016_No. 16 (16 nov. 1846) |
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1,01120 B. Yi:^aszEr.eeas 16 de oi-iewbre de 1S46. únfero i(:.
BOLETIN ENCICLOPÉDICO
lz: NI,9IBf.ES M
Seceiaasa âe sRthw.
ESCUELA DE BELLAS ARTES
DE LA
3L AL ©QD'^(,iíJl tDE Q@An ?L 3l~J iiJJDo.
Damos á continuacion la lista de los Sres. profeso-res
nombrados por S. M. en real (rden de 23 de
may o de 1345 a consecuencia del real decreto de
25 de setiembre de 1 s',!Í , parli desempeiiar la
enseñanza de las bellas artes eu la referida Aca-demia.
ESTUDIOS MENORES.
ASICNMfUI.tS. —DIBUJO.
Profesores
1). Juan Antonio Ribera, director
1). Inocencio Borghini.
D. Francisco Perez,
1). Bernardo Lopez.
ARITMÉTICA Y GEOMETRÍA DE DIBUJANTES.
D. José París.
1). Valentin M,artinez de la Piscina.
ESTUDIOS COADUNES A LAS BELLAS
ARTES,
ANATOMíA ARTÍSTICA.
!). Antonio María Esquivel.
PERSPECTIVA.
D. Manuel 1?odriguez.
TEORÍA t IJJSTORIA DE LAS ARTES.
D. Valeiitii Carderera.
31
2 42
BOLETIN ENCICLOPÉDICO
ESTUDIOS DE PINTURA.
DIBUJO DEL NATURAL.
D. Juan Galvez, director.
COLORIDO Y COMPOSICION.
D. José Madrazo, director.
DIBUJO DEL ANTIGUO.
D. Federico Madrazo.
PAISAJE.
D. Genaro Perez Villamil.
AGREGADO.
D. Cárlos Luis de Ribera.
ESTUDIOS DE ESCULTURA.
COMPOSICION Y MODELADO POR EL NATURAL.
D. Francisco Elias, director.
MODELADO POR EI, ANTIGUO.
D. José Tomás, director.
D. Sabino de Medina, agregado.
. ESTUDIOS DE GRABADO.
GRABADO EN DULCE.
D. Rafael Esteve.
GRABADO EN HUECO.
D. Felix Sagau.
ESTUDIOS DE ARQUITECTURA.
COMPOSICION.
D. Juan Miguel de Inclan , director.
CÁLCULO DIFERENCIAL É INTEGRAL.
1). Eugenio de la Cámara.
MECÁNICA.
D, José Jesus de la llave.
GEOMETRÍA DESCRIPTIVA.
D. Juan Bautista Peironet.
TEORÍA DE LA CONSTRUCCION.
1). Narciso Pascual y Colomer.
TEORÍAS GENERALES DEL ARTE Y DECORACION.
1). Anibal Alvarez.
ARQUITECTURA LEGAL y PRÁCTICA DE LA
CONSTRUCCION.
D. Antonio de Zabaleta.
Agregados.
D. Atilano Sanz y Perez.
D. Pedro Campo–Redondo.
D. Mariano Calvo y Pereira.
CAÁOxO
DE LOS INDIVIDUOS
UE LA REAL ACADE11IR DE MBLES ARTES
S. M. Ð. Maria Isabel de Borbon, Rei-na
madre de las Dos Sicilias , Infanta de
España. Académica de honor y mérito por la
pintura en 1.° de agosto de 1802.
Serenisímo Sr. D. Francisco de Paula
Antonio de Borbon , Infante de España.
Académico de honor y mérito por la pintura
en 20 ele setiembre de 18 16 , y Consiliario en
14 de octubre del mi sino.
PROTECTOR:
El Excmo. Sr. i iinistro de la Goberna-cion
de la Península.
VICE–PROTECTOR.
Excmo. Sr. D. Pedro Manuel Velluti
Lopez de Ayala, marqués dé Falces y de
Torreblanca, conde de Santistevan de Le-rin
, caballero gran cruz de la Real y distin
III, gentil–hombre-guida órden de Cárlos
de cámara de S. M. con ejercicio, Consilia-rio
perpétuo de la Real academia de Gra
-nada , s cio de número su real sociedad
económica de Amigos del Pais, y de la aca-demia
de ciencias naturales de la Corte ,
Senador de] Reino. Académico de honor en
28 de mayo de 1834 ; Consiliario en 13 de
noviembre de 1839, y rice–Protector en la de
diciembre de 1844.
CONSILIABIOS.
Excmo. Sr. D. Pedro Tellez Giron, Al-fonso
Pimentel , príncipe de Anglona, te-niente
general , gran cruz de la militar de
San Fernando , y caballero de la de San-tiago
, académico de honor de la de la His-toria.
De honor y mérito por la pintura en
1.° de agosto de 1802, y Consiliario en 17
de noviembre ele 1815.
Excmo. Sr. D. Bernardino Fernandez de
Velasco , duque de Frias y de Uceda, mar-
DE NOBLES ARTES.
23
qués de Villena, grande de España de pri-mera
clase , caballero ele la insigne órden
del toison de oro, gran cruz de la de Cár-los
III, y caballero de las militares de San
Fernando y Calatrava, etc. Académico de
honor en 5 de diciembre de 1802, y Consilia-rio
en 17 ele noviembre de 1815.
Señor D. Isidro de Montenegro , gentil-hombre
de cámara de S. M. Académico de
honor en 25 de junio de 1814 y Consiliario
en 17 de noviembre de 1813.
Excmo. Sr. D. José Antonio Aragon ,
Azlor, Pignatelli ele Aragon , duque de
Villahermosa , grande de España de pri-mera
clase , brigadier , gentil-hombre
de cámara de S. M. con ejercicio, ca-ballero
de la insigne órden del toison de
oro, gran cruz de la de Cárlos III, etc. Aca-démwo
de honor en 25 de junio de 1814 , y
Consiliario en 17 ele noviembre de 1815.
Excmo. Sr. D. José Máximo Cernecio,
antes la Cerda y Palafox , conde de Parsen y
de Contamina , grande de España de pri-mera
clase, gentil-hombre de cámara de
S. M. con ejercicio , etc. Académico de ho-nor
en 19 de noviembre de 1814 y Consiliario
en 17 de noviembre de 1813.
Señor D. José Salomé García Puente,
juez del tribunal apostólico, y real de la gra-cia
del Escusado, del consejo de S. 111., ca-nónigo
de la santa iglesia catedral de Sego
Académico (le honor en 30 de junio ele-govia.
1817 , y Consiliario en 21 de enero de 1824.
Señor D. Luis Lujan y R onroy , del
consejo de S. M. , su secretario con ejerci-cio
en el tribunal supremo de Cruzada. Aca-démico
(le honor en 30 ele noviembre ele 1823,
y Consiliario en 21 de enero de 1824.
Señor I). Lorenzo Hernandez de Alba ,
dean y canónigo magistral de la santa igle-sia
de Toledo, examinador y Juez sinodal
de su arzobispado , y caballero de la órden
de Cárlos 1:1L Académico de honor en 30 ele
noviembre de 1823 y Consiliario en 21 de ene'Ñ
(le 1824.
Excmo. Sr. D. Mauricio Alvarez de las
Asturias y Bohorques , duque de Gor , mar-qués
de los Tru,jillos , grande de España de
primera clase, individuo de las sociedades
económicas de Granada y Baeza. Académico
(le honor y mérito por la pintura en 2 de di-ciem&
re de 1821, y Consiliario en 31 de mar-zo
de 18314. Ha sido rice-protector ele la aca-demia
desde 9 de febrero de 1838 hasta 6 de
diciembre de 1840.
Excmo. Sr. D. Joaquin Fernandez de
Córdoba , conde de Sástago , grande de Es-paña
de primera clase. Académico de ho►ecr
en 29 de noviembre de 1817 , ele mérito per
la pintura en 7 (le diciembre del mismo año,
y Consiliario en 31 de marzo de 1834.
Excmo. Sr. D. José de Silva y Palafox ,
duque de Ifijar , de la insigne órden (lo
Cárlos II!, sumiller de Corps de S. M.,
grande de España de primera clase , etc.
Consiliario nombrado en 31 (le marzo de
1834.
Ilmo. Sr. D. Marcial Antonio Lopez,
liaron de Lajoyosa, ministro honorario del
suprimido consejo real de España é Indias ,
y de la Audiencia territorial de Madrid ,
caballero pensionado de la real y distingui-da
órden española de Cárlos I11 , ex-direc-tor
general de estudios , individuo de ní:-
mero de la real Academia española , y di-rector
de la de la historia , de honor de la
romana Ge bellas artes de San Lucas , cer-respondiente
de la real (le ciencias de Turin,
de número de la sociedad aragonesa de
Amigos del Pais, de la de Granada, Valen-cia
, I-Iabana y otras , académico de mérito
por la pintura de la de S. Cárlos de Valen-cia.
Nombrado (le honor en 13 de octubre de
1821, de mérito en 12 de enero de 184.2 y
Consiliario en 13 de noviembre de 1839.
Sr. D. Nicolás Minuisir. Académico de
2 ,l4
BOLETIN ENCICLOPIDICO
honor en 14 de setiembre de 1816, y Consilia-rio
en 9 ele diciembre de 1840.
Excmo. Sr. 1). Juan Nicasio Gallego
oaballero gran cruz de la real órden Ameri-cana
de Isabel la Católica, canónigo de la
santa iglesia patriarcal de Sevilla , individuo
de número y secretario de la real academia
Espaitola. Académico de honor en 7 de febre-ro
de 1841 y Consiliario en 29 de marzo
de 1843.
Sr. D. José Solano , marqués del Socor-ro.
Académico de honor en 13 de noviembre
(le 1836 y Consiliarioen 2 de febrerode 18115.
Excmo. Sr. D. Joaquin Muro y Salazar ,
marqués de Someruelos , ministro que ha
sido de la Gobernacion de la Península.
Académico de honor en 11 de junio de 1838,
y Consiliario en 2 (le febrero ele 18!x5.
SECRETARIO.
Ilmo. señor D. Marcial Antonio Lopez.
En 10 de diciembre de 1834.
VICE–SECRETARIO.
Señor D. Juan 1lliguel Inclan Valdés.
En. 16 de mayo de 1827.
BIBLIOTECARIO.
Señor D. José Franco. En 25 de abril
de 1826.
ARCEIIVERO.
Sr. D. José Franco. En 5 de marzo de
1843.
Seceiou artística.
ALERTA!
(Continuacion) (4).
Firmes en nuestras convicciones y fieles
á nuestros compromisos volvemos á la em
alerta-prendida tarea, repit.iendo el grito de
Los derechos y los intereses de los arqui
rectos españoles tan injustamente acometidos
por el Boletin Español de Arquitectura, han
encontrado en este transcurso de tiempo un
nuevo defensor en el digno director de la
academia de San Cárlos , y las francas y po-derosas
reflexiones (2) que, en apoyo y casi
á continuacion de nuestro primer artículo ,
ha opuesto á los extraños argumentos de
aquel periódico , señalando al propio tiem–
po la chocante contradiccion que presenta
el actual lenguaje de sus redactores con las
promesas de su programa, han notablemente
aclarado la cuestion y allanado nuestro ca-mino.
Para dar pues á nuestros lectores ,
segun nos propusimos , una idea adecuada
de las intenciones que han sugerido la pu-blicacion
del referido Boletin y del objeto
<í que mira , ó como hemos dicho , para po-ner
en evidencia el plan y la táctica de sus
fundadores, bastará recordar algunos ante-cedentes
, que muy por extenso liemos cita-do
en otra ocasion (3).
La indiferencia con que el gobierno mi-raba
á los arquitectos , y mas diremos , el
total abandono en que este les dejaba, por
culpa sin duda de las tormentas que embar-gaban
su atencion , habian dado pié á un
sin número de abusos y á una monstruosa
anarquía en la profesion de la arquitectura
con menosprecio de las numerosas y sabias
leyes que la protegen , con grave perjuicio
de este nobilísimo arte y con igual detri-mento
de los que lo cultivan. En tal situa–
non , que no es hoy ,nas favorable , apare-ció
el decreto de 10 de octubre de 1841.5
sancionando la Instruccion para promover y
ejecutar las obras públicas. La entera Corpo-racion
de arquitectos , ya por demasiados
motivos inquieta sobre el porvenir ele su
propia suerte , leyó en ese documento ci-frada
la realizacion de sus temores.
En el inminente peligro de ver sus dere-
(1) Véase la pág. 216 de este Boletín.
(2) V. pág. 231.
(3) Véase la pág. 1 de este Boletin.
• DE NOBLES ARTES. 145
clos sacrificados al engrandecimiento y á los
particulares intereses del Cuerpo de Inge-tu
eros y de sucumbir avasallada , absorvida
por el mal disintuladoespíritu invasor del mis-mo
, cedió á sus justas alarmas é hizo reso
-nar su voz hasta el trono (1) solicitando am-paro
y proteccion. Se sintió entonces la
precisiou de dar un órgano de publicidad ti
la causa de los arquitectos y del arte para
afianzarla tambien con el amparo de la opi
-Ition pública: con tal objetó salió á luz, bajo
el lema de Nobles artes, el Boletin enciclopé-tliro
de arquitectura (2) que, desde su primera
aparicion , dió pruebas inequívocas de sus
leales intenciones en defensa de la causa que
había abrazado.
Este contacto inmediato entre aquella
oprimida Corporacion y el público, este re-curso
al imponente tribunal de la opinion ,
hicieron sin duda reflexionar álos que directa
ó indirectamente tienen interés en ampliar
la iulluencia y las prerogativas del Cuerpo de
ingenieros con menoscabo de la clase de ar-quitectos.
Recelosos de que el público y los
representantes de la nacion, enterados de la
verdad en todos sus pormenores, hiciesen
justicia é iuf!uyesen tal vez con su dic
-támen en la opinion misma y en las dispo-siciones
del gobierno en favor de aquella
clase abandonada, resolvieron abrir tambien
una tribuna á la causa de los ingenieros, opo-niendo
sin retardo,como en efecto opusieron,
al mencionado Boletin otro periódico que les
sirviese de instrumento para dirigir ó mejor
diremos extraviar la opinion pública por aque-lles
sendas que conviniesen á sus fines (3).
Pero, menos francos que nosotros disfraza-ron
la verdadera intencion del tal periódico
(1) Véanse en este Boletin las Exposiciones elevadas
á S. M. por los Académicos y arquitectos de Valencia y
Barcelona, Leon y Valladolid pág. 3, 17, 85 y 91.
(2) El primer número de este Boletin fue publicado
"en 1 ° de abril (le 1816.
(5) El primer número del Boletin Español de arqui
0 de junio ele 1856, -tectura saliú á luz en 1.
con el título de Boletin Español de arquitec-tura:
es decir que, para hacer una guerra
mas mortal y mas segura , levantaron la
misma bandera de los arquitectos y se co-locaron
en clase de aliados en sus filas. Lo
mismo hubiera sido si, decididos al contrario
á perder la causa de los ingenieros y defen-der
la de los arquitectos , hubiesen titulado
su periódico Boletin español del Cuerpo ele
Ingenieros.
Esto podria parecer una conjetura ; los
hechos demuestran que es una realidad : lo
probará el rápido cotejo que vamos á insti
-tuir entre lo que reclamaban y reclaman las
circunstancias, y la marcha que ha tenido el
Soldin español de arquitectura.
