No. 409 (2 sept. 1888) |
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LUIS TASSO-EDITOR-BARCELONA
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PRECIO EN TODA ESPANA:
1 UN NÚMERO, 25 CNT.—UN ANO, 1 3 PTAS
EUROPA, ASIA Y AFRICA.—UN ANO, 25 FRS,
n'ores sobre Pnvs. 1.6ndres Flarnburro.
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2 Setiembre im-curiero 409
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LOS PRECIOS
EN CUBA, PUERTO-RICO, FILIPINAS
Y NACIONES DE AMÉRICA,
los fijerAn loe seSorw COMIESPONSALIES.
El tomo empieza en 1.° de Enero y termina en 31 de Diciembre.
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RUÍNAS DE LA CATEDRAL DE SEVILLA, DE FOTOGRAFÍA REMITIDA POR D. A. RODRÍGUEZ.
562 LA ILUSTRACION. N.° 409
SUMARIO:
TEXTO:
En la costa del Cantábrico, por D. 7osé Znineta.—La luz eléctrica.
—La Exposición Universal de Barcelona, por D. Antonio García
Llansó.—Barchilón, por D. Ricardo Paltna.—Imposible, poesía por
D Yuan de Dios Peza.—Lo que es el talento, por D. Manuel
7osé Pérez.—Viaje al Río de La Plata (continuación), por Ensillo
Daireaux—Variedades.—Libros recibidos.—Nuestros grabados.—
Historia de la semana.—Anuncios.
GRABADOS:
Catedral de Sevilla: aspecto de las ruinas.—Nueva York. Efectos de
la tempestad de la noche del 4 delpróximo pasado agosto en la ofi
cina de la «Unión telegráfica occidental'.— Genoveva.—Rompi
miento.—La marca.—E1 corral.
En la costa del Cantábtico.
'Fíen. me seria concretar la emo
ción inefable sentida á mi llegada
á la playa del Cantábrico. Fué
algo parecido á la vaga zozobra que agita
el corazón del inexperto estudiante al pasar
por.vez primera los umbrales de ur. baile
de máscaras en el cual se espera tropezar
desde el primer instante con fa aventura se
ductora que nos hace temer y desear al
mismo tiempo 'allá en sus fantaseos la
ilusión virgínea: el rumor magestuoso de
las olas sonó en mis oídos como el ruido
de la locomotora al penetrar en la estación
de París, cuando se aborda por vez pri
mera la gran metrópoli, repleta, en nuestro
sentir, de todo lo grande, lo maravilloso, lo
encantador que haya podido sonar en sus
afanes la codiciosa mente humana. El mar
en toda su imponente majestad, el mar de
las galernas espantables, el mar de la pesca
privilegiada, el mar Cantábrico en suma,
conteniéndose en esta sola frase todo un
prenado de presentimientos de lo sublime;
hé aquí la expresión imperfecta de las ideas
que relampagueaban en mi cerebro espe
rando apuntara el primer día que había de
amanecer para mí en las playas favoritas
de la aristocracia espanola.
Bien sabía ya, ?ni cómo podía ponerlo
en olvido por un solo instante? que mirando
al mar, miraba al Norte, por consiguiente
que los arreboles de la aurora habían de
colorear el cielo á mi derecha, del lado
donde se ocultaba entre la bruma el fuerte
de San Sebastián; pero no he de disimular,
aún á trueque de aparecer como ignorante,
la sorpresa desagradable que el ver tal cosa
en mí produjera. !Cómo! ?Era posible que
el astro del día no surgiera encendido y
rubicundo en la misma dirección en que se
levanta donde tantas veces le he contem
plado en nuestro poético Mediterráneo?
Dígolo con toda sinceridad. Explayando
la mirada en la inmensa superficie con la
avidez insaciable de quien ha permanecido,
mal de su. grado, diez y ocho días mortales
-sepultado en el fondo de angosto valle, no
podía acostumbrarme á que el sol no vi
niera á herirme de frente con sus rayos, y
por lo mismo á que no trazara ancha, lu
minosa franja rielando en la inquieta pla
nicie. Será efecto de la costumbre 6 nó:
ello es que visto el mar iluminado desde
la tierra, aun en mitad del día, se tenía,
para mi vista, con las tristes notas de la luz
poniente. En estas condiciones el aire no
aparece tan diáfano, el mar se me antoja
ceniciento, el cielo se ostenta como empa
nado, y la atmósfera, saturada siempre del
vapor acuoso que en cantidad tanialalbti
sas aportan y las cordilleras cantábricas
detienen con su altura gigantesca, es más
propicia á la lluvia que á los espléndidos
días; no hiere, nó, la imaginación por modo
tan risueno corno el mar latino, como el
mar por excelencia de la civilización, como
el mar Mediterráneo.
Y cuenta que por rara excepción, todos
los días que en la costa me he detenido,
el Cantábrico asemejaba tranquilísimo lago,
según se explanaban mansamente por la
suave pendiente de fina arena las ondas
casi imperceptibles senalando las rítmicas
mareas con su incesante movimiento. Pero
el observador más superficial echará de ver,
por mil indicios, que esto debe de ser
lo anormal, cuando se considera la estruc
tura de la costa y la situación de las villas
que la pueblan.
Dudo que en toda la extensión de la di
latada costa el navegante descubra desde
su barco ninguna población situada al des
cubierto y fácilmente abordable. Todas
ellas, ó bien se destacan en lo alto de
abruptas y casi inaccesibles penas, que caen
sobre el agua cual si fueran cortadas á
pico, ó bien, y esto es lo más frecuente,
se esconden por entre las dobleces del
terreno en la desembocadura y á lo largo
de alguna ría, cuyas aguas engrosadas por
el flujo, le sirven de abrigado puerto. En
el fondo de conchas en las cuales el mar
penetra por brechas abiertas quizás al em
bate repetido de las olas, pues no otra cosa
indican las rocas carcomidas y desgastadas
que todavía se sostienen formando los
diques de tales puertas naturales, suele ser
donde se ocultan las playas propias para
los banos.
Así está situado Ondárroa, y me fijo en
Ondárroa por ser un pueblo de los pocos
que conservan su propia é indígena fiso
nomía. Estrechado por montanas que se
adelantan enhiestrs hasta el mar, abrién
dose desde la salida del pueblo en anfitea
tro, sus casas se miran en el Cbilla, apre
tadas porialta de espacio, empinadas hasta
llegar á quinto y sexto piso, obligando con
ello á las demás á que se encaramen por
detrás, sin dejar holgado trecho para la
calle, por ver si pueden asomarse por en
cima de sus afortunadas vecinas y gozar
cual ellas del favor de ver llegar cotidiana
mente las barcas pescadoras.
Porque Ondárroa vive por modo exclu
sivo de la pesca. En todos los balcones se
ven de ordinario, asemejando pintorescos
colgados, los trajes de hule amarillos y
parduscos puestos á secar después de haber
servido para la faena dura y peligrosa del
valiente pescador que los viste.
Galernas repentinas les sorprenden con
frecuencia sin permitirles la menor defensa.
La braveza de aquel mar tempestuoso no
consiente la vela latina tan elegante, tan
atrevida, tan apropiada para orzar de punta
al viento; sólo permite la vela cuadrada
acompanada de complicado cordaje, nece
sitada de una mayor solidez en la embar
cación, desarmada para luchar contra
vientos contrarios como no sea describiendo
sesgosinterminables, en los cuales se pierde
más camino que no se gana.
A la caída de la tarde es espectáculo
grato esperar la arribada de las barcas que
aportan al muelle el fruto de sus afanes.
Unas montadas por algún anciano y seis ú
ocho fuertes muchachos de J4 anos arran
can de las redes las sardinas, muy pare
cidas á brunida plata por lo relucientes:
otros sacan de sus senos, en abundancia
rara, las merluzas de gran tamano y las
langostas que exigen más arriesgada pesca.
Por aquellos días llegaban los más esfo --
zados marinos del país, ausentes desde
hacía sesenta días en la pesca del atún
para obtener mezquinas ganancias no pro
porcionadas ciertamente á las privacio
nes sufridas durante tantos días cornoestán
sujetos á una dieta pura de bacalao, y á
los riesgos corridos en frágiles barcas por
un mar tempestuoso de suyo.
La campana del gremio llama á la su
basta desde el instante en que hay cantidad
suficiente de pescado para celebrarla. Acu
den presurosas buen golpe de mujeres, sin
que falten algunos curiosos atraídos por la
novedad del espectáculo. Todos ocupan sus
puestos en dos bancos semicirculares dis
puestos en medio de la sala con números
bien marcados en los respaldos de cada
asiento. En el centro se levanta una á ma
nera de urna cubierta de sendos espejos en
todas sus caras. El subastador exclama
desde la presidencia: «Mil sardinas á 28
reales... á 27... etc.» De pronto se oye un
sonido metálico: es que un comprador
oprimiendo con el codo un botón de que
están provistos todos los sitiales ha hecho
caer de la urna una bola cuyo número re
vela al subastador exclusive mente quién es
la persona que se ha quedado con el millar
de sardinas, y asísucesivamente. Todo pasa
en medio del silencio más solemne: nadie
diría que la escena pasa en una subasta
celebrada entre pescadores.
De allí el pescado se remite en borriqui
llos á los establecientos de barios ó demás
puntos de verano, 6 bien queda para las
dos fábricas de conservas, por cierto muy
sabrosas, que con marca francesa una de
ellas, trabajan únicamente para el mercado
de América.
El aspecto "de la población es pobre.
?Cómo no, si á estas desmedradasindustrias
sólo hay que anadir la existencia de tres ó
cuatro astilleros consagrados á la cons
trucción de barcas de madera? Al pasar
por delante de uno de ellos no pude menos
de sonreirme cuando me dijeron, como yo
alabara unas faluas muy finas y elegantes
que de los pintores recibían la última
mano, que estaban destinadas al estanque
deMadrid.
Con todo y ser pobre, el pueblo realiza
verdaderos milagros. No hablemos ya de
las magnificas carreteras que parten para
el interior y las costas de Oriente y Po
niente, porque en todas las provincias vas
congadas es proverbial el lujo en las vías
de comunicación. Ahora mismo, y valga
como paréntesis, completa ya la red de
carreteras, empieza en gcan escala la cons
trucción de ferrocarriles económicos. No
há mucho tiempo ha construido el Ayun
tam.•.ento de Ondárroa un espigón mag
nífico, cuyo coste no baja de veinticinco mil
duros. Con subvención del Estado se em
prenden actualmente las obras del muelle,
cuyo valor no es fácil apreciar. ?Qué po
blación de igual número de habitantes
N: 409 LA ItUSTRACION. 363
podría hacer lo mismo en el resto de Es
pana?
Ello, como es natural, se explica fácil
mente. Sabido es que las provincias vas
congadas no tributan directamente al Es
tado, sino que contribuyen mediante tantos
alzados satisfechos por las respectivas Di
putaciones. Cubierto por cada Ayunta
miento el cupo que le corresponde para
saldar sus cuentas con laDiputación, puede
hacer de su capa un sayo y tiene en el im
puesto de consumo, no cobrado, general
mente, por administración sinó por con
trato, manantial abundoso para subvenir á
sus necesidades administrativas. Raras ve
ces se ha de acudir al reparto; por consi
guiente es ilusoria la contribución territo
rial que tan gravosa se nos hace en las
demás provincias. Como no sea en los ex
pedientes cursados en Madrid, no se usa
papel sellado.
Por lo que dice á Ondárroa, su cuota
para la provincia es insignificante, puesto
que la Diputación de Vizcaya es de las más
ricas, gracias á los cánones que la devengan
las numerosas y abundantes minas de hie
rro que en su jurisdicción son beneficiadas.
Los mercados, los derechos de pasaje por
la ría, que son fuentes de ingresos nada
escasos que, sumados á los referidos de
consumos, colocan á las arcas municipales
en situación holgada, sobre todo no siendo
muchos ni costosos los servicios prestados.
En muchos de éstos, todos los referentes
á marina, cuenta el Ayuntamiento con el
concurso del Gremio de Pescadores, espe
cie de sociedad de socorros mutuos, para
socorro de enfermos é inválidos, que se
alimenta con un tanto por ciento cobrado
del producto de la pesca de los asociados.
La concha de Ondárroa, con tener playa
excelente, es poco concurrida de banistas,
si ya no es de los que se hospedan en la
Fonda de Arrigarri, cuya terraza, material
mente suspendida sobre el mar, se destaca
á una altura considerable, y los que habi
tan en Saturrarán, grupo de cinco fondas
ocultas !unto á la misma arena entre los
repliegues de la montana. Sin embargo,
el movimiento no cesa un punto. Largas
líneas de casetas azules y amarillas siguen
á todas horas el nivel de las mareas em
pujadas unas por los baneros, arrastradas
otras, las más capaces, por sosegadas yun
tas. La algazara de los chiquillos, el entrar
y salir del agua de las senoras y caballeros
con sus anti estéticos trajes, los vendedo
res de perseves, sabroso marisco más en
tretenido que alimenticio, los barquilleros
mariposeando alrededor de los ninos con
sus ruletas portátiles, apenas bastan á dis
traer la atención de la imponente majestad
que siempre acompana al mar para el
hombre sensible á los espectáculos de la
naturaleza.
Lequeitio, Mobrico, Deba, Zozaya y par
ticularmente Zaraus son puntos favoreci
dos por la moda. En todos ellos hay que
admirar suntuosas quintas de recreo rodea
das en su mayor parte de esos jardines á la
inglesa cuya terrible uniformidad ha inva
dido ya todos los paises.
Detengámos un momento para tributar
un aplauso á Motrico por su monumento
(siquier sea de escaso valor artístico), al
inmortal Churruca su_ ilustre hijo, y ala
bernos como es debido á Guetaria, que se
prepara á honrarse tributando igual dis
tinción á El Cano.
San Sebastián nos aguarda con su fama
de perla del Cantábrico, por ser residencia
veraniega del todo Madrid, y permítasenos
frase tan disparatada en gracia á la bre
vedad.
Es ciudad completamente nueva. El
bulevar la divide en dos, una antigua,
si así puede llamarse, estando construida
toda dentro de este siglo, y otra novísima,
flamante de hermosos edificios y anchuro
sas calles. Es de admirar la policía urbana
ciertamente irreprochable y el servicio de
tranvías que permite ver la población en
poco tiempo y sin gran dispendio.
San Sebastián es ciudad puramente de
verano. Para alojar los catorce ó quince
mil forasteros que bullen por sus calles y
paseos, la ciudad entera se convierte en
una inmensa casa de huéspedes. Pocos son
los propietarios que no se reducen á las
habitaciones altas alquilando las demás
amuebladas. Nada en su aspecto revela la
capital de vida propia. Diligencias que lle
gan atestadas de viajeros, coches que vie
nen y van de la estación coronados de
mundos, maletas y toda suerte de equi
pajes; trenes de lujo; paseantes y foraste
ros que en las aceras de los cafés toman
refrescos, al estilo de Francia, ó bien for
man corros junto al kiosco del bulevar
enterando de la conversación á los circuns
tantes, según hablan á gritos como tienen
por hábito los madrilenos. De tales grupos
y de los paseantes en derredor se distin
guen perfectamente á la hora de la música
las personas del país tanto por los trajes y
las maneras como por el sitio escogido
para rodar esa eterna noria que constituye
la forma obligada de paseos en nuestras
capitales. Bien se echa de ver á la legua
que la caída de las hojas deja á San Se
bastián convertido en suntuoso cemen
terio.
Su mayor encanto consiste en la parte
consagrada manifiestamente á los foraste
ros, en el paseo de la Conchay en el Casino.
Es este un edificio vastísimo decorado con
todos los recursos del lujo más refinado,
templo consagrado al placer tal como lo
entiende la buena sociedad. Juego, lec
tura, baile, conciertos, gula, todo tiene
allí su culto espléndido. La espaciosa te
rraza es punto de cita para confabulaciones
de políticos y discreteos de enamorados.
Aunque tiene nombre de casino no es so
ciedad en la cual se exige presentación;
basta tomar un abono 6 pagar la peseta de
entrada para tener derecho á los goces y á
las emociones que mediantibus illis se en
carga de proporcionar una empresa consti
tuida al efecto.
Claro es que para los plebeyos y los
desconocidos sólo están reservadas las apa
riencias. So pena de pecar de entrometidos,
los que estamos en este caso, no podemos
saber el mundo de intrigas y misterios que
palpita entre aquella caterva de elegantes
por lo menos de hombres y mujeres ves
tidos á la moda. Reservemos su revelación
á los iniciados.
En el Casino como en el Paseo de la
Concha casi desaparece lo que las brisas
marítimas pueden tener de regeneradoras
y el paisaje de seductor: la sociedad con
sus fueros y exigencias se impone en todas
partes. Dentro del agua, verdadera mu
chedumbre banándose: en la playa, doble
y aun triple fila de apretadas casetas; por
el muelle, que constituye el paseo, todos
los ociosos y entre ellos elegantes senoritas
con sendas servilletas de hule á la espalda
para secar la undulante cabellera; en úl
timo término, dominando el conjunto, una
línea de casas blancas, de pizarra sus teja
dos y con terrazas en la planta baja, donde
se lee, se conversa y hasta se come: siem
pre la vida social con todas sus exigen
cias.
Actualmente, como espectáculo indígena
en todo su apogeo, puede citarse el juego
de pelota. La Corte asiste á los trinquetes,
los diarios consagran largas columnas ha
blando de golpes sublimes y de juegos
inspirados, y de una serie de términos
técnicos que no he podido retener: se cru
zan apuestas cuantiosas y los nombres de
los pelotaris son citados á la par y con el
propio entusiasmo que pudieran Frascuelo
y Mazzantini. No hay población chica ni
grande en las provincias que no tenga su
magnífico fronto en el cual se celebren fre
cuentes partidas. Los precios de localida
des y entradas son elevados, y han de serlo
puesto que los jugadores se contratan por
cantidades no pequenas. Ojalá cundiera
una diversión tan idónea para favorecer la
agilidad, el vigor y la destreza del cuerpo.
Nada perderíamos en que la boina susti
yera, como va sustituyendo entre las se
noritas, al pavero y al peinado de pan y
toros.
JOSÉ ZULUETA.
1.
La luz eléctrica.
Se ha dicho que antes de inventar Edison su
luz incandescente, se hicieron diversas tentati
vas para obtenerla con el hilo de platino: en
efecto. en 184 r, un inglés, Federico de Mo
leyns, combinó una lámpara con espiral de pla
tino, encerrada en un pequeno globo de cristal,
y para aumentar el brillo de la luz, se hacía
caer sobre el metal, grano á grano, carbón pul
verizado. Esta clase de lámpara duraba muy
poco.
En 1845, J. W. Starr, de Cincinnati, autor
de notables obras de filosofía, obtuvo del gran
filántropo Peabody cierta suma para emplearla
en la construcción de una lámpara por incan
descencia, en la cual estuviese reemplazado el
platino por carbón, dentro de un globo de cris
tal en que estuviese hecho el vacío. El carbón,
suficientemente calentado, producía una luz
hermosa, y como estaba en el vacío, no había
oxidación, y por consiguiente, no podía consu
mirse el carbón; Starr presentó su lámpara en
Inglaterra á varios físicos y muy especialmente
á Faraday, é instaló un candelabro con 26 lu
ces, como símbolo de los 26 Estados de la
Unión, aumentados notablemente después.
La lámpara Starr obtuvo ruidoso éxito en
Londres, regresando el autor á América con el
fin, sin duda, de pedir á su protector Peabody
nuevos recursos para proseguir su empresa;
pero falleció en la travesía, cortando así la
muerte sus fundadas y halagüenas esperanzas.
Su companero de viaje, King, trató de sus
tituir á Starr con la prosecución de la empresa,
y al efecto obtuvo un privilegio de invención,
-pero, falto de recursos, tuvo que abandonar su
Šš4 LA ILUSTRACION. N: 409
RUINAS DE LA CATEDRAL DE SEVILLA, DE EIDTWRAFÍA REMITIDA POR D. A. RopRiGuéz.
N. 409 LA ILUSTRACION. 565
566 LA ILUSTRACION. N.' 409
proyecto. La lámpara Starr ó King, si bien no
se consumía sinó muy lentamente, tenía el in
conveniente de que experimentaba una continua
disgregación de partículas carbonosas, que en
suciaban el cristal del globo en que estaba en
cerrado el carbón, y el foco se destruía tam
bién prontamente; casi tan pronto como en la
lámpara de Federico Moleyns.
En 1849, otro inglés, llamado Pétrie, aban
donó el carbón para volver á emplear el-metal,
sólo que en vez de acudir al platino, como sus
antecesores, utilizó el iridio ó sus aleaciones,
aun todavía menos fusibles que el platino.
Posteriormente, en 1858, M. Changy hizo
funcionar varias lámparas de platino.
jobard, de Bruselas, anunció entonces, en
són de triunfo, que había obtenido la divisibili
dad de la luz eléctrica, pero bien pronto se puso
en claro que Changy no había hecho sinó co
piar á sus predecesores, con la sola diferen
cia de que el hilo de platino lo había dis
puesto en forma de espiral cerrada, feliz dispo
sición ensayada también por Edison y aplicada
por M. Lontín. Pero la lámpara Changy llevaba
consigo, como dice muy bien su autor, el pe
cado original, pues el platino se fundía ó se
cortaba rápidamente.
Durante veinte afros apenas si se volvió á
ocupar nadie en las lámparas incandescentes, y
en 1879 se volvió á emplear de nuevo el carbón
por el ruso M. Lodeguine, que inventó una
nueva lámpara con filamento de carbón, lám
para que fué llevada á Francia por M. Kosloff,
obteniendo por ella su ilustrado autor un pre
mio que le fué concedido por la Academia de
Ciencias de San Petersburgo. La luz de Lode
guine resultaba muy hermosa, pero desgracia
damente se rompían con facilidad las uniones
de los filamentos de carbón con los hilos de
platino á que estaban unidos, y la luz se apa
gaba con frecuencia. También tenía esta lám
para el inconven;ente de resultar cara.
Los ensayos verificados con el ródio para la
obtención, en buenas condiciones, de la luz in
candescente, resultaron infructuosos, lo mismo
que otros diversos experimentos practicados
después para evitar la disgregación del metal
bajo las elevadas temperaturas á que había que
someterle, y para impedir la pérdida del calor
por irradiación.
No era, por lo tanto, el camino practicado
por otros el que le tocaba seguir á Edison, y
emprendió una serie de nuevos experimentos,
para obtener un filamento de carbón de la re
sistencia y de la ductilidad del platino. Ya des
esperaba casi de conseguirlo, cuando cuentan que
un día, encendiendo un cigarrillo de papel, ob
servó Edison que el papel, desembarazado de
sus cenizas, producía un filamento de carbón
muy resistente, lo cual le sugirió la idea de ex
perimentar con el papel carbonizado. Al efecto
ensayó con todas las clases de papel que le fué
posible, fabricó además papeles especiales, en
tre los cuales el más notable era labrado con
un algodón escojido que se obtiene de ciertas
islas de Charleston, algodón que da un papel muy
homogéneo y notablemente rígido, y que des
embarazado, como el platino, de los gases con
tenidos en su masa, adquiere una elasticidad y
una tenacidad muy notables. Sin embargo,
ocurría con el nuevo carbón obtenid) por Edi
son, que cuando pasaba por él la corriente
eléctrica, se alteraba el brillo de la luz y la in
candescencia carecía de fijeza. Edison halló en
seguida la razón de todo esto, en la desigualdad
del papel; pues sabido es que los filamentos
son, en el papel, unos más densos que otros.
dedicándose, en vista de esto, á obtener una
clase que estuviese exenta de esa desigualdad
de fibras.
Se utilizaron y ensayaron todas las cortezas
de madera que pudieron hallarse, para lo cual
se envio á buscarlas á la China, al Japón, á
las Indias y al Brasil. Un distingui.lo botá
nico, M. Segador, exploró en busca de esas
cortezas los Estados Unidos del Norte, y des
pués marchó á la Habana, donde fué atacado
por la fiebre amarilla. Enseguida fué reempla
zado por otro. Trozos de madera y de plantas '
diversas obstruyeron al poco tiempo el labora
torio de Edison, llegándose á considerar, como
la más superior, la fibra del bambú, en vista
de lo cual partió para China M. Moses con el
encargo de adquirir todas las noticias que pu
diese sobre todas las especies de bambú que
acostumbrasen á trabajar los chinos. Edison
pudo conseguir por fin una colección de bam
bues que, sometidos á diversos experimentos, le
dieron á conocer una especie particular de
bambú cuya fibra llenaba completamente sus
deseos. En la Exposición de París de 1881 es
tuvieron expuestas en considerable número las
muestras de las diversas clases de bambú que
habían sido sometidas á los experimentos de
Edison, y muestras también de los filamentos
obtenidos por medio de ingeniosas máquinas
descortezadoras, que separan las fibras y las
reducen al espesor que se desea con regularidad
y perfección extraordinarias.
!Considérese cuántos y cuán grandes esfuer
zos no necesitaría Edison para vencer las difi
cultades que dejamos apuntadas!
En 1875 se hicieron por Khon nuevas ten
tativas, ceincidiendo casi con ellas las verifi
cadas por M. Bouliguini y por M. Sawyer en
1876. En estas nuevas lámparas se emplea en
vez del vacío el ázoe, tratando de vencer así la
dificultad que ofrece siempre el mantener el
vacío en aparatos que al parecer están herméti
camente cerrados, sin que pueda haber la segu
ridad de que no lo están en efecto.
