004_No. 4 (16 mayo 1846) |
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Tomo 1. 1 : cEL,or.L ¡ de 11W.1-o ale IS46. Niúnaero4.--.
BOLLTIN ENCICLOPÉDICO
DE
N OBLES AlITES,
Secciou Ie_islativa.
EX EN
SOBRE LA INSTRUCCION PARA
PROMOVER Y EGECUTAR LAS
OBRAS PUBLICAS.
En los números 1 .° y 2.° de este Boletin
liemos continuado por completo este documen-to,
encabezándolo con algunas reflexiones acer-ca
los fundados temores que ha hecho conce-bir
á los arquitectos y seííaladamente el con-tenido
literal de su artículo 1.° IIoy cumple
ií nuestro propósito hacer un detenido exámen
ele este trabajo científico–gubernativo por el
cual pueda venirse en conocimiento del espí
it nuestro parecer ha-ritu dec favoritismo que
reinado en la redaccion de todos ó la mayor
parte de sus párrafos.
La instruccion del 10 de Octubre compren-
(le cinco capítulos: en el 4.° se trata de las
obras públicas en general y de los agentes espe-ciales
de este ramo de la adnavnistracion; en el
?.° se detallan las circunstancias y disposicio-nes
relativas á las obras del Estado: : el capí-tulo
3.° tiene por objeto las obras provinciales;
el 4.. 0 se ocupa de las obras municipales; y el
ej BOLETIN BNCICLOP1DICO
5.° en fin, reasume lo relativo á la contabili-dad
de las obras públicas. Recorramos los artí-culos
mas notables de estos capítulos.
I. De las obras públicas en general y de los
agentes especiales de este ramo ele la administra-eion.
Art. 1. 0 Para los efectos de esta instruccion se con-sideran
como obras públicas los caminos de todas cla-ses,
los canales de navegacion, de riego y de desagüe,
los puertos de mar, los faros y el desecamiento de la-gunas
y terrenos pantanosos en que se interesan uno 6
mas pueblos, la navegacion de los ríos, y cualesquiera
otras construcciones que se egecuten pbra satisfacer objetos
de •necesidad ó conveniencia general.
En este artículo hay impropiedad, super-fluidad
y vaguedad. Hay impropiedad, porque
cualquiera que lo lea se figurará que no hay
otra clase de obras públicas que las que se men-cionan
en el artículo; hay superfluidad, 4.°
porque los canales ele desagüe no tienen ni pue-den
tener mas objeto que el desecamiento (le
lagunas y terrenos pantanosos y hablándose de
este último los primeros quedan ya compren-didos;
`2.° porque la circunstancia de intere-sarse
en el desecamiento expresado uno ó mas
pueblos pertenece exclusivamente al art. 2.°
Hay en fin vaguedad porque el final del artí-culo
puede comprender toda clase de obras
públicas rústicas y urbanas..¿Y quien duda que
los hospitales, los templos, las plazas, las
fuentes, los teatros y muchos otros edificios
son construcciones destinadas á satisfacer objetos
de necesidad ó conveniencia general? Por todas
estas razones, creemos que se hubieran qui
-tado los defectos deste artículo y desvanecido
las dudas que ha debido originar , causadlo
una fundada alarma á los profesores de ar-quitectura,
redactándolo en estos términos:
Art. 1.0 Para los efectos de esta instruccion se com
-prenden las obras públicas conocidas con los nombres
de caminos de todas clases, canales de navegacion y
de riego, puertos de mar, faros, desecamiento de la-gunas
y de terrenos pantanosos, navegacion de los ríos
y cualesquiera otras construcciones que no pertene-ciendo
á las llamadas rústicas ó urbanas, se egecuten
para satisfacer objetos de necesidad 6 conveniencia ge-neral.
En el artículo 2.° de la Instruccíon se com
genérico de obras-penden «bajo el nombre
publicas , las del Estado , las provinciales y
las municipales,» sin hacer la debida distin
-cion entre las
enumeradas en el art. 4 .° y que pertenecen á la citada categoría de rústicas
ó urbanas; por esto quisiéramos que para evi-tar
la anfibología del artículo en cuestion se
hubiese redactado de este modo:
Art. 2.° Las obras públicas que se mencionan en el
articulo anterior, comprenden únicamente las del Esta-do,
las provinciales y las municipales, etc.
En los artículos 3.° y 1.° se definen las
obras del Estado, las provinciales y las muni-cipales
y todas ellas se confían á la direccion
exclusiva del Cuerpo de Caminos. Mas adelan-te
nos liaremos cargo de los perjuicios que
ocasiona y debe ocasionar siempre este abso-luto
exclusivismo. Por ahora bastará notar de
paso, que las obras provinciales y municipales
se ponen al inmediato cuidado de las respec-tivas
autoridades administrativas, pero con la
precisa y forzosa condicion de tener que va-lerse
para la direccion de los ingenieros que
el gobierno sostenga en la provincia. ¿Se ha
pensado bien en los compromisos en que una
disposicion semejante puede envolver á las
autoridades administrativas y aun á los mis-mos
ingenieros? ¿i!o será fácil que los indi
-viduos del ramo abusen de su posicion venta-josa,
tan luego cono pueda convenir á sus
intereses individuales ó (le Cuerpo? ¿Qué sig-nificado
tendrán la letra y espíritu de la Ins-truccion
desde el momento en que las autori-dades
administrativas quieran llevar su cuidado
hasta el punto de impedir la malversacion de
fondos públicos por causa de ignorancia-ó de
inmoralidad de un ingeniero? Elevarán sus
quejas al gefe político de la provincia,, para
què este las traslade á la Direccion general,
como lo previene el último apartado del artí-culo
11 6 del documento que nos ocupa? ¿ Y
cuál será entonces el efecto que producirán
aquellas quejas por razonables y. fundadas que
fueren? Fácil es adivinarlo; interesada aque-lla
corporacion en el fomento y progreso de
su institucion, pondrá todo su esmero en ocul-tar
ó paliar cuando menos la ignorancia ó ma-la
fé de sus individuos; y cuando el hecho
denunciado, por su importancia y trascenden-cia
haya llenado de escándalo á toda una pro-vincia;
cuando la publicidad del hecho haya
imposibilitado completamente su ocultacion,
entonces la Junta directiva del ramo tomará
la fuerte medida de trasladar al ingeniero acu-sado
á otro punto del reino , anunciando en
el Boletín que la traslacion ha sido á instan-cia
de este y mejorando al propio tiempo su
posicion si fuere dable. Procedimiento extraño
si se quiere, pero conforme en un todo con la
DE NOBLES ARTES.
51
práctica establecida en los conventos de frai-les
(*) para castigar la inmoralidad de alguno
de sus individuos!
El art. 5.° de la Instruccion explica el mo-do
de realizar las obras públicas, ya sea por
empresa, ya sea por contrata, ya sea por ad-ininistracion;
y en el art. 6.° se da la preferen-cia
al segundo modo siempre que haya fondos
para satisfacer á los contratistas. Los cinco
artículos siguientes hacen referencia á las em-presas
promovidas por particulares. • Pero co-mo
deben entenderse estas empresas! ¿ Se en-tiende
hablar de las que están destinadas á
la realizacion de una obra nacional, provincial
ó municipal, es decir, una de las obras pú-blicas
definidas por la Instruccion, ó se quie-ren
comprender igualmente las empresas cuyo
principal objeto sea beneficiar directamente
álos asociados que las constituyen? Si lo pri-mero
tan solo, como parece deducirse del co-menzamiento
del art. 5.°, la Direccion de Ca-minos
ha dado no ha mucho una interpreta-cion
demasiado lata á los cinco artículos que
examinamos ; si lo segundo, la Instruccion
peca por incompleta en su epígrafe. Nosotros
creemos que toda obra destinada á utilizar un
pensamiento sin perjuicio de tercero y con be-neficio
exclusivo de los asociados, deberia es-tar
exenta del cumplimiento de lo que se pre-viene
en los citados artículos y señaladamente
de la exibicion de los documentos que segun
el 8.° deben acompañar <i la propuesta. Así
se facilitaría la egecucion de muchos trabajos
que, por no ser de interés público, no por
esto deben ser menos atendidos por un go-bierno
protector é ilustrado. Hagámonos cargo
ahora de aquellos documentos en el caso de
ser destinada la empresa á la egecucion de una
obra pública.
Los empresarios deben acompañar á'su pro-puesta:
4 . Los planos generales y particulares
necesarios á la cabal inteligencia del proyec-to;
2.° el presupuesto circunstanciado de su
coste; 3.° la memoria facultativa del proyecto;
!° la apreciacion de las ventajas y utilidades
de la egecucion del proyecto.
¿Cuáles son los planos particulares que se
necesitan para la cabal inteligencia de un pro-yecto
? ¿Con qué escalas deben ser dibujados?
He aquí dos cuestiones que la Instruccion no
(') En Figueras cierto fraile diO un escándalo tal
que hubo de verse confinado á un convento de la Rioja;
pero en las primeras elecciones se le hizo guardian !!!
resuelve y que sin embargo son sumamente
importantes. La Direccion del ramo debe en
este punto como en muchos otros despojarse
del espíritu de cuerpo y exigir de sus indivi-duos
los mismos documentos que en iguales
circunstancias obliga á presentar á los que no
llevan el nombre de ingeniero ; (le lo contra-rio,
podrá echársele en cara que trata de ex-plotar
su posicion ventajosa á favor tan solo
(le sus mismas hechuras. Y cuando hablamos
en estos términos , no se crea que sea sin el
menor fundamento ; no ha mucho que hemos
tenido en nuestras manos una copia exacta del
proyecto de la carretera de Vich, hecho por
ingenieros de caminos y aprobado por la Di-reccion
general y en este trabajo hemos halla-do
á faltar varios de los dibujos que son nece-sarios
para la cabal inteligencia del proyecto. ¿Se
hubiera aprobado aquel trabajo, si hubiese
llevado la tireta de un arquitecto? Á buen se-guro
que no. Todavía mas; bajo el informe de
aquella Junta, el Gobierno ha hecho reciente-mente
dos concesiones sobre canales: en la 4 ."
se pide poco á los ingenieros encargados de la
formacion de los planos, mucho menos de lo
necesario para su cabal inteligencia; en la 2.°
se reclama del arquitecto nombrado, mucho,
muchísimo, mas de lo preciso para la misma
inteligencia. A los ingenieros se les allana el
camino; á los arquitectos se les oponen obs-táculos
hasta obligarles á dejar su cometido.