Si este hubiese llevado real y verdade-ramente
la intencion de contribuir á mejorar
el estado de la arquitectura y ele los arquitectos,
se hubiera primeramente hecho cargo de'
los graves y multiplicados abusos que per-miten
á cualquier intruso usurpar el ejerci-cio
de esa noble facultad que ha ciado tanta
gloria á España é hizo encanecer en largas
vigilias á los genios mas privilegiados. El
último de los albañiles, el mas inepto (le
los propietarios se ocupan hoy en trazar y
dirijir construcciones , como si el arte de la
edificaciou solo consistiese en el mecánico
artificio de amontonar piedras gastando mor-tero,
y ceñido se ¡tallase en el seno de las
cultas sociedaçles , así conco lo es en medio
de las tribus salvajes , á la material necesi-dad
de buscar en unas chozas un abrigo
contra las inclemencias del cielo ; y de este
modo se va sepultando el buen gusto artís-tico
en los extravíos de la ignorancia ó del
capricho, se comprometen las fortunas de los
particulares y la misma seguridad pública (1).
Semejantes abusos dimanan de la inob-servancia
de las numerosas leyes y pragmá-ticas
tutelares de la noble profesion del ar-quitecto,
y del descuido de los a quienes
(1) Véiise la pág. 211 de nuestro Boletín.
246
BOETIN ENC[ DL0PÉDICO
cumpliria vigilar á su ejecucion (1). Otra
causa no menos poderosa que dé márgen á
esos escandalosos desórdenes , á esa verda-dera
anarquía es la falta de organizacion en
que yace la clase de arquitectos. Si el go-bierno
regimentándoles, por decirlo así, hu-biese
hecho de ellos un cuerpo moral bajo
su inmediata proteccion, como lo hizo de la
clase de ingenieros, sellando de tal manera
con una solemne sancion las prerogativas
de aquellos, asi. como lo practicó en favor de
estos, la profesion de arquitecto, respetada
segun le corresponde, hubiera adquirido un
carácter público que nadie se atreviria á
usurpar.
¿ Cuál era pues la ohligacion que incumbia
á los redactores del Boletin español , que se
presentaban corno apóstoles de la justicia y
ele la verdad, predicando la re.dencion de la
arquitectura y de los arquitectos? ¿ Cuál era?
—1 enunciar altamente los indicados abu-sos
, perseguirlos, proclamar las olvidadas
leyes protectoras , provocar por todos me-
(lios la organizacion de un Cuerpo de arqui
-tectos.
Si de veras hubiesen querido cumplir con
el lema que habian inscrito en su bandera ,
hubieran tomado la defensa ele los derechos
adquiridos de los arquitectos, evidentemen-te
amenazados , sino mortalmente heridos
con la citada Instruccion de 10 ele octubre
de 18115. ¿Cuál mas propicia ocasion para
hacer brillar su zelo y valor en la palestra en
que habitat entrado como campeones de los
arquitectos? De todas partes se elevaban al
trono de S. M.. respetuosas reclamaciones á
las que hacia eco la voz pública? ¿Cómo podia
faltar en tan grave circunstancia á la causa
de los arquitectos españoles el apo d o de un
periódico que por antonomasia se tituló Bo-lethi
español de arquitectura P
Finalmente, si tal como este lo anunciaba
era leal y fraca esa intencion protectora de
;1; Véase In póyina AOO9 de nuestro Boletin.
que hacia alarde , sus Redactores no se hu-bieran
disimulado que otro de los medios de
mejorar el estado de la arquitectura y de los
arquitectos, es hacer extensivoá todo el reino,
en favor de todos los profesores indistinta-mente
que hayan sido recibidos en una de
las Academias nacionales de arquitectura , el
libre ejercicio de la facultad; hubieran coni-prendido
que el privilegio de que disfruta la
Academia de la Corte ha sido siempre .iii-justo;
pues el arquitecto recibido -en una
Academia de provincia ha hecho iguales es-tudios
que el graduado en la Academia de
San Fernando, y mas injusto ha de parecer
hoy, en atencion al espíritu del siglo y á la
índole de nuestras instituciones políticas ;
por lo mismo aprovechando la oportunidad
de la reorganizacion de los estudios y las
generosas disposiciones del gobierno en pro
de las artes , hubieran animosamente recla-mado
en nombre del sagrado principio de la
igualdad ante las leyes, la reunion de todos
los profesores en una sola familia en donde
no hubiese mas aristocracia que la del mé-rito.
Esta era la marcha trazada naturalmente
por la situacion de las cosas á cualquier ami-go
de la arquitectura y de los arquitectos ;
esto era lo mas preciso y urgente con que se
habia de cumplir. - ¿ Qué hizo el Boletín
español de arquitectura ? Al favor de su tí-tulo
y de las magn i ficas promesas de su pro-grama
despertó las mas halagüeñas esperan-zas,
y desde su segundo número sentó, para
mejorar la suerte de los arquitectos y de la
arquitectura , dos bases , entre otras , cuyo
objeto es concederel libre ejercicio del arteá
los solos arquitectos de la Academia ele San
Fernando , y enfeudar á estos todos los de-mas
profesores confinándoles en los límites
ele la provincia en donde cada uno de ellos
haya recibido su título.
En vano acusaron ele todas partes es-pantados
los arquitectos de las provincias
la mortal amistad que acababan ele decla-
DE NOBLES MITES. 2l7
rarles los redactores del nuevo Boletin ; en
vano se levantaron contra los mismos , con
incontestables argumentos y enérgica voz ,
muchos respetables profesores de buena fe
que entonces no adivinaban todavía el evan-gelio
de los tales apóstoles. Estos siguie-ron
inalterables en su propósito con la mas
refinada ingenuidad, hasta que, calculando
sin duda haber ganado mucho terreno y he-cho
muchos prosélitos, creyeron llegado el
momento de dejar el estilo metafórico y
quitarse el embozo de la amistad, y con-testando
á un mesurado y lógico artículo
del recomendable arquitecto Sr. 1llonmeneu
se declararon abiertamente, con el lenguaje
imperioso de] vencedor, los campeones de la
citada Instruccion de 10 de octubre y los
decididos partidarios de su espíritu invasor
en pro del Cuerpo de Ingenieros y en per-juicio
de los arquitectos: Es decir, reasu-miendo
las operaciones de su táctica, con-sagraron
los abusos y los privilegios, crea-ron
absurdas distinciones , trataron de ser
mas arbitrarios y despóticos que los privi
-legios y los abusos mismos, y hasta tentaron
paralizar las buenas intenciones del gobierno
adelantándose á interpretarlas. ¿Qué mas
hubiera podido hacer un periódico escrito
con el fin de empeorar el estado de la arqui
franca-tectura y de los arquitectos?—anunciar -
mente en su título el objeto de sus miras.
Nos liemos explicado sobre la marcha
que ha tenido el Rolelin Español. Vamos
á ver como podrian ser , segun el mismo
pretende, atentatorios al carácter y á las
prerogativas de los ingenieros civiles los
derechos adquiridos de los arquitectos, cuyo
ejercicio defendemos, no como tales , sino
porque, abraza ido el arte que profesamos, no
hemos hecho divorcio ni con la razon, ni con
la justicia : amicus Plato, sed magis amica
ceritas.
MIGUEL GARRIGA Y ROCA
MONUMENTO DE BAILEN.
Anunciamos no ha mucho la noble y pa-triótica
idea de algunos verdaderos españo-les
de consagrar la memoria de la batalla
de Bailen con un monumento : esta idea
tiene ya reunidos muchos y poderosos ele-mentos
de ejecucion, segun lo que nos es-criben
de la Córte y vemos confirmado en
uno de aquellos periódicos (el Español). Nos
complacemos sobremanera que el llama-miento
hecho al justo orgullo nacional haya
encontrado tan pronto y repetido eco, y gus-tosos
copiamos la lista de los Sres. miem-bros
de la junta á cuyo cargo está entomen-.
dada la realizacion de aquel proyecto : sus
nombres son una segura garantía de la mis-ma
(1). Una comision ejecutiva ha sido nom
-brada ya, sacada del seno mismo de la junta,
en la primera sesion que se ha celebrado
bajo la presidencia de] Excmo. señor mar-qués
de Bailen (2). Aplaudimos la resolu-
( 1) La junta se compone del modo siguiente :
Excmo. Sr. duque de Bailen , presidente. --Excmo.
Sr. duque de Zaragoza. -- Sr. D. José de Salaman-ca.
-- Excmo. Sr. general Serrano. -- Excnoo. Sr.
D. Francisco Cabello. --Excmo. Sr. general D. Ala-nuel
de la Concha.--Excmo. Sr. general Carondelet. —
llmo. Sr. D. Joaquín Francisco Pacheco. —Excmo.
Señor. general Sancho. -- Excmo. Sr. general Cór-doba.
-- Excmo. Sr. marquós de Remisa. -- Sr. D.
Andrés Borrego. -- Sr. D. Mariano Carsi. — Sr. D.
Gerónimo Lopez Mollinedo. -- Sr. D. Vicente Ber-tran
de Lis. —Sr. D. José Garay.—Excmo. Sr. gene-ral
Ros de Olano. — Excmo. Sr. general Aristizabal.-
Sr. D. José de Arizaga.—Excmo. Sr. general Portillo.
—Sr. D. Luis Maria Pastors. —Sr. D. Fernando Corradi.
- Sr. D. Juan Antonio Seoane - Sr. D. José Victor Men-dez.
—Sr. D. Serafin Calderon.--Sr. D. Patricio de la
Escosura. — Sr. D. Juan José ele Fuentes. — Sr. D. Fer
-nando Fernandez Moran.—Sr. D. Francisco Navaro
Villoslada, secretario.
(2) He aquí los nombres de los Sres. de la Comision
ejecutiva: Excmo. Sr. duque de Bailen, preside-ntr.—Se-i
or D. Vicente Bertran de Lis.—Excmo. Sr. general Ser-rano.--
Excmo. Sr. general Sancho.—Excmo. Sr. gene-ral
Córdoba—Excmo. Sr. D. Francisco Cabello.—Seéor
D. Juan José de Fuentes. —Sr. D. Patricio de la Esco-sura.—
Sr. D. José de Arizaga. -- Sr. D. Francisco Na-varro
Villoslada, secretario.
X48
BOLBTIN BNCIC1,0àDICO
cien adoptada de invitar á todos los perió-dicos
sin distincion de matices políticos ,
para que recomienden al público tan gene-roso
pensamiento y admitan suscripciones
en sus oficinas. El resultado de esta primera
resolucion será sin duda , cual hay motivo
de esperarlo , espontáneo y completo , y
ofrecerá una prueba mas de la hidalguía de
los ánimos españoles.
Confiamos que con otra resolucion se dará
el programa del proyectado monumento y
se abrirán oposiciones para que todos los
artistas de nuestra patria puedan lucir sus
talentos, así como lograron señalarse los
valientes que se hicieron memorables en
aquella gloriosa jornada.
Invitarnos pues á nuestros suscritores to-dos
para que concurran con su desprendi-miento
á tan santo y patriótico objeto , y se
preparen á la lucha artística que indudable-mente
promoverán los zelosos señores que
estan al frente de esta nacional erüpresa.
MIGUEL GAnnIGA Y ROCA.
6eceion ilieaatííiea.
PERFORACION DE POZOS EN FRANCIA
Por el método chino (1)
Despues de, la memoria leida á la Aca-demia
de las ciencias de París, sobre los
buenos resultados obtenidos por Mr. Fannel
perforando poros en Perpiñan por su nue-vo
procedimiento , se acaba de llamar la
atencion de la misma sobre otra manera de
practicar la perforacion de los pozos en la
China , que se llama perforacion con la soga.
Mr. Godard ha pasado una nota acerca de
este último procedimiento , practicado con
buen éxito en Champagne. Enuncia en ella
(*) Vease el Semanario de la Indu3tria del 31 de oc
-tubre último.
que Mr. Goullet–Collet abre en el terreno
pedregoso de la Champagne pozos tan pro-fundos
como se deseen, á tres francos por
pié : que ya está perforando el 89.°, y que
todo su aparato cuesta 300 francos, y se
ahondan con solo la ayuda de dos trabajado-res
, de 25 á 32 piés por dia.
La nota de Mr. Godard recuerda que este
procedimiento se conoce desde hace 160
años. E1 misionero Imbert hizo conocer en
1827 lo que habia observado en la provin
-cia de Outang–kiao, donde , segun él, exis-ten
muchas docenas de miles de pozos en
cl espacio de cuatro leguas , abiertos desde
tiempo inmemorable para la esplotacion de
las aguas saladas y los betunes que se en-cuentran
á unos 1.800 piés de profundidad
(creemos que el número es algo chino). Al-gunos
pozos que habian perdido su sal , han
sido abiertos hasta 3,000 piés, y han (lado
motivo á lo que el mismo misionero ]lama
volcanes artificiales, es decir, corrientes de
gas hidrógeno carbonizado, que se emplea
en la cristalizacion de la sal en calderas de
fuego que suben hasta mas de 300 en uu
solo establecimiento.
Cada uno de los pozos abiertos por el sis-tema
de sondas de M. Goullet, ha dado agua
pura para una fábrica, ó para un particular.
Comparando los gastos de este procedimien-to
con los del que se llama de pico , apenas
se puede creer que el Consejo municipal de
.Paris hala rechazado li proposicion de un
empresario que ofrece por medio del proce–
dimiento chino una rebaja de 75 por 1.00
en el precio de la mano de obra pedido por
los demas solicitadores : esto (forzoso es de-cirlo
todo) pretenden , que adoptando el
nuevo aparato , el pozo puede desviarse de
su perpendicular , cosa que jamás ha suce-dido
, mientras que el aparato antiguo lla
producido mas de una vez esta des%iacion.
La prueba de esta producion resulta de la
inmensa cantidad de pozos chinos, abiertos
todos sin que se haya notado la mas lijera
DE NOBLES ARTES.
H9
señal de desviacion de la perpendicular, y
de los trabajos practicados por el mismo pro-cedimiento,
en la Champagne. Todo esto
prueba , al menos , que el apólogo de los
fabulistas filósofos es constantemente verda
-dero, cuando representan á la verdad en el
fondo de un pozo , y aun lo es cuando se tra-ta
de la verdad en materia de aperturas de
pozos.
Una circunstancia bien notable, que no
debemos pasar en silencio, y que prueba con
cuantos inconvenientes tiene que luchar la
verdad, es que en Francia nadie quiso dar
crédito á las noticias que M. Imbert trajo
de la China acerca del sistema de abrir po-zos
por el procedimiento de la cuerda. Per-sonajes
científicos hubo que llegaron hasta
decir que el misionero habia sido engañado ,
por ser casi imposible que con semejante
sonda se ahondase la tierra hasta la profun-didad
de 3,000 pies. Esta incredulidad cien-tífica
causó tal sentimiento á M. Imbert ,
que resolvió volver á la China á fin de rectifi-car
de nuevo los guarismos , y tomar medi-das
exactas : habiendo emprendido tan pe-ligroso
viaje , no tardó en enviar á Francia
los detalles y las pruebas de los hechos que
habia aseverado.—•Hé aquí un hombre ver-daderamente
útil , y cuyo nombre debe fi-gurar
en el martirologio de la ciencia.—Lo
que vamos diciendo pasaba en 1827 ; de
suerte que la verdad ha necesitado diez y
nueve años para salir de los pozos.
(Se continuará.
DE LOS MEDIOS DE PREVENIR
LAS INUNDACIONES.
