No. 80 (7 oct. 1883) |
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Núm. 80. Epoca 2.' Barcelona 7 de Octubre de 1883. Ano III.
e, Ínio,
BARCELONA
.
-
PUNTOS DI DISGIKI01
BARCELONA.
Ea la Administracion, fi,Pino, ee.
las principales librerías.
MADRID.
San Mar., Puerta del Sol, 6, y en cl
resto de Espana y Américas en caza
de todos los corresponsales de esta
Administracion.
SUSCRICIONES Y ANUNCIOS
DEL EXTRANJERO:
GUSTAVO BENTFEL DT
Madrid.
PERIÓDICO POLiTICO JOCO-StRIC ...—Rebaja de es repon roo sobre te
_
Pedidos y reclamaciones Dio Admims•
tracios, 6, Pino,6, Barcelona.
das las obrasque publique la admi.
racion e este erico.
Pue
& giénd á la Admmi
den hacerse las anscriciones desde SE PUBLICA A LO MENOS UNA. VEZ CADA SEMANA nist d p ódi 6, Pino
6. Barcelona.
fuera, riose stra
don y acompanando se importe en LA MOSCA ROJA, númerocorrientecuesta 15 céntimos daspeeeta en toda Espana.— • .—Regalodel Almanaque de la Al»,
senos de correo. liMeda almolutamente prohibido tilo. revendedoresexigieran precio mayorpor ella es Pera '8E3.
PRECIOS ti 8118CRICIO
BARCELONA
Ere. meses.. . 8 R¦
Se. meses..
U. sO.
PROVINCIAS.
mmes.
Un arlo. co
ULTRAMAR Y ESTRANJER
:
NÚMIlo SUELTO CORRIENTE,
OPM.11.10
len Barcelona, 4 CUARTOS
11 nota 1. Imals, 15 CO. de PU.
NUMERO ATRA sino,
ta me Lude, 25 Cénts. de Peseta
1101105 A. L0881118. ESGRIMID
Verificándose la suscridonpor r ano,
pueden obtenersa las v.tajar si
guientes:
SPORT.
Creo que se escribeasí.
Ante tododebo hacer una dedaracion, y es que no sé
loquesignifica esta palabra, por la sencilla razon de que
no conozco el idiomainglés, ni por el forro dolo gra
mática.
—Pues, ?por que tifulet así el artículo? dirán Vds.
—Porqueasí se meha ocurrido, ácausa de serel asunto
de estas cortas letras algo quese rozacon las carrerasde
caballos, que es lo que priva hoy en esta condal ciudad, y
haber visto en diversos periódicos nacronales y extranjeros
que asttitulan la seccion 5 ellasconsagrada.
- No cre. Vds. que voy ádar aquí pruebas de una eru
dicion de que carezco por completo, pero que podria su b,rrhojeando libros, dándoles noticias histórreas de estas
, • orsiones, nitampoco que pretenda reasumir el resulta
-
• skeAos tres dice de carreras, celebradas para inaugurar
el.H.6dromo de esta ciudad; nada de esto. Mi objeto es
trasladar al papel algunosdiálogos cogidosal vuelo el do
mingo al ir al Hipódromoy durante lascarreras.
Sr con ello logro entretener un poco á los lectores, me
daré por satisfecho; más,si por el contrario, les aburro,
con doblar la hoja podrán resarcirse leyendo escritos de
otra índole que quizás les agraden más.
Manos á la obra, pues.
—No empujar, senores, no empujar, que habrá coches
para todoel mundo.
—Verdades que no deberíamos empujar, pero si nulo
hocemos empujar:» otros y nos quedaremos siempre ála
cola.
—Cuidado con el reloj, Ernesto.
—No hay cuidado. Enla duda de si hablad nó conclui
do la huelga de los rateros lo he dejado en casa, y ésta
g.rdada por un mozoque ha sido guardia civil y por un
perro de presa. En estos tiempos todas las precauciones
son pocas, y como meescarmentaron ya una vez._
—Pancracio, tencuidado en quelas ninas no se separen
de tu lado. !Ud Por fin estamos en el coche. Pero, si los
asientos están ya ocupados por individuos que, á juzgar
por el traje, parecencaballeros, aunque su manera de pro
cederlo desdice....
—Senoras, vengan acá, que lescederemos los asientos.
—Mil•gracias. Estos siuque son caballeros finos yaten
tos. Si tuno fuerastan tacano no nos veríamos así, pues
con alquilar un carruaje nos habríamos ahorrado apreto
nes y codazos.
—Y hubiéramos gastado en cambio un punado de duros
que mehacen falta para otras atenciones mas precisas.
—Lasmasas hacerlas bien, 6 no hacerlas.
_ —Eso celo que quería yo, no hacerlas, pues lasdichosas
ear:eras mevan á proporcionar, además de los gastos, al
gen disgusto.
•
—Esperad aquí mientras ;o; á tomar los billetes.
—A juzgar por logrero quehay junto al despacho vi á
ser cosa larga la espora. Si hubiera donde sentarnos. Pero,
. ?por qué no tomas los billetes filosrevendedores?
—Antes meiris sin entrar. No quiero que meexploten,
—?Que dice allí?
—.Cambio de monedas.»
—?Y por qué sehalla aquí ese cambista?
—Porque, para el departamento de la entrada genere/
no hay billetes, y cadapersona que entra tiene que dar lo
pesetita justa. El portero que la recibela mete 00 000 es
pecie de cepillo y entonces no aparato que se llama torni
quete, clá uao vuelta yvhace entrar al que ha entregado el
6bolo.
—?De manera que solo puede entrar uno cada vez?
—Uno solo, y corno el torniquete senala el número de
personas que entran, el recaudador sabe cuantas pesetas
ha de encontrar en el calon.