Y no se tiende de este modo al monopolio? Se
tendrá el atrevimiento de suponer que los ar-quitectos
no son capaces de realizar aquellos
trabajos que por su sencillez científica no exige
de los ingenieros la Direccion?
(Se continuará).
REGLAMENTO
para la escuela de ]Pobles Artes de la Academia
de San Fernando.
CAPÍTULO PRIMERO.
De las enseñanzas y estudios.
Art, 4 •° La escuela de Nobles Artes de la Aca-demia
de San Fernando reune las enseñanzas si-guientes
:
De pintura. = De grabado en dulce.
De escultura. = De grabado eu hueco.
De arquitectura.
IlOLI TÍN ENCÍCLOPEDICO
Art. 2.°' La enseñanza ele pintura comprende
los estudios siguientes :
1 .0 Aritmética y geometría, propias del dibu-jante.
2.° Dibujo de figura y paisage en toda su ex-tension.
3.° Dibujo (le adorno y proporciones de los ór-denes
de arquitectura.
ir.° Perspectiva lineal y aérea.
5.° Anatomía aplicada.
6.° Simetria y proporciones del cuerpo humano.
7.° Estudio del antiguo y del natural.
8.° Estudio de paños.
9° Colorido.
10. Composicion.
11. Teoría del arte , comparacion y análisis de
las diferentes escuelas.
12. Historia general de las bellas artes, mito-logía,
usos, tragos y costumbres de los pueblos
(art. 4. 0 del decreto de 25 de Setiembre de 18!1).
Art. 3.° La enseñanza de grabado en dulce
comprende, como estudios preparatorios y auxi-liares,
los mismos que la pintura hasta el del anti-guo
y del natural inclusive ( art. 3.0).
Art. 4.° La enseñanza de escultura abraza los
estudios siguientes :
1.° Aritmética y geometría, propias del dibu-jante.
2.° Dibujo de figura y adorno en toda su exten-sion.
3 • 0 Perspectiva lineal y aérea.
4.° Anatomía aplicada.
5.° Simetría y proporciones del cuerpo humano.
6.° Estudio del antiguo y del natural.
7.° Estudio de paños.
8.° Composicion.
9.° Teoría del arte, comparacion y análisis de
las diferentes escuelas.
10. Historia general de las bellas artes , mito-logía,
usos, tragos y costumbres de los pueblos
(art. 2.°).
Art. 5.° La enseñanza de grabado en hueco
abraza tambien , como estudios preparatorios y
auxiliares, los mismos que la de escultura hasta
el del antiguo y del natural inclusive (art. 4°).
Art. 6.° La enseñanza de la arquitectura, que
comprende dos clases de alumnos, á saber: alum-nos-
arquitectos y alumnos-maestros de obras, se
divide en estudios preparatorios y estudios especia-les
( art. 6.°).
Art. 7.° Los estudios preparatorios se hacen
fuera de la escuela , y comprenden:
Para la clase de arquitectos:
1. 0 Aritmética.
2.° Álgebra.
3•0 Geometría.
40 Trigonometria rectilínea'.
5.° Geometría práctica.
6. 0 Aplicacion del álgebra á la geometria.
7.° Secciones cónicas.
8.° Elementos de física y química general.
9. 0 Principios de dibujo natural, paisage y
adorno ( art. 7. 0 )
Para la clase de maestros de obras:
Dibujo natural hasta cabezas, aritmética, ál-gebra,
geometría elemental y práctica., idea de
la naturaleza de las curvas y trazado de las priu-cipales.
Art. 8.° Los estudios especiales se hacen en la
enseñanza ele la Academia, y duran cinco años pa-^
ra los alumnos-arquitectos, y dos años para los
alumnos-maestros de obras ( art. 9.°)
Art. 9.° Respecto á los alumnos-arquitectos,
se distribuyen estos estudios en la forma siguiente:
Primer año.
Cálculo diferencial é integral y aplicaciones
de las matemáticas á los usos de la arquitectura.
Segundo año
Mecánica racional y aplicada á la construc-cion
y á las máquinas en general.
Aplicaciones de la geometría descriptiva á las
sombras, perspectiva, corte de piedras y maderas.
Delineacion de los órdenes (le arquitectura y
copia de detalles de edilicios antiguos y modernos.
Tercer año.
Historia general de las nobles artes.
Teoría general de la construccion, conoci-miento
y análisis de materiales.
Dibujos de arquitectura, copia de edificios
antiguos y modernos.
Cuarto año.
Arquitectura civil é hidráulica.
Teorías generales del arte y de la decoracions
Práctica de. la construccion.
Copia de edificios antiguos y modernos.
Análisis de ellos y composicion.
Quinto año:
Composicion.
Arquitectura legal.
Práctica del arte.
Los alumnos se egercitaránconstantemen'e en
el dibujo y delineacion durante todo el tiempo que
dure su carrera (art. 10 y 11 ).
Art 10. Se exige ademas el estudio del idioma
francés, de la geografía y che la mineralogía. Es-tos
estudios se han de acreditar por los discípulos
de la escuela antes de recibir el titulo de arqui-
DE NOBLE,.') AllTrs.
tectos , pudiendo hacerlos del modo que les sea
mas cómodo en los años que dure su enseñanza
( art. 8.°)
Art. 1 I . Los estudios (le los que sigan la car
-rera de maestros obras comprenden:
Primer año.
Principios de geometría descriptiva y sus apli-caciones
á las teorías de las sombras, cortes de
madera y estudio de la montea.
Segundo año.
Principios de mecánica práctica, construccion
y composicion.
En ambos años estudiarán ademasdelincacion,
lavado y copia de arquitectura.
Art. 12. La enseñanza de la pintura, escultu-ra
y grabado es gratuita. La de la arquitectura
está sugeta al pago de matrículas, satisfaciendo
los alumnos las cuotas designadas, ó que se de-signen
en adelante para los cursantes de filosofía
en la forma para estos determinada Los maes-tros
de obras pagarán la mitad de estas cuotas
(art. 12).
CAPÍTULO SEGUNDO.
De los profesores.
Art. 13. Los profesores destinados á los estu-dios
elementales, de los que hace parte el dibujo
de adorno con aplicacion á los diversos oficios, son:
Cuatro directores.
Un teniente.
Pos profesores de dibujo lineal y adorno.
Siete ayudantes.
Pos profesores de aritmética y geometría de
dibujantes ( arts. 13 y 14 ).
Art. 1'e. Los profesores comunes á varias artes
son :
Un profesor de anatomía artística.
Un profesor (le perspectiva.
Un profesor de teoría de las artes y de la his-toria
general de las mismas, mitología, usos, tra-ges
y costumbr®s de los pueblos (art. 15).
Art. 15. Los profesores de los estudios superio-res
para la pintura, (le cuyas clases unas se da-rán
de dia y otras de noche, son :
Clases de dia.
Un director y profesor del colorido y compo-sicion
histórica.
Otro profesor para el dibujo del antiguo y
maniqui.
Otro id (le dibujo, colorido y composicion de
paisage.
J3
Clases de noche.
Un profesor de dibujo para el modelo del an-tiguo.
Otro id. para el modelo natural ( art. 16).
Art. 16. Los profesores especiales de escultura
son:
Un director y profesor de composicion y mo-delado
por el natural.
Un profesor para el modelado por el antiguo y
maniquí (art. 17).
Art. 17. Las enseñanzas anejas á la pintura y
escultura, que son las de grabado en dulce y de
grabado en hueco, las desempeñan:
Un profesor de grabado en dulce.
Un profesor (le grabado en hueco ( art. 18 ).
Art. 18. Los profesores especiales para la en-señanza
de arquitectos son:
Un director y profesor de composicion.
Un profesor de cálculo diferencial é integral
y aplicaciones de las matemáticas á los usos de la
arquitectura.
Otro id. de mecánica.
Otro id. de geometría descriptiva y sus apli-caciones.
Otro id. (le teoría general (le la construccion,
análisis de materiales y principios de arquitectura
civil é hidráulica.
Otro W. de teorías generales del arte, de la
decoracion y ornato , copia y análisis de los edifi-cios.
Otro id. de arquitectura legal y práctica de
la construccion.
Tres profesores agregados (art. 19).
Art. 19. Los directores de la pintura, escul-tura
y arquitectura tendrán la inspeccion general
de la enseñanza en su respectivo rano, asistien-do
á todas sus clases para dirigir los trabajos, cor
-regir las faltas y observar los
progresos de discípulos ( art. 30).
Art. 20. Cada uno (le los tres directores hará
por turno cle director general de todos los estudios
de la escuela (art. 81).
Art. 21. Estos tres directores reunidos forma-rán
una junta facultativa para proponer á la par-ticular
o (le gobierno de la academia las mejoras
de que sean susceptibles los estudios, y las^me-clidas
relativas á la disciplina y régimen interior
de la escuela (art. 32).
Art. 22. En caso urgente y de pura disciplina
podrá esta junta tomar las medidas que juzgue
convenientes, dando inmediatamente parte al vi-ce-
protector, como presidente de la junta particu-lar,
ó sea gubernativa, de la academia.
Art. 23. Cuando algun profesor se halle en la
imposibilidad de asistir á su clase por enfermedad
54
BOLETIN ENCICLOPÉDICO
dará parte al director respectivo, para que le
sustituya un teniente ó ayudante, mientras dure
su enfermedad, sin retribucion alguna.
CAPÍTULO TERCERO.
De los discípulos.
§ I.
Enseñanzas de pintura, escultura y yrathado.
Art. 24. Serán admitidos en las enseñanzas ele
pintura, escultura y grabado, no solo los que se
dedican á las nobles artes, sean nacionales ó ex-trangeros,
sino tambien aquellos á quienes con-venga
por razon del oficio, arte ú ocupacion en
que se egerciten; debiendo matricularse al prin-cipiar
el curso de cada año, previos los requisi-tos
que expresa el artículo siguiente.