Leas inundaciones han sido en Europa el azo-te
de este año : la Francia y la Italia lo han ex-perimentado
de una manera espantosa; y lo
que hay de mas notable en cuanto á la Francia
es que esta calamidad le 1a sobrevenido des-pues
que por largos meses la habian desolado
los incendios, reuniéndose así contra aquel
pais los dos contrarios elementos el agua y el
fuego. En otros tiempos se hubieran mirado
estas desgracias como un castigo del cielo , y
las mentes se hubieran apurado para saber el
motivo que pudiese haber despertado la cólera
divina; nuestros contemporáneos las conside-ran
desnudas de todo prestigio y creen que nas
interesa indagar la causa natural que las acar-rea
para conocer el modo de precaverlas.
Los desastres que las inundaciones acaban
de ocasionar, si han penosamente afectado el
ánimo de los príncipes en cuyos dominios han
ocurrido, han llamado tambien la atencion de
los sabios, y será acaso mas útil enterarse de
lo que estos piensen sobre el particular, que
saber que una augusta familia ha sacado de su
bolsillo algunos millones de reales y ha suspen-didosus
diversiones en obsequio de las víctimas
delasinundaciones. En la ocasion presente mas
vale el parecer de un sabio que la limosna
de un rey , pues esta no impide el desastre v
aquello lo salva. Por lo demas esos actos de
moralidad que, por la miserable condicion que
pesaba sobre los pueblos, eran rasgos de vir-tud
en los príncipes de otras épocas, no son
hoy en ellos sino un tributo que no pueden
menos de pagar á la opinion pública; y no
vacilamos en añadir, por lo que hace al caso
actual de la Francia, que la augusta limosna
podria por ventura considerarse cono una ex-piacion.
En 184,0 tambien el Ródano, el Sona,
(Saóne) y el Loira hicieron estragos y sus fu-rores
sembraron la ruina y la miseria en los
mismos departamentos que acaban ele invadir
y que algunos años antes habian con igual fu-ror
visitado; ¿no eran tales avisos suficientes?
Sin embargo no se hizo caso de ellos, y al paso
que se necesitaba desde entonces tomar dis-posiciones
enérgicas y decididas para dester-rar
aquel azote., cuya reincidencia era impo-sible
no prever, se prefirió en aquella misma
época (1810) disponer mil seiscientos millo-nes
de reales para encastillar Paris y empren
-der inmediatamente las fortificaciones de una
32
250
BOLETIN ENCICLOPÉDICO
capital que ningun enemigo amenazaba ni
amenaza: con este objeto se llegó basta el
extremo de diferir de algunos años la construc-cion
de varias líneas de camino de hierro que la
nacion francesa aguarda corno un manantial de
riqueza y prosperidad. ¿No se hubiera podido
en vez poner de parte por otros diez años la
ejecucion de aquellas problemáticas fortificacio-nes,
cuyo proyecto, manifestado diez años an-tes,
Babia sido enérgicamente rechazado por
los franceses y dotarles simultáneamente de
caminos canales y diques antes que de fosos,
escarpas y torreones? Mas glorioso tambien
hubierasido al célebre orador que presentó en-tonces
al gobierno francés el apoyo de su elo-cuenciapara
conseguir delCongreso nacional el
encastillamiento de Paris , emplear la potencia
de su palabra para obligar al mismo gobierno
á precaver el peligro de nuevas inundaciones.
Cuantos infortunios hubiera ahorrado á su
patria y cuantas bendiciones hubiera granjea-do
á su nombre?
Dejaremos pues que otros, ensalzando las rea-les
generosidades en favor (lelas víctimas de las
inundaciones deFrancia, perpetúen en el pue-blo
la Funesta costumbre de considerar á sus go-bernantes
como virtuosos cuando cumplen con
sus deberes y cono benéficos cuando se abstie-nen
de hacerle daño, y nos ocuparemos en dar
cuenta á nuestros lectores de la opinion que
acaba (le emitir un sábio facultativo francés
(Mr. Gabriel de Mortillet, ingeniero civil) so-'
bre las causas que hacen hoy las inundaciones
mas frecuentes y terribles y sobre el modo de
salvar esta plaga. La cuestion ba sido consi-derada
por este sábio bajo un punto de vista
que ela á sus observaciones y á sus ideas una
importancia . de utilidad general.
El desarbolo de las montañas y de todo
terreno inclinado en general es , segun el se-ñor
Mortillet, la principal causa de las inun-daciones.
Los árboles, haciendo la tierra mas
ligera con los numerosos despojos de que la
cubren, removiendo el suelo con el desarrollo
de las raices y levantándolo, dan al agua de
las lluvias mas facilidad para penetrarlo é in-filtrarse
en su seno. Las brozas que se amon-tonan
en los bosques y en todo sitio arbolado
y silvestre , los troncos que se levantan en
todas partes detienen el desagüe de las lluvias
y favorecen su paso por la porosidad del suelo.
De ahí resultan dos incalculables ventajas
las fuentes aumentan en número y caudal
precioso preservativo contra las sequias; la
violencia ó la duracion de las lluvias no pue-den
ocasionar estragos, pues nunca pueden
fluir inmediatamente masas considerables de
agua ni producirse aquellas repentinas é in-gentes
avenidas que llevan consigo el terror y
la desolacion. Las crecientes no se evitan sin
duda; al contrario duran mucho mas tiempo;
pero no son fatales como las avenidas impetuo-sas,
pasan sin desgracias y no causan inun-daciones.
Quitad los árboles de los declivios, despoblad
de bosques las montañas, seguid esa obra de
destruccion que se va efectuando cn todas par-tes
desde un medio siglo : las aguas llovedizas,
corriendo sobre terrenos macizos y compactos,
no encontrando obstáculo alguno que las de-tenga
ó retarde en su carrera, fluirán inmedia-tamente,
se precipitarán de los montes, reuni-das
en torrentes impetuosos; se echarán cau
-dalosas en los aroyos y ríos los liarán
crecer improvisamente. Estas avenidas serán
de corta duracion ; no se sostendrán sino dos
ó tres dias; pero habrán durado bastante para.
causarla ruina de vastas comarcas , para sem-brar
la afliccion y el luto en numerosas fami-lias,
para sumir en la miseria poblaciones en-teras.
El desarbolo, responden sus partidarios,
aumenta las riquezas de un estado y pone nue-vas
tierras en cultivo. Errónea idea! Esos de-clivios
son de escasa produccion; los gastos
del cultivo absorven las ganancias; faltos de
sombra , expuestos á los vientos y al sol , ini-propios
para detener el curso de las aguas llo-vedizas,
la sequía aniquila aquellos terrenos,
impide su vejetacion, detiene el desarrollo de
las cosechas. Otro gravísimo inconveniente es
que las copiosas lluvias abren en ellos arroyos y
DE NOBLES ARTES. 251
torentes. que se llevan poco á poco la tierra cultades que este título les confiere, se
vegetal, y acaban para no dejar sino la roca echará de ver toda la urgencia que hay de
desnuda, ó sea la capa improductiva. Antes establecer sobre bases razonadas un sistema
clel desarbolo las raices servian de ligamiento de conocimientos coordinados con referen-á
la tierra y la sostenian ; el despojo de los cia á su instituto, á fin de que no se hagan
ramos y toda espesura de arbustos y plantas ilusorias las esperanzas que del mismo pue-entretenian
y aumentaban la capa vegetal. La
den prometerse; no queden frustrados los
labranza al contrario favorece y adelanta la
buenos deseos de los gefes políticos que ,
d.esnudacion del terreno y entrega álas lluvias
testigos de los exámenes á que se sujetan
un suelo que fácilmente las aguas arrastran en
segun el actual sistema dichos aspirantes,
su curso. Así es que el desarbolo en vez de
conocen la insuficiencia de sus estudios, y
enriquecer un país, lo empobrece quitándole
el rédito de los bosques ; lo empobrece priván-no
se comprometan los importantes intere-dolc
esas fuentes que los bosques alimentan;
ses continuamente confiados á la clase de
lo empobrece con los infortunios que las inun-agrimensores.
lociones acarrean. Un curso de tres años bastaria, en nues-
Seria preciso que toda ilustrada admiris- tro humilde concepto, para poner un alu►n-tracion
tomase serias y severas disposicio no de mediana capacidad en estado de prac
nes para impedir el desarbolo de los terrenos ticar satisfactoriamente la agrimensura. La
pendientes, y mandase al propio tiempo que admisioná dicho curso no se conseguiría sino
se vuelvan á poblar de árboles esas nume- prévios exámenes rigurosos de rudimentos
rosas cuestas esterilizadas por codiciosos agri- de ideología, gramática castellana y ejercicios
cultores llevados de la esperanza de realizar de conzposicion, como tambien de elementos de
beneficios imposibles. Esta es la condicion, aritmética y geometría , prolegómenos de geo-la
sola que puede afianzar la seguridad de las logia y dibujo lineal.
fértiles llanuras que sirven de lecho á los ar- No gastaremos palabras para demostrar
royos y á los ríos. Sin esto, todo será precario la evidente necesidad de estos últimos cono-en
el seno mismo de las tierras las mas ricas, cimientos en uu alumno que se dispone ít
y esos desastres , que desde algunos años se cursar la ciencia de la agrimensura, siendo
van reiterando con frecuencia, se liarán todavía cabalmente aquellos la base fundamental de
mas frecuentes, extendiendo en mas dilatado, la misma. Solo diremos , por lo que hace á
campo sus espantosas devastaciones, las nociones ideológicas y gramaticales y á los
(Se concluirá). . ejercicios de composicion , que sin duda un
AMBRosIo FUMAGALLI.
agrimensor no ha de ser un filósofo ni un
literato ; sin embargo es preciso que sepa lo
— bastante para manifestar sus ideas á voz y
pp or escrito con ócdlarida y correcci
NUEVO PLÀiN DE ENSEÑANZA y que pueda redactar un informe
orme ó un acto
PARA LA CLASE DE AGRIMENSORES , CON
cualquiera relativo á su oficio, segun cum-ple
á quien con el título de agrimensor, de-
ARREGLO Á SU INSTITUTO (1).
sea tambien el de hombre civilizado y con-
Si se comparan los limitadísimos estudios cienzudo: una anfibología en una relaciou
que se exigen en el dia á los aspirantes al puede causar un pleito y perjudicar á mu-título
de agrimensor, con las extensas fa- chos intereses.
Las asignaturas del proyectado curso se-
11) Véanse las pág. 100 y 193 de este Boletin. rla-n : elementos de álgebra (hasta las cena-
252
BOLETIN LNCICLOPÉDICO
ciones de segundo grado, inclusive) trigo-nometría
, geometría práctica, agrimensura
propiamente dicha y aforage, dibujo topográ-fico,
en cuyo estudio deberia el alumno ejer-citarse
incansablemente durante los tres
años del curso, ocupándose tanto en el dibu-jo
de lapiz como en el de tinta imitando el
grabado y en los lavados al claroscuro y co-lorido.
Concluido este curso , los aspirantes al
título de agrimensor no podrian conseguirlo
ni ser autorizados al libre ejercicio de la
profesion , sin probar de haber hecho un
aïro de práctica bajo la direccion de un agri-mensor
debidamente reconocido y respon
-sable.
Las cátedras del curso de agrimensura se
teridrian en las escuelas de Nobles Artes ,
cuyo proyecto llevamos manifestado ya (1),
y que tanto interesaria establecer en cada
capital de provincia como delegadas de la
escuela central. Observaremos en esta oca-sion
que muy á propósito vendria la ense-ñanza
del dibujo topográfico en las capitales
de nuestras provincias marítimas para los
que se destinan á la profesion de piloto
así como utilísima seria á los aspirantes al
grado de arquitecto , de ingeniero civil y de
ejército y á los maestros de obras.
Estas rápidas indicaciones bastarán para
Hacer conocer el espíritu de nuestro plan.
En cuanto á la urgencia que hay de organi-zar
la clase de agrimensores, no se necesitan
comentarios para demostrarla : solo invita-mos
á nuestros lectores para que reflexio-nen
cuanta trascendencia tendrá esta clase
tan luego como el gobierno se proponga
crear el catastro del reino y sentarlo sobre
datos fijos y ciertos, operacion de la que de-penden
el órden y el bienestar de la nacion,
y cuya falta es de presumir haga estrellar
no solo el sistema tributario sino tambien
todos los demas que se proyecten para mejo-rar
el ramo de hacienda pública en España.
MIGUEL GARRIGA Y ROCA.
Seccioni urbana.
Vemos con satisfaccion que el Excelen-tísimo
Ayuntamiento se ocupa de reformar
el Bando de buen gobierno cuyos defectos
hemos ya señalado en mas de una oca-sion
(1). Continuamos la nueva disposicion
por la que se modifica el artículo 5.°
e El Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad ha
acordado permitir la altura de cien palmos á todas
las fachadas de edilicios cuyo buen gusto arquitec-tónico
y riqueza en los adornos las haga dignas (le
esta concesion á juicio de la seccion 3. 1 del mismo.
En su consecuencia todas las solicitudes que se di-rijan
á este objeto deberán distinguir claramente
los adornos corpóreos de los pintados, arreglando
las alturas de los balcones y demas del edilicio á
escala y conforme está prevenido; advirtiéndose
que los tres palmos de mas de los 97 ele cuya altura
no era permitido excederse segun el artículo 5.° del
Mando de buen gobierno, hayan ele repartirse entre
los bajos ó entresuelo, primero y último piso.»
a Lo que se pone en conocimiento del público para
su gobierno.»
« Barcelona 12 de noviembre de 4846. —1'. A.
del Excmo. Ayuntamiento, José de Llanza, secre-tario
interino.
TEATRO DEL LICEO DE ISABEL II.
Publicamos las siguientes preguntas que nos
han dirigido acerca del expresado edificio: nos
parecen por su índole dignas de atencion. Sin
encargarnos de la contestacion , las señalamos
á los de entre nuestros lectores mejor enterados
que nosotros.
¿Es verdad que se ha permitido á los intere-sados
en la Sociedad del Liceo, que no es sino
un edificio de especulacion, hacer un recodo
;í la suntuosa cloaca romana que se dirige de
(1) Véáse la pág. 193 cte nuestro Boletin
(1) Véanse las 1ágs. 12 y 237 de este Boletín.
DE NOBLES ARTES.
253
la Boquería y Rambla al mar, con el solo objeto
de fundar la fachada.., de... dicho edificio , á
una línea adelantada que no ha jamas perte-necido
al Liceo y que con razon disputa al
mismo el Sr. Gafas, á pesar de las influen-cias
con que se procura anular ó desvirtuar
el efecto de las Reales órdenes recientes ?
Si este hecho es cierto ¿cómo se habrá de
calificar el poco respeto de nuestras Auto-ridades
para los preciosos monumentos de
nuestra antigüedad, en cuyo número, última
no es á buen seguro la tal cloaca, que el sa-lijo
historiador Pujades elogió en lo sumo di-ciendo
que por ella podria ir un hombre á
caballo y que todos los autores antiguos la
tienen por obra de Scipion?
OTRAS PREGUNTAS ¿Qué han pensado con res-pecto
á la solidez de la construccion del Liceo
los seis arquitectos nombrados por los mismos
representantes y comisionados de la Sociedad
al efecto de averiguar, mediante una detenida
inspeccion del edificio , un punto tan intere-sante?
Sabemos que los facultativos han sen-tado
su opiuion; desearíamos saber si han
escrito su dictámen; y, en la afirmativa, don-pe
para ese dictámen. Si no lo han escrito ,
¿ porqué no lo han escrito? Su silencio hace
mas temor que cuanto se ha dicho sobre el par-ticular.
En un asunto que interesa la seguri-dad
pública, cualquiera tiene derecho de pe-dir
explicaciones.
¿Es verdad que nuestro Gefe superior polí-tico
, en uso de los numerosos medios que
están á su alcance y de sus atribuciones,
trata de hacer reconocer el estado de solidéz
del expresado edilicio que con motivos fun-dados
al parecer, tiene alarmados los barce-loneses?
