, y juzga bajo su punto de vista , y el artista que viaja, el residente, preocupado Ion intereses materiales, no se colocan en la misma perspectiva. Dígase lo que se quieras yo no conozco ciudad nias encantadora por su aspecto que la Habana, ni una sola donde lo pintoresco y lo nuevo me hayan benito olvidar mas completamente los inconvenientes que pueda ofre cer. Las calles de la Habana ofrecen el aspecto de las çiudadcs meridionales ; el sol quiebra sus rayos en todos los ángulos; las sombras se destacan con vi gor extraordinario sobre el fondo claro, se pasean á has pies de los paseantes, y descienden en anchos panales de los balcones, en que se mueve á veces una cortina. Todos los que recorren la ciudad tienen cierto carácter, y hasta el frac negro y el chaleco de seda americana son propios para despertar la aten cion. ! Pero qué diferencia entre el paso prosaico del hombre de negocios del Norte, y el ipdolente y poé tico del hombre del Sur que no se finge caballero! Bajo las anchas alas de su sombrero, especie de mar co de sus :;abellos de azabache , cae anudado el pa Dudo de seda que le cubre la cabeza. Su chaqueta abierta permite ver el bordado de su camisa de ba lista. cuyas mangas van enrolladas al rededor de la taluileCa A la cintura suele llevar el indispensable mache te. ?Marcha á pié con sus escarpines amarillos y pan talones anchos En tal caso, va contoneándose, con la mano al lado , y el cigarro en la boca. —? Es un paisano que viene de fuera? Si no va con la capa hasta los ojos , y espoleando su cabalgadura , se ba lanceará como la palma agitada por el viento, sobre su mula , sentado como una mujer, con la rodilla por encima de la silla. Asi desfilan las gentes de todo color, desde el negro mas negro que sus botas de ca lesero, hasta la criolla' qüe solo muestra su origen africano en el contorno de las unas , y en el ángulo del blanco de los ojos. Las volantas se cruzan con estrépito ; los frutos de tantos colores circulan en abundancia, y entre esta multitud abigarrada, locuaz y ardiente solo se echa de menos una cosa, la que se busca mas y se encuentra menos; ! las habaneras ! y ardo en deseos de llegar basta ellas despues de tan tas páginas como han interrumpido mi marcha. Pero heme aqui. Las habaneras tienen una reputacion capaz de jus tificar toda la curiosidad de los estrangeros : y por desgracia» las turcas , no hay mujeres mas difícies de hallar y de conocer. Bajo el punto de vista del paseante ocioso, la Ha bana es el antípoda de Paris. Si un habanero viene ápasar quince días á Paris , para conocer á las pari sienses, no necesita mas que tomar el aire en los boulevarts, ó los Campos Eliseos. Aqui encontrará á las horas de moda , á cielo raso, ( ! demasiado tal vez! ) la escala femenina . cuyos retratos han hecho profusamente escritores y artistas ; porte, traje, ma neras muy variadas, elegancia , todo lo verá y dis tinguirá, desde la gran senora hasta la griseta , aqui encontrará todos los tipos que han hecho familiares la pluma y el buril. Pero si un parisiense se desem barca en la Habana , para descubrir una sola haba nera, le será preciso, si el teatro está cerrado , te ner toda la obstinacion de un astri:norno buscando un planeta. En efecto , una habanera no se ve jamás á pié en la calle, y esto por dos razones: la primera por no estropear andando sus delicados piececitos ; segun da, porque el clima es demasiado caliente para no hacer á las mujeres .perezosas. Obsérvese que la pe reza, que es en el Norte una inaptitud poco lauda ble, en el Sur no deja de tener cierto encanto. En el centro del dia , solo se veis negros en la calle ; solo de madrugada ó por la noche puede ver el ex tranjero habaneras: ?pero cómo? En su carruaje , y envuelta la cabeza en esa mantilla , cien veces mas graciosa con sus misteriosos pliegues, que todos los sombreros que fabrican las hábiles modistas. La mantilla' es tan general entre las espanolas , como los sombreros entre las francesas ó inglesas: adorno feliz que realza su belleza , porque la red de sus blondas no oculta ni la mirada de fuego, ni la gra ciosa sonrisa, ni los negros ojos , ni las nacarados dientes, y flota solamente indecisa esparciendo som bras que hacen mas hermoso su agraciado rostro. La careta tiene el privilegio esclusivo de hacer imposi ble la fealdad. Quién ha visto jamás una mujer en mascarada sin juzgarla hechicera! La mantilla es una media careta, un tercio, si se quiere . pero un ter cio que embellece todo lo que no deslumbra absolu tamente por su belleza