—Esos franchutes son el demonio. !Vayaunas cosas in
ventan!
.*.
—Allí veo un palo con un rótulo. Dice, áver, déjame
poner los lentes, dice: Pelouse.
—Esto si quelo entiendo. Peromepareceun poco fuer
te eso. Todossabernos dondese tira la pelusa y so se obliga
filas concurrentes á que vayan fi un depósito de pelo.,
meparece á mi....
—Si esto es francés y significa napa 6 musgo, y se
designa al en los hipódromos el campo dmtioado al pú
blico que paga el precio mínimun de los senalados para
entrar.
—Pues, con ponerlo en romance, diciendo «entrada ge
neral,. bastaba. Terrones y polvo si que los hay rueca
;oficia, por lo que veo desde aquí, peroloquees musgo,
ni pintado.
•
• •
—!Pobre hombre! Qué falta habrá cometido para que le
castiguen asídelante de tanta gente.
—?De quien hablaV?
—Deaquel infeliz que está hacieedo canario canspana.
!Qué pomcion tan falsa la suya! Metido entre aquellas ta
blas,de pié y sin poder apoyarse más que con lasmara...
Cada vez que tira de la cuerda temo que vá á dar con su
cuerpo en el santosuelo.
—Mon cher; ?comer» va V.?
—Tres ¦ ien y ?voi, amigo Sportman?
—Charmant y tres !olio.
—3' en suts tres contento. —qoulez•vous aposter cualquecosa avec
-
hejugado cien franca en las apuestas mutuas.
—Pum yo, tengo des petitescartes elelos Book maker
por Soo franm.
—Cepandant si V. quiere apostaron nous dm trancos.
—Fa».
—Pero ?quienes son esos y qué lenguaje el queusan?
—!Ohl Estos pertenecen tía juventud dorada, son la
crema dele higa Bala y hablan lo que será en breve el
idioma espanol, si Dios toleremedia.
—Menudas balanzas lasque están en ese cuarto donde
dice Pesage.
—Estérnonos aquí un rato y veremos pesará los jockeys.
—Esos senores serán los del jurado, ?verdad?
—Sí; pero cállate que ahora van ápmar á un jockey.
—Toma, toma. Y se pesa con la silla de montar sobre
lasrodillas.
—Es para sabertodo el peso que llevará encuno el ca
ballo cuando corra.
—All remiro
—?Esto querrá decir que ya está pesado?
—Así losupongo.
uoeide, esto
• •
—Coma gesticulan aquellos seis prójimos que están de pié sobre otras tantas cilla., y que voces dan; parece que
reganan álos mirones quese hallanen !rente de ellos.
—Diga Y. caballero, y perdone la molestia, ?quiénes son
esosindividuos?
—Son -Book maker.
—!Buch ?nevar! ?Y con qué se come.o? ?Qué hacen
aquí?
—Esperan que los concurrentes apunten algo por alguno
de los caballos que corren. ?Si V. quiere aventurar un
durito?
-
!Guarda Pablo, no megustan los juegos de asad —!Qué carteras tan repletas de plata y de billetes llevan
loa condenados! Serán ricos ?eh?
—Son dependientes de los banqueros cuyos nombres se
leen en la tabla colocada en el palo junto al que cada cual
se halla.
lgerous1.Es decir, directores de algun Banco.
—!Hurral
—1Adelante!
—!Bravol
por Republic!
—Yobe ganado.
—Toma veinteduros. —Voy fi ver cuanto mecorresponde en las apuestas
reúma.
—IVenga chanspagne!
-•--!Por eikencedorl
• •
Y concluyen las carreras, y unos se han divertidoy
otros se han fastidiare, el dinero circuló en abundancia,
Ion cocheros han hecho su agosto; el ferro-carril ha ter ido
aumento de productos; al subir á los coches para el reg.-
so se sufrieron más apretones que fila ida; se discutesi se
aclimataráfino la diversion en Barcelona; cada cual cuen
ta sus impresiones a su familia 6 1 sus conocidos, y yo,
que he marino con exceso refiriendo las arias, hago agur
punto final.—S. S.
SERENATA MARTISTA
Fusionista esta grata
de mis ojos, serenata •
misenojos sin rival?
te diré. !Ay Matee
Con estilo candorosal
liso y llano Nina hermosa,
muyde plano pronto sal.
moraré. ?Estás sorda
Esta noche miliciana?
aloe sales, ?Tu ventana
!ay mis males no hasde abrir?
no hallan fin! Pervertida,
Sal estrella traicionera,
matutina, ?no te altera
bella ondina, mi sufrir?
querubin.
— Yosoy M—ártos:
Nino, escuchas D. Crtstino.
4 La Mosca Roja
!Qué ferino que prosiga
padecer! con mi coi!
No medejes —
que así clame Sagestin_,a
Dame, dame y0 RICabran.;
de comer ya estoy ronco
— de cantar.
Yala Zurda Si me nieges
va maltrecha: tus mercedes,
la derecha bien te puedes
di turron, preparar.
huy —
Son lasdoce.-
que loadmita Túno asomaL,-
la fusion. Laspalomas
— vuelan ya.,.
!Ay morena! Martos huye
?nole ayudas más que presto
á este Judas porque honesto
andaluz? seguirá.
No consientas, •
bella amiga, MERME.
PICADURAS.
No estrafien nuestros lectores quena todo este número
no nos ocupemos de los últimos sucesos ocurridosen Paria
y Madrid al Jefe del Estado.
Tienen pare LeMOSCA tan poca importancia que petar
de los esfuerzos titánicos que hacenlos fusionaas para
dársela no ha de llegas la sangre al rio, porlo tanto lo
consideramos como una chiquillada más, del gabinete Se
gasta y comparsa.