M. Jablochkoff dedicó también su fecunda
inventiva al perfeccionamiento de las lámparas
incandescentes, y en 1878 hizo diversos ensa
yos, llevando al rojo blanco algunos trozos de
sustancias refractarias, lo cual tenía el inconve
niente de que para hacer pasar una corriente
por bloques muy resistentes había que darle
una gran tensión, resultando de esta circuns
tancia y de otros defectos de que adolecía la
lámpara de jablochkoff, que ésta gastaba mu
cho, daba poco rendimiento en luz y los blo
ques se volatilizaban pronto.
Se ve, pues, que á pesar de que los más sa
bios físicos se habían dedicado á descubrir el
medio de hacer práctica la luz incandescente, y
que á pesar de que algunos habían estado á
punto de tocar la meta de sus aspiraciones,
hasta que M. Edison no tomó por su cuenta la
resolución del problema, éste ha permanecido
envuelto en una serie de dificultades que á veces
llegaban á parecer insuperables, ocurriendo que
de las lámparas las unas no sostenían el vacío
y á las otras se les rompían los carbones, se
fundía el platino ó el iridio, ó el costo á que
resultaba la luz en las más, era demasiado ele
vado.
Dedicóse, pues, Edison con su extraordinaria
actividad, á vencer, como acostumbraba, todos
los obstáculos, y repasó todos los inventos de
los que antes que él habían tratado el asunto.
Teniendo en cuenta Edison que el platino
aparece en los minerales qu'e le contienen aleado
con otros metales, el paladio, el rodio, el iri
dio, el osmio y el rutenio, y que si el platino se
funde á una temperatura de 1,800 á 1,900
grados, el rodio y el iridio funden un poco más
allá aun de tan excepcional temperatura, se pro
puso someter á la prueba de fusión dichos dos
metales, pero estos se presentan tan rara vez en
el mercado, que no puede conseguirse el ad
quirirlos, ni aun á peso de oro, y si bien esto
hubiese sido un obstáculo para otro cualquiera,
para Edison nó, puesto que necesitándolos, y
siendo posible obtenerlos, no podía prescindir
de ellos, ni podía titubear, sobre todo, si en
esos metales creía entrever una solución. Al
efecto escribió al más célebre geólogo de los
Estados Unidos, para que le enviase una mues
tra de rodio, y como era casi imposible obte
nerla, contestó el geólogo á Edison con cierta
ironía, ((que de buena gana le enviaría rodio
para millares de lámparas; pero que apenas si
se encontraría un cuarto de gramo en todo el
país.» En vista de tal respuesta, despachó Edi
son inmediatamente á uno de sus auxiliares á
la Carolina del Norte, en donde ya se habían
descubierto entre las pepitas de oro algunos
minerales de platino, con orden expresa y ter
minante de no volversesinó con algunos kilógra
mosde rodio, de osmio, etc. , cualquierc que fuese
su costo. Cincuenta obreros se dedicaron en
seguida á sondear el suelo, siendo para ellos
todo el oro que encontrasen, pero con la obli
gación de entregar todos los minerales de pla
tino que pudieran obtener. Dos meses más
tarde tenía M. Edison en su gran laboratorio
varios kilógrarnos de rodio, de los cuales envió
enseguida uno el célebre geólogo que le había
negado la posibilidad de obtener arriba de un
cuarto de gramo, diciéndole: «La divisa en
Menlo-Park es: todo lo puede el que quiere.»
Si Edison triunfó ó nó, los resultados que
obtuvo lo proclaman.
La Exposición Universal
DE BARCELONA.
XXIII.
LA SECCIÓN PORTUGUESA.
No tratamos de inquirir las causasque hayan con
currido para que el reino lusitano se halle tan defi
cientemente representado en la primera Exposición
Universal espanola: limitámonos á lamentar que no
figure en la forma completa que le corresponde por
su riqueza y producción, y que con mal acuerdo no
haya aprovechado esta ocasión propicia para dir á
conocer sus simpatías por Espana.
Otros pueblos, situados en más apartadas regiones
y careciendo de los lazos ó vínculos que pueden unir
á dos Estados tan íntimamente ligados por la his
toria, por sus comunes aspiraciones, por sus glorio
sas conquistas coloniales y hasta por el idioma, han
acudido solícitos, enviando cuanto poseen y contri
buyendo con su particular esfuerzo á aumentar la
importancia del primer Certamen espanol, la pri
mera manifestación de la acti‘ idad y la riqueza de
nuestra patria.
Alegase como excusa disculpable la concurrencia
de los principalemstablecimientos industriales á la
Exposición Nacional de Lisboa, inaugurada recien
temente y los incidentes que surgieron al comienzo
de las obras de nuestro Concurso; pero estas mismas
ó parecidas causas no han servido de obstáculo para
que otros pueblos situados en apartadas regiones
hayan hecho cuanto les ha sido dable para hallarse
dignamente representados y expresar, por tal medio,
los deseos de establecer ó solidar lazos que pueden
llegar á ser provechosos para ellos y para Espana.
Sentimos vivamente que un Estado amigo, casi
hermano, ya que debemos considerarle como un pe
dazo de la patria espanola, cuya producción es tan
semejante á la nuestra, no pueda demostrar con la
exhibición de cuanto bueno y notable posee, su im
portancia é indiscutible valer. Pero ya que por des
gracia no podemos prodigar nuestros aplausos, la
mentamos la deficiencia de la sección portuguesa,
dejando la responsabilidad de los poco lisonjeros
juicios que han de emitirse al visitarla, á los que de
bían haber prestado su apoyo á la idea y contribuido.
utilizando los poderosos medios de que podían dis
poner, á su completo desarrollo.
Portugal sostiene con Espana frecuente y activo
comercio, por cuyo motivo son estrechas é íntimas
las relaciones que unen á ambos pueblos. Adquiri
mos del vecino reino varios y numerosos artículos,
entre ellos, cánamo, maderas, parafina, estearina,
cloruro de sodio ó sal común, corcho, pescados, ma
riscos, minerales, frutas, vinos, cueros, pieles, es
parto, enea, mimbres, paja fina, ganado mular, se
millas, pipería, etc., que representan un valor de
ocho millones de pesetas aproximadamente, de los
cuales corresponden más de un millón á los vinos.
N. 409 LA ILUSTRACION. 567
En cambio exportamos, trigo, centeno, ajos, pi
mienta, corcho en tapones, plomo, tejidos, lana, pa
nos, maquinaria, pipería, fosforita, papel de fumar,
ganado caballar, vacuno y de cerda, pieles, vinos, et
cétera, que alcanzan anualmente la suma de más de
30 millones de pesetas, de los que corresponden
á las
Lanas 7.000,000 de pesetas.
Panos 5oo,000
Corcho. 2.500,000
Ganados 17.000,000
Vinos. . . . . 2.000,000
La sección, formada por un limitado número de
instalaciones, ocupa el testero posterior de la primera
nave. En ella figura la de diversas clases de.abonos
expuestos por la Companhia Real Promotora da
Agricultura Portugueza, cuya presidencia desem
pena el príncipe D. Carlos. El capital de la Sociedad
asciende á siete millones de pesetas y las treinta y
tantas muestras que se hallan expuestas en un ele
gante templete, demuestran el buen deseo que anima
á la Junta Directiva para contribuir al fomento de la
agricultura. Expónense abonos químicos y animales,
propios para los vinedos, arrozales, olivos, árboles
frutales, cereales, granos, etc.
Augusto Pinto presenta muestras de bonitos mo
saicos y losetas para pavimentos, bien elaborados,
que demuestran el adelanto alcanzado en esta indus
tria, y los Sres. Montenegro y C.', de Oporto, una
variada y hermosa colección de mármoles.
l.a Companhia das Aguas das Pedras Salgadas
expone una variada colección de aguas minerales, y
Carlos Relvas y Fonseca y C. presentan, respectiva
mente, una completa exposición de varias fotográfías
obtenidas por medio de diversos procedimientos, en
las que se notan buenos ejemplares que en nada des
merecen de los que se obtienen en las galerías de las
principales capitales de Europa.
A pesar de ser muy importante la producción vi
nícola de Portugal y de sus colonias, sólo figuran dos
instalaciones con muestras de vinos. La de A. Te
neira y C.', de Lisboa, y la de Margiochi, cuyas
marcas son bastante conocidas.
Los aceites hállanse representados por las instala
ciones de A. Gil, de Estremoz, y la de José Augusto,
de Pania, en las que figuran muestras dé clases
superiores.
Anselmo Franco y C.', exhibe aceite de galache,
que fabrica en el establecimiento que posee, en gran
des cantidades, ya que alcanzan la cifra de 10,000
hectolitros anuales, y José Clemente Pinto, un com
pleto muestrario de pastas para sopa y conservas
alimenticias.
A lo expuesto se reduce la sección portuguesa.
Nuestro deseo hubiera sido dedicar mayor espacio á
la resena de sus instalaciones ó á la descripción de
algún producto especial ó notable, pero como existe
una limitación y la ausencia de todo objeto que des
cuelle sobre los demás, nos convertimos, muy á pesar
nuestro, en sencillos narradores.
ANTONIO GARCÍA LLANSó•
Barchilón.
(ORIGEN TRADICIONAL DE ESTA PALABRA.)
DON ANDRÉS A. SILVA,
- literato venezolano.
Ni el diccionario de la Real Academia, en su
última edición, ni otro alguno de los diversos
que he ojeado y hojeado, traen la palabra bar
chilón, muy familiar en Lima. Y sin embargo,
pocas son las voces que mejor derecho que ésta
podrían alegar para merecer carta de naturali
zación eri la lengua de Castilla. Tuve, hace cinco
anos, el honor de proponerla á la Real Acade
mia, que si bien aceptó más de doce de los pe
ruanismos que me atreví á indicarla, me des
airó, entre otros, el exculpar, tan usado en
nuestros tribunales de justicia, el adjetivo ple
biscitatario, empleado en la prensa política de
mi tierra, y el verbo panegirizar, que no con
trasta ciertamente con el verbo historiar que el
diccionario trae. Por mucho que respete los mo
tivos que asistieron á mis ilustres companeros
para desdenarme estas y otras palabrillas, no
quiero callar en lo que atane á la voz barchi
lón. Ella tiene historia, é historia tradicional,
que es un otro item más. Paso á narrarla.
1.
Siete anos eran corridos desde que los albo
rotos, provocados por la intemperancia del vi
rrey Blasco Núnez y las ambiciones de Gonzalo
Pizarro y de los encomenderos, tuvieron fin en
la memorable derrota de Xaquixahuana ó Sax
sahuaman el 9 de abril de 1548. El vencedor,
don Pedro de La Gasca, ahorcó vencidos, como
quien ahorca ratas, encareciendo el precio del
cánamo y haciendo del verdugo el más laborioso
de todos los oficios. En cuerda y azote se gas
taba maese Juan Enríquez, verdugo real del
Guzco, un dineral, y los emolumentos del cargo
no eran para compensar derroche tamano.
Pedro Fernández Barchilón, natural de Cór
doba, en Espana, fué uno de los pizarristas con
denados á muerte, por haber militado, como
cabo de piqueros, en la companía del bravo
Juan Acosta.
Ajusticiado Gonzalo y sus tenientes Carvajal
y Acosta, dejóse para el siguiente día la ejecu
ción de Fernández Barchilón y de otros prisio
neros caracterizados.
Deudo de nuestro personaje debió ser un don
Luís Fernández Barchilón, cura del valle de
Moquegua, que impuso á sus feligreses, bajo
pena de excomunión, el compromiso de contri
buir á prorata é costearle los cigarros, el café y
el chocolate. Trescientos pesos al ano gastaban
los moqueguanos en satisfacer las tres premio
sas exigencias del cura de almas, amén de los
gajes parroquiales y de cuatro mil duros en que
se calculaban los diezmos y primicias.
De socalinas de esta especie se halla sem
brada nuestra historia colonial. Hasta el tesoro
público era pagano de los vicios de los podero
sos. Así, por ejemplo, fué el Perú quien ga
lardonaba á las queridas del cuarto virrey
conde de Nieva sus amorosas complacencias. Y
para que á mí, que soy hombre más serio que
el principio de un pleito, no me tomen los lec
tores por calumniador y embustero, ahí van dos
partiditas copiadas, al pié de la letra, de los li
bros de las cajas reales, y autorizadas por Pe
dro de Avendano, secretario de la Audiencia de
Lima.
1A dona Julia de Salduendo, que es tan
verde como un alcacer florido, trescientos pesos
de renta cada ano por una vida. A dona Leo
nor de Obando, que vive en la ciudad de los
Reyes, y tiene una hija de buen donaire y am
bas son bien verdosas y gente menuda, tres
cientos pesos de renta por una vida.»
Estas y otras lindezas del virrey, que por mu
jeriego tuvo tristísimo fin á inmediaciones de
la que hoy es plaza de Bolívar y antes fué de
la Inquisición, las encontrará el lector en las
interesantes Relaciones de Indias de nuestro
amigo Marcos Jiménez de la Espada.
Digresión á un lado, y sigamos con el cabo
de piqueros.
Parece que no era Fernández Barchilón hom
bre de gran coraje, sinó de los que hacen ascos
á la muerte; porque, puesto en capilla aquella
noche, acongojóse á punto de tener pataleta
como una dona Melindres. Auxiliaba á los sen
tenciados el padre Chávez, religioso francis
cano, quien movido á lástima por el llanto y ex
tremos del cabo de piqueros, fuese á la Gasca y
pidióle encarecidamente que conmutara la pena
impuesta á ese pobre diablo de rebelde.
—Tanto valdría, senor gobernador, ahorcar
á una liebre--dijo el fraile.
—Si es tan mandria ese belitre como su pa
ternidad lo pinta—contestó La Gasca—haré
mosle merced de la vida, y que vaya á servir á
las galeras de su Majestad á ración y sin
sueldo.
Casi enloqueció de gozo Pedro Fernández
Barchilón cuando el Franciscano le comnnicó
que quedaba salvo de hacer zapatetas en la
horca.
No se limitó á este servicio el buen padre
Chávez, sinó que, llevándose á su celda al favo
recido, le proporcionó recursos para que se fu
gase del Cuzco.
Barchilón anduvo á salto de mata por la
provincia de Angaraes hasta 1554, ario en que
su protector consiguió que el virrey lo indultase
de la pena de galeras.
San Juan de la Frontera ó Guamanga (hoy
Ayacucho) fué fundada por los capitanes Fran
cisco de Cárdenas y Vasco de Guevara, tenien
tes de D. Francisco Pizarro. Primitivamente se
hizo la fundación el 7 de marzo de 1549, en el
lugar llamado Quinúa; pero, en 25 de abril de
1540 se trasladó al sitio actual, atendiendo á lo
frío, lluvioso é insalubre de Quinúa.
Dióse á la fundación el nombre de San Juan,
en memoria de la batalla de Chupas, ganada
por los realistas contra los rebeldes que capita
neaba Almagro el Mozo. El nombre de Fron
tera nació de que el inca Manco, con sus hues
tes, ocupaba á la sazón las crestas de los An
des fronterizas á la nueva ciudad. Y en cuanto
á la voz Guamanga, refiere la tradición que
cuando el inca Viracocha realizó la conquista
de ese territorio, dijo, dando de comerá su hal
cónfavorito: --i Huamancaca!—iHártate, halcón!
Más tarde cambióse el nombre de San luan
de la Frontera por el de San Juan de la Victo
ria, conmemorando un triunfo de las armas es
panolas sobre los vasallos del infortunado
Manco
Fundado por el Cabildo, de 1555, el hospital
de Guamanga, dióse la administración de él á
un hombrecillo de cinco piés escasos de talla,
rechoncho, calvo, barrigudo, chato y con una
cara siempre de pascuas.
Este hospital disfruta de la prerogativa de
tener cinco días fijos, en el ano, para que los
enfermos que logran la fortuna de morir en uno
de ellos, vayan derechitos al cielo sin pasar por
más aduanas, salvo que sean escribanos, para
los cuales no hay privilegio posible. No hay
tradición de que al cielo haya entrado ninguno
de ese gremio.
El administrador era nada menos que Pedro
Fernández Barchilón, el antiguo soldado de
Gonzalo Pizarro, quien llevaba su caridad hasta
el punto de atender personalmente á las más
groseras necesidades de un enfermo.
—fflarchilón!- -gritaban los enfermos, fami
liarizados con nuestro bonachón émulo de San
Juan de Dios, y él no se hacía esperar para
aplicarle un cister al necesitado.
Y como no siempre sabían los enfermos el
nombre de los tres ó dos indios que ayudaban
á Pedro Fernández en su caritativa faena, se dió
por generalización el nombre de barchilones á
los sirvientes de hospital.
Del de Guamanga pasó á los de Lima, y á
los de Méjico, y á los de toda la América la
tina, la palabra barchilón con que se designa á
la última gerarquía de sirvientes de hospital.
hasta los franceses dicen monsieur le barchilón.
Sépalo la Real Academia de la lengua.
Lo que al principio fué peruanismo es ya
reconocido americanismo. !Gloria á Pedro Fer
nández Barchilón! !La caridad inmortalizó su
apellido!
RICARDO PALMA
Imposible.
!Me acuerdo cual si fuera todavía!
Ninos los dos en el jarditt jugamos
en las primeras horas de aquel día.
En lenguaje tan dulce nos hablamos
que callaron las avc,. de una encina,
á cuya fresca sombra nos sentamos.
568 LA ILUSTRACION. N: 409
GENOVEVA, COPIA DEL CUADRO DE ALFREDO FREDERICKS.
N. 409 LA ILUSTRACION. 569
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..........
..
ROMPIMIENTO, COPIA DEI- CUADRO DE W. O. ORCU A RDSON
570 LA ILUSTRACION. N.' 409
!Suenos de la ninez! ?quién imagina
que han de vivir lo que las castas rosas
que mueren tristes cuando el sol declina?
Hablábamos de dichas tan hermosas
que nos vimos tan libres en el mundo
como en el campo son las mariposas.
!En recordar me pierde y me confundo
que no hay amor como el amor primero:
tan grande, tan secreto y tan profundo!
!Qué rostro tan afable y hechicero!
!Qué mirada tan tierna y expresiva!
!Qué idioma tan sencillo y tan sincero!
Todo cambia en el mundo; hoy es altiva
y entonces era humilde, tierna y pura;
cambióse en tulipán la sensitiva.
—Siempre tendrás mi amor y mi ternura,
siempre te adoraré cual hoy te adoro
me dijo estremecida de Ventura.
Besé temblando sus cabellos de oro
y vi rodar sobre su faz dos perlas,
del alma joyas, del amor tesoro;
sobre el húmedo césped vi perderlas,
que yo, por miedo de causarla enojos,
no quise con mis labios recojerlas.
—?Por qué nublan las lágrimas tus oios?—
la interrogué con íntima sorpresa,
débil cayendo ante sus piés de hinojos.
—Hay un presentimiento que atraviesa
como un dardo sutil mi triste pecho,
!hay una nube que en mi cielo pesa!
En horas solitarias, en mi lecho
he llorado en secreto, y he sentido
por tal dolor mi corazón deshecho.
-Dudas de mi pasión?—Dije afligido.
—Tu pasión, respondióme dulcemente,
morirá con mi nombre en el olvido.—
!Ay! yo no pude hablar..., y mudo y ciego,
sentí mi triste corazón banado
en olas de dolor y sangre y fuego.
—Adiós, por siempre adiós, mi bien amado;
?qué mano borrará de mi memoria,
las dulces horas que pasé á tu lado?—
Y no la volví á oír... !Oh triste historia!
sin ella, en el amor, toméme ateo
y acallé al corazón, buscando gloria.
!Oh sed inextinguible del deseo!
dejóme en los desiertos de la ausencia
como quedó en la roca Promettro.
Nunca pude apartar de mi existencia,
ni su imagen, encanto de mis horas,
ni su recuerdo, sol de mi conciencia.
Surgieron nuevas dichas tentadoras;
sobre su carro azul las ilusiones
lleváronme á regiones seductbras.
en medio de tan locas ambiciones,
como se enciende funeraria pira,
encendieron su hoguera las pasiones.
?Y realicé mis suenos? Nó.—!Mentira!
!Cuánta lágrima oculta he derramado
en cada verso que brotó mi lira!
Los campos de la gloria me han dejado
algunas hojas de laurel marchito,
y un corazón enfermo y desdichado.
El que vive sonando está proscrito
de los encantosdel festín humano
y va en su frente el anatema escrito.
!Amor de la ninez! !Secreto arcano
que alienta el corazón; en él imperas
como eterno y augusto soberano!
El recuerdo de dichas pasajeras,
las horas venturosas de los días
que alumbraron mis lágrimas primeras;
alienta y vive entre las penas mías
como el fuego que oculto se mantiene
bajo el gris manto de cenizas frías.
Ese recuerdo el ánimo sostiene
y en las horas más quietas y calladas
!ángel de luz! á mi conciencia viene.
!La he vuelto á ver! !Qué tristes sus miradas!
ya está su frente mustia y abatida,
ya no están sus mejillas sonrosadas.
No vaga suelta, en rizos desprendida
su rubia cabellera, ni sus ojos
llevan la luz del alba de la vida.
Desangraron sus plantas los abrojos,
la nieve del dolor secó las flores,
y marchitó el pesar sus labios rojos.
!Oh, supremo dolor de les dolGres!
!Quién pudiera volver á aquellos anos
de esperanza, de fe, de luz y amores!
?Quién evitar pudiera tantos danos?
?Quién pudiera arrancar de la conciencia
tanto dolor y tantos desenganos?
Ya perdió la hermosura y la inocencia;
yo ya perdí la fe, rico tesoro
que ilumina el erial de la existencia.
Yo mi pena en silencio la devoro;
en plena juventud ella envejece,
ella puede llorar; yo... ya no lloro!
Y este dolor secreto, crece y crece,
pero el árbol, al fin, seco, agostado,
llega á abatirse y luego desparece.
!Qué amor tan infantil y tan llorado!
!Qué dolor tan intenso y tan profundo!
!Qué locura de habernos adorado
para no ser felices en el mundo!
JUAN DE Dios PESA.
Lo que es el talento.
La perla, según la opinión generalmente
aceptada, es una enfermedad del molusco que
la acendra: y esa excrecencia es entre las bellas,
y aun para los cetros y coronas de los podero
sos, uno de los adornos más preciados.
El examen químico nos revela, sin embargo,
que no es más que cal pura; y su precioso
oriente y nítida brillantez son propiedades pe
culiares á su formación y crecimiento, aceptado
como un hecho el origen que se le atribuye.
La poesía, que todo lo idealiza, se ha encon
trado en ésta como en otras muchas cosas, con
la prosa rastrera que ataja su vuelo por medio
de la química. Ya no es la perla una gota de
rocío coagulada en las entranas del molusco, ni
el engendro de un rayo del sol al través de las
aguas; á lo que se ha atribuído también su co
lor tornasolado é irisados cambiantes. Aun se
dice que en la India la perla se forma artificial
mente, introduciendo en el molusco pedacitos
de metal ó de vidrio que van cubriéndose poco
á poco de la sustancia nacarada.
La ciencia ha descubierto, pues, su origen
terrenal y prosaico, y la ilusión poética se ha
vuelto á las nebulosas á juntarse con la multi
tud de sus companeras, ahuyentadas de la tie
rra por la electricidad y el vapor; y al diamante
se le llama carbón, cal á la perla, y á las rosa
das nubes que figuran ángeles ó endriagos,
cumulus, nimbus, cirrus, etc., según su figura y
posición sobre el horizonte.
Ya no hay poesía. La mano de hierro de la
industria todo lo normaliza sujetándolo á reglas
invariables. A los bosques seculares obra de la
naturaleza, con su desorden lleno de atractivos
para el observador, opone el parque inglés, con
calles rectas como la rigidez de las costumbres
británicas, ó como el paso majestuoso y mesu
rado del avestruz ó del pavo real, modelo sin
duda estudiado por esos insulares para arreglar
el suyo
Ya las serenatas al pié de las rejas del ado
rado tormento, pasaron de moda; y las ninas
se preocupan más, si posible es, que las pre
visoras mamás, de arreglar su porvenir con la
cabeza y no con el corazón. El «cuánto tiene»,
es la primera idea que asalta á una polla casa
dera, y sin que se altere el número de sus
pulsaciones finge el rubor lo mismo que la in
diferencia ó el enojo, mientras su cerebro se
fatiga con sumas y restas.
A la verdad, la víscera del cuerpo humano
llamada corazón, está casi del todo moralmente
anulada. Su misión ha quedado reducida á la
de una bomba que aspira y repele la sangre con
la regularidad de un cronómetro. Antes se pen
saba con la cabeza y se sentía con el corazón;
pero suprimid3s hoy los sentimientos, la cabeza
asume los dos poderes, y todo lo reduce al cál
culo.
Este sistema tiene sus ventajas, pero también
hay el reverso de la medalla. La matemática es
ciencia exacta, convenido; pero los matemáticos
son ya otra cosa, y se dice con justicia, que
el error es herencia de la humanidad.
De aquí proviene el sinnúmero de equivoca
ciones que sufrimos en la mitad del tiempo de
la vida, y las rectificaciones que nos empena
mos inútilmente en hacer en la otra mitad.
Tiempo perdido, por más que el talento venga
en auxilio de las rectificaciones.
El talet.to he dicho, y ?qué será el talento?
El orgullo humano ha llegado á pensar y á
decir «que es un átomo desprendido de la esen
cia de Dios». Y ?qué dirá cuando el talento se
emplea en el mal? Entonces, ?será un átomo
desprendido de la esencia del diablo?