Art. 25. Los aspirantes acudirán á los estudios
de la academia ó á los que de ella dependan en los
Bias que esta señale y anuncie, presentando un
memorial que exprese sus nombres y apellidos,
edad, naturaleza y los nombres y habitacion de
sus padres ó tutores; indicarán en él los estudios
que hayan hecho, acreditándolos con las corres-pondientes
certificaciones, que les serán devuel-tas:
acompañarán así mismo la fe de bautismo com
-petentemente legalizada, si no fuesenaturales de
Madrid.
Art. 26. Las certificaciones de los estudios que
los alumnos hubiesen hecho en otros estableci-mientos
públicos, de que hace referencia el arti-culo
anterior, no bastarán para que sean acmiti-
(los en la clase en que se hallaban al salir de aque-llos:
es necesaria además la presentacion de sus
trabajos si los tienen, para que los profesores pue-dan
juzgar desde luego y comparar despees, y que
aquellos hagan así mismo algun egercicio, dibujan-ào
lo que estos les señalen , á fin de destinarles
á la clase que corresponda.
Art. 27. Los alumnos que por primera ez ha-yan
de entrar en estas enseñanzas estudiarán pre-
N iamente la aritmética y geometría de dibujantes,
sin cuyo requisito , y el de haber sido examinarlos
y aprobarlos, no serán admitidos.
§ll.
Enseñanzas de arquitectura.
Art. 28. Los que aspiren á matricularse en las
dos clases ele alumnos que comprende esta ense-ñanza
harán sus gestiones con arreglo á lo dispues-to
en el artículo 25 (art. 7.° ).
Art. 29. Reconocidos los memoriales y docu-mentos
en la secretaría ele la Academia , se desig-nará
á cada indis ¡duo la clase ó curso que le cor-responde;
mas para la admision definitiva se re-quiere
lo siguiente:
Para matricularse, tanto los aspirantes á ar-quitectos
como los aspirantes á maestros de obras
en el primer año ele su carrera respectiva, deberán
acreditar ú ser examinados de las materias que á
cada cual correspondan, y que se prefijan en el
artículo 7.°
Para matricularse sucesivamente en cada uno
ele los años restantes deberán acreditar el estudio
y aprobacion ele los años respectivamente ante-riores.
Art. 30. Todo aspirante ú alumno que obtuvie-re
en el egercicio la nota de bueno ó sobresaliente,
por pluralidad absoluta ele votos, ingresará como
discípulo de esta enseñanza en la clase que le cor-respon
da.
Art. 34. El aspirante que fuese reprobado no
podrá pedir nuevo exámen llasta el siguiente cur-so;
y siendo reprobado la segunda vez, no vol-verá
á ser admitido á este egercicio.
Art. 32. La junta ele exámen pasará á la se-cretaría
ele la academia certificacion comprensiva
del exámen y censura obtenida por cada intere-sado
, á fin de que, enterada la junta ele gobierno,
acuerde con arreglo á dichas censuras la inclusion
ó la exclusion del aspirante.
Art. 33. Los que ingresen en esta enseñanza
en la clase de alumnos maestros ele obras se su-getarán
á las mismas formalidades para el pase
del primero al segundo año de su carrera.
CAPITULO CUARTO.
De la duracion del curso en las enseñanzas.
Art. 34. El curso de cada año en las enseñan-zas
de pintura, escultura, grabado y arquitectura
durará desde el 1.° de Octubre hasta el (ha último
de Junio: los siete primeros meses corresponden
al estudio de noche en las tres primeras enseñan-zas.
(La conclusion en el próximo número ).
Seccion artistical.
LA CIENCIA Y LA INDUSTRIA SON
enemigas dei arte ?
En la Revista de la arquitectura, M. César
Daly su director, ha publicado bajo este epígra-fe
un sucinto artículo tan lleno ele verdad y fi-losofía,
que creemos complacer á nuestros lec-lores
continuándolo en este periódico.
DE NOBLES ARTES.
55
HAY artistas que acostumbran decir que la in-dustria
es enemiga del arte, que la ciencia es ene-miga
de la imaginacion; y el público que les oye y
que supone que todo artista debe ser conocedor en
la materia, acaba por admitir los mismos errores,
hasta afirmarse en ellos con tanta mayor confianza,
por cuanto al primer aspecto, cierta coincidencia
en los hechos parece confirmar las palabras que re-cordamos.
Pero un instante de reflexion bastaría
para hacer sospechosas semejantes doctrinas y pa-ra
desecharlas en seguida como erróneas y falsas.
Porque clos hechos coexisten, se deduce necesa-riamente
que sean efecto el uno del otro? Porque
el arte brilla hoy dia cort menos esplendor que du-rante
ciertos siglos privilegiados y que la industria
al contrario aumenta de cada dia mas, se sigue dc.
ello que la ruina del arte sea una de las condicio-nes
ó una de las consecuencias del progreso de la
industria?
Decir que la ciencia es enemiga ele la imagina-cion,
es negar la alianza posible de una elevada
razon con las gracias y vivacidad del genio; ftur-darse
sobre el hecho de que nuestros sabios no
son los hombres finas espirituales del mundo, que
brillan poco por su sentimiento artístico, es sentar
la base sobre un resultado de educacion clependien-te
de ciertas condiciones particulares y por consi-guiente
sobre un hecho sugeto á ser destruido nia
-ila por un hecho contrario. No es deste modo
como se penetra en la misma esencia de las cosas,
ni como se demuestra que estas se componen de
elementos antipáticos; siguiendo aquel camino se
funda un principio inmutable sobre un hecho tran-sitorio;
es lo contrario clo la verdadera lógica. Lo
mas que puede concederse es que existe una sim-ple
coincidencia de hechos, que solo podria ex-plicarse
por el hábito de consagrarse exclusivamen-te
á un estudio especial y ele huir de todos los che-mas
géneros de trabajo (* ). Decir por otra parte que
(`) ¿Qué prueba esto? preguntaba un digno profe-sor
de matemáticas á un poeta que acababa de recitarle
unos hermosos versos. Toda la vida de aquel modesto
Euclides habia sido consagrada exclusivamente á la
enseñanza de las matemáticas y es fácil concebir que
sus facultades poéticas, en caso de haberle dotado de
ellas el cielo, habían tenido todo el tiempo necesario
para embotarse por falta de egercicio. ¿Es nada extra-ño
pues, que á la fin de los versos del poeta hubiese
pedido sencillamente el quod erat detnonstrandune con
que terminaba inevitablemente todas sus propias in-vestigaciones?
Pero debemos cargar sobre la misma ciencia la res-ponsabilidad
de todos los absurdos que derivan de los
hábitos exclusivos y de las naturalezas embotadas de
algunos de sus corifeos? Dirijamos mas bien nuestras
nuestros sabios y nuestros industriales tienen ge
-neralmente poca simpatía por las belas artes, no
es asegurar que la ciencia misma sea enemiga del
arte; y no puede deducirse de ello que los conoci-mientos
científicos sean de naturaleza capaz de
amortiguar el vuelo de la imaginacion.
Decir que la ciencia es enemiga de la imagina-cion,
es decir tambien que el arte no depende mas
que de la fantasia y del capricho. De esta doctri-na
á negar que la arquitectura pueda ocupar un
lugar entre las bellas artes, no hay mas que un pa-so
y este paso lo han dado algunos. Y en efecto;
la arquitectura, esta reina de las artes que ora se
ve brillar por su poder y magestad, ora por su
hermosura, expresion y graciosa elegancia, la
arquitectura muestra en todas circunstancias un
respeto harto profundo por la ciencia y llama á
su favor demasiados ramos de industria para que
le fuese posible librarse de proscripcion semejante.
Y sin embargo, esto fuera una injusticia y una sim-pleza,
por no decir una impiedad. ¿Y no deberia
calificarse ele este modo el hecho de negar la in-tima,
profunda, indestructible alianza de la ciencia
y de la imaginacion en las grandes obras del arte?
¿No fuera una impiedad asegurar que lo bello exis-te
donde falta absolutamente el órden? ¿ Qué exis-te
lo bello, sin que el órden, que es de esencia ma
forme su base y por decirlo así su mis--temática,
nia esencia? Lo bello, decía Aristóteles tomando
esta expresion en un sentido incompleto, pero
elevado, lo bello es el órden en la magnitud; y
que es el órden en la magnitud, si así se quiere,
sino la regularizacion de les vuelos de la imagina-cion
por medio de la ciencia ?
¿No nos conmueve la noche estrellada? ¿ No nos
encanta el espectáculo de las grandes florestas,
de la verde campiña serpenteada por ríos cuyas
aguas reflejan los brillantes rayos del sol? En una
palabra, no nos parecen dignas de nuestro home
-nage las obras ele Dios? Si concentrándonos eno-sotros
mismos, sorprendidos por la magestad y por
los numerosos encantos de la naturaleza, recono-cemos
que todo esto merece en efecto nuestra ad-miracion,
adelantémonos algo mas entonces y (le-mandémonos
en que parte son contrarias aquellas
obras á las leyes reveladas por la ciencia ó si hay
una sola que no patentice tanto en su conjunto
como en sus menores detalles, tanto á la primera
ojeada como despues de la inspeccion mas minu-ciosa,
el órden mas perfecto combinado con tina
variedad infinita.
miradas á los Pitágoras, les Platones y los Kepleros ,fit
aquellos génios que vivirán eternamente en la memoria
de los hombres por haber sabido revestir las mas su-blimes
especulaciones científicas con la mas brillante
poesia.
t' 6
BOLETIN ENCICLOPÉDICO
En un momento de éxtasis fué sin duda cuando
Keplero exclamo por primera vez en presencia de
las maravillas de la naturaleza: «las matemáticas
coexisten con Dios.» Y aquel grande hombre tan
profundamente religioso y tan sabio á la vez, le-jos
de pretender formular los límites del Omnipo-tente,
quería probar al contrario la perfeccion
absoluta del Ser divino, cuya absoluta libertad se
egerce constante y necesariamente en acorde per-fecto
con las matemáticas, y cuya perfeccion mis-ma
le rehusa el poder de obrar fuera de las condi-ciones
del órden y armonía. Y si el Ser supremo,
si el Dios del universo creó las bellezas maravillo-sas
-de la naturaleza, conformándose estrictamente
á las leyes de la ciencia; porque, vosotros artistas,
que os llamais admiradores de la naturaleza, sos
-pechais destas leyes?
