No. 556 (28 jun. 1891) |
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PRECIO EN ESPANA
UN Real
el número
52 reales al ano
26 reales semestre
A{O XII
Barcelona 28 de Junio de 1891.
•
SE PUBLICA TODAS LAS SEMANAS
Director: TORCUATO TASSO SERRA N.° 556
PARA ANUNCIOS Y SUSCRICIONES, LUIS TASSO, ARCO DEL TEATRO, 21 Y 23, BARCELONA
Quedan reservados los derechos quaconceden las Leyes y Tratados de Propiedad intelectual.
PRECIO
EN LOSPLISES 113la ON1ON POSTAL
25 francos al ano.
13 francos semestre.
ea Mona s•bre Paria, Ladra O Inntrge
AMÉRICAS
11118 LOS SUS. COILRISPONSUIS
ADVERTENCIA.
Esta semana ha dejado de llegar opor
tunamente á nuestras manos el artículo
_Crónicas madrilenas, de nuestro esti
mado y activo corresponsal en Madrid
D. Alfonso Pérez Nieva.
SUMARIO:
TEXTO:
Ligeras observacionessobre el habla castellana en América, por don
Alberto Membreno.—Horas mortales, per D. A. Rodríguez Lá
zaro. —Nerón artista, por D. 7uan Mena.— La prensa, pordon
Francisco Martínez S.—Consejos de una madre á su hija, por don
y. L. de C.—El dolor, por D. F. Agustín—Exposición de Ch:cago
(continuación) —Miscelánea .—,Misericordia! (continuación), nov. -
la espanola por D. M. Martínez Barrionuero.—Nuestros graba.
dos —Historia de la semana.— Anuncios.
GRABADOS:
Barcelona: Exposición general de Beras Artes: Niniche.—Málaga:
Paisaje en el arroyo de los Frailes.—Sa'ón de París de 1891 (Cam
pos Elíseos : Regreso del baile.—Barcelona: Exposición general de
Bellas Artes. San Juan —El rosario.—B ilearesi Vista general de la
ciudad de Ibiza.--Grabadosde la novela !Misericordial
SUPLEMENTO; Las Guillerías, pliego u.° 8.
Ligeras observaciones
SOBRE EL HABLA CASTELLANA EN AMÉRICA.
CAL- MPRENDIDA por los descendientes de
Pelayo, en el siglo xvi, una de las
más grandes obras que registra la
historia, la conquista de América,
imponían, á fuer de vencedores, su idioma á
los habitantes de las vastas regiones que iban
sometiendo á la dominación de los reyes de
Castilla. Paulatinamente los idiomas de las ra
zas autóctonas que poblaban el Nuevo Conti
nente fueron desapareciendo hasta quedar casi
extintos; sin que obstara, para llegar á este
resultado, el que en algunos lugares se esta
blecieran cátedras de lenguas indígenas, por
que esto sólo servia, por el momento, para Ea
cer más fácil y menos destructora la conquis'a
y no para abrir nuevos horizontes á la civili
zación, ensanchando la esfera de los conoci
mientos humanos.—Qué tendrían que apren
der, supongo, dijeron los conquistadores que
acababan de vencer el último baluarte de la
media-luna en Granada, de estos salvajes de
aquende el océano, á quienes, para poderlos
considerar como hombres, fué preciso que un
Papa así los declarara?—El tiempo se ha encar
gado de demostrarnos lo mal que procedieron
aquellos ilustres aventureros destruyendo ó re
legando al olvido obras tales, que los sabios
echan de menos para la resolución de tantos
problemas sobre América que hoy agitan al
mundo científico. Además había idiomas aquí,
corno el quichua, que por lo dulce, armonioso y
flexible era digno de que se le hubiera cultivado
sin mengua de la sonora lengua castellana.
Pero los conquistadores, en su mayoría, no
eran hombres de letras, sino grandes capita
nes: por ello su misión se redujo á aumentar el
número de vasallos de los reyes de Espana; á
acrecentar el tesoro de éstos con los metales
preciosos que en abundancia se extraían de las
minas; y á imponer con el filo de sus espadas
la religión que ellos profesaban.
La época de la conquista pasó, y con ella el
BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERA!. DE BELLAS ARTES. NINICHE.
COPIA DEL CUADRO DE D. M. Cusi.
402 LA ILUSTRACION N.. 556
ardor bélico de los que la emprendieron: los
descendientes de los primeros pobladores euro
peos de estas tierras, por la fuerza natural de
los hechos, hubieron de dedicarse á las pacifi
cas labores propias de la nueva s ida que ha
bían adoptado. Las selvas impenetrables, la
feracidad de los terrenos, los metales preciosos
que en forma de criaderos, de vetas, ó que en
los lechos de los ríos se presentaban al colono,
fueron unos de los muchos móviles que lo im
pulsaron á escoger la profesión que más cua
drara con el medio en que se encontraba. Las
modificaciones que el hombre, considerado ais
ladamente ó en sociedad, experimenta, se co
munican al idioma, que no es más que un signo
necesario para relacionarse los seres entre sí.
Así, pues, con la colonia comienza una nueva
era del habla castellana en América. La pureza
relativa en el lenguaje importado por los pri
meros inmigrantes en masa, fué perpetuándose
más y más en las colonias, á medida que se
hacían menos frecuentes las relaciones de éstas
con la Metrópoli. De aquí el carácter conserva
dor de las colonias. Asombro causa á los que
con más donosura hablan hoy el idioma de
Castilla en Espana, el hallar en las obras de los
hispano-americanos ciertos giros tan castizos y
tan propios de la genialidad del idioma de Cer
vantes, que involuntariamente les recuerdan los
escritores del siglo de oro de la lengua. Al lado
de este hecho que tendía á estacionar el len
guaje, figuran otros que, indudablemente, con
dujeron á enriquecerlo. La frecuente comuni
cación entre el espanol y el indígena, que en
algunos puntos como el Paraguay llegó hasta
la fusión de ambas razas; los objetos descono
cidos de los primeros inmigrantes, que para
servirse de ellos tuvieron que designarlos con
el nombre indio; las nuevas relaciones que se
iban creando entre los mismos colonos, que les
ofrecían, á veces, oportunidad de sacar un tér
mino de su acción propia para aplicarlo á un
objeto para el cual no había sido inventado;
hasta la falta de conocimiento de la significa
ción de aigunas palabras de las lenguas indíge
nas, contribuyeron á aumentar el caudal de
voces del espanol. Lo que acabo de decir puede
comprol:arse con algunos ejemplos:—Cancha,
en quichua, significa patio ó corral, y entre
nosotros designa un espacio de terreno nivelado
y cercado; así llamamos cancha de gallos al pa
tio en que tienen lugar estos juegos para la
Academia espanola esta palabra significa maíz
ó habas tostadas que se comen en la América del
Sur. Teocalí ó Teucalí es palabra mejicana con
que los aztecas designaban sus templos. Maiz,
término con que nombramos el cereal de que
se hacen nuestras tortillas, pertenece á la len
gua haitiana. 'Pulque es voz mejicana con que
se designa una especie de vino de color blan
quizco que se obtiene del maguey. El uso de
la palabra rancho, aplicada á las chozas, lo ex
plica el doctor Daireaus, como sigue: —"Cuando
los espanoles desembarcaron en América, na
turalmente pidieron á IJs indios víveres y con
tribuciones de toda especie, iban á los grupos
de chozas de éstos á exigirlos, de aquí la expre
sión ir al rancho, que propiamente significaba
ir á la provisión, y al mismo tiempo designaba
el hecho de ir á las chozas: así se arraigó la
palabra rancho, conservando el sentido de ha
bitación de pobre aspecto.»—No menos curioso
es el modo como se introdujo la palabra che,que
frecuentemente usamos los hondurenos. Que
nos lo refiera el citado doctor Daireaux: «Che
no es mejicano ni colombiano, es pampeano, y
especialmente legado por los primeros habitan
tes del país, los tehuenches. En la lengua india
che significa hombre. Fué grande la sorpresa
de los indios cuando vieron por primera vez á
los europeos saltar de sus carabelas vestidos,
calzados y montar á caballo. No podían creer
que fueran hombres como ellos; sólo cuandocon
sus manos los tocaron fue cuando estos pobres
desheredados de la especie humana, reconocie
ron que los que veían eran hombres; entonces
exclamaron: !Ches! ;ches! !hombres! !hombres!
La palabra ha quedado en el idioma argentino
como exclamación y como llamada.—Multitud
de palabras más podría citar introlucidas al es
panol, á semejanza de las precedentes, pero
para mi objeto basta con aquéllas.
Este trabajo lento, conservador y progresivo
á la vez, respecto al idioma, no fué interrum
pido durante los tres siglos del régimen colo
nial en América. Y no podía serlo. Nuestros
principales puertos estaban cerrados al comer
cio extranjero, y sólo de cuando en cuando se
relacionaban los colonos con los europeos de la
Metrópoli, valiéndose de los buques que en
viaba á las Indias Occidentales la Casa de Con
tratación de Sevilla. Las correrías de los buca
neros en las costas del Atlántico y del Pacífico,
con ser momentáneas nada influyeron en el
lenguaje. A los nacientes centros literarios de
América, además de que tenían muy pocos
buenos modelos, les faltaban medios para vacar
al estudio de las letras.
Así fué corriendo el tiempo, hasta que, llega
da á su término la excisión entre espanoles y
criollos, éstos se unen á los indígenas y dan el
grito de independencia. Comienzan esas gue
rras gigantescas, dirigidas con tanto acierto por
los Bolívares, San Martines, Hidalgos, Sucres,
Páez, Córdobas, Belgranos, O'Higgins, Allen
des, Morales y Bravos, cuyas espadas, templa
das en los cráteres de nuestros humeantes
volcanes, logran, después de grandes sacrificios,
dar fin en Ayacucho con la dominación espa
nola: el sistema de gobierno democrático se
establece en estas nuevas nacionalidades, y se
hace necesario democratizar el idioma: García
del Río y Bello, en un tiempo en que hasta la
Academia Espanola se había hecho reformado
ra, lanza al público, desde Londres, sus Indi
caciones sobre la conveniencia de simplificar y
uniformar la Ortografía en América: libros fran
ceses, mal traducidos al espanol, se ponen en
manos de la juventud en los establecimientos
de ensenanza, ó bien, presentados en forma de
novelas, se leen con avidez en el seno de las
familias: los inmigrantes, que de todos los pun
tos del globo concurren á establecerse en la
América libre, introducen, según la nacionali
dad de que proceden, sus anglicismos, galicis
mos, etc., á que bien pronto se les da carta de
naturaleza: y si á todo esto se une el odio con
siguiente entre espanoles y americanos, tendre
mos algunas de las principales causas que pro
dujeron la revolución del idioma en América, á
lo menos en los cuarenta primeros anos des
pués de nuestra emancipación política. Creye
ron los espíritus superficiales de aquella época,
que ya ningún lazo nos unía con Espana, y que
era permitido estropear el lenguaje; y como todo
el que rompe las reglas, encuentra, por desgra
cia. imitadores, llegamos á una anarquía tal,
principalmente en materias ortográficas, que
los jóvenes no hallábamos á qué atenernos.
La influencia que Bello tuvo en lo que he lla
mado revolución del lenguaje, merece una ex
plicación que con gusto consigno aquí, como
prueba del respeto y admiración que profeso al
patriarca de las letras hispano-americanas. El
sabio venezolano, en colaboración con el senor
García del Río, propuso las ocho reformas orto
gráficas, que pueden verse en el tomo primero
del Repertorio Americano. Algunas de estas re
formas nunca las practicó Bello en sus publica
ciones, como observa muy bien don Miguel
Antonio Caro, y todas ellas las repudió en sus
obras didácticas. Bello siempre respetó la auto
ridad de la Real Academia Espanola, hasta el
grado de que podemos considerarlo más acadé
mico que aquella Corporación. Es extrano,
pues, oir todavía á ciertos literatos decir que
ellos siguen las doctrinas de don Andrés Bello
y no las de la Academia Espanola.
Nada fue capaz de contener este desborda.
miento literario, en que cada uno casi tenía sus
reglas peculiares para hablar ó escribir. Las
gramáticas, que en gran número circulaban,
inclusive la de la Real Academia Espanola, de
muy poco servían para volver el idioma á su
cauce natural, pues todas ellas se concretaban
á exponer unas tantas reglas poco comprensi
bles para las inteligencias de los jóvenes. Los
espanoles no dejaron de tener culpa en la crisis
del idioma. La polémica entre los literatos Salvá
y Martínez López, en que se olvidaron las re
glas del decoro hasta llegar el último á decirle
al primero que al apellido Salva debería agre
gársele la sílaba je, se vió en América con
gusto, y alentó las ideas reformistas. Sin em
bargo, el fuego sagrado se conservó en algunos
cerebros privilegiados para gloria de nuestra
naciente literatura. La Gramática Espanola para
los americanos, de don Andrés Bello, y el Tra
tado de Ortología y Métrica por el mismo autor;
Cuestiones Filológicas, de don Antonio José de
Irisarri; el Diccionario de Galicismos, por don
Rafael María Baralt; las Apuntaciones Criticas
sobre el lenguaje bogotano, de don Rufino José
Cuervo; la Gramática Latina, por Caro y Cuer
vo y el Tratado del Participio, por el primero
de estos autores, la Ortografía y Ortología del
senor Marroquín; la Gramática práctica de la
Lengua castellana, por don Emiliano Isaza, etc.,
se han encargado de hacer guerra sin cuartel á
los vocablos intrusos ó híbridos, como remar
cable y cablegrama; á los mal nacidos, tales
como presupuestar, subvencionar; á los innece
sarios, como secesión; de fijar el verdadero
acento de las palabras, de modo que hoy todos
escribimos, aunque tal vez no pronunciemos,
paraiso, telegrama, lijada, ateísmo, medula,
Heródoto, etc.; y sobre todo, de apuntar algunos
giros galicanos, tales como sentencia conde
nando, acuerdo concediendo, en vez de sentencia
en que se condena, acuerdo en que se concede,
para que procuremos extirparlos.
La revolución en el idioma está casi vencida,
y lo que falta para que desaparezca por com
pleto es obra del tiempo. De Méjico á la Pata
gonia impera la lengua de Castilla, si no en toda
su majestad, á lo menos purgada de muchos de
los vicios que en anos anteriores se encamina
ban á desnaturalizarla. En Méjico, Guatemala,
El Salvador, Colombia, Venezuela y el Ecuador
hay Academias correspondientes de la espanola.
Sólo el gran literato D. Juan María Gutiérrez,
en representación de la Argentina, se negó á
reconocer, oficialmente, la autoridad de aquel
ilustrado Cuerpo, no aceptando el nombra
miento de académico. Parece que, según el se
nor Gutiérrez, el rápido progreso del Plata y la
afluencia de inmigrantes, darán por resultado
la formación de un idioma argentino. Hasta
ahora los hechos, nada favorable auguran res
pecto á la opinión del literato á que me he refe
rido. Si bien es cierto que en las publicaciones
oficiales del Plata encontramos garantan, garan
ten, estos son pequenos lunares que no subsis
tirán en un país, como el argentino, en cuyos
establecimientos de ensenanza se hacen estudios
serios sobre literatura y especialmente sobre
filología.
ALBERTO ME:UBRES:O.
(Flondurefio.)
Horas mortales.
Los débiles reflejos del farol que había al ex
tremo de la calleja, apenas si alumbraban aquel
cuadro de desventura.
Acurrucada en el escalón de una puerta;
sosteniendo entre sus brazos un pequenuelo de
tres ó cuatro anos, al que con amoroso afán
estrechaba contra su pecho abrigándole solícita
N. 556 HISPANO-AMERICANA 46j
y cuidadosamente con cl oscuro mantón que
cubría sus hombros, había una mujer.
Bastaba verla para comprender que no era
una infeliz mendiga, que solicitara con voz apa
gada y doliente una miserable limosna del pri
mer transeunte que acertara á pasar.
Su exterior, si bien modesto, era el de una
mujer del pueblo, de posición algo desahogada;
razón de más para que llamase poderosamente
la atención, el que á las tres de la madrugada
y en sitio tan apartado y solitario, se encontrara
quien, por su aspecto honrado y decente, ni
parecía que buscara aventuras, ni menos que
fuese una pordiosera.
Ni era lo uno ni buscaba lo otro la desgra
ciada en aquella calle, que fué para ella de
cruenta amargura.
Era una de tantas infelices hijas del trabajo,
á quien su mala suerte unió para siempre con
los indisolubles lazos del matrimonio, á un
hombre que, tan falto de corazón como sobrado
de vicios, hizo de ella una desdichada mártir
del hogar.
También, como tantas otras, enganóse; su
inexperiencia ó su excesivo amor, hiciéronla
creer que una vez casado Andrés dejaría aque
lla existencia de crápula y libertinaje, por los
pacíficos goces y el dulce bienestar de la familia.
Ignoraba ella, en su inexperiencia de la vida,
que cuando el alma se encenagó en el vicio, y
la orgía nos saturó con sus infecciosos miasmas,
y los sentidos se atrofiaron, y el cuerpo todo es
inmundo albergue de desordenados apetitos,
tarde ó nunca se varía; que el hombre que á tal
estado llega, necesita, para vivir, aspirar impure
zas, asfixiarse materialmente en la densa y cal
deada atmósfera de la orgía; le es preciso, para
alimentar sus pulmones, aire corrompido, es
peso, sofocante; que lleve en sus negras entranas
y en monstruoso conjunto, la blasfemia de uno,
la carcajada de otro, la obscenidad de éste, la
desvergüenza de aquél; gritos de todos, pal
madas de muchos, voces que aturdan, cantos
destemplados de beodos, vasos que chocan, bo
tellas que ruedan, toses guturales de los que
entre fatigosas náuseas arrojan el vino de que
inundaron sus estómagos, con su hedor létido,
acre, nauseabundo: este es su elemento y en él
viven, aunque vivan muriendo.
Calvario interminable, que no otra cosa, fué
para ella el matrimonio.
Ya hacía algunas horas que la infortunada
estaba en aquel sitio; dijéronla (pues nunca
falta lengua maldita que avive la lucha de
nuestras pasiones) que hallábase Andrés en
aquella casa, y allá fuese ella, sin comprender
lo peligroso que es siempre dar semejante paso.
!Ojalá nunca hubiese ido! !Causaba profunda
pena el verla! Su rostro bello, expresivo, de lí
neas suaves, de correctas facciones y en extremo
simpático, estaba cubierto de mortal palidez;
sus hermosos ojos azules, abrillantados por la
fiebre, veíanse rodeados de dos cercos violáceos,
delatores inconscientes del sufrimiento y del
insomnio, semejando trozos de límpido cielo
sobre los que avanzaran grupos informes de
tempestuosos nubarrones; sus rubios cabellos
caían en desordenadas guedejas sobre aquella
frente calenturienta que aprisionaba convulsa
con su mano derecha, como si quisiera paralizar
el golpeteo terrible que atormentaba sus sienes;
por sus mejillas resbalaban pausada y silencio
samente, lágrimas que en su incierta marcha
iban abrasando la piel de la desventurada már
tir; algunas deteníanse un momento en la ange
lical carita del nino, que se estremecía á su
contacto, cual si infantil pesadilla le acome
tiera.
;Qué horribles tormentos los de aquella des
graciada! Entre el infernal estrépito, las alegres
risotadas y las voces de hombres y mujeres que
salían de aquella casa, distinguía ella perfecta
mente las de su Andrés; las peripecias todas de
lo que allá dentro pasaba, las fingía su imagina
ción con las siniestras tintas de la más espan
tosa realidad.
!Quizás en aquel mismo instante besaba An
drés unas mejillas, que si tuvieran tantas hen
diduras como distintos labios habíanse posado
en ellas, asemejáranse por lo agujereadas, á
grietada roca!
Con la vista ansiosa, fija, incrustada, mejor
dicho, en aquella puerta, tras de la cual escar
necían su desgracia, el oído atento, el alma
atenazada, presa su espíritu de indecible mal
estar y su pecho de nerviosa congoja, con los
labios ligeramente entreabiertos, donde se atro
pellaban, al salir, suspiros que eran girones del
alma, mezcla indefinible de odio y amor, de
sollozos que anudan la garganta y de inarticu
lados gritos de impotente rabia, representaba
la más perfecta encarnación de la desgracia; con
sus sarcasmos que hieren como afilados puna
les, sus desesperaciones que enervan, sus do
lores que matan.
La noche con su pavoroso silencio de tumba,
llevaba hasta ella, claro y distinto, chasquido
de lascivo é impúdico beso, que penetrando por
sus oídos cual furioso huracán, mataba afectos,
sentimientos, ternuras; deshacía esperanzas,
marchitaba ilusiones creadas al arrullo de con
fiado y puro amor; engendraba iras, odios, ve
hementes deseos de venganza; enardecía su
sangre, que subía rugiente hasta el cerebro co
mo impetuoso oleaje que en alborotada mar
busca anchurosa playa donde desbordarse; la ,
fascinaba, la atraía, la cegaba aquella sangre,
produciéndola, con sus ensordecedores zumbi
dos, terribles vértigos de coraje y rabia, y sur
gía entonces potente, grandiosa, sublime, de
entre aquel maldito infierno de celos y torturas,
la mujer herida en la fibra más sensible de su
dignidad, relegada al olvido; la esposa fiel y
honrada cubierta con la brillante aureola que
prestan la virtud y el martirio, sacrificada odio
sa é inicuamente por quien tenía en más los
mercenarios halagos de lúbrica mujerzuela, que
las dulces y desinteresadas caricias de una
amante esposa; la madre, en fin, que ante
aquel presente tan triste que se le ofrecía, pre
sagiaba un porvenir lleno de tormentos y ne
gruras, y del que sería víctima forzosa el ino
cente nino que ella estrechaba delirante contra
su angustiado pecho.
Sorprendióla en tan aflictivo estado la aurora
del nuevo día; estaba amaneciendo; postrada,
sin alientos ya para resistir por más tiempo
aquella tremenda lucha, se entregaba al más
infinitc desconsuelo, derramando raudales de
lágrimas, que como cosa de gran valer absorbía
instantáneamente la tupida tela del oscuro
mantón.
De improviso oye estruendoso ruido en el
interior de la casa. Andrés y sus amigos van á
salir; los siente acercarse á la puerta, y tiembla
corno en su débil tallo la pobre florecilla silves
tre que agita huracanado viento.
La tenue claridad del amanecer préstale se
guro refugio entre los anchos pliegues de sus
nebulosas sombras, contra las miradas de
aquella gente sin pudor.
Ellos y ellas, de pie en el umbral de la puer
ta, todos en completo estado de embriaguez,
descompuestas y ajadas las facciones por el
destructor hálito del vicio, el uno cogido de la
mallo de su pareja, el otro enlazando la cintura
de la que tiene al lado, aquél estrechando fuer
temente á su companera de orgía, presentan el
cuadro más acabado de la de3vergonzada im
pudencia. También Andrés tiene la suya que
le sujeta entre sus brazos y de los que en vano
intenta él evadirse; tras largo rato de despedi
da, sepáranse Andrés y sus amigos; van á otra
parte á continuar la juerga.
Levantase la desdichada al oir aquella pro
posición, se acerca á él lentamente, con inse
guro y yacilante paso, sosteniendo en el brazo
izquierdo su preciosa carga, y con voz defa
llecida, casi imperceptible, como flébil quejido
que á pesar nuestro escapa del corazón, excla
ma: «!Andrés... Andrés mío!...»
Al escuchar una voz que le llama, vuelve él
repentinamente la vista, y queda mudo, para
ILado, viendo á su mujer que parece le ensena
para su tormento la rubia cabecita de su hijo.
Sintió lástima, y algo así como remordimien
tos, y ya iba á disculparse, quizá por vez pri
mera, ante los ojos de aquella desvalida mujer,
cuando llegaron á sus oídos, punzándole con el
envenenado dardo del amor propio y del odioso
egoísmo, las burlonas carcajadas de sus com
paneros de crápula, que se reían de su momen
tánea debilidad; trasformóse súbitamente, ira
cundas miradas destellaron sus sanguinolentas
pupilas, y dando un paso hacia la pobre mar
tir: á la par que la dice: ((vete», la rechaza tan
brutalmente que, falta de fuerzas la infeliz, se
bambolea, vacila un instante, alarga su temblo
rosa mano para asirse á él, y cae al fin abra
zada al tierno nino, que, asustado, prorrumpe
en lloro, que se mezcla con las impías risotadas
de aquellos bárbaros que se alejan.
A. RODRÍGUEZ LÁZARO.
Nerón artista.
• Demasiado conocida es la historia de Nerón
como emperador para que insistamos sobre
ella; pero Nerón fué también artista, y bajo este
aspecto lo consideraremos en estas líneas. Ve
remos cómo este tristemente célebre emperador
romano encontraba medios de lucir su feroci
dad y barbarie hasta en los actos más nobles
haciéndolos degenerar; pues siendo la música
el arte que proporciona los goces más puros,
elevando el espíritu á regiones desconocidas;
teniendo, más que ningún otro arte, mayor
suma de medios de expresión, que por consi
guiente se adaptan á cualquiera naturaleza por
inculta qué bajo este aspecto sea; siendo, en
fin, el arte de agradar y conmover, Nerón supo
convertirlo en tormento para sus desgraciados
oyentes.
Sabido es que Nerón nació (1) sin derecho á
la corona imperial, pues aunque descendiente
de una ilustre familia, como era la de los Do
micios, no estaba íntimamente ligado con la
familia imperial.
Una circunstancia, sin embargo, vino á co
locarlo en una situación favorable á sus instin
tos, pues habiéndose casado Agripina, su ma
dre, con Claudio, emperador en esa época, ella
se encargó de proporcionarle el medio de esca
lar cl poder. Un plato de setas, suministrado
por aquella mujer de instintos sanguinarios,
puso fin á la existencia de aquel desgraciado
emperador, y Nerón se proclamó su sucesor,
haciendo á un lado á Británico, hijo de Claudio.
La afición de Nerón por la música se des
pertó desde sus primeros anos, de tal manera
que cuando, á la edad de 17, subió al trono im
perial, gracias al crimen de Agripina, su r rimer
cuidado fué llamar á Terpnus, el maestro más
reputado de su tiempo en el arte de cantar y
tocar la cítara.
Con tanto ahinco se dedicó el célebre empe
rador al divino arte; tantas fueron las precau
ciones que tomó á fin de conservar y perfeccio
nar la voz, que en poco tiempo el maestro la
encontró apto para presentarse en público. Sin
embargo, Nerón no se sentía con fuerzas sufi
cientes para aparecer ante el público de Roma,
y decidió presentarse en el teatro de Nápoles;
y 'sí lo hizo.
Llenóse el teatro napolitano á la noticia de
que el emperador debutaría. Nerón se presentó
r) Nerón nació cl I 5 de diciembre del ano 37
D. de J.
404 LA ILUSTRACIÓN N. 556
como cualquier artista de nuestros días ante un
público extrano, demandando indulgencia con
sus ademanes, con su mirada, con su postura;
en fin, no era emperador en esos momentos,
era un artista novel con todas las debilidades
propias de su situación.
Por último, después de haber posado su mi
rada sobre aquel inmenso auditorio, tomó la
cítara en la mano izquierda y, resuelto ya, co
menzó á cantar.
!Qué limpieza! !qué dulzura! icon cuánta de
licadeza ejecutaba las modulaciones más difíci
les! Jamás cantor alguno había alcanzado tal
grado de perfección en el arte de cantar; nin
guno había sido tan merecidamente aplaudido.
.111Firoperoffirliv.: '¦1;
hi'
subio que enviaba su aplauso al ilustre can
tante.
Como era natural, el público se sobresaltó,
y buscando cada uno por donde salvarse, se
produjo tal confusión que era imposible resta
blecer el orden. Entonces el emperador, incor
porándose, dirige una mirada de desdén á aquel
público que cometía la grave falta de fijarse en
las cosas terrenales, mientras el arte quedaba
desairado. El público no pudo resistir aquella
mirada en que iba envuelta la amenaza más
formidable, y humilde corno un cordero volvió
á sentarse. Mirada sublime que quería decir:
vosotros que fijáis la atención en las cosas de
este mundo, sin observar que el arte está sobre
Cuando Nerón volvió á Roma, después de
haber cantado durante cerca de una semana en
Nápoles, la fama de su triunfo se había espar
cido por toda la ciudad; y, á repetidas instan
cias de los principales funcionarios del imperio,
tuvo que acceder á los deseos de sus súbditos
que á una voz pedían les concediera el honor
de hacerse oír. Verdad es que él no deseaba
otra cosa, pues su triunfo en Nápoles lo había
enorgullecido sobre toda ponderación.
Desde su elevación al trono, Nerón había es
tablecido unos concursos musicales que se ce
lebraban cada cinco anos, y que en honor á
su fundador se llamaron Juegos neronianos.
Poco menos de un ano hacia que se había ce
MÁLAGA: PAISAJE EN EL ARROYO DE LOS FRAILES. DE FOTOGItAFiA DE D. MIGUEL OSUNA.
El éxito fué completo. El público entusiasmado
prorrumpía en exclamaciones de admiración ha
cia el augusto cantante.
