No. 341 (15 mayo 1887) |
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LUIS TASSO-EDITOR-BARCELONA
nCVIS11115 HISP151)0-15
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AGENTES
PRECIADO HERMANOS
DrognariaHL GLOBO, Panamá
elICADZA
v..?„3 .531,c,p, TODAS LAS sz„, AGENTES
PRECIADO HERMANOS
—to
4---teal*A*0 Droguera EL GLOBO, Panamá.
a 15 de Mayo Numero' 341, w,7
El tomo empieza en I.° de Enero 'y termina en ji de Diciembre
IlEbE Y EL AMOR, DANbo bE bEbEit A I.¦S RAU ¦MAS RE VENUS, ...ro E FEI,E.00 SCHAPER.
306 LA ILUSTRACIÓN.
SUMARIO
TEXTO:
Socialiemo del Estado, por D. 7oré .duturta.—Castigo y perdón, por
D. R.milio Ka.«11.—Carreraa decaballos, pm D. CeritioManar,.
una calavera, pomis por
fl Safta Rontra.—Jadas, ramaje por D. y. Feadez
der.—Gozoy doler,poesía por D. CarlD Cano pocaia por
R. 7. por D. Mar..? Amo, Afeit re.—Viaje
porTúnez (canDtmocid.), por R. Capust y N. Saladín.—Corm.
depiedra (eserinearidn), por Gustavo etioward.—Distoria da la x
mana.—Ammeies.
GRADADOS:
lielre y el Amor, dando de beber dl.. palomas de Veens.—Dantaig.
—El campanero.—Leanguine (muceta de Ir:p.—Buenos A..
/República Argentina). Cara Rosada y Correosy Telégrafos.—
Carapemenro enlieneltieldedrinAlneel Xesals—Caerris enlaslla
nurasde aldea.
Socialismo del Estado.
L gran culpado de laserisispolitico
económicas que afligen á Europa
es, al decir de los economistas de
la escuela clásica, el socialismo del Estado.
Según esto, podriase diagnosticar la en
fermedad crónica de que sesiente aquejado
el viejo Continente, diciendo (ahora que
tan al uso está tomar prestado á la ciencia
de curar su tecnicismo) que setrata de una hipertrofia del aparato gubernamental. Per
donen mis lectores si por un momento he
rendido culto á la moda, pues la creo Muy
de alabar, ya que el vocabulario médico,
irreprochable desde el punto de vista eti
mológico, Como que nace de las fuentes
puras griegas y latinas, se recomienda á
la imitación por lo preciso, lo expresivo
y lo poco ocasionado á anfibologías.
Bien se comprende, en materias científi
cas, las ventajas incalculables de la exacti
tud en el lenguaje, tanto que á cuestión de
palabras sereducen no pocos de los gran
des problemas que dividen á las escuelas;
y digo esto y consigno estas reservas, á
cuento de la exageración que se nota en el
modo que los economistas tienen de ver y
expresar las cosas si por ventura de poli
tica discurren. M. Ch. Al. Limousin, no
por cierto individualista, considera la polí
tica como una industria; sostiene en carta
dirigida al director de LeJournal des Eco-'
sondo/ea, conel esprit privativo dolos fran
ceses, que visto el mal éxito de proveer los
cargos públicos por elección, se ajustaría
más á los principios económicos por todos
admitidos, que se dieran por adjudicación
al mejor postor, mediante el cumplimiento
de ciertas condiciones, etc.
Es innegable que existe íntima conexión
entre los fenómenos económicos y los po
líticos; pero choca. por todo extremo á los
que reconocemos en las instituciones polí
ticas sustantividad, principios y leyes pro
pias, modo de ser privativo, leer en autor
de la talla de G. de Molinari que el Estado
esun productor de seguridad y los ciuda
danos consumidores, explicando todos los
cambios políticos y el proceso de la evolu
ción social, según la ley de la concurrencia
haya modificado en más 6 en menos la ea
U) G. de Molinari. —Les lois naturelles de
4Seonornie potingue.
P. Lerny-Beaulieu.— Les s'ices des budgets da
Cantinas Européen.—L'L'earzorniSk SR
:medí 16 avril et a; aeril 1887.
foguea( des Egonornistes. Avril 5887.
N: 3-1'
toral oposici6n entre el productor y los
consumidores, ya que de las relaciones
entre éstos y aquél depende la baratura y
la calidad de los servicios. Dicho todo ello
á manera de comparación ó porvía de ana
logía, puede esclarecer el problema; pero
afirmado como verdad cientifica, obliga á
ponerse en guardia y á leer con estudiada
prevención.
Hay sin embargo en la obra á que nos
referimos no poco que aprender, y esbien
que sea tenido en mucho lo que digan
los economistas, ya que en los momentos
presentes la preocupación de los estadistas
esprincipalmente el problema económico.
Lo positivo es, conforme escribe Leroy
Beaulieu, que de algunos anosacá los pre
supuestos europeos se saldan con déficits
extraordinarios, las deudas flotantes con
traidas para enjugarlas se multiplican de
día en día,y los grandes empréstitos ape
nas si bastan para el pago de los intereses
debidos á los acreedores. Los aniversarios
conmemorativos de la calda del antiguo
régimen servirán para demostrar, según el
director de L'Economislo français, que el
Estado moderno, por su presunción, des
pilfarros y favoritismo ha venido á renovar
los defectos reprochados á las monarquías
administrativas de los siglos xim y vino.
G. de Molinari, bien poco sospechoso á
fe para los liberales, consigna con indispu
table razón que todas las revoluciones mo
dernas iniciadas con la bandera de refor
mas y economías han dado de si lo más
imprevisto, y ello es, el que en vez de dis
minuir las cargas de las naciones las han
acrecentado en proporciones que espantan.
Estamos ya lo bastante curados de ro
manticismos políticos para no rendirnos á
la evidencia. A pesar de las revoluciones
democráticas, la progresión de los gastos
públicos ha sido más rápida que la del nu
mero y recursos de los contribuyentes. Los
pueblos no entienden de filosofías y se
atienen á los hechos que saltan á su vista,
y de momento este esel que más impre
sión produce en el ánimo de las gentes.
El pesimismo político, ese desencanto y
desapego de la vida pública á cansa del
cual en los Estados Unidos los políticos
de oficio se apoderan de los negocios y en
Europa se falsea el régimen parlamentario;
ese afán de lucro, la empleomanía que im
pulsa á todos los hombres hábiles á sepa
rarse dé la actividad productiva para vivir
del presupuesto, no por otra cosa seexpli
can sino por la pesadumbre dolos impues
tos sobre el contribuyente y la absorción
congestiva de la vida nacional en el apa
rato gubernamental.
Molinari no dice, porque no es este su
punto de vista, que políticamente el éxito
de la revolución ha sido grande. La servi
dumbre del antiguo régimen no únicamente
consiste en el estancamiento de la propie
dad en manos muertas, en los monopolios
granjeados por las clases privilegiadas, en
la privativa de la concesión de empleos.
honores y favores de todo linaje ejercida
por el soberano, y en el privilegio tenido
por unos pocos ociosos de esquilmar á la
población trabajadora; además había la
adscripción al terruno del obrero, que hoy
puede emigrar libremente á donde se pre
mie con ventaja su labor; habla la sujeción
del pensamiento y de la conciencia á los
dogmas impuestos porel capricho del po
der, y hoy el pensamiento puede volar sin
trabas por las esferas ilimitadas de la inves
tigación; había el derecho imprescriptible,
ya que se tenia como divino de los reyes á
regir los destinos públicos como personal
patrimonio, y hoy los ciudadanos pueden
influir por el voto en la organización del
Estado y en los rumbos de la marcha po
litice; había las clases sociales separadas
por barreras inaccesibles, y hoy, digase lo
que se quiera de ja clase mediadominante,
puesto que no pequena parte de los actua
les millonarios han sido reclutaos en las
filas del proletariado, bien podemos afir
mar que las clases representan sólo agru
paciones de distintos intereses, no de esta
dos diversos. La revolución moderna ha
convertido al súbdito, expuesto á la con
fiscación, vejado sin ulterior recurso por
mil gabelas, sujeto á encarcelamiento sin
formación de causa, en ciudadano libre;
luego su triunfo ha sido merecedor de todo
encomio, siquier sea fuerza confesar que
no ha sido completo.
No ha sido completo por las circunstan
cias mismas de la lucha y porla contradic.
ción palmaria entre las condiciones de vida
nacidas de la civilización moderna y los
organismos políticos chapados á la antigua;
en suma, á causa del socialismo del Es
tado, que subsiste y ha crecido á pesar de
la revolución. -
La explicación nos la suministra el
mismo Molinari. I,as monaiquias patrimo
niales tenían un motivo muy poderoso
para no aniquilar á los súbditos, y era la
necesidad de conservar y aun acrecentar
en lo que fuera dable el patrimonio que re
cibieran de sus antepasados para trasmi
tido á sus herederos y al propio tiempo
por encontrar siempre en la nación subsi
dios bastantes con que resistir la rivalidad
de los reyes vecinos. En los tiempos de
guerra sin tregua ni reposo, el vasallo no
tenia más remedio que doblegarse á la dura
necesidad. Pero andando los tiempos, al
compás que disminuían los riesgos de
guerra, se enervaban los opresores, cobra
ban fuerza los oprimidos, y sealentaba en
éstos la resistencia á sacrificarse por el in
terés particular de los gobernantes desde
el momento en que en los azares de una
invasión extranjera solo seexponian, mer
ced á los adelantos del derecho de gentes,
á un cambio de dominación, nunca á la
pérdida de los bienes y dala vida.
Al estallar la revolución el ejército vic
torioso huía() de repartir entre los adeptos,
los puestos públicos á guisa de botín de
guerra. Los cambios de partido en el poder
sehan sucedido sin cesar y en c da unode
ellosha sido más apremiante la necesidad
de crear nuevas plazas, pues el instinto de
conservación aconsejaba no despojar á los
vencidos de todas sus posiciones, so pena
de-despertar en ellos una irreconciliable
enemistad.
«Anadamos, escribe Molinari, que el ar
dor en apoderarse de este aparato (el dis
tribuidor de empleos, favores y honores)
crece á medida que su valor aumenta y
este se acrescienta naturalmente al mismo
tiempo que los progresos de la industria
elevan el nivel de la riqueza en la cual
N. 341 LA ILUSTRACIQN. 307
trabaja la bomba aspirante del impuesto.
La tendencia natural en la clase que
vivede las funciones gubernambntales es
la de extender el campo de su actividad, en
lo interior multiplicando los atributosdel
gobierno y en lo exterior el engrandeci
miento del territorio del Estado.
Hé aqui explicado el nacimiento del mi
litarismo y del funcionarismo. El primero
se justifica por los rozamientos y las que
rellas suscitadas por la competencia de las
naciones europeas en los empenos colonia
les á que seven arrastradas por la necesi
dadde dar desagüe á la sobreproducción de
sus industrias, cuando no por sus preten
siones á la hegemonía política. El funcio
narismo secomprende con sólo considerar
dos extremos: de un lado, el contribuyente
agobiado demanda en clamoreo incesante
la protección del Estado; de otro lado el
malestar general incita coa estimulas apre
miantes á los que tienen fácil acceso en los
filones gubernamentales á beneficiar los
recursos que dispensan los gobiernos con
mano pródiga. Pero, militarismo y funcio
narismo se traducen en un solo hecho:
acrecentamiento dolos gastos públicos, que
hoypor hoy únicamente se pueden satisfa
cer por medio de los impuestos y mengua
de las energías productivas.
Nohay para qué volver sobre las ideas
vertidas en nuestro articulo anterior «Los
resultados de la paz armada.» Séanos, con
todo, permitido consignar al paso unasob
servaciones de AL Leroy Beaulieu, que vie
nen á corroborar indicaciones hechas en
estas mismas columnas al referir, meses
ha, los pormenores de un debate sobre un
proyecto de nueva escuadra en nuestra
patria.
Consignábamos entonces la extraneza de
que se inviertan sumas caudalosas en la
construcción de una escuadra sin que las
gentes del oficioso hayan puesto de acuerdo
acerca de cual es el modelo preferido. Le
roy-Beaulieurecuerdacon oportunidad que
primero nosentusiasmaron los acorazados
que debían cruzar los mares á manera de
ballenas incontrastables; luego gozó el fa
vor de los hombres d2 guerra el terrible
torpedero; ahora seinclinan las opiniones
hacia los cruceros veloces y ágiles. Cuando
nuestro acorazado Pelayo ha de costar al
Estado la bicoca de 25 millones de pese
tas, precisamente en los momentos en que
olmos decir que los acorazados sehan de
relegar entre los trastos inservibles, harto
se comprende cómo puede influir en el era
rio ese furor novelero, ese afán de seguir
Ion modas de nuevos tipos de armamento
cual si se tratara de adoptar una forma
nueva de sombreros, y cuán presente han
de tener los gobernantes que lo interesante
es la habilidad y destreza en el manejo de
las máqu'rlas y sobre todo que mayor cir
cunspección y método en los gastos de gue
rra no estarían renidos con las necesidades
de la defensa nacional.
Por fortuna es de creer que no llegará el
caso en que se pongan áprueba la utilidad
demos apercibimientos guerreros. Aun hay
quien preconiza la conveniencia de una
guerra general por lo menos cada veinte
anos; pero han de poder más á no dudarlo
las exigencias anejas á la extrema solidari
dad que existe entre todas las naciones, y
más que esto el hecho innegable de que las
guerras handejado de serproductivaspara
el vencedor, convirtiéndose en perjudiciali
simas para las potencias neutrales.
Con ser tan graves las heridas inferidas
á las energías productivas por los ejércitos
permanentesy las mermasocasionadas á la
riqueza pública para su sostenimiento, no
llegan ni de mucho á los perjuicios que se
irrogan á las naciones en virtud del funcio
narismo, porque éste sobre ser igualmente
oneroso para el erario, viene favorecido por
las propensiones de la multitud, y menos
visible en sus efectos no suscita la opinión
adversa del pato en tan alto grado como el
militarismo.
Quien observe las luchas político-socia
les de nuestro siglo sin parar mientes en los
programas escritos en las sendas banderas,
considerando tan sólo las marchas y mo
vimientos operados por los ejércitos belige
rantes, diría que la suprema aspiración de
todos sólo consiste en la conquista del Es
tado. La clase media se parapeta hoy tras
los reductos que antano ocuparon las cla
ses privilegiadas. Tal esla fe que setiene
en la omnipotencia del Estado que las cla
ses obreras quejosas de la parte que les
toca en el banquete de la vida coincidenen
una sola aspiración en medio de los varios
matices en que sedividen, en la aspiración
de apoderarse del Estado, ya sea por modo
violento, ya sea por vías legales, para que
el Estado haga la felicidad de los deshere
dados, como hasta ahora ha sido grange.
ríade las clases superiores. Lejos de pedir
la reducción de las atribuciones guberna
mentales, cosa que parecería lógica, pues
cualquiera trataría de destruir ó mellar el
arma esgrimada por un enemigo irreconci
liahle, tratan por el contrario de dilatarlas
y multiplicarlas, precisamente porque pien
san valerse de ellas para reducir á la igual
dadgeométrica de su sistema las desigual
dades naturales con ello incompatibles.
No hay que pensar en que nadie pida la
reducción de las atribuciones del Estado,
pues todos aspiran á utilizarlas en provecho
propio, y un gran número ven en el funcio
narismo un medio de vivir 'honradamente
á costa de sus conciudadanos.
Si alguien tomara sobre si tamana em
presa, severía forzado á luchar contra los
actuales posesores, quienes defenderían en
carnizadamente sus puestos contra los as
pirantes no menos interesados en la con
tienda. En vardad unos y otros son los
menos en la sociedad, mas forman un
cuerpo disciplinado que cuenta á su favor
con los recursos del poder, y los asaltantes
forman la multitud inorgánica, incapaz por
ello de esgrimir su arma terrible, los cor
dones de la bolsa. -
Es dificil desarraigar en las muchedum
bres el gusto porel mana del Cielo. De la
fór mula de la moderna democracia lodo
para el pueblo y por el pueblo sólocompren
den la primera parte. La idea, evidente de
suyo, de que nada de lo que el hombre
hace pozde ser gratuito, porque todo cuesta
esfuerzo, no puede penetrar en el caletredel
vulgo, de allí esa ilusión suprema de que
los ser32ios prestados gratuitamente por
el Estado sonun beneficio liquido que de
sus manos recibimos. El Estado no hace
más que emplear por medio de un cuerpo
de funcionarios los recursos extraídos de la
comunidad por medio de otro cuerpo de
funcionarios; por consiguiente no hace más
que hacer pagar á unos, ah en proporción
á los provechos que reciben, sinó ciega
mente, al tan tun, servicios que acaso se
prestan á otros ó que por ventura no satis
facen las necesidades de ninguno.
De ordinario se apela á los intermedia
rios para facilitar 6 mejorar los servicios.
Tratándose de la administración pública,
sólo sirven para entorpecerlos ó echarlos á
perder. Nada digamos de los casos, harto
frecuentes pordesgracia, en que la instabi
lidad de las situaciones políticas, el favor
de los patronos, etc., etc., mantienen á los
funcionarios en trasiego perenne, elevan á
los ineptos y postergan á los idóneos. De
jemos á un lado los ejemplos de filtraciones,
irregularidades, abusos de facultades, etcé
tera, etc. Supongamos una administración
proba, inteligente,agena á las luchas-políti
cas, siempre resultará una máquina que
por naturaleza no puede responder á las
funciones que vele exigen. Necesita la ob
servancia de prácticas constantes, de reglas
fijas, y caceo la rutina: si establece un es
calafón para los ascensos, fomenta la inac
ción; si, por el contrario, trata de premiar
el mérito, engendra las rivalidades intesti
nas y suscita las ambiciones insaciables;
su naturaleza exige la gerarquía para la
unidad de acción y con ella seamortigua
la responsabilidad personal; la independen
cia de su ministerio exige que los emplea
dos tengan la garantia de su permanencia
en los puestos, y así seles priva del acicate
del interés personal. Fray un orden de ser
vicios tales como la administración de jus
ticia, en que esto no sucede, porque siendo
por naturaleza represiva, esdecir que ha dc
esperar la consumación del hecho, la tra
mitación fatal establecida por la ley y el
interés de laspartes para provocar su cum
plimiento hacen que se llenen cumplida
mente sus funciones con sólo ajustarse
los magistrados al extricto cumplimiento
del deber; pero en la administración pú
blica, que ha de ser activa, preventiva y
relponsable, el cumplimiento extricto del
deber no basta, nada puede suplir la falta
del interés pe.sonal como estimulo y de
la recompensa proporcionada al esfuerzo
como premio.
El peligro mas grave del funcionarismo
esque sesustituye al juego natural de las
necesidades sociales el arbitrio de un
cuerpo de funcionarios que, guarecidos en
sus puestos, quedan porcompleto fuera de
las corrientes y de los estimulas naturales
de la vida económica. A medida que ese
cuerpo de funcionarios crece en número y
atribuciones, no sólo aumentan los presu
puestos y por consiguiente merman las
rentas y las facultades productivas de la
nación, sino que además disminuye la li
bertad privada y aumenta la sujeción de
nuestros actos á la d screción agena.
Esta situación ende todo en todo indife
rente á la cuestión de formas de gobierno.
El autócrata soberano en Rusia esvíctima
de su burocracia, como el pueblo sobe
rano en las Repúblicas hispano-americanas
essiervo de sus funcionarios. La única di
ferencia apreciable consiste que allí donde
ocupan los cargos superiores las aristocra--
icS LA ILUSTRACION. N. 34/
N: 34'
LA ILUSTRACION. 309
tobi
CAMPANERO, - CUADRO J. A.
yo LA ILUSTRACION. N. 34'
cias territoriales, sebuscará en las contri
buciones indirectas, en aquellas que pesan
sobre las clases necesitadas, en aquellas
que sepagan con el precio de las cosas, el
medio de allegar los recursos necesarios
para sostener la burocracia, y allí donde
ocupen el poder los partidos populares, se
tenderá á los impuestos progresivos para
que pese sobre los ricos la carga nada
blanda del presupuesto.
El egoísmo de clase no permite á nin
guna que se prive de un instrumento de
poder tan formidable. Siempreserán codi
ciados los destinos públicos: en épocas de
compadrazgo y de rio revuelto porque la
ganancia espingüe; y cuandola recompensa
es módica y la carrera larga, porque los
emolumentos son filos, ofrece un seguro en
la encarnizada lucha por la existencia; y
sobre todo porque desde el Jefe del Estado
hasta el último portero senota en sus per
sonas un á modo de reflejo de la omnipo
tencia del Estado, y no hay que decir si el
gusto del poder y la afición al mando está
en lo intimo de la naturaleza humanas
No es aventurado augurar la duración
del funcionarismo durante un largo pe
riodo de tiempo. Donde imperen las ario
. tocracias será unaminoría que medrará á
costa de los más; en los regímenes libres
será la mayoría quien explotará á la co
munidad. Y decimos mal regímenes libres,
puesto que el socialismo del Estado, si
quier ejerza el despotismo pormedio de la
expoliación económica, esla negación com
pleta de la libertad, como tódos los siste
mas que sacrifiquen la iniciativa individual
al llamado interés social.
Es de temer, que á medida que se uni
versalice el sufragio será mayor la tenden
cia á exigir del Estado un número más
considerable de servicios gratuita o semi
gratuitamente, no por otra razón sitió por
que siendo muchas las necesidades de las
clases obreras y sobrepujando por el nú
mero á las demás clases, el sufragio les
dará el medio de valerse del Estado para
satisfacerlas.
Quizá las naciones europeas se aparten
cuerdamente de esa vorágine sin fondo lla
mada presupuestos de guerra. En cuanto
al funcionarismo, seapodera ya pordesgra
cia de los Estados Unidos, única nación
que hasta ahora habia escapado del socia
lismo del Estado. No pudiéndose confiar
en la acción de un partido para destruirlo,
pues á todos les tiene cuenta mantenerlo,
sólo hay que esperar su desaparición de la
misma fuerza de las cosas. Si bien hoy,
como dejamos indicado, los progresos de la
industria y del comercio han mejorado la
condición social de los hombres y sepagan
más fácilmente cargas mayores que las
pagadas en el antiguo régimen, la despro
porción entre lo que sepide por el fisco y
lo que sepuede darporel contribuyente se
agcanda en términos tales, que pronto ha
de tocar los limites de lo posible, so pena
de cambiar radicalmente las. condiciones
generalesde nuestra civilización.
José ZULUETA.
Castigo y perdón.
Ocho meses tenía de casada la encantadora
Luisa cuando en las fronteras de Méjico sere
presentaba una escena sangrienta, y aunque no
lejos del teatro de la guerra, vivía hasta enton
ces feliz aliado de su adorado Ignacio, que no
contaba más de veinte y tres anos de edad y
cuyas elegantes formas eran atléticas.
No podía Ilamársele bien parecido, pero sí
simpático. Sus modales eran finos, por lo cual
era apreciado portoda la juventud de su pueblo.
Tenia el rostro trigueno y los ojos negros y
vivos, y sobre los delgados labios, que denota
ban fuerza de voluntad y determinación, osten
taba un fino bigote.
Luisa aun no habla cumplido los diez y ocho
anos;era bonita, pero más que bonita, graciosa,
de un trigueno lavado, pelo negro y ondeado,
mirada expresiva y movimientos desembaraza
dos;pero tenia una falta, que sineverdad denota
amor, también causa la desgracia de aquellos
seres que se dejan dominar porella; Luisa era
celosa.
Ambos se amaban hasta la idolatría y no
despreciaban oportunidad de demostrarse su
pasión; pero ella, sin amar másque él, era más
exigente, menos tolerante.
Ignacio no podía ni debía sonreír más que á
ella, y tratándose de méritos ó de perfecciones
no debía cedérselas á otra que á ella, y bajo
ningún concepto reconocer estas cualidades en
ninguna otra mujer.
Ignacio; que como ya hemos dicho, era jo
ven y vivía consagrado á su amante esposa, no
titubeaba en conceder que ella tenía razón, y
entre estos y otros idilios dejaron correrlas días
y los meses, pareciendo más que amantes dos
amorosas tortolitas.
