No. 311 (17 oct. 1886) |
Anterior | 1 de 1 | Següent |
|
Aquesta pàgina
Tot
Subconjunt |
LUIS TASSO-EDITOR-BARCELONA
11,8VISTII MISPA190-11,
assiaddla
j
PRECIO EN TODAESPANA:
UN NÚMEINO, 25 CÉNT.— UN N0,13 PTAS
EUROPA, ASIAY ÁFRICA—JE ARO,25 `.9.)
6111C1151)A
7YCfir'5-7---.57,7\
LOS PRECIOS •k
osocA -,..,,. TODAS LAS S,4.4,_ EN CUBA, PUERTO-RICO, FILIPINAS r
s' -<-----:13111 .A*0 1.1.___As , 1 I. 53and. InraelIon• COID1611¦0/SAL119.
Y NACIONES PE AMÉRICA, C
07 Octubre 1-971., rzumero341
El tomo empieza en !E ole Enero y termita; en 31 th Diciembre
PAISAJE, COPIA DEL CUADRO DL Osco STRU I LEL
SUMARIO,:
TEXTO:
v.d proyectos dihunigrAción en DAID d. D. Federico
Reelsole.—loforate de hin Bledos, sobre el ea.' de Panamá, por
0.0.C.—De abonas están. notables. , c'r-EscrIcricIdo.—
Nuessms grabados.- Dores y versos, aculepo, 0.7.Qvielero.
—Los caradoses de abeja, novela por GlI7,2[10 Aheard.—HIstosie
de la semena.—Aounsios.
GRABADOS:
Ealssde.—ArDame Leehuellas de los caireles. El capasito.—E1 ALA
lama. (Alped.—Sela de jue,go del Easioo de AtonacA—E1 Creet
Entern.—Allsorre del,. grabadas de 'O.P. IDE
Varios proyectos de inmigración
EN LA ISLA DE CUBA.
A isla de Cuba, cuya prosperidad
y maravillosa riqueza asombraron
al mundo á mediados de este si
glo, fué, en el periodo álgido de nuestra
colonización, un pedazo de tierra que atraía
apenas las miradas de la metrópoli. Y icaso
extrano! el suelo que ha recibido, tal vez,
de entre todas las colonias europeas, du
rante la trata, mayor número de esclavos,
fue aún en el mismo pasado siglo, patria
querida de los emigrantes blancos, asilode
los espanoles que abandonaban el viejo
mundo, y hallaban en ella las costumbres
dulces y patriarcales de los pueblos dedi
cados á la ganaderia y al pequeno cultivo,
consagrándose al trabajo sin otra ayuda
658 LA ILUSTRACION. N. 311
que la de su familia, conla cualemigraba,
y porcuyo influjo sehacía permanente su
estancia en aquella apartada isla.
La prosperidad de Cuba se debe á dos
causas históricas manifiestas: á la captura
de la Habana porlos ingleses, conlo que se
abrió un periodo de libertad para la colo
nia, que sepuso en relación comercial con
el resto del mundo civilizado, iniciándose
entonces la repugnanteimportación de es
clavos africanos (1), y á la supresión de la
trata en las colonias inglesas y francesas,
hecho que produjo su ruina por la falta de
brazos que consigo trajo, mientras Cuba
continuaba pujante y vela crecer sin cesar
su producción y su riqueza. Triste es con
fesarlo: el poderle) de Cuba y los capitkles
inmensos formados en su suelo son debi
dos á la esclavitud, son producto, en su
mayor parte, de la ignominiosa trata de
hombres que ha manchado la gloria de la
colonización americana.
Dejando aparte la guerra terrible que
tantos desastres y ruinas ha ocasionado en
la grande Antilla, prescindiendo de la de
cadencia en el comercio de azúcares colo
niales, la abolición de la esclavitud ha sido
uno de los factores más influyentes de la
visible decadencia de Cuba. Hoy la aboli
ción completa del- patronato librará de la
necesidad de trabajará los negros que con
tinuaban sujetos todavía á tutela, y pronto
los propietarios no tendrán brazos para
proseguir en sus empresas agrícolas,' pues
la indolencia natural de los negros y la
vuelta á su vida primitiva, inutilizaran para
la labor aquellas masas humanas, cuya es
casez sedeja sentir cada vez más.Por esta
causa la falta de mano de obra es un pro
blema en las Antillas; los chinos-infunden
allá, como en todas partes, temor por los
graves peligros é inconvenientes que su in
migración trae consigo; no puede pensarse
en favorecer de nuevo la introducción ele
negros, porque constituye ya un peligro
social en Cuba la superioridad numérica
de la raza de color, y por otra parte los in
dios delYucatán, que tan excelentes resul
tados hablan producido en Cuba, no van
allá á causa de las muchas restricciones im
puestas por el gobierno mejicano.
Todos estos hechos son causa de medi
taciones profundas de los hombres de es
tudio y de preocupación constante en los
gobernantes, originando una profunda cri
sis en el mercado de la Isla y unadisminu
ción espantosa en la oferta de trabajo
cuando más se deja sentir su necesidad.
Esta situación angustiosa y dificil se ha
manifestadode igual modo en todas las de
más colonias de plantaciones á raiz de la
supresión de la trata y de la abolición de
la esclavitud.
De aqui han nacido todos esosproyectos
para llevar áCuba una inmigración blanca,
y con preferencia nacional, que la levante
de su presente postración y le devuelva su
(I) Esto no quiere decir que con anterioridadno
se hubiesen introducido en la Isla algunos negros
para aliviar el trabajo de los indios en el laboreo
de lasminas. Entiempo de Carlos I(i 527) fué per
mitida por primas vez la inmigración en Cuba de
mil negros esclavos,y esta gracia fue repetida en di
versas ocasiones. Según Ilumbold, los negros entra
dos en la Isla desde 52 á 763 no pasaban de
sesenta mil.
antigua esplendidez y opulencia. Lagrande
Antilla dista mucho de estar poblada; po
see grandes extensiones virgenes todavía,
y cuenta tan sólodoce habitantespor kiló
metro cuadrado, siendo asique el territorio
de Gales, con una extensión casi igual,
tiene hoy 187. La isla de Cuba puede con
tener y alimentar una población de diez 6
doce millones de almas.
Se ocurre preguntar ante todo: ?Es po
siblela aclimatación de los blancos en la
Isla de Cuba?
No esposible negar que son muchas las
dificultades y resistencias con que debe 19.-
char el europeo en aquel clima tropical;
pero á pesar de todo nuestra raza ha lo
grado aclimatars9 allá. Pruébalo el hecho
citado de la permanencia de una población
en su casi totalidad blanca, en la Isla de
Cuba, antes de nuestro siglo, cuandola pe
quena propiedad y el trabajo del dueno ha
blan hecho de ella una apacible colonia de
población. Las estadísticas últimas acusan
por otro lado la presencia de numerosa po
blación caucásica que resiste perfectamente
las inclemencias del clima y el pesado tra
bajo de la agricultura. Según el último
censo, hay en la isla 889,292 blancos. Si
es un hecho la inoculación de la fiebre
amarilla, conforme seha publicado última
mente, habremos vencido el más terrible
enemigo con que debíamos luchar en aque
llas regiones; además de que el cambio de
cultivo, las condiciones dala emigracióny
los trabajos preparatorios qüe sehagan en
la colonia, todo lo cual estudiaremos, pue
den influir en la facilidad de la aclimata
ción.
Desde el siglo pasado seViene pensando
en los medios para introducir una pobla
ción blanca numerosa en la isla de Cuba.
Yuca tiempos de Carlos I, allá porel ano
de 1523, se previno que á las personas
honradas que quisiesen fundar ingenios se
les prestasen cuatro mil pesos de la Real
Hacienda, con obligación de devolverlos á
los des anos. Sucesivamente por varias ce
dulas fueron exonerados los cosecheros del
pago de distintos derechos, y ciertos articu
los sedeclararon de libre introducción en la
isla, por ejemplo, todas las máquinas, ins
trumentos y útiles de labor y manufacturas
que sedestinasen á los plantios de algodón
(I). Una de las cédulas más notables esla
de a i de octubre de 1817 (z) publicada en
tiempo de Fernando VII, que concede así
á los espanoles como á los extranjeros que
vayan á avecindarse en Cuba quince anos
libres del pago de diezmos de los frutos
que produzcan sus tierras, y de la alcabala
en la venta de los mismos. Es curioso el
articulo primero de esta Real cédula, que
dice asi, «Todos los extranjeros que quieran
establecerse en la Isla deberán hacer cons
tar que profesan la religión católica:de lo
que están exentos los nacionales, respecto
de pitees ellos no puede recaer dada en este
punto.»
En 1794, un habanero célebre, D. Eran
(,) Ramón da la Sagra.— Historia económica
Política de !alelada Caba.—Heleana, t 83
(e) Real cédula de a deoctubre de 1817 sobre
aumentar la población blanca de la Isla de Cuba.—
Reinspresa.—Flabana. Imprenta del Gobierno y Ca
pitanía General, 1828.
cisco Arango, obtuvo fondos considerables
para favorecer una emigración peninsular
á Cuba. En 1844 la Junta de Fomento,
Agricultura y Comercio publicó un pro
grama de premios con objeto de estimular
la introducción de mejoras en la agricul
tura de la isla, y de fomentar la emigra
ción de la población blanca á sus puertos.
En 1849 se ideó un nuevo proyecto de
inmigración para llevar á Cuba familias
completas, siendo aprobado por la Reina
Isabel.
Es notabilisimo el informe fiscal sobre
el proyecto de 1844, debido al fiscal de la
Superintendencia de Cuba D. Vicente
Vázquez Queipo (e).
Comienza afirmando que la población
blanca no sirve para satisfacer las necesi
dades de la agricultura antillana. Re
cuerda los desastrosos resultados que en
esta materia han obtenido las colonias in
glesas y francesas, donde los trabajadores
europeos han sucumbido vIctirnas de los
ardores del clima tropical. «En la misma
isla de Cuba, prosigue, tenemos una por
eión de ejemplos que nos aleccionan sobre
el particular; basta recordar la desgraciada
suerte que cupo á los irlandeses que se
hicieron venir y emplearon en el ferrocarril
de Guines, al comienzode su construcción».
«De noventa catalanes jóvenes, anade, ro
bustos y endurecidos por el trabajo del
campo en su pais, traidos con grandes
gastos y establecidos por D. Miguel Stork
en su ingenio situado en una de las co
marcas más salubres de la isla, muchos
han sucumbido á los rigores del clima y
otros sehan refugiado en las poblaciones.
La mayor parte de los jóvenes que emigran
procedentes de la peninsula prefieren aco
modarse en las ciudades, cuyo tráfico es
más lucrativo y menos penoso que las la
bores rústicas.»
Son, hasta ciertopunto, muy ciertosestos
inconvenientes nacidos de la resistencia
del medio, de las dificultades de la acli
matación; pero veremos cómo es posible
en parte salvarlas ó á lo menos redimirlas.
Nos habla asimismo de otra porción de
obstáculos que estudiaremos al examinar
las facilidades y medios que pudieran in
fluir en el desarrollo de una corriente emi
gratoria europea á la isla de Cuba.
Uno de los más desgraciados ensayos de
inmigración blanca en Cuba fué el llevado
a cabo en 1853 por D. Urbano Feijóci y
Sotomayor, quier, trasportó á la grande
Antilla más de tres mil gallegos contrata-
•
dos en condiciones infelices y con pactos
verdaderamente irrisorios. El abandono,
el hambre y el cólera exterminaron aque
llos desgraciados, de los que apenas uno
volvió á su patria. Baste saber que en el
término de un mes murieron dos cientos
hombres; que muchos de ellos escaparon
á Sto. Domingo, y que el palo, el tronco
y el cepo de campana fueron usados de
(1) Informe fiscal sobre fomento dc la Población
Blanca en la isla de Cubay emancipación progresiva
de la malva, manen breve resena de lasreformas y
modificacionesque para conseguirlo convendría esta
blecer en la legislación. y constitución coloniales,
presentado á la Superintendencia General de la Real
Hacienda en diciembre de !S.s.( por el fiscal de la
misma Sr. Vázquez Queipo.—Madrid, Imprenta de
J. Martín Alegra, Cumta da Santo Domingo, i$45.
N. 311 LA ILUSTRACION. 659
unamanera cruel. La prensa de todos ma
tices, indignada, sedesató en recriminacio
nes é improperios contra la Compania que
se llamaba, desmintiendo su nombre con
sus hechos, Patriótica-Mercantil. El Mar
qués del Duero decia en las Cortes á este
propósito, «;Desgraciados gallegos que han
ido allá confiados en hacer fortuna, según
les había prometido isu fortuna! y les
da cinco duros mensuales mientras sus
negros ganan veinte duros (1).»
Después de esta ligera resena histórica
de los experimentos hechos en Cuba para
provocar una inmigración blanca, preciso
esreconocer que esempresa dificil y pre
nada de peligros, pero nos guardaremos
muy bien de afirmar que sea cosairreali
zable; y tanto es de suponer, cuanto en es
tos últimos tiempos sehan formulado tres
proyectos, que sepamos, para empujar una
corriente de emigrantes blancos hacia la
isla de Cuba, debidos respectivamente á
D. José Curbelo, á D. Arturo Cuyas y á
D. José l'erra y Capello.
En los tres hay pensamientos dignos de
estudio é ideas aprovechables, sibien nin
guno de ellos es completo ni de seguros
resultados en la práctica.
D. José Curbelo parte de la necesidad
de llevar á Cuba familias agricultoras de la
Península é islas adyacentes, ya que ade
más de estar habituadas á las labores del
campo, reunen condiciones de sobriedad y
amor al trabajo (a). «Para atraerlas, dice,
es menestercomenzar por facilitarles gratis
el trasporte á Cuba.
»Para pagar el pasaje á los inmigrantes
es necesario crear un subsidio de 8 ó so
por roo sobre los derechos de importación,
calculando que ese tanto por sois puede
producir un millón de pesos anuales con
los que puede pagarse el pasaje á 5o 6 6o
mil individuos."
Muy conformes estamos con la idea del
pasaje gratuito como base de emigración
numerosa, pero en manera alguna pode
mos aceptar este gravamen que trata de
imponerse á la colonia para subvenir á los
gastos de aquel trasporte. Este nuevo im
puesto que pesaría sobre la. colonia, con
tribuiría á aumentar la resistencia, y á dis
minuir la atracción que ejerce su suelo para
el emigrante; y con mucha más razón re
chazamos este medio, existiendo, como de
mostraremos, conocidos recursos para lo
grarel mismo objeto, ensayados con buen
éxito en otras colonias, y que no son carga
alguna para ellas.
l'ara realizar su proyecto el Sr. Cur
belo, considera indispensable crear una
Gran Junta Protectora de la Inmigración
Agrícola, á la que el gobierno cediera gra
tuitamente los terrenos baldíos que posée
y que hoy carecen de valor. Seria también
al mismo tiempo una de las atribuciones
de la Junta, el reparto equitativo de los
terrenos entre los colonos, asícomo facili
tarles los medios indicados para fabricar
(1) Isla de Cuba.—Inmigración de trabajadores
Espanoles. Documentos y memoria escrita sobre esta
materia porD. Urbano Reinó° y Sotomayor, publi
cada en la Habana en 1853. Reimpresa y adicionada
en Madrid, Imprenta de Julián Pena, 85 5.
(a) Proyecto de Inmigración Nacional para la
Isla de Cuba y de la más fácil realieacion, por José
Cimbel°. Habana, La Propaganda Literaria, 180e.
sus viviendas y darles aperos de labranza y
demás recursos de subsistencia hasta que
comenzase la producción de sus fincas. La
Junta llevaría cuenta cargando á cadauno
los gastos del anticipo. Para realizar este
proyectora debida forma seria necesario le
vantar empréstitos de las cantidades que se
fuesen necesitando, amortizables en cin
cuenta anos. Los colonos pagarlan el to
por aro anual en la forma siguiente: 6 por
oo para el interés, a por roo para la
amortización, i por roo para los siniestros
que pudiese ocurrir entre ellos y r por sao
para todos los gastos que tuviese la Junta.
Toda esta riqueza que secrearía, quedarla
afecta mancomunadamente al pago del em
préstito hasta su cancelación.
Criticando este proyecto, sólo nos toca
decir que una de las mayores atracciones
para el colono es poder ser propietario, y
que á la verdad no esmuy dueno de su
tierra quien la adquiere pesando sobre la
misma una hipoteca que responde de una
obligación completamente agena de su vo
luntad. Además, no esmucha ganga que
digamos, ofrecer en anticipo al colono una
cantidad al ro por roo de interés, y por
fuerza debe atemorizar al colono el oneroso
tanto por ciento que debesatisfacer aún en
los primeros anos en que apenas produce
su tierra y durante los cuales carece por
completo de capital.
Dos pensamientos dignos de estima se
notan en el proyecto del Sr. Curbelo, á
saber. procurar que la emigracion espanola
que se dirige á paises extranjeros sea la
que afluya á nuestras Antillas en virtud de
las ventajas que sele ofrezcan, y dejar sin
efecto en Cuba el sistema de requisitoria
de quintos, pudiendo allá el inmigrante
prestar el Servicio militar como milicia
provincial, dentro del punto de su resi
dencia.
«Una de las causas, escribe, parlas que
el emigrado no se dirige á Cuba, es la ley
de quintas de que seve libre en las repú
blicas americanas. Las familias, en general,
prefieren marcharse al extranjero, á riesgo
de todo, á tener que desprenderse de cual
quiera de sus miembros que les arranca el
servicio militar. El Gobierno debería pen
sarque antes de perder ciudadanos que
huyen de ser soldados para ir á enriquecer
otros paises con su trabajo, espreferible
otorgarles liberales concesiones á cuantos
vengan á Cuba á aumentar la población
blanca y la riqueza del país, no obligándo
les á retornar á la península., después de
estar aquí establecidos, para cumplir allá
el tiempo de servicio.
»Muchos jóvenes suelen marcharse á
Nueva York, perdiendo su estado civil, al
saber que seles reclama como quintos, y
así pierde la nación el auxilio de muchos
de sus hijos que tan útiles servicios presta
ríanen estas provincias.
"En resumen ?no presta acaso tan ina
preciable servicio á su patria el que va á
poblar y á acrecentar la riqueza de sus
colonias, luchando contra toda suerte de
penalidades y peligros, que el que en la me
trópoli, arma al brazo y sujeto á la disci
plina, contribuye á la defensa "uxterior é
interior de la patria?»
FEDERICO FAROLA.
Informe de Mr. Bigelow
SOBRE EL CANAL DE PANAMÁ.
Del informo de Mr. Bigelow, que como dele
gado de la Cámara de comercio de Nueva York
acompanó á M. de Lesseps en su reciente viaje
á Panamá, con objeto de inspeccionar el estado
de los trabajos del Canal, tomamos lo que va á
continuación:
Principia manifestando que hasta el primero
de febrero del ario actual la cantidad de mate
dales extraídos se elevaba á (4.678,858 me
troscúbicos y que quedaban aún por extraer
to5.8s t, r44 metros cúbicos. Cree que seria
aventurado, más bien dicho, una ilusión dar
porterminados conexactitud matemáticalos tra
bajos delCanal para 1889, áun cuando la Com
panía, que dispone actualmentede grandes ele
mentos de trabajo puestos en acción, aumentase
el número de dragas y trabajadores en la pro
porción que hasta el presente, porque jamás se
ha presentado ante la ciencia de los ingenieros
un problema más complicadoque la perforación
del Canal de Panamá, el. que es preciso cons
truir en pais extranjero, cuyo gobierno es dé
bil y ofrece micas garantías de estabilidad; en
una de las regiones más malsanas del globo,
donde los temblores son frecuentes, bajo un
solde fuego que sólo pueden resistir los tra
bajadores aclimatados de los trópicos y á donde
es preciso llevar de lejos las máquinas, como los
talleres para su reparación, losútiles más nece
sarios y hasta las casas que sirven de abrigo á
los trabajadores. El país no suministra más que
el terreno por donde ha de cruzarel canal.
Ese trabajo, anade Mr. Bigelow, porla enor
midad inevitable de su precio como por la
grandeza de sus resultados Materiales, no tiene
paralelo alguno en la historia de las grandes
obras humanas, y depende, portanto, de multi
tud de condiciones ,neiertas é imposibles de pre
ver; los cálculos de los ingenieros más hábiles
y experimentados no pueden pasar de meras
congeturas. Sólo sepuede ir siguiendo las lec
ciones de la experiencia; la obra está fuera del
alcance de todo cálculo científico.
La Companía está luchando concuatro gran
des problemas á cual más importante: dominar
el curso del rio Chagres haciéndolo cambiar de
dirección; romper los Andesen Culebra; defen
der la sección del canal, que sobre la costa
muy baja del Pacifico, time que avanzar como
cuatro millas en el mar, de las obstrucciones
que ocasionarían la formación de bancos de .
arena, y en finde proporcionaran la sumade tra
bajo necesario á precios razonables.
El do Chagres, en la estación de lasaguas
suele tener crecientes que se elevan de 40 á 50
pies y á veces mucho más; seria portanto impo
sible que el canal pudiese existir al lado de tan
terrible vecino; una sola inundación bastaría
para rellenado del todo y para destruir gran
parte de los trabajos. Para evitar ese gravisimo
inconveniente se estudian dos planes: el pri
mero consiste en practicar á lo largo del río una
serie de canales de derivación, que sirvan para
hacer cambiar el curso del rio, llevando sus
aguas directamenteal mar; el segundo, en con
tener toda esa masa de aguas con una gigan
tesca represa másarriba delpunto en que el do
Chagres se aproxima al canal. Ese punto es
Gamboa, donde el Chagres corre precisamente
en un valle encajonado entre colinas. Constru.
yendo una formidable represa para cerrar el
curso del rindo I,zoo metros de longitud, 430
de espesor y 45 de altura Se formará Un reci
piente de gran capacidad en el que las mayores
avenidas del Chagres quedarán 3o pifio más
abajo que la altura de la represa. En lascolinas
en que se apoye la represa se practicarán túne
les ti diferentes alturas y canales de derivación
que ',llevarán al mar esa masade aguas, hasta
LA 1L USTRAC1ON.
LA ILUSTRACION. 66i
662 LA 1LUSTRACION. N.3t1
que con d tiempo el túnel más bajo sirva de
lecho normal al río, que al otro lado de la
colina seconvertirá en riachuelo inofensivo.
El ingeniero jefe, M. Boyer, estudia en este
momento los dos planes; es probable que se
decida por el de la represa, que parece el más
seguro, y cuya construcción se facilitará con los
mismos materiales extraídos del canal. Sobre
la practicabilidad.del trabajo no existe la menor
duda, porque lo mismo se construye un dique ó
represa de proporciones pequenas, que unode
unamilla de largo de grande espesor y altura.
A 55 kilómetros de Colón se tropieza con los
Andes, que interceptan el paso del canal conla
montana llamada la Culebra, la que hay que
cortar, extrayendo de esa enorme mole 2o mi
llones de metros cúbicos de materiales sobre
ton profundidad máxima de 322 pies. Este esun
trabajo gigantesco, pero no imposible de ha
cerlo. Los empresarios están comprometidos
porto contrato á terminar la obra para el de
julio de 1889. Las excavadoras poderosas de
que disponen concluirán por extraer mensual
mente los 6 ro,000 metros cúbicos calculados
para la terminación de la obra en la fecha indi
cada. Ese trabajo se paga á 8 francos cada me
tro cúbico, y según va, no cabe la menor duda
de que quedará terminado en 1889.
Los trabajos del canalapenas han comenzado
en la parte del Pacifico, los que serán difíciles
y fastidiosos; allí hay que abrir el canal en los
arenales y terrenos fangosos de la embocadura
del Río Grande. La dificultad principal consiste
en la falta de talleres convenientes de repara
ción, y sobre todo del lugar, que es excesiva
mente mal sano; pero en cuanto al punto de
vista técnico esa parte no presenta otras dificul
tades.
La cuestión del trabajo se ha resuelto, como
en Suez, pormediada máquinas en vez del tra
bajo de brazos humanos, que sólo se emplean
como auxiliares de esos obreros gigantescos.
Hoy que hay varias excavadoras poderosas en
acción se verá en Panamá lo que en Soez,
donde el trabajo mecánicodaba una extracción
mensualde a millones de metros cúbicos, mien
tras -que la de millares de obreros sólo llegaba á
romil metros cúbicos, y donde la extracción de
los tres últimos anosfuá mucho mayor que la
de los siete primeros. Entre las excavadoras de
Panamá hay algunas que extraen hasta mil pies
cúbicospor minuto. Con tan poderosos elemen
tos no esposibledudar que los trabajos alancen
rápidamente.
En cuanto a los trabajadores, los negros de
lasAntillas y de la Luisiana resisten perfecta
mente el clima del Istmo. Hasta aquí los chinos
son poco numerosos. Los jornales varian desde
duros 2,5o, que se pagan a los negros, hasta
duros 5 que ganan los mecánicos blancos, ore
. do que no tiene nada de exorbitante.