Si la idea se forma en el cerebro lo mismo
que la orina en los rinones y la bilis en el hí
gado, según afirma el naturalista Vogt, enton
ces el talento es producto del sistema nervioso
en el cual tiene su asiento, y por lo tanto, tiene
razón Broussais cuando dice que el talento es
una neurosis; esto es, una enfermedad que,
como la de: molusco, es inherente á seres pri
vilegiados, por más que sea el privilegio del do
lor; pues toda enfermedad trae consigo penas y
quebrantos.
La sobreexcitación de los nervios suele exal
tar el ánimo hasta el delirio; y esa tensión, que
en ocasiones hace estallar aquéllos en la forma
de la ruptura de un vaso sanguíneo, ó en otra
distinta, pero igualmente fatal, es el resultado
lógico de una enfermedad á la que se rinde
culto, bien lejos de sospecharse los sufrimientos
indecibles que causa. Como solaz único á sus
dolencias, adornan á veces las frentes de esos
enfermos sublimes, coronas que, como las del
Cristo, llevan ocultas por las rosas espinas pun
zadoras.
No sé quién ha preguntado si el genio ó dí
gase el talento, aunque no es exactamente lo
mismo, no es una fuerza exterior de que el hom
bre es irresponsable y quizás inconsciente. Incli
nado estoy á creerlo, pues no tiene genio el que
quiere, ni es hereditario el talento. Solamente
diría yo que esa fuerza ha de ser interior, como
sería más natural.
Dante, Petrarca, Cervantes, Tasso, Shakes
peare, Goéth, Cimarosa, Chateaubriand, Do
nizetti, Rossini, Byron, Espronceda, Lamar
tine, Musset, Hugo, etc., no han sido tan
grandes, ha dicho alguien, sinó por haber so
portado vibraciones cerebrales, cuya intensidad
era un suplicio.
Y César, y Alejandro, y Mahoma, y Napo
león, y Bolívar, grandezas de otro orden, fue
ron víctimas de la misma enfermedad, y sopor
taron análogas vibraciones cerebrales, aunque
por razón de su temperamento los encaminaron
á distintos fines.
«!Ah! !Si yo tuviera talento!» hemos oído
decir á más de uno; y á otros:«Ah! !si yo tu
viera el talento de Fulano!
Qué hilaridad causa esta pretensión, equiva
lente á estas otras:
«iAhl !si yo estuviera tísico! !Ah! !si como
fulano, yo padeciera de epilepsia ó de la gota!»
Y esto es poco decir, pues la enfermedad talen
to es de nacimiento, y las otras son accidentales.
Pero el talento no es una mercancía y no
puede justipreciarse. Cuando, como toda enfer
medad, hace crisis, produce á veces obras maes
tras engendradas por el sufrimiento. En ocasio
nes, el exceso del mal aniquila al paciente y la
muerte física ó moral es la consecuencia.
Por lo general, el dolor arranca quejas ó im
precaciones en que se exhala la desesperación,
ó las melodías inmortales del mártir resignado;
que el martirio es también una bendición, del
cielo según Mazzini. Y esas imprecaciones y
quejas y melodías, retumban á veces en el
mundo, llegando el eco á la posteridad.
Pero el error de más bulto- consiste en creer
que el talento conduce á la felicidad y á Id for
tuna, cuando antes bien es una rémora para
obtenerlas.
Selgas ha dicho: «Pierde la vergüenza, y
tendrás fortuna;» pero poi honor de la huma
nidad rechazo esta sentencia tan corta como in
cisiva, que no tiene una aplicación absoluta.
N. 409 LA ILUSTRACION. 571
Es verdad que si fortuna significa poder y ri
queza, puede alegarse que no siempre el poder
es honra, y que no toda riqueza es fortuna,
pues á algunas riquezas, es preferible la po
breza que no amengua, sinó que dignifica aqui
latando el carácter.
Si el hombre es irresponsable ó inconsciente
del talento que en depósito le confía la Provi
dencia, bien por los medios materiales de su
organismo animal, ó por inspiración divina, su
misión en la tierra es extrana á su voluntad, y
obedece á un poder superior, llámesele como se
quiera, que para el complemento de sus desig
nios, ha empapado su espíritu en un fuego de
vorador que lo consume.
En la felicidad completa se enervaría, y su
destino es el viaje eterno del Judío errante, por
desiertos sin agua ni flores, por zarzales inter
minables que hieren sus plantas, por entre nu
bes prenadas del rayo que al estallar le ofuscan
sin lastimarle. Siempre adelante, siempre si
guiendo la estrella misteriosa que le sirve de
guía, invisible para la multitud; siempre solo
en medio del mundo que no le comprende,
atraviesa por el escenario de la vida como un
fuego fatuo desprendido de una tumba, que ha
brá de posarse sobre la suya ya abierta, que le
espera impaciente.
No es el lago apacible de aguas dormidas y
trasparentes, bordado por arenas de oro, en
donde reciben el calor primaveral el delfín y la
sirena, adormeciéndose al cadencioso murmullo
de las suaves ondas que levanta la ligera brisa,
quejándose al morir en la ribera.
No es el aroma de los jazmines en flor, del
limonero, de la madre-selva y del manglillo,
que embriagan los sentido y convidan al reposo
en los calores del ardoroso estío, cerrando lán
guidamente los ojos del cuerpo á /a luz, y los
del alma al dolor y al recuerdo.
No es el canto del ruisenor, ni la monótona
melodía de arpas eólias tocadas por genios in
visibles, cuyas notas adormecen sin estremecer
las fibras del alma, que suspira satisfecha y se
extasía en la dicha infecunda.
Nó, nada de eso es el genio de brillante au
réola, que oculta el horrendo martirio.
Es el furente mar que azotado por el hura
cán, levanta montanas de plateadas cimas que
se deshacen al estrellarse en encontrado giro,
para de nuevo alzarse y chocar otra vez como
los gladiadores del circo romano: lucha deses
perada y eterna, trabajo de Penélope entre lo
real y lo imaginario, hoy triunfante y vencido
manana, desvaneciéndose siempre, así como en
cascadas de espumas las montanas del líquido
elemento, la idea que trabaja la mente, unida
al sentimiento que c rroe el corazón.
Es el grito de desesperación de los condena
dos en el infierno, al decir adiós á la esperanza.
Es la duda, asiéndose de una última tabla en
el naufragio de la fe, con sus vacilaciones y
desmayos.
Son ansias, delirios, blasfemias, imprecacio
nes, lamentos, sollozos, lágrimas, fuego inte
rior que consume cuando ya no vivifica, los
distintivos del genio.
El Paraíso Perdido y La Divina Comedia, El
Quijote, Fausto, René, Manfredo y el Diablo
mundo, y otras tantas obras inmortales; hé ahí
elgenio en una de sus más dolorosas acepciones.
Palpitantes de verdad en su expresión, esas
obras han sido hijas de sufrimientos indecibles,
producidos por vibraciones cerebrales de inten
sidad abrumadora.
El heroísmo no es el valor de la resignación,
sinó el genio.
Y la ambición quizás es también genio; pero
se juzga de su mérito por los resultados.
Hay genios de otro orden.
Guttenberg, Fulton, Howe, Watt, Morse,
Eddison, benefactores de la humanidad, espíri
tus creadores á fuerza de investigación y es
tudio. !Genios pacíficos, desconocidos en su
aurora, como todo genio, benditos seáis! La
posteridad hace siempre justicia, y con bendi
ciones premia ya vuestros méritos.
El talento aplicado á la industria; hé ahí el
progreso.
El talento aplicado al estudio moral, intelec
tual y social de la humanidad en cuanto se re
lacione con sus necesidades físicas ó morales y
el desarrollo de las sociedades en sus múltiples
faces: hé ahí la ciencia.
El talento que hace veces de cirujano, y que
descubre como con un escalpelo las llagas de la
humanidad, sin curarlas, es la enfermedad-ta
lento, es el martirio.
Es Larra, que busca el descanso de su alma,
agitada por la pasión, en la boca de una pistola.
Es Musset, que espera encontrar, como Mür
ger, como Heine, en el fondo de la copa, el
olvido de dolores, más imaginarios que reales,
creados por su genio.
Es Byron, espíritu nebuloso y sombrío, fati
gando á la Gloria, que entre los terríficos res
plandores de una tempestad de rayos, obedece
á su invocación, en blasfemias y gritos desga
rradores, ó en imprecaciones sublimes en su
horror, para acompanarle á la tumba que esco
jió en Missolonghi, ofrendando su vida en ho
locausto á la libertad.
Es Cimarosa, e7; Beethoven, es Donizetti, es
Mozart, es Rossini, que en armonías que pare
cen robadas al coro de los ángeles, exhalan sus
dolores, tiernas á las veces como una melodía,
y aterradoras en otras, como el rugido del león
ó el bramido de la tempestad.
Y sin embargo, con frecuencia decimos:
«iQuién tuviera talento! !Cómo fuera yo un ge
nio!»
Y asimismo dicen algunas mujeres: «!si yo
fuera hombre!»
Y si fueran hombres, verían que no era ilimi
tado su poder como el genio, por lo mismo que
se cierne por esferas superiores, llega á sentir,
como Icaro derretirse sus alas, y caer á la tierra
á palpar la realidad.
!Y qué abrumadora es la realidad para los
espíritus sonadores!
?Qué es, pues, el talento? Es acaso la enfer
medad sagrada, con sus períodos intermitentes,
sus desfallecimientos, su convalecencia ó su
decadencia y muerte?
Si es ella, el ángel exterminador debe com
pletar su obra antes de que el corazón se atro
fie, antes de que el gladiador, cansado, incline
la cabeza sobre el pecho, y declarándose ven
cido, espere el golpe de gracia del Tiempo que
tenaz lo asecha. Que hiera la frente, mientras,
altiva, desafía las tempestades.
Se ha dicho que el talento, como la llama, lo
purifica todo.
Lo que tiene de cierto este aforismo es que el
talento, como el fuego, consume al que lo posee.
!Ay! y cuántas veces aventadas las cenizas de
la frágil arcilla que lo contuvo, van á perderse
en la inmensidad de los espacios que vela el
Misterio.
?Hacia dónde dirigen entonces EU vuelo esos
geniecillos alados,mariposas de brillantescolores
que golpean las sienes y cosquillean el corazón?
?Al pararse la máquina vital, se habrá gas
tado ó reventado la cuerda?
?O la sustancia etérea que la vivificaba, se
escapará del vaso terrenal y errará vagabunda
por regiones desconocidas, hasta que en virtud
de la ley de la atracción, otra redoma humana
vuelva á recojerla?
iQuén sabe! y esto es cuanto ha podido con
testar el talento.
Frecuentemente se confunde éste con la inte
ligencia.
El talento es un dón sobrenatural con que
Dios enriquece á algunos hombres, por inspira
ción divina, según unos; ó proveniente de su
organismo material, según otros.
La inteligencia es el acto de entender, esto
es, la facultad intelectual.
Y á propósito, voy á copiar algunas de las
definiciones de la inteligencia, que, en mi con
cepto, son más bien aplicables al talento.
«La inteligencia debiera servir de llave de oro
que pudiera abrir las puertas de la felicidad,
mas, con frecuencia, sólo sirve para abrir las
puertas de la desgracia. Casi es preferible el
simple instinto...
»A Cervantes le sirvió la inteligencia para
vivir menospreciado y morir hambriento. Des
pués ha aplaudido El Quijote, pero ha sido...
después.»
«La inteligencia sirve para atormentarse á sí
mismo.»
«La inteligencia sirve de desesperación á los
que la poseen. cuando tienen que alternar con
los que carecen de ella.»
«La inteligencia sirve para ver un poco más
lejos dentro del abismo sin fondo que nos se
para de la ciencia.»
Y á veces, puede agregarse, la suprema ex
presión de la inteligencia, aunque parezca una
paradoja, es la carcajada que precede á la de
mencia.
Queda dicho que las anteriores definiciones
son más bien aplicables al talento; y á la ver
d id, éste no es otra cosa. sinó una enfermedad
nerviosa que, produciendo excitaciones cerebra
les intensas, da por resultado á veces y mientras
más laboriosa es la crisis, obras maestras, se
gún el temperamento del paciente; y en otras
ocasiones, que son las más frecuentes; se rea
liza al pié de la letra el 111017S parturiens de la
fábula de Esopo.
?Envidiaremos todavía á esos pobres enfer
mos, víctimas de dolencias insoportables que se
tornan huranos é incomprensibles?
No sé lo que pensarán los que hayan tenido
la paciencia de leer este escrito; mas por lo que
hace á mí, yo sí envidio la enfermedad sagrada,
y es lo único que envidio yo, sí exclamo: !ah!
!quién tuviera talento! !Cómo fuera youn genio!
Pitágoras dijo: «Calla, si lo que has de de
cir no vale más que el silencio.»
Creo sinceramente que las anteriores líneas
no valen el papel en que están escritas; pero
quód scripsi, scripsi: cúlpese á la poca habilidad
del artista por lo defectuoso de la obra.
Hé aquí, pasto arrojado á los Aristarcos de
profesión, quienes más hábiles para criticar que
para hacer, juzgan toda obra literaria con un
criterio sui generis, pues que el juicio es sinó
nimo de la condenación, según la fórmula sa
cramental hoy en boga, entre la mayor parte
de los hombres del tanto por ciento, de los ca
chivacheros políticos, y de los juzgamundos de
oficio, plagas mayores que las de Egipto, con
que Dios se sirvió afligir á las sociedades.
Esa fórmula es concisa; héla aquí: «la litera
tura es fruto de la ociosidad...»
!Manes de Espronceda, de Byron y de Víctor
Hugo! dejad vuestra morada de paz, y protes
tad contra esa blasfemia; y defended á los que,
infinitamente pequenos, aguijoneados por la sed
de lo desconocido, de lejos, muy de lejos, se
guimos, guiándonos por su luminosa estela, á
los infinitamente grandes.
Si la literatura es el fruto de la ociosidad, eri
jamos á ésta un templo cuando es generadora
de obras inmortales, de inventos maravillosos
para el bien de la humanidad.
Los poemas de Horacio levantaron el espíritu
en decadencia del pueblo griego, y lo prepara
ron para los hechos grandiosos que inmortali
zaron su nombre.
Newton, Walh, Howe, Watt, ociosos subli
mes, han regalado al mundo el fruto de sus
observaciones en la soledad y el silencio.
Bendita sea la ocios-idad que observa y crea,
que difunde la luz y el progreso por todos los
ámbitos de la tierra.—MANUEL JOSÉ PÉREZ.
572 LA ILUSTRACION.
Viaje al Río de la Plata. (0
TRES MESES DE VACACIONES, POR EMILIO DAIREAUX.
primera. El amaestrador grita: «iAdelante, bue
yes!» al tiempo que incita al pequeno rebano á
penetrar en un corral, para hacerlo salir inme
diatamente, acompanando siempre sus voces
con pinchazos y por supuesto con el ruido de
la campanilla. Al cabo de algunos días basta
con que aten la campanilla al cuello de uno de
los bueyes, que de esta suerte se convierte en
(CONTINUACIÓN.)
aguzar el oído, sabe al momento qué quieren
de él y acude solícito; el rebano, que le ve, le
imita, y todas las familias diseminadas se diri
gen entonces, unas al galope y otras lenta
mente, hacia el rodeo.
En éste es donde por la manana escojen los
animales destinados al consumo del estableci
miento (la carneada). Dos ginetes se meten
N.. 409
poco más ó menos la misma, excepto que el
personal es más numeroso.
La marca y la castración se efectuan en el
rodeo ó en el campo, indistintamente.
En el otono, en todas las estancias proceden
á la marca de los terneros nacidos durante la
primavera. Esta operación no ofrece dificulta
des; los terneros, aunque despavoridos, son
-
,
-
-
-
-
jefe del rebano, para que sus companeros se
agrupen de suyo en torno de él y á la primera
voz del hombre efectuen la maniobra indicada.
Mientras estos animales vivan, el ruido de la
campanilla será para ellos inseparable de la idea
de los pinchazos recibidos, y echarán á correr
para evitarlos tan pronto lo oigan.
Así pues, para hacer entrar al ganado en el
rodeo, cuando es necesario, el capataz llama al
senuelo, al que sabe siempre donde encontrarlo,
ya que los rebanos tienen la costumbre de pacer
en el mismo sitio. Aquél da un grito, y el se
nuelo, que ha adquirido rápidamente la cos
tumbre, cuando ve un ginete en el llano, de
(i) Empieza en el número 364.
LA MARCA.
entre el rebano y abriéndose camino con el
pecho del caballo, á no tardar hacen salir el
animal designado; entonces lo hacen adelantar
hasta corta distancia y le echan el lazo á /os
cuernos; el caballo se apuntala de suyo; el otro
ginete se apea y de una cuchillada corta los
corvejones al buey, al que remata de otra cu
chillada en la nuca; luego se le despelleja; el
cuero sirve de mantel, y sobre él cortan la
carne para después llevarla y suspenderla al aire
libre hasta que la han consumido, lo que tarda
á las veces hasta quince días, durante los cua
les aquélla, gracias á lo seco del aire de la
pampa, se amojama, pero rio se corrompe.
En el rodeo es también donde escojen á los
animales destinados á la venta; la operación es
poco temibles; el marcarlos es un día de asueto
entre vecinos. En el centro del corral encienden
un fuego alimentado con huesos, en el cual se
enrojecen los hierros destinados á senalar á las.
víctimas.
Algunos ginetes y mayor número de peones
están desparramados por el corral: los prime
ros, armados de un lazo sujetado á la silla, no
tienen que hacer sinó cojer al ternero, por de
cirlo así, al vuelo y mantenerlo sujeto para
que los peones puedan manejarlo, hacerle dar
vueltas por el suelo y aplicar el candente hierro
en la parte inferior de la nalga. Estas opera
ciones se hacen rápidamente, y el animal, aban
donado á su espanto, se escapa tirando coces
al aire. En ocasiones algún ternero parece que
N.' 409 LA ILUSTRACIÓN. 573
rer oponer resistencia, ó ayudado por un entro
metido que quiere introducir el pavor y el des
orden en la companía, se desprende del lazo y
distribuye cornadas que no alcanzan á nadie.
Muy distinto sucede con la operación similar
que consiste en contramarcar á los animales que
ostentan la marca de su primitivo propietario y
son vendidos por éste. Siendo la marca por el
fuego el distintivo de lapropiedad, el animal que
cambia de dueno ha de recibir otra. Entonces
no se trata ya de terneros, sinó de rebanos com
puestos de animales llegados á la plenitud de su
desarrollo, á los cuales es preciso cojer y de
rribar para aplicarles nó una, sinó dos marcas:
la del antiguo propietario, vuelta al revés y que
por su posición anula la ya existente, y la del
nuevo propietario, que comprueba la toma de
posesión. Nos encontramos aquí en pleno circo,
en todas partes existe el peligro, y cada cual
debe velar por sí y por los demás; así es que
nadie está para chancearse. En efecto, no es
raro que después
de haberle arroja
do el primer lazo
que le agarra por
los cuernos y el
segundo que leen
vuelve las patas y
lo derriba, el ani
mal, sin ser mon
taraz, se levante
furioso, sobrees
citado por la im
presión del can
dente hierro , y
embista á los peo
nes. El toro no es
el más peligroso;
éste se precipita,
baja la testuz, da
una cornada, de
la que se resguar
dan los que co
rren riesgo, y pa
sa; pero la vaca
se revuelve contra
el enemigo, le per
sigue, le ataca de
nuevo, y si éste
se arroja al suelo
para evitarla, con
los cuernos lebus
ca para voltearlo.
En esta tempo
rada del ano, ape
nas entrada la pri
mavera, las ventas
están paralizadas;
hay que aguardar á que el verano haya pasado
por los pastos y los haya madurado.
A esta distancia del litoral parece que el aire
sea más crudo; realmente el invierno es más ri
guroso, y si el verano es más cálido, en cam
bio tarda más en llegar.
Como se ve, para el ganado no ha pasado
aún la hora del sufrimiento; los toros no se han
reunido todavía al rebano; pero una vez llegado
el momento, lo harán de suyo.
Para un rebano de mil cabezas bastan ocho
ó diez.
Durante este tiempo, en que dichos animales
tendrán que llenar su oficio, podrá notarse que
viven más avenidos que no Sería de suponer al
verles hollar en abril el circo taurino de Sevilla.
En este instante los toros han anudado su
vida solitaria; se aislan, juntos, del rebano,
para pasar el invierno sin más companía que la
suya propia. Entonces se les encuentra separa
dos, ocultos tras los repliegues del terreno, sa
boreando el recuerdo de sus conquistas.
No deja de ser curioso el notar que seme
jantes costumbres son no solamente propias de
los toros de raza aclimatada de antiguo, silves
tre, sinó que lo son también de los toros naci
dos de padres durham inglés, en establos, y
que naturalmente han recobrado aquí las cos
tumbres de sus antiguos habitantes ó las here
ditarias de raza.
El acaso me ofrece un espectáculo sumamente
curioso. El invierno castiga con bastante rigor
al ganado y hace numerosas víctimas entre los
animales viejos ó extenuados. Es lo que acon
tece este ano. Como siempre, de trecho en tre
cho encontramos osamentas que blanquean ya
al sol, restos de animales que han sucumbido
recientemente. En el suelo se ve extendido á
uno, caído apenas hace algunas horas; sus com
paneros habituales, los de la tribu á que perte
nece, se congregan á su alrededor y asisten si
lenciosos á su larga agonía. Apenas la muerte
envara al cadáver, el grupo se aumenta con gran
número de animales del rodeo que acuden á ve
lar al muerto. Los berridos de esos cuarenta ó
cincuenta animales, los unos inmóviles y los
otros dando vueltas en derredor del grupo y le
cho, exigen una retribución á todo el que se lleva
los huesos de las reses sucumbidas en la pampa.
La cría del ganado vacuno exige mucha me
nos atención que la del lanar: la pasividad cons
tituye la esencia de aquélla. Bastan dos hom
bres para diez mil hectáreas. El trabajo mayor
consiste en aclimatar al ganado, en hacerle ad
quirir la costumbre de no traspasar los límites,
lo cual exige muchos meses; después basta se
guir á caballo, dos veces por semana, cada lí
mite, y hacer retroceder á los animales que
están demasiado próximos á la línea; por regla
general éstos se dan por avisados. En este in
menso desierto en el que las propiedades son,
hasta donde es posible, catastradas y medidas.
personas y bestias conocen perfectamente el
linde de sus propiedades. Por más que éste no
lo indica cosa alguna, saben, no obstante, que
pasa entre esta ó aquella mata de yerba; que el
límite extremo, la intersección de las líneas li
mítrofes, está en tal sitio, indicándolo con se
guridad en la on
dulación del hori
zonte , y aun le
ofrecen á uno
acompanarlehasta
allí. Bastan para
llegar al lugar de
si gnado tres ó
cuatro kilómetros
al galope, y una
vez en él, en oca
siones se encuen
tra un mojón ape
nas visible, más
bajo que las yer
bas, casi siempre
un montón de tie
rra y en ocasiones
un rail levantado;
el gaucho no se
equivoca ni de un
metro.
Ahora nos falta
conocer la cija del
caballo tal cual se
practica enlapam
pa. Para ello pre
cisa que vayamos
más lejos á fin de
encontrarlo solo
en la zona abso
lutamente virgen
donde está reuni
do en grandes re
banos casi aban
donados á sí mis
mos , guardados
por algunos hombres que no tienen otra obli
gación que hacerlos galopar por propiedades
de muchos miles de hectáreas, donde sólo sir
ven para dar al suelo virgen un principio de
consistencia antes de la llegada de las boyadas.
En todas las propiedades empero, y lo mismo
en la en que nos encontramos, hay gran nú
mero de caballos, cuando menos para las nece
sidades del laboreo. La cría la hacen en una
semi libertad, sin que por esto se encuentre en
la pampa el caballo silvestre propiamente dicho,
del que se pagaría á peso de oro un ejemplar,
pues este género ha desaparecido. Dicen que
medio siglo atrás existia aún; á lo menos había
caballos abandonados vueltos al estado salvaje
que habían vivido lejos del hombre, solos ó en
familia, que se habían reproducido algunas ve
ces, pero sin haber perdido por eso de tal modo
las costumbres de domesticidad perpetuadas por
una larga herencia, que no las recobrasen al
contacto del hombre ó á la simple aparición de
caballos adiestrados, á los cuales se reunían
espontáneamente.
-
EL CORRAL.
vantando el hocic ) hacia el cielo, constituyen un
verdadero llanto. Llegado este caso hay que
dispersarlos, pues de nó, se quedarían ahí y
olvidarían el pasto. El pastor se apea del caba
llo y quita la piel al cadáver, abandonando el
esqueleto, que no recuerda ya á sus compane
ros al amigo desaparecido, á las aves de rapina.
Por espacio de anos los huesos del muerto, des
parramados por todos los roedores que habrán
hecho de la seca carne de éste su alimento, per
manecerán ahí, desustanciándose paulatina
mente.
Un día pasará una carreta conducida por dos
de los innumerables inmigrantes venidos de
Nápoles, verdaderos traperos de la pampa, que
se dedican á la lucrativa ocupación de recojer
todo cuanto los hombres dejan perder en estas
inmensas soledades. Desde larga distancia divi
san, en el suelo, por su blancura mate, los hue
sos desparramados, que colocan en su carreta
para ir luego á depositarlos en un sitio inme
diato á la estación más próxima. Por espacio de
mucho tiempo los propietarios no han hecho
caso alguno de estos restos, que asumen sin
embargo la utilidad de restituir al suelo el fos
fato de cal; hoy, más cuidadosos de su prove
.72
V
•
¦21.• 15'Ir4 /k."1
(Se continuará.)