El universo es uno: la industria, el arte y la
ciencia no son mas que las tres grandes faces de la
unidad universal y corresponden á lo útil, lo bello
y lo verdadero, que son otros tres aspectos de la
misma unidad, como lo son del alma humana, ele
este espejo del universo, los sentidos, las afec-ciones
y la inteligencia. —J. 0. y B.
Seccion ciceatídica.
INSTRUCCION TEÓRICO-PrÁCT1CA sobre las diver-sas
causas de la humedad y sus inconvenientes
en cuanto á las construcciones en general y á
las habitaciones, con los diferentes medios de
prevenir estos inconvenientes durante la egecii-cion
de las obras ó de destruirlos y preservar-se
de ellos en los edificios existentes.
Extracto de la Memoria presentada por M. Leon Vau
Paris y-doyer, arquitecto, á la Sociedade Fomento de
agraciada por esta corporacion con el premio de 201IO
francos, ofrecido de antemano al mejor trabajo sobre
aquel punto.
DIFERENTES CAUSAS DE LA HUMEDAD
La humedad que se observa en algunos edi-licios
es debida á diversas causas y se presenta
de varias maneras en la parte inferior de los
mismos. En el plan terreno la humedad pene-tra
ó por las paredes ó por el pavimento ó sue-lo.
Las paredes de los edificios son de dos es-pecies,
ii saber: de fachada, es decir las que
determinan el perímetro exterior de aquellos
y las divisorias, que hallándose comprendidas
entre las anteriores , sirven para formar las
principales divisiones de que se compone la
totalidad de las distribuciones interiores.
Segun estás definiciones, es fácil ver que
las paredes de fachada tienen necesariamente
expuestos al exterior uno de sus paramentos,
y que como todas las obras, descansan por su
base sobre el terreno natural, hallándose en
contacto con él en toda la profundidad de sus
cimientos y en la de los sótanos por una sola
cara, en caso de existir estos. Las paredes di--
visorias se encuentran en circunstancias to-talmente
diferentes; pues si hay sótanos so-lo
se hallan en contacto directo con el ter-reno
en sus cimientos y desde el nivel del sue-lo
de aquel están sus paramentos al abrigo
de todo influjo admosférico exterior. Exami-nemos
las leyes bajo las cuales se introduce
la humedad en estas dos especies de paredes.
Segun las leyes físicas, la humedad del ter-reno
tiende constantemente á penetrar en los
cuerpos higromctricos-que encuentra, de don-de
resulta que las paredes de los edificios de-ben
tomar del terreno cierta dosis de humedad
por todos los puntos que se hallen con él en
contacto directo; es decir, si hay sótanos,
las paredes de fachada por su base y por uno
de sus paramentos y las divisorias por sil base
únicamente. Sino hubiese sótanos, todas es-tas
paredes se hallarian exactamente en las
mismas circunstancias tocante á la parte situa
-(la inferiormente al nivel exterior del tereno.
Pero son estas las solas causas de la hume-dad
que se señalan comunmente en las partes
inferiores de los edificios? Verdaderamente
que no; fácil es demostrar que tocante á las
paredes de fachada existen otras causas que
por ser menos constantes , no por esto obran
menos directamente; hablamos del agua de
lluvia que arroja el viento sobre las facha-das,
cuyo pié se encuentra así mojado, tanto
por el agua que da directamente sobre el pa-ramento
de aquellas, como por la que brota
sobre el terreno ó por la que baja por la ca-ñería
que está endosada ó empotrada en toda
la altura del edificio.
Así podemos considerar desde ahora cono
suficientemente establecido, que en los edili.-
DL NOBLES ARTES.
57
cios tales como se constru yen generalmente,
la humedad penetra en su parte inferior, 11 .`
por el pic de las paredes; 2.° por los paramen-tos
de estas paredes que están en contactc
directo con el terreno; 3.° por las superficies
exteriores de las mismas •paredes que se hallan
expuestas á la lluvia y á la humedad (le la ad-mósfera.
Ya se deja conocer que el influjo de
estas diversas causas debe egercerse en razor
á la naturaleza del terreno , del clima en que
se encuentran situados los edificios , de su
orientacion, de la naturaleza de los materia-les
empleados en la con struccion, (le los dife-rentes
modos de fabricar, de todas las cir-cunstancias
particulares, en fin, en las cua
-les pueden halarse colocados los edificios en
cuestion.
.denlas de la humedad que penetra en las
paredes por las vias que acabamos de indicar,
debemos señalar la que se manifiesta en la
misma superficie del suelo interior del plan
terreno y explicar cual puede ser su origen.
Si el suelo interior de un edificio forma un so-lado
ó un enladrillado cualquiera, ó es un en-tablado
puesto inmediatamente sobre el terre-no
natural, es evidente que conteniendo el
terraplen de debajo del pavimento su humedad
propia por una parte y por otra la que pene-tra
en él tanto al través de las paredes como
por debajo (le los cimientos de estas, existi-rá
una humedad constante en toda la exten-sion
de aquel pavimento, susceptible de eger-cer
su influjo sobre los cuerpos que se hallen
en contacto directo con la superficie del terre-no.
Con frecuencia se ha creido que para dis-minuir
este influjo bastaba elevar el pavimento
del plan terreno á cierta altura sobre el piso
de la calle; pero semejante medio no ha podi-do
obrar con toda la eficacia que de él se es-peraba,
sino en cuanto se han practicado sé-tonos
ó un aislamiento debajo de aquel suelo,
logrando de este modo una fácil ventilacion y
poniendo al abrigo de las aguas llovedizas las
partes inferiores de las paredes de fachada, las
mas expuestas á la accion de aquellas y las
unas idóneas para transmitir al expresado sue-lo
la humedad resultante de dichas aguas.
Mas adelante veremos que estas precauciones
son por otra parte insuficientes; por ahora nos
limitaremos á establecer: 4.° que no tomando
precauciones particulares, el pavimento de un
plan-terreno que se halle al nivel del piso de
la calle y colocado directamente sobre el ter-reno,
debe tomar de este una humedad cons
-tante; 2.° que si el nivel del piso interior es
nias elevado que el (le la calle, pero sentado
su pavimento inmediatamente sobre el terra
-plen comprendido entre las paredes del edi-ficio,
conservará con corta diferencia el mismo
grado de humedad que en el primer caso,
Hallándose como se supone en circunstancias
análogas; 3.° que este grado de humedad se-rá
considerablemente menor, si el pavimen-to
interior está sentado sobre sótanos; I1.°
que todavía será menor la humedad, sin ser
completamente nula, cuando dicho pavimento
esté sobre sótanos, y elevado á cierta altura
sobre el piso exterior.
Entre las varias causas que influyen en la
razon bajo la cual progresa la humedad en los
plan-terrenos, deben ponerse en primera lí-nea
las que resultan de la naturaleza del mis-mo
terreno sobre el cual se halla fundado el
edificio. Se concibe ademas que la vena de
agua puede encontrarse á mayor ó menor pro-fundidad
de la superficie del terreno, que un
edificio se hallará mas ó menos inmediato á un
rio y expuesto á la creciente de las aguas ,
que los terrenos son de diferentes naturalezas,
como las rocas, las gredas, las margas, etc. ,
y que pueden en consecuencia ser mas ó me-nos
permeables y mas ó menos accesibles á
la humedad.
Tocante á la influencia del clima, es dema-siado
conocida para que nos detengamos en
ella; lo propio decimos de las influencias di-versas
que resultan incontestablemente de la
orientacion de los edificios y de la manera co-mo
se halla pavimentado el suelo comparati-vamente
al terreno natural.
Demostradas suficientemente las causas de
la humedad y las vins que sigue para invadir
las obras de fábrica, establezcamos desde lue-go
que los obstáculos que aquella puede en-contrar
en la naturaleza de los materiales, dis-tan
mucho de ser tales como al parecer se su-
8
às
BOLI TIN ENCICL0PÉDIC0
ponen. En efecto; estos materiales por lo
comun son maderas, ladrillos, piedra blan-da,
piedra calcárea y todos ellos sin excep-tuar
el mismo mármol y el granito son mas ó
menos higrométricos; es decir, que puestos
dentro del agua ó en una admósfera húmeda,
despues de haberlos pesado de antemano en
un estado de sequedad completa, no habrá
uno solo que pesado de nuevo, no ofrezca ma
-yor peso, resultante de la dosis humedad
que habrá absorvido. No depende pues de la
eleccion de los materiales el combatir entera-mente
la humedad, pues la que encierra el
terreno á cierta profundidad, tiende sin ce-sar
á invadir las partes secadas momentánea-mente
por el sol ó por el aire admosférico;
es decir, que cuando la humedad desaparece
de la superficie del terreno por falta de lluvia,
tiende constantemente á subir á ella desde las
capas inferiores y esto por efecto de la capila-ridad,
como la humedad que alimenta las rai
-ces de los árboles y que con frecuencia lega á
ellas desde una grande profundidad.
INCONVENIENTES DE LA HUMEDAD
Aunque sean bien conocidos estos inconve-nientes,
antes de indicar los medios con los
cuales nos proponemos combatirlos, no será
por domas recordar aquí los principales. Debe
ponerse en primer lugar la insalubridad que
resulta de la permanencia de la humedad en
los sitios habitados y en seguida la destruc-cion
que egerce sobre todos los objetos que
son susceptibles de ser atacados por ella ; así
los enlucidos se destruyen y caen , los arrima-deros
de madera , los entablados y los Inade-ros
de suelo se pudren, la pintura se altera
y se desprende de las paredes, los papeles con
que se cubren estas se empapan y se descom-ponen,
las colgaduras se desperdician , los
muebles, los cuadros, los libros y en fin todo
lo que se acostumbra guardar en las piezas de
una casa se halla expuesto á un deterioro in-falible.
Ademas las mismas paredes de cual-quier
modo que estén construidas y cuales-quiera
que sean los materiales que las com
-pongan, deben experimentar un deterioro pro-gresivo
que llegará á ser nocivo á su solidez.