¿Es cierto que en la misma ocasion la re-ferida
autoridad se propone averiguar tam-bien
si , para la construccion de aquel edi-ficio
público , se han acatado las reales ór-denes
vigentes en esta materia, á fin de que
sepa cual responsabilidad pueden tener los ar-quitectos
del pais y nuestras autoridades lo-cales
en dicha obra que, por la simple ruina de
alguna de sus partes, puede hacer centenares
de víctimas, y tambien á fin de que otros no se
atrevan en lo sucesivo á imitar la conducta de
los que han cuidado la obra de que se trata y
quede en buen lugar acerca de los extrangeros
el honor de los arquitectos nacionales y de las
artes españolas ? ¿Es cierto que en tal averi-guacion
habrán de intervenir, juntamente con
los facultativos que la autoridad delegará con
poderes especiales para disponer cuanto crean
conveniente á la seguridad del público, todos
los facultativos tambien que en dicha obra han
tenido parte ?
¿Es cierto que , cuando en 4 770 el Co-mercio
de esta capital pensó en reedificar la
antigua Lonja y casa del Consulado, se em-pezó
la obra, ya fuese por algun fin particular
ó por falta de españolismo en los comisionados,
con los planos y bajo la direccion de un fran-cés;
y que despues fue preciso derribar todo
lo hecho por aquel y acudir al distinguido ar-quitecto
D. Juan Soler, natural de Barcelona,
cuyo acierto en los planos y en la construccion
está cifrado en el actual edificio de la Lonja
que, en su clase, es el primero de esta capi
-tal ?
Variedades (1).
El benemérito profesor Sr. Monmeneu ha
entrado nuevamente en el campo de la dis-cusion
en defensa de los derechos de la
corporacion de arquitectos, y ha dirigido á
los Redactores del Bolelin espaítol de ar-quitectura
un nuevo escrito que estos han
(1) Estaba ya impreso el primer pliego de este nú-mero
de nuestro Boletin cuando llegó á nuestras manos
el nuevo comunicado del Sr. Monmeneu. Nos pareció
de tanta importancia el publicarlo sin retardo que lo
continuamos bajo el epígrafe de Variedades, no pudien
-do ya colocarlo en la secion que le coresponde, y
para darlo cabida en el número actual , diferimos al si-guiente
publicar la reseña de los festejos que se acaban
de celebrar, y unas observaciones sobre el Cementerio
que tenemos hechas, y que , por razon de argumento
y do data, portenecerian á la quincena pasada.
254
BOLETIN ENCICLOPÉDICO
publicado por entero en el último número
de su periódico y que continuamos á nues-tros
lectores. Damos el parabien al digno
facultativo valenciano por el modo decoroso
y acertado con que ha puesto en luminosa
evidencia las razones que militan en favor
de nuestra causa, y nos complacemos en
ver ese acto de imparcialidad del Boletín
español: quisiéramos poderlo considerar en
él como un primer síntoma de dèferencia
a la justicia que asiste á los arquitectos que-josos
del olvido en que se deja la noble arte
que profesan y de los perjuicios que se les
irrogan. Si así fuese, confiaríamos verle re-nunciar
con generosa franqueza á sus funes-tas
opiniones que, si por desgracia se adop-tasen,
muy lejos de mejorar el estado de la
arquitecturay de los arquitectos, serian lato-tal
ruina del arte y de los artistas de que se
trata : confiaríamos verle poner interinamen-te
de parte sus lujosos temas sobre las teo-rías
de la bella arquitectura ( pues ocuparse
de ellos en la situacion actual es lo mismo
que trazar el programa de un espléndido
banquete en el seno de la miseria, ó pre-parar
un vestido de fiesta para un moribun-do):
confiaríamos en fin verle aprovechar con
ansia todas las ocasiones y valerse de todo
el influjo que le dan sus favorables circuns-tancias,
para inclinar el ánimo del gobierno
á adoptar disposiciones benignas y protecto-ras
y rectificar las funestas interpretaciones
que están dando cada dia á las instrucciones
recientes los Sres. Gefes políticos, Regentes,
Intendentes, Ayuntamientos y demas au-toridades
del reino , con menoscabo de
nuestras facultades y prerogativas y en
manifiesta contradiccion con las leyes y los
derechos preexistentes. De este modo el
Boletin español de arquitectura justificaria el
objeto (le la mision que se impuso á sí mis-mo,
y contribuiria á convencer el mundo de
que la arquitectura en España posee todavía
elementos no solo para rivalizar con sus pro -
pías glorias sino tambien para competir con
las naciones las mas adelantadas.
MIGUEL GARRIGA Y ROCA.
COMUNICADO
DEL Sr. MONMENEU Á LOS Sres. REDACTORES
del Boletin español (le arquitectura.
Muy señores mios:—Siento sobremanera que
haya parecido á Vds. estar escrito ini artículo sobre
los medios ele mejorar el estado ele la arquitectura,
etc., con mucho fuego porque cabalmente ni por sis-tenia
ni por temperamento ene dejo arrebatar hasta
semejante extremo ; así que, despues de indicar á
Vds. tengan á bien rectificar la opinion que han for-mado
de mí sobre este particular, creo me corres-ponde
hacer algunas aclaraciones al intento y rela-tivamente
al citado artículo, esperando quedaré
con ellas en la posicion que debo en el concepto de
Vds., no menos que en el (le sus dignos colabora-
(lores.
Si se llevase á efecto la restriccion que impone
la segunda base del primer artículo de Vds. , res-pecto
á los arquitectos que lían recibido sus títulos
en las Academias de S. Carlos, S. Luis, la Con-cepción,
etc., se perjudicaria inmediatamente no
tanto á los profesores que se hallan dentro de su
respectivo distrito, sino muy particularmente á
muchos que se hallan establecidos ya de lungos
arios en otras provincias limítrofes ó mas distantes,
los cuales en virtud (le semejante disposicion, y no
pudiendo ejercer ya en el territorio donde han re-sidido
por espacio ele tantos años, se verían pre-cisados
á morir allí (le miseria ó á levantar la casa
y pasar á establecerse á sus provincias respectivas,
en donde probablemente por haber otros muchos
ya acreditados carecerian de ocupacion y de con-siguiente
seria fatal su suerte. Yno se crea que esta
sea una proposicion aventurada que carezca ele
fundamento: al contrario me seria muy fácil nom
-brar á varios individuos que se halarian en este
caso, si se adoptase dicha base; los cuales s,)n ya
(le edad avanzada y están bien quistos en las po-blaciones
en que residen, y aun que ha}- otros tam-bien
con iguales circunstancias si bien de meno,
edad, no por eso saldrian ventajosos sobre aque-llos,
tratándose de su traslacion.
Ahora bien, como uno de los objetos laudables
(fue Vds. se ban propuesto en su respetable perió-
(lico sea el (le mejorar la suerte de los arquitectos,
me pareció entonces, lo mismo que ahora, que por
carecer Vds. de estos antecedentes estaban á punto
de perjudicar, aunque involuntariamente, á una
DE NOBLES ARTES. 255
porcion considerable de individuos que quedarían
mas malparados que lo están en el dia, lo cual
no podria menos de causar sentimiento á Vds. ,
cuando viesen los resultados tan contrarios á su
buen propósito; por eso me esforcé algun tanto en
los ejemplos ele casos que pudieran ocurrir en lo
sucesivo entre los arquitectos de provincias co-marcanas;
mas como he visto que con este motivo
(]icen Vds. que no es regular invadir un terreno
que el gobierno ha confiado á un cuerpo, á quien
es necesario conceder aptitud para desempeñar
semejantes construcciones, surge naturalmente el
explicar á Vds mi opinion sobre este punto. Yo
respeto como el quemas, y nunca he faltado á este
principio, las atribuciones concedidas al cuerpo
distinguido de ingenieros civiles, en la ejecucion
de las obras de caminos é hidráulica , pero sus fa-cultades
no pueden sin embargo impedir que los
arquitectos proyecten y ejecuten igual clase de
obras, como ele hecho se han verificado hasta aho-ra
ajustadas por la Direccion general ele dicho
cuerpo, única restriccion (y nada nueva por cierto)
que tienen los arquitectos por la misma instruccion
del i 0 de octubre quevds. citan, y esto es tanto mas
natural cuanto que seria un contrasentido que
expresando la palabra arquitecto una denomina-clon
genérica, tuviera el que la lleva menos atri
-bicioucs quel que tiene la específica de ingeniero,
aplicable, como Vds. saben muy bien, al objeto á
que especialmente se dedica. Por esta razon no
debe producir estrañeza , aun entre las personas
nas interesadas en contra de los arquitectos, que
estos reclamen tamblen la parte de derechos que
les corresponde con arreglo al sentido lato ele sus
títulos, y ele que han estado en pacífica posesion
hasta el alia, toda vez que no seria justo ni confor-me
á razon el despoiarios, cuando el gobierno ha
dado y está (laudo diariamente repetidos ejemplos
tle respetar los derechos adquiridos.
Réstame molestar aun su atencion para decir to-davía
(los palabras acerca del primer extremo, es
decir , sobre la coartacion ele las facultades (le los
simples arquitectos para ejercer libremente la pro-fesion
en cualquier paraje del reino.
Ya que se trata de plantear una nueva ley, pa-rece
justo que se favorezca á los que ele hecho se
hallan disfrutando de unas prerogativas que se cree
no les correspondia, debiéndose tener presente que
si bien los estatutos de la academia de S. Cárlos no
dicen terminantemente que los arquitectos aproba-
(los por la misma estén facultados para ejercer la
profesion en cualquier punto de España, tampoco
limitan sus atribuciones al distrito (le Valencia, ni
llasta ahora ha habido tina ley que expresamente
i t marcase. Buena prueba ele esta N calad es que
al expedírseles el título no se les ha impuesto res-triccion
alguna, antes por el contrario este les ha-bilita
para entender , dirigir y proyectar toda cla-se
de obras aun las mas magníficas y suntuosas. En
virtud ele tan latas facultades, debe considerarse
que los que hasta el dia han recibido un título con-cebido
en semejantes términos y fijado su residen-cia
en diferentes provincias de la Península, tie-nen
derechos adquiridos que parece justo respetar.
Ahora, si comparamos lo que sucede con res-pecto
á. los licenciados que han cursado y cursan en
cualquiera universidad de provincia, se verá que
con arreglo al nuevo plan (le estudios, un licen-ciado
recibido en Barcelona ó Valencia puede ejer-cer
su profesion en Sevilla, Cádiz, Zaragoza, Ma-drid
, etc. , y admitida como debe admitirse la
comparacion, preciso es tambien admitir las con-secuencias,
es decir, que no oponiéndose esta me-dida
al sistema de centralizacion, lo que sucede
respecto ele los licenciados debería tambion suceder
respecto á los simples arquitectos.
Con este motivo he molestado tanto su atencion
de Vds. teniendo presente que era hasta cierto
punto indispensable lo hiciese así en gracia del
porvenir de lit clase á que tengo el honor de perte-necer,
como tambien del buen concepto que debo
merecer a Vds. , de cuya justificacion me atrevo á
esperar que en vista ele la aclaracion que dejo he-eba
acerca del genuino sentido tic mi artículo en
esta carta particular, tendrán á bien hacer rela-tivamente
alguna corta indicacion en su apreciable
periódico, por cuyo medio pueda formarse toia idea
exacta de mis verdaderas intenciones, ajenas por
cierto del espíritu de provincialismo ele que por
desgracia se me ha tachado.
Este justo obsequio dispensado á un profesor (le
arquitectura refluirá en el (le todos mis compañeros
interesados vivamente en este asunto, y quedará
grabado en la memoria de su agradecido servidor
Q. S. 11. B.
Va.encia 17 de octubre de 1846.
SALVADOR MONIHENEU.
INDUSTRIA APLICADA Á LAS ARTES.
Un jóven español, D. Buenaventura Ribera, que lla
trabajado bastantes años en las principales fábricas
de máquinas en Francia, construye bombas que, por
su ligereza y sencillez y por la altura á que suben
el agua, son preferibles á todas las conocidas hasta
el dia; se puede con el agua contenida en una de
dichas bombas regar huertas de dos mojadas de
extension.—Fabrica tambien grifos de laton y de
plata con mucho gusto y primor; y así mismo otras
piezas, que substituyen las que se llaman Papeli-nas
en las cañierias de plomo, y sirven para llevar
de una parte á otra las mencionadas cañerías sin
256
BOLETIN ENCICLOPÈDICO
malograrlas. —Estan de manifiesto las ¡nuestras en
la casa del Sr. Marqués de la Torre (Dormitorio do
San Francisco).
BELLAS ARTES EN ESPAÑA
En la obra recientemente dirigida á la academia
de Berlin por el señor conde A. Baczynski , emba-jador
de Prusia en la corte de Portugal, relativa a
las Artes en este último reino, liemos tenido el gusta
ele ver que se hace mencion honorífica de los tra-bajos
arqueológicos del Sr. D. Próspero ele Bofarull
y ele los pintores D. Pablo Milá y D. Claudio Loren-zale,
á cuyas obras llama el célebre autor felices
síntomas que anuncian una nueva era para la pin-tura
española, síntomas que ]talla á faltar en la po-pulosa
Lisboa y en las importantes ciudades del
litoral ele España que ha recorrido. No se muestra
tan satisfecho por lo tocante á la conservacion de
antiguos edificios , cuya pérdida no rescatan las
nuevas construcciones por suntuosas que sean.
ARTISTAS ESPAÑOLES.
En la Gaceta de Florencia del 6 de octubre pró-ximo
pasado hemos visto la detallada relacion de
los que ]tan tenido el ]sonor de ser elegidos socios
honorarios ele la I. y B. academia de Florencia. En-tre
los nombres de S. A. I. el duque de Leuclitem-berg,
presidente ele la imperial academia de San
Petersburgo , del caballero Neff, pintor ele cámara
ele S. M. el emperador de Rusia, del caballero Leon
Vendranins, arquitecto al servicio del mismo cm-peradur
y de otros muchos personajes, figura el
(le D. Jaime Batlle, profesor de dibujo en la acade-mia
ele bellas artes de Barcelona.
Nuavo BETÚN DEL SEÑOR MARCO.
Ya dimos cuenta clo la invencion de un almácigo de
Francia, de sus propiedadesy de sus diferentes apli-caciones
(*) : nos complacemos hoy en anunciar una
buena imitacion ele aquello debida á un inteli-gente
é insclustrioso albañil catalan Tomás Mar-co
, puesta en práctica desde algun tiempo con
el mejor suceso. El betun del Señor Marco es
igualmente apropiado que el almácigo orofóli-to
, de que hicimos mérito, para terrados , ie-jados,
aceras ele las calles, depósitos de agua ó
lavaderos , baños, enladrillados de los pisos, tra-gaderos
, hornillos, depósitos de los comunes etc.,
imita en un todo la piedra y tiene en supremo gra
-do la prerogativa de
impermeabilidad. Otro los requisitos que lo recomiendan á los maestros de
obras y propietarios es la baratura del precio.
Cada cana cuadrada de este belun de Y4 ele pul-gada
grueso se paga 36 rs. vn.
Cada cana cuadrada ele idem , de 2'/2 pulgadas
de espesor, para aceras y grandes depósitos de
agua, se paga 60 rs. vn.
Las muestras están de manifiesto en casa el ar-quitecto
D. Miguel Garriga, calle de Bella fila
número 5 piso 2.°
EPIGRAMAS.
Con un pozo y un herbario
Don Beltran el boticario
Un millon legó á su yerno...
¿Si estará ya en el infierno?
¿No os admira que Consuelo
Salga así tan peripuesta?