Refiere un notable escritor espanol (1) de
quien extractamos estas líneas, que en los mo
mentos en que Nerón se remontaba á las regio
nes del infinito sosteniendo un si bemol; en los
momentos en que agotaba los recursos del arte
ejecutando toda clase de dificultades; en los
momentos en que el público estaba más silen
cioso, no queriendo perder una nota de aquella
voz celestial, una terrible detonación se dejó
oír; el edificio todo se estremeció, las columlbas
vacilaron sobre su base y las magníficas grade
rías de mármol rodaron por tierra: era el Ve
(1) Don Antonio Pena y Goni, quien á su vez
minó estos batos de Suetonio.
lo terrenal y hurháno, frierecéis la honra de
escucharme.
Figúrese el lector qué hubiera sido de aquel
auditorio, y aun del mismo que tales ideas sus
tentaba, si en vez de buscar como escapar, hu
bieran permanecido sin moverse, gozando de
los encantos de aquella voz, sin cuidarse del
terremoto, y éste hubiera derribado el edificio.
Seguramente Nerón habría sido el primero en
tratar de huir, con grave perjuicio del arte y de
sus ideas.
Por fortuna el Vesubio, en su arrebato de
admiración, no llegó hasta producir una catás
trofe, y el concierto pudo continuar, con gran
contento del público, pues Nerón hizo prodi
gios de habilidad, ejecutando fermatas, grupe
tos, etc., con una maestría admirable.
lebrada el primero de estos torneos, cuando•
Nerón, deseoso de presentarse ante sus entu
siastas vasallos, resolvió que se celebrara el se
gundo, tomando parte en él su fundador.
Presentóse, pues, como opositor, en el cer
tamen, para lo cual había elegido el canto de
Mobe.
La ejecución fué brillante y, como era de es
perarse, el emperador obtuvo el premio ambi
cionado.
El público quedó satisfecho de las magníficas
dotes artísticas de su emperador y, según dice
Suetonio, hubo senador que le ofreciera un mi
llón de sestercios (mas de treinta mil duros), por
hacerse oír no más que una vez en el teatro par
ticular de dicho senador. Ni más ni menos que
la Patti en nuestros días, el quinto emperador
de los romanos era solicitado á alto precio, al
N.' 5,,_6 HISPANO-AMERICANA 405
SALÓN DE PARÍS DE 89 (CAMPOS ELÍSEOS): REGRESO ,DEL BAILE. COPIA DEL CUADRO DE LUIS EDUARDO FOURNIER.
406 LA ILUSTRACION N: 556
principio de nuestra era: tal era el grado de per
fección á que había llegado Nerón en el arte de
cantar, relativamente á aquella época.
A paitir de esta fecha, el furor artístico de
Nerón se desarrolló en toda su plenitud, y ya
no pensaba en otra cosa que en improvisar fies
tas en que lucir sus habilidades, para lo cual
se valía de cualquier pretexto.
La vanidad del artista llegó á tal grado que,
pareciéndole insuficiente Roma como teatro de
sus triunfos, decidió hacer un viaje á Grecia con
el objeto de que pudieran admirarlo aquellos
pueblos que, según él mismo decía, eran los
únicos dignos de apreciar su talento. Este viaje
tuvo el éxito que él se proponía, pues volvió col
mado de honores que le habían tributado las
principales ciudades helénicas. Su entrada en
Roma después de este viaje artístico, fué sólo
comparable con la entrada triunfal de Escipión
después de la tercera guerra púnica.
Vuelto Nerón de aquel viaje que acabó de en
vanecerlo, no pensó en otra cosa que en hacer
se admirar de sus conciudadanos todo el tiem
po que debía emplear en los negocios públicos;
pero tanta música hubo de cansar al pueblo
romano, y empezaron á murmurar por lo bajo
lo mucho que les cargaba ya tanto concierto; y
hasta hubo quien hiciera observar á Nerón lo
que el público decía á este respecto.
Más le hubiera valido no decir una palabra,
pues este fué el principio de las atrocidades que
con ocasión de la música cometiera aquella fiera
imperial. Sintióse herido en su vanidad, en su
orgullo aquel artista cuyo mérito había sido de
clarado por multitud de academias, teatros é
institutos musicales, como lo demostraban las
mil y ochocientas coronas que trajo á su vuelta
de Grecia. Así es que, no bien hubo oído lo que
el público murmuraba, pensó vengarse con usu
ra de aquel delito de leso arte cometido en la per
sona del rey de los cantantes de aquella época.
Al día siguiente, consecuente con la resolu
ción que había tomado, ordenó, cuando la con
currencia estaba toda en el teatro, que se cerra
sen, no sólo las puertas del templo del arte, sino
también las de la ciudad. Ninguno podía salir,
según dice Suetonio, ni aun para satisfacer las
necesidades más imperiosas, sino hasta que el
artista concluyera todas las piezas de su extenso
repertorio.
La orden, dice el senor Pena y Goni. se ob
servó con tal rigor que, durante uno de los con
ciertos, se oyeron gemidos angustiosos primero
y discordantes chillidos después, que interrum
pieron á Nerón en una magnífica frase. El artista
no pudo menos que incomodarse, y fruncien
do el ceno preguntó a un lictor:—?Qué su
cede? ?Quién desentona por allí de un modo tan
horrible? No es nada, senor, son dos mujeres
que acaban de dar á luz. —Está bien, repuso
Nerón; voy á cantar entonces una pieza de cir
cunstancias. Y comenzó el andante de El Parto
de Canacé.
Otro día el público notó con gran espanto
que cuatro personas habían muerto repentina
mente. Ordenóse que fuesen conducidas al ce
menterio; pero apenas salieron del teatro, los
muertos saltaron de las camillas en que eran
conducidos. Por este medio ingenioso pudieron
repetidas veces escapar de aquel martirio mu
chos de los espectadores, lo cual prueba que
Nerón no tuvo conocimiento de esto, pues de
otro modo habría puesto eficaz. remedio, como
tenía de costumbre.
Llegó á tal extremo la crueldad de Nerón,
que mandó asesinar á varias personas solamen
te por haber cerrado los párpados mientras eje
cutaba un trozo muy escogido.
Un día Vespasiano, adormecido sin duda por
el encanto de la voz de Nerón, empezó á ron
car; un arrebato del cantante en la ejecución de
un Allegro lo despierta, y después de haber di
rigido la ista por todas partes, encuéntrase
con la mirada del emperador: al día siguiente
Vespasiano había desaparecido, pues, acordán
dose de la suerte de aquellos que, por haber
cometido la debilidad de dormirse, pasaron á
mejor vida, había puesto pies en polvorosa.
Británico, su hermano político, fué muy aplau
dido en cierta ocasión que tomó parte en un
concierto; y el auditorio predijo un gran porve
nir artístico al joven cantante. Viendo Nerón
un futuro rival en su hermanastro, concibe la
idea de quitarse de él. Llama á Locusta, céle
bre envenenadora; le encarga un veneno acti
vísimo, y después de haberlo probado en un
jabalí, que murió instantáneamente, invitó á
Británico á cenar. Este, sin la menor sospecha,
llega y come con mucho apetito; pero al con
cluir la cena se le vió caer con terribles convul
siones. Los demás concurrentes se sorprenden,
y preguntan qué habría sido la causa de aquel
accidente; pero Nerón con mucha calma les
contesta que es un ataque de epilepsia. A los
pocos momentos Británico murió, víctima de
los celos artísticos de Nerón.
Su concubina Popea murió también á conse
cuencia del ardor artístico de Nerón. Tanto se
había entusiasmado en un concierto, que llegó
muy tarde á su casa. Ella le preguntó en tono
de reconvención, por qué volvía á aquella hora,
y la contestación fué un puntapié en el vientre,
de cuyas resultas murió casi instantáneamente.
El último rasgo de su vida artística fué el co
nocido incendio de Roma, que duró seis días.
Pero un hombre que había cometido tantos
crímenes no podía tener un fin ordinario, y así
sucedió. Sublevado Vindex al frente de los ga
los, Nerón se encontró sin apoyo ninguno, pues
todo el pueblo se declaró su enemigo, indignado
con tanta atrocidad. Cuando se vió abandonado
de todos, cuando se vió perdido enteramente,
tomó un punal y se lo hundió él mismo, excla
mando estas célebres palabras:—iQué gran ar
tista va á perder el mundo!
JUAN MENA.
La prensa.
La más noble y elevada de todas las mani
festaciones del pensamiento, es la imprenta,
descubrimiento grandioso, motor poderosísimo
del progreso, alma y vida de las sociedades,
que ha operado radical trasformación en las
ideas, las costumbres y las aspiraciones de to
ck)s los pueblos.
Mensajero benéfico de la buena nueva—la
elevación y el 'espeto de los derechos del hom
bre—ha venido á destruir las preocupaciones
que detenían la corriente bienhechora que ha
inundado las modernas sociedades, la implan
tación de los principios democráticos. Propa
gandista de temple varonil en favor de los
tiranos, que deshonran á la especie humana,
demuestra el derecho divino que los pueblos
tienen para procurarse por sí misinos su felici
dad; y al empuje irresistible de su formidable
ariete, se avergüenzan los que no creen en la
ley ascendente del progreso, porque sobre los
despojos de los vencidos errores se levantan,
como el sol en el oriente, la razón y la justicia,
astros resplandecientes que alumbran la con
ciencia de la humanidad.
La prensa, decíamos, ha trasformado hasta
las aspiraciones de los pueblos; y esto es una
verdad indiscutible. A medida que van cono
ciendo lo que son y lo que deben ser; á medi
da que van penetrando en el porqué de su
existencia y las nobles miras á que son llama
dos por su misma naturaleza. van conociendo
también que no son cosas y que no han nacido
únicamente para obedecer.
Pasaron los tiempos en que los pueblos eran
sumisos servidores de aquellos que por medio
de la fuerza ó de la audacia se habían elevado
sobre los demás. Pasaron los tiempos tenebro
sos en que la ciencia era patrimonio exclusivo
de clases privilegiadas; que la voz de la razón
se ha hecho oir por medio de la prensa libre;
que ha sido demostrado hasta la evidencia que
todos somos duenos y únicos senores de nues
tras propias acciones, sin otra valla que la jus
ticia racional. La verdadera filosofía ha puesto
en claro lo absurdo de los privilegios de san
gre y de la desigualdad que establecen los arti
ficios humanos; y el triunfo de la democracia
está cercano en todos los países de la tierra, á
juzgar por las tendencias de éstos, aun de los
más cpegados á las antiguas tradiciones.
La inviolabilidad de la persona individual es
generalmente reconocida: ha desaparecido por
completo de todas las naciones civilizadas el
tráfico contra naturaleza de seres humanos;
ya no se oye el chasquido del látigo ignomi
nioso del amo contra el siervo, que se oía en
no lejano tiempo, cuando la humanidad se ha
llaba envilecida por causa del error y la ig
norancia. Las libertades públicas van siendo un
hecho, y casi todas las naciones son regidas
por constituciones que se hán dado ellas mis
mas, en las cuales se reconoce el principio in
discutible de la soberanía popular.
El derecho es la vida, ha dicho con gran sa
biduría un pensador francés; y decimos con
gran sabiduría, porque la vida del hombre no
debe ieducirse á la satisfacción de los instintos
materiales, á deleitar los sentidos ni á dirigirse
en pos de pasajeros goces, que desaparecen co
mo el brillo del relámpago. Ila de dar vuelo y
expansión al pensamiento, procurando que su
actividad obre dentro de los amplios horizontes
de la libertad.
Compuestos como hemos sido de un principio
material y de otro inteligente, hay en nuestro sér
dos existencias, si pudiéramos expresarnos de
este modo, una corporal y otra espiritual; pero
así como no puede existir el cuerpo sin el ali
mento necesario, tampoco puede haber vida es
piritual si no podemos poner en práctica los de
rechos que nos pertenecen, que por constituir
nuestra naturaleza son inalienables é impres
criptibles. Por esto se dice con mucha propie
dad que la esclavitud es una muerte moral, y
que un país que se halla gobernado por un
déspota no vive la vida de los pueblos sobe
ranos.
La imprenta es y no otro el baluarte de las
garantías del ciudadano: allí donde la razón ca
lla, donde la voz del pueblo no se hace oír por
medio de la prensa digna é ilustrada, que mar
ca al gobernante los senderos por los cuales
debe dirigir sus actos, y que manifiesta lo que
más conviene á los intereses de la comunidad,
allí no hay libertades posibles ni verdaderas
instituciones; por lo tanto, grande y regenera
dora es la misión que la imprenta tiene que
cumplir en las evoluciones sociales.
La prensa va realizando su carrera de triun
fos en la tierra, no obstante los obstáculos que
se oponen á sumarcha, obstáculos que encuen
tra todo lo que tiende á sostener una causa ele
vada y noble; más á pesar de esto, va siendo la
regeneradora de la sociedad.
En la propagación y desarrollo de las ciencias
y aun de las mismas artes se nota su poder
irresistible; y en virtud de ella se extienden los
conocimientos humanos, despertando en los in
dividuos el deseo de penetrar los secretos de la
naturaleza. Cada día se notan nuevos adelantos
en todos los ramos del saber, gracias á la pro
paganda constante é indefinida que sostiene la
prensa.
No hay principio elevado, no hay idea de
progreso y libertad que no sea lanzado en li
bros, folletos y periódicos á la consideración de
los hombres todos, porque en este siglo racio
nalista y grande, todo se discute, todo se exa
mina y el Magister dixit no tiene razón de ser
en los tiempos que alcanzamos. He aquí cómo
N.' 556 HISPANO-AMERICANA 407
la imprenta se ha conquistado, con sus propios
esfuerzos, la primacía sobre los progresos que
asombran al mundo, llevando á cabo la con
quista de los derechos sociales.
Nacida poco antes de la reforma religiosa
del siglo xv, vino necesariamente en apoyo del
libre examen, á cuyo desarrollo ha contribuido
poderosamente. ;Cuál sería el estado actual de
las sociedades si el hijo de Maguncia no hubie
ra inventado el gran motor de la civilización?
!Cuánta oscuridad y cuántos errores harían im
penetrables los rayos esplendentes de la verdad!
Las preocupaciones más absurdas, los vicios
más detestables y las más degradantes impos
turas dominarían de seguro las conciencias;
pero desde que el pensamiento ilustrado, desde
que las sublimes concepciones del genio pudie
ron ser más fácilmente propagadas, la moral y
la justicia ocupan el trono que les corresponde.
Desde entonces los hombres han cernido mejor
la causa de la humanidad. La prensa es Mira
beau lanzando su ultimátum contra las tiranías
de todos los pueblos; es Víctor flugo lamentan
do la suerte de los desgraciados; es la civiliza
ción implantando el sentimiento puro de las
libertades modernas.
Prensa: valor, abnegación. sacrificio; casi
siempre recibe en recompensa burlas y despre
cio, pero no importa, el que tiene la razón tiene
el poder; y el trinnfo definitivo estará de su par
te en la obra meritoria de la iegeneración hu
mana.
FRANCISCO MARTÍNEZ S.
(Salvadoreno.)
Consejos de una madre á su hija.
justo es, hija mía, que estando pronta á apa
recer en el mundo, te ensene algunos principios
que te fortifiquen contra un elemento tan des
conocido y peligroso.
Ante todo lleva por delante de tus pasos la
religión, y nutre tu corazón de los sentimientos
que ella te inspire, sosteniéndolos por reflexio
nes y lecturas convenientes.
Nada hay más preciso que conservar ese sen
timiento que nos hace amar y esperar, que nos
da un porvenir agradable, que hace iguales to
dos los tiempos, que asegura todos los deberes,
que nos responde de nosotros mismos, y que
nos garantiza respecto á los demás.
?De qué recursos no te proveerá la religión
contra las desgracias que te amenacen? Porque
cierto número de desgracias te está destinado,
!pobre ninal... Un anciano decía que se envolvía
en el manto de la virtud; envuélvete, pues, en el
manto de la religión, y te servirá de arma po
derosa contra las debilidades juveniles, así como
de seguro puerto en edad más avanzada.
Las mujeres que no han nutrido su espíritu
sino de las máximas del siglo, caen en una sima
insondable, avanzando en edad: el mundo las
rechaza, y la razón las manda vivir oscurecidas:
?á qué apoyo se arrimarán.? Lo pasado nos llena
de recuerdos, lo presente de pesares, y lo por
venir de temerosas dudas. Sólo la religión lo
calma todo y nos consuela de todo. enete, pues.
á Dios, hija mía, pues Él te reconciliará con el
mundo y contigo misma. Una joven que entra
en el mundo se forma la más alta idea de la fe
licidad que le prepara; ella quiere llenarla y sa
tisfacerla, y tal es el manantial de sus inquietu
des. Corre en pos de la realización de su idea,
esperando llegar á una dicha perfecta; y seme
jante trabajo la haceligera, versátil é inconstante.
Muy vanos son los placeres del mundo; pro
meten más que dan: con su recuerdo nos in
quietan; su posesión no nos satisface: su pérdida
nos desespera.
Para fijar tus deseos piensa en que no gozarás
muchas horas de una felicidad firme y durable.
Los hohores y las riquezas no pueden disfru
tarse largo tiempo: basta el hábito de los place
res para hacerlos desaparecer. Antes de haber
los gustado tú puedes pasarte sin ellos, en tanto
que la posesión te hará necesario lo superfluo.
Es doloroso en verdad pasar de un estado bue
no á otro peor; y sin embargo, cuandose ha ad
quirido el hábito, desvanece el sentimiento del
placer!...
No nos creamos dichosas, hija mía, sino
cuando sintamos que los placeres nacen del
fondo de nuestra alma; «porque la verdadera
felicidad consiste en la paz del alma, en la ra
zón y en el cumplimiento de nuestros deberes)).
No son propias de las mujeres las virtudes
que brillan; por el contrario, lo son aquellas
virtudes simples y apacibles.
No escuches las necesidades de la vanidad.
Es necesario ser como los demás: tal es lo que
dicen los necios. Que tu emulación sea más no
ble. No sufras que persona alguna sea más hon
rada que tú: no permitas que te sobrepuje nadie
en probidad y rectitud.
Siente, pues, la necesidad de la virtud; la po
breza de alma es mucho más penosa que la po
breza de la fortuna.
J. L. DE C.
El dolor.
«El dolor, se ha dicho, es la verdadera ley
de la vida.»—El nino nace y saluda la tierra
con el primer vagido; es el lamento que le
arranca su inauguración en el mundo. Más
tarde, el adolescente se conmueve á las noticias
que le anuncian mayores vicisitudes y que él
inquiere con empeno de quienes se interesen
en su educación. Hombre en medio de los pla
ceres, siente que el dolor está á su lado y que
amenaza sus alegrías.
?Y por qué esta ley de dolor; por qué esta
sentencia del hombre al dolor? ,.Sufrir, única
mente por sufrir, y nada más, sería esta la ver
dadera, la sola razón de la vida? ?Acaso Dios
habrá querido entonces el mal del hombre, con
cediéndole la vida por irrisión y condenándole
á desarrollar su acción en un lugar de tortura?
!En tal caso Dios no sería el pach e de las
criaturas, sino su verdugo, su tirano:
No. El hombre se resigna justamente al do
lor, porque sabe que es la condición de su exis
tencia, la cual está dirigida á un fin elevado,
que debe hacerle amar, hasta desear el dolor.
Pensemos en nuestro origen.
La Biblia, aquel viejo libro que es el custo
dio de los secretos de la creación, que es la lla
ve de todo el maravilloso poema de la huma
nidad, la Biblia nos dice que el dolor es la
expiación del pecado original.
?Pero cómo? ?Tendremos nosotros que ex
piar culpas de otros? ?El nino que viene al
mundo, ha cometido acaso algún pecado?
Antes de contestar á esta pregunta, sería
preciso contestar á otra pregunta más obvia.
?Y nosotros por qué estamos en el mundo?
El dolor que nos parece como una ley dura é
insoportable: el dolor que nos parece como una
injusticia divina, es, en su lugar, una gracia ce
leste, un don de Dios que ha querido la reden
ción, el ennoblecimiento del hombre en virtud
del dolor.
El padre castiga al hijo desobediente, porque
no quiere que más tarde sufra por el mero he
cho de una aparente bendad de padre, no cas
tigándole.
La madre, que tanto ama á su hijo, no va
cila, por salvarle la vida, en abandonarlo en las
manos de un cirujano, que con su acero le
arrancará gritos de dolor y de angustia. El co
razón de la madre quedará desgarrado á la
viSta de la sangre; pero la idea de que de esa
manera podrá salvar á su hijo querido, es más
poderosa que cualquier padecimiento presente
del hijo de su corazón.
No: Dios no goza con nuestros sufrimientos;
pero en su infinita sabiduría ha visto que sola
mente en virtud de estos sufrimientos podía
mos rescatarnos delante de su justicia. Acepte
mos, pues, esta ley que nos fortifica, que nos
hace héroes, porque mediante ella nos levan
tamos de nuestras miserias, desafiamos los pe
ligros, arrostramos la misma muerte; porque
solamente por el dolor nos acordamos de que
este mundo es el atrio del templo glorioso de
la verdadera felicidad. Quitad al dolor este ca
rácter sagrado de expiación sublime ?á qué
vendría él á reducirse, á qué se reduce la vida
y á qué nos reducimos nosotros? El dolor equi
vale entonces al viento del desierto á cuyo so
plo se marchita y muere la flor; la vida se con
vierte en un páramo desolado, en un océano
polar de hielos, sin tener nosotros nada que
nos escude contra los embates de la desven
tura: débiles y sin consejo, no nos queda más
que maldecir nuestra existencia, procurando
con la voluntad y con hechos su extinción, re
curriendo desesperados al suicidio, como único
medio para poner término á nuestros dolores.
Pero el dolor tiene en sus tribulaciones pre
cisamente aquel carácter en virtud del cual
amamos la existencia, y gracias á él nos dirigi
mos á una vida más noble y más elevada.
Cuando azota terrible el huracán; cuando en
la lucha de los elementos vemos un desquicia
miento general; cuando se halla todo envuelto
en la furia de la tempestad y nos parece casi
próximo el fin del mundo, entonces es precisa
mente cuando asistimos estupefactos á la vuelta
de la calma, y á la tempestad sucede la calma
serena. Más allá de las nubes que todavía en
toldan nuestro cielo, más allá de la oscuridad
que va lentamente disipándose. vemos la clari
dad, otro cielo, horizontes más vastos, el se
reno azul centellante de luz... así nosotros,
cuando la fuerza del dolor agita terriblemente
nuestro ser, vemos rasgarse el velo que nos
oculta la eterna felicidad, y la esperanza abre en
nosotros las alas para volar á otra esfera más
allá, donde impera la eterna serenidad, á donde
existe la luz que jamás se extingue.
Es necesario pasar por el dolor. El dolor hu
milla y apacigua los caracteres violentos. El
dolor mejora. Sin el dolor, sine eflusione san
guinis es imposible la salvación.
!Saluda, oh cristiano, á tu libertador! Porque
cada dolor, cada lágrima, cada gota de sudor,
cada adversidad, es la sangre que ofreces al
Senor por tu salvación. ?No conoces tú, oh
hermano, la divina embriaguez del dolor? Cada
dolor es un altar; cada lágrima, un ara en don
de arde el sacrificio expiatorio que engrandece
y purifica. El dolor es necesario. Sin él, nin
guna grandeza humana es completa.
Si á una grandeza humana le falta la corona
del dolor, no es verdadera grandeza. La virtud
se sublima por la desventura: en las desventu
ras, las almas fuertes triunfan. El sentimiento
del artista sin el dolor, no tiene profundidad:
el poeta inspira sus mejores cantos en el dolor.
Es necesario golpear la piedra para que salga
la chispa: es necesario golpear el alma para que
brille la chispa del genio.
Educado en la escuela severa del dolor, el
joven soldado afronta impávido la muerte, de
fiende desesperadamente su bandera. En la es
cuela del dolor es donde un pueblo aprende á
conquistar su independencia nacional.
Por el dolor se enaltece el hombre delante de
la muerte misma. El mártir afronta placentero
la muerte ?por qué? Porque sabe que el cuerpo
es mortal, el alma es inmortal, y en consecuen
cia está destinada á gozar, después de los su
frimientos de esta vida terrenal.
El desterrado que lleva á tierra extranjera
todos sus bienes, puede tal vez olvidar su pa
BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS ARTES. SAN_ JUAN. BAJO RELIEVE DE D. J. CARCA SSÓ. BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS ARTES. EL ROSARIO. COPIA DEL CUADRO DE D. JOSÉ CASANOVAS Y CLERCII.
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BALEARES: VISTA GENERAL DE LA CIUDAD DE IBIZA. DE FOTOGRAFÍA DE D. LEÓN BRAVI, DE PALMA DE MALLORCA.
410 LA ILUSTRACIÓN N.. 556
tria; pero el expatriado que al dejar la pa
tria se encuentra que ha perdido todo lo que
amaba, lo que poseía, y que en la tierra extran
jera se halla destituido de todo, ese nunca po
drá olvidar la tierra querida donde nació, donde
era feliz, donde ha dejado todo cuanto amaba.
El hombre es un expatriado, un emigrado
que ha dejado la patria y se encuentra sobre la
tierra pobre y desconsolado. El no puede olvi
dar la Patria celestial y debe bendecir el dolor
que á ella vuelve á conducirle; y por esto él su
fre sin quejarse; y por esto prefiere más bien
derramar su propia sangre, antes que faltar á
su deber. El cristiano sufre resignado, porque
Cristo le ha dicho: ((venid, atribulados, que yo
consolaré vuestras penas.»
Comprendamos la grandeza de nuestros des
tinos, no blasfememos, sino bendigamos al
Senor, que ha permitido que pudiéramos sufrir
para hacernos alcanzar la beatitud, de la misma
manera que el pobre obrero gana con su sudor
el pan de cada día, de la misma manera que el
soldado gana la gloria, sufriendo y combatiendo
por ella.
Vanos son los suenos de aquellos que ha
biendo observado que muchos dolores provie
nen de las desigualdades sociales y del abuso
de la autoridad, quisieran suprimir toda distin
ción social, como quisieran destruir toda auto
ridad. Pero el dolor sobreviviría á estas supre
siones.
Contra el dolor de la vida no hay más que
una sola vía, y esta es la fe, la esperanza de
una felicidad futura. ?Os atreveríais á quitar
esta esperanza á la madre que ha perdido á su
hijo? ?Os atreveríais á quitar esta esperanza al
moribundo?
En el ano de 1882, en Florencia, murió, en
el vigor de su edad, un hombre del cual pu
diera deciros hasta el nombre: su hermano vive
en Roma. Poco tiempo antes de su muerte, pi
dió al médico que le manifestase con franqueza
el estado en que se encontraba. El médico que
era un libre pensador, contestó:
—Amigo, es necesario que te armes de tu
filosofía.
—Comprendo, contestó el pobre moribundo;
es precisamente el momento en que yo tengo
que armarme de toda mi fe...
!Filosofía! La incredulidad cubre con va
nas palabras la nada. No queremos adorar á
Dios y adoramos el destino, que es la nada.
Pero al hombre, en el curso de la vida, la
fe le presenta la cruz, el ejemplo de la cruz; y
en la hora de la muerte, el cielo.
El hombre, por la religión, es el principio de
un nuevo sér, que el dolor ha purificado.
No blasfeméis de la vida; amadla y bende
cidla, como el prólogo de un largo poema de
felicidad: sufrid y combatid por el premio, como
el soldado sufre y lucha para conquistar la me
dalla debida al valor y al heroísmo en los com
bates.
P. AGUSTÍN.
Exposición de Chicago.
(CONT INUACIÓN.)
3.° Todos los bultos que contengan artículos
?e esta clase deben ser dirigidos de esta manera:
•Al Administrador de la aduana de Chicago. Illi
nois, U. S. A. Para comisionado del Departa
mento Latino-Americano,» y contendrán esta marca
dc una manera visible: «Para exhibirse en la Expo
sición Universal de Colón.» Deben llevar también el
nombre y dirección del cargador y del consignatario
y las marcas y números de factura correspondientes.
4.0 A la llegada á cualquier puerto de entrada
de los bultos así marcados y que contengan artículos
destinados á dicha Exposición, pueden presentarse á
entrada por el consignatario ó agente de los mismos
para su trasporte inmediato á Chicago en la forma
que se prescribirá, sin necesidad de previo avalúo.
5.° Al llegar á Chicago los carros que contengan
tales artículos, el conductor ó agente de la companía
ferrocarrilera dará parte de su arribo presentando el
manifiesto con la copia recibida por el correo y pre
sidirá á la apertura de los carros, teniendo cuidado
de identificar los bultos por medio de las marcas y
senales descritas en los manifiestos. Caso de no ha
berse recibido los maniliestos, la descarga de los ca
rros no por eso se demorará, sino que servirá la
factura para identificar los bultos. Cuando llegaren
á Chicago dichos artículos en un buque procedente
directamente del extranjero, podrá hacerse la solici
tud de entrada para almacenar en la forma ya pres
crita, y entonces se expedirá un permiso especial
para transferir los artículos del buque importador á
los edificios de la Exposición.
Los oficiales de aduana retendrán bajo su custodia
los bultos, sin abrirlos, hasta que el dueno, consig
natario, óagente autorizado para darles entrada haya
obtenido permiso de entrada especial para almacenar,
sin que para ello se requiera fianza de depósito.