En los paramentos exteriores la degradacion
empieza por las juntas, para las cuales no
siempre se tiene el cuidado de emplear los
morteros convenientes. De aquí resulta (y esto
será siempre difícil de evitar) que la substan-cia
que se halla interpuesta entre las hiladas
de piedra, por ser ordinariamente mas per-meable
que esta se descompondrá primero,
dejando hueca la junta y permitiendo que la
humedad se fije en ella en razon á ofrecerle
fácil entrada; experimentando en seguida es-tas
partes húmedas las variaciones de las he-ladas,
del deshielo y del calor, acabarán por
descomponerse y reducirse á polvo.
Cuando ha lugar este frecuente fenómeno la
junta se ensancha y ofrece por consiguien-te
mayor campo á la destruccion; y si no se
pone prontamente un remedio eficaz á este mal,
la humedad desenvuelve en dicha junta varias
vegetaciones que aceleran la ruina de la fá-brica,
contribuyendo tambien á ella los nume-rosos
insectos que en la misma junta se alo-jan.
A mas de estos inconvenientes materiales
inherentes á nuestro modo de construir , re-sulta
de este sistema de interposicíon de mor-tero
entre las piedras un efecto muy desagra-dable
á la vista y que destruye la unidad de
las formas arquitectónicas, como puede juz-garse
por la mayor parte de construcciones de
sillería elevadas por los modernos.
(Se continuará 1.
Seccion de "_=Az os y c i ale .
CAIUtETEIIA DE VICII.
Consecuente á lo prometido en el segundo mí-mero
de este Boletin relativo á los proyectos de la
carretera de Vich, paso á describir rápidamente
los primitivos planos de esta comunicacion en el
trozo que media desde casa Draper hasta Centellas.
En el primer proyecto el ingeniero D. Pelayo
Correa fija en casa Draper el punto de partida de
la nueva carretera y marcha atravesando las ele-vadas
montañas quese encuentran al Oeste del Con-gost
hasta llegar al pueblo de Centellas, serpen-teando
las mas de las veces y empleando repetidas
DE NOBLES ARTES. 59
rasantes enteramente impropias para el acarreo.
A la simple vista del terreno se convencerá cual-quiera
que una carretera cuya línea pase por aque-llos
puntos ha de presentar inconvenientes de con-sideracion,
siendo uno de ellos el de no poder servir
ele camino comun donde se vayan reuniendo las
diferentes hijuelas de algunos pueblos bastante
respetables del Vallés, dejando así enteramente
abandonado el comercio ele poblaciones que tanto
por su industria como por lo que producen al Es-tado
son dignas de ser nias atendidas. Otro incon-veniente
hubiera ofrecido la via en cuestion y es el
de privar al viajero (le las comodidades apeteci-bles,
tanto por ir siempre por terrenos despoblados,
cuanto por carecer de vistas amenas, en razon á
cruzar continuamente terrenos escabrosos , bar-rancos
en extremo profundos , derrumbaderos casi
inaccesibles, perfectamente dispuestos los mas
para servir de segura guarida de malechores.
La posicion del camino, particularmente en todo
el trozo inmediato al Pla (le la Garga , donde de-beria
construirse á media ladera , destruye por sí
sola la proposicion que se ha querido sostener cuan-do
se ha dicho que la línea del Sr. Correa era mas
militar que la dirigida por el Congost conforme al
pensamiento del Sr. Garriga. En efecto basta ob-servar
que aquel trozo estaria constantemente do-minado
de tal modo , que pocos hombres serian
suficientes para detener una fuerza considerable.
La simple cortadura de un puente bastaria para
interrumpir todo género de comunicacion, y si se
examina la pendiente natural del extremo de la
cuenca del Pla de la Garga, se echará ele ver que
las capas que componen aquella formacion son
grandes masas calizas que están en una desagre-gacion
contínua , tanto por la parte ele union (le
capas como por las diferentes agregaciones de es-tratificacion
; así es que á cada momento se des-prenden
por aquella parte grandes peñascos, pre-cipitándose
hasta los puntos mas profundos de
aquellos barrancos. Sentado este principio, es fácil
ver que encaminando la carretera por la ladera
indicada , la vida ele los viajeros se hallaria tam-bien
en un continuo peligro , y faltaria en conse-cuencia
uno (le los requisitos mas indispensables
en toda 'via de comunicacion debidamente estudia-
(la. No se hace menos notable la escasez de agua en
tecla la línea, tan conveniente para la construccion
del camino como para satisfacer las necesidades (le
los viajeros á quienes deba servirles ele tránsito. y'
si á todas estas razones que acabo de aducir para
demostrar la inoportunidad del proyecto de Correa,
se añade la falta de economía , no podrán menos
(te convencers., los que lean estas observaciones,
que la Direccion de Caminos y Canales ha procu-rado
en su resolucion no solamente á que esta
fuese útil al país, facilitándole la debida circulacion
de intereses, fuente principal ele la prosperidad
de su industria y comercio , sino que tambien ha
atendido á que en su egecucion y conservacion para
lo sucesivo su coste se hiciese menos sensible á los
pueblos contribuyentes de esta provincia.
El importe del ramal en cuestion, segun los pla
-nos y presupuestos que presentó á la Exma. Dipu-tacion
provincial de Barcelona el • ingeniero D. Pe-layo
Correa, asciende á 354,063 duros, cantidad
hasta cierto punto insignificante, si se atiende á la
clase ele obra que deberia egecutarse y que no obs-tante
excede en aras del triplo ele lo que ha de cos
-tar el ramal indicado , siguiendo la línea del pro-yecto
del arquitecto Garriga y que con lijeras y
poco meditadas modificaciones se sirvió aprobar la
Direccion general de Caminos.
A fin de convencerse de ello, comparese esta
cantidad con el importe de once puentes, algunos
de ellos de formas agigantadas, treinta y ocho al-cantarillas,
nueve vadenes , una pared ataluzada
al objeto ele sostener el terreno facticio en todo el
trecho donde deberia estar el camino á media la-dera
, los desmontes de muchas varas de profun-didad
la mayor parte en gruesos bancos de rocas,
terraplenes ele grandes alturas, añadiendo á todo
esto la falta de materiales que deberían ser lle-vados
á dichos puntos de grandes distancias , y se
verá por resultado que aquella cantidad es hasta
cierto punto mezquina , pues que calculada cual
se debe ascendería á sumas muchísimo mas consi-derables.
Examínese ahora el ramal en el supuesto de pa-sar
por la linea que proyectó el arquitecto Garri-ga
, esto es, partiendo de casa Draper y pasando
por los pueblos de la Garriga, Figaró, Abella, y
Aiguafreda hasta terminar en la poblacion de Cen-tellas,
y se verá que la naturaleza ha preparado al
parecer el terreno para demostrar que es la única
via por donde puede con propiedad construirse un
ramal de comunicacion con la alta montaña. Las
llanuras que constantemente nos presenta, y su as-pecto
risueño unido á la ventaja de proporcionar-nos
la naturaleza los materiales que deberían em
-plearsen su construcion y en su conservacion
luego , le hacen preferible en todos sentidos á cual-quier
otro.
El poco declive de las rasantes á causa de no te-ner
que subir la carretera á grandes alturas, hará
menos costoso el acarreo; esta linea no solo pro-porcionará
la mas fácil union con varias hijuelas
de algunos pueblos y aldeas cercanas, sino que
pasando á la vez por algunos de ellos les facilitará
la circulacion de sus productos y dará de este mo-do
sida á su industria y comercio ; la seguridad de
tos intereses estará mas garantida y en fin mas
60
BOÍL T.N ENCICLOPI DICO
seguro el viajero por no proporcionar aquel ca-mino
tantas guaridas á los malhechores. En cada
punto se encuentran inagotables fuentes que no
dejan de formar una buena parte en la conveuien-cia
del \ iajero y economia en la construccion del
ramal. El componerse (le llanuras la m:i; or parte
del terreno pruparciona el no tener que buscar los
rodeos que seria necesario en el pro; ecto (le Puuig-graciós
á fin (le que las rasantes tu n ieran el me-nor
declive, y esto hace que el ramal sea cerca de
una legua mas corto que el que se construiria por
aquel punto. En fin, el no ser en tantos puntos do-minada
cuino la anterior , la hace preferible bajo
el punto ele vista militar.
En la constrccion (le este ramal serian nee.esa-rios
seis puentes ; cuatro de un solo arco y (los ele
tres, teniendo algunos de ellos los estribos que la
misma naturaleza lia presentado ; diez y seis al-cantarillas
e igual número ele vadenes , de modo
que unido á los desmontes y terraplenes que (le-herían
;criticarse, su presupuesto asciendo á unos
100.000 duros, cantidad mas de tres veces menor
que la del proyecto anterior, cuya circunstancia
junta con las demás hace que se preliera en todos
conceptos el pensamiento del arquitecto D. Miguel
Garriga al del ingeniero D. Pelayo Correa, cuyo
dictámen fundado en razones indestructibles, tu-ve
el honor de presentarlo en union de dos de
mis compañeros arquitectos D. José Vilar y D. José
Casademunt en otra época á la Exma. Diputa-cion
provincial ele Barcelona ; y cono hubiese de
emitir el suyo la Direecion de Caminos , Canales y
Puertos, sirviendo de fallo en un asunto de tanto in-terés,
lo esperé con la seguridad ele que la opi
-nion de aquela Junta deberla recaer á favor del
proyecto del Congost, siempre que se prescindiera
de cuales puedieran ser sus autores, corno real-mente
así sucedió , salvas algunas mortificaciones
que serán objeto de otro articulo.
A. llorica y Trías.
PUENTE OBLÍCUO EN VIGA
llemos visto el modo de construir adopta-
(lo en los cimientos de una de las aletas de
aquel puente y nos ha dolido sobremanera
que tan fácilmente pudiese comprometerse la
reputacion del ingeniero 4 .° Sr. Lopez, á cuyo
cargo se Balla dicha obra. Imposible nos pare-ce,
de todo punto imposible que en una cons
-trucion de suyo tan difícil se haya podido
emprender sin estar continuamente á la vista el
director indicado ; pues es complct:unerite
contrario á la práctica establecida en todos los
paises el hacer una obra de tanta responsabi-lid,
d científica , sin las instrucciones inme-diatas
y de todos los momentos del verdadero
director responsable de su buena egecucion.