¿Qué diriais que le cuesta
Su magnífico pañuelo?
Lo diré, mas con rodeo,
Con un tanto de cumplido.....
Es que tiene su marido
Un ricacho Cirï.néo.
¿Os admira que de un brinco
Haya Juan llegado á ser,
Lo que no es dado obtener
En años cuarenta y cinco?
Esplicaros tal misterio
Es por cierto fácil cosa.....
Su mujer jóven y hermosa
Suele irse al ministerio.
EPITAFIOS.
Aquí yace un buen doctor
Que murió viejo de amor:
Si el amor de enfermos fuera,
A veinte años muerto hubiera.
Aquí yace una soltera
Gran doctora y bachillera
Que al morir contaba ochenta....
Santa cruz que el diablo tienta
Si quereis vivir en paz
No turbeis la de este muerto,
Ved que fue notario y tuerto.....
¿ Deseais que os diga mas?
Aquí bajo está enterrado
El cadáver de un letrado:
Era pobre y de gran ciencia.....
Le sobraba la conciencia.
Aquí yace un tabernero
Que otro tiempo fue aguador:
Siempre conserva uno amor
Al que fue oficio primero.
EnnATA. —En la pág. 250, lín. 14, coluna 1. a , dice:
orador que presentó; léase: orador que prestó.
(*) Véase el número..J2 pag. 192 de nuestro Boletín
IMPRENTA DE Roberto Torres.
Calle del Hospital, junto d San ¡]gustin n.° 20.
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Boletín enciclopédico de nobles artes. No. 16 (16 nov. 1846) |
| Matèria | Arquitectura -- Espanya -- Revistes |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2010 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : [s.n., 1846-18-- (Barcelona] : Impr. de Roberto Torres) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1213340~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Universitat Autònoma de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
Descripció de la pàgina
| Títol | 016_No. 16 (16 nov. 1846) |
| Transcript | 1,01120 B. Yi:^aszEr.eeas 16 de oi-iewbre de 1S46. únfero i(:. BOLETIN ENCICLOPÉDICO lz: NI,9IBf.ES M Seceiaasa âe sRthw. ESCUELA DE BELLAS ARTES DE LA 3L AL ©QD'^(,iíJl tDE Q@An ?L 3l~J iiJJDo. Damos á continuacion la lista de los Sres. profeso-res nombrados por S. M. en real (rden de 23 de may o de 1345 a consecuencia del real decreto de 25 de setiembre de 1 s',!Í , parli desempeiiar la enseñanza de las bellas artes eu la referida Aca-demia. ESTUDIOS MENORES. ASICNMfUI.tS. —DIBUJO. Profesores 1). Juan Antonio Ribera, director 1). Inocencio Borghini. D. Francisco Perez, 1). Bernardo Lopez. ARITMÉTICA Y GEOMETRÍA DE DIBUJANTES. D. José París. 1). Valentin M,artinez de la Piscina. ESTUDIOS COADUNES A LAS BELLAS ARTES, ANATOMíA ARTÍSTICA. !). Antonio María Esquivel. PERSPECTIVA. D. Manuel 1?odriguez. TEORÍA t IJJSTORIA DE LAS ARTES. D. Valeiitii Carderera. 31 2 42 BOLETIN ENCICLOPÉDICO ESTUDIOS DE PINTURA. DIBUJO DEL NATURAL. D. Juan Galvez, director. COLORIDO Y COMPOSICION. D. José Madrazo, director. DIBUJO DEL ANTIGUO. D. Federico Madrazo. PAISAJE. D. Genaro Perez Villamil. AGREGADO. D. Cárlos Luis de Ribera. ESTUDIOS DE ESCULTURA. COMPOSICION Y MODELADO POR EL NATURAL. D. Francisco Elias, director. MODELADO POR EI, ANTIGUO. D. José Tomás, director. D. Sabino de Medina, agregado. . ESTUDIOS DE GRABADO. GRABADO EN DULCE. D. Rafael Esteve. GRABADO EN HUECO. D. Felix Sagau. ESTUDIOS DE ARQUITECTURA. COMPOSICION. D. Juan Miguel de Inclan , director. CÁLCULO DIFERENCIAL É INTEGRAL. 1). Eugenio de la Cámara. MECÁNICA. D, José Jesus de la llave. GEOMETRÍA DESCRIPTIVA. D. Juan Bautista Peironet. TEORÍA DE LA CONSTRUCCION. 1). Narciso Pascual y Colomer. TEORÍAS GENERALES DEL ARTE Y DECORACION. 1). Anibal Alvarez. ARQUITECTURA LEGAL y PRÁCTICA DE LA CONSTRUCCION. D. Antonio de Zabaleta. Agregados. D. Atilano Sanz y Perez. D. Pedro Campo–Redondo. D. Mariano Calvo y Pereira. CAÁOxO DE LOS INDIVIDUOS UE LA REAL ACADE11IR DE MBLES ARTES S. M. Ð. Maria Isabel de Borbon, Rei-na madre de las Dos Sicilias , Infanta de España. Académica de honor y mérito por la pintura en 1.° de agosto de 1802. Serenisímo Sr. D. Francisco de Paula Antonio de Borbon , Infante de España. Académico de honor y mérito por la pintura en 20 ele setiembre de 18 16 , y Consiliario en 14 de octubre del mi sino. PROTECTOR: El Excmo. Sr. i iinistro de la Goberna-cion de la Península. VICE–PROTECTOR. Excmo. Sr. D. Pedro Manuel Velluti Lopez de Ayala, marqués dé Falces y de Torreblanca, conde de Santistevan de Le-rin , caballero gran cruz de la Real y distin III, gentil–hombre-guida órden de Cárlos de cámara de S. M. con ejercicio, Consilia-rio perpétuo de la Real academia de Gra -nada , s cio de número su real sociedad económica de Amigos del Pais, y de la aca-demia de ciencias naturales de la Corte , Senador de] Reino. Académico de honor en 28 de mayo de 1834 ; Consiliario en 13 de noviembre de 1839, y rice–Protector en la de diciembre de 1844. CONSILIABIOS. Excmo. Sr. D. Pedro Tellez Giron, Al-fonso Pimentel , príncipe de Anglona, te-niente general , gran cruz de la militar de San Fernando , y caballero de la de San-tiago , académico de honor de la de la His-toria. De honor y mérito por la pintura en 1.° de agosto de 1802, y Consiliario en 17 de noviembre ele 1815. Excmo. Sr. D. Bernardino Fernandez de Velasco , duque de Frias y de Uceda, mar- DE NOBLES ARTES. 23 qués de Villena, grande de España de pri-mera clase , caballero ele la insigne órden del toison de oro, gran cruz de la de Cár-los III, y caballero de las militares de San Fernando y Calatrava, etc. Académico de honor en 5 de diciembre de 1802, y Consilia-rio en 17 ele noviembre de 1815. Señor D. Isidro de Montenegro , gentil-hombre de cámara de S. M. Académico de honor en 25 de junio de 1814 y Consiliario en 17 de noviembre de 1813. Excmo. Sr. D. José Antonio Aragon , Azlor, Pignatelli ele Aragon , duque de Villahermosa , grande de España de pri-mera clase , brigadier , gentil-hombre de cámara de S. M. con ejercicio, ca-ballero de la insigne órden del toison de oro, gran cruz de la de Cárlos III, etc. Aca-démwo de honor en 25 de junio de 1814 , y Consiliario en 17 ele noviembre de 1815. Excmo. Sr. D. José Máximo Cernecio, antes la Cerda y Palafox , conde de Parsen y de Contamina , grande de España de pri-mera clase, gentil-hombre de cámara de S. M. con ejercicio , etc. Académico de ho-nor en 19 de noviembre de 1814 y Consiliario en 17 de noviembre de 1813. Señor D. José Salomé García Puente, juez del tribunal apostólico, y real de la gra-cia del Escusado, del consejo de S. 111., ca-nónigo de la santa iglesia catedral de Sego Académico (le honor en 30 de junio ele-govia. 1817 , y Consiliario en 21 de enero de 1824. Señor D. Luis Lujan y R onroy , del consejo de S. M. , su secretario con ejerci-cio en el tribunal supremo de Cruzada. Aca-démico (le honor en 30 ele noviembre ele 1823, y Consiliario en 21 de enero de 1824. Señor I). Lorenzo Hernandez de Alba , dean y canónigo magistral de la santa igle-sia de Toledo, examinador y Juez sinodal de su arzobispado , y caballero de la órden de Cárlos 1:1L Académico de honor en 30 ele noviembre de 1823 y Consiliario en 21 de ene'Ñ (le 1824. Excmo. Sr. D. Mauricio Alvarez de las Asturias y Bohorques , duque de Gor , mar-qués de los Tru,jillos , grande de España de primera clase, individuo de las sociedades económicas de Granada y Baeza. Académico (le honor y mérito por la pintura en 2 de di-ciem& re de 1821, y Consiliario en 31 de mar-zo de 18314. Ha sido rice-protector ele la aca-demia desde 9 de febrero de 1838 hasta 6 de diciembre de 1840. Excmo. Sr. D. Joaquin Fernandez de Córdoba , conde de Sástago , grande de Es-paña de primera clase. Académico de ho►ecr en 29 de noviembre de 1817 , ele mérito per la pintura en 7 (le diciembre del mismo año, y Consiliario en 31 de marzo de 1834. Excmo. Sr. D. José de Silva y Palafox , duque de Ifijar , de la insigne órden (lo Cárlos II!, sumiller de Corps de S. M., grande de España de primera clase , etc. Consiliario nombrado en 31 (le marzo de 1834. Ilmo. Sr. D. Marcial Antonio Lopez, liaron de Lajoyosa, ministro honorario del suprimido consejo real de España é Indias , y de la Audiencia territorial de Madrid , caballero pensionado de la real y distingui-da órden española de Cárlos I11 , ex-direc-tor general de estudios , individuo de ní:- mero de la real Academia española , y di-rector de la de la historia , de honor de la romana Ge bellas artes de San Lucas , cer-respondiente de la real (le ciencias de Turin, de número de la sociedad aragonesa de Amigos del Pais, de la de Granada, Valen-cia , I-Iabana y otras , académico de mérito por la pintura de la de S. Cárlos de Valen-cia. Nombrado (le honor en 13 de octubre de 1821, de mérito en 12 de enero de 184.2 y Consiliario en 13 de noviembre de 1839. Sr. D. Nicolás Minuisir. Académico de 2 ,l4 BOLETIN ENCICLOPIDICO honor en 14 de setiembre de 1816, y Consilia-rio en 9 ele diciembre de 1840. Excmo. Sr. 1). Juan Nicasio Gallego oaballero gran cruz de la real órden Ameri-cana de Isabel la Católica, canónigo de la santa iglesia patriarcal de Sevilla , individuo de número y secretario de la real academia Espaitola. Académico de honor en 7 de febre-ro de 1841 y Consiliario en 29 de marzo de 1843. Sr. D. José Solano , marqués del Socor-ro. Académico de honor en 13 de noviembre (le 1836 y Consiliarioen 2 de febrerode 18115. Excmo. Sr. D. Joaquin Muro y Salazar , marqués de Someruelos , ministro que ha sido de la Gobernacion de la Península. Académico de honor en 11 de junio de 1838, y Consiliario en 2 (le febrero ele 18!x5. SECRETARIO. Ilmo. señor D. Marcial Antonio Lopez. En 10 de diciembre de 1834. VICE–SECRETARIO. Señor D. Juan 1lliguel Inclan Valdés. En. 16 de mayo de 1827. BIBLIOTECARIO. Señor D. José Franco. En 25 de abril de 1826. ARCEIIVERO. Sr. D. José Franco. En 5 de marzo de 1843. Seceiou artística. ALERTA! (Continuacion) (4). Firmes en nuestras convicciones y fieles á nuestros compromisos volvemos á la em alerta-prendida tarea, repit.iendo el grito de Los derechos y los intereses de los arqui rectos españoles tan injustamente acometidos por el Boletin Español de Arquitectura, han encontrado en este transcurso de tiempo un nuevo defensor en el digno director de la academia de San Cárlos , y las francas y po-derosas reflexiones (2) que, en apoyo y casi á continuacion de nuestro primer artículo , ha opuesto á los extraños argumentos de aquel periódico , señalando al propio tiem– po la chocante contradiccion que presenta el actual lenguaje de sus redactores con las promesas de su programa, han notablemente aclarado la cuestion y allanado nuestro ca-mino. Para dar pues á nuestros lectores , segun nos propusimos , una idea adecuada de las intenciones que han sugerido la pu-blicacion del referido Boletin y del objeto <í que mira , ó como hemos dicho , para po-ner en evidencia el plan y la táctica de sus fundadores, bastará recordar algunos ante-cedentes , que muy por extenso liemos cita-do en otra ocasion (3). La indiferencia con que el gobierno mi-raba á los arquitectos , y mas diremos , el total abandono en que este les dejaba, por culpa sin duda de las tormentas que embar-gaban su atencion , habian dado pié á un sin número de abusos y á una monstruosa anarquía en la profesion de la arquitectura con menosprecio de las numerosas y sabias leyes que la protegen , con grave perjuicio de este nobilísimo arte y con igual detri-mento de los que lo cultivan. En tal situa– non , que no es hoy ,nas favorable , apare-ció el decreto de 10 de octubre de 1841.5 sancionando la Instruccion para promover y ejecutar las obras públicas. La entera Corpo-racion de arquitectos , ya por demasiados motivos inquieta sobre el porvenir ele su propia suerte , leyó en ese documento ci-frada la realizacion de sus temores. En el inminente peligro de ver sus dere- (1) Véase la pág. 216 de este Boletín. (2) V. pág. 231. (3) Véase la pág. 1 de este Boletin. • DE NOBLES ARTES. 145 clos sacrificados al engrandecimiento y á los particulares intereses del Cuerpo de Inge-tu eros y de sucumbir avasallada , absorvida por el mal disintuladoespíritu invasor del mis-mo , cedió á sus justas alarmas é hizo reso -nar su voz hasta el trono (1) solicitando am-paro y proteccion. Se sintió entonces la precisiou de dar un órgano de publicidad ti la causa de los arquitectos y del arte para afianzarla tambien con el amparo de la opi -Ition pública: con tal objetó salió á luz, bajo el lema de Nobles artes, el Boletin enciclopé-tliro de arquitectura (2) que, desde su primera aparicion , dió pruebas inequívocas de sus leales intenciones en defensa de la causa que había abrazado. Este contacto inmediato entre aquella oprimida Corporacion y el público, este re-curso al imponente tribunal de la opinion , hicieron sin duda reflexionar álos que directa ó indirectamente tienen interés en ampliar la iulluencia y las prerogativas del Cuerpo de ingenieros con menoscabo de la clase de ar-quitectos. Recelosos de que el público y los representantes de la nacion, enterados de la verdad en todos sus pormenores, hiciesen justicia é iuf!uyesen tal vez con su dic -támen en la opinion misma y en las dispo-siciones del gobierno en favor de aquella clase abandonada, resolvieron abrir tambien una tribuna á la causa de los ingenieros, opo-niendo sin retardo,como en efecto opusieron, al mencionado Boletin otro periódico que les sirviese de instrumento para dirigir ó mejor diremos extraviar la opinion pública por aque-lles sendas que conviniesen á sus fines (3). Pero, menos francos que nosotros disfraza-ron la verdadera intencion del tal periódico (1) Véanse en este Boletin las Exposiciones elevadas á S. M. por los Académicos y arquitectos de Valencia y Barcelona, Leon y Valladolid pág. 3, 17, 85 y 91. (2) El primer número de este Boletin fue publicado "en 1 ° de abril (le 1816. (5) El primer número del Boletin Español de arqui 0 de junio ele 1856, -tectura saliú á luz en 1. con el título de Boletin Español de arquitec-tura: es decir que, para hacer una guerra mas mortal y mas segura , levantaron la misma bandera de los arquitectos y se co-locaron en clase de aliados en sus filas. Lo mismo hubiera sido si, decididos al contrario á perder la causa de los ingenieros y defen-der la de los arquitectos , hubiesen titulado su periódico Boletin español del Cuerpo ele Ingenieros. Esto podria parecer una conjetura ; los hechos demuestran que es una realidad : lo probará el rápido cotejo que vamos á insti -tuir entre lo que reclamaban y reclaman las circunstancias, y la marcha que ha tenido el Soldin español de arquitectura. Si este hubiese llevado real y verdade-ramente la intencion de contribuir á mejorar el estado de la arquitectura y ele los arquitectos, se hubiera primeramente hecho cargo de' los graves y multiplicados abusos que per-miten á cualquier intruso usurpar el ejerci-cio de esa noble facultad que ha ciado tanta gloria á España é hizo encanecer en largas vigilias á los genios mas privilegiados. El último de los albañiles, el mas inepto (le los propietarios se ocupan hoy en trazar y dirijir construcciones , como si el arte de la edificaciou solo consistiese en el mecánico artificio de amontonar piedras gastando mor-tero, y ceñido se ¡tallase en el seno de las cultas sociedaçles , así conco lo es en medio de las tribus salvajes , á la material necesi-dad de buscar en unas chozas un abrigo contra las inclemencias del cielo ; y de este modo se va sepultando el buen gusto artís-tico en los extravíos de la ignorancia ó del capricho, se comprometen las fortunas de los particulares y la misma seguridad pública (1). Semejantes abusos dimanan de la inob-servancia de las numerosas leyes y pragmá-ticas tutelares de la noble profesion del ar-quitecto, y del descuido de los a quienes (1) Véiise la pág. 211 de nuestro Boletín. 