Aunque consagrados uno al otro, Luisa no
había abandonado la costumbre de comunicarse
por medio de cartas con su intima é insepara
ble amiga que lo fué de colegio y más tarde de
sociedad, Lugarda Díaz; ésta correspondía á su
carino y en sus cartas la lelicitaba persa buena
elección y demostrándola siempre deseos de
verla, lo que se hacia difícil dada la distancia
que las separaba; pero consultadoel caso con
Ignacio, Luisa determinó invitar á Lugarda
paraque fuera á pasar una temporada á su casa.
A los pocos días se hallaban reunidas en la
misma casa las dos amigas de la infancia, pero
Luisa se había olvidado de los muchos atracti
vos de que estaba dotada su bel y buena amiga,
los que habían sido objeto de admiración de
cuantos la vieron y trataron.
La superioridad en lo físico, aunque igualdad
en lo moralde la encantadora Lugarda, era muy
notable: susojosgrandes, pardosyrasgados, á la
par que suaves y expresivos, su sedosa y negra
cabellera, sus finos labios de coral y una pe
quena nariz ligeramente inclinada hacia arriba,
que parecía una picardía, no pasaron inadver
tidos para Ignacio, joven ingenuo, tan falto
de malicia, como sencillo, que no titubeó en
llamar la atención de su esposa hacia los méri
tos de aquella, creyendo más bien halagarle
que ofenderla, á menos que ésta no estuviera
en la creencia de que el hombre al casarse debe
sufrir una completa trasformación, y serciego
para lo bullo, mudo para decir la verdad n dar
su opinión franca y desinteresada, y sordo para
no oir otra voz que la de su companera y es
posa.
Era además Lugarda de regular estatura, de
formas correctas y muy airosa, y poseía el don
de atraer sin coquetería ni afectación, mientras
que Luisa, que no carecía de méritos, como ya
hemos descrito, era pequena y por lo tanto no
tan vistosa; y no por reconocer Ignacio losmé
ritos de la amiga te negaba á su esposa los su
yos; mas el dar su opinión sobre la belleza de
Lugarda fué lo suficiente para que Luisa se
imaginara algo más que quiso suponer.
Luisa no quería oír la verdad, tratándose de
otra mujer, en boca de su esposo; ipor qué
puesle pidió su parecer dos ó tresdías antes,
sin advertirle que le gustaba serenganada/
La franca y leal respuesta á su maliciosa
pregunta, respecto á los atractivos Únicos de
Lugarda, determinó á la celosa esposa á prepa
raruna emboscada, de la cual necesariamente
tenia ella que salir lastimada.
Lugarda era muy habilidosa y sumamente
sensible; Luisa reconocía su inferioridad, y nunca
la afectó tanto como en aquellos momentos en
que su propia conciencia la acusaba de injusta;
pero la terrible pasión de los celos se hacia su
perior á su razón, deseando á veces desde lo
más íntimo de su alma, que su tierna amiga
careciera de los atractivos conque la Natura
lezala había pródigamente engalanado.
Ya todo había cambiado, y sin darse cuenta
de ello comprendió Luisa el ridículo que sobre
ella pesaba, al desconfiar injustamente de dos
seres, la amiga y I esposo, levantando un edi:
ficio sin cimientos, suponiendo cosas que ni
existían ni tenían razón de ser.
Se avergonzaba de si misma y sufría inten
samente con la conducta que estaba obser
vendo; pero la pasión era irresistible. Nada
existe en estemundo que se goce tanto en elmar
tirio y sufrimiento de sus víctimas como los ce
los: esel tirano de los tiranos; para él no hay
misericordia, y cuando se.apodera de un cerebro
débil, se hace fuerte alli y no abandona so
presa hasta no haber consumado e] sacrificio,
destrozando y aniquilando el más puro y tierno
amor.
Por fortuna para la humanidad, hay un dón
del cielo con que han sido dotadas las almas
superiores para contenery repeler los vicios y
las pasiones. Ese don esla inteligencia.
No trascurrió mucho tiempo sin-que la sensi
tiva Lugarda, sospechara primero y después
comprendiera lo que pasaba por la mentede su
amiga, y cuando estuvo bien segura de no
equivocarse en su juicio, ajuató su conducta 'a
las exigencias de las circunstancias.
Conocedora de su desventajosa posición, le
era preciso poner en juego su talento, y su tác
tica debía tener por base el empleo de medios
sencillos, tranquilos, moderados y permanecer
alli el menos tiempo posible, prometiéndose no
repetir la visita hasta no estar convencida de
que la experiencia, que eshija del tiempo, hu
biera inculcado sus lecciones y concedido á lo
menos un poco de talento ó de sentido común
á su desgraciada y buena amiga.
Pero desgraciadamente no todo sale á medida
del deseo, v aquellos medios sencillos y tran
quilos que iban á servir de base, vinieron al
suelode un solo golpe, pues si en aquel sainete
representaban tres personajes, no podía perma
neceruno de ellos indiferente.
Ignacio Alvarez había notado la frialdad é
indiferencia de que era objeto por parte de la
oven, é ignorando que existiera motivo para
ello, sepropuso investigar la causa que lo mo
tivaba, y desde aquel instante, firme en el
propósito de descorrer aquel velo, siguió á Lu
gorda con la mirada, buscando oportunidad
para acercarse .y hablarla. Ella, que había com
prendido la idea, trataba en lo posible evitar
encontrarseÁ solas conel.
Una manana, cuando menos lo esperaba,
entró en el salón de recibo á recoger un libro
que el día anterior habia dejado sobre el piano,
y apenas hubo puesto la mano sobre él, sintió
pasos, volvió el rostro y se encontró frente á
frente con Ignacio.
Lanzó unaexclamación de sorpresa, trató de
hablar, pero ni joven no la dió tiempo, y la dijo
con mucha afabilidad:
—Tal vez sea. y quiéraloDios, unaalucina
ción mía el pensar que en algo pueda haberle
ofendido, pero hace días noto que evita V.
tanto mis miradas como el hablarme y guarda
siempre unadistancia respetuosa de mi; si tal
fuese, niego á V., semita, me perdone, pues
no he tenido intención de ofenderla en lo más
mínimo. Respeto cual semerece al bello sexo,
N. 341 LA ILUSTRACION. 31
y doblemente á las amigas de miesposa. Nunca
olvido mis deberes de caballero.
Mientras él hablaba, Lugarda procuraba no
fijar su mirada en la de él, y cuando hubo-con
cluido le contestó sonriendo:
—Está V. en un error, caballero, y tenga /a
amabilidad de no juzgarme tan ingrata é in
justa. Mucho desmerecería si tratara oe un modo
tan poco cortés al esposo de la amiga que tanto
estimo y al amigo que tanto respeto por su ge
nerosa hospitalidad, y si acaso mis modales le
han revelado á V. otra cosa, le aseguro que ha
sido sin intención alguna de mi parte.
—El hombre, repuso él, no porque se haya
casado debe quedar para el resto de su vida
privado de las miradas y atenciones del bello
sexo, ?no es así? Pero si es ast. confieso que es
una ley sumamente severa é injusta.
en ese caso preferiría V. estar soltero?
preguntó Lugarda.
—Si y no, respondió Ignacio con sonrisa
de aquellas que sirven de máscara al pesar, que
son mero instrumento de las formas sociales.
Si Lugarda le hubiera mirado á los ojos, con
su talento y penetración hubiera leido en ellos
otro pensamiento muydistinto al significado de
la sonrisa.
Ya fuese porlo distraídos que estaban en su
conversación, 6 bien porque no prestaron aten
ción, ninguno de los dos había notado que
Luisa estaba de pié.en el umbral de la puerta
cuando Lugarda hizo la pregunta ó Ignacio
contestó; y auncuando Luisa sólo oyó la úl
tima parte de la conversación, no necesitó más
para llegar á unaconclusión definitiva.
Ya para ella no existían sospechas, eran rea
lidades, estaba segura de que su esposo no la
amaba, de que la traicionaba en su mismo ho
gar, y de que la amiga de la infancia se había
trasformado en una terrible rival, mucho más
formidable puesto que haciajusticia á sus méri
tos y talento.
Consolarse de haber sido amada, era un de
lirio, y tener fe en los hombres un desearlo.
Ellaestaba resuelta á tomar una determinación
extrema, y luego morir, puesto que la verda
dera felicidad sólo miste ea la tumba.
Sin esperar un momento se dirigió precipi
tadamente á su gabinete, cerró por dentro para
no ser interrumpida y se entregó á un acerbo
llanto durante algunas horas.
Ignacio ignoraba por completo lo que pasaba
y por lo tanto en nada se ocupo; sólo cuando
echó de menos á su esposa se dirigió alegre
mente hacia su gabinete. No fué poca su sor
presa al encontrar la puerta cerrada; pero esta
creció aun más cuando le pidió lepermitiera en
trar y Luisa con voz suave le contestó que la
dispensara, que estaba indispuesta.
Esta conducta sorprendió al desprevenidoes
poso, que hizo mil conjeturas y concluyó por
finpor ofenderse, y para aquietar su ánimo bajó
al jardín, pues tal vez el aire fresco disiparla
algún tanto su enojo.
En su interior sentía que algo-raro estaba pa
sando, que él no comprendía, pero cuyo influjo
sentía, y temía que tal vez el ídolo de su
amor, la companera de sus días, hubiera cam
biado, que aquella bonita y graciosa criatura
hubiera perdido la razón.
Aunque no estaba seguro de lo que pasaba,
su corazón lo presentía, y tomando el sombrero,
Ye salió, dirigiéndose á casa del Dr. Moreno, ín
flaloamigo y companero suyo.
Luisa notó cuando su esposo salió,y aprove
chando la oportunidad que sele ofrecía, salió de
la casa silenciosamente, tratando de ocultar el
semblante desfigurado por el llanto con la pe
quena sombrilla que llevaba, pero á pesar de
las precauciones que observó para salir de la
casa sin ser vista, se encontró á la salida del
jardín con una antigua criada, que al verla en
aquel traje y notar la descomposición de su
semblante, máspor compasión que por curio
sidad, seacercó á ella y se ofreció á acompa
narla, sin indagar donde iba. La oferta fué re
husada y Luisa le exigió al mismo tiempo que
no sediera porentendida de lo que pasaba.
Prometiolo así esta, pero el cumplimiento fué
distirno. Apenas había doblado la esquina, la
buena y fiel criada se dirigió al cuarto de la se
norita Lugarda y la informó de lo que había
visto, suplicándola la explicara el motivo de
aquel paso, y demostrando lo intenso que sería
el dolor que experimentaría el senor Ignacio
cuando á su regreso se encontrara con que la
senora habla abandonado el hogar.
Lugarda, al oírlo que decía la criada, salió
precipitadamente para detenerla, pero ya Luisa
habla desaparecido.
La joven comprendió lo que estaba pasando,
calculó lo terrible de su posición' y la indigna
ción se apoderó de ella.
?Quéconducta debía trazarse? No podía que
darse en aquella casa cuando la duena la había
abandonado perla causa que ella suponía, pues
eso hubiera sido hacerse cómplice de un'crimen
que no existía.
Esperar á Ignacio . era otro peligro, pues se
vería obligada á dar explicaciones al esposo de
su amiga sobre la causa que había motivado la
determinación de esta,cosa que mortificaba en
sumo grado su amor propio.
Esunto KANIEL
(Se concluirá.)
Carreras de caballos.
1.
Bastos son triunfos.
Caballos inscritos: Sonsoniche.—Picador.—
Fragoso. —.111isleader.—Vebb.—Missisipt.—D,
cad.—Fromentin, etc., etc., etc.
Jokeys: Staple,-Paillase.—Buirton.—Gar
cía, etc., etc.
Distancia: e,5oo metros.
Premios: 3,000 pesetas.—a,5oo pesetas. —
2 00 pesetas, etc.. etc.
Comisarios.—Jueces de salida—Jueces de
llegada.— Jueces de peso. jurado.—Handi
cappers.
Espectadores: Toda la aristocracia de la san
gre, toda la del dinero, toda la oficial.—Todo el
pueblo de pan y toros.,
Solprimaveral; ni frío ni calor.
Todo á pedir de boca.
tribunos sagrados que ...Pa."' 'ti.
taintoniosos y dulces eones de int liralde.
rotrr:Irt:Ordiro=r«. ""
•F, preciso que mi. cantos celebren In
victoria que sobreun euro tb.,.Por Cae.
tto elige«. caballos haganado el utrtuoso
Tendrt.
uXenón! el ge,netos. t'insto Y.iueuut
columna de Agngento, el precioso vástago
de ascendientes queuntafatua merecieron,
y el valedor de una ciudad ilustre y pode.
No diréis los hipófilos que no honramos
vuestros gustos, cuando en aplauso de vuestras
ruidosas carreras, traemosal palenque al mismo
Pinar°, para que al són de su divina lira dó
rica, cante sino un himno entero, á lo menos
hasta tres estrofas dignas de su estro, del asunto
y del virtuoso Terrin.
Terón puede ser aqui uno de los jokeys ci
tados, Staple, Paillase, Buirton, García potras
ejusdem finfitris, aunque acaso en representa
ción de alguna columna de Agrigento, precioso
vástago de ascendientes que merecieron justa
fama, y valedor de alguna ciudad ilustre y po
derosa.
Perodespuésdehaber hecho honoré vuestras
aficiones y aunaplaudido con entusiasmo más
6 menos ingenuo vuestros juegos semi-olim
picos, semi-británicos, exóticos del todo en esta
tierrade fisonomía propia, de carácter exclusi
vamente nacional, séanos lícito emitir nuestra
modesta opinión, no por modesta menos libre
e independiente, sobre este nuevo espectáculo,
nuevo siempre aqui, aunque llegara á hacerse
viejo, por los anos nó, pues nunca logrará la
sanción del tiempo, sisópor su mismo vicio de
origen, por defecto de arraigo ó de aclimatación.
Es lógico, necesario, fatal. Y á ver quién
vence esta fuerza más bruta que la otra.
Y ahora caemos en que sin sentir se nosha
deslizado de los labios lo que, porrazón de
método, reservábamos para este lugar.
Peroampliaremos la indicación.
El hipódromo, dicho sea con las salvedades
necesarias para no herir susceptibilidades, el hi
pódromo no puede entrar ni entrará bien nunca
en nuestras costumbres, que tienen su molde
peculiar en el modo de ser de un pueblo aparte,
de menos roce con otros, y por eso son sus
costumbres más suyas y rechaza las extranas.
Ni aquí ni en ninguna parte ya esdigno de
la cultura moderna un espectáculo que nada dice
al espíritu; que exige á un pueblo culto admira
ción ó aplauso debido sólo á las cosas útiles á
siquiera bellas, y no acertamos á ver qué utili
dad ni belleza puede haber en que un caballo
corra más que otro caballo, ahora que el canm
triunfal del progreso humano corre parejas con
el viento y el telégrafo con el rayo.
Tampoco fue en la cultura antigua la carrera
ó juego hípico sino uno de los varios artículos
de un programa ó una de lasvariedades de una
gran fiesta nacional.
Allí no absorbían las carreras de caballos
toda la atencion ni menos todo el entusiasmo
público, sino que hacían lado y daban lugar
preferente á otros juegos ó ejercicios ó concur
sos más dignos de admiración y aplauso, me
reciendo siempre el primer premio y el honor
primero entre todas las destrezas sacadas á
plaza en el solemne certamen las grandes apti
tudes, facultades y obras del espíritu, como la
poesía, la música, la elocuencia, ere.
Allí leyó Herodoto su historia, la primera
historia escrita, pues él fue el creador, el pa
dre de este género de docta literatura, obte
niendo por premio de este nobilísimoejercicio y
triunfo sin competencia lauros y aplausos de
toda la Grecia, dignamente representada en el
palenque por el concomo de sus más ilustres
hijos, los cuales con la invocaciónde sus dioses
que les daba á todos inspiración poética, die
ron en honor del padre de la historia á cada
uno de sus nueve libros el nombre de una musa.
Cijo, Caliope, Eralo, Melpómene, Urania, Po
Euterpe, TerpsIcore, hé aquí los
nueve libros de Herodoto; hé aquí e/ premio y
honor del primer historiador en aquellos juegos
hípicos.
Allí, á la inspiración'de este triunfo literario,
se despertó el genio de Tucidides, segunda per
sona, pordecirlo así, de la trinidad histórica,
que en la antigüedad clásica griega completa
Jenofonte.
Allí cantó Pindaro, que bebía la inspiración
en el mismo sol, corno hijo predilecto de Apolo,
y aunApolo mismo. como lo llamaban sus con
temporáneos, allí cantó con estro divino y en
tonación sobrehumana sus catorce olímpicas,
sus once nemeas, sus once piticas, sus ocho
corintias, magníficas odas que aplaudían los
reyes de la tierra y todos los dioses y diosas del
Olimpo, cerniendo sobre su frente lauros,polvo
de oro' piedraspreciosas.
Allí, la émula de Pindaro, la inspirada y ar
diente y bella Corina, medio musa, medio mu
jer,ninfa del todo, cantó en competencia con
él y sobre él obtuvo el triunfo de la poesía lí
rica, pisando másflores y cinendo más laureles
que todas las princesas de su tiempo.
Allí no sepremiaba sólo á los caballos y al
N «
341
LA ILUSTRACION. 3' 3
9
.1'1,1111111111
314 LA ILUSTRACION. N. 34,
letas, bien que estos ejercicios, como simula
cros de guerra entraban por mucho en las cos
tumbres y aun en el interés de un pueblo
belicoso; premiaban también, ante todo y sobre
todo, el genio, el ingenio, el talento, la inteli
gencia en todas sus irradiaciones, la cabeza y
el corazón antesque los brazos y los pies.
?Cómo ha de ser aceptable ahora entre nos
otros ese espectáculo exclusivamente pedestre,
rastrero y hasta arrastrado, y de impbrtación
antipática por anadidura, ahora que el pensa
miento se eleva hasta perderse de vista en el
éter dolos cielos elevando á su altura los afec
tos; las aficiones, los gustos, los rasgos todos
de la dignidad humana?
1)M:toas espectaculos dignos de nosotros 6 no
nos deis ningún espectáculo.
Los caballos no son dignos más que de los
toros; pero estos siquiera tienen en su abono la
costumbre, la tradición, la sanción del tiempo,
como otras instituciones. Nosotros no estamos
porunos ni porotros, y en alta voz los conde
namos, mal que pese a. las dos clases sociales,
que por extremas se tocan: la aristocracia y el
pueblo ínfimo.
Acaso protesten los hipófiloz de una opinión
que condena un espectáculo de última moda,
recién traída de Inglaterra, y á su vez nos con.
deben á nosotros, por la opinión en sí y porla
audacia ó ingenuidad de emitirla pugnando
contra poderosas y respetables corrientes.
Enhora buena; nos condenaremos mutúa--
mente para no debernos nada.
Pero dígase lo que se quiera, nadie podrá
poner la conveniencia del hipódromo sobre la
razón; la justiCia y el sentido moral; y este alta
jurado dice que no es-bueno premiar brutos
porque corran más ó menos, cuando hay hom
bres parados por falta de trabajo, y con pesar
de los buenos y hasta con enojo de Dios están
sin premio el talento y la virtud.
IV.
Una historia para concluir.
Habla hacepocos anos en la villa y corte de
Madrid un escritor distinguido, á quien llegó á
faltar todo, basta la salud, después de una vida
laboriosa, pero estéril sólo para si.
Sólo le sobraban obligaciones; pero tan sa
gradas como dogmas de conciencia, que no
pueden echarse nunca de casa. Lamadre, laes
posa, los pequenuelos, como si digéramos, fe,
esperanza y caridad.
Y se moría; merase como Hornero, como
Cervantes, corno Camoens, como Milton, corno
Lesage, como tantos otros ilustres mendigos,
olvidado de todo el mundo, menos de un amigo,
dos con un perro, que hambrientoy todo, no lo
abandonó hasta la misma sepultura. El perro
eslo mejor que tiene el hombre, como dijo con
amarga sátira un verdadero filósofo.
El amigo fiel no podía socorrer de su peculio
al pobre enfermo: era escritor también y dicho
seestá que había de morir también del mismo
mal.
Y en su angustia seresolvió á ir como en co
misión á ver al ministro de Fomento, protector
nato de las letras y artes, aunque más de los
toros y muy más de los caballos, á fin de re
presentarle la desdicha del escritor enfermo y
ver de lograr seconcediera por decoro, por fi
lantropía, por caridad 6 por lo que fuera, un
donativo digno de una y otra parte para subve
nir 4 tan grande y urgente necesidad.
El ministro lo recibió muy bien, lo escuchó
mejor, se dolió de la desdicha del escritor invá
lido, digno en su sentir de mejor suerte, mani
festó grandes y nobles deseos de venir en su
ayuda; pero con sus buenos deseos, con dinero
disponible y todo, acabó por decir
—Y veaV. lo que sonlas cosas: me veo im
posibilitado de acceder á tan justa pretenAión
per no tener medios legales, capitulo para este
imprevisto.
Y no lo socorrió: no tenia medios legales ó
capitulo para premiar á un hombre, porque no
era caballo, es decir porque no corría, bien que
volaba en alas del pensamiento. '
A los tresdías se murió el escritor, y lo ente
rraron tarde y mal, como pobre de solemnidad.
Y á los cuatro seconsignaban por el mismo
ministerio tres mil duros para premios hípicos.
II
Cecino NAVARRO.
Variedades.
LEGISLADORES PULCROS.—A propuesta deldi
putado O. Donnell fué aprobada en la Cámara
de Representantes de Washington unadisposi
ción que demuestralos hábitos de pulcritud de
estos padres de la patria. Pedía Mr, O. Dolmen
que se limpiaran los ventiladores de la sala de
sesiones, donde seacumulaba la saliva de los
dignos representantes de la nación que mascan
tabaco, y seexpresaba en estos términos:
eLa costumbre americana de expectorar tiene
amplio ejercicio entre los miembros de esta rama
del departamento legislativo, y esta comisión
confiesa con repugnancia y dolor pero con fir
meza, que es incapaz de idear los medios que
pongan fin á tsta costumbre reprensible que re
baja la dignidad de esta augusta asamblea y •
pone en peligro la salud y bienestar de los ser
vidores de la República.
Se llama la atención el hecho de existir en
esta sala 216 escupideras suministradas por la
munificencia de la nación con el objeto de que
sedestinen al uso para que han sido hechas;
mas por razones que no alcanza esta lomisión,
no se hace caso de dichos utensilios y se em
plean para depositar la expectoración los orificios
de los ventiladores.» - -
Otro diputado propuso que seprohibiera el
fumar, tanto más cuanto el tabaco que usaban
los licurgos no era de la mejor clase.
Non!. NOVIM —Hablathos de las palomas
mensajeras, conocidas y empleadas desde hace
más de ocho siglos.
De los orientales aprendieron á usarlas los
cruzados allá por el ano de 1098.
El Tasso ha inmortalizado en su Jerusalén á
la paloma perseguida por un ave de rapina, y
que cae muerta en el campo de Godofredo
cuando éste llega á fas yermas llanuras de To
lernaida; bajo el ala del avecilla encuentran los
cristianos un aviso, merced al cual seenteran
de los proyectos de los musulmanes.
El sultán Ncredino poseía un servicio de pi
chones perfectamente organizado. A tal efecto
sehabían erigido de distancia en distancia va
rias- torres que eran otros tantos palomares
donde residían un director y tres guardias en
cargados de velar noche y día. '
Cuando se trataba de enviar alguna noticia
importante al sultán, atábase al cuello de la
paloma mensajera tina cajita de oro delgada
como papel dentro de la cual iba encerrado el
mensaje, escrito en un pedazo de seda suma
mente fino.
Las palomas del rey estaban marcadas con
su anagrama en el pico y en las patas, y valía
cada pareja mil piezas de oro.
Este uso subsistió muchos siglos en Oriente.
EnEuropa, apenas si antes del sin fué utili
zado más que en casos excepcionales.
Los antiguos cronistas holandeses refieren
que Guillermo de Orange empleó las palomas
en el sitio de Harlem y en el de Leyden, con
tan buen éxito, que los mensajeros alados en
pago de sus relevantes servicios, fueron después
mantenidos á costa del tesoro público.
Los ingleses cayeron pronto en la cuenta,
pero tan sólo para adelantar noticias relativas á
la cotización de la Boba.
En 1849 los emplearon los. venecianos du
rante su glorioso sitio, y desde entonces seha
generalizado el uso en Europa y en América.
lloy sonmuypocas lasnaciones que no cuen
tan entre sus servicios militares, el de las palo
mas, admirablemente montado y entendido.