574 LA ILUSTRACION. N. 409
Variedades.
Como una curiosidad extractamos á conti
nuación una carta dirigida por un «sabio ex
plorador europeo» á un diario francés, en la
que dice haber visitado las tribus salvajes de la
América del Sur.
Hé aquí sus principales párrafos:
«Dos pueblos se hacen notar por lo extraor
dinario de sus costumbres: los «otomacos» y
los «amarizones.» En esta tribu es donde vi
por primera vez «geófagos» ó comedores de
tierra. Sea por gusto, sea por una depravación
de su estómago, es lo cierto que estos indios
tragan cierta cantidad de una materia arcillosa,
sin que su salud se resienta de ello.
Esta tierra la preparan en forma de pasta,
que consumen en diversas veces, por la manana
y la noche, ó en el trascurso del día.
Esta depravación del gusto no procede ex
clusivamente de las dos poblaciones citadas;
también se observa entre los guranos y otras
tribus indias.
Aquellas pastas, semejantes á píldoras, las
disponen con una especie de greda fina y un
tuosa que la hacen hervir ligeramente para
darla mayor consistencia.
Los «otomacos» y «amarizones» tienen, ade
más, una pasión extrana y funesta, que he po
dido estudiar personalmente, por el polvo del
«niopo.»
Este «niopo» proviene de una especie de mi
mosa pulverizada, humedecida y fermentadi.
Cuando los granos comienzan á ponerse negros,
los amasan, los mezclan con otros ingredien
tes, no menos exranos y luego ponen la pasta
al fuego, donde se divide en pequenos pedazos.
Esta sustancia la toman como si fuera rapé
en polvo, en cualquiera lugar y á toda hora. A
los forasteros se la ofrecen como muestra de
amistad.
La he visto tomar muchas veces y he obser
vado como la toman.
Colocado el «niopo», ya reducido á polvo
fino, sobre un plato de barro, el salvaje se
tiende en el suelo, toma el plato con una mano
y con la otra se aplica á la nariz un hueso
hueco; luego, al través del hueco, aspira este
nuevo género de tabaco, y así permanece hasta
que se queda profundamente embriagado.
La cabana en que presencié esta escena tenía
una apariencia miserable y desnuda. Su techo
estaba formado por hojas de palmera, y, abierta
por todas partes, dejaba ver suspendida del te
cho la «hamaca» de rigor.
Flechas envenenadas con el famoso «curare»
pendían de uno de los palos; una madre pres
taba sus cuidados á un nino, mientras una
vieja en un ángulo de la habitación extraía los
frutos de una palmera.
El «niopo», á lo menos por lo que yo he po
dido estudiarle, es indudablemente un ((espas
módico» y un «soporífico», aunque no siempre
ejerce la misma acción; á veces excita de tal
modo á los indios, que la embriaguez les dura
algunos días.
Entonces rinen, se matan unos á otros y
!tristes efectos de su momentánea locura! una
porción de cadáveres flotan á poco sobre las
aguas del río.
El «niopo» lo consumen en igual abundan
cia las mujeres, y algunas más frecuentemente
que los hombres más fornidos.
Esto explica sencillamente el porqué en
aquel país sucede con frecuencia que una ma
dre da muerte á sus hijos, á su esposo y á todo
el que se le pone por delante, mientras se halla
enloquecida por los desastrosos efectos del
ninpo »
s••
CONSERVACIÓN DE LOS CADÁVERES. —Se ha in
ventado en Washington un sistema, por el cual
se conservarán los cadáveres, y es superior á
la incineración, entierro ú otro modo antiguo ó
moderno de tratar los restos mortales de la hu
manidad.
Se ha dado el nombre de Nuevo Mausoleo ó
depósito seguro de muertos al nuevo invento.
Puede considerarse el nuevo plan como un
término medio entre los dos extremos del en
tierro ó cremación. En un edificio á prueba de
fuego se construyen aposentos ó lugares de ta
mano suficiente para admitir un ataúd. Cuando
se coloca en uno de estos departamentos el
ataúd con el cadáver, se cierra herméticamente
la puerta. De estos compartimientos corren tu
bos que conducen el aire á los cuartos mortuo
rios, y de allí lo hacen bajar, por una presión
atmosférica, hasta un horno central más abajo,
en donde se consumen todos los gases y flúidos
que escapan del cadáver.
Se dice que los cadáveres sometidos á este
tratamiento quedarán en breve tiempo secos y
perfectamente conservados.
*
El ilustrado Emperador del Brasil D. Pe
dro II, acaba de descargarle golpe furibundo á
todas esas condecoraciones, con que, á falta de
los títulos que da el verdadero mérito, se pavo
nean una infinidad de necios, en la creencia de
que una cinta, una medalla ó cualquiera otra ba
gatela, puede sacarlos de una esfera en que sus
ningunos merecimientos los tiene colocados.
Hablábase en su presencia en París de la
cuestión Caffarel y del vergonzoso tráfico de
condecoraciones, y preguntándole un indiscreto
si en el Brasil no se había dado el caso, con la
mayor ingenuidad contestó:
—En el Brasil vendemos las condecoracio
nes, pero muy caro, en provecho del hospicio
de locos. Gracias á la vanidad humana, ese es
tablecimiento es tal vez el más suntuosamente
instalado del mundo entero. Nada cuesta al Es
tado, y sus recursos aumentan cada ano.
Y efectivamente, por las descripciones que he
mos leído del hospicio de locos del Brasil, no
tiene superior en su género.
Luego después agrega con maliciosísima
sonrisa:
—Esa medida ingeniosa tiene aún la ventaja
de permitir conocerse, por la cinta en el ojal, á
los locos sueltos.
Los periódicos de Berlín anuncian que la fá
brica de armas de Oberndorf se ha visto en la
necesidad de advertir á la Puerta que suspen
derá los trabajos de construcción de los fusiles
Mauser, encargados por Turquía, si no se la
dan garantías suficientes de pago.
De los dos millones de libras turcas que se
deben á la fábrica, no la han pagado sinó cua
trocientas mil.
Un calvo cuya cerencia de pelo raya en lo in
verosímil, ha ido á la última reunión en casa
de los senores X. El amo de la casa lo encuen
tra en su cuarto, con un peine en la mano.
—Qué hace usted ahí?—le pregunta riendo.
—Trato de reparar el desorden de mi
calva.
—?Sabes tú á dónde va el agua de los ríos?
—Pues, hombre, !al mar!
—Pero si todos los ríos desaguan en el mar,
Icómo es que el mar no se desborda?
—iPareces bobo! ',No sabes que en el mar
hay esponjas? Absorben el agua.
LIBROS RECIBIDOS.
Gula de Barcelona q su Erposición. en catalán, castellano
yfrancés, por D J. Pujol y D. F. Dollet. A 1 peseta en to
das laslibrerias.
Lo quepuede una sor! ja. Preciosa comedia en un acto yen
verso, por D. Arcadio M. Azuaga.-Barranquira.
El deber, por D. Arcadio M. Azuaga.—San José de Costa
Rica.
Résumé pratique des traitements da mildiou el de l' an
thracnose, par V. Vormorel.—Este, para el viticultor, uti litimo libro, elegantemente impreso en papel glaseado y
adornado con numerosos grabados aclaratorios, se vende
á 1 franco en Villefranche (Ródano-Francia), en casa de
su ilustrado autor, y en la librería de Michelet, París,
Quai des Grands-Augustins, 45.
Fruta del tiempo. (Versos alegres), porD. Carlos Cano, pre
cedidos de una carta de D. Manneldel Palacio.-Véndese
á 2 pesetas en las principales librerías.—Forma esta obra
un preciosísimo volumen, en el que su distinguido autoe
da relevante muestra de sus especialisimas dotes para el
cultivo de la poesía. Lean nuestros favorecedores «Fruta
del tiempo»; lo merece.
Las cercanías de Barcelona. Guía-cicerone descriptiva, es
tadísticn é histérica del forastero, flor D. José Fiter é In
glés.—En rústica, 1 peseta; encuadernada en tela, pese
tas 1'59. De venta en las librerías ykioscos.
Nuestros grabados.
CATEDRAL DE SEVILLA" ASPECTO DE LAS RUÍNAS.
A raíz de la tremenda catástrofe que redujo
á escombros parte de la magnífica catedral de
Sevilla, el distinguido fotógrafo de dicha ciu
dad, D. A. Rodríguez, se sirvió remitirnos dos
preciosas fotografías tomadas ad hoc sobre
el terreno, fotografías que, gracias á la de
ficiencia de nuestro servicio de correos, no
llegaron á nuestras manos. Hecha segunda re
mesa, bajo faja certificada, por el senor Ro
dríguez, hoy, aunque con el retraso debido á lo
expuesto, damos, en fotograbado, copia de las
mencionadas fotografías, por las que el lector
puede formarse idea del destrozo que el de
rrumbe ocasionó al grandioso y espléndido
templo sevillano, para la reparación del cual se
han abierto suscriciones públicas que hasta lo
presente han dado un resultado relativamente
satisfactorio. El dinero que se necesita para la
reconstrucción de lo derruído y el robusteci
miento de lo que ha quedado en pié, es mucho,
y no poco el tiempo que deberá emplearse en
llevar á término las obras.
LA ILUSTRACIÓN Se conduele, con Sevilla, de
la desgracia ocurrida en su artística catedral y
hace votos porque á no tardar puedan los dig
nos hijos de la reina del Betis verla de nuevo
levantada.
Vean ahora nuestros favorecedores los sen
tidos términos con que refería la catástrofe El
Porvenir, de Sevilla, del 2 de agosto, día si
guiente al en que ocurrió ésta:
«Son las cuatro y media de la tarde cuando
escribimos estas líneas, bajo una dolorosísima
impresión. Venimos de la Catedral, de co.dem
plar un espectáculo aterrador.
Serían las tres y minutos de la tarde, cuando
los operarios que trabajan en las obras de res
tauración de la iglesia, sintieron caer tierra y
algún cascote procedente de las bóvedas, no
tando además que algo inusitado estaba ocu
rriendo. Dieron la voz de alarma y todos baja
ron de sus andamios. Pocos minutos después, y
en medio de un ruido tremendo, se hundió la
magnífica bóveda del centro del crucera, ó sea
aquella donde estuvo el cimborio. La caída
debió ser terrible, pues arrastró parte de la bó
veda de la segunda nave del Evangelio y otra
inmediata á la Capilla de la Antigua.
La fuerza con que llegarían al suelo aquellos
inmensos bloques, no puede calcularse. liemos
visto uno de esos, que tendría de longitud más
de siete metros y unos dos de lado, que se con
serva casi de pié apoyado sobre un montón de
sillans, mampostería, maderas y hierro. El
magnífico órgano del lado de la Epístola, lo
cortó como si fuera de cera y la fuertísima reja
del coro, de hierro dorado, hecha á martillo, la
aplastó corno si hubiera sido de papel. Una es
pesísima nube de polvo llenó todos los ámbitos
de la Catedral, nube que después de una hora
de ocurrido el hundimiento aun no había total
mente desaparecido.
El ánimo más sereno é indiferente se conmo
vía ante aquellas ruinas, y exclamaciones de
pena, de dolor y de espanto, se escapaban de
labios de cuantos corno nosotros penetraron en
el templo, admiración del mundo católico y ar
tístico y orgullo de todo buen sevillano.
La impresión recibida es dolorosísima, y
N. 409 LA ILUSTRACION. 575
cuando pasada la primera vista se pensaba en
lo valioso de la pérdida y en las dificultades de
todos géneros para su composición, solían ex
clamar amargamente la casi totalidad de los
presentes: ?Cuándo veremos completa nuestra
Catedral?
Inútil es decir que á la noticia de semejante
catástrofe acudieron el Cabildo Catedral, las
autoridades, los vecinos más inmediatos y cuan
tos tienen en algo las glorias sevillanas, que
querían apreciar por sus propios ojos hasta
dónde llegaba nuestra desgracia.
También acudió en los primeros momentos
el dignísimo arquitecto director de las obras,
don Adolfo Fernández Casanova, consagrado
con alma y vida desde hace seis anos á la res
tauración de la Basílica, trabajando noche y día
sin tregua ni descanso para impedir su ruina, y
que acababa de alcanzar un triunfo tan esplén
dido como la sustitución completa de una co
lumna, obra de sus profundos cálculos y de su
ánimo valeroso y entusiasta.
Felizmente para el senor Casanova, su obra
de los últimos tiempos ha quedado en pié, do
minando la ruina del cimborio, cuyo mal es
tado había sido denunciado por él hace más de
seis anos.
Mientras una de las antiguas columnas no
ha podido resistir el hundimiento, la columna
nueva ha permanecido incólume, demostrando
la capacidad y el talento artístico y facultativo
de su autor.
El abandono en que se ha tenido durante
tanto tiempo á nuestra Basílica y la escasez de
recursos que se ha hecho desde hace seis anos,
sin poder emprender más que restauraciones
parciales é insuficientes, son las causas de la
catástrofe que hoy lamentamos.»
NUEVA YORK.—EFECTOS DE LA TEMPESTAD DE LA
NOCHE DEL 4 DEL PRÓXIMO PASADO AGOSTO
EN LA OFICINA DE LA «UNIÓN TELEGRÁFICA OC
CIDENTAL.»
Durante la horrorosa tempestad que en la
noche del 4 del último agosto se desancadenó
sobre Nueva York y causó destrozos de consi
deración en edificios y buques, acaeció un fe
nómeno sumamente singular en las oficinas de
la sociedad «Unión telegráfica occidental». To
mando por los alambres, penetraron multitud
de chispas eléctricas de forma esferoidal, en la
mencionada oficina, destruyendo la mayor parte
de los aparatos y poniendo en fuga á los em
pleados, que despavoridos no sabían dónde dar
con su cuerpo.
El dibujo representativo de tan singular es
cena es debido á uno de los empleados de la
«Unión telegráfica occidental,» testigo de visu.
GENOVEVA, copia del cuadro de Alfredo
Fredericks.
Inspirándose en una leyenda alemana, el
afamado pintor inglés Fredericks ha trazado de
mano maestra el precioso lienzo de que es co
pia nuestro grabado.
«La reina «Ginebra» (Genoveva), dice la le
yenda, está enamorada del joven héroe Laníe
lot, y espera que los cortesanos salgan de pa
lacio para ver á su amado.» Casada Ginebra
con el anciano rey Artús, al que odia por ser
demasiado viejo, la infiel esposa y su amante
tienen un fin trágico, cuyo presentimiento está
ya pintado en el rostro de la reina.
ROMPIMIENTO, copia del cuadro de IV. 0. Or
chardson.
Asaz claramente explica el lema la escena
representada en este precioso lienzo para que
debamos nosotros hacerlo. El y ella son los ac
tores de la tragedia amorosa, y ambos ostentan
rostro y actitud tan graves y severos como re
quiere el momento histórico. Después, cada cual
á solas con su pensamiento y escuchando los
violentos latidos del corazón, clamarán por el
bien perdido, y recordando que
cuando dos amantes rinen
y vuelven á hacer la paz.
los ángeles y serafines se carcomen de envidia,
se buscarán el uno al otro para desvanecer con
ojos y labios la nubecilla que se interpusiera
entre ellos y el sol de su dicha.
HISTORIA DE LA SEMANA
NbigteMv
BARCELONA.
El 8 del próximo pasado agosto se expidió una
real orden, referente á la lotería de la Exposición Uni
versal, que contiene la siguiente parté dispositiva:
t .° Que se encarguen de la venta de los billetes
las Administraciones de loterías y subalternas de
Hacienda, por la mayor seguridad que ofrecen estos
funcionarios; 2.° Que las ventas de billetes que se
hagan dentro de la Exposición, á cuyo efecto se per
mitirán construir algunos kioscos, sean intervenidas
por funcionarios de la Delegación de Hacienda;
3.0 Que los fondos que se recauden sean entregados
en el Banco de Espana y en presencia de un funcio
nario de la propia Dirección; 4.0 Que una vez cu
bierto el importe de los premios con los ingresos,
deberán depositarse los ingresos restantes en la caja
de la Exposición, siendo esta acción presenciada por
un funcionario del Estado; 5.° Si en la víspera del
sorteo no bastara la cantidad recaudada para el pago
de los premios, el Ayuntamiento quedará obligado á
depositar la diferencia en la Sucursal del Banco de
Espana; y 6.° Que se encomienda al Delegado de
Hacienda de esta provincia la alta vigilancia de las
medidas que el Ayuntamiento adopte, poniendo en
conocimiento de la Dirección general todo aquello
que pueda oponerse al espíritu de la Ley.
Rectificando la noticia qué dimos en nuestro úl
timo número referen e á los expositores que han con
currido á nuestro Certamen Universal, debemos decir
que éstos ascienden en la actualidad á 12,13 2.
Quedan constituidos los Jurados para los concur
sos de bandas y de orfeones y sociedades corales. El
primero consta de los senores Barbieri, presidente, y
Obiols, Piqué, Campano, Goula y Pena y Goni, vo
cales. El segundo está formado del mismo senor Bar
bien, presidente, y de los senores Pedrell. Candi,
conde de Morphy y Marttnez Imbert, vocales. El
senor Armet Ricart es secretario de ambos.
Se ha publicado ya el programa de las carreras
que en este y en el próximo mes se verificarán en el
hipódromo de esta ciudad. En el primer día, 3o
de setiembre, se distribuirán premios por pesetas
1,5b0; 1,500; 400; too; 2,000 y 1,5oo. En el
segundo día: 3,000; 3,0oo: 3,000, y 2,500. En
el tercer día, 3,500; 4,000; 3,500, Y 4.500.
Nuestra compatriota la hábil arpista Clotilde Cer
da, conocida en el mundo musical, como no ignoran
nuestros lectores, con el nombre de Esmeralda Cer
vantes, se encuentra actualmente aposentada en el
Palacio del duque reinante de Sajonia Coburgo Go
tha, por haber aceptado las brillantes proposiciones
que éste la hizo después de haberla oído en los con
ciertos de Monte Carlo. El senor Duque, que perma
neció el ano pasado una larga temporada en aquel
punto, en donde se hallaba Esmeralda Cervantes,
tuvo ocasión de conocer el talento y la habilidad de
esta joven artista, y procuró alcanzar de ella que se
estableciese en Alemania.
El Excmo. Sr. Capitán general de este Principado
salió de Barcelona, el 3i del próximo pasado agosto,
acompanado de uno de sus ayudantes y de un orde
nanza, para Montpeller, donde debía recibirle el
general barón de Berge, general en jefe del cuerpo
de ejército allá acantonado, que es el que verificará
las maniobras anunciadas hace tiempo.
Se ha realizado la combinación del tranvía de Bar
celona á Gracia por el paseo de este nombre, con el
tranvía de Circunvalación. Días atrás empezaron las
obras de empalme. Los enlaces se verificarán: uno en
el cruce del paseo de Gracia con la Ronda, y otro en
la plaza de Palacio. En consecuencia, se verificarán
expediciones desde Gracia, por la Rambla, hasta la
plaza de la Paz; desde Gracia hasta la Ronda de San
Pablo, y desde Gracia hasta la plaza de Palacio por
la Ronda y paseo de la Industria.
En el segundo piso de la Delegación de hacienda
se halla expuesto al público, desde ayer y por tér
mino de ocho días, de nueve á doce de la manana, el
repartimiento del actual ano económico para esta ca
pital y su Ensanche, á fin de que los contribuyentes
puedan formular las reclamaciones que estimen opor
tunas.
En el concurso celebrado para elegir el mejor Dic
cionario biográfico de escritores catalanes, anunciado
por la Junta de la Exposición, se han presentado
tres trabajos optando al precio ofrecido, cuyos lemas
son: I.° «Sobran datos, pero falta tiempo»; 2.° «A
la memoria de mi padre», y 3.° «Para formar bi
blioteca es conveniente antes tener b bliografía».
Ayer ha debido inaugurarse en el edificio cons
truido ex profeso, el Congreso jurídico.
Cinco son las charangas francesas que se han ins
crito hasta lo presente para tomar parte en el certa
men musical. Es de suponer que antes de terminar
el plazo senalado se inscriban otras bandas.
Deben de quedar ya colocados en la Sección Ar
queológica de la Exposición los preciosos objetos
antiguos que posee la Real Audiencia, esto es: el
frontal de San Jorge, el terno de terciopelo de Ve
necia, carmesí y oro, con tiras bordadas, la estatuita
de plata de San Jorge, un misal del siglo xvt y un
relicario. Asimismo estarán ya instalados á estas
horas, en la citada sección, los siete interesantísimos
«Libros de pasantía» del Gremio de plateros de esta
ciudad, que posee la Diputación provincial y de
donde sacó el difunto barón Davillier los datos y no
ticias más importantes de su obra sobre la orfebrería
en Espana.
MADRID.
NOTICIAS GENERALES.—El 27 del próximo
pasado agosto se alteró el orden en la fábrica de ta
bacos de Alicante, resultando contusas varias opera
rias y habiendo necesidad de administrar á una de
ellas los últimos Sacramentos. Poco después quedó
restablecido el orden.
En la corte produce estragos la difteria, por lo que '
las autoridades han tomado heroicas disposiciones
para atajar el mal.
El gobierno ha entablado negociaciones con la
Santa Sede para la reducción el..1 clero de las Cate
drales. El ministro de Gracia y Justicia cree im
practicable la reducción de diócesis por danar á las
poblaciones y no haber salido de proyecto desde 1851.
Según se desprende de unos telegramas publicados
por un diario local, en Roca Punta, cerca de Fuente
rrabía, hace pocos días los carabineros sostuvieron
un nutrido tiroteo con varios contrabandistas que
trataban de introducir fraudulentamente fardos de
Francia. De la refriega resultaron dos muertos y al
gunos heridos, perdiendo, además. los contraban
distas, diez ódoce prisioneros.
El mi:Ircoles último se celebró en Cádiz una nu
merosísima reunión de representantes de todos los
partidos políticos y de todas las clases sociales, acor
dando pedir al gobierno protección para los intereses
marítimos de aquella provincia. En la propia ciudad
y en el mismo día se cerraron las tiendas, se suspen
dieron las funcionesde los teatros y se hicieron otras
demostraciones de desagrado con motivo de la adju
dicación de los cruceros á una casa de Bilbao.
El ministro de Fomento ha mandado á la firma de
la Reina Regente el real decreto concerniente á las
marcas de fábrica con objeto de defenderá los indus
triales contra las falsificaciones.
Se esperan en Madrid algunas comisiones de Cádiz
con objeto de pedir protección al gobierno para los
intereses de aquella provincia.
La escuadra espanola sigue siendo muy festejada
en todos los puertos extranjeros en donde echa el
ancla. En Tolón, último en que ha tocado, ha sido
recibida por las autoridades y por la población con
las mayores muestras de simpatía y se han celebrado
grandes fiestas en su honor. Para la noche de ayer á
hoy se preparaba un gran baile á bordo del acorazado
Conmine, para el que se habían repartido unas
5 o o invitaciones.
EXTRANJERO.
FRANCIA.—Sabido es el modo absoluto como
Boulanger ha condenado al parlamentarismo en ge
neral y á la Camera en particular. La institución y
los diputados han sido medidos por el mismo rasero.
La primera, según aquél, es viciosa, y los segundos
ineptos. Con tal régimen y tales personas es impo
sible hacer cosa de provecho. De ahí el programa:
«Disolución y revisión:» disolución para desembara
> ALIMENTO PARA LOS NINOS < Desayuno para los Senoras y los Jóvenes
IPA-11...A. robustecer a los Iffirlos ylas personas andeblesdel pecho,
del estómago 6 que sufren la Ciorósts ó la Anemia, el mejor ymas
agradable desayuno es el títscatiou'r de los dit.a..13E5, alimento
nutritivo y reconstituyente de Delangrenier, de Paris.
DEPOSITOS EN TODAS LAS PRINCIPALES FARMACIAS.
576 LA ILUSTRACION. N. 409
zarse de los diputados, revisión para deshacerse del
régimen parlamentario. Al decir del nuevo elegido
por el Norte, esta operación previa de escombra
miento debe preceder á toda otra acción política, ya
que de lo contrario nada puede dar buen resultado.
Actualmente hay reunidos en las costas de Pro
venza catorce acorazados. tres cruceros y unos treinta
torpederos. Descontando los seis acorazados y los tres
cruceros de la escuadra de evoluciones del Medite
rráneo, institución permanente, resulta que la movi
lización ha aportado ocho acorazados, cuatro cruceros
y veintiocho torpederos. La concentracción se ha efec
tuado con el mayor orden y celeridad. Han empezado
lae maniobras.
El representante de la república francesa en Roma
ha entregado al subsecretario de Estado de Italia la
contestación del gobierno francés á la última nota de
Crispi referente al asunto de Massuah.
INGLATERRA.—El s5 del corriente aparecerá el
libro del doctor Mackenzie, en Londres y en Ale
mania simultáneamente: costará 1 peseta 75 cén
timos y llevará este título: Federico el Generoso y
sus médicos. El libro estará dividido en tres partes y
se imprimirán de él soo,000 ejemplares.
ALEMANIA.—En Constantinopla reina viva in
quietud entre los oficiales y empleados alemanes que,
mediante un sueldo estipulado de antemano, se ha
bían puesto al servicio del gobierno turco. Durante
los primeros anos los tales disfrutaron de verdaderas
prebendas, ya que los sueldos eran espléndidos y el
Banco otomano, encargado de satisfacerlos, los pa
gaba á toca teja. Todo se hacía á la alemana: el ser
vicio en los ministerios y en el ejército; pero todo ha
pasado, y el Banco otomano, que no era sinó man
datario del Tesoro, hace cuatro meses no apronta un
céntimo ni á los principales empleados alemanes,
que en vista de lo sucedido exigen fabulosas garantías
para renovar su contrato, á lo cual se muestra muy
poco inclinada la Puerta. La opinión pública, que
sabe han terminado siempre por tal modo las rela
ciones de la Puerta con los empleados extranjeros
que los sultanes se han complacido en contratar su
cesivamente en la Europa occidental, ha acogido el
desenlace sin la menor sorpresa.