En un examen de aritmética:
—Se pueden sumar cantidades heterogéneas?
—SI senor.
—?Qué ha dicho V.?
—Que si sepueden.
—Pues bien: sume V. diez kilos de rentero, veinte de
apostasías y treinta de injusticias,
—Yaestá.
--Qué ha resultado?
—Un giron.
—Sobresaliente.
Dice el Sr Relegues que con Segaste no va ni coges
monedas de á cincoduros.
D. Víctor ,con qué boca dice V. eso?
!Con alguna boca... manga?
?V.sabe loque ha dicho?
La amistad á un lada y el dinero á otro.
Rectifique V., D. Víctor.
Leemos:
«En los montes de la Rejanosa, término de Algeciras,
tuvolugar un incendio producido poros disparo de cierto
cedidos, habiéndose quemado setecientos alcornoques,,
!Canastos!
Nosotros sabíamos que se mataban dos pilaras de un ti
ro;pero no setecientos alcornoques
!Ojo! zurdos, que donde menosse piensa dispuse un-ca.
sedo,
El justiciero Gireo
se afeitará esta semana,
porqueha notado que muchos '
tele suben áloe barbas.
Claro es que acaba el efecto
afeitándose Incauta.
Han desaparecido de la Delegados de Hacienda de Za
ragoza 95.orto pesetas.
Eso no tiene nada de particular.
Loraro seria que parecieran.
No estará muyhijas el anclarla
Lacoludan, periódico de Jaco, ha sido denunciado.
Estas soluciones.m están viendo todos los dios.
Paciencia, queye vendrán otras... disoluciones.
Se les he hecho saberá los Juzgados, que cuando visi
ten las redacciones de los periódicos delincuentes, vayan
provistos de una camilla y un médico por si hubiese algoo
herido. Aplaudimos estas humanitarias medidas.
Dice un periódico:
. «En la última corrida de toros verificada en Algeciras,
uno dolos espectadores. movido poetaatranque de en
tusiasmo, lanzóal rostro de un diestro cuatro reales en
monedas de á diez céntimos, que le oosionaron variashe
ridas..
Suponemos que los tribunales calificarán esto delito de imprudencia pesetera.
Aseguran que Gomoso
se resiente deyequeo.
!De ja/cecas: que él peca!
!El si que es unjoquecatal
delon”Itlignesir,I.Buriasot, ha caído un rayo mientras los
Hubo varios lisiados á causa del tumulto consiguiente.
Cuando estalle, lector, una tormenta
no te dés mucha prisa
por asistir á misa,
puescae en el templo un rayo y te revienta.
La Delegados de Haciola de Granada, se encuentra
en el mismo estado de ruina que el ministerio.
Proponemos al Sr. Pelayo Cuesta para puntal.
Quizá para eso sirva.
—
Asesenta ascienden los periódicos denunciados, desde
que volvimos á tenerzarandas, ó seguros de incendio.
!Canario, con el ministrode Marina!
Le echaremos la culpa á él.
Honabusgo.¦¦ 0'20 noche. — Gran banquete.—Men
obesa.
Homburgo.— t tito noche. — Van por los postres.—
Mencheta. Homburgo. —lo'? noche. —Han concluido. — Men
chera. Homl,urgo.-1'6 noehe.—Ile tenido un cólico.—Men
acta.
Y port.de Idencheta por equi,
y partes de Mencherá por acá,
y partes de Mencheo por allí,
y parto de Mencheta por allá.
Y todoel mundo con Mencheta topa.
!Nos lo rematé hallar hasta en la sopa!
Los izquierdistas preparan una ruidosa manifotacion
política pase cuando el granZurdo regrese á Madrid.
Enle izquierda es más el ruido que-les nueces.
Comoque esosTormonderruido.
—Hijo, porque vienes llorando?
—!Ay papá, porque mehan suspenso en historia de
Espanal
—Pues qué te preguntaron?
—Que cómo se llamabael Cid Campeador, y yo los dije,
que Arsenio Martínez de Campos. —?Pero niko!...
—!Ay papá que miedo! Mequedas flotarála oral!
TELÉGRAMAS
—Al ministro de Estado
un médico aleman le ha vacunado.
Imprenta La Itenaixense, Xuclá,19, batoal
74
MISTERIOS DEL HOSPITAL
RARRACIORREALISTAPOR pocroa
EMILIO SOLA'
Eran lasdiez y cuarto. Quince ruinun» másy que
daban cautivos, pues el portero tenía la orden seve
rísima de no franquear la puerta á nadie en cuanto
hubiese corrido el cerrojo.
«Por fuerza, continuaba el manuscrito, hube de
aceptar el vaso que me presentó Braulio; pero me re
tiré muypronto, pues ntme conveniaentrometerme
en casa extrana, ni expontanearme mucho con aquel
hombre cuya charla interminable me afectaba los
nervios, amen de que su franqueza para conmigo me
pareció muy fuera de lugar, haciendo tan solo media
hora que nosconocíamos.
vAlgunos dias después, volvió para decirme que la
baronesa de Ceratonia, viuda de Angulo, y su her
mano D. Agapito'deseaban hablarme de un asunto
interesante. Era dasunto, segun me dijeron despues
de habérseme ofrecido amboscon mucha finura y
exquisita galantería, la venta de unos naranjos de mi
huerto, que Braulio había conocido tercie una espe
cie muybuscada, aunque solo los había visto por
cima de la tapia. Arreglado el trato del modo que
quisieron, fuimos á dar una vuelta porel jarcio, ha
nado por el sol oblicuo del ocaso; hablamos de asun
tos de familia, del difunto baron, de Herminia, que
viola en un colegio, pero que aquel dia tenia vaca
ciones y estaba COO ellos en la torre, y muchasCOSES
más. Así caminando nos acercamos al pabellon que
he llamado japonés, y dona Concepcion llamó con
acento carinoso: Herminisl estás aquí?—Mainál con
testó una voz infantil ?qué me quieres?