El clima, tan mortífero para los hombres,tiene
la ventaja de ser un conservador maravilloso de
los recortes del canal porla exuberante vegeta
ción que no tardará en cubrirlos y consolidar
los. La corriente bastante rápida que en sentido
alternativamente opuesto atravesará el canalde
un Océano al otro,lo mantendrá,como una po
derosa draga, constantemente limpio. Una vez
terminado el canal, su conservación seráfácil y
poco costosa.
Queda, dice Mr. Bigelow, un punto delicado,
la cuestión financiera;"es la confianza de los
capitalistas franceses en M. de Lesseps lo que
Ion ha enriquecido conel canal de Suca, y él es
el árbitro de los destinos del futuro canal.
No esposible avaluar aún el tonelaje; se su
pone que no baje, desde el principio, de 6 millo
nes, con un derecho de r 5 francos por tonelada,
precio que seconsidera razonable. El canalde
Panamá dará poderoso impulso al comercio
universal, que pronto quintuplicará.
Por último, Mr. Bigelow termina diciendo: si
se me pregunta cuándo quedará terminado el
canal y cuánto llegará á costar, es decir, las dos
cuestiones que más interesan, responderé fran
camente que nada puedo decir sobre el particu
lar, ni hay quién lo sepa. 5Se revolverá por el
sistema de la represa en elrio Chagres ó de las
derivaciones? ?Dequé naturalezaserán lasrocas
del subsuelo de Culebra? 5Qué perfil é inclina
ción encierran los recortes de esta masa gigan
tesca? Todos estospuntos sonaún desconocidos,
siendo por tanto imposible determinar lo que
costará el canal. En una palabra, anade, lo
único que puedo decir positivamente es que no
hay ningún imposible técnico para que el canal
no quede terminado en 188g.
E. D. C.
De algunas estatuas notables.
Laconcepción de obras monumentales parece
ser característica de cierto grado de adelanto en
la civilización de los pueblos. Los antiguos eri
gieron muchas obras inmensas en honor de sus
divinidades. Para ellos la majestad de un Dios
parecíageneralmente depender de la magnitud
de su imagen; ú á lo menos expresabansiempre
conesta poder y majestad. Las estatuas más
imponentes fueronconsagradas á los dioses más
poderosos y temidos.
En el antiguo Egipto los colosos eran decora
ción esencial de los grandes templos y palacios.
Los representaban en actitud uniforme y repo
sada, tanto sentados como de pié, recto el
busto, juntas laspiernas, pegados al cuerpo los
brazos, y extendidas las manos sobre las cade
ras ó apoyadas en las rodillas.
Toda circunstancia considerada inútilera su
primida sin consideración, de modo que resal
tasen la simplicidad de las lineas yEextensión
de lassuperficies. El estiloera sobrio, amplio y
severo, y si lasestatuas representaban indivi
duos, se despojaba al punto al hombre de su
carácter terrestre para hacerle asumir el estado
divino.
Además de sus grandes pirámides, de sus
obeliscos de cien pies de altura, de sus tumbas
gigantescas y de sus innumerables y enormes
esfinges, estaba cubierto el Egipto con estatuas
altasde ciento sesenta piés, talladas én una sola
piedra.
Flerodoto menciona un coloso de Osiris que
medía noventa y tres piés. Pocos anos hace se
exhumó en Menfis una estatua de granito de
Ramses II, que debe de haber medido cuarenta
y nueve pies. Ante el vestíbulo del templo de
Luycor habla sentados cuatrocolosos semejan
tes que se elevaban hasta cuarenta piés del
suelo. Aun pueden verse no lejos de Gournah
los fragmentosde unaestatua gigante de Ram
ses- el grande, que le representa sentado. Fué
cortada en un solo pedazo de granito rosado, y
debió de tenercincuenta y siete piés de la base
á la cabeza y un peso de un millón de kiló
gramos.
Finalmente, podemos citar los dos colosos
de Metnnón que, aunque sentados, median cada
uno más de sesenta y dos pies y, contado el
pedestal, pesaban más de un millón cuatrocien
tos mil kilogramos. Los egipcios empleaban
casi exclusivamente la piedra, aunque no les era
desconocido el arte de fundir y trabajar el
bronce.
También los griegos erigieron muchas esta
tuas á sus divinidades, en la mayorparte de los
casosde bronce ó cubiertas conplacas de oro
y de marfil. Sus escultores más célebres adop
taron el tipo colosal. La Minervade Fidias tiene
treinta y siete pies. En realidad era una estatua
de madera reforzada con una armadura interior
de hierro y cubierta con láminas de oro traba
jado al martillo é incrustado de oro,y placas
de marfil finamente grabado.Tan perfectamente
juntas estaban, que fue imposible descubrir los
empates. El celebrado Júpiter Olímpico, del
mismo escultor, era de la misma manera, de
Oro y marfil; el Dios estaba sentado y tenia 40
pies de altura. Fidías construyó también varias
Minervas colosales, una de ellas, la Atenas de
Promachos, medía de cincuenta á sesenta pies.
El renombrado coloso de Bodas, obra de
Chares de Lindo, fué erigido 300 anos antes
de Cristo, en honor de Apolo. Era de bronce y
pasaba por ser una de las siete maravillas del
mundo. Descansaban los piés sobre lasdos mo
les que forman la entrada del estrecho, y los
buques, desplegadas las velas, pasaban poren
tre sus piernas.
Tenia ciento cinco piés de altura, y todas las
partes en proporción; así pocos podían abarcar
el dedo pulgar. Tardó en hacerse doce anos. .
Una escalera exteriorconducía hasta la ca
beza, desde donde podían distinguirse fácil
mente las costas de Siria, y los buques que sa
lían de las costas del Egipto se veían pormedio
de anteojos colocados en la nuca de la estatua.
A pesarde que estaba lastrada con piedras para
asegurar su estabilidad, fué destruida en parte
por 1.111 terremoto 224 anos antes de Jesús. Se
dice que sus restos fueron vendidos á un judío
que cargó goa camellos conel metal proveniente
del coloso, cosa que representa un valor apro
ximado de duros 8o,000.
Roma, especialmente bajo el imperio, erigió
muchas estatuas colosales de bronce represen
tando las más de las veces á los Cesares deifi
cados áun en vida. La de Nerón, obra de Ze
nerodo, teniarropiés. Hay una estatua de metal
amarillo en el Japón que representaá Budha
y mide cincuenta pies. En China y en la India
muchos de los ídolos gigantescos son de cali
canto óde madera toscamente labrada.
En la Edad Mediahubo varios San Cristóbal
erigidos á la entrada de los templos y también
grandes estatuas de Rolando.
En los tiempos modernos las estatuas colosa
les se han construido únicamente cuando la
distancia del punto de vista hace necesario
agrandar las proporciones. Varios artistas cele
bres han sentido á veces la necesidad de unir
la magnitud material á la de la expresión.
En la primera categoría, entre estos, estáMi
guel Angel, de quien sólo citaremos el David,
en mármol, de más de fi piés, su estatua en
bronce, de Julio II, tres veces más grande que
el modelo viviente, y su ;Moisés, obra maestra
del arte escultural moderno.
Cerca de Florencia, en Villa Patrolino, admi
ran mucho una estatua en piedra, de Júpiter
Pluvius, alta de 70 pies y debida al cincel de
Juan de Bolonia.
Casi todas las estatuas colosales recientes han
sido modeladas en bronce. Citaremosestas:
La estatua de Pedroel Grande, porFalconet,
en San Petersburgo. La figura del Czar esde ,
12 piés y de 8 la del caballo. El grupo pesa
19,800 kilógramos.
La estatua de Bavaria, cerca de. Zurich.
Alto, 52 pies y 1,5oo quintales de peso.
La virgen del Puy, por Bonasieur, 52 pies y
ro,000 kilógramos.
La estatua de Arminio, en la cumbre de Gro
tenburgo, cerca de Detmold, Westfalia, mido65
pies, sin incluir la espada, que tiene 25. Viene
luego la obra notable de Cerani: el Carlos Bo
rromeo de 76 pies de altura, y por último el
coloso de Bartholdi, la Libertad.
N.
Variedades.
Hace algún tiempo que se discute en Francia
el grave asunto del restablecimiento de los tor
N.. 3I I LA ILUSTRACION. 663 .
nos; y como por su intima relación conla mora
lidad pública interesa á todaslas naciones, va
mos á indicar aqui algunos argumentos muy
sólidos en nuestro concepto, que presenta so
bre el particular el Dr. E. Monin en un articulo
que acaba de publicar. El torno, como se sabe,
esun hospicio ú asilo de ninos abandonados y
su nombreviene de que los ninos eran deposi
tados en un cilindro de madera que presentaba
un lado cóncavo del lado de la calle y que gi
rando tan luego como el toque de unacampana
anunciaba el precioso depósito, trasladaba este
al interior del edificio, presentando entonces
hacia la calle la faz convexa. En :811 fué es
tablecido en Francia un torno cocada hospicio;
pero los grandes gastos que ocasionaban los
hizo suprimir poco á poco, de manera que para
1838 ya no quedaba ninguno. Fué entonces
cuando Larnartine exclamó: Muna legalidad que
conduce al infanticidiola al hablar de dicha su
presión; pero Juan Bautista Say y otros han de
mostrado, por el contrario, por la estadística,
que sin contribuir en modo alguno á restringir
el infanticidio, los tornos favorecen el abandono
y elevan el nivel de la ilegitimidad.
M. Monín sostiene que no solamente los
tornos tienden á aumentar el número de los
lucimientos ilegitimas, por la facilidad que
presentan para ocultar la falta de la madre y
para desembarazarse de la carga de la crianza
y educación, sinó que aprovechándose del se
creto que este medio ofrece, muchos padres de
positan en el torno áun á sus hijos legítimos,
corno se ha comprobado en el hospicio general
de Ruin, donde entraron en banos 258 ninos y
de estos tau legítimos !casi la mitad! La mor
talidad en los tornos era también muy crecida,
portérmino medio.
En resumen, los tornos favorecen la corrup
ción, libertando al hombre de todo gónero de
responsabilidad, y á la mujer de la carga de la
alimentación; lo que tiende á relajar las cos
tumbres y á hacer mayor el número dalas cor
tesanas; favorecen también el abandono de los
hijos legítimos, aumentan la cifrado la mortali
dad á causa de la alimentación artificial, y todo
esto sin lograr la disminución de los infantici
dios, como lo prueba la estadística
En una aldea de Hungría muy pobre, un
anciano, más bien desconocido que olvidado,
acaba de morir: era uno de los másnotables in
ventores de este siglo. Llamábase (nombre fatal
y cruel) fronyi.
Dicen los periódicos que por allá en 830,
Ironyi estudiaba farmacia en Pesth. Inventó los
fósforos, pero no habiendo podido conseguir,
,por carencia de dinero, un privilegio para su
invento, dejó hacer fortuna á tos que lo han ex
plotado. .
Esto escorto y terrible; pero una casualidad
ha dado á conocer informes curiosos, que per
mitirán bosquejar la figura extranamente fosfa.
recente del pobre inventor.
Ironyi era un joven sabiode cara orgullosa y
pálida, meditabunda y tranquila, cruzada por
largos bigotes brillantes, que parcelan enrojeci
dos poruna llama imaginada.
Molía muy concienzudamente en su almirez
de mármol, pero sus ojos azules lanzaban en
ocasiones relámpagos atrevidos, y su frente,
desprovista de cabellos antes de tiempo, brillaba
con un fuego desconocido.
Un dia que Ironyi estaba inclinado sobre sus
herbáceos buscando la bestiecila, encontró el
fósforo: una antorcha.
Inventó el fósforo, más terrible que la pól
vora y más útilque el coche de Pascual; el
fósforo de cabeza roja ó azul que enciende un
cigarrillo é un canón, una velad florestas y que
quema un billete de amor d una ciudad: el fós
foro, ligero coma una paja, tan grande como
un dedo de nino, y que es el eje á cuyo alrede
dor gira la vida doméstica.
Desde su aldea húngara, Ironyi pudo seguir
la marcha radiante y triunfadora de su fósforo
que ilumina al mundo.
IPudo estudiar sus perfeccionamientos, su
,grandisimo éxito, sus servicios y calcular todos
los millones acumuladosen la punta del pedacito
de madera!
Según parece era un buscador, un hombre
tenaz, masno desalentado. Inventaba, inventaba,
inventaba, como si hubiera jurado vulnero'
conseguir la fortuna y la gloria perdidas para
siempre.
iVanos esfuerzos! Nada encontraba y sus pe
nosas economías se volvian humo en invencio
nes ridículas y estériles.
El fósforo era su Marsellesa: le hahian qui
tado la llama de su genio, sin dejarle ni una
Fumador como todos los fumadores y pre
ocupados, dicen que más de una vez Ironyi tuvo
que pedir prestado fuego para encender su
vieja pipa de brezo El, cuyos fósforos,
agregados unos á otros pudierandar vuelta al.
mundo!
Refieren también que los pilluelos de la aldea,.
burlones y crueles como en todas partes, se
divertían en seguir al buen anciano gritándole:
«con perdón. senor lronyi ion tendríais en vues
tro poder un fósforo para encender mi ciga
rrillo?»
Al ruidode un fósforo rastrillado contra una
caja, se volvía prontamente como picado por
un reptily se ponía pensativo; y por la noche,
cuando el sueno huía de su pobre alcoba,
cuando el pensamiento impotente llenaba de
locura su cráneo encendido, el desgraciado vela
de repente su habitación iluminada con luces
fosforecentes.
Su vida fue miserable y su muerte terrible,
como marcada por una fatalidad que le perse
guía siempre.
Sintiendo llegar la muerte, el viejo Ironyl
hizo traer su pipa, queriendo fumar por última
vez. La llenó lentamente en sus dedos fríos y
pesados y pidió un fósforo...
No lo habla en la casa y un nino fue á bus
carlo en la vecindad.
Cuando volvió, Ironyi habla muerto, con la
cabeza inclinada sobre su vieja pipa de brezo .
Nuestros grabados.
PAISAJE, copia del cuadro de ato Strulael.
Muchos son los pintores que se dedican al
cultivo del paisaje, pero pocos los que en rea
lidad merecen el dictado de verdaderos paisa
jistas; y es que la naturaleza, maestra de toda
ensenanza, aunque sea un libro abierto, guarda
arcanos sólo posibles de descifrar porcorazones
entusiastas y privilegiados talentos, y ion tras
estudios prolijos y profundos, ralas que sue.
len desmayar todos aquellos que no poseen un
alma de superior temple.
Otto Strutzel, autor del paisaje que damos
en el presente número, forma entre los conta
dos artistas que descuellan en este dificil género
de pintura; su cuadro está concebido de un
modo grandioso, y en él compiten á porfia la
naturaleza y el arte.
ARIEONA.—Las 1111ELIAS DE Los SALVAJES.—EL
ZAPATITO.
Pocos días há fué capturado en la provincia
de Texas (Estados Unidos) el jefede los indios
apaches, los crueles indlgenas del Norte-Ame
rica, famoso por sus crueldades y por su odio á
los yankees, llamado Gerónirno, y conocido con
el nombre de Roh-Roydel Suroeste.
Los apaches, en sus correrías cometían exce
sos y crueldades inauditos. Nuestro grabado re
presenta la impresión de dolor que siente el
infeliz colono cuando, al regresar á su hogar,
encuentra tan sólo ruinas humeantes, y ve la
cabellera de su esposa arrollada á una mata, y
el zapatito de su hija abandonado en el suelo,
huellas sangrientas del paso de los apaches por
aquel sitio, que mira desde aquel momento, el
desdichado colono, con verdadero horror y que
abandona para no volver.
EL MONTEROSA (ALPES), copia del cuadro de
Miguel Ilaubbnanu.
Imponente y grandiosa es la perspectiva que
ofrece esta mole inmensa coronada de perpe
tuas nieves, entre cuyos ventisqueros han pe
recido tantos excursionistas. víctimas de su cu
riosidad ó de su amorá la ciencia, y en la falda
del cual y como buscando refugio en la sombra
del coloso se ven diseminadas rústicas vivien
das de campesinos.
iQué grande y magnífica es la naturaleza y
qué próvidal Aquello mismo que por su apa
rente esterilidad parece deberia alejar toda vida,
la da y la crea; que no otra cosadifunden las
corrientes que nacen de los hielos del Monte
rosa.
Haubtmann, impresionado por la grandiosi
dad del espectáculo, supo trasladar al lienzo y
con pasmosa verdad la escena, en la que si
bien en últimotérmino, la elevadisima montana
forma la nota culminante.
§ALA DE JUEGO DEL CASINO DE MONAGO, copia
del cuadro de Ludovico Bolielnuano.
El tristemente célebre Casino de Monaco,
donde se improvisan y desaparecen en un
santiamén cuantiosas fortunas, está situado en
la ciudad del Mismo nombre, orilla del Medite
rráneo, en el departamento de los Alpes Marí
timos. Dicha ciudad antiguamente era capital
del principado de Monaco, cedido á Francia por
el último príncipe que tuvo, en 1862, porla
cantidad de 4.000,000 de francos.
Sonlos juegos de azar los más detestables,
y con todo son también los más extendidos en
todos los pueblos, porque interesan grande
mente la concupiscencia sin ofensa del amor
propio. Que asimismo son las másfunestos, no
hay para qué esforzarnos en demostrarlo; sus
resultados, fatales para la saludy el bienestar,
hablan más elocuentemente que nosotros pu
diéramos hacerlo. En todos tiempos, los arre
batos á que exponen han hecho necesaria la
intervención de los poderes públicos, lo que,
con escándalo de la moral y baldón de quien lo
consiente, no reza para nada con el casino de
Monaco, donde se juega libre y descaradamente,
á ciencia y paciencia de las autoridades.
Las leyes romanasprohibian jugar dinero, y
no sólo negaban toda acción en pro del que
habla ganado en el juego, sinó que concedian
al perdidoso el derecho de reclamar lo que ha
bla pagado.
Porlo demás, el cuadro de Bokelmann, so
bre revelar grandes conocimientos en el dibujo
y en la composición, es un estudio verdadera
mente profundo y psicológico; bastando, para
convencerse de ello, contemplar la actitud y la
expresión de los personajes que entran en tan
compleja como bien acabada obra.
EL GREAT Enseres.
Bias atrás un periódico local publicó el si
guiente suelto:
«lla llegado á esta capital un representante
de la empresa propietaria del grandioso vapor
664 LA ILUSTRACION. N. 311 N. 311 LA ILUSTRACION. 665
SALA DE JUEGO DEL CASINO DE MONACO, COPIA DEL CUADRO DE LUDOVICO BOKELMAIN
666 LA ILUSTRACION. N. y
Leviatán, con el objeto de informarse de las
condiciones de nuestro puerto y obtener la au
torización correspondiente para que aquel co
loso de los mares pueda permanecer fondeado
en nuestra bahía durante los meses en que se
halle abierta la Exposición universal.
»Según nuestras noticias, dicho represen
tante ha visitado al senor comandantede Marina
de esta provincia, D. JuanNepomuceno
»Parece que el caso no ofrece serias dificul
tades, y que por parte de dicha autoridad se
zanjarán cuantas estén á su alcance, á fin de
que podamos conocer esta colosal maravilla de
la arquitectura naval. Su eslora ó largo 6s muy
superior al del muelle de Barcelona, y algo más
corto que el dique de Poniente; su manga exte
rior mide cerca de 40 Metros y la altura sobre
la linea de flotación unos té metros, ó sea muy
cerca de la altura t.:guiar de nuestros edificios.
»Actualmente se encuentra en Liverpool,
donde debe permanecer seis meses, y después
vendría aquí para serexhibido, como lo es allí,
instalándose á su bordo circo, teatro, restaurant
y café.
»Indudablemente la permanencia del Leviatán
en nuestras aguas será uno de los mayores
atractivos, y que bastaría por si sólo á que
visitaran esta capital gran numero de foraste
ros, ansiosos de contemplar una de lasmaravi
llas marítimas.»
Respecto á las dimensiones del Leviatán (lla
mado desde poco después de construido Great
Eastern, esto es Gran Oliente!), nuestro com
panero padeció algunos errores, como lo de
muestran los siguientes datos, extractados de
una nota oficial publicada en 1857, á poco de
haber aquel inaugurado sus servicios:
Eslora (largo) 209 metros. (Longitud del
muelle de Barcelona, unos 300 metros. Vese,
pues,que en lugar de serel Leviatán muy su
perior á éste, es 9i metros más corto. Cuanto
al dique de Poniente, tiene 64t metros de lon
gitud, ó sea 432 metros más que la de dicho
buque).
Manga (ancho) 25 metros 3o.
Puntal (alto) r8 metros.
Altura 'sobre la línea de flotación, á toda
carga, 9 metros 5,
- Altura sobre la línea de flotación, descar
gado, II metros 50.
Cuanto á otras particularidades de este fa
moso buque, véanse los datos que damos á
continuación:
Diámetro de lasruedas, z7 metros.
Altura de cada una de las cuatro máquinas
que las impulsan, 15 metros.
Fuerza nominal ele dichas cuatro máquinas,
5,400 caballos.
Diámetro dele hélice, 7 metros 3o.
Longitud del árbol de la misma, t8 metros.
Fuerza nominal de las cuatro máquinas que
mueven la hélice, 1,7oo caballos.
Desarrollo del velamen, unos 7no metros
cuadrados.
Número de palos, 7.
Número de chimeneas, 5.
Carbón que puede llevar en sus depósitos,
zo,000 toneladas.
Toneladas que desplaza el buque, 22,500.
Completaremos estos pormenores diciendo
que el Great Eastern puede embarcar de una
vez un cuerpo de ejército de in,000 hombres
junto con su equipo; que está dividido en diez
compartimientos estancos, y que lo construyó
en Milwall, cerca de Londres, la casa Scott
Rusel, con 'sujeción á los planos del eminente
ingeniero naval Mr. Brunel.
Flores y Tersos.
EN EL ALBUR DE LA SENORITA J. SALAS.
El Poeta.—Para el álbum de Julia
•tener quisiera,
cansatita de mimbres
de flores llena,
que aunque sencillo
el obsequio seria
de Julia digno.
La Musa.—Pero á falta de flores,
bardo, tus versos
en las hojas del álbum
tienen un puesto;
y tú no ignoras,
que son flores del alma
las dulces trovas.
El Pacto. —Y si Julia me es)jo
flores y versos,
porque á todo, las bellas,
tienen derecho:
si aspira á tanto,
?dónde encuentro lasflores?...
LaMusa.—?Dónde? en el campo.
El Poeta.—En el campo se encuentran
flores silvestres,
campanillas azules
de vida breve;
y para un álbum,
no son propias las flores
que hay ed el campo.
LaMusa.—Si lasflores silvestres
valen tan poco,
tus cantares olvidas
pronto, muy pronto;
pues yo recuerdo,
que á unaflor campesina
dijiste en verso:
—<,Florecilla inocente
de la montana,
que olvidada y sin nombre
la vida pasas;
amasaspires
á vivir en el seno
de los jardines.
»?De qué sirve á la ro=a
ser la primera
en el huerto florido
de Manita bella,
si aunque sultana,
es su vida la vida
de las esclavas?
»Y esla vida en el bosque
tan inocente,
como son los suspiros
del aura leve:
ella estan libre,
que la envidian las flores
de los jardines.
»Si en el huerto de Arninta
lugarno ocupas,
y en el bosque tus gracias
humilde ocultas;
con tumod.stia,
apacible estu vida,
tu dicha cierta.
»Es verdad que tu nombre
todos ignoran,
porque nombreno llevas,
flor pudorosa;
asnino te importe,
tu modestia estrenada
vale cien nombres.
',Florecilla silvestre
que el bosque habitas,
olvidada y sin nombre,
jamás cautiva,
'por Dios! no aspires
á vivir en el seno
de los jardines.»
?Dime, bardo, recuerdas
esas estrofas,
ramillete de flores
de bellas formas,
versos que ensenar,
los sublimes encantos
de la modestia?...
El Poeta.—Uno tarde de Estío
vi en la montana,
campanillas azules,
rojas y blancas;
flores modestas
que el aroma contienen
dolo inocencia.
Y fue tanto el hechizo
de aquellas flores
esmaltando el follaje
del verde bosque;
tal mi embeleso,
que esas pobres estrofas
compuse al vuelo...
La Musa.—Y si Julia es modesta
como lasflores
que en las tardes adornan
el verde bosque;
di ?por que dudas
que esas flores acepte
la hermosa Julia?...
Vete al campo y reune
flores silvestres
que en las hojas del álbum
colocar puedes;
y tendrás, luego
que este diálogo escribas,
floresy versos.
J. QUINTERO.
Los cazadores de abejas.
POR
GUSTAVO AIMARD.
UN ENCUENTRO zu El FARWEST.
Desde el descubrimiento de los ricos placeres
de California y del rioFraser, la America del
Norte ha entrado enano vía de trasformación
tan activa y la civilización ha adelantadoen ella
por modo tan estupendo, que á los poetas y á
los amantes de los grandes espectáculos de la
naturaleza no les queda ya sino una comarca,
todavia casi desconocida en lo presente, donde
puedan gozar de la vistamajestuosa y sublime
de las misteriosas savanas del Nuevo Mundo.