246 BOETIN ENC[ DL0PÉDICO cumpliria vigilar á su ejecucion (1). Otra causa no menos poderosa que dé márgen á esos escandalosos desórdenes , á esa verda-dera anarquía es la falta de organizacion en que yace la clase de arquitectos. Si el go-bierno regimentándoles, por decirlo así, hu-biese hecho de ellos un cuerpo moral bajo su inmediata proteccion, como lo hizo de la clase de ingenieros, sellando de tal manera con una solemne sancion las prerogativas de aquellos, asi. como lo practicó en favor de estos, la profesion de arquitecto, respetada segun le corresponde, hubiera adquirido un carácter público que nadie se atreviria á usurpar. ¿ Cuál era pues la ohligacion que incumbia á los redactores del Boletin español , que se presentaban corno apóstoles de la justicia y ele la verdad, predicando la re.dencion de la arquitectura y de los arquitectos? ¿ Cuál era? —1 enunciar altamente los indicados abu-sos , perseguirlos, proclamar las olvidadas leyes protectoras , provocar por todos me- (lios la organizacion de un Cuerpo de arqui -tectos. Si de veras hubiesen querido cumplir con el lema que habian inscrito en su bandera , hubieran tomado la defensa ele los derechos adquiridos de los arquitectos, evidentemen-te amenazados , sino mortalmente heridos con la citada Instruccion de 10 ele octubre de 18115. ¿Cuál mas propicia ocasion para hacer brillar su zelo y valor en la palestra en que habitat entrado como campeones de los arquitectos? De todas partes se elevaban al trono de S. M.. respetuosas reclamaciones á las que hacia eco la voz pública? ¿Cómo podia faltar en tan grave circunstancia á la causa de los arquitectos españoles el apo d o de un periódico que por antonomasia se tituló Bo-lethi español de arquitectura P Finalmente, si tal como este lo anunciaba era leal y fraca esa intencion protectora de ;1; Véase In póyina AOO9 de nuestro Boletin. que hacia alarde , sus Redactores no se hu-bieran disimulado que otro de los medios de mejorar el estado de la arquitectura y de los arquitectos, es hacer extensivoá todo el reino, en favor de todos los profesores indistinta-mente que hayan sido recibidos en una de las Academias nacionales de arquitectura , el libre ejercicio de la facultad; hubieran coni-prendido que el privilegio de que disfruta la Academia de la Corte ha sido siempre .iii-justo; pues el arquitecto recibido -en una Academia de provincia ha hecho iguales es-tudios que el graduado en la Academia de San Fernando, y mas injusto ha de parecer hoy, en atencion al espíritu del siglo y á la índole de nuestras instituciones políticas ; por lo mismo aprovechando la oportunidad de la reorganizacion de los estudios y las generosas disposiciones del gobierno en pro de las artes , hubieran animosamente recla-mado en nombre del sagrado principio de la igualdad ante las leyes, la reunion de todos los profesores en una sola familia en donde no hubiese mas aristocracia que la del mé-rito. Esta era la marcha trazada naturalmente por la situacion de las cosas á cualquier ami-go de la arquitectura y de los arquitectos ; esto era lo mas preciso y urgente con que se habia de cumplir. - ¿ Qué hizo el Boletín español de arquitectura ? Al favor de su tí-tulo y de las magn i ficas promesas de su pro-grama despertó las mas halagüeñas esperan-zas, y desde su segundo número sentó, para mejorar la suerte de los arquitectos y de la arquitectura , dos bases , entre otras , cuyo objeto es concederel libre ejercicio del arteá los solos arquitectos de la Academia ele San Fernando , y enfeudar á estos todos los de-mas profesores confinándoles en los límites ele la provincia en donde cada uno de ellos haya recibido su título. En vano acusaron ele todas partes es-pantados los arquitectos de las provincias la mortal amistad que acababan ele decla- DE NOBLES MITES. 2l7 rarles los redactores del nuevo Boletin ; en vano se levantaron contra los mismos , con incontestables argumentos y enérgica voz , muchos respetables profesores de buena fe que entonces no adivinaban todavía el evan-gelio de los tales apóstoles. Estos siguie-ron inalterables en su propósito con la mas refinada ingenuidad, hasta que, calculando sin duda haber ganado mucho terreno y he-cho muchos prosélitos, creyeron llegado el momento de dejar el estilo metafórico y quitarse el embozo de la amistad, y con-testando á un mesurado y lógico artículo del recomendable arquitecto Sr. 1llonmeneu se declararon abiertamente, con el lenguaje imperioso de] vencedor, los campeones de la citada Instruccion de 10 de octubre y los decididos partidarios de su espíritu invasor en pro del Cuerpo de Ingenieros y en per-juicio de los arquitectos: Es decir, reasu-miendo las operaciones de su táctica, con-sagraron los abusos y los privilegios, crea-ron absurdas distinciones , trataron de ser mas arbitrarios y despóticos que los privi -legios y los abusos mismos, y hasta tentaron paralizar las buenas intenciones del gobierno adelantándose á interpretarlas. ¿Qué mas hubiera podido hacer un periódico escrito con el fin de empeorar el estado de la arqui franca-tectura y de los arquitectos?—anunciar - mente en su título el objeto de sus miras. Nos liemos explicado sobre la marcha que ha tenido el Rolelin Español. Vamos á ver como podrian ser , segun el mismo pretende, atentatorios al carácter y á las prerogativas de los ingenieros civiles los derechos adquiridos de los arquitectos, cuyo ejercicio defendemos, no como tales , sino porque, abraza ido el arte que profesamos, no hemos hecho divorcio ni con la razon, ni con la justicia : amicus Plato, sed magis amica ceritas. MIGUEL GARRIGA Y ROCA MONUMENTO DE BAILEN. Anunciamos no ha mucho la noble y pa-triótica idea de algunos verdaderos españo-les de consagrar la memoria de la batalla de Bailen con un monumento : esta idea tiene ya reunidos muchos y poderosos ele-mentos de ejecucion, segun lo que nos es-criben de la Córte y vemos confirmado en uno de aquellos periódicos (el Español). Nos complacemos sobremanera que el llama-miento hecho al justo orgullo nacional haya encontrado tan pronto y repetido eco, y gus-tosos copiamos la lista de los Sres. miem-bros de la junta á cuyo cargo está entomen-. dada la realizacion de aquel proyecto : sus nombres son una segura garantía de la mis-ma (1). Una comision ejecutiva ha sido nom -brada ya, sacada del seno mismo de la junta, en la primera sesion que se ha celebrado bajo la presidencia de] Excmo. señor mar-qués de Bailen (2). Aplaudimos la resolu- ( 1) La junta se compone del modo siguiente : Excmo. Sr. duque de Bailen , presidente. --Excmo. Sr. duque de Zaragoza. -- Sr. D. José de Salaman-ca. -- Excmo. Sr. general Serrano. -- Excnoo. Sr. D. Francisco Cabello. --Excmo. Sr. general D. Ala-nuel de la Concha.--Excmo. Sr. general Carondelet. — llmo. Sr. D. Joaquín Francisco Pacheco. —Excmo. Señor. general Sancho. -- Excmo. Sr. general Cór-doba. -- Excmo. Sr. marquós de Remisa. -- Sr. D. Andrés Borrego. -- Sr. D. Mariano Carsi. — Sr. D. Gerónimo Lopez Mollinedo. -- Sr. D. Vicente Ber-tran de Lis. —Sr. D. José Garay.—Excmo. Sr. gene-ral Ros de Olano. — Excmo. Sr. general Aristizabal.- Sr. D. José de Arizaga.—Excmo. Sr. general Portillo. —Sr. D. Luis Maria Pastors. —Sr. D. Fernando Corradi. - Sr. D. Juan Antonio Seoane - Sr. D. José Victor Men-dez. —Sr. D. Serafin Calderon.--Sr. D. Patricio de la Escosura. — Sr. D. Juan José ele Fuentes. — Sr. D. Fer -nando Fernandez Moran.—Sr. D. Francisco Navaro Villoslada, secretario. (2) He aquí los nombres de los Sres. de la Comision ejecutiva: Excmo. Sr. duque de Bailen, preside-ntr.—Se-i or D. Vicente Bertran de Lis.—Excmo. Sr. general Ser-rano.-- Excmo. Sr. general Sancho.—Excmo. Sr. gene-ral Córdoba—Excmo. Sr. D. Francisco Cabello.—Seéor D. Juan José de Fuentes. —Sr. D. Patricio de la Esco-sura.— Sr. D. José de Arizaga. -- Sr. D. Francisco Na-varro Villoslada, secretario. X48 BOLBTIN BNCIC1,0àDICO cien adoptada de invitar á todos los perió-dicos sin distincion de matices políticos , para que recomienden al público tan gene-roso pensamiento y admitan suscripciones en sus oficinas. El resultado de esta primera resolucion será sin duda , cual hay motivo de esperarlo , espontáneo y completo , y ofrecerá una prueba mas de la hidalguía de los ánimos españoles. Confiamos que con otra resolucion se dará el programa del proyectado monumento y se abrirán oposiciones para que todos los artistas de nuestra patria puedan lucir sus talentos, así como lograron señalarse los valientes que se hicieron memorables en aquella gloriosa jornada. Invitarnos pues á nuestros suscritores to-dos para que concurran con su desprendi-miento á tan santo y patriótico objeto , y se preparen á la lucha artística que indudable-mente promoverán los zelosos señores que estan al frente de esta nacional erüpresa. MIGUEL GAnnIGA Y ROCA. 6eceion ilieaatííiea. PERFORACION DE POZOS EN FRANCIA Por el método chino (1) Despues de, la memoria leida á la Aca-demia de las ciencias de París, sobre los buenos resultados obtenidos por Mr. Fannel perforando poros en Perpiñan por su nue-vo procedimiento , se acaba de llamar la atencion de la misma sobre otra manera de practicar la perforacion de los pozos en la China , que se llama perforacion con la soga. Mr. Godard ha pasado una nota acerca de este último procedimiento , practicado con buen éxito en Champagne. Enuncia en ella (*) Vease el Semanario de la Indu3tria del 31 de oc -tubre último. que Mr. Goullet–Collet abre en el terreno pedregoso de la Champagne pozos tan pro-fundos como se deseen, á tres francos por pié : que ya está perforando el 89.°, y que todo su aparato cuesta 300 francos, y se ahondan con solo la ayuda de dos trabajado-res , de 25 á 32 piés por dia. La nota de Mr. Godard recuerda que este procedimiento se conoce desde hace 160 años. E1 misionero Imbert hizo conocer en 1827 lo que habia observado en la provin -cia de Outang–kiao, donde , segun él, exis-ten muchas docenas de miles de pozos en cl espacio de cuatro leguas , abiertos desde tiempo inmemorable para la esplotacion de las aguas saladas y los betunes que se en-cuentran á unos 1.800 piés de profundidad (creemos que el número es algo chino). Al-gunos pozos que habian perdido su sal , han sido abiertos hasta 3,000 piés, y han (lado motivo á lo que el mismo misionero ]lama volcanes artificiales, es decir, corrientes de gas hidrógeno carbonizado, que se emplea en la cristalizacion de la sal en calderas de fuego que suben hasta mas de 300 en uu solo establecimiento. Cada uno de los pozos abiertos por el sis-tema de sondas de M. Goullet, ha dado agua pura para una fábrica, ó para un particular. Comparando los gastos de este procedimien-to con los del que se llama de pico , apenas se puede creer que el Consejo municipal de .Paris hala rechazado li proposicion de un empresario que ofrece por medio del proce– dimiento chino una rebaja de 75 por 1.00 en el precio de la mano de obra pedido por los demas solicitadores : esto (forzoso es de-cirlo todo) pretenden , que adoptando el nuevo aparato , el pozo puede desviarse de su perpendicular , cosa que jamás ha suce-dido , mientras que el aparato antiguo lla producido mas de una vez esta des%iacion. La prueba de esta producion resulta de la inmensa cantidad de pozos chinos, abiertos todos sin que se haya notado la mas lijera DE NOBLES ARTES. H9 señal de desviacion de la perpendicular, y de los trabajos practicados por el mismo pro-cedimiento, en la Champagne. Todo esto prueba , al menos , que el apólogo de los fabulistas filósofos es constantemente verda -dero, cuando representan á la verdad en el fondo de un pozo , y aun lo es cuando se tra-ta de la verdad en materia de aperturas de pozos. Una circunstancia bien notable, que no debemos pasar en silencio, y que prueba con cuantos inconvenientes tiene que luchar la verdad, es que en Francia nadie quiso dar crédito á las noticias que M. Imbert trajo de la China acerca del sistema de abrir po-zos por el procedimiento de la cuerda. Per-sonajes científicos hubo que llegaron hasta decir que el misionero habia sido engañado , por ser casi imposible que con semejante sonda se ahondase la tierra hasta la profun-didad de 3,000 pies. Esta incredulidad cien-tífica causó tal sentimiento á M. Imbert , que resolvió volver á la China á fin de rectifi-car de nuevo los guarismos , y tomar medi-das exactas : habiendo emprendido tan pe-ligroso viaje , no tardó en enviar á Francia los detalles y las pruebas de los hechos que habia aseverado.—•Hé aquí un hombre ver-daderamente útil , y cuyo nombre debe fi-gurar en el martirologio de la ciencia.