al resplandor de la luz natu ral ó artificial. En carruaje siempre, sea que vayan á paseo, al teatro • 6 á las tiendas, en las cuales, por lo como, no entran , haciéndose traer las maestras al coche, las habaneras conservan su belleza , y la reputacion de ella, de que justamente gozan entre los extran jeros. La actividad se despierta al anochecer, como esas flores que solo abren sus pétalos á las emanaciones de las noches, y que los cierran con una gota de ro cío, cuando el sol aparece en el horizonte ; dos ra zones he dado de la desaparicion del bello sexo du rante el día; otra has, que conviene indicar, por de licado que sea el ttaiarla en este lugar. Hela aoni: Las criollas espanolas son morenas en toda la acepcion de la pahlbra ; sus cabelleras son corno sus ojos; lo mas negro y brillante que se pueda imagi nar. Su tez es viva , come todas las encarnaciones que soportan el calor de un gol ardiente. Para los europeos esto es un encanto ;-ú ellas las desazona. Las criollas espanolas ambicionan la blancura da las mujeres del Norte, sin comprender jamás la sober bia belleza de las mujeres del Ticiano ; ahora bien, de todas las luces que realzan mas una tez morena, la que le da mas brillo y tono es la luz facticia de las reuniones de la noche. El teatro y los bailes son sus lugares favoritos, y tal vez esta es la razon por que un extranjero, privado de introducciones, pue de solo ver allí á las habaneras. Pero si la estacion de los bailes ha pasado , si no está abierto el teatro, el único recurso que se ofre ce á la curiosidad del viajero es el de los paseos despues de puesto el sol. En el paseo de Tacon , en el de Isabel 11, tan animado en invierno en la época de las representaciones de la ópera italiana, el ex tranjero tiene ocasion de contemplar la seductora belleza de las habaneras recostadas en un carruaje que no dejará de causarle adnairacioo. Entre el carruaje de alquiler, con su postillon mal vestido, coche estropeado, y caballo ético, y el ele gante, barnizado, cubierto por todas partes de ador nos de plata maciza, desde los faroles hasta el estri bo , desde el bocado del caballo hasta las espuelas del cochero, hay la distancia que separa á un simon de una magnífica carretela. Las ruedas de este carruaje que vamos descri - hiendo, especie de bombé, son enormes, las varas desmesuradas, y el peso de la caja, en lugar de car gar exclusivamente sobre el eje , se comparte entre las ruedas y el caballo de varas , lo cual hace que este carruaje sea penoso para los cuadrúpedos que soportan y llevan juntamente, cómodo y agradable para las personas que se hacen llevar. Cuando se en ganchan dos caballerías, el postillon monta la delan tera. Las continuas lluvias del estío hacen muy útil allí esta clase de vehículos, que de otro modo, es pro bable que hubiera desaparecido á influjo de la manía de variar que acosa á la humanidad, y que conclui rá, al decir de algunos, por uniformarla. Una observaeion mas puede hacer el extranjero, siguiendo con la vista á las cubanas que hacen arras trar tan muellemente su indolencia en este original carruaje. Los orientales tienen acerca de la belleza femeni na ideas singulares, y muy diferentes de las nues tras. Los criollos son orientales en este punto, y se comprende porque, sin acudir á la teoria de Mon tesquieu. Véase como todo se encadena : el clima ataca la actividad; el polvo y el calor impiden la cir enlacien á pié por las calles; la ociosidad , que no está sujeta á las exigencias del vestido, y la costum bre del negligé desarrollan las proporciones orienta les. En una palabra, mida contraria alli la robustez, y como la mayoría hace ley, la gordura convertida en belleza • todo la estimula y favorece. Todos no serian quizá de esta opinion , tan con traria á nuestras delgadas bellezas de Madrid , por ejemplo, y de Paris, pálidas y trasparentes por ana didura. En cambio el flamenco, el aleman , y aun el inglés ballarian la analogía sin salir de sus casas. Bajo cierto aspecto , es una fortuna que las cosas sean asi ; sin embargo no parece enteramente justo indicar como ley soberana esta apoloaia práctica de las mujeres de Rubens , y mis recuerdos de la Ilaba na protestan contra ciertas consecuencias del gusto generalmente adoptado, que relegaria al segundo rango tal belleza , que , segun las reglas del arte y del sentimiento , deberia ser colocada en el primero. Trad. por MODESTO COSTA Y TURELL. La Inglaterra. Desde que me salieron los dientes y mucho antes, sin duda por esa facultad de intuicion de que