En ella es donde se desarrollan á sus deslum
brados ojos, con sus contrastes conmovedores
y sus arrobadoras armonías, esosinconmensu
rables océanos de verdor ó de arenaque, bajo la
mirada del Omnipotente,seextienden hasta lo
infinito, silenciosos, sombríos y amenazador..
Esa contaren, cuyos ecos no ha despertado
aún la piqueta del minero, es el Far West, esto
es, el Oeste lejano.
Los indios la senorean todavía; al galope de
N. 311 LA 1LUSTRACION. 667
caballos tan indómitos como ellos, recorren en
todasdirecciones aquellas inmensas soledades,
de las que conocen todos los misterios, y seli
bran á la caza del bisonte y del caballo selvá
tico, ó guerrean entre sí, 6 persiguen de muerte
á los cazadores y aventureros blancos que se
atreven á internarse en ese último y formidable
refugio de los cobrizos.
Corría el 27 de julio de 858. Tres horas poco
más6 menos antes de ponerse el sol, un indi
viduo, ginete en magnifico corcel, caminaba
indolentemente por la orilla del rio Vermejo,
afluente perdido del río Grande del Norte, en
el cual vierte sus aguas después de un curso de
setenta á ochenta leguas al través del desierto.
El mencionado ginete frisaba conlos treinta,
vestía el traje de cuero de los cazadores mejica
nos, era de estatura aventajada y esbelta, de
porte elegante y movimientos desembarazados,
y sus facciones eran tan nobles, correctas,
enérgicas y al par tan francas y bondadosas, que
desde luego despertaban el respeto y la simpa
tía. Además, sus azules ojos, de mirar lánguido
y velado como el de la mujer, la rubia y abun
dante cabellera que cual cascada de rizos le
desbordaba por debajo de lasalas de su som
brero de piel de vicuna, y el cutis, que por
su blancura mate hacía contraste con el color
aceitunado un sien no es broncIneo peculiar de
los mejicanos, daban pié á sospechar que no
había visto la luz primera bajo el ardoroso sol
de la América espanola.
Aquel hombre, á pesarde su apariencia tran
quila y poco temible, de su semi afeminada
forma y de la fina y casi diáfana epidermis de
sus blancas manos, escondía nervios de aceroy
un valor imperturbable.
En el momento en que le presentamos en
escena, nuestro personaje parece dormitar sobre
su cabalgadura, la cual aprovechándose de la
libertad en que le deja su amo, se detiene acá
y allá para ramonear las yerbas que, encarruja
das por el sol, encuentra en su camino.
El sitio pordonde pasaba el ginete era una
llanura bastante extensa, partida en dos mitades
casi iguales por el líoVermejo, cuyas orillas
son por demás escarpadas y á lo largo de las
cuales surgen penascos escuetos y plomizos.
Corre dicha llanura entre dos cadenas de co
linas que se elevan á derechaé izquierda descri
biendo ondulaciones que en el horizonte termi
nan en elevadísimos picachos cubiertos de nieve,
que en el dio y en la hora á que nos referimos,el
sol poniente los matizaba de purpúreos vislum
bres.
No obstantesu somnolencia real 6 fingida, el
ginete entreabría los ojos de vez en cuando, y,
sin volver la cabeza, paseaba en torno des! una
mirada escudrinadora, sinque poresto un mús
culo de su rostro revelase la más mínima apre
hensión, aprehensión que, por otra parte, hu
biera sido bien disculpable cesan región donde
el !aguar esel enemigo menos temible para el
hombre.
El viajero ó cazador, pues todavía ignoramos
quién es, proseguiasu camino á paso cadavez
más lento é indolente, cuando al encontrarseno
Cuarenta metros de un tormo que, cual solitario
centinela, al pié del ríoVermejo se eleVaba, de
detrás de dicho torno, donde probablemente
estaba al acecho, salió á medias un hombre ar
mado de un rifle americano, y después de mi
- mor por breves instantes y conatención profunda
alviajero, apuntó á este el arma e hizo fuego.
Alcanzado sin duda por la traidora bala, el
ginme se irguió sobre snsilla, lanzó un gritotan
pronto ahogado como proferido, abrió los bra
zos,faltáronle los estribos y cayórodando sobre
la yerba, donde, después de algunas convulsio
nes, permaneció inmóvil.
El caballo, despavorido, se encabritó, tiró al
gunas .coces al aire, y huyó á escape hacia los
bosques de que estaban pobladas las colinas,
no tardando en desaparecer entre la espesura.
En derribando costas certera puntería á la
víctima, el asesino descansó en el suelo la cu
lata de su rifle, se quitó su sombrero de piel de
vicuna, se enjugó la frente y murmuró con ex
presión de vanidad satisfecha:
—ICanariol lo que es esta vez dudo que lo
cuente: debo de haberle roto el espinazo. Mag
nífico tiro, á fe mia; y esos botarates que me
sostenian en la venta que erabrujo y que si no
cargaba yo mi rifle con una bala de plata no
lograría matarle ?qué van á decir ahora al verle
tendido? Ea, mehe ganado lealmente los cien
pesos, aunque no sin trabajo. iBendita sea la
Virgen' prometo mostrarme agradecido á ésta
porla protección que me ha dispensado.
Durante este monólogo, el asesino había car
gado de nuevo y con todo cuidado su rifle.
Luego, sentándose en un mogote de césped,
prosiguió:
estoyrendido de haberle acechado por
espacio de tanto tiempo. 1Si fuese á cercio
rarme de que está bien muerto? iTatel jno fal
taría sinó que todavía respirase y me largara
una cuchillada! 'Guarda Pablo! prefiero esperar
aquí: tranquilo mientras me estoy fumando un
pajilla; si dentro donen hora no se ha meneado,
será que efectivamente está muerto, y entonces
iré allá. Nadame apresura.
Luego, con ademán del todo tranquilo y son
riendo de un modo infernal, sacó de su fal
triquera un pellizco de picadura, lió un pajillo,
lo encendió y se puso á fumar con la mayor
indiferencia, en tanto con el rabillo del ojo con
templaba al cadáver que á pocos pasos de él
yacia.
Aprovechemos nosotros este momento de re
poso para hacer trabar al lector mis amplio
conocimiento contan interesante individuo.
Era éste hombre de talla algo más que me
diana, anchos hombros y musculatura hercú
lea, de frenté deprimida y achatada como la de
las fieras, nariz larga y encorvada, boca grande,
labios delgados, dientes colmilludos y mal ah
orados, y ojos pequenos é incoloros y de mi
rar bizco que imprimían á su semblante una
expresión siniestra. Vestía traje de cazador,
parecido al del ginetc derribado, es decir calzo
nerasde cuero que le llegaban hasta lasrodillas,
cenidas á los lomos con unafaja de seda, botas
vaqueras y unaespecie de blusa, también de
cuero, abierta al pecho y con sólo medias man
gas. Del lado izquierdo le pendía un machete
sin vaina, sujetado por una anilla de hierro, y
al lado derecho llevaba una cacerina de cuero
de bisonte, al parecer bien repleta, pendiente
de una delgada correa terciada. A su lado, en
el suelo, se veía un sarape de fabricación india,
de colores chillones y entreverados.
Trascurrido que hubo hora y media, ú más,
nuestro personaje, que conla colilla de un pa
lillo encendia otro, pareció por fin resuelto á
encaminarse hacia donde yacía el cuerpo de
aquel á quien tan traidoramente había qui
tado la vida, para asegurarse de si estaba bien
muerto.
Sin embargo el ginete, desde que se cayera
de su cabalgadura, no había hecho el más leve
movimento. Demás, los zopilotes y los candores,
atraídos sin duda porel hedor del cadáver, em
pezaban ti revolotear encima de éste, descri
biendo grandes círculos y lanzando gritos roncos
y discordantes.
En esto, el sol, semejante á un globo de
fuego, estaba ya próximo á desaparecer tras el
horizonte, y, porlo tanto; era indispensable to
mar una resolución definitiva.
—iBahl murmuró el asesino, levantándose de
mala gana, á la hora de ahora debe estar bien
muerto; de nó, preciso sería que tuviese el alma
enclavijada en el vientre. Vamos allá. Sin em
bargo, como la prudencia es madre de la segu
ridad, seamos prudentes.
Y, como en apoyo de este argumento, tiró
de su jarretera el afilado cuchillo que todo me
jicano lleva en ella para cortar la reata si algún
enemigo le arroja el lazo al cuello, y después
de doblar la hoja sobre una piedra para cercio
rarse de que la punta no sehabla roto,echó á
andar hacia el inanimado cuerpo de la víctima.
Pero en los desiertos americanos priva un
axioma cuya exactitud conocen todos, y es que
elcamino máscorto de un punto á otro esla linea
curva: guardase, pues, muy bien de no ponerlo
en práctica nuestro individuo. En efecto, éste
describió un largo rodeo, se acercó poquito á
poco, casi de puntillas y con el cuchillo levan
tado, deteniéndose á cada paso para vigilar al
cadáver y estar pronto á huir al más leve mo
vimiento de éste. Empero fueron inútiles tan
minuciosas precauciones; el difunto conservósu
inmovilidad marmórea. Llegó pues el descono
cido hasta casi tocarlo, 'sin que circunstancia
alguna revelase que al infeliz tendido en el suelo
le quedaba un soplo de vida.
El asesino cruzó los brazos, fijó los ojos en
el cadáver, que estaba boca abajo, y dijo para
sus adentras:
—Muerto y bien muerto está; lástima, pues
era un valiente á quien nunca me hubiera atre
vido á atacar á rostro descubierto.Peroel hom
bre honrado e-s esclavo de su palabra; me han
pagado, y no mecabíasinó cumplir mi compro
miso. Mas, es singular, no veo sangre. !Bah!
el derrame debe de haber sido interno. Mejor,
así habrá padecido menos. Con todo, para
mayor seguridad voy á clavarle micuchillo en
tre hombro y hombro, aunque no hay peligro
de que reviva; pero el hombre honrado eses
clavo de su palabra y no hay que enganar á
quien paga.
Formulado este monólogo, el matador hincó
la rodillaen tierra, se inclinó hasta el cadáver,
y apoyando la mano derecha en uno de los
hombros de éste, levantó el cuchillo; mas de
improviso y por medio de un movimiento de
inusitada rapidez, el supuesto difunto se puso
en píé, dió un brinco conla ligereza del jaguar,
y, derribando al estupefacto asesino, agarró á
éste porla garganta, le puso la rodilla sobre el
pecho y le arrebató el cuchillo antes de que el
aturrullado bergante sediese cata de lo que le
pasaba.
—IHola! compadre, dijo entonces y con voz
zumbona el ginete, un momento si le place
icuerpo de Cristo!
La escena que acabamos de describrir había
pasado en menos tiempo que el que hemos em
pleado para narrarla.
No obstante lo rápido é inesperado del ata
que, el otro estaba por demás acostumbrado á
tales extranas peripecias, en situaciones pareci
das, para no recobrar casi instantáneamente el
dominio de si propio.
—11-lel compadre, prosiguió el funde, tqué
me dice V. de esto?
—?Yo? respondió con sonrisa burlona el ase
sino, puesdigo que ha hilado V. muydelgado.
—He sido tan astuto como V. ?no le parece?
—Más; sin embargoestaba en la creenciade
que le habla matado.
Y luego, hablando conSigo mismo, murmuró
el asesino:
—Pues los otros -tenían razón; yo soy el bes
tia; otra vez tomaré una bala de plata, es más
seguro.
--tQué está V diciendo ahl? le preguntó el
ginete.
—tLe interesa á V. el saberlo?
—Una vez que se lo pregunto...
—Pues decía que otra vez tomaré una bala
de plata.
—t Para qué?
—ITomal para matarle á V.
—?Para matarme? 'qué locura! tcrée V. que
voy á dejarle libre?
—No lo supongo, tanto más cuanto obraría
V. muymal si lo hiciese.
—tPorque me matarla V.?
668 LA ILUSTRACION. N. 311
—Lo másantes posible.
—?Tanto odio me lleva?
—Ni esto.
—?Con qué fin, entonces?
—;Canario! el hombre honrado esesclavo de
su palabra.
El ginete envolvió á su contrario en una in
tensa mirada, v después de menear la cabeza
con ademán pensativo, prosiguió.
—tMe promete V., si le-dejo interinamente
libre, queso intentará escapar?
—Se lo prometo, con tanto mayor placer
cuanto, se lo confieso á V., esta posición me
fatiga.
—Levántese V., dijo entonces el ginete, ha
ciendo lo mismo.
—in! exclamó el otro, poniéndose apresura
damente en pié y dando un resoplido de satis
facción !qué bueno es estar libre!
—?Verdad que si? ?Ahora quiere V. que
echemos un párrafo?
—?Yo? respondió éste con ademán inocente,
en nada.
—Es falso, esta usted pensando en asesi
narme.
—Vaya un demonio de hombre, murmuró el
otro para silo adentros; adivina los pensamien
tos más ocultos; no estoyseguro á su lado.
—1Está V. dispuesto á responder franca y
lealmente? preguntón! ginete.
—En cuanto quepa.
----Es decir: con tal que no le obligue á V. á
mentir su propio interés.
—iZape! senor, nadie revuelve contra sí sus
propias armas.
—Es cierto. ?Quién esV.?
—Senor, respondió el bandido irguiéndose
conaltivez, tengo la honra de ser mejicano;
madre era india opata, y padre un caballero de
Guadalupe.
—Perfectamente; pero esto nada me ilustra
respecto de V.
—tQué quiere Y. senoría? los tiempos an
dan mal, y como los grinjos pagan veinte pe
sos poruna caballera, y á uno le apremia la
necesidad... Pero, se lo juro á V., caballero,
nunca acudo á este extremo sinó en último
apuro.
—Pía! y dígame ?V. me conoce?
—De fama, pero personalmente, hasta ahora.
—?Tiene V. algún resentimiento contra mi?
—Ya me ha cabido la honra de decirle á Y.
que nó.
—Entonces ?por qué ha querido V. asesi
narme?
—iYo, senoría exclamó el bandido con
muestras de admiración. !Yo asesinar á V.b
inunca!
—iComo! tunante, repuso el ginete frun
ciendo el ceno ?y V. se atreve á sustentar se
mejante impostura cuando por cuatro veces
distintas he servido ya de blanco á su rine y
hoy mismo me ha disparado V. una bala?
ea
—De milamores, caballero.
Los dos enemigos se sentaron mano á mano
como si tal cosa.
Este es unode los distintivosdel carácter me
jicano: entre este pueblo se ha encarnado de
tal suerte e] asesinato en lascostumbres, que no
causa la más minima adnUración. A menudo el
hombreque ha corridoriesgo de caer víctima de
unaemboscada, no siente escrúpulo en estre
char la mano del que le ha armado el lazo, pre
viendo que puede llegar dia en que él este á su
vez llamado á desempenar el papel de ase
sino.
En el caso que historiamos, no era en modo
alguno esta consideración la que movía al ginete
á obrar como lo estaba haciendo, sinó que le
impulsaba un poderoso motivo que pronto co
noceremos; demás, á pesar de su aparente indi
ferencia, éste no se babía sentado sin marcado
disgusto al lado del bandido, el cual sólo sentía
un remordimiento, el de haber errado el golpe,
si bien in palto hacía propósito de desquitarse
cuanto antes, tomando para ello las más minu
ciosas precauciones.
—?En qué está V. pensando? preguntó de
improviso el ginete al asesino.
30 40 50
EL GREAT EASTERN.
— iAhl senoría, prosiguió aquel con ese tono
llorón que tan bien saben tomar los mejicanos,
he sido muy desgraciado.
—tConque ha sido V.desgraciado, senor?...
Pero me parece que se ha olvidado V. de de
cirme cómo se llamaba.
—Mi nombrees muyoscuro, senoría; mas ya
que V. desea saberlo, digo que me llamo To
nillo el Zapote, para servir á V.
—Gracias, senor Zapote; puede V. prose
guir.
—líe tenido muchos oficios: sucesivamente
he sido lépero, muletero, maromeroy soldado.
Desgraciadamente soy un poco susceptible, y
cuando me encolerizo se me van las manos.
Esto ha sido causa de que hayacortado á cinco
ó seis individuos bastante imprudentes para
buscarme camorra, y de que, porende, el juez
se amoscase y á pretexto de que yo debía seis
muertes quisiese condenarme á garrote. En
tonces, al ver que mis conciudadanos no,. me
conocían y que la civilización no sabia apre
darme en lo que valgo, me refugié en el de
sierto y me hice cazador...
--tDe hombres? interrumpió con sarcasmo
el ginete.
—PermítameV., sanuda, respondió con ve
hemencia el Zapote, esto no es lo mismo; he
disparado sobre V., escierto, y esprobable que
lo repita: pero nunca, y esto se lo juro por la,
parte de paraíso que me corresponda, me ha
pasado por las mientes asesinar á V. ?Es posi
ble que yo, un caballero, le haya merecido tan
mala opinión, senoría?
—iQué pretendía V. pues al tomarme por
blanco?
--Matar á V., senoría; nada más.
—.IN° era eso un asesinato?
—Ni por pienso, senoría,,sino un negocio.
—?Cómo se entiende?
—El hombre honrado es esclavo de su pala
bra, y como me habían pagado...
—?Para que me matase V.?
—Esto es, respondió el Zapote; y V. com
prenderá que en este caso me veía obligado á
cumplir mi compromiso.
Hubo una pausa de oliendo; de fijo que se
mejante argumento no era tan concluyente para
el ginete como para el lepero.
—Acabemos de una vez, dijo aquel al cabo
de un rato.
—Esto pido, senoría.
LA ILUSTRACION.
LUÍS TASSO SERRA, EDITOR.—BARCELONA.
C4-A_ X» 1:«. W• 3NC
POR ERCKMANN-ClIATRIAN
ICIACION ADORNADA CON 25 GRABADOS.-4 REALES EN TODA ESP \NA.
iEl diablo predicador! exclamó Frionnat.
El médico Laurent.
•
61c,
Era un gendarme.
'HI!l..1 II
aif
„ovo,
!/1 !f
MUESTRA DE LOS GRABADOS.
Gaspar venta descansar de sus fatigas.
670 LA I LUSTRACION. N: 311
—éV. reconoce que está en mipoder?
—Dificil me seria sostener lo contrario.
—Perfectamente; y como, según V. mismo
ha confesado, ha disparado V. sobre mi con la
intención de matarme, matándole yo á V., no
haría sino usar de represalias.
—Ha razonado V. admirablemente, caba
llero, repuso el Zapote, y demostrará sermuy
cuerdo si obra de esta suerte.
El gineta miró con sorpresa á su interlocu
tor, y continuó:
—11.suego nada le importa á V. morir?
—Poco á poco, senoría, objetó el otro; no es
que yo no sienta el morirme ni mucho menos;
pero soy buen jugador y como á tal pegote que
he perdido.
El ginete pareció meditar; luego anadió:
—11" si revea de atravesarle la garganta con
este cuchillo, le devolviera la libertad, qué ha
ría V.?
—Lo repito, respondió el bandido, meneando
tristemente la cabeza, le mataría á V.; el
hombre honrado es esclavo de su palabra, y
como á tal no puedo abusarde la confianza de
los que me proporcionan ocupación, pena de
perder mi crédito.
—?Tanto dinero le han dado á V. para que
me mataral preguntó el ginete echándose á
reir.
—Yo mucho, pero la necesidad pbliga; me
han dado cien pesos.
—?Sólo cien pesos? dijo el ginete prolon
gando con desdén los labios; vaya una bicoca:
siempre me he creído valer mucho más.
—Infinitamentemás,senoría, sobre todo si se
considera lo erizada de peligros que está la eje
cución; pero otra vez me proveeré de una bala
de plata.
—Es V. un mentecato, compadre; lo mismo
que hoyas conseguirá V. matarme en adelante;
medite V. sobre lo que acaba de ocurrirle, y
atienda que, harto con haber sido silbar las
cuatro balas que V. me ha disparado, me he
propuesto conocerle y lo he logrado.
—Cierto es. Y dígame V., caballero, lquizá
no sospechaba V. que yo me encontraba tan á
sus alcances?
—Ni menos quiero preguntar á V. el nombre
de quien le ha encargado mimuerte, reposo con
desdén el ginete. TomeV., ahi va su cuchillo,
para nada lo necesito; márchese V., le despre
cio demasiado para temerle. Adiós.
En pronunciando estas palabras, el ginete se
levantó, y conademán lleno de majestad y de
desdén indicó al bandido que se marchase.
El lépero permanecióinmóvil porespacio de
algunos segundos; luego hizo una profunda
cortesía á su generoso enemigo, y con vozun
si esno es conmovida, dijo:
—Gracias, senoría; vale V. másque yo; pero
lo mismo da, yo le demostraré que no soy tan
malvado como V. supone y que en mi pecho
alienta todavía algo noble.
El ginete volvió la espalda al bandido sin res
ponder palabra.
—No me cree, murmuró el Zapote, mientras
con expresión de que sus facciones parecían in
capaces, meseta de tristeza y de gratitud, miraba
como aquel iba alejándose. No me cree; yen
verdad lisos qué habla de dar crédito á mis pa
labras? Sin embargo el hombre honrado es
esclavo de la suya, y quiero demostrarle que'
todavía no me conoce. Adelante.
Alentado porestas reflexiones, el bandido se
encaminó de nuevo hacia la penatras la cual se
había emboscado para acechar al ginete, y des
pués de recojer su rifle se dirigió á una canada
próxima, desató un caballo que escila ocultara,
y en subiéndose sobre este se alejó al galope,
no sin volver la vista atrás y murmurar con
acento de admiración verdadera:
— iQué hambre! !vaya una naturaleza de
bronce! lástima que le mataran al amparo de
un zarzal como semata al antílope. iVive Dios!
esto no sucederá mientras yo pueda impedirlo,
á fe de Zapote.
Luego el bandido atravesó el vado del rio
Vermejo, y á poco desapareció al través de las
altas yerbas que poblaban la orillaopuesta.
Cuando el desconocido estuvo seguro de que
el lépero había desaparecido, calculó la hora
por la desmesuradamente larga sombra que
proyectaban los árboles, y después de pasear en
torno de si una mirada investigadora, dió un
prolongado y agudo silbido, que repercutió de
eco coceo. Pocos segundos después se oyó á
lo lejos un relincho seguido de precipitado ga
lope parecido al lejano rumor del trueno, y á
poco apareció en medio de las malezas, que
aplastó bajo el peso de sus remos, el caballo
del desconocido. El noble animal se detuvo en
el linde del cercano bosque, aspiró con fuerza el
aire, alargó el cuello, volvió la cabeza en todas
direcciones, dió algunas corvetas, y echando á
correr haciasu amo, parase al lado de este y le
miró coninteligentes ojos. El joven dió algunas
palmadas á su cabalgadura, al tiempo que le
dirigía frases carinosas, y después de apretarle
la cincha, saltó sobre la silla y anudó la marcha;
pero en lugar de seguir orillando el río Verme)°,
volvida la espalda á la corriente y se alejó en di
rección de las montanas.
El aspecto del desconocido habla cambiado
porcompleto: no era ya el hombre que el lector
ha visto en un principio, sonoliento y vacilante
sobre su cabalgadura, á la voluntad de la cual
parecía entregado; nó, ahora iba erguido y
firme, y su rostro tenía una expresión seria y
meditabunda; con la mirada escudrinaba en
todas direcciones el paisaje, cual si hubiese
querido sorprender los misterios del intrincado
bosque en que iba á penetrar; conel cuello un
tanto estirado y el oído atenio espiaba el más
leve rumor, y con la mano puesta en el gatillo
de su rifle estaba pronto á hacer fuego.
Tanto y tan súbitamente había cambiado el
ginete, que no parecía sino que la singular es
cena á que el lector ha asistido, era solamente
una de tantas peripecias sin importancia á que
su vida aventurera en el desierto le exponía de
continuo, y que ahora iba á arrostrar peligros
realmente serios. ,
Es LA SELVA.
El desconocido seinternó en una intrincada
selva cuyas últimas ramificaciones iban á morir
casi en las aguas del río Verrnejo.
Los europeos que no han visto la selvas del
Nuevo Mundo, no pueden ni remotamente for
marse idea de ellas. En América los árboles
crecen al acaso, se cruzan, se entrelazan, de
jando, en ocasiones, anchos espacios com
pletamente sembrados de árboles muertos, de
rribados y amontonados de la manera más
caprichosa. Aquí, á trechos, descúbrese el suelo,
fértil y fecundo; allí yérguese un grupo de se
culares y corpulentos árboles sostenidos por
bejucos enroscados á sus troncos y que con el
tiempo adquieren el grosor de su primitivo
apoyo La diversidad de follaje es infinita y
ofrece agradable contraste. Arboles hay que en
el hueco de sus troncos esconden un fiemo
formado por el residuo de sus hojas y de sus
ramas medio muertas, que encierra el germen
de los que han de reemplazarles; otros, agobia
dos bajo el peso de los siglos, la naturaleza ha
querido, al parecer, ponerlos al abrigo de las
injurias del tiempo cubriéndolos conun manto
de pardusco moho que cuelga en largos festones
desde las ramas hasta el suelo, dándoles fantás
tica apariencia. El piso de aquellas selvas, for
mado por el humus de los árboles caldos
durante siglos y siglos, es pordemás desigual;
ora se eleva en forma de montana, ora sepre
senta sumamente bajo y lleno de pantanos en
cuyas cenagosas aguas viven horribles aligato
res que serevuelcan casaverdoso fango y en
medio de cuyos fétidos vapores zumban millones
de mosquitos; ora se extiende hasta lo infinito
con regularidad y monotonia desesperadoras.