6.0 Al concluirse la entrada especial para alma
cenaje se abrirán los bultos y se hará por el tasador
de los edificios de la Exposición, que á este efecto
serán considerados Como almacenes públicos, el de
bido examen y avalúo de su contenido. El tasador
recibirá la factura de los artículos que debe avaluar
y escribirá su avalúo al dorso de la factura, de la
misma manera que si dichos artículos fuesen presen
tados en regla como entrados para consumo ó alma
cenaje. Entonces se liquidará la entrada, se averi
guará la suma total de derechos, y toda la operación
se hará constar en un registro que se llevará en la
forma de un libro mayor especial de almacenaje.
7.° Los artículos podrán entonces colocarse en el
puesto que se les haya asignado para su exhibición,
pero permanecerán bajo la custodia y vigilancia de
los empleados de aduana, y no serán removidos del
lugar que se les haya asignado sin un permiso del
Administrador de la aduana, ó del oficial delegado
para expedir tal permiso.
En ningún caso podrán removerse dichos artículos
de los edificios de la Exposición, ó dejarlos libres de
la custodia de los empleados de aduana, á menos que
se les haya dado entrada en regla para ser retirados
para el consumo, almacenaje ó exportación.
8.0 En caso de exportación de tales artículos, se
dispensan los reglamentos vigentes que requieren
que las exportaciones se hagan en bultos originales.
9.° Los modelos especiales para entradas, per
misos, manifiestos y registros que deban usarse en
virtud de este reglamento, los preparará y proveerá
el Departamento del Tesoro.
r o. Los Administradores de aduanas informa
rán al Secretario del Tesoro de todo caso de impor
tación para dicha Exposición tocante al cual juzguen
que estas reglas dejan de proteger los intereses del
fisco, y entonces se les dará instrucciones especiales
para su gobierno.
1 1. En caso de pérdida por robo ú otra causa,
de artículos admitidos á la Exposición. el importador
ó dueno será, en primer lugar, responsable por los
derechos que devenguen; pero después que se haga,
por escrito, una representación de los hechos á este
Departamento, se prescindirá del pago de derechos,
si las circunstancias justificaren esta medida.
1 2. El deterioro de mercancías perecederas y el
consumo de artículos introducidos como muestras
durante la Exposición será materia que considerará
este Departamento, con la mira de eximir al dueno
del pago de derechos, previo informe del Adminis
trador de la aduana de Chicago que comprueba el
hecho.
13 Las calas de muestras se admitirán libres de
derechos como accesorios de la Exposición; pero en
el caso de venderse, quedan sujetas á derechos.
14. Si se encontrare discrepancia entre la can
tidad de mercancías que entraron en la aduana y la
quJ eventualmente se exporte ó se retire al cerrarse
la Exposición, se tomarán las medidas á que se re
fiere el artículo 12. No hay mira de imponer dere•
chos á mercancías que no se han importado para
consumirse en el país.
El ministro de Hacienda,
WfLLIAM WIN DOM.
Exposición Universal conmemorativa
DEL
DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA POR COLÓN.
Clasificación para el Departamento Latino americano.
GRUPO N.° t.
ÉPOCA DEL DESCUBRIMIENTO.
— Conocimientos geográficos y la ciencia náutica
en tiempo de Colón.
1. Mapas, esferas y cartas geográficas.
2. Instrumentos náuticos y astronómicos.
3. Modelos de barcos de aquella época.
4. Pruebas evidenciales de descubrimientos he
chos en América anteriores al de Colón, por hombres
del Norte, galos y fenicios. Sagas islandeses refe
rentes al Nuevo Mundo.
5. Saga de Eric el Rojo en el ano 985 A. D. y
otras contribuciones valiosas sobre la historia y an
tigua geografía de nuestro continente.
B.—La corte de Fernando é Isabel.
. Retratos, autógrafos y otras reliquias de los
principales personajes que auxiliaron á Colón.
2. Manuscritos, libros impresos, mapas, cartas
geográficas, armaduras, y armas de aquel tiempo.
3. Retrato de Pedro González de Mendoza, gran
cardenal de Espana, el personaje más importante en
la corte, y que presentó á Colón ante el rey.
4. Retrato de Juan Pérez de Marchena, prior
del convento de Santa María de la Rábida, quien
intercedió por Colón después de haber sido recha
zado su proyecto, obteniendo para él una entrevista
con Fernando é Isabel.
5. Retratos, autógrafos y reliquias de los Pinzo
nes, de Luis de San Angel y otras personas asocia
das con los asuntos del descubrimiento.
C.—Ilustrando la historia de la vida de Colón.
1. Modelo de la casa en que se dice haber na
cido él.
2. Retratos de Colón y sus aseciados r). Retra
tos de su familia.
3. Retratos de la Universidad de Pavía, adonde
Colón estudió astronomía, náuticay navegación. Esta
Universidad es una de las más antiguas de Italia. Se
supone haber sido fundada por Carlo Magno el ario
774 A. D.
4- Un cuadro ó retrato de la conferencia de Sa
lamanca, que tuvo lugar en el convento de San Es
teban, en el cuarto llamado De projundis. En este
lugar fué donde Colón, después de haber sido pre
sentado al rey, dió á conocer á los demás miembros
sus planes y teorías, declarando que la tierra era
redonda; pero los sabios yates se quedaron maravi
llados de que hubiese alguien tan sencillo que pudiera
creer que el mundo fuese redondo, y que al lado
opuesto del nuestro hubiese gente capaz de caminar
con los pies hacia arriba y la cabeza hacia abajo,
como moscas agarradas al techo... «Que exista al
gún lugar en el mundo, adonde los árboles crezcan
con las ramas hacia abajo, y adonde llueve y nieva
hacia arriba.»
5. Modelos y retratos del convento de La Rábi
da, cerca de Palos, Andalucía, adonde Colón, después
de su fracaso en la corte de Fernando é Isabel, entró
á pedir un poco de pan y agua para su pequeno hijo.
Retrato del puente adonde se encontró con el men
sajero que venía á hacerle regresar.
6. Escena que tuvo lugar en la corte, después
de haber anunciado Fernando que las arcas nacio
nales se encontraban exhaustas, y en la cual Isabel
se expresó así: «Yo me haré cargo de la empresa para
bien de mi corona de Castilla, y embargaré mis joyas
para conseguir los fondos necesarios.»
7. Modelos de la nave de Colón Santa Maria, y
de las dos caravelas Pinta y Nina, con figuras re
presentando á los tripulante§ vestidos con los trajes
usados en aquel tiempo.
8. Facsímiles de cartas geográficas, instrumentos
náuticos, armas de los oficiales y tripulación, etc.
Copias del Imago 1Mundi y otros volúmenes, que
formaban parte de la librería de su camarote en el
primer viaje, que hoy se encuentra en la Librería del
Capítulo, Sevilla.
9. Colección de los artículos que usó Colón para
) Confidencialmente se ha asegurado que no existen retratos
g-nuinos de Colón, pero espreciso hacer una colección de aquellos
que se consideren como tales.
N: 556 HISPANO-AMERICANA 4"
sus cambios con los indios: halcones, campanillas,
cuentas, monedas, metales, cuchillos, telas de color,
yelmos de cobre, cruces, espejos y clavos.
to• Vistas dando á conocer la recepción que se
hizo á Colón en la corte de Fernando é Isabel, regre
sando de su primer viaje (Barc.ilona, marzode 1493).
«El fue recibido por el rey y la reina en plena corte,
y sentado en su presencia, refirió la historia de sus
viajes, y exhibió los ricos y extranos objetos de las
tierras rezientemente encontradas-tales como oro,
algodón. loros, armas curiosas, plantas misteriosas,
pájaros y bestias desconocidas, y los nueve indios
que el había llevado consigo para hacerlos bautizar.»
11. La escena del huevo. Después de regresar
Colón de su segundo viaje (en 1496) algunos corte
sanos trataron de depreciar el valor de su descubri
miento, y con tal motivo él los invitó á parar un
huevo sobre una de sus extremidades. Después d..:
hacer ellos vanas tentativas para lograr su intento,
Colón golpeó el huevo sobre la mesa, quebrando así
un poco la cáscara, y lo dejó en pie. «Cualquiera
puede hacer eso», gritaron los cortesanos; á lo que
Colón contestó: «Sí, después que yo les he mostrado
la manera de hacerlo.»
12. Cuadro representando á Colón en cadenas,
de regreso de su tercer viaje. Cuando los oficiales de
abordo le ofrecieron quitarle los grillos, él contestó
que las cadenas habían sido puestas por orden de sus
majestades, y anadió: «Las llevaré puestas hasta que
se ordene que se me quiten, y después las conservaré
como reliquias y recuerdos de la recompensa obteni
da por mis servicios.»
13. Cuadros representando los últimos días de
Colón. Un anciano con las fuerzas físicas quebran
tadas, pero con su acostumbrada fuerza moral, «no
teniendo otro lugar para hospedarse, sino una posa
da, y con frecuencia sin fondos para pagar su sub
sistencia».
14. Fotografías ó modelo de la casa de Vallado
lid, en que el murió. Reliquias acerca del lugar.
15. Fotografías y modelos de la caja mortuoria,
las tumbas y numerosos monumentos y estatuas que
se han erigido en memoria de Colón. Tumbas de sus
hijos.
'D.-Reliquias de Colón y su familia.
I. Armaduras, equipos, cartas autógrafas origi
nales ó fac-símiles. y una colección de las más anti
guas publicaciones hechas sobre el descubrimiento;
mapas, cartas geográficas, etc.
2. Reliquias de Amérigo Vespucio, los Cabots,
y otros de los primeros descubridores y viajeros.
3. Copias ó fac-símiles de mapas y libros en los
cuales aparece por vez primera el nombre de Améri
ca. Testimonios probando la manera cómo fué bau
tizado el continente.
E.-Los viajes de Colón (1).
t. Fotografías de Palos. Andalucía desde el ca
mino cerca del cual Colón se dió á la vela en su via
je del descubrimiento (agosto 3 de 1492).
2. Carta náutica, comprendiendo el curso apro
ximado bajo el cual navegó, marcando de una mane
ra conspicua la posición de Guanahani, Salvador, ó
islas de Watlings (2). (Este fue el primer punto des
cubierto en el Nuevo Mundo, y lo divisó primera
mente Juan Rodrigo Bermejo, marinero de la Pinta,
y natural de Triana, una aldea en los alrededores de
Sevilla, octubre 12, 1492.)
3. Modelo en relieve de Indias Occidentales, in
dicando el derrotero seguido por Colón en sus varios
viajes.
4. Vistas fotográficas de las Islas primeramente
visitadas por él.
5. Grabados antiguos ilustrando el estado en que
él encontró á los Indios.
6. Fotografías y modelos de los caribes de pura
raza, teniendo al fondo un paisaje al natural.
7. Fotografías y modelos de los restos de Colón
en las Indias Occidentales.
Modelos de las ruinas de ciudades y fortalezas es
blecidas en su tiempo.
GRUPO N." 2.
PERÍODO DE LA CONQUISTA.
1. ÉPOCA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO.
A.-Civilizacion de los aztecas.
I. Figuras de los indios mejicanos con sus Ira
(1) Esta sección debiera contener una grande é interesante colec
ción hktórica comprendiendo el periododel ano 7oo hasta el de :ocio.
(2) Hay hoy y es probable que siempre habrá dudas respecto al
verdadero punto en tierra que Colón piso por vez primera.
jes nacionales, según fueron encontrados por los con
quistadores.
2. Modelos de sus casas, templos y palacios. Pa
lacios de Méjico, Tezcuco y la isla de Cosamel.
3. Artes é industrias; trabajos de metal, oro,
plata y bronce, fundidos y amartillados; instrumen
tos agrícolas, de piedra y bronce; ornamentos de
metal y de chalchihuitl verde; productos textiles;
trabajos de plumas; loza.
4. Métodos y productos agrícolas: alimento y
plantas económicas; pulque.
5. Escritura simbólica mejicana.
6. Religión. Piedras sobre las cuales se hacían
los sacrificios; ceremonias religiosas, funerales, etc.
ldolos mejicanos.
7. Su organización política y militar.
8. Armas y armaduras. Arcos y flechas, lanzas,
garrotes cubiertos con escamas de obsidianos, arma
duras de metal con forros de algodón, petos y yelmos.
9. Modelos y fotografías de antiguas fortifica
ciones mejicanas.
to. Civilización prehistórica en Yucatán, Nica
ragua, Honduras y otros lugares de Centro América,
ilustrada con modelos y reliquias de las ciudades
de Maya, templos antiguos, grabados en piedra y
loza, etc.
B.-Los Conquistadores.
i. Modelos de los barcos en que Cortés se dió a
la vela.
2. Armas y armaduras y equipos de los con
quistadores, con figuras llevando sus trajes res
pectivos.
3. Retratos, pinturas, grabados, mapas, manus
critos y volúmenes impresos acerca de la conquista
de Méjico. Retratos de Marina, la guía y cuncubina
de Cortés, y sus descendientes.
4. Mapas y cartas geográficos del p2ríodo de la
conquista, dando á conocer los adelantos alcanzados
en los estudios geograticas desde el descubrimiento
del Nuevo Mundo.
5. Reliquias de Cortés. (Su espada y armadura
se encuentran hoy en la Real Armería de Madrid; su
bandera está en el Museo Nacional de la ciudad de
Méjico, y sus restos reposan todos en Méjico.)
II. ÉPOCA DE LA CONQUISTA DEL PERÚ.
A.-La civilización de los incas.
I. Modelos y fotografías de los antiguos monu
mentos arquitectónicos del Perú.
2. Los caminos, tambos y puentes de los incas.
3. Sistema de riego en el antiguo Perú.
4. Ilustraciones acerca de las artes peruanas.
(a) Trabajos de metal; ornamentos é instrumen
tos de oro y plata; trabajos de metal y los fierros
cortantes templados hasta un grado de dureza ad
mirable.
(b) Loza; vasos y jarras.
(c) Ornamentos de estuco.
(d) Productos textiles y quipus.
(e) Plantas medicinales, económicas y narcóticas.
(Se continuará.)
MISCELÁNEA
Tres cosas son á las cuales debe parecerse
una mujer, y á las que tampoco debe parecerse.
En primer lugar, debe parecerse al caracol
que guarda constantemente su casa; pero no
debe, como el caracol, llevar sobre su cuerpo
todo cuanto tiene.
En segundo lugar, debe parecerse á un eco,
que no habla sino cuando le hablan á él; pero
no debe, como el eco, hablar siempre la última.
Y finalmente, debe ser, como el reloj, de
exactitud y regularidad perfectas; pero no de
be, como el reloj, hacerse oír en toda la ve
cindad.
a a
De toda la raza humana, 500,000,000 de
personas están vestidas, es decir, llevan trajes
para cubrir su desnudez; 250.000,000 están
completamente desnudos y 700.000,000 no
tienen más que ciertas partes del cuerpo cu
biertas.
500.000,000 viven en casas, 700.000,000
moran en grutas y cavernas, 250.000,000 no
tienen asilo alguno donde albet garse, y viven,
por decirlo así, al aire libre.
* •
Leibnitz, nos ha dejado en un epigrama la
tino la historia divertida de un zapatero de Ley
da, el cual no dejaba nunca de concurrir á las
tesis que sostenían en la Universidad de esa
ciudad. Uno que lo notó, le preguntó si sabía
latín, y el zapatero contestó que no.
-Entonces, ?por qué es V. tan asiduo á es
tas reuniones en donde no se habla sino latín?
-Porque me gusta ver quién puede más.
-Y ?cómo puede V. saberlo sin entender lo
que se dice?
--Es que tengo otro modo infalible de juz
gar. Cuando por la cara y los ademanes veo
que alguno se encoleriza, deduzco que le faltan
buenas razones con que defenderse.
*
ESTADÍSTICAS.-E1 territorio total del Impe
rio británico, incluso la Gran Bretana, India y
los Estados feudatarios, las colonias, protec
torados y esfera de influencia, sube á no menos
de 10.000,000 de millas cuadradas, esto es,
casi una quinta parte de la extensión total del
globo. Es casi tres veces más grande que toda
Europa; 1.50o,r,00 millas cuadradas más que
todo el Imperio ruso en Europa y Asia; 1 o ve
ces más grande que el Imperio alemán con sus
colonias; 8.000,000 de millas cuadradas más
que toda Francia y sus dominios, incluso Ma
dagascar; y 1.000,000 de millas cuadradas me
nos de la extensión de África. En esta inmen
sa área trabajan y viven unos... 35o.000,coo
de habitantes, que comprenden todos los tipos
de la humanidad en la tierra. Así es que la po
blación total del mundo, una cuarta ó quinta
parte son súbditos ingleses.
a
ik
FtsioLoGíA.-Un fisiólogo, que á lo que pa
rece tiene tiempo para perder, ha hecho las si
guientes consideraciones estadísticas sobre el
cuerpo humano:
El cuerpo humano se compone de 105 hue
sos y cerça de 500 músculos; la extensión del
canal alimenticio es de cerca de 8 metros de
largo; la sangre en un adulto, pesa cerca de 30
libras, ó sea un quinto del peso de todo el
cuerpo.
El corazón, por lo regular, tiene cerca de 6
pulgadas de largo y 4 de diámetro: éste late
70 veces por minuto, 4,200 veces cada hora,
36.772,000 veces al ano, y cada latido da paso
á onza y media de sangre, 173 cada minuto,
656 libras cada hora, 7 toneladas y tres cuar
tos al día.
Toda la sangre de nuestro cuerpo pasa por
el corazón en 3 minutos.
Nuestros pulmones, en el estado normal,
contienen 5 litros de aire, y, por término me
dio, respiramos 1,200 veces cada hora, aspi
rando 300 litros de aire y 7,200 al día.
La piel se compone de tres capas de varios
espesores, de á 1/, de pulgada; en los adul
tos, la superficie tiene cerca de 2,000 pulgadas
cuadradas.
Siendo la presión atmosférica de 14 libras
por pulgada cuadrada, una persona de mediana
estatura está sujeta á una presión de cerca de
40,000 libras. Cada pulgada cuadrada de piel
contiene 35,000 tubos de uaspiración ó poros
del largo de un cuarto de pulgada, formando
una longitud total por toda la superficie del
cuerpo, de 50 kilómetros.
PREFERENCIA.
Que disputen no me opongo,
los partidos, por turrón;
que yo prefiero el jabón
de los PRINCIPES DEL CONGO,
Jabonen» de VíctorVaissier.-París.
De venta en !as principaHs perfumerías.
412 LA ILUSTRACIÓN N.° 556
SEnI0019I71I
NOVELA ESPANOLA
POR
M. MARTINEZ BARRIONUEVO
(CONTINUACIÓN.)
puerta de mi cuarto, sentí una impresión que
no me pude explicar. Fué un presentimiento
de no sé qué inmensa dulzura, que experimen
taría muy pronto. Mi corazón latió súbitamen
te; abrí apresurado; no me equivoqué. Espar
ciase por la sala un perfume suave. Encendí
luz, tenía la boca seca, temblaba todo mi
cuerpo. Miré á un lado y á otro con ansiedad.
Mis inquietas pupilas fijáronse en la mesa de
noche; sobre un libro cerrado, había una rosa
blanca. Tuve valor para examinarla detenida
mente, hasta que me cercioré; era la suya, era
la misma, estropeada, con algunas hojas me
nos, y con el tallo húmedo aun y estropeado
también, de haberlo tenido en la boca.
!La flor era suya! ?Cómo había llegado hasta
allí? Me expliqué entonces en qué invirtió el
tiempo, desde la salida del teatro. Me ama y
me amará locamente, cuando de tal modo se
arriesgó... Sin embargo, !esa mujer aplaude al
marido que mata á la mujer adúltera!
VII.
MISTERIOS.
Cuando concluyó Ernesto la lectura, miró á
su mujer con inquietud; esperaba alguna explo
sión de su carácter arrebatado. Ella tenía los
ojos llenos de lágrimas, enrojecido el rostro, y
le miró también con fijeza; reinó un breve si
lencio, en que parecía oírse el latir de los
dos corazones. Paquillo, el ángel de aquel ho
gar, perfumado con los aromas de un amor
puro, gateaba por el suelo. Detúvose de pronto,
ante aquel silencio solemne que le extranó, y
quedó mirando á sus padres, con los ojos azu
les, espantadillos, y una manita blanca y her
mosa, como el cáliz mismo de una flor, sus
pensa en alto: no se oía en la calle ruido alguno
tampoco. Ya sabrá quien conozca aquella po
blación, la quietud de sepulcro que hay, algunas
veces, hasta en sus calles de más importancia.
La explosión que Ernesto presentía, no tardó
mucho, pero fué tan breve como seca. Fué una
sola frase, dicha con toda la expresión del alma
que sevigoriza por un sentimiento de seguridad:
—!Eso es mentira!
Así dijo Teresa, extendiendo el brazo á la
vez, como poniendo por testigo á un sér ima
ginario que de su mismo corazón salía, de aque
lla dura frase que pronunció.
—!De modo, exclamó Ernesto, que nos en
gana Alfonso? ?Te parece así?
—Lo que me parece, ya lo he dicho. !Que
es mentira todo eso!
Ernesto no insistió; su mujer parecía hablar
con una convicción inspirada; con una seguri
dad y una fe que Dios mismo, solamente, hu
biera podido darle. Revolvía perplejo la carta
en sus manos y se confesaba vencido, en aque
lla acumulación de extranas cosas. En lo inte
rior de su pecho, confesábase, sin embargo,
que tanta verdad parecía haber en todo lo que
Alfonso contó en su escrito, como en la rotunda
y firme protesta, en contra, de su mujer.
Fuése Teresa hacia el nene, que permanecía
aún en el suelo, tendiéndole los bracillos, como
en súplica de no sé qué deseo; le cogió, le tuvo
al aire un momento, meciéndole en las manos
sobre su misma cabeza; y alzando los ojos
hacia él, como se alzan para mirar con los ojos
del alma á los ángeles del cielo, le preguntó sin
que las lágrimas hubieran dejado aún de rodar
por sus mejillas.
—Dilo tú, dilo tú, nene mío. ?Dónde está la
mujer más hermosa de la tierra?
—A aata.
—?Oyes tú lo que dice? Ha dicho Granada,
por si tú no lo sabes. Vamos á ver, prosiguió
Teresa, en un arranque apasionado de amor
materno, mirando siempre al chiquillo. ?Y quién
es la mujer más pura y más buena del mundo?
—iA ota!
—Ya lo estás oyendo, Carlota; y quien lo
dice no miente. ?No te parece á tí que Dios
pone esas palabras en boca de uno de sus an
gelillos para que nadie las dude?
Cogió Ernesto al nino en sus brazos, besan
do al mismo tiempo á su mujer y contestó muy
conmovido:
—No, no parece que haya sido Dios, Teresa
mía; ha sido la madre, que ensenó al nino des
de que pudo hablar, el sentimiento de virtud de
esa Carlota á quien no conozco, pero que debe
ser una santa, sin duda, cuando mi hijo lo dice,
sea por boca de su madre, ó sea por inspira
ción de Dios.
Ocurría esta escena en un gabinete bajo de
las rejas de don Gómez, amueblado con senci
llez, fresco y hermoso, como un búcaro de
flores. No sé qué cosa iba á decir Teresa, en
contestación á las últimas palabras de su ma
rido; no llegó á hablar, porque la interrumpió
la presencia de una criada. Traía una carta en
la mano, que entregó á Ernesto.
—iDe cartas está el día! dijo él. Con tal de
que no sea también para disgustarnos, todo
podrá sobrellevarse. ?Quién la ha traído? pre
guntó en seguida á la criada.
— Trajéronla de parte del senor duque.
Al oír Teresa esto, se fué para su esposo,
muy pálida, y exclamó, cogiéndole el nino de
sus brazos:
—i Por la Virgen Santísima, Ernesto! Mira
lo que haces.
El sonrió con tristeza y se encogió de hom
bros.
—;Qué he de hacer? dijo. Hay cosas que no
tienen remedio, y esta es una. Yo deploro con
toda mi alma que tú padezcas; pero eres una
valiente y noble mujer; me inspiras la confianza
de Dios, y sufres porque yo no tengo fuerza de
voluntad para ocultarte lo que no debías saber.
—Yo no sufro por mí, hijo mío, sufro por
tí; pero yo sé arrostrarlo todo. Sufro también
y me ahoga la pena, pensando que te metes en
un peligro, y pensando igualmente, Ernesto,
que este pobre ángel de Dios que sonríe en mis
brazos á nadie tiene en el mundo más que á
nosotros ?Qué es lo que te dice ese hombre?.
Alargó Ernesto la carta á Teresa, después
que la hubo leído; la leyó la mujer, y su pali
dez se hizo cadavérica entonces.
—Ernesto de mi alma, exclamó sollozando, al
devolvérsela, acuérdate de tu mujer y de tu hijo.
—No hay remedio ya.
—ZPero es inevitable?
—Inevitable, pobre Teresa mía!
—iCuánta sangre derramada, Ernesto! !Cuán
tos que morirán tal vez, siendo felices ahora
como tú lo eres! !Teniendo hijos, ó teniendo
madres que les adoren! !Teniendo mujer en
quien cifren el amor y la felicidad de su vida!
El inclinó la cabeza, corno si pensase con do
lor en lo mismo que su mujer di!o: permaneció
así algunos segundos; la levantó de pronto y
vió Teresa arder la decisión y el entusiasmo en
su mirada.
—iQué importa!—exclamó en un arranque
supremc, de dignidad y orgullo.—Si la sangre
corre, será la sangre pura con que las liberta
des se cimentan: esa sangre será bautismo de
gloria para los pobres huérfanos; será emblema
de resignación y de virtud para las madres y
las esposas, cuyos hijos y cuyos maridos sepul
ten el corazón bajo una bandera que será de
luz; !bandera que flote para siempre!
Teresa abrazó á su marido: con noble exal
tación, díjole entre sus lágrimas:
—Es verdad !vete! yo quedaré con mi hijo
cuando sea necesario, y con la Virgen que
nos ampare.
Salió Ernesto á poco, y Teresa quedó sola
con el chiquitín, muy triste, muy pensativa.
Hasta que estuvo Ernesto de vuelta, no se
calmó un poco la honda inquietud de su mujer:
como si los dos temiesen abordar un asunto
lleno de espinas, ninguno se atrevió á tocarlo
y hablaron de otras cosas; pero fué al princi
pio nada más; á los pocos segundos, ianzáronse
insensiblemente, por ser lo mismo que tortura
ba la imaginación de los dos. Aquel triste asunto
de los amores de Alfonso, y aquel, relacionado
con la carta misteriosa del duque desconocido,
fué el tema de la conversación durante la tarde
y la noche; al día siguiente, lo mismo. Teresa
se levantó con la esperanza de tener noticias
de Carlota, y las ansiadas noticias no llegaron;
tampoco recibió Ernesto carta de su amigo; en
tre tanto, aquella extrana atmósfera que, como
Alfonso expuso, parecía pesar sobre todos, fué
haciéndose más grande y espesa; la inquietud
veíase en todos los semblantes; las causas se
presentían, pero la generalidad no supo nunca
darse la explicación de ellas; pasó una semana y
no se habían tenido noticias de Alfonso ni de
Carlota. Ernesto meditaba profundamente, y
aparte de aquella coincidencia originalísima de
que Alfonso se hubiera enamorado de una mu
jer, amiga del corazón y hermana entranable de
Teresa, devanábase los sentidos pensando en
lo que ocurría para que Alfonso guardase aquel
silencio de muerte.
Nada hay eterno, y aquella situación tampoco
lo fué. Una tarde, allá, por los comienzos de
septiembre, túvose carta de Alfonso, ide Al
fonso! ide él no más! Hubo ocasiones en que
pareció á Ernesto que Carlota no escribía, de
vergüenza tal vez, de ponerse al habla, siquier
fuese por escrito, con una mujer que ya no
pertenecía á su círculo, porque era una mujer
honrada. Alfonso escribió, y lo que en su carta
dijo impresionó al matrimonio. Ernesto se arre
pintió nuevamente de haber dado cuenta á su
mujer de una triste aventura, en que no debía
mezclarse su pensamiento honrado. Lágrimas
de dolor vertió Teresa, y algo así como indig
nación terrible y despecho que no pudo repri
mir, hizo palpitar con violencia el animoso co
N.' 556 HISPANO-AMERICANA 413
razón de Ernesto. Como tal vez te ande, lector
mío, cosquilleando la curiosidad, voy á repro
ducir al punto el contenido de la carta de Al
fonso; pero como yo no sé si el género episto
lar es de tu gusto, por sí ó por no, con las
cartas á la vista, te haré la relación, sin quitar
punto ni coma, como yo mejor pueda y pidién
dole á Dios que no te disguste.
Empiezo, pues, diciéndote que aquella no
che en que Alfonso encontró en su cuarto tan
misteriosamente la rosa que constituía su am
bición más dulce, fué de locura casi, para el
malaventurado mancebo; era éste impresiona
ble cual ninguno, sonador, generoso, amigo de
empresas nobles, y su espíritu, visionario á las
productos de su carrera tuviese que comer y
dar de comer á familia numerosa; figuraos lo
que el tío gozó con esto, él, que era hombre
positivista como ninguno, mal que pesara á
aquella sangre hidalga que corría por sus venas.