El rey de Grecia llegó el 27 de agosto próximo
pasado á Berlín. siendo recibido en la estación por
los empleados de la legación de aquel país. El rey se
ha alojado en el palacio real; pero no vió á Gui
llermo II, que por la manana del mismo día partió
para Pillnitz, hasta el siguiente.
ITALIA.—Crispi ha regresado á Roma. Pretén
dese que este ministro está preparando una nueva
nota respecto al asunto de Massuah.
El príncipe Amadeo re encuentra actualmente en
Rimini, cuartel general del 2." cuerpo de ejército,
para tomar la dirección de las maniobras.
El rey llegó el martes último á Forli.
El Papa permanecerá en Roma mientras los inte
reses de la Iglesia así lo exijan.
RUSIA.— Próximamente van á empezar las gran
des maniobras en el gobierno de Kherson, en pre
sencia del zar. Las tropas que tomarán parte en ellas
ejecutarán sus movimientos según las reglas estable
cidas en tiempo de guerra y por vías férreas, y tam
bién funcionarán el correo y el telégrafo militares.
Reina en San Petersburgo grande emoción, á
causa de haberse descubierto una nueva conspiración
contra el zar. Once personas, entre ellas tres mu
jeres. han sido detenidas en las cercanías del pa
lacio imperial, y se les ha encontrado encima bombas
cargadas de dinamita. Se han efectuado otros arres
tos, pero todavía no se sabe nada exacto respecto á
la organización de la conspiración. El gobierno
guarda reserva sobre el particular, é intercepta los
telegramas que hablan de ella.
BARCELONA:
Imp. de Luis Tasso Serra, calle del Arco del Teatro, núms. at y 23.
Iteeervadoeloederechos de propiedad artigar* y literaria.
~
e3 PARA TENER LA BOCA <‹*
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31
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la boca y 7.0 fortalecer los dientes y muelas dando vigor á las encías que
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litalmente saludable é higiénica. 1
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Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Ilustración, La. No. 409 (2 sept. 1888) |
| Descripció | Conté il·lustracions i gravats. Informació complementària del títol: Revista hispano-americana |
| Matèria | Informació general -- Revistes |
| Títol addicional | Revista hispano-americana. |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1888 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : [s.n.], 1880 -1891: (Impr. de Luis Tasso). Año 1, no. 1 (7 nov 1880) - año 12 no. 530 (31 dic. 1891) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1843887~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
| Productor | Ardiaca |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | 32 cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | No. 409 (2 sept. 1888) |
| Transcript | LUIS TASSO-EDITOR-BARCELONA 11,6111575 ¦ra e PRECIO EN TODA ESPANA: 1 UN NÚMERO, 25 CNT.—UN ANO, 1 3 PTAS EUROPA, ASIA Y AFRICA.—UN ANO, 25 FRS, n'ores sobre Pnvs. 1.6ndres Flarnburro. HISP 00%15 eniCAD 13ucp, TODAS LAS leas-ako 4nA 2 Setiembre im-curiero 409 cf.IIç lb*); LOS PRECIOS EN CUBA, PUERTO-RICO, FILIPINAS Y NACIONES DE AMÉRICA, los fijerAn loe seSorw COMIESPONSALIES. El tomo empieza en 1.° de Enero y termina en 31 de Diciembre. - - , RUÍNAS DE LA CATEDRAL DE SEVILLA, DE FOTOGRAFÍA REMITIDA POR D. A. RODRÍGUEZ. 562 LA ILUSTRACION. N.° 409 SUMARIO: TEXTO: En la costa del Cantábrico, por D. 7osé Znineta.—La luz eléctrica. —La Exposición Universal de Barcelona, por D. Antonio García Llansó.—Barchilón, por D. Ricardo Paltna.—Imposible, poesía por D Yuan de Dios Peza.—Lo que es el talento, por D. Manuel 7osé Pérez.—Viaje al Río de La Plata (continuación), por Ensillo Daireaux—Variedades.—Libros recibidos.—Nuestros grabados.— Historia de la semana.—Anuncios. GRABADOS: Catedral de Sevilla: aspecto de las ruinas.—Nueva York. Efectos de la tempestad de la noche del 4 delpróximo pasado agosto en la ofi cina de la «Unión telegráfica occidental'.— Genoveva.—Rompi miento.—La marca.—E1 corral. En la costa del Cantábtico. 'Fíen. me seria concretar la emo ción inefable sentida á mi llegada á la playa del Cantábrico. Fué algo parecido á la vaga zozobra que agita el corazón del inexperto estudiante al pasar por.vez primera los umbrales de ur. baile de máscaras en el cual se espera tropezar desde el primer instante con fa aventura se ductora que nos hace temer y desear al mismo tiempo 'allá en sus fantaseos la ilusión virgínea: el rumor magestuoso de las olas sonó en mis oídos como el ruido de la locomotora al penetrar en la estación de París, cuando se aborda por vez pri mera la gran metrópoli, repleta, en nuestro sentir, de todo lo grande, lo maravilloso, lo encantador que haya podido sonar en sus afanes la codiciosa mente humana. El mar en toda su imponente majestad, el mar de las galernas espantables, el mar de la pesca privilegiada, el mar Cantábrico en suma, conteniéndose en esta sola frase todo un prenado de presentimientos de lo sublime; hé aquí la expresión imperfecta de las ideas que relampagueaban en mi cerebro espe rando apuntara el primer día que había de amanecer para mí en las playas favoritas de la aristocracia espanola. Bien sabía ya, ?ni cómo podía ponerlo en olvido por un solo instante? que mirando al mar, miraba al Norte, por consiguiente que los arreboles de la aurora habían de colorear el cielo á mi derecha, del lado donde se ocultaba entre la bruma el fuerte de San Sebastián; pero no he de disimular, aún á trueque de aparecer como ignorante, la sorpresa desagradable que el ver tal cosa en mí produjera. !Cómo! ?Era posible que el astro del día no surgiera encendido y rubicundo en la misma dirección en que se levanta donde tantas veces le he contem plado en nuestro poético Mediterráneo? Dígolo con toda sinceridad. Explayando la mirada en la inmensa superficie con la avidez insaciable de quien ha permanecido, mal de su. grado, diez y ocho días mortales -sepultado en el fondo de angosto valle, no podía acostumbrarme á que el sol no vi niera á herirme de frente con sus rayos, y por lo mismo á que no trazara ancha, lu minosa franja rielando en la inquieta pla nicie. Será efecto de la costumbre 6 nó: ello es que visto el mar iluminado desde la tierra, aun en mitad del día, se tenía, para mi vista, con las tristes notas de la luz poniente. En estas condiciones el aire no aparece tan diáfano, el mar se me antoja ceniciento, el cielo se ostenta como empa nado, y la atmósfera, saturada siempre del vapor acuoso que en cantidad tanialalbti sas aportan y las cordilleras cantábricas detienen con su altura gigantesca, es más propicia á la lluvia que á los espléndidos días; no hiere, nó, la imaginación por modo tan risueno corno el mar latino, como el mar por excelencia de la civilización, como el mar Mediterráneo. Y cuenta que por rara excepción, todos los días que en la costa me he detenido, el Cantábrico asemejaba tranquilísimo lago, según se explanaban mansamente por la suave pendiente de fina arena las ondas casi imperceptibles senalando las rítmicas mareas con su incesante movimiento. Pero el observador más superficial echará de ver, por mil indicios, que esto debe de ser lo anormal, cuando se considera la estruc tura de la costa y la situación de las villas que la pueblan. Dudo que en toda la extensión de la di latada costa el navegante descubra desde su barco ninguna población situada al des cubierto y fácilmente abordable. Todas ellas, ó bien se destacan en lo alto de abruptas y casi inaccesibles penas, que caen sobre el agua cual si fueran cortadas á pico, ó bien, y esto es lo más frecuente, se esconden por entre las dobleces del terreno en la desembocadura y á lo largo de alguna ría, cuyas aguas engrosadas por el flujo, le sirven de abrigado puerto. En el fondo de conchas en las cuales el mar penetra por brechas abiertas quizás al em bate repetido de las olas, pues no otra cosa indican las rocas carcomidas y desgastadas que todavía se sostienen formando los diques de tales puertas naturales, suele ser donde se ocultan las playas propias para los banos. Así está situado Ondárroa, y me fijo en Ondárroa por ser un pueblo de los pocos que conservan su propia é indígena fiso nomía. Estrechado por montanas que se adelantan enhiestrs hasta el mar, abrién dose desde la salida del pueblo en anfitea tro, sus casas se miran en el Cbilla, apre tadas porialta de espacio, empinadas hasta llegar á quinto y sexto piso, obligando con ello á las demás á que se encaramen por detrás, sin dejar holgado trecho para la calle, por ver si pueden asomarse por en cima de sus afortunadas vecinas y gozar cual ellas del favor de ver llegar cotidiana mente las barcas pescadoras. Porque Ondárroa vive por modo exclu sivo de la pesca. En todos los balcones se ven de ordinario, asemejando pintorescos colgados, los trajes de hule amarillos y parduscos puestos á secar después de haber servido para la faena dura y peligrosa del valiente pescador que los viste. Galernas repentinas les sorprenden con frecuencia sin permitirles la menor defensa. La braveza de aquel mar tempestuoso no consiente la vela latina tan elegante, tan atrevida, tan apropiada para orzar de punta al viento; sólo permite la vela cuadrada acompanada de complicado cordaje, nece sitada de una mayor solidez en la embar cación, desarmada para luchar contra vientos contrarios como no sea describiendo sesgosinterminables, en los cuales se pierde más camino que no se gana. A la caída de la tarde es espectáculo grato esperar la arribada de las barcas que aportan al muelle el fruto de sus afanes. Unas montadas por algún anciano y seis ú ocho fuertes muchachos de J4 anos arran can de las redes las sardinas, muy pare cidas á brunida plata por lo relucientes: otros sacan de sus senos, en abundancia rara, las merluzas de gran tamano y las langostas que exigen más arriesgada pesca. Por aquellos días llegaban los más esfo -- zados marinos del país, ausentes desde hacía sesenta días en la pesca del atún para obtener mezquinas ganancias no pro porcionadas ciertamente á las privacio nes sufridas durante tantos días cornoestán sujetos á una dieta pura de bacalao, y á los riesgos corridos en frágiles barcas por un mar tempestuoso de suyo. La campana del gremio llama á la su basta desde el instante en que hay cantidad suficiente de pescado para celebrarla. Acu den presurosas buen golpe de mujeres, sin que falten algunos curiosos atraídos por la novedad del espectáculo. Todos ocupan sus puestos en dos bancos semicirculares dis puestos en medio de la sala con números bien marcados en los respaldos de cada asiento. En el centro se levanta una á ma nera de urna cubierta de sendos espejos en todas sus caras. El subastador exclama desde la presidencia: «Mil sardinas á 28 reales... á 27... etc.» De pronto se oye un sonido metálico: es que un comprador oprimiendo con el codo un botón de que están provistos todos los sitiales ha hecho caer de la urna una bola cuyo número re vela al subastador exclusive mente quién es la persona que se ha quedado con el millar de sardinas, y asísucesivamente. Todo pasa en medio del silencio más solemne: nadie diría que la escena pasa en una subasta celebrada entre pescadores. De allí el pescado se remite en borriqui llos á los establecientos de barios ó demás puntos de verano, 6 bien queda para las dos fábricas de conservas, por cierto muy sabrosas, que con marca francesa una de ellas, trabajan únicamente para el mercado de América. El aspecto "de la población es pobre. ?Cómo no, si á estas desmedradasindustrias sólo hay que anadir la existencia de tres ó cuatro astilleros consagrados á la cons trucción de barcas de madera? Al pasar por delante de uno de ellos no pude menos de sonreirme cuando me dijeron, como yo alabara unas faluas muy finas y elegantes que de los pintores recibían la última mano, que estaban destinadas al estanque deMadrid. Con todo y ser pobre, el pueblo realiza verdaderos milagros. No hablemos ya de las magnificas carreteras que parten para el interior y las costas de Oriente y Po niente, porque en todas las provincias vas congadas es proverbial el lujo en las vías de comunicación. Ahora mismo, y valga como paréntesis, completa ya la red de carreteras, empieza en gcan escala la cons trucción de ferrocarriles económicos. No há mucho tiempo ha construido el Ayun tam.•.ento de Ondárroa un espigón mag nífico, cuyo coste no baja de veinticinco mil duros. Con subvención del Estado se em prenden actualmente las obras del muelle, cuyo valor no es fácil apreciar. ?Qué po blación de igual número de habitantes N: 409 LA ItUSTRACION. 363 podría hacer lo mismo en el resto de Es pana? Ello, como es natural, se explica fácil mente. Sabido es que las provincias vas congadas no tributan directamente al Es tado, sino que contribuyen mediante tantos alzados satisfechos por las respectivas Di putaciones. Cubierto por cada Ayunta miento el cupo que le corresponde para saldar sus cuentas con laDiputación, puede hacer de su capa un sayo y tiene en el im puesto de consumo, no cobrado, general mente, por administración sinó por con trato, manantial abundoso para subvenir á sus necesidades administrativas. Raras ve ces se ha de acudir al reparto; por consi guiente es ilusoria la contribución territo rial que tan gravosa se nos hace en las demás provincias. Como no sea en los ex pedientes cursados en Madrid, no se usa papel sellado. Por lo que dice á Ondárroa, su cuota para la provincia es insignificante, puesto que la Diputación de Vizcaya es de las más ricas, gracias á los cánones que la devengan las numerosas y abundantes minas de hie rro que en su jurisdicción son beneficiadas. Los mercados, los derechos de pasaje por la ría, que son fuentes de ingresos nada escasos que, sumados á los referidos de consumos, colocan á las arcas municipales en situación holgada, sobre todo no siendo muchos ni costosos los servicios prestados. En muchos de éstos, todos los referentes á marina, cuenta el Ayuntamiento con el concurso del Gremio de Pescadores, espe cie de sociedad de socorros mutuos, para socorro de enfermos é inválidos, que se alimenta con un tanto por ciento cobrado del producto de la pesca de los asociados. La concha de Ondárroa, con tener playa excelente, es poco concurrida de banistas, si ya no es de los que se hospedan en la Fonda de Arrigarri, cuya terraza, material mente suspendida sobre el mar, se destaca á una altura considerable, y los que habi tan en Saturrarán, grupo de cinco fondas ocultas !unto á la misma arena entre los repliegues de la montana. Sin embargo, el movimiento no cesa un punto. Largas líneas de casetas azules y amarillas siguen á todas horas el nivel de las mareas em pujadas unas por los baneros, arrastradas otras, las más capaces, por sosegadas yun tas. La algazara de los chiquillos, el entrar y salir del agua de las senoras y caballeros con sus anti estéticos trajes, los vendedo res de perseves, sabroso marisco más en tretenido que alimenticio, los barquilleros mariposeando alrededor de los ninos con sus ruletas portátiles, apenas bastan á dis traer la atención de la imponente majestad que siempre acompana al mar para el hombre sensible á los espectáculos de la naturaleza. Lequeitio, Mobrico, Deba, Zozaya y par ticularmente Zaraus son puntos favoreci dos por la moda. En todos ellos hay que admirar suntuosas quintas de recreo rodea das en su mayor parte de esos jardines á la inglesa cuya terrible uniformidad ha inva dido ya todos los paises. Detengámos un momento para tributar un aplauso á Motrico por su monumento (siquier sea de escaso valor artístico), al inmortal Churruca su_ ilustre hijo, y ala bernos como es debido á Guetaria, que se prepara á honrarse tributando igual dis tinción á El Cano. San Sebastián nos aguarda con su fama de perla del Cantábrico, por ser residencia veraniega del todo Madrid, y permítasenos frase tan disparatada en gracia á la bre vedad. Es ciudad completamente nueva. El bulevar la divide en dos, una antigua, si así puede llamarse, estando construida toda dentro de este siglo, y otra novísima, flamante de hermosos edificios y anchuro sas calles. Es de admirar la policía urbana ciertamente irreprochable y el servicio de tranvías que permite ver la población en poco tiempo y sin gran dispendio. San Sebastián es ciudad puramente de verano. Para alojar los catorce ó quince mil forasteros que bullen por sus calles y paseos, la ciudad entera se convierte en una inmensa casa de huéspedes. Pocos son los propietarios que no se reducen á las habitaciones altas alquilando las demás amuebladas. Nada en su aspecto revela la capital de vida propia. Diligencias que lle gan atestadas de viajeros, coches que vie nen y van de la estación coronados de mundos, maletas y toda suerte de equi pajes; trenes de lujo; paseantes y foraste ros que en las aceras de los cafés toman refrescos, al estilo de Francia, ó bien for man corros junto al kiosco del bulevar enterando de la conversación á los circuns tantes, según hablan á gritos como tienen por hábito los madrilenos. De tales grupos y de los paseantes en derredor se distin guen perfectamente á la hora de la música las personas del país tanto por los trajes y las maneras como por el sitio escogido para rodar esa eterna noria que constituye la forma obligada de paseos en nuestras capitales. Bien se echa de ver á la legua que la caída de las hojas deja á San Se bastián convertido en suntuoso cemen terio. Su mayor encanto consiste en la parte consagrada manifiestamente á los foraste ros, en el paseo de la Conchay en el Casino. Es este un edificio vastísimo decorado con todos los recursos del lujo más refinado, templo consagrado al placer tal como lo entiende la buena sociedad. Juego, lec tura, baile, conciertos, gula, todo tiene allí su culto espléndido. La espaciosa te rraza es punto de cita para confabulaciones de políticos y discreteos de enamorados. Aunque tiene nombre de casino no es so ciedad en la cual se exige presentación; basta tomar un abono 6 pagar la peseta de entrada para tener derecho á los goces y á las emociones que mediantibus illis se en carga de proporcionar una empresa consti tuida al efecto. Claro es que para los plebeyos y los desconocidos sólo están reservadas las apa riencias. So pena de pecar de entrometidos, los que estamos en este caso, no podemos saber el mundo de intrigas y misterios que palpita entre aquella caterva de elegantes por lo menos de hombres y mujeres ves tidos á la moda. Reservemos su revelación á los iniciados. En el Casino como en el Paseo de la Concha casi desaparece lo que las brisas marítimas pueden tener de regeneradoras y el paisaje de seductor: la sociedad con sus fueros y exigencias se impone en todas partes. Dentro del agua, verdadera mu chedumbre banándose: en la playa, doble y aun triple fila de apretadas casetas; por el muelle, que constituye el paseo, todos los ociosos y entre ellos elegantes senoritas con sendas servilletas de hule á la espalda para secar la undulante cabellera; en úl timo término, dominando el conjunto, una línea de casas blancas, de pizarra sus teja dos y con terrazas en la planta baja, donde se lee, se conversa y hasta se come: siem pre la vida social con todas sus exigen cias. Actualmente, como espectáculo indígena en todo su apogeo, puede citarse el juego de pelota. La Corte asiste á los trinquetes, los diarios consagran largas columnas ha blando de golpes sublimes y de juegos inspirados, y de una serie de términos técnicos que no he podido retener: se cru zan apuestas cuantiosas y los nombres de los pelotaris son citados á la par y con el propio entusiasmo que pudieran Frascuelo y Mazzantini. No hay población chica ni grande en las provincias que no tenga su magnífico fronto en el cual se celebren fre cuentes partidas. Los precios de localida des y entradas son elevados, y han de serlo puesto que los jugadores se contratan por cantidades no pequenas. Ojalá cundiera una diversión tan idónea para favorecer la agilidad, el vigor y la destreza del cuerpo. Nada perderíamos en que la boina susti yera, como va sustituyendo entre las se noritas, al pavero y al peinado de pan y toros. JOSÉ ZULUETA. 1. La luz eléctrica. Se ha dicho que antes de inventar Edison su luz incandescente, se hicieron diversas tentati vas para obtenerla con el hilo de platino: en efecto. en 184 r, un inglés, Federico de Mo leyns, combinó una lámpara con espiral de pla tino, encerrada en un pequeno globo de cristal, y para aumentar el brillo de la luz, se hacía caer sobre el metal, grano á grano, carbón pul verizado. Esta clase de lámpara duraba muy poco. En 1845, J. W. Starr, de Cincinnati, autor de notables obras de filosofía, obtuvo del gran filántropo Peabody cierta suma para emplearla en la construcción de una lámpara por incan descencia, en la cual estuviese reemplazado el platino por carbón, dentro de un globo de cris tal en que estuviese hecho el vacío. El carbón, suficientemente calentado, producía una luz hermosa, y como estaba en el vacío, no había oxidación, y por consiguiente, no podía consu mirse el carbón; Starr presentó su lámpara en Inglaterra á varios físicos y muy especialmente á Faraday, é instaló un candelabro con 26 lu ces, como símbolo de los 26 Estados de la Unión, aumentados notablemente después. La lámpara Starr obtuvo ruidoso éxito en Londres, regresando el autor á América con el fin, sin duda, de pedir á su protector Peabody nuevos recursos para proseguir su empresa; pero falleció en la travesía, cortando así la muerte sus fundadas y halagüenas esperanzas. Su companero de viaje, King, trató de sus tituir á Starr con la prosecución de la empresa, y al efecto obtuvo un privilegio de invención, -pero, falto de recursos, tuvo que abandonar su Šš4 LA ILUSTRACION. N: 409 RUINAS DE LA CATEDRAL DE SEVILLA, DE EIDTWRAFÍA REMITIDA POR D. A. RopRiGuéz. N. 409 LA ILUSTRACION. 