El mejor esel de Alemania.
UNA MUJER EXTRAORDINARIA. —Un ilustrado
colega mejicano se expresa galantemente de la
senoraFrank Leslie, mujer extraordinaria, quizá
única en el mundo, que por pertenecer al sexo
débil, seruno de sus más encantadores repre
sentantes y hallarse al frente de once publica
ciones periódicas, es un portento que sólo podía
verse en el Nuevo Continente.
Para que nuestros lectores sepan quién es la
senora Frank Leslie, ó á lo menos puedan fr,
marse idea de su carácter, hacemos un extracto
de cómo seexpresó últimamente conun reporter
del Figaro de Paris.
«Cuando estoy de viaje, no me ocupo en bu
siness respecto á mis publicaciones. Estas son
diez, dirigidas exclusivamente por mí desde la
muerte de mimarido. Gracias á Dios todas se
hallan en estado de prosperidad, dejándome
unos cien mil duros de ganancia anual. Pero no
creáis que siempre ha sido así.
Cuando murió mi marido en 188o, me dejó
unaherencia de deudas que ascendia á millón
y rnedio. Todo el mundo creía que los diarios
desaparecerían con su fundador. .
—?Cómo se llaman los diarios de M. Leslie?
—Los Frank Leslie's. Ilustrated Paper.—Bud
get.—Chimney Corneo—Popular Monthly Ga
esites (en alemán). Sunday Magazine.—Factand
Ficcion.—Pleasante Hours.—Children's.—Ba
mr.—Ilustraciones (en castellano). Todas estas
publicaciones, semanales, bimensuales ó men
suales seimprimen en Nueva York y son en
viadas por trenes especiales á todas las grandes
poblaciones de la América del Norte.
En 188o, estos diez Franh Lesliés eran ya
bien acojidos por el público; pero el encarniza
miento de los acreedores amenazaba destruirlo
todo. Las deudas han sido cubiertas por com
pleto y ahora sólo pienso en hacer la prosperi
dad de mis quinientos empleados que ganan el
pan bajo la égida de mis periódicos.»
Todo esto esreferido de unamanera natural,
sin falsa modestia; pero también sin pedante
ría. La senorade Leslie esmujer inteligente y de
voluntad indomable que comprende la grandeza
de su trabajo.
Causa verdaderamente admiración que haya
llevado á cabo una tarea como la suya, sola,
aislada y rodeada de gente rapaz, en tan poco
tiempo. Es un ejemplo para sus hermanas de
ambos continentes.
•
He aquí unalista de los individuos que no
pueden casarse, por no ser aptos para contraer
el sagrado vinculo del matrimonio:
t. Los que no tienen una peseta.
a. Los sordos, porque no pueden on ciertas
cosas, y por lo cual no serán muy dichosos.
3. Los ciegos, jamás, porque siempre están
á oscuras.
4. Los feos en la extensión de la palabra,
deben pensarlo mucho.
5. Los cojos deben tener presente que la
mujer ha de ignorarde qué pié cojea su marido.
6. Los chatos deben retraerse, porque el
matrimonio requiere mucho olfato.
7. Los jorobados nunca: bastante carga tie
nen pata echarse otra encima.
8. Los tuertos 6 bizcos no deben olvidar
que con las mujeres esnecesario mucha vista.
En cambio, los mudos serán siempre exce
lentes maridos, porque nunca dirán esta boca
es mía.
N. 341
LA ILUSTRACION. 315
Nuestros grabados.
FREE YEL AMOR, DANDO DE BEBER á LAS PALOMAS
DEVenus.
Grupo en mármol, de Federico Schaper.
Este precioso grupo escultorico, que simbo
liza lo que claramente indica el titulodel mismo,
lo ha labrado el distinguido artífice Schaper
para el monumento levantado á la memoria del
inmortal Goethe en Berlín. Hebe da de beber
en la copa de oro conque sirviera el néctar á
lag dioses, á las palomas de Venus, símbolo del
amor, el cual está representado por un Cupido.
La obra esbuena y merece los aplausos que
le ha tributado la prensa en general. Sin em
bargono han faltado criticas que hayan hallado
á Plebe demasiado en carnes y representando
más á la matrona que á la virgen.
Dívenzio.
De fotografia.
Es Dantzig, plaza fuerte de primer orden,
importante ciudad comercial situada en la
margen occidental del Vístula, á 7 kilómetros
del mar Báltico, y encierra unos ioo,000 habi
tantes. Es centro de exportación de cereales
para Inglaterra, Holanda y las ciudades anseá
ticas, á lo que debe, desde muy remota fecha, el
nombre de granero del Norte.
Dantzig ha sido, desde su fundación hasta lo
presente, teatro de numerosas funciones de
guerra, particularmente durante el ramada de
Napoleón I, quien la sujetó á su dominio, del
que seemancipó en 1814 para pasar al de Pru
sia, bajo el que está todavía. -
La vista que de dicha ciudad ofrecemos, to
mada de fotografía desde uno de sus más con
curridos muelles, es pordemás singular y difiere
de todo en todo del aspecto que presentan las
risuenas ciudades del mediodía de Europa.
EL CAMPANERO.
Copia del cuadro de J. R. Wehle.
Como de Wehle, sencillísimo y llamativo es
el tema del cuadro E/ Campanero, del que hoy
damos copia. El ayudante de la escuela pública,
que además de este oficio desempena otros
muchos para poder subvenir á sus necesidades
y á las de su familia, seestá subido al campa
nario de la iglesia del pueblo, y llama á los
fieles á misa, mientras sus tiernas hijitas con
templan desde la altura de aquel acudir los
• campesinos á la iglesia.
En todas sus obras revela Wehle profundo
sentimiento poético y grande afición á todo
aquello que porsu sencillez habla directamente
al corazón.
LECHUGUINA FRANCESA DE 1790, copia del cuadro
de J. R. Wehle.
Pertenece el tipo femenino que damos en el
presente número, filaépoca de la Revolución
francesa del siglo xvin, tan vilipendiada por
unos y no menos ensalzada porotros, según sea
el espíritu del que la juzga. Dicho tipo es mar
cadamente francés y la traza del mismo por
demás picaresca.
Wehle, no sólo ha estado acertado en la ex
presión, sinó que con una simple testaha com
puesto un cuadro que sintetiza un periodo
histórico de tanta resonancia como el en que
desaparecieron seculares instituciones y sesem
bróla semilla de ideas que se han difundido
portodos los ámbitos del mundo.
Buenos-Antas (REPÚBLICA ARGENTINA). —CASA
ROSADA Y CORREOS -e TELÉGRAFOS. De joto
grafia remitida por nuestro corresponsal en
Buenos-Aires, D. Marcelino Bordoy.
Si un extranjero al pisar por vez primera el
suelo de la capital de la República Argentina,
se imaginase que la importancia industrial y
comercial de la gran metrópoli del Plata debía
estar en relación con el esplendor de los edifi
cios públicos, padecería un craso error.
Los presidentes que hasta ahora han gober
nado aquella república, muy poco se ocuparon
en la edificación. Buenos-Aires presenta á este
respecto un carácter esencialmente cosmopolita:
al lado de una bellísima y elegante casa parti
cular selevanta una casita, cuyos techos están
todavía cubiertos de tejas; esto sucede en las
calles más importantes, siendo una de ellas la
de Florida, que esdonde están situadas lasca
sas de comercio de más lujo.
El Consejo Nacional de Educación, presidido
porel Dr. Zorrilla, infatigable obrero de la edu
cación, ha hecho construir en las diferentes pa
rroquias de la capital, 52 edificios que honran
altamente á ese Consejo por haber sido él el
que ha llevado á cabo una de lasobras más im
portantes y necesarias en Buenos-Aires. Excep
tuando estos grandes edificios, la Can Rosada
y el Correo, cuyos grabados publicamos en la
página p 3, ocupan el primer puerto.
En el primero de ellos se hallan instaladas
las oficinas del Presidente de la República y el
Ministerio de Hacienda. Desde un principio, el
color rosado fuó el que seempleó para pintarlo,
llamándose por ese motivo casa rosada. Era
antiguamente la residencia de los Virreyes es
panoles y unade las fortalezas de la ciudad,
trasformada hoy en lujoso edificio. Una vez
terminadas del todo las obras presentará un
bello aspecto, especialmente en la parte norte
que mira al Hotel Argentino.
El arco que actualmente une á los dos edifi
cios se ha construido hace poco tiempo, si
guiendo los planos del ingeniero senor Tambu
rini. Era de urgente necesidad la construcción
de ese arco para hacer desaparecer el pasadizo
que separando los dos grandes edificios servia
de entrada á los carruajes.
Al costado izquierdo y en la misma calle Bol
careeentre Victoria y Rivadavia hallase la casa
de Correos y Telégrafos que hace juego con la
Casa Rosada, aunque resalta á primera vista
la falta absoluta de armonía que debe existir
entre los grandes edificios que están situados
en la misma calle y 'en linea recta.
El ex-presidente general don Domingo Faus
tino Sarmienta fue el que conociendo la necesi
dad que había de dotar á la capital de un buen
edificio para correo y telégrafo, colocó la piedra
fundamental poco antes de concluir su período
gubernativo en el ano 1873, habiendo termi
nado su construcción bajo la presidencia del
Dr. D. Nicolás Avellaneda.
A una calavera,
—
Visiónhorrible, copia dgurosa
de la miseria y pequenez del mundo,
que saliste arrogante de la fosa,
para sembrar un pánico profundo;
mi alma desgarrada y pesarosa
te profesa un carino sin segundo,
porque eres la verdad, eres la ciencia,
la realidad, la calma y la conciencia.
—
Todos huyen de ti, mecía pavura!
se asustan de tu imagen verdadera;
esigual que si un feo en su tristura
por no verse la cara, se escondiera.
Todos al verte sienten amargura
y exclaman COEI terror I'La calavera,.
y corren ioh dolor! al dar contigo,
Y sin pensarque otra igual llevan consigo.
Y el hombre luego
c-on
tenazempeno,
en el (días placer quiere aturdirse
y con semblante plácido y risueno,
al vino y al amor vuelve á rendirse.
Se recrea en su dulce y breve sueno,
queriendo enloquecerse y confundirse,
y canta y goza y ríey hasta olvida
que manana quizá no tendrá vida.
—
Por eso yo que buscorealidades
y desprecio la pompa necia y vana,
al contemplar tus hondas cavidades,
no pienso nunca en hoy, sinó en manana,
y en lugar de anhelar felicidades
busco la condición humilde y llana.
Uí. qué mortificarse ceola suerte?
iTan cercaestá la vida de la muerte!
SOFIA ROMERO.
Judas.
De roca en roca conveloz carrera
salta rugiendo cual chacal herido;
lleva en su frente el sello maldecido
de vil codicia y de doblez rastrera.
Dirige al cielo su mirada fiera,
lanzauna maldición, y enfurecido
se arroja en el abismo ennegrecido,
y acaba allí su vida traicionera.
Judas murió; pero su raza impura
se exparce en breve por el mundo entero,
y goza, y brilla, y vive en la ventura,
y cadaJudas es un caballero
que á Dios no vende porque está en la altura,
mas sí á su padre, si le dan dinero.
J. FERNÁNDEZ BaLLasrános.
Gozo y dolor.
Cuando tu faz radiante de hermosura
con loco afán ansioso contemplé,
cuando vi de tus ojos la ternura
y hallé en tu amor mi cielo de ventura.
icuánto gocé!
—
Pero, después, cuando tu pecho impío
dió al olvido su amante frenesí,
cuando sentí de tu inconstancia el frío
y pagaste miafán con tu desvío,
icuánto sufrí!
CARLOS CANO.
o
11
Queotro amor su pecho llena
supe de sus propios labios;
vi enrojecer sus mejillas
al recuerdo de su amado,
y de todos sus secretos
, bicorne depositario.
Embebido al escucharla,
volví del dulce letargo
mis esperanzas perdidas,
mi corazón desliando.
Meeligió su confidente
—lob, que honor extraordinariol
Y tuve que agradecerle
que me estuviese matando.
A. J. Pártala,
Madrigal.
A LOLA.
Siempre juzgué á la gloria como un sueno
fantástico y risueno
que viene á atormentar nuestra memoria,
pero cuando en dulcísimo embeleso
se unieron nue,stros labios en un beso...
desde entonces, mi bien, creí en la gloria.
MANUEL AMOR MaiLárv.
316 LA ILUSTRACION. - N. 341
Viaje por Túnez (0
POE
R. CAGNAT, dentaran letras, y R. SALADiN, arquitecto
ENCARGADOS DE UNA COMISIÓN ARQUEOLÓGICA ron
a... MINISTERIO os INSTRUCCIÓN OBLIGA.
(Continuación.)
lienzos de pared que apenas selevantan algu
nos decímetros del nivel del suelo (a); sin em
bargo, lo cierto es, como lo ha hecho ya obser
var el senor Guerin, que lasarenas han invadido
una gran parte.
No lejos de las mencionadas ruinas seeleva
unapequena colina apellidada el djebel Ras-él
Ajo Breián, en la cúspide de la cual se ven al
gunasfrases latinas grabadas en la pena viva,
frases que no son sinó dedicatorias ó nombres
de divinidades.
De lo alto de la montana divisase en lonta
nanza la sebkha ti pantano Faraún, que debe
formar en gran parte el mar interior, rodeado
de plomizas colinas y de algunos oasis que se
hacen en su orilla misma.
en los tiempos antiguos corrieron respecto del
Tritón; y para no citar sino una, recordaremos
que habiéndose los argonautasembarcado en el
Argos á fin de dar la vuelta al Peloponeso y lle
garse á Delfos para celebrar una hecatombe y
hacer donación de una trípode de metal, fueron
arrojados por la tempestad sobre las costas de
Africay llevados porel viento al lago Tritón, de
cuyas arenas no podían sacar su nave. Enton
ces el dios Tritón aparecióse -á Jasón y le pro
metió librarlo si le daba la trípode de metal que
él destinaba á Apolo. El héroe, que no estaba
en el caso de andarse con vacilaciones, cedió su
trípode, y el dios le sacó del atolladero, con
forme le había prometido.
Al bajar de la montana nos encaminamos
otra vez á Degache, siguiendo la margen del oa
sis sin atravesar las aldeas que ya habíamos vi
sitado.
En nuestro camino lo primero con que nos
encontramos es una caverna apellidada de los
Siete Durmientes, cuya denominación y leyenda
originarias (1) sehallan con suma frecuencia,
salvo ligeras variantes, en todas las naciones
árabes.
alarma á todos los perros de las cercanias, que
corren desenfrenadamente y desganitándose á
ladridos por lasazoteas de las casas vecinas.
Al entrar en Degache nos recibe el caíd Si
Tahar ben el-Hadj Admed, quien ejerce auto
ridad sobre el oasis entero y ha prestado rele
vantes servicios á la causa francesa.
Después de aeojernos amabilísimamente, Si
Tobar nos ofrece una comida á la europea y dá
tiles exquisitos,trasparentes y dorados, aliofara
dos porgotitas de miel, lecheheladay naranjas.
Mohammed, al ver tan delicados manjares, no
puede resistir á la tentación y envasa una can
tidad de dulce que nos deja admirados. Pero
ivaya una noche pasa el infeliz! !qué cólicos le
dan! !qué ansias! Creyendo llegada su hora, en
un tris está como no le saltan las lágrimas á
raudales, pero si no llora, desde el banco en
que se ha tendido da unos ayes que parece le
arrancan del mismísimo fondo de las entranas.
Al amanecer Dios no hay más remedio que
partir. Mohammed es instalado bien ó mal so
bre el lomo de su rucio, y, nuevo Sileno, sigue
á la caravana, meneandola cabeza cual si estu
viese desnucado.
CAMPAMENTO EN HENCHIR MEDJEN-UM-EL-KESAB.
Nada más curioso que este mar de arena y
de sal, de blanquecina superficie, que brilla al
contacto de los rayos del sol y en medio del
cual seve la huella, másoscura, de unapista
que indica el sitio pordonde puede atravesársele.
El caíd de el-Udiana ha instalado en este
punto guardias que vigilan los chotts y tornan
nota de las caravanas que porellos cruzan.
Dichos guardias, conauxilio de un anteojo
de larga vista escudrinan las menores ondula
ciones del desierto, cuya tarea les facilita la pu
reza del aire y la viveza de la luz, que son ta
les, que en el puesto de Toseur puede el vigía
senalar un grupo de viajeros cuatro ó cinco ho
ras antes de llegar al oasis.
" Este chott ti lago salado, conocido con el
nombre de Chott-el-Djerid, por más que de al
gún tiempo á esta parte sehaya dicho lo con
trario, no essino el antiguo lago Tritón, en las
orillas del cual la tradición hizo nacer á Minerva.
No hayquien ignore las muchas fábulas que
III V..el mimen.
(a) Algunas de estas ruinas han recibido de 109
árabes nombres especiales, por ebsmplo: Hanut-el
Hachan (Tienda del Btrbero), Hanut-el-Haddad
(Tienda del Herrero); al conjunto le llamas Suk.
?Seria aquí por ventura donde celebraba el mercado
la ciudad romana?
Aqui los sietedurmientes son sietehabitantes
de la comarca que, en tiempo de Daquiano se
introdujeron en esta caverna para huir de las
exacciones del gobernador, y desde entonces no
seha vuelto á saber de ellos.
Más lejos llegamos á un manantial conocido
con el nombre de ain Mta-Seba-Biar (fuente de
los siete pozos), el cual alimenta todos los jar
dines del oasis.
A poco de haber•dejado á nuestra espalda di
cho manantial nos cruzamos con un camello
cargado con un palanquín encarnado forrado
interiormente de tapices de Trípoli, detrás del
cualmarchan algunos árabes con el fusil al hom
bro y de tiempo en tiempo lo disparan en de
moStración de alegría, p505 50 encaminan á Kriz
en busca de unanovia, á la que luego conduci
rán á Degache.
.Multitud de camellos pequenos, atados unos
á otros por el cuello, siguen al que lleva el pa
lanquin.
Los disparos de los árabes han puesto en
(1) Corán, cap. XVIII, 8, o, ete., traduc. de Ka
simirski. El traductor anade, en nota, que los siete
durnsientes debían de ser jóvenes de Efeso, y que la
historia de que son héroes se remonta probablemente
al reinado del emperador Decio, á quien los comenta
dor.s llaman erróneamente Decían°.
Al llegar por la tarde á Kurbata, cuyo cara
vanserrallo vamos á estrenar, apenas si el mal
avisado goloso se habrá repuesto; aunque sí
tiene fuerzas para jurar á su dios que mala hora
para él cuando vuelva á catar un dátil.
?Que si damos le á sus juramentos? ya nos
guardaremos nosotros de dejar al alcance de su
mano la cesta de deglat que hemos comprado
en recuerdo de nuestro viaje.
Ali nos apremia para que nosreunamos á los
bagajeros.
Para llegar á Kurbáta debemos atravesar el
desfiladero apellidado Fum es-Guegg por un ca
minoescarpado y desierto, á lo largo del cual y
á cadapaso descubrimos montones de piedras
túmulos conmemorativos de un asesinato que
ha quedado impune, á cuyos túmulos se da en
Túnez el nombre de mechad. Todos y cada uno
de los viajeros deben arrojar una piedra sobre
la tumba de aquel á quien seha encontrado
á lo mejor tendido exánime, banado en su pro
pia sangre, en medio de un camino, y pronun
ciar estas palabras: «!Alá inflija al asesino una
muertetan cruel como la que él ha dado á un
inocentels Asi escómo el mechad va creciendo
poco á poco. •
iY cuán frecuentado estaba en otro tiempo
este caminol nos decíamos nosotros después de
haber contado catorce mechada; cuando al do
N: 341 LA ILUSTRACION. 317
blar un recodo nos encontramos de manos á
boca con unatreintena de malandrines armados
hasta los dientes, unos á pié y otros á caballo,
los cuales no dejan de causarnos una impresión
desagradable y hacernos meditar que de acudir
soles fusilarnos podencos formar aquí el mechad
número quince. Con todo, respecto del particu
lar nada debemos temer. Tres anos atrás tal
vez hubiera ocurrido una catástrofe; pero hoy
el santo miedo á los palos y á los demás casti
gos mantiene á raya á esos bandidos.
Como quiera que sea, en este instante no nos
duele llevar sendos fusiles y revolvers, que en
verdad influyen grandemente en la tranquilidad
de Kafsa está absolutamente desierta y espoco
menos que desconocida, el general gobernador
nosda una escolta para hacer que en caso ne
cesarioSe nos respete.
Dicha escolta la compone un pelotón de hú
sares del regimiento onceno, al mando del te
niente Palat, quien va á ser para nosotros un
excelente companero de viaje. Aficionado á la
arqueología y dibujante infatigable, abre su ál
bum en cadaruina y copia cuantas inscripciones
descubre.
Por la tarde, después de unacarrera bastante
larga, remontamos un trozo el rioTelel y acam
pamos al pié mismo de las fuentes de éste.
gracias á nuestra previsióny á la administración
militar estamos bien provistos, coloca unos es
torninos asados, que debemos á la escopeta de
Ah, quien porfin ha sabido dispararla, y por
cierto con provecho por no habérselas visto
mayores en su vida.
iCuántas veces había querido hacer á nuestros
ojos gala de su destreza y en lugar de conseguir
que hablara la pólvora había logrado única
mente que la batería permaneciese levantada y
muda la escopeta!
Pese al ruido infernal que durante toda la
noche mueven los caballos de los húsares, aca
bamos por dormimos, y, al dia siguiente, nos
con que damos los buenos días á la sospechosa
banda.
Por lo demás, el lujo de nuestro atavío nono
tal que pudiese despertar su concupiscencia; el
sol y el polvo han echado ya á perder el color
de nuestros trajes, y nuestras largas barbas y
curtido rostro están muy lejos de recordarles,
aun á mucha distancia, á los elegantes europeos
á quienes han podido ver en sus viajes á la ca
pital 6 á las ciudades de la costa.
Kurbata nos recibe en su nuevo caravanse
rrallo, en el que dormimos sin que escorpiones
ni serpientes vengan á turbar nuestro sueno, y
porla tarde del siguiente día llegamos á Katsa,
de la cual salimos, trasdescansode veinticuatro
horas, acompanados hasta las puertas de la ciu
dad por nuestro amable anfitrión y amigo el ca
pitán Devrez.
REutéu «are se Karss.
Como la región que vamos á recorrer al oeste
CACERÍA EN LAS LLANURAS DE ALFEA.
Mientras Mohamrned levanta nuestra tienda
y Áli se ocupa en los caballos, exploramos los
alrededores..
Ni una ruina anima este desolado paisaje.
En el corazón de la garganta de donde brota
la fuente al rededor de la cual estamos acam
pados, se enderezan descomunalesy rojizos pe
nascos iluminados porlos últimos rayos del sol
poniente, penascos que resaltan sobre el cielo,
un tanto sombrío, y cuya luz da mayor vida
auná las grandes y azuladas sombras de los
mismos.
Por espacio de algunos instantes admiramos
este grandioso espectáculo, que nos trae á la
memoria las más fantásticas creaciones de Gus
tavo Doré; pero el toque de trompeta nos saca
de nuestra contemplación y nos llama al cam
pamento, donde Mohammed nos está aguar
dando.
Éste ha dispuesto nuestra mesita, y, en medio
de tarros de conservas de todas clases de que
internamos en el dédalo de alturas que forman
las últimas ramificaciones del djebel Stah, y
atravesamos la meseta en que termina esta
grandiosa montana, sosia planicie árida fi in
culta formada casi toda ella de piedra calcárea
compacta, en la cual ha habido necesidad, en
ciertos sitios, de labrar escalones para que pu
diesen transitar porella caballos y camellos, tan
resbaladizo esel suelo.
Una vea en el punto culminante, divisamos
al noroeste una gran llanura limitada al este y
al oeste por colinas y montanas: esel Dahirt
Duma, especie de valle pantanoso y fértil donde
los árabes nómadas cultivan algunas fanegas de
terreno
Á nuestra derecha y al pié del djebel Afile,se
elevan dos kubbas cuyas cúpulas, encaladas,
resaltan sobre cl verde sombrío del cielo.
Acampamos en medio de unas ruinas apelli
dadas Henchir-Senáa, en la proximidad de un
(Se continuará.)