Cruzan y riegan aquellos desconocidos de
siertos innumerables é ignorados ríos cuya si
lenciosa Corriente no arrastra consigo más que
á los cisnes negros que á citase abandonan con
indolencia, en tantolos flamencos rosa, posados
en sus márgenes, pescan filosóficamente su co
mida con ademán beatífico y los ojos entor
nados. -
De vez en cuando descúbrense paisajes pin
torescos y deliciosamente agrestes, y por
doquier óyense rumores indecibles que llenan
los espacios de aquellas regiones misteriosas;
voz de la soledad, cántico solemne de los mun
dos invisibles creados por el Todopoderoso.
Ea el seno de tan temibles selvas es donde
se refugian las fieras y los reptiles que tanto
abundan en Méjico; selvas llenas de seculares
senderos que van á parar todos en ignorados
abrevaderos donde acuden á apagar su sed
jaguares y bisontes.
iAy del temerario que penetra ene?inextrica
ble dédalo de aquellas inmensas selvas sin ir
acompanado de un guía experto! Tras inauditos
tormentos sucumbirá bajo las garras de las
fieras. iCuántos exploradores atrevidos han pe
recido de esta suerte, sin que hayahabido po
sibilidad de descorrer el misterioso velo que
ocultaba su mísero y desastrado fin! Sus blan
queados huesos encontradosal pié de un árbol,
sólo indican á los que dan con ellos, que allí
sucumbieron algunos hombres en medio de los
dolores más terribles y que quizás igual muerte
las espera á ellos mismos.
El desconocido debía de ser huésped habitual
de la selva en que había penetrado tan audaz
mente en el instante en que el sol, próximo á
desaparecer tras el horizonte, iba á dar paso á
las tinieblas, tinieblas todavía más densas bajo
erfrondosofollaje dolos árboles, que ni áun en
mitad del día dan paso sinó á una luz indecisa.
Ligeramente echadohaciaadelante, avizore?
ojoy conel nido atento, el desconocido avanzó
conla rapidez que le permitía la configuración
del terreno, siguiendo sin vadlar las innumera
blesrevueltas de un senderode fieras cuya pista
apenas sedistinguía entre lasaltas yerbas.
Por espacio de algunas horas y sin acortare?
paso de su cabalgadura, siguió aquel internán
doseen la selva, cruzando vados y franqueando
escarpados torrentes al espeluznante són de los
sordos rugidos de los jaguares y los irónicos
maullidos de los gatos monteses, que parecían
perseguirle con sus amenasadores aullidos.
Mas el ginete, despreciando tales gritos y ru
mores y á pesar de que la selva adquiría un
aspecto cada vez más salvaje y terrible, seguía
impávido adelante.
A los zarzales y arbustos habían sucedido
mahoganis gigantescos, encinas nodulares y
anacardos, cuyas sombrías ramas formaban
bóvedas de verdura de ochenta pies de alto, y
el sendero, ya más ancho, se dirigía en suave
pendiente hacia una colina ni alta ni baja y
completamente escueta. El ginete, al llegar al
pié de esta, detuvo su caballo, y sin echar pié
á tierrapaseó en tomo de sí una mirada inves
tigadora.
En aquellos lugaresno reinaba sinó la calma
de la muerte, interrumpida únicamente por el
lejano rugir de las fieras y por el' ruido que
producía un hilo de agua que corria al través
de las hendeduras de las penas y se precipitaba
en una concha natural desde unos cuatrome
tros de altura.
El cielo, azul oscuro, estaba sembrado de
fulgurantes estrellas, y la luna, siguiendo su
carrera en medio de un cortejo de blanquísimas
nubes, difundía con profusión su plateada Inc
sobre la colina, cuyas vertientes, fantástica
mente iluminadas, hacían extrano contraste con
N. 311 LA 1LUSTRACION. 671
el resto del paisaje, sumergido en la oscuridad
másprofunda.
Por espacio de algunos minutos el descono
cido permaneció inmóvil como una estatua,
atento el °Ido al más insignificante rumory
preparado para hacer fuego á la más leve apa
riencia de peligro.
Por fin y convencido probablemente de que
todo estaba en sosiego en torno de él y de que
nada insólito turbaba la quietud de aquellas
soledades, hizo un movimiento como para
apearse, cuando su caballo enderezó pronta
mente la cabeza y aspiró con fuerza y por re petidas veces el aire.
De pronto seoyó un crujido violento en las
malezas, y de entre ellas se levamó un ante
magnifico que, despavorido, dio un salto á
corta distancia del ginete, cruzó con rapidez el
sendero, sacudiendo su cornamenta, y desapa
reció con la velocidad del rayo en medio de las
tinieblas.
Por espacio de algunos instantes se oyó el
ruido de la veloz carrera del ante por encima
de la hojarasca; luego todo volvió á quedar
tranquilo.
El ginete, conla mirada fija en la selva, cual
atento centinela en presencia de fuerza ^que
juzga superior, acortó clsi insensiblemente las
bridas á su cabalgadura y la hizo retroceder
hasta al pié de la colina, llegado á cuyo punto
se apeócon ligereza, se abroqueló con su ca
ballo, encaró su rifle, apoyando el C2f1-15.11 sobre
lanilla, y esperé en esta actitud defensiva.
Poco tiempo había trascurrido cuando se
oyó ligero rumor de pasos producidos porel
andar de muchas personas que iban acercán
dose al sitio donde el ginete estaba al acecho.
Este, antes de ver á los que llegaban, adi
vinó indudablemente quienes eran, pues son
riéndose de un modo indefinible, abandonó su
abrigo provisional, pasó el brazo derecho por
la brida, y bajando el gatillo de su rifle, apoyó
en el suelo la culata, conapariencias de la más
omnímoda confianza.
Por fin hicieron ja uno y otro lado las male
zas y aparecieron cinco personajes,cuatro hom
bres y una mujer, que andaba con paso vaci
lante y á la que llevaban casi en brazos dos
de aquellos; pero lo más extraordinario del
caso, atendida la legión en que dichos perso
najes se encontraban, era que b pesar de que
en su traje y en el color de su epidermis seco
noeM'el instante que eran blancos, no traían
caballos consigo.
El grupo siguió avanzando sin advertir la
presencia del dgconocido; el cual, siempre in
móvil, les miraba acercarse entre compasivo y
triste.
De improviso uno de los recién llegados le
vantó la cabeza y exclamó con acento de satis
facción vivisimo:
—IAlabado sea Diosl nos hemos salvado; hé
ahí un hombre.
El grupo sedetuvo, y el que primerro habla
reparado en el desconocido avanzó apresura
damente hacia él y le dijo con la más galante
cortesía:
—Caballero, mego á V. me conceda la que
no acostumbra á negarse en el desierto: protec
ción y ayuda.
El desconocido, antes de contestar, lanzó
una profunda mirada á su interlocutor. Era
éste hombre que frisaba con los cincuenta, de
facciones nobles, porte distinguido, cabello en
trecano, talla esbelta y mirada viva, y la riqueza
de su traje y el desembarazo de sus movimien
tos indicaban manifiestamente que pertenecía
á lasmás elevadas esferas de la sociedad me
jicana.
—Ea pocos minutos ha cometido Y. dos
errores graves, caballero, dijo por fin el desco
nocido: el primero, avanzar hasta mi á pecho
descubierto, y el segundo pedirme ayuda y pro
tección no conociéndome.
—No le comprendo á V., senor, dijo con
extraneza el forastero. ?Acaso los hombres no
se deben mutuo auxilio?
—En las naciones civilizadas, tal vez, repuso
el desconocido con sarcasmo; pero en el de
sierto, entre nosotros, salvajes, la presencia de
un hombre presagia siempre un peligro.
—1Así pues, anadió conestupor el forastero,
V. negaría todo socorro á sus semejantes en
medio de estas terribles soledades?
—Mis semejantes, repuso con mordaz ironía
el desconocido, son las fieras de la pradera.
lQué me importa á ml de Vds., habitanr, de
las ciudades, enemigos natos de todo cuanto
respira el puro ambiente de la libertad Entre
Vds. y yo nada existe de común; váyanse, pues,
y cesen de importunarme.
—Sea, dijo con altivez el forastero; si sólo
sehubiese tratado de mi, no le habría dirigido
á V. mego alguno, pues no me es tan grata la
existencia para que busque dilatarla pormedios
que pugnan con mihonra; pero no es única
mente de mi de quien se trata: ala viene una
mujer, casi una nina, mi hija, cuyo estado re
clama pronto auxilio.
El ginete, que se habla vuelto de espaldas
cual sile contrariase prolongarla convetsaeión,
guardó silencio.
Cuanto al forastero, sc reunió otra vez á sus compaiieros, que se habían detenido en el linde
de la selva, y lespreguntó con zozobra:
—?Qué ocurre?
—Lasenorita se ha desmayado, respondió
uno de ellos con tristeza.
Estas palabras apenaron al forastero, el cual,
después de mirar á la joven con expresión de
angustia indescriptible, se dirigió de nuevo ha
cia el desconocido, que se había ya subido so
bre su caballo y se disponte e partir, y con
acento arrancado del alma, le dijo:
—iDeténgase V.!
—?Qué quiere de mí? replidó con voz aceda
el desconocido; dejeV. que me vaya,y dé gra
cias á Dios de que nuestro imprevisto encuentro
en esta selva no haya tenido para Vds. conse
cuencias más graves.
Encerraban lasenigmáticas palabras del des
conocido tal amenaza, que, á pesarsuyo, el
forastero se estremeció. Sin embargo este con
servó su serenidad y repuso con vehemencia:
—Es imposible que sea V. tan cruel como
se complace en aparentar; si, es imposible que
siendo V. tan joven como es, su corazón haya
muerto ya á todo sentimiento generoso.
--ICorazón! no lo tengo, replicó el descono
cido, sonriéndose de un modo extrano.
—Ennombre de su madre de V. le ruego
que no nos abandone.
—No la he conocido
—Pues en nombre del sir á quien V. más
quiere en el mundo.
—No siento afección pornadie.
—iQue no siente V. afección por nadiel ex
clamó-el forastero estremeciéndose de pies á
cabeza; entonces le compadezco.
El desconocido se conmovió y le invadió el
semblante un calor febril; pero rehaciéndose
casi instantáneamente, repuso:
—Deje V. que me vaya.
—Nó antes que me diga V. quién es.
—?Quiénsoy? ?No se /o he dicho á V. to
davía? Soy una fiera,un sér que de humano
sólo tengo la apariencia y siento porlos hombres
inextinguible odio. Suplique V. á Dios que le
libre de colocarle otra vez en mi camino, pues,
al igual que el cuervo, mi presencia no anuncia
sino desastres. lAdiós1
--(Adiósl murmuró conprofunda tristeza el
forastero; Él se apiade de V. y no le castiguepor
su cruel indiferencia.
En esto se oyó unas Cic débil, pero de modu
laciones tan suaves y melodiosas como las del
ce/azora/e, el ruisenor americano.
—Padre, padre, decía la voz?dónde estáV.?
lAy de mil loo me abandoncl
—Aquí estoy, aqui estoy, hija mía, respondió
con ternura el forastero, mientras se dirigía
apresuradamente al lado de la que Jellamaba.
Al escuchar aquella voz armoniosa, al des
conocida se le nubló la frente, fulguráronle los
ojos, llevó conmovido la mano al corazón cual
si en él hubiese recibido una descarga eléctrica,
y después de corta vacilación hizo dar de im
proviso un bote haciaadelante á su caballo.
—?De quién esesa voz? preguntó conacento
singular el desconocido, mientras apoyaba la
mano derechasobre el hombro del forastero.
(Sr continuará.)
LUIS TASSO, EDITOR, BARCELONA
Edioiones en .4.0'
DOTI QUIJOTE DE LA MANCHA, por Miguel deGeAvan
teaSaaosdra —Un tomo de 972 paginas, rs. en Barco.
lona y e re. en el nato de Espesa.
NOVELAS EJEMPLARES, por Miguel de Cervantes Seta
emdra—Un tomo quecontiene lassiguientes:
La /ir/mili/1.-0t Amante Rineoneie 9 Corta
dilio.—Lo Espoilola uaglesa.—El licenciado Vtdpiera.—
La juersa de la sangre—E1 MimoExtremstio.—La
ilustre Fregona,-Lasdos doncellae.—La seriara Come
tia.—E1 casamiento enganoso.—Coloquio de tos pe
rfts.—La ttajIngida.-4 ea. en Barcelona ze en el
mis. de Eapana.—Encuudeenedo en te/a,O es. en Bar
celonay 1 Ofuera.
GERMANIA, VEINTE SIGLOS DE HISTORIA ALEMA
NA, por J. Seherr.—Doetomos con 1.61 grabados, I e
reales en Barcelona,20 re. fuere.
CUENTOS DE PERRAULT Y DE MADAMA DE BEAU
mota, ilustrados p_or Gustavo DonA—Un tomo, 12
realce en toda Esp...
AVENTURAS DEL BARÓN DE EIUNCHHAUSEN. Edi
ción ilustrado con tea clibujoe de Gustavo DorA—Un
tomo, 121-emes eatoda Espata.
LAS PERSONASMILITO/0 por Un sin
pobreclmlento de la sangre, á las cuales
el médico aconseje el empleo del HIERRO,
soportarán sin tau", las gotas concen
tradas de HIERROBRAVAIS, con prafeten
e/oIl lasotraspreparacionesterrilgin0SaS.
La Odas its Farmacias. - EZIlna ia Anua,
4,1
ALIMENTO RECONSTITUYENTE
EH FUCTJE3
ron E. MARTINI= DALMAU.
ENFERME-Ir/1"W DEL. PECHO
1,-17te T.A.E350, editor, OEION.
EL
SE PUBLICA LOS
OCHO PAGINAS POLEO. MAGNIFICOS GRABADOS
5oentixnos10números
el número en toda Espana. 11 so céntimos en toda Espana
SUSCRICIÓNJ EnEspafiu, 4 pesetas al ano. En el extranjero, 8 pesetas.
Las ausericionee sólo sesirven directamente. Los pedidos deben pagarse por anticipado. No seaten
derán lasGarlas que no vengan acompanadas de un sello para sil contestación.
LA D..USTRACION. N.31 t
qq HISTORIA DE LA SEMANA
"%~ffibr
BARCELONA
Se treta de introducir varias mejoras y reformas
en la iluminación de la sala de espectáculos del Gran
Teatro del Liceo, que consistirán en la colocación de
seis lámparas eléctricas de arco Voltaica alrededor
del ojo de buey, en el techo, sostenidas de un modo
tal que armonicen con el decorado y demás aparatos
de iluminación, permitiendo además estos focos de
luz eléctrica que se supriman gran número de me
chesrode gas, sobre todo los del cuarto y quinto piso,
con lo que se rebajara bastante la temperatura dama
siadamente. elevada que se nota en dicho local. Las
pruebaá que con tal sistema de iluminación se han
hecho han dado muy buenos resultados, tratándose
también de extender al escenario el sistema de ilumi
nación mixto, á finde procurar evitar en lo posible
los incendios.
En uno da los salones del Gobierno civil de esta
provincia ha celebrado sesión la comisión encargada
de elegir y proponer los terrenos quehayan de caco
je:se para el emplazamiento del proyectado Hospital
clinico y Facultad de Medicina de esta capital. Los
individuos de la expresada comisión examinaron mi
nuciosamente las proposiciones quehasta ahora se
han presentado, que parece son cinco. Se ha to
mado el acuerdo pala quecuanto antes puedan em
pezarse las obras de construcción de los dos referidos
edificios con sujeción al plano admitido.
El din 23 de este mes termina el plazo para la
presentación de las obras al concurso. que abrió el
Acurvan-d.:oto de esta carita' cn cumplimiento del
mIntioso legado hecho á la misma, por D. Rafael
Ente.El preinio que ha de concederse consiste en la
cantidad de veinte mil pesetas que deben adjudcarse
ála mejor obra de arqueologia espanola que se pre
sente en el concurso. Sr admitirán obras impresas
O manuscritas de autores espanoles ó eXtranjeros. El
importante primer premio será adjudicado el dia 23
de abril de 1887, festividad de S. Jorge.
El Sr. Gobernador civil dolo provincia, D. 1.i4
Antúnez, ha dado á la guardia civil órdenes enérgi
cas al objeto de q0000 todos los pueblos de la pro
vincia de Barcelona se persiga sin descanso á todos
los que se dedican á los [Juegos prohibidos por la
ley. Asimismo habiendo tenido conocimiento de que
recientemente se han cometido varios robos en los
alrededores de esta capital, para impedir su repeti
ción sc ha encargadosu vigilancia al comandantey
demás jefes del cuerpo de mozos de la Escuadra.
AYUNTAAIIENTO.—En la sesión celebrada ?I
Sr. Coll y Pujol manifestó que no pudiendo conve
nircon lo acordado porel Ayuntamiento Orloúltima
sesión, referente á la playa de Pescadores, peche :que
se anotara su voto en contra.
Se puso á discusión un dictamen de la comisión
de Fomento en la que se proponia la compra del te
rreno situado en el sitio conocido por la itVinyetia
para construir el Matadero, acompanándose condi
cho dictamen el del.peritos nombrados al d.to, que
cae vez leído y discutido fué aprobado, votando en
contra el Sr. Cali y Pujol.
Sr acordó conceder unamedalla de plata al senor
médico Vidal Solares por su obra Instruceidn Halo
gadaacarea de la Higiene de la infancia, que dedicó
al Ayuntamiento.
Se acordó construir 54 pedestales, al tipo de 75
pesetas cada uno, para el pretil dala zanja del ferró
carril de Tarragona en el trozo de la calle de Ara
gón, comprendido entre la Rambla de Cataluna y la
calle de Balmes, cuyos ped.talcs se dejaron de in
cluiren la subasta.
MADRID.
NOTICIAS GENERALES.—Convocados por el
senorNúnez de Arce se reunieron en los salones del
Circulo Mercantil las juntas directivasdel Ateneo,
Circulo Mercantil, Sociedad Económica, Fomento de
lasArtes, Asociación de Escritores y Artistas, Cir
culode Bellas Artes de San Fernando y Ateneo de
Barcelona, exponiendo el senor Núnez de Arce el
objeto dala reunión queera que todaslassociedades,
representantes de la ilustración y la cultura, hiciesen
una manifestación pública de gratitud á S. M. la
mina pttr el acto de perdón que habla realizado,
concediéndolo á los condenados por los BlieeSOS del
de Setiembre. Accaida con entusiasmo la idea, no
pudo realizarse por indicar las Autoridades que las
circunstancias no podían permitir manifestaciones
públicas, acordando entonces redactar y firmar un
documento en que se expresa la noble idea que pre
sidió á la reunión.
También los periodisms italiancu unieron sus vo
c.en demanda de indulto,enviando al senor Núnez
de Arman telegrama concebidoss estos términos:
«Sea permitido á Italia unir al recuerdo inolvida
ble de la acogida hechaá sus hijos, el derecho de
compartir con Espana la vida del corazón, sus emo
ciones agradables y dolorosas.
Sed, pues, eficaz intermediario y trasmitid á la
reina regente y sus e0115eiCTOS la ardiente súplica
de un oscuro poeta y soldadoitaliano, cl cual esta
seguro de seren este momentointérprete fiel de su
nación.—Felire Cavalloti,
La crisis planteada con motivo del indulto conce
dido por la Reina, ha tenido por fin solución, que
dando constituido el nuevo gobierno bojo la siguiente
forma: Presidencia, Segaste: Estado, Moret, León y
Castillo, Gobernación: Alonso Martínez, Gracia y
Justicia: Navarro y Rodrigo, Fomento: general Cas
tillo, Guerra: Rodríguez Arias, Marina, Balagucr,
Ultramar; y Puigcerver, Hacienda.
En los dreulos financieros se asegura que además
de convertir en títulos al portador las inscripciones
intransferibles de la Obro-Píe, se tratade convertir
en metálico 41 millones depesetas en títulos al 4 Fu*
os> del Consejo de redenciones y enganches. El Re
sumen calitica de injustas las censures que con este
motivo se dirijcn al sdirer Puigcerver, ministro de
Hacienda, pues dice que dichos 45 millones un figu
ran como títulos, sino corno metálico, en cl presu
puesto de ingresos.
Ha tenido lugar el entierro del capitán del regi
miento de Albuera, II. Evadsto Peralta, muerto en
Vallecas á consecuencia dolos heridas que recibió en
la manana del 2 D. El féretro era conducido en un
magnifico carro fúnebre tirado por seis caballos em
penachados de negro, viéndose encima de la caja la
espada y teresiana del desgiucindo senor Peralta.
Las cintaseran llevadas por cuatro capitanes, en re
presentación do la escolta Real el marques de Sota
mayor, cl sdnor Marquinapor la fiocielidad de Pavia
y los senor. Sandoval y Ramos por .los húsares de
la Pi incesa y sus companerosde Albuera. Entre las
varias coronasque figuraban sobreel féretro se hacia
notar una, regalo de S. SI la Reina Regente. y en
el duelo estaba el presidente del Consejo, y varios
ministros, además del capitán general de Madrid y
muchos generales.
En la Sala primera da la Audiencia, donde se
ha celebrado la vista del, proceso contra ricura Ga
leote por asesinato del obispo de Madrid, se ha leido
la sentencia del tribunal, que consta de doce resol
tundes y ocho considerundes, en estos se dice que
el. pr.bitero Galeote tiene un falsoiconcepto del ho
nor, como los duelistas y revolucionarios, y queel
senor Obispo fué muerto casi per detras, termi
nando por condenar al reo á la pena de muerte, Ola
indemnización de t o,000 pesetas á la familia del
muerto y al pago de lascostas procesales. En el caso
de indulto, seestabl.e queel reo sufrirá la pena de
cadena perpetua, inhabilitación absoluta perpetua
interdicción civil.
Gran parte del cuerpo médico forense de Madrid
ha obsequiado con un banquete en el cite Ingles
su decano y presidente, doctor Bustamante, y á los
doctores Simarro, Escudes y Vera, por los informes
prerentados 'últimamente ante tribunales. Esta re
unión parece que mg comopreliminar de otra que
inicia dicho cuerpo, que será presidida por los doc
tores Esquerdo y Bustamante, representantes de los
peritos oficialesde los alicnistas, y al cual asistirá
numerosa representación de la clase médica, dolo
magistratura y de la prensa.
Ha fallecido en Madrid el eminente pintor senor
Casado de Alisal, la traslación de cuyocadáver ha
sido motivo para que todos los artistas de Madrid
demostrarán lassimpatías que sentían panel artista.
El duelo iba presidido por D. Federico Madrear y el
general Blanco, asistiendo este por encargo de S. A. la
infanta dona Isabel.
EXTRANJERO.
FRANCIA.—Lascuido Academias que componen
el Instituto de Francia, queson la Academia Fran
cesa, la Academia de Ciencias morales y políticas, la
Academia de inscripciones, la Academia de Bellas
Artes o la Academia de Ciencias, se han reunido en
junta general á finde acordar si debian O no aceptar
la donación del duque de Amuele, del palacio de
Chantilly, resolviendo por unanimidad aceptas el
patriótico donativo.
El Sr. Castelar ha celebrado una conferencia con
el presidente del Consejo Sr. Freyeinet, sobre la
cual se guarda mucha reserva, bien quese ha po
dido traslucir queen dicha conferencia se ha tratado
ampliamente de las relaciones entre Francia y Es
pana. El Sr. Castelar entiende que la expulsión de
Ruiz Zorrilla sería tan injustificada comoimpolítica.
El periódico Le TemPs da cuenta de una conver
sación del Rey de Grecia, en la cual el monarca dijo
que no podía menos de reconocer quela situación de
Europa era harto embrollada, declarando que Gre
cia no Se meterá en nada, celos sucesos que se espe
ran, siguiendo como la misma Francia una politice
°acertante. Reconoció que el equilibrio actual de
Europa ha llegado á serde tal naturaleza á cause de
un formidable acontecimientoreciente queno puede
tener carácter definitivo. Recordó Ion ejemplos de
CarlosV, Luís XIV y Napoleón, que sonaron con
la dominación universal, para deducir queninguna
potencia puede conrervar durante mucho tiempo la
supremacía absoluta en Europa, lamentándose de la
inobservancia de algunas cláusulas del tratado de
Berlín y terminando haciendo grandes elogios de
Garnbetta comohombre de Estado.
INGLATERRA.—La «Federación democrático y
social inglesas ha decidido hacer una gran manifes
tación en Londrua con motivo de la entrada del lord
corregidor. Sc ha invitado para asistir á ella con
sus más miserables vestidos á todos los obreros sin
trabajo.