»Los tres entramos en el pabellon La jovencita
estaba meciéndose en un cilios balancin de Viena;
sus menossostenian un tejido de croché del cual pen
dia un hilo que iba á ocultarseen una cestita depo
sitadaen tierra; á su lado yacía un libro entreabierto.
Herminia no llegaba á los quince anos, pero era una
nina completamente desarrollada como mujer; en su
rostro hermosísimo se marcaban la dulzura infantil,
el ardor de la pubertad y la malicie de las colegialas,
pero todo tan suave, los tonos tan delicados, tan en
armonía con la belleza física, que no pocha repro
Charse nada al conjunto.
»Al verme se sonrojó, porque sin duda creía que
su madre y su tio iban solos; pero no por serle yo
persona enrana me trató con menos serenidad y aplo
mo, como si hablase con alguno de sus maestros.
Luego fijó su penetrante mirada en mi rostro... !Ay,
Dios miol por vez primera sentíme avergonzado y
lleno de despecho al pensar en lascicatrices que afea
ban parte de mi nana. Al lado de aquel ángel hu
biera querido serbello como Narciso; yo no era más
que un hombreflaco, ennegrecido por el sol y estig
medrado por un mal cuyas consecuencias aun no
conocía.
»Llegó el Setiembre, y cuando la vida meera más
agradable en aquellos contornos, observé que la ru
bicundez difusa de la piel nasal, hable crecido un
gran espacio; nuevas escamitas y dmpresiones surgie--
ron sobre y al rededor de las primeras; toda la-Meji
lla derecha se puso reluciente y cálida, formáronse
úlceras irritables y mesobrecogió una melandolía
permanente hija del terror que me causaba aquel
nuevo brote maligno. El doctor Mendoza luchó con
desventaja contra el mal, y apuró toda su preciosa
chácharay sus cuentecitos andaluces para desvanecer
mi tristeza.
«Otro infortunio: estando en cama con estos agu
dos síntomas, vino Brauldo á invitarme para el do
mingo próximo. Hablada celebrarse una gran fiesta
con motivo de que Herrilinia abandonaba el Colegio
para siempre, y la familia convidaba á todos los ve
cinos. Coa cuánto placer hubiera asistido! pero Eran.
lis mismo se convenció, al verme, de que no era po
sible presentarme en reunion alguna, comono fuera
baile de máscaras y velando miespantoso mal conUn
antifaz.
»No obstante me dijo que parlo noche habría
baile en la plazoleta del jardin, y que, si yo queda,
podria ver la fiesta desde su habttacion, sin que na
die lo supiera, puestenia una ventana que dominaba
el fugar destinado á la danza. Yo,deseoso de contem
plar á Herminia, porla cual senda un anlOr tan
grande como imposible, accedí.
»Provisto de mis jemelos de teatro, pasé con Breo
lio por una puerta excusada,ganamos una escalerilla
y subimos al dormitorio de este buen hombre, de
quien todavía noté explicarme el carino que me pro
fesaba y los servicios que me prestó.
«La plazoleta estaba iluminada con farolitos á la
veneciana. En un flacos hablan colocado la orres
la, compuesta de ocho músicos, y al rededor e las
parejas había un círculo de sillas y sillones en que
se sentaban unas veinte personas ricamente vestidas.
Los jóvenes y lassehoritee eran, en su mayor, parte,
conocidos ó parientes de la cesa venidos de Barcelo
na é de lestorres próximas. No se vejan allí trajes
de campo, ni sayas de labradora. El baile era desudo
lucimiento.
allerminia parcelo una palomita blanca, volteando
por entre aquella multitud movediza. Vetarade blan
co y rosa; sus cabellos formabananchas trenzas, y
por todo adorno llevaba, en el peinado,una rosa tam
bién blanca. Yono miréel baile, ni me fijé en nin
guno de los que allí estaban, pum mis jemelos no
podian dejar la direccion de la hermosa criatura.
Recuerdo bien que al principio ella no quería-bailar.
pero su mamá le hubo de advertir algo, pues, con
gran pesar oto, á los pocos momentos un Ovan de
muysimpática presencia la llevó de allí para danzar
un schotts, y tambien recuerdo que la nina bailó
torpemente. Redro salida de un colegio cuya ense
nanza era inercadamente ascética, no podre haber
aprendido esta exigencia del gran mundo.
»Después, Braulío, que no sabia callarse nada, me
dijo que el jóven con quien había bailado Herminia,
era un eaballerito muy mimado de la alta sociedad
madrilena,cuya familia tenía con la de Angula anti
gua é íntima amistad. Lo poco que mis jemelos me
dejaron ver de aquel hombre bastó pura 1100 me for
mase de él una idea desfavorable;paremome todo un
calavera. Mas °Manta me explico Braulio que se
llamaba Eladio Motril...»
—Siempre ese Motril murmuró Vargas pegando
un punetazo sobre la mesa.
—Malos recuerdos tiene pera tí el miserable...
—Cadavez que oigo su nombre, me siento furioso
de coraje, dijo Vargas. Le abomino; y anadiósenten
ciosamente: mucho desearla que no hubieses de mal
decirle tú tarnbien.
—No le temo; loco y encerrado, incurable, propem
esá la parálisis general que aplasta á los alienados,
?qué puede contramí?
—Continúa la lectura; no perdamos tiempo.
«Separado de su familia gastaba alegremente su
fortuna viajando. Entonces vicio en esta ciudad para
concluir su carrera de abogado, carrera que habla
empezado y vuelto á dejar tres veces en seis anos.