Y decimos verdadero , porque allí vimos uno
que se nos dijo representar al Sr. Lopez , el
cual presenciaba conco nosotros la l;ésima
práctica que en dichos cimientos se seguia ,
pero sin tomar la providencia que en su vista
hubiera tomado sin duda el expresado inge-niero
, antes de exponerse al compromiso en
que podria envolverle. Por cl bien de los ha-bitantes
de Vich, por el del mismo Sr. Lopez
y por el honor del Cuerpo de ingenieros de ea-minos,
nos atrevemos á aconsejar al referido
Sr. Lopez , si es que no lo haya verificado ya
como se creia , que no tarde un momento á
trasladarse á dicha ciudad , pues no hacién-dolo
asi , la falta de inteligencia del que le
sustituye ó por lo menos su aquiescencia ha
de perjudicar indefectiblemente á su reputa-cion
, siempre que sobre zanjas se continuase
subiendo la fábrica bajo el mismo método que
notarios nosotros en los cimientos de la aleta
arriba indicada.—J. O. y R.
ccon urbana.
PLAZA DE LA CONSTITCCION.
A pesar de la mejora que ha experimenta-do
la plaza de la Constitucion de esta Ciudad,
va á quedar irregular é imperfecta y todo por
no haberse declarado de utilidad pública la
parte de terreno A B C D que está cona-prendida
en el croquis que se acompaña, á II
de que puedan comprenderse mejor nuestras
observaciones.
Una plaza de primer órden cual la que nos
ocupa , donde se ostentan dos edilicios pú-blicos
de los mas concurridos en toda capital,
las Casas Consistoriales y la Audiencia, exige
la mayor regularidad y anchura posibles ,
procurando á todas sus avenidas una perfecta
euritmia tanto con relacion á los edificios pú-
blicos que contenia como en su situ
pectiva; y sin embargo de ser esto asequible
en la plaza que forma el objeto de estas indi
-caciones , vemos con sentimiento que va á
dejarse imperfecta la mejora emprendida , por
no haber resucito la Municipalidad la eapro-piacion
del terreno señalado con A B C D
en el adjunto croquis. Todavía es tiempo; to
-davía puedenmendarse un eror que ha de
ser censurado por todos los que desean el
embellecimiento de esta Capital y que á la
simple vista de nuestro croquis han de opi
-nar sin duda por la mejora que reclamamos.
El Exmo. Ayuntamiento actual, que tan ce-loso
se muestra por todo lo que puede con-tribuir
á mejorar el bienestar de sus admi-uistrados
, admitirá, nos atrevernos á espe-rarlo
, la indicacion que nos ha sugerido el
buen deseo que nos anima ele contribuir en
una pequeña parte al logro de sus ilustradas
miras , dando á todas las mejoras que du
-rante su administracion semprendan el selo
61
adurez y buen tino (le que tiene ya
ofrecidas muchaspruebas. Expropíese al due-ño
del terreno A B C D y la Audiencia y las
Casas Consistoriales se hallarán en el centro
de los lados opuestos del rectángulo que com
-pondrá la plaza, y las boca-cales de su perímetro
formarán euritmia con los ejes de los mismos
edificios.
EXI'LICACION DEL CROQUIS.
1. Plaza de la Constitucion.
2. Calle de S. Severo.
3. Ideni del Obispo.
4E. Idem de la Ciudad.
u. Idem del Mico.
6. Idem de Fernando 7.°
7. Ideen de la Libreteria:
8. Ideni del Cull.
9. Idem del Paradís.
10. Casas Consistoriales
11. Audiencia.
12. Casa de Comunes depósitos.
13. Casas de diferentes particulares.
A. II. yT,
DE NOBLES ARTES.
•ICio •^ res-1 de la m
5
A
s 3
PR[GI \TAS.
Se nos fia pedido que inscrtilscmos las si-guientes
preguntas:
1. a Hay álguien que pueda asegurar lo ene
ha costado cada vara cubica (le cimiento en la
fue/ui la del Teatro de Trinitar •ios de la calle
de S. Pablo?
2. a Ilabiéndose subastado en veinte v un
mil duros cl ramal ele cerrctrra ele 1ïclt ti
62
BOLETIN ENCICLOP1DICO
Tona , ¿porqué se habian satisfecho ya li
treinta y dos mil duros, amen-branzas por
de los seis cientos duros por pólvora, cuando
todavía faltaba ocupar durante cuatro semanas
todas las brigadas empleadas en dicho ramal?
3. x Se han desmontado las varas cúbicas
de peña prevenidas en el pliego de condiciones
del mismo ramal en el punto llamado COLI. DE
LA MALLA?
Y en el caso negativo, se ha rebajado al
asentista la cantidad correspondiente á las va-ras
cúbicas que con perjuicio de la comodidad
pública se han dejado de desmontar?
4. a Es cierto que un ingeniero que no es
del ramo ha medido la capacidad de un gán-guil
(pirámide cuadrangular truncada) , mul
(base) por-tiplicando la superficie del fondo
la mitad de la profundidad ( altura) ; y ¿ es
cierto tambrien que otro ingeniero que es del
ramo ha aprobado esta nueva regla geométri-ca?
5. a Porqué la redaccion del Boletin enciclo-pédico
de nobles artes no emplea enz la censura de
una de las obras dirigidas por un redactor los
mismos brios que ha manifestado respecto al Tea-tro
de Trinitarios?
De intento hemos puesto en último lugar la
pregunta que nos atañe exclusivamente , para
darle sobre la marcha la solucion que se me-rece.
Cuando nos propusimos publicar este
periódico , no dudamos que á pesar de nues-tras
rectas intenciones llegaria el caso de su-ponernos
parciales , siempre que se tratase de
algun asunto de la profesion peculiar á alguno
de los redactores. La, pregunta que acabamos
de insertar prueba que nuestra presuncion fué
fundada. Se alude en ella á la fachada del Tea-tro
de Sta. Cruz, dirigida por el arquitecto
D. Daniel Molina, y suponiéndola imperfecta,
particularmente en su forma curvilínea y en
el arco que cosresponde á la calle de Trenta
se extraña que aquellas imperfecciones-claus,
no sean el objeto de nuestra censura. Si se
nos lla referido la verdad , como nos asisten
motivos para creerlo , nada ha tenido que ver
el Sr. Molina en la adopcion de la línea curva
de'la referida fachada, ni en la actual situacion
del arco que corresponde vila calle de ¡'renta-claus
mencionada , pues para la primera se
ha sugetado á la alineacion que le fijaron cinco
ó seis arquitectos nombrados al efecto y para
la situacion del arco se lla limitado á seguir lo
dispuesto por el arquitecto del comun D. José
Mas y Vila. Desaprobar las dos cosas, hubiera
sido censurar á los arquitectos que las habian
determinado y de ningun modo al Sr. Molina,
como asi lo entendieron los que han extrañado
nuestro silencio. Pero á pesar de esto , pode-mos
haber comprendido mal lo que se nos ha
explicado tocante á este negocio y por lo mis-mo
suplicamos á quien tenga los datos necesa-rios
para probarlo , que los presente con su
firma á nuestra redaccion, y tendremos un
gusto particular en insertarlos, corroborando
por nuestra parte lacensura que de ellos se de-duzca,
siempre que expuestos en el lenguaje
decoroso que corresponde , tengan la fuerza
conveniente para ser apoyados. Nos hemos
propuestoescribir con imparcialidad é indepen-dencia
y creemos no desmentir jamás nuestro
propósito , aunque sea á costa de nosotros
mismos. Cuando llegue el caso de analizar la
fachada del Teatro de Sta. Cruz, sabremos
olvidarnos de que el Sr. Molina pertenezca á
nuestra redaccion; y censurando los defectos
que tal vez reconozcamos en ella y elogiando
las bellezas que en la misma se noten, no solo
nos haremos dignos de la gratitud de nuestro
compañero , sino que cumpliremos con uno ele
los principales objetos de nuestra mision, cual
es el de apuntar los defectos para que se hu-yan
y describir las bellezas para que se imi-ten.
Tal será siempre -nuestra conducta; el
que nos considere capaces de faltar á ella , ó
mide nuestro desprendimiento por su egoismo,
ó nos desconoce completamente.
CUATRO PALABRAS Á NUESTROS SUSCRITORES.
Al dar á luz nuestro prospecto, D. José Oriol
Mestres manifestó á uno de los compañeros de
redaccion que TENIA LA PLUMA EN RISTRE para
defenderse de todos los ataques que pudieran diri-girsele
, cualquiera que fuese su forma ó natu-raleza.
Esta andaluzada se tomó por la redac-cion
del Boletin enciclopédico de .Robles Artes co-
DE NOBLES ARTES.
63
ano un reto, que no podía dejar desapercibido, sin
exponerse á quedar en una posicion constante-mente
falsa. Creímos pues los redactores que era
indispensable recoger el guante que inconsiderada-mente
se noshabia arrojado y desde el primer nú-mero
de nuestro periódico, dando cabida á laspre-guntasque
sobre el Teatro de Trinitarios se nos di-rigieran,
ofrecimos al Sr. Mestres una hermosa
ocasion donde poder experimentar el buen temple
de la pluma que de mucho tiempo se hallaba en-ristrada.
La alusion era demasiado directa para
esperar que en las preguntas relativas al citado
Teatro pudiese guardar silencio el arquitecto alu-dido
; y sin embargo quedóse la pluma en el ris-tre
, dejando fallidas nuestras esperanzas. En el
segundo número se cargó la mano; se estamparon
nombres propios, se dijeron verdades de una vara
en cuadro y á pesar de esto no salió de su ristre
la pluma , quedando por segunda vez nuestras
esperanzas frustradas. Vino el tercer número ,
auntentóse la dósis, el raciocinio y el ridículo
acudieron en auxilio nuestro , y esto no obstante,
enristrada siempre la pluma del Sr. Mestres ,
hubimos de quedarnos con los mismos deseos
de antes. ¿ Qué hacer en situacion semejante? De-tieriamos
insistir en nuestros fundados ataques ,
cuando el retador se abroquela con el escudo del si-lencio
desde los primeros tiros que le dirigen los
retados? Seguiríamos blandiendo nuestras plu-mas
contra la de buen temple , pero inmóvil del
Sr. lllestres ? De ninguna manera. Si tan di-rectamente
le hemos atacado, ha sido para pro-bar
al retador que sabemos sostener nuestras con-vicciones
y que para hacernos callar , no es el
mejor medio emplear las amenazas. El lenguaje
(le la ciencia y de la razon son para nosotros las
Cínicas armas que pueden imponernos silencio , ó
cuando menos inducirnos á confesar el error en
que hayamos incurrido.