318 LA ILUSTRACION. N.° 34,
Corazón de PiedraY0
POR
GUSTAVO AIMARD.
(CONTINUACIÓN.)
Los cinco hombres formaron unasolalinea
y seprecipitaron á escape al encuentro de los
que llegaban, sobre quienes descargaron sus
pistolas á quema ropa, mientras con la diestra
les acuchillaban.
—IDiablo! exclamó Pablito con rabia, pues
no era otro el que mandaba el pequeno es
cuadrón que acababa de llegar, mi prisionero
seescapa.
Y haciendo volver grupas á su caballo, se
lanzó en persecución de D. Fernando. Entonces
éste, sin acortar el paso á su cabalgadura, des
cargó su pistola sobre la cabeza de la montura
del vaquero, que cayó rodando por los suelos
arrastrando en pos de si al ginete.
Pablito, molido por la caida, selevantó. Los
que le hablan atacado tan inopinadamente
hablan desaparecido.-
—10hl ivolveremos á vernosl exclamó con
rabia.
Entretanto los fugitivos habían llegado á un
sitio de la orilladel río donde les estaba aguar
dando unabarca.
--Aquí debemos 'separarnos; dijo el desco
nocido á D. Fernando y quitándose la careta.
—IEsteban exclamó el joven.
—Yo mismo, respondió el mayordomo. Esta
barca va á conducirle á V. á la hacienda del
Cormillo; parta V. inmediatamente y lea con
atención este papel; quizás á su vez pueda usted
venir en nuestro auxilio.
--10hl no tema V.; necesito vengarme.
—Adiós pues, ó más bien hasta la vista,
amigo mío.
—Gracias; pero digame V. Ivolveré á ver
á dona Hermosa?
—Me está prohibido decir á V. palabra res
pecto del particular.
—Otra cosaentonces: ?sabe V. quién esel
hombre que me retenía prisionero?
—Lo sé; pero eran dos, no uno: el Gato
Tigre y D. Toribi6 Quiroga.
—iAh! dijo convoz sorda D. Fernando mien
tras franela el ceno, me acordaré. Gracias otra
vez, Esteban.
Y haciendo unasenal á los remeros, el joven
se sentó en la barca, que partió con rapidez y
pronto desapareció entre las primerassombras
de la noche que invadían ya la tierra.
Enla orilla quedaban tres personas que se
guían con mirada inquieta los movimientos de
la frágil embarcación: D. Esteban Díaz, dona
Hermosa y na Manuela.
X.
EL CAMPAMENTO DE tos conarzos
Gracias á los solideos desvelos de D. Pedro
y de su hija, D. Esteban no habla tardado en
recobrar la salud.
El mayordomo, lo primero que hizo al aban
donar el lecho, fué revelar al haciendero, como
de ello había amenazado á D. Toribio, el nombre
de quien tan cobardemente le atacara y en ma
nos del cual había caído D. Fernando.
Desde aquel instante, D. Toribio había per
dido todo valimiento en el ánimo de D. Pedro
y de su hija.
Después de este principio de venganza, el
mayordomo se habla puesto en campana en
busca de noticias de su amigo, queriendo su
buena suerte que se encontrase con el Zapote.
Zapima en el !Rimero 3m.
El digno y concienzudo vaquero estaba en
tonces en las mejores disposiciones para dar
todas las noticias que se le pudiesen pedir, á
consecuencia de haberse quedado sin un ochavo
aquella misma manana jugando al monte. Por
medio, pues, de algunas onzas que muy hábil
mente deslizó en sus manos el mayordomo,
este logró saber con todas sus menudencias
cuanto había ocurrido y el sitio donde retenían
prisionero á D. Fernando.
Luego que supo lo que quería, D. Esteban
seseparó del vaquero y sevolvió á la hacienda,
Dona Hermosa no era mujer vulgar; al con
trario, estaba dotada de grande energía; y como
además amaba á D. Fernando, resolvió liber
tarle, si bien guardó silencio, temiendo porla
quietud de su padre; coneretose puesá mani
festar el deseo de ir á pasar uno o dos días en
la hacienda de las Norias, en lo que consintió
D. Pedro, á condición, empero, que la acom
panase una numerosa escolta de peones deci
didos y bien armados.
Lajoven, en lugar de encaminarse á la ha
cienda, había dirigido sus fiases hacia el presi
dio, en el cual lograra introducirse sin ser vista
de los indios.
Una vez en el pueblo, había revelado su pro
yecto á D. Esteban, quien quedó pasmado de
la impasibilidad con que la joven le contó por
menudo el plan que concibiera, plan en el cual
no sólo ella, si que también la madre del ma
yordomo debía desempenar un papel.
Todos los esfuerzos que hizo el joven para
disuadir á dona Hermosa, habían sido inútiles;
así esque mal su grado no le cupo otro remedio
que obedecer.
Cuando hubo desaparecido la barca que con
duela á D. Fernando, D. Esteban se volvió
hacia dona Hermosa, y la preguntó:
—IYahora quéquiere V. hacer?
—Introducirme en el campamento de los
apaches y ver á D. Toribio, respondió la joven.
El mayordomo no pudo menos de estre
MCCerSe.
—iMire V. que en el campamento de los
apaches lo único que la espera es la deshonra y
la muerte! dijo con voz sorda D. Esteban.
—INó, la venganza! repuso resueltamente
dona Hermosa.
—IV, lo quiere?
—Lo exijo.
—Perfectamente, obedeceré. Vayaç ustedes
á cambiar de traje; yo mismo la conduciré á
usted al campamento indio.
Los tres personajes se volvieron á la casa
de D. Pedro, donde vivían, sin cruzar palabra.
La noche habla cerrado por completo. Las
calles estaban desiertas; reinaba un silencio de
muerte sobre el pueblo, iluminado" únicamente
por el siniestro resplandor del presidio viejo,
que haciados días los indios seentretenían en
incendiario despues de haberlo pasado á saco,
y cuyos diabólicos contornos se dibujaban en
medio de las ruinas y de los escombros.
Llegado que hubieron á la casa, don Esteban
sedetuvo en el patio, y dijo: '
—Reflexione en lo que va V. á hacer, seno
rita. ?Qué le aprovechará á V. la venganza?
1No está ahora en seguridad aquel á quien V.
prefiere?
—Si, pero ha corrido peligro de muerte, y
si unavez seha librado puede que no le acon
tezca dos. Don Toribio me ha herido en mis
más caros afectos; estoy resuelta; quiero que
sepa lo que esla venganza de una mujer.
—IYno hay nada que pueda hacerla variar
de intento?
—Nada, respondió dona Hermosa con fir
meza.
—Pues vaya V. á prepararse, senorita; la
aguardo aquí.
Las dos mujeres entraron en la casa mientras
don Esteban se sentaba pensativo en uno de
los escalones de la gradería.
No tuvo que aguardarse mucho tiempo el
.mayordomo; al cabo de diez minutos dona Her
mosay na Manuela seencontraban otra vez en
el patio.
Vestían ambas traje completo de apache, con
tribuyendo á la cabal ilusión las pinturas de
que se habían cubierto el semblante.
Don Esteban, al verlas, no pudo reprimir un
gritode admiración.
—10ir dijo, están Vds. realmente converti
dasen indias.
—1Cree V., repuso dona Ilermosa sonriendo
con ironía, que sólo don Toribio goza el privi
legio de cambiar á voluntad y trasformarse á su
antojo?
—?Quién puede luchar contra una mujer?
murmuró don Esteban moviendo la cabeza. Y
ahora équéquiere V. de mí?
—Poco, respondió dona Hermosa, que nos
proteja hasta las primeras lineas indias.
—IY luego?
—El resto nosatane á nosotras.
—iPero que! tVan Vds. á permanecer solas
en medio de los paganos?
—Es preciso.
—;Madre mía! dijo con tristeza el joven,
?quiere V. caer en manos de esos bárbaros?
—Tranquilízate, hijo mío, dijo la anciana di
rigiendo á don Esteban una mirada llena de
ternura; no corro ningún peligro.
—Sin embargo...
—Esteban, interrumpió dona Hermosa con
voz breve, respondo á V. de su madre.
El mayordomo inclinó la cabeza con des
aliento, y dijo convoz vacilante:
—A la buena de Dios.
—Partamos, dijo dona hermosa envolvién
dose cuidadosamente en unacapa.
Don Esteban iba delante.
La noche estaba tenebrosa; sólo acáy allá se
vela la luz mortecina de lasfogatas próximas á
extinguirse y al rededor de las cuales dormían
tendidos los defensores del presidio.
Sobre el pueblo se cernía una lúgubre tris
teza, el silencio más profundo, silencio única
mente interrumpido á intervalos porel ronco
graznar de los buitres, de los urubus y de los
caracaras, que se disputaban los cadáveres de
los que habían sucumbido durante el último
combate.
Los tres personajes caminaban con paso
firme porentre los escombros, tropezando con
tra los lienzos de pared que cubrían la calle,
pasando por encima de los cadáveres y tur
bando el horrible festín de las aves de rapina,
que echaban á volar lanzando graznidos de
rabia.
De esta suerte atravesaron el pueblo casi en
toda su longitud, hasta que por fin y después
de infinitos rodeos ó inusitadas dificultades lle
garon á una de las barreras colocadas delante
del campamento indio, cuyos fuegos se veían
brillar á corta distancia y cuyos cantos y voces
se oían distintamente. Los centinelas, después
de cruzar algunas palabras con el guía, fran
quearon el paso á los tres personajes, quienes
después de avanzar algunos pasos se detu
vieron.
—Dona Hermosa, dijo entonces con voz en
trecortada don Esteban, ahí en frente está el
campamento de los indios; si la acompanase á
usted más lejos, mi escolta podría serle fatal;
así puesdebo detenerme aquí. Por lo demás la
separan á V. pocos pasos del término que se
propone alcanzar.
—Gracias, Esteban, y hasta la vista, dijo la
joven tendiéndole la mano.
—Senorita, dijo aquel convoz profunda y re
teniendo entre las suyas la mano de dona Her
mosa, una palabra.
—Diga V.
—En nombre de lo que más ama V. en el
mundo, renuncie V. á su funesto proyecto; crea
en mi experiencia, todavía es tiempo; vuélvase
N. 34' LA ILUSTRACION. 319
usted á la hacienda del Cormillo, no sabe V. los
peligros que la amenazan.
—Esteban, respondió resueltamente la !oven,
sean cuales fueren ks peligros, los arrostro;
nada es capaz de modificar mi resolución. Hasta
la vista, pues.
—Hasta la vista, murmuró tristemente el
noble mayordomo.
Dona Hermosa sevolvió y avanzó con paso
firme hacia el campo apache. Na Manuela va
ciló un segundo, y de improviso se arrojó en
brazos de su hijo.
—IAhl exclamó éste con emoción, terrible
sobre todo en semejante hombre, quédate con
migo, madre, tele ruego.
—iCómol respondió con nobleza la digna
mujer, designando á la joven, ?voy á dejar que
se sacrifique sola?
Esteban no respondió.
Manada abrazolo porúltima vez, y luego,
haciendo un esfuerzo supremo, seescapó de los
brazos de su hijo, que en vano intentaba rete
nerla, y de un salto se puso al lado de dona
Hermosa.
El mayordomo las siguió con mirada llena
de ansiedad hasta que desaparecieron entre las
tinieblas. Entonces dió un suspiro parecido á
un rugido, y deshizo lo andado murmurando
entre sí:
—Con tal que llegue á tiempo y no se haya
presentado todavía á don José Kalbris...
En el mismo instante que Esteban llegaba al
fuerte, el gobernador salía de él acompanado_
de don Toribio Quiroga; pero el mejicano iba
tan absorto, que no reparó en los dos ginetes
que pasaron casi rozándole la ropa.
Esta funesta casualidad fue causa de una
desgracia irreparable.
Después que hubieron dejado á Esteban, las
dos mujeres siguieron caminando al acaso por
espacio de algunos minutos, dirigiéndose hacia
las luces que delante de ellas brillaban, hasta
que llegadas á cierta distancia, se detuvieron
para recobrar aliento á fin de calmar los acele
radaslatidos de su corazón.
Ahora que apenas las separaban algunos pa
sos de los toldos indios, vieron todo lo peli
groso y temerario de su proyecto. Por mucha
que fuese la resolución que las animase, las po
bres mujeres sentían que el valor las abando
naba y que el espanto les helaba el corazón al
pensamiento del horrible drama en el cual iban
á desempenar el principal papel.
iCosa extrana! Manuela fue quien devolvió á
su companera la firmeza.
--Senorita, la dijo, ahora me toca á mi ser
virlade gula; si quiere V. seguir miconsejo, fío
en que llegaremos á conjurar los peligros que
nos amenazan.
—Habla, respondió dona Hermosa.
—Ante todo es menester que dejemos aquí
estas capas que ocultan nuestros vestidos y nos
darían inmediatamente á conocer por blancas.
Al decir estas palabras, abunda se quitó la
capay la arrojó lejosde si. Dona Hermosa la
imitó sin vacilar.
—Ahora, prosiguió la anciana, póngase V.
á mi lado; suceda lo que quiera, no manifieste
ustedningún temor y sobre todo no pronuncie
usted palabra; de no, no habrla remedio para
nosotras.
—Está bien, dijo la joven.
—Somos, prosiguió Manuela, dos indias que
han hecho alWacondah un voto perla curación
de su padre herido. ale ha comprendidoV.?
Sobre todo ni una palabra.
—Adelante y Dios sea con nosotras.
—Amen, respondió Manuela persigmándose
condevoción.
Ambas mujeres anudaron la marcha, y cinco
minutos después entraron en el campamento
apache,
Lee indios, embriagados con los fáciles triun
fos que hablan Conseguido sobre los mejicanos,
seentregaban á la mayor algazara; acá y allá y
en todo cl campamento bailaban y cantaban y
se emborrachaban con el aguardiente que se
hablan llevado del presidio viejo y de las ha
ciendas vecinas durante el saqueo.
No hay que decir pues si era infernal el des
orden que reinaba entre los indios, á quienes
la borrachera les vuelve locos furiosos y capa
ces de los mayores excesos. Ninguno de ellos
reconocía ya la autoridad de los sachems, si
bien estos estaban casi todos uf borrachos ó
más quesos guerreros.
Sien aquel momento los habitantes de San
Locar hubiesen tenido fuerzas para intentar una
sorpresa, de fijo que hubiesen hecho unacarni
cería espantosa entre aquellos seres embruteci
dos por los licores é incapaces de defenderse en
el estada en que se encontraban.
Gracias al desorden, las dos mujeres pudie
ron rebasar la línea del campamento sin ser
vistas: entonces, con el corazón palpitante y es
tremecidas de terror, pero tranquilo é impasi
ble el semblante, se deslizaron cual culebras al
través de los. grupos, pasando inadvertidasen
medio de los bebedores, con quienes topaban
á cada paso buscando á bulto, fiando en la
providencia ó en su buena estrella el descubrir
entre tantisimo toldo construido sin orden ni
concierto el que servía de vivienda al gran ros
tro pálido.
Largo tiempo hacía ya que vagaban á la
ventura sin haber tenido ningún mal encuen
tro; alentadas por el buen éxito, su terror se
había disipado casipor completo y cruzaban de
vez en cuando una mirada de aliento, cuando
de improviso un indio de estatura atlética cojió
á dona Hermosa por la cintura, la levantó y
dióle un estrepitoso besoen la garganta.
La joven, al verse víctima de tan inesperado
insulto, lanzó un grito de espanto, y haciendo
un esfuerzo sobrehumano se arrancó de los
brazos del indio, á quien rechazó conviolencia.
El salvaje retrocedió dando traspiés y rodó
por el sueloprofiriendo un grito de rabia, pero
levantándose casi al punto seprecipitó como un
jaguar contra la joven, cuyo cuerpo cubrió na
Manuela con la velocidad del rayo.
—iAtrásl dijo ésta poniendo resueltamente
la mano sobre el pecho del indio,"esta mujer es
mihermana.
—El Zopilote es un guerrero que no soporta
ningún inSulto, respondió el salvaje frunciendo
el ceno y tirando de su cuchillo.
—iCómo!?quieres matarla? exclamó aterrori
zada la buena anciana.
—Sí, repuso el indio, si no consiente en se
guirme á mi toldo; será la mujer de un jefe. -
—Estás loco, dijo Manuela, tu toldo está
lleno, dentro de el no hay sitio para otro fuego.
—Todavía queda sitio para otros dos, res
pondió con sorna el indio; y ya que esa mujer
es hermana tuya te vendrás con ella.
El ruido de la discusión atrajo á algunos in
dios que formaron corroen torno de las dos
mujeres, que de esta suerte seencontraronen
el centro de un circulo que les era imposible
franquear.
Manuel°, que de una mirada se hizo cargo
de la gravedad de la situación, se vid perdida.
—Ea, repuso el Zopilote agarrando con la
mano izquierda la cabellera de dona Hermosa,
rodeándola en torno de su muneca y blandiendo
su cuchillo, tu hermana y tú me seguís á mi
toldo.
A dona Hermosa la abandonaron las fuerzas;
casi postrada en el suelo y con los ojos cerra
dos, aguardaba el golpe mortal.
Manuela se irguió, relampagueáronle los
ojos, y deteniendo resueltamente el brazo del
Zopilote, dijo con voz firme:
—Ya que así lo quieres, perro, cúmplase tu
destino. Mírame bien, el Wacondah no con
siente que se insulte impuriemente á sus es
clavas.
Hasta este momento la anciana había procu
rado, cuanto le había sido posible, hacer de
modo que su rostro permaneciese en la sombra
para que nadie pudiese distinguir sus facciones;
pero entonces secolocó en plena luz.
Los indios, al ver las singulares pinturas
que le cubrían la cara, lanzaron un grito de
sorpresa y retrocedieron con espanto.
Manuela sonrió de su triunfo y quiso coro
narlo.
—El poder deiWacondah es inmenso, dijo:
iay de aquel que intente oponerse á sus desig
nios! iEl me envíal iAtrás todos!
Y cojiendo del brazo á dona Ilermosa, apenas
repuesta de la terrible emoción que acababa de
experimentar, avanzó hacia uno de los lados
del corro.
Los indios vacilaron un instante; pero Ma
necia tendió el brazo con supremo gesto de
mando, y los salvajes, vencidos, se hicieron á
un lado y al otro y les flanquearon el paso.
(Se continuará.)
HISTORIA DE LA SEMANA
-~"
BARCELONA.
Con motivo de los rumores que han circulado de
que el Gobierno acordará el cabotajz con Ultramar
admitiendo bandrras extraajeras, ha celebrado una
sesión la Junta Directiva de la Asociación de Navie
ros, en la que se acordó enviar un telégrama al senor
ministro de Ultramar, haciéndole presente la alarma
que en esta plaza había causado dicha noticia, por
las graVes consecuencias que para fa industria marí
tima de altura tendría el que se llevara acaba dicho
acuerdo.
Enigual szntido ha telegrafiado la Cámara de Co
mercio de esta, pidiendo, además, que resuelto el ca
botaje no se modifique la torecra colunína del arancel
sin previa consulta a las Cámaras de Comercio.
El Cenlre Cataltt de esta ciudad está preparando
la celebración dc una fidsta conmemorativa de la
fundación del Teatro Catalán contemporáneo, en la
villa de. Hostalrich, en donde nuestro querido amigo
el laureado poeta D. Federico Soler escribió, 1865,
su primer drama Las joyas.de la Roser. Para dar
mayor brillantez á la Gasta, dicho Centro se ha
puesto de acuerdo con aquel Ayuntamiento, organi
zando con su concurso la serie de festejos, comoco
locación de una lápida en la case en que el senor
Soler escribió el citado drama, representación pú
blica del mismo, y demás con que se quiere celebrar
el acto.
AYLINTAMIENTO.—Apetición del senor Gasoil
quedó sobre la mesa un dictamen de la comisión de
Gobernación, resolviendo en sentido favorable la ins
tancia de don Miguel Chuzar,en súplica de que se le
conceda permiso para construir un h6tel capaz para
seiscientas personas, en los trrenos del Paseo de
Colón, comprendidos entre la línea de palmeras y el
paso destinado á vía férrea, de servicio del puerto.
Pide, además, envista de los cuantiosos gastos que
ha deocasionar laconstrucción del expresado edificio,
que el Ayuntamiento le conceda la subvención de
ciento v-imicineo mil pesetas, que se le entregarán
en cinco plazos; permitiéndole además tener abierto
el hotel durante la Exposición y dos anos más des
puésde la clausura de la misma.
Se ha acordado conceder el premio del segundo
concurso para lasestatuas del Salón deSan Juan,al
boceto que tenla por lema alitarcelona al que fué su
conde Ramón Remilgues le, original de D. José Lli
mona. 4.
MADRID.
NOTICIAS GENERALES.—Por el ministerio de
Fomento se ha abierto un concurso público con ob
iA0 de premiar les dos mejores cartillas yinicqlas
que se presenten. Han de estar escritas lascartillas
un estilo sencillo y correcto, exento de tecnicismo
científico, y en ellas se expondrán lasprácticas ana
lógicas más convenientes de las distintas localidades
de Espana y con especialidad las que se refierená
nuestros vinos comunes ó de pasto. Formarán el Ja
320 LA ILUSTRAEION. N.' 341
rado dos consejeros de Agricultura, dos ingenieros
agrónomos, dos vinicultores del Consejo de la Socie
dad EspanolaViticola y Enológica y el jefe del nego
ciado de Agricultura, quedesempenará lasfunciones
de secretario. LOS premios seránde 1,7 oo y 75 o
pesetas respectivamente, además de una medalla de
oro para el primera y otra de plata para el segundo.
El ministro de la Gobernación presentará dentro
de breve plazo á las Cortes un proyecto de ley so
bre creación en Madrid de un manicomio penal. Sc
establecen trescategorías: locos quedelinquen, pena
dos que enloquecen y sospechosos de locura sujetos
á procedimiento criminal, montándose el estableci
miento con todos los adelantos de la ciencia médico
jurídica.
CONGRESO.—Se ha leido el dictamen relativo
al proyecto do bases para la reforma del Código pe
nal. El senor Portuondo ha explanado su interpela
ción sobre lasituación económica de la isla de Cuba.
El Sr. Ferratjes ha apoyado una proposición de ley
concediendo una prdroga á la empresa constructora
del ferrocarril económico de Barcelona á Martorell,
queha sido tomada en consideración. El senorMa
rinoha rogado á la comisión encargada de estudiar
el proyecto de ley concediendo una subvención á la
Diputación provincial de Barcelona para la Exposi
ción Universal, que emitasu dictamen lo antes posi
ble. Ha sido aprobado un dictamefl proponiendo que
la comisión especial que estudie los presupuestos de
Cuba y Puerto Rico sea permanente y distinta de la
comisión general de presupuestos generales del Es
tado.
SENADO.—EI senorMaluquer ha pedido que se
provean lasplazas de jueces municipales con arregla
álo dispuesto en la ley orgánica del poder judicial y
sin atenderá influencias. Se ha votado en definitiva
el proyecto de ley que concede derechos pasivos á los
maestros.
EXTRANJERO.
FRANCIA.—M. Goblet, Presidente del Consejo
de ministros, que ha ido al Havre para la inaugura
ción de la Exposición maritima, ha pronunciado elo
cuentes discursos tanto en el acto dolo inauguración
de la Exposición como en un banquete con quefue
obsequiado. Dijo que un pueblo ocupado en semejan
tes trabajos no podía ser sospechoso de alimentar
proyectos agresivos y quelos verdaderos sentimien
tos de Francia son el viviren buena inteligencia con
los demás paiws y proseguir en paz el desarrollo
de su grandeztedndustrial y colonial.
Algunos periódicos franceses en vista de las rigu
rosas medidas adoptadas por los alemanes en la Al
sacia Lorena, indican la conveniencia de quese tomen
represalias en lasprovincias rayanas con Alsacia,
donde aparecen frecuentemente personassospechosas
de ejercer el espionaje, disfrazadas de aldeanos, de
mercaderes y basta de sacerdotes católicos.
A consecuencia de lasdemostraciones antigermáni
ces que se ha hecho delante del teatro del Edén,
M. Lamouroux, director del mismo, ha resuelto sus
pender las representaciones de la ópera Lohengrin
ápesar de los considerables gastos que ha hecho para
ponerla en escena.