Queriendo darle gusto el tío, y dándoselo él
también á sí propio, permitió á Alfonso viajar,
después que hubo éste concluido brillantemente
su carrera de ingeniero: tenía entonces veinti
cuatro anos. Salió pues de Madrid y dejó en
suspenso con indiferencia sus infinitas relacio
nes, á las que no había consagrado, ciertamen
te, ninguna parte de su corazón: un solo amigo
tenía desde que empezó á estudiar, y era Er
nesto Pero Ernesto se consagró al trabajo
rro de la Alambra, con sus verdes nopales, con
sus casitas blancas y microscópicas y los altos
álamos, que ocultaban á veces los torreones,
con sus sombras levantándose ante ellos para
ocultar su vejez á las miradas indiscretas.
Generalmente, dedicábase Alfonso á hacer
excursiones no sólo á la Alhambra, sino á los
demás lugares bellísimos que en el país existen,
y á los pueblos de los alrededores; casi todos
los forasteros que visitan este país se contentan
con el recreo de la Alhambra 6 del Generalife
y se van tan satisfechos; no saben que han
visto lo peor que Granada tiene. El Genera
life... la Alhambra y otros sitios de allá, obra
humana son el fin, pero la obra verdadera de
ENFRENTE TENIA LAS ACCIDENTACIONES DEL CERRO DE LA ALHAISIBRA CON SUS VERLES NOPALES, CON SUS CASITAS BLANCAS...
veces, hacíale abultar mucho las cosas. No
durmió; no vivió, puede decirse, durante toda
la noche. Conviene en este punto que sepáis
algo de Alfonso de San Juan. Era oriundo de
una ilustre familia de castellanos viejos; no te
nia padres; á cargo de un tío quedó desde la in
fancia; un tío millonario, noble de gran talento
en la banca, á pesar de su sangre ilustre, aun
que digan cuatro serviles que está lo uno re
nido con lo otro. Era Alfonso heredero de este
tío, un hombre solo en el mundo, sin más amor
que el de su sobrino, y sabía en todo Ma
drid, que uniéndose con lo que ya Alfonso po
seía, aquella fortuna era colosal.
No fué esto causa de que el muchacho se
engriese; pasó la juventud estudiando sin acor
darse para maldita la cosa de lo repleto que
sus arcones estaban; estudió, sí, como si de los
desde que tuvo terminados sus estudios, allá,
en Córdoba, luego de haber contraído matri
monio con la nunca bien alabada Teresa. Viajó
Alfonso; visitó las más importantes poblaciones
de Europa; corno complemento de aquella gran
satisfacción suya de los viajes, quiso pasar al
gunos meses en Andalucía y consagró su pri
mer pensamiento á Granada. Llegó, pues, á
esta población después de dos anos de conti
nuas impresiones en países lejanos, y de per
manccer en Madrid junto á su tío algunas se
manas. Vivió en fonda, hasta que conoció un
pocmia ciudad. Entonces alquiló un piso en la
Carrera del Darro; allá, próximo al Salón de
los Tristes; gustábale aquel sitio más que nin
gún otro; desde sus balcones contemplaba
aquel bello salón, poblado de árboles melancó
licos; enfrente tenía las accidentaciones del ce
Dios, es la que debe admirarse en aquella re
gión bendita, cuya hermosura más grande está
en la misma naturaleza. Alfonso no comía
nunca en un mismo punto; aquí ó allá, según
su capricho ó donde las circunstancias lo exi
giesen. Su casa tenía portero, portera mejor
dicho, una viejecita viuda con dos hijas, una
á la que Alfonso no conoció por estar sirviendo
fuera de casa, y otra de dieciséis anos, son
riente, fresca y limpia como los mismos soles.
Esta muchacha vivía con su madre y cuidaba á
Alfonso el piso. Así estuvo Alfonso algún tiem
po; aislándose del mundo completamente, para
vivir en el placer suave de la contemplación,
que es un modo de vivir como otro cualquiera,
siempre que no dure mucho. Por aquel tiempo
(Se continuará.)
414 LA ILUSTRACION. N.° 556
NUESTROS GRABADOS.
BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS
ARTES: IININICI1E». Copia del cuadro de don
M. Cusi.
Es D. M. Cusi uno de nuestros pintores de
más elegante pincel, más modernos y que más
descuellan por su personalidad. Otras obras de
tan distinguido artista ha dado á conocer LA
ILUSTRACIÓN HISPANO-AMERICANA á SUS lectores,
todas ellas reveladoras de las singulares dotes
que adornan á aquél, que aparte de sobresalir
en la corrección del dibujo, da á sus lienzos un
vigor y una vida que enamoran.
Niniche es un cuadro delicioso; no puede
darse mayor morbidez y frescura á las carnes de
la risuena joven que acaba de salir del bano, ni
á su actitud más elegancia.
MÁLAGA: PAISAJE EN EL ARROYO DE LOS FRAILES.
Defotografia de D. Miguel Osuna.
Las casetas que se ven en el Arroyo de los
Frailes, son restos de un pueblo que y a existía
en tiempo de los moros; sólo ese pepueno trozo
se conserva, aunque muy modificado. Además,
dicho sitio reune condiciones especiales para ar
tistas por lo pintoresco que es; en más de una
ocasión los buenos paisajistas han tomado apun
tes para sus cuadros, de dicho sitio, así como
del arroyo de Chapera, de que probablemente
más adelante publicaremos alguna vista.
La familia de los Villalba, que traen origen
de los que fundaron ese pueblo, son los que se
respetan en primer lugar y tienen un verdadero
dominio sobre sus convecinos.
SALÓN DE PARÍS DE 1891 (CAMPOS ELÍSEOS): RE
GRESO DEL BAILE. Copia del cuadro de Luis
Eduardo Fournier.
Es este precioso lienzo del renombrado pin
tor Fournier un estudio acabado en las carnes
y en el ropaje, y aun más en la expresión de la
figura, en cuyo rostro y actitud se revelan el
cansancio, la atonía que siguen á la animación
y el bullicio.
Fournier figura en privilegiado Ligar en la
Exposición de los Campos Elíseos.
BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS
ARTES: SAN JUAN, bajo relieve de D. J. Car
cassó.
Lástima que en nuestro actual certamen de
Bellas Artes, el distinguido autor del bajo relieve
de que damos copia en el presente número no
haya concurrido con otras obras suyas de más
alientos, ya que los tiene sobrados para figurar
entre los escultores que más enaltecen hoy la
escultura en Cataluna. La cabeza del Precursor
que ha expuesto el senor Carc:issó, tiene más de
linda que de verdadera; es la de un nino her
moso y regordete, no una testa que nos mueva
á trasladarnos mentalmente á los tiempos evan
gélicos. Como quiera que sea, el bajo relieve es
en si una obra que honra á su autor.
BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS
ARTES: EL ROSARIO. Copia del cuadro de don
José Casanovas y Clerch.
Constituye este cuadro una buena cabeza de
estudio, de factura enérgica, sobria de colorido
y de claroscuro notable. Diráse que el rostro de
la anciana no lleva impresa la unción propia
del que reza fervorosamente, pero eso nada
quita á las cualidades que dejamos apuntadas.
BALEARES: VISTA GENERAL DE LA CIUDAD DE
letzA. De fotogralia de I). León Bravi, de
'Palma de Mallorca.
Es la isla de Ibiza la mayor de las conocidas
antiguamente por Pitiusas, y la más occidental
de las tres principales de las Baleares: se halla
comprendida entre los paralelos 38' 49' 4011 de
latitud, en que está el cabo Falcón, y 39° 7' 2211
en que se halla la punta Denserra; se extiende
de NE. á SO. formando un pentágono cuya
mayor extensión es de unos 3o kilómetros por
12 ó 13 en su mayor anchura. La temperatura
de Ibiza es tan benigna y saludable como la de
todos los lugares marítimos de la península, y
aunque los ardores de la vecina Africa incomo
dan en estío, los templan la brisa y vapores que
envía el Mediterráneo; en invierno el frío no es
muy intenso. Prueba la bondad de su clima el
no consentir en su recinto animal alguno pon
zonoso; pues no solamente no los cría, sino
que ni aun por breve tiempo los alimenta; mas
esta ventaja es en parte, ó acaso en el todo,
propia del terreno, siendo admirable esta pro
piedad, en cuanto otra isla, inmediata también
á las costas de Valencia, ha sido siempre inha
bitable por la multitud de serpientes que en
ella se crían, por cuya causa la llamaron los
griegos Ophinsa, que quiere decir Culebrina, y
nosotros, por igual razón, la denominamos
Mont-Colobrer. Las costas de biza se hallan
coronadas de islotes y cortadas por gran nú
mero de bahías, de las cuales las más consi
derables son el puerto de San Antonio al O.,
y el de Ibiza al SE. Su punta más septentrional
es el cabo Denserra; la más meridional el Sa
linas; la más NE. punta de Grosa, y la más SO.
la de Breda. Sus cabos y puntas principales
desde su extremo occidental meridional, según
el orden, hacia Oriente, son: cabo del Jueu.
cabo Cala Llentrisca, Falcón, punta y torre de
Portas, cabo Llebrel, Campaniehe, al que, con
tinuando para el norte y después al oeste, si
guen punta Grosa, Denserra, cabo de Embarca,
el Nono y punta Rovira, entre los cuales hay
otros menos salientes.
La isla de Ibiza se presenta elevada y cubierta
de montanas pobladas de árboles, en cuyas ci
mas están situadas varias torres ó atalayas,
desde las cuales se divisan á gran distancia los
buques en el mar, y está cortada por agradables
y fértiles valles, cuyo aspecto es muy pintoresco;
el suelo es á propósito para todo género de
plantas, especialmente para el olivo; y aunque
es muy pedregoso, se presta con facilidad al
cultivo: tiene frondosos bosques con multitud
de árboles, y dilatados bosques de pinos, abetos,
sabinas y enebros, y en ellos no se guarece es
pecie alguna de fieras; la suave pendiente de los
más de sus collados, favorece mucho el cultivo
de la vid. En cuanto á caminos, los de Ibiza
apenas merecen este nombre, pues no son más
que veredas por donde se habitúa á transitar la
gente; mas para los vehículos son intransitables,
excepto los que van de las Salinas á los carga
dores. La isla produce trigo y cebada en abun
dancia, y en ella se cosecha excelente vino,
aceite riquísimo y en grandes cantidades, sabro
sísimas frutas de hueso, cáscara, pepita y gra
nillo; y entre sus especies se aprecian las al
mendras y los dulcísimos y sazonados higos;
las legumbres y hortalizadas son muchas y
buenas, muy especiales los melones de agua
sandías: también da lino y cánamo en cantidad
suficiente; pero el producto principal de la isla,
son sus ricas salinas. Los ganados son de la
misma especie y calidad que los del continente,
pero carece de yeguadas; son por lo común más
pequenos que los de la península, y menos de
los que podrían alimentar sus ricos pastos; sin
embargo se cría todo el necesario para el con
sumo, y se emplean muy pocos de la isla para
la labor, quedando ya casi olvidada la memoria
de aquella innumerable cría que tan rica la hizo
en otro tiempo. Está bien provista de caza, y
son sus especies muy sabrosas. La pesca es
abundantísima, pero no tan gustosa com.la de
los mares de poniente, aunque más que la co
mún del Mediterráneo, lo que se atribuye á la
multitud de penascos que rodean la costa. Los
ibicencos son por lo común de mediana estatura,
enjutos, de color cetrino y ágiles; su idioma,
como el de todas las Baleares, Cataluna y Va
lencia, es una corruptela del antiguo Lemosin;
su valor los hizo siempre famosos entre los
antiguos, y han conservado su crédito en todos
tiempos particularmente en la defensa de su
isla. Dedícanse con gusto á la navegación, son
excelentes marinos, y han dado pruebas de su
espíritu en acciones gloriosas y arriesgadas en
las guerras con los argelinos, sus implacables
enemigos, cuyos corsarios, escarmentados de
sus continuos descalabros, dejaron en paz aque
llas costas. Sin embargo forman contraste con
estas buenas cualidades cierta apatía y desvío al
trabajo, y muchos miran con indiferencia las uti
lidades con que les brinda su fértil suelo; de
aquí nace que descuidados ciertos ramos de
agricultura que probarían en él muy bien, la
falta de economía en los que se practican, la
sola mira de proveer á sus necesidades, sem
brando casi únicamente el grano que se necesita
para el consumo, yacen eriales algunos campos,
en los cuales sembrados de infinidad de peque
nas piedras, se ven grandes recintos hechos de
ellas, que sólo guardan otras esparcidas por el
suelo, continuas tapias que defienden el ganado,
y un campo donde, cuando más, hay pastos.
El nombre de esta isla producido en la anti
gua Ebusus con que la hallamos frecuentemente
mencionada en los escritores del imperio roma
no, puede traer principios de los fenicios jeb
cos, que antes de los cartagineses la visitarían
y poblarían. Pudieron también los iberos de
nominarla Ebus, cuya voz se interpreta, gra
nero de trigo. Los griegos la apellidaron Py
tiusa por la mucha abundancia de pinos; y esto
prueba que también arribaron á ella los focen
ses, que fueron los primeros griegos que ocu
paron el Adriático, el mar Tirrénico, el de la
Iberia y Tarteso. La bondad del puerto de la
capital de la isla, Ibiza, fué otra de las causas
porque la república de Cartago estableciese en
ella una colonia, fortificándola con murallas y
dándole el nombre de Eresum, acaso por res
peto á la navegación que les facilitaba este es
tablecimiento en tierra firme de Espana. Sin
duda esta ciudad dejó de existir después que
sus fundadores fueron arrojados de ella por los
romanos. En tiempo de Plinio, en el de Mela y
en el de Tolomeo, no había más que una ciu
dad en esta isla, y el primero anade que era
federada del pueblo romano.
Sentimos no poder extendernos sobre este
punto, porque se nos llevaría demasiado espa
cio por mucho que resumiéramos. Anadiremos
tan sólo, que después de grandes vicisitudes,
cayó en poder de D. Jaime el Conquistador,
quien la concedió las armas de que usa la ciu
dad y toda la isla, y que unido Aragón á Casti
lla en tiempo del último de la Casa de Austria,
ordenó y consiguió Ibiza la aprobación de sus
fueros.
En cuanto á la ciudad, elévase sobre una pe
na, rodeada del mar por el norte, á la libre in
fluencia de los vientos, está defendida por el
este y sur y tiene una fortaleza construida en
tiempo de Carlos V, sin foso, porque no sufre
el arte la pena, pero lo suple la aspereza y de
clive del terreno. Las calles de la ciudad son
incómodas por lo pendiente y agrio de la cues
ta sobre que están abiertas y por su mal embal
dosado. Sus edificios nada ofrecen de notable.
El puerto de Ibiza es el principal de la isla y
no carece de comodidad y capacidad; está por
todas partes bien abrigado, excepto por las del
sur y suroeste, por donde sin embargo le sirve
de abrigo la isla de Formentera; al este y sures
te le ampara la inmediata isla Plana, y por to
dos los demás rumbos las tierras altas y montuo
sas de la isla.
hoy está Ibiza unida directamente á Barce
lona por un vaporcito que hace entre uno y otro
puerto viajes periódicos que no podrán menos
de contribuir al fomento dcl comercio de aque
lla isla.
N.' 556 HESPANO-AMERICANA 415
EXTRANJERO.
FRANCIA.—E1 asunto de la melinita continúa
manteniendo en la efervescencia los ánimos.
Freycinet es atacado con furia y deberá desplegar
grande habilidad para salir bien librado. Se acusa
abiertamente al general Ladvocat, director de Arti
llería, de haber sido cómplice de las traiciones y
manejos del capitán Triponé, su protegido y favo
rito. Ladvocat, sin duda alguna, se verá obligado á
pedir, por su parte, un debate público y contradicto
rio sobre su conducta en este oscuro negocio.
La vincFc`.a pública reclama enérgicamente que se
haga luz sobre todos estos asuntos relacionados con
la defensa nacional, y será muy difícil dejar de satis
facer este deseo.
--Han llamado poderosamente la atención las
pruebas de navegación submarina recientemente ve
rificadas en la rada de Cherburgo, en presencia de
una comisión oficial compuesta de oficiales, ingenie
ros y maquinistas de la escuadra del Norte.
El barco-pez, el Goubet. así llamado por ser éste
el nombre de su inventor, se sumergió desde luego
en el agua de manera que pudiese acercarse á un
buque acorazado y dar la vuelta en derredor del
mismo, sin dejar aparecer rastro alguno fuera del
agua. Luego se hundió á algunos metros de profun
didad, dirigiéndose sin tropiezo á los plintos ante
riormente indicados, pasando finalmente por debajo
de un buque anclado, antes de volver al arsenal.
Todas estas maniobras y evoluciones se verificaron
sin dificultad alguna por la tripulación, con seguri
dad, exactitud y rapidez maravillosas. Sin duda al
guna se harán todavía algunos perfeccionamientos
en el referido buque submarino, pero desde luego
puede afirmarse que la marina francesa posee un
aparato que parece destinado á producir una revo
lución en la estrategia naval.
A esto debe anadirse que el referido buque sub
marino se debe por completo á la iniciativa indivi
dual y á los perseverantes esfuerzos de su inventor,
quien, sin ningún auxilio del Estado, ni de nadie,
ha aplicado á esta obra patriótica, durante seis anos,
toda su energía, toda su ciencia y toda su fortuna.
—La Cámara de los diputados ha tomado últi
mamente una decisión muy controvertida y que no
puede dejar de dar motivo para un animado debate
en la tribuna. Trátase de la previa censura respecto
de las obras destinadas al teatro. ?Es necesario con
servar esta censura, que hasta ahora se ha conside
rado indispensable, ó bien conviene abolirla? Exis
ten opiniones igualmente autorizadas en pro y en
contra. Después de un detenido examen, en el curso
del que han sido oídos todos los directores de teatro
y la mayoría de los autores dramáticos, la comisión
parlamentaria ha propuesto suprimir la censura du
rante un período de tres anos, en concepto de en
sayo, conservándola tan sólo respecto de los monar
cas extranjeros y de sus representantes diplomáticos
en Francia.
Esto es un ensayo delicado que trata de hacerse,
y como en la esencia es generalmente contra el go
bierno existente y contra los hombres poderosos del
día que se ejercita el espíritu cáustico del teatro, se
duda mucho que los actuales gobernantes se desar
men hasta el punto de dejarse poner libremente en
caricatura.
—Continúa la agitación obrera, y todos los gru
pos que se dedican á las industrias relacionadas con
la alimentación, panaderos, carniceros, drogueros,
tocineros, pasteleros, licoreros, etc., se conciertan
con el objeto de constituir un sindicato común.
Los informes de los prefectos hacen prever que esta
agitación se extenderá muy pronto á todos los de
partamentos. Los interesados desearían que cada cL
partamento, después de haber formulado sus recla
maciones, enviase sus delegados á París para apoyar
con su presencia las reclamaciones del sindicato cen
tral, y en el caso de que todas estas peticiones fuesen
desechadas, todos los grupos relacionados con la ali
mentación acordarían la huelga general.
—La idea fundamental del proyecto de Constans
sobre la caja de retiro para obreros es esta: hay que
estimular al obrero y aun obligarle en cuanto sea
posible dentro de la libertad individual, que debe
respetarse, á que se procure una pensión de retiro
para el tiempo en que por su edad quiera ó deba
dejar el trabajo.
El estimulo se obtiene concediendo á los obreros
que se asocien á la idea un auxilio directo que el
Estado se impone como sacrificio en su favor. Sig.,
nifica también estímulo y favor el gravamen que
para ese mismo fin se impone á los patronos.
El modo indirecto de obligar al obrero consiste en
admitir el supuesto legal de que se acepta el seguro
con las obligaciones que consigo lleva, en tanto que
por acto solemne no se manifieste lo contrario.
Se establece una caja de retiro. El obrero dejará
á favor de la caja un mínimum de cinco céntimos,
un máximum de diez, deducidos de su haber diario,
de su jornal. El patrón, ó dicho con mayor exacti
tud, el empresario, anadirá de su peculio otra suma
iguel á la suscrita por el obrero. El Estado suscribe
una cantidad igual á los dos tercios de las dos ante
riores reunidas.
Imaginemos que el obrero entrega lo céntimos;
el pairón entregará otros io, y el Estado 13; total,
25 céntimos diarios á favor del suscrito.
Esta entrega debe prolongarse por espacio de
treinta anos.
Se computan los anos, en atención á las paradas
de trabajo probables, de 290 días. El obrero, pues,
habrá entregado anualmente de 54 á 28 francos.
Con las contribuciones del patrón y del Estado,
ese beneficio significa, al cabo de treinta anos, un
capital suficiente para pensionar al obrero con la
cantidad de 300 á Soo francos anuales.
Para obtener los beneficios de la ley se requiere
ser obrero francés y mayor de 25 anos.
Es obrero, en concepto legal, todo ciudadano que
no percibe un jornal ó salario superior á 3,000
francos anuales.
Se consideran cuatro clases de obreros: de indus
tria y agricultura, empleados, colonos (nnetayers) y
domésticos.
El extranjero no se halla comprendido en la ley,
y no puede optar á sus beneficios; pero el patrono
que tuviere obreros no franceses, está abligado á
entregar por cada uno á la caja de retiro diez cénti
mos diarios.
El menor de veinticinco anos puede suscr;bir, si
quiere, la entrega antes de esa edad; pero en lle
gando á los veinticinco anos se liquidará su haber,
no debiendo acrecentar la suma posterior.
1.a entrega de las cuotas debe ser constante. Se
concede al obrero un espacio de cinco anos, durante
los cuales, si suspendiere el pago de su cuota, puede
anudarlo; su derecho á la pensión se retardará tanto
cuanto hubiese estado suspendida la percepción de la
cuota.
Puede acontecer que antes de los treinta anos, por
causa de enfermedad ó por motivos imprevistos é
involuntarios, quede el obrero privado de trabajar.
de manera que no siéndole ya posible invertir mayor
suma en su cotización, quede su capital incompleto.
En este caso, el obrero recibirá una tensión de so
corro determinada por las sumas que consten á su
favor en la caja, más el resultado proporcional de
los diez céntimos que satisfacen los patronos por los
obreros extranjeros, más los capitales yacentes en
la caja.
En la previsión del fallecimiento antes de los
treinta anos, los obreros pueden asegurar un capital
determinado á sus herederos legítimos.
Para esto el Estado toma á su cargo el seguro so
bre la vida del obrero que lo desee, pagando en su
caso el suplemento de prima que fuese necesario.
La libertad individual se respeta de esta forma: se
presume que todo obrero quiere acogerse á la ley, y
en tal concepto queda obligado á sus cargas; pero
contra esta presunción se admite la protesta del
obrero y su renuncia hecha ante el alcalde de la lo
calidad en que resida.
El dictamen de la comisión, completa estos prin
cipios anadiendo que las pensiones no pueden ser
objeto de cesión ni de embargo.
1NGLATERRA.—La gran comisión parlamen
taria nombrada para verificar una información sobre
las relaciones entre el capital y el trabajo celebra se
siones desde algunos días. Han sido interrogadas
varias personas que pueden considerarse como repre
seniantes de la clase jornalera, y todas al parecer se
han mostrado inclinadas á que se favorezca la crea
ción de Consejos de conciliación, cuyos miembros
serian nombrados por el Estado, al objeto de impedir
óde terminar las huelgas. Todas, además, piden
medidas legislativas para impedir, o por lo menos
restringir rigurosamente, la inmigración de pobres
extranjeros sin recursos, que en tan grande escala
ocurre en Inglaterra.
—Va á declararse una huelga de 20.000 obreros
hojalateros en el país de Cales, en donde aquellos
trabajadores reclaman aumento de salario y reduc
ción en las horas de jornal. También amenazan con
una huelga general los empleados de los tranvías,
pero ésta será pronto conjurada gracias á las conce
siones que, con oportunidad, hicieron algunas de
las companías. Es probable que en breve sobre
venga, asimismo, la huelga de los empleados en
los caminos de hierro, quienes están muy descon
tentos, siendo fundadasalgunas de sus reclamaciones.
RUSIA.—E1 Gobierno imperial ha dispuesto que
los pirotécnicos ingleses, empleados en el parque de
Sebastopol, sean despedidos y sustituidos por fran
ceses.
Igualmente ha mandado que las corazas de acero
para los buques de guerra rusos. y que hasta el pre
sente eran construidas en establecimientos ingleses,
sean en lo sucesivo encargadas á la fábrica de Creu
sot (Francia).
—Los notables progresos que de poco tiempo á
esta parte se van realizando en la organización del
ejército ruso, inspiran ciertas inquietudes en Alema
nia y en Austria.
Dentro de poco el ejército activo ruso y la primera
reserva se elevará á más de dos millones y medio de
hombres, y las demás reservas se compondrán de
cinco millones de individuos.
Los trabajos para extender la instrucción militar
á todos los comprendidos en las reservas, adelantan
rápidamente, y la construcción de armamento ad
quiere considerables proporciones.
AL STR1A-HUNGRIA.—Hay graves noticias de
Battonya, acerca de Szegedín.
Reina grande agitacien entre los trabajadores ru
rales.
Hace poco se amotinó el pueblo sobre la cuestión
?e jornales. La gendarmería intervino para restable
cer el orden, viéndose obligada á hacer fuego sobre
los grupos, resultando tres obreros muertos y siete
heridos.
El gobierno ha dado orden de que se refuerce la
guarnición de aquella comarca.
ITALIA.—La Voce della Verija asegura que el
embajador de Austria en el Quirinal ha hecho varias
observaciones á la Consulta tocante á la propaganda
emprendida por los radicales italianos contra la tri
ple alianza. Por otra parte, la extrema izquierda de
la Cámara apoya con todas sus fuerzas la agitación
promovida bajo sus auspicios contra la renovación
de la triple alianza, agitación que constituye la base
de su programa. Así el gobierno se encuentra entre
dos fuegos: por un lado se le insta para que restrin
ja el derecho de reuniCn, y por otro se le amenaza
con violentos ataques en Montecitorio. La agitación
radical da mucho que hacer al ministro del Interior,
senor Nicotera. Se dice que por consideraciones in
ternacionales y á pesar de la viva repugnancia de la
mayor parte del gabinete, el gobierno acabará por
tomar rigurosas disposiciones contra los meetings
radicales.
—El Osberratore Romano ha publicado la si
guiente nota oficial: al-lace varios días que circulan
»rumores y apreciaciones, hechas sin conocimiento
Ycle causa, respecto al curso de la administración de
»los bienes de la 'Santa Sede; apreciaciones y rumo
»res, de los que se han hecho eco periódicos de to
»das opiniones. Creernos por lo tanto oportuno de
aclarar que habiéndose probado en las oficinas de
»dicha administración actos de los que se derivaban
»consecuencias danosas, el Padre Santo ha dispuesto
»que la comisión cardenalicia, á la cual debían pre
»sentarse los negocios de mayor importancia para
»someterlos á su voto consultivo, ejerza en lo sucesi
»yo la directa administración del patrimonio de la
»Santa Sede. Además su Santidad ha suprimido el
»puesto de comisario de dicha administración; y la
»comisión cardenalicia, además de formar las otici
»nas que de ella dependían, procede al examen con-.
»cienzudo de la pasada gestión.»
—El presidente del Consejo dijo que un gobierno
resuelto á equilibrar los gastos é ingresos y á dedi
car toda su atención á la cuestión económica, vital
para Italia, no podía tener en el exterior una política
de aventuras. Así es que en el tratado con la Europa
central la sola libertad que ha abdicado es la de ha
cer la guerra. La política de recogimiento, lo mismo
en Africa que en Europa, es la disminución de los
armamentos y la estipulación de alianzas que asegu
ren la paz. La triple alianza, doy mi palabra de ho
416 LA ILUSTRACIÓN HISPANO-AMERICANA N: 556
nor como caballero y como ministro, anadió Rudini,
no nos impone armamentos de ninguna clase. Pero
esta política de recogimiento, tratándose de un gran
Estado, concluyó el primer secretario de Negocies
extranjeros, no es la de un desarme completo, y me
nos la del aislamiento. La neutralidad de Bélgica no
le basta para eximirla de las grandes fortificaciones
de Amberes y del aumento constante de sus fuerzas
militares. Italia, con vitales intereses en el Medite
rráneo y en el Adriático, colocada entre tres grandes
potencias militares, difícilmente podría conservar
incólume esta neutralidad en las eventualidades del
porvenir, y su conservación le impondría mayores
gastos en mar y en tierra que su política de alianzas
pacíficas.