La situdción de Delhi, India, sigue siendo de mu
cha gravedad, no habiendo tenido otro remedio que
enviar f.rzas para reforzar la guarnición que se ha
llaba en situariun muy comprometida. Los mahome
tanoshan destruido por completo un pequeno tem
plo indio á raiz de los sucesos que dieron lugar el
que estos se levantaran en armas.
Los Moonlinghters de Irlanda continúan sus ha
zanas y hay motivos para creer que este invierno
han de ocurrir graves d.órdenes. Escriben de Lon
dres que lasdos hijas dc un colono del condado de
fjork fueron heridas por algunos Moonlinghtersque
querían entrar en la granja para recoger las armas
de fuegd queen ella hubiese. Habiendo querido las
dos jóvenes oponerse á que entrasen, estos les dispa
raronalgunos tiros, emprendiendo luego la fuga. El
padre de lasdos jóvenes es individuo de la Liga Na
cional.
PORTUGAL. —El Diario oficial del gobierno
partiendo del supuesto de queexiste el cólera en Má
laga, declara sucias lasprocedencias de aquel puerto
y sospechosas las de los demás de Espana del Mcdi
Erráneo, excepto las Baleares, y también se .declaran
sospechosas las procedencias-de los puertos meridio
nales del Atlántico.
los periódicos anuncian que tres sargentos del
regimiento de Albucra que se evadieron por los mon
tes de Toledo se han pr.entado á las- autoridades
civiles de la frontera portuguesa y que han sido in
ternados á Lisboa.
BULGARIA. —Se han presentado en el consulado
rozo de SoRauacss la campesinos para preguntar
qué conducta han -de observar en laselecciones y
M. Nelidoffasomándose Ola ventana ha recordado la
comisión conferida al general Kaulhars y ha anadido
que Rusia ha declarado ya que consideraría nulas
las eleccion.. Se han dado varios vivasá Rusia por
loa campesinua quese han dirigido luego á los cole
gios electorales en donde han dicho que habían ido á
suspender laselecciones porque las reprueba Rusia.
Se les ha rechazado y muchos de ellos han caído
escalera abajo y han sido pisoteados porlos elector.,
Iracuales les han perseguido á pedradas y á palos".
Los camp.inos heridas que son en número de cinco
é seis están en el consulado de Rusia.
La dudad después de este alboroto ha quedado
tranquila excepto en las inmediaciones del consulado
de Ruda, en donde los campesinos y montenegrinos
reunidos pareeo queeSIELI preparandounademostra
ción tumultuosa. Se han disparado tiros de revólver
contra las paredes de los consulados de Inglaterra y
Alemania.
BARCELONA •
deLuisTasto Sea,eulle Sal Seasdel Teet/O, altea
sredis• s
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Ilustración, La. No. 311 (17 oct. 1886) |
| Descripció | Conté il·lustracions i gravats. Informació complementària del títol: Revista hispano-americana |
| Matèria | Informació general -- Revistes |
| Títol addicional | Revista hispano-americana. |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1886 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : [s.n.], 1880 -1891: (Impr. de Luis Tasso). Año 1, no. 1 (7 nov 1880) - año 12 no. 530 (31 dic. 1891) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1843887~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
| Productor | Ardiaca |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | 32 cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | No. 311 (17 oct. 1886) |
| Transcript | LUIS TASSO-EDITOR-BARCELONA 11,8VISTII MISPA190-11, assiaddla j PRECIO EN TODAESPANA: UN NÚMEINO, 25 CÉNT.— UN N0,13 PTAS EUROPA, ASIAY ÁFRICA—JE ARO,25 `.9.) 6111C1151)A 7YCfir'5-7---.57,7\ LOS PRECIOS •k osocA -,..,,. TODAS LAS S,4.4,_ EN CUBA, PUERTO-RICO, FILIPINAS r s' -<-----:13111 .A*0 1.1.___As , 1 I. 53and. InraelIon• COID1611¦0/SAL119. Y NACIONES PE AMÉRICA, C 07 Octubre 1-971., rzumero341 El tomo empieza en !E ole Enero y termita; en 31 th Diciembre PAISAJE, COPIA DEL CUADRO DL Osco STRU I LEL SUMARIO,: TEXTO: v.d proyectos dihunigrAción en DAID d. D. Federico Reelsole.—loforate de hin Bledos, sobre el ea.' de Panamá, por 0.0.C.—De abonas están. notables. , c'r-EscrIcricIdo.— Nuessms grabados.- Dores y versos, aculepo, 0.7.Qvielero. —Los caradoses de abeja, novela por GlI7,2[10 Aheard.—HIstosie de la semena.—Aounsios. GRABADOS: Ealssde.—ArDame Leehuellas de los caireles. El capasito.—E1 ALA lama. (Alped.—Sela de jue,go del Easioo de AtonacA—E1 Creet Entern.—Allsorre del,. grabadas de 'O.P. IDE Varios proyectos de inmigración EN LA ISLA DE CUBA. A isla de Cuba, cuya prosperidad y maravillosa riqueza asombraron al mundo á mediados de este si glo, fué, en el periodo álgido de nuestra colonización, un pedazo de tierra que atraía apenas las miradas de la metrópoli. Y icaso extrano! el suelo que ha recibido, tal vez, de entre todas las colonias europeas, du rante la trata, mayor número de esclavos, fue aún en el mismo pasado siglo, patria querida de los emigrantes blancos, asilode los espanoles que abandonaban el viejo mundo, y hallaban en ella las costumbres dulces y patriarcales de los pueblos dedi cados á la ganaderia y al pequeno cultivo, consagrándose al trabajo sin otra ayuda 658 LA ILUSTRACION. N. 311 que la de su familia, conla cualemigraba, y porcuyo influjo sehacía permanente su estancia en aquella apartada isla. La prosperidad de Cuba se debe á dos causas históricas manifiestas: á la captura de la Habana porlos ingleses, conlo que se abrió un periodo de libertad para la colo nia, que sepuso en relación comercial con el resto del mundo civilizado, iniciándose entonces la repugnanteimportación de es clavos africanos (1), y á la supresión de la trata en las colonias inglesas y francesas, hecho que produjo su ruina por la falta de brazos que consigo trajo, mientras Cuba continuaba pujante y vela crecer sin cesar su producción y su riqueza. Triste es con fesarlo: el poderle) de Cuba y los capitkles inmensos formados en su suelo son debi dos á la esclavitud, son producto, en su mayor parte, de la ignominiosa trata de hombres que ha manchado la gloria de la colonización americana. Dejando aparte la guerra terrible que tantos desastres y ruinas ha ocasionado en la grande Antilla, prescindiendo de la de cadencia en el comercio de azúcares colo niales, la abolición de la esclavitud ha sido uno de los factores más influyentes de la visible decadencia de Cuba. Hoy la aboli ción completa del- patronato librará de la necesidad de trabajará los negros que con tinuaban sujetos todavía á tutela, y pronto los propietarios no tendrán brazos para proseguir en sus empresas agrícolas,' pues la indolencia natural de los negros y la vuelta á su vida primitiva, inutilizaran para la labor aquellas masas humanas, cuya es casez sedeja sentir cada vez más.Por esta causa la falta de mano de obra es un pro blema en las Antillas; los chinos-infunden allá, como en todas partes, temor por los graves peligros é inconvenientes que su in migración trae consigo; no puede pensarse en favorecer de nuevo la introducción ele negros, porque constituye ya un peligro social en Cuba la superioridad numérica de la raza de color, y por otra parte los in dios delYucatán, que tan excelentes resul tados hablan producido en Cuba, no van allá á causa de las muchas restricciones im puestas por el gobierno mejicano. Todos estos hechos son causa de medi taciones profundas de los hombres de es tudio y de preocupación constante en los gobernantes, originando una profunda cri sis en el mercado de la Isla y unadisminu ción espantosa en la oferta de trabajo cuando más se deja sentir su necesidad. Esta situación angustiosa y dificil se ha manifestadode igual modo en todas las de más colonias de plantaciones á raiz de la supresión de la trata y de la abolición de la esclavitud. De aqui han nacido todos esosproyectos para llevar áCuba una inmigración blanca, y con preferencia nacional, que la levante de su presente postración y le devuelva su (I) Esto no quiere decir que con anterioridadno se hubiesen introducido en la Isla algunos negros para aliviar el trabajo de los indios en el laboreo de lasminas. Entiempo de Carlos I(i 527) fué per mitida por primas vez la inmigración en Cuba de mil negros esclavos,y esta gracia fue repetida en di versas ocasiones. Según Ilumbold, los negros entra dos en la Isla desde 52 á 763 no pasaban de sesenta mil. antigua esplendidez y opulencia. Lagrande Antilla dista mucho de estar poblada; po see grandes extensiones virgenes todavía, y cuenta tan sólodoce habitantespor kiló metro cuadrado, siendo asique el territorio de Gales, con una extensión casi igual, tiene hoy 187. La isla de Cuba puede con tener y alimentar una población de diez 6 doce millones de almas. Se ocurre preguntar ante todo: ?Es po siblela aclimatación de los blancos en la Isla de Cuba? No esposible negar que son muchas las dificultades y resistencias con que debe 19.- char el europeo en aquel clima tropical; pero á pesar de todo nuestra raza ha lo grado aclimatars9 allá. Pruébalo el hecho citado de la permanencia de una población en su casi totalidad blanca, en la Isla de Cuba, antes de nuestro siglo, cuandola pe quena propiedad y el trabajo del dueno ha blan hecho de ella una apacible colonia de población. Las estadísticas últimas acusan por otro lado la presencia de numerosa po blación caucásica que resiste perfectamente las inclemencias del clima y el pesado tra bajo de la agricultura. Según el último censo, hay en la isla 889,292 blancos. Si es un hecho la inoculación de la fiebre amarilla, conforme seha publicado última mente, habremos vencido el más terrible enemigo con que debíamos luchar en aque llas regiones; además de que el cambio de cultivo, las condiciones dala emigracióny los trabajos preparatorios qüe sehagan en la colonia, todo lo cual estudiaremos, pue den influir en la facilidad de la aclimata ción. Desde el siglo pasado seViene pensando en los medios para introducir una pobla ción blanca numerosa en la isla de Cuba. Yuca tiempos de Carlos I, allá porel ano de 1523, se previno que á las personas honradas que quisiesen fundar ingenios se les prestasen cuatro mil pesos de la Real Hacienda, con obligación de devolverlos á los des anos. Sucesivamente por varias ce dulas fueron exonerados los cosecheros del pago de distintos derechos, y ciertos articu los sedeclararon de libre introducción en la isla, por ejemplo, todas las máquinas, ins trumentos y útiles de labor y manufacturas que sedestinasen á los plantios de algodón (I). Una de las cédulas más notables esla de a i de octubre de 1817 (z) publicada en tiempo de Fernando VII, que concede así á los espanoles como á los extranjeros que vayan á avecindarse en Cuba quince anos libres del pago de diezmos de los frutos que produzcan sus tierras, y de la alcabala en la venta de los mismos. Es curioso el articulo primero de esta Real cédula, que dice asi, «Todos los extranjeros que quieran establecerse en la Isla deberán hacer cons tar que profesan la religión católica:de lo que están exentos los nacionales, respecto de pitees ellos no puede recaer dada en este punto.» En 1794, un habanero célebre, D. Eran (,) Ramón da la Sagra.— Historia económica Política de !alelada Caba.—Heleana, t 83 (e) Real cédula de a deoctubre de 1817 sobre aumentar la población blanca de la Isla de Cuba.— Reinspresa.—Flabana. Imprenta del Gobierno y Ca pitanía General, 1828. cisco Arango, obtuvo fondos considerables para favorecer una emigración peninsular á Cuba. En 1844 la Junta de Fomento, Agricultura y Comercio publicó un pro grama de premios con objeto de estimular la introducción de mejoras en la agricul tura de la isla, y de fomentar la emigra ción de la población blanca á sus puertos. En 1849 se ideó un nuevo proyecto de inmigración para llevar á Cuba familias completas, siendo aprobado por la Reina Isabel. Es notabilisimo el informe fiscal sobre el proyecto de 1844, debido al fiscal de la Superintendencia de Cuba D. Vicente Vázquez Queipo (e). Comienza afirmando que la población blanca no sirve para satisfacer las necesi dades de la agricultura antillana. Re cuerda los desastrosos resultados que en esta materia han obtenido las colonias in glesas y francesas, donde los trabajadores europeos han sucumbido vIctirnas de los ardores del clima tropical. «En la misma isla de Cuba, prosigue, tenemos una por eión de ejemplos que nos aleccionan sobre el particular; basta recordar la desgraciada suerte que cupo á los irlandeses que se hicieron venir y emplearon en el ferrocarril de Guines, al comienzode su construcción». «De noventa catalanes jóvenes, anade, ro bustos y endurecidos por el trabajo del campo en su pais, traidos con grandes gastos y establecidos por D. Miguel Stork en su ingenio situado en una de las co marcas más salubres de la isla, muchos han sucumbido á los rigores del clima y otros sehan refugiado en las poblaciones. La mayor parte de los jóvenes que emigran procedentes de la peninsula prefieren aco modarse en las ciudades, cuyo tráfico es más lucrativo y menos penoso que las la bores rústicas.» Son, hasta ciertopunto, muy ciertosestos inconvenientes nacidos de la resistencia del medio, de las dificultades de la acli matación; pero veremos cómo es posible en parte salvarlas ó á lo menos redimirlas. Nos habla asimismo de otra porción de obstáculos que estudiaremos al examinar las facilidades y medios que pudieran in fluir en el desarrollo de una corriente emi gratoria europea á la isla de Cuba. Uno de los más desgraciados ensayos de inmigración blanca en Cuba fué el llevado a cabo en 1853 por D. Urbano Feijóci y Sotomayor, quier, trasportó á la grande Antilla más de tres mil gallegos contrata- • dos en condiciones infelices y con pactos verdaderamente irrisorios. El abandono, el hambre y el cólera exterminaron aque llos desgraciados, de los que apenas uno volvió á su patria. Baste saber que en el término de un mes murieron dos cientos hombres; que muchos de ellos escaparon á Sto. Domingo, y que el palo, el tronco y el cepo de campana fueron usados de (1) Informe fiscal sobre fomento dc la Población Blanca en la isla de Cubay emancipación progresiva de la malva, manen breve resena de lasreformas y modificacionesque para conseguirlo convendría esta blecer en la legislación. y constitución coloniales, presentado á la Superintendencia General de la Real Hacienda en diciembre de !S.s.( por el fiscal de la misma Sr. Vázquez Queipo.—Madrid, Imprenta de J. Martín Alegra, Cumta da Santo Domingo, i$45. N. 311 LA ILUSTRACION. 659 unamanera cruel. La prensa de todos ma tices, indignada, sedesató en recriminacio nes é improperios contra la Compania que se llamaba, desmintiendo su nombre con sus hechos, Patriótica-Mercantil. El Mar qués del Duero decia en las Cortes á este propósito, «;Desgraciados gallegos que han ido allá confiados en hacer fortuna, según les había prometido isu fortuna! y les da cinco duros mensuales mientras sus negros ganan veinte duros (1).» Después de esta ligera resena histórica de los experimentos hechos en Cuba para provocar una inmigración blanca, preciso esreconocer que esempresa dificil y pre nada de peligros, pero nos guardaremos muy bien de afirmar que sea cosairreali zable; y tanto es de suponer, cuanto en es tos últimos tiempos sehan formulado tres proyectos, que sepamos, para empujar una corriente de emigrantes blancos hacia la isla de Cuba, debidos respectivamente á D. José Curbelo, á D. Arturo Cuyas y á D. José l'erra y Capello. En los tres hay pensamientos dignos de estudio é ideas aprovechables, sibien nin guno de ellos es completo ni de seguros resultados en la práctica. D. José Curbelo parte de la necesidad de llevar á Cuba familias agricultoras de la Península é islas adyacentes, ya que ade más de estar habituadas á las labores del campo, reunen condiciones de sobriedad y amor al trabajo (a). «Para atraerlas, dice, es menestercomenzar por facilitarles gratis el trasporte á Cuba. »Para pagar el pasaje á los inmigrantes es necesario crear un subsidio de 8 ó so por roo sobre los derechos de importación, calculando que ese tanto por sois puede producir un millón de pesos anuales con los que puede pagarse el pasaje á 5o 6 6o mil individuos." Muy conformes estamos con la idea del pasaje gratuito como base de emigración numerosa, pero en manera alguna pode mos aceptar este gravamen que trata de imponerse á la colonia para subvenir á los gastos de aquel trasporte. Este nuevo im puesto que pesaría sobre la. colonia, con tribuiría á aumentar la resistencia, y á dis minuir la atracción que ejerce su suelo para el emigrante; y con mucha más razón re chazamos este medio, existiendo, como de mostraremos, conocidos recursos para lo grarel mismo objeto, ensayados con buen éxito en otras colonias, y que no son carga alguna para ellas. l'ara realizar su proyecto el Sr. Cur belo, considera indispensable crear una Gran Junta Protectora de la Inmigración Agrícola, á la que el gobierno cediera gra tuitamente los terrenos baldíos que posée y que hoy carecen de valor. Seria también al mismo tiempo una de las atribuciones de la Junta, el reparto equitativo de los terrenos entre los colonos, asícomo facili tarles los medios indicados para fabricar (1) Isla de Cuba.—Inmigración de trabajadores Espanoles. Documentos y memoria escrita sobre esta materia porD. Urbano Reinó° y Sotomayor, publi cada en la Habana en 1853. Reimpresa y adicionada en Madrid, Imprenta de Julián Pena, 85 5. (a) Proyecto de Inmigración Nacional para la Isla de Cuba y de la más fácil realieacion, por José Cimbel°. Habana, La Propaganda Literaria, 180e. sus viviendas y darles aperos de labranza y demás recursos de subsistencia hasta que comenzase la producción de sus fincas. La Junta llevaría cuenta cargando á cadauno los gastos del anticipo. Para realizar este proyectora debida forma seria necesario le vantar empréstitos de las cantidades que se fuesen necesitando, amortizables en cin cuenta anos. Los colonos pagarlan el to por aro anual en la forma siguiente: 6 por oo para el interés, a por roo para la amortización, i por roo para los siniestros que pudiese ocurrir entre ellos y r por sao para todos los gastos que tuviese la Junta. Toda esta riqueza que secrearía, quedarla afecta mancomunadamente al pago del em préstito hasta su cancelación. Criticando este proyecto, sólo nos toca decir que una de las mayores atracciones para el colono es poder ser propietario, y que á la verdad no esmuy dueno de su tierra quien la adquiere pesando sobre la misma una hipoteca que responde de una obligación completamente agena de su vo luntad. Además, no esmucha ganga que digamos, ofrecer en anticipo al colono una cantidad al ro por roo de interés, y por fuerza debe atemorizar al colono el oneroso tanto por ciento que debesatisfacer aún en los primeros anos en que apenas produce su tierra y durante los cuales carece por completo de capital. Dos pensamientos dignos de estima se notan en el proyecto del Sr. Curbelo, á saber. procurar que la emigracion espanola que se dirige á paises extranjeros sea la que afluya á nuestras Antillas en virtud de las ventajas que sele ofrezcan, y dejar sin efecto en Cuba el sistema de requisitoria de quintos, pudiendo allá el inmigrante prestar el Servicio militar como milicia provincial, dentro del punto de su resi dencia. «Una de las causas, escribe, parlas que el emigrado no se dirige á Cuba, es la ley de quintas de que seve libre en las repú blicas americanas. Las familias, en general, prefieren marcharse al extranjero, á riesgo de todo, á tener que desprenderse de cual quiera de sus miembros que les arranca el servicio militar. El Gobierno debería pen sarque antes de perder ciudadanos que huyen de ser soldados para ir á enriquecer otros paises con su trabajo, espreferible otorgarles liberales concesiones á cuantos vengan á Cuba á aumentar la población blanca y la riqueza del país, no obligándo les á retornar á la península., después de estar aquí establecidos, para cumplir allá el tiempo de servicio. »Muchos jóvenes suelen marcharse á Nueva York, perdiendo su estado civil, al saber que seles reclama como quintos, y así pierde la nación el auxilio de muchos de sus hijos que tan útiles servicios presta ríanen estas provincias. "En resumen ?no presta acaso tan ina preciable servicio á su patria el que va á poblar y á acrecentar la riqueza de sus colonias, luchando contra toda suerte de penalidades y peligros, que el que en la me trópoli, arma al brazo y sujeto á la disci plina, contribuye á la defensa "uxterior é interior de la patria?» FEDERICO FAROLA. Informe de Mr. Bigelow SOBRE EL CANAL DE PANAMÁ. Del informo de Mr. Bigelow, que como dele gado de la Cámara de comercio de Nueva York acompanó á M. de Lesseps en su reciente viaje á Panamá, con objeto de inspeccionar el estado de los trabajos del Canal, tomamos lo que va á continuación: Principia manifestando que hasta el primero de febrero del ario actual la cantidad de mate dales extraídos se elevaba á (4.678,858 me troscúbicos y que quedaban aún por extraer to5.8s t, r44 metros cúbicos. Cree que seria aventurado, más bien dicho, una ilusión dar porterminados conexactitud matemáticalos tra bajos delCanal para 1889, áun cuando la Com panía, que dispone actualmentede grandes ele mentos de trabajo puestos en acción, aumentase el número de dragas y trabajadores en la pro porción que hasta el presente, porque jamás se ha presentado ante la ciencia de los ingenieros un problema más complicadoque la perforación del Canal de Panamá, el. que es preciso cons truir en pais extranjero, cuyo gobierno es dé bil y ofrece micas garantías de estabilidad; en una de las regiones más malsanas del globo, donde los temblores son frecuentes, bajo un solde fuego que sólo pueden resistir los tra bajadores aclimatados de los trópicos y á donde es preciso llevar de lejos las máquinas, como los talleres para su reparación, losútiles más nece sarios y hasta las casas que sirven de abrigo á los trabajadores. El país no suministra más que el terreno por donde ha de cruzarel canal. Ese trabajo, anade Mr. Bigelow, porla enor midad inevitable de su precio como por la grandeza de sus resultados Materiales, no tiene paralelo alguno en la historia de las grandes obras humanas, y depende, portanto, de multi tud de condiciones ,neiertas é imposibles de pre ver; los cálculos de los ingenieros más hábiles y experimentados no pueden pasar de meras congeturas. Sólo sepuede ir siguiendo las lec ciones de la experiencia; la obra está fuera del alcance de todo cálculo científico. La Companía está luchando concuatro gran des problemas á cual más importante: dominar el curso del rio Chagres haciéndolo cambiar de dirección; romper los Andesen Culebra; defen der la sección del canal, que sobre la costa muy baja del Pacifico, time que avanzar como cuatro millas en el mar, de las obstrucciones que ocasionarían la formación de bancos de . arena, y en finde proporcionaran la sumade tra bajo necesario á precios razonables. El do Chagres, en la estación de lasaguas suele tener crecientes que se elevan de 40 á 50 pies y á veces mucho más; seria portanto impo sible que el canal pudiese existir al lado de tan terrible vecino; una sola inundación bastaría para rellenado del todo y para destruir gran parte de los trabajos. Para evitar ese gravisimo inconveniente se estudian dos planes: el pri mero consiste en practicar á lo largo del río una serie de canales de derivación, que sirvan para hacer cambiar el curso del rio, llevando sus aguas directamenteal mar; el segundo, en con tener toda esa masa de aguas con una gigan tesca represa másarriba delpunto en que el do Chagres se aproxima al canal. Ese punto es Gamboa, donde el Chagres corre precisamente en un valle encajonado entre colinas. Constru. yendo una formidable represa para cerrar el curso del rindo I,zoo metros de longitud, 430 de espesor y 45 de altura Se formará Un reci piente de gran capacidad en el que las mayores avenidas del Chagres quedarán 3o pifio más abajo que la altura de la represa. En lascolinas en que se apoye la represa se practicarán túne les ti diferentes alturas y canales de derivación que ',llevarán al mar esa masade aguas, hasta LA 1L USTRAC1ON. LA ILUSTRACION. 