nos ha blan algunos filósofos , ha sido la Inglaterra para m objeto de sérias meditaciones ; pero mucho mas des pues de lo mucho que he leido ú oido relativament e á esa nacion tan poderosa hoy por su dinero, y si. marina, y sobre todo por el influjo alucinador que su nombre ejerce en la imaginacion de ciertos homb res acostumbrados á no ver mas que una causa para ex plicar todos los fenómenos de la época. Voy pue s á decir algo de la Inglaterra, y voy principalmeut e fi. decir algo de la diplomacia; pero antes pido permiso á mis lectores, y sino me lo tomaré yo, para hacer una lijera digresion que otros decorarian con un ti tolo menos modesto. Los autores que. con la ridícula idea de hacer una reduccion matemática , andan siempre á caza de ana logías históricas , pretenden ver en Francia la repro duceion de la Grecia, y en Inglaterra la reproduc clon de Roma, dando por consiguiente á estos pue blos modernos aquellos atributos de inteligencia ó poder que distinguieron á los antiguos. Hasta cierto LA 1LUSTRACION BARCELONESA, PERIÓb1C0 UNIVERSAL: punto hay alguna verdad en este doble paralelo, por que si no mienten las historias , hubo VI la antigua Grecia muchas buenas y malas cualidades de que ofrece repetirlas copias la moderna Francia , como hay en la Gran-Bretana muchas cosas malas y buenas de que Bonn ofreció numerosos ejemplos. Pero la Verdad de la comparacion no llega mas que á cierto punto, pues puede decirse que á parte de cierta gra cia unas veces lijera y otras rebuscada comun á los franceses y á los griegos, y exceptuando el naciona lismo egoista v avasallador en que los ingleses apa rentan seguir la tradicion de los romanos, el diablo me lleve si los modernos hacen otra cosa que paro diar á los antiguos. Unos y otros han tenido su pe riodo revolucionario y su época de esplendor para las artes y las ciencias; pero los nuevos regenerado res han contado por dias las conquistas que sus mo delos disfrutaban siglos enteros, y si me viese pre cisado á citar hechos probarla que las grandes virtu des no han logrado tan fiel interpretacion como los grandes crímenes. Sin embargo, no es esto lo que mas afecta á la idea del paralelo, y yo, que no tengo pretensiones de fi lósofo griego ni romano, pues no soy mas que un po bre literato espanol , castellano viejo por anadidura, franco aunque orgulloso de las ventajas morales que mi patria lleva á otros pueblos mas pedantes que ilus trados y en los cuales hasta los progresos industria les son el fruto de pasiones innobles, yo, repito, con fa rusticidad característica de mi tierra y por aquello de que no hay cosa en el mundo mas atrevida que la ignorancia, voy á decir en que sentido la nueva Ro ma y la moderna Grecia faltan á esa ley de analogías en que algunos han sonado sin haber dormido, y lo diré de un modo resuelto, como quien anuncia un axioma; que para esto de sentar principios obsolutos y decidir cuestiones dudosas allá nos vamos los filó sofos y los necios. En todo paralelo histórico es necesario atender á las cosas y á las personas. Ahora bien , con relacion á las primeras debemos convenir en que todo cuanto hoy nos ofrece la Francia , hasta en lo que tiene al guna similitud con la Grecia, es lo que se llama una ficcion , mas claro un remedo de la verdad. Entre los griegos, forzoso es reconocerlo, habia una irresistis ble tendencia á la verdad ; y esta tendencia, esta aspiraeion, se revelaba en todas partes revistiéndose bajo diversas formas sin perder un átomo de su pu reza. Así, elaboraban sistemas filosóficos admisibles o inadmisibles que cuando menos reflejaban la con viccion de sus autores, mientras que en la moderna Francia vemos de din en dia brotar teorías cuyo prin cipal defecto no está en que sean absurdas, pues to do esto puede dispensarse al que peca inocentemente, sino en que nunca han sido alimentadas de buena fé por sus autores ; y este modo inverso de obrar tos unos y los otros me hace á mi creer que era en los griegos deseo de saber lo que es en los franceses de seo de lucir, ó que las especulaciones filosóficas han degenerado en especulaciones mercantiles. Perseve rantes los griegos en su sistema, entonaron himnos á la libertad, porque realmente la libertad vivia en el corazon y en lainteligencia de aquel pueblo, y si he de decir lo que pienso de la Francia, por de contado haciendo algunas aunque poquísimas excepciones, quizá no hay nacion en el mundo donde mas haya resonado la palabra y menos ralees haya echado la idea. Y no me refiero solo á la libertad política : ha blo de la libertad civil, de esa libertad individual que todos los gobiernos reconocen compatible con el órden público y que en mí concepto aman todos los hombres menos los franceses. Por esta razon , pres cindiendo de otras muchas, los griegos impusieron legaron sus leyes á otros pueblos, mientras que la legislacion francesa vive de empréstitos en gran par te, y nunca producirá cosa sólida fuera de su terreno especial. No hablaremos de las artes en las cuales los griegos imitadores beles de la naturaleza legaron á la posteridad obras inmortales y en las cuales los franceses caminan de tan diverso modo, que emplean todos los recursos del ingenio para defigurar la ver dad; hablemos de sus glorias militares, y convinien do en que Napoleon tuviese la importancia de Ale jandro, ya que no podamos convenir en que las pri meras victorias de los franceses puedan compararse á las de Maraton y Salamina , veremos diferencias enormes en la tendencia de las conquistas que reve lan la diferencia de sentimientos y de caracteres. Así, mientras el héroe de Macedonia luchaba por el gusto de vencer, el guerrero de Córcega peleaba por el deseo de adquirir, y esto prueba suficientemente que la ambicion de gloria de los franceses no se ha vacia do en la turquesa de los griegos , cosa bien clara para los que sabemos que entre los modernos atenien ses hay muchos intereses superiores á las palabras, vacías para ellos, de gloria y de independencia. Terminada la primera parte de mi paralelo, diré solo algunas palabras para concluir la segunda. Es verdad que la Inglaterra extendiendo hoy su domi nacion por todo el mundo, recuerda algo el poder tradicional del imperio romano. La diferencia está no solo en que los romanos hacian 'generalmente sus campanas en tierra firme, mientras que los ingleses las hacen en los mares , sino en que estos consiguen á fuerza de astucia y maquinaciones rateras lo que aquellos buscaban y obtenían cara á cara y á pecho descubierto. No digo que alguna vez los romanos no echasen mano de armas vedadas para triunfar: la !lis. toria recuerda ,algunos hechos que son indelebles manchas para el primero de los pueblos guerreros; pero justo será confesar, que si en esta parte los in gleses se han propuesto seguir las huellas de los ro manos, los discípulos han ido mucho mas allá que los nuestros. Pasemos á la tercera parte del paralelo que es la que en mi opinion presenta menos analogías, y por consiguiente mas razou para tomar á risa la manía de los modernos pueblos que tienen la extravagancia de querer representar el papel de los antiguos. Todo el mundo, al menos todos los que conocen la histo ria están de acuerdo en que si bien Roma eclipsó y subyugó á Grecia por el brillo de las armas, siempre fue su esclava en las ciencias, las letras y las artes. Esta opinion universalmente admitida, ha hecl o ver en Virgilio la parodia de Hornero, en Ciceron la de Demóstenes y en una palabra , en todo la imitacion servil con que los romanos copiaron mas ó menos acertadamente á los griegos. El mismo J. J. Rous seau tan apasionado de los primeros, quizá sin saber por que y tan injusto con los segundos dice estas enérgicas palabras evocando la sombra de Fabricio : « ! Oh Fabricio ! ?qué hubiera pensado vuestra gran de alma , si vuelto á la vida por vuestra desgracia hubieseis visto la faz pomposa de Roma salvada por vuestro brazo, y que vuestro respetable nombre ha bla ilustrado mas que todas sus conquistas? ? Qué se ha hecho, hubierais dicho de las cabanas y los rús ticos hogares donde en otro tiempo habitaban la mo deracion y la virtud? ?Qué esplendor ha sucedido á la simplicidad romana ? y Qué significan este extrano lenguaje, estas costumbres afeminadas, estas esta tijas, estos cuadros v estos edificios? ! Qué habeis hecho, insensatos! V'osotros los amos de las nacio nes os habeis convertido en esclavos de los hombres frívolos á quienes habeis vencido ; pues no son mas que retóricos los que os gobiernan. ! Y qué, es para enriquecer arquitectos, pintores, escultores y cómi cos para la que habeis regado con vuestra sangre la Grecia y el Asia ! ! Los despojos dé Cartago son la presa de un flautista !» ! «Romanos! apresuraos á derribar esos anfiteatros , romped esos mármoles , quemad esas pinturas , alejad á esos esclavos que os subyugan y cuyas funestas artes os corrompen. Que otras manos se ihistren con vanas habilidades: el único talento digno de Roma es el de conquistar al mundo y hacer reinar la virtud. Cuando Cineas tomó nuestro senado por una