Con esta manifestacion , que debiamos á nues-tros
lectores, fácil será conocer que no ha sido un
rencor personal ni menos una mira ele interés
sima quino quien ha guiado nuestra pluma en los
escritos que se refieren al Sr. Mestres. No se ha
contestado á ellos, á pesar del sentido fuerte y ex-plícito
de su mayor parte ; el campo ha quedado
pues en favor nuestro. Desde hoy cesan las hos-tilidadea
en todo lo que dice relacion con aquel
profesor y esperamos que no volverá á clar jamás
ningun motivo que nos obligue á levantar el ar-misticio.
En tanto , sepan nuestros suscritores
que consecuentes siempre con los compromisos que
en el prospecto de esta publicacion conti airnos,
estamos resueltamente dispuestos á tener por lema
de nuestras censuras, que en nobles artes mas
que en otra materia alguna es de aplicacion ne-cesaria
la máxima de perseguir al vicio y res-petar
al vicioso. Quien nos suponga animados
de otros sentimientos ó nos considere tan ciegos que
podamos desconocer nuestra mision verdadera, ó
ño tiene noticia alguna de los redactores, ó no ha
logrado interpretar nuestro pensamiento. Zahe-rir
la marcha de una redaccion sin tomarse la pe-na
de estudiarla, es cosa muy fácil ; censurar sin
ineditacion sus trabajos , poca dificultad ofrece: la
habilidad estriba en rectificar con OBRAS aquella
marcha en caso de considerarla torcida y en pro-bar
con OBRAS Cambien que es de buena ley esta
censura. Lo demas no pasa de un juego de pala-bras.
—LOS RREDACTORES.
Va><iedades.
PALACIO DE D. JOSÉ I;UCUENTAL EN MADRID, CALLE
DE ATOCHA.—Con el mayor gusto copiarnos de uno
de los periódicos de la Capital la siguiente des-cripcion
de este pequeño palacio , tanto por cum-plir
de este modo con uno de nuestros mas gra-tos
deberes para con los artistas que han contri-buido
con su mérito ci la perfeccion de aquella
obra , cuanto por ofrecer una prueba mas del in-terés
que sabemos tomarnos per todo lo que puede
contribuir á realzar la gloria que sin auxilio ex-traño
saben adquirirse los españoles. Las líneas
del Imparcial á que nos referimos dicen así:
Entre las casas que actualmente pueden contarse
en esta córte como muestra de los adelantos que aca-bamos
de indicar , llama ciertamente la atencion de
los inteligentes y aficionados á las bellas artes la que
el capitalista D. José Buchental acaba de adornar en
la calle de Atocha.
Este edificio , propiedad antes del señor marqués do
Sauh, ha sido reformado enteramente por el arquitecto
D. Aníbal Alvarez, que ha cambiado la situacion y
forma de todas las habitaciones , introduciendo en ellas
regularidad , buen gusto y la mayor comodidad posi-ble.
En cuanto á los adornos nada se ha omitido , y
por todas partes admira el lujo y agrada la elegancia.
lié aqui una pequeña descripcion de esta casa :
La escala pertenece al estilo greco-romano. El techo
artesonado está formado de divisiones geométricas que
componen un encasetanado irregular , embellecido con
medias figuras , adornadas en su remate de colorido.
Campea en el centro una graciosa figura colocada den-tro
de un elipse , que representa á la ninfa Iris , des-pejando
las nubes ; sus ropas son de un efecto admi-rable.
Los cortinajes de la escalera contienen cinco fi-
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BOLETIN ENCICLOPÉDICO
guras,que representan á Apolo, presidiendo las cuatro
estaciones. El friso es una Inalado q do jaspes por el
artista D. Vicente Marsal.
La balaustrada de la escalera es do bronces dora-los,
cuajados ele adornos platerescos.
El techo y lienzos de la meseta alta de la misma
pertenecen al gusto pompeyano puro, de lo mas deli-cado.
La antesala es del estilo grecs-romano en su tecleo y
paredes.
En la sala principal domina el gusto del renacimien-to
; cn el centro , cuajado de ornatos de colorido y de
figuras , se ven cuatro sílfides. La cornisa es de ador-nos
de relieve dorados.
En el gabinete preside el estilo romano puro , y sus
paredes representan en cuatro cuadros las cuatro eda-des
de la vida.
La sala segunda tiene el tecleo y escocia del es-tilo
árabe puro , y enteramente igual á uno de los me-jores
techos del Alcázar de Sevilla , con cuatro llorones
dorados , formando Cenas , y en la escocia leyendas
árabes y molduras.
La antecámara es del mismo estro; en la escocia hay
otra leyenda árabe que explica quien fué el arquitecto
director de la obra , quienes los artistas que la egecu-taron
,y por quien se mandó hacer. Las paredes de
estas salas y de los gabinetes están vestidas de sedas
labradas.
La pieza de tocador es de forma exágona y de techo
artesonado ; pero aun no se ha resuelto el estilo que ha
de presidir á sus adornos.
EI comedor es del estilo del renacimiento. En el te-cho
se ven cuatro figuras , representando las produc-ciones
de la tierra, como frutas , vino, caza y pesca,
dentro de elipses entrelazadas con adornos de colorido.
En la escocia hay cuatro paises. La pieza de baños es
de un gusto elegante y sencillo y encierra dos her-mosas
pilas de mármol blanco. De esta pieza se sale al
invernadero del,jardin.
Todas las habitaciones mencionadas , así como los
huecos de los balcones, tienen frisos do tablas doradas.
Como hemos dicho , cuanto pertenece al ramo de
arquitectura se ha egecutado bajo la direccion del acre-ditado
señor Alvarez ; pero las finuras de los techos,
los adornos y demás trabajos de pintura , son obra
del distinguido D. Joaquin Espalter , y del no monos
acreditado D. Antonio Bravo.
Es laudable en el señor Buchental , que para todas
estas obras se haya valido solo de AnTisT.As ESPAÑOLES ,
manifestando así el aprecio que le merecen sus talen-tos
, y la estimacion en que tiene á los hombres estu-diosos
que trabajan para elevar las bellas artes entre
nosotros á la altura en que se hallan en los pueblos
mas civilizados.
ARCO DE TSIUNO SOBRE EL PUENTE DEL DIABLO EN
DIARTO1IELL.— 'Penemos entendido que uno de los in-genieros
de caminos ha opinado en un dictámen que
en razon al estado ruinoso do aquel monumento histó-rico
no hobia mas remedio que echarlo abajo. Tambien
sabemos que el arquitecto D. José Oriol Mestres en
otro dictámen ha sido de parecer qne á toda costa de-bia
conservarse aquel importante recuerdo de los ro-manos
, librandolo por medio de un entendido restauro
de la ruina que tal vez le amenaza. Ignoramos hasta
que punto ha estado en su derecho el ingeniero para
relacionar sobre una obra que nada tiene que ver con
la integridad del puente y que pertenece exclusiva-mente
al dominio clo las nobles artes ; pero no pode-mos
menos que asegurar que razones de mucho peso
lla debido tener el Sr. Mestres para apoyar su opi
-nion , pues en el mero hecho do tratarsele la con-servacion
de un monumento tan importante como el
que nos ocupa , no habrá necesitado mas que recordar
la práctica que en esta materia se halla establecida en
todos los paises en que los ingenieros de caminos no
se ocupan de arcos triunfales. Por nuestra parte felici-tamos
al arquitecto informante por haber sabido sos-tener
en este punto la sólida posícion en que le colocó
su cometido , al propio tiempo que nos atrevemos á
indicarle que por el honor de su profesion y para glo-ria
su ya , fuera muy conveniente que diese publicidad
á su dï„támen , á cu yo efecto lo recordamos que puede
contar siempre con el espacio necesario en las colunas
de nuestro periódico.
IGLESIA PARROQULIL DE VALLBONA EN EL ARZOBISPADO DE
TARRAGONA.—Bajo los planos y direccion del aquitecto
D. José Fm p tseré, el maestro de obras D. José Valls está
construyendo actualmente aquel edificio sagrado. No-sotros
que hemos visto los dibujos de este proyecto con
la aprobacion de la Real Academia de San Fernando,
fechada en 10 de Marzo de 183, desde luego nos anti-cipamos
á asegurar que si la egecucion correspondo al
pensamiento, como no lo cluelamos, tanto el director co-mo
el constructor ofrecerán una nuèva prueba ele su sa-ber
y pericia en el difícil arce de la arquitectura.
PUENTE DE i\IONISTROL DE MÒNSERRAT. — Si á los ar-quitectos
no se nos hubiese inhibido el ocuparnos de
pu ates, pondríamos algunas lineas que demostrasen la
necesidad de reparar aquella obra romana tan atrevida
como ignorada de los escritores, que cono Gauthey se
han ocupado con tanta maestría de esta clase de cons
-truciones. Esclavos del mas estricto cumplimiento de
los inhibiciones, no podemos lucir los apuntes que
sin ser ingenieros tenemos en nuestra cartera; por
esto suplicamos á D. Ángel Camon, digno ingeniero
segundo del ramo, que publique las notas que sobre
el mismo monumento tiene apuntadas, seguro de me-recer
un voto de gracias de todos los habitantes de
Monistrol , quienes cansados de clamar por la conserva-cion
de su puente, han acabado por convencerse que
los monistrolenses ni son españoles ni pertenecen á la
familia cristiana.... Seguirá V. nuestro consejo, Sr. Ca-mon,
V. que Cieno la dicha de no ser de los inhibidos?...
¿Será V. sordo al llamamiento de sus compañeros re-dactores
del Boletin-oficial?....