»El día ná del propio Setiembre sucedió un lance
que todavía recuerdo con espanto. Habia parado á
la verja de mi casa el coche del doctor Ddendoint,
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Mosca roja, La. No. 80 (7 oct. 1883) |
| Descripció | Continuació de: La Mosca |
| Matèria | Humorisme gràfic -- Revistes ; Humorisme castellà -- Revistes |
| Títol addicional | Periódico joco-serio |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2008 |
| Data del document original | 1883 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : Guillermo Parera, 1882-1884, Año 1, nº 1 (9 abril 1881)-año 2, nº 53 (1 abril 1882) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1845415~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona ; Biblioteca de Catalunya". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
| Resolució | 150 ppp |
| Compressió | JPEG, compressió baixa |
| Definició | 8 bits |
| Característiques físiques | 92 núm. : il. ; 40 cm |
| Història de canvis | Imatge original TIFF, sense compressió, a 300 ppp |
Descripció de la pàgina
| Títol | No. 80 (7 oct. 1883) |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1845415~S10*cat |
| Transcript | Núm. 80. Epoca 2.' Barcelona 7 de Octubre de 1883. Ano III. e, Ínio, BARCELONA . - PUNTOS DI DISGIKI01 BARCELONA. Ea la Administracion, fi,Pino, ee. las principales librerías. MADRID. San Mar., Puerta del Sol, 6, y en cl resto de Espana y Américas en caza de todos los corresponsales de esta Administracion. SUSCRICIONES Y ANUNCIOS DEL EXTRANJERO: GUSTAVO BENTFEL DT Madrid. PERIÓDICO POLiTICO JOCO-StRIC ...—Rebaja de es repon roo sobre te _ Pedidos y reclamaciones Dio Admims• tracios, 6, Pino,6, Barcelona. das las obrasque publique la admi. racion e este erico. Pue & giénd á la Admmi den hacerse las anscriciones desde SE PUBLICA A LO MENOS UNA. VEZ CADA SEMANA nist d p ódi 6, Pino 6. Barcelona. fuera, riose stra don y acompanando se importe en LA MOSCA ROJA, númerocorrientecuesta 15 céntimos daspeeeta en toda Espana.— • .—Regalodel Almanaque de la Al», senos de correo. liMeda almolutamente prohibido tilo. revendedoresexigieran precio mayorpor ella es Pera '8E3. PRECIOS ti 8118CRICIO BARCELONA Ere. meses.. . 8 R¦ Se. meses.. U. sO. PROVINCIAS. mmes. Un arlo. co ULTRAMAR Y ESTRANJER : NÚMIlo SUELTO CORRIENTE, OPM.11.10 len Barcelona, 4 CUARTOS 11 nota 1. Imals, 15 CO. de PU. NUMERO ATRA sino, ta me Lude, 25 Cénts. de Peseta 1101105 A. L0881118. ESGRIMID Verificándose la suscridonpor r ano, pueden obtenersa las v.tajar si guientes: SPORT. Creo que se escribeasí. Ante tododebo hacer una dedaracion, y es que no sé loquesignifica esta palabra, por la sencilla razon de que no conozco el idiomainglés, ni por el forro dolo gra mática. —Pues, ?por que tifulet así el artículo? dirán Vds. —Porqueasí se meha ocurrido, ácausa de serel asunto de estas cortas letras algo quese rozacon las carrerasde caballos, que es lo que priva hoy en esta condal ciudad, y haber visto en diversos periódicos nacronales y extranjeros que asttitulan la seccion 5 ellasconsagrada. - No cre. Vds. que voy ádar aquí pruebas de una eru dicion de que carezco por completo, pero que podria su b,rrhojeando libros, dándoles noticias histórreas de estas , • orsiones, nitampoco que pretenda reasumir el resulta - • skeAos tres dice de carreras, celebradas para inaugurar el.H.6dromo de esta ciudad; nada de esto. Mi objeto es trasladar al papel algunosdiálogos cogidosal vuelo el do mingo al ir al Hipódromoy durante lascarreras. Sr con ello logro entretener un poco á los lectores, me daré por satisfecho; más,si por el contrario, les aburro, con doblar la hoja podrán resarcirse leyendo escritos de otra índole que quizás les agraden más. Manos á la obra, pues. —No empujar, senores, no empujar, que habrá coches para todoel mundo. —Verdades que no deberíamos empujar, pero si nulo hocemos empujar:» otros y nos quedaremos siempre ála cola. —Cuidado con el reloj, Ernesto. —No hay cuidado. Enla duda de si hablad nó conclui do la huelga de los rateros lo he dejado en casa, y ésta g.rdada por un mozoque ha sido guardia civil y por un perro de presa. En estos tiempos todas las precauciones son pocas, y como meescarmentaron ya una vez._ —Pancracio, tencuidado en quelas ninas no se separen de tu lado. !Ud Por fin estamos en el coche. Pero, si los asientos están ya ocupados por individuos que, á juzgar por el traje, parecencaballeros, aunque su manera de pro cederlo desdice.... —Senoras, vengan acá, que lescederemos los asientos. —Mil•gracias. Estos siuque son caballeros finos yaten tos. Si tuno fuerastan tacano no nos veríamos así, pues con alquilar un carruaje nos habríamos ahorrado apreto nes y codazos. —Y hubiéramos gastado en cambio un punado de duros que mehacen falta para otras atenciones mas precisas. —Lasmasas hacerlas bien, 6 no hacerlas. _ —Eso celo que quería yo, no hacerlas, pues lasdichosas ear:eras mevan á proporcionar, además de los gastos, al gen disgusto. • —Esperad aquí mientras ;o; á tomar los billetes. —A juzgar por logrero quehay junto al despacho vi á ser cosa larga la espora. Si hubiera donde sentarnos. Pero, . ?por qué no tomas los billetes filosrevendedores? —Antes meiris sin entrar. No quiero que meexploten, —?Que dice allí? —.Cambio de monedas.» —?Y por qué sehalla aquí ese cambista? —Porque, para el departamento de la entrada genere/ no hay billetes, y cadapersona que entra tiene que dar lo pesetita justa. El portero que la recibela mete 00 000 es pecie de cepillo y entonces no aparato que se llama torni quete, clá uao vuelta yvhace entrar al que ha entregado el 6bolo. —?De manera que solo puede entrar uno cada vez? —Uno solo, y corno el torniquete senala el número de personas que entran, el recaudador sabe cuantas pesetas ha de encontrar en el calon. —Esos franchutes son el demonio. !Vayaunas cosas in ventan! .