—Lo que vamos diciendo pasaba en 1827 ; de suerte que la verdad ha necesitado diez y nueve años para salir de los pozos. (Se continuará. DE LOS MEDIOS DE PREVENIR LAS INUNDACIONES. Leas inundaciones han sido en Europa el azo-te de este año : la Francia y la Italia lo han ex-perimentado de una manera espantosa; y lo que hay de mas notable en cuanto á la Francia es que esta calamidad le 1a sobrevenido des-pues que por largos meses la habian desolado los incendios, reuniéndose así contra aquel pais los dos contrarios elementos el agua y el fuego. En otros tiempos se hubieran mirado estas desgracias como un castigo del cielo , y las mentes se hubieran apurado para saber el motivo que pudiese haber despertado la cólera divina; nuestros contemporáneos las conside-ran desnudas de todo prestigio y creen que nas interesa indagar la causa natural que las acar-rea para conocer el modo de precaverlas. Los desastres que las inundaciones acaban de ocasionar, si han penosamente afectado el ánimo de los príncipes en cuyos dominios han ocurrido, han llamado tambien la atencion de los sabios, y será acaso mas útil enterarse de lo que estos piensen sobre el particular, que saber que una augusta familia ha sacado de su bolsillo algunos millones de reales y ha suspen-didosus diversiones en obsequio de las víctimas delasinundaciones. En la ocasion presente mas vale el parecer de un sabio que la limosna de un rey , pues esta no impide el desastre v aquello lo salva. Por lo demas esos actos de moralidad que, por la miserable condicion que pesaba sobre los pueblos, eran rasgos de vir-tud en los príncipes de otras épocas, no son hoy en ellos sino un tributo que no pueden menos de pagar á la opinion pública; y no vacilamos en añadir, por lo que hace al caso actual de la Francia, que la augusta limosna podria por ventura considerarse cono una ex-piacion. En 184,0 tambien el Ródano, el Sona, (Saóne) y el Loira hicieron estragos y sus fu-rores sembraron la ruina y la miseria en los mismos departamentos que acaban ele invadir y que algunos años antes habian con igual fu-ror visitado; ¿no eran tales avisos suficientes? Sin embargo no se hizo caso de ellos, y al paso que se necesitaba desde entonces tomar dis-posiciones enérgicas y decididas para dester-rar aquel azote., cuya reincidencia era impo-sible no prever, se prefirió en aquella misma época (1810) disponer mil seiscientos millo-nes de reales para encastillar Paris y empren -der inmediatamente las fortificaciones de una 32 250 BOLETIN ENCICLOPÉDICO capital que ningun enemigo amenazaba ni amenaza: con este objeto se llegó basta el extremo de diferir de algunos años la construc-cion de varias líneas de camino de hierro que la nacion francesa aguarda corno un manantial de riqueza y prosperidad. ¿No se hubiera podido en vez poner de parte por otros diez años la ejecucion de aquellas problemáticas fortificacio-nes, cuyo proyecto, manifestado diez años an-tes, Babia sido enérgicamente rechazado por los franceses y dotarles simultáneamente de caminos canales y diques antes que de fosos, escarpas y torreones? Mas glorioso tambien hubierasido al célebre orador que presentó en-tonces al gobierno francés el apoyo de su elo-cuenciapara conseguir delCongreso nacional el encastillamiento de Paris , emplear la potencia de su palabra para obligar al mismo gobierno á precaver el peligro de nuevas inundaciones. Cuantos infortunios hubiera ahorrado á su patria y cuantas bendiciones hubiera granjea-do á su nombre? Dejaremos pues que otros, ensalzando las rea-les generosidades en favor (lelas víctimas de las inundaciones deFrancia, perpetúen en el pue-blo la Funesta costumbre de considerar á sus go-bernantes como virtuosos cuando cumplen con sus deberes y cono benéficos cuando se abstie-nen de hacerle daño, y nos ocuparemos en dar cuenta á nuestros lectores de la opinion que acaba (le emitir un sábio facultativo francés (Mr. Gabriel de Mortillet, ingeniero civil) so-' bre las causas que hacen hoy las inundaciones mas frecuentes y terribles y sobre el modo de salvar esta plaga. La cuestion ba sido consi-derada por este sábio bajo un punto de vista que ela á sus observaciones y á sus ideas una importancia . de utilidad general. El desarbolo de las montañas y de todo terreno inclinado en general es , segun el se-ñor Mortillet, la principal causa de las inun-daciones. Los árboles, haciendo la tierra mas ligera con los numerosos despojos de que la cubren, removiendo el suelo con el desarrollo de las raices y levantándolo, dan al agua de las lluvias mas facilidad para penetrarlo é in-filtrarse en su seno. Las brozas que se amon-tonan en los bosques y en todo sitio arbolado y silvestre , los troncos que se levantan en todas partes detienen el desagüe de las lluvias y favorecen su paso por la porosidad del suelo. De ahí resultan dos incalculables ventajas las fuentes aumentan en número y caudal precioso preservativo contra las sequias; la violencia ó la duracion de las lluvias no pue-den ocasionar estragos, pues nunca pueden fluir inmediatamente masas considerables de agua ni producirse aquellas repentinas é in-gentes avenidas que llevan consigo el terror y la desolacion. Las crecientes no se evitan sin duda; al contrario duran mucho mas tiempo; pero no son fatales como las avenidas impetuo-sas, pasan sin desgracias y no causan inun-daciones. Quitad los árboles de los declivios, despoblad de bosques las montañas, seguid esa obra de destruccion que se va efectuando cn todas par-tes desde un medio siglo : las aguas llovedizas, corriendo sobre terrenos macizos y compactos, no encontrando obstáculo alguno que las de-tenga ó retarde en su carrera, fluirán inmedia-tamente, se precipitarán de los montes, reuni-das en torrentes impetuosos; se echarán cau -dalosas en los aroyos y ríos los liarán crecer improvisamente. Estas avenidas serán de corta duracion ; no se sostendrán sino dos ó tres dias; pero habrán durado bastante para. causarla ruina de vastas comarcas , para sem-brar la afliccion y el luto en numerosas fami-lias, para sumir en la miseria poblaciones en-teras. El desarbolo, responden sus partidarios, aumenta las riquezas de un estado y pone nue-vas tierras en cultivo. Errónea idea! Esos de-clivios son de escasa produccion; los gastos del cultivo absorven las ganancias; faltos de sombra , expuestos á los vientos y al sol , ini-propios para detener el curso de las aguas llo-vedizas, la sequía aniquila aquellos terrenos, impide su vejetacion, detiene el desarrollo de las cosechas. Otro gravísimo inconveniente es que las copiosas lluvias abren en ellos arroyos y DE NOBLES ARTES. 251 torentes. que se llevan poco á poco la tierra cultades que este título les confiere, se vegetal, y acaban para no dejar sino la roca echará de ver toda la urgencia que hay de desnuda, ó sea la capa improductiva. Antes establecer sobre bases razonadas un sistema clel desarbolo las raices servian de ligamiento de conocimientos coordinados con referen-á la tierra y la sostenian ; el despojo de los cia á su instituto, á fin de que no se hagan ramos y toda espesura de arbustos y plantas ilusorias las esperanzas que del mismo pue-entretenian y aumentaban la capa vegetal. La den prometerse; no queden frustrados los labranza al contrario favorece y adelanta la buenos deseos de los gefes políticos que , d.esnudacion del terreno y entrega álas lluvias testigos de los exámenes á que se sujetan un suelo que fácilmente las aguas arrastran en segun el actual sistema dichos aspirantes, su curso. Así es que el desarbolo en vez de conocen la insuficiencia de sus estudios, y enriquecer un país, lo empobrece quitándole el rédito de los bosques ; lo empobrece priván-no se comprometan los importantes intere-dolc esas fuentes que los bosques alimentan; ses continuamente confiados á la clase de lo empobrece con los infortunios que las inun-agrimensores. lociones acarrean. Un curso de tres años bastaria, en nues- Seria preciso que toda ilustrada admiris- tro humilde concepto, para poner un alu►n-tracion tomase serias y severas disposicio no de mediana capacidad en estado de prac nes para impedir el desarbolo de los terrenos ticar satisfactoriamente la agrimensura. La pendientes, y mandase al propio tiempo que admisioná dicho curso no se conseguiría sino se vuelvan á poblar de árboles esas nume- prévios exámenes rigurosos de rudimentos rosas cuestas esterilizadas por codiciosos agri- de ideología, gramática castellana y ejercicios cultores llevados de la esperanza de realizar de conzposicion, como tambien de elementos de beneficios imposibles. Esta es la condicion, aritmética y geometría , prolegómenos de geo-la sola que puede afianzar la seguridad de las logia y dibujo lineal. fértiles llanuras que sirven de lecho á los ar- No gastaremos palabras para demostrar royos y á los ríos. Sin esto, todo será precario la evidente necesidad de estos últimos cono-en el seno mismo de las tierras las mas ricas, cimientos en uu alumno que se dispone ít y esos desastres , que desde algunos años se cursar la ciencia de la agrimensura, siendo van reiterando con frecuencia, se liarán todavía cabalmente aquellos la base fundamental de mas frecuentes, extendiendo en mas dilatado, la misma. Solo diremos , por lo que hace á campo sus espantosas devastaciones, las nociones ideológicas y gramaticales y á los (Se concluirá). . ejercicios de composicion , que sin duda un AMBRosIo FUMAGALLI. agrimensor no ha de ser un filósofo ni un literato ; sin embargo es preciso que sepa lo — bastante para manifestar sus ideas á voz y pp or escrito con ócdlarida y correcci NUEVO PLÀiN DE ENSEÑANZA y que pueda redactar un informe orme ó un acto PARA LA CLASE DE AGRIMENSORES , CON cualquiera relativo á su oficio, segun cum-ple á quien con el título de agrimensor, de- ARREGLO Á SU INSTITUTO (1). sea tambien el de hombre civilizado y con- Si se comparan los limitadísimos estudios cienzudo: una anfibología en una relaciou que se exigen en el dia á los aspirantes al puede causar un pleito y perjudicar á mu-título de agrimensor, con las extensas fa- chos intereses. Las asignaturas del proyectado curso se- 11) Véanse las pág. 100 y 193 de este Boletin. rla-n : elementos de álgebra (hasta las cena- 252 BOLETIN LNCICLOPÉDICO ciones de segundo grado, inclusive) trigo-nometría , geometría práctica, agrimensura propiamente dicha y aforage, dibujo topográ-fico, en cuyo estudio deberia el alumno ejer-citarse incansablemente durante los tres años del curso, ocupándose tanto en el dibu-jo de lapiz como en el de tinta imitando el grabado y en los lavados al claroscuro y co-lorido. Concluido este curso , los aspirantes al título de agrimensor no podrian conseguirlo ni ser autorizados al libre ejercicio de la profesion , sin probar de haber hecho un aïro de práctica bajo la direccion de un agri-mensor debidamente reconocido y respon -sable. Las cátedras del curso de agrimensura se teridrian en las escuelas de Nobles Artes , cuyo proyecto llevamos manifestado ya (1), y que tanto interesaria establecer en cada capital de provincia como delegadas de la escuela central. Observaremos en esta oca-sion que muy á propósito vendria la ense-ñanza del dibujo topográfico en las capitales de nuestras provincias marítimas para los que se destinan á la profesion de piloto así como utilísima seria á los aspirantes al grado de arquitecto , de ingeniero civil y de ejército y á los maestros de obras. Estas rápidas indicaciones bastarán para Hacer conocer el espíritu de nuestro plan. En cuanto á la urgencia que hay de organi-zar la clase de agrimensores, no se necesitan comentarios para demostrarla : solo invita-mos á nuestros lectores para que reflexio-nen cuanta trascendencia tendrá esta clase tan luego como el gobierno se proponga crear el catastro del reino y sentarlo sobre datos fijos y ciertos, operacion de la que de-penden el órden y el bienestar de la nacion, y cuya falta es de presumir haga estrellar no solo el sistema tributario sino tambien todos los demas que se proyecten para mejo-rar el ramo de hacienda pública en España. MIGUEL GARRIGA Y ROCA. Seccioni urbana. Vemos con satisfaccion que el Excelen-tísimo Ayuntamiento se ocupa de reformar el Bando de buen gobierno cuyos defectos hemos ya señalado en mas de una oca-sion (1). Continuamos la nueva disposicion por la que se modifica el artículo 5.° e El Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad ha acordado permitir la altura de cien palmos á todas las fachadas de edilicios cuyo buen gusto arquitec-tónico y riqueza en los adornos las haga dignas (le esta concesion á juicio de la seccion 3. 1 del mismo. En su consecuencia todas las solicitudes que se di-rijan á este objeto deberán distinguir claramente los adornos corpóreos de los pintados, arreglando las alturas de los balcones y demas del edilicio á escala y conforme está prevenido; advirtiéndose que los tres palmos de mas de los 97 ele cuya altura no era permitido excederse segun el artículo 5.° del Mando de buen gobierno, hayan ele repartirse entre los bajos ó entresuelo, primero y último piso.» a Lo que se pone en conocimiento del público para su gobierno.» « Barcelona 12 de noviembre de 4846. —1'. A. del Excmo. Ayuntamiento, José de Llanza, secre-tario interino. TEATRO DEL LICEO DE ISABEL II. Publicamos las siguientes preguntas que nos han dirigido acerca del expresado edificio: nos parecen por su índole dignas de atencion. Sin encargarnos de la contestacion , las señalamos á los de entre nuestros lectores mejor enterados que nosotros. ¿Es verdad que se ha permitido á los intere-sados en la Sociedad del Liceo, que no es sino un edificio de especulacion, hacer un recodo ;í la suntuosa cloaca romana que se dirige de (1) Véáse la pág. 193 cte nuestro Boletin (1) Véanse las 1ágs. 12 y 237 de este Boletín. DE NOBLES ARTES. 253 la Boquería y Rambla al mar, con el solo objeto de fundar la fachada.., de... dicho edificio , á una línea adelantada que no ha jamas perte-necido al Liceo y que con razon disputa al mismo el Sr. Gafas, á pesar de las influen-cias con que se procura anular ó desvirtuar el efecto de las Reales órdenes recientes ? Si este hecho es cierto ¿cómo se habrá de calificar el poco respeto de nuestras Auto-ridades para los preciosos monumentos de nuestra antigüedad, en cuyo número, última no es á buen seguro la tal cloaca, que el sa-lijo historiador Pujades elogió en lo sumo di-ciendo que por ella podria ir un hombre á caballo y que todos los autores antiguos la tienen por obra de Scipion? OTRAS PREGUNTAS ¿Qué han pensado con res-pecto á la solidez de la construccion del Liceo los seis arquitectos nombrados por los mismos representantes y comisionados de la Sociedad al efecto de averiguar, mediante una detenida inspeccion del edificio , un punto tan intere-sante? Sabemos que los facultativos han sen-tado su opiuion; desearíamos saber si han escrito su dictámen; y, en la afirmativa, don-pe para ese dictámen. Si no lo han escrito , ¿ porqué no lo han escrito? Su silencio hace mas temor que cuanto se ha dicho sobre el par-ticular. En un asunto que interesa la seguri-dad pública, cualquiera tiene derecho de pe-dir explicaciones. ¿Es verdad que nuestro Gefe superior polí-tico , en uso de los numerosos medios que están á su alcance y de sus atribuciones, trata de hacer reconocer el estado de solidéz del expresado edilicio que con motivos fun-dados al parecer, tiene alarmados los barce-loneses? ¿Es cierto que en la misma ocasion la re-ferida autoridad se propone averiguar tam-bien si , para la construccion de aquel edi-ficio público , se han acatado las reales ór-denes vigentes en esta materia, á fin de que sepa cual responsabilidad pueden tener los ar-quitectos del pais y nuestras autoridades lo-cales en dicha obra que, por la simple ruina de alguna de sus partes, puede hacer centenares de víctimas, y tambien á fin de que otros no se atrevan en lo sucesivo á imitar la conducta de los que han cuidado la obra de que se trata y quede en buen lugar acerca de los extrangeros el honor de los arquitectos nacionales y de las artes españolas ? ¿Es cierto que en tal averi-guacion habrán de intervenir, juntamente con los facultativos que la autoridad delegará con poderes especiales para disponer cuanto crean conveniente á la seguridad del público, todos los facultativos tambien que en dicha obra han tenido parte ? ¿Es cierto que , cuando en 4 770 el Co-mercio de esta capital pensó en reedificar la antigua Lonja y casa del Consulado, se em-pezó la obra, ya fuese por algun fin particular ó por falta de españolismo en los comisionados, con los planos y bajo la direccion de un fran-cés; y que despues fue preciso derribar todo lo hecho por aquel y acudir al distinguido ar-quitecto D. Juan Soler, natural de Barcelona, cuyo acierto en los planos y en la construccion está cifrado en el actual edificio de la Lonja que, en su clase, es el primero de esta capi -tal ? Variedades (1). El benemérito profesor Sr. Monmeneu ha entrado nuevamente en el campo de la dis-cusion en defensa de los derechos de la corporacion de arquitectos, y ha dirigido á los Redactores del Bolelin espaítol de ar-quitectura un nuevo escrito que estos han (1) Estaba ya impreso el primer pliego de este nú-mero de nuestro Boletin cuando llegó á nuestras manos el nuevo comunicado del Sr. Monmeneu. Nos pareció de tanta importancia el publicarlo sin retardo que lo continuamos bajo el epígrafe de Variedades, no pudien -do ya colocarlo en la secion que le coresponde, y para darlo cabida en el número actual , diferimos al si-guiente publicar la reseña de los festejos que se acaban de celebrar, y unas observaciones sobre el Cementerio que tenemos hechas, y que , por razon de argumento y do data, portenecerian á la quincena pasada. 