PLANO GENERAL DEL TERRITORIO OCUPADÒ POR EL BARRIO
DE GnAcI.. — Leemos en el Diario de Brusi del 29 del
finido Abril que el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad
ha encargado la formacion de este plano á su arquitecto
D. José Mas y Vila; esta medida satisfará en parte una
de las mas urgentes necesidades de esta poblacion y
por la cual liemos clamado en el 0 . 0 2. 0 de este periódi-co.
Damos las gracias á nuestro cuerpo municipal por
la premura con que ha acogido una de nuestras prime-ras
indicaciones.
NuEvo BOLETIN DE NOBLES ARTES. —Se nos escribe de
la Córte que será redactor de este nuevo periódico uno
de los catedráticos de la Real Academia de San Fernan-do
, quien se propone defender á brazo partido la arqui-tectura
del renacimiento. Se nos añade tambien en la
carta, y esto nos lla ciado un buen susto , que la nueva
publicacion va ú ponerse desde luego en pugna con
nuestro Boletin, significando de este modo que nosotros
no somos partidarios de aquel género tan encomiado co-mo
poco conocido. Si el renacimiento defendido por el
nuevo catedrático es de tan buen gusto como el que
quieras que no quieras se nos hace tragar en la obra
del Teatro de Trinitarios, entonces sí que puede estar
segura la nueva redaccion de tener en la nuestra una-batería
abundantemente pertrechada. El renacimiento,
como los demás géneros, ha tenido sus varias épocas y
la habilidad del artista estriba en saber distinguir la
mejor entre teclas ellas, y en saber aplicarla oportuna-mente.
Querer que el renacimiento se adapte á tecla cla-se
de edificios, es lo mismo que pretender curar todas
las enfermedades con la homeopatía ú otrosistema cual-quiera.
Todos los sistemas matan, cuando son dirigidos
por el espíritu de exclusivismo.
IMP. DE LA AGENCIA GENEO: L DE BARCELONA
Á CARGO DE D. JOAQUIM SARD,\\ONS.
Calle del Hospital, mini. 20. — 1846.
Descripció
| Puntuació | |
| Títol | Boletín enciclopédico de nobles artes. No. 04 (16 mayo 1846) |
| Matèria | Arquitectura -- Espanya -- Revistes |
| Editor | Biblioteca de Catalunya |
| Data de publicació | 2010 |
| Tipus de recurs | Text |
| Format | |
| Font | Publicació original: Barcelona : [s.n., 1846-18-- (Barcelona] : Impr. de Roberto Torres) |
| Llengua | spa |
| Relació | http://cataleg.bnc.cat/record=b1213340~S10*cat |
| Gestió de drets | Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant la font "Universitat Autònoma de Barcelona". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització. |
Descripció de la pàgina
| Títol | 004_No. 4 (16 mayo 1846) |
| Transcript |
Tomo 1. 1 : cEL,or.L ¡ de 11W.1-o ale IS46. Niúnaero4.--. BOLLTIN ENCICLOPÉDICO DE N OBLES AlITES, Secciou Ie_islativa. EX EN SOBRE LA INSTRUCCION PARA PROMOVER Y EGECUTAR LAS OBRAS PUBLICAS. En los números 1 .° y 2.° de este Boletin liemos continuado por completo este documen-to, encabezándolo con algunas reflexiones acer-ca los fundados temores que ha hecho conce-bir á los arquitectos y seííaladamente el con-tenido literal de su artículo 1.° IIoy cumple ií nuestro propósito hacer un detenido exámen ele este trabajo científico–gubernativo por el cual pueda venirse en conocimiento del espí it nuestro parecer ha-ritu dec favoritismo que reinado en la redaccion de todos ó la mayor parte de sus párrafos. La instruccion del 10 de Octubre compren- (le cinco capítulos: en el 4.° se trata de las obras públicas en general y de los agentes espe-ciales de este ramo de la adnavnistracion; en el ?.° se detallan las circunstancias y disposicio-nes relativas á las obras del Estado: : el capí-tulo 3.° tiene por objeto las obras provinciales; el 4.. 0 se ocupa de las obras municipales; y el ej BOLETIN BNCICLOP1DICO 5.° en fin, reasume lo relativo á la contabili-dad de las obras públicas. Recorramos los artí-culos mas notables de estos capítulos. I. De las obras públicas en general y de los agentes especiales de este ramo ele la administra-eion. Art. 1. 0 Para los efectos de esta instruccion se con-sideran como obras públicas los caminos de todas cla-ses, los canales de navegacion, de riego y de desagüe, los puertos de mar, los faros y el desecamiento de la-gunas y terrenos pantanosos en que se interesan uno 6 mas pueblos, la navegacion de los ríos, y cualesquiera otras construcciones que se egecuten pbra satisfacer objetos de •necesidad ó conveniencia general. En este artículo hay impropiedad, super-fluidad y vaguedad. Hay impropiedad, porque cualquiera que lo lea se figurará que no hay otra clase de obras públicas que las que se men-cionan en el artículo; hay superfluidad, 4.° porque los canales ele desagüe no tienen ni pue-den tener mas objeto que el desecamiento (le lagunas y terrenos pantanosos y hablándose de este último los primeros quedan ya compren-didos; `2.° porque la circunstancia de intere-sarse en el desecamiento expresado uno ó mas pueblos pertenece exclusivamente al art. 2.° Hay en fin vaguedad porque el final del artí-culo puede comprender toda clase de obras públicas rústicas y urbanas..¿Y quien duda que los hospitales, los templos, las plazas, las fuentes, los teatros y muchos otros edificios son construcciones destinadas á satisfacer objetos de necesidad ó conveniencia general? Por todas estas razones, creemos que se hubieran qui -tado los defectos deste artículo y desvanecido las dudas que ha debido originar , causadlo una fundada alarma á los profesores de ar-quitectura, redactándolo en estos términos: Art. 1.0 Para los efectos de esta instruccion se com -prenden las obras públicas conocidas con los nombres de caminos de todas clases, canales de navegacion y de riego, puertos de mar, faros, desecamiento de la-gunas y de terrenos pantanosos, navegacion de los ríos y cualesquiera otras construcciones que no pertene-ciendo á las llamadas rústicas ó urbanas, se egecuten para satisfacer objetos de necesidad 6 conveniencia ge-neral. En el artículo 2.° de la Instruccíon se com genérico de obras-penden «bajo el nombre publicas , las del Estado , las provinciales y las municipales,» sin hacer la debida distin -cion entre las enumeradas en el art. 4 .° y que pertenecen á la citada categoría de rústicas ó urbanas; por esto quisiéramos que para evi-tar la anfibología del artículo en cuestion se hubiese redactado de este modo: Art. 2.° Las obras públicas que se mencionan en el articulo anterior, comprenden únicamente las del Esta-do, las provinciales y las municipales, etc. En los artículos 3.° y 1.° se definen las obras del Estado, las provinciales y las muni-cipales y todas ellas se confían á la direccion exclusiva del Cuerpo de Caminos. Mas adelan-te nos liaremos cargo de los perjuicios que ocasiona y debe ocasionar siempre este abso-luto exclusivismo. Por ahora bastará notar de paso, que las obras provinciales y municipales se ponen al inmediato cuidado de las respec-tivas autoridades administrativas, pero con la precisa y forzosa condicion de tener que va-lerse para la direccion de los ingenieros que el gobierno sostenga en la provincia. ¿Se ha pensado bien en los compromisos en que una disposicion semejante puede envolver á las autoridades administrativas y aun á los mis-mos ingenieros? ¿i!o será fácil que los indi -viduos del ramo abusen de su posicion venta-josa, tan luego cono pueda convenir á sus intereses individuales ó (le Cuerpo? ¿Qué sig-nificado tendrán la letra y espíritu de la Ins-truccion desde el momento en que las autori-dades administrativas quieran llevar su cuidado hasta el punto de impedir la malversacion de fondos públicos por causa de ignorancia-ó de inmoralidad de un ingeniero? Elevarán sus quejas al gefe político de la provincia,, para què este las traslade á la Direccion general, como lo previene el último apartado del artí-culo 11 6 del documento que nos ocupa? ¿ Y cuál será entonces el efecto que producirán aquellas quejas por razonables y. fundadas que fueren? Fácil es adivinarlo; interesada aque-lla corporacion en el fomento y progreso de su institucion, pondrá todo su esmero en ocul-tar ó paliar cuando menos la ignorancia ó ma-la fé de sus individuos; y cuando el hecho denunciado, por su importancia y trascenden-cia haya llenado de escándalo á toda una pro-vincia; cuando la publicidad del hecho haya imposibilitado completamente su ocultacion, entonces la Junta directiva del ramo tomará la fuerte medida de trasladar al ingeniero acu-sado á otro punto del reino , anunciando en el Boletín que la traslacion ha sido á instan-cia de este y mejorando al propio tiempo su posicion si fuere dable. Procedimiento extraño si se quiere, pero conforme en un todo con la DE NOBLES ARTES. 51 práctica establecida en los conventos de frai-les (*) para castigar la inmoralidad de alguno de sus individuos! El art. 5.° de la Instruccion explica el mo-do de realizar las obras públicas, ya sea por empresa, ya sea por contrata, ya sea por ad-ininistracion; y en el art. 6.° se da la preferen-cia al segundo modo siempre que haya fondos para satisfacer á los contratistas. Los cinco artículos siguientes hacen referencia á las em-presas promovidas por particulares. • Pero co-mo deben entenderse estas empresas! ¿ Se en-tiende hablar de las que están destinadas á la realizacion de una obra nacional, provincial ó municipal, es decir, una de las obras pú-blicas definidas por la Instruccion, ó se quie-ren comprender igualmente las empresas cuyo principal objeto sea beneficiar directamente álos asociados que las constituyen? Si lo pri-mero tan solo, como parece deducirse del co-menzamiento del art. 5.°, la Direccion de Ca-minos ha dado no ha mucho una interpreta-cion demasiado lata á los cinco artículos que examinamos ; si lo segundo, la Instruccion peca por incompleta en su epígrafe. Nosotros creemos que toda obra destinada á utilizar un pensamiento sin perjuicio de tercero y con be-neficio exclusivo de los asociados, deberia es-tar exenta del cumplimiento de lo que se pre-viene en los citados artículos y señaladamente de la exibicion de los documentos que segun el 8.° deben acompañar |
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