INGLATERRA.—El Jurado ha condenado al edi
tor Ridegeway á pagar una indemnización de 500
libras esterlinas por danosy perjuicios por la publi
cación de un folleto quecontenta acusaciones RO pro
badas sobre la complicidad del irlandés Brenón con
los dinamiteros irlandeses.
En la Cámara dolos Comunes con motivo del arti
culo del Times titulado «Parnelliamo y crimen» acu
sando al diputado Dillón de nientira, se han sucei
ando cesiones muy borrascosas, siendo desechada
una proposición del niinistro Smith para que se
aplace el debate, pues louirlandeses piden que el
editor del Times sea citada i compareter antelo Cá
mara y que una comisión nombrada por esta exa
mine el asunto.
ALEMANIA.—La prensa de Alemania y Austria
se muestra muy alarmada en vista de los síntomas de
una alianza definitiva entre Francia y Rusia y sobre
todo canta crisisministerial de Servia. En la imposi
bilidad en queel rey Milano se encuentra de formar
gabinete austrófilo se ve un indicio de que el influjo
ruso gana terreno, lo cual, según los periódicos de
lasdos naciones, no podía haber acontecidoá no me
diar un acuerdo entre Francia y Rusia.
La votación unánime á favor de loe créditos su
pletorios efectuada por la comisión de presupuestos
es objeto de vivos comentarios, asegurándose que
las comunicaciones confidenciales hechas peral mi
nistro de la Guerra han producido profunda lepra
eión.
RIJSIA.—El gobierno ruso parece resuelto á
extremar su política económica en sentido proteccio
nista, pues el Mensajero del Imperio publica un
Ukase imperial aumentando los derechos de impor
tación sobre el hierro en bruto y sobro Inc efectos fa
bricados con hierro ó acero. En el Ukase se encarga
á los ministros que redacten cuanto antes un pro
yecto indicando lasmedidas quedeban tomarse á fin
de impedir la creación y desarrollo de Inc fraguas y
fundiciones queemplean materiales y obreros extran
jeros.
Se «segura que las negociaciones entre Inglaterra
y Rusia han tomado un giro bastante satisfactorio,
anadiéndose que el asunto afghano tendrá proba
blemente una solución pronta, lo cual influirá favo
rablemente en el desenlace de los de Bulgaria.
BARCELONA:
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Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Ilustración, La. No. 341 (15 mayo 1887) |
| Descripció | Conté il·lustracions i gravats. Informació complementària del títol: Revista hispano-americana |
| Matèria | Informació general -- Revistes |
| Títol addicional | Revista hispano-americana. |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1887 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : [s.n.], 1880 -1891: (Impr. de Luis Tasso). Año 1, no. 1 (7 nov 1880) - año 12 no. 530 (31 dic. 1891) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1843887~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
| Productor | Ardiaca |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | 32 cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | No. 341 (15 mayo 1887) |
| Transcript |
LUIS TASSO-EDITOR-BARCELONA nCVIS11115 HISP151)0-15 _ AGENTES PRECIADO HERMANOS DrognariaHL GLOBO, Panamá elICADZA v..?„3 .531,c,p, TODAS LAS sz„, AGENTES PRECIADO HERMANOS —to 4---teal*A*0 Droguera EL GLOBO, Panamá. a 15 de Mayo Numero' 341, w,7 El tomo empieza en I.° de Enero 'y termina en ji de Diciembre IlEbE Y EL AMOR, DANbo bE bEbEit A I.¦S RAU ¦MAS RE VENUS, ...ro E FEI,E.00 SCHAPER. 306 LA ILUSTRACIÓN. SUMARIO TEXTO: Socialiemo del Estado, por D. 7oré .duturta.—Castigo y perdón, por D. R.milio Ka.«11.—Carreraa decaballos, pm D. CeritioManar,. una calavera, pomis por fl Safta Rontra.—Jadas, ramaje por D. y. Feadez der.—Gozoy doler,poesía por D. CarlD Cano pocaia por R. 7. por D. Mar..? Amo, Afeit re.—Viaje porTúnez (canDtmocid.), por R. Capust y N. Saladín.—Corm. depiedra (eserinearidn), por Gustavo etioward.—Distoria da la x mana.—Ammeies. GRADADOS: lielre y el Amor, dando de beber dl.. palomas de Veens.—Dantaig. —El campanero.—Leanguine (muceta de Ir:p.—Buenos A.. /República Argentina). Cara Rosada y Correosy Telégrafos.— Carapemenro enlieneltieldedrinAlneel Xesals—Caerris enlaslla nurasde aldea. Socialismo del Estado. L gran culpado de laserisispolitico económicas que afligen á Europa es, al decir de los economistas de la escuela clásica, el socialismo del Estado. Según esto, podriase diagnosticar la en fermedad crónica de que sesiente aquejado el viejo Continente, diciendo (ahora que tan al uso está tomar prestado á la ciencia de curar su tecnicismo) que setrata de una hipertrofia del aparato gubernamental. Per donen mis lectores si por un momento he rendido culto á la moda, pues la creo Muy de alabar, ya que el vocabulario médico, irreprochable desde el punto de vista eti mológico, Como que nace de las fuentes puras griegas y latinas, se recomienda á la imitación por lo preciso, lo expresivo y lo poco ocasionado á anfibologías. Bien se comprende, en materias científi cas, las ventajas incalculables de la exacti tud en el lenguaje, tanto que á cuestión de palabras sereducen no pocos de los gran des problemas que dividen á las escuelas; y digo esto y consigno estas reservas, á cuento de la exageración que se nota en el modo que los economistas tienen de ver y expresar las cosas si por ventura de poli tica discurren. M. Ch. Al. Limousin, no por cierto individualista, considera la polí tica como una industria; sostiene en carta dirigida al director de LeJournal des Eco-' sondo/ea, conel esprit privativo dolos fran ceses, que visto el mal éxito de proveer los cargos públicos por elección, se ajustaría más á los principios económicos por todos admitidos, que se dieran por adjudicación al mejor postor, mediante el cumplimiento de ciertas condiciones, etc. Es innegable que existe íntima conexión entre los fenómenos económicos y los po líticos; pero choca. por todo extremo á los que reconocemos en las instituciones polí ticas sustantividad, principios y leyes pro pias, modo de ser privativo, leer en autor de la talla de G. de Molinari que el Estado esun productor de seguridad y los ciuda danos consumidores, explicando todos los cambios políticos y el proceso de la evolu ción social, según la ley de la concurrencia haya modificado en más 6 en menos la ea U) G. de Molinari. —Les lois naturelles de 4Seonornie potingue. P. Lerny-Beaulieu.— Les s'ices des budgets da Cantinas Européen.—L'L'earzorniSk SR :medí 16 avril et a; aeril 1887. foguea( des Egonornistes. Avril 5887. N: 3-1' toral oposici6n entre el productor y los consumidores, ya que de las relaciones entre éstos y aquél depende la baratura y la calidad de los servicios. Dicho todo ello á manera de comparación ó porvía de ana logía, puede esclarecer el problema; pero afirmado como verdad cientifica, obliga á ponerse en guardia y á leer con estudiada prevención. Hay sin embargo en la obra á que nos referimos no poco que aprender, y esbien que sea tenido en mucho lo que digan los economistas, ya que en los momentos presentes la preocupación de los estadistas esprincipalmente el problema económico. Lo positivo es, conforme escribe Leroy Beaulieu, que de algunos anosacá los pre supuestos europeos se saldan con déficits extraordinarios, las deudas flotantes con traidas para enjugarlas se multiplican de día en día,y los grandes empréstitos ape nas si bastan para el pago de los intereses debidos á los acreedores. Los aniversarios conmemorativos de la calda del antiguo régimen servirán para demostrar, según el director de L'Economislo français, que el Estado moderno, por su presunción, des pilfarros y favoritismo ha venido á renovar los defectos reprochados á las monarquías administrativas de los siglos xim y vino. G. de Molinari, bien poco sospechoso á fe para los liberales, consigna con indispu table razón que todas las revoluciones mo dernas iniciadas con la bandera de refor mas y economías han dado de si lo más imprevisto, y ello es, el que en vez de dis minuir las cargas de las naciones las han acrecentado en proporciones que espantan. Estamos ya lo bastante curados de ro manticismos políticos para no rendirnos á la evidencia. A pesar de las revoluciones democráticas, la progresión de los gastos públicos ha sido más rápida que la del nu mero y recursos de los contribuyentes. Los pueblos no entienden de filosofías y se atienen á los hechos que saltan á su vista, y de momento este esel que más impre sión produce en el ánimo de las gentes. El pesimismo político, ese desencanto y desapego de la vida pública á cansa del cual en los Estados Unidos los políticos de oficio se apoderan de los negocios y en Europa se falsea el régimen parlamentario; ese afán de lucro, la empleomanía que im pulsa á todos los hombres hábiles á sepa rarse dé la actividad productiva para vivir del presupuesto, no por otra cosa seexpli can sino por la pesadumbre dolos impues tos sobre el contribuyente y la absorción congestiva de la vida nacional en el apa rato gubernamental. Molinari no dice, porque no es este su punto de vista, que políticamente el éxito de la revolución ha sido grande. La servi dumbre del antiguo régimen no únicamente consiste en el estancamiento de la propie dad en manos muertas, en los monopolios granjeados por las clases privilegiadas, en la privativa de la concesión de empleos. honores y favores de todo linaje ejercida por el soberano, y en el privilegio tenido por unos pocos ociosos de esquilmar á la población trabajadora; además había la adscripción al terruno del obrero, que hoy puede emigrar libremente á donde se pre mie con ventaja su labor; habla la sujeción del pensamiento y de la conciencia á los dogmas impuestos porel capricho del po der, y hoy el pensamiento puede volar sin trabas por las esferas ilimitadas de la inves tigación; había el derecho imprescriptible, ya que se tenia como divino de los reyes á regir los destinos públicos como personal patrimonio, y hoy los ciudadanos pueden influir por el voto en la organización del Estado y en los rumbos de la marcha po litice; había las clases sociales separadas por barreras inaccesibles, y hoy, digase lo que se quiera de ja clase mediadominante, puesto que no pequena parte de los actua les millonarios han sido reclutaos en las filas del proletariado, bien podemos afir mar que las clases representan sólo agru paciones de distintos intereses, no de esta dos diversos. La revolución moderna ha convertido al súbdito, expuesto á la con fiscación, vejado sin ulterior recurso por mil gabelas, sujeto á encarcelamiento sin formación de causa, en ciudadano libre; luego su triunfo ha sido merecedor de todo encomio, siquier sea fuerza confesar que no ha sido completo. No ha sido completo por las circunstan cias mismas de la lucha y porla contradic. ción palmaria entre las condiciones de vida nacidas de la civilización moderna y los organismos políticos chapados á la antigua; en suma, á causa del socialismo del Es tado, que subsiste y ha crecido á pesar de la revolución. - La explicación nos la suministra el mismo Molinari. I,as monaiquias patrimo niales tenían un motivo muy poderoso para no aniquilar á los súbditos, y era la necesidad de conservar y aun acrecentar en lo que fuera dable el patrimonio que re cibieran de sus antepasados para trasmi tido á sus herederos y al propio tiempo por encontrar siempre en la nación subsi dios bastantes con que resistir la rivalidad de los reyes vecinos. En los tiempos de guerra sin tregua ni reposo, el vasallo no tenia más remedio que doblegarse á la dura necesidad. Pero andando los tiempos, al compás que disminuían los riesgos de guerra, se enervaban los opresores, cobra ban fuerza los oprimidos, y sealentaba en éstos la resistencia á sacrificarse por el in terés particular de los gobernantes desde el momento en que en los azares de una invasión extranjera solo seexponian, mer ced á los adelantos del derecho de gentes, á un cambio de dominación, nunca á la pérdida de los bienes y dala vida. Al estallar la revolución el ejército vic torioso huía() de repartir entre los adeptos, los puestos públicos á guisa de botín de guerra. Los cambios de partido en el poder sehan sucedido sin cesar y en c da unode ellosha sido más apremiante la necesidad de crear nuevas plazas, pues el instinto de conservación aconsejaba no despojar á los vencidos de todas sus posiciones, so pena de-despertar en ellos una irreconciliable enemistad. «Anadamos, escribe Molinari, que el ar dor en apoderarse de este aparato (el dis tribuidor de empleos, favores y honores) crece á medida que su valor aumenta y este se acrescienta naturalmente al mismo tiempo que los progresos de la industria elevan el nivel de la riqueza en la cual N. 341 LA ILUSTRACIQN. 307 trabaja la bomba aspirante del impuesto. La tendencia natural en la clase que vivede las funciones gubernambntales es la de extender el campo de su actividad, en lo interior multiplicando los atributosdel gobierno y en lo exterior el engrandeci miento del territorio del Estado. Hé aqui explicado el nacimiento del mi litarismo y del funcionarismo. El primero se justifica por los rozamientos y las que rellas suscitadas por la competencia de las naciones europeas en los empenos colonia les á que seven arrastradas por la necesi dadde dar desagüe á la sobreproducción de sus industrias, cuando no por sus preten siones á la hegemonía política. El funcio narismo secomprende con sólo considerar dos extremos: de un lado, el contribuyente agobiado demanda en clamoreo incesante la protección del Estado; de otro lado el malestar general incita coa estimulas apre miantes á los que tienen fácil acceso en los filones gubernamentales á beneficiar los recursos que dispensan los gobiernos con mano pródiga. Pero, militarismo y funcio narismo se traducen en un solo hecho: acrecentamiento dolos gastos públicos, que hoypor hoy únicamente se pueden satisfa cer por medio de los impuestos y mengua de las energías productivas. Nohay para qué volver sobre las ideas vertidas en nuestro articulo anterior «Los resultados de la paz armada.» Séanos, con todo, permitido consignar al paso unasob servaciones de AL Leroy Beaulieu, que vie nen á corroborar indicaciones hechas en estas mismas columnas al referir, meses ha, los pormenores de un debate sobre un proyecto de nueva escuadra en nuestra patria. Consignábamos entonces la extraneza de que se inviertan sumas caudalosas en la construcción de una escuadra sin que las gentes del oficioso hayan puesto de acuerdo acerca de cual es el modelo preferido. Le roy-Beaulieurecuerdacon oportunidad que primero nosentusiasmaron los acorazados que debían cruzar los mares á manera de ballenas incontrastables; luego gozó el fa vor de los hombres d2 guerra el terrible torpedero; ahora seinclinan las opiniones hacia los cruceros veloces y ágiles. Cuando nuestro acorazado Pelayo ha de costar al Estado la bicoca de 25 millones de pese tas, precisamente en los momentos en que olmos decir que los acorazados sehan de relegar entre los trastos inservibles, harto se comprende cómo puede influir en el era rio ese furor novelero, ese afán de seguir Ion modas de nuevos tipos de armamento cual si se tratara de adoptar una forma nueva de sombreros, y cuán presente han de tener los gobernantes que lo interesante es la habilidad y destreza en el manejo de las máqu'rlas y sobre todo que mayor cir cunspección y método en los gastos de gue rra no estarían renidos con las necesidades de la defensa nacional. Por fortuna es de creer que no llegará el caso en que se pongan áprueba la utilidad demos apercibimientos guerreros. Aun hay quien preconiza la conveniencia de una guerra general por lo menos cada veinte anos; pero han de poder más á no dudarlo las exigencias anejas á la extrema solidari dad que existe entre todas las naciones, y más que esto el hecho innegable de que las guerras handejado de serproductivaspara el vencedor, convirtiéndose en perjudiciali simas para las potencias neutrales. Con ser tan graves las heridas inferidas á las energías productivas por los ejércitos permanentesy las mermasocasionadas á la riqueza pública para su sostenimiento, no llegan ni de mucho á los perjuicios que se irrogan á las naciones en virtud del funcio narismo, porque éste sobre ser igualmente oneroso para el erario, viene favorecido por las propensiones de la multitud, y menos visible en sus efectos no suscita la opinión adversa del pato en tan alto grado como el militarismo. Quien observe las luchas político-socia les de nuestro siglo sin parar mientes en los programas escritos en las sendas banderas, considerando tan sólo las marchas y mo vimientos operados por los ejércitos belige rantes, diría que la suprema aspiración de todos sólo consiste en la conquista del Es tado. La clase media se parapeta hoy tras los reductos que antano ocuparon las cla ses privilegiadas. Tal esla fe que setiene en la omnipotencia del Estado que las cla ses obreras quejosas de la parte que les toca en el banquete de la vida coincidenen una sola aspiración en medio de los varios matices en que sedividen, en la aspiración de apoderarse del Estado, ya sea por modo violento, ya sea por vías legales, para que el Estado haga la felicidad de los deshere dados, como hasta ahora ha sido grange. ríade las clases superiores. Lejos de pedir la reducción de las atribuciones guberna mentales, cosa que parecería lógica, pues cualquiera trataría de destruir ó mellar el arma esgrimada por un enemigo irreconci liahle, tratan por el contrario de dilatarlas y multiplicarlas, precisamente porque pien san valerse de ellas para reducir á la igual dadgeométrica de su sistema las desigual dades naturales con ello incompatibles. No hay que pensar en que nadie pida la reducción de las atribuciones del Estado, pues todos aspiran á utilizarlas en provecho propio, y un gran número ven en el funcio narismo un medio de vivir 'honradamente á costa de sus conciudadanos. Si alguien tomara sobre si tamana em presa, severía forzado á luchar contra los actuales posesores, quienes defenderían en carnizadamente sus puestos contra los as pirantes no menos interesados en la con tienda. En vardad unos y otros son los menos en la sociedad, mas forman un cuerpo disciplinado que cuenta á su favor con los recursos del poder, y los asaltantes forman la multitud inorgánica, incapaz por ello de esgrimir su arma terrible, los cor dones de la bolsa. - Es dificil desarraigar en las muchedum bres el gusto porel mana del Cielo. De la fór mula de la moderna democracia lodo para el pueblo y por el pueblo sólocompren den la primera parte. La idea, evidente de suyo, de que nada de lo que el hombre hace pozde ser gratuito, porque todo cuesta esfuerzo, no puede penetrar en el caletredel vulgo, de allí esa ilusión suprema de que los ser32ios prestados gratuitamente por el Estado sonun beneficio liquido que de sus manos recibimos. El Estado no hace más que emplear por medio de un cuerpo de funcionarios los recursos extraídos de la comunidad por medio de otro cuerpo de funcionarios; por consiguiente no hace más que hacer pagar á unos, ah en proporción á los provechos que reciben, sinó ciega mente, al tan tun, servicios que acaso se prestan á otros ó que por ventura no satis facen las necesidades de ninguno. De ordinario se apela á los intermedia rios para facilitar 6 mejorar los servicios. Tratándose de la administración pública, sólo sirven para entorpecerlos ó echarlos á perder. Nada digamos de los casos, harto frecuentes pordesgracia, en que la instabi lidad de las situaciones políticas, el favor de los patronos, etc., etc., mantienen á los funcionarios en trasiego perenne, elevan á los ineptos y postergan á los idóneos. De jemos á un lado los ejemplos de filtraciones, irregularidades, abusos de facultades, etcé tera, etc. Supongamos una administración proba, inteligente,agena á las luchas-políti cas, siempre resultará una máquina que por naturaleza no puede responder á las funciones que vele exigen. Necesita la ob servancia de prácticas constantes, de reglas fijas, y caceo la rutina: si establece un es calafón para los ascensos, fomenta la inac ción; si, por el contrario, trata de premiar el mérito, engendra las rivalidades intesti nas y suscita las ambiciones insaciables; su naturaleza exige la gerarquía para la unidad de acción y con ella seamortigua la responsabilidad personal; la independen cia de su ministerio exige que los emplea dos tengan la garantia de su permanencia en los puestos, y así seles priva del acicate del interés personal. Fray un orden de ser vicios tales como la administración de jus ticia, en que esto no sucede, porque siendo por naturaleza represiva, esdecir que ha dc esperar la consumación del hecho, la tra mitación fatal establecida por la ley y el interés de laspartes para provocar su cum plimiento hacen que se llenen cumplida mente sus funciones con sólo ajustarse los magistrados al extricto cumplimiento del deber; pero en la administración pú blica, que ha de ser activa, preventiva y relponsable, el cumplimiento extricto del deber no basta, nada puede suplir la falta del interés pe.sonal como estimulo y de la recompensa proporcionada al esfuerzo como premio. El peligro mas grave del funcionarismo esque sesustituye al juego natural de las necesidades sociales el arbitrio de un cuerpo de funcionarios que, guarecidos en sus puestos, quedan porcompleto fuera de las corrientes y de los estimulas naturales de la vida económica. A medida que ese cuerpo de funcionarios crece en número y atribuciones, no sólo aumentan los presu puestos y por consiguiente merman las rentas y las facultades productivas de la nación, sino que además disminuye la li bertad privada y aumenta la sujeción de nuestros actos á la d screción agena. Esta situación ende todo en todo indife rente á la cuestión de formas de gobierno. El autócrata soberano en Rusia esvíctima de su burocracia, como el pueblo sobe rano en las Repúblicas hispano-americanas essiervo de sus funcionarios. La única di ferencia apreciable consiste que allí donde ocupan los cargos superiores las aristocra-- icS LA ILUSTRACION. N. 34/ N: 34' LA ILUSTRACION. 