565 566 LA ILUSTRACION. N.' 409 proyecto. La lámpara Starr ó King, si bien no se consumía sinó muy lentamente, tenía el in conveniente de que experimentaba una continua disgregación de partículas carbonosas, que en suciaban el cristal del globo en que estaba en cerrado el carbón, y el foco se destruía tam bién prontamente; casi tan pronto como en la lámpara de Federico Moleyns. En 1849, otro inglés, llamado Pétrie, aban donó el carbón para volver á emplear el-metal, sólo que en vez de acudir al platino, como sus antecesores, utilizó el iridio ó sus aleaciones, aun todavía menos fusibles que el platino. Posteriormente, en 1858, M. Changy hizo funcionar varias lámparas de platino. jobard, de Bruselas, anunció entonces, en són de triunfo, que había obtenido la divisibili dad de la luz eléctrica, pero bien pronto se puso en claro que Changy no había hecho sinó co piar á sus predecesores, con la sola diferen cia de que el hilo de platino lo había dis puesto en forma de espiral cerrada, feliz dispo sición ensayada también por Edison y aplicada por M. Lontín. Pero la lámpara Changy llevaba consigo, como dice muy bien su autor, el pe cado original, pues el platino se fundía ó se cortaba rápidamente. Durante veinte afros apenas si se volvió á ocupar nadie en las lámparas incandescentes, y en 1879 se volvió á emplear de nuevo el carbón por el ruso M. Lodeguine, que inventó una nueva lámpara con filamento de carbón, lám para que fué llevada á Francia por M. Kosloff, obteniendo por ella su ilustrado autor un pre mio que le fué concedido por la Academia de Ciencias de San Petersburgo. La luz de Lode guine resultaba muy hermosa, pero desgracia damente se rompían con facilidad las uniones de los filamentos de carbón con los hilos de platino á que estaban unidos, y la luz se apa gaba con frecuencia. También tenía esta lám para el inconven;ente de resultar cara. Los ensayos verificados con el ródio para la obtención, en buenas condiciones, de la luz in candescente, resultaron infructuosos, lo mismo que otros diversos experimentos practicados después para evitar la disgregación del metal bajo las elevadas temperaturas á que había que someterle, y para impedir la pérdida del calor por irradiación. No era, por lo tanto, el camino practicado por otros el que le tocaba seguir á Edison, y emprendió una serie de nuevos experimentos, para obtener un filamento de carbón de la re sistencia y de la ductilidad del platino. Ya des esperaba casi de conseguirlo, cuando cuentan que un día, encendiendo un cigarrillo de papel, ob servó Edison que el papel, desembarazado de sus cenizas, producía un filamento de carbón muy resistente, lo cual le sugirió la idea de ex perimentar con el papel carbonizado. Al efecto ensayó con todas las clases de papel que le fué posible, fabricó además papeles especiales, en tre los cuales el más notable era labrado con un algodón escojido que se obtiene de ciertas islas de Charleston, algodón que da un papel muy homogéneo y notablemente rígido, y que des embarazado, como el platino, de los gases con tenidos en su masa, adquiere una elasticidad y una tenacidad muy notables. Sin embargo, ocurría con el nuevo carbón obtenid) por Edi son, que cuando pasaba por él la corriente eléctrica, se alteraba el brillo de la luz y la in candescencia carecía de fijeza. Edison halló en seguida la razón de todo esto, en la desigualdad del papel; pues sabido es que los filamentos son, en el papel, unos más densos que otros. dedicándose, en vista de esto, á obtener una clase que estuviese exenta de esa desigualdad de fibras. Se utilizaron y ensayaron todas las cortezas de madera que pudieron hallarse, para lo cual se envio á buscarlas á la China, al Japón, á las Indias y al Brasil. Un distingui.lo botá nico, M. Segador, exploró en busca de esas cortezas los Estados Unidos del Norte, y des pués marchó á la Habana, donde fué atacado por la fiebre amarilla. Enseguida fué reempla zado por otro. Trozos de madera y de plantas ' diversas obstruyeron al poco tiempo el labora torio de Edison, llegándose á considerar, como la más superior, la fibra del bambú, en vista de lo cual partió para China M. Moses con el encargo de adquirir todas las noticias que pu diese sobre todas las especies de bambú que acostumbrasen á trabajar los chinos. Edison pudo conseguir por fin una colección de bam bues que, sometidos á diversos experimentos, le dieron á conocer una especie particular de bambú cuya fibra llenaba completamente sus deseos. En la Exposición de París de 1881 es tuvieron expuestas en considerable número las muestras de las diversas clases de bambú que habían sido sometidas á los experimentos de Edison, y muestras también de los filamentos obtenidos por medio de ingeniosas máquinas descortezadoras, que separan las fibras y las reducen al espesor que se desea con regularidad y perfección extraordinarias. !Considérese cuántos y cuán grandes esfuer zos no necesitaría Edison para vencer las difi cultades que dejamos apuntadas! En 1875 se hicieron por Khon nuevas ten tativas, ceincidiendo casi con ellas las verifi cadas por M. Bouliguini y por M. Sawyer en 1876. En estas nuevas lámparas se emplea en vez del vacío el ázoe, tratando de vencer así la dificultad que ofrece siempre el mantener el vacío en aparatos que al parecer están herméti camente cerrados, sin que pueda haber la segu ridad de que no lo están en efecto. M. Jablochkoff dedicó también su fecunda inventiva al perfeccionamiento de las lámparas incandescentes, y en 1878 hizo diversos ensa yos, llevando al rojo blanco algunos trozos de sustancias refractarias, lo cual tenía el inconve niente de que para hacer pasar una corriente por bloques muy resistentes había que darle una gran tensión, resultando de esta circuns tancia y de otros defectos de que adolecía la lámpara de jablochkoff, que ésta gastaba mu cho, daba poco rendimiento en luz y los blo ques se volatilizaban pronto. Se ve, pues, que á pesar de que los más sa bios físicos se habían dedicado á descubrir el medio de hacer práctica la luz incandescente, y que á pesar de que algunos habían estado á punto de tocar la meta de sus aspiraciones, hasta que M. Edison no tomó por su cuenta la resolución del problema, éste ha permanecido envuelto en una serie de dificultades que á veces llegaban á parecer insuperables, ocurriendo que de las lámparas las unas no sostenían el vacío y á las otras se les rompían los carbones, se fundía el platino ó el iridio, ó el costo á que resultaba la luz en las más, era demasiado ele vado. Dedicóse, pues, Edison con su extraordinaria actividad, á vencer, como acostumbraba, todos los obstáculos, y repasó todos los inventos de los que antes que él habían tratado el asunto. Teniendo en cuenta Edison que el platino aparece en los minerales qu'e le contienen aleado con otros metales, el paladio, el rodio, el iri dio, el osmio y el rutenio, y que si el platino se funde á una temperatura de 1,800 á 1,900 grados, el rodio y el iridio funden un poco más allá aun de tan excepcional temperatura, se pro puso someter á la prueba de fusión dichos dos metales, pero estos se presentan tan rara vez en el mercado, que no puede conseguirse el ad quirirlos, ni aun á peso de oro, y si bien esto hubiese sido un obstáculo para otro cualquiera, para Edison nó, puesto que necesitándolos, y siendo posible obtenerlos, no podía prescindir de ellos, ni podía titubear, sobre todo, si en esos metales creía entrever una solución. Al efecto escribió al más célebre geólogo de los Estados Unidos, para que le enviase una mues tra de rodio, y como era casi imposible obte nerla, contestó el geólogo á Edison con cierta ironía, ((que de buena gana le enviaría rodio para millares de lámparas; pero que apenas si se encontraría un cuarto de gramo en todo el país.» En vista de tal respuesta, despachó Edi son inmediatamente á uno de sus auxiliares á la Carolina del Norte, en donde ya se habían descubierto entre las pepitas de oro algunos minerales de platino, con orden expresa y ter minante de no volversesinó con algunos kilógra mosde rodio, de osmio, etc. , cualquierc que fuese su costo. Cincuenta obreros se dedicaron en seguida á sondear el suelo, siendo para ellos todo el oro que encontrasen, pero con la obli gación de entregar todos los minerales de pla tino que pudieran obtener. Dos meses más tarde tenía M. Edison en su gran laboratorio varios kilógrarnos de rodio, de los cuales envió enseguida uno el célebre geólogo que le había negado la posibilidad de obtener arriba de un cuarto de gramo, diciéndole: «La divisa en Menlo-Park es: todo lo puede el que quiere.» Si Edison triunfó ó nó, los resultados que obtuvo lo proclaman. La Exposición Universal DE BARCELONA. XXIII. LA SECCIÓN PORTUGUESA. No tratamos de inquirir las causasque hayan con currido para que el reino lusitano se halle tan defi cientemente representado en la primera Exposición Universal espanola: limitámonos á lamentar que no figure en la forma completa que le corresponde por su riqueza y producción, y que con mal acuerdo no haya aprovechado esta ocasión propicia para dir á conocer sus simpatías por Espana. Otros pueblos, situados en más apartadas regiones y careciendo de los lazos ó vínculos que pueden unir á dos Estados tan íntimamente ligados por la his toria, por sus comunes aspiraciones, por sus glorio sas conquistas coloniales y hasta por el idioma, han acudido solícitos, enviando cuanto poseen y contri buyendo con su particular esfuerzo á aumentar la importancia del primer Certamen espanol, la pri mera manifestación de la acti‘ idad y la riqueza de nuestra patria. Alegase como excusa disculpable la concurrencia de los principalemstablecimientos industriales á la Exposición Nacional de Lisboa, inaugurada recien temente y los incidentes que surgieron al comienzo de las obras de nuestro Concurso; pero estas mismas ó parecidas causas no han servido de obstáculo para que otros pueblos situados en apartadas regiones hayan hecho cuanto les ha sido dable para hallarse dignamente representados y expresar, por tal medio, los deseos de establecer ó solidar lazos que pueden llegar á ser provechosos para ellos y para Espana. Sentimos vivamente que un Estado amigo, casi hermano, ya que debemos considerarle como un pe dazo de la patria espanola, cuya producción es tan semejante á la nuestra, no pueda demostrar con la exhibición de cuanto bueno y notable posee, su im portancia é indiscutible valer. Pero ya que por des gracia no podemos prodigar nuestros aplausos, la mentamos la deficiencia de la sección portuguesa, dejando la responsabilidad de los poco lisonjeros juicios que han de emitirse al visitarla, á los que de bían haber prestado su apoyo á la idea y contribuido. utilizando los poderosos medios de que podían dis poner, á su completo desarrollo. Portugal sostiene con Espana frecuente y activo comercio, por cuyo motivo son estrechas é íntimas las relaciones que unen á ambos pueblos. Adquiri mos del vecino reino varios y numerosos artículos, entre ellos, cánamo, maderas, parafina, estearina, cloruro de sodio ó sal común, corcho, pescados, ma riscos, minerales, frutas, vinos, cueros, pieles, es parto, enea, mimbres, paja fina, ganado mular, se millas, pipería, etc., que representan un valor de ocho millones de pesetas aproximadamente, de los cuales corresponden más de un millón á los vinos. N. 409 LA ILUSTRACION. 567 En cambio exportamos, trigo, centeno, ajos, pi mienta, corcho en tapones, plomo, tejidos, lana, pa nos, maquinaria, pipería, fosforita, papel de fumar, ganado caballar, vacuno y de cerda, pieles, vinos, et cétera, que alcanzan anualmente la suma de más de 30 millones de pesetas, de los que corresponden á las Lanas 7.000,000 de pesetas. Panos 5oo,000 Corcho. 2.500,000 Ganados 17.000,000 Vinos. . . . . 2.000,000 La sección, formada por un limitado número de instalaciones, ocupa el testero posterior de la primera nave. En ella figura la de diversas clases de.abonos expuestos por la Companhia Real Promotora da Agricultura Portugueza, cuya presidencia desem pena el príncipe D. Carlos. El capital de la Sociedad asciende á siete millones de pesetas y las treinta y tantas muestras que se hallan expuestas en un ele gante templete, demuestran el buen deseo que anima á la Junta Directiva para contribuir al fomento de la agricultura. Expónense abonos químicos y animales, propios para los vinedos, arrozales, olivos, árboles frutales, cereales, granos, etc. Augusto Pinto presenta muestras de bonitos mo saicos y losetas para pavimentos, bien elaborados, que demuestran el adelanto alcanzado en esta indus tria, y los Sres. Montenegro y C.', de Oporto, una variada y hermosa colección de mármoles. l.a Companhia das Aguas das Pedras Salgadas expone una variada colección de aguas minerales, y Carlos Relvas y Fonseca y C. presentan, respectiva mente, una completa exposición de varias fotográfías obtenidas por medio de diversos procedimientos, en las que se notan buenos ejemplares que en nada des merecen de los que se obtienen en las galerías de las principales capitales de Europa. A pesar de ser muy importante la producción vi nícola de Portugal y de sus colonias, sólo figuran dos instalaciones con muestras de vinos. La de A. Te neira y C.', de Lisboa, y la de Margiochi, cuyas marcas son bastante conocidas. Los aceites hállanse representados por las instala ciones de A. Gil, de Estremoz, y la de José Augusto, de Pania, en las que figuran muestras dé clases superiores. Anselmo Franco y C.', exhibe aceite de galache, que fabrica en el establecimiento que posee, en gran des cantidades, ya que alcanzan la cifra de 10,000 hectolitros anuales, y José Clemente Pinto, un com pleto muestrario de pastas para sopa y conservas alimenticias. A lo expuesto se reduce la sección portuguesa. Nuestro deseo hubiera sido dedicar mayor espacio á la resena de sus instalaciones ó á la descripción de algún producto especial ó notable, pero como existe una limitación y la ausencia de todo objeto que des cuelle sobre los demás, nos convertimos, muy á pesar nuestro, en sencillos narradores. ANTONIO GARCÍA LLANSó• Barchilón. (ORIGEN TRADICIONAL DE ESTA PALABRA.) DON ANDRÉS A. SILVA, - literato venezolano. Ni el diccionario de la Real Academia, en su última edición, ni otro alguno de los diversos que he ojeado y hojeado, traen la palabra bar chilón, muy familiar en Lima. Y sin embargo, pocas son las voces que mejor derecho que ésta podrían alegar para merecer carta de naturali zación eri la lengua de Castilla. Tuve, hace cinco anos, el honor de proponerla á la Real Acade mia, que si bien aceptó más de doce de los pe ruanismos que me atreví á indicarla, me des airó, entre otros, el exculpar, tan usado en nuestros tribunales de justicia, el adjetivo ple biscitatario, empleado en la prensa política de mi tierra, y el verbo panegirizar, que no con trasta ciertamente con el verbo historiar que el diccionario trae. Por mucho que respete los mo tivos que asistieron á mis ilustres companeros para desdenarme estas y otras palabrillas, no quiero callar en lo que atane á la voz barchi lón. Ella tiene historia, é historia tradicional, que es un otro item más. Paso á narrarla. 1. Siete anos eran corridos desde que los albo rotos, provocados por la intemperancia del vi rrey Blasco Núnez y las ambiciones de Gonzalo Pizarro y de los encomenderos, tuvieron fin en la memorable derrota de Xaquixahuana ó Sax sahuaman el 9 de abril de 1548. El vencedor, don Pedro de La Gasca, ahorcó vencidos, como quien ahorca ratas, encareciendo el precio del cánamo y haciendo del verdugo el más laborioso de todos los oficios. En cuerda y azote se gas taba maese Juan Enríquez, verdugo real del Guzco, un dineral, y los emolumentos del cargo no eran para compensar derroche tamano. Pedro Fernández Barchilón, natural de Cór doba, en Espana, fué uno de los pizarristas con denados á muerte, por haber militado, como cabo de piqueros, en la companía del bravo Juan Acosta. Ajusticiado Gonzalo y sus tenientes Carvajal y Acosta, dejóse para el siguiente día la ejecu ción de Fernández Barchilón y de otros prisio neros caracterizados. Deudo de nuestro personaje debió ser un don Luís Fernández Barchilón, cura del valle de Moquegua, que impuso á sus feligreses, bajo pena de excomunión, el compromiso de contri buir á prorata é costearle los cigarros, el café y el chocolate. Trescientos pesos al ano gastaban los moqueguanos en satisfacer las tres premio sas exigencias del cura de almas, amén de los gajes parroquiales y de cuatro mil duros en que se calculaban los diezmos y primicias. De socalinas de esta especie se halla sem brada nuestra historia colonial. Hasta el tesoro público era pagano de los vicios de los podero sos. Así, por ejemplo, fué el Perú quien ga lardonaba á las queridas del cuarto virrey conde de Nieva sus amorosas complacencias. Y para que á mí, que soy hombre más serio que el principio de un pleito, no me tomen los lec tores por calumniador y embustero, ahí van dos partiditas copiadas, al pié de la letra, de los li bros de las cajas reales, y autorizadas por Pe dro de Avendano, secretario de la Audiencia de Lima. 1A dona Julia de Salduendo, que es tan verde como un alcacer florido, trescientos pesos de renta cada ano por una vida. A dona Leo nor de Obando, que vive en la ciudad de los Reyes, y tiene una hija de buen donaire y am bas son bien verdosas y gente menuda, tres cientos pesos de renta por una vida.» Estas y otras lindezas del virrey, que por mu jeriego tuvo tristísimo fin á inmediaciones de la que hoy es plaza de Bolívar y antes fué de la Inquisición, las encontrará el lector en las interesantes Relaciones de Indias de nuestro amigo Marcos Jiménez de la Espada. Digresión á un lado, y sigamos con el cabo de piqueros. Parece que no era Fernández Barchilón hom bre de gran coraje, sinó de los que hacen ascos á la muerte; porque, puesto en capilla aquella noche, acongojóse á punto de tener pataleta como una dona Melindres. Auxiliaba á los sen tenciados el padre Chávez, religioso francis cano, quien movido á lástima por el llanto y ex tremos del cabo de piqueros, fuese á la Gasca y pidióle encarecidamente que conmutara la pena impuesta á ese pobre diablo de rebelde. —Tanto valdría, senor gobernador, ahorcar á una liebre--dijo el fraile. —Si es tan mandria ese belitre como su pa ternidad lo pinta—contestó La Gasca—haré mosle merced de la vida, y que vaya á servir á las galeras de su Majestad á ración y sin sueldo. Casi enloqueció de gozo Pedro Fernández Barchilón cuando el Franciscano le comnnicó que quedaba salvo de hacer zapatetas en la horca. No se limitó á este servicio el buen padre Chávez, sinó que, llevándose á su celda al favo recido, le proporcionó recursos para que se fu gase del Cuzco. Barchilón anduvo á salto de mata por la provincia de Angaraes hasta 1554, ario en que su protector consiguió que el virrey lo indultase de la pena de galeras. San Juan de la Frontera ó Guamanga (hoy Ayacucho) fué fundada por los capitanes Fran cisco de Cárdenas y Vasco de Guevara, tenien tes de D. Francisco Pizarro. Primitivamente se hizo la fundación el 7 de marzo de 1549, en el lugar llamado Quinúa; pero, en 25 de abril de 1540 se trasladó al sitio actual, atendiendo á lo frío, lluvioso é insalubre de Quinúa. Dióse á la fundación el nombre de San Juan, en memoria de la batalla de Chupas, ganada por los realistas contra los rebeldes que capita neaba Almagro el Mozo. El nombre de Fron tera nació de que el inca Manco, con sus hues tes, ocupaba á la sazón las crestas de los An des fronterizas á la nueva ciudad. Y en cuanto á la voz Guamanga, refiere la tradición que cuando el inca Viracocha realizó la conquista de ese territorio, dijo, dando de comerá su hal cónfavorito: --i Huamancaca!—iHártate, halcón! Más tarde cambióse el nombre de San luan de la Frontera por el de San Juan de la Victo ria, conmemorando un triunfo de las armas es panolas sobre los vasallos del infortunado Manco Fundado por el Cabildo, de 1555, el hospital de Guamanga, dióse la administración de él á un hombrecillo de cinco piés escasos de talla, rechoncho, calvo, barrigudo, chato y con una cara siempre de pascuas. Este hospital disfruta de la prerogativa de tener cinco días fijos, en el ano, para que los enfermos que logran la fortuna de morir en uno de ellos, vayan derechitos al cielo sin pasar por más aduanas, salvo que sean escribanos, para los cuales no hay privilegio posible. No hay tradición de que al cielo haya entrado ninguno de ese gremio. El administrador era nada menos que Pedro Fernández Barchilón, el antiguo soldado de Gonzalo Pizarro, quien llevaba su caridad hasta el punto de atender personalmente á las más groseras necesidades de un enfermo. —fflarchilón!- -gritaban los enfermos, fami liarizados con nuestro bonachón émulo de San Juan de Dios, y él no se hacía esperar para aplicarle un cister al necesitado. Y como no siempre sabían los enfermos el nombre de los tres ó dos indios que ayudaban á Pedro Fernández en su caritativa faena, se dió por generalización el nombre de barchilones á los sirvientes de hospital. Del de Guamanga pasó á los de Lima, y á los de Méjico, y á los de toda la América la tina, la palabra barchilón con que se designa á la última gerarquía de sirvientes de hospital. hasta los franceses dicen monsieur le barchilón. Sépalo la Real Academia de la lengua. Lo que al principio fué peruanismo es ya reconocido americanismo. !Gloria á Pedro Fer nández Barchilón! !La caridad inmortalizó su apellido! RICARDO PALMA Imposible. !Me acuerdo cual si fuera todavía! Ninos los dos en el jarditt jugamos en las primeras horas de aquel día. En lenguaje tan dulce nos hablamos que callaron las avc,. de una encina, á cuya fresca sombra nos sentamos. 568 LA ILUSTRACION. N: 409 GENOVEVA, COPIA DEL CUADRO DE ALFREDO FREDERICKS. N. 409 LA ILUSTRACION. 569 - l'1111111:11i 9 I" 1• 91, ;¦ II 1!1IIr1-7, 1111 IL b1111 111:11,11141;, hP 0111 .1.141.11! 1111 111111 tult¦ .......... .. ROMPIMIENTO, COPIA DEI- CUADRO DE W. O. ORCU A RDSON 570 LA ILUSTRACION. N.' 409 !Suenos de la ninez! ?quién imagina que han de vivir lo que las castas rosas que mueren tristes cuando el sol declina? Hablábamos de dichas tan hermosas que nos vimos tan libres en el mundo como en el campo son las mariposas. !En recordar me pierde y me confundo que no hay amor como el amor primero: tan grande, tan secreto y tan profundo! !Qué rostro tan afable y hechicero! !Qué mirada tan tierna y expresiva! !Qué idioma tan sencillo y tan sincero! Todo cambia en el mundo; hoy es altiva y entonces era humilde, tierna y pura; cambióse en tulipán la sensitiva. —Siempre tendrás mi amor y mi ternura, siempre te adoraré cual hoy te adoro me dijo estremecida de Ventura. Besé temblando sus cabellos de oro y vi rodar sobre su faz dos perlas, del alma joyas, del amor tesoro; sobre el húmedo césped vi perderlas, que yo, por miedo de causarla enojos, no quise con mis labios recojerlas. —?Por qué nublan las lágrimas tus oios?— la interrogué con íntima sorpresa, débil cayendo ante sus piés de hinojos. —Hay un presentimiento que atraviesa como un dardo sutil mi triste pecho, !hay una nube que en mi cielo pesa! En horas solitarias, en mi lecho he llorado en secreto, y he sentido por tal dolor mi corazón deshecho. -Dudas de mi pasión?—Dije afligido. —Tu pasión, respondióme dulcemente, morirá con mi nombre en el olvido.— !Ay! yo no pude hablar..., y mudo y ciego, sentí mi triste corazón banado en olas de dolor y sangre y fuego. —Adiós, por siempre adiós, mi bien amado; ?qué mano borrará de mi memoria, las dulces horas que pasé á tu lado?— Y no la volví á oír... !Oh triste historia! sin ella, en el amor, toméme ateo y acallé al corazón, buscando gloria. !Oh sed inextinguible del deseo! dejóme en los desiertos de la ausencia como quedó en la roca Promettro. Nunca pude apartar de mi existencia, ni su imagen, encanto de mis horas, ni su recuerdo, sol de mi conciencia. Surgieron nuevas dichas tentadoras; sobre su carro azul las ilusiones lleváronme á regiones seductbras. en medio de tan locas ambiciones, como se enciende funeraria pira, encendieron su hoguera las pasiones. ?Y realicé mis suenos? Nó.—!Mentira! !Cuánta lágrima oculta he derramado en cada verso que brotó mi lira! Los campos de la gloria me han dejado algunas hojas de laurel marchito, y un corazón enfermo y desdichado. El que vive sonando está proscrito de los encantosdel festín humano y va en su frente el anatema escrito. !Amor de la ninez! !Secreto arcano que alienta el corazón; en él imperas como eterno y augusto soberano! El recuerdo de dichas pasajeras, las horas venturosas de los días que alumbraron mis lágrimas primeras; alienta y vive entre las penas mías como el fuego que oculto se mantiene bajo el gris manto de cenizas frías. Ese recuerdo el ánimo sostiene y en las horas más quietas y calladas !ángel de luz! á mi conciencia viene. !La he vuelto á ver! !Qué tristes sus miradas! ya está su frente mustia y abatida, ya no están sus mejillas sonrosadas. No vaga suelta, en rizos desprendida su rubia cabellera, ni sus ojos llevan la luz del alba de la vida. Desangraron sus plantas los abrojos, la nieve del dolor secó las flores, y marchitó el pesar sus labios rojos. !Oh, supremo dolor de les dolGres! !Quién pudiera volver á aquellos anos de esperanza, de fe, de luz y amores! ?Quién evitar pudiera tantos danos? ?Quién pudiera arrancar de la conciencia tanto dolor y tantos desenganos? Ya perdió la hermosura y la inocencia; yo ya perdí la fe, rico tesoro que ilumina el erial de la existencia. Yo mi pena en silencio la devoro; en plena juventud ella envejece, ella puede llorar; yo... ya no lloro! Y este dolor secreto, crece y crece, pero el árbol, al fin, seco, agostado, llega á abatirse y luego desparece. !Qué amor tan infantil y tan llorado! !Qué dolor tan intenso y tan profundo! !Qué locura de habernos adorado para no ser felices en el mundo! JUAN DE Dios PESA. Lo que es el talento. La perla, según la opinión generalmente aceptada, es una enfermedad del molusco que la acendra: y esa excrecencia es entre las bellas, y aun para los cetros y coronas de los podero sos, uno de los adornos más preciados. El examen químico nos revela, sin embargo, que no es más que cal pura; y su precioso oriente y nítida brillantez son propiedades pe culiares á su formación y crecimiento, aceptado como un hecho el origen que se le atribuye. La poesía, que todo lo idealiza, se ha encon trado en ésta como en otras muchas cosas, con la prosa rastrera que ataja su vuelo por medio de la química. Ya no es la perla una gota de rocío coagulada en las entranas del molusco, ni el engendro de un rayo del sol al través de las aguas; á lo que se ha atribuído también su co lor tornasolado é irisados cambiantes. Aun se dice que en la India la perla se forma artificial mente, introduciendo en el molusco pedacitos de metal ó de vidrio que van cubriéndose poco á poco de la sustancia nacarada. La ciencia ha descubierto, pues, su origen terrenal y prosaico, y la ilusión poética se ha vuelto á las nebulosas á juntarse con la multi tud de sus companeras, ahuyentadas de la tie rra por la electricidad y el vapor; y al diamante se le llama carbón, cal á la perla, y á las rosa das nubes que figuran ángeles ó endriagos, cumulus, nimbus, cirrus, etc., según su figura y posición sobre el horizonte. Ya no hay poesía. La mano de hierro de la industria todo lo normaliza sujetándolo á reglas invariables. A los bosques seculares obra de la naturaleza, con su desorden lleno de atractivos para el observador, opone el parque inglés, con calles rectas como la rigidez de las costumbres británicas, ó como el paso majestuoso y mesu rado del avestruz ó del pavo real, modelo sin duda estudiado por esos insulares para arreglar el suyo Ya las serenatas al pié de las rejas del ado rado tormento, pasaron de moda; y las ninas se preocupan más, si posible es, que las pre visoras mamás, de arreglar su porvenir con la cabeza y no con el corazón. El «cuánto tiene», es la primera idea que asalta á una polla casa dera, y sin que se altere el número de sus pulsaciones finge el rubor lo mismo que la in diferencia ó el enojo, mientras su cerebro se fatiga con sumas y restas. A la verdad, la víscera del cuerpo humano llamada corazón, está casi del todo moralmente anulada. Su misión ha quedado reducida á la de una bomba que aspira y repele la sangre con la regularidad de un cronómetro. Antes se pen saba con la cabeza y se sentía con el corazón; pero suprimid3s hoy los sentimientos, la cabeza asume los dos poderes, y todo lo reduce al cál culo. Este sistema tiene sus ventajas, pero también hay el reverso de la medalla. La matemática es ciencia exacta, convenido; pero los matemáticos son ya otra cosa, y se dice con justicia, que el error es herencia de la humanidad. De aquí proviene el sinnúmero de equivoca ciones que sufrimos en la mitad del tiempo de la vida, y las rectificaciones que nos empena mos inútilmente en hacer en la otra mitad. Tiempo perdido, por más que el talento venga en auxilio de las rectificaciones. El talet.to he dicho, y ?qué será el talento? El orgullo humano ha llegado á pensar y á decir «que es un átomo desprendido de la esen cia de Dios». Y ?qué dirá cuando el talento se emplea en el mal? Entonces, ?será un átomo desprendido de la esencia del diablo? Si la idea se forma en el cerebro lo mismo que la orina en los rinones y la bilis en el hí gado, según afirma el naturalista Vogt, enton ces el talento es producto del sistema nervioso en el cual tiene su asiento, y por lo tanto, tiene razón Broussais cuando dice que el talento es una neurosis; esto es, una enfermedad que, como la de: molusco, es inherente á seres pri vilegiados, por más que sea el privilegio del do lor; pues toda enfermedad trae consigo penas y quebrantos. La sobreexcitación de los nervios suele exal tar el ánimo hasta el delirio; y esa tensión, que en ocasiones hace estallar aquéllos en la forma de la ruptura de un vaso sanguíneo, ó en otra distinta, pero igualmente fatal, es el resultado lógico de una enfermedad á la que se rinde culto, bien lejos de sospecharse los sufrimientos indecibles que causa. Como solaz único á sus dolencias, adornan á veces las frentes de esos enfermos sublimes, coronas que, como las del Cristo, llevan ocultas por las rosas espinas pun zadoras. No sé quién ha preguntado si el genio ó dí gase el talento, aunque no es exactamente lo mismo, no es una fuerza exterior de que el hom bre es irresponsable y quizás inconsciente. Incli nado estoy á creerlo, pues no tiene genio el que quiere, ni es hereditario el talento. Solamente diría yo que esa fuerza ha de ser interior, como sería más natural. Dante, Petrarca, Cervantes, Tasso, Shakes peare, Goéth, Cimarosa, Chateaubriand, Do nizetti, Rossini, Byron, Espronceda, Lamar tine, Musset, Hugo, etc., no han sido tan grandes, ha dicho alguien, sinó por haber so portado vibraciones cerebrales, cuya intensidad era un suplicio. Y César, y Alejandro, y Mahoma, y Napo león, y Bolívar, grandezas de otro orden, fue ron víctimas de la misma enfermedad, y sopor taron análogas vibraciones cerebrales, aunque por razón de su temperamento los encaminaron á distintos fines. «!Ah! !Si yo tuviera talento!» hemos oído decir á más de uno; y á otros:«Ah! !si yo tu viera el talento de Fulano! Qué hilaridad causa esta pretensión, equiva lente á estas otras: «iAhl !si yo estuviera tísico! !Ah! !si como fulano, yo padeciera de epilepsia ó de la gota!» Y esto es poco decir, pues la enfermedad talen to es de nacimiento, y las otras son accidentales. Pero el talento no es una mercancía y no puede justipreciarse. Cuando, como toda enfer medad, hace crisis, produce á veces obras maes tras engendradas por el sufrimiento. En ocasio nes, el exceso del mal aniquila al paciente y la muerte física ó moral es la consecuencia. Por lo general, el dolor arranca quejas ó im precaciones en que se exhala la desesperación, ó las melodías inmortales del mártir resignado; que el martirio es también una bendición, del cielo según Mazzini. Y esas imprecaciones y quejas y melodías, retumban á veces en el mundo, llegando el eco á la posteridad. Pero el error de más bulto- consiste en creer que el talento conduce á la felicidad y á Id for tuna, cuando antes bien es una rémora para obtenerlas. Selgas ha dicho: «Pierde la vergüenza, y tendrás fortuna;» pero poi honor de la huma nidad rechazo esta sentencia tan corta como in cisiva, que no tiene una aplicación absoluta. N. 409 LA ILUSTRACION. 