66i 662 LA 1LUSTRACION. N.3t1 que con d tiempo el túnel más bajo sirva de lecho normal al río, que al otro lado de la colina seconvertirá en riachuelo inofensivo. El ingeniero jefe, M. Boyer, estudia en este momento los dos planes; es probable que se decida por el de la represa, que parece el más seguro, y cuya construcción se facilitará con los mismos materiales extraídos del canal. Sobre la practicabilidad.del trabajo no existe la menor duda, porque lo mismo se construye un dique ó represa de proporciones pequenas, que unode unamilla de largo de grande espesor y altura. A 55 kilómetros de Colón se tropieza con los Andes, que interceptan el paso del canal conla montana llamada la Culebra, la que hay que cortar, extrayendo de esa enorme mole 2o mi llones de metros cúbicos de materiales sobre ton profundidad máxima de 322 pies. Este esun trabajo gigantesco, pero no imposible de ha cerlo. Los empresarios están comprometidos porto contrato á terminar la obra para el de julio de 1889. Las excavadoras poderosas de que disponen concluirán por extraer mensual mente los 6 ro,000 metros cúbicos calculados para la terminación de la obra en la fecha indi cada. Ese trabajo se paga á 8 francos cada me tro cúbico, y según va, no cabe la menor duda de que quedará terminado en 1889. Los trabajos del canalapenas han comenzado en la parte del Pacifico, los que serán difíciles y fastidiosos; allí hay que abrir el canal en los arenales y terrenos fangosos de la embocadura del Río Grande. La dificultad principal consiste en la falta de talleres convenientes de repara ción, y sobre todo del lugar, que es excesiva mente mal sano; pero en cuanto al punto de vista técnico esa parte no presenta otras dificul tades. La cuestión del trabajo se ha resuelto, como en Suez, pormediada máquinas en vez del tra bajo de brazos humanos, que sólo se emplean como auxiliares de esos obreros gigantescos. Hoy que hay varias excavadoras poderosas en acción se verá en Panamá lo que en Soez, donde el trabajo mecánicodaba una extracción mensualde a millones de metros cúbicos, mien tras -que la de millares de obreros sólo llegaba á romil metros cúbicos, y donde la extracción de los tres últimos anosfuá mucho mayor que la de los siete primeros. Entre las excavadoras de Panamá hay algunas que extraen hasta mil pies cúbicospor minuto. Con tan poderosos elemen tos no esposibledudar que los trabajos alancen rápidamente. En cuanto a los trabajadores, los negros de lasAntillas y de la Luisiana resisten perfecta mente el clima del Istmo. Hasta aquí los chinos son poco numerosos. Los jornales varian desde duros 2,5o, que se pagan a los negros, hasta duros 5 que ganan los mecánicos blancos, ore . do que no tiene nada de exorbitante. El clima, tan mortífero para los hombres,tiene la ventaja de ser un conservador maravilloso de los recortes del canal porla exuberante vegeta ción que no tardará en cubrirlos y consolidar los. La corriente bastante rápida que en sentido alternativamente opuesto atravesará el canalde un Océano al otro,lo mantendrá,como una po derosa draga, constantemente limpio. Una vez terminado el canal, su conservación seráfácil y poco costosa. Queda, dice Mr. Bigelow, un punto delicado, la cuestión financiera;"es la confianza de los capitalistas franceses en M. de Lesseps lo que Ion ha enriquecido conel canal de Suca, y él es el árbitro de los destinos del futuro canal. No esposible avaluar aún el tonelaje; se su pone que no baje, desde el principio, de 6 millo nes, con un derecho de r 5 francos por tonelada, precio que seconsidera razonable. El canalde Panamá dará poderoso impulso al comercio universal, que pronto quintuplicará. Por último, Mr. Bigelow termina diciendo: si se me pregunta cuándo quedará terminado el canal y cuánto llegará á costar, es decir, las dos cuestiones que más interesan, responderé fran camente que nada puedo decir sobre el particu lar, ni hay quién lo sepa. 5Se revolverá por el sistema de la represa en elrio Chagres ó de las derivaciones? ?Dequé naturalezaserán lasrocas del subsuelo de Culebra? 5Qué perfil é inclina ción encierran los recortes de esta masa gigan tesca? Todos estospuntos sonaún desconocidos, siendo por tanto imposible determinar lo que costará el canal. En una palabra, anade, lo único que puedo decir positivamente es que no hay ningún imposible técnico para que el canal no quede terminado en 188g. E. D. C. De algunas estatuas notables. Laconcepción de obras monumentales parece ser característica de cierto grado de adelanto en la civilización de los pueblos. Los antiguos eri gieron muchas obras inmensas en honor de sus divinidades. Para ellos la majestad de un Dios parecíageneralmente depender de la magnitud de su imagen; ú á lo menos expresabansiempre conesta poder y majestad. Las estatuas más imponentes fueronconsagradas á los dioses más poderosos y temidos. En el antiguo Egipto los colosos eran decora ción esencial de los grandes templos y palacios. Los representaban en actitud uniforme y repo sada, tanto sentados como de pié, recto el busto, juntas laspiernas, pegados al cuerpo los brazos, y extendidas las manos sobre las cade ras ó apoyadas en las rodillas. Toda circunstancia considerada inútilera su primida sin consideración, de modo que resal tasen la simplicidad de las lineas yEextensión de lassuperficies. El estiloera sobrio, amplio y severo, y si lasestatuas representaban indivi duos, se despojaba al punto al hombre de su carácter terrestre para hacerle asumir el estado divino. Además de sus grandes pirámides, de sus obeliscos de cien pies de altura, de sus tumbas gigantescas y de sus innumerables y enormes esfinges, estaba cubierto el Egipto con estatuas altasde ciento sesenta piés, talladas én una sola piedra. Flerodoto menciona un coloso de Osiris que medía noventa y tres piés. Pocos anos hace se exhumó en Menfis una estatua de granito de Ramses II, que debe de haber medido cuarenta y nueve pies. Ante el vestíbulo del templo de Luycor habla sentados cuatrocolosos semejan tes que se elevaban hasta cuarenta piés del suelo. Aun pueden verse no lejos de Gournah los fragmentosde unaestatua gigante de Ram ses- el grande, que le representa sentado. Fué cortada en un solo pedazo de granito rosado, y debió de tenercincuenta y siete piés de la base á la cabeza y un peso de un millón de kiló gramos. Finalmente, podemos citar los dos colosos de Metnnón que, aunque sentados, median cada uno más de sesenta y dos pies y, contado el pedestal, pesaban más de un millón cuatrocien tos mil kilogramos. Los egipcios empleaban casi exclusivamente la piedra, aunque no les era desconocido el arte de fundir y trabajar el bronce. También los griegos erigieron muchas esta tuas á sus divinidades, en la mayorparte de los casosde bronce ó cubiertas conplacas de oro y de marfil. Sus escultores más célebres adop taron el tipo colosal. La Minervade Fidias tiene treinta y siete pies. En realidad era una estatua de madera reforzada con una armadura interior de hierro y cubierta con láminas de oro traba jado al martillo é incrustado de oro,y placas de marfil finamente grabado.Tan perfectamente juntas estaban, que fue imposible descubrir los empates. El celebrado Júpiter Olímpico, del mismo escultor, era de la misma manera, de Oro y marfil; el Dios estaba sentado y tenia 40 pies de altura. Fidías construyó también varias Minervas colosales, una de ellas, la Atenas de Promachos, medía de cincuenta á sesenta pies. El renombrado coloso de Bodas, obra de Chares de Lindo, fué erigido 300 anos antes de Cristo, en honor de Apolo. Era de bronce y pasaba por ser una de las siete maravillas del mundo. Descansaban los piés sobre lasdos mo les que forman la entrada del estrecho, y los buques, desplegadas las velas, pasaban poren tre sus piernas. Tenia ciento cinco piés de altura, y todas las partes en proporción; así pocos podían abarcar el dedo pulgar. Tardó en hacerse doce anos. . Una escalera exteriorconducía hasta la ca beza, desde donde podían distinguirse fácil mente las costas de Siria, y los buques que sa lían de las costas del Egipto se veían pormedio de anteojos colocados en la nuca de la estatua. A pesarde que estaba lastrada con piedras para asegurar su estabilidad, fué destruida en parte por 1.111 terremoto 224 anos antes de Jesús. Se dice que sus restos fueron vendidos á un judío que cargó goa camellos conel metal proveniente del coloso, cosa que representa un valor apro ximado de duros 8o,000. Roma, especialmente bajo el imperio, erigió muchas estatuas colosales de bronce represen tando las más de las veces á los Cesares deifi cados áun en vida. La de Nerón, obra de Ze nerodo, teniarropiés. Hay una estatua de metal amarillo en el Japón que representaá Budha y mide cincuenta pies. En China y en la India muchos de los ídolos gigantescos son de cali canto óde madera toscamente labrada. En la Edad Mediahubo varios San Cristóbal erigidos á la entrada de los templos y también grandes estatuas de Rolando. En los tiempos modernos las estatuas colosa les se han construido únicamente cuando la distancia del punto de vista hace necesario agrandar las proporciones. Varios artistas cele bres han sentido á veces la necesidad de unir la magnitud material á la de la expresión. En la primera categoría, entre estos, estáMi guel Angel, de quien sólo citaremos el David, en mármol, de más de fi piés, su estatua en bronce, de Julio II, tres veces más grande que el modelo viviente, y su ;Moisés, obra maestra del arte escultural moderno. Cerca de Florencia, en Villa Patrolino, admi ran mucho una estatua en piedra, de Júpiter Pluvius, alta de 70 pies y debida al cincel de Juan de Bolonia. Casi todas las estatuas colosales recientes han sido modeladas en bronce. Citaremosestas: La estatua de Pedroel Grande, porFalconet, en San Petersburgo. La figura del Czar esde , 12 piés y de 8 la del caballo. El grupo pesa 19,800 kilógramos. La estatua de Bavaria, cerca de. Zurich. Alto, 52 pies y 1,5oo quintales de peso. La virgen del Puy, por Bonasieur, 52 pies y ro,000 kilógramos. La estatua de Arminio, en la cumbre de Gro tenburgo, cerca de Detmold, Westfalia, mido65 pies, sin incluir la espada, que tiene 25. Viene luego la obra notable de Cerani: el Carlos Bo rromeo de 76 pies de altura, y por último el coloso de Bartholdi, la Libertad. N. Variedades. Hace algún tiempo que se discute en Francia el grave asunto del restablecimiento de los tor N.. 3I I LA ILUSTRACION. 663 . nos; y como por su intima relación conla mora lidad pública interesa á todaslas naciones, va mos á indicar aqui algunos argumentos muy sólidos en nuestro concepto, que presenta so bre el particular el Dr. E. Monin en un articulo que acaba de publicar. El torno, como se sabe, esun hospicio ú asilo de ninos abandonados y su nombreviene de que los ninos eran deposi tados en un cilindro de madera que presentaba un lado cóncavo del lado de la calle y que gi rando tan luego como el toque de unacampana anunciaba el precioso depósito, trasladaba este al interior del edificio, presentando entonces hacia la calle la faz convexa. En :811 fué es tablecido en Francia un torno cocada hospicio; pero los grandes gastos que ocasionaban los hizo suprimir poco á poco, de manera que para 1838 ya no quedaba ninguno. Fué entonces cuando Larnartine exclamó: Muna legalidad que conduce al infanticidiola al hablar de dicha su presión; pero Juan Bautista Say y otros han de mostrado, por el contrario, por la estadística, que sin contribuir en modo alguno á restringir el infanticidio, los tornos favorecen el abandono y elevan el nivel de la ilegitimidad. M. Monín sostiene que no solamente los tornos tienden á aumentar el número de los lucimientos ilegitimas, por la facilidad que presentan para ocultar la falta de la madre y para desembarazarse de la carga de la crianza y educación, sinó que aprovechándose del se creto que este medio ofrece, muchos padres de positan en el torno áun á sus hijos legítimos, corno se ha comprobado en el hospicio general de Ruin, donde entraron en banos 258 ninos y de estos tau legítimos !casi la mitad! La mor talidad en los tornos era también muy crecida, portérmino medio. En resumen, los tornos favorecen la corrup ción, libertando al hombre de todo gónero de responsabilidad, y á la mujer de la carga de la alimentación; lo que tiende á relajar las cos tumbres y á hacer mayor el número dalas cor tesanas; favorecen también el abandono de los hijos legítimos, aumentan la cifrado la mortali dad á causa de la alimentación artificial, y todo esto sin lograr la disminución de los infantici dios, como lo prueba la estadística En una aldea de Hungría muy pobre, un anciano, más bien desconocido que olvidado, acaba de morir: era uno de los másnotables in ventores de este siglo. Llamábase (nombre fatal y cruel) fronyi. Dicen los periódicos que por allá en 830, Ironyi estudiaba farmacia en Pesth. Inventó los fósforos, pero no habiendo podido conseguir, ,por carencia de dinero, un privilegio para su invento, dejó hacer fortuna á tos que lo han ex plotado. . Esto escorto y terrible; pero una casualidad ha dado á conocer informes curiosos, que per mitirán bosquejar la figura extranamente fosfa. recente del pobre inventor. Ironyi era un joven sabiode cara orgullosa y pálida, meditabunda y tranquila, cruzada por largos bigotes brillantes, que parcelan enrojeci dos poruna llama imaginada. Molía muy concienzudamente en su almirez de mármol, pero sus ojos azules lanzaban en ocasiones relámpagos atrevidos, y su frente, desprovista de cabellos antes de tiempo, brillaba con un fuego desconocido. Un dia que Ironyi estaba inclinado sobre sus herbáceos buscando la bestiecila, encontró el fósforo: una antorcha. Inventó el fósforo, más terrible que la pól vora y más útilque el coche de Pascual; el fósforo de cabeza roja ó azul que enciende un cigarrillo é un canón, una velad florestas y que quema un billete de amor d una ciudad: el fós foro, ligero coma una paja, tan grande como un dedo de nino, y que es el eje á cuyo alrede dor gira la vida doméstica. Desde su aldea húngara, Ironyi pudo seguir la marcha radiante y triunfadora de su fósforo que ilumina al mundo. IPudo estudiar sus perfeccionamientos, su ,grandisimo éxito, sus servicios y calcular todos los millones acumuladosen la punta del pedacito de madera! Según parece era un buscador, un hombre tenaz, masno desalentado. Inventaba, inventaba, inventaba, como si hubiera jurado vulnero' conseguir la fortuna y la gloria perdidas para siempre. iVanos esfuerzos! Nada encontraba y sus pe nosas economías se volvian humo en invencio nes ridículas y estériles. El fósforo era su Marsellesa: le hahian qui tado la llama de su genio, sin dejarle ni una Fumador como todos los fumadores y pre ocupados, dicen que más de una vez Ironyi tuvo que pedir prestado fuego para encender su vieja pipa de brezo El, cuyos fósforos, agregados unos á otros pudierandar vuelta al. mundo! Refieren también que los pilluelos de la aldea,. burlones y crueles como en todas partes, se divertían en seguir al buen anciano gritándole: «con perdón. senor lronyi ion tendríais en vues tro poder un fósforo para encender mi ciga rrillo?» Al ruidode un fósforo rastrillado contra una caja, se volvía prontamente como picado por un reptily se ponía pensativo; y por la noche, cuando el sueno huía de su pobre alcoba, cuando el pensamiento impotente llenaba de locura su cráneo encendido, el desgraciado vela de repente su habitación iluminada con luces fosforecentes. Su vida fue miserable y su muerte terrible, como marcada por una fatalidad que le perse guía siempre. Sintiendo llegar la muerte, el viejo Ironyl hizo traer su pipa, queriendo fumar por última vez. La llenó lentamente en sus dedos fríos y pesados y pidió un fósforo... No lo habla en la casa y un nino fue á bus carlo en la vecindad. Cuando volvió, Ironyi habla muerto, con la cabeza inclinada sobre su vieja pipa de brezo . Nuestros grabados. PAISAJE, copia del cuadro de ato Strulael. Muchos son los pintores que se dedican al cultivo del paisaje, pero pocos los que en rea lidad merecen el dictado de verdaderos paisa jistas; y es que la naturaleza, maestra de toda ensenanza, aunque sea un libro abierto, guarda arcanos sólo posibles de descifrar porcorazones entusiastas y privilegiados talentos, y ion tras estudios prolijos y profundos, ralas que sue. len desmayar todos aquellos que no poseen un alma de superior temple. Otto Strutzel, autor del paisaje que damos en el presente número, forma entre los conta dos artistas que descuellan en este dificil género de pintura; su cuadro está concebido de un modo grandioso, y en él compiten á porfia la naturaleza y el arte. ARIEONA.—Las 1111ELIAS DE Los SALVAJES.—EL ZAPATITO. Pocos días há fué capturado en la provincia de Texas (Estados Unidos) el jefede los indios apaches, los crueles indlgenas del Norte-Ame rica, famoso por sus crueldades y por su odio á los yankees, llamado Gerónirno, y conocido con el nombre de Roh-Roydel Suroeste. Los apaches, en sus correrías cometían exce sos y crueldades inauditos. Nuestro grabado re presenta la impresión de dolor que siente el infeliz colono cuando, al regresar á su hogar, encuentra tan sólo ruinas humeantes, y ve la cabellera de su esposa arrollada á una mata, y el zapatito de su hija abandonado en el suelo, huellas sangrientas del paso de los apaches por aquel sitio, que mira desde aquel momento, el desdichado colono, con verdadero horror y que abandona para no volver. EL MONTEROSA (ALPES), copia del cuadro de Miguel Ilaubbnanu. Imponente y grandiosa es la perspectiva que ofrece esta mole inmensa coronada de perpe tuas nieves, entre cuyos ventisqueros han pe recido tantos excursionistas. víctimas de su cu riosidad ó de su amorá la ciencia, y en la falda del cual y como buscando refugio en la sombra del coloso se ven diseminadas rústicas vivien das de campesinos. iQué grande y magnífica es la naturaleza y qué próvidal Aquello mismo que por su apa rente esterilidad parece deberia alejar toda vida, la da y la crea; que no otra cosadifunden las corrientes que nacen de los hielos del Monte rosa. Haubtmann, impresionado por la grandiosi dad del espectáculo, supo trasladar al lienzo y con pasmosa verdad la escena, en la que si bien en últimotérmino, la elevadisima montana forma la nota culminante. §ALA DE JUEGO DEL CASINO DE MONAGO, copia del cuadro de Ludovico Bolielnuano. El tristemente célebre Casino de Monaco, donde se improvisan y desaparecen en un santiamén cuantiosas fortunas, está situado en la ciudad del Mismo nombre, orilla del Medite rráneo, en el departamento de los Alpes Marí timos. Dicha ciudad antiguamente era capital del principado de Monaco, cedido á Francia por el último príncipe que tuvo, en 1862, porla cantidad de 4.000,000 de francos. Sonlos juegos de azar los más detestables, y con todo son también los más extendidos en todos los pueblos, porque interesan grande mente la concupiscencia sin ofensa del amor propio. Que asimismo son las másfunestos, no hay para qué esforzarnos en demostrarlo; sus resultados, fatales para la saludy el bienestar, hablan más elocuentemente que nosotros pu diéramos hacerlo. En todos tiempos, los arre batos á que exponen han hecho necesaria la intervención de los poderes públicos, lo que, con escándalo de la moral y baldón de quien lo consiente, no reza para nada con el casino de Monaco, donde se juega libre y descaradamente, á ciencia y paciencia de las autoridades. Las leyes romanasprohibian jugar dinero, y no sólo negaban toda acción en pro del que habla ganado en el juego, sinó que concedian al perdidoso el derecho de reclamar lo que ha bla pagado. Porlo demás, el cuadro de Bokelmann, so bre revelar grandes conocimientos en el dibujo y en la composición, es un estudio verdadera mente profundo y psicológico; bastando, para convencerse de ello, contemplar la actitud y la expresión de los personajes que entran en tan compleja como bien acabada obra. EL GREAT Enseres. Bias atrás un periódico local publicó el si guiente suelto: «lla llegado á esta capital un representante de la empresa propietaria del grandioso vapor 664 LA ILUSTRACION. N. 311 N. 311 LA ILUSTRACION. 665 SALA DE JUEGO DEL CASINO DE MONACO, COPIA DEL CUADRO DE LUDOVICO BOKELMAIN 666 LA ILUSTRACION. N. y Leviatán, con el objeto de informarse de las condiciones de nuestro puerto y obtener la au torización correspondiente para que aquel co loso de los mares pueda permanecer fondeado en nuestra bahía durante los meses en que se halle abierta la Exposición universal. »Según nuestras noticias, dicho represen tante ha visitado al senor comandantede Marina de esta provincia, D. JuanNepomuceno »Parece que el caso no ofrece serias dificul tades, y que por parte de dicha autoridad se zanjarán cuantas estén á su alcance, á fin de que podamos conocer esta colosal maravilla de la arquitectura naval. Su eslora ó largo 6s muy superior al del muelle de Barcelona, y algo más corto que el dique de Poniente; su manga exte rior mide cerca de 40 Metros y la altura sobre la linea de flotación unos té metros, ó sea muy cerca de la altura t.:guiar de nuestros edificios. »Actualmente se encuentra en Liverpool, donde debe permanecer seis meses, y después vendría aquí para serexhibido, como lo es allí, instalándose á su bordo circo, teatro, restaurant y café. »Indudablemente la permanencia del Leviatán en nuestras aguas será uno de los mayores atractivos, y que bastaría por si sólo á que visitaran esta capital gran numero de foraste ros, ansiosos de contemplar una de lasmaravi llas marítimas.» Respecto á las dimensiones del Leviatán (lla mado desde poco después de construido Great Eastern, esto es Gran Oliente!), nuestro com panero padeció algunos errores, como lo de muestran los siguientes datos, extractados de una nota oficial publicada en 1857, á poco de haber aquel inaugurado sus servicios: Eslora (largo) 209 metros. (Longitud del muelle de Barcelona, unos 300 metros. Vese, pues,que en lugar de serel Leviatán muy su perior á éste, es 9i metros más corto. Cuanto al dique de Poniente, tiene 64t metros de lon gitud, ó sea 432 metros más que la de dicho buque). Manga (ancho) 25 metros 3o. Puntal (alto) r8 metros. Altura 'sobre la línea de flotación, á toda carga, 9 metros 5, - Altura sobre la línea de flotación, descar gado, II metros 50. Cuanto á otras particularidades de este fa moso buque, véanse los datos que damos á continuación: Diámetro de lasruedas, z7 metros. Altura de cada una de las cuatro máquinas que las impulsan, 15 metros. Fuerza nominal ele dichas cuatro máquinas, 5,400 caballos. Diámetro dele hélice, 7 metros 3o. Longitud del árbol de la misma, t8 metros. Fuerza nominal de las cuatro máquinas que mueven la hélice, 1,7oo caballos. Desarrollo del velamen, unos 7no metros cuadrados. Número de palos, 7. Número de chimeneas, 5. Carbón que puede llevar en sus depósitos, zo,000 toneladas. Toneladas que desplaza el buque, 22,500. Completaremos estos pormenores diciendo que el Great Eastern puede embarcar de una vez un cuerpo de ejército de in,000 hombres junto con su equipo; que está dividido en diez compartimientos estancos, y que lo construyó en Milwall, cerca de Londres, la casa Scott Rusel, con 'sujeción á los planos del eminente ingeniero naval Mr. Brunel. Flores y Tersos. EN EL ALBUR DE LA SENORITA J. SALAS. El Poeta.—Para el álbum de Julia •tener quisiera, cansatita de mimbres de flores llena, que aunque sencillo el obsequio seria de Julia digno. La Musa.—Pero á falta de flores, bardo, tus versos en las hojas del álbum tienen un puesto; y tú no ignoras, que son flores del alma las dulces trovas. El Pacto. —Y si Julia me es)jo flores y versos, porque á todo, las bellas, tienen derecho: si aspira á tanto, ?dónde encuentro lasflores?... LaMusa.—?Dónde? en el campo. El Poeta.—En el campo se encuentran flores silvestres, campanillas azules de vida breve; y para un álbum, no son propias las flores que hay ed el campo. LaMusa.—Si lasflores silvestres valen tan poco, tus cantares olvidas pronto, muy pronto; pues yo recuerdo, que á unaflor campesina dijiste en verso: —<,Florecilla inocente de la montana, que olvidada y sin nombre la vida pasas; amasaspires á vivir en el seno de los jardines. »?De qué sirve á la ro=a ser la primera en el huerto florido de Manita bella, si aunque sultana, es su vida la vida de las esclavas? »Y esla vida en el bosque tan inocente, como son los suspiros del aura leve: ella estan libre, que la envidian las flores de los jardines. »Si en el huerto de Arninta lugarno ocupas, y en el bosque tus gracias humilde ocultas; con tumod.stia, apacible estu vida, tu dicha cierta. »Es verdad que tu nombre todos ignoran, porque nombreno llevas, flor pudorosa; asnino te importe, tu modestia estrenada vale cien nombres. ',Florecilla silvestre que el bosque habitas, olvidada y sin nombre, jamás cautiva, 'por Dios! no aspires á vivir en el seno de los jardines.» ?Dime, bardo, recuerdas esas estrofas, ramillete de flores de bellas formas, versos que ensenar, los sublimes encantos de la modestia?... El Poeta.—Uno tarde de Estío vi en la montana, campanillas azules, rojas y blancas; flores modestas que el aroma contienen dolo inocencia. Y fue tanto el hechizo de aquellas flores esmaltando el follaje del verde bosque; tal mi embeleso, que esas pobres estrofas compuse al vuelo... La Musa.