309 tobi CAMPANERO, - CUADRO J. A. yo LA ILUSTRACION. N. 34' cias territoriales, sebuscará en las contri buciones indirectas, en aquellas que pesan sobre las clases necesitadas, en aquellas que sepagan con el precio de las cosas, el medio de allegar los recursos necesarios para sostener la burocracia, y allí donde ocupen el poder los partidos populares, se tenderá á los impuestos progresivos para que pese sobre los ricos la carga nada blanda del presupuesto. El egoísmo de clase no permite á nin guna que se prive de un instrumento de poder tan formidable. Siempreserán codi ciados los destinos públicos: en épocas de compadrazgo y de rio revuelto porque la ganancia espingüe; y cuandola recompensa es módica y la carrera larga, porque los emolumentos son filos, ofrece un seguro en la encarnizada lucha por la existencia; y sobre todo porque desde el Jefe del Estado hasta el último portero senota en sus per sonas un á modo de reflejo de la omnipo tencia del Estado, y no hay que decir si el gusto del poder y la afición al mando está en lo intimo de la naturaleza humanas No es aventurado augurar la duración del funcionarismo durante un largo pe riodo de tiempo. Donde imperen las ario . tocracias será unaminoría que medrará á costa de los más; en los regímenes libres será la mayoría quien explotará á la co munidad. Y decimos mal regímenes libres, puesto que el socialismo del Estado, si quier ejerza el despotismo pormedio de la expoliación económica, esla negación com pleta de la libertad, como tódos los siste mas que sacrifiquen la iniciativa individual al llamado interés social. Es de temer, que á medida que se uni versalice el sufragio será mayor la tenden cia á exigir del Estado un número más considerable de servicios gratuita o semi gratuitamente, no por otra razón sitió por que siendo muchas las necesidades de las clases obreras y sobrepujando por el nú mero á las demás clases, el sufragio les dará el medio de valerse del Estado para satisfacerlas. Quizá las naciones europeas se aparten cuerdamente de esa vorágine sin fondo lla mada presupuestos de guerra. En cuanto al funcionarismo, seapodera ya pordesgra cia de los Estados Unidos, única nación que hasta ahora habia escapado del socia lismo del Estado. No pudiéndose confiar en la acción de un partido para destruirlo, pues á todos les tiene cuenta mantenerlo, sólo hay que esperar su desaparición de la misma fuerza de las cosas. Si bien hoy, como dejamos indicado, los progresos de la industria y del comercio han mejorado la condición social de los hombres y sepagan más fácilmente cargas mayores que las pagadas en el antiguo régimen, la despro porción entre lo que sepide por el fisco y lo que sepuede darporel contribuyente se agcanda en términos tales, que pronto ha de tocar los limites de lo posible, so pena de cambiar radicalmente las. condiciones generalesde nuestra civilización. José ZULUETA. Castigo y perdón. Ocho meses tenía de casada la encantadora Luisa cuando en las fronteras de Méjico sere presentaba una escena sangrienta, y aunque no lejos del teatro de la guerra, vivía hasta enton ces feliz aliado de su adorado Ignacio, que no contaba más de veinte y tres anos de edad y cuyas elegantes formas eran atléticas. No podía Ilamársele bien parecido, pero sí simpático. Sus modales eran finos, por lo cual era apreciado portoda la juventud de su pueblo. Tenia el rostro trigueno y los ojos negros y vivos, y sobre los delgados labios, que denota ban fuerza de voluntad y determinación, osten taba un fino bigote. Luisa aun no habla cumplido los diez y ocho anos;era bonita, pero más que bonita, graciosa, de un trigueno lavado, pelo negro y ondeado, mirada expresiva y movimientos desembaraza dos;pero tenia una falta, que sineverdad denota amor, también causa la desgracia de aquellos seres que se dejan dominar porella; Luisa era celosa. Ambos se amaban hasta la idolatría y no despreciaban oportunidad de demostrarse su pasión; pero ella, sin amar másque él, era más exigente, menos tolerante. Ignacio no podía ni debía sonreír más que á ella, y tratándose de méritos ó de perfecciones no debía cedérselas á otra que á ella, y bajo ningún concepto reconocer estas cualidades en ninguna otra mujer. Ignacio; que como ya hemos dicho, era jo ven y vivía consagrado á su amante esposa, no titubeaba en conceder que ella tenía razón, y entre estos y otros idilios dejaron correrlas días y los meses, pareciendo más que amantes dos amorosas tortolitas. Aunque consagrados uno al otro, Luisa no había abandonado la costumbre de comunicarse por medio de cartas con su intima é insepara ble amiga que lo fué de colegio y más tarde de sociedad, Lugarda Díaz; ésta correspondía á su carino y en sus cartas la lelicitaba persa buena elección y demostrándola siempre deseos de verla, lo que se hacia difícil dada la distancia que las separaba; pero consultadoel caso con Ignacio, Luisa determinó invitar á Lugarda paraque fuera á pasar una temporada á su casa. A los pocos días se hallaban reunidas en la misma casa las dos amigas de la infancia, pero Luisa se había olvidado de los muchos atracti vos de que estaba dotada su bel y buena amiga, los que habían sido objeto de admiración de cuantos la vieron y trataron. La superioridad en lo físico, aunque igualdad en lo moralde la encantadora Lugarda, era muy notable: susojosgrandes, pardosyrasgados, á la par que suaves y expresivos, su sedosa y negra cabellera, sus finos labios de coral y una pe quena nariz ligeramente inclinada hacia arriba, que parecía una picardía, no pasaron inadver tidos para Ignacio, joven ingenuo, tan falto de malicia, como sencillo, que no titubeó en llamar la atención de su esposa hacia los méri tos de aquella, creyendo más bien halagarle que ofenderla, á menos que ésta no estuviera en la creencia de que el hombre al casarse debe sufrir una completa trasformación, y serciego para lo bullo, mudo para decir la verdad n dar su opinión franca y desinteresada, y sordo para no oir otra voz que la de su companera y es posa. Era además Lugarda de regular estatura, de formas correctas y muy airosa, y poseía el don de atraer sin coquetería ni afectación, mientras que Luisa, que no carecía de méritos, como ya hemos descrito, era pequena y por lo tanto no tan vistosa; y no por reconocer Ignacio losmé ritos de la amiga te negaba á su esposa los su yos; mas el dar su opinión sobre la belleza de Lugarda fué lo suficiente para que Luisa se imaginara algo más que quiso suponer. Luisa no quería oír la verdad, tratándose de otra mujer, en boca de su esposo; ipor qué puesle pidió su parecer dos ó tresdías antes, sin advertirle que le gustaba serenganada/ La franca y leal respuesta á su maliciosa pregunta, respecto á los atractivos Únicos de Lugarda, determinó á la celosa esposa á prepa raruna emboscada, de la cual necesariamente tenia ella que salir lastimada. Lugarda era muy habilidosa y sumamente sensible; Luisa reconocía su inferioridad, y nunca la afectó tanto como en aquellos momentos en que su propia conciencia la acusaba de injusta; pero la terrible pasión de los celos se hacia su perior á su razón, deseando á veces desde lo más íntimo de su alma, que su tierna amiga careciera de los atractivos conque la Natura lezala había pródigamente engalanado. Ya todo había cambiado, y sin darse cuenta de ello comprendió Luisa el ridículo que sobre ella pesaba, al desconfiar injustamente de dos seres, la amiga y I esposo, levantando un edi: ficio sin cimientos, suponiendo cosas que ni existían ni tenían razón de ser. Se avergonzaba de si misma y sufría inten samente con la conducta que estaba obser vendo; pero la pasión era irresistible. Nada existe en estemundo que se goce tanto en elmar tirio y sufrimiento de sus víctimas como los ce los: esel tirano de los tiranos; para él no hay misericordia, y cuando se.apodera de un cerebro débil, se hace fuerte alli y no abandona so presa hasta no haber consumado e] sacrificio, destrozando y aniquilando el más puro y tierno amor. Por fortuna para la humanidad, hay un dón del cielo con que han sido dotadas las almas superiores para contenery repeler los vicios y las pasiones. Ese don esla inteligencia. No trascurrió mucho tiempo sin-que la sensi tiva Lugarda, sospechara primero y después comprendiera lo que pasaba por la mentede su amiga, y cuando estuvo bien segura de no equivocarse en su juicio, ajuató su conducta 'a las exigencias de las circunstancias. Conocedora de su desventajosa posición, le era preciso poner en juego su talento, y su tác tica debía tener por base el empleo de medios sencillos, tranquilos, moderados y permanecer alli el menos tiempo posible, prometiéndose no repetir la visita hasta no estar convencida de que la experiencia, que eshija del tiempo, hu biera inculcado sus lecciones y concedido á lo menos un poco de talento ó de sentido común á su desgraciada y buena amiga. Pero desgraciadamente no todo sale á medida del deseo, v aquellos medios sencillos y tran quilos que iban á servir de base, vinieron al suelode un solo golpe, pues si en aquel sainete representaban tres personajes, no podía perma neceruno de ellos indiferente. Ignacio Alvarez había notado la frialdad é indiferencia de que era objeto por parte de la oven, é ignorando que existiera motivo para ello, sepropuso investigar la causa que lo mo tivaba, y desde aquel instante, firme en el propósito de descorrer aquel velo, siguió á Lu gorda con la mirada, buscando oportunidad para acercarse .y hablarla. Ella, que había com prendido la idea, trataba en lo posible evitar encontrarseÁ solas conel. Una manana, cuando menos lo esperaba, entró en el salón de recibo á recoger un libro que el día anterior habia dejado sobre el piano, y apenas hubo puesto la mano sobre él, sintió pasos, volvió el rostro y se encontró frente á frente con Ignacio. Lanzó unaexclamación de sorpresa, trató de hablar, pero ni joven no la dió tiempo, y la dijo con mucha afabilidad: —Tal vez sea. y quiéraloDios, unaalucina ción mía el pensar que en algo pueda haberle ofendido, pero hace días noto que evita V. tanto mis miradas como el hablarme y guarda siempre unadistancia respetuosa de mi; si tal fuese, niego á V., semita, me perdone, pues no he tenido intención de ofenderla en lo más mínimo. Respeto cual semerece al bello sexo, N. 341 LA ILUSTRACION. 31 y doblemente á las amigas de miesposa. Nunca olvido mis deberes de caballero. Mientras él hablaba, Lugarda procuraba no fijar su mirada en la de él, y cuando hubo-con cluido le contestó sonriendo: —Está V. en un error, caballero, y tenga /a amabilidad de no juzgarme tan ingrata é in justa. Mucho desmerecería si tratara oe un modo tan poco cortés al esposo de la amiga que tanto estimo y al amigo que tanto respeto por su ge nerosa hospitalidad, y si acaso mis modales le han revelado á V. otra cosa, le aseguro que ha sido sin intención alguna de mi parte. —El hombre, repuso él, no porque se haya casado debe quedar para el resto de su vida privado de las miradas y atenciones del bello sexo, ?no es así? Pero si es ast. confieso que es una ley sumamente severa é injusta. en ese caso preferiría V. estar soltero? preguntó Lugarda. —Si y no, respondió Ignacio con sonrisa de aquellas que sirven de máscara al pesar, que son mero instrumento de las formas sociales. Si Lugarda le hubiera mirado á los ojos, con su talento y penetración hubiera leido en ellos otro pensamiento muydistinto al significado de la sonrisa. Ya fuese porlo distraídos que estaban en su conversación, 6 bien porque no prestaron aten ción, ninguno de los dos había notado que Luisa estaba de pié.en el umbral de la puerta cuando Lugarda hizo la pregunta ó Ignacio contestó; y auncuando Luisa sólo oyó la úl tima parte de la conversación, no necesitó más para llegar á unaconclusión definitiva. Ya para ella no existían sospechas, eran rea lidades, estaba segura de que su esposo no la amaba, de que la traicionaba en su mismo ho gar, y de que la amiga de la infancia se había trasformado en una terrible rival, mucho más formidable puesto que haciajusticia á sus méri tos y talento. Consolarse de haber sido amada, era un de lirio, y tener fe en los hombres un desearlo. Ellaestaba resuelta á tomar una determinación extrema, y luego morir, puesto que la verda dera felicidad sólo miste ea la tumba. Sin esperar un momento se dirigió precipi tadamente á su gabinete, cerró por dentro para no ser interrumpida y se entregó á un acerbo llanto durante algunas horas. Ignacio ignoraba por completo lo que pasaba y por lo tanto en nada se ocupo; sólo cuando echó de menos á su esposa se dirigió alegre mente hacia su gabinete. No fué poca su sor presa al encontrar la puerta cerrada; pero esta creció aun más cuando le pidió lepermitiera en trar y Luisa con voz suave le contestó que la dispensara, que estaba indispuesta. Esta conducta sorprendió al desprevenidoes poso, que hizo mil conjeturas y concluyó por finpor ofenderse, y para aquietar su ánimo bajó al jardín, pues tal vez el aire fresco disiparla algún tanto su enojo. En su interior sentía que algo-raro estaba pa sando, que él no comprendía, pero cuyo influjo sentía, y temía que tal vez el ídolo de su amor, la companera de sus días, hubiera cam biado, que aquella bonita y graciosa criatura hubiera perdido la razón. Aunque no estaba seguro de lo que pasaba, su corazón lo presentía, y tomando el sombrero, Ye salió, dirigiéndose á casa del Dr. Moreno, ín flaloamigo y companero suyo. Luisa notó cuando su esposo salió,y aprove chando la oportunidad que sele ofrecía, salió de la casa silenciosamente, tratando de ocultar el semblante desfigurado por el llanto con la pe quena sombrilla que llevaba, pero á pesar de las precauciones que observó para salir de la casa sin ser vista, se encontró á la salida del jardín con una antigua criada, que al verla en aquel traje y notar la descomposición de su semblante, máspor compasión que por curio sidad, seacercó á ella y se ofreció á acompa narla, sin indagar donde iba. La oferta fué re husada y Luisa le exigió al mismo tiempo que no sediera porentendida de lo que pasaba. Prometiolo así esta, pero el cumplimiento fué distirno. Apenas había doblado la esquina, la buena y fiel criada se dirigió al cuarto de la se norita Lugarda y la informó de lo que había visto, suplicándola la explicara el motivo de aquel paso, y demostrando lo intenso que sería el dolor que experimentaría el senor Ignacio cuando á su regreso se encontrara con que la senora habla abandonado el hogar. Lugarda, al oírlo que decía la criada, salió precipitadamente para detenerla, pero ya Luisa habla desaparecido. La joven comprendió lo que estaba pasando, calculó lo terrible de su posición' y la indigna ción se apoderó de ella. ?Quéconducta debía trazarse? No podía que darse en aquella casa cuando la duena la había abandonado perla causa que ella suponía, pues eso hubiera sido hacerse cómplice de un'crimen que no existía. Esperar á Ignacio . era otro peligro, pues se vería obligada á dar explicaciones al esposo de su amiga sobre la causa que había motivado la determinación de esta,cosa que mortificaba en sumo grado su amor propio. Esunto KANIEL (Se concluirá.) Carreras de caballos. 1. Bastos son triunfos. Caballos inscritos: Sonsoniche.—Picador.— Fragoso. —.111isleader.—Vebb.—Missisipt.—D, cad.—Fromentin, etc., etc., etc. Jokeys: Staple,-Paillase.—Buirton.—Gar cía, etc., etc. Distancia: e,5oo metros. Premios: 3,000 pesetas.—a,5oo pesetas. — 2 00 pesetas, etc.. etc. Comisarios.—Jueces de salida—Jueces de llegada.— Jueces de peso. jurado.—Handi cappers. Espectadores: Toda la aristocracia de la san gre, toda la del dinero, toda la oficial.—Todo el pueblo de pan y toros., Solprimaveral; ni frío ni calor. Todo á pedir de boca. tribunos sagrados que ...Pa."' 'ti. taintoniosos y dulces eones de int liralde. rotrr:Irt:Ordiro=r«. "" •F, preciso que mi. cantos celebren In victoria que sobreun euro tb.,.Por Cae. tto elige«. caballos haganado el utrtuoso Tendrt. uXenón! el ge,netos. t'insto Y.iueuut columna de Agngento, el precioso vástago de ascendientes queuntafatua merecieron, y el valedor de una ciudad ilustre y pode. No diréis los hipófilos que no honramos vuestros gustos, cuando en aplauso de vuestras ruidosas carreras, traemosal palenque al mismo Pinar°, para que al són de su divina lira dó rica, cante sino un himno entero, á lo menos hasta tres estrofas dignas de su estro, del asunto y del virtuoso Terrin. Terón puede ser aqui uno de los jokeys ci tados, Staple, Paillase, Buirton, García potras ejusdem finfitris, aunque acaso en representa ción de alguna columna de Agrigento, precioso vástago de ascendientes que merecieron justa fama, y valedor de alguna ciudad ilustre y po derosa. Perodespuésdehaber hecho honoré vuestras aficiones y aunaplaudido con entusiasmo más 6 menos ingenuo vuestros juegos semi-olim picos, semi-británicos, exóticos del todo en esta tierrade fisonomía propia, de carácter exclusi vamente nacional, séanos lícito emitir nuestra modesta opinión, no por modesta menos libre e independiente, sobre este nuevo espectáculo, nuevo siempre aqui, aunque llegara á hacerse viejo, por los anos nó, pues nunca logrará la sanción del tiempo, sisópor su mismo vicio de origen, por defecto de arraigo ó de aclimatación. Es lógico, necesario, fatal. Y á ver quién vence esta fuerza más bruta que la otra. Y ahora caemos en que sin sentir se nosha deslizado de los labios lo que, porrazón de método, reservábamos para este lugar. Peroampliaremos la indicación. El hipódromo, dicho sea con las salvedades necesarias para no herir susceptibilidades, el hi pódromo no puede entrar ni entrará bien nunca en nuestras costumbres, que tienen su molde peculiar en el modo de ser de un pueblo aparte, de menos roce con otros, y por eso son sus costumbres más suyas y rechaza las extranas. Ni aquí ni en ninguna parte ya esdigno de la cultura moderna un espectáculo que nada dice al espíritu; que exige á un pueblo culto admira ción ó aplauso debido sólo á las cosas útiles á siquiera bellas, y no acertamos á ver qué utili dad ni belleza puede haber en que un caballo corra más que otro caballo, ahora que el canm triunfal del progreso humano corre parejas con el viento y el telégrafo con el rayo. Tampoco fue en la cultura antigua la carrera ó juego hípico sino uno de los varios artículos de un programa ó una de lasvariedades de una gran fiesta nacional. Allí no absorbían las carreras de caballos toda la atencion ni menos todo el entusiasmo público, sino que hacían lado y daban lugar preferente á otros juegos ó ejercicios ó concur sos más dignos de admiración y aplauso, me reciendo siempre el primer premio y el honor primero entre todas las destrezas sacadas á plaza en el solemne certamen las grandes apti tudes, facultades y obras del espíritu, como la poesía, la música, la elocuencia, ere. Allí leyó Herodoto su historia, la primera historia escrita, pues él fue el creador, el pa dre de este género de docta literatura, obte niendo por premio de este nobilísimoejercicio y triunfo sin competencia lauros y aplausos de toda la Grecia, dignamente representada en el palenque por el concomo de sus más ilustres hijos, los cuales con la invocaciónde sus dioses que les daba á todos inspiración poética, die ron en honor del padre de la historia á cada uno de sus nueve libros el nombre de una musa. Cijo, Caliope, Eralo, Melpómene, Urania, Po Euterpe, TerpsIcore, hé aquí los nueve libros de Herodoto; hé aquí e/ premio y honor del primer historiador en aquellos juegos hípicos. Allí, á la inspiración'de este triunfo literario, se despertó el genio de Tucidides, segunda per sona, pordecirlo así, de la trinidad histórica, que en la antigüedad clásica griega completa Jenofonte. Allí cantó Pindaro, que bebía la inspiración en el mismo sol, corno hijo predilecto de Apolo, y aunApolo mismo. como lo llamaban sus con temporáneos, allí cantó con estro divino y en tonación sobrehumana sus catorce olímpicas, sus once nemeas, sus once piticas, sus ocho corintias, magníficas odas que aplaudían los reyes de la tierra y todos los dioses y diosas del Olimpo, cerniendo sobre su frente lauros,polvo de oro' piedraspreciosas. Allí, la émula de Pindaro, la inspirada y ar diente y bella Corina, medio musa, medio mu jer,ninfa del todo, cantó en competencia con él y sobre él obtuvo el triunfo de la poesía lí rica, pisando másflores y cinendo más laureles que todas las princesas de su tiempo. Allí no sepremiaba sólo á los caballos y al N « 341 LA ILUSTRACION. 3' 3 9 .1'1,1111111111 314 LA ILUSTRACION. N. 34, letas, bien que estos ejercicios, como simula cros de guerra entraban por mucho en las cos tumbres y aun en el interés de un pueblo belicoso; premiaban también, ante todo y sobre todo, el genio, el ingenio, el talento, la inteli gencia en todas sus irradiaciones, la cabeza y el corazón antesque los brazos y los pies. ?Cómo ha de ser aceptable ahora entre nos otros ese espectáculo exclusivamente pedestre, rastrero y hasta arrastrado, y de impbrtación antipática por anadidura, ahora que el pensa miento se eleva hasta perderse de vista en el éter dolos cielos elevando á su altura los afec tos; las aficiones, los gustos, los rasgos todos de la dignidad humana? 1)M:toas espectaculos dignos de nosotros 6 no nos deis ningún espectáculo. Los caballos no son dignos más que de los toros; pero estos siquiera tienen en su abono la costumbre, la tradición, la sanción del tiempo, como otras instituciones. Nosotros no estamos porunos ni porotros, y en alta voz los conde namos, mal que pese a. las dos clases sociales, que por extremas se tocan: la aristocracia y el pueblo ínfimo. Acaso protesten los hipófiloz de una opinión que condena un espectáculo de última moda, recién traída de Inglaterra, y á su vez nos con. deben á nosotros, por la opinión en sí y porla audacia ó ingenuidad de emitirla pugnando contra poderosas y respetables corrientes. Enhora buena; nos condenaremos mutúa-- mente para no debernos nada. Pero dígase lo que se quiera, nadie podrá poner la conveniencia del hipódromo sobre la razón; la justiCia y el sentido moral; y este alta jurado dice que no es-bueno premiar brutos porque corran más ó menos, cuando hay hom bres parados por falta de trabajo, y con pesar de los buenos y hasta con enojo de Dios están sin premio el talento y la virtud. IV. Una historia para concluir. Habla hacepocos anos en la villa y corte de Madrid un escritor distinguido, á quien llegó á faltar todo, basta la salud, después de una vida laboriosa, pero estéril sólo para si. Sólo le sobraban obligaciones; pero tan sa gradas como dogmas de conciencia, que no pueden echarse nunca de casa. Lamadre, laes posa, los pequenuelos, como si digéramos, fe, esperanza y caridad. Y se moría; merase como Hornero, como Cervantes, corno Camoens, como Milton, corno Lesage, como tantos otros ilustres mendigos, olvidado de todo el mundo, menos de un amigo, dos con un perro, que hambrientoy todo, no lo abandonó hasta la misma sepultura. El perro eslo mejor que tiene el hombre, como dijo con amarga sátira un verdadero filósofo. El amigo fiel no podía socorrer de su peculio al pobre enfermo: era escritor también y dicho seestá que había de morir también del mismo mal. Y en su angustia seresolvió á ir como en co misión á ver al ministro de Fomento, protector nato de las letras y artes, aunque más de los toros y muy más de los caballos, á fin de re presentarle la desdicha del escritor enfermo y ver de lograr seconcediera por decoro, por fi lantropía, por caridad 6 por lo que fuera, un donativo digno de una y otra parte para subve nir 4 tan grande y urgente necesidad. El ministro lo recibió muy bien, lo escuchó mejor, se dolió de la desdicha del escritor invá lido, digno en su sentir de mejor suerte, mani festó grandes y nobles deseos de venir en su ayuda; pero con sus buenos deseos, con dinero disponible y todo, acabó por decir —Y veaV. lo que sonlas cosas: me veo im posibilitado de acceder á tan justa pretenAión per no tener medios legales, capitulo para este imprevisto. Y no lo socorrió: no tenia medios legales ó capitulo para premiar á un hombre, porque no era caballo, es decir porque no corría, bien que volaba en alas del pensamiento. ' A los tresdías se murió el escritor, y lo ente rraron tarde y mal, como pobre de solemnidad. Y á los cuatro seconsignaban por el mismo ministerio tres mil duros para premios hípicos. II Cecino NAVARRO. Variedades. LEGISLADORES PULCROS.