571 Es verdad que si fortuna significa poder y ri queza, puede alegarse que no siempre el poder es honra, y que no toda riqueza es fortuna, pues á algunas riquezas, es preferible la po breza que no amengua, sinó que dignifica aqui latando el carácter. Si el hombre es irresponsable ó inconsciente del talento que en depósito le confía la Provi dencia, bien por los medios materiales de su organismo animal, ó por inspiración divina, su misión en la tierra es extrana á su voluntad, y obedece á un poder superior, llámesele como se quiera, que para el complemento de sus desig nios, ha empapado su espíritu en un fuego de vorador que lo consume. En la felicidad completa se enervaría, y su destino es el viaje eterno del Judío errante, por desiertos sin agua ni flores, por zarzales inter minables que hieren sus plantas, por entre nu bes prenadas del rayo que al estallar le ofuscan sin lastimarle. Siempre adelante, siempre si guiendo la estrella misteriosa que le sirve de guía, invisible para la multitud; siempre solo en medio del mundo que no le comprende, atraviesa por el escenario de la vida como un fuego fatuo desprendido de una tumba, que ha brá de posarse sobre la suya ya abierta, que le espera impaciente. No es el lago apacible de aguas dormidas y trasparentes, bordado por arenas de oro, en donde reciben el calor primaveral el delfín y la sirena, adormeciéndose al cadencioso murmullo de las suaves ondas que levanta la ligera brisa, quejándose al morir en la ribera. No es el aroma de los jazmines en flor, del limonero, de la madre-selva y del manglillo, que embriagan los sentido y convidan al reposo en los calores del ardoroso estío, cerrando lán guidamente los ojos del cuerpo á /a luz, y los del alma al dolor y al recuerdo. No es el canto del ruisenor, ni la monótona melodía de arpas eólias tocadas por genios in visibles, cuyas notas adormecen sin estremecer las fibras del alma, que suspira satisfecha y se extasía en la dicha infecunda. Nó, nada de eso es el genio de brillante au réola, que oculta el horrendo martirio. Es el furente mar que azotado por el hura cán, levanta montanas de plateadas cimas que se deshacen al estrellarse en encontrado giro, para de nuevo alzarse y chocar otra vez como los gladiadores del circo romano: lucha deses perada y eterna, trabajo de Penélope entre lo real y lo imaginario, hoy triunfante y vencido manana, desvaneciéndose siempre, así como en cascadas de espumas las montanas del líquido elemento, la idea que trabaja la mente, unida al sentimiento que c rroe el corazón. Es el grito de desesperación de los condena dos en el infierno, al decir adiós á la esperanza. Es la duda, asiéndose de una última tabla en el naufragio de la fe, con sus vacilaciones y desmayos. Son ansias, delirios, blasfemias, imprecacio nes, lamentos, sollozos, lágrimas, fuego inte rior que consume cuando ya no vivifica, los distintivos del genio. El Paraíso Perdido y La Divina Comedia, El Quijote, Fausto, René, Manfredo y el Diablo mundo, y otras tantas obras inmortales; hé ahí elgenio en una de sus más dolorosas acepciones. Palpitantes de verdad en su expresión, esas obras han sido hijas de sufrimientos indecibles, producidos por vibraciones cerebrales de inten sidad abrumadora. El heroísmo no es el valor de la resignación, sinó el genio. Y la ambición quizás es también genio; pero se juzga de su mérito por los resultados. Hay genios de otro orden. Guttenberg, Fulton, Howe, Watt, Morse, Eddison, benefactores de la humanidad, espíri tus creadores á fuerza de investigación y es tudio. !Genios pacíficos, desconocidos en su aurora, como todo genio, benditos seáis! La posteridad hace siempre justicia, y con bendi ciones premia ya vuestros méritos. El talento aplicado á la industria; hé ahí el progreso. El talento aplicado al estudio moral, intelec tual y social de la humanidad en cuanto se re lacione con sus necesidades físicas ó morales y el desarrollo de las sociedades en sus múltiples faces: hé ahí la ciencia. El talento que hace veces de cirujano, y que descubre como con un escalpelo las llagas de la humanidad, sin curarlas, es la enfermedad-ta lento, es el martirio. Es Larra, que busca el descanso de su alma, agitada por la pasión, en la boca de una pistola. Es Musset, que espera encontrar, como Mür ger, como Heine, en el fondo de la copa, el olvido de dolores, más imaginarios que reales, creados por su genio. Es Byron, espíritu nebuloso y sombrío, fati gando á la Gloria, que entre los terríficos res plandores de una tempestad de rayos, obedece á su invocación, en blasfemias y gritos desga rradores, ó en imprecaciones sublimes en su horror, para acompanarle á la tumba que esco jió en Missolonghi, ofrendando su vida en ho locausto á la libertad. Es Cimarosa, e7; Beethoven, es Donizetti, es Mozart, es Rossini, que en armonías que pare cen robadas al coro de los ángeles, exhalan sus dolores, tiernas á las veces como una melodía, y aterradoras en otras, como el rugido del león ó el bramido de la tempestad. Y sin embargo, con frecuencia decimos: «iQuién tuviera talento! !Cómo fuera yo un ge nio!» Y asimismo dicen algunas mujeres: «!si yo fuera hombre!» Y si fueran hombres, verían que no era ilimi tado su poder como el genio, por lo mismo que se cierne por esferas superiores, llega á sentir, como Icaro derretirse sus alas, y caer á la tierra á palpar la realidad. !Y qué abrumadora es la realidad para los espíritus sonadores! ?Qué es, pues, el talento? Es acaso la enfer medad sagrada, con sus períodos intermitentes, sus desfallecimientos, su convalecencia ó su decadencia y muerte? Si es ella, el ángel exterminador debe com pletar su obra antes de que el corazón se atro fie, antes de que el gladiador, cansado, incline la cabeza sobre el pecho, y declarándose ven cido, espere el golpe de gracia del Tiempo que tenaz lo asecha. Que hiera la frente, mientras, altiva, desafía las tempestades. Se ha dicho que el talento, como la llama, lo purifica todo. Lo que tiene de cierto este aforismo es que el talento, como el fuego, consume al que lo posee. !Ay! y cuántas veces aventadas las cenizas de la frágil arcilla que lo contuvo, van á perderse en la inmensidad de los espacios que vela el Misterio. ?Hacia dónde dirigen entonces EU vuelo esos geniecillos alados,mariposas de brillantescolores que golpean las sienes y cosquillean el corazón? ?Al pararse la máquina vital, se habrá gas tado ó reventado la cuerda? ?O la sustancia etérea que la vivificaba, se escapará del vaso terrenal y errará vagabunda por regiones desconocidas, hasta que en virtud de la ley de la atracción, otra redoma humana vuelva á recojerla? iQuén sabe! y esto es cuanto ha podido con testar el talento. Frecuentemente se confunde éste con la inte ligencia. El talento es un dón sobrenatural con que Dios enriquece á algunos hombres, por inspira ción divina, según unos; ó proveniente de su organismo material, según otros. La inteligencia es el acto de entender, esto es, la facultad intelectual. Y á propósito, voy á copiar algunas de las definiciones de la inteligencia, que, en mi con cepto, son más bien aplicables al talento. «La inteligencia debiera servir de llave de oro que pudiera abrir las puertas de la felicidad, mas, con frecuencia, sólo sirve para abrir las puertas de la desgracia. Casi es preferible el simple instinto... »A Cervantes le sirvió la inteligencia para vivir menospreciado y morir hambriento. Des pués ha aplaudido El Quijote, pero ha sido... después.» «La inteligencia sirve para atormentarse á sí mismo.» «La inteligencia sirve de desesperación á los que la poseen. cuando tienen que alternar con los que carecen de ella.» «La inteligencia sirve para ver un poco más lejos dentro del abismo sin fondo que nos se para de la ciencia.» Y á veces, puede agregarse, la suprema ex presión de la inteligencia, aunque parezca una paradoja, es la carcajada que precede á la de mencia. Queda dicho que las anteriores definiciones son más bien aplicables al talento; y á la ver d id, éste no es otra cosa. sinó una enfermedad nerviosa que, produciendo excitaciones cerebra les intensas, da por resultado á veces y mientras más laboriosa es la crisis, obras maestras, se gún el temperamento del paciente; y en otras ocasiones, que son las más frecuentes; se rea liza al pié de la letra el 111017S parturiens de la fábula de Esopo. ?Envidiaremos todavía á esos pobres enfer mos, víctimas de dolencias insoportables que se tornan huranos é incomprensibles? No sé lo que pensarán los que hayan tenido la paciencia de leer este escrito; mas por lo que hace á mí, yo sí envidio la enfermedad sagrada, y es lo único que envidio yo, sí exclamo: !ah! !quién tuviera talento! !Cómo fuera youn genio! Pitágoras dijo: «Calla, si lo que has de de cir no vale más que el silencio.» Creo sinceramente que las anteriores líneas no valen el papel en que están escritas; pero quód scripsi, scripsi: cúlpese á la poca habilidad del artista por lo defectuoso de la obra. Hé aquí, pasto arrojado á los Aristarcos de profesión, quienes más hábiles para criticar que para hacer, juzgan toda obra literaria con un criterio sui generis, pues que el juicio es sinó nimo de la condenación, según la fórmula sa cramental hoy en boga, entre la mayor parte de los hombres del tanto por ciento, de los ca chivacheros políticos, y de los juzgamundos de oficio, plagas mayores que las de Egipto, con que Dios se sirvió afligir á las sociedades. Esa fórmula es concisa; héla aquí: «la litera tura es fruto de la ociosidad...» !Manes de Espronceda, de Byron y de Víctor Hugo! dejad vuestra morada de paz, y protes tad contra esa blasfemia; y defended á los que, infinitamente pequenos, aguijoneados por la sed de lo desconocido, de lejos, muy de lejos, se guimos, guiándonos por su luminosa estela, á los infinitamente grandes. Si la literatura es el fruto de la ociosidad, eri jamos á ésta un templo cuando es generadora de obras inmortales, de inventos maravillosos para el bien de la humanidad. Los poemas de Horacio levantaron el espíritu en decadencia del pueblo griego, y lo prepara ron para los hechos grandiosos que inmortali zaron su nombre. Newton, Walh, Howe, Watt, ociosos subli mes, han regalado al mundo el fruto de sus observaciones en la soledad y el silencio. Bendita sea la ocios-idad que observa y crea, que difunde la luz y el progreso por todos los ámbitos de la tierra.—MANUEL JOSÉ PÉREZ. 572 LA ILUSTRACION. Viaje al Río de la Plata. (0 TRES MESES DE VACACIONES, POR EMILIO DAIREAUX. primera. El amaestrador grita: «iAdelante, bue yes!» al tiempo que incita al pequeno rebano á penetrar en un corral, para hacerlo salir inme diatamente, acompanando siempre sus voces con pinchazos y por supuesto con el ruido de la campanilla. Al cabo de algunos días basta con que aten la campanilla al cuello de uno de los bueyes, que de esta suerte se convierte en (CONTINUACIÓN.) aguzar el oído, sabe al momento qué quieren de él y acude solícito; el rebano, que le ve, le imita, y todas las familias diseminadas se diri gen entonces, unas al galope y otras lenta mente, hacia el rodeo. En éste es donde por la manana escojen los animales destinados al consumo del estableci miento (la carneada). Dos ginetes se meten N.. 409 poco más ó menos la misma, excepto que el personal es más numeroso. La marca y la castración se efectuan en el rodeo ó en el campo, indistintamente. En el otono, en todas las estancias proceden á la marca de los terneros nacidos durante la primavera. Esta operación no ofrece dificulta des; los terneros, aunque despavoridos, son - , - - - - jefe del rebano, para que sus companeros se agrupen de suyo en torno de él y á la primera voz del hombre efectuen la maniobra indicada. Mientras estos animales vivan, el ruido de la campanilla será para ellos inseparable de la idea de los pinchazos recibidos, y echarán á correr para evitarlos tan pronto lo oigan. Así pues, para hacer entrar al ganado en el rodeo, cuando es necesario, el capataz llama al senuelo, al que sabe siempre donde encontrarlo, ya que los rebanos tienen la costumbre de pacer en el mismo sitio. Aquél da un grito, y el se nuelo, que ha adquirido rápidamente la cos tumbre, cuando ve un ginete en el llano, de (i) Empieza en el número 364. LA MARCA. entre el rebano y abriéndose camino con el pecho del caballo, á no tardar hacen salir el animal designado; entonces lo hacen adelantar hasta corta distancia y le echan el lazo á /os cuernos; el caballo se apuntala de suyo; el otro ginete se apea y de una cuchillada corta los corvejones al buey, al que remata de otra cu chillada en la nuca; luego se le despelleja; el cuero sirve de mantel, y sobre él cortan la carne para después llevarla y suspenderla al aire libre hasta que la han consumido, lo que tarda á las veces hasta quince días, durante los cua les aquélla, gracias á lo seco del aire de la pampa, se amojama, pero rio se corrompe. En el rodeo es también donde escojen á los animales destinados á la venta; la operación es poco temibles; el marcarlos es un día de asueto entre vecinos. En el centro del corral encienden un fuego alimentado con huesos, en el cual se enrojecen los hierros destinados á senalar á las. víctimas. Algunos ginetes y mayor número de peones están desparramados por el corral: los prime ros, armados de un lazo sujetado á la silla, no tienen que hacer sinó cojer al ternero, por de cirlo así, al vuelo y mantenerlo sujeto para que los peones puedan manejarlo, hacerle dar vueltas por el suelo y aplicar el candente hierro en la parte inferior de la nalga. Estas opera ciones se hacen rápidamente, y el animal, aban donado á su espanto, se escapa tirando coces al aire. En ocasiones algún ternero parece que N.' 409 LA ILUSTRACIÓN. 573 rer oponer resistencia, ó ayudado por un entro metido que quiere introducir el pavor y el des orden en la companía, se desprende del lazo y distribuye cornadas que no alcanzan á nadie. Muy distinto sucede con la operación similar que consiste en contramarcar á los animales que ostentan la marca de su primitivo propietario y son vendidos por éste. Siendo la marca por el fuego el distintivo de lapropiedad, el animal que cambia de dueno ha de recibir otra. Entonces no se trata ya de terneros, sinó de rebanos com puestos de animales llegados á la plenitud de su desarrollo, á los cuales es preciso cojer y de rribar para aplicarles nó una, sinó dos marcas: la del antiguo propietario, vuelta al revés y que por su posición anula la ya existente, y la del nuevo propietario, que comprueba la toma de posesión. Nos encontramos aquí en pleno circo, en todas partes existe el peligro, y cada cual debe velar por sí y por los demás; así es que nadie está para chancearse. En efecto, no es raro que después de haberle arroja do el primer lazo que le agarra por los cuernos y el segundo que leen vuelve las patas y lo derriba, el ani mal, sin ser mon taraz, se levante furioso, sobrees citado por la im presión del can dente hierro , y embista á los peo nes. El toro no es el más peligroso; éste se precipita, baja la testuz, da una cornada, de la que se resguar dan los que co rren riesgo, y pa sa; pero la vaca se revuelve contra el enemigo, le per sigue, le ataca de nuevo, y si éste se arroja al suelo para evitarla, con los cuernos lebus ca para voltearlo. En esta tempo rada del ano, ape nas entrada la pri mavera, las ventas están paralizadas; hay que aguardar á que el verano haya pasado por los pastos y los haya madurado. A esta distancia del litoral parece que el aire sea más crudo; realmente el invierno es más ri guroso, y si el verano es más cálido, en cam bio tarda más en llegar. Como se ve, para el ganado no ha pasado aún la hora del sufrimiento; los toros no se han reunido todavía al rebano; pero una vez llegado el momento, lo harán de suyo. Para un rebano de mil cabezas bastan ocho ó diez. Durante este tiempo, en que dichos animales tendrán que llenar su oficio, podrá notarse que viven más avenidos que no Sería de suponer al verles hollar en abril el circo taurino de Sevilla. En este instante los toros han anudado su vida solitaria; se aislan, juntos, del rebano, para pasar el invierno sin más companía que la suya propia. Entonces se les encuentra separa dos, ocultos tras los repliegues del terreno, sa boreando el recuerdo de sus conquistas. No deja de ser curioso el notar que seme jantes costumbres son no solamente propias de los toros de raza aclimatada de antiguo, silves tre, sinó que lo son también de los toros naci dos de padres durham inglés, en establos, y que naturalmente han recobrado aquí las cos tumbres de sus antiguos habitantes ó las here ditarias de raza. El acaso me ofrece un espectáculo sumamente curioso. El invierno castiga con bastante rigor al ganado y hace numerosas víctimas entre los animales viejos ó extenuados. Es lo que acon tece este ano. Como siempre, de trecho en tre cho encontramos osamentas que blanquean ya al sol, restos de animales que han sucumbido recientemente. En el suelo se ve extendido á uno, caído apenas hace algunas horas; sus com paneros habituales, los de la tribu á que perte nece, se congregan á su alrededor y asisten si lenciosos á su larga agonía. Apenas la muerte envara al cadáver, el grupo se aumenta con gran número de animales del rodeo que acuden á ve lar al muerto. Los berridos de esos cuarenta ó cincuenta animales, los unos inmóviles y los otros dando vueltas en derredor del grupo y le cho, exigen una retribución á todo el que se lleva los huesos de las reses sucumbidas en la pampa. La cría del ganado vacuno exige mucha me nos atención que la del lanar: la pasividad cons tituye la esencia de aquélla. Bastan dos hom bres para diez mil hectáreas. El trabajo mayor consiste en aclimatar al ganado, en hacerle ad quirir la costumbre de no traspasar los límites, lo cual exige muchos meses; después basta se guir á caballo, dos veces por semana, cada lí mite, y hacer retroceder á los animales que están demasiado próximos á la línea; por regla general éstos se dan por avisados. En este in menso desierto en el que las propiedades son, hasta donde es posible, catastradas y medidas. personas y bestias conocen perfectamente el linde de sus propiedades. Por más que éste no lo indica cosa alguna, saben, no obstante, que pasa entre esta ó aquella mata de yerba; que el límite extremo, la intersección de las líneas li mítrofes, está en tal sitio, indicándolo con se guridad en la on dulación del hori zonte , y aun le ofrecen á uno acompanarlehasta allí. Bastan para llegar al lugar de si gnado tres ó cuatro kilómetros al galope, y una vez en él, en oca siones se encuen tra un mojón ape nas visible, más bajo que las yer bas, casi siempre un montón de tie rra y en ocasiones un rail levantado; el gaucho no se equivoca ni de un metro. Ahora nos falta conocer la cija del caballo tal cual se practica enlapam pa. Para ello pre cisa que vayamos más lejos á fin de encontrarlo solo en la zona abso lutamente virgen donde está reuni do en grandes re banos casi aban donados á sí mis mos , guardados por algunos hombres que no tienen otra obli gación que hacerlos galopar por propiedades de muchos miles de hectáreas, donde sólo sir ven para dar al suelo virgen un principio de consistencia antes de la llegada de las boyadas. En todas las propiedades empero, y lo mismo en la en que nos encontramos, hay gran nú mero de caballos, cuando menos para las nece sidades del laboreo. La cría la hacen en una semi libertad, sin que por esto se encuentre en la pampa el caballo silvestre propiamente dicho, del que se pagaría á peso de oro un ejemplar, pues este género ha desaparecido. Dicen que medio siglo atrás existia aún; á lo menos había caballos abandonados vueltos al estado salvaje que habían vivido lejos del hombre, solos ó en familia, que se habían reproducido algunas ve ces, pero sin haber perdido por eso de tal modo las costumbres de domesticidad perpetuadas por una larga herencia, que no las recobrasen al contacto del hombre ó á la simple aparición de caballos adiestrados, á los cuales se reunían espontáneamente. - EL CORRAL. vantando el hocic ) hacia el cielo, constituyen un verdadero llanto. Llegado este caso hay que dispersarlos, pues de nó, se quedarían ahí y olvidarían el pasto. El pastor se apea del caba llo y quita la piel al cadáver, abandonando el esqueleto, que no recuerda ya á sus compane ros al amigo desaparecido, á las aves de rapina. Por espacio de anos los huesos del muerto, des parramados por todos los roedores que habrán hecho de la seca carne de éste su alimento, per manecerán ahí, desustanciándose paulatina mente. Un día pasará una carreta conducida por dos de los innumerables inmigrantes venidos de Nápoles, verdaderos traperos de la pampa, que se dedican á la lucrativa ocupación de recojer todo cuanto los hombres dejan perder en estas inmensas soledades. Desde larga distancia divi san, en el suelo, por su blancura mate, los hue sos desparramados, que colocan en su carreta para ir luego á depositarlos en un sitio inme diato á la estación más próxima. Por espacio de mucho tiempo los propietarios no han hecho caso alguno de estos restos, que asumen sin embargo la utilidad de restituir al suelo el fos fato de cal; hoy, más cuidadosos de su prove .72 V • ¦21.• 15'Ir4 /k."1 (Se continuará.) 