asamblea de reyes, no fue fascinado por una pompa vana ni por una elegancia rebuscada. Tampoco ovó esta elocuencia frívola que es el estudio y el encanto de los hombres. ?Qué es lo que vió Cineas de majestuoso ? Oh , ciudadanos! vió un espectáculo que nunca podrán dar vuestras riquezas ni vuestras artes ; el mas hermoso espectá culo que bajo el cielo se ha presentado jamás; la asamblea de doscientos hombres virtuosos dignos de mandar en Roma y de grbernar la tierra. h Vemos por este trozo de Juan Jacobo, en que el escritor mas elocuente del mundo tronaba como de costumbre contra la elocuencia, del mismo modo que filosofaba sistemáticamente contra la filosofía, vemos, digo, confirmada la opinion de que los romanos ven cedores en las armas doblaron la cerviz ante el yugo que les impuso el progreso intelectual de la Grecia. Todo lo contrario sucede entre los franceses y loa ingleses pretendidos sucesores de los griegos y los romanos. Aquí como en los tiempos antiguos. Atenas ha llegado alguna vez á ser provincia de Roma, pero no solo he cedido en el campo de las armas, sino tanibien en el de la inteligencia , y mal que les pese á ciertos escritores, que animados por un santo amor patrio buscan hasta en las circustancias geográficas de los pueblos razon ó motivo pata probar que toda idea inglesa nace condenada á vegetar en los estre dios límites de una isla , y que todo acontecimiento francés llevará siempre el sello de lapropaganda , como encarnado en el corazon del continente; la his toria y la experiencia con la lógica de los hechos manifiestan por el contrario, que la sucesora del po der de los Cesares , empunando el cetro de la mo derna civilizacion , extiende sus verdades ó sus erro res en Europa al paso que aumenta sus posesiones en todo el mundo. Así hasta 13 misma revolucion fran cesa del siglo diez y ocho puede decirse que es una imitacion, casi una parodia , de la revolucion inglesa del siglo diez y siete. Efectivamente , las frivolida des á que en la controversia se entregó Jacobo 1 á quien llamaron el Pedante coronado , puede decirse que aniquilaron el prestigio de la monarquía tanto como los caprichos de madama Pompadour en la corte de Luis XV. Uno y otro monarca , por la neg!igen tia de la administracion, la indiferencia hacia el por venir y el estado angustioso que habian creado con su mal sistema económico , legaron á sus sucesores la lucha sangrienta que les delua conducir al cadalso. El parlamento inglés , convocado por Carlos 1, empezó á manifestarse exigente , y rompió abierta mente sus hostilidades cuando el rey quiso disolver le , marcando en cada paso la huella que un siglo despees 'rabian de seguir los estados generales de de Francia respecto á Luis XVI. Es sabido que Cár los I de Inglaterra era hombre de carácter benévolo é irresoluto, así como el de la reina su esposa era insolente y decidido , de modo que las desgracias del rey empezaron por las antipatías á la reina , de la misma manera que María Antonieta preparó con su proverbial altanería y sus consejos imprudentes el cambio de la opinion que tan favorable se habia mos trado al rey. Pereció Carlos 1 bajo la cuchilla del verdugo ni mas ni menos que Luis XVI , despires de lo cual, Cromwel, un general atrevido y victorioso, se calzó con el santo v la limosna como suele decirse, y como mas tarde Napolean vino á recoger el fruto de la revolucion francesa. Cayó luego el poder dic tatorial del hombre del pueblo y volvió á remar la rama Stuard , proscrita en Inglaterra, asi como á la calda de Napoleon reconquista el poder de la rama de los Borbones, y para que la parodia sea mas exacta debe obervarse que en ambas restauraciones fueron los hermanos de los reyes decapitados los encargados de continuar la tradimon dinástica , y que esta tra dicion fué interrumpida por los inmediatos suceso res, obteniendo un Ortome la corona que perdió Ja cobo II por sus leyes represivas contra la conciencia, como despues obtuvo en Francia un Orleans, la quo Carlos X perdió por sus ordenanzas contra la im prenta. Vemos por consiguiente que la copia se con - funde con el original : todoes idéntico, muy pareci do y salvas algunas diferencias de conducta , puede decirse que los jacobinos no fueron otra cosa que la reproduccion de los puritanos. De modo que bajo el punto de vista revolucionario las crónicas de la Fran cia son otras tantas páginas atrancadas ó traducidas de la revolucion inglesa. ?Es en las ciencias en lo que la nueva Roma des punta sobre la moderna Roma? Mucho respeto nos merecen