—Y si Julia es modesta como lasflores que en las tardes adornan el verde bosque; di ?por que dudas que esas flores acepte la hermosa Julia?... Vete al campo y reune flores silvestres que en las hojas del álbum colocar puedes; y tendrás, luego que este diálogo escribas, floresy versos. J. QUINTERO. Los cazadores de abejas. POR GUSTAVO AIMARD. UN ENCUENTRO zu El FARWEST. Desde el descubrimiento de los ricos placeres de California y del rioFraser, la America del Norte ha entrado enano vía de trasformación tan activa y la civilización ha adelantadoen ella por modo tan estupendo, que á los poetas y á los amantes de los grandes espectáculos de la naturaleza no les queda ya sino una comarca, todavia casi desconocida en lo presente, donde puedan gozar de la vistamajestuosa y sublime de las misteriosas savanas del Nuevo Mundo. En ella es donde se desarrollan á sus deslum brados ojos, con sus contrastes conmovedores y sus arrobadoras armonías, esosinconmensu rables océanos de verdor ó de arenaque, bajo la mirada del Omnipotente,seextienden hasta lo infinito, silenciosos, sombríos y amenazador.. Esa contaren, cuyos ecos no ha despertado aún la piqueta del minero, es el Far West, esto es, el Oeste lejano. Los indios la senorean todavía; al galope de N. 311 LA 1LUSTRACION. 667 caballos tan indómitos como ellos, recorren en todasdirecciones aquellas inmensas soledades, de las que conocen todos los misterios, y seli bran á la caza del bisonte y del caballo selvá tico, ó guerrean entre sí, 6 persiguen de muerte á los cazadores y aventureros blancos que se atreven á internarse en ese último y formidable refugio de los cobrizos. Corría el 27 de julio de 858. Tres horas poco más6 menos antes de ponerse el sol, un indi viduo, ginete en magnifico corcel, caminaba indolentemente por la orilla del rio Vermejo, afluente perdido del río Grande del Norte, en el cual vierte sus aguas después de un curso de setenta á ochenta leguas al través del desierto. El mencionado ginete frisaba conlos treinta, vestía el traje de cuero de los cazadores mejica nos, era de estatura aventajada y esbelta, de porte elegante y movimientos desembarazados, y sus facciones eran tan nobles, correctas, enérgicas y al par tan francas y bondadosas, que desde luego despertaban el respeto y la simpa tía. Además, sus azules ojos, de mirar lánguido y velado como el de la mujer, la rubia y abun dante cabellera que cual cascada de rizos le desbordaba por debajo de lasalas de su som brero de piel de vicuna, y el cutis, que por su blancura mate hacía contraste con el color aceitunado un sien no es broncIneo peculiar de los mejicanos, daban pié á sospechar que no había visto la luz primera bajo el ardoroso sol de la América espanola. Aquel hombre, á pesarde su apariencia tran quila y poco temible, de su semi afeminada forma y de la fina y casi diáfana epidermis de sus blancas manos, escondía nervios de aceroy un valor imperturbable. En el momento en que le presentamos en escena, nuestro personaje parece dormitar sobre su cabalgadura, la cual aprovechándose de la libertad en que le deja su amo, se detiene acá y allá para ramonear las yerbas que, encarruja das por el sol, encuentra en su camino. El sitio pordonde pasaba el ginete era una llanura bastante extensa, partida en dos mitades casi iguales por el líoVermejo, cuyas orillas son por demás escarpadas y á lo largo de las cuales surgen penascos escuetos y plomizos. Corre dicha llanura entre dos cadenas de co linas que se elevan á derechaé izquierda descri biendo ondulaciones que en el horizonte termi nan en elevadísimos picachos cubiertos de nieve, que en el dio y en la hora á que nos referimos,el sol poniente los matizaba de purpúreos vislum bres. No obstantesu somnolencia real 6 fingida, el ginete entreabría los ojos de vez en cuando, y, sin volver la cabeza, paseaba en torno des! una mirada escudrinadora, sinque poresto un mús culo de su rostro revelase la más mínima apre hensión, aprehensión que, por otra parte, hu biera sido bien disculpable cesan región donde el !aguar esel enemigo menos temible para el hombre. El viajero ó cazador, pues todavía ignoramos quién es, proseguiasu camino á paso cadavez más lento é indolente, cuando al encontrarseno Cuarenta metros de un tormo que, cual solitario centinela, al pié del ríoVermejo se eleVaba, de detrás de dicho torno, donde probablemente estaba al acecho, salió á medias un hombre ar mado de un rifle americano, y después de mi - mor por breves instantes y conatención profunda alviajero, apuntó á este el arma e hizo fuego. Alcanzado sin duda por la traidora bala, el ginme se irguió sobre snsilla, lanzó un gritotan pronto ahogado como proferido, abrió los bra zos,faltáronle los estribos y cayórodando sobre la yerba, donde, después de algunas convulsio nes, permaneció inmóvil. El caballo, despavorido, se encabritó, tiró al gunas .coces al aire, y huyó á escape hacia los bosques de que estaban pobladas las colinas, no tardando en desaparecer entre la espesura. En derribando costas certera puntería á la víctima, el asesino descansó en el suelo la cu lata de su rifle, se quitó su sombrero de piel de vicuna, se enjugó la frente y murmuró con ex presión de vanidad satisfecha: —ICanariol lo que es esta vez dudo que lo cuente: debo de haberle roto el espinazo. Mag nífico tiro, á fe mia; y esos botarates que me sostenian en la venta que erabrujo y que si no cargaba yo mi rifle con una bala de plata no lograría matarle ?qué van á decir ahora al verle tendido? Ea, mehe ganado lealmente los cien pesos, aunque no sin trabajo. iBendita sea la Virgen' prometo mostrarme agradecido á ésta porla protección que me ha dispensado. Durante este monólogo, el asesino había car gado de nuevo y con todo cuidado su rifle. Luego, sentándose en un mogote de césped, prosiguió: estoyrendido de haberle acechado por espacio de tanto tiempo. 1Si fuese á cercio rarme de que está bien muerto? iTatel jno fal taría sinó que todavía respirase y me largara una cuchillada! 'Guarda Pablo! prefiero esperar aquí: tranquilo mientras me estoy fumando un pajilla; si dentro donen hora no se ha meneado, será que efectivamente está muerto, y entonces iré allá. Nadame apresura. Luego, con ademán del todo tranquilo y son riendo de un modo infernal, sacó de su fal triquera un pellizco de picadura, lió un pajillo, lo encendió y se puso á fumar con la mayor indiferencia, en tanto con el rabillo del ojo con templaba al cadáver que á pocos pasos de él yacia. Aprovechemos nosotros este momento de re poso para hacer trabar al lector mis amplio conocimiento contan interesante individuo. Era éste hombre de talla algo más que me diana, anchos hombros y musculatura hercú lea, de frenté deprimida y achatada como la de las fieras, nariz larga y encorvada, boca grande, labios delgados, dientes colmilludos y mal ah orados, y ojos pequenos é incoloros y de mi rar bizco que imprimían á su semblante una expresión siniestra. Vestía traje de cazador, parecido al del ginetc derribado, es decir calzo nerasde cuero que le llegaban hasta lasrodillas, cenidas á los lomos con unafaja de seda, botas vaqueras y unaespecie de blusa, también de cuero, abierta al pecho y con sólo medias man gas. Del lado izquierdo le pendía un machete sin vaina, sujetado por una anilla de hierro, y al lado derecho llevaba una cacerina de cuero de bisonte, al parecer bien repleta, pendiente de una delgada correa terciada. A su lado, en el suelo, se veía un sarape de fabricación india, de colores chillones y entreverados. Trascurrido que hubo hora y media, ú más, nuestro personaje, que conla colilla de un pa lillo encendia otro, pareció por fin resuelto á encaminarse hacia donde yacía el cuerpo de aquel á quien tan traidoramente había qui tado la vida, para asegurarse de si estaba bien muerto. Sin embargo el ginete, desde que se cayera de su cabalgadura, no había hecho el más leve movimento. Demás, los zopilotes y los candores, atraídos sin duda porel hedor del cadáver, em pezaban ti revolotear encima de éste, descri biendo grandes círculos y lanzando gritos roncos y discordantes. En esto, el sol, semejante á un globo de fuego, estaba ya próximo á desaparecer tras el horizonte, y, porlo tanto; era indispensable to mar una resolución definitiva. —iBahl murmuró el asesino, levantándose de mala gana, á la hora de ahora debe estar bien muerto; de nó, preciso sería que tuviese el alma enclavijada en el vientre. Vamos allá. Sin em bargo, como la prudencia es madre de la segu ridad, seamos prudentes. Y, como en apoyo de este argumento, tiró de su jarretera el afilado cuchillo que todo me jicano lleva en ella para cortar la reata si algún enemigo le arroja el lazo al cuello, y después de doblar la hoja sobre una piedra para cercio rarse de que la punta no sehabla roto,echó á andar hacia el inanimado cuerpo de la víctima. Pero en los desiertos americanos priva un axioma cuya exactitud conocen todos, y es que elcamino máscorto de un punto á otro esla linea curva: guardase, pues, muy bien de no ponerlo en práctica nuestro individuo. En efecto, éste describió un largo rodeo, se acercó poquito á poco, casi de puntillas y con el cuchillo levan tado, deteniéndose á cada paso para vigilar al cadáver y estar pronto á huir al más leve mo vimiento de éste. Empero fueron inútiles tan minuciosas precauciones; el difunto conservósu inmovilidad marmórea. Llegó pues el descono cido hasta casi tocarlo, 'sin que circunstancia alguna revelase que al infeliz tendido en el suelo le quedaba un soplo de vida. El asesino cruzó los brazos, fijó los ojos en el cadáver, que estaba boca abajo, y dijo para sus adentras: —Muerto y bien muerto está; lástima, pues era un valiente á quien nunca me hubiera atre vido á atacar á rostro descubierto.Peroel hom bre honrado e-s esclavo de su palabra; me han pagado, y no mecabíasinó cumplir mi compro miso. Mas, es singular, no veo sangre. !Bah! el derrame debe de haber sido interno. Mejor, así habrá padecido menos. Con todo, para mayor seguridad voy á clavarle micuchillo en tre hombro y hombro, aunque no hay peligro de que reviva; pero el hombre honrado eses clavo de su palabra y no hay que enganar á quien paga. Formulado este monólogo, el matador hincó la rodillaen tierra, se inclinó hasta el cadáver, y apoyando la mano derecha en uno de los hombros de éste, levantó el cuchillo; mas de improviso y por medio de un movimiento de inusitada rapidez, el supuesto difunto se puso en píé, dió un brinco conla ligereza del jaguar, y, derribando al estupefacto asesino, agarró á éste porla garganta, le puso la rodilla sobre el pecho y le arrebató el cuchillo antes de que el aturrullado bergante sediese cata de lo que le pasaba. —IHola! compadre, dijo entonces y con voz zumbona el ginete, un momento si le place icuerpo de Cristo! La escena que acabamos de describrir había pasado en menos tiempo que el que hemos em pleado para narrarla. No obstante lo rápido é inesperado del ata que, el otro estaba por demás acostumbrado á tales extranas peripecias, en situaciones pareci das, para no recobrar casi instantáneamente el dominio de si propio. —11-lel compadre, prosiguió el funde, tqué me dice V. de esto? —?Yo? respondió con sonrisa burlona el ase sino, puesdigo que ha hilado V. muydelgado. —He sido tan astuto como V. ?no le parece? —Más; sin embargoestaba en la creenciade que le habla matado. Y luego, hablando conSigo mismo, murmuró el asesino: —Pues los otros -tenían razón; yo soy el bes tia; otra vez tomaré una bala de plata, es más seguro. --tQué está V diciendo ahl? le preguntó el ginete. —tLe interesa á V. el saberlo? —Una vez que se lo pregunto... —Pues decía que otra vez tomaré una bala de plata. —t Para qué? —ITomal para matarle á V. —?Para matarme? 'qué locura! tcrée V. que voy á dejarle libre? —No lo supongo, tanto más cuanto obraría V. muymal si lo hiciese. —tPorque me matarla V.? 668 LA ILUSTRACION. N. 311 —Lo másantes posible. —?Tanto odio me lleva? —Ni esto. —?Con qué fin, entonces? —;Canario! el hombre honrado esesclavo de su palabra. El ginete envolvió á su contrario en una in tensa mirada, v después de menear la cabeza con ademán pensativo, prosiguió. —tMe promete V., si le-dejo interinamente libre, queso intentará escapar? —Se lo prometo, con tanto mayor placer cuanto, se lo confieso á V., esta posición me fatiga. —Levántese V., dijo entonces el ginete, ha ciendo lo mismo. —in! exclamó el otro, poniéndose apresura damente en pié y dando un resoplido de satis facción !qué bueno es estar libre! —?Verdad que si? ?Ahora quiere V. que echemos un párrafo? —?Yo? respondió éste con ademán inocente, en nada. —Es falso, esta usted pensando en asesi narme. —Vaya un demonio de hombre, murmuró el otro para silo adentros; adivina los pensamien tos más ocultos; no estoyseguro á su lado. —1Está V. dispuesto á responder franca y lealmente? preguntón! ginete. —En cuanto quepa. ----Es decir: con tal que no le obligue á V. á mentir su propio interés. —iZape! senor, nadie revuelve contra sí sus propias armas. —Es cierto. ?Quién esV.? —Senor, respondió el bandido irguiéndose conaltivez, tengo la honra de ser mejicano; madre era india opata, y padre un caballero de Guadalupe. —Perfectamente; pero esto nada me ilustra respecto de V. —tQué quiere Y. senoría? los tiempos an dan mal, y como los grinjos pagan veinte pe sos poruna caballera, y á uno le apremia la necesidad... Pero, se lo juro á V., caballero, nunca acudo á este extremo sinó en último apuro. —Pía! y dígame ?V. me conoce? —De fama, pero personalmente, hasta ahora. —?Tiene V. algún resentimiento contra mi? —Ya me ha cabido la honra de decirle á Y. que nó. —Entonces ?por qué ha querido V. asesi narme? —iYo, senoría exclamó el bandido con muestras de admiración. !Yo asesinar á V.b inunca! —iComo! tunante, repuso el ginete frun ciendo el ceno ?y V. se atreve á sustentar se mejante impostura cuando por cuatro veces distintas he servido ya de blanco á su rine y hoy mismo me ha disparado V. una bala? ea —De milamores, caballero. Los dos enemigos se sentaron mano á mano como si tal cosa. Este es unode los distintivosdel carácter me jicano: entre este pueblo se ha encarnado de tal suerte e] asesinato en lascostumbres, que no causa la más minima adnUración. A menudo el hombreque ha corridoriesgo de caer víctima de unaemboscada, no siente escrúpulo en estre char la mano del que le ha armado el lazo, pre viendo que puede llegar dia en que él este á su vez llamado á desempenar el papel de ase sino. En el caso que historiamos, no era en modo alguno esta consideración la que movía al ginete á obrar como lo estaba haciendo, sinó que le impulsaba un poderoso motivo que pronto co noceremos; demás, á pesar de su aparente indi ferencia, éste no se babía sentado sin marcado disgusto al lado del bandido, el cual sólo sentía un remordimiento, el de haber errado el golpe, si bien in palto hacía propósito de desquitarse cuanto antes, tomando para ello las más minu ciosas precauciones. —?En qué está V. pensando? preguntó de improviso el ginete al asesino. 30 40 50 EL GREAT EASTERN. — iAhl senoría, prosiguió aquel con ese tono llorón que tan bien saben tomar los mejicanos, he sido muy desgraciado. —tConque ha sido V.desgraciado, senor?... Pero me parece que se ha olvidado V. de de cirme cómo se llamaba. —Mi nombrees muyoscuro, senoría; mas ya que V. desea saberlo, digo que me llamo To nillo el Zapote, para servir á V. —Gracias, senor Zapote; puede V. prose guir. —líe tenido muchos oficios: sucesivamente he sido lépero, muletero, maromeroy soldado. Desgraciadamente soy un poco susceptible, y cuando me encolerizo se me van las manos. Esto ha sido causa de que hayacortado á cinco ó seis individuos bastante imprudentes para buscarme camorra, y de que, porende, el juez se amoscase y á pretexto de que yo debía seis muertes quisiese condenarme á garrote. En tonces, al ver que mis conciudadanos no,. me conocían y que la civilización no sabia apre darme en lo que valgo, me refugié en el de sierto y me hice cazador... --tDe hombres? interrumpió con sarcasmo el ginete. —PermítameV., sanuda, respondió con ve hemencia el Zapote, esto no es lo mismo; he disparado sobre V., escierto, y esprobable que lo repita: pero nunca, y esto se lo juro por la, parte de paraíso que me corresponda, me ha pasado por las mientes asesinar á V. ?Es posi ble que yo, un caballero, le haya merecido tan mala opinión, senoría? —iQué pretendía V. pues al tomarme por blanco? --Matar á V., senoría; nada más. —.IN° era eso un asesinato? —Ni por pienso, senoría,,sino un negocio. —?Cómo se entiende? —El hombre honrado es esclavo de su pala bra, y como me habían pagado... —?Para que me matase V.? —Esto es, respondió el Zapote; y V. com prenderá que en este caso me veía obligado á cumplir mi compromiso. Hubo una pausa de oliendo; de fijo que se mejante argumento no era tan concluyente para el ginete como para el lepero. —Acabemos de una vez, dijo aquel al cabo de un rato. —Esto pido, senoría. LA ILUSTRACION. LUÍS TASSO SERRA, EDITOR.—BARCELONA. C4-A_ X» 1:«. W• 3NC POR ERCKMANN-ClIATRIAN ICIACION ADORNADA CON 25 GRABADOS.-4 REALES EN TODA ESP \NA. iEl diablo predicador! exclamó Frionnat. El médico Laurent. • 61c, Era un gendarme. 'HI!l..1 II aif „ovo, !/1 !f MUESTRA DE LOS GRABADOS. Gaspar venta descansar de sus fatigas. 670 LA I LUSTRACION. N: 311 —éV. reconoce que está en mipoder? —Dificil me seria sostener lo contrario. —Perfectamente; y como, según V. mismo ha confesado, ha disparado V. sobre mi con la intención de matarme, matándole yo á V., no haría sino usar de represalias. —Ha razonado V. admirablemente, caba llero, repuso el Zapote, y demostrará sermuy cuerdo si obra de esta suerte. El gineta miró con sorpresa á su interlocu tor, y continuó: —11.suego nada le importa á V. morir? —Poco á poco, senoría, objetó el otro; no es que yo no sienta el morirme ni mucho menos; pero soy buen jugador y como á tal pegote que he perdido. El ginete pareció meditar; luego anadió: —11" si revea de atravesarle la garganta con este cuchillo, le devolviera la libertad, qué ha ría V.? —Lo repito, respondió el bandido, meneando tristemente la cabeza, le mataría á V.; el hombre honrado es esclavo de su palabra, y como á tal no puedo abusarde la confianza de los que me proporcionan ocupación, pena de perder mi crédito. —?Tanto dinero le han dado á V. para que me mataral preguntó el ginete echándose á reir. —Yo mucho, pero la necesidad pbliga; me han dado cien pesos. —?Sólo cien pesos? dijo el ginete prolon gando con desdén los labios; vaya una bicoca: siempre me he creído valer mucho más. —Infinitamentemás,senoría, sobre todo si se considera lo erizada de peligros que está la eje cución; pero otra vez me proveeré de una bala de plata. —Es V. un mentecato, compadre; lo mismo que hoyas conseguirá V. matarme en adelante; medite V. sobre lo que acaba de ocurrirle, y atienda que, harto con haber sido silbar las cuatro balas que V. me ha disparado, me he propuesto conocerle y lo he logrado. —Cierto es. Y dígame V., caballero, lquizá no sospechaba V. que yo me encontraba tan á sus alcances? —Ni menos quiero preguntar á V. el nombre de quien le ha encargado mimuerte, reposo con desdén el ginete. TomeV., ahi va su cuchillo, para nada lo necesito; márchese V., le despre cio demasiado para temerle. Adiós. En pronunciando estas palabras, el ginete se levantó, y conademán lleno de majestad y de desdén indicó al bandido que se marchase. El lépero permanecióinmóvil porespacio de algunos segundos; luego hizo una profunda cortesía á su generoso enemigo, y con vozun si esno es conmovida, dijo: —Gracias, senoría; vale V. másque yo; pero lo mismo da, yo le demostraré que no soy tan malvado como V. supone y que en mi pecho alienta todavía algo noble. El ginete volvió la espalda al bandido sin res ponder palabra. —No me cree, murmuró el Zapote, mientras con expresión de que sus facciones parecían in capaces, meseta de tristeza y de gratitud, miraba como aquel iba alejándose. No me cree; yen verdad lisos qué habla de dar crédito á mis pa labras? Sin embargo el hombre honrado es esclavo de la suya, y quiero demostrarle que' todavía no me conoce. Adelante. Alentado porestas reflexiones, el bandido se encaminó de nuevo hacia la penatras la cual se había emboscado para acechar al ginete, y des pués de recojer su rifle se dirigió á una canada próxima, desató un caballo que escila ocultara, y en subiéndose sobre este se alejó al galope, no sin volver la vista atrás y murmurar con acento de admiración verdadera: — iQué hambre! !vaya una naturaleza de bronce! lástima que le mataran al amparo de un zarzal como semata al antílope. iVive Dios! esto no sucederá mientras yo pueda impedirlo, á fe de Zapote. Luego el bandido atravesó el vado del rio Vermejo, y á poco desapareció al través de las altas yerbas que poblaban la orillaopuesta. Cuando el desconocido estuvo seguro de que el lépero había desaparecido, calculó la hora por la desmesuradamente larga sombra que proyectaban los árboles, y después de pasear en torno de si una mirada investigadora, dió un prolongado y agudo silbido, que repercutió de eco coceo. Pocos segundos después se oyó á lo lejos un relincho seguido de precipitado ga lope parecido al lejano rumor del trueno, y á poco apareció en medio de las malezas, que aplastó bajo el peso de sus remos, el caballo del desconocido. El noble animal se detuvo en el linde del cercano bosque, aspiró con fuerza el aire, alargó el cuello, volvió la cabeza en todas direcciones, dió algunas corvetas, y echando á correr haciasu amo, parase al lado de este y le miró coninteligentes ojos. El joven dió algunas palmadas á su cabalgadura, al tiempo que le dirigía frases carinosas, y después de apretarle la cincha, saltó sobre la silla y anudó la marcha; pero en lugar de seguir orillando el río Verme)°, volvida la espalda á la corriente y se alejó en di rección de las montanas. El aspecto del desconocido habla cambiado porcompleto: no era ya el hombre que el lector ha visto en un principio, sonoliento y vacilante sobre su cabalgadura, á la voluntad de la cual parecía entregado; nó, ahora iba erguido y firme, y su rostro tenía una expresión seria y meditabunda; con la mirada escudrinaba en todas direcciones el paisaje, cual si hubiese querido sorprender los misterios del intrincado bosque en que iba á penetrar; conel cuello un tanto estirado y el oído atenio espiaba el más leve rumor, y con la mano puesta en el gatillo de su rifle estaba pronto á hacer fuego. Tanto y tan súbitamente había cambiado el ginete, que no parecía sino que la singular es cena á que el lector ha asistido, era solamente una de tantas peripecias sin importancia á que su vida aventurera en el desierto le exponía de continuo, y que ahora iba á arrostrar peligros realmente serios. , Es LA SELVA. El desconocido seinternó en una intrincada selva cuyas últimas ramificaciones iban á morir casi en las aguas del río Verrnejo. Los europeos que no han visto la selvas del Nuevo Mundo, no pueden ni remotamente for marse idea de ellas. En América los árboles crecen al acaso, se cruzan, se entrelazan, de jando, en ocasiones, anchos espacios com pletamente sembrados de árboles muertos, de rribados y amontonados de la manera más caprichosa. Aquí, á trechos, descúbrese el suelo, fértil y fecundo; allí yérguese un grupo de se culares y corpulentos árboles sostenidos por bejucos enroscados á sus troncos y que con el tiempo adquieren el grosor de su primitivo apoyo La diversidad de follaje es infinita y ofrece agradable contraste. Arboles hay que en el hueco de sus troncos esconden un fiemo formado por el residuo de sus hojas y de sus ramas medio muertas, que encierra el germen de los que han de reemplazarles; otros, agobia dos bajo el peso de los siglos, la naturaleza ha querido, al parecer, ponerlos al abrigo de las injurias del tiempo cubriéndolos conun manto de pardusco moho que cuelga en largos festones desde las ramas hasta el suelo, dándoles fantás tica apariencia. El piso de aquellas selvas, for mado por el humus de los árboles caldos durante siglos y siglos, es pordemás desigual; ora se eleva en forma de montana, ora sepre senta sumamente bajo y lleno de pantanos en cuyas cenagosas aguas viven horribles aligato res que serevuelcan casaverdoso fango y en medio de cuyos fétidos vapores zumban millones de mosquitos; ora se extiende hasta lo infinito con regularidad y monotonia desesperadoras. Cruzan y riegan aquellos desconocidos de siertos innumerables é ignorados ríos cuya si lenciosa Corriente no arrastra consigo más que á los cisnes negros que á citase abandonan con indolencia, en tantolos flamencos rosa, posados en sus márgenes, pescan filosóficamente su co mida con ademán beatífico y los ojos entor nados. - De vez en cuando descúbrense paisajes pin torescos y deliciosamente agrestes, y por doquier óyense rumores indecibles que llenan los espacios de aquellas regiones misteriosas; voz de la soledad, cántico solemne de los mun dos invisibles creados por el Todopoderoso. Ea el seno de tan temibles selvas es donde se refugian las fieras y los reptiles que tanto abundan en Méjico; selvas llenas de seculares senderos que van á parar todos en ignorados abrevaderos donde acuden á apagar su sed jaguares y bisontes. iAy del temerario que penetra ene?inextrica ble dédalo de aquellas inmensas selvas sin ir acompanado de un guía experto! Tras inauditos tormentos sucumbirá bajo las garras de las fieras. iCuántos exploradores atrevidos han pe recido de esta suerte, sin que hayahabido po sibilidad de descorrer el misterioso velo que ocultaba su mísero y desastrado fin! Sus blan queados huesos encontradosal pié de un árbol, sólo indican á los que dan con ellos, que allí sucumbieron algunos hombres en medio de los dolores más terribles y que quizás igual muerte las espera á ellos mismos. El desconocido debía de ser huésped habitual de la selva en que había penetrado tan audaz mente en el instante en que el sol, próximo á desaparecer tras el horizonte, iba á dar paso á las tinieblas, tinieblas todavía más densas bajo erfrondosofollaje dolos árboles, que ni áun en mitad del día dan paso sinó á una luz indecisa. Ligeramente echadohaciaadelante, avizore? ojoy conel nido atento, el desconocido avanzó conla rapidez que le permitía la configuración del terreno, siguiendo sin vadlar las innumera blesrevueltas de un senderode fieras cuya pista apenas sedistinguía entre lasaltas yerbas. Por espacio de algunas horas y sin acortare? paso de su cabalgadura, siguió aquel internán doseen la selva, cruzando vados y franqueando escarpados torrentes al espeluznante són de los sordos rugidos de los jaguares y los irónicos maullidos de los gatos monteses, que parecían perseguirle con sus amenasadores aullidos. Mas el ginete, despreciando tales gritos y ru mores y á pesar de que la selva adquiría un aspecto cada vez más salvaje y terrible, seguía impávido adelante. A los zarzales y arbustos habían sucedido mahoganis gigantescos, encinas nodulares y anacardos, cuyas sombrías ramas formaban bóvedas de verdura de ochenta pies de alto, y el sendero, ya más ancho, se dirigía en suave pendiente hacia una colina ni alta ni baja y completamente escueta. El ginete, al llegar al pié de esta, detuvo su caballo, y sin echar pié á tierrapaseó en tomo de sí una mirada inves tigadora. En aquellos lugaresno reinaba sinó la calma de la muerte, interrumpida únicamente por el lejano rugir de las fieras y por el' ruido que producía un hilo de agua que corria al través de las hendeduras de las penas y se precipitaba en una concha natural desde unos cuatrome tros de altura. El cielo, azul oscuro, estaba sembrado de fulgurantes estrellas, y la luna, siguiendo su carrera en medio de un cortejo de blanquísimas nubes, difundía con profusión su plateada Inc sobre la colina, cuyas vertientes, fantástica mente iluminadas, hacían extrano contraste con N. 311 LA 1LUSTRACION. 