574 LA ILUSTRACION. N. 409 Variedades. Como una curiosidad extractamos á conti nuación una carta dirigida por un «sabio ex plorador europeo» á un diario francés, en la que dice haber visitado las tribus salvajes de la América del Sur. Hé aquí sus principales párrafos: «Dos pueblos se hacen notar por lo extraor dinario de sus costumbres: los «otomacos» y los «amarizones.» En esta tribu es donde vi por primera vez «geófagos» ó comedores de tierra. Sea por gusto, sea por una depravación de su estómago, es lo cierto que estos indios tragan cierta cantidad de una materia arcillosa, sin que su salud se resienta de ello. Esta tierra la preparan en forma de pasta, que consumen en diversas veces, por la manana y la noche, ó en el trascurso del día. Esta depravación del gusto no procede ex clusivamente de las dos poblaciones citadas; también se observa entre los guranos y otras tribus indias. Aquellas pastas, semejantes á píldoras, las disponen con una especie de greda fina y un tuosa que la hacen hervir ligeramente para darla mayor consistencia. Los «otomacos» y «amarizones» tienen, ade más, una pasión extrana y funesta, que he po dido estudiar personalmente, por el polvo del «niopo.» Este «niopo» proviene de una especie de mi mosa pulverizada, humedecida y fermentadi. Cuando los granos comienzan á ponerse negros, los amasan, los mezclan con otros ingredien tes, no menos exranos y luego ponen la pasta al fuego, donde se divide en pequenos pedazos. Esta sustancia la toman como si fuera rapé en polvo, en cualquiera lugar y á toda hora. A los forasteros se la ofrecen como muestra de amistad. La he visto tomar muchas veces y he obser vado como la toman. Colocado el «niopo», ya reducido á polvo fino, sobre un plato de barro, el salvaje se tiende en el suelo, toma el plato con una mano y con la otra se aplica á la nariz un hueso hueco; luego, al través del hueco, aspira este nuevo género de tabaco, y así permanece hasta que se queda profundamente embriagado. La cabana en que presencié esta escena tenía una apariencia miserable y desnuda. Su techo estaba formado por hojas de palmera, y, abierta por todas partes, dejaba ver suspendida del te cho la «hamaca» de rigor. Flechas envenenadas con el famoso «curare» pendían de uno de los palos; una madre pres taba sus cuidados á un nino, mientras una vieja en un ángulo de la habitación extraía los frutos de una palmera. El «niopo», á lo menos por lo que yo he po dido estudiarle, es indudablemente un ((espas módico» y un «soporífico», aunque no siempre ejerce la misma acción; á veces excita de tal modo á los indios, que la embriaguez les dura algunos días. Entonces rinen, se matan unos á otros y !tristes efectos de su momentánea locura! una porción de cadáveres flotan á poco sobre las aguas del río. El «niopo» lo consumen en igual abundan cia las mujeres, y algunas más frecuentemente que los hombres más fornidos. Esto explica sencillamente el porqué en aquel país sucede con frecuencia que una ma dre da muerte á sus hijos, á su esposo y á todo el que se le pone por delante, mientras se halla enloquecida por los desastrosos efectos del ninpo » s•• CONSERVACIÓN DE LOS CADÁVERES. —Se ha in ventado en Washington un sistema, por el cual se conservarán los cadáveres, y es superior á la incineración, entierro ú otro modo antiguo ó moderno de tratar los restos mortales de la hu manidad. Se ha dado el nombre de Nuevo Mausoleo ó depósito seguro de muertos al nuevo invento. Puede considerarse el nuevo plan como un término medio entre los dos extremos del en tierro ó cremación. En un edificio á prueba de fuego se construyen aposentos ó lugares de ta mano suficiente para admitir un ataúd. Cuando se coloca en uno de estos departamentos el ataúd con el cadáver, se cierra herméticamente la puerta. De estos compartimientos corren tu bos que conducen el aire á los cuartos mortuo rios, y de allí lo hacen bajar, por una presión atmosférica, hasta un horno central más abajo, en donde se consumen todos los gases y flúidos que escapan del cadáver. Se dice que los cadáveres sometidos á este tratamiento quedarán en breve tiempo secos y perfectamente conservados. * El ilustrado Emperador del Brasil D. Pe dro II, acaba de descargarle golpe furibundo á todas esas condecoraciones, con que, á falta de los títulos que da el verdadero mérito, se pavo nean una infinidad de necios, en la creencia de que una cinta, una medalla ó cualquiera otra ba gatela, puede sacarlos de una esfera en que sus ningunos merecimientos los tiene colocados. Hablábase en su presencia en París de la cuestión Caffarel y del vergonzoso tráfico de condecoraciones, y preguntándole un indiscreto si en el Brasil no se había dado el caso, con la mayor ingenuidad contestó: —En el Brasil vendemos las condecoracio nes, pero muy caro, en provecho del hospicio de locos. Gracias á la vanidad humana, ese es tablecimiento es tal vez el más suntuosamente instalado del mundo entero. Nada cuesta al Es tado, y sus recursos aumentan cada ano. Y efectivamente, por las descripciones que he mos leído del hospicio de locos del Brasil, no tiene superior en su género. Luego después agrega con maliciosísima sonrisa: —Esa medida ingeniosa tiene aún la ventaja de permitir conocerse, por la cinta en el ojal, á los locos sueltos. Los periódicos de Berlín anuncian que la fá brica de armas de Oberndorf se ha visto en la necesidad de advertir á la Puerta que suspen derá los trabajos de construcción de los fusiles Mauser, encargados por Turquía, si no se la dan garantías suficientes de pago. De los dos millones de libras turcas que se deben á la fábrica, no la han pagado sinó cua trocientas mil. Un calvo cuya cerencia de pelo raya en lo in verosímil, ha ido á la última reunión en casa de los senores X. El amo de la casa lo encuen tra en su cuarto, con un peine en la mano. —Qué hace usted ahí?—le pregunta riendo. —Trato de reparar el desorden de mi calva. —?Sabes tú á dónde va el agua de los ríos? —Pues, hombre, !al mar! —Pero si todos los ríos desaguan en el mar, Icómo es que el mar no se desborda? —iPareces bobo! ',No sabes que en el mar hay esponjas? Absorben el agua. LIBROS RECIBIDOS. Gula de Barcelona q su Erposición. en catalán, castellano yfrancés, por D J. Pujol y D. F. Dollet. A 1 peseta en to das laslibrerias. Lo quepuede una sor! ja. Preciosa comedia en un acto yen verso, por D. Arcadio M. Azuaga.-Barranquira. El deber, por D. Arcadio M. Azuaga.—San José de Costa Rica. Résumé pratique des traitements da mildiou el de l' an thracnose, par V. Vormorel.—Este, para el viticultor, uti litimo libro, elegantemente impreso en papel glaseado y adornado con numerosos grabados aclaratorios, se vende á 1 franco en Villefranche (Ródano-Francia), en casa de su ilustrado autor, y en la librería de Michelet, París, Quai des Grands-Augustins, 45. Fruta del tiempo. (Versos alegres), porD. Carlos Cano, pre cedidos de una carta de D. Manneldel Palacio.-Véndese á 2 pesetas en las principales librerías.—Forma esta obra un preciosísimo volumen, en el que su distinguido autoe da relevante muestra de sus especialisimas dotes para el cultivo de la poesía. Lean nuestros favorecedores «Fruta del tiempo»; lo merece. Las cercanías de Barcelona. Guía-cicerone descriptiva, es tadísticn é histérica del forastero, flor D. José Fiter é In glés.—En rústica, 1 peseta; encuadernada en tela, pese tas 1'59. De venta en las librerías ykioscos. Nuestros grabados. CATEDRAL DE SEVILLA" ASPECTO DE LAS RUÍNAS. A raíz de la tremenda catástrofe que redujo á escombros parte de la magnífica catedral de Sevilla, el distinguido fotógrafo de dicha ciu dad, D. A. Rodríguez, se sirvió remitirnos dos preciosas fotografías tomadas ad hoc sobre el terreno, fotografías que, gracias á la de ficiencia de nuestro servicio de correos, no llegaron á nuestras manos. Hecha segunda re mesa, bajo faja certificada, por el senor Ro dríguez, hoy, aunque con el retraso debido á lo expuesto, damos, en fotograbado, copia de las mencionadas fotografías, por las que el lector puede formarse idea del destrozo que el de rrumbe ocasionó al grandioso y espléndido templo sevillano, para la reparación del cual se han abierto suscriciones públicas que hasta lo presente han dado un resultado relativamente satisfactorio. El dinero que se necesita para la reconstrucción de lo derruído y el robusteci miento de lo que ha quedado en pié, es mucho, y no poco el tiempo que deberá emplearse en llevar á término las obras. LA ILUSTRACIÓN Se conduele, con Sevilla, de la desgracia ocurrida en su artística catedral y hace votos porque á no tardar puedan los dig nos hijos de la reina del Betis verla de nuevo levantada. Vean ahora nuestros favorecedores los sen tidos términos con que refería la catástrofe El Porvenir, de Sevilla, del 2 de agosto, día si guiente al en que ocurrió ésta: «Son las cuatro y media de la tarde cuando escribimos estas líneas, bajo una dolorosísima impresión. Venimos de la Catedral, de co.dem plar un espectáculo aterrador. Serían las tres y minutos de la tarde, cuando los operarios que trabajan en las obras de res tauración de la iglesia, sintieron caer tierra y algún cascote procedente de las bóvedas, no tando además que algo inusitado estaba ocu rriendo. Dieron la voz de alarma y todos baja ron de sus andamios. Pocos minutos después, y en medio de un ruido tremendo, se hundió la magnífica bóveda del centro del crucera, ó sea aquella donde estuvo el cimborio. La caída debió ser terrible, pues arrastró parte de la bó veda de la segunda nave del Evangelio y otra inmediata á la Capilla de la Antigua. La fuerza con que llegarían al suelo aquellos inmensos bloques, no puede calcularse. liemos visto uno de esos, que tendría de longitud más de siete metros y unos dos de lado, que se con serva casi de pié apoyado sobre un montón de sillans, mampostería, maderas y hierro. El magnífico órgano del lado de la Epístola, lo cortó como si fuera de cera y la fuertísima reja del coro, de hierro dorado, hecha á martillo, la aplastó corno si hubiera sido de papel. Una es pesísima nube de polvo llenó todos los ámbitos de la Catedral, nube que después de una hora de ocurrido el hundimiento aun no había total mente desaparecido. El ánimo más sereno é indiferente se conmo vía ante aquellas ruinas, y exclamaciones de pena, de dolor y de espanto, se escapaban de labios de cuantos corno nosotros penetraron en el templo, admiración del mundo católico y ar tístico y orgullo de todo buen sevillano. La impresión recibida es dolorosísima, y N. 409 LA ILUSTRACION. 575 cuando pasada la primera vista se pensaba en lo valioso de la pérdida y en las dificultades de todos géneros para su composición, solían ex clamar amargamente la casi totalidad de los presentes: ?Cuándo veremos completa nuestra Catedral? Inútil es decir que á la noticia de semejante catástrofe acudieron el Cabildo Catedral, las autoridades, los vecinos más inmediatos y cuan tos tienen en algo las glorias sevillanas, que querían apreciar por sus propios ojos hasta dónde llegaba nuestra desgracia. También acudió en los primeros momentos el dignísimo arquitecto director de las obras, don Adolfo Fernández Casanova, consagrado con alma y vida desde hace seis anos á la res tauración de la Basílica, trabajando noche y día sin tregua ni descanso para impedir su ruina, y que acababa de alcanzar un triunfo tan esplén dido como la sustitución completa de una co lumna, obra de sus profundos cálculos y de su ánimo valeroso y entusiasta. Felizmente para el senor Casanova, su obra de los últimos tiempos ha quedado en pié, do minando la ruina del cimborio, cuyo mal es tado había sido denunciado por él hace más de seis anos. Mientras una de las antiguas columnas no ha podido resistir el hundimiento, la columna nueva ha permanecido incólume, demostrando la capacidad y el talento artístico y facultativo de su autor. El abandono en que se ha tenido durante tanto tiempo á nuestra Basílica y la escasez de recursos que se ha hecho desde hace seis anos, sin poder emprender más que restauraciones parciales é insuficientes, son las causas de la catástrofe que hoy lamentamos.» NUEVA YORK.—EFECTOS DE LA TEMPESTAD DE LA NOCHE DEL 4 DEL PRÓXIMO PASADO AGOSTO EN LA OFICINA DE LA «UNIÓN TELEGRÁFICA OC CIDENTAL.» Durante la horrorosa tempestad que en la noche del 4 del último agosto se desancadenó sobre Nueva York y causó destrozos de consi deración en edificios y buques, acaeció un fe nómeno sumamente singular en las oficinas de la sociedad «Unión telegráfica occidental». To mando por los alambres, penetraron multitud de chispas eléctricas de forma esferoidal, en la mencionada oficina, destruyendo la mayor parte de los aparatos y poniendo en fuga á los em pleados, que despavoridos no sabían dónde dar con su cuerpo. El dibujo representativo de tan singular es cena es debido á uno de los empleados de la «Unión telegráfica occidental,» testigo de visu. GENOVEVA, copia del cuadro de Alfredo Fredericks. Inspirándose en una leyenda alemana, el afamado pintor inglés Fredericks ha trazado de mano maestra el precioso lienzo de que es co pia nuestro grabado. «La reina «Ginebra» (Genoveva), dice la le yenda, está enamorada del joven héroe Laníe lot, y espera que los cortesanos salgan de pa lacio para ver á su amado.» Casada Ginebra con el anciano rey Artús, al que odia por ser demasiado viejo, la infiel esposa y su amante tienen un fin trágico, cuyo presentimiento está ya pintado en el rostro de la reina. ROMPIMIENTO, copia del cuadro de IV. 0. Or chardson. Asaz claramente explica el lema la escena representada en este precioso lienzo para que debamos nosotros hacerlo. El y ella son los ac tores de la tragedia amorosa, y ambos ostentan rostro y actitud tan graves y severos como re quiere el momento histórico. Después, cada cual á solas con su pensamiento y escuchando los violentos latidos del corazón, clamarán por el bien perdido, y recordando que cuando dos amantes rinen y vuelven á hacer la paz. los ángeles y serafines se carcomen de envidia, se buscarán el uno al otro para desvanecer con ojos y labios la nubecilla que se interpusiera entre ellos y el sol de su dicha. HISTORIA DE LA SEMANA NbigteMv BARCELONA. El 8 del próximo pasado agosto se expidió una real orden, referente á la lotería de la Exposición Uni versal, que contiene la siguiente parté dispositiva: t .° Que se encarguen de la venta de los billetes las Administraciones de loterías y subalternas de Hacienda, por la mayor seguridad que ofrecen estos funcionarios; 2.° Que las ventas de billetes que se hagan dentro de la Exposición, á cuyo efecto se per mitirán construir algunos kioscos, sean intervenidas por funcionarios de la Delegación de Hacienda; 3.0 Que los fondos que se recauden sean entregados en el Banco de Espana y en presencia de un funcio nario de la propia Dirección; 4.0 Que una vez cu bierto el importe de los premios con los ingresos, deberán depositarse los ingresos restantes en la caja de la Exposición, siendo esta acción presenciada por un funcionario del Estado; 5.° Si en la víspera del sorteo no bastara la cantidad recaudada para el pago de los premios, el Ayuntamiento quedará obligado á depositar la diferencia en la Sucursal del Banco de Espana; y 6.° Que se encomienda al Delegado de Hacienda de esta provincia la alta vigilancia de las medidas que el Ayuntamiento adopte, poniendo en conocimiento de la Dirección general todo aquello que pueda oponerse al espíritu de la Ley. Rectificando la noticia qué dimos en nuestro úl timo número referen e á los expositores que han con currido á nuestro Certamen Universal, debemos decir que éstos ascienden en la actualidad á 12,13 2. Quedan constituidos los Jurados para los concur sos de bandas y de orfeones y sociedades corales. El primero consta de los senores Barbieri, presidente, y Obiols, Piqué, Campano, Goula y Pena y Goni, vo cales. El segundo está formado del mismo senor Bar bien, presidente, y de los senores Pedrell. Candi, conde de Morphy y Marttnez Imbert, vocales. El senor Armet Ricart es secretario de ambos. Se ha publicado ya el programa de las carreras que en este y en el próximo mes se verificarán en el hipódromo de esta ciudad. En el primer día, 3o de setiembre, se distribuirán premios por pesetas 1,5b0; 1,500; 400; too; 2,000 y 1,5oo. En el segundo día: 3,000; 3,0oo: 3,000, y 2,500. En el tercer día, 3,500; 4,000; 3,500, Y 4.500. Nuestra compatriota la hábil arpista Clotilde Cer da, conocida en el mundo musical, como no ignoran nuestros lectores, con el nombre de Esmeralda Cer vantes, se encuentra actualmente aposentada en el Palacio del duque reinante de Sajonia Coburgo Go tha, por haber aceptado las brillantes proposiciones que éste la hizo después de haberla oído en los con ciertos de Monte Carlo. El senor Duque, que perma neció el ano pasado una larga temporada en aquel punto, en donde se hallaba Esmeralda Cervantes, tuvo ocasión de conocer el talento y la habilidad de esta joven artista, y procuró alcanzar de ella que se estableciese en Alemania. El Excmo. Sr. Capitán general de este Principado salió de Barcelona, el 3i del próximo pasado agosto, acompanado de uno de sus ayudantes y de un orde nanza, para Montpeller, donde debía recibirle el general barón de Berge, general en jefe del cuerpo de ejército allá acantonado, que es el que verificará las maniobras anunciadas hace tiempo. Se ha realizado la combinación del tranvía de Bar celona á Gracia por el paseo de este nombre, con el tranvía de Circunvalación. Días atrás empezaron las obras de empalme. Los enlaces se verificarán: uno en el cruce del paseo de Gracia con la Ronda, y otro en la plaza de Palacio. En consecuencia, se verificarán expediciones desde Gracia, por la Rambla, hasta la plaza de la Paz; desde Gracia hasta la Ronda de San Pablo, y desde Gracia hasta la plaza de Palacio por la Ronda y paseo de la Industria. En el segundo piso de la Delegación de hacienda se halla expuesto al público, desde ayer y por tér mino de ocho días, de nueve á doce de la manana, el repartimiento del actual ano económico para esta ca pital y su Ensanche, á fin de que los contribuyentes puedan formular las reclamaciones que estimen opor tunas. En el concurso celebrado para elegir el mejor Dic cionario biográfico de escritores catalanes, anunciado por la Junta de la Exposición, se han presentado tres trabajos optando al precio ofrecido, cuyos lemas son: I.° «Sobran datos, pero falta tiempo»; 2.° «A la memoria de mi padre», y 3.° «Para formar bi blioteca es conveniente antes tener b bliografía». Ayer ha debido inaugurarse en el edificio cons truido ex profeso, el Congreso jurídico. Cinco son las charangas francesas que se han ins crito hasta lo presente para tomar parte en el certa men musical. Es de suponer que antes de terminar el plazo senalado se inscriban otras bandas. Deben de quedar ya colocados en la Sección Ar queológica de la Exposición los preciosos objetos antiguos que posee la Real Audiencia, esto es: el frontal de San Jorge, el terno de terciopelo de Ve necia, carmesí y oro, con tiras bordadas, la estatuita de plata de San Jorge, un misal del siglo xvt y un relicario. Asimismo estarán ya instalados á estas horas, en la citada sección, los siete interesantísimos «Libros de pasantía» del Gremio de plateros de esta ciudad, que posee la Diputación provincial y de donde sacó el difunto barón Davillier los datos y no ticias más importantes de su obra sobre la orfebrería en Espana. MADRID. NOTICIAS GENERALES.—El 27 del próximo pasado agosto se alteró el orden en la fábrica de ta bacos de Alicante, resultando contusas varias opera rias y habiendo necesidad de administrar á una de ellas los últimos Sacramentos. Poco después quedó restablecido el orden. En la corte produce estragos la difteria, por lo que ' las autoridades han tomado heroicas disposiciones para atajar el mal. El gobierno ha entablado negociaciones con la Santa Sede para la reducción el..1 clero de las Cate drales. El ministro de Gracia y Justicia cree im practicable la reducción de diócesis por danar á las poblaciones y no haber salido de proyecto desde 1851. Según se desprende de unos telegramas publicados por un diario local, en Roca Punta, cerca de Fuente rrabía, hace pocos días los carabineros sostuvieron un nutrido tiroteo con varios contrabandistas que trataban de introducir fraudulentamente fardos de Francia. De la refriega resultaron dos muertos y al gunos heridos, perdiendo, además. los contraban distas, diez ódoce prisioneros. El mi:Ircoles último se celebró en Cádiz una nu merosísima reunión de representantes de todos los partidos políticos y de todas las clases sociales, acor dando pedir al gobierno protección para los intereses marítimos de aquella provincia. En la propia ciudad y en el mismo día se cerraron las tiendas, se suspen dieron las funcionesde los teatros y se hicieron otras demostraciones de desagrado con motivo de la adju dicación de los cruceros á una casa de Bilbao. El ministro de Fomento ha mandado á la firma de la Reina Regente el real decreto concerniente á las marcas de fábrica con objeto de defenderá los indus triales contra las falsificaciones. Se esperan en Madrid algunas comisiones de Cádiz con objeto de pedir protección al gobierno para los intereses de aquella provincia. La escuadra espanola sigue siendo muy festejada en todos los puertos extranjeros en donde echa el ancla. En Tolón, último en que ha tocado, ha sido recibida por las autoridades y por la población con las mayores muestras de simpatía y se han celebrado grandes fiestas en su honor. Para la noche de ayer á hoy se preparaba un gran baile á bordo del acorazado Conmine, para el que se habían repartido unas 5 o o invitaciones. EXTRANJERO. FRANCIA.—Sabido es el modo absoluto como Boulanger ha condenado al parlamentarismo en ge neral y á la Camera en particular. La institución y los diputados han sido medidos por el mismo rasero. La primera, según aquél, es viciosa, y los segundos ineptos. Con tal régimen y tales personas es impo sible hacer cosa de provecho. De ahí el programa: «Disolución y revisión:» disolución para desembara > ALIMENTO PARA LOS NINOS < Desayuno para los Senoras y los Jóvenes IPA-11...A. robustecer a los Iffirlos ylas personas andeblesdel pecho, del estómago 6 que sufren la Ciorósts ó la Anemia, el mejor ymas agradable desayuno es el títscatiou'r de los dit.a..13E5, alimento nutritivo y reconstituyente de Delangrenier, de Paris. DEPOSITOS EN TODAS LAS PRINCIPALES FARMACIAS. 576 LA ILUSTRACION. N. 409 zarse de los diputados, revisión para deshacerse del régimen parlamentario. Al decir del nuevo elegido por el Norte, esta operación previa de escombra miento debe preceder á toda otra acción política, ya que de lo contrario nada puede dar buen resultado. Actualmente hay reunidos en las costas de Pro venza catorce acorazados. tres cruceros y unos treinta torpederos. Descontando los seis acorazados y los tres cruceros de la escuadra de evoluciones del Medite rráneo, institución permanente, resulta que la movi lización ha aportado ocho acorazados, cuatro cruceros y veintiocho torpederos. La concentracción se ha efec tuado con el mayor orden y celeridad. Han empezado lae maniobras. El representante de la república francesa en Roma ha entregado al subsecretario de Estado de Italia la contestación del gobierno francés á la última nota de Crispi referente al asunto de Massuah. INGLATERRA.—El s5 del corriente aparecerá el libro del doctor Mackenzie, en Londres y en Ale mania simultáneamente: costará 1 peseta 75 cén timos y llevará este título: Federico el Generoso y sus médicos. El libro estará dividido en tres partes y se imprimirán de él soo,000 ejemplares. ALEMANIA.—En Constantinopla reina viva in quietud entre los oficiales y empleados alemanes que, mediante un sueldo estipulado de antemano, se ha bían puesto al servicio del gobierno turco. Durante los primeros anos los tales disfrutaron de verdaderas prebendas, ya que los sueldos eran espléndidos y el Banco otomano, encargado de satisfacerlos, los pa gaba á toca teja. Todo se hacía á la alemana: el ser vicio en los ministerios y en el ejército; pero todo ha pasado, y el Banco otomano, que no era sinó man datario del Tesoro, hace cuatro meses no apronta un céntimo ni á los principales empleados alemanes, que en vista de lo sucedido exigen fabulosas garantías para renovar su contrato, á lo cual se muestra muy poco inclinada la Puerta. La opinión pública, que sabe han terminado siempre por tal modo las rela ciones de la Puerta con los empleados extranjeros que los sultanes se han complacido en contratar su cesivamente en la Europa occidental, ha acogido el desenlace sin la menor sorpresa. El rey de Grecia llegó el 27 de agosto próximo pasado á Berlín. siendo recibido en la estación por los empleados de la legación de aquel país. El rey se ha alojado en el palacio real; pero no vió á Gui llermo II, que por la manana del mismo día partió para Pillnitz, hasta el siguiente. ITALIA.—Crispi ha regresado á Roma. Pretén dese que este ministro está preparando una nueva nota respecto al asunto de Massuah. El príncipe Amadeo re encuentra actualmente en Rimini, cuartel general del 2." cuerpo de ejército, para tomar la dirección de las maniobras. El rey llegó el martes último á Forli. El Papa permanecerá en Roma mientras los inte reses de la Iglesia así lo exijan. RUSIA.— Próximamente van á empezar las gran des maniobras en el gobierno de Kherson, en pre sencia del zar. Las tropas que tomarán parte en ellas ejecutarán sus movimientos según las reglas estable cidas en tiempo de guerra y por vías férreas, y tam bién funcionarán el correo y el telégrafo militares. Reina en San Petersburgo grande emoción, á causa de haberse descubierto una nueva conspiración contra el zar. Once personas, entre ellas tres mu jeres. han sido detenidas en las cercanías del pa lacio imperial, y se les ha encontrado encima bombas cargadas de dinamita. Se han efectuado otros arres tos, pero todavía no se sabe nada exacto respecto á la organización de la conspiración. El gobierno guarda reserva sobre el particular, é intercepta los telegramas que hablan de ella. BARCELONA: Imp. de Luis Tasso Serra, calle del Arco del Teatro, núms. at y 23. Iteeervadoeloederechos de propiedad artigar* y literaria. ~ e3 PARA TENER LA BOCA <‹* SANA, HERMOSA Y FUERTE, usen la 11(5) MENTHO INA 31 III N [II LE o Elixir Alemán, del Dr. Gutter, importado y prepara o por el Dr. ANDREU de Barcelona, autor de la Pasta pectoral infalible. 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