*. —Allí veo un palo con un rótulo. Dice, áver, déjame poner los lentes, dice: Pelouse. —Esto si quelo entiendo. Peromepareceun poco fuer te eso. Todossabernos dondese tira la pelusa y so se obliga filas concurrentes á que vayan fi un depósito de pelo., meparece á mi.... —Si esto es francés y significa napa 6 musgo, y se designa al en los hipódromos el campo dmtioado al pú blico que paga el precio mínimun de los senalados para entrar. —Pues, con ponerlo en romance, diciendo «entrada ge neral,. bastaba. Terrones y polvo si que los hay rueca ;oficia, por lo que veo desde aquí, peroloquees musgo, ni pintado. • • • —!Pobre hombre! Qué falta habrá cometido para que le castiguen asídelante de tanta gente. —?De quien hablaV? —Deaquel infeliz que está hacieedo canario canspana. !Qué pomcion tan falsa la suya! Metido entre aquellas ta blas,de pié y sin poder apoyarse más que con lasmara... Cada vez que tira de la cuerda temo que vá á dar con su cuerpo en el santosuelo. —Mon cher; ?comer» va V.? —Tres ¦ ien y ?voi, amigo Sportman? —Charmant y tres !olio. —3' en suts tres contento. —qoulez•vous aposter cualquecosa avec - hejugado cien franca en las apuestas mutuas. —Pum yo, tengo des petitescartes elelos Book maker por Soo franm. —Cepandant si V. quiere apostaron nous dm trancos. —Fa». —Pero ?quienes son esos y qué lenguaje el queusan? —!Ohl Estos pertenecen tía juventud dorada, son la crema dele higa Bala y hablan lo que será en breve el idioma espanol, si Dios toleremedia. —Menudas balanzas lasque están en ese cuarto donde dice Pesage. —Estérnonos aquí un rato y veremos pesará los jockeys. —Esos senores serán los del jurado, ?verdad? —Sí; pero cállate que ahora van ápmar á un jockey. —Toma, toma. Y se pesa con la silla de montar sobre lasrodillas. —Es para sabertodo el peso que llevará encuno el ca ballo cuando corra. —All remiro —?Esto querrá decir que ya está pesado? —Así losupongo. uoeide, esto • • —Coma gesticulan aquellos seis prójimos que están de pié sobre otras tantas cilla., y que voces dan; parece que reganan álos mirones quese hallanen !rente de ellos. —Diga Y. caballero, y perdone la molestia, ?quiénes son esosindividuos? —Son -Book maker. —!Buch ?nevar! ?Y con qué se come.o? ?Qué hacen aquí? —Esperan que los concurrentes apunten algo por alguno de los caballos que corren. ?Si V. quiere aventurar un durito? - !Guarda Pablo, no megustan los juegos de asad —!Qué carteras tan repletas de plata y de billetes llevan loa condenados! Serán ricos ?eh? —Son dependientes de los banqueros cuyos nombres se leen en la tabla colocada en el palo junto al que cada cual se halla. lgerous1.Es decir, directores de algun Banco. —!Hurral —1Adelante! —!Bravol por Republic! —Yobe ganado. —Toma veinteduros. —Voy fi ver cuanto mecorresponde en las apuestas reúma. —IVenga chanspagne! -•--!Por eikencedorl • • Y concluyen las carreras, y unos se han divertidoy otros se han fastidiare, el dinero circuló en abundancia, Ion cocheros han hecho su agosto; el ferro-carril ha ter ido aumento de productos; al subir á los coches para el reg.- so se sufrieron más apretones que fila ida; se discutesi se aclimataráfino la diversion en Barcelona; cada cual cuen ta sus impresiones a su familia 6 1 sus conocidos, y yo, que he marino con exceso refiriendo las arias, hago agur punto final.—S. S. SERENATA MARTISTA Fusionista esta grata de mis ojos, serenata • misenojos sin rival? te diré. !Ay Matee Con estilo candorosal liso y llano Nina hermosa, muyde plano pronto sal. moraré. ?Estás sorda Esta noche miliciana? aloe sales, ?Tu ventana !ay mis males no hasde abrir? no hallan fin! Pervertida, Sal estrella traicionera, matutina, ?no te altera bella ondina, mi sufrir? querubin. — Yosoy M—ártos: Nino, escuchas D. Crtstino. 4 La Mosca Roja !Qué ferino que prosiga padecer! con mi coi! No medejes — que así clame Sagestin_,a Dame, dame y0 RICabran.; de comer ya estoy ronco — de cantar. Yala Zurda Si me nieges va maltrecha: tus mercedes, la derecha bien te puedes di turron, preparar. huy — Son lasdoce.