los sabios franceses; pero creo que todos sus físicos valen ménos que Newton todos sus as trónomos menos que Berschell , todos sus médicos menos que Ilarvey,, todos sus jurisconsultos menos que Bentliam , y si han tenido en economía política un Say,, es porque loa ingleses han tenido un S'mith. No quiero extenderme en el paralelo literario y ar tístico, porque basta recordar ciertos nombres para saber de parte de quien está la ventaja. Diré sola mente que los pintotes Cooper, Gibson, Cuningham y Wrigh no han tenido nunca rivales en Francia ,. y que los poetas Shakespear, Milton y Byron tendrán dificihnente rivales en el mundo. Sin embargo, la Francia creerla comprometida para siempre su honra si en un punto cualquiera cediese la palma del triunfo á la Gran-Bretana, yesta nacion orgullosa piensa lo mismo de su antagonista. La ri validad lejos de disminuir aumenta cada dia : las ca ricaturas y parodias de los ingleses son tan repetidas en Paris como en Londres las de los franceses, sr bien debemos advertir que en Francia hasta lo que parece desden es odio, al paso que en Inglaterra hasta lo que parece odio no es mas que desden. No faltan, si bien se mira , motivos para justificar la conducta de los unos y de los otros: los recuer dos de Trafalgar y Waterloo, así como los de l'Eche. se y Calais , pesan profundamente en la memoria de los franceses, y autorizan el natural orgullo de sus rivales, así como siempre Iban sido vencedoros, se han legado á figurar que siempre serán invenci bles. Pero sea ó no esta la causa, k repito, la riva 112 LA ILUSTRACION BARCELONESA, PERIÓDICO UNIVERSAL. lidad subsiste, y declaro formalmente que si en otros terrenos la casualidad ó el talento han estado de par te de los ingleses, lo que es en la caricatura y la pa rodia llevan los franceses inmensas ventajas á sus vecinos. Es una cosa magnífica ver en los teatros, en los cafés-concerts, en todos los espectáculos donde los franceses pueden lucir sus sales cómicas, el parti do que saben sacar de su constante pesadilla. ?Quie ren ustedes ver una funcion en el hipódromo ó en el circo? Pues de seguro cuenten con una magnífica pantomima en la cual un inglés ridículamente vesti do y sin mas movimiento que una estatua, montará una yegua normanda, echando el cuerpo hacia ade lante y estirando las piernas, mientras otros dos ciu dadanos, que por la pinta son conciudadanos, hacen muecas como apostando, y concluyen por desafiarse al trompis, todo con gran contento y palmoteo del público que aplaude con justicia el talento de los ac tores. Vayan ustedes á un café-concerl ó chontant, y despues de varias piezas de canto verán salir un ca ricato perfectamente vestido á la inglesa contando los trabajos que ha pasado en Francia por no saber el idioma, y entre otros el de que habiendo tenido en cierta ocasion un antojo de setas, fué tan torpe, que no pudo esplicarse , tuvo que recurrir al lapize ro , y dibujó una seta con tan mala mana sin duda, que el mozo de la fonda en lugar de traerle setas le trajo un paraguas. Estas y otras cosas que tan fre cuentes son en los espectáculos parisienaes de segun do orden, producen por la gracia de la ejecucion, cuandd no por otra causa, un efecto magnífico en todos los espectadores que no son ingleses. Los fran .ceses celebran la parodia, por espíritu de nacionali dad y aun de rivalidad ; los extranjeros que no son ingleses rien á carcajadas pagando el debido tributo .al talento donde quiera que lo encuentran, y los in gleses oyen y ven sin dar la menor muestra de eno jo ni de alegría. ?Qué se dina en Londres de un inglés que se hubiera reido 6 enojado en Francia? Seria ex pulsado de la buena sociedad por grosero. Así, los franceses individuos hacer y repetir sus parodias delan te de los ridiculizados , seguros de que si un dia la crítica arranca un movimiento, un grito de indignacion , este grito, este movimiento no saldrá de un inglés, y si sale de un inglés de fijo se ha 'vuelto loco. Algunas veces he dicho yo para mi capote: »Si conforme estos chuscos de franceses la han tomado con los ingleses frios como la nieve, la Irabiesen toma do con los espanoles, cabezas volcánicas, que no entienden de bromas pesadas, !qué interjecciones tan singulares se habrian oido , y que bofetones tan rollizos y hermosos hubieran tenido lugar!» Tal es nuestro carácter, y siento decirlo, porque la falta de calma es una falta como otra cualquiera. Creo que en esta parte todas las naciones de Europa nos llevan gran ventaja, y aunque por la gloria, que me lisonjea