254 BOLETIN ENCICLOPÉDICO publicado por entero en el último número de su periódico y que continuamos á nues-tros lectores. Damos el parabien al digno facultativo valenciano por el modo decoroso y acertado con que ha puesto en luminosa evidencia las razones que militan en favor de nuestra causa, y nos complacemos en ver ese acto de imparcialidad del Boletín español: quisiéramos poderlo considerar en él como un primer síntoma de dèferencia a la justicia que asiste á los arquitectos que-josos del olvido en que se deja la noble arte que profesan y de los perjuicios que se les irrogan. Si así fuese, confiaríamos verle re-nunciar con generosa franqueza á sus funes-tas opiniones que, si por desgracia se adop-tasen, muy lejos de mejorar el estado de la arquitecturay de los arquitectos, serian lato-tal ruina del arte y de los artistas de que se trata : confiaríamos verle poner interinamen-te de parte sus lujosos temas sobre las teo-rías de la bella arquitectura ( pues ocuparse de ellos en la situacion actual es lo mismo que trazar el programa de un espléndido banquete en el seno de la miseria, ó pre-parar un vestido de fiesta para un moribun-do): confiaríamos en fin verle aprovechar con ansia todas las ocasiones y valerse de todo el influjo que le dan sus favorables circuns-tancias, para inclinar el ánimo del gobierno á adoptar disposiciones benignas y protecto-ras y rectificar las funestas interpretaciones que están dando cada dia á las instrucciones recientes los Sres. Gefes políticos, Regentes, Intendentes, Ayuntamientos y demas au-toridades del reino , con menoscabo de nuestras facultades y prerogativas y en manifiesta contradiccion con las leyes y los derechos preexistentes. De este modo el Boletin español de arquitectura justificaria el objeto (le la mision que se impuso á sí mis-mo, y contribuiria á convencer el mundo de que la arquitectura en España posee todavía elementos no solo para rivalizar con sus pro - pías glorias sino tambien para competir con las naciones las mas adelantadas. MIGUEL GARRIGA Y ROCA. COMUNICADO DEL Sr. MONMENEU Á LOS Sres. REDACTORES del Boletin español (le arquitectura. Muy señores mios:—Siento sobremanera que haya parecido á Vds. estar escrito ini artículo sobre los medios ele mejorar el estado ele la arquitectura, etc., con mucho fuego porque cabalmente ni por sis-tenia ni por temperamento ene dejo arrebatar hasta semejante extremo ; así que, despues de indicar á Vds. tengan á bien rectificar la opinion que han for-mado de mí sobre este particular, creo me corres-ponde hacer algunas aclaraciones al intento y rela-tivamente al citado artículo, esperando quedaré con ellas en la posicion que debo en el concepto de Vds., no menos que en el (le sus dignos colabora- (lores. Si se llevase á efecto la restriccion que impone la segunda base del primer artículo de Vds. , res-pecto á los arquitectos que lían recibido sus títulos en las Academias de S. Carlos, S. Luis, la Con-cepción, etc., se perjudicaria inmediatamente no tanto á los profesores que se hallan dentro de su respectivo distrito, sino muy particularmente á muchos que se hallan establecidos ya de lungos arios en otras provincias limítrofes ó mas distantes, los cuales en virtud (le semejante disposicion, y no pudiendo ejercer ya en el territorio donde han re-sidido por espacio ele tantos años, se verían pre-cisados á morir allí (le miseria ó á levantar la casa y pasar á establecerse á sus provincias respectivas, en donde probablemente por haber otros muchos ya acreditados carecerian de ocupacion y de con-siguiente seria fatal su suerte. Yno se crea que esta sea una proposicion aventurada que carezca ele fundamento: al contrario me seria muy fácil nom -brar á varios individuos que se halarian en este caso, si se adoptase dicha base; los cuales s,)n ya (le edad avanzada y están bien quistos en las po-blaciones en que residen, y aun que ha}- otros tam-bien con iguales circunstancias si bien de meno, edad, no por eso saldrian ventajosos sobre aque-llos, tratándose de su traslacion. Ahora bien, como uno de los objetos laudables (fue Vds. se ban propuesto en su respetable perió- (lico sea el (le mejorar la suerte de los arquitectos, me pareció entonces, lo mismo que ahora, que por carecer Vds. de estos antecedentes estaban á punto de perjudicar, aunque involuntariamente, á una DE NOBLES ARTES. 255 porcion considerable de individuos que quedarían mas malparados que lo están en el dia, lo cual no podria menos de causar sentimiento á Vds. , cuando viesen los resultados tan contrarios á su buen propósito; por eso me esforcé algun tanto en los ejemplos ele casos que pudieran ocurrir en lo sucesivo entre los arquitectos de provincias co-marcanas; mas como he visto que con este motivo (]icen Vds. que no es regular invadir un terreno que el gobierno ha confiado á un cuerpo, á quien es necesario conceder aptitud para desempeñar semejantes construcciones, surge naturalmente el explicar á Vds mi opinion sobre este punto. Yo respeto como el quemas, y nunca he faltado á este principio, las atribuciones concedidas al cuerpo distinguido de ingenieros civiles, en la ejecucion de las obras de caminos é hidráulica , pero sus fa-cultades no pueden sin embargo impedir que los arquitectos proyecten y ejecuten igual clase de obras, como ele hecho se han verificado hasta aho-ra ajustadas por la Direccion general ele dicho cuerpo, única restriccion (y nada nueva por cierto) que tienen los arquitectos por la misma instruccion del i 0 de octubre quevds. citan, y esto es tanto mas natural cuanto que seria un contrasentido que expresando la palabra arquitecto una denomina-clon genérica, tuviera el que la lleva menos atri -bicioucs quel que tiene la específica de ingeniero, aplicable, como Vds. saben muy bien, al objeto á que especialmente se dedica. Por esta razon no debe producir estrañeza , aun entre las personas nas interesadas en contra de los arquitectos, que estos reclamen tamblen la parte de derechos que les corresponde con arreglo al sentido lato ele sus títulos, y ele que han estado en pacífica posesion hasta el alia, toda vez que no seria justo ni confor-me á razon el despoiarios, cuando el gobierno ha dado y está (laudo diariamente repetidos ejemplos tle respetar los derechos adquiridos. Réstame molestar aun su atencion para decir to-davía (los palabras acerca del primer extremo, es decir , sobre la coartacion ele las facultades (le los simples arquitectos para ejercer libremente la pro-fesion en cualquier paraje del reino. Ya que se trata de plantear una nueva ley, pa-rece justo que se favorezca á los que ele hecho se hallan disfrutando de unas prerogativas que se cree no les correspondia, debiéndose tener presente que si bien los estatutos de la academia de S. Cárlos no dicen terminantemente que los arquitectos aproba- (los por la misma estén facultados para ejercer la profesion en cualquier punto de España, tampoco limitan sus atribuciones al distrito (le Valencia, ni llasta ahora ha habido tina ley que expresamente i t marcase. Buena prueba ele esta N calad es que al expedírseles el título no se les ha impuesto res-triccion alguna, antes por el contrario este les ha-bilita para entender , dirigir y proyectar toda cla-se de obras aun las mas magníficas y suntuosas. En virtud ele tan latas facultades, debe considerarse que los que hasta el dia han recibido un título con-cebido en semejantes términos y fijado su residen-cia en diferentes provincias de la Península, tie-nen derechos adquiridos que parece justo respetar. Ahora, si comparamos lo que sucede con res-pecto á. los licenciados que han cursado y cursan en cualquiera universidad de provincia, se verá que con arreglo al nuevo plan (le estudios, un licen-ciado recibido en Barcelona ó Valencia puede ejer-cer su profesion en Sevilla, Cádiz, Zaragoza, Ma-drid , etc. , y admitida como debe admitirse la comparacion, preciso es tambien admitir las con-secuencias, es decir, que no oponiéndose esta me-dida al sistema de centralizacion, lo que sucede respecto ele los licenciados debería tambion suceder respecto á los simples arquitectos. Con este motivo he molestado tanto su atencion de Vds. teniendo presente que era hasta cierto punto indispensable lo hiciese así en gracia del porvenir de lit clase á que tengo el honor de perte-necer, como tambien del buen concepto que debo merecer a Vds. , de cuya justificacion me atrevo á esperar que en vista ele la aclaracion que dejo he-eba acerca del genuino sentido tic mi artículo en esta carta particular, tendrán á bien hacer rela-tivamente alguna corta indicacion en su apreciable periódico, por cuyo medio pueda formarse toia idea exacta de mis verdaderas intenciones, ajenas por cierto del espíritu de provincialismo ele que por desgracia se me ha tachado. Este justo obsequio dispensado á un profesor (le arquitectura refluirá en el (le todos mis compañeros interesados vivamente en este asunto, y quedará grabado en la memoria de su agradecido servidor Q. S. 11. B. Va.encia 17 de octubre de 1846. SALVADOR MONIHENEU. INDUSTRIA APLICADA Á LAS ARTES. Un jóven español, D. Buenaventura Ribera, que lla trabajado bastantes años en las principales fábricas de máquinas en Francia, construye bombas que, por su ligereza y sencillez y por la altura á que suben el agua, son preferibles á todas las conocidas hasta el dia; se puede con el agua contenida en una de dichas bombas regar huertas de dos mojadas de extension.—Fabrica tambien grifos de laton y de plata con mucho gusto y primor; y así mismo otras piezas, que substituyen las que se llaman Papeli-nas en las cañierias de plomo, y sirven para llevar de una parte á otra las mencionadas cañerías sin 256 BOLETIN ENCICLOPÈDICO malograrlas. —Estan de manifiesto las ¡nuestras en la casa del Sr. Marqués de la Torre (Dormitorio do San Francisco). BELLAS ARTES EN ESPAÑA En la obra recientemente dirigida á la academia de Berlin por el señor conde A. Baczynski , emba-jador de Prusia en la corte de Portugal, relativa a las Artes en este último reino, liemos tenido el gusta ele ver que se hace mencion honorífica de los tra-bajos arqueológicos del Sr. D. Próspero ele Bofarull y ele los pintores D. Pablo Milá y D. Claudio Loren-zale, á cuyas obras llama el célebre autor felices síntomas que anuncian una nueva era para la pin-tura española, síntomas que ]talla á faltar en la po-pulosa Lisboa y en las importantes ciudades del litoral ele España que ha recorrido. No se muestra tan satisfecho por lo tocante á la conservacion de antiguos edificios , cuya pérdida no rescatan las nuevas construcciones por suntuosas que sean. ARTISTAS ESPAÑOLES. En la Gaceta de Florencia del 6 de octubre pró-ximo pasado hemos visto la detallada relacion de los que ]tan tenido el ]sonor de ser elegidos socios honorarios ele la I. y B. academia de Florencia. En-tre los nombres de S. A. I. el duque de Leuclitem-berg, presidente ele la imperial academia de San Petersburgo , del caballero Neff, pintor ele cámara ele S. M. el emperador de Rusia, del caballero Leon Vendranins, arquitecto al servicio del mismo cm-peradur y de otros muchos personajes, figura el (le D. Jaime Batlle, profesor de dibujo en la acade-mia ele bellas artes de Barcelona. Nuavo BETÚN DEL SEÑOR MARCO. Ya dimos cuenta clo la invencion de un almácigo de Francia, de sus propiedadesy de sus diferentes apli-caciones (*) : nos complacemos hoy en anunciar una buena imitacion ele aquello debida á un inteli-gente é insclustrioso albañil catalan Tomás Mar-co , puesta en práctica desde algun tiempo con el mejor suceso. El betun del Señor Marco es igualmente apropiado que el almácigo orofóli-to , de que hicimos mérito, para terrados , ie-jados, aceras ele las calles, depósitos de agua ó lavaderos , baños, enladrillados de los pisos, tra-gaderos , hornillos, depósitos de los comunes etc., imita en un todo la piedra y tiene en supremo gra -do la prerogativa de impermeabilidad. Otro los requisitos que lo recomiendan á los maestros de obras y propietarios es la baratura del precio. Cada cana cuadrada de este belun de Y4 ele pul-gada grueso se paga 36 rs. vn. Cada cana cuadrada ele idem , de 2'/2 pulgadas de espesor, para aceras y grandes depósitos de agua, se paga 60 rs. vn. Las muestras están de manifiesto en casa el ar-quitecto D. Miguel Garriga, calle de Bella fila número 5 piso 2.° EPIGRAMAS. Con un pozo y un herbario Don Beltran el boticario Un millon legó á su yerno... ¿Si estará ya en el infierno? ¿No os admira que Consuelo Salga así tan peripuesta? ¿Qué diriais que le cuesta Su magnífico pañuelo? Lo diré, mas con rodeo, Con un tanto de cumplido..... Es que tiene su marido Un ricacho Cirï.néo. ¿Os admira que de un brinco Haya Juan llegado á ser, Lo que no es dado obtener En años cuarenta y cinco? Esplicaros tal misterio Es por cierto fácil cosa..... Su mujer jóven y hermosa Suele irse al ministerio. EPITAFIOS. Aquí yace un buen doctor Que murió viejo de amor: Si el amor de enfermos fuera, A veinte años muerto hubiera. Aquí yace una soltera Gran doctora y bachillera Que al morir contaba ochenta.... Santa cruz que el diablo tienta Si quereis vivir en paz No turbeis la de este muerto, Ved que fue notario y tuerto..... ¿ Deseais que os diga mas? Aquí bajo está enterrado El cadáver de un letrado: Era pobre y de gran ciencia..... Le sobraba la conciencia. Aquí yace un tabernero Que otro tiempo fue aguador: Siempre conserva uno amor Al que fue oficio primero. EnnATA. —En la pág. 250, lín. 14, coluna 1. a , dice: orador que presentó; léase: orador que prestó. (*) Véase el número..J2 pag. 192 de nuestro Boletín IMPRENTA DE Roberto Torres. Calle del Hospital, junto d San ¡]gustin n.° 20. |
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