- que loadmita Túno asomaL,- la fusion. Laspalomas — vuelan ya.,. !Ay morena! Martos huye ?nole ayudas más que presto á este Judas porque honesto andaluz? seguirá. No consientas, • bella amiga, MERME. PICADURAS. No estrafien nuestros lectores quena todo este número no nos ocupemos de los últimos sucesos ocurridosen Paria y Madrid al Jefe del Estado. Tienen pare LeMOSCA tan poca importancia que petar de los esfuerzos titánicos que hacenlos fusionaas para dársela no ha de llegas la sangre al rio, porlo tanto lo consideramos como una chiquillada más, del gabinete Se gasta y comparsa. En un examen de aritmética: —Se pueden sumar cantidades heterogéneas? —SI senor. —?Qué ha dicho V.? —Que si sepueden. —Pues bien: sume V. diez kilos de rentero, veinte de apostasías y treinta de injusticias, —Yaestá. --Qué ha resultado? —Un giron. —Sobresaliente. Dice el Sr Relegues que con Segaste no va ni coges monedas de á cincoduros. D. Víctor ,con qué boca dice V. eso? !Con alguna boca... manga? ?V.sabe loque ha dicho? La amistad á un lada y el dinero á otro. Rectifique V., D. Víctor. Leemos: «En los montes de la Rejanosa, término de Algeciras, tuvolugar un incendio producido poros disparo de cierto cedidos, habiéndose quemado setecientos alcornoques,, !Canastos! Nosotros sabíamos que se mataban dos pilaras de un ti ro;pero no setecientos alcornoques !Ojo! zurdos, que donde menosse piensa dispuse un-ca. sedo, El justiciero Gireo se afeitará esta semana, porqueha notado que muchos ' tele suben áloe barbas. Claro es que acaba el efecto afeitándose Incauta. Han desaparecido de la Delegados de Hacienda de Za ragoza 95.orto pesetas. Eso no tiene nada de particular. Loraro seria que parecieran. No estará muyhijas el anclarla Lacoludan, periódico de Jaco, ha sido denunciado. Estas soluciones.m están viendo todos los dios. Paciencia, queye vendrán otras... disoluciones. Se les he hecho saberá los Juzgados, que cuando visi ten las redacciones de los periódicos delincuentes, vayan provistos de una camilla y un médico por si hubiese algoo herido. Aplaudimos estas humanitarias medidas. Dice un periódico: . «En la última corrida de toros verificada en Algeciras, uno dolos espectadores. movido poetaatranque de en tusiasmo, lanzóal rostro de un diestro cuatro reales en monedas de á diez céntimos, que le oosionaron variashe ridas.. Suponemos que los tribunales calificarán esto delito de imprudencia pesetera. Aseguran que Gomoso se resiente deyequeo. !De ja/cecas: que él peca! !El si que es unjoquecatal delon”Itlignesir,I.Buriasot, ha caído un rayo mientras los Hubo varios lisiados á causa del tumulto consiguiente. Cuando estalle, lector, una tormenta no te dés mucha prisa por asistir á misa, puescae en el templo un rayo y te revienta. La Delegados de Haciola de Granada, se encuentra en el mismo estado de ruina que el ministerio. Proponemos al Sr. Pelayo Cuesta para puntal. Quizá para eso sirva. — Asesenta ascienden los periódicos denunciados, desde que volvimos á tenerzarandas, ó seguros de incendio. !Canario, con el ministrode Marina! Le echaremos la culpa á él. Honabusgo.¦¦ 0'20 noche. — Gran banquete.—Men obesa. Homburgo.— t tito noche. — Van por los postres.— Mencheta. Homburgo. —lo'? noche. —Han concluido. — Men chera. Homl,urgo.-1'6 noehe.—Ile tenido un cólico.—Men acta. Y port.de Idencheta por equi, y partes de Mencherá por acá, y partes de Mencheo por allí, y parto de Mencheta por allá. Y todoel mundo con Mencheta topa. !Nos lo rematé hallar hasta en la sopa! Los izquierdistas preparan una ruidosa manifotacion política pase cuando el granZurdo regrese á Madrid. Enle izquierda es más el ruido que-les nueces. Comoque esosTormonderruido. —Hijo, porque vienes llorando? —!Ay papá, porque mehan suspenso en historia de Espanal —Pues qué te preguntaron? —Que cómo se llamabael Cid Campeador, y yo los dije, que Arsenio Martínez de Campos. —?Pero niko!... —!Ay papá que miedo! Mequedas flotarála oral! TELÉGRAMAS —Al ministro de Estado un médico aleman le ha vacunado. Imprenta La Itenaixense, Xuclá,19, batoal 74 MISTERIOS DEL HOSPITAL RARRACIORREALISTAPOR pocroa EMILIO SOLA' Eran lasdiez y cuarto. Quince ruinun» másy que daban cautivos, pues el portero tenía la orden seve rísima de no franquear la puerta á nadie en cuanto hubiese corrido el cerrojo. «Por fuerza, continuaba el manuscrito, hube de aceptar el vaso que me presentó Braulio; pero me re tiré muypronto, pues ntme conveniaentrometerme en casa extrana, ni expontanearme mucho con aquel hombre cuya charla interminable me afectaba los nervios, amen de que su franqueza para conmigo me pareció muy fuera de lugar, haciendo tan solo media hora que nosconocíamos. vAlgunos dias después, volvió para decirme que la baronesa de Ceratonia, viuda de Angulo, y su her mano D. Agapito'deseaban hablarme de un asunto interesante. Era dasunto, segun me dijeron despues de habérseme ofrecido amboscon mucha finura y exquisita galantería, la venta de unos naranjos de mi huerto, que Braulio había conocido tercie una espe cie muybuscada, aunque solo los había visto por cima de la tapia. Arreglado el trato del modo que quisieron, fuimos á dar una vuelta porel jarcio, ha nado por el sol oblicuo del ocaso; hablamos de asun tos de familia, del difunto baron, de Herminia, que viola en un colegio, pero que aquel dia tenia vaca ciones y estaba COO ellos en la torre, y muchasCOSES más. Así caminando nos acercamos al pabellon que he llamado japonés, y dona Concepcion llamó con acento carinoso: Herminisl estás aquí?