—La Cámara de diputados ha despachado ya to
dos los presupuestos, en los cuales el ministro de
Hacienda ha introducido nuevas economías, para cu
brir el constante descenso de las rentas, y presentar
un equilibrio entre gastos é ingresos, que puede
asegurarse sea real. En el Senado, al discutirse
el de Negocios extranjeros, ha vuelto á surgir un de
bate bastante elevado sobre la política exterior de
Italia, siempre tomando por campo la renovación de
la triple alianza. Los senadores Negri y Parenzo han
proclamado la neutralidad civil, la sola política favo
rable á los intereses políticos y sobre todo comercia
les y económicos del Reino itálico. El marqués de
Alfiari se contentaría con que el nuevo pacto de la
Europa central recibiese una publicidad, negada al
anterior, que redactó el príncipe de Bismaick, á fin
de que Francia, de quien Italia no debería ser nunca
enemiga, se convenciese de ser leales las protestas
de amistad del gabinete Rudini. El barón Artom,
uno de los escasos colaboradores que quedan de la
política del conde de Cavour, prevé que la nación
francesa, si realmente quiere la paz del mundo, nada
tiene que temer del tratado de la triple alianza,
mientras Europa halla en él su asiento firmísimo en
el continente y en el Mediterráneo. Este asiento y
esta paz se han fortificado con los lazos estrechos
entre Inglaterra é Italia, á que han dado publicidad,
dijo el senador, los enemigos de ésta, y que sin ser
un tratado de alianza ofensiva y defensiva, tienen la
garantía más eficaz de una concordancia de intereses.
SUIZA.—De las muchas personas que desapare
cieron al ocurrir la catástrofe del ferrocarril, sola
mente se ignora hoy el paradero de 3 t, y se espera
que aun ha de reducirse bastante este número.
Ya han s do encontrados los restos de todos los
coches.
BULGARIA.—La situación esmuy delicada. Con
tinúa creciendo el odio contra el príncipe Fernando
y el ministro Stambuloff. Se han publicado varias
proclamas revolucionarias, escritas en violentísimo
lenguaje, amenazando.á este último, y diciendo que
en modo alguno debe permitirse le entrada en Bul
garia al primero. También se amenaza de muerte á
Mr. Stambuloff, anadiendo que el país no recobrará
la tranquilidad mientras aquél viva. La policía ha
recogido varias de estas proclamas y ha detenido á
las personas más significadas contra el Gobierno.
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Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Ilustración hispano-americana, La. No. 556 (28 jun. 1891) |
| Descripció | Continuació de: La Ilustración (Barcelona : 1880). Continua la numeració del títol anterior. Conté il·lustracions i gravats. |
| Matèria | Informació general -- Revistes |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1891 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : [s.n.], 1891: (Impr. de Luis Tasso). Año 12, no. 532 (11 enero 1891)-año 12, no. 582 (31 dic. 1891) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b2381454~S13*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d´estudi o recerca, citant la font "Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
| Productor | Ardiaca |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | 37cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | No. 556 (28 jun. 1891) |
| Transcript | PRECIO EN ESPANA UN Real el número 52 reales al ano 26 reales semestre A{O XII Barcelona 28 de Junio de 1891. • SE PUBLICA TODAS LAS SEMANAS Director: TORCUATO TASSO SERRA N.° 556 PARA ANUNCIOS Y SUSCRICIONES, LUIS TASSO, ARCO DEL TEATRO, 21 Y 23, BARCELONA Quedan reservados los derechos quaconceden las Leyes y Tratados de Propiedad intelectual. PRECIO EN LOSPLISES 113la ON1ON POSTAL 25 francos al ano. 13 francos semestre. ea Mona s•bre Paria, Ladra O Inntrge AMÉRICAS 11118 LOS SUS. COILRISPONSUIS ADVERTENCIA. Esta semana ha dejado de llegar opor tunamente á nuestras manos el artículo _Crónicas madrilenas, de nuestro esti mado y activo corresponsal en Madrid D. Alfonso Pérez Nieva. SUMARIO: TEXTO: Ligeras observacionessobre el habla castellana en América, por don Alberto Membreno.—Horas mortales, per D. A. Rodríguez Lá zaro. —Nerón artista, por D. 7uan Mena.— La prensa, pordon Francisco Martínez S.—Consejos de una madre á su hija, por don y. L. de C.—El dolor, por D. F. Agustín—Exposición de Ch:cago (continuación) —Miscelánea .—,Misericordia! (continuación), nov. - la espanola por D. M. Martínez Barrionuero.—Nuestros graba. dos —Historia de la semana.— Anuncios. GRABADOS: Barcelona: Exposición general de Beras Artes: Niniche.—Málaga: Paisaje en el arroyo de los Frailes.—Sa'ón de París de 1891 (Cam pos Elíseos : Regreso del baile.—Barcelona: Exposición general de Bellas Artes. San Juan —El rosario.—B ilearesi Vista general de la ciudad de Ibiza.--Grabadosde la novela !Misericordial SUPLEMENTO; Las Guillerías, pliego u.° 8. Ligeras observaciones SOBRE EL HABLA CASTELLANA EN AMÉRICA. CAL- MPRENDIDA por los descendientes de Pelayo, en el siglo xvi, una de las más grandes obras que registra la historia, la conquista de América, imponían, á fuer de vencedores, su idioma á los habitantes de las vastas regiones que iban sometiendo á la dominación de los reyes de Castilla. Paulatinamente los idiomas de las ra zas autóctonas que poblaban el Nuevo Conti nente fueron desapareciendo hasta quedar casi extintos; sin que obstara, para llegar á este resultado, el que en algunos lugares se esta blecieran cátedras de lenguas indígenas, por que esto sólo servia, por el momento, para Ea cer más fácil y menos destructora la conquis'a y no para abrir nuevos horizontes á la civili zación, ensanchando la esfera de los conoci mientos humanos.—Qué tendrían que apren der, supongo, dijeron los conquistadores que acababan de vencer el último baluarte de la media-luna en Granada, de estos salvajes de aquende el océano, á quienes, para poderlos considerar como hombres, fué preciso que un Papa así los declarara?—El tiempo se ha encar gado de demostrarnos lo mal que procedieron aquellos ilustres aventureros destruyendo ó re legando al olvido obras tales, que los sabios echan de menos para la resolución de tantos problemas sobre América que hoy agitan al mundo científico. Además había idiomas aquí, corno el quichua, que por lo dulce, armonioso y flexible era digno de que se le hubiera cultivado sin mengua de la sonora lengua castellana. Pero los conquistadores, en su mayoría, no eran hombres de letras, sino grandes capita nes: por ello su misión se redujo á aumentar el número de vasallos de los reyes de Espana; á acrecentar el tesoro de éstos con los metales preciosos que en abundancia se extraían de las minas; y á imponer con el filo de sus espadas la religión que ellos profesaban. La época de la conquista pasó, y con ella el BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERA!. DE BELLAS ARTES. NINICHE. COPIA DEL CUADRO DE D. M. Cusi. 402 LA ILUSTRACION N.. 556 ardor bélico de los que la emprendieron: los descendientes de los primeros pobladores euro peos de estas tierras, por la fuerza natural de los hechos, hubieron de dedicarse á las pacifi cas labores propias de la nueva s ida que ha bían adoptado. Las selvas impenetrables, la feracidad de los terrenos, los metales preciosos que en forma de criaderos, de vetas, ó que en los lechos de los ríos se presentaban al colono, fueron unos de los muchos móviles que lo im pulsaron á escoger la profesión que más cua drara con el medio en que se encontraba. Las modificaciones que el hombre, considerado ais ladamente ó en sociedad, experimenta, se co munican al idioma, que no es más que un signo necesario para relacionarse los seres entre sí. Así, pues, con la colonia comienza una nueva era del habla castellana en América. La pureza relativa en el lenguaje importado por los pri meros inmigrantes en masa, fué perpetuándose más y más en las colonias, á medida que se hacían menos frecuentes las relaciones de éstas con la Metrópoli. De aquí el carácter conserva dor de las colonias. Asombro causa á los que con más donosura hablan hoy el idioma de Castilla en Espana, el hallar en las obras de los hispano-americanos ciertos giros tan castizos y tan propios de la genialidad del idioma de Cer vantes, que involuntariamente les recuerdan los escritores del siglo de oro de la lengua. Al lado de este hecho que tendía á estacionar el len guaje, figuran otros que, indudablemente, con dujeron á enriquecerlo. La frecuente comuni cación entre el espanol y el indígena, que en algunos puntos como el Paraguay llegó hasta la fusión de ambas razas; los objetos descono cidos de los primeros inmigrantes, que para servirse de ellos tuvieron que designarlos con el nombre indio; las nuevas relaciones que se iban creando entre los mismos colonos, que les ofrecían, á veces, oportunidad de sacar un tér mino de su acción propia para aplicarlo á un objeto para el cual no había sido inventado; hasta la falta de conocimiento de la significa ción de aigunas palabras de las lenguas indíge nas, contribuyeron á aumentar el caudal de voces del espanol. Lo que acabo de decir puede comprol:arse con algunos ejemplos:—Cancha, en quichua, significa patio ó corral, y entre nosotros designa un espacio de terreno nivelado y cercado; así llamamos cancha de gallos al pa tio en que tienen lugar estos juegos para la Academia espanola esta palabra significa maíz ó habas tostadas que se comen en la América del Sur. Teocalí ó Teucalí es palabra mejicana con que los aztecas designaban sus templos. Maiz, término con que nombramos el cereal de que se hacen nuestras tortillas, pertenece á la len gua haitiana. 'Pulque es voz mejicana con que se designa una especie de vino de color blan quizco que se obtiene del maguey. El uso de la palabra rancho, aplicada á las chozas, lo ex plica el doctor Daireaus, como sigue: —"Cuando los espanoles desembarcaron en América, na turalmente pidieron á IJs indios víveres y con tribuciones de toda especie, iban á los grupos de chozas de éstos á exigirlos, de aquí la expre sión ir al rancho, que propiamente significaba ir á la provisión, y al mismo tiempo designaba el hecho de ir á las chozas: así se arraigó la palabra rancho, conservando el sentido de ha bitación de pobre aspecto.»—No menos curioso es el modo como se introdujo la palabra che,que frecuentemente usamos los hondurenos. Que nos lo refiera el citado doctor Daireaux: «Che no es mejicano ni colombiano, es pampeano, y especialmente legado por los primeros habitan tes del país, los tehuenches. En la lengua india che significa hombre. Fué grande la sorpresa de los indios cuando vieron por primera vez á los europeos saltar de sus carabelas vestidos, calzados y montar á caballo. No podían creer que fueran hombres como ellos; sólo cuandocon sus manos los tocaron fue cuando estos pobres desheredados de la especie humana, reconocie ron que los que veían eran hombres; entonces exclamaron: !Ches! ;ches! !hombres! !hombres! La palabra ha quedado en el idioma argentino como exclamación y como llamada.—Multitud de palabras más podría citar introlucidas al es panol, á semejanza de las precedentes, pero para mi objeto basta con aquéllas. Este trabajo lento, conservador y progresivo á la vez, respecto al idioma, no fué interrum pido durante los tres siglos del régimen colo nial en América. Y no podía serlo. Nuestros principales puertos estaban cerrados al comer cio extranjero, y sólo de cuando en cuando se relacionaban los colonos con los europeos de la Metrópoli, valiéndose de los buques que en viaba á las Indias Occidentales la Casa de Con tratación de Sevilla. Las correrías de los buca neros en las costas del Atlántico y del Pacífico, con ser momentáneas nada influyeron en el lenguaje. A los nacientes centros literarios de América, además de que tenían muy pocos buenos modelos, les faltaban medios para vacar al estudio de las letras. Así fué corriendo el tiempo, hasta que, llega da á su término la excisión entre espanoles y criollos, éstos se unen á los indígenas y dan el grito de independencia. Comienzan esas gue rras gigantescas, dirigidas con tanto acierto por los Bolívares, San Martines, Hidalgos, Sucres, Páez, Córdobas, Belgranos, O'Higgins, Allen des, Morales y Bravos, cuyas espadas, templa das en los cráteres de nuestros humeantes volcanes, logran, después de grandes sacrificios, dar fin en Ayacucho con la dominación espa nola: el sistema de gobierno democrático se establece en estas nuevas nacionalidades, y se hace necesario democratizar el idioma: García del Río y Bello, en un tiempo en que hasta la Academia Espanola se había hecho reformado ra, lanza al público, desde Londres, sus Indi caciones sobre la conveniencia de simplificar y uniformar la Ortografía en América: libros fran ceses, mal traducidos al espanol, se ponen en manos de la juventud en los establecimientos de ensenanza, ó bien, presentados en forma de novelas, se leen con avidez en el seno de las familias: los inmigrantes, que de todos los pun tos del globo concurren á establecerse en la América libre, introducen, según la nacionali dad de que proceden, sus anglicismos, galicis mos, etc., á que bien pronto se les da carta de naturaleza: y si á todo esto se une el odio con siguiente entre espanoles y americanos, tendre mos algunas de las principales causas que pro dujeron la revolución del idioma en América, á lo menos en los cuarenta primeros anos des pués de nuestra emancipación política. Creye ron los espíritus superficiales de aquella época, que ya ningún lazo nos unía con Espana, y que era permitido estropear el lenguaje; y como todo el que rompe las reglas, encuentra, por desgra cia. imitadores, llegamos á una anarquía tal, principalmente en materias ortográficas, que los jóvenes no hallábamos á qué atenernos. La influencia que Bello tuvo en lo que he lla mado revolución del lenguaje, merece una ex plicación que con gusto consigno aquí, como prueba del respeto y admiración que profeso al patriarca de las letras hispano-americanas. El sabio venezolano, en colaboración con el senor García del Río, propuso las ocho reformas orto gráficas, que pueden verse en el tomo primero del Repertorio Americano. Algunas de estas re formas nunca las practicó Bello en sus publica ciones, como observa muy bien don Miguel Antonio Caro, y todas ellas las repudió en sus obras didácticas. Bello siempre respetó la auto ridad de la Real Academia Espanola, hasta el grado de que podemos considerarlo más acadé mico que aquella Corporación. Es extrano, pues, oir todavía á ciertos literatos decir que ellos siguen las doctrinas de don Andrés Bello y no las de la Academia Espanola. Nada fue capaz de contener este desborda. miento literario, en que cada uno casi tenía sus reglas peculiares para hablar ó escribir. Las gramáticas, que en gran número circulaban, inclusive la de la Real Academia Espanola, de muy poco servían para volver el idioma á su cauce natural, pues todas ellas se concretaban á exponer unas tantas reglas poco comprensi bles para las inteligencias de los jóvenes. Los espanoles no dejaron de tener culpa en la crisis del idioma. La polémica entre los literatos Salvá y Martínez López, en que se olvidaron las re glas del decoro hasta llegar el último á decirle al primero que al apellido Salva debería agre gársele la sílaba je, se vió en América con gusto, y alentó las ideas reformistas. Sin em bargo, el fuego sagrado se conservó en algunos cerebros privilegiados para gloria de nuestra naciente literatura. La Gramática Espanola para los americanos, de don Andrés Bello, y el Tra tado de Ortología y Métrica por el mismo autor; Cuestiones Filológicas, de don Antonio José de Irisarri; el Diccionario de Galicismos, por don Rafael María Baralt; las Apuntaciones Criticas sobre el lenguaje bogotano, de don Rufino José Cuervo; la Gramática Latina, por Caro y Cuer vo y el Tratado del Participio, por el primero de estos autores, la Ortografía y Ortología del senor Marroquín; la Gramática práctica de la Lengua castellana, por don Emiliano Isaza, etc., se han encargado de hacer guerra sin cuartel á los vocablos intrusos ó híbridos, como remar cable y cablegrama; á los mal nacidos, tales como presupuestar, subvencionar; á los innece sarios, como secesión; de fijar el verdadero acento de las palabras, de modo que hoy todos escribimos, aunque tal vez no pronunciemos, paraiso, telegrama, lijada, ateísmo, medula, Heródoto, etc.; y sobre todo, de apuntar algunos giros galicanos, tales como sentencia conde nando, acuerdo concediendo, en vez de sentencia en que se condena, acuerdo en que se concede, para que procuremos extirparlos. La revolución en el idioma está casi vencida, y lo que falta para que desaparezca por com pleto es obra del tiempo. De Méjico á la Pata gonia impera la lengua de Castilla, si no en toda su majestad, á lo menos purgada de muchos de los vicios que en anos anteriores se encamina ban á desnaturalizarla. En Méjico, Guatemala, El Salvador, Colombia, Venezuela y el Ecuador hay Academias correspondientes de la espanola. Sólo el gran literato D. Juan María Gutiérrez, en representación de la Argentina, se negó á reconocer, oficialmente, la autoridad de aquel ilustrado Cuerpo, no aceptando el nombra miento de académico. Parece que, según el se nor Gutiérrez, el rápido progreso del Plata y la afluencia de inmigrantes, darán por resultado la formación de un idioma argentino. Hasta ahora los hechos, nada favorable auguran res pecto á la opinión del literato á que me he refe rido. Si bien es cierto que en las publicaciones oficiales del Plata encontramos garantan, garan ten, estos son pequenos lunares que no subsis tirán en un país, como el argentino, en cuyos establecimientos de ensenanza se hacen estudios serios sobre literatura y especialmente sobre filología. ALBERTO ME:UBRES:O. (Flondurefio.) Horas mortales. Los débiles reflejos del farol que había al ex tremo de la calleja, apenas si alumbraban aquel cuadro de desventura. Acurrucada en el escalón de una puerta; sosteniendo entre sus brazos un pequenuelo de tres ó cuatro anos, al que con amoroso afán estrechaba contra su pecho abrigándole solícita N. 556 HISPANO-AMERICANA 46j y cuidadosamente con cl oscuro mantón que cubría sus hombros, había una mujer. Bastaba verla para comprender que no era una infeliz mendiga, que solicitara con voz apa gada y doliente una miserable limosna del pri mer transeunte que acertara á pasar. Su exterior, si bien modesto, era el de una mujer del pueblo, de posición algo desahogada; razón de más para que llamase poderosamente la atención, el que á las tres de la madrugada y en sitio tan apartado y solitario, se encontrara quien, por su aspecto honrado y decente, ni parecía que buscara aventuras, ni menos que fuese una pordiosera. Ni era lo uno ni buscaba lo otro la desgra ciada en aquella calle, que fué para ella de cruenta amargura. Era una de tantas infelices hijas del trabajo, á quien su mala suerte unió para siempre con los indisolubles lazos del matrimonio, á un hombre que, tan falto de corazón como sobrado de vicios, hizo de ella una desdichada mártir del hogar. También, como tantas otras, enganóse; su inexperiencia ó su excesivo amor, hiciéronla creer que una vez casado Andrés dejaría aque lla existencia de crápula y libertinaje, por los pacíficos goces y el dulce bienestar de la familia. Ignoraba ella, en su inexperiencia de la vida, que cuando el alma se encenagó en el vicio, y la orgía nos saturó con sus infecciosos miasmas, y los sentidos se atrofiaron, y el cuerpo todo es inmundo albergue de desordenados apetitos, tarde ó nunca se varía; que el hombre que á tal estado llega, necesita, para vivir, aspirar impure zas, asfixiarse materialmente en la densa y cal deada atmósfera de la orgía; le es preciso, para alimentar sus pulmones, aire corrompido, es peso, sofocante; que lleve en sus negras entranas y en monstruoso conjunto, la blasfemia de uno, la carcajada de otro, la obscenidad de éste, la desvergüenza de aquél; gritos de todos, pal madas de muchos, voces que aturdan, cantos destemplados de beodos, vasos que chocan, bo tellas que ruedan, toses guturales de los que entre fatigosas náuseas arrojan el vino de que inundaron sus estómagos, con su hedor létido, acre, nauseabundo: este es su elemento y en él viven, aunque vivan muriendo. Calvario interminable, que no otra cosa, fué para ella el matrimonio. Ya hacía algunas horas que la infortunada estaba en aquel sitio; dijéronla (pues nunca falta lengua maldita que avive la lucha de nuestras pasiones) que hallábase Andrés en aquella casa, y allá fuese ella, sin comprender lo peligroso que es siempre dar semejante paso. !Ojalá nunca hubiese ido! !Causaba profunda pena el verla! Su rostro bello, expresivo, de lí neas suaves, de correctas facciones y en extremo simpático, estaba cubierto de mortal palidez; sus hermosos ojos azules, abrillantados por la fiebre, veíanse rodeados de dos cercos violáceos, delatores inconscientes del sufrimiento y del insomnio, semejando trozos de límpido cielo sobre los que avanzaran grupos informes de tempestuosos nubarrones; sus rubios cabellos caían en desordenadas guedejas sobre aquella frente calenturienta que aprisionaba convulsa con su mano derecha, como si quisiera paralizar el golpeteo terrible que atormentaba sus sienes; por sus mejillas resbalaban pausada y silencio samente, lágrimas que en su incierta marcha iban abrasando la piel de la desventurada már tir; algunas deteníanse un momento en la ange lical carita del nino, que se estremecía á su contacto, cual si infantil pesadilla le acome tiera. ;Qué horribles tormentos los de aquella des graciada! Entre el infernal estrépito, las alegres risotadas y las voces de hombres y mujeres que salían de aquella casa, distinguía ella perfecta mente las de su Andrés; las peripecias todas de lo que allá dentro pasaba, las fingía su imagina ción con las siniestras tintas de la más espan tosa realidad. !Quizás en aquel mismo instante besaba An drés unas mejillas, que si tuvieran tantas hen diduras como distintos labios habíanse posado en ellas, asemejáranse por lo agujereadas, á grietada roca! Con la vista ansiosa, fija, incrustada, mejor dicho, en aquella puerta, tras de la cual escar necían su desgracia, el oído atento, el alma atenazada, presa su espíritu de indecible mal estar y su pecho de nerviosa congoja, con los labios ligeramente entreabiertos, donde se atro pellaban, al salir, suspiros que eran girones del alma, mezcla indefinible de odio y amor, de sollozos que anudan la garganta y de inarticu lados gritos de impotente rabia, representaba la más perfecta encarnación de la desgracia; con sus sarcasmos que hieren como afilados puna les, sus desesperaciones que enervan, sus do lores que matan. La noche con su pavoroso silencio de tumba, llevaba hasta ella, claro y distinto, chasquido de lascivo é impúdico beso, que penetrando por sus oídos cual furioso huracán, mataba afectos, sentimientos, ternuras; deshacía esperanzas, marchitaba ilusiones creadas al arrullo de con fiado y puro amor; engendraba iras, odios, ve hementes deseos de venganza; enardecía su sangre, que subía rugiente hasta el cerebro co mo impetuoso oleaje que en alborotada mar busca anchurosa playa donde desbordarse; la , fascinaba, la atraía, la cegaba aquella sangre, produciéndola, con sus ensordecedores zumbi dos, terribles vértigos de coraje y rabia, y sur gía entonces potente, grandiosa, sublime, de entre aquel maldito infierno de celos y torturas, la mujer herida en la fibra más sensible de su dignidad, relegada al olvido; la esposa fiel y honrada cubierta con la brillante aureola que prestan la virtud y el martirio, sacrificada odio sa é inicuamente por quien tenía en más los mercenarios halagos de lúbrica mujerzuela, que las dulces y desinteresadas caricias de una amante esposa; la madre, en fin, que ante aquel presente tan triste que se le ofrecía, pre sagiaba un porvenir lleno de tormentos y ne gruras, y del que sería víctima forzosa el ino cente nino que ella estrechaba delirante contra su angustiado pecho. Sorprendióla en tan aflictivo estado la aurora del nuevo día; estaba amaneciendo; postrada, sin alientos ya para resistir por más tiempo aquella tremenda lucha, se entregaba al más infinitc desconsuelo, derramando raudales de lágrimas, que como cosa de gran valer absorbía instantáneamente la tupida tela del oscuro mantón. De improviso oye estruendoso ruido en el interior de la casa. Andrés y sus amigos van á salir; los siente acercarse á la puerta, y tiembla corno en su débil tallo la pobre florecilla silves tre que agita huracanado viento. La tenue claridad del amanecer préstale se guro refugio entre los anchos pliegues de sus nebulosas sombras, contra las miradas de aquella gente sin pudor. Ellos y ellas, de pie en el umbral de la puer ta, todos en completo estado de embriaguez, descompuestas y ajadas las facciones por el destructor hálito del vicio, el uno cogido de la mallo de su pareja, el otro enlazando la cintura de la que tiene al lado, aquél estrechando fuer temente á su companera de orgía, presentan el cuadro más acabado de la de3vergonzada im pudencia. También Andrés tiene la suya que le sujeta entre sus brazos y de los que en vano intenta él evadirse; tras largo rato de despedi da, sepáranse Andrés y sus amigos; van á otra parte á continuar la juerga. Levantase la desdichada al oir aquella pro posición, se acerca á él lentamente, con inse guro y yacilante paso, sosteniendo en el brazo izquierdo su preciosa carga, y con voz defa llecida, casi imperceptible, como flébil quejido que á pesar nuestro escapa del corazón, excla ma: «!Andrés... Andrés mío!...» Al escuchar una voz que le llama, vuelve él repentinamente la vista, y queda mudo, para ILado, viendo á su mujer que parece le ensena para su tormento la rubia cabecita de su hijo. Sintió lástima, y algo así como remordimien tos, y ya iba á disculparse, quizá por vez pri mera, ante los ojos de aquella desvalida mujer, cuando llegaron á sus oídos, punzándole con el envenenado dardo del amor propio y del odioso egoísmo, las burlonas carcajadas de sus com paneros de crápula, que se reían de su momen tánea debilidad; trasformóse súbitamente, ira cundas miradas destellaron sus sanguinolentas pupilas, y dando un paso hacia la pobre mar tir: á la par que la dice: ((vete», la rechaza tan brutalmente que, falta de fuerzas la infeliz, se bambolea, vacila un instante, alarga su temblo rosa mano para asirse á él, y cae al fin abra zada al tierno nino, que, asustado, prorrumpe en lloro, que se mezcla con las impías risotadas de aquellos bárbaros que se alejan. A. RODRÍGUEZ LÁZARO. Nerón artista. • Demasiado conocida es la historia de Nerón como emperador para que insistamos sobre ella; pero Nerón fué también artista, y bajo este aspecto lo consideraremos en estas líneas. Ve remos cómo este tristemente célebre emperador romano encontraba medios de lucir su feroci dad y barbarie hasta en los actos más nobles haciéndolos degenerar; pues siendo la música el arte que proporciona los goces más puros, elevando el espíritu á regiones desconocidas; teniendo, más que ningún otro arte, mayor suma de medios de expresión, que por consi guiente se adaptan á cualquiera naturaleza por inculta qué bajo este aspecto sea; siendo, en fin, el arte de agradar y conmover, Nerón supo convertirlo en tormento para sus desgraciados oyentes. Sabido es que Nerón nació (1) sin derecho á la corona imperial, pues aunque descendiente de una ilustre familia, como era la de los Do micios, no estaba íntimamente ligado con la familia imperial. Una circunstancia, sin embargo, vino á co locarlo en una situación favorable á sus instin tos, pues habiéndose casado Agripina, su ma dre, con Claudio, emperador en esa época, ella se encargó de proporcionarle el medio de esca lar cl poder. Un plato de setas, suministrado por aquella mujer de instintos sanguinarios, puso fin á la existencia de aquel desgraciado emperador, y Nerón se proclamó su sucesor, haciendo á un lado á Británico, hijo de Claudio. La afición de Nerón por la música se des pertó desde sus primeros anos, de tal manera que cuando, á la edad de 17, subió al trono im perial, gracias al crimen de Agripina, su r rimer cuidado fué llamar á Terpnus, el maestro más reputado de su tiempo en el arte de cantar y tocar la cítara. Con tanto ahinco se dedicó el célebre empe rador al divino arte; tantas fueron las precau ciones que tomó á fin de conservar y perfeccio nar la voz, que en poco tiempo el maestro la encontró apto para presentarse en público. Sin embargo, Nerón no se sentía con fuerzas sufi cientes para aparecer ante el público de Roma, y decidió presentarse en el teatro de Nápoles; y 'sí lo hizo. Llenóse el teatro napolitano á la noticia de que el emperador debutaría. Nerón se presentó r) Nerón nació cl I 5 de diciembre del ano 37 D. de J. 404 LA ILUSTRACIÓN N. 556 como cualquier artista de nuestros días ante un público extrano, demandando indulgencia con sus ademanes, con su mirada, con su postura; en fin, no era emperador en esos momentos, era un artista novel con todas las debilidades propias de su situación. Por último, después de haber posado su mi rada sobre aquel inmenso auditorio, tomó la cítara en la mano izquierda y, resuelto ya, co menzó á cantar. !Qué limpieza! !qué dulzura! icon cuánta de licadeza ejecutaba las modulaciones más difíci les! Jamás cantor alguno había alcanzado tal grado de perfección en el arte de cantar; nin guno había sido tan merecidamente aplaudido. .111Firoperoffirliv.: '¦1; hi' subio que enviaba su aplauso al ilustre can tante. Como era natural, el público se sobresaltó, y buscando cada uno por donde salvarse, se produjo tal confusión que era imposible resta blecer el orden. Entonces el emperador, incor porándose, dirige una mirada de desdén á aquel público que cometía la grave falta de fijarse en las cosas terrenales, mientras el arte quedaba desairado. El público no pudo resistir aquella mirada en que iba envuelta la amenaza más formidable, y humilde corno un cordero volvió á sentarse. Mirada sublime que quería decir: vosotros que fijáis la atención en las cosas de este mundo, sin observar que el arte está sobre Cuando Nerón volvió á Roma, después de haber cantado durante cerca de una semana en Nápoles, la fama de su triunfo se había espar cido por toda la ciudad; y, á repetidas instan cias de los principales funcionarios del imperio, tuvo que acceder á los deseos de sus súbditos que á una voz pedían les concediera el honor de hacerse oír. Verdad es que él no deseaba otra cosa, pues su triunfo en Nápoles lo había enorgullecido sobre toda ponderación. Desde su elevación al trono, Nerón había es tablecido unos concursos musicales que se ce lebraban cada cinco anos, y que en honor á su fundador se llamaron Juegos neronianos. Poco menos de un ano hacia que se había ce MÁLAGA: PAISAJE EN EL ARROYO DE LOS FRAILES. DE FOTOGItAFiA DE D. MIGUEL OSUNA. El éxito fué completo. El público entusiasmado prorrumpía en exclamaciones de admiración ha cia el augusto cantante. Refiere un notable escritor espanol (1) de quien extractamos estas líneas, que en los mo mentos en que Nerón se remontaba á las regio nes del infinito sosteniendo un si bemol; en los momentos en que agotaba los recursos del arte ejecutando toda clase de dificultades; en los momentos en que el público estaba más silen cioso, no queriendo perder una nota de aquella voz celestial, una terrible detonación se dejó oír; el edificio todo se estremeció, las columlbas vacilaron sobre su base y las magníficas grade rías de mármol rodaron por tierra: era el Ve (1) Don Antonio Pena y Goni, quien á su vez minó estos batos de Suetonio. lo terrenal y hurháno, frierecéis la honra de escucharme. Figúrese el lector qué hubiera sido de aquel auditorio, y aun del mismo que tales ideas sus tentaba, si en vez de buscar como escapar, hu bieran permanecido sin moverse, gozando de los encantos de aquella voz, sin cuidarse del terremoto, y éste hubiera derribado el edificio. Seguramente Nerón habría sido el primero en tratar de huir, con grave perjuicio del arte y de sus ideas. Por fortuna el Vesubio, en su arrebato de admiración, no llegó hasta producir una catás trofe, y el concierto pudo continuar, con gran contento del público, pues Nerón hizo prodi gios de habilidad, ejecutando fermatas, grupe tos, etc., con una maestría admirable. lebrada el primero de estos torneos, cuando• Nerón, deseoso de presentarse ante sus entu siastas vasallos, resolvió que se celebrara el se gundo, tomando parte en él su fundador. Presentóse, pues, como opositor, en el cer tamen, para lo cual había elegido el canto de Mobe. La ejecución fué brillante y, como era de es perarse, el emperador obtuvo el premio ambi cionado. El público quedó satisfecho de las magníficas dotes artísticas de su emperador y, según dice Suetonio, hubo senador que le ofreciera un mi llón de sestercios (mas de treinta mil duros), por hacerse oír no más que una vez en el teatro par ticular de dicho senador. Ni más ni menos que la Patti en nuestros días, el quinto emperador de los romanos era solicitado á alto precio, al N.' 5,,_6 HISPANO-AMERICANA 405 SALÓN DE PARÍS DE 89 (CAMPOS ELÍSEOS): REGRESO ,DEL BAILE. COPIA DEL CUADRO DE LUIS EDUARDO FOURNIER. 