mucho, de haber nacido en Espana , no en vidio la de los que han nacido en Inglaterra, me ale graría poder trocar mis raptos rneridionades por la pacienciaslacial de los ingleses. Pero como parecen inherentes á los espanoles otras cualidades magnífi cas que nunca han disfrutado ni comprendido los frios y calculadores hijos de las regiones septentrio mates ; como para abandonar la impaciencia de mi país, que es un defecto, caeria tal vez en la avaricia característica de otras naciones, que es un pecado, me arrepiento de lo dicho : bien estamos corno esta - [nos, que cuando la naturaleza tan sabia en la distri bucion de sus dones y tan justa en la ley de com pensaciones nos ha hecho tales como somos, bien sabrá porque lo ha hecho, y los espanoles tenemos motivos poderosos para manifestarnos contentos y agradecidos. Tambien los ingleses están satisfechos de sí tris mos , y en efecto, con esa calma cargante de que blasonan, la verdad es que consiguen casi todo lo que se proponen, habiendo llegado á constituir una nacion de primer orden cuyo comercio invade los úl timos rincones de la tierra y cuya diplomacia es la pesadilla de todos los gobiernos. Voy á demostrar ini proposicion ; pero el asunto es largo y puede dar me materia para otro artículo que verá la luz en el número próximo de este periódico. EMILIO BRAVO. Revista de la quincena. Las últimas lluvias que tan inoportunamente in terrumpieron el curso de la estacion , aunque purifi caron la atmósfera ton gran contento de los partida rios del invierno, aguaron las funciones al aire libre de nuestros jardines públicos y aplazaron mas de un proyecto de viaje al campo, dando á nuestro despe jado cielo el aspecto del triste capuz que engendra el splen en la nebulosa Albion. Como no pertenecemos á la alta sociedad , por consiguiente tenemos el pésimo gusto de no aban donar la risuena ciudad de los Condes , cuyas calles y edificios orea y refresca la brisa del mar, para ir á pasar el verano en alguna quinta caldeada por el sol, sin comodidades , cercada de agrestesy solita rios campos, 6 de carreteras que alzan continuamen te blancas nubes de polvo que os sitian en los cer rados aposentos donde esclamais sudando la- gota vi va y bebiendo agua á la temperatura de una tisana: « ! Qué delicioso es vivir en el campo! ! Qué dignos de compasion son los que por sus negocios ó escasez de recursos se ven reducidos á estar aprisionados en la ciudad !» ! Pobres ilusos! Comprendo las delicias del cam po en una quinta espaciosa en el monte, lejos de la orilla del mar, con numerosos criados, con espacio sos aposentos, con amigos que van á lisonjearos en vuestra soledad y á pagar con forzada risa 6 rebus cados chistes vuestra opulenta hospitalidad ; pero preliero á las mezquinas casas de campo que se mue ren de sed y se ahogan de calor en las inmediaciones de la ciudad la mas modesta vivienda dentro de ella, pues no falta jamás la brisa del mar, la sombra de los paseos y el fresco ambiente de los cafés donde puedo hacerme la ilusion de que la riqueza me ha trasportado en alas de algun genio á un, encantado palacio, con ricas colgaduras , sombríos jardines y murmurantes surtidores que arrojan el agua cristali na en ricas conchas de mármol. Cuando-el sol se oculta .en un horizonte de oro, Barcelona os convida con sus paseos y jardines lle nos de sombra y frescor, con sus conciertos y bailes al aire Fiare, y os dice ostentando sus arboledas : ?Porque os afanais en abandonarme para salir al campo si soy una inmensa quinta ante cuyas puertas se estiende un delicioso jardin? Todo lo que acabo de decir no se dirige á los hi jos mimados de la fortuna que cruzan los Pirineos y parten á las regiones del Norte, punto de reunion de los potentados de Europa. Pero tambien á ellos les impele el brazo inexorable de la moda, y no se quedan por temor de incurrir en el ridículo,—ese monstruo bufon y atroz que nos arrastra á tantas es travagancias y debilidades. El gran teatro del Liceo ha inaugurado sus con ciertos matinales, y el del Circo continua haciendo esfuerzos para atraer á los espectadores á quienes ofrece nuevas y variadas funciones ; pero indiferen tes estos á sus promesas y atractivos, prefieren sen tarse bajo los árboles de la Rambla pasearse por los Campos Elíseos ó los jardines del Tívoli. La caridad, esa virtud que tanto ennoblece al hombre, y á la cual tambien ha contaminado la mo da convirtiéndola á veces en un pretesto para hacer alarde de sentimientos que no se abrigan y lisonjear la vanidad, ha dado origen