671 el resto del paisaje, sumergido en la oscuridad másprofunda. Por espacio de algunos minutos el descono cido permaneció inmóvil como una estatua, atento el °Ido al más insignificante rumory preparado para hacer fuego á la más leve apa riencia de peligro. Por fin y convencido probablemente de que todo estaba en sosiego en torno de él y de que nada insólito turbaba la quietud de aquellas soledades, hizo un movimiento como para apearse, cuando su caballo enderezó pronta mente la cabeza y aspiró con fuerza y por re petidas veces el aire. De pronto seoyó un crujido violento en las malezas, y de entre ellas se levamó un ante magnifico que, despavorido, dio un salto á corta distancia del ginete, cruzó con rapidez el sendero, sacudiendo su cornamenta, y desapa reció con la velocidad del rayo en medio de las tinieblas. Por espacio de algunos instantes se oyó el ruido de la veloz carrera del ante por encima de la hojarasca; luego todo volvió á quedar tranquilo. El ginete, conla mirada fija en la selva, cual atento centinela en presencia de fuerza ^que juzga superior, acortó clsi insensiblemente las bridas á su cabalgadura y la hizo retroceder hasta al pié de la colina, llegado á cuyo punto se apeócon ligereza, se abroqueló con su ca ballo, encaró su rifle, apoyando el C2f1-15.11 sobre lanilla, y esperé en esta actitud defensiva. Poco tiempo había trascurrido cuando se oyó ligero rumor de pasos producidos porel andar de muchas personas que iban acercán dose al sitio donde el ginete estaba al acecho. Este, antes de ver á los que llegaban, adi vinó indudablemente quienes eran, pues son riéndose de un modo indefinible, abandonó su abrigo provisional, pasó el brazo derecho por la brida, y bajando el gatillo de su rifle, apoyó en el suelo la culata, conapariencias de la más omnímoda confianza. Por fin hicieron ja uno y otro lado las male zas y aparecieron cinco personajes,cuatro hom bres y una mujer, que andaba con paso vaci lante y á la que llevaban casi en brazos dos de aquellos; pero lo más extraordinario del caso, atendida la legión en que dichos perso najes se encontraban, era que b pesar de que en su traje y en el color de su epidermis seco noeM'el instante que eran blancos, no traían caballos consigo. El grupo siguió avanzando sin advertir la presencia del dgconocido; el cual, siempre in móvil, les miraba acercarse entre compasivo y triste. De improviso uno de los recién llegados le vantó la cabeza y exclamó con acento de satis facción vivisimo: —IAlabado sea Diosl nos hemos salvado; hé ahí un hombre. El grupo sedetuvo, y el que primerro habla reparado en el desconocido avanzó apresura damente hacia él y le dijo con la más galante cortesía: —Caballero, mego á V. me conceda la que no acostumbra á negarse en el desierto: protec ción y ayuda. El desconocido, antes de contestar, lanzó una profunda mirada á su interlocutor. Era éste hombre que frisaba con los cincuenta, de facciones nobles, porte distinguido, cabello en trecano, talla esbelta y mirada viva, y la riqueza de su traje y el desembarazo de sus movimien tos indicaban manifiestamente que pertenecía á lasmás elevadas esferas de la sociedad me jicana. —Ea pocos minutos ha cometido Y. dos errores graves, caballero, dijo por fin el desco nocido: el primero, avanzar hasta mi á pecho descubierto, y el segundo pedirme ayuda y pro tección no conociéndome. —No le comprendo á V., senor, dijo con extraneza el forastero. ?Acaso los hombres no se deben mutuo auxilio? —En las naciones civilizadas, tal vez, repuso el desconocido con sarcasmo; pero en el de sierto, entre nosotros, salvajes, la presencia de un hombre presagia siempre un peligro. —1Así pues, anadió conestupor el forastero, V. negaría todo socorro á sus semejantes en medio de estas terribles soledades? —Mis semejantes, repuso con mordaz ironía el desconocido, son las fieras de la pradera. lQué me importa á ml de Vds., habitanr, de las ciudades, enemigos natos de todo cuanto respira el puro ambiente de la libertad Entre Vds. y yo nada existe de común; váyanse, pues, y cesen de importunarme. —Sea, dijo con altivez el forastero; si sólo sehubiese tratado de mi, no le habría dirigido á V. mego alguno, pues no me es tan grata la existencia para que busque dilatarla pormedios que pugnan con mihonra; pero no es única mente de mi de quien se trata: ala viene una mujer, casi una nina, mi hija, cuyo estado re clama pronto auxilio. El ginete, que se habla vuelto de espaldas cual sile contrariase prolongarla convetsaeión, guardó silencio. Cuanto al forastero, sc reunió otra vez á sus compaiieros, que se habían detenido en el linde de la selva, y lespreguntó con zozobra: —?Qué ocurre? —Lasenorita se ha desmayado, respondió uno de ellos con tristeza. Estas palabras apenaron al forastero, el cual, después de mirar á la joven con expresión de angustia indescriptible, se dirigió de nuevo ha cia el desconocido, que se había ya subido so bre su caballo y se disponte e partir, y con acento arrancado del alma, le dijo: —iDeténgase V.! —?Qué quiere de mí? replidó con voz aceda el desconocido; dejeV. que me vaya,y dé gra cias á Dios de que nuestro imprevisto encuentro en esta selva no haya tenido para Vds. conse cuencias más graves. Encerraban lasenigmáticas palabras del des conocido tal amenaza, que, á pesarsuyo, el forastero se estremeció. Sin embargo este con servó su serenidad y repuso con vehemencia: —Es imposible que sea V. tan cruel como se complace en aparentar; si, es imposible que siendo V. tan joven como es, su corazón haya muerto ya á todo sentimiento generoso. --ICorazón! no lo tengo, replicó el descono cido, sonriéndose de un modo extrano. —Ennombre de su madre de V. le ruego que no nos abandone. —No la he conocido —Pues en nombre del sir á quien V. más quiere en el mundo. —No siento afección pornadie. —iQue no siente V. afección por nadiel ex clamó-el forastero estremeciéndose de pies á cabeza; entonces le compadezco. El desconocido se conmovió y le invadió el semblante un calor febril; pero rehaciéndose casi instantáneamente, repuso: —Deje V. que me vaya. —Nó antes que me diga V. quién es. —?Quiénsoy? ?No se /o he dicho á V. to davía? Soy una fiera,un sér que de humano sólo tengo la apariencia y siento porlos hombres inextinguible odio. Suplique V. á Dios que le libre de colocarle otra vez en mi camino, pues, al igual que el cuervo, mi presencia no anuncia sino desastres. lAdiós1 --(Adiósl murmuró conprofunda tristeza el forastero; Él se apiade de V. y no le castiguepor su cruel indiferencia. En esto se oyó unas Cic débil, pero de modu laciones tan suaves y melodiosas como las del ce/azora/e, el ruisenor americano. —Padre, padre, decía la voz?dónde estáV.? lAy de mil loo me abandoncl —Aquí estoy, aqui estoy, hija mía, respondió con ternura el forastero, mientras se dirigía apresuradamente al lado de la que Jellamaba. Al escuchar aquella voz armoniosa, al des conocida se le nubló la frente, fulguráronle los ojos, llevó conmovido la mano al corazón cual si en él hubiese recibido una descarga eléctrica, y después de corta vacilación hizo dar de im proviso un bote haciaadelante á su caballo. —?De quién esesa voz? preguntó conacento singular el desconocido, mientras apoyaba la mano derechasobre el hombro del forastero. (Sr continuará.) LUIS TASSO, EDITOR, BARCELONA Edioiones en .4.0' DOTI QUIJOTE DE LA MANCHA, por Miguel deGeAvan teaSaaosdra —Un tomo de 972 paginas, rs. en Barco. lona y e re. en el nato de Espesa. NOVELAS EJEMPLARES, por Miguel de Cervantes Seta emdra—Un tomo quecontiene lassiguientes: La /ir/mili/1.-0t Amante Rineoneie 9 Corta dilio.—Lo Espoilola uaglesa.—El licenciado Vtdpiera.— La juersa de la sangre—E1 MimoExtremstio.—La ilustre Fregona,-Lasdos doncellae.—La seriara Come tia.—E1 casamiento enganoso.—Coloquio de tos pe rfts.—La ttajIngida.-4 ea. en Barcelona ze en el mis. de Eapana.—Encuudeenedo en te/a,O es. en Bar celonay 1 Ofuera. GERMANIA, VEINTE SIGLOS DE HISTORIA ALEMA NA, por J. Seherr.—Doetomos con 1.61 grabados, I e reales en Barcelona,20 re. fuere. CUENTOS DE PERRAULT Y DE MADAMA DE BEAU mota, ilustrados p_or Gustavo DonA—Un tomo, 12 realce en toda Esp... AVENTURAS DEL BARÓN DE EIUNCHHAUSEN. Edi ción ilustrado con tea clibujoe de Gustavo DorA—Un tomo, 121-emes eatoda Espata. LAS PERSONASMILITO/0 por Un sin pobreclmlento de la sangre, á las cuales el médico aconseje el empleo del HIERRO, soportarán sin tau", las gotas concen tradas de HIERROBRAVAIS, con prafeten e/oIl lasotraspreparacionesterrilgin0SaS. La Odas its Farmacias. - EZIlna ia Anua, 4,1 ALIMENTO RECONSTITUYENTE EH FUCTJE3 ron E. MARTINI= DALMAU. ENFERME-Ir/1"W DEL. PECHO 1,-17te T.A.E350, editor, OEION. EL SE PUBLICA LOS OCHO PAGINAS POLEO. MAGNIFICOS GRABADOS 5oentixnos10números el número en toda Espana. 11 so céntimos en toda Espana SUSCRICIÓNJ EnEspafiu, 4 pesetas al ano. En el extranjero, 8 pesetas. Las ausericionee sólo sesirven directamente. Los pedidos deben pagarse por anticipado. No seaten derán lasGarlas que no vengan acompanadas de un sello para sil contestación. LA D..USTRACION. N.31 t qq HISTORIA DE LA SEMANA "%~ffibr BARCELONA Se treta de introducir varias mejoras y reformas en la iluminación de la sala de espectáculos del Gran Teatro del Liceo, que consistirán en la colocación de seis lámparas eléctricas de arco Voltaica alrededor del ojo de buey, en el techo, sostenidas de un modo tal que armonicen con el decorado y demás aparatos de iluminación, permitiendo además estos focos de luz eléctrica que se supriman gran número de me chesrode gas, sobre todo los del cuarto y quinto piso, con lo que se rebajara bastante la temperatura dama siadamente. elevada que se nota en dicho local. Las pruebaá que con tal sistema de iluminación se han hecho han dado muy buenos resultados, tratándose también de extender al escenario el sistema de ilumi nación mixto, á finde procurar evitar en lo posible los incendios. En uno da los salones del Gobierno civil de esta provincia ha celebrado sesión la comisión encargada de elegir y proponer los terrenos quehayan de caco je:se para el emplazamiento del proyectado Hospital clinico y Facultad de Medicina de esta capital. Los individuos de la expresada comisión examinaron mi nuciosamente las proposiciones quehasta ahora se han presentado, que parece son cinco. Se ha to mado el acuerdo pala quecuanto antes puedan em pezarse las obras de construcción de los dos referidos edificios con sujeción al plano admitido. El din 23 de este mes termina el plazo para la presentación de las obras al concurso. que abrió el Acurvan-d.:oto de esta carita' cn cumplimiento del mIntioso legado hecho á la misma, por D. Rafael Ente.El preinio que ha de concederse consiste en la cantidad de veinte mil pesetas que deben adjudcarse ála mejor obra de arqueologia espanola que se pre sente en el concurso. Sr admitirán obras impresas O manuscritas de autores espanoles ó eXtranjeros. El importante primer premio será adjudicado el dia 23 de abril de 1887, festividad de S. Jorge. El Sr. Gobernador civil dolo provincia, D. 1.i4 Antúnez, ha dado á la guardia civil órdenes enérgi cas al objeto de q0000 todos los pueblos de la pro vincia de Barcelona se persiga sin descanso á todos los que se dedican á los [Juegos prohibidos por la ley. Asimismo habiendo tenido conocimiento de que recientemente se han cometido varios robos en los alrededores de esta capital, para impedir su repeti ción sc ha encargadosu vigilancia al comandantey demás jefes del cuerpo de mozos de la Escuadra. AYUNTAAIIENTO.—En la sesión celebrada ?I Sr. Coll y Pujol manifestó que no pudiendo conve nircon lo acordado porel Ayuntamiento Orloúltima sesión, referente á la playa de Pescadores, peche :que se anotara su voto en contra. Se puso á discusión un dictamen de la comisión de Fomento en la que se proponia la compra del te rreno situado en el sitio conocido por la itVinyetia para construir el Matadero, acompanándose condi cho dictamen el del.peritos nombrados al d.to, que cae vez leído y discutido fué aprobado, votando en contra el Sr. Cali y Pujol. Sr acordó conceder unamedalla de plata al senor médico Vidal Solares por su obra Instruceidn Halo gadaacarea de la Higiene de la infancia, que dedicó al Ayuntamiento. Se acordó construir 54 pedestales, al tipo de 75 pesetas cada uno, para el pretil dala zanja del ferró carril de Tarragona en el trozo de la calle de Ara gón, comprendido entre la Rambla de Cataluna y la calle de Balmes, cuyos ped.talcs se dejaron de in cluiren la subasta. MADRID. NOTICIAS GENERALES.—Convocados por el senorNúnez de Arce se reunieron en los salones del Circulo Mercantil las juntas directivasdel Ateneo, Circulo Mercantil, Sociedad Económica, Fomento de lasArtes, Asociación de Escritores y Artistas, Cir culode Bellas Artes de San Fernando y Ateneo de Barcelona, exponiendo el senor Núnez de Arce el objeto dala reunión queera que todaslassociedades, representantes de la ilustración y la cultura, hiciesen una manifestación pública de gratitud á S. M. la mina pttr el acto de perdón que habla realizado, concediéndolo á los condenados por los BlieeSOS del de Setiembre. Accaida con entusiasmo la idea, no pudo realizarse por indicar las Autoridades que las circunstancias no podían permitir manifestaciones públicas, acordando entonces redactar y firmar un documento en que se expresa la noble idea que pre sidió á la reunión. También los periodisms italiancu unieron sus vo c.en demanda de indulto,enviando al senor Núnez de Arman telegrama concebidoss estos términos: «Sea permitido á Italia unir al recuerdo inolvida ble de la acogida hechaá sus hijos, el derecho de compartir con Espana la vida del corazón, sus emo ciones agradables y dolorosas. Sed, pues, eficaz intermediario y trasmitid á la reina regente y sus e0115eiCTOS la ardiente súplica de un oscuro poeta y soldadoitaliano, cl cual esta seguro de seren este momentointérprete fiel de su nación.—Felire Cavalloti, La crisis planteada con motivo del indulto conce dido por la Reina, ha tenido por fin solución, que dando constituido el nuevo gobierno bojo la siguiente forma: Presidencia, Segaste: Estado, Moret, León y Castillo, Gobernación: Alonso Martínez, Gracia y Justicia: Navarro y Rodrigo, Fomento: general Cas tillo, Guerra: Rodríguez Arias, Marina, Balagucr, Ultramar; y Puigcerver, Hacienda. En los dreulos financieros se asegura que además de convertir en títulos al portador las inscripciones intransferibles de la Obro-Píe, se tratade convertir en metálico 41 millones depesetas en títulos al 4 Fu* os> del Consejo de redenciones y enganches. El Re sumen calitica de injustas las censures que con este motivo se dirijcn al sdirer Puigcerver, ministro de Hacienda, pues dice que dichos 45 millones un figu ran como títulos, sino corno metálico, en cl presu puesto de ingresos. Ha tenido lugar el entierro del capitán del regi miento de Albuera, II. Evadsto Peralta, muerto en Vallecas á consecuencia dolos heridas que recibió en la manana del 2 D. El féretro era conducido en un magnifico carro fúnebre tirado por seis caballos em penachados de negro, viéndose encima de la caja la espada y teresiana del desgiucindo senor Peralta. Las cintaseran llevadas por cuatro capitanes, en re presentación do la escolta Real el marques de Sota mayor, cl sdnor Marquinapor la fiocielidad de Pavia y los senor. Sandoval y Ramos por .los húsares de la Pi incesa y sus companerosde Albuera. Entre las varias coronasque figuraban sobreel féretro se hacia notar una, regalo de S. SI la Reina Regente. y en el duelo estaba el presidente del Consejo, y varios ministros, además del capitán general de Madrid y muchos generales. En la Sala primera da la Audiencia, donde se ha celebrado la vista del, proceso contra ricura Ga leote por asesinato del obispo de Madrid, se ha leido la sentencia del tribunal, que consta de doce resol tundes y ocho considerundes, en estos se dice que el. pr.bitero Galeote tiene un falsoiconcepto del ho nor, como los duelistas y revolucionarios, y queel senor Obispo fué muerto casi per detras, termi nando por condenar al reo á la pena de muerte, Ola indemnización de t o,000 pesetas á la familia del muerto y al pago de lascostas procesales. En el caso de indulto, seestabl.e queel reo sufrirá la pena de cadena perpetua, inhabilitación absoluta perpetua interdicción civil. Gran parte del cuerpo médico forense de Madrid ha obsequiado con un banquete en el cite Ingles su decano y presidente, doctor Bustamante, y á los doctores Simarro, Escudes y Vera, por los informes prerentados 'últimamente ante tribunales. Esta re unión parece que mg comopreliminar de otra que inicia dicho cuerpo, que será presidida por los doc tores Esquerdo y Bustamante, representantes de los peritos oficialesde los alicnistas, y al cual asistirá numerosa representación de la clase médica, dolo magistratura y de la prensa. Ha fallecido en Madrid el eminente pintor senor Casado de Alisal, la traslación de cuyocadáver ha sido motivo para que todos los artistas de Madrid demostrarán lassimpatías que sentían panel artista. El duelo iba presidido por D. Federico Madrear y el general Blanco, asistiendo este por encargo de S. A. la infanta dona Isabel. EXTRANJERO. FRANCIA.—Lascuido Academias que componen el Instituto de Francia, queson la Academia Fran cesa, la Academia de Ciencias morales y políticas, la Academia de inscripciones, la Academia de Bellas Artes o la Academia de Ciencias, se han reunido en junta general á finde acordar si debian O no aceptar la donación del duque de Amuele, del palacio de Chantilly, resolviendo por unanimidad aceptas el patriótico donativo. El Sr. Castelar ha celebrado una conferencia con el presidente del Consejo Sr. Freyeinet, sobre la cual se guarda mucha reserva, bien quese ha po dido traslucir queen dicha conferencia se ha tratado ampliamente de las relaciones entre Francia y Es pana. El Sr. Castelar entiende que la expulsión de Ruiz Zorrilla sería tan injustificada comoimpolítica. El periódico Le TemPs da cuenta de una conver sación del Rey de Grecia, en la cual el monarca dijo que no podía menos de reconocer quela situación de Europa era harto embrollada, declarando que Gre cia no Se meterá en nada, celos sucesos que se espe ran, siguiendo como la misma Francia una politice °acertante. Reconoció que el equilibrio actual de Europa ha llegado á serde tal naturaleza á cause de un formidable acontecimientoreciente queno puede tener carácter definitivo. Recordó Ion ejemplos de CarlosV, Luís XIV y Napoleón, que sonaron con la dominación universal, para deducir queninguna potencia puede conrervar durante mucho tiempo la supremacía absoluta en Europa, lamentándose de la inobservancia de algunas cláusulas del tratado de Berlín y terminando haciendo grandes elogios de Garnbetta comohombre de Estado. INGLATERRA.—La «Federación democrático y social inglesas ha decidido hacer una gran manifes tación en Londrua con motivo de la entrada del lord corregidor. Sc ha invitado para asistir á ella con sus más miserables vestidos á todos los obreros sin trabajo. La situdción de Delhi, India, sigue siendo de mu cha gravedad, no habiendo tenido otro remedio que enviar f.rzas para reforzar la guarnición que se ha llaba en situariun muy comprometida. Los mahome tanoshan destruido por completo un pequeno tem plo indio á raiz de los sucesos que dieron lugar el que estos se levantaran en armas. Los Moonlinghters de Irlanda continúan sus ha zanas y hay motivos para creer que este invierno han de ocurrir graves d.órdenes. Escriben de Lon dres que lasdos hijas dc un colono del condado de fjork fueron heridas por algunos Moonlinghtersque querían entrar en la granja para recoger las armas de fuegd queen ella hubiese. Habiendo querido las dos jóvenes oponerse á que entrasen, estos les dispa raronalgunos tiros, emprendiendo luego la fuga. El padre de lasdos jóvenes es individuo de la Liga Na cional. PORTUGAL. —El Diario oficial del gobierno partiendo del supuesto de queexiste el cólera en Má laga, declara sucias lasprocedencias de aquel puerto y sospechosas las de los demás de Espana del Mcdi Erráneo, excepto las Baleares, y también se .declaran sospechosas las procedencias-de los puertos meridio nales del Atlántico. los periódicos anuncian que tres sargentos del regimiento de Albucra que se evadieron por los mon tes de Toledo se han pr.entado á las- autoridades civiles de la frontera portuguesa y que han sido in ternados á Lisboa. BULGARIA. —Se han presentado en el consulado rozo de SoRauacss la campesinos para preguntar qué conducta han -de observar en laselecciones y M. Nelidoffasomándose Ola ventana ha recordado la comisión conferida al general Kaulhars y ha anadido que Rusia ha declarado ya que consideraría nulas las eleccion.. Se han dado varios vivasá Rusia por loa campesinua quese han dirigido luego á los cole gios electorales en donde han dicho que habían ido á suspender laselecciones porque las reprueba Rusia. Se les ha rechazado y muchos de ellos han caído escalera abajo y han sido pisoteados porlos elector., Iracuales les han perseguido á pedradas y á palos". Los camp.inos heridas que son en número de cinco é seis están en el consulado de Rusia. La dudad después de este alboroto ha quedado tranquila excepto en las inmediaciones del consulado de Ruda, en donde los campesinos y montenegrinos reunidos pareeo queeSIELI preparandounademostra ción tumultuosa. Se han disparado tiros de revólver contra las paredes de los consulados de Inglaterra y Alemania. BARCELONA • deLuisTasto Sea,eulle Sal Seasdel Teet/O, altea sredis• s |
Etiquetes
Afegir etiquetes per No. 311 (17 oct. 1886)
Comentaris
Afegir un comentari per No. 311 (17 oct. 1886)