406 LA ILUSTRACION N: 556 principio de nuestra era: tal era el grado de per fección á que había llegado Nerón en el arte de cantar, relativamente á aquella época. A paitir de esta fecha, el furor artístico de Nerón se desarrolló en toda su plenitud, y ya no pensaba en otra cosa que en improvisar fies tas en que lucir sus habilidades, para lo cual se valía de cualquier pretexto. La vanidad del artista llegó á tal grado que, pareciéndole insuficiente Roma como teatro de sus triunfos, decidió hacer un viaje á Grecia con el objeto de que pudieran admirarlo aquellos pueblos que, según él mismo decía, eran los únicos dignos de apreciar su talento. Este viaje tuvo el éxito que él se proponía, pues volvió col mado de honores que le habían tributado las principales ciudades helénicas. Su entrada en Roma después de este viaje artístico, fué sólo comparable con la entrada triunfal de Escipión después de la tercera guerra púnica. Vuelto Nerón de aquel viaje que acabó de en vanecerlo, no pensó en otra cosa que en hacer se admirar de sus conciudadanos todo el tiem po que debía emplear en los negocios públicos; pero tanta música hubo de cansar al pueblo romano, y empezaron á murmurar por lo bajo lo mucho que les cargaba ya tanto concierto; y hasta hubo quien hiciera observar á Nerón lo que el público decía á este respecto. Más le hubiera valido no decir una palabra, pues este fué el principio de las atrocidades que con ocasión de la música cometiera aquella fiera imperial. Sintióse herido en su vanidad, en su orgullo aquel artista cuyo mérito había sido de clarado por multitud de academias, teatros é institutos musicales, como lo demostraban las mil y ochocientas coronas que trajo á su vuelta de Grecia. Así es que, no bien hubo oído lo que el público murmuraba, pensó vengarse con usu ra de aquel delito de leso arte cometido en la per sona del rey de los cantantes de aquella época. Al día siguiente, consecuente con la resolu ción que había tomado, ordenó, cuando la con currencia estaba toda en el teatro, que se cerra sen, no sólo las puertas del templo del arte, sino también las de la ciudad. Ninguno podía salir, según dice Suetonio, ni aun para satisfacer las necesidades más imperiosas, sino hasta que el artista concluyera todas las piezas de su extenso repertorio. La orden, dice el senor Pena y Goni. se ob servó con tal rigor que, durante uno de los con ciertos, se oyeron gemidos angustiosos primero y discordantes chillidos después, que interrum pieron á Nerón en una magnífica frase. El artista no pudo menos que incomodarse, y fruncien do el ceno preguntó a un lictor:—?Qué su cede? ?Quién desentona por allí de un modo tan horrible? No es nada, senor, son dos mujeres que acaban de dar á luz. —Está bien, repuso Nerón; voy á cantar entonces una pieza de cir cunstancias. Y comenzó el andante de El Parto de Canacé. Otro día el público notó con gran espanto que cuatro personas habían muerto repentina mente. Ordenóse que fuesen conducidas al ce menterio; pero apenas salieron del teatro, los muertos saltaron de las camillas en que eran conducidos. Por este medio ingenioso pudieron repetidas veces escapar de aquel martirio mu chos de los espectadores, lo cual prueba que Nerón no tuvo conocimiento de esto, pues de otro modo habría puesto eficaz. remedio, como tenía de costumbre. Llegó á tal extremo la crueldad de Nerón, que mandó asesinar á varias personas solamen te por haber cerrado los párpados mientras eje cutaba un trozo muy escogido. Un día Vespasiano, adormecido sin duda por el encanto de la voz de Nerón, empezó á ron car; un arrebato del cantante en la ejecución de un Allegro lo despierta, y después de haber di rigido la ista por todas partes, encuéntrase con la mirada del emperador: al día siguiente Vespasiano había desaparecido, pues, acordán dose de la suerte de aquellos que, por haber cometido la debilidad de dormirse, pasaron á mejor vida, había puesto pies en polvorosa. Británico, su hermano político, fué muy aplau dido en cierta ocasión que tomó parte en un concierto; y el auditorio predijo un gran porve nir artístico al joven cantante. Viendo Nerón un futuro rival en su hermanastro, concibe la idea de quitarse de él. Llama á Locusta, céle bre envenenadora; le encarga un veneno acti vísimo, y después de haberlo probado en un jabalí, que murió instantáneamente, invitó á Británico á cenar. Este, sin la menor sospecha, llega y come con mucho apetito; pero al con cluir la cena se le vió caer con terribles convul siones. Los demás concurrentes se sorprenden, y preguntan qué habría sido la causa de aquel accidente; pero Nerón con mucha calma les contesta que es un ataque de epilepsia. A los pocos momentos Británico murió, víctima de los celos artísticos de Nerón. Su concubina Popea murió también á conse cuencia del ardor artístico de Nerón. Tanto se había entusiasmado en un concierto, que llegó muy tarde á su casa. Ella le preguntó en tono de reconvención, por qué volvía á aquella hora, y la contestación fué un puntapié en el vientre, de cuyas resultas murió casi instantáneamente. El último rasgo de su vida artística fué el co nocido incendio de Roma, que duró seis días. Pero un hombre que había cometido tantos crímenes no podía tener un fin ordinario, y así sucedió. Sublevado Vindex al frente de los ga los, Nerón se encontró sin apoyo ninguno, pues todo el pueblo se declaró su enemigo, indignado con tanta atrocidad. Cuando se vió abandonado de todos, cuando se vió perdido enteramente, tomó un punal y se lo hundió él mismo, excla mando estas célebres palabras:—iQué gran ar tista va á perder el mundo! JUAN MENA. La prensa. La más noble y elevada de todas las mani festaciones del pensamiento, es la imprenta, descubrimiento grandioso, motor poderosísimo del progreso, alma y vida de las sociedades, que ha operado radical trasformación en las ideas, las costumbres y las aspiraciones de to ck)s los pueblos. Mensajero benéfico de la buena nueva—la elevación y el 'espeto de los derechos del hom bre—ha venido á destruir las preocupaciones que detenían la corriente bienhechora que ha inundado las modernas sociedades, la implan tación de los principios democráticos. Propa gandista de temple varonil en favor de los tiranos, que deshonran á la especie humana, demuestra el derecho divino que los pueblos tienen para procurarse por sí misinos su felici dad; y al empuje irresistible de su formidable ariete, se avergüenzan los que no creen en la ley ascendente del progreso, porque sobre los despojos de los vencidos errores se levantan, como el sol en el oriente, la razón y la justicia, astros resplandecientes que alumbran la con ciencia de la humanidad. La prensa, decíamos, ha trasformado hasta las aspiraciones de los pueblos; y esto es una verdad indiscutible. A medida que van cono ciendo lo que son y lo que deben ser; á medi da que van penetrando en el porqué de su existencia y las nobles miras á que son llama dos por su misma naturaleza. van conociendo también que no son cosas y que no han nacido únicamente para obedecer. Pasaron los tiempos en que los pueblos eran sumisos servidores de aquellos que por medio de la fuerza ó de la audacia se habían elevado sobre los demás. Pasaron los tiempos tenebro sos en que la ciencia era patrimonio exclusivo de clases privilegiadas; que la voz de la razón se ha hecho oir por medio de la prensa libre; que ha sido demostrado hasta la evidencia que todos somos duenos y únicos senores de nues tras propias acciones, sin otra valla que la jus ticia racional. La verdadera filosofía ha puesto en claro lo absurdo de los privilegios de san gre y de la desigualdad que establecen los arti ficios humanos; y el triunfo de la democracia está cercano en todos los países de la tierra, á juzgar por las tendencias de éstos, aun de los más cpegados á las antiguas tradiciones. La inviolabilidad de la persona individual es generalmente reconocida: ha desaparecido por completo de todas las naciones civilizadas el tráfico contra naturaleza de seres humanos; ya no se oye el chasquido del látigo ignomi nioso del amo contra el siervo, que se oía en no lejano tiempo, cuando la humanidad se ha llaba envilecida por causa del error y la ig norancia. Las libertades públicas van siendo un hecho, y casi todas las naciones son regidas por constituciones que se hán dado ellas mis mas, en las cuales se reconoce el principio in discutible de la soberanía popular. El derecho es la vida, ha dicho con gran sa biduría un pensador francés; y decimos con gran sabiduría, porque la vida del hombre no debe ieducirse á la satisfacción de los instintos materiales, á deleitar los sentidos ni á dirigirse en pos de pasajeros goces, que desaparecen co mo el brillo del relámpago. Ila de dar vuelo y expansión al pensamiento, procurando que su actividad obre dentro de los amplios horizontes de la libertad. Compuestos como hemos sido de un principio material y de otro inteligente, hay en nuestro sér dos existencias, si pudiéramos expresarnos de este modo, una corporal y otra espiritual; pero así como no puede existir el cuerpo sin el ali mento necesario, tampoco puede haber vida es piritual si no podemos poner en práctica los de rechos que nos pertenecen, que por constituir nuestra naturaleza son inalienables é impres criptibles. Por esto se dice con mucha propie dad que la esclavitud es una muerte moral, y que un país que se halla gobernado por un déspota no vive la vida de los pueblos sobe ranos. La imprenta es y no otro el baluarte de las garantías del ciudadano: allí donde la razón ca lla, donde la voz del pueblo no se hace oír por medio de la prensa digna é ilustrada, que mar ca al gobernante los senderos por los cuales debe dirigir sus actos, y que manifiesta lo que más conviene á los intereses de la comunidad, allí no hay libertades posibles ni verdaderas instituciones; por lo tanto, grande y regenera dora es la misión que la imprenta tiene que cumplir en las evoluciones sociales. La prensa va realizando su carrera de triun fos en la tierra, no obstante los obstáculos que se oponen á sumarcha, obstáculos que encuen tra todo lo que tiende á sostener una causa ele vada y noble; más á pesar de esto, va siendo la regeneradora de la sociedad. En la propagación y desarrollo de las ciencias y aun de las mismas artes se nota su poder irresistible; y en virtud de ella se extienden los conocimientos humanos, despertando en los in dividuos el deseo de penetrar los secretos de la naturaleza. Cada día se notan nuevos adelantos en todos los ramos del saber, gracias á la pro paganda constante é indefinida que sostiene la prensa. No hay principio elevado, no hay idea de progreso y libertad que no sea lanzado en li bros, folletos y periódicos á la consideración de los hombres todos, porque en este siglo racio nalista y grande, todo se discute, todo se exa mina y el Magister dixit no tiene razón de ser en los tiempos que alcanzamos. He aquí cómo N.' 556 HISPANO-AMERICANA 407 la imprenta se ha conquistado, con sus propios esfuerzos, la primacía sobre los progresos que asombran al mundo, llevando á cabo la con quista de los derechos sociales. Nacida poco antes de la reforma religiosa del siglo xv, vino necesariamente en apoyo del libre examen, á cuyo desarrollo ha contribuido poderosamente. ;Cuál sería el estado actual de las sociedades si el hijo de Maguncia no hubie ra inventado el gran motor de la civilización? !Cuánta oscuridad y cuántos errores harían im penetrables los rayos esplendentes de la verdad! Las preocupaciones más absurdas, los vicios más detestables y las más degradantes impos turas dominarían de seguro las conciencias; pero desde que el pensamiento ilustrado, desde que las sublimes concepciones del genio pudie ron ser más fácilmente propagadas, la moral y la justicia ocupan el trono que les corresponde. Desde entonces los hombres han cernido mejor la causa de la humanidad. La prensa es Mira beau lanzando su ultimátum contra las tiranías de todos los pueblos; es Víctor flugo lamentan do la suerte de los desgraciados; es la civiliza ción implantando el sentimiento puro de las libertades modernas. Prensa: valor, abnegación. sacrificio; casi siempre recibe en recompensa burlas y despre cio, pero no importa, el que tiene la razón tiene el poder; y el trinnfo definitivo estará de su par te en la obra meritoria de la iegeneración hu mana. FRANCISCO MARTÍNEZ S. (Salvadoreno.) Consejos de una madre á su hija. justo es, hija mía, que estando pronta á apa recer en el mundo, te ensene algunos principios que te fortifiquen contra un elemento tan des conocido y peligroso. Ante todo lleva por delante de tus pasos la religión, y nutre tu corazón de los sentimientos que ella te inspire, sosteniéndolos por reflexio nes y lecturas convenientes. Nada hay más preciso que conservar ese sen timiento que nos hace amar y esperar, que nos da un porvenir agradable, que hace iguales to dos los tiempos, que asegura todos los deberes, que nos responde de nosotros mismos, y que nos garantiza respecto á los demás. ?De qué recursos no te proveerá la religión contra las desgracias que te amenacen? Porque cierto número de desgracias te está destinado, !pobre ninal... Un anciano decía que se envolvía en el manto de la virtud; envuélvete, pues, en el manto de la religión, y te servirá de arma po derosa contra las debilidades juveniles, así como de seguro puerto en edad más avanzada. Las mujeres que no han nutrido su espíritu sino de las máximas del siglo, caen en una sima insondable, avanzando en edad: el mundo las rechaza, y la razón las manda vivir oscurecidas: ?á qué apoyo se arrimarán.? Lo pasado nos llena de recuerdos, lo presente de pesares, y lo por venir de temerosas dudas. Sólo la religión lo calma todo y nos consuela de todo. enete, pues. á Dios, hija mía, pues Él te reconciliará con el mundo y contigo misma. Una joven que entra en el mundo se forma la más alta idea de la fe licidad que le prepara; ella quiere llenarla y sa tisfacerla, y tal es el manantial de sus inquietu des. Corre en pos de la realización de su idea, esperando llegar á una dicha perfecta; y seme jante trabajo la haceligera, versátil é inconstante. Muy vanos son los placeres del mundo; pro meten más que dan: con su recuerdo nos in quietan; su posesión no nos satisface: su pérdida nos desespera. Para fijar tus deseos piensa en que no gozarás muchas horas de una felicidad firme y durable. Los hohores y las riquezas no pueden disfru tarse largo tiempo: basta el hábito de los place res para hacerlos desaparecer. Antes de haber los gustado tú puedes pasarte sin ellos, en tanto que la posesión te hará necesario lo superfluo. Es doloroso en verdad pasar de un estado bue no á otro peor; y sin embargo, cuandose ha ad quirido el hábito, desvanece el sentimiento del placer!... No nos creamos dichosas, hija mía, sino cuando sintamos que los placeres nacen del fondo de nuestra alma; «porque la verdadera felicidad consiste en la paz del alma, en la ra zón y en el cumplimiento de nuestros deberes)). No son propias de las mujeres las virtudes que brillan; por el contrario, lo son aquellas virtudes simples y apacibles. No escuches las necesidades de la vanidad. Es necesario ser como los demás: tal es lo que dicen los necios. Que tu emulación sea más no ble. No sufras que persona alguna sea más hon rada que tú: no permitas que te sobrepuje nadie en probidad y rectitud. Siente, pues, la necesidad de la virtud; la po breza de alma es mucho más penosa que la po breza de la fortuna. J. L. DE C. El dolor. «El dolor, se ha dicho, es la verdadera ley de la vida.»—El nino nace y saluda la tierra con el primer vagido; es el lamento que le arranca su inauguración en el mundo. Más tarde, el adolescente se conmueve á las noticias que le anuncian mayores vicisitudes y que él inquiere con empeno de quienes se interesen en su educación. Hombre en medio de los pla ceres, siente que el dolor está á su lado y que amenaza sus alegrías. ?Y por qué esta ley de dolor; por qué esta sentencia del hombre al dolor? ,.Sufrir, única mente por sufrir, y nada más, sería esta la ver dadera, la sola razón de la vida? ?Acaso Dios habrá querido entonces el mal del hombre, con cediéndole la vida por irrisión y condenándole á desarrollar su acción en un lugar de tortura? !En tal caso Dios no sería el pach e de las criaturas, sino su verdugo, su tirano: No. El hombre se resigna justamente al do lor, porque sabe que es la condición de su exis tencia, la cual está dirigida á un fin elevado, que debe hacerle amar, hasta desear el dolor. Pensemos en nuestro origen. La Biblia, aquel viejo libro que es el custo dio de los secretos de la creación, que es la lla ve de todo el maravilloso poema de la huma nidad, la Biblia nos dice que el dolor es la expiación del pecado original. ?Pero cómo? ?Tendremos nosotros que ex piar culpas de otros? ?El nino que viene al mundo, ha cometido acaso algún pecado? Antes de contestar á esta pregunta, sería preciso contestar á otra pregunta más obvia. ?Y nosotros por qué estamos en el mundo? El dolor que nos parece como una ley dura é insoportable: el dolor que nos parece como una injusticia divina, es, en su lugar, una gracia ce leste, un don de Dios que ha querido la reden ción, el ennoblecimiento del hombre en virtud del dolor. El padre castiga al hijo desobediente, porque no quiere que más tarde sufra por el mero he cho de una aparente bendad de padre, no cas tigándole. La madre, que tanto ama á su hijo, no va cila, por salvarle la vida, en abandonarlo en las manos de un cirujano, que con su acero le arrancará gritos de dolor y de angustia. El co razón de la madre quedará desgarrado á la viSta de la sangre; pero la idea de que de esa manera podrá salvar á su hijo querido, es más poderosa que cualquier padecimiento presente del hijo de su corazón. No: Dios no goza con nuestros sufrimientos; pero en su infinita sabiduría ha visto que sola mente en virtud de estos sufrimientos podía mos rescatarnos delante de su justicia. Acepte mos, pues, esta ley que nos fortifica, que nos hace héroes, porque mediante ella nos levan tamos de nuestras miserias, desafiamos los pe ligros, arrostramos la misma muerte; porque solamente por el dolor nos acordamos de que este mundo es el atrio del templo glorioso de la verdadera felicidad. Quitad al dolor este ca rácter sagrado de expiación sublime ?á qué vendría él á reducirse, á qué se reduce la vida y á qué nos reducimos nosotros? El dolor equi vale entonces al viento del desierto á cuyo so plo se marchita y muere la flor; la vida se con vierte en un páramo desolado, en un océano polar de hielos, sin tener nosotros nada que nos escude contra los embates de la desven tura: débiles y sin consejo, no nos queda más que maldecir nuestra existencia, procurando con la voluntad y con hechos su extinción, re curriendo desesperados al suicidio, como único medio para poner término á nuestros dolores. Pero el dolor tiene en sus tribulaciones pre cisamente aquel carácter en virtud del cual amamos la existencia, y gracias á él nos dirigi mos á una vida más noble y más elevada. Cuando azota terrible el huracán; cuando en la lucha de los elementos vemos un desquicia miento general; cuando se halla todo envuelto en la furia de la tempestad y nos parece casi próximo el fin del mundo, entonces es precisa mente cuando asistimos estupefactos á la vuelta de la calma, y á la tempestad sucede la calma serena. Más allá de las nubes que todavía en toldan nuestro cielo, más allá de la oscuridad que va lentamente disipándose. vemos la clari dad, otro cielo, horizontes más vastos, el se reno azul centellante de luz... así nosotros, cuando la fuerza del dolor agita terriblemente nuestro ser, vemos rasgarse el velo que nos oculta la eterna felicidad, y la esperanza abre en nosotros las alas para volar á otra esfera más allá, donde impera la eterna serenidad, á donde existe la luz que jamás se extingue. Es necesario pasar por el dolor. El dolor hu milla y apacigua los caracteres violentos. El dolor mejora. Sin el dolor, sine eflusione san guinis es imposible la salvación. !Saluda, oh cristiano, á tu libertador! Porque cada dolor, cada lágrima, cada gota de sudor, cada adversidad, es la sangre que ofreces al Senor por tu salvación. ?No conoces tú, oh hermano, la divina embriaguez del dolor? Cada dolor es un altar; cada lágrima, un ara en don de arde el sacrificio expiatorio que engrandece y purifica. El dolor es necesario. Sin él, nin guna grandeza humana es completa. Si á una grandeza humana le falta la corona del dolor, no es verdadera grandeza. La virtud se sublima por la desventura: en las desventu ras, las almas fuertes triunfan. El sentimiento del artista sin el dolor, no tiene profundidad: el poeta inspira sus mejores cantos en el dolor. Es necesario golpear la piedra para que salga la chispa: es necesario golpear el alma para que brille la chispa del genio. Educado en la escuela severa del dolor, el joven soldado afronta impávido la muerte, de fiende desesperadamente su bandera. En la es cuela del dolor es donde un pueblo aprende á conquistar su independencia nacional. Por el dolor se enaltece el hombre delante de la muerte misma. El mártir afronta placentero la muerte ?por qué? Porque sabe que el cuerpo es mortal, el alma es inmortal, y en consecuen cia está destinada á gozar, después de los su frimientos de esta vida terrenal. El desterrado que lleva á tierra extranjera todos sus bienes, puede tal vez olvidar su pa BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS ARTES. SAN_ JUAN. BAJO RELIEVE DE D. J. CARCA SSÓ. BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS ARTES. EL ROSARIO. COPIA DEL CUADRO DE D. JOSÉ CASANOVAS Y CLERCII. ,,,,_,.., uno jel i. ,..._,. -a,,,r, 41rr,-:mi 71'1'4 ',. h".• ' .,.. ; . , -...i.. ...,_ ', -- '111/1'.......1=_ ....1,,,... ,....ja.g..94.5r.?...,.... :'"' - - - - • .1/ F-5 2 _ _ ..:',-.411,..;•, , 4,,,,, '"---...1,- -,--_,:¦1"----.=..v.....,...,:, _-- -../..... --....'•,...=•,•,...., , -II, ¦.-• - --- "..«"..7'.'.P'.'-- • . ' 7., • ,...~. = ,,,,,,----,- ...Ir- " ' ••-~ ' "'Ir"' .• 2- • • ----- ••••;,. - =-. ' ....1 • •---..-___,.., ''''. -a., --,_ - --,-- _ _ -,-• --, ---- •-•= --,-_. BALEARES: VISTA GENERAL DE LA CIUDAD DE IBIZA. DE FOTOGRAFÍA DE D. LEÓN BRAVI, DE PALMA DE MALLORCA. 410 LA ILUSTRACIÓN N.. 556 tria; pero el expatriado que al dejar la pa tria se encuentra que ha perdido todo lo que amaba, lo que poseía, y que en la tierra extran jera se halla destituido de todo, ese nunca po drá olvidar la tierra querida donde nació, donde era feliz, donde ha dejado todo cuanto amaba. El hombre es un expatriado, un emigrado que ha dejado la patria y se encuentra sobre la tierra pobre y desconsolado. El no puede olvi dar la Patria celestial y debe bendecir el dolor que á ella vuelve á conducirle; y por esto él su fre sin quejarse; y por esto prefiere más bien derramar su propia sangre, antes que faltar á su deber. El cristiano sufre resignado, porque Cristo le ha dicho: ((venid, atribulados, que yo consolaré vuestras penas.» Comprendamos la grandeza de nuestros des tinos, no blasfememos, sino bendigamos al Senor, que ha permitido que pudiéramos sufrir para hacernos alcanzar la beatitud, de la misma manera que el pobre obrero gana con su sudor el pan de cada día, de la misma manera que el soldado gana la gloria, sufriendo y combatiendo por ella. Vanos son los suenos de aquellos que ha biendo observado que muchos dolores provie nen de las desigualdades sociales y del abuso de la autoridad, quisieran suprimir toda distin ción social, como quisieran destruir toda auto ridad. Pero el dolor sobreviviría á estas supre siones. Contra el dolor de la vida no hay más que una sola vía, y esta es la fe, la esperanza de una felicidad futura. ?Os atreveríais á quitar esta esperanza á la madre que ha perdido á su hijo? ?Os atreveríais á quitar esta esperanza al moribundo? En el ano de 1882, en Florencia, murió, en el vigor de su edad, un hombre del cual pu diera deciros hasta el nombre: su hermano vive en Roma. Poco tiempo antes de su muerte, pi dió al médico que le manifestase con franqueza el estado en que se encontraba. El médico que era un libre pensador, contestó: —Amigo, es necesario que te armes de tu filosofía. —Comprendo, contestó el pobre moribundo; es precisamente el momento en que yo tengo que armarme de toda mi fe... !Filosofía! La incredulidad cubre con va nas palabras la nada. No queremos adorar á Dios y adoramos el destino, que es la nada. Pero al hombre, en el curso de la vida, la fe le presenta la cruz, el ejemplo de la cruz; y en la hora de la muerte, el cielo. El hombre, por la religión, es el principio de un nuevo sér, que el dolor ha purificado. No blasfeméis de la vida; amadla y bende cidla, como el prólogo de un largo poema de felicidad: sufrid y combatid por el premio, como el soldado sufre y lucha para conquistar la me dalla debida al valor y al heroísmo en los com bates. P. AGUSTÍN. Exposición de Chicago. (CONT INUACIÓN.) 3.° Todos los bultos que contengan artículos ?e esta clase deben ser dirigidos de esta manera: •Al Administrador de la aduana de Chicago. Illi nois, U. S. A. Para comisionado del Departa mento Latino-Americano,» y contendrán esta marca dc una manera visible: «Para exhibirse en la Expo sición Universal de Colón.» Deben llevar también el nombre y dirección del cargador y del consignatario y las marcas y números de factura correspondientes. 4.0 A la llegada á cualquier puerto de entrada de los bultos así marcados y que contengan artículos destinados á dicha Exposición, pueden presentarse á entrada por el consignatario ó agente de los mismos para su trasporte inmediato á Chicago en la forma que se prescribirá, sin necesidad de previo avalúo. 5.