—A propuesta deldi putado O. Donnell fué aprobada en la Cámara de Representantes de Washington unadisposi ción que demuestralos hábitos de pulcritud de estos padres de la patria. Pedía Mr, O. Dolmen que se limpiaran los ventiladores de la sala de sesiones, donde seacumulaba la saliva de los dignos representantes de la nación que mascan tabaco, y seexpresaba en estos términos: eLa costumbre americana de expectorar tiene amplio ejercicio entre los miembros de esta rama del departamento legislativo, y esta comisión confiesa con repugnancia y dolor pero con fir meza, que es incapaz de idear los medios que pongan fin á tsta costumbre reprensible que re baja la dignidad de esta augusta asamblea y • pone en peligro la salud y bienestar de los ser vidores de la República. Se llama la atención el hecho de existir en esta sala 216 escupideras suministradas por la munificencia de la nación con el objeto de que sedestinen al uso para que han sido hechas; mas por razones que no alcanza esta lomisión, no se hace caso de dichos utensilios y se em plean para depositar la expectoración los orificios de los ventiladores.» - - Otro diputado propuso que seprohibiera el fumar, tanto más cuanto el tabaco que usaban los licurgos no era de la mejor clase. Non!. NOVIM —Hablathos de las palomas mensajeras, conocidas y empleadas desde hace más de ocho siglos. De los orientales aprendieron á usarlas los cruzados allá por el ano de 1098. El Tasso ha inmortalizado en su Jerusalén á la paloma perseguida por un ave de rapina, y que cae muerta en el campo de Godofredo cuando éste llega á fas yermas llanuras de To lernaida; bajo el ala del avecilla encuentran los cristianos un aviso, merced al cual seenteran de los proyectos de los musulmanes. El sultán Ncredino poseía un servicio de pi chones perfectamente organizado. A tal efecto sehabían erigido de distancia en distancia va rias- torres que eran otros tantos palomares donde residían un director y tres guardias en cargados de velar noche y día. ' Cuando se trataba de enviar alguna noticia importante al sultán, atábase al cuello de la paloma mensajera tina cajita de oro delgada como papel dentro de la cual iba encerrado el mensaje, escrito en un pedazo de seda suma mente fino. Las palomas del rey estaban marcadas con su anagrama en el pico y en las patas, y valía cada pareja mil piezas de oro. Este uso subsistió muchos siglos en Oriente. EnEuropa, apenas si antes del sin fué utili zado más que en casos excepcionales. Los antiguos cronistas holandeses refieren que Guillermo de Orange empleó las palomas en el sitio de Harlem y en el de Leyden, con tan buen éxito, que los mensajeros alados en pago de sus relevantes servicios, fueron después mantenidos á costa del tesoro público. Los ingleses cayeron pronto en la cuenta, pero tan sólo para adelantar noticias relativas á la cotización de la Boba. En 1849 los emplearon los. venecianos du rante su glorioso sitio, y desde entonces seha generalizado el uso en Europa y en América. lloy sonmuypocas lasnaciones que no cuen tan entre sus servicios militares, el de las palo mas, admirablemente montado y entendido. El mejor esel de Alemania. UNA MUJER EXTRAORDINARIA. —Un ilustrado colega mejicano se expresa galantemente de la senoraFrank Leslie, mujer extraordinaria, quizá única en el mundo, que por pertenecer al sexo débil, seruno de sus más encantadores repre sentantes y hallarse al frente de once publica ciones periódicas, es un portento que sólo podía verse en el Nuevo Continente. Para que nuestros lectores sepan quién es la senora Frank Leslie, ó á lo menos puedan fr, marse idea de su carácter, hacemos un extracto de cómo seexpresó últimamente conun reporter del Figaro de Paris. «Cuando estoy de viaje, no me ocupo en bu siness respecto á mis publicaciones. Estas son diez, dirigidas exclusivamente por mí desde la muerte de mimarido. Gracias á Dios todas se hallan en estado de prosperidad, dejándome unos cien mil duros de ganancia anual. Pero no creáis que siempre ha sido así. Cuando murió mi marido en 188o, me dejó unaherencia de deudas que ascendia á millón y rnedio. Todo el mundo creía que los diarios desaparecerían con su fundador. . —?Cómo se llaman los diarios de M. Leslie? —Los Frank Leslie's. Ilustrated Paper.—Bud get.—Chimney Corneo—Popular Monthly Ga esites (en alemán). Sunday Magazine.—Factand Ficcion.—Pleasante Hours.—Children's.—Ba mr.—Ilustraciones (en castellano). Todas estas publicaciones, semanales, bimensuales ó men suales seimprimen en Nueva York y son en viadas por trenes especiales á todas las grandes poblaciones de la América del Norte. En 188o, estos diez Franh Lesliés eran ya bien acojidos por el público; pero el encarniza miento de los acreedores amenazaba destruirlo todo. Las deudas han sido cubiertas por com pleto y ahora sólo pienso en hacer la prosperi dad de mis quinientos empleados que ganan el pan bajo la égida de mis periódicos.» Todo esto esreferido de unamanera natural, sin falsa modestia; pero también sin pedante ría. La senorade Leslie esmujer inteligente y de voluntad indomable que comprende la grandeza de su trabajo. Causa verdaderamente admiración que haya llevado á cabo una tarea como la suya, sola, aislada y rodeada de gente rapaz, en tan poco tiempo. Es un ejemplo para sus hermanas de ambos continentes. • He aquí unalista de los individuos que no pueden casarse, por no ser aptos para contraer el sagrado vinculo del matrimonio: t. Los que no tienen una peseta. a. Los sordos, porque no pueden on ciertas cosas, y por lo cual no serán muy dichosos. 3. Los ciegos, jamás, porque siempre están á oscuras. 4. Los feos en la extensión de la palabra, deben pensarlo mucho. 5. Los cojos deben tener presente que la mujer ha de ignorarde qué pié cojea su marido. 6. Los chatos deben retraerse, porque el matrimonio requiere mucho olfato. 7. Los jorobados nunca: bastante carga tie nen pata echarse otra encima. 8. Los tuertos 6 bizcos no deben olvidar que con las mujeres esnecesario mucha vista. En cambio, los mudos serán siempre exce lentes maridos, porque nunca dirán esta boca es mía. N. 341 LA ILUSTRACION. 315 Nuestros grabados. FREE YEL AMOR, DANDO DE BEBER á LAS PALOMAS DEVenus. Grupo en mármol, de Federico Schaper. Este precioso grupo escultorico, que simbo liza lo que claramente indica el titulodel mismo, lo ha labrado el distinguido artífice Schaper para el monumento levantado á la memoria del inmortal Goethe en Berlín. Hebe da de beber en la copa de oro conque sirviera el néctar á lag dioses, á las palomas de Venus, símbolo del amor, el cual está representado por un Cupido. La obra esbuena y merece los aplausos que le ha tributado la prensa en general. Sin em bargono han faltado criticas que hayan hallado á Plebe demasiado en carnes y representando más á la matrona que á la virgen. Dívenzio. De fotografia. Es Dantzig, plaza fuerte de primer orden, importante ciudad comercial situada en la margen occidental del Vístula, á 7 kilómetros del mar Báltico, y encierra unos ioo,000 habi tantes. Es centro de exportación de cereales para Inglaterra, Holanda y las ciudades anseá ticas, á lo que debe, desde muy remota fecha, el nombre de granero del Norte. Dantzig ha sido, desde su fundación hasta lo presente, teatro de numerosas funciones de guerra, particularmente durante el ramada de Napoleón I, quien la sujetó á su dominio, del que seemancipó en 1814 para pasar al de Pru sia, bajo el que está todavía. - La vista que de dicha ciudad ofrecemos, to mada de fotografía desde uno de sus más con curridos muelles, es pordemás singular y difiere de todo en todo del aspecto que presentan las risuenas ciudades del mediodía de Europa. EL CAMPANERO. Copia del cuadro de J. R. Wehle. Como de Wehle, sencillísimo y llamativo es el tema del cuadro E/ Campanero, del que hoy damos copia. El ayudante de la escuela pública, que además de este oficio desempena otros muchos para poder subvenir á sus necesidades y á las de su familia, seestá subido al campa nario de la iglesia del pueblo, y llama á los fieles á misa, mientras sus tiernas hijitas con templan desde la altura de aquel acudir los • campesinos á la iglesia. En todas sus obras revela Wehle profundo sentimiento poético y grande afición á todo aquello que porsu sencillez habla directamente al corazón. LECHUGUINA FRANCESA DE 1790, copia del cuadro de J. R. Wehle. Pertenece el tipo femenino que damos en el presente número, filaépoca de la Revolución francesa del siglo xvin, tan vilipendiada por unos y no menos ensalzada porotros, según sea el espíritu del que la juzga. Dicho tipo es mar cadamente francés y la traza del mismo por demás picaresca. Wehle, no sólo ha estado acertado en la ex presión, sinó que con una simple testaha com puesto un cuadro que sintetiza un periodo histórico de tanta resonancia como el en que desaparecieron seculares instituciones y sesem bróla semilla de ideas que se han difundido portodos los ámbitos del mundo. Buenos-Antas (REPÚBLICA ARGENTINA). —CASA ROSADA Y CORREOS -e TELÉGRAFOS. De joto grafia remitida por nuestro corresponsal en Buenos-Aires, D. Marcelino Bordoy. Si un extranjero al pisar por vez primera el suelo de la capital de la República Argentina, se imaginase que la importancia industrial y comercial de la gran metrópoli del Plata debía estar en relación con el esplendor de los edifi cios públicos, padecería un craso error. Los presidentes que hasta ahora han gober nado aquella república, muy poco se ocuparon en la edificación. Buenos-Aires presenta á este respecto un carácter esencialmente cosmopolita: al lado de una bellísima y elegante casa parti cular selevanta una casita, cuyos techos están todavía cubiertos de tejas; esto sucede en las calles más importantes, siendo una de ellas la de Florida, que esdonde están situadas lasca sas de comercio de más lujo. El Consejo Nacional de Educación, presidido porel Dr. Zorrilla, infatigable obrero de la edu cación, ha hecho construir en las diferentes pa rroquias de la capital, 52 edificios que honran altamente á ese Consejo por haber sido él el que ha llevado á cabo una de lasobras más im portantes y necesarias en Buenos-Aires. Excep tuando estos grandes edificios, la Can Rosada y el Correo, cuyos grabados publicamos en la página p 3, ocupan el primer puerto. En el primero de ellos se hallan instaladas las oficinas del Presidente de la República y el Ministerio de Hacienda. Desde un principio, el color rosado fuó el que seempleó para pintarlo, llamándose por ese motivo casa rosada. Era antiguamente la residencia de los Virreyes es panoles y unade las fortalezas de la ciudad, trasformada hoy en lujoso edificio. Una vez terminadas del todo las obras presentará un bello aspecto, especialmente en la parte norte que mira al Hotel Argentino. El arco que actualmente une á los dos edifi cios se ha construido hace poco tiempo, si guiendo los planos del ingeniero senor Tambu rini. Era de urgente necesidad la construcción de ese arco para hacer desaparecer el pasadizo que separando los dos grandes edificios servia de entrada á los carruajes. Al costado izquierdo y en la misma calle Bol careeentre Victoria y Rivadavia hallase la casa de Correos y Telégrafos que hace juego con la Casa Rosada, aunque resalta á primera vista la falta absoluta de armonía que debe existir entre los grandes edificios que están situados en la misma calle y 'en linea recta. El ex-presidente general don Domingo Faus tino Sarmienta fue el que conociendo la necesi dad que había de dotar á la capital de un buen edificio para correo y telégrafo, colocó la piedra fundamental poco antes de concluir su período gubernativo en el ano 1873, habiendo termi nado su construcción bajo la presidencia del Dr. D. Nicolás Avellaneda. A una calavera, — Visiónhorrible, copia dgurosa de la miseria y pequenez del mundo, que saliste arrogante de la fosa, para sembrar un pánico profundo; mi alma desgarrada y pesarosa te profesa un carino sin segundo, porque eres la verdad, eres la ciencia, la realidad, la calma y la conciencia. — Todos huyen de ti, mecía pavura! se asustan de tu imagen verdadera; esigual que si un feo en su tristura por no verse la cara, se escondiera. Todos al verte sienten amargura y exclaman COEI terror I'La calavera,. y corren ioh dolor! al dar contigo, Y sin pensarque otra igual llevan consigo. Y el hombre luego c-on tenazempeno, en el (días placer quiere aturdirse y con semblante plácido y risueno, al vino y al amor vuelve á rendirse. Se recrea en su dulce y breve sueno, queriendo enloquecerse y confundirse, y canta y goza y ríey hasta olvida que manana quizá no tendrá vida. — Por eso yo que buscorealidades y desprecio la pompa necia y vana, al contemplar tus hondas cavidades, no pienso nunca en hoy, sinó en manana, y en lugar de anhelar felicidades busco la condición humilde y llana. Uí. qué mortificarse ceola suerte? iTan cercaestá la vida de la muerte! SOFIA ROMERO. Judas. De roca en roca conveloz carrera salta rugiendo cual chacal herido; lleva en su frente el sello maldecido de vil codicia y de doblez rastrera. Dirige al cielo su mirada fiera, lanzauna maldición, y enfurecido se arroja en el abismo ennegrecido, y acaba allí su vida traicionera. Judas murió; pero su raza impura se exparce en breve por el mundo entero, y goza, y brilla, y vive en la ventura, y cadaJudas es un caballero que á Dios no vende porque está en la altura, mas sí á su padre, si le dan dinero. J. FERNÁNDEZ BaLLasrános. Gozo y dolor. Cuando tu faz radiante de hermosura con loco afán ansioso contemplé, cuando vi de tus ojos la ternura y hallé en tu amor mi cielo de ventura. icuánto gocé! — Pero, después, cuando tu pecho impío dió al olvido su amante frenesí, cuando sentí de tu inconstancia el frío y pagaste miafán con tu desvío, icuánto sufrí! CARLOS CANO. o 11 Queotro amor su pecho llena supe de sus propios labios; vi enrojecer sus mejillas al recuerdo de su amado, y de todos sus secretos , bicorne depositario. Embebido al escucharla, volví del dulce letargo mis esperanzas perdidas, mi corazón desliando. Meeligió su confidente —lob, que honor extraordinariol Y tuve que agradecerle que me estuviese matando. A. J. Pártala, Madrigal. A LOLA. Siempre juzgué á la gloria como un sueno fantástico y risueno que viene á atormentar nuestra memoria, pero cuando en dulcísimo embeleso se unieron nue,stros labios en un beso... desde entonces, mi bien, creí en la gloria. MANUEL AMOR MaiLárv. 316 LA ILUSTRACION. - N. 341 Viaje por Túnez (0 POE R. CAGNAT, dentaran letras, y R. SALADiN, arquitecto ENCARGADOS DE UNA COMISIÓN ARQUEOLÓGICA ron a... MINISTERIO os INSTRUCCIÓN OBLIGA. (Continuación.) lienzos de pared que apenas selevantan algu nos decímetros del nivel del suelo (a); sin em bargo, lo cierto es, como lo ha hecho ya obser var el senor Guerin, que lasarenas han invadido una gran parte. No lejos de las mencionadas ruinas seeleva unapequena colina apellidada el djebel Ras-él Ajo Breián, en la cúspide de la cual se ven al gunasfrases latinas grabadas en la pena viva, frases que no son sinó dedicatorias ó nombres de divinidades. De lo alto de la montana divisase en lonta nanza la sebkha ti pantano Faraún, que debe formar en gran parte el mar interior, rodeado de plomizas colinas y de algunos oasis que se hacen en su orilla misma. en los tiempos antiguos corrieron respecto del Tritón; y para no citar sino una, recordaremos que habiéndose los argonautasembarcado en el Argos á fin de dar la vuelta al Peloponeso y lle garse á Delfos para celebrar una hecatombe y hacer donación de una trípode de metal, fueron arrojados por la tempestad sobre las costas de Africay llevados porel viento al lago Tritón, de cuyas arenas no podían sacar su nave. Enton ces el dios Tritón aparecióse -á Jasón y le pro metió librarlo si le daba la trípode de metal que él destinaba á Apolo. El héroe, que no estaba en el caso de andarse con vacilaciones, cedió su trípode, y el dios le sacó del atolladero, con forme le había prometido. Al bajar de la montana nos encaminamos otra vez á Degache, siguiendo la margen del oa sis sin atravesar las aldeas que ya habíamos vi sitado. En nuestro camino lo primero con que nos encontramos es una caverna apellidada de los Siete Durmientes, cuya denominación y leyenda originarias (1) sehallan con suma frecuencia, salvo ligeras variantes, en todas las naciones árabes. alarma á todos los perros de las cercanias, que corren desenfrenadamente y desganitándose á ladridos por lasazoteas de las casas vecinas. Al entrar en Degache nos recibe el caíd Si Tahar ben el-Hadj Admed, quien ejerce auto ridad sobre el oasis entero y ha prestado rele vantes servicios á la causa francesa. Después de aeojernos amabilísimamente, Si Tobar nos ofrece una comida á la europea y dá tiles exquisitos,trasparentes y dorados, aliofara dos porgotitas de miel, lecheheladay naranjas. Mohammed, al ver tan delicados manjares, no puede resistir á la tentación y envasa una can tidad de dulce que nos deja admirados. Pero ivaya una noche pasa el infeliz! !qué cólicos le dan! !qué ansias! Creyendo llegada su hora, en un tris está como no le saltan las lágrimas á raudales, pero si no llora, desde el banco en que se ha tendido da unos ayes que parece le arrancan del mismísimo fondo de las entranas. Al amanecer Dios no hay más remedio que partir. Mohammed es instalado bien ó mal so bre el lomo de su rucio, y, nuevo Sileno, sigue á la caravana, meneandola cabeza cual si estu viese desnucado. CAMPAMENTO EN HENCHIR MEDJEN-UM-EL-KESAB. Nada más curioso que este mar de arena y de sal, de blanquecina superficie, que brilla al contacto de los rayos del sol y en medio del cual seve la huella, másoscura, de unapista que indica el sitio pordonde puede atravesársele. El caíd de el-Udiana ha instalado en este punto guardias que vigilan los chotts y tornan nota de las caravanas que porellos cruzan. Dichos guardias, conauxilio de un anteojo de larga vista escudrinan las menores ondula ciones del desierto, cuya tarea les facilita la pu reza del aire y la viveza de la luz, que son ta les, que en el puesto de Toseur puede el vigía senalar un grupo de viajeros cuatro ó cinco ho ras antes de llegar al oasis. " Este chott ti lago salado, conocido con el nombre de Chott-el-Djerid, por más que de al gún tiempo á esta parte sehaya dicho lo con trario, no essino el antiguo lago Tritón, en las orillas del cual la tradición hizo nacer á Minerva. No hayquien ignore las muchas fábulas que III V..el mimen. (a) Algunas de estas ruinas han recibido de 109 árabes nombres especiales, por ebsmplo: Hanut-el Hachan (Tienda del Btrbero), Hanut-el-Haddad (Tienda del Herrero); al conjunto le llamas Suk. ?Seria aquí por ventura donde celebraba el mercado la ciudad romana? Aqui los sietedurmientes son sietehabitantes de la comarca que, en tiempo de Daquiano se introdujeron en esta caverna para huir de las exacciones del gobernador, y desde entonces no seha vuelto á saber de ellos. Más lejos llegamos á un manantial conocido con el nombre de ain Mta-Seba-Biar (fuente de los siete pozos), el cual alimenta todos los jar dines del oasis. A poco de haber•dejado á nuestra espalda di cho manantial nos cruzamos con un camello cargado con un palanquín encarnado forrado interiormente de tapices de Trípoli, detrás del cualmarchan algunos árabes con el fusil al hom bro y de tiempo en tiempo lo disparan en de moStración de alegría, p505 50 encaminan á Kriz en busca de unanovia, á la que luego conduci rán á Degache. .Multitud de camellos pequenos, atados unos á otros por el cuello, siguen al que lleva el pa lanquin. Los disparos de los árabes han puesto en (1) Corán, cap. XVIII, 8, o, ete., traduc. de Ka simirski. El traductor anade, en nota, que los siete durnsientes debían de ser jóvenes de Efeso, y que la historia de que son héroes se remonta probablemente al reinado del emperador Decio, á quien los comenta dor.s llaman erróneamente Decían°. Al llegar por la tarde á Kurbata, cuyo cara vanserrallo vamos á estrenar, apenas si el mal avisado goloso se habrá repuesto; aunque sí tiene fuerzas para jurar á su dios que mala hora para él cuando vuelva á catar un dátil. ?Que si damos le á sus juramentos? ya nos guardaremos nosotros de dejar al alcance de su mano la cesta de deglat que hemos comprado en recuerdo de nuestro viaje. Ali nos apremia para que nosreunamos á los bagajeros. Para llegar á Kurbáta debemos atravesar el desfiladero apellidado Fum es-Guegg por un ca minoescarpado y desierto, á lo largo del cual y á cadapaso descubrimos montones de piedras túmulos conmemorativos de un asesinato que ha quedado impune, á cuyos túmulos se da en Túnez el nombre de mechad. Todos y cada uno de los viajeros deben arrojar una piedra sobre la tumba de aquel á quien seha encontrado á lo mejor tendido exánime, banado en su pro pia sangre, en medio de un camino, y pronun ciar estas palabras: «!Alá inflija al asesino una muertetan cruel como la que él ha dado á un inocentels Asi escómo el mechad va creciendo poco á poco. • iY cuán frecuentado estaba en otro tiempo este caminol nos decíamos nosotros después de haber contado catorce mechada; cuando al do N: 341 LA ILUSTRACION. 317 blar un recodo nos encontramos de manos á boca con unatreintena de malandrines armados hasta los dientes, unos á pié y otros á caballo, los cuales no dejan de causarnos una impresión desagradable y hacernos meditar que de acudir soles fusilarnos podencos formar aquí el mechad número quince. Con todo, respecto del particu lar nada debemos temer. Tres anos atrás tal vez hubiera ocurrido una catástrofe; pero hoy el santo miedo á los palos y á los demás casti gos mantiene á raya á esos bandidos. Como quiera que sea, en este instante no nos duele llevar sendos fusiles y revolvers, que en verdad influyen grandemente en la tranquilidad de Kafsa está absolutamente desierta y espoco menos que desconocida, el general gobernador nosda una escolta para hacer que en caso ne cesarioSe nos respete. Dicha escolta la compone un pelotón de hú sares del regimiento onceno, al mando del te niente Palat, quien va á ser para nosotros un excelente companero de viaje. Aficionado á la arqueología y dibujante infatigable, abre su ál bum en cadaruina y copia cuantas inscripciones descubre. Por la tarde, después de unacarrera bastante larga, remontamos un trozo el rioTelel y acam pamos al pié mismo de las fuentes de éste. gracias á nuestra previsióny á la administración militar estamos bien provistos, coloca unos es torninos asados, que debemos á la escopeta de Ah, quien porfin ha sabido dispararla, y por cierto con provecho por no habérselas visto mayores en su vida. iCuántas veces había querido hacer á nuestros ojos gala de su destreza y en lugar de conseguir que hablara la pólvora había logrado única mente que la batería permaneciese levantada y muda la escopeta! Pese al ruido infernal que durante toda la noche mueven los caballos de los húsares, aca bamos por dormimos, y, al dia siguiente, nos con que damos los buenos días á la sospechosa banda. Por lo demás, el lujo de nuestro atavío nono tal que pudiese despertar su concupiscencia; el sol y el polvo han echado ya á perder el color de nuestros trajes, y nuestras largas barbas y curtido rostro están muy lejos de recordarles, aun á mucha distancia, á los elegantes europeos á quienes han podido ver en sus viajes á la ca pital 6 á las ciudades de la costa. Kurbata nos recibe en su nuevo caravanse rrallo, en el que dormimos sin que escorpiones ni serpientes vengan á turbar nuestro sueno, y porla tarde del siguiente día llegamos á Katsa, de la cual salimos, trasdescansode veinticuatro horas, acompanados hasta las puertas de la ciu dad por nuestro amable anfitrión y amigo el ca pitán Devrez. REutéu «are se Karss. Como la región que vamos á recorrer al oeste CACERÍA EN LAS LLANURAS DE ALFEA. Mientras Mohamrned levanta nuestra tienda y Áli se ocupa en los caballos, exploramos los alrededores.. Ni una ruina anima este desolado paisaje. En el corazón de la garganta de donde brota la fuente al rededor de la cual estamos acam pados, se enderezan descomunalesy rojizos pe nascos iluminados porlos últimos rayos del sol poniente, penascos que resaltan sobre el cielo, un tanto sombrío, y cuya luz da mayor vida auná las grandes y azuladas sombras de los mismos. Por espacio de algunos instantes admiramos este grandioso espectáculo, que nos trae á la memoria las más fantásticas creaciones de Gus tavo Doré; pero el toque de trompeta nos saca de nuestra contemplación y nos llama al cam pamento, donde Mohammed nos está aguar dando. Éste ha dispuesto nuestra mesita, y, en medio de tarros de conservas de todas clases de que internamos en el dédalo de alturas que forman las últimas ramificaciones del djebel Stah, y atravesamos la meseta en que termina esta grandiosa montana, sosia planicie árida fi in culta formada casi toda ella de piedra calcárea compacta, en la cual ha habido necesidad, en ciertos sitios, de labrar escalones para que pu diesen transitar porella caballos y camellos, tan resbaladizo esel suelo. Una vea en el punto culminante, divisamos al noroeste una gran llanura limitada al este y al oeste por colinas y montanas: esel Dahirt Duma, especie de valle pantanoso y fértil donde los árabes nómadas cultivan algunas fanegas de terreno Á nuestra derecha y al pié del djebel Afile,se elevan dos kubbas cuyas cúpulas, encaladas, resaltan sobre cl verde sombrío del cielo. Acampamos en medio de unas ruinas apelli dadas Henchir-Senáa, en la proximidad de un (Se continuará.) 318 LA ILUSTRACION. N.° 34, Corazón de PiedraY0 POR GUSTAVO AIMARD. (CONTINUACIÓN.) Los cinco hombres formaron unasolalinea y seprecipitaron á escape al encuentro de los que llegaban, sobre quienes descargaron sus pistolas á quema ropa, mientras con la diestra les acuchillaban. —IDiablo! exclamó Pablito con rabia, pues no era otro el que mandaba el pequeno es cuadrón que acababa de llegar, mi prisionero seescapa. Y haciendo volver grupas á su caballo, se lanzó en persecución de D. Fernando. Entonces éste, sin acortar el paso á su cabalgadura, des cargó su pistola sobre la cabeza de la montura del vaquero, que cayó rodando por los suelos arrastrando en pos de si al ginete. Pablito, molido por la caida, selevantó. Los que le hablan atacado tan inopinadamente hablan desaparecido.