—Mainál con testó una voz infantil ?qué me quieres? »Los tres entramos en el pabellon La jovencita estaba meciéndose en un cilios balancin de Viena; sus menossostenian un tejido de croché del cual pen dia un hilo que iba á ocultarseen una cestita depo sitadaen tierra; á su lado yacía un libro entreabierto. Herminia no llegaba á los quince anos, pero era una nina completamente desarrollada como mujer; en su rostro hermosísimo se marcaban la dulzura infantil, el ardor de la pubertad y la malicie de las colegialas, pero todo tan suave, los tonos tan delicados, tan en armonía con la belleza física, que no pocha repro Charse nada al conjunto. »Al verme se sonrojó, porque sin duda creía que su madre y su tio iban solos; pero no por serle yo persona enrana me trató con menos serenidad y aplo mo, como si hablase con alguno de sus maestros. Luego fijó su penetrante mirada en mi rostro... !Ay, Dios miol por vez primera sentíme avergonzado y lleno de despecho al pensar en lascicatrices que afea ban parte de mi nana. Al lado de aquel ángel hu biera querido serbello como Narciso; yo no era más que un hombreflaco, ennegrecido por el sol y estig medrado por un mal cuyas consecuencias aun no conocía. »Llegó el Setiembre, y cuando la vida meera más agradable en aquellos contornos, observé que la ru bicundez difusa de la piel nasal, hable crecido un gran espacio; nuevas escamitas y dmpresiones surgie-- ron sobre y al rededor de las primeras; toda la-Meji lla derecha se puso reluciente y cálida, formáronse úlceras irritables y mesobrecogió una melandolía permanente hija del terror que me causaba aquel nuevo brote maligno. El doctor Mendoza luchó con desventaja contra el mal, y apuró toda su preciosa chácharay sus cuentecitos andaluces para desvanecer mi tristeza. «Otro infortunio: estando en cama con estos agu dos síntomas, vino Brauldo á invitarme para el do mingo próximo. Hablada celebrarse una gran fiesta con motivo de que Herrilinia abandonaba el Colegio para siempre, y la familia convidaba á todos los ve cinos. Coa cuánto placer hubiera asistido! pero Eran. lis mismo se convenció, al verme, de que no era po sible presentarme en reunion alguna, comono fuera baile de máscaras y velando miespantoso mal conUn antifaz. »No obstante me dijo que parlo noche habría baile en la plazoleta del jardin, y que, si yo queda, podria ver la fiesta desde su habttacion, sin que na die lo supiera, puestenia una ventana que dominaba el fugar destinado á la danza. Yo,deseoso de contem plar á Herminia, porla cual senda un anlOr tan grande como imposible, accedí. »Provisto de mis jemelos de teatro, pasé con Breo lio por una puerta excusada,ganamos una escalerilla y subimos al dormitorio de este buen hombre, de quien todavía noté explicarme el carino que me pro fesaba y los servicios que me prestó. «La plazoleta estaba iluminada con farolitos á la veneciana. En un flacos hablan colocado la orres la, compuesta de ocho músicos, y al rededor e las parejas había un círculo de sillas y sillones en que se sentaban unas veinte personas ricamente vestidas. Los jóvenes y lassehoritee eran, en su mayor, parte, conocidos ó parientes de la cesa venidos de Barcelo na é de lestorres próximas. No se vejan allí trajes de campo, ni sayas de labradora. El baile era desudo lucimiento. allerminia parcelo una palomita blanca, volteando por entre aquella multitud movediza. Vetarade blan co y rosa; sus cabellos formabananchas trenzas, y por todo adorno llevaba, en el peinado,una rosa tam bién blanca. Yono miréel baile, ni me fijé en nin guno de los que allí estaban, pum mis jemelos no podian dejar la direccion de la hermosa criatura. Recuerdo bien que al principio ella no quería-bailar. pero su mamá le hubo de advertir algo, pues, con gran pesar oto, á los pocos momentos un Ovan de muysimpática presencia la llevó de allí para danzar un schotts, y tambien recuerdo que la nina bailó torpemente. Redro salida de un colegio cuya ense nanza era inercadamente ascética, no podre haber aprendido esta exigencia del gran mundo. »Después, Braulío, que no sabia callarse nada, me dijo que el jóven con quien había bailado Herminia, era un eaballerito muy mimado de la alta sociedad madrilena,cuya familia tenía con la de Angula anti gua é íntima amistad. Lo poco que mis jemelos me dejaron ver de aquel hombre bastó pura 1100 me for mase de él una idea desfavorable;paremome todo un calavera. Mas °Manta me explico Braulio que se llamaba Eladio Motril...» —Siempre ese Motril murmuró Vargas pegando un punetazo sobre la mesa. —Malos recuerdos tiene pera tí el miserable... —Cadavez que oigo su nombre, me siento furioso de coraje, dijo Vargas. Le abomino; y anadiósenten ciosamente: mucho desearla que no hubieses de mal decirle tú tarnbien. —No le temo; loco y encerrado, incurable, propem esá la parálisis general que aplasta á los alienados, ?qué puede contramí? —Continúa la lectura; no perdamos tiempo. «Separado de su familia gastaba alegremente su fortuna viajando. Entonces vicio en esta ciudad para concluir su carrera de abogado, carrera que habla empezado y vuelto á dejar tres veces en seis anos. »El día ná del propio Setiembre sucedió un lance que todavía recuerdo con espanto. Habia parado á la verja de mi casa el coche del doctor Ddendoint, |
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