° Al llegar á Chicago los carros que contengan tales artículos, el conductor ó agente de la companía ferrocarrilera dará parte de su arribo presentando el manifiesto con la copia recibida por el correo y pre sidirá á la apertura de los carros, teniendo cuidado de identificar los bultos por medio de las marcas y senales descritas en los manifiestos. Caso de no ha berse recibido los maniliestos, la descarga de los ca rros no por eso se demorará, sino que servirá la factura para identificar los bultos. Cuando llegaren á Chicago dichos artículos en un buque procedente directamente del extranjero, podrá hacerse la solici tud de entrada para almacenar en la forma ya pres crita, y entonces se expedirá un permiso especial para transferir los artículos del buque importador á los edificios de la Exposición. Los oficiales de aduana retendrán bajo su custodia los bultos, sin abrirlos, hasta que el dueno, consig natario, óagente autorizado para darles entrada haya obtenido permiso de entrada especial para almacenar, sin que para ello se requiera fianza de depósito. 6.0 Al concluirse la entrada especial para alma cenaje se abrirán los bultos y se hará por el tasador de los edificios de la Exposición, que á este efecto serán considerados Como almacenes públicos, el de bido examen y avalúo de su contenido. El tasador recibirá la factura de los artículos que debe avaluar y escribirá su avalúo al dorso de la factura, de la misma manera que si dichos artículos fuesen presen tados en regla como entrados para consumo ó alma cenaje. Entonces se liquidará la entrada, se averi guará la suma total de derechos, y toda la operación se hará constar en un registro que se llevará en la forma de un libro mayor especial de almacenaje. 7.° Los artículos podrán entonces colocarse en el puesto que se les haya asignado para su exhibición, pero permanecerán bajo la custodia y vigilancia de los empleados de aduana, y no serán removidos del lugar que se les haya asignado sin un permiso del Administrador de la aduana, ó del oficial delegado para expedir tal permiso. En ningún caso podrán removerse dichos artículos de los edificios de la Exposición, ó dejarlos libres de la custodia de los empleados de aduana, á menos que se les haya dado entrada en regla para ser retirados para el consumo, almacenaje ó exportación. 8.0 En caso de exportación de tales artículos, se dispensan los reglamentos vigentes que requieren que las exportaciones se hagan en bultos originales. 9.° Los modelos especiales para entradas, per misos, manifiestos y registros que deban usarse en virtud de este reglamento, los preparará y proveerá el Departamento del Tesoro. r o. Los Administradores de aduanas informa rán al Secretario del Tesoro de todo caso de impor tación para dicha Exposición tocante al cual juzguen que estas reglas dejan de proteger los intereses del fisco, y entonces se les dará instrucciones especiales para su gobierno. 1 1. En caso de pérdida por robo ú otra causa, de artículos admitidos á la Exposición. el importador ó dueno será, en primer lugar, responsable por los derechos que devenguen; pero después que se haga, por escrito, una representación de los hechos á este Departamento, se prescindirá del pago de derechos, si las circunstancias justificaren esta medida. 1 2. El deterioro de mercancías perecederas y el consumo de artículos introducidos como muestras durante la Exposición será materia que considerará este Departamento, con la mira de eximir al dueno del pago de derechos, previo informe del Adminis trador de la aduana de Chicago que comprueba el hecho. 13 Las calas de muestras se admitirán libres de derechos como accesorios de la Exposición; pero en el caso de venderse, quedan sujetas á derechos. 14. Si se encontrare discrepancia entre la can tidad de mercancías que entraron en la aduana y la quJ eventualmente se exporte ó se retire al cerrarse la Exposición, se tomarán las medidas á que se re fiere el artículo 12. No hay mira de imponer dere• chos á mercancías que no se han importado para consumirse en el país. El ministro de Hacienda, WfLLIAM WIN DOM. Exposición Universal conmemorativa DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA POR COLÓN. Clasificación para el Departamento Latino americano. GRUPO N.° t. ÉPOCA DEL DESCUBRIMIENTO. — Conocimientos geográficos y la ciencia náutica en tiempo de Colón. 1. Mapas, esferas y cartas geográficas. 2. Instrumentos náuticos y astronómicos. 3. Modelos de barcos de aquella época. 4. Pruebas evidenciales de descubrimientos he chos en América anteriores al de Colón, por hombres del Norte, galos y fenicios. Sagas islandeses refe rentes al Nuevo Mundo. 5. Saga de Eric el Rojo en el ano 985 A. D. y otras contribuciones valiosas sobre la historia y an tigua geografía de nuestro continente. B.—La corte de Fernando é Isabel. . Retratos, autógrafos y otras reliquias de los principales personajes que auxiliaron á Colón. 2. Manuscritos, libros impresos, mapas, cartas geográficas, armaduras, y armas de aquel tiempo. 3. Retrato de Pedro González de Mendoza, gran cardenal de Espana, el personaje más importante en la corte, y que presentó á Colón ante el rey. 4. Retrato de Juan Pérez de Marchena, prior del convento de Santa María de la Rábida, quien intercedió por Colón después de haber sido recha zado su proyecto, obteniendo para él una entrevista con Fernando é Isabel. 5. Retratos, autógrafos y reliquias de los Pinzo nes, de Luis de San Angel y otras personas asocia das con los asuntos del descubrimiento. C.—Ilustrando la historia de la vida de Colón. 1. Modelo de la casa en que se dice haber na cido él. 2. Retratos de Colón y sus aseciados r). Retra tos de su familia. 3. Retratos de la Universidad de Pavía, adonde Colón estudió astronomía, náuticay navegación. Esta Universidad es una de las más antiguas de Italia. Se supone haber sido fundada por Carlo Magno el ario 774 A. D. 4- Un cuadro ó retrato de la conferencia de Sa lamanca, que tuvo lugar en el convento de San Es teban, en el cuarto llamado De projundis. En este lugar fué donde Colón, después de haber sido pre sentado al rey, dió á conocer á los demás miembros sus planes y teorías, declarando que la tierra era redonda; pero los sabios yates se quedaron maravi llados de que hubiese alguien tan sencillo que pudiera creer que el mundo fuese redondo, y que al lado opuesto del nuestro hubiese gente capaz de caminar con los pies hacia arriba y la cabeza hacia abajo, como moscas agarradas al techo... «Que exista al gún lugar en el mundo, adonde los árboles crezcan con las ramas hacia abajo, y adonde llueve y nieva hacia arriba.» 5. Modelos y retratos del convento de La Rábi da, cerca de Palos, Andalucía, adonde Colón, después de su fracaso en la corte de Fernando é Isabel, entró á pedir un poco de pan y agua para su pequeno hijo. Retrato del puente adonde se encontró con el men sajero que venía á hacerle regresar. 6. Escena que tuvo lugar en la corte, después de haber anunciado Fernando que las arcas nacio nales se encontraban exhaustas, y en la cual Isabel se expresó así: «Yo me haré cargo de la empresa para bien de mi corona de Castilla, y embargaré mis joyas para conseguir los fondos necesarios.» 7. Modelos de la nave de Colón Santa Maria, y de las dos caravelas Pinta y Nina, con figuras re presentando á los tripulante§ vestidos con los trajes usados en aquel tiempo. 8. Facsímiles de cartas geográficas, instrumentos náuticos, armas de los oficiales y tripulación, etc. Copias del Imago 1Mundi y otros volúmenes, que formaban parte de la librería de su camarote en el primer viaje, que hoy se encuentra en la Librería del Capítulo, Sevilla. 9. Colección de los artículos que usó Colón para ) Confidencialmente se ha asegurado que no existen retratos g-nuinos de Colón, pero espreciso hacer una colección de aquellos que se consideren como tales. N: 556 HISPANO-AMERICANA 4" sus cambios con los indios: halcones, campanillas, cuentas, monedas, metales, cuchillos, telas de color, yelmos de cobre, cruces, espejos y clavos. to• Vistas dando á conocer la recepción que se hizo á Colón en la corte de Fernando é Isabel, regre sando de su primer viaje (Barc.ilona, marzode 1493). «El fue recibido por el rey y la reina en plena corte, y sentado en su presencia, refirió la historia de sus viajes, y exhibió los ricos y extranos objetos de las tierras rezientemente encontradas-tales como oro, algodón. loros, armas curiosas, plantas misteriosas, pájaros y bestias desconocidas, y los nueve indios que el había llevado consigo para hacerlos bautizar.» 11. La escena del huevo. Después de regresar Colón de su segundo viaje (en 1496) algunos corte sanos trataron de depreciar el valor de su descubri miento, y con tal motivo él los invitó á parar un huevo sobre una de sus extremidades. Después d..: hacer ellos vanas tentativas para lograr su intento, Colón golpeó el huevo sobre la mesa, quebrando así un poco la cáscara, y lo dejó en pie. «Cualquiera puede hacer eso», gritaron los cortesanos; á lo que Colón contestó: «Sí, después que yo les he mostrado la manera de hacerlo.» 12. Cuadro representando á Colón en cadenas, de regreso de su tercer viaje. Cuando los oficiales de abordo le ofrecieron quitarle los grillos, él contestó que las cadenas habían sido puestas por orden de sus majestades, y anadió: «Las llevaré puestas hasta que se ordene que se me quiten, y después las conservaré como reliquias y recuerdos de la recompensa obteni da por mis servicios.» 13. Cuadros representando los últimos días de Colón. Un anciano con las fuerzas físicas quebran tadas, pero con su acostumbrada fuerza moral, «no teniendo otro lugar para hospedarse, sino una posa da, y con frecuencia sin fondos para pagar su sub sistencia». 14. Fotografías ó modelo de la casa de Vallado lid, en que el murió. Reliquias acerca del lugar. 15. Fotografías y modelos de la caja mortuoria, las tumbas y numerosos monumentos y estatuas que se han erigido en memoria de Colón. Tumbas de sus hijos. 'D.-Reliquias de Colón y su familia. I. Armaduras, equipos, cartas autógrafas origi nales ó fac-símiles. y una colección de las más anti guas publicaciones hechas sobre el descubrimiento; mapas, cartas geográficas, etc. 2. Reliquias de Amérigo Vespucio, los Cabots, y otros de los primeros descubridores y viajeros. 3. Copias ó fac-símiles de mapas y libros en los cuales aparece por vez primera el nombre de Améri ca. Testimonios probando la manera cómo fué bau tizado el continente. E.-Los viajes de Colón (1). t. Fotografías de Palos. Andalucía desde el ca mino cerca del cual Colón se dió á la vela en su via je del descubrimiento (agosto 3 de 1492). 2. Carta náutica, comprendiendo el curso apro ximado bajo el cual navegó, marcando de una mane ra conspicua la posición de Guanahani, Salvador, ó islas de Watlings (2). (Este fue el primer punto des cubierto en el Nuevo Mundo, y lo divisó primera mente Juan Rodrigo Bermejo, marinero de la Pinta, y natural de Triana, una aldea en los alrededores de Sevilla, octubre 12, 1492.) 3. Modelo en relieve de Indias Occidentales, in dicando el derrotero seguido por Colón en sus varios viajes. 4. Vistas fotográficas de las Islas primeramente visitadas por él. 5. Grabados antiguos ilustrando el estado en que él encontró á los Indios. 6. Fotografías y modelos de los caribes de pura raza, teniendo al fondo un paisaje al natural. 7. Fotografías y modelos de los restos de Colón en las Indias Occidentales. Modelos de las ruinas de ciudades y fortalezas es blecidas en su tiempo. GRUPO N." 2. PERÍODO DE LA CONQUISTA. 1. ÉPOCA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO. A.-Civilizacion de los aztecas. I. Figuras de los indios mejicanos con sus Ira (1) Esta sección debiera contener una grande é interesante colec ción hktórica comprendiendo el periododel ano 7oo hasta el de :ocio. (2) Hay hoy y es probable que siempre habrá dudas respecto al verdadero punto en tierra que Colón piso por vez primera. jes nacionales, según fueron encontrados por los con quistadores. 2. Modelos de sus casas, templos y palacios. Pa lacios de Méjico, Tezcuco y la isla de Cosamel. 3. Artes é industrias; trabajos de metal, oro, plata y bronce, fundidos y amartillados; instrumen tos agrícolas, de piedra y bronce; ornamentos de metal y de chalchihuitl verde; productos textiles; trabajos de plumas; loza. 4. Métodos y productos agrícolas: alimento y plantas económicas; pulque. 5. Escritura simbólica mejicana. 6. Religión. Piedras sobre las cuales se hacían los sacrificios; ceremonias religiosas, funerales, etc. ldolos mejicanos. 7. Su organización política y militar. 8. Armas y armaduras. Arcos y flechas, lanzas, garrotes cubiertos con escamas de obsidianos, arma duras de metal con forros de algodón, petos y yelmos. 9. Modelos y fotografías de antiguas fortifica ciones mejicanas. to. Civilización prehistórica en Yucatán, Nica ragua, Honduras y otros lugares de Centro América, ilustrada con modelos y reliquias de las ciudades de Maya, templos antiguos, grabados en piedra y loza, etc. B.-Los Conquistadores. i. Modelos de los barcos en que Cortés se dió a la vela. 2. Armas y armaduras y equipos de los con quistadores, con figuras llevando sus trajes res pectivos. 3. Retratos, pinturas, grabados, mapas, manus critos y volúmenes impresos acerca de la conquista de Méjico. Retratos de Marina, la guía y cuncubina de Cortés, y sus descendientes. 4. Mapas y cartas geográficos del p2ríodo de la conquista, dando á conocer los adelantos alcanzados en los estudios geograticas desde el descubrimiento del Nuevo Mundo. 5. Reliquias de Cortés. (Su espada y armadura se encuentran hoy en la Real Armería de Madrid; su bandera está en el Museo Nacional de la ciudad de Méjico, y sus restos reposan todos en Méjico.) II. ÉPOCA DE LA CONQUISTA DEL PERÚ. A.-La civilización de los incas. I. Modelos y fotografías de los antiguos monu mentos arquitectónicos del Perú. 2. Los caminos, tambos y puentes de los incas. 3. Sistema de riego en el antiguo Perú. 4. Ilustraciones acerca de las artes peruanas. (a) Trabajos de metal; ornamentos é instrumen tos de oro y plata; trabajos de metal y los fierros cortantes templados hasta un grado de dureza ad mirable. (b) Loza; vasos y jarras. (c) Ornamentos de estuco. (d) Productos textiles y quipus. (e) Plantas medicinales, económicas y narcóticas. (Se continuará.) MISCELÁNEA Tres cosas son á las cuales debe parecerse una mujer, y á las que tampoco debe parecerse. En primer lugar, debe parecerse al caracol que guarda constantemente su casa; pero no debe, como el caracol, llevar sobre su cuerpo todo cuanto tiene. En segundo lugar, debe parecerse á un eco, que no habla sino cuando le hablan á él; pero no debe, como el eco, hablar siempre la última. Y finalmente, debe ser, como el reloj, de exactitud y regularidad perfectas; pero no de be, como el reloj, hacerse oír en toda la ve cindad. a a De toda la raza humana, 500,000,000 de personas están vestidas, es decir, llevan trajes para cubrir su desnudez; 250.000,000 están completamente desnudos y 700.000,000 no tienen más que ciertas partes del cuerpo cu biertas. 500.000,000 viven en casas, 700.000,000 moran en grutas y cavernas, 250.000,000 no tienen asilo alguno donde albet garse, y viven, por decirlo así, al aire libre. * • Leibnitz, nos ha dejado en un epigrama la tino la historia divertida de un zapatero de Ley da, el cual no dejaba nunca de concurrir á las tesis que sostenían en la Universidad de esa ciudad. Uno que lo notó, le preguntó si sabía latín, y el zapatero contestó que no. -Entonces, ?por qué es V. tan asiduo á es tas reuniones en donde no se habla sino latín? -Porque me gusta ver quién puede más. -Y ?cómo puede V. saberlo sin entender lo que se dice? --Es que tengo otro modo infalible de juz gar. Cuando por la cara y los ademanes veo que alguno se encoleriza, deduzco que le faltan buenas razones con que defenderse. * ESTADÍSTICAS.-E1 territorio total del Impe rio británico, incluso la Gran Bretana, India y los Estados feudatarios, las colonias, protec torados y esfera de influencia, sube á no menos de 10.000,000 de millas cuadradas, esto es, casi una quinta parte de la extensión total del globo. Es casi tres veces más grande que toda Europa; 1.50o,r,00 millas cuadradas más que todo el Imperio ruso en Europa y Asia; 1 o ve ces más grande que el Imperio alemán con sus colonias; 8.000,000 de millas cuadradas más que toda Francia y sus dominios, incluso Ma dagascar; y 1.000,000 de millas cuadradas me nos de la extensión de África. En esta inmen sa área trabajan y viven unos... 35o.000,coo de habitantes, que comprenden todos los tipos de la humanidad en la tierra. Así es que la po blación total del mundo, una cuarta ó quinta parte son súbditos ingleses. a ik FtsioLoGíA.-Un fisiólogo, que á lo que pa rece tiene tiempo para perder, ha hecho las si guientes consideraciones estadísticas sobre el cuerpo humano: El cuerpo humano se compone de 105 hue sos y cerça de 500 músculos; la extensión del canal alimenticio es de cerca de 8 metros de largo; la sangre en un adulto, pesa cerca de 30 libras, ó sea un quinto del peso de todo el cuerpo. El corazón, por lo regular, tiene cerca de 6 pulgadas de largo y 4 de diámetro: éste late 70 veces por minuto, 4,200 veces cada hora, 36.772,000 veces al ano, y cada latido da paso á onza y media de sangre, 173 cada minuto, 656 libras cada hora, 7 toneladas y tres cuar tos al día. Toda la sangre de nuestro cuerpo pasa por el corazón en 3 minutos. Nuestros pulmones, en el estado normal, contienen 5 litros de aire, y, por término me dio, respiramos 1,200 veces cada hora, aspi rando 300 litros de aire y 7,200 al día. La piel se compone de tres capas de varios espesores, de á 1/, de pulgada; en los adul tos, la superficie tiene cerca de 2,000 pulgadas cuadradas. Siendo la presión atmosférica de 14 libras por pulgada cuadrada, una persona de mediana estatura está sujeta á una presión de cerca de 40,000 libras. Cada pulgada cuadrada de piel contiene 35,000 tubos de uaspiración ó poros del largo de un cuarto de pulgada, formando una longitud total por toda la superficie del cuerpo, de 50 kilómetros. PREFERENCIA. Que disputen no me opongo, los partidos, por turrón; que yo prefiero el jabón de los PRINCIPES DEL CONGO, Jabonen» de VíctorVaissier.-París. De venta en !as principaHs perfumerías. 412 LA ILUSTRACIÓN N.° 556 SEnI0019I71I NOVELA ESPANOLA POR M. MARTINEZ BARRIONUEVO (CONTINUACIÓN.) puerta de mi cuarto, sentí una impresión que no me pude explicar. Fué un presentimiento de no sé qué inmensa dulzura, que experimen taría muy pronto. Mi corazón latió súbitamen te; abrí apresurado; no me equivoqué. Espar ciase por la sala un perfume suave. Encendí luz, tenía la boca seca, temblaba todo mi cuerpo. Miré á un lado y á otro con ansiedad. Mis inquietas pupilas fijáronse en la mesa de noche; sobre un libro cerrado, había una rosa blanca. Tuve valor para examinarla detenida mente, hasta que me cercioré; era la suya, era la misma, estropeada, con algunas hojas me nos, y con el tallo húmedo aun y estropeado también, de haberlo tenido en la boca. !La flor era suya! ?Cómo había llegado hasta allí? Me expliqué entonces en qué invirtió el tiempo, desde la salida del teatro. Me ama y me amará locamente, cuando de tal modo se arriesgó... Sin embargo, !esa mujer aplaude al marido que mata á la mujer adúltera! VII. MISTERIOS. Cuando concluyó Ernesto la lectura, miró á su mujer con inquietud; esperaba alguna explo sión de su carácter arrebatado. Ella tenía los ojos llenos de lágrimas, enrojecido el rostro, y le miró también con fijeza; reinó un breve si lencio, en que parecía oírse el latir de los dos corazones. Paquillo, el ángel de aquel ho gar, perfumado con los aromas de un amor puro, gateaba por el suelo. Detúvose de pronto, ante aquel silencio solemne que le extranó, y quedó mirando á sus padres, con los ojos azu les, espantadillos, y una manita blanca y her mosa, como el cáliz mismo de una flor, sus pensa en alto: no se oía en la calle ruido alguno tampoco. Ya sabrá quien conozca aquella po blación, la quietud de sepulcro que hay, algunas veces, hasta en sus calles de más importancia. La explosión que Ernesto presentía, no tardó mucho, pero fué tan breve como seca. Fué una sola frase, dicha con toda la expresión del alma que sevigoriza por un sentimiento de seguridad: —!Eso es mentira! Así dijo Teresa, extendiendo el brazo á la vez, como poniendo por testigo á un sér ima ginario que de su mismo corazón salía, de aque lla dura frase que pronunció. —!De modo, exclamó Ernesto, que nos en gana Alfonso? ?Te parece así? —Lo que me parece, ya lo he dicho. !Que es mentira todo eso! Ernesto no insistió; su mujer parecía hablar con una convicción inspirada; con una seguri dad y una fe que Dios mismo, solamente, hu biera podido darle. Revolvía perplejo la carta en sus manos y se confesaba vencido, en aque lla acumulación de extranas cosas. En lo inte rior de su pecho, confesábase, sin embargo, que tanta verdad parecía haber en todo lo que Alfonso contó en su escrito, como en la rotunda y firme protesta, en contra, de su mujer. Fuése Teresa hacia el nene, que permanecía aún en el suelo, tendiéndole los bracillos, como en súplica de no sé qué deseo; le cogió, le tuvo al aire un momento, meciéndole en las manos sobre su misma cabeza; y alzando los ojos hacia él, como se alzan para mirar con los ojos del alma á los ángeles del cielo, le preguntó sin que las lágrimas hubieran dejado aún de rodar por sus mejillas. —Dilo tú, dilo tú, nene mío. ?Dónde está la mujer más hermosa de la tierra? —A aata. —?Oyes tú lo que dice? Ha dicho Granada, por si tú no lo sabes. Vamos á ver, prosiguió Teresa, en un arranque apasionado de amor materno, mirando siempre al chiquillo. ?Y quién es la mujer más pura y más buena del mundo? —iA ota! —Ya lo estás oyendo, Carlota; y quien lo dice no miente. ?No te parece á tí que Dios pone esas palabras en boca de uno de sus an gelillos para que nadie las dude? Cogió Ernesto al nino en sus brazos, besan do al mismo tiempo á su mujer y contestó muy conmovido: —No, no parece que haya sido Dios, Teresa mía; ha sido la madre, que ensenó al nino des de que pudo hablar, el sentimiento de virtud de esa Carlota á quien no conozco, pero que debe ser una santa, sin duda, cuando mi hijo lo dice, sea por boca de su madre, ó sea por inspira ción de Dios. Ocurría esta escena en un gabinete bajo de las rejas de don Gómez, amueblado con senci llez, fresco y hermoso, como un búcaro de flores. No sé qué cosa iba á decir Teresa, en contestación á las últimas palabras de su ma rido; no llegó á hablar, porque la interrumpió la presencia de una criada. Traía una carta en la mano, que entregó á Ernesto. —iDe cartas está el día! dijo él. Con tal de que no sea también para disgustarnos, todo podrá sobrellevarse. ?Quién la ha traído? pre guntó en seguida á la criada. — Trajéronla de parte del senor duque. Al oír Teresa esto, se fué para su esposo, muy pálida, y exclamó, cogiéndole el nino de sus brazos: —i Por la Virgen Santísima, Ernesto! Mira lo que haces. El sonrió con tristeza y se encogió de hom bros. —;Qué he de hacer? dijo. Hay cosas que no tienen remedio, y esta es una. Yo deploro con toda mi alma que tú padezcas; pero eres una valiente y noble mujer; me inspiras la confianza de Dios, y sufres porque yo no tengo fuerza de voluntad para ocultarte lo que no debías saber. —Yo no sufro por mí, hijo mío, sufro por tí; pero yo sé arrostrarlo todo. Sufro también y me ahoga la pena, pensando que te metes en un peligro, y pensando igualmente, Ernesto, que este pobre ángel de Dios que sonríe en mis brazos á nadie tiene en el mundo más que á nosotros ?Qué es lo que te dice ese hombre?. Alargó Ernesto la carta á Teresa, después que la hubo leído; la leyó la mujer, y su pali dez se hizo cadavérica entonces. —Ernesto de mi alma, exclamó sollozando, al devolvérsela, acuérdate de tu mujer y de tu hijo. —No hay remedio ya. —ZPero es inevitable? —Inevitable, pobre Teresa mía! —iCuánta sangre derramada, Ernesto! !Cuán tos que morirán tal vez, siendo felices ahora como tú lo eres! !Teniendo hijos, ó teniendo madres que les adoren! !Teniendo mujer en quien cifren el amor y la felicidad de su vida! El inclinó la cabeza, corno si pensase con do lor en lo mismo que su mujer di!o: permaneció así algunos segundos; la levantó de pronto y vió Teresa arder la decisión y el entusiasmo en su mirada. —iQué importa!—exclamó en un arranque supremc, de dignidad y orgullo.—Si la sangre corre, será la sangre pura con que las liberta des se cimentan: esa sangre será bautismo de gloria para los pobres huérfanos; será emblema de resignación y de virtud para las madres y las esposas, cuyos hijos y cuyos maridos sepul ten el corazón bajo una bandera que será de luz; !bandera que flote para siempre! Teresa abrazó á su marido: con noble exal tación, díjole entre sus lágrimas: —Es verdad !vete! yo quedaré con mi hijo cuando sea necesario, y con la Virgen que nos ampare. Salió Ernesto á poco, y Teresa quedó sola con el chiquitín, muy triste, muy pensativa. Hasta que estuvo Ernesto de vuelta, no se calmó un poco la honda inquietud de su mujer: como si los dos temiesen abordar un asunto lleno de espinas, ninguno se atrevió á tocarlo y hablaron de otras cosas; pero fué al princi pio nada más; á los pocos segundos, ianzáronse insensiblemente, por ser lo mismo que tortura ba la imaginación de los dos. Aquel triste asunto de los amores de Alfonso, y aquel, relacionado con la carta misteriosa del duque desconocido, fué el tema de la conversación durante la tarde y la noche; al día siguiente, lo mismo. Teresa se levantó con la esperanza de tener noticias de Carlota, y las ansiadas noticias no llegaron; tampoco recibió Ernesto carta de su amigo; en tre tanto, aquella extrana atmósfera que, como Alfonso expuso, parecía pesar sobre todos, fué haciéndose más grande y espesa; la inquietud veíase en todos los semblantes; las causas se presentían, pero la generalidad no supo nunca darse la explicación de ellas; pasó una semana y no se habían tenido noticias de Alfonso ni de Carlota. Ernesto meditaba profundamente, y aparte de aquella coincidencia originalísima de que Alfonso se hubiera enamorado de una mu jer, amiga del corazón y hermana entranable de Teresa, devanábase los sentidos pensando en lo que ocurría para que Alfonso guardase aquel silencio de muerte. Nada hay eterno, y aquella situación tampoco lo fué. Una tarde, allá, por los comienzos de septiembre, túvose carta de Alfonso, ide Al fonso! ide él no más! Hubo ocasiones en que pareció á Ernesto que Carlota no escribía, de vergüenza tal vez, de ponerse al habla, siquier fuese por escrito, con una mujer que ya no pertenecía á su círculo, porque era una mujer honrada. Alfonso escribió, y lo que en su carta dijo impresionó al matrimonio. Ernesto se arre pintió nuevamente de haber dado cuenta á su mujer de una triste aventura, en que no debía mezclarse su pensamiento honrado. Lágrimas de dolor vertió Teresa, y algo así como indig nación terrible y despecho que no pudo repri mir, hizo palpitar con violencia el animoso co N.' 556 HISPANO-AMERICANA 413 razón de Ernesto. Como tal vez te ande, lector mío, cosquilleando la curiosidad, voy á repro ducir al punto el contenido de la carta de Al fonso; pero como yo no sé si el género episto lar es de tu gusto, por sí ó por no, con las cartas á la vista, te haré la relación, sin quitar punto ni coma, como yo mejor pueda y pidién dole á Dios que no te disguste. Empiezo, pues, diciéndote que aquella no che en que Alfonso encontró en su cuarto tan misteriosamente la rosa que constituía su am bición más dulce, fué de locura casi, para el malaventurado mancebo; era éste impresiona ble cual ninguno, sonador, generoso, amigo de empresas nobles, y su espíritu, visionario á las productos de su carrera tuviese que comer y dar de comer á familia numerosa; figuraos lo que el tío gozó con esto, él, que era hombre positivista como ninguno, mal que pesara á aquella sangre hidalga que corría por sus venas. Queriendo darle gusto el tío, y dándoselo él también á sí propio, permitió á Alfonso viajar, después que hubo éste concluido brillantemente su carrera de ingeniero: tenía entonces veinti cuatro anos. Salió pues de Madrid y dejó en suspenso con indiferencia sus infinitas relacio nes, á las que no había consagrado, ciertamen te, ninguna parte de su corazón: un solo amigo tenía desde que empezó á estudiar, y era Er nesto Pero Ernesto se consagró al trabajo rro de la Alambra, con sus verdes nopales, con sus casitas blancas y microscópicas y los altos álamos, que ocultaban á veces los torreones, con sus sombras levantándose ante ellos para ocultar su vejez á las miradas indiscretas. Generalmente, dedicábase Alfonso á hacer excursiones no sólo á la Alhambra, sino á los demás lugares bellísimos que en el país existen, y á los pueblos de los alrededores; casi todos los forasteros que visitan este país se contentan con el recreo de la Alhambra 6 del Generalife y se van tan satisfechos; no saben que han visto lo peor que Granada tiene. El Genera life... la Alhambra y otros sitios de allá, obra humana son el fin, pero la obra verdadera de ENFRENTE TENIA LAS ACCIDENTACIONES DEL CERRO DE LA ALHAISIBRA CON SUS VERLES NOPALES, CON SUS CASITAS BLANCAS... veces, hacíale abultar mucho las cosas. No durmió; no vivió, puede decirse, durante toda la noche. Conviene en este punto que sepáis algo de Alfonso de San Juan. Era oriundo de una ilustre familia de castellanos viejos; no te nia padres; á cargo de un tío quedó desde la in fancia; un tío millonario, noble de gran talento en la banca, á pesar de su sangre ilustre, aun que digan cuatro serviles que está lo uno re nido con lo otro. Era Alfonso heredero de este tío, un hombre solo en el mundo, sin más amor que el de su sobrino, y sabía en todo Ma drid, que uniéndose con lo que ya Alfonso po seía, aquella fortuna era colosal. No fué esto causa de que el muchacho se engriese; pasó la juventud estudiando sin acor darse para maldita la cosa de lo repleto que sus arcones estaban; estudió, sí, como si de los desde que tuvo terminados sus estudios, allá, en Córdoba, luego de haber contraído matri monio con la nunca bien alabada Teresa. Viajó Alfonso; visitó las más importantes poblaciones de Europa; corno complemento de aquella gran satisfacción suya de los viajes, quiso pasar al gunos meses en Andalucía y consagró su pri mer pensamiento á Granada. Llegó, pues, á esta población después de dos anos de conti nuas impresiones en países lejanos, y de per manccer en Madrid junto á su tío algunas se manas. Vivió en fonda, hasta que conoció un pocmia ciudad. Entonces alquiló un piso en la Carrera del Darro; allá, próximo al Salón de los Tristes; gustábale aquel sitio más que nin gún otro; desde sus balcones contemplaba aquel bello salón, poblado de árboles melancó licos; enfrente tenía las accidentaciones del ce Dios, es la que debe admirarse en aquella re gión bendita, cuya hermosura más grande está en la misma naturaleza. Alfonso no comía nunca en un mismo punto; aquí ó allá, según su capricho ó donde las circunstancias lo exi giesen. Su casa tenía portero, portera mejor dicho, una viejecita viuda con dos hijas, una á la que Alfonso no conoció por estar sirviendo fuera de casa, y otra de dieciséis anos, son riente, fresca y limpia como los mismos soles. Esta muchacha vivía con su madre y cuidaba á Alfonso el piso. Así estuvo Alfonso algún tiem po; aislándose del mundo completamente, para vivir en el placer suave de la contemplación, que es un modo de vivir como otro cualquiera, siempre que no dure mucho. Por aquel tiempo (Se continuará.) 