- —10hl ivolveremos á vernosl exclamó con rabia. Entretanto los fugitivos habían llegado á un sitio de la orilladel río donde les estaba aguar dando unabarca. --Aquí debemos 'separarnos; dijo el desco nocido á D. Fernando y quitándose la careta. —IEsteban exclamó el joven. —Yo mismo, respondió el mayordomo. Esta barca va á conducirle á V. á la hacienda del Cormillo; parta V. inmediatamente y lea con atención este papel; quizás á su vez pueda usted venir en nuestro auxilio. --10hl no tema V.; necesito vengarme. —Adiós pues, ó más bien hasta la vista, amigo mío. —Gracias; pero digame V. Ivolveré á ver á dona Hermosa? —Me está prohibido decir á V. palabra res pecto del particular. —Otra cosaentonces: ?sabe V. quién esel hombre que me retenía prisionero? —Lo sé; pero eran dos, no uno: el Gato Tigre y D. Toribi6 Quiroga. —iAh! dijo convoz sorda D. Fernando mien tras franela el ceno, me acordaré. Gracias otra vez, Esteban. Y haciendo unasenal á los remeros, el joven se sentó en la barca, que partió con rapidez y pronto desapareció entre las primerassombras de la noche que invadían ya la tierra. Enla orilla quedaban tres personas que se guían con mirada inquieta los movimientos de la frágil embarcación: D. Esteban Díaz, dona Hermosa y na Manuela. X. EL CAMPAMENTO DE tos conarzos Gracias á los solideos desvelos de D. Pedro y de su hija, D. Esteban no habla tardado en recobrar la salud. El mayordomo, lo primero que hizo al aban donar el lecho, fué revelar al haciendero, como de ello había amenazado á D. Toribio, el nombre de quien tan cobardemente le atacara y en ma nos del cual había caído D. Fernando. Desde aquel instante, D. Toribio había per dido todo valimiento en el ánimo de D. Pedro y de su hija. Después de este principio de venganza, el mayordomo se habla puesto en campana en busca de noticias de su amigo, queriendo su buena suerte que se encontrase con el Zapote. Zapima en el !Rimero 3m. El digno y concienzudo vaquero estaba en tonces en las mejores disposiciones para dar todas las noticias que se le pudiesen pedir, á consecuencia de haberse quedado sin un ochavo aquella misma manana jugando al monte. Por medio, pues, de algunas onzas que muy hábil mente deslizó en sus manos el mayordomo, este logró saber con todas sus menudencias cuanto había ocurrido y el sitio donde retenían prisionero á D. Fernando. Luego que supo lo que quería, D. Esteban seseparó del vaquero y sevolvió á la hacienda, Dona Hermosa no era mujer vulgar; al con trario, estaba dotada de grande energía; y como además amaba á D. Fernando, resolvió liber tarle, si bien guardó silencio, temiendo porla quietud de su padre; coneretose puesá mani festar el deseo de ir á pasar uno o dos días en la hacienda de las Norias, en lo que consintió D. Pedro, á condición, empero, que la acom panase una numerosa escolta de peones deci didos y bien armados. Lajoven, en lugar de encaminarse á la ha cienda, había dirigido sus fiases hacia el presi dio, en el cual lograra introducirse sin ser vista de los indios. Una vez en el pueblo, había revelado su pro yecto á D. Esteban, quien quedó pasmado de la impasibilidad con que la joven le contó por menudo el plan que concibiera, plan en el cual no sólo ella, si que también la madre del ma yordomo debía desempenar un papel. Todos los esfuerzos que hizo el joven para disuadir á dona Hermosa, habían sido inútiles; así esque mal su grado no le cupo otro remedio que obedecer. Cuando hubo desaparecido la barca que con duela á D. Fernando, D. Esteban se volvió hacia dona Hermosa, y la preguntó: —IYahora quéquiere V. hacer? —Introducirme en el campamento de los apaches y ver á D. Toribio, respondió la joven. El mayordomo no pudo menos de estre MCCerSe. —iMire V. que en el campamento de los apaches lo único que la espera es la deshonra y la muerte! dijo con voz sorda D. Esteban. —INó, la venganza! repuso resueltamente dona Hermosa. —IV, lo quiere? —Lo exijo. —Perfectamente, obedeceré. Vayaç ustedes á cambiar de traje; yo mismo la conduciré á usted al campamento indio. Los tres personajes se volvieron á la casa de D. Pedro, donde vivían, sin cruzar palabra. La noche habla cerrado por completo. Las calles estaban desiertas; reinaba un silencio de muerte sobre el pueblo, iluminado" únicamente por el siniestro resplandor del presidio viejo, que haciados días los indios seentretenían en incendiario despues de haberlo pasado á saco, y cuyos diabólicos contornos se dibujaban en medio de las ruinas y de los escombros. Llegado que hubieron á la casa, don Esteban sedetuvo en el patio, y dijo: ' —Reflexione en lo que va V. á hacer, seno rita. ?Qué le aprovechará á V. la venganza? 1No está ahora en seguridad aquel á quien V. prefiere? —Si, pero ha corrido peligro de muerte, y si unavez seha librado puede que no le acon tezca dos. Don Toribio me ha herido en mis más caros afectos; estoy resuelta; quiero que sepa lo que esla venganza de una mujer. —IYno hay nada que pueda hacerla variar de intento? —Nada, respondió dona Hermosa con fir meza. —Pues vaya V. á prepararse, senorita; la aguardo aquí. Las dos mujeres entraron en la casa mientras don Esteban se sentaba pensativo en uno de los escalones de la gradería. No tuvo que aguardarse mucho tiempo el .mayordomo; al cabo de diez minutos dona Her mosay na Manuela seencontraban otra vez en el patio. Vestían ambas traje completo de apache, con tribuyendo á la cabal ilusión las pinturas de que se habían cubierto el semblante. Don Esteban, al verlas, no pudo reprimir un gritode admiración. —10ir dijo, están Vds. realmente converti dasen indias. —1Cree V., repuso dona Ilermosa sonriendo con ironía, que sólo don Toribio goza el privi legio de cambiar á voluntad y trasformarse á su antojo? —?Quién puede luchar contra una mujer? murmuró don Esteban moviendo la cabeza. Y ahora équéquiere V. de mí? —Poco, respondió dona Hermosa, que nos proteja hasta las primeras lineas indias. —IY luego? —El resto nosatane á nosotras. —iPero que! tVan Vds. á permanecer solas en medio de los paganos? —Es preciso. —;Madre mía! dijo con tristeza el joven, ?quiere V. caer en manos de esos bárbaros? —Tranquilízate, hijo mío, dijo la anciana di rigiendo á don Esteban una mirada llena de ternura; no corro ningún peligro. —Sin embargo... —Esteban, interrumpió dona Hermosa con voz breve, respondo á V. de su madre. El mayordomo inclinó la cabeza con des aliento, y dijo convoz vacilante: —A la buena de Dios. —Partamos, dijo dona hermosa envolvién dose cuidadosamente en unacapa. Don Esteban iba delante. La noche estaba tenebrosa; sólo acáy allá se vela la luz mortecina de lasfogatas próximas á extinguirse y al rededor de las cuales dormían tendidos los defensores del presidio. Sobre el pueblo se cernía una lúgubre tris teza, el silencio más profundo, silencio única mente interrumpido á intervalos porel ronco graznar de los buitres, de los urubus y de los caracaras, que se disputaban los cadáveres de los que habían sucumbido durante el último combate. Los tres personajes caminaban con paso firme porentre los escombros, tropezando con tra los lienzos de pared que cubrían la calle, pasando por encima de los cadáveres y tur bando el horrible festín de las aves de rapina, que echaban á volar lanzando graznidos de rabia. De esta suerte atravesaron el pueblo casi en toda su longitud, hasta que por fin y después de infinitos rodeos ó inusitadas dificultades lle garon á una de las barreras colocadas delante del campamento indio, cuyos fuegos se veían brillar á corta distancia y cuyos cantos y voces se oían distintamente. Los centinelas, después de cruzar algunas palabras con el guía, fran quearon el paso á los tres personajes, quienes después de avanzar algunos pasos se detu vieron. —Dona Hermosa, dijo entonces con voz en trecortada don Esteban, ahí en frente está el campamento de los indios; si la acompanase á usted más lejos, mi escolta podría serle fatal; así puesdebo detenerme aquí. Por lo demás la separan á V. pocos pasos del término que se propone alcanzar. —Gracias, Esteban, y hasta la vista, dijo la joven tendiéndole la mano. —Senorita, dijo aquel convoz profunda y re teniendo entre las suyas la mano de dona Her mosa, una palabra. —Diga V. —En nombre de lo que más ama V. en el mundo, renuncie V. á su funesto proyecto; crea en mi experiencia, todavía es tiempo; vuélvase N. 34' LA ILUSTRACION. 319 usted á la hacienda del Cormillo, no sabe V. los peligros que la amenazan. —Esteban, respondió resueltamente la !oven, sean cuales fueren ks peligros, los arrostro; nada es capaz de modificar mi resolución. Hasta la vista, pues. —Hasta la vista, murmuró tristemente el noble mayordomo. Dona Hermosa sevolvió y avanzó con paso firme hacia el campo apache. Na Manuela va ciló un segundo, y de improviso se arrojó en brazos de su hijo. —IAhl exclamó éste con emoción, terrible sobre todo en semejante hombre, quédate con migo, madre, tele ruego. —iCómol respondió con nobleza la digna mujer, designando á la joven, ?voy á dejar que se sacrifique sola? Esteban no respondió. Manada abrazolo porúltima vez, y luego, haciendo un esfuerzo supremo, seescapó de los brazos de su hijo, que en vano intentaba rete nerla, y de un salto se puso al lado de dona Hermosa. El mayordomo las siguió con mirada llena de ansiedad hasta que desaparecieron entre las tinieblas. Entonces dió un suspiro parecido á un rugido, y deshizo lo andado murmurando entre sí: —Con tal que llegue á tiempo y no se haya presentado todavía á don José Kalbris... En el mismo instante que Esteban llegaba al fuerte, el gobernador salía de él acompanado_ de don Toribio Quiroga; pero el mejicano iba tan absorto, que no reparó en los dos ginetes que pasaron casi rozándole la ropa. Esta funesta casualidad fue causa de una desgracia irreparable. Después que hubieron dejado á Esteban, las dos mujeres siguieron caminando al acaso por espacio de algunos minutos, dirigiéndose hacia las luces que delante de ellas brillaban, hasta que llegadas á cierta distancia, se detuvieron para recobrar aliento á fin de calmar los acele radaslatidos de su corazón. Ahora que apenas las separaban algunos pa sos de los toldos indios, vieron todo lo peli groso y temerario de su proyecto. Por mucha que fuese la resolución que las animase, las po bres mujeres sentían que el valor las abando naba y que el espanto les helaba el corazón al pensamiento del horrible drama en el cual iban á desempenar el principal papel. iCosa extrana! Manuela fue quien devolvió á su companera la firmeza. --Senorita, la dijo, ahora me toca á mi ser virlade gula; si quiere V. seguir miconsejo, fío en que llegaremos á conjurar los peligros que nos amenazan. —Habla, respondió dona Hermosa. —Ante todo es menester que dejemos aquí estas capas que ocultan nuestros vestidos y nos darían inmediatamente á conocer por blancas. Al decir estas palabras, abunda se quitó la capay la arrojó lejosde si. Dona Hermosa la imitó sin vacilar. —Ahora, prosiguió la anciana, póngase V. á mi lado; suceda lo que quiera, no manifieste ustedningún temor y sobre todo no pronuncie usted palabra; de no, no habrla remedio para nosotras. —Está bien, dijo la joven. —Somos, prosiguió Manuela, dos indias que han hecho alWacondah un voto perla curación de su padre herido. ale ha comprendidoV.? Sobre todo ni una palabra. —Adelante y Dios sea con nosotras. —Amen, respondió Manuela persigmándose condevoción. Ambas mujeres anudaron la marcha, y cinco minutos después entraron en el campamento apache, Lee indios, embriagados con los fáciles triun fos que hablan Conseguido sobre los mejicanos, seentregaban á la mayor algazara; acá y allá y en todo cl campamento bailaban y cantaban y se emborrachaban con el aguardiente que se hablan llevado del presidio viejo y de las ha ciendas vecinas durante el saqueo. No hay que decir pues si era infernal el des orden que reinaba entre los indios, á quienes la borrachera les vuelve locos furiosos y capa ces de los mayores excesos. Ninguno de ellos reconocía ya la autoridad de los sachems, si bien estos estaban casi todos uf borrachos ó más quesos guerreros. Sien aquel momento los habitantes de San Locar hubiesen tenido fuerzas para intentar una sorpresa, de fijo que hubiesen hecho unacarni cería espantosa entre aquellos seres embruteci dos por los licores é incapaces de defenderse en el estada en que se encontraban. Gracias al desorden, las dos mujeres pudie ron rebasar la línea del campamento sin ser vistas: entonces, con el corazón palpitante y es tremecidas de terror, pero tranquilo é impasi ble el semblante, se deslizaron cual culebras al través de los. grupos, pasando inadvertidasen medio de los bebedores, con quienes topaban á cada paso buscando á bulto, fiando en la providencia ó en su buena estrella el descubrir entre tantisimo toldo construido sin orden ni concierto el que servía de vivienda al gran ros tro pálido. Largo tiempo hacía ya que vagaban á la ventura sin haber tenido ningún mal encuen tro; alentadas por el buen éxito, su terror se había disipado casipor completo y cruzaban de vez en cuando una mirada de aliento, cuando de improviso un indio de estatura atlética cojió á dona Hermosa por la cintura, la levantó y dióle un estrepitoso besoen la garganta. La joven, al verse víctima de tan inesperado insulto, lanzó un grito de espanto, y haciendo un esfuerzo sobrehumano se arrancó de los brazos del indio, á quien rechazó conviolencia. El salvaje retrocedió dando traspiés y rodó por el sueloprofiriendo un grito de rabia, pero levantándose casi al punto seprecipitó como un jaguar contra la joven, cuyo cuerpo cubrió na Manuela con la velocidad del rayo. —iAtrásl dijo ésta poniendo resueltamente la mano sobre el pecho del indio"esta mujer es mihermana. —El Zopilote es un guerrero que no soporta ningún inSulto, respondió el salvaje frunciendo el ceno y tirando de su cuchillo. —iCómo!?quieres matarla? exclamó aterrori zada la buena anciana. —Sí, repuso el indio, si no consiente en se guirme á mi toldo; será la mujer de un jefe. - —Estás loco, dijo Manuela, tu toldo está lleno, dentro de el no hay sitio para otro fuego. —Todavía queda sitio para otros dos, res pondió con sorna el indio; y ya que esa mujer es hermana tuya te vendrás con ella. El ruido de la discusión atrajo á algunos in dios que formaron corroen torno de las dos mujeres, que de esta suerte seencontraronen el centro de un circulo que les era imposible franquear. Manuel°, que de una mirada se hizo cargo de la gravedad de la situación, se vid perdida. —Ea, repuso el Zopilote agarrando con la mano izquierda la cabellera de dona Hermosa, rodeándola en torno de su muneca y blandiendo su cuchillo, tu hermana y tú me seguís á mi toldo. A dona Hermosa la abandonaron las fuerzas; casi postrada en el suelo y con los ojos cerra dos, aguardaba el golpe mortal. Manuela se irguió, relampagueáronle los ojos, y deteniendo resueltamente el brazo del Zopilote, dijo con voz firme: —Ya que así lo quieres, perro, cúmplase tu destino. Mírame bien, el Wacondah no con siente que se insulte impuriemente á sus es clavas. Hasta este momento la anciana había procu rado, cuanto le había sido posible, hacer de modo que su rostro permaneciese en la sombra para que nadie pudiese distinguir sus facciones; pero entonces secolocó en plena luz. Los indios, al ver las singulares pinturas que le cubrían la cara, lanzaron un grito de sorpresa y retrocedieron con espanto. Manuela sonrió de su triunfo y quiso coro narlo. —El poder deiWacondah es inmenso, dijo: iay de aquel que intente oponerse á sus desig nios! iEl me envíal iAtrás todos! Y cojiendo del brazo á dona Ilermosa, apenas repuesta de la terrible emoción que acababa de experimentar, avanzó hacia uno de los lados del corro. Los indios vacilaron un instante; pero Ma necia tendió el brazo con supremo gesto de mando, y los salvajes, vencidos, se hicieron á un lado y al otro y les flanquearon el paso. (Se continuará.) HISTORIA DE LA SEMANA -~" BARCELONA. Con motivo de los rumores que han circulado de que el Gobierno acordará el cabotajz con Ultramar admitiendo bandrras extraajeras, ha celebrado una sesión la Junta Directiva de la Asociación de Navie ros, en la que se acordó enviar un telégrama al senor ministro de Ultramar, haciéndole presente la alarma que en esta plaza había causado dicha noticia, por las graVes consecuencias que para fa industria marí tima de altura tendría el que se llevara acaba dicho acuerdo. Enigual szntido ha telegrafiado la Cámara de Co mercio de esta, pidiendo, además, que resuelto el ca botaje no se modifique la torecra colunína del arancel sin previa consulta a las Cámaras de Comercio. El Cenlre Cataltt de esta ciudad está preparando la celebración dc una fidsta conmemorativa de la fundación del Teatro Catalán contemporáneo, en la villa de. Hostalrich, en donde nuestro querido amigo el laureado poeta D. Federico Soler escribió, 1865, su primer drama Las joyas.de la Roser. Para dar mayor brillantez á la Gasta, dicho Centro se ha puesto de acuerdo con aquel Ayuntamiento, organi zando con su concurso la serie de festejos, comoco locación de una lápida en la case en que el senor Soler escribió el citado drama, representación pú blica del mismo, y demás con que se quiere celebrar el acto. AYLINTAMIENTO.—Apetición del senor Gasoil quedó sobre la mesa un dictamen de la comisión de Gobernación, resolviendo en sentido favorable la ins tancia de don Miguel Chuzar,en súplica de que se le conceda permiso para construir un h6tel capaz para seiscientas personas, en los trrenos del Paseo de Colón, comprendidos entre la línea de palmeras y el paso destinado á vía férrea, de servicio del puerto. Pide, además, envista de los cuantiosos gastos que ha deocasionar laconstrucción del expresado edificio, que el Ayuntamiento le conceda la subvención de ciento v-imicineo mil pesetas, que se le entregarán en cinco plazos; permitiéndole además tener abierto el hotel durante la Exposición y dos anos más des puésde la clausura de la misma. Se ha acordado conceder el premio del segundo concurso para lasestatuas del Salón deSan Juan,al boceto que tenla por lema alitarcelona al que fué su conde Ramón Remilgues le, original de D. José Lli mona. 4. MADRID. NOTICIAS GENERALES.—Por el ministerio de Fomento se ha abierto un concurso público con ob iA0 de premiar les dos mejores cartillas yinicqlas que se presenten. Han de estar escritas lascartillas un estilo sencillo y correcto, exento de tecnicismo científico, y en ellas se expondrán lasprácticas ana lógicas más convenientes de las distintas localidades de Espana y con especialidad las que se refierená nuestros vinos comunes ó de pasto. Formarán el Ja 320 LA ILUSTRAEION. N.' 341 rado dos consejeros de Agricultura, dos ingenieros agrónomos, dos vinicultores del Consejo de la Socie dad EspanolaViticola y Enológica y el jefe del nego ciado de Agricultura, quedesempenará lasfunciones de secretario. LOS premios seránde 1,7 oo y 75 o pesetas respectivamente, además de una medalla de oro para el primera y otra de plata para el segundo. El ministro de la Gobernación presentará dentro de breve plazo á las Cortes un proyecto de ley so bre creación en Madrid de un manicomio penal. Sc establecen trescategorías: locos quedelinquen, pena dos que enloquecen y sospechosos de locura sujetos á procedimiento criminal, montándose el estableci miento con todos los adelantos de la ciencia médico jurídica. CONGRESO.—Se ha leido el dictamen relativo al proyecto do bases para la reforma del Código pe nal. El senor Portuondo ha explanado su interpela ción sobre lasituación económica de la isla de Cuba. El Sr. Ferratjes ha apoyado una proposición de ley concediendo una prdroga á la empresa constructora del ferrocarril económico de Barcelona á Martorell, queha sido tomada en consideración. El senorMa rinoha rogado á la comisión encargada de estudiar el proyecto de ley concediendo una subvención á la Diputación provincial de Barcelona para la Exposi ción Universal, que emitasu dictamen lo antes posi ble. Ha sido aprobado un dictamefl proponiendo que la comisión especial que estudie los presupuestos de Cuba y Puerto Rico sea permanente y distinta de la comisión general de presupuestos generales del Es tado. SENADO.—EI senorMaluquer ha pedido que se provean lasplazas de jueces municipales con arregla álo dispuesto en la ley orgánica del poder judicial y sin atenderá influencias. Se ha votado en definitiva el proyecto de ley que concede derechos pasivos á los maestros. EXTRANJERO. FRANCIA.—M. Goblet, Presidente del Consejo de ministros, que ha ido al Havre para la inaugura ción de la Exposición maritima, ha pronunciado elo cuentes discursos tanto en el acto dolo inauguración de la Exposición como en un banquete con quefue obsequiado. Dijo que un pueblo ocupado en semejan tes trabajos no podía ser sospechoso de alimentar proyectos agresivos y quelos verdaderos sentimien tos de Francia son el viviren buena inteligencia con los demás paiws y proseguir en paz el desarrollo de su grandeztedndustrial y colonial. Algunos periódicos franceses en vista de las rigu rosas medidas adoptadas por los alemanes en la Al sacia Lorena, indican la conveniencia de quese tomen represalias en lasprovincias rayanas con Alsacia, donde aparecen frecuentemente personassospechosas de ejercer el espionaje, disfrazadas de aldeanos, de mercaderes y basta de sacerdotes católicos. A consecuencia de lasdemostraciones antigermáni ces que se ha hecho delante del teatro del Edén, M. Lamouroux, director del mismo, ha resuelto sus pender las representaciones de la ópera Lohengrin ápesar de los considerables gastos que ha hecho para ponerla en escena. INGLATERRA.—El Jurado ha condenado al edi tor Ridegeway á pagar una indemnización de 500 libras esterlinas por danosy perjuicios por la publi cación de un folleto quecontenta acusaciones RO pro badas sobre la complicidad del irlandés Brenón con los dinamiteros irlandeses. En la Cámara dolos Comunes con motivo del arti culo del Times titulado «Parnelliamo y crimen» acu sando al diputado Dillón de nientira, se han sucei ando cesiones muy borrascosas, siendo desechada una proposición del niinistro Smith para que se aplace el debate, pues louirlandeses piden que el editor del Times sea citada i compareter antelo Cá mara y que una comisión nombrada por esta exa mine el asunto. ALEMANIA.—La prensa de Alemania y Austria se muestra muy alarmada en vista de los síntomas de una alianza definitiva entre Francia y Rusia y sobre todo canta crisisministerial de Servia. En la imposi bilidad en queel rey Milano se encuentra de formar gabinete austrófilo se ve un indicio de que el influjo ruso gana terreno, lo cual, según los periódicos de lasdos naciones, no podía haber acontecidoá no me diar un acuerdo entre Francia y Rusia. La votación unánime á favor de loe créditos su pletorios efectuada por la comisión de presupuestos es objeto de vivos comentarios, asegurándose que las comunicaciones confidenciales hechas peral mi nistro de la Guerra han producido profunda lepra eión. RIJSIA.—El gobierno ruso parece resuelto á extremar su política económica en sentido proteccio nista, pues el Mensajero del Imperio publica un Ukase imperial aumentando los derechos de impor tación sobre el hierro en bruto y sobro Inc efectos fa bricados con hierro ó acero. En el Ukase se encarga á los ministros que redacten cuanto antes un pro yecto indicando lasmedidas quedeban tomarse á fin de impedir la creación y desarrollo de Inc fraguas y fundiciones queemplean materiales y obreros extran jeros. Se «segura que las negociaciones entre Inglaterra y Rusia han tomado un giro bastante satisfactorio, anadiéndose que el asunto afghano tendrá proba blemente una solución pronta, lo cual influirá favo rablemente en el desenlace de los de Bulgaria. BARCELONA: Imp. deLeí. Tarso Sus,elledel Ame del Tare, Neo, s y Tam..lezdarrhoo Pp seorAe..* ASMA Y CATARRO. Tonzt:CIGARILLOS ESPIC Opresiones, Ton,Comedia...dos, Remilgaos. Neruda alees, penetra en el Peno, calma elaus. nervioso,hanlaamaba wenytavoresebutmoonendelo. orraneereiNraterint. EsIgtreste firms:J.E8MG. V..p.mayen3./SOTO, Co.raeYe-Yanare,Pala • oi pean palo Anona. de Yarda: 2 E. la Caja. 111 DEL eei,sz a,ee- tí' LA LECIIE ANTEFÉLICA purao meselada con agua. disipa PECAS. 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