en estos últimos dias a un rasgo sublime que demuestra que aun no ha su cumbido la virtud bajo la envenenada atmósfera de egoismo que respira nuestro siglo. Un pobre jorna lero empeno en el Monte de Piedad el traje de los dias festivos para socorrer á la familia indigente de un companero que en otras ocasiones le habia favo recido , y Dios ha preniiado su generosidad, pues acaba de sacar el premio mayor de una de nuestras rifas semanales. Este rasgo nos ha recordado un cuento persa que leimos — olvidamos donde ni cuando—y que repe tiremos á nuestros lectores. Un derviche llevó un tlia al bazar algunos ovillos de algodon hilado por su esposa para venderlos y comprar comida para su familia. Le dieron un di rem (1). y se dirigia á comprar comestibles cuando vió dos hombres que se injuriaban y se daban de pa los con tal violencia que el derviche temió por su vida. Preguntó el motivo de la contienda y le dije ron que disputaban por un direm. El derviche pen só:—Precisamente es la cantidad que acabo de reci bir. ?No seria justo dársela para evitar la muerte de un prójimo ? ?No es mas importante esto que aten der á mis necesidades personales? • Y haciendo esta rellexion , optó por el hambre, y logró facilinente reconciliar á los combatientes, des pues de ofrecerles su única moneda. Cuando volvió á su casa con el corazon lleno de 1.1 Un real de vellon. angustia y las manos vacías, confesó francamente á su esposa lo que acababa de hacer, y ella, digna de tal marido no le dirigió ninguna queja. Pero habia pasado la hora de comer y sus hijos pedian pan. La buena mujer se puso á escudrinar por toda la casa, y solo halló un pedazo de tela vieja y descolorida. —Toma, dijo á su esposo, mira si puedes vender este trapo y compra alguna cosa, pero apresúrate, porque los ninos no han comido en todo el dia. El derviche recorrió todos los bazares de la ciu dad sin llegar á llamar la atenciou de nadie con su pedazo de tela. En tanto, la hora de comer resona ba con estruendo en sus oidos y en todas sus venas, y el pregonero del hambre gritaba con toda su fuer za. De pronto se encontró frente á frente de un hom bre que llevaba un enorme pescado y que iba tam bien en busca de compradores, pero estos se apar taban de él en vez de acercarse, porque el pescado arrojaba un hedor insoportable. —Ya encontré comprador, pensó el derviche, y sin preámbulo le dijo : —Amigo, quieres cambiar tu pescado podrido por este harapo? Nadie aceptará nuestras detestables mercancías. —Bien ; daca tu harapo y toma el pescado. El derviche se dió prisa á llevar á su casa el pes cado, pero se llenó de asombro su esposa cuando al abrirlo encontró en sus entrana un magnífico dia mante. Se lo ensenó al derviche y le preguntó : —?Puedes decirme el valor de este diamante y crees que puedo venderlo ? —Nó , pero tengo un amigo de probidad á toda prueba á quien podemos consultar con confianza. Se dirigió acompanado de un amigo al bazar de los joyeros, y estos dijeron que era un precioso dia mante y se lo compraron en el acto dándole en di nero contante 120,000 direms. El derviche iba á entrar en su casa cargado con una suma tan consi derable , cuando se le acercó un mendigo y le dijo: —Ya que Alá te ha hecho ese beneficio, dame la parte que segun la ley pertenece á los pobres. El derviche reconoció la verdad de su peticion, y sin vacilar un momento, entregó al mendigo 12,000 direms, cumpliendo con el diezmo prescrito por el Coran. Despues de dar algunos pasos, el mendigo volvió atrás y dijo á su bienhechor : —Mírame bien : ?me conoces? El derviche vió entonces que el mendigo era el que le habla vendido el pescado, y sin tratar de sos tener su derecho de comprador, declaró que estaba pronto á restituirle el producto total de la venta, pomo primer propietario del pescado y por consi guiente del diamante, pero este le respondió : —No soy pescador ni mendigo; soy el mensagero de Alá que me envia para anunciarte que ya que diste tu último dirern para poner fin á la discordia de tus hermanos, el Altísimo le promete una exis tencia feliz en la tierra, y una felicidad ciento veinte mil veces mayor en el cielo cuando exhales el pos trer aliento. GRF,CORiO AMADO LARROSA. ,da¦ Geroglifico. Í, 1 SOLUCION DEL ANTERIOR. SOIO en el cementerio mora la paz. l'ur todo lo publicado en este número: !Con Lozano SL-•Z. Editor responsable, JUAN VAZQUEZ. Imprenta del Diario OIL 11,111{GCLON• á cargo de Francisco liabaiacb , calle Nueva de 5 Friaci>co , nitro 17. |
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