414 LA ILUSTRACION. N.° 556 NUESTROS GRABADOS. BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS ARTES: IININICI1E». Copia del cuadro de don M. Cusi. Es D. M. Cusi uno de nuestros pintores de más elegante pincel, más modernos y que más descuellan por su personalidad. Otras obras de tan distinguido artista ha dado á conocer LA ILUSTRACIÓN HISPANO-AMERICANA á SUS lectores, todas ellas reveladoras de las singulares dotes que adornan á aquél, que aparte de sobresalir en la corrección del dibujo, da á sus lienzos un vigor y una vida que enamoran. Niniche es un cuadro delicioso; no puede darse mayor morbidez y frescura á las carnes de la risuena joven que acaba de salir del bano, ni á su actitud más elegancia. MÁLAGA: PAISAJE EN EL ARROYO DE LOS FRAILES. Defotografia de D. Miguel Osuna. Las casetas que se ven en el Arroyo de los Frailes, son restos de un pueblo que y a existía en tiempo de los moros; sólo ese pepueno trozo se conserva, aunque muy modificado. Además, dicho sitio reune condiciones especiales para ar tistas por lo pintoresco que es; en más de una ocasión los buenos paisajistas han tomado apun tes para sus cuadros, de dicho sitio, así como del arroyo de Chapera, de que probablemente más adelante publicaremos alguna vista. La familia de los Villalba, que traen origen de los que fundaron ese pueblo, son los que se respetan en primer lugar y tienen un verdadero dominio sobre sus convecinos. SALÓN DE PARÍS DE 1891 (CAMPOS ELÍSEOS): RE GRESO DEL BAILE. Copia del cuadro de Luis Eduardo Fournier. Es este precioso lienzo del renombrado pin tor Fournier un estudio acabado en las carnes y en el ropaje, y aun más en la expresión de la figura, en cuyo rostro y actitud se revelan el cansancio, la atonía que siguen á la animación y el bullicio. Fournier figura en privilegiado Ligar en la Exposición de los Campos Elíseos. BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS ARTES: SAN JUAN, bajo relieve de D. J. Car cassó. Lástima que en nuestro actual certamen de Bellas Artes, el distinguido autor del bajo relieve de que damos copia en el presente número no haya concurrido con otras obras suyas de más alientos, ya que los tiene sobrados para figurar entre los escultores que más enaltecen hoy la escultura en Cataluna. La cabeza del Precursor que ha expuesto el senor Carc:issó, tiene más de linda que de verdadera; es la de un nino her moso y regordete, no una testa que nos mueva á trasladarnos mentalmente á los tiempos evan gélicos. Como quiera que sea, el bajo relieve es en si una obra que honra á su autor. BARCELONA: EXPOSICIÓN GENERAL DE BELLAS ARTES: EL ROSARIO. Copia del cuadro de don José Casanovas y Clerch. Constituye este cuadro una buena cabeza de estudio, de factura enérgica, sobria de colorido y de claroscuro notable. Diráse que el rostro de la anciana no lleva impresa la unción propia del que reza fervorosamente, pero eso nada quita á las cualidades que dejamos apuntadas. BALEARES: VISTA GENERAL DE LA CIUDAD DE letzA. De fotogralia de I). León Bravi, de 'Palma de Mallorca. Es la isla de Ibiza la mayor de las conocidas antiguamente por Pitiusas, y la más occidental de las tres principales de las Baleares: se halla comprendida entre los paralelos 38' 49' 4011 de latitud, en que está el cabo Falcón, y 39° 7' 2211 en que se halla la punta Denserra; se extiende de NE. á SO. formando un pentágono cuya mayor extensión es de unos 3o kilómetros por 12 ó 13 en su mayor anchura. La temperatura de Ibiza es tan benigna y saludable como la de todos los lugares marítimos de la península, y aunque los ardores de la vecina Africa incomo dan en estío, los templan la brisa y vapores que envía el Mediterráneo; en invierno el frío no es muy intenso. Prueba la bondad de su clima el no consentir en su recinto animal alguno pon zonoso; pues no solamente no los cría, sino que ni aun por breve tiempo los alimenta; mas esta ventaja es en parte, ó acaso en el todo, propia del terreno, siendo admirable esta pro piedad, en cuanto otra isla, inmediata también á las costas de Valencia, ha sido siempre inha bitable por la multitud de serpientes que en ella se crían, por cuya causa la llamaron los griegos Ophinsa, que quiere decir Culebrina, y nosotros, por igual razón, la denominamos Mont-Colobrer. Las costas de biza se hallan coronadas de islotes y cortadas por gran nú mero de bahías, de las cuales las más consi derables son el puerto de San Antonio al O., y el de Ibiza al SE. Su punta más septentrional es el cabo Denserra; la más meridional el Sa linas; la más NE. punta de Grosa, y la más SO. la de Breda. Sus cabos y puntas principales desde su extremo occidental meridional, según el orden, hacia Oriente, son: cabo del Jueu. cabo Cala Llentrisca, Falcón, punta y torre de Portas, cabo Llebrel, Campaniehe, al que, con tinuando para el norte y después al oeste, si guen punta Grosa, Denserra, cabo de Embarca, el Nono y punta Rovira, entre los cuales hay otros menos salientes. La isla de Ibiza se presenta elevada y cubierta de montanas pobladas de árboles, en cuyas ci mas están situadas varias torres ó atalayas, desde las cuales se divisan á gran distancia los buques en el mar, y está cortada por agradables y fértiles valles, cuyo aspecto es muy pintoresco; el suelo es á propósito para todo género de plantas, especialmente para el olivo; y aunque es muy pedregoso, se presta con facilidad al cultivo: tiene frondosos bosques con multitud de árboles, y dilatados bosques de pinos, abetos, sabinas y enebros, y en ellos no se guarece es pecie alguna de fieras; la suave pendiente de los más de sus collados, favorece mucho el cultivo de la vid. En cuanto á caminos, los de Ibiza apenas merecen este nombre, pues no son más que veredas por donde se habitúa á transitar la gente; mas para los vehículos son intransitables, excepto los que van de las Salinas á los carga dores. La isla produce trigo y cebada en abun dancia, y en ella se cosecha excelente vino, aceite riquísimo y en grandes cantidades, sabro sísimas frutas de hueso, cáscara, pepita y gra nillo; y entre sus especies se aprecian las al mendras y los dulcísimos y sazonados higos; las legumbres y hortalizadas son muchas y buenas, muy especiales los melones de agua sandías: también da lino y cánamo en cantidad suficiente; pero el producto principal de la isla, son sus ricas salinas. Los ganados son de la misma especie y calidad que los del continente, pero carece de yeguadas; son por lo común más pequenos que los de la península, y menos de los que podrían alimentar sus ricos pastos; sin embargo se cría todo el necesario para el con sumo, y se emplean muy pocos de la isla para la labor, quedando ya casi olvidada la memoria de aquella innumerable cría que tan rica la hizo en otro tiempo. Está bien provista de caza, y son sus especies muy sabrosas. La pesca es abundantísima, pero no tan gustosa com.la de los mares de poniente, aunque más que la co mún del Mediterráneo, lo que se atribuye á la multitud de penascos que rodean la costa. Los ibicencos son por lo común de mediana estatura, enjutos, de color cetrino y ágiles; su idioma, como el de todas las Baleares, Cataluna y Va lencia, es una corruptela del antiguo Lemosin; su valor los hizo siempre famosos entre los antiguos, y han conservado su crédito en todos tiempos particularmente en la defensa de su isla. Dedícanse con gusto á la navegación, son excelentes marinos, y han dado pruebas de su espíritu en acciones gloriosas y arriesgadas en las guerras con los argelinos, sus implacables enemigos, cuyos corsarios, escarmentados de sus continuos descalabros, dejaron en paz aque llas costas. Sin embargo forman contraste con estas buenas cualidades cierta apatía y desvío al trabajo, y muchos miran con indiferencia las uti lidades con que les brinda su fértil suelo; de aquí nace que descuidados ciertos ramos de agricultura que probarían en él muy bien, la falta de economía en los que se practican, la sola mira de proveer á sus necesidades, sem brando casi únicamente el grano que se necesita para el consumo, yacen eriales algunos campos, en los cuales sembrados de infinidad de peque nas piedras, se ven grandes recintos hechos de ellas, que sólo guardan otras esparcidas por el suelo, continuas tapias que defienden el ganado, y un campo donde, cuando más, hay pastos. El nombre de esta isla producido en la anti gua Ebusus con que la hallamos frecuentemente mencionada en los escritores del imperio roma no, puede traer principios de los fenicios jeb cos, que antes de los cartagineses la visitarían y poblarían. Pudieron también los iberos de nominarla Ebus, cuya voz se interpreta, gra nero de trigo. Los griegos la apellidaron Py tiusa por la mucha abundancia de pinos; y esto prueba que también arribaron á ella los focen ses, que fueron los primeros griegos que ocu paron el Adriático, el mar Tirrénico, el de la Iberia y Tarteso. La bondad del puerto de la capital de la isla, Ibiza, fué otra de las causas porque la república de Cartago estableciese en ella una colonia, fortificándola con murallas y dándole el nombre de Eresum, acaso por res peto á la navegación que les facilitaba este es tablecimiento en tierra firme de Espana. Sin duda esta ciudad dejó de existir después que sus fundadores fueron arrojados de ella por los romanos. En tiempo de Plinio, en el de Mela y en el de Tolomeo, no había más que una ciu dad en esta isla, y el primero anade que era federada del pueblo romano. Sentimos no poder extendernos sobre este punto, porque se nos llevaría demasiado espa cio por mucho que resumiéramos. Anadiremos tan sólo, que después de grandes vicisitudes, cayó en poder de D. Jaime el Conquistador, quien la concedió las armas de que usa la ciu dad y toda la isla, y que unido Aragón á Casti lla en tiempo del último de la Casa de Austria, ordenó y consiguió Ibiza la aprobación de sus fueros. En cuanto á la ciudad, elévase sobre una pe na, rodeada del mar por el norte, á la libre in fluencia de los vientos, está defendida por el este y sur y tiene una fortaleza construida en tiempo de Carlos V, sin foso, porque no sufre el arte la pena, pero lo suple la aspereza y de clive del terreno. Las calles de la ciudad son incómodas por lo pendiente y agrio de la cues ta sobre que están abiertas y por su mal embal dosado. Sus edificios nada ofrecen de notable. El puerto de Ibiza es el principal de la isla y no carece de comodidad y capacidad; está por todas partes bien abrigado, excepto por las del sur y suroeste, por donde sin embargo le sirve de abrigo la isla de Formentera; al este y sures te le ampara la inmediata isla Plana, y por to dos los demás rumbos las tierras altas y montuo sas de la isla. hoy está Ibiza unida directamente á Barce lona por un vaporcito que hace entre uno y otro puerto viajes periódicos que no podrán menos de contribuir al fomento dcl comercio de aque lla isla. N.' 556 HESPANO-AMERICANA 415 EXTRANJERO. FRANCIA.—E1 asunto de la melinita continúa manteniendo en la efervescencia los ánimos. Freycinet es atacado con furia y deberá desplegar grande habilidad para salir bien librado. Se acusa abiertamente al general Ladvocat, director de Arti llería, de haber sido cómplice de las traiciones y manejos del capitán Triponé, su protegido y favo rito. Ladvocat, sin duda alguna, se verá obligado á pedir, por su parte, un debate público y contradicto rio sobre su conducta en este oscuro negocio. La vincFc`.a pública reclama enérgicamente que se haga luz sobre todos estos asuntos relacionados con la defensa nacional, y será muy difícil dejar de satis facer este deseo. --Han llamado poderosamente la atención las pruebas de navegación submarina recientemente ve rificadas en la rada de Cherburgo, en presencia de una comisión oficial compuesta de oficiales, ingenie ros y maquinistas de la escuadra del Norte. El barco-pez, el Goubet. así llamado por ser éste el nombre de su inventor, se sumergió desde luego en el agua de manera que pudiese acercarse á un buque acorazado y dar la vuelta en derredor del mismo, sin dejar aparecer rastro alguno fuera del agua. Luego se hundió á algunos metros de profun didad, dirigiéndose sin tropiezo á los plintos ante riormente indicados, pasando finalmente por debajo de un buque anclado, antes de volver al arsenal. Todas estas maniobras y evoluciones se verificaron sin dificultad alguna por la tripulación, con seguri dad, exactitud y rapidez maravillosas. Sin duda al guna se harán todavía algunos perfeccionamientos en el referido buque submarino, pero desde luego puede afirmarse que la marina francesa posee un aparato que parece destinado á producir una revo lución en la estrategia naval. A esto debe anadirse que el referido buque sub marino se debe por completo á la iniciativa indivi dual y á los perseverantes esfuerzos de su inventor, quien, sin ningún auxilio del Estado, ni de nadie, ha aplicado á esta obra patriótica, durante seis anos, toda su energía, toda su ciencia y toda su fortuna. —La Cámara de los diputados ha tomado últi mamente una decisión muy controvertida y que no puede dejar de dar motivo para un animado debate en la tribuna. Trátase de la previa censura respecto de las obras destinadas al teatro. ?Es necesario con servar esta censura, que hasta ahora se ha conside rado indispensable, ó bien conviene abolirla? Exis ten opiniones igualmente autorizadas en pro y en contra. Después de un detenido examen, en el curso del que han sido oídos todos los directores de teatro y la mayoría de los autores dramáticos, la comisión parlamentaria ha propuesto suprimir la censura du rante un período de tres anos, en concepto de en sayo, conservándola tan sólo respecto de los monar cas extranjeros y de sus representantes diplomáticos en Francia. Esto es un ensayo delicado que trata de hacerse, y como en la esencia es generalmente contra el go bierno existente y contra los hombres poderosos del día que se ejercita el espíritu cáustico del teatro, se duda mucho que los actuales gobernantes se desar men hasta el punto de dejarse poner libremente en caricatura. —Continúa la agitación obrera, y todos los gru pos que se dedican á las industrias relacionadas con la alimentación, panaderos, carniceros, drogueros, tocineros, pasteleros, licoreros, etc., se conciertan con el objeto de constituir un sindicato común. Los informes de los prefectos hacen prever que esta agitación se extenderá muy pronto á todos los de partamentos. Los interesados desearían que cada cL partamento, después de haber formulado sus recla maciones, enviase sus delegados á París para apoyar con su presencia las reclamaciones del sindicato cen tral, y en el caso de que todas estas peticiones fuesen desechadas, todos los grupos relacionados con la ali mentación acordarían la huelga general. —La idea fundamental del proyecto de Constans sobre la caja de retiro para obreros es esta: hay que estimular al obrero y aun obligarle en cuanto sea posible dentro de la libertad individual, que debe respetarse, á que se procure una pensión de retiro para el tiempo en que por su edad quiera ó deba dejar el trabajo. El estimulo se obtiene concediendo á los obreros que se asocien á la idea un auxilio directo que el Estado se impone como sacrificio en su favor. Sig., nifica también estímulo y favor el gravamen que para ese mismo fin se impone á los patronos. El modo indirecto de obligar al obrero consiste en admitir el supuesto legal de que se acepta el seguro con las obligaciones que consigo lleva, en tanto que por acto solemne no se manifieste lo contrario. Se establece una caja de retiro. El obrero dejará á favor de la caja un mínimum de cinco céntimos, un máximum de diez, deducidos de su haber diario, de su jornal. El patrón, ó dicho con mayor exacti tud, el empresario, anadirá de su peculio otra suma iguel á la suscrita por el obrero. El Estado suscribe una cantidad igual á los dos tercios de las dos ante riores reunidas. Imaginemos que el obrero entrega lo céntimos; el pairón entregará otros io, y el Estado 13; total, 25 céntimos diarios á favor del suscrito. Esta entrega debe prolongarse por espacio de treinta anos. Se computan los anos, en atención á las paradas de trabajo probables, de 290 días. El obrero, pues, habrá entregado anualmente de 54 á 28 francos. Con las contribuciones del patrón y del Estado, ese beneficio significa, al cabo de treinta anos, un capital suficiente para pensionar al obrero con la cantidad de 300 á Soo francos anuales. Para obtener los beneficios de la ley se requiere ser obrero francés y mayor de 25 anos. Es obrero, en concepto legal, todo ciudadano que no percibe un jornal ó salario superior á 3,000 francos anuales. Se consideran cuatro clases de obreros: de indus tria y agricultura, empleados, colonos (nnetayers) y domésticos. El extranjero no se halla comprendido en la ley, y no puede optar á sus beneficios; pero el patrono que tuviere obreros no franceses, está abligado á entregar por cada uno á la caja de retiro diez cénti mos diarios. El menor de veinticinco anos puede suscr;bir, si quiere, la entrega antes de esa edad; pero en lle gando á los veinticinco anos se liquidará su haber, no debiendo acrecentar la suma posterior. 1.a entrega de las cuotas debe ser constante. Se concede al obrero un espacio de cinco anos, durante los cuales, si suspendiere el pago de su cuota, puede anudarlo; su derecho á la pensión se retardará tanto cuanto hubiese estado suspendida la percepción de la cuota. Puede acontecer que antes de los treinta anos, por causa de enfermedad ó por motivos imprevistos é involuntarios, quede el obrero privado de trabajar. de manera que no siéndole ya posible invertir mayor suma en su cotización, quede su capital incompleto. En este caso, el obrero recibirá una tensión de so corro determinada por las sumas que consten á su favor en la caja, más el resultado proporcional de los diez céntimos que satisfacen los patronos por los obreros extranjeros, más los capitales yacentes en la caja. En la previsión del fallecimiento antes de los treinta anos, los obreros pueden asegurar un capital determinado á sus herederos legítimos. Para esto el Estado toma á su cargo el seguro so bre la vida del obrero que lo desee, pagando en su caso el suplemento de prima que fuese necesario. La libertad individual se respeta de esta forma: se presume que todo obrero quiere acogerse á la ley, y en tal concepto queda obligado á sus cargas; pero contra esta presunción se admite la protesta del obrero y su renuncia hecha ante el alcalde de la lo calidad en que resida. El dictamen de la comisión, completa estos prin cipios anadiendo que las pensiones no pueden ser objeto de cesión ni de embargo. 1NGLATERRA.—La gran comisión parlamen taria nombrada para verificar una información sobre las relaciones entre el capital y el trabajo celebra se siones desde algunos días. Han sido interrogadas varias personas que pueden considerarse como repre seniantes de la clase jornalera, y todas al parecer se han mostrado inclinadas á que se favorezca la crea ción de Consejos de conciliación, cuyos miembros serian nombrados por el Estado, al objeto de impedir óde terminar las huelgas. Todas, además, piden medidas legislativas para impedir, o por lo menos restringir rigurosamente, la inmigración de pobres extranjeros sin recursos, que en tan grande escala ocurre en Inglaterra. —Va á declararse una huelga de 20.000 obreros hojalateros en el país de Cales, en donde aquellos trabajadores reclaman aumento de salario y reduc ción en las horas de jornal. También amenazan con una huelga general los empleados de los tranvías, pero ésta será pronto conjurada gracias á las conce siones que, con oportunidad, hicieron algunas de las companías. Es probable que en breve sobre venga, asimismo, la huelga de los empleados en los caminos de hierro, quienes están muy descon tentos, siendo fundadasalgunas de sus reclamaciones. RUSIA.—E1 Gobierno imperial ha dispuesto que los pirotécnicos ingleses, empleados en el parque de Sebastopol, sean despedidos y sustituidos por fran ceses. Igualmente ha mandado que las corazas de acero para los buques de guerra rusos. y que hasta el pre sente eran construidas en establecimientos ingleses, sean en lo sucesivo encargadas á la fábrica de Creu sot (Francia). —Los notables progresos que de poco tiempo á esta parte se van realizando en la organización del ejército ruso, inspiran ciertas inquietudes en Alema nia y en Austria. Dentro de poco el ejército activo ruso y la primera reserva se elevará á más de dos millones y medio de hombres, y las demás reservas se compondrán de cinco millones de individuos. Los trabajos para extender la instrucción militar á todos los comprendidos en las reservas, adelantan rápidamente, y la construcción de armamento ad quiere considerables proporciones. AL STR1A-HUNGRIA.—Hay graves noticias de Battonya, acerca de Szegedín. Reina grande agitacien entre los trabajadores ru rales. Hace poco se amotinó el pueblo sobre la cuestión ?e jornales. La gendarmería intervino para restable cer el orden, viéndose obligada á hacer fuego sobre los grupos, resultando tres obreros muertos y siete heridos. El gobierno ha dado orden de que se refuerce la guarnición de aquella comarca. ITALIA.—La Voce della Verija asegura que el embajador de Austria en el Quirinal ha hecho varias observaciones á la Consulta tocante á la propaganda emprendida por los radicales italianos contra la tri ple alianza. Por otra parte, la extrema izquierda de la Cámara apoya con todas sus fuerzas la agitación promovida bajo sus auspicios contra la renovación de la triple alianza, agitación que constituye la base de su programa. Así el gobierno se encuentra entre dos fuegos: por un lado se le insta para que restrin ja el derecho de reuniCn, y por otro se le amenaza con violentos ataques en Montecitorio. La agitación radical da mucho que hacer al ministro del Interior, senor Nicotera. Se dice que por consideraciones in ternacionales y á pesar de la viva repugnancia de la mayor parte del gabinete, el gobierno acabará por tomar rigurosas disposiciones contra los meetings radicales. —El Osberratore Romano ha publicado la si guiente nota oficial: al-lace varios días que circulan »rumores y apreciaciones, hechas sin conocimiento Ycle causa, respecto al curso de la administración de »los bienes de la 'Santa Sede; apreciaciones y rumo »res, de los que se han hecho eco periódicos de to »das opiniones. Creernos por lo tanto oportuno de aclarar que habiéndose probado en las oficinas de »dicha administración actos de los que se derivaban »consecuencias danosas, el Padre Santo ha dispuesto »que la comisión cardenalicia, á la cual debían pre »sentarse los negocios de mayor importancia para »someterlos á su voto consultivo, ejerza en lo sucesi »yo la directa administración del patrimonio de la »Santa Sede. Además su Santidad ha suprimido el »puesto de comisario de dicha administración; y la »comisión cardenalicia, además de formar las otici »nas que de ella dependían, procede al examen con-. »cienzudo de la pasada gestión.» —El presidente del Consejo dijo que un gobierno resuelto á equilibrar los gastos é ingresos y á dedi car toda su atención á la cuestión económica, vital para Italia, no podía tener en el exterior una política de aventuras. Así es que en el tratado con la Europa central la sola libertad que ha abdicado es la de ha cer la guerra. La política de recogimiento, lo mismo en Africa que en Europa, es la disminución de los armamentos y la estipulación de alianzas que asegu ren la paz. La triple alianza, doy mi palabra de ho 416 LA ILUSTRACIÓN HISPANO-AMERICANA N: 556 nor como caballero y como ministro, anadió Rudini, no nos impone armamentos de ninguna clase. Pero esta política de recogimiento, tratándose de un gran Estado, concluyó el primer secretario de Negocies extranjeros, no es la de un desarme completo, y me nos la del aislamiento. La neutralidad de Bélgica no le basta para eximirla de las grandes fortificaciones de Amberes y del aumento constante de sus fuerzas militares. Italia, con vitales intereses en el Medite rráneo y en el Adriático, colocada entre tres grandes potencias militares, difícilmente podría conservar incólume esta neutralidad en las eventualidades del porvenir, y su conservación le impondría mayores gastos en mar y en tierra que su política de alianzas pacíficas. —La Cámara de diputados ha despachado ya to dos los presupuestos, en los cuales el ministro de Hacienda ha introducido nuevas economías, para cu brir el constante descenso de las rentas, y presentar un equilibrio entre gastos é ingresos, que puede asegurarse sea real. En el Senado, al discutirse el de Negocios extranjeros, ha vuelto á surgir un de bate bastante elevado sobre la política exterior de Italia, siempre tomando por campo la renovación de la triple alianza. Los senadores Negri y Parenzo han proclamado la neutralidad civil, la sola política favo rable á los intereses políticos y sobre todo comercia les y económicos del Reino itálico. El marqués de Alfiari se contentaría con que el nuevo pacto de la Europa central recibiese una publicidad, negada al anterior, que redactó el príncipe de Bismaick, á fin de que Francia, de quien Italia no debería ser nunca enemiga, se convenciese de ser leales las protestas de amistad del gabinete Rudini. El barón Artom, uno de los escasos colaboradores que quedan de la política del conde de Cavour, prevé que la nación francesa, si realmente quiere la paz del mundo, nada tiene que temer del tratado de la triple alianza, mientras Europa halla en él su asiento firmísimo en el continente y en el Mediterráneo. Este asiento y esta paz se han fortificado con los lazos estrechos entre Inglaterra é Italia, á que han dado publicidad, dijo el senador, los enemigos de ésta, y que sin ser un tratado de alianza ofensiva y defensiva, tienen la garantía más eficaz de una concordancia de intereses. SUIZA.—De las muchas personas que desapare cieron al ocurrir la catástrofe del ferrocarril, sola mente se ignora hoy el paradero de 3 t, y se espera que aun ha de reducirse bastante este número. Ya han s do encontrados los restos de todos los coches. BULGARIA.—La situación esmuy delicada. Con tinúa creciendo el odio contra el príncipe Fernando y el ministro Stambuloff. Se han publicado varias proclamas revolucionarias, escritas en violentísimo lenguaje, amenazando.á este último, y diciendo que en modo alguno debe permitirse le entrada en Bul garia al primero. También se amenaza de muerte á Mr. Stambuloff, anadiendo que el país no recobrará la tranquilidad mientras aquél viva. La policía ha recogido varias de estas proclamas y ha detenido á las personas más significadas contra el Gobierno. BARCELONA IMPRENTA Y LITOGRAFÍA DE LUÍS TASSO, ARCO TEATRO. 21 Y 23. SSUBLeIMEEELIXIR CABLELLOS Ae o b a in>EenLAs Casas Y My PARA LOS "f7wizDAD uAde BoToTúnico coy de PARIS. - Maces / ;G-71 VINO MOISAN REPARADOR. TÓNICO, ANTIDEPERDIDOR a la Coca del Perú y I.Cola Conviene á cuantas personas se bal'an debilitadas por la enfermedad, la fatiga, los excesos. — Tolerado por los estómagos muy delicados, puede ser administrado á los convalecientes, y á los ancianos á la dosis de una copa de Burdeos 2 veces cada dia ; á los ninos á la dosis de una copa de licor. Fi. INDIZAN, 65. Rue d'Angouléme. Paris. — Deposito I": 4, Rue Bochard de-Saron , Paris. PRECIO DE LA BOTELLA : FRANCOS Barcelona: Vicente Ferrer y Companía. En todas las Perfumerias y Peluquerías de Francia y del Extranjero. feboPor , R,ue da la VI rolvoleArros! especial PREPARADO A, •et.FAUTO. I CH. FAY, Per rural ista Paix, 41111111110111